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"Lo que soy, los que he sido"... o las varias formas de "escribir al revés"

Blasco Pascual, Francisco Javier

Abstract

Producción Científica

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La artnonía de la realidad y su desorden Estudios sobre la poesía de Francisco Díaz de Castro MARÍA PAYERAS GRAu ANTONIO BERNAT V1sTARIN1 CARMEN MoRÁN RonRÍGUE Z (EDS.) ÍNDICE Introducción a la poesía de Francisco Díaz de Castro MARÍA PAYERAS GRAU . . . . . . . . . . . . . ...... . 13 El hedonismo melancólico de la poesía de Francisco Díaz de Castro JOSEFA ÁLVAREZ . . ... ....... .... . .. . . . 37 Palabras antes de una lectura JOSÉ ANDÚJAR ALMANSA .. .. . . 51 La poesía instantánea de Francisco Díaz de Castro: postales y fotografías LUIS BAGUÉ QUÍLEZ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57 «Lo que soy, los que he sido .. . o las varias formas de escribir al revés» JAVJER BLASCO . . . . . . . . . . . . . . 75 Francisco Díaz de Castro en sus días luminosos GUILLERMO CARN ERO . . . . . . .... . ...... . Dos lugares comunes en la poesía de Francisco Díaz de Castro: el sueño y el teatro MARÍA PILAR CELMA VALERO «El aire de los versos en que un amigo alienta»: la poética cómplice de Francisco Díaz de Castro ARACELI IRAVEDRA .. . ... . Música cercana (en torno a la poesía de Francisco Díaz de Castro) 93 101 115 ANTONIO JIMÉNEZ MILLÁN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 135 El amor en la época de su reproductibilidad técnica (notas sobre un cancionero de Francisco Díaz de Castro, con Petrarca, Garcilaso y Benjamin) CARMEN MORÁN RODRÍGUEZ . . . . . . . . 151 El jazz en la poesía de Francisco Díaz de Castro TEOBALDO A. NOR.IEGA . .... .... ....... . . . .. . La venganza contra el tiempo: la poesía de Francisco Díaz de Castro JUAN CARLOS RODRÍGUEZ . . .................. . La poesía de Francisco Díaz de Castro ÁLVARO SALVADOR Ficciones del presente en la poesía de Francisco Díaz de Castro LAURA SCARANO . . . . . Conciencia elegíaca en la poesía de Francisco Díaz de Castro: El retorno y El mapa de los aiios SAMUEL DEL VALLE GÓMEZ .... .. .... . . .. . En torno a «Canción de la mujer muerta» de Francisco Díaz de Castro (y alguna digresión sobre poesía y poemas) ÁNGEL L. PRIETO DE PAULA . . .. .................... . .. . Sobre El mapa de los años PERE ROVJRA .... Hasta ma1íana, mar. Una despedida vitalista JOSÉ LUJS BERNAL SALGADO ..... Contra la edad del desaliento: Hasta mañana, mar (2005) JUAN JOSÉ LANZ . .. .. ... . Un prestigioso premio de poesía: el xxv1 Ciudad de Melilla JOSÉ ROMERA CAST ILLO ......... . .... . ... . ...... .. . . Doce estancias para un reto (Fotografías de Francisco Díaz de Castro) 167 185 197 207 219 235 251 257 271 289 FRANCISCO JAVIER DfEZ DE REVENGA. . . . . . . . . . . . . . . . . 297 Bibliografía . . . . . .. ... ... ..... . 307 Tabula gratulatoria . . .... .. .. ........ .. ... . . . . .... .. ..... . 311 «LO QUE SOY, LOS QUE HE SIDO ... O LAS VARIAS FORMAS DE ESCRIBIR AL REVÉS» l. AL AMIGO JAVIER BLASCO Universidad de Valladolid Celebremos tus días ahora mismo y luego ya veremos. FDC ¿Cómo decirle a un amigo qué es lo que nos parecen sus versos, el sentido que tienen y lo que significan para nosotros? ¿Cómo vestirse la toga, ponerse académicamente estupendo y convertirse en crítico, pretendidamente imparcial, de esa palabra que tantas veces se ha mostrado «palabra necesaria» y que tantas otras has hecho tuya en la mesa compartida, en la lectura pausada de la clase, en el abrazo? Imposible, para mí, esa aventura. Imposible hablar de la poesía de Francisco Díaz de Castro, sin acabar hablando, por tantas vivencias compartidas, de uno mismo, porque la amistad (esa palabra que vertebra -junto a la de amor, quizáscasi todos sus libros) es, en la vida, esa playa en que emisor y receptor se confunden desnudos de categorías. Las páginas de los libros que conservo de Paco Díaz de Castro llevan, todas ellas, la huella, las manchas, las señales, de una lectura cómplice que el pudor condena al silencio. Con todo, no me perdonaría hurtar mi nombre a la convocatoria, tan oportuna, de María Payeras. ¿Qyé decir de unos poemas