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Actuación de enfermería en la atención al paciente diagnosticado con parálisis de Bell

Guerra Pérez, Tania

Abstract

Grado en Enfermería

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Universidad de Valladolid Grado en Enfermería Facultad de Enfermería de Valladolid Curso 2020-2021 Trabajo de Fin de Grado ACTUACIÓN DE ENFERMERÍA EN LA ATENCIÓN AL PACIENTE DIAGNOSTICADO CON PARÁLISIS DE BELL TANIA GUERRA PÉREZ Tutor/a: MARÍA SIMARRO Cotutor/a: Mª JOSÉ ÁLVAREZ MIGUEL 1 AGRADECIMIENTOS A toda mi familia, por su paciencia y su apoyo incondicional. A Carmen, a Ricardo y a mis amigos, por el hombro incansable que han arrimado todo este tiempo. A mi tutora y cotutora, por su disposición y por acompañarme en el camino con su paciencia y ayuda. A todos los profesores y profesionales sanitarios que nos han enseñado con esfuerzo y dedicación, lo bonita que es esta profesión, incluso en plena pandemia mundial. 2 RESUMEN La parálisis de Bell o parálisis facial periférica idiopática se define como una patología neuromuscular con afectación directa del nervio facial, conocido como VII par craneal, la cual se identifica mediante un diagnóstico diferencial por exclusión de otras patologías similares, debido a que se trata de una enfermedad de causa desconocida, que se evidencia por una parálisis facial total de la hemicara homolateral. Un manejo precoz de la situación, reduce significativamente el riesgo de sufrir secuelas. El objetivo de este trabajo es describir el papel de enfermería en el manejo del paciente diagnosticado con parálisis de Bell, identificando las necesidades alteradas del mismo durante el proceso de la enfermedad, y adoptar e identificar aquellas intervenciones enfocadas a mejorar la calidad de vida del paciente. Para ello, se ha desarrollado un marco teórico basado en una revisión bibliográfica y posteriormente se ha elaborado un plan de cuidados estandarizado y de calidad, basado en las 14 necesidades de Virginia Henderson y empleando la taxonomía NANDA, NOC y NIC. La información existente hasta la actualidad, en referencia a la actuación de enfermería en la parálisis de Bell, resulta escasa, dejando pendientes futuras líneas de investigación, ya que los profesionales de enfermería, resultan fundamentales para la consecución de una evolución favorable de dicha patología. Para desarrollar unos cuidados que mejoren la calidad de vida de los pacientes, es imprescindible realizar una valoración completa e individual de los mismos y contar con un plan de cuidados de enfermería que oriente la propia actuación profesional. PALABRAS CLAVE: parálisis de Bell, enfermería, plan de cuidados, nervio facial. 3 ABSTRACT Bell's palsy or idiopathic peripheral facial palsy is defined as a neuromuscular pathology with direct involvement of the facial nerve, known as VII cranial nerve, which is identified through a differential diagnosis by exclusion of other similar pathologies, because it is a disease of unknown cause, which is evidenced by a total facial paralysis of the homolateral hemiface early management of the situation significantly reduces the risk of sequelae. The aim of this study is to describe the role of nursing in the management of the patient diagnosed with Bell's palsy, identifying the altered needs of the patient during the process of the disease, and to adopt and identify those interventions focused on improving the patient's quality of life. To get this goal, a literature review and subsequently a standardized and quality care plan has been elaborated, based on the 14 needs of Virginia Henderson and using the NANDA, NOC and NIC taxonomy. The existing information to date, in reference to nursing action in Bell's palsy, is little, leaving future lines of research, since nursing professionals are essential in relation to the correct evolution of the pathology. In order to develop care that improves the quality of life of these patients, it is essential to carry out a complete and individual assessment of them and to have a nursing care plan that guides the professional action. KEYWORDS: Bell’s palsy, nursing, care plan, facial nerve. 4 ÍNDICE DE CONTENIDOS INTRODUCCIÓN Y JUSTIFICACIÓN ................................................................ 6 OBJETIVOS ....................................................................................................... 9 OBJETIVO PRINCIPAL ............................................................................ 