scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Locus amoenus

Castillo Moreno, Alejandro

Abstract

Este Trabajo de Fin de Grado consiste en la elaboración de cinco video-proyecciones. Un proyecto en donde se trata el turismo de masas, y más particularmente, el turismo de ocio, de tiempo libre, como formación propia de la identidad de los habitantes de la propia ciudad visitada, un enorme ritual de transformación en donde la curiosidad hacia lo nuevo en una ciudad está en constante evolución, la disponibilidad a la sorpresa, son actitudes que van caracterizando la nueva relación entre la gente y el contexto urbano donde vive.

Full text

Locus amoenus Trabajo Fin de Grado Alejandro Castillo Moreno Tutorizado por Ignacio Rejano Facultad de Bellas Artes de Málaga 2015/2016 Índice 1. Resumen 1 2. Palabras clave 1 3. Descripción detallada de la idea 2 4. Descripción teórico-conceptual 6 1. Locus amoenus 6 2. Lo exótico y lo sencillo 7 3. Construcción del paisaje 9 4. Apoteosis de la masa 13 5. El turismo balneario 17 6. La condición efímera 18 7. Postales turísticas 20 5. Referentes 22 6. Proceso de investigación plástica 25 1. Trabajos previos 25 2. Experimentación 30 7. Resultados 34 8. Cronograma de desarrollo 38 9. Presupuesto de producción 38 10. Referencia bibliográfica 39 11. Agradecimientos 40 12. Anexo: Dossier gráfico 41 Resumen El turismo como rito de masas contemporáneo es el pilar central de la investigación de este TFG. El turismo no es otra cosa que una voluntad de ruptura con la vida cotidiana, una elección consciente que se realiza en función de determinados y cambiantes intereses, una premeditada “opción de consumo”, una “decisión de ocio”. En tanto expresión de la cultura de masas contemporánea, el turismo ejemplifica – tal vez mejor que cualquier otra actividad – el proceso de “desacralización” de las sociedades actuales. Desplazadas las formas y las prácticas religiosas tradicionales (que la industria turística ha convertido también en eventos de interés, en momentos o en lugares visitables), asistimos a la irrupción de “nuevos testimonios religiosos” marcados por la ostentación y el materialismo, por la exaltación de un modelo de vida dirigido por nuevos objetos de adoración (el dinero, la propiedad, la seguridad) y la reivindicación del ocio como una nueva necesidad. En el contexto de un proceso cíclico que se alterna entre el universo habitual y familiar del trabajo y de la vida ordinaria y el espacio-tiempo del turismo, marcado por una estancia temporaria fuera del territorio de residencia y trabajo del turista. Por lo tanto dentro del “continuum” del mundo social marcado por las actividades productivas, el turismo puede ser comprendido, dentro de una visión del mundo social entre lo ordinario-profano y lo extraordinario-sagrado, como una especie de ritual episódico inscrito en el período de no-trabajo. El turismo dedicado al ocio es un viaje hacia lo sacro, el salto moderno entre el espacio profano y el espacio sacro. La experiencia turística es en realidad un ritual que adopta la veneración del objeto sagrado. La mirada de los visitantes no recae tanto en las piezas del patrimonio monumental como en las formas de vida, es, en definitiva, la búsqueda antropológica de el “otro”. Palabras clave Turismo, ocio, ritual, masas. 1 Descripción detallada de la idea El creciente protagonismo de las lógicas de la mercadotecnia en el marco de las políticas urbanas se entiende precisamente por la necesidad de proyectar una imagen atractiva para un mercado global. Se asiste, en este sentido, a una “iconización”, una proliferación de referencias simbólicas en el paisaje urbano llamadas a connotar positivamente la imagen de la ciudad. De esta forma la ciudad se va “espectacularizando” proponiendo un lenguaje urbano emotivo y comprensible llamado a seducir y entretener a un público global, acabando involucrada en la construcción de escenarios fantásticos e idílicos, capaces de estimular el consumo en ella. Se asiste en otras palabras a la tematización del paisaje urbano o, como lo define Sharon Zukin, a un proceso de “disneyficación”1 de la ciudad que implica la creación de un contexto al mismo tiempo mágico y seguro. La condición de elevada movilidad que caracteriza al individuo contemporáneo, la centralidad del consumo y el proceso de tematización de la ciudad contribuyen a la afirmación de nuevas tendencias en lo que se refiere a experiencias turísticas. Un asunto sociológico “tradicional” en este sentido es representado por la perspectiva de la extrañación, la búsqueda de lo diferente y la apreciación de elementos distintivos respecto a entorno habitual, en definitiva una búsqueda por lo “otro”(o “el/la otro/a”). Según MacCannell2, el aspecto central de la experiencia turística es la búsqueda de la autenticidad, versión moderna del interés por lo sagrado: la posibilidad de entrar en contacto con aquellos elementos que se arraigan en el territorio como producto de la historia del mismo, de disfrutar de los contenidos y las formas que proceden de un mundo premoderno que resiste a las presiones de las fuerzas de la contemporaneidad y que es donde reside lo genuino, lo auténtico, lo sagrado. Se propone al turismo como evasión de la cotidianidad, algo que se desarrolla en la esfera de lo extra-ordinario. Pero al mismo tiempo, las dinámicas que caracterizan la sociedad contemporánea contribuyen con nuevos significados al desplazamiento espacial de los individuos. Así como la sociedad urbana post-fordista va perdiendo su condición sedentaria, el turismo pierde mucho su carácter extraordinario, no solo en términos de frecuencia, o sea de oportunidades de irse de viaje, 1 QUAGLIERI DOMÍNGUEZ, Alan y Antonio Paolo RUSSO. Paisajes urbanos en la época post-turística. Propuesta de un marco analítico. Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. [En línea]. Barcelona: Universidad de Barcelona, 10 de mayo de 2010, vol. XIV, nº 323. <http://www.ub.es/geocrit/sn/sn323.htm>. [ISSN: 1138-9788]. 2MacCannell, Dean. El turista : Una nueva teoría de la clase ociosa. Barcelona : Melusina, 2003. 2 sino también con relación al contenido de la experiencia turística. Para Jonh Urry (2000), el turismo se propondría simplemente como forma de temporary leisure mobility, o sea de movilidad asociada a experiencias de ocio fuera del contexto habitual. El turismo, en otras palabras, dejaría de significarse a partir del contenido de la práctica turística y la naturaleza del objeto contemplado, para referirse a la condición del individuo o, mejor, a la experiencia urbana realizada por quien no reside en el destino considerado. El mismo Urry indica a este propósito un proceso de “desdiferenciación” del turismo como resultado de una implosión de éste en una “amplia gama de sistemas”, de actividades “ordinarias” adscritas al mundo amplio del tiempo libre, como ir de compras, el ocio, el sexo, las relaciones sociales, los negocios. El turismo, finalmente, representaría la posibilidad de extender y desarrollar nuestro propio estilo de vida en un contexto diferente experimentado, de esta forma, una “cotidianidad extraordinaria”. Desde el punto de vista del turista, su incidencia cíclica y ritual es observada como una práctica extra-cotidiana, opuesta y complementaria del mundo ordinario. Y, dada la naturaleza antiestructural del turismo, en la medida en que el turista se aleja geográficamente de la sociedad de donde proviene tiende también a alejarse en el aspecto simbólico-cultural, liberándose temporalmente de las amarras psico-culturales de origen, considerándose el yo es inevitablemente social y situacional. En este sentido, la experiencia en el espacio turístico, aunque vivida fuera del mundo ordinario y en gran medida idealizada, ritualizada y estetizada, puede convertirse en un factor propulsor de transformaciones en la conducta de los sujetos dentro de su propio mundo cotidiano y familiar, apuntando a las consecuencias de la actividad turística más allá del espacio-tiempo demarcado para el disfrute en el destino, configurándose como un importante factor de cambio socio-cultural incluso en las sociedades emisoras. Quienes disfrutan del ocio, de la satisfacción de toda suerte de ventajas sociales, pueden sin más permitirse el lujo de apartarse de golpe de toda esa complejidad para regresar a una especie de ideal que suele denominarse “la vida sencilla”, “el buen salvaje” o incluso un intento de representar todos estos mitos recurriendo a “lo pastoral”, mediante la “renuncia a todo esto” y aproximarse, aunque solamente sea durante unas semanas, al Edén o a la Arcadia. 3 El mundo mediterráneo, se halla fijamente instalado en el pasado. Pese a no ser ya el centro del mundo civilizado, su atrasada vida rural y la decadencia de sus ciudades son fuente de continuo encanto y fascinación. Quien busca con plena conciencia el mundo del placer deviene con gran facilidad ese otro personaje que busca el sol de los panfletos típicos de las agencias de viajes. Este turismo se basa en la fórmula simplificada y simplista de sol, mar, arena y sexo. Son dos cosas que diferencian a este turismo: su aparente sencillez y su reciente origen histórico. Se trata de un turismo despojado de los matices didácticos del Grand Tour: como lo que se busca es la igualdad y la familiaridad, no tiene nada que ver con la búsqueda de lo exótico. Estos turismos consisten en la expresión final y masificada de la huida con rumbo al sur, de la huida del mundo metropolitano que empieza a aparecer en el turismo del siglo XVIII. Guarda una cierta relación en tanto en cuanto parece entrañar un rechazo de las complejidades del “progreso civilizado”. Sin embargo, la lejanía se debe a su absoluta falta de conciencia y que en un análisis definitivo, se trata de un simple instrumento de la represión generalizada de la individualidad, tal como la exige el “progreso civilizado” del capitalismo occidental. Se trata del “principio de actuación” del turismo. En la infancia, los integrantes de la clase media del Atlántico disfrutan de una “privilegiada irresponsabilidad” que “permite e incluso fomenta un temprano florecer de los deseos esenciales del ser humano sin ninguna clase de represión y bajo el signo del principio del placer”. Estos “deseos esenciales” son claramente narcisistas y hedonistas. La inocencia da por sentado que el mundo está hecho en beneficio de todos los seres humanos, y tiene forma y significado humanos; es un mundo en el cual la providencia, la protección, la comunicación con los demás seres, incluidos los animales y en general, la “comparación, la piedad, la paz y el amor” tienen una auténtica función. Se trata de un mundo íntegramente