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Análisis de Tres amigas (1880), novela epistolar de Julia de Asensi

González Pozo, María Dolores

Abstract

El trabajo presente aborda el estudio y el análisis de la obra literaria Tres amigas, publicada por Julia de Asensi en 1880. Antes de nada, me gustaría exponer los motivos por los que elegí esta obra y a esta autora. Desde el principio, tuve claro que quería realizar mi Trabajo de Fin de Grado sobre una obra literaria escrita por una mujer. Este afán de recuperar obras femeninas olvidadas por todos los cánones que se han ido estableciendo llega a mí tras haber cursado la asignatura de “Literatura Española y Mujer”, tutorizada por la Dra. Amparo Quiles Faz. Gracias a ello, descubrí una gran parte de la literatura que no conocía antes: la literatura escrita por las mujeres. Fue tal el interés que despertó en mí que, a partir de entonces, tuve la modesta aspiración de ser partícipe en el rescate de escritoras que estaban sumidas en el olvido; y la mejor manera para empezar a hacerlo fue estudiar a una de ellas con el fin de elaborar este trabajo.

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TRABAJO DE FIN DE GRADO GRADO EN FILOLOGÍA HISPÁNICA Análisis de Tres amigas (1880), novela epistolar de Julia de Asensi Autora: María Dolores González Pozo Tutora: Dra. María Isabel Jiménez Morales Málaga, curso 2016-2017 1 ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN……………………………………………………………….......2 2. VIDA Y OBRA DE JULIA DE ASENSI………………………………………………...4 3. UNA APROXIMACIÓN A LAS CARACTERÍSTICAS DE LA NOVELA EPISTOLAR……….13 4. ANÁLISIS DE TRES AMIGAS: …………………………………………….….…….18 4.1 HISTORIA DE LA TRANSMISIÓN TEXTUAL DE LA OBRA………………………..18 4.2 ESTRUCTURA EXTERNA DE LA NOVELA…………………………………...... 21 4.3 LAS NARRADORAS DE TRES AMIGAS …………………………………………24 4.4 PERSONAJES Y ARGUMENTO DE LA OBRA……………………………………27 4.5 TIEMPO DE LA NOVELA…………………………………………………........34 4.6 ESPACIOS DE LA OBRA……………………………………………………….40 5. CONCLUSIONES………………………………………………………………….44 6. BIBLIOGRAFÍA………………………………………………………………......48 2 1. INTRODUCCIÓN El trabajo presente aborda el estudio y el análisis de la obra literaria Tres amigas, publicada por Julia de Asensi en 1880. Antes de nada, me gustaría exponer los motivos por los que elegí esta obra y a esta autora. Desde el principio, tuve claro que quería realizar mi Trabajo de Fin de Grado sobre una obra literaria escrita por una mujer. Este afán de recuperar obras femeninas olvidadas por todos los cánones que se han ido estableciendo llega a mí tras haber cursado la asignatura de “Literatura Española y Mujer”, tutorizada por la Dra. Amparo Quiles Faz. Gracias a ello, descubrí una gran parte de la literatura que no conocía antes: la literatura escrita por las mujeres. Fue tal el interés que despertó en mí que, a partir de entonces, tuve la modesta aspiración de ser partícipe en el rescate de escritoras que estaban sumidas en el olvido; y la mejor manera para empezar a hacerlo fue estudiar a una de ellas con el fin de elaborar este trabajo. Tras saber que mi estudio versaría sobre una obra femenina, comenzó una ardua búsqueda de una autora y de una obra. Para ello, mi tutora, la Dra. Mª Isabel Jiménez Morales, me facilitó varios libros en los que encontraría escritoras españolas y sus obras, entre ellos, destaco: Literatas españolas del siglo XIX. Apuntes bibliográficos de Manuel Criado y Domínguez; Catálogo de novelas y novelistas españoles del siglo XIX de J. Ignacio Ferreras; Autoras en la historia del teatro español (1500-1994), dirigida por J. Antonio Hormigón; y Escritoras españolas del siglo XIX. Manual bio-bibliográfico de M. Carmen Simón Palmer. Después de haber consultado estos libros, buscar información sobre las obras que captaban mi atención y compararlas entre ellas, decidí escoger Tres amigas, de Julia de Asensi. Lo hice porque todas las obras entre las que oscilaba para elegir como tema de mi trabajo eran novelas, pero en la de Asensi descubrí algo particular que la diferenció de las demás: era una novela epistolar. Por esto, me resultó muy interesante analizar una novela cuya composición se consigue mediante epístolas. Respecto a la metodología empleada, primeramente, he buscado ediciones digitales de la obra, aunque solo he encontrado una, a ella se puede acceder mediante la Biblioteca Digital Hispánica, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes y el fondo antiguo del repositorio institucional de la Universidad de Granada. Para investigar sobre la transmisión, la recepción de la obra y las críticas sobre ella en la prensa me ha sido de gran utilidad la consulta de la Hemeroteca Digital de la 3 Biblioteca Nacional de España y el manejo de Veinticuatro diarios. (Madrid, 1830-1900). Artículos y noticias de escritores españoles del siglo XIX. Gracias a la notable labor de digitalización de textos, revistas y periódicos ha sido posible todas estas consultas que han resultado de gran provecho para mi trabajo. Además de las bibliotecas y hemerotecas virtuales, he consultado la bibliografía tradicional en papel de libros, revistas que he expuesto de manera detallada y ordenada en el apartado de la Bibliografía. Para llegar a ella, he buscado información en las distintas bases de datos de Filología Hispánica y, que, igualmente, han resultado ser de mucha utilidad. Entre ellas destaco: Dialnet, ISOC (Ciencias Sociales y Humanidades), Bases de datos bibliográficas del CSIC, Modern Language Association (MLA) y la Bibliografía de la literatura española desde 1980 de Mª Carmen Simón Palmer. Para la exposición del estudio y el análisis que he realizado sobre la obra, he dividido mi trabajo en seis grandes apartados. En ellos, abordo, en primer lugar, la vida y la obra de Julia de Asensi. No he pretendido profundizar en ninguno de estos dos aspectos con la intención de descubrir matices desconocidos de la autora y su obra, sino poner en antecedentes al tribunal de forma panorámica. Debo, no obstante, confesar que le he dedicado mucho tiempo a este apartado. Continúo con las características generales de la novela epistolar, que también son planteadas de forma global. Seguidamente comienza el análisis de la obra, que constituye el núcleo de este TFG. Dentro del último punto, presento la historia de la transmisión textual de la obra, para lo cual he manejado la prensa del siglo XIX; he estudiado la estructura de la novela, las narradoras que aparecen, los personajes que forman parte de ella, el tiempo externo e interno y los espacios de la novela. Por último, expongo las conclusiones extraídas del trabajo y la bibliografía que he utilizado para la realización del TFG. Quisiera aclarar que todas las citas de Tres amigas se hacen sobre la única edición de la novela, expresando directamente en el cuerpo del trabajo el número de páginas entre paréntesis. Esto lo he hecho con la intención de evitar notas a pie de páginas redundantes e innecesarias. Por último, quisiera agradecer a mi tutora, la Dra. Mª Isabel Jiménez Morales, por la atención prestada para la realización de mi Trabajo de Fin de Grado. Gracias por la ayuda inestimable, las enseñanzas, los consejos ante las dificultades y, sobre todo, por los ánimos que he recibido. También quiero mencionar la cantidad de tiempo que me ha 4 dedicado cada semana del curso siendo consciente de la escasez del que disponía. He aprendido mucho de ti, gracias, de corazón, Maribel. 2. VIDA Y OBRA DE JULIA DE ASENSI Para la redacción de la biografía de Julia de Asensi he consultado numerosas fuentes. En la mayoría de ellas apenas venía información sobre su vida, pero sí incluían un listado de sus obras y las fechas de estas, que me ha sido de gran utilidad. No obstante, después de una compleja búsqueda de datos en periódicos y revistas de la época (gracias a la labor de digitalización de documentos de la Biblioteca Nacional, de la Biblioteca Digital Hispánica y de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes), he ido recogiendo notas aparentemente ínfimas, pero muy significativas; aunque estas son, sobre todo, referentes a la obra de la autora. Sin embargo, en el proceso de búsqueda, descubrí Las mujeres españolas, americanas y lusitanas pintadas por sí mismas, colección de tipos femeninos, dirigida por Faustina Sáez de Melgar 1 . Está redactada por escritoras como Emilia Pardo Bazán, Concepción Gimeno de Flaquer, Patrocinio de Biedma, Josefa Masanés y otras muchas que no menciono. Entre estas autoras aparecen tres participaciones de Julia de Asensi, y después de una de ellas, concretamente, de «La trapera», se añade una breve biografía elaborada por Matilde Gómez. Esta biografía me ha sido de mucho provecho para recoger datos sobre su vida personal. Debo decir que, las investigaciones posteriores que he consultado aluden todas a este trabajo 2 . Dentro de las fuentes contemporáneas, me he basado especialmente en el libro de Isabel Cristina Díez Ménguez, titulado Julia de Asensi (1849-1921). Por su rigor y abundancia de datos, me ha servido para elaborar la parte biográfica de la autora. Casi todas las afirmaciones que aparecen en esta biografía proceden de esta fuente, que no cito constantemente para evitar notas a pie de página redundantes. Quiero, no obstante, dejar constancia de ello. 1 Este interesante volumen ha sido estudiado por Mª de los Ángeles Ayala en Las colecciones costumbristas (1870-1885), Alicante, Universidad de Alicante, 1993, pp. 117-137. 