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Turismo, bricherismo y etnicidad en el proceso de consolidación mestizo-indígena en el Perú.

LOARTE-MAURICIO, A.-PABLO

Abstract

Los mestizos-indígenas, demográficamente hegemónicos en el Perú, se han integrado a la vida social, económica y política del país. Entre muchos factores; se cree que los bricheros, clasificados dentro del turismo sexual, contribuyeron a recolocar lo indígena en el discurso identitario. La literatura y la etnografía develan que el turismo favoreció a los bricheros, quienes aprovecharon su exotismo para seducir a mujeres de países desarrollados con el objetivo de vivir a expensas de ellas o salir del país. Así mismo, al revalorizar su identidad cultural, consolidaron lo étnicamente andino, y representan al sector social más dinámico y progresista del Perú.

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TRIM. Tordesillas, revista de investigación multidisciplinar, 20-21 (2021): 41-67 ISSN 2173-8947 Turismo, bricherismo y etnicidad en el proceso de consolidación mestizo-indígena en el Perú Tourism, bricherismo and ethnicity in the consolidation process mestizo-indigenous in Peru A.-PABLO LOARTE-MAURICIO Universidad de Salamanca [email protected] Recibido: 22.05.2021. Aceptado:12.11.2021. Cómo citar: Loarte-Mauricio, A.-Pablo (2021). “Turismo, bricherismo y etnicidad en el proceso de consolidación mestizo-indígena en el Perú”, TRIM, 20-21: 41-67. Este artículo está sujeto a una licencia “Creative Commons Reconocimiento-No Comercial” (CC-BY-NC). DOI: https://doi.org/10.24197/trim.20-21.2021.41-67 Resumen: Los mestizos-indígenas, demográficamente hegemónicos en el Perú, se han integrado a la vida social, económica y política del país. Entre muchos factores, se cree que los bricheros, clasificados dentro del turismo sexual, contribuyeron a recolocar lo indígena en el discurso identitario. La literatura y la etnografía develan que el turismo favoreció a los bricheros, quienes aprovecharon su exotismo para seducir a mujeres de países desarrollados con el objetivo de vivir a expensas de ellas o salir del país. Así mismo, al revalorizar su identidad cultural, consolidaron lo étnicamente andino, y representan al sector social más dinámico y progresista del Perú. Palabras clave: Bricherismo; turismo; etnicidad; identidad peruana; misticismo andino. Abstract: The mestizo-indigenous people, demographically hegemonic in Peru, have been integrated into the social, economic and political life of the country. Among many factors it is believed that the bricheros, classified within sex tourism, contributed to repositioning the indigenous in the identity discourse. Literature and ethnography reveal that tourism favored the bricheros, who took advantage of their exoticism to seduce women from developed countries with the aim of living at their expense or leaving the country. Likewise, by revaluing their cultural identity, they consolidated the ethnically Andean, and represent the most dynamic and progressive social sector in Peru. Keywords: Bricherismo; tourism; ethnicity; peruvian identity; andean mysticism. 42 A.–Pablo Loarte-Mauricio TRIM. Tordesillas, revista de investigación multidisciplinar, 20-21 (2021): 41-67 ISSN 2173-8947 INTRODUCCIÓN La constatación de que los jóvenes mestizos-indígenas, quienes a partir de 1969 1 , parecieran haber superado los prejuicios raciales y étnicos que los tenía sumisos, motivó realizar un viaje a la ciudad del Cusco para realizar una mirada etnográfica. Durante aquella estancia se descubrió que son muchos los factores que intervienen en el empoderamiento de los “serranos” o “provincianos” que, en la actualidad, constituyen el sector social hegemónico del Perú 2 . Una mirada al siglo XX, ofrece un panorama en el que los indígenas deciden terminar con la tiranía de los aristócratas con sendas luchas, sobre todo en el sur peruano. La victoria, como culminación de siglos de doloroso proceso de luchas reivindicativas, les llegó en el año de 1969 con la promulgación de la Ley de la reforma agraria, con la implementación de esta ley, se abolió la oligarquía y se reivindicó a millones de seres humanos llamados indios. 3 Por su pasado incaico y su importante desempeño durante la época colonial, el Perú atrajo el interés de científicos y naturalistas como Alexander von Humboldt, Antonio Raimondi y Hiram Bingham, quienes desde finales del siglo XIX dieron conocer al mundo la riqueza cultural del país andino. Gracias a ellos, en Estados Unidos y Europa se despertó gran interés por conocer al país de los incas y favoreció la afluencia de turistas, hasta que en 2007 llegó a su máximo esplendor, cuando la ciudadela inca de Machu Picchu fue declarada como una de las 7 maravillas del mundo moderno. Los efectos fueron in crescendo hasta que en 2018 Cusco había recibido 1,7 millones de visitantes. 1 En 1969 se produjo la Reforma Agraria impulsada por Juan Velasco Alvarado y la Junta Militar. Durante el proceso de la reforma, se eliminó la palabra indio empleado para clasificar al poblador indígena o mestizo-indígena en del discurso oficial, y fue sustituido por la palabra campesino. Desde entonces el comportamiento social de los indígenas ha influido en la desindianización de la sociedad peruana, muy distinto al proceso boliviano y ecuatoriano. 2 Serrano, es el habitante de la región andina y de las punas, que durante la colonia y la república fueron reducidos a la servidumbre y al maltrato siendo tratados como inciviles, estigma que dichos habitantes cargan hasta la actualidad. 