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UNIVERSIDAD DE MÁLAGA
DEP AR T AMENT O DE HIST ORIA DEL AR TE
TESIS DOCTO R A L
ARQUITECTUR A Y URB A NISMO DE MÁL A G A
EN EL PRIMER TERCIO DE L SIGLO XX
TESIS DOCTORAL pr esentada por Mª Dolores Gamboa Ferná n dez
DIRECT ORES: Dr . D. Antonio Bravo Nieto. y Dr . D. Juan María Montijan o
Málaga, Octubre del 2012.
AUTOR: María Dolores Gam boa Fernández
EDIT A: Publicacion es y Div ulgación Científica. Un iversidad de Málag a
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Esta T esis Doc toral está depositada e n el Repo sitorio Institu ci onal de la Universidad de
Málaga (RI UMA): riuma.u ma.es
A Lol a y Carolina
A la memoria de mis abuelos ,
personajes anónimos en es t e escenario
...........Cada fragmento de or nato, el valor estético o
pintoresco de la obra.......El edificio s e basta a sí mismo;
es a la vez dram a y decorado del drama, lugar de un
diálogo entre la voluntad hum an a aún inscrita en esas
construcciones, la inerte ener gía material y el irrevocable
tiempo .
Marg uerit Y ourcenar , A be n eficio de inventario,
“El Negro Cerebro de Piranesi”, 198 7.
SUMARIO
Prólogo
1 INTRODUCCIÓN
P ARTE 1. DIMENSIÓN URBA NA
2 MÁLAGA EN LA TRAN SICIÓN DEL SIGLO XIX A L XX
3 CAMBIOS EN EL URBANISMO
P ARTE 2. DIMENSIÓN A RQUI TECTÓNICA. LOS ESTILOS
4 LA ARQUITECTURA ECLÉCTICA
5 EL MODERNISMO
6 LOS REGIONALISMOS
7 OTROS ECLECTICISMOS
8 INCIDENCIA EN MÁLAGA DE LA ARQUITECTURA DÉCO
P ARTE 3. DIMENSIÓN A RQUI TECTÓNICA. UNA T IPOLO GÍA EN
EXTINCIÓN
9 LA CASA MA T A
P ARTE 4. CON CL USIONES
10 DISCUSIÓN, CONCLUSIONES Y FUTUR AS PERSPECTIV AS DE
ESTUDIO
P ARTE 5. APÉNDICE
1 1 LOS AUTORES Y SU OBRA EN MÁLAGA
12 ANEXOS
BIBLIOGRAFÍA
ÍNDICE DE CONTENIDOS
Prólogo
La realización de la carrera de Historia del Arte en la etapa d e madurez de m i vida ha descubierto en mí
unas facetas que desconocía, y me ha permitido tener una visión más amplia del sentido de los
conocimientos adquiridos. A lo largo de estos años he tenido la suerte de conocer a profesores que me han
ofrecido su apoyo antes de decantarme por un tema definitivo de tesis doctoral. El tema, pensado e n
principio p ara el ámbito italiano, lo decidí durante e l viaje a Roma que se programaba dentro de las
asignaturas que impartía el p rofesor Ju an María Montijano, con quien a partir de entonces su rgió una
relación académica y de amistad. Pero la idea de llevar a cabo este tra ba jo se fragua durante el Máster , en
el que el Profesor Ant o nio Bravo Nieto i m partía la materia de “Arquitectura, ciudad y centros históricos”, y
para el que realicé un trabajo so bre la Ciudad Ja rdín de Málaga. La profundización e n este estudio me llevó
a intuir que una parte de la historia del urbanismo y de la arquitectura de la ciudad perman ec ía aún
incompleta. Mi curiosidad y el e ntusiasmo del p rofesor Bravo Nieto, especialmente porque tra t aría de un
tema vinculado a una de s us e specialidades, el Art Nouveau y el Déco, hicieron el rest o.
Por tanto, lo bueno que p u eda aportar este trabajo se lo debo a lo s conocimientos, e l apoyo y la dedicación
que he recibido de m is dos directores, Dr . D. Antonio Bravo y D r . D. Juan Mª Montijano. Agradez co no
menos la paciencia q ue me han demostrado.
Mi agra de cimiento va también hacia todas las pe rsonas que me han facilitado, con su apoy o incondicional,
cualquier tipo de informació n o ayuda que estimaban útil para mi investigación. Quiero recordar
especialmente a los Dres. Dª. Rosario Camacho M a rtínez, D. Jose Miguel Morales Folguera y D. Fco
Rodríguez Marín. Así m ismo a Dª. Rosario Barrionuevo, arc hi vera del Archivo Municipal de Mál aga, que tan
amablemente se ha p restado a ayudarme en la labor d e documentación. Por último m e complace dar las
gracias a m i familia. Sin todos ellos me hubiera sido imposible llevar a buen término esta tesis, espero estar
a la altura de lo que me han dado.
1 INTRODUCCIÓN
1.1 EST ADO DE LA CUESTIÓN
El paisaje urbano que presenta Málaga recoge en gra n medida las actuaciones que se llevaron a c abo en
un proces o gradual de transformaciones que se hab ían iniciado en el S iglo XVIII s o bre la ciudad me dieva l,
con la creación de la Alameda y los prim eros derribos de la muralla árabe. E l modelo local ecléctico q u e se
instauró e n Málaga dur an te el siglo XIX tuvo un fuerte arraigo y difusión , y , como indica Rosario Camacho,
la arquitectura de comie n zos del siglo XX hunde sus raíces en la del siglo an te rior 1 .
En el ámbit o internacional arquitectos de prestigio comenz a ban, en los años de transición del siglo XIX a l
XX, un paulatino abandono d e los estilos históricos decimonónicos, defendie n do con sus postulados una
innovación que abría el camino hacia e l racionalismo arquitectónico, la mayoría d e las veces en una
conciliadora dialéctica entre l a modernidad y la tradición.
1 CAMACHO MAR TÍN EZ, R.: Guía Histórico-Artística de Málaga. Málaga: Ar guval, 2006, p.52.
La formación académica de l os arquitectos españoles a principios del siglo X X tenía lugar e n los dos únicos
centros que existían, la Escuela de Arquitectura de Ma dr id y la de Barcelona . Per o la información sobre e l
uso d e nuevos ma teriales y técnicas constructivas, era difundida a través de publicaciones, congresos y
exposiciones, tanto naci o nales como internacionales 2 .
El estudio sobre e l desarrollo a rqu itectónico de l a ciudad de Mála ga du rante los primeros años d el siglo XX
ha sufrido hi sto riográficamente un abandono qu e podría ser e xplicado por d ife rentes motivos. Uno de ellos,
de carácter general, quedaría inserto e n la insuficiente valoración de las corrientes a rtísticas nacionales
debido al agravio comparativo que tradicionalmente se ha veni do realizando respecto a los movimientos
más va nguardistas c on los que c ompa rtía p e riodo, y donde sólo una línea de actuación p odía s er válida . El
componente nacional, l a tradición, la búsqueda de un lenguaje propio, se ha visto sin concesiones c omo un
factor negativo q ue la Historiografía ha asociado indefectiblemente a un retraso p ropiciado po r la
impermeabilidad y la ignor an cia 3 .
Otro motivo, d e carácter local, es la falta de consideración de cierto patrimo n io material, ya sea por su
cercanía en el t iempo o por no f ormar parte de los hit os arqu itectónicos al carec e r de representatividad,
excepcionalidad, antigü e dad o, simplemente, de función.
Por otra parte, el pe riodo que nos ocupa ha sido c o nsiderado de pobreza arquitectónica y d e un gran
estancamiento en el desarrollo urbano de Mála ga 4 , resuelto éste último a partir de la Dictadura d e Primo de
Rivera con los p lanes de Grandes Reformas (19 2 4) y de Ensa nch es (1 92 9) 5 . Fren te a esto, de los datos de
las publicaciones, sobre todo de las que tratan de finales del siglo XIX 6 y de inicios del XX 7 o de las guías de
Málaga a las que con tanta fr ecu encia nos referiremos, se d esprende que, como ya es sabido, aunque el
inicio de la gran transformación que experimentó la ciudad tuvo lugar a partir del revulsivo q ue supuso la
política de desamortizaciones, el cambio sólo se iniciaba ahí. La construcción de la ciudad de alguna
manera continuaba e n las primeras décadas d el siglo XX con los altibajos propios de l os ca mbios
económicos y con la herencia arquitectónica reciente, en una evidente conjunción con la p rogresiva
modernidad.
2 MESTRE MAR TÍ, M.: La ar quite ctura d el m odernismo valenciano en r elación c on e l jugendstil vienés. 1898- 1918. Paralelismos y conexiones.
T esis doctora l. V a lencia: Universidad Politécnica, 2007, p. 28.
3 Pese a la r e cuperación en los años ochenta d e las arquitecturas loc a les por el le nguje postmoderno, los de tractores persisten al afirmar que
“también la a rquitectura va a sufrir la plaga del regionalismo” (BOZA L FERNÁNDEZ, V .: Historia del Arte en E spaña, tomo II. Madrid: Istmo,
1994, p.1 15). Cfr . capítulo del Regionalismo pp.339-340 .
4 OLANO, C.: “El desarrollo urbanís tico de la ciudad de Málaga”, Jábega , nº 10, Málaga, 1975, p.19; B AENA REIGAL, J. E.: “ En torno al
urbanismo Malagueño de l siglo XIX, Jábega , nº 36, Málaga, 1981, p. 21; REINOSO BELLIDO, R.: T opografías del Paraíso. Málaga: Colegio
Oficial de Arquitectos, 2005, p. 33.
5 BURGOS MADROÑERO, M.: “Un siglo de planifi c ación ur bana de Má laga”, Jábega, nº 21, Málaga,1978, p. 14; REINOSO BELLIDO, R .:
T opografías del Paraíso. Málaga: Colegio Oficial de Arquit e ctos, 2005, p. 38.
6 M ORALES F OLGUERA, J. M.: Málaga en el siglo X IX. Estudio s sobr e su paisaje urbano. Mála ga: Universida d, 1982; HEREDIA GA RCÍA,
G . y LORENTE FERNÁNDEZ, V .: Las fábricas y la ciudad: ( Málaga, 1834-1930). Málaga : Arguval, 2003; GARC Í A GÓMEZ, F .: La v ivienda
m alagueña del siglo XIX. Ar quitectura y Sociedad. Málaga: Universidad, 2000.
7 P AST OR PÉREZ, F .: “Arquitectura Modernista en Málaga”, Jábega, nº 26, Málaga,1979; RODRÍGUEZ MARÍN, F . J.: “Manuel Rivera V era.
1 879-1940: último eslabón de dos generaciones de arquitectos malagueños II”, Boletín de Arte, nº 13-14, Universidad de Málaga, 1992-93; DÍAZ
R OLDÁN, M.C.: “E l barrio obrero de América: la vivienda social a pr incipios de siglo”, I sla de Arriarán, nº 7, Mála ga, 1996; LARA GARCIA,
M . P .:“Daniel Rubio Sánchez. Segunda época: Málaga (1919-1930), Isla de Arriarán nº 22, Málaga, 2008.
2
1 INTRODUCCIÓN
1.2 OBJETIVOS DE LA INVESTIGAC I ÓN
Consideramos que es cada vez más i n teresante rast rear los múltiples le n guajes y l as tipologías que fueron
apareciendo bajo la in cidencia de los numerosos factores que contextualizaron un nuevo paisaje urbano. Su
utilización e interpretación encierra significados que nos a bren nuevas visiones, y puede c onducirnos a una
reelaboración crítica de s u proceso, no despreciable por su m e nor incidencia en muchos de l o s casos.
Por tanto nos hemos pr op uesto tres objetivos principales hacia l o s que dirigir esta investigación:
• Objetivo 1. En p rimer lugar e l patrimonial, la puesta en valor de un patrimonio injus ta mente
considerado por los motivos antes barajados. Forma parte d e este grupo u n patrimonio casi
extinguido d e edificios, traz ados de barrios, y d e ciertas tipologías como so n las casas matas y las
viviendas unifami l iares de las barriadas a n tiguas. Como bien defiende Caballé y Esteve, e ste
patrimonio co nstruido, anónimo y en minúsculas, tiene que aportar pruebas, raz on es o evi d encias
que permitan valorar su necesidad de preservación , y , añade, que han de se rvir para aportar nuevos
elementos de juicio y singulari za r elementos, tipologías, solu ciones arquitectónicas y sistemas
constructivos 8 . E l pa isaje urbano viene defi nido por la fachada del edificio, pero he mos tenido en
cuenta que su val o r histórico y patrimonial abarca el sentido que cobra como vivienda, su
organización espacial, o el de cualquier otro elemento arquitectónico . Por otro lado, la cualidad
paradójica que posee la ciudad de pervive n cia y m utación, hac e del patrimonio conservado una
evolución permanente, en constante renovación, por tanto, nos van a interesar también las
numerosas viviendas que e xisten con una historia dilatada d e reformas y los diversos proyectos que
han ido definiendo el traz ad o actual.
• Objetivo 2. En segundo l ug ar y dentro del ámbito urbanístico, se ha pretendido est udia r qué
relevancia tuvieron los tr ab ajos del trazado viario durante los t reinta primeros años del si g lo X X , si
realmente hubo una intervención destacada en las estrategias de parcelación y subdivisión del
espacio, y también el papel que jugaron los edificios en él. Se valora así mismo el grado de
aplicación de las leyes y normas municipales, y en qué medida se lleva ron a cabo los planes d e
ensanche.
• Objetivo 3. Estudiar y analizar el patrimonio construido del centro histórico de Málaga, dirigido
especialmente a la tipología domina n te, el edificio de viviendas, y el de las viviendas un ifamiliares
de las barriadas. En s u dimensión arquitectónica, se intenta indagar de q ué manera y en qué
medida hubo una recepción d e la modernid a d en las soluciones edificatorias y en la forma de
concebir las innovaci on es. El paisaje urbano viene definido por la fachada del edi ficio, p ero hemos
8 CABALLÉ Y ESTEVE, F .: “Arquitectura y Documentación: Arquelogía de la vivienda en el casco antiguo de Barcelona”, Scripta Nova , vol VII,
nº146, Univ . de Barcelona , 2003.
3
imágenes, la actual y la antigua, c onocida por planos o fotos antiguas, complementa la información sobre la
evolución del ed ificio que, debido a las divisiones, adici o nes, segregaciones, tanto en el plano ho rizontal
como el vertical, han ob ligado a una reconstrucción de la secuencia, intentando casar las informaciones
documentales con las de camp o y cruzarlos con los datos bibliográficos .
En e l apartado de urbanismo, igualmente s e ha requerido la reconstrucción de los trazados a partir d e los
estudios de las alineaciones parciales y de los planos d e situaci ón que, ar qu itectos particulares o de la
Corporación, fueron levant a ndo al ir re alizán dose l as so licitudes de obras. Al g unos d e ellos fueron llevados
a cabo y , otros, sólo quedaron en el papel.
En la búsqueda de inmuebles ha sido nec e sario también contextualizar el nombre de las calles en su
tiempo. No sólo e l callejero cambiaba de nombre, también u n mismo nom bre c a mbiaba de calle . Por cit a r
algún ejemplo, la calle Marín García comienza el sig lo XX con este no mbre, cambiando posteriormente a
Casas Quemadas y Flores García, nombre éste último que e n 191 4 tomará la A vda de l a Farola 27 . Pero el
nombre de Flores García también s e ve asociado en algun o s e xpedientes con el de Arturo Reyes, que
viene aplicado igualmente a calle Montaño. A esto se une la confusión que el propio técnico a vec es tenía
en la d enominación de un viario aú n en formación, l o que hemos encontrado de f orma reiterada e n la zona
de expansión de la T rinidad 28 .
Por último considerar la audacia y las limitaciones pers o nales a la o b jetividad, al examinar las posibles
influencias, establecer clasific aciones y adscribir a corrientes, a unque hayan sido éstas fun da mentadas en
trabajos y referencias .
1.4 RESUMEN.
Durante el periodo que nos o cupa se asiste a una recepción de la modernidad q ue va a afectar a la
configuración de la ciudad de Málaga en sus aspectos urbanísticos y , ligada í ntimamente a él, el
arquitectónico. Siguen produciéndose las expropiaciones, atirantados y aperturas que va adecuándose a las
sucesivas normativas municipales, en las zonas de e xpansión surgen nuevas barriadas y crecen las
antiguas. La tercera década es un periodo d e grandes proyectos pero de un continuísmo en las actuaciones
urbanas, en d onde se iba adoptando una s olución de compromiso en el trazado, el cual recogía ideas que
ya emanaban de los proyectos del XIX y se mezclaban con las posteriores, adaptándose a las necesidades
y p o sibilidades del momento. Siguieron de sarrollándose las intervenciones sectoriales de igual modo que
27 A MM 1371/46. Ac ue rdo del A yto por e l que se le da el nombr e de A rtur o Reyes a la calle d e Flores García y al P aseo de la F arola el de F lores
G arcía. Año d e 1914.
28 C f r . p. 63, nota 199. Otras calles que son confundidas entre sí son las de Juan de Mena, Juan de Herrrera, Malasaña y Regente.
1 0
1 INTRODUCCIÓN
había sucedido has ta entonces, en un proces o de transformación urbana progresiva.
El modelo local e cléctico que se inst au ró en Málaga dur an te el siglo a n terior tuvo un f uerte arraigo y se
mantuvo muchos años después. La obra de Ant o nio Ruiz Fernández y la de T omás Brioso Brioso Mapelli es
la más desta d a en los primeros años c omo portadores del eclecticismo decimonónico. A partir de su
composición a rquitectónica se iniciaron las primeras muestras de modernidad adosadas a la envoltura, y
posteriormente, con la posibilidad que pe rmitía la introducción de nuevos materiales se f ue adecuando a las
nuevas formas, pero también se experimenta una flexibili d ad en la normativa diri g ida a la permisividad en
una mayor altura de los e dificos del centro de la ciudad. Los planteamientos de organización espaci a l
también tendier o n a una lenta modernización.
A partir de 1904, se asiste a una introducción tempran a del modernismo vienés en algu n as viviendas,
seguida e imbricada con las demás corrientes e u ropeas que se desarrollaron por estos años y que t u vieron
sus manifestaciones personales en los dos arquitectos locales, Fernando Guerrero Strachan y Manuel
Rivera V era. La llegada de otros arquitectos iba a contribuir a dar una imagen de transformación a la ciudad.
Frente a la uniformidad decimonónica, los contrastes e n el p aisaje urbano q ue trajo la falta de ortodoxia del
modernismo, en cuanto a la o riginalidad y la búsqueda de ob ras pe rsonales, va a tener su continuidad en el
regionalismo, deriva d as de la fusión d e la vertiente nacionalista c on efectos de referencias loc ales. La vida
tan larga y la gran aceptación que t uvo este lenguaje, hizo compatible su pe rvivencia con la adopción de
nuevas formas de expresión más contemporáneas, enriquecidas c o n las aportaciones de nuevos
arquitectos. Luis Berges, Sánchez Sepúlveda y Ricardo Santa Cruz, muestran otras maneras personales de
concebir el regionalismo.
Es a partir de los años veinte, cu ando la categoría regionalista se presenta e ntonces con un encanto pleno
de artificio que hemos integrado en dos vías distintas, la geométrica y la fantástica, a las que pertenecen
parte de la obra de Daniel Rubio y de José Ortega. Surge un complejo grupo de creaciones q ue se incluyen
de forma más definida en la corriente Déco , manifiesto en una amplia variedad de soluciones interme dia s
entre la pervivencia de los es tilos históricos y las realizaciones más cercanas a l o racional.
1.5 ESTRUCTURA DEL TRABAJO.
El tra b ajo de investigación se divide en 12 capítulos organizados en cinco partes, dado la necesaria
estructuración, pero que se interrelacion a n y complementan, partiendo de lo genérico de la ciudad a lo
particular del edificio.
La p arte primera de Dim e nsión Urbana, comprende los capítulos 2 y 3. En el capítulo 2 se hace un b reve
1 1
repaso del contexto histórico, político y social con e l que comienz a la ciudad de Málaga el nuevo siglo,
aspectos que repercutieron en su forma urbana. Se contemplan a lgunos progres o s que de f orma direc ta o
indirecta contribuyeron a un mejor desarrollo de la calidad de vida y en la ev olución de la arquitectura.
En el ca pítulo 3 se e xpone un resumen d e lo s a n tecedentes legales de los planes y de las ordenanzas
municipales en materia de ur b anismo, como factores decisivos e n la formación del paisaje u rbano, a ntes de
analizar e n el apartado 3.3 los cambios que se produjeron debido al crecimiento o formación de las
barriadas de Málaga que se han tomado com o ejemplo. Dentro de cada una se analiza su forma de
crecimiento a t ravés de a lgunos pl a nes parciales y reformas de manzanas. Se e studia grosso modo la
tipología constructiva pr e dominante en cada zona.
En e l apartado 3.4 se reconstruye el p roceso de ensanche y a p ertura de algunas c a lles d el centro de la
ciudad a partir de e dificios concret o s, planos de situación y reformas de alineaciones. Se comentan las
ordenanzas municipal es en determi n ados casos, y se ha tomado interés en asignar los nombres de los
protagonistas para poder fa miliarizarnos con ell os y poner e n evidencia la relació n recíproca que existe
entre edificio y calle. El capítulo 3 se cierra con un Apéndice donde se resumen los P lanes de Ensanche de
la tercera década y s e exponen las conclusiones a las que hem os llegado en materia de urbanismo.
La parte segunda de Dimensión Arquitectónica se compone de los capítulos 4 al 8, corres p ondientes a los
estilos en los que hemos clasificado la arquitectura malagueñ a de este peri od o, atendiendo a su mayor
incidencia y ordenados por orden cronológico de aparición. Cada uno se inicia con unas generalida d es
sobre el fundamento teórico de cada movimiento y s e co n textualiza en el ámbito nacional y/o internacional
antes de analizar s u incidencia en Málaga, y se concluye con un apartado de conclusion e s.
En el capítulo 4 se estudia la herencia ecléctica del edificio de vivie n das a través de los ejemplos
estudiados, anali za ndo el len g uaje formal y t ambién, la composició n y las p osib les innovaciones espaciales
que llevaron a cabo los diferentes arquitectos. En e l apartado 4.2 se trata la corriente ecléctica pi n toresca,
estudiada mayoritariamente en planos, debido a las desaparicio n es y transformaciones que han sufrido
muchas de las vivien d as que se construyeron en este estil o .
El Modernismo se estudia en el capítulo 5 a partir principalmente de las dos figuras que se i mplicaron con el
lenguaje, Manuel Rivera V e ra y Fernando Guerrero Strach a n, incluyendo en esta corriente la vertiente
Neobarroca. Se obs ervan las matizaciones del modernismo popular .
E n e l capítulo 6 se estudia el Regionalismo tomando como antecedente inmediato los casos de Historicismo
N e o mudéjar que tuvieron lugar a finales de l siglo XIX, a partir d e los que se recogen los estilemas sobre los
q u e se identificará el lenguaje local, entre ellos el a rco de ladrillo, al que se le dedica un apartado. Dentro de
e st e Regionalismo, se ha diferenciado p or s us e speciales formas expresiv as, un re gionalis mo g e ométrico y
1 2
1 INTRODUCCIÓN
otro historicista. Se ha incluido en este ca p ítulo un mo d elo nuevo de tipol o gía do méstica que nace
coincidiendo con esta corriente, asimilando componentes de ella. S e tienen en c uenta algunas aportaciones
de nuevos arquit e ctos venidos de fuera.
El capítulo 7 muestra l a permanencia en la ciudad d el modelo ecl éctico de edificio de viviendas tr ad ucido a
la c ontemporaneidad, siendo soporte de cualquiera de los estilos de revestimientos o de sus mestizajes,
que aglutinaron los añ o s veinte. Junto a ellos se analizan l os rasgos de un matizado Déco.
En el ca pítulo 8 se estudia ya de forma específica la corriente Déco, bien en su vertiente más ornamentada,
como en la depurada y aerodinámica, formas moderadas é stas últimas de asumir la novedad d el
racionalismo. Se analizan igualmente las form a s cr u zadas del Déco con el Regionalismo, y las o bras más
destacadas de algu n os arquitectos.
En la parte tercera se analiza detalladamente la tipología de la casa ma ta en un único capítul o 9,
estableciendo una evolución arquitectónica desde las formas más modestas hasta llega r a modelos
intermedios de categoría entre ella y el hotel, adecuado a un nuevo s ector poblacional. Se analizan e n e llas
las manifestaciones de los le ng uajes formales.
La parte cuarta consta del capítulo 10 donde se exp onen las Conclusiones Generales. S e trata de una
síntesis de cada una de las conclusiones a la s que n os ha conducido la investigación de los distintos
aspectos y te mas que s e desarrollan en los capítulos ant er iores, acompañadas d e u na breve discusión,
dirigidos aquí a dar res puestas a los objetivos pl an teados al in icio del trabajo. Se hace igualmente unas
propuestas para es tudios p osteriores.
La parte qui n ta e s un Apén d ice q u e recoge en el ca p ítulo 1 1 una reseña biográfica y un breve comentario
general de la obra d e c ad a uno de los arquitectos (y un maestro de obras) más relevantes del periodo de
estudio.
El capítulo 12 de Ane xo s contiene alguna documentación y otros datos complementarios que hemos
considerado de interés, además de un gr up o de fichas de edificios que se han cons e rvado,
correspondientes a la documentación de archivo que hemos trabajado, a parezcan o no desarrolla d os en el
trabajo.
13
P ARTE 1. DIMENSIÓN URBANA
2 MÁLAGA EN LA TR A NSICIÓN DEL SI GL O XIX AL XX.
CAMBIOS QUE INCIDIERON EN EL URBANISMO Y EN LO ARQUITECTÓNICO.
2.1 LA CRISIS ECONÓMICA Y EL ÁMBIT O SOCIAL.
El siglo X X se inicia en España con una crisis económica y una i n estabilidad p olítica. En la década final de
la centuria anterior , que en opinión de Jover Zamora constituyeron “los tensos y patéticos años noventa”,
fue cuando la larga guerra colonial adquirió su auténtico significado 1 . Por el T ratado de Pa rís de 1898 se
perdieron las tres últimas colonias, Cuba que consiguió su independencia tras el levantamiento d e 1895, se *
guida un año des pués por Filipinas y Puerto Rico , que pasaron a ser controladas por Estados Unidos. Poco
después la sociedad española se ve ía sacudida por lo s efectos de un nuevo conflicto colonial en el norte de
África 2 , que Málaga vivió en primera plana dura n te las siguientes décadas.
