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AUTOR: Francisco Javier Muñoz González http://orcid.org/0000-0001-8672-6862 EDITA: Publicaciones y Divulgación Científica. Universidad de Málaga Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercialSinObraDerivada 4.0 Internacional: http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/legalcode Cualquier parte de esta obra se puede reproducir sin autorización pero con el reconocimiento y atribución de los autores. No se puede hacer uso comercial de la obra y no se puede alterar, transformar o hacer obras derivadas. Esta Tesis Doctoral está depositada en el Repositorio Institucional de la Universidad de Málaga (RIUMA): riuma.uma.es
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A la mujer de mi vida, Eva, el faro que ilumina mis noches sin luna; y a mi hija Marina, la poesía más linda que susurra mis oídos. A mi familia, por todo y por tanto.
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19 Capítulo 1: INTRODUCCIÓN 1.1. Justificación del estudio La importancia del turismo a nivel mundial como propulsor clave del progreso socioeconómico es cada vez más evidente y notoria. El desarrollo y su continuo crecimiento durante las últimas décadas lo han convertido por méritos propios, en uno de los sectores económicos claves en la economía mundial, convirtiéndose en uno de los actores principales del comercio internacional. Su contribución al desarrollo económico y social, su impacto en la creación de puestos de trabajo, el desarrollo de infraestructuras y la mejora del bienestar de los diferentes países ha sido contrastada por numerosos estudios. Durante los últimos 60 años el turismo ha experimentado, a nivel mundial, una continua expansión y diversificación, siendo actualmente uno de los sectores económicos con mayor potencial y que crece a tasas más elevadas. No obstante, su rápido crecimiento ha ido asociado a un aumento en la complejidad de los mercados y la competitividad de los mismos. Su contribución al bienestar económico depende de muchas variables, por lo que posicionarse de forma adecuada y sostenible es clave para poder recoger los efectos positivos del mismo. Una breve aproximación a algunas de las principales magnitudes del turismo, nos muestran su importancia dentro de la economía mundial. Así podemos ver como las llegadas de turistas, a escala mundial, han pasado de los 25 millones del año 1950, a 278 millones en 1980, 527 millones en 1995 y llegando a los 1.133 millones en el 2014. En la misma línea han crecido los ingresos derivados del turismo, pasando de los 2.000 millones de dólares de los EE.UU. en 1950 a los más de 1.425.000 millones en 2014 (Organización Mundial del Turismo [OMT], 2015a). Las perspectivas de
20 crecimiento se mantienen, como así lo demuestran las previsiones de la OMT incluidas en su estudio Tourism Towards 2030, donde predicen un crecimiento anual del 3,3% entre 2010 y 2030, llegando a alcanzar la cifra de 1.800 millones las llegadas de turistas internacionales a escala mundial en el año 2030 (OMT, 2011). Gráfico 1.1: Evolución de llegadas de turistas internacionales Fuente: OMT (2011) Por otro lado su impacto en el PIB mundial (aproximadamente el 10%), en el mercado de trabajo (absorbe uno de cada 11 empleos), comercio internacional (6% del comercio internacional), así como su importancia en las exportaciones (30% de las exportaciones de servicios) queda más que contrastada en el gráfico 1.2, lo que nos da una idea del tamaño e importancia de este sector dentro de la economía mundial.
21 Gráfico 1.2: La importancia del turismo a nivel mundial Fuente: OMT (2015a) España es una de las potencias mundiales en este sector, situándose como segundo país del mundo por ingresos derivados del turismo y ocupando el tercer lugar mundial en cuanto a llegada de turistas internacionales (OMT, 2015a), superando las 65 millones de llegadas de turistas internaciones en el año 2014, como podemos observar en la tabla 1.1; y superando los 65 mil millones de dólares EE.UU. en el 2014 (tabla 1.2). La importancia del turismo como fuente de riqueza y empleo en España está más que contrastada, representando el 11% del PIB nacional y 12% del empleo directos, generando un fuerte impacto positivo en la balanza de pagos por cuenta corriente (gráfico 1.3).
22 Tabla 1.1: Llegada de turistas internacionales Fuente: OMT (2015a) Tabla 1.2: Ingresos por turismo internacional Fuente: OMT (2015a)
23 Gráfico 1.3: Comparativa de la contribución del turismo a la economía mundial y española Fuente: Ministerio de Industria, Energía y Turismo (2015) El modelo turístico español comenzó su gran desarrollo en los años 60 del siglo pasado, basándose en lo que conocemos como un turismo de “sol y playa”, en los que ofrecía un buen clima y unos precios baratos en relación a otros competidores. El boom del turismo y su posterior desarrollo hizo que en los años 80, debido a la subida de precios, comenzaran a aparecer otros destinos más competitivos en precios (Grecia, Turquía, Egipto, Túnez o Marruecos). Esto comenzó a provocar un cambio de modelo, en el que se apuesta por un incremento de la calidad y los atractivos que ofrecería el destino turístico y no sólo competir por precios. A partir de estos años muchas han sido las mejoras y los retos que se han afrontado en el desarrollo del sector turístico en España, destacando
24 distintas áreas de actuación: competitividad, destinos, ofertas y productos, y por último modelos de gestión y recursos humanos. Se trata de un sector en el que se han realizado importantes inversiones para su desarrollo, destacando sobre todo, las inversiones en la mejora y creación de infraestructuras, especialmente de transporte, lo que ha conseguido mitigar en parte la pérdida de competitividad por la subida de precios respecto a otros países competidores. Eso ha posibilitado reforzar las ventajas competitivas de España, tales como: cercanía a los principales mercados emisores europeos, seguridad y estabilidad del entorno de la Unión Europea y del euro, mejora de las infraestructuras de transporte, dinamismo de las empresas del sector turístico y calidad de vida del entorno europeo. Sin embargo, el desarrollo del turismo además de los impactos económicos y el fuerte desarrollo del sector terciario vinculado al mismo, lleva aparejado una serie de repercusiones e impactos sociales, culturales, demográficos y medioambientales. Así podríamos destacar entre otros la concentración del turismo en zonas del litoral y archipiélagos, el incremento en el consumo de los recursos y energía, el incremento de los residuos generados, su impacto sobre las infraestructuras y congestión de las mismas, ocupación del suelo e incremento de los precios en determinadas zonas, incremento de la contaminación, impactos sobre la sostenibilidad (hoteles en primera línea de playa, macro complejos turísticos, campos de golf en zonas con balances hídricos negativos, …), cambios en las pirámides demográficas, incremento de la construcción y urbanización de las zonas receptoras, entre otros, lo que conlleva, en numerosas ocasiones, a un excesivo uso de los recursos existentes y al desbordamiento de las localidades receptoras. Por todo ello, es obvio que el sector turístico tiene que evolucionar y desarrollarse de forma que combine sus beneficios económicos y sociales, mitigando sus impactos negativos. Como se señala en el Plan del Turismo Español Horizonte 2020 (Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, 2007), “es evidente que el turismo es un pilar en la evolución de la economía y sociedad española, que precisa renovar sus pautas de crecimiento para asegurar y maximizar su contribución al bienestar
25 social, liderando la nueva era del turismo, marcada por el cambio tecnológico, la responsabilidad medioambiental y las demandas de la nueva sociedad”. En el caso concreto de la Costa del Sol, la importancia del turismo en la economía es todavía mayor, siendo el gran motor del desarrollo económico durante las últimas décadas en la provincia malagueña. La promoción de Málaga como destino turístico comienza a principios del siglo XX, siendo en 1929 cuando aparece la primera mención a la “Costa del Sol” en un folleto turístico con motivo de las exposiciones mundiales de Sevilla y Barcelona. Su cercanía a Gibraltar permitió que la descubrieran numerosos ingleses, aunque no es hasta después de la II Guerra Mundial cuando comienza la construcción de nuevas edificaciones pensadas para el desarrollo del turismo. Uno de las edificaciones más emblemáticas de la época es la construcción del Marbella Club en 1953, que logra atraer a la aristocracia europea del momento y propicia el auge y posicionamiento de Marbella y de la Costa del Sol en el panorama europeo. Posteriormente, la construcción del hotel Pez Espada en Torremolinos, supone otro hito en el desarrollo turístico de la Costa del Sol e inicia el despegue del turismo de masas buscando sol y playa. A partir de los años 60 se produce un boom del desarrollo turístico de la Costa del Sol basado en un turismo de masas controlado por los grandes turoperadores europeos. Este desarrollo se fundamenta en varios pilares básicos, tales como los condicionamientos naturales (basados en las condiciones climáticas y la existencia de playas), el bajo grado de desarrollo económico-social (que proporciona mano de obra barata, bajo nivel de industrialización y bajo nivel de precios), una agricultura de bajo rendimiento (que propició el trasvase de terrenos de una a otra actividad), mejora de las infraestructuras (destacando la ampliación del aeropuerto en 1961 y mejora de las carreteras, en especial la N340), la estructura de la propiedad existente, ruptura con el modelo económico existente con anterioridad, razones de Estado (posibilita apertura al exterior), cambio en las situaciones de los países emisores (mejora económica y mejora de las condiciones laborales ampliando los períodos de vacaciones), y la excelente coyuntura política y económica internacional (que facilita inversiones a países en vías de desarrollo).Todo ello propicia un gran desarrollo turístico de la Costa del Sol que abandera el crecimiento del sector. A los dos primeros
32 para el turista, apoyando el desarrollo del turismo cultural en la capital, basado en una planificación estratégica adecuada. Es evidente que hoy día, si queremos desarrollar una zona turística es necesaria su planificación y gestión. Y esto es así por diferentes motivos, por una parte porque debemos integrar el turismo en la economía, la sociedad, la cultura y el medioambiente del destino. Y por otro lado porque los visitantes deben mostrarse satisfechos con el destino para que el mismo tenga éxito. De esta forma, se debe hacer un uso racional de los recursos naturales y al mismo tiempo aportar estrategias de actuación para poner en valor los recursos turísticos de los que disponemos y establecer líneas para conseguir un desarrollo turístico sostenible. La planificación turística ha sido definida, de manera general, como el proceso racional u ordenado para alcanzar el crecimiento o el desarrollo turístico (Mill y Morrison, 1985; Molina, 1986; Gunn, 1988; Inskeep, 1991; Godfrey y Clarke, 2000). Podemos decir por tanto que la planificación turística es un proceso de evaluación y análisis exhaustivo de una serie de factores, que no finalizan con la determinación de objetivos, sino que implican el desarrollo de acciones concretas. Concretamente, Gunn (1988) señala que la planificación turística como una forma de anticipación a las consecuencias del mismo, es la única forma que asegurar el éxito de la actividad turística. La planificación turística debe ser estratégica e integradora, en concreto, se señala que debería haber una participación activa de la comunidad en el proceso de planificación. Además, Mathieson y Wall (1982) sugieren que el turismo y la planificación se relacionan con no sólo los componentes del turismo, sino también las interrelaciones entre estos componentes. La planificación es un proceso complejo que implica una consideración de factores económicos, socio-culturales y ambientales. Uno de los objetivos de la planificación turística es el incremento del valor de los bienes y servicios turísticos tanto para los turistas potenciales como los actuales, de tal forma que los destinos y sus residentes reciban beneficios sociales y económicos. La planificación turística se hace cada vez más necesaria para poder competir de forma eficaz en un mercado cada vez más saturado (Evans, Fox y Johnson, 1995;
33 Ritchie y Crouch, 2000). Es importante por tanto la implicación y el apoyo de los residentes a la planificación turística de un destino, así como su apoyo e implicación con el desarrollo de actividades que potencian el destino. 1.2. Objetivos de la investigación Podemos decir que la literatura al respecto, en general, se ha centrado en tres líneas principales de estudio. Una primera donde se analiza la importancia de la actitud de los residentes en la satisfacción o experiencia del turista durante la visita (Kousis, 1989; Crosby, 1993; Fredline y Faulkner, 2000). Una segunda línea, que se ha centrado en la determinación de los factores que llevan a una actitud positiva-negativa en los residentes, así como su importancia en la actitud global del residente, para ser abordados por los responsables del sector turístico (Ap, 1992; Lankford y Howard, 1994). En el trabajo de Lankford y Howard (1994) se desarrolla una escala de medida de las actitudes hacia el turismo; igualmente Ap en 1992, de manera general determina los impactos del turismo que perciben los residentes y ya en fechas posteriores, y centrados en una localidad específica, resulta interesante mencionar los trabajos de Andereck y Vogt (2000); Andriotis y Vaughan (2003) y Aguiló y Roselló (2005), en sus trabajos determinan la relación entre las actitudes de los residentes y el desarrollo del turismo en las zonas rurales de Arizona, Creta e Islas Baleares, respectivamente. Y una tercera línea, en la que los autores se centran en la medición tanto descriptiva como causal de los impactos del turismo y que ha permitido determinar qué factores o dimensiones influyen sobre la actitud o el concepto de apoyo al turismo según diferentes situaciones, vinculadas con el destino o con el residente (Gursoy y Rutherford, 2004). De esta forma desde la óptica del destino turístico se han considerado: eventos deportivos, el tipo de producto (rural, urbano, isla, sol y playa, ecoturismo, etc.) y el momento de desarrollo turístico (pre desarrollo, crecimiento, madurez e incluso declive), entre otros (Keogh, 1990; Mansfeld, 1992; Jurowski et al., 1997). Y desde la óptica del residente se han evaluado: características demográficas
34 (sexo, edad, posición familiar, etc.), las características socio-económicas (nivel educativo, posición social, vínculos laborales con el turismo, etc.), las características geográficas (lugar de residencia o trabajo) y las actividades de recreación (Liu, Sheldon y Var, 1987; Akis et al., 1996; Getz, 1997; Walpole y Goodwin, 2000; Besculides, Lee y McCormic, 2002). En cada uno de estos trabajos, los investigadores han profundizado en la relación entre el apoyo al turismo y ciertas percepciones y características personales, vinculadas a una realidad turística específica, a través de la contrastación de modelos teóricos formulados previamente. La mayoría de estas investigaciones se han basado en la teoría del intercambio social y su premisa básica es que la población local probablemente participe en un intercambio si considera que es posible obtener beneficios sin incurrir en costes inaceptables. Si los residentes locales perciben que los beneficios exceden los costes, tenderán a implicarse en el intercambio y, en consecuencia, se mostrarán partidarios de futuros proyectos de desarrollo en su comunidad (Davis et al., 1988; Allen, Hafer, Long y Perdue, 1993; Williams y Lawson, 2001; Gursoy, Jurowski y Uysal, 2002; Bramwell, 2003; Andereck et al., 2005; Choong-Ki y Ki-Joon, 2006). En el presente estudio nos centraremos también en esa idea: en las percepciones sobre los impactos del turismo y cómo éstas inciden en su disposición a participar e invertir en actividades turísticas, todo ello enmarcado en un modelo estructural basado en la teoría del intercambio social. Podemos por tanto concluir que, el objetivo principal de nuestra investigación se centra en determinar la influencia que la percepción de los impactos del turismo por parte de los residentes, el apego a la comunidad y la actitud medioambiental de los mismos, tienen en el apoyo al desarrollo de una estrategia competitiva para el impulso de Málaga capital como destino cultural. Este objetivo general se concreta en objetivos teóricos y empíricos. Los objetivos teóricos que abordamos en el presente trabajo se concretan en: profundizar en el estudio de los factores que influyen en las actitudes de los residentes, sus interrelaciones, así como su influencia en el desarrollo turístico de una determinada
35 zona; y desarrollar un marco teórico basado en la actitud de los residentes hacia el turismo, que contemple tanto efectos directos como indirectos, tanto de las percepciones como de ciertos factores que son susceptibles de influir en las mismas y en consecuencia en el apoyo al desarrollo de la actividad turística de la zona. Por su parte los objetivos empíricos que pretendemos alcanzar con la presente tesis son: concretar los factores explicativos de la actitud de los residentes hacia los impactos y los factores que influyen en la percepción de los mismos; y evaluar la fuerza y dirección de los distintos factores que pueden afectar al apoyo de la actividad turística, así como validar el modelo teórico propuesto. Con el fin de alcanzar los objetivos planteados, se han propuesto las siguientes hipótesis de trabajo: Hipótesis 1: Existe una relación positiva y directa entre el apego a la comunidad de los residentes y la percepción de los impactos del turismo por parte de los mismos. Hipótesis 2: Existe una relación positiva y directa entre la actitud medioambiental y la percepción de los impactos del turismo por parte de los residentes. Hipótesis 3: Existe una relación positiva entre el apego a la comunidad de los residentes y su disposición a participar, apoyar e incluso invertir en actividades que potencien el desarrollo turístico de Málaga capital. Hipótesis 4: Existe una relación positiva entre la actitud medioambiental de los residentes de Málaga y su disposición a participar, apoyar e incluso invertir en actividades que potencien el desarrollo turístico de la misma. Hipótesis 5: Existe una relación positiva entre los impactos percibidos del turismo y la disposición de los residentes a participar, apoyar e incluso invertir en actividades que potencien el desarrollo turístico Hipótesis 6: Existe una relación directa y positiva entre la disposición de los residentes a apoyar y/o participar en actividades que potencien el desarrollo turístico y el apoyo a una planificación estratégica del mismo.
