Procesos colectivos y empoderamiento femenino en el medio rural. Estudio de casos de iniciativas asociativas y productivas en CyL
Abstract
Departamento de Psicología
Full text
Facultad de Educación y Trabajo Social Máster de Investigación Aplicada a la Educación Trabajo Fin de Máster Procesos colectivos y empoderamiento femenino en el medio rural. Estudio de casos de iniciativas asociativas y productivas en CyL Presentado por: Irene Diez Miguel Directora: Fátima Cruz Souza Valladolid, septiembre de 2020
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3 RESUMEN / ABSTRACT El presente trabajo de investigación se centra en los procesos de empoderamiento colectivo que experimentan las mujeres en las iniciativas colectivas asociativas y/o productivas en el medio rural de Castilla y León. Se trata de analizar en qué medida la participación en dichas iniciáticas forma parte de un proceso efectivo de cambio en sus vidas cotidianas e identificar a las mujeres como sujetos activos de acción y motores de cambio ante los mandatos de género tradicionales, que todavía persisten en las sociedades actuales, profundizando en la perspectiva de género como herramienta clave de transformación social. Para ello se realizan entrevistas en profundidad a 11 mujeres que lideran iniciativas colectivas de diferentes territorios de Castilla y León. A través de las entrevistas se recoge el discurso de las mujeres que describe de manera específica la participación y el compromiso de estas con las diferentes iniciativas. Los datos narrativos obtenidos se contrastan a través de un cuestionario aplicado a una muestra de mujeres que participan en dichas iniciativas. Los resultados muestran que los procesos de participación colectivos son un fuerte motor para el empoderamiento de las mujeres, y, a pesar de que algunos de los mandatos de género siguen muy presentes, gracias a las iniciativas colectivas se consigue deconstruir el rol de la mujer en el medio rural además de potenciar un desarrollo sostenible en los territorios que habitan. Palabras clave: mujer rural, empoderamiento colectivo, desarrollo rural, sostenibilidad, género, feminismo, colectivización, asociacionismo, iniciativas productivas. This research focus on the processes of collective empowerment experienced by women in associative and / or productive collective initiatives at the rural environment of Castilla y León. The aim is to analyze how the engagement and participation of women in these initiatives can improve an effective process of change in their daily lives. The research also pursues to identify women as subjects of action and drivers of change in the face of traditional gender mandates that still persist in present societies. Furthermore, gender perspective is analyzed as a key tool for social transformation. In-depth interviews were carried out with 11 women from different territories of Castilla y León who lead collective initiatives. Through in-depth interviews narrative data about women’s participation in and commitment with the different initiatives were specifically gathered. These data had been triangulated using a questionnaire in a sample of women who participate in the initiatives. The results evidence that collective participation processes are a strong driver for the empowerment of women. And, despite of the fact that some traditional gender mandates are still present, thanks to collective initiatives, it is possible to deconstruct the role of women in rural areas in addition to promoting sustainable development in the territories they inhabit. Keywords: rural woman, collective empowerment, rural development, sustainability, gender, feminism, collectivization, associationism, productive initiatives.
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5 A las mujeres que día a día me siguen inspirando con sus textos, sus canciones, su arte, sus acciones. A las mujeres con las que sigo caminando, aprendiendo juntas. A las mujeres que todavía ven horizontes donde otros dibujan fronteras.
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7 ÍNDICE I. INTRODUCCIÓN ………………………………………..…………..… Pág. 11 II. MARCO TEÓRICO …………….…………………………..……….….. Pág. 13 I. Contextualización: El medio rural en Castilla y León II. Mujeres y sostenibilidad III. Perspectiva de género y feminismo en las políticas y programas de desarrollo rural IV. El enfoque teórico de la acción colectiva V. Empoderamiento femenino en el medio rural: de la acción individual a las iniciativas colectivas VI. Iniciativas asociativas y productivas como motores del empoderamiento colectivo III. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA Y OBJETO DE ESTUDIO ………………………………………..….…. Pág. 39 IV. PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN …………………………………. Pág. 41 V. OBJETIVOS ……………………………………………………..........… Pág. 43 VI. METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN ………………...……..… Pág. 45 I. Diseño transformativo secuencial (DITRAS) II. Estudio de casos múltiple III. Participantes en la investigación IV. Instrumentos de recogida de datos V. Proceso y procedimientos de recogida de datos VI. Análisis, sistematización e interpretación de datos VII. RESULTADOS Y DISCUSIÓN …………………………………...…… Pág. 65 I. Empoderamiento y colectivización II. Las dimensiones del empoderamiento VIII. CONCLUSIONES .……………………………………………...………. Pág. 77 IX. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ………………………………….. Pág. 79 X. ANEXOS ………………………………...……………………………… Pág. 85
8 ÍNDICE DE TABLAS 1. Tasa de variación de habitantes 1998 – 2018……………………………. Pág. 14 2. Migraciones de población……………………………………………….. Pág. 16 3. Movimientos sociales como solución a los problemas sociales…………. Pág. 25 4. Dimensiones del empoderamiento………………………………………. Pág. 30 5. Tipos de asociaciones……………………………………………….…… Pág. 35 6. Categorías e indicadores del empoderamiento…………………………... Pág. 62
9 ÍNDICE DE FIGURAS 1. Provincias que ganaron y perdieron población entre 2917 y 2019……… Pág. 13 2. Municipios que ganaron y perdieron población entre 2017 y 2019……... Pág. 14 3. Densidad de población en Castilla y León………………………………. Pág. 15 4. Localidades con mayor y menor densidad de población en CyL………... Pág. 15 5. Círculo vicioso de la despoblación………………………………………. Pág. 17 6. Dimensiones de la sostenibilidad………………………………………... Pág. 18 7. Componentes de la acción colectiva…………………………………….. Pág. 24 8. Modelo de empoderamiento de Rowlands………………………………. Pág. 29 9. Perspectiva de género e iniciativas asociativas y productivas…………… Pág. 34 10. Procesos de los diseños mixtos secuenciales…………………………….. Pág. 47 11. Esquema de diseño método DITRAS……………………………………. Pág. 48 12. Proceso de la investigación……………………………………………… Pág. 48 13. Estudio de caso…………………………………………………………... Pág. 50 14. Participantes de la investigación………………………………………... Pág. 51 15. Rangos de edad de las participantes……………………………………... Pág. 52 16. Situación familiar de las participantes…………………………………… Pág. 52 17. Elementos de la entrevista focalizada…………………………….…….... Pág. 58 18. Dimensiones del empoderamiento.…………………………………….… Pág. 61 19. Participación de las mujeres …………………………………………...... Pág. 65
16 Tabla 2: Migraciones de población (Fuente: www.epdata.es) Y lo que en la década de los años 50 comenzó como un éxodo rural en busca de oportunidades laborales se ha ido perfilando con el paso de los años y “se ha visto incrementado por la falta de proyecto de vida rural de la población joven y especialmente femenina, que se ve agravada por la falta de salidas laborales y la prácticamente nula cultura empresarial” (Paniagua, 2013: 166) y, como apuntan Camarero & Sampedro (2019), generando un desequilibrio selectivo por sexo, emigrando un mayor número de mujeres jóvenes. Además, hay que añadir una cuestión estructural y patriarcal que ha influido en que durante décadas se hayan repetido una serie de estrategias familiares generando un mismo patrón: hijos preparados para heredar las tareas del campo y la modernización de los negocios familiares e hijas enviadas a la ciudad como señal de estatus, ascenso o búsqueda de cualificación profesional (Diez, 2018). Las madres han proyectado en sus hijas sus propias aspiraciones de tener otros estilos de vida, priorizando los estudios de éstas a su posible aportación a la actividad productiva familiar (Cruz, 2012), dejando unas áreas rurales, además de envejecidas, masculinizadas. Por ello, se hace necesario hablar de un éxodo rural con marcado carácter femenino. La masiva colonización económica de nuestro imaginario hace que se busquen explicaciones economicistas a un proceso migratorio que es claramente una respuesta diferenciada marcada por la condición de género (Cruz, 2012), relacionando también las migraciones interiores con el concepto de ruptura generacional 3 dónde las jóvenes rurales buscan, mediante diferentes estrategias, el abandono de la sumisión patriarcal en el seno de las familias tradicionales (Camarero & Sampedro, 2019), alejándose de la actividad agraria y generando ruptura más radical con el orden social/local a través de la 3 Término utilizado por Camarero, Sampedro y Vicente-Mazariegos en 1991 mujer y ruralidad en España: El círculo quebrado en el contexto los procesos de desagrarización),
17 denominada “huida ilustrada” 4 . Y haciendo posible con ello un ascenso social de las mujeres mediante el ejercicio de una profesión cualificada alejada del mundo rural/agrario. Hay que destacar también que el principal ámbito en el que se produce la masculinización rural es en los colectivos de menor nivel educativo (Camarero & Sampedro, 2008), donde “las mujeres han utilizado estrategias claras para huir del medio rural y del papel tradicional que se les ha adjudicado. (…) Se han marchado las hijas, pero a la vez las futuras nueras y el relevo generacional en el medio rural hoy día ya es inviable en muchos pueblos de España” (Cruz, 2012:18). Cabría sumar al envejecimiento y la despoblación otros factores que dificultan una evolución positiva en las áreas rurales, como pueden ser: la carencia de infraestructuras y servicios básicos, la dificultad para generar nuevos empleos, etc., que en palabras de García & Espejo (2019) se ha denominado “Círculo vicioso de la despoblación” (Ilustración 5) y que tiene pesadas consecuencias económicas, sociales, culturales, psicológicas y ambientales que, a su vez, y tal y como apuntan Camarero et. al. (2009), generan importantes desequilibrios demográficos, desigualdades en el acceso a la movilidad y desigualdades de género. Figura 5: elaboración propia, basada en García & Espejo (2019). Así, el despoblamiento masivo y selectivo de jóvenes y mujeres ha generado en el medio rural un anquilosamiento de las estructuras y dinámicas sociales y económicas por lo que se hace imprescindible revitalizar los pueblos para que no desaparezcan o perduren solo con dinámicas residuales (Camarero et. al., 2009). 4 Estrategia de cualificación formativa que permite dejar atrás el mundo rural/agrario, haciendo posible el ascenso social mediante el ejercicio de una ocupación o profesión cualificada (Camarero & Sampedro, 2008). Depresión Pérdida de población Crisis índices demográficos Pérdida servicios básicos Falta de empleos Crisis de atractividad
18 II. Mujeres y sostenibilidad El Programa de Acción Global de la Organización de Naciones Unidas (ONU) (2015) plantea el desarrollo rural sostenible con el objetivo de proteger y conservar los recursos naturales que a su vez proporcionan servicios de producción, ambientales y culturales que pueden mejorar el bienestar de las personas que habitan en el territorio. De esta manera, el desarrollo sostenible responde fundamentalmente a dos principios: a la imposibilidad del crecimiento ilimitado en un planeta finito con recursos limitados y a la solidaridad con las generaciones futuras de manera que se preserven los recursos naturales y ambientales para garantizar la calidad de vida de las generaciones futuras (Cruz, 2007). El desarrollo sostenible busca potenciar las capacidades e iniciativas locales, así como un acercamiento y estudio de los problemas, necesidades y recursos que permitan a las comunidades la elaboración de acciones y estrategias para un adecuado desarrollo de cada territorio y sus peculiaridades, respondiendo a las aspiraciones de los actores locales implicados en ella (Lorenzo, Betancourt & Falcón, 2019). Este proceso solo se puede lograr desde una visión global que promueva las diferentes dimensiones de la sostenibilidad: Figura 6: Dimensiones de la sostenibilidad. Elaboración propia El desarrollo, desde una perspectiva sostenible, puede ser armónico si se consiguen aprovechar los recursos, si se permite la puesta en valor de los territorios rurales y si se concilia la protección medioambiental con las actividades económicas, aunque no por ello será necesariamente exitoso, ya que las desigualdades representan un gran reto social y político (Camarero et. al. 2009). Por ello, en su estudio “La población rural de España. De los desequilibrios a la sostenibilidad social”, Camarero et. al. (2009) y Cruz (2011) hacen especial énfasis en la dimensión social de la sostenibilidad, y no solo a la económica o la medioambiental, puesto que el desarrollo de un territorio se relaciona estrechamente con la construcción y el fortalecimiento de redes humanas en los territorios que, además de espacios de producción y escenarios existenciales, son espacios de Sostenibilidad Ambiental Social Económica
19 convivencia y de creación de un tejido social que genere calidad de vida e interacción social de la población. Se entiende entonces la sostenibilidad social como “la existencia de un entramado humano suficientemente activo y articulado, como para generar dinámicas sociales y económicas capaces de permitir la satisfacción de las necesidades materiales y subjetivas con una calidad de vida aceptable para los diferentes colectivos que componen la población de un territorio” (Cruz, 2011:17) donde la creación y fortalecimiento de redes humanas pueden llegar a traducirse en la construcción de escenarios atractivos y socialmente bien valorados aptos para todos los públicos. En el contexto de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ONU,2015), se ve la necesidad de tener un objetivo independiente y transformador para acercarse al logro de la igualdad de género y la promoción de los derechos de las mujeres para cerrar las brechas de desigualdad, pobreza y exclusión social (Escobar, 2019). Por ello se ratifica el compromiso de los Estados de asegurar a las mujeres la igualdad de derechos, el acceso y las oportunidades de participación, el liderazgo en la economía y en la sociedad y la adopción de decisiones políticas (ONU, 2013 citado por Escobar, 2019). Además, cada vez es más habitual el reconocimiento de la necesidad de integración de las mujeres en los procesos de desarrollo rural, sin embargo, las medidas adoptadas para esa integración son claramente insuficientes y superficiales, y no llegan a profundizar en los mecanismos de discriminación de las mujeres en la vida cotidiana de los pueblos. Se siguen percibiendo situaciones de desigualdad en el acceso a los recursos y servicios que empujan a las personas, y especialmente a las mujeres, a la búsqueda de alternativas fuera del medio rural (Cruz, 2012; Camarero et. al. 2009), y no podemos obviar el hecho de que las mujeres son una parte fundamental en el tránsito hacia la sostenibilidad. Por ello, para posibilitar una sostenibilidad social que incida de manera positiva en las personas que viven en el medio rural, y especialmente en aquellas que se encuentran en situación de desventaja, es necesario promover dinámicas y procesos que fortalezcan las redes de apoyo tanto familiares como comunitarias y la aplicación de la perspectiva de género en las diferentes políticas y proyectos de desarrollo rural con el fin de mejorar la accesibilidad a los servicios y recursos del territorio. Al aplicar la perspectiva de género en diferentes proyectos y/o actividades se pueden cuestionar los modelos de desarrollo que generan más desigualdad, mientras que se fortalecen vínculos solidarios y espacios de cooperación (Cruz, 2012), que además de repercutir en un desarrollo sostenible dan paso a la articulación de diferentes redes de producción y comercialización locales y colectivas (Camarero et. al. 2009) así como espacios de participación donde la voz de las mujeres tome especial relevancia.