El período que c omprendió la Restauración Borbónica (1874*1923) estuvo definido por la disputa entre con *
servadores y liberales, incorporándose el sufragio univ e rsal en 1890 que en las suc esivas elecciones g ene *
1 CRESPILLO CARR ÉGA LO, F .: Elecciones y partidos políticos en Málaga, Málaga . Diputación Provincial, 1990, p. 11. El autor refie r e a JO '
VER ZAMORA, en: La época de la Restauración. Panorama Político-social (1875'1902). Barcelona: Ed. Labor , 1983.
2 ARCAS CUBERO, F .: “M á laga en el 98. Repercusione s sociales de la guerra Hispano'cubano'norteamericana”, Baetic a, nº 12, Unive r sidad d e
Málaga, 1989, p. 281.
rales d e Mál aga iba a tener un carácter continuista, manifiesto en el monopolio d e l a re presenta ción del po *
der por personajes de la elite local 3 , frente a las propuestas regeneracionistas que se incorporaron a ella du *
rante el Reinado de Alonso XIII (1902*1923) surgidas con el propósito de resolver los p roblem a s por los que
atravesaba el país.
T radicionalmente se han b arajado varias causas para explicar la crisis de la economía local en el último ter *
cio de siglo. Por un lado debido al papel especulativo desempeñado por el Banco de Málaga y de los grupos
pudientes, y por ot ro a la caída de los tres sectores básicos de producción: el industrial, con un coste supe *
rior de hie rro malagueño en relación al del norte, el agrario, esp ecialmente por la plaga de filoxera, y el co *
mercial, con la pérdida del m ercado americano y la e xtensión de la pasa californiana. Pero u na revisión his *
toriográfica 4 posterior ha ma tizado la interpretación tan p esimista que so bre la crisis económica malagueña
de final de siglo XIX mostraban los estudios de los años 80 del siglo XX, insertando su análisis en un marco
más amplio, una periodización distinta d e l problema y una diversificación de l a s causas que la produjeron.
En los años precedentes a la 1ª Guerra Mundial, Málaga experimentaba el a uge d e una nueva agricultura
dedicada al consumo propio, la demanda interior y el c omercio con el n orte de África 5 . La necesidad de una
mayor competitividad condujo por un la do a una racionalización de las explotaciones que s e tra d ujo en una
mayor producción, lo que justificó la construcción d el embalse del Chorro 6 , pero tambié n en una moderniza *
ción del sector con la especialización de determinados cultivos, la di fu sión del empleo de maquinaria y de
abonos químicos. A la vez que a umentaba la superficie cultivad a , se producía una mejora en l a ganadería 7 .
Respecto al comercio, a finales del siglo X IX , Málaga intensificó su vin *
culación con los mercados exteriores, p rácticamente perdidos en las
décadas finales del siglo XIX 8 . Los años de la Guerra d el 14 constituye *
ron un p eriodo fa vorable para algunas ciudades q u e re alizaron g randes
negocios con lo s países cont e ndientes, entre las que se encontraba
Málaga. Con una actividad comercial, ahora en nuevas manos y con
métodos más mod e rnos, al gunos empresari o s p rog resaron durante la
guerra y posteriormente, gracias a l desarrollo de sec t ores impulsa d os
por la contienda 9 . E jemplos d e ello serían el de los avanzados astilleros
malagueños Soler , en las playas de San A nd rés, propiedad de Enrique
3 CRESPILLO CARRÉGALO, F ., op. cit., p.94.
4 LARA GARCIA, M. P .: “Un ejemplo de industria lización en Mál a ga. A. Lapeira. M e talgraf española.”, Isla de A rriarán, nº6, Málaga, 1995,
pp.137'148; HEREDIA GARCÍA, G. y LORENTE FERNÁNDEZ ,V .: Las fábricas y la ciudad...op. c it. , p.181; REINOSO BELLIDO, R.: T opo-
grafías d el Paraíso, op. cit. , p . 28; SANT I AGO RAMO S, A., y col .: Cien Años de Historia de las fábricas malagueñas (1830-1930). Huelva:
Acento andaluz, 2001, p p. 314'316, y Sur .es: Málaga siglo XX. La economía ma lagueña en e l siglo XX: Entre la crisis finisecular y la moderni '
zación inacabada (1900'1935).
5 MORILLA CR I TZ, J.: “La economía de Málaga 1890, 1930” en TU ÑÓ N DE LARA, M. (dir .) : Las ciudades en la modernización de España, los
decenios intersecular es. Madrid: S iglo XXI, 1992, pp. 343'344.
6 M ORILLA CR I TZ, J., op.cit ., p. 343.
7 B LANCO CASTILLA, E. (coord.): Málaga XX. Historia de un siglo. Málaga: Prensa Malagueña S.A., Diario Sur , p.6.
8 Í b id .
9 E ntre la ciudades castigadas por la crisis mercantil se encontraban Las Palmas, V alenc ia, Sevilla, Gijón, Palma, Cartagena, Alicante y Ferrol. Ciu '
d a des como B ilba o, Cádiz, V igo, San Sebastián, Málaga, o Zaragoza, progresaron por el desarrollo de sectores industriales, comerciale s o n ava '
l e s, en MIRÁS A RAÚJO, J.: Continuidad y cambio en la España urbana en e l período de entr eguerras. La Coruña: Netbiblo, 2007 , p.9.
1 8
1. Interior de la fábrica Beván.
2 MÁLAGA EN LA TRANSICIÓN DEL SIGLO XIX AL XX.
Soler , que construían barcos*hospital pa ra el ejército alemán 10 , o la em*
presa de Jo aquín Cabo Páez que en 1917 compraba grandes vapores
fabricados en Inglaterra, y al te rminar la guerra europea haría negocio
con el transporte de la guerra de Marr ue cos, estableciendo, sus suce *
sores, Cabo Hermanos, lineas regulares co n el norte de África. Del mis *
mo modo la empresa de los Hermanos Gallego suministraba anclas
para minas a Inglaterra durante la guerr a y post erior mente se encarga *
ría del mantenimiento y reparación de buques d e la T ransme d iterránea;
cabe men cionar ta mbién la empresa de los Témboury con los talleres
metalúrgicos 1 1 . El tráfico portuario se consolidaba, pues si la e xporta *
ción de vinos, fr utos secos, d e los que Ro be rto Bevan e ra poseedor d e
la mayor empresa, sufrí a un estancamiento, por el contrario se e xperi *
mentaba un alza en e l comercio con Marruecos de productos hortíco *
las, frutos frescos, tejidos, compa ñ ías de metafletanos etc.
En e l panorama industrial, a partir del último cu arto de siglo comenzaron las instalaciones de las hari ne ras,
y las grandes bodegas 12 . Con el auge del sec t or agrícola, también su rgieron nuevas factorí a s, algunas de
ellas d e accionistas extranjeros: S .A. Amazo n , S .A. Abonos Menem, S.A. Carrillo, Unión Española de Explo *
sivos y S. A. Cross 13 . En la primera década del siglo XX se dejó not a r una renovación propiciada por la in *
corporación de la electricidad al tejido industrial a p artir de la ya existente, pues de las fábricas textiles que *
daban algunas algodoneras, azucareras 14 y siderúrgicas, relanzadas éstas últimas ante la demanda cons *
tructiva y aprovechando las vent aja s de la electricidad 15 , una reactivación de la que Morilla Critz observa que
puede que ha cia 1907 la ind u stria textil hubiera quedado obsoleta, pero no se puede decir lo mi s mo de la
siderurgia recapitalizada de 1901, ni de la industria azucarera continuamente reorganizada y modernizada 16 .
Aún así, una vez que desaparecieron algunas industrias ligadas al carbón y el vapor ( las ferrerías no volvie *
ron a a b rirse después d e 1920 y la t extil cerró d efinitivamente en 1926) , también surgieron otras n u evas y
muchas empresas que con pequ e ño capital iban incorporando el m ot or eléctrico a su producción 17 .
Santiago R amos observa que el primer tercio constituye además, un periodo presidido por la c on strucción
de grandes ed ificios fabriles relacionados con los nuevos sectores industriales que se desarrollan por enton 2
ces 18 , y establece para M álaga cinco cinturones industriales . El p rimero corría junto a las playas d e San An *
10 Sur . e s, op. cit.
1 1 MORILLA CR I TZ, J., op. cit ., p. 339.
12 HEREDIA GA RCÍA, G. y LORENTE FERNÁNDEZ, V ., op. c it. , p. 181.
13 MORILLA CR I TZ, J., op. cit ., p. 341.
14 LARA GARC I A, M.P .: “Un ejemplo de industrialización e n Málaga...”, op. c it.
15 BLANCO CASTILLA, E., op. cit ., pp. 6'7.
16 En 1901 s e reabre la siderurgia e n manos d e c apital belga “Altos Ho r nos de Málaga”, que la modernizó notablemente con la instalación de un
horno Martín Siemens, pero hubo de renunciar tras seis años de funcionamiento, en 1907, ante la imposibilidad de competir con la siderurgia vas '
ca . MORILLA CR I TZ, J., op. cit., p.333 .
17 Málaga asumió con rapidez los presupuestos innovadores de la segunda revolución industrial, en especial la electricidad . BLANCO CASTILLA,
E., op. cit ., p. 6.
18 SANTIAGO RAMOS, A . y col. , op.cit., pp. 314'316.
19
2. Inauguración de Los Altos Hornos de
Andalucía pertenecientes a la Sociedad
Metalúr gica Minera de M álaga, el 30 de
abril de 1916. La Ilustración Artística, 15
de mayo de 1916.
drés y Huelin. El segundo se alineaba un poco más al interior , en sentido paralelo (A yala* Héroe de Sostoa y
sus prol ongaciones por Salitre y Cuarteles), y se desdoblaba en otro ramal a partir d e la Estación d e Ferro *
carriles, siguiendo e l P aseo de l os T i los. El t ercero remontaba por las dos o rillas del Guadalmedina, reco *
rriendo parte del Perchel y lo s barrios de la T rinidad, Molinillo y Goleta. El cuarto se situaba en la Malagueta.
Por último, a lgo más aislado, se extendía, linealmente, el cinturón fabril de ca lle Mármoles*Camino de Ante *
quera. De todos, los más compactos , por la aglomeración de establecimientos i n dustriales, eran los situados
al oeste del río, en primera línea d e playa o p arale los a ella, y el que se configuró e n torno a l a estación de
ferrocarril.
El p aisaje fabril y las barriadas o breras surgidas a la luz del ordenamiento promovido por la burguesía 19 he*
redada del siglo anterior , se renovaba en a lgunas z onas y surgían de novo en o tras d e la mano de las cla *
ses medias, q ue adquirieron durante el rein ado de Alfonso XIII un mayor p eso numérico y protagonismo. Se
producía de este modo una re no vación social, por un lado una b urguesía mercantil capitalista, presente
además e n t odos los campos de la actividad económica (b an ca, construcción, industrias, locales); un grupo
menos numeroso de clase media formado por funcionarios, medianos labradores, pequeños comerciantes e
industriales, y de profesionales liberales, f o rmaban un sector cada ve z más activo, participando en las tare *
as ec onóm icas, l as a dministrativa s, l a e d ucación o la p o lítica. El e strato n uméricamente d ominante, sin em *
bargo, seguían siendo las clases populares; los trabajadores eran, e n toda la provincia, la inmensa mayoría
de la sociedad 20 .
A lo largo de este p e riodo, y especialmente en las déca das de los años di ez y veinte, la ci udad in crementó
su població n en cerca de 60.000 personas *de 1 30.000 a 188.000 habitantes*, debido al au mento de emi *
grantes procedentes del interior d e la provincia, lo que unid o a una tasa menor de mortalidad infa n til, gracias
a una mejora de vida, dieron lugar al nacimiento y expansión de nuevos barrios periféricos y un mayor desa *
rrollo de las zonas de vivienda pop u lar 21 , pero también se produjo una gran densidad de población en ciertos
sectores 22 . Esta población fue la que más acusó la crisis económica d erivada de la P rimera Guerra Mundial,
debido a l a su bid a de precios y a l estancamiento de los salarios, que se manifestó en u na serie de huelgas
sucesivas ( hu elga ge n eral en 1918) hasta llegar a los años 1922 y 1923, cuando la situación mejoró 23 . Du*
rante la Dictadura de P rimo d e Rivera, (1923*1930) se pr odujo u na r e activación ec o nómica c o n la creación
de nue vas industrias que se extendieron por la zona de ponie nt e: “Los Guindos”, fábrica metalúrgica fun da *
da en 1920, T AMESE de calderería y maquinaria in du strial; VERS, industria subsidiari a de Ren f e de Mála *
ga; Cent ral Térmica, Empresa Italcable de comunicaciones; Unión Española de Explosivos; fábricas de abo *
nos “San Carlos”; Zafra S A de mosaicos materiales de construcción, etc. Junto a las side rúrgicas y pesadas,
19 Íbid ., pp. 8 y 9.
20 B LANCO CASTILLA, E., op. cit., p .7.
21 S ur . e s, op. cit .
22 D e 302 habitantes por hectárea, cuando en Madrid era de 250 y en Barcelona de 1 10 . FERNANDEZ ESCORIAL, M., “El C a tastro de urbana y el
c r ecimiento de la ciudad de Mála ga”, en F ERNANDEZ ESCORIAL, M. y CASTILLO MUÑOZ, B.: Edificios y solar es. Registr o para ac tuacio-
n e s fiscales y catastrales en Málaga 1902-1938. Málaga: Archivo Histórico Provincial, 2009, pp. 15'23.
23 R EINOSO BELLIDO, R.: T opografías del Paraíso, op. cit., p.34.
2 0
2 MÁLAGA EN LA TRANSICIÓN DEL SIGLO XIX AL XX.
estaban las de h a rina, t e xtiles, f ertilizantes, tabacos, y otras, cuyos productos alcanzaron u na e xtensa y va *
riada gama 24 .
2.2 ACCESO MÁS FÁCIL AL CONFORT
La ap licación de l as nuevas tecnologías hizo p osible que el a sentamiento de los trabajadores se diversifica *
ra respecto a l siglo XIX, cuando por la limitación de las redes y med ios de transporte la fábrica todavía esta *
ba muy cercana a la vivienda, y aunque siguieron realizándose promociones para los trabajadores de los
centros fabriles, para una parte importante de la p oblación se hizo posible la se paración de vivienda y traba *
jo, po rque la lógica d e la loc alización y de la expa n sión industrial e s diferente a la de la loc alización de vi 2
vien das 25 . Igualmente se segregaban los centros industriales de sus sedes sociales, dando lugar a la movili *
dad creciente que f acilitaban los nuevos medios de comunicación. T al es el caso del pedido de t e ndido tele *
fónico que solicitaba Simón Castel en 1907 , para comunicar la recién construida harin era con las oficinas:
La Sociedad en Comandita Simón Castel, domiciliada en esta capital, calle del Marqués nº s 24 y 26 (…)
expone (…) que deseando unir la fábrica harinera que la citada sociedad posee en la Carretera de Cádiz,
con el domicilio social por medio de una línea telefónica aérea (…) suplica a VE se digne conceder la co 2
rrespondiente autorización para instalar en la Explanada de la Estación y Pasillo de Santo Domingo y Ato 2
cha los postes necesarios, como indica el adjunto plano 26 .
24 LARA GARC I A, M. P .: “Un ejemplo de industrialización e n Málaga...”, op. c it.
25 CAPEL SAEZ, H.: “Redes, chabolas y rascac ielos. Las tr ansformaciones físicas y la planificación en las áreas metropolitana s”, en Ciudades, ar-
quitectura y espacio urbano , Colección Mediterráneo Económico nº 3, Caja Rural de Almería, 2003, p . 205.
26 AMM 1347/151. Carretera de Cádiz. Fábrica San Simón. Edificar .
21
3. Plano le v antado en 1907 para conectar me diante línea telefónica aér ea la fábrica
harinera San Simón situada e n la Explanada de la Estación, con su domicilio social de la calle
Mar qués 24 y 26.
Como apunta Bravo Nieto, la introducción del cemento en la construcción la hicieron los ingenieros, que en *
contraron en él un material más ligero, capaz de cubrir mayores s up erficies y a menor costo. La utilización
del cemento en España se produjo lentamente h acia finales del XIX, adaptándolo al estilo tradicional en mu *
chas ocasiones, no sólo por la facilidad de moldeado, sino por la ventaja económica que reportaba fren te a
la piedra u otros materiales 67 . T ras la Primera Guerra Mundial se s u spendió la exportación al extr a njero de
productos españoles, debido a l a reconstrucción de la i ndu stria destruida en los p aí ses beligerantes. Por
tanto, frente al crecimiento in d ustrial de los años de guerra, ah o ra se producía una recesió n e conómica, lo
que originó un fuerte paro. Como intento de reactivación y dinamización de la economía, se optó por una
política p roteccionista con e l uso del hormigón en la construcción d e viviendas o breras y el replanteamiento
de los sistemas constructivos adoptados hasta el momento 68 . La utilización del nuevo material en las edifica *
ciones iba a llevar a la estandarizació n de los elementos constructivos.
En España, desde 1918, las revistas t écnicas venían informando sobre c on strucción de viviendas de hormi *
gón en Inglaterra, Estados Unidos y Holanda. No sólo se divulgaron estudios técnicos sobre el comporta *
miento de los n uevos materiales sino que s e difundieron l as experiencias de E u ropa, sobre todo Holanda e
Inglaterra. Sería el ingeniero m ilitar Eduardo Gallego Ramos quien realizara la o bra teórica más seria al res *
pecto, e n el primer tercio del siglo XX. Gallego escribía s ob re las ventajas d el llamado “piso rápido”, co men *
tando los primeros modelos de “casas coladas” realizados en dichos países mediante aplicación de siste *
mas de piezas compuestas, insistiendo en el uso de las estructuras de hormigón frente a los entramados
metálicos.
Pero tod o no eran ventajas, los estudios de las estructuras construidas con cemento, de co mplejas reglas
teóricas y prácticas, no admitían el mínimo error de cálculo, lo que llevó a tener muy mala prensa entr e los
arquitectos, y su aceptación fue lenta por este colectivo, debido a las dificultades de ca rácter técnico con las
que toparon en su aplicación. Por tanto surgía otro asunto de debate ante una n ecesidad derivada de su
uso, como eran los procedimientos y organización de las empresas que iban surgiendo en este mercado,
pues se requerían técnicos e specializados e investiga d ores en este campo 69 . T odavía en 1919 se acusaba
en España un vacío legal acerca d e las consecuencias derivad a s de la “solidaridad en la caída” por def e ctos
de cálculo en la edificación c o n cemento.
67 Bravo Nieto se refiere a una idea que expresaba el arquitecto Joaquín Bassegoda en una comunicación presentada en el Congreso Nacional de Ar '
quitectos en 1898. Y añade que, ese uso ornamental del cemento, habría sido la causa de su rechazo por muchos arquitectos españoles a l asociarlo
al fachadismo, f rente a otros que lo defendían como el inge niero Eugenio de R ibera que de sde 1897 ya venía introduciendo técnicas con este ma '
terial ensayadas en Europa. B RA VO NIETO, A .: La construcción de una ciudad e ur opea e n el contexto norteafricano. Ar quitectos e inge nier os
en la Melilla contemporánea. Málaga: Universidad, 1996, p .247.
68 Con e stas premisas, en 1923 se c onvocó, c omo compromiso para a lcanzar una solución al problema de la c onstrucción, la Confer e ncia Nacional
d e la Edificación, donde se propuso el má ximo de economía y simplicidad en la mano de obra en viviendas, lo que fomentó la construcción de un
g r an númer o de c asas baratas. SAMBRICIO RIVERA' ECHEGARA Y , C.: “ La normalización de la arquitectura vernácula : un debate en la
E s paña de los veinte” , Revista de occidente, nº 235, F undación Ortega y Gasset, 2000 , p. 27.
69 B r avo Nieto explica las c a racterísticas e mpresariales'económicas imp lícitas que a c arreaban la industria del c emento, debido a la c omplejidad de
c á lculos, requería empresas de c onstrucción especializadas. BRA VO NIETO, A.: Ar quitectura y urbanis mo español en el norte d e Marrue c os.
S e villa: Junta de Andalu c ía, 2000, p. 249,
2 8
2 MÁLAGA EN LA TRANSICIÓN DEL SIGLO XIX AL XX.
Bravo Nieto explica que h acia 1912 la utilización del hormigón armado era rara en el centro y en e l sur de la
Península (no así en el Protectorado de Marruecos y e n el País V asco) 70 . Pero s i la difusión del cemento fue
lenta en España, en Málaga ya venía utilizándose para la co n strucción de la presa del Agujero, obras que se
iniciaron el 19 de f eb rero de 191 1, tras la apro bación de los estudios p resentados a l director general de
Obras Hidráulicas, Luis d e Armiñán, por el ingeniero Manuel Giménez Lo mbardo. Desde el inicio hasta la fi *
nalización en 1924, su rgieron graves dificultades de tipo económico y t écn ico. El coste s e incrementaba de *
bido en p a rte al proceso d e transporte del c emento procedente desde el puerto, pues no había aún produc *
ción loc al, además había que añadir el precio de la carga y descarga, del almacenamiento y de las p érdi *
das 71 . La cal, en cambio, procedí a de las canteras de la provincia 72 .
Con la proliferación de las empresas cementeras q ue se produce en E spaña a inicios d el siglo XX 73 , Málaga
también resultaría b eneficiada. Así, en 1913, La Financiera y M inera había comprad o los terren o s para
construir u na f áb rica d e c ementos y , al año sig u iente, solicitaba al A yuntamiento la licencia para abrir un ra *
mal apartadero de la línea f érrea Málaga*T orre d el Mar , con el fin de conectar la ciudad con la futura fábrica.
El 4 de julio de ese mismo año, José Rivas, c ofundador junto a Girbau de esta empresa en 1900, pedía a u *
torización al Ay untamiento p ara construir una fábrica de cemento en Málaga, y en 1915 la fábrica de “La
Araña” ya comenzaba su producción de cemento Pórtland artificial, y es en 1924 cuando por primera vez
aparece la referencia a la marca “G oliat ”.
Las nuevas posibilidades que ofrecía la introducción del acero laminado en las co nstrucciones, iba a facilitar
uno de los cambio más significativos del fin del eclecticismo como son las tribunas o pesados balcones y los
cuerpos volados de grandes dimensiones 74 , en muchas ocasiones con cerramiento de mampostería o pé *
treo, propios del modernismo.
Bravo Nieto hace un estudio detallado 75 de la técnica, desarrollo y evolución en E sp aña del tipo d e estructu *
ra denominada “bovedilla t ab icada” o “catalana”. A unque ya había quedado desfasada h acia los años vein*
te, siguió us ándose bien adentrados los ci ncuenta. En su origen la asocia a l uso de la viga de hierro c omo
solución a entreplantas y azoteas de grandes superficies, pero data su origen en Cataluña, denominadas re2
voltons, desde finales de la época gótica , importadas posiblemente desde Itali a , allí llamadas voltas à foglio:
La técnica consistía en situar las vigas de hierro en paralelo, empotradas sus cabezas sobre los muros de
mampostería, y separadas entre ellas por una distancia variable que rondaría los 70 centímetros. Poste 2
70 GALLEGO RAMOS, E., en BRA V O NIETO, A.: Arquit e ctura y urbanismo español en e l norte de Marruecos. S evilla: Junta de Andalucía,
2000 ., p. 250.
71 La Presa es d e fábrica de hor migón, con los paramentos recubiertos de sillería, tipo gr avedad, de planta recta, de 44 m. de altura. “ El cemento
Pórtland de distintas mar cas españolas y bue na calidad se obte nía en 1912 en el puerto de Málaga a un pre c io medio de 56,75 pesetas (en la ac -
tualidad ha subido este pr ecio), a lo que había que aumentar 6 pesetas por transporte al Agujer o, con car ga y descar ga, y 2,25 pesetas (3 a 4 por
100) por almacenaje y pér didas; r esulta en total 65 pe setas tone lada”. JIMÉNEZ LOMBARDO, M., “Morteros”, Revista de Obras Públicas, nª
2038, Madrid 1914, p.208.
72 En cuanto a la cal viva, cuesta en el Aguj ero 20 pesetas, pr ocedente de las canteras de Málaga; contiene bastante hueso, por lo que hay que con -
tar con unas 2 pesetas por pér didas, y como el apagado con el agua c uesta de a 4 pesetas y pr oduce el doble de cal, en polv o (sic), r esulta en de -
finitiva un pr ecio de 13,50 pesetas para el metr o cúbico de cal apagada. JIMÉNEZ LOMBARDO, M., “Morteros” , op. cit.
73 BRA VO NIETO, A .: Ar quitectura y urbanismo…op. cit., p. 248.
74 CASADEV ALL SERRA, J., op. cit ., pp. 1 12'1 16.
75 BRA VO NIETO, A.: Ar quitec tura y urbanismo español … op.cit., pp. 241'245.
29
riormente entre entre viga y viga se formaba una bóveda a base de ladrillos cuya cara más estrecha des 2
cansaba en el perfil, (“pestaña”) inferior de la viga; la primera vuelta de ladrillo (que descansaba sobre
una plantilla que le daba su forma curva), podía estar compuesta de unas cinco piezas que se cohesiona 2
ban con un cemento rápido o con yeso, que es un material que presenta un fraguado instantáneo.
La utilización que de e sta técnica se había hecho en España fue publicada por Jo sé Marvá en 1892 y su
práctica f u e llev ada e n 1893 a Estados Unidos p or el teórico catalán Rafael Guastavino. T res años más tar *
de Pedro Viv e s y Vich publicaba sobre el mismo tema, proponiendo otro sistema de cubierta que se había
experimentado en el Cuartel Hostafranchs de Barcelona y , c uriosamente en el Cuartel d e la T rinidad de Má *
laga 76 , lo que introducía a esta provincia en los orígenes del ensayo, y como precedente de una técnica que
sería aplicada a las viviendas de La Ciudad Jardín. En los a ños treinta el relleno superior que unía las bove *
dillas se haría ya con hormigón armado .
76 Í b id ., p. 243.
3 0
3 CAMBIOS EN EL URBANISMO
Para comprender mejor los cambios que se pr odujeron en mat eria de urbanismo durante las tres prim eras
décadas, se tr azan conjuntamente dos dir ect rices, una ve rtical de rec orr ido cronológico con la legislación y
las ordenanzas que regían en los años que precedieron a la centuria y su evolución hasta el periodo que
nos ocupa, y otra ho rizontal de su aplicación e n el resto del país, para saber entre qué par ámetros se de *
senvolvía la ciudad de Mál ag a y cómo eran aplicadas las pr escr ipciones.
