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Manhattan Project: "El papel de los científicos en el desarrollo de la bomba atómica"

López Aguilera, M. Elena,Prado Rodríguez, Daniel,Sastre Serra, Miguel Ángel

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MANHATTAN PROJECT: "EL PAPEL DE LOS CIENTÍFICOS EN EL DESARROLLO DE LA BOMBA ATÓMICA" Elena López Aguilera',Daniel Prado Rodríguez2, Miguel Ángel Sastre] ESlLldianres de la ETSET B I ml [email protected]. 1 [email protected], J [email protected] La Segunda Guerra Mundial ha ido la má s sa ngrienta de t odas las acaecidas ha sta el momento. Su dramático final mostró el h orror y la crudeza del poder atómi co. Se lan zaro n do bombas atómi cas , la prim era so bre Hir os him a el 6 de Agosto de 1945 , y la seg und a so br e Nagasaki , tr es días d es pu és . So lamente en Hir os hi ma 1 00 . 000 per so nas muri eron en el acto y mile fu eron víct i mas de la radiación. Son muchas las consec u encias derivada s del l anza miento de es t as b ombas , por eso , t odavía h oy , 54 años después , l os histori ado r es sig u en bu sca ndo al go que justifique este h ec ho. El proyecto Manhattan, o co mo se le ll amó of ic ialmente , el « Manhattan Engineer Dis trict », fu e el pro g ram a científico creado por el go bi erno de l os Es tado s Unidos en colaboración co n su Estado Ma yor d es tina do a de s arrollar la energía nucl ea r y, por supu e to , su apli cac ión dentro de la ca rr era armamentística. Se tr ataba principalmente de d esa rroll ar lo pro cesos indu strial es y científic os que permitie se n una pr odu cc ión masiva de bombas nucl ea re s. La creación de la b om ba ató mi ca mostró al mundo la ex itosa conclusión del Pr oyec to Manhattan. Se uti li zaron 37 fábri cas y lab ora to ri os de 19 es t ados y de Canadá, se e mple aron 1 20 . 000 personas y l os m ejores científi cos e inge ni eros. Y así, bajo la sup erv i sión de Robert Oppenheim er, se crearo n tres bo mb as atómicas , entre los años 1 941-1945 . Las principal es razone s que impul aran al entonces pre idente R ooseve lt a tomar e ta decisión fueron, J. Roberr Oppenheimer y Franklin Roosevelr + RAMAS DE ESTUDIANTES DEL IEEE por una parte, la pr ese ncia en E tados nidos de un gru po de cie ntífico s huído de Europa debido a las pr es ion es fascistas a las que se veían so metid os en sus p aíses de or i ge n y de otro l ado la creencia de que los alema ne s podrían de sa rrollar bomba s nucleare s en br eve. Uno de aquellos científicos , Albert Ein stein, escr ibió una ca rta al pr es ident e r ec lamándo le que pusie se a los EEUU en ca b eza de la carre ra nuclear. Tra s la guerra, Einstein se vió obligado a clarifi ca r por qué un pacifista había defendid o las a rma nuclear es. El Brigadier General Les li e Gr aves fue elegido para liderar el pr oyecto. Gr aves no era un cie ntífi co pero, su ca pac idad de lider azgo y de traba jo en equipo le permitieron coordi n ar un g rupo formado por in genieros, científi cos y empre arios. Cr eó un pequeño comité que le asesoraría en las tar eas de supervisión científi ca co ns tituido por Vanne bar Bush y Jame s Connant, a mbo s pre s ti giosos cie ntífic os, dejándol es tr ab aja r libr e mente . Por razones de seg uridad só lo algunas per so nas tenían acceso a toda la inf ormación. Además la investigación se dividió en dif e rent es pa rt es qu e eran asign adas a l os di versos subgrup os , ll amados SOP ( << Stan - dard Operating Pr oce dur e»). Pero to do esto prov ocó retra sos en las investi gac iones, cua ndo pr ec i sa mente el ti em po era uno de l os factore s más importantes : la Alemania azi t am bi én es taba trabajando en el d esarrollo de un ar ma nucl ea r. El si guiente paso, y quizá el que permitió el « éx it o» final del proyecto fue el egir a J. Rob ert Oppenheimer , para dirigir el lab ora t or io de in vest i gación y d esa rrollo de bomba s. Opp enhei m er , tan ca ri smá tico como brillante reunió ju nto a él a l os más pre ti giosos cie ntíficos en los campos de la química y la físi ca nuclear. El lu gar el egido par a el de sa rrollo del pr oyecto fue Los Álamo s, un p ara je aislado donde l os cien tífi cos se acuartelaron junto a us colegas que tra bajab an co n A.H. Compton , Fermi , Sliza rd y otros en el «Metallurgi ca l Laboratory », otro proyecto ll evado en secreto dedicado al estudio de las t eo rías