Otro notable legado del 150 aniversario
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QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM IV 2000 231 OTRO NOTABLE LEGADO DEL 150 ANIVERSARIO Guillermo Lusa Monforte MALUQUER DE MOTES, Jordi (dir.) (2000) Tècnics i tecnologia en el desenvolupament de la Catalunya contemporània, Barcelona, Enciclopèdia Catalana, 400 pp. [ISBN 84-412-0590-6]. Para contribuir a la conmemoración del 150 aniversario de la creación de los estudios de Ingeniería Industrial en España, el Consell de Col⋅legis d'Enginyers Tècnics Industrials de Catalunya encargó a Jordi Maluquer de Motes la dirección de una obra colectiva dedicada a exponer y analizar el papel jugado por los progresos tecnológicos en el desarrollo de la Cataluña contemporánea. Maluquer ha diseñado esta obra contando con la colaboración de más de una treintena de especialistas en la materia, que han redactado los 51 trabajos que componen el libro. La opción escogida ha consistido en poner a disposición de un público amplio los procesos y aspectos mejor conocidos, que ya han sido objeto de estudios y análisis por parte de los historiadores de la Economía y de la Técnica, completándolo con otros artículos que responden a investigaciones o profundizaciones expresamente emprendidas para esta obra. De este modo, el libro dirigido por Maluquer de Motes es sin duda el mejor compendio del que disponemos de la historia de nuestro progreso tecnológico, adecuadamente inserta en el marco de la historia económica e industrial de Cataluña. Es también un notable exponente de colaboración interdisciplinaria entre historiadores de la Economía y de la Técnica, confluyendo sobre el terreno de la Historia Industrial. La obra se compone de dos partes. En la primera se reúnen diversos trabajos que tienen como objetivo el estudio de los factores que impulsan el desarrollo tecnológico, precedidos por un trabajo del propio Maluquer, en el que expone los principales modelos teóricos relativos a la relación entre progreso tecnológico (desmenuzado en sus diversas fases, desde la invención a la difusión) y desarrollo económico. Patricio Sáiz y José María Ortiz dedican sendos artículos al estudio de las patentes, en España y en Cataluña. La política de estímulo y fomento a la innovación tecnológica es presentada en cuatro artículos por Lluís Rovira, David Serrat, María Teresa Costa, José Ángel García Quevedo, Miquel Barceló Roca y Joan Trullén. A la formación de técnicos y a sus organizaciones corporativas dedican siete artículos Jordi Monés (la Junta de Comerç), Ramon Garrabou y Guillermo Lusa (l'Escola d'Enginyers Industrials), Antoni Roca (la Universitat Industrial), Núria Puig (l'Institut Químic de Sarrià), Antoni Carrillo y Jordi Garriga (els enginyers tècnics industrials). El último bloque de esta primera parte consta de seis artículos, en los que se trata de la difusión social de la tecnología, a través de las exposiciones (Francesc Cabana) y de los museos de ciencia y técnica (Eusebi Casanelles). La segunda parte –titulada "Tècnics i tecnologia a Catalunya: estudi de casos"– se abre con una serie de trece artículos dedicados a la primera Revolución Industrial, redactados en su mayor parte por Jordi Nadal y por algunos de sus colaboradores y discípulos que, dentro del campo de la Historia Industrial, se han especializado en aquellas cuestiones de la Historia Económica que más se adentran en la Historia de la Técnica. Alex Sánchez es el autor de un artículo sobre la introducción de las primeras máquinas de hilar en Cataluña y de otro sobre los cilindros de estampar; Maria Reis Fontanals nos presenta la contribución de la familia Cavaillé –bien conocida en su faceta de constructores de órganos– a la invención e introducción de maquinaria textil,
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM IV 2000 232 así como al establecimiento de las primeras industrias químicas modernas; Jordi Maluquer nos describe la acción de espionaje industrial desarrollada en Francia y Suiza por Carles Ardit entre 1814 y 1817, gracias a la cual pudieron conocerse en Cataluña los últimos progresos en las técnicas de tintura y estampación de tejidos; Josep Maria Benaul centra su estudio en la transferencia de tecnología en la industria lanera; Carles Sudrià analiza la evolución del papel jugado por el gas de hulla en el proceso industrializador; Pere Pascual consagra su artículo al caso singular de la construcción de los primeros