El palacio de los Vivero, sede de la Audiencia y Chancillería de Valladolid, en época de Carlos V
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EL PALACIO DE LOS VIVERO, SEDE DE LA AUDIENCIA Y CHANCILLERIA DE VALLADOLID, EN EPOCA DE CARLOS V Miguel Angel Zalama Las casas en las que se instaló la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid, y donde permaneció hasta 1960, previa transformación en Audiencia Territorial en 1835, pertenecieron a Alfonso Pérez de Vivero. De oscura ascendencia gallega —parece que su padre fue un hidalgo afincado en Vivero (Lugo), localidad sobre la que llegaría a ostentar el señorío—, entró muy joven al servicio del todopodero so Alvaro de Luna a quien debió su fortuna y ascenso social'. Su matrimonio con Inés de Guzmán, descendiente del héroe de la batalla de Aljubarrota, el portugués Gonzalo Vázquez de Asevedo, le llevó a emparentar con la rama vallisoletana de la familia Guzmán y con el influyente abad de San Benito, Juan de Asevedo. Hacia 1431 alcanzó el oficio de Contador Mayor de Juan II de Castilla y con los impor tantes beneficios que el cargo le reportaba, junto a su esposa adquirió considerables extensiones de tierra entre las que destacan las situadas en Fuensaldaña, villa de la que se convertiría en señor^, y donde a su muerte en 1453 estaba comenzando a construir la fortaleza ^ En 1439 Alonso Pérez de Vivero aparece reflejado en la documentación valli soletana con motivo de una venta, o donación, que hizo de unas casas que le perte necían situadas en el barrio de Reoyo, al oeste de la villa, al monasterio de San Benito. Probablemente estas casas fueran su morada y la cesión de ellas se debería por poseer otras de mayor importancia prestas para su utilización. La considerable fortuna que debió acumular en el entorno del Condestable de Castilla le permitiría adquirir una extensa parcela lindante con la cerca de la villa, junto a la puerta de San Pedro. Allí construyó una casa rodeada de amplia huerta; sus posesiones se extendían a ambos lados de la calle de San Pedro, la que comunicaba directamente con la puerta del mismo nombre, —en la actualidad calle de Chancillería. Aunque la relación con Alvaro de Luna había sido de lo más fructífero para ' FRANCO SILVA. A. «Alfonso Pérez de Vivero, Contador Mayor de Juan II de Castilla. Un traidor y su fortuna» Hispania, 165 (1987). pp. 83-116. - RUCQUOI. A. Valladolid en la Edad Media. II. Valladolid. 1987, p. 73. ' FRANCO SILVA. A. Ob. cit.. p. 105. «... la villa de Fuentsaldaña con la torre e fotaleza que estaba coment^ada. . .».
280 MIGUEL ANGEL ZALAMA Alonso Pérez de Vivero, éste acabó por oponerse al Condestable lo que le costó la vida en 1453. Un año antes de su muerte había establecido mayorazgo de sus bienes a favor de su primogénito, Juan de Vivero, y entre las numerosas posesiones se especifican las «casas e plaza que tenedes delante de la puerta [de San Pedro] e ansí mismo la otra casa pequeña que está en la otra parte de la calle de San Pedro enfrente de las dichas vuestras casas con su huerta»"*. Noticias que se amplían en el inventano de bienes realizado después de su fallecimiento: «son sytuadas en la calle pública de San Pedro cerca de la puerta de la dicha villa, que han por lynderos por delante la plaga que es de las dichas casas e de la otra parte la dicha calle de San Pedro e de la otra parte casas de Santa María la mayor de la dicha villa e la gerca e ronda de la dicha villa...» A la muerte del Contador de Juan II heredó el mayorazgo su hijo Juan de Vive ro, quien también recibió el nombramiento de Contador Mayor. Bajo este persona je las casas que construyera su padre alcanzaron notoriedad por diversos acontecimientos. Casado desde 1456 con María de Acuña, hija del conde de Buendía, lo que le permitió emparentar con la aristocracia, alcanzó gran relieve en la vida vallisoletana de la segunda mitad del siglo XVLas considerables mercedes que el rey Enrique IV le hizo no debieron parecerle