A Manuel García Nieto
Elogio de la Lengua Española y las Artes del Libro Tipometrías: creación artística con tipos móviles de madera Sebastián GARCÍA-GARRIDO Ilustración para el cartel sobre la Carta de la Tierra. SGG 2010
Índice Presentación Introducción. Los tipos móviles de madera occidentales como patrimonio cultural 11 Creación y evolución de los tipos móviles de madera 22 La imprenta en occidente 32 De la entalladura a la xilografía 40 De la caligrafía a la tipografía 41 Tipografía y artes del libro 47 La forma de la letra 55 Identidad y caracteres territoriales a partir de las tipografías 57 Creadores de tipografía 67 Picasso, creador del cubismo y de la incorporación de la tipografía en la pintura 76 Letras y tipos en el arte contemporáneo 78 Proyecto Tipometrías para el Milenario de los tipos móviles de madera 83 En los principios del sentimiento espiritual en el arte 86 Libre juego entre los signos del lenguaje y las formas del arte 92 La inspiración constructivista y del arte geométrico 93 Arte y diseño en los principios del movimiento moderno 98 Constructivismo y Arte geométrico Iberoamericano 104 Precedentes en la trayectoria personal 117 La lengua de Hispania, de Alfonso X a los Príncipes del Renacimiento 141 El proyecto completo Tipometrías 148 Selección de obras 151 Selección bibliográfica 189 Nota biográfica 193 Anexo 1. Referencias sobre el proyecto Tipometrías 197 Anexo 2. Referencias documentales sobre su obra de creación plástica anterior 201 Esta publicación ha sido realizada con financiación de la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo de la Junta de Andalucía obtenida mediante concurso público I+Diseño. Colección Belerofonte para la difusión de la Cultura Clásica Contemporánea © Texto Sebastián García-Garrido. Área de Dibujo Escuela Politécnica Superior. UNIVERSIDAD DE MÁLAGA
[email protected] www.sebastiangarciagarrido.org © Texto de la presentación José Bonifacio Bermejo Martín © Imágenes Sebastián García-Garrido y sus autores Impreso en España ISBN: 978-84-616-9183-8 Depósito Legal: MA-576-2014 Edición: 1000 ejemplares sobre papel Creator Silk de 150 grs. Cubierta sobre cartulina de 350 grs. Compuestos con la familia tipográfica Agilita, diseñada por Jürgen Weltin, Alemania 2006. Producción: Imagraf Impresores Santa Catalina (c. 1505-1507), grabada a buril por Alberto Durero, testigo y precursor de la imprenta y artes del libro, el más admirado artista de la historia, cuya rotundidad y expresividad del trazo siempre han despertado mi más profunda identificación personal. Una de las obras presentes en la reconstrucción de la mítica colección de Hernando Colón (1488-1539), hijo del Almirante descubridor de América. “Este singular personaje, miembro del sequito de Carlos V, logró reunir una de las mejores bibliotecas de corte humanista de su época, con alrededor de 15.000 volúmenes bibliográficos, y unas tres mil estampas de los mejores grabadores europeos del momento pertenecientes a las más importantes escuelas artísticas en cuyos mercados se nutrió a lo largo de sus múltiples viajes”. Francisco Calvo Serraller 2013 A Alberto Durero, a Julián Álvarez Villar —mi director de tesis doctoral— y a Rafael León —en las conversaciones sobre la imprenta, el papel, las artes del libro, y sobre tantas otras cosas—, mis maestros más apreciados, a quienes debo mencionar como tributo, de todo lo que sigo aprendiendo y disfrutando de ellos, en los créditos de este libro.
9 Presentación Estamos ya acostumbrados a percibir y asistir continuamente a nuevos impulsos creativos que la sociedad y sus artistas generan, quizá con la mayor abundancia y velocidad que nunca se había experimentado. Los medios materiales y las capacidades intelectuales de los creadores contemporáneos producen torrentes de estímulos que acaban desembocando en un extenso estuario que es el mundo global en el que transcurren nuestras vivencias. Esto puede producir una saturación de mensajes y sensaciones que son difícilmente descifrables en su totalidad y que podrían restar valor a muchas de esas manifestaciones. Es por ello gratificante encontrarse con proyectos artísticos sólidamente construidos y fruto de un trabajo continuado y extenso que afloran a través de pequeños pero importantes conceptos que, como la punta de un iceberg, se hacen visibles anunciándonos un mayor calado. Al recorrer los contenidos de este libro he podido comprobar que estamos ante una de estas circunstancias. Partiendo de unos elementos primarios como son la madera, reflejo de la naturaleza como origen de todas las cosas, la destreza de la artesanía, con su capacidad utilitaria de facilitar la vida del hombre, y el pensamiento puesto al servicio de la reflexión sobre todo lo que nos rodea, Sebastián García-Garrido crea en una línea original, rica e interesante para la contemplación de su obra. El tipo de madera, un objeto que podríamos calificar de industrial, cotidiano, técnico, instrumental o común, se constituye en eje de este proceso. El artista lo deconstruye: “En lo que se refiere al tipo móvil de madera, éste ha perdido la función para la que fue creado y despojado de ésta adquiere en sí mismo la posibilidad de ser considerado y mirado como elemento exclusivamente estético, ya sea como reflejo de la letra que interpretó, sola, o en una palabra relativa a un concepto definido. En este sentido de referencia a un concepto o nombre propio, aumenta las posibilidades expresivas de la obra en el sentido específico que comunica”. Y lo hace en un proceso minucioso de trabajo e investigación, largo en los años, y en el que ha ido acumulando el conocimiento y la experiencia de alguien dedicado al trabajo intelectual. Su formación le permite adentrarse en el legado cultural de la escritura y la imprenta en todas sus manifestaciones, así como de las demás artes gráficas. Desmenuzando concienzudamente todos los recorridos de la cultura escrita y su evolución, va tejiendo un proceso de reflexión científica a lo largo de la obra que le permite luego establecer un diálogo entre los conceptos históricos del tipo móvil, en especial el de madera, y nuevos significados estéticos y conceptuales. Las formas que sirven para transmitir mensajes se ven ahora como mensajes en sí mismas, en un proceso de profundización en el conocimiento. De esta forma consigue llegar a su meta, la creación artística. No es frecuente que un autor explique detalladamente los pasos que le llevan a proceder de una determinada forma y con una determinada materia. En el caso de Sebastián García-Garrido es así y eso nos permite comprender mejor la significación de sus creaciones. Es, por tanto, un valor añadido a sus obras este complemento documental que nos ofrece y que podemos seguir en este libro que enmarca y resume la labor del artista. Estamos, por tanto, ante un trabajo sólido y justificado que nos permite reflexionar sobre nuestra propia cultura. José Bonifacio Bermejo Martín Director del Museo Imprenta Municipal-Artes del Libro. Madrid
11 Introducción Los tipos móviles de madera occidentales como patrimonio cultural Para existir cada persona necesita dar testimonio de su vida diaria, expresar su capacidad creativa y preservar los trazos de su historia. Esto solamente es logrado a través del patrimonio cultural1 Esta monografía es resultado del proyecto de investigación básica y aplicada a la creación artística de la obra que se viene realizando desde 2011 y cuyo conjunto se denomina Tipometrías. Es ante todo una iniciativa de conservación de bienes del patrimonio artístico y cultural, como son los tipos móviles de madera, mediante la difusión de su conocimiento y realidad como pieza de interés especial, y la puesta en valor de los mismos mediante la investigación previa y la incorporación en obras de creación artística, como elogio a la Lengua Española y las Artes del Libro, como alma y cuerpo de su origen. Los referentes del estudio son, por tanto, el nacimiento y evolución de nuestra lengua, desde la caligrafía y los códices manuscritos hasta el desarrollo de la imprenta, los primeros libros impresos en España, los inicios y evolución de la tipografía destinada a la literatura y las grandes obras editadas en nuestro país. Por otra parte, se retomará la aparición y desarrollo del texto en la obra pictórica, desde el nacimiento del cubismo, y las bases del constructivismo y el arte geométrico, como medio para hacer posible esa integración de los caracteres tipográficos y la composición plástica. Constructivismo y arte geométrico con especial referencia a nuestro ámbito cultural iberoamericano y español, respectivamente, sin que en nuestro caso sea silenciado lo que se hace en otras culturas en el mismo sentido, puesto que resulta una correlación muy fructífera la referencia a grandes nombres, como puedan ser Paul Klee, Max Bill, Bruno Munari, Piet Mondrian o Josef Albers. El estudio avanza rápidamente hasta la evolución de este sistema, a través del diseño de las tipografías y los rasgos que estas piezas de nuestro patrimonio guardan en la propia nobleza de la madera, y los restos de las tintas y el uso. Saltamos a la reinvención de la imprenta en la Europa Renacentista, en cuyo marco se recopilan y conectan los datos que ayudan a construir una secuencia sobre la creación y aplicaciones de los tipos móviles en España. Se trata, en este sentido, de construir esta evolución desde nuestro país, en un estudio comparado que incluye los principales referentes internacionales, como una realidad global que ha sido poco estudiada. Siendo parcialmente tratada, e incluso ocultada en algunos estudios realizados en otras latitudes, y menospreciada en estudios y foros contemporáneos nacionales, salvo honrosas excepciones. Sin embargo, esta tarea sería demasiado trascendental y compleja como para quedar resuelta en esta investigación, cuya finalidad esencial es sencillamente dotar de un cuerpo conceptual coherente, desde una óptica personal que asimile este referente para desarrollar el espíritu que guíe la creación artística de obras en que los tipos de madera expresen su propio carácter esencial en el contexto de nuestra propia lengua y la realidad del diseño tipográfico, la imprenta y las artes del libro en general en nuestro ámbito más próximo física y emocionalmente. Las tipografías recobran de este modo su más destacado papel como creaciones artísticas desde el concepto abierto de la obra de arte actual, y a su vez como piezas objeto de arte que han dado forma a las más destacadas creaciones en el ámbito de la gráfica conmemorativa, publicitaria y de las artes del libro. La armonía de sus trazados, su coherencia interna para componer alfabetos, líneas de textos, páginas, etc. la diversidad de maderas 1 Centro de Información de Naciones Unidas para México, Cuba y Rep. Dominicana: http://www.cinu.org.mx/eventos/cultura2002/importa.htm 04.01.2011
12 13 nobles en que se realizaron —puesto que se labraban en restos de ebanistería para mobiliario—, la huella de las tintas en cada uno de los caracteres, según el mayor o menor uso que hayan tenido, incluso algunas intactas por no ser grafías que se emplean habitualmente en una lengua… Todo ello expresa materialmente la noble trayectoria de este patrimonio destacado de nuestra cultura. Esta trayectoria de los tipos móviles de madera en occidente, y de la componente gráfica del texto desde la caligrafía manuscrita, en el diseño y aportaciones a las artes del libro, y artes gráficas en general, en la trayectoria de nuestro país —con el inicio de la fabricación del papel en Europa, desde el siglo X en Córdoba y Toledo, y más tarde en Játiva; y la impresión de los primeros libros en España, en Sevilla 1470, Segovia 1472 y Valencia 1473— será el contenido de esta monografía, y el objetivo preservar y poner en valor tan excepcional patrimonio2. La estrategia de estudio y difusión viene complementada de una colección de obra de creación artística, de la misma autoría que la investigación previa, en la que empleamos estos tipos como parte esencial, al modo en que los primeros cubistas utilizaron el collage de cabeceras y textos de la época. Con ello, se ha estudiado al mismo tiempo la rica y dilatada tradición del arte geométrico en España, a partir de tan destacadas figuras y de sus precursores cubistas, y que, sin embargo, ha tenido una injusta y escueta consideración, fuera y dentro de nuestras fronteras, cuando los artistas constructivistas españoles e iberoamericanos suponen una interminable nómina de valores que, en estos momentos de necesidad y gusto por retomar la esencia del movimiento moderno y el neoplasticismo, es preciso estudiar para su puesta en valor y reconocimiento. Pero, al mismo tiempo, la tipografía no ha venido jugando un mero papel formal, y estético en relación con cada época, sino también de contenido, por lo que el lenguaje, no sólo comunicación de ideas sino también con la riqueza y trayectoria literaria, además del factor 2 Iniciativa presentada en: García Garrido, Sebastián, “Proyecto de preservación y puesta en valor de los tipos móviles de madera: Tipometrías” en Quelhas, V. / Tomé Marques, H. III Encontro de Tipografia. Livro de Atas, Instituto Politécnico do Porto 2012, en pp. 38-61. cultural y la diversidad de lugares y pueblos que lo han venido usando, suponen un motivo de elogio y orgullo que no ha sido justamente apreciado en un país en que secularmente no se ha valorado su propia identidad, ni tantos otros aspectos de su inmenso patrimonio material e inmaterial, quizás por lo inagotable y evidente entre las principales naciones del mundo. Es por todo ello que esta celebración y proyecto de puesta en valor, de tan destacadas piezas de nuestro arte y nuestra cultura, se presenta con la forma clásica de elogio, como durante siglos se ha venido rememorando el reconocimiento y el mecenazgo de diversa índole, en el inicio de tantos libros… Se introduce con este concepto una de las primeras conferencias que se celebrasen en el Museo del Grabado Español Contemporáneo (1995), cuando aún estaban presentes el artífice de su colección y el promotor en Marbella3, y el proyecto aún estaba lleno de ilusión y prestigio: Elogio del grabado, el arte y la técnica. Un tema específico con el que este proyecto enlazaba en la trayectoria del Museo, que anunció la exposición de un avance del mismo para el verano de 2012, tras ese precedente privilegiado de sus inicios, por su autoría de Juan Carrete Parrondo, como Director de la Calcografía Nacional. El estudio y el conjunto de la obra de creación artística suponen, a su vez, un avance en la conmemoración del Milenario de la creación de los tipos móviles en China, en las primeras décadas del año mil de nuestra era4. Una contribución, entre otras que son de esperar de un país y una cultura que ha tenido un especial protagonismo en occidente, en este ámbito. Un avance obligado también, porque unos 25 años después de que dejaron de ser empleados los tipos móviles de madera en los últimos usos que se venían realizando, y otros 25 hasta cumplir exactamente los mil años de su creación serán suficientes para que en ese momento hayan desaparecido estas interesantes piezas de nuestra cultura. Otro factor que obliga a iniciar su consideración plena como patrimonio artístico y cultural es el relevo de la generación analógica, que haya estudiado y trabajado aún en el contacto material con estos procedimientos técnicos y que en 25 años estarán ya retirados de la posibilidad de emprender cualquier investigación propia de ser realizada por los últimos testigos de la vida activa de los tipos móviles de madera y de los procedimientos tradicionales del arte. No obstante, ello no quiere decir que no resurjan nuevamente procedimientos analógicos y se vuelva a experiementar y crear con la materia. Como iniciativa propia ante este hecho, y con la intención de mostrar y poner en valor estas piezas, se consideró integrarlas en obra de arte, propiamente dicha, a modo de collage. Compuestas estéticamente, o incluso componiendo palabras o expresiones propias de la temática del conjunto, son el centro de una composición general constructivista, de líneas y caracteres geométricos, de supuesto ‘texto’, en tamaños, longitudes y colores diversos. En cambio, las tipografías actuarían como bloque de ilustración, es decir, intercambiando su papel para darle mayor relevancia y notoriedad. Siendo reseñable la afición de artistas como Rembrandt, Picasso, Sorolla, Matisse, etc. a coleccionar piezas de arte y cualquier otro tipo de objeto de uso, que rescataban de la tradición y de otras culturas, y que influyeron no sólo en sus ideas y trayectoria estética sino también en su obra, no ha sido habitual encontrar estas piezas dentro de la propia obra. Este hecho viene justificado en nuestro proyecto por la idea, que consolida ya Leon Battista Alberti en su tratado de la Pintura, cuando define belleza y ornamento: 3 José Luis Morales y Marín, y José Manuel Vallés, respectivamente. 4 Bi Sheng, también conocido como Pi Cheng, un artesano y funcionario al servicio del emperador de China, se considera de manera generalizada como el creador de este sistema de impresión, y la fecha en que se dataría, según los referentes que por el momento existen de un hecho tan difícil de concretar por su propio origen, estaría entre 1041-1048. En cambio, las dudas o alternativas que pueda suscitar este hecho son, sin duda, menores que las que plantea la propia reinvención de este sistema, con las mejoras y adaptaciones oportunas a la escritura occidental, a mediados del siglo XV, como es sabido, siendo casi la mitad de tiempo.
14 15 Es opinión generalizada que la impresión de gracia y amenidad deriva exclusivamente de la belleza y el ornamento. […] ¿quién si no ésta podrá proteger el arte de las ofensas del hombre mismo, al aplacar la injuria de los hombres? Pues la belleza consigue que los enemigos calmen su ira y permitan que quede intacta; por lo que me atreveré a decir: nada más que las formas con dignidad y encanto pueden preservar una obra ilesa de la injuria de los hombres5. Si éstas piezas de la más rica tradición impresora se incluyen como parte de una obra, que además esté concebida para destacar sus valores estéticos y contribuir a su mejor presentación y capacidad expresiva, podemos asegurar que perdurarán en la consideración futura que tengan y en el tiempo, independientemente de la trascendencia y autoría de la obra de arte resultante. En relación con la cita de Alberti, en que ornamento es considerado un complemento habitual de la belleza, interesa para nuestros objetivos recoger la definición en tan clarividente tiempo de transición entre el mundo clásico y nuestra época. Pero en qué consisten la belleza y el ornamento, y en qué difieren entre sí, quizá lo intuimos más fácilmente en nuestro interior de lo que yo pueda expresar con palabras. […] la belleza es una cierta armonía entre todas las partes que la conforman, de modo que no se pueda añadir, quitar o cambiar algo, sin que lo haga más reprobable. […] si hubieran llevado ornamentos, o sea, recurriendo a tinturas, escondiendo las partes que destacaban por su deformidad, y resaltando las partes más hermosas, se habría obtenido el efecto de que unas ofendieran menos y las más amenas deleitaran más. Si este ejemplo es convincente, el ornamento puede definirse como un brillo subsidiario o un complemento de la belleza. […] mientras la belleza es algo propio y como innato que infunde todo el cuerpo, que es bello; sin embargo, el ornamento parece un atributo accesorio, añadido a la naturaleza, más que innato6. En nuestro caso, el razonamiento del discurso artístico de la obra está organizado en torno a las tipografías, como elemento principal y primer foco de atención, alrededor del cual gira la composición general. Una trayectoria artística figurativa, aunque desarrollada en el ámbito de la ciencia y de la técnica, de la admiración por la geometría y la estructura, y cada vez más por la fundamentación biónica en diseño de productos y sistemas, en su acepción académica, desembocaría ineludiblemente en un proyecto complejo y coherente en este sentido. Las piezas tipográficas halladas, procedentes de una actividad de creación y difusión cultural encomiable, son el motor de una obra en que el material, no sólo la madera sino cada uno de los signos de escritura o imprenta, la propia “señal o figura mágica” como define la RAE el término ‘carácter’ en una de sus acepciones, permiten en la creación de estas obras una semántica particular y libre, como la calificaría Picasso en una cita más adelante. Las tipografías son así el centro en la jerarquización del espacio compositivo de estas nuevas obras nodriza destinadas a realzar y poner en valor las piezas tipográficas y, al mismo tiempo, coraza que las protege de una posible desconsideración, ante su falta de utilidad, y consecuente destrucción. En esta consideración de señal o figura mágica existen numerosos ejemplos en la tradición histórica como el anagrama del Ave María labrado sobre el dintel de la entrada a las casas y que tenía la función de proteger la morada y a sus habitantes. Pero aún más trascendental y acorde con esta segunda fase del proyecto, existe en el DRAE otra acepción para carácter: “Señal espiritual que queda en una persona como efecto de un conocimiento o experiencia importantes…”. Este aspecto viene desarrollado mediante la aplicación, en la obra de creación artística, de este proyecto y, como manifestaba María Luisa López Vidriero, de la Biblioteca Real de Palacio7: “sólo es verdadero poeta quien se obliga a reordenar la tradición”. 5 Alberti, L. B. De la pintura y otros escritos sobre arte (introducción, traducción y notas de R. de la Villa), Tecnos, Madrid 1999, pp. 159-160. 6 Ibidem, pp. 160-161. 7 López-Vidriero, M. L. “El libro y su sombra: los límites de lo previsible”, en Museos del papel (ponencia en el Congreso Internacional sobre Museos del Libro, el Papel y la Imprenta en 2012), Biblioteca Nacional, Madrid s.e. Anagrama del Ave María, en una de las portadas que traen grabada esta inscripción o el símbolo de la cruz, como protección de la casa. Portada de casa en Ronda El interés por rescatar tipos de madera, por el estudio de su historia y de los usos que han tenido, incluso la inspiración para crear obras con ellos tiene plena justificación, en el destino previsible de filiación con la actividad de la madera, y expresamente con los restos de ebanistería. Desde pocos meses jugaba con ellos bajo el banco en que trabajaba mi padre o sus compañeros del taller, en nuestra casa de la calle Infantes, en Ronda; más tarde seguí jugando recurriendo a las herramientas para construir ciudades en miniatura o casas de madera para jugar dentro. En este sentido, el proyecto conecta con las experiencias más tempranas, como hijo de un reconocido ebanista y tallista, Francisco García Villalba —premio nacional de destreza en el oficio en 1965 y diploma del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos como “Coordinador Técnico en reconocimiento a la profesionalidad demostrada en la restauración y rehabilitación del Palacio de Ugarte, en Puerta del Mar, Málaga 1987”—. En este planteamiento de la investigación, en los inicios del proyecto de creación, se recopilaron los datos necesarios para componer una trayectoria, desde los motivos que generaron los tipos móviles hasta aquellos que los hicieron atractivos y útiles únicamente como matrices clásicas de los rasgos más auténticos de la tipografía como bagaje cultural de nuestra sociedad, para la estampación de obras en el arte contemporáneo. La interesante referencia a la causa que motivó el origen de los tipos se une al hecho de que hayan desaparecido ya sus aplicaciones prácticas para adquirir, por ese mismo motivo, un valor exclusivamente estético en su propia materialidad. Sin embargo, este contrastado valor artístico se ve enriquecido aún más en su consideración de legado patrimonial, que han supuesto durante los casi mil años dedicados a imprimir la cultura del último milenio.