3.1 LOS PLANES DE ORDENACIÓN URBANA
Nuestro period o transcurre entre dos hitos legales como puntos de referencia de la idea de planeamiento,
su institucionalización y su marco territorial: Lo s D ecreto s de Ensanche de 1860 y el Estatuto Municipal de
1924, el siguiente sería La Ley de Rég imen Local de 1946 que ya s e sa le de nuestros límites cronológic os.
En el panorama nacional los planes de ordenación urbana, en el sentido moderno dirigido a solucionar el
problema de crecimiento derivado de la industrialización 77 no se iniciaron hasta mediado el siglo XIX. Los
dos p rimeros Planes de E nsanche fueron aprobados por R.D. en 1860: el de Madrid, debido a Marí a de
Castro y el de Barcelona, traz ado por Cerdá Suñe r , y su definitiva institucionalización fue ob ra de la Ley d e
Ensanc he de Poblaciones aparecida e l 29 de junio de 1864. Posteriormente, con la Ley de 1 876 y e l ulte rior
Reglamento d e 1 877 se sustituyeron las Juntas p or Comisione s de En sanche. Finalmente se aprobaba una
nueva Ley de Ensanche e n 1892 , primero sólo aplicable a Madrid y Barcelona, pero que más tarde se haría
extensible a otras ciudades .
77 V ALENZUELA RUBIO, M.: “Notas sobr e el de sarrollo histórico del planeamie nto en España”, Cuadernos de investigación: Geografía e Histo -
ria, nº 2, Universidad de la Rioja, 1978, p.41.
31
Las características principal e s de estos ensanches consistían e n la ordenación por m an zanas, el concepto
del Higienis mo aplicado a la arqu itectura y el urbanismo (que en esta época eran lo mismo) y la zonificación
por barrios de las distintas clases social e s (barrios aristocráticos, burgueses, obreros .. .).
De manera que , antes d e t e rminar e l si glo tenían Plan d e Ensanche las ciudades de San Sebastián (1865),
Bilbao (1876), V alencia (1887), Pamplona (1889) 78 , Zaragoza (1894) 79 , Cartagena (1897) o Palma de Mallor *
ca (1897) 80 , aunque, como apunta Lozano Bartolozzi, habrá ciudades donde los p royectos no vayan más
allá del papel o tarden mucho en realizarse p o r la especulación de u no s terrenos comprados por la burgue 2
sía buscando beneficios 81 . T odos ellos eran de características similares en c uanto a trama vi ar ia, basada en
la cuadrícula, mejorada a e f ectos de tráfico y relación m e diante ejes diagonales como en el caso de Ba rce *
lona, pudiendo originar una disposición radiocéntrica, como fue e l de Bilbao . Y a dentro del siglo XX fueron
redactados sin innovaciones sustanciales otros muchos, entre l o s que c a bría destacar el de Santan d er
(1907), La Coruña (1902), Melill a (1906), Cádiz (1907), León, Castellón, etc.
Fernando de T erán indica q u e con la planificación de los ensanches se intentaba dirigi r el crecim iento de la
ciudad de una fo rma un itaria y uniforme, pero la realidad fue que en la mayoría de los c aso s no se lleva ron
a cabo conforme a lo p revisto. Básicamen te , tanto ensanches como reformas interiores, fueron i nsuf icientes
en dos aspectos, por un lado en la solución a los p roblemas higiénicos y funcionales de los cascos antiguos,
y por o tro en satisfacer la g ran demanda d e vivienda en el ensa n che para u n a població n o brera y/o p rove *
niente de las emigraciones del campo a la ciudad 82 .
Para lo primero, el objetivo pri oritario consistió en establecer una trama viaria, mientras q ue e l problema sa *
nitario se intentó paliar con la Ley de Saneamiento y Mejora de Poblaciones o interior de 1895 , que tenía un
ámbito referido a poblaciones d e 30.000 habitantes, aunque pudiera extenderse a o tros núcleos con un n ú *
mero menor . Esta n orma regulaba la actuación en solares, donde s e preveía la expropiación de los mismos
destinados a la alineaciones de calles, avenidas y plazas, con un trazado más acorde a d esplazamientos
más fluidos y con mayores garantías de sal ub ridad 83 .
Problemas ha b ituales de los cascos históricos eran el hacinamiento y l a falta de condiciones higiénicas,
para cuyo es t udio y solución se crearon las Juntas Provinciales y Central de Sanidad . Las refor mas interio *
res tuvieron una finalidad higienista, pero hubo otras raz one s como descongestionar el casco antiguo para
organizar un m a rco dig n o de l as actividades co merciales, adap tando la trama viaria a las comunicaciones
mediante la creación de vías ráp idas que permitieran comunicar las distintas partes de la ciudad y enlazar el
78 LOZANO BAR TOLOZZI, M. del M.: “Anotaciones sobre urbanismo en España. Del siglo XIX a 1950”, e n BRA VO NI ETO, A.: Ar quitecturas y
ciudades hispánicas de los siglos XIX y XX en torno al mediterráneo occidental. Melilla: UNED, 2005, p. 272.
79 V ALENZUELA RUBIO, M., op. cit. , p. 43.
80 PÉREZ ROJAS, J.: “La atracc ión metropolitana e n la ar quitectura española, (1918' 1930)” , Ciudades, ar quitectura y espacio urbano, nº 3, 2003,
p. 97.
81 L OZANO BAR TOLOZZI, M. del M., op. cit ., p.272.
82 T ERÁN, F .: Planeamiento urbano en la E spaña Contemporáne a (1900 -1980) . Madrid: Alian za Editorial, 1982, pp. 38'40 y OLMEDO Á L V A'
R EZ, J.: La iniciativa privada empr esarial en la ejecución del planeamiento urbanístic o , (T esis). U niversidad de Castilla'La Mancha: Ed. T oledo,
20 06.
83 O LMEDO ÁL V AREZ, J, op. cit.
3 2
3 CAMBIOS EN EL URBANIS MO
viejo casco con los e nsanches, estaciones de ferrocarril, puertos o zonas industriales. De hecho, estos obje *
tivos quedaron reducidos las más d e la s veces, a l trazado de grandes vías rectas q ue rompían la trama via *
ria antigua 84 .
Respecto a la d emanda de vivien da, se f ue ron o rdena n do parcialmente algunos se ctores del t érmino muni *
cipal, mientras que e n las zonas más periféricas, nacerían n u evos espacios y grupos d e suburbios carentes
de los servicios urbanos mí nimos. Esto último er a u na situaci ón general en todo el t erritorio es pa ñol a fina *
les del siglo XIX, de tal forma que e n 1908 ante dicho problema, e l in ge niero mu n icipal de Madrid a claraba
que la única limitación legal a la que de b ían someterse los propietarios er a la de las alineaciones y rasantes,
estando el Ayuntamiento obligado a autorizar c u antas construccion e s se solicitasen. Er an, pues, edificacio *
nes legales pero no regul a das, como tampoco lo eran la cr e ación de barriadas obreras y satélites 85 .
A comienzos del siglo XX continuaba su d esarrollo el proceso de t ransformación urbana que se había inicia *
do décadas atrás en numerosas ciu dades e spañolas. Muchos de los ensanches vigentes, que respondían a
proyectos aprobados e n el último terci o del siglo XIX, e n 1900 aún s e encontraban en plena fase de expan *
sión y de concreción de lo q u e iban siendo unas nuevas y or denadas á reas urbanas 86 . Se densificaron los
ensanches o se trazaro n otros nuevos y se realizaron de v ez en cuando una operación de reforma interior .
Fueron actuaciones que en a lgunas ciudades tuvieron nueva respuesta e incluso con segundos ensanches,
como fueron los casos de Murci a (1920) y Pamplona (1920) 87 . En Eu ropa se daban pasos hacia una n ue va
manera de conce bir la planificación me dia nte los movim ientos de la Bauhaus, los CIA M, los nuev os barrios
de vivie nd as d e la primera postguerra o el pl a n Ámst erda m de 1 935. Po r su parte en el urbanismo español,
que h asta la aprob ació n de la primera Ley del Suelo ( Le y de Régimen del Suelo y Ordenación Urbana de
1956 ) seguía por lo general la solución de políticas sectoriales de intervención urbanística 88 , s e generaron
tanto espacios residenciales como populares y obreros, carentes de urbanización, dotación de servicios e
infraestructuras 89 . Estas deficiencias fueron más acus a das fuera ya del perímetro planificado d e los ensan *
ches, donde se asist ía a la f ormación de dos g rupos de núcleos poblacionales: Los s uburbios obreros o
arrabales, nutridos preferentemente de población inmigrante, y las colonias de ciudad jardín, que aunque or *
denadas en su ejecución, c a recían así mismo de inserción armónica en la ci u dad 90 .
El problema del ext rarradio, ante la que la legislación es pa ñola devino ins uficien te, quedaría resuelta por el
Estatuto Municipal , elaborado por el primer ministro de la Gobernación de la Dictadura, Joaquín Calvo Sote *
lo, por el q u e se obligaba la redacción d el plan de ensanche o d e su e xtensión 91 a todos los municipios q ue
84 V ALENZUELA RUBIO, M., op. cit. , pp. 43'44.
85 TERÁN, F ., op. cit., pp. 38'40.
86 PÉREZ ROJAS, J. “ La atracción metropolitana...”, op. cit.
87 LOZANO BAR TOLOZZI, M. del M., op. cit ., p. 94.
88 DÁVILA LI NARES, J. M.: “ La Or denación U rbanística dur ante la primera mitad del siglo X X. Premisas para un tratamiento int e gral de los es '
pacios urbanos”, Investigaciones geográficas , nº 9, A licante: Universidad, 1991, p.101.
89 De ahí que muchas de esas actuaciones se limi taran a la simpl e edificación, pr otegida o no, de viviendas ( …) transgr edían las disposiciones
contenidas en los Planes Generales municipales vigentes, DÁVILA L IN ARES, J.M., op. cit ., p.101 .
90 V ALENZUELA RUBIO, M., op. cit.
91 TERÁN, F ., op. cit., pp. 47'49.
33
incrementaron la población en un 20% entre 1910 y 192 0 , los cuales entonces eran 64 92 . A de más con este
decreto se fundían por primera ve z la materia propiamente municipal y la urbanística, l o que i b a a generar
una serie de aportaciones novedosas. Entre o tras, s e les a signaba a los municipios la obli g atoriedad de las
actuaciones urbanísticas, que se generalizaban a los que contaban con más de 10.000 habitantes, de forma
que quedaban superadas la mayoría de normas existentes hasta entonces, l as cuales h a bían sido diseña *
das para o pensan do e n las ciudades de Madrid y Barcelo n a. Se establecía un sist e ma de control estat a l
para las actu acio nes que se realizaran, d ebiéndose inc orpo rar objetivos ob ligatorios (densidad, alturas, zo *
nas verdes, espacios libres, alineaciones...), bien fuera porque se hubieran tomado de las ordenanzas muni *
cipales, bien por l a aplicación directa del p rop io E statuto. Así s e llegaba a un nuevo peri o do que desembo *
caría en la Ley de 1956 93 .
T anto l os anteproyectos como los planes que se proponían, una herencia de los planeamientos de ens an *
che tradicional 94 , se presentaron como una soluci ón intermedia entre ensanche y expa n sión dando lugar , por
lo general, a manzanas cerradas co n posibilidad de crecimiento y asentadas en t orno a las vías de acc e so.
Con un tratamiento sectorial o de zonificación, manifesta da en el tipo d e ed ificación, no es hasta l a década
de los treinta cuando se d e ja ver la influencia racionalista en el planteamiento de los edifici o s en formacio *
nes geométricas de bloques paralelos 95 . Algunos de estos planes fueron al mismo tiempo de reforma interior
(véase Málaga).
La situación de Mála ga en materia de urbanismo corría paralela a la de las demás ciudades de similar cate *
goría del resto d el país. De manera que pa rtir de 1860 y a l o largo de toda la década, se sucedieron diver *
sos i nstrumentos planificadores con int e nciones dis tinta s: desde el ordenamien t o gl o bal de la ciudad con el
Plan de Ensa nch e d e 1861 re da ctado p or el a rqu itecto J osé Moreno Monroy , aprobado p aralelamente al de
Madrid y Barcelona, a los intentos d e planificación de espacios parcializados como La Mala g ueta (1866), o
el d el territorio d e Huelin (1868) fuera ya de los ámbitos ordenados por el P lan. En cuanto a este último,
como a punta Rubio Díaz, lo que en principio f uera un proyecto p ara la construcción de viviendas obreras en
el barrio, se transformó en un proyecto de ensanche y nueva barriada con el p lan que el arquitecto Juan Ne *
pomuceno de Ávi la redactara a fin ale s de 1869, ajustándose a la ley de Ensanche de 1867 y apr obado por
el Regente el 23 de abril de 1870 96 .
Respecto al Plan de Ensanche y Remodelaci ón de la ciu dad de José Moreno Monroy d e 186 1, pese a sus
deficiencias 97 y a que l a mayor parte del mismo n o se llevase a la pr áct ica en s u día, ha s erv ido de ins p ira *
92 Los c oncursos de anteproyectos fueron sucediéndose e n las ciudades afectadas, a lgunos e jemplos serían los planes propuestos para Madrid
(1926), Bilbao ( 1926, base del plan de 1928), Zaragoza (plan realizado dir e ctamente en 1925), Murcia (directamente en 1928), Burgos (1929),
Badajoz (1933), Logroño (1935). T ERÁN, F ., op. cit., pp.51'62.
93 OLMEDO ÁL V AREZ, J., op. cit.
94 Pues eran numerosos los presupuestos norma tivos que el E statuto recogía de regímenes urbanísticos a nteriores, algunos de ellos superados, c omo
los de Ensanche o Reforma Interior . D Á VILA LINARE S, J.M., op. cit.
95 T ERÁ N, F ., op. cit. , p. 53.
96 R UBIO DÍAZ, A.: “ El proyecto d e ensanche y b a rrio obrero de Hu e lin”, Revista d e Estudios R egionale s, nº 41, Universidad de Mála ga, 1995,
pp . 331'343.
97 E n opinión de Rubio Díaz, este plan puede entenderse como inductor o continuador del ensanche interior , pues el área que preveía para creci '
m iento de expansión era escasa o nula, caso de la z ona oe ste donde no superaba los 380.00 m 2 para e l norte de la Trinidad y el Llano de la T rini '
d a d. RUBIO DÍAZ, A ., op. c it., p.332.
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ción para muchos d e los proyectos posteriores, de guía para la ordenación de la ciudad de fi nal del S.XIX y
de muchas d e las ideas que finalmente se realizaro n con variaciones e n el X X . L a nueva ordenación pro*
puesta en el p lan constaba de calles fo rmando u na ordenación radi al en torno a la P laza d e la Constitución
y la C a tedral, y un crecim iento oeste de la ciu dad planteado me diante un trazado en re tícu la como amplia *
ción del los b arrios históricos de T rinidad y Perchel. Sobre éste, s e propuso una prolongación d e la Al ame *
da 98 q ue a travesaba la zona construida, al igual que l a apertura de las calles Marqués d e Larios, Molina La *
rio y Alcazabilla. Aunque su redacción fue tem prana, algunas de sus p ropuestas comenzaron a realizarse a
partir d e un estudio q ue re alizara Jo se Mª de Sancha en 1878 sobre el estado d e la red de a lcantarillado 99 ,
de forma que para c ua ndo Emilio de l a Cerda realizara el pl ano de 1 892 según las ideas de Sancha , a lgu *
nos proyectos ya se habían inicia do. Este incluía a de más de la apertura de La rios y Alcazabilla, otra d esde
el extremo norte de la ca lle Molina Lari o hasta Capuchin o s; la desviación d el rio Gu a dalmedina a tr avé s de
un canal hasta el barrio de Huelin; la Prolongación de la A lameda ha cia el Perchel y e l Parque, con el reo r *
denamiento de la manzana de la Marina; el d esarrollo del Puerto y la ordenación del barrio de la Malagueta;
la apertura de la calle Arme ng ual de la Mota y la or d enación ortogonal del ensanche d e la T rinidad y de la
playa d e pescaderías. El proyecto d e enlace de la Alameda con el Paseo del Parque, formó parte del q u e
por ley especial d e cinco de s e tiembre de 1896, fuera a p robado por las Corte s para la e jecución de l a s
obras del Puerto de Málaga 100 .
La calle Larios, fue lo primero q ue se llevó a cabo, siendo i na ugurada en 1 891, y , c omo señalaba Rubio
Díaz 101 respecto a l o que se venía realizando en las ciudades del país, rompía el tr a zado mediev a l que ve *
nía de e ste a oeste, constituyéndose la gra n vía norte*sur , f undamental p or la necesidad de un ión entre la
plaza y el mar . Esta apertura de Larios junto con la realizació n del Parque, cuyas obras se iniciaron en 18 9 7,
proporcionaron una mejor comu n icación de los d istintos barrios d e la ciudad h a cia los nuev os ensanches 102
y constituirían los dos ejes urbanos decisivos para la Málaga del siglo XX .
La realidad de l os ensanches estuvo condicionada por los planes parciales y la p ropiedad privada de mu *
chos de los terrenos sobre los que se iban formando los nuevos núcleos de población. La interpretación
que la municipalidad hac ía de las d isposiciones centrales ju nto a las funciones que ésta se atribuía ante las
demandas de ali ne aciones y urb a nización por par t e de los propietarios, co n frecuencia se apartaban d el
proyecto general 103 .
98 GARCÍA GÓMEZ, F .: La vivienda malagu eña del siglo X IX. Ar quitectura y Soci e dad. Málaga: U niversidad, 2000, p. 109, y “ Pla n G eneral d e
Ordenación Urbanística de Málaga. Capitulo segundo, título III, A yuntamiento de Má laga, p.158.
99 “ Plan General de Ordenación Urbanística de Málaga...”, op. c it., p. 159.
100 Memoria del Plan de Ensanche de Málaga. Arquitecto Dani e l Rubio Sánchez. Año de 1929, punto 3.1.1, AMM, Secc ión B.
101 RUBIO DÍAZ, A., op. cit ., pp. 331'343.
102 MACHUC A S ANT ACRUZ, L.: Málaga, ciudad abie rta. Origen, cambio y permanencia de una estructura urbana. Málaga : C ole gio de A rqui'
tectos, 1987.
103 A cerca de estas irregularidades Rucoba llamaba la atención en el escrito que dirigía al Alcalde en 1882 donde fijaba las condiciones para las nue '
vas edificaciones del ensanche en un estudio detallado del mismo. AMM, 1427/14.1882
35
3.2 EL P APEL DE LAS ORDENA NZAS MUNICIP ALES EN LA CONFIGURACIÓN DEL P AISAJE URBA &
NO
Desde la s egunda mitad del siglo XIX fue cobrando cuerpo un conjunto de normas urbanísticas referidas en
algunos casos a obras concretas como las pla neada s para Madrid o Barcelon a .
En la aprobación de u n plano de alineaciones destacaba el de la modificación de los límites entre el espacio
público y la propiedad privada, la cual quedaba vinculada a la o bligación de avanzar o retroceder la fachada
en función de la nueva ordenación. Este aspecto fue recogido en la Re al Orden de 6 de febrero de 1863 s o*
bre r eglas para la construcción y reforma de edificios particulares, al igual que la necesaria expropiación
para poder dar efectividad a las alineaciones, de las que los propietarios obtenían indemnizaciones. Este
sistema se desarrollaría me d iante la Ley de 10 de enero de 1879 , de Expropiación Forzosa p or causa de
utilidad pública, así como por su Regl amen to, aparecido por Real Decreto de 13 de junio de 1879 .
Hemos de aclarar , no obstante, que e sta s n o rmas i b an destinad a s a expropiaciones urban a s realizadas en
poblaciones mayo res d e 50.000 habit antes, con lo que dada la población r u ral e xistente po r e ntonces, así
como el reducido tamaño de las localidades más significativas, su ap licación no se perfilaría inicialmente
como mayoritaria en el territorio nacio n al 104 .
Respecto a los t ipos de vivie ndas, la relación que se establecí a entre la c alle y la ca sa, o bligaba a abordar
el tema del edificio considerando su emplazamiento y la normativa edificatoria para cada zona de la ciudad.
Esta zonificación vendría defini da por un tipo p o blacional y , en consecuencia, p or una t ipología edificatoria
determinada.
Los ensanches sig nificaron e l primer intento de sometimiento a norma del crecimiento urbano, a partir de
una concepción urbano*arquitectónica fundamentada en la estética de las composiciones volumétricas y e s *
paciales y en las consideraciones higienistas (habitaciones más aireadas y expuestas al s ol) mediante l a
disposición de jardines y patios de manzanas, de manera que iban a ser modelo pa ra la u rbanización de
nuevos espacios. P ara ello se articulaba una normativa e dificatoria, que iría cambiando en el transcurso del
tiempo en el sentido de densi f icar las zonas edificables y de eliminar es p acios libres.
En España, la reglamentación edificatoria que reco gían las Ordenanz a s Municipales decimonónicas y a los
que s e vie ron sujetos los alzados de nueva plan t a o de ref orma de los edificios de viviendas de los centros
de las ciudades, se había ocupado de los aspectos relacionados con el p lano de fachada y su control figura *
tivo, temas que afectaban directamente a la salubridad de la ciudad y a l ornato. La altura del edificio, la a ltu *
ra mínima exigible a cada piso y la e liminación de voladizos salientes y obstáculos que dificultasen el tránsi *
to viario, fueron los tres principales objetiv os de las normas.
104 O LMEDO ÁL V AREZ, J., op. cit.
3 6
3 CAMBIOS EN EL URBANIS MO
El es tablecimiento de una altura de edificio proporcional a la anchura o
latitud de la calle, una medida necesaria para frenar la creciente colma -
tación de suelo urbano, tuvo su origen, como caso aislado, e n un regla -
mento local de Cádiz en 1797 105 . Pero no e s hasta 1854 c uando se
aprueba por Real Orden las Bas e s para la a nchura de las calles y alt u -
ra de las casas, b asada en la clasificaci ón de calles en clases u ór de -
nes, at e ndiendo a la latitud d e las mismas, una n ormativa que tenía su
antecedente e n el Madrid d e 1845 , en donde se fijaba una altura d e ter -
minada del edificio para cada orden 10 6 . A p artir de aquí, su difusión por
el rest o de E spaña se p rodujo a lo largo del rest o de l siglo e inicios del
siguiente, siendo su recepción asumida literalm e nte, o bie n adaptada a
las condiciones ur banas par ticu lares. La ca ra negativa de la aplicación
de esta disposición fue la adapt a ción que se hizo de la norma a los inte -
reses de los propietarios que poseían ed ificios con pisos de a lquiler . E n
la rep a rtición del espacio en a ltura fijado no se disminuía e l númer o de
pisos, sino que s e tend ía a co mprimir los ya establecidos, q ue en la or -
ganización decreci ente e n a ltura de los pisos del siglo XIX los más per -
judicados resultaban ser los últimos, en esp e cial el ático, que vería mer -
mada aún más su altura como consecuencia de la disminución de los
mínimos de altura de cada piso. Fue necesario entonces la creación de
una n orma complementaria a la anterior que estableciera los mínimos
de altura p or piso , rec ogida en la llamada Ordenanza de Ca lle, junto a
la altura máxima del edificio y el número de pisos, en el marco de l a
restauración de los ay un tamientos constitucionales dur a nte el reina d o
de Isabel II.
Respecto al plano de fachada , balc o nes, miradores y rejas, fueron los
únicos cierres de v ano s admitidos p or la ordenanzas municipales del
XIX, pe rmitidos con un desarrollo de vu elo muy limitado y a partir d e
una altura determinada sobre e l pavimento d e la ca lle. T odas las nor -
mas quedaron recogidas con rango de ley en la Real Orden de 1854, la
de 1857 y l a de 1863, que las hizo extensivas a todas las provincias de
España 107 , condicionando e n gran medida una organización homogé -
nea de la imagen de la calle decimon ón ica.
105 Por primera vez se e stablece la altura máxima de e dificación según el ancho de la ca lle en Las Or denanzas de la Policía de Cádiz de 1797. Poste-
riormente se hará lo propio dentr o del Pr egón de Obr ería de Bar celona de 1823. ANGUIT A CANTERO, R., “ De la reglamentación del plano de
fachada al control de la planta de distribución interior: evolución de la or denanza edificatoria en Espa ña (1880-1910), en HENARES CUÉLLAR,
I. y GALLEGO AR ANDA, S.: Ar quitectura y Modernismo: del historicismo a la modernidad. Granada : Universidad, 2000, p.1 16.
106 ANGUIT A CANTERO, R. : Or denanza y policía urbana : los orígenes de la r eglamentación e dificatoria en España (1750-1900), T esis doctoral.
Granada: Universidad, 1995 , p.1 17.
107 GARCÍA G ÓMEZ, F .: La vivienda malagueña...op. cit., pp. 234 y 235.
37
5. Calle Granada. Altura de edificios
homogénea y pr opor cional a la anchura de
la calle.
6. Plano de fachada poco desarr ollado en la
ar quitectura decimonónica
por el comercio en el año 1859, estrecho e inadecuado para la frecuentación a que sirve y cuyo estado es
deplorable (…). El Consejo de Fomento acordó (…) 1. Que se considerasen la prolongación de las carre -
teras de segundo orden de Cuesta del Espino a Málaga y de Cádiz a Málaga, hasta las calles o paseos
de la margen izquierda del Guadalmedina, ejecutándose para ello las obras que se consideren necesa -
rias, y especialmente los puentes con que deberá salvarse dicho río y 2. Que para enlazar la carretera ge -
neral de primer orden de Bailén a Málaga con la costa, se ejecute una travesía exterior de la ciudad o ca -
mino de ronda, que partiendo de la Fuente de Olletas (al final de la antedicha carretera) termine en la de
segundo orden de Málaga a Almería, utilizando en todo su recorrido el camino Nuevo. Este plan de enla -
ces de vías de comunicación (…) fomenta y mejora el tráfico de un puerto de primer orden como lo es el
de Málaga y da al proyectado Circuito Nacional de T urismo, patrocinado por el Estado, las necesarias
condiciones, haciendo desaparecer la solución de continuidad o dificultades excesivas que presenta en el
punto más meridional y singular de su recorrido, como lo es Málaga 135 .