centrado en la figura narcisista del niño. Esta concepción permanece hondamente incrustada en la conciencia del adulto cuando ha de renunciar a esa “privilegiada irresponsabilidad” en aras de la Realidad y la Experiencia (en perjuicio de la Inocencia y el Placer). La visión inocente de la infancia “... al no tener otro lugar en el cual asentarse, se hunde hasta las 4 capas más profundas de lo que llamamos subconsciente, en donde adopta una forma esencialmente sensual. La visión inocente originaria se convierte en un sueño melancólico acerca del hombre que en tiempos poseyó un jardín de la felicidad que sin embargo ha perdido para siempre...” Si al adulto se le permite salir de su entorno social y cultural e ingresar en un estado de libertad provisional que le permite huir del trabajo alienante, en un entorno social y cultural respecto del cual no siente la presión de ninguna responsabilidad. En estos momentos es capaz de disfrutar de nuevo de aquella “privilegiada irresponsabilidad” de la infancia; aunque sea brevemente, sus deseos esenciales pueden florecer “bajo el signo del principio del placer”, aislado del principio de realidad mediante el simple artilugio de la distancia y el decorado más o menos exótico. Cuanto más delgada sea la máscara de la cultura y de la educación, mayor será la tendencia de que esto emerja a la superficie; los deseos esenciales del turista se manifestarán en el sol, el sexo y el agua. Vestirá con el mínimo de ropa imprescindible, se consentirá algún que otro escarceo sexual(aunque sólo sea un flirteo), disfrutará de los “juegos de agua”, tomará el sol y se convertirá en ese bronceado “hijo de la naturaleza”. El entorno del Mediterráneo le permite disfrutar cada vez más de aquella ilusión de la infancia según la cual la naturaleza es benévola de este modo, un sobrio y adusto ciudadano de Manchester o Düsseldorf puede convertirse en “señor del desorden” durante una o dos semanas de estancia en una playa de España. 5 Desarrollo teórico-conceptual Locus amoenus El HÉROE […] renace de sus cenizas, merced a un ritual bien regulado de ceremonias, de desfiles y de discursos. Las multitudes participan en gigantescas escenificaciones en los estadios o en torno a los mausoleos, que dejan muy atrás las fiestas de los emperadores de Roma o de China. Estos espectáculos […] son ilusiones aunque el mundo entero asista a ellos siguiéndolos en sus pantallas de cine […]. Ese ritual sorprendente, esa escenificación grandiosa, que ha llegado a ser parte integrante de nuestra civilización como los juegos de circo de la civilización romana, responden a una función. Tienen una importancia para su psicología (la de las masas) y su supervivencia.3 Locus amoenus (en latín, "lugar idílico" o, más cercano al original, "lugar ameno") es un término literario que generalmente refiere a un lugar idealizado de seguridad o de tranquilidad. Un locus amoenus es usualmente un terreno bello, sombreado, de bosque abierto, a veces con connotaciones de Edén. Pero cuando hablamos de dicho concepto nos referimos a un tópico de la literatura clásica latina, utilizado especialmente durante las épocas medieval y renacentista que explicaba el tópico de locus amoenus como un “lugar propicio para el amor”, para el disfrute, para el gozo. 3 Serge Moscovici, La era de las multitudes. Un tratado histórico de psicología de las masas, México, Fondo de Cultura económica, 1985, págs. 10-11 6 Lo exótico y lo sencillo El turismo y las actividades turísticas se hallan íntimamente aliadas a la búsqueda de lo “exótico” y el cultivo de lo sencillo. Todo aquello que para una sociedad más arcaica habría podido resultar terrorífico y monstruoso hoy será causa de una grata excitación, precisamente por tratarse de algo ajeno a la experiencia normal. En el supuesto de que no existan medios para transportar a un gran número de personas, a bajo coste y con notable seguridad, será preciso importar lo “exótico”. Las formas “exóticas”, tan pronto se apropia de ellos la cultura metropolitana, tienden a perder su sentido y su vitalidad originales. Quienes disfrutan del ocio, de la satisfacción y de toda suerte de ventajas sociales, pueden sin más permitirse el lujo de apartarse de golpe de toda esa complejidad para regresar a una especie de ideal que suele denominarse “la vida sencilla”, el “buen salvaje” o incluso “la isla paradisíaca”, que figura en los prospectos turísticos de la actualidad. Se da incluso un intento de representar todos estos mitos recurriendo a “lo pastoral”, mediante la “renuncia de todo esto” o si la tecnología del transporte lo permite mediante un viaje para decir “adiós a todo eso” y aproximarse, aunque solamente sea durante unas semanas, al Edén. El mundo mediterráneo se halla fijamente instalado en el pasado. Pese a no ser ya el centro del mundo civilizado, su atrasada vida rural y la decadencia de sus ciudades son fuente de continuo encanto y fascinación. Se ha convertido en un perfecto ambiente para el relajamiento y el placer, sobre todo para los habitantes del mundo industrializado. Lo que originariamente fue un turismo de raigambre y motivación cultural se ha convertido, en más de un sentido, en algo plenamente anti-cultural, en una fuga de la civilización y el progreso en pos de un mundo regido por el principio del placer. La cuenca del Mediterráneo parece