16 17 Genealogías compuestas en la actualidad mediante tipos móviles de madera. UNESCO © Culture Ministry 2009 En el estudio de la evolución de los tipos de madera comprobaremos la especial afinidad estética y su aplicación en obras de carácter extra ordinario, no sólo en tamaño y en pequeña tirada sino también en la propia funcionalidad de su atractivo, ya desde su propio origen, y esa misma naturaleza estética ha sido el motivo que ha generado este proyecto de creación artística. Los tipos móviles de madera, objeto de las aplicaciones creativas, han venido utilizándose en los últimos siglos, en la imprenta tipográfica y especialmente en carteles y obras de características extraordinarias, por el considerable tamaño de los caracteres que se han venido rescatando de imprentas, anticuarios y coleccionistas de Gran Bretaña, Alemania, Italia, Estados Unidos y algunos otros de Francia, además de España8. Esta recuperación de piezas maestras, de la más refinada y valiosa tradición de la estampación tipográfica, ha sido una labor de estudio y coleccionismo a lo largo de la última década y que pertenecen a diferentes siglos, tipologías y estéticas, desde el nacimiento de la imprenta en el siglo XV. 8 En España desaparecieron la mayor parte de los que se venían utilizando, ya durante la Guerra Civil en que se tiene constancia por varios testimonios diferentes, de testigos de la época, de que eran empleados como madera para prender las hogueras. Una circunstancia que desgraciadamente no viene unida sólo a la penuria propia de una guerra como la que sufrimos, sino a la propia idiosincrasia de un país que tradicionalmente no valora su pasado ni su gran patrimonio histórico-artístico, del que a pesar de todo queda tanto. García Garrido, S. Ibidem. Tipos móviles de madera usados aún en China para la composición de genealogías familiares en Rui’an, actividad catalogada por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, en 2010. UNESCO © Culture Ministry 2009 Pero la motivación que en esta circunstancia despierta iniciar el proyecto surge a raíz de la reciente declaración de Patrimonio Cultural Intangible de los tipos móviles de madera (Nairobi, 16-19 noviembre 2010), de la que tuvimos un eco especial gracias a la declaración del Flamenco como nuevo patrimonio en este considerado listado del Comité Intergubernamental de la UNESCO para la Salvaguarda del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Entonces, un medio de comunicación hizo referencia a “los tipos móviles de madera” entre los demás referentes catalogados con esta distinción, lo que supuso una satisfacción especial, dada la trayectoria recopilando piezas destacadas de este ámbito y la indiscutible categoría artística y cultural de las mismas, así como la ingente necesidad de preservarlas antes que desaparezcan tras las muchas décadas transcurridas en que decayó el uso. Sin embargo, en duda por la noticia que lo situaba como patrimonio inmaterial, siendo piezas evidentemente físicas, se consultó el sitio de la UNESCO y se advirtió que lo que se consideraba y trataba de preservar era una costumbre de una zona de China, en que se usaban aún los tipos móviles de madera para elaborar unos libros con la genealogía de cada familia de esa comunidad9. Indagamos en ello, localizando fotografías en deta9 “La impresión con tipos móviles de madera de China. Una de las técnicas más antiguas del mundo, la impresión de tipos móviles de madera se mantiene en la zona de Rui’an, provincia de Zhejiang, donde se utiliza en la elaboración e impresión de las genealogías de la familia. Los hombres están capacitados para elaborar y grabar los caracteres chinos, componerlos, definir un tipo de páginas e imprimirlo. Esto requiere amplios conocimientos históricos y el dominio de la gramática china antigua. Las mujeres se dedican luego a realizar los trabajos del corte de papel y encuadernación, hasta que las genealogías impresas quedan terminadas. Los caracteres móviles pueden
30 31 debía proporcionar a sus alumnos, se recogía anteriormente la palabra diseño sin necesidad de ninguna explicación a lo que en ese momento del año 1754 se entendía ya en nuestro país como tal: “práctica del aguafuerte, uso y manejo de buriles, punzones y más instrumentos necesarios para abrir sellos, formar cuños para vaciar monedas y medallas (…) el modo y calidades con que se construyen estos instrumentos, no sólo haciéndoles asistir y observar el material y operación, sino también dándoles con claridad y método todas las noticias y advertencias que puedan ilustrarlos, así en estas difíciles y delicadas maniobras, como en el conocimiento de la perspectiva, dibujo y más facultades (…) para perfeccionarse cada vez más en el diseño, como para estudiar la geometría”22. En consecuencia con todo este preámbulo, la rotundidad de la materialización del diseño de tipografías en maderas nobles y la pátina de tintas de su uso habitual estamos seguros que despertarán la sensibilidad y admiración de los grabadores, artistas y amantes del arte en general, que comprenderán ampliamente el motivo de este elogio. Sede de The Hamilton Wood Type and Printing Museum, en Wisconsin. © Minnesota Prairie Roots 22 Hermosilla, I. de (Secretario de la Academia), “Instrucción para el maestro grabador don Tomás Francisco Prieto. Y régimen de sus discípulos”, Archivo Real Academia de San Fernando, Madrid 1754, leg. 49-3/I. Recogido por Villena, E. op.cit. p. 63. Se hacía referencia en la introducción a que, entre las escasas muestras de tipos móviles de madera que se han preservado de la desaparición y aparte de las aisladas piezas existentes en casi todos los museos relacionados con la imprenta, constituía un gran logro haber conservado el patrimonio de la última gran fábrica en la producción de estos tipos. The Hamilton Manufacturing Co. se funda por James Edward Hamilton en 1880, coincidiendo sorprendentemente con la consideración del inicio de la publicidad para cuyos soportes y aplicaciones se emplearon fundamentalmente los tipos de madera. Esa preservación de tan interesante patrimonio ha tomado la forma de The Hamilton Wood Type and Printing Museum, felizmente conservando también el mismo edificio construido para la renovación (1927) de la fábrica inicial en Two Rivers, Wisconsin. En él se expone una amplia muestra de los más de mil modelos que fabricaron entre 1880 y 1990, complementada con un interesante programa de actividades. Entre ellas la posibilidad de ver una demostración de cómo se fabricaban, participar en talleres de impresión con tipos originales, y admirar una gran colección de rótulos y carteles realizados entre 1930 y 197023. El mismo encanto que hoy adquieren los procedimientos tradicionales de la pintura, los papeles pegados, la superposición de piezas de diferentes tipos de madera, o de la pincelada que ha dejado la huella de los pinceles, en un contexto conquistado plenamente por la tecnología digital resulta especialmente gratificante encontrar este enclave. Igual que resulta extraordinario, y con la consideración de obra de arte, el hecho de volver a trabajar con tipos de madera, que se dedican a una nueva función. Independientemente de su funcionalidad esta incorporación en obras de consideración artística les ofrecerá preservarse en un nuevo estado que permitirá que en el futuro se puedan contemplar directamente para mantener su poder de conmover en su materialidad y huellas de su antiguo uso. Este es el espíritu que mueve igualmente la creciente tendencia contemporánea del uso de objetos, piezas y materiales que han dejado de ser útiles, para reutilizarse como elementos valiosos en su carga de emotividad y semántica en el diseño y el arte más actual. In a time when people can carry computers in their pockets and watch TV while walking down the street, Typeface dares to explore the twilight of an analog craft that is freshly inspiring artists in a digital age. The Hamilton Wood Type Museum in Two Rivers, WI personifies cultural preservation, rural re-birth and the lineage of American graphic design. At Hamilton, international artisans meet retired craftsmen and together navigate the convergence of modern design and traditional technique. But the Museum’s days may be numbered. What is the responsibility of artists and historians to preserve a dying craft? How can rural towns survive in a shifting industrial marketplace where big-box retailers are king?24 23 Algunas de estas referencias y una interesante exposición de lo que es este Museo se recoge en el célebre documental Typeface, 63 min. color, en inglés: http://kartemquin.com/films/typeface/ 24 Ibidem.
32 33 La imprenta en occidente Casi quinientos años tardó este procedimiento de impresión con tipos móviles en llegar a Occidente, aunque su reinvención y aplicación llegaba a ser inevitable con la cada vez más frecuente incorporación de ilustraciones mediante impresión de xilografías a estampas, manifiestos e incluso cuadernillos y libros. No obstante, existen precedentes anteriores con la invención de los naipes en Alemania, a principios del siglo XIV, impresos mediante tablas talladas; e incluso estos precedentes se remontan a época romana, en que el uso de sellos para estampar y el procedimiento para el acuñado de moneda eran técnicas muy próximas. La ciudad de Mainz o Maguncia sería el lugar en que se considera nació esta técnica, y generalizadamente atribuida a Gutenberg, aunque no falten otras opiniones y pareceres entre su iniciativa y la contribución de sus colaboradores. Este nuevo oficio sería el de impresor y más concretamente tipógrafo, también referido al creador de tipos o abridor de punzones. El impresor componía las páginas con tipos móviles que aportaban la posibilidad de reutilizar los tipos empleados, y editar una página o un libro en mucho menos coste y tiempo del que llevaría la talla o grabado de las páginas, en una pieza y para un solo uso en ese libro. Estas tres definiciones resultarán especialmente ilustrativas de la terminología y referentes de la imprenta y sus profesionales: 1. La imprenta puede definirse: Un arte de componer y ordenar en dicciones y líneas seguidas los moldes ó figuras de todas letras, y estamparlas en papel u otra materia susceptible. 2. Con el nombre de imprenta significamos, tanto la misma arte, como el obrador ú oficio donde se ejerce. En latín se dice typographia, de las voces typus, que significa forma, figura ó molde; y grapho, que significa escritura. 3. El nombre de impresor, aunque tomado de la última operación del arte, que es imprimir, con todo eso es común a todos los artífices ú oficiales de ella, así los compositores ó cajistas, como á los prensistas ó tiradores. Porque para el efecto de la impresión todo es necesario, el estudio y destreza de unos, y el cuidado y las fuerzas de otros. Y por la misma causa de cooperar á ello con su gobierno, industria ó providencia, no solo á los regentes de la oficina, sino a ‘los mismos dueños de ella conviene el nombre de impresores ó tipógraƒos25. El hecho de que permitiese la revisión de las pruebas, antes de su estampación, aún siendo un valor generalmente extendido no sería tal porque las páginas en una sola pieza podían perfectamente corregirse tras el dibujo de la misma y antes de ser grabadas. No obstante, al tener que ser revisadas sobre el dibujo de la matriz, sin grabar y por tanto sin poder sacar una prueba impresa en papel, debía leerse previamente igual que se dibujaba, con la ayuda de un espejo. Como se ha indicado al inicio de este apartado, durante todo el gótico, previamente al procedimiento tipográfico, se imprimieron este tipo de libros, estampas u hojas desde tablas xilografiadas con imágenes y textos. Pero precisamente en este tipo de trabajos, editando con gran rapidez cualquier tipo de texto o combinación con imágenes talladas previamente, fue donde Gutenberg, con sus socios Johannes Fust y Peter Schöffer, logró un mayor éxito comercial. Ellos promovieron la base de la publicidad impresa y la prensa periódica, editando indulgencias, calendarios y otros impresos que comenzaron a demandarse rápidamente. Se recogen aquí tres consideraciones sobre los diferentes tipos de imprenta que convergen en esta época, según sus procedimientos de realización: Juan Daniel Schoepflin distingue tres especies ó géneros de imprenta. A la primera llama Xylographia, que es el conjunto de escritura, ó letras que esculpían en una tabla, con las que imprimían de un golpe toda una plana (esta es la imprenta de los chinos) cuya invención se atribuye á Lorenzo Coster, ciudadano de Harlen en Holanda. La segunda especie fue del que ideó hacer las letras sueltas, ó separadas cada una de por sí; á la que propiamente le conviene el nombre de Typographia; y esta especie de adelantamiento dice, se debe á Juan de Gutemberg (…) “Gutemberg pudo muy bien haber tomado esta idea de la soltura de las letras de los fundidores de campanas (…) El modo que tienen los campaneros para poner en las campanas semejantes rótulos, es el mismo que usan los cajistas en las imprentas para componer sus moldes, con sola la diferencia que las letras de los unos son 25 Ibidem p. 2. Retrato de J. Gutenberg en un grabado del siglo XVI Xilografía de cartas españolas, siglo XV
34 35 de cera, y las de los otros son de estaño ú otro metal: y esto le pudo bastar á Gutemberg para la idea de soltar las letras (…) la tercera especie de imprenta, haber fundido de metal las letras, que antes formaban de madera. Esta la atribuye á Pedro Schoiffer, Maguntino, y fué la última perfección del arte: bien que para mí por mas vueltas y distinciones que se le dé al invento de la imprenta, siempre se viene á dar á la Xylographia de los Chinos, que fué la idea del todo26. 26 Ibidem pp. 18-20. Los caracteres móviles en madera se comenzaron a simultanear con otros de metal, desde los primeros tiempos en que se puso en marcha esta técnica. En Holanda se considera a Peter Scriverius el inventor de la imprenta con tipos móviles, en este caso en metal, y acaecido en la ciudad de Harlem hacia una década antes27. Poco tiempo después de ponerse en marcha lo que sería un lucrativo negocio, Maguncia es saqueada y destruida en 1462. Los operarios de estos primeros talleres de imprenta se dispersan por toda Europa, aunque no gradual y cronológicamente a su distancia del centro de procedencia puesto que ya a fines de la Edad Media existía un avanzado estado de las comunicaciones en esta zona del mundo. Así surgen las primeras imprentas en Colonia (1464), Basilea (1466), Roma (1467) ó Venecia (1469). El primer libro con tipos móviles impreso en España, contrariamente a la creencia generalizada de que fue en Valencia en 1474, corresponde al Sacramental de Sánchez Vercial que se editó en Sevilla en 1470. Así consta en la cronología El arte tipográfico en España durante el siglo XV, de Francisco Vindel, Madrid 1945-1951, primer referente documental y básico sobre este arte en nuestro país, que consta de 8 tomos más otro de índices generales y un apéndice al tomo I. Más recientemente, Augusto Jurado, en su magna obra, en dos volúmenes magníficamente cuidados y editados sobre los mejores papeles disponibles, La Imprenta Orígenes y Evolución, recopila los detalles de este hecho28. Los artífices de este primer libro español fueron el calígrafo Antonio Martínez, asociado con Alfonso del Puerto y Bartolomé Segura, que decidieron intentar por sí mismos la “fabricación de tipos para imprimir, lo que ejecutaron con letras talladas en madera, de pequeño tamaño y sueltas, para que sirvieran como tipos móviles para su impresión”. A través de las copias que llegaban al puerto de Sevilla, ya en esa época, conocían este práctico procedimiento sin que ningún tipógrafo alemán hubiese traído consigo la técnica aún hasta 1490 en que data el establecimiento del primero de ellos29. Según la misma fuente, suceden a estos tres protoimpresores Juan Parix de Heilderberg en Segovia (1472), Alfonso Fernández de Córdoba en Valencia (1474) y Mateo Flandro en Zaragoza (1475). 27 Jurado, A. La imprenta. Orígenes y evolución, Capta, Torrejón de Ardoz, Madrid 1999, p. 361. 28 En el primer colofón que imprimen, siguiendo la incorporación de colofones y signaturas en los que llegan del extranjero, en la edición del Sacramental y del Repertorium, de Díaz de Montalvo, en su traducción del latín original decía: “Si deseas saber quiénes fueron los primeros impresores que en otro tiempo vió Sevilla, sabios y experimentaos en su arte, mostrándoselo su propio ingenio, fueron tres hombres llamados Antonio Martínez, Alfonso del Puerto y Bartolomé Segura”. Ibidem p. 346. 29 Los propios Reyes Católicos, en pragmáticas como la de 1477 “eximen del pago de almojarifazgos y alcabalas al librero Teodorico Alemán, por traer libros del extranjero. Exponiéndose a los muchos peligros della (sic) mar para traerlos a España y ennoblecer las librerías”. Ibidem Taller de Lorenzo al que se atribuye en Holanda ser el primero (c. 1440) en el arte de los caracteres móviles de metal para reproducir un texto. P. Scriverius 1628 Alberto Durero dibuja así una de las primeras prensas y su modo de accionarla, tras visitar en 1511 las de su padrino Anton Koberger. A. Jurado
36 37 El avance de la técnica de impresión de tipos móviles no adquiere muchos cambios sobre los medios y procedimientos de sus orígenes hasta el siglo XIX. Entonces se incorporan cambios sustanciales en las prensas y también en la fabricación de los tipos de madera. La primera prensa metálica se construye por el inglés Earl Stanhope alrededor de 1800, aunque como vemos ilustrada en un grabado de la época se trata aún de una prensa vertical. Posteriormente se conseguiría poner en marcha la prensa de movimiento horizontal, con los correspondientes rodillos, tanto para entintar el bloque de la composición a imprimir como para aplicar el papel sobre ella. En cuanto a los creadores de tipografías y grabadores de punzones es necesario hacer referencia expresa, independientemente de imprentas e impresores, puesto que éstos últimos “financiaron y organizaron la fabricación de tipos, pero no tomaron parte en esta labor. Las tareas de grabar punzones, golpear y justificar matrices, fabricar moldes y fundir eran algo ajeno a la impresión y las realizaban contratistas independientes. Estos tenían que tener gran habilidad y experiencia, y su trabajo sólo resultaba rentable tras un largo entrenamiento especializado”30. En el siglo XIX se experimenta un gran aumento en la demanda de rotulación, producto de una mayor competencia y actividad comercial, multiplicada a partir de 1880 en que se considera el nacimiento de la publicidad como se entiende hoy día. Este gran desarrollo comercial se produjo de manera más amplia y destacada en Norteamérica, donde se produjeron en consecuencia importantes y sucesivos avances en la fabricación industrial de tipos de madera, cuya evolución seguimos del estudio de David Shields31. La producción en cantidades considerables de tipos de madera data de 1827, cuando Darius Wells promueve en Nueva York la fabricación industrial y edita al año siguiente el primer catálogo de los diseños que produce. En ese catálogo se describen las ventajas de la madera como el material ideal para estas estampaciones de una sola hoja o tiradas reducidas en textos de tamaño sobresaliente, material que aportaba también su ligereza, disponibilidad y mitad del coste que el metal, además de unas valoradas cualidades para la impresión. Los tipos móviles hasta entonces se realizaban dibujándose a su tamaño definitivo sobre la superficie de la madera, y se cortaba el contorno con un tipo de cuchilla —escoplo, formón o gubia dependiendo del tipo de sección que corresponda recortar—, y seguidamente se rebajaba unos milímetros la superficie del tipo de madera alrededor y en el interior de la superficie de la letra que debía dejar su huella en la impresión. Wells introdujo entonces el cortador lateral, una invención básica que permite un mayor control y rapidez para cortar cada letra. Aunque el perfeccionamiento técnico más determinante llegó en 1834, cuando William Leavenworth crea el pantógrafo y le incorpora el cortador lateral de Wells. Este nuevo instrumento permite trazar los diferentes grados o tamaños de letra a partir de un dibujo en un tamaño cómodo, aunque su precisión no era demasiado buena. Sería alrededor de 1836 cuando Edwin Allen, hijo de ebanista, mejoraría esta asociación de pantógrafo y corte de recorrido lateral para conseguir una calidad considerable que le llevó a crear su propia fábrica en Connecticut. Trabajadores de Allen se independizaron para crear producciones propias en otros lugares, dado el interés del negocio, y surgen sucesivamente importantes fabricantes en el país, como John Cooley, Morgan & Wilcox, Tubbs’American, William Page o Hamilton Mfg. Co. Esta última corporación creada por James Edward Hamilton introduce en 1880 el uso de madera de acebo para los tipos y consigue una gran ventaja en coste y calidad, hasta el punto de hacerse sucesivamente con sus principales competidores. Hamilton introduce aún (1891) un nuevo avance en el procedimiento de fabricación incorporando la maquinaria de producción mediante el método de troquelado, que perfecciona aún más la calidad del corte del contorno de los caracteres. 30 Carter, H. op. cit. pp. 36-37. 31 Shields, D. What is Wood type? The Logical Material, Rob Roy Kelly Collection, Universidad de Texas, Austin s.d. Réplica de prensa del siglo XVI, similar al modelo de Gutenberg para tipos móviles en el Museo de la Imprenta Municipal y Artes del Libro, Madrid. Foto SGG
38 39 ción de ellos: Syntagma de Arte Typographica, de Juan Caramuel; Institución y orígenes del Arte de la Imprenta y reglas generales para los componedores, de Alonso Víctor de Paredes; Elementos de la Typographia (Barcelona 1751) de Joseph Blasi que lo incluye como parte complementaria de su Epitome de la Orthographia castellana; y el más reciente y especialmente reconocido Mecanismo del Arte de la Imprenta para facilidad de los operarios que la ejerzan (Madrid 1811) de Juan José Sigüenza, discípulo del gran maestro impresor Joaquín Ibarra. Alberto Durero comienza su aprendizaje como grabador en la técnica de la xilografía en Basilea, y su primer grabado conocido esta portada con San Jerónimo (1492). En poco tiempo adquiere la maestría que le caracteriza y antes de las grandes ilustraciones de El Apocalipsis, que cierran este primer periodo antes de su dedicación al grabado a buril sobre metal, realiza la Sagrada Familia con tres liebres (c. 1496), en la que se aprecia la enorme maestría alcanzada, junto a su gran personalidad. Biblioteca Nacional. Huidobro, C. Durero Grabador. Del Gótico al Renacimiento, Mº de Cultura. Biblioteca Nacional de España, Madrid 2013, pp. 74 y 75. La producción decae en la década de 1920 con la competencia de las posibilidades del color y definición que adquiere la técnica litográfica pero mantiene la fabricación hasta finales del siglo pasado, como se ha visto anteriormente aludiendo al museo creado en su sede. El tamaño que adquieren los caracteres fabricados en norteamérica superan ampliamente los que se hacen en Europa y llegan a medidas cercanas a los 500 mm. Hoy en día, justo cuando dejan de fabricarse los tipos móviles de madera para la impresión, se incorpora la tecnología láser al recorte preciso de la madera y de cualquier otra superficie de material, usándose por ejemplo para el recorte de letras o figuras destinadas a la señalética y otras aplicaciones incluso del ámbito de la creación artística. Por último, y para cerrar este apartado, es interesante echar una mirada a los manuales del arte de imprimir en diferentes épocas. Entre ellos existe un corpus de autores españoles, el primero editado en Lyon, puesto que los primeros se escribieron en latín y tuvieron un destino más amplio, y posteriormente fueron ya en español. Este interesante corpus lo tenemos disponible libre y completo en la red, con un estudio introductorio, comparados y desmenuzados gracias a su autor Oriol Nadal Badal, un Filólogo a la vez que Teólogo apasionado por los textos y especializado en técnicas y gestión editoriales. Se trata de la obra: Códigos tipográficos: fuentes para conocer la imprenta manual32. Al contrario de los manuales de caligrafía, en que España ha sido especialmente fecunda y su calidad admirada en toda Europa, como veremos en el apartado referido al diseño, en lo que se refiere a la tipografía existió un considerable déficit. Una carencia de estos importantes medios de estudio, normalización y terminología profesional, aportación de avances técnicos y de procedimiento, e indudablemente también de formación. El motivo fue la dependencia exterior hasta la segunda mitad del siglo XVIII en que se promueve la regeneración y modelos propios para nuestra imprenta. Entre los autores reseñados, normalmente los propios creadores de tipos, cajistas, o impresores, está el que se ha referido que se editó en Francia, de Juan Caramuel (1664), que debía cubrir una amplia etapa de vacío cercana a los dos siglos. Porque el que se escribe en fecha cercana, en español y por Alonso Víctor de Paredes (1680), nunca llega a editarse. Existe únicamente en varias copias que realiza, su experimentado autor en el arte de la imprenta, seguramente como medio de formación y guía del personal que trabaja con él, puesto que se mueve considerablemente por Madrid, Sevilla, Italia, otra vez Sevilla, etc. Entendemos que en ello estriba el interés por tener ese número limitado de ejemplares para uso propio. Alberto Corazón33 se encarga de hacernos un recorrido histórico por estos manuales de la tipografía española y elogia ampliamente este último muy por encima de Caramuel, “poco conocido y utilizado”, que es más ideológico y de corte eclesiástico que el primero totalmente práctico, claro y con una terminología propia en español, sin tantas denominaciones de filiación francesa. Corazón salta, en su consideración de interés, del manual inédito de Paredes hasta el de Juan José Sigüenza y Vera (1811) que califica como ‘legendario’ y hasta el que “no parece que exista literatura técnica”. Una vez que se regenera y consolida la actividad de fabricación de tipos propios en España, gracias a las medidas de Carlos III, se suceden, sin embargo, una serie considerable de estos manuales: de José M. Palacios (1845), Antonio Serra y Oliveres (1852), José Famades Villamur (1882), José Giráldez (1884), Juan José Morato (1908 y 1929), Álvaro Fernández Pola (1904), Miguel Lozano y Ribas (1928), F. Fábregues y J. M. Saavedra (1933), Pelegrín Melús y Francisco Millá (1937) o Vicente Martínez Sicluna (1945). A continuación de esta revisión general en el Códigos tipográficos se exponen los detalles y diferencias más reseñables que existen entre una selec32 Nadal Bala, O. Códigos tipográficos: fuentes para conocer la imprenta manual, UniCo. Unión de Correctores, Madrid 2011. 33 Corazón, A. “De los orígenes hasta Ibarra: malas noticias”, en Ribagorda, J. M. op. cit. pp. 113-121.