en los que tantas veces «he reconocido nuestras armas, nuestras derrotas»; en los que tantas veces «he escuchado tus palabras con mi voz»? ¿Cómo declarar en público que tus versos, en diferentes momentos, me han servido para explicarme periodos enteros de mi propia experiencia? ¿Cómo ser imparcial, entonces, al hablar de ellos? ¿De qué modo manifestarse sin caer en lo excesivo o, por el otro extremo, en vanas «palabras volanderas» y en la «retórica mendaz»? Para hablar de tus versos, mejor hacerlo, como antaño, 76 LA ARMONÍA DE LA REALIDAD Y SU DESORDEN en amena conversación, junto a una chimenea en Valladolid o frente a las olas en Mallorca, con una pipa bien aculatada y un 1866, gran reserva, en la mano. Déjame, pues, que ahora me calle «las palabras inútiles», reservando lo que ellas podrían decir, para el abrazo, aunque esto suponga disentir de aquella afirmación (que tampoco me es ajena) de que «la vida es mentira más acá del lenguaje». Y recibe, a cambio, estas líneas, ayunas de cualquier subjetividad, ajenas de toda pretensión hermenéutica; léelas como una penúltima concesión (que me duele, tratándose de tu obra) a un ejercicio académico que tiene bastante de esa aventura profesional que al final nos ha traído, después de haber querido (y creído) mucho, al escepticismo. Qyede la efüsión para el abrazo. II. LA OBRA Con la excepción de Isla VI (~n libro «aislado»), componen la obra que lleva la firma de Francisco Díaz de Castro los siguientes títulos: El retorno (1994), El mapa de los años (1995), Navegaciones (1997), La canción del presente (1999), y Hasta mañana, mar (2005).1 En los textos que forman el índice de todos estos libros se repiten algunos recursos (abundancia de frases nominales; predominio de enunciativas negativas; gusto por la aposición y la yuxtaposición; frases comparativas; y, sobre todo, debilidad por una construcción en torno a uno o varios términos claves con valor dilógico, que expanden y multiplican las posibilidades interpretativas de los poemas), lo que habla de una indiscutible unidad discursiva. El siguiente cuadro, que da cuenta de las 25 palabras con mayor índice de frecuencia en la obra de Díaz de Castro, refleja bastante bien la unidad fundamental de la «obra» en su conjunto, manifestándose en él algunas de las constantes fündamentales de la escritura que la alumbra: Subrayo alguna de las evidencias que se manifiestan en el cuadro apuntando indud ables rasgos idiolectales: abundancia de marcadores negativos (no, ni, nada), predominio de ciertos campos léxicos que desde luego tiñen la totalidad de la obra (vida, noche, luz, ojos, día), predominio de la segunda persona sobre la primera (te, tu, tú, tus / me, mi); uso peculiar de cuantificadores (más, tan, sólo); referencialidad temporal y espacial al aquí y ahora (este, ya). Y la unidad 1 Dejo al margen ahora títulos como Al pairo (1994) y E11vejecer (2004), que quizás deberíamo s contemplar como sendos anticipos de El mapa de los míos (1995) y de Hasta 111mía11a, mar (2005) y, por supuesto las antologías: Utilidad del humo (1997), Sol de niebla (2003) y Material pam 111111ca (2011). JAVIER BLASCO 77 <. . ~~ ~ < ;:¡ ftan ~ ID!_ i;:..,,.,, que ~; to .U ~ f"'\n · I n@ s :, ~ ' ' . ,i.,d., r-1- ~ '"' "' ,,,~ (D noche~"-"CJ,~, este oo 0 FJGURA 1 que nos revela el léxico también parece confirmarla el trasfondo estructural de la mayor parte de los textos: aunque no faltan los tonos líricos, lo habitual en los poemas es un hilo de anécdota (vista desde la distancia que imponen el humor, la ternura o el desengaño) o un escenario natural o urbano (descrito con técnica impresionista), que ata siempre lo escrito a una vivencia concreta, para acabar, en todas las escrituras de Francisco Díaz de Castro, haciendo derivar el discurso hacia lo meditativo. III. DE «LOS QUE HE SIDO» AL «LO QUE SOY» Construyo este epígrafe a partir de unos versos del poema «Septiembre», de La canción del presente, y me sirvo de él para apuntar que, a pesar de las constantes verbales que evidencian todos los libros de Díaz de Castro (una enunciación que privilegia el nosotros colectivo o las formas impersonales, por encima de cualquier narcisismo