suficientes de forma que en 1464 tomó partido por el infante don Alfonso, llegando a sitiar al merino de Valladolid Alonso Niño en la fortaleza de la puerta del Campo el 15 de septiembre. La actuación de los vecinos de la villa hizo retroceder al Contador real, que a pesar de su clara rebeldía fue perdonado por el monarca. Sin embargo, no había transcu rrido un año cuando de nuevo incurrió en traición al reconocer como rey a don Alfonso, a quien alojó en sus casas en 12 de junio de 1465. Muerto el hermano de Enrique IV las luchas por la sucesión no se terminaron y Juan de Vivero una vez más se puso en contra de su rey legítimo. El 15 de marzo de 1469 empezó a fortificar su palacio levantando una barrera protectora y reforzando la cuesta de Cabezón'. Fue en estas casas donde tuvo lugar el matrimonio entre los príncipes Isabel de Castdla y Femando de Aragón. Este se había instalado en la fortaleza de Dueñas (Falencia), perteneciente al conde de Buendía, y el 14 de octubre de 1469 pasó a Valladolid donde se formalizarían los preparativos de la boda desposándose el día 18 por la tarde en «la sala rica». La elección de las casas de Vivero para celebrar el matrimonio sin duda está en función de la clara oposición del Contador real ha cia Enrique IV y por lo tanto a favor de la princesa Isabel, partido que también había tomado su familia —don Fernando permaneció en Dueñas, en casa del sue gro de Juan Vivero; la esposa de éste, María de Acuña, fue la madrina de la cere- ' RUCQUOI, A. Ob. di., p. 74. ' FRANCO SILVA. A. Ob. dt.. p. 103. Para la biografía de Juan de Vivero Cf. ESPEJO, C. «El Contador Mayor de Enrique IV, Juan Perez de Vivero, I Vizconde de Altamira y II Señor de Fuensaldaña» Boletín de la Sodedad Castellana de Excursiones, III (1907-1908), pp. 346-348, y 375-379; y OLOZAGA, J. de, «Casa Fuensaldaña, hoy condes de Fuensaldaña. Apellido Pérez de Vivero» Hidalguía. III (1955), pp. 197 y ss. ^ Cronicón de Valladolid (Ed. a cargo de P. Sáinz de Baranda) Madrid, 1848, p. 73. ESPEJO, C. Ob. dt.. p. 376.
PALACIO DE LOS VIVERO DE VALLADOLID 281 monia, y los casó el arzobispo de Toledo, don Alonso Carrillo, hermano del conde de Buendía—. Pero, además, las casas de Juan de Vivero estaban excelentemente ubicadas, en el límite de la ciudad, y fortificadas de forma que podían repeler el posible intento de asalto por parte del pueblo en aras de impedir un matrimonio que no contaba con la aprobación real. El 8 de marzo de 1470 los futuros Reyes Católicos abandonaron su residencia de Valladolid trasladándose a Dueñas por motivos de seguridad®. La pérdida de la ciudad de Valladolid para los príncipes debió poner a Juan de Vivero en un aprieto y le obligó a acatar una serie de condiciones impuestas por Enrique IV, entre las cuales se veía forzado a desalojar su morada palaciega y entregarla al Maestre de Santiago, Juan Pacheco, quien debía tenerla presta para que la ocupara el Rey du rante sus visitas a Valladolid. A su vez se ordenó que se derribase la barrera levan tada por Vivero eliminándose así el carácter de fortaleza que había adquirido la casa''. Además de la privilegiada ubicación que el edificio tenía para su defensa, la existencia de un muro protector que impedía el asalto por sus frentes —la fachada principal a la plaza (actual calle Ramón y Cajal) y la lateral a la calle de San Pedro (actual calle de Chancillería)—, debió parecer peligroso a Enrique IV. A esto ha bría que añadir por lo que a la parte posterior se refiere, que la cerca de la villa, junto con el ramal norte del río Esgueva, impedían un ataque directo. Aunque entre la cerca de Valladolid y los edificios existía un camino de ronda'®, no era difícil obstruirlo impidiendo el paso. Por último, la puerta de entrada a la villa, la de San Pedro, se encontraba en medio de las posesiones de Vivero de forma que podían cerrarla o abrirla a su gusto sin oposición". En septiembre de 1470 Juan de Vivero volvió a mostrar su favor hacia la prin cesa