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La cultura

Barceló Garcia, Miquel

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PARADOJAS (ASTRONOMÍA 169/170 - julio/agosto 2013) - Palabras: 709 - Caracteres: 4290 LA CULTURA Miquel Barceló El escocés Ian M. Banks (nacido en 1954), irrumpió brillantemente en el ámbito de la ciencia ficción con Pensad en Flebas (Consider Flebas, 1987), cuya serie derivada, La Cultura, modernizó la clásica space opera. Hombre de izquierdas, como su colega Ken MacLeod (la ciencia ficción británica suele estar bastante más "a la izquierda" que la estadounidense...), y firmante de la Declaración de Calton Hill (2004) a favor de la independencia de Escocia, Banks es también miembro de la National Secular Society que aboga por el laicismo. Todo ello impregna, como no podía ser de otra manera, la serie La Cultura. De la serie, se agradece que cada novela pueda leerse de manera independiente y, sobre todo, que resulte ser una recreación moderna de la clásica space opera. Nos muestra un intenso mundo de diplomacia y luchas por el poder político. La cultura es una civilización futurista basada en la igualdad, el dominio tecnológico (obviamente, las inteligencias artificiales puede tener consciencia de sí mismas), y la libertad de sus miembros/habitantes quienes, pese a todo, conviven con otras razas "bárbaras" que suelen oponerse a la utopía que representa La Cultura. Una nueva space opera, distinta de la que escribe el británico Alastair Reynolds con su serie iniciada con Espacio revelación (2000), más centrada en el aspecto "duro" (hard) de la ciencia y la tecnología. Pero de Reynolds hablaremos otro día... La serie La Cultura de Ian M. Banks apareció en España a principios de los años noventa y luego, tras el tercer libro, su publicación se detuvo. Fueron Pensad en Flebas (1987, aparecida en España en 1991), El jugador (1988, y 1992 en España) y El uso de las armas (1990, y 1992 en España). Tras ocho años de espera, esta vez otro editor (La Factoría de Ideas), publicó Excesión (1996 y 2004 en España), y tras ella Inversiones (1998), A Barlovento (2000), Materia (2008) y esperamos que siga. Con Iain M. Banks se produce un curioso fenómeno, me temo que agudizado en España. El hecho de ser un escritor de literatura general (mainstream) con buenos títulos publicados fuera del género (La fábrica de avispas o El puente por poner dos ejemplos claros), hace que sea muy apreciado por algunos. Desgraciadamente, hay lectores de ciencia ficción que más bien parecen avergonzarse de leerla (algunos dicen que les interesa su "temática" y no su "intención"...), y suelen buscar un respaldo "culturaloide" a su afición en el hecho de que autores "nobles" de la literatura general (mainstream) hayan escrito también ciencia ficción. Así resulta que, según esa hipótesis (que me sigue pareciendo ridícula), han escrito ciencia ficción desde Platón a Unamuno pasando por Thomas Moro. Sin olvidar a la pobre Margaret Atwood que ya no sabe como hacerlo para mantenerse al margen del género pese a la "temática" de El cuento de la criada y de Oryx y Crake. En nuestro país, contamos (me temo que muy a su pesar...) con la autora de ese Olvidado rey Gudú que alguien quiere ver como perteneciente al género, aun cuando Ana María Matute no esté en absoluto por la labor... Decir que Iain M. Banks escribe bien desde el punto de vista estilístico y destacarle por eso en la ciencia ficción es olvidar que, hoy en día, hay ya muchos buenos autores que escriben ciencia ficción con un encomiable nivel estilístico, sin necesidad de proceder del mainstream, y sin avergonzarse (ni ellos ni sus lectores) del interés por un género que sigue siendo en cierta manera "distinto", al menos en su "intención" (y también en su "temática"...). No voy a descubrir ahora las virtudes de la serie de La Cultura, con narraciones interesantes generalmente centradas en los enfrentamientos entre esa civilización galáctica gobernada por las "Mentes" y otras sociedades galácticas. Recomiendo al lector que la desconozca, que se apresure (aprovechando el verano...) a recuperar los primeros volúmenes de la serie: la historia del cambiante Horza y su papel como espía (Pensad en Flebas), las aventuras y desventuras de Jernay Morat Gurgeh el mejor jugador de la Cultura (El jugador), o la mucho más compleja e interesante El uso de las armas. Y así sucesivamente. Vale la pena. Un clásico.