Gastos en el camino de Venecia a Veracruz
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1 Gastos en el camino de Venecia a Veracruz María del Carmen Martínez Martínez Universidad de Valladolid 1. Introducción A comienzos de marzo de 1541, Antonio Priuli, Giovanni Battista Ramusio, Gerónimo Lercaro y Juan Agostino di Marín, socios para comerciar con México, se concertaron con el joven Paolo Brun, al que dieron instrucciones verbales y escritas, entre ellas la de llevar cuenta de los gastos realizados. El cumplimiento de este capítulo permite conocer los gastos de una travesía atlántica, los artículos adquiridos para el viaje y sus precios. Además, como hombre de negocios, el registro de los gastos derivados del transporte, embarque y desembarco de las mercadurías hasta la ciudad de México también permite conocer lo invertido en la misión comercial. Aunque dispersos, no faltan testimonios y referencias sobre los gastos que afrontaban los pasajeros en los viajes atlánticos en el siglo XVI (Martínez, 1983: 41-46) o de los artículos presentes en los matalotajes de algunas expediciones. Menos frecuente es contar con una relación completa de los costes y gastos de un viajero, desglosados por jornadas, medios de transporte, alojamiento y matalotaje, desde la localidad de salida hasta la de destino en las Indias. Gracias al minucioso registro realizado por Paolo Brun, que pronto castellanizó su nombre como Pablo, conocemos el itinerario de viaje y los gastos realizados desde su partida de Venecia, el 11 de marzo de 1541, hasta su llegada a la ciudad de México, el 9 de marzo del año siguiente1. Lamentablemente, de aquella memoria de gastos y costas, redactada inicialmente en lengua italiana, tan solo conocemos un resumen de los capítulos y cantidades abonadas. Muy probablemente dicho registro se habría perdido si las anotaciones de Brun no hubiesen sido presentadas ante la Audiencia de México, por las discrepancias surgidas en la rendición de cuentas a la compañía. El conflicto se suscitó cuando Modesto de Barbeta, genovés, fue enviado expresamente a la Nueva España con aquel fin. Dadas las diferencias fue precisa la mediación de terceros contadores quienes, ante el extenso descargo de Brun, redactado en lengua extranjera, ordenaron que “lo saque todo en lengua española y que reduzca todos los géneros de monedas que parece que ha gastado desde la çibdad de Beneçia hasta esta Nueba España”. El registro de los gastos permite la reconstrucción del itinerario, las etapas, los precios en los caminos tanto de medios de transporte como de alojamientos o conocer el importe del matalotaje adquirido para afrontar las jornadas de navegación atlántica. La prudencia en el gasto fue una de las indicaciones de la compañía pues “en gastar poco está el todo”. 1 Archivo General de la Nación de México (en adelante AGNM), Real Audiencia, Civil, vol. 673, fols. 30r-43v. Descargo que dio Pablo Brun en las cuentas con Modesto de Barbeta. México, 20 de octubre de 1545.