3 La palabra indio que fue empleado por los colonizadores para referirse a los indígenas de toda América; con el paso de los siglos adquirió un significado peyorativo, y se empleó para humillar y descalificar como raza inferior a los indígenas y mestizos-indígenas. Turismo, bricherismo y etnicidad… 43 TRIM. Tordesillas, revista de investigación multidisciplinar, 20-21 (2021): 41-67 ISSN 2173-8947 Antes de la masiva afluencia de turistas al Perú, Cusco ya era un destino de interés turístico y cultural desde la década de los 70 y 80 del siglo XX. Existen registros de que la ciudad imperial comenzaba a recibir a hippies, escritores, arqueólogos y antropólogos como parte de una insipiente actividad turística. En ese sentido, muchos investigadores destacan la importancia del turismo en el impacto económico de la región, pero esta investigación, constata también que el impacto del turismo fue decisivo en la transformación cultural y reafirmación identitaria de la juventud indígena cusqueña. El siglo XX representa la condensación de diferentes movimientos reivindicativos que convergieron a la emancipación de los indígenas, que se rebelaron contra el centralismo limeño y la deficiente administración política, factores que inevitablemente propiciaron la inestabilidad social y económica. Por esta razón, muchos jóvenes indígenas abandonaban sus comunidades o aldeas para migrar a las grandes ciudades como Lima, Cusco y Arequipa en busca de trabajo y bienestar. En este contexto surge el brichero 4 , un andean lover que se dedica al bricheraje como medio de supervivencia, aunque sus motivaciones ideológicas son confusas como se verá posteriormente. El personaje imposta una identidad caduca y se jacta de ser el último inca. Así mismo, ofrece un discurso recargado de misticismo, y abordaba a mujeres extranjeras, preferiblemente gringas 5 , para ofrecer su servicio como guía por un precio asequible si ellas se comprometen a costear su alimentación y el hospedaje si se diera el caso. El objetivo del brichero es lograr que la gringa se enamore perdidamente del él para tener relaciones sexuales y establecer lazos más sólidos para vivir a expensas de ella, para posteriormente casarse y salir del país. En la mentalidad andina, el macho dominante que cubre a la hembra se impone sobre todos, incluso sobre quien ejerce esclavitud; en 4 La palabra brichero es un peruanismo del inglés bridge, puente. Se emplea para significar el proceso de acercamiento que realiza un joven indígena o mestizo-indígena de los Andes peruanos para entablar vínculos sentimentales con una joven estadounidense o europea a la que llama gringa, y utilizar dicho enlace para vivir a expensas de ella o para salir del país. 5 En el lenguaje coloquial peruano “gringo (a)” se refiere a personas procedentes de Estados Unidos, pero se ha generalizado para designar a europeos y a personas que tienen el fenotipo europeo con cabellos rubios o castaños, ojos azules o claros y piel blanca. 44 A.–Pablo Loarte-Mauricio TRIM. Tordesillas, revista de investigación multidisciplinar, 20-21 (2021): 41-67 ISSN 2173-8947 consecuencia, el brichero cree vengarse de los blancos al seducir a mujeres blancas y al tener sexo con ellas. De ese modo cree reivindicar siglos de humillación y exclusión a la que estuvo sometida su raza. Este discurso, aparentemente anecdótico y circunstancial, expresa la creciente insumisión de los jóvenes andinos, y contribuye a fortalecer una identidad indígena (andina) sólida y contestataria. Así, la revolución cultural de hacer el amor y no la guerra, en el caso andino pareciera haber comenzando en Cusco, ciudad cosmopolita que se ha convertido en el epicentro de la emancipación juvenil andina. En esta ciudad el brichero, dotado de exotismo y revestido de misticismo, satisface el imaginario de las mujeres extranjeras. Rayando con lo antagónico, afirma que lleva a cabo su venganza; seducir y fornicar con hijas y mujeres de quienes antaño ejercieron coloniaje, mientras abraza la cultura de la fraternidad universal. Para profundizar este importante tema se buscó apoyo en informes científicos; el resultado fue que muchos investigadores clasifican al brichero dentro del turismo sexual, y otros en la prostitución masculina y homosexual, muy distinto a la narrativa literaria que clarifica y contextualiza el fenómeno. De ese modo, los cuentos y las novelas sacan a luz este importante fenómeno social ayudando a clarificar la hipótesis de la consolidación de una conciencia andina, contestataria y hegemónica, que se impone social y culturalmente en el Perú. En tal sentido, el objetivo de la observación etnográfica permitió conocer los factores que contribuyeron para que la juventud indígena o mestizo-indígena del Cusco diese importantes saltos cualitativos en su proceso de incorporación a la sociedad global. En la actualidad, para las jóvenes extranjeras el joven indígena, es un ser casi divino, un sabio místico, el último eslabón de la vida incaica; razón por la cual una aventura de amor con los últimos incas es una verdadera conquista. Así mismo, la acción y el pensamiento de los bricheros refleja de alguna manera la formación de una generación de peruanos que ya no están dispuestos a doblegarse ante quienes, apelando su linaje con los antiguos colonizadores, continúan ejerciendo racismo y segregación contra los indígenas. Dado este panorama, y puesto que el Perú todavía no ha logrado resolver completamente sus diferencias sociales y étnicas, atender fenómenos como el de los bricheros, ofrece posibilidades de interpretar y entender el complejo tema identitario en un país multicultural y multiétnico, frecuentemente enfrentado y pocas veces armónico. Turismo, bricherismo y etnicidad… 45 TRIM. Tordesillas, revista de investigación multidisciplinar, 20-21 (2021): 41-67 ISSN 2173-8947 1. ANTECEDENTES Y CONTEXTO ETNOGRÁFICO La palabra brichero, fue registrada por primera vez en el relato Cazador de gringas de Mario Guevara en 1989. En el relato, un joven cusqueño seduce a una gringa sirviéndose de sus talentos de casanova. Posteriormente en 1995 y 1998 el texto apareció bajo el