36 1.3. Metodología de la investigación Con el objetivo de lograr los objetivos que nos hemos planteado, para esta investigación hemos examinado y contrastado numerosas fuentes bibliográficas de muy diversos tipos. La metodología se divide en una primera fase de tipo documental o de revisión de la literatura existente, que nos ha proporcionado la información necesaria de carácter secundario, y en una segunda fase de carácter empírico donde se ha obtenido la información primaria necesaria. Además de la información obtenida a través de la metodología de la encuesta, ha sido necesario realizar entrevistas en profundidad con algunos expertos del sector analizado, que nos han ayudado a delimitar con mayor precisión el objeto de la investigación, así como destacar que su ayuda ha sido inestimable en la elaboración definitiva del cuestionario final. El trabajo se inicia con una amplia revisión bibliográfica que nos ha permitido enmarcar el objetivo principal de la investigación con arreglo a los resultados más solventes y que mejor se adaptaban a nuestra perspectiva de investigación. El estudio de la bibliografía, ya fuera procedente de libros, capítulos de libros y publicaciones de ámbito académico, junto con la lectura de informes procedentes de consultoras, organismos (locales, nacionales o internacionales) y de empresas del sector, nos ha permitido delimitar el marco de estudio, para posteriormente dar paso a la parte empírica de nuestra investigación. Para finalizar, la metodología de la investigación empírica se ha centrado en el contraste del modelo planteado, con el fin de poder evaluar la influencia de las percepciones de los impactos del turismo, en el apoyo al desarrollo de acciones encaminadas al crecimiento turístico de Málaga capital. Para ello se ha elaborado un cuestionario dirigido a residentes en Málaga capital, obteniendo un total de 235 cuestionarios válidos. Los resultados fueron tratados utilizando el programa SPSS en su versión 23 y Smart PLS en su versión 2.0.
37 1.4. Estructura del trabajo de investigación Para alcanzar los objetivos planteados el presente trabajo de investigación se estructura en cinco capítulos cuyo contenido comentamos brevemente a continuación: • Capítulo 1: Donde exponemos tanto la introducción como la justificación de la investigación, al mismo tiempo que se detallan los objetivos a alcanzar, la metodología empleada, finalizando con una breve descripción de la estructura del mismo. • Capítulo 2: En el que exponemos los fundamentos teóricos de este trabajo, de los diferentes conceptos interrelacionados. En una primera parte del capítulo abordamos una amplia revisión bibliográfica de las actitudes, su evolución y así como las diferentes teorías explicativas de las mismas. A continuación, en este mismo capítulo, nos centramos en el estudio de las actitudes de los residentes hacia los impactos del turismo, así como se contemplan las principales teorías aplicadas al estudio de las mimas. Para finalizar el capítulo focalizamos nuestra atención en el estudio de los impactos del turismo, así como algunas variables predictoras de los mismos. • Capítulo 3: En el que planteamos los objetivos del análisis empírico, se argumenta el modelo propuesto y planteamos la hipótesis a contrastar. Al mismo tiempo se justifican y analizan las escalas de medida utilizadas, para el contraste de hipótesis, para finalizar el mismo con el diseño de la investigación, y un breve análisis descriptivo de la muestra utilizada. • Capítulo 4: Resultados de la investigación empírica, donde realizamos una comparación entre los modelos CBSEM y PLS, describimos el objetivo de la metodología utilizada y la exposición de los indicadores reflectivos y formativos. Se procede al análisis de los resultados, evaluando y validando las escalas utilizadas en el modelo, para finalizar con la evaluación del modelo estructural, lo que nos permite la contrastación de las distintas hipótesis planteadas en la investigación.
38 • Capítulo 5: Se exponen las principales conclusiones extraídas de la investigación en función de los resultados obtenidos. A mismo tiempo se recogen las limitaciones de este estudio, así como las futuras líneas de investigación que nos planteamos. • Finalmente se presentan las fuentes bibliográficas utilizadas para la elaboración de esta tesis, así como un anexo donde recogemos un ejemplo del cuestionario utilizado.
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48 preferencial hacia el objeto de actitud, hacia una situación o hacia el mantenimiento o preservación de la actitud misma”. A continuación, recogemos a modo de resumen, una serie de aspectos fundamentales, característicos y consecuencias de la actitud, que se pueden extraer de las definiciones mencionadas anteriormente: La actitud es un concepto en el que se combinan una serie de variables y cuyo resultado es un estado de ánimo de la persona. Las variables que intervienen (motivaciones, percepciones, conocimiento, valores) están interrelacionadas y el cambio en una de ellas, influye sobre las demás. La actitud es el resultado de un proceso organizado. La actitud se desarrolla a partir de las experiencias adquiridas, es decir, se genera a través del aprendizaje. Son predictoras de la conducta. Ejercen una influencia directa sobre las acciones o respuestas de un individuo. Para nosotros, el cómo se genera la actitud es tan importante como sus consecuencias posteriores sobre el comportamiento. De ahí que nos inclinemos por definir la actitud desde la perspectiva sistémica como el resultado del sistema mental donde interactúan un conjunto de componentes (los sentimientos, las experiencias, las motivaciones, las creencias, los conocimientos) que operan sobre el objeto de estudio; esa actitud será modificada si se genera algún cambio en alguno de los componentes. En forma gráfica sería:
49 Gráfico 2.1: Concepto de actitud desde la perspectiva sistémica Fuente: Elaboración propia Otros autores como Eiser (1989); Morales (2000) y Castaño (2005), presentan una serie de características sobre las actitudes que, pensamos, pueden ayudar una mejor comprensión de las mismas: Las actitudes son adquiridas. Son experiencias subjetivas. Son experiencias de un tema o de un objeto. Son experiencias en términos evaluativos. Implican juicios evaluativos. Las expresiones de la actitud son en principio inteligibles. Pueden ser expresadas a través del lenguaje. Son comunicadas y expresadas para ser percibidas y comprendidas por los otros.
50 Individuos diferentes pueden estar o no de acuerdo en sus actitudes. Las diferentes actitudes hacia un objeto determinado presuponen una concepción distinta de cada individuo sobre lo que es falso, o no, en ese objeto de actitud. Son predecibles y están relacionadas con el comportamiento social. Son valoradas como estructuras de dimensión múltiple. Al ser experiencias subjetivas no pueden ser analizadas directamente. Constituye un aprendizaje estable. Estas características y supuestos sobre las actitudes proporcionan indicios que permiten diferenciar las actitudes de elementos cercanos a ellas como son los valores, los instintos, la disposición o el hábito, entre otros. Las actitudes se diferencian de los valores en el nivel de las creencias que las componen; los valores trascienden los objetos o situaciones, mientras que las actitudes se ciñen en objetos, personas o situaciones específicas. Se diferencian de los instintos en que no son innatas sino adquiridas y no se determinan en un solo acto, como el caso de los instintos. Las actitudes se distinguen de la disposición por el grado de madurez psicológica; la actitud es más duradera, la disposición es más volátil. Por último, la actitud difiere de la aptitud en el grado de la integración de las distintas disposiciones. La aptitud es la integración de varias disposiciones; la actitud es la unión de varias aptitudes, lo que se expresa con una fuerte carga emocional (Alcántara, 1988). 2.1.3. Representación de las actitudes Para Leal (2000), el concepto actitud se representa desde tres enfoques que son complementarios: el inductivo, el deductivo y el organizativo.
51 Gráfico 2.2: Concepto de actitud Fuente: adaptado de Leal (2000) 2.1.3.1. Enfoque Inductivo El enfoque inductivo supone que las actitudes son latentes y no directamente observables en sí mismas, pero actúan para organizar o proveer la dirección de acciones y comportamientos de los individuos. No actúan de forma aislada, sino que conforman lo que se conoce como sistemas de actitudes. Es el que indica que está formada por tres componentes o estructura tricotómica de la actitud siendo definidos
52 los tres grandes tipos de respuesta como afectiva, cognitiva y conductual. Las relaciones entre esos componentes se presentan en el gráfico 2.3 desarrollado por Rosenberg y Hovland (1960), propuesta que sigue vigente y referenciado por autores como Moscovici (1984); Eiser (1989); Baron y Byrne (2002) y Alvarado y Garrido (2003). Gráfico 2.3: Concepción esquemática de las actitudes en término de los tres componentes Fuente: Rosenberg y Hovland (1960) Autores como Rosenberg y Hovland (1960); Moscovici (1984); Eiser (1989); Baron y Byrne (2002) y Alvarado y Garrido (2003), caracterizan esos componentes de la siguiente manera: Estímulos que denotan el objeto de la actitud Actitudes Conducta Cognición Afecto Declaraciones verbales concernientes a la conducta Declaraciones verbales de creencias Declaraciones verbales de afecto
53 Afecto: Sentimientos y emociones que impregnan las ideas, conceptos y creencias. Consiste en la evaluación personal, el gusto o respuesta emocional ante alguna situación, objeto o persona. Abarca aquellos procesos que avalan o contradicen las bases de nuestras creencias, expresados en sentimientos evaluativos y preferencias, estados de ánimo y emociones que se evidencian (física y/o emocionalmente) ante el objeto de la actitud. Está considerado el componente más difícil de cambiar por lo arraigado que está en el sujeto y tiende a ser coherente con el componente cognoscitivo. Los criterios que se utilizan para establecer las preferencias dan como resultado la evaluación del conocimiento. Cognición Es la representación del conocimiento que el sujeto posee del objeto o tema en cuestión. Incluye el comportamiento manifiesto en relación a una situación, objeto o persona. También abarca el dominio de hechos, opiniones, creencias, pensamientos, valores, conocimientos y expectativas (especialmente de carácter evaluativo) acerca del objeto de la actitud. Destaca en ellos, el valor que representa para el individuo el objeto o situación Conducta Es la tendencia o predisposición a actuar, a reaccionar frente a un tema u objeto psicosocial. En teoría la actitud puede predecir la conducta del sujeto, aunque en la práctica se comprueba que aquella nunca es del todo predecible. Este componente distingue la actitud de otras variables en la medida que impulsa a actuar en cualquier sentido. Muestra las evidencias de actuación a favor o en contra del objeto o situación de la actitud Pensamos que resulta interesante destacar el aporte realizado por Simonson y Maushak (1996) al incorporar un cuarto componente, el cual denomina las intenciones de comportamiento y comprende lo que la persona planea realizar en un sentido, incluso si estos planes no son nunca puestos en práctica. Todos los componentes de las actitudes llevan implícito el carácter de acción evaluativa hacia el objeto de la actitud. De ahí que una actitud determinada predispone a una respuesta en particular con una carga afectiva que la caracteriza. Frecuentemente estos componentes son congruentes entre sí y están íntimamente relacionados; "... la interrelación entre estas dimensiones: los componentes cognitivos, afectivos y conductuales pueden ser antecedentes de las actitudes; pero
54 recíprocamente, estos mismos componentes pueden tomarse como consecuencias. Las actitudes preceden a la acción, pero la acción genera/refuerza la actitud correspondiente" (Bolívar, 1995). Los tres componentes de las actitudes dependen en gran medida de la forma en la que se percibe y organiza la información recibida y la experiencia vivida, teniendo presente que no se puede percibir todo el exterior ya que por lo general la cantidad de información supera la capacidad de registrarla simultáneamente, lo que obliga a que se produzca una selección, y una organización de lo percibido según diversas posibilidades. En este sentido, Leal (2000) señala que ante cualquier situación percibida directamente o trasmitida por algún medio de comunicación, se puede recodificar lo percibido. Los componentes se relacionan entre sí y de estas relaciones surge la consistencia o inconsistencia sobre lo percibido. Por tanto, las actitudes se pueden modificar por las experiencias internas y por las circunstancias exteriores, dependiendo su cambio, del compromiso con la acción que se ejecuta. 2.1.3.2. Enfoque Deductivo Desde el punto de vista del enfoque deductivo, una actitud es un concepto destinado a definir las relaciones entre un sujeto y un objeto que no se pueden medir principalmente, sino que se deducen de la conducta o de las declaraciones verbales del sujeto. Siguiendo los postulados de Katz (1960) y Stahlberg y Dieter (1991) proponen cuatro bases fundamentales de las actitudes de carácter motivacional, que detallamos a continuación:
55 Función Utilitaria Las actitudes guían a satisfacer las necesidades deseadas. Son portadoras de ayuda para aquellas personas que quieren conseguir objetivos deseados o eludir los no deseados. Función de Defensa del Yo Las actitudes protegen el ego de ansiedades y amenazas. En las actitudes, las personas buscan confianza y seguridad. El asumir las posturas sociales refuerza nuestra imagen ante la sociedad y ante nosotros mismos. La base de esta función se apoya en la existencia de la llamada disonancia cognitiva. Se produce una disonancia cognitiva cuando hay una oposición entre un deseo y una situación. Función Expresiva de Valores Las actitudes expresan un auto concepto y un sistema de valores. Es necesario conocer los valores, ya que los sujetos desarrollan actitudes hacia las conductas que conectan con dichos valores. Función de Conocimiento Las personas por naturaleza buscamos aprender con orden. Las actitudes organizan la masa de información y fijan los estándares por los que se juzga la información. De esta forma, las actitudes ayudan a simplificar una realidad compleja. Fuente: Stahlberg y Dieter (1991) Las actitudes no pueden ser medidas a través de la observación de la conducta en una amplia variedad de ambientes naturales, sino que deben inferirse de la conducta manifiesta. Desde el punto de vista práctico, el procedimiento más utilizado son las denominadas escalas de actitud que miden las reacciones verbales, la valoración se establece en unas escalas con una puntuación positiva o negativa de la opinión o actitud frente a una posición. La mayor parte de estos métodos de medición se basan en el supuesto de que las actitudes pueden ser evaluadas por medio de las opiniones y creencias de las personas acerca del objeto de actitud (Kraus, 1995). 2.1.3.3. Enfoque Organizativo En el enfoque organizativo, la interpretación, las creencias y las teorías se generan tanto a través de fuentes privadas y personales como por influencias públicas y sociales. El aspecto más debatido en relación con las actitudes es el que indica que
56 la conducta de una persona está en función de su actitud actual y de la situación en la que se pone de manifiesto esta actitud, es decir, se considera que las actitudes tienen potencial para predecir la conducta humana (Morris, 1997; Leal, 2000; Morales, 2000). Ese potencial se basa en la concepción del comportamiento como una forma de actitud y se verá influenciado por otras circunstancias tales como: la interpretación que el individuo hace de la situación, de sus creencias sobre la intención de otras personas y de las teorías que elabora a partir de otras situaciones similares conocidas. Este proceso está representado en el siguiente gráfico: Gráfico 2.4: Proceso de Formación de la Actitud Fuente: Leal (2000). Además del mencionado Leal (2000), otros autores como Ajzen y Fishbein (1980); Eiser (1989) y Harre y Lamb (1992) destacan que las actitudes de los individuos se encuentran determinadas por el sistema sociocultural en el que viven. Dentro del sistema, las actitudes están influenciadas por los macro y micro entornos que influyen en el comportamiento de una persona. Entre los condicionantes macro
57 se pueden mencionar el entorno económico, político, legal, cultural, tecnológico y el medioambiental; entre los del micro entorno cabe destacar las influencias familiares, los grupos sociales a los que se pertenece o se aspira a pertenecer, la información recibida, la experiencia y la personalidad. 2.1.4. Teorías explicativas de la actitud Han sido diversas las teorías propuestas a lo largo de los años que han tratado de explicar la formación de las actitudes así como el papel predictivo de las mismas. Del análisis de la literatura al respecto podemos decir que, de todas ellas, dentro del ámbito conductista, son cuatro las que destacan, que aun siendo cuatro propuestas clásicas, siguen siendo en la actualidad el armazón teórico sobre el que se sustentan la mayoría de los trabajos de investigación que abordan el estudio de las actitudes. Estas cuatro propuestas son: Teoría de las Representaciones Sociales Teoría de la Acción Razonada Teoría de la Disonancia Cognoscitiva Teoría del Intercambio Social 2.1.4.1. Teoría de las Representaciones Sociales Moscovici (1984) define las representaciones como “fenómenos ligados a una especial manera de adquirir y comunicar conocimiento, una manera que crea realidades y sentido común”. Este autor utiliza el término ‘social’ para enfatizar que no está simplemente referido a sistemas de conocimiento y creencias que poseen
64 Thibaut y Kelley (1959) a través del enfoque de la psicología social plantean que el poder y la satisfacción entre los que participan en una relación se pueden conceptuar en términos del intercambio de beneficios y costes. Los individuos deciden sobre el curso de una acción, al menos en parte, por lo que esperan conseguir de ella. Si bien esta teoría tiene un marcado carácter individualista, pues asume que a partir del intercambio entre dos es posible explicar las relaciones de los grupos sociales, su mérito consiste según Deutsch y Krauss (1965) en que “los beneficios y los costes no se experimentan como absolutos: la importancia psicológica de una recompensa varía según las experiencias pasadas de la persona y las oportunidades presentes”. Para Homans (1961), la base del intercambio residía en el interés individual, fundamentado en una combinación de necesidades psicológicas y económicas. La teoría concibe la conducta social como un intercambio de actividad, tangible o intangible y más o menos gratificante o costosa, entre al menos dos personas. Las personas suelen aprender acciones que aumentan sus recompensas. Este autor explica la conducta social en términos de beneficios y costes y entre sus proposiciones están: Cuanto mayor sea al beneficio obtenido por la acción de una persona, tanto más probable es que éste lleve a cabo esta acción. Si el concurso de un determinado estímulo ha sido en el pasado recompensado, entonces cuanto más semejantes sean los estímulos, es probable que esa persona ejecute de nuevo la acción. Cuanto más valioso sea el resultado de una acción, es más probable que se vuelva a realizar esa acción. Cuanto más haya recibido una persona una recompensa determinada en un pasado, tanto menos valiosa le resultará toda unidad posterior de esa misma recompensa. Si una persona no recibe por su actividad el beneficio esperado, sentirá indignación y rechazo.