2 Entre ellas, debo citar a Juan P. Criado y Domínguez, «(Doña Julia de) Asensi», en Literatas españolas del siglo XIX. Apuntes biográficos, Madrid, Antonio Pérez Dubrull, 1889, p. 73; Juan I. Ferreras, Catálogo de novelas y novelistas españoles del siglo XIX, Madrid, Cátedra, 1979, p. 51; Juan A. Hormigón, (dir.), «Julia de Asensi», en Autoras en la historia del teatro español (1500-1994), Madrid, Publicaciones de la Asociación de Directores de Escena de España, 1996, vol. I, p. 68; Mª del Carmen Simón Palmer «Julia de Asensi», en Escritoras españolas del siglo XIX. Manual bio-bibliográfico, Madrid, Castalia, 1991, pp. 7177; Manuel Ossorio y Bernard, «Julia de Asensi. Apuntes para un diccionario de escritoras españolas del siglo XIX», La España Moderna (Revista Ibero-Americana), Madrid, nº IX (1889), pp. 176-177. 5 Julia Dolores Francisca de Paula Ramona Mónica de Asensi y Laiglesia, conocida como Julia de Asensi, nace el 4 de mayo del año 1849 en Madrid, en la calle Ancha de San Bernardo, número 53, a las cuatro de la tarde, en el seno de una familia distinguida, acomodada, numerosa y conservadora. Al día siguiente de su nacimiento fue bautizada en la parroquia de San Marcos de Madrid. Es hija de Tomás de Asensi y Lugar ‒nace en Argel en 1810 y muere en Madrid en 1874‒, un diplomático ilustre, y de Rosario La Iglesia y de la Iglesia. Tal y como afirma C. Paz Yanes en el Boletín del Museo Arqueológico Nacional 3 , contrae, en octubre de 1843, segundas nupcias con Rosario La Iglesia y de la Iglesia (hija de Francisco, Coronel de Caballería y de Dolores, sobrina y esposa de este). Tomás de Asensi fue vicecónsul en Génova, cónsul en Elseneur, en Cette, en México; fue nombrado cónsul general asociado al ministerio del Estado (Madrid), Director de Comercio y presidente de la Comisión que revisaba los aranceles consulares. De él se sabe, gracias a una carta fechada el 29 de enero de 1834 en Madrid, que su padre, Manuel de Asensi, esposo de Josefa de Lugar (abuelos de Julia de Asensi), se esforzó para formar a su hijo «de modo que pudiera, a ejemplo suyo, ser útil a su patria» 4 . Por ello, estudió retórica, gramática latina, matemáticas, filosofía, física y química, ciencias naturales, historia y geografía, administración, italiano, francés e inglés. Por esto, Tomás de Asensi procuró a sus hijos, ‒Matilde, Celia, Tomás y Julia‒, una sólida erudición. Tomás y Julia se dedicaron especialmente a las letras y Matilde a la música. Julia fue instruida en el seno de su familia, de la que no se separó nunca (de aquí se puede entender su autodidactismo), y desde muy pequeña mostraba un ingenio y anticipación literaria nada habitual, pues ya escribía versos con solo siete años. Destacamos un dato sobre Tomás de Asensi que aparece en la publicación de Paz Yanes: «en junio de 1858 pide licencia para trasladarse a Alicante a tomar baños de mar para restablecer su salud, según indicación de los facultativos. Se le conceden dos meses de licencia» 5 . Esto puede ponerse en relación con la obra Tres amigas, en la que una de las protagonistas se retira durante los meses de verano a un pueblo por problemas de salud de su padre. En el siglo XIX, la mujer quedaba relegada al hogar y sus labores domésticas sin más papel que el de ser hija, esposa y madre. Por ello, el caso de Julia es privilegiado 3 C. Paz Yanes, «Don Tomás de Asensi: historia de una vida y de una colección», Boletín del Museo Arqueológico Nacional, t. XIII, nº 1 y 2 (1995), p. 6. 4 I. Díez Ménguez, Julia de Asensi (1849-1921), Madrid, Ediciones del Orto, 2006, p. 21. 5 C. Paz Yanes, art. cit., p. 7. 6 teniendo en cuenta la formación educativa y el apoyo que recibió de su familia. Otras mujeres, como Carolina Coronado, Robustiana Armiño, Faustina Sáez de Melgar y Vicenta Maturana Gutiérrez, no tuvieron esa suerte. Leían y escribían a espaldas de sus padres; de hecho, eran castigadas si las veían con un libro en las manos. Solo las mujeres de clase muy alta, cuando sus labores se lo permitían, dedicaban algo de tiempo a las letras. Sobre esto comenta Luis Alfonso 6 , amigo de Julia de Asensi y prologuista de su obra Tres amigas: Créense ‒y créenlo algunas interesadas, que es lo peor‒, que no es posible a un tiempo hacer versos y hacer calceta; imaginar libros y coser trajes; atender a las tareas literarias y a las faenas caseras. Y, sin embargo, no hay incompatibilidad alguna entre unas y otras manifestaciones de la actividad. Julia de Asensi entre otras lo demuestra 7 . Haciendo referencia a la esmerada educación y vocación literarias de Julia, de la Huerta Posada alude a Asensi como «una de las principales poetisas y literatas de su tiempo» 8 y sus producciones las califica como «frutos de un alma apasionada de todo lo grande, de todo lo bello y de un corazón en el que tienen asiento la dulzura y la bondad más exquisitas» 9 . Su obra poética revela su conocimiento sobre autores contemporáneos y literatura clásica, de autores teatrales del Siglo de Oro y de la literatura foránea, puesto que demuestra el dominio de las lenguas extranjeras con las traducciones de Musset, Stecchetti, Schiller, Gautier, Lamartine y Quinet. No obstante, el modo de sentir y de ser de la autora, a lo que se añade su modestia y su sencillez singular, ha hecho que sea considerada como escritora rosa, con un sentimentalismo de tendencia moral. Luis Alfonso destaca dos aptitudes en la vida y obra de la autora: la modestia y la laboriosidad constante. De ahí la alusión de Matilde Gómez a su sencillo vestido y al hecho de que no hiciera alarde de sus conocimientos fuera del ámbito familiar. Dice la biógrafa: 6 Luis Alfonso fue un reputado escritor, crítico literario y periodista de la época, así lo recoge Francisco Navarro en el Diccionario biográfico español, Madrid, Real Academia de la Historia, 2010, vol. V, pp. 770-771. 7 Vid. «Prólogo» a Tres amigas, Madrid, Imp. de la Biblioteca Universal, 1880 p. VI. 8 R. de la Huerta Posada, “Julia de Asensi”, en El Oriente de Asturias, 13-noviembre-1898, apud I. Díez Ménguez, «Asensi y Laiglesia, Julia de», en Diccionario biográfico español, p. 760. 9 I. Díez Ménguez, Julia de Asensi, op. cit., p. 24. 7 Y, sin embargo, tiene un corazón poético y entusiasta de todo lo bello, sus ojos se llenan de lágrimas con la lectura de un libro sentimental, y ríe con las amenidades de lo festivo cuando no raya lo grosero 10 . Julia de Asensi cultiva todos los géneros literarios, especialmente la poesía y la novela. Mantiene relaciones de amistad con escritores contemporáneos, sobre todo con los pertenecientes a la escuela sevillana, según la calificación de José María de Cossío: Benito Mas y Prat, Narciso Campillo, Luis Montoto, Gabriel Tassara, etc. Además, muchos de ellos colaboraron en sus escritos y publicaciones periódicas. En 1868 escribe junto a su hermano una obra teatral: El amor y la sotana, que ve la luz diez años después y a la que nos referiremos más adelante. Por esta época, con veinte años de edad, Julia de Asensi organiza reuniones en su casa los domingos por la noche. Allí acuden artistas y literatos para leer, tocar el piano o cantar. Es por este tiempo cuando la escritora realiza sus primeras publicaciones de artículos y versos, sobre todo en La Lira Española, La Moda Elegante Ilustrada, El Autógrafo y El Folletín. Fue Luis Alfonso quien la animó a seguir por estos derroteros. Él asistía a las veladas que planificaba en su casa y con él entabló una franca amistad que perduró hasta 1892, cuando el autor falleció. También su padre alentaba a su hija a escribir poesía. En este ambiente que envuelve sus veinte primeros años y bajo el influjo de Bécquer, compone sus primeros poemas. Un «sello de tristeza», tal y como indica Matilde Gómez, es lo que se vislumbra en su poesía hacia 1875, pues sus composiciones dejan traslucir la nostalgia causada por la pérdida de familiares. Es en estos años cuando fallece su padre, concretamente en 1874. Dos años después, con veintisiete años, publica el poema «A mi padre», plagado de melancolía y remordimiento. Sus poemas están cargados de filosofía y sentimiento a la par, se acerca al ideal romántico que se refleja en su deseo imposible. Es por estos años cuando traduce escritos de Musset y Gautier, de quienes destaca su tono mortuorio y lúgubre. Los poemas que escribe en esta época los publica en El Folletín, La Moda Elegante, La Mesa Revuelta, El Bazar, La Familia y El Eco de Europa. Julia de Asensi es incluida en el «romanticismo rezagado» 11 , al encontrar en este movimiento el medio 10 M. Gómez, «Biografía de Julia de Asensi», en F. Sáez de Melgar (dir.), Las mujeres españolas, americanas y lusitanas pintadas por sí mismas, Barcelona, Juan Pons, 1881, tomo I, p. 639. 