verbal), no es difícil percibir cómo la esencial unidad discursiva se resuelve en una pluralidad formal y temática. La unidad de la escritura, en la realidad textual, se resuelve en una diversidad de sensibilidades, que un nuevo análisis de los poemas refleja de modo incuestionable. En efecto, después de someter los distintos títulos a un proceso de «canonicalicióm>2) analizo con Stylo -herramienta que trabaja con la comparación 2 Es decir, proceso de uniformación ortográfica (reduci endo las mayúsculas, eliminando los números de página y cualquier act11ación de la imprenta sobre los textos), con el fin de eliminar aquellos rasgos diferenciales con los que el proceso de edición hubiera podido «enriquecer» el texto base. 78 LA ARMONÍA DE LA REALIDAD Y SU DESORDEN de varios textos a partir de las (100, 500, 1000 ... ) palabras más frecuentes3-el corpus textual que conforma la obra poética de Díaz de Castro (me atengo a lo dicho en la nota 1). Comienzo el análisis de la obra poética de Francisco Díaz de Castro con las 100 MFW (Most Frequents Words) calculando la distancia entre los distintos textos del corpus en función del algoritmo Delta Burrows: 1.5 AAAAAA Cluster Analysls 1995ELMAPADEL0SAÑOS 1994EIRETORNO 2005HAST AMAÑANAMAR 1999LACANCIONDEL-PRESENTE 1997NAVEGACIONES 1.0 0.5 100 MFW Culled@ 0% Classlc Delta dlstance o.o FIGURA 2: DENDROGRAMA DE 100 MOST FREQUENTWORD S El dendrograma de las 100MFW no deja lugar a dudas: el análisis, considerando exclusivamente el léxico, ha asociado los poemarios emparejando cada título con aquel otro que cronológicamente era más próximo. Pero la lectura del dendrograma ofrece información bastante más compleja. Por ejemplo, divide el corpus analizado en dos grandes ramas, con los textos anteriores a 1997 en una de ellas; y los posteriores, en la otra. Nos informa, así mismo, de que la distancia entre Hasta mañana, mar y La canci6n del presente es mucho menor (el emparejamiento se produce ligeramente por encima del 0.5) que la distan cia entre El 3 Se trata de un paquete, escrito en R, que trabajando con un número muy alto de palabras asocia los distinto s textos de un corpus según afinidades de léxico y de distribución de palabras en el texto. Su índice de fiabilidad, según todas las prnebas empíricas a las que se ha sometido, es muy alto (cercano a 100%) al menos con la prosa. JAVIER BLASCO AAAAAA Cluster Analysls 1.5 2005HAST AMAÑANAMAR 1999LACA~CIONDEL-PRESENTE 1997NA VEGACIONES 1995ELMAPADELOSAÑ0S 1994EIRETORNO 1.0 0.5 o.o 2000 MFW 3-grams Culled @ 0% Classlc Della dlstance FIGURA 3: DENDROGRAMA 2000MFW 79 mapa de los años y El retorno (emparejamiento muy próximo al 1.5). Entre tanto, Navegaciones, en la misma rama de Hasta mañana mar, parece inclinarse (aunque por encima del 1.0 de distancia) a la asociación con los textos de la última época. Si aumentamos a 20004 el número de palabras que deseamos que Stylo tenga en cuenta en su análisis, obtenemos el siguiente resultado: · Al abrir el espectro léxico considerado en el análisis conseguimos un ajuste más fino en las asociaciones. Con las 2000MFW no varían ni las ramas detectadas, que siguen siendo dos, ni los emparejamientos ya comentados. Sin embargo, esos emparejamientos, aunque no se alteran, sí que se producen en una distancia que queda por debajo del 1.0, lo que hace que su parentesco resulte ciertamente más relevante para el analista. Incluiré en una nueva prueba la consideración del léxico a partir de la división del texto en 3-grams de palabras: 4 Ni con las SOOMFW ni con la lOOOMFW se observa variación alguna de respecto al dendro - grama de la figura 2. 80 LA ARMONÍA DE LA REALIDAD Y SU DESORDEN AAAAAA Cluster Analysis 2005HASTAMAÑANAMAR 1999LACANCIONDEL-PRESEI\ 1995ELMAPADELOSAÑ0S 1994EIRETORNO 1997NAVEGACIONES 2.0 1.5 1.0 0.5 o.o 1000 MFW 3-grams Culled @ 0% Classic Delta dístance FIGURA 4: DENDROGRAMA lOOOMFW 3-GRAMS En lo esencial los emparejamientos que ya hemos visto se confirman, pero ahora Navegaciones se independiza radicalmente del resto del corpus (situánd ose más allá de 2.0 de distancia Delta Burrows), lo que denuncia que este libro ofrece indudables peculiaridades estilístico-temáticas respecto al resto de títulos. Si intentamos sacar algunas conclusiones de lo observado hasta aquí, las más evidentes son las siguientes: 1. En el corpus analizado se observa una evolución estilística (esencialmente léxico y distribución de palabras en la frase) que sigue el sent ido de la cronología. 