DOCUMENTOS INÉDITOS PARA LA HISTORIA DE LAS VILLAS NUEVAS EN EL DUCADO DE OSUNA.
Abstract
Puebla del Trabuco, topónimo que engloba varias hipótesis, relacionadas con las acepciones semánticas del término “trabuco”. Zona del Alto Guadalhorce poblada desde épocas remotas y región boscosa entre los siglos VII y XVI. El presente trabajo analizará su devenir durante los siglos XVII y XVIII desempolvando documentos inéditos sobre su establecimiento, moradores y erección de su parroquia.
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DOCUMENTOS INÉDITOS PARA LA HISTORIA DE LAS VILLAS NUEVAS EN EL DUCADO DE OSUNA: EL PARTIDO O PUEBLA DEL TRABUCO EN LOS SIGLOS XVII Y XVIII. Alicia Marchant Rivera y Lorena Barco Cebrián Universidad de Málaga am[email protected] Camino de la Desviación, nº 2, “la casa azul”. 29018, Málaga (España) 952131748/ 609148893 [email protected] C/ Sancho Panza, Nº2, 6ºC. 29014, Málaga (España) 952131748/685166937 Departamento de CC. y TT. Historiográficas, Historia Antigua y Prehistoria. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Málaga. Campus de Teatinos, 29071, Málaga (España). 1
RESUMEN Puebla del Trabuco, topónimo que engloba varias hipótesis, relacionadas con las acepciones semánticas del término “trabuco”. Zona del Alto Guadalhorce poblada desde épocas remotas y región boscosa entre los siglos VII y XVI. El presente trabajo analizará su devenir durante los siglos XVII y XVIII desempolvando documentos inéditos sobre su establecimiento, moradores y erección de su parroquia. Palabras claves: Puebla del Trabuco, Ducado de Osuna, Archidona, siglos XVII y XVIII, censo, iglesia parroquial. ABSTRACT Puebla del Trabuco, toponym that includes several hypotheses related to the semantic meanings of the term “blunderbuss". Zone of the High Guadalhorce populated from remote epochs and wooded region between the VIIth and the XVIth centuries. The present work will analyze its development during the XVIIth and XVIIIth centuries using unpublished documents about its establishment, inhabitants and erection of its parochial church. Key words: Puebla del Trabuco, Osuna Duchy, Archidona, XVIIth and XVIIIth centuries, census, parochial church. 2
DOCUMENTOS INÉDITOS PARA LA HISTORIA DE LAS VILLAS NUEVAS EN EL DUCADO DE OSUNA: EL PARTIDO O PUEBLA DEL TRABUCO EN LOS SIGLOS XVII Y XVIII. 1. Preliminares: antecedentes históricos y algunas pinceladas de toponimia1. Hay testimonios arqueológicos de que el término municipal de la actual Villanueva del Trabuco (Málaga) estuvo poblado desde épocas remotas. La colina norte del puente sobre el río Guadalhorce, en la carretera que une las actuales localidades de Villanueva del Rosario y Villanueva del Trabuco, atesora abundantes hallazgos de terra sigillata, cerámica común y vidrios romanos2. Testimonios a los que se añaden las dos magníficas estatuas romanas localizadas en Villanueva del Trabuco -una femenina y otra que representa al dios Mercurio con un caduceo y un cordero a sus pies3-, así como un medallón en bronce de Trajano estudiado por el profesor Rodríguez Oliva4. De los nombres que recibieron estos lugares desde la época romana hasta finales de la Edad Media sólo han quedado algunos testimonios escritos (Ulisys, Ouvilia) que hacen referencia a núcleos de población que ni siquiera hoy están bien ubicados. Una vez desarticulado el Imperio romano y tras un cierto esplendor durante la etapa visigoda -representación de joyas de época paleocristiana y visigoda en los hallazgos de Villanueva del Trabuco y del Tesorillo, en Teba (Málaga)-5, el extenso 1*Las siglas A. H. N. corresponden al Archivo Histórico Nacional. Las siglas A. M. A. corresponden al Archivo Municipal de Archidona. Nota aclaratoria: en las transcripciones documentales que se insertan en el desarrollo del trabajo, se ha procedido a suprimir las separaciones de renglón planteadas por el original, así como a insertar algunos signos de puntuación, con vistas a facilitar su lectura. Los aspectos fonéticos y morfosintácticos han permanecido inalterables. 2 GOZALBES CRAVIOTO, Carlos, Las vías romanas de Málaga, Málaga, Colegio de Caminos, Canales y Puertos, 1986, pág. 379. 3 NOGALES BASARRATE, Trinidad (coord.), Actas de la I reunión sobre Escultura Romana en Hispania, Madrid, Ministerio de cultura, 1993, pág. 46. 4 RODRÍGUEZ OLIVA, Pedro, “Un medallón en bronce de Trajano procedente de Villanueva del Trabuco”, Baetica (Málaga), 11 (1988), págs. 231-236. 5 BAENA DEL ALCÁZAR, Luis y LOZA AZUAGA, María Luisa, “La colección arqueológica romana del Museo Provincial de Málaga”, Jábega (Málaga), 54 (1986), págs. 12-17. MORENO ARAGÜEZ, Álvaro, “Excavación arqueológica de emergencia de un enterramiento en “Haza de los chinos (Vvª del Trabuco)”, AAA 1987. III Actividades de Urgencia, Sevilla, págs. 464-468. LUQUE MORAÑO, Antonio de, “Materiales visigodos procedentes de Villanueva del Rosario”, Jábega (Málaga), 3 (1973), págs. 78-79. 3