Isabel. Con motivo de la pelea que se originó entre dos cofradías de Valladolid, la de la Trinidad, formada por mercaderes, y la de San Andrés, de escuderos y oficiales, que se cobró dieciséis muertos'^, y que además supuso el aumento de la tensión entre cristianos viejos y conversos. Vivero aprovechó el caos para inten tar ganar la villa para la princesa'^. Don Fernando acudió a Valladolid con hom bres de armas pero ante la inminente llegada de Enrique IV abandonó la villa. El rey hizo su entrada el 25 de septiembre y Juan de Vivero sufrió las consecuen cias por su apoyo a los príncipes. Su palacio le fue confiscado pasando a manos del conde de Benavente, Rodrigo Alonso Pimentel quien se erigió en el repre- " AZCONA, T. de Isabel la Católica. Madrid, 1964, pp. 160 y 163. " ESPEJO, C. Ob. cií., pp. 376-378. "* DOMINGUEZ RODRIGUEZ, A. Aspectos del urbanismo vallisoletano en tomo a 1500: puer tas, arrabales y puentes. Madrid, 1976, p. 8. " Pocos años después, al comienzo del reinado de los Reyes Católicos, el regidor de la villa Fran cisco de León escribía a la Reina diciendo que Juan de Vivero «cerró y ocupó la Puerta de San Pe dro. ..». Cf. RUCQUOl, A. Ob. cit. . p. 75. Cronicón de Valladolid, p. 81. " RUCQUOl, A. Ob. cit. , pp. 182-183. " AZCONA, T. de Ob. cit., p. 164. PALENCIA, A. de Crónica de Enrique IV. (Ed. a cargo de A. Paz y Meliá). Madrid, 1904. Tomo 11. p. 328.
MIGUEL ANGEL ZALAMA sentante de la Corona en la villa desempeñando su cargo con una arbitrariedad y despotismo que le granjearon la antipatía de la población'^. Los continuos abusos cometidos por el conde de Benavente debieron obligarle a fortificar sobremanera su residencia -la de los Viveropara evitar un posible mmin e vecin ano. El cronista de Enrique IV, Alonso de Falencia, relata que le Conde rodeo el edificio con un foso, levantó torres a lo largo de la cerca e incluPedro"^ privado evitando tener que utilizar la de San A 1 u ^"lada reina Isabel a la muerte de Enrique IV, el 18 de marzo ^ j f 3 ia vez que el conde de Benavente abandonaba las casas e uan e ivero . Los Reyes se instalaron en ellas y ordenaron la demoicion ^ as e ensas realizadas por el Conde El decreto que manda derribar 1475'®. Siguiendo un rue go a que consideraba que por causa de la casa fiierte se había producido «grandes males e dannos», dan licencia para que «derribedes e fagades derribar e esa r o as as arreras e casas que se fi syeron derredor de la dicha casa de gerca a gerca. otrosy a torre que se fi so sobre la puerta de Sant Pedro e el baluarte e ca\^ que esta e ante de la dicha puerta, por manera que quede todo llano e que a so ^ agora está la dicha torre quede mocha y syn fuerza ninguna», y mas a e ante se manda derribar «las cavallerisas que agora están a par de la ?erfo e aco^mbrado^ ®ntre la casa e gerca quede logar e ronda, segunt antiguamente El documento aclara que la protección era a base de barreras que impedían a aproximación a la casa principal aprovechando la propia cerca de la villa. Ade mas, se había evantado una torre sobre la puerta de San Pedro que haría imposible e paso por e a, causando serios trastornos a los vecinos tanto del interior de la cerca os que vivían en el arrabal de San Pedro, extramuros de la villa^'. stas e ensas evantadas por el conde de Benavente no serían muy diferentes de as que realizara Juan de Vivero y mandara derribar Enrique IV. Sin embargo, lo que ivero no parece que hiciera y sí el conde de Benavente, fue fortificar la casa RUCQUOI. A. Ob. cU.. p. 183. " FALENCIA, A. de Ob. cit., pp. 328-329 '« Cronicón de Valladolid, p. 90. «Dexó la casa de Valiadolid que era de Juan de Vivero. D. Ro drigo Alonso Pimentel, conde de Benavente, sábado diez y ocho de marzo dos horas antes de medio día, condesa su mujer, e pasó a la casa de Luis de la Serna en la plaza...