aproximarse más que ninguna otra zona del mundo a las imágenes características del Edén y la Arcadia. Existe, más de un problema en el paraíso, aún cuando todos los efectos perturbadores se diluyen gracias a una especie de conversión alquímica, en aras de la cual la ignorancia pasa a ser “una encantadora sencillez”, la superstición “un ritual lleno de color”, el trabajo a destajo en el campo y las técnicas agropecuarias más primitivas “la auténtica 7 En este contexto cabe destacar el ensayo de Le Bon y su definición del “hombre-masa”, ya que nos permite establecer ciertos paralelismo con el estudio del turismo como un fenómeno de masas. Sus ideas en torno a la dialéctica masa-disolución del individuo teorizaban sobre el proceso de metamorfosis del sujeto en el grupo y sintetizaban la dinámica de las pulsiones y de los comportamientos colectivos frente a las prácticas individuales. Aplicando su “ley de la unidad mental de las masas”9, Le Bon demostró cómo, en el seno de la masa, los sentimientos y los pensamientos personales se reorientan “en un mismo sentido”: la “personalidad consciente se esfuma” y el individuo siente, piensa y actúa desde el escudo protector y uniforme de la masa. Lo heterogéneo queda anegado por lo homogéneo y predominan las cualidades insconscientes.” Este esfumarse y borrarse del sujeto en la masa llevaba aparejada también la impugnación de todo sentido crítico. También cabe destacar el carácter hipnótico y contagioso de los actos generados por la masa. Una vez desaparecida la “personalidad consciente” y abolidas “la voluntad y el discernimiento”, el individuo – contagiado y sugestionado – queda reducido a la categoría de “autómata”: ya no es “él mismo”, pues “inmerso en la masa, difiere de su yo normal”, es un ser “hipnotizado” que “ya no es consciente de sus actos”. El “individuo-masa” desciende así en la “escala de la civilización” y se acerca a las “formas inferiores de evolución, como son el salvaje y el niño”. El más simple hecho, visto por la masa, se convierte rápidamente en un acontecimiento desfigurado. La masa piensa mediante imágenes. La razón muestra incoherencia de tales imágenes, pero la masa no la ve, y lo que su imaginación deformante agregue al acontecimiento, lo confundirá con este. Incapaz de separar lo subjetivo de lo objetivo, admitirá como reales las imágenes evocadas en su espíritu, las cuales generalmente no poseen más que un parentesco lejano con el hecho observado. En este sentido, Freud completó el ensayo de Le Bon, referido a la explicación de la modificación psíquica que la influencia de la masa impone al individuo, en la cual Freud determinó que la sugestión que se generaba en la masa procedía de un convencimiento de tipo erótico: “lo que caracteriza a la masa son los lazos libidinosos”10. 9 Vega, Carmelo.. Lógicas turísticas de la fotografía. Turismos contemporáneos. Págs 115118. Salamanca. Ediciones Cátedra (Grupo Anaya, S.A.).2011 10 Freud,Sigmund. Psicología de las masas, 4ª. de., Madrid, Alianza,1974. 14 La tolerancia hacia los demás en el seno de la masa hace que el individuo restrinja su “egoísmo narcisista” y lo sustituya por un “enlace libidinoso” de amor al otro. De este modo, la desaparición del yo en la masa sería similar al reemplazo del ideal del yo que se genera en todo proceso de enamoramiento, es decir, el resultado del “sacrificio voluntario y complejo del yo” desplazado hacia el objeto ideal y deseado. Pero para Ortega y Gasset, en su análisis del fenómeno contemporáneo de las masas, no se trataba de un problema de cantidad como de conquista del espacio político y, sobre todo, social. Las aglomeraciones comenzaron a ser efectivas cuando las masas tomaron conciencia de serlo. Estamos, por lo tanto, ante un proceso de desplazamiento y de reubicación de la muchedumbre que llevaba aparejado una restructuración social, pues si antes ocupaba “el fondo del escenario”, ahora “se ha adelantado a las baterías, es ella el personaje principal. Ya no hay protagonistas: sólo hay coro”11. 11 Ortega y Gasset, José. La rebelión de las masas, Madrid, Tecnos.2003 15 Wegee (Arthur Felling), Coney Island,1945 Como una auténtica horda, las masas “arrollan todo lo diferente, egregio, individual, calificado y selecto. Quien no sea como todo el mundo, quien no piense como todo el mundo corre el riesgo de ser eliminado”. Así desalojadas las minorías y suplantadas sus funciones “todo el mundo es sólo masa”. Como un signo más de los tiempos modernos, Ortega pensaba en la existencia de una relación indiscutible entre el avance de las masas y la “mundialización de la vida”12. La idea de la normalización de los espacios y de los hábitos asociados al turismo como masa citados en algunos de los textos de Ortega, especialmente en el titulado “Charla, nada más”13, publicado en El Sol, en mayo de 1927, en el que expuso cómo el propio sistema de producción y explotación turístico generaba espacios uniformes e “idénticos”, que él concretó en el caso del Hotel Ritz. Este proceso de igualación turística del mundo o, si se prefiere, esta mundialización de los espacios y de las experiencias turísticas responde en efecto a una estrategia de familiarización premeditada del turista con el lugar que visita, en la que se gana tranquilidad – la confianza de lo ya conocido – a cambio de estandarización y monotonía. Aquí la