2. Es posible, a partir de los análisis anteriores hablar de tres modos o maneras en la escritura de Díaz de Castro, que se corresponderían con El retorno y El mapa de los años, la primera; con Navegaciones, la segunda; y con La canción del presente y Hasta mañana mar, la tercera. JAVIER BLASCO 87 descreído para volverlo a «enganchar» a la vida, algo que, sin embargo, sí que parece atisbarse en la amistad (que cantan poemas como «Andrés», «Maestro») o en la complicidad de ciertas formas de coleccionismo que encubren, quizás, la búsqueda de «atarse al presente» en pos de renovadas «nutrientes ilusiones» (en «Pipas»). Y, así, si es verdad que «hay mucho hijo de puta, sin perdón», también lo es que «hay fotos, viajes, número/ de unos pocos teléfonos de amigo ( «Lo que hay», El mapa de los años). *** En la tercera manera, que es la que domina en los libros más tardíos, lo meditativo se impone como una forma de zanjar las grietas del pasado; superar el descreimiento (social, profesional, pero sobre todo personal y metafísico) que sigue al sentimiento de pérdida de la etapa inicial. Si en «Lo que hay», el poeta confesaba «haberse desenganchado» del «cuelgue» que supone «querer saber» el significado de las cosas, en poemas como «Vamos a perdernos» (Navegaciones) la palabra del poeta aprende a convertir la belleza del aquí y el ahora en tabla de salvación, porque «Así vence la vida al desengaño», como más explícitamente cuentan los versos de «Niebla» (Hasta mañana, mar): «Aunque sé lo que sé y se acortan los día/ y el resto del camino es tan fragoso,/ fuera de mí la realidad sin tiempo /vibra en la transparencia,/ vocea su clamor de insurrección,/ impone su barbarie de deseo,/ me tira del vivir más instintivo,/ me implica entre la gente./ Puede contigo, edad del desaliento» .. Vencimiento de ese «desaliento», que es «suficiente botín» para justificar la epifanía que celebra «Sólo la vida»: Si después de ese día ya no importan ni cábalas, ni cálculos ni afanes, ni prisas, ni embelecos, vamos al abordaje, que la muerte no existe. Y si a veces existe la de algunos que importan y surge como un barco fantasma entre la niebla, que rompa nuestra nave contra su vieja quilla, que incendie nuestro afán su cubierta sin nadie, porque es humo la muerte y ese día un honor. Privilegio la vida, en cualquier caso. Mientras llega ese día nos regala mareas y derivas, lentas navegaciones, la ocasión renovada de sus puertos, la suerte de unas noches, y el haber conocido, ya sabéis. 88 LA ARMONÍA DE LA REALIDAD Y SU DESORDEN Suficiente botín, que esplende entre cenizas y desafía al ciclo, al deterioro. IV. EL SENTIDO DE LOS SIGNOS El recorrido que he realizado en el punto anterior no pretende otra cosa que poner en orden viejas notas de lectura y, a su amparo, señalar cómo la poesía de Díaz de Castro traza un camino que (con técnica, voz y modulaciones muy semejantes siempre) enlaza el sentimiento de pérdida con el descreimiento en que tal sentimiento desemboca, para acabar transformándose en un modo de resignación (renuncia también) que sienta las bases para una reconciliación con la realidad. Pero no es el contenido de los textos lo que me interesa comentar aquí, sino la pura discursividad y las claves que pueden extraerse de la cuantificación de dicha discursividad. Las etapas del camino de esta poesía las detectaba muy bien Stylo, como queda reflejado en los dendrogamas ya comentados. Pero hay otros indicadores estilométricos que ahora conviene revisar, por ejemplo la densidad léxica8: Vocabutary Denslty: "'\ • Highest: 1997NAVEGACIONES(o 0~>: 1994EIAETOANO¡o.400) • Lowest: 2005HASTAMAÑANAMAA (022t); 1999LACANCIONOEL·PAESENTE (0.353) FIGURAS Como bien puede observarse, desde El retorno (0.400) a Hasta mañana, mar (0.221), la densidad léxica ha reducido los valores casi a la mitad. Los primeros libros nos ofrecen una densidad léxica mucho más