título, Cazador de gringas & otros cuentos, y despertó gran interés literario y científico (Guevara Paredes, 1998). Pero ¿Quien es el brichero? Eduardo Gonzáles Viaña en la introducción al libro de Guevara, dice que es un cazador de gringas…, un irresistible conquistador de extranjeras. … Derivaría del inglés, bridge (puente), … que confiere al brichero una cualidad …, la de constructor de lazos perdurables entre el Perú de los incas y las naciones gringas (Guevara Paredes, 1998: 11). Por otra parte, Ángel Avendaño afirma que el vocablo proviene del inglés Brief, breve o fugaz. Sería un neologismo para designar al que sostiene relaciones sexuales exclusivamente con extranjeros, o un “tropo vulgar anfibológico, un regionalismo que designa al rufián o la prostituta” (Avendaño Farfán, 1993: 68). Esta perspectiva enmarcaría erróneamente al brichero dentro del negocio del sexo y de la prostitución masculina. Pero ¿los bricheros, existen realmente o son fruto de la ficción? Si es que existen ¿Donde se puede encontrar a estos singulares personajes? Todo indica que el epicentro del bricherismo es la ciudad del Cusco, entre los turistas, entre los lugares de ocio diurno y nocturno. En efecto, el viajero que recorre las calles del Cusco observa y se asombra de la majestuosidad de la ciudad en la que parecen convivir en perfecta armonía lo incaico con lo hispano. Sin embargo, los visitantes parecen sobrecogerse ante la grandeza del espíritu andino, ante los vestigios arqueológicos de la arquitectura incaica. Las calles empedradas, edificios que se yerguen sobre sólidas rocas finamente labradas y pulidas, decoradas con imágenes del Sol, de la Luna, de serpientes y pumas, dioses del Tahuantinsuyo que parecieran hablar al visitante en un lenguaje mágico envuelto en misticismo. Se encuentran y relacionan personas de diferentes nacionalidades, viajeros fugases o quienes han optado por quedarse a vivir en armonía con los lugareños. Los restaurantes y hoteles, los centros de ocio diurno y 46 A.–Pablo Loarte-Mauricio TRIM. Tordesillas, revista de investigación multidisciplinar, 20-21 (2021): 41-67 ISSN 2173-8947 nocturno siempre están abarrotado de turistas con quienes interactúan los jóvenes cusqueños en envidiable armonía. Estos jóvenes, muchos de ellos indígenas o mestizo-indígenas, hombres y mujeres elegantemente vestidos y con perfecto inglés se ofrecen como guías para recorrer los lugares históricos de la ciudad. Gracias a ellos fue posible ubicar y contactar con algunos bricheros. El acercamiento fue paulatino, desde una discreta observación de sus actividades como guías, de escuchar con atención sus relatos que giraban siempre en torno a la grandeza del pasado incaico. Se observó que después del relato habitual, siempre se detienen a conversar con las entusiastas visitantes, ríen con ellas para decir de vez en cuando: of course, of course I´m the last Inca, look at my face and my eyes… andean divine blood runs through my veins 6 . Las visitantes piden que continúen con más relatos, pero los jóvenes proponen hacerlo con gusto en otra ocasión o en privado, y aprovechan para ofrecer una tarjeta con sus datos personales, y por supuesto con el número del teléfono móvil. Como colofón, el orador afirma que el saber y la magia de los Andes es accesible en el espíritu, en la sangre, en la música y en el idioma del inca custodiado por siglos en el seno de los ayllus, de donde provienen ellos. Uno de los jóvenes con quien se conversó respondía al nombre de Wagner, quien aceptó la invitación para tomar una cerveza en la Plaza Mayor. En el lugar convenido se le solicitó hacer una pequeña entrevista, a la que se negó aludiendo motivos personales, manifestando que lo suyo era un trabajo como cualquier otro, aunque a muchos investigadores les interesa el morbo. Decía que en el pasado concedían entrevistas y se dejaban grabar y tomar fotos, pero desde que fueron ridiculizados y humillados con comentarios despectivos y racistas en reportajes televisivos decidieron no hacerlo más. Mientras Wagner ultimaba la jarra de cerveza apareció su amigo Juan Carlos, quien vestía un pantalón y camisa negra hecha con la tradicional bayeta andina de color negro. También llevaba una guitarra, una flauta y muchos otros instrumentos andinos como los hippies de los años 70. De su mochila extrajo unos discos y algunos suvenires que vendía. Dijo que años atrás también se había dedicado al bricheraje, pero que lo había dejado por motivos familiares y que ahora se dedicaba a tocar música en los restaurantes y organizaba encuentros culturales para extranjeros. Y como 6 “Por supuesto, por supuesto que yo soy el último inca, mira mi rostro y mis ojos…. Por mis venas recorre la divina sangre andina”. Turismo, bricherismo y etnicidad… 47 TRIM. Tordesillas, revista de investigación multidisciplinar, 20-21 (2021): 41-67 ISSN 2173-8947 ya era la hora de comer se les ofreció ir a algún restaurante, ellos sugirieron el restaurante la Quinta Eulalia. La Quinta Eulalia es un solar amplio y acogedor donde se puede degustar buena y abundante comida tradicional. Mientras se disfrutaba de extraños y exóticos platos como el Chairo (sopa tradicional del Cusco) y la frutillada 7 , hizo su aparición Ccori (Gori) tomado de la mano con una joven evidentemente europea, quizás alemana. Ccori parecía tener una estatura de 165 cm y su compañera parecía superarle por unos 10 cm. El joven llevaba una cabellera larga y negra adornada con plumajes de color y vestía un pantalón blanco, una camisa decorada con botones dorados y una especie de bufanda ceremonial, ceñida la cintura con un cinturón incaico, y calzados los pies con unas sandalias de cuero. La joven hacía resaltar su tez blanca y ojos celestes con atuendos similares a Ccori. La pareja, después de intercambiar entre risas algunas palabras en quechua ininteligible