«. H rt iQ4t r - I Reyes Católicos (Ed. a cargo de Juan Mata Carriazo). Ma drid, 1943. Capitulo XXVII. «... fueron (los Reyes] para la villa de Valladolid, e aposentáronse en la casa de Juan de Vivero, que es junto a la puerta de Cabezón, la cual tenía fortalecida el conde de Bena vente, e mandaron derribar todo lo fuerte de ella». El Cronicón de Valladolid, p. 90, relata una historia diferente pues hace recaer la responsabilidad de la destrucción en los vecinos de Valladolid, quienes movidos por el odio hacia el conde de Benavente comenzarían a desmantelarla al día siguiente de la llegada de los Reyes y sin el consentimiento de éstos. MARTIN GONZALEZ, J. J. La arquitectura doméstica del Renacimiento en Valladolid. Va lladolid, 1948, pp. 104 y 267-268. El documento está transcrito en su totalidad en MARTIN POSTIGO, M. S. Historia del Archivo de la Real Chancillería de Valladolid. Valladolid, 1979, pp. 470-472. DOMINGUEZ RODRIGUEZ, A. Ob. cit. , p. 27.
PALACIO DE LOS VIVERO DE VALLADOLID 283 propiamente dicha. En la orden de demolición expedida por los Reyes Católicos se especifica que «derribedes e desatades la torre fuerte que agora se encomengava a faser con sus cimientos... e más se derriben las almenas e garitas que están fechas en la misma casa e los desvanes de ella...»^^. Aunque se ha supuesto que el edificio estaría fl anqueado por torres en sus cua tro esquinas siguiendo el esquema tradicional de los palacios españoles^^, la do cumentación que poseemos no parece apoyar esta hipótesis^'*. Sólo relata que se había comenzado una y en 1475 apenas si salía de los cimientos. El edificio habita do por el conde de Benavente se había fortificado con almenas y garitas pero care cía de torres, si bien éstas estaban en la puerta de San Pedro y sobre la cerca misma «que se tire el mirador que está sobre la cerca...». La defensa se basaba en las ba rreras, en la cerca de la villa, y en los fosos: que «todas las cavas de alderredor se allanen...»-5. Es de suponer que lo mandado por los Reyes se llevara a efecto a la vez que las casas volvieron a su legítimo propietario, Juan de Vivero, a quien se concedió el título de vizconde de Altamira. Este murió hacia 14872^, heredando el mayo razgo su hijo Alfonso Pérez de Vivero, II vizconde de Altamira. Casado en segun das nupcias con María Manrique de Benavides, fue sospechoso a los ojos de los Reyes de haber dado muerte a su primera esposa, Elvira de Quiñones, lo que supu so que se le enajenara el palacio, que pasó a ser patrimonio de la Corona que lo destinó a aposento a la Audiencia y Chancillería. Alfonso Pérez de Vivero trató infructuosamente que le devolvieran sus posesiones y sólo después de la muerte de la reina Isabel consiguió llegar a un acuerdo con la Corona, de forma que se le perdonaba cualquier posible implicación en la muerte de su primera mujer pa sando las casas de forma definitiva al patrimonio real, a cambio de lo cual el II vizconde de Altamira recibiría dos millones de maravedís^'. La instalación de la Audiencia y Chancillería en el edificio de la familia Vivero debió llevarse a cabo hacia 1490. El I vizconde de Altamira aún vivía en 1487; tres años después ya había heredado su hijo las posesiones^®, y fue a éste, Alfon so Pérez de Vivero, a quien le enajenaron las casas los Reyes Católicos. Por otro lado una fecha próxima a 1490 como momento de la instalación de la institución real se corrobora por el pleito mantenido con la Corona por el III vizconde de Altamira, Juan Pérez de Vivero, fallado en su contra en septiembre de 1514. Este no -- MARTIN POSTIGO, M. S. Ob. cit.. pp. 470-472. MARTIN GONZALEZ, J. J. Monumentos civiles de la ciudad de Valladolid (Catálogo mo numental de la provincia de Valladolid, Xlil). Valladolid, 1976, p. 16. El descubrimiento de una escalera de madera en el ángulo SE parecería indicar la existencia de una torre, sin embargo debe tratarse de la escalera que daba acceso a «la habitación alta o cuarto segundo y para bajar al jardín...» realizada en las reformas llevadas a cabo entre 1754y 1757. Cf. MARTIN POSTIGO. M. S. Ob. cit., p. 616. " MARTIN POSTIGO, M. S. Ob. cit., pp. 470-472. ESPEJO, C. Ob. cit., p. 376. " C. E. de H. «Concierto entre Alfón Pérez de Vivero, II Vizconde de Altamira y D. Femando el Católico y Doña Juana, sobre la cesión de las casas de la Audiencia» Boletín de la Sociedad Castella na de Excursiones, III (1907-1908), pp. 339-341. " ESPEJO, C. Ob. cit., p. 376.
