A propósito del testamento del Cardenal Tavera
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A PROPOSITO DEL TESTAMENTO DEL CARDENAL TAVERA Javier Castán Lanaspa Es suficientemente conocida la fi gura de don Juan Pardo de Tavera, nacido en 1472 en la villa zamorana de Toro y fallecido en Valladolid en 1545'. Desa rrolló una brillante carrera a la sombra de su tío fray Diego de Deza y probable mente gracias a él entró en contacto con la Corte. Fue hombre de confianza de Fernando el Católico, Carlos V y el príncipe Felipe, quienes lo llamaron a desem peñar puestos políticos de gran responsabilidad. Acumuló una gran fortuna que de dicó a la fundación de un hospital extramuros de Toledo, el Hospital de San Juan Bautista, en el que se reunían las innovaciones de la época en el campo sanitario con importantes novedades en el diseño arquitectónico. La primera piedra se colo có en septiembre de 1541 pero no se terminaría hasta el primer cuarto del siglo XVII2. Sorprendido por la enfermedad en Valladolid, donde se encontraba la Corte ' Para la biografía del cardenal Tavera es imprescindible la obra de Pedro de SALAZAR Y MEN DOZA. Chronico de el Cardenal Don luán Tauara. arzobispo de Toledo, Toledo, 1603. De sus paginas 43-223 extraemos los siguientes datos sobre su vida. Se formó en Salamanca donde obtuvo el "tu'o ae bachiller en decretos y alcanzó el cargo de rector. En 1506 sería nombrado por Femando el Católico Oidor del Consejo de la Inquisición. Fue Provisor, Oficial y Vicario General del Arzobispado de Sevilla junto a su tío fray Diego de Deza. En 1513 y por decisión real se encargó de la visita y «"efoma de la Chancillería de Valladolid. En 1514 tomó posesión del obispado de Ciudad Rodrigo. De 1^22 es su nombramiento como Presidente de la Chancillería vallisoletana. En abril de 1524 accedió al obiyado de Osma y en junio del mismo año fue promovido al arzobispado de Santiago de Compostela. Py desy expreso de Carlos V fue nombrado Cardenal de San Juan ante Portam Latinam. recibiendo el cape o en octubre de 1531. El miércoles santo de 1534 fiie nombrado por el Emperador arzobispo de Toledo y primado de España, sucediendo a Fonseca. De modo paralelo desempeñó cargos políticos, lo que le obligó a continuos desplazamientos y por tanto a descuidar sus sedes. Fue embajador ante los reyes de Portugal y presidió Cortes en vanas ocasio nes. Presidente de Consejo de Castilla desde septiembre de 1524. Fue regente durante casi dos anos, cuando el Emperador se trasladó a sofocar la rebelión de los Países Bajos en 1539. En ese mismo ano asumió el cargo de Inquisidor General, desempañándolo hasta su muerte. ^ El hospital toledano de Tavera o de Afuera fue trazado y comenzado por Alonso de Covarrubias. Su sucesor en la maestría de las obras fue Hemán González, quien hasta su muerte en 1576 dirigí la construcción siguiendo las trazas de su predecesor —salvo modificaciones de detalle—, y dio las defi nitivas de la iglesia, que fue terminada con cambios en el alzado por Nicolás de Vergara el Mozo. Recientemente se ha puesto en su justo lugar la participación del consejero del cardenal y miembro de la compañía de Jesús Bartolomé de Bustamante, a quien Alfonso RODRIGUEZ GUTIERREZ DE CEBALLOS, Bartolomé de Bustamante y los Orígenes de la Arquitectura Jesuítica en España, Roma, 1967, pp. 24-52, atribuía un decisivo papel en las trazas y desarrollo de las obras del edificio.