65 Al optar entre opciones alternativas, una persona puede elegir entre aquellas para las que sea mayor el producto del valor multiplicado por la probabilidad de obtenerlo. En el esquema propuesto por Homans (1961), es importante hacer referencia a su noción de ‘justicia distributiva’ para explicar el comportamiento que regula las relaciones de intercambio entre dos personas. Para este autor, las relaciones de intercambio no se darán a menos que las recompensas obtenidas por quienes participan en la interacción sean proporcionales a sus estatus sociales y a sus inversiones. Posteriormente en la definición planteada por Blau (1964), se señala que “para que una conducta desemboque en intercambio social ha de satisfacer dos condiciones. Estar orientada hacia metas que sólo se pueden satisfacer por medio de la interacción con otras personas y proveer los medios para la obtención de tales metas”. En pocas palabras, el intercambio social puede reflejar cualquier conducta orientada a metas socialmente mediadas, es decir, la teoría se limita a las acciones que son contingentes a las reacciones recompensantes de otros y que cesan cuando estas reacciones esperadas no se producen. En dos ensayos publicados en 1972, Emerson desarrolla los fundamentos de una teoría del intercambio integrada. En el primer ensayo de Emerson (1972a) que analiza las bases psicológicas del intercambio social, se centra en un actor individual implicado en una relación de intercambio con su entorno, mientras que en el segundo (Emerson 1972b) se centra en el nivel macro, en las relaciones de intercambio y en las estructuras de redes. En este último ensayo plantea de manera explícita el vínculo micro-macro: "Intento extender la teoría del intercambio e investigar los niveles de análisis micro y macro mediante el estudio de las estructuras de las redes de intercambio". Cook (1987) coincide con Emerson en la importancia del estudio de las redes de intercambio para vincular lo micro y lo macro. "El uso del concepto de redes de intercambio permite el desarrollo de una teoría puente que cierre la brecha conceptual
66 entre los individuos aislados o las díadas y los grandes agregados o conjuntos de individuos (grupos o asociaciones formales, vecindarios, partidos políticos, etc.)". Emerson y Cook aceptan las premisas micro de la teoría del intercambio y las toman como punto de partida, y señalan que "el enfoque del intercambio centra su atención en los beneficios que las personas obtienen y con los que contribuyen al proceso de la interacción social". En definitiva, aceptan los principios conductistas del condicionamiento operante como punto de partida y subraya tres supuestos principales de la teoría del intercambio: Las personas para quienes los eventos son beneficiosos tienden a actuar racionalmente a fin de que estos eventos ocurran. Las personas acaban finalmente saciadas de los eventos conductuales, de manera que la utilidad de estos eventos disminuye. Los beneficios que obtienen las personas de los procesos sociales dependen de los beneficios que son capaces de proporcionar en el intercambio. Esto confiere a la teoría del intercambio su preocupación focal por el flujo de beneficios en la interacción social. La interacción es tratada como un proceso donde los sujetos (actores o agentes) se proveen mutuamente de recursos de significación para ambos. El término actor o agente refiere a una persona, rol o a un grupo que actúa como una sola unidad (Emerson, 1972). Y el término ‘recursos’ se define como cualquier bien, concreto o simbólico, que pueda convertirse en objeto de intercambio y cuya naturaleza puede ser material, social, o psicológica. La interacción se basa en la relación de dos o más individuos que interactúan para conseguir metas que les resulten mutuamente beneficiosas. Una red de intercambio tiene los siguientes componentes (Cook, Emerson, Gilmore y Yamagishi, 1983): Un conjunto de actores que pueden ser individuos o colectividades.
67 Recursos valiosos que se distribuyen entre los actores. Existe una serie de oportunidades de intercambio entre todos los actores de la red. Las relaciones de intercambio, o las oportunidades de intercambio, existen entre los actores. Las relaciones de intercambio están conectadas unas a otras en una única estructura de red. En definitiva, una ‘red de intercambio’ es una estructura social específica formada por dos o más relaciones de intercambio conectadas entre los actores". (Cook et al., 1983). Por tanto, para que se establezcan una interacción social tienen que cumplirse dos condiciones: la primera de ellas se refiere a que la conducta ha de ser orientada hacia metas cuya satisfacción solo puede ser alcanzada a través de la interacción con los demás (Cook et al., 1983), y la segunda hace referencia a que la interacción tiene que proveer de los medios necesarios para llegar a dichas metas (Blau, 1964). Estudios posteriores que abarcan diferentes ámbitos confirmaron la vigencia de esta teoría, entre ellos podemos mencionar el de Janssen (2000), el cual utilizando la teoría del intercambio social, estableció la relación entre las demandas de trabajo y el comportamiento sobre la innovación en el trabajo cuando se percibe imparcialidad entre los elementos esfuerzo–recompensa. En el 2003, Magdol y Bessel trabajaron en la incidencia de la movilidad residencial en los intercambios sociales; McGehee y Andereck (2004) realizaron un estudio basado en esa teoría para determinar los factores que predicen el apoyo de los residentes al turismo rural. Gould-Williams y Davies (2005), en el cual utilizando la teoría del intercambio social predicen los efectos de la práctica de la gestión de los recursos humanos en los resultados de los empleados y en 2013 Cifre y Navarro plantean una investigación en la que se aplica la teoría del intercambio social a los
68 recursos humanos y la responsabilidad social empresarial, planteando que el ofrecimiento de empleabilidad por parte de la empresa puede ser visto como un intercambio social. 2.2. Actitud de los residentes hacia los impactos del turismo 2.2.1. Introducción En el presente epígrafe, abordamos una revisión de la literatura existente sobre la percepción de los residentes de los impactos del turismo, desde los primeros estudios realizados, los cuales datan de los años 60, hasta los más recientes. Además se analizan las principales teorías propuestas para comprender mejor las percepciones de los impactos del turismo por los residentes, analizando también el enfoque de la teoría del intercambio social, que es la usada por la mayoría de investigadores en este campo. A continuación abordaremos el tema de los impactos del turismo, finalizando con el análisis de aquellos factores que afectan a la percepción que los residentes tienen de los impactos del turismo. 2.2.2. El estudio de la actitud de los residentes hacia los impactos del turismo Son muchas las instituciones, tanto de carácter público como privado, tanto a nivel nacional, autonómico a provincial que apoyan el desarrollo turístico como un medio para mejorar la calidad de vida de los residentes. Ahora bien, este apoyo al desarrollo de la actividad turística, no solo tiene interés para las instituciones y/o
69 empresas, sino que los residentes de una determinada localidad, también ven en el desarrollo turístico una vía que les puede permitir mejorar su calidad de vida. Es evidente, que el desarrollo del turismo, lleva implícito una serie de impactos, de distinto carácter, y son muchos los modelos y desde muchas disciplinas las que han intentado valorar “objetivamente” los impactos del turismo en la población anfitriona (por ejemplo modelos input-output). Estos estudios han proporcionado una información muy valiosa que ha permitido conocer de forma más detallada los impactos del turismo, pero dichos estudios no han contemplado la opinión, percepciones o actitudes de la comunidad anfitriona de los mencionados impactos. Entre estos estudios podemos destacar los realizados por Archer y Fletcher (1996); Wagner (1997); Dwyer, Forsyth y Spurr (2004); Walpole y Goodwin (2000) y Witt y Moutinho (2004). Aunque como hemos mencionado, los impactos del turismo se han tratado de medir desde una perspectiva más “objetiva”, la corriente dominante en este ámbito de estudio ha sido la que lo ha abordado desde una perspectiva “subjetiva”, desarrollando una serie de escalas e ítems para tratar de medir las percepciones de los residentes de los impactos del turismo, así como el apoyo o rechazo al desarrollo del mismo. Entre ellos podemos destacar, por su importancia, los realizados por Ap y Crompton (1998); Perdue, Long, y Allen (1990); Ap (1992); Jurowski, Uysal y Williams (1997); Lindberg y Johnson (1997); Yoon (1998) y Yoon, Gursory y Chen (2000). La literatura existente, que aborda el análisis de la percepción de los impactos del turismo por la comunidad anfitriona es bastante extensa (Akis et al., 1996; Korca, 1996; Andereck y Vogt, 2000; Andriotis y Vaughan, 2003; Gursoy y Rutherford, 2004; Choi y Sirakaya, 2005), debido a que aunque sus orígenes se remontan a los años 60, sigue siendo un tema que ha continuado despertando el interés de los investigadores a lo largo de los años. En un intento de resumir la literatura al respecto, Jafari, (1989) expone que en la década de los 60 las investigaciones se centraban mayoritariamente en los aspectos positivos de la actividad turística, en la época de los 70 empiezan a aparecer estudios donde el principal objetivo de investigación consiste en abordar los aspectos
70 negativos del turismo, para equilibrarse en la década de los 80 donde los investigadores comienzan a abordar tanto los impactos positivos como negativos de forma conjunta en sus investigaciones. Los primeros estudios que abordan el tema son mayoritariamente de naturaleza descriptiva y se centran en documentar y delimitar los impactos del turismo en el destino turístico analizado, pero hay que señalar que fueron el punto de partida para que numerosos investigadores orientaran sus esfuerzos hacia el estudio de los impactos del turismo, así como de las percepciones/actitudes de los residentes hacia los mismos. Consideramos importante el estudio de la percepción de los impactos del turismo por parte de los residentes de una comunidad, ya que ofrece una visión de la influencia que la actividad turística tiene sobre la calidad de vida de los habitantes de dichas localidades. Son numerosos estudios realizados que han analizado, identificado y documentado los diferentes impactos que se atribuyen a la actividad turística, esto es, económicos, socio-culturales y medioambientales (Pearce, 1980; Cooke, 1982; Allen, Long, Perdue, y Kieselbach, 1988; Johnson, Snepenger y Akis, 1994; Ritchie, 1993; Akis et al., 1996; Korka, 1996; Andereck y Vogt, 2000; Andriotis y Vaughan, 2003; Gursoy y Rutherford, 2004; Choi y Sirakaya, 2005), poniendo de manifiesto la importancia que los agentes implicados deben otorgar al análisis de los impactos, especialmente a los negativos. Si no se analizan ni se tienen en cuenta los impactos negativos, éstos tendrán una repercusión negativa sobre la calidad de vida de los residentes, que llevará a una percepción negativa de la actividad turística en la zona y que pondrá en “tela de juicio” la contribución de la misma a la sociedad (Gursoy et al., 2002). La creencia de que los impactos negativos derivados del turismo merman la calidad de vida de los residentes, podría tener como consecuencia comportamientos no deseados en la interacción de los anfitriones con los visitantes, la no recomendación del lugar como destino, llegando en algunos casos a que se originen protestas contra los turistas, como es el caso de Malia en Creta.
71 En la literatura relacionada con el turismo, es ampliamente reconocido que el papel que desempeñan los residentes es crucial para el desarrollo del mismo, ya que la hospitalidad y las actitudes locales hacia los que nos visitan han sido identificados en numerosos estudios como atractivos del destino y son fundamentales para la satisfacción del visitante, para la repetición de visita, así como para la recomendación del destino (Hoffman y Law, 1981; Allen et al., 1988; Ross, 1,993, Bachleitner y Zins, 1999; Chaudhary, 2000; O'Leary y Deegan, 2003). Entre otros, Scott, Schewe y Frederick. (1978) y Bachleitner y Zins (1999), han confirmado la importancia de las actitudes de la comunidad anfitriona hacia los visitantes, en la visión global que se tiene de un lugar como destino turístico. Al mismo tiempo Hoffman y Law (1981) concluyen que la actitud de los residentes hacia los turistas es una de los factores a los que se le da mayor importancia a la hora de la elección de un destino turístico, incluso algunos autores como Ross (1994) y Andriotis y Vaughan (2003) afirman que una actitud positiva hacia el turismo por parte de los residentes, tiene un efecto positivo en la actividad turística, ya que incrementa por una parte la recomendación del destino y por otra la probabilidad repetir la visita por parte del turista. La importancia del papel que desempeñan los anfitriones en la actividad turística, ya fue puesta de manifiesto hace ya algunos años por Zehnders. Este autor afirma que “de todos los factores que determinan el placer y el disfrute de los viajes, no hay ninguno más importante que la forma en que los viajeros son tratados por los residentes locales de las zonas turísticas” (Belisle y Hoy, 1980). De todo lo anteriormente expuesto podemos deducir que los residentes desempeñan un papel fundamental en el desarrollo del turismo y que una vez comienza la actividad turística de la zona, la calidad de vida de los mismos se ve afectada por el desarrollo de dicha actividad, a través de los impactos que se perciben del turismo. El hecho de que estos impactos puedan ser tanto positivos como negativos, ponen de manifiesto que el desarrollo de un destino turístico debe ser meticulosamente planificado. Autores como Cooke (1982); Murphy (1985) y Lankfors (1994) han apoyado la utilización de la percepción que de los impactos del turismo tienen los anfitriones de una comunidad como input para planificar el desarrollo de la actividad turística,
72 tratando con ello de maximizar los efectos positivos de la misma, y al mismo tiempo minimizar los impactos negativos que se derivan por la presencia de turistas en el destino, además destacan el papel tan importante que los residentes desempeñan en el éxito de un destino. Al mismo tiempo la forma en la que son percibidos los impactos del turismo, juega un papel fundamental en el apoyo que la comunidad anfitriona dará al turismo (Yoon et al., 2001; Gursoy et al., 2002). En definitiva, las investigaciones realizadas en este campo, son fundamentales para conocer los impactos de la industria turística en el destino, el cómo se perciben estos impactos, la influencia que puede tener en sus percepciones y cómo están dispuestos a apoyar el desarrollo turístico de la zona. Todo esto, a su vez, ayuda a una mejor planificación y gestión de la actividad turística, así como a conseguir el apoyo de los residentes hacia el turismo. 2.2.3. Teorías aplicadas al estudio de las actitudes de los residentes hacia los impactos del turismo Con el objetivo de explicar la percepción del turismo de los residentes, distintos investigadores han propuesto la aplicación de distintos modelos, ejemplos son el “Index of Tourist Irratation” o “Irridex” propuesto por Doxey, (1975), donde desarrolla un modelo en cuatro etapas con el que intenta explicar las respuestas de los anfitriones hacia el desarrollo del turismo. Otros ejemplos son la teoría del ciclo de vida del destino (Butler, 1980), teoría de los grupos de interés (Freeman, 1984), teoría del intercambio social (Homans, 1961; Blau, 1964; Perdue et al, 1987; Ap, 1992), teoría de la máquina del crecimiento (Molotch, 1976; Molotch y Logan, 1984; Canan y Hennessy, 1989), teoría de las representaciones sociales (Moscovici, 1984; Pearce, Moscardo y Ross, 1996), la teoría del poder (Kayat, 2002), la teoría de la equidad (Pearce et al., 1991), la teoría del juego y compensación (Bystrzanowski, 1989) y la teoría de la atribución (Pearce, 1989).