alta que los últimos, lo que bien puede relacionarse con el oficio y, consecuentemente, con la posesión de un idiolecto mucho más definido en los libros más tardíos; con la utilización de un lenguaje más directo, menos artificioso, más auténtico, si se quiere decir así. Independientemente de los contenidos de los poemas o de la sensibilidad poética a la que responda cada uno de ellos, la pura textualidad muestra cómo la voz va madurando con el paso de los años y con la progresiva adquisición de una palabra que, sin prescindir de su literariedad (el gusto por los guiños intertextuales, así lo confirma), busca en lo cotidiano la palabra cómplice. El sentido que orienta la 8 Para el concepto de densidad léxica y su significado textual, véase Bradac,J. L., et al. (1977). «'füe role of prior message contcxt in cvaluative judgments ofhigh - and low-diversity messages». La11g11age and Speech, 20/4, pp. 295-307 y Halliday, M. A .K. (1985). Spoke11 a11d Writte11 La11g11age. Oxford: Oxford University Prcss. JAVIER BLASCO 89 evolución de la poesía de Francisco Díaz de Castro y que todos los índices detectan debe ser interpretado como un proceso de desnudamiento (a la vez literario y personal) que persigue la autenticidad. El poema «Cumpleaños» (La canci6n del presente) Mira por dónde tuviste que ser tú, quien me desengañase de la literatura. Tantos libros y tantas invenciones. Tantos años leyendo que la carne, ay, es triste; que el deseo produce desengaño, que hay una edad del odio, la amargura del cuerpo que zozobra, las norma de la vida, en fin. Me lo decían todos, y resulta que vienes tú a robarme las escasas certezas que tenía, tantas mentiras, tanto miedo. Celebremos tus días ahora mismo y luego ya veremos. La distancia que media entre las consignas heredadas («residuos de certezas ajenas que se imponen», en «Divagación ante el espejo» de La canci6n del presente) y la epifanía de esa verdad propia que grita el «Celebremos tus días ahora mismo y luego ya veremos», viene marcada por la diversidad con que «se siente, con los años, lo que no cambia», dicha unas veces en tonos de elegía; en otras, en aires populares (epigrama, copla o aforismo); en otras, en forma de falso relato o falsa pintura al servicio de la meditación o del ajuste de cuentas (ajuste cuentas consigo mismo, primero, y con ciertas formas de estar en el mundo, después: «Los otros»). Pero esta diversidad es sólo un trampantojo que apenas vela un sentido evolutivo muy preciso que lo verbal refleja puntualmente: el desnudamiento de todos los accidentes que ocultaban o falseaban «lo que soy» en la accidentalidad de «los que he sido». Porque la poesía de Francisco Díaz de Castro es la palabra que dice el yo esencial que subyace (y que subsiste) bajo todos los trajes que el personaje se ve obligado a vestir a lo largo de los días. Y ese decir el yo esencial, aunque aparentemente y en lo que al contenido se refiere conduce hacia las circunstancias (escenarios, anécdotas vividas, objetos emblemáticos), en el plano verbal es siempre una «escritura al revés» («La letra del bolero» en El mapa de los años), un despojamiento de lastre literario, en paralelo al descreimiento ideológico (convicciones, apuestas vitales) del plano del contenido. 90 LA ARMONÍA DE LA REALIDAD Y SU DESORDEN V. AL AMIGO Dicho todo lo anterior, amigo, necesito manifestarte todavía, a modo de conclusión, despojado de la pose de crítico, que la existencia que anida en tus palabras retrata, sin duda, tu yo o, si se quiere, los varios yo que has sido. Pero se equivoca quien, al leer tus versos, se quede en la anécdota, en las instantán eas concretas, que sirven de lanzadera a tus confesiones y meditaciones. En ese yo que emerge de tus versos somos muchos los que nos reconocemos, y eso ocurre no sólo por haber vivido unas mismas experiencias, por pertenecer a un tiempo compartido. Ocurre porque tu palabra habla, más allá de nuestra circunstancia, de la condición humana . ¿Acaso el recorrido que tus versos cantan no es, además del tuyo, el mío, el nuestro, el de todo aquel que una vez se ha preguntado sobre el (sin)sentido de la existencia? , . i ALFREDO MARGARIDO Sin título, [1954] Tinta