Una imposición de la casulla de San Ildefonso de Antonio de Pereda en Urda (Toledo)
Full text
UNA IMPOSICION DE LA CASULLA A SAN ILDEFONSO DE ANTONIO DE PEREDA EN URDA (TOLEDO) Fernando Collar de Cáceres La personalidad artística del vallisoletano Antonio de Pereda, oportunamente revisada hace unos años al hilo de la exposición del tercer centenario de su muerte y en el ulterior estudio y catalogación de su obra por los profesores Angulo Iñiguez y Pérez Sánchez', resulta hoy sobradamente conocida y valorada, como sin duda corresponde a quien con laudatorio juicio califica Palomino de «uno de los más in signes artífices que han dado honor a la nación española con sus pinceles», si bien restan por despejar pequeñas sombras estilísticas y documentales^. La reciente puesta en entredicho de una atribución tradicional tan notable como es el Sueño del Caballero (Academia de San Femando), otrora ponderada como una de sus crea ciones más sobresalientes y características —aun dejándose oír la voz discrepante ya de Martín S. Soria—, es fmto del alto grado de definición que a estas alturas poseemos de su identidad pictórica^, en franco contraste con lo cual hay que re gistrar todavía alguna crítica incorporación de obras apócrifas al catálogo de su producción'*. ' Don Amonio de Pereda (1611-1678) y la Pintura madrileña de su tiempo. Madrid, 1978. Ca tálogo de la Exposición, a cargo de Alfonso E. Pérez Sánchez; URREA, J.: Notas a la exposición valli- •soietana «Antonio de Pereda», Valladolid, 1979. ANGULO IÑIGUEZ, Diego y PEREZ SANCHEZ, Alfonso E.: Pintura madrileña del segundo tercio del siglo XVll. Madrid, CSIC, 1983. Cabe citar tam bién los estudios anteriores de Tormo y Lozoya. Entre las aportaciones documentales posteriores, espe cialmente G. CHERRI, Peter: «La intervención de Juan Bautista Crescenzi y las pinturas de Antonio de Pereda en un retablo perdido». Archivo Español de Arte, LX, n. 239, 1987, pp. 299-306. - PALOMINO, A. A.; «El parnaso español pintoresco laureado» (126), en ed. Museo pictórico y e.icala óptica, Madrid, 1947, p. 957. ' PEREZ SANCHEZ: Pintura Barroca en España 1600-1750. Madrid, 1992, p. 246; PEREZ SANCHEZ. A. E. : La Nature Morte de XVll^ siécle á Goya. Friburgo 1987, pp. 116 y 121. Cierta mente no faltan razones para tomar en consideración el nombre de Pedro de Camprobín. En este apartado hay que citar una Inmaculada firmada en 1656 perteneciente a una colación particular de Pozuelo de Alarcón, dada a conocer por José Landa Bravo y Francisco García Gutiérrez, «Dos bocetos de Lucas Jordán y una Inmaculada de Pereda», Archivo Español de Arte, 1988, t. LXI. n. 244, pp. 444-446. Parece obra dieciochesca, y la fi rma a de ser apócrifa. Bodegones apócrifos, o fi rmados por otro Pereda, hay en el Palacio de Riofrío, además de la Vanitas de la colección Blanco Soler y de otra Inmaculada, también en colección particular madrileña. No hay que olvidar el problema Van de Pere, cuya fi rma ha sido confundida con frecuencia con la de Pereda, y quien tampoco a de ser el autor de la Inmaculada de Pozuelo.
472 FERNANDO COLLAR DE CACERES Obra segura e inédita es una no firmada versión de la Imposición de la casulla a San Ildefonso existente en la ermita del Santo Cristo de Urda (Toledo) que hay que sumar ahora al brillante capítulo toledano de su actividad pictórica, junto al San Benito del convento de San Clemente y las notables y en parte perdidas pintu ras de los retablos mayor y colaterales del convento carmelitano de San José, en la ciudad, o la Transververación de Santa Teresa, en un tardío altar del mismo tem plo conventual^. De mucho más modestas pretensiones que estas pinturas toledanas, el lienzo de Urda repite la composición de la conocida versión del tema perteneciente a una colección particular barcelonesa (cat. Angulo-Pérez Sánchez, n. 133) —en 1853 se pierde el rastro del ejemplar de la parisina colección Luis Felipe—, con modifi caciones mínimas y una ordenación más compacta. Sentada en un trono de nubes y envuelta en densa atmósfera de cálidas luces doradas y anaranjadas, María des ciende con acompañamiento de vírgenes y ángeles —entre ellas santa Catalina—, la víspera de la festividad de la Expectación (Anunciación), para hacer entrega de la casulla bordada al santo prelado toledano, en premio a su «Libellus de virginitate Santae Mariae contra tres infideles», recibiéndola éste, arrodillado junto a las gra das de su cátedra y del altar catedralicio, con gesto de humildad y devoción. La menor verticalidad del lienzo origina la supresión de la adornada alfombra sembra da de flores visible en el ejemplar catalán y da en parte lugar ahora a una disposi ción más horizontal de la casulla, sostenida por la Virgen y el ángel, aspectos que se cuentan entre las principales variaciones dignas de consideración, persistiendo la singularidad inconográfica del gesto del santo, besando con veneración labor bor dada por los ángeles —así también la famosa versión de Rubens (Viena, Kunsthistorische Museum— al tiempo que desaparece la evidencia de la inmediata imposición del sagrado ornamento litúrgico, por lo común explícita en la actitud del ángel portador. De formato originalmente rectangular (2,00 x 1,25 m), el lienzo ha sido mo dificado en arco de medio punto para su alojamiento en el dieciochesco colateral del lado del evangelio del templo, con la adición de una franja superior (0,23 m.) ' En el retablo mayor, la Trinidad y la Sagrada Familia en gloria con San Agu.stín y Santa Tere sa; en los colaterales estuvieron las pinturas de Cristo con ta cruz a cuestas y del Nifio Jesi'ts de las Calaveras, restando sólo in situ las de San Pedro y San Pablo correspondientes a sendos áticos. En otro retablo posterior se localizaba la muy copiada Transververación de Santa Teresa, de las mismas dimensiones que los originales de los otros colaterales. ® Sobre iconografía de San Ildefonso: GOMEZ MENOR: «El tema de San lldefon.so en el arte español». Boletín de Arte Toledano. I (1965), n.