20 III. Perspectiva de género y feminismo en las políticas y programas de desarrollo rural Pese a que la visibilidad social de las mujeres ha sido casi inexistente en la historia de la humanidad (Ros-Sánchez & Lindón-Cerezuela, 2017), si hacemos un recorrido por la historia reciente, desde el año 1946, con la creación de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer y el objetivo de promover la igualdad entre géneros y el empoderamiento de las mujeres y niñas, hasta la actualidad, muchos han sido los eventos que han puesto a las mujeres en el centro del discurso. En 1975, año internacional de la mujer y primera conferencia de la mujer organizada por la ONU en México, se determinan varias acciones de empoderamiento de la mujer y una serie de directrices para el progreso de estas hasta 1985. En la Conferencia de Nairobi (1985) se evaluaron los avances alcanzados y se proponen medidas a nivel nacional, regional e internacional. En Copenhague (1989) se revisaron los acuerdos establecidos anteriormente y se elaboró un documento sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. En la cuarta y última conferencia de Beijing (1995) se focalizó la “participación y el empoderamiento de la mujer como estrategia fundamental para el desarrollo social, económico, cultural y político de los países y se realizó una plataforma de acción indicando la necesidad de la participación de la mujer en los diversos escenarios de la vida social” (Escobar, 2018: 154). Se comienza a hablar de una igualdad de genero y se plantean doce esferas prioritarias para el desarrollo de las mujeres, entre las cuales se encuentra el empoderamiento y la adhesión de las mujeres a otros planos de poder (como el político y el económico) donde las mujeres destaquen por la capacidad de liderazgo y la toma de decisiones (Ros-Sánchez & Lindón-Cerezuela, 2017). Pese a los diversos actos y conferencias, a día de hoy, ningún país ni estado, independientemente de su sistema económico y social, está en condiciones de afrontar con éxito los nuevos desafíos si no se realizan profundas transformaciones en los niveles culturales, sociales y políticos (Quintano, 2014:56). La igualdad de género y la promoción de los derechos de las mujeres para cerrar las brechas de desigualdad, pobreza y exclusión social aún constituyen un desafío para muchos países (Escobar, 2019). En el año 2019 El Instituto Europeo de Género (EIGE) publicó el último informe del Índice Europeo de Igualdad, con los datos correspondientes al año 2017, que recoge diversos indicadores para medir los avances en materia de igualdad de género. En dicho informe se afirma que España, con 70,1 puntos sobre 100, ocupa la 9ª posición entre los 28 países que componen la Unión Europea y se observa una mejora en 1,8 puntos con respecto al año 2015. El indicador de Salud, compuesto por las sub-dimensiones de hábitos, estado y acceso a la salud, es el más alto, tanto en España, con 90,1 puntos, como en la media europea, con 88 puntos. El indicador Poder y Toma de Decisiones, que incluye las sub-dimensiones de los ámbitos político, económico y social, también coincide en ambos casos como el de menor puntuación: 62 en España y 51,9 de media europea. Por otro lado, en el indicador de Dinero, con las sub-dimensiones de situación económica y recursos financieros, a pesar de alcanzar 76,7 puntos es donde se marca la mayor diferencia negativa con el conjunto de la Unión Europea. Pese a notarse un
21 pequeño avance positivo se sigue poniendo de manifiesto que, tal y como afirmaban RosSanchez & Cerezuela (2017), aunque en materia de políticas de igualdad alcancemos un bajo índice de desigualdad, en materia de conciencia social las mujeres siguen encontrándose con una mayor vulnerabilidad. Cabe destacar, que estas cifras se verían mucho más alteradas negativamente si contásemos exclusivamente con los datos del medio rural donde las mujeres cuentan con dificultades añadidas ya que, en palabras de Cruz (2012), estamos trabajando en la intersección de al menos dos realidades socioculturales y económicas: el género y la ruralidad. La Unión Europea también presentó en su momento una “Estrategia Marco sobre igualdad en hombres y mujeres” (2005) y que se ha continuado posteriormente en diferentes planes y áreas relacionadas con la erradicación de la violencia de género, la eliminación de roles y estereotipos y las diferentes dimensiones del empoderamiento y, en el último informe sobre “la situación de la mujer en las zonas rurales de la Unión Europea” (2010) se considera que es imprescindible que la igualdad de género se incorpore al desarrollo rural para lograr una igualdad entre hombres y mujeres que consiga mejorar el desarrollo rural sostenible (Cabezas, 2018) y a su vez, contribuiría a la mejora de los indicadores anteriormente mencionados. Sin embargo, los datos de población año tras año indican que las políticas de lucha contra la despoblación rural puestas en marcha desde las distintas administraciones e instituciones no resultan del todo eficientes y se demanda un análisis más profundo del problema (Diez, 2018) que considere el medio rural como una realidad cambiante con complejas dinámicas socioeconómicas y demográficas (Cruz, 2011). En España, la Ley Orgánica de Igualdad 5 dictamina que la escasa presencia de mujeres en puestos de responsabilidad política, social, cultural y económica es todavía hoy una tarea pendiente que precisa de nuevos instrumentos jurídicos. El reconocimiento de la igualdad formal ante la ley enriquecerá notablemente la sociedad española y contribuirá al desarrollo económico, puesto que plantea una necesaria cooperación entre las diferentes administraciones públicas y el establecimiento de instrumentos de colaboración con los agentes sociales, asociaciones de mujeres y otras entidades privadas (Cabezas,2018), es decir, participación y corresponsabilidad de los agentes sociales en materia de equidad. Y esta equidad de género no puede quedarse solamente en el discurso, sino que necesita de un amplio debate y una intervención concreta en los proyectos de desarrollo para no continuar legitimando las desigualdades de género existentes, en mayor o menor medida, en todas las culturas y sociedades actuales (Cruz, 2012). Pese a los intentos en los últimos años de crear políticas de desarrollo en el medio rural con una visión más integradora, no tan focalizadas en el desarrollo agrario, se siguen desarrollando con excesiva habitualidad “determinados procesos, actividades, cultivos, prácticas productivas y sociales; y desincentivando, e incluso penalizando otras” (Cruz, 2011:12). Y a menudo, aquellas prácticas más cuestionadas son las que tienen que ver con el desarrollo de las mujeres, puesto que a día de hoy, pese a la trayectoria recorrida y 5 Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres (LOI).
22 los avances en materia de igualdad de oportunidades, la vida de muchas mujeres “aún sigue marcada por una cultura patriarcal, donde el hombre es quién tiene el poder, la decisión, el reconocimiento, la fuerza, el estatus, el dominio de lo público, etc., y la mujer, si bien ha ganado terreno en alguno de estos aspectos, continúa viéndose afectada por múltiples formas de discriminación e injusticias sociales” (Escobar, 2019:72) Las mujeres, y aún más las mujeres del medio rural, siguen siendo relegadas a las tareas reproductivas y de cuidados con una infravaloración del trabajo doméstico (por supuesto, no remunerado) generando desigualdades sociales, económicas y productivas. Parafraseando a Martínez (2017), las mujeres tienen poder, tienen autoridad, pero de una forma ambigua, siempre respetando los roles de género, desde lo desesperado, desde lo escondido, desde las periferias, cuando nos movemos en los territorios más invisibilizados y donde apenas podemos decidir sobre nuestras vidas, pero conquistando un proceso lento, de autoconciencia de las propias limitaciones y dificultades. Algunas ni siquiera son conscientes de esta realidad. Con esta situación, algunos programas de desarrollo rural vienen identificando a las mujeres como población estratégica en la dinamización social y económica del medio rural, para lo que hay que incidir en la promoción de iniciativas que posibiliten el arraigo de mujeres en el medio rural, con el fomento de la capacidad emprendedora de las mujeres, pero sin reforzar las desigualdades de la estructura patriarcal. Pero las alternativas en la mayoría de los casos son escasas y, de algún modo, la falta de oportunidades conduce al conformismo, […] esta idea se instala en la mentalidad de la gente y se promueve la repetición de los roles tradicionales que han ocupado las mujeres y los hombres en una sociedad patriarcal, y de ahí el desafío de la educación en los procesos de empoderamiento de la mujer (Escobar, 2019). Por ello, es importante incidir en los procesos colectivos que se dan en los territorios rurales y que muchas veces surgen a través de programas de desarrollo rural, pero muchas otras tienen un carácter independiente y auto gestionado.