china sobre papel 14x7,4 cm Donación Crnzc iro Seixas, colección Funda~ao Cupcrtino de Miranda DOS LUGARES COMUNES EN LA POESÍA DE FRANCISCO DÍAZ DE CASTRO: EL SUEÑO Y EL TEATRO MARÍA PILAR CELMA VALERO Universidad de Valladolid El sueño y el mundo como teatro son dos tópicos diferentes, que confluyen en muchas ocasiones, como también lo hacen en la poesía de Francisco Díaz de Castro. Con una larga tradición -bien documentada por Robert Ernest Curtius-, que se remonta casi a los orígenes mismos de la literatura, se podría pensar que poco puede haber de novedoso y original en su utilización. Pero precisamente por su recurrencia a lo largo de los siglos, volver sobre ellos implica un reto mayor. ¿Siguen siendo actuales? ¿No han perdido efectividad? ¿Siguen diciéndonos algo a los lectores del nuevo fin de siglo? En caso de respuesta afirmativa, habría que valorar incluso más la originalidad de un autor por atreverse a actualizar y remozar lo que ya podía considerarse tópico. No puedo detenerme en repasar ni siquiera los momentos clave en la evolución de cada uno de estos elementos. Sabemos que el sueño hunde sus raíces en la literatura bíblica (los de Adán, de Jacob, de José ... ), en la tradición árabe (con varios sueños en Las mil y una noches), en la literatura clásica grecolatina, en la que hay incluso un dios específico, Himnos. En general, en estas tradiciones, el sueño es una especie de iluminación derivada de la intervención divina y a menudo tiene un carácter revelador o profético. Ya en el siglo IV, ante la profusión de sueños literarios y al hilo del comentario de El sueño de Escipión de Cicerón, Macrobio ensaya una tipología de los sueños y los clasifica en enigmáticos, proféticos, oraculares, insomnios (visiones oníricas de hechos de la vigilia) y fantasmas (lo que hoy llamamos ensoñación o duermevela). En las literaturas occidentales, el sueño ha seguido siendo un recurso sumamente fecundo, hasta constituirse como género literario específico.1 1 Para ver su evolución en la literatura española, me remito al magnífico trabajo de Teresa Gómez Trueba, El s11e1ío literario en Espmía. Consolidación y desarrollo del género (1999). 102 LA ARMONÍA DE LA REALIDAD Y SU DESORDEN El theatrum mundi también hunde sus raíces en la literatura clásica. En la base de este tópico, además de ciertas ideas de los pitagóricos, está el mito de la caverna de Platón, pues los humanos somos como marionetas, con un conocimiento y un acceso a la realidad muy limitado, idea desarrollada también en el Filebo. 2 En su diálogo El banquete, Sócrates discute sobre el género al que más se aproxima la vida misma y, entre la comedia y la tragedia, se decanta por esta última. En la literatura latina, la idea del mundo como escenario en el que -comedia o tragediase representa la vida aparece expuesta en El satiricón de Petronio. 3 En las literaturas occidentales, será sobre todo en el Barroco cuando esta idea se desarrolle y se imponga. Cabe a la literatura española el honor de haber «cristianizado» el tópico, con la gran obra de Calderón de la Barca, El gmn teatro del mundo. En la poesía de Francisco Díaz de Castro encontramos varios poemas en los que uno u otro de estos tópicos se convierten en leitmotiv. Así, vemos dos poemas que giran en torno al tema del sueño; otro en torno al tópico del teatro; y uno más en el que confluyen ambas ideas. El primer poema es suficientemente explícito desde su mismo título: «Como los sueños» y pertenece a su libro El retorno, de 1994. COMO LOS SUEÑOS Cada mañana en punto irrumpe el día y nos despierta con sus pasos. En nuestros ojos indefensos borra la luz el velo del engaño que apenas nos cubrió un instante, igual que un sueño. Entre ironías hábiles y noticias diversas, el roce de las horas y el sabor tan amargo de lo distinto y claro pueden volverse insoportables. 2 En el Filebo, Platón habla de la «tragedia y comedia de la vida». Estas profündas ideas, que en Platón tienen todavía el esmalte de la primera creación, contienen en germen la idea de que el mundo es como un teatro en que cada hombre, movido por Dios, desempeña su papel». Cfr. Robert E. Cur - tius, «Metáforas del teatro» en Literatura europea y Edad Media Latina, Vol. 1 (203-211). 