A petición de Manuel Llorens, Jefe de l Servicio de Comprobación Ca t astral Urbana de l a Provincia de Mála -
ga, y por ordenarlo así la Subsecre t aría d el Mi n isterio de Hacienda y ser necesario además , para la buena
marcha de los trabajos de comprobación urbana que están efectuándose actualmente , a finales de la se-
gunda década e l arquit e cto municipal Manu el Rivera definía las lín eas perimetrales correspondientes a las
zonas de Casco, Ensanche y Extrarr a dio 136 :
(...) La zona interior o casco urbano de esta Ciudad debe fijarse comenzando por el Sur en el mar , si -
guiendo hacia el Oeste por los barrios del Bulto y Peluza (sic), Peso de la Harina a salir a la entrada del
Camino de Antequera, calle del Campillo a buscar la de Martínez de la Rosa, Calzada de la T rinidad, calle
de T acón, Martiricos, puente de Armiñán, calle Huerto de los Claveles, Prolongación de Casabermeja a
buscar el Cementerio de San Miguel, límites del barrio de la Victoria, por el Camino Nuevo para salir a la
Carretera de Málaga a Almería hasta Bellavista. La línea de ensanche quedará limitada por la anterior y la
línea siguiente; por el sur el mar , siguiendo hacia poniente hasta los límites del barrio de Huelin a buscar
el Cementerio de San Rafael, desde este en línea recta hasta los límites del barrio obrero América, si -
guiendo después por la carretera de Antequera hasta los portales de Viana de Cádenas, a buscar el ex -
tremo oeste del camino de Suárez y desde éste en línea recta cruzando el Guadalmedina hasta las casi -
llas de Morales, límites del cementerio de San Miguel, barrio de la V ictoria, Camino Nuevo saliendo a la
carretera de Málaga a Almería hasta el final de Miraflores del Palo. Debiendo entenderse por extrarradio
desde los dichos límites de la zona de ensanche hasta los del término municipal de la capital (…).
135 F i rmado a 21 de mayo de 191 1 . Memoria de los trabajos realizados por e l Consejo Provincial de Fomento de Málaga en el año de 1912. Imprenta
I b érica Málaga. AMM, B iblioteca, sección 1 y 2, Anexo nº 1A.
136 A MM, 3138/142. Sobre líneas perimetrales de la s zonas en que está dividido el término municipal de Málaga. Firmado a 30 de julio de 1919. El
a r quitecto municipal Manuel Rivera
4 4
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
3.3.1 Expansión norte
Los barrios de la G o leta y Molinillo se presentaban a principios del
XX bastante consolidados, pero no care n tes de activid a d construc -
tiva, tal como se desprende de los expedientes de obras del nuevo
siglo, los cuales perten e cen en su mayoría a reparos o reedificacio -
nes con nuevas ali n eaciones de edificios, donde abund a n talleres o
almacenes con un destino industrial 137 . O tras edificaciones d e insti -
tuciones religiosas antig u as o levantadas en el siglo anterior q u e se
habían conservado, formaban ya parte del trazado de las manza -
nas, co mo eran el Monasterio de S an José en calle Don Ro drigo
(s. XVI), el Colegio San Juan de Dios en el Llano de Mariscal (José
Moreno Monr o y , 1861) o el Convento de las Mercedarias (Man u el
Rivera V alentín 1879-1893) en l a calle Cruz del Molinill o . Las pa r -
celas que quedaban libres, fueron c ompletándose en tor no a las
calles de Sa lamanca, Alderete, Duque de Rivas 138 y el Huerto de
los Claveles 139 .
García Gó mez explica cómo en este sector , d urante el siglo XIX,
convivían clas es popul ares y pequeño burguesas con o breros, jor -
naleros, artesa n os y pequ e ños comerciantes 140 . Tam b ién fue lugar
de asentamiento de pequeñas y medianas industrias, de manera
que se ha considerado a e stos dos barrios formando parte, junto al
Perchel y la T rinidad a a mbos márgenes d el G u adalmedina, el ter -
cero de los cinco cinturones industriales con los que contaba Mála -
ga 141 .
Entre las industrias que funcionab an desde el siglo anterior se en -
contraban las “Litografías Here d eros de Fausto Muñoz” y las “Bo -
degas y Licores Carrasco y Benítez” en Llano de Mariscal, así
como l a “Central Eléctrica La Purificación 142 ”, en la calle P urifica-
137 AMM 1340/132 Cruz del Mol inillo, 18, reconstrucción tr as ince ndio, destino industrial o almace nes, A ntonio Ruiz 1903; 1371/108. Cauce 8 y
10 (actuales Juan del Encina-Migue l de Mol ina). Construir unos a lmacenes. Rivera V era 1913; 1373/223. Huerto de los Clave les 10 y 12. Reedi -
ficación, a lmacenes, Rivera V era 1915; 1375/222. Huerto de los Claveles 26. reformas interiores, almacenes, G. Strachan 1916; 1375/221. Aline -
ación de las casas 16 y 18 en Huerto de Los Claveles.
138 AMM 1342/122. Cruz del Molinillo 16. Edificac ión.1904, 1345/ 123. Duqu e de Rivas, inc orporación de un solar , Antonio Ruiz 1905; 1351/40;
Alderete 33. Instalar una fábrica de cristales, Antonio Ruiz, 1907.
139 AMM, 3280/56. Huerto de Los Claveles 26, 28 y 30, Rivera V era 1920.
140 GARCIA GÓMEZ, F .: La vivienda malagueña.... op. cit., p.136
141 Los otros cuatro en SANTIAGO RAMOS, A. y col., op. cit., pp. 8 y 9.
142 Ésta h abía sido e dificada sobre un solar , que en origen había pertenecido a l Convento de san Luis el Rea l y sobre el que después se construyó la
plaza de T oros Álvarez, delimitado por las calles Purificación, W ad-Ras y Don Rodrigo, v endido por e l marqués de V aldecañas a la compañía
eléctrica alema na. El proyecto lo firmaba el maestro de Obras Antonio Ruiz Fernández, iniciándose la obras en 1897. BARRIOS ESCALANTE,
C. y RODRÍGUEZ MARÍN, F ., op. cit ., pp. 21 1-212.
45
7. Delimitación actual de los barrios. Plano
de distrito, A yuntamiento de Málaga.
8. V ista aé r ea de la manzana que en la
actualidad ocupa la fábrica de electricidad
ción del barrio de la Goleta, o las Bodegas y Destilerías López
Hnos “Los Leones” en calle Salama nca 143 del Molinill o .
A lo largo de las tres p rimeras décadas se instalarían ot ras nuevas,
entre las que se recogen en la Go leta la “Fábrica de Aguardientes
y Bodegas Hijo de Pedro Morales” en Llano del M ar iscal 6, las Bo -
degas Cí a Mata “Unión de Bodegas Andaluzas” (fig.10) y “B ombo -
nes y Caramelos La vienesa”, ambas en calle Purificación. Mien -
tras que en el Molinillo surgían curtederías como las fábricas de
“Curtidos y calzados d e Eduardo Ortega” en A lmona (para esta
misma calle G. Strach a n proyectaba un a lmacén d e grandes d i -
mensiones para Federico Heaton en 1915 144 ), “Curtidos Luna Ma-
rín” en calle Salamanca y “Curtidos Isidoro Navarro” en Hue rto de
los Cl a veles, a demás de la fábrica de cervezas “El Mediterráneo”,
la “Bodega Manuel Montañez” 145 y una fábrica de vidrio 146 , estas
tres últimas en calle Alderete.
En la ca lle Salamanca, Rivera construía en 1919 unas bodegas de
vinos de gr a ndes dimensiones 147 y al año si g uiente ot ro edificio
con destino industrial, haciendo esquina con la calle de San Jorge,
que ent on ces se encontraba en proyecto, y que a mpliaría dos
años después 148 .
143 Que en 1915 a mplían con un almacén. AMM 1373/38. Construcción de un almacén e n la calle Almon a nº 1 1. Solicitado po r López Hnos, plano
de G. Strachan, 1915.
144 A MM, 1373/36. A lmona 2,4,6,8 y 10. Construir un almacén, G. Strachan , 1915.
145 B LANCO CASTILLA, E., op. cit., y HEREDIA GARCÍA, G. y LORENTE FERNÁNDEZ, V ., op. cit.
146 L a fábrica de vidrio fue construida e n 1907 por Antonio Rui z . AMM, 1351/40. Alderete 33. Propi e tario Oscar Buchheim.
147 A MM, 3140/16. Construir un almacén para bod e gas de vinos en la calle de Salamanca nºs 3 al 1 1, Rivera 1919.
148 A MM, 3141/12. Edi ficación en e l solar nº 16 de la ca lle de Salamanca, Rivera 1920 ; 3145/48. Obras de a mpliación de la casa-almacén nº16 de
l a calle de Salamanca. (H uerto de los Clavales), Rivera 1922.
4 6
10. Edificio de la antigua "Unión de Bodegas
Andaluzas" Esquina entr e las calles San
Rafael y Purificación..
1 1. Alzado del edificio pr oyectado por
Rivera en 1919 c on destino industria l,
situado en la calle Salamanca nª 16.
12. Unión de Bodegas Andaluzas, estado actual. Detalle .
9. V ista e ntr e las calles Purificación y W ad-
Ras del edificio original de la fábrica de
electricidad,
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
Entre la calle Salamanca y la d e San Bartolomé, permanecería una
plaza ajardinada (fig.13) hasta que en 1923 se le vantara sobre e lla
el Mercado de Salamanca, formando el edifico por sí solo una nue -
va manzana. A finales de la segunda década se c on struye el Dis -
pensario Antituberculoso formando la esquina entre e l Huerto de
Los Claveles y la Cruz del Molinillo, un solar de 400 metros cuadra -
dos que había q uedado sobr an te de las o bras del P uente de Armi -
ñán, perteneciente a partes iguales al A yuntamiento y al Estado. La
cesión de terrenos a la Liga Antituberculosa tuvo lugar en 1 926, y
en mayo de 1927 se h izo Acta de e ntrega del solar p ara la cons -
trucción del dispensario 149 .
Con la entrada del nuevo si glo, el barrio d el Molinillo siguió su cre -
cimiento hacia el Norte, a l a vez que el de Capuchinos se d ensifi-
caba y continuaba su poblamiento hacia el Noreste 150 y el Oeste.
El desarrollo urbanístico del barrio de Capuchinos se había inicia -
do por la vía que discurría entre dos p u ntos h istóricos: la p laza de
Capuchinos, formada en t orno al antiguo Convento que desde la
desamortización ocupaba el cuartel del mismo nombre, y la Fuente
de Olletas, lugar de encrucij a da de tres vías: la carretera de Gra -
nada o camino de entrada a Málaga, la calle de Cristo de la Epide -
mia y la Alameda de Capuchinos ( en el plano de Emilio de la Cer -
da de 1880 m a rcado como Carrera de Capuchinos, y en el calleje -
ro actual como Alameda de Capuchinos), (fig.16).
149 En ma yo de 1925 se iniciaban las gestiones media nte una comunicación al Alcalde del ingenier o José Bores solicitando la permuta o compensa -
ción d el terreno. El A yuntamiento cedía su p arte en Sesión de 1 de junio d e 1925 pero por la parte que correspondía a l E stado la tramita c ión se
hizo esperar , pues fue necesaria una instancia dirigida a l Ministro de Fomento a través de la Jefatura de la División Hidráulica del S ur , de l a que
Bores e r a Ingeniero Jefe en l a provincia, el cual no tenía atribuciones para conceder la autor ización p ara que se inicia ran la s obras, tal como la
Liga le había sol icitado. L a Dirección General de Propiedades y Contribución T erritoria l dio la respuesta, por la que también cedía gratuitamente
su parte, a la Delegación de Hacienda de la Provincia e l 23 de octubre de 1926. Desde esta fecha y hasta el 10 de mayo de 1927 nece sitó también
el A yuntamiento para formalizaciones de cesiones y entregas. AMM 3648. B e neficencia y Sanidad año de 1926.
150 AMM 1362/81. Alam e da de Capuchinos. Reparos de fachada desde la 29 al 35, del 41 al 45, del 53 y 55.Año de 191 1. La numeración nos da idea
que esta vía al inicio de la segunda década se encontraba bastante poblada.
47
13. Detalle de la plaza ajar dinada en e l
Plano de Duarte de Beluga de 1887.
14. Plano de situación para atirantado e n la
Alameda de Capuchinos, 1923
15. T err eno que hubo d e ceder para ensanche la
casa nº 26 de la Alameda de Capuchinos en las
r eformas que se r e alizar on en 1923. P lano de G.
Strachan.
16. Detalle de l plano de Emilio de la Cerda, 1880: Carr era de Capuchinos uniendo la Plaza
con Fuente Olletas
Desde mediados del X IX se venían levantando edificaciones de
dos p isos en los alrededores de la Pl a za y en la A lameda 151 , así
como grupos de casas mata s y algunas manzanas hacia lo s tej a -
res 152 . Fue la casa mata la tipol o gía de vivienda con la que se ir í a
poblando este sector en las tres primeras d écadas del siglo si -
guiente, formando un p aisaje de carácter más urbano que el de los
años interseculares d onde abundaban los t rabajadores de huertas,
vaquerías, tahonas y pequeñas industrias fa miliares, población
que no d esaparecerá del todo y que convivirá con la formación del
nuevo viario.
La A lameda de Capuchinos fue rectificando su trazado a partir de
las nuevas cons t rucciones y de las reformas que se re alizaban en
algunas viviendas antigu a s adecuando el plano de fachad a a la
nueva alin e ación (fig.15), s e gún iba sie ndo marcada en los pla n os
parciales que levantaran los té cnicos mun icipales cuando se s olici -
tan las obras.
En los a lrededores de la Alameda se fueron configurando igual -
mente nuevas manzanas, pero le nt amente, pue s c omo se ve en e l
plano de conjunto y situación realizado por D aniel Rubio para la
edificación de una casa mata en 1924, la calle de Zaragoza estaba
formada sólo en su primer tramo, entre dos manzanas con fa chada
hacia l a Al ameda, mientras que las de Numancia y la de Prolongo
(actual Miguel Bueno L ara) que conducía a E l Ejido, aún se encon -
traban en pr o yecto (fig.19).
La zona de El Ejido era una de las tradicionales zonas de tejares
de Málaga, y entre ella y l a Alameda de Ca puchinos se encontra -
ban los de Francisco y José C ereño, y el de En rique Mes a Cuen -
ca 153 . A los talleres de pr oducción cerámica y los de rivados del ce -
mento, se sumaba la presencia de, a l me nos, un ase rradero y una
fábrica moderna de mármoles que pert en ecía a la familia Frápolli,
localizada próxima al Cementerio, junto al cauce del acueducto d e
San T elmo (fig.20), para proveerse de la fuerza motriz d el agua a
su entrada a la ciudad; perm a necería en funcio na miento durante
t o d o el primer tercio del siglo XX 154 .
151 G ARCÍA GÓMEZ, F .: La vivienda.malagueña .. .op. cit., p. 1089.
152 L os proyectos, tipologías y autores vienen detallados en GARCÍA GÓMEZ, F .: L a vivienda. .. op. cit., pp. 1 139-1 140.
153 H EREDIA GARCÍA, G. y LORENTE FERNÁNDEZ, V ., op. cit., pp. 159-160.
154 R AMOS, S. y col., op. cit., p. 321.
4 8
18. Casa mata en calle Numancia, Rivera, 1923.
19. Plano de Daniel Rubio, 1924 con el
pr oyecto de los trazados de las calles
Numancia y Pr olongo, y el del segundo tramo
de la de Zaragoza.
20. T err enos de José Frápolli entr e e l
Cementer i o y e l Camino de l Colmenar . Plano
de G. Strachan, 1913.
17. Alam e da de Capuchinos 25
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
Otro punto de referencia e n el crecimiento Noreste de e ste barrio
lo cons t ituía el C emen terio de S an Mig u el, inaugurado en 185 3 .
Desde finales del siglo anterior existía un proy ect o de alineacio -
nes para l o s terrenos comprendidos entre la Huerta Alta de Ca -
puchinos y el Cementeri o , como se puede ver en el plano de
Emilio de la Cerda d e 1880 155 (fig.29). L ocalizada delante del Ce -
menterio, se dibujaba una ba rr iada d e trama ortogonal, limitada
por la Alame da de Capuchinos 156 (hoy Al a meda de Barceló) y el
Camino de Casabermeja (en lo s tramos que actualmente son
San Juan Bosco y Eduardo Domin gu ez Ávila).
Desde e l marge n izquierdo del río Guadalmedina has ta el Ce -
menterio, sin límites hacia el norte , y por el sur limitado por Capu -
chinos y E l Molinillo, se extendían diversas fincas que atendían a
los n ombres de Cortijo de Guardamuros, Hacienda del Capitán,
“Huerta Alta”, “San Bartolomé” y de “Morales” 157 . Las Haciendas
de Padre Rute, y de G ranadin o 158 , Las Barrancas 159 y Hacienda
La Portada 160 , limitaban con la carretera de Las Pe d rizas.
Con e l desarrollo de la peque ñ a indus tr ia se produjo un incre -
mento d e la población, proliferando viviendas y almacenes 16 1 que
hacia 1900 habían cubierto una superficie de edificaci one s de
unos cuatro o cinco kilóme t ros que no se atenía al trazado oficial.
Al m ismo tiempo, buscando terrenos libres en la La Huerta Alta
de Capuchinos, se fuer on instalando instituciones que i ba n a ocu -
par grand es extensiones d e terre n o. T odo ello, con el tiempo da -
ría lugar al barrio de Segalerva 162 .
Desde 1876 existían do s grupos de ca sas, una de tres y otra d e
diez, a sentadas des de la plaza de Capuchinos alineadas en el
margen izquierdo de la c arretera de Casabermeja 163 , y hacia 1 9 09
155 Plano anunciador de Málaga con los princ ipales proyectos de mejora y ensanche.
156 En la primera década ya se rec ogen algunas reconstruccione s de las casas que bor deaban la Alameda, y al inicio de la segunda de reparaciones en
muchas de ellas: AMM, 1347/9. Al ameda de Capuchinos. De moler y r econstruir . 1906; AMM, 1362/81. Alam eda de Ca puchinos. Reparos de fa -
chada desde la 29 al 35, del 41 al 45, del 53 y 55. 191 1.
157 AMM 1334/368. Certificación del Ensanche de la capital por el Norte .
158 AMM, 1351/169.Carretera de las Pedrizas. Los Granadinos. Construir dos c asas matas. Solicitud a 12 de marz o de 1907 por Don José Ramos P o -
wer para dos casas matas de planta baja de idéntica construcción. Planos de T omás Brioso fdos a 12 de enero de 1907.
159 AMM, 1342/ 56. Año de 1904. Camino de Casabermeja. Construir una casa mata. T errenos de una propiedad llamados de las Barra ncas, lindante
con la carretera del Puerto de las Pedrizas a Málaga.
160 AMM, 1348/165. Año de 1906. Construir una casa mata en terrenos de la Hacienda L a Portada, lindante con la carretera de Málaga al Puerto de
las Pedrizas.
161 AMM 1343/158. Eduardo Dominguez A vila 6/8. Construir una casa almacén. Antonio Ruiz 13 enero 1905 .
162 AMM 1343/158. Eduardo Dominguez A vila 6/8. Construir una casa almacén, Antonio Ruiz 1904.
163 Para más detalles ver GARCÍA GÓMEZ, F .: La vivienda. .., op. cit ., pp. 1.140-1.141.
49
21. T razado de la calles Numancia y Sagunto
sobr e terr enos de un tejar . Plano de G.
Strachan 1913.
22. Aline acón del Camino d e Casabermeja y
casas construidas hac ia 1909. Plano de
Rivera, 1909. Detalle.
aparece un número co n siderablemente mayor a lineado a amb o s
márgenes del inicio de la vía (fig.22). El Asilo d e San Bartolomé,
fundado por E duardo Domíng u ez Ávila, se habí a e stablecido en
1879, forman do una manzana compl e ta entre la carretera de Ca -
sabermeja (que posteriormente fue bautizada con su nombre en
este tramo), y las nuevas de Peinado y Pérez de Castro (esta últi -
ma es el límite del barrio del Molinillo con Segalerv a); sería con-
vertido en colegio cuando s e instalaron definitivamente l os Sale -
sianos en 1897 164 . E n la década de los nov e nta ya e xistían a l me -
nos dos i ndustrias en funcionamiento e n la calle de Peinado. Una
de ellas, La Fabril Malagueña de Pastor y Cia., estaba especializa -
da en baldosa hi dráu lica 165 (cfr . Malagueta). La otra er a l a Bod ega
Antigua Casa de Guardia, en el nº 7, que seguiría funcionando a
lo largo del primer tercio del XX.
Al n orte de calle Peinado se encontraba el llamado Cortijo de Guardamuros ocupando una extensión de t e-
rreno triangular formad o por esta calle, la carretera al Puerto de l a s Pedrizas (actual Actriz Rosario Pino) y el
Camino de Casabermeja (actual San Juan Bosco). Desde 1884 que llegaron las Hermanas Hospitalarias del
Sagrado Corazón de Jesús, una congregación dedica da a la a sistencia de mujeres co n enf e rmedades psi -
quiátricas, en parte de e sto s terre no s se enco nt raba un se n cillo complejo forma do por una casa-residencia
para las Hermanas y u n a unidad d e Hospitalización llama da San Rafael 166 . En 1909 la sociedad pr op ietaria
de los terrenos d ecidió cercarlo con un muro, proyecto que realizó Antonio Ruiz 167 , y un año más tarde el ar -
quitecto Ignacio Aldama Elorz se encargaría de l e vantar una nuevo edificio para el psi q uiátrico 168 .
Hacia 1920 se l evantaba el cua rtel de Artillería de calle P einado, uno d e los pocos ejemplos de a rquitectura
militar del siglo XX en Málaga 169 , que vendría a engrosar el número de los ya e xistentes en la zona: el cuar -
tel de Capuchinos en el antiguo Convento, el cuartel de Caballería, situad o e n la c onfluencia de la Carrera
de Capuchinos y con la calle Dos A ceras, y el de Intendencia, a l inicio de l a antigua c ar retera de las Pedri -
zas. El cuartel de c alle Peinado ocuparía otra gran parte de los terrenos del antiguo cortijo de Guardamuros,
el resto del barrio de Seg a lerva se completaría con viviendas.
164 T ras una primera tentativa de presencia salesiana en San Bartolomé de Málaga en 1883 (febrero-septiembre), viviendo aún Don Bosco,
165 Fundada en 1888, pertenecía a los Sres Pastor e H idalgo. En 1900 se instala n en la Malagueta en un nue vo edificio: Actualmente está terminando
la constr uc ción d e un edificio en la Malagueta, fr ente a las cocheras d e tranv ías, dond e va a instalar la fábrica , La Unión Mer cantil , 2 de se -
tiembre de 1900, p.1.
166 De las instituciones creadas y dirigidas por Hermanas Hospitalarias de l Sagrado Corazón de Jesús en vida de su fundador , San Benito Menni, fue
el Hospital de Málaga la segunda casa en orden cronológico, detrás de la casa de Ciempoz uelos. La de nominación de la casa f ue "Manicomio
Particular de Señoras Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús".http://www .hospitalariasmadrid.or g:8080/hospita larias/opencms/hospitalaria
167 AMM, 1358/196. Cercar terrenos del Cortijo de Guardamuros.
168 A MM, 1362/21. Cortijo de Guardamuros. Edificar un pabellón. Al parecer las obras duraron cinco años, pues en 1914, el apoderado de la SA “La
R osa” domiciliada en C ie mpozuelos y propietaria de la nu eva casa manicomio, solicitaba la licencia para alquilarla. El informe f avorable fue
e mitido por e l arquitecto municipal Ri vera a 1 1 de a gosto de 1914. AMM, 1372/345. Prolongación de Casabermeja “Casa Manicomio”. Permiso
pa ra alquilar .
169 S e estructura en torno a un patio central y está formado por cuatro crujías a dos aguas. La fachada principal la integran las cabeceras de dos de las
c r ujías laterales (coronadas por dos frontones triangulares con dos g r andes óculos), y el cuer po central de entra da al conj unto, d e ladrillo visto
c o n arcos escarzano. http://salvemos-málaga.blogspot.com/2010/05/cuar tel-de-segalerva.html.
5 0
23. Manzana formada por e l Asilo de San
Bartolomé e ntr e las calles Pe inado, Pér ez de
Castr o y Camino de Casabermeja. Plano d e
Rivera, 1909. Detalle.
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
51
24. Plano levantado por Antonio Ruiz e n 1909, mar cando los
límites de la ce r ca sobr e los terr e nos de Guar damur os. En el
extr emo norte se situaba el antiguo centr o de asiste ncia.
25. V ista aér e a de 1928 del barrio d e Segalerva. Sobr e el
terr eno delimitado en 1909, el nuevo complejo hospitalario,
ya ampliado. Entr e éste y la calle Pér ez de Cast r o, el Cuartel
de Artillería, la calle Peinado y las manzanas que
completar on el barrio.
26. Edificio levantado por Aldama en
1909, sobr e terr enos del Cortij o de
Guar damur os.
27. Alzado de la fachada oeste y principal d e l
edificio pr oyectado por Aldama en 1 909 . En el lugar
que o cupa la portada se añadió posteriormente otr o
cuerpo.
A raíz de l proyecto de parcelación del Cortijo de Guardamuros, el arquitecto municipal Manuel Rivera levan -
tó un pl ano de alineaciones para la calle d e Casabermeja, f e chado a 15 de abril de 1 9 09 (fig. 30 ), lo que le
obligó a realizar una serie de reformas en las alineaciones de las manzanas que habían sido proyectadas
con anterioridad (fig. 29). Guiado por un buen criterio , la re fo rma a l p royecto anterior i ba dirigida a dar una
mayor amplitud a la vía para que resultara acorde a la prolongación de la Alamed a de Capuchinos, al mismo
tiempo que hacía desaparecer el antiparalelismo existente entre las d os líneas de fachadas de la Al amed a y
el ángulo ob licuo que ésta formaba con las calles trasv ersales, que h a brían determinado p equeñas m an za -
nas innecesarias y exigid o expropiaciones costosas, de man e ra que las nuevas manzan a s planteadas expe -
rimentaban una ligera rotación antihoraria. Para ello t uvo en cuenta v arios condicionantes: 1 º la amplitud d e
la vía, 2º su en lace con la Alameda de Capuchinos y 3º la conservación del mayor número posible de líneas
antiguas trazadas. El proyecto fue aprobado por la Comisión de Ornato y publicado en el BOP a 12 de mayo
de 1909, conc e diéndose la licencia a 26 de junio de ese año .
5 2
29. P r oyecto de alineac iones para el futur o barrio de San Miguel. Plano de
E m i l i o de la Cer da 1880. Detalle.
28. V ista a c tual del encu entr o de las fachadas norte y
oeste del edificio de Aldama.
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
53
30. Plano de r eformas en las alineaciones oficiales para la barriada de San Miguel, r ealizado por Rivera en 1909.
sas más con fachad a a Luchana 190 , de una y dos plantas respectivamen -
te, y u na gran c asa -almacén en esta misma calle c o n fachadas t ambié n
a la Ave n ida y a la calle Alfoso XIII (actual calle Sevilla) 191 .