9 OBJETIVOS ESPECÍFICOS .................................................................... 9 METODOLOGÍA .............................................................................................. 10 RESULTADOS ................................................................................................. 13 A. DESARROLLO DEL TEMA ............................................................... 13 ANATOMÍA FUNCIONAL DEL NERVIO FACIAL ...................... 13 ETIOLOGÍA Y DIAGNÓSTICO DE LA PARÁLISIS DE BELL ... 15 SINTOMATOLOGÍA CLÍNICA ..................................................... 19 TRATAMIENTO .......................................................................... 20 PRONÓSTICO ........................................................................... 22 B. PLAN DE CUIDADOS ....................................................................... 23 VALORACIÓN DE LAS 14 NECESIDADES DE VIRGINIA HENDERSON ............................................................................. 23 PLAN DE CUIDADOS DE ENFERMERÍA ................................. 26 DISCUSIÓN ..................................................................................................... 30 CONCLUSIONES ............................................................................................ 32 BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................... 33 5 ÍNDICE DE FIGURAS Figura 1.Comparativa parálisis de Bell. .............................................................. 6 Figura 2. Recuperación espontánea PFI. ........................................................... 7 Figura 3. Recuperación espontánea PFC. ......................................................... 7 Figura 4. Factores de riesgo de la parálisis de Bell. ........................................... 8 Figura 5.Diagrama de flujo para Dialnet. .......................................................... 11 Figura 6. Diagrama de flujo para Google Scholar. ........................................... 11 Figura 7. Diagrama de flujo para PubMed. ....................................................... 12 Figura 8. Recorrido lateral del VII par craneal. ................................................. 13 Figura 9. Estructuras anatómicas inervadas por el nervio facial. ..................... 14 Figura 10. Comparación parálisis facial periférica y central. ............................ 17 ÍNDICE DE TABLAS Tabla 1. Causas para el diagnóstico diferencial de la parálisis de Bell. ........... 15 Tabla 2. Escala de House-Brackmann. ............................................................ 18 Tabla 3. Indicaciones de ingreso hospitalario................................................... 18 Tabla 4. Cálculo de medicación paciente 75 kg. .............................................. 21 6 INTRODUCCIÓN Y JUSTIFICACIÓN La primera publicación científico-médica que hizo referencia a la parálisis de Bell apareció en el siglo XVIII. Es en 1798, cuando Nikolaus Friedrich, anatomopatólogo y neurólogo alemán, publica sus investigaciones acerca de tres pacientes con este tipo de parálisis. En 1821, Charles Bell, cirujano y fisiólogo escocés, presentó su descubrimiento del séptimo par craneal y su rol en la inervación de los músculos faciales. Finalmente, en 1829, describió por primera vez una serie de casos asociados a un síndrome que consistía en una parálisis facial como consecuencia de un trauma directo o de la infección e inflamación del mismo nervio. Tras dicho hallazgo su apellido fue asociado con la parálisis facial aguda idiopática, conocida como parálisis de Bell (1, 4, 5). La parálisis de Bell se define como una parálisis facial periférica idiopática la cual consiste en una mononeuropatía ocasionada por un trastorno que afecta al nervio facial, también conocido como séptimo (VII) par craneal (no asociada a ningún otro nervio o par), el cual ocasiona una hemiparesia facial de la parte superior e inferior del rostro, lo que provoca una pérdida de la capacidad de contracción de ciertos músculos de la cara, la cual se reconoce fácilmente por provocar en el lado afectado una atonía muscular y, en el lado sano, una contracción exagerada, ocasionando así una asimetría facial en el paciente (10,11). Esta parálisis se puede clasificar como completa o parcial y presentarse de forma unilateral (4), teniendo consecuencias psicológicas y funcionales en el paciente. Figura 1.Comparativa parálisis de Bell. Fuente: figura extraída de referencia (8). La