40 41 De la entalladura a la xilografía La técnica más antigua de reproducción gráfica es el grabado en madera, que recibe el nombre de entalladura porque consiste en tallar o esculpir la imagen pretendida sobre una superficie de madera que actúa como sello o matriz. Es el nombre tradicional de este procedimiento, si bien la conocemos hoy como xilografía, del griego xilos —madera—, que es el término con que se le ha denominado por los especialistas desde el siglo XIX1. En consecuencia, en los estudios españoles especializados en técnicas de arte gráfico se indica, desde hace varios años, que la denominación idónea para el grabado en relieve sobre madera realizado entre el siglo XV y XVIII es entalladura, por ser la palabra empleada en la época. Sin embargo, en la terminología décimonónica xilografía se reserva únicamente para el grabado en relieve, sobre madera cortada a contrafibra o a la testa, quizá el más empleado en ese momento y, por otra parte, el procedimiento más generalizado en la talla de tipos de madera para la imprenta.2 El motivo de trabajar la talla de la imagen en sentido perpendicular a la fibra vertical del árbol es proporcionar una mayor precisión en el control de la cuchilla y gubias con las que se realiza la talla, así como evitar las vetas propias de la madera en la superficie estampada. La madera a contrafibra también resulta una ventaja para el entintado, dado que los poros del corte de la fibra contribuyen a retener la tinta en una superficie de grano bastante uniforme. La huella de las fibras en la madera cortada a hilo, en la dirección de las mismas, tiene una respuesta más irregular por la consistencia mucho más diferenciada en la superficie cortada como plano para la estampación, así como mayor dificultad para controlar el corte o talla, ocasionada por la interferencia de la propia dirección de la fibra, y diferentes durezas que ello conlleva, sobre la pretendida en el dibujo o corte. En cuanto a los tipos de madera es aconsejable que sea relativamente dura para que las líneas grabadas no se desmoronen, y en cuanto a su textura son preferibles las llamadas de grano fino, que proporcionan una estampación más uniforme y definida3. El roble por ejemplo es dura pero tiene un grado excesivamente grueso, por lo que las más recomendables son las de frutales como el cerezo, peral, manzano, etc. El boj y el acebo son muy resistentes e ideales para los tipos móviles, sólo que son demasiado duras para trabajar en dirección de la fibra pero muy adecuadas para la contrafibra. El álamo es mucho más blando, aunque más duro que el pino y el abeto, por lo que son adecuadas para líneas anchas o para imágenes con mucho blanco que rebajar de la superficie de la madera, que se puede endurecer posteriormente aplicando una disolución al 50% de laca en alcohol. Para su mayor penetración, y una vez seca, debe lijarse la superficie para alisarla eliminando los filamentos levantados de la madera. Otro tratamiento de la madera, no sólo para endurecerla, es dando una capa de aceite de linaza por ambas caras, que deben ser lijadas antes. Una vez seco el aceite vuelve a lijarse la cara de la estampación, que con esta preparación evitará que absorba el aceite de la tinta y la calidad de la estampación será de mayor calidad4. 1 González González, L. G. Anatomía humana desde la plástica en el trazado de la línea. Movimiento y construcción, tesis defendida en la Universidad de Cádiz para el doctorado en Medicina, Cádiz 2011, p. 211. 2 Blas Benito, J./Ciruelos, A./Barrena, C. Diccionario del dibujo y la estampa. Vocabulario y tesauro sobre las artes del dibujo, grabado, litografía y serigrafía, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando/Calcografía Nacional, Madrid 1996. Citado Ibidem. 3 Los antiguos usaban la madera de boj y cedro, mientras en la Edad Media se empleaba más el haya. Anónimo, Historia de la Imprenta… op. cit. pp. 17-18. 4 Chamberlain, W. Manual de grabado en madera y técnicas afines, Blume, Madrid 1988, p. 63-65. De la caligrafía a la tipografía Las habilidades que en la tradición profesional ha requerido un diseñador de tipografía serían, básicamente el dominio del dibujo; la destreza en el uso de compás y la regla; el conocimiento de la anatomía de las letras en cuanto al trazado y modulación de las mismas con las correspondientes compensaciones ópticas; la aplicación de las medidas de los cuerpos de las letras en el alto y ancho para resolver proporciones de cada letra y alinearlas entre sí en las asociaciones frecuentes y propias de cada lengua; conocer las reglas de composición clásicas, armonía, geometría, proporción áurea y arquitectura general de los tipos; y tener la suficiente creatividad para generar nuevos tipos y saberlos desarrollar en todo su alfabeto, números y signos de puntuación de acuerdo a una coherencia global5. Alberto Durero dedicó parte de su sabiduría en el dibujo al diseño de caracteres tipográficos, en su libro De Symmetria (1525), así como el matemático franciscano Luca Pacioli estudió geométricamente los de las capitulares romanas interpretadas en el Renacimiento. Se cree trabajó en colaboración con Leonardo da Vinci, aunque es frecuente considerar que éste lo hizo también con todos los tratadistas del arte de la anatomía y las ciencias de la época. Estas aptitudes en la geometría y la matemática resultan fundamentales para un diseñador de tipografías. Tanto la obra de Durero como la de Pacioli, publicada en Venecia —Divina Proporción (1509)—, son manuales básicos para conocer el concepto de proporción y armonía de los tipos. Pacioli compone cada letra del abecedario inscrita en un círculo y al mismo tiempo sobre un cuadrado. Este círculo es la génesis al mismo tiempo de cualquier trazo curvo de su dibujo, definiendo su grosor en 1/9 del lado del cuadrado y con ello respondería, en su orden interno, a los mismos principios que gobiernan la generalidad del cosmos. En España esta interpretación geométrica de los caracteres viene iniciada por el eminente calígrafo Juan de Icíar, que referiremos seguidamente; y por el maestro Juan Claudio Aznar de Polanco (1663-1736), que aplica estas bases del trazado tipográfico en su Arte nuevo de escribir, por preceptos geométricos y reglas matemáticas (1719). 5 Estos requisitos han sido redefinidos y ampliados sobre la base de los que se proponen en: Fernández Hernández, S. op. cit. p. 77. Matriz de xilografía sobre madera de peral endurecida, anónimo primera mitad del s. XX, integrado en la obra Elogio de la xilografía, SGG 2012
42 43 Recopilación subtilissima intitulada Ortographia pratica; por la cual se enseña a escrevir perfectamente ansí por pratica como por geometria todas las suertes de letras que mas en nuestra España y fuera de ella se usan, de Juan de Icíar, Zaragoza 1548 Libro de Luca Pacioli Divina Proporción, 1509 Libro de Alberto Durero De Symmetria, 1525 El diseño de tipos, al contrario que hemos visto en la técnica de la impresión, sí que avanza de manera paulatina, desde la letra gótica ‘textura’ de la Biblia de 42 líneas y la proximidad a los modelos de caligrafía de las diferentes zonas de influencia, como es la italiana, y los tipos exentos, más independientes del gesto de la escritura, propios del arte de la imprenta y considerados propiamente como tipografía. Una nueva aplicación tipográfica, con necesidades funcionales, tanto prácticas como estéticas, requería un diseño particular en lo que eran tipos móviles frente a la escritura manuscrita propia de la producción bibliográfica hasta entonces, e incluso ante las tablas grabadas con imágenes, otras veces con la inclusión de textos que se editaban como estampas religiosas fundamentalmente, bulas, ordenanzas o anuncios en general. La escritura enlazada propia de la caligrafía, lo que se conoce como el ductus caligráfico, era en los primeros tiempos el estilo que determinaba cualquier tipo de creación tipográfica y en España, dado su prestigio, se prolongó hasta la segunda mitad del XVIII, como veremos. Hasta entonces, sólo un gran calígrafo como Juan de Icíar (1522-1590) conocedor de la imprenta italiana, protagoniza quizá el primer intento de crear “modelos de letras para imprenta” y se propone aplicar su destreza al nuevo medio incluyendo un apéndice de “letras y capitulares para libros de imprenta” en su citada Arte Subtilíssima. “Icíar ignora la técnica de los punzones y la fundición, de modo que busca la ayuda de un hábil tallador
44 45 En este nuevo modelo del diseño de la escritura fue referencia para toda Europa la escuela de la cancillería vaticana, por ello se define expresamente como ‘letra cancilleresca’. En ese ámbito, entre el origen alemán y el poder papal, surgió la escuela veneciana, con los mismos caracteres tipográficos heredados de la antigua caligrafía. Toda Italia se resistió a emplear la rigidez de letra gótica, que se consideraba poco elegante, y en esa época en que se había generalizado ya por el resto de Europa se desarrollaba el Renacimiento que generó un tipo denominado humanista basado en la escritura carolingia —que por otra parte era en la que se copiaron manualmente los clásicos— con un trazado más caligráfico1. Destacaron en esta caligrafía humanística el propio Aldo Manucio, Francesco Griffo, Ludovico Vicentino, Francesco Giovanni Cresci y Giambattista Palatino, que transmitieron la estética y manera de escribir por todo el continente, y de quienes aprendieron admirablemente nuestros calígrafos Juan de Icíar (1515-1590), Francisco Luca (c. 1530-1580), Pedro Díaz Morante (1600-_), José de Casanova (1613-1692), Juan Claudio Aznar de Polanco (1663-1736), Joseph de Anduaga y Garimberti (1751-1822), Domingo María de Servidori (c. 1724-1790) ó Francisco Javier de Santiago Palomares (1728-1796), este último ya en la estética neoclásica de la segunda mitad del s. XVIII. Los datos e ilustraciones siguientes de las obras de éstos vienen reproducidas en su mayor parte del extraordinario catálogo2 de la gran exposición Imprenta Real: Fuentes de la Tipografía Española, comisariada por José María Ribagorda y celebrada entre diciembre de 2009 y enero de 2010 en la sala de exposiciones de la Calcografía Nacional, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Arte de excrevir de Francisco de Lucas… editado por Juan de la Cuesta en Madrid (1580). Ribagorda, J. M. op. cit. pp. 234-235 1 Pohlen, J. Fuentes de letras [sobre tipos de letras], Taschen, Colonia 2011, p. 24. 2 Ribagorda, J. M. op. cit. Retrato de Pedro Díaz de Morante y página en la obra Tercera parte del arte nueua de escribir que el maestro Pedro Díaz de Morante ha compuesto… (4 tomos) editado por la Imprenta Real en Madrid 1629. Ribagorda, J. M. op. cit. pp. 238-239
46 47 Primera parte del arte de escribir, por preceptos geométricos y reglas matemáticas del Mtro Juan Claudio Aznar de Polanco, editado en Imprenta Herederos de Manuel Ruiz de Muga en Madrid 1719. Ribagorda, J. M. op. cit. pp. 242-243 Primera parte del arte de escrivir todas formas de letras, editado por Diego Díaz de la Carrera en Madrid 1650 Geometría de la letra romana mayúscula y minúscula… editado en Imprenta de Andrés Ramírez en Madrid 1780. Ribagorda, J. M. op. cit. pp. 241 y 251 Tipografía y artes del libro La tipografía es parte esencial del libro, también como objeto de arte, en sí mismo o libro de artista, y no sólo como soporte literario y de manuales diversos. La tipografía, empleada como configuración de texto o como grafismo en la composición de las páginas es un evidente recurso que no ha dejado de emplearse por artistas de diferentes ámbitos culturales. Sin duda, los tipos de madera, de latón, plomo o cualquier otro material producto del antiguo uso en la imprenta, o recortados expresamente en nuevos materiales mediante la técnica del láser van a seguir proporcionando muchas satisfacciones en el ámbito del nuevo arte contemporáneo. Fundamentalmente desde la primera mitad del siglo XX el libro y la tipografía son protagonistas de una amplia muestra de libros de artista, como medio de experimentación distintivo de las vanguardias históricas. En innovadoras composiciones pretendían la integración de las artes literarias y visuales. Poesía y tipografía se unen en experiencias que suponen “una increíble aventura intelectual y visual” en una amplia muestra de estos “libros de vanguardia” que en la primavera de 2012 se reúnen en la exposición organizada por la Fundación Juan March junto a otras obras donde el protagonismo de la tipografía es un elemento esencial3. Los artistas y diseñadores de esa época, indistintamente se interesaron por este medio impreso, libro, revistas e incluso carteles, como territorio experimental alejado de la visión lineal de la historia del arte y que, por el contrario, abre nuevos caminos a través de la transversalidad y ósmosis entre los diferentes ismos que se desarrollan en las artes. En esa visión tipológica Scudiero identifica “cuatro tendencias estilísticas”, la primera es la idea de las “palabras en libertad” introducida por los futuristas y como origen poético-literario capaz de materializarse en la tipografía. A esta inmersión de las artes visuales en la tipografía, más que a la inversa, la segunda tendencia es producto de su evolución natural, en que la palabra pasa a ser una imagen autónoma, auto-representativa, que no requiere datos ilustrativos adicionales. Una tercera y cuarta tendencia surgen agrupadas en razón del “solapamiento” temporal de su práctica. Por una parte determina la “ortogonalidad y diagonalismos” que se ocupa de la nueva caja tipográfica, dinámica y, en ocasiones, asimétrica y, por otra, se centra en el uso de formas “geométricas elementales”, resultando evidente en esta interacción su origen constructivista y suprematista. La propia Biblioteca Nacional inaugura una exposición de libros de artista y libros objeto de sus propios fondos, en el último trimestre del mismo año, bajo el título El libro como… Marca de impresores: Estanislao Polono, Sevilla 1500. Valentín Fernández de Moravia, Lisboa 1495. Fadrique de Basilea, Burgos 1493. Gérard Leeu, Amberes 1492 3 Scudiero, M. “Vanguardia y tipografía: una lectura transversal”, en VV.AA. La vanguardia aplicada 1890-1950, Fundación Juan March, Madrid 2012, p. 163 y ss.
48 49 En el desarrollo histórico del libro impreso, destaca el hecho de que diferentes impresores extranjeros se establecieran en Venecia, para responder a la demanda del comercio que secularmente había sido actividad principal de sus habitantes, y entre algunos precedentes de impresores notables surge a finales del siglo XV la figura de Aldo Manucio, discípulo del gran humanista florentino Pico della Mirandola, y que puede ser considerado el impresor más destacado de todos los tiempos. Ante la gran demanda de ediciones que le encargan, que son firmadas tras el colofón con la conocida marca del ancla y el delfín, crea en 1501 la Academia Aldina, para formar nuevos profesionales. En cambio, su gran proyecto, la Biblia hebreo-griego-latina (1487-1498), no logró superar todos los requisitos para llegar a editarse, y un proyecto de tal magnitud no encuentra la posibilidad de hacerse hasta que el Cardenal Cisneros emprende la Biblia Políglota y se edita en Alcalá de Henares (1514-1517)4. Una interesante historia visual desde la caligrafía a los últimos tipos creados, compuesta por Otl Aicher5 4 Jurado, A. op. cit. pp. 329-331. 5 Aicher, O. Tipografía, Campgràfic, Valencia 2004, p. 214. En esta tendencia, que reproducía modelos tipográficos cercanos a la escritura caligráfica más propia del trazo manual, en España se mantenía la letra gótica, en los inicios de la imprenta en nuestro país, en diferentes variantes conectadas con la escritura visigótica propia de los reinos cristianos de la península y todas ellas descendientes, por tanto, de los manuscritos que se elaboraban en la rica tradición monacal, cuyo prestigio se extendió por todo Occidente. Esta peculiaridad, de fondo, de los textos que caracterizaron la tipografía realizada en el ámbito hispano estaba próxima, a su vez, de la letra carolingia, un tipo de semiuncial6, aunque con diferencia de altura entre mayúscula y minúscula, de marcados ascendentes y descendentes. Esta semiuncial es el precedente claro de la propia letra humanística del Renacimiento, surgidas ambas de la intención de enlazar de manera continuada los trazos aislados de la uncial que se venía empleando, respectivamente, en los manuscritos copiados en los scriptorium de los monasterios y la escritura carolingia que se escribía en la documentación del Vaticano. Grado de caracteres neogóticos de origen alemán, creados durante el siglo XX. Colec. SGG 6 Si la letra uncial era una letra mayúscula de forma redondeada, pensada para la copia manuscrita en pergamino y surgida a partir de la posibilidad de reducir la velocidad de escritura de la letra capital romana que se venía haciendo hasta el siglo XI, la semiuncial integraba también minúsculas, escritas todas a la misma altura aunque incorporaban leves trazos ascendentes y descendentes propios de algunas letras, y que se mantuvo hasta finales del siglo XIII. La configuración redondeada venía condicionada a su vez por el trazo de la pluma caudal de ganso, cortada en bisel, que se comenzó a emplear como instrumento generalizado de la escritura a partir del año 300. Carlomagno se vio obligado a impulsar el modelo de la carolingia como tipo de escritura oficial en el 768, para evitar la descontrolada proliferación de textos que se venían generando en un territorio tan amplio y con una necesidad de coordinación en la comunicación y administración directamente proporcional con esa amplitud. Sin embargo esta tipografía especialmente cuidada y laboriosa dejó de emplearse alrededor del siglo XIII y sustituida por la letra que conocemos como gótica, una de cuyas variantes conocida fuera de nuestro país como ‘textura’ es la que se utilizaba cuando se imprimió la Biblia de 42 líneas. Datos específicos en: Pohlen, J. op. cit. pp. 18-22. Caracteres humanistas de origen inglés / Ligadura y & redondas / Tipo basado en la caligrafía gótica. Colec. SGG
62 63 En esta trayectoria de recuperación de los valores de la propia identidad española en la tipografía se promovió la creación de un carácter emblemático, con el que se culminaría la Edad de Oro de nuestra imprenta, y que se denominó Ibarra, en honor al más notable impresor que hemos tenido en España, Joaquín Ibarra. Su diseño parte de los dibujos de Francisco Palomares, que a su vez era un gran seguidor y admirador de Pedro Díaz de Morante, en una primera versión, Ibarra, con punzones grabados por Antonio Espinosa (c. 1772) y otra posterior, más precisa y refinada, de Jerónimo Gil (c. 1880), dado el uso de contrapunzones que no solía emplear Espinosa. Este interdisciplinar equipo y unión de estilos reúne lo más destacado de nuestros creadores de letras para dar lugar efectivamente a un carácter que refleja en su diseño la idiosincrasia española hasta finales del siglo XVIII. Los caracteres de esta tipografía incluyen, en este sentido, un amplio número de ligaduras propias de la escritura caligráfica, como se aprecia en la ilustración de la misma. La Ibarra de Espinosa comienza a emplearse, por el impresor Joaquín Ibarra (Zaragoza 1725-Madrid 1785) para la edición del Salustio (La conjura de Catilina y La Guerra de Yugurta, de Cayo Salustio) en 1772, en traducción del infante don Gabriel, considerado por muchos el mejor impreso salido de las prensas españolas del siglo XVIII5. Carácter Ibarra resultado de la digitalización de sus primeros usos, a cargo de la Universidad de Zaragoza en 1993 5 Ribagorda, J. M. op. cit. pp. 308-309. Carácter Ibarra Real, como resultado del diseño que a partir de una selección de impresiones de cada una de las letras y ligaduras originales ha realizado José María Ribagorda en 2009
64 65 Tipografía Misal de Gil, en el Catálgo de Tipografías de la Real Imprenta 1788 Muestras del Catálgo de Tipografías de la Real Imprenta 1799 La Ibarra Real de Jerónimo Gil será, por su parte, la que se emplee para la mejor edición de El Quijote de cuantas existen, promovido y corregido por la Real Academia de la Lengua, editado en la Imprenta de Joaquín Ibarra en Madrid (1780) y en homenaje a Cervantes, una indudable joya de nuestro patrimonio bibliográfico. En estos momentos contamos con la posibilidad de usar ambas versiones, gracias al trabajo de investigadores y profesionales actuales. La Ibarra de Espinosa se encuentra en versión reconstruida digitalmente en 1993 por Juan Ignacio Pulido y Sandra Baldassarri, del departamento de Informática e Ingeniería de Sistemas de la Universidad de Zaragoza. La Ibarra Real recupera su diseño gracias al proyecto de José María Ribagorda, en colaboración con la Calcografía Nacional, resultando un excelente y delicado trabajo que muestra el esplendor de una tipografía clásica con la identidad de nuestro Siglo de Oro de la imprenta. Las propias ediciones, en sus diversos detalles, deben estar en consonancia con la personalidad integral junto a las tipografías empleadas, y en ello se transmite igualmente esa identidad propia de nuestro país que en el caso de Ibarra creó una cotizada escuela, gracias a la difusión de sus invenciones y manera de trabajar, difundidas en el manual de su discípulo José Sigüenza. Una síntesis de las características que reunían estas obras emblemáticas de nuestra imprenta han sido enunciadas así: “Las estampaciones de Ibarra se distinguen por la nitidez de impresión y vigor de la tinta. Todas ellas, aun las más ricas y soberbias, no son aparatosas, sino sencillas y tan correctas que en ellas se puede ver una muestra del arte tipográfico español del siglo XVIII en todos sus aspectos”6. Independientemente de este florecimiento neoclásico de nuestra más rica tradición en la escritura, que Gil se encargó de cincelar como culminación de una larga trayectoria en la escritura española, su conocimiento profundo y consideración hacia esta tradición le llevó a grabar las más interesantes bastardas de esa cursiva española que tanto nos había distinguido y únicamente similar en la itálica de los tipos de ese otro territorio. Sin embargo, la propia capacidad creativa de Gil confiere personalidad propia a buena parte de su producción y no sólo por la limpieza y rotundidad de su maestría en abrir y emplear punzones sino también en rasgos que se repiten en sus creaciones. La peculiaridad más llamativa es un pequeño apéndice o espolón, en el límite entre el asta y la curva de la mayúscula G, J ó U y que da en definir esta ‘curiosidad tipográfica’ como ‘gilismo’7 argumenta se debe al “resultado de una dificultad de unión entre el trazo vertical descendente y la curva de la base con sus diferencias de grosor en la talla al buril, motivado por la forma de corte empleada en el grabado de textos”. Evidentemente, como defiende Albert Corbeto en su comentario sobre esta argumentación, ninguna dificultad de grabar el trazado puede atribuirse expresamente a Gil, el más destacado maestro en este oficio. Corbeto continúa en su hipótesis de la naturaleza de este gesto: “Aunque parece claro que Gil, artista de importante trayectoria en el grabado cacográfico, pudo haber trasladado este rasgo característico de la talla en cobre al grabado de punzones con fines tipográficos, no debe olvidarse también que este es un detalle que aparece ya en algunos de los más destacados tratados españoles anteriores a Palomares. Esta pequeña asta se encuentra en las letras mayúsculas G y U dibujadas por José de Casanova, así como también en las de Juan Claudio Aznar de Polanco, por lo que también sería plausible suponer que su introducción en los diseños del punzonista pudo ser el resultado de la imitación directa de los modelos de escritura”. Este brillante y escrupuloso investigador continúa definiendo otros caracteres que definen la obra de Gil: “las características más específicamente defini6 http://www.unostiposduros.com/grandes-maestros-de-la-tipografia-joaquin-ibarra-y-marin/ (07.04.2012) 7 Tormo Freixas, E.“Noticia de Gerónimo Antonio Gil”, en Boletín del Gremio de Artes Gráficas, pp. 9-10. Recopilado y comentado por Corbeto, A. “Tipografía y caligrafía en España… op. cit. p. 56. Tipografía Ibarra Real, digitalizada por J. M. Ribagorda 2009 Punzones abiertos por Jerónimo Gil para la Real Imprenta, Madrid s. XVIII. Ribagorda, J. M. op. cit.