valle en el que se ubicaría la Puebla del Trabuco quedó prácticamente deshabitado durante casi un milenio, ajeno a la dominación árabe que sí se produjo en zonas colindantes como Archidona, Loja y Axarquía. Así pues, desde principios del siglo VII hasta finales del XVI, todo el Alto Valle del Guadalhorce quedó despoblado, permaneció sin civilizaciones y pasó a convertirse en un extenso bosque. Las antiguas vías romanas fueron cubiertas por la vegetación, y todo el paraje se tornó en una espesura de fagáceas y matorrales, de los que aún hoy se pueden contemplar vestigios en los manchones de cerros escarpados, o en las centenarias encinas que salpican el paraje de la localidad6. La existencia del topónimo Trabuco queda ya documentada en época de los Reyes Católicos. Así lo testimonian fuentes como la Crónica de Hernando del Pulgar, cuando sitúa a las huestes cristianas marchando para la conquista de Vélez-Málaga a finales del siglo XV: “el marqués (de Cádiz) lo puso así en obra, sus batallas bien ordenadas, e fue a sentar real al Trabuco; e otro día, domingo de Pascua florida, partieron de allí e fueron a sentar real al río de Aguaro, que es baxo de Çalía, junto con las lomas, porque era lugar de gran recreación para descanso e reposo…”7 y otras obras de elaboración posterior que recuerdan la conquista del Reino de Granada: “(…) el Zagal, con el aliento del enemigo en la espalda, no tuvo otro remedio que el de optar por la huida, yendo a refugiarse a Guadix (…) Una vez rechazado el enemigo, el rey ordenó a su vanguardia que procediera sin demora a marchar sobre Vélez. Con el marqués de Cádiz a la cabeza (…) tomaron el camino más corto, empleando un atajo que pasaba por el Trabuco y el río Guaro, al pie de Zalía, para poner sitio a la ciudad”8 Durante la Edad Media el trabuco fue un arma de asedio, también designada como fundíbulo o trabuquete, en suma una pequeña catapulta9. Con la utilización sistemática de la pólvora, el trabuco llegaría a ser desplazado por el cañón. Su último uso militar documentado fue en 1521, en el sitio a la capital azteca por parte de Hernán LUQUE MORAÑO, Antonio de, “Necrópolis visigoda II de Villanueva del Rosario (Málaga)”, Mainake (Málaga), 1 (1979), págs. 165-178. 6 ÁLVAREZ CURIEL, Francisco J., “Notas sobre la toponimia en el Alto Valle del Guadalhorce”, Rayya (Málaga), 3 (2007), págs. 249-261. 7 SANCHO RAYÓN, José, Colección de documentos inéditos para la Historia de España, Madrid, imprenta de la viuda de Calero, 1893, pág. 272. 8 RUIZ DE LA FUENTE, Salvador, El hechicero del gran Capitán. El nacimiento de un imperio, tomo 1, Madrid, Visión libros, 2011, pág. 318. 9 “Trabuco. Máquina bélica, que se usaba antes de la pólvora, y artillería, y con ella se arrojaban piedras muy gruesas con mucho ímpetu, como ahora la pieza de cañón”. RAE, Diccionario de autoridades, 1739. 4
Cortés, precisamente por la escasez de pólvora10. Con la significación de este arma de la Edad Media aparece recogido el término en El Quijote de Cervantes, cuando refiriéndose al personaje de Marcela se dice: “Que puesto que no huye ni se esquiva de la compañía y conversación de los pastores, y los trata cortés y amigablemente, en llegando a descubrirle su intención cualquiera dellos, aunque sea tan justa y santa como la del matrimonio, los arroja de sí como con un trabuco”11. El comentarista de los pasajes de El Quijote, en esta edición, refiere a pie de página que “trabuco” no hace referencia aquí a un arma de fuego, sino a una catapulta, y cita como autoridad precisamente a Hernando del Pulgar, cuando alude en su Crónica de los Reyes Católicos a que el moro que intentó matar a los Reyes “fue hecho pedazos por los circunstantes; e algunas gentes del real tomaron los pedazos de aquel moro y echáronlos en la ciudad con un trabuco” (Parte 3, cap. 87). Probablemente, en opinión del profesor Álvarez Curiel, el topónimo responda al episodio de la construcción de un fundíbulo, trabuco o trabuquete, acontecido en estas tierras cuando las huestes cristianas marchaban para la conquista de Vélez-Málaga a finales del siglo XV12, con lo que creación del topónimo y su aparición en la Crónica de Hernando del Pulgar estarían muy cercanas en el tiempo. Por otro lado, teniendo en cuenta que las principales fortalezas musulmanas estaban provistas de trabucos y otras máquinas en las que se empleaba también la pólvora13, podría probablemente apuntar el topónimo al hecho de que en época árabe existiera en aquel solar una fortaleza musulmana de similares características a la que se documenta para la actual Villanueva del Rosario -antigua Puebla del Saucedo-, si bien no hay testimonio físico ni escrito alguno que lo refrende: “Volvieron los emisarios a Écija, sin tomar por indolencia o miedo los conocimientos necesarios, e informaron a D. Gutierre que el castillo de Archidona y el de Ovili (hoy 10 LEÓN PORTILLA, Miguel, Visión de los vencidos: relaciones indígenas de la conquista, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2005. 11 CERVANTES SAAVEDRA, Miguel de, El ingenioso hidalgo D. Quijote de la Mancha, parte I, tomo I, edición comentada por D. Diego Clemencín, Madrid, en la oficina de D. E. Aguado, impresor de cámara de Su Majestad, 1833, págs. 252-253. 12 ÁLVAREZ CURIEL, Francisco J. “Notas sobre la toponimia en el Alto Valle del Guadalhorce”, Rayya (Málaga), 3 (2007), págs. 249-261. 13 CAYETANO ROSELL, Crónica de la provincia de Madrid. Crónica General de España o sea Historia ilustrada y descriptiva de sus provincias, Madrid, Aquiles Ronchi, 1866, pág. 128. 5