relevancia del fordismo no sólo lo define como un sistema de producción en masa, sino como una nueva forma de vida: “La relevancia de la obra de Ford fue su visión, su explícito reconocimiento de que producción en masa quería decir consumo en masa, un nuevo sistema de reproducción del trabajo, una nueva política de control y de gestión, una nueva estética y psicología, en definitiva, una nueva forma de sociedad democrática, racionalizada, moderna y populista”14 La concepción fordista del consumo se basa en la búsqueda del estándar como un mecanismo de validación social de la nueva clase media. “[...] Pues bien, justamente esas familias reencontraban allí lo que ya conocían. Saboreaban el placer de la verificación, la alegría del reconocimiento, más o menos como esos turistas demasiados intrépidos que, perdidos en el confín de un mundo exótico cuyo color local pronto los cansa, se reencuentran y se reconocen en el anonimato centelleante del gran espacio de un supermercado.”15 12 José Ortega y Gasset, La rebelión de las masas, Madrid, Tecnos, 2003 13 “Charla, nada más”, El Sol, Madrid, 22 de mayo de 1927, en José Ortega y Gasset, Notas de andar y ver. Viajes gentes y países, Madrid, Alianza, 1988, págs. 186-192 14 Donaire, José Antonio,Turismo cultural : entre la experiencia y el ritual. Girona : Vitel-la, 2012 15 Augé, Marc. 1977. El viaje imposible. El turismo y sus imágenes. Éditions Payot & Rivages 16 El turismo balneario El desarrollo del turismo fordista se sustenta esencialmente en la evolución del turismo balneario. En la Belle Epoqué se han dado las condiciones para un traslación geográfica que tiene el origen en una mutación social: el bronceado. Inicialmente las costas atlántica eran los centros de salud frecuentados durante el otoño y la primavera. Los baños de mar son inmersiones rápidas en un medio extraño e inseguro. Estos centros se transforman en lugares de relaciones sociales y empiezan a ser frecuentados durante el verano; las inmersiones pasan a ser baños prolongados y la línea de playa se llena de casetas y espacios de soporte al baño. El bronceado adquiere de repente el valor de clase, el estigma social de unas vacaciones en las nuevas orillas del sur. Las nuevas capitales turísticas son la reproducción “clónica” de un modelo territorial básico, que se reproducen siguiendo las leyes de la cadena de producción. En todos los espacios, los mismos paseos, los mismos rascacielos hoteleros frente al mar, las mismas salas de fiesta, las mismas galerías comerciales. De esta forma, el turista puede acceder siempre a los mismos servicios y a los mismos espacios, aunque cambie de destinación. La colonización turística implica en cierto modo, la muerte del lugar. Si la estructura se reproduce de forma masiva, sin tener en cuenta las formas de la geografía y la sociedad precedente, como dijo Donaire, el lugar se convierte en un “no-lugar”16 que ignora las arrugas que han dejado el tiempo y el espacio. Los turistas no compran un lugar sino la imagen que tienen del lugar, no conocen el destino, sino que lo reconocen. La opacidad entre el consumidor y espacio turístico favorece de forma mucho más evidente la creación de servicios eficientes, calculados, controlados, y sobre todo previsibles: las habitaciones de una determinada cadena hotelera son siempre iguales, de la misma forma que una Big-Mac es siempre una Big-Mac.17 16 Donaire, José Antonio,Turismo cultural : entre la experiencia y el ritual. Girona : Vitel-la, 2012 17 Vega, Carmelo.. Lógicas turísticas de la fotografía. Salamanca. Ediciones Cátedra (Grupo Anaya, S.A.).2011 17 La mirada de los visitantes no recae tanto en las piezas del patrimonio monumental como en las formas de vida, en los rasgos distintivos de las culturas ajenas; en definitiva la búsqueda antropológica de el “otro”. La curiosidad por los otros ha formado parte de todas las formas de turismo, incluso en las estructuras más fordistas. Pero es cierto que existe una tipología turística (o varias) en las que el sujeto central de la experiencia, lo que podríamos llamar el elemento de atracción, son los “otros”. La condición efímera El turista visita el lugar durante un lapso muy breve de tiempo, pero sobre todo, lo visita con la clara perspectiva de volver al espacio de origen. La mirada turística no sólo es efímera sino también foránea, extrovertida. La experiencia turística es fugaz, inmediata en cierto modo superficial. En el contexto de un proceso cíclico que se alterna entre, el universo habitual y familiar del trabajo y de la vida ordinaria, y el espacio-tiempo del turismo, marcado por una estancia temporaria fuera del territorio de residencia y trabajo del turista. Por lo tanto dentro del continuum del mundo social marcado por las actividades productivas, el turismo puede ser comprendido, dentro de una división del mundo social entre lo ordinario-profano y lo extraordinario-sagrado, como una especie de ritual episódico inscrito en el período de no-trabajo, significando un espacio-tiempo que demarca una ruptura temporaria con el mundo cotidiano. Desde esta perspectiva el desplazamiento espacial del turista estaría relacionado con el desplazamiento psico-cultural del sujeto que lo corporifica en el sentido de asumir provisoriamente dentro del campo extra-cotidiano del turismo, papeles distintos de aquellos vividos ordinariamente; y