con Wagner y a Juan Carlos, ocuparon un discreto lugar en la segunda planta del establecimiento. Desde el lunes 16 hasta el 20 de octubre del 2017 se celebró en la ciudad del Cusco el XIV Congreso Nacional Lingüístico Literario (CONALL) y el IV Congreso Internacional. Este evento permitió conocer y entrevistar a intelectuales de diferentes disciplinas; evidentemente, dio grandes resultados y permitió contextualizar el fenómeno dentro de la vida urbana de la ciudad del Cusco. El último día del congreso, junto a algunos colaboradores, se realizó una ronda por los bares y discotecas y se encontró que estaban abarrotadas de gente de diferentes nacionalidades entre las que se podía entrever a los jóvenes cusqueños. A final, el recorrido fue enriquecedor, pues se tuvo la oportunidad de conocer a Ricardo Quispe y Alfredo Huamán quienes sentados en la mesa contigua seguían con atención las conversaciones sobre los bricheros, al final se unieron al diálogo. Ricardo, de unos 50 años, recordando los años 80 y 90 del siglo pasado relataba que los jóvenes de aquella época, después de las tardes de fútbol se reunían en las cantinas para hablar sobre la grandeza de los incas y las desdichas del Perú. Siempre terminaban diciendo que el Perú se había “jodido” con la llegada de los españoles, pero que lo peor había sido el abuso y la intromisión de los ingleses permitida por los mestizos durante la república 8 . Estos dos acontecimientos habían 7 La frutillada, es una bebida elaborada con chicha de jora (maíz malteado) y fresa licuada. 8 Los jóvenes indígenas denominan mestizos a los mestizo-blancos, a quienes durante la colonia se conoció como criollos. 48 A.–Pablo Loarte-Mauricio TRIM. Tordesillas, revista de investigación multidisciplinar, 20-21 (2021): 41-67 ISSN 2173-8947 infringido una herida profunda al país y de la cual no se había recuperado aún. Pero al no encontrar manera alguna de vengarse, se quedaban pensando embargados por la impotencia, pero al ver pasar a las turistas, de vez en cuando exclamaban socarronamente: “caraju, warmillankunatapas sat´ikacharusunchis” 9 . De los comentarios emitidos por ellos se logró identificar un nuevo concepto acerca del sexo como ejercicio de dominación y agresión. Pareciera ser que aquellos jóvenes bricheros de la primera generación, al seducir y fornicar con las hijas y esposas de los colonizadores emprendían su propia venganza. Este es el concepto que sostienen los pro-bricheros en contraste con sus detractores, para quienes son viles vividores y aprovechados. En efecto, como posteriormente comentó el Dr. Feliciano Padilla 10 , “el otrora despreciado y humillado indio emprendía su propia cruzada empleando la seducción como un lucrativo emprendimiento de disfrute carnal y de ascenso social”. Eduardo Mamani, un veterano taxista que se unió a la conversación, afirmó que en sus años de estudiante fue brichero. Recordando los años tristes de su adolescencia y juventud comentó que había sufrido desprecio de “las blanquiñosas jovencitas del Cusco” por su origen campesino y quechua hablante. Él creía que la vida siempre había sido así y creció asimilando su inferioridad hasta que conoció a Jennifer, una joven extranjera que caminaba por la avenida el Sol, y que muy amablemente le había dicho: “hola guapo, ¿te animas a tomar una copa conmigo?”. Emocionado, confesaba que ese saludo le había ayudado a poner sólidas bases de su nueva vida. El relato de Eduardo revela un tema delicado en el Perú, la realidad de las identidades negadas, los prejuicios de los citadinos o nacidos en zonas urbanas respecto a los campesinos analfabetos y pobres 11 . Por tanto, no es de extrañar que, en el imaginario de la mujer peruana de cierto abolengo, el joven indígena o mestizo-indígena sea considerado un ser inferior. De 9 Carajo, al menos habrá que montar a sus mujeres. 10 Feliciano Padilla es un destacado escritor y profesor en la Universidad del Altiplano en Puno. 11 Las pequeñas ciudades andinas del Perú, equiparable a los pueblos rurales de España, son el resultado de las reducciones realizadas durante la época colonial, y durante la república se convirtieron en núcleos administrativos de los gamonales y hacendados. En la actualidad, desaparecidos los gamonales se conserva, sin embargo, la mentalidad colonial que reivindica la superioridad respecto a los campesinos. Turismo, bricherismo y etnicidad… 49 TRIM. Tordesillas, revista de investigación multidisciplinar, 20-21 (2021): 41-67 ISSN 2173-8947 ese modo, generaciones de jóvenes indígenas en los caseríos andinos asimilaron la hostilidad y la humillación contra su cultura como parte de un orden establecido; ya sea por designio natural o divino. Eso justifica, decía Zoraida Huamanga 12 , que muchos indígenas todavía besan la mano de los mishtis 13 y se quitan el sombrero ante cualquiera que lleve traje y corbata, saludan con venias y palabras llenas de ternura a cualquiera que sea blanco. Esta inferioridad asimilada por siglos constituía hasta la reforma agraria, la base de la resignación del campesinado de la que se aprovechaban los inescrupulosos mistis, a la vez que se acrecentaba el abismo cultural infranqueable ligado al origen étnico. Por el contrario, desde finales del siglo XX e inicios del presente siglo, jóvenes turistas estadounidenses y europeos; por lo general liberales, entablaban amistad con jóvenes del Cusco, y vivían experiencias amorosas sin complejos ideológicos, ni condicionado por barreras morales. Las gringas disfrutaban de la compañía de aquellos exóticos muchachos, como dice Jesús Manya 14 , “los bricheros no tuvieron que esforzarse mucho ya que la gringa era la verdadera cazadora del amor, la que tenía iniciativa e invitaba al brichero a quedarse en su hotel para comer, tomar un café, contar historias que siempre finalizaban en la cama”. Raúl, el compañero de Eduardo, no contuvo la emoción y comentó que, 10 años atrás, un viernes por la noche fue a una discoteca para relajarse y se reencontró con Julio Huamán, un amigo de infancia que había desaparecido misteriosamente de la cantina en la que estuvo trabajando. Dijo que se había sorprendido al ver a su amigo acompañado de una joven extranjera, y que mientras bebían un par de copas le comentó que había dejado su trabajo para darse una vuelta por Europa montado en su gringa. Y cuando le preguntó en qué consistía aquello, le había respondido: “para salir del país, necesitas dinero, entonces puedes irte en avión o en barco… pero si no tienes guita 15 , la única opción que te queda 12 Dra. Zoraida Huamanga, docente en la Universidad San Antonio Abad del Cusco. 