Notas sobre cecas y monedas castellanas de los siglos XV y XVI
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y'' NOTAS SOBRE CECAS Y MONEDAS CASTELLANAS DE LOS SIGLOS XV Y XVI Aquella benemérita labor que realizara un selcclo grupo de eruditos que se reunieron en torno del Memoria! Numismático Español a partir de 1866, está pidiendo una continuación en bien de las ciencias históricas, aunque orientada en otros sentidos. Dedicábase la citada revista, como es sabido, a reunir una «colección de trabajos y artículos sobre la numismática antigua y moderna, especialmente la española», según reza el subtítulo, ordenada por Alvaro Campaner y Fuertes. El Memoria! dió a conocer numerosas piezas inéditas y fué lugcfr donde, entre algunos artículos largos y documentados, se publicaban notas breves, descripciones sucintas, inventarios reducidos y aportaciones no muy extensas, siempre útiles a la investigación y en general al estudio de la historia numismática de España. Esta labor era sumamente necesaria para facilitar la obra de apreciación de conjunto y de visión total de la numismática española. Era también conveniente porque, por ella, se lanzaban a la circu lación del estudio y del comentario, numerosas piezas poco o nada conocidas, antes de que éstas pasaran, con sus conclusiones defini tivas, a formar parte de cuerpos de doctrina histórica o de síntesis de este aspecto de la cultura. Rota aquella corriente, hoy resulta difícil continuarla con e carácter de cooperación que tenía y de comunicación frecuente entre los investigadores; tan sólo el perseverante esfuerzo de también benemérito erudito de hoy permite conocer ejemplares emisiones poco abundantes, raros o de indudable mérito. parte, hay que distinguir entre las aportaciones a las ciencias históri cas, desde un punto de vista desinteresado, y el propósito meramcn e coleccionista. Desde el primero y solamente a título de materia es para ulteriores estudios, al estilo de aquellos artículos del Memoriaiy .'íi
46 FELIPE MATEU Y LLOPIS se dan aquí las notas siguientes que, aunque pertenecientes a una misma época, no guardan entre sí correlación premeditada. I.—Las CECAS castellanas. 1. interés de su estudio.—Las cecas reales castellanas que quedaron funcionando durante los Reyes Católicos fueron Burgos, Toledo, Sevilla, Coruna, Cuenca y Segovia, a las que se afíadió Granada. En el siglo xvi subsistieron todas éstas más la de Valladolid; las siete primeras son los talleres en que labran moneda propiamente castellana Carlos I y Felipe II, quien estableció la última. C. M. del Rivero ha estudiado sus emisiones, de este tiempo, en su trabajo titulado La Numismática del reinado de Felipe ¡I. Burgos labró entonces oro y principalmente vellón; su marca es una B. Granada, doblones, reales y blancas; su marca, una G. Toledo, oro, plata y cobre, marcando con una T o t. Sevilla, tiene acuñaciones abundantísimas; su marca es una S. Cuenca, dedicada principal mente al vellón, marcó ya con el cuenco, ya con una C, o CA, según las épocas. Segovia, renacida con Enrique IV, vió superada su casa vieja por el Ingenio fundado por Felipe II, estudiado también amplia y documeníalmente por C. M. del Rivero; marcó con el acueducto, la puente, como es sabido. Corufía labró en este tiempo vellón; su marca, la venera. Valladolid, por último, establecida en 1559 con carácter permanente, labró oro y plata con los girones por marca. El P. Arturo García de la Fuente (O. S. A.), víctima de la revolución en 1956, publicó también un trabajo titulado La Numismática espa ñola en el reinado de Felipe // (1927), en el que recuerda el origen de otras cecas que labraron en la época. 2, E! número de cecas.—Puede formularse, como otras leyes monetarias, la de las cecas diciendo que el número de talleres está en razón inversa del grado de autoridad real y de la unidad de los reinos o señoríos. Cuando los reyes concentran y afianzan sus regalías y el poder real prevalece sobre los otros, las cecas se reducen, bajo la intervención directa del rey. Cuando la autoridad de éste flaquca o es menor la comunicación o unión entre los diversos territorios, el número de cecas crece. Casos elocuentes son, los de Enrique IV, con los muchos talleres a que se refieren las crónicas y las marcas monetarias conocidas; Felipe IV, cuando en el Principado de Cataluña se multiplican las acuñaciones locales; Fernando Vil, cuando las juntas provinciales de defensa labran su numerario