11 De hecho, la investigadora que más ha profundizado en su obra, Isabel Díez Ménguez escribió un artículo titulado «Leyendas y tradiciones de Julia de Asensi y Laiglesia: una manifestación más del romanticismo rezagado», en Anales de Literatura Hispanoamericana, t. II, nº 28, (1999), pp. 1353-1386. 8 para exteriorizar sus sentimientos. La amistad empezó a tener para ella un valor incalculable. En algunos de sus poemas pertenecientes a estos años se entrevé el vacío causado por amistades que ya han desaparecido, circunstancia que, quizás, también influyera en su novela Tres amigas. Tras el fallecimiento de su padre, entre 1875 y 1878, Julia de Asensi se entrega sobre todo a la poesía. Escribe poemas dedicados a numerosas personalidades y a insignes escritores («A Tassara», «A Calderón», «A la memoria del poeta Luis de Eguilaz»); y a personajes eminentes de la historia («A S. M. el rey D. Alfonso XII», por ejemplo). De esta época son algunas traducciones de Gautier, varios artículos literarios y su primer cuento: «La cruz de mayo» 12 . En abril de 1875, su hermano funda La Mesa Revuelta. Es él quien figura como director, pero ambos la dirigieron juntos. Este periódico permaneció vigente algo más de un año: desde el 7 de abril de 1875 hasta el 20 de agosto de 1876, publicándose semanalmente. Por eso nosotros, […] no hemos querido dar a nuestro periódico un carácter político, […] y ofrecemos al ilustrado público un periódico puramente literario con objeto de que pueda recrearse un tanto con su lectura y refrescar su espíritu abrumado y entristecido por los horrores de la guerra civil. Anhelamos además dar a conocer los trabajos de muchos jóvenes, que bien por su mala suerte, o la ruindad de esos comerciantes de la literatura que se llaman editores y empresarios, se hallan completamente oscurecidos, siendo la mayor parte de ellos una legítima esperanza y algunos, verdaderos poetas. Es indudable que, en España, desde hace algún tiempo, hay una brillante pléyade de jóvenes que a no dudarlo serán mañana dignos representantes de nuestra literatura 13 . En La Mesa Revuelta hay numerosas publicaciones de Julia de Asensi, especialmente poemas 14 . Y en ella, se informa de que existía un álbum manuscrito propiedad de Julia que actualmente atesora la Biblioteca Nacional. Este álbum recoge poemas de notables literatos y trabajos artísticos y musicales de los años 1873 al 1881 15 . 12 Fue publicado en la revista Cádiz: Artes, Letras, Ciencias (dirigida por Patrocinio de Biedma) el 10 de mayo de 1878. 13 La redacción, La Mesa Revuelta, Madrid, 7-abril-1875, p. 1. 14 Sus títulos son «Acuérdate de mí», «En un álbum», «Las lágrimas», «Las ilusiones», «Lo que son las flores», «Al sueño», «Ingratitud», «A mi prima» y «El ciego». 15 No lo he podido consultar puesto que no está digitalizado, pero se encuentra en la sede de recoletos de la Biblioteca Nacional de España. Consta de sesenta hojas. Está encuadernado en piel y decorado con marcos de hierros secos. En ambos planos aparecen sus iniciales. Cfr. el registro de la obra en la web de la Biblioteca Nacional de España: http://www.bne.es/es/Inicio/index.html 15 la misiva es un vehículo que consigue la exteriorización, la expresión emocional. Juan Valera publica en 1874 su novela Pepita Jiménez con la forma mixta que inició Cárcel de amor. En la obra de Valera hay una relación erótica y sentimental que se perfila mediante las epístolas que realizan una discreta labor de persuasión para modificar la conciencia existencial y sentimental del personaje. Galdós cultivó el género epistolar en contadas ocasiones. Por ejemplo, destaca La incógnita (1889) en la que refleja la evolución psicológica del protagonista, Manolo Infante, a través de sus misivas. El formato epistolar que Galdós usa en esta obra se corresponde con el que el Romanticismo inició. También resaltamos La familia de León Roch (1878), dicha novela se inaugura con una carta. Novelas enteramente epistolares son: La Incógnita y La Estafeta (1899); parcialmente lo son: Vergara (1899) y Los ayacuchos (1900). Respecto a estas obras, la crítica destaca la inexperiencia compositiva y considera un fracaso los intentos del autor por iniciarse en el reto que este subgénero supone argumentalmente. Hay que distinguir las cartas reales de las ficticias, el uso colectivo o individual de correspondencias o antologías y ‒la que más me ocupa‒ la agrupación de epístolas ficticias que configuran una novela, como es el caso de Tres amigas. Kurt Spang afirma lo siguiente: La novela epistolar es un subgénero de la novela y esta última la caracterizo como combinatoria de las tres invariantes imprescindibles: narrador, historia y extensión. Al narrador lo concibo como enunciador ficticio de la historia y esta es la plasmación verbal de tiempo, espacio y figuras en una situación conflictiva. Salta a la vista que a estas invariantes se puede añadir una serie de invariantes concernientes a cada uno de estos aspectos, a saber, el tratamiento diferenciado del narrador, de las figuras del tiempo y espacio. Suele ser de extensión mayor, existiendo a su lado también la novela epistolar corta y el cuento epistolar 32 . Según Spang, la novela epistolar contiene las invariantes de la novela, pero como es un subgénero de esta, se le añaden variantes adicionales que la singularizan. Los límites de este subgénero con otros no están claros, son muy borrosos, puesto que presentan características muy semejantes, por ejemplo, con la escritura autobiográfica. Esta se compone de narraciones en las que el narrador es objeto y sujeto de la narración, es decir, 32 K. Spang, «Novela epistolar, un intento de definición genérica», Revista de Filología Hispánica, vol. 16, nº 3 (2000), p. 641. 16 participa en la historia que relata, como ocurre en el diario, en las memorias, en las autobiografías, etc. Por otro lado, hay autores que consideran que la novela epistolar es una rama del romance sentimental, puesto que «guardan indudables semejanzas con la novela lírica moderna: el relato aparece subjetivado al máximo, pues todas las impresiones tanto de carácter interno como externo se dan a través de la óptica individual del sujeto del enunciado» 33 . Sostienen García Berrio y Huerta Calvo que la novela epistolar es un grupo aparte de los demás porque presenta casi siempre contenidos sentimentales, pero pueden aparecer otros temas argumentales. No voy a detenerme en la polémica sobre la procedencia y derivación del género, sino en su composición y rasgos fundamentales. Uno de los elementos que caracterizan la novela epistolar es la comunicación entre los emisores y receptores de las misivas. Además, hay dos componentes que distinguen este subgénero: el narrador o narradores que participan en la historia ‒también existe el narrador que comenta las situaciones individuales en las que se escriben las cartas‒; y la comunicación se establece mediante epístolas, sin embargo, puede darse el caso de la aparición de otras voces que coexisten con la del narrador, que no es el caso de Tres amigas. Hay que tener en cuenta que la novela epistolar, como toda comunicación escrita y siguiendo la retórica antigua, es un sermo absentis ad absentem, o sea, la comunicación es diferida en el espacio y en el tiempo. Sin embargo, en el subgénero que abordo, hay un doble nivel en el carácter diferido: uno, el que se origina entre el autor y los lectores, que es común en la práctica literaria, y otro, el que se establece por la distancia ficticia, temporal y espacial, entre el emisor y el receptor de las misivas dentro de la obra. El diferido puede incrementar el suspense y el interés de los lectores de las novelas epistolares, puesto que una misiva solo es una parte del diálogo que no se completa hasta que reciba la respuesta del interlocutor. Además, los papeles de remitente y destinatario pueden invertirse, aunque no todas las novelas epistolares constan de una comunicación recíproca por cartas entre emisor y receptor. En la ficción y en la realidad, la configuración de este modo de comunicación es semejante al diálogo oral, pero pueden no aparecer ‒como ocurre en 33 A. García Berrio y J. Huerta Calvo, Los géneros literarios: sistema e historia, Madrid, Cátedra, 1992, p. 183. 