ferrocarriles de Cataluña, caracterizada por la rápida asimilación de las técnicas constructivas por parte de empresarios e ingenieros autóctonos; Maria Lluïsa Gutiérrez describe el proceso –empresarial y técnico– de la creación de una de las principales fábricas algodoneras del país, la España Industrial de los Muntadas. Jordi Nadal redacta cuatro artículos: uno dedicado al papel pionero jugado por la familia Cros en la industria química, primero en la fabricación de ácido sulfúrico y después en la de abonos fosfatados; otro consagrado a Josep Bonaplata y su emblemático vapor; un tercero –en colaboración con Josefina Domènech– centrado en la figura del maquinista Joan Girona i Agrafel, el menos afortunado de la conocida dinastía de magnates, cuyas desventuras ya eran parcialmente conocidas tras la mención que de ellas hace Lluïsa Pla precisamente en uno de los volúmenes de homenaje a Jordi Nadal aparecidos en 1999, y un último dedicado a los Planas, constructores de turbinas y de material eléctrico. El segundo bloque de esta segunda parte –titulada "El desplegament del procés d'industrialització"– está formado por diecisiete artículos muy diversos, cuyo propósito es completar el panorama de la industrialización de Cataluña. El sector textil es tratado por Esteve Deu en dos artículos (uno dedicado a la construcción de maquinaria textil en Sabadell y Terrassa y otro a las patentes de Ferran Casablancas) y por Montserrat Lloch, que hace un extenso y completo estudio de la tecnología en la industria del género de punto. La industria y la producción hidroeléctricas son abordadas por Jordi Maluquer en dos artículos, a través del análisis de tres singulares personalidades: Dalmau, Xifra y Pearson. La industria automovilista es objeto de dos artículos de Pedro Fatjó. El conjunto de los demás sectores industriales está representado por artículos sobre la industria del corcho (Pere Sala), infraestructuras básicas de la vivienda (Roser Nicolau), la Electroquímica de Flix (Josep Sànchez Cervelló), el estatoreactor de Ramon Casanova (Eusebi Casanelles), la industria agroalimentaria (Xavier Cussó), la aeronáutica (Antoni Roca), la informática (Santiago López), la petroquímica de Tarragona (Jordi Rosell), el gas natural (Carles Sudrià) y las centrales nucleares (Josep Sànchez Cervelló). En la introducción, Jordi Maluquer nos advierte que la obra no tiene, ni puede tener, pretensión de exhaustividad. Es evidente que doscientos años de desarrollo industrial y tecnológico pueden ser difícilmente encerrados en un solo volumen. Todos los artículos incluidos en la obra dirigida por Maluquer merecen sin duda formar parte de esta extrordinaria publicación. Pero –prescindiendo de los problemas de encaje y dimensión de la obra– no podemos por menos que señalar algunas ausencias, aunque la mayor parte de las mismas no sean achacables al director de la obra, ya que no existen todavía hoy en día los estudios monográficos ni los especialistas adecuados para remediarlas. Mencionemos las principales, puesto que al hacerlo aspiramos a esbozar un programa de futuras investigaciones y trabajos, susceptibles de incorporarse dentro de unos años a una versión ampliada de esta obra. En primer lugar, la industria agroalimentaria, a la que –pese a haber sido durante la práctica totalidad del período la segunda industria de Cataluña– se le dedica únicamente un
QUADERNS D’HISTÒRIA DE L’ENGINYERIA VOLUM IV 2000 233 brevísimo artículo de seis páginas. En particular, dado su reconocido papel jugado en la primera fase de la industrialización, sentimos la ausencia de mención a la industria vitivinícola. También echamos de menos la industria de la construcción (materiales y artefactos), las comunicaciones y transportes (caminos, canales, navegación, telegrafía), la industria minera, las tecnologías asociadas a las ciencias médicas, así como los estudios relativos a organización científica del trabajo, seguridad e higiene. Pero –insistimos en ello– estas ausencias son sobre todo un estímulo para que la comunidad de investigadores en Historia de la Técnica asuma como uno de sus objetivos el proseguir sus trabajos en la línea de complementar el panorama ofrecido por esta obra pionera. Esperemos que, dentro de muy pocos años –y sin necesidad de tener que aprovechar aniversario alguno– pueda publicarse otra obra de conjunto semejante en interés y calidad a la que tan acertadamente ha concebido y dirigido Jordi Maluquer de Motes.