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Pedagogía social

Luengo de la Figuera, Suceso

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PEDAGOG1A SOCIAL Conferencia dada en la "Sociedad de Ciencias" de Mdlaga lJlRECTORA D& LA ESCU E LA NORMAL SUPERIOIt ~ ~. OE ]> . MAESTHAS · ( _' «(( ,.' eJ PEDAGOGiA SOCIAL ':I :i/rrs Conferencia dada en la " Sociedad de Ciencias" de Málaga POR L A SE Ñ OR Il A D IRECTOR DE LA ESCUELA NO RM AL SUP E R IO~ - -: ..: D E ~ : .. - .: \1 AES T RAS M ÁL AGA T .... DE EL CRON I STA 1 902 SE~OR:RS: P~rmitid que me apresure á manifestaros, que no estoy aqui ni ocupo este sitio por espontáneo deseo, ni realizando una determinación libérrima de mi voluntad. Me han traido requerimientos tan honrosos como amabilísimos y ruegos de amistosa deferencia que no he tenino el va lor de resistir. Culpadme solo de débil ya que la responsabili· dad de este acto, ta asumen íntegra y absoluta, el bondadoso cuanto ilustrado Presidente de este prestigioso cuerpo científico y sus compat1eros de asociación que me dispensan honores y distinciones que est imo en 10 muo cho Que va len. Supónenme con méritos de que carezco, error que, por una parte, me coloca en el gravísimo apuro presente y, p'or otra, será ~4Causa de que sumeis á las inevitables decepciones de la vida, la que habeis de sufrir al escucharme, fácil mente evitable si hubiera sido creída la confesión s in cera que á su tiempo hice de mi escasísimo s:lber; confesión que e~ mi primer deber reiterar en este momento,y nó á título de elocuente alegato que justifique mi demanda en favor de una benevolencia con que contaba de ante mano, puesto que estoy aquí, sino como razón bastante para conseguir la más comp!eta absolución para la autora, cómplices y encubridores del crimen cientírico li terario que, con todas las agravantes de la Ley, se va á per petrar ante vosotros, supremos jue-:es antecuya cortés galantería me obliga á perdur able gratitud '" * ... Os supongo bastante inclinados á mi fa vor para permitirme manifestaros, sin velos ni adornos retóricos que disimulen la hermosllra de una sinccrid<td no fre cuente, que al verme aquí, me siento satisfecha de mi mis ma en término s de experimen t ar intensos y purísimos re gocijos; y no por que trai ga la insó lita preten sión de of re ceros un:1 sol" idea digna de ser agreg <' lua al caudal de las vuestras, sino porqu e mi presencia en esta Socicdad, que se viste de gala para re ci birme, significa por mi parte, un acto de valor heróico: qué ¡val or y no esca 0, se necesita - 5 - para abrir una brecha en la muralla inexpugnable de las preocupaciones y rutinas sociales, como la abierta por mí para llegar hasta aquíl si bien mi satisfacción se vea amargada con la pena de verme ahora con la inteligencia vacía y sin tener nada que ofreceros. Pero consolaos; tras de mí, por el camino abierto por mi paso y por mi ejemplo estimu - ladas, vendrán luego l as muje res que en Málaga brillan por su saber; hoy, mis compañeras; mañana, mis discípulas y al brindaros los productos de sus bien cultivados talentos, os sentireis resarcidos de la escasez de l os mios y <HW dispuc tos á agradecer el sa o crilicio que en estos momentos realizo. V, cómo ya sabeis el fin que persigo y el noble propósito que me ha ímpulsadoalaceptar la honrosa invitación á dirigiros la palabra desde este sant u ario de la ciencia, siéntome aligerada del no pequeño peso que me abrumaba el alma á la ola idea de verme e,'puesta á el' blanco de ataques y censuras por