17 Tres amigas‒ las contestaciones de uno de los corresponsales. Kurt Spang distingue tres variantes comunicativas respecto a la estructuración de la novela epistolar: a) La comunicación epistolar polilógica es el diálogo entre dos o más personas. El escritor crea, al menos, dos figuras que se escriben, se puede constituir una correspondencia recíproca entre ellas. En la novela epistolar, esta es la forma más común porque se busca una reacción en el receptor, al menos una respuesta en otra misiva. Esta es la que aparece en la obra que analizo. b) La comunicación epistolar monológica consiste en la agrupación de epístolas de un remitente que no tienen una contestación explícita. No obstante, se alude frecuentemente a la reacción que tuvo el interlocutor con la alusión a cartas que no se manifiestan. c) La comunicación epistolar mixta consiste en que, además del redactor/es de las cartas, aparece un narrador, una «voz extraepistolar», que explica lo que condujo al remitente a escribir las cartas, justifica su envío, expone las circunstancias del emisor y la finalidad de la misiva. El ejemplo más célebre de este tipo de comunicación epistolar es la novela de Goethe, Los sufrimientos del joven Werther. Sin embargo, ¿cuándo un texto no es una novela epistolar y empieza uno narrativo? Se distinguen dos casos, primero hay que excluir las cartas que se insertan en una novela ya que únicamente constituyen apoyos a la historia que se narra; segundo, la diferenciación es más compleja cuando se trata de una obra que es una sola epístola, como sucede en El Lazarillo de Tormes. El diferido ficticio que anteriormente he mencionado, junto a la estructuración de este subgénero ‒el intercambio de epístolas‒ influye en la actitud y posición del receptor de las novelas epistolares. El lector no es el receptor explícito y directo de los mensajes, como es el caso de otras novelas, sino que es un destinatario marginal, ya que en la ficción se dirige a otro. Esto es similar a la recepción del teatro. Por esto, quien lee una novela epistolar es confidente involuntario y participante, un «indiscreto» de una comunicación que es ajena. No obstante, el destinatario primordial de la obra es el lector, a pesar del fingimiento. El caso es más complejo en los tipos mixtos del subgénero, cuando el mensaje se dirige al lector empírico y a las figuras colaboradoras de la correspondencia. 18 Como he afirmado, la epístola pertenece a la escritura subjetiva. Lo innovador de este subgénero es que el autor se muestra como el fundamento de la verdad que anuncia, que pertenece a su vida íntima, a la privacidad. Esta verdad no necesita demostrarse, es una visión individual y «secreta» del mundo. El relato epistolar es una forma de dar credibilidad a la escritura. La obra busca aparentar una realidad auténtica, verosimilitud, puesto que se presenta un discurso espontáneo que realiza una persona cuyo oficio no es ser escritor. Son los avisos al lector y los prólogos los que crean el carácter íntimo y privado de la novela epistolar. Igual que un relato en primera persona parece verdadero porque un individuo asume la narración y porque el uso del yo supone verosimilitud, la novela epistolar se caracteriza por su intimismo. Tal y como afirma Rilke en Cartas a un joven poeta: «Adéntrate en ti mismo, para ver lo profundo que está el lugar donde fluye tu vida». 4. ANÁLISIS DE TRES AMIGAS 4.1 HISTORIA DE LA TRANSMISIÓN TEXTUAL DE LA OBRA Antes de comenzar el análisis de Tres amigas, me gustaría detenerme en la historia de la transmisión textual de mi novela, pues considero que conocer el eco que tuvo dicha obra entre sus contemporáneos puede ayudarnos a saber más de la obra. Para ello, he buscado datos sobre anuncios y reseñas que pudieran existir sobre Tres amigas. He consultado los periódicos y revistas de la época 34 y el estudio titulado Veinticuatro diarios. (Madrid, 1830-1900) 35 . Tras leer e interpretar la información encontrada, se puede afirmar que se trata de una novela que no gozó de mucho éxito, puesto que la obra consta, únicamente, de la primera edición, la de 1880. De ella solo he localizado una reseña y tres anuncios en prensa, que aparecen todos tras la publicación de la novela; a pesar de que, en la época, era muy habitual que se informase de un libro antes de su impresión, también que se divulgasen en la prensa capítulos de la obra anunciada, que se comunicase que la había entregado a la imprenta, o que se había leído en tertulias privadas. 34 Esto ha sido posible gracias a la digitalización de dichos documentos por la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España. 35 Pese a la utilidad de esta obra, no ha aportado nada a mi investigación, pues no cita la novela Tres amigas, objeto de mi TFG. Vid. Veinticuatro diarios. (Madrid, 1830-1900). Artículos y noticias de escritores españoles del siglo XIX, Madrid, CSIC, 1968, vol. I. 19 El prólogo de la obra aparece fechado: «En el Puig a 30 de diciembre de 1879», por tanto, teniendo en cuenta que la novela se publicó en 1880, la autora debió tenerla escrita a finales de 1879 para enviársela a Luis Alfonso y este proceder a redactar el prólogo. El primer anuncio del libro en la prensa contemporánea se recoge el 30 de mayo de 1880 en La Ilustración Española y Americana 36 . En él se indica que la novela se vendía a una peseta. La siguiente noticia de la obra aparece al mes siguiente en La Época, a la que acompaña un breve comentario: Como dice perfectamente el discreto prologuista, con cuya opinión estamos enteramente conformes, Tres amigas es, más que novela, una narración escrita, mejor pensada y mucho mejor sentida. En estilo sencillo y casi familiar relata la autora tres episodios que agradan, interesan, y lo que vale más, conmueven. 37 De 1881 es la última noticia que he encontrado sobre la obra. Se publica en el Diario Oficial de Avisos de Madrid el 13 de abril. En ella se informa que la obra está a la venta al precio de cuatro reales y que la autora ha donado veinticinco ejemplares a los inundados de Sevilla 38 . No obstante, el 15 de agosto de 1880, en el diario madrileño El Globo, se recoge una crítica a Tres amigas, firmada por T. S. 39 que resulta de sumo interés: […] Julia, por el contrario, alma reposada y tierna, ha meditado en la calma del hogar sereno, ha sorprendido desde allí los más imperceptibles detalles del mundo externo, ha escrito y estudiado mucho antes de dar a la estampa un breve libro, una modesta flor que, por su exquisita fragancia y delicada lozanía, recuerda las azules violetas del aterido invierno. Nuestra joven y modesta autora […] ha procedido con suma discreción pintando en su novela un boceto antes que un cuadro. Pero el boceto cautiva de tal suerte la atención; ofrece a la vista perspicaz tal pureza de ideas, tal suavidad de colorido, que aquella no tarda en descubrir tras él el verdadero cuadro con su intencionado pensamiento, sus 36 «Libros presentados a esta redacción por autores o editores», La Ilustración Española y Americana, Madrid, 30-mayo-1880, p. 23. 37 Vid. «Libros nuevos», La Época, Madrid, 14-junio-1880, p. 4. 38 Cfr. «Noticias», Diario Oficial de Avisos de Madrid, Madrid, 13-abril-1881, p. 1. 39 Después de la búsqueda de sus iniciales en el Diccionario de seudónimos literarios españoles, con algunas iniciales de P. P. Rogers y Felipe-Antonio Lafuente, no he descubierto quién se esconde tras ellas. 20 agrupadas figuras, su delicada perspectiva y sus juegos de luz y sombra hábilmente ejecutados. 40 A continuación, el crítico confirma las dificultades con las que se ha podido encontrar Julia, y en sí, con la escritura de una novela epistolar. Acepta el lenguaje natural y sencillo en el que está escrita la novela reconociendo que es la sobriedad el valor primordial de la obra. El escritor de esta reseña afirma el pensamiento filosófico que se esconde en la obra: […] Aunque la autora ha tenido al buen gusto de omitirlo, despréndese de su obra un pensamiento tan filosófico y tan real, que no queremos terminar sin apuntarlo: uno es al tronco del pomposo árbol, varias y diversamente inclinadas las ramas que lo forman; uno es al sol que a todos nos alumbra, innumerables sus rayos, distintos los países, los campos que con ellos vivifica. Tres amigas, igualmente educadas en un colegio mismo, sepáranse para dar a sus destinos diversas direcciones y paran a un tiempo ante el altar, en el claustro y en la tumba, es decir, la variedad procedente de la unidad en el múltiple y ordenado concierto de los mundos. (p. 3) Seguidamente, hace alarde de la modestia de la autora y la anima a que siga escribiendo para lograr el éxito que merece: Rara cuanto valiosa prenda es la modestia, y no seremos nosotros ciertamente quienes aconsejemos a la señorita de Asensi que se despoje da ella; pero la modestia no está reñida con el arrojo, y en vista de un ensayo tan feliz, deseamos que ésta a la vez prudente y joven autora, acometa mayores empresas y se lance a más gallardos vuelos, en busca de un renombre que, tras los afanes consabidos, tarde o temprano habría de otorgarla el público. (p. 3) Pero me gustaría concluir este apartado de mi trabajo con una cita que he seleccionado de la reseña en la que me he centrado anteriormente. En ella, T. S. añade sobre Asensi: [Julia de Asensi] ha venido a confirmar también por esta vez, una opinión que ha tiempo teníamos formada; la novela española existe, pero con rarísimas excepciones, y dígase lo que se quiera, no la conoce el público ni aciertan a dar con ella nuestros editores. No olviden estos y aquel, que las perlas no flotan de ordinario en la superficie da las olas; se 40 T. S., «Revista bibliográfica: Tres amigas. Novela original de la señorita Julia de Asensi», El Globo: Diario Ilustrado, Madrid, 15-agosto-1880, p. 3. 