NOTAS SOBRE CECAS Y MONEDAS CASTELLANAS, ETC. 47 independienlemenle. El estudio de aquellas cccas es del mayor iníercs político-económico. 5. La intitulación de los documentos diplomáticos y las cecas de los reinos.—A una política de robustecimiento del poder público, cual era la practicada por los Reyes Católicos o Felipe II, respondía Id limitación de cecas, reducidas a las reales, correspondientes a ciudades que eran cabeza de reinos o de extensos territorios. Carlos I y Felipe II se intitulaban reyes «de Castilla, de León, Aragón, las dos SiciÜas, Jcrusalén, Navarra, Granada, Toledo, Valencia. Galicia, Mallorca, Sevilla, Cerdcfía, Córdoba, Córcega, Murcia, Jaén, los Algarbes, Aigcciras, Gibraltar, de las islas de Canarias, de las Indias e Tierra Firme del mar Océano, Condes de Barcelona, Señores de Vizcqya y de Molina, Duques de Atenas y de Neopaíria, Condes de Flandes y de Tirol, Roselión y Cerdana, Marqueses de Oristán y de Gociano. Prescindiendo de los estados pertenecientes a la Corona de Aragón y a los del patrimonio de los de Austria, es decir, limitán donos a los reinos estrictamente castellanos, vemos corresponder una ceca a cada territorio o coniunto de territorios que integraron antiguos reinos medievales, algunos de éstos aún recordados en la intitulación diplomática del siglo xvi. La ceca de Castilla es fundamentalmente Burgos. Corufía es la del reino de Galicia, a cuyas necesidades atiende con sus labras, pues, sin que ocurriera en los reinos castellanos lo que en los arago neses, esto es, que cada ceca tenía sus tipos y aun sistema monetario propio, Barcelona, Zaragoza, Valencia—, en Castilla, las respectivas labores quedaban principalmente absorbidas por la circulación local. Toledo érala ceca en el reino de su nombre, llamado modernamente Castilla la Nueva; Granada lo era en el suyo, el último incorporado a la corona, y Sevilla era también centro y cabeza del territorio del antiguo reino musulmán, que por su importancia absorbió a otros de Andalucía. Córdoba, Jaén, cuyas cecas no subsistieron, al no incluirse en las «reales» de los Reyes Católicos, de Carlos I o de Felipe»- No subsistió tampoco la de Murcia, mantenida bajo Enri que IV, a pesar de recordar un reino, quedando éste en el ámbito de la circulación del taller granadino. Entre Toledo y Burgos, esto es, Castilla la Nueva y Castilla la Vieja, quedaban la ceca de Valladolid en territorio intermedio, recuerdo del antiguo reino de León, la de Segovia como céntrica y tradicional y la de Cuenca como cabeza de los territorios del Este, fronteras de Aragón. La reducción y situación
48 FELIPE MATEU Y LLOPIS de las cecas castellanas, durante los siglos xv y xvi, respondía a realidades de carácter geográfico, político y económico. 4. Z,a desaparición de antiguas cecas medievales.—Pero además de las cecas mencionadas, hubo otras, algunas como prece dentes de aquéllas, las cuales fueron surgiendo a medida que avanzaba la reconquista o se iban organizando los estados cristianos. M. Gil y Flores, en el artículo publicado en la «Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos», en 1897, titulado Marcas de Taller o de Zeca de ¡as monedas hispano-cristianas, describió e identificó las marcas monetarias de los siguientes talleres medievales, cuyos nombres van aquí seguidos de su marca: Ávila (A), Burgos (B, BS, BV) Cuenca (C, CA, cuenco o vaso). Granada (O), Jaén (lAEN), León (L), Murcia (MVR), Sevilla (S, SA, SE), Toledo (T. t). Segovia (acueducto.o puente) y Coruña (venera). Menciona, además, otras dudosas, según él, Bctanzos (BE), Medina del Campo (M), Valladolid, o Villalón (V), y por ultimo, otras inciertas, cuyas marcas son N, o M, P, R, Q, .0 T, SV, tres puntos y estrellas. Con leyendas tópicas completas menciona la de San Antolín (Beati Antonini) y Santiago de Compostela /acoZ»/). Alvaro Campaner, en 1868 y en el citado Memoria! Numismático, había dado un resumen de todas las marcas publicadas en la obra de Heiss y en aquel Memorial, Allí da las siguientes equivalencias con interrogante: G = Guadalajara?; M, Madrid, Madrigal. Medina del Campo?; P = Plasencia?, Palcncia?; PA = Palencia?; R?; V = Villalón?; VA = Valladolid? Todas ellas se dan en «cuartos» de Enrique IV; de los que el mismo autor publicó varios, no incluidos en la Descripción de Heiss, en el lugar antes citado y ano 1865. No es precisamente el propósito de estas lineas estudiar las cecas castellanas medievales, sino invitar a su estudio a los eruditos y estudiosos residentes en las ciudades en que radicaron aquéllas, toda vez que estas investigaciones han de ser fundamentalmente de archivo, de base documental: ayudarán a ellas la Paleografía, la Epigrafía y la Sigilografía; pero en los archivos municipales y catedrales castellanos —Cuenca, Toledo, Segovia y las demás ciudades—, es donde pueden fecharse, acuñaciones, ordenar series e interpretar marcas, como también aportarán valiosos documentos los Archivos Histórico Nacional y de Simancas; y aun los de las regiones de la Corona de Aragón serán útiles para la historia de la moneda castellana medieval. Hubo más cecas castellanas de las señaladas por Gil y Flores y más marcas monetarias de las indicadas por el benemérito conser-