MIGUEL ANGEL ZALAMA estaba de acuerdo con el concierto realizado por su padre por el que cedía el pala cio a cambio de un importe de dos millones de maravedís. Decía que el edificio con la huerta y los anejos valían más del doble y que además no había recibido renta desde su ocupación hacía veinticinco años-^. Desde ese momento y hasta la desaparición como institución la Audiencia y Chancillería permaneció en el edifi cio que construyera el Contador de Juan II después de haber tenido diferentes ubicaciones en Valladolid^'. Por el inventario sabemos que el núcleo principal, el actual palacio, estaba for mado por «dos cuerpos de casas uno nuevo e otro viejo con sus corrales e huertas e bodega con catorce cascos de cubas...», mientras que al otro lado de la calle se habían ido adquiriendo diversos inmuebles y huertas en los que no parece que hu biese realizado ninguna intervención arquitectónica'-. El edificio que hoy se con serva debió ser el que levantó Juan de Vivero hacia 1440, «el cuer¡x) nuevo», mientras que el «viejo» haría referencia a unas primitivas casas situadas cerca de la puerta de San Pedro, sustituidas en el siglo XVI al ampliar la Audiencia y Chancillería. Una portada en arco rebajado daba acceso al zaguán desde el que se pasaba, siguiendo un eje quebrado, a un patio en el que confluían todas las estancias, man teniendo un esquema típico de palacio hispano-musulmán del siglo XV, proyectado hacia el interior y donde predominan los materiales pobres. El patio, similar al del palaeio de Fuensalida en Toledo, como ha observado Martín González, es rectan gular y consta de dos pisos con pórticos en sus cuatro pandas formados por pilares octogonales que apean zapatas de madera; los pilares del piso inferior son de piedra mientras que los de arriba son de ladrillo, aunque estarían enlucidos; los ladrillos tienen forma de medio octógono siguiendo el sistema mudéjar". MARTIN POSTIGO, M. S. Ob. cit., p. 28. A pesar de perder el pleito se le dieron 300.000 maravedís por los intereses. Por diversos motivos, generalmente de salubridad ante el azote de enfermedades a la villa, la Audiencia y Chancillería se ausentó en breves períodos de tiempo de Valladolid. Cf. MARTIN POSTI GO, M. S. Ob. cit. passim. " El primer emplazamiento en Valladolid fue la casa de Fernán Sánchez Tovar, en la calle de los Moros. Cf. ANTOLINEZ DE BURGOS, J. Historia de Valladolid. Valladolid, 1887, p. 117; y AGAPITO REVILLA, J. Las calles de Valladolid. Valladolid. 1937. p. 300. Con posterioridad se ins taló en las casas del Obispo de Palencia en la calle Pedro Barniecos. Cf. MARTIN POSTIGO, M. S. Ob. cit., p. 7. " FRANCO SILVA, A. Ob. cit., pp. 103 y 104. «— Una huerta en la otra fasera de la dicha calle de Sant Pedro enfrente del dicho cuerpo viejo de las dichas casas... — Otras casas que fueron de Alfón Días de Tejadillo junto con la dicha huerta de la una parte e de las otras casas que fueron de (en blanco) que han por linderos las dichas casas... La dicha casa del dicho (en blanco) que ha por linderos las dichas casas que fueron de Alfón Días de Tejadillo e casas de Teresa de Quadros... Otras casas a par de las sobredichas en que agora mora Francisco de Falencia, ayo de Alfón de Bivero, en que solía morar maestre Pedro, pintor... — Otras casas que son en la dicha calle de Sant Pedro que fueron de Alvar García de Santamaría en que agora mora la muger de Pedro Tristán con sus corrales e peso e vergel...». " MARTIN GONZALEZ, J. J. Monumentos civiles..., p. 16. IDEM. «Dos monumentos para el 92: el Palacio de los Vivero y las Casas del Tratado de Tordesillas» Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid, 26 (1991), p. 25.