366 JAVIER GASTAN LANASPA por entonces, dictó su testamento y varios codicilos y falleció en la madrugada del día primero de agosto de 1545^. El hallazgo del testamento original, codicilos e inventarios en los fondos del Archivo Histórico Provincial de Valladolid'* nos va a permitir considerar algunos aspectos relacionados con su enterramiento y aproximarnos, siquiera superficial mente, a su personalidad. Están bien documentadas las intenciones que respecto a su última morada ex presó el cardenal Tavera a lo largo de su vida. Al parecer nunca quiso sepultarse en Toro, de donde era natural, sino que aspiró a lugares de más alta significación religiosa y social. En enero de 1525, siendo arzobispo de Santiago de Compostela, recibió del cabildo de la catedral hispalense la capilla del lado del Evangelio de la cabecera para convertirla en panteón familiar^. Doce años más tarde, y ocupan do ya la sede toledana, obtendría ademas el derecho a realizar obras, proponiendo la renovación total de este espacio y la construcción de una sacristía ^ Para la arquitectura del hospital fundado en Toledo por don Juan Tavera vid. C. WILKINSON, The hospital of cardinal Tavera in Toledo. A documentary and stylistic study of Spanish Architecture in the mid-sixteenth century, New York-London. 1977; Fernando MA^ cimiento en Toledo (154I-I631), 4 vols., Toledo. 1983. Rosario D EZ DEL CORRAL, Arquitectura y Mecenazgo. La imagen de Toledo en el Renacimiento, Madrid 19»^ La descripción de las salas del hospital y su funcionamiento en P^SALAZAR, Op. Cit. , pp. 285-298. 3 Se había trasladado a Vailadolid para bautizar al Infante don Carlos. La Pnncesa murió del parto, lo que supuso un duro golpe para el Cardenal. Según relata Salazar. la vejez, la enfermedad y la desazón lo hicieron enfermar, y tras «rezia calentura, que le fue creciendo por paroxismos... murió el sábado, primero dia de el mes de agosto... acabando de dar las quatro de la canana en edad de setenta y tres - A „ híí.7 V seis días ». p. SALAZAR, Op. Cit., pp. 351-352. anos, dos meses, y diez y seis oías.... - il ^ Se conserva con el encabezamiento de «esenturas de testamento E ynbentano E tasagion E Almoneda del yllm." y TTm." señor donjuán tavera Cardenal déla Santa Yglesia de rroma Arzo bispo de toledo que fue que sea En gloria» en el Archivo Histórico Provincial de Vailadolid (en adelan te AHPV) Protocolos, leg. 98 (1545). Simón de Cabezón (Vailadolid), fols. 435-581. s Esta capilla, que estaba bajo la advocación de San Pedro, había sido ya elegida para panteón por Diego de Deza tío del cardenal y arzobispo de Sevilla. Pero tras su muerte, acaecida en 1523. su cuerpo se inhumó en el colegio de Santo Tomás de esta ciudad, que él había fundado en 1517. Allí permaneció hasta 1884. en que fue trasladado a la capilla que fundó y dotó su sobrino. DOCUMENTOS para la Historia del Arte en Andalucía, Vol. 1. Sevilla, 1927, p. 44. DICCIONARIO de Historia Ecle siástica de España, 4 vols., Madrid, 1972-1987. vol. 1, p. 747. El cardenal Tavera se comprometió por su parte a adornarla «... a su espensa de retablo y rexa de hierro y ornamentos... segund la decensia del culto diuino e de la dicha santa iglesia e del lugar don de esta situada...». DOCUMENTOS..., Op. Cit., p. 44. 6 Aunque esta petición, acompañada de la traza correspondiente, fue aprobada por el cabildo his palense en ese mismo año de 1537, el proyecto no llegó a ejecutarse probablemente porque, aun conser vando la capilla su carácter de panteón familiar, don Juan había decidido ya que su cuerpo reposase en la catedral toledana. Femando MARIAS, «Sobre la cabecera de la catedral de Sevilla», en Archivo Español de Arte XLVlll (1975), 136-139. p. 137. Rosario DIEZ DEL CORRAL. Op. Cit., p. 99 recoge, citando un documento publicado por C. WILKINSÓN en la p. 258 de su obra citada, la existencia de otro proyecto de obras para la capilla de San Pedro, presentado en 1526 y no realizado.