NOTAS SOBRE CECAS Y MONEDAS CASTELLANAS, ETC. 49 vador del Monetario del Museo Arqueológico Nacional. Pío Belírán halló un «cuarto» de Enrique IV con una cabeza de toro como marca, emblema parlante de la ciudad de Toro donde fué acuñado y donde batió moneda Alfonso V de Portugal, como rey de Castilla y León, en 1475-1476, según estudió P. Batalha Reís en Monedas de Toro, en 1933. C. Vaamonde Lores dió a conocer en el «Boletín de la Real Academia Gallega» la ceca de Lugo, que marca con una L, bajo Alfonso VII. j. Espín Rael publicó un documento de 1297, privilegio dado a la ciudad de Lorca para labrar moneda. Reciente mente, Julio González ha documentado los maravedís leoneses de Fernando II labrados en Salamanca, «morabilinas de Salamanca», de 1177, en los que figura el puente romano de la ciudad como marca de ceca, según escribe en «Archivo Español de Arte» de 1942. La identificación de signos, publicados por Gil y Flores, o inéditos aún, aumentará el número de cecas medievales, de los siglos xn, xni y xiv, sin llegar a las del reinado de Enrique IV en que, como es sabido, los talleres fueron tantos que hubo de declararse ilegal toda la moneda batida fuera de las cinco casas reales. La ccca de Corufia. 1. Sü origen. La ceca de La Corufia fué la única que subsistió en el siglo xvi en el reino de Galicia; las demás habíanse extinguido mucho antes. Santiago tuvo ceca real desde Alfonso VI, la cual dejó de funcionar en el siglo xiii. Lugo, establecida también por aquel monarca, labra durante el siglo xii. Corufia, la Crunia fundada de nuevo por Alfonso IX de León, batió desde éste. C. Vaamonde Lores ha documentado ampliamente esta ceca a base del Archivo Municipal de La Corufia. León fué ceca coetánea como Salamanca; a todas absorbió Corufia, precisamente la ciudad nueva. Salvo ésta y San tiago, las otras habían sido cecas visigodas, ciudades romanas. En la baja Edad Media la ceca de Corufia atendió a las necesidades de todo el antiguo reino de León. El ultimo recuerdo de la utilidad de una ceca en el territorio de Galicia fué la fábrica de moneda de Jubia. 2. La ./TJarca.—Corufia marca desde Alfonso IX con una venera, mejor o peor trazada, según los casos. Este es el distintivo más conocido. Pero después de ta muerte de Pedro I de Castilla, cuando Fernando I de Portugal invadió Galicia, se labró esta moneda con la marca C R-V, primera sílaba de Crunia, o Cruña, t <. VJ
50 FELIPE MATEU Y LLOPIS nombre de la ciudad. El mismo monarca acuñó moneda en Zamora, Túy, Milmanda y Valencia de Alcántara, según la Crónica de Lopes. Pero la venera fué la marca tradicional y la reconocida en 1497. La ceca de Burgos. 1. Su origen y marca.—Burgos fué la ceca fundamental para los territorios de Castilla. Comienza sus actividades con Alfonso VIH y funciona sin interrupción hasta el siglo xviii. Su marca es una B; durante Juan I, B-S, o B-V, por la tendencia observada en los agnus dei a poner dos letras del nombre tópico. En las disposiciones ordenando la reducción de cecas o reconociendo determinadas de ellas como únicamente reales y su moneda legal, Burgos figuró siempre, como ceca importantísima que era; así en la de Enrique IV de 26 de marzo de 1475, en la pragmática de los Reyes Católicos de 1497 y en la ordenanza de Felipe II de 1588. En las dos últimas se sefiala que su marca sea la letra B, siempre capital. J. Luis Monteverde atiende actualmente a inventariar y estudiar piezas salidas de este importantísimo taller, cuyas emisiones pueden ser ampliamente documentadas. La ccca de Scgovia. 1. Su origent marca y actividad.—«Recobrada Segovia defini tivamente por Alfonso VI en 1079 y restablecida la antigua sede episcopal —como escribe C. M. del Rivero en su Segovia Numismá tica— y reorganizado el consejo, gozó de una prosperidad que patentizan el número y suntuosidad de las iglesias y construcciones de los siglos XH y xiii que aun se conservan, ostentando el título de cabeza de la Extremadura de Castilla, a que se supone acudir la que en sus armas fi gura sobre el Acueducto». A esta situación geográfica responde su ceca. Esta marcó primeramente con una S. Cuando se ganó Sevilla se extinguieron las actividades de esta ceca, restaurada por Enrique IV en 1455, a quien sobrevivió por haber tenido el título de Casa Real. Figuró entre las reconocidas por la pragmática de 1498 y labró abundantemente durante el siglo xvi. En ella se acuñaron las piezas de vellón con los nombres de Fernando e Isabel, verosímilmente después de 1505, las cuales forman serie y tienen continuidad en las acuñadas a nombre de juana y don Carlos.