23 IV. El enfoque teórico de la acción colectiva Históricamente el concepto de “lo colectivo” siempre ha estado muy presente en las dinámicas de las pequeñas comunidades y de los territorios rurales, generando redes de intercambio y conocimiento. “La conducta humana no depende tanto de factores individuales y/o de personalidad, cuanto de factores psicosociales, grupales, organizacionales y culturales” (Ovejero, 20177:211), pero fue la década de los 60 la que se caracterizó por una explosión de comportamientos colectivos y, por ende, donde surgieron nuevas áreas de estudio para la sociología y la psicología social, permitiendo reforzar la orientación social de los estudios de conducta colectiva frente a la de signo individualista (Javaloy, 2014). El comportamiento colectivo parte de la idea de ser humano como agente activo de cambio social y actor intencional de un cambio histórico (Javaloy,, Espelt, & Rodríguez, 2007), se produce en situaciones problemáticas o críticas e “incluye la atención tanto a formas más espontáneas, emocionales y efímeras como otras formas de comportamiento colectivo más planeado, duradero y organizado” (Javaloy, 2014:172) y, en las sociedades actuales, desmonta las identidades tradicionales desintegrando las relaciones sociales que tienen un carácter jerárquico y opresor (Jiménez, 2016). Para Javaloy (2014), los fenómenos colectivos están estrechamente ligados a los procesos de cambio puesto que dan lugar a nuevas formas de relaciones sociales que transforman y renuevan la sociedad. La Escuela de Chicago, centra su interés en los comportamientos cotidianos e institucionalizados (Jiménez, 2016) y desde esta perspectiva Blumer plantea el interaccionismo simbólico interesándose por “la creación de nuevas normas, los procesos de autorregulación, los procesos espontáneos de aprendizaje social e innovación en el comportamiento colectivo” (Jiménez, 2016: 4) Blumer (1951) afirma que el comportamiento colectivo surge de manera espontanea y se interesa por las diferentes formas en las que el orden social se impone en nuestra existencia y desde un sentido de emergencia se solidifican nuevas maneras de comportamiento. Las pautas del comportamiento colectivo no se derivan de unas normas establecidas, incluso pueden ser opuestas a la cultura o sistema vigente, donde las propias normas surgen de la situación de inconformismo que produce dicho comportamiento colectivo que a su vez define los roles de quienes participan (Javaloy, 2014), es decir, representa un fenómeno no plenamente controlado por las normas que rigen el orden social, al tender hacia el orden lo transforman creando nuevas normas y dando una respuesta reactiva ante una determinada situación y creando su propia historicidad (Amparán, 1999) aprendiendo nuevas formas de organización y caminando hacia la autorreflexibilidad (Jiménez, 2016). Para Ovejero (2007), quién también se basa en la espontaneidad, en los procesos colectivos se puede observar una organización solidaria que parte de necesidades sentidas, no impuestas, y son procesos construidos desde abajo. Para que el comportamiento colectivo sea exitoso deben de converger una serie de intereses comunes que por separado sería más dificultoso e incluso imposible de conseguir: contar con una consistencia grupal y organización que permita una continuidad, poseer recursos y la capacidad de movilización de los mismos y aprovechar
24 las oportunidades políticas de gobiernos más tolerantes (Javaloy et.al., 2007). “Dentro del marco de la Teoría de la Movilización de Recursos (Jenkins,1994; Klandermans, 1991; McAdam et al. 1999; Oberschall, 1973), la movilización se define como el proceso por el cual un grupo adquiere el control colectivo sobre los diferentes tipos de recursos que necesita para su acción, más que el simple aumento de los mismos (Tilly 1978), y las estructuras de movilización constituyen aquellos canales colectivos, tanto formales como informales, a través de los cuales los individuos pueden movilizarse e implicarse en la acción colectiva” (en Pizzi & Brunet, 2012:59). Para Blumer, la interacción simbólica logra romper con dinámicas institucionalizadas y crea nuevas dinámicas que se traducen en comportamientos colectivos (Jiménez, 2016). “El marco de acción colectiva es un conjunto de creencias y valores que orienta, da sentido y legitima las acciones emprendidas por un movimiento social” (Javaloy et. al. 2007: 664), es un esquema interpretativo del mundo en el que se desenvuelve la persona implicada, en el caso de la acción colectiva esta surge cuando las participantes han percibido una determinada injusticia respecto a una situación específica, y se parte de este marco de injusticia para desarrollar la acción colectiva (Amparán, 1999). Consta de tres componentes: Figura 7: Componentes de la acción colectiva. Elaboración propia (Fuente: Javaloy et.al. 2007) A su vez, la identidad colectiva consta de tres elementos principales. En primer lugar, la presencia de aspectos cognitivos que definen los objetivos, los medios y el ámbito de la acción colectiva. Un segundo elemento es la existencia de redes de relaciones entre actores que se comunican, influencian, interactúan, negocian entre sí y adoptan decisiones. Por último, la formación de las identidades colectivas requiere un cierto grado de involucramiento emocional de quienes participan (Melucci, 1995 citado en Amparán, Injusticia •Compartida por el grupo •Indignación moral relacionada con una situación legitimada de desigualdad Identidad •Identificación mutua con la situación de desigualdad o injusticia •Implica la construcción del "nosotras/os" y del "ellos/as" Eficacia •Los cambios se pueden lograr gracias a la acción colectiva •Convinción de que la situación de injusticia no es inmutable
25 1999). Por tanto, la acción colectiva y su éxito no dependen del conflicto en sí, sino de la manera en la que el grupo se organiza y moviliza (Amparán, 1999), “de la creación de organizaciones para movilizar el conflicto” (Jiménez, 2016:12). Para Ovejero (2017) el éxito se engloba en tres grandes grupos: factores materiales y físicos, factores psicosociales (que explican el comportamiento humano) y factores organizacionales, también relacionados con cómo las personas interaccionan entre sí. Por tanto, la acción colectiva es el resultado de la confluencia de factores de tipo social, psicológico y psicosocial, siendo el último el que marca la diferencia generando interacciones entre las diferentes personas (se comunican, organizan, planifican y llevan a cabo la acción) (Javaloy, 2014). La movilización de recursos a través de estas interacciones resulta esencial y “proporciona una teoría integrada de cómo se forman las organizaciones, cómo se moviliza el apoyo público, cómo se desarrolla el comportamiento de las organizaciones y se decide la táctica política” (Amparán, 1999:45), interacciones que a su vez generan organización social y “la organización social no tiene otra finalidad que poner en común todo lo que constituye la riqueza social” (Puente, 1975:9 citado en Ovejero, 2017:141). Para Javaloy (2014) las respuestas cotidianas ante nuevas situaciones colectivas favorecen el desarrollo de ciertas facetas de la personalidad que fueron inhibidas por reglas o presiones sociales y las propias personas se convierten en agentes activos de cambio social con el objetivo de solucionar problemáticas sociales a través del compromiso colectivo. Tabla 3: Movimientos sociales como soluciones a los problemas sociales (Fuente: Javaloy, 2014)
32 • Toma de conciencia tanto de las capacidades individuales y colectivas como de la situación socioeconómica, política y medioambiental del entorno. • Participación activa (individual y grupal) en los procesos de toma de decisiones. • Desarrollo de un entorno favorable que garantice derechos y oportunidades. La participación y el liderazgo aparecen entonces como elemento fundamental en los procesos de empoderamiento colectivo entendiéndolas como una vía para poder incidir en los espacios de toma de decisiones y poder legitimar a las mujeres como parte a tener en cuenta en la comunidad (Escobar, 2019). “La participación significa que las personas lleguen a ser agentes de cambio que tomen parte en las decisiones para definir prioridades y planificar soluciones” (Medina, 2007: 51). En unas sociedades como las nuestras, plurales, diversas, los liderazgos de las mujeres pueden quedar ocultados por la estructura patriarcal social, pero evitando los elementos normativos se proponen nuevas formas de existir a través de liderazgos integradores que transforman las sociedades (Martínez, 2017) En definitiva, desde el marco de la acción colectiva en el medio rural, nos encontramos con mujeres que participan y lideran diferentes escenarios desde los que generan oportunidades y hacen frente a las desigualdades de género. Estos espacios pueden tener un carácter altruista como puede ser el caso de las asociaciones o un objetivo económico como pueden ser las iniciativas productivas.
33 VI. Iniciativas asociativas y productivas como motores del empoderamiento femenino colectivo La persistencia del modelo patriarcal junto a las características estructurales del medio rural ha limitado tradicionalmente la participación social de las mujeres (Sánchez-Muros & Jiménez, 2013:225). A menudo nos encontramos con actividades organizadas por instituciones y destinadas a mujeres cuyos objetivos perpetúan los roles de género instaurados históricamente, como puede ser el caso de los talleres de manualidades, gestión de las emociones, cocina, etc. En un esfuerzo de mantener a las mujeres ocupadas y entretenidas estas iniciativas se olvidan de sus insatisfacciones y terminan reforzando las tradiciones patriarcales (Cruz, 2012). Aunque indudablemente, en estos espacios también se establecen pequeños círculos de relaciones que, como afirma Martínez (2017), surgen paralelamente a la resolución de las cuestiones más pragmáticas de la vida cotidiana, pero las sigue limitando la participación social en círculos más amplios y de poder. Quedando así relegadas a actividades poco valoradas, son cuerpos que se encuentran en los “no lugares”, esta expresión de Michel Foucault (1997) que denomina los lugares que no interesan, que son ocultados: cárceles, burdeles, hospitales, cementerios… se podría añadir desde una perspectiva feminista otros “no lugares”, como los hogares rotos por la violencia o en situación de precariedad, los trabajos sin contrato, los barrios empobrecidos, los trabajos no cualificados, etc. (Martínez, 2017). En el medio rural muchas mujeres también han sido relegadas a espacios ocultos, privados, sin poder. Las mujeres en estos momentos de desesperación, establecen ciertas alianzas entre ellas que las permiten sobrevivir en un mundo adverso a sus problemas, y que mucas veces les niega la ayuda que necesitan (Martínez, 2017), de esta manera comienzan a surgir estratégias de acción colectiva que favorecen la autogestión (Pizzi & Brunet, 2012) y “las formas de relación social de las mujeres rurales han experimento en las últimas décadas importantes cambios que no pueden desligarse de la redefinición de lo rural” (SánchezMuros & Jimenez, 2013:225). “La compleja experiencia colectiva de las mujeres integra la comprensión tanto de los mecanismos de subalternidad (que operan como los dispositivos de poder jerárquico de género) como de las estrategias de resistencia y subversión femenina” (Nash, 2018:39). Estas experiencias toman especial relevancia en el medio rural, donde las desigualdades de género subsisten de una manera muy marcada y se traducen en menos oportunidades y recursos socioeconómicos para las mujeres (Sánchez-Muros & Jiménez, 2013). No obstante, se hace necesario comprender las diferentes particularidades sociodemográficas de cada territorio para entender la conformación y evolución de las diferentes organizaciones o iniciativas y su relación con los procesos de empoderamiento, así como su repercusión positiva en la comunidad puesto que el hecho de que las mujeres estén empoderadas genera movimiento desde un proceso reflexivo (Caicedo & Solarte-Pazos, 2015). “Las redes locales de mujeres, al permitirles organizarse en torno a intereses comunes, ocupar espacios públicos y desplegar estrategias de acción colectiva, se forman además como un instrumento básico para la participación ciudadana y cambio social en la esfera
34 pública” (Murillo y Rodríguez, 2003 citado en Sánchez-Muros & Jiménez, 2013:225). Es preciso comprender siempre que los miembros de la comunidad son actores sociales activos y transformadores (Escobar, 2019). Las mujeres rurales han desempeñado un papel fundamental en la construcción de organizaciones con impacto social (FregidouMalama,2005 en Vaquez-Luna et. Al 2013) y por ello se debe analizar la manea como ellas se incorporan. Iniciativas locales y redes de solidaridad se materializan en iniciativas asociativas y/o productivas en búsqueda de soluciones colectivas para un problema común, lo cual, les dará habilidades para un cambio efectivo (Medina, 2007). Figura 9: Perspectiva de género e iniciativas asociativas y productivas. Elaboración propia
35 • Iniciativas asociativas El nacimiento de las primeras asociaciones de mujeres rurales las sitúa en la década de los ochenta, y coincide con dos hechos especialmente relevantes. Primero, la creación del Instituto de la Mujer (1983) que supuso la articulación de una red de Centros de Información de la Mujer en todo el territorio nacional, así como el establecimiento del Plan para la de Igualdad de Oportunidades de las Mujeres (1988-1990) y de un sistema de apoyo técnico y presupuestario para el desarrollo de sus actividades. Y segundo, el ingreso de España en la Unión Europea (1986), “lo que contribuyó al establecimiento del entramado institucional de género, pues se le exigió al país la adopción de la normativa comunitaria en materia de igualdad de oportunidades, al tiempo que España comenzaba a beneficiarse de financiación para estos temas” (Sánchez-Muros & Jiménez, 2013:229).“El asociacionismo femenino nace como un mecanismo dedicado a posibilitar reuniones exclusivamente de mujeres o para ayudar a los más necesitados para convertirse después en un movimiento reivindicativo de la lucha por los derechos de la mujer y que en la actualidad tiene como principal objetivo conseguir el empoderamiento pleno del colectivo femenino” (Varela, 2013, citado en Centella & Rodriguez, 2016). Desde los años 90 las asociaciones de mujeres han experimentado un crecimiento exponencial, debido a la interacción de tres factores: el apoyo de las instituciones públicas comprometidas con las políticas de igualdad, el auge del movimiento feminista y, por ende, el inconformismo ante el sistema patriarcal (Centella & Rodriguez, 2016). Este movimiento asociativo ha tenido un protagonismo creciente en el espacio rural como vía de participación social de las mujeres en el ámbito público (Sánchez-Muros, 2013). Aunque supone una transformación de las relaciones desigualitarias de género, siguen liderando aquellas asociaciones que reproducen los roles asignados históricamente a la mujer. Tabla 5: Tipos de Asociaciones. Elaboración propia, basada en Centella & Rodriguez 2016