73 En este epígrafe analizaremos algunas de las metodologías empleadas por los investigadores, centrándonos en la teoría del intercambio social, al ser la que sirve de base para el modelo propuesto en la presente investigación. La aportación de Doxey (1975), “Index of Tourist Irratation” es considerada una de las investigaciones más importantes realizadas en la explicación de las actitudes de los residentes hacia el turismo. En este estudio, Doxey argumenta que a medida que va creciendo el desarrollo turístico de una zona, los umbrales de tolerancia de sus residentes disminuyen, dando lugar a una creciente hostilidad hacia el turismo. Este autor identificó cuatro etapas de “Irridex” o reacción de los anfitriones hacia el turismo: Euforia (en la que los turistas son bienvenidos), Apatía (en la que los turistas son un hecho y se da por sentado que vienen), Irritación / Molestia (fase en la que los residentes se estresan) y Animadversión (fase en la que los residentes manifiestan abiertamente su rechazo por los visitantes). Gráfico 2.6: Representación gráfica “Irridex” Fuente: Doxey (1975)
80 determinado perciben los impactos del turismo de manera positiva o negativa. El modelo aborda el proceso en el que los residentes se implican en los intercambios del turismo, mantienen estos intercambios y se desligan de los mismos (gráfico 2.8). Gráfico 2.8: Modelo del Proceso de Intercambio Social Fuente: Adaptado de Ap (1992) Los componentes básicos implicados en dicho proceso son: Las necesidades de satisfacción, es el punto de partida para cualquier intercambio ya que es un motivador del comportamiento. A menos que exista una necesidad, no hay motivación, ni base para que el sujeto pueda iniciar voluntariamente el intercambio con otro sujeto. Estos motivos constituyen la fuerza impulsora del intercambio de aquella comunidad que desarrolla el turismo con el propósito de mejorar el bienestar económico, social y psicológico de sus miembros. Necesidades de Satisfacción •Motivos Antecedentes •Racionalidad •Reciprocidad •Principio de Justicia •Satisfacción por los beneficios La Relación de Intercambio •Balanceada •Desbalanceada Consecuencias del Intercambio •Salidas •Actores •Gastos 13 2 Inicio del Intercambio Formación Del Intercambio Evaluación de las Transacciones RELACION DE INTERCAMBIO No Intercambio 4a 2a Evaluación Negativa de las Consecuencias ( Decae el Comportamiento) Evaluación Positiva de l as Consecuencias (Reforzamiento del Comportamiento) Necesidades de Satisfacción •Motivos Antecedentes •Racionalidad •Reciprocidad •Principio de Justicia •Satisfacción por los beneficios La Relación de Intercambio •Balanceada •Desbalanceada Consecuencias del Intercambio •Salidas •Actores •Gastos 13 2 Inicio del Intercambio Formación Del Intercambio Evaluación de las Transacciones RELACION DE INTERCAMBIO No Intercambio 4a 2a Evaluación Negativa de las Consecuencias ( Decae el Comportamiento) Evaluación Positiva de l as Consecuencias (Reforzamiento del Comportamiento)
81 Antecedentes del intercambio, representan las oportunidades de obtener beneficios en una situación de intercambio. Los antecedentes expuestos en el modelo (racionalidad, reciprocidad, principio de justicia y satisfacción por los beneficios), son adaptados de Searle (1991) y son vistos como una oportunidad percibida por al menos uno de los actores del intercambio La Relación de intercambio, la necesidad de intercambio puede activarse internamente o puede ser estimulada por una imposición desde una fuente externa. Las relaciones de intercambio se aplican tanto a individuos como a colectivos. En el nivel colectivo puede haber subgrupos que no comparten puntos de vistas unánimes en las mismas cuestiones; algunas investigaciones existentes demuestran que las percepciones de los impactos del turismo varían significativamente entre los grupos (Haralambopoulos y Pizam, 1996; Ko y Stewart, 2002; Haley et al., 2005) Las consecuencias del intercambio y del no intercambio, el desarrollo de un intercambio da lugar a una interacción y su evaluación está vinculada a la relación y a la valoración de las consecuencias del intercambio. La evaluación de las consecuencias del intercambio es positiva cuando ésta se ve recompensada y las necesidades satisfechas, reforzándose el comportamiento de manera que es probable que se sigan produciendo intercambios futuros. Alternativamente, si las condiciones del intercambio se han evaluado como negativas, después de producirse el intercambio, es probable que el comportamiento sea retirado sin que en el futuro vuelva a producirse. Los resultados de esas experiencias favorables de intercambio provechoso pueden dar lugar a sensaciones de seguridad financiera, mejora de la calidad de vida de la población anfitriona y actitudes favorables hacia la actividad turística (Akis et al, 1996; Haralambopoulos y Pizam, 1996; Faulkner y Tideswell, 1997; Jurowsky et al., 1997; Haley et al., 2005). La teoría del intercambio social aplicada a las actitudes, estipula que los residentes pretenden lo que consideran como un equilibrio entre los beneficios y lo que ellos ofrecen como compensación, en este proceso de intercambio, ofrecen a la vez, apoyo para proyectos apropiados de desarrollo, así como hospitalidad, colaboración y tolerancia hacia los posibles perjuicios o efectos negativos que la actividad pueda provocar.
82 Examinando la evolución del concepto de actitud del residente en el campo turístico, y bajo la teoría del intercambio social, tenemos un primer bloque de investigadores pioneros (Murphy, 1985; Akis et al., 1996; Haralambopulus y Pizam, 1996; Faulkner y Tideswell, 1997; Lindberg y Jonson, 1997; Jurowsky et al., 1997), cuyo propósito fue investigar la percepción de los residentes sobre los impactos del turismo y las relaciones existentes entre esas percepciones y las variables predictoras, incluyendo como variables el rol del turismo en la economía local, los beneficios personales que se pueden obtener, y su incorporación y vinculación con la actividad turística. Por otra parte existe un grupo de autores que centraron su trabajo en medir actitudes y evaluar sus relaciones con los impactos percibidos. En esta línea los investigadores han llegado a un cierto consenso, que agrupa los impactos, beneficios y costes, en tres categorías: económicos, socio-culturales y medioambientales (Murphy, 1985; Haralambopulus y Pizam, 1996; Peristianis, y Warner, 1996; Lindberg y Jonson, 1997; Faulkner y Tideswell, 1997; Andereck y Vogt, 2000; Gursoy, et al., 2002; Yoon, 2002; Andriotis y Vaughan, 2003; Bramwell, 2003; Andereck et al., 2005). Quizás los dos trabajos más conocidos y de referencia obligada en el estudio de la actitud de los residentes en el desarrollo del turismo son el de Perdue et al. (1990) y el de Jurowsky et al. (1997). El primero, utilizando la teoría del intercambio social, se centra en la determinación de los factores que inciden en las percepciones y actitudes sobre los impactos del turismo, a partir del análisis de las influencias existentes entre el apoyo institucional complementario al desarrollo del turismo y dichas percepciones. Los resultados se obtuvieron de un estudio longitudinal aplicado a una población australiana, cuyo objetivo era indagar sobre los impactos producidos por un evento deportivo internacional. Una de las variables de influencia identificada fueron los beneficios: cuando las ventajas personales obtenidas del turismo son controladas, los residentes con opiniones positivas apoyan al desarrollo adicional y específico del turismo. Madrigal (1993) también destaca que esta teoría está relacionada con el análisis económico de la interacción que se centra en el intercambio de beneficios y costes entre los distintos agentes implicados. Señala que la asunción que subyace en este
83 intercambio es la disposición para maximizar los beneficios y minimizar los costes por parte de los residentes. Éstos estarán dispuestos al intercambio siempre que puedan obtener beneficios sin incurrir en costes inaceptables. El segundo de los trabajos mencionados, desarrollado por Jurowsky et al. (1997), expresan que la comunidad participará, de manera activa y positiva, en un intercambio con el turista si considera que los beneficios superan los costes. El residente participará del desarrollo turístico siempre y cuando perciba un balance positivo de su relación con la actividad turística (Allen et al., 1993). Beneficios y costes que se derivan de las dimensiones económica, social-cultural y medioambiental, y que estarán condicionados por los factores internos y externos al residente, los cuales abordaremos más adelante. Jurowski et al. (1997) identifican siete componentes que miden y comparan por qué los residentes de una comunidad tienen diferentes percepciones de los mismos utilizando la teoría del intercambio social. En el modelo propuesto se plantea como los potenciales beneficios económicos, el uso de los recursos turísticos, la actitud medioambiental y el apego a la comunidad, así como los factores de intercambio afectan a las percepciones de los impactos del turismo y cómo ambos afectan directa o indirectamente al apoyo por parte de los mismos al desarrollo turístico. Como conclusión podemos ver, que de entre las diferentes teorías que se han aplicado al estudio las actitudes de los residentes respecto al turismo se ha demostrado que la teoría del intercambio social, facilita el estudio y una explicación lógica de los impactos, tanto positivos como negativos, del turismo, así como permite explicar la relaciones entre los factores que influyen en el intercambio y sus consecuencias. La base que sustenta esta teoría permite explicar el proceso que implica el intercambio entre el turismo y los residentes. Desde que los residentes han sido considerados como una pieza fundamental que influye en el éxito o fracaso de la actividad turística en una región, su participación y grado de implicación es considerado, dentro de la planificación y desarrollo turístico, como crucial. La teoría del intercambio social proporciona una base teórica para identificar los impactos percibidos del turismo y la actitud de los residentes hacia el mismo.
84 2.3. Los impactos del turismo 2.3.1. Introducción Es evidente, que los residentes de una localidad ven, en el desarrollo turístico, una serie de beneficios pero también de costes. El conocer la percepción que de éstos tienen los anfitriones, es fundamental a la hora de planificar e impulsar el desarrollo o crecimiento turístico de una determinada localidad. De la revisión de la literatura, se hace evidente que, el turismo tiene impactos económicos, socio-culturales y medioambientales para la sociedad. Entre los impactos económicos asociados al turismo podemos señalar, entre otros, el incremento de la oferta de empleo, la mejora del nivel de vida, el incremento de impuestos o incluso el incremento del coste de la vida. Los impactos socioculturales hacen referencia a aspectos tales como incremento de la oferta cultural, mejora de los servicios públicos e incluso incremento de la delincuencia entre otros. Respecto a los impactos medioambientales, nos encontramos que el desarrollo turístico ayuda a preservar los recursos naturales que suponen atractivo turístico, incremento de la oferta de zonas de recreo, pero por otro lado también se piensa que provoca incremento del tráfico, del ruido o de la contaminación, entre otros. En el presente epígrafe nos adentraremos más detalladamente en el desarrollo de los mencionados impactos, así como en los factores que influyen en que estos impactos se perciban de manera distinta por los habitantes de una localidad, tales como el apego que se tiene a la zona o la concienciación medioambiental que tiene cada uno de sus residentes.
85 2.3.2. Visión General de los Impactos del Turismo Metodológicamente, las percepciones de los impactos han sido medidas usando un número de ítems medidos por lo general con una escala de Likert de 5 puntos. Estos ítems han sido agrupados en distintas escalas, por ejemplo a través del análisis factorial, (Liu et al., 1987; Long, Perdue y Allen, 1990; Lankford 1994; McCool y Martin, 1994; Andereck y Vogt, 2000). Aunque los factores que han surgido de cada estudio son significativamente diferentes, también existe similitud en muchos de ellos, de tal forma que en todos ellos se ha llegado a la conclusión de que los impactos percibidos del turismo tienen dimensiones tanto positivas como negativas. Entre los factores encontrados están por ejemplo: factores relacionados con el desarrollo (Liu et al., 1987; Long et al., 1990; McCool y Martin, 1994; Andereck y Vogt, 2000;), factores relacionados con los impuestos (Perdue et al., 1990; McCool y Martin, 1994), factores de interacción social (Sirakaya, Teye y Sonmez, 2002) y factores de calidad de vida (Liu et al., 1987; Andereck y Vogt, 2000). En resumen podemos concluir que, en la mayoría de los casos, los residentes han tenido una actitud positiva hacia el desarrollo del turismo, aunque si bien hemos de señalar que existen algunas excepciones como por ejemplo la investigación de Johnson, Snepenger y Akis (1994) donde se puso de manifiesto que los residentes de tres comunidades mostraron rechazo al desarrollo del turismo ya que se percibían los impactos negativos por encima de los positivos. De todos los estudios revisados se tienen claro tres bloques de efectos del turismo sobre los residentes y las comunidades receptoras: efectos económicos, efectos socio-culturales y efectos medioambientales. Los impactos económicos incluyen elementos tales como incremento de la oferta laboral, ingresos adicionales, reactivación de la economía, inflación y deuda local. Entre los impactos socioculturales se incluyen elementos como el resurgimiento de las festividades tradicionales, incremento de la comunicación y el entendimiento intercultural, incremento de la delincuencia y cambios en las costumbres y tradiciones culturales, entre otros. Y por último los impactos medioambientales, en el cual se incluyen elementos como
86 protección de los parques, la flora y la fauna, contaminación del aire, agua y acústica, destrucción del ecosistema, vandalismo, congestión y muchos desperdicios. A continuación expondremos con más detalle cada uno de los impactos mencionados en el presente epígrafe. 2.3.2.1. Impactos económicos La percepción de los residentes de los impactos económicos del turismo, ha sido tratada ampliamente en la literatura. Las investigaciones han puesto de manifiesto que los residentes valoran la actividad turística como beneficiosa para la economía (Ritchie, 1988). En esta línea, diversos estudios, afirman que la actividad turística contribuye a incrementar el nivel de vida de la población anfitriona (Perdue et al., 1990; McCool y Martin, 1994), más oportunidades de empleo e incremento de la calidad de vida (Johnson et al., 1994; Gilbert y Clark, 1997), así como un incremento de la entrada de divisa en el país (Var y Kim, 1989 o Ahmed y Kronh, 1992). Además la actividad turística incrementa el empleo, las inversiones y la rentabilidad de las empresas locales (Var y Kim, 1990; Haralambopoulos y Pizam, 1996; Silverberg, Backman y Backman, 1996) Mientras algunos estudios se han centrado en los impactos económicos positivos del turismo sobre la comunidad receptora, otros han subrayado las consecuencias negativas. Entre los efectos económicos Liu y Var (1986) observaron que la percepción entre los residentes es que el turismo incrementa el empleo, las inversiones y la rentabilidad de las empresas locales. También determinaron que entre los efectos negativos se encuentra el incremento en el coste de la vida. Haralambopoulos y Pizam (1996) hallaron gran apoyo para los beneficios económicos como incremento del nivel de vida, disposición a trabajar en el turismo. Igualmente en el estudio muchos residentes percibían que con el turismo se incrementaban los precios de los servicios públicos. En la medida que la actividad turística de un destino se incrementa, se generan nuevas oportunidades para el desarrollo, la inversión y el gasto en infraestructuras. El desarrollo de la actividad turística a menudo, conlleva mejoras tanto en los servicios
87 públicos (aceras, alcantarillados, alumbrado, ajardinamiento), como en las infraestructuras destinadas al transporte (mejora de la calidad de las carreteras, aeropuertos y/o transporte público) las cuales favorecen tanto a turistas como a residentes. En el otro extremo nos encontramos con los impactos económicos negativos que se perciben del turismo, esto es, incremento del coste de la vivienda, del suelo, del precio de bienes y servicios, así como escasez de ciertos artículos (Perdue et al., 1990; Jonhson et al., 1994; Lankford, 1994; McCool y Martin, 1994; Brunt y Courtney, 1999; Tosun, 2002). Entre los impactos turísticos positivos, cabe destacar el incremento de las oportunidades de empleo, generando ingresos y aumentando el nivel de vida. Tyrrell y Spaulding (1984), señalan que la creación de empleo es uno de los cuatro beneficios principales mencionados de la actividad turística. Por otro lado, la actividad turística, a veces, conlleva un importante número de empleos con remuneración baja, al mismo tiempo que hay que tener en cuenta que estos empleos suelen ser estacionales, creando situaciones de desempleo en la época de “temporada baja”. Son numerosos los estudios que han constatado la identificación por parte de los anfitriones de un aumento del número de empleos a partir del desarrollo de la actividad turística, pero que al mismo tiempo han señalado las consecuencias negativas de una acelerada actividad dedicada a la construcción que podría conducir a una situación grave de desempleo a su finalización (Pizam, 1978; Liu y Var, 1986; Davis et al., 1988; Keogh, 1990a; Soutar y McLead, 1993; Weaver y Lawton, 2001; Tosun, 2002) Además de los estudios reseñados, existen otros que han analizado si el turismo ha originado una mejora en el nivel de vida, aumento de la inversión o generación de una mayor actividad en los negocios locales (Belisle y Holy, 1980; Liu et al., 1987; Um y Crompon, 1987; Prentice, 1993; Tosun, 2002). Los resultados alcanzados ponen de manifiesto la percepción de una mejora en los ingresos, nivel de vida, inversiones y actividades de negocios relacionados con la actividad turística.