13 Mishti o misti, pronunciación quechua de la palabra mestizo. Los mishtis, nacidos en la ciudad, tenían por oficio el comercio y la administración de grandes haciendas. Por tanto eran alfabetos, y muchos de ellos reclamaron durante la era republicana de los siglos XIX y XX el estatus que ostentaron los nobles españoles y redujeron a los indios a su servidumbre. 14 Jesús Manya Salas, politólogo y periodista cusqueño, autor de varios relatos y novelas históricas de enfoque andino. 15 Es lo mismo que decir dinero. 56 A.–Pablo Loarte-Mauricio TRIM. Tordesillas, revista de investigación multidisciplinar, 20-21 (2021): 41-67 ISSN 2173-8947 con elegantes y seductores mensajes que los convertían en extraordinarios maestros. Al desempeñarse como expertos guías, de día recorrían circuitos convencionales, y por las noches demostraban pericia al llevar a sus clientes a exclusivos centros de la vida nocturna. Todo ello para las extranjeras era el clímax de una experiencia mística en los Andes, aunque muchos detractores del bricherismo califican tales experiencias dentro de la oferta sexual masculina en el Perú (Cáceres, 2015). Por lo que se refiere a la sociedad limeña —la juventud de la capital peruana procedentes de los distritos como Barranco, Miraflores, San Isidro— descalificaron a los bricheros al no considerarlos capaces de semejante hazaña, y los catalogaron dentro del turismo sexual y la prostitución masculina, o peor aún, como reflejo del machismo andino que utiliza y maltrata a las mujeres (Araoz Fernández, 2008: 78). Puede que existan elementos comunes del bricherismo con la prostitución masculina, pero no se ha demostrado que sea expresión del machismo, puesto que bricheros y gringas son dueños de su libre albedrío. Así mismo, si bien existe un interés económico, cabe también la posibilidad de comprometer sentimientos y forjar lazos más duraderos como el matrimonio o la convivencia, elementos que no se dan normalmente en el contrato de la prostitución. Los discursos que clasifican en estereotipos y ridiculizan a los bricheros, expresan el rechazo y la intolerancia de los peruanos occidentalizados contra los jóvenes indígenas, actitudes que retratan al Perú como un país que todavía no ha logrado consolidar y aceptar su conciencia andina y mestiza que la constituye. En efecto, los reclamos reivindicatorios motivados por ideologías caducas como la superioridad racial o estatus aristocrático intentan imponer un estilo de vida que instauraría en el Perú una cultura de rechazo y de odio recíproco. Por tanto, todo discurso que descalifique a los bricheros por su origen étnico manifiesta el recalcitrante racismo peruano; negado en discursos oficiales, pero elocuente en lo cotidiano (Oboler, 1996: 27). 5. BRICHERISMO EN LA NARRATIVA DE FINALES DEL SIGLO XX Como ya se mencionó, el primer relato sobre los bricheros salió a luz de la pluma de Mario Guevara, quien con su relato Cazador de gringas (Guevara Paredes, 1998), introdujo el bricheraje a la literatura. A partir de esta publicación aparecieron cuantiosos relatos como el ya citado, Turismo, bricherismo y etnicidad… 57 TRIM. Tordesillas, revista de investigación multidisciplinar, 20-21 (2021): 41-67 ISSN 2173-8947 Buscando un Inca de Luis Nieto Degregori, (1994); La danza de la lluvia de Jorge Flores (2001); Lateo por el Cusco de Juan Carlos Guerrero (2006); Pachamama Club de Fernando Pomareda (2007), que contiene también el relato: Visa Woman de Carlos Rengifo. Así mismo aparecieron novelas como el Inka Trail de Oswaldo Chanove (1998); Noche de cuervos de Raúl Tola (1999); Bajada de Reyes de Miguel Arribasplata (Arribasplata 2009); Incasión, el secreto de los bridcheros de Teobaldo Llosa (2008), etc. Antes de comentar los textos, es importante subrayar que para muchos investigadores el bricheraje es un producto que satisface las demandas del turismo sexual en países exóticos como el Perú. Esta opinión predominante, posiblemente se deba al estereotipo generalizado que se tiene del carácter híper sexual de los peruanos amazónicos (José María y Rafael Cáceres, 2014), prejuicios que no se articulan con la genuina motivación de los bricheros. Otros han abordado como parte de la mercantilización de la herencia cultural andina (Hill, 2007), o cuestionado si el amor de los místicos cusqueños hacia las extranjeras es sincero o es parte de una morbosa diversión (Pattinama, 2015). En este panorama transita el brichero, con sus detractores y apologetas, y ha pasado a formar parte de la vida urbana cusqueña como de la narrativa literaria y científica. En ese sentido, para entender mejor esta identidad impostada es necesaria una mirada antropológica a tres textos ambientados en la ciudad del Cusco: Cazador de gringas, Inca Trail y Pachamama Club. 5.1. En Cazador de gringas, Mario Guevara presenta al brichero como al individuo que rompe esquemas y asombra a los lugareños. El protagonista comenta: “Cuando camino por la calle bien aparrado de una gringa, al instante percibo sus miradas que dicen: «feo y enano y con una gringa mamacita»” (Guevara Paredes, 1998: 85). El relato recoge comentarios discriminatorios contra los que son étnicamente indígenas, pues, los mestizos-blancos por haber nacido en ciudades o realidades urbanas consideran al otro como incivil. Según el autor, el oficio del bricheraje, como todo trabajo, es difícil e ingrato como dice su protagonista: “el dinero no alcanza y eso me pasa desde que se marchó la norteamericana con quien conviví meses” (Guevara Paredes, 1998: 86). Este relato pareciera expresar una ligera evolución del bricheraje; es decir, desde su primigenia motivación reivindicativa étnica y cultural, a un modo de supervivencia. 