36 Pese a ello, siguen siendo espacios de transformación de realidades, contribuyendo de manera directa o indirecta a la creación de ciudadanías responsables e igualitarias a través de procesos de inclusión social, solidaridad comunitaria y apoyo mutuo (Tárraga, 2020). Las asociaciones constituyen un elemento básico para la participación ciudadana y el cambio social en lo público al permitir crear un espacio en el que ponen en marcha estrategias de acción colectiva (Murillo & Rodríguez, 2003) y que, en muchas ocasiones, contrarresta al modelo patriarcal rural en donde todavía persisten grandes desequilibrios (Tárraga, 2017). Además, las asociaciones de mujeres tienen un papel importantísimo al hacer también visibles las situaciones de discriminación hacia otras mujeres y construir “espacios – puente” que contribuyen al empoderamiento (Del Valle, 2001). No obstante, parece que el proceso es lento y que la reproducción de los roles asignados para la vida privada se ha exportado a la vida publica. En un estudio realizado por Vázquez (2011) sobre la implicación de las mujeres en las diferentes asociaciones se demuestra que la participación política no se encuentra entre los elementos más importantes de su vida personal, siendo la familia, la amistad y el tiempo libre los que ocupan los primeros puestos. El análisis demuestra que la mujer permanece vinculada al ámbito doméstico y al cuidado del hogar en mayor medida que los hombres, lo que se plasma en unas particularidades elecciones a la hora de elegir las asociaciones de las que formar parte. En general y en la última década, el asociacionismo voluntario femenino en España ha quedado vinculado al ámbito religioso y doméstico, como por ejemplo con la proliferación de asociaciones de amas de casa, y también centrado en la defensa de las minorías (organizaciones pacifistas, ecologistas, de derechos humanos, de lucha contra la discriminación, ect.) cuando esta participación se hace pública y más visible y reivindicativa (Vázquez 2011). Sea como sea, a raíz de la implicación de las mujeres en las diferentes asociaciones se crean una serie de relaciones e intercambios de poder, conocimiento y aprendizaje. Las alianzas entre mujeres constituyen uno de los marcos que se ven inevitablemente interpelados por este posible reto; en la medida en que aquellas personas a las que el sistema sexo-género sitúa como mujeres conforman la mitad del total de la Humanidad, no es posible entenderlas en cuanto que grupo homogéneo en ningún caso (Royo, Silvestre, González & Linares, 2017: 226). Del Valle (2001) plantea el asociacionismo y las redes de mujeres como procesos efectivos de cambio que visibilizan e insertan a las mujeres como sujetos históricos que ejercen su propia acción. “No es lo mismo analizar el valor de la maternidad y el peso del cuidado de manera aislada que ver la incidencia que tiene el sentimiento de culpa relacionada con el cuidado como barrera para asumir responsabilidades fuera del ámbito doméstico, por ejemplo, en el ámbito del mercado laboral o en la política” (Del Valle, 2001:133) Cabe dotar de especial importancia a las asociaciones con una conciencia feminista y que enfocan sus actividades desde una perspectiva de género puesto que, además del empoderamiento individual, “estas asociaciones proporcionan el espacio idóneo para ir más allá y fomentar también el empoderamiento grupal y el comunitario: el empoderamiento grupal conlleva la visibilidad del colectivo, así como la defensa de sus
37 derechos y el fomento de la integración; el empoderamiento comunitario por su parte, implica la conciencia de ser sujeto político y actuar en consecuencia” (Silvestre et al., 2014 citado en Royo et. al, 2017: 227). En cuanto al empoderamiento comunitario, requiere la participación política y social, y, por tanto, se genera cuando las personas participan activamente en su entorno. “Varias mujeres manifiestan que participan en más de una asociación, lo que favorece la creación de redes y la acción conjunta. Esta participación social está ligada al reconocimiento de una ciudadanía consciente que lucha por el cambio social y busca profundizar en la democracia e incidir en el ámbito político” (Royo et. al., 2017: 227). • Iniciativas productivas Durante décadas el trabajo de grupos de mujeres ha sido considerado como un mecanismo para mejorar las condiciones de vida de las familias. A mediados del siglo XX, grupos de mujeres florecieron influidos por movimientos de asistencia social y bienestar, es decir, continuaban dedicándose a tareas “más femeninas” o de cuidados, dentro de un sistema que continuaba reservando un lugar en el espacio público para los “trabajos de mujeres”. En los años ochenta, las crisis económicas en los países en vías de desarrollo y los modelos económicos neoliberales promovieron un incremento en la participación de las mujeres en actividades económicas, dando un giro a la orientación de los grupos: de ser vías para canalizar recursos que incrementarán el bienestar de las familias se convirtieron en canales para el desarrollo económico (Riaño, 2008). Este hecho coincide con el surgimiento de las políticas de fomento de la igualdad de oportunidades y los primeros pasos de lo que actualmente se denomina perspectiva de género. En la actualidad, las nuevas funciones del medio rural, más vinculadas a la calidad de vida, al ocio y a la conservación del patrimonio natural y cultural, están generando una reestructuración de las actividades productivas, con una ampliación del abanico de posibilidades de inserción económica para las mujeres. (Cruz, 2012). “Las mujeres se ven a si mismas como curiosas, dispuestas a saber más, a comenzar nuevos proyectos, a tener la mente abierta y a ser creativas. Esa actitud les permite ver lo que se hace en otros lugares y lo que se puede adaptar a los suyos. Además, las mujeres también se definen como emprendedoras, con ganas de hacer cosas, arriesgadas y dispuestas a hacer lo que sea para salir adelante” (Porto, et. al., 2015:397). Las iniciativas que desarrollan las mujeres son importantes no solo por la práctica en sí y por el impacto en el territorio, sino por garantizar la permanencia o el retorno de un colectivo especialmente amenazado en el medio rural durante décadas y a su vez superar las barreras de género (Porto, Villarino, Baylina, García, & Salamaña, 2015). “Las mujeres utilizan su posición como emprendedoras para cambiar sus vidas y las de los otros, en el ese proceso cambian los lugares en los que viven” (Porto, et. al., 2015:399). Para Ovejero (2017), uno de los rasgos por los que fuimos capaces de sobrevivir a especies más fuertes fue por el carácter social, cooperativo y solidario de la especie humana, carácter que parece que se está perdiendo con el paso de los años. En actual
38 contexto político, productivo y comercial de la globalización las formas de reconfiguración territorial competitiva se expresan, fundamentalmente, en la capacidad de los grupos y actores sociales de configurarse y expresarse como territorios auto constituidos internamente e imbricados en las dinámicas globales (Bentacur, Urán & Stienen, 2001) y “Se hace imprescindible una rearticulación de lo colectivo en el trabajo y del trabajo en equipo, lo que unido a una recuperación de lo común y sobre todo a un incremento importante de la participación real de los trabajadores en la empresa podría inaugurar una nueva etapa de una renacida democracia industrial” (Ovejero 2017:161) Las cooperativas, que por su dinámica de trabajo cuentan con unos principios de funcionamiento y organización propios, favorecen a que se realicen acciones con una fuerte responsabilidad social y se fomente la igualdad trabajando desde una perspectiva de género, además de mejorar la inserción socio laboral con unas condiciones positivas en y para el medio rural. Y dado que surgen a nivel local, crean vínculos de cooperación, confianza y gestión solidaria entre sus asociados, permitiendo el emprendimiento colectivo a la vez que proyectan sus logros hacia la comunidad a la cual se vinculan y generando desarrollo rural desde una estructura colectiva (Fernández, Narváez y Senior, 2010, citado en Esteban, Perez & Gargallo, 2017). A través de las cooperativas, las mujeres pueden resolver problemas y ofrecer soluciones a colectivos con sus mismas necesidades o con problemas similares. Además, estas entidades son más propicias al empoderamiento de las mujeres que otras organizaciones (Esteban, Pérez & Gargallo, 2017).
39 III. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA Y OBJETO DE ESTUDIO La presente investigación parte de las problemáticas que caracterizan el medio rural español (despoblación, envejecimiento y masculinización), concretamente en la comunidad autónoma de Castilla y León. Se decide poner el foco en las mujeres puesto que se hace patente la necesidad de cambios significativos en sus realidades cotidianas y, teniendo en cuenta la situación sociodemográfica de CyL, son ellas quienes pueden provocar dinamismo y relevo generacional en los territorios que habitan. En un principio, la mayoría de las ideas iniciales pueden ser vagas y requieren analizarse con cuidado para que se transformen en planteamientos más precisos y estructurados (Hernández, Fernández & Baptista, 2010), por eso, y aunque la idea de enfocar la investigación a las mujeres rurales estaba clara desde un comienzo, fueron necesarias varias semanas para darle forma y sentido al trabajo. Desde la idea de entender el medio rural como un espacio de transformaciones, la figura de la mujer pasa a ser sujeto activo en la deconstrucción de los mandatos de género, que se han venido imponiendo con más fuerza y visibilidad en los territorios rurales. Partiendo de que, a día de hoy, aún siguen vigentes las desigualdades sociales y estructurales que perpetúan los roles de género y dificultan el acceso de las mujeres a la esfera pública, sobre todo en aquellas actividades que se alejan de los cuidados y se acercan a la adquisición de poder, se incide en el empoderamiento como herramienta clave en procesos tanto individuales como colectivos. Entendiendo la importancia que tienen los espacios donde participen mujeres fuera de la esfera privada, se decide centrar la investigación en los procesos de empoderamiento que se generan en las mujeres a través de estos espacios comunitarios, como son los movimientos asociativos con perspectiva de género o las iniciativas productivas colectivas. Por tanto, se procede a analizar, desde las diferentes dimensiones del empoderamiento, los cambios significativos que se generan y como estos contribuyen a la reducción de las desigualdades de género en el medio rural. Entendiendo el empoderamiento como parte de un proceso que se da en las iniciativas comunitarias, en esta investigación tratamos de comprender y profundizar las experiencias de las mujeres participantes haciendo un análisis de los encuentros, actividades públicas, apoyos de la familia y el entorno, así como de sus aspiraciones y motivaciones con el fin de comprender su punto de vista y sentimientos. Para ello partimos de una serie de ISSUES o preguntas de investigación que guían el diseño metodológico y el análisis de datos.
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41 IV. PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN Cómo ya hemos mencionado anteriormente, es necesario trabajar con las mujeres en el medio rural no solo para que estas puedan generar dinamismo y crear oportunidades y alternativas que alejen a los territorios de una imagen tradicional y conservadora que perpetua roles y estereotipos. Sino también para su propio fortalecimiento y desarrollo. Son necesarios espacios donde poder fortalecer las capacidades y que proporcionen las herramientas necesarias para lograr una mayor autonomía y emancipación. Partimos de que uno de los lugares de encuentro y participación de mujeres son las Asociaciones, lugares donde pueden sufrir cambios significativos (individuales y/o colectivos) que fomenten y potencien el proceso de empoderamiento. Dentro de estas Asociaciones es importante destacar aquellas que trabajan desde la perspectiva de género y visibilizar los diferentes procesos y cambios significativos que en ellas se generan e influyen en la vida de quienes participan. No obstante, estos no son los únicos espacios, puesto que si las mujeres no tienen acceso a la vida laboral o no generan iniciativas que las permitan una independencia económica difícilmente podemos hablar de empoderamiento como categoría principal, por ello incluimos también las iniciativas productivas colectivas. Ante estos dos espacios de encuentro y participación, que podrían denominarse “espacios – puente” hacia esa emancipación y autonomía, surgen las siguientes cuestiones: • ¿Cómo se desarrolla el empoderamiento de las mujeres que participan en iniciativas asociativas y/o productivas desde una perspectiva de género? • ¿Qué dificultades o barreras experimentan las mujeres en la vida cotidiana que las impiden alcanzar una mayor autonomía? • ¿Cuáles son los cambios que experimentan las mujeres que participan en iniciativas asociativas y/o productivas en relación al empoderamiento? • ¿Cómo influye el fortalecimiento individual en lo colectivo y viceversa?