A PROPOSITO DEL TESTAMENTO DEL CARDENAL TAVERA 367 Sin embargo, y con un probable deseo de emular al Cardenal Mendoza, en el mismo año de 1537 acometió obras en la capilla de San Juan Bautista de la catedral de Toledo con la intención de hacerla servir de lugar de enterramiento, lo que soli citó en 1539'. En diciembre de 1540, cuando ya había fundado su hospital, pidió al cabildo toledano un lugar en la capilla mayor. Se le concedió para tal efecto el lado de la Epístola, bajo las gradas, enfrente de la sepultura del cardenal don Pedro González de Mendoza, además de un suelo en el claustro para construir capilla®. Hasta ahora no había constancia documental de nuevos cambios respecto a este asunto de tal modo que incluso se podía plantear si la decisión de sepultar al carde nal en la iglesia del hospital de San Juan en lugar de la catedral toledana habría podido corresponder a los albaceas. Su testamento aclara sin embargo que ello se debió a su propia determinación, manifestada probablemente por vez primera en 1544 cuando se transformó el primitivo plan basilical de la iglesia en otro centrali zado, idóneo para su función funeraria^. Esta última voluntad del cardenal tardaría mucho tiempo en ser cumplida. Su cuerpo, acompañado de «... toda la Corte, los Grandes, y Prelados, los Consejos todos, los Titulos y Caualleros y personas de cuenta...» fue depositado en la capilla mayor de la colegiata vallisoletana el día 1 de agosto de 15451° donde permane cería, no sin problemas", hasta el 18 de octubre de 1552 en que fue solemnemente trasladado a Toledo". 7 Las reformas corrieron a cargo de Alonso de Covarrubias. futuro trazador de su hospital, y se terminaron enseguida. R. DIEZ DEL CORRAL, Op. CU., p. 100. La petición de uso de la capilla al cabildo se cursó en febrero de 1539, cuando las obras debían de estar ya fi nalizadas. P. DE SALAZAR, Op. CU., p. 312. * P. SALAZAR, Op. CU., pp. 313-314. El presbiterio era lugar de enterramiento y patronazgo reales por lo que la concesión no podía for malizarse hasta que el Emperador diera la autorización correspondiente, lo que se produjo en 1541. IDEM, p. 316. Como han señalado varios autores, debió de ser el deseo de emular al Cardenal don Pedro González de Mendoza lo que movió a don Juan Tavera a enterrarse en el presbiterio de la catedral toledana e incluso a fundar un hospital que rivalizara con el de Santa Cruz, obra de aquel. Esto puede tener signifi cativa ilustración en la solicitud que acompaña a la segunda petición de enterramiento; « que el cabil do le celebrasse dos anniversarios con la solemnidad que se celebra el de el Cardenal don Pairo González de Mendoza...». IDEM., p. 315. " «Primeramente queremos que sy Dios Nuestro Señor se qysyere de me llevar desta enferme dad my cuerpo sea sepultado en deposito en la yglesia mayor desta villa de Valladolid en la capilla ma yor e para que de ally sea trasladado en la capilla qesta trabada para se edificar en el hospital de Sant Joan que he hecho erigir y se edifica extramuros de la Ciudad de Toledo...». AHPV, Protocolos, leg. 98, fol. 441 r.°. "O P. SALAZAR, Op. CU., p. 354. " Hubo desacuerdo entre los testamentarios del Cardenal Tavera y el Cabildo de la Colegiata va llisoletana, que al cabo del primer año pretendió rebajar la altura de la tumba. Se acudió a la Real Chancillería e intervino en última instancia el entonces príncipe Felipe: «Presidente e oydores de la Abden?ia e Chan?illeria que reside en la villa de Valladolid, por parte de Arias Pardo de Saavedra y don Diego Tavera testamentarios del reverendo... cardenal don Juan Tavera arzobispo de Toledo ya delunto nos a sido hecha relación que dicho cardenal al tienpo de su fallecimiento se mando depositar en la capilla de la yglesia colegial desa villa y que ansí se hizo y por ello se dieron para la fabrica della trezientos ducados y una lanpara de plata y a pagado al prior y cabildo de la dicha yglesia las missas y sacrificios