88 A la par que se perciben los impactos positivos mencionados hasta ahora, el turismo también se dice incrementa el coste de la vida, vía incremento de precios a raíz del incremento de demanda de bienes, servicios, suelo y vivienda. Estos impactos se han percibido por los residentes en varios estudios (Pizam, 1978; Belisle y Hoy, 1980; Keogh, 1990a; Weaver y Lawton, 2001; Tosun, 2002). Si bien es cierto, que la actividad turística implica impactos económicos negativos y positivos derivados de la actividad turística, también lo que la mayoría de los estudios concluyen que los beneficios económicos derivados de la actividad turística son mayores que los costes que se le imputan (Sheldon y Var, 1984; Liu y Var, 1986; Weaver y Lawton, 2001) 2.3.2.2. Impactos Socioculturales Si el turismo se percibe como un medio para el desarrollo (Gee, Makens y Choi, 1989) y muchos de sus beneficios económicos derivados pueden medirse objetivamente y servir como base para futuros desarrollos (Cohen, 1972), los efectos socio-culturales parecen ser algo más subjetivos e intangibles. Así como desde la perspectiva económica su percepción es en general positiva (Perdue et al., 1990; Johnson et al., 1994; McCool y Martin, 1994; Gilbert y Clark, 1997), los factores socioculturales no siempre son positivos. A lo largo de los años, los investigadores han abordado muchos y variados aspectos relativos a las percepciones de los residentes sobre el desarrollo turístico. Pizam (1978) señala que la elevada concentración ha provocado la aparición de actitudes negativas por parte de los anfitriones. Rothman (1978) ha puesto de relieve las percepciones negativas de los ruidos, basura, tráfico, delincuencia, saturación e inflación turística. Gursoy, Chi y Dyer (2009) concluyó en su investigación que el desarrollo del turismo afecta las características socioculturales de los residentes tales como su hábitat, sus rutinas diarias, su vida social, sus creencias y valores. Estos factores pueden generar tensión psicosocial como criminalidad, conflictos sociales y
89 congestión. Igualmente, en áreas con altos niveles de turismo, hay un incremento de la población producto de la relocalización de los nuevos residentes en las áreas foráneas (Perdue, Long y Gustke, 1991), la alta tasa de desarrollo viene acompañada por la falta de planificación y administración de la pobreza y puede en consecuencia perderse la identidad y cultura local y las tradiciones (Rosenow y Pulsiper, 1979; Gursoy et al., 2009). Igualmente, son varios los estudios que han identificado efectos hacia los valores y tradiciones familiares (Kousis, 1989), comercialización cultural (Cohen, 1988b), vandalismo (Brunt y Courtney, 1999; Tosun, 2002), drogas (Mok, Slater y Cheung, 1991; Haralambopoulos y Pizam, 1996; Tosun, 2002), degradación moral (Mok et al., 1991), alcohol y promiscuidad (King, Pizam y Milman, 1991), incremento de la prostitución (Cohen, 1988b; Mok et al., 1991; Lankford, 1994; Lindberg y Johnson, 1997), juego (Pizam y Pokela, 1985), colapso de los servicios públicos (McCool y Martin, 1994; Lindberg y Johnson, 1997; Brunt y Courtney, 1999) y disminución en la hospitalidad de los residentes (Liu y Var, 1986). No obstante, algunas investigaciones también revelan la percepción de aspectos positivos, figurando entre ellos la mejora de las infraestructuras locales (Belisle y Hoy, 1980) y mayor oferta de ocio (Davis et al., 1988). Otros hallazgos significativos incluyen factores personales y demográficos que se sabe que influyen en las actitudes y percepciones, tales como la distancia entre la residencia y la zona turística central (Belisle y Hoy, 1980), la influencia de la antigüedad de la residencia en la comunidad (Liu y Var, 1986) y la edad, como en el caso del estudio de BastiasPerez y Var (1996). El turismo puede ocasionar mejoras en los servicios de la comunidad, facilidades para la recreación y la cultura y un reencuentro con las actividades culturales (Gursoy et al., 2009). Liu y Var (1986), en su estudio realizado en Hawaii, hallaron un fuerte soporte al turismo asociado con los beneficios culturales que puede generar en la población. Incorporaron variables como entretenimiento, exhibiciones culturales e históricas como una manera de fomentar intercambios culturales, las tradiciones y la reafirmación de la identidad. La mayoría de los residentes del estudio mencionado al comienzo de este párrafo, no le atribuyen costos sociales al turismo y afirmaron que
96 negativas hacia la actividad turística e zonas donde existe un fuerte apego por parte de la comunidad. En definitiva, el apego a un lugar, es un concepto importante para identificar la relación de los residentes con su entorno. En función del grado de apego, los habitantes de una zona pueden mostrar actitudes distintas hacia su entorno. Por lo tanto consideramos que el apego a un lugar es un factor fundamental a la hora de percibir los impactos del turismo, así como del grado de apoyo al desarrollo de acciones que impulsen el crecimiento de una determinada zona turística, como el caso de estudio en la presente investigación. 2.3.3.2. Actitud Medioambiental En la revisión realizada de la literatura, se ha puesto de manifiesto que, el apoyo de una comunidad para el desarrollo del turismo puede variar en función de la preocupación de los mismos por el medioambiente (Jurowski et al., 1997; Yoon et al., 2000). En concreto las valoraciones y preferencias de los encuestados hacia la preservación de los recursos turísticos naturales, varían dependiendo de la importancia que cada uno de ellos le otorga al cuidado medioambiental (Gursoy et al., 2002). Gagnon-Thompson y Barton (1994) platean diferenciar dos actitudes medioambientales distintas el ecocentrismo y el antropocentrismo. El “ecocentrismo” considera que el medioambiente tiene valor en sí mismo, mientras que el “antropocentrismo” considera que el medioambiente tiene valor en tanto que posee efectos positivos en las vidas humanas. Estas actitudes han sido aplicadas en estudios como el de Jurowski, Uysal, Williams y Noe (1995) donde analizan la relación entre las actitudes medioambientales y el apoyo a las políticas de conservación para parques naturales como atractivo turístico, en el cual se detectaron dos grupos distintos. Los ecocéntricos que incluye a un segmento de residentes que piensan que la humanidad debe vivir en armonía con
97 la naturaleza y los antropocéntricos aquel segmento de la población que opina que la naturaleza existe para servir a las necesidades de los seres humanos. Jackson (1987) señala que uno de los principales problemas en la gestión de los recursos naturales es encontrar un equilibrio entre la creación de espacios turísticos y la preservación de los mismos por razones medioambientales, culturales, histórica y estéticas. Sin embargo, hay estudios que ponen de manifiesto que aquellos residentes con valores ecocéntricos prefieren que se asignen recursos para proteger y preservar el medioambiente, y aquellos con inclinaciones antropocéntricas están a favor de del uso del medioambiente para satisfacer las necesidades humanas (Uysal Fesenmaier y O´Leary, 1994; Jurowski et al., 1995; Crick-Furman y Prentice, 2000). Otros estudios como los de Jurowski et al. (1997) y Gursoy et al. (2002), que estudiaron las actitudes de los residentes en función de sus actitudes medioambientales, llegan a la conclusión de que las actitudes medioambientales de la población tienen un impacto directo en el apoyo al desarrollo turístico. Además los resultados pusieron de manifiesto que existe una relación inversa entre la actitud medioambiental de los residentes y los beneficios y los costes percibidos del turismo. Por lo tanto, hay que tener en cuenta que incluso los residentes con una actitud ecocéntrica pueden influir positivamente en el desarrollo turístico de una localidad, de tal forma que aquello residentes que tienen una actitud ecocéntrica más fuerte son más propensos a apoyar el desarrollo turístico basado en atractivos culturales o de eventos, en vez del turismo basado en recursos o atractivos naturales (Jurowski, 1994). Los valores y actitudes medioambientales también han sido evaluadas por el “Nuevo Paradigma Medioambiental” (NEP, por sus siglas en inglés - New Ecological Paradigm), desarrollado en sus orígenes por Dunlap y Van Liere (1978), el cual plantea la imposibilidad de poner límites al crecimiento humano, la importancia de conservar el equilibrio de la naturaleza, la necesidad de desarrollar economías sostenibles o la revisión de la creencia de que la naturaleza existe solamente para satisfacer las necesidades humanas. En otras palabras el NEP se centra en la capacidad que tiene el ser humano para alterar el equilibrio de la naturaleza, la
98 existencia de límites al crecimiento de la humanidad y el derecho de los humanos para dominar el resto de la naturaleza (Kaiser, Wolfing y Fuhrer 1999; Crick-Furman y Prentice, 2000; Dunlap, Van Liere, Mertig y Jones, 2000). Hay que señalar también que la forma en la que se perciben los impactos medioambientales es distinta en función de que se sea residente o se sea visitante. Son distintos estudios los que concluyen, que los visitantes tienen una visión muy mermada del desgaste y el deterioro medioambiental que provoca la actividad turística, sin embargo son más conscientes de otro tipo de impactos como los socioculturales y son más conscientes de la suciedad, la delincuencia o el vandalismo entre otros (Lucas, 1979; Marion y Lime, 1986; Hammitt, Bixler y Noe, 1996). Por otro lado los residentes suelen ser más sensibles a los impactos turísticos medioambientales que los visitantes del destino, ya que estos últimos tienen a hacer una valoración más global, del todo el destino, mientras que los residentes la realizan de una forma más individualizada (Holdnak, Drogin, Graefe y Falk, 1993; Hillery, Nancarrow, Grifin y Syme, 2001). Estas diferencias en cómo perciben estos impactos visitantes y residentes hacen que la población local se muestre antes preocupada por el deterioro medioambiental que los visitantes. El incremento de la concienciación hacia los impactos medioambientales que se ha producido en los últimos años, ha puesto de manifiesto la importancia de tener en cuenta los impactos ecológicos en la planificación y desarrollo turístico (Hammitt et al., 1996), debido a que este incremento en la sensibilidad medioambiental ha propiciado que la población tenga una actitud más ecocéntrica. Podemos concluir diciendo que la concreción de los impactos debidos al turismo no resulta fácil ya que con frecuencia los efectos sobre el medioambiente son producto de un conjunto de causas que se interrelacionan y que pueden no venir exclusivamente determinadas por el turismo (Aguiló, Barros, García y Roselló, 2004).
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103 Capítulo 3: OBJETIVOS Y DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN 3.1. Objetivos de la investigación Una investigación tiene como objetivo reducir la incertidumbre en torno a un fenómeno concreto sobre el que se necesita información para comprender su naturaleza (Hurtado, 2000). Una vez realizada la revisión de la literatura relevante, en el segundo capítulo, que establece las bases teóricas en las que se sustenta la investigación, en el presente capítulo trataremos de explicar la realidad objeto de estudio a través de un modelo conceptual conformado por constructos e interrelaciones. Una vez justificado el modelo a seguir, sobre él plantearemos las hipótesis de nuestro trabajo. El objetivo principal que pretendemos abordar en esta tesis doctoral se centra en los efectos que las actitudes de los residentes de un destino, como parte del producto turístico, tienen en el crecimiento del mismo. El análisis de todo lo expuesto anteriormente sugiere el planteamiento de un modelo basado en la teoría del intercambio social, de tal forma que apoyándonos en ello podemos plantear que el objetivo general de esta tesis es determinar la influencia que, la percepción de los impactos del turismo por parte de los residentes, el apego a la comunidad y la actitud medioambiental de los mismos, tienen en el apoyo al desarrollo de una estrategia competitiva para el impulso de Málaga capital como destino cultural. En concreto el propósito del presente trabajo consiste en ampliar el campo de aplicación de los modelos que estudian el grado de apoyo al turismo, contrastando un modelo cuyo pilar fundamental es la teoría del intercambio social. Como consecuencia de este objetivo general, nos planteamos además los siguientes objetivos específicos:
104 Objetivos teóricos: Profundizar en el estudio de los factores que influyen en las actitudes de los residentes, sus interrelaciones, así como su influencia en el desarrollo turístico de una determinada zona. Desarrollar un marco teórico basado en la actitud de los residentes hacia el turismo, que contemple tanto efectos directos como indirectos, tanto de las percepciones como de ciertos factores que son susceptibles de influir en las mismas y en consecuencia en el apoyo al desarrollo de la actividad turística de la zona. Objetivos empíricos: Concretar los factores explicativos de la actitud de los residentes hacia los impactos y los factores que influyen en la percepción de los mismos. Evaluar la fuerza y dirección de los distintos factores que pueden afectar al apoyo de la actividad turística, así como validar el modelo teórico propuesto. 3.1.1. Objetivos teóricos Con el objetivo de alcanzar los objetivos propuestos en el epígrafe anterior y tras realizar una amplia revisión de la literatura existente, se ha planteado un modelo teórico donde se recogen los conceptos de impactos del turismo, apego a localidad y actitud medioambiental, así como los de planificación y desarrollo de un destino. El modelo planteado, tal y como se muestra en la figura 3.1, incluye los constructos incluidos en el estudio (impactos del turismo, apego a la comunidad, actitud medioambiental, preferencias hacia el desarrollo acciones que mejoren el atractivo turístico de la localidad y apoyo a la creación de estrategias competitivas). Desde que la implicación de los residentes es considerada un pilar básico en la planificación y desarrollo de un destino, el conocimiento de sus percepciones y actitudes se ha vuelto un factor fundamental en la planificación turística. La literatura
105 al respecto señala que las preferencias de los residentes hacia el desarrollo turístico, se ven afectadas por una serie de factores. Por ejemplo si los residentes tienen una percepción positiva de los impactos del turismo, éstos se mostrarán a favor del desarrollo e impulso turístico. Por otra parte si los residentes muestran un gran apego a la comunidad, se mostrarán más propensos a apoyar el desarrollo turístico. Podemos decir que, la literatura existente respalda el modelo propuesto, el cual plantea la interacción de distintos factores que pueden afectar directa o indirectamente, a las preferencias de los residentes sobre el desarrollo del turismo y de las estrategias que permitan la competitividad del destino. Además queda patente la importancia que tiene la interacción entre los residentes de una comunidad y los turistas que la visitan, y que el desarrollo del turismo tiene una fuerte dependencia del apoyo que recibe por parte de los anfitriones. Cuando no existe ese apoyo, los residentes se mostrarán reacios a trabajar en el sector turístico, las autoridades locales serán menos proclives a la hora de promover la actividad turística y la interacción entre visitantes y residentes tienen muchas probabilidades de ser negativas, y todo ello se traducirá en una disminución del número de visitantes (Pearce, 1997). Partiendo del enfoque de la teoría del intercambio social, consideramos que se ha alcanzado el primero de los objetivos teóricos propuestos en el epígrafe anterior. Respecto al segundo de ellos, consideramos alcanzado el mismo a través de la revisión de la literatura realizada y recogida en el capítulo 2 de este trabajo de investigación. En ella hemos abordado los aspectos teóricos de las variables utilizadas en el estudio y las relaciones objeto de análisis, aunando distintas perspectivas que nos han permitido delimitar el modelo de investigación que hemos considerado más adecuado para los fines del trabajo, planteando una exposición de los constructos principales del análisis, de acuerdo con los planteamientos teóricos más aceptados.