48 Con el diseño transformativo secuencial (DITRAS) incluimos las dos etapas de recolección de datos siendo los resultados integrados durante el análisis e interpretación utilizando siempre una perspectiva teórica. Se escoge DITRAS puesto que la perspectiva de género y la fundamentación teórica han guiado en todo momento el estudio. Esta teoría, marco conceptual o ideología es más importante para orientar la investigación que el propio método, debido a que determina la dirección a la cual debe enfocarse la investigadora al explorar el problema de interés, crea sensibilidad para recabar datos de grupos marginales o no representados y hace un llamado a la acción (Creswell, 2009). El propósito central es tanto servir a la perspectiva teórica como involucrar con mayor profundidad a quienes participan y tener en cuenta sus voces. Antes de iniciar la fase empírica de obtención de datos se plasmaron de manera más específica las tareas a seguir, complementando y reforzando así el proceso de diseño mixto planteado anteriormente. Figura 12: Proceso de la investigación. Elaboración propia, basada en Martínez 2006 Planteamiento de la investigación, preguntas y objetivos Revisión de la literatura y formuación de proposiciones Reformulación de preguntas de investigación y objetivos Fundamentación teórica Obtención de datos cualitativos: entrevistas en profundidad semiestructuradas Transcripción de entrevistas: identificación de respuestas clave. Obtención de datos cualitativos: cuestionario Análisis global: Constante comparación de la literaturaa con los datos obetenidos para la codificación de los mismos Análisis profundo: Triangulación de datos, resultados de la investigación y concluisones finales CUAL CUAN Teoría, perspectiva, abordaje, ideología, marco conceptual,.. Figura 11: Esquema de diseño método DITRAS (Fuente: Hernandez et.al. 2010)
49 II. Estudio de casos múltiples El método utilizado para llevar a cabo esta investigación ha sido el estudio de casos. La nota distintiva está en la comprensión de la realidad objeto de estudio: El estudio de casos es el estudio de la particularidad y de la complejidad de un caso singular, para llegar a comprender su actividad en circunstancias importantes (Stake, 2005). Hablar de estudio de casos es hablar de un método que abarca una diversidad de fuentes y técnicas de recogida de información (Álvarez y San Fabián, 2016). Los estudios de caso buscan analizar y comprender cómo las acciones humanas se relacionan con el contexto social en el que ocurren, por lo que la unidad de análisis debe examinarse en su entorno social y cultural (Álvarez y San Fabián, 2016). El propósito fundamental de esta investigación es estudiar las experiencias de un grupo de mujeres que son determinantes para la comprensión de la realidad vivida por estas personas. El método de investigación está centrado en el estudio de casos como metodología cualitativa, para comprender una realidad social, ya que nos permite conocer y abordar un grupo u organización de manera más profunda. Se trata de comprender una realidad social desde la interpretación de las propias personas que la experimentan. El proceso de investigación se ha realizado en 3 fases: exploratoria, acercamiento a la realidad y profundización en el propio objeto de estudio (Martínez, 2019). En esta investigación el periodo para la obtención de la información fue abarcó 11 meses en los cuales la investigadora participó en dos actividades realizadas en los territorios con una amplia participación de mujeres 10/2019 11/2019 12/2019 – 05/2020 06-07/2020 08/2020 Planteamiento Primeras lecturas Fundamentación teórica II congreso de Desarrollo Rural Día del orgullo rural Entrevistas y cuestionario Triangulación de datos y conclusiones
50 Figura 13: Estudio de caso. Elaboración propia, basada en Stake, 2005. El estudio de caso permite dar voz a las mujeres líderes y comprender mejor los procesos, conductas y condiciones tanto de las lideresas como de quienes participan. Se utilizan una serie de instrumentos con el propósito de conocer sus procesos de empoderamiento por medio de sus propios relatos, a partir de los que elaboran y transiten una memoria personal o colectiva (Erazo, Jimenez & López 2014).
51 III. Participantes en la investigación La selección de las personas participantes en la parte cualitativa de la investigación se hizo de manera intencionada y todas ellas comparten una serie de características que responden potencialmente a los propósitos de la investigación: • Son Mujeres • Viven en poblaciones rurales de CyL de menos de 6.000 habitantes • Son población en edad activa • Forman parte del tejido (asociativo y/o productivo) que dinamiza el medio rural. • Están implicadas en el liderazgo de actividades asociativas y/o productivas en pro de la equidad de género y la sostenibilidad medioambiental. “Los criterios son abstractos en la medida en que parten de una idea de la tipicidad y la distribución del objeto investigado” (Flick, 2007:76), y de esta manera la elección de las participantes se rige por los criterios anteriormente definidos. Para la investigación seleccionamos siete iniciativas asociativas y seis iniciativas productivas y un total de 11 mujeres participantes para la realización de entrevistas en profundización (CUAL). Se les propone la utilización de seudónimos o etiquetas para anonimizarlas, pero todas aceptan que aparezcan sus nombres e, incluso, algunas de ellas consideran importante y necesario que aparezcan nombres puesto que “lo que no se nombra no existe” y esta es una manera de visibilizar y dar poder. Figura 14: Participantes en la investigación. Elaboración propia
52 Para la parte cuantitativa de la investigación, un total de 106 mujeres colaboraron respondiendo al cuestionario (CUAN). El criterio de selección fue escoger a mujeres que de alguna manera participasen en las iniciativas estudiadas. Las edades de las mujeres que participaron en la parte cuantitativa de la investigación abarcan un rango amplio, siendo que el 35%, se sitúan entre los 18 y los 36 años. El fortalecimiento de la participación de la juventud en los procesos comunitarios, en este caso con las mujeres, es un aspecto importante a considerar teniendo en cuenta que nos encontramos en territorios notablemente envejecidos. Figura 15: Rangos de edad de las participantes. Elaboración propia En cuanto a la situación familiar de las mujeres que han participado, tanto en la fase CUAN como en la fase CUAL, se puede observar que lideran aquellas que viven en un núcleo familiar con menores a cargo, seguidas por aquellas que viven en pareja sin hijos. Figura 16: Situación familiar de las participantes. Elaboración propia 18 a 36 37 a 49 60 a 69
53 Las diferentes iniciativas en las que participan las mujeres mencionadas anteriormente son los siguientes: • FADEMUR (Saldaña, Palencia) La Federación De Mujeres Rurales nace con los siguientes objetivos: reforzar el esfuerzo de las asociaciones de rurales, reivindicar los derechos fundamentales de las mujeres, fortalecer la formación de la mujer, mejorar la vida cotidiana de las mujeres que viven en el medio rural, crear una red de servicios en el medio rural, terminar con la dependencia y la discriminación en el ámbito laboral de las mujeres rurales y potenciar la participación social e institucional de las mujeres rurales. Cuenta con los siguientes programas y proyectos: v REDMUR: Red de emprendimiento e inserción socio laboral para la diversificación de actividades sostenibles en el medio rural. v Empl@rural: Programa de inserción socio laboral para mujeres especialmente vulnerables del ámbito rural. v RED de REDES: Red de empresas agro-rurales por el desarrollo sostenible. v Cashrural: Plataforma rural de abastecimiento agroalimentario y servicios FADEMUR. v “LOVEPAMUR”: Proyecto de comida a domicilio para personas mayores y dependientes. v Cursos de formación. • VIDA PROPIA (Guardo, Palencia) Emprendimiento de moda sostenible, gestionado por dos mujeres, que busca procesos de producción más respetuosos con el medio ambiente y más responsables socialmente. Incorpora a sus diseños tela vaquera que recicla en su taller para dar una segunda vida a los tejidos. Todos los artículos se producen a mano en el taller local. Desde “Vida Propia” convergen “Mi Montaña Palentina” y “Montaña Inquieta” con los siguientes objetivos: mostrar la creatividad de los y las jóvenes de la montaña palentina, buscar una forma de vida sostenible para jóvenes artistas y creadores/as de la montaña palentina, promover el acercamiento de la cultura a la población de la comarca, reutilizar los recursos del entorno, favorecer la creación de empleo local y crear actividades que fomenten la difusión de la cultura y la colaboración en el entorno. • ESCUELAS CAMPESINAS (Arenillas de San Pelayo, Palencia) Escuelas Campesinas es una asociación sin ánimo de lucro cuya misión es la de trabajar por y para las personas del medio rural, con el objetivo de garantizar un desarrollo social y sostenible del entorno y mejorar la calidad de vida de las personas que lo habitan. En ella trabajan once personas a media jornada, completando la misma con acciones voluntarias.
54 Desde Escuelas Campesinas se trabaja en red con agentes sociales del territorio, apostando por las personas, la cultura y el mundo rural como opción de vida. Los programas activos son los siguientes: v Atención a personas en situación de necesidad en el medio rural. v Atención a personas mayores dependientes. v Inserción socio laboral de las mujeres en el medio rural. v Programa de atención a personas mayores del medio rural. v Desarrollo integral e inclusión social de la población infantil a través del juego. v Programa integral de servicios a la población rural desfavorecida. v Programa educativo extracurricular. v Itinerarios individualizados de inserción laboral. • LA MEMORIA ATÁVICA DE LA LANA (Cevico de la Torre, Palencia) Se trata de un proyecto artístico basado en la recuperación y revalorización de procesos de producción artesanal de la lana, desde el cuidado de la ganadería hasta la obtención de una pieza textil. El principal objetivo es el de proteger y fomentar el conocimiento histórico y cultural de Castilla y León. • ÁBREGO (Provincia de Burgos) Asociación sin ánimo de lucro de Burgos que trabaja por la repoblación rural, la dinamización social, económica y cultural del medio rural y la relación de este con el medio urbano, creando puentes entre pueblos y ciudades. El principal objetivo se centra en la creación y fortalecimiento de redes entre agentes que trabajan por un cambio en la despoblación rural y por la mejora de las condiciones de vida de la población rural desde un enfoque de justicia social y sostenibilidad medioambiental. Sus proyectos principales son: v Desarrollo rural: fomento de empleo, saberes y tradiciones v Medioambiente: valorización, protección y restauración del medio v “Conozcámonos mujeres”: Sensibilización sobre violencia de género y potenciar el reconocimiento sobre las mujeres en el medio rural v Creación de redes: creación y fortalecimiento de redes de apoyo v Agenda cultural: conjunto actividades y encuentros (charlas, talleres) v ARTIM “Todo lo cría la tierra”: Festival etnográfico, de artes, música y tradiciones rurales. • CERES (Castilla y León) La Confederación de Asociaciones de Mujeres del Medio Rural CERES, nace en el año 1997 fruto de la necesidad detectada entre un grupo de mujeres agricultoras y ganaderas reivindicativas sobre los derechos profesionales de las campesinas para dar cobertura a las demás necesidades y expectativas como mujeres que viven y se desarrollan en las
55 zonas rurales. Nuestro objetivo principal es promover y trabajar para la consecución de la igualdad real y efectiva de oportunidades entre hombres y mujeres y nuestras actividades complementan en diversas perspectivas para ir introduciendo cambios encaminados a la incorporación de los derechos de las mujeres. Algunos de sus proyectos como “Despensa Femenina” visibilizan el trabajo y las aportaciones de las mujeres rurales a la producción de alimentos. • ASOCIACIÓN AMIGOS DE CEVICO DE LA TORRE (Palencia) La Asociación cultural Amigos de Cevico de la Torre fue fundada por nueve personas en 2012 con la intención de promover la unidad del municipio a través de la dinamización social y cultural con diferentes actividades y proyectos. • BLOQUE JOVEN RURAL (Palencia) El Bloque Joven Rural de Palencia es una asociación juvenil sin ánimo de lucro que surge a raíz de la manifestación de “La España Vaciada” en el año 2019. El objetivo común es la defensa de un medio rural vivo a través de la participación social, la dinamización de la población rural y la lucha contra la despoblación. • TEJIENDO CAMBIOS POR LA IGUALDAD (Montaña Palentina) Asociación de la Montaña Palentina que promueve la igualdad de derechos entre hombres y mujeres a través de diversas actividades de sensibilización. Entre sus actividades más destacadas se encuentra “Marzo Mujer”. • COOPERATIVA MONTES DE TABUYO (León) Cooperativa creada por cinco mujeres de Tabuyo. Se trata de una empresa dedicada a hacer llegar, de diferentes maneras, los productos que producen en sus tierras y que son manufacturados de forma artesanal. Ellas mismas son las que se ocupan del sembrado, cultivo, recolecta y cocina de todos los productos. Ofrecen los productos en conserva o en el restaurante a fin de dinamizar el turismo local. • ENTRETANTAS (Castilla y León) La Asociación Entretantas, cocineras de Castilla y León, que nace con el objetivo de dar visibilidad a la figura de la mujer en el mundo de la gastronomía apostando por la formación y el intercambio entre las nueve provincias que componen Castilla y León, se constituye hoy, lunes 11 de enero de 2016, en la Escuela de Profesionales Alcazarén de Valladolid. Entretantas es la materialización de una idea surgida en 2015 con los Encuentros de la Cocina de Castilla y León en femenino, que se han ido desarrollando y tomando forma a lo largo de varias reuniones durante el pasado año 2015. Con la constitución de Entretantas, cocineras de Castilla y león se pretende dar una entidad definida al proyecto, regulando las actividades y propuestas de manera oficial, pudiendo de esta forma colaborar con organismos públicos y privados en el desarrollo de actividades gastronómicas que tengan como objetivo la promoción de la gastronomía de calidad ligada a Castilla y León. Entre los objetivos que se propone desarrollar la nueva
56 asociación está la de promover la gastronomía en su más amplio sentido, desde la producción hasta la formación de los profesionales del sector y el desarrollo de tendencias en restaurantes. • COAG (Castilla y León) La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) es la primera organización agraria profesional de ámbito estatal que se constituye en España (1977). Es una organización plural, independiente y reivindicativa, representativa en todas las Comunidades Autónomas. Defiende los intereses del modelo social y profesional de agricultura, mayoritario en España, y da servicio a más de 150.000 agricultores/as y ganaderos/as a través de sus 220 oficinas en todo el territorio nacional y una delegación permanente en Bruselas. Está reconocida por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente como organización agraria más representativa y como tal forma parte del Comité Asesor Agrario, órgano de interlocución oficial con el Gobierno. Además, es miembro del Consejo Económico y Social (CES), el COPA-COGECA y la Coordinadora Europea Vía Campesina. COAG es una organización democrática, unitaria, independiente y progresista, que jamás ha estado ligada a ninguna formación política ni a ningún sindicato obrero, aunque mantenga contactos con todos y cada uno de los que son representativos de los respectivos ámbitos territoriales. En la actualidad, COAG está consolidada en todas las Comunidades Autónomas, sus Uniones Territoriales gozan de auténtica autonomía, y las decisiones en el ámbito estatal se toman, al igual que las de cada Unión, democráticamente, como consecuencia de una firme convicción democrática en todos los ámbitos de la sociedad, empezando por el propiamente asociativo.