368 JAVIER GASTAN LANASPA Pero el lento ritmo de las obras del Hospital obligó a colocar sus restos provi sionalmente en distintos lugares. El primero de ellos fue la primitiva capilla del edificio, «... que era en la Sala de Nuestra Señora, donde oy se cura de cirujia...»- Aproximadamente quince años después se terminaron las enfermerías y hubo que mudar el cuerpo a las dependencias que por entonces, y hasta la consagración del templo, se habilitaron como iglesia: «. .. eligieron para esto el sitio que oy {1603) sirve de capilla, que es entre la sacristía y Patio, que cahe al quarto de el Adminis trador... Esta {el cuerpo) en medio de el choro, cerca de el Altar mayor, en el Ataúd en que vino de Valladolid, sobre vna Tarima, y encima una Tumba, que se cubre con vn paño Carmesi, o Morado, conforme al tiempo, y Cercada con vna varanda. Tiene cerca de si el Guión o Cruz de Provincia, y el Capelo colgado de el te cho...»'^. Para entonces ya se guardaba en el hospital el sepulcro de Berruguete Entretanto se llevaron a cabo las obras del templo hospitalario. El plan central de Covarrubias aprobado por el cardenal en 1544 había sido modificado en 1549 por Hernán González, quien dio nuevas y definitivas trazas en 1559'-\ En 1560 comenzaron Jos trabajos y en 1624 se consagraron los altares, con el edificio todavía sin fi nalizar. Desde 1625 los restos mortales del promotor de tan magna obra yacen en su definitivo destino'^. que an fecho desde el dia del entcramiento asta el de su cabo de ano y que av.endo quedado los dichos prior y cabildo de thener en deposito el dicho cuerpo por espacio de seis anos como parege por la escriptura que dello se hizo... (al cabo de ese año acordaron)... que se quite la dicha tumba qesta puesta sobre la sepoltura del dicho cardenal y se ponga otra muy mas baxa. ..». Los testamentarios argumentaron que .... . esto es mucho prejuicio y deshonor de la buena memoria del dicho cardenal y cosa que no podeys ny deveys hazer de derecho hav,endóseos pagado los dyneros que os han dado por el dicho deposito. ..-, y reclamaron para que no se tornase nada sm oírlos a ellos previamente. El príncipe aceptó la demanda y ordenó al prior y cabildo que no cambiasen nada, y si ya lo hubieran hecho, que volvieran a dejarlo como estaba. ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS. Libros de Cámara. Libro n." 112. Fols. 267-269. «El mesmo día que murió el cardenal, se hizo el depóstio de su cuerpo, en la Capilla mayor de la Yglesia mayor de Valladolid: donde estuvo hasta Martes, diez y ocho días de el mes de octubre, de el ano de mil y quinientos y cincuenta y dos. Este dia por la tarde se metió en un Ataúd, cubierto de Terciopelo Carmesi, con vna Cruz de Brocado Amarillo, y se puso en vna Litera, y se sacaron aque lla noche a Laguna. Acompañóle hasta la salida de Valladolid. el Cabildo de la Yglesia mayor, el Cabil do menor de Curas y Beneficiados. Las catorze parroquias que ay en aquella Ciudad. Veynte y tres cofradías todas las ordenes, y los Niños de la Doctrina. Dieronse de limosna a la Fabrica de la Yglesia quinientos ducados por cada año de los que duro el deposito». P. SALAZAR, Op. Cií.. p. 376. IDEM., pp. 378-379. Pedro Salazar escribía en 1603 que «. . . ha muchos años que se guarda vn Sepulchro de Mar mol de Carrara, en la Ribera de Genova, tierra de el marques de Massa, que acabo de labrar el año de mil y quinientos y sesenta y vno, Alonso Berruguete, Señor de la Ventosa, insigne Escultor y Pintor. Fue la postrera cosa que acabo, y luego murió en el Hospital, en un aposento que cae debajo de el Relox, el dicho año de sesenta y vno...». Op. Cit.. p. 380. La participación de Alonso Berruguete en este sepulcro fue definitivamente fi jada por José MARTI Y MONSO, Estudios Histórico-Artísticos relativos principalmente a Valladolid, Valladolid-Madrid 1898-1901, pp. 153-157. F. MARIAS, Lm Arquitectura.. . . OpCit., vol. III, p. 280. IDEM, pp. 266-276.
