Un antes y un después en Felipe Godínez: las comedias de doble versión
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187 XXXV JORNADAS DE TEATRO CLÁSICO. ALMAGRO, 2012 Un antes y un después en Felipe Godínez: las comedias de doble versión1 Germán Vega García-Luengos Universidad de Valladolid 1. Los dos tiempos de Felipe Godínez La trayectoria vital y literaria de Godínez tiene como gozne transcendental que separa los dos tiempos marcados en el título de estas páginas el proceso inquisitorial que culminó con su comparecencia en el auto de fe sevillano del 24 de noviembre de 16242. Los cargos leídos entonces, tal como se consignan en las relaciones noticieras elaboradas sobre el evento, apuntan que habría llegado a una armonización de sus antiguas creencias judaicas familiares con las ideas iluministas rebrotadas en la Sevilla de esos años. La confi scación de los bienes familiares y la inhabilitación para el desempeño del sacerdocio 1 Este trabajo se inserta en el subproyecto de investigación Edición crítica y estudio de las comedias de mayor tradición textual de Felipe Godínez, que es uno de los tres que conforman el proyecto coordinado Edición y estudio de la obra de Antonio Enríquez Gómez y Felipe Godínez, fi nanciado por el Plan Nacional I+D (FFI201129669-C03-03) del Ministerio de Economía y Competitividad, y los Fondos Feder. Igualmente, forma parte del proyecto Patrimonio teatral clásico español. Textos e instrumentos de investigación (TC/12), que cuenta con el apoyo fi nanciero del programa Consolider-Ingenio 2010 (CSD 2009-00033), dentro del Plan Nacional de Investigación I+D+i. 2 Sobre la trayectoria vital de Felipe Godínez pueden consultarse los trabajos de Menéndez Onrubia [1977], Bolaños [1983] y Vega [1986]. En la actualidad, Francisco Javier Sánchez-Cid lleva a cabo una investigación exhaustiva sobre el personaje y su entorno familiar, particularmente centrada en la etapa andaluza, de la que ya ha dado a conocer algunos trabajos con datos e interpretaciones de interés [2009 y 2011]. Almagro12.Definitivo.indd 187Almagro12.Definitivo.indd 187 15/05/14 13:5615/05/14 13:56
Germán Vega García-Luengos____________________________________________ 188 a los que fue condenado acarrearían consecuencias graves en su economía. Por otra parte, el destierro que comportaba también el castigo supuso un cambio drástico en su geografía vital, al tener que abandonar su Andalucía natal por el Madrid capitalino, en el que se instaló en compañía de su madre y hermanas. Su «delito» y condición no podían pasar desapercibidos en el nuevo territorio, habitado por una turbamulta de escritores que tenían por la sátira una afi ción ineludible, y entre los testimonios contamos con algunos procedentes de los más encumbrados del momento, con el ferviente antijudío Quevedo [1859: 467] a la cabeza: «Y como que todo lo ha escrito bien el Godínez —se lee, entre otras alusiones, en La Perinola—, ha salido en algunos autos mucho, y es más señalado por los autos que todos». El mejor conocimiento de los círculos de poder de los que formaba parte su familia que han aportado los trabajos recientes de Javier Sánchez-Cid [2009 y 2011] afi anza la idea de que la elección de Madrid vendría motivada por la posibilidad de contar allí con apoyos de personas infl uyentes que le ayudaran en la adversidad. Pero, sin duda, en ello también pesó la oportunidad de explotar sus contrastadas dotes de dramaturgo en el gran mercado teatral en que se había convertido la capital indiscutible del género: en esos años que van de 1625 al fi nal de la década siguiente Madrid es el marco principal del periodo más glorioso de la Comedia Nueva, en el que confl uyeron con plena actividad dramaturgos de la edad de Lope con otros de la de Calderón. Entre ambas se encuentra la de Godínez, que es la misma de Luis Vélez de Guevara, Tirso de Molina o Ruiz de Alarcón. De los inicios de su etapa madrileña es la mayor parte de las obras que se conservan, lo que puede tomarse como un indicio de ese aumento en la dedicación. En esos momentos de cambio radical de vida, Godínez necesitaría los ingresos que podía comportarle la venta de