112 Apego a la comunidad: la escala de apego a la comunidad se ha medido teniendo en cuenta la identidad con el lugar y la dependencia del mismo (Williams y Roggenbuck, 1989; Proshansky, Fabian y Kaminof, 1993; Williams et al., 1995; Bricker y Kerstetter, 2000). La identidad se ha medido de acuerdo con la creencia de que puede haber una asociación emocional sobre un lugar y la dependencia puede ser medida por el nivel que se ven a ellas mismas asociadas a un determinado lugar (Proshansky et al., 1983; Shumaker & Taylor, 1983; Moore y Graefe, 1994). El apego a la comunidad ha sido medido teniendo en cuenta tanto la identidad como la dependencia y la escala ha sido adaptada de Moore and Graefe (1994), Warzecha and Lime (2001), y Williams, Patterson, Roggenbuck y Watson (1992). Los ítems han sido medidos en una escala Likert de 5 puntos donde 1 significa totalmente en desacuerdo y 5 totalmente de acuerdo. Tabla 3.2: Escala apego a la comunidad APEGO A LA COMUNIDAD Me gusta pasar el mayor tiempo posible en Málaga Me siento muy unido a Málaga Me identifico fuertemente con mi ciudad Málaga es muy especial para mí; siento que Málaga es una parte de mí El tiempo que he pasado aquí difícilmente podría haberlo pasado en otro lugar Me siento más satisfecho estando en Málaga que visitando cualquier otro lugar Málaga es la mejor ciudad para lo que me gusta hacer Málaga me hace sentir como ningún otro lugar puede hacerlo Actitud medioambiental: la actitud medioambiental afecta a las percepciones de los impactos del turismo, como afirman Jurowski et al. (1997). De esta forma para medir la actitud medioambiental se han utilizado 4 ítems medidos en un escala de Likert de 5 puntos donde 1 significa totalmente en desacuerdo y 5 totalmente de acuerdo.
113 Tabla 3.3: Escala actitud medioambiental ACTITUD MEDIOAMBIENTAL La humanidad está abusando seriamente del medioambiente debido al desarrollo económico Tiene que haber una mayor conciencia por parte de los gobiernos en proteger el medioambiente El equilibrio de la naturaleza es delicado y fácilmente alterable Si las cosas continúan su curso actual, pronto experimentaremos una importante catástrofe ecológica Apoyo al desarrollo de acciones que incrementen el atractivo del destino. Para la medición de la creación, impulso o desarrollo de nuevos atractivos turísticos del destino se utilizaron 9 ítems adaptados de investigaciones anteriores como son las de Jurowski (1994); Yoon (1998) y Yoon et al. (2000). De nuevo se vuelve a utilizar una escala de Likert de 5 puntos donde 1 significa no lo apoyo en absoluto y 5 lo apoyo totalmente. Tabla 3.4: Apoyo acciones que incrementen el atractivo turístico ACCIONES PARA EL IMPULSO DE DESTINO CULTURAL Crear más atractivos culturales (por ejemplo: Museo de Bellas Artes) Peatonalización del centro de la ciudad Liberalización de los horarios comerciales Embellecimiento general de la cuidad (flores, parques, zonas de descanso...) Soterramiento de las basuras Incrementar el número de líneas de autobuses turísticos Incremento de la oferta hotelera y de restauración Mejora de los servicios de apoyo al turista (información turística, guías, paneles explicativos, etc.) Mayor desarrollo del turismo basado en recursos culturales e históricos (Ciudad natal de Picasso, Alcazaba, Teatro Romano, Museos…)
114 Apoyo a la planificación estratégica para mejorar la competitividad del destino. En este caso se ha desarrollado una escala de 9 ítems utilizando para ello la revisión de la literatura existente y adaptándola al caso de nuestra ciudad (Ritchie y Crouch, 1993; Crouch y Ritchie, 1999; Frauman, 1999; Hassan, 2000; Mihalic, 2000; Ritchie, Crouch y Hudson, 2000; Kaae, 2001). Para ello se ha utilizado una escala de Likert de 5 puntos donde 1 nada importante y 5 muy importante. Los distintos ítems que componen cada una de las escalas se muestran en la tabla 3.5. Tabla 3.5: Apoyo planificación estratégica mejora competitividad PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA Apoyo económico al desarrollo Málaga capital como destino turístico Actividades de promoción de Málaga capital como destino turístico Apoyo al desarrollo de planes y estrategias para el desarrollo del turismo Creación de una marca sólida del destino turístico Selección de los mercados objetivos de mayor potencial y adecuada estrategia de promoción en los mismos Seguridad, salud e integridad medioambiental requeridos para el desarrollo del turismo Tener en cuenta distintas opiniones y criterios a la hora de tomar decisiones referentes al turismo (gobiernos, empresarios, residentes,…) Cambios en las infraestructuras para mejorar las experiencias de los turistas Crear planes urbanísticos que permitan espacios abiertos o de recreo 3.2.2. Trabajo de campo y ficha técnica del estudio Con el fin de lograr los objetivos propuestos y poder contrastar las hipótesis de la investigación, una vez que se ha definido la población objeto de estudio (malagueños residentes en Málaga capital) y una vez concluido el diseño del cuestionario, se procedió a la recogida de los datos. Un ejemplar del cuestionario
115 utilizado se recoge en el anexo del presente trabajo. La recogida de los datos se realizó a pie de calle a través de un muestro probabilístico de ruta aleatoria, se instruyó adecuadamente a los encuestadores, con el objetivo de que en la muestra estuvieran representadas las distintas zonas que forman Málaga capital. La recogida de información se realizó entre los meses de marzo y junio (ambos inclusive) del 2014, obteniendo, una vez explorados los mismos, un total de 231 cuestionarios válidos para su explotación y posterior tratamiento estadístico, los cuáles en el supuesto un muestreo aleatorio simple (m.a.s), para una población infinita, con P= Q = 0,5 y con un nivel de confianza del 95% (Z=1,96) arroja un error muestral de ±6,45%, tal y como se recoge de forma resumida en la ficha técnica de la investigación (tabla 3.6) Tabla 3.6: Ficha técnica de la investigación empírica Universo Malagueños residentes en Málaga Tamaño de la muestra 231 encuestas Nivel de confianza 95% (Z=1,96 y P=Q=0,5) Error muestral ±6,45% (en el supuesto de un m.a.s) Procedimiento de muestreo Muestreo por ruta aleatoria Fecha de trabajo de campo 1 de marzo – 30 de junio de 2015 3.3. Análisis descriptivo de la muestra En el presente epígrafe procedemos a realizar una descripción de la muestra utilizada en el presente trabajo de investigación, en la que describiremos su distribución por género, intervalos de edad, nivel de estudios y nivel de ingresos.
116 En relación al género la muestra se divide tal y como se muestra en el gráfico en un 45,9% de hombres y un 54,1% de mujeres. Gráfico 3.2: Distribución de la muestra por género Por su parte la edad de los encuestados se distribuye de la siguiente forma, el 32, 2% tienen menos de 26 años, el 28,8% tiene entre 26 y 40 años: el 26,4% entre 41 y 55 años y el 12,6% tienen más de 55 años (Gráfico 3.3). Gráfico 3.3: Distribución de la muestra por edad En cuanto al nivel de estudios se manifiestan sin estudios un 3,3% de los consultados, con estudios primarios un 23,7%, bachillerato (COU/BUP) un 24,2% de
117 los mismos; con Formación Profesional o Grados Medios un 12,8% y con estudios universitarios un 35,9% de los mismos. Gráfico 3.4: Distribución de muestra por nivel de estudios Con relación a los niveles de ingresos netos mensuales, se puede observar en el gráfico 3.5, que el 23,6% afirma tener unos ingresos inferiores a 600€, entre 600 y 1.200€ un 45,9%, entre 1.200 y 3.000€ un 18,8% y más de 3.000€ un 7,2% (un 4,5% de la muestra declina contestar a la pregunta relativa al nivel de ingresos). Gráfico 3.5: Distribución de la muestra por ingresos mensuales
118 Si observamos el gráfico 3.6, en él se recogen los ítems que conforman la escala de los impactos del turismo. De todos ellos con el que se muestran más de acuerdo es que “el turismo crea empleo”, donde prácticamente el 75% de los malagueños encuestados se muestra totalmente de acuerdo con esta afirmación. El 56% de los encuestados se manifiesta totalmente de acuerdo con que “la actividad turística atrae más inversiones”. Y un 67% de los mismos se muestra de acuerdo o totalmente de acuerdo con que “el turismo proporciona beneficios económicos tanto para los residentes como para el comercio”. Al mismo tiempo también se atribuye a la actividad turística la “creación de parques y áreas recreativas”, siendo un 42,5% de los encuestados los que se muestran totalmente de acuerdo con la afirmación. Más de la mitad de los encuestados (61,5%) se muestran de acuerdo o totalmente de acuerdo con que “el turismo mejora la identidad cultural del destino”. En el lado negativo de la actividad turística nos encontramos que se muestran de acuerdo o totalmente de acuerdo casi el 60% con la afirmación de que “el turismo consume en exceso recursos naturales”; un 58% con la afirmación de que “la construcción de hoteles y otras infraestructuras ha propiciado la destrucción de entornos naturales”; y un 46,5% con el ítem que afirma que “el turismo incrementa la congestión del tráfico, el ruido y la contaminación”. Es evidente que la herencia que vive Málaga del turismo de sol y playa, afecta a las percepciones de los impactos del turismo lo que se pone de manifiesto en los resultados que acabamos de comentar y en todos los que se relejan en el gráfico 3.6, en el que se recogen todos los ítems de la escala de los impactos del turismo.
119 Gráfico 3.6: Escala de los impactos del turismo
120 Respecto a la escala de apego a la comunidad, en general podemos afirmar que entre las personas consultadas existe un importante apego a la ciudad de Málaga, a la luz de los resultados descriptivos mostrados en el gráfico 3.7. Como podemos observar prácticamente el 54% se muestra totalmente de acuerdo con la afirmación que dice “me siento muy unido a Málaga”, y el 53% lo hace respecto a la afirmación que declara “me identifico fuertemente con mi ciudad”. Prácticamente la mitad de los consultados (47%) afirma estar totalmente de acuerdo con la frase “Málaga es muy especial para mí, siento que Málaga es una parte de mí”, y el 44% también se muestra totalmente de acuerdo con la afirmación “me gusta pasar el mayor tiempo posible en Málaga” Sin embargo, aunque el sentimiento de apego, por los datos observados en el gráfico, se puede decir que es fuerte, existe un 30,6% de las personas consultas que señalan estar totalmente en desacuerdo con la afirmación que dice “el tiempo que he pasado aquí difícilmente podría haberlo pasado en otro lugar” poniendo de manifiesto que aunque Málaga es una ciudad que despierta un fuerte sentimiento de apego, un gran porcentaje de malagueños podrían haber pasado el tiempo que han pasado en Málaga en cualquier otro lugar. Si observamos los resultados del gráfico 3.8 podemos señalar que parece existir una alta concienciación medioambiental entre las personas encuestadas. Los consultados se muestran totalmente de acuerdo (76%) con que “tiene que haber una mayor conciencia por parte de los gobiernos para proteger el medioambiente”. Un 56% manifiesta estar totalmente de acuerdo con que “la humanidad está abusando seriamente del medioambiente debido al desarrollo económico".
121 Gráfico 3.7: Escala apego a la comunidad Gráfico 3.8: escala actitud medioambiental 0% 20% 40% 60% 80% 100% La humanidad está abusando seriamente del medioambiente debido al desarrollo económico Tiene que haber una mayor conciencia por parte de los gobiernos en proteger el medioambiente El equilibrio de la naturaleza es delicado y fácilmente alterable Si las cosas continúan su curso actual, pronto experimentaremos una importante catástrofe ecológica
128 Además de lo expuesto hasta ahora, los análisis basados en PLS presentan una serie de ventajas prácticas al contemplar unos requerimientos mínimos en lo referente a las escalas de medidas de las variables, el tamaño muestral y la distribución que han de presentar las variables (Chin et. al, 1996). Por estas características, a la modelización basada en estructuras de covarianza se le denomina modelización flexible, mientras que a la basada en máxima verosimilitud, se le denomina modelización firme o rígida. La modelización flexible está orientada hacia la predicción, más que hacia la causalidad (Chin, 1998a). Más en concreto, con PLS, las variables pueden ser medidas a través de escalas categóricas, ordinales de intervalo o ratios, ya que la estimación no implica ningún tipo de modelo estadístico. De esta forma, es posible operar con muestras más pequeñas, al mismo tiempo no precisa que los datos presenten distribuciones normales o conocidas. 3.4.1. Objetivos de la metodología utilizada Los modelos de ecuaciones estructurales basados en PLS y CBSEM una vez que son analizados, tienen diferente finalidad. El objetivo de los modelos basados en PLS, está orientado a la predicción más que a la causalidad, tratando de maximizar la capacidad para explicar la varianza de las variables dependientes o endógenas del modelo, como si de una regresión lineal se tratara, lo que equivaldría a minimizar el error de predicción de estas variables, razón por la que esta metodología aplica una estimación por mínimos cuadrados ordinarios (Rodríguez-Pinto, 2008). Es por ello, que este enfoque orientado a la predicción, está siendo muy útil para el desarrollo de nuevas teorías en las que no se conocen con exactitud todas las variables relevantes y sus interpelaciones, ya que nos permite identificar la existencia de relaciones aún no incluidas. Otra característica del enfoque PLS, es que no le afecta notablemente el problema de falta de especificación o de omisión de alguna variable relevante, ya que tiene una menor influencia en los parámetros estimados en
129 otras partes del modelo (Chin, 1998; Chin y Newsted, 1999; Gefen, Straub y Boudreau., 2000). Respecto a los modelos CBSEM, su objetivo está orientado a explicar causas, lo que nos permite contrastar si un modelo teórico especificado a priori puede reproducir con la máxima convergencia posible la estructura real de varianzascovarianza, en base a los datos de que se disponga. Al mismo tiempo, este enfoque permite confirmar teorías examinando si el modelo propuesto se ajusta estadísticamente a lo que ocurre en la realidad (Hair et al., 1999; Byrne, 2001). Para finalizar, hay que señalar que en ambos enfoques existe una gran diferencia en las escalas, en concreto, las exigencias de normalidad que CBSEM impone a las variables observadas, hace que éstas deban ser medidas mediante escalas continuas. En el caso de PLS, las escalas de medición permitidas son más flexibles, ya que se pueden utilizar variables medidas con escalas ordinales e incluso categóricas (Falk y Miller, 1992). 3.4.2. Relaciones entre variables y modelos de medida De la revisión de la literatura que aborda los dos modelos estructurales señalados en los epígrafes anteriores, hemos de destacar una de las grandes diferencias que existe entre los mismos, siendo ésta la posibilidad o imposibilidad de incluir en el modelo indicadores tanto reflectivos (siendo las variables observadas con la que se trata de medir cada concepto teórico una manifestación o efecto del mismo, lo que explica su interrelación) como formativos (son determinantes exógenos del constructo, no requiriendo compartir ningún concepto en común, por lo que pueden capturar aspecto únicos del domino conceptual de la variable latente).