atómicas. Su trabajo de sca n sa ba so bre l os es tudi os r ea lizados durante los ant er iores años por cie ntífi cos ind ep endie ntes. Curie , Ruth erfo rd, Ott o Hahn , Frit z Sta ssman (el prim ero en de sco mponer el átomo de 61 ura ni o), y otros co mo Bohr, quien se unió p erso na lmente al proyecto. habían sentado las bases de la nueva ciencia. A pe sa r de ello su tarea no fue fáci 1 ya que no sólo se tr ata ba de crear una bomba de eno rme poder sino pro ducirla s de forma m asiva ya que se cr eía , co mo hemo s apuntado ante ri ormente, que los alemanes podrían produ cir la bomba en cualqui er momento pero en una esca la de producción pequeña. Se tr ata ba de dotar a lo Estados Unidos de un arsenal de terrorífi co pode r. Réplica de las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki o solo tuvieron que enfrentarse con problem as tecnológico s, Grove s y Oppenheimer hubieron de resolver muchos otros, en primer lu ga r no les fue fácil encontrar la nece s aria financiación y co nvencer al go bierno de la prioridad del proyecto . Por otra pa rte nece sitaron del concurso de corporaciones industriales que co mo las indus tria s Du Pont , sólo acce dieron a participar en el proyecto tras dejar se ntado que su único interés en él era un se ntimiento patrió ti co y nunca un interés económico. Cabe resaltar qu e el Proyecto Manh attan se ntó un pre ce de nte hi st ór ico en los sistemas de pr oducción en masa ya que creó un nuevo tipo de re lacione s entre e mpr esa ri os científicos e inge ni eros. La coope ra ció n entre científicos con una lar ga tradición de libertad y democracia en su modo de trab aja r e ingenieros , mucho más disciplinados y acostumbrados a la bur ocr acia no fue nada fácil, especia lmente entre los cien tífi cos eur opeos del l abo rato ri o Chicago y los ingenieros de la co mpañía Du Pont. Y no fue ese el último esco ll o que tuvieron que salvar, ya que la comunidad científi ca tradicionalmente había gozado de la libre circu lación de co nocimi entos entre colegas de t odo el mund o y, por s upue to, lo militares encargado del proyecto exi gía n total h erme ti smo al respecto de los de scubrimiento s alcanzados en Lo Álamos. Finalmente , en el verano de 1 944, EE. UU. descubrió que Alemania había aba ndonado las in vestigacio nes, de esta forma la co mpe ti ción h abía ll egado a u fin. Aun así EE. UU. co ntinuó su propósito: co nstruyeron la bo mba , la probaron, fueron testig os de su poder 62 de s tructivo y finalmente la lanzaron. Y la pregunta es: ¿fue realmente n ecesario ? En Abril de 1945 las fuerzas a li adas march aban so br e Berlín, la Marina est ado unidense ha bí a esta bl ecido un bloqueo alr ededo r de Japón y secciones de Tokio fueron b om bardeadas. De esta forma , en Julio de 1945 J apó n cons ideraba la rendición , pero querían co n servar la institución del Emperador. Y EE.UU había creado la bomba para u sa rla. La s ituación era pue s, co mpli cada. R oosevelt murió, y para el nu evo presidente , Truman , las investi gacio ne era n desconocida s. Él ólo quería acept ar la r end ición incondicional p or parte de Japón, para evita r ri esgos políti cos y militare s. Por otra pa rt e estaba la a nti gua Unión Soviética co n sus int enc ion es expa nsio ni stas, y Trum an quería evitar demandas t erritoriales y políticas. Las opi ni ones eran muy diversas. Para algunos la b om ba era únicamente un arma para frenar a la U.R.S.S. y te rminar la guerra co n Jap ón. Otro s eran conscientes de sus efectos d evasta dore s. Tambi én se bar ajó la idea de realizar una dem ostración del pod er de la bo mba frente a un gr upo de observadores internacionales. Pero Oppenh e imer pensó que una demostración no podía mos trar su verdadero poder , só lamente de spués del test en Lo s Álamos ca mbió de opinión, pero ya era t ar de para re ct ifi ca r. Opp enheimer pensó en las consecuencias de un fallo en la demo stración. Japón podía pr e parar su defen sa, y no debemo s olvidar los ataques Kamik aze co mo eje mplo del fanatismo japonés . Eran muchas las razones exis tent es para ev itar el lanzamiento de la bomba atómica , pero, co mo algunos histo ri adores pi en sa n, esto era, preci sa mente, lo que los respon sab les del Proy ecto Manh attan no querían hacer. La constru cció n de la bomba había costado Im agen de una de la s primeras bombas d efisión nuclear mucho ti empo y dinero (2 