Gastos en el camino de Venecia a Veracruz 2 2. De Venecia a México: jornadas, transportes, escalas El 11 de marzo de 1541, tras recibir la oportuna comisión en Venecia, Paolo Brun se puso en camino. En los próximos meses recorrería muchas leguas por tierra y por mar para alcanzar su meta: la Nueva España. Desde el comienzo contó como compañero de viaje con Dominicho Inchrosari, cuyo nombre se castellanizó como Domingo de los Incrosados, mozo que lo acompañó por voluntad expresa de Antonio Priuli. El senador veneciano asumiría los gastos del joven, cuya presencia no era esencial para los fines de la compañía, pero sí para él y para Giovanni Battista Ramusio, reconocido humanista al servicio de la República. Mientras que Brun tenía la misión de establecer tienda en México, Domingo regresaría a Europa en el plazo de seis meses, o antes si se consideraba oportuno, con las Relaciones de la tierra. Como al comienzo de cada viaje no faltaron las recomendaciones, entre ellas preguntar lo que se ignoraba, guardarse de los excesos del cuerpo y no fiarse de nadie en el camino para su seguridad. Recomendaciones muy similares se leen en las cartas privadas de los emigrantes a medida que avanza el siglo XVI (Otte, 1988). En el itinerario seguido por Brun y su compañero podemos diferenciar tres etapas. La primera transcurre por Italia, desde Venecia a Génova, puerto en el que embarcaron rumbo a España. En la segunda, de Génova a España, emplearon más días de los habituales por verse afectada la embarcación por los preparativos de la campaña de Argel. En la península, tras desembarcar en Cádiz y trasladarse a Sevilla para las gestiones previas al embarque, iniciaron la tercera etapa del viaje que, desde Sanlúcar de Barrameda, los conduciría hasta San Juan de Ulúa. La primera etapa del viaje se desarrolló entre el 11 de marzo de 1541, día en que partieron de Venecia, y el 20 de ese mes, cuando llegaron a Génova. En el itinerario utilizaron diferentes medios de transporte. En barco salvaron el trayecto de Venecia a Padua y de Padua a Este, medio con el que en otras jornadas navegaron por el Po o el Taro. En las etapas terrestres cabalgaron a lomos de mulos o caballos alquilados a lo largo del camino y tuvieron que sortear los imprevistos, como la crecida del Taro que, no pudiendo ser vadeado, obligó a los viajeros a atravesar el río en barco. Las diferentes etapas, fluviales, terrestres o marítimas, podemos deducirlas de las partidas de los gastos de comida o cena, entendiendo el lugar en el que señala esta última como el fin de cada jornada. Teniendo en cuenta lo dicho, navegando o en cabalgaduras, alcanzaron Génova en diez días en los que hicieron alguna parada o gasto en las siguientes localidades: 1) Venecia – Padua – Este; 2) Este – Bevilacqua – Puerto de Legnago – Sanguinetto; 3) Sanguinetto – Governolo – Borgoforte; 4) Borgoforte – Vía del Medio; 5) Vía del Medio – Brescello – Parma; 6) Parma – Rubbiano; 7) Rubbiano – Pietramogolana – El Borgo Val di Taro; 8) El Borgo Val di Taro; – Codogno – Varese Ligure; 9) Varese Ligure – Venere - Sestri de Levante; 10) Sestri de Levante – Génova. En transporte fluvial y marítimo gastó Brun durante aquellas jornadas 62 sueldos de Venecia y en el alquiler de cabalgaduras 99 sueldos 8 libras.
María del Carmen Martínez Martínez 3 Fue en Génova donde, a finales de marzo, Brun inició las gestiones en nombre de la compañía y realizó algunas compras para el desempeño de su cometido, entre ellas la de varios libros para el registro de los gastos y del itinerario del viaje. En el puerto genovés también se ocupó de recuperar las mercaderías de la compañía que estaban allí depositadas y de reparar los embalajes deteriorados. Estas habían permanecido en el puerto y recuperarlas le costó a Brun tiempo y dinero (véase Anexo II). Abonados los derechos correspondientes, antes de iniciar el viaje a España, tuvo que acomodar decentemente la carga. Pese a su juventud, el trasiego por los caminos hizo mella en su salud. En Génova requirió atención médica antes de embarcar hacia Cádiz. Recuperado de la enfermedad, la segunda etapa de su largo viaje se desarrolló entre Génova y Cádiz (13 de junio-13 de agosto), con escalas en varios puertos de la costa española. Por el trayecto marítimo pagó a Agustino de la Madalena, capitán de La Madalena, un ducado