Villanueva del Rosario) estaban desguarnecidos y que ofrecían fácil conquista y presa cuantiosa de víveres, ganados, joyas y esclavos”14. Pero lo cierto es que el topónimo, casualidades de la vida, sacude a la actual localidad de Villanueva del Trabuco dos veces a lo largo de su historia, haciendo uso de un mismo vocablo y diferentes acepciones, en este caso la de “trabuco” como arma no de artillería sino de fuego. De esta forma, aludiendo a un vecino de la Puebla que portaba un trabuco en sus continuos desplazamientos a la villa de Archidona, pretende dar explicación el registro oral de la leyenda al aditamento “Trabuco” que acompaña a la designación de Villa nueva tras la segregación que protagoniza la citada Puebla de la vecina Archidona en el año 1850: “Hemos indagado sobre el porqué del aditamento del trabuco que lleva la villa. Oficialmente no consta nada sobre este extremo, pero existe una versión oral entre sus vecinos, heredada de sus mayores, que afirma que el jefe de la agrupación de labradores que se estableció allí a mediados del s. XVII, siempre que viajaba o se trasladaba de un lugar a otro llevaba colgado un trabuco, haciéndose muy conocido por esta razón, sobre todo, en Archidona, adonde iba con frecuencia para proveerse de víveres, conociéndose más que por su nombre por “el del trabuco”. Tal es la versión que si no es verdadera es verosímil y sostenida por gran parte de aquellos moradores”15. 2. Del siglo XVI al XVIII: primeros repobladores, censos y habitantes. Se tiene constancia de que los primeros repobladores que se asentaron en el actual Valle del Guadalhorce fueron pastores que aprovecharon los abundantes pastos y las bellotas que ofrecía aquel terreno virgen y frondoso. Esto explicaría la designación de “dehesa” para el término del Trabuco por parte del cronista de los Reyes Católicos Hernando del Pulgar, según hemos visto anteriormente16. Sería a partir del siglo XVI cuando estas tierras fueron repobladas y, con los nuevos habitantes, el valle recobró 14 LAFUENTE ALCÁNTARA, Miguel, Historia de Granada, comprendiendo la de sus cuatro provincias Almería, Jaén, Granada y Málaga, desde remotos tiempos hasta nuestros días, tomo II, París, Baudry, Librería europea, 1852, págs. 128-129. 15 VÁZQUEZ OTERO, Diego, Pueblos malagueños, Málaga, Diputación Provincial, Instituto de Cultura, 1966, vol. 2, pág. 422. 16 “Dehesa. Parte o porción de tierra, sin labranza ni cultivo, destinada solamente para pasto de ganados. Viene de la voz defesa, que vale lo mismo que defendida o guardada, porque en ella no pueden entrar a pastar otros ganados…”. RAE, Diccionario de Autoridades, 1732. “Campo de yerba donde se apacienta el ganado, como lo declara la ley 8, título 33, partida 7”, COVARRUBIAS Y OROZCO, Sebastián, Tesoro de la lengua Castellana o Española, Madrid, Luis Sánchez impresor, 1611. 6
vida y aquellos lugares sin nombre empezaron a ser conocidos e identificados con topónimos que ya figuraban en las crónicas de la época. Se tiene constancia de que entre los años 1485 y 1500 entraron en el reino granadino unos 40000 pobladores cristianos, oriundos sobre todo de Andalucía y descendientes de los primitivos repobladores castellanos, los cuales, tras haber repoblado zonas de la Andalucía occidental fueron desplazándose hacia la zona oriental conforme avanzó y finalizó el proceso de conquista17. Cuando a finales del siglo XVI se comenzó a repoblar el Alto Valle del Guadalhorce, todo este territorio dependía de la villa de Archidona18. El 28 de julio de 1462 Archidona había sido conquistada por Don Pedro Girón, Maestre de la Orden de Calatrava, y al año siguiente el monarca donó la villa a Alonso Téllez Girón, hijo del conquistador, confirmando los Reyes Católicos la donación a favor de Juan Téllez Girón en 1478. En el año 1562 Felipe II otorga a Pedro Girón, V conde de Ureña, descendiente directo del conquistador de Archidona, el privilegio de ser duque de Osuna. El ducado de Osuna fue uno de los estados señoriales andaluces de mayor raigambre y extensión territorial y así hacia 1750, incluía sólo en Andalucía 20 poblaciones de diferente categoría (Osuna, El Arahal, Archidona, Morón, Puebla de Cazalla, Olvera, etc…). Ya en el siglo XIX la autoridad señorial, a nivel general, se vería quebrantada como consecuencia del pensamiento liberal, de las leyes constitucionales y de los decretos de abolición de señoríos.19 Entre los bienes de propios que tenía la villa de Archidona en el año 1620 figura una dehesa, llamada del Trabuco, con una extensión de 300 fanegas de tierra