bi ll ones $ invertidos en este pr oyecto), y ésta había sido crea da con el propósito de usarl a. Tenía que hacerse de for ma rápida, si n pr evio aviso, para así maxi mizar su ef ecto , mos tr ar al mundo su poder, fina li zar la guerra y usarla para n egoc iaciones posteriores co n la U ni ón S ovié tica. El S ecre tario de Guerra Stimp son, creó un co mité (' lnt er im Co mmitt ee '), que se reunió tres veces para decidir so bre el lanzamiento de la bomba at óm ica. Y el resultado ya es co nocido por todos. Se escog ieron dos ciudades, co n un único requi ito, la inclusión de instalaciones militares. Prim ero se bombard eó Hiros him a, tres días después Nagasa ki, a causa de las co ndiciones clim á ti cas. El curso de la histo ri a ca mbió y, en aquel momento. nadie fue ca paz de a pr eciar las consecuencias de la d ec isión de lan za r la primera bomba ató mi ca . Im agen de los r es tos de Hiroshima después del lanzamiento de la bomba El papel que ju ga ron los Cie ntífi cos Ató micos a nt es y d es pu és de Hir os him a es uno de los punto s es en ciales para co mpr ender el pen sa miento y la c ultur a ameri ca n os de la era atómica. A unqu e algun os cie nt ífi cos a pr obaban el uso de la bomba ant es y d es pu és de su lan za mie nt o, mu ch os de e ll os es taban af ec tad os por los t err ibl es efec t os que su cr eac ión ha bí a tenido so b re las dos ciudad es japon esa . fJ 80mb blasl '''' . L-----~~~----~----_7------~~ --- • _______ H~ ) ).l .. ,. Gráfica que ilustra el alcance destructivo de la explosión de la bomb a. • RA MAS DE EST UDIANTES DEL IEEE Co n la esperanza de que no se vol vie ra a lanzar ninguna bomba más, los Cie ntífi cos comenzaron a inter ve nir ac ti vamente en Política. Así co menzó lo que se co n oce como el « Mov imiento Cient íf i co ». Podemos situar el inicio de este m ov imiento hacia mediados de 1945, cuando algun os cien tíficos de l Pr oyec to Manhattan intentaron per ua dir al Go bi erno para retrasar el uso milit ar de la energía atómica. Este pensamiento se manifestó en el Fra nJe Report, firmado por reputados cie ntíficos tan fam oso s co mo iels Bohr y James Frank. Como es ev idente su pr opuesta fue desec hada, p ero su impulso se intensifi có durante los años de postguerr a. Con la esperanza de que no se volviera a lanz ar ninguna bomba má s, lo s Científicos comenzaron a intervenir activamente en Política ' El M ov imiento Cient íf i co emp ezó co n la creación de pequeños grupos en los « Ce ntros Ató mi cos » co mo Chicago, Los Álamos y Oak Ridge, co ncienciados so br e el horror que po dí a cr ea r el armamento nucl ea r. Estos grupos se unieron en N ov iembre de 1945 par a formar la «Federation of Atomic (A merican) Scientists (FAS) >> . Fue es te momento a partir del cual la actitud de los Científi cos se volvió r ea lmente ac ti va. Su ob je ti vo era, a lar go pl azo , al ca n za r alguna forma de Go bierno Mundi al, pero en ese momento és te par ecía un objetivo utópi co, por lo que l os pr op ós it os más inm edia to s eran, por un lado, la re tir ada del plan May-John so n, que pe rmit ía a l os milit ares tener co ntr ol so br e toda la in ves ti gac ión y d esa rrollo en físi ca nu clear. Por otro lado la meta prin cipal era el co ntr ol int ernacional de la energía atómi ca . El prim ero de e ll os se materi ali zó en 1 946, es tabl ec iendo la Atomic Ener gy Co mmision ( AE C) de ca r ác ter civ il , a unqu e el triun fo de l os cie nt í fi cos no fue co mpleto, ya que el poder milit ar co ns tituí a uno de l os pilar es de la mencionada co misión. La pr opu esta para un co ntr ol intern ac ional de la en ergía atómi ca se pr odu jo en oc tubr e de 1945 en las un ive rsid ades y el M assac hu sse ts Ins titut e of T ec hnol ogy ( MIT ) co n un co muni ca do de 5 punt os que co ncluía que el acuerdo intern ac ional era n ece - sar io para la supervivencia de la Hum anidad. El subsecret ar io D ea n Ach eso n, con la ayuda de co nsej eros como D.E. L1i enthal i J.R. Opp enheimer elaboró el 28 de Marzo de ese año el Inf orme sobre el co ntrol internacional de la energía atómica, ap oya do por el m ov imiento científi co y que pa recí a ser una 63 solución al problema de la bomba. Más tarde, el 14 de Junio de 1946 se produjo el primer encuentro de la United Nations Atomic Energy Commission (UNAEC) en Nueva York. A pesar de las primeras reacciones entusiastas, los