sus textos a las compañías, pero también el cauce que estos le proporcionaban de comunicación de ideas que consideraba sustanciales para que sus contemporáneos entendieran y asumieran su situación. Esta segunda parte de su biografía dispone de más testimonios documentales y literarios, correspondientes no solo a su acrecentada producción dramática sino también al ejercicio sacerdotal reactivado tras una pronta rehabilitación, a la que seguro que contribuyó la mediación de valedores. Las noticias de sus actividades como sacerdote y predicador parecen traslucir el afán por marcar su transformación vital, que se da la mano con las propuestas de las obras dramáticas de esos años, en las que abundan personajes cuyos actos y palabras proclaman que el cambio de vida es posible, así como la importancia de la misericordia divina y del perdón. Hay señales claras de su integración en la vida cultural de aquel Madrid en plena ebullición literaria; y aunque, como se apuntó, no faltan alusiones satíricas hacia su fl anco más vulnerable por parte de sus contemporáneos, superan en número las que elogian sus labores religiosas y teatrales. Almagro12.Definitivo.indd 188Almagro12.Definitivo.indd 188 15/05/14 13:5615/05/14 13:56
189 _____________________________ Felipe Godínez: las comedias de doble versión 2. La primacía veterotestamentaria Felipe Godínez presenta un perfi l singular dentro de la lista de dramaturgos áureos con los que compartió tiempo y espacio, impresionante en número y renombre de algunos. Determinativo del mismo es su dedicación prioritaria al teatro religioso, aspecto que no dejaron de subrayar los propios colegas; valgan como testimonio los versos de Lope en su Égloga Antonia (1629): «Compré comedias famosas/ de Montalbán y de Mescua;/ diome divinas Godínez,/ Luis Vélez, escanderbecas» [Machado, 1924: 472]; o las palabras que le dedicó Pérez de Montalbán [1632: f. 358r] en el Para todos: «El doctor Godínez tiene grandísima facilidad, conocimiento y sutileza para este género de poesía, particularmente en las comedias divinas; porque entonces tiene más lugar de valerse de su ciencia, erudición y doctrina». Y dentro de esta parcela su gran especialidad fueron las comedias de Antiguo Testamento, y aquí sí que su repertorio no encuentra competencia entre los conocidos de los poetas dramáticos contemporáneos, tanto por lo que se refi ere a las cifras, absolutas y relativas, como a otras facetas signifi cativas de su dedicación a la materia, como son las propuestas de doble versión de las que aquí se tratará. Recientemente, han visto la luz los trabajos de Valladares [2012] y Vega [2013], que por separado y con ciertas intenciones de exhaustividad ofrecen sendos registros de comedias que bajo la fórmula del Arte Nuevo dramatizan episodios del Viejo Testamento. Las 68 que alcanza el primero, el más nutrido de ambos3, componen un panorama que no es tan halagüeño como cabría esperar, si, por ejemplo, tenemos en cuenta la importancia que el teatro religioso tuvo durante todo el desarrollo del teatro barroco, o lo comparamos con el número de piezas que alcanzan otros tipos, como el de las mitológicas. También extraña desde una perspectiva puramente dramática, dada la abundancia en la Biblia de pasajes y personajes cuya teatralidad es evidente, y de los que estaban muy necesitados unos escritores ávidos de atender la enorme demanda de textos, al tiempo que capaces de convertir en teatro materiales mucho más complejos, como los que daban soporte a los autos sacramentales. La hipótesis que he apuntado para explicarlo considera dos tipos de recelos por parte de los poetas [Vega, 2013: 7172]: el de enfrentarse a una materia muy sensible, susceptible de ser censurada, tal como había ocurrido en tantas ocasiones a lo largo de la Modernidad hispana; y el de sus asociaciones judaicas. De hecho, entre los cultivadores de este tipo de comedias 3 El de A. Valladares [2012] es producto de una muy completa labor de localización tanto de comedias del Antiguo Testamento como del Nuevo, que permite alistar 68 títulos de piezas conservadas correspondientes al primero de los conjuntos. Supera en 11 el número de los que alcanza mi estudio [Vega, 2013], que aporta los títulos de otras 11 piezas de las que se tiene noticia sin que se hayan localizado sus textos. Almagro12.Definitivo.indd 189Almagro12.Definitivo.indd 189 15/05/14 13:5615/05/14 13:56