66 67 torias de los caracteres de Jerónimo Gil se encuentran básicamente en el diseño de su letra cursiva. De hecho, la evidente influencia caligráfica, así como el más que plausible eclecticismo de su definición formal, diferencia los caracteres cursivos grabados por Gil de cualquier posible antecedente directo y le otorgan un mayor grado de singularidad. Aunque algunas de las particularidades de esta letra cursiva la hacen difícilmente clasificable, lo cierto es que debido a la marcada disposición caligráfica de los terminales de las letras, e incluso a las variantes formales que presentan varias de ellas, como es el caso de la p, se percibe una cierta independencia de los antecedentes tipográficos y se presume una posible inspiración en los modelos difundidos por los tratados de escritura, en especial de la tradicional letra bastarda española cuyo uso Palomares se encargó de recuperar y normalizar durante la segunda mitad del XVIII”8. Para terminar, se considera especialmente ilustrativo sobre el tema recoger una síntesis de la sabiduría de un experto impresor, especialista también en el estudio de la tipografía y el arte de la imprenta de todas las épocas Daniel Berkeley Updike (1860-1941). Reconoceremos en estos valores la identidad de la producción española de caracteres y libros, que hemos visto que le sorprendía no tuviesen la consideración que merecen en la bibliografía internacional, y por ello desgraciadamente conocía mucho menos a fondo que su admirada tipografía y el diseño de los libros del humanismo italiano, que como hemos comprobado tenían similar afiliación con la producción española. Síntesis elaborada a partir de una magnífica reseña de Josep Patau9: “Los libros impresos con esta limitada colección de tipos eran bellos porque los tipos lo eran y porque las grandes limitaciones de material producían una moderación y harmonía que dotaba de estilo a la obra (…) Otra cualidad que contribuye al estilo es la simplicidad, y aquí otra vez los libros italianos tienen mucho que enseñarnos. Eran estrictamente simples dependiendo apenas de unos tipos bonitos, buen papel y una página bien proporcionada para resultar un producto elegante. Cualquiera puede insertar en una página una gran letra inicial roja que logre un efecto deslumbrante momentáneo, pero realizar una agradable y placentera página simplemente por la proporción de los márgenes, tipos, etc., es algo que requiere estudio, experiencia y buen gusto. Parece, por tanto, que como alguno de los libros más bellos carecen de elementos decorativos, el estilo no dependa de la decoración, sino más bien de la proporción y la simplicidad (…) De nuevo una ‘forma de hacer’ puede ser usada con encanto, quiero decir con esto una variante local de un estilo que consiga crear una asociación literaria e histórica propia (…) Pero la ornamentación es, a veces, necesaria y en este caso se convierte obviamente en un elemento de gusto individual”. Como conclusión a este apartado, referimos del propio Updike un fundamento claro de lo que define los caracteres tipográficos más allá de la apariencia circunstancial o pretendida de unos detalles formales en que puede quedarse quien no conozca en profundidad ni tenga asimilado la manera de trabajar de cualquier tipo de profesional de una actividad creativa, unas ideas que no olvidemos que se publican en EE.UU. en 1924: “el estilo en tipografía no reside permanentemente en una forma de trabajar, sino en los principios en los que están basadas las diferentes formas de trabajar. Y tenemos que estar agradecidos que últimamente las cosas están tornando en la dirección de una gran simplicidad, mayor discreción y menos ornamentación. Y como el tipógrafo está más y más privado de ayudas fortuitas, se encontrará cara a cara con los principios fundamentales de estilo que han marcado el trabajo de los grandes impresores del pasado; como deben marcar aquellos que quedan por venir”10. 8 Ibidem p. 57 9 Updike, D. B. the Day´s Work. Harvard University Press 1924. En http://www.unostiposduros.com/%C2%ABel-estilo-en-la-tipografia%C2%BB-por-daniel-b-updike/ 11.05.2002 10 Ibidem. Creadores de tipografía En la trayectoria global del diseño de tipos para impresión resulta aclaratorio seleccionar una serie de modelos de referencia, tanto de caracteres específicos como de sus creadores. Ello supone un ejercicio de procesamiento y síntesis de la labor de estudio e investigación de los referentes directos de los tipos de madera que en los diferentes ámbitos culturales han reproducido estos caracteres en relación con las necesidades de los impresos que debían componer. Entre ellos encontramos directamente a los abridores de punzones o también meramente quienes diseñaban los caracteres, para que los oficiales especializados los cincelaran, y entre los cuales se encuentran artistas plásticos que se sienten atraídos por lo que se ha dado en llamar la nueva tipografía. Con el interés de dar a conocer nuestro patrimonio tipográfico y rendir homenaje a nuestros olvidados diseñadores de letras, se ha decidido intercalarles entre los referentes internacionales más destacados. Ello proporciona un panorama de referentes propios que han sido excluidos, por uno u otro motivo, en las ediciones extranjeras y que por tanto es difícil localizar, ya que buena parte de las editoriales españolas o que editan en español siguen apostando antes por textos foráneos que por los que se realizan, o podrían hacer ante el encargo de su edición, los especialistas de nuestro país. Juan de Icíar (Durango c. 1515-Logroño 1590). Es el primer tratadista de caligrafía en España, tras viajar en su juventud por Italia desarrolla su vida fundamentalmente en Zaragoza, donde edita su Recopilación Sutilíssima (1548), un manual basado en la cancilleresca, con un interesante apéndice dedicado al dibujo de la letra tipográfica empleada en la imprenta. Giambattista Palatino (c. 1515-c. 1575). Maestro calígrafo italiano, coetáneo de Leonardo da Vinci, autor del tratado Libro nuovo d’Imparare a scrivere (Venecia 1540) que recoge y normaliza el tipo de escritura humanista de su época. Francisco de Lucas (Sevilla c. 1530-Madrid 1580). Sobresaliente calígrafo teórico de la letra Redonda, que interpretó de manera libre y elegante la letra Grifa y la Antiqua, tipos cursivos y redondos de la letra impresa humanista. Considerado reformador de la Bastarda, que define su forma y método de trazarla, y que definió como “letra ni muy acostada ni derecha” en su Arte de escribir (Madrid 1577), dedicado a Felipe II, al que le precedió un anticipo de la citada obra (Toledo 1571), dedicado a la Bastarda y la Redonda, ilustrada con 25 grabados. Se instala en Madrid en 1570, donde crea su Escuela de escribir, de la que son discípulos otros importantes calígrafos como Juan de la Cuesta y Andrés Brun. Tipografía Decimosexto NF, diseñada por Francisco Lucas (1577), digitalizada por Nick Curtis (2006) y que incluye letras romana española e itálicas al estilo de Griffo
68 69 Pedro Díaz de Morante (1565-1636). Una de las figuras que más aportó a la caligrafía, seguido por otros maestros posteriores como Santiago Palomares ya a finales del XVIII. Era también un excelente xilograbador que vivió en Toledo y Madrid. Influenciado por la caligrafía italiana desarrolló un sistema inédito, en su Nueva Arte de escribir (5 vols. 1616). E. Cotarelo11 afirma que “introdujo en la escritura caligráfica la revolución mayor que había sufrido desde su aparición con Juan de Icíar. Buscando el medio para que esta escritura, sin degenerar, fuese tan cursiva como las vulgares que usaban los amanuenses de escribanos, tribunales y otras oficinas”. Diseñó un gran número de ligaduras propias de las abreviaturas manuscritas, que en su época se denominó como ‘trabado’. José de Casanova (1613-1692). Calígrafo autor del Arte de escribir toda forma de letras (1650). Juan Claudio Aznar de Polanco (1663-1736). Uno de los grandes calígrafos españoles, autor de Arte nueva de escribir por Preceptos Geométricos, y Reglas Mathematicas (Madrid 1719). Maestro en filosofía y profesor de matemáticas escribe también varios tratados de Aritmética y Geometría. William Caslon (1692-1766) grabador que se dedicó a la creación de matrices tipográficas y fundición, y dominó el mercado inglés y americano, en el que introdujo más de treinta tipos diferentes, entre los cuales el que lleva su nombre es aún valorado de forma generalizada por su sencillez, legibilidad y armonía. John Baskerville (1706-1775) ha quedado para la historia como el creador del tipo más genuinamente inglés. Admirado por sus creaciones tipográficas fue considerado por muchos estudiosos como el ‘impresor total’ y calificado acertadamente como un ‘enamorado de las letras’12. Eudaldo Pradel (Ripol 1721–Barcelona 1788), además de sus creaciones de tipos, entre las que se encuentra la que lleva su nombre, recreada digitalmente por el diseñador contemporáneo Andreu Balius, fue la decidida aplicación de sus conocimientos técnicos y habilidades en la laboriosa y complicada tarea de aprendizaje y experimentación de las particularidades del grabado de punzones, como disciplina necesaria para que la industria de la imprenta en España dejase de depender del extranjero. Ello permitió que en España se rescatara la actividad del proceso completo de fabricación de los tipos de imprenta13. Manuel Peleguer e hijo (Valencia, finales siglo XVIII) Recuperados gracias a la investigación y estudio de Josep Patau, unos de los fundadores de Unos tipos duros, que en 2009 presenta, en el congreso de la Association Typographique Internationale (ATypI) celebrado en México, una creación denominada Peleguer y basada en uno de los originales de estos grabadores valencianos que trabajaron con Vicente Belver, autor de las matrices y fundición. Muy interesante la descripción: “Respecto a su estructura y trazo, en la tipografía Peleguer destacan unas proporciones clásicas en sus contraformas, ascendentes y descendentes, con unos remates robustos unidos al asta por un suave apófige los inferiores y ligeramente cóncavos, recordando los orígenes caligráficos, los superiores. Detalles como el dibujo de la j nos afirman en sus orígenes, contrastando con la ‘particular’ oreja de la g, que abre la puerta a una interpretación moderna reflejada en la abrupta unión de sus trazos y su modulación casi vertical. El conjunto rezuma por doquier un aire dinámico y no dificulta su lectura en tamaños de texto”.14 11 Cotarelo y Mori, E. Diccionario biográfico y bibliográfico de calígrafos españoles (2 vols.), Visor, Madrid 2004. 12 Penela Rodríguez, J. R. “El hombre que quiso dejar ciegos a sus compatriotas. John Baskerville, el largo viaje hacia la inmortalidad”, Actas 3 Congreso de Tipografía, Valencia 2008, pp. 92-103. 13 Corbeto, A. “Eudald Pradell y la fundición del convento de San José de Barcelona”, en Actas 1 Congreso Internacional de Tipografía, Valencia 2004, pp. 161-169. 14 http://www.unostiposduros.com/peleguer-una-tipografia-con-autentico-sabor-espanol/ 03.04.2012 Tipografía Pradell, diseñada por Andreu Balius y basada en los caracteres de Eudaldo Pradel Domingo María de Servidori (c. 1724-1790). Llega de Nápoles con Carlos III, que lo había nombrado ‘pintor de pluma’ de su Corte. Autor de Reflexiones sobre la verdadera arte de escribir, editado por la Imprenta Real en una magnífica edición de 2 volúmenes (1789), que en modo de diálogo entre maestro y discípulo expone los estilos de escritura, y alude a los calígrafos más notables en la historia y en ese momento, tanto italianos como españoles (Antonio Espinosa, José Asensio, José Joaquín, José Giraldo, Lorenzo Sánchez Mansilla e Hipólito Ricarte). Sin embargo, reafirma una apasionada supremacía de los calígrafos italianos sobre los españoles y entra en conflicto con Santiago Palomares, que no recoge en su obra siendo el más destacado y valorado en toda su época. Francisco Asensio y Mejorada (Puente la Encina 1725-Madrid 1794). Excelente grabador, autor de Geometría de la letra romana mayúscula y minúscula (1780), que escribe e ilustra ante la necesidad de proporcionar un manual de inscripciones en las obras de arquitectura, fachadas, arcos de triunfo, obeliscos… siguiendo las reglas clásicas, desde su acceso a los tratados originales, como oficial de la Real Biblioteca, y que además de los grandes nombres destaca por su valor y utilidad los manuscritos escritos y dibujados de Juan de Xerez (1594) y Maestro Richitio, dos ejemplares realizados en el Seminario de Nápoles (1796). En él muestra la impericia
70 71 existente que la falta de tratamiento de esta materia ha venido originando, y cuyo adecuado diseño contribuye en modo relevante al efecto visual del edificio. Fue autor, en este sentido, de las inscripciones de la Puerta de San Vicente en Madrid, y del Palacio del Real Sitio de Aranjuez15. Francisco Javier de Santiago Palomares (1728-1796). En su Arte nueva de escribir (1776) normaliza la bastarda española en una obra esencial en cuanto a los orígenes y evolución de la letra en España. Recibe el encargo del Bibliotecario Real para crear una tipografía que represente la tradición e identidad española, y trabaja estrechamente con Jerónimo Gil en el proyecto de la Ibarra Real. Desde pequeño tuvo gran habilidad para reconocer y reproducir caligrafías antiguas y desde su primera colaboración en el reconocimiento del archivo de la catedral de Toledo participa con Bayer en elaborar el índice de los manuscritos antiguos, griegos, hebreos, latinos y españoles de la Biblioteca de El Escorial. Miembro de la Real Academia de la Historia en 1781. Jerónimo Antonio Gil (Zamora 1732-México 1798). En todo lo que se ha expresado de él en el presente estudio trasciende que es el más importante creador grabador de tipos de la historia de nuestro país. Trabajó en el Obrador de tipografía de la Real Biblioteca desde 1767-1768 hasta 1794 en que se trasladó con todos los enseres y materiales a la Imprenta Real. Uno de los primeros especialistas en este oficio, con una gran base dibujística y en el resto de procedimientos del grabado adquirida en su formación en la Real Academia de San Fernando, a cuya imagen creó en México la de San Carlos, donde fue destinado a su Casa de la Moneda. Solicitó en carta al rey la creación de la Real Imprenta de Nueva España aunque no llegó a tener respuesta. Entre otras tipografías grabó la Ibarra Real, diseñada junto a Palomares. Módulo para ornamento y separación de textos con tipos de madera. Colec. SGG Antonio Espinosa de los Monteros (Murcia 1732-1812). Inicia sus estudios de dibujo en Roma entre 1750 y 1753, en Madrid aprendió el grabado de medallas y punzones con Tomás Prieto en la Real Academia de San Fernando. Su primer muestrario de tipos data de 1766, en su establecimiento de fundición, punzones y matrices de la calle Silva en Madrid; el siguiente de 1771 recoge pedidos de los organismos oficiales y trabaja en la calle de las Beneras. En 1722 Carlos III le nombra grabador supernumerario de la Casa de la Moneda y crea la primera versión de la Ibarra, con la que el Infante don Gabriel edita su traducción de Salustio. En 1774 es nombrado grabador principal de la Casa de la Moneda de Segovia y en 1777 Académico de mérito de la Real Academia de San Fernando. El poder que cobra Domingo Mª Servidori con Floridablanca, como especialista napolitano en caligrafía y poco dado a contar con el buen hacer en la creación de caracteres de éste y de su coetáneo, y académico Jerónimo Gil, le derogan al exilio de Madrid, a Segovia y México respectivamente. En 1782 escribe a Floridablanca “para recordarle el compromiso de tomar ‘las fundiciones de letra que hiciese’ para la Imprenta Real; adjunta un nuevo muestrario, pero se le critica la imperfección de algunas letras. A finales del mismo año solicita el puesto de primer grabador de la Casa de la Moneda de Madrid (vacante por la muerte de Tomás Francisco Prieto el 19 de diciembre de 1782), que no se le concede16. 15 León Tello, F. J./Sanz Sanz, M.V. Estética y teoría de la arquitectura en los tratados españoles del siglo XIII, CSIC, Madrid 1950-1994, pp. 345-346. 16 Reyes Gómez, F. de los, “El impresor Antonio de Espinosa de los Monteros en Madrid: avance para su estudio”, en Revista General de Información y Documentación, Madrid 2004, vol. 14, núm. 1, pp. 122-123. Giambattista Bodoni (Saluzzo 1740-Parma 1813). Podríamos definirle como el eslabón entre la romana humanística y la tipografía moderna. Hijo de impresor, fue muy apreciado en su época, protegido y proveedor de importantes cortes europeas, entre ellas la de Carlos III y su hermano Fernando rey de Nápoles. Diseñó uno de los prototipos tipográficos clásicos que lleva su nombre y un gran número de caracteres, publicados en su Mannuale Tipográfico (1790) “una auténtica joya, un paradójico libro de letras sin texto, un trazado de arquitectura tipográfica, de rara perfección. Bodini, inspirado siempre en la antiqua romana, cierra toda una historia en la que la letra, en sí, era simultáneamente el medio y el mensaje”17. Era un tipógrafo innovador que en sus obras refleja su cuidado de las formas y soportes, así como la armonía expresiva de las partes y el conjunto. José de Anduaga y Garimberti (1751-1822). Escribió varias obras relacionadas con la caligrafía y caracteres de imprenta, entre ellas Compendio del arte de escribir por reglas y sin muestras, editado por la Imprenta Real en 1791 y 1795. En contra de la suerte que tuvieron los anteriores con Servidori, éste le tuvo como preceptor por encargo del propio Floridablanca, al quedar huérfano con un año de su padre, Archivero mayor del Duque de 17 Corazón, O. “La evolución de un pictograma alfabético”, en Actas 2 Congreso de Tipografía, Valencia 2006, p. 48. Tipografía Anduaga, diseñada por Josep Patau y basada en las muestras caligráficas de José de Anduaga
72 73 Medinaceli que le proporcionó atención en la corte con su madre18. Aprende, por tanto caligrafía de Servidori, es Secretario de la Embajada en Londres, en 1783 es nombrado caballero pensionista de la Orden de Carlos III, de la que obtiene años después la Gran Cruz de la misma. Una trayectoria sorprendente en un especialista calígrafo, que sin menospreciar su plena competencia en ello, es contrapuesta a la suerte de nuestros más grandes abridores de punzones, lo que ha permitido tomarnos esta licencia de reseñar una crónica familiar poco habitual en un estudio de esta naturaleza. Torcuato Torío de la Riva y Herrero (1759-1820). Calígrafo que en su Arte de escribir por reglas y con muestras recoge una serie de técnicas, procedimientos y orientaciones especialmente útiles, desde el corte de la pluma, y su movimiento para lograr cada tipo de trazos. Incluye una colección de 58 láminas de su propia letra bastarda según modelos de Icíar, Cuesta, Padre Flórez, Morante, Casanova, Patiño, Polanco, Palomares, Anduaga, etc.19. Tipografía Numantina, diseñada por Carl Winkow (1940) y digitalizada por Nick Curtis (2011) 18 Mª Antonia Garimberti y Cárdenas, que según las crónicas familiares ‘cayó en gracia’ al Conde y Primer Ministro, quizá por su origen andaluz, de Archidona. Él mismo contrae matrimonio con María Cuenca y Peñalver, de la villa de Zahara, también de Andalucía, como recogen las mismas crónicas. http://familytreenet.blogspot.com.es/p/jose-anduaga-garimberti.html 08.04.2012 19 Torres, J. M. Reseña de la Exposición El arte de escribir. Biblioteca de la Universidad de Navarra, 2007. Carl Winkow (Sömmerda, Turingia 1882-Madrid 1952). Un gran y prolífico grabador, además de diseñador tipográfico, que hemos conseguido sacar a la luz gracias a un inmejorable trabajo de Dimas García20, que refiere este injusto olvido de tipógrafos de la periferia a favor de los grandes nombres de las culturas más influyentes en la actualidad. De hecho, confirma cómo Winkow, alemán que hizo su vida profesional en Madrid donde se casó con una española, paradójicamente ha sido mejor considerado por la historiografía en los 3 años que estuvo en su país durante nuestra guerra civil, que el resto de su singular actividad. Sus numerosos caracteres definen el panorama tipográfico español de finales del XIX y primera mitad del XX, en que trabajó sucesivamente para las dos principales fundiciones de nuestro país: Richard Gans y Fundición Tipográfica Nacional. Su padre era maestro armero en Berlín, y su formación comienza muy joven en la Fundición Berthold hasta que sale como maestro grabador con 18 años. Sus habilidades le permiten ser reclamado en fundiciones de Hamburgo (1901) y Offenbach. En 1905 se instala en este último destino pero es requerido por Richard Gans en Madrid, a donde regresa rápidamente. Esta formación directa en los propios talleres contrasta con las posibilidades que ofrecían las academias de esta época, y le permitió conocimientos técnicos junto a sus cualidades para el dibujo tipográfico, que le proporcionaron un gran nivel profesional como grabador y abridor de punzones. En su larga lista de caracteres diseñados están muchos de los que mayor éxito alcanzaron entre los impresores de la península e Iberoamérica, cuyos nombres resultan especialmente evocadores: Antigua progreso, El Greco, Elzeveriano Ibarra, Grotesca Radio, Graciosa, Gótico Cervantes, Fulgor y Mercedes. Es curioso que la tipografía Gong que diseñó en su estancia alemana fuese un tipo especial vinculado con la letra manuscrita, de tan larga tradición en España, que le supuso una laboriosa tarea con el grabado de los punzones porque el punteado que le caracterizaba no permitía realizarla con el pantógrafo empleado ya en esta época, que le habría restado dinamismo y fluidez. En su último destino, la Fundición Tipográfica Nacional, entre sus destacadas creaciones está la Numancia (1940), basada en la caligrafía uncial española medieval, digitalizada recientemente por Nick Curtis (2011). Ricart Giralt Miracle (Barcelona 1911-Barcelona 1994). Diseñador y tipógrafo creó en 1947 el taller de impresión Filograf, Instituto de Artes Gráficas, de donde salieron sus familias de caracteres y entre ellas la más conocida, la Gaudí (1962) distribuida por Neufville, la tercera Fundición española además de las citadas en la reseña de Winkow. Otras creaciones suyas fueron: Xenius, Helios, Gaya Ciencia, Biblos, Pompeya Xenius, Helios, Gaya Ciencia, Biblos, Pompeya y Maryland. Tipografía Xenius diseñada por R. Giralt Miracle, 1965 20 García Moreno, D. “Carl Winkow, tipógrafo. 1882-1952” en Actas del 2 Congreso Internacional de Tipografía, Valencia 2006, pp. 39-42.
74 75 Enric Crous-Vidal (Lérida 1908-Noyon, Francia 1987). Diseñador gráfico que tiene una interesante muestra de creaciones tipográficas y signos de imprenta vinculada a los movimientos de renovación de la tipografía europea que en los años cincuenta estuvo dividida entre los partidarios de la tradición y la modernidad. En su caso creó el movimiento artístico de renovación caligráfica conocido como ‘Grafía Latina’ y tuvo la suerte de que Raquel Pelta fuese la encargada de la exposición y catálogo sobre su obra por parte del museo de su ciudad natal, en el centenario de su nacimiento. Vida en la noche de la tipografía española, cartel mediante signos tipográficos creados por Crous-Vidal en la exposición de diseñadores latinos en su homenaje, comisariada por Raquel Pelta en Valencia 2008. Sebastián García-Garrido 2008 Hermann Zapf (Nuremberg 1918). Despierta su gusto y afición por la tipografía tras visitar la exposición del tipógrafo Rudolf Koch (1935), del que busca y lee su libro The Skill of Calligraphy. En 1938, tras su formación de cuatro años como aprendiz de corrector en una imprenta, comienza a trabajar en el taller de Paul Koch en Frankfurt al mismo tiempo que estudia el arte de la imprenta y el grabado de punzones con August Rosenberg. Con la colaboración de este maestro grabador crea un libro de 25 alfabetos caligráficos, titulado Pen and Graver, publicado por Stempel (1949). En su larga lista de creaciones tipográficas se encuentran algunas de las familias más admiradas en el diseño contemporáneo Optima, Palatino, Aldus, Vario, ITC Zapf en sus diferentes versiones, o la extremadamente caligráfica Zapfino. Pero esta admiración le ha llevado a que algunas de ellas sean también las más copiadas no sólo por diseñadores poco capacitados para crear algo diferente sino también por grandes empresas sin escrúpulos en lo que a creación tipográfica se refiere, como es el caso de la Monotype Book Antiqua que viene con Microsoft Office. No obstante, lo más destacable para nuestro estudio de este genial creador de caligrafías y tipos de imprenta, al mismo tiempo, es precisamente esta capacidad para asimilar la armonía y humanismo de la tradición de la escritura manual y las necesidades del diseño y la imprenta contemporánea, que ya aludimos en su compatriota Winkow y que ha venido siendo característico del diseño español hasta el siglo XVIII. La Optima es en realidad el punto de equilibrio entre la modulación del trazado propio de la caligrafía y la tipografía humanista, y el palo seco de creación germana propio del diseño desde que se inició el movimiento moderno. Adrian Frutiger (Cantón de Berna 1928). Maestro en el cincelado de punzones es al mismo tiempo puente hacia las aportaciones de la tecnología digital a la tipografía. Es consciente de su misión para que la letra desarrolle su función de la manera más eficaz, por lo que ha sido un incansable investigador de la legibilidad en diferentes medios. Entre ellos, diseña una tipografía específica (Frutiger Astra) destinada a la rotulación de las señales de tráfico de las carreteras suizas, ante la máxima de que “las rotulaciones que no se entienden al primer golpe de vista sirven para confundir más que para aclarar u orientar”21. En los años sesenta desarrolla la tipografía OCR-B, para optimizar la lectura por parte ahora de los sistemas electrónicos, que es utilizada aún en tarjetas de crédito y cualquier tipo de inscripción cibernética. Es autor de familias de tipos, de contrastada consideración en su excelencia, como Meridien o Frutiger. Con la Univers crea el sistema de caracteres más completo como referente de las múltiples posibilidades de adaptación de un mismo modelo a las diferentes necesidades que pueden darse en un texto: “cuando recuerdo o contemplo los caracteres o sistemas tipográficos que ha diseñado, me invade una sensación de paz y sosiego. Todos sabemos que el tipo Univers es una obra maestra. Concebir un sistema tipográfico como un programa con todas sus variantes, desde los caracteres más finos a los más gruesos, desde los más estrechos a los más anchos, a más de la letra normal y la cursiva, no es poco. Todos los problemas tipográficos, todos sin excepción, pueden resolverse con este sistema y en él, las múltiples combinaciones de tipos abren nuevos caminos al diseño tipográfico”22. En resumen es un gran maestro en la creación de tipografías como arquetipos, en toda la extensión de este rico término entre cuyas acepciones se considera “punto de partida de una tradición textual”23. Ha escrito lo más interesante de su saber en diferentes publicaciones que son verdaderos manuales, dotados de claridad y normas esenciales, poco frecuentes en las innumerables obras de este tipo, que desgraciadamente no se ponen de acuerdo en cuestiones esenciales, no comprenden ni en consecuencia explican claramente la terminología en nuestra lengua y los principios básicos de la tipografía, y suelen terminar siendo más un recurso para la confusión más que una ayuda para descubrir este apasionante campo. 21 Nicolay, K.-P. prólogo de Frutiger, A. El libro de la tipografía, Gustavo Gili, Barcelona 2007, p. 13. 22 Zimmermann, Y. Prólogo de Frutiger, A. Reflexiones op. cit. p. 9. 23 Diccionario de la RAE.