NOTAS SOBRE CECAS Y MONEDAS CASTELLANAS, ETC. 51 La ceca de Toledo. 1. Su origen y marca.—Toledo es desde Alfonso VI la ceca de los íerriíorios del reino de su nombre, modernamente llamado Castilla la Nueva, reconocido, como Burgos, en las disposiciones reales de 1473, 1497 y 1588. Marcó su nombre con una T, o una t y en los agnus dei de Juan 1 con T-O, empleando dos letras, abrevia tura por contracción, o por suspensión también. La ceca de Sevilla. 1. Su origen y marca y actividad.—Ganada la ciudad por el rey Santo, Sevilla, como centro económico a través de visigodos y mulsumanes, continuó siéndolo, naturalmente, bajo los cristianos. Su ceca fué la más importante del Sur. Marcó con la S, sigla del nombre tópico, como marca. Cl. Salaz Arizmendí, en su artículo Las primeras acuñaciones de los Reyes Cafó/icoSy publicado en la «Revista de Archivos» en 1920, puso de manifiesto el valor de los documentos del Archivo municipal hispalense para el estudio de aquella ceca. Como Granada, realizó importantes labores durante aquellos monarcas. Sus actividades llegaron desde Fernando III hasta Isabel II. La ccca de Valladolid. 1. Su origen y Es sabido que las cortes de Valladolid pidieron a Juan II en 1447 la apertura de una nueva ceca. «La cual moneda se labre en las vuestras casas e por los vuestros Tesoreros de Ms casas de moneda de Burgos, e Toledo e Sevilla e La Corufia e Cuenca; e aun parescennos. Sennor, que vuestra Sennoria debe mandar labrar otra casa de moneda en vuestra Corte, teniéndose en ello esta manera, que aquí en esta Villa de Valladolit, donde vuestra Sennoria agora está... haya una casa de moneda e que aquella labre continuamente e nonse mude...». El establecimiento definitivo, «con carácter permanente; data del afio 1559 corno escribe C. M. del Rivero— en que la princesa dofia Juana gobernadora del Reino, concedió el privilegio correspondiente a la ciudad, que fué confirmado por Felipe II». En 1568 se organizó el régimen de la ceca. Su marca fueron fres o cuatro girones.