21 tallan ocultas en al fondo del mar o en las cavidades de las rocas, encerradas en las conchas de nácar, y es forzoso bucear para cogerlas. (p. 3) 4.2 ESTRUCTURA EXTERNA DE LA NOVELA A continuación, voy a exponer la estructura de la primera novela de Julia de Asensi. En primer lugar, decir que todas las epístolas que conforman la obra están fechadas, lo que ha sido de mucho provecho para el análisis. Sin embargo, resulta un poco complejo realizar una explicación de dicha estructura. Para evitar la confusión, reproduzco el índice de la obra con el fin de hacer más comprensible la descripción de la estructura externa de esta novela que expongo tras él. - Prólogo de Luis Alfonso - Cartas de Susana a su amiga Teresa I. 10 de julio II. 30 de julio III. 10 de agosto IV. 15 de agosto - Cartas de Luisa a su amiga Teresa V. 15 de agosto VI. 21 de agosto VII. 28 de agosto VIII. 3 de septiembre IX. 8 de septiembre - Susana a Teresa X. 12 de septiembre XI. 23 de septiembre XII. 30 de septiembre - XIII. Luisa a Teresa (20 de octubre) - XIV. Susana a Teresa (30 de diciembre) - XV. Teresa a Susana (10 de enero) Tres amigas está precedida por un prólogo de Luis Alfonso al que le sigue un total de quince epístolas escritas por tres personajes: Susana, Luisa y Teresa; a las que, como el título de la obra indica, les une un fuerte vínculo de amistad. Todas las cartas presentan 22 numeración romana y aparecen datadas, lo que permite saber el tiempo en que estas se enmarcan: desde el 10 de julio al 10 de enero 41 , por lo que el tiempo del discurso es, exactamente, de seis meses. Hay tres conjuntos de misivas:  «Cartas de Susana a su amiga Teresa»: se compone de cuatro cartas que se encuadran entre el 10 de julio y el 15 de agosto (pp. 8-32).  «Cartas de Luisa a su amiga Teresa»: contiene cinco cartas que se enmarcan entre el 15 de agosto y el 8 de septiembre (pp. 33-53).  «Susana a Teresa»: lo forman tres epístolas que Susana remite a Teresa. Comprendidas entre el 12 y el 30 de septiembre (pp. 54-68). Tras estas, hay tres cartas sueltas:  Una de Luisa a Teresa, datada el 20 de octubre (pp. 69-72).  Otra de Susana a Teresa, del 30 de diciembre (p. 73).  Y la última, de Teresa a Susana, fechada el 10 de enero (pp.74-78). Después de ver cómo se organizan las epístolas, un dato llama la atención: las cartas de Susana, Luisa y Teresa en todo momento se suceden en el tiempo de forma cronológica. De tal modo que Susana concluye su primer ciclo de cartas a Teresa el 15 de agosto, la misma fecha en que Luisa comienza su correspondencia con Teresa, que concluye el 8 de septiembre. Susana retomará su escritura justo cuatro días después: el 12 del mismo mes, finalizando este segundo grupo de cartas el 30 de septiembre. Las tres últimas epístolas se sucederán en octubre, diciembre y enero, respectivamente. Si atendemos a las fechas de las misivas, es preciso señalar que se escriben dos cartas en julio (de Susana a Teresa), cuatro en agosto (una de Susana y tres de Luisa a Teresa), cinco en septiembre (dos de Luisa y una de Susana a Teresa), una en octubre (de Luisa a Teresa), ninguna en noviembre, una en diciembre (de Susana a Teresa) y otra en enero (de Teresa a Susana). Si nos centramos en las misivas de las tres protagonistas, hay que aclarar que Susana escribe un total de ocho cartas a Teresa 42 , Luisa remite seis a idéntica 41 La autora en ningún caso aporta el año de las cartas, solo el día y el mes. 42 Estas cartas están fechadas el 10 y 30 de julio; 10 y 15 de agosto; 12, 23 y 30 de septiembre y 30 de diciembre. 23 destinataria 43 y Teresa solamente envía una misiva 44 , cuya receptora es Susana. Esta epístola goza de gran interés, pues es la que cierra la obra. Por tanto, Teresa recibe catorce de las quince cartas de la novela, excepto la última, que la escribe ella a Susana. Como ya he mencionado, hay varios grupos de cartas y el tiempo en que estas se escriben es lineal, por tanto, se puede saber el tiempo que transcurre entre una epístola y otra. A continuación, voy a centrarme en la justificación de las protagonistas sobre su silencio. Primeramente, atenderé a las misivas que Susana envía a Teresa. Susana en el primer conjunto de cartas, escribe cuatro, siendo la última la del 15 de agosto. Vuelve a escribirle cuando transcurre un mes, concretamente el 12 de septiembre y en esta epístola justifica el porqué no ha escrito en ese tiempo: Te prometí, mi querida amiga, en mi última carta escribirte muy pronto y se ha pasado casi un mes sin que hayas sabido de mí. He hecho durante este tiempo la misma vida que al principio del verano, sin más diferencia que haber ido algunos días a pasarlos en el campo almorzando o merendando allí con la familia de Losada y otros amigos. Hemos evitado cuidadosamente frecuentar los alrededores del Castillo negro al que mi padre ha ido dos veces sin haber logrado ser recibidos por Lázaro, que al parecer no se hallaba en su sombría morada […]. (p. 54) La última carta de este grupo es del 30 de septiembre. No obstante, vuelve a escribirle el 30 de diciembre, tres meses después, siendo esta la última misiva que Susana le envía a Teresa. En esta última no disculpa su silencio, solamente le comunica el propósito que tiene: Te escribo breves líneas mi querida compañera, para participarte que he unido mi suerte a la de Rafael Losada, realizando así todas mis dulces aspiraciones. Soy dichosa, muy dichosa, creo que hoy alcanzo en la tierra el límite de la humana ventura. (p. 73) Por otro lado, Luisa comienza a escribirle a Teresa el 15 de agosto y en este segundo grupo se suceden un total de cinco cartas, siendo la última la datada el 8 de septiembre. Sin embargo, vuelve a cartearla el 20 de octubre, esta es la carta final que Luisa le remite. Han pasado 42 días entre la última carta del grupo (la del 8 de septiembre) y la que le escribe en octubre, y Luisa no justifica los motivos de la pausa hecha en ese 43 Datadas el 15, 21 y 28 de agosto; 8 de septiembre y 20 de octubre. 44 Escrita el 10 de enero. 24 intervalo de tiempo. La carta comienza con la alusión a la profunda desdicha que siente Luisa. Por último, Teresa es la destinataria de todas las cartas excepto de la última, que ella misma envía a Susana. No se puede afirmar con certeza que Teresa contesta a las cartas de sus amigas, pero por Susana y Luisa sabemos que aluden a las epístolas que Teresa les ha mandado, aunque estas no aparecen en la obra. Esto se aprecia, por ejemplo, en la carta del 21 de agosto que Luisa envía a Teresa: «Tu carta me ha servido de gran consuelo y no quiero que pase un día más sin participártelo, mi inolvidable Teresa». (p. 38) De esta manera, se ve que la estructura externa de Tres amigas, aunque a priori parece simple, es un poco compleja puesto que está muy vinculada al tiempo y a las tres protagonistas que las escriben. No obstante, es necesario desgajarla e interpretarla para extraer conclusiones. 4.3 LAS NARRADORAS DE TRES AMIGAS Generalmente, en la novela epistolar suele aparecer la coincidencia entre personaje y narrador, es decir, los protagonistas de la novela son los redactores de la misma y estos mantienen una correspondencia cuyo resultado es la obra literaria, como ocurre en Tres amigas. La variante más común es la del narrador que es, a su vez, el escritor de las epístolas. En otras novelas epistolares, es una figura externa a la historia y ficticia la que justifica la correspondencia. Además, es esta quien escoge, ordena y distribuye las misivas en la novela, puesto que, por alguna razón, piensa que la historia debería hacerse pública, como es el caso de Las desventuras del joven Werther de J. W. Goethe. Siguiendo a Kurt Spang, se distinguen dos tipos de narradores en la novela epistolar: - Por un lado, el narrador que es una figura ficticia cuya función es presentar y explicar las razones por las que se redactan las cartas. - Por otro, los narradores son a la vez los redactores de las epístolas y personajes que forman parte de la historia, son figuras enunciadoras y participantes. Este tipo de narrador es el típico de las autobiografías, memorias y diarios. 