parálisis de Bell (PB) es una complicación clínica relativamente frecuente (11). Su incidencia anual varía entre 30 a 40 pacientes por cada 100.000 habitantes en la población general. No existe una predilección racial o geográfica; tampoco se ha descrito una marcada diferencia en cuanto a género, ya que poseen 7 ambos una prevalencia similar (9,10). Sin embargo, es importante destacar ciertos grupos concretos de población, los cuales tienen una mayor predisposición a padecer parálisis de Bell, como es el caso de las mujeres embarazadas, que poseen un riesgo tres veces mayor a padecerla, especialmente durante el tercer trimestre de embarazo y en el postparto inmediato. También es más frecuente en algunos grupos de edad; de hecho, su aparición muestra un pico frecuente en edades entre los 20 a los 29 años y entre los 50 a los 59 años, siendo inusual antes de los 6 y después de los 60 años de edad. Las mujeres en edad reproductiva presentan un leve aumento de casos en comparación con los varones, sin alguna diferencia marcada en los demás rangos de edad (9,10). La resolución espontánea completa es aproximadamente del 70% entre los 2 y 6 primeros meses en pacientes con parálisis facial completa, aunque esta recuperación en algunos casos se extienda hasta después de los 9 meses o incluso más, y hasta un 94 % en aquellos que posean una parálisis facial incompleta (9). Aquellos pacientes que muestran signos de recuperación en un tiempo mínimo de 3 semanas, tienen un mejor pronóstico a la hora de conseguir la recuperación completa (13). Figura 2. Recuperación espontánea PFI. Figura 3. Recuperación espontánea PFC. Fuente: elaboración propia a partir de la referencia (9). Cabe destacar que existe entre un 8 y un 12% de incidencia de recurrencia (12), de los cuales un 36% experimenta dicha parálisis en el mismo lado de la cara (13). A nivel general existe un consenso, en el que se establece que cuanto más joven es el paciente, mayor será la tasa de recuperación, la cual ronda el 87% en los grupos más jóvenes de edad (7,9). 30% 70% 2°- 6° MES PARÁLISIS FACIAL COMPLETA (PFC) R. completa No R. completa 94 % 6% 2°-6° MES PARÁLISIS FACIAL INCOMPLETA (PFI) R. completa No R. completa 8 Haciendo referencia al tratamiento, diferentes ensayos clínicos aleatorizados y metaanálisis demostraron que el tratar esta patología con corticoides dentro de las 72 horas posteriores al inicio de la sintomatología, mejora significativamente la probabilidad de recuperación completa (7,9). Tanto es así, que diversos estudios han demostrado que el 83% de los pacientes tratados con corticoides recuperan la función del nervio facial a los 3 meses en comparación con un porcentaje del 63% de ellos, que recibieron placebo (7,9). Al tratarse de una patología de causa desconocida, se debe realizar su diagnóstico tras la exclusión de otras patologías similares. Es importante actuar con la mayor brevedad posible, ya que un manejo precoz de la situación, reduce significativamente el riesgo de sufrir secuelas. Es importante destacar que ni el diagnóstico ni el tratamiento de dicha enfermedad son de fácil establecimiento clínico (9). Figura 4. Factores de riesgo de la parálisis de Bell. Fuente: elaboración propia a partir de la referencia (28). Por todo lo anterior, es importante estudiar toda la evidencia científica existente acerca de la parálisis de Bell. Es uno de los desórdenes neurológicos más comunes y la principal causa de parálisis facial (4). Llama la atención la falta de información relativa al papel de enfermería en la identificación precoz de la sintomatología y en los cuidados de la parálisis de Bell. Por ello, es importante diseñar un plan de cuidados dirigido a los pacientes que posean dicha patología, con el fin de satisfacer las necesidades alteradas y proporcionarles unos cuidados adaptados, que mejoren así su calidad de vida (29). DIABETES (5-10% ) PRECLAMPSIA OBESIDAD HIPERTENSIÓN EMBARAZO FACTORES DE RIESGO 15 glándulas sublingual y submandibular, es decir, también lleva fibras parasimpáticas secretoras para estas glándulas. ETIOLOGÍA Y DIAGNÓSTICO DE LA PARÁLISIS DE BELL Las causas de parálisis facial son múltiples y han sido clasificadas de diferentes maneras, pudiendo dividirlas en congénitas o adquiridas. Dentro de las adquiridas se encuentran las traumáticas, las infecciosas, las neoplásicas, las metabólicas, las neurológicas y las autoinmunes, entre otras. (25). Cuando la parálisis facial no tiene una causa aparente se la conoce