y constituida por árboles de bellota: “una dehesa de 400 fanegas de extensión, poblada de encinas y quejigos, llamada del Raso; una dehesa, llamada del Trabuco de 300 fanegas, con árboles de bellota; una 17 GONZÁLEZ DEL CAMPO ROMÁN, Fernando, Apellidos y migraciones internas en la España cristiana de la Reconquista, ponencia presentada al I Encuentro de Genealogía Hispana, organizado por Hispagén, Madrid, 20 y 21 de junio de 2003. http://pt.slideshare.net/jjdwill/apellidos-y-migraciones-internas-en-laespaa-cristiana-de-la-reconquista-by-fernando-gonzlez-del-campo-romn 18 “Trabuco: aldea de España con 136 vecinos, en la provincia y diócesis de Málaga. Partido judicial de Archidona”, Diccionario universal de Historia y Geografía, tomo VII, Madrid, Francisco de Paula Mellado (ed.), 1848, pág. 247. 19 SOLÍS SÁNCHEZ-LAFUENTE, José Luis, “Los Osuna, nuestros señores”, Rayya (Málaga), 5 (2009), págs. 33-56. ATIENZA HERNÁNDEZ, Ignacio, “La Casa de Osuna: organización administrativa”, en CASAUS BALLESTER, María José (coord.), Jornadas sobre el Señorío-Ducado de Híjar: siete siglos de historia nobiliaria española, Híjar, Centro de estudios del Bajo Martín, 2007, pp. 143-156. 7
dehesa, llamada de la Fuente del Fresno, de 400 fanegas de extensión, y también pobladas de árboles de bellota; cuatro baldíos, llamados del Contaril, pasada de Loja, Porquerizas y otro de 300 fanegas; la dehesa de la Saucedilla, con doscientas fanegas de árboles de bellota; el baldío llamado Soriel, con 12 fanegas de monte bajo; las tierras del llano llamado de Juan de Jaén, (…)”20 Las primeras noticias recogidas en las actas capitulares del cabildo de Archidona referidas al Partido del Trabuco datan de esa primera mitad del siglo XVII y hacen referencia a vecinos de la villa de Archidona que solicitan licencia al cabildo para proceder a cortar madera en la Dehesa del Trabuco, con el objeto de construir carretas y casas cortijo. A algunos de estos vecinos se les presupone moradores del escaso agrupamiento vecinal del Trabuco -según se verá por censo posterior- (es el caso de Salvador Rodríguez Bailén y Francisco García Cabello), mientras que en otras ocasiones se especifica que son moradores de la villa de Archidona (Lucas Martín Artacho, Jerónimo de Herrera Morillo y Juan de Vida), que solicitan permiso para cortar leña en el Partido del Trabuco. Indicio claro de que por esas fechas todavía no se había producido un asentamiento grupal de los labradores trabuqueños. El territorio permanece aún virgen y como dehesa de la villa de Archidona que es -así lo registran los bienes de propios-, los vecinos se aprovechan de sus recursos: “A peticion de Lucas Martin Hartacho, vecino y labrador desta villa, en que pide licencia para cortar madera para una carreta y sus horcones para un cuerpo de casa, y ansi mismo un quexigo en el camino que va hasta Alfarnate para unos tablos para una puerta, y visto le dieron licencia para que corte la dicha madera en su monte partido del Trabuco y el quejigo para tablos…”21 “A peticion de Salvador Rodrigues Bailen, vecino desta villa y labrador en el partido del Trabuco, en cuanto dice que para hacer una casa de cortijo necesita de madera para cincuenta horcones, y visto por este cabildo le dieron licencia para cortar la madera en el quejigar de la sierra…”22 “A peticion de Geronimo de Herrera Morillo, escribano publico, en que pide treinta vigas para dereçar las casas de su cortijo, y vista dieron licencia al susodicho para que las corte en la Dehesa del Trabuco y asi lo acordaron”23. “A petición de don Juan de Vida Horbaneja, en que pide se le de licencia para cortar sesenta vigas para hacer unas casas de su cortijo y vista dieron licencia para que las corte en su monte que tiene en el partido del Trabuco”24. 20 CONEJO RAMILO, Ricardo, Historia de Archidona, Granada, Anel, 1973, pág. 273. A. H. A., Actas Capitulares, tomo 29, s/f, documento del 12 de abril de 1620, copiado en 1727. 21 A. M. A., Actas Capitulares, legajo 12, s/f, 3 de febrero de 1638. 22 A. M. A., Actas Capitulares, legajo 12, s/f, 4 de junio de 1638. 23 A. M. A., Actas Capitulares, legajo 12, s/f, 29 de mayo de 1639. 8
“Francisco Garcia Cabello, el 11 de junio de 1641, vecino del Pozo Roman (Partido del Trabuco), pide licencia para cortar madera”25. Por estos mismos años señalados, de finales de la década de los treinta del siglo XVII, registran las actas capitulares del cabildo de Archidona un resumen de la “instrucción que se ha de guardar en todos los lugares en la renta que se ajusta para el consumo del vellón por seis años”. No se podía pagar la renta de propios, sino que había de ser un pago personal, dato que nos ofrece una primera aproximación sobre el cómputo de los habitantes del Partido del Trabuco en el siglo XVII. Se establecen dos plazos de pago por parte del ayuntamiento de Archidona; el primer plazo se había de cobrar el 1 de octubre de 1639, con el subsiguiente y debido asiento en los libros de cabildo26. En este contexto, bajo el epígrafe “El