parte de los pocos que auntienen el mal gusto de ver en todo esfuerzo intelec tua l de la muj er, un ataque á no é qué sllpues tas prerrog¡Jtivas (¡e s(' ,' o y condición, prerrogati vas que unas t ras otras van cayendo á impu lso de la pique ta demoledora del progreso, que á despecho de todo esgrime sin tregua el -6- ~spíritu de justicia social, en cuya virtud, la mujer ha cesado de ser cosa primero y esclava después, para llegar á la situación actual, es decir, á la categoría de compan.era del hombre, no sólo enel templo santodel hogar, sino en el augusto, ideal, luminoso y sublime de la ciencia. '" :11 '" No traigo la pretensión de resolver ningún problema científico, ni temais tampoco que os abrume con citas de esa erudición barata hayal alcance de las modestas fortunas que puedan adquirir un diccionario enciclopédico. Lo poco que os diga será malo por ser mio, porque cada cosa produce su semejante ; pero ai menos,no tendré el temor de que me disputen la única y exclusiva propiedad que, h asta ahora, no nos está prohibida á los pobres maestros españoles, la propiedad que brota aérea y más ó menos esplendorosa del fondo de la mente humana. Repito que no tra igo la pretensión de plantear ningún problema científico, ni vengo á resolver ninguna tesis laberíntica de intrincados y abstrusos razonamientos; mi aspiración es más modesta, pues se limita á exponer os, en scnci !l o y familiar lenguaje, algunas ideas de lo que yo entiendo que debe ser la Pedagogía, socialmente considerada. y si al escucharme, hay una sula persona que crea que puedo tener razón, pensaré -7con regocijo que no he perdido del todo el tiempo y que he agregado un granillo de arena al importantísimo monumento de nuestra cultura nacional. '" * '" La educación humana , seilores, entendiendo por tal el de sar rollo de las po tencia s naturales y la acc ión intencionada del indivíduo sobre si mismo ó de éste sobre otros seres semeja nt es con un prop ósito determi - nado de utilidad ó perfección, es tan antigua como el hombre; la cien cia de la educación, la Ped a gogía, como cu erpo de doctrina orgánica, formal y sistemáticamente cons tituída, es ciencia de tan moderna y reciente forma" ción, que si prctcndi e ramos extende r su acta de nacimiento ta l vez no pudiéramos remon " tarnos más allá del pasado sig lo. Tenérnosla, pues, en pleno estado de formación y desarrollo y con tales síntomas de vitalidad y vigor, tan be ll a y atrac tiva, nos b rinda promes as de una redencíón tan pura y se nos ofrece con tan radiantes esplendores de esperanzas que á sus pies se post ran re ndid as l as viejas ciencias presentándo e generosas sus tesor os y ante su ex celso trono, se inclinan anhelantes las nac iones pidiéndole afanosas p erfecc ión y grandeza, po derío y ventura. De ho)' en adelante, los pueblos serán lo que sea su Pedagogía; por esto le consagran -14ordante en el concierto armónico de ros . pueblos cultos del viejo y del nuevo mundo. '" '" '" La Pedagogía, no es solo la ciencia de enseñar á leer escribir y contar, no se limita á tan poco y es más extenso y sublime el alcance Ge sus aplicaciones: la Pedagogía es la ciencia de la educación que, según Sully, es la que procUl-a el desarrollo de las potencias natura : es del niño á favor del estímulo social guiándolas y refrenándolas para nabituarlc y disponerle á hacer vida saludable, dichosa y mora : mente digna. La instrucción, es una p:1rte de la educación, un instrumentO un medio mecánico para desenvolver las facult~des inte: ectua les. La