como parálisis facial primaria o idiopática, parálisis de Bell, estableciendo así un diagnóstico por exclusión, mientras que al tener una causa detectable, se la conoce como parálisis secundaria. Tabla 1. Causas para el diagnóstico diferencial de la parálisis de Bell. Fuente: elaboración propia a partir de las referencias (10,34). CAUSAS DE PARÁLISIS FACIAL CONDICIÓN/CARÁCTERÍSTICA CONGÉNITA Higroma quístico Quiste branquial Síndrome de Moebius ADQUIRIDA TRAUMÁTICAS Fracturas craneales Cirugía de la glándula parótida Cirugía de la mastoides. INFECCIOSAS Virus Influenza Virus Epstein-Barré Virus Coxsakie VIH Virus Herpes Simple y Zoster Parottiditis Enfemedad de Kawasaki Enfermedad de Lyme Syphilis 16 Mycoplasma Poliomielitis Mastoiditis Meningitis HTLV-1 Encefalitis del tallo encefálico Otitis externa Tuberculosis METABÓLICAS Diabetes mellitus Porfiria aguda NEOPLÁSICAS Leucemia aguda Neurinoma del acústico Colesteatoma Neoplasias parotídeas NEUROLÓGICAS Esclerosis múltiple Parálisis bulbar y pseudobulbar Enfermedad de Parkinson AUTOINMUNES Sarcoidosis Amiloidosis OTROS Síndrome de Guillain-Barré Post-inmunización Intoxicación plúmbica IDIOPÁTICA PARÁLISIS DE BELL El diagnóstico de la parálisis de Bell es principalmente clínico. A nivel médico se debe realizar una completa anamnesis del paciente estudiando toda la historia clínica que este abarca e investigar el tiempo de inicio de los síntomas (9). El primer paso en el diagnóstico es determinar si la debilidad facial es debido a un problema en el sistema nervioso central (lesiones de neuronas motoras superiores) caracterizado por la debilidad de la mitad inferior facial unilateral, o a uno en el sistema nervioso periférico, en la que existe una parálisis facial total de la hemicara homolateral (lesiones de las neuronas motoras inferiores) (25). Esto se realiza mediante el método de observación. 17 Para estudiar la sintomatología de esta parálisis se realiza un examen físico en el que se valoran los movimientos faciales que dan respuesta a las órdenes dadas. Se evalúa la presencia del fenómeno de Bell, signo que se identifica mediante el movimiento ocular hacia arriba y hacia fuera, debido a la contracción del recto superior, cuando los pacientes desean cerrar el ojo, dejando a la vista la esclerótica. Está presente en el 75% de los casos (9,20). Seguidamente, se le indica al paciente elevar la frente, fruncir el ceño y los labios, mostrar los dientes y tensar los tejidos blandos del cuello evaluando la funcionalidad del nervio (9). Figura 10. Comparación parálisis facial periférica y central. Fuente: figura extraída de referencia (28). Son muchos los sistemas de clasificación propuestos para valorar presentación y el progreso objetivo de la enfermedad. La escala más usada y reconocida a nivel mundial es la de HouseBrackmann (32). 18 Tabla 2. Escala de House-Brackmann. Fuente: elaboración propia a partir de la referencia (32). Escala de gradación de la función muscular facial (House Brackmann) Grado I. Función normal en todos los territorios. Grado II. Disfunción leve. Ligera o leve debilidad de la musculatura, apreciable tan sólo en la inspección meticulosa. En reposo simetría normal. No sincinesias, ni contracturas, ni espasmos faciales. Grado III. Disfunción moderada. Diferencia clara entre ambos lados sin ser desfigurante. Incompetencia para el cierra palpebral completo; hay movimiento en región frontal, asimetría de la comisura bucal en movimientos máximos. En reposo, simetría y tono normal. Grado IV. Disfunción moderada-grave. Debilidad o asimetría desfiguradora. En reposo simetría y tono normal. No hay movimiento de región frontal; imposibilidad para cerrar el ojo totalmente. Sincinesias. Espasmo facial. Grado V. Disfunción grave. Tan sólo ligera actividad motora perceptible. En reposo, asimetría. Grado VI. Parálisis total. No hay movimiento facial. Pérdida total del tono. Tabla 3. Indicaciones de ingreso hospitalario. Fuente: tabla extraída de referencia (29). Indicaciones de ingreso / derivación hospitalaria Derivación urgente Parálisis facial central Parálisis facial secundaria Pérdida de agudeza visual Afectación bilateral Derivación programada - Parálisis de Bell o Progresión de la parálisis (más de 3 semanas). o No mejoría de la función del nervio facial (3-4 meses). o Recurrencia o recaída. o Secuelas como sincinesias. 