76 77 Picasso, creador del cubismo y de la incorporación de la tipografía en la pintura Podríamos considerar el inicio del protagonismo de la tipografía en el arte durante las diversas incursiones que se dieron durante el Modernismo, en el que muchos artistas realizaron carteles, portadas de libros, rótulos y otro tipo de diseño, como una actividad global de creación que tampoco consideraba la autonomía de la obra de arte con respecto a todo lo que comprende el ámbito arquitectónico. Sin embargo, sería en el siglo XX cuando la presencia de la tipografía adquiere un papel independiente de la funcionalidad y misión decorativa que tenían los diseños de tipos en el citado Modernismo. Picasso sería quien marca el inicio de todos los movimientos y vanguardias del siglo XX a partir de Las Señoritas de Aviñón (1907), entre cuyas innovaciones destaca ser la primera obra cubista. Aunque en 1913 sea cuando se inicie oficialmente el Cubismo, que incluye en sus composiciones cabeceras de diarios, logotipos de bebidas, etc. fuera de la función publicitaria, únicamente como testigos de la época, y al mismo nivel que cualquier elemento de los numerosos bodegones que se crean en este ámbito estético. Esa oficialidad viene considerada a partir del planteamiento de una serie de puntos programáticos citados en el manifiesto, publicado en ese 1913 por Guillaume Apollinaire24 como doctrina del movimiento cubista, entre los que se encuentran el geometrismo, la nueva concepción del espacio, la renovación de las apariencias, etc. También destacan como pintores cubistas diseñadores de formación como Joaquín Peinado25. La trascendental influencia del grupo “El jinete azul” (1911), liderado por Kandinsky y que hemos analizado en el apartado anterior, supone el nacimiento del resto de tendencias artísticas que se integran en nuestro proyecto, y especialmente la segunda exposición de este grupo en la que participan ya Klee, Picasso y Braque (1912). Desde entonces, se vienen definiendo sucesivamente las bases de las nuevas vanguardias del siglo XX que tienen en el signo tipográfico un elemento que llega a resultar significativo en sus composiciones, a partir del Cubismo (1913), Constructivismo (Rusia 1914), Dadaísmo (1916)… Resulta, no obstante, sorprendente la orfandad de lo geométrico en España “cuando reconocemos entre los precedentes más significativos del movimiento geométrico y constructivo internacional al cubismo, y a los españoles Picasso y Juan Gris entre sus líderes experimentales más activos”26 pero también al tantas veces olvidado Joaquín Peinado. Por ello, una de las obras de este proyecto elogia expresamente a ‘los cubistas’ como precursores del floreciente desarrollo del arte geométrico. Sin duda, habrá más referencias a este interesante camino del arte reciente, que tanto tiene aún que decir y que colaborará con el diseño en sus diversas aplicaciones27. La obra homenaje al cubismo alude directamente a las Señoritas de Aviñón y a la cara más significativa de esta obra, que refleja la identificación con el primitivismo que se da entre los principales artistas de ese principio de siglo. Esta obra de 1906 supuso un cataclismo que dio lugar a todo lo que vino seguidamente, y que es logrado con la composición de un carácter ‘o’ gótico alusivo al ojo de la figura más representativa del cuadro, junto a unas extraordinarias y atrevidas rúbricas también de madera, que configuran la ceja, una gigantesca ‘U’ mayúscula americana que es la nariz y completa el núcleo tipográfico una ‘e’ gótica que transmite una enigmática sonrisa, propia al mismo tiempo de la obra de Picasso. 24 Apollinaire, G. Les Peintres Cubistes, Paris 1913. Citado por Golding, J. “Cubismo” en Stangos, N. Conceptos de arte moderno, Alianza Forma, Madrid 1986, pp. 45-66. 25 Véase Garrido Oliver, E./López Flores, R. V. Rigor y poesía plástica. Joaquín Peinado (1898-1975), Fundación Unicaja, Málaga 2010. 26 Rico, P. J. Eusebio Sempere 1923-1985 (catálogo de la exposición “Arte español para el exterior”), Madrid 2003, p. 21. 27 En este sentido es destacable cómo el cubismo se extendió por la arquitectura, el mobiliario, los enseres de mesa y otros muchos ámbitos del diseño cotidiano en la oleada de cubismo que inundó Praga en las décadas siguientes. Bahía de San Francisco, Joaquín Peinado 1971-1972. Óleo sobre lienzo 73.5x92 cm. Museo Peinado, Ronda El mismo procedimiento de este proyecto enlaza con las obras realizadas por Picasso en los años 1913-1914: “los collages y los lienzos con mucho relieve […] son quizás los que ilustran mejor y más obviamente la obsesión de los cubistas por el ‘tableau-objet’, es decir, por el concepto de la pintura en cuanto objeto o entidad fabricada, construida, con una vida propia e independiente, que no repite o imita al mundo exterior, sino que lo recrea de un modo independiente”28. Incluso las tipografías conectan con las letras estarcidas de las que Braque manifiesta: “Me dieron la oportunidad de distinguir entre objetos que están situados en el espacio y objetos que no lo están”29. Tanto los collages como las formas planas pintadas, derivadas de estos, liberaron al color de las convenciones del naturalismo, al tiempo que le permitieron desempeñar un papel cardinal entre las características figurativas del conjunto pictórico30. 28 Rico, P. J. op. cit. p. 55. 29 Ibidem p. 56. 30 Ibidem p. 57.
78 79 Letras y tipos en el arte contemporáneo El gran desarrollo de necesidades gráficas, e incluso publicitarias, determinado por la revolución industrial y la difusión internacional de los productos mediante el avance del comercio, determina el progreso de los medios gráficos y el requerimiento de profesionales de la creación visual para obtener la calidad que exigía su creciente competitividad. Esa evolución de la tipografía en el arte de vanguardia podemos seguirla de la mano de Bruno Tonini31, en un interesante capítulo para el catálogo de una reciente exposición sobre el tema. Comienza Tonini ya en el siglo XIX, en que desde el propio ámbito artístico y literario, “artistas y escritores cuestionan los principios figurativos y lingüísticos fundamentales impulsados por el concepto de lo nuevo”, desarrollado al mismo tiempo que evoluciona el comercio con el marketing y la publicidad. Así, surgen tendencias como el grupo The Four, en Glasgow y al que pertenece Ch. R. Mackintosh, o la Secession en Viena, que “plantean una revisión radical de las proyecciones bi y tridimensionales, incluida la tipografía”. A principios de la década de 1920 los constructivistas rusos y holandeses, retoman la “lógica industrial de la fábrica y la máquina, se centran en el diseño y en el análisis técnico y funcional de sus elementos. En sus composiciones renuncian a todo tipo de decoración, aspirando a alcanzar un rigor geométrico mediante la incorporación de elementos tipográficos, imágenes fotográficas y fotomontajes. Su gran interés por el diseño gráfico y tipográfico les impulsa a colaborar con las revistas y periódicos en los que publican sus textos teóricos, ocupándose ellos mismos de la composición y maquetación”, convirtiéndose éstas en una eficaz red de intercambio y difusión de ideas de estos conceptos artísticos de vanguardia. “(…) el movimiento Arts and Crafts se ocupa de criticar la decadencia de la estética y de la impresión en la cultura industrial, mostrando un renovado interés por la artesanía y la decoración (…) Proliferan los estudios y las reflexiones acerca de las artes ornamentales y se destaca la importancia del dibujo y el valor del diseño gráfico. Arquitectos, artistas y diseñadores apuestan por el ‘linealismo’ de las formas como valor perceptivo y compositivo fundamental de la imagen. La línea delimita los contornos de la imagen, establece el campo de las relaciones cromáticas y, mediante la modulación de los grosores, determina los nexos entre episodios visuales individuales y el contraste entre el fondo y la figura (…) En la década posterior, al final de la Primera Guerra Mundial, las nuevas tendencias artísticas y los experimentos tipográficos están marcados por la impronta del constructivismo y del movimiento De Stijl. De todas las vanguardias, la Bauhaus es la que influye de forma más decisiva en el salto definitivo de la cultura del diseño hacia la modernidad (…) tiende a valorar el trabajo manual en la producción artística y artesanal”32. Los profesores de la escuela, aludidos en otros apartados de este trabajo, pertenecen a diferentes nacionalidades y son figuras de referencia en primer orden del arte internacional de la época. Entre ellos, destacan en su contribución al desarrollo del protagonismo tipográfico László Moholy-Nagy y Herbert Bayer. El primero por su manifiesto en el que atribuye un papel fundamental a la tipografía33 y el segundo por su artículo de investigación con motivo de la presentación de un nuevo alfabeto compuesto exclusivamente por letras minúsculas asociadas a formas geométricas34. Mientras el Cubismo genera las bases de una creación geométrica, por encima de la realidad, en 191235 surgieron las primeras composiciones de material tipográfico propiamente dicho, como consolidación de los principios del Dadaísmo y la formalización del Futurismo. Ningún representante del arte ni de la crítica del mismo 31 Tonini, B. “Tipografía de vanguardia (1900-1945). Teorías y caracteres” en La vanguardia aplicada… op. cit. pp. 197 y ss. 32 Ibidem. 33 “Die Neue Typographie”, página interior del libro Staatliches Bauhaus in Weimar 1919-1923, Munich c. 1923. Recogido en ibidem p. 401. 34 Revista OffsetBuchund Werbekunst, núm. 7, Leipzig 1926. Ibidem. 35 Aicher, O. Tipografía, Campgràfic, Valencia 2004, p. 135 y ss. ha expresado tan claramente este vínculo de tipografía y arte moderno como el diseñador y tipógrafo alemán, fundador de la célebre Escuela de Ulm Otl Aicher. Quizá esta dedicación didáctica desarrollada durante tantos años justifica la claridad y eficacia de sus argumentos: Los tipos de letra desarrollados por tipógrafos anónimos para los periódicos supusieron para los futuristas y los dadaístas un argumento más convincente para la cultura humana y la cultura que abarcaba la vida entera frente a la excepcionalidad de una pieza única que reclamaba el derecho a la originalidad y a la superioridad (…) Los pedazos de tipografía se convirtieron en obras de arte de nueva generación, pero continuaron siendo arte (…) Mientras no se espere que estos tipos de letra se hayan de leer, no hay problema. Ahora bien, ya no estaremos hablando de tipografía (…) Una escuela de tipografía debe necesariamente promover mediante la práctica y la formación una mayor sensibilidad estética y una valoración artística más precisa. Podrá tener siempre la calidad de arte, pero lo más importante será la propia experiencia y, ante todo, la propia formación (…) En el arte hay dos movimientos internos: o bien se busca lo esencial o bien lo inusual. El primero es un movimiento de optimización que conduce a cumbres cada vez más altas; el otro rompe con lo conocido, es una huida de lo reinante y una apertura a nuevas posibilidades (…) Ahora bien, el jugar con las letras no llega a ser tipografía. Tiene su relevancia, pero probablemente se interpone a la tarea de la tipografía, que es la de trasladar el contenido36. 36 Ibidem. The Little Chromatic, por Tyree Callahan
80 81 En definitiva, el arte de nuestro tiempo se ha venido sintiendo identificado por la expresividad material y conceptual de las letras en su composición y muy especialmente de las tipografías, en algunos casos en su aspecto más físico como puedan ser los tipos móviles de madera, y otras muchas veces como signos de nuestra cultura. Hasta en la máxima materialidad ejerce un especial atractivo la implicación de objetos en la obra de arte, más aún si han perdido la funcionalidad para la que se crearon y, de objetos funcionales, han accedido a la consideración puramente estética como obras de arte no sólo por su forma y su admirable artefacto tecnológico sino también como artífice e instrumento de la cultura reciente. Un claro ejemplo es la obra The Little Chromatic, del artista establecido en Washington Tyree Callahan, que siendo pintor de etéreos paisajes de vegetación se sintió atraído hacia la modificación de una máquina de escribir Underwood, Standard de 1937. Su mecánico y rotundo color negro, que brilla como la piel del hierro interior, se convirtió, por otra parte, en inmejorable contexto para la aplicación del color en sus elementos esenciales. Es una obra que nada tiene que ver con la trayectoria, anterior ni posterior de este artista, propia de la concepción de una sensibilidad estética que ha despertado esta acción aislada de creación artística y perfectamente asimilable en el panorama global que supuestamente se ha alcanzado en el ámbito del arte, y la respuesta a tal iniciativa está en quienes la han admirado de modo extraordinario: “I’m super excited about it. The reaction to the piece has been pretty special. It seems to be making a lot of people happy and it has started some great discussions on the translation of art into words and words into art”37. Sin llegar a este extremo de intervención en un objeto tecnológico, de una realidad material tan potente y nacido para una función no expresamente artística, están los tipos de madera y en esa continuidad hacia el referente reproducido directamente por la propia técnica pictórica hallamos innumerables precedentes en artistas como Klee, Vasarely, Warhol, Picasso… De entre todos ellos, Paul Klee será un referente esencial en nuestro proyecto Tipometrías, como fue su obra desde que en 1911 conoce a Kandinsky, Franz Marc y otros pintores del grupo “El jinete azul”. Este grupo creado entonces para un almanaque es considerado hoy uno de los más importantes manifiestos del siglo XX38. Este almanaque, publicado en mayo de 1912, tan reciente el centenario del mismo y de lo que todo ello supuso especialmente para el concepto integrador del proyecto Tipometrías, recogía, al mismo tiempo que obras de sus componentes, fotografías de artesanías de pueblos primitivos y dibujos de niños. Klee se sentía plenamente identificado con el arte ‘primitivo’ según manifiesta en un artículo publicado como reseña a la exposición del citado grupo. De hecho, participa en la segunda y última exposición de “El jinete azul”, celebrada en la Galería Goltz, en febrero de ese 1912, y en la que participan Picasso, Braque y Malewitsch que inicia el constructivismo ruso; y en abril de ese mismo año viaja a París a conocer más ampliamente la obra de los dos primeros, además de la que realizaba entonces Derain, Vlaminck y Delaunay. Éste último, recientemente desvinculado del cubismo y el color, se había convertido en el centro de su obra. Así llegaría a lo que se ha dado en llamar “pintura pura” o “cuadro abstracto”39. En la imagen que acompaña al texto, Klee pinta un texto que se supone que es un poema propio, que rotula sobre una especie de retícula constructivista y que precede manuscrito a la composición. Es consecuencia del inicio de una serie con poemas chinos que le envía su mujer, y que comienza a traducir a su pintura. El intenso y transparente color, ya más en relación con Franz Marc que con Delaunay, surge durante los estudios con acuarela que realiza en el viaje a Túnez (1914), a partir del cual manifiesta en su diario: “El color ha tomado posesión de mí. Ya no necesito ir en pos de él. Sé que ha tomado posesión de mí para siempre. Este es el sentido de la hora feliz: yo y el color somos uno, Soy pintor”40. 37 Callahan, T. “Introducing the Chromatic Typerwriter!” en www.tyreecallahan.blogspot.com 07.12.2011 38 Partsch, S. Klee, Taschen, Colonia 2007, p. 16. 39 Ibidem pp. 17-18. 40 Ibidem p. 20 y ss. Antaño salido del gris de la noche… 1918, Paul Klee. Acuarela, plumilla y lápiz sobre papel recortado y combinado con papel de plata, enmarque a plumilla, sobre cartulina, 22.6x15.8 cm Kunstmuseum Bern, Fundación Paul Klee
94 95 La presencia tipográfica o de textos no hace que una obra sea considerada con menor cualidad artística, y por contraposición más cercana al diseño gráfico. Si la obra es creada con una función claramente artística será esa misión la que le confiera su consideración estética y cualidades para ser interpretadas de manera totalmente libre, como el resto del arte. Más bien sería el caso contrario el que podría darse en esta relación arte-diseño, pues una vez superada la primera generación de este nuevo milenio ha quedado consolidada la posibilidad que ya venía apuntándose en las últimas décadas del siglo anterior, la consideración de ciertas piezas del ámbito del diseño como obras de arte legítimas. Hace tiempo que no hay conflicto en este sentido y se exploran y se trasvasan estos dos ámbitos para obtener la mayor eficacia en sus objetivos, que por naturaleza son diferentes. Pero es más, en los últimos años se han celebrado congresos internacionales, tanto de los historiadores y teóricos del arte como de los diseñadores, que investigan todas las nuevas posibilidades metodológicas y de los procesos de su campo de conocimiento, en la conjunción arte-diseño-artesanado. En este contexto he venido desarrollando diferentes trabajos de investigación en el diálogo y simbiosis entre arte y diseño. Pueden verse, en relación a ello, los artículos y contribuciones aportadas en estos foros58. Pero también, en todo lo que descubrí y aprendí de su contenido deseo destacar la obra de Heloisa Crocco de Brasil, con la que coincidí en el congreso internacional de la Red Latina para el desarrollo de los procesos en el diseño, en Aveiro 2010. En su larga trayectoria profesional nunca se había planteado si era más una artista que exponía regularmente su obra o una diseñadora que atendía encargos de empresas para crear una línea de estampados de telas o de motivos para porcelana de mesa. Hasta ese momento, sólo había conocido excelentes diseñadores, que de manera paralela e independiente mantenían una doble actividad como artistas plásticos, en la mayoría de los casos igualmente reconocida. Es el caso de Pepe Cruz Novillo, Pedro García Ramos, Alberto Corazón, Paco Bascuñán, Pepe Gimeno o José María Trías. Pero la trayectoria de Heloisa Crocco es interesante, por otra parte en la propia materia y la expresividad de la misma en sus diversas posibilidades compositivas, como puede observarse en la obra que recogemos en el presente estudio59. Su vida en las afueras de Porto Alegre, la zona más industrializada de Brasil, pero ya dentro de lo que puede considerarse como selva, adquiere una trascendencia especial en su consideración y valoración de todo el ámbito natural. Su obra es reflejo directo de esa consideración y de esos materiales, se compone del reciclado de postes de cercas ya en desuso, que transfieren a la obra su función anterior y la huella del tiempo; utiliza restos de trabajos locales relacionados con la madera; utiliza la textura de los anillos de la madera a contra fibra como tampones para crear motivos diversos; todo ello admirando y dejando, en la mayor parte de los casos, el aspecto de la madera natural, sin color ni barnices. Las composiciones, como collage de piezas de madera o como motivos gráficos de su estampación, recuerdan la composición constructivista de artificio humano que contrasta con el carácter natural del material. Incluso, una obra aislada en su producción reciente reutiliza un soporte empleado para una función determinada, como base compositiva y material de su obra, que complementa en los espacios huecos mediante elementos cortados de madera, precedente claro de los cajones archivadores de tipos que he utilizado como soporte para las obras de Homenaje al Diccionario, la dedicada a los Armoriales, o los fragmentos de esos archivadores, cortados con formato y tamaño de libros denominados mediante las propias letras y signos que encabezan su composición: TEU, 4OEM y CN’NEL. 58 Véanse: García Garrido, S. — ”Arte & Publicidad: el diseño gráfico”, en García López, M./Ruiz del Olmo, J. Nuevas Tecnologías, Nuevos Medios, SPICUM, Málaga 1997, pp. 115-137. — “Velocità, pasión por el diseño del automóvil en el Centenario del Futurismo” en i+Diseño, núm. 01, Málaga 2009, pp. 145-162. — “Diseño como vanguardia del arte de nuestro tiempo”, en revista HUM736 Papeles de cultura contemporánea, núm. 11, Universidad de Granada, Granada junio 2010. — “Piece and processes of current Design as Contemporary Art” en Strategic Design Research Journal, núm. 2, Porto Alegre —Brasil— july-august 2011, pp. 77-83. — “Simbiosis y transversalidad entre los diversos ámbitos del diseño y del arte”, en ddiseño, revista académico-científica de información y desarrollo del Diseño en el ámbito hispano/italiano/portugués, núm. 10, Año IV, octubre 2011, pp. 01-21. 59 Fotografía de Fabio del Re, en Topomorfose, Porto Alegre 2010. Heloisa Crocco trabajando en una de sus obras. Foto Fabio del Re
96 97 Obra de Heloisa Crocco a partir de soporte reutilizado, con grabado de tipografías y números. Viva Foto Aplicaciones de tampón realizado con anillos de la madera a contrafibra, sobre papel, por Heloisa Crocco. Viva Foto Aplicaciones de tampón realizado con anillos de la madera a contrafibra, sobre porcelana, por Heloisa Crocco. Foto Fabio del Re Obra de Heloisa Crocco mediante composición de cortes a contrafibra, una vez aplicado líquido corrosivo de la parte blanda. Foto: Viva Foto / Fabio del Re