31 disgusto al principio de la obra, puesto que no comparte la decisión de su padre sobre sus vacaciones, pero tiene que acatarla. Denuncia el mandato que sobre ella ejerce la figura paterna frente a su hermano, que es libre. La protagonista presenta una evolución considerable en la trama: al principio se muestra reacia, triste, anhela la libertad. El desenlace de su historia es el clímax de esta: siente haber alcanzado la máxima felicidad cuando se casa. Susana es un personaje que presenta el prototipo de una mujer feliz en la época porque finalmente se casa con el hombre que ama. Y que reproduce los designios que la sociedad destinaba a la mujer: el matrimonio y el hogar. - Luisa y su mundo Luisa pertenece a una familia humilde, en contraposición a la de Susana (clase elevada) y a la de Teresa (clase media). Esta es la causa por la que ha engañado a sus amigas durante los seis años que ha permanecido en el convento. Sin embargo, allí ha recibido una educación esmerada, igual que las jóvenes de clase alta. El párroco del pueblo es quien nos presenta a la familia de Luisa. Dice que tiene una abuela honrada, un padre cariñoso, que es forastero en el pueblo, puesto que es el de la madre; dos hermanas: Antonia y María, de once y trece años: bellas, piadosas, analfabetas; y una madrina que fue la que la ingresó en el convento y ahora le da una pensión vitalicia. Luisa odia el pueblo en el que vive. Para ella estar allí es una pesadilla, se siente desdichada en todo momento y lo muestra, por ejemplo, en la siguiente afirmación: «No vivo contenta pero sí resignada; únicamente lamento que me hayan elevado tanto durante seis años para hacerme luego caer desde mayor altura» (p. 40) 49 . Por esto, a veces piensa en hacerse religiosa, pero no materializa sus pensamientos por dos evidentes razones: su falta de vocación y lo necesaria que ella y su pensión son para su familia. Según Luisa, su padre tiene un carácter receloso y taciturno, no le inspira confianza. Es desgraciado, borracho y jugador, que busca enfrentamientos cada noche en la taberna del pueblo. La función de la abuela en la familia es guisar, mientras que las hermanas lavan, friegan y barren la casa. En el tiempo que les queda libre, Luisa les enseña a hacer labores y a leer. La ocupación de Luisa ahora es ir todos los días a por agua con un cántaro y ayudar en las faenas domésticas. Afirma sentirse avergonzada por ello. Ahora usa viejos vestidos de percal y ha dejado para ir a misa y días de fiesta uno de 49 Luisa nació en una familia humilde, pobre. Ha estado seis años educándose como una joven de posición elevada y ahora vuelve a su estado original, a la pobreza. Con este personaje y esta peripecia, la autora quizás quiso reflejar la idea de la imposibilidad de ascender socialmente. 32 los trajes de colegiala, los demás se los ha arreglado para sus hermanas (esto es muestra del contraste entre la situación de Luisa en el convento y cuando ha salido y vive con su familia). Desde la casa de Luisa se ve la del conde de R., personaje aludido en sus cartas. Este tiene varios huéspedes que cazan dentro de su posesión. Luisa se interesa por uno de ellos y presenta su prosopografía: Es muy joven, tendrá de veinte a veintidós años, el cabello rubio, los ojos claros, de melancólica expresión, es blanco, pálido, con naciente bigote, de alta y gallarda estatura, de porte elegante, aunque viste con sencillez. Los criados y guardas le tratan con respeto, el amo de la casa con cariño, los demás con afecto. (p. 41) Es más tarde cuando descubre su nombre: Alberto, y que estudia leyes en Madrid. Luisa se enamora de él; sin embargo, tiene siempre una actitud negativa ante una posible relación amorosa, pues sabe que su baja posición social será un impedimento para alcanzar la felicidad juntos. Ella misma afirma presagiando su trágico final: «No me riñas por estas quimeras, amiga, son un dulce sueño del que no deseo despertar, porque el día en que despierte el mundo puede hacérseme insoportable» (p. 42). Un día Alberto y Luisa se conocen en la fuente y él le da indicios de que también se siente atraído por ella 50 . Alberto incita a Luisa a que se vaya con él a Madrid a vivir juntos una experiencia indeleble. Le promete una vida llena de amor y de placeres; pero Luisa, ante posibles dudas y tentaciones, hace prevalecer al fin la virtud y la cordura, pues su educación religiosa en el convento la llevan a anteponer la honestidad a su felicidad 51 . Alberto engaña a Luisa, se va a Madrid y algunas semanas después vuelve al pueblo con una actriz joven y hermosa. El jardinero de la mansión del conde de R. describe a Alberto así: «Es un calavera, jugador y poco escrupuloso en sus acciones» (p. 71), y sus padres son personas dignas que rehúyen su trato. Esto le hace caer de nuevo en la desesperación y le suplica a Dios: […] ¿por qué no dejas alguna de tus víctimas y me llevas a mí que no estoy en el mundo más que para padecer y para vivir muriendo? Me encuentro tan débil que creo que Dios 50 Respecto a esto cabe señalar que nos encontramos en el clímax de la historia de Luisa: anteriormente se sentía desdichada, ahora esperanzada: «¿Crees que al fin lograré alcanzar la felicidad en la tierra?» le pregunta a Teresa (pp. 46-47) para, unas cartas después, caer en la desgracia absoluta. 51 Respecto a esto, quizás Asensi pretendió construir una moraleja, es decir, dar una lección moral a las lectoras. 33 va a oír mi ruego, que mis días de prueba han pasado, que pronto gozaré la eterna felicidad. Pide al Señor que acceda a las súplicas de tu verdadera amiga. (p. 72) Su desgraciado existir y su melancolía la hacen decaer y, finalmente, morir ‒aunque no se especifica la causa del fallecimiento‒. Luisa presenta rasgos totalmente románticos: se siente desdichada en el ámbito familiar, en el amor ‒con el sufrimiento insoportable de la pérdida de su amado‒, desea la muerte, de hecho, la ve como un alivio a su amarga existencia. Luisa es un personaje del gusto melodramático, folletinesco. Vive afligida porque sufre viendo la imposibilidad de realizar sus sueños de libertad y amor en el mundo en el que vive. - Teresa y su mundo Lo que conocemos de Teresa es gracias a Susana y Luisa, ya que Teresa solo escribe una carta, la última de la obra, fechada el 10 de enero, que remite a Susana. Aunque aproximadamente las tres son de la misma edad, afirma Susana en una de sus epístolas que Teresa es poco mayor que ella. Pertenece a una familia de clase media. Es huérfana y habita una modesta celda. Ella dice que su mayor aspiración es: «profesar en este convento, donde he pasado los días de mi tranquila infancia, tomando el nombre de sor María de la Encarnación» (p. 74). En su futuro en el convento, quiere consagrase a la enseñanza de las niñas. Gracias a Teresa (que intervino, tras la muerte de Luisa, contactando con la madrina de esta), las hermanas de Luisa irán al colegio y tendrán un porvenir. Respecto a su familia, la abadesa del convento es su tía, hermana de su padre y al final de la obra se produce su propia anagnórisis: ella misma descubre que es la hermana de Lázaro, Bernardo y Margarita y que su tía la salvó de aquel mal hereditario de la locura del que le habló Susana en la carta XI, datada el 23 de septiembre. Esto evidencia los infundios de la época sobre las enfermedades mentales. Teresa será la heredera del castillo negro cuando Lázaro muera. Este le ordena que entonces lo derribe para que acabe la desgracia de su familia y funde un convento en el solar vacío. Teresa piensa de Lázaro que está más loco que sus hermanos porque es ateo «y el que duda de la existencia de Dios carece de juicio» (p. 77). Con la descripción de los ámbitos de las tres protagonistas se deja ver la situación de tres jóvenes mujeres en el siglo XIX pertenecientes a tres clases sociales distintas. Son tres amigas inseparables a las que la vida sitúa en derroteros dispares y atribuye a cada 34 una de ellas una trayectoria diferente. Susana: una mujer afortunada, casada y con éxito; Luisa: una joven desdichada, infeliz, que representa el prototipo romántico, como ya he aludido; y Teresa: una mujer de religión, monja con vocación. Sus vidas tendrán evoluciones totalmente dispares, los que ellas mismas desean: una, un matrimonio feliz; otra, la muerte y la última, el claustro. Me gustaría concluir este apartado con una mención al Romanticismo que se vislumbra en ciertos personajes, al de Luisa ya me he referido, pero no a las actitudes de Alberto y Lázaro, que se enamoran (o eso dicen) perdidamente a primera vista, el primero de Luisa y el segundo de Susana. No olvidemos que este es un impulso del gusto romántico. También a este movimiento me retrotrae la leyenda del castillo negro, con todas las apariciones, el escenario lúgubre, la locura, etc. que le rodean (este aspecto lo desarrollo en el apartado que titulo «Espacios de la obra»). En otras ocasiones, la descripción detallada de los personajes, de sus ropajes, de sus cabellos, etc. y de lugares que habitan y visitan hacen cercana la narración al Realismo, de tal manera que, leyendo dicha exposición, podemos si no verlos, imaginarlos. Y, por último, en contadas ocasiones los personajes de Tres amigas se refieren al conocimiento, a Mesmer, concretamente en la historia de Lázaro, un personaje ateo que solo cree en la ciencia y en la medicina. Estas son leves muestras naturalistas. Por tanto, vemos que la obra bebe de las fuentes literarias propias del siglo que vio la luz: el Romanticismo, el Realismo y presenta pinceladas que anticipan el Naturalismo. Todo ello me parece digno de mención y objeto de un futuro estudio que profundice en estos aspectos. 