por el flete de su persona y 20 por el de las mercancías embarcadas. En cubrir la distancia entre ambos puertos, con escalas en Alicante (1-5 de julio), Cartagena (6-30 de julio) y Málaga (7-9 de agosto), emplearon más jornadas de las habituales. La larga espera en Cartagena, veintitrés días, se debió a que la embarcación fue detenida con la intención de enviarla a Argel. No eran buenos tiempos para navegar con tranquilidad por el Mediterráneo pero Brun y su compañero de viaje llegaron a al puerto de destino sin más contratiempos. Habían zarpado de Génova el 13 de junio y la embarcación llegó a Cádiz el 13 de agosto. El próximo destino, después de dos meses de viaje, era Sevilla. En el puerto gaditano tuvo que desembarcar las dieciséis cajas de la compañía. A partir de estos momentos la relación de gastos en el libro de cuentas de Brun se fue haciendo más extensa. Así, pagó por el traslado de las cajas de la embarcación a la playa y por acarrearlas hasta la casa del mercader genovés Genesio de Franquis. Pese a las reparaciones realizadas antes de embarcar, en Cádiz comprobó que el embalaje de las cajas necesitaba ser reforzado. Por ello requirió los servicios de un carpintero y compró cuerda para liar las más afectadas durante la navegación por el Mediterráneo. Las mercancías, protegido y reforzado el embalaje, estaban en condiciones de ser embarcadas otra vez. En Cádiz acudió Brun ante un escribano, la primera de las varias visitas que realizó a profesionales de la pluma durante su estancia en España. Ante él otorgó poder a Genesio de Franquis para avaluar las mercancías en su nombre, tarea por la que también recompensaría económicamente al genovés. Resueltas las gestiones en Cádiz reanudaron el viaje. El 27 de agosto navegaron entre Cádiz y El Puerto de Santa María, donde cenaron. En la jornada siguiente, con una cabalgadura que le proporcionó un criado de Bautista Ginovés, se encaminaron hacia Sevilla siguiendo el itinerario habitual. Durante las siguientes jornadas fue preciso mantener al caballo y al mozo que iba con la cabalgadura, pues así era costumbre en aquel camino. Tras descansar en Lebrija alcanzaron Los Palacios, donde pernoctaron y comieron la siguiente jornada. Por fin, el 28 de agosto de 1541, después de cinco meses entraron en la populosa Sevilla. A comienzos de octubre, Brun y su compañero cuentan con la pertinente licencia para realizar el viaje, aunque se nos escapa cómo sortearon tan rápidamente las trabas que tenían los extranjeros que querían pasar a las Indias. Sus nombres se han castellanizado a Pablo y
Gastos en el camino de Venecia a Veracruz 4 Domingo, pero su procedencia no ocultaba, junto al desconocimiento de la lengua, su condición de extranjeros. La falta de registros de pasajeros de ese año impide rastrear su inscripción. Lo que sí sabemos es que por una licencia para ambos pagó a los escribanos de la Casa de la Contratación un real y medio real más por la autorización para embarcar el matalotaje. Ante los oficiales de la casa también registró las mercaderías que embarcaría en la nao San Juan (Chaunu, 1959: 322). El despacho de la nao, de 130 toneladas, aparece en la obra de Chaunu sin concretarse su destino. El viaje de Brun prueba que arribó a la Nueva España. Por aquellas mismas fechas pagó el flete del barco que llevó las mercaderías de Cádiz a Sanlúcar y el del barco que trasladó el matalotaje desde Sevilla hasta Sanlúcar y luego a la nao, a ello hubo que sumar lo que dio a las guardias de Coria para que no revisasen lo que llevaban. Durante la estancia en Sanlúcar (9-28 de octubre), ultimaron los preparativos antes de embarcar. Obtenida la licencia de embarque y adquirido el matalotaje, los viajeros afrontaban nuevos gastos, entre ellos el concierto del flete de la travesía atlántica y el pago de la avería. El 28 de octubre, el maestre de la nao San Juan recibió seis ducados por la avería de las dieciséis cajas que embarcó, a razón de un ducado por tonelada. El importe del flete del viaje sería abonado al llegar a México. Anunciada la salida de la embarcación, el pago de un real al barco que lo llevó de Sanlúcar a la nao, cerró sus gastos en la península y la segunda etapa de su viaje. Con la travesía atlántica iniciaron la última fase que, tras varias escalas, entre ellas la habitual en las islas Canarias, los llevaría