19 SINTOMATOLOGÍA CLÍNICA Los signos y síntomas de la parálisis de Bell dependen del lugar de la lesión en que se ve afectado el nervio facial. Dichas manifestaciones clínicas se originan por un compromiso de la contractilidad muscular, que llevan a ocasionar una debilidad progresiva en la musculatura y una pérdida de sensibilidad en una hemicara con una afectación nerviosa completa o incompleta, lo que provoca una asimetría facial (9,20). El comienzo de la clínica suele ser brusco, alcanzando la máxima intensidad durante las primeras 48 a 72 horas (18). A continuación, se enumeran los síntomas más frecuentes (21):  Los pliegues y arrugas de la hemicara se encuentran ausentes o indefinidos.  El párpado superior e inferior, las mejillas y la comisura de la boca se observan desplomados, lo que ocasionará una importante dificultad para llevar a cabo expresiones faciales, como cerrar el ojo o sonreír.  Se presenta un incremento en la sensibilidad a los cambios de temperatura y una alteración en la secreción salival (sialorrea) y lagrimal tanto por exceso (epífora o rebosamiento) como por defecto (xeroftalmia o sequedad ocular).  Cefalea.  Pérdida del sentido del gusto.  Incluye problemas visuales como consecuencia del trastorno de movilidad o cierre palpebral, tales como visión borrosa o incompleta o la existencia de una exposición de la córnea a causa de la dificultad para cerrar los ojos; así como, pérdida del reflejo de parpadeo (20,26).  Otra de las alteraciones importantes se presenta en la audición; la hiperacusia, la cual se define como un aumento de la sensibilidad a los sonidos, los cuales son percibidos como insoportables, fuertes y/o dolorosos. Cuando el paciente realiza determinadas acciones, se comprobará en mayor medida la asimetría provocada por la parálisis. Dentro de estas se incluyen:  Las arrugas horizontales de la frente cuando se levantan las cejas. 20  Fruncir el ceño.  Arrugar la nariz.  Presionar los labios y soplar con la boca abierta. También incluye la realización de silbidos, para la comprobación de la función nerviosa motora alterada.  Sonreír y hablar (en ocasiones la voz produce sonidos nasales).  Ingerir líquidos, los cuales pueden desbordarse, y alimentos sólidos, que normalmente se acumulan entre las encías y el mentón. Debido a la falta de sensibilidad y tono muscular, se puede morder la pared de la mejilla al masticar (20). Hay que destacar el componente emocional del paciente que posee la parálisis de Bell debido al cambio de configuración anatómico - facial que esta conlleva. Puede resultar complicado asumir dicho cambio, por lo que se pueden desarrollar ciertas patologías psicológicas, las cuales se deben tener en cuenta. TRATAMIENTO La mayoría de las parálisis faciales son transitorias y parciales, por lo que, siempre que el cuidado general del ojo se realice mediante la aplicación de lágrimas artificiales y oclusión nocturna, no será necesario realizar el control ocular. La valoración oftalmológica es recomendable en las parálisis faciales completas y definitivas, lo que no quiere decir que se deba abandonar el cuidado del ojo en las primeras, ya que es el aspecto más importante en una parálisis facial debido a las consecuencias que se derivan de una mala protección ocular (20,22). La queratopatía por exposición es una de las complicaciones más frecuentes cuando los pacientes con parálisis facial llegan al oftalmólogo. Al margen de los cuidados del ojo, el tratamiento de la parálisis de Bell se basa en el uso de corticoides, existiendo 2 pautas de tratamiento avaladas en los últimos documentos de consenso: prednisona (Dacortín®) 50 mg durante 10 días o prednisolona 60 mg durante 5 días. Pauta descendente de 10 mg/día durante los 5 días siguientes, empezando el tratamiento en las primeras 72 h desde el inicio de la parálisis (22). También existe la posibilidad de valorar el adicionar 21 medicamentos antivirales por estudios recientes que avalan la posibilidad de una etiología viral por el herpes simple en los episodios agudos severos (9). Tabla 4. Cálculo de medicación paciente 75 kg. Fuente: tabla extraída de referencia (26). EJEMPLO DE PAUTA DE CORTICOIDES DÍAS DE TRATAMIENTO PREDNISONA (30mg) Del 1º al 5º 2 + 1/2 comprimidos (75 mg) 6º 2 + 1/3 comprimidos (70 mg) 7º 2 comprimidos (60 mg) 8º 1 + 2/3 comprimidos (50mg) 9º 1 + 1/3 comprimidos (40 mg) 10º 1 comprimido (30 mg) 11º 2/3 comprimidos (20 mg) 12º 1/3 comprimidos (10 mg) *En un envase de medicación de prednisona se incluyen 30 comprimidos. Existen presentaciones de 30 mg en las que en un lado del comprimido existe una marca para dividirlo