4.5 TIEMPO DE LA NOVELA A continuación, voy a exponer el análisis sobre el elemento temporal en Tres amigas. Debo aclarar que ha sido un poco complejo realizar el análisis del tiempo por los numerosos saltos temporales que realiza la autora dentro de la novela por el hecho de presentar tres historias y tres narradoras diferentes. No obstante, he intentado explicarlo y exponerlo de la manera más ordenada posible para que resulte más comprensible y esclarecedor. Para conocer el tiempo externo de la novela, he realizado numerosas lecturas atentas en las que poder hallar datos históricos que sirvieran de indicios sobre este. Solamente he encontrado unas pocas alusiones que, en su conjunto, no aportan 35 información sobre el tiempo externo. La única que me parece más relevante, pues acerca el tiempo histórico a la contemporaneidad de la autora, es la mención a la revolución de septiembre 52 . Asimismo, se habla de una serie de personajes, piezas musicales, etc. pero estas o no se pueden fechar con certeza, o alejan la fecha de posible contextualización de la obra. Me refiero a la mención de Mesmer 53 , cuya vida se enmarca entre 1734 y 1815, por tanto, la novela se ambientaría en una época posterior o contemporánea pues Julia de Asensi ya conocía al médico alemán. Además, se menciona un vals de Strauss 54 , que es imposible de identificar por la numerosa cantidad que compuso. Y, por último, la fantasía de Norma 55 , cuyo año de composición fue 1848. Por tanto, solo puedo afirmar sin temor a equivocarme que la obra se ambienta en pleno siglo XIX y en época cercana a la escritora. El tiempo de la historia se enmarca entre la primera carta, del 10 de julio, y la última, fechada el 10 de enero. Por tanto, el tiempo de la historia abarca seis meses de un año que no conocemos con certeza, aunque puede afirmarse que la acción es rigurosamente contemporánea a la autora. No obstante, hay que distinguir el tiempo de la historia ‒fácilmente acotable‒ del tiempo del discurso, que son lapsos temporales que se presentan explícitamente en la novela. Es decir, de ese medio año que abarca la historia que nos cuenta Julia de Asensi, la autora selecciona acontecimientos, anécdotas, sucesos, etc. que son a los que le da forma narrativa en Tres amigas. Al tratarse de tres historias más o menos independientes, he de analizar por separado el tiempo de cada una de ellas para que resulte más ordenado y esclarecedor mi estudio de este elemento narrativo, ya de por sí algo complejo. Debo comentar, no obstante, que la autora emplea con frecuencia el resumen y la elipsis al saltar aquello que no considera relevante para la acción. A un mismo tiempo, construye sus historias con un orden lineal y en analepsis. - El tiempo en la historia de Susana Las cartas que Susana envía a Teresa se dividen en tres ciclos: el primero es el formado por cuatro cartas, datadas el 10 y 30 de julio, 10 y 15 de agosto; el segundo, la 52 La revolución de septiembre se menciona en la misiva II de Susana, fechada el 30 de julio (p. 14), en ella afirma que el señor Losada ‒en el que me centraré más adelante‒ está cesante desde dicha revuelta. 53 Mesmer aparece por primera vez en la epístola datada el 10 de agosto, la III de Susana, p. 23. 54 Al vals de Strauss se alude en la carta X de Susana, la del 12 de septiembre, p. 55. 55 La fantasía de Norma aparece en la misma carta y página que el vals de Strauss. 36 forman tres misivas fechadas el 12, 23 y 30 de septiembre; y el tercero es una carta suelta del 30 de diciembre. Empiezo con el estudio de la primera serie de cartas de Susana. En la misiva que abre la obra, la del 10 de julio, Susana menciona el verano tan aburrido que le espera en esa casa, describe a su padre y a su hermano, y cuenta su pasado más reciente. Describe pormenorizadamente su vida cotidiana. Esta se enmarca entre las 7:00, cuando se levanta, y las 0:00, cuando se acuesta; durante el resto del día las actividades que realiza son: pasear por el jardín ‒siempre acompañada de su padre o de Gertrudis, la doncella‒, leer, tocar el piano, estudiar, coser o bordar, hacer repasos de música y canto, y, por último, leer a su padre cartas y periódicos. Quizás con esto Julia de Asensi quiso reflejar la rutina de una señorita de buena posición de la época. Transcurren veinte días hasta que Susana vuelve a escribir a Teresa. En esta segunda misiva ‒del 30 de julio‒, la remitente le resume lo que ha hecho durante el tiempo que no le ha escrito. Es entonces cuando presenta al señor Losada y a sus hijos: Rafael, Manuela y Pepito, que tanta trascendencia tendrán después. Mediante el uso de la analepsis, alude por vez primera al castillo negro 56 , lugar que, por los rumores que circulaban, despertó la curiosidad en Susana, al que la protagonista y su padre irán en excursión el día 5 de agosto, es decir, cinco días después de la escritura de la segunda carta. La tercera epístola que envía a Teresa es del día 10 de agosto. Han pasado en este tiempo ‒once días‒ muchos acontecimientos. Le escribe desde una habitación del mismo castillo negro, donde está desde hace varios días. Le manifiesta el motivo por el que le escribe: «Es preciso que sepas en qué consiste que mi padre y yo hemos venido a parar aquí» (p. 18). Entonces realiza una analepsis completa que se remonta al día 5 de agosto, el día de la excursión al bosque. No narra, por tanto, del 30 de julio al 5 de agosto. Cronológicamente, le relata los hechos que sucedieron y que han sido resumidos anteriormente. Susana narra a Teresa su estancia en el castillo tras el accidente, haciendo hincapié en el ambiente lúgubre y en las historias de aparecidos y fantasmas. Y concluye 56 Rafael había quedado con Lázaro, el dueño del castillo negro. Pero hay que tener en cuenta que todavía no se dan datos suficientes sobre dicho lugar y su propietario. En este momento, es cuando se menciona el horror del castillo negro y todos los rumores que hay sobre ellos. 37 en el día 10 ‒el mismo en que está escribiendo la carta, por lo que se cierra el flashback y se vuelven a usar todos los verbos en tiempo presente‒. Cinco días después ‒el 15 de agosto‒, Susana escribe la tercera carta. Comienza con el uso de la analepsis. Nos cuenta cómo el día 12 consigue salir del castillo, pues veinticuatro horas antes ‒11 de agosto‒ Gertrudis envía las cartas, tanto a Teresa como a Rafael, pidiéndole ayuda para que los saque de allí. En esta epístola narra historias de inspiración romántica como la “declaración” de Lázaro y su ofrecimiento de grandes riquezas. Y nos comunica en la despedida que Rafael le contará muy pronto la misteriosa historia de Lázaro, que, a su vez, Susana promete relatársela al completo a Teresa en cuanto la sepa. El segundo ciclo de epístolas de Susana (recuerdo que comienza tras el primero de Luisa) consta de tres misivas escritas en septiembre. En la primera carta, pasa un mes desde la última vez que le escribió a Teresa. Haciendo uso del resumen, en ese tiempo dice que ha hecho lo mismo que al principio del estío, con la diferencia de haber almorzado o merendado con amigos o la familia Losada. Rafael todavía no le ha contado la historia de Lázaro, pues siempre le pone excusas. En esta carta le desvela que Pepito está enamorado de ella. Se preocupa por Luisa, de salud delicada. En la epístola del 23 de septiembre, Susana menciona una carta que ha recibido de Teresa 57 en la que esta sospecha que Susana ama a Rafael. Pero lo más interesante es que Susana se refiere a Luisa resaltando la falta de noticias de su persona: «Si desde el 8 del corriente te han faltado noticias suyas es que estará enferma, puesto que tú más feliz que yo, has sabido de ella con frecuencia. ¡Pobre Luisa!» (p. 58). Con esta declaración, se deduce que Teresa envía cartas tanto a Susana como a Luisa, aunque estas no aparezcan explícitamente en la obra, exceptuando una, la final. Tras esto, Susana relata, usando la analepsis, lo ocurrido la noche anterior. La acción transcurre en el jardín y, tras una descripción becqueriana de la noche: «La noche estaba oscura, algunas gotas de lluvia descendían de las nubes como si llorasen la ausencia de la luna» (p. 60), Rafael le narra, por fin, la historia de Lázaro, desde su infancia hasta el momento de la acción. El segundo grupo de cartas de Susana se cierra con la del 30 de septiembre, escrita una semana después. En ella le cuenta cómo la noche anterior, la del día 29, Rafael se le declaró y confesó su amor por ella. El padre de Susana, que ha acogido con júbilo el amor 57 Esta carta que Teresa envía a Susana no aparece de manera explícita en la obra, solamente se menciona. 