° I, pp. 26-31; LOPEZ TORRIJOS, R.: «Influencia del Teatro en la iconogafía de San Ildefonso», Archivo Español de Arte, LI (1978), pp. 430-438). Si guiendo al siempre lacónico Villegas, el jesuíta Pedro Ribadeneyra refiere que la víspera de la festivi dad de la Expectación advirtió el santo un resplandor en el templo, que le incitó a entrar, abandonándole por temor quienes le acompañaban, y vio entonces a María rodeada de ángeles y vírgenes, que le recibió diciéndole «Porque guardaste tu virginidad y defendiste la mía con la limpieza de corazón y Fe fervoro sa y amor entrañable yo te honraré hoy con un don del tesoro celestial, y de mi mano te adornaré de esta vestidura gloriosa para que uses de ella en mis festividades» al tiempo que le entregaba la casulla, comenzando a desaparecer de inmediato toda aquella visión celestial (Flos Sanctorum, 1599; ed. Barce lona 1643, pp. 157). Pero, al igual que el toledano Alonso de Villegas (Flos Sanctorum, 1580), nada dice sobre el gesto litúrgico de besar la casulla, sólo común en representaciones postrentinas.
ANTONIO DE PEREDA EN URDA 473 que incorpora toscas pinturas de querubines. Es difícil saber sin embargo si el otro colateral —los tres retablos del templo son de idéntica factura, ya del siglo XVIII— poseyó un lienzo parejo e igualmente reaprovechado del vallisoletano, pero es du doso que así fuera, pues cuesta creer que no se tuvieran en consideración las medi das de unas composiciones originales para la traza de los nuevos retablos, por lo que hay que pensar más bien en pinturas desiguales, quizá la segunda de ellas una Inmaculada realizada ex professo para el del lado de la epístola'. La conservada Imposición de la casulla a San Ildefonso es obra cronológica mente muy próxima al ejemplar catalán fi rmado en 1654, con el que guarda seme janza incluso en los ángeles en semicontraluz, portando ramos, de la parte alta y en las vírgenes que acompañan a María en la Descensión, excepto por la adición aquí de la que con gesto adorante ocupa el espacio central. Particularmente caracte rística resulta la rotunda fi gura del ángel que sostiene la casulla, de mayor empaque que en la versión fi rmada, y no menos representativas son las escorzadas cabezas de simpáticos querubines que emergen en la nube que sirve de trono a la Virgen, ausentes en la versión hasta hoy conocida y resueltas con una facilidad e incorpo reidad pictórica sólo comparable a algunas cabezas de la versión de 1644 del Niño Jesús Triunfante sobre la Muerte, conocido como el «Niño de las cabezas» (Ma drid, Santos Justo y Pastor, Maravillas, año 1644 (?); cat. núm. 84), y a las fi guras de la Curación de Tobías (Bowes Museum, en Barnard Castle; 1652). Obras esti lísticamente próximas son también la Inmaculada del Museo Ferré de Ponce, el Santo Domingo in Soriano del Museo Cerralbo, el Milagro de la Porciúncula, en colección particular de Barcelona y, en menor medida, la Anunciación de las Capu chinas de Madrid, con la que frecuentemente se ha comparado el ejemplar barcelo nés. Algo más avanzada parece ya la Inmaculada del Hospital de la VOT de Madrid. Hay que estimar pues una datación por los primeros años cincuenta. Aunque alejada de los logros de las más significativas creaciones de Pereda en un momento tan particularmente notable de su actividad, cosa perfectamente com prensible por la modestia del encargo, no es obra que plantee problemas o dudas de autoría, y sólo la fi gura adorante que surge por detrás de la Virgen permite con siderar la posible participación del Antonio Van de Pere que ya se planteara respec to a las vírgenes de la versión fi rmada, aunque por su gesto y facciones y por los tonos agrisados recuerda las del que fuera su condiscípulo en el taller de Pedro de las Cuevas, Francisco Camilo, cuya influencia parece patente en el maestro flamenco. ' La pintura desapareció en la Guerra Civil y ha sido sustituida por un lienzo de la Inmaculada de incalifícable factura. De haberse pensado originalmente en colaterales de temas toledanos se habría recurrido a una representación de Santa Leocadia o San Eugenio. Nada tienen que ver sin embargo con este retablo, por sus medidas, la pintura de este santo perteneciente al Museo del Prado que hiciera el mismo Pereda, ni ninguna de las distintas versiones suyas de la Inmaculada Concepción que se conocen.
1^.11 Urda (Toledo). Ermita del Santo Cristo. Imposición de la casulla a San Ildefonso, por Antonio de Pereda.