57 IV. Instrumentos de recogida de datos La primera toma de contacto con la temática a estudiar se realizó a través de la observación participante en dos eventos realizados en el medio rural: v II Foro de Cooperación Rural: Organizado por la Asociación Abrego en Castrillo de la Vega (Burgos). (ANEXO I) v Día del Orgullo Rural: Organizado por el Bloque Joven Rural y el Centro de Desarrollo Rural de Tierra de Campos en Villalcazar de Sirga (Palencia). (ANEXO II) En ambos encuentros la investigadora participó activamente en las diferentes mesas redondas y grupos de trabajo, compartiendo experiencias y percepciones con otras mujeres del territorio. Estas anotaciones se recogieron en un cuaderno de campo, que en la transcripción posterior dieron pie a algunas de las preguntas de la entrevista. Posteriormente, para continuar con la recogida de datos y con el fin de obtener la información relativa al proceso y la experiencia del empoderamiento colectivo y para abordar el tema con una mayor profundidad, utilizamos la metodología CUAL con un método de análisis de la información que parte de la teoría fenomenológica. A través de entrevistas en profundidad semiestructuradas (ANEXO III). Se utiliza la “estrategia de exploración” para conocer de manera directa las principales situaciones existentes en la vida cotidiana de las mujeres, así como para recoger la información sobre las características percibidas en cuanto al empoderamiento. Estas dos técnicas, de naturaleza introspectiva que favorece la búsqueda y comprensión del objeto de estudio enfatizando en la construcción social de la realidad, en los aspectos cognitivos, afectivos y contextuales (Pereira, 2011). Se realizaron entrevistas a las integrantes de diferentes iniciativas con la finalidad de obtener datos sobre las diferentes esferas del empoderamiento. Las unidades de análisis fueron las mujeres que lideran la iniciativa asociativa o productiva (promotoras). Para ello se determinó en tamaño de la muestra 11 personas y el número total de 13 iniciativas. Algunos de los interrogantes fueron de categoría cerrada y otros de categoría abierta, y durante el encuentro también emergieron nuevas preguntas a raíz de los resultados iniciales o las respuestas previas, la entrevista semiestructurada “es un instrumento flexible que permite improvisar nuevas preguntas de acuerdo a las respuestas conferidas por el participante” (Villagra & Ruoti, 2018). Pese a que la entrevista está enfocada hacia el empoderamiento colectivo también nos permitirán ahondar en casos individuales. La entrevista se dividió en dos bloques principales: • Datos personales y sociodemográficos: Datos generales sobre el territorio y perfil detallado de la persona entrevistada. • Preguntas sobre las diferentes dimensiones del empoderamiento: donde tienen cabida tanto las percepciones propias como las diferentes acciones realizadas en el territorio. Para ello se tuvieron en cuenta los diferentes elementos de una entrevista focalizada:
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65 VII. RESULTADOS Y DISCUSIÓN Una vez recolectados y analizados todos los datos podemos concluir que, a grandes rasgos, hay convergencias entre ellos. Los resultados cualitativos obtenidos en las entrevistas a las mujeres que lideran iniciativas colectivas se ven respaldados en su mayoría por los resultados cuantitativos de quienes participan, así como también coinciden con los discursos mantenidos en los diferentes encuentros. Si bien es cierto que donde más se puede verificar esta coincidencia es en la necesidad que manifiestan las mujeres de sentirse parte de un grupo, de trabajar junto con otras mujeres. Sin embargo, el primer dato significativo para la investigación hace referencia a la participación. Todas las mujeres entrevistadas llevan más de 10 años participando en iniciativas colectivas en sus territorios, y están implicadas en diferentes proyectos, tanto productivos como asociativos, dedicando más de una jornada laboral a estos fines. Mientras tanto, de la muestra de mujeres participantes. el 42% lo lleva haciendo menos de 4 años y el 28% más de diez, lo que nos hace ver que es un proceso que podría estar en auge. En contraposición, destacar la baja participación, puesto que, tal y como se observa en el siguiente gráfico, el 56,6% de las mujeres participan en iniciativas asociativas solamente lo hacen 1 u 2 días a la semana. Figura 19: Participación de las mujeres. Elaboración propia Esta baja participación se debe a tres grandes factores: v La falta de recursos para poder llegar a los lugares y/o actividades. v La necesidad de más espacios. v El peso que siguen teniendo los roles tradicionales de género en el medio rural. “Porque una mujer, aunque quiera subir si tiene dos hijos pequeños en casa, es muy complicado, ¿eh? O te quitas la maternidad esa que te arrastra y no te llevas contigo ese dolor de que se te quedan tirando del pantalón y “yo me tengo que marchar, tengo que viajar”, ¿cómo lo haces? Y es que, aunque te pongan apoyo si tú quieres estar en un puesto de esos al final tienes que pringar, pero los hombres como son así, no pasa nada un hombre viaja, marcha, vuelve y no pasa nada, pero una madre viene con un dolor de cabeza y con una pena. (Loreto, 53) “Percibes que han tenido que lidiar con dificultades o conflictos en sus familias relacionadas con la gestión del tiempo y de participar, de aquí pierdes mucho tiempo yendo a esto que no sirve para nada o o alguna cosa que es al final… como tiene a familiares de las dos partes de las mismas, no ha desaparecido el discurso de que les ha faltado tiempo para la familia y para su círculo, no para ellas y ellas mismas.” (Irene, 27)
66 I. Empoderamiento y colectivización Mientras que el objetivo del II Foro de cooperación rural fue crear nuevas alianzas con el fin de mejorar la vida de la sociedad que habita en nuestros pueblos, las mujeres que allí participaron se mostraron continuamente abiertas a compartir visiones, propuestas e ideas de futuro, aportando cada una desde la experiencia propia pero siempre con una mirada colectiva. En el Día del Orgullo Rural, en la mesa redonda de mujeres emprendedoras se plasmaba la necesidad de fomentar el autoempleo mientras se demandaba más cooperación y trabajo en red. En ambos encuentros se hacia latente la promoción de acción grupal no solamente con un fin de enriquecimiento económico, sino en torno al desarrollo rural y la sostenibilidad de los territorios. Las mujeres, conscientes de la desventaja social en la que se han encontrado durante décadas usan la unión colectiva para salir fortalecidas y poder hacer frente a dinámicas patriarcales. Una vez finalizada la triangulación de datos se puede concluir que el 87% de las mujeres que participaron en el cuestionario coinciden plenamente con las afirmaciones de las mujeres que lideran las diferentes iniciativas y a las que se realizó entrevista en profundidad. Los ítems con los que se ha encontrado una concordancia de más del 95% han sido los siguientes: v Las mujeres no se empoderan entre ellas, sino que también empoderan los territorios que habitan. v Es importante crear espacios de encuentro para las mujeres en las zonas rurales v Los proyectos de vida colectivos son más enriquecedores que los individuales v Cuando compartimos nuestros miedos y nuestras ilusiones nos damos cuenta de que no estamos solas en este mundo v Al final, la mujer, por lo general, es la que cuida. v Una iniciativa económica liderada por mujeres en el medio rural sirve como escaparate y ejemplo de oportunidad v La unión hace la fuerza, es necesario el trabajo en red y cooperativo. v Como mujeres tenemos que seguir luchando por una serie de conquistas que aún no se han conseguido. v Las mujeres necesitan alternativas reales y fuentes de creación de empleo. v Es importante seguir formándonos, seguir aprendiendo y seguir participando. En contrapunto, los aspectos en los que menos concordancia se encontró fueron los siguientes: v Las mujeres han trabajado siempre juntas, se ha trabajado en colaboración y no en competición. v Cuando estás sola no crees en ti misma. Nos han educado para que tengamos miedo. v En los proyectos sociales y económicos de los pueblos las mujeres siempre suelen estar al margen.
67 II. Las dimensiones del empoderamiento A medida que las mujeres se van implicando más en los procesos colectivos comienzan también unos cambios individuales, más relacionados con la dimensión psicológica, con la importancia de cuestionarse. Todo ello surge a raíz de la participación. “En esa identidad como mujer, en cuestionarse o reflexionar el porqué de las cosas. Mi evolución personal. (…) Yo me he visto muy reconocida en las mujeres y he podido crear con mis compañeras que me han seguido y ahora están tomando el relevo. Estamos cogiendo el testigo y estamos sufriendo una con la otra. Es una evolución o un trabajo constante”. (Belén, 60) Se hace especial hincapié en nombrar a las mujeres, poner nombres y apellidos y que se deje constancia de su existencia. Las mujeres necesitan referentes, necesitan verse identificadas en otras y de esta manera se motivan, se ven capaces, se empoderan. “Creo que lo que no se nombra o no se visualiza no existe. Con lo cual su todo el proyecto de monte de tabuyo o nosotras cinco sale en algún sitio no me parece mal, todo lo contrario. Yo he tenido referentes que han tenido nombres y apellidos y he visto una imagen y unos nombres, sino solamente de lo abstracto….” (Marisa,63) Una vez que se adquiere consciencia sobre el potencial individual, se replica de manera colectiva, y de nuevo la necesidad de verse reflejada en otras, de sentirse parte de un grupo, de tener una “habitación propia” donde poder compartir y desarrollarse. Además, a raíz del trabajo asociativo y de la visión de las mujeres en el espacio público se consiguen romper muchas de las barreras invisibles que coexisten en el día a día como la incomprensión o la reticencia a ciertas actividades. Las mujeres, al comenzar a relacionarse con sus iguales empiezan a ser más conscientes también de su realidad individual, de que las pasa a ellas y que pasa en su entorno. Gracias a la interacción con otras mujeres, muchas de ellas han conseguido niveles de independencia que ni se imaginaban. “… Con un proyecto que ha servido como espejo, como escaparate para otras mujeres en otros territorios que han visto que sí, que es posible el emprendiendo.” (Marisa, 63) “Sentir que compartes las mismas cosas, los mismos problemas, los mismos miedos, tú cuando tienes un miedo piensas que eres el único de este mundo que lo tienes estás jodido, pero cuando se lo cuentas y compartes ese miedo de decir bueno, no siento tan mal porque compartes también las formas de gestionarlo y todo(…) Yo creo que las mujeres con las mujeres, existe ese empoderamiento, ese apoyo, esa escucha. Al final, cuando tú estás solo, no crees en ti muchas veces, porque es muy…muy…nos han educado para lo contrario, para que tengamos miedo, por así decirlo, para que no creamos en nosotras y así sigamos bien las reglas de este mundo. Entonces, a la hora de compartir con nosotras nuestros miedos, nuestras ilusiones, nos damos cuenta de que no somos las únicas a las que nos pasan las cosas.” (Marina, 29)
68 “Yo he aprendido todo, me ha servido mucho para mi empoderamiento personal. Pensar que el empoderamiento personal es colectivo también. El tema de la sororidad, desde el comprometerte firmemente a cosas tan sencillas como no criticar a otras mujeres ni lo que son ni por lo que piensan. (…) Las mujeres no somos malas ni somos malas unas con otras. Al revés, nos necesitamos y tenemos que apoyar. Yo creo que eso ha sido una cosa que. Como muy poderosa.” (Mila 45) Todas las mujeres entrevistadas coinciden en que la formación es fundamental, estar constantemente activas, aprendiendo cosas nuevas y entendiendo el porqué de las situaciones de sus realidades cotidianas y buscando espacios para poder desarrollar sus gustos y actividades. “Los lazos te dan fuerza. (…) Este tema de crecimiento personal, de empoderamiento, realmente es que es fundamental y a mí en lo personal me ha venido muy bien y a mis compañeras sé que también les dije que efectivamente la labor de la asociación y la labor de tejer y de establecer redes es muy favorable para todas las mujeres”. (Esperanza, 58) Por lo tanto, medida que las mujeres se van implicando en las diferentes iniciativas colectivas comienzan a afrontar con más seguridad determinadas acción y compromisos, se arman de más coraje mientras se van sintiendo con más seguridad cada vez. Es decir, experimentan una serie de cambios que las convierte en seres capaces de iniciar, promover y gestionar actividades por cuenta propia además de romper los patrones establecidos. En definitiva, comienzan a poner en valor la cuestión de ser la dueña de tu propio trabajo, de tus propias acciones, de cooperar y compartir. “Si esto sirve, si esto sirve para que otras mujeres en el paso, para que otras mujeres quiten el miedo, para que otras mujeres se sientan fuertes y potentes e digan “que aquí la prota soy yo”. Y ya esta, pero sin competir con nadie. Sin Competir simplemente intentando colaborar y cooperar nada más” (Marisa,63) Y yo en mi huerto, en vez de decidir hacer un huerto normal con lechugas apartadas, todo líneas, he decidido hacer un huerto circular. Simplemente porque estéticamente me gustaba, pero también para llevar la contraria y como para romper las estructuras de los pueblos de que todo tiene que ser así, como se ha hecho toda la vida. Para decir “no, no tenéis razón. O puede que la tengáis, pero también se pueden hacer otras cosas”. (Marina, 29) Sin embargo, siguen existiendo una serie de percepción en las que las mujeres se sienten juzgadas e infravaloradas ante diferentes acciones simplemente por el hecho de ser mujeres. “Nosotras tenemos que demostrarlo muchísimo más para ser admitidas” (Esperanza, 58) “Eso si lo hubiera hecho un paisano. Si lo hubiera hecho un tío, pues era un tio cojonudo, porque es un tío. Fíjate tú qué huevos le echó el tío. Pero yo era una guerrera. Era una guerrera y una toca huevos, ¿como que una guerrera? Perdona soy constructora no soy guerrera.” (Marisa, 63).