por la mitad (15-15) y en el otro lado existe otra marca para dividirlo en tercios (10-10-10), con la única función de establecer dosis exactas (26). En la práctica clínica, una pauta sencilla consiste en utilizar prednisona ajustada a 1 mg/kg/día durante 5 días con reducción progresiva de 10 mg/día los días sucesivos hasta llegar a cero, aunque otros autores recomiendan utilizar prednisona de 50 mg durante 5 días y una pauta descendente los siguientes 5 días. Se recomienda añadir protección gástrica durante el tratamiento con corticoides. Estos deben prescribirse con precaución en pacientes con antecedentes médicos de diabetes mellitus, úlcera gástrica o duodenal, hipertensión arterial mal controlada, insuficiencia renal, enfermedad hepática, glaucoma, embarazo, traumatismo craneal reciente o enfermedad psiquiátrica (20,22). La mayoría de los casos de parálisis de Bell en el embarazo se dan durante el tercer trimestre o en la primera semana tras el parto y, en general, el pronóstico es peor que en mujeres no embarazadas. El tratamiento de elección son los corticoides en las pautas descritas previamente. Si bien durante el tercer trimestre de embarazo pueden utilizarse corticoides de forma segura, para 22 minimizar riesgos para el feto se recomienda utilizar prednisolona o metilprednisolona, ya que atraviesan la barrera placentaria en menor medida. La utilización de antivirales, en este grupo de población es controvertida y se debe valorar la relación riesgo-beneficio teniendo en cuenta la posibilidad de infección por herpes zóster. En cualquier caso, es recomendable acudir a la consulta a ginecología (22,23). Por otra parte, es importante destacar que en la infancia la parálisis de Bell tiene mejor pronóstico que en los adultos, se recomienda tratamiento con prednisolona 1 mg/kg/día, 10 días, comenzando en las primeras 72 h. Si se sospecha infección por herpes zóster, se debe valorar la relación riesgo-beneficio de la utilización de antivirales, ya que su uso es controvertido y en la actualidad no se recomienda de forma rutinaria en la parálisis de Bell (22). No se han encontrado pruebas sólidas de un beneficio significativo de la terapia combinada de corticosteroides y antivirales sobre los corticosteroides solos. Sin embargo, algunos autores señalan que se debe tener en cuenta cualquier beneficio potencial de la terapia combinada de corticosteroides y antivirales (23). Otras terapias incluyen el oxígeno hiperbárico, el cual puede reducir el tiempo de recuperación y aumentar la proporción de personas que se recuperan por completo en comparación con los corticosteroides. Sin embargo, la evidencia de esto es débil y proviene de un pequeño ensayo clínico aleatorio (23). El reentrenamiento facial puede mejorar la recuperación de las puntuaciones de la función motora facial, incluida la rigidez y la movilidad de los labios, y puede reducir el riesgo de sinquinesia motora en la parálisis de Bell, pero la evidencia es demasiado débil para sacar conclusiones confiables (23). PRONÓSTICO El pronóstico de recuperación aumenta en función del tratamiento oportuno. En general, la parálisis de Bell tiene un pronóstico bueno en ausencia de tratamiento. La mejoría clínica, ocurre dentro de las 3 semanas desde el inicio en el 85% de las personas y dentro de los 2 a 6 meses en el 15% restante. Las personas que no muestran signos de mejoría a las 3 semanas pueden haber 23 sufrido una degeneración grave del nervio facial, o pueden padecer otra patología que requiera para su diagnóstico exámenes o investigaciones especializadas, como tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética. En general, el 71% de las personas experimentará una recuperación completa en la función de los músculos faciales; en concreto el 61% de las personas con parálisis completa, y el 94% de las personas con parálisis parcial). El 29% restante tendrá debilidad muscular facial residual de leve a grave y permanente, el 17% contractura y el 16% espasmo hemifacial o sincinesia. La recuperación incompleta de la expresión facial tiene un impacto a largo plazo en la calidad de vida y la autoestima. El pronóstico para los niños con parálisis de Bell es generalmente mejor, con una alta tasa (> 90%) de recuperación espontánea, en parte debido a la mayor frecuencia de paresia. Sin embargo, los niños con parálisis tienen debilidad permanente de los músculos faciales con tanta frecuencia como los adultos (20). B. PLAN DE CUIDADOS VALORACIÓN DE LAS 14 