98 99 Arte y diseño en los principios del movimiento moderno En la historia de la evolución estética reciente no ha sido el diseño el que más se ha aproximado a los confines del arte, sino al contrario. La extensión del concepto de arte hacia las necesidades propias del diseño tuvo su referente culminante cuando un grupo de artistas de reconocido prestigio y avanzada mentalidad en su ámbito, entre los que se encontraba Kandinsky, Klee, Albers y otros precursores de esas vanguardias de principios del siglo pasado, se integraron en la Bauhaus (Weimar, Alemania 1919). Aunque su ideología se extendía hasta el ámbito de la arquitectura y su reconocimiento le vino fundamentalmente por su contribución a la metodología y desarrollo del campo del diseño, la finalidad esencial en su fundación era el desarrollo de un arte con estrecha vinculación social, integrado en la vida de las personas y lejos del estatus que había alcanzado éste como distintivo y producto comercial destinado a las clases de mayor poder adquisitivo. El principal lema de la Bauhaus podría considerarse el objetivo de que “la forma sigue a la función”, pero considero que en el marco de esa socialización del arte, que pretendía en su primera etapa romántica e idealista (1919-1923), se comenzó a considerar la función estética junto a la función práctica. Los estampados diseñados, los juguetes, las piezas de uso doméstico no pretendían únicamente la utilidad práctica, pretendían explorar el universo de la expresión mediante los recursos propios de las formas, texturas, color, ritmo, composición, etc. En la segunda época (1923-1925) se consolidó el espíritu racionalista a que dio lugar su trayectoria inicial, de acuerdo a las tendencias artísticas de la época, por cierto rechazado por el Dadaísmo (1916), surgido en el mismo entorno geográfico y que, ante todo, era anti-racionalista. Sin embargo éste utiliza no sólo la tipografía sino también las palabras reutilizadas y organizadas de manera accidental, como referente que ilustra su filosofía arbitraria y provocadora. Existe una notable similitud con nuestro proyecto en los estudios compositivos, el uso de formas básicas, colores expresivos, constructivismo abstracto y asimétrico, con un contraste y ritmo implícitos en los diferentes valores de los recursos empleados en su rico lenguaje visual. Todo ello sin necesidad de la presencia tipográfica mucho más allá de los carteles y diseños propios de tipografía60, como se ha observado en las imágenes recogidas anteriormente. Sin embargo, seleccionamos aquí la imagen de una obra de naturaleza pictórica, que es un collage en cartulina de Josef Albers cuyo motivo esencial es un abecedario de creación propia. Resultan muy ilustrativas las obras de Josef Albers (1888-1976) y Gunta Stölzl (Munich 1897-Zurich 1983), en cuanto a la similitud de sus atractivas composiciones con lo que podría ser una página de texto. Sin título, por Josef Albers 60 Destaca en este sentido la tipografía Albersthree, diseñada por Josef Albers y Richard Kegler. Boceto para tapiz, por Gunta Stölzl
100 101 Sucedió a esta fuerte influencia, que lo fue también en el arte de su época aunque fuese clausurado el centro por el Nacional Socialismo, la escuela holandesa, en similares principios mediante su visión particular De Stijl. Una escuela cuyos artífices eran destacados artistas que desarrollaban al mismo tiempo una serie de disciplinas comunes al arte y al diseño. Algunos lo consideran una continuación del Modernismo, aunque traducido a los cánones del movimiento moderno y al ideal por la abstracción pura. Dieron lugar a lo que se conoce como Neoplasticismo holandés y que desarrollaba al mismo tiempo una serie de disciplinas comunes al arte y al diseño, cuyos más destacados integrantes fueron Piet Mondrian (1872-1944) y Theo van Doesburg (1883-1931). Estos mismos referentes neoplasticistas, mediante composiciones definidas por verticales y horizontales, son el principio constructivo de la obra de Sean Scully (Dublín 1945), cuya obra se ha definido como “(…) objetos concretos (…) Las superficies vibran gracias a las variaciones de los tonos y las pinceladas. Los bordes de las barras tampoco son regulares. Con estos recursos Scully reafirma la calidad de objeto de sus obras, de algo físico, corpóreo”61. Este aspecto objetual atribuido a la obra pictórica de este artista del ámbito norteamericano interesa a este proyecto por la presencia de la esencialidad del objeto y lo material mediante la abstracción del espacio gráfico y la alternancia de colores decantados de un contexto que va desde las obras clásicas de la historia del arte hasta el ámbito cotidiano, tanto dentro como fuera de nuestro espacio doméstico. La composición pone en juego la interacción de rasgos esenciales de la forma, que en su bidimensionalidad constructivista sugieren una percepción de espacio y tridimensionalidad, así como el ritmo entre tonos y colores definidos mediante contornos irregulares y pincelada gruesa generan ese carácter de corporeidad visual palpable en la propia textura lineal de trazos espontáneos y el relieve de la materia pictórica. 61 Cruz, P. da, Escritos del artista Sean Scully. Lo sublime y lo cotidiano, en http://artepedrodacruz.wordpress.com/ 24.06.2010 < Composición núm. 2, Piet Mondrian Composición La Folie triste, por Piet Mondrian
102 103 La conexión de los principios del cubismo con otros movimientos de vanguardia, la abstracción y el protagonismo del color, en las propias bases formuladas por Kandinsky y desarrolladas en su componente más geométrica por Klee, más los planteamientos del movimiento moderno, en el ámbito del diseño y la arquitectura, fundamentalmente, generan la energía creativa que alimenta las interesantes propuestas de los constructivistas y artistas geométricos. Esta tendencia, estética y de procedimiento, recorre múltiples caminos a través de un interminable elenco de maestros en España y en Iberoamérica. Sin embargo, ese mismo motivo de ubicación fuera del ámbito anglo-norteamericano y francés, que han acaparado la promoción y crítica del arte en el último siglo, ha ocasionado que se encuentren en el más deplorable anonimato y su obra desconocida para un público contemporáneo que sintonizaría especialmente con ella. Así ha quedado demostrado el hecho de que se hayan sucedido varias exposiciones de abstracción geométrica latinoamericana en España desde 2009, cuyos catálogos se recogen en la selección bibliográfica, y el gran éxito de una en especial: América Fría. La abstracComposición IX Opus 18, por Theo van Doesburg Composición sin título (vidriera), por Theo van Doesburg Long Light, litografía 2008 / Gabriel, óleo s. tela, Sean Scully, 1993 ción geométrica en Latinoamérica (1934-1973). El propio catálogo de esta exposición, que habría que calificar de grandioso, se agotó rápida y sorprendentemente, ante el deseo de saber más de este tesoro que permanecía oculto de los itinerarios internacionales del arte, y más aún a la vista de una Europa que ha venido ignorando, en un sentido amplio, esta producción artística en una zona poco considerada en este ámbito. Agoté el tiempo para visitar personalmente la exposición, a pesar de la efusiva recomendación de un gran amigo como Emilio Gil, que afirmaba haber quedado conmovido ante una enorme obra de un interés excepcional, lo que suponía la mejor garantía en opinión de uno de los grandes profesionales del diseño, brillante creador artístico y maestro en el estudio e investigación de nuestro patrimonio gráfico y cultural. Ni siquiera conseguí el catálogo hasta que, gracias a la feliz y modélica iniciativa de la Fundación Juan March de suministrar gratuitamente en la red los catálogos agotados, he tenido conocimiento cierto de esa obra tan satisfactoriamente creativa. Pax in Lucem, por J. Torres-García
104 105 Constructivismo y Arte geométrico Iberoamericano Una figura esencial en este ámbito es Joaquín Torres-García (Montevideo 1874-1949), no sólo por su papel en el inicio de esta tendencia sino también por sus contribuciones a la teoría de la misma y cuyas ideas fundamentales recoge José Luis Morales y Marín en su capítulo del catálogo de la exposición Constructivistas Españoles, organizada por Luis María Caruncho en el Centro Cultural Conde Duque62. Para Torres-García “toda forma nos estará prohibida. Pero si basamos la construcción en datos intuitivos, seremos artistas y nuestro arte tendrá una cierta relación con la metafísica […] importa sobre todo el valor absoluto de la forma, independiente de lo que pueda representar. Y de la misma manera, la estructura o construcción que pasa del simple andamiaje para ordenar las formas a ocupar el lugar de ésta y a constituir la obra en sí misma. Con esto desaparece una dualidad que ha existido siempre entre el cuadro, el fondo y las imágenes, cuando la estructura ocupa el lugar de las imágenes sobreañadidas no habrá más dualidad entre el fondo y las imágenes y el cuadro habrá descubierto su identidad primera, la unidad”. El punto, la línea, el color y el módulo serán el alfabeto constructivista63, formulados en una armonía interna hacia la unidad, las formas puras y la manera de acceder a la esencia. 62 Morales y Marín, J. L. “Sobre la Pintura Constructivista en España”, en Caruncho, L. M. Constructivistas españoles, Madrid 1987, pp. 76-78. 63 Corominas, M. J. “Reivindicar el Constructivismo”, ibidem p. 63. Constructivo con madera superpuesta, J. Torres-García 1932. Borja-Villel, M./ Pérez-Barreiro, G. La invención concreta. Colec. Patricia Phelps de Cisneros, exposic. MNARS, Madrid 2013 Rectángulos amarillos, gris y negro, J. Pedro Costigliolo 1968 Serie Sudamérica, María Freire 1958, 127x100 cm acrílico/tela
106 107 Entre los primeros referentes de este neoconstructivismo que formula el proyecto Tipometrías estaban una serie de artistas de Uruguay que evidentemente fueron continuidad de la obra y la teoría de Torres-García, en los años treinta, del constructivismo ruso y el neoplasticismo holandés. Estos referentes suponen una experimentación sobre la materialidad de la obra y el resultado de pinturas objeto, con el carácter geométrico y el protagonismo del color. Su desconocimiento ante la escasa promoción interna e internacional a que hemos hecho referencia, y su mayor desconocimiento en nuestro país, ha determinado que dediquemos un especial interés por los artistas que tuvieron un núcleo esencial en Montevideo. Por un lado tenemos los que fundaron el movimiento Madí (1946), también uruguayos, Carmelo Arden Quin (1913-2010) y Rhod Rothfuss (19201969) junto al húngaro Gyula Kosice (1924), y en el que se consideran otros artistas en una trayectoria que abarca el periodo 1945-1965. Tienen en común la orientación hacia la innovación en el arte, a partir de sus caracteres básicos, como metodología para lograr liberar la creación artística de las limitaciones de la tradición y de la propia obra, con un carácter cercano a lo que se podría entender como una variante del arte concreto, consecuencia de una asimilación particular del constructivismo, la abstracción geométrica y el neoplasticismo, que desemboca en lo que se ha dado en llamar informalismo y espacialismo. Carmelo Arden, desde finales de la década de los cuarenta residió en París, donde su obra supuso una interesante aportación al protagonismo de la geometría, los relieves, la liberalización del encuadre de la pintura y al mismo tiempo de la continuidad de la superficie, que se interrumpía frecuentemente en los huecos construidos en sus obras. A su vez, considerado heredero del constructivismo de Torres-García y del movimiento Madí, surge el Grupo de Arte No Figurativo (1952) volcados en la síntesis geométrica y más afines al arte concreto, compuesto entre otros por José Pedro Costigliolo (Montevideo 1902-1985)64. Todos ellos son referentes destacados en el proyecto Tipometrías pero, sin embargo, la conexión más directa la encontramos en la pintora María Freire (Montevideo 1917), mujer de Costigliolo, en cuyas depuradas composiciones apreciamos lo que podrían ser páginas de texto, alfabetos y diseños de capitulares, probablemente sin conciencia de ello porque no introduce tipografías expresamente en su obra pero sus formas tienen un carácter común con la reproducción de tipos. Sorprendente resulta aún más cuando uno de esos signos que evocan los caracteres propios del texto adquiere tridimensionalidad, y al mismo tiempo apariencia arqueológica, mediante su realización en barro pintado. 64 Véase Maggio, N. di, José Pedro Costigliolo, Homo Geometricus, ed. De Ignacio Pedronzo Dutra, Montevideo 2010. Sin título, María Freire 1963, 47 cm barro pintado Ritmos cromáticos III, Alfredo Hlito 1949. Borja-Villel, M./Pérez-Barreiro, G. La invención concreta Colec. Patricia Phelps de Cisneros, exposic. MNARS, Madrid 2013
108 109 En Argentina se encuentra la mayor afinidad con la obra de Juan Bay (1892-1978), cuya formación y frecuente residencia en Italia sin duda le otorgó internacionalidad y afinidad con la abstracción geométrica europea; con Tomás Maldonado (1922) es evidente que su múltiple visión como diseñador industrial y teórico del diseño, además de pintor, le convierte en un confidente perfecto de su lenguaje, en depuración formal y cromática. Muy cercano a este último, incluso en su amistad y actividades comunes, está también Alfredo Hlito (19231993). En cambio, la depuración máxima de la obra, la exaltación del ámbito blanco en que pueden brillar con la máxima fuerza unos valores cromáticos esenciales, sabia y armónicamente creados y dispuestos, convierten a César Paternosto (1930) en uno de los más apreciados de cuantos artistas latinoamericanos he seguido en este estudio. Su obra ha logrado la esencia de los principios de la Bauhaus, de la plenitud y máximo esplendor de la sencillez, de la quietud natural en armonía de la forma y el color. Su intervención en la nueva terminal de llegadas de la Estación de Atocha en Madrid, 2010, supone una de las obras más admiradas y conmovedoras que he tenido el placer de disfrutar en muchos años. Esta máxima identificación con la obra de arte sólo es comparable a la que me produce la obra gráfica y de creación artística que nos han legado dos de los más grandes exponentes del diseño internacional, al mismo tiempo dedicados a su obra de creación artística, que comparten su ascendencia latina: Félix Beltrán (1938) y Alexander Wollner (1928). Félix no sabríamos decidir si más admirable como persona y como amigo, o como máximo exponente de la más elegante expresividad gráfica que trasluce la sencillez. A Félix de México, por parte de su madre, y de Cuba, por su padre, y a Alexander de Brasil, debo agradecer además, que desde el primer momento me ofrecieran el honor de ser consejeros científicos de la revista i+Diseño cuya publicación se inicia en 2009. No obstante, la lista de brasileños con quienes me identifico plenamente en la concepción de su lenguaje artístico es considerable: Ivan Serpa (1923-1973), Lothar Charoux (1912-1987), Luis Sacilotto (1924-2003) y Hélio Oiticica (1937). Sorprendentes, en el más alto nivel internacional tuve la suerte de acercarme a conocerles, del mejor modo posible, gracias a la pasión que siente hacia ellos otro gran amigo mexicano como Julio César Schara, supuso otro enorme descubrimiento la obra de Jesús Rafael Soto (1923-2005) y Carlos Cruz-Diez (1923), ambos nacidos en fecha muy próxima del mismo año en Venezuela. Sólo queda aludir a los representantes del geométrico de Cuba, con quienes más afinidad se ha encontrado: Sandu Darie (1906-1991), rumano establecido en la isla, la pintora Loló Soldevilla (1901-1971), Luis Martínez Pedro (1910-1989), Carmen Herrera (1925), que vive desde los años cincuenta en Nueva York y es una de las representantes del minimalismo geométrico, y José Mijares (1923), además del citado Félix Beltrán, estos últimos exiliados en Florida y México, respectivamente. En España nuestros geniales artistas constructivistas y geométricos no resultan especialmente conocidos del gran público español, y la falta de estudio, promoción y consideración interna ha determinado que tampoco se conozcan en otras culturas, ni siquiera por un número considerable de especialistas. Entre una infinita relación tenemos la denominada Abstracción Constructiva que engloba a tres destacados artistas españoles: Pablo Palazuelo (Madrid 1915-Galapagar 2007), Jorge Oteiza (Orio, Guipúzcoa 1908-2003) y Eusebio Sempere (Onil, Alicante 1923-1925). En ellos el constructivismo alcanza su más refinada esencia, más cercana al arte geométrico que a la mera dinámica compositiva del constructivismo. El mismo Luis María Caruncho (La Coruña 1929), citado más arriba, en su decisiva aportación al desarrollo cultural a través del la difusión y promoción del arte contemporáneo, y Pepe Cruz Novillo (Cuenca 1936), más conocido en la excelencia de su actividad en el ámbito del diseño, pero que cuenta con una amplia y reconocida trayectoria artística en el arte geométrico, son dos admirados referentes en nuestro país, y sin duda influencia en la sensibilidad estética que rige este proyecto. En otro ámbito multidisciplinar como la arquitectura, la escultura, la pintura y el dibujo siempre me he sentido atraído por toda la obra de César Manrique (Lanzarote 1919-1992), en su aspecto geométrico, cromático y el vinculado a una ascendencia biónica e integración con el entorno natural que posee su arquitectura. Su propio autorretrato expresa los rasgos materiales de su ámbito natural, con un eje definido por la manufactura humana con intención decorativa, como refleja la pieza de parte del herraje de una antigua puerta, aunque todo ello modificado por el contacto directo con los agentes de naturaleza hasta llegar a una apariencia totalmente integrada del hombre con el medio. La misma admiración sin reservas, y pese a las críticas o recelos a que puedan dar lugar algunas complicaciones propias de una obra tan innovadora que se escapa a los principios consolidados de la arquitectura e ingeniería académica, siento por Santiago Calatrava (Benimámet, Valencia 1951), en el mismo desarrollo de los principios de la biónica y de la esencia orgánica de la naturaleza mediante los ejercicios más sorprendentes de una arquitectura unida al mismo tiempo al arte y la ingeniería. Truffle, porCarlos Cruz-Diez
110 111 Esta extrema materialidad se inspira en la integración de objetos y fragmentos rescatados de un entorno en que han dejado de ser útiles para formar parte de una obra de arte, y alcanzando así su máxima consideración de una expresión excepcional. Es el mismo recurso que caracteriza la obra del diseñador e ilustrador Isidro Ferrer (Madrid 1963). No obstante, un vínculo más próximo al espíritu, procedimiento y resultado plástico de Tipometrías es la obra de Gerardo Rueda (Madrid 1926-1996)65, aunque materialmente más próximos los collages con restos de madera y otros elementos, en cuya técnica es un maestro de referencia internacional, la sintonía más clara se corresponde con sus composiciones mediante cajas de cerillas y de tabaco pintadas, incluso en la afinidad del color y su composición geométrica. Como conexión entre la admiración a la obra de Rueda y la actividad contemporánea, se sitúa la obra geométrica que en los últimos años viene realizando un querido amigo y colega académico Arturo Martínez, en Ávila, que en su momento formó parte del grupo Estampa Popular. Otros dos artistas portugueses podrían completar este recorrido por el ámbito iberomericano del constructivismo colorista, José de Guimaraes (1939) y Manuel Cargaleiro (1927), este último como destacado ceramista, en que las propias piezas del material usado en sus murales y los vivos colores de los esmaltes facilitaron la intensa expresión de su obra. 65 Véase Bonet, J. M. Gerardo Rueda, Polígrafa, Barcelona 1994. Fotografía de presentación del sitio web de Isidro Ferrer, www.isidroferrer.com Autorretrato, Entrada al Museo en la isla de Lanzarote, César Manrique Sin título, enero 2003/julio 2005, Dalton Ghetti
112 113 El alma del Ebro, parque de la Expo de Zaragoza, Jaume Plensa 2008 Espacio para un cuadro, acrílico 70x120 cm, Arturo Martínez Edificio INE, Madrid,Pepe Cruz Novillo Gerardo Rueda: Desde Sevilla, collage 1967 / Fase del trabajo en una obra. Foto José Luis Rueda, Fundación Gerardo Rueda, Madrid En cuanto a su similitud con una página de texto, de las composiciones de Josef Albers y Gunta Stölzl, Pepe Gimeno expone el conjunto de su última obra de creación artística1 en una clara alusión a esta composición de páginas, escritas con elementos de la mayor diversidad y sorprendente naturaleza en cuanto a la reutilización de materiales intrascendentes o en su estado de desecho de la sociedad actual. Es innegable en esta interesante muestra la maestría adquirida en su laureada trayectoria como diseñador, y es evidente que con esta obra de creación artística se libera y se desintoxica de la rutina de la práctica habitual del diseño, para llegar a un camino creativo especialmente sugerente e innegablemente contemporáneo. Se acompañan dos primeras obras de la serie Grafía Callada, presentada en el IVAM de Valencia en 2004, y donde las estructuras tipográficas del inicio de esta fase van dando paso a una atención creciente hacia la mancha de texto, la línea y el potencial expresivo de los residuos, como se aprecia en estas reproducciones. Una segunda fase denominada Diari d’un Nàufrag, entre 2004-07, recoge esta línea y consolida las estructuras tipográficas, no tanto por el alfabeto sino por aquello que narra la escritura. De este modo se pasa de trabajar con la escritura y los signos a trabajar sobre la semántica y los significados, expresado así en las dos últimas obras que recogemos. 1 Pepe Gimeno_2002-2009. Tres moments (Sala Municipal Coll Alas), Tecnigraf, Gandía 10 marzo al 23 de abril de 2011.