285 PALACIO DE LOS VIVERO DE VALLADOLID En esencia esto no ha cambiado a pesar de las innumerables intervencitm posteriores^"*. La portada y el patio, junto con el arco de berra ura que une s con el zaguán, no parecen haber sufrido variaciones desde media os e sig o El resto de las estancias incluidas las dos fachadas han sido pro n amen e a er das. Poco después de su construcción la casa adquirió un aspecto e orta eza, p mero bajo Juan de Vivero y luego en manos del conde de Benavente, que auiique no parece que introdujera importantes cambios al edificio en sí, al menos se ici ron garitas e incluso se comenzó una torre. Sin embargo, las mo i icaciones P"" cipales debieron venir con el cambio de cometido del edificio que ejo e ser u residencia familiar para convertirse en la sede de la Audiencia y Bajo los Reyes Católicos ya se produjeron algunas intervenciones e impo cia. Los dos pisos se comunican mediante un excelente ejemplo e esca era tral de dos tramos, con una anchura poco habitual en el siglo X , que no P^^® tener sentido para el uso familiar y sí para una institución que por sus carac cas obligaría al continuo trasiego de personas. Además, los arcos e ambos pisos son de medio punto, destacando el de la planta inferior on e se rn clan elementos de raigambre goticista: columnillas y un extradós conopi , con o propios de nuevo lenguaje renacentista: rosetones y pilastras. A pesar ® comprensión de estos últimos, su aparición hay que fecharla en tomo a , m mentó en que el palacio ya era sede de la Audiencia y Chanci ena. En 1509 el edificio estaba necesitado de reparaciones. Estas debían ser tantes porque el Rey estableció que el dinero de las multós que se pusieran a oidores y otros oficiales se aplicaran a la fábrica con carácter perm^ente . ajo Carlos V se realizaron nuevas intervenciones; en 1535 se encargaba e e as na Isabel ante la ausencia de su esposo y dos años después en el propio Empera or quien destinó 30.000 maravedís para efectuar reparaciones^^. Sin embargo, a ac tuación más importante que conocemos en tiempos de Carlos V fue la eya a a cabo a partir de 1530 en que se sustituyó parte del artesonado de la sala princip y se rehizo el torreón 3^. Las más importantes fueron las de 1627, cuando se rehizo el cuarto del presidente que se a bía hundido, para lo que dio trazas Francisco de Praves; la de 1698 cuando se repararon las estancias de la fachada principal; y la de 1754-1757. Cf. MARTIN POSTIGO, M. S. Ob. cit., pp. 144, 166, y 614-618. Después del traslado de la Audiencia el edificio cayó en el abandono, en 1980 se llevó a cabo una primera campaña de restauración. En la actualidad, 1993, se han terminado las obras de res tauración convirtiéndose las primitivas casas de los Vivero en la sede del Archivo Histórico Provincial. A.G.S. Cámara de Castilla. Cédulas. Libro n.° 16, p. 283 v. Citado con foliación equivocada en J. M. AZCARATE Datos histórico-artísticos de fi nes del siglo XV y principios del XVI. MadridZaragoza, 1982, p. 276. MARTIN POSTIGO, M. de la S. Ob. cit.. p. 28. Por la necesidad de mayor espacio el edificio se amplió por su parte trasera. En 1562 se ter minó una nueva construcción en tomo a un patio —hoy Archivo de Chancillería— siguiendo las trazas de Francisco de Salamanca. En 1675 se comenzó la cárcel de Chancillería según el proyecto de Nicolás Bueno autor también del primitivo archivo. Entre 1884-1885 se levantó en la huerta de las antiguas ca sas de la familia Vivero un Seminario Conciliar. Cf. MARTIN GONZALEZ, J. J. La arquitectura..., pp. 103-105; IDEM Monumentos civiles..., pp. 15-21; MARTIN POSTIGO, M. S. Ob. cit., passim.