130 Gráfico 3.11: Modelo reflectivo vs modelo formativo Fuente: Diamantopoulus et al. (2008) En este sentido, muchos de los investigadores en ciencias sociales asumen que los indicadores de una escala miden el efecto del constructo medido, por lo que los ítems que componen la escala son percibidos como indicadores reflectivos de los constructos subyacentes (Blesa, Ripollés y Monferrer, 2008). Bollen y Lenox (1991) señalan que los indicadores formativos parecen más apropiados cuando éstos pueden ser considerados más como la causa que como el efecto de la variable latente medida, esta perspectiva de medida alternativa implica la creación de un índice más bien que de una escala. A continuación, recogemos de forma resumida los principales criterios que caracterizan y diferencian a los constructos formativos y reflexivos (tabla 3.8)
131 Tabla 3.8: Comparación entre constructos reflectivos y formativos COMPARACIÓN ENTRE CONSTRUCTOS REFLECTIVOS Y FORMATIVOS REFLECTIVOS La dirección de la causalidad va del constructo a sus indicadores Los indicadores son manifestaciones del concepto que se quiere medir. Los indicadores covarían entre sí. La eliminación de un indicador no altera el significado conceptual del constructo. Los indicadores son intercambiables, es decir, manifiesta lo mismo de forma diferente. El error de medida se produce en los indicadores. FORMATIVOS La dirección de la causalidad va de los indicadores al constructo. Son la causa del constructo. Los indicadores constituyen dimensiones del concepto en cuestión. Los indicadores no están necesariamente correlacionados. La eliminación de un indicador supone modificar la definición del constructo. Los indicadores no son intercambiables, aportan diferente contenido al constructo. Error de medida se produce en el constructo. Fuente: Jarvis, Mackenzie y Podsakoff (2003) y Rodríguez-Pinto (2008) Por lo tanto, en el proceso de medición, una alternativa es el uso de indicadores causales o formativos, lo que supone la creación de índices compuestos, más que el desarrollo de escalas (Edwards y Bagozzi, 2000; Diamantopoulus y Winklhofer, 2001; Jarvis, MacKenzie y Podsakoff, 2003; Diamantopoulus, Riefler y Roth, 2008). En otras palabras, el indicador es una de las causas o antecedentes de la variable latente con la que se relaciona. Desde este punto de vista, el significado conceptual y empírico de una variable latente formativa queda determinado por el conjunto de variables observadas empleadas, que no tienen que estar necesariamente correlacionadas entre sí (Jarvis et al., 2003; Diamantopoulus et al., 2008). Rodríguez-Pinto (2008) alerta sobre el incremento de voces que destacan los riesgos de aceptar el procedimiento convencional de medición de variables latentes automáticamente como indicadores reflectivos, sin tener en cuenta la verdadera naturaleza de la relación entre los conceptos que se tratan de medir y sus variables observadas. Edwards y Bagozzi (2000), consideran que los investigadores parecen haber puesto mucho énfasis en explicar las relaciones causales entre constructos, pero no han prestado la misma atención a la identificación del tipo de relaciones que se dan
132 entre estos constructos y sus medidas. El estudio de Jarvis et al. (2003) así lo pone de manifiesto, señalando que numerosos constructos fueron erróneamente tratados como reflectivos, cuando en realidad, los indicadores correspondientes eran formativos. Una de las diferencias más importantes de los modelos CBSEM y PLS, estriba en el conjunto de estadísticos que las distintas aplicaciones ofrecen para poder efectuar el diagnóstico sobre la bondad del modelo contrastado (Gefen et al., 2000; Martín, 2011). Los programas estadísticos de ecuaciones estructurales basados en covarianzas CBSEM más destacados, aportan tres tipos de estadísticos: 1) los que obtienen las estimaciones de todos los parámetros individuales de los modelos estructurales y medición; 2) los que aportan una batería de estadísticos para evaluar el ajuste global del modelo (Baumgarther y Homburg, 1996), y 3) los denominados índices de modificación, que facilitan la tarea del investigador en la identificación de las posibles causas de desajustes en el modelo y la reespecificación del mismo. Los modelos basados en PLS no aportan estadísticos sobre el grado de ajuste del modelo (Chin, 1998a) dado que no trata de reproducir la matriz de datos primarios, sino de maximizar la varianza explicada de los constructos endógenos. Aunque Tenenhaus Vinzi, Chatelin y Lauro (2005) proponen una solución operativa que sirva como índice para evaluar globalmente un modelo PLS, denominado "criterio global de bondad del ajuste" (Goodness-of-fit, de ahora en adelante GoF), faltan referencias sobre qué valores puedan ser considerados aceptables para este índice En este trabajo de investigación, solo uno de los constructos del modelo propuesto es una escala formativa. Se trata de la escala “impactos del turismo” en la que se recogen impactos económicos, socio-culturales y medioambientales, del turismo. En esta escala la dirección causal va de los indicadores al constructo, y se considera que cada indicador constituye una dimensión diferente de tal forma que si eliminamos uno de ellos, se pierde parte del contenido conceptual definido para dicha variable. Cada uno de los ítems aporta un significado conceptual diferente y en ningún caso son intercambiables entre sí. Los ítems que forman esta escala se muestran a continuación:
133 Impactos del turismo El turismo crea empleo El turismo atrae inversiones El turismo mejora el nivel de vida de los residentes El turismo implica beneficios económicos tanto para los residentes como para el comercio El turismo de alto poder adquisitivo afectan de forma negativa a nuestra forma de vida El turismo cambia los hábitos culturales de una localidad Los residentes se ven afectados por vivir en zonas turísticas El turismo ha propiciado el incremento de la oferta cultural para los residentes El turismo propicia el intercambio cultural entre residentes y visitantes El turismo mejora la identidad cultural del destino El turismo incrementa la congestión del tráfico, el ruido y la contaminación La construcción de hoteles y otras infraestructuras ha propiciado la destrucción de entornos naturales El turismo consume en exceso recursos naturales El turismo ha propiciado la creación de parques y áreas recreativas Gracias al turismo se protegen recursos naturales que son atractivos turísticos Junto con la escala de impactos del turismo, el modelo propuesto incluye cuatro escalas reflectivas, apego a la comunidad, actitud medioambiental apoyo al desarrollo de acciones, apoyo a una planificación estratégica; en dichos constructos los indicadores que los forman son consecuencia de las variables que miden, reflejan comportamientos, ratios o actitudes consecuencia de la existencia de dicho constructo. Asimismo, los ítems de estas variables son intercambiables entre sí, están fuertemente correlacionados en la mayoría de los casos y la pérdida o eliminación de algunos de ellos no afecta a la variable seleccionada. Los ítems que forman las cuatro escalas reflectivas son: Apego a la comunidad Me gusta pasar el mayor tiempo posible en Málaga Me siento muy unido a Málaga Me identifico fuertemente con mi ciudad Málaga es muy especial para mí; siento que Málaga es una parte de mí El tiempo que he pasado aquí difícilmente podría haberlo pasado en otro lugar Me siento más satisfecho estando en Málaga que visitando cualquier otro lugar Málaga es la mejor ciudad para lo que me gusta hacer Málaga me hace sentir como ningún otro lugar puede hacerlo
134 Actitud medioambiental La humanidad está abusando seriamente del medioambiente debido al desarrollo económico Tiene que haber una mayor conciencia por parte de los gobiernos en proteger el medioambiente El equilibrio de la naturaleza es delicado y fácilmente alterable Si las cosas continúan su curso actual, pronto experimentaremos una importante catástrofe ecológica Apoyo a acciones que mejoran la competitividad del destino Crear más atractivos culturales (por ejemplo: Museo de Bellas Artes) Peatonalización del centro de la ciudad Liberalización de los horarios comerciales Embellecimiento general de la cuidad (flores, parques, zonas de descanso...) Soterramiento de las basuras Incrementar el número de líneas de autobuses turísticos Incremento de la oferta hotelera y de restauración Mejora de los servicios de apoyo al turista (información turística, guías, paneles explicativos, etc.) Mayor desarrollo del turismo basado en recursos culturales e históricos (Ciudad natal de Picasso, Alcazaba, Teatro Romano, Museos…) Apoyo a la planificación estratégica para impulso del destino Apoyo económico al desarrollo Málaga capital como destino turístico Actividades de promoción de Málaga capital como destino turístico Apoyo al desarrollo de planes y estrategias para el desarrollo del turismo Creación de una marca sólida del destino turístico Selección de los mercados objetivos de mayor potencial y adecuada estrategia de promoción en los mismos Seguridad, salud e integridad medioambiental requeridos para el desarrollo del turismo Tener en cuenta distintas opiniones y criterios a la hora de tomar decisiones referentes al turismo (gobiernos, empresarios, residentes,…) Cambios en las infraestructuras para mejorar las experiencias de los turistas Crear planes urbanísticos que permitan espacios abiertos o de recreo 3.4.3 Selección de la metodología Así pues, de lo expuesto con anterioridad se deduce que hemos optado por el uso de PLS o mínimos cuadrados parciales para el contraste de las hipótesis planteadas, debido a diversas razones. En primer lugar los modelos PLS tienen como objetivo fundamental minimizar el error de predicción, es decir, maximizar la varianza explicada de las variables dependientes del modelo, aplicando una estimación iterativa mediante mínimos
135 cuadrados ordinarios de los distintos parámetros agrupados en bloques (Chin y Newsted, 1999; Tenenhaus et al., 2005; Martín, 2011). En segundo lugar por la utilidad operativa del modelo PLS, ya que aporta una flexibilidad a la métrica de las variables recogidas y no presupone una distribución de frecuencias delimitada. Prácticamente la totalidad de las variables de este estudio, excepto las sociodemográficas, están medidas usando una escala de Likert de cinco puntos, y por lo tanto no pueden ser consideradas en sentido estricto como continuas, así como no contemplan que todos los datos superen las pruebas de normalidad multivariante. En este trabajo de investigación, la elección del modelo PLS también está basada en su capacidad para incluir constructos tanto formativos como reflectivos, ya que en nuestro modelo final contemplamos ambos tipos. Al mismo tiempo debemos señalar que la metodología PLS no está exenta de inconvenientes (Chin y Newsted, 1999), El primero de ellos está relacionado con la imposibilidad de tener en cuenta el posible error de medida de los indicadores. Desde un punto de vista global, en la estimación a través de mínimos cuadrados parciales, se agregan variables observadas que pueden contener errores de medida, lo que puede producir estimadores inconsistentes. El sesgo suele manifestarse en unas cargas factoriales estimadas más altas en el modelo de medida y en unos coeficientes estructurales relativamente más bajos. No obstante, los valores estimados tienden acercarse a su “verdadero” valor en la medida que aumenten el número de indicadores utilizados para cada variable latente y el tamaño muestral. En la actualidad, no existen demasiadas aplicaciones informáticas que permitan estimar los modelos a través de mínimos cuadrados parciales y aunque cada vez existen un mayor número de ellas hay que señalar que son bastante recientes, por lo que están en pleno desarrollo y proceso de mejora. El programa conocido como LVPLS (Latent variables Path Analysis with Partial Least Squares), fue uno de los primeros que se desarrolló para trabajar con la metodología PLS (Lohmoller, 1984). Actualmente existen aplicaciones basadas en
136 LVPLS que la mejoran sensiblemente incorporando una interfaz gráfica que facilita las tareas de especificación de las ecuaciones del modelo. Esto puede ser interpretado como una prueba del creciente interés que los investigadores en el ámbito de las ciencias sociales están demostrando por este tipo de metodología. De acuerdo con Temme, Kreis y Hildebrandt (2006), en la actualidad, además de LVPLS, se puede recurrir a programas como PLS-GUI, VisualPLS, PLS-Graph, SPAD-PLS o SmartPLS. El software PLS-Graph 3.00 (Chin et al., 2003) ha desarrollado una interfaz gráfica que facilita su utilización y se ha difundido bastante hasta el momento y, además, según comprueban Temme et al. (2006) incorporan de manera correcta los procesos de remuestreo y tratamiento de los valores perdidos. A partir de PLS-Graph 3.00, se ha desarrollado Smart-PLS. Para el análisis de datos mínimos cuadrados parciales (PLS) en este estudio hemos utilizado el software Smart-PLS versión_2.0 M3 desarrollado por Ringle, Wende y Will (2005). Como señalan Barclay, Higgins y Thompson (1995), el uso de la metodología PLS implica un enfoque desarrollado en dos etapas; en primer lugar, se aborda el modelo de medida y, en segundo lugar, el modelo estructural, como analizamos con detalle en el siguiente capítulo de esta tesis doctoral.
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144 En este sentido, se debe tener en cuenta el tipo de relación epistemológica entre las variables latentes y las observadas, pues ello afecta a la validación del índice. Puesto que en la definición de los constructos formativos no se requiere que la escala sea internamente consistente, los procedimientos tradicionales de análisis de la fiabilidad y validez de las escalas reflectivas no son adecuados (Bagozzi, 1994). Los pesos no necesitan superar ningún punto de referencia determinado, por este motivo unos pesos reducidos no son motivo suficiente para depurar un ítem formativo, pues no se espera que todas las causas o posibles medidas empleadas para construir un índice tengan la misma importancia ni que sean internamente consistentes (Law y Wong, 1999). Es más, bajo este esquema de medición, la eliminación de un indicador de esta clase supone alterar el dominio conceptual de la variable en cuestión (Bollen y Lennox, 1991) y, por tanto, su validez de contenido; por lo que siempre habrá que tratar de no alterar el dominio conceptual del índice. Cepeda y Roldán (2014) por su parte afirman que el máximo valor que puede alcanzar un peso de un conjunto de indicadores formativos no correlacionados es de 1/n1/2, siendo “n” el número de indicadores. Además de la validez de contenido y la especificidad de los indicadores, también se debe tener en cuenta la multicolinealidad entre los indicadores, un rasgo deseable en un modelo de medición reflectivo que, sin embargo, se convierte en un problema en un modelo formativo (Bollen y Lennox, 1991; Diamantopoulos y Winklhofer, 2001; Diamantopoulus et al., 2008), ya que podrá generar problemas en los cálculos posteriores. En consecuencia, para los índices formativos se debe llevar a cabo un diagnóstico de multicolinealidad, que realizaremos, primero, mediante el examen de la correlación entre cada par de indicadores y, segundo, mediante el análisis de los estadísticos de colinealidad, Tolerancia (T), su inverso (el Factor de Inflación de la Varianza, FIV o VIF) y el Índice de Condición (IC). Estas medidas nos dan el grado en que cada variable independiente se explica por otras variables independientes del modelo propuesto (Hair et al., 1999).