En 1904 con la edificación realizada po r Ruiz de otras d os casas adosa -
das 192 , se completaba la m a nzana si gu iente a la de la fábrica de choco -
lates. Lo s planos d ibujan dos viviendas iguales y simétricas de dos plan -
tas, sobre u n solar de unos 2 10 metros cu a drados de sup e rficie, ocu -
pando con ambas la mita d de la manzana (la o tra mitad se encontraba
hecha, lo más probable también por Ruiz, pero no se ha localizado el
expediente). La casa identificada con las referencias que aparecen en el
expediente, tie ne sin embargo una sola planta y es la única que queda
en la A venida. Puede que hubiera un cambio en la ejecución de las
obras, o que las referencias dadas no sean l as correctas, algo que he -
mos co mprobado q u e sucedía a v eces c on el manejo d e un callejero e n
formación. De todas fo rmas, la casa es aún un testimonio de la fiso no -
mía de las manzanas que se form aron en las dos primeras décad as.
190 AMM 1335/24, para And ré s Blanco con licencia a 9 de diciembre de 1901; y 1338/250 para Salvador Ibarra y España con lice ncia a 22 de e nero
de 1902. A veces es difícil situar las construcciones d ebido a e rrores en los datos de los expediente s. En el primero, por ej e mplo dice que la casa
e s tá situada en calle Luchana y linda por el fondo con la 28 del Hospital Civil, cuando en esta acera los números eran impares. Otras veces se de -
du ce que cuando hablan de Juan de Herrera están refiriéndose a calle Malasaña.
191 A MM 1335/206. Htal Civil. Edificar un solar sin nº. Solicitud a 15 de mayo de 1901, por el propietario Antonio Caparrós López.
192 A MM 1343/212. Hospital Civil 13. P ara Claudio Portas edif icación de dos c asas contiguas con fachadas a la A vda del Htal Civil/Malasaña y Ma -
l a saña/ Luchana. Licencia a 9 setiembre de 1904.
6 0
48. P lano d e planta baja de una de las casas
adosadas, con fachada a la A vda y Malasaña.
49. Alzado corr espondiente a la planta
anterior .
47. Alzado de la misma casa-almacén. Fachada a la A vda y gran patio posterior .
45 Planta de edificio para fábrica de
chocolates. Ruiz 1900.
46. Planta de la c asa-almacén sit uada
entr e la A vda, calle Sevilla y Luchana.
Ruiz 1901.
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
La tercera manzana de esta acera hacia el Hosp ital es probable que
se compl et ara en 1909 con la casa en esquina 193 que Ruiz levantaba
para Antonio Zambrana Quiguisola, entre las calles Luchana y Don
Juan d e Austria, e n unos terrenos que h abían p ertenecido a la Huerta
de Miret, de los que otro solar , el mismo pr o pietario, cercaba también
ese año 194 . Y hasta 191 5 no que d a formada la esquina de Luchana
con la ribera del Guadalmedina, con un ed ificio realizado por Rivera 19 5 .
(fig.52)
193 AMM 1359/317. Don Juan de Austria. Edi ficar . Sol Antonio Z ambrana Quiguisola a 11 de Agost o de 1909, planos Ant onio Ruiz sin fecha: un a
planta esquina Juan de Austria con Luchana.
194 AMM 1359/318. Don Juan de Austria. Don Antonio Za mbrana cercar y cubrir un solar con fachada a dicha calle.
195 AMM 1374/447.
61
50. Imagen ac tual de la casa con fachadas a
la actual A vda Gálvez Ginacher o y M alasaña.
51. V ista de la calle Malasaña desde la
A veni da de l Hospital, c.a. 1950.
52. Callejer o actual con las manzanas descritas.
Las viviendas compartían calles con p equeñas industrias, y a menudo el mis mo edificio, co mo e l q ue Anto -
nio Mancilla poseía en la calle V entura Rodríguez, en la que e n n oviembre de 191 1 realizaba reformas tras
un incendio que de struyó parte de la fábrica y a lmacenes, a fectando a la totalidad de las cubiertas. E l arqui -
tecto Manuel Llorens se encargó de la reconstrucción 196 , y el p lano muestra las dimensiones que a lcanzaba
el tipo de industria que aq u í asentaba.
Hacia 1914, el arquit e cto municipal Rivera informaba que las call e s de Luchana y Malasaña no tení an alcan -
tarillas , ni arrecifes, n i a ceras, ni s ervicio d e a gua para riegos, ni otro servicio de alumbrado que u n f a rol en
sus e nt radas por la calle del hospital Civil y por Natera, y que en definitiva no e staba ur banizada 197 . De he -
cho, las huertas las separaban de la calle T rinidad, y la calle T acón, actual tramo de la Avda de Barcelona
desde la plaza de Bailén hast a e l Hospital Civi l, aún no se encontra ba regularizada. Para ésta el Ingeniero
Luis Arang o realizó ese mismo año un p royecto de rasante, pues como explicaba en la memoria del proyec -
to, existía un gran desnivel entre la a cera de los números pa res y la de los impares, debido al declive del te -
rreno: (...) La calle de T a cón se extiende p or la fal da del monte de la T rinidad, con un gran declive trasv er -
sal, habiendo entre acera y acera u n desnivel grande que en muchos sitios alcanza más de dos metros.
Análogamente a lo ocurrido en la calle de Martínez de la Rosa, cada p ropietario ha construido al nivel del te -
rreno, teniendo solamente en cuenta la s condiciones del momento y sin haber p recedido un estudio general
que fuese salvaguardia de los intereses g enerales (...) . En e stas condiciones (... ) se ha procedido al p royec-
to de u n a rasante (…) de forma que se pueda ir d esde la pl aza del Hospital Civil a l Campillo c o n pequeña
pendiente (...) si bien el valor de la edificación no es grande, por ser casi todas las casas de una so la planta
( . . . ) y además porque las edificaciones del lado de l o s impares son de mucha más importancia. 19 8
196 A MM 1365/618. V e ntura Rodríguez del 9 al 1 1. Reforma de huecos y obras interiores
197 A MM 1371/193.
198 A MM 1372/417 Proyecto de rasante para la calle T acón.
6 2
55. Foto del inc e ndio del edificio de M ancilla.
191 1.
53. Alzado de la r econstrucción del edificio de Mancilla. Manuel L lor ens 191 1.
56. Or ganización del edificio.
54. Planta con bajo industrial y vivienda en el primer piso.
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
En la calle Don Juan de A u stria , entre 1913 y 1914 se construía el
Cine Moderno, y en 1916 G. Strachan proyectaba para Manuel Pina
Sierra dos c asa s matas a d osadas de una pl a nta que co nformaban el
extremo de o tra manz a na, la cua rta desd e el Pue n te de Arm iñán, si -
tuada entre la calle del Hospital Civil, Don Juan de Austria y Lucha -
na 199 . Ambas casas ya no existen y en su lugar se lev a nta un edificio
que mantiene intacto los límites y org an ización de patios de luces de
la planta originaria.
La c a lle Alfonso XIII , paralela a l a de Don Juan d e Au st ria, conti -
nuaba poblándose desde la Avenida del Hospital Civil en dire c-
ción hacia la calle T rinidad (fig.60). La manzana más próxima al
Hospital, ya se veía parcialmente formada en el plano que levan -
tó Brioso en 1 904 y en su esquina con Alfons o XIII lo más proba -
ble es que se levantara con anterioridad una gran casa, visible
aún en la fotografía aérea de 1928, en la que Ma n uel Llorens
construía un pabellón en el jardín, a p rincipios ya de la t ercera
década 200 , a petición d e J osé Casanova. Meses después de rea -
lizar este añadido, e n noviembre de 1921 , Llorens levantab a en
el s olar c on tiguo par a el mismo propietario, una gran casa con
patio almacén con fachada a Alfonso XIII 201 , al mismo tiempo que
se levantaba otra casa con jardín, realizada por G. S trachan 202 ,
199 AMM 1375/215. Htal Civ il, Don Juan d e Austria y La Regente. Construir dos casas. G.Strachan 1916. En e l plano de pla nta pone L a Regente
donde debería poner Luchana. Estas son dos calles paralelas a la del Hospital Civil, pero la más próxima a ésta es la de Luchana. Además el solar ,
donde hoy se levanta un edificio, se conserva con la misma forma y medidas. Es otro error referencial de los expedientes de obras.
200 AMM 3143/6. Calle del hospital Civil nº s 3 y 5. Construir un pabellón de nue va planta en el jardín de la casa. S olicitado por José Casanova el 31
de enero de 1921 y licencia a 21 de mayo de ese año.
201 AMM 3144/37. Calle Alfonso XIII. Edificación solar nº 6.
202 AMM 3142/35. Construir una ca sa en un solar de la c alle de Alfonso XIII (con fachada también a la Regente). Solicitada por José Arillo el 16 de
octubre de 1920 y autorizada a 3 de marzo de 1921.
63
57. Calle Don Juan de Austria c.a. 1950.
Edificio del cine Moderno a la izquier da.
58. P lanta d e las dos casas pr oyectadas por G . Strachan en 1916. Calle Don J uan
de Aust r ia.
59. V ista aé r ea del edificio que ocupa la par celación
originaria, actual calle Don Juan de Austria 41-43.
60. La calle Alfonso XII, actual calle Sevilla,
mar cada en la flecha. Foto c.a. 1928
que completaba la fachada a Alfonso XIII d e esta manzana y ha -
cía esquina a calle La R e gente.
Paralela y fre n te a esta f achada de la calle, se inicia ba la segun -
da manzana en 1923, con las construcciones sucesivas de un
garaje y dos amplias casas de u na planta 203 proyectados por G.
Strachan (la primera manzana de la misma acera, s egregada a c -
tualmente en dos, estaría ya completada). Con es ta última se ini -
ciaba el segundo tramo de la calle V e ntura Rodríguez, hasta en -
tonces f ormada sólo en su primer tramo, el comprendido entre la
calle T acón y la de Al fonso XIII.
Hasta 1921 el primer tramo de V ent u ra Rodríguez quedaba cortado por solares que pertenecían a Antonio
Zambrana Quiguisisola, los cu a les habían sido segregados, a partir de 1886, de la Huerta de San Ro q ue Ja -
cinto. Parte de estos terrenos serán expropiados en la segunda década del siglo XX para formar el segundo
tramo d e V entura Rodríguez 20 4 . En este lugar existía también una antigua plaza, llamada de T r a falgar , surgi -
da a p artir de las primeras expropiaciones 205 , sobre la que asentará pa rte de la manzana con fa chada a esta
calle, si bien su regularización completa no llegó a alcanzarse h asta bien avanzada la segunda mitad d el si -
glo, tal como se p uede ver e n las fotos d e arc hivo (fig.63), por perdurar aún alguna edificación de la p laza,
no alineada.
203 A MM 3147/2. Proyecto de garaje e n Alfonso XIII . Solicita a 10 de enero de 1923 Jose V il lodre s Rico. Planos de G. Strachan. Informe y a linea -
c i ones de Rubio, y 3147/16. Obra de nueva planta en Alfonso XIII con fachada a la Regente. 8 marzo 1923. Planos de G. Strachan. Solicita Jose
V i llodre s. Inf orme Rubio a 15 de marzo de 1923: (…) deberá alinearse con la fachada del garaje de r e ciente c onstrucción (…) y por la Regente
e n una par cela a 12m de distancia de las fachadas de las casas construidas en la acera de enfr ente del solar (…) . Licencia a 30 de nov . de 1923.
204 A MM, 3144/31. Solicitando valoración de unos terrenos en Martiricos que corta n la calle de la Regente. 29 oct. 1921.
205 A MM, 3159/70. Negociado de Obras Públicas.
6 4
61. Planta de las dos casas y e l almacén,
pr oyectados por G. Strachan, 1923.
62. Alzado con las dos fachadas a las calles de La Regente, y Alfonso XIII. G. Strachan 1923.
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
65
63. V is ta d e la calle de La R egente d esde Don Juan de Austria, c.a. 1950. A
la izquier da una antigua casa de la plaza de T rafalgar , aún sin alinear .
64. Plano d e situación r ealizado por Daniel Rubio e n 1923, dond e
se dibuja la nueva manzana sobr e antiguas c asas de la Plaza de
T rafal gar . La flecha indica la antigua construcción que apar ece en
la imagen anterior .
67. Callejero actual con las construcciones descritas que mar c ar on las alineaciones e incluso las
par celaciones de las manzanas, que aún per duran.
65. Planta de la casa almacén levantada por
Llor es en 1921.
66. Planta de la casa levantada por G.
Strachan en 1921.
Hacia 1922, desde que se iniciaran las segregaciones a partir de la
antigua huerta de T acón, se encontraban f o rmadas la A vda del Hos -
pital Civil (entonces Let amen di), Alfonso XIII, Lucha na, L a Regente,
V entura R odríguez, San Q uin tín, T acón y Plaza de T rafalgar 206 , aun-
que como se d esprende de la fotografía aé rea de 1 928, V e ntura Ro -
dríguez aún no tenía salida a la actual A vda d e Fátima (Ribera del
Guadalmedina), y de l a ca lle San Q uintín sólo aparece edificada un
primer tramo con casas matas (de las que aún perduran algunas) a
un lado de la calle, y e n el opuesto, la valla del jardín de una casa.
En definitiva, s e habían form a do once manza n as, de las cuales tr es
seguían incompl e tas.
Hay que ten e r en cuenta que la densi da d de edificación era mayor
desde Alfonso XIII h a sta la Rib e ra, debido a la tipología que s e ha -
bía realizado de viviendas unifamiliares adosa da s, de u na o dos
plantas, entre las fábricas y casas almacé n ya descritas. E n cambio
en las manzanas comprendidas entre Alfonso XIII y calle T acón,
convivían tramos de casas matas con algunas vil las de g randes di -
mensiones con jardín, y otras de categoría media de dos pisos con
jardín posterior , de las que aún quedan dos edificaciones en muy
mal estado de conservación en call e V e ntura Rod ríguez 41-45 207
(figs. 68-71).
De todas formas , el paisaje urbano recientemente formado seguiría
renovándose en los años siguientes, en l os que algunas casas m a -
tas, de las más mod est as, fueron desaparecien d o para dar paso a
edificios de más ca tegoría, al mismo tiempo que las fincas más
grandes se verían s eg regadas e n solares, densificándose la edifica -
ción hacia la segunda déca d a con casas matas adosadas.
La mayor parte de las edificaciones que se rea lizaron en esta zona
ya han desaparecido, pero las manzanas que la componen so n las
que quedaron fijadas e n el primer tercio del siglo, manteniendo en
muchas de ellas la división parcelaria sobre las que se levantaron
los altos bloques de vivie ndas qu e en l a act u alidad dominan su pa i -
saje urbano.
206 A MM 3159/70. Negociado de obras públicas. Oficio de V a loración de los terrenos de la antigua Huerta d e T acón dejados p ara vía pública. 6 de
m arzo de 1922.
207 H oy se presentan segregadas a su vez en dos viviendas con las numeraciones 41, 43, 45a y 45b.
6 6
68. V ista aér ea, c.a. 1928, de las casas con
jar dín del primer tramo de V entura R odríguez
desde T ac ón.
69. El mismo plano cenital centrado en las dos
casas que per duran en la actualidad.
71. E stado actual.
70. Aspecto del mismo tramo de calle, c.a. 1950
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
3.3.3 Expansión de la T rinidad hacia el Camino de Antequera.
Entre la calle T acón y la Ac e ra d e l Ca mpillo se realizaron algunas alineaciones dura nt e el primer te rcio que
vinieron a fijar d efinitivamente su importante comunic ación con la calle Mármoles y su c on tinuación con el
Camino de Antequera. E n la otra vía d e acceso a éste que partía d e sde la Plaza de Bailén, la a ctual calle
Pelayo entonces aún no de f inida, si bien no se realizab a completamente, se iniciaban las expropiacio ne s, su
proyecto y las primera vivien d as alineadas.
Los herederos de Ricardo Bresca e ran hacia 1 91 1 los propietarios
de la mayor p arte de los terrenos 20 8 de esta zona y a principios de
1915, uno de ellos, José B resca, cercaba con muro de fábrica un te-
rreno de su propiedad denominado Haza del Campillo en los puntos
en que dicho terreno linda con las calles de Lanuza y Pelayo. 209 El
informe lo r ea lizaba a 25 de enero el Arquit e cto Mun icipal Rivera
V era y a que, pese a tratarse de t errenos que quedaban fuera d e las
alineaciones oficiales, eran obras que se encontraban así mismo
fuera de la zona que marcaba el Reglamento de Policía y Conserva -
ción de Ca rreteras, según informaba e l Ingeniero Jefe Don José Ro -
dríguez Spiteri. Durante este año precisamente se enco n traba e n
construcción el Grupo Escolar Bergamín 21 0 , proyectad o p or Rivera
V era 21 1 e inaugurado en 1916. C o n la cons trucció n de l C olegio que -
daba alineada al menos la mitad proximal de la A cera del Campillo
en sus números impar es (fig.72).
En la fachada o puesta d e l a calle, aunque ya definida desde antiguo por las edificaciones del Barrio de la
T rinidad, las nuevas casas que se iban levantando debieron sujetarse a la nueva a lineación. En la década
de los ve inte, las O rdenanzas Municipales para esta zona ajustaban el mínimo de las casas de nueva cons -
trucción en dos pisos, ba jo y principal, no obst an te se permitieron las edificacio n es de una sola pl an ta p or
tratarse de una dis p osición de carácter general no est a ndo relacionado con la altura de l a ca lle 212 .
208 Aunque no de todos, pue s e n este año ya se recoge la realización de a l menos un solar en la Acera del Campillo perteneciente a Enrique Montes
Casaradevilla, a 3 de mayo de 191 1. AMM 1362/71. Acera del Campillo. Cercar un solar .
209 AMM 1373/215. Haza del Campillo. Cercar con muro de fábrica.
210 Hubo dos propu e stas para la denominación del Grupo Escolar , cuando en agosto de 1915 la s obra s e staban a punto de c oncluirse. Una por parte
de un grupo de vecinos que pedían que se le diera e l nombre del primer T eniente de Alcalde Don Diego Martin Rodriguez en r econocimiento a su
labor , con la que había conseguido que se le vante e l primer grupo escolar (AMM 1373/77). L a otr a propuesta la hacía Francisco Rodriguez Lu -
cena, maestro de escuela nacional: (...) nombrar e l primer grupo e scolar que e sta próximo a te rminarse, Grupo Esc olar Ber gamín para r e cuer do
del ilustr e malagueño a cuya influencia se debe principalmente la obra que inicia, con la labor del señor Martin Rodríguez, el r enac imiento de
la cultura en nuestra capital ( …) (AMM 1373/ 76). Francisco Berg a mín, jurista mala gueño, e r a e ntonces Minis tro de Instrucción Pública y Be -
llas Artes. A 1 1 de F e brero de 1916, el A yuntamie nto acordaba dar e l nombre Francisco Bergamín al grupo escolar de la Acera del C ampillo. Se
reconstruiría en su totalidad en la década de los 60.
21 1 RODRIGUEZ MARIN, F . J.: “ Ma nuel R ive ra V era: último e slabón de dos generacione s de arquitectos malagueños, II”, Boletín de Arte, nº 13-
14, Universidad de Málaga, 1992-93, p.240.
212 Así lo explicaba Daniel Rub io en el informe, que fue favorable, para la solicitud de una casa de dos pla ntas, pe rteneciente a Cris tóbal Gr ima, au -
torizada en abril de 1922, pues no iba en perjuicio de la higiene, ni de la armonía del resto de la calle. A MM 3143/9 Calle que une la de la T rini -
dad con el Campillo.
67
72. Acera d el Campillo alineada e n 1916 con la
construcción del Grupo escolar Ber gamín (a la
izquier da de la imagen).
La e squina de los números pares de la Acera del Campillo
en su confluencia con la calle Mármoles, lugar donde c am -
biaba de nombre y continuaba como Camino de Antequera ,
iniciaba la regularización a inicios de los vein te con la refor -
ma realizada por Llorens 213 a una vivienda a la que incorpo -
raba parte del terreno de la vía pública, ya que la nueva ali -
neación rectificaba aquí un trozo que s e abría en ángulo
muy abierto.
La formación de calle Pelayo en e l tramo más p róximo a la actual plaza de B ailén tuvo lugar a l mismo tiem -
po que se edificaba e l G rupo Escolar situado a s u espalda, pues s u trazado forma ba pa rte de la alineación
de los terrenos del pr op io colegio. Se iniciaron de esta form a una serie de expropi a ciones y valoraciones por
parte del Ay untamiento de terrenos de huertas que pertenecían a los here de ros de Ricardo Bresca:
(…) Una superficie de 2.627 metros cuadrados y 27 decímetros cuadrados a los Herederos de Ricardo
Bresca, cuyo valor , teniendo en cuenta las plantaciones existentes, asciende a la cantidad de 3.940 pese -
tas y 90 céntimos, a razón de 1 peseta y 50 céntimos por metro cuadrado (…) y a Don Enrique Bresca ex -
propiar 1.906 metros cuadrados y 5 decímetros con valor de 2.859 pesetas y 2 céntimos (…) en total la
expropiación es de 4.533 metros cuadrados y 62 decímetros cuadrados, con valor de 6.800 pesetas y 42
céntimos 214 .
En la dé cada ya de los veinte se recogen co nst rucciones de vivi enda s en la nueva calle de Pelayo, proyec -
tadas por Rivera, Llorens y Arturo de la V illa 215 .
213 En julio de 1923 Alonso Muñoz Medina iniciaba la tramitación para elevar un piso a su vivienda entre otra reformas. Para ello pedía la valoración
del terreno que debía incorporar según las líneas oficiales. AMM 3148/1. Adquisición de terrenos de la vía pública para arreglos de la casa nº 4 de
la Acera del Campillo.
214 A MM 1347/392. Compra de un solar pa ra proceder a la alineación de ca lle Pelayo. Informe y alineaciones realizadas por e l Arquitecto Municipal
R i vera V era a 15 de diciembre de 1915.
215 A MM 3146/13. Calle Pelayo sin nº. Construccion de una c asa, 7 de agosto de 1922. Solicita J. Escobar Rivalla, planos de Rivera: baja y 4 calles,
pl anta cuadrada c on gran patio posterior rectangular; 3148/23. Casa ma ta en c alle Pelayo a espaldas de Campillo, 20 oct 23. Jose Ocon
J i mena:.una sola planta solar sin nº en Pelayo y a espaldas de las casas nº 13 y 15 de la Calle de Campillo. P lanos de Rivera ; 3150/44. Construc-
c i ón de dos casas en la plaza del Campillo c on fachada a Pelayo y Pascual Sánchez. 9 dic . 24.Antonio Nadales. Planos Arturo de la V illa. Lic en -
6 8
74. Plano de alineaciones levantado por Rivera en 1915 para la alineación de la calle Pe layo.
73. Plano d e alineación de l tramo final d e la Acera de l
Campillo en su afluencia al Camino de Ant e quera.
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
En su trazado, la salida de Pelayo al Cami -
no de Antequera quedaba interrumpido por
un grupo d e casas que apenas dejaban
expedito un angosto camino a la vía, pero
que marcaba su trazado en esta fachada
del Camino de An t equera. Otro grupo de
viviendas y el edificio de una de las fábri -
cas de azúcar de la Sociedad Lari o s for -
maban la fachada opuesta, es d ecir al otro
lado del Camino de Antequera, a la que
desembocaba la calle Arango. Es ta calle,
llamada anteriormen te Camino de l a Pelle -
jera, tiene especial significado pues era la
que daba salida al barrio obrero de Améri -
ca, iniciado en 1912 según proyecto de G.
Strachan, y to maría el no mbre del ingenie -
ro Luis M. Arango, autor del proyecto de al -
cantarillado que enlazaba el Ca mino de
Antequera con el Arroyo del Cuarto y el
propio barrio 216 .
Los pl anos de alineaciones para el b a rrio de América habían sido lev antados p or Rivera V era, entonces Ar -
quitecto Mu nicipa l 217 . Cuando la calle y la prom oción , que era la primera que se realizaba en Málaga acogi -
da a la Ley de Casas Baratas, aún no estaban definitivamente terminadas 218 Rivera realizaba entonces e l
proyecto y dirigía la cons t rucción de otro grupo de casas para obr eros muy p róximo al anteri o r . El propietario
de los terrenos, Juan del Corral, presentaba la soli citu d de o bras el 21 de mayo de 1922 y con ell a pedía
que se le eximiese de todo arbitrio municipal ya que el terreno sobre el que se iba a construir quedaba en el
interior , a bastante distancia de las alineaciones oficiales y por tanto sin urbanizar . Al tratarse además de un
grupo de ca sas destinadas a la clase o brera, serviría d e estímulo de los pequeños p ropietarios a fin de a te -
nuar el g rave y agudo problema d e la viviend a y por s e r así tambi én de justicia 219 . En el informe que e mitía
el Ar quite cto Munici p al Daniel Rubi o en junio, apuntaba la necesidad d e que, pese a no existir trazados de
esta zona, s e tuviera en cuenta el tr azado de la a cera opuesta p ara la fut u ra proyección de l a que s e trata -
ba:
cia 15 abril 24; 3221/17. Dos casas matas en Haza de Bresca. Solicita Pascual Sánchez Rodríguez, 8 enero 1923.Planos de Manuel Llorens . Infor -
me a rq mun Rubio a 7 feb del 23: ( …) dos casa en la calle de Floridabla nca, situada entre las de Pelayo y la de los Castillejos. Licencia a 18 d e
junio de 1925.
216 DÍAZ ROLDÁN, M. C: “El barrio obrero de Am é rica : la vivienda social a principios de siglo”, I sla de Arriarán, nº 7, Málaga, 1996, p.47.
217 REINOSO BELLIDO, R., RUBIO DÍAZ, A. y G.R. DRAGÓN, J.: Las casas baratas de Málaga, 191 1- 1936. Málaga: 16/diec iséis editores,
2010, p.182.
218 A principios de 1925 quedan construidas las 34 casas que se realizaron del total del proyecto. Ibid. P . 184.
219 AMM 3145/47. Construcción de varias casas matas en el camino llamado “ Calle de Arango” (O Camino de la Pellejera).
69
75. Plano d e sit uac ión, r ealizado por Rivera en mayo de 1922, con el pr oyecto de las
calles Pelayo y María Cor onel (Diego de V er gara).