Germán Vega García-Luengos____________________________________________ 190 descuellan los dramaturgos más conocidos de ascendencia hebrea: Felipe Godínez y Antonio Enríquez Gómez. Es el de Moguer, con siete, el dominador claro en cuanto a número de comedias distintas que pueden imputársele. Cinco con sufi ciente garantía: La reina Ester, Amán y Mardoqueo, Los trabajos de Job, Las lágrimas de David y El primer condenado (sobre Caín); y dos con un margen razonable: La milagrosa elección (sobre Moisés) y La paciencia de Job. Con ellas se sitúa por encima de los dos dramaturgos más renombrados, Lope y Calderón, que son además los de mayor número total de conservadas4. Al primero son solo cuatro las que se pueden atribuir con seguridad: Los trabajos de Jacob, El robo de Dina, La historia de Tobías, La hermosa Ester5. Mientras que son tres las imputables a Calderón: Los cabellos de Absalón, La sibila de Oriente y gran reina de Sabá, y Judas Macabeo6. Por otra parte, noticias de sus contemporáneos nos hablan de la responsabilidad de Godínez sobre algunas otras piezas bíblicas que hoy no aparecen. Es el caso de la mencionada como La arpa de David entre los cargos del auto de 1624, que no puede identifi carse con Las lágrimas de David ni con la del mismo título de Mira de Amescua. También se ha perdido la que trataba sobre Jacob y Raquel, encomiada por Pérez de Montalbán en su Para todos (1632). Hay otros dos títulos de obras desconocidas que se le atribuyen en documentos de la segunda mitad del siglo XVII: Judit y Holofernes y La mejor espigadera [Vega, 1986: 112-114 y 120-122]7. La decantación hacia el teatro veterotestamentario de Godínez es aún más clara si además de las cifras absolutas tenemos en cuenta las relativas. Sus siete comedias suponen un tercio del conjunto de las obras atribuibles conservadas, que puede cifrarse en 21. Mientras que las de Lope supondrían el 1,25% de un conjunto aproximado de 320; y las de Calderón, el 2,5% de unas 120. También el teatro bíblico del escritor moguereño se signifi caría como el que mayor difusión impresa alcanzó durante la trayectoria de la imprenta antigua [Vega, 2013: 69-70]. Hay tres comedias suyas entre la docena con mayor número de ediciones conservadas: Las Lágrimas de David (13 ediciones), Amán y Mardoqueo (12) y Los 4 En el recuento fi nal por dramaturgos del trabajo de Valladares [2012: 266-267] aparece Lope con 8 títulos y Calderón con 4. Como advierte al comienzo el responsable, no ha querido plantearse el problema de las atribuciones y ha respetado las que fi guran en las copias. Es evidente que este criterio distorsiona las cifras, y especialmente las de estos dos escritores, cuyo gancho comercial les hizo presa de adjudicaciones espurias de obras de todo tipo. 5 La atribución de las cuatro restantes que aparecen en la lista de Valladares plantean serios problemas de autenticidad: La creación del mundo y primera culpa del hombre, El arca de Noé o El mundo al revés, La corona derribada y Vara de Moisés, y David perseguido y Montes de Gelboé. 6 Ningún viso de ser suya tiene la cuarta del listado de Valladares, Los triunfos de Joseph, que se le atribuye en diversas ediciones sueltas. 7 En el caso de este segundo título podría tratarse de una confusión con la obra de Tirso de Molina. Almagro12.Definitivo.indd 190Almagro12.Definitivo.indd 190 15/05/14 13:5615/05/14 13:56