286 MIGUEL ANGEL ZALAMA Hechura del artesonado La llamada «sala rica», situada en el primer piso del edificio, al fondo del patio y paralela a la fachada principal, debió ser la pieza donde se celebraría el matrimo nio entre los entonces príncipes Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. De planta rectangular, se cubre con una armadura de madera en forma de artesa invertida con faldones en sus lados menores y dobles tirantes que apoyan sobre canes, todo ello ricamente decorado. En las intervenciones efectuadas entre 1754 y 1757 se mo dificó esta estancia que pasó a ser la «sala del Acuerdo» —hasta ese momento ubi cada en el lado que daba al jardín— redistribuyéndose el espacio Probablemente por su mala conservación la cubierta se ocultó bajo un techo a cielo raso que hizo que se perdiese su memoria hasta que a comienzos del siglo XX se llamó la aten ción sobre su existencia Tanto en la tipología como en la decoración esta cubierta tiene un considerable parecido con la de la estancia principal del palacio de Fuensalida en Toledo. Esta debió labrarse a mediados del siglo XV y algunos detalles como la franja central en negro que recorre los canes también aparecen en Valladolid, en este caso doble. La conexión con el mudejarismo toledano se acentúa al comprobar que la decora ción de cardina que aparece en las puertas laterales del coro de la iglesia del con vento de Santo Domingo el Real realizadas hacia 1457 por Fernando de Saldada''", se repite en la armadura vallisoletana lo que parece indicar no sólo una fecha próxi ma de realización sino también la participación de maestros toledanos. Sobre el friso se repiten escudos pintados en cuyo campo aparecen tres rocas y sobre éstas otras tantas matas de ortigas, armas correspondientes a la familia Vi vero. Esto corrobora que la armadura tuvo que realizarse durante la pertenencia de la casa a este linaje. Sin embargo, estos escudos han sufrido un repinte posterior pues aquí presentan el campo de color rojo mientras que en realidad debería ser de plata*". Por otro lado los escudos de los Vivero se alternan con otros en los que se muestran trece róeles de difícil atribución pero que no parecen corresponder a ninguno de los sucesivos propietarios de la casa ni a sus esposas antes de pasar a la Corona Esta cubierta debió sufrir importantes daños algunos años después lo que obli garía a la sustitución parcial de artesonado. Las obras comenzaron en 1530 pero -* «En la abitación alta se mudó la sala de Acuerdo de donde eslava que era al lado del jardín y Prado de la Magdalena y se puso al lado del norte dando la entrada frente a la escalera principal... En la dicha entrada se dio la de la pieza del anteacuerdo que es de ventidós pies en quadro, a la que sigue el salón que se formó para el Acuerdo con zielo raso y de setenta pies de largo incluyendo en él el oratorio para dezir misa...» Cf. MARTIN POSTIGO, M. S. Ob. di., pp. 614-618. AGAPITO Y REVILLA, J. Guia de Valladotid. Valladolid. 1915. p. 132. MARTINEZ CAVIRO. B. Mudejar toledano. Palacios y conventos. Madrid. 1980. p. 336. ■*' RIQUER. M. de Heráldica castellana en tiempos de los Reves Católicos. Barcelona. 1986. p. 196. AGAPITO Y REVILLA. J. Guía... . p. 133. quiso que fueran de Inés de Guzmán. pero la fa milia Guzmán no tenía estas armas. E.scudü con róeles tenían los Sarmiento, familia de procedencia gallega al igual que los Vivero. Cf. RIQUER. M. de Oh. cit. , p. 147.