primera es función propiamente escolar; la segunda es fun- ~jón compleja y social en la que co l aboran fatal y necesariaulente el hogar, la calle, el taller , el tea tro , la prensa, el arte, en una palabra, cuantos elementos integran el organismosocial; aSipues,siendolaeducaciónobra de tan variada y comün colaboración, á todos incumbe el conocimiento de la ciencia pedogógica. De cuantos elementos sociales contribuyen á realizar la obra educadora, corres ponde el primer lugar á la familia y de ésta más especialmente á la madre Voy, señores, á ocuparme de la Peda2'ogfa - 15materna, estudio importantísimo al que, á mi juic io, no se ha pensado aun en conceder ni una parte del posi[ivo interés que tiene. ¡Madre! Palabra :>anta ante la que en fervoro a adoración caen rendidos de amor todos los hombres; nombre divino, primero que empezamos á balbucir entre sonrisas de su ~ blime felicidad y último que exhala . los labios del moribundo; fuente inagotable de inspiración nniversal, en que han bebido los ar - tistas de todos los tiempos ; música celestial Que ha deleitado los oidos de todos los homb res , llenando los corazones de luz y poesía . i Madre! ¡oh! en honor á la mía yo bendigo y a mo á todas las madres d~ la tierra. * • * Hablar del infi níto po der matern0 1 es repetir lo que todo el ' mundo sabe, pue s ese poder sobrevi ve á la muerte , Visitando J\imé ~lal tfn el c ementerio de ~Iontp(lrnasse, leyó conmovido esta in sc rip cion - 'D uerme en p az, madre mía! ¡Tu hijo te obede erá siempre. Pues este poder incontrastab le é in sust ituib le se deja entregado á sí mismo y sin m:l.:; guía ni o tro apoyo que la intuición mar.Fi - llosa que na ce del más grande y abnegado de todos los amores de la tierra . La joven madre , desl umb rad a por los exp!endorc semi divinos de la maternidad en qu e se dilata y centuplica su alma, mira -16 - arrobada al pequel'lo querubfn que como tra· sunto del ciclo sonríe mecido en sus brazos , y e ntregada con toda s las energías de su ser <11 goce infinito de amar, tal vez ni presien te que su misión cer ca del hi jo, no se limita á convertirle en ídolo de su cu lto; qu iz á por vez primer a ve con espanto el vacío intelectual en que vive y al presentir las funestas consecuencias que su ignorancia pu ede aca - rre ar al hijo ido lat rado suban á sus ojos trémul as ol eadas de amarguísimo llanto. Confesemos que la inmensa mayoría de l as madres, al llegar á serlo, se encuentran: por una p ar te , con el hijo amadísimo, con el pequeí'lo Dios y por otra, con una comp eta ignoranc ia de sus de beres como educadoras de aquel por quien con gusto harían el sao crificio de su vida. EL nacimiento de un hijo, abre frecuentem ente á la madre las puertas de un mundo mejor; llena su a lm a de ideales más subli· mes, de mayores aspiraciones, su coraz6n de seRtimientos más profundos; pero á la embriaguez venturosa de los primeros mo - mentos sucede la rea idad de encontrarse frente á una respon5abilidad que no tiene límites como no los tiene su amor: Hay que . co nvertir aquel átomo ro ado, en un ser perfecto, en un hombre. ¡Cuál será Su suerte? ¡Qué mi i6n estará destinado :1 cumplir en la vida? ¡Qué ideas surgirán de aquel erebro? ¡Qué obr as reali za rán aquellas redondas ma- -11nos:' ¡ Será un heróe ó un monstruo, un redentor ó un malvado? Grave prob'cmas cuya solución resuelve \1"apoleón con esta conocida frase "El porvenir de un hijo, es siempre obra de su madre", ¿ Pero qué se ha hecho hasta hoy para po' ncr á la mujer á la a~tura