hasta la Nueva España. El trayecto hasta La Gomera debió de realizarse sin contratiempos pues sabemos que el día 7 de noviembre la nao atracó en la isla donde permanecieron dos días. Tras adquirir los últimos alimentos frescos embarcaron para afrontar la travesía atlántica. Tenían por delante, en el mejor de los casos, varias semanas sin divisar tierra. El 16 de diciembre, después de treinta y seis días de navegación, la embarcación alcanzó la isla de Puerto Rico, en la que los pasajeros tuvieron ocasión de descansar y celebrar la Navidad. En la jornada del 7 de enero, zarparon con dirección a la Nueva España. Fue en el Golfo de México cuando en aquel viaje sufrieron los efectos de una fuerte tormenta. De aquella circunstancia dejó constancia Brun en el descargo cuando, al referirse a las resmas de papel adquiridas en Sevilla, señaló que las conservaba “todas mojadas, que se mojaron quando la tormenta que corrimos sobre la tierra de la Veracruz”. El contratiempo sufrido y las condiciones de navegación en el golfo de México no les permitieron desembarcar hasta el 16 de febrero, jornada en la que Brun descansó en la venta de San Juan de Ulúa. Dos días más tarde, en la de Veracruz. Alcanzar México, su destino final, requeriría cabalgar algunas jornadas más. Antes, los viajeros tenían que buscar el medio de transporte con el recorrerían el camino y contratar el traslado de los bultos y cajas. Cuando las embarcaciones procedentes de la península llegaban a la Nueva España era frecuente la reunión de arrieros en Veracruz pues sus servicios eran requeridos por pasajeros y mercaderes. En el caso de Brun sabemos que, tras seis días en Veracruz, alquiló un caballo ensillado al arriero Villanueva, cabalgadura en la que viajó hasta la ciudad de México (430 km.). Con menos comodidad debió de hacerlo su compañero que recorrió el mismo camino en un caballo de albarda.
María del Carmen Martínez Martínez 5 El 9 de marzo de 1542 Paolo Brun entró en la capital del virreinato y contempló la Venecia americana. Había transcurrido más de un año desde que partió de Venecia y los gastos realizados por cada uno habían ascendido a 123 pesos 6 tomines 11 granos y medio. Meses después de establecerse en México, en virtud de la obligación suscrita en España, abonó a Juan María Trebuz, maestre de la nao San Juan, el importe del flete. Ante escribano quedó cancelada la deuda de los 116 ducados por los que se habían concertado (56 ducados por el abono del flete de tres personas y los 60 restantes por el de seis toneladas de mercaderías, a razón de 10 ducados por tonelada).2 La información que sobre este aspecto ofrecen las cuentas de Brun ilustra quién fue la tercera persona y cómo viajó. Sabemos que por la cámara que ocuparon pagó 30 ducados y otros 20 ducados por el flete de ambos. Los seis ducados restantes fueron por el flete del mozo que les preparó los alimentos durante la travesía. Por aquella tarea proporcionaron sustento durante el viaje a Vasco de Lanmendra, que así se llamaba, pero él corrió con su flete. Singular vía de financiación del viaje que pone en evidencia que no todos los pasajeros se encontraban en las mismas condiciones. La carta de finiquito le daba la tranquilidad de disponer de testimonio autorizado de la cancelación de la deuda con el maestre. 3. Necesidades en el camino: alojamiento, manutención y otros cuidados El registro de gastos aporta interesante información sobre los precios de la comida y el alojamiento durante el viaje. En el camino hasta Génova Brun anotó el gasto de dos partidas fijas correspondientes a la comida y la cena con precios que oscilan entre los 9 y los 16 sueldos de Venecia. Tan solo en una ocasión aparece el “extra” de una merienda en Este. En otras ocasiones podemos concretar las posadas en las que se alojaron y los precios pagados. Así, en Génova, los primeros días residieron con maestre Mateo, “hostalero”, quien por la comida y cámara, desde el día de su llegada hasta que dejaron su establecimiento (20-31 de marzo), les cobró a cada uno 10 sueldos de Génova al día. Las jornadas siguientes buscaron acomodo en casa de Benetín, cuya tarifa era más económica (7,5 sueldos); allí estuvieron hasta el 13 de junio, día en que embarcaron rumbo a Cádiz. Durante la estancia en Génova, Paolo Brun cayó enfermo. Su indisposición lo llevó inicialmente