69 “Porque las directrices para este tipo de proyectos tienes que estar muy convencido, porque parece que al final te acaba echando pa trás del banco que no cree en ti, porque estas a tomar por saco, porque no está en un polígono industrial, porque somos cinco mujeres, porque donde vamos cinco mujeres, empezaron diciéndonos eso… preguntándonos en Caja España que si lo sabían nuestros maridos.” (Marisa, 63) Además, el tema de los cuidados sigue estando muy presente, de manera inconsciente, pero muy presente. Y que muchas veces no se llega a ver la connotación negativa porque se percibe con cierto aire paternalista. “La mujer es mucho más emocional, más más abierta, más sencilla, más no se, como como que la lección que te puede dar, desde mi punto de vista, es mucho más enriquecedora. No porque el hombre no me vaya a aportar nada ni mucho menos. Creo que ahí vamos que sí, pero quizá el hombre tiene más de esa barrera. No te voy a mostrar lo que llevo.” (Mila, 45) “Somos la generación en la que tenemos gente a la que cuidad por arriba, por abajo, por el medio y por todos lados” (Marisa, 63) “Yo creo que al final la mujer siempre ha estado presente en los cuidados de las cosas, tanto (…) al final, como siempre con…ese… manteniéndolo todo tranquilo y en paz.” (Marina, 29) “Entonces creo que al final somos más atentas, al final somos… observamos y nos vemos representados en el otro y por eso tenemos esa empatía.” (Marina, 29) Uno de los aspectos más importantes que se perciben en la dimensión organizacional viene de nuevo relacionado con el tema de la conciliación y los cuidados. Si bien estas iniciativas se perciben como una oportunidad para lidiar de manera efectiva con la vida laboral y familiar, si rascamos un poco, no dejan de ser un lastre más que continúa posicionando a las mujeres del lado de los cuidados, aunque este se romantice desde una perspectiva de cooperación y solidaridad. “Y gracias a nuestra forma de trabajo hemos sido capaces de cuidar a padres mayores, a madres, a nietos, a hijos. Es algo muy importante también.” (Marisa, 63) Pero también se hace necesario resaltar el impulso al trabajo en red que se está dando desde estas iniciativas, a la necesidad de cooperar y trabajar en equipo, y de recuperar en los pueblos un espíritu comunitario que parecía perdido. “También nace de la necesidad de todo un pueblo, de una comunidad, de sentirse parte de algo y después en el momento que haya que llevar a cabo las luchas o las reclamaciones a las administraciones o a quién sea, si ya nos conocemos y si ya tenemos ese amor conjunto por algo podremos luchar mejor. (…) Osea, no entendemos la vida en los pueblos sin ese… Históricamente, la vida en los pueblos era colaborar, era echarse una mano, era tocar a huebra y arreglar todos la fuente de la plaza, era… y entonces ahora ya no arreglamos la fuente de la plaza pero se pueden seguir haciendo muchas cosas en comunidad.” (Mónica, 40)
70 En cuanto a la dimensión cultural, son tres las grandes demandas que se perciben: la necesidad de seguir construyendo espacios de intercambios y encuentros, la necesidad de que toda la población sea consciente de las transformaciones que se buscan con estas iniciativas, y la visión holística de los diferentes elementos del entorno creando una estrecha relación entre sociedad colectiva y naturaleza. Las mujeres que contribuyen a la solución de estas demandas se sienten más realizadas, más útiles y más responsables con el territorio y los modos de vida que en el se llevan. “A la mujer hay que empoderar, pero al hombre hay que sensibilizar” (Belén, 29) “A mi personalmente me ayudó mucho el tema de los saberes colectivos” (Esperanza, 58) “Claro, yo cuando intento llevar a las mujeres a un sitio, lo que busco es que vean proyectos, que dentro de las salidas culturales podemos ir a ver algo cultural, perfecto, pero quiero ver un proyecto, quiero ver si allí hay una señora que esta haciendo quesos, quiero ver cosas (…) Tenemos en Madrid un encuentro de cooperativas que siempre van para que vean cómo se está trabajando en otras zonas que es muy importante, que hay proyectos de Andalucía que pueden servir aquí, o servir en cualquier otro punto, cada año te encuentras proyectos nuevos abrir la mente a la gente. (Loreto, 53) “Se esta creando, en Guardo se está creando una cosa preciosa que es el vínculo de unas asociaciones con otras. Nosotras tenemos una actividad, se lo pasamos a los de la escuela de Música y nos lo publicitan entre su gente… eh… los correcaminos que hoy tienen una carrera solidaria nos lo pasan y nosotras lo publicitamos entre sus asociados… Se está creando un… un tejido que mira, a mi se me ponen los pelos de punta, es que se está creando unidad.” (Mónica, 40) En esta dimensión cabe también destacar los lastres que aún se siguen percibiendo y que están estrechamente relacionados con la dimensión psicológica en cuanto a la atribución de roles y distribución de espacios. “Queremos conseguir una plataforma de red de comarca, de empoderamiento, de rescatar saberes, de buscar referentes de mujeres que eran importantes pero que estaban invisibles. Yo creo que influyen mucho las situaciones de alrededor, una asociación feminista en el medio rural, pues tiene bastantes frentes de batalla dentro.” (Paloma, 55) “Es que tenemos unos discursos, quiero decir, hemos teorizado mucho y hemos trabajado… osea, todo lo que veis aquí tiene un trasfondo, no hemos venido y hemos abierto una tienda para sobrevivir. Por suerte o por desgracia somos muy reflexivas y todo lo que veis aquí tiene un porqué, y no se en que medida esos será bueno o malo, pero es fácil para nosotras contároslo porque hablamos, paramos a tomar un café y estamos hablamos de… que pasa, eso te lleva a que como hablamos tanto y nos rodeamos de gente que habla nuestro idioma, te sales de tu burbuja y te metes un palo que…” (Sandra, 38) “Lo que hay que cambiar es el modelo de fondo que tenemos, un modelo neoliberal y patriarcal que están ahora mismo, esos dos poderes aliados. Entonces hay que transformarlo desde el modelo del feminismo. Es que poner los cuidados tanto de las personas como de la Naturaleza. Transformar la forma de enfrentarnos a lo cotidiano, de cómo se distribuye el trabajo. Todo eso es estatalmente el principio para cambiar las cosas.” (Belén, 60) “Es que ha habido una labor de estafa impresionante por parte de la sociedad, es decir, era un argumento que se utilizaba con nosotras… “bueno si.. van salir adelante 5 mujeres, si las mujeres son unas brujas. Las mujeres no se entienden entre ellas las mujeres” ¿cómo no? ¿Cómo que no? Si aquí las
71 mujeres han trabajado siempre juntas, se ha trabajado en cooperación, no en competición. Gracias a Dios no tenemos tanta testosterona, tenemos un ¿?¿? pero, pero la testosterona no es la que mueve nuestros actos. Qué es lo que hace que los varones sean tan competitivos. Entonces nosotras cooperamos y colaboramos porque es la manera que sacamos adelante lo nuestro personal y lo nuestro más cercano del entorno, y así se va haciendo una red en la que sacamos adelante una sociedad entera”. (Marisa, 63) Pero si en algo coinciden todas las participantes es en la necesidad de estar y participar en todo lo que sea posible, de colaborar con las compañeras y, sobre todo, de dar voz, que se escuche a las mujeres, que tienen mucho que decir y a menudo sus discursos no han sido valorados. “yo me llamo un poco coordinadora, apaga fuegos, apoyo moral, aparte de moral también físico eh? (…) Somos al final un grupo que trabajamos todas en conjunto, si una puede echar una mano a la una se la echa, es una cooperativa la que esta formada” (Loreto, 53) “Yo ya después de tantos años de trabajo, otra cosa que tengo clara es que hay que hablar. Yo muchas veces las digo a ellas “no tenemos nada que perder”. Es mucho mejor compartir lo bueno y lo malo que tenga cada día, el esfuerzo, el trabajo, el estrés o lo que sea.” (Mila, 45) “Cada una ponemos nuestras capacidades, nuestras aptitudes. Lo que sí hay es una actitud con c. Con esta actitud que tratamos de coger y sumar las aptitudes de todas y ponemos un poco de nuestra parte, se puede llevar adelante todo. (…) Lejos de esa competitividad de la que hablábamos antes (…) El hecho de ser la dueña de tu propio cuerpo o de tu propio trabajo es marcarte puro ritmo” (Belén 60) Los mayores problemas detectados se encuentran en la dimensión política. Por un lado, se perciben reticencias en cuanto al apoyo de las administraciones locales, a menudo tintadas por el color del partido político de turno. En general, el contacto con los ayuntamientos suele ser difícil lo que dificulta que las iniciativas se impliquen en los diferentes procesos del territorio. Por otro lado, se utiliza el “ser mujer” o el feminismo como una moda para, desde las instituciones, sacar algún beneficio político o hacer un lavado de imagen con una fotografía en prensa o un acto puntual sin alternativas reales ni fuentes de creación de empleo respaldadas por las instituciones locales. Y, a fin de cuentas, la perspectiva de género sigue siendo un tema conflictivo en el medio rural, aunque si se nota cada vez más la implicación y la conciencia de la población en general sobre este tema. “Yo creo que para que la igualdad de género exista, por muchas vueltas que demos, tiene que venir de arriba, unas políticas, que aquí los españoles si no nos obligan no lo vamos a hacer. Si tú exiges que esto tenga que ser así, se va a hacer, pero por mucho que digamos, no están ellos para empezar por la labor. Entonces gracias a un foco que vamos centrando, se va haciendo algo, pero si tú ves a veinte tíos, solo tíos, con altos cargos.” (Loreto, 53) “Ahora me interesas, te uso, ahora no interesa, te tiro.” (Marisa, 63) “Yo creo que uno de los defectos que tiene es que si no es un proyecto que ellos gestionan, lo valoran puntualmente y en determinados momentos.” (Mila, 45)
72 “Algunas veces nos decía cada vez que yo tenía una bronca en el partido y me decían Mujer, tenías que ser. Te decía mira que de cuello pa arriba soy igualita que tú y puedo gestionar las cosas del Ayuntamiento, lo mismo que tú.” (Paloma, 55) “Me ha venido bien políticamente. No te podría decir mucho, pero yo sé que nuestra asociación políticamente es importante que esté claro, porque yo sí que he visto que en muchas concentraciones que hemos hecho o pasamos del tema de la violencia de género, pues muchas veces sí que se nos ha acercado gente a preguntar cosas.” (Paloma, 55) En lo que respecta a la dimensión social se puede afirmar que a través de uno de los objetivos comunes de estas iniciativas es crear un fuerte tejido comunitario que no solamente una a las personas, sino que también proteja el entorno desde una perspectiva sostenible. Además, al trabajar desde la perspectiva de género se va construyendo un cambio colectivo en la atribución de identidades y en los que haceres en el medio rural. Se percibe que no solamente se trabaja de manera aislada en pro de la equidad de género desde un acto concreto o una determinada actividad, sino que esta conciencia y este trabajo se desarrolla tanto en la vida colectiva como en las vidas individuales y más personales de quienes participan. Constantemente se hace alusión a la importancia del trabajo en red y del fortalecimiento entre iguales con el fin de crear estructuras solidas que puedan dinamitar los mandatos de género impuestos. Si bien es cierto que aún queda una larga trayectoria puesto que algunas de las mujeres observan cierto recelo entre las entidades asociativas o productivas. Se demanda más puesta en común de los objetivos y de las demandas, más aunar fuerza para presionar a las administraciones e instituciones para que apliquen alternativas reales, justas y sostenibles. “Que el mundo se va a tomar por saco y no queremos ser cómplices, y ahí que empezar desde abajo (…) Es que es evidente, nosotras lo hemos estructurado como dos marcas diferentes, pero surgen del mismo sitio: del amor y del entendimiento de que las personas somos parte de un todo. Quiero decir, Vida Propia entiende que las personas somos parte del mundo y quiere hacer su pequeña apuesta por no ponerlo peor, primero por los individuos para que se puedan expresar y tener piezas propias que les ayuden a definirse un poco como personas y un compromiso global con el mundo para no sobre producir, para intentar reducir la cantidad de residuos, para un montón de cosas..” (Mónica, 40) “Nosotras como nos metemos en todos los fregaos, hablando de feminismo, de entorno rural, de sostenibilidad, de tal… son... tienen que existir estas burbujas para sacarlo a debate, porque yo luego voy a comer con mis amigos o salgo a tomar una caña y vas metiendo cuñitas, vas metiendo cuñitas, y hay va quedando el poso.” (Mónica, 40) “También trabajo en red, trabajo cooperativo. (…) Y por un lado, crees que hay cierta discriminación por parte de los sindicatos o de las administraciones políticas más potentes en el medio rural, pero por otro, se está generando una unión y una red solidaria muy potente a nivel externo a todo. (…) No es pensamiento único.” (Belén, 60) “Siempre vas a sacar un refuerzo enorme y de las redes que vas a sacar, pues es que vas a sacar lo que has metido, que es impedir que otros caigan. Otros también te van a ayudar para impedir que caigas tu. Esta especie de colmena que se va estableciendo saca adelante el proyecto. Como es como una colmena cada uno, vamos poniendo nuestro granito de arena cada uno vamos…” (Mila, 45)