191 _____________________________ Felipe Godínez: las comedias de doble versión trabajos de Job (9); precisamente las tres implicadas en operaciones de doble versión seguras o posibles. Como un baremo más para medir el renombre adquirido por Godínez en esta parcela, se aprecia que habría sido objeto de manipulaciones semejantes a las que sufrieron Lope y Calderón para todo tipo de obras, la imputación falsa de comedias veterotestamentarias de otros poetas. Es posible que eso haya ocurrido con algunas copias de La mejor espigadera o La venganza de Tamar, ambas de Tirso de Molina; también con una suelta de una comedia titulada El arca de Noé, que tenía la librería de Herederos de Gabriel de León [Moll, 1982: 309], y que podría corresponder a una pieza desconocida, o bien a la anónima que lleva además el título de El mundo al revés, conservada en un manuscrito de la Biblioteca del Institut del Teatre de Barcelona8, o, con más probabilidad, a la atribuida a Cáncer, Martínez de Meneses y Rosete, repetidamente publicada en los siglos XVII y XVIII. Por otra parte, ningún otro poeta dramático de los conocidos habría explotado el Antiguo Testamento con tanta variedad de enfoques e intenciones, como pone especialmente de manifi esto la práctica del doble tratamiento dramático de los mismos episodios en que podría haber incurrido en al menos tres ocasiones, según los textos e indicios existentes. 3. Las comedias de doble versión De uno de estos tres posibles dobletes, el protagonizado por el rey David, solo conservamos la segunda pieza, que es la titulada Las lágrimas de David, la más veces reeditada de Felipe Godínez, con 14 sueltas conservadas; sin que sepamos qué fue de la primera, denominada El arpa de David en las relaciones del auto de fe. Aunque los estudios tradicionales sobre el autor han identifi cado ambas piezas, un análisis interno de la comedia conservada muestra con meridiana claridad que corresponde a los años treinta, por lo que no podría estar escrita en 1624 [Vega, 1986: 107-111]. La existencia de dos obras de Godínez sobre Job depende de que aceptemos como suya La paciencia de Job, que ha llegado hasta nosotros en una copia única atribuida a Calderón, pero con abundantes señales que apuntan al escritor moguereño y a una fecha previa a la del auto de fe, aspectos en los que me he detenido en otro momento [Vega, 1998: 21-25]; la segunda comedia del supuesto par sería la denominada con el título de Los trabajos de Job, principalmente, pero también con los de El provecho para el 8 Hay edición moderna de Aurelio Valladares, quien se la atribuye, con interrogantes, a Lope de Vega [2013]. Almagro12.Definitivo.indd 191Almagro12.Definitivo.indd 191 15/05/14 13:5615/05/14 13:56
Germán Vega García-Luengos____________________________________________ 198 bajó al abismo más hondo: intentó la envidia deste que pereciésemos todos. No será así; que al dragón con pies siempre victoriosos hollará una mujer fuerte, y a Dios quitará el enojo; que no quiso Dios sin ella reformar daños y odios. Esta mujer, sin la culpa en que incurrimos nosotros, porque mirándola dijo: «Yo, que con el verbo formo el cielo, el aire, la tierra, por reina de nueve coros la elijo, y madre del verbo. Y aunque soy dueño de todo, si nada formo sin él, nada sin ella reformo». Desta mujer, rey Asuero, soy un bosquejo, aunque tosco; que cotejada conmigo, cuando más virtudes logro, soy una humilde pintura, y pintura en quien conozco que si en ella hay algo bueno, son sombras y yo soy polvo. Si Dios por una mujer ha de reformarlo todo, otra mujer, sombra suya, te ha menester generoso. (vv. 2129-2181) Ante la pregunta del rey —«¿Quién fue, con veneno oculto,/ dragón tan presuntuoso,/ que osó a la reina?»—, Ester señala inequívocamente al culpable: «Este Amán/ a quien diste el sello de oro/ en tu real anillo. Él es/ quien te engañó cauteloso/ y a mi pueblo ha condenado» (vv. 2194-2201). Almagro12.Definitivo.indd 198Almagro12.Definitivo.indd 198 15/05/14 13:5615/05/14 13:56
199 _____________________________ Felipe Godínez: las comedias de doble versión 6. Los riesgos inmaculistas de Felipe Godínez Otro momento especialmente mariológico se produce en la segunda jornada, cuando Ester intenta ver a su esposo Asuero para interceder por los judíos, víctimas del edicto promulgado a instancias de Amán, pese a la prohibición de que nadie pueda ir ante su presencia, que también el malévolo ministro ha obtenido del rey: Amán. ¡Cayó en la culpa! Rey. ¡Eso no! Siempre esté en pie, que al caer le di yo la mano a Ester, y por eso no cayó. Ester. Aquí he sido sombra yo [Aparte.] de efecto más soberano. Virgen, si el linaje humano cayó en la culpa