hasta Jácome, barbero que lo sangró en dos ocasiones. En la posada de Benetín necesitó que lo visitase el médico durante un mes. En su enfermedad y convalecencia fue asistido por la mujer del hostalero que por sus cuidados recibió medio escudo de oro. Además de los honorarios al médico durante los días que lo curó fue preciso pagar las medicinas al boticario y los baños prescritos. Ante situaciones sobrevenidas como la enfermedad, los viajeros incrementaban los gastos en capítulos extraordinarios. Él no fue una excepción. Los gastos durante el tiempo que estuvieron en Génova ascendieron a 12.580 mrs., además de los 1.887 mrs. en médicos y medicinas para restablecerse de la enfermedad. Cabe señalar que los gastos realizados ascendieron a 121 libras y 8 sueldos en moneda de Génova, a 3 libras y siete sueldos y medio cada escudo de 350 maravedís. Aquella cantidad 2 Carta de finiquito de Juan María Trebuz, maestre de la nao San Juan, de haber recibido de Pablo Brun, milanés, la cantidad por la que se había obligado. México, 5 de mayo de 1542. AGNM, Real Audiencia, Civil, vol. 673, fol. 72.
Gastos en el camino de Venecia a Veracruz 6 ascendió a 36 escudos que montan 12.580 mrs. que, en pesos de tipuzque, fueron 47 pesos 2 tomines. Antes de embarcar en Génova compraron el matalotaje necesario para la travesía por el Mediterráneo y hasta llegar a Cádiz realizaron algunos gastos en los puertos en los que atracaron o estuvieron detenidos. Los más elevados fueron en Cartagena, por la prolongada espera, aunque Brun también gastó en Alicante y Málaga. El alojamiento en España no supuso ningún problema. La amplia red de mercaderes genoveses por el mundo cumplía muchas funciones, entre ellas la de acoger a los recién llegados. Así, en Cádiz, desde su desembarco el 13 de agosto, se alojaron en casa del genovés Genesio de Franquis, a razón de cuatro ducados mensuales. La solidaridad entre los genoveses funcionaba, pero no era gratis. Tampoco lo era su colaboración pues, ya en Sevilla, pagó a Franquis tanto el importe de los derechos de las mercancías que abonó en su nombre como por la encomienda y actuación como almacenero. Buscar acomodo en Sevilla podía resultar complicado pero Brun portaba una carta de recomendación de Priuli para que Pablo Centurión, “como estrangero y nuevo en las cosas d´España le fauoreçiese y encaminase”. A diferencia de otros muchos viajeros que pasaban varios meses en Sevilla esperando el despacho de las embarcaciones o realizando los trámites previos al viaje, Brun y su compañero no esperaron demasiado pues en los primeros días de octubre se dirigían a Sanlúcar. Por aquellas fechas todavía no se había reglamentado el tráfico atlántico con el sistema de flotas y las embarcaciones se adentraban en el océano con la limitación de navegar en conserva por seguridad. Durante la estancia en Sevilla se generaron nuevos gastos, aunque Brun no señaló en concepto de qué ni facilita datos sobre el lugar en el que se alojaron y lo que pagaron por ello. Los gastos se incrementaron notoriamente en la segunda quincena de septiembre con la compra del matalotaje para afrontar la travesía atlántica. Antes de seguir las aguas del Guadalquivir hasta Sanlúcar, los viajeros adquirieron la comida para aquel trayecto. En Sanlúcar, localidad en la que se acomodaron hasta que embarcaron (9-28 de octubre), gastaron 2.421 mrs., cantidad que no desglosó en sus cuentas. Durante la travesía atlántica Brun y su compañero se acomodaron en la cámara que concertaron con el maestre de la embarcación. Si tenemos en cuenta algunas estimaciones, el número de pasajeros de la nao en la que viajaron estaría en torno a los treinta de pasajeros (Haring, 1979: 340). Nada apunta Brun sobre el alojamiento en Puerto Rico durante el tiempo que hicieron escala (17 de diciembre-7 de enero), aunque sí que durante su estancia en la isla gastó por ambos 2.904 mrs. En San Juan de Ulúa, donde desembarcaron el 16 de febrero, descansaron dos jornadas en la venta del Puerto. La posada en Veracruz, en casa de Pedro Varela, no supuso desembolso alguno ya que Hernando de Vergara, en su nombre, no les cobró por los seis días que permanecieron en ella. Encontró mucho más atractivas algunas de las mercaderías con las que se dio por pagado (un plato de loza de Venecia, ciertas piezas de vidrio y dos máscaras).