52 FELIPE MATEU Y LLOPIS L. Inglada Ors atiende especialmente, a las acuñaciones de esta ceca-» de las que ha dado alguna elocuente prueba en estas mismas páginas del Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología. La ceca de Cuenca 1. 3u origen.—El Archivo Municipal de Cuenca conserva abundante documentación de aquella ceca desde el siglo xiv. Conquistada la ciudad por Alfonso VIII en 1177, los documentos de su archivo datan de poco después, 1190. En el Fuero se establecen penas pecuniarias en «mencales», mizcalcs o dinares mulsumanes; pero también se menciona la moneda cristiana, «sueldos», de dineros de vellón y «maravedís». Se conocen ios privilegios otorgados a sus monederos reinando Enrique II, en 6 de noviembre de 1369, confirmados y ampliados a lo largo del siglo xv. Durante Juan I había tabla de cambio. Los sexmos de Cuenca desde el siglo xiv pagaban el servicio «de monedas». 2. Su marca.—Un documento de 1469 habla de una «estrella» en vez del «vaso» o «cuenco» sólo que se utilizaba como marca de la ceca, por ser el emblema parlante de la ciudad empleado desde Fernando III y en concurrencia, o sustitución, según los momentos, con las letras C, o CA, sigla y abreviatura por contracción, respecti vamente, del nombre tópico. En la lámina II, número 2. puede verse el cuenco, como marca, en un «cuarto» de vellón de Enrique IV. 3. Su documentación.—Al siglo .xvi corresponde una gran actividad de esta ceca, que siempre la tuvo, como centro económico que fué Cuenca de los territorios fronterizos, primero con musul manes, reino moro de Valencia, cuyo reparto acuerdan Alfonso VIII de Castilla y Alfonso II de Aragón ai tratar en 1179 de la «división de la tierra de Híspanla»; luego en el territorio frontero con la Corona de Aragón, reino cristiano de Valencia; en Cuenca una Puerta de su muralla llevaba el nombre.de «Puerta de Valencia»; en la frontera la plaza de Requena era su avanzada más próxima a aquel reino. Los legajos referentes al siglo xvi son muy numerosos en su Archivo Municipal, tanto los correspondientes a los Reyes Católicos como los de Carlos I y Felipe II. Acuñaciones varias hacíanse en 1499, 1500 y 1502; en 1514, de oro; en 1554; una labor de 500.000 maravedís en 1551; nuevas acuñaciones en 1591; una de vellón en 1627. La documentación termina en 1742. El índice de! Archivo Municipal, redactado por T. Iglesias
NOTAS SOBRE CECAS Y MONEDAS CASTELLANAS, ETC. 53 Mantecón y publicado en la «Colección de documentos conquenses» dirigida por A. González Palencia, en 1950, da detalle del contenido de este importante depósito documental, cuyo extracto queda hecho en lo tocante a la ceca de aquella ciudad. La ceca de Granada. 1. Su origen.—Si varias cecas cristianas nó fueron más que la continuidad, como centros económicos que eran sus respectivas ciudades, de la tradición musulmana —como ésta, a su vez, lo fué de la visigoda o romana—, la ceca de Granada tenía poderosas razones de existencia. Había de proveer de moneda a los territorios del nuevo reino. Ganada la ciudad por los Reyes Católicos, pronto se acuñó en ella moneda castellana. Aun cuando no hubiera docu mentación a ello referente, las mismas monedas están pregonando la ceca y su Importancia, con la marca de taller, una G, donde en otras emisiones aparecía por ejemplo la S de Sevilla. Su primera labor había de ser precisamente las acuñaciones de los célebres excelentes de la granada, así llamados por haberse añadido a las armas reales el emblema parlante de la ciudad. La conocida pragmática de 13 de Junio de 1497 dada en Medina del Campo, igualó en peso y ley el oro castellano al aragonés e italiano. Modificada la citada disposición, en lo que a los tipos en ella mandados se refiere, quedó el excelente dc la granada o ducado con los bustos afrontados de los reyes y la leyenda «Quos Deus coniunxit homo non separet» en anverso y las armas reales de Castills, León, Aragón, Sicilia y Granada en reverso con la inscripción onomástica personal. En las acuñaciones de Sevilla, a ambos lados de aquel escudo aparece una S, inicial de la ciudad; con el mismo critcm y respondiendo a lo establecido, la nueva ceca marcó con una G y asi se ve en los excelentes de la granada o ducados, en los reales de plata, en los medios reales y cuartos, como en las blancas de vellón. Con la reforma de 1497, Castilla rebajó el valor de su oro acunándolo, aunque con tipos suyos, que eran continuación de los del «castellano», según una metrología de valor internacional. Puede decirse que hubo de renunciar a su patrón propio, a su peso nacional para no hallarse en desventaja respecto dc Portugal, de los estados de la Corona de Aragón y de los de Italia. 2. Su marca.—Ld^ ceca dc Granada labró el nuevo numerario
I^.V . ^-i v: 'i/.* , - - II-" .-»>?■• "'VV :• •. ". i :f'ÍW N V ^ -:'bi>fe - f. ' T.*'' il Lámina 11.-Monedas de Enrique IV y Fernando V. 1. Cuarto de Enrique IV. acuñado en Burgos — 2 Cuarto de Enrique IV. labrado de cuenca!- 3. Cuarto atribuido a D. Alfonso, hermano de Enrique IV, con los mismos tipos. —4. Cuarto de Fernando el Católico (inédito), del Museo Arqueoló gico Nacional.