de Adán, vos no, que Dios fue el galán que al caer os dio la mano. Rey. Atendamos, pues, los dos, que, aunque es general la ley, vos sois esposa del rey y no se entiende con vos. Ester. Eso mismo dirá Dios: Aparte. que aunque a todos toque el mal de la culpa original que fue nuestra perdición, su madre será excepción de regla tan general. (vv. 1415-1434) En efecto, se trata de una decidida proclama en favor de la inmaculada concepción de la Virgen, que merece la pena comentar. No deja de sorprender su presencia en esta comedia posterior al auto de fe, sabedores de que otra defensa de lo que no será dogma católico hasta 1854 en La reina Ester supone el único punto de su producción teatral que se especifi ca entre los cargos que nos han llegado de su proceso inquisitorial [Vega, 1986: 34]: Y como tan afi cionado a esta ley hizo algunas obras en verso de historias del Testamento Viejo como la comedia de La reyna Esther y La harpa de David, en las Almagro12.Definitivo.indd 199Almagro12.Definitivo.indd 199 15/05/14 13:5615/05/14 13:56
Germán Vega García-Luengos____________________________________________ 200 quales se habían notado algunas proposiciones, en particular que el ángel san Gabriel había aparecido a la reyna Esther y le había dicho que del linage de Israel había de nacer el hijo de Dios y tener madre sin pecado original. Tal reincidencia parece avenirse mal con las señales que nos llegan de su comportamiento prudente en lo religioso con posterioridad a 1624. La explicación primera que se me ocurrió fue que lo censurado entonces no había sido tanto el posicionamiento sobre una cuestión muy debatida en la España áurea, contrariando la opinión de los dominicos, tan presentes en los órganos del Santo Ofi cio, como el haberse valido para ello de un personaje sagrado, el arcángel san Gabriel, quien se le aparece a Ester en una de las escenas de la tercera jornada para exhortarla a que interceda por los judíos ante su esposo el monarca [Vega, 1986: 78-79]: Sabrás, pues, que a una doncella que ha de llamarse María hará Dios su madre bella. Y yo, en allegándose el día, he de anunciárselo a ella. No tocará a Virgen tal el pecado original, que con la esposa del rey no ha de entenderse la ley, aunque sea general. Entra a impedir el castigo con este ejemplo dichoso. Entra, Ester, haz lo que digo, porque la ley de tu esposo no ha de entenderse contigo. (vv. 2883-2897) Pero esta teoría sufrió un serio contratiempo cuando hace unos pocos años apareció Ha de ser lo que Dios quiera, una de las comedias atribuidas a Godínez de la que solo se conocía el título16, el cual fi gura también entre las representaciones que hizo en palacio la compañía de Antonio de Prado a fi nes de 1629 o principios de 1630 [Shergold y Varey, 1963: 227]. Su escritura no debe de estar lejos de esa fecha, si se tienen en cuenta además las dataciones de otras comedias con las que guarda evidente parentesco, como O el fraile ha de ser ladrón o el ladrón ha de ser fraile y De buen moro, buen cristiano. Las tres pregonan la posibilidad de la conversión a la santidad de los 16 Noticias sobre su localización y un estudio de la obra pueden verse en Vega [1998: 26-33 y 2001: 61-65]. Almagro12.Definitivo.indd 200Almagro12.Definitivo.indd 200 15/05/14 13:5615/05/14 13:56
201 _____________________________ Felipe Godínez: las comedias de doble versión respectivos protagonistas por obra de la gracia de Dios, de un Dios misericordioso. Con la primera de ellas la une también la exaltación del espíritu franciscano, que conlleva incluso la presencia como personajes de los santos más notables de la orden: san Francisco de Asís en O el fraile ha de ser ladrón y san Antonio de Padua en Ha de ser lo que Dios quiera. Pero lo que singulariza a la nueva comedia es su extensa e intensa defensa de la Concepción Inmaculada de la Virgen, cuyos testimonios se encuentran por todas partes sin escatimar medios, desde las expresiones de exaltado lirismo a las más arduas argumentaciones teológicas, como las desplegadas en el largo sermón inmaculista que ocupa una buena porción de su tercera jornada. Y en esta propuesta Godínez llega mucho más