María del Carmen Martínez Martínez 13 Veinte libras de pasas de Almuñecar, a 10 mrs. la libra, 200 mrs. Veinte libras de pasas de sol, a cinco mrs. la libra, 100 mrs. Diversas cosas medicinales, electuarios, ungüentos, azúcar rosado y otras, 526 mrs. Veinticinco libras de alcaparras, a 5 mrs. la libra, 125 mrs. Doce libras de manteca, 20 mrs. la libra, 240 mrs. Una olla para la manteca, 8 mrs. Diez libras de longaniza, a 17 mrs. la libra, 170 mrs. Doscientos ajos, 60 mrs. Trescientas cebollas, 120 mrs. 2, octubre Seis pares de gallinas, a cuatro reales cada par, 816 mrs. Un gallinero para poner las gallinas, 306 mrs. Tres reales de cebada para comida de las gallinas, 102 mrs. Una tinaja grande para poner agua, 204 mrs. Dos cajas de carne de membrillo que pesaron seis libras, a real la libra, 204 mrs. Seis libras de confites, a real la libra, 204 mrs. Dos quesos, 204 mrs. Dos serones, 102 mrs. 7, octubre Un ducado a Jácome Ginovés, por su trabajo en la compra del matalotaje, 375 mrs. Espuertas y costalejos para poner cosas de matalotaje, 102 mrs. A los escribanos de la Casa de la Contratación, por una licencia para pasar a Indias él y Domingo, 34 mrs (anota el gasto en esta jornada pero se ocupa de señalar que el trámite había sido realizado con antelación, de ahí que escribiese “e fue antes”). Licencia para embarcar el matalotaje, 17 mrs. Cuatro reales en ollas, platos, cazos y otras cosas necesarias, 136 mrs. Traslado en diversas veces del matalotaje a casa y de casa al barco, 272 mrs. Flete del barco que llevó el matalotaje de Sevilla a Sanlúcar a la nao, 750 mrs. Seis reales para llevar de comer en el barco hasta Sanlúcar, 204 mrs. A las guardias de Coria para que no inspeccionasen el matalotaje, 68 mrs. 17, octubre, Sanlúcar Veinticinco varas de ruán de fardo para dos pares de sábanas, a 51 mrs. la vara, 1.275 mrs. Hechura de las sábanas, 68 mrs. Dos frezadas valencianas que compró en Cádiz (una 2 ducados y otra 18 reales), 1.360 mrs. Ocho varas de manteles y servilletas, a 26 mrs. la vara, 208 mrs. Hechura de los manteles y servilletas, 17 mrs. Un pichel y una borracha, 136 mrs. Gastos en Sanlúcar, desde el 9 de octubre hasta embarcar, 2.421 mrs. Pan fresco para llevar en la nao, 136 mrs. Al barco que los llevó desde Sanlúcar a la nao, 34 mrs. 7-9, noviembre (La Gomera) Gastos en tierra por dos persona, 170 mrs. Pan fresco, 136 mrs.
