Prácticas funerarias de los neandertales
Abstract
Departamento de Prehistoria, Arqueología, Antropología Social y Ciencias y Técnicas Historiográficas
Full text
Facultad de Filosofía y Letras Grado en Historia Prácticas funerarias de los neandertales Eduardo Rodrigo Burgos Tutor: Policarpo Sánchez Yustos Departamento de Prehistoria, Arqueología, Antropología Social y Ciencias y Técnicas Historiográficas Curso: 2023-2024
1 Resumen La cantidad de información recopilada entre los diferentes enterramientos de los neandertales permite plantear la posibilidad de diferentes prácticas funerarias entre los mismos, discusión asociada a la posibilidad de que esta especie desarrollase capacidades simbólicas, y si por lo tanto las prácticas funerarias, y el mundo simbólico, continúa siendo algo específico o no de Homo sapiens. En este trabajo se realiza una recopilación y análisis de las diferentes prácticas funerarias que han sido realizadas por los neandertales. Los hallazgos se han clasificado según un criterio geográfico de los yacimientos donde se hallaron, mientras que, al mismo tiempo se recopila toda la información disponible sobre estas prácticas funerarias. Se trata también en el TFG las consecuencias que estos enterramientos plantean sobre el debate mantenido en torno a las capacidades simbólicas de los neandertales. Palabras clave Neandertal, Prácticas funerarias, Simbolismo, Paleolítico Medio Abstract The amount of information collected between the different Neanderthals burials allow us to raise the possibility of different funerary practices among them, a discussion associated with the possibility that this species developed symbolic capacities, and therefore whether funerary practices, and the symbolic world, continues to be something specific or not to Homo sapiens. In this work we carry outa compilation and analysis of the different funerary practices that have been carried out by Neanderthals. The finds have been classified according to a geographical criterion of where the sites where found, while at the same time, all the available information on these funerary practices is compiled. The TFG also addresses the consequences that these burials pose on the debate around the symbolic capacities of Neanderthals. Keywords Neanderthal, Mortuary activity, Symbolism, Middle Paleolithic
2 Índice 1. Introducción .............................................................................................................3 2. Metodología .............................................................................................................4 3. Resultados ................................................................................................................6 3.1 Europa Occidental .................................................................................................6 3.2 Europa Oriental ....................................................................................................11 3.3 Levante ................................................................................................................13 4. Análisis cualitativo y cuantitativo .........................................................................17 5. Discusión ...............................................................................................................21 5.1 Posibles prácticas funerarias anteriores ...............................................................22 5.2 Canibalismo .........................................................................................................25 5.3 Otros comportamientos simbólicos .....................................................................25 Arte parietal y mueble ...........................................................................................26 Adornos personales................................................................................................27 Otras posibles prácticas simbólicas .......................................................................28 6. Conclusión .............................................................................................................30 7. Bibliografía ............................................................................................................31 8. Anexos ...................................................................................................................37
3 1. Introducción En torno al estudio de los neandertales y de la cultura material que desarrollaron, se ha generado una serie de debates, en numerosos casos controvertidos. Estos debates abarcan numerosos temas como pueden ser las causas exactas de su desaparición, cuándo y dónde se produjo la mezcla entre esta especie y Homo sapiens, y recientemente la posibilidad de un comportamiento simbólico propio. Este último tema, la emergencia de un posible comportamiento simbólico, es uno de los debates más interesantes que se están desarrollando dentro de la Prehistoria. Este comportamiento está ampliamente reconocido en Homo sapiens, pero se plantean numerosas dudas con respecto a las capacidades de otros homínidos, como puede ser en el caso de los neandertales y su capacidad para desarrollar un comportamiento simbólico. Hasta hace poco tiempo, los investigadores han considerado que se trataba de un tipo de comportamiento exclusivo de los Homo sapiens. Los marcadores que habitualmente se han venido empleando para documentar la existencia del comportamiento simbólico son: enterramientos, adornos personales, representaciones artísticas e instrumentos musicales (Jaubert et al., 2022: 216). Es, sin embargo, una cuestión complicada de resolver para la arqueología, puesto que los comportamientos simbólicos no dejan tras de sí muchos restos que sean claramente identificables como tales. Para el caso que estudiamos de la Prehistoria se han perdido, además, todos los códigos para su interpretación. Dentro de este debate sobre la existencia, o no, de prácticas simbólicas por parte de otros homínidos, la realización de prácticas funerarias constituye por lo tanto una parte muy importante de la cuestión. Estas posibles prácticas funerarias son una de las principales vías para obtener una respuesta sobre la cuestión y por lo tanto hasta qué punto el comportamiento simbólico es exclusivo de los Homo sapiens o si, por el contrario, otros homininos también poseían esas capacidades. Sin embargo, en el área de estudio de los neandertales, la posibilidad de actuaciones simbólicas o de prácticas funerarias es una situación que se complica por la cercanía tanto espacial como temporal de Homo sapiens. Esta cercanía permite plantear la hipótesis de que los resultados en el registro arqueológico adscribibles a los neandertales se deban a una influencia de Homo sapiens, aunque también hay propuestas
4 de que los neandertales se implicaron en actividades simbólicas por iniciativa propia (Herrera y Garcia-Bertrand, 2023: 461). Hay que tener en cuenta que los registros usualmente aceptados, bien como enterramientos, o bien como algún otro tipo de práctica funeraria, son entre 32 y 36 cuerpos de neandertales (Pettitt, 2011: 97). Sin embargo, debemos tener en consideración el hecho de que diversos autores elevan o disminuyen significativamente el número de las mismas, así, por ejemplo, Smirnov (1989) eleva los cuerpos hasta 60 mientras que Gargett sugiere opciones alternativas para la mayoría de las prácticas funerarias. Tampoco se debe olvidar que la totalidad de los restos que han sido identificados como pertenecientes a neandertales corresponden tan solo a unos 500 individuos (Pettitt, 2011: 81) por lo que los restos en los que se han identificado prácticas funerarias son una franca minoría. Por lo tanto, el objetivo de este Trabajo de Fin de Grado (TFG en adelante) es hacer una revisión del estado de la cuestión sobre las prácticas funerarias de los neandertales, ofrecer una definición sobre estas mismas prácticas, así como, un comentario sobre aquellos restos que cumplan las condiciones necesarias para ser considerados como prácticas funerarias con independencia del contexto. El desarrollo del trabajo seguirá la siguiente hoja de ruta. Primero, se explicará la metodología que se empleará a lo largo de todo el TFG. A continuación, se expondrán los hallazgos organizados mediante la distribución geográfica de los yacimientos, añadiendo toda la información relevante que pueda ser de interés, como la tipología de la práctica funeraria, la existencia o no de conexión anatómica de los restos y la cronología del yacimiento. En la discusión, se tratarán también otros hallazgos previos de posibles prácticas funerarias y se comentarán las implicaciones que estos datos generan sobre la idea de un pensamiento simbólico por parte de los neandertales, así como otros debates relacionados con el mismo, tales como el arte parietal o la posibilidad de adorno personal. 2. Metodología La metodología empleada para este trabajo ha consistido, en un primer lugar, en una búsqueda bibliográfica de una definición para las diversas prácticas mortuorias y en especial de los enterramientos. Las definiciones elegidas fueron las desarrolladas por
5 Pettit en su obra “The Palaeolithic origins of human burial”. En su obra Pettitt ofrece un amplio repertorio de tipologías para las prácticas funerarias, que abarca desde actividades desarrolladas por los grandes simios, como transportar las crías ya fallecidas, hasta prácticas como los cementerios actuales. Sin embargo, las tipologías que resultan de especial interés a este trabajo por ser las identificadas entre los restos neandertales son las siguientes: A) Ocultamiento: supone la colocación deliberada del cuerpo en un lugar determinado para favorecer su ocultación. Para ello se suelen aprovechar elementos naturales sin modificar como pueden ser oquedades, simas o fisuras en cuevas. B) Cubrición sin fosa: acumulación de elementos naturales sobre el cuerpo, generalmente rocas o tierra, con el objetivo de cubrirlo y protegerlo. Es importante destacar que, en este caso, esta acción no tiene que estar acompañada de la creación de una fosa. C) Inhumación: Excavación de una fosa donde se depositará el cuerpo y, que, generalmente se cubre con los sedimentos extraídos y eventualmente se puede delimitar o señalizar con elementos naturales como las rocas (Pettit, 2011: 9-10). En los tres casos puede haber o no presencia de ajuar. Y, al mismo tiempo, la práctica funeraria puede ser individual, si solo se aplica a un individuo a la vez, o múltiple, si son varios. Al mismo tiempo estas prácticas pueden acumularse en un mismo espacio, por lo que varios cuerpos se encuentran en un entorno próximo, aunque se hayan llevado a cabo a lo largo de un periodo de tiempo más o menos prolongado. A partir de estos criterios, definidos por Pettitt, se realizó una búsqueda bibliográfica sobre los restos neandertales que pudiesen corresponder a dichas prácticas. Todos aquellos restos que cumplían con estas tres prácticas definidas por Pettitt (2011) fueron ordenados en una tabla (Anexos 2.1, 2.2 y 2.3) donde se consigna la siguiente información: nombre del yacimiento, país donde se encuentra ubicado, el nivel arqueológico donde se descubrieron los restos, la cultura material asociada (ej. musteriense), la cronología del nivel o de los restos, método de datación, el número de individuos, tipo de práctica funeraria observado, presencia de conexión anatómica en los restos, presencia de elementos de ajuar y la integridad de los restos. Integridad definida en base a la cantidad de huesos que han sobrevivido, puesto que en varios casos existen
6 restos muy fragmentados o frágiles, que sin embargo se hallan muy completos. En varios casos no me ha sido posible encontrar uno o varios de los datos indicados en la bibliografía consultada por lo que no se comentarán cuando se hable de esos restos. Los restos se presentarán además de acuerdo con un criterio geográfico según las regiones en las que fueron hallados. Las tres regiones consignadas son: Europa Occidental, Europa Oriental y el Levante. Este enfoque geográfico permite una organización clara y sistemática de los datos, facilitando la comparación y el análisis regional de las prácticas funerarias. En el Anexo 1 se presenta un mapa con la localización de los hallazgos considerados en este trabajo. 3. Resultados 3.1 Europa Occidental x Le Regourdou I (Francia) Se descubrió un individuo en el nivel 4 del yacimiento, conservándose principalmente restos poscraneales, en un contexto pobre de herramientas líticas musterienses (Pettitt, 2011: 112) y una datación de 55 a 65,000 BP (Before Present, sistema de datación calibrado a 1950) por cronoestratigrafía. El cuerpo se hallaba protegido por una acumulación de piedras de gran tamaño, con dimensiones que oscilaban entre 30 y 60 cm, (Pettitt, 2011:112) por lo que pertenecería al tipo B de las prácticas funerarias de este autor. El cuerpo se hallaba sobre su lado izquierdo acompañado por dos tibias de oso. Este hallazgo se haya además en relación con una práctica similar para los restos de un oso pardo joven (Pettitt, 2011: 113). x La Roche-à-Pierrot (Saint-Césaire, Francia) Se halló un individuo en la parte superior del nivel EJOP, con una buena conservación a excepción de las partes perdidas por la acción del agua, en un contexto de herramientas chatelperroniense (Borde et al., 2023: 2) y una datación de ~36,300 ± 2,700 BP por termoluminiscencia. No hay presencia de cobertura ni de fosa por lo que pertenecería al modelo A, pero sí que se aprecia una limpieza de la zona de bloques de roca. El cuerpo no presentaba ningún tipo de ajuar (Pettitt, 2011: 85).
7 x La Quina (Angulema, Francia) Se halló un cuerpo de un adulto, posiblemente una mujer, en el nivel B3 (Vallois, 1960: 128). Este individuo se encontraba en un buen estado de conservación, dentro de un contexto musteriense medio, con una datación cronoestratigráfica situada entre 55.000 y 65.00 BP (Pettitt, 2011: 83). El cuerpo mostraba conexión anatómica, pero no tenía asociado ningún tipo de ajuar. La buena conservación del cuerpo sugiere la posible existencia de una fosa, pero debido a los métodos de excavación empleados, no se pudo determinar con certeza la presencia de esta estructura. x La Chapelle-aux-Saints (Francia) Se encontró un cuerpo en el estrato 5 con una buena conservación, en un nivel cultural perteneciente al musteriense de quina, y las dataciones mediante ESR indican una antigüedad aproximada de 40 a 60.000 BP. El hallazgo consta de una fosa lo cual indicaría una pertenecería al tipo C de la tipología de Pettitt, presentando el individuo conexión anatómica. Dentro de la fosa además se hallaron huesos largos, Defleur cita que son huesos de bóvido y que se encontrarían situados sobre la cabeza (Defleur, 1993:61-62), mientras que Pettitt indica que se encontrarían debajo de la misma (Pettitt, 2011: 111). Además, se encontraron varias piezas de cuarzo y sílex (Pettitt, 2011: 84). x Roc de Marsal (Campagne, Francia) Se trata de los restos de un infante de aproximadamente unos tres años, descubierto en una capa de tierra negruzca del cuadro M18 (Defleur, 1993: 95), la integridad de los restos es parcial, y se encontraron en un contexto de musteriense del tipo quina. La datación, realizada mediante termoluminiscencia y OSL, sugiere una antigüedad de entre 60.000 y 70.000 BP. La práctica funeraria observada en este yacimiento corresponde al tipo C y no presenta materiales asociados (Guérin et al. 2012: 3083 y Pettitt, 2011: 84). x Le Moustier 1 (Francia) Es complicado de discernir el estado original de los restos puesto que, la excavación de Hauser en 1908 son en realidad cinco intervenciones distintas con el mismo conjunto de restos. Una primera vez cuando se hallaron los restos, una segunda ante
8 autoridades locales, una tercera ante alemanes, una cuarta ante una familia americana y una quinta vez ante un grupo de diez alemanes. Según la descripción de Hauser, se trata de un individuo conservado de forma bastante completa y con los huesos en articulación anatómica, por lo que es bastante posible que los restos pudiesen haber sido originalmente depositados en el interior de una fosa (Defleur, 1993: 66-69). Los restos fueron encontrados en el estrato J, en un nivel asociado culturalmente al musteriense y con una datación aproximada de 40.000 BP por termoluminiscencia (Pettitt, 2011: 84). x Le Moustier 2 (Francia) Se descubrieron los restos de un infante localizado en el interior de una fosa, que estaba cubierta por tres piedras, lo cual sugiere una práctica funeraria que podría considerarse una mezcla entre los tipos B y C. Aunque no se disponen de más datos sobre la conservación de los restos, estos se hallan en el mismo nivel que Le Moustier I, lo que indicaría una cronología similar y los ubica dentro de un nivel musteriense (Pettitt, 2011: 84). x Spy I (Bélgica) Se trata de los restos de un individuo hallados en el estrato F, dentro de una capa amarilla de arcilla. Los restos se conservan parcialmente y se encuentran asociados al musteriense, con una cronoestratigrafía estimada entre 34 y 36.000 años. En este caso la tipología funeraria es desconocida y no se observa conexión anatómica ni restos asociados al individuo (Pettitt, 2011: 85). Durante el hallazgo y la excavación de los restos (1886) no se consideró la posibilidad de que el cuerpo estuviese enterrado o que hubiese una fosa, por lo que toda información estratigráfica relevante se ha perdido. Sin embargo, la buena conservación de los restos sugiere la existencia de una forma de protección del cadáver. Hecho reforzado por los análisis de radiocarbono realizados con posterioridad, que indican que los restos tienen una antigüedad de unos 36.000 BP, mientras que la datación del estrato se corresponde a unos 42.000 o 44.000 BP, lo que muestra una diferencia aproximada de unos 6.000 a 8.000 años entre los restos y el estrato en los que estos se encuentran. (Maureille et al., 2014: 7). x Spy II (Bélgica)
15 nivel 11, datado mediante C14 a un carbón del mismo estrato que indica una antigüedad aproximada entre 47 y 55.000 BP. Se trata de un esqueleto casi completo y articulado, con una buena conservación. Asociado al cuerpo hay una piedra, posiblemente utilizada como soporte para la cabeza, y un fragmento triangular de sílex en el pecho. Aunque no seno se detectó una fosa, la buena conservación del cuerpo en una zona de la cueva con gran nivel de actividad, así como la misma conservación sugieren su existencia. Este hallazgo está asociado a un nivel musteriense (Pettitt, 2011: 107-108). x Dederiyeh 2 (Burj ‘Abd Allāh, Siria) Se trata de los restos de un niño de aproximadamente unos dos años de edad, con una conservación parcial, encontrado en una fosa rellena de desechos de sílex y restos de animales. En la fosa no se conserva la articulación de los restos, a excepción de algunas costillas y vertebras, el resto de los hallazgos se corresponden a restos del cráneo y extremidades inferiores principalmente. La fosa empieza en la parte baja del nivel 3 y está asociada cultural y cronológicamente con Dederiyeh 1. Pettit sugiere que es un segundo enterramiento de los restos de otro enterramiento (Pettitt, 2011: 108-110). x Shanidar 1 (Shanadar, Irak) Se trata de los restos de un individuo que muy seguramente murió por una caída de rocas, Solecki sostiene que los túmulos que hay sobre el cuerpo de pequeñas rocas no son de origen natural si no que fueron colocados de manera deliberada sobre el cuerpo del individuo. Estos restos fueron encontrados en el cuadrado B7 a una profundidad de 4,34 metros desde el punto de medición. El cuerpo estaba bien conservado y en conexión anatómica, salvo las tibias y el cráneo que estaban separados del cuerpo. Los huesos, sin embargo, no habían mineralizado por lo que son frágiles y se fragmentaban al extraerlos, característica común al resto de los hallazgos de la cueva. El cuerpo se encuentra echado sobre la espalda ligeramente inclinado hacia la derecha. La buena conservación de cuerpo nos permite apreciar que sostuvo heridas en el frontal derecho y la orbita izquierda y una gran herida en su costado derecho que generó artritis en la rodilla y tobillo derechos y en la primera unión del tarso y el metatarso, así como una fractura del quinto metatarso; signos de atrofia o hipotrofia en la clavícula derecha, escapula y húmero con una posible amputación del extremo distal de este (Pettitt, 2011:127-128 y Trinakus, 1983: 17-20). x Shanidar 2 (Shanadar, Irak) Se trata también de un individuo posiblemente fallecido por la caída de rocas del
16 techo de la cueva, que se localiza en el cuadrado D8 a 7,25 metros debajo del punto dado. Presenta la cabeza separada del resto del cuerpo y por la posición de las vértebras que se encuentran asociadas al cráneo, este fue fuertemente empujado hacia atrás en el momento de la muerte. Al igual que el caso anterior presenta una cobertura con rocas de menor tamaño que Solecki consideraba de origen no natural. El cuerpo se encuentra en un peor estado que el anterior (Trinkaus, 1983: 20-21). x Shanidar 3 (Shanadar, Irak) Se trata de los restos de un individuo hallados en el cuadrado B8 a una profundidad de 5,40 metros debajo del punto dado, ubicados en una grieta del suelo, por lo que sería de la tipología A. Sin embargo, según Pettitt, es más probable que la causa de muerte haya sido la caída de rocas, lo cual explicaría el hecho de que estén encajados en una grieta y que solo algunas vertebras y costillas estén en la posición anatómica, aunque según Solecki se intuía que se encontraba echado en el lado derecho (Pettitt, 2011: 127 y Trinakus, 1983: 21-24). x Shanidar 4 (Shanadar, Irak) Se refiere al famoso entierro floral, teoría actualmente rechazada, (Hunt et al. 2023 por ejemplo) y que involucra a uno de los 4 individuos que fueron enterrados en una misma área. Según Solecki además este individuo, un hombre adulto, sería el punto central del enterramiento con el resto de los individuos subordinados a él. Está situado en el cuadrado B7 a una profundidad de 7,49 metros debajo del punto dado. El esqueleto estaba bien conservado y se encontraba echado hacia la izquierda con las piernas ligeramente flexionadas (decúbito lateral). La fragilidad de los huesos hizo que se extrajese en un bloque para ser desenterrado en el laboratorio (Pettitt, 2011: 123126 y Trinkaus, 1983: 24-26). x Shanidar 6 (Shanadar, Irak) Se trata de otro de los 4 individuos que se enterraron en una misma área, en este caso se trata de una mujer adulta, de la que se desconoce su nivel exacto, puesto que fue descubierta durante la excavación de Shanidar 4 en el laboratorio. Sin embargo, la buena conservación del cuerpo permite sugerir que también se enterró semiflexionada sobre el lado izquierdo (Trinkaus,1983: 27-28). x Shanidar 8 (Shanadar, Irak)
17 Se trata del tercero de los restos que aparecieron junto a Shanidar 4, pero en este caso se trata de los fragmentos que no se pudieron adscribir a ninguno de los otros dos cuerpos anteriores, por lo que se desconoce su nivel o posición. Siendo la conservación de los restos mala (Trinkaus, 1983: 29). x Shanidar 9 (Shanadar, Irak) Se trata del último de los individuos que se enterraron en un mismo punto. Solo se conservan 9 vertebras por lo que no es posible conocer mayor información al respecto (Trinkaus, 1983: 30). x Shanidar Z (Shanadar, Irak) Se trata de los nuevos restos hallados en el 2017 en la misma área que Shanidar 4, 6, 8 y 9. Por lo que hay dudas sobre si los restos hallados pertenecen a un nuevo individuo o es la parte de Shanidar 6 que falta y que no se halló en su momento. Los restos se componen del cráneo y de los brazos, así como parte de la caja torácica. Los huesos se hallaban en conexión anatómica a excepción de las vértebras lumbares. El cuerpo se encontró dentro de una depresión cubierta por dos piedras, pero la estrechez de la excavación impidió conocer con seguridad si se trataba de un espacio natural o artificial. No obstante, la microestratigrafía sugiere que se trata de un lugar artificial por lo que sería una práctica funeraria con fosa o tipo C. Los restos se encontraron a una profundidad de 7 metros debajo de la superficie y los resultados preliminares arrojan fechas de 70-60.000 BP, lo que contrasta con las dataciones de Solecki que consideraba un término ante quem de 50-40.000 BP. Culturalmente no he sido capaz de hallar una adscripción, pero la cercanía al resto del grupo de Shanidar 4, 6, 8 y 9 sugiere que se trata también de una cultura levallois-musteriense (Pomeroy et al. 2020). 4. Análisis cualitativo y cuantitativo Una vez desarrollado el conjunto de yacimientos que permiten argumentar la existencia de un conjunto de prácticas funerarias entre los neandertales clásicos, se realizarán con los mismos un análisis del conjunto. Se destacan también aquellas características más destacadas tanto a nivel individual como grupal. Del total de los 39 restos identificados (Anexos 4 al 8), 6 restos se corresponden
18 a la tipología A, caracterizada por el ocultamiento del cuerpo o aprovechamiento de elementos naturales; 3 restos se corresponden a la tipología B, prácticas que cubren el cuerpo con materiales sin la realización de una fosa; 21 se corresponden a la tipología C, prácticas con fosa: 7 pueden ser adscritos a varias tipologías y de 2 de ellos no se conoce la tipología funeraria debido a lo temprano de su excavación, motivo por el que no se investigó ni anotó la posibilidad de que existiesen fosas o alguna otra práctica funeraria con los restos humanos hallados. Por lo tanto, debido a la carencia de datos, las suposiciones sobre las diferentes posibilidades quedan abiertas y son prácticamente imposibles o en el mejor de los casos muy difíciles de resolver o identificar, por lo que es muy probable que continúen careciendo de respuestas en el futuro. Estos resultados suponen que la gran mayoría de los restos que se hallan en contextos de prácticas funerarias se correspondan a la práctica C suponiendo un 53,84% de los mismos, práctica seguida de aquellos restos que se pueden adscribir a más de una tipología; 17,94%, continuamos con la tipología A, 15,38% de los restos, tipología B, 7,69% de las prácticas. y finalizando con aquellos de tipología desconocida que corresponden a el 5,12% de los hallazgos. Según las regiones, la más extrema es la de Europa Oriental; donde los cuatro hallazgos (Kiik-Koba 1 y 2, Zaskalnaya y Mezmasikaya) corresponden todos a la tipología C mientras que en Europa Occidental y Levante los datos son mucho más variados y diversos. En el caso de Europa Occidental, donde hay 19 restos, la tipología C es la práctica funeraria más común con 8 restos, lo que supone el 42,10% de los mismos, seguido otra vez de aquellos hallazgos que se pueden asignar a más de una práctica funeraria con 6 cuerpos, lo que supone a su vez el 31,57%, siguen la práctica funeraria A y los restos cuya tipología no se pueden conocer con dos restos cada uno, lo que supone el 10,52% de los hallazgos en Europa occidental. Los restos menos comunes son los asociados a la práctica funeraria B con un solo hallazgo en Le Regourdou, lo que supone el 5,26% de los hallazgos. Existen también asociaciones con materiales en cinco casos (Regourdou, Chapelle-aux-Saints y Ferrasie 1,5 y 6) lo que supone que más de la mitad de los restos tienen una asociación con materiales o ajuar.
19 En el caso de Levante, con 16 restos, la tipología C es también la más común, aunque en este caso con 9 hallazgos lo que supone el 56,25% de los restos regionales, es seguido por la tipología A; con cuatro individuos (lo que supone el 25% de los mismos), le sigue la tipología B con 2 individuos, (12,5% de los hallazgos), y un único hallazgo que se puede asignar a más de una tipología concluye la lista de estos con un 6,25%. En el Levante los restos que están en asociación con otros materiales son tres (Amud 7, KMHI y Dederiyeh 1) lo que supone que casi el 20% de los hallazgos presente un ajuar o esté en asociación con materiales. De esta manera solo 8 de los hallazgos estaban en relación con materiales u objetos que se pudiesen asimilar a ajuares, lo que supone el 20,51% de los mismos. Regionalmente los hallazgos en Europa Occidental suponen el 26,31%, mientras que en el Levante suponen el 18,75%. Todos los materiales se trataban de restos óseos de animales o de herramientas líticas y fragmentos. La procedencia de los restos sigue el mismo patrón que la de los posibles ajuares con una procedencia claramente menor de la zona de Europa Oriental, 10,25%, y una mayor igualdad entre Europa Occidental y el Levante con el 48,71 y 41,02% respectivamente. Culturalmente los restos se han adscrito a 5 grupos culturales: musteriense, chatelperroniense, micoquiense, levallois-musteriense y a un nivel cultural del Paleolítico medio sin concretar. Al musteriense están asignados 19 de los hallazgos, con uno asignándose más concretamente al musteriense medio, La Quina, y dos al musteriense tipo quina, La Capelle-aux-Saints y Roc de Marsal. Es también el único grupo cultural que se encuentra en las tres regiones con 13 hallazgos en Europa Occidental; uno en Europa Oriental, Mezmaiskaya, y 2 en la zona de Levante, Dederiyeh 1 y 2. El siguiente grupo más numeroso es el levallois-musteriense con 14 hallazgos, situados todos en la zona del Levante. Le sigue el micoquiense con 3 hallazgos, dos en Europa Occidental y los restos de Zaskalnaya, Europa Oriental asignados al micoquiense oriental. Los dos restos asignados simplemente al Paleolitico Medio se corresponden con
20 los restos de Kiik-Koba 1 y 2, Europa Oriental, mientras que el chatelperroniense se identifica en La Roche-à-Pierrot, Europa Occidental. Entre todos los yacimientos hay además una veintena (Anexo 9) que presentan algún grado de conexión anatómica de al menos una parte de los restos conservados. La gran mayoría de estos restos son hallazgos de la zona del Levante, seguidos a continuación por Europa Occidental, finalizando con la menor proporción de aquellos que son originarios de la zona de Europa Oriental. De entre todos estos hallazgos, nueve han sido recuperados de fosas, lo que supone que el 45% del total de los hallazgos, sin embargo, el 30% de estos hallazgos han sido hallados fuera de sepulturas o de túmulos y prácticas similares, lo que supone una pertenencia a la tipología A por parte de estos restos y ser el segundo tipo de práctica funeraria que mejor ha conseguido conservar la integridad de los cuerpos en el registro arqueológico. La tipología B son dos de los hallazgos de la cueva de Shanidar, Shanidar 1 y 2 respectivamente, lo que supone un total del 10% de los hallazgos. El 15% de los hallazgos restantes se corresponden a los hallazgos con más de una posible tipología o de los que se desconocen la práctica funeraria. En este caso los hallazgos de Spy 2, yacimiento en el que se desconoce la práctica funeraria empleada para la conservación del cuerpo hallado, y por otra parte los cuerpos de Le Moustier 1 y Dederiyeh 1, restos a los que es posible asignarles más de una tipología según la metodología empleada. Destaca, sobre todo, la gran cantidad de restos, comparados con el total, que han logrado conservar su conexión anatómica sin una preparación del terreno para tal fin, puesto que en teoría sería la práctica menos adecuada por ser la que más posibilidades tiene de exponer el cuerpo a la intemperie y a la actividad de los animales. La escasa cantidad de restos que han conservado su conexión anatómica en la tipología B es sin embargo engañosa pues solo hay tres yacimientos que claramente se puedan asignar a esta tipología y dos de ellos han sido capaces de conservar la conexión anatómica. El tercer caso, Regourdou no he sido capaz de identificar si se mantiene la conexión anatómica o no, por lo que al menos dos terceras partes de los restos si han mantenido la conexión.
21 Aunque varios de los hallazgos propuestos pueden presentar dudas sobre la existencia de una práctica voluntaria o un claro deseo por conservar los restos de un individuo, como pueden ser los casos de muerte por caída de rocas en Shanidar o los casos de Amud 9 y Shanidar 9, donde la casi total ausencia de restos humanos permite dudar de si estos se han conservado de forma voluntaria o casual. Existen, sin embargo, una serie de yacimientos en los que la intencionalidad de las acciones está clara gracias a la creación de fosas u otras estructuras para permitir la conservar los restos de los individuos, como pueden ser los casos de Regourdou con la creación del túmulo de piedras o Kebara 2 y La Chapelle-aux-Saints, donde la existencia de una fosa para preservar el cuerpo es clara. Destacan especialmente los restos de Zaskalnaya, único hallazgo que podría considerarse como poseedor de una fosa múltiple o con más de un individuo dentro de ella, aunque los daños creados por una fosa posterior dificultan, si no imposibilitan, conocer si fue en efecto una práctica funeraria múltiple o tres fosas en un mismo lugar. Destaca también la presencia de múltiples yacimientos donde la realización de práctica funerarias corresponde a infantes o niños de escasa edad, como en el caso de Mezmaiskaya donde los restos se corresponden a los de un niño de entre 1 y 2 años de edad, para el hallazgo del nivel 2, y a los de un individuo cuyo desarrollo lo sitúa entre siete meses de gestación y dos meses después del nacimiento. Todas estas prácticas sugieren que no se eliminaba la posibilidad de realizar una práctica funeraria a ninguno de los individuos de un grupo, esto es especialmente interesante por las posibles opciones que se suelen desarrollar con los niños pequeños o neonatos y que suelen recibir un entierro diferente y separado del resto de la sociedad. También es interesante destacar que el número de individuos a los que se otorgó una práctica funeraria es escaso en comparación con los restos que se han obtenido correspondientes a Neandertal. Mientras que los segundos se acercan a los 500 como número mínimo de individuos (Pettitt, 2011: 81), los primeros no alcanzan los 40, lo que supone que menos del 10% de los neandertales recibieron algún tipo de práctica funeraria que haya llegado hasta nuestros días. 5. Discusión A lo largo de la discusión se van a desarrollar otras ideas y posibilidades relacionadas con las prácticas funerarias. Se tratan también otras discusiones sobre las posibles actividades simbólicas realizadas por parte de los neandertales; actividades que
22 suponen diversos acercamientos al comportamiento simbólico que los neandertales parecen exhibir. 5.1 Posibles prácticas funerarias anteriores Tras la descripción de la situación entre los neandertales clásicos, aquellos vinculados al Pleistoceno Superior, es necesario mencionar la existencia de otros dos yacimientos previos a los ya mencionados. Yacimientos donde existe una división entre la comunidad científica sobre la posibilidad de que se traten, o no, de prácticas funerarias intencionadas. Estamos hablando de la Sima de los Huesos en Atapuerca (Burgos) y la cueva de Rising Star (Sudáfrica). El primero de los yacimientos es la Sima de los Huesos de Atapuerca, correspondiente a Neandertales arcaicos o Preneandertales, yacimiento que si se alcanzase un consenso científico se consideraría como una práctica funeraria de la tipología A. El yacimiento destaca por la gran concentración de restos humanos del Pleistoceno Medio, datados en unos 400.000 BP, que se corresponden con un número mínimo de individuos de 28 (Carbonell y Mosquera, 2006: 156). Los elementos en contra de la idea de una práctica funeraria planteados por la comunidad científica para esta calificación se basan en la acumulación de los restos hallados mediante otros factores no relacionados con los homininos. Teorías propuestas son: mediante la acción de los elementos naturales; generalmente en contextos de catástrofes, caídas a la misma; por considerara la sima una trampa natural, accidentes de caza o bien que esto fuese la guarida de algún carnívoro de gran tamaño que se centrase en la caza de los humanos, lo que explicaría la presencia de marcas de dientes en parte de los huesos recuperados (Rabadà, 2015). Las respuestas del equipo investigador son: que debido a la ausencia de restos de habitación o de herbívoros en el depósito se eliminan las posibilidades de que este área del conjunto del yacimiento arqueológico fuese visitada con frecuencia, tantos por los propios homínidos, lo que disminuye notablemente la probabilidad de que fuesen arrastrados por un evento catastrófico, o por los carnívoros que habitasen la zona, lo que resta credibilidad a la posibilidad de que fuese una guarida de algún carnívoro especializado en la caza de estos homínidos. Dentro de esta teoría, según los investigadores, la mayoría de los huesos si que presentan marcas de dientes, pero estas
23 mismas se corresponden a zorros (Carbonell y Mosquera, 2006: 156-157) que serían incapaces de cazar a un homínido, por lo que estas marcas en los huesos se deberían de haber producido con posterioridad a la muerte de los individuos, afectados por lo tanto dentro de un contexto de carroñeo. Se alude también a la imposibilidad de que esta acumulación sea el resultado de una trampa natural, ya que no se han hallado ancianos o niños entre los restos, hallazgos que se deberían de haber producido también en el caso de una catástrofe de origen natural; por tanto, según estos autores, es necesario que hubiese una mayor representatividad de niños y ancianos para que los restos coincidiesen con la composición natural de los grupos humanos. Queda pues, para el equipo de Atapuerca, como única opción viable la realización de una práctica funeraria, añadiendo peso a esta teoría tanto el estado de conservación de los restos, entre los que se incluyen huesos de pequeño tamaño, y por lo tanto frágiles; como son los huesos del oído interno y el hioides. Por lo que es necesario que los “cuerpos llegasen como cadáveres y no como esqueletos” (Carbonell y Mosquera, 2006: 156-157). Añade peso a esta teoría el cráneo 17 y otros cráneos, caracterizado el primero por dos impactos en la parte frontal del mismo con un objeto contundente (Sala et al., 2015) con el claro objetivo de matar al adversario, por lo que estos individuos debieron llegar como cadáveres y nunca por su propio pie (Martínez Mendizábal et al., 2015: 349) es decir, que alguien, puesto que ya hemos visto que rechazan el algo, tuvo que transportar los restos a este el lugar en concreto. El segundo de los yacimientos es la cueva de Rising Star en Johannesburgo (Sudáfrica), donde se hallaron los restos de una nueva especie, Homo naledi, a la que los investigadores adjudican la creación de una serie de grabados abstractos en las paredes, así como tres prácticas funerarias que consideran que se corresponden con los restos hallados en sendas depresiones. Es de especial interés esta discusión por el pequeño volumen craneal que presentan, unos 450 a 600 centímetros cúbicos, en un claro contraste con los cerca de 1400 centímetros cúbicos que presentan los neandertales y Homo sapiens (Martinón-Torres et al., 2023: 1). Dos de las prácticas funerarias se localizarían en Dinaledi Chamber mientras que la tercera se situaría en Hill Antechamber. A esta situación de deposición de los restos en depresiones del terreno se añade la presencia de una posible herramienta de piedra en Antehill Chamber asociada a una mano en conexión anatómica (Martinón-Torres et al., 2023: 2-5).
24 Las críticas a este yacimiento se concentran en la falta de seguridad y pruebas científicas ante las afirmaciones realizadas. Puesto que no queda claro para una parte de la comunidad científica que las depresiones sean de origen artificial y no natural, debido a la irregularidad de su forma y al hecho de que la supuesta fosa que se encuentra en Antechamber Hill sea más vertical que horizontal, siendo un caso único si es en efecto una fosa. Otra problemática de este lugar es que en Antechamber Hill se hallaron los restos de cuatro individuos, de los cuales solo se considera como receptor de las prácticas funerarias a uno de ellos; debido a su consideración de haber sido depositado en posición flexionada. Obedece este hecho a la asignación de todos los restos poscraneales a un mismo individuo sin desarrollar una explicación de esta consideración (Martinón-Torres et al., 2023: 2). A este conjunto de dudas se añade que en la fosa 1 (Dinaledi Chamber) el individuo depositado no se encuentra en la base de la misma, lo que no concuerda con la idea de que fuese una práctica funeraria, siendo más probable que sea una fosa natural rellena con el paso del tiempo y donde por la acción del agua o alguna otra casualidad fuese arrastrado el cuerpo; donde quedo reposando. Esta fosa posee una problemática aun mayor por la existencia de otros dos individuos, uno de los cuales está en estado fragmentario mientras que el otro está en contacto directo con el que se considera que recibió prácticas funerarias. La fosa 2 (Dinaledi Chamber) se ha identificado como práctica funeraria, pese a que los escasos restos del individuo no se hallaron en conexión anatómica y se corresponden a elementos corporales alejados entre sí, hablamos del cráneo, una extremidad inferior y lo que puede ser el arco cigomático o una lámina vertebral (Martinón-Torres et al., 2023: 2). También se discute el posible origen antrópico de la herramienta de piedra, puesto que el material es el mismo que el que compone las paredes de la cueva y los elementos interpretados como marcas de uso pueden corresponderse a las marcas propias de la exfoliación y fracturas naturales, al mismo tiempo que los investigadores no demuestran la presencia de los signos clásicos de talla de las piedras en la supuesta pieza. Finalmente, tampoco queda claro el posible origen artificial del arte parietal con la posibilidad de que se corresponda a procesos naturales comunes en otras cuevas compuestas por materiales similares (Martinón-Torres et al., 2023: 2-5).
31 de neandertales poseían una capacidad y un comportamiento simbólico tal y como atestiguan las otras realidades comentadas en este TFG, como la posibilidad de arte parietal, adorno personal o creación de pigmentos. 7. Bibliografía Aparicio, J., Subirà, E., Gómez Merino, G., Lorenzo, C., Lozano, M. y Herrero Cortell, M., (2014): Los neandertales de la Cova Foradà de Oliva. (Estado actual de la investigación). Valencia: Real Acadèmia de Cultura Valenciana. Aubert, Maxime, Brumm, Adam y Huntley, Jillian (2018): “Early dates for “neanderthal cav eart” may be wrong”. Journal of Human Evolution, volumen 125, pp. 215-217 Bar Yosef, O., Vandermeersch, B., Arensburg, B., Belfer-Cohen, A., Goldberg, P., Laville, H., Meignen, L., Rak, Y., Speth, J.D., Tchernov, E., Tillier, A-M., Weiner, S., Clarck, G.A., Garrard, A., Henry, D., Hole, F., Roe, D., Rosenberg, K., Schepartz, L.A., Shea, J.J., Smith, F., Trinkaus, E., Whalen,N., y Wilson, L. (1992) “ The excavations in KebaraCave, Mt. Carmel”. Current antrhopolgy, volumen 33 nº 5, pp 497-550 Carbonell, Eduald y Mosquera, Marina (2006): “The emergence of a symbolic behaviour: the sepulchral pit of Sima de los Huesos, Sierra de Atapuerca, Burgos, Spain”. Comptes Rendus Palevol, volumen 5 nº 1-2, pp. 155-160 Defleur, Alban (1993) Les Sépultures Moustériennes. París: C.N.R.S
32 Defleur, Alban, White Tim, Valensi, Patricia, Slimak, Ludovic, Cregut-Bonnoure, Evelyne (1999) “Neanderthal cannibalism at Moula-Guercy, Ardeche, France”. Science, tomo 286 nº 5437, pp. 128-131 Golovanova, Liubov, F. Hoffecker, John, Kharitonov, V. M. y Romanova, G. P. (1999) “Mezmasikaya cave: A Neanderthal Occupation in the Northern Caucasus”. Current Antropology, volume 40 nº 1, pp. 77-86 Guérin, Guillaume, Discamps, Emmanuel, Lahaye, Christelle, Mercier, Norbert, Guibert, Pierre, Turq, Alain, Dibble, Harold L., McPherron, Shannon P., Sandgathe, Dennis, Goldberg, Paul, Jain, Mayank, Thomsen, Kristina, Patou-Mathis, Marylène, Castel, Jean-Christophe y Soulier,marie-Cécile (2012): “Mulit-methid (TL and OSL), muti-material (quartz and flint) dating of the Mousterian site of Roc de Marsal (Dordogne, France): correlating Neanderthal occupations with the climatic variability of MIS5-3”. Journal of Archaeological Science, volume 39 nº 10, pp. 3071-3084 Herrera, Rene y Garcia-Bertrand, Ralph (2022): “Neanaderthal hábitat, culutre, language and intellect”. En Herrera, Rene y Garcia-Bertrand, Ralph, Sex and Cohabitation among Early Humans. Oxford: Academic Press Hovers, Erella, Rak, Yoel, Lavi, Ron y Kimbel, William H. (1995): “Hominid remains from Amud Cave in the context of the Levantine Middle Paleolithic”. Paléorient, volume 21 nº 2, pp. 47-61 Hunt, Chris O., Pomeroy, Emma, Reynolds, Tim, Tilby, Emily y Barker, Graeme (2023) “Shanidar et ses fleurs? Reflections on the palynology of the Neanderthal “Flower Burial” hypothesis”. Journal of Archaleogical Evolution, volume 159, pp. 1-10 Jaubert, Jacques, Maureille, Bruno y Peresani, Marco (2022): “Spiritual and
33 symbolic activities of Neanderthals”. En F. Romagnoli, F. Rivals y S. Benazzi (eds.), Updating Neanderthals. Understanding Behavioural Complexity in the Late Middle Palaeolithic. Oxford: Academic Press Jaubert, Jaques, Verheyden, Sophie, Genty, Dominique, Soulier, Michel, Cheng, Hai, Blamart, Dominique, Burlet, Christian, Camus, Hubert, Delaby, Serge, Deldicque, Damien, Edwards, R. Lawrence, Ferrier, Catherine, Lacrampe-Cuyaubère, Lévêque, François, Maksud, Fréderic, Mora, Pascal, Muth, Xavier, Régnier, Édouard, Rouzaud, Jean Noël y Santos, Fréderic (2016): “Early Neanderthal constructions deep in Bruniquel Cave in Sothwestern France”. Nature, tomo 534 nº7605, pp. 111-114 Hoffmann, Dirk L., Angelucci, Diego E., Villaverde, Valentín, Zapata, Josefina y Zilhão, João (2018a): “Symbolic use of marine shells and mineral pigments by Iberian Neandertals 115,000 years ago”. Science advances, vol 4 nº 2, pp. 1-6 Hoffmann, Dirk L., Standish Christopher D., García-Diez, Marcos, Pettitt, Paul B., Milton, James A., Zilhão, João, Alcolea-González, Javier J., Cantalejo-Duarte, Pedro, Collado, Hipólito, de Balbín, Rodrigo, Lorblanchet, Michel, Ramos-Muñoz, Jose, Weniger, Gerd-Christian y Pike, Alistair W.G (2018b): “U-Th dating of carbonate crusts reveals Neanderthal origin of Iberian cave art”. Science, vol 359 nº 6378 pp. 912-915 Hoffmann, Dirk L., Standish Christopher D., García-Diez, Marcos, Pettitt, Paul B., Milton, James A., Zilhão, João, Alcolea-González, Javier J., Cantalejo-Duarte, Pedro, Collado, Hipólito, de Balbín, Rodrigo, Lorblanchet, Michel, Ramos-Muñoz, Jose, Weniger, Gerd-Christian y Pike, Alistair W.G. (2020): “Response to White et al.’s reply: “Still no archaeological evidence that Neanderthals created Iberian cave art” [J. Hum. Evol. (2020) 102640]”. Journal of Human Evolution, vol 144 pp.1-4 Macciardi, Fabio y Martini, Fabio (2022): “The Neanderthal brain: Biological and cognitive evolution”. En F. Romagnoli, F. Rivals y S. Benazzi (eds.), Updating
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35 Maureille, Bruno, Toussaint, Michel y Semal, Patrick: (2014): “Intentional burials at Spy?”. Anthropological et Præhistoica, 124, pp.1-12 Pearson, Osbjorn, Pablos, Adrián, Rak, Yoel y Hovers, Erella (2020): “A partial Neanderthal foot from the Late Middle Paleolithic of Amud cave, Israel”. PaleoAnthropology, pp. 98-125 Pettitt, Paul (2011) The Palaeolithic Origins of Human Burial. Milton Park, Abingdon, Oxon y Nueva York: Routledge Pomeroy, Emma, Bennet, Paul, Chris O., Hunt, Reynolds, Tim, Farr, Lucy, Frouin, Marine, Holman, James, Lane, Ross, French Charles y Barker Graeme (2020): “New Neanderthal remains associated with the “flower burial” at Shanidar Cave”. Antiquity, volume 94 nº 373, pp. 11-26 Radovčić, Davorka, Oros Sršen, Ankica, Radovčić, Jakov y W. Frayer, David (2015): “Evidence for Neandertal Jewelry: Modified White-Tailed Eagle Claws at Krapina”. PLoS One. Vol 10 nº 3, pp. 1-14 Rabadà Vives, David (2015): “Taphonomical reinterpretation of the sima de los huesos (Sierra de Atapuerca)” Revista anual de l’Acadèmia de Ciències Veterinaries de Catalunya, nº 1, pp.59-75 Romandini, Matteo, Fiore, Ivana, Gala, Monica, Cestari, Martina, Guida, Giuseppe, Tagliacozzo, Antonio y Peresani, Marco (2016): “Neanderthal scraping and manual handling of raptors wing bones: Evidence from Fumane Cave. Experimental activities and comparison”. Quaternary International, 421, pp. 154-172
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37 Trinkaus, Erik (1983) The Shanidar Neanderthals. Nueva York: Academic Press Ulrich, Herbert (2005) “Cannibalistic rites within mortuary practices from the Paleolithic to the Middle Ages in Europe”. Antropologie, tomo 43 nº 2-3, pp. 249-261 8. Anexos
38 o Anexo 1. Localización de las prácticas funerarias y otros lugares comentados
39 Anexo 2.1 Yacimientos de Europa Occidental Anexo 2.2 Yacimientos de Europa Oriental
40 Anexo 2.3 Yacimientos del Levante Anexo 3 Restos de Shanidar