que dicha experiencia tendría repercusiones no sólo en el espacio estrictamente turístico, sino también fuera del él. Aunque sea en efecto la industria del placer, el turismo no se opone a los valores oficiales y funcionales de la productividad, la conformidad y a la obediencia a la rutina sino que las complementa. Se trata de un caso en el que se enfrenta lo funcional y lo no funcional, los valores del trabajo contra los valores del ocio. En una sociedad industrial opulenta y altamente organizada , el trabajo tiende a verse despojado de su dignidad y de su significación personal, mientras el individuo procura descubrir su identidad y su sentido en el tiempo dedicado al ocio. El turista tiene permiso para rechazar sus valores formales y laborales que por norma general suscribe sin 18 paliativos, si bien su búsqueda del edonismo y de la expresividad tiene lugar en un entorno controlado y artificial, en un estricto aislamiento de su sociedad de origen. Se trata de algo doblemente “seguro e inocuo”. Lo más problemático del paraíso es que enseguida termina por resultar aburrido. Las religiones más antiguas jamás han podido contestar a esta pregunta: “¿Qué es lo que se hace allí?” 19 Postales turísticas El centro turístico es una maquinaria pesada y organizada para cubrir las necesidades del visitante, garantizar al máximo el bienestar durante su estancia y dar satisfacción a sus deseos particulares o colectivos. Ese protagonismo del turista se traduce en ciertas postales en el recurso de señalar su presencia en el lugar, por supuesto de manera simbólica. El Here I am junto a una flecha de color llamativo define, más que una presencia exacta, un espacio figurado en medio de la masa de turistas para mostrar un “aquí estoy yo” universal que nos sirve desde la ironía para comunicar a los demás nuestra ubicación en ese destino en concreto y para reafirmar nuestra condición de turista que goza del lugar. Ese estar aquí – indicando en medio de la imagen – significa también que el turista no sólo es un contemplador activo de paisajes, sino que él mismo forma parte de lo que ve , compone el paisaje, es el lugar turístico. Escribir postales es una práctica turística encaminada, como el bronceado, a comunicar y denotar la presencia de un individuo en determinadas circunstancias (en un tiempo de ocio) y en un lugar concreto. Si profundizamos un poco más en esa relación nos daremos cuenta de que ambos sistemas comparten estrategias básicas relacionadas con la escritura – podría decirse que son dos formas de escritura turística -, pues al igual que escribimos postales contando a los otros nuestras vivencias también se describe el período de vacaciones a través de nuestra piel: el bronceado sería finalmente una forma de autoescritura con la que imprimimos la experiencia vivida. Para muchos veraneantes que acuden al Mediterráneo, conseguir un buen bronceado ha terminado por constituir la principal razón de que se vayan de vacaciones. El bronceado es , en todos los sentidos, un culto que cuenta con sus propios rituales obsesivos, sus sacrificios, su disfraz adecuado y sus complementos necesarios. La chifladura del bronceado constituye un microcosmos de toda la tendencia del turismo de masas. Llegada con el dominio final de las filosofías e ideales burgueses, basada en la idea ilusoria de otra clase u otra raza, primero la adopta la élite y acto seguido de ella la masa de la burguesía, una vez mitificada e industrializada. 20 El viaje contemporáneo es fundamentalmente un viaje al cuerpo: carnalidad erótica que forma parte del paisaje turístico y por tanto, disfrutar del lugar significa disfrutar del cuerpo del otro o de nuestro propio cuerpo. El carácter ficcional de los emplazamientos turísticos se refuerza con la tendencia a concebir el espacio como un gran decorado de perfección, lujo y ensueño, puro simulacro de los deseos y espejismos de las ilusiones individuales y colectivas. ¿Dónde acaba la realidad y comienza el artificio en la experiencia turística? 21 Referentes Enmarcar mi proyecto en la influencia de unos cuantos artistas se me hace complicado a la hora de seleccionar y dejar fuera a muchas otras influencias que también han sido de gran relevancia para este proyecto, saliendo incluso del mundo artístico. Concretamente, los viajes a proximidades de Málaga, como la ciudad de Sevilla y ver acciones y hechos que se repiten en ambas ciudades a pesar de su distancia, me sirvió de gran influencia. En primer lugar me gustaría nombrar el trabajo de Cabello y Carceller, quienes siempre plantean sus obras desde una simpleza muy poética que aborda la temática en todas sus cuestiones, incidiendo sobre todo en el terreno feminista y social, que sirve a este proyecto de un gran aporte, a nivel tanto teórico como de resolución de algunas preguntas realizando una mirada crítica a algunas de sus obras. 