145 La Tolerancia (T) refleja el porcentaje de la variación de una variable que no puede ser explicada por las otras variables. Por tanto, una Tolerancia baja (y elevados valores de FIV) significa que esa variable queda muy explicada por las demás, denotando la existencia de colinealidad y, por ende, contribuyendo poco a la explicación de la variable dependiente. Se asume que ratios de Tolerancia menores de 0.1, que corresponden con valores de FIV mayores de 10 y R2 = 0.9, son muy problemáticos y evidencian la existencia de multicolinealidad. Valores de FIV por encima del 5 y de Tolerancia menores de 0,2 ó 0,3 comienzan a ser problemáticos (Kleinbaum, Kupper y Muller, 1988) e indican que puede empezar a haber problemas de multicolinealidad. Además, también se recomienda revisar el índice de condición (Hair et al., 1999). Valores del número o índice de condición (IC) entre 5 y 10 están asociados con colinealidad débil, mientras que índices de condición superiores a 30 señalan una colinealidad de moderada a fuerte (Belsey, 1991). Este autor propone utilizar de forma conjunta los FIV y los índices de condición. Dichos índices indican el número de colinealidades y la magnitud de los mismos, midiendo su importancia relativa y la proporción de descomposición de varianza (PDV). El criterio sería: si un componente tiene un índice de condición mayor que 30, y dos o más variables tienen una proporción de varianza mayor que 0,5, esas variables son colineales. Teniendo en cuenta los tres aspectos revisados: la lógica conceptual del constructo, los pesos y los indicadores de colinealidad, ya estaremos en disposición de abordar la validación de los índices formativos del modelo de investigación. Así pues, para llevar a cabo la validación de los índices formativos analizaremos los pesos, completando nuestro análisis con el estudio de la multicolinealidad de las variables de cada índice y buscando, en todo momento, asegurar la validez de contenido. Ello permite mantener el dominio conceptual de los índices correspondientes a las variables de este trabajo. En la tabla 4.2 se muestran los pesos de los indicadores formativos así como su significación. La significación de los indicadores formativos se obtiene a través de un proceso de remuestreo o bootstrapping. En los constructos formativos los pesos
146 indican la contribución de cada indicador individual en la configuración del constructo. La significación de los mismos es estimada a través del estadístico t, calculado tal y como acabamos de mencionar a través de un proceso de remuestreo (Chin, 1998b). Al mismo tiempo también se recoge la máxima correlación alcanzada entre ítems de la escala (0,435), el máximo valor de FIV (1,717) y el mínimo valor de tolerancia (0,582). También se recoge el índice de condición, que en nuestro caso supera el límite establecido de 30. En este caso y siguiendo a Belsley (1991) solo una variable muestra un valor de proporción de descomposición de la varianza por encima de 0,5 (en concreto de 0,54), motivo por el cual se decide mantener el ítem, ya que no cumple los requisitos para su eliminación del modelo. Tabla 4.2: Pesos de los indicadores formativos VALIDACIÓN DE ÍNDICES FORMATIVOS PESOS t-student IMPACTOS (máx_corr.= 0,435; máx FIV= 1,717 mín.T=0,582; máx CN=32) IMP01 El turismo crea empleo 0,144584 0,6816 IMP02 El turismo atrae inversiones 0,37399 1,8638 IMP03 El turismo mejora el nivel de vida de los residentes 0,106729 0,542 IMP04 El turismo implica beneficios económicos tanto para los residentes como para el comercio 0,222201 1,2869 IMP05 El turismo de alto poder adquisitivo afectan de forma negativa a nuestra forma de vida -0,244687 1,6305 IMP06 El turismo cambia los hábitos culturales de una localidad -0,074609 0,4328 IMP07 Los residentes se ven afectados por vivir en zonas turísticas -0,080465 0,4107 IMP08 El turismo ha propiciado el incremento de la oferta cultural para los residentes 0,134259 0,8455 IMP09 El turismo propicia el intercambio cultural entre residentes y visitantes 0,413312 1,7179 IMP10 El turismo mejora la identidad cultural del destino 0,178763 0,85 IMP11 El turismo incrementa la congestión del tráfico, el ruido y la contaminación -0,207 1,2267
147 IMP12 La construcción de hoteles y otras infraestructuras ha propiciado la destrucción de entornos naturales -0,012012 0,0515 IMP013 El turismo consume en exceso recursos naturales -0,066448 0,39 IMP14 El turismo ha propiciado la creación de parques y áreas recreativas 0,072681 0,3583 IMP15 Gracias al turismo se protegen recursos naturales que son atractivos turísticos 0,248183 1,2764 Junto a los pesos de los indicadores formativos en la tabla 4.2 también se recoge su significación estadística (valor de t), como podemos observar alguno de ellos no son significativos. Siguiendo a Cepeda y Roldán (2014), si la significación del ítem es mayor que 0,05, esa medida formativa es relevante para la construcción del constructo. Existen dos alternativas para la eliminación o no de los ítems que no son significativos, una de ellas, la más estricta, es la propuesta por Roberts y Thatcher (2009) y otra más flexible propuesta por Hair, Hult, Ringle y Sarsted (2014).Las alternativas son en función de si la eliminación del mencionado ítem, implica o no una pérdida de información útil y necesaria para la definición de los componentes. En general, la mayoría de investigadores sugieren no eliminar indicadores a partir únicamente de los resultados estadísticos. Si la justificación conceptual lo aprueba, deben conservarse indicadores significativos y no significativos, ya que se corre el riesgo de perder información útil, así como de modificar la naturaleza del constructo (Chin, 1998a). Además la inclusión de indicadores no significativos difícilmente altera las estimaciones, sin embargo, un número excesivo de indicadores es indeseable porque incrementa el número de parámetros a estimar (Gómez Cruz, 2011). En nuestro caso, siguiendo las recomendaciones de los autores mencionados, hemos decidido mantener todos los indicadores del constructo, a pesar de que algunos no sean estadísticamente significativos. Conviene destacar que los resultados recogidos en la tabla 4.2 nos permiten reafirmar la naturaleza formativa del constructo de dependencia, por cuanto, no sólo
148 las correlaciones son bajas como ya se señaló, sino que incluso algunas de las dimensiones tienen signo contrario frente a las demás en la conformación de la dependencia, hecho que se ajusta a la lógica en los constructos formativos, pero que carece de sentido teórico en los reflectivos. 4.2.2. Validación de los índices reflectivos Siguiendo la metodología propuesta por Anderson y Gerbing (1988), de análisis en dos etapas, comenzaremos por la evaluación del modelo de medida. Cuando se trata de escalas reflectivas, la evaluación implica el análisis de la fiabilidad de los ítems que componen dichas escalas y de sus correspondientes constructos, así como también la validez convergente y discriminante de las medidas planteadas. El análisis de la fiabilidad de la escala implica la observación de la fiabilidad de cada uno de los ítems que la componen. SmartPLS permite comprobarla mediante el análisis de las cargas, atendiendo a su signo, magnitud y significación. Para ello es necesario analizar si cada uno de los indicadores reflectivos mide la variable latente a la que ha sido ligado. Si esto ocurre, la varianza que comparten el constructo y el indicador que estemos analizando debe ser alta. Para que este criterio se cumpla la carga del indicador analizado debe ser mayor o igual a 0,7 (Chin, 1998a), lo cual implica que la varianza compartida entre el constructo y sus indicadores es mayor que la varianza del error. En este sentido, diversos investigadores estiman que esta regla no debería ser tan estricta, así cargas factoriales de 0,5 ó 0,6 podrían ser aceptables en determinadas situaciones (Falk y Miller, 1992), por ejemplo en el caso de fases iniciales en el desarrollo de escalas (Chin, 1998b), o cuando las escalas se aplican en diferentes contextos (Barclay et al., 1995). Además de la fiabilidad individual, también es necesario comprobar la fiabilidad del constructo, la cual tiene como objetivo comprobar la consistencia interna de todos los indicadores que lo miden, dicho de otro modo, se trata de evaluar con qué rigurosidad están midiendo las variables manifiestas las variables latentes. Para medir
149 la fiabilidad del constructo se utilizan tanto el alpha de Cronbach como la fiabilidad compuesta, sin embargo se considera que la fiabilidad compuesta presenta una serie de ventajas respecto al alpha de Cronbach (Calvo de Mora y Criado, 2005). Fornell y Larcker (1981) señalan que la fiabilidad compuesta puede ser un criterio más completo, pues parte de las cargas factoriales reales de los ítems que han sido utilizadas en el modelo causal, mientras que el coeficiente alpha de Cronbach hace la suposición de que todas las cargas son iguales a la unidad (Barclay et al., 1995). Por otra parte, la fiabilidad compuesta no se ve influenciada por el número de ítems de la variable latente. No obstante, utilicemos un criterio u otro, la regla mínima de aceptación según Numally (1978) está en una fiabilidad de 0,7 en etapas tempranas de investigación y en un más estricto 0,8 en investigación básica. El análisis de la validez convergente trata de evaluar si un conjunto de indicadores miden realmente un constructo determinado. Para analizar este tipo de validez se utiliza la varianza extraída media (AVE). El criterio de aceptación consiste en que la varianza extraída media (AVE) de un constructo ha de ser mayor a 0,5, significando esto que el constructo comparte más de la mitad de su varianza con sus indicadores, siendo el resto de la varianza debida al error de medida (Fornell y Larcker ,1981). Este criterio solo es de aplicación para las variables latentes con indicadores reflectivos o para constructos de segundo orden moleculares. Respecto a la escala de apego a la comunidad, podemos observar como todas las cargas factoriales superan los límites establecidos, siendo en todos los ítems superiores a 0,7. El valor de alpha supera el límite de 0,7 y la fiabilidad compuesta alcanza un valor de 0,95 muy superior al límite establecido de 0,7 e incluso 0,8 (tabla 4.3).
150 Tabla 4.3: Validación de escalas con indicadores reflectivos: Escala Apego ITEM Carga AVE = 0,69 Pc = 0,95 Alpha = 0,93 Me gusta pasar el mayor tiempo posible en Málaga 0,733839 Me siento muy unido a Málaga 0,893955 Me identifico fuertemente con mi ciudad 0,888244 Málaga es muy especial para mí; siento que Málaga es una parte de mí 0,883681 El tiempo que he pasado aquí difícilmente podría haberlo pasado en otro lugar 0,901906 Me siento más satisfecho estando en Málaga que visitando cualquier otro lugar 0,728907 Málaga es la mejor ciudad para lo que me gusta hacer 0,72422 Málaga me hace sentir como ningún otro lugar puede hacerlo 0,845971 Como podemos observar en la tabla 4.4, la escala que mide la actitud medioambiental podemos corroborar la fiabilidad del constructo ya que tanto el alpha de Cronbach, como la fiabilidad compuesta superan los límites establecidos. Respecto a la validez convergente, siguiendo el criterio de la varianza extraída, podemos comprobar de nuevo como se cumple el criterio de aceptación establecido que consiste en que la varianza extraída media del constructo debe superar el valor de 0,5. Tabla 4.4: Validación de escalas con indicadores reflectivos: Escala Actitud medioambiental ITEM Carga AVE = 0,54 Pc = 0,82 Alpha = 0,70 La humanidad está abusando seriamente del medioambiente debido al desarrollo económico 0,562777 Tiene que haber una mayor conciencia por parte de los gobiernos en proteger el medioambiente 0,827961 El equilibrio de la naturaleza es delicado y fácilmente alterable 0,756713 Si las cosas continúan su curso actual, pronto experimentaremos una importante catástrofe ecológica 0,753773 Respecto a las escala de apoyo al desarrollo de acciones que incrementen el atractivo del destino podemos afirmar de nuevo que queda validada ya que se cumplen todos los requisitos necesarios, esto es, todas las cargas factoriales superan los límites establecidos, superando todas ellas el valor mínimo establecido de 0,5. El valor de alpha de Cronbach supera el límite mínimo de 0,7 y la fiabilidad compuesta
151 alcanza un valor de 0,89 y la varianza extraída media alcanza el valor de 0,5, (tabla 4.5). Tabla 4.5: Validación de escalas con indicadores reflectivos: Escala Apoyo al desarrollo de acciones que incrementen el atractivo del destino ITEM Carga AVE = 0,50 Pc = 0,89 Alpha = 0,86 Crear más atractivos culturales (por ejemplo: Museo de Bellas Artes) 0,68379 Peatonalización del centro de la ciudad 0,515417 Liberalización de los horarios comerciales 0,667151 Embellecimiento general de la cuidad (flores, parques, zonas de descanso...) 0,77266 Soterramiento de las basuras 0,746239 Incrementar el número de líneas de autobuses turísticos 0,703177 Incremento de la oferta hotelera y de restauración 0,670835 Mejora de los servicios de apoyo al turista (información turística, guías, paneles explicativos, etc.) 0,729895 Mayor desarrollo del turismo basado en recursos culturales e históricos (Ciudad natal de Picasso, Alcazaba, Teatro Romano, Museos…) 0,792224 De igual forma, la escala que mide el apoyo de los ciudadanos a una planificación estratégica que mejore la competitividad del destino, queda validada ya que tanto el alpha de Cronbach, como la fiabilidad compuesta superan los límites establecidos, lo que confirma la validez del constructo. Respecto a la validez convergente, podemos comprobar de nuevo como se cumple el criterio de aceptación establecido que consiste en que la varianza extraída media del constructo debe superar el valor de 0,5, en este caso es igual a 0,5 (tabla 4.6). Tabla 4.6: Validación de escalas con indicadores reflectivos: Escala Apoyo planificación estratégica que mejore la competitividad del destino ITEM Carga AVE = 0,50 Pc = 0,90 Alpha = 0,87 Apoyo económico al desarrollo Málaga capital como destino turístico 0,68609 Actividades de promoción de Málaga capital como destino turístico 0,751904 Apoyo al desarrollo de planes y estrategias para el desarrollo del turismo 0,786551 Creación de una marca sólida del destino turístico 0,574762 Selección de los mercados objetivos de mayor potencial y adecuada estrategia de promoción en los mismos 0,726303 Seguridad, salud e integridad medioambiental requeridos para el desarrollo del turismo 0,765288
152 Tener en cuenta distintas opiniones y criterios a la hora de tomar decisiones referentes al turismo (gobiernos, empresarios, residentes,…) 0,689775 Cambios en las infraestructuras para mejorar las experiencias de los turistas 0,693779 Crear planes urbanísticos que permitan espacios abiertos o de recreo 0,661378 El último paso para la validación de los constructos reflectivos consiste en comprobar la validez convergente de los mismos, con ello se trata de comprobar que un constructo determinado es diferente de otros. Para llevar a cabo esta comprobación tiene que cumplirse que la varianza que un constructo comparta con sus indicadores sea mayor que la que pueda compartir con otros constructos incluidos en el modelo (Barclay et al., 1995). Por tanto, para que se cumpla la validez discriminante Fornell y Larcker (1981) recomiendan comprobar que la varianza extraída media (AVE) de cada constructo sea mayor al cuadrado de las correlaciones ente el constructo y otras variables latentes del modelo. De otra forma, sería comprobar que las correlaciones entre los constructos son más bajas que la raíz cuadrada de la varianza extraída media (AVE). Como podemos comprobar en la tabla 4.7, podemos afirmar que se cumple la validez discriminante. Tabla 4.7: Análisis de la validez discriminante Acciones Apego Act. Medio. Estrategias Acciones 0,7021424 Apego 0,299381 0,8285867 Act. Medio. 0,654158 0,320276 0,7319542 Estrategias 0,629787 0,404886 0,444266 0,7065416 Una forma complementaria de comprobar la validez discriminante, se logra a través del cálculo de las cargas cruzadas, que son los coeficientes de correlación entre cada constructo y los ítems correspondientes al resto de variables latentes. La carga estandarizada de cada indicador reflectivo, en el constructo que pretende medir, debe ser superior a la carga cruzada con el resto de constructos. Igualmente, debe cumplirse que cada variable latente se relacione más con sus propios indicadores que
153 con las variables observadas que miden otros constructos (para ello hay que comparar cada elemento de la diagonal de la con todos los elementos que están en la misma fila y en la misma columna, (tabla 4.8). Tabla 4.8: Correlaciones cruzadas Apego Act. Medioa. Acciones Estrategias AC1 0,733839 0,175017 0,153843 0,256845 AC2 0,893955 0,344948 0,264447 0,343412 AC3 0,888244 0,284765 0,266728 0,353504 AC4 0,883681 0,334967 0,266553 0,346693 AC5 0,901906 0,284852 0,295263 0,40488 AC6 0,728907 0,156488 0,183051 0,250659 AC7 0,72422 0,212226 0,206758 0,288326 AC8 0,845971 0,276128 0,302492 0,395399 AM1 0,227593 0,562777 0,360816 0,266304 AM2 0,238252 0,827961 0,526818 0,360126 AM3 0,228653 0,756713 0,475865 0,291712 AM4 0,248212 0,753773 0,530956 0,372238 DA1 0,245023 0,400915 0,68379 0,416977 DA2 0,273419 0,274858 0,515417 0,388446 DA3 0,27026 0,373222 0,667151 0,528565 DA4 0,222362 0,510052 0,77266 0,464179 DA5 0,178434 0,499799 0,746239 0,484187 DA6 0,128488 0,620907 0,703177 0,314199 DA7 0,288716 0,373603 0,670835 0,463506 DA8 0,136871 0,507133 0,729895 0,400405 DA9 0,181798 0,52666 0,792224 0,507568 PE1 0,437828 0,310956 0,412786 0,68609 PE2 0,398238 0,324339 0,40866 0,751904 PE3 0,359128 0,330328 0,505638 0,786551 PE4 0,162499 0,356991 0,35419 0,574762 PE5 0,24029 0,409095 0,564514 0,726303 PE6 0,214054 0,307287 0,503062 0,765288 PE7 0,259413 0,265957 0,366142 0,689775 PE8 0,246574 0,232554 0,407326 0,693779 PE9 0,267105 0,265654 0,411741 0,661378