126 127 Fragmentos inicial y final de los bocetos de la obra Los caballos de Neptuno, cuadernos de París. SGG 1996 Arco iris roto por estampida de mirlos, SGG 2002 76x56 cm. Collage de papeles japoneses y témpera La noche es un toro que corre por el cielo, SGG 1994 105x74 cm. Serigrafía sobre papel Super Alfa de Guarro, 99 ejemplares
128 129 Shari, dibujo vectorial. SGG 2007 Alameda del Tajo, Tinta sobre papel, 22x30 cm. SGG 1994 Guni, dibujo vectorial. SGG 2007 Vinci da Leonardo, 81x65 cm. Óleo sobre tabla. SGG 1994
130 131 Iglesia del Espíritu Santo, dibujo para cartel Fiestas de Pedro Romero en el 500 aniversario de su construcción. SGG 2005 Dibujo vectorial de líneas con doble contorno, a partir de dibujo original a lápiz Lucha entre el bien y el mal, SGG 1993, 81x69 cm. Óleo sobre tabla dorada Homenaje del Centro Andaluz de Ronda a Antonio Ordoñez, 81x100 cm. Óleo sobre tabla dorada. SGG 1993 Lo que BEX, 81x51 cm. Témpera sobre tabla. SGG 1994
132 133 Boceto del proyecto de reforma de las fachadas, del recinto exterior y del pabellón interior, del Polideportivo de Benalmadena, SGG 2002 En el periodo entre 2000 y 2001 toda la actividad de creación se aplica al ámbito del diseño arquitectónico, muebles y motivos decorativos de todos los detalles de la ampliación para estudio de la casa particular, y para la que se diseña la planta alta, soportes de la misma en la zona trasera, y accesos —sobre el proyecto original del arquitecto danés Làszlò Nagy—, todos los pavimentos y revestimientos de interiores y exteriores, así como gran parte de los muebles, en los que se retoma el contacto con la madera y las formas básicas generadas en el aspecto natural de ésta, conjugando las superficies veteadas del roble y los anillos de los fragmentos visibles de los cortes a contrafibra. Mobiliario, SGG 2001 con la obra Aventuras de alquiler, collage y témpera sobre papel Caballo, 81x51 cm. SGG 1994 Ampliación de planta superior de estudio y rehabilitación general de casa de Làszlò Nagy. SGG 2001
134 135 Tras una década de actividad esencialmente investigadora y de gestión universitaria se mantiene la actividad de creación en diversos proyectos de diseño y algunos dibujos y pinturas aislados, entre los que destaca Elogio de la Cultura Clásica Contemporánea, una obra digital realizada en 2009 para ilustrar la portada del primer número de la revista internacional i+Diseño. Se trata de una alegoría a la cultura clásica contemporánea que hoy en día constituye el ámbito hispano, italiano y portugués, desde los países de origen, producto de los valores clásicos del Mediterráneo, al destino de todo el continente americano al que hoy se extiende la cultura que fue la esencia del mundo occidental actual. En esa alegoría que alude subconscientemente al toro como figura mitológica y simbólica de esa tradición cultural de la antigüedad clásica, se une el azul turquesa del Mediterráneo con el azul ultramar del Atlántico para dar lugar a una nueva tinta azul que representa la identidad de este nuevo espacio cultural, construido como una puerta a partir del diseño simple de la N de la propia cabecera de la citada revista, diseñada previamente. En definitiva una ilustración del proyecto del ámbito de esta revista académico-científica que funda para atender la conciencia, el desarrollo y la puesta en valor de una identidad propia que, entre otras muchas riquezas, cuenta con su carácter abierto y la simbiosis natural entre arte, diseño, y el artesanado, capaz de lograr resultados sorprendentes en cada una de estas áreas, que por otra parte deben mantener sus cualidades esenciales en sí mismas. Se recoge, como primera obra del proyecto, la realizada al mismo tiempo que el Homenaje al Centenario del Cubismo. Se trata del Elogio a la retícula y a Eusebio Sempere, compuesta a partir de elementos ornamentales de la impresión de tipos móviles (2011), 2 listones originales destinados a estampar orlas, en línea discontinua, de fragmentos cuadrados en este caso. Este motivo se podían componer entre sí, de manera alternada o sumando la superficie cuadrada destinada a la estampación y que contrasta con otro cuadrado exacto en negativo, que resultaría de las características de la propia superficie y color del papel. La citada estampa digital, construida a partir de la Ñ del alfabeto español, la estampa digital para conmemorar el nacimiento del Cubismo, y esta obra a partir de elementos ornamentales de la tipografía tradicional dedicada como Homenaje a Eusebio Sempere, inician el camino expreso del proyecto Tipometrías. No obstante, como ejercicio previo en la necesidad de trabajar con las directrices del constructivismo y los procedimientos del arte geométrico, se llevan a cabo una serie de obras de naturaleza digital, que fueron el cuerpo de las exposiciones realizadas durante 2013, bajo el título Arte Geométrico para el Centenario del Cubismo. Esta exposición se inición en la sala de la Escuela de Artes de San Telmo, en la que Picasso inicia sus estudios y en la que su padre era profesor, en Málaga como ciudad natal del creador del cubismo, movimiento que daría lugar al todas las vanguardias del siglo XX, así como hemos visto, en el apartado dedicado a ello, que curiosamente se le considera también quien introdujo la tipografía en el arte. La exposición recibe la invitación de Félix Beltrán, fundador y responsable de la Sala Artis en México, Universidad Autónoma Metropolitana de México, de la Universidad de San Luis de Potosí y de la Sala del Instituto de Estudios Multidisciplinares de la Universidad Autónoma de Querétaro. Esta última institución se encargaría de completar ese periplo clausurando la exposición en enero de 2014, y editando el correspondiente catálogo con el estudio introductorio sobre el tema que se conmemora. Se desarrolla este ámbito a partir de núcleos de tipografías que sugieren formas o colores que inspiran composiciones libres desde esos caracteres que centran la atención en la jerarquización del espacio de la obra. Seguidamente, el interés surgido por ese patrimonio artístico y cultural de los tipos móviles de madera, y la tradición que representan en las artes gráficas en general, y en las artes del libro especialmente, sugieren este homenaje a modo de elogio de sus valores materiales, sus creaciones y sus artífices a lo largo de la historia. Curiosamente, otro deseo de homenaje y agradecimiento inspira la obra al Centenario de Manolo Prieto (El Puerto de Santa Elogio de la Cultura Clásica Contemporánea. Gráfica digital. SGG 2009 Reproducción Fine-Art giclée sobre papel Canson Museum Canvas Matte 440, 98x102 cm Original múltiple en 3 series: 6 ejemplares 98x102 cm / 9 ejemplares 50x50 cm. / 12 ejemplares 29.7x42 cm
136 137 María 1912), artífice del toro de Osborne y de tantos otros diseños excelentes. Una destacada trayectoria profesional en diseño le ha hecho famoso, aunque siempre añorando haber podido dedicarse íntegramente a la pintura. Para esta obligada conmemoración del arte y del creador de uno de los más destacados referentes de nuestra iconografía cultural se diseñó un cartel con el texto en tipografía invertida, propia de los tipos móviles aunque el procedimiento digital permitiese la simetría especular para su orientación de lectura; se le dedicó la portada del número 07 de la revista i+Diseño de ese año; y se editó una obra digital de original múltiple. Para finalizar esta referencia obligada a la trayectoria que precede a la circunstancia en que se inicia este proyecto es preciso indicar que una vez terminada esta dedicación, a salvar la colección de tipos móviles de madera y elogiar con ello a nuestra lengua y a las artes del libro, se tiene previsto regresar a la creación figurativa, al paisaje, a las figuras, a los retratos y a la síntesis integrada de referentes de la realidad, que sin embargo se verán influenciados por esta etapa de Tipometrías . Este cambio de punto de vista y el condicionamiento continuo a que obliga ajustarse a las propiedades y exigencias de cada núcleo o conjunto de tipografías, supondrá sin duda un adiestramiento de las capacidades para sacar mayor partido a las formas, al color, la composición, etc. que por otra parte permitirán regresar a la trayectoria figurativa de manera renovada y deseando disfrutar con la interpretación personal que sugiere la sorprendente y maravillosa realidad en que vivimos. Aunque el enfoque figurativo no se ha abandonado totalmente en este periodo, de Tipometrías que se inicia en 2011, como se refleja en obras como el retrato de Rafael León. La inspiración que proporciona la realidad para crear, de manera armónica con sus referentes, nuevas realidades está en consonancia con la constante del homenaje y agradecimiento que se viene dando en todas las épocas. Aunque en la realidad se conviva igualmente con experiencias y referentes que merecen la denuncia más decidida, lo que te conmueve para generar nuevas creaciones son las infinitas cualidades positivas que nos proporciona nuestra vida diaria. Es también aquello a lo que se prefiere dedicar ese tiempo gratuito y libre, una vez atendidas las obligaciones profesionales aunque éstas se centren en el mismo ámbito, y esa felicidad máxima que proporciona la actividad de creación, de algún modo queda reflejada en la obra. Cuadrado 1 / Cuadrado 2 / Cuadrado 3, estampa digital Fine-Art giclée sobre papel Canson Museum Canvas Matte 440. SGG 2012 Original múltiple en 3 series: 3 ejemplares 100x100 cm / 6 ejemplares 50x50 cm. / 9 ejemplares 29.7x42 cm Cuadratura Botánica, estampa digital Fine-Art giclée sobre papel Canson Museum Canvas Matte 440. SGG 2012 Original múltiple en 3 series: 3 ejemplares 100x100 cm / 6 ejemplares 50x50 cm. / 9 ejemplares 29.7x42 cm
138 139 Cuadratura Celeste, estampa digital Fine-Art giclée sobre papel Canson Museum Canvas Matte 440. SGG 2012 Original múltiple en 3 series: 3 ejemplares 100x100 cm / 6 ejemplares 50x50 cm. / 9 ejemplares 29.7x42 cm Cuadratura Geográfica, estampa digital Fine-Art giclée sobre papel Canson Museum Canvas Matte 440. SGG 2012 Original múltiple en 3 series: 3 ejemplares 100x100 cm / 6 ejemplares 50x50 cm. / 9 ejemplares 29.7x42 cm
140 141 Elige tu camino, estampa digital Fine-Art giclée sobre papel Canson Museum Canvas Matte 440. SGG 2013 Original múltiple en 3 series: 3 ejemplares 100x100 cm / 6 ejemplares 50x50 cm. / 9 ejemplares 29.7x42 cm. La lengua de Hispania, de Alfonso X a los Príncipes del Renacimiento Este elogio no podía quedar al margen de un factor decisivo como es la lengua, esencia de la comunicación y riqueza literaria de un territorio. En nuestro caso la lengua española, que en su máximo esplendor, ganado tras siglos de grandes logros de creación literaria y como vehículo de comunicación y relación entre personas de culturas muy diversas en todo el mundo, es sin embargo menospreciada y agredida en su propio lugar de origen. Aunque la lengua española cumple X siglos en estos primeros años del milenio no asistimos a ningún tipo de conmemoración oficial ni cultural. Por ello sirva este epílogo, para subrayar el tan debido tributo en el estudio y la obra que se ha venido realizando, y para reforzar el protagonismo que para nuestra capacidad creativa, nuestra capacidad de comunicación de conocimiento y de sentimientos, nuestro patrimonio, y nuestra cultura del día a día y de los grandes valores de nuestra identidad posee nuestra lengua. Un momento decisivo en su historia, resulta este periodo entre el reinado de Alfonso X el Sabio, y los Reyes Católicos1, cuando nuestra lengua adquiere el prestigio y reconocimiento oficial que culmina con el encargo a Nebrija para que elabore la primera gramática y el primer diccionario del español. 1 “Ya apuntamos arriba como la imprenta tuvo su establecimiento en España por los años de 1474 en que entraron a reinar los Reyes Católicos D. Fernando V y Doña Isabel, los cuales promovieron con ardor indecible el perfecto estudio de las lenguas, de la elocuencia, y de todo género de erudición, y la composición y edición de muchas obras en lenguas vulgares. La reina mandó imprimir varias obras castellanas. En el año de 1482 hizo que Diego de Valera imprimiese la Crónica de España, para que se multiplicasen las copias, la cual imprimió uno de los familiares de su alteza, llamado Miguel Chavez, en Sevilla; Antonio de Nebrija dice que le mandó por sus letras, que las Introducciones que había escrito en lengua latina, las volviese en lengua castellana, contrapuesto el latín al romance”. Méndez, F. op. cit. p. 28. Retrato de Rafael León para el Homenaje de la Universidad de Málaga, dibujo vectorial P/A I impresa sobre papel. SGG 2014
142 143 Algunas de las obras de este proyecto emplean la tipografía no sólo como signo estético, alrededor del que gira la composición generada y sugerida por estos referentes que la protagonizan, sino en composición de palabras y nombres propios en homenaje a modo de inscripción lapidaria, que le otorga su concisión y solemnidad recogidas en la composición particular, a modo de ornamento generado por las formas y caracteres del arte. Así tenemos la obra en homenaje a Carlos III, el rey impresor, en el 250 aniversario de la creación de la Real Imprenta (1761);el dedicado a la Real Academia Española o a la Biblioteca Nacional en sus respectivos tricentenarios, mediante un anagrama RAE ó BN del que parte la composición; el proyectado para Cervantes, en representación de la inagotable nómina de escritores y poetas que han dado el mayor esplendor a nuestra lengua, con este nombre escrito en elegantes y armónicas capitales, de un considerable tamaño, de la tipografía Richmond Old Style realizada por De Little & BTF2; o el dedicado a la obra y nuestro libro más universal, El Quijote, mediante una excepcional tipografía de pequeño tamaño y excelente diseño inspirado en la letra caligráfica gótica que tantos logros ha generado en los célebres códices manuscritos e iluminados en nuestros monasterios. El español es el resultado de la fusión de lenguas y culturas que han habitado en nuestro territorio y donde han dejado su impronta incluso pueblos anteriores a los muchos los conocidos, como define con “la voz lejana de los pueblos sin nombre” a ese primer estrato en su configuración la magna obra de Ramón Menéndez Pidal sobre este tema3, que nos ofrece datos perfectamente contrastados y sorprendentes en este sentido. En su propia organización cronológica de nuestra lengua, establece la presencia de un español primitivo que comprendería el periodo previo alrededor del año 1230, un español antiguo (1230-1474), un español áureo (1474-1713), y un español moderno (desde 1713). En este sentido no se trata meramente de la evolución del latín de Hispania, donde la civilización romana tuvo el mayor desarrollo fuera de su origen romano, y en la que surgieron los primeros emperadores nacidos fuera de Italia, tan notables como Trajano y Adriano. Su protagonismo en el desarrollo ciudadano y la consolidación de las bases de la civilización occidental es innegable, con iniciativas tan acordes con este proyecto, como la fundación en Roma de la magnífica Biblioteca Ulpiana, por parte del primero de ellos4. En época romana bien eran conocidas las huellas de las lenguas prerromanas en la lengua romance, los vocablos, sufijos y fonética de origen anterior, e incluso las muchas afinidades con el habla y dialectos del sur de Italia5. Menéndez Pidal dedica un apartado a la ya entonces dualidad, entre unidad y diversidad del latín de Hispania, y posteriormente, visigodos y árabes, fundamentalmente, dejarían un importante legado en una lengua cuya diversidad llegó a conseguir un “esplendor de la literatura dialectal” (1140-1180), en cuyo periodo se enmarca el poema de Mio Cid, considerado la primera obra literaria que nos ha llegado de la lengua española (hacia 1200). Aunque otras joyas de la arqueología lingüística aún han aparecido en épocas relativamente recientes, como el caso del deslumbrante descubrimiento —en el refuerzo de las tapas de un códice, en Pamplona 1916— de los cien únicos versos que se conservan del Roncesvalles, un cantar de gesta español del siglo XIII absolutamente desconocido y que Menéndez Pidal pudo así publicar en el tomo IV de la Revista de Filología Española en 19176. Se trata de una lengua expresamente rica en vocablos, en sus orígenes y en su multiculturalidad. Fenicios y griegos proporcionaron una importante herencia en las poblaciones de nuestras costas sur y este, así como celtas, 2 Blackfriars Type Foundry. 3 Menéndez Pidal, R. Historia de la lengua española (2 vols.), Fundación Ramón Menéndez Pidal y Real Academia Española, Madrid 2005. 4 Anónimo, Historia de la Imprenta. Trata de su invención, historia primitiva e introducción en Europa, A. Bergnes y Compañía, Barcelona 1831, pp. 18 y 64. 5 Menéndez Pidal, R. op. cit. 6 Citado por León Portillo, R. op. cit. p. 182. Monumental inscripción en latín tardío, en el interior de la iglesia de Santa María en Trujillo, 1545
144 145 cartagineses e íberos, estos últimos en gran parte de la península. Desde el siglo VII a.C. en las zonas costeras es muy utilizado el griego, al que se remontan vocablos desde este origen y al que se recurrió para la incorporación de nuevas palabras desde el Renacimiento. Incorpora también términos germánicos, coincidiendo con la época de mayor romanización de esta zona de Centroeuropa, y asimiló igualmente numerosos términos del árabe durante los siglos en que se extendió esta cultura por la mayor parte de la península7. Los primeros textos del español, se remontan a finales del siglo X o principios del siglo XI. Estos textos originarios son anotaciones en romance a textos en latín, con el que guardaban ya una notable diferencia. Se trata de las Glosas Silenses, escritas en el monasterio de Santo Domingo de Silos y las Glosas Emilianenses, en el Monasterio de San Millán de la Cogolla o de Suso8. En estos finales del siglo X y principios del XI surge, al mismo tiempo, una tendencia a los cultismos y un ennoblecimiento del arte popular. Manuel Alvar9 recoge este momento como un hecho anunciado: No es contradicción, sino integración: riojano es el primer poema hagiográfico de nuestra lengua, pero no es posible una hagiografía sin cultura, y se da en una región, sino en el mismo monasterio, donde se inventarán supercherías eruditas como los votos de San Millán de las que acaso no se vio libre algún gran nombre de nuestra literatura. Pero si las glosas fueron el primer tanteo lexicográfico en romance, la vida de Santa María Egipciaca permitió hacer el primer glosario bilingüe que conocemos de dos lenguas vulgares. Y, como a finales del siglo X, ahora, al empezar el XIII, gracias a la tradición cultural que no se interrumpe y que sigue creando manaderos de saberes (…) Todo es coherente y lógico: la tradición europea (latinizante y culta) era apoyada por el rey para servir a su propio reino. Pero ese mismo rey, se amparará en la lengua vulgar para contar con unos vasallos que se identificarán con él gracias al instrumento lingüístico que los une. Todo esto se cumplió con la precisión de las piezas movidas sobre un tablero de ajedrez. (…) Los vaivenes políticos una vez llevaron hacia Navarra, y se escribieron las glosas emilianenses; otras llevaron a Castilla, y vino la europeización que hizo posible la obra de Gonzalo de Berceo. (…) El destino se había cumplido: en aquel rincón encontramos el lógico testimonio de la lengua española porque todo ayudó para que así fuera. En aquel rincón escribe el primer poeta español porque también todo ayudó para que así fuera. Ni en un caso ni en otro fueron dados caídos al azar, sino resultado de una partida sabiamente dispuesta. Ni las glosas ni Berceo son, cronológicamente, los primeros. Las glosas y Berceo son algo más: el testimonio de un destino que tenía que cumplirse. Con Alfonso X El Sabio, la lengua española adquiere un gran prestigio, cuando encarga que las principales obras sean traducidas al romance y crea, en este sentido, la Escuela de Traductores de Toledo. El propio rey escribe sus obras literarias en español y se decide por esta lengua para la primera crónica oficial, hasta entonces redactadas en latín. La reproducción de un número considerable de obras de gran importancia en una lengua que no era el latín supone una verdadera revolución cultural. En la plenitud del reinado de los Reyes Católicos, impulsores de tantas otras reformas que les convirtieron en modelos de verdaderos príncipes del Renacimiento, ven hecha realidad la primera gramática del español (1492), encargada como se ha adelantado a Elio Antonio de Nebrija, en un año clave no sólo en su recién unificado reino sino también en el futuro de América y el fin de la Edad Media. Pocos años después, y también en Salamanca (1495), se imprime el primer diccionario de la lengua española. Pero el propio desarrollo de la imprenta cuenta con el patronazgo real en estos cincuenta años de cuna de la imprenta, desde sus inicios en occidente. Se trata de las imprentas que los reyes crearon en los monasterios de San Pedro Mártir y de Nuestra Señora del Prado, en Toledo y Valladolid, respectivamente10. Otro hito que muestra la inmensa riqueza de nues7 Zamora, S. “El origen del español”: http://www.elcastellano.org/origen.html 11.12.2012 8 Ibidem. 9 Alvar, M. “El nacimiento del español”, Biblioteca virtual Miguel de Cervantes, Alicante, 2006. 10 Fernández, L. La real imprenta del monasterio de nuestra Señora del Prado (1481-1837), Salamanca 1992; y Odriozola, A. “La imprenta en Castilla en el siglo XV”, en Historia de la imprenta hispana, Madrid 1982, pp. 93 y ss. Citados por Gómez Gómez, M. “Las imprentas oficiales. El caso del impresor del Consejo de Indias”, en Alfabeto de ascendencia gótica destinado a la obra de Elogio al Quijote y la literatura española. Colec. SGG
Tipometría libro 4OEM Óleo, diferentes maderas y tipos móviles de madera originales, sobre fragmento de cajón de chivalete 16x18.4 cm. SGG 2011 Tipometría libro CNELN Óleo, diferentes maderas y tipos móviles de madera originales, sobre fragmento de cajón de chivalete 13x22.4 cm. SGG 2011
160 161 Tipometría libro TEU Óleo, diferentes maderas y tipos móviles de madera originales, sobre fragmento de cajón de chivalete 9.8x25.3 cm. SGG 2011 Elogio de la capitular y los códices miniados Óleo sobre madera y capitular en huecograbado de cobre. sobre cajón de chivalete 17.8x22.7 cm. SGG 2013
162 163 Elogio al primer papel de Europa: Córdoba, Toledo y Játiva 1151 Óleo y diferentes maderas, papel hecho a mano y tipos móviles de madera originales, sobre tabla 24x56 cm. SGG 2011 Elogio a Jerónimo Gil, creador de tipografías en la Real Imprenta de España y Grabador Mayor de la Casa de la Moneda de México, fundador y primer director de la Real Academia de San Carlos de la Ciudad de México en 1781 Óleo, diferentes maderas y tipos móviles de madera originales, sobre tabla 44x48 cm. SGG 2012
164 165 Elogio a la Real Academia Española Óleo, maderas diferentes y tipos móviles de madera, sobre tabla 50x51 cm. SGG 2012 Elogio a la xilografía Óleo, matriz de xilografía original de origen norteamericano, diferentes maderas y tipos móviles de madera originales, sobre tabla 33.5x37 cm. SGG 2012
166 167 Al diccionario Óleo sobre diferentes maderas y tipos móviles de madera originales, sobre cajón de chivalete, 44x81 cm. SGG 2012 A la página de texto Óleo, diferentes maderas y tipos móviles de madera originales, sobre tabla 78.5x107.5 cm. SGG 2012
168 169 Elogio a los pintores diseñadores del Modernismo Óleo y lámina de oro, sobre diferentes tipos de madera y tipos móviles de madera originales, sobre tabla, 40x53 cm. SGG 2011 A las letras perdidas Ch y Ll Óleo, diferentes maderas y tipos móviles de madera originales, sobre tabla, 40x50 cm. SGG 2012
170 171 Elogio a la tinta, toro esencial en el papel Acrílico negro y óleo sobre circunferencias de madera y tipo móvil de madera original, sobre tabla, 36x81.5 cm. SGG 2013 Elogio a los libros e ilustraciones de los Viajeros Románticos Óleo, diferentes maderas y tipos móviles de madera originales, sobre tabla, 48x76.5 cm. SGG 2011
172 173 Elogio a Rafael León, maestro impresor y experto en historia y técnicas del papel Acrílico, óleo, lápiz, papel del molino papelero de Basilea con filigrana del papel del primer libro impreso, diferentes maderas y tipos móviles de madera originales, sobre tabla, 50x66 cm. SGG 2013 Elogio al Maestro impresor Óleo, diferentes maderas y tipos móviles de madera originales, sobre tabla, 50x66 cm. SGG 2012
174 175 Elogio a los creadores de tipografía Acrílico, lápiz, tipos móviles de madera originales y motivos de huecograbado, sobre tabla, 70.5x96 cm. SGG 2012 ELogio a los tallistas y artesanos de los tipos de madera Óleo, listones de madera de roble, alfabetos y juego de números de tipos móviles de madera originales, sobre tabla, 36x81.5 cm. SGG 2012
176 177 Sembrado de lises para Carlos III y la Real Imprenta, detalle central Óleo, diferentes maderas y abecedario de tipos móviles de madera originales, sobre tabla. SGG 2012 Sembrado de lises para Carlos III y la Real Imprenta Óleo, diferentes maderas y abecedario de tipos móviles de madera originales, sobre tabla, 57x82.5 cm. SGG 2012
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193 < SGG Madrid, al regreso del viaje de fin de carrera, julio de 1985, revelado en blanco y negro en laboratorio Sebastián García-Garrido • Nota biográfica Nacido en Ronda en 1961. Doctor en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca (1993) y Licenciado en Bellas Artes, diseño y grabado, por la Universidad de Sevilla (1985). Catedrático EU (1999) con Acreditación a Cátedra (2012), en la Universidad de Málaga; en la que se incorpora en 1986, anteriormente Profesor Titular EU (1988); desde 2000 adscrito a la Escuela Politécnica Superior, previamente en la Facultad de Ciencias de la Comunicación. Coordinador del programa de doctorado Bellas Artes, Diseño y Nuevas Tecnologías, desde su creación en el bienio 2001-2003 hasta 2007-2009. _ Ha realizado estancias de creación/investigación, de más de nueve semanas cada una, en el Dipartimento d’Educazione de la Unversità degli Studi di Firenze, dirigida por Leonardo Trisciuzzi (1991); Centro de Altos Estudios Sociales de París (C.N.R.S.) —Centro de Arte y Lenguaje— dirigida por Jean-Marie Sheaffer (1996); y departamento de Proyectos Arquitectónicos y Diseño Industrial del Politecnico di Torino, dirigida por Flaviano Celaschi (2008), además de estancias cortas, como profesor, en Nápoles, Milán, Florencia —Diseño—, Lisboa, Coimbra y Castelo Branco. _ Pintor, grabador y diseñador —gráfico, comunicación corporativa institucional, señalética y diseño arquitectónico, free-lance desde 1984— es al mismo tiempo director de siete tesis doctorales, autor de numerosas publicaciones académico-científicas: 6 libros, 23 capítulos de libro, 31 artículos académico-científicos y 36 ponencias/comunicaciones en congresos, además de conferencias, ilustraciones y numerosos artículos, publicados en otros medios de menor relevancia académica. _ Como artista plástico ha expuesto su obra, entre otros lugares, en: • Madrid (Galerías Recoletos, Herráiz, y Ra del Rey) • Francia (Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París) • Estados Unidos (sede del Banco Mundial en Washington) • México (Instituto de Investigaciones Multidisciplinarias) • Ecuador (UTPL-Universidad Técnica Particular de Loja) • Portugal (Museo Abierto de Monsaraz) • Sevilla (Facultad de Bellas Artes y Reales Alcázares) • Córdoba (Sala Capitulares y Cajasur) • Zaragoza (Caja de Madrid) • Aranjuez (Aula de Cultura) • La Coruña (Fundación Caixa Galicia) • Marbella (Museo del Grabado Español Contemporáneo y Galería Tudores) • Málaga (Galería Nova y Sala de la Escuela de Arte San Telmo) • Ronda (Hotel Reina Victoria y Fundación Unicaja). _ Obra en colecciones públicas y privadas de España, Italia, Japón, Estados Unidos y Francia, siendo las más destacadas la colección de Unicaja, compuesta de más de 40 obras de tema paisajístico, y la del Museo del Grabado Español Contemporáneo. _ Reseñado en el Diccionario de pintores y escultores españoles del siglo XX, Ed. Forum Artis, Madrid 1996, pág. 1509. _ Reseñado en Palomo Díaz, F. J. La estampa de Málaga en el siglo XX Grabadores Malagueños del s. XX, Diputación de Málaga, 2005, págs. 290-292, tomo I. Foto de expediente académico 1976, año de la primera obra recogida en p. 117