PALACIO DE LOS VIVERO DE VALLADOLID 287 aunque poseemos gran número de noticias sobre su hechura no se concreta la parte remodelada. Además, las modificaciones posteriores y la reciente restauración lle vada a cabo en la década de 1980 impiden determinar qué partes se realizaron en tiempos de Carlos V. La decoración con temática vegetal que invade todo el con junto presenta rasgos propios del siglo XV. Sin embargo, también hay otros moti vos ya renacentistas, entre los que destaca la inscripción colocada en el friso extraída de uno de los Salmos de David (s. LXXXIV, v. 11) «IVSTITIA ET PAX OSCVLATE SUNT», que hace clarísima referencia a la dedicación del edificio después de pasar a la Corona y que dado sus caracteres latinos su hechura corresponde al siglo XVI. El 14 de junio de 1530 se comenzó a trabajar en lo que sería una importante reforma del artesonado"*\ A partir de esa fecha se procedió, en primer lugar, a levantar un cobertizo donde trabajar; la considerable inversión en su hechura —se gastaron más de 3.000 maravedís— y el que incluso se le proveyera de tejado, de muestra que la obra iba a ser larga. Los reparos que se hacían necesarios en 1509 no debieron llegar a la estancia principal de la que fuera casa de la familia Vivero y su primitivo artesonado estaría en malas condiciones. Esto parece desprenderse del asiento que el mayordomo de la obra realizó el 14 de septiembre de 1530 cuan do pagó «...a un obrero que sacó la madera que estaba en la sala alta...». Un mes después ya se había concluido la hechura de un paño del artesón y se procedió a subirlo a la sala y a su inmediata colocación; al fi nalizar enero de 1531 se instalaba un segundo paño. Para su hechura se habían comprado quince vigas «grandes» por un importe que varía entre los 6,5 reales y los 8,5 reales. Aunque no se especifica su tamaño, y dado el diferente precio no todas serían iguales, debían tener dimen siones considerables teniendo en cuenta que para la construcción del cobertizo se compraron vigas de 20 pies (5,6 m.) de largo por un importe inferior a tres reales. Pedro de Salamanca, carpintero, aparece como el maestro al frente de la obra en los primeros momentos. El 15 de julio de 1530 cobró por haber trabajado duran te seis días en la hechura de los artesones, a razón de 85 maravedís diarios, y se le anotan pagos sucesivos hasta fi nales de septiembre, lo que parece coincidir con la hechura del primer paño instalado un mes después. Bajo la dirección de Pedro de Salamanca trabajaron otros carpinteros, Francisco de Mellar, Francisco de Sa lamanca y Juan de Palomades. En agosto se contrató a Juan Dáquez, entallador, a quien el primero de noviembre se le terminaba de pagar «por todo lo que labró en los artesones» alcanzando la suma de 1.804 maravedís. El interés por concluir la obra en breve tiempo supuso la contratación de diver sos artífices que trabajaban a destajo. Así, el 20 de octubre se pagaba a Juan Giralte y Juan de Jáquez"^"', entalladores, cantidades a cuenta por «la obra que hacen en Archivo General de Simancas. Casa y Sitios Reales. Legajo 133. (antiguo n." 11). Folio 45. El documento se compone de 37 folios donde se detallan las cuentas de la obra del artesonado y torre. Debido a su extensión, y por las características de esta publicación, no es posible trascribirlo en su tota lidad. Mientras no se apunte lo contrario todos los datos presentados provienen del citado documento. Aunque en la documentación no hay duda en la lectura de Juan Dáquez diferenciado de Juan de Jáquez, lo más probable es que se trate de la misma persona. Con esos apellidos no tenemos noticias de ningún entallador en Valladolid. En Burgos trabajaba en 1557 como entallador en la sillería del coro