58 A.–Pablo Loarte-Mauricio TRIM. Tordesillas, revista de investigación multidisciplinar, 20-21 (2021): 41-67 ISSN 2173-8947 Por otro lado, Guevara muestra al brichero como a un joven que sobresale en el manejo del lenguaje y poseedor de una profunda sabiduría, cualidades que le permitiría interactuar con las visitantes sin dificultades. Dicen en efecto: …la gringa intentaba conducirme al campo de la sicología. Entonces, para trastocarle sus teorías, le manifesté que como iniciado en la práctica del conocimiento del mundo andino, tenía otra manera de percibir la realidad. Y no era la realidad simple que ve la mayoría de la gente, sino la realidad que está dentro de la misma realidad. Y frente a ello, las intuiciones clínicas y psicoanalíticas nada tenían que hacer, ya que mi percepción provenía y se sustentaba en toda una creencia milenaria que solo se transfería a los elegidos (Guevara Paredes, 1998: 88). El autor presenta al joven brichero con suficiente erudición en su área. Posiblemente no ha ido a la universidad, pero posee un conocimiento, un modo de concebir el cosmos y la vida misma. El autor pareciera equiparar el modo de acceder al conocimiento occidental y andino; en occidente es sistemático y se adquiere en centros específicos durante muchos años; en los Andes, el saber es correlativo con la realidad, liminal entre lo místico y lo mágico. En este caso, aunque la motivación haya evolucionado, se conserva el método, hecho que distingue al brichero del mero comercio sexual. Solo de ese modo se puede entender que un joven con formación básica o media imposte un modo de vida que le permite encarar la crisis económica y sobrevivir. El relato continúa, y presenta a la gringa exaltada, situada casi en un estado de transe por las vibrantes palabras del brichero y los efectos de la cerveza, y que llega a afirmar que también era “la reencarnación de una valkiria que se había perdido en el tiempo” (Guevara Paredes, 1998: 89). El autor intenta presentar la fuerza persuasiva y seductora del brichero que reclamara para sí cualidades mesiánicas, la del “ungido andino”, quien además se autodefine como el “amauta”; maestro y depositario de ancestrales conocimientos, experto en rituales mágicos del mundo andino. 5.2. El protagonista de “Pachamama Club”, de Fernando Pomareda, es muy elocuente. El joven manifiesta su frustración con las mujeres limeñas y confiesa que decidió migrar de Lima a Cusco al haber sido discriminado por ellas. Aunque confluyen múltiples temas que hacen confuso comprender al racismo limeño, y dice: Turismo, bricherismo y etnicidad… 59 TRIM. Tordesillas, revista de investigación multidisciplinar, 20-21 (2021): 41-67 ISSN 2173-8947 Me vine por ser feo. Quiero decir, feo y sin gracia para las limeñas. Ellas pueden ser muy hirientes. No sé qué buscan, no sé qué esperan de un hombre. Aquí en cambio, valgo más, soy el rey para las crudas 19 . Lo que yo les doy nadie se los da en sus países. Aquí no soy feo, aquí me miran, me quieren. Pero claro, eso tiene un precio. (Pomareda, 2007: 134-35). El rechazo que experimenta el indígena en la antigua capital virreinal correspondería, al etnocentrismo colonial todavía patente que considera al indígena como a un ser inferior. Esto justificaría, a que los limeños herederos de aquella estructura, favorecido por las ventajas que les concede el centralismo que concentra la riqueza del país en manos de pocos, inflijan su odio contra los indígenas. Por siglos, los limeños disfrutaron del progreso occidental, vivieron en una burbuja que consolidó una conciencia nacional sesgada de creer que Perú era Lima. Recordando aquella época, el escritor Ricardo Virhuez, 20 comenta que “solamente el serrano pudo haber soportado tanta humillación y curtir su espíritu para levantarse airoso”. En el relato, el joven indígena se encuentra en Cusco, lejos del contexto limeño y es un exitoso casanova. Por el cambio social que se viene produciendo desde finales del siglo XX favorecido por el turismo, los prejuicios étnicos y culturales se van diluyendo, hecho que ayuda la consolidación identitaria de los jóvenes mestizos-indígenas. Otro detalle importante que sobresale en el relato es la capacidad que tienen los bricheros para apropiarse de conceptos como la Pachamama y atribuirse a ellos mismos ser los rostros visibles de la madre tierra. Conocedores de que muchas jóvenes nórdicas, son ecologistas y que van al Cusco en una especie de peregrinación para unirse con la madre tierra, los bricheros afirman que ellos conducirán a las visitantes hacia la unión mística de un modo más exótico, en una unión más carnal y sensitiva con la Pachamama (Pomareda, 2007: 127-29). 5.3. Por otra parte, el Inka Trail de Chanove, está ambientada en un contexto social marcado por la pobreza, la desigualdad y la inextinguible confrontación étnica que condiciona el futuro de muchos jóvenes peruanos. Tupi Velásquez, el “príncipe de los bricheros”, despliega toda 19 Crudas, blancas, es lo mismo que decir gringas. 20 Ricardo Vírhuez, autor de muchas publicaciones sobre la cultura andina y amazónica, y colaboró estrechamente en esta investigación. 60 A.–Pablo Loarte-Mauricio TRIM. Tordesillas, revista de investigación multidisciplinar, 20-21 (2021): 41-67 ISSN 2173-8947 su capacidad en el Enterprise, local nocturno cusqueño, donde una gringa se aprieta al cuerpo cetrino del joven indígena de ojos pequeños y achinados de pronunciados rasgos andinos. Tupi demuestra destreza en el baile, en el coqueteo y en el arte de la seducción con las que se impone a los caprichos de las jóvenes extranjeras. Así podrá demostrar que ha incursionado con derecho propio a un escenario que antaño no le pertenecía. Por sus dotes naturales y su sobresaliente actuación en el escenario, se convierte en el favorito, y despierta la envidia del blanco, natural dueño del antro como ilustra el siguiente texto: “unos metros más allá, junto al muro, un sujeto flaco, de cabello castaño y de tez porosa los miraba fijamente. Dijo: —¡Cholo de mierda!” (Chanove, 1998: 78). Este texto pone de manifiesto la antagónica dualidad blanco-indio. Los blancos —dígase también de los mestizo-blancos y aquellos que dicen haberse blanqueado gracias a sus privilegios económicos— consideran al mestizo-indígena como un ser despreciable e incapaz de seducir a una joven blanca. Pero cuando el brichero rompió el statu quo y empezó a salir con norteamericanas y europeas; fue considerado un irreverente invasor de un espacio que no le pertenecía. En esa línea dirá también Rodrigo Montoya: “el modelo dominante en el Perú sigue siendo (todavía) colonial” (Montoya 1992:22), donde los blancos o blanqueados sociales no aceptan que el indio se posicione en igualdad de condiciones en la sociedad global. De Inka Trail, es importante rescatar en énfasis que el autor pone en la apariencia física del brichero y a sus pretensiones de amauta. Subraya, así mismo, el empleo del discurso místico como método de seducción, y el reclamo de una conexión genética con los incas por su excepcional parecido físico. En ese sentido, el brichero Tupi Velásquez Sinchi Roca, tenía un aspecto casi divino, dotado de una cabellera larga, con un rostro como si fuese esculpido por los dioses, donde “anidaban dos pequeños y brillantes ojos, tan peligrosos que, por alguna razón eliminaban fácilmente cualquier resistencia en el corazón de toda mujer nacida en el Primer Mundo” (Chanove, 1998: 74). Cabe subrayar que jóvenes como Tupi Velázquez, ya sean por el color de su piel o por su origen étnico, son todavía objeto de desprecio en algunos sectores de la sociedad limeña y peruana en general. Las mestizas cusqueñas, también marginan a los jóvenes campesinos, pero “¿que veían en él las gringas? A un hombre que era capaz de tomarlas por la cintura y llevarlas bailando por toda la pista del Enterprise. A un verdadero peruano Turismo, bricherismo y etnicidad… 61 TRIM. Tordesillas, revista de investigación multidisciplinar, 20-21 (2021): 41-67 ISSN 2173-8947 que se erguía como quien surge de entre los arbustos de la jungla” (Chanove, 1998: 75). 6. DIVERSOS ROSTROS DEL BRICHERISMO En este punto cabe reformular la pregunta ¿el brichero logra su venganza? Surge un dilema entre los que consideran al brichero como machista, frente a los feministas que creen que son las mujeres las que seducen y poseen a los bricheros. De todos modos, tanto bricheros y gringas como gente adulta actúan libremente; de modo que los bricheros no son machistas vividores, que se aprovechan de las ingenuas visitantes; ni las jóvenes turistas son ingenuas señoritas que caen en las redes de la seducción, sino mujeres libres que deciden relacionarse, tienen control de sus vidas y ejercen dominio (Bauer, 2014). No obstante, el bricheraje ha evolucionado, quizás no para perfeccionar el oficio y la reivindicación, sino como búsqueda de ascenso social debido a la precariedad laboral que afecta gravemente a la juventud peruana, pues, el 10,9 por ciento de ellos no tiene empleo (Alarcón, 2020). Si bien desde los años 1990 a 2010 la situación socioeconómica mejoró, las oportunidades laborales son precarias. En esas circunstancias, los jóvenes intentan sobrevivir ejerciendo prostitución y el bricheraje. Este fenómeno ha alterado la esencia del bricheraje. Muchos jóvenes de Lima, Arequipa, Chiclayo, Trujillo y Chimbote emigran a la ciudad del Cusco para alistarse como expertos bricheros al creer que, por su simple origen peruano, afros, mestizo-blancos, etc., van a tener éxito. Pero al no reunir los requisitos fundamentales como el fenotipo, el origen étnico, el dominio de la historia andina, el conocimiento y manejo del idioma quechua y por tener otras motivaciones, carecen de autenticidad (Stenner, 2011). Los bricheros inmigrados, deambulan por las calles del Cusco vendiendo objetos exóticos; revestidos con atuendos estrafalarios o una recargada vestimenta andina que, junto a una larga y descuidada cabellera, escasas barbas y rostros desencajados, causa verdaderas molestia a los turistas. Habrá que añadir también que este oficio se ha extendido a las provincias como Lima, Arequipa y Huaraz; donde los que se identifican como bricheros, lejos del genuino espíritu cusqueño, parecen confundirse con la prostitución masculina. Los bricheros limeños, por ejemplo, no invierten tiempo en entablar amistad, ni son delicados en la seducción; sino que, al priorizar la 62 A.