intelectual y moral á que debe elev arse para que pueda cum· plir tan augusta y difícil misión? Na da ó poco menos. La pohre madre desconoce en absoluto la naturaleza infantil y las leyes que ri· gen su desenvolvimiento y por falta de saber pedagógiéo, su hijo es á sus ojos un enigma misterioso, un libro 'errado ó escrito en un idioma ininteligible y para edu arle no tiene más guía que su instinto, ni otra luz que la ilumine que su intuición ni más ciencia que la ilu st re que la rutina. :io e s, pue s, de extrai'tar que vacile, que ti tubee que ma rche á c iegas y al acaso como qUiCll 0 11 tupida venda sobrc los ojos tiene que atr: tves ar abrupta s selvas, Ca la dia, cada mom ento, experimenta la pob re ma dr e nu eva':! sorpresas y se encuen· tra. fren te á nuevos r compli c ados proble mas de e l uca ión fí sica, intel ec tual y moral qne ignora de qué ma nera ha elc reso l ver y cntol1l'es, maldiciendo su ignorancia y re nuncia nd o en fa VOl' de personas extrañas los puros pl acare . de fo rm ar el c oralón y la inteligencia del hi jo, env f alo, si C3 rica, á los co · legios fi é is costosos, juzgando con poco " .. -1 acierto pedag ógíco, que son los m ejo r es Otras veces, sinti~ndose sin fu er zas para privarse de la presenci(l del hijo ado ra do, tr ae cerca de él una institutriz ( extranjera por re· gla general ) que asume los poderes mat erna - les anulúndolos muchns ve ces y debilitándo los siempr e. Si la macire pe rt enece <Í. la lase m ed ia ó á la obre ra ¡Qué de sacrifici os se impone pa ra que el hijo tenga una car re ra ó un 0 11c io ; para co m pr : lr le la i nmell-'; :\ bibliotcc;\ que debe ll evar al [ nstituto l') ;1 1<1 c:(ucla : ¡clI:lntas reprell siol1c p ara obliga rle al es! lidio que han conseguido ha 'cr le abo\'! e 'i bl e. Pero la educaci ón moral, la fo r mación del ca - m cter, la co rre ción de lOS defc -tos, '1 'lI!- tivo de los buenos cnti mi entos, la dire~'(i ( - ) n de las b.¡ enas ten d en ia s, la ex agogía. la higiene y la medi 'ina del alma, p:lra de 'irlo de una vez, tod o eso, supe r ior a m:í. su peri or sa b er, Queda ent r eg-aL!o:í. las prupia . .; energías natura les y ometido ,l (;\ e '- clusi, 'a acción de l azar y de las cir cunstancias. La incu l tura de la madre y, sobre todo su i~no rancia p edagógi a, es de fatal es consecuen - cias par a. el hijo y por t antopara la . ocie lad, que contará en su seno con se r es in:--;tn¡idos, erudito. , sabios t al y z; pero sin la. virtud '5 y energías generosas que omo fin supremo de la vida solo puede in s pi rar el a'ma dc una m ad re intelige te é ilustrada. * '" '" - [4 - , o cabe ab rigar duda s sobre el progreso realizado en la instrucción femenina durante los últi mos tiempos. Dc las instituciones de PorR oya l y Saínt-Cyr á las actuales escue· las l\ormalcs de Maestras, hay tanta diferen · cia co mo la que existe de la Pedagogía feminista de ~lont aig lle á la de Vives y de la de Rouseau á la de Condorcet¡ pero en la educación femenina, queda mucho por hacer, tarea que deben cumplir, la Escuela Normal por una parte y por otra, la escuela primaria . hn el actual movimiento pedag óg ico, es bien percept ible y marcada la tendencia á dar á la cultura genera l un carácter enciclopédico que ha debido t ene r hace tiempo. El plan de estudios de la escuela primaria, se ha cnriquecido con conoci miento s hasta hoy extralios á la mís mé1j pero del que aun sigue excluída m:\tería de tan n eces ar io conocimiento como la que con gran p ropiedad se llama ~ . Pedagogía materna " y en tanto esta e'\ c1u iÓIl sub sis t<t, el prob lema de la educación popular , segu irá pla nte a do y sin soIuCÜ 'll1 posible. L:t. madres del porvenir, te ndrán conoci - micnlos gCllcralescle cienc ias que las m adres de h oy de sconocen; pero como éstas, seguirán ignorado la manera de educar á un niño ; te ndrán el in ' tinto de la maternidad ; pero no la cicncia de la matern i dad que es la que deben adqui rir. \' aún hay más razones que justifican la · - 20 - necesidad de generalizar y extender los o · nocimientos de Pedagogia mat erna. La mujer, madre Ó 110 , cu mple una mi sión sodal esencialmente educadora. Podrá no tener hij os á quien dirigir y g uiar; pe ro !lO pasará por la vidá sin de jar se n tir su infiuencia sobre otros seres. Padre, esposo, hermanos, amigos, sobre alguno,ó sobre todo s, ejer ce rú una acción ba stante á modil1 ca r sus ideas. sus sentimient os y aun su vida toda. Para probar esta verdad, p or nadie ne gada, bast a abrir el gr an libro de la historia humana por cualquiera de sus páginas y desde las intere· san tes mujer es de la Biblia hasta l as aus t eras patri otas del TransvaI , d emuestran que el espíri tu de los plleblos, sus \2ostum br es, preo' cupacio nes, gra ndeza, decaden cia y Virlll des , son obras en que toma la mujer muy «(. Uva participaci ó n. El hombro lleva á la vida púb : ica las i deas que ha bebido en la boca de su mad re, de su esposa ó de su amante, y sus virtudes Ó sus vicios no son sino los que la mujer le ha inspi· rada . El hombre será un h éroe ó un asesino según sean la e: evaci ón del al ma ó la pe rversi ón de sen timiento de la mu jer que ame. que libres ó so metid,ls, l as mu je res, reinan porque tienen en sus m etilOS el m ás poderoso de todos los ce tr os, el amor, que envilece ó dignifica f atal y necesariamente. "E l hombre recibe la educación de la mujer " según dice Fenelón, el sab io arzob ispo de Cambrai que con voz casi divina y en la época de m ay or predom in io femenino, llamó la atenc ión del mundo sobre la necesidad de aumentar su cultu ra, fortaleciéndolas con ella porque son débiles é instruyéndo las porque son poderos '\s y ¡oh influencia a ombro· :>0 de las pr co 'u pa cionc ! ante la corte más galan te del uni\ ' crso, ¡'- cnclón, el prim er pechlgogo feminista hubo de justific ar sus doc - t rinas, no solo con ra zo n es de humanidad y de i nte r és, sino con el prin cipio profundamente cristiano de que la mujer es la mitad del lin ajc humano, redimid a por el sacrifi cio de Dios y también des tin ada á vivir en el cie, lo y gozar dc las divinas venturas que se le ofreccn como premio {l sus virtudes . ... \for t unadamente ya no se discute la con · rcnkllcia de instruirla, convcn iencia elev ada á la categoría de ne cesidad; lo que sí es ma· te ria di scutib! e esla cantidad y calidad de su inst ru cc ión. 'n escrilor de gran mérito pinta asf la situación íntcle tual de la mu jer co nt emporá· nea." e co nsiente - dice - en el desarrollo de su int ei igencia; se le dan los talentos de una artista ó de un maestro de lenguas ; bril1an en los e tudi os enciclopé dico ; pero nada les in· cita á p ensar por sí mi smas. ¡ \s í cuando llegan la pa s iones á las cuales no basta oponer los hábitos de la virtud , ni las fuerzas del - :n - alma, ni lo s prin ipios de la religión, cuando mas, tienen manos hábiles, una memoria que recita ... ir un alma que duerme! Tal es, con algunas excepciones, la mu jer del siglo, con sus devociones pueriles, con sus t:llentos mecánicos , con su amor al pl acer, con la ignora ncia de las cosas de la vida y con la lH ~cC'si, da d de amar y de ser amada, Re sumamos, pues , diciendo: que la ins, trucción de la muj er debe ser no t anto brillante como sólida, para poder entrn r en el concierto de las ideas elevadas, para "eIHUra y alim <.;n to de su alma, para dar á su \'irtUll una [):I <; C in conmo\"ible, para qlle pueda tier sit:ml~ la amiga inte1edual de su mari· do y la i r: utriz y edu ~adora le sus hijos. ¡'; O h :l) ien no admir 'e y respete Ü las mujeres I Imente~t1periorespor su s:\ber, como no htly quien no se sienta di pne to ;t rid iculiz ar él l as vanas y presumida s, colocándoln s entre Jos tipos tan donos:unente pintad0s por ~d o:icre y por Quevedo. El evar á la mujer por medio de una sana instru ción; cultiva r por medio de ésta sus fa cultad es m enta es; d ar seguridad :1 sus Jui - cios; amplitu 1 él sus razonalllientos; dominio á su yoluntad i delicadeza á sus sentimientos y empico digno y úti i ;t sus actividades. Tal, es á mi cntcnder,e i id eal que Jebe perseguir - e cn la educación femenina y que I jo de alejarla de la familia, la unc ;l clla m ás estrechamente; que no hay n<lda que ¡mpul 'c al -:!J - cumplimiento del deber como el ámpHo cor ocimiento del deber mismo . La mujer, fuera de su natural centro se cm· peqneñece; su verdade ro y regio trono, C5 su hogar; sU gobierno, el de su ca:;a; su cetro, el amor de los suyos y los bril l antes de su corona sus méritos y virtudes. L1. educación, debe prep:\rtlr á ia mlljer pa!'a que ejerza su reinado siempre con sabio duría y si" l as abdicaciones á que constante · mente la obliga su Lllta de cultura. "So lo noso tra s lacedemoni cllscs . de c ía la esposa de Leúnides -- mand a mos, porquc solo nosotras formamos hombres" La inllll cncia social de la mujer, ha aumentado cons iderablemente desde los tiempos herúi ' os de Es parta: debe r su yo es colocarsc á la altura intelectual y moral á que las condicione s de la vida mo derna la han elevado, dandolul.!:lr preferente en su instrucció ;l ~\ los cono c im i ent os el e Pedagogf;l, por la ma· yor nece s idad qu tiene de ellos. * *' :;: Rés tame indictlr el atc:1l1ce qu :: estos co· noci mientos de Pcdag ·o gía mat · ~ la deben tenC'\' •. \ lo bueno:r útil no d el' oner" SC li · mi ta ciones; sin emb arg o la ed t¡ , :ón nacio· nal ganaría much o con quc, por , l r(\ al meno s, toda s las mujeres di.stinguic :->e n con pr e · cisión lo que es la educación y lo que la instrucción signili.ca: l eres fundamentales de la ~30escolar de Bengamala en Israel yla ensefian· . 7.a objetiva, es la recomendada por Rabelai. Asi,dando firme base ásu cienci~, el maestro moderno cstar.~ á la al tura de su misión re· dentora y con gran justicia podrá ser consi· derado como el obrero más moje 'to si; pe 1'0 también el más importante en la her mo - , sa obra de hacer á los hombres semejantes á Dios. • • • He procurado demostrar, que la Pedagogía es una. ciencia eminentemente soci, lI, cu· yo conocimiento no debe Iimitar~e <'t Jos maestros, sino hacerlO extensivo á todos los hombres y muy especialmente á las madres, á. cuyo efe~to, su enseflanza debe hacerse obligatoria desde la Unh'ersidad á la Escuela primaria. Ignoro si habré logrado el propós ito de convenceros, ya que rara vez están las fuerzas al nive. de los deseos: en todo caso me será permitido deciros con el profeta: ".'.fe habeis puesto á prueba y me habeis co· nocido. " He dicho L "' l iiClliRS¡DAI ~ VlrA 6101157378