73 Uno de los aspectos de reclamo más consolidados es la necesidad de seguir creando espacios de encuentro y de intercambio, seguir potenciando que la mujer sea visible en la esfera publica y que lo sea de manera grupal, con otras mujeres. “Respecto al proyecto, al final, yo me he acabado relacionando con un montón de mujeres que antes se dedicaban a la lana, hijas, mujeres de pastores, etc. He visto fábricas de aquí y de otros lugares donde la mujer siempre ha estado presente en ellas. (…) Al final somos seres sociales, necesitamos como ese apoyo social entre todos para ser autónomos e independientes. (…) Las necesidades que tenemos son sociales, necesitamos compartir. Necesitamos estar con el otro para ser autónomas.” (Marina, 29) “Hay que crear también espacios de debate y de influencia en todo lo colectivo por la soberanía alimentaria y también en el eco feminismo.” (Belén, 60) “El primer día que fui a la reunión, noté como una sensación extraña, como cuando éramos pequeños e íbamos con las otras personas de los coles. Y en el resto del pueblo había gente, niños de tu edad, gente que compartía los mismos valores, principios y ganas de disfrutar de los pueblos y mantenerlos vivos. (…) Como asociación yo creo que lo que hemos hecho es unir a la gente, crear espacios de encuentro con las personas, aprender cosas y llevar de alguna manera la cultura u otras ideas a un pueblo.” (Marina, 29) Además, estos espacios no solamente se entienden como espacios de encuentro sino como espacios de desarrollo y fortalecimiento de habilidades y capacidades que permiten a las mujeres empoderarse. “Yo creo que al final todo, todo lo que nos rodea, nos enseña algo, pero es que estas actividades sirven para dar esas habilidades de las que hablamos y para que hoy es una excursión de un día, pero igual para mañana ya es pasar una noche fuera y dentro de un año igual es crear un grupo de mujeres que nos vamos a reunir todas las semanas y pasar...” (Belén, 29) Pero hay como una especie de miedo todavía por parte de la sociedad de que las mujeres cojan el toro por los cuernos y acaben haciéndose dueñas del testigo y decir “yo soy fuerte, soy poderosa”. (Marisa,63) “Están representadas y que de una forma no invasiva como es el participar, solamente se genera un debate, un hablar, estar presente” (Irene, 27) “Somos de una generación que nos tuvimos que buscar el espacio social muy duramente” (Paloma, 55) “Y te vas apoyando unas a otras, o sea, socialmente, laboralmente” (Esperanza,58) Gracias a todo este dinamismo social, las mujeres que llevan ya gran parte de sus vidas implicadas en estas iniciativas ya notan los resultados más allá de sus propias individualidades y en pro del desarrollo sostenible de los territorios. Esto se ha conseguido con la visibilización de oportunidades con la articulación de iniciativas productivas
80 Creswell, J. W. (2009). Research Design: qualitative, quantitative, and mixed methods approaches (3.ª ed.). Londres: Sage. Cruz, F. (2007). Empoderamiento y sostenibilidad en el desarrollo rural: trampas de la racionalidad productivista. Anduli. Revista Andaluza de Ciencias Sociales, 7, 91104. Cruz, F. (coord.). (2011). Desarrollo rural y sostenibilidad. Estrategias y experiencias en España y Brasil. Mataporquera – Cantábria: Asociación País Románico. Cruz, F. (coord.). (2012). Perspectiva de género en el desarrollo rural. Programas y experiencias. Mataporquera – Cantábria: Asociación País Románico. Cultura Ciudadana. (2017). Procesos para la transformación social, econñomica y demográfica. Conclusiones del “foro cultura y medio rural”, organizado por el ministerio de educación, cultura y deporte 14-15 junio 2017. Cerezales del Condado, León. Del Valle, T. (2001). Asociacionismo y redes de mujeres ¿Espacios puente para el cambio?. Anuario de hojas de Warmi, (12), 131-151. Diez, I. (2018). Solidaridad y participación social en la sostenibilidad del medio rural: Estudio de casos de Economía Solidaria en el Bosque Modelo de Palencia (Trabajo Fin de Grado). Universidad de Valladolid, Facultad de Educación de Palencia. Erazo, M.I., Jiménez, M.C. & López, C. (2014). Empoderamiento y liderazgo femenino; su papel en la autogestión comunitaria en el corregimiento El Hormiguero – Valle del Cauca. Avances en Psicología Latinoamericana, 32(1), 159-157. doi: 10.12804/apl32.1.2014.10 Escobar, D.M. (2019). Empoderamiento y educación social de mujeres y líderes comunitarias. Educació Social, 72, 151-166. Esteban, M. L., Pérez, F. J., & Gargallo, A. (2018). Áreas rurales y cooperativas: iniciativas de mujeres para el desarrollo. REVESCO: Revista de estudios cooperativos, 127, 116-138. Flick, U. (2007). Introducción a la investigación cualitativa. Madrid: Morata S.L. Flick, U. (2014). The Sage Handbook of Qualitative Data Analysis. Los Angeles: Sage Publication. Freire, P. (1986). La Educación como práctica de la libertad. Madrid: Siglo XXI. Foucault, M. (1997). La arqueología del saber. Siglo XXI. García, R., & Espejo, C. (2019). El círculo vicioso de la despoblación en el medio rural español: Teruel como caso de estudio. Revista de estudios geográficos, 80 (286). CSIC Hernández, R., Fernández, C. & Baptista, P. (2010). Metodología de la investigación (quinta edición). México: Mc Graw Hill Educación.
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85 X. ANEXOS I. II Foro de Cooperación Rural
86 II. Día del Orgullo Rural
87 III. Guion Entrevista semiestructurada Nombre Edad Nacionalidad Localidad donde vive actualmente_____________________ Años viviendo en el medio rural Marque su nivel máximo de estudios ( ) Sin estudios ( ) Primaria ( ) Secundaria ( ) Formación profesional ( ) Bachillerato / COU / Preparatoria ( ) Licienciatura/diplomatura/grado en: ___________ ( ) Master en ( ) Doctorado en Profesión __________________ Ocupación actual Estado civil ( ) Soltera () Casada () Viuda () Divorciada () Con pareja Si tiene hijos, anote sus edades aunque ya no vivan con usted ___________ Marque otras personas que vivan en el mismo domicilio que usted Sola Con conyuge Con cónyuge e hijos/as Con hijos/as Con otros familiares Otras situaciones (especificar) Años participando en iniciativas asociativas y/o productivas _________________ A que edad comenzó a participar ¿Participas a nivel político en tu territorio? ¿Cómo? ¿En cuantas asociaciones y/o iniciativas participa anualmente? 1 2 3 4 5 Más de 5 ¿Podría decirme en que asociaciones/iniciativa participa?_____________________________________________________________ ¿Cuántas veces a la semana participa? 1 vez
88 2 veces 3 veces 4 veces Diariamente De forma aproximada, ¿Cuánto tiempo pasa en la asociación semanalmente? Menos de una hora Entre una y dos horas Entre dos y 5 horas Entre 5 y 10 horas Entre 10 y 20 horas Más de 20 horas Preguntas sobre la iniciativa en general 1. Cuéntame un poco los orígenes de ……………..¿En que situación surge? ¿Con qué objetivos? ¿Quiénes la fundan? 2. En estos años, ¿Cuál ha sido la trayectoria? ¿Se han mantenido los objetivos? ¿Han surgido otros nuevos? ¿A que dificultades os habéis enfrentado? ¿Qué habéis conseguido? Papel de la mujer – dimensión organizacional 1. ¿Qué destacarías o que hace diferente el que esta iniciativa esté liderada por mujeres? Y Como mujeres ¿Cuál es vuestro papel como relevante tanto en la propia iniciativa cómo de cara a la imagen que proyectáis? 2. ¿Cómo es el proceso de producción y comercialización? 3. ¿Cómo es el funcionamiento interno de la iniciativa? Cuándo surge una cuestión importante (actividad, encargo, cambio de plan, etc) ¿Cómo se llega a un acuerdo o cómo se toman las decisiones? 4. ¿Esta manera de actuar, es solo en la iniciativa o también se replica en otros ámbitos de tu vida? (ej, con tu familia) ¿Repercute en las dinámicas de la comunidad? (En el día a día) Vida personal – dimensión psicológica 1. A nivel personal, ¿Qué te impulsó en su momento a formar parte de *** o que te hace seguir participando? ¿Por qué crees que es importante que las mujeres sean visibles y formen parte en estos espacios? 2. ¿Cómo ha repercutido en tu vida personal tu participación aquí? (Si la iniciativa ha ido evolucionando y tomando forma con los años) Dentro de la dinámica familiar o de tu entorno social, ¿Ha habido cambios a raíz de tu implicación con la iniciativa? ¿Cuáles? Relaciones familiares/sociales – Dimensión social
89 1. ¿Has tenido que lidiar con dificultades o conflictos en la familia relacionados con la gestión del tiempo y el trabajo (ej, pasar mucho tiempo fuera de casa? ¿Cómo lo has solucionado? ¿Percibes diferencias ante esto entre hombres y mujeres? 2. ¿Cómo afecta la conciliación familiar y laboral al desarrollo profesional para las mujeres y los hombres? Solidaridad y colectivización – Dimensión social / organizacional / … 1. ¿Cómo es la relación con el resto de integrantes? Y a la hora de hacer negocios, ¿Percibes alguna situación de discriminación/trato diferente/paternalismo? ¿Cómo actúas ante esto? 2. ¿Mantenéis contacto o existen proyectos en común con otras iniciativas? Háblame sobre ello… generación de redes de intercambio, sinergias … 3. Como mujer, ¿Crees que es importante este tejido social? ¿Por qué? 4. ¿Crees que estas iniciativas generan redes solidarias? ¿Es diferente el concepto de solidaridad que se establece entre mujeres que entre hombres? ¿O qué entre hombres y mujeres? ¿Cuál crees que es el motivo? 5. ¿Cuáles son los aprendizajes o logros que habéis logrado a raíz del trabajo con otras mujeres? 6. ¿Que tipo de objetivos o conquistas sociales podéis lograr a través de la unión y el trabajo colectivo? 7. ¿Tienen relación con una independencia y adquisición de autonomía personal? 8. ¿Por último, cuales son los retos o conquistas que os planteáis o a los que os enfrentáis? ¿Cómo creéis que se pueden lograr desde este prisma colectivo? Para entender las necesidades y dinámicas asociadas al establecimiento y mantenimiento de asociaciones eficaces para presionar en favor de la igualdad de género ¿Qué herramientas o procesos se han generado en la iniciativa que han permitido capacitar a mujeres para que participen en los procesos de toma de decisiones? ¿Ha influido solamente en la iniciativa o también a un nivel externo? Es importante desarrollar estrategias para fortalecer el poder de toma de decisiones de las mujeres y el papel que desempeñan estas en los programas de liderazgo, así como para modificar las relaciones de poder ¿Podrías describir alguna situación concreta?