lejos que en La reina Ester a la hora de valerse de la comparecencia de fi guras de prestigio de la religión católica para proclamarla. En la segunda jornada se le aparecen al protagonista Ludovico nada más y nada menos que san Antonio de Padua, san Juan Bautista y el mismísimo Jesucristo, que llega a decir: Reservé a mi madre pura antes de poder pecar, como el médico que cura en salud por preservar de la enfermedad futura. Tiempo vendrá que en el suelo hagan fi esta sin recelo a esta purísima aurora, pero celébranla agora los ángeles en el cielo. (vv. 1478-1487) Aunque la cuestión de la Inmaculada Concepción pueda desconcertar un tanto, hay en Amán y Mardoqueo muestras claras de ese afán, que parece dominante en los testimonios de vida y teatro que nos han llegado de los años madrileños, por hacer ver que es un hombre nuevo, por publicar su postura ortodoxa. Como ha señalado Menéndez Onrubia [1977: 98-99], los cargos del proceso delatarían su militancia en una suerte de iluminismo, nada raro, por otra parte, entre los conversos. Con esta idea como fondo, tal vez se pueda entender lo que dice Asuero cuando en una noche de insomnio se dispone a que le lean el libro donde constan los servicios que le han hecho los súbditos y cómo los ha premiado: «Dar muchos premios deseo/ donde es con obras la fe» (vv. 1619-1620). Palabras que no vienen muy a cuento de la historia y sí del interés del escritor por dejar clara su separación de posturas heréticas. Almagro12.Definitivo.indd 201Almagro12.Definitivo.indd 201 15/05/14 13:5615/05/14 13:56
Germán Vega García-Luengos____________________________________________ 202 7. Perdón y misericordia Pero todavía es más claro que habla pro domo sua cuando atribuye a Mardoqueo algo que ni está en la historia bíblica ni es coherente con la situación dramática: la petición del perdón de Dios por unas culpas que en ningún momento se han visto (él es un hombre proverbialmente justo), y la proclamación de la misericordia divina, que es lo que verdaderamente le interesa destacar: Gran Dios, mucho os ofendí, mas redimidme, Señor, que para ser redentor no habéis menester de mí mis bienes, mis males sí. Porque si os queréis mostrar médico tan singular para glorias inmortales, sufrid, gran Dios, que haya males, o no tendréis qué curar. (vv. 1843-1852) La argumentación es retorcida: Dios necesita de los males, de los pecados de los hombres para poder desplegar sus atributos. No es la única vez que incurre en una refl exión de estas características, en línea con el «O felix culpa» que san Agustín aplica al pecado de Adán y Eva. Un pasaje semejante, aún más ligado al pensamiento agustiniano, se encuentra en De buen moro, buen cristiano [Vega, 2009: 22]: Para dar a Dios no hay modo; que aunque tengamos amor, no ha menester el Señor bienes nuestros, suyo es todo. Pero en la culpa quizá le dimos algo, que es hombre por ella, y así su nombre es más conocido ya. David lo dijo: «Yo sé que eres Dios, porque no tienes necesidad de mis bienes». Mas si necesario fue para ser entre mortales Almagro12.Definitivo.indd 202Almagro12.Definitivo.indd 202 15/05/14 13:5615/05/14 13:56
203 _____________________________ Felipe Godínez: las comedias de doble versión mortal, haberle ofendido, digo que Dios ha tenido necesidad de mis males. La misericordia divina es atributo fundamental en el que insiste una y otra vez en sus obras madrileñas. Y, obviamente, no desaprovechará la oportunidad de proclamarla cuando la propia historia bíblica lo facilita. Así ocurre en el momento en que Ester intercede por su pueblo ante Asuero: Supuesto que el reino debes al rey que es rey por sí solo y está en el trono supremo representando tu solio, a este rey imita, rey. Esta idea te propongo, que cuando gran rey te pinto, de tanto ejemplar te copio. Misericordioso es Dios y justiciero. Mas noto que nunca fue justiciero sin ser misericordioso. Pues hasta los condenados que ve con ira y con odio, aun menos de lo debido le pagan en lo forzoso. (vv. 2096-2111) Godínez, suave y cautelosamente, habla por sus heridas y de sus heridas. La comedia insiste en el arrepentimiento y el perdón. Subraya la supremacía