–Pablo Loarte-Mauricio TRIM. Tordesillas, revista de investigación multidisciplinar, 20-21 (2021): 41-67 ISSN 2173-8947 inmediatez del beneficio económico, son casi estafadores, casi delincuentes que intentan ofrecerse como guías para asistir a lugares que frecuentan para consumir cocaína y sexo como en cualquier parte del mundo. Si la víctima consiente en ir con ellos, terminará drogada, violada y despojada de sus pertenencias. En Lima, han entrado en escena, también las mujeres catalogadas erróneamente como bricheras, que aprovechándose de sus encantos seducen a los extranjeros sin importar su origen étnico, urgidas solamente por el beneficio económico (Lingán y Manrique, 2003). CONCLUSIONES Lo primero, hay que subrayar que el turismo incentivó a que los jóvenes peruanos lograsen superar las barreras económicas, y vencer los seculares prejuicios étnicos y morales. Así, la estancia en la ciudad del Cusco permitió conocer que los jóvenes mestizo-indígenas, representan el sector con mayor vitalidad, no solo del Cusco, ni siquiera en la región andina, sino en todo el Peru. Aunque el panorama étnico es variopinto entre la élite social con mayor riqueza, con la clase media que se consolida en todo el país, y los que todavía se hallan sumidos en la pobreza, están los que viven de rentas y los que trabajan, los que maldicen su condición de peruanos y los que se sienten orgullosos de su origen étnico y cultural. El componente social mestizo-indígena, constituye el motor que impulsa la actividad económica de la región sur y andina. Sorprende, sobre todo, el cooperativismo de los puneños, quienes respiran al unísono y demuestran solidez identitaria. Los grandes mercados mayoristas, el transporte urbano e interprovincial, y el sector hostelero en Lima, Cusco y Arequipa, son gestionados en un 90 por ciento por los indígenas que han logrado superarse. Debido, en gran parte, a la descentralización, de algunos aspectos de la economía promovida por Alejando Toledo 21 , las provincias mayoritariamente indígenas se han fortalecido, y Lima ha dejado de ser el principal foco migratorio. Siguiendo el discurso del empoderamiento indígena, se ubica al brichero en el escenario de la superación personal y colectiva. El brichero es un joven que se ha impuesto sobre los prejuicios contra su identidad étnica, se ha superpuesto a siglos de humillación, y se autodefine como un 21 Alejandro Toledo Manrique, de origen étnico indígena, fue presidente constitucional del Perú en el período 2001 al 2006. Turismo, bricherismo y etnicidad… 63 TRIM. Tordesillas, revista de investigación multidisciplinar, 20-21 (2021): 41-67 ISSN 2173-8947 inca y reivindica con éxito los valores del Perú precolombino. Se aprovecha de su exotismo y saca ventaja de su fenotipo al revestirlo de un cariz vanguardista. Ya no es el indio inculto, sino un sabio depositario del conocimiento andino contenido en el idioma quechua. La aceptación de su origen étnico, le aporta solides y determinación. Por eso, seguro de sí mismo, se presenta ante las turistas con gallarda lozanía. El color de su piel cobrizo es un poderoso atractivo que estimula la imaginación de las turistas; quienes viajan al Cusco en busca de una conexión con los ancestrales seres que poblaron los Andes. Para ellas el brichero representa el exotismo y la pureza, como un irresistible amante. Los bricheros de los años 80-90 que se dejaban entrevistar, querían saltar al escenario mediático ostentando una figura portentosa para humillar a los aristócratas limeños. En la actualidad, contactan con sus clientes aprovechando las redes sociales. Esto contrasta con los aprendices de brichero, es decir, con aquellos migrantes de las provincias peruanas o de países como Bolivia, Chile y Argentina que se instalan en Cusco y alardean ser bricheros, pero sobreviven como artistas o pintores callejeros. Esto permite aclarar que hay dos tipos de bricheros, los genuinos cusqueños y los improvisados. En definitiva, el bricherismo ha contribuido a su manera, a la consolidación de una identidad cultural y étnica marginada por siglos. En el nuevo siglo, superados los obstáculos, favorecidos por un fenotipo y exotismo atractivos, son irresistibles para las jóvenes extranjeras que viajan al Cusco en busca de nuevas experiencias. De este modo, la conducta irreverente del brichero, refleja perfectamente la insubordinación social de los jóvenes cobrizos; quienes han perdido el respeto a los mishtis, o pretenciosos aristócratas; que se aferran al desfasado discurso colonial de la superioridad racial. Explotan exitosamente su identidad cultural, y han incursionado a la actividad política y económica, mientras que el sector occidentalizado, se esfuerza por instaurar los patrones sociales de occidente 22 . El Perú, que cuatro décadas atrás bailaba al ritmo de valses, boleros y el rock & roll, en el 22 Con esto se hace referencia a la importación o nacionalización de elementos culturales de occidente. El indígena o el mestizo-indígena, por el contrario, se sitúa en la cultura occidental sin renunciar su identidad cultural, por el contrario, adapta lo andino a lo occidental y viceversa. 64 A.–Pablo Loarte-Mauricio TRIM. Tordesillas, revista de investigación multidisciplinar, 20-21 (2021): 41-67 ISSN 2173-8947 presente siglo baila al son del huayno, la chicha y la cumbia 23 . Así mismo, Lima, la gran capital peruana, pareciera ser el escenario perfecto donde se visibiliza el inexorable empoderamiento de los hijos del Ande. El acercamiento al fenómeno de los bricheros ha permitido conocer la descomunal fuerza de voluntad de los indígenas. Los andinos, desde su estatus social se integran a una sociedad global como iguales y ofrecen la riqueza de su cultura ignorada por siglos. Los mestizos-indígenas, irrumpen en el presente siglo con una fuerza volcánica poniendo de manifiesto que el factor social en el Perú está en proceso de configuración y que se puede medir, en los elementos culturales andinos que han ocupado la virreinal ciudad de Lima. En definitiva, incluso las instancias administrativas del estado, paulatinamente, son regentadas por mestizosindígenas. Así, los ahora mestizo-indígenas, que son demográficamente predominantes, ya constituyen el sector más progresista de la sociedad peruana. BIBLIOGRAFÍA Alarcón, Luz (2020), “Tasa de desempleo juvenil en Perú asciende a 10,9%”, https://larepublica.pe/economia/2020/01/29/perudesempleo-juvenil-aumenta-109-por-ciento-oit/enero, 29. 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