22 Alguna parte, nº 28, 2002-2003, Fotografía, 120 x 180 cm Utopía: ida y vuelta, 2002 , DVD 10’28’’, Ed. 3 No es él (After Scorpio Rising) (2007) En primer lugar me gustaría citar algunas de las obras de Arthur Siegel , Nude and Projection (1947) , las cuales me han servido de apoyo experimental a la hora de incidir sobre la temática de cuerpo como mapa en sí mismo, dándole valores metafóricos a este terreno, convirtiendo al propio cuerpo en imagen misma de un lugar. El cuerpo deja de ser presencia para pasar a ser representación. Nude and Projection (1947) Dennis Oppenheim Siguiendo la línea de la representación del cuerpo como símbolo representativo del turismo, Dennis Oppenheim, con su acción Posición de Lectura para una quemadura de segundo grado (1970), encaja a la perfección con la acción ritual del bronceado, el cual si no se toman las medidas adecuadas a la hora de realizar dicho rito, puede significar una consecuencia fatal a la hora de intentar ser aún más hijo del sol (heliófilo). Posición de Lectura para una quemadura de segundo grado (1970) 23 Experiementación Las investigaciones realizadas en los anteriores proyectos expuestos me llevo a encauzar mi TFG desde la perspectiva de analizar el turismo de ocio que se daba en mi propia ciudad, con todo lo que ello conlleva a nivel de transformación de los comportamientos cotidianos en objetos turísticos, los cuales para el propio residente, el nativo, se traduce de una forma repetitiva y casi llegando al sin sentido de estas experiencias turísticas que asombran al forastero que viene en busca de un lugar en donde buscar una nueva identidad. En este mismo sentido se encauza mi estudio, en el rito que realiza el turista en una búsqueda de lo otro, del otro. Me centré en una segunda revisión del proyecto (disco-buzo, faro,etc), centrándome en la propia acción de buscar con la mirada en esos espacios (discotecas, pubs), donde se crea una atmósfera extrañamente familiar, que te permite realizar esa búsqueda en los infiernos. El primer boceto para reflejar dicha mirada consistió en realizar un collage de estas mismas, rompiendo la interpretación original de la misma imagen, sin llegar a sustituirla por ninguna otra, ya que el propio modo y entorno donde se realizó la fotografía dan suficiente información como para introducirnos en un contexto sin llegar a contarnos nada sobre la misma imagen. 30 Ante esta problemática de la mirada del individuo en una búsqueda antropológica del otro, el turismo del placer, el turismo de masas, diluye la relación entre el individuo y la multitud, este se convierte en uno con la masa,siguiéndola, actuando con ella de manera hipnotizante, hasta tal punto que en un intento por ser diferente, marcar un lugar como conquista, llega a ser anulado como lugar a la hora de ser repetido por la multitud. Lo que comienza siendo la actividad propia de un héroe (Alejandro Magno) se convierte en el objetivo de un grupo socialmente organizado (Los Cruzados), en la marca de prestigio de una clase social entera (el Grand Tour del gentleman británico) y finalmente pase a ser una experiencia universal (el Turista)18 El protagonismo del turista en el propio lugar se traduce a través de algunas postales en donde aparece un eslogan, “Here I Am”, con letras impactantes y una flecha indicando la situación espacial de este, por supuesto se trata de una imagen irónica que refleja una prueba que quiere mostrar el turista al otro, mostrándole su gozo en ese lugar. Ese estar aquí pone en contacto directo al turista, dando a entender que es él mismo quien forma a este paisaje turístico. 18 MacCannell, Dean. El turista : Una nueva teoría de la clase ociosa.Barcelona : Melusina, 2003 31 Ante estas investigaciones, me embarque en una propuesta de performance, en la cual tuve la fortuna de formar parte bajo la tutorización del profesor de la asignatura de Performance, Joaquín Ivars, quien organizó y comisario el evento en la galería Isabel Hurley, cuyo título fue “Cuatro o Cinco Performers”. En este evento tuve el orgullo de poder desarrollar tres performance relacionadas con la transformación que ejerce la industria del turismo al paisaje, al lugar y al propio turista. En estas tres performance tenían como nexo de unión el eslogan anteriormente nombrado “Here I Am”. Tres performance aparentemente distintas entre sí, pero que en su conjunto forman una circularidad propia de la acción de viajar y volver al origen. 32 Fragmento de 1ª parte de Here I am Fragmentos de 2ª parte de Here I am Fragmentos de 3ª parte de Here I am Ante la última performance, me planteé la misma acción pero realizada por mi mismo, encuandrando solo lo que a mi espalda es referido como totalidad del mapa en donde se va a realizar la acción de restregar, repartir, borrar ese eslogan, esa frase que refleja una situación para fundirla con el propio mapa, con el propio cuerpo, dando a entender que soy yo quien forma ese mapa, ese paisaje, es el propio turista quien crea la ilusión del simulacro. Ante esta construcción de paisajes idílicos y construcciones de identidad ficticias temporalmente, me parece muy apropiado aplicar el instrumento de la video-proyección en una temporalidad circular aplicado a objetos cotidianos relacionados con el turismo, como por ejemplo una tumbona, eliminando su funcionalidad como herramienta, para verse como una especie de pantalla, de tela para proyectar imágenes en movimiento que reflejan la ficcionalidad de este “mundo del simulacro”. Estos paisajes turísticos son en donde se te permite realizar una proyección de ti mismo. 33 Resultados La producción final de este viaje consiste en la elaboración de cinco video-proyecciones, dos de ellas con la aparición de un objeto que podrían tomar un valor escultórico a la hora de intervenirlos a través de una proyección de un simulacro, en donde rompe su significado como objeto, como herramienta, para ponerlo en un contexto totalmente diferente. Un proyecto en donde se trata el turismo de masas, y más particularmente, el turismo de ocio, de tiempo libre, como formación propia de la identidad de los habitantes de la propia ciudad visitada, un enorme ritual de transformación en donde la curiosidad hacia lo nuevo en una ciudad está en constante evolución, la disponibilidad a la sorpresa, son actitudes que van caracterizando la nueva relación entre la gente y el contexto urbano donde vive. A continuación procedo a repasar cada una de las piezas finales presentadas. Construcción de paisajes. Esta obra es presentada a modo de videoproyección instalada, adaptada al objeto representativo de la hamaca de playa, objeto de relax usado por los chiringuitos de playa para sacar algo de provecho a esa comodidad, a ese placer. En ella se encuentra integrado el video nuevamente editado de (excavadoras) cuya relación entre ellas mismas transmiten la sensación de una danza, de un ir y venir, transportando rocas, inmersos en una profunda transformación de un paisaje romántico ya extinguido en pos de esta proyección del paraíso. 34 Inmersos es una video-proyección conformado por dos videos a modo de bicanal, en donde se muestra doblemente al mismo tiempo a la figura del buscador en diferentes atmósferas relacionadas con el ocio, con el tiempo libre, destacando, desde el punto de vista del turista, su incidencia cíclica y ritual como una práctica extra-cotidiana, opuesta y complementaria al mundo ordinario. Se produce en ambos, pues, una inmersión a lo más profundo para realizar una búsqueda sin juicio crítico, tratándose pues de lugares en donde el principal objetivo es conseguir un premio, un logro en esa búsqueda del placer, aunque sea por momentos. 35 Localizar. En este collage de miradas, producido por la captación momentánea de la cámara que ronda por las discotecas en pos de dejar constancia de que ciertos individuos han estado gozando en ese lugar dedicado placer, y extrayendo de dichas imágenes individuos que no eran conscientes de esa tomo de instancia, de ese robo de identidad en donde se encuentra en plena búsqueda del otro. Camuflaje. Esta obra consiste en una proyección de la segunda performance realizada en el evento “Cuatro o Cinco performers”, detallada anteriormente, mostrada encima de una serie de fotografías representando a multitudes, a masas de gente en donde esta acción de ingerir las mismas fotografías y expulsarlas para intentar acertar en una diana con la frase Here I am sin llegar a culminar en el centro, fundiéndose esta acción con dichas multitudes, en donde en un intento de acertar, de destacar por la diferencia queda colapsado por la masa. 36 Here I am. Esta video-proyección acompañada de una postal en donde se nos refleja una imagen de una playa abarrotada de turistas disfrutando de este paraíso terrenal. La postal funciona como prueba de estancia, como elemento que demuestra al otro el gozo en este lugar, un Here I am, un eslogan que nos demuestra un “yo estoy aquí”. Es ese “aquí” donde verdaderamente culmina la búsqueda del placer, convirtiéndose el turista en el propio lugar a través de acciones como el bronceado, en donde el lugar de interés pasa a ser el propio culto al cuerpo, fundiéndose el lugar con este mismo. 37 Cronograma de desarrollo Septiembre Octubre Noviembre Enero Febrero Marzo Abril Mayo Junio Julio Agosto Septiembre Octubre Noviembre Ampliación de referentes Investigación plástica Desarrollo formal Investigación teórico conceptual Presupuesto de producción Materiales Unidades Precio(euros) Importe Fotografía 100x70 cm 1 38 38 Hamaca 1 120 120 Proyectores 2 40 80 Postal 1 2 2 Fotografías 29,7x21 cm 15 0,40 6 Total 246,00 € 38 Referencia bibliográfica - Allan Poe, Edgar, Obras en prosa, tomo I, Cuentos, pag.180, Madrid, Ediciones de la Universidad de Puerto Rico, Revista de Occidente. 1956 - Augé, Marc. 1977. El viaje imposible. El turismo y sus imágenes. Éditions Payot & Rivages - Castro Flórez, F, Arte como/y juego (1959-1989). Javier Fuentes Feo/Antonio Hidalgo. CENDEAC. Murcia. 12 de diciembre de 2013 - Donaire, José Antonio,Turismo cultural : entre la experiencia y el ritual. Girona : Vitel-la, 2012 - Freud,Sigmund. Pscología de las masas, 4ª. de., Madrid, Alianza,1974. - Gursky, Andreas. Andreas Gursky : architecture. Editado por Ralf Beil and Sonja Feell. Ostfildern: Hatje Cantz, 2008. - MacCannell, Dean. El turista : Una nueva teoría de la clase ociosa. Barcelona : Melusina, 2003 - Moscovici, Serge. La era de las multitudes. Un tratado histórico de psicología de las masas, México, Fondo de Cultura económica, 1985, págs. 10-11 - Ortega y Gasset, José. La rebelión de las masas, Madrid, Tecnos.2003 - Ortega y Gasset, José. Charla, nada más. 22 de mayo de 1927, Notas de andar y ver. Viajes gentes y países . El Sol, Madrid, Alianza, 1988, págs. 186-192 - Parr, Martin. Martin Parr por Martin Parr / un diálogo con Quentin Bajac. Discusiones con un fotógrafo promiscuo. Madrid : La Fábrica, 2010. - Parr, Martin, Souvenir: Martin Parr, fotografia i col.leccionisme: [Exposición]. Pag 148 Barcelona: Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, D.L. 2012 - QUAGLIERI DOMÍNGUEZ, Alan y Antonio Paolo RUSSO. Paisajes urbanos en la época post39