La movilidad no es una moda
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QRU 7 / 5 La movilidad es un reto de la ciudad contemporánea en el que se ponen de manifiesto maneras distintas de abordar una cuestión reiterada en el tiempo pero no por ello resuelta. Después de muchos años preocupados por el tráfico en las ciudades y en estudiar modos y maneras de reducir su impacto, en este momento parece importante centrar la atención en aquella parte que es siempre la más débil: el peatón, poniéndolo en el primer plano de la reflexión. No para hacer de éste el centro de la reivindicación, sino para abordar la discusión viaria de las ciudades desde su posición y perspectiva, en igualdad de condiciones con los otros modos de desplazamiento, que es distinto. Esta preocupación no es nueva y ha estado presente en el debate urbano por un largo tiempo. Y en este ámbito, Barcelona no es la excepción. Así lo pone de manifiesto el texto de M. Corominas, que repasa la evolución de los espacios de movilidad desde el Plan de Vías en los años 80 hasta la actualidad, y en el que se plantea el problema del tráfico en la ciudad, con el protagonismo creciente del peatón en la base de la discusión. Desde el punto de vista del peatón, lo primero a tener en cuenta es la accesibilidad, haciendo verdaderamente próximo aquello que es cercano, y que los otros modos de movilidad y sus requeridas infraestructuras impiden. Superar las barreras es un objetivo fundamental. El movimiento en las ciudades, que no puede prescindir de vías especializadas, rápidas y segregadas, ha de encontrar la manera de incorporarlas en el entramado urbano y, sin perder fluidez y eficacia, permitir la conexión entre las partes que separa. Este tema ha sido abordado en momentos distintos y en lugares y contextos diversos. Cabe destacar el proyecto de las Rondas en Barcelona, cuya integración ha sido resuelta solo en algunos tramos, siendo todavía a día de hoy, un tema de discusión vecinal y política. L. Alcalá, a partir de un trabajo de investigación sobre las Rondas, hace una reflexión y puesta al día de las aportaciones de aquel proyecto y de los retos contemporáneos del mismo. También, I. Fábregas y J. Sabaté, nos sumergen en un abanico LA MOVILIDAD NO ES UNA MODA Editorial Terraza del café por la noche. Vincent van Gogh, 1888
EDITORIAL LA MOVILIDAD NO ES UNA MODA 6 / QRU 7 QRU 7 / 7 de infraestructuras viarias que separan a un gran número de ciudades de su costa litoral y plantean algunas estrategias para integrar las vías al tejido urbano y a éste con el mar. Pero la cuestión va más allá de las áreas centrales y afecta de manera importante a las periferias y a las ciudades de todos los tamaños, en donde las carreteras tienen la oportunidad de convertirse en calles y, seguramente, en calles importantes. Para ilustrarnos la relevancia de estas vías, los textos de J. Leite y de P. Font y F. Peremiquel son de gran ayuda. El primero, trata sobre unos ejes territoriales en la periferia de Lisboa, que al ser colonizados por la urbanización emergen como elementos lineales que dan soporte al tejido urbano, sin perder su función en la movilidad del territorio; y el segundo, aborda el tema con el estudio de tres casos en los que es posible la reconversión de los accesos a la ciudad: el acceso por la Zona Franca en el caso de Barcelona, la autovía C-17 en Parets del Valles y la reconversión de la antigua NII en Lleida. Integrar las grandes vías a la ciudad es insuficiente si no se relacionan también los sistemas de movilidad con el contexto y con el peatón. M. Stipcic expone al respecto, el importante papel que tienen los elementos intermodales del sistema de tráfico para generar un valor agregado en el entorno en el que se implantan; mientras que, la reflexión sobre las estaciones del Transmilenio en Bogotá, de I. Arteaga et al., abunda en la cuestión como un caso paradigmático del relevante papel del acceso peatonal a estos puntos nodales en la vertebración urbana. La dificultad de acceso peatonal implica la segregación espacial y social: allá donde no se puede acceder peatonalmente la integración urbana es más difícil. En este sentido, la iniciativa Passages, que presenta C. Llop, apuesta por encontrar mecanismos de enlace en espacios urbanamente segregados por la falta de accesibilidad. En la manera entender el uso compartido de las calles en la vialidad contemporánea, el peatón es el sujeto relegado. Las calles hoy se gestionan reservando espacios para todos y el resto, lo que queda, es para el peatón. La atención prioritaria a los peatones no solo es un tema de equidad sino también de bienestar colectivo, satisfacción del usuario y calidad urbana. Más allá de ciertos ejes o áreas peatonales, definidos a menudo en función del uso comercial dominante o la escasa capacidad de las vías para soportar otros modos de movilidad, y de ciertos corredores ambientales que prestan atención a servitudes geográficas, no encontramos un sistema viario que tenga sus características adaptadas a las necesidades de movilidad del peatón. El texto de R. Silva sobre movilidad y derecho a la ciudad lo pone de manifiesto en el caso de São Paulo y D. Passantino ahonda en él, planteando la incorporación de una trama peatonal en la trama urbana; F. Peremiquel, además de señalar algunos retos contemporáneos sobre el uso y la gestión del espacio viario, plantea investigar sobre la implantación de una red exclusivamente peatonal en las ciudades. M. F. León, finalmente, expone la necesidad de una nueva racionalidad de la movilidad, basada en el desarrollo de espacios peatonales exclusivos, continuos y conectados, organizados en red. Tres textos de gran utilidad complementan la discusión: La traducción de P. Fité y A. Martin de “La calle como forma” de J. Gourdon nos acerca a un texto que reconoce en la forma de la calle la forma de la ciudad y los valores que en ella se esconden. La reseña de J. Florit sobre “La calle moderna en 30 autores contemporáneos y un pionero” pone al alcance la referencia sobre un conjunto de artículos compendiados en un libro que ofrece importantes instrumentos para el debate. Por último, la reseña de R. Priore sobre el libro “Walking the city. Barcelona as an urban experience” nos acerca a una experiencia pedagógica que anticipa la razón de ser del itinerario peatonal, no solo como mecanismo de acceso al conocimiento, sino como medio amable de movimiento. La movilidad urbana es un asunto desde siempre vigente, que afecta no solo a la ciudad sino también a las personas que viven en ellas. Fue un tema de reflexión antiguamente, a medida que las calles se especializaban cada vez más; lo es ahora porque la sociedad reclama los espacios a los que tiene derecho para disfrutar del ambiente urbano; y lo seguirá siendo, porque es un hecho latente, que va de la mano con el espacio urbano y también con los tiempos. En conjunto, los trabajos que se presentan, abordan algunas cuestiones esenciales de la discusión contemporánea sobre el movimiento en las ciudades, alejados quizás de la superficialidad que conlleva el ser un tópico recurrente, planteando el papel del espacio exclusivo para el peatón y la integración urbana como objetivos centrales en el debate sobre los “espacios de movilidad”. Barcelona, marzo de 2017