NECESIDADES DE VIRGINIA HENDERSON El modelo de Virginia Henderson determina que existen 14 necesidades básicas en el ser humano que deben estar cubiertas para que un individuo mantenga un óptimo estado de salud. Dichas necesidades son las siguientes: respiración, alimentación, eliminación, movilidad, reposo/sueño vestirse, temperatura, higiene/piel, evitar peligros/seguridad, comunicación, creencias/valores, trabajar/realizarse, recrearse y aprender. Necesidad 1. Respirar normalmente: no alterada. Necesidad 2. Comer y beber de forma adecuada: alterada. En un paciente con parálisis de Bell, en el que la clínica referente a esta necesidad, se manifiesta mediante la dificultad mecánica de la ingestión de los nutrientes, debido a una clara caída en la comisura de la boca, así como una pérdida de la acción motora de ambos maxilares. Además, debemos añadir, la afectación de la mucosa lingual y la inactividad de las glándulas sublingual y submandibular. 24 Necesidad 3. Eliminar los desechos corporales: no alterada. Necesidad 4. Moverse y mantener una postura adecuada: no alterada. Necesidad 5. Dormir y descansar: alterada. Un paciente con parálisis de Bell presenta dificultad para descansar y alcanzar un correcto hábito en lo que se refiere al patrón del sueño, debido a la sintomatología asociada a la enfermedad, destacando la imposibilidad de que se produzca el cierre palpebral por acción del propio paciente. Además, la pérdida de sensibilidad y de tono muscular en el lado afectado, hace que el paciente no tenga la suficiente seguridad para apoyar ese mismo lado, sobre la almohada a la hora de conciliar el sueño, por lo que la incomodidad de tener la misma postura durante toda la noche dificulta también la satisfacción de esta necesidad. Necesidad 6. (Des) vestirse /elegir ropas adecuadas: no alterada. Necesidad 7. Mantener la temperatura corporal dentro del rango: no alterada. Necesidad 8. Correcta higiene corporal e integridad de la piel: alterada. Debido a la afectación de las fibras parasimpáticas del nervio facial que alcanzan la glándula sublingual y submandibular, el paciente es susceptible de sufrir molestias o lesiones de la mucosa oral a causa de una reducción en la cantidad de saliva que hidrata la mucosa. Necesidad 9. Evitar los peligros del entorno/seguridad: alterada. Esta patología se ve asociada a riesgos tanto físicos como psicológicos. Necesidad 10. Comunicarse con los demás: alterada. La pérdida motora de los músculos de la mímica de la cara (como pueden ser el orbicular de los labios o el buccinador) dificulta la movilidad de la boca a la hora de comunicarse con los demás, resultando difícil el habla, que la mayoría de las veces adquiere un tono nasal, y la vocalización. Necesidad 11. Actuar de acuerdo a propias creencias/ valores: no alterada. Necesidad 12. Trabajar para sentirse realizado: alterada. 31 puesta en marcha de nuevos y actualizados estudios que traten el manejo enfermero de aquellas necesidades que se vean alteradas sería conveniente, debido a la escasa existencia de los mismos. 32 CONCLUSIONES A partir de los objetivos planteados, las conclusiones que se pueden extraer son las siguientes:  Es importante conocer y analizar la anatomía funcional del nervio facial o VII par craneal para comprender la sintomatología asociada a la parálisis de Bell.  La parálisis de Bell es una patología de causa desconocida cuyo diagnóstico es clínico, por exclusión de otras patologías similares. Este debe realizarse con la mayor brevedad posible, ya que un manejo precoz de la situación reduce significativamente el riesgo de sufrir secuelas y favorece una buena recuperación.  El plan de cuidados estándar de enfermería de un paciente con parálisis de Bell se encuentra enfocado a una mejora de la calidad de vida del mismo durante todo el proceso de esta enfermedad, favoreciendo la identificación precoz de los síntomas mediante una valoración de calidad e individualizada, y asegurando así, un mejor pronóstico en su recuperación. Esta propuesta permite unificar los criterios de actuación y abordar esta patología de una manera integral.  Por último, destacar la falta de estudios que incluyen la función de enfermería dentro de esta patología, la parálisis de Bell, con vista a futuras líneas de investigación necesarias para visibilizar la acción de dicha profesión. 33 BIBLIOGRAFÍA 1. Ferreira-Penêda J, Robles R, Gomes-Pinto I, Valente P, Barros-Lima N, Condé A. 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