Gastos en el camino de Venecia a Veracruz 14 Pescado salado, 136 mrs. Limones y naranjas, 68 mrs. 16 diciembre de 1541 - 7, enero, 1542, Puerto Rico Gastos de Brun y de su compañero, 2.904 mrs (descuenta de esta cantidad 2.700 mrs. de la venta de tres arrobas de bizcocho a ocho pesos de minas el quintal). Tres pares de gallinas, a 3 reales de plata (de 44 mrs. cada real) cada una, 792 mrs. 16-18 de febrero, San Juan de Ulúa. Alojamiento durante dos jornadas en la venta de San Juan de Ulúa, 1 peso 2 tomines. 9 marzo, México. Alquiler de un caballo desde la venta de San Juan de Ulúa hasta Veracruz, 2 pesos. Comida de dos personas de Veracruz a México, 6 pesos 4 tomines 7 granos. A Villanueva, arriero, por el alquiler de un caballo con silla para ir a México, 7 pesos. A Juan Cataño, por residir en su casa cinco meses y nueve días, a razón de seis pesos diarios, 36 pesos 6 tomines 6 granos. 16 de abril Al Dr. Alcázar, por la cura y visita durante los quince días, 12 pesos*. Alimentos para restablecerse de la enfermedad (pollo, pasas, almendras), 6 tomines*. 8 mayo, México A Juan María, maestre, por el flete de una cámara para dos personas, 30 ducados; por flete de dos personas, 20 ducados; y por el flete del mozo que les guisaba, 6 ducados. Por intereses y refacción de 40 pesos de oro de marca que compró de Juan Díaz Gibraleón, a 3% de refacción para pagar al maestre, 1 peso 1 tomín 7 granos de oro de minas. Anexo II. Gastos realizados sobre las mercaderías de la Compañía 26 de marzo de 1541, Génova A Lorenzo de Bresano, arriero, por transportar las cajas de las mercaderías desde Venecia a Génova, 10.500 mrs. 12 de mayo Derechos de las mercancías a los duganeros de Génova, 245 libras 7 sueldos de Génova. A los guardianes de la Dugana, por derechos de sacar las mercancías, 9 sueldos. Al herrero que arregló las llaves y cerraduras de las cajas de los vidrios, 8 sueldos. 15 de mayo A un platero por adobar y dorar una de las cajas, 18 sueldos. Una cajetina y algodón para poner las cadenas, 3 sueldos. Un libro para asentar gastos menudos, 4 sueldos. Un libro para registro, 9 sueldos. Un libro para itinerario, 4 sueldos. Papel, hilo y cera, 7 sueldos.
María del Carmen Martínez Martínez 15 12 de junio Refacción del trueque de diez escudos en cien reales, a un sueldo por cada escudo de refacción, 10 sueldos. 20 de agosto de 1541, Cádiz Flete de las mercaderías desde Génova a Cádiz, 20 ducados. 21 de agosto Al barco que trasladó las cajas de la nao a la playa, 96 mrs. (6 mrs. por caja). A los ganapanes que llevaron las cajas de la playa a casa, 128 mrs. (8 mrs. por caja). Al carpintero que reparó una caja que estaba en mal estado, 188 mrs. Cuerda para liar las cajas (23 libras, a 13 mrs. la libra), 300 mrs. A los ganapanes que liaron las cajas, 68 mrs. 26 de agosto Al escribano, por el poder a favor de Genesio de Franquis, 68 mrs. 13 de septiembre, Sevilla Una resma de papel blanco, 238 mrs. Una resma de papel grosero, 136 mrs. Una almarraja de tinta, hilo y cera, 85 reales. 