194 195 _ Entre los últimos trabajos de diseño realizados están: • Diseño de la identidad visual y editorial de las revistas Studia Humanística Erasmiana, i+Diseño y ddiseño. • Diseño integral del portal Patrimonio y Cultura Digital, Ayuntamiento de Málaga. • Proyecto de diseño estratégico e identidad global del Museo Lara, Artes & Antigüedades. • Propuesta de identidad gráfica corporativa redes oficiales de alojamientos rurales, y oficinas de información turística, Junta de Andalucía. • Rehabilitación del emblema de la Real Maestranza de Caballería de Ronda. • Estudio previo para la rehabilitación del escudo de la Diputación de Málaga. • Asesoramiento de la rehabilitación del escudo nacional de Bolivia. • Estudio y rehabilitación del escudo de Ronda. • Estudio y creación del diseño de la bandera de Ronda, y sus diferentes versiones. • Diseño de la portada, escudo, y modelado de éste, para la sede oficial de la Real Maestranza de Ronda, arquitecto responsable del encargo Diego Albarracín. • Proyecto de diseño arquitectónico para rehabilitación de fachadas de polideportivo de Benalmádena, para los arquitectos Jorge Muchico/Roberto Santamaría. _ Es autor de numerosos carteles, entre los que se destacan los siguientes eventos, en los últimos años: • 400 Aniversario de El Quijote, Toledo 2004. • V Centenario Iglesia del Espíritu Santo/Feria y Fiestas de Ronda, 2005. • Homenaje de diseñadores nacionales e internacionales, al diseñador Enric Crous-Vidal, Barcelona y Valencia 2008. • Primeras Jornadas de Educación en Valores, en torno a las propuestas de la Carta de la Tierra, Mijas 2009. • To be continued... Campaña de los diseñadores españoles en favor de la donación de órganos, Sevilla 2010-2011. _ Ha trabajado en diversos proyectos relacionados con el diseño gráfico para televisión, como miembro del grupo de investigación de la Unión Europea para el Desarrollo de Fondos Virtuales para TV; como director de arte de la serie de elementos de continuidad, sobre recreación virtual de entornos monumentales de cada capital andaluza, para Canal Sur Televisión, y de una propuesta de identidad visual corporativa, desarrollada en sus diferentes aplicaciones de emisión, para el Canal 2 Andalucía. _ Director de las revistas: La Traíña: Revista de las Artes y las Letras (fundada por José Manuel Vallés, Presidente de los Críticos de Arte de Andalucía, en 1981), desde 1997; ddiseño (desde 2008); i+Diseño, Revista internacional de investigación, innovación y desarrollo en diseño (desde 2009). _ Ha sido comisario de las exposiciones: • Estampado en Málaga (1994) • Ars Infographica: Audio-vídeo-gráfica (1995) • Diseño contra contaminación visual (Málaga 2007 y Sevilla 2008) • Diseño industrial como patrimonio y poética de lo cotidiano (2009) _ Comisario del IV Premio Internacional de Pintura Puerto Banús, y coordinador de las dos ediciones anteriores, con José Manuel Vallés. _ Colaborador del Grupo de Cine Científico, Sevilla 1983, 1984 y 1985. _ Director de las dos Jornadas Juveniles Internacionales de Cine sobre Medio Ambiente, Ronda 1982 y 1983, con el patrocinio del Ayuntamiento de Ronda. Co-organizador del I Certamen de Cortometrajes sobre Medio Ambiente, Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Sevilla 2000. _ 3 sexenios de investigación de la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora: 1990-2010. _ 5 tramos (máximo computable) del Complemento Autonómico (docencia, investigación y gestión). _ Director de la Beca FPI del M.º de Educación, Cultura y Deportes, desde enero-2000 hasta 2002. _ Miembro de la Comisión de Expertos del programa Academia ANECA, para Acreditación de Titulares de Universidad del área de Dibujo (desde enero de 2013). _ Miembro para el Título Superior de Diseño de Producto, en la Comisión para la elaboración del diseño curricular de las enseñanzas artísticas superiores de artes Plásticas y Diseño en Andalucía. Consejería de Educación de la Junta de Andalucía (desde 01 diciembre-2011 hasta 31 diciembre-2012). _ Coordinador del título de Grado en Diseño Industrial y Desarrollo del Producto, en la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Málaga (desde curso 2012-2013). Responsable de la línea de investigación sobre Diseño en programa de doctorado Ingeniería Mecánica y Eficiencia Energética, de la Universidad de Málaga (desde 2013-2014). _ Miembro de la Comisión internacional para las Provas de Agregaçao a Cátedra en Design, de la Universidad Técnica de Lisboa, abril/julio 2011, y de la Universidad de Lisboa, diciembre 2013. Primera exposición individual de SGG, en Ronda 1986
196 197 _ Miembro fundador núm. 12, de la Asociación de Amigos del Museo del Grabado Español Contemporáneo, Marbella. _ Miembro del comité científico de congresos internacionales en España, Italia, Turquía, POrtugal y Ecuador, entre los cuales están el 2º, 3º y 4º Congreso de Tipografía de Valencia, de celebración bianual. _ Miembro de la Asociación de Amigos del Museo de Arte Contemporáneo de la Ciudad de París (1996). _ Miembro de la Sociedad Española de Educación a través del Arte (desde 1987 hasta 1993). _ Miembro del Comité Científico del Observatorio Español del Diseño, Madrid, desde el 9 de julio de 2012. _ Miembro de la Red de Expertos en Patrimonio del Programa de Excelencia Internacional financiado por el Ministerio de Innovación del Gobierno de España, desde enero de 2013. _ Miembro del Comité Científico de la colección Culture del design, Editorial FrancoAngeli, Roma –Italia–, desde 2011. _ Miembro del Consejo Consultor del Centro de Investigação em Arquitectura, Urbanismo e Design CIAUD, de la Facultad de Arquitectura de la Universidade Técnica de Lisboa, desde 2013. _ Miembro de número de la Sociedad Erasmiana de Málaga (Academia Humanista), desde 2013. _ Dirección Académica y profesor de estudios de posgrado, entre ellos: Máster en Diseño y Artes Gráficas, Máster en Diseño y Creación Multimedia (Universidad de Málaga, 2002-04), y Cursos Superiores de Diseño (UMA, celebrados en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga 2004, y en la Escuela de Artes Plásticas y Diseño San Telmo 2008). _ Miembro del jurado de numerosos premios, entre los que destaca el Consejo Consultor de los Premios Nacionales de Diseño: Ministerio de Industria, Turismo y Comercio/Fundación BCD años 2004, 2005, 2006, 2007, 2008 y 2009 (Ministerio Ciencia e Innovación/BCD) hasta disolverse para seguir el sistema del resto de los Premios Nacionales, 2010. _ Profesor en los títulos de posgrado, entre otros: Máster Internacional en Dirección de Comunicación (UCAM –España–, Máster DirCom Universidad de las Américas –Ecuador– y Máster DirCom Universidad Valle de México, México D.F. Máster oficial en Desarrollos Sociales de la Cultura Artística (desde 2008-09); profesor del programa internacional de doctorado Design e Innovazione (Seconda Università degli Studi di Napoli/Universidad de Málaga/ Universidade Tecnica de Lisboa, desde 2009-10); Máster Interuniversitario en Expresión y Diseño en Ingeniería y Arquitectura, (Universidades de Málaga, Almería y Córdoba, desde 2010-2011); y Master Design de Interiores (Universidad de Lisboa-Facultad de Bellas Artes/Instituto Politécnico de Castelo Branco, 2010-11). _ Coordinador académico del Programa Erasmus en la Escuela Politécnica Superior, para las titulaciones de Diseño de Italia y Portugal (desde 2003 hasta 2013). _ Investigador responsable del Grupo Lenguaje visual y diseño aplicado (Dirección General de Universidades, desde 1995). _ Investigador en proyectos oficiales de la Comisión Europea, Ministerio y de excelencia en la Consejería de Universidades e Investigación de la Junta de Andalucía. _ Director responsable del equipo español en proyecto: Pablo Picasso y el diseño de la cerámica en la producción artística del Mediterráneo (Mº de Educación de España y de Italia, 2008-2009). Anexo 1. Referencias ajenas sobre el proyecto Tipometrías: Esta excelente exposición es una nueva presencia de los tipos móviles, donde Sebastián García-Garrido evidencia cómo a pesar de tantas rupturas acontecidas en el arte —las que podemos considerar en ciertos casos hasta contrarias— aporta una tendencia que es difícil de enmarcar en los principales movimientos. Se trata de letras como tipos móviles, de letras al revés, de letras en diferentes tamaños, de letras de diferentes colores, relacionadas de manera constructivista, las que inserta en un fondo propio del neoplasticismo, como lo definiría Teo van Doesburg al insistir en sus propuestas. La contribución de Sebastián García-Garrido resulta evidente no sólo para los especialistas, se trata de una obra que estimula el interés de acercarse o distanciarse continuamente, como un ritual inevitable. Nunca antes se había presentado esta exposición en México, lo cual la convierte en un evidente acontecimiento cultural. Estos comentarios solo pretenden aportar ciertas observaciones de mi parte nada más elocuente que la propia exposición. Félix Beltrán, fundador y director de la Sala Artis, Universidad Autónoma Metropolitana de México, 2013 Las conexiones que acertadamente construye Sebastián García-Garrido entre la tipografía y vanguardia, entre diseño y arte, no pueden ser más diáfanas y transparentes, pues nos revelan de una inmejorable forma que el arte y el diseño tienen un sustento que es la creatividad artística y ambos se retroalimentan en su naturaleza creativa, para convertirse en obras de arte. Sebastián García-Garrido es un ejemplo vivo, creativo, intelectual de un artista que por su propia experiencia ha logrado estas conexiones y nos comprueba que la división maniquea entre arte y diseño no son afortunadas, que arte y diseño son una misma especie y que el artista es un ser social, cuya producción determina esta conciencia clara en su ser creativo quien significa, crea y procrea las formas en el arte. La obra de Sebastián García-Garrido es una reordenación geométrica, colorística, que recobra de la tradición de los tipos móviles a nuestra era, obras de arte que como decía Paul Klee, constituyen una música para los ojos. Julio César Schara, Director del Instituto de Investigaciones Multidisciplinarias, Querétaro —México— Verano 2013 (…) me han gustado muchísimo tus piezas sobre tipografía. Tienen mucha sensibilidad. Algo de ellas me recuerda a Jasper Johns, pero quitándole el kitsch y la frivolidad del pop, para sustituirlo por la evocación del trabajo artesanal del taller. Eso les da un punto de melancolía, a mi parecer. El color es maravilloso y las composiciones, impecables. Me encanta. Daniel Santo Orcero, Málaga septiembre 2013
198 199 En su obra destaca la idea y las combinaciones en el uso del color que proporcionan un contundente mensaje que anima los tipos móviles, en cuyo contexto casi parecen vivos, y transmiten armonía y equilibrio. De este modo, las letras proporcionan más emociones y se comunican nuevas sensaciones, que las palabras no pueden expresar por sí solas. Creo que aun hoy, a pesar del predominio del arte digital, los tipos móviles y la tipografía tienen un encanto especial, debido a que son las raíces de la difusión del diseño gráfico. Sólo el hecho de que el trabajo se lleva a cabo físicamente da la oportunidad de apreciar realmente las tres dimensiones, que caracterizan la creación, aunque ciertamente requiere más trabajo y destreza el trabajo con la materia. Además de la diversidad de las soluciones gráficas y compositivas, que explora y resuelve en cada trabajo, destaca la inagotable creatividad que supone el considerable número de obras. Jacopo Bartaletti, Turín 12.01.2014 Postipografía y resemantización de los tipos móviles de madera en la obra de Sebastián García-Garrido1 Pablo Alonso Herraiz. México DF enero 2013 Si alguna vez les falta inspiración, pidan consejo a sus materiales. Louis Kahn A las antiguas habitaciones de los palacios reales (finales del siglo XVI y principios del XVII) se las denominaba cámaras, espacios reservados al soberano y a sus servidores. En estos departamentos privados los músicos de cámara interpretaban su repertorio en un concierto de carácter íntimo e intensamente emotivo. Los sonidos de los tipos móviles destinados a desaparecer, son salvados por el diseñador que los conmuta en ritmo, armonía y contrapunto. La ejecución de los exquisitos ensambles camerísticos de Sebastián García-Garrido desprenden un control melódico del espacio de la composición, en transparente e ‘inmaculado’ orden que contribuyen considerablemente a la síntesis visual de la simplicidad, estrategia que impone el carácter directo y simple de la forma elemental, libre de complicaciones o elaboraciones secundarias. La regularidad en los diseños de García-Garrido consiste en favorecer la uniformidad de elementos, el desarrollo de una taxonomía basada en un principio o método respecto al cual no se permiten desviaciones. Todo está relacionado con un tema principal o el seguimiento de una idea. Orden, forma y diseño —como “instrumentista tipográfico de cámara”— Garrido ejecuta con ajustada galanura diseños rítmico-melódicos que se suceden a lo largo de las piezas creando un universo de tropos dualísticos en permanente diálogo sincrético, en otras palabras, por la concentración de referentes procedentes de diversas tradiciones y tiempos, sus formas específicas de ambiguar un discurso propio del alfabeto, —el uso de las letras en un sentido distinto del habitual— la escisión entre la narración y lo narrado, el cuestionamiento constante al propio acto de narrar, negando lo que se expone, afirmando lo que no se dice. Música de formas compactas, cerradas, creadas a partir de una construcción monolítica y basadas en una precisa geometría primaria sin fisuras de formas severas y regulares, cuadrados, rectángulos, paralelas, perpendiculares, sistemas reticulares e intersección de ejes cruzados —ejes de coordenadas—. Garrido transmite la integridad-claridad, la representación de la propia inteligibilidad-luminosidad, en suma, la transparencia de la forma. La proporción: el equilibrio, la justa medida, el ajuste, la simetría de un ente con su propia naturaleza. Es la fuerza que emprende la reintegración de lo disperso a lo Absoluto. Las imágenes vivas de las letras las maneja el artista en el crisol estético del ritmo, la armonía y el contrapunto. Aquí reside la belleza. La disección estética, en esencia, radica en aislar la cosa de su ritmo nativo-originario, a fin de incorporar su movimiento al ritmo del alma. Consiste en redimir el mundo físico, trocándole su ritmo de material en psíquico. En las Tipometrías de García-Garrido los elementos y proceso del proyecto se presentan en un sencillo sistema reticular esencialista y estrictamente geométrico generador de múltiples permutaciones donde la poética combinatoria de los elementos del discurso prepara la problemática ontológica de la horizontalidad y verticalidad del sujeto en toda la amplitud de su distensión constitutiva y en toda la tensión de su ambivalencia. Una experiencia interior, un ejercicio de Introspección de movimiento centrífugo y centrípeto en el que las relaciones sintácticas se reinventan a sí mismas en un juego de autocontemplación ante el espejo, la búsqueda en un rostro sin rostro de las esencias existenciales del ser. Conocer de una manera cabal al mundo. 1 Alonso Herraiz, P. “Postipografía y resemantización de los tipos móviles de madera en la obra de Sebastián García-Garrido”, en i+Diseño 08, abril-2013, pp. 66-78. Exposición Arte geométrico para el Centenario del Cubismo, en la Sala de exposiciones de la Escuela de Artes San Telmo, Málaga abril 2013
200 201 La memoria y el tiempo se dan cita en la tipografía, memoria que va en busca del tiempo perdido condenada a reconstruirlo, a inventarlo. La memoria es solitaria como el tipo móvil; la postipografía es como el espejo promiscuo que hace visible la profundidad insondable del espacio, a condición de invertir sus términos. Sin memoria no hay narración posible. El recuerdo esencial es la posibilidad insoslayable de salvación del ser por las letras recuperadas. García-Garrido en la postipografía resemantizada refleja un mundo de múltiples itinerarios de lectura y rompe su unidad ensimismada para ser visto. Escisión fundamental que en el desdoblamiento da cabida a nuestra muerte, porque mirarse es descentrarse, cambiar y perecer. La letra alterada es la pérdida de la inocencia, el asomo a la fuga primordial por donde la vida escapa. Las Tipometrías como figuras espectrales que aparecen en el fondo de la nada como fantasmas devorados por el tiempo y el espacio involucran al hombre en el vértigo de la ínfima virtualidad de la existencia. La postipografía se revela de este modo como una alucinante cartografía espiritual, existencializada por el terco afán de contar un mundo, una ciudad, una humanidad. El orden —prisma rectangular de madera— es la forma más alta de la ‘verdad’. En otras palabras, una redención estética de simplicidad minimalista ascendente que lleva a las cosas y al alma a desembocar en las ramificaciones de lo divino en estructuras de líneas limpias y claras. El proceso dialógico que García-Garrido mantiene con los tipos2 móviles desprende un aroma teológico, una devoción por el análisis intertextual de una realidad que (re)crea. El arqueólogo-coleccionista recupera la materia en armonía por tensiones opuestas, modela su producto en una escala sutil y sofisticada y (re) construye unas formas que más tarde dotará de energía a través del claro fluido vital en el que se (trans) materializa la madera tatuada por el paso de las tintas, microhistorias talladas en los cuerpos de madera que expresan la complejidad de la realidad que el narrador-diseñador reinventa en una sintaxis multisecuencial y polivalente. El artista ahora resucita a unos bloques caducos, materiales inertes, anclados en un espacio destructivo del que eran incapaces de huir. Amplifica el sonido de los estratos, restablece y rehabilita la voz perdida de la madera. Garrido dota de alma a los tipos móviles que luchaban por permanecer en un universo en el que todo se agotaba ante el inexorable paso del tiempo. Completados por la acción del color, el contraste, como estrategia visual para aguzar el significado, no sólo puede excitar y atraer la atención del observador sino que es capaz también de dramatizar ese significado para hacerlo más importante y más dinámico. El contraste en las Tipometrías es el detonador de todo significado; es el definidor básico de ideas. Garrido evita la ambigüedad de las claves visuales y procura expresar las ideas de la manera más simple y directa, contribuye a la ebullición vital de la materia, la caja alta, caja baja, redonda, cursiva, negrita, fina, estrecha, ancha, de un modo inevitable siempre están en la frontera deesa dimensiónmisteriosa de lo trascendente, abiertas a ir más allá de algún límite espacio-temporal de la tipografía.García-Garrido percibe ese trascender como anamnesis (recuerdo), en el contexto de “el saber como un recordar”. Son precisamente las calidades táctiles quienes infunden energía a unas letras antes encerradas en los campos de concentración de las rígidas composiciones geométricas que ahora se solapan a un hieratismo evocador del mundo egipcio, con el que comparte un mismo fin: la eternidad. Los habitantes del universo de Sebastián García-Garrido, poliedros imbricados con armaduras y corazas, huyen de ese fatal y agónico destino de la angustiosa oscuridad de los cajones para permanecer eternamente a la luz en un mundo sensible, un mundo al 2 “Las tipografías recobran de este modo su más destacado papel como creaciones artísticas desde el concepto abierto de la obra de arte actual, y a su vez como piezas objeto de arte, en sí mismas, que han dado forma a las más destacadas creaciones en el ámbito de la gráfica conmemorativa, publicitaria y de las artes del libro”. García-Garrido 2012. que pertenecen de una manera orgánica y en el que hay una búsqueda por definirse dentro del mismo. Existe así en el conjunto de sus obras una búsqueda de la esencia, de lo primario, de lo definitorio, de lo básico, de la idea que es en este caso el propio organismo caduco, el cual se ve representado a través de unas líneas esquemáticas que recuerdan al arte de las culturas primitivas; a ese arte que evidencia la relación del hombre y su universo. Para Sebastián García-Garrido lo importante es la ‘esencia eterna’, de los tipos y formas, la fuerza expresiva, el poder de representación en construcciones tan sintéticas y estilizadas. Lo que constituye su visión de la realidad constante, sin cambios en una ordenación visual frugal y juiciosa en la utilización de elementos. Sebastián García-Garrido trata de captar a través del mundo sensible, un universo inteligible; de expresar, no los aspectos cambiantes de los seres y las cosas, sino sus constantes, en resumen, de tender hacia la inscripción de lo absoluto, liberándose progresivamente de lo relativo. ANEXO 2. Referencias sobre su obra anterior: En su pintura predomina el paisaje, rural y urbano. De anclaje postimpresionista, armoniza el cromatismo fauve —extremadamente pulcro— sobre una base esencialmente dibujística. En cierto modo complementaria, la obra gráfica resulta más conceptual y concede mayor protagonismo a la figura humana y a los temas mitológicos. La línea limpia da lugar a formas muy depuradas. El conjunto de su obra se orienta hacia una representación idealista que remonta su filiación a la serenidad del Renacimiento. Diccionario de pintores y escultores españoles del siglo XX, Editorial Forum Artis, Madrid, p. 1509 Aprendió grabado con Ignacio Berriobeña Elorza; litografía con Manuel Manzorro; serigrafía con Juan Carlos Ramos Guadix; y nuevas técnicas con Concha Sáenz y Jesús Pastor. (…) Su gráfica se asienta en el dibujo de formas limpias, de ahí su preferencia por el aguafuerte, y es de tema figurativo, paisajístico. F.J. PALOMO DíAZ, La estampa de Málaga en el siglo XX, Diputación de Málaga, pp. 290-292, tomo I La obra de Sebastián García-Garrido aporta una visión pictórica de la realidad, lo cual empieza a ser un bien escaso, después de siglos en los que ese lenguaje representativo fue tan habitual. Para poder ofrecer ese regalo hace falta en primer lugar un dominio técnico. Sebastián García-Garrido se expresa desde esa seguridad, y alcanza en ocasiones una maestría arrolladora. Tiene, además, esa percepción específica, propia del pintor, que permite traducir a términos de color y de forma los datos del mundo. Tiene, sobre todo, la sensibilidad del artista. El dibujo es, en todas las obras expuestas, excelente. El color no hace sino poner de manifiesto esa exactitud del trazo primero, que es ante todo idea. La obra gráfica de Sebastián García-Garrido tiene una entidad propia, pero, como sucede con tantos pintores que al tiempo son grabadores, sólo se comprende junto a (y por contraste con) la pintura. Más acusadamente poética que la pintura, a veces deja entrar lo narrativo e incluso simbólico, de manera que el grabado logra otra vez la categoría de emblema moral, que habla del amor o ecología. En las serigrafías es donde más cerca se encuentra la obra gráfica a su pintura, poniendo de manifiesto la calidad expresiva del dibujo, su esencialidad. Y el toro, en carrera mitológica: La noche es un toro que corre por el cielo es a la vez símbolo y paisaje, poesía (Ovidio, Góngora sobre todo) y visión en gran formato: un azul deslumbrante, un negro poderoso, una luna bellísima que coincide gozosamente con el verso de Góngora: “media luna las armas de su frente”.
202 203 En la exposición de la Casa Larios el autor hace antología de toda su obra como reflexión que abre una etapa de libertad y de síntesis. Esta recopilación es una presentación ideal de un pintor que admira la fortaleza pictórica de esa tierra oriental de Málaga. Deleita al espectador un recorrido apasionante, múltiple y homogéneo a un tiempo: el paisaje y el emblema, la lejanía de los campos o la proximidad urbana, la naturaleza y la arquitectura. Incluso el retrato se deja ver en un excepcional Antonio Ordóñez que tiene muchas estirpes y es Velázquez y es L. Freud. El espectador se marcha seguro de haber dialogado con un pintor completo, tanto por formación como por su trayectoria artística. Pintor y grabador, en la tradición de los mejores maestros. Su atención a la Italia Toscana y renacentista o al París de los artistas no es fruto del azar. Ucello o Bronzino están detrás de la limpieza de su pintura. Los impresionistas y los fauves lo llevan a la selva de color, junto a ellos. Cultura y sensibilidad, en la obra de este pintor verdadero. J.A. GONZÁLEZ-IGLESIAS. Colaborador de ABC Cultural e-mujer / e-hombre, SGG 2000 estampa digital Fine-Art giclée sobre papel Canson Museum Canvas Matte 440. Original múltiple en 3 series: 3 ejemplares 100x100 cm / 6 ejemplares 50x50 cm / 9 ejemplares 29.7x42 cm.
A nadie escapa el clima de confusión que embarga el presente fin de siglo. Tensión, indecisión, búsqueda de viejos y nuevos anhelos, frustradas y renovadas esperanzas se suceden, día a día, a una velocidad de vértigo. Inmersa en esa dinámica, la plástica también se cuestiona su papel, su objetivo y sus propósitos, perdiéndose y encontrándose a sí misma en un mundo de desorientación y caos. Frente a semejante desconcierto, los Paisajes rurales y urbanos de Sebastián García-Garrido introducen una nota esteticista subrayada por una atmósfera de meditada e imperativa serenidad. La libertad de la materia pictórica no obsta para que el sentido de la proporción y la mesura se hagan sentir en el resultado plástico que cada pieza ofrece por sí sola. Es algo, por lo demás, totalmente lógico y hasta ‘previsible’ en un artista convertido en estudioso profundo de su propia obra. Y es que, para Sebastián García-Garrido, el cuadro es el soporte donde el pintor pone a prueba su capacidad de reflexión ante espacios infinitos o acotados, cerrados o abiertos, dilatados por la flexibilidad de su horizonte o constreñidos por la concreción de su universo interior o la rigidez geométrica de un perímetro. A ellos, incorpora objetos y motivos ajenos, en principio, a la misma esencialidad de la composición, aunque tampoco queda entenderlos como fruto de la arbitrariedad o capricho del pintor. Sino más bien, del interés por enfatizar una serie de ‘presencias’ icónicas que tiene su oportuno reflejo en las mismas ‘transgresiones’ que la mano del hombre ha protagonizado sobre los escenarios de tierra y asfalto, vulnerando así su más celosa intimidad. Sometimos al rigor ‘planimétrico’ del encuadre y la ‘arquitectura’ de línea, los paisajes de Sebastián García-Garrido ponderan el valor sensual y minucioso de una pintura a la que no satisface la inspiración brindada por el mundo exterior, sino que ‘necesita’ a posteriori de una fuerte carga de maduración y especulación formal en el marco privado del estudio. De ahí, la importancia concedida al tratamiento de las superficies y a la cualidad gráfica del dibujo, entendida como auténtico esqueletaje constructivo del cuadro, fuera de automatismos y negando cualquier posibilidad a la improvisación. La fluidez y robustez del trazo encuentra un eficaz aliado en un exhaustivo conocimiento del color, integrado en la obra más como seña de identidad y vehículo de definición plástica que como recurso efectista. La extremada pulcritud de las entonaciones seleccionadas induce a esparcirlas sobre el soporte sin atisbo de mezcla y mínimos golpes de espátula, configurando áreas, franjas y registros cromáticos que revalorizan y ‘justifican’ el ejercicio dibujístico previo. La orquestación y yuxtaposición de gradaciones nos permite descubrir desde el cierto anclaje postimpresionista que informa la visión del cuadro como conjunto, al guiño, en relativo punto, fauve, implícito por la osadía y ‘salvajismo’ que impregnan determinadas interpretaciones cromáticas del motivo real. No obstante, y frente a forzados encasillamientos teóricos, Sebastián García-Garrido impone su visión idealista y vertebradora de la pintura y su consciente subordinación a un clasicismo arcano que cobra entidad conceptual como categoría estética y en calidad de conducto hacia la paulatina simplificación de la anécdota, sin incurrir en los límites impuestos por la abstracción. J.A. SÁNCHEZ LÓPEZ. Dpto. Historia del Arte. Universidad de Málaga Sagrada Familia con tres liebres xilografiada por Alberto Durero en 1496 conservada en la Biblioteca Nacional de Madrid cierra y concluye en la ciudad de Málaga este Elogio a la Lengua Española y las Artes del Libro salido de imprenta el diecinueve de marzo de 2014 festividad de San José Patrón de todos los trabajadores de la madera a quien se encomienda este libro LAVS + DEO