problemas surgieron a partir de la intención americana de conservar su libertad para continuar fabricando y probando armas atómicas en lugar de permitir que las Naciones Unidas preservaran el «secreto atómico» y controlaran la producción de bombas. El delegado soviético Andrei Gromiko insistió en que debía producirse una moratoria mundial a la producción nuclear antes de llegar a cualquier acuerdo sobre el control internacional. En este sentido el optimismo inicial se tornó en pesimismo, y a pesar de los grandes esfuerzos de algunas personas para encontrar alternativas, la UNAEC finalmente desapareció en 1948. No podemos olvidar el papel de la opinión pública durante este proceso. Se realizaron múltiples encuestas y en ellas la gente parecía bastante favorable a la idea del control internacional, pero la postura cambiaba completamente cuando eran preguntados sobre la posibilidad de sacrificar parte de la primacía americana en el control y producción de bombas. Sólo el 17% en 1945 y el21 % en 1946 apoyaban la idea de dejar el «secreto de fabricar bombas» bajo control de las Naciones Unidas. Estos resultados mostraban el pensamiento general de «más vale pájaro en mano que ciento volando», aunque también está claro que la población no tenía suficiente información sobre la situación. Uno de los principios del Movimiento Científico era crear entre la población un interés y preocupación sobre el problema de la energía atómica. Esta idea se resume en la frase pronunciada por Einstein en Junio de 1946: «To the village square we must carry the facts of atomic energy. From there must come America' s voice». «To the village square we must carry the facts of atomic energy. From there must come America's voice» Con ese propósito, los científicos empezaron a dar charlas y conferencias en clubs, iglesias, auditorios y estudios de radio. Como la energía atómica era un gran misterio para la mayoría de la gente, la figura del científico atómico era altamente respetada y tenía mucho poder de influencia. Los 64 científicos aprovecharon esta situación para persuadir a la población hacia el apoyo a las ideas del control internacional, etc. Esta gran fama no era bien llevada por algunos científicos como el húngaro Leo Szilard que dijo que esa situación era la «venganza» del mundo por haber creado un arma tan horrible. En esa línea muchas personas criticaban a los científicos, incluso a la Ciencia en sí misma por haber puesto en peligro a la humanidad con la bomba atómica. A pesar de todo, los científicos eran muy activos en su empeño, y se constituyó el National Commitee for Atomic Information (NCAI), así como la publicación «Bulletin of the Atomic Scientist», que fue el intento más duradero de influir sobre la opinión pública. En este sentido el miedo jugó un papel destacado. La estrategia del miedo fue defendida por muchos científicos en los primeros años tras la guerra como la mejor manera de convencer a la gente sobre el peligro que el uso del armamento nuclear suponía. Ejemplos de esta estrategia son los múltiples periódicos, programas de radio, etc. que emitieron dramáticas o sensacionalistas descripciones de los terribles efectos que una explosión nuclear tendría en ciudades como Nueva York o Chicago. Algunos consideraban entonces al miedo como el «gran benefactor de la humanidad». No todo el mundo estaba de acuerdo sobre esta téctica, por considerar la visión de una guerra nuclear como apocalíptica o exagerada. Tampoco faltaban quienes pensaban que el miedo volvería a la gente pusilánime sobre el tema. En 1947 la estrategia del miedo fue abandonada ya que sus firmes defensores como J.R. Oppenheimer se dieron cuenta de que esa vía estaba agotada porque la actitud de la gente ya no era la misma que los primeros meses después de Hiroshima y N agasaki. Sin embargo, todos estos esfuerzos fueron útiles para fijar algunas «percepciones básicas» sobre la bomba y para sentar un precedente para el activismo futuro en contra de la proliferación de armas atómicas. BIBLIOGRAFÍA [1] Boyer, Paul, By the Bomb 's Early Light: American Thought and Culture at the Dawn of the Atomic Age, 1985; reprint, Chapel Hill: University ofNorth Carolina Press, 1994 [2] Davidson, James West & Mark Hamilton Little, The Decision to Drop the Bomb. [3] Hugues Thomas P., American Genesis: A Century of Invention and Technological Enthusiasm, Penguin, 1989. BURAN N"13 MAYO 1999