1 de octubre A Genesio de Franquis, por lo abonado en su nombre a los almojarifes de Cádiz por los derechos de tránsito de las mercaderías, 4.500 mrs. A Genesio de Franquis por derechos de encomienda y almacenero, 1.500 mrs. 9 de octubre Gastos de Domingo de los Incrosados (2.580 mrs.), cuando lo envió de Sevilla a Cádiz, según la siguiente cuenta y fechas: 4 de septiembre Barco de Sevilla a Sanlúcar, 68 mrs. Comida para llevar en el barco de Sevilla a Sanlúcar, 85 mrs. 6 de septiembre Comida en Sanlúcar, 26 mrs. Alquiler de un caballo de Sanlúcar al Puerto de Santa María, 68 mrs. Cena en el Puerto de Santa María, 25 mrs. 7 de septiembre Barco del Puerto de Santa María a Cádiz, 17 mrs. 6 de octubre Gastos en Cádiz desde el 7 de septiembre al 6 de octubre, 1.500 mrs. 7 de octubre
Gastos en el camino de Venecia a Veracruz 16 Flete del barco que llevó las mercaderías de Cádiz a Sanlúcar para embarcar y cargarlas en la nao, 408 mrs. Barco de Cádiz al Puerto de Santa María, 17 mrs. Comida en el Puerto de Santa María, 27 mrs. Alquiler de un caballo del Puerto de Santa María a Sanlúcar, 68 mrs. Gastos de comida en Sanlúcar desde el 7 al 9 de octubre, 135 mrs. Al contramaestre de la nao para colocar las mercaderías en buen lugar, 136 mrs. 28 de octubre, Sanlúcar de Barrameda A Juan María, maestre, por la avería de seis toneladas, a 1 ducado por tonelada, 2.250 mrs. 9 de marzo de 1542, México A Villanueva, por trasladar cinco cajas, a razón de siete pesos la carga de diez arrobas, 19 pesos 2 tomines. A Villanueva, por trasladar hasta México catorce cajetas que pesaron tres arrobas y media al precio ut supra, 2 pesos 1tomín. A Villanueva, por la traída de dos petacas de ropa de vestido y de la cama, que pesaban doce arrobas y media, al precio ut supra, 8 pesos 6 tomines. 12 de marzo Una mesa con sus bancos, 6 tomines. Tres cajas con sus cerraduras para guardar las mercaderías, 4 pesos 1 tomín. 14 de marzo A Figueroa, clérigo de la casa del virrey, por reparar 16 espejos, 20 pesos. Dos libras de azogue y 4 libras de estaño viejo para reparar los espejos, 2 pesos 6 tomines. Compra de engrudo en el tianguis para pegar las cajas de los espejos, 1 tomín. 1 de mayo A Martín Hernández, escribano, por la obligación que le hizo Pedro de Toledo, 2 tomines 8 de mayo A Juan María, maestre, por el flete de seis toneladas de las mercaderías, a diez ducados por tonelada, 60 ducados. A dicho maestre, por refacción de los 60 ducados, 1.304 mrs. A Martín Hernández, escribano, por la carta de finiquito del maestre, 2 tomines.
María del Carmen Martínez Martínez 17 Bibliografía CHAUNU, Pierre y CHAUNU, Huguette (1956). Séville et l'Atlantique (1504-1650). 1, partie statistique, le mouvement des navieres et des marchandises entre l'Espagne et l'Amerique de 1504 a 1650. 6-2, tables statistiques (1504-1650). Paris: Armand Colin. GARCÍA-BAQUERO LÓPEZ, Gregorio (2006). Sevilla y la provisión de alimentos en el siglo XVI: abastecimiento y regulación del mercado por el concejo municipal en la Sevilla del siglo XVI. Sevilla: Diputación de Sevilla. MARTÍNEZ, José Luis (1983). Pasajeros de Indias: viajes trasatlánticos en el siglo XVI. Madrid: Alianza. NESTARES PLEGUEZUELO, María José y NESTARES PLEGUEZUELO, María Teresa (1999), “Valoración nutricional de la dieta en los galeones de la Armada. El apresto de una escuadra de socorro con destino a Filipinas en 1619”. Jahrbuch für Geschichte Lateinamerikas. Colonia, 36, pp. 63-82. OTTE, Enrique (1988). Cartas privadas de emigrantes a Indias, 1540-1616. Jerez: Junta de Andalucía, Consejería de Cultura.