Trabuco”, figuran los siguientes nombres y cantidades, que parecen constituir el primer censo vecinal del Partido del Trabuco, con la relación de los propietarios de casas y cabezas de familia. Sus datos nos ofrecen una idea aproximada de que el Partido del Trabuco, hacia el año 1639, con una media de cuatro miembros por cabeza de familia, tendría una población en torno a unos 100 habitantes, comprendidos puntos rurales como los que se citan en la relación (Pozo Román, El Vínculo, …), topónimos conservados en la actualidad: “Diego de Galves, 15 reales; Marcos Garcia Crespo, 6 reales; Francisco Muñoz Trasierra, 9 reales; Cristobal de Valencia, 12 reales; Francisco Berrocal, 12 reales; Alonso Vicario, 6 reales; Berrocal el Cojo y su hermano, 12 reales; Salvador Bailen, 9 reales; Francisco Herrero, 9 reales; Juan Garrido, 36 reales; Blas Moriel, 9 reales; El molinero de Vicario, 9 reales; Diego Cabello el Moço, 24 reales; Anton Cabello el Viejo, 60 reales; La viuda de Juan Cabello, 9 reales; Salvador García, 12 reales; Juan Loçano, 24 reales; Francisco Garcia Cabello, en el Pozo Roman, 33 reales; sus tres hijos, que cada uno tiene casa, 33 reales; Diego Ximenes, 12 reales; Francisco Ernandez, 36 reales; Juan Martín de Castilla, 6 reales; Francisco de Peralta, en el Cortijo del Vínculo, 12 reales”27. Los baldíos fueron tierras realengas que no se habían repartido tras la conquista y que con el paso del tiempo los concejos y vecinos incorporaron al aprovechamiento comunal. La legislación de los Austrias respecto a los baldíos se iría endureciendo para proceder a su venta, con la consiguiente extracción de ganancias para la Corona28. La 24 A. M. A., Actas Capitulares, legajo 12, s/f. 25 A. M. A., Actas Capitulares, legajo 13, s/f. 26 A. M. A., Actas Capitulares, legajo 12, s/f. 27 A. M. A., Actas Capitulares, legajo 12, s/f. 28 CALVO POYATO, José “Venta de baldíos y tensión social en Andalucía a mediados del siglo XVII”, Agricultura y sociedad (Madrid), 55 (abril-junio 1990), págs. 95-124. 9
la Rosa alta siguiendo al de la Artacha, Peñon de Solis y Carboneras hacia el poniente, todos estos inclusos y lindando con termino de Archidona, y asimismo los demas cortijos y poblaciones que se hallan en el termino hasta yncorporarse y unirse por la parte del sur y poniente con las jurisdicciones y terminos de las ciudades de Loja, Velez y Antequera, declarando como declaramos que todos aquellos vesinos que en dicho territorio tubiesen casa abierta con fixa en ella la maior parte del año deueran pagar alli la primicia a quien pertenesca, y el cura de la expresada yglesia parroquial del Saucedo y Trabuco les asistira con los aliuios espirituales que necesario sean, llevando asimismo los derechos y emolumentos prebenidos en las constituciones sinodales de este nuestro obispado, nombrando por ahora por maiordomo de fabricas de dicha yglesia parroquial al citado Don Antonio Nauarrete, su cura actual”. Ese mismo día 15 de marzo de 1760 se realiza un inventario de los bienes de propios de la iglesia de la Puebla del Trabuco ante el notario mayor D. Juan de Cárdenas, y en presencia del cura Don Antonio Navarrete y Pozo, inventario que se cifró en lo siguiente. Don Santiago de Rojas, sacristán de la iglesia de la Puebla del Trabuco fue el cometido para este encargo49: “Primeramente una casulla, manipulo, estola, paño de caliz y bolsa de tapiceria con el campo blanco, guarnecido con punta de oro fino, otra casulla de raso encarnado con crus de damasco blanco guarnecido con cinta de rehilado pahiza con estola y manipulo, paño de caliz y bolsa, una estola de tapiceria con el campo musgo, dos cingulos encarnados uno con flores y otro sin ellas, dos amitos de bretaña con sus randas y cintas, una alba de bretaña con randas en el altar y cuerpo de la Yglesia, unos manteles de lienzo romano con sus randas y otros de lo mismo, quatro candeleros de metal, una cruz de palo, un frontal de damasco rosado de cochinilla, una frontalera de madera con talla, un caliz con patena y cucharita de plata, dos binageras de estaño, un misal con su atril, una campanilla de metal, una ymagen de nuestra Señora de la Soledad con un manto de damasco negro con punta de plata con tocas y sudario de olan bordado con diez y seis ramos de oro y una maria de lo mismo, y dicha ymagen esta sobre una repisa de madera con ribetes dorados y con una corona de plata de martillo y a los pies una media luna de madera plateada, un belo de griceta pahiza y condesa en fondo con seis campanillitas de plata de martillo. Al lado derecho de dicho altar una santa Maria Egipciaca de talla como de una bara de largo sobre una repissa de madera con un golpe dorado pintada con una tunica de tapiceria y una diadema de plata de martillo tres digecitos y dos corazones de plata y con su belo de tapiceria campo blanco, en el lado izquierdo de dicho altar un san Antonio como de a vara estofado de fino sobre una repisa de madera con ribetes dorados y en una mano un Niño con un bestidito de griceta azul con puntica de plata con tres potenzias, un anusito una campanillita y unas herbillas de plata y en la otra mano un ramo de azucenas de plata de martillo y en la cabeza una diadema de lo mismo con un rosario engastado en plata con tres medallas de lo mismo y dos aunsitos (sic) chiquitos de plata y un belo de tapiceria blanca, quatro cornualtaris y cinco 49 A. H. N., OSUNA, C.66, D.46-54, fols. 60 Y 61. 16