38 entre Rafael y su hija, quiere planificar la boda cuando vayan a Madrid. Se casarán dentro de tres meses, a finales de año. Esos tres meses de la historia de Susana que transcurren entre esta carta y la anterior no se narran en el discurso, haciendo la autora uso de la elipsis y del resumen a un tiempo, pues esta última misiva la escribe el 30 de diciembre. Se la escribe para comunicarle que ya se ha casado con Rafael y que esa misma tarde parten a Italia, país que visitarán durante los meses de enero y febrero. Se despide prometiéndole escribir desde tierras italianas, correspondencia que no aparece ya en la novela. - El tiempo en la historia de Luisa Son seis el número total de epístolas que Luisa remite a Teresa, pero se dividen en dos grupos. El primer ciclo está formado por las cartas fechadas el 15, 21, 28 de agosto, el 3 y 8 de septiembre. Después de este, hay un salto temporal de casi mes y medio en su historia, y el segundo ciclo formado por una sola epístola, la del 20 de octubre. La primera carta de Luisa, la del 15 de agosto, la escribe desde la casa de su familia, en el pueblo de su madre. Afirma que lleva mucho tiempo sin escribirle y le confiesa la verdad sobre el humilde origen de su familia. Mediante una primera analepsis, se retrotrae a su infancia. Y en un segundo flashback va dos meses atrás, concretamente a junio, cuando su padre regresa al pueblo y, por esto, Luisa debe volver con su familia. Tras el retroceso temporal, Luisa presenta el día que llega al pueblo: describe la aldea, la casa en la que vive, etc. Todo esto lo escribe un mes y medio después de haber abandonado el convento y haber llegado a su nuevo hogar que, para ella, resulta ser una auténtica pesadilla. La segunda carta es la del 21 de agosto. En ella, como en el caso de Susana, Luisa afirma: «Tu carta me ha servido de gran consuelo» (p. 38), por lo que se sabe que Teresa respondía a sus misivas, aunque no aparezcan explícitamente en la novela. En esta, Luisa usa la analepsis para explicar por qué emigró su padre 58 . Tras esto, vuelve al presente y le explica cuál es la función de cada uno en la casa ‒la suya es ir a por agua a la fuente y 58 El motivo por el que emigra el padre de Luisa es el siguiente: «Un día los trabajadores de la mina se declararon en huelga incitados por un hombre que les decía que el pueblo debía ser libre y había creado un club al que asistían algunos centenares de trabajadores. Castigados aquellos infelices, amenazados los más revoltosos por diversos delitos algo graves con el presidio de Ceuta, mi padre logró evadirse y se marchó a Francia donde tenía un pariente en Bayona; en su casa vivió oculto y más tarde fueron a reunírsele mi abuela y mis hermanas, dejándome sola en el colegio» (pp. 38-39). 39 ayudar en las faenas‒, cuya situación le avergüenza. Además, le cuenta sus distracciones, que casi se reducen a ver todos los días a un joven por el que se siente atraída y del que termina enamorándose. La epístola del 28 de agosto la escribe con la intención de desahogarse. Dice que todo sigue igual, pero para ella ha habido un cambio importante. Entonces, mediante la analepsis, retrocede dos días, y cuenta lo ocurrido el día 26 por la mañana: en la fuente conoce al joven que veía todos los días ‒Alberto‒ y cómo este se le declara. La siguiente misiva lleva la fecha del 3 de septiembre. El motivo por el que la escribe es el siguiente: «He tenido un grave disgusto, mi queridísima Teresa, que deseo comunicarte» (p. 48). Entonces, hace un flashback a la noche anterior, y le relata lo ocurrido en ese tiempo: el alboroto del padre en la taberna y la petición de Alberto para que se marchen juntos a Madrid. Justo cinco días después escribe la siguiente carta, datada el 8 de septiembre. En ella, le comunica que dentro de cuatro días (el 12 del mismo mes) se marchará Alberto a Madrid, por esto, él sigue intentando convencerla para huir juntos prometiéndole una vida llena de placeres y amor. Ella sostiene que prevalecerá su virtud. La última carta de Luisa es la que pertenece al segundo ciclo de sus misivas. Está fechada el 20 de octubre, Luisa abre la carta con un amargo lamento: «¡Ay, amiga mía, qué desgraciada soy!» (p. 69). Se encuentra desesperada porque hace un mes que se fue Alberto, cuya partida causó una profunda tristeza e hizo que Luisa cayera enferma. Esa es la causa de que haya estado ocho días en el hospital y por su debilidad no ha podido escribirle. Mediante la analepsis retrocede dos días, al 18 de octubre, cuando llegaron Alberto y una hermosa actriz al pueblo. Esto, unido al pesar que siente la protagonista por su familia, le hace sentir muy desdichada hasta el punto de desear su propia muerte. Aquí acaban las cartas remitidas por Luisa y, en principio, su historia; pero esta no concluirá para los lectores hasta que lean la última epístola de la novela. Veamos lo que nos depara… - El tiempo en la epístola de Teresa a Susana Teresa solo escribe una carta, fechada el 10 de enero y remitida a Susana. Gracias a ella el lector conoce noticias relevantes que cierran las tres historias de la novela. Felicita a Susana por su enlace y afirma haber recibido al mismo tiempo de la noticia de 40 su casamiento la del fallecimiento de Luisa, que ocurrió a mediados de diciembre. Por tanto, el tiempo del discurso y de la historia de Luisa, que había cesado el 20 de octubre, se alarga casi dos meses más, hasta su muerte. Tras esto, la novelista emplea la prolepsis, al adelantar sucesos que no se recogen en la novela. De este modo, anuncia que en mayo profesará en el convento donde ha pasado toda su infancia y su deseo de consagrarse a la educación de las niñas. Pero todavía no han acabado las sorpresas. Haciendo uso de la anagnórisis, Teresa nos descubre que es hermana de Lázaro, Bernardo y Margarita y que no quiso desvelar su auténtica identidad a Susana para que hablara de ellos con total libertad. Teresa heredará el castillo negro cuando muera Lázaro, lo derribará y fundará un convento. 4.6 ESPACIOS DE LA OBRA A continuación, voy a centrarme en los espacios que aparecen en Tres amigas. Atenderé a su configuración, a cómo estos sitúan a los personajes en su ámbito y a cómo influyen en las protagonistas. Lo más interesante de este punto, es la contraposición de los espacios abiertos y los cerrados. En ellos son comunes las imágenes de atrapamiento y encierro que sufren las protagonistas: Susana entre los muros de su casa de verano, Luisa en la de su padre y Teresa en la que denomina su «celda» en el convento. Mediante las ventanas ven el exterior y contemplarlo les produce sensación de libertad, libertad que anhelan. En relación con esto, sostiene Mark Malin: In addition to the gender limitations, interpreting the traditions of some of the genres of fiction that de Asensi uses to narrate her stories may reveal subde criticism of the limitations of vehicles of expression for women writers in this same world. 59 Lo expongo traducido: Además de las limitaciones de género, la interpretación de las tradiciones de algunos de los géneros de ficción que Asensi utiliza para narrar sus historias puede revelar subdimensionada crítica de las limitaciones de los vehículos de expresión para mujeres escritoras en este mismo mundo. 59 M. Malin, «Of beginnings and endings, prólogos y despedidas: Julia de Asensi’s Tres amigas», Confluencia, t. 19, nº 1 (2003), p. 105. 47 protagonista con la que estén vinculados. Por ello, distingo los personajes que aparecen en el mundo de Susana, en el de Luisa y en el de Teresa. Las tres historias tienen algo en común: la amistad que hay entre las tres protagonistas y el amor que experimentan. En definitiva, Susana representa el prototipo de mujer feliz de la época, coincidiendo con el destino que la sociedad le tenía predestinado: el matrimonio. Luisa es un personaje desdichado al estilo del arquetipo romántico, puesto que sufre la insoportable pérdida de su amado y ansía su propia muerte. Y, por último, Teresa: una joven de fuertes convicciones religiosas que vive felizmente en el claustro. A través de Susana, Luisa y Teresa, Julia de Asensi nos muestra a tres jóvenes que pertenecen a clases sociales distintas y los derroteros o encierros posibles para una joven del siglo XIX: el hogar y el matrimonio, la infelicidad de un amor no correspondido que conduce a la muerte y, por último, la vocación en el claustro. Así lo expresa Teresa en la epístola que cierra la obra: Nosotras las inseparables tenemos nuestro destino trazado, muy distinto en verdad. Solo Dios en su sabiduría puede conocer a cuál ha concedido mejor premio. Tú casada, Luisa muerta, yo monja… ¿cuál será más dichosa de las tres? Tuya afectísima, Teresa 48 6. BIBLIOGRAFÍA a) Ediciones de Tres amigas ASENSI, Julia de, Tres amigas, Madrid, Imp. de la Biblioteca Universal, 1880, VII + 78 pp. Accesible en: - Biblioteca Digital Hispánica http://www.bne.es/es/Catalogos/BibliotecaDigitalHispanica/Inicio/index.html - Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes http://www.cervantesvirtual.com/ - Fondo antiguo del repositorio institucional de la Universidad de Granada http://digibug.ugr.es/handle/10481/4635#.WFA9MObhDIU b) Noticias bibliográficas y reseñas de Tres amigas B. M., «Libros presentados a esta redacción por autores o editores», La Ilustración Española y Americana, Madrid, 30-mayo-1880, p. 23. «Libros nuevos», La Época, Madrid, nº 10043, 14-junio-1880, p. 4. S. T., «Revista bibliográfica: Tres amigas. 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