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El impacto de la transformación urbana en la estructura residencial de Ciutat Vella

Fiori, Mirela

Abstract

As the title of this thesis says, the central issue that orients our research is the impact of the urban transformation of Ciutat Vella, the historical center of Barcelona, in its residential structure, defined by us as a complex of characteristics of population and housing. From the beginning of 80s, Ciutat Vella has been an object of a great number of urban plans, whose objective was its physical, economical and social improvement. During more than two decades of the execution of these plan, managed by the society of mixed capital, first by Promoció Ciutat Vella S.A. and later by Foment Ciutat Vella S.A., an area of almost 450ha was affected and more that one thousand millions of euro was invested in infrastructure, parking places, public space, housing, different kinds and scales of equipments, subsidies fore private rehabilitation initiatives and others. This urban transformation of the historical center has contributed to change the urban crisis that this district was going through: loss and ageing of population, analphabetism, unemployment, serious infrastructural deficit, disinvestment and deterioration of public and private space. It partly changed into attractive scenery for a relocation of a private capital, localization of new uses linked to tertiary sector and localization of more solvent segments of the population. These changes are reflected in the increase of the population of medium and high socio-economical level, in the important revalorization of real estate property and in decrease of the rental offer, just to mention the most important. The changes that could show a tendency towards a gentrified residential structure, characterized by expensive housing and its progressive elitisation and expulsion of the local population of low socio-economical profile. The urban transformation of the historical center of Barcelona and its possible gentrification is not a single phenomenon. It responds to a trend which is present in many cities in high developed capitalist societies in which the return of political and finance interest in city centers, expressed by means of urban renewal or revitalisation, is mostly linked to economical re-structuring after the world crisis in 1973. By means of the multivariate analysis, with this research we show that the urban transformation of Ciutat Vella has caused the emergency of a gentrified residential structure, but not generalized. In the areas traditionally more degraded and devalued, occupied by population of low socio-economical level, the huge volume of public investment not always was reflected in private rehabilitation of the buildings, and as a result, in spite of an important increase of the prices in all of the areas, they continued being the port of arrival for immigrant population, in the case non E.C., with a rather low socio-economical profile. The thesis is divided in 4 parts: The first one covers the theorical and historical frame and explains its variables and sources. Its basic objective is, on one side, to place the reader into the general problematic that the investigation is centered in and on the other, to give the definition and the sources of all the data used in the quantitative part of the thesis. The second part approaches the central objective of the research, focusing on general exposition of the urban crisis of Ciutat Vella that preceded its urban transformation, giving special emphasis on explaining Special Plans - their forecast, their execution, management and financing. The third part is made of presentation and interpretation of the data and statistical analysis of population and housing. Its principal objective is to collect all the quantitative information that allows us, in the last part of the research, to establish relationship between residential structure and urban transformation, and thus make conclusions.

Full text

EL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URBANA EN LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA Mirela Fiori EL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URBANA EN LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA Mi r ela Fio r i EL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URBANA EN LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA Mirela Fiori Universitat Politècnica de Catalunya Director Dr. Arq. Ferrán Sagarra i Trias Tutor Dr. Arq. Josep Roca Cladera Doctorado de Gestión y Valoración Urbana Departamento de Construcciones Arquitectónicas I Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona Barcelona, octubre de 2010 Tesis presentada para obtener el título de Doctora Arquitecta por la Universitat Politècnica de Catalunya Contacto: [email protected] Esta obra está sujeta a la licencia Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional de Creative Commons. Para ver una copia de esta licencia, visite http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/. PREFACIO Prefacio Delante de las obras que darían lugar a la rambla del Raval, despertó en mí, hace 11 años, una gran curiosidad, incluso pasional, por toda la problemática de Ciutat Vella y su transformación urbana. ¿Qué impacto tendría esta transformación en la población residente?, me preguntaba. Era el año 1999, y yo acababa de llegar a Barcelona para cursar un máster. Terminé haciendo dos sin que con ello diese por alcanzadas mis expectativas. Como arquitecta, quería saber más sobre las ciudades y sus dinámicas, un déficit muy grande, por lo general, en los planes de estudio de las escuelas de arquitectura. Con esta inquietud me matriculé en el doctorado de Urbanismo. Mi objetivo era hacer la docencia y quizás obtener el Diploma de Estudios Avanzados (DEA), nada más. No tenía ni idea de que acabaría encontrando en el doctorado el marco para investigar lo que en el ámbito personal me motivaba, la transformación de aquel distrito. Emprendí un largo y desafiante camino: la investigación que yo creía necesaria requería unos conocimientos de estadística y de las ciencias sociales que yo no tenía. En ese momento deseaba no ser arquitecta, pero no era así. En el 2005, mi proyecto de tesis, anteriormente rechazado en el Departamento de Urbanismo, fue aprobado en el programa de doctorado de Gestión y Valoración Urbana. En los tres primeros años que siguieron, me dediqué a hacer y rehacer las bases y los análisis estadísticos, el geoprocesamiento y su interpretación, una y otra vez, en un proceso de autoaprendizaje sin fin. Además de las limitaciones derivadas de mi formación, las mayores dificultades residieron en conseguir la equivalencia entre las bases de datos de los diferentes periodos. Creo que en este punto me di cuenta de que toda mi tozudez de niña se había transformado en perseverancia y paciencia PREFACIO La máxima precisión posible, la imparcialidad y la sinceridad en el tratamiento de los datos fueron los objetivos más perseguidos durante esta andadura. Solo así, los resultados tendrían las posibilidades de trascender este documento y ser útiles a otras investigaciones, servir de base para el diseño de las políticas y de la acción públicas, ayudar a los vecinos a conocer su propia realidad o, simplemente, satisfacer a curiosos, como yo lo era al principio. Como investigadora, estos son los principios que me guían. El término de esta etapa, está claro, no es un punto de llegada sino un punto de partida. Agradezco especialmente la colaboración de Jordi Bernat y Jordi Torras, de la Gerencia Regional del Catastro de Catalunya; a Joan Valls, de los Estudis Fiscals del Ajuntament de Barcelona; a Sara, del Centre de Documentació i Estadística de Barcelona; a Germà Iturrate y su equipo, del Archivo Ciutat Vella, y a Martì Abella, de PROCIVESA. Agradezco también a Nita Sáenz por el agotador trabajo de corrección ortográfica. Sin embargo, para llegar hasta aquí me ha resultado indispensable todo el calor humano que siempre he recibido cuando tantas veces me preguntaba por qué había elegido este camino. Por esto y más, gracias a todos mis amigos y a mis compañeros de Gestión de la Ciudad de la UOC, especialmente a Jordi Borja. Gracias a mi numerosa familia que con sus tantas visitas hicieron y hacen más amena esta trayectoria. A Mylena, Dadá, Tomás, pai e mãe, obrigada por terem estado sempre comigo apesar da distancia. Obrigada por todo o carinho, o amor e a compreensão. Não estava nos meus planos que fossem tantos anos! Gracias Frankie, por tu ayuda, por tu compañía incondicional, tu amor y tu paciencia, ¡casi mayor que la mía! PREFACIO PREFACIO PREFACIO Y para terminar, agradezco a Ferran Sagarra, por haber creído en mi proyecto cuando todavía era una carta a los Reyes, y a mi tía Otilia por el empujón final con las matutinas correcciones en mi última visita a Brasil. Mirela Fiori Barcelona, agosto de 2010 PREFACIO PREFACIO ÍNDICE vii v i i vii Índice INTRODUCCIÓN 1 Presentación de la problemática 3 1.1 El marco general 4 2 Hipótesis y objetivos 7 3 Antecedentes y metodología 9 4 Estructura de la tesis 13 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES 1 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales de los centros históricos 17 1.1 La revalorización de lo urbano: un cambio coyuntural 17 1.1.1 La situación precedente: de la segunda postguerra a la crisis de 1973 17 1.1.2 La reestructuración económica postcrisis 19 1.2 Los programas o planes de intervención en la ciudad central 21 INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN 3 3 3 Presentación de la problemática 1 Presentación de la problemática Tal y como indica el mismo título de esta tesis, la problemática central que orienta nuestra investigación es el impacto de la transformación urbana de Ciutat Vella, el centro histórico de Barcelona, en su estructura residencial, defi nida por nosotros como un conjunto de características de la población y del parque de vivienda. Desde el inicio de los años ochenta, Ciutat Vella ha sido objeto de un gran número de planes urbanísticos, que tenían como objetivo su recuperación física, económica y social. Durante las más de dos décadas de ejecución de estos planes, gestionados por la sociedad de capital mixto, Promoció Ciutat Vella, SA,1 se ha incidido en un área de casi 450 hectáreas y se han invertido más de mil millones de euros, destinados a infraestructuras, aparcamiento, espacio público, vivienda, equipamiento de varios tipos y escalas, ayudas a la rehabilitación privada, entre otros.2 Esta transformación urbana del centro histórico ha contribuido a que el escenario de crisis urbana que aquejaba el distrito –pérdida y envejecimiento de la población, analfabetismo, paro, importantes défi cits infraestructurales, desinversión, deterioro del espacio público y privado– cambiara en parte a un escenario atractivo para la relocalización del capital privado, la localización de nuevos usos ligados al sector terciario y la localización de segmentos más solventes de la población. Estos cambios se ven refl ejados en el incremento de la población con estatus socioeconómico medio y alto, la importante revalorización de los inmuebles y la reducción de la oferta de viviendas en alquiler entre otros. Cambios que podrían indicar una tendencia hacia una estructura residencial gentrifi cada, caracterizada por un parque de viviendas encarecido y rehabilitado y por su progresiva elitización y expulsión de la población residente con perfi l socioeconómico bajo. 1 Promoció Ciutat Vella, SA (PROCIVESA) se ha creado con un periodo de vigencia de 14 años, del año 1988 al 2002, posteriormente la sustituyó Foment Ciutat Vella, SA (FOCIVESA). 2 Sobre esto, véase el capítulo 3 de la parte II de esta tesis. 4 INTRODUCCIÓN 1.1 El marco general La recuperación del centro histórico de Barcelona y su posible gentrifi cación no es un fenómeno aislado. Responde a una tendencia presente en muchas ciudades del mundo capitalista avanzado, en las que el retorno de los intereses políticos y fi nancieros a los centros de las ciudades, expresado por medio de la revitalización o renovación urbanas, se vincula en gran medida a la restructuración económica tras la crisis mundial de 1973. Uno de los ejemplos más paradigmáticos es la reconversión del puerto de Baltimore, en Estados Unidos, con la implementación de varios equipamientos de ocio como factores de renovación urbana, hecho que, conforme señala David Harvey, marca el paso de la estrategia modernista, anterior a este proceso, a una “atmósfera postmoderna del ocio”.3 Estas intervenciones urbanas, muy marcadas por la alianza entre intereses del capital y del poder público en contextos de crisis del Estado del bienestar, desembocan en cambios sociales importantes. Un fenómeno recurrente en este proceso es la gentrifi cación, en la cual las áreas centrales de las ciudades revitalizadas pasan a ser habitadas por grupos sociales de mayor poder adquisitivo,4 hecho que, según Patrick Mullins, representa la primera gran manifestación de la ciudad postmoderna.5 El fenómeno de la gentrifi cación fue muy explorado en el contexto anglosajón, especialmente en Norteamérica. Esto no quiere decir que no se dé en Europa (donde se acuñó el término); como bien señala Neil Smith, citado por Juliet Carpenter y Loretta Lees, la dicotomía América versus Europa es falsa: las diferencias entre la gentrifi cación en Estados Unidos y en Europa son más una cuestión de intensidad que de tipo.6 3 David Harvey (1989, edición en portugués, 2001). 4 Ibid. 5 Patrick Mullins (1991). 6 Neil Smith (1991). “On gaps in our knowledge of gentrifi cation”. En: J. van Weesep; S. Musterd (eds.). Urban housing for the better- 555 Presentación de la problemática En Barcelona, el debate sobre la gentrifi cación de las zonas renovadas cobra relieve a partir de los años noventa, cuando en la opinión de muchos autores, como por ejemplo Josep María Montaner y Jordi Borja, se produce una infl exión en la manera de hacer urbanismo en Barcelona.7 La apuesta por recuperar la ciudad construida, iniciada en el período de crisis económica y de transición política de fi nales de la década de los setenta, busca en parte su recuperación económica, pero también responder a las crecientes demandas ciudadanas derivadas de los défi cits urbanos acumulados durante el periodo anterior. Con la dotación de nuevos equipamientos y la rehabilitación de los espacios públicos degradados y la creación de otros nuevos, se pone en marcha la estrategia de “recuperar el centro y monumentalizar la periferia” –actuaciones puntuales multiplicadoras sobre su entorno que han caracterizado la “reconstrucción” de la ciudad en el inicio de la democracia.8 Tras la entrada de España en la Comunidad Europea en 1986 y, en el mismo año, la nominación de Barcelona para recibir los Juegos Olímpicos de 1992, el discurso urbano cambia –se consolida la expansión de las actividades terciarias, sobre todo en las áreas centrales, y las actuaciones, ahora estratégicas, dan un salto de escala y su objetivo principal pasa a ser la competitividad en el marco internacional. Este nuevo discurso urbano, al cual Ricard Gomà y Natalia Rosetti han llamado “neodesarrollismo”, se consolida en los años noventa, y representa la infl exión del modelo urbanístico comentado anteriormente.9 De la misma manera que en otros países, este nuevo urbanismo viene acompañado de la debilitación del Estado y de la creciente presión de los intereses del mercado sobre las zonas renovadas y revalorizadas, como es el caso de Ciutat Vella. pff:gentrifi cation in Europe (pág. 57). Utrecht: Stedelijke Netwerken, citado por Juliet Carpenter y Loretta Lees (1995, pág. 287). 7 Josep Maria Montaner (2002/2004); Jordi Borja (2004;2009). 8 Oriol Bohigas (1983; 1985). 9 Ricard Gomà y Natalia Rosetti (1998). 6 INTRODUCCIÓN Esta situación, sumada a la debilidad de la política municipal del suelo y la vivienda, contribuyen a la creciente difi cultad al acceso a la vivienda en estas áreas por parte de determinados colectivos como los jóvenes, la gente mayor y los inmigrantes, y consecuentemente, la emergencia de fuertes desequilibrios territoriales y sociales tales como el fenómeno de dispersión metropolitana, la gentrifi cación en las zonas renovadas y los nuevos focos de pobreza urbana como el “barraquismo invisible” en los pisos centrales.10 Este contexto ha impulsado iniciativas recientes contestatarias, como por ejemplo la publicación “Barcelona marca registrada, un model per desarmar” o “La ciudad mentirosa. Fraude y miseria del ’modelo Barcelona’”, entre muchas otras.11 El objetivo principal de sus autores es denunciar, entre otros factores, el importante impacto social, que en su opinión es recurrente de las diferentes operaciones de renovación urbana. “Una especie de efecto dominó que, invocando las palabras mágicas de la ‘rehabilitación’ o ‘reforma’, transforma barrios obreros en zonas residenciales para las clases medias y altas”, afi rma Manuel Delgado.12 10 Manuel Delgado (2005, pág. 36; 2007, pág. 53). 11 Unió Temporal d’Escribes [UTE] (2004); Manuel Delgado (2007). 12 Manuel Delgado (2007, pág. 48). 7 7 7 Hipótesis y objetivos 2 Hipótesis y objetivos La transformación urbana de Ciutat Vella, iniciada a principios de los años ochenta en un contexto de recuperación de la democracia y de revitalización de amplias áreas de la ciudad, ha generado unas plusvalías de las que se han apropiado en parte unos privados, particulares o no, no residentes en el distrito, ocupado originalmente en casi su totalidad por inquilinos. Su revalorización ha supuesto un incremento porcentual de los valores catastrales de la vivienda muy superior al de la ciudad: entre el año 1988 y el año 2001, el incremento medio en el distrito ha sido del 145%, mientras que en Barcelona este aumento ha sido del 86%. El impacto de esta situación podría ser la sustitución de una estructura residencial, formada por un parque de viviendas degradado y ocupado por una población envejecida y de estatus socioeconómico bajo, por otra estructura formada por un parque de viviendas rehabilitado y ocupado por una población más joven y de estatus socioeconómico medio alto. Si así fuese, según el marco teórico revisado por nosotros, a esta nueva estructura residencial la podríamos llamar gentrifi cada. Con esta investigación queremos demostrar que la transformación urbana de Ciutat Vella ha provocado la emergencia de una estructura residencial gentrifi cada, pero que, en nuestra opinión, no de manera generalizada. Creemos que en las zonas tradicionalmente más degradadas y desvalorizadas, ocupadas por población con estatus socioeconómico bajo, los grandes volúmenes de inversión pública no siempre repercutieron en la rehabilitación privada de los inmuebles, y por tanto, pese al importante incremento de los precios en todas las zonas, siguieron siendo el puerto de llegada de la población inmigrante, en este caso, extracomunitaria, con perfi l socioeconómico más bien bajo. Al fi nalizar esta investigación pretendemos, en primer lugar: • Haber localizado las zonas caracterizadas por una estructura residencial gentrifi cada. • Haber demostrado su correlación con la trasformación urbana, cuantifi cada en volumen de inversión pública por ámbitos de actuación. 8 INTRODUCCIÓN En segundo lugar: • Tener un retrato de los demás cambios en la estructura residencial de todo el distrito y no solo de la gentrifi cación. • Establecer su correlación con la transformación urbana, cuantifi cada en volumen de inversión pública por ámbitos de actuación. En tercer y último lugar: • Ofrecer una comprensión detallada de las dinámicas que se están generando en la estructura residencial de Ciutat Vella a partir de su transformación urbana, que pueda contribuir con las nuevas investigaciones que se lleven a cabo. Además, que dicha comprensión pueda contribuir al diseño de políticas urbanas dirigidas a corregir la tendencia del mercado a expulsar a los colectivos de residentes más débiles de las áreas renovadas. 9 9 9 Antecedentes y metodología 3 Antecedentes y metodología A fi nales de los años ochenta, Mercè Tatjer había indicado la falta de unos estudios que permitiesen evaluar el impacto en el tejido social a partir del proceso de revitalización urbana, económica y social que había empezado en el centro histórico. Para esto, señala la autora, haría falta un análisis desagregado paralelo al del conjunto del distrito, incorporando además de las variables demográfi cas usuales, otras como las relacionadas con la estructura de la propiedad, el estatus socioeconómico, etc.1 Quizás en aquellos años, todavía era demasiado pronto para poder medir tal impacto, ya que justo en el año 1985 habían sido aprobados defi nitivamente los planes urbanísticos, y por tanto, gran parte de la transformación urbana acababa de empezar. Hoy, pasadas más de dos décadas, la distancia temporal nos permite no solo disponer de los datos estadísticos necesarios para este tipo de análisis, sino analizar el proceso de transformación en su globalidad y, por consiguiente, diagnosticar con mucha más claridad y precisión los impactos generados. En el ámbito local, muy pocos son los estudios que trataron de comprobar con técnicas de análisis cuantitativo el fenómeno de la gentrifi cación en los distritos de Barcelona. En esta investigación, tomamos como referencia dos estudios relevantes: uno realizado por Anna Alabart y Cristina López publicado en la revista Barcelona Societat, “L’evolució de les professions dels barcelonins: gentrifi cació i polarització”, referente al ámbito global de los diez distritos de Barcelona, y el otro, la tesis doctoral realizada en la Universidad de Barcelona por Sergi Martínez Rigol, “El retorn al centre de la ciutat. La reestructuració del Raval entre la renovació i la gentrifi cació”, referente exclusivamente al barrio del Raval.2 Ambos autores limitan la parte estadística de sus investigaciones solamente a las variables relacionadas con las características de la población. 1 Mercè Tatjer (1989, pág. 44). 2 Anna Alabart; Cristina López (1996); Sergi Martínez Rigol (2000). PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales de los centros históricos 1 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales de los centros históricos 1.1 La revalorización de lo urbano: un cambio coyuntural Conforme ya hemos comentado en la introducción de esta investigación, el retorno de los intereses a los centros de las ciudades está relacionado, en gran parte, con el proceso de desindustrialización iniciado a partir de la crisis mundial de 1973. En este contexto, la revitalización de las áreas centrales ha sido el mecanismo utilizado por muchas ciudades para atraer capital y personas y hacerlas competitivas desde el punto de vista turístico y comercial, promoviendo así su recuperación económica, y también, en muchos casos, su elitización.1 1.1.1 La situación precedente: de la segunda postguerra a la crisis de 1973 Durante el periodo que se extendió entre la segunda postguerra y la crisis mundial de 1973, se consolidó, en la mayoría de los países desarrollados, un conjunto de prácticas, dirigidas a la recuperación y al crecimiento económico, llamado fordismo keynesiano: políticas públicas del Estado del bienestar, intervencionismo del Estado, producción y consumo de masa, expansión de las economías de escala, división vertical del trabajo, etc.2 El planeamiento de masa también formó parte del modelo, y tuvo como principales objetivos la provisión de la vivienda, la accesibilidad y la sustitución de funciones de las áreas centrales de las ciudades. 1 David Harvey (1989, edición en portugués, 2001). 2 Ibid. 17 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES Sin embargo, las soluciones adoptadas en Estados Unidos y en Europa fueron bastante diferentes pese a los resultados “inconsistentes y perversos” de ambos.3 En el norte y centro de Europa principalmente, se implementaron en la postguerra variantes del modelo británico, en las que se pretendía contener la expansión urbana con la imposición de cinturones verdes alrededor de las ciudades y afrontar la cuestión de la vivienda con la creación de ciudades compactas. En Inglaterra esta practica se llevó a cabo a partir de la ley de nuevas ciudades de 1946, New Towns Act, o a partir de operaciones de renovación urbana de altas densidades del tipo funcionalista sustituyendo barrios pobres y obsoletos de la ciudad central y a menudo realojando a su población en la periferia.4 El resultado inmediato de este modelo fue el aumento de la distancia entre las nuevas áreas residenciales a los lugares de trabajo, por lo que se necesitó una importante red de infraestructuras de comunicación que garantizara la accesibilidad. Por otro lado, las áreas de renovación urbana de alta densidad, ausentes de urbanidad, a la larga se convirtieron en focos de degradación tanto física como social.5 En Estados Unidos la solución se centró prioritariamente en la promoción del desarrollo disperso de baja densidad y la construcción de autopistas fi nanciadas por el Gobierno federal con la Ley de Ayuda Federal de Autopistas de 1956, Federal-Aid Highway Act. Este factor, sumado a los bajos intereses hipotecarios y a la demanda creada por el baby boom, fueron los elementos principales para la consolidación de la suburbanización iniciada en décadas anteriores,6 la desconcentración de la población de clase media, del comercio y de la industria, y el consecuente vaciado de las actividades centrales de las ciudades, fi rmemente criticado por la autora Jane Jacobs en el libro The death and life of great American cities, en defensa de la diversidad urbana.7 3 Peter Hall (1988, edición en español, 1996, pág. 317-318). 4 Las ciudades satélites edifi cadas en Estocolmo (1945) son algunos ejemplos paradigmáticos de este modelo de descentralización. 5 Peter Hall (1988, edición en español 1996). 6 Ibid. (pág. 302). 7 Jane Jacobs (1961). 18 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales de los centros históricos Peter Williams y Neil Smith indican que en el período entre 1945 y 1973, “en la mayoría de las sociedades del capitalismo avanzado (...), la transformación más profunda en la estructura urbana gira alrededor de los procesos de suburbanización”.8 De modo general, en ambos continentes, la producción masiva de las periferias o suburbios, y la simultánea degradación físico-social y terciarización de las áreas centrales marcó este período. El empobrecimiento de las áreas centrales y los défi cits fi scales derivados de la pérdida de actividad y de la depreciación de los inmuebles incentivaron a la mayoría de los gobiernos a promover importantes programas de renovación urbana o de “limpieza” de las áreas residenciales centrales más pobres y deterioradas, con el fi n de atraer la inversión privada, fomentando la construcción de áreas comerciales, administrativas y de negocios de grandes densidades. Sin embargo, como bien ha precisado Neil Smith, no será hasta la crisis iniciada en la segunda mitad de los sesenta, que culminó con la del petróleo en el año 1973, cuando los privados se interesaron por deslocalizar su capital invertido en los suburbios y trasladarlo a las áreas centrales de la ciudad, para actividades con mayores benefi cios fi nancieros.9 Es entonces cuando empiezan a multiplicarse los comercios y los restaurantes exclusivos en las áreas centrales, la reconversión de los waterfronts en zonas multiuso, etc., sentando las bases para una nueva etapa iniciada a fi nales de la década de los setenta.10 1.1.2 La reestructuración económica postcrisis Con la crisis de los años setenta, se produjo, en casi todos los países desarrollados, una gradual retirada del Estado del bienestar, y las prácticas político-económicas vigentes en el periodo anterior fueron dando paso a un nuevo modelo de estímulo económico: recortes de los gastos sociales, reducciones fi scales, 8 Peter Williams y Neil Smith (1986, pág. 205). 9 Neil Smith (1979; 1986). 10 Jason Hackworth y Neil Smith (2001). 19 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES desregulación, privatización de los servicios de consumo colectivo, desindustrialización, etc., consolidado con los Gobiernos de Margaret Thatcher en Inglaterra y de Ronald Reagan en Estados Unidos, en el cambio de década.11 Como consecuencia, se produjeron unos cambios importantes en la estructura ocupacional: contracción del empleo industrial y rápido incremento del sector de servicios fi nancieros, de seguros, inmobiliarios, salud, educación, ocio, etc., y con ello la formación de “toda una cultura yuppie, con sus atavíos de pequeña nobleza, estrecha atención al capital simbólico, a la moda y al diseño, y a la calidad de vida urbana.”12 Este nuevo extracto social se vuelve una “poderosa fuente de demanda de nuevas formas culturales basadas en la moda, en la nostalgia, en el pastiche y en el kitsh, todo lo que podemos asociar al postmodernismo”, indica David Harvey.13 El mismo autor señala que aparentemente el postmodernismo busca expresar la estética de la diversidad deseada por esta población, celebrando “la diferencia, lo efímero, el espectáculo, la moda y la mercantilización de las formas culturales”, en lugar de la estética estable del modernismo fordista.14 Estos factores, sumados a los grandes cambios demográfi cos, económicos y tecnológicos de este periodo, determinaron las pautas de las operaciones de revitalización de la ciudad central de principios de los años ochenta, que, tanto en Norteamérica como en Europa, intentaron competir con la oferta de otras ciudades en términos turísticos, culturales, servicios y oportunidades de negocio. Neil Smith afi rma que el redesarrollo de las áreas centrales en este periodo representa una continuación lineal de las fuerzas que generaron la suburbanización: la búsqueda del benefi cio económico.15 Según Peter Williams y Smith, la nueva división internacional del trabajo, los cambios en las funciones de 11 David Harvey (1989, edición en portugués, 2001). 12 Ibid. ( pág. 300). 13 Ibid. (pág. 312). 14 Ibid. (pág. 148). 15 Neil Smith (1982, pág. 150). 20 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales de los centros históricos la ciudad a partir de la desindustrialización y la consecuente expansión del sector de los servicios múltiples, la crisis económica y la necesidad de localizar el capital en mercados más rentables, y la aniquilación de las políticas keynesianas, fueron factores cruciales en la formación del paisaje de la ciudad central postcrisis de los años setenta y la emergencia de la gentrifi cación como su expresión social mayor.16 1.2 Los programas o planes de intervención en la ciudad central 1.2.1 Del Urban Renewal estadounidense a la “salvaguardia” de los centros históricos italianos: dos antecedentes paradigmáticos Estados Unidos fue el precursor en la implementación de programas de renovación urbana, conocidos como Urban Renewal o Slum Clearence. Estos programas se originaron con el Housing Act de 1949 y tenían como objetivo eliminar las viviendas degradadas de las áreas centrales con la remoción de los slums; estimular la construcción de viviendas para cubrir la demanda, y realizar una “vivienda decente y un entorno agradable para cada familia norteamericana”.17 Sin embargo, el programa fue alejándose progresivamente de sus objetivos iniciales, priorizando la conversión de las áreas residenciales en usos más rentables. Según Peter Williams y Neil Smith, este programa siempre tuvo unos objetivos mucho más económicos que sociales, favoreciendo la inversión privada al mínimo riesgo.18 Las autoridades locales, con ayuda de fondos federales, fueron las responsables de la adquisición, mediante compra o expropiación forzosa, de las áreas destinadas a la renovación urbana. La población fue desplazada y las edifi caciones derribadas por el mismo Gobierno local, que también dotaba el área de las 16 Peter Williams y Neil Smith (1986, pág. 208). 17 Martin Anderson (1964). 18 Neil Smith y Peter Williams (1986). 21 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES infraestructuras necesarias para atraer al inversor privado, que la compraba por apenas el 30% de lo que le había costado al Gobierno su adquisición y urbanización.19 La carencia de demanda para absorber las áreas que quedaban vacías hizo que los períodos entre la demolición y la construcción fuesen demasiado largos, agravando todavía más el défi cit fi scal del municipio. El West End de Boston, por ejemplo, donde se vaciaron 19 hectáreas desplazando a 9.000 residentes de baja renta, tardó cuatro años en empezar a edifi carse, por lo que resultó una recaudación de apenas 225.000 US dólares frente al 1.250.000 esperados con el nuevo uso.20 Con el Housing Act de 1954 se permitió la expropiación forzosa, no solo para el uso público de la propiedad sino también para su uso privado. Además, con esta nueva ley, los subsidios federales se dirigían prioritariamente a operaciones más amplias, y ya no a acciones individuales de renovación, permitiendo que hasta un 10% de estos fondos fuesen destinados a áreas no exclusivamente residenciales, cifra posteriormente ampliada al 30%.21 Las estrategias para estas grandes operaciones se basaron sobre todo en introducir la rehabilitación también como instrumento de renovación, ampliar las zonas de comercio y ofi cinas, segregar peatones y vehículos, mejorar la accesibilidad a través de grandes anillos viarios e incentivar el transporte publico.22 Según Victor Gruen, era necesario aumentar el deseo por vivir en el corazón urbano y para esto había que apostar “por la creación de una estética urbana superior, la mejora de las condiciones económicas y sociales, el establecimiento del orden, la comodidad y la belleza.”23 Un ejemplo de este modelo fue la renovación del área central de Boston iniciada a principios de los años 19 Martin Anderson (1964). 20 Ibid. (pág. 173). 21 Roger Biles (2000). 22 Victor Gruen (1964, edición en español, 1978). 23 Ibid. (1978, pág. 301). 22 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales de los centros históricos sesenta, con la puesta en marcha de un amplio programa de actuaciones simultáneas con el fi n de cambiar la imagen de la ciudad en su ámbito global,24 produciendo valor añadido y aumentando la atractividad del territorio. En total este programa afectó a un 25% del área de la ciudad central y a un 50% de su población.25 En el año 1961, el Urban Renewal ya había destruido cuatro veces más viviendas de las que se habían construido en todo el país.26 Según Martín Anderson, hasta el año 1963, 609.000 personas fueron obligadas a desplazarse y sus condiciones después del desplazamiento fueron muchas veces peores que las vividas anteriormente.27 Los desalojos masivos de población de baja renta y las discriminaciones raciales dieron lugar a importantes movimientos de resistencia y oposición al programa. Como consecuencia, algunas ciudades, principalmente Nueva York,28 empezaron a llevar a cabo innovadores planes con la participación ciudadana; fue el inicio del advocacy planning.29 La respuesta del Gobierno federal fue la puesta en marcha, en el año 1966, del Programa de ciudades modelo, Model Cities Program, destinando fondos a los gobiernos locales para la coordinación de las diferentes iniciativas de renovación urbana, priorizando los planes integrales físicosociales y la participación ciudadana.30 Con la recesión económica iniciada en la segunda mitad de los años sesenta, y la creciente reducción de las fi nanciaciones federales, aumentaron los confl ictos políticos, los confl ictos raciales y los movimientos 24 Basado en las propuestas y estrategias planteadas en el libro The Image of the City, por Kevin Lynch (1960), Cambridge, MA: M.I.T. Press. 25 Shun Kanda y Massami Kobayashi (1991, pág. 66). 26 Peter Hall (1988, edición en español, 1996). 27 Martin Anderson (1964). 28 Tom Angotti (2007). 29 Iniciado como tal a partir de la publicación del articulo “Advocacy and Pluralism in Planning” escrito por Paul Davidoff (1965) en el Journal of the American Institute of Planners (vol. 31, núm. 4, págs. 544-555). 30 Yvonne Scruggs (1995). 23 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES de los barrios afectados. Con el inicio del Gobierno neoconservador de Richard Nixon a fi nales de la década, el Programa de ciudades modelo fue desvirtuado y fi nalmente eliminado en el año 1974. En este contexto, los gobiernos locales, con menos capacidad para emprender grandes programas de renovación, adquirieron en la mayoría de los casos el simple papel de interlocutores entre los intereses y expectativas corporativistas y las demandas de los barrios. En Europa, en la postguerra, países como Bélgica, Francia e Italia aprovecharon las áreas destruidas para llevar a cabo un amplio proceso de sustitución de funciones centrales con la expulsión de las viviendas populares y de la industria hacia las periferias. Las antiguas zonas residenciales centrales fueron sustituidas por ofi cinas y centros comerciales de altas densidades, y las viviendas remanentes fueron abandonadas u ocupadas por las clases bajas en muy malas condiciones de habitabilidad. Por otro lado, las ciudades crecían también con la producción de viviendas privadas de alto standing en las zonas de expansión, teniendo la accesibilidad a las áreas centrales garantizada mediante grandes intervenciones viarias, haciendo que “el período de la reconstrucción fuese mucho más dañino que el bélico”. 31 Al inicio de los años sesenta en Italia, especialmente en Emilia-Romaña, empezaron a producirse importantes contribuciones urbanísticas con los planes “de previsión mínima” en contestación al tipo de planeamiento cuantitativo y racionalista de la reconstrucción. Fue el primer paso hacía la reapropiación pública de la ciudad.32 En este mismo periodo, con la aprobación de la Ley de Expropiación Forzosa, Bolonia pudo destinar una gran cantidad de terrenos privados a viviendas populares, iniciativa posteriormente imitada por muchos otros ayuntamientos italianos. Este contexto reformista, liderado por algunos ayuntamientos como el de Bolonia, sumado a la degradación de los centros históricos ocasionada por el abandono y por el cambio de funciones, impulsó importan31 Giorgio Piccinato (1978) (edición en español, 1983, pág. 20-24). 32 Giuseppe Campos Venutti (1978, edición en español, 1981, pág. 49). 24 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales de los centros históricos tes planes para la “salvaguardia” física y social de las áreas centrales.33 El Plan para la recuperación del centro histórico de Bolonia, adoptado en 1969 como Variante del Piano Regulatore Generale (PRG),34 es el primer y mejor ejemplo de una nueva manera integral de intervenir en el centro histórico de la ciudad. Este plan tenía como objetivo replantear el rol del centro histórico desde la perspectiva de la conservación, no solo como recuperación del patrimonio histórico artístico-cultural sino “como recalifi cación estructural que afecta a la organización socioeconómica de la ciudad”.35 En la práctica esto signifi caba, además de la salvaguarda de la arquitectura, la utilización del patrimonio artístico-cultural en términos sociales; la descentralización de las actividades incompatibles con el patrimonio construido que había que preservar; la dotación de unas condiciones urbanísticas y residenciales adecuadas, y la racionalización del sistema viario.36 Con esto, se pretendía garantizar el uso mixto del centro histórico con viviendas y equipamientos de ciudad: espacios verdes de calidad, y servicios y equipamientos para la población residente, al tiempo que actividades culturales, artesanía, equipamientos hoteleros, turísticos y de ocio, comercio, etc. En cumplimiento con las previsiones de la Variante del PRG de 1969, de reutilización del patrimonio histórico con fi nes sociales, se implementó el Piano per l’Edilizia Economica Popolare (PEEP) en el año 1973, como mecanismo de control del mercado inmobiliario residencial del centro histórico. Este plan preveía una acción activa del Gobierno en la conservación física y social del centro, eliminando la renta diferencial con actuaciones de vivienda económica y popular para los colectivos menos favorecidos y evitando la expulsión de la población de baja renta y de las actividades menos rentables.37 Fue la primera que vez que se planteó la rehabilitación de viviendas degradadas para las clases populares en el centro histórico. 33 Ibid. (pág. 50). 34 La Variante es el instrumento urbanístico utilizado en Italia para hacer una modifi cación parcial del Plan general, desarrollando una normativa específi ca para el ámbito en cuestión con el fi n de controlar las actuaciones. 35 Francesco Ciardini y Paola Falini (1978) (edición en español, 1983, pág. 133). 36 Francesco Ciardini y Paola Falini (1978) (edición en español, 1983). 37 Ibid. 25 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES 1.3 Los cambios sociales de la transformación urbana: la gentrifi cación 1.3.1 Orígenes y causas de la gentrifi cación: un debate dual Desde fi nales de los años setenta, teóricos de diferentes países intentan describir o entender las causas y los efectos de la gentrifi cación (del inglés gentrifi cation) en los barrios centrales de las ciudades, principalmente estadounidenses, canadienses, australianas y británicas. 59 El término en inglés gentrifi cation fue primeramente utilizado, en el año 1964, por la socióloga Ruth Glass para describir el proceso en el centro de Londres, por el que poco a poco las casas de la clase obrera fueron siendo remodeladas y ocupadas por la clase media: “Uno por uno, muchos de los barrios de la clase trabajadora de Londres fueron siendo invadidos por la clase media (...). Deterioradas, modestas casas (...) fueron siendo ocupadas, en el término de sus contractos de alquiler, y fueron siendo convertidas en elegantes y caras residencias. Las casas mayores victorianas, degradadas (...) fueron también renovadas. Hoy en día, muchas de estas casas están siendo subdivididas en costosos apartamentos (...). El actual estatus social y el valor de tales viviendas son frecuentemente inversamente relacionados con su estatus, y de cualquier modo, enormemente infl ados en comparación con el nivel anterior de estos barrios. Una vez que este proceso de "gentrifi cación" se inicia en un barrio, se expande rápidamente hasta que todos o la mayoría de la clase trabajadora residente es desplazada y todo el carácter social del barrio cambia.” 60 59 El termino gentrifi cación viene del inglés gentrifi cation, que tiene su raíz en la palabra gentry, cuya traducción es ‘burgués’. Siendo así, la traducción literal de la palabra sería ‘aburguesamiento’, sin embargo, la más comúnmente utilizada es ‘gentrifi cación’. En el Diccionario de la Real Academia Española, “burgués” es el Ciudadano de la clase media y dirigente acomodado que se caracteriza por un cierto conformismo social. Por esta razón, quizás, se ha desechado muchas veces esta nomenclatura, ya que en la literatura especializada, el gentrifi cador, el gentrifi er, no es necesariamente burgués; en algunos casos, forma parte de un colectivo alternativo, intelectual, del mundo de las artes, socialmente activo y politizado. Además, como veremos más adelante, la gentrifi cación no se defi ne simplemente por el cambio en el estatus social de la población, la palabra tiene un signifi cado que agrega los cambios físicos, económicos, sociales y culturales de una determinada área. Creemos positiva, por lo tanto, la castellanización del término, que, además, ha permitido situarlo en el marco internacional de décadas de debate. 60 Ruth Glass (1964, pág. XIX). 32 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales de los centros históricos Cuarenta años después Eric Clark defi nía gentrifi cación como, “(...) un proceso que envuelve un cambio en los usuarios del suelo, tal que los nuevos usuarios son de un estatus socioeconómico más alto que los usuarios previos, asociado a unos cambios en el entorno construido a través de la reinversión en el capital inmobiliario. Cuanto mayor es la diferencia en el estatus socioeconómico, más evidente es el proceso (...). No importando dónde [áreas centrales u otras áreas urbanas y no urbanas] y no importando cuándo. Cualquier proceso de cambio que se adapte a esta descripción es, a mi entender, gentrifi cación.”61 En este ínterin, la bibliografía sobre el tema se ha hecho exhaustivamente extensa,62 sin embargo el debate se ha centrado principalmente en dos corrientes ideológicas –la de la producción y la del consumo, o en sus variantes, la económica o de la oferta frente a la de la cultura o de la demanda. De un lado la gentrifi cación es la expresión de unos cambios estructurales económicos, sociales y espaciales, frutos de la desindustrialización y de los procesos de desinversión y reinversión en las áreas centrales. Del otro lado, la gentrifi cación es el refl ejo de la emergencia de una nueva clase media con un nuevo life-style y unas nuevas pautas de consumo relacionadas con los cambios económicos del periodo postindustrial. En este caso, son estos nuevos valores los que dictan los patrones de producción. En el año 1979, con el artículo “Toward a Theory of Gentrifi cación. A Back to the City Movement by Capital, not People”, Neil Smith defendió la idea de la gentrifi cación como producto del retorno del capital fi nanciero a las zonas centrales.63 Para este autor, el movimiento del capital hacia los nuevos suburbios en la postguerra y la consecuente desvalorización de las zonas centrales crearon las oportunidades económicas para la reestructuración del 61 Eric Clark (2005, pág. 258). 62 Las revistas especializadas en sociología urbana y geografía urbana son las que han seguido este debate más de cerca durante los años ochenta: Urban Studies, Annals of Association of American Geographers, Current Sociology, Environment and Planning D: Society and Space, Environment and Planning A, Journal of the American Planning Association, The Institute of British Geographer, Progress in Human Geography, International Journal of Urban and Regional Research, etc. 63 Neil Smith (1979). 33 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES centro de las ciudades a partir de los años setenta.64 El punto clave para el retorno del capital hacia estas zonas fue el rent gap –la diferencia entre la renta actual del suelo y su valor potencial. “La gentrifi cación ocurre cuando la diferencia es sufi cientemente amplia para que los inversores adquieran el edifi cio por un precio muy barato, paguen los costes de rehabilitación, los intereses de las hipotecas y préstamos para la obra, y al fi nal puedan venderlo por un precio que les permita un retorno satisfactorio.”65 El rent gap generó la posibilidad de reinvertir en el centro de la ciudad y de crear o producir un entorno gentrifi cable fi nancieramente rentable. Para Smith, los gentrifi cadores como consumidores eran apenas unos de los muchos que participaban en este proceso, y estaban siempre sujetos a la previa producción del espacio gentrifi cable con fi nes lucrativos.66 La creación de este entorno defi nía lo que Smith denominó la nueva frontera urbana o la frontera de la gentrifi cación, que no era más que la frontera de la rentabilidad fi nanciera, que dividía las áreas de desinversión del capital de aquellas áreas de reinversión.67 Una frontera económica a la cual las transformaciones culturales, sociales y políticas de la ciudad central estaban tan solo asociadas.68 La reinversión en el centro de la ciudad se expresaba de varias formas: con la rehabilitación privada del parque de viviendas, reinversión pública en infraestructuras, inversiones corporativas u otras inversiones privadas en nuevas construcciones o inversiones especulativas, sin ninguna o casi ninguna transformación urbana.69 “Su éxito refl eja una evaluación racional y colectiva de la rentabilidad de las oportunidades creadas por la desinversión y la emergencia del rent gap”.70 Ya a mediados de los ochenta, Smith reconoció que el rent gap era solo una explicación parcial del pro64 Neil Smith (1979;1986). 65 Neil Smith (1979, pág. 545). 66 Ibid. (pág. 540). 67 Neil Smith (1986, pág. 20). 68 Neil Smith (1986). 69 Neil Smith (1996, pág.190). 70 Ibid. (pág.194). 34 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales de los centros históricos ceso de la gentrifi cación,71 sin embargo, para este autor, los cambios en los patrones demográfi cos y en el estilo de vida tampoco eran sufi cientes para explicar la reestructuración de los centros de las ciudades. Estos factores “parecían determinar principalmente las formas [de los paisajes gentrifi cados](...) más que explicar el hecho de la transformación urbana en sí”.72 El mismo autor afi rma que la desindustrialización y el incremento de los puestos de trabajo en el ámbito de los servicios, profesionales y administrativos en las áreas centrales, impulsaron la instalación de otras actividades de soporte relacionadas con este perfi l profesional, como por ejemplo los bares y tiendas de moda.73 Para Smith, este fenómeno estaba transformando el centro de las ciudades en un playground de la burguesía –mercados pintorescos, casas restauradas, boutiques, marinas con yates, etc.–,74 la manhattanization del centro, con el desplazamiento de las clases trabajadoras hacia las periferias. Pese a esto, Smith no hablaba de una sustitución generalizada –una parte importante de la clase trabajadora seguiría viviendo en el centro de la ciudad, trabajando en los servicios del playground burgués.75 Contrariamente a la teoría de Smith, las primeras investigaciones desde la perspectiva del consumo defendieron la hipótesis de que la gentrifi cación sería el retorno de un segmento de la clase media a los barrios antiguos y centrales de la ciudad –back to the city movement.76 Sin embargo, para autores como Phillip Clay y Dennis Gale, entre otros, había muy pocas evidencias de que este movimiento fuese del suburbio hacia la ciudad central, sino que más bien se trataba fundamentalmente de un movimiento intraurbano, de una población que vivía de alquiler en otros barrios de la ciudad y 71 Neil Smith (1986, pág. 25). 72 Ibid. (pág. 31). 73 Ibid. 74 Neil Smith (1982, pág. 152). 75 Neil Smith (1986, pág. 32-33). 76 Sobre esto véase Shirley Laska y Daphne Spain (1980). 35 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES que prefi rió cambiarse a los barrios más centrales y renovados que a los suburbios,77 a lo que Larry Long ha llamado stay in the city movement.78 Para las autoras Shirley Laska y Daphne Spain, el término back to the city, utilizado como título de su libro publicado en el año 1980, representaba el “retorno simbólico del interés en vivir en la ciudad”.79 Motivados por los cambios demográfi cos y por un nuevo estilo de vida –familias con pocos o ningún hijo, matrimonios tardíos, divorcio, incremento de la mujer en el mercado laboral, etc.– y por la oferta creciente de puestos de trabajo en ofi cinas, en sectores de servicios, administrativos y gerenciales en las áreas centrales, esta población empezó a preferir los barrios centrales a los suburbios, que no satisfacían sus necesidades físicas, sociales y culturales. Para Lipton, la distancia entre la vivienda y las actividades laborales y sociales y el tipo de trabajo urbano ofertado eran dos factores causales de la preferencia por los centros urbanos.80 Estas hipótesis se alinearon con las teorías neoclásicas de localización residencial de la postguerra, que motivaron las actuaciones del Urban Renewal. Según estas teorías, la localización residencial era el resultado de la relación entre las preferencias de localización y su accesibilidad (tiempo y coste de desplazamiento).81 Por otro lado, David Ley desarrolló la hipótesis del consumo desde un enfoque mucho más amplio. Su teoría de la gentrifi cación se basó en la emergencia de una nueva clase media: joven, con alto nivel de educación y estatus social alto, con nuevos valores y un nuevo estilo de vida asociados a la sociedad postindustrial y a la nueva división del mercado de trabajo, explorado por el autor en su texto Liberal ideology 77 Phillip Clay (1980, pág.14); Dennis E. Gale (1979;1980). 78 Larry H. Long (1980, pág. 66). 79 Shirley Laska y Daphne Spain (1980, pág. XIV). 80 S. Gregory Lipton (1977). 81 Alonso, W. (1964). Location and land use. Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press; Muth, R. (1969). Cities and Housing: The Spatial Pattern of Urban Residential Land Use. Chicago: University of Chicago Press; Mills, E. (1972). Studies in the Structure of the Urban Economy. Baltimore, MD: Johns Hopkins University Press. 36 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales de los centros históricos and the Postindustrial City, publicado en 1980.82 El rápido desarrollo de las tecnologías, la emergencia del sector de los servicios y de nuevos puestos de trabajo profesionales y administrativos; el mayor poder del Estado en la asignación de los recursos; la emergencia de un estilo de vida con énfasis en los valores estéticos, en el placer, en el ocio, y en el consumo; y una nueva ideología urbana no dirigida ya al crecimiento de la ciudad sino a su calidad de vida, fueron solo algunas de las características en los ámbitos económico, político y cultural de esta sociedad postindustrial. 83 En los centros urbanos, más que en los suburbios, esta nueva clase emergente podía tener mejores puestos de trabajo y sueldos más altos, actividades recreativas y culturales de acuerdo con su estilo de vida. En la opinión de David Ley, “si las oportunidades de empleo en el área central conducen a la población a estas áreas, esta población, refl ejando su propia expresión política y económica en la predilección por la oferta urbana, reestructurará su entorno y acelerará el proceso de gentrifi cación”.84 “No obstante –afi rma–, la oferta de puestos de trabajo por sí misma, no es sufi ciente, la calidad de la oferta urbana sería el punto clave. Por esta razón, –sugiere el mismo autor–, durante los años setenta, muchos gobiernos canadienses invirtieron en la creación de equipamientos culturales y de un entorno de calidad estética en las áreas centrales de las ciudades, como forma de estimular la demanda por estas áreas y fomentar la inversión privada.”85 Para este autor, este giro que dio el urbanismo en los años setenta se puede resumir en dos términos, liveability y quality of life, y, citando a Barton Reid, acrecienta la idea de que la ideología de la liveable city, “se ha vuelto la doctrina hegemónica del planeamiento del los años setenta.”86 La consecuencia fue la mercantilización de la cultura, el incremento desorbitado del precio de la vivienda 82 David Ley (1980). 83 David Ley (1980). 84 David Ley (1986, pág. 532). 85 David Ley (1986). 86 Barton Reid (1986). “Harbourfront – Aesthetic Versus Dollars”. City Magazine (vol. 9, núm. 3-4, pág. 9-11 ), citado por David Ley (1996, pág. 331). 37 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES y el desplazamiento de la población de bajos ingresos.87 1.3.2 Otras interpretaciones: el intento fallido de un concepto integrado A partir de la dualización inicial de este debate –un lado centrado en la producción del espacio gentrifi - cable y otro en la producción de los gentrifi cadores– formalizado principalmente por estos dos autores, Neil Smith y David Ley, muchos otros trataron de interpretar el fenómeno de la gentrifi cación revisando y complementando ambas hipótesis. Con un argumento complementario al de Neil Smith, Chris Hamnett y Bill Randolph88 introdujeron un nuevo concepto a partir del estudio sobre el mercado de la vivienda en el centro de Londres: el value gap, que es la diferencia entre los rendimientos anuales provenientes de la vivienda en alquiler (vista como cualquier otra forma de inversión) y su valor de venta. Para estos autores, el incremento del value gap en los años sesenta, en parte generado por las leyes restrictivas al incremento de la renta, estimuló la venta de la propiedad y la reinversión en otro tipo de operación fi nanciera más rentable. Esta desinversión generó la oportunidad para que compradores que buscaban explorar las ganancias potenciales invirtiesen comprando estas mismas propiedades, tanto para su consumo propio como para su posterior entrada en el mercado de reventa. Así pues, según los autores, la búsqueda de mayores rendimientos por parte de los propietarios, sumada a las facilidades hipotecarias y los benefi cios fi scales concedidos a los potenciales compradores, fueron los principales factores que contribuyeron al cambio de ocupantes inquilinos a ocupantes propietarios de más alto nivel social en el centro de Londres. Y enfatizan que no son las preferencias de consumo de los nuevos residentes las que determinan el tipo de vivienda –de compra o alquiler– sino la rentabilidad fi nanciera que puede tener el propietario que la vende o la alquila.89 Por otro lado, el mismo Hamnett, y también Badcock, Bourassa, Clark, Hammel, entre otros, revisan el rent 87 David Ley (1996). 88 Chris Hamnett y Bill Randolph (1984;1986). 89 Chris Hamnett y Bill Randolph (1984, pág. 268). 38 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales de los centros históricos gap, la hipótesis más controvertida entre los autores, e indican su difi cultad de interpretación y aplicación, o incluso su imprecisión.90 Para Steven Bourassa –quizás el más provocativo de los autores–, “era hora de poner la hipótesis del rent gap de lado y buscar una nueva y menos oscura explicación para la gentrifi cación”.91 En cambio Clark, a partir de la investigación que realiza en Malmö, indica que el rent gap es esencial para que ocurra la reurbanización o transformación urbana a la cual la gentrifi cación va asociada.92 Sin embargo, sugiere que “sin una demanda latente, no podemos ni siquiera empezar a conceptuar el valor potencial del suelo. Por lo tanto –afi rma–, mantener el rent gap fuera de una explicación más amplia que incorpore las dos perspectivas –producción y consumo– es propagar la dicotomía que no tiene ninguna otra utilidad más que la de mantener barricadas y el confort de quienes la promueven”.93 Así como Clark, Blair Badcock, a partir del estudio empírico realizado en Adelaide, concluye que “una teoría convincente de la gentrifi cación solamente podrá ser desarrollada mediante la integración de los procesos basados en la producción y en el consumo”.94 Las difi cultades de explicar el fenómeno solo desde una u otra perspectiva se hacían evidentes y algunos argumentos teóricos se fl exibilizaron hacia un análisis más integral, no desechando la importancia que tienen simultáneamente los factores físicos, económicos, sociales y culturales, aunque la mayoría de las veces priorizando uno u otro factor. En palabras de Smith: “debería ser evidente, ahora que la relación entre consumo y producción es crucial para explicar la gentrifi cacion”, y que “es la combinación de los cambios sociales, físicos y económicos lo que distingue gentrifi cación como un proceso o un conjunto de procesos identifi cables”.95 90 Chris Hamnett (1984;1991); Blair Badcock (1989); Steven Bourassa (1990;1993); Eric Clark (1988;1992;1995); Daniel J. Hammel (1999). 91 Steven Bourassa (1990, pág. 459). 92 Eric Clark (1988). 93 Eric Clark (1992, pág. 359). 94 Blair Badcock (1989, pág. 142). 95 Neil Smith (1987, pág. 463-464). 39 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES Sharon Zukin, fue una de las primeras en introducir, a principios de los años ochenta, los conceptos culturales en el análisis económico de la gentrifi cación.96 Para esta autora, “la gentrifi cación connota tanto un modo de consumo de alto nivel cultural, como la expansión de las instituciones económicas asociadas al sector de servicios.” Sin embargo, según esta misma autora, a largo plazo el consumo y la cultura están subordinados a los factores económicos y de producción. 97 Por otro lado, Damaris Rose y Robert Beauregard apuntan la gentrifi cación como un chaotic concept, en el que no solo uno o dos factores son determinantes.98 Para ambos autores la reestructuración del trabajo, la emergencia de diferentes formas laborales y la reproducción de la fuerza de trabajo son factores fundamentales en la producción de los potenciales gentrifi cadores. Según Beauregard “la reestructuración del mercado de trabajo urbano explica en parte, tanto la existencia de los gentrifi cadores, como de los gentrifi cados [desplazados] potenciales”.99 Para Rose, este nuevo contexto hace emerger un segmento de gentrifi cadores que gentrifi ca más por “necesidad” de localizarse en las áreas centrales, que por cuestiones de estilo de vida.100 Para Chris Hamnett, las dos principales teorías de la gentrifi cación son complementarias y forman parte de un mismo fenómeno. “Como en la fábula de Esopo sobre el hombre ciego y el elefante, cada una de las grandes teorías ha reconocido solo una parte del elefante de la gentrifi cación”.101 Hamnnett expone dos condiciones esenciales para que ocurra la gentrifi cación: la oferta de áreas gentrifi - cables, es decir, la existencia del rent gap, y la demanda de áreas centrales por gentrifi cadores potenciales, que tiene que ver, tanto con la oferta de nuevos puestos de trabajo, como con los cambios en el estilo de vida de esta población. Sin embargo, así como Rose y Beauregard, este autor afi rma que, “si la teoría de la gentrifi cación tiene un punto central, este debería sentarse sobre las condiciones para la producción 96 Sharon Zukin (1982/1989). 97 Sharon Zukin (1987, pág.144). 98 Damaris Rose (1984); Robert Beauregard (1986). 99 Robert A. Beauregard (1986, págs. 49-50). 100 Damaris Rose (1984, pág. 65). 101 Chris Hamnett (1991, pág.175). 40 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales de los centros históricos de los potenciales gentrifi cadores”.102 Igual que Hamnett, Loretta Lees también sugiere que las dos principales teorías “son dos lados de la misma moneda.” Y afi rma que “para entender el [nuevo] life-style postmoderno hay que ser capaces de ubicar sus raíces en la reestructuración socioeconómica.”103 Para ella, los gentrifi cadores nunca están expresando únicamente sus preferencias de consumo, sus decisiones están vinculadas a los grandes procesos sociales y colectivos.104 Michael Jager, en cambio, indica que el nuevo estilo de vida es una forma de identidad en cuanto a clase social. Para este autor, esta nueva clase media, que surge en el periodo postindustrial, tenía la función de promover unos nuevos patrones de consumo, con énfasis en el arte y en la cultura, como forma de defensa con relación a la presión de las clases socialmente más altas y dominantes, tanto como una forma de demarcación con relación a las clases más bajas.105 En contraposición a todo lo anterior, Larry Bourne sugiere que la gentrifi cación es más un mito que una realidad. Pese a que es un fenómeno que ha reestructurado de manera signifi cativa el tejido físico y social de algunas áreas centrales, para él su relevancia solo se produce en unas pocas ciudades. Bourne indica que la atención que se viene dando a la gentrifi cación, en parte, ha contribuido a desviar las atenciones de aquellos barrios viejos o antiguos, que no son ni serán objeto de gentrifi cación o de mejoras.106 102 Ibid. (pág. 187). 103 Loretta Lees (1994, pág.144). 104 Loretta Lees, Tom Slater y Elvin Wyly (2008, pág. 55). 105 Michael Jager (1986, pág. 60). 106 Larry S. Bourne (1993a); Loretta Lees y Liz Bondi (1995). 41 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONESPARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES les interesa la diversidad cultural y la mezcla social; sus hijos van a las escuelas privadas y muchas de sus esposas, profesionales de alto nivel formativo, han dejado de trabajar para cuidar de la familia.128 Loretta no acaba aquí, para esta autora, existe una cuarta generación de gentrifi cadores emergente en las ciudades estadounidenses desde principios del siglo XXI (fi g. 1.2).129 En términos generales, esta nueva etapa “combina la intensifi cación de la fi nanciación de la vivienda con la consolidación de unas políticas pro-gentrifi cación y de unas políticas urbanas polarizadas”.130 Con la recesión iniciada en el año 2001, se recortan los intereses favoreciendo el endeudamiento y la manutención del consumo. Esta medida, sumada a la fl exibilización del sistema hipotecario presente desde la década anterior, ha aumentado exponencialmente la presión sobre el mercado inmobiliario, infl ando sus precios y promoviendo la gentrifi cación. De esta manera, el capital invertido en los barrios, y por consiguiente, la gentrifi cación, quedaron mucho más conectados e integrados al mercado nacional y global que en la generación anterior. 128 Tim Butler y Loretta Lees (2006). 129 Loretta Lees, Tom Slater y Elvin Wyly (2008). 130 Ibid. (pág. 179). 48 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales de los centros históricos 49 1.2 Etapas de la gentrifi cación en Estados Unidos según Loretta Lees, Tom Slater y Elvin Wyly (2008). PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES 1.3.4 Las políticas urbanas y la nueva gentrifi cación Jan van Weesep fue uno de los primeros en introducir, en la primera mitad de los noventa, el debate de la gentrifi cación desde la perspectiva de las políticas públicas. “(...) en varios países [la gentrifi cación] refl eja la manera en que se está redefi niendo el rol del gobierno. Ésta está relacionada con las tendencias generales de desregulación y privatización de muchas áreas tradicionalmente de competencia pública.”131 Sin embargo, no es hasta en la década siguiente cuando autores como los ya citados Elvin Wyly y Daniel Hammel, Loretta Lees, Neil Smith y Jason Hackworth, entre otros, empiezan a relacionar las políticas neoliberales con una tercera generación de la gentrifi cación.132 Durante la generación anterior, que perduró casi toda la década de los ochenta, tanto en Inglaterra con el Gobierno de Margaret Tatcher, como en Estados Unidos con el Gobierno de Ronald Regan, se empezó una política de fl exibilización de la economía, la privatización de los servicios y el recorte de los servicios sociales. Una política que ha acabado con las políticas keynesianas vigentes en gran parte del siglo XX. Este contexto no solo dio cabida a la emergencia de una situación de precariedad social que promovió la revanchist city, sino que contribuyó a la consolidación, en la década siguiente, de unas políticas neoliberales.133 Según Smith, la consolidación de la revanchist city en los noventa estuvo representada por la política represiva del alcalde Giuliani en Nueva York, para quien la revancha contra los elementos de desorden era una obligación moral.134 131 Jan van Weesep (1994, pág. 74). 132 Elvin Wyly y Daniel Hammel (1999;2004); Loretta Lees (2000); Jason Hackworth y Neil Smith (2001); Jason Hackworth (2002); Neil Smith (2002). 133 Neil Smith (1996). 134 Neil Smith (1996; 1999, pág. 100). 50 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales de los centros históricos Iniciada como una política antihomeless en los centros urbanos durante el período de la crisis, esta política gana una dimensión mucho mayor y se caracteriza fundamentalmente por ser una política xenófoba, que pretende “limpiar” la ciudad y devolverla a las clases medias altas. “(...) la revanchist city expresa el terror a la raza /clase /genero, sentido por la clase media blanca –y gobernante– que se ve de repente atrapada en un lugar arrasado por el mercado inmobiliario, la amenaza y la realidad del desempleo, la aniquilación de los servicios sociales, y la emergencia de grupos de inmigrantes y minoritarios, así como por las mujeres, como actores urbanos de poder. Esta situación presagia una viciosa reacción contra las minorías, la clase trabajadora, los sin techo, los desempleados, las mujeres, gays, lesbianas e inmigrantes.”135 Smith indica que las políticas revanchistas, fenómeno que también afecta a las ciudades europeas, y la nueva gentrifi cación –la tercera generación– forman parte de una misma estrategia urbana global en este nuevo escenario económico y político.136 Rowland Atkinson y Gary Bridge lo complementan afi rmando que la gentrifi cación contemporánea también es una forma de “nuevo colonialismo urbano”, expresado no solo por su expansión desde las metrópolis de Norteamérica, Oeste europeo y Australasia hacía nuevos países y ciudades, sino también por la universalización de algunas formas de desregulación y de gerencialización de la Administración pública.137 Para estos autores, no importa el énfasis que se ha dado históricamente a la gentrifi cación –económica o cultural– “la gentrifi cación contemporánea tiene que ser vista en el contexto de la globalización”.138 Hackworth apunta cuatro principales diferencias fundamentales entre la tercera generación de la gentrifi - cación y los períodos anteriores en ciudades estadounidenses – la fuerte presencia de la actividad corporativa en el proceso de gentrifi cación, que se benefi cia de unos subsidios sin precedentes; la participación 135 Neil Smith (1996, pág. 211). 136 Neil Smith (2002). 137 Rowland Atkinson y Gary Bridge (2005, pág. 2). 138 Ibid. (pág. 7). 51 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES directa de los gobiernos; la marginalización de los movimientos sociales; y cambios en el mercado del suelo de las áreas centrales que aceleran el proceso de gentrifi cación.139 La intervención del Estado en este contexto se manifi esta en dos niveles señalados por Hackworth: en las políticas urbanas nacionales o supranacionales, y en la “gerencialización” de la Administración municipal.140 En Inglaterra, estos factores se manifi estan en el informe Toward an Urban Renaissance, que, bajo los preceptos de la sostenibilidad y de la diversidad, basándose en otras experiencias europeas –incluyendo la de Barcelona– y estadounidenses, guió las políticas de regeneración urbana del Gobierno laborista a partir de fi nales de los años noventa.141 En el año 1998, Richard Rogers recibió el encargo de constituir y presidir un grupo de trabajo formado por expertos del sector público y privado –el Urban Task Force (UTF)–para redactar tal informe. Uno de los objetivos era fomentar barrios socialmente mixtos a través de una política pro gentrifi cación, recomendando “prácticas soluciones para traer a la población de vuelta a nuestras ciudades, pueblos y barrios urbanos”. Los principios de la regeneración urbana estarían fundamentados en “el diseño de excelencia, en el bienestar social, en la responsabilidad ambiental y en un sistema económico y legislativo viable”.142 En términos generales, este informe proponía una serie de acciones agrupadas en cinco temas clave,143 con el fi n de mejorar la calidad de vida de las ciudades y hacerlas “un lugar más atractivo para vivir, trabajar y socializar”:144 139 Jason Hackworth (2002). 140 Ibid. (pág. 822). 141 Urban Task Force (1999). 142 Urban Task Force (1999, pág. 1). 143 Ibid. (págs.11-12). 144 Ibid. (pág. 7). 52 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales de los centros históricos 1 La ciudad sostenible. Intensifi car la compacidad de las ciudades, basada en el diseño urbano de excelencia, en el mix de usos y personas, y en la implementación de un sistema de transporte integrado con prioridad al peatón, bicicletas y transporte público. 2 La ciudad más funcional. Mejorar la gestión del medio ambiente urbano, destinando recursos para la regeneración de áreas en declive económico y social, creando áreas prioritarias de actuación objeto de medidas especiales de regeneración y de incentivos fi scales y otorgando un mayor rol a los gobiernos locales. 3 El máximo aprovechamiento de los activos urbanos. Hacer el desarrollo de las zonas industriales centrales infrautilizadas o abandonadas y el reciclaje de edifi cios existentes algo más atractivo que el desarrollo del suelo no urbano, dando prioridad a un planeamiento más estratégico y fl exible. El 60% de las nuevas instalaciones deberán ser construidas en áreas urbanas ya consolidadas. 4 La promoción de la inversión. Destinar los recursos públicos y las medidas fi scales sufi cientes para apalancar la iniciativa privada –promotores, inversores, inquilinos y propietarios– en los proyectos de regeneración urbana. 5 La manutención de la renaissance. Crear nuevos instrumentos de implementación, control y seguimiento, que garanticen su continuidad y su manutención en las agendas locales. En el año 2000, el Gobierno británico publica el Libro Blanco Urbano, el Urban White Paper (UWP), el primero dedicado a las políticas urbanas en veintitrés años.145 Este documento, basado en el informe del UTF y en otros estudios paralelos, fue el punto de partida para la implementación de las recomendaciones del UTF destinadas a promover la renaissance de las ciudades en Inglaterra.146 145 Department of the Environment, Transport and Regions (DETR) (nov., 2000). 146 Más adelante se pubicó el informe “Toward a Strong Urban Renaissance”. Urban Task Force (2005). 53 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES La autora Loretta Lees señala que ninguno de estos documentos utiliza el término gentrifi cación, sin embargo: “La metáfora de la sostenibilidad urbana, así como de la renaissance [énfasis dado por nosotros], es generalmente usada para promover soluciones para los problemas urbanos ingleses, que podrían concebirse [las soluciones] como una gentrifi cación liderada por el Estado.”147 Y enfatiza que ambos documentos son pro gentrifi cación; sin embargo, mientras en el informe del UTF la intervención, regulación e inversión del Estado son los factores que la promueven, en el UWP es el mercado el que la incita.148 Para Smith, la dotación de estas nuevas áreas gentrifi cables es la estrategia crucial de los gobiernos locales de todo el mundo para poder competir en el mundo globalizado,149así como lo señala el mismo informe del UTF: “Un ambiente atractivo, bien diseñado, puede ayudar a crear un marco que promueva la identidad y el crecimiento económico. Éste puede cumplir un papel importante a nivel estratégico dotando las ciudades de un mix de instalaciones culturales, comerciales e infraestructurales que serán necesarias para que puedan competir en el mapa de la economía global (...). En el siglo XXI, es el trabajador, así como las empresas globales, los que tienen la libertad de localización. Las ciudades deben trabajar duro para atraer y retener a ambos.”150 En el ámbito de la Comunidad Europea, con el Green Paper on the Urban Environment, publicado por la Commission of the European Communities en el año noventa, se promueve la calidad del medio ambiente urbano como un activo en la competición de ciudades bajo la insignia de que la ciudad europea aún puede 147 Loretta Lees (2003d, pág. 67). 148 Loretta Lees (2003b; 2003d). 149 Neil Smith (2002). 150 Urban Task Force (1999, pág. 42). 54 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales de los centros históricos ser salvada.151 Sus recomendaciones, que infl uenciaron la redacción del informe del UTF, se basaron en estimular el mix de usos y el desarrollo compacto en las áreas centrales; la regeneración del suelo en desuso, como las instalaciones industriales, suelos ferroviarios, portuarios y militares de las áreas urbanas, con el fi n de dar una nueva imagen a la ciudad y hacerla atractiva a la inversión productiva y residencial; la revitalización de las áreas residenciales existentes con prioridad para el peatón, y la mejora de la calidad del espacio público para incitar la inversión privada en el estoque de vivienda; la calidad del medio ambiente urbano a través de una arquitectura y urbanismo de diseño; la mejora del transporte público en el planeamiento integrado de la movilidad; la protección y la conservación de los edifi cios con valor histórico artístico; el turismo controlado; y un mayor rol de los gobiernos locales. En Estados Unidos, el informe elaborado por el HUD a mediados de los años noventa establece las pautas de la política urbana del Gobierno Clinton que, siguiendo la misma línea, objetiva la regeneración de las áreas urbanas como estrategia clave para tener unas ciudades competitivas en las economías metropolitanas y globales, justifi cada para combatir la creciente pobreza urbana: “El ciclo vicioso de concentración de pobreza, desigualdad social, y crisis fi scal que afecta a gran parte de las áreas urbanas en América hoy, debilita nuestra economía y socava la capacidad de las regiones metropolitanas para competir en la economía global (...). Calles llenas de baches, edifi cios tapiados, carencia de servicios públicos, trabajadores con bajo nivel de educación, personas sin techo acampadas en los parques públicos, y altos índices de criminalidad, damnifi can la imagen y la viabilidad económica de la ciudad central y –por extensión– de toda la región metropolitana. Estos problemas se traducen en altos costos y riesgos en la mente de los directivos de empresas que buscan lugares para localizarse, y el fl ujo de nuevas inversiones se reduce a casi nada (...). [H]ay fuertes razones para creer que esta precariedad social y fi scal de los altos niveles de pobreza de las áreas centrales impide el crecimiento de la producción de actividades de servicios especializados que son el motor de la economía metropolitana.”152 151 Commission of the European Communities (27 junio, 1990). 152 U.S. Department of Housing and Urban Development (25 julio, 1995, págs. 15-18). 55 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES En la Agenda publicada por el mismo HUD a fi nales de los años noventa, queda notoria la similitud con los principios del UTF y del UWP en Inglaterra. Entre otras recomendaciones, proponen reducir la expansión urbana y fomentar el crecimiento en las zonas urbanas ya consolidadas, a través de la regeneración del suelo urbano y de las áreas industriales en desuso, la remoción de los edifi cios en ruinas y vacíos, la reducción de la congestión del tráfi co, y la preservación de los recursos naturales e históricos. Además, y como forma de viabilizarlo económicamente, proponen como estrategia clave la “abertura de las puertas al nuevo mercado”, con una serie de iniciativas fi nancieras, usando los fondos públicos para alentar la inversión privada en las áreas de desinversión.153 A partir de estos informes, muchas ciudades, tanto en Europa como en Norteamérica, adoptarán planes y estrategias locales siguiendo sus recomendaciones. Bajo el discurso de la mejora de la calidad de vida y de la inclusión social a través de la promoción de barrios socialmente mixtos, se ha intentado ofrecer una imagen positiva del proceso de gentrifi cación.154 1.3.1 Gentrifi cación “positiva” y los desplazamientos Richard Legates y Chester Hartman indican que en Estados Unidos, bajo el soporte ofi cial del HUD, la gentrifi cación siempre fue considerada un proceso positivo, que no solo incrementó la recaudación fi scal de áreas antes degradadas, sino también “produce barrios formados por una excitante mezcla de diferentes razas, clases y estilos de vida”.155 De acuerdo con el informe del HUD sobre los desplazamientos publicado en el año 1979 y citado por estos autores, la revitalización sería la única oportunidad de integración social.156 Sin embargo, no hay evidencias de que esta integración ocurra, la mayoría de los estudios empíricos más 153 U.S. Department of Housing and Urban Development (junio, 1999, p. VII). 154 Loretta Lees, Tom Slater y Elvin Wyly (2008, pág.199). 155 Richard Legates y Chester Hartman (1986, pág. 194). 156 U.S. Department of Housing and Urban Development (1979). Interim Displacement Report. Washington, D.C. Citado por Richard Legates y Chester Hartman (1986, pág. 178). 56 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales de los centros históricos bien apuntan hacia una importante sustitución de población. Los mismos autores estiman que, a fi nales de los años setenta, en Estados Unidos, unos 2,5 millones de personas al año fueron desplazados por la gentrifi cación, contrariamente a las estimaciones de George y Eunice Grier, validadas por el mismo informe del HUD, para quienes no más de 100 o 200 familias al año, e incluso menos, fueron desplazadas.157 Según tal informe, los desplazamientos tuvieron más que ver con el abandono y la desinversión de las áreas centrales que con su revitalización.158 Nick Bailey y Douglas Robertson resaltan que la manutención de los residentes de bajos ingresos en los barrios renovados juntamente con la nueva población de nivel social más alto, no es incompatible. Sin embargo, esto difícilmente ocurre en un contexto en el que el sector privado, subsidiado por el sector público, es el que lidera la renovación.159 Muchos autores coinciden en que, invariablemente, las diferentes formas de gentrifi cación ocasionan la sustitución o el desplazamiento de al menos una parte de los residentes existentes, tanto de forma directa como indirecta y tanto por la acción del sector público como la del sector privado. Sin embargo, las políticas urbanas pro gentrifi cación pocas veces incorporan políticas que minimicen las externalidades negativas de este proceso: “control de las rentas, limitaciones en los aumentos anuales de los impuestos sobre bienes inmuebles, y un acercamiento efi caz a la cuestión de la vivienda asequible para las personas de menores ingresos”.160 Para la compresión integral de los procesos de desplazamiento Peter Marcuse defi nió cuatro factores a ser considerados:161 direct last-resident displacement y direct chain displacement – cuando la degradación 157 Richard Legates y Chester Hartman (1986, pág. 197); George Grier y Eunice Grier (1978/1980, pág. 256). 158 U.S. Department of Housing and Urban Development (1979). Interim Displacement Report. Washington, D.C. Citado por George Grier y Eunice Grier (1978/1980). 159 Nick Bailey y Douglas Robertson (1997). 160 Loretta Lees, Tom Slater y Elvin Wyly (2008, pág. 198). 161 Peter Marcuse (1986, pág. 157). 57 64 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES Con este Pacto “no se plantean las bases de un nuevo modelo de desarrollo urbano, sino que se subordina la política de urbanismo, suelo y vivienda a la política económica general”, indica Víctor Seguí.3 En cualquier caso, vale la pena remarcar que, mientras en países como Inglaterra y Estados Unidos la crisis energética conllevó la retirada del Estado de bienestar y la posterior entrada de gobiernos de derecha, en España se vivía todo lo contrario, transición política hacia la democracia e introducción de políticas keynesianas con las respectivas políticas públicas del Estado del bienestar. Así pues, contrariamente a lo que ocurrió en aquellos países, las medidas en materia de urbanismo, suelo y vivienda de los Pactos de la Moncloa,4 sumadas al nuevo marco constitucional otorgado en 1978 y otras particularidades locales, como veremos más adelante, acabaron por contribuir a que la atención puesta en la ciudad construida, y específi camente en Barcelona, su “reconstrucción”, tuviesen un claro carácter reformista, que, refl ejando los ciclos y las políticas de crecimiento económico, perduró hasta el año 1985. Pese a estas diferencias, de igual manera que en las ciudades de aquellos países, empezaron a producirse también en Barcelona unos cambios importantes en su estructura productiva: desmantelamiento industrial metropolitano y transición hacía un modelo terciario fl exible, que se consolidaría en las décadas posteriores.5 3 Víctor Seguí (CAU, 1977, pág. 78). 4 Instrumentar medidas para poner urgentemente en uso terrenos ya califi cados como urbanizados o urbanizables; promover en suelo público la construcción de viviendas y equipamientos de iniciativa pública, privada o de concertación público-privada; limitar al máximo la reconversión de usos privados del suelo destinado a usos públicos o instalaciones ofi ciales y paraestatales; reglamentar el sistema de expropiaciones y presentar las bases para una reforma estructural de la política del suelo, con especial énfasis en la apropiación social de las plusvalías; introducir los derechos de tanteo y retracto, otorgando a la Administración publica prioridad en la compra del suelo a precio de mercado; agilizar la recalifi cación del suelo urbano poniendo en práctica el impuesto sobre solares; aplicar medidas fi scales para la recuperación de las plusvalías; promover la adquisición de suelo urbano o urbanizable por parte de las instituciones públicas locales para su cesión temporal en la construcción de viviendas para las clases más bajas; dar el apoyo fi nanciero a través del crédito ofi cial a las empresas mixtas con mayoría municipal, destinadas a la adquisición de suelo y promoción de viviendas sociales; actualizar la Ley de Arrendamientos Urbanos y, agilizar el proceso de descentralización en estos ámbitos. CEUMT (boletín 1, enero /febrero 1978, págs. 8-11). 5 Ricard Gomà y Natalia Rosetti (1998, pág. 109). 65 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales en el contexto de Barcelona La entrada de España en la Comunidad Europea (CEE) en 1986 y el inicio de un ciclo económico expansivo cambiaron estructuralmente el escenario del período anterior. Con el Mercado Común Europeo y la consecuente internacionalización de la economía, las ciudades se vieron presionadas a transformar o mejorar algunas de sus funciones para poder competir en el marco global. Joan Busquets señala tres elementos fundamentales por los cuales se puede medir la capacidad de las ciudades para competir:6 La efi ciencia de las infraestructuras de transporte y los equipamientos de distribución; la disponibilidad de mano de obra terciaria y de servicios de buen nivel, y una cierta identidad con relación a la calidad de la ciudad histórica, de la actividad cultural, ocio y equipamientos urbanos en general, exigencias urbanas que han promovido nuevas demandas de transformación en las zonas centrales. Para posicionarse en este nuevo marco, Barcelona apostó por mejorar o incrementar la oferta de la ciudad en estos ámbitos. Hasta el año 1992 reactivó la industria selectiva en el cinturón metropolitano y consolidó la expansión terciaria con preferencias de localización urbana central.7 Transformaciones que ejercieron fuerte presión sobre los tejidos residenciales tradicionales centrales, encarecidos no solo por el ciclo inmobiliario alcista, sino también por la masiva relocalización del capital en estas áreas.8 Ricard Gomà y Natalia Rosetti señalan que la nueva lógica de expansión económica ha repercutido en un nuevo discurso urbano, el del “neodesarrollismo”, consolidado en la Barcelona de los años noventa. “Planifi cación estratégica y macroincentivación se vuelven conceptos fundamentales”, afi rman los autores. 9 Ahora sí, quizás más en consonancia con las políticas llevadas a cabo por países como Inglaterra y Estados Unidos. 6 Joan Busquets (1993, pág. 166). 7 El desarrollo industrial tiene ahora un nuevo perfi l en el que destacan los componentes de I+D. Gran parte de esta reactivación se inició a partir de la ZUR (zona de urgente industrialización). Joan Busquets (2004, pág. 347). 8 Ricard Gomà y Natalia Rosetti (1998, pág. 110). 9 Ibid. (pág. 110-111). 66 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES “(...) un nuevo modelo de ciudad, dirigido por las fuerzas del mercado, más allá del control público por parte del Gobierno local y con la lógica socio urbanística ocupando un lugar claramente subordinado”.10 Barcelona se convierte en una ciudad que, en la opinión de Horacio Capel, “es modelada por el capital y se va reparando y organizando para el consumo. La ciudad toda se convierte en un aparato de consumo.”11 2.2 El periodo precedente: del desarrollismo al Plan General Metropolitano En los años cuarenta España entró en un período de gran retraso económico. Su hostilidad hacia los aliados en la Segunda Guerra Mundial la privó de las ayudas americanas del Plan Marshall y mantuvo hasta 1953 el aislamiento del país. A principios de los años cincuenta, con el restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos y la integración de España en organizaciones internacionales, el mercado se abrió al exterior impulsado por la “ayuda americana” establecida por el Pacto de Madrid en 1953. Con esto, el Gobierno español se comprometía a introducir medidas económicas liberalizadoras y a poner fi n a la política económica autárquica del periodo anterior, se incrementaron las importaciones de materias primas y bienes de producción, promoviendo un rápido crecimiento de la industria y de los procesos migratorios hacia las ciudades. Pero estos procesos solo tuvieron lugar a partir del Plan de Estabilización de 1959 y de los posteriores Planes de Desarrollo Económico, cuando España promovió la verdadera expansión de sus periferias.12 En Barcelona, las migraciones no se restringieron solo al territorio municipal, sino también a toda la comarca donde se ubicaban las nuevas industrias.13 10 Ibid. (pág. 111). 11 Horacio Capel (2007, pág. 22). 12 Planes de Desarrollo Económico (1964-1967, 1968-1971 y 1972-1975). 13 Entre 1950 y 1970 la población de Barcelona ciudad creció un 32%, mientras que en los municipios del entorno este crecimiento fue del 150%. Jaume Fabre y Josep M. Huertas (1987). 67 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales en el contexto de Barcelona El Plan Comarcal aprobado en 1953 a cargo de José Soteras Mauri, y la Ley de Régimen de Suelo y Ordenación Urbana, aprobada en 1956 fueron el marco urbanístico normativo y legal de ordenación de este territorio. Fue el primer plan que albergó el ámbito metropolitano de Barcelona, un total de 27 municipios, al mismo tiempo que creó el primer organismo metropolitano, la Comisión de Urbanismo de Barcelona (fi g. 2.1). Posteriormente, con la Ley de Régimen Especial de Municipio de Barcelona de 1960 y la Carta Municipal, la Comisión, que tenía competencias exclusivamente urbanísticas, pasó a tener también competencias sobre los servicios públicos de interés comarcal, denominándose Comisión de Urbanismo y Servicios Comunes de Barcelona y Otros Municipios.14 La presión inmobiliaria de estos años sesenta e inicio de los setenta, periodo en que se consolidó el desarrollismo español, sumado a las circunstancias políticas de entonces, hicieron que el Plan Comarcal fuese la base para una serie de operaciones especulativas efectuadas mediante la redacción de planes parciales que adulteraban el propio Plan.15 Así ocurrió con una gran cantidad de planes parciales promovidos por el entonces alcalde Josep Maria de Porcioles: el Plan Parcial Torre Baró-Vallbona-Trinidad (1972), que de haberse llevado a cabo, hubiera afectado a 674 ha y 4.370 viviendas (fi gs. 2.2 y 2.3); el Plan de la Ribera (1965) sustituido por el Plan Parcial del Sector Marítimo Oriental (1971), que afectaba a un amplio sector del litoral, desde la Barceloneta hasta el Poblenou, y muchos otros (fi g.2.4). Fue el periodo en el que se construyeron los grandes polígonos de viviendas, del tipo racionalista –tanto de iniciativa pública como privada–, verdaderas barracas verticales que absorbían en la periferia la población barraquista expulsada del municipio de Barcelona (fi g. 2.5).16 14 “La existencia de un régimen especial para el municipio de Barcelona tiene su origen en la Carta Municipal de Barcelona, aprobada durante el régimen de Franco por el Decreto 1.166/1960. En su virtud, se atribuyeron ciertas singularidades a este municipio en materia de organización, administración y hacienda municipal. En 1974, aquel régimen especial fue completado por el Decreto-Ley 5/1974, de 24 de agosto, y el Decreto 3276, de 28 de noviembre, de constitución y desarrollo de la Entidad Metropolitana de Barcelona, posteriormente suprimida por la Ley Autonómica 7/1987, del Parlamento catalán.” La carta municipal de Barcelona: notas sobres sus especialidades (núm. 1, 2006). Revista de Derecho UNED. 15 Sobre esto, ver Jordi Borja y Marçal Tarragó (1971). “La Gran Barcelona”. 16 De los polígonos construidos por la iniciativa privada, Sant Ildefons en Cornellà y Bellvitge en Hospitalet, son un referente del 68 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES 2.1 Plan Comarcal, 1953. 2.2 La Vanguardia, 16 de abril de1972, pág. 25. 2.3 La Vanguardia, 5 de julio de 1972, pág. 6. 69 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales en el contexto de Barcelona 2.4 Plan de la Ribera, 1965. 2.5 Sant Ildefons en Cornellà y La Mina en Sant Adrià del Besòs. 70 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES Hasta el año 71, hubo 41 planes parciales aprobados para Barcelona, de los cuales el 25% se destinó a legalizar edifi caciones ya existentes que contradecían el Plan, y otro 60% aumentó el índice de edifi cabilidad favoreciendo en gran parte al sector privado. El techo potencial promovido por estos planes parciales previó una ciudad de 4.312.000 habitantes, frente a los 2.400.000 previstos inicialmente en el Plan Comarcal.17 Además, también se desarrollaron otras importantes iniciativas con objetivo de favorecer al capital privado. Este es el caso de las Actuaciones Urbanísticas Urgentes (ACTUR, 1970), a la manera de los “grands ensembles” franceses y de las “new town” inglesas; o también de los cinturones de ronda y de los tres túneles del Tibidabo (1968), partes integrantes del proyecto “Barcelona 2000” presentado por Porcioles en 1970, junto con la candidatura para celebrar la Exposición Internacional en el año 1982, como medio para fi nanciar parte de ese proyecto (fi gs. 2.6 y 2.7). Los crecientes défi cits de vivienda, escuelas, centros de salud, etc., frente a un proyecto prioritariamente viario y de fuerte carácter especulativo resultaron en el incremento de las protestas ciudadanas presentes desde fi nales de la década anterior y la destitución de Porcioles en el año 1973. La revisión del Plan Comarcal aprobada inicialmente en el año 1974, que recogía parte de las propuestas del proyecto Barcelona 2000, resultó en más de 32.000 impugnaciones provenientes de todos los sectores,18 todo lo cual motivó que el proceso de revisión del Plan se transformara en una importante plataforma para las demandas colectivas y de una población que, de un lado, se veía afectada directamente por dicho Plan, y de otro, simplemente rechazaba su elaboración y sus mecanismos no democráticos de periodo. En Bellvitge, el Plan Comarcal preveía una población de 30.000 hab., Con los planes parciales esta densidad fue ampliada primeramente a 50.000 hab. (1960) y luego a 54.000 hab. (1961 y 1968). Con relación a los polígonos de iniciativa pública, el barrio de la Mina, en Sant Adrià del Besòs, construido por el Patronat Municipal d’Habitatge de Barcelona (1965-1975), es un referente - –altísimas densidades, rapidez en la ejecución y uso masivo de los prefabricados. El primer Plan Parcial para este barrio se redactó en 1959 siguiendo los principios de las “new towns” pero no se realizó. 17 Eugeni Giralt, Manuel J. Campo, Josep M. Alibes (1973). CAU, núm. 21, pág. 82. 18 Amador Ferrer (1997, pág. 47). 71 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales en el contexto de Barcelona aprobación (fi g. 2.8). 19 El sector oriental del Centre Històric de Barcelona, el Casc Antic, ha sido una de las zonas de mayor resistencia al Plan Comarcal, con elaboración del Plan Popular del Casc Antic como alternativa al Plan Comarcal, desarrollado en este sector por el Plan Parcial de 1959. Este Plan descuartizaba el barrio para la apertura de grandes vías, que expulsarían su población hacia las periferias, en los moldes de las estrategias de intervención del resto de Europa y Norte América, cuyo objetivo era su reestructuración social y funcional. 20 Ricard Gomà y Natalia Rosetti señalan que, durante el periodo que se inició con el Plan Comarcal de 1953, marcado por la inserción de Barcelona en el modelo urbano fordista –expansión industrial, demográfi ca e inmobiliaria del tipo extensivo periférico– no se dio la correspondiente consolidación de un Estado del bienestar, presente en la mayoría de las ciudades europeas democráticas.21 Con esto, al fi nal de este modelo urbano, desencadenado sobre todo con la crisis mundial del petróleo en 1973 y coincidiendo con la revisión del Plan, había una ciudad y unos barrios con unos défi cits gigantescos de bienes de consumo colectivo. Desde fi nales de los años sesenta, los movimientos sociales urbanos fueron consolidándose y se fue creando una cantidad importante de asociaciones de comerciantes y vecinos de barrios, representados en su mayoría por la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona a partir de 1972. Estos colectivos no solo se opusieron al urbanismo salvaje y a las instituciones no democráticas de poder, sino que expresaron una “alternativa global de ciudad”. Asesorados por profesionales y técnicos progresistas, reivindica19 La primera revisión se hizo entre el año 1962 y 1966, y resultó en la elaboración de un plan director para un ámbito más amplio que el de la comarca, el Área Metropolitana de Barcelona con 162 municipios, aprobado de manera no vinculante en el año 1968. Los confl ictos entre las diversas instituciones implicadas llevó a que este Plan no fuese jamás dotado de fuerza legal y se redujo a un documento orientativo. 20 Véase la parte II de esta investigación, donde se aborda en detalle la incidencia directa del planeamiento en el sector del Centre Històric. 21 Ricard Gomà y Natalia Rosetti (1998). 72 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONESPARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES ron una vivienda accesible, el derecho al realojo en las operaciones de renovación, equipamiento social en cada área residencial, menor afectación de los tejidos tradicionales en los programas de remodelación urbana, el fi n del descuartizamiento de la ciudad en benefi cio del transporte privado, la mejora de la integración de los polígonos de viviendas periféricos y la manutención del empleo en las zonas centrales con el fi n de no acentuar la terciarización y la expulsión de los sectores populares a la periferia.22 Con la muerte de Franco a fi nales de 1975 y la aprobación defi nitiva del nuevo Plan Comarcal en 1976, el Plan General Metropolitano de Ordenación Urbana de la Entidad Municipal Metropolitana de Barcelona (PGM), dirigido por Albert Serratosa y coordinado por Joan Antoni Solans y gestionado por la Corporación Metropolitana creada en 1974, se abrían las posibilidades para la construcción de un nuevo modelo urbanístico (fi g. 2.9).23 Los objetivos abarcaban cuatro ámbitos básicos: “la normalización del mercado del suelo, la descongestión de las áreas centrales, la contribución del sistema urbano al desarrollo de las actividades económicas y la mejora del hábitat”.24 Su concreción a través de planes parciales o especiales, ya en un contexto de transición política, sumado a la fuerte presión y concienciación social, podría servir como corrector de los desequilibrios generados por el planeamiento anterior, indicando una nueva lógica de hacer ciudad. 22 Jordi Borja, Marçal Tarragó, Carles Prieto (1976). 23 La Corporación fue extinguida por el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, en el año 1987, Ley 7/1987, de 4 de abril. 24 Amador Ferrer (1997, pág. 48). 73 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales en el contexto de Barcelona 2.6 Plan Barcelona 2000. 2.7 La Vanguardia, 21 de noviembre de 1970, pág. 29 (izquierda). 80 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES Para su transformación se redactaron Planes Especiales de Reforma Interior para los diferentes sectores –el Raval, el Sector Oriental, la Barceloneta, y algunos sectores del barrio Gòtic. Estos planes, aprobados defi nitivamente a mediados de los años ochenta, habían sido redactados sobre la base de una serie de estudios realizados por profesionales e intelectuales de izquierda, conjuntamente con los movimientos sociales y asociaciones de vecinos desde la época de la transición. Era el inicio de un nuevo urbanismo basado en la yuxtaposición de las diferentes realidades, heterogéneo, participativo, integrado a un programa concreto de realizaciones, comprometido con las defi niciones formales y las decisiones inmediatas: un urbanismo propositivo, afi rma Bohigas.36 Para poner en marcha este “nuevo urbanismo”, Bohigas señala que la política de compra de suelo llevada a cabo por el Ajuntament desde el periodo de la transición,37 la creación de los Serveis de Projectes Urbans coordinado con los otros servicios del Ajuntament y la descentralización hacia los distritos fueron factores fundamentales.38 En la opinión de Jordi Borja, la descentralización fue la operación política más importante de los primeros años, pues posibilitó la actuación integral en los barrios, el acercamiento de la Administración a las demandas de cada barrio y la sensibilización de la política municipal hacia las zonas periféricas y populares.39 Pero también vale la pena señalar algunas medidas estatales que hicieron posible la intervención en la ciudad construida: la protección a la rehabilitación del patrimonio residencial y urbano, conjuntamente con la creación del concepto “Área de rehabilitación integrada (ARI)” en el año 1983 y sus sucesivas regulacio36 Oriol Bohigas (1983, pág. 16). 37 Durante los años de la transición, entre la aprobación del PGM en 1976 y 1979, el Ajuntament, para aligerar las fuertes presionas ejercidas por la población, municipalizó 100 ha de suelo urbano y 50 ha de suelo forestal, hecho que ha permitido la construcción de zonas verdes, equipamientos, viviendas publicas, y demás operaciones de reestructuración urbana durante la Administración democrática. La Veu del Carrer, (núm. 114, pág. 5, diciembre 2009). 38 Oriol Bohigas (1983). 39 Jordi Borja (1995, pág.12). 81 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales en el contexto de Barcelona nes,40 y el derecho al realojo y retorno legislado a partir del año 1992, pero ejercido de facto en Barcelona desde la década de los ochenta, debido al compromiso político asumido por la nueva Administración.41 Además de la regulación de algunas medidas ya previstas en los acuerdos de los ya comentados Pactos de la Moncloa, como la reglamentación de las expropiaciones, los derechos de tanteo y retracto, que otorgan a la Administración publica prioridad en la compra del suelo a precio de mercado, las medidas fi scales para la recuperación de las plusvalías, el apoyo fi nanciero a través del crédito ofi cial a las empresas mixtas con mayoría municipal y el proceso de descentralización en materia de urbanismo, suelo y vivienda. A todo esto hay que añadir la nominación olímpica de Barcelona en el año 86, que no solo sirvió de excusa para la transformación de amplias áreas, sino también propició otros mecanismos de fi nanciación que viabilizaron fi nancieramente su transformación, en un marco de expansión económica y de entrada en la Comunidad Europea, como ya se ha explicado anteriormente. 40 En 1980 se introdujo por primera vez la posibilidad de dotar de protección ofi cial a la rehabilitación de viviendas existentes, así como del equipamiento comunitario primario, sin embargo, tuvo escasos efectos reales. Por esta razón se aprobó en 1983 un nuevo marco normativo contemplando toda la variedad de actuaciones de rehabilitación que se preveía que debían incentivarse, además se introdujo el concepto de las ARI, Real Decreto 2329/1983, de 28 de julio (véase parte II de esta investigación). Las regulaciones sobre la fi nanciación de las actuaciones protegibles en materia de rehabilitación de inmuebles han repercutido en una serie de acuerdos entre el Estado, la Generalitat y el ,Ajuntament, claves en el proceso de rehabilitación de zonas degradadas de la ciudad. 41 Real Decreto 1/1992, de 26 de junio, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley Sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana. 82 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES 2.4 El empuje olímpico y la entrada en la CEE: el cambio de escala La apuesta de Barcelona por acoger los Juegos Olímpicos del 92 se inició con el entonces alcalde Narcís Serra, a principios del año 1981, con el objetivo principal de promover el desarrollo económico y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos en un periodo de recesión que se arrastraba desde mediados de los setenta.42 La candidatura permitió redefi nir los objetivos de la ciudad y planear su desarrollo a partir de actuaciones de mayor escala: la apertura de la ciudad hacía el mar, la ampliación de las zonas verdes, la mejora del paisaje urbano, las infraestructuras de comunicación, etc.43 “La idea era convertir las actividades de planifi cación urbana miríada en oportunidades económicas, fomentando la participación de promotores y benefi ciarios al mismo tiempo. (...) Se creó un invernáculo para estimular nuevos negocios con posibilidades de promoción”, indican Joan Subirats y Jordi Solé Tura.44 En cualquier caso, los nuevos objetivos deberían no solo promover el desarrollo económico, sino que, con ello, resolver los défi cits y desequilibrios urbanos que la ciudad había acumulado durante el desarrollismo. En el discurso de posesión de Pasqual Maragall como alcalde en 1982, “Per una Barcelona olímpica y metropolitana”,45 quedaba explicita su voluntad de “hacer de la aglomeración metropolitana de Barcelona la gran capital catalana y la gran ciudad que intervenga en el marco español general y en el escenario internacional”.46 42 Entre 1977 y 1984, el desempleo se disparó, hasta alcanzar el límite del 20% en la ciudad. Jordi Solé Tura y Joan Subirats (1994, pág. 4). 43 Pasqual Maragall (1991, pág. 19). 44 Jordi Solé Tura y Joan Subirats (1994, pág. 5). 45 Título del discurso de posesión de Pasqual Maragall como alcalde el 2 de diciembre de 1982. 46 Pasqual Maragall (1986, pág. 195-196). 83 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales en el contexto de Barcelona El cambio de escala pretendido requería una estrategia de transformación de toda la ciudad. Para esto, Joan Busquets, como director de los Serveis de Planejament del Ajuntament de Barcelona, cargo que ocupó entre los años 1983 y 1989, impulsa la recuperación de una visión global de ciudad. Frente a las corrientes de desregulación y anti-planeamiento presentes en otros países, como Inglaterra, Busquets indica que “las difi cultades objetivas del planeamiento rígido deben superarse pero sin caer en la renuncia de una coherencia urbana más general”.47 Para él, la clave está en el trabajo en diversas escalas y en la integración entre parte y sectores. En este sentido, se diseñaron doce áreas de nueva centralidad presentadas en un informe a fi nales del año 1986. Sus ejecuciones se harían de manera progresiva y gestionadas con la colaboración público-privada: cuatro estaban relacionadas directamente con los Juegos Olímpicos y debían realizarse hasta el año 1992, las otras se alargarían hasta el año 2000, según las características de cada proyecto.48 La localización de estás áreas estaba defi nida en función de su situación junto a los grandes ejes de acceso a los diferentes barrios de la ciudad, especialmente en áreas vacías, degradadas o infrautilizadas.49 “La nueva centralidad debería producirse en los intersticios entre los barrios, no para negar la estructura tradicional sino para reforzarla” (fi gs. 2.14 y 2.15).50 Estas actuaciones seguían el modelo de las actuaciones intensivas de la terza generazione, planeadas con anterioridad en Emilia Romagna, Italia,51 y deberían reequilibrar las diferentes áreas de la ciudad en términos de equipamientos y servicios, y hacer de Barcelona el centro de la ciudad metropolitana. Además de las áreas de nueva centralidad, también se pusieron en marcha una serie de operaciones complementarias y que comprendían la ciudad desde su globalidad, como las relacionadas con el sistema viario refl ejadas en el Plan de Vías de Barcelona (fi g. 2.16). 47 Joan Busquets (1993, pág. 169.) 48 El equipo dirigido por Joan Busquets llevaba, a fi nales del año 1986, un año y medio preparando el informe sobre la creación de las áreas de nueva centralidad. La Vanguardia (21 de noviembre de 1986, pág.20). 49 Ajuntament de Barcelona (1987). 50 Joan Busquets (2004, pág. 382). 51 Giuseppe Campos Venuti (1987/1990). 84 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONESPARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES Este Plan materializaba los criterios extraídos del seminario organizado por el Ajuntament de Barcelona con la Corporació Metropolitana a principios del año 1984.52 En este encuentro se discutieron las diferentes iniciativas con relación a las infraestructuras formuladas desde los diferentes servicios municipales y/o metropolitanos. Fue un gran paso hacia la vertebración de la ciudad metropolitana y sus diferentes barrios, además de la introducción del factor morfológico en la concepción de las infraestructuras. “Se trata de (...) añadir a la carga de conectividad propia de una trazado viario, su condición no únicamente de enlace, sino de pieza de ciudad”, afi rmaba Ribas Piera en su ponencia.53 Con la inserción de España en la Comunidad Europea en 1986 y, en el marco local, la disolución de la Corporació Metropolitana al año siguiente,54 el proyecto de hacer de Barcelona el centro de la gran ciudad metropolitana quedó poco a poco debilitado y las atenciones fueron dirigidas a los proyectos estratégicos con vistas a construir la Barcelona competitiva, impuesta por el marco europeo, más que a construir la Barcelona metropolitana. Era el inicio del “neodesarrollismo” referido por Gomà y Rosetti.55 52 Ajuntament de Barcelona y Corporació Metropolitana (1984). 53 Ibid. (pág. 27). 54 Siguiendo el modelo del Gobierno conservador de Margaret Thatcher con la disolución de la Greater London Council (GLC) en el año 1986. 55 Ricard Gomà (1997); Ricard Gomà y Natalia Rosetti (1998). 85 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales en el contexto de Barcelona 2.14 La Vanguardia, 21 de noviembre de 1986, pág. 20. 2.15 Áreas de nueva centralidad, 1986. 2.16 Plan de Vías de Barcelona. 86 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES 2.5 La Barcelona competitiva En 1988 se constituyó la Asociación Plan Estratégico de Barcelona, que, con la ambición de dar continuidad al impulso económico generado por el proyecto olímpico, dar respuesta al reposicionamiento de la ciudad en el marco internacional, y adaptar la ciudad a la nueva economía de los servicios y de las nuevas tecnologías, elaboraría el Plan Estratégico Económico y Social para la Barcelona del año 2000, publicado en el año 1990.56 Se exploraron unas estrategias de futuro que harían de Barcelona una ciudad más atractiva, especializada y competitiva, marcando el protagonismo que empiezan a tener las ciudades como motores del desarrollo económico de amplias regiones de la “nueva” Europa. Para Maragall, “la voluntad consensuada (...) de hacer de estas ciudades grandes metrópolis de servicios es el factor decisivo”.57 Y lo complementa diciendo que, “en sentido estratégico, (...) las ciudades son como empresas que compiten para atraer inversiones y residentes, vendiendo a cambio localizaciones ventajosas para la industria, el comercio y todo tipo de servicios.”58 La acción exterior de Barcelona, señala Maragall, pasa a apoyarse en un triple objetivo: la captación de inversiones, la proyección cultural y la promoción turística.59 Con el Plan se objetivaba “consolidar Barcelona como una metrópolis emprendedora europea, con incidencia sobre la macro región donde geográfi camente se sitúa”. Para esto, entre otras cosas, habría que “confi gurar Barcelona como uno de los centros direccionales de la macro región” y “favorecer el progreso económico, promocionando la modernización del tejido industrial y una oferta de servicios adecuada a los 56 El 2.º Plan Estratégico se presentó en el año 1994 y el 3.º, en 1999. En el año 2003 se presentó el 1.er Plan Estratégico Metropolitano. 57 Pasqual Maragall (1991, pág. 98). 58 Ibid. (pág. 99). 59 Ibid. (pág. 115). 87 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales en el contexto de Barcelona nuevos requerimientos de la economía moderna”.60 En este contexto, el “proyecto urbano” se impuso como instrumento de actuación y como único mecanismo capaz de dar respuestas específi cas e inmediatas a las nuevas necesidades. Conforme ha indicado Antonio Font, “la búsqueda de la fl exibilidad productiva [que nace mucho antes, con la crisis energética] tiene su paralelismo también en las relaciones entre la ordenación (fordista) del Plan General y la adopción del ‘proyecto urbano’ como instrumentos dominantes”.61 Nuno Portas señala que los “proyectos urbanos” adoptados en los años noventa se diferencian de los anteriores, “(...) sobre todo por el programa y las nuevas oportunidades ofrecidas a las intervenciones; asimismo, por los procesos o mecanismos de organización de las realizaciones; fi nalmente, y subordinadamente, por la relación biunívoca y no jerárquica que el proyecto tiende a establecer con el plan, es decir, por el estilo de planifi cación que caracteriza al nuevo proyecto.”62 La promoción de los nuevos proyectos urbanos nace en 1994 con la exposición “Barcelona New Projects”, como motor para la recuperación económica, en un nuevo contexto de recesión y endeudamiento local post olimpíadas. La exposición “representa la cristalización de la colaboración entre el Ajuntament de Barcelona y los principales promotores inmobiliarios de la ciudad”, señala Joan Clos.63 Una colaboración público-privada que estuvo presente en la etapa anterior, sin embargo, ahora, las relaciones entre el sector público y el privado habían cambiado sustancialmente y la separación entre los intereses y competencias de cada uno quedaba mucho menos perceptible.64 60 Plan Estratégico Económico y Social para la Barcelona 2000 (1990). 61 Antonio Font (2000, pág.81). 62 Nuno Portas (1998/2003, pág.1). 63 Joan Clos era en estos momentos segundo teniente del alcalde, cargo que ocupó entre los años 1991 y 1997 cuando sustituye a Pascual Maragall como alcalde. Ajuntament de Barcelona (1994, pág.10). 64 Joan Busquets (2004, pág. 410). 88 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONESPARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES Los “nuevos proyectos” estaban centrados fundamentalmente en los ámbitos de competitividad apuntados por Busquets,65 y muchos de ellos coincidían con la localización de las anteriores áreas de nueva centralidad que quedaban por desarrollar o aún estaban siendo desarrolladas, sin embargo, con algunas modifi caciones programáticas y principalmente de fi nanciación y gestión. En el ámbito de las infraestructuras logísticas y de comunicación, se destacan el proyecto de desarrollo de un total de 200 hectáreas junto al Delta del Llobregat como zona de actividades logísticas (ZAL), con el objetivo de confi gurar Barcelona como la capital comercial del sur de Europa (fi g. 2.17), y el proyecto de remodelación del eje Sagrera-Sant Andreu, con la reutilización de unos terrenos industriales y ferroviarios obsoletos, para la construcción de la estación del tren de alta velocidad (AVE), y nueva edifi cación destinada a la vivienda y a actividades económicas del tipo comercial, de ofi cinas y nueva industria (fi g. 2.18). En el frente marítimo, se incluye el Plan Especial aprobado en 1989 de reconversión de los diferentes sectores del Port Vell en equipamientos comerciales, lúdicos y de ofi cinas, siguiendo los ejemplos internacionales, como el de Baltimore y Boston (fi g. 2.19) Esta intervención marcaría el punto de partida de un recorrido urbano a lo largo del frente marítimo que fi nalizaría con el nuevo emprendimiento inmobiliario residencial y comercial Diagonal Mar. La remodelación de la plaza de Les Glòries y su entorno, y la continuación de la avenida Diagonal, desde la misma plaza hasta el mar, son dos proyectos también relevantes en esta nueva fase. El proyecto de remodelación de la plaza preveía la construcción de un gran complejo comercial y de ofi cinas, además de grandes equipamientos culturales (fi g. 2.20). La continuación de la Diagonal hasta el mar buscaba sus orígenes en el Plan Cerdà de 1859, sin embargo, su mayor ambición era la transformación de una parte importante del Poblenou (fi g. 2.21). Parte de este sector fue más adelante califi cado como 22@, lo que signifi có la transformación de su tejido industrial tradicional en un tejido productivo destinado a la concentración de actividades intensivas en conocimiento (fi g. 2.22). 65 Joan Busquets (1993, Pág. 166). 89 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales en el contexto de Barcelona 2.17 Zona de actividades logísticas (ZAL), Delta del Llobregat. 2.18 Eje Sagrera-Sant Andreu. 2.19 Port Vell, Ciutat Vella. 96 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES Durante la transición, las asociaciones de vecinos de Ciutat Vella, conjuntamente con técnicos de izquierda, realizaron una serie de propuestas alternativas a este Plan. El caso más representativo, como ya se ha dicho, es el Plan Popular del Casc Antic, cuyo objetivo era el de garantizar “la subsistencia del barrio con todos sus contenidos sociales, históricos y físicos” en “sustitución al planeamiento de devastación y expolio vigente”, comenta Prudenci Sánchez, el entonces presidente de la Asociación de Vecinos del Casc Antic .86 Conforme indica el mismo Prudenci, la “montmartrización” del barrio, con actividades de ocio selectivo, del comercio del arte, de residencia de elite, que ya estaba ocurriendo en la zona de la Ribera, al sur del Casc Antic, no era la solución frente a los grande derribos propuestos por el planeamiento, ya que “para los colonizadores la apropiación del Casc Antic implica también [como los derribos masivos] la sustitución social, el desplazamiento de los actuales residentes, la negación del barrio como tal”.87 No hablaba en términos de gentrifi cación, pero conceptualmente era lo mismo. Las propuestas como las del Plan Popular y otras desarrolladas para los demás barrios sirvieron de base para la redacción de los Planes Especiales de Reforma Interior de los barrios de Ciutat Vella ya en el período democrático. Así pues, en las memorias de estos, encontramos que la manutención del tejido social fi gura como un objetivo constante, mediante el realojo de la población afectada en el mismo barrio, la provisión de vivienda pública, la construcción de equipamientos de barrio, etc. Sin embargo, durante estos años de concepción de los PERI, no se pensaba que, al poco tiempo, coincidiendo con el inicio de un ciclo alcista inmobiliario, se liberalizarían los alquileres, con lo cual, los residentes de Ciutat Vella, en un 80% inquilinos, quedarían progresivamente expuestos a las presiones del mercado:88 86 Prudenci Sánchez (1979, pág. 37). 87 Ibid. (pág. 35). 88 Hasta el año 64 los contratos de alquiler obedecían a la prórroga forzosa, al régimen de subrogaciones y a la congelación de las rentas. Posteriormente, con la LAU de 1964 y antes del Real Decreto-Ley 2/1985 (Decreto Boyer), hubo una pequeña fl exibilización de la normativa, haciendo que los alquileres pudiesen ser actualizados conforme el índice de precios. Se mantuvo la prórroga forzosa, y las subrogaciones pasaron a ser permitidas hasta dos generaciones por mortis-causa o por actos inter vivos. Con el Decreto Boyer se liberaliza el mercado del alquiler, la duración del contracto es pactada entre las partes, no es obligatoria la prórroga forzosa, 97 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales en el contexto de Barcelona “Si en algún caso la mejora del sector puede comportar una presión para que se realice una sustitución de los actuales residentes por otros de mayor capacidad económica, los primeros se encuentran perfectamente protegidos de esta presión a través de la actual legislación sobre arrendamientos urbanos [LAU 1964]. Se ha de suponer, por tanto, que si se produce emigración de los actuales residentes no será sino de manera voluntaria.”89 Con el agravante de que la introducción de población con mejor estatus social en estos barrios pasó enseguida a formar parte de las estrategias públicas de renovación, como podemos constatar en la memoria del Plan de Actuación Integral: “La densidad media del distrito (235 hab./ha) hace verosímil la potenciación de la inmigración al distrito, siempre y cuando pueda garantizarse en la medida de lo posible que esto represente un cierto ‘rejuvenecimiento’ de la población y un cierto aumento de su renta media.”90 O en las manifestaciones de Pasqual Maragall: “Siempre que puedo, voy animando a mis conocidos a que se instalen en este barrio antiguo. Las posibilidades de las viviendas restauradas son magnífi cas. De hecho, ya ha aumentado el retorno de gente que lo vuelve a elegir como lugar de residencia, aunque aún no con el volumen que sería posible. Hará falta incentivarlo de diferentes maneras y según las posibilidades. Una de las ideas es invitar a personajes de prestigio que valoran la Barcelona vieja que se instalen en él. El primero que ha fi rmado en blanco esta propuesta fue Gabo, el escritor y premio Nobel Gabriel García Márquez. (...) Lluís Llach me parece que ha comprado el piso del malogrado Ocaña en la plaza Reial, un piso de 1.000 metros cuadrados, una cosa inmensa con ventanales. El pintor ecuatoriano Guayasamín vive la mitad del año en la calle Escudellers, en un reordenamiento de varios áticos.”91 la revisión de la renta es libre y pierde relevancia la subrogación. Posteriormente, esta liberalización fue en gran medida rectifi cada con la LAU de 1994. 89 Plan Especial de Reforma Interior El Raval. Memoria (pág.126, 1985). 90 Área de Rehabilitación Integrada (1988, pág. 27). 91 Pasqual Maragall (1986, pág. 27-28). 98 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES No obstante, estos nuevos residentes, según el mismo Plan de Actuación Integral, no deberían suponer la expulsión de los anteriores, sino la introducción de una mayor heterogeneidad social, el deseado social mix. Podríamos defi nirlo como la voluntad de introducir una “gentrifi cación homeopática”, parafraseando a Josep Maria Montaner, para describir aquellas acciones controladas de fomento a la diversidad, sin la expulsión de los habitantes, enriqueciendo el tejido residencial con otros sectores sociales y nuevos usos.92 “Parecía tratarse de un modelo de elitización más humano e incluso imaginativo”, comenta irónicamente Neil Smith sobre la trasformación de Barcelona, que se ha convertido en “la envidia de muchos gobiernos locales” y “pieza central en la estrategia de ‘regeneración’ del Reino Unido, que tampoco menciona los desahucios y desplazamientos”, comenta el autor.93 2.6.2 La nueva clase media barcelonesa y la gentrifi cación La presión sobre las zonas renovadas se acentuó a medida que se fue potenciando la tercerización de la ciudad y con ello, el incremento de una clase de trabajadores, profesionales y técnicos relacionados con estas nuevas actividades. Este nuevo perfi l de población, como hemos visto en la literatura sobre la gentrifi cación, es la demanda cautiva de estos entornos renovados, con lo que se podría llegar a la elitización de estas zonas anteriormente degradadas, con la expulsión de los residentes habituales, normalmente inquilinos de estatus socioeconómico bajo. “Professionals i tècnics, ’nous senyors’ de la societat catalana”. Así se titula el artículo que escribió Marina Subirats a fi nales de los años ochenta, en el que describe la emergencia de estos nuevos profesionales, una nueva clase media barcelonesa que vuelve a la ciudad central a ocupar las viviendas que en el pa92 Montaner no se refería al caso de Ciutat Vella y sí al proceso actual de recuperación de forma controlada de los centros históricos, polígonos y periferias degradadas, realizado a través de la Ley de Barrios. Josep Maria Montaner (2006). 93 Neil Smth (2000). 99 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales en el contexto de Barcelona sado habían sido ocupadas por las clases altas.94 No usa el término gentrifi cación, sin embargo, compara el fenómeno con el que ocurría en París, “donde el éxito de un profesional de treinta años culmina con su instalación en el barrio del Marais”.95 La autora constata que esta nueva clase media formada por profesionales y técnicos pasaba en aquellos años por un momento de consolidación, y recalca que aquí la ascensión de esta nueva clase ha sido más rápida que en otras ciudades europeas, debido a que en la década anterior el franquismo había frenado el crecimiento de las actividades relacionadas con este perfi l de población –a partir de los ochenta “las nuevas clases medias, liberadas del freno del franquismo y de la carga de la rebelión, se instalan.”96 Necesitaban ennoblecerse consumiendo los símbolos de visibilidad social: ocupan los espacios marcados culturalmente por las generaciones anteriores, como el Teatro del Liceu o los barrios tradicionales. “Se visten de gris con un pequeño toque provocador, frecuentan los cafés y restaurantes que se multiplican en las casas antiguas, la cocina tradicional es la ensalada con detalles de nouvelle cuisine. Hay que estar delgado, jugar al tenis y no tener miedo a los ordenadores. Su esfuerzo está en el trabajo y en el placer”. Así describe la autora a estos profesionales, técnicos, periodistas y diseñadores que constituyen la nueva clase media barcelonesa, no muy diferente de la new middle class descrita por David Ley. 97 Marina Subirats indica que la manera de actuar de esta nueva clase media podría “ser una bendición para la ciudad, convaleciente de unos años de crecimiento y pillaje.”98 En su opinión, esta nueva clase no representaba aún una amenaza para las clases bajas que residían en el centro histórico, pues Ciutat Vella estaba todavía demasiado degradada para que se interesaran por ella. 94 Marina Subirats (1988). 95 Ibid. (pág. 90). 96 Ibid. 97 David Ley (1996). 98 Marina Subirats (1988, pág. 91). 100 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES Mercè Tatjer acota que la llegada de estos nuevos jóvenes profesionales era “fl uctuante y puntual –limitada a determinados lugares del barrio Gòtic o a los ejes principales– por lo que no se podía hablar (…) de movimientos de gentrifi cación o aburguesamiento de importancia.” 99 Sin embargo, señala que los cambios en el mercado de trabajo del distrito, derivados fundamentalmente de la reordenación de la zona portuaria y la desaparición de talleres e industrias del Raval, podrían favorecer a la gentrifi cación con la expulsión de las clases populares.100 En los documentos de las primeras y segundas jornadas de Ciutat Vella, en las que se ha discutido sobre los aspectos sociales, físicos y económicos más urgentes del distrito, así como sobre los aspectos más destacables del proyecto de intervención, se ha puesto de manifi esto la preocupación por los posibles impactos sociales, como es el caso de la gentrifi cación, derivados de la transformación urbana y del cambio en las actividades productivas de la ciudad y específi camente del distrito.101 Conforme ha señalado Mercè Tatjer en estas mismas jornadas, las clases populares estaban siendo el principal objeto de las “afectaciones directas”, expropiaciones derivadas de las intervenciones urbanísticas. Además, recalca, esta misma población también es la más susceptible de sufrir el impacto de las “afectaciones indirectas” derivadas de la valorización del mercado inmobiliario. Para esta autora, “(...) la reactivación del mercado inmobiliario dará lugar, sin lugar a dudas, a nuevas estrategias de la propiedad y en especial a la aparición de nuevos agentes (capital fi nanciero, inmobiliarias…) locales o multinacionales que, emprendiendo nuevas fórmulas de fi nanciación, promoción y gestión, pueden provocar situaciones de confl icto con el vecindario existente.”102 En estas jornadas, Josep Roig hace un interesante pronóstico sobre los cambios en las funciones y en los habitantes de Ciutat Vella, relacionados con el proceso de transformación de la ciudad durantes los años 99 Mercè Tatjer (1989, pág. 43). 100 Ibid. (pág. 44). 101 Autores varios (1989; 1991). 102 Mercè Tatjer (1989, pág. 44). 101 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales en el contexto de Barcelona ochenta.103 Para este autor, Ciutat Vella sería cada vez más un distrito de servicios; se consolidaría como área de ocio y reforzaría su rol como centro cultural, y la reconversión del puerto consolidaría la Barceloneta como centro lúdico. Con relación a sus habitantes, indicaba el posible desplazamiento de las rentas más bajas hacia otros barrios periféricos, pudiendo conllevar una cierta gentrifi cación del distrito; la ampliación de la oferta universitaria podría generar una concentración de estudiantes y “pioneros” del retorno a Ciutat Vella, previendo por tanto un cierto enfrentamiento entre los antiguos residentes y la nueva población. Por otro lado, es curioso cómo el mismo autor ya prevé, en los barrios más degradados del distrito, una situación más compleja: la manutención de algunos guetos donde se instalarían los nuevos inmigrantes no europeos y la manutención de los núcleos más pobres de los habitantes locales.104 Como ya se ha dicho, en los años noventa, los desequilibrios sociales como la gentrifi cación empiezan a ser el foco creciente de muchos autores locales. Sin embargo, éstos se centraban en la mejora socioeconómica de toda la ciudad, referida por Marina Subirats, y no en el impacto de las actuaciones urbanísticas en la composición socioeconómica, como es el caso del centro histórico. Desde ese punto de vista, Anna Alabart y Cristina López publicaron el pionero estudio sobre la evolución de las profesiones de los barceloneses con el fi n de comprobar la presencia del fenómeno de la gentrifi cación y de la polarización social en la ciudad entre el año 1970 y el año 1991.105 Este estudio demuestra que, de modo general, se produjo un incremento del nivel socioeconómico, simultáneamente a la reducción de las categorías socioeconómicas más bajas, refl ejando, por tanto, en la opinión de las autoras, una tendencia hacia la gentrifi cación, aunque, acotan, no se pudiera hablar todavía de una ciudad gentrifi cada. Sin embargo, señalan las autoras, a nivel de distrito la situación era diferente, los distritos Sant-Gervasi 103 Josep Roig (1989). 104 Ibid. (pág. 142-143). 105 Anna Alabart y Cristina López (1993). 102 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES y Les Corts han sido claramente gentrifi cados y en cambio, Ciutat Vella y Nou Barris se mantuvieron en calidad de distritos obreros. Con esta afi rmación quedan bastante claras las diferentes interpretaciones que pueden darse al termino gentrifi cación, sobre todo en el mundo no anglosajón, donde el debate ha sido mucho más incipiente: los distritos gentrifi cados, según las autoras, son los que tradicionalmente ya tenían los mayores índices de este perfi l de población, hecho que, según el marco teórico revisado por nosotros, no podríamos llamar de gentrifi cación. Según David Ley, Judith Tutchener y Greg Cunningham, este sería un indicador más asociado a la polarización socioeconómica que a la gentrifi cación.106 A fi nales de los años noventa, Pep Gòmez realizó un interesante estudio en el que desarrolló un índice sintético para medir las desigualdades sociales internas de la ciudad, que aportó información complementaria a la investigación de las autoras.107 Este índice incorpora algunos datos relacionados con el grado de instrucción de la población y paro, también utilizados por Alabart y López. El estudio confi rma el diagnóstico de las autoras: la ciudad ha mejorado sensiblemente de forma conjunta. Además, Pep Gòmez detecta que, pese a una ligera aproximación, los dos extremos del ranking de las desigualdades han tenido muy poca variación entre el año 1991 y 1996, periodo analizado por este autor. Es decir, los barrios con los niveles socioeconómicos más altos, como Sant Gervasi y Les Corts, mantuvieron su posición, y lo mismo ocurrió con los barrios con niveles socioeconómicos más bajos, como es el caso de los barrios del distrito de Ciutat Vella. Más recientemente, durante los años dos mil, la conclusión de gran parte de las reformas urbanas de Ciutat Vella, la creciente inmigración, el aumento exorbitado del precio de la vivienda, la sobreocupación de los pisos, el mobbig y la especulación inmobiliaria, han despertado el interés de muchos autores en este distrito y principalmente en el barrio del Raval: este barrio, que originariamente concentraba las mayores bolsas de degradación física y social, ha sido objeto de casi el 50% de la inversión pública realizada en 106 David Ley, Judith Tutchener y Greg Cunningham (2001). 107 Pep Gómez (1999). 103 La revalorización de lo urbano y los cambios físico-sociales en el contexto de Barcelona todo el distrito hasta el año 2001.108 En el III Coloquio Internacional de Geocrítica sobre “Migración y Cambio Social”, realizado en el año 2001, muchas de las comunicaciones, centradas en Ciutat Vella y sus barrios, eran una especie de manifi esto, que pretendían denunciar la especulación inmobiliaria, la expulsión de los residentes y otras dinámicas sociales, basadas principalmente en la observación directa.109 Elisa Tabakman, cuya comunicación se ha centrado en el sector oriental de Ciutat Vella, el Casc Antic, denuncia la “limpieza social” que, según la autora, se produce de manera generalizada en el sector. En su opinión, las empresas asociadas al Ajuntament para la Rehabilitación del Casc Antic “están ocupadas en cumplir un doble objetivo: rehabilitar, ‘gentrifi cando’ el barrio con el fi n de destinarlo a nuevos usos, asociados a nuevos grupos sociales y económicos”. 110Opinión compartida por Manuel Delgado. Para este autor no hay dudas, “las rehabilitaciones no se han destinado a realojar a vecinos expulsados, sino a generar ofertas de lofts y viviendas caras, que asegurasen la ‘renovación’ del vecindario, es decir, la gentrifi cación.”111 Por otro lado, Alba Sargatal, con una importante base teórica sobre la gentrifi cación,112 expone una doble dinámica que coincide con los pronósticos de Josep Roig –por un lado la instalación de numerosos inmigrantes extranjeros no europeos, sobre todo en viviendas sin condiciones de habitabilidad, y por otro, la realización de profundas reformas en el mismo sector, destinadas a atraer población de clase social más alta. Su estudio se centra en el caso de dos calles del barrio del Raval, en cada una de las cuales predomina uno de estos dos procesos.113 Sin embargo, la autora reconoce que para un estudio más riguroso, haría 108 Nos referimos a la inversión pública destinada a la ejecución de las actuaciones programadas y no programadas, correspondiente a 794,73 millones de euros. A este valor hay que añadir 267,249 millones de euros más, repartidos en actuaciones generales no desagregables por barrio. 109 M.ª Alba Sargatal (2001); Elisa Tabakman (2001); Francesc Magrinyà y Gaspar Maza (2001). 110 Elisa Tabakman (2001, pág.1). 111 Manuel Delgado (2007, pág. 57). 112 Esta autora ha hecho un importante trabajo que ofrece una visión general del fenómeno de la gentrifi cación, con el fi n de obtener un marco teórico para su posterior aplicación en Barcelona. M.ª Alba Sargatal (2000). 113 Ibid. (2001). 104 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONESPARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES falta emplear técnicas de análisis cuantitativo y cualitativo para tratar la información. En este sentido, es un gran aporte la tesis doctoral no publicada de Sergi Martínez Rigol sobre la reestructuración del Raval y su posible gentrifi cación.114 Utilizando técnicas de análisis cuantitativo y cualitativo y un alto nivel de desagregación territorial estadística, el autor concluye que se puede identifi car una cierta, y no generalizada, gentrifi cación en este sector de Ciutat Vella, pese a que, constata, tanto el incremento de población de categoría profesional alta y media, como la pérdida de población de categoría profesional baja, han sido inferiores al del conjunto de la ciudad. Para Sergi Martínez Rigol, la gentrifi cación en el Raval estaba todavía en un proceso inicial, muy difícil de ser detectada a partir de los datos censales y patronales, ya que quedaba camufl ada por otras dinámicas sociales simultáneas, como por ejemplo, la inmigración extracomunitaria, el envejecimiento de la población residente y la constante pérdida de población. Ya en la opinión de Mónica Degen, la gentrifi cación y la regeneración del Raval no es tan fácil como se podría esperar, debido a la resistencia de sus residentes ante las prácticas ofi ciales dirigidas a transformar el barrio en un “parque temático”, pese a que la propia problemática social intrínseca del Raval haya pasado a ser objeto de consumo de los turistas y jóvenes de la clase media.115 Nuria Claver, en cambio, en un artículo dedicado a la renovación y la gentrifi cación en Ciutat Vella, opina que “si hay alguna zona en el centro de Barcelona donde se pueden identifi car los trazos característicos de la gentrifi cación, este es sin lugar a dudas el barrio de La Ribera [la parte sur del sector oriental del distrito, el Casc Antic]”, sin embargo, dice la autora, la gentrifi cación de esta zona solo está en su fase inicial.116 114 Sergi Martínez Rigol (2000). 115 Mónica Degen (2003). 116 Nuria Claver (2003/2006, pág. 158). 105 Defi niciones 3 Defi niciones 3.1 Ámbito territorial La unidad territorial que trabajamos en esta investigación, tanto para el año 1981 como para el año 2001, es la de las zonas de estudio pequeñas del distrito de Ciutat Vella, actual distrito I según la división territorial de 1984. Este distrito está formado por 4 zonas estadísticas grandes (ZEG) –Barceloneta, Parc, Gòtic y Raval–, 37 zonas de estudio pequeñas (ZRP) y 149 secciones estadísticas (SE) (fi g. 3.1).1 Las zonas estadísticas grandes se corresponden geográfi camente con los barrios de la Barceloneta, el Casc Antic, el Gòtic y el Raval, nomenclatura que utilizaremos de aquí en adelante para referirnos a estos ámbitos del distrito.2 3.1.1 Equivalencias territoriales El distrito de Ciutat Vella corresponde a la agrupación del distrito I y V y de algunas secciones censales del distrito II, IV, VI y X de la división territorial anterior al año 1984, que es cuando se introdujo la división territorial actual (fi g. 3.2). En el año 1981, Barcelona estaba dividida en 12 distritos, subdivididos a su vez en 1.059 secciones censales (SC). 1 Con motivo de un cambio urbanístico en el barrio del Raval, en el año 2001 desaparecen dos secciones y se pasa de las 1.919 secciones estadísticas a 1.917, que son las actualmente vigentes en Barcelona. Así, Ciutat Vella, que tenía 151 SE, pasa a tener 149 a partir del 2001, sin que esto cambie la conformación de las 37 ZRP. 2 El 22 de diciembre del año 2006 fue aprobada por el Consell Plenari del Ajuntament la nueva división territorial de los barrios de la ciudad. Por esta razón, el Casc Antic ahora se llama Sant Pere, Santa Caterina y la Ribera. Para la mejor comprensión del lector, utilizaremos siempre que sea posible la nomenclatura establecida por el Ajuntament de Barcelona en 1984 para cada barrio y zonas de estudio pequeñas, como información complementaria a su nombre numérico. 112 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES El ámbito de cada una de las 37 zonas de estudio pequeñas, así como su nomenclatura, son los que siguen (fi g. 3.5): Zonas Estadísticas Grandes Zonas de Estudio Pequeñas Ámbito Localización geográfi ca (por convención nuestra) ZEG01 Barceloneta ZRP01 Sant Sebastià Pg. de la Escullera, Platja de Sant Sebastià, Platja de Sant Miquel, Moll Adossat, Moll Llevant, Dic Flotant, Dic Sec, Moll Occidental, Moll de Catalunya, Moll Marina, Moll Nou, Moll Escar, Moll Balears, Moll Pescadors, Escar, Pl. del Mar, Pg. Joan de Borbó, Almirall Aixada. Sur ZRP02 c/ Cervera - Aixada Platja Barceloneta, Almirall Aixada, Pg. Joan de Borbó, Almirall Cervera Centro ZRP03 c/ Churruca Platja Barceloneta, Almirall Cervera, Pg. Joan de Borbó, Sant Carles. ZRP04 Barceloneta Centre Atlántida, Mediterrània, Sant Carles, Pg. Joan de Borbó, Escar, Moll Rellotge, Moll de la Barceloneta, Moll del Dipòsit, Rda. del Litoral, Pas de Sota Muralla, Facultat de Nàutica, Dr. Aiguader Norte ZRP05 Hospital del Mar Platja de la Barceloneta, Sant Carles, Atlántida, Mediterrània, Dr. Aiguader, Pl. dels Voluntaris, Marina. 113 Defi niciones ZEG02 Casc Antic ZRP06 Ciutadella - Born Dr. Aiguader, Facultat de Nàutica, Pla de Palau, Espaseria, Sta. Maria, Pg. del Born, Pl. Comercial, Comerç, Fusina, Pg. de Picasso, Pg. de Pujades, Wellington. Sur ZRP07 Llotja de Mar Pas de Sota Muralla, Via Laietana, Pl. del Àngel, Argenteria, Pl. Sta. Maria, Espaseria, Consolat de Mar, Pla de Palau. ZRP08 Santa Maria del Mar Sta. Maria, Pg. del Born, Pl. de Sta. Maria, Argenteria, Princesa, Montcada. Centro ZRP09 Museu Picasso Pg. del Born, Montcada, Princesa, Pg. de Picasso, Fusina, Comerç, Pl. Comercial. ZRP10 Casc Antic - Jutjats Princesa, Pg. Picasso, Pujades, Blanqueria, Carders, Jaume Giralt, Sant Pere Més Baix, Rec Comtal, Passeig de Lluís Companys, Av. de Vilanova, Roger. Nordeste ZRP11 Mercat Santa Caterina Princesa, Peu de la Cadena, Pl. de la Llana, Mercaders, Arc de Sant Silvestre, Pl. Santa Caterina, Freixures, Sant Pere Més Baix. Centro ZRP12 Av. Francesc Cambó Princesa, Via Laietana, Sant Pere Més Baix, Freixures, Pl. Sta. Caterina, Arc de Sant Silvestre, Mercaders, Pl. de la Llana, Peu de la Cadena. ZRP13 Sant Pere Sant Pere Més Baix, Via Laietana, Sant Pere Més Alt, Pl. Sant Pere, Basses Sant Pere. Norte ZRP14 Palau Música Basses Sant Pere, Pl. Sant Pere, Sant Pere Més Alt, Via Laietana, Pl. Urquinaona, Trafalgar, Pg. de Lluís Companys, Rec Comtal. 114 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES ZEG03 Gòtic ZRP15 c/ Comtal Dr. Joaquim Pou, Sagristans, Ripoll, Pl. dels Peixos, Duran i Bas, Pl. Carles Pi i Sunyer, Av. Portal de l’Àngel, Fontanella, Via Laietana. Norte ZRP16 Pl. Villa de Madrid Boters, Pl. Cucurulla, Portaferrisa, La Rambla, Pl. Catalunya, Av. Portal de l’Àngel, Pl. de Carles Pi i Sunyer, Av. Portal de l’Àngel, Arcs ZRP17 c/ Petritxol Palla, Pl. Sant Josep Oriol, Pl. del Pi, Cardenal Casañas, Pla de la Boqueria, La Rambla, Portaferrisa, Pl. Cucurulla, Boters, Pl. Nova, Palla, Pl. Frederic Marès. Centro ZRP18 Catedral Jaume I, Pl. Sant Jaume, Bisbe, Pl. Nova, Arcs, Av. Portal de l’Àngel, Pl. Carles Pi i Sunyer, Duran i Bas, Pl. dels Peixos, Ripoll, Sagristans, Dr. Joaquim Pou, Via Laietana. ZRP19 Palau Generalitat Pl. Sant Jaume, Ferran, Banys Nous, Palla, Pl. Frederic Marès, Pl. Nova. ZRP20 c/ Boqueria Ferran, La Rambla, Pla de la Boqueria, Cardenal Casañas, Pl. del Pi, Pl. Sant Josep Oriol, Palla, Banys Nous. ZRP21 Pl. Reial - Ajuntament Pl. del Teatre, Escudellers, Comtessa de Sobradiel, Calella, Pl. de Regomir, La Rambla, Ferran, Pl. Sant Jaume, Ciutat ZRP22 Correus Pg. de Colom, Pl. d’Antoni López, Marquet, Regomir, Pl. Regomir, Ciutat, Pl. Sant Jaume, Jaume I, Via Laietana. ZRP23 Pl. La Mercè Pg. de Colom, Louis Braile, Pl. de la Mercè, Còdols, George Orwell, Escudellers, Comtessa de Sobradiel, Calella, Pl. Regomir, Regomir, Marquet. Sur ZRP24 Pl. Medinaceli Moll Drassanes, Moll Bosch i Alsina, Moll d’Espanya, Rbla. de Mar, Moll d’Espanya, Pl. de l’Ictíneo, Pg. de Colom, Louis Braile, Pl. de la Mercè, Còdols, Pl. del Portal de la Pau, La Rambla, Pl. del Teatre, Escudellers, George Orwell. 115 Defi niciones ZEG04 Raval ZRP25 Drassanes Moll Barcelona, Moll Drassanes, Pl. del Portal de la Pau, La Rambla, Pl. del Teatre, Pg. Josep Carner, Pl. de les Drassanes, Av. del Paral·lel, Arc del Teatre, Pl. Jean Genet, Arc del Teatre. Sur ZRP26 Palau Güell Arc del Teatre, Pl. Jean Genet, Arc del Teatre, La Rambla, Av. del Paral·lel, Pl. de Raquel Meller, Nou de la Rambla. ZRP27 Liceu Nou de la Rambla, La Rambla, Sant Ramon, Sant Pau, Pla de la Boqueria ZRP28 Sant Pau del Camp Nou de la Rambla, Sant Ramon, Av. del Paral·lel, Sant Pau. ZRP29 Pl. Folch i Torres Sant Pau, Espalter, Sadurní, Rda. Sant Pau, Lleialtat, Sant Paciá, Sant Rafael. Centro ZRP30 Sant Agustí Sant Pau, Pla de la Boqueria, La Rambla, Espalter, Sadurní, Sant Rafael, Robador, Hospital ZRP31 Mercat Boqueria Hospital, Pla de la Boqueria, La Rambla, Roig, Carme. ZRP32 c/ Riera Baixa Sant Paciá, Sant Rafael, Robador, Riereta, Cera, Hospital, Pl. Pedró, Carme, Roig. ZRP33 c/La Cera Lleialtat, Sant Paciá, Riereta, Cera, Hospital, Pl. Pedró, Sant Antoni Abat, Rda. de Sant Pau. ZRP34 c/ Riera Alta Sant Antoni Abat, Carme, Joaquim Costa, Rda. de Sant Antoni. Norte ZRP35 Casa Caritat Carme, Pl. Joan Amades, Àngels, Pl. dels Àngels, Montalegre, Valldonzella, Tallers, Rda. Sant Antoni, Joaquim Costa. ZRP36 Acadèmia Ciències Carme, La Rambla, Àngels, Pl. dels Àngels, Montalegre, Valldonzella, Tallers. ZRP37 c/ Tallers - Pelai Tallers, La Rambla, Pelai, Pl. Universitat. 116 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES 01 02 03 04 05 0607 08 09 10 1112 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 3.5 Ámbito de las 37 zonas de estudio pequeñas. 117 Defi niciones 3.2 Método y variables Conforme lo indicado en la introducción de esta investigación, la comprobación del impacto de la transformación urbana de Ciutat Vella en su estructura residencial –defi nida por nosotros como un conjunto de variables de población y del parque de vivienda–, se apoya fundamentalmente en el análisis estadístico factorial de los componentes principales y en la posterior construcción de los mapas sintéticos correspondientes. El impacto contemplado en nuestra hipótesis es la emergencia de una estructura residencial gentrifi cada en algunas zonas del distrito. Por lo tanto, la elección del método y de las variables utilizadas ha tenido como referencia a los autores que han tratado de medir o de trazar la geografía de este fenómeno en diferentes contextos. 3.2.1 Estudios de referencia Desde fi nales de los años setenta se han elaborado una enorme cantidad de estudios empíricos en el intento de explicar o clarifi car el fenómeno. Gran parte de ellos, basándose en datos demográfi cos y socioeconómicos de la población, intentaban explicar la gentrifi cación desde las características de los gentrifi cadores –edad, estructura familiar, raza, renta per cápita, ocupación y escolarización.6 Por otro lado, autores como Blair Badcock, Eric Clark, Ludek Sýkora o Benno Engels, también han intentado validar la hipótesis del rent gap. 7 Pese a la difi cultad de medirla empíricamente, muchos autores cuestionaron ampliamente su validez,8 algunos como Hamnett y Randolph, o Hammel entre otros, han 6 Dennis E. Gale (1979); S. Gregory Lipton (1977); Daphne Spain (1980). 7 Blair Badcock (1989) en Adelaide, Australia; Eric Clark (1988) en Malmö, Suecia; Ludek Sýkora (1993) en Praga, Republica Checa; Benno Engels (1994) en Glebe, Sidney, Australia. 8 David Ley (1987); Steven Bourassa (1990; 1993) y Eric Clark (1992;1995). 118 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES reinterpretado el concepto para la obtención de buenos resultados.9 El mismo Neil Smith, en una investigación realizada en el East Village de Nueva York por ejemplo, sugiere como alternativa medir el momento en el que empieza la reinversión en el barrio –al que llama turning point– como un buen indicador del inicio de la gentrifi cación.10 Para medirlo, Smith se basa en la investigación realizada por Peter Marcuse, en la que este autor utiliza el impuesto de propiedad como indicador de los cambios en los patrones de inversión y desinversión en un barrio de Nueva York.11 Con todo, los estudios más complejos fueron realizados por autores que intentaron hacer un análisis integral de la gentrifi cación y que de esta forma consiguieron una mayor comprensión del fenómeno. En este sentido, el trabajo realizado por David Ley en 1986, Alternative Explanations for Inner-City Gentrifi cation: A Canadian Assessment, es el primero y más destacable estudio que comprueba empíricamente la correlación entre cada uno de los principales “factores causales” de la gentrifi cación –los cambios en la base económica de la ciudad postindustrial, la calidad de la oferta urbana, los cambios demográfi cos y las dinámicas del mercado de la vivienda o del suelo (variables independientes)– y el índice de la gentrifi cación (variable dependiente), desarrollado por el mismo autor. El índice de la gentrifi cación defi nido por Ley es la variación entre el estatus social de la población residente entre el año 1971 y el año 1981 en 22 ciudades canadienses y funciona como variable dependiente.12 Para este autor, el estatus social está compuesto por el porcentual de trabajadores en el sector profesional, 9 Chris Hamnett y Bill Randolph (1984; 1986); Daniel J. Hammel (1999). 10 Neil Smith, Laura Reid y Betsy Duncan (1989); Neil Smith y James Defi lippis (1999). 11 Peter Marcuse (1984) “Gentrifi cation, residential displacement and abandonment in New York City”. En el contexto estadounidense, muchos propietarios dejaban de pagar el impuesto de propiedad en barrios en proceso de degradación y luego los volvían a pagar cuando la reinversión ya era un hecho creíble y cuando ya había expectativas de valorización de sus inmuebles. Por lo tanto, la cancelación de la deuda impositiva seria un indicio de reinversión asociada a la gentrifi cación. Para Smith, los datos relacionados con las licencias de obras serían los ideales para refl ejar la reinversión; sin embargo, en Estados Unidos estos datos eran muy poco fi ables, ya que muchas obras se hacían sin licencias. 12 David Ley (1986). 119 Defi niciones gerencial, técnico y administrativo, más el porcentual de población con educación universitaria. Es importante resaltar la noción de temporalidad introducida por David Ley, que denota su comprensión de la gentrifi cación como un fenómeno dinámico, complejo e integral. Este autor, no solo utiliza variables relacionadas con las diferentes hipótesis teóricas de la gentrifi cación, como también variables “estáticas” del año 1971 y del año 1981, conjuntamente con variables “dinámicas” formadas por la variación de éstas en dichos años. Para Ley, el camino para entender el proceso de la gentrifi cación está en los análisis capaces de integrar el contexto, la localidad y la temporalidad con más detalle, y así poder entender lo que él ha llamado la “geografía de la gentrifi cación”. Para este autor, y también para Loretta Lees, solo la geografía de la gentrifi cación podrá decir cuáles son las especifi cidades del proceso en cada lugar. 13 En la conclusión de sus análisis, Ley detecta que tanto los factores económicos relacionados con la ciudad postindustrial (mayor concentración de ofi cinas y puestos de trabajo relacionados con el sector terciario y cuaternario) como los relacionados con la calidad de la oferta urbana (galerías de arte, percepción de la calidad urbana, etc.) tienen una importante correlación con el índice de la gentrifi cación. Los factores relacionados con el mercado de la vivienda y con los cambios demográfi cos se correlacionan en menor intensidad. A partir de estas constataciones el autor realiza el análisis factorial de los componentes principales que resulta en tres componentes. El primero y más interesante de ellos, titulado Post-industrial status, tiene una correlación positiva fuerte con el índice de la gentrifi cación e integra las siguientes variables: ofi cinas per capita, valor medio de la vivienda, población joven de 20 a 35 años, percepción de la calidad urbana y concentración de galerías de arte. La integración de indicadores de cuatro hipótesis teóricas en un único componente es una gran aportación que hace David Ley para la comprensión de la gentrifi cación. Con relación al mercado de la vivienda, una importante constatación que hace es que, contrariamente a las expectativas generadas por la teoría del rent gap, la gentrifi cación se correlaciona positivamente con 13 David Ley (1996); Loreta Lees (2000). 120 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES las zonas que ya tenían los precios medios altos. Además, confi rmando las afi rmaciones de autores como Logan o Engels, entre otros, no se constata correlación entre revitalización e incremento de residentes propietarios.14 La técnica utilizada fue la precursora de otros estudios también realizados posteriormente en Canadá.15 Contemporáneamente, Smith y Schaffer han elaborado un estudio empírico en el Harlem de New York, también basado en indicadores del estatus social y del mercado de la vivienda.16 No obstante, estos autores llevan a cabo una investigación mucho menos compleja que la realizada por David Ley. Para Smith y Schaffer “el simultáneo aumento de la adquisición de viviendas y del perfi l socioeconómico del barrio constituye el sello distintivo de la gentrifi cación”.17 En este caso, el ingreso per cápita es el indicador que representa el estatus social en lugar de los índices de educación y ocupación utilizados por Ley.18 En Barcelona, conforme ya se ha dicho en la introducción de esta tesis, los estudios empíricos realizados no alcanzan este nivel de complejidad. Anna Alabart y Cristina López, por ejemplo, estudian la gentrifi cación y la polarización en Barcelona entre el año 1970 y el año 1991 a partir de la evolución de las profesiones, desagregada por los diez distritos de Barcelona.19 Las autoras establecen tres categorías profesionales: categoría alta, englobando los directi14 William S. Logan (1982); Benno Engels (1999). 15 David Ley (1986; 1988; 1992; 1996); David Ley, Judith Tutchener y Greg Cunningham (2001); y otros estudios realizados en las Facultades de Geografía de la University of British Columbia y de la Simon Fraser University, ambas en Canadá, son algunos ejemplos. 16 Richard Schaffer y Neil Smith (1986). 17 Richard Schaffer y Neil Smith (1986, pág. 357). 18 Neil Smith (1987, pág. 463). 19 Anna Alabart y Cristina López (1996). 121 Defi niciones vos de empresa, comercio y servicios, los profesionales liberales y los técnicos de nivel superior; categoría media, constituida por técnicos de nivel medio, otros técnicos, cuadros intermedios, los administrativos y los vendedores, y los artistas; y la categoría baja, formada por obreros de diferentes sectores. 20 Para Alabart y López, los incrementos de profesionales de categoría alta indican una tendencia hacia la gentrifi cación, sin que sea considerada por las autoras la dinámica de otros factores que, como hemos visto, forman parte del concepto “gentrifi cación”. Sergi Martínez Rigol, en su estudio sobre la gentrifi cación en el barrio del Raval en Ciutat Vella, abarca una gran cantidad de factores económicos y sociales, sin embargo, su observación estadística de la gentrifi cación se limita a la evolución de los aspectos demográfi cos de la población.21 3.2.2 El análisis estadístico en el marco de la investigación Nuestra tesis avanza la investigación empírica ya realizada en nuestro ámbito de estudio hacía un concepto de gentrifi cación más integrado, y hacía la comprensión de los cambios ocurridos en la estructura residencial de Ciutat Vella a partir de su transformación urbana. Tomando como referencia los estudios mencionados y principalmente los análisis realizados por David Ley, defi nimos que una estructura residencial se gentrifi ca cuando, insertada en un entorno de transformación urbana, ocurren una serie de cambios relacionados con las características de la población, con las características de la vivienda y con su mercado: un parque de viviendas rehabilitado, encarecido y ocupado por jóvenes profesionales, artistas o intelectuales, en sustitución de un parque degradado, desvalorizado y ocupado por una población, envejecida y con estatus socioeconómico bajo. Las especifi cidades locales pueden propiciar ciertos matices en la intensidad o en la concurrencia de todos estos factores, sin embargo, esta sustitución de población asociada a la rehabilitación del parque de 20 Anna Alabart y Cristina López (1996, pág. 9). En nuestra investigación hemos utilizado la misma categorización de las autoras. 21 Sergi Martínez Rigol (2000). 128 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES La fórmula utilizada es: • IE = Xi / X_CV o X_BCN Donde IE es el índice de especialización, Xi es el valor del indicador en cada unidad espacial y X_CV o X_ BCN es el valor del mismo indicador en el ámbito de Ciutat Vella o de Barcelona. Los valores oscilan de 0 a ∞. Un valor igual a 1 signifi ca que esta zona de estudio pequeña tiene el mismo grado de especialización que el ámbito más amplio. Valores menores que 1 signifi ca que determinada zona tiene una especialización inferior que el ámbito más amplio y valores mayores que 1, una especialización superior. 3.3.1 Indicadores de población Todos los datos de población del año 2001 de este apartado se refi eren a la población residente en viviendas familiares, y los datos del año 1981, a la totalidad de la población, excepto para el cálculo del crecimiento de la población, para el cual, en ambos períodos, se ha utilizado la población de derecho. En el año 1981 la totalidad de la población correspondía a la suma entre la población de derecho –residentes presentes más ausentes en viviendas familiares, alojamientos y viviendas colectivas– más los transeúntes.25 No se ha podido trabajar únicamente con la población de derecho, ya que los datos del Padrón de 1981 no permitían este desglose. En el año 2001 esta totalidad correspondía solo a la población de derecho, ya que se había eliminado la fi gura del transeúnte. Sin embargo, la población de derecho, además de incluir la población residente en viviendas familiares y la población residente en viviendas colectivas, ha incorporado a la población marginada.26 Este colectivo fi gura como parte de la población residente en viviendas colectivas y, por lo tanto, sólo podemos disponer de los datos de interés estadístico mencionados en el apartado anterior.27 25 En aquel año los alojamientos no estaban incorporados dentro del concepto de vivienda familiar. Los transeúntes eran aquellos que en la fecha censal se encontraban en el ámbito de referencia. 26 En el año 2001 las viviendas familiares incluían los alojamientos. 27 Los marginados son el colectivo formado por las personas que no tienen domicilio fi jo o no lo pueden demostrar, y que con el nuevo sistema de gestión del Padrón municipal, introducido en 1996, adquieren el derecho a empadronarse. 129 Defi niciones Por esta razón, hemos tenido que utilizar para el año 2001 los datos de la población residente en viviendas familiares. Los indicadores seleccionados se han agrupado en 3 dimensiones de análisis: estatus familiar, origen de la población y estatus socioeconómico. Estatus familiar • Edad de la población (Población por edades quinquenales / totalidad de la población) x100 Para obtener los grupos quinquenales de edad del año 1981, sumamos los datos relativos a la edad año a año del Padrón de 1981. En el 2001 utilizamos los datos relativos a los grupos quinquenales de edad del Censo. • Índice de ocupación de la vivienda 1981: (población de derecho / viviendas familiares principales + alojamientos + viviendas colectivas) 2001: (población residente en viviendas familiares / viviendas familiares principales) Los datos de población registrados en el Censo de Edifi cios y Viviendas de 1981 no coinciden con los del Padrón del mismo año, por lo tanto, para la construcción de este indicador hemos utilizado solo los datos del Censo. Para hacer la correcta relación entre población y vivienda, deberíamos utilizar el colectivo de población que reside en viviendas familiares, sin embargo, los datos del año 1981 no nos permiten desglosarlo. Este hecho nos ha llevado a tener que utilizar los datos de la población de derecho –residentes en viviendas familiares incluyendo alojamientos, más residentes en viviendas colectivas. Por consiguiente, a las viviendas principales les sumamos los alojamientos y las viviendas colectivas. Ley 4/1996, de 10 de enero, y el Real Decreto 2612/1996, de 20 de diciembre, modifi ca la Ley 7/1985 de 2 de abril. Instrucciones técnicas a los ayuntamientos, BOE 177. Resolución del 04/07/97 (19/06/97), artículo cuatro: Empadronamiento de marginados. La dirección asignada de empadronamiento a todos los que se encuentran en esta situación en Barcelona es la calle Duran i Bas, 2, ZRP18 del distrito de Ciutat Vella, y constan como empadronadas en establecimiento colectivo. 130 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES En el año 2001 utilizamos solo la población residente en viviendas familiares incluyendo los alojamientos y excluyendo las viviendas colectivas. Puesto que en el año 1981 tanto los alojamientos como las viviendas colectivas solo fueron censados cuando constituían la residencia principal y habitual de al menos una persona en el momento del censo, creemos que las distorsiones que puedan derivarse son irrelevantes. Además, en términos generales, el universo que residía en viviendas colectivas en este año era extremadamente reducido.28 • Tasa de población de derecho (Población de derecho ZRP / población derecho distrito) x 100 Para obtener la población de derecho del año 1981, se ha restado la población transeúnte del total de población. Para esto utilizamos los datos del Censo de Población, ya que los del Padrón no nos permiten este desglose. Estos datos están desagregados por las 1.059 secciones censales antiguas, por lo tanto, tuvimos que hacer las equivalencias con la actual división territorial. En los datos del año 2001 hemos restado de la población de derecho los empadronados en establecimientos colectivos de la zona ZRP18. De esta manera se han evitado las importantes distorsiones ocasionadas por el colectivo de marginados empadronados en esta zona.29 • Índice de envejecimiento (Población > = 65 / población de 0 a 14) 28 A nivel nacional, apenas el 1% de la población residía en viviendas colectivas en el año 1981. INE (1983). Censo de Población de 1981 (tomo I). Madrid. 29 Según el Censo del 2001, la población total residente en la zona ZRP18 era de 2.560 personas, de las que 1.888 residían en establecimientos colectivos. Según la rectifi cación del Padrón con fecha de 1 de enero del 2007 proporcionada por el INE, en esta zona residían 12.605 personas (de las cuales 10.741 eran extranjeras). Estos datos no están cruzados con los datos de vivienda, por lo tanto, no es posible tener el dato ofi cial de cuántos de estos residen exclusivamente en establecimientos colectivos. Sin embargo, la Ofi cina de Población del Ayuntamiento de Barcelona, situada en la misma calle Duran i Bas, 2, y que dispone del registro de la población empadronada en este mismo establecimiento, nos ha informado personalmente de que a 01/01/2002 este colectivo ascendía a 3.051 personas y que en la rectifi cación del 2005 sumaban 8.321 personas. Con la última regularización de extranjería en el año 2005, en la que por primera vez se exigió el empadronamiento del requirente, esta situación se ha agravado considerablemente. 131 Defi niciones Para obtener los grupos de edad mayor o igual a 65 años y de 0 a 14 años, sumamos los datos relativos a la edad año a año del Padrón de 1981. En el 2001 utilizamos los datos relativos a los grandes grupos de edad del Censo. Origen de la población • Origen: tasa de extranjeros, tasa de la población procedente de la provincia de Barcelona y tasa población de otras provincias de España (Origen / población total) x 100 Los datos del año 1981 corresponden a toda la población del Padrón de 1981, y los del año 2001, a toda la población residente en viviendas familiares del Censo del 2001. Para el año 2001 también se ha calculado el origen de los extranjeros –europeos no españoles, africanos, asiáticos, americanos y de Oceanía. (Extranjeros por continente de origen /población total) x 100 Estatus socioeconómico • Tasa de escolarización: titulados superior, estudios secundarios, estudios primarios y sin escolarización. (Población escolarizada por niveles / población potencialmente escolarizada en el mismo nivel) x 100 Para el año 1981 se considera el total de titulados superiores como la suma de la población con título de grado medio más la de grado superior. La población con estudios secundarios, la suma de los que tenían bachillerato elemental o 2.ª etapa de EGB, bachillerato superior, BUP y COU o formación profesional. La población con estudios primarios, la que había completado la primera etapa de EGB, y los sin escolarización, la suma de los que no sabían leer 132 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES ni escribir o tenían difi cultades, más aquellos que no habían completado la primera etapa de EGB.30 Estos datos son los del nivel de instrucción del Padrón de 1981 y se refi eren a la totalidad de la población.31 Para el año 2001 se considera el total de titulados como la suma de la población con estudios de diplomatura, licenciatura y doctorado. Los que tenían estudios secundarios, la suma de los que han completado ESO y el bachillerato, o formación profesional de grado medio y superior.32 La población con estudios primarios, la que había ido a la escuela cinco años o más sin haber completado la ESO o los antiguos EGB o bachiller elemental. Los sin escolarización son la suma de los analfabetos y los sin estudios.33 Estos datos extraídos del nivel de estudios del Censo del 2001 se refi eren a la totalidad de la población residente en viviendas familiares. Para ambos períodos, la población mayor de 24 años es la que potencialmente puede tener titulación superior. Los de 18 años o más, los estudios secundarios y los de 11 años o más, los estudios primarios. Pero, como la edad año a año del año 2001 está disponible solo para la población total y no para los residentes en viviendas familiares, no ha sido posible utilizar estos segmentos de edad. Hemos utilizado los grupos quinquenales –mayor igual a 25 años para los titulados superiores, mayor igual a 20 años para los estudios secundarios y mayor igual a 10 años para los estudios primarios. Para la tasa de población sin escolarización se ha utilizado la totalidad de la población como denominador. 30 El bachillerato elemental y superior corresponden al sistema educativo anterior a la LOGSE de 1970. Con esta Ley se ha implementado la educación general básica (EGB, 2 etapas o 3 ciclos) que luego, con la LOGSE de 1990, fue sustituida por la educación primaria obligatoria y la secundaria obligatoria, primer ciclo (ESO 1.er ciclo). 31 Ajuntament de Barcelona. U.O. d’Estadística (1981). Padró 1981, taules per 248 Zones de Recerca (vol. III, tabla 008, Nivel instrucción. Registro ES389 (ant.6751) Estadística). Barcelona: Ajuntament. 32 O sus equivalencias con la LOGSE de 1970. 33 Los sin estudios son aquellos que han tenido menos de cinco años de escolarización. Corresponden a los que en 1981 fi guraban como primaria incompleta. 133 Defi niciones • Tasa de paro (Parados / población activa) x 100 • Tasa de empleo34 (Ocupados/ /población >= 16 años) x 100 En el año 2001, la población activa registrada en el Censo se refería a la población residente en viviendas familiares en edad legal para trabajar, es decir, mayor o igual a 16 años, los demás constaban como inactivos. En los datos referentes a la situación socio-profesional extraídos del Padrón de 1981, la población activa incluía toda la población y no solo el colectivo legalmente apto para trabajar. Esto se ha podido comprobar cruzando los datos agregados del distrito con los de la edad de la población. Sin embargo, el colectivo activo menor de 16 años era muy reducido y por esta razón hemos optado por utilizar para ambos periodos la población mayor igual a 16 años como población potencialmente activa.35 Para ambos períodos el colectivo de los parados incluye a los que buscan su primera ocupación. • Tasa de categoría profesional – alta, media y baja (Categoría profesional / total de profesionales) x 100 Para el año 1981, la categoría alta de profesionales es la agregación de los directivos de la Administración pública y empresas, los directivos de comercio y servicio, los profesionales liberales y los técnicos superiores. La categoría media de profesionales es la suma de los técnicos de nivel medio, otros técnicos, personal de cuadros intermedios, administrativos, vendedores, artistas y Fuerzas Armadas. La categoría de profesionales de nivel bajo es la suma de los operarios de los servicios, comercio, comu34 Utilizada por la EPA. 35 63 ocupados, 279 que buscan su primer trabajo y 21 en paro. Ajuntament de Barcelona; U. O. d’Estadistica (1981). Padró 1981 Creuaments. Districte 1: Ciutat Vella (tablas por 10 Distritos. Tabla 009 Situació laboral /Edat. Registro ES (ant.6460). Estadística). Barcelona: Ajuntament. 134 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES nicaciones y transportes, industria y construcción, y aprendices.36 Estos datos corresponden al grupo profesional de la población ocupada y parados del Padrón de 1981.37 En los datos del 2001, la categoría alta de profesionales corresponde a la suma del personal directivo de empresas y administraciones públicas más los técnicos y profesionales científi cos e intelectuales. La categoría de profesionales de nivel medio corresponde a la suma de los técnicos y profesionales de soporte, los empleados administrativos, los trabajadores del servicio y vendedores del comercio y Fuerzas Armadas. Los de categoría baja son la suma de trabajadores cualifi cados en actividades agrarias y pesqueras, artesanos y trabajadores cualifi cados de las industrias y la construcción, operadores de instalaciones y maquinaria, montadores y trabajadores no cualifi cados. Estos datos son los registrados en el Censo de Población y Vivienda del 2001 y son referentes a la población ocupada mayor igual a 16 años.38 Para el año 1981, la suma de todas las categorías profesionales y la suma de los ocupados más los parados deberían ser equivalentes, sin embargo, esto no es así.39 Por esta razón, para ambos períodos hemos utilizado la suma de las tres categorías profesionales como referente.40 36 Las tres categorías del año 1981 están basadas en el estudio: Anna Alabart y Cristina López (1993). “L’evolució de les professions dels Barcelonins: gentrifi cació i polarització”. Barcelona Societat (núm. 6, págs. 4-18). Ajuntament de Barcelona. 37 Basado en la CNI 68. 38 Según la clasifi cación nacional de ocupación CNO-94, tres dígitos. Las equivalencias entre CNI68 y CNO94 son una aproximación, ya que según el Instituto Nacional de Estadística no es posible obtener una equivalencia exacta entre ambos. 39 La tabla 11, Grupo profesional, y la tabla 9, Situación profesional, del año 1981 no son coincidentes. En la primera, los profesionales supuestamente ocupados y parados habiendo trabajado anteriormente ascienden a 36.100, en la segunda ascienden a 42.919. Esto se debe a que muchos de los parados no han introducido su última ocupación, y en cambio han introducido solo su condición de parado. Según las instrucciones de la hoja censal de aquel año, también válidas para las hojas patronales, solamente los ocupados y parados habiendo trabajado anteriormente deberían rellenar este campo. 40 Para el año 1981. El total de las categorías profesionales es la suma de la columna 1 hasta la columna 15 de la tabla 11, Grupo profesional, del Padrón de Habitantes de 1981. 135 Defi niciones 3.3.2 Indicadores de vivienda Características del parque de vivienda • Tasa de la tipología de viviendas - principales, secundaria y vacía (viviendas familiares por tipología / total viviendas familiares) x 100 Para ambos períodos, año 1981 y 2001, la vivienda familiar principal incluye los alojamientos, pero no las viviendas colectivas. • Tasa de la tenencia de las viviendas – propiedad y alquiler 1970 - (tenencia de viviendas familiares / viviendas familiares) x 100 2001 - (tenencia de las viviendas familiares principales / total de viviendas familiares principales) x 100 Para el año 1970 se dispone de la tenencia de todo el parque de viviendas familiares registrado en el Censo de Edifi cios y Viviendas, mientras que para el año 2001 esta información desagregada por las ZRP está disponible solo para el parque de viviendas principales. Las distorsiones que pueda haber en el estudio evolutivo de este indicador son irrelevantes, ya que el índice de viviendas principales en Barcelona alcanzaba en 1970 casi el 90% del parque. No existen datos desagregados relativos a tenencia en el año 1981. • Valor catastral de la vivienda 1987 - (valor catastral enero 1988 (euros constantes enero 2002) /m2) 2001- (valor catastral enero 2002 /m2) Los valores catastrales de las viviendas en propiedad horizontal han sido consultados uno a uno en pantalla en las ofi cinas de la Gerencia Regional del Catastro, a partir de la muestra defi nida con los siguientes criterios: 136 PARTE I. MARCO TEÓRICO, HISTÓRICO Y DEFINICIONES  La muestra representa el 15% de los 2.846 solares de Ciutat Vella que en el año 2001 tenían propiedad horizontal, manteniendo esta proporción en cada una de las 37 zonas de estudio pequeñas y en ambos periodos.41  Las 427 viviendas de la muestra fueron elegidas a partir del listado de expedientes de rehabilitación privada de la Ofi cina de Rehabilitación Ciutat Vella, teniendo en cuenta solo las viviendas en fi ncas con obras de rehabilitación media y parcial fi nalizadas.42 Las viviendas en fi ncas con rehabilitación integral o viviendas con rehabilitación interior no fueron tenidas en cuenta, ya que este tipo de rehabilitación podía haber alterado las informaciones catastrales del período anterior.  Las muestras se localizan de manera equilibrada intentando cubrir la mayor parte del territorio, manteniendo siempre la proporcionalidad del 15% en cada zona de estudio pequeña.  En los dos períodos analizados se utilizan las mismas muestras para, de esta manera, comprobar la variación exacta de los valores catastrales. Al no estar disponibles los valores del año 1981, hemos utilizado los valores catastrales de la revisión del año 1987, vigentes a partir de enero del año 1988 y expresados en euros constantes del año 2002, y los valores catastrales de la revisión del año 2001, vigentes a partir de enero del 2002.43 41 Este criterio tuvo la orientación de Joan Valls, del Departamento de Estudios Fiscales del Instituto Municipal de Hacienda de Barcelona, con datos extraídos de este departamento. 42 Listado referente al período entre enero de 1994 y noviembre del 2001. 43 Los valores del año 1988 fueron defl actados conforme la variación del IPC. Desde enero de 1988 hasta enero del 2002 este índice fue de 79,1. Pagina web del Instituto Nacional de Estadística (INE). IPC Base 2006. 137 Defi niciones Los valores catastrales del año 2002 están disponibles para su consulta en pantalla. Los valores del año 1988 han sido calculados a partir de los valores catastrales del año 2001 anteriores a la revisión, divididos por 1,54006, que es el coefi ciente de actualización defi nido por la Ley de Presupuestos Generales del Estado (LPGE) para este periodo: Valor catastral 1988 = Valor catastral 2001 / 1,54006 El valor catastral del año 2001 anterior a la revisión se ha calculado a partir de la base liquidable del año 2002, también disponible para consulta, a través de la siguiente ecuación:44 Valor catastral 2001 = Base liquidable 2002 - ((Valor catastral 2002 - Base liquidable 2002)/9) Para la obtención de los valores catastrales por m2 hemos utilizado la superfi cie construida de la fi cha catastral de cada inmueble.45 El valor catastral de cada zona de estudio pequeña es el promedio de todas las muestras de la zona correspondiente. Rehabilitación del parque de vivienda • Tasa de rehabilitación privada (Viviendas rehabilitadas / total de viviendas familiares 1981) x100 Por viviendas rehabilitadas hemos considerado las viviendas que entre el año 1994 y el año 2001 habían iniciado las obras de rehabilitación según el listado de expedientes de rehabilitación de la Ofi cina de 44 Por instrucción de la Gerencia Regional del Catastro. 45 La superfi cie construida es la superfi cie catastral (de la vivienda) más la de los servicios comunes. Gráfi co 3-2 *Valores en millares de euros. Tipo I: Infraestructura, equipamiento de ciudad y Universidad. Tipo II: Aparcamiento, espacio público, vivienda y equipamiento de barrio. Tipo III: Subvención rehabilitación privada. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Área de Rehabilitación Integrada (2001). “Memoria ARI Ciutat Vella”. 3.2.3 El índice de inversión pública Conforme se ha mencionado, entre el año 1988 y el año 2001, se han invertido 794,73 millones de euros para la ejecución de los planes de reforma interior gestionados por la empresa municipal PROCIVESA, un total de 1,77 millones de euros por hectárea. PARTE II. CIUTAT VELLA: CIUTAT NOVA 240 Tabla 3-8 Índice de Inversión 1988-2001 Sectores de actuación ARI Barceloneta €/ha Casc Antic €/ha Gòtic €/ha Raval €/ha Ciutat Vella €/ha I_INVPUBL_1b 31,36 41,23 20,37 67,74 59,45 I_INVPUBL_2 92,41 211,11 140,0 452,59 266,37 I_INVPUBL_3 61,48 322,870 46,35 707,75 261,00 I_INVPUBL_4 156,56 354,11 289,84 2.583,10 745,74 I_INVPUBL_4a 0 401,23 322,77 267,48 212,85 I_INVPUBL_4b 205,16 94,471 203,66 325,32 223,01 Total* 546,97 1.425,02 1.022,99 4.403,98 1.768,42 *valores en millares de euros/ hectárea 1b – aparcamiento; 2 – espacio público; 3 – vivienda; 4 – equipamiento de ciudad; 4a – universidad; 4b – equipamiento de barrio. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de “Memoria ARI Ciutat Vella” (2001). Área de Rehabilitación Integrada. En el Raval, la inversión media fue de 4,40 millones de euros por hectárea, concentrada principalmente en las zonas del Liceu y de la Casa de Caritat: 24,94 y 8,35 millones de euros por hectárea respectivamente.53 Aparte de los grandes equipamientos culturales citados en el apartado anterior, este barrio también ha recibido una importante inversión en la zona del Mercat de la Boqueria, destinada principalmente a las obras del Mercat, de la Biblioteca de Catalunya y del Institut d’Estudis Catalans, una media de 3,62 millones de euros por hectárea (fi g. 3.3).54 53 ZRP27 y ZRP35. 54 ZRP31. Implementación, gestión y fi nanciación de los PERI 241 La inversión en vivienda representa el 14,76% de la inversión total del distrito, la media de 261 mil euros por hectárea. Como estaba previsto, las zonas con mayor inversión son las del sur y centro del Raval y centro del Casc Antic, coincidiendo con las grandes operaciones de derribos programadas en los PERI (fi g. 3.4). La zona de Sant Pau del Camp, en el Raval, es la que mayor inversión tuvo, 20,24 millones de euros, destinados a las obras de las viviendas públicas de la calle Sant Olegüer y de la isla Sant Ramón, una media de 3,32 millones de euros por hectárea.55 La inversión en espacio público representa el 15,06% de la inversión total del distrito y alcanza la media de 266 mil euros por hectárea. Las zonas del centro del Raval, nordeste del Casc Antic y centro de la Barceloneta son las zonas que más inversión por hectárea han tenido (fi g. 3.5). En términos absolutos, la zona de los Jutjats, en el Casc Antic, es la que recibió la mayor inversión, 15,6 millones de euros destinados principalmente a los jardines de la calle Allada-Vermell y su continuidad hasta la calle Sant Pere Més Baix, y a la urbanización del paseo Lluís Companys.56 La Barceloneta también recibió importantes inversiones en espacio publico, sin embargo, en términos relativos, la zona de la calle Riera Baixa y la de la plaza Folch i Torres, ambas en el centro del Raval, son las que recibieron la mayor inversión, una media de 2,22 y 1,43 millones de euros por hectárea respectivamente, destinados mayoritariamente a la apertura del Pla Central del Raval.57 Con relación a la inversión en instalaciones universitarias, ésta representa un 12,04% del total, una media de 213 mil euros por hectárea. Sin embargo, esta inversión está, obviamente, muy concentrada en algunas pocas zonas al nordeste y al sur del Raval, al sur del Gòtic y al nordeste y sudeste del Casc Antic (fi g. 3.6). 55 ZRP28. 56 ZRP10. 57 ZRP32 y ZRP29. PARTE II. CIUTAT VELLA: CIUTAT NOVA 242 La zona de los Jutjats, en el nordeste del Casc Antic, es la que más inversión ha recibido, 43,57 millones de euros destinados a las instalaciones de la Universidad Pompeu Fabra, una media de 2,59 millones de euros por hectárea. La inversión en equipamientos de barrio está localizada principalmente en el sur del Raval, centro del Gòtic, norte del Casc Antic y nordeste de la Barceloneta (fi g. 3.7). Representa el 12,61% del total invertido y una media de 223 mil euros por hectárea. La zona con mayor inversión es la del Hospital el Mar, debido a la concentración de varios equipamientos en esta zona –el hospital mismo, escuelas, centros deportivos y el centro cívico.58 En total, en esta zona se han invertido 30,03 millones de euros en equipamientos de barrio, una media de 729 mil euros por hectárea. Sin embargo, las mayores inversiones por hectárea las encontramos en el Raval, en la zona de Sant Pau del Camp, una media 2,57 millones por hectárea destinados principalmente a la construcción de la Sala de Barrio, de la Escuela Taller, del Consell Comarcal, de la Comisaría y del CAP Drassanes, entre otros.59 En el Gòtic, en la zona de Correos, también encontramos una importante inversión, 1,08 millones de euros por hectárea, destinados a la construcción del centro cívico Pati Llimona.60 La inversión en aparcamiento representa el 3,36% del total y corresponde a una media de apenas 59,45 mil euros por hectárea. Las inversiones son muy puntuales en el norte y sur del Raval, centro del Gòtic, centro y sudeste del Casc Antic y norte de la Barceloneta (fi g. 3.8). Si bien la Barceloneta es el barrio que tiene la mayor inversión en términos absolutos, 14,56 millones de euros, es el Raval el que concentra la mayor inversión por hectárea, sobre todo en la zona de la Casa de Caritat, que tiene una media de 416 mil euros por hectárea.61 58 ZRP05. 59 ZRP28. 60 ZRP22. 61 ZRP35. Implementación, gestión y fi nanciación de los PERI 243 PARTE II. CIUTAT VELLA: CIUTAT NOVA 244 3.3 3.4 3.5 3.6 Implementación, gestión y fi nanciación de los PERI 245 3.7 3.8 PARTE III LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA DATOS ESTADÍSTICOS PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS Descripcción e interpretación de los datos de la población 249 1 Descripción e interpretación de los datos de la población 1.1 Situación previa: familiar, socioeconómica y de origen de la población, año 1981 1.1.1 Estatus familiar 1981 En 1981 Ciutat Vella tenía una población total de 120.333 habitantes. Su estatus familiar, formado por la edad de la población y el índice de ocupación de la vivienda, se caracterizaba por una población más envejecida que la media de Barcelona, y por presentar viviendas más vacías. Ciutat Vella tenía mayor presencia de ancianos, mientras que Barcelona tenía mayor presencia de niños. Los adultos, formados por la población de entre 25 y 64 años, correspondían aproximadamente a la mitad de la población en ambos ámbitos. Tabla 1-1 Estatus familiar 1981 Ciutat Vella Barcelona Población total 120.333 hab. 1.771.232 hab. Niños (0-14) 15,22% 21,32% Jóvenes (15-24) 13,91% 15,03% Adultos (25-64) 49,37% 50,22% Ancianos (≥65) 21,43% 13,34% Personas/ hogar 2,25 2,58 Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Padrón 1981. (ver parte I, capítulo 3). PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 256 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 1.7 1.8 1.9 1.10 Población de la provincia de Barcelona. Descripcción e interpretación de los datos de la población 257 1.1.3 Estatus socioeconómico 1981 En 1981, el estatus socioeconómico de Ciutat Vella, formado por el nivel de instrucción de la población, su categoría profesional y ocupación, era más bajo que el estatus medio de Barcelona. A excepción de algunas pocas zonas en el norte del distrito, todas las demás zonas estaban especializadas en población no escolarizada, profesionales de categoría baja, y parados (fi gs. 1.11, 1.12). No obstante, este perfi l socioeconómico no era exclusividad de Ciutat Vella, en ambos ámbitos las personas no escolarizadas representaban una parte muy importante de la población –el 52,83% en el distrito y el 43,11% en la ciudad. Los profesionales de categoría baja representaban el 61,19% en el distrito y el 44,54% en la ciudad. Tabla 1-5 Estatus socioeconómico 1981 Ciutat Vella Barcelona T_ESTSUP (≥25 años) 7,13% 14,84% T_ESTSEC (≥20 años) 23,93% 35,60% T_ESTPRIM (≥10 años) 25,35% 25,51% T_NOESC (toda la población) 52,83% 43,11% T_PROFCA 7,60% 14,91% T_PROFCM 31,21% 40,55% T_PROFCB 61,19% 44,54% T_PARO 21,19% 16,23% T_EMPL 35,77% 41,66% Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Padrón 1981 (Ver parte I, capítulo 3). Las zonas con mayor presencia de este perfi l de población eran las del centro y oeste del Raval, sur del Gòtic, centro del Casc Antic y las de la Barceloneta. En la zona de Sant Pau del Camp, en el Raval, la población no escolarizada llegó a representar más del 60% de la población, y en la zona de Sant Sebastià, en la Barceloneta, los profesionales de categoría baja representaban casi el 80% (fi g. 1.13 y 1.14).15 15 Zona de Sant Pau del Camp (ZRP28) = 64,60%; zona de Sant Sebastià (ZRP01) = 77,01%. PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 258 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 1.11 1.12 1.13 1.14 Descripcción e interpretación de los datos de la población 259 1.15 1.16 1.17 1.18 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 260 La población con estudios superiores y los profesionales de categoría alta no alcanzaban en el distrito el 8% de la población, cifras muy inferiores a las de Barcelona que eran de casi el 15%. Las zonas del centro del Raval y del centro y nordeste de la Barceloneta eran las que tenían las tasas más bajas, sobre todo la zona de la calle Riera Baixa, en el Raval y la zona del Hospital del Mar, en la Barceloneta, con porcentajes alrededor del 3% (fi gs. 1.15, 1.16).16 En cambio, en algunas zonas del centro y norte del distrito, estos porcentajes sobrepasaban a los de la ciudad, sobre todo en la zona de la plaza Villa de Madrid, en del norte el Gòtic, con tasas alrededor del 20% (fi gs. 1.17 y 1.18).17 Su ubicación tenía correlación directa con la población con estudios secundarios, con los profesionales de categoría media y con la tasa de empleo, y correlación inversa con los no escolarizados, los profesionales de categoría baja y parados. Componentes principales del estatus socioeconómico Para alcanzar el índice KMO y la prueba de esfericidad de Bartlett satisfactorios, utilizamos la tasa de estudios superiores y secundarios, la tasa de no escolarizados, de profesionales de categoría alta y baja y la tasa de paro. La utilización de las demás variables no daba resultado en una matriz positiva. El análisis ha resultado en un componente principal que explica el 83,13% de las 6 variables y se caracteriza por la presencia de población de estatus socioeconómico medio-alto. Por lo tanto, zonas con mayor presencia de población con estudios superiores y secundarios y profesionales de categoría alta, y menor presencia de población no escolarizada, profesionales de categoría baja, y parados. 16 Zona de la calle Riera Baixa (ZRP32) = 3,06% de población con estudios superiores; zona del Hospital del Mar (ZRP05) = 3,68% de profesionales categoría alta. 17 Zona de la plaza de la Villa de Madrid (ZRP16) = 19,42% de población con estudios superiores y 20,82% de profesionales de categoría alta. Descripcción e interpretación de los datos de la población 261 Tabla 1-6 Matriz de componentes(a) Componente 1 T_ESTSUP_81 0,952 T_PROFCA_81 0,937 T_PROFCB_81 -0,944 T_PARO_81 -0,698 T_ESTSEC_81 0,949 T_NOESC_81 -0,962 Método de extracción: análisis de componentes principales. a. 1 Componentes extraídos. Fuente: Elaboración propia. Este componente representa principalmente las zonas del norte y nordeste del Raval, centro y norte del Gòtic y norte y sudeste del Casc Antic. La zona de la plaza de la Villa de Madrid, en el Gòtic, es la que tiene el mayor valor.18 En cambio, la zona de Sant Pau del Camp, en el Raval sur, es la que tiene la situación inversa más intensa (fi g. 1.19)19 18 ZRP16 = 2,49. 19 ZRP28 = -1,57. 1.19 Población con estatus socioeconómico medio-alto. PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 262 1.1.4 Mapa Sintético de la Población: situación previa El Mapa Sintético de la Población es el resultado del análisis de los componentes principales del conjunto de las tres dimensiones tratadas anteriormente. Se han puesto en relación los componentes principales del estatus familiar, del origen de población y del estatus socioeconómico. 20 El resultado del KMO y de la prueba de Bartlett ha sido satisfactorio utilizando los componentes 1 y 2 del estatus familiar, componente 1 del estatus socioeconómico, y componente 1 del origen de la población: Estatus familiar Componente 01 (FAC1): Familias jóvenes con hijos y mayor ocupación de las viviendas –mayor presencia de niños de 0 a 14 años, jóvenes de 15 a 19 y adultos de 35 a 39 años y de hogares más ocupados y menor presencia de adultos de 60 a 64 años y ancianos de 65 años o más. Componente 02 (FAC2): Población adulta de 40 a 54 años –mayor presencia de adultos de 40 a 44, 45 a 49 y 50 a 54 años. Origen Componente 01 (FAC1): Población de la provincia de Barcelona –mayor presencia de población originaria de la provincia de Barcelona y menor presencia de población de otras provincias de España. Estatus socioeconómico Componente 01 (FAC1): Población con estatus socioeconómico medio-alto –mayor presencia de población con estudios superiores y secundarios y profesionales de categoría alta, y menor presencia de profesionales de categoría baja, de no escolarizados y parados. El análisis ha resultado en una matriz de 2 componentes principales rotados que juntos explican el 77,47% de las cuatro variables. 20 Cabe resaltar que durante la elaboración de los análisis de los componentes principales anteriores, se tuvo en cuenta la correlación entre los factores resultantes de dichos análisis. Descripcción e interpretación de los datos de la población 263 Tabla 1-7 Matriz de componentes rotados(a) Componente 12 FAC1_Estatus familiar_81 (Familias jóvenes con hijos) 0,038 0,960 FAC2_Estatus familiar_81 (Adultos de 40-54) -0,873 0,046 FAC1_Origen_81 (Nacidos en la provincia de BCN) 0,770 0,086 FAC1_Estatus socioeconómico_81 (Estatus medio-alto) 0,722 -0,540 Método de extracción: análisis de componentes principales. Método de rotación: normalización Varimax con Kaiser. a. La rotación ha convergido en 3 iteraciones. Fuente: Elaboración propia. El componente 1 explica el 46,9% de las variables. Se caracteriza por una mayor presencia de población proveniente de la provincia de Barcelona con estatus socioeconómico medio-alto, y una menor presencia de adultos de 40 a 54 años. Su localización es principalmente el nordeste y norte del Raval, centro y norte del Gòtic, norte y sudeste del Casc Antic y en cierta medida también en el norte y centro de la Barceloneta. La zona de la plaza Villa de Madrid, en el Gòtic, y la del Palau de la Música, en el Casc Antic son las que tiene este factor más alto (fi g. 1.20).21 La situación contraria la encontramos en el centro y en el sur del Raval, sobre todo en la zona de Sant Pau del Camp.22 El componente 2 explica el 30,57% de las variables y se caracteriza por la mayor presencia de familias jóvenes hasta 39 años con hijos y de hogares más ocupados, y menor presencia de población con estatus socioeconómico medio-alto. Esta situación es más evidente en el sur del Raval, sur del Gòtic, centro del Casc Antic y en la Barceloneta, principalmente en la zona del Hospital del Mar (fi g. 1.21) 23 21 Zona de la plaza de la Villa de Madrid (ZRP16) = 2,39; zona del Palau de la Música (ZRP14) = 2,22. 22 ZRP28 = -2,17. 23 ZRP05 = 2,31. PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 264 1.20 Población de la provincia de Barcelona con estatus socioecnómico medio-alto y menor presencia de adultos de 40 a 54 años. MAPA SINTÉTICO DE LA POBLACIÓN (1981) Componente 1 (puntuación factorial) >-2,5 a -1,5 -0,5 a 0,5 -1,5 a -0,5 1,5 a 2,5 2,5 a <3,5 0,5 a 1,5 Descripcción e interpretación de los datos de la población 265 1.21 Familias jóvenes con hijos, estatus socioeconómico bajo y hogares más ocupados. MAPA SINTÉTICO DE LA POBLACIÓN (1981) Componente 2 (puntuación factorial) >-2,5 a -1,5 -0,5 a 0,5 -1,5 a -0,5 1,5 a 2,5 2,5 a <3,5 0,5 a 1,5 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 272 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS El componte 1 explica el 35,10% de las variables y se caracteriza por familias jóvenes con niños y hogares más ocupados. Es decir, zonas con mayor presencia de niños, jóvenes y adultos de 25 a 29 años, mayores índices de ocupación de la vivienda, y menor presencia de ancianos. Se localiza principalmente en el oeste del Raval, sur del Gòtic, centro del Casc Antic y nordeste de la Barceloneta (fi g. 1.30). La zona de la plaza Folch i Torres, en el Raval, es la que tiene el mayor valor.37 En cambio, el centro del Gòtic es donde encontramos la situación inversa más evidente, sobre todo en la zona del Palau de la Generalitat.38 El componente 2 explica el 16,96% de las variables y se caracteriza por familias maduras. Son zonas con mayor presencia de adultos de 44 a 49 años y jóvenes de 15 a 19 años, y menor presencia de adultos de 30 a 34 años. Su localización es principalmente la zona centro-este y sur del Raval, norte y sur del Gòtic, centro del Casc Antic y nordeste de la Barceloneta (fi g. 1.31). La zona de Sant Agustí en el Raval, y la zona del Palau de la Generalitat, en el Gòtic, son las que tienen este factor más alto.39 Por otro lado, la zona de la catedral, en el Gòtic, y la zona de la Llotja de Mar, en el Casc Antic, tienen la situación inversa más acentuada.40 El último componente, el 3, explica el 16,92% de las variables y está compuesto por adultos jóvenes. Esto signifi ca que tiene mayor presencia de adultos de 30 a 44 años. Este componente se localiza principalmente en el noroeste y norte del Raval, en el centro del Gòtic y norte y sur del Casc Antic (fi g. 1.32). La zona de la calle Boqueria, en el Gòtic, es la que tiene esta situación más acentuada, la situación contraria más evidente la encontramos en la zona de Sant Pau del Camp en el Raval.41 37 ZRP29 = 2,70. 38 ZRP19 = -2,14. 39 ZRP30 =1,40 y ZRP19 =1,38. 40 ZRP18 = -3,19 y ZRP07 = -2,77. 41 ZRP20 = 2,39 y ZRP28 = -1,70. Descripcción e interpretación de los datos de la población 273 1.30 Familias jóvenes con hijos y hogares más ocupados. 1.31 Jóvenes de 15 a 19 años y adultos de 44 a 49 años. 1.32 Adultos de 30 a 44 años. PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 274 Componentes principales de la variación del estatus familiar Con relación a los datos evolutivos, hemos excluido a los jóvenes de 15 a 19 años y a los adultos de 45 a 59 años, de esta manera se ha logrado un valor KMO aceptable. El análisis ha resultado en una matriz de tres componentes principales rotados, que juntos explican el 73,40% de las 9 variables. Tabla 1-10 Matriz de componentes rotados(a) Componente 123 T_EDAD014_8101 0,364 0,829 0,101 T_EDAD2024_8101 0,790 -0,095 -0,214 T_EDAD2529_8101 0,733 -0,265 0,341 T_EDAD3034_8101 0,149 0,069 0,895 T_EDAD3539_8101 -0,116 0,193 0,710 T_EDAD4044_8101 -0,146 0,716 0,178 T_EDAD6064_8101 0,015 -0,900 -0,067 T_EDAD65_8101 -0,722 -0,391 -0,416 I_PERHOGAR_8101 0,844 0,209 -0,076 Método de extracción: análisis de componentes principales. Método de rotación: normalización Varimax con Kaiser. a. La rotación ha convergido en 5 iteraciones. Fuente: Elaboración propia. El primer componente explica el 28,73% de las variables y caracteriza las zonas rejuvenecidas y con mayor ocupación de los hogares. Es decir, zonas con mayores incrementos de la población de entre 20 y 29 años, menores incrementos o mayores pérdidas de la población mayor o igual a 65 años, y mayores incrementos o menores pérdidas en el número de personas por vivienda. Descripcción e interpretación de los datos de la población 275 Se localizan sobre todo en el noroeste y centro del Raval, centro del Gòtic y centro del Casc Antic (fi g. 1.33). Las zonas de la plaza Folch i Torres, de Sant Agustí y de la calle de la Cera, en el Raval, son las que tienen los valores más altos.42 El componente 2 explica el 25,87% de las variables y también caracteriza zonas rejuvenecidas, en este caso, con mayor presencia relativa de niños.43 Son zonas que tuvieron las menores pérdidas de niños, los mayores incrementos o menores pérdidas de adultos de 40 a 44 años y las mayores pérdidas de adultos de 60 a 64 años. Están localizadas sobre todo en el norte del Raval, centro y norte del Gòtic y centro y norte del Casc Antic. La zonas de la calle Comtal y de Correos en el Gòtic, y la de la avenida Francesc Cambó en el Casc Antic, tienen los valores más altos (fi g. 1.34).44 El tercero componente explica el 18,80% de las variables y se caracteriza por los mayores incrementos de adultos jóvenes de 30 a 39 años. Se localiza sobre todo en el centro-oeste y norte del Raval, centro del Gòtic y en el sur del Casc Antic (fi g. 1.35). La zona de la calle Boqueria en el Gòtic, y de la Llotja de Mar, en el Casc Antic, son las que tienen los valores más altos.45 42 ZRP29 = 1,90, ZRP30 = 1,81 y ZRP33 = 1,86. 43 Todas las zonas han tenido pérdidas de niños, sin embargo, estas zonas perdieron menos. 44 ZRP15 = 1,94, ZRP22 = 1,72 y ZRP12 = 1,94. 45 ZRP20 = 2,66 y ZRP07 = 2,41. PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 276 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 1.33 Población rejuvenecida y mayor ocupación de los hogares. 1.34 Población rejuvenecida con mayor presencia relativa de niños. 1.35 Incremento de población adulta de 30 a 39 años. Descripcción e interpretación de los datos de la población 277 1.2.2 Dinámica del origen de la población Entre 1981 y 2001 Ciutat Vella perdió población de la provincia de Barcelona y población de otras provincias de España. Por otro lado, incrementó considerablemente la presencia de extranjeros. En este período, este colectivo tuvo un incremento superior a veinte puntos porcentuales en el distrito, mientras que en el conjunto de la ciudad esta variación no llegó a los seis puntos. Tabla 1-11 Origen de la población 1981-2001 Ciutat Vella Barcelona 1981 2001 Variación* 1981 2001 Variación* T_PROVBCN 55,04% 50,28% -4,76 59,07% 62,55% +3,48 T_PROVESP 42,69% 27,03% -15,66 38,56% 29,38% -9,19 T_EXTR 2,27% 22,69% +20,42 2,36% 8,07% +5,71 * Variación en puntos porcentuales. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Padrón 1981 y del Censo de Población y Viviendas 2001 (Ver parte I, capítulo 3). Las zonas con mayores incrementos fueron las del centro y noroeste del Raval y del centro del Casc Antic. En la zona de la plaza Folch i Torres, en el Raval, los incrementos han alcanzado más de treinta puntos porcentuales (fi g. 1.36).46 Así pues, en el 2001 los extranjeros representaban de media el 22,69% de la población del distrito, casi tres veces el porcentual de Barcelona. Las áreas más especializadas eran el Raval, el sur del Gòtic y el centro del Casc Antic, por encima de la calle Princesa. En la misma zona de la plaza Folch i Torres, el porcentual de extranjeros alcanzó más del 30% (fi g. 1.37).47 46 ZRP29 = +31,29. 47 ZRP29 = 33,24%. PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 278 En Ciutat Vella los americanos y los asiáticos representaban juntos más del 60% de los extranjeros, aproximadamente el 15% de la población.48 Tabla 1-12 Extranjeros 2001 Ciutat Vella Barcelona T_EXTREUR 3,35% 14,77% 1,78% 22,06% T_EXTRAFR 3,96% 17,46% 0,90% 11,19% T_EXTRAMER 8,07% 35,57% 4,39% 54,43% T_EXTRASIA 7,27% 32,03% 0,98% 12,18% T_EXTROCEA 0,04% 0,17% 0,01% 0,14% T_EXTR 22,69% 100% 8,07% 100% Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Censo de Población y Viviendas 2001 (Ver parte I, capítulo 3). En el Casc Antic, en la zona del mercado de Santa Caterina, los americanos representaban más del 13% de la población, tres veces el porcentual de Barcelona (fi g. 1.38).49 Las tasas de población asiática y africana eran las más distantes de la media de la ciudad. En el Raval, los asiáticos representaban más del 17% en la zona de la calle Riera Alta, y los africanos casi el 10% en la zona de la plaza Folch i Torres.50 Cifras muy superiores a las de Barcelona, que no alcanzaban el 1%. Los africanos también tenían fuerte presencia en el centro y nordeste del Casc Antic (fi gs. 1.39 y 1.40). En algunas zonas del centro-oeste y noroeste del Raval y del centro del Casc Antic, se ha podido registrar una clara sustitución de población, ya que los mayores incrementos de población extranjera se dieron, en parte, en las zonas que registraron los menores incrementos o mayores pérdidas de población de la provincia de Barcelona y del resto de España (fi gs. 1.36 y 1.41).51 48 15,34%. 49 ZRP11 = 13,09%. 50 ZRP34 = 17,51% de asiáticos; ZRP29 = 9,59% africanos. 51 La zona de la calle de la Cera (ZRP33), en el Raval, ha perdido el 13,89% de población de la provincia de Barcelona, la máxima Descripcción e interpretación de los datos de la población 279 La población de la provincia de Barcelona representaba el 50,28% del total del distrito, una pérdida de casi cinco puntos porcentuales en relación con el periodo anterior. Al contrario, en Barcelona esta población se ha incrementado en más de tres puntos porcentuales, pasando a representar el 62,55% del total de la población. Se localizaba, en parte, en las mismas zonas que en el año 1981 –en el centro y norte del Gòtic, en el norte y sudeste del Casc Antic y en la Barceloneta. En este último, la zona de Sant Sebastià ha alcanzado un porcentaje superior al 60%, muy similar a la media de Barcelona (fi g. 1.42).52 La población nacida en el resto de España correspondía en el 2001 al 27,03% de la población del distrito, porcentaje inferior al de la ciudad, que era del 29,38%. Ambos ámbitos han perdido población, sin embargo, Ciutat Vella perdió más de quince puntos porcentuales, mientras Barcelona, aproximadamente nueve. Las zonas con mayor presencia de esta población eran las del centro y sur del Raval, del nordeste del Casc Antic y del sur del Gòtic. En la zona de las Drassanes, en el Raval, este porcentaje ha alcanzado casi el 40% de la población (fi g. 1.43).53 Del mismo modo que la población de la provincia de Barcelona, la del resto de España también estaba, en parte, localizada en las zonas que en el año 1981 ya tenían mayor presencia de este perfi l de población.54 pérdida del distrito, mientras que el incremento de población extranjera en esta misma ZRP ha sido del 30,07%, una de las más altas del distrito. 52 Correlación con el año 81: r = 0,736. Barceloneta ZRP01 = 62,68%. 53 ZRP25 = 37,4%. 54 r = 0,665. PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 280 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 1.36 1.37 1.38 1.39 Descripcción e interpretación de los datos de la población 281 1.40 1.41 1.42 1.43 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 288 1.47 1.48 1.49 1.50 Descripcción e interpretación de los datos de la población 289 1.51 1.52 1.53 1.54 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 290 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS El paro ha bajado alrededor de siete puntos porcentuales, situándose en el 14,04% de la población activa de Ciutat Vella del año 2001. Las zonas del sur del Gòtic, principalmente la zona de la plaza Medinaceli, son las que más han reducido la tasa de paro, alcanzando una pérdida superior a quince puntos porcentuales, tres veces más que la de Barcelona (fi g. 1.55).64 La mayor tasa de paro se ha registrado en la zona del Liceu, en el sudeste del Raval, alrededor del 20% de la población activa, dos veces el porcentaje de Barcelona (fi gs. 1.56 y 1.57).65 Por otro lado, la tasa de empleo del 47,15%, representa un incremento medio superior a diez puntos porcentuales con relación al periodo anterior –una vez y media el incremento de Barcelona. Los mayores incrementos se registraron en el centro-oeste y norte del Raval, sur del Gòtic y norte y sudoeste del Casc Antic, especialmente en la zona de Santa Maria del Mar (fi g. 1.58).66 En estas zonas la tasa de empleo pasó a ser de cerca del 50%, ligeramente superior a la de la ciudad (fi gs. 1.59 y 1.60).67 La población con estudios superiores y los profesionales de categoría alta representaban el 15,29% y el 18,65% respectivamente. Esta población se localizaba principalmente en la zona norte del distrito, centro del Gòtic y en el sudeste del Casc Antic, zonas que han alcanzado índices superiores a los de la ciudad, más del 30% (fi gs. 1.61, 1.62, 1.63 y 1.64).68 Si bien los mayores incrementos de población con estatus socioeconómico alto se produjeron, en parte, en zonas que ya tenían índices relativamente altos en este tipo de población, como las del norte del Gòtic, casi todas las zonas del distrito han ganado especialización en este tipo de población (fi gs. 1.65 y 1.66). 64 ZRP24 = -16,58. 65 Barcelona = 10,85%, ZRP27= 21,88%. 66 ZRP08 = +22,96. 67 Barcelona = 49,41%. 68 Zona de la calle Tallers, en el Raval (ZRP37) = 33,73% con estudios superiores. Zona de la calle Petritxol, en el Gòtic (ZRP17) = 36,36% de profesionales de categoría alta. Descripcción e interpretación de los datos de la población 291 1.55 1.56 1.57 1.58 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 292 1.59 1.60 1.61 1.62 Descripcción e interpretación de los datos de la población 293 1.63 1.64 1.65 1.66 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 294 Componentes principales del estatus socioeconómico 2001 En el análisis de los componentes principales del año 2001 no se han preservado las 9 variables del estatus socioeconómico, puesto que la matriz resultante no era positiva. A partir del análisis de las correlaciones bilaterales y de la matriz anti-imagen, hemos optado por excluir la tasa de estudios secundarios, la tasa de profesionales de categoría media y la tasa de empleo. El resultado ha sido una matriz de un componente principal que explica el 73,41% de las 6 variables. Tabla 1-17 Matriz de componentes(a) Componente 1 T_ESTSUP_01 -0,965 T_NOESC_01 0,874 T_PROFCA_01 -0,968 T_PROFCB_01 0,969 T_PARO_01 0,662 T_ESTPRIM_01 0,629 Método de extracción: análisis de componentes principales. a. 1 Componentes extraídos. Fuente: Elaboración propia. Este componente se caracteriza por mayor presencia de población con estatus socioeconómico bajo. Es decir, mayor presencia de no escolarizados, de los que tenían los estudios primarios, de profesionales de categoría profesional baja y de parados, y menor presencia de población con estudios superiores y profesionales de categoría alta. Su localización es fundamentalmente la zona central y oeste del Raval, centro del Casc Antic y la Barceloneta (fi g. 1.67). La zona de Sant Pau del Camp, en el Raval sur, es la que tiene el mayor valor, en cambio, en el norte del distrito, en la zona de la Calle Tallers – Pelai, en el Raval, y en la zona de la plaza Villa de Madrid, en el Gòtic, encontramos la situación inversa.69 69 ZRP28 = 1,52, ZRP37 = -1,92 y ZRP16 = -1,92. Descripcción e interpretación de los datos de la población 295 Componentes principales de la variación del estatus socioeconómico En el análisis de los componentes principales de la variación de los indicadores entre el año 1981 y el 2001, utilizamos 5 de las 9 variables –tasa de titulados superiores y primarios, tasa de profesionales de categoría alta y media y tasa de empleo. El resultado ha sido una matriz de un componente principal que explica el 56,34% de las 5 variables. Tabla 1-18 Matriz de componentes(a) Componente 1 T_ESTSUP_8101 0,814 T_PROFCA_8101 0,921 T_PROFCM_8101 -0,767 T_ESTPRIM_8101 -0,742 T_EMPL_8101 0,407 Método de extracción: análisis de componentes principales. a. 1 Componentes extraídos. Fuente: Elaboración propia. Este componente se caracteriza por los mayores incrementos de población con estatus socioeconómico alto –con estudios superiores y profesionales de categoría alta– y mayores pérdidas o menores incrementos de población con estatus socio económico medio – con estudios primarios y profesionales de categoría media. Se localiza fundamentalmente en el nordeste y norte del Raval, en la zona de la calle Tallers – Pelai, en el nordeste y centro del Gòtic, sobre todo en la zona de la calle Boqueria, y en el norte y sur del Casc Antic (fi g. 1.68).70 En la zona del Hospital de Mar y en la de Sant Sebastià, nordeste y el sur de la Barceloneta, es donde encontramos la situación opuesta.71 70 ZRP37 = 1,87 y ZRP20 = 1,54. 71 ZRP05 = -1,84 y ZRP01 = -1,79. PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 296 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 1.67 Población con estatus socioeconómico bajo. 1.68 Incremento de población con estatus socioeconómico alto. Descripcción e interpretación de los datos de la población 297 1.2.4 Mapa Sintético de la Población 2001 Para el análisis de los componentes principales del Mapa de la Población del año 2001 hemos utilizado los componentes 1 y 3 del estatus familiar, el componente 1 de la dimensión socioeconómica y los componentes 1 y 2 del origen de población desagregada por continentes: Estatus familiar Componente 01 (FAC1): Familias jóvenes con hijos y viviendas más ocupadas . Mayor presencia de niños de 0 a 14 años, de adultos de 20 a 29 años y de viviendas más ocupadas; menor presencia de ancianos de 65 años o más. Componente 03 (FAC3): Adultos. Mayor presencia de adultos de 30 a 44 años. Origen Componente 01 (FAC1): Inmigración extracomunitaria. Mayor presencia de extranjeros africanos, asiáticos y americanos. Componente 02 (FAC2): Inmigración europea (y de Oceanía). Mayor presencia de extranjeros europeos y de Oceanía. Estatus socioeconómico Componente 01 (FAC1): Población con estatus socioeconómico bajo. Mayor presencia de no escolarizados, estudios primarios, profesionales de categoría profesional baja, y parados, y menor presencia de población con estudios superiores y profesionales de categoría alta. El resultado ha sido una matriz de dos componentes rotados, que juntos explican el 83,16% de las cinco variables. PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 304 1.71 Población enjevecida, menor ocupación de los hogares y mayor presencia relativa de población de la provincia de Barcelona. >-2,5 a -1,5 -0,5 a 0,5 -1,5 a -0,5 1,5 a <2,5 0,5 a 1,5 MAPA SINTÉTICO DE LA POBLACIÓN (1981-2001) Componente 1 (puntuación factorial) Descripcción e interpretación de los datos de la población 305 1.72 Incremento de población con estatus socioeconómico alto y mayor presencia relativa de niños y de adultos de 40 a 44 años. >-2,5 a -1,5 -0,5 a 0,5 -1,5 a -0,5 1,5 a <2,5 0,5 a 1,5 MAPA SINTÉTICO DE LA POBLACIÓN (1981-2001) Componente 2 (puntuación factorial) PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS Descripcción e interpretación de los datos de la vivienda 307 2 Descripción e interpretación de los datos de la vivienda 2.1 Situación previa: tipología de las viviendas familiares, tenencia y precio1 2.1.1 Tipología, 1981 En el año 1981, el parque de viviendas familiares en Barcelona era de 670.424 viviendas y en Ciutat Vella de 51.369; en ambas más del 80% de las viviendas familiares eran principales. Tabla 2-1 Tipología de vivienda 1981 Ciutat Vella Barcelona Viviendas familiares 1981 51.369 un. 670.424 un. T_VIVPRINC 87,67% 86,14% T_VIVSEC 2,70% 2,13% T_VIVVACIA 9,63% 11,72% Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Cens d’Edifi cis i Habitatges 1981. (ver parte I, capítulo 3). Con relación a las viviendas secundarias, Ciutat Vella tenía una especialización superior a la de Barcelona, sin embargo, esta tipología de vivienda tenía de media muy poca relevancia, no llegaba al 3% en ambos ámbitos. Pese a esto, los datos desagregados por las zonas de estudio pequeñas demuestran que en las zonas al sur del distrito y en el Casc Antic, por encima de la calle Princesa, había una mayor presencia de esta tipología de vivienda. 1 Tipología: principal, secundaria y vacía; tenencia: alquiler y propiedad; valor catastral real por m2 de la vivienda (euros constantes del 2002). PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 308 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS En la zona del Casc Antic - Jutjats, este porcentaje era superior al 8%, cuatro veces el porcentaje de Barcelona (fi g.2.1).2 Las viviendas vacías representaban menos del 10% de las viviendas familiares del distrito, porcentaje inferior al de Barcelona, que era de casi el 12%. Sin embargo, en algunas zonas del norte del Gòtic y del Casc Antic, y algunas zonas del Raval, este porcentaje era superior. La zona con mayor presencia de esta tipología de vivienda era la de Sant Agustí, en el Raval, con el 14% de viviendas vacías (fi g. 2.2).3 Las viviendas vacías tenían correlación inversa signifi cativa con las viviendas principales.4 2.1.2 Tenencia 1970 En el año 1970, Ciutat Vella tenía el 77% de su parque de viviendas familiares ocupado por inquilinos. En Barcelona la tasa de viviendas en alquiler era más baja, pero igualmente representaba una parte importante del parque de viviendas, casi el 57%. Tabla 2-2 Tenencia 1970 Ciutat Vella Barcelona Viviendas familiares 1970 52.730 un. 515.922 un. T_VIVPROP 14,56% 31,05% T_VIVALQ 77,18% 56,68% Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Cens d’Edifi cis i Habitatges 1970. (ver parte I, capítulo 3). 2 Casc Antic ZRP10: 8,36%. 3 ZRP30: 14,02%. 4 r =-0,734. Descripcción e interpretación de los datos de la vivienda 309 2.1 2.2 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 310 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS En el Raval y en el Casc Antic era donde había los índices más altos de viviendas en alquiler. En la zona de la calle Riera Baixa, en el Raval, este porcentaje alcanzó más del 85%, una vez y media el porcentaje de la ciudad (fi g. 2.3).5 Obviamente, su localización estaba inversamente correlacionada con la de las viviendas en propiedad (fi g. 2.4).6 2.1.3 Valor catastral 1988 En el año 1988 el valor catastral medio del metro cuadrado de la vivienda en propiedad horizontal en Barcelona correspondía a 349,7 €/m2, expresados en euros constantes del año 2002, casi dos veces el valor medio de Ciutat Vella, que en aquellos momentos era de 201,40 €/m2.7 Las zonas con precios más bajos eran las del centro del Raval, centro este y sur del Gòtic, y casi la totalidad del Casc Antic. En la zona del Mercat de Santa Caterina,8 el valor catastral alcanzaba su mínimo, 126,66 €/m2, casi tres veces el valor medio de la ciudad. Por otro lado, el norte y sur del Raval, el norte del Gòtic y el norte del Casc Antic eran las zonas más encarecidas. En Sant Pau del Camp,9 zona con el valor catastral más alto, éste ascendía a 312,56 €/m2, valor muy cercano al de Barcelona (fi g. 2.5). 5 Raval ZRP32: 86,63%. 6 r = -0,698. 7 Valores extraídos de la Ponencia de Valores de Barcelona (2001). El promedio de las muestras utilizadas por nosotros en Ciutat Vella es de 178,20 €/ m2, inferior al valor agregado de la Ponencia. Según esta Ponencia (documento 6: Análisis del mercado inmobiliario), los precios catastrales estaban de media en un 45% por debajo de valor de mercado. 8 ZRP11. 9 ZRP28. Descripcción e interpretación de los datos de la vivienda 311 2.3 2.5 2.4 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 312 2.1.4 Mapa Sintético de la Vivienda: situación previa El Mapa Sintético de la Vivienda, al contrario que el de la población, se ha elaborado con la agrupación de los diferentes indicadores referentes a las características de la vivienda en un único análisis factorial. Para la obtención de un KMO aceptable, hemos tenido que eliminar del análisis la tasa de viviendas secundarias y de propiedad. El resultado ha sido una matriz de dos componentes principales rotados, que juntos explican el 70,28% de las cuatro variables. Tabla 2-3 Matriz de componentes rotados(a) Componente 12 VCAT_1988 0,275 0,734 T_VIVPRINC_81 -0,904 0,058 T_VIVVACIA_81 0,914 0,051 T_VIVALQ_70 0,286 -0,676 Método de extracción: análisis de componentes principales. Método de rotación: normalización Varimax con Kaiser. a. La rotación ha convergido en 3 iteraciones. Fuente: Elaboración propia. El componente 1 explica el 45,27% de las variables y se caracteriza por una mayor presencia de viviendas vacías y menor presencia de viviendas principales. Se localiza principalmente en el este y sur del Raval, en sur del Gòtic y en el norte y nordeste del Casc Antic. En la zona del Casc Antic – Jutjats, es donde la puntación factorial alcanza su valor más alto.10 Por otro lado, la situación inversa la podemos encontrar con mayor intensidad en la zona de la calle Churruca, en el centro de la Barceloneta (fi g. 2.6).11 10 ZRP10 = 1,59. 11 ZRP03 = -2,17. Descripcción e interpretación de los datos de la vivienda 313 El componente 2 explica el 25,01% de las variables y se caracteriza por una menor presencia de viviendas en alquiler y valores catastrales más altos. Su localización es principalmente el sur y el norte del Raval, el norte del Gòtic y del Casc Antic y la Barceloneta. La zona de la plaza Villa de Madrid, en el Gòtic,12 es donde este factor es más alto, en cambio, la situación contraria más intensa la encontramos en el centro del Raval, en la zona de la calle Riera Baixa (fi g. 2.7).13 12 ZRP16 = 2,37. 13 ZRP32 = -1,93. PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 320 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 2.2.2 Dinámica del régimen de ocupación de la vivienda: tenencia Entre el año 1970 y el 2001, se ha incrementado el parque de viviendas en régimen de propiedad y ha disminuido el de alquiler, tanto en Ciutat Vella como en el ámbito de Barcelona. Pese a esto, en el 2001 Ciutat Vella estaba más especializada en alquiler que en el período anterior, con un porcentaje de 58,27%, dos veces el de Barcelona. Esto se debe a que las pérdidas de casi treinta puntos porcentuales registradas en el ámbito de la ciudad fueron muy superiores a la media del distrito que no alcanzaba a veinte puntos. Tabla 2-5 Tenencia 1970 – 2001 Ciutat Vella Barcelona 1970*** 2001** Variación* 1970*** 2001** Variación* Total 52.730 un. 35.978 un. 515.922 un. 594.452 un. T_VIVPROP 14,56% 38,82% +24,26 31,05% 68,15% +37,10 T_VIVALQU 77,18% 58,27% -18,91 56,68% 28,45% -28,22 * Variación de las tasas en puntos porcentuales. ** Relativo a las viviendas principales. *** Relativo a las viviendas familiares. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos censales de 1970 y 2001 (Ver parte I, capítulo 3). Sin embargo, algunas zonas del norte y centro-oeste del Raval, norte del Casc Antic, centro del Gòtic y de la Barceloneta, han tenido pérdidas similares a la de Barcelona, alrededor de treinta puntos porcentuales en la zona de la calle Churruca, en la Barceloneta (fi g. 2.14).20 Las viviendas en alquiler estaban localizadas sobre todo en el centro del Raval y del Casc Antic, por debajo de la calle Princesa. En el Raval, en la zona de Sant Pau del Camp, este porcentaje alcanzó casi el 75% (fi g. 2.15).21 Como es obvio, su localización estaba inversamente relacionada con la de las viviendas en propiedad.22 20 ZRP03 = -31,23. 21 ZRP28 = 74,66%. 22 r = -0,981. Descripcción e interpretación de los datos de la vivienda 321 2.14 2.16 2.15 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 322 El régimen en propiedad representaba el 38,82% del parque de viviendas del distrito, un incremento superior a veinte puntos porcentuales con relación al período anterior. La zona que ha registrado el mayor incremento de viviendas en propiedad fue la de la calle Churruca, en la Barceloneta, con un incremento superior a treinta y cinco puntos porcentuales (fi g. 2.16).23 2.2.3 Dinámica del valor catastral de la vivienda Entre enero del año 1988 y enero del 2002, el valor catastral real medio de Ciutat Vella ha tenido un incremento de 144,61%, mientras que en Barcelona este incremento fue de 85,53%. Tabla 2-6 Variación del valor catastral 1988-2002 (valores constantes de 2002) Ciutat Vella Barcelona 1988 2002 Variación 1988 2002 Variación Valor catastral €/m2 201,39 492,62 +291,23 +144,61% 349,74 648,88 +299,14 +85,53% Fuente: Elaboración propia a partir de los valores catastrales de la Ponencia de Valores de Barcelona 2001. (Ver parte I, capítulo 3). Todas las zonas del distrito, excepto la de las Drassanes,24 han tenido incrementos porcentuales superiores al de la ciudad. Pese a esto, Ciutat Vella seguía teniendo el valor medio catastral inferior al de Barcelona: 492 €/m2 en el distrito y 648,88 €/m2 en la ciudad. Los mayores incrementos porcentuales se registraron, en parte, en las zonas que en el período anterior tenían los precios más bajos:25 centro y norte del Raval, centro este del Gòtic, norte del Casc Antic y en la Barceloneta. El incremento más alto fue superior al 200% y se registró en la zona de la Barceloneta Centre, en la Barceloneta (fi g. 2.17).26 23 ZRP03 = + 36,75. 24 ZRP25. 25 r = -0,652. 26 ZRP04 = +212,29%. Descripcción e interpretación de los datos de la vivienda 323 Sin embargo, en términos absolutos reales, el incremento en Ciutat Vella ha sido muy similar al de Barcelona, ambos tuvieron incrementos de casi 300 €/m2.27 Las zonas de la calle Tallers – Pelai, en el norte del Raval,28 y todas las zonas de la Barceloneta son las únicas del distrito que han registrado unos incrementos absolutos superiores al de la ciudad.29 Estas zonas coinciden en gran medida con las zonas que en el año 2002 tenían los valores más altos (fi gs. 2.18 y 2.19).30 27 Barcelona: + 299,14 €/ m2; Ciutat Vella: + 291, 23 €/ m2. 28 ZRP37. 29 Mayor incremento ZRP37=+ 370,08 €/ m2. 30 r = +0,816. PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 324 PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 2.17 2.19 2.18 Descripcción e interpretación de los datos de la vivienda 325 2.2.4 Mapa Sintético de la Vivienda 2001 En este análisis factorial hemos excluido la tasa de viviendas principales como la única manera de conseguir un KMO aceptable. El resultado ha sido una matriz de dos componentes principales rotados, que explican el 74,36% de las cinco variables. Tabla 2-7 Matriz de componentes rotados(a) Componente 12 VCAT_2002 0,501 0,007 T_VIVSEC_01 0,016 -0,889 T_VIVVACIA_01 -0,026 0,891 T_VIVPROP_01 0,972 -0,033 T_VIVALQ_01 -0,965 0,049 Método de extracción: análisis de componentes principales. Método de rotación: normalización Varimax con Kaiser. a. La rotación ha convergido en 3 iteraciones. Fuente: Elaboración propia. El primer componente explica el 42,58% de las variables y se caracteriza por la mayor presencia de viviendas en propiedad, menor presencia de vivienda en alquiler y valores catastrales más altos. Se localiza principalmente en el norte, noroeste y sur del Raval, norte y noroeste del Casc Antic, sudeste del Gòtic y en la Barceloneta. La zona de la calle Churruca, en la Barceloneta, es la que tiene la puntuación factorial más alta.31 Por otro lado, la zona del Liceu, en el Raval, es la que tiene la situación inversa con mayor intensidad (fi g. 2.20).32 31 ZRP03 = 2,53. 32 ZRP27 = -1,72. PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 326 El segundo componente explica el 31,78% de las variables y se caracteriza por una mayor presencia de viviendas vacías y menor presencia de viviendas secundarias. Su localización es principalmente el centro y el sur del Raval, el norte y el sur del Gòtic, el norte, nordeste y centro del Casc Antic y el centro de la Barceloneta. La zona del Museu Picasso, en el Casc Antic, es la que tiene la mayor puntuación factorial.33 En cambio, la zona de la Llotja de Mar, en el Casc Antic, es la que tiene la situación inversa más intensa (fi g. 2.21).34 2.2.5 Mapa Sintético de la Variación de la Vivienda En este análisis hemos tenido que excluir dos variables, la variación de la tasa de viviendas principales y la variación de la tasa de viviendas vacías. El resultado ha sido una matriz de un componente principal, que explica el 52,45% de las cuatro variables. Tabla 2-8 Matriz de componentes(a) Componente 1 VCAT_8802 0,620 T_VIVALQ_8101 -0,919 T_VIVPROP_8101 0,920 T_VIVSEC_8101 0,150 Método de extracción: análisis de componentes principales. a. 1 Componentes extraídos. Fuente: Elaboración propia. 33 ZRP09 = 1,83. 34 ZRP07 = -2,16. Descripcción e interpretación de los datos de la vivienda 327 Se caracteriza por mayores incrementos de viviendas en propiedad, mayores pérdidas de viviendas en alquiler y mayores incrementos del valor catastral absoluto. Su localización es principalmente el norte, noroeste, nordeste y centro-sur del Raval, centro del Gòtic, norte del Casc Antic y casi todas las zonas de la Barceloneta. La zona de la calle Churruca, en la Barceloneta, es la que tiene la puntuación factorial más alta.35 La situación contraria con mayor puntuación se ha registrado en la zona de Santa Maria del Mar, en el Casc Antic (fi g. 2.22).36 35 ZRP03 = 2,15. 36 ZRP08 = -1,59. PARTE III. LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL DE CIUTAT VELLA. DATOS ESTADÍSTICOS 328 2.20 Viviendas en propiedad y valores catastrales más altos. >-2,5 a -1,5 -0,5 a 0,5 -1,5 a -0,5 1,5 a <2,5 0,5 a 1,5 MAPA SINTÉTICO DE LA VIVIENDA (2001) Componente 1 (puntuación factorial) Descripcción e interpretación de los datos de la vivienda 329 2.21 Viviendas vacías. >-2,5 a -1,5 -0,5 a 0,5 -1,5 a -0,5 1,5 a <2,5 0,5 a 1,5 MAPA SINTÉTICO DE LA VIVIENDA (2001) Componente 2 (puntuación factorial) PARTE IV CONCLUSIONES. EL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URBANA EN LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL PARTE IV. CONCLUSIONES. EL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URBANA EN LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL Los cambios en la estructura residencial 339 1 Los cambios en la estructura residencial Conforme a lo ya expuesto anteriormente, la estructura residencial está formada por variables que explican las características de la población y de la vivienda. En los capítulos anteriores hemos defi nido los mapas sintéticos de cada una de estas dimensiones de análisis. En este capítulo, el objetivo es la defi nición de un mapa o mapas sintéticos de los cambios en la estructura residencial; es decir, un mapa que sintetice todos los anteriores. Con esto alcanzaremos una parte importante de los objetivos de esta investigación: localizar las zonas caracterizadas por una estructura residencial gentrifi cada y tener un retrato de los demás cambios en la estructura residencial de todo el distrito. El Mapa Sintético de los Cambios en la Estructura Residencial de Ciutat Vella nos permitirá, en el capítulo siguiente, demostrar su correlación con la trasformación urbana, cuantifi cada en volumen de inversión pública por ámbitos de actuación. 1.1 Mapa Sintético de los Cambios en la Estructura Residencial de Ciutat Vella. Descripción de los resultados Para la realización del Mapa Sintético de los Cambios en la Estructura Residencial de Ciutat Vella, hemos hecho un único análisis factorial incluyendo los componentes principales de los mapas sintéticos anteriores. No es una práctica usual debido a la heterogeneidad de sus variables, pero, pese a su difícil interpretación, los resultados positivos justifi can su utilización. De los doce mapas sintéticos resultantes de los análisis anteriores, hemos utilizado diez. De esta manera se ha conseguido un resultado aceptable de las pruebas estadísticas. PARTE IV. CONCLUSIONES. EL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URBANA EN LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL 340 Las variables utilizadas son: Mapa sintético de la población 1981 Componente 1 (FAC1): Mayor presencia de población de la provincia de Barcelona con estatus socioeconómico medio-alto –con estudios secundarios y superiores, y profesionales de categoría alta. Menor presencia de adultos de 40 a 54 años y de población con estatus socioeconómico bajo –profesionales de categoría baja, no escolarizados y parados. Mapa sintético de la vivienda 1981 Componente 1 (FAC1): Mayor presencia de viviendas vacías y menor presencia de viviendas principales. Componente 2 (FAC2): Valores catastrales más altos y menor presencia de viviendas en alquiler. Mapa sintético de la población 2001 Componente 1 (FAC1): Mayor presencia de niños, jóvenes y adultos de hasta 29 años, hogares más ocupados y estatus socioeconómico bajo –profesionales de categoría baja, parados, con estudios primarios y no escolarizados– y extranjeros africanos, asiáticos y americanos. Menor presencia de ancianos y de población con estatus socioeconómico alto –con estudios superiores y profesionales de categoría alta. Componente 2 (FAC2): Mayor presencia de adultos de 30 a 44 años, extranjeros europeos y de Oceanía y de población con estatus socioeconómico alto, y menor presencia de población con estatus socioeconómico bajo. Mapa sintético de la vivienda 2001 Componente 1 (FAC1): Valores catastrales más altos y mayor presencia de viviendas de propiedad y menor presencia de viviendas de alquiler. Mapa sintético de la variación de los datos de población Componente 1 (FAC1): Menores incrementos de extranjeros y mayores incrementos o menores pérdidas de población de la provincia de Barcelona. Menores incrementos de población de 20 a 29 años y mayores incrementos o menores pérdidas de población anciana. Menores incrementos o mayores pérdidas de personas por hogar. Los cambios en la estructura residencial 341 Componente 2 (FAC2): Mayores incrementos de población con estatus socioeconómico alto –estudios superiores y profesionales de categoría alta–, y mayores pérdidas o menores incrementos de población con estatus socioeconómico medio-bajo –con estudios primarios y profesionales de categoría media. Mayores incrementos o menores pérdidas de adultos de 40 a 44 años, menores pérdidas de niños y mayores pérdidas de adultos de 60 a 64 años. Mapa sintético de la variación de los datos de la vivienda Componente 1 (FAC1): Mayores pérdidas de viviendas en alquiler, mayores incrementos de viviendas en propiedad y mayores incrementos absolutos del valor catastral. Mapa sintético de la rehabilitación privada Componente 1 (FAC1): Mayor presencia de viviendas con rehabilitación interior y con rehabilitación parcial e integral del edifi cio. El análisis factorial de los mapas anteriores ha resultado en una matriz de tres componentes rotados que juntos explican el 71,61% de las diez variables. Tabla 1-1 Matriz de componentes rotados(a) Componente 123 FAC1_Mapa población_81 0,505 0,423 0,394 FAC1_Mapa vivienda_81 -0,198 0,225 -0,546 FAC2_Mapa vivienda_81 0,689 0,005 0,186 FAC1_Mapa población_01 -0,933 -0,183 0,069 FAC2_Mapa población_01 -0,182 0,852 -0,181 FAC1_Mapa vivienda_01 0,175 -0,125 0,920 FAC1_Mapa población_8101 0,894 -0,037 0,047 FAC2_Mapa población_8101 0,124 0,850 -0,078 FAC1_Mapa vivienda_8101 -0,134 -0,020 0,912 FAC1_Mapa rehabilitación_9401 0,210 0,792 -0,104 Método de extracción: análisis de componentes principales. Método de rotación: normalización Varimax con Kaiser. a. La rotación ha convergido en 4 iteraciones. Fuente: Elaboración propia. PARTE IV. CONCLUSIONES. EL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URBANA EN LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL 342 El componente 1 explica el 25,8% de las variables y representa las zonas que anteriormente tenían viviendas con los valores catastrales más altos, la menor presencia de viviendas en alquiler y concentración de población de Barcelona con estatus socioeconómico medio-alto. 1 Hasta el año 2001, estas zonas tuvieron los menores incrementos de extranjeros y los mayores incrementos o menores pérdidas de población de Barcelona y su provincia.2 Además, su población se ha envejecido puesto que ha registrado los menores incrementos de población de 20 a 29 años y los mayores incrementos o menores pérdidas de población anciana. Los hogares han registrado los menores incrementos o mayores pérdidas de personas. Con esto, en el 2001 estas zonas pasaron a tener la mayor proporción de ancianos y de hogares más vacíos, y la menor tasa de población africana, asiática y americana. Además, algunas de ellas, principalmente al norte del Gòtic, seguían teniendo tasas altas de población originaria de Barcelona con estatus socioeconómico alto. Su localización era la zona de las Drassanes, en el Raval, el norte y centro del Gòtic, principalmente zona de la plaza de la Villa de Madrid,3 la zona del Museo Picasso y del Born en el sudeste del Casc Antic y las zonas de la Barceloneta excepto en el centro de este barrio (fi g. 1.1). Por otro lado, en el centro y noroeste del Raval, sur del Gòtic y centro del Casc Antic, es donde encontramos la situación opuesta, es decir, mayor presencia de inmigración extracomunitaria y estatus socioeconómico bajo, principalmente las zonas de la plaza Folch i Torres, de la calle Riera Baixa y de la calle La Cera, en el centro del Raval.4 1 Los valores catastrales son de 1988 y los datos de tenencia son de 1970. 2 Los datos de la población son de 1981. 3 Puntuación más alta - ZRP16 = 2,43. 4 Puntuación más alta - Pl. Folch i Torres, ZRP29 = -2,12. Los cambios en la estructura residencial 343 El componente 2 explica el 23,57% de las variables. Corresponde a las zonas que hasta el 2001 registraron los mayores incrementos de población con estatus socioeconómico alto y las mayores pérdidas o menores incrementos de población con estatus socioeconómico medio-bajo. Estas dinámicas tienen, en parte, correlación directa con las zonas que en el año 1981 ya tenían alta concentración de población con estatus socioeconómico alto. Al contrario que en el componente 1, su población se ha rejuvenecido, puesto que registraron las menores pérdidas de niños, los mayores incrementos o menores pérdidas de adultos de 40 a 44 años, y las mayores pérdidas de adultos de 60 a 64 años. Además, estas zonas son las que han registrado las mayores tasas de rehabilitación interior de la vivienda y parcial e integral del edifi cio. En el año 2001, estas zonas tenían la mayor tasa de adultos de 30 a 44 años, de extranjeros europeos y alta concentración de población con estatus socioeconómico alto.5 Su localización es el norte y nordeste del Raval, el centro y el norte del Gòtic y el norte y el sudeste del Casc Antic. Las zonas de la calle Tallers y Pelai, en el Raval, y de la calle Boqueria, en el Gòtic, son las que tienen este factor más alto (fi g. 1.2).6 Por otro lado, las zonas del centro y sur del Raval, del nordeste del Casc Antic y de toda la Barceloneta son las que presentan la situación contraria, sobre todo en la zona de Sant Pau del Camp en el sur del Raval:7una población envejecida, con estatus socioeconómico bajo, residentes en viviendas muy poco rehabilitadas. 5 También había inmigración originaria de Oceanía, pero, como ya se ha comentado anteriormente, este colectivo representaba una parte muy pequeña de la población inmigrante. 6 Zona de la calle Tallers y Pelai (ZRP37) = 1,92; zona de la calle Boqueria (ZRP20) = 1,86. 7 ZRP28 = -2,04. PARTE IV. CONCLUSIONES. EL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URBANA EN LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL 344 PARTE IV. CONCLUSIONES. EL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URBANA EN LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL El componente 3 explica el 22,24% de las variables y se caracteriza por zonas que tenían en 1981 la mayor proporción de viviendas principales y menor concentración de viviendas vacías. Estas zonas registraron los mayores incrementos absolutos del valor catastral y las mayores pérdidas de viviendas en alquiler. En el año 2001, eran, en parte, las que tenían los valores catastrales más altos y la mayor tasa de viviendas en propiedad. Su localización es el noroeste y el norte del Raval, el noroeste y el centro del Gòtic, el norte del Casc Antic y todas las zonas de la Barceloneta, principalmente la de la calle Churruca.8 La situación opuesta la encontramos en el centro y sur del Raval, en el centro y sur del Gòtic y en el nordeste y sur del Casc Antic, sobre todo en la zona de Sant Pau del Camp en el Raval sur (fi g. 1.3).9 En resumen, los tres componentes principales pueden ser clasifi cados, según sus características predominantes, de la siguiente manera: Mapas sintéticos de los cambios en la estructura residencial Componente 1 (FAC1): Estructura residencial autóctona –población envejecida, autóctona y con estatus socioeconómico medio-alto. Componente 2 (FAC2): Estructura residencial gentrifi cada –inmigración comunitaria con estatus socioeconómico alto y parque de viviendas rehabilitado. Componente 3 (FAC3): Estructura residencial encarecida –valores catastrales encarecidos y sustitución de la vivienda en alquiler por vivienda en propiedad. 8 ZRP03 = 2,44. 9 ZRP28 = -1,83. Los cambios en la estructura residencial 345 1.1 Estructura residencial autóctona. >-2,5 a -1,5 -0,5 a 0,5 -1,5 a -0,5 1,5 a <2,5 0,5 a 1,5 MAPA SINTÉTICO DE LOS CAMBIOS EN LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL Componente 1 (puntuación factorial) PARTE IV. CONCLUSIONES. EL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URBANA EN LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL 352 PARTE IV. CONCLUSIONES. EL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URBANA EN LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL El componente 3 explica el 18,48% de las variables y se caracteriza por mayores índices de inversión en universidad y en equipamientos de barrio, y menor presencia de estructura residencial encarecida. Caracteriza las zonas que en el año 1981 tenían mayor presencia de viviendas vacías y menor presencia de viviendas principales. Hasta el año 2001, estas zonas tuvieron los menores incrementos de los valores catastrales y los menores incrementos de viviendas en propiedad. En el 2001 tenían una alta concentración de viviendas en alquiler y los valores catastrales más bajos. Se localiza principalmente en el sur del Raval, y en el nordeste del Casc Antic. La zona de Sant Pau del Camp es la que tiene este factor más alto (fi g. 2.3).4 En resumen, los tres componentes principales denotan la correlación que tienen las estructuras residenciales encontradas con las diferentes tipologías de inversión pública: Componente 1 (FAC1): Inversión pública en aparcamiento, vivienda y equipamiento de barrio –estructura residencial envejecida (población con estatus socioeconómico medio-bajo, menores tasas de inmigración comunitaria y menores tasas de parque de viviendas rehabilitado). Es lo contrario a la estructura residencial gentrifi cada. Componente 2 (FAC2): Inversión pública en vivienda y espacio público –estructura residencial inmigrante (inmigración africana, asiática y americana, familias jóvenes con hijos y estatus socioeconómico bajo.) Es lo contrario a la estructura residencial autóctona. Componente 3 (FAC3): Inversión pública en universidad y en equipamientos de barrio - estructura residencial menos encarecida– menores incrementos de los valores catastrales y los menores incrementos de vivienda en propiedad. Es lo contrario a la estructura residencial encarecida. 4 ZRP28 = 2,81. Transformación urbana y estructura residencial 353 >-2,5 a -1,5 -0,5 a 0,5 -1,5 a -0,5 1,5 a 2,5 0,5 a 1,5 MAPA SINTÉTICO DEL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URABANA Componente 1 (puntuación factorial) 3,5 a <4,5 2,5 a 3,5 2.1 Inversión pública en aparcamiento, vivienda y equipamiento de barrio y estructura residencial envejecida. PARTE IV. CONCLUSIONES. EL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URBANA EN LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL 354 >-2,5 a -1,5 -0,5 a 0,5 -1,5 a -0,5 1,5 a 2,5 0,5 a 1,5 MAPA SINTÉTICO DEL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URABANA Componente 2 (puntuación factorial) 3,5 a <4,5 2,5 a 3,5 2.2 Inversión pública en vivienda y espacio público y estructura residencial inmigrante. Transformación urbana y estructura residencial 355 >-2,5 a -1,5 -0,5 a 0,5 -1,5 a -0,5 1,5 a 2,5 0,5 a 1,5 MAPA SINTÉTICO DEL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URABANA Componente 3 (puntuación factorial) 3,5 a <4,5 2,5 a 3,5 2.3 Inversión pública en universidad y en equipamientos de barrio y estructura residencial menos encarecida. PARTE IV. CONCLUSIONES. EL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URBANA EN LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL Conclusiones 357 3 Conclusiones Según nuestra hipótesis expuesta en la introducción de esta tesis, el impacto de la transformación urbana en la estructura residencial de Ciutat Vella sería la emergencia de una estructura residencial gentrifi cada en algunas zonas del distrito; en otras, las tradicionalmente más degradadas y desvalorizadas, ocupadas por población con estatus socioeconómico bajo, el proceso sería de inmigración extracomunitaria. En este caso, los grandes volúmenes de inversión pública no siempre habrían repercutido en la rehabilitación privada de los inmuebles, y por tanto, pese al importante incremento de los precios en todas las zonas, seguirían siendo el puerto de llegada de la población inmigrante, en este caso, extracomunitaria, con perfi l socioeconómico bajo. En estas conclusiones no solo exponemos la comprobación de esta hipótesis a partir de los análisis realizados, sino que también las especifi cidades de las diferentes estructuras residenciales encontradas y su relación con los diferentes ámbitos de inversión pública. Si por un lado, con esta investigación, respondemos a muchas de nuestras preguntas iniciales, sus conclusiones nos llevan a la formulación de otras, que pueden ser el punto de partida para investigaciones posteriores. 3.1 Sobre los cambios en la estructura residencial Durante los veinte años de transformación urbana analizados, se ha concluido gran parte de las actuaciones previstas en los PERIs de Ciutat Vella. Se ha incidido en un área de casi 450 hectáreas y se ha invertido más de mil millones de euros, destinados a infraestructuras, aparcamiento, espacio público, vivienda, equipamiento de varios tipos, y escalas y ayudas a la rehabilitación privada, que han contribuido a la mejora de la calidad de vida en el distrito. Los objetivos generales de los PERIs se han logrado en su mayoría: la manutención del equilibrio tradicional entre residencia y servicios, el esponjamiento del tejido urbano con la introducción de espacios públicos nuevos, el reequipamiento, la ordenación vial, el incentivo a la rehabilitación, la manutención del carácter popular, etc. PARTE IV. CONCLUSIONES. EL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URBANA EN LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL 358 Esta transformación urbana, sumada a una coyuntura socioeconómica –de crecimiento postcrisis–, social –de nueva inmigración por un lado y de nuevos profesionales por otro–, y política –de reconquista y de consolidación de la democracia–, propias de la ciudad en su conjunto, ha contribuido a que hubiese unos cambios importantes en la estructura residencial del distrito. En este periodo, Ciutat Vella no solo ha seguido perdiendo población en proporciones mucho más elevadas que la ciudad de Barcelona, tendencia que solo empieza a cambiar a partir del año 2001, sino que también ha pasado por un proceso de sustitución de una parte importante de su población. La inmigración extracomunitaria, formada en general por adultos jóvenes con niños, y con estatus socioeconómico bajo, es el factor que produce los cambios más evidentes en lo que corresponde a la estructura residencial. No es un fenómeno exclusivo de Ciutat Vella, como ya se ha dicho, sin embargo, en Barcelona su puerta de llegada seguía siendo este distrito, principalmente el barrio del Raval y las zonas del Mercat de Santa Catarina y de Sant Pere en el Casc Antic. Confi rmando los diagnósticos hechos muchos años antes por autores como Pep Gòmez, Anna Alabart y Cristina López, la ciudad ha mejorado su estatus socioeconómico de manera conjunta, pero se han mantenido las desigualdades internas.1 Pese a que Ciutat Vella ha incrementado su población con estatus socioeconómico alto y medio, en el 2001 este distrito seguía teniendo una concentración de población con estatus socioeconómico bajo, por encima de la media de Barcelona, principalmente en los barrios del Raval –como también lo ha señalado Sergi Martínez Rigol– y en la Barceloneta. En este periodo constatamos que ha aumentado el número de viviendas vacías y de segundas residencias, no obstante, estos resultados pueden perfectamente ocultar otras dinámicas difíciles de detectar, como por ejemplo, el aumento de los pisos de uso turístico ilegales. Recién en el año 2005, con el plan de usos de Ciutat Vella y más especifi camente en el 2008 con la Ley del derecho a la vivienda, es que se 1 Pep Gómez (1999); Anna Alabart, Cristina López (1993). Conclusiones 359 empezó a regularizar esta situación.2 Por otro lado, han aumentado las viviendas ocupadas por sus propietarios, pese a que su parque siguió siendo mayoritariamente de alquiler. Muy posiblemente, esto se debe al número elevado de viviendas todavía con contratos antiguos, la mitad del parque aproximadamente. Las zonas con mayores incrementos de viviendas ocupadas por sus propietarios son también las que han tenido los mayores incrementos del valor catastral por metro cuadrado. Sin embargo, pese a que el distrito ha tenido unos incrementos porcentuales importantes, principalmente en la Barceloneta, Ciutat Vella seguía teniendo en el 2001 cifras inferiores a las de Barcelona. Además, debido a que los incrementos reales absolutos han sido de media iguales que los de la ciudad, las diferencias entre ambos ámbitos, en términos absolutos, siguieron prácticamente iguales. Y por fi n, cabe decir que, pese a los grandes volúmenes de inversión pública en la mejora de los espacios públicos y de la oferta urbana; a los importantes incrementos de los valores catastrales; al aumento de los propietarios residentes, y a la mejora socioeconómica en su conjunto, los niveles de rehabilitación del interior de la vivienda e integral de edifi cio son todavía muy incipientes, aproximadamente el 2% y 5% del parque respectivamente. Con esto, si consideramos que la mitad de las viviendas ocupadas tienen más de 100 años y que además, tres cuartas partes no disponen de ascensor, concluimos que una gran parte de su población todavía vive en malas condiciones de habitabilidad. Si nos referimos a la rehabilitación parcial y media de los edifi cios, que solo afectan a las zonas comunes, los índices de rehabilitación suben a casi la mitad del parque, hecho que indica un cambio importante, pero aún no sufi ciente, en la dinámica rehabilitadora del distrito. 3.1.1 Sobre la gentrifi cación A partir de los análisis realizados, y pese a que Ciutat Vella ha mantenido su especialización en población con estatus socioeconómico bajo, podemos confi rmar la emergencia de una estructura residencial gentrifi cada en algunas áreas del distrito. 2 Ley 18/2007, de 28 de diciembre, del derecho a la vivienda, en vigor a partir del 9 de abril de 2008. PARTE IV. CONCLUSIONES. EL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URBANA EN LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL 360 Sin embargo, este proceso no ocurre como consecuencia directa de las grandes actuaciones de transformación urbana impulsadas por la Administración pública: las estructuras residenciales gentrifi cadas están localizadas en las zonas con menor inversión pública directa. Además, contrariamente a las expectativas, a excepción de algunas pocas zonas como la de la plaza Villa de Madrid, la de la calle Boqueria, la del Palau de la Música y la de la calle Tallers-Pelai, los mayores incrementos absolutos del valor catastral y de propietarios residentes no ocurren en las zonas gentrifi cadas. En cambio, esto sí, fueron las que más se han benefi ciado de las ayudas públicas a la rehabilitación, ya que estas zonas albergan la mayor concentración de viviendas y edifi cios rehabilitados, principalmente de rehabilitación parcial del edifi cio (fi g. 2.24, pág. 333) . Cabe matizar que, como ya se ha dicho, la rehabilitación del interior de la vivienda –el tipo de rehabilitación que en general está más asociado con las fases iniciales del proceso de gentrifi cación– y la rehabilitación integral del edifi cio –más asociada a la acción corporativa, en general vinculada a las fases más adelantadas del proceso, o al menos más inductivas–, tuvieron muy poca incidencia en el parque. En todo caso, de las estructuras residenciales gentrifi cadas, la zona central del Gòtic, y las zonas de la calle Sant Pere, la de Santa Maria del Mar y la de la Ciutadella-Born en el Casc Antic, son las que tienen mayor proporción de viviendas rehabilitadas en su interior. Los edifi cios con rehabilitación integral se concentran más en el norte del Raval junto a la calle Pelai, en la zona de la plaza Reial y en la de la plaza Villa de Madrid, en el Gòtic, y también en el Born, en el Casc Antic (fi g. 2.25, pág. 333). Por otro lado, pese a que la investigación cuantitativa oculte muchos procesos de expulsión, con la información que disponemos no podemos decir que haya habido un proceso clásico de gentrifi cación con la expulsión masiva de las capas más bajas y débiles de la población: la población de estatus socioeconómico alto ha sustituido a la población de categoría profesional media, aunque con formación primaria. Además, muchas de estas áreas ya presentaban en 1981 las mayores concentraciones de población con estatus socioeconómico alto, algunas incluso por encima de la media de Barcelona, como es el caso de la zona de la plaza de la Villa de Madrid, la de la Catedral, la del Palau de la Música y la de la calle Tallers y Pelai, con lo cual, según la bibliografía teórica revisada por nosotros, podría incluso no tratarse de un Conclusiones 361 proceso de gentrifi cación (fi g. 1.18, pág. 259)3 No obstante, las particularidades de esta estructura residencial: mayor concentración de población adulta de entre 30 y 44 años, de estatus socioeconómico alto y de inmigrantes europeos, sumada a la actividad rehabilitadora del parque, nos indican un perfi l claramente gentrifi cador. Posiblemente, la percepción de mejora general del distrito, y por lo tanto el impulso indirecto de las actuaciones públicas de transformación urbana, puede haber conducido a que este colectivo decidiera vivir en el barrio, pero no en las zonas originalmente más degradadas, sino en aquellas zonas tradicionalmente mejores, tanto del punto de vista social como físico, como es el caso, sobre todo, del sector norte del distrito. Esto confi rma una tendencia, ya presente desde fi nales de los años ochenta, de llegada de nuevos jóvenes profesionales limitada a determinados lugares del barrio Gòtic o a los ejes principales, como señalaba Mercè Tatjer a fi nales de los años ochenta.4 Esta dinámica hizo que otras zonas también alcanzaran una concentración de población con estatus socioeconómico alto por encima de la media de la ciudad. Es el caso de las zonas en el centro del Gòtic; la zona de la Acadèmia de les Ciències en el Raval, que corresponde a una amplia área entre las Ramblas y la Plaça dels Àngels y entre la calle Carme y la calle Tallers, y por último, en el Casc Antic la zona Ciutadella-Born (fi g. 1.64, pág. 293) . Estas son las zonas que mejor representarían la emergencia de una estructura residencial gentrifi cada. Algunos de estos sectores coinciden con los ya apuntados por Martínez Rigol como los más dinámicos en cuanto a la acción gentrifi cadora.5 Sin embargo, de acuerdo con este autor, creemos que todavía es un proceso difícil de detectar y que, como hemos visto, no ocurre de manera generalizada. 3 David Ley, Judth Tutchener y Greg Cunnimgham (2001). 4 Mercè Tatjer (1989, pág. 43). 5 Sergi Martínez Rigol (2000). PARTE IV. CONCLUSIONES. EL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URBANA EN LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL 368 Captación de inversiones, proyección cultural y promoción turística pasan a ser las estrategias de Barcelona para competir en el marco internacional.20 Según las instrucciones del Green Paper on the Urban Environment, la calidad del medio ambiente urbano pasa a ser un activo en la competición de ciudades. En este contexto, las estrategias de los gobiernos locales pasan por la mejora de la calidad de vida y la inclusión social a través de la promoción de barrios socialmente mixtos.21 Una mezcla social que conduce en general a la expulsión de las clases bajas de las zonas remodeladas y encarecidas. Así pues, con la colaboración público-privada se ha promovido la reactivación económica de Ciutat Vella a través de la creación de una serie de elementos relacionados con el ocio y la cultura, atractores de capital y nueva población –centros culturales y museos, centros de entretenimiento, zonas portuarias remodeladas, zonas peatonales, etc. Al que Neil Smith ha llamado de playground de la burguesía o la “ciudad para vivir y desfrutar” descrita por David Ley.22 Sin embargo, aquí, como ya se ha dicho, la estructura residencial del centro histórico se ha mantenido en gran parte con su carácter popular, pese a los importantes incrementos del valor de la vivienda. En nuestra opinión esto se debe no solo a las características propias del distrito que limitan la expansión gentrifi cadora ya apuntadas en el apartado anterior, sino también a la coyuntura política del inicio del proceso de transformación. Como ya se ha dicho, en España, al contrario de otros países como Inglaterra y Estados Unidos, la crisis energética coincidió con la transición política hacia la democracia y el inicio de los gobiernos de izquierda, con la consecuente introducción de políticas públicas del Estado del bienestar. A nivel local, profesionales e intelectuales de la resistencia que habían trabajado junto a los barrios en la 20 Pascual Maragall (1991, pág.115). 21 Loretta Lees, Tom Slater y Elvin Wyly (2008, pág.199). 22 Neil Smith (1982); David Ley (1996). Conclusiones 369 elaboración de alternativas urbanísticas pasarían a formar parte del nuevo Gobierno. Con esto, las estrategias de recuperación de la economía a través de la renovación de las zonas degradadas de la ciudad comportaron pactos sociales y el compromiso político en suplir los défi cits y desequilibrios acumulados durantes los años anteriores. Esto se manifi esta especialmente en la dotación de equipamientos de barrio y en el realojo de gran parte de la población afectada directamente por las operaciones de transformación urbana en los barrios degradados como Ciutat Vella. Como indica Ricard Gomá, este urbanismo progresista ha sido erosionado por el neodesarrollismo a partir de la segunda mitad de los años ochenta, y ha dejado expuesto a los mecanismos del mercado, el acceso a la vivienda por parte de los colectivos más débiles, inmigrantes jóvenes y personas mayores. No obstante, el urbanismo de aquellos años ha sentado las bases para que, sumado a las limitaciones específi cas del distrito, el impacto de la transformación urbana sobre la estructura residencial de Ciutat Vella no haya sido, por el momento, la expulsión masiva de la población de estatus socioeconómico bajo. Esto no signifi ca que el playground no esté montado. De hecho, concordando con Monica Degen, la propia problemática social, todavía presente en Ciutat Vella, ha pasado a ser “objeto de consumo de los turistas y jóvenes de la clase média”.23 Por lo tanto, lo que sí que habría, y esto es otra hipótesis, es un uso gentrifi cado de Ciutat Vella, notorio a partir de la observación de las actividades que se están desarrollando en el distrito, como por ejemplo, la gran oferta de comercios trendy señalados por Joan Subirats y Joaquim Rius en la publicación del Xino al Raval.24 Si así fuese, podría ocurrir lo que Marcuse ha denominado displacement pressure, en el que los cambios en los usos a la larga acabarían presionando a la población de perfi l socioeconómico bajo a dejar el barrio. 25 23 Monica Degen (2003). 24 Joan Subirats y Joaquim Rius (2008). 25 Peter Marcuse (1986). PARTE IV. CONCLUSIONES. EL IMPACTO DE LA TRANSFORMACIÓN URBANA EN LA ESTRUCTURA RESIDENCIAL 370 Complementar nuestra investigación con un estudio detallado de los usos del distrito nos daría una visión más completa del fenómeno de la gentrifi cación y nos permitiría así comprender lo que Loretta Lees y David Ley han llamado la “geografía de la gentrifi cación”.26 Y para acabar, creemos muy necesario un estudio profundizado sobre las políticas y programas “antidesplazamiento” dirigido a orientar las políticas públicas locales, teniendo en cuenta las especifi cidades del distrito. Poco a poco, una gran cantidad de viviendas de Ciutat Vella, hoy día bajo contratos de alquiler antiguos, entrarán en el mercado, y entonces sí, sin la acción pública, la población de estatus socioeconómico bajo correrá el riesgo de ser sustituida por la “nueva clase media” cambiando defi nitivamente el carácter socioeconómico del distrito, al que Peter Marcuse ha denominado como exclusionary displacement.27 Así pues, como ejemplo de algunas experiencias internacionales como la norteamericana, en nuestra opinión se debería apostar más incisivamente por los programas de subvención del alquiler, especialmente aquellos dirigidos a la transición de contratos antiguos a nuevos. De esta manera, cuando estas viviendas vuelvan al mercado podrán seguir cumpliendo su “función social”, garantizando la permanencia de la población en el distrito, sin que se penalice al propietario, como ocurre actualmente con la congelación del alquiler. Repitiendo la afi rmación de Newman y Wyly: “apenas uno de cada quince inquilinos de estatus social bajo es capaz de vivir en un barrio gentrifi cado en un mercado de alquiler desregulado.”28 Complementariamente, serían necesarios mayores incentivos a la rehabilitación interior e integral de las viviendas y edifi cios para que no ocurra su abandono, hecho que, según Marcuse, ocurre simultáneamente a los procesos de gentrifi cación.29 26 David Ley (1996); Loreta Lees (2000). 27 Peter Marcuse (1986, pág. 156). 28 Kathe Newman y Elvin Wyly (2005, pág. 4). 29 Peter Marcuse (1986). Conclusiones 371 Y por último, como es de sentido común, se debería apostar por el incremento de la oferta de vivienda protegida en el distrito, para que actúe, como ha indicado Carme Trilla, de regulador y corrector del mercado inmobiliario,30 ya que la total desmercantilización de la vivienda, apuntada por Achtenberg y Marcuse como única solución frente a la gentrifi cación, en países de economía de mercado como España, no sería posible.31 No obstante, como indica el mismo Marcuse, “la gran pregunta no es si el abandono puede ser evitado, la gentrifi cación controlada, el desplazamiento eliminado, o cómo se puede conseguir esto, sino más bien si existe la voluntad de hacerlo. Esta es una pregunta que sólo puede ser respondida en la arena política.”32 30 Carme Trilla (1998). 31 Emili Achtenberg y Peter Marcuse (1983). “Towards the Decommodifi cation of Housing: A Political Analysis and a Progressive Program”. En: Chester Hartman (ed.). America’s Housing Crisis: What is to be done? 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