purificadores, un paño para comulgar angosto como de quatro baras de larga, un confesonario con rejuela, quatro lienzos grandes uno de nuestra señora de Gracia, otro de Jesús Nazareno, otro de Nuestra Señora del Rosario y otro de San Ysidro, otros dos como de vara y media; uno de Santiago y otro de la transfigurazion, otro de a bara de nuestra señora de la Victoria, una bacia y un acetre de azofar, seis bancos de madera bastos, una lampara de azofar, tres faroles, uno de oja de lata y dos de vidro, una cagita de plata con su bolsa de raso para llebar a Dios a los enfermos, una toalla con sus rapacejos, un feretro de madera para llebar los muertos, un bufete con su cajon para los ornamentos”. Casi todo el peculio previo consistía en ornamentos del altar y del oficio de la misa, la talla de Nuestra Señora de la Soledad, la talla de Santa María Egipciaca -a quien estuvo consagrada la primitiva ermita de la Puebla -, San Antonio, un cuadro de la Virgen de Gracia -patrona de la villa de Archidona-, otro de Jesús Nazareno y otros dos lienzos más con la imagen de la Virgen del Rosario y San Isidro respectivamente; al margen de un único féretro de madera para efectuar las inhumaciones50. A continuación, se detallan todos aquellos enseres que el Duque de Osuna dona de su hacienda a la recién constituida iglesia de la Puebla del Trabuco: “Primeramente una llaue de platta para el sagrario, un punttero de platta para las crismeras, una concha de platta para bautizar, dos crismeras de plata, un salero de plata, un copon de platta con su pie, una colmena de madera con su cruz de hierro, una manga de tafettan negro con galon de zeda dorado forrada en gantte y flueque de zeda negra y dorada, un fronttal de ttafettan negro con el mismo galon y forro, una capa plubial con su borla de zeda y corchettas de hierro, casulla, bolsa, paño de caliz, dos manipulos, estola, y palia de ttafettan negro forrado en olandilla negra con el mismo galon, otra capa plubial con su borla de zeda y corchettas de hierro y paño de hombros forrados en olandilla, manga con flueco de zeda blanca y rosada forrada en gantte todo de tafettan blanco con el mismo galon dorado, un fronttal de damasco blanco forrado en gantte y un manipulo de lo mismo forrado en olandilla con el mismo galon otra capa plubial con su borla de zeda y corchettas de hierro, casulla, esttola, manipulo, bolsa de corporales, paño de caliz yjuela y palia de ttafettan rozado con forro de olandilla encarnada con el mismo galon, una casulla, esttola manipulo, bolsa de corporales, paño de caliz, ijuela y palia de ttafettan berde con forro de olandilla con el mismo galon otra capa plubial con bolla de ceda y corchettas de hierro, casulla esttola, manipulo, bolsa de corporales, paño de caliz, palía, e yjuela, con forro de olandilla y un frontal con forro de gantte, ttodo de ttafettan morado con el mismo galon, un finito de crea ancha, un alua de crea ancha con randas con el cuello, puños y hombros bordados, unos mantteles de crea para el alttar con randas, un par de corporales de 50 Actualmente la presencia de la imagen de Santa María Egipciaca en el pueblo de Villanueva del Trabuco (Málaga) ha quedado reducida a una pequeña talla que procesiona encastrada en el trono de Nuestra Señora de los Dolores, actual patrona de la localidad. Por la vida licenciosa de la santa de Egipto, los trabuqueños decidieron instalar como nueva patrona a la dolorosa Virgen de la Soledad. 17
esttopilla el uno con randas, cinco purificadores y dos cornualttaris, un caldero grande de azofar esttañado, un ysopo de mettal dorado, una cruz para las crimeras charolada en encarnado con golpes dorados, un hierro para hazer hosttias, un misal y manual romano nueva, tres libros de a folio en blanco con forro de pergamino, dos ciriales y dos candeleros de madera charolados, una corttina de tafettan verde con su senefa para el sagrario forrada en olandilla con sus manillas, en cuia forma se concluio estte ynuenttario” 51. Fundamentalmente el Duque obsequia a la parroquia con ornamentos litúrgicos de plata y capas pluviales fabricadas en tejidos ricos, además de dotaciones más específicas como el hierro para fabricar hostias, que otorgaba a la parroquia independencia a la hora de fabricar el pan para consagrar, un misal y manual romano nuevo y tres libros tamaño folio forrados en pergamino y en blanco, para iniciar la vertiente archivística de la andadura parroquial. Transcurridos quince años del momento fundacional de la parroquia, años 1777 y 1778, se emiten unos decretos por parte del obispo de Málaga, por los que se concede al VIII Duque de