A PROPOSITO DEL TESTAMENTO DEL CARDENAL TA VERA 369 El primer día de agosto de 1545 y a petición de dos de los albaceas —Arias Pardo de Saavedra, Mariscal de Castilla, y Diego Tavera, del Consgo de la Gene ral Inquisición, ambos sobrinos del Cardenal—, se procedió a la apertura solemne del testamento, que se había fí rmado en Valladolid dos días antes. Las cláusulas principales determinan el lugar de enterramiento provisional y definitivo, la donación de ciertas cantidades de dinero a familiares y criados, la condonación de parte de una deuda al emperador y la declaración del hospital de San Juan Bautista de Toledo como heredero universal Algunos olvidos se sub sanaron mediante dos codicilos dictados el 21 de julio'®. El interés de este testamento se ve notablemente incrementado por las escritu ras que lo acompañan, datadas entre agosto y octubre del 1545. Se refieren al in ventario, tasación y almoneda de los bienes del difunto, operación previa a la ejecución de sus últimas voluntades'^. Los inventarios se iniciaron el cinco de agosto y se fi nalizaron el 18 de sep tiembre. De modo paralelo se procedió a las tasaciones y al remate. Las ventas se llevaron a cabo entre el 12 de agosto y el 31 de octubre de 1545. La cantidad y riqueza de los bienes incluidos en estas relaciones ponen de ma nifiesto el fasto que rodeaba al cardenal y que no era sino el reflejo del que reinaba en la corte imperial. En palabras de Salazar «... tuvo tan grande casa de criados, que no se sabe que antes ni después Arzobispo de Toledo la tuuiesse mayor. Ser víanle muchos caualleros, y Hijos Dalgo... Por los libros de su despensa... consta que las raciones ordinarias de su Casa, y de fuera, passauan de quatrocientas. Te nia de todos oficios, altos y bajos, oficiales mayores. Mayordomo mayor, Cauallerizo mayor. Despensero mayor. Acemilero mayor, Labandero mayor, y assi de los demás. Entre los pages que eran en numero de quarenta, hauia muchos hijos de Señores Titulados, y de Caualleros principales, y ricos...», hasta el punto de que «... representaua la Corte de un Principe muy poderosso...»^®. Desconocemos el lugar donde se situaban las casas principales de Pardo de Ta vera porque ni la documentación conocida hasta ahora ni su cronista hacen referen cia alguna a este extremo. Pero a no dudar se erigirían en lugar privilegiado de la villa, y serían por sus dimensiones y apariencia dignas de tan destacado personaje. Contaban Jos que se albergaban cerca de cuarenta caballerías de necesidades de la casa y su dueño. La cocin . grandes mesas y bancos de madera y contaba con los culinario: cubiertos en sus estuches, tré bedes, cazue ' f I ^ cantaros de cobre y otros metales, así como cola dores, escalfadores, Cuteros, frascos para vino, tinajas para agua, cueros de botillería, una balanza de hierro, etc. ,7 En el apéndice documental se incluye la transcripción del testamento. i« Su estado de salud era prar entonces tan grave que no pudo fi rmarlos: «... y por que estava aliquexado de la enfermedad rogo el Licenciado Soto, testigo, lo fi rmase...». AHPV. leg. 98 (1545), fols. 448 r.° y 449 r.° y v.®. I'' Todo ello se realizó ante el escribano vallisoletano Simón de Cabezón, que lo registró en un de 130 folios conservados en el AHPV, Protocolos, leg. 98 (1545), fols. 451-581. P. SALAZAR. Op. Cit., pp. 361-363.
370 JAVIER GASTAN LANASPA A juzgar por los inventarios, el mobiliario del resto de la casa era poco variado pero suficiente para proporcionarle el nivel de comodidad que, junto con las aten ciones de su propietario, la hicieron tan apetecida^'. En las salas se disponían si tiales con almohadones, sillas de cadera y fl amencas, tapizadas en terciopelo y algunas doradas. También braseros, escritorios, un clavicordio y preciosos objetos ornamentales. Las comidas se realizaban en torno a grandes mesas de roble o pino —algunas de las cuales llevaban grabadas las armas del dueño de la casa— con sus asientos correspondientes, bancos o sillas. Se servían con cuberterías y vajillas de plata en su color o dorada, cinceladas con los escudos de armas del cardenal y compuestas por cazuelas, cazos, fuentes, platos, escudillas, saleros, pimenteros, tazas y tazo nes, cubiertos, copas, jarros, frascos, barriles, fruteros y confiteras. Los dormitorios estaban presididos por camas de madera cubiertas con doseles bordados y sostenidos por varas de plata22. Asientos, baúles, maletas, valijas y aguamaniles completaban estas dependencias. Se consignan también sillas de retre te y otros objetos de uso personal, la mayoría realizados en plata: una escribanía, un calentador de cama, aguamaniles, perfumadores, una escobilla de limpiar, un bacín de hacer la barba, un orinal, tres cajas pequeñas de hoja de lata de tener gra jeas, una caja de peines con su espejo de cristal, un espejo grande de acero y cinco cajas de anteojos. La iluminación nocturna se apoyaba en palmatorias y candeleros. Se luchaba contra los insectos con mosqueadores compuestos por varas de plata rematadas con paños y telas ricas. Suelos y paredes se cubrían con alfombras de dibujos geométricos, piezas de