de la misericordia sobre la justicia en Dios, lo que el rey, que es su representación terrena, debe imitar. Es el mismo empeño que tiene en otras de las grandes comedias de esos años madrileños, como Las lágrimas de David y O el fraile ha de ser ladrón. Constituye una especie de obsesión, cuyas causas no son difíciles de entender, dispuesta a surgir incluso en ocasiones en que la oportunidad no es tan clara. Lo es en relación con los protagonistas de las obras que se acaban de citar, pero no lo parece tanto por lo que respecta a las culpas de Mardoqueo. Almagro12.Definitivo.indd 203Almagro12.Definitivo.indd 203 15/05/14 13:5615/05/14 13:56
Germán Vega García-Luengos____________________________________________ 204 8. De las enseñanzas religiosas a las sociales No todo es religión en Amán y Mardoqueo. Otro de los motivos repetidos en su teatro madrileño, que también está presente aquí, es la puesta en entredicho del valor del linaje, del honor heredado por sangre, frente al que cada individuo se fragua con su esfuerzo virtuoso personal [Vega, 1986: 40-41]. Esto se ve con nitidez en la escena en que Ester, ya reina, pone en su sitio a la arrogante Zarés, pretendiente descartada por Asuero primero y mujer de Amán después, que alega su prosapia. A Godínez le interesa dar esta lección pensando en la importancia de tales valores entre sus contemporáneos, aunque para ello tenga que inventarse totalmente el episodio y contradecir los rasgos de dulzura y humildad con que ha caracterizado a su protagonista17: Ester. ¿De qué estás triste, Zarés? Llégate a mí, que conmigo te quiero siempre tener como el rey tiene a tu Amán. Zarés. ¿Eso a quién le está más bien que a ti? Ester Pues por eso mismo te quiero favorecer: porque te está bien a ti. Zarés Y a ti te estará más bien que a mí. Ester ¿Qué respuesta es esa? Zarés Del gran Nembrot, que a Babel fabricó para asaltar a la gran Jerusalén —como el Nabuco el zafi r de esa ciudad, de esa piel que para mayor defensa su autor debió de extender— desciendo yo. ¿Tú quién eres? ¿Qué corona, qué laurel, qué timbre hay en tu linaje? Antes nos das a entender —como allá entre los hebreos desciende Melquisedec— 17 Sobre su humildad se insiste en repetidas ocasiones (vv. 192, 320, 461, 546, 748, 915, 2174). Almagro12.Definitivo.indd 204Almagro12.Definitivo.indd 204 15/05/14 13:5615/05/14 13:56
205 _____________________________ Felipe Godínez: las comedias de doble versión que eres sin genealogía. Ester. Soberbia tan descortés, envidia tan arrogante, aunque puede proceder de que estás loca, conviene castigarla, aunque lo estés. Reina soy, a pesar tuyo; y así, porque adoro al rey, no a mí, a la reina su esposa debo yo satisfacer. Hácela la reina arrodillar, y luego la levanta en los brazos. Llega no a mis brazos, llega donde postrada has de ver, hollándote mi chapín, que no llegas a mi pie. Llega a mis brazos agora; que aquel descuido, Zarés, que te castigó la reina, te le ha perdonado Ester. (vv. 1012-1052) La integración social de las personas en los reinos hispanos del siglo XVII pende de un concepto de honra ligado a la raza, que tanto perjudicaba a quienes eran como el dramaturgo. Lo mismo ocurría en la Persia de Asuero, como ponen de manifi esto estas palabras cruzadas entre Alfajad y Mardoqueo, en las que declarar el linaje de Ester habría supuesto ir «contra la honra ajena»: Mardoqueo. Tú eres muy hombre de bien, y nunca habrás dicho nada contra honra ajena. Alfajad. Eso fue cuando yo estaba en mi aldea y era labrador. Después que soy cortesano, digo lo que sé y no sé también. Mas por Ester lo he callado. (vv. 862-869) Almagro12.Definitivo.indd 205Almagro12.Definitivo.indd 205 15/05/14 13:5615/05/14 13:56