3 Para no extenderme en este tópico, véase su historia y tradición en Curtius (203). MARÍA PILAR CELMA VALERO La noche es otra cosa, si es que llega a su hora. Como una gata sigilosa - para que no amanezca todavíanos roza los cabellos y las sienes, pecho abajo nos va llegando al alma hasta que excita esa cosa menuda: la esperanza, y alguna vez soñamos. Luego se marcha y amanece. 103 El poema se estructura mediante una antítesis, entre la mañana y la noche.4 Los primeros seis versos se refieren a la mañana, que se presenta como el ámbito de la claridad, del choque con la cruda realidad. Lo llamativo es que, a pesar de que la luz suele ser un símbolo marcado positivamente, aquí no ocurre así. La luz nos revela una realidad que desearíamos que no existiera y para la que no estamos preparados, de ahí el calificativo de indefensos aplicado a nuestros ojos. Los últimos ocho versos están referidos a la noche, que era el ámbito de la esperanza, del engaño, de la ilusión; en suma, del sueño. La noche, frente a la mañana, nos ofrece una esperanza. Entre estos dos elementos antitéticos, cuatro versos nos sitúan en el terreno no sólo de la realidad, sino de la consciencia: la evidencia, el paso del tiempo, puede llegar a ser insoportable. Cabría plantearse qué elementos permiten insertar este poema en la larga tradición de la literatura en torno al sueño y qué elementos lo separan de ella o implican un tratamiento novedoso del tópico. En torno al motivo de la vida como sueño laten siempre dos temas eternos: el tiempo y el conocimiento. Ambos temas están presentes como elementos fundamentales en este poema: a pesar de la aparente importancia de las partes del día (mañana, día, noche), estas partes resultan ser elementos externos, conmensurables, ajenos al individuo. Y quedan eclipsadas, y sobre todo interiorizadas, ante la contundencia de otras expresiones, como «un instante» y «el roce de las horas». Todo habla del paso del tiempo, también la noche amiga, que «luego se marcha». Pero, además, todo habla de la conciencia de ese paso del tiempo. Ante esa conciencia, aparecemos como vulnerables, «indefensos», heridos por una claridad que resulta «insoportable». 4 Sería muy interesante leer estos poemas a la luz de las tesis de G. Bachclard [especialmente DURAND, G. Les structures a11thropologiq11es de /'imaginaire. París: PUF, 1960. Traducción de Mauro Armiño: Las estrnctums antropológicas de lo imaginario. Madrid: Taurus, 1982) 104 LA ARMONÍA DE LA REALIDA D Y SU DESOR DEN Paco Díaz de Castro ha utilizado en este poema el tópico del sueño, asociado a dos grandes temas, que desde lo antiguo venían vinculados a él. Y, sin embargo, tenemos la sensación de que el poema es muy distinto, muy personal, moderno y actual. ¿Por qué? Sin duda por los recursos de los que se sirve.5 En primer lugar, es obvia la efectividad de una ruptura que aleja el texto de la lógica: ni el día ni la mañana llegan «en punto». «En punto» implica instantaneidad, y por eso se utiliza junto a una exacta referencia, nunca para grandes espacios de tiempo. De forma paralela, en la tercera parte del poema se plantea la posibilidad de que la noche llegue o no «a su hora», condición absurda, que lleva a cuestionar el carácter absoluto y externo del tiempo (Einstein y Bergson en la base). La interiorización del tema está marcada también por elementos cargados de afectividad, como «ojos indefensos», «cosa menuda» o acciones como «nos roza los cabellos y las sienes». Todo ello incide en el sentimiento de vulnerabilidad del hombre. Pero toda afectividad es rota por la evidencia: el tiempo y el conocimiento hacen que todo se derrumbe y resulte insufrible. ¿En qué queda entonces el sueño? El sueño se presenta como la necesaria toma de postura ante una evidencia ineludible y por ello insoportable. El sueño es la rebeldía del ángel caído. En suma, en «Como los sueños», el tiempo supone la misma amenaza que ha sentido el hombre desde sus orígenes, pero aquí el tema está mucho más interiorizado. En el tratamiento del sueño se rompe el tópico, porque no toda la vida es sueño; el sueño es una parte de la vida, por lo