tapicería, paños de guadamecíes rojos y dorados, una treintena de reposteros con las armas del cardenal y cinco tapices del ciclo troyano^^. Los inventarios recogen también las ropas de uso doméstico, cuya abundancia y calidad fueron igualmente dignas de su poseedor: ropa blanca de camas, coberto res de armiño, paños de holanda, manteles y servilletas de damasco, etc. Merecen mención aparte los objetos privados del cardenal puesto que constitu yen el único reflejo real de su personalidad. El lujo manifiesto tanto en el mobiliario como en los objetos de su entorno es taba presente también en sus comportamientos diarios. No siempre vestía como ecle siástico y por ello era poseedor de costosas y aparatosas vestimentas seculares: sayas, sayetes, jubones, mangas, calzas, capas y prendas varias realizadas en granas, tafe- «... No se vaciava su casa (la de Pardo Javera) de huespedes; tenia de ordinario a muchos grandes Señores, y eran muy acariciados y bien seruidos. Estando en Valladolid, con tener Casas en aquella ciudad el Almirante, y Conde de Venauente, estuuieron entramos juntos en la suya vna larga temporada, con todos sus criados: porque de esta manera hospedaua a los que yuan a ella...». IDEM, p. 362. -- Algunas de estas lujosas camas fueron adquiridas por personajes relevantes, como don Rodri go de Ulloa, Don Rodrigo de Mendoza, Pedro de Fuentes, estante en la Corte de su Majestad, Alonso Tomás de Vivero o Diego Hernández de Jerez, escribano de la Audiencia de su Majestad. Los tapices de la Historia de Eneas se remataron en Juan Fernández de Paredes.
A PROPOSITO DEL TESTAMENTO DEL CARDENAL TA VERA 371 tañes, sedas y pieles de martas y armiños^'*. Sus objetos de uso personal estaban a menudo realizados en oro y plata, incluso los más inverosímiles: el bacín de ha cer la barba, su orinal, perfumadores, aguamaniles, pero también escritorios y es cribanías. Como es lógico esto afectaba en mayor medida a vestiduras y objetos litúrgi cos. Hemos de suponer que las casas vallisoletanas de don Juan Pardo de Tavera contaban con una capilla, y que al culto celebrado en ella se dedicaban las ricas piedras de orfebrería y vestimentas recogidas en los inventarios. Sobre un altar de jaspe leonado de las Indias se disponían palios o doseles, además de cruces, cálices y patenas, vinajeras, incensarios, navetas, ostiarios, cetros, hisopos, crismeras, portapaces, candeleros, corporales y atriles El arzobispo oficiaba investido con ca sullas bordadas en sedas y oro. Poseía anillo, rica cruz pectoral de esmeraldas, perlas y zafiros y un Libro de He ras en pergamino, iluminado y dorado. Poco podemos deducir sobre su formación o intereses literarios o artísticos. Su biblioteca aparece reducida a «... nuebe dozenas y ocho libros de bolumenes de libros entre grandes y pequeños...», lo que desgraciadamente impide cualquier consideración sobre ella. No debió de estar especialmente interesado en cuestiones artísticas. Aunque es bien cierto que promovió uno de los primeros edificios clásicos de Castilla, cabe plantearse hasta qué punto, y prescindiendo de razones piadosas, no fue el afán de emular y superar al cardenal Mendoza el auténtico motor de la fundación toledana. Como ya ha sido señalado, excepción hecha de este hospital y ciertas obras en capi llas destinadas a su enterramiento no se le conoce otra inclinación por las Bellas Artes Lo inventariado a su muerte parece confirmar este desinterés. No poseía más pinturas que las puramente devocionales, y únicamente a los tapices de la his toria de Eneas podemos atribuirles un valor estrictamente artístico. Sí podría hablarse en cambio de un incipiente afán coleccionista plasmado en una serie de objetos que formarían parte de lo que Schlosser llama Tesoros es de cir, conjuntos de objetos apreciados más por lo valioso de sus materiales o por su rareza que por sus cualidades artísticas-^. En esto apreciamos también un parale lismo total con las colecciones de objetos del emperador Carlos V en las que, con las lógicas diferencias cualitativas y cuantitativas, encontramos también libros, al gunas pinturas, objetos preciosos, anillos y joyas, vestiduras lujosas, objetos litúr gicos, series de tapices, libros y mapas Pero entre las pertenencias del cardenal Tavera se encontraban además algunas joyas extravagantes de claro gusto manierista —un ciervo de plata, con cuernos y ojos de oro, atado a su comedero— y per- -■» Fueron adquiridas por personas destacadas como el obispo de Mondoñedo. Rodrigo Calderón y Francisco Lomelín, entre otros. Estas espléndidas joyas fueron tasadas, lo mismo que las vajillas y otros objetos de oro y pla ta, por los plateros vecinos de Valladolid Francisco de Santander y Cristóbal Ramón. De la calidad de estos objetos nos habla elocuentemente la identidad de sus compradores: el obispo de Mondoñedo, don Diego Tavera o don Arias Pardo, quien actuaba en nombre del Hospital de San Juan Bautista. R. DIEZ DEL CORRAL, Op. Oí., p. 99. Julius VON SCHLOSSER. Las cámaras artísticas del renacimiento tardío, Madrid, 1988, pp. 47-50. Fernando CHECA, Felipe ü mecenas de las Artes, Madrid, 1992, p. 21.
372 JAVIER GASTAN LANASPA fumes exóticos —ocho docenas de almizcleras— que aproximan su colección a las wunderkammem manieristas o cámaras de maravillas, anticipando lo que en Espa ña no adquiriría pleno desarrollo hasta la segunda mitad del siglo XVI29 APENDICE 1. Testamento original de don Juan Pardo de Tavera, Cardenal de la Santa Iglesia de Roma, Arzobispo de Toledo y Primado de las Españas, Canciller Mayor de CastiUa. 30 de julio de 1545. Valladolid. AHPV, Protocolos, leg. 98, fols. 441 r.''-446 v.°. «In Dei Nomine Amen. Nos don Joan Tauera por la diuina manifestación cardenal de la santa yglesia de Roma tittulo de San Joan ante Portam Latinam argobispo de Toledo Pri mado de las Españas Canciller Mayor de Castilla Inquisidor Apostólico General contra los erejes y apostatas, en estando enfermo del cuerpo con sana y libre voluntad en todo my en tendimiento memoria y Juizio qual Dios nuestro Señor me lo quiso dar, creyendo como creo fi rmemente como fi el y catholico cristiano en la Santísima Trynjdad Padre e Hijo Espíritu Santo tres personas e vn solo Djos verdadero y todo lo que tiene e dice la Santa Madre Ygle sia de Roma temjendo la muerte que a todos es natural, ordenamos nuestro testamento dis posición e ultima voluntad en la forma y del tenor siguiente: — Primeramente queremos que sy Dios Nuestro Señor se qysyere de me llevar desta enfermedad my cuerpo sea sepultado en deposito en la yglesia mayor desta villa de Valladolid en la capilla mayor e para que de ally sea trasladado en la capilla qesta trabada para se edificar en el hospital de Sant Joan que he hecho erigir y se edifica extramuros de la ciudad de Toledo a donde queremos que sea trasladado en habiendo disposición segund el albedrio de mys testamentarios. — Yten por quanto en diez y siete de septiembre del año de quarenta y quatro años ante Joan Ruiz de Amusco notario... declare ciertos descargos tocantes a my conciencia se gund están fi rmados de my nombre mando que se cunplan y executen como ally se contiene y sy necessario es aqui de nuevo los dispongo y mando que se cumpla y execute aquella scriptura a la cual me refiero. . — Yten... dexamos damos e legamos a doña Guiomar Tavera nuestra sobrina muger de Joan de Ulloa Sarmiento, para ayuda a remediar siete hijas que tiene pobres segund la calidad de sus personas siete mili ducados y otros siete mili a la dicha doña Guiomar para aumento de su dote y en descargo de quales quier promessas e palabras que aya dicho e he cho assy a la dicha doña Guiomar como al dicho Joan de VIloa su marido e por descargo de qualquiera obligación que tengamos por el tiempo quel dicho Joan de Ulloa andubo en nuestra casa e compañía... — Yten tenyendo en consideración a que don Diego Tavera y don Joari Tavera su her mano hijos de Joan Ros Tavera my primo venieron a my casa e seruicio el año de quinientos e veynte y tress y el dicho don Joan Tavera ha continuado nuestro servicio e acompañamien to hasta agora mandémosle en descargo del dicho su servicio y por no tener tanto como a la calidad de su persona conviene que aya de nuestros bienes siete mili ducados los quales le sean pagados enteramente. E si alguna donación o donaciones en este mes deste año le obieremos fecho o fi zieremos queremos y es nuestra voluntad que no consiga mas de una cantidad que son los dichos siete mili ducados / dezimos siete mili ducados. Miguel MORAN y Fernando CHECA, El coleccionismo en España, Madrid, 1985, p. 43.
A PROPOSITO DEL TESTAMENTO DEL CARDENAL TA VERA 373 — Yten mandamos que se paguen a doña Madalena hija de doña Ynes Tauera nuestra prima mili ducados que le estamos debyendo para su dote. E mandamos a los otros sus her manos hijos de la dicha doña Ynes Tauera tres mili ducados de oro... (siguen otras mandas destinadas a familiares y criados del cardenal). — Yten al licenciado Miguel Ortiz nuestro agente en corte de Roma mando que se le den trezientos ducados de mas de lo que oviese de haber de su salario y de lo que oviese gastado en nuestros negocios. — Yten mandamos que de los veyntyquatro mili ducados que obimos prestado a su Ma gostad se cobren los doze mili dellos y los otros doze mili no se pidan a su Magostad por quanto le hazemos remisión dellos para ayuda a los gastos que continuamente tiene contra ynfieles y suplico humildemente a su Magostad e al principe... manden pagar los otros doze mili ducados al dicho hospital de Sant Juan... — Yten declaramos que nos ovimos mandado fazer ^ierta memoria en la santa iglesia de señor Santiago y para la dottacion della mandamos señalar y señalamos ?ierta quantidad de maravedís de juro, los quales son al quitar y redimir queremos y es nuestra voluntad que se tomen tantos maravedís de nuestros bienes quantos basten para suplir y complir sobre lo que oy gozan de tantos maravedís perpectuos quantos tiene al quitar por manera que lo que tiene de juro al quitar se haga e compre de Juro... — Y ten es nuestra voluntad e mandamos que dentro de vn año después de nuestro falle- ?imjento nuestros testamentarios distribuyan doze mili ducados... entre personas pobres e necesitadas que no tengan officios ny otra manera de socorro e sean vecinos del dicho nues tro arzobispado de Toledo adonde este presente año ay necesidad notable en lo qual no se tenga respecto mas de socorrer e remediar la necessidad presente deste año syn considerar otras necesidades de adelante. — E cumplidas e pagadas las dichas deudas y descargos hazemos e instituymos nuestro vniversal heredero vsando de las facultades que para esto tenemos y conforme a ellas y tam bién segund todo lo que por derecho e costunbre en este caso podemos disponer al dicho nuestro hospital de Sant Joan para que suceda en todos nuestros bienes muebles y raizes ha bidos e por haber en qualquier manera que nos pertenezca o pertenecer puedan de los frutos y rentas del dicho nuestro arzobispado. — E por quanto nos habemos eligido nuestra sepultura segund dicho es en la capilla del dicho hospital por quel culto diuino sea aumentado y el dicho hospital favorecido con alguna institución de capellanyas e capellanes que syrviesen en el ministerio del altar e en otros officios y cargos yguales necessarios al dicho hospital por la orden y en forma y mane ra según las constituciones que ordenaren nuestros testamentarios queremos y es nuestra vo luntad que en la dicha capilla sirvan ocho presbiteros y vn capellán mayor de la mesma calidad y vn sacristán y tress mocos de capilla y que aya y lleue cada capellán en cada vn año quinze mili maravedís e veynte hanegas de trigo y el capellán mayor el dinero y trigo doblado que a vno de los otros dichos capellanes y al sacristán diez mili maravedís e otras veynte hanegas de trigo e a cada moco de capilla seis mili maravedís e doze hanegas de trigo de las quales dichos capellán mayor capellanes e mocos de capilla guarden cumplan e syrvan por el orden y en la forma e manera que fuere ordenada por los dichos nuestros testamentarios a los qua les para esto damos poder cumplido segund que es necessario y dexamos y nombramos por vnico patrón del dicho hospital capilla capellanes officiales e ministros del a nuestro muy caro e amado sobrino Arias Pardo de Saabedra señor de la villa de Paracuellos e al que des pués del por tienpo fiiere sucessor en su mayorazgo e le damos derecho de nombrar los di chos capellanes oficiales e ministros que obieren de ser probeydos en el dicho hospital los quales dichos capellanes quite e nonbre el arzobispo.. E supplico humilldemente a su Ma gostad e al principe don Felipe nuestro señor tengan por bien de tomar entre sus reales cuy-