Osuna, D. Pedro Zoilo Téllez-Girón, que, en vista de la mala administración de las fábricas de las iglesias de Archidona y sus aldeas del Saucedo y Trabuco, y de Olvera (Cádiz), pueda nombrar persona que interviniese en el arrendamiento de los caudales de dichas fábricas, para lo que fue nombrado Salvador Galán de Valenzuela, siendo cura y mayordomo de las fábricas de Archidona Francisco Benítez y Juan Nicolás Salcedo de las Pueblas del Trabuco y del Saucedo52. Diez años más tarde, en 1785, se produce el nombramiento de José Navarro y Alba53, vecino de Archidona, como teniente de cura de la iglesia de la aldea del Trabuco54, porque Cristóbal Fernández Barroso, cura de esa Puebla, la deja vacante por muerte. Es el duque de Osuna quien presenta a José Navarro y Alba al obispo de Málaga para que lo ratifique en el cargo, teniendo lugar un examen de cerca de una hora de preguntas a José Navarro y Alba para la obtención del título de cura del Trabuco: “por quanto por muerte de don Cristobal Fernandez Barroso esta vacante la tenencia de cura de mi aldea del Trabuco, jurisdiccion de mi villa de Archidona que servia, y 51 A. H. N., OSUNA, C.66, D.46-54, fol. 66 v, 67 r. 52A. H. N., OSUNA, C. 66, D. 92-94. 53 OTERO CABRERA, Isidoro, “José Navarro y Alba y las “Escuelas Amigas para la educación de las niñas pobres a comienzos del s. XIX”, Rayya (Málaga), 3 (2007), págs. 153-181. 54 A. H. N., OSUNA, C.66, D. 96-98. 18
conviene proveerla de persona de conducta, virtud y letras. Atendiendo a que estas y las demas buenas prendas que para obtenerla se requieren, concurren en la persona de D. Jose Navarro y Alba, presbítero, por la presente lo proveo, nombro y presento por teniente de cura de la referida iglesia por tiempo de mi voluntad. Osuna, 4 de mayo de 1785”55. “se me examinase ad curam animarum, lo cuales me tuvieron cerca de una ora de preguntas, pero escape con tanta felizidad, que mereci (…) que su Ylustrisima hablase muy bien de mi” 56 El obispo de Málaga, en carta fechada a 4 de julio de 1785, establece que elige por teniente de cura de la parroquia del Trabuco y del párroco del Saucedo, D. Juan Nicolás Salcedo, a José Navarro y Alba, y le da comisión, licencia y facultad para que pueda administrar los santos sacramentos, excepto el de la penitencia, porque no tiene para ello licencia separada. A este nombramiento le sucede un episodio curioso donde se entrevé que Juan Nicolás Salcedo, cura del Saucedo y Trabuco, echa mano de algún canónigo conocido en la catedral de Málaga y, contrariando la voluntad del Duque de Osuna, no desea que el presbítero o cura suplente que ha sacado la plaza en el Trabuco obtenga el título. En el siglo XIX el cura de la Puebla del Trabuco, partido que se convertiría en Villanueva del Trabuco57, seguía estando en el candelero. Con fecha de 7 de septiembre de 1823, se escribió en acta una relación con observaciones políticas relacionadas con personas que estuvieran desempeñando un cargo en la villa de Archidona. De Don Andrés Cano, cura ecónomo de la parroquial de la Puebla del Trabuco se dice que no perteneció a ninguna asociación del sistema constitucional. Igual se dice de Don José Sánchez, cura párroco de la iglesia del Saucedo, que no perteneció a ninguna asociación secreta o pública, sino que fue adicto al Rey. Igual para Don Salvador Arteaga, notario eclesiástico58. 55 A. H. N., OSUNA, C.66, D. 96-98, fol. 11r. 56 A. H. N., OSUNA, C.66, D. 96-98, fol. 14r. 57 ENAMORADO CARO, Gregorio, Villanueva del Trabuco. Datos para su historia. Personajes, costumbres y curiosidades, Málaga, Sarriá, 2001, pág. 21. 58 CONEJO RAMILO, Ricardo, Historia de…, pág. 233. A. M. A., Actas Capitulares, tomo 43, s/f. 19
4. Conclusión. Hasta ahora, en la construcción de la historia de la actual Villanueva del Trabuco, localidad de la provincia de Málaga, había intervenido la presencia arqueológica, y en ocasiones documental, de sus primeros orígenes. También el proceso de segregación de la Puebla del Trabuco en el siglo XIX respecto de la villa malagueña de Archidona se había nutrido de testimonios documentados con acierto. No obstante, gravitaba una densa laguna histórica que se extendía sobre los siglos XVII y XVIII, siglos que fueron decisivos para la construcción de su identidad local. Los documentos traídos a colación, que dormían el sueño de los justos en la vertiente histórica del Archivo Municipal de Archidona, así como en el Archivo de los Duques de Osuna, de la Sección Nobleza del Histórico Nacional, nos han permitido devolver a la que fue Puebla del Trabuco y a sus habitantes un fragmento de su historia previo a la constitución como Villa nueva, segregada de la localidad de Archidona y egresada de su pertenencia al Ducado de Osuna. 5. Apéndice. Tabla donde se aprecia el detalle del censo poblacional de 1760 en la Puebla del Trabuco. "Documentos referentes a la erección de parroquia en las aldeas de Saucedo y Trabuco, jurisdicción de la villa de Archidona (Málaga), e información realizada por orden del VIII duque de Osuna, Pedro Zoilo Téllez-Girón, para acreditar su derecho de patronato"59. Personajes reseñables que aparecen Observaciones Juan de Cárdenas Notario mayor de la vicaría de Archidona Lorenzo Guerrero Solano Vicario y juez eclesiástico de Archidona Joseph Franquis Laso de Castilla Obispo de Málaga Antonio Navarrete y Pozo Primer cura de las iglesias del Saucedo y Trabuco Joseph de Checa Escribano del número de Archidona Salvador Galán de Valenzuela y Guerrero Alcalde ordinario de Archidona 59 A. H. N., OSUNA, C.66, D.46-54. 20