que se convierte -parc ialmente al menosen una opción que el poeta elige libremente para afrontar la realidad. Hay realidades inexorables, pero el hombre puede zafarse de la claridad y refugiarse en el sueño que ofrece la noche. Es una opción, aunque no sea una solución definitiva. El segundo poema en el que aparece el tópico del sueño es «Final de una batalla», de El mapa de los años (1995). FINAL DE UNA BATALLA Todos han muerto o lo parece. El viento desordena los reflejos, esparce las cenizas, reaviva los restos de la hoguera s BACH ELARD, G. La poétim del espacio. Traducción de Erne stina de Champourcin. Breviarios Fondo de Cultura Económica, México D. F., 1965, pero sobre todo La /erre et les réveries de la volonté. París: Corti, 1948, especialmente el capítulo xii «La psychologie de la pesanteur», págs. 341 y ss. MARÍA PILAR CELMA VALERO 111 sienta como «irremediable» el teatro de sus sueños y se sienta cercado, sin poder exiliarse de sí mismo. No puede huir de sí mismo, pero ¿de qué sí mismo?, ¿de qué yo? Justo del que no puede controlar con su razón y su voluntad. Hemos visto cuatro poemas de Francisco Díaz de Castro en los que los viejos temas del sueño y el teatro cobran un protagonismo absoluto, pero en los que se actualizan esos temas con enfoques sumamente modernos. La intertextualidad más o menos explícita con Garcilaso, con los Machado ... , pone al descubierto la necesaria fusión de tradición y modernidad. La originalidad en el tratamiento del sueño y el mundo como teatro queda fuera de toda duda, porque distinto es el hombre que los escribe y distinto es el hombre que hoy lee estos poemas. Muy lejos queda de nuestra sensibilidad la preocupación por si sabremos representar bien el papel que Dios nos ha asignado. El problema ahora es si seremos capaces de representarlo cuando no somos dueños de nosotros mismos, cuando no disponemos de valores absolutos a los que aferrarnos, cuando carecemos de esperanzas en premios futuros. Según Gilbert Durand (1960) hay ciertos tópicos que, convertidos en imágenes mentales, marcan la manera con que el individuo se relaciona con el entorno. Díaz de Castro, buen degustador (además de estudioso) de nuestra tradición literaria, convoca a Garcilaso y Manuel Machado para, a través de los temas del sueño y del mundo como teatro, en la clave de Las estructuras anh·opológicas de lo imaginario (1960), mostrar cómo el territorio de lo imaginario va individualmente redefiniendo el bagaje de ficciones, mitos y tópicos que posee cada comunidad y que son las que expresan simbólicamente su ubicación en el espacio y en el tiempo. El motor que lo mueve todo, siempre, es el que se deriva de la primera contingencia: la conciencia de la muerte como desenlace de tiempo cronológico o devorador. Aun sitiado por una realidad amenazante, aun con sus inseguridades, su vulnerabilidad, su extraordinaria sensibilidad, el profesor y poeta Paco Díaz de Castro nos enseñó, hace ya muchos años, que sí, que en el teatro de nuestros sueños, la amistad y el amor siguen teniendo cabida y siguen acallando las razones y los miedos. BIBLIOGRAFÍA BACHELARD, G. (1948). La terre et les reveries de la volonté. París: Corti. --(1965). La poética del espacio. Traducción de Ernestina de Champourcin. México D. F.: Breviarios Fondo de Cultura Económica. CuRTIUS, Robert Ernest (1955). Literatura europea y Edad Media Latina Vol. 1, España, Fondo de Cultura Económica. DíAz DE CASTRO, Francisco (1994). El retorno. Valladolid: Fundación Jorge Guillén. 112 LA ARMONÍA DE LA REALIDAD Y SU DESORDEN -- (1995). El mapa de los años . Palma de Mallorca: Calima Ediciones. - - (1997). Navegaciones. La bolsa de pipas . -- (1999). La canción del presente. Valencia: Pre-Textos. DuRAND, G. (1960). Les structures anthropologiques de /'imaginaire. París: PUF. [Las estructuras antropológicas de lo imaginario. Traducción de Mauro Armiño . Madrid: Taurus, 1982]. GóMEZ TRUEBA, Teresa (1999). El sueño literario en España. Consolidación y desan-o/lo del género. Madrid, Cátedra. ; ¡ i ! . ¡ i l. _ GON~ALO DUARTE Sin título, 1967 Rotulador sobre papel 26,7 x 20,6 cm Donación Eurico Gon~alves, colección Funda~iio Cupertino de Miranda