Germán Vega García-Luengos____________________________________________ 206 La dimensión política del honor es la lealtad. En la fábula dramatizada el pueblo judío se mantiene fi el en el reino de Asuero, mientras que se muestran las insidias envidiosas y traidoras de otros personajes cortesanos de la nobleza persa, como Cambises y Darío, tenidos por honorables y que siguen al lado de rey a pesar de haber intentado matarlo, porque han conseguido eliminar las pruebas. Es fácil sacar lecciones políticas de esta historia. No faltan guiños más o menos claros hacia el monarca de los Austrias, quien desde los inicios de su reinado, quizá ya desde 1623, es celebrado como el «rey planeta», el cuarto planeta, al igual que él es el cuarto de su nombre, es decir el sol [Elliott, 1998: 210]. El concepto se extendió rápidamente, incorporado en multitud de obras literarias y artísticas en general. No creo que pueda desvincularse de ese fenómeno la refl exión que en Amán y Mardoqueo se hace sobre lo que debería signifi ca ser rey sol: Amán. Judío, salte allí fuera, que tan míseros esclavos no han de estar en la presencia del rey, que es sol, y se ofende que a mirar su luz se atrevan sino las águilas reales. Mardoq. El sol alumbra y calienta a todos, y el sol es rey. (vv. 520-527) También parece querer precisar desde la España de los Austrias otro asunto principal del Libro de Ester: las razones de la animadversión contra los judíos. En el texto bíblico los motivos que Amán alega ante el rey para acabar con ellos son [Biblia, Ester, cap. 3]: 8. Amán dijo al rey Asuero: «Hay un pueblo disperso y diseminado entre los pueblos de todas las provincias de tu reino, con sus leyes, distintas de las de todos los pueblos, y que no cumplen las leyes reales. No conviene al rey dejarlos en paz. 9. Si el rey juzga conveniente publicar un decreto para exterminarlos, yo haré que se entreguen 10.000 talentos de plata a los intendentes, para que los ingresen en la cámara del tesoro.» 10. El rey sacó el anillo de su dedo, se lo entregó a Amán, hijo de Hamdatá, de Agag, enemigo de los judíos. Pero poco antes se ha referido una causa más concreta de índole personal que el agagita no le declara a Asuero [Biblia, Ester, cap. 2]: Almagro12.Definitivo.indd 206Almagro12.Definitivo.indd 206 15/05/14 13:5615/05/14 13:56
207 _____________________________ Felipe Godínez: las comedias de doble versión 5. Vio Amán que Mardoqueo no doblaba la rodilla ni se postraba ante él, y se llenó de ira. 6. Y cuando le notifi caron a qué pueblo pertenecía Mardoqueo, no contentándose con poner la mano sobre él solo, intentó exterminar, junto con él, a todos los judíos de todo el reino de Asuero. En Amán y Mardoqueo, las razones que aduce el valido son las del tiempo de Felipe IV: religiosas, que tanto pesan en una sociedad sacralizada y radicalizada como la de aquella España; y económicas, el poder de control que les da el dinero manejado con usura18: Que demás que con usuras adquieren tantas haciendas, siguen religión contraria, y es oprobio de la nuestra que no adoren nuestros dioses (vv. 571-575) También la comedia apunta, por boca de Asuero, la confi scación de los bienes de los judíos que habría resultado de llevarse a cabo su represión: «Ya es vuestro todo el tesoro/ que se confi scase. Haced/ lo que os pareciere, Amán» (vv. 973-975). Otro tanto les sucedía a las familias penitenciadas por el Santo Ofi cio en la España de Felipe Godínez. Y la suya lo tenía fresco. Bibliografía Biblia de Jerusalén [1985]: Bilbao, Desclée de Broewer. Bolaños Donoso, Piedad [1983]: La obra dramática de Felipe Godínez (Trayectoria de un dramaturgo marginado), Sevilla, Diputación Provincial. –– [2012]: «El refl ejo de la Biblia (Antiguo Testamento) en el teatro de Felipe Godínez», en La Biblia en el teatro español, Vigo, Fundación San Millán de la Cogolla / Academia del Hispanismo, pp. 527-546. 18 Entre los múltiples motivos de las críticas antijudaicas en la España áurea (fi sonomía, alimentación, espera del Mesías, su asesinato, etc.), no es el de la avaricia o la usura el que más aparece en las referencias satíricas [Glaser, 1954], por lo que resulta curioso comprobar la incidencia en el mismo por parte de Felipe Godínez, ya sea en serio, como en el pasaje visto, ya de forma jocosa, como se aprecia en la comedia de esos años titulada Basta intentarlo: «Lope: Son parientes él y ella/ del profeta Daniel./ Clara: Luego ¿alguna raza tienen?/ Lope: Sí, por Dios, de Daniel vienen,/ que si ella no da, ni él…». Almagro12.Definitivo.indd 207Almagro12.Definitivo.indd 207 15/05/14 13:5615/05/14 13:56