Juan Bruno de Godoy Clérigo de menores órdenes Joaquín de Alba y Casasola Presbítero en el Saucedo y Trabuco Santiago Ximénez de Rojas Sacristán del Trabuco Alfonso de Rojas Vecino del Trabuco, da media fanega de trigo al año. Pedro Maldonado Vecino del Trabuco, da cinco celemines de trigo al año. Juan Maldonado Vecino del Trabuco, da cuatro reales al año. Diego Maldonado Vecino del Trabuco, da nueve celemines de trigo al año. Joseph Zerranz Vecino del Trabuco, da media fanega de trigo al año. Francisco Conejo Ruano Vecino del Trabuco, da cinco celemines de trigo al año. Diego Conejo Vecino del Trabuco, da media fanega de trigo al año. Andrés Linos Vecino del Trabuco, da dos reales al año. Pedro Palomo Vecino del Trabuco, da cuatro reales al año. Isidro Moreno Vecino del Trabuco, Salvador Palomo Vecino del Trabuco, da tres reales al año. Salvador González Vecino del Trabuco, da cuatro reales al año. Diego Vicente Vecino del Trabuco, da tres reales al año. Juan León Vecino del Trabuco, da tres reales al año. Joseph Villalba Vecino del Trabuco, da dos reales al año. Pedro Carrillo Vecino del Trabuco, da media fanega de trigo al año. Diego Moreno Vecino del Trabuco, da media fanega de trigo al año. Cristóbal de Porras Vecino del Trabuco, da media fanega de trigo al año. Juan Mateo de la Vega Vecino del Trabuco, da tres reales al año. Francisco Palomo (hermano de Pedro Palomo) Vecino del Trabuco, da tres celemines de trigo al año. Salvador Conejo Vecino del Trabuco, da media fanega de trigo al año. Juan González Marfil Vecino del Trabuco, da fanega y media de trigo al año. Joseph Aguilera Vecino del Trabuco, da dos reales al año. Juan Cabello del Águila Vecino del Trabuco, da fanega y media de trigo al 21
año. Francisco de Navas Vecino del Trabuco, da tres reales al año. Joseph Palomo Vecino del Trabuco, da seis reales al año. Antonio Miranda Vecino del Trabuco, da tres reales al año. Martín de Miranda Vecino del Trabuco, da tres reales al año. Alonso Moreno Vecino del Trabuco, da tres reales al año. Miguel González Vecino del Trabuco, da cuatro reales al año. Diego Conejo de Lara Vecino del Trabuco, da media fanega de trigo al año. Juan Antonio Cabello Vecino del Trabuco, da una fanega de trigo al año. Salvador Moreno Vecino del Trabuco, da cuatro reales al año. Francisco Astorga Vecino del Trabuco, da dos reales al año. Miguel de Andrada Vecino del Trabuco, da dos reales al año. Pedro Iglesias Vecino del Trabuco, da tres celemines de trigo al año. Miguel del Río Vecino del Trabuco, da cinco reales al año. Miguel de la Fuente y Calvillo Vecino del Trabuco, da dos fanegas de trigo al año. Joseph González Aguilar Vecino del Trabuco, da media fanega de trigo al año. Joseph de Astorga Vecino del Trabuco, da tres celemines de trigo al año. Manuel Maldonado Vecino del Trabuco, da nueve celemines de trigo al año. Salvador Mateos Vecino del Trabuco, da nueve celemines de trigo al año. Francisco Román Vecino del Trabuco, da tres reales al año. Pedro Perdiguero Vecino del Trabuco, da media fanega de trigo al año. Juan de Frías Vecino del Trabuco, da nueve celemines de trigo al año. Phelipe Moreno Vecino del Trabuco, da ocho reales al año. Juan de Lara Manuel de Alba Vecino del Trabuco, da media fanega de trigo al año. Martín de Soria Vecino del Trabuco, da nueve celemines de trigo al año. Francisco Conde Vecino del Trabuco, da cuatro celemines de trigo al año. 22
Juan Domingo de Gémar Vecino del Trabuco, da tres celemines de trigo al año. Pedro de Rojas Vecino del Trabuco, da una fanega de trigo al año. Santiago Muñoz Vecino del Trabuco, da media fanega de trigo al año. Pedro Muñoz Vecino del Trabuco, da media fanega de trigo al año. Gerónimo González el Menor Vecino del Trabuco, da media fanega de trigo al año. Joseph de Gémar Vecino del Trabuco, Joseph Guarnido Vecino del Trabuco, da tres celemines de trigo al año. Francisco Lázaro Vecino del Trabuco, da cuatro reales al año. Juan Cabello (hijo de Juan Cabello del Águila), Vecino del Trabuco, da media fanega de trigo al año. Juan Mateos Sarmiento Vecino del Trabuco, da media fanega de trigo al año. Francisco Moreno Vecino del Trabuco, da tres reales al año. Joseph Miranda Vecino del Trabuco, da dos reales al año. Juan Turrillo Vecino del Trabuco, da tres celemines de trigo al año. Juan Muñoz Vecino del Trabuco, da media fanega de trigo al año. Francisco Pérez (hijo de Isabel de Gémar) Isabel de Gémar Vecina del Trabuco, da nueve celemines de trigo al año. 23