El a mplio solar que había estado ocupado p or e l a ntiguo convento de Santo Domingo, perma n eció e n e sta -
do descontrolado d urante los veinte primeros años del siglo, la causa habría q ue b uscarla en el XIX. En
1835 el conv e nto f ue afectado por la Ley d e Desamortización de bienes E clesiásticos de Mendizábal 232 , al
igual que los restantes conventos situados extramuros (Merced, T ri n idad, Capuchinos, Victoria, y Francisca -
nos). La iglesia fue c o nvertida en parroquia por Real Decret o de 8 de agosto de 1841 233 , mientras que el edi -
ficio conventual fue donado por el e stado a la Diputación P rovincial pa ra instalar en él un centro de acogida,
dentro de las iniciativas benéficas que desde 1840 se iniciaban en la capital 234 . El 19 de marzo de 1 846,
Francisco Javier Fulgosio, Jefe Político de la provincia, abrió una suscripción para recogida de mendigos,
estableciendo la casa – como describe el Dicciona rio Madoz– en e l exconvento de Santo Domingo donde se
intentó centralizar los servicios de la Ju nta Pr ovincial de Beneficencia, y hacerse cargo de s u dirección co n
arreglo a lo dispuesto p osteriormente en el Reglamen to g eneral para la ejec u ción de la Ley de 20 de junio
de 1 849 235 . Más tarde, pasaría a formar pa rte y lugar físico de la institu ción Casa de la Misericordia mala -
gueña, fundada a partir de 1860 236 y surgida de la fu sión de las casas de socorro, e xpósitos y mendicidad,
gestionados por la Diputación Provincial desde 1870 . En 1887, debido al lamentable estado de conserva -
ción del edificio, los asilados debieron ser realojados en otros centros, hasta que el Gobierno (R.O. de 2 7 de
marzo de 1 888) concedió a la Diputación Pr ovincial permiso para enajenar el cit ado caserón y , con el resul -
tado de la v enta, edificar otro nuevo 237 . Desde 1885 se llevaron a cabo sucesivas tasaciones y subastas del
exconvento pero no s e ría hasta 1923 cuando s e realizara la venta 238 .
La superficie que habían ocupado la iglesia, el claustro y toda una se rie de d ependencias dispuestas irregu -
larmente alrededor de patios periféricos, correspondientes a algunas de las primitivas huert a s y que con el
tiempo fue englobado por el crecimiento del barrio del Perchel, hubieron de ser e ncerradas d entro de un
muro. Se formaba una manz ana conto rneada por las calles del Pasi l lo de Guimbarda, calle del Cerrojo, calle
de la Fuentecilla, calle del Calvo, calle de Santa Rosa y Pasillo de Santo Domingo. Esta y otras edificacio -
nes, que asentaron siguiendo la línea del muro hacia el Pasillo d e Santo Doming o y la calle Santa Rosa, ya
aparecen en el plano de planta de la Casa de Acogida de Santo Domingo de 1866 (fig. 93). Con toda seguri -
dad, otras muchas s e irían incorporando en lo sucesivo al terr e no limitado por el muro, que hacia la seg u nda
década seguía en estado ruinoso ofreciendo peligro para los transeúntes 239 en un trozo , tal como inf ormaba
el arquitecto municipal Daniel Rubio. En 1914, el ar quitecto municipal Ma nuel Rivera, reprod u cía unos pla -
nos anteriores dirigidos a la modificación de líneas del Pasillo de Guimbarda 240 , tomando un área que iba
232 FUENTES NIETO, M. C .: “Una institución benéfica en la Málaga del XIX: La Casa de Mendicidad”, Jábega, nº 93, Málaga, 2003.
233 MORALES FOLGUERA, J. M.: “ E l Convento d e Santo Domingo de Mála ga antes del incendio de 1931”, Baetica , nº 1 1, Universidad de Má la-
ga, 1988, pp 7-14.
234 RODRÍGUEZ MARÍN, F .J.: “Málaga Conventual”, Ca jasur y Ar guval , Málaga, 2000, p. 166.
235 FUENTES NIETO, M. C.: “Un a institución benéfica en la Málaga del XIX: La Casa de Mendicidad”, Jábega, nº 93, Málaga, 2003.
236 Sección Beneficencia, Sanidad y Servicios Sociales. Fechas.- 1640-2003- Serv Diputación, p. 17.
237 Entre 1887 y 191 1, los asilados fueron rea lojados provisionalmente en el Hospital Civil, el asilo de San Enrique y un local alquilado en la calle de
L os N egros. El nue vo edificio se levantaría e n un solar s e gregado d e l cortijo de Ahumada, p ropieda d d e la Azucarera L a rios, situado en lo que
ho y e s la barriada de Hue lin. SANCHIDRIÁN BLANCO, C. y MAR TÍ N ZÚÑIGA, F .: “Protección y reeducación de la infancia a ba ndonada: la
C asa de la Misericordia de Málaga (1862-1936)”, Bor dón, vol. 61, nº 4, 2009.
238 S e cción Beneficencia, Sanidad y Servicios Sociales. Fechas.- 1640-2003- Servicio de Archivo, 2006 Diputación. P . 17.
239 A MM 3159/182. Informe del arquitecto municipal referentes a los muros del Convento de Santo Domingo, 10 de junio de 1922.
240 A MM 1371/310. Proyecto de modificación de líneas en el pasillo de Guimbarda.
7 6
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
desde parte del p asillo de Natera y la calle Almon a (Feijoo) en el barrio de la T rinida d , b ajando toda la f ranja
del margen derecho del Guadalmedina, hasta llegar a la calle S a n Jacinto (fig.98). La calle Mármoles se ini -
ciaba en el trayecto de l a del Padre Miguel Sánchez.
El original que sirvió d e modelo, debió d e t ratarse de uno de los pro -
yectos de desvío del Guadalmedina, pues contaba con los terrenos
del río hasta donde se prolongaban a lgunas m anzanas y se inserta -
ban o tras dos, una a la altura de la I g lesia de la Aurora María y otra
al inicio del pasillo de Guimbarda. Algunas manzanas resolvían sus
esquinas en ángulo y otras en cubillo, se rectificaba la calle de
Agustín P arejo y se abría una nueva vía a l sur d el Pasillo. E n las
modificaciones Rivera retranqueaba las manzanas d el Pasill o , de -
jando una amplia vía rect a que afectaba a parte de l o s terrenos del
exconvento, r ectificado en e ste lugar , pero que sin em bargo conti -
nuó sin modificarse, pues no fu e llevado a la práctica.
En los años 20 y 22 G. Strachan, como arquitecto Provincial, leva n -
taba dos planos 241 con parcel a ciones distintas del solar del conven -
to, con el fin d e llevarlos a subasta, siendo el primero (fig.95) mucho
más a tomizado, pues contaba con treinta y cuatro parcelas y cinco
calles, que el se g undo (fig.96), el c ua l quedaba dividido en cuatro
parcelas que se distribuían entre entre cu atro calles. E n ellos ape -
nas se tenían en cuentan las líneas peri met rales, afectadas en poca
medida por los ensanches de las calles circundantes, y n o co mpro -
metía en absoluto la lindante al Pasillo que pudiera afectar a los edi -
ficios de la iglesia y a par te del convento.
El arquitecto municipal Da niel Rubio en 1923 trazaba el atirantado al
que debía atenerse e l entonces dueño del ed ificio del exconvento,
José Jaime Cañedo, para poder realizar ciertas reformas en él 242 :
Una línea o blicua partía d el extremo nort e de l grupo de viviendas
con fachada a l Pasi l lo y , atravesando el edi ficio a reformar y la igle -
sia, finalizaba en la calle de l Cerrojo (fig.94). Afortunadamente tam -
poco se tuvo en cuenta entonces e ste atirantado que h abría de rriba -
do parte de ambos edificios, manteniendo la fachada del con vento
situada en ángulo c o n la de la iglesia 243 .
241 ADM, Legajo 247:1. Sobre cuenta en Pública subasta del Ex-convento de Santo Domingo. Años 1920 y 1922.
242 AMM 3148/18. Atirantado al que de be atenerse el edificio del Ex-Convento de Santo D omingo por las distintas c alles que comprenden,18 de se -
tiembre de 1923.
243 MORALES FOLGUERA, J. M.: “El Convento de Santo Domingo...”, op. cit., p. 10. Morales Folguera describía en 1988 esta parte del convento
aún conservada aunque en muy mal estado. Destacaba e l aspecto civil de l edificio d e dos plantas, c on balcón c orrido en la noble y c ubie rta con
tejaroz y pretil curvo; una torre cilíndrica se situaba en e l ángulo izquierdo de la fachada.
77
93. Planta d e la Casa de Acogida de Santo
Domingo, 1866. Fuentes Nieto 2003.
94. Detalle del plano de Daniel Rubio, 1923.
La alineac ión c ompr omete a buena parte de
las fachadas norte y este de la Iglesia.
7 8
97. P l ano de alineaciones, Daniel Rubio, 1923.
96. P lano de par celación. Guerr er o Strachan
1922.
95.Plano de par celación, G. Strachan 1920.
98. Plano de alineaciones para el
Pasillo de Guimbar da. Rivera 1914.
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
El edificio, por entonces de inminente construcción d e Italca -
ble, seguiría sin embargo el traza d o de una de las calles
planteadas por G. Strachan en el primer plano. Y como se
puede ver en las fotografías antiguas, las construccio n es se
erigieron c o mpletando las pa rcelas y sig uiendo también la lí -
nea d e la muralla; e l lugar ocupado en su día por el claustro,
vino a ser ocupad o por una casa de vecinos 244 o corrala 245 .
Esta par te d el Perchel ya había quedad o conectada con la
otra margen del río en 1909, con la construcción del Puente
de Santo Domigo.
244 MORALES FOLGUERA, J. M.: “El Convento de Santo Domingo...”, op. cit. , pp. 7-14.
245 CANDAU, M. E., DÍAZ P ARDO, J.E. Y RODRÍGUEZ MARÍN, J.F .: M álaga, Guía de Ar quitectura. M á laga-Sevilla: Junta de Andalucía y
COAM, p. 434.
79
99. V ista aér ea del estado actual de la zona
101. Edificaciones sobr e el antiguo mur o.
100. Fa c hadas en ángulo d e la iglesia y
convento. Morales Folguera, 1988.
Hasta no realizarse las nuevas conexiones con Mármol e s, la histórica y estrecha calle de Álvaro de Bazán
hacía su salida a esta calle en el sitio llamad o de la “Despensilla”, que todavía a inicios de lo s veinte consti -
tuía una de las ví as que poseían mayor circulació n en aquella zona, por unir el c entro de la ciuda d con la
barriada de l Camino de Antequera 24 6 . Desde 1860 e staba pr evisto el trazado d e Armengual de la Mota, una
calle de 20 metros de ancho, que d escongestionase la zona (pese a ello la de Don Cristián se formó cortan -
do oblicuamente su trazado en l a zona sur). En 1914 a la izquierda de Álvaro de Bazán, la Huerta del Obis -
po propiedad de Enrique G. Scholtz, Marqués de Belvis de las Nava s, señalaba con tapias parte del trazado
de la vía: (…) Este E xce lentísimo Ay untamiento tan sólo exi g ió q u e se respetara una ví a de 20 metros d e
anchura s eña lada e n dich o plano, q ue corta oblicuamente la actual ca lle d e Don Cristián y cuy o trazado en
la pr op iedad particular está marcado por tapias 247 . Rivera reproducía entonces el plano de expansión
(fig.102) e n estos terrenos el cual nos acerca a la z ona que queda b a por construir y al plant e amiento origi -
nal de las manzanas, contemplando e nsanches y derribos de pa rte de lo construido en el Perchel. Estas ali -
neaciones serían las definitivas tal como se p ueden ve r en la actualidad. Se observan sólo tres reformas
respecto al plano. Una de ell as se realizaba e se mismo año a petición de Cr istian Scholtz que, para un me -
jor aprovechamiento de la parcela donde se disponía a construir , proponía paralela a Don Cristián la prolon -
gación de la calle Alm a nsa en su salida a A rmengual de la Mota, frente a la a lineación oficial que lo hacía en
una c alle perpendicular a la q ue confluían l a de Alm a nsa y Cerrojo. La m o dificación fue aceptada 248 y e n la
actualidad se ve que su tr azado, efectivamente, fue realiza do .
246 A MM 3142/39. Propuesta de nuevas alineaciones en la supresión de la calle del Marques de la Sonora.
247 A MM 1371/35. Solicitud de reformas de líneas o atirantado en la prolongación de la ca lle de Almansa .
248 S e publicaba en el BOP el 18 de junio de 1914 y a 29 de junio se daba la autorización para modificar los pla nos de la ciudad. AMM 1371/35
8 0
102. Planos de alineaciones y pr opuesta de modificación. En
azul el trazado modifi c ado r especto a la alineación oficial, la
pr o longación de la c alle Almansa hasta su salida a Armengual
d e la Mota. Rivera 1914.
103. Callejer o actual, con la modificación r e alizada.
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
Otra reforma a l plano o ficial afectaba a la Plaza de T rinidad
Grund. Ésta se h a bía diseñado co mo una rotonda e n el cruce
perpendicular de las calles Álvaro de Bazán y L ibertad, y cuando
en 1 918 se levantaba la casa de Socorro para heridos e n la
Guerra de Marruecos 249 se s e guía ese trazado. Años más tarde,
en sesión de l A yuntamiento del 1 4 de julio d e 1922, se pr o cedía
a l a variación de las alineaciones oficiales de los terrenos que
formaron la antigua Huerta de l a Despensilla para (.. .) la proyec -
tada p laza de Don Francisco G arcia Guerrero (...) 250 , por las que
se sustituían dos manzanas por jardines. El proc ed imiento para
urbanizar la plaza llevó varios a ñ os, debido a las expropiaciones
que se necesitaban, de forma que en 1924 algunas de ellas aún
estaban gestionán d ose 251 .
La te rcera reforma afectaba a dos manzanas proyectadas que,
entre Álvaro de Bazán y Arm e ngual de L a Mota en su salida a la
calle Mármoles, quedaban separadas por la prolongación de la
de E stébanez Calderón, al otro lado de Armengual y que aquí
habría d e llamarse M arqu és de la Sonora (fig.105). En 1920 se
realizaban algunas construcciones en este punto y un grupo d e
vecinos pedía la sup resión d e la calle al u diendo que era mayor
el inconveniente por pér dida de terreno que el beneficio que po -
dría reportar una calle que sólo servía para formar man zanas:
Estas razones con se r de tan gran i mportancia, no lo serían bas -
tante cuando se tratase de vías como la de Armengual de la
Mota, que como decimos, e nlazará en su día dos partes impor -
tantes de la pobl a ción: pero no o cu rre lo mismo con la calle d e
Estébanez Calderó n , cuyo tr a zado no tien e más finalidad que la
formación de manzanas 252 . El informe redactado por Manuel L lo -
rens fue negativo por c on siderar que la eliminación de la calle
afectaría a la circulación rodada y porque enlazaba Llano de la
T rinidad próximo a urbanizarse con el Pasillo de Guimbarda, las
de Polvorista y Cañaveral y a su vez con los barrios próximos al
camino de Antequera también de gran i mportancia en fecha pró -
xima. Al parecer la p e tición fue desestimada, pero la r e alidad es
249 AMM 1428/1 1. Álvaro de Bazan con fachada a Libertad. Construir un edificio destinado a Casa de Socorro.
250 AMM 3149/17. Pidiendo le sean expropiados los solares 2, 4, 6 y 7 de la Despensilla, situados en la calle Polvoris ta.
251 La propie taria era Ana Soria G arcía, viuda de Arturo T orres Sanz que hacía la solicitud para que se iniciaran las valoraciones del terreno que h a -
bría de ser expropiado, a 22 de marzo de 1924. AMM 3149/17.
252 AMM 3142/39. Propuesta de nuevas alineaciones en la supresión de la calle del Marques de la Sonora (Desestimada).
81
105. Plano de Llor ens. 1920.
104.Plano de alineaciones de la plaza de Don
Francisco Guerr er o, actual del Llano de Dña T rinidad
que la calle no se llevó a término, quedando definitivamente una
manzana que unía a las d os proyectadas en el plano oficial.
3.3.5 El Perchel sur y su expansión.
La trama mejor conservada del Perchel histórico era sin duda su zona sur , desarrollada en torno al convento
del Carmen, coetáneo al de Santo Domingo, y a cuya iglesia se enfrentaba el e je principal del barrio, la calle
Ancha d e l Carmen. Las restantes ca lles (...) fueron paralelas a la primera y orientadas al c onvento, q ue ac-
tuaba visualmente como cierre de perspectiva 253 . Las manzanas se formaron con una t endencia a la regula -
ridad, organizadas entre las vías paralelas principales de los Callejones, A n cha y Angosta del Carmen y Pe -
regrino, que eran atraves a das perpe n dicularmente por Pl aza d e T oros Vi e ja, hacia d o nde recaí a la portada
de la iglesia del Carm en, Montalbán, Malpica y otras menores. El Pasillo d e Santo Domingo a l lleg a r a esta
zona, continuaba y s e ramificaba por la de Ancha del Carmen, Peregrino y Cuarteles.
No obstante el tr azado regula r , se im p usieron también rect ificaciones y ensa n -
ches. La renovación de f achadas se hizo m ás patente en la segunda década al
ser revestidas con llamativas decoraciones de un modernismo popular , realiza -
das con ocasión de ampliaciones y el e vaciones d e pisos o de construcciones de
nueva planta. En el año 1903, para ha cernos una idea, del exp ed iente 95 al 106
refiere además de los parcheados y las reparaciones, al d e aumento de pisos en
las casas co mprendidas entre los números 8 y 63 de la calle Callejones, y con el
mismo concepto los expedientes del 123 al 136 recoge la de ca lle Carmen desde
los números 3 al 103.
253 R ODRÍGUEZ MARÍN, J. F .: “Patrimonio y c iuda d. Historia de una r ecuperac ión ¿Frustrada?: el convento del Carmen”, Isla de Arriarán , nº 26,
M álaga, 2005, p.8.
8 2
107. Aumento de un piso en
calle Ancha del Carmen 105.
Plano de L. de Oc ariz 1914.
(AMM 1371/88).
106. Zona del barrio d el Per chel compr endida de norte a sur entr e las calles Callejone s y
Cuarteles, y de oeste a este entr e el Arr oyo del Cuarto y Jaboner os. Duarte de Beluga 1887.
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
Desde principios de siglo, pues, se le vantaron ca sas que tendían a una mejora mediante e l aumento de su
superficie con el añadido de un piso, pero las incorporaciones de solares también eran frecuentes, y en oca -
siones eran añadidos de los solares lindantes con el muro po sterior de la vivienda, un tipo de re fo rma que
venía facilitada por la disposición de las calles paralelas en manzanas de dos f ilas de casas, lo que d aba lu -
gar a edificios entremedianerí as de plantas muy alargadas y con fac hadas a ambas vías.
El e dificio que resultaba podía ser o no simétrico, dos cas o s de Rivera de los años 1 3 y 16 pueden ilus trar -
los. E l primero 254 s e trataba de u na ed ificación de n ueva p lanta, por lo q ue la vivienda pudo tomar una confi -
guración más unit ar ia; se levantó s ob re dos solares comprendidos entre la calle Peregrino y Ancha del Car -
men, y se componía de planta baja y dos pisos, con la s dos fachadas correspondie n tes de tres calles en
cada una. En el del año 16 255 las reformas de dos cas as entre las ca lles Ancha y A n gosta de l Carmen iban
dirigidas a realizar una sola vivienda con tienda en la planta baja; a los ca mbios en los huecos, se añadía un
piso más sólo por la calle d el Carmen; en planta reorganizaba casi por completo la distribución. Llama la
atención la introducción que Rivera h ace del recorrido en el plan o .
254 AMM 1367/249. Carmen 49 y Peregrino 20. Edificación para Manue l A yala. En este caso, es el propio Rivera, como arquitecto municipal el que
emite, a 26 de abril, el informe de adaptación del nuevo edificio a las alineaciones aprobadas por el A yunta miento.
255 AMM 1375/1 14. C arme n 56. Aumentar un piso y reformas interiores y de la fachada. Aquí el inf orme es dado por e l arquitecto provincial G.
Strachan. Este tipo de reformas se atenía a la aún vigente la Real Orden de 12 de marzo de 1878.
83
108, 109 y 1 10. Edificación de nueva planta entr e las
calles Ancha d e l Carmen y Per egrino. Rivera 1913.
1 1 1, 1 12, 1 13 y 1 14., Reformas y añadido de una
planta en la fachada r ecayente a la calle del
Carmen, manteniendo la misma altura por
Per egrino. Rivera 1916.
Excepcionalmente aún se co nst ruía alguna vivienda de condiciones muy modestas,
como la que R uiz proyectó en 1903 256 con 44 metros cu ad rados por p lanta y d os pi -
sos. La s Ordenanzas (art ícu lo 2 4 3) no permití a n la construcción en superficies infe -
riores a 8 0 metros cuadrados, pero en ocasiones se tolerab a la excepción con el fin
de evitar gastos de expropiación, más en este caso que no necesitaba ajustarse al
nuevo trazado por encontrarse este tramo en línea. La inspecció n sanitaria sí era
más e stricta, estando cualquie r construcción s ujeta a lo dispuesto en la RO de 13 de
julio de 1901 en su artículo 6, que especificaba e l no d eber habitarse la finca sin que
fuera r e conocida por la Junta Mun icipal d e Sanidad, que comprobaba si hab ían sido
cumplidas todas las prescripciones relativas a la i mpermeabilidad de la red de desa -
güe, sifones de las tuberías, ve n tilación de retretes y demás detalles higiénicos .
Además de los comercios situados en los bajos d e las viviendas, la presencia en pla -
nos de almacenes, colgadizos y pequeñas em presas con sup e rficies entre los 150 y
mas de 200 metros c uadrado s de sola r , no s habla d e la g ran actividad de la zona
(fig.1 19). Cuando a mediados de la primera d é cada R uiz levantaba un edificio en la
acera de los pares d e Montalbán 257 , deb ía remeterse 1 ,32 metros par a ensanche de
la vía, y tomaba de referencia las fincas de la acera opuesta que eran “de reciente
construcción”, fijan d o un anc ho de calle en 6 metros (fig.1 1 7). Las do s f achadas de
esta calle y su co ntinuación como Cond e Duque de Olivares, v e nían com po niéndola
edificios de mayor e nvergadura q u e las colaterales, y en la ac era de los impares ,
grandes edificios de viviendas de t res fachadas compl e taban las manzanas ajustán -
dolas al nuevo viario.
256 A MM 1340/ 73. Carmen 59 y 61. Reedificación para Sofía Honarth y Cayer .
257 A MM 1343/285. Montalbán 18. Superficie a reedificar de 231 metros cuadrados. Aprobado en sesión de 28 octubre de 1904.
8 4
1 16. Alzado de dos
plantas de la v ivienda
anterior .
1 19. Planta baja de edificio con
salón de máquinas litográficas.
Carmen 64. Ruiz 1904 (AMM
1342/73)
1 18. Antiguo edificio en calle
Montalbán. 1978 AMM.
1 17. M ontalbán 18. Ruiz 1904.
1 15. Plano de planta. Con
una superficie de 44m 2 .
Calle Carmen. Ruiz 1903
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
El extremo de la manzana comprendido entre Peregrino, Oli -
vares y Ancha quedaba alineado (cedía terr e no por P eregri -
no y Olivares y tomab a por Carmen) en 1906 por el e dificio
de tr e s fachadas que Ruiz pr o yectara para J u lio Goux 258 , de
baja y dos plantas. Posteriormente, o dura n te la ejecución
de las o bras, se le añadiría la tercera. El extremo de la man -
zana de la izquierda debió completarse posteriorme n te a
éste, pues p ara las a lineaciones se to maban otras referen -
cias. En el edificio que la c on forma, Rivera añadía el ático en
1912 259 , quedando como se ve en la actualidad.
258 AMM 1347/130. Carmen 69/71 y 34/36. Reedificación. Solicitado el 17 de julio de 1906. A a 26 de julio de 1907 se pide la c e rtificación en
1351/131. Carmen 59 al 71, Peregrino 34, 46 y 36 2º, Duque de Olivares 5.
259 AMM 1364/1 19. Carmen 80. Aumentar un piso. Solicita Guillermo Jáuregui a 29 de marzo de 1912.
85
120. Alzado del edificio levantado por Ruiz, e n 1906 con
fachadas a Per egrino, Olivar es y Carmen.
121. Planta. Ruiz, 1906
122.V ista de las fachadas a Montalbán y Ancha
del Carm en del edificio construido por Ruiz en
1906
123.Callejer o actual con el e dificio construido por
Ruiz y el ampliado por Rivera.
124, 125 y 126, Fachadas de las ampliaciones r ealizadas por Rivera en 1912.
Peso de la Harina era uno de los caminos históricos que comunicaban el eje Mármoles-Camino de Anteque -
ra con la zona o este de Málaga. Desde su salida de calle Mármoles, que continuaba e l trayecto de la trinita -
ria calle del Carril, atravesaba e l Arroyo del Cuarto se b ifurcaba e n dos ví a s, una de las cuales lleg ab a a la
Cruz de Humilladero, desde don d e partían las carreteras de Cárt ama-Carratraca, la de Churriana hacia e l
noroeste y la de Los T ilos-San Ra fael ha cia el sureste. A lo largo de su reco rrido p artían c alles o camino s a
ambos lados de la ví a que se desarrollaron a principios del siglo XX por la instalación de distintos tipos de
industrias. La primera salida de peso de la Harina desde su inicio en la calle Mármoles era la calle Don Cr is -
tián, la cual co municaba medi an te un larg o trayecto recto con la calle Calvo del barrio del Perchel. Des de
Don Cristián hasta el cruce de caminos de Humilladero y limitado por el sur con la e stación de ferrocarriles y
el barrio del Perchel, unos amplios terrenos de huertas vieron surgir edificaciones q u e se sumaron a algu -
nos existentes des de el siglo ant erio r . Estos se habían ido concentrando en el trayecto de l os T ilos, fo rman -
do el barrio de “la Pelus a ”.
Fábricas y c asa s matas si gu ieron edificándose a lo largo de
la primera década en esta zona. Cuando e n 1900 se inicia -
ba la construcción de la Harinera Malacitana (fig .145) en te -
rrenos que formaban parte de la huerta de la P alvina, las re -
ferencias p ara situar el solar se tomaban a partir de la calle
Peso de la Harina, formando ángulo con la carretera de Cár -
tama, y con la calle en p royecto apro ba da por el Excmo
Ayun ta miento, normal al parecer la primera 274 .
La alineación del Camino de Cártama había sido señalada
con anterioridad en 1883, y el trozo de vía desde la Cruz de
Humilladero h asta la plaza de la Estación t omaría el nombre
de Paseo de Los T ilos. La c alle en proyecto de la que habla
el expediente no estaba aún abi e rta y señalada en el terre-
no, sino tan sólo marcada en e l plano oficial, ignorando el
propio técnico municipal T omás Brioso si había sido ya ex -
propiada en s u perficie o si era de propiedad particular; co n
el tiempo esta vía daría lugar a la calle Édison. El solar de la
fábrica, pues, formaba fachadas a ésta y a la futura calle del
Paseo de Los T ilos, y qued a ba se parado de los almac e nes
de Cárcer por la calle Édiso n.
El edificio fue proyectado por el arquitect o de Madrid Luis
D o m ingo de Rute, y los materiales que se emplearon fueron
d e f ábrica d e ladrillo prensado en zócalo, ladrillo or dinario
274 A MM 1336/315. Peso de la H arina. Edificación de fábrica. Planos realizados por e l arquitecto de Madrid Luis D omingo de Rute. Se a pr ueba la
c o nstrucción el 19 de abril de 1901.
9 2
146. Detalle del pr oyecto de modificación de
alineaciones en la c alle de Isturiz. D aniel Rubio 1922.
A la izquier da del Paseo de Los T ilos en formación, la
Malacitana y los alma ce nes Cár cer separados por la
calle Édison que se proy ec ta pr olongándose sobr e la de
Santo Domingo.
145. Alzado de la fábrica de harinas "La Malac itana".
Ar quitecto Luis Domingo de Rute, 1901.
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
principalmente y m ampostería en muros y paredes reve sti -
das de mortero lige ramente hidráulico y viguería de h ierro
laminado. Sobre la fachada principal se podía leer la in scrip -
ción La Malacitana. Molinera y Panific ación sistema Schwei -
trer , un sistema moder no y perfeccionado de o btención de
harina y e laboración de pan, con el que simultáneamente se
construían otros edificios en Zaragoza, Barcelona (calle Ari -
ban y otra en ca sa n º 56 d e Ronda de San Pedro), Pamplo -
na y V alencia. La iniciativa co rrió por parte de la Sociedad
Malacitana d e Moline ra y Panifica ción , cuyo presidente acci -
dental era Manuel Vázquez. En abril d e 1901 se aprobaba
su construcción.
Cinco años después Antonio Ruiz construía otra harinera
para Fernando Briales en la finca de San Antonio, e nclavada
en el Partido de Humillad e ro o Primero de la V ega 275 .
La Hidroeléctrica del Chorro también levantaba un e dificio, destinado a central de transformadores de co -
rriente, entre la calle de Isturiz y otra sin n ombre, y con fachada al Arr o yo de l Cuarto. Leopoldo W erner , di -
rector y representante de la Sociedad, presentaba la solicitud con planos de Antonio Ruiz, a finales de 1903,
y en enero del año si gu iente se le concedió la licencia 276 . En 1905 s e g estionaba su ampliación, y esta vez el
proyecto e ra firmado por T omás B rioso 277 . Con e ste edificio, destinado a central de reserva, se p rocedía a la
expropiación de p arte de los te rrenos de la Hidroeléct rica para ensanche de la ca lle Isturiz; la licencia se
concedió en enero de 1906. Nuevas industrias, como la Sociedad Martos y Cía ( 1 908) 278 o La Metalúrgica
S.A (1910) d e fundición y laminación, se guirían conforman do el Paseo de los T ilos, so b re terrenos q ue de -
bieron ser expropia d os en parte para su formación.
275 AMM 1346/213. Partido de Humilladero.
276 AMM 1340/ 38. Arroyo del Cuarto. Reedificación
277 AMM 1345/26. Arroyo del Cuarto. Construir .
278 AMM 1356/490. Paseo de Los T ilos 28. Alin eación y expropiación de terrenos para vía pública. Plano de la propiedad firmado por Brioso a 29 de
agosto y plano de alineación del arquitecto municipal inter ino Manuel Rivera a 5 de setiembre de 1908.
93
149. Plano de ampliación para el e dif icio de trans formador es d e electricidad en calle Isturiz,
pr olongación del Peso de Harina . T omás Brioso, 1905.
147. Alzado de fábrica d e harinas en Partido de
Humillader o. Ruiz 1905.
148. Foto s.d., de la fábrica de harinas La Malacitana,
construida por Ruiz en 1905.
De forma p a ralela a las edificaciones industriales se construyeron casas
matas, individuales o en grupos de d os o tres, situ a das en el mismo Pa -
seo de l os T ilos, fo rmando la fachada definitiva d e la calle. L as nuevas vi -
viendas que se hicieron, s e guían e l tr azado de las alineaciones fijadas en
noviembre de 1 898, aún vigentes 279 , de manera que algunas de las más
antiguas h acia la primera déc ada necesitaban ya algunas reformas 280 .
Eran viviendas modestas dirigidas a una población que trabajaba en la pe -
queña y mediana industria, levantad as l o más probable por p a rticulares
para su alquiler . La calle Grilo, que a ún era particular y e n ella asentab an
las bodegas Caf f arena, también se a lineó con casas matas 281 , y la calle
Reboul, más al sur , q ue hacia 1907 c o ntaba con bastant e s viviendas
construidas, con t inuaba formándose en la segun da década 28 2 .
Apenas fuero n levan t ados planos de alineaci o nes parciales y las referen -
cias, ambiguas en un terreno con un viario en f ormación y a ve ces sin nu -
merar , nos pr o porcionan de manera indirecta una apr oximación de cómo
se fue formando un paisaje de extrarradio que, al igual que en los a nterio -
res, comenzaba a s e r u rbano. Las a lineaciones definitivas se rea lizarán
en los primeros años de la década de l os veinte, p ero la urbanización a ú n
no llegaría.
En 1 9 22, el Arquitecto M un icipal Da n iel Ru b io levant a ba
unos planos de aline a ciones para regularizar la calle de Istu -
riz 283 (fig.153), la cual quedaba cons t ituida a partir de otro
tramo del Peso de la H a rina. La zona dibujada, que en la ac -
tualidad corresponde a un amplio terreno comprendido entre
el P aseo de Los T ilos al sur , pa rte d e Horacio Lengo a la iz -
quierda y la Avda de la Aurora al norte 284 , presentaba e nton-
ces numerosas manzanas de ca sas matas y a lgunas fábri -
cas como la Unión Alcoholera Española, una Fábrica de mo -
lienda de óxido de h ierro, una Ferrería, los Almacenes de
Chacón y los ya mencionad os de Cárcer , Secaderos etc.
279 AMM 1340/ 182. Grilo 7,8. Construcción de dos casa matas: (…) en prol ongac ión exacta de la fachada lateral de las casas inmediatas que ha -
cen fachadas al Paseo de los T ilos, y cuya alieación fue señalada por esta oficina en 15 de nov de 1898 (…).
280 AMM 1374/381. Paseo de los T ilos 6. Construir de nuevo la cubierta y distribución interior .
281 AMM 1341/294. Paseo de los T ilos. Construir tres casas matas; 1343/195. Grilo. Construir dos casas, 1904.
282 A MM 1371/185 Grilo. Construir una casa y colgadizos; 1639/812. Pasaje de Merlo 10. Construir una casa; 1375/229. Isturiz (Fundición de hie -
r r o). Construir un a casa, 3148/5. C asa mata Paseo de los Til os esquina a callle Asalto (3 y 4 calles resp)18 julio 23. Pl a nos de R ivera .1371/185
G rilo (Particular). Construir una casa y colgadizos. Sol Cristóbal Rodriguez a 29 de enero de 1914, planos de Strachan de 13 de enero...etc.
283 A MM 3145/1. Proyecto de modificación de alineaciones en la calle de Isturiz. 1 enero del 22.
284 N o tenemos claro si la antigua ca lle I sturiz coincide c on e lla, o quedaba un poco más abajo y que haya desaparecido completamente su trazado,
de bido a las grandes transformaciones que aquí se han producido en años posteriores.
9 4
151. Pr oyecto para la calle particular
Pasaje de Merlo. T omás Brioso 1907.
152. Confluencia Merlo con T ilos
150. T ipología de casa más fr ecuente en
la zona. Calle Santa T er esa.
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
Entre las manzanas de casas que se dibujan en el p lano, se pueden ve r algunas ya desaparecidas, pero
también o tras que aún pe rduran como las dos comprendidas entre las c alles de Merlo-San Lu is y San Luis-
Santa T eresa, esta última ocupada en parte de su fachada derecha por la Fábrica de Óxido s. Son manzanas
alargadas de dos casas de ancho y la mayoría de las viviendas que la componen están muy reformadas,
pero nos permiten definir e l tipo casa mat a de dos o tres vanos d e fachada y cubierta con falso pr etil y patio
posterior .
El Pas e o de Los T ilos muestra en el p lano mayor densificación. En su f a chada norte y entre las c a lles de
Merlo y Zuñiga, de las cuatro manzanas que se dibujan, las dos primeras aparecen completadas pr á ctica -
mente en su totalidad, manteniendo hoy día su trazado. Las otras dos siguen formándose en lo s años 20,
con la introducción en la z ona d e otra tipología construc tiva : el edificio de viviendas.
95
153. Plano de alineaciones para la r egularización de la calle de
Isturiz. Danie l R ubio 1922. Pr oyecto de continuación de la calle
Édison sobr e el ensanche de la de Zúñiga, que no llegó a r ealizarse.
Abajo la salida de calle Édison, entr e “La Malacitana” y los
almacenes Cár cer , hacia e l P aseo de los T ilos, aún e n formación, y
el pr oyecto de su pr olongación sobr e el ensanc he de la de Zúñiga,
que no llegó a r ealizarse.
154. T razado actual de la zona.
En 1 922 Arturo de la Villa in troducía otr a tipología constructiva en el
barrio al le vantar un edificio de dos plantas para Cr istóbal Rod ríguez
Robles, f ormando las fachadas de la m a nzana c omprendida entre las
calles de Los T ilos, Zúñiga y Miraflores 285 , esto es, en la cuarta manza -
na que citamos más arriba. La s cuatro vivie nda s que componían cada
planta se d istribuían en tor no a un gran patio c en tral y el hueco de las
escaleras. T anto en el plano q ue Rubio realizaba e n e nero de ese año,
antes descrito, como el que adjunta en el informe para esta casa, se
proyectaba la conti n uación d e la calle Édison con 1 7 metros de ancho
sobre la antigua Zúñiga (en el p lano de alineaciones aparece con el
nombre de Santo Domingo), para regularizar e l recorrido que en su
acera izquierda seguía la alineación que se marcó para e l edificio de la
Harinera Malacitana, situada al o tro lado del Paseo de Los T ilos. De
esta f orma, desplazada la calle hacia la derecha, el edificio de De la
Vi lla habría quedado avanzado del resto de casas construidas que li -
mitaban con su muro posterior (fig .1 56).
La c a lle Zúñiga e ra e ntonces u na calle particular y e n las negociaci o -
nes para su expropi a ción no se debió llegar a un acuerd o pues este
ensanche nunca llegó a realizarse y la vía presenta actualmente el
mismo trazado de 1922, desplazada hacia la izquierda respecto a la
de Édison, y entre las d os manzanas tal como entonces la delimita -
ban. El edificio en esta c alle sigui ó por tanto en su construcción la lí -
nea d e las casas matas, completando con sus t res f achadas el extre -
mo sur de la manzana. La manzana a su izquierda en el plano se
completaba con otro edificio similar , que t ambién podría haber realiza -
do el mismo arquitecto.
Dos a ño s más, tarde De la Villa interviene en esta calle c on la cons -
trucción de un grupo de nueve casas mata s 286 , suponemos que en el
segundo t ramo completando una manzana q ue no reflejan los planos.
De c ualquier fo rma hay casas matas alineadas e n e l lado derecho de
la calle con la mism a f isonomía de l as proyectadas, un a construcción
continua sin linea exterior de d e limitación entre ellas, de dos vanos y
cubierta con c on f also pretil, pe ro su número es mayor que el del pro -
yecto. P o drían e ntonces haber p ertenecido a la acera izqu ierda que
285 A MM 3145/43. Construcción de un edificio en un solar sin nº c alle Paseo de los T ilos c on facha da a la de Zúñiga y Mira flores. Solicitud a 10 de
m ayo de 1922, permiso de obras a 17 de junio del 22.
286 A MM 3149/55. Nueve casas matas calle Zúñiga (Paseo de los T ilos). Solicitud a 30 de junio de 1924. La calle seguía siendo particular .
9 6
155. Alzado del edificio situado e ntr e las
calles Z úñiga, Miraflor es y Paseo de Los
T ilos. Artur o de la V illa 1922
156. Planta del mismo edificio.
157. Plano de situación.
158. V ista d e las fachadas a Los T ilos y
Édison.
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
ya no existe. L o s lím ite s del grupo se e n contraban e nt re la Huerta de
Blanco y la Plaza de la Lealtad.
Un aspecto interesante de esta p romoción es que su promotor , Juan Rod ríguez Robles, so licitaba acogerse
a los beneficios que concedía el Real Decreto, con fecha de 23 de febrero de e se año, para las construccio -
nes que reunían los requisitos co mprendidos en la m isma y a plicarlos en la construcción, es decir , se refe ría
a uno de los decretos 287 previos a la tercera Ley de Casas Baratas del 10 d e octubre de 1924.
Para entonces y tal como el Ar q uitecto Municipal Daniel Rubio le comunicaba con a rreglo al artículo 1º de la
citada disposición, dicha petición debe hacerse cuando se te rminen las casa s, e n cu yo caso deberán acom -
pañarse los contratos de inquilinato y atenerse a lo dispuesto en el artículo 6º de la mencionada disposición.
Sin más documentos que lo confirmen no tenemos la certeza d e su a plicación a esta promoción, p ero como
se va viendo, cada vez son más los casos que salen a la luz que se b eneficiaron con la leye s de casas eco -
nómicas.
En el plano de ensanche exterior levantado para el Plan
de Mej oras de Málaga de 192 4 288 , esta zo na qu e daría in-
tacta, compre n dida entre las rondas interior e intermedi a,
y e n el dibujo no se define fielmente el crecimiento de la
zona (po r e jemplo, no se contemplan las construcciones
realizadas por Arturo de la Vil la, entre otras).
287 Un Decreto posterior se emitía a 8 de marzo de 1924. REINOSO BELLIDO, R., RUBIO DÍAZ, A. y G.R. DRAG ÓN , J., op. cit., p. 140.
288 AMM Sección B. Plan General de Mejoras de Málaga 1924. II parte, Sección 4ª: Ensanche exterior . Plano y anexos. Plano de ensanche exterior .
97
159 y 160. Planos para la construcción de nueve casas matas. Artur o de la V illa, junio de 1924.
161. De talle de la zona en el plano de ensanche
r ealizado para el Plan de Grandes Re formas d e
1924.
3.3.7 La Malagueta
Desde m e diados del XIX la zona de la Malagueta ma ntenía sus
funciones p ortuarias y c omerciales, a las que se un ieron l as indus -
triales (El Angel 1841, Azucarera de los Heredia, B odegas de Adol -
fo Príes y Cí a 289 o la Fundición Antonio Herrrero Puente). Gran par-
te d e los terren os, un a superficie de 18.747 metros q u e lin d aban
por el norte con la c a rretera de Málaga-Almería, por levante con las
casas de Sánchez, por el sur con terrenos de don Anto nio Rabanal,
don Ignacio Fernánd e z de la Somera y don Carlos Molfino y por po -
niente con la calle de la Muralla, habían per t enecido a Carlota Her -
nández de Molina y Albriola 290 En 1864, el arquitecto municipal T ri -
gueros realizaba unas alineaciones d e dise ño ort ogona l, a p artir d e
las que se plantean nuevas cons trucciones: el Hospital Noble
(1867-70) y la pl a za de T oros (1874-76). Las viviendas domésticas
uni y plurifamiliares populares entre las nuevas de la mes ocracia en
el Pase o de la Farola, co nvivían con las abundantes chabol a s
asentadas en lo que hoy e s el paseo marítimo de Melilla 291 .
A finales de siglo la zona experimentaba nuevas actividades, al ser urbanizada y acondicionada. Lo s balne -
arios de Apolo y La Estrella fueron trasladados a es t a zona desde el Puerto en 1887 292 . Una década más tar-
de se iniciaban, sobre los terrenos ganados a l mar , las nuevas obras de ampliación del Puerto y d el Parque,
el cual llegaba a unirse con la Ma lagueta en el año 1906 293 , prolongándose su construcción a lo largo de
todo el primer tercio del XX.
La Málaga T ramways Company Limited fue también la responsa ble d e la adquisición de un terre no p ara la
construcción d e un edificio destinado a Estación de T ra nvía s , obras que finalizaron en mayo de 1892 . La
nueva construcción, sit u ada entre las calle Maestranza y Cerva n tes, disponía de una casa de administr ación
con cocheras y cu adras para e l servicio de los tran vías. Se l evantaba p or estas fe chas otra nueva e difica -
ción, la f ábrica de electricidad térmica The Málaga E lectricity Company que, al igual que la estación de tran -
vías, también tendría su fac hada hacia la calle de la Maestranz a 294 .
289 Un amplio complejo con bodega, a lmacén de frutos del país, fábrica de licores, almazara y serrería- tonelería c on exte nso surtido en estuchería de
lujo para la exportac ión de f rutos. MAR T ÍNEZ MOLINA, M.: “Compañía Mata , vinos castizos de Málaga ”, Jábega, nº 85, Málaga, 2000, p .55.
Ocupaba e l comple jo una superficie de 52,000 metros cuadrados a e spaldas de la A venida que lleva su nombre ( LÓPEZ DE CASTRO, C.: De la
Caleta al Cielo, Má laga: Fundación Unicaja, 2007 , p. 26), que permaneció en esta localización hasta que en 1919 fue trasladado a calle Pur ifica -
ción 1-7 en el barrio de Capuchinos. (MAR TÍN EZ MOLINA, M., op. c it .,p. 58).
290 R AMOS FRENDO, E. M.: "Los orígenes del tranvía en Málaga", I sla de Arria rán , nº 25, Málaga, 2005, p.226.
291 G ARCÍA GÓMEZ, F .: La vivienda malagueña ...op. cit,. p.124.
292 L ARA GARCÍA, M. P .: La cultura del agua: Los baños públicos de Málaga. Málaga: Sarriá, 1997, pp. 51 y 83-1 13.
293 F ERNANDEZ ESCORIAL,M., op. cit. , pp. 15-23.
294 R AMOS FRENDO, E. M.: “Los orígenes del tranvía...”, op. cit,. pp. 217 -238.
9 8
162. La Plaza de La Malagueta en construcción.
163. Cochera de T ranvías, s.d.
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
Cuando el siglo se inicia, los so lares libres van completando las manzanas proyectadas dentro de la superfi -
cie triangular delimitada por la carretera d e Málaga-Almería, el Paseo d e la Farola y la línea de costa. El ex -
tremo orie nt al se en contraba ocupado por dos grandes manzanas en las que a sentaban la azucarera y el
complejo industrial de Príes, éste f ormando fachada a la carretera con el grupo de casas de sus e mpleados.
Entre ambos y el conjunto formado por la P laza de T oros y el Hospital Noble, las manzanas se formaron po r
el cruce de este a oeste de la calles paralel as de P uerto, Maestranza y Arenal, con la s trazadas de norte a
sur de ca lle T etuán (actual K e romnés), Fernando Camino (en el plano de Beluga calle de Manzo) y Cervan -
tes. Dos de ellas se encontraban en parte construidas por las fábricas de electricidad y e l edificio de la Com -
pañía de tr a nvías, situadas entre las calles Are n al y Maestranza y sep a radas por la de Cerva n tes; ambas
completarán sus edificacio ne s a lo largo de estos años.
Se va p roduciendo una renovación en los e dificios industriales. La azucarera desaparecía definitivamente
en 1 903, s e instalaron otras nuevas como la fundición de Roldán, la fábrica de a ceitunas Manzano, las bo -
degas Barceló, la serrería de Manuel Ledesma (San Nicolás 19) y los Laboratorios Canivell (Paseo de la Fa -
rola 2 5 ). La Fabril Malagueña se trasladaba d e sde calle Peinado (cfr expansión Norte) y las b odegas Príe s
cambiaban de titularid ad al ser adquiridas en 1917 por la “Compa ñí a Mata” 295 .
La zona e stuvo sometida a conti nu os cambios e n las alin e aciones conforme se iban levant an do las edifica -
ciones o s e procedía a cercar los solares, configurando su trazado definitivo al igual que ocurrió con ot ras
zonas de expansi ón de Málaga que se poblaro n en este periodo.
295 MAR TÍ NEZ MOLINA, M., op. cit., pp 55-56.
99
164. Duarte de Beluga 1887.
En 1900 se alineaba parte de la calle d e la Maestranza próxima
a la esq uina que formaba con Fernand o Camino, tras el de rribo
de una edificación an t igua integrada en la calle de la Isle t a, calle
que desaparecerá en este tramo con el muro que con struye la
empresa d e t ranvías par a c ompletar de cercar su manzana
(fig.166). L a so licitud fue realizada p or el entonces director de la
Sociedad Pedro Huart 29 6 . En 1917 se ampliaba e l edificio c on la
prolongación de dos naves 297 y se elevaba la c ubie rta de la s ala
de m á quinas 298 po r el arquitecto Andr é s L. Ocariz, domiciliado
entonces en el nº 21 d e la Avenida de l a Farola.
De la fábrica de electricidad se r ecogen dos ampliaciones, una
en 1903 y otra en 1922 . La primera consistió en aumentar un
piso a los almacenes situados a la d erecha del patio de entrada
a dicha f á brica, por la c alle de la Mae stranza, los c ua les tienen
su fachada a d icha calle y a la de R eding, construidos ya en su
planta baja con arreglo a las alineaciones que fueron señaladas
por e sta oficina en agosto d e 1 896 (…) la duración de las obras
exteriores no excederán de un mes 29 9 . La solicitud era presenta-
da p or Ju a n Carrasco en representación de la Compañ ía ingle -
sa de luz eléctrica, con la que adjuntaba los planos realizados
por Antonio Ruiz con fecha de enero de 1903, indica n do en tinta
negra la p a rte que s e proyectaba edificar y en color sie na la
existente. El dibujo reproducía, además d e la seg u nda planta
sobre l os almacenes, el añadido d e un cu erpo , donde se situa -
ba la escalera, con cuatro vanos en l a pla nt a baja y tres de di -
mensiones mayores en la superior en el extremo de la calle Re -
ding, enton ces en proyecto y actual calle del periodista Leovigil -
do Caballero.
Los huecos repetían e l mismo modelo neomudéjar que E duardo Strachan realizara en el e dificio original. Se
detallaba la estructura de la cubierta realizada a base de b ovedillas de 1 metro de ancho y el material con el
que se haría, hormigón c ompuesto de dos partes de ar ena, dos de gr ava y una de c emento Portland, entre
apoyos d e hierro. Llama la atención que la leyenda de este e squema se h izo e n inglés, bajo la que aparece
el nombre Edmund Cranyhaur , posiblemente el ingeniero encargado de la obras (fig.16 7 ).
296 A MM 1335/213. Isleta . Demolición. Licencia a 18 de diciembre de 1900. Planos de Antonio Ruiz.
297 A MM 1378/232. Maestranza (Cochera de tranvías). Prolongar dos naves.
298 A MM 1378/233. Maestranza, cochera de tranvías. Elevar la cubierta de la sala de máquinas.
299 A MM 1341/225. Maestranza. Fábrica de luz. Reedificación. En sesión del 13 de febrero se daba la conformidad y s e autorizaba la construcción el
24 de abril 1903.
1 0 0
166. Plano de si tuación y terr e nos a expr opiar para la
formación e n este tramo de la c alle Maestranza. Ruiz,
diciembr e de 1900.
167. Detalle de las bovedillas tabicadas para la fábrica
de electricidad. Edmund Cranyhaur y Ruiz, 1903
165. A mpliac ión de las cocheras de tranvías. Ruiz 1900.
3 CAMBIOS EN EL URBA N ISMO
La intervención que sobre el edificio se hizo en 1922, las re a lizaba el ingeniero Juan Brotons sobre las de-
pendencias edific a das en el lateral de la calle de Réding las prolongaba hasta el f ondo y hacia la calle del
Arenal. Se man tenía la situación de la puerta que realizara E duardo Strachan e n su construcción, q ue daba
entrada al patio, pero desplazaba la portería y el es p acio que éste ocupab a lo utili za para una e scalera de
acceso a l a planta superior (...) 300 . Además añadía un cuerpo de dos plantas que completaba la facha da a
calle Maestranza, centra da por una gran portada de acc e so 30 1 .
300 Para comprender todos los de talles de este añadido consultar e l artículo de BARRIOS ESCALANTE, C. y RODRÍGU EZ MARÍN, F . J., op. cit.,
p.221.
301 Íbid. y Cap. de Regionalismo, p.437.
101
168. Alzado y Planta d e la a mpliación d e la
Fábrica de electricidad. Antonio Ruiz 1903.
169. T r es imágenes sucesivas en el tiempo de la fábrica de ele c tricidad. Entr e las dos de la izquier da ha y una diferen cia en el c uerpo de la calle
Leovigildo Caballer o, que se encuentra más r egularizado, pue de que por la intervención de 1903. En la foto d e la der echa y a ha inte rvenido
Br otons, per o no par ece que haya cambiado el cuerpo anteriormente c itado.
En la segunda déc a da no se producen cambios signific a tivos en las
características d e las viviendas, como n os mues tra la e dificada por
G. Strachan en la calle de S an Nicolás haciendo esquina a u n anti -
guo pasaje particular llamado de Hurtado 319 . Sobre un s o lar de 98
metros cuadrad o s y con dos plantas, disponía de una vivie nd a en
cada u na, retrete, cocina y un patio de luces. El mismo año y e n la
misma calle, est a vez con fach a da también a la calle de V éle z Má -
laga, proyectaba otro de mayores dimensiones y con tres plan -
tas 320 , que no llegó a iniciarse hasta el año siguiente d ebido al t iem -
po que llevó la tramitación de expropi a ciones para ensa n che. El
planteamiento interi o r de las viviendas era similar , pero de dos por
planta y , en esta ocasió n , e l bajo q uedaba diáfano, p o siblemente
para comercio o almacé n .
En la A vda de la Fa rola se levantaron en el siglo anterior algunas vi -
viendas de más categoría, de las que se conservan las nºs 12 y 13,
actualmente adec u adas a sus nuevas funciones de Demarcació n de
Costas y Colegio Oficial de Abogados respectivamente, que res-
ponden a la t ipología de vivienda bu rguesa del XIX (…) de bajo y
una planta 32 1 . En esta línea de ca lidad residencial pero en un nuevo
lenguaje, G. Strachan levantaba en 191 1 (Cfr . Cap. Pintoresquismo)
dos viviendas adosadas al principio de esta vía, dando fachada al
nuevo Puerto y Pa rque, q u e s e encontraban en pleno proceso de
construcción, y a l a plaza que se realizaba al final de los mismos.
La tipología más modesta siguió construyéndose, no obstante, a es -
paldas d e es t a zona más privi leg iada, como se puede ver en el e di -
ficio que Rivera proy ect ara en 1 923 con fachadas a San Nicolás y
Vélez Málaga 322 , forma nd o o tra esquina de una de las manzan a s
que s e iniciaron diez años atrás. Se exigía ahora una expropiación
de terrenos par a dejar el anc ho establecido para la c alle de San Ni -
colás, en 16 m e tros
319 A MM 1370/1054. San Nicolás y Pasaje de Hurtado. Edificación. Solicitud a 1 de agosto de 1913.
320 A MM 1372/391. San Nicolás 2. Reedificación. Sol. a 29 de agosto de 1913. Licencia a 27 de julio de 1914.
321 C AMACHO MAR TÍ NEZ, R., Guía Histórico-Artística de Málaga, op. cit., p. 474.
322 A MM 3147/29. Construcción de un solar s/n calle V élez-Málaga (esquina con San N icolás). Solicitaba Arturo G ómez a 13 abril de 1923. Licen -
c i a a 9 de enero del 24.
1 0 8
188 Alzado de las fachadas a c alle San Nicolás y
Pasaje Hurtado. G. Strachan 1913.
189. Alzado de casa para construir entr e
San Nicolás y Reding. Rivera 1923.
190. Planta y terr enos a expr opiar .
Rivera 1923.
187 Planta de casa a c onstruir en
calle San Nicolás. G. Strachan
1913
3 CAMBIOS EN EL URBANIS MO
3.4 EL CENTRO HIS TÓRICO
Los plan os correspondientes a las n uevas alineaciones d e ens anche y apertura de las e strechas ca lles del
trazado medieval, venían rea lizando desde finales del XIX, para lo que el A yuntamiento recu rría a las expro -
piaciones de fincas en u nos casos, a las reedificaciones de f a chadas para adec ua rlas al nuevo viario, o
bien, e n otras o casiones, si la vivienda se encontraba en buen e stado o era de reciente construcción, se
respetaba hasta que en un futuro fuera n ecesaria su demolición, p or lo que admitían ciertas reformas meno -
res que no afectaran a su estructura. Acogiéndose a esto último y pa ra evita r pérdidas de superficie y la en -
gorrosa tramitación que conllevaba la valoración de terrenos cedidos o tomados de la vía pública, los pro -
pietarios preferían en ocasiones ate n erse a la ley de reformas.
3.4.1 El entorno de la calle Larios. Liborio Garcia, Marín Gar cí a y Esparteros
Con la apertura de la Calle Larios, inaugurada en 1891, sufrieron grandes cambios las calles adyacentes,
Liborio García, San Juan, Esparteros, Mesón de Vélez, Marín García, Alarcón Luján, Martínez, Salinas,
Nicasio Calle, Moreno Monroy y Siete Revueltas (hoy Arquitecto Soler ) 323 . Josefa Carmona Rodríguez
En el año de 1893 se inicia otra obra que había de completar la regularización de la acera izquierda de la
vía, entrando por la calle Nueva. En agosto de dicho año, doña Celia Méndez y Delgado (…) propietaria
de las casas n os 5, 7 y 9 de la calle Almacenes, presenta proyecto de un edificio de nueva (p.363) planta,
en parte, y de nueva fachada en su totalidad, comprendiend o las tres casas dichas, acompañando los
planos correspondientes trazados por el arquitecto don Manuel Rivera y pidiendo la alineación oportuna.
Como ya estaban edificadas las casas de las esquinas de las calles Larios y Nueva, con arreglo a ellas
quedó marcada la línea a que había de ajustarse la nueva construcción, que es el actual convento y cole -
gio de Religiosas Esclavas del Corazón de Jesús 324 . Francisco Bejarano Robles
A comienz o s del siglo XX, la calle Lib o rio García se e ncontraba ya ali -
neada en s us números impares, correspondientes a l a acera izquier-
da cuando se entra por la calle Nueva, mientras que por la acera d e -
recha l a calle sólo e staba regulariza da por el primer edifici o de la c a -
lle, edificado por E duardo S trachan en 1889 para Álvarez Fonseca 325 ,
que, d e forma exenta, ha ce también e squina con Nueva y con los dos
tramos de Almacenes.
323 CARMONA RODRÍG UEZ, J.: “Notas sobre la arquitectura modernista en Málaga” , Jábega, nº53, Málaga,1986, pp. 73-75.
324 BEJARANO ROBLES, F .: Las calles de Málaga, Málaga, Sarr iá, 2000, pp. 363-4.
325 RODRÍGUEZ MARÍN, J.F .: “Eduardo E strachan y V ia na-Cárdenas (1853- 1899). V id a y obra de un maestro de obras ma lagueño”, Isla de Arria-
rán , nº 1 1, Málaga, 1998, p.37
109
191. Situación en el callejer o actual del edificio
que construyó Ruiz para Antonia N e t en 1904.
En 1904 Antonio Ruiz construía para Antonia Net 326 el siguiente
edificio que d elim ita con la calle Almacenes. En las alineacio-
nes de las facha d as, que fueron apro b adas en diciembre d e
1903 327 l a principal debió remeterse hasta los 6 m etros desde
la fachada opuesta del Colegio de las Esclavas, atirantado que
hizo perder al solar 72 m 2 , mientr a s que por Almacenes se
mantenía el a ncho antiguo d e 4,8m 2 . El e d ificio, de plan ta rec -
tangular con esquina en cubillo, se con serva tal como s e pro -
yectó, estructurado en plant a baja y tres pisos más un ático.
El resto de la calle qued aría modernizada e ntre los años 1 9 01
y 1913. Gran parte de los terrenos con fachada a esta parte de
la vía pertenecían a los antig u os edi f icios del Convento de los
T rinitarios Descalzos, que desde l a desamortización er an ocu -
pados por establecimientos mercantiles e industriales. El in -
cendio que se produjo en ellos a finales de 1 9 01 328 , y la d emo-
lición posterior de los restos, que se prolo n garía hasta el año
1903, dejaron disponibles unos amplios solares sobre l os que
el p ropietario, Pedro Témboury St. Paul mandaría construir los
edificios que marcaron su trazado definitivo. No había transcu -
rrido un a ño desde el inc endio cuando Témboury solicitaba las
alineaciones d e los solares provenientes del “Conventico”, p or
las q ue se incorporaban dos parcelas p rovenientes de las ca -
lles Liborio Garc ía y Mesón d e Vé lez 329 , y en 1904 prese nt aba
los planos d e Antonio Ruiz p a ra dos ed ificaciones, correspon -
dientes al actual nº 8 de Liborio Garcí a 330 , y un gr an edificio
que comple ta ba la manzana a las c alles Liborio, Mesón y Ma -
rín García 331 .
La tramitación del segundo edificio fue larga, y se prolongaría
más allá de 1906, año en que la nue va propietaria,T ri n idad Su -
pervielle Baratau, viuda d e Juan Gómez Ga rcía, solicitaba una
326 Este edi f icio se e ncontraba en construcción cuando Brioso redactaba los informes favorables d e los dos proyectos que presentó T emboury en
1904 para la misma calle (ver más adelante), y para su atirantado se toma como referencia pa ra ambas obras:.. situándola e n exacta pr olongación
de la casa en construcción nºs 6 y 8 de la misma calle (…). AMM, Ornato 1343/231 y 1343/227.
327 A MM, Ornato 1340/ 219.
328 P a ra conocer la historia del edificio del Conventico, su descripción y destrucción ver BEJARANO ROBLES, F ., op. cit ., pp. 356-368.
329 L as escrituras de estos terrenos se expiden el 10 de octubre de 1904. AMM, Orn ato 1343/229.
330 A MM, Ornato 1343/227.
331 A MM, Ornato 1343/231.
1 1 0
192. Planta de las viviendas del edificio anterior .
193. Alzado con las dos fachadas a las calles Liborio
Gar cía y Alma c enes.
194. V ista de la e squina en cubillo del mis mo
edificio.
3 CAMBIOS EN EL URBANIS MO
serie de reformas durante la realización de las obras, para lo
que aportaba nuevos pl anos de Ruiz 33 2 . Las modificaciones
iban dirigidas a dividir la planta longitudinalmente, segregánd o -
se a su vez en dos edificios (ver cap. Eclecticismo), u no co ns -
truido d efinitivamente por Ruiz e n 1906 y el c on tiguo que no
llegó a re a lizarse hasta 1 910 según planos d e G. S trachan 333 .
La alineación de e sta acera de Liborio García se completaba
con la construcción d el cine P et it Palais, realizado ta mbién por
G. St rachan e n 1913 334 s ob re el so lar de una casa derribada
en 1912 que perten ecí a a la viuda de Témboury , Fca Alv arez
Net.
El ed ificio construido por G . Strachan en 1910, co mpletaba la manzana en este extremo e iniciaba la alinea -
ción definitiva de los núm e ros impa res del tramo de la calle Marín García desde su entrada po r Mesón de
Vélez. E l nombre Marín Ga rcía había quedado acordado en 1898 en sustitución del anterior Casas Quema -
das 335 , año que de nuevo se pavimentaba, se dotaba de aceras cement o y a pesar de ser tan estrecha,
quedaba abiert a al tráfico rodado, pues su ensanche en cinco met ros v enía realizándose d e sde med iados
del siglo XIX. Como se ha ido viendo, la mayor parte de la manzan a comprendida entre las calles Liborio
Gacía, Mesón de Vélez y Marín García pertenecía a principios de siglo al matrimonio formado por Pedro
T emboury Saint-Paul y Francisca Álvarez N e t, promotores de los edificios que en ella se levantaron y para
los que trabajaron Antonio Ruiz y G. Strachan. Este último, lo haría ya pa ra la viuda, tras el fallecimiento de
Témboury en 1909.
332 AMM, Ornato 1343/286.
333 AMM, 69-C/20.
334 AMM, Ornato 1369/621.
335 En la década de los 80 del XIX, e sta c alle cambia el nombre de Casas Quemadas por el de Flores García, pero vuelve a su antigua denominación
en 1898. BEJARANO ROBLES, F ., op. cit. S e entiende que por ser un cambio tan reciente a la fecha que tratamos, en los planos siga a parecien -
do el de Casas Quemadas.
1 1 1
196. G. Strachan 1910. 197. Antonio Ruiz 1906.
195. Situación en el callejer o actual, y cr onología, de
los edificios construidos por Ruiz y G. Strachan que
formar on la alineación definitiva de los númer os
par es de la calle Liborio Gar cía. El nº 6, cine Petit
Palais, fue derribado.
198. Punto de encuentr o de las dos
fachadas a Liborio Gar cía de los
edificios de Ruiz.
Al mismo tiempo que se derriba b a la casa para levantar el cin e , se hacía lo pro-
pio con un grupo de cuatro viviendas en la acera de l os números impares de la
calle Marín García 336 , que pertenecían a la misma propietaria. T res de ellas
eran contiguas (n os 5, 7, 9 en el plano fig.198) y se situaban a espaldas del
cine, y la cuarta (nº1 5 en el mismo p lano) que f ormaba parte de la acodadura
que la calle, permaneció como solar vallado hasta 1917. Un año antes se había
derribado 337 también, la que había quedado entre lo s a nteriores solares (nº13
en el plano).
La propietaria p edía e n 1 917 u na rectificación en las alineaciones oficiales des -
tinada a suavizar e l ángulo tan pronunciado que formaba la calle en este l uga r ,
para la edificación que se iba a realizar bajo la dirección y planos de G . Stra -
chan 338 . En 1918, con el edificio en construcción, se ampliaba el proyecto con el
añadido de un piso más y una terraza 339 . Con los terrenos cedidos p ara vía pú -
blica se compl e taba el ensanc he en cinco met ros de e ste tramo, como se pue -
de obs ervar en el número 7 que actualmente le corresponde en la calle . Años
más tarde, en 1922, e n la casa nº 5 , Arturo de la Villa realizaba una serie de re -
formas por la que se remodelaron algunos vanos y el interior d e la vivien d a 340 ,
sin alterar la alineación pues las mo dificaciones no afectaron a l a primera cru -
jía.
336 A MM, Ornato 1364/336. Marín Gª 5 2º,7,9 y 15 y Liborio García 10. Demolición.
337 A MM 1375/126. Ca sas Qu ema das. Demolición de la f inca nº 13. S olicitud a 16 d e marzo de 1916. Por el solar valla do se daba salida a los es -
c o mbros.
338 A MM 1378/244. Marin Garcia 13 y 15 (Casas Quemadas). Edificación. Licencia a 29 de junio de 1917.
339 A MM, Ornato 1428/43.
340 A MM 3145/8. Reforma en la casa nº5 de la calle Marín Garcia. Solicitaba José Rodríguez Robles a 15 de feb de 1922. Licencia en marzo.
1 1 2
198. Plano de alineaciones de la calle Marín Gar cía. Rivera 1917.
199 Fachada de l edificio nº 7 de
Marín Gar cía. Una curva suave
sustituyó al ángulo que
pr oyectaba el atirantado oficial
antes de la r ectificación.
200. Plano de planta del edifico
nº3 de Marín García, con las
r eformas r ealizadas en 1922.
3 CAMBIOS EN EL URBANIS MO
1 1 3
202. Plano de r ectificaciones para el segundo tramo de Marín Gar cía, pr opue sto por Ruiz en 1905.
201. Callejer o actual con las edificaciones descritas de la manzana compr endida entr e Liborio Gar cía, Mesón de Vélez y
Marín Gar cía.
La primera rectificación a la s alineaciones oficiales de Marín García
en la acera de los números pares, d el tramo comprendido entre la ca -
lle Nu eva y la de Ángel Ganivet, h abía tendo lugar e n 1905. Ant o nio
Ruiz proyectaba en agosto de 1904 un edificio que ocupaba toda la
profundidad d e la man zana y tenía dos fachadas, la principal a Marín
García y la posterior a la calle de E sparteros (1 1, 13 y 15 de Esparte -
ros antiguo, actual nº3, y 4,6,8 y 1 0 de Marín García, actual nº4). Su
edificación oblig a ba a hac er una modificación en los planos oficiales
para suavizar el ángulo tan acus a do que habría afectado a la c asa 341 .
La alineación d el resto de Marín García, comprendido entre Angel Ganivet y Me -
són de Vél ez, forma parte de una manzana completa que había q uedado ya fi -
nalizada antes de la entrada del n uevo siglo 342 , con los dos edificios que la com -
ponen, dando fachadas también el primer tramo de E sparteros en sus números
impares. Desde Ángel Ganivet hast a la Pl aza de Félix Sáenz se c omplet aba la
regularización de la misma a cera al edificar Ruiz en 1 904 el a ctual número 3,
antes descrito, y en la a ce ra opuesta d e los números pares, ya h abía levantado
en 1902 un edificio con fachada también a d os calles, a Esparteros con el actual
nº8, y hacia Alarcón Luján 343 con el nº7.
341 La planta del e dificio la c ompone una serie de solares de casas derribada s entre ambas c alles. Por la de Marín García la s correspondientes a las
numeraciones antiguas10, 8, 6 y 4, este último el no realizado en 1902. Según la a lineación oficial, el traza do formaba un ángulo entre las casas 8
y 10, de lo que habría resultado un nuevo edificio c on una fachada quebrada e n este punto, es por lo que la propietaria, Enriqueta García Moreno,
presentaba un plano de reforma de la alineación, rea lizado también por Antonio Ruiz, donde el ángulo se forma en la e squina del edificio, es de -
cir , en el extremo de la nº 10. Es a probado en Sesión del A yuntamiento en Diciembre de 1904 y concedida la licencia de e dificación e n e nero del
a ñ o siguiente. AMM, O r nato 1345/128.
342 L os dos edificios contiguos construidos entre 1878 y 1885, según nos cuenta Bejarano c onfiguran la manzana limitada por las calles M arín Gar -
c í a, Mesón de Vélez, Espar teros y Ang e l Ganivet. BEJARANO ROBLES, F ., op. cit., p. 389.
343 A MM, Ornato 1337/175. En este expediente se recoge una excepción a las Ordenanzas Municipales en materia de edificación: al ser una vivienda
c o n dos fachadas se consigue una ventilación y lum inosidad óptimas, pese a ser e l patio inferior al 20 por ciento de la planta , superfic ie mínima
e x igida por la normativa.
1 1 4
203. En el trazado actual la casa nº6
mantiene la alineación antigua.
206. Alzado de la fachada a
Esparter os. Ruiz, julio 1902.
207. Fac hada a Alar c ón
Luján.
208. Alzado de fachada a
Alar cón Luján. Ruiz, julio,
1902.
204. Planta baja del edificio nº 2
de Esparter os, con el terr eno
cedido para ensanche. Ruiz,
julio, 1902.
205. Fachada a Esparteros
del edificio ant e rior . El
edificio colindante mar ca la
alineación antigua.
3 CAMBIOS EN EL URBANIS MO
El edificio contiguo al de R u iz por Esparteros, anterior al ensanc he , marca el estre -
chamiento que sufre la calle hasta su salida a la Plaza de Félix Sáenz que aún man-
tiene e l trazado a ntiguo sin modificaciones, excepto en parte d el edi ficio nº 2 actual,
el cual fue regularizado en 1908.
Este paño de fachada que en la actualidad e stá integrada a la vivienda nº 3 de Alar -
cón Luján, se encuentra muy reformada, pues sólo mantiene de las tres ca lles de
vanos dibujadas, los co rrespondientes al segundo piso, además de una puerta de
servicio. El e dificio original f u e proyectado p or Rivera V era al mismo tiempo que el
de Alarcón Luján 1 34 4 . Su fa lta de interés a rquitectónico no le resta el histórico-urba -
nístico, por se r l a única co n strucción de e ste t ramo q ue señala el ensanc he oficial
de la calle del año en que se edificó y explica el caprichoso entra n te en la alineación
que presenta actualmente la calle.
344 AMM 1357/518. Plaza de la Alhóndiga 17 al 23 y Alarcón Luján 1. Edificación.
1 1 5
209. P lanta d e l e dificio nº 2b
de Esparter os, Rivera 1909.
210. Alzado. Rivera 1909.
212. Callejer o actual con los edificios vistos.
21 1. Fachada actual a
Esparter os.
En la acera de números pares d e la c alle de Esparteros, a princi -
pios d e sig lo el edificio nº 12 definía ya la esquina a Mesón de Vé -
lez, pero en 1921 aún existían, contiguos a é l, cuatro solares sin
construir . El pro p io Alcalde, F . S oria Almendro, tomó carta e n e l
asunto ante la necesidad de ensanc h e y sa neamiento de un lugar
tan céntrico: (…) u n a de las calles cuyo ensanche e s más oblig a -
do, n o s olo por e xigencias de la propia vía, sino para que desapa -
rezcan unos inmundos solares que en ella existen, es la de Espar -
teros, situada en el centro de la población 345 . De las reuniones que
mantuvo con la s propietarias d e los solares, Dolores y Carmen
Herrero, se consigu ió dis poner de los terrenos para ensanche tras
las expropiaciones de las s uperficies y al mismo tiempo la cons -
trucción d el edificio que completaba la regularización de la calle;
en febrero de 1922 se abonaban los derechos para su edifica -
ción 346 .
El edificio que con la numeración actual 1 0 edificaba G.Strachan a
primeros de ese año, se lev a ntaba sobre los a nt iguos so lares nu -
merados del 22 al 28, t al como aún se p uede le e r en la numera -
ción antigua que aparece en la portada (fig. 2 17); constituía u n lar -
go tramo q ue continuaba la línea de fa chada del construido a fina -
les del siglo anterior y q ue d a también fa chada a Mesón de Vélez
y Alarcón Luján. En mayo d el mismo año se completaba la alinea -
ción d e este tramo c on la reconstrucción de la f achada del otro
edificio colindante al de la hermanas Herrero, el actual 8a de Es -
parteros 347
El extremo d e la manzana co mprendida entre Esparteros, Plaza
de Félix Sáenz y Alarcón Luján q uedó regularizado, con el edificio
que Rivera levantaba en la esquina de estas dos últimas e n 1908.
El edificio proyectado se levantó sobre el so lar de derribo de cinco
casas antiguas, 17,19,21,23 d e la plaza de la Alhóndiga y nº 1 d e
la calle de Alarcón Luján.
345 A MM 3144/6. Plano y valoración para ensanche de la calle de Esparteros. Solares nº 22-24-26 y 28.
346 A MM 3145/5. Construcción de un edificio en los solares nº 22-24-26 y 28 calle de Esparteros.
347 A MM 3145/53. Reconstrucción d e la f achada en las linea s oficiales de la casa nº 3 calle Alarcón Luján por la de E sparteros. Solicitaba Ma nuel
M orel a 26 de ma yo de 1922, c on planos de Rivera. Sorprende que la casa , según el expediente, tomar a superficie de la vía pública para la a linea -
c i ón y no al contrario como era lo habitual para ensanche; debía por tanto estar remetida respecto a las contiguas, o ser un error de transcripción.
1 1 6
217. Portada con la numeración antigua.
216. Fachada actual.
213. Situación de l edificio nº 10 de Esparter os.
G. Strachan 1922.
214. Planta del edificio anterior .
215. Alzado.
3 CAMBIOS EN EL URBANIS MO
Lindaba con una vivienda que, dado su b uen est ado de conservación, permanecería mant e niendo e l t raza -
do antiguo y las líneas of iciales acentuaban a ún más la forma e n ángulo que tenían las antiguas, al incorpo -
rar parte de la vía pública.
Con estos inconvenie n tes, entre la casa que se pr op onía y la antigua se formab a un saliente de 1,25 metros
que entorpecería grandemente la viabilidad de la acera, of reciendo además dentro de l a fachada un ángulo
BMC que resultaría de muy m a l aspecto (…) 348 . Rivera propuso para paliar el inconveniente una rectificació n
de la acodadura, que G. Strachan tradujo a plano o ficial co mo a rquitecto municipal interino, admitiendo que
lo pr opuesto venía a enlazar a demás d e un modo más lógico las dos alineaciones correspondientes a las
calles de Alarcón y Esparteros. El edificio colindante aún permanece con su alineación antigua formando un
ligero decalage con el co nst ruido por Rivera en Alarcón Luján 1 (cfr . Cap. Modernismo).
348 AMM 1357/518. Plaza de la Alhóndiga 17 al 23 y Alarcón Luján1. Edificación.
1 1 7
218. Detalle del plano levantado por G. Strachan. 219. Detalle del plano levantado por Rivera.
220. Callejer o actual con las edificaciones vistas en el apartado 4.4.1: El entorno de la calle Larios. Liborio G ar cia, Marín
Gar cía y Esparter os
viembre de 1916. 367 Su consagración no se haría hasta el 12 d e mayo de
1920 368 .
367 A MM, Ornato 1376/286
368 B LANCO CASTILLA, E., op. cit., p.59.
1 2 4
244. Plano de situación sobr e el callejer o
actual d e los tr es edificios qu e componen
la fa chada de los númer os par es de
Salvago.
245, 246 y 247. Plantas de los tr es e dificios de calle Salvago. De
arriba a abajo, G Strachan 1917, Ruiz 1904 y G. Strachan 1922.
3 CAMBIOS EN EL URBANIS MO
125
248. Casas descritas en el apartado 4.4.2: Primer tramo de Calle Nueva y Especería. La calle Salvago.
3.4.3 Aperturas de Cisneros y García Briz. Su entorno
Una zona que experimentó una gran reforma a p rincipios de siglo
fue la comprendida entre la ca lle Puerta Nueva, el Pasillo de Santa
Isabel y la calle Cisneros. L a calle del Muro d e Puerta Nueva enla -
zaba e ntonces la calle de Puerta Nueva con calle Camas, desem -
bocando a ella en este recorrido las calles Cisneros y Castillo de
Sohail (entonces Sabanillas). Un grupo de casas separaba el P asi -
llo de S anta Isab el (en el plano de B rioso s e le llama Pasillo de
Puerta Nu e va, fig 2 4 9) de la calle Cisneros. En 1904 el Ayunta -
miento había concedido un presupuesto extraordi na rio para aper -
tura de calles y con ella la orde n de expropiaciones de la s casas
implicadas e n las reg ularizaciones y prolongaciones de Cisneros y
García Briz hasta el Pasillo de Santa Isa b el, haciéndose cargo de
los derribos:
1 2 6
249. Plano de las alineaciones y la apertura de la c alle
Cisner os hacia el Pasillo d e Santa Isabe l. T omás Brioso,
marzo de 1904.
250. Callejer o actual de la zona y e dificio
l e v ant ado por Ruiz en 1904.
3 CAMBIOS EN EL URBANIS MO
(...) para la expropiación de las casas número 20 del Muro de Puerta Nueva y las 25 y 27 del Pasillo de
Santa Isabel (…) nosotros ofrecemos demoler a nuestra costa la 18 del Muro de Puerta Nueva y las del
29 al 33 del Pasillo de Santa Isabel 369 .
T omás Brioso le vantaba a 2 1 de marzo de 1904 los planos de aline -
aciones correspondientes, con ángulos cortados en chaflanes, esta -
bleciendo para calle Cisneros un ancho de ocho metros y cinco
para las del Muro de Puerta N u eva y Camas.
Juan Graü y Llopis era el propietario de la mayor parte de las fincas
de esta zona, de manera q ue una vez expropiadas y d emolidas las
casas para vía pública, presentaba una solicitud e l 10 de octubre de
1904 para levantar u n edificio en los solares restantes, pertenecien -
tes a l as casas n ºs 20 de calle de Muro de Puerta nueva y n ºs 2 9, 31
y 33 del Pasillo de Santa Isabel, con fac h ada también a la calle de
Cisneros 370 . El proyecto fir mado por Antonio Ruiz el 6 de ese mes,
dibujaba un g ran edificio de viviendas con t res fachadas, una a
Muro de Puerta Nueva, que en este tr amo t o maría el nombre de s u
continuación como calle C amas, otra a l Pasillo de S anta Isabel, y l a
tercera formaría par te ya de la prolon g ación de Cisneros hasta e l
Pasillo. El A yuntamiento aprobaba el informe a 13 de e nero de 1905
; el número que le correspon d ió por la calle Cisneros fue el 55, y por
el Pasillo del 25 al 33 ambos i n clusive. 371
Al mi smo tiempo qu e se d ecidía la apertura de Cisneros, se planif i-
caba también la de García Briz hacia la calle del Muro de Puerta
Nueva, interrumpida hasta entonces por una sola vivienda , conoci -
da por La casa d el Paso (coloreada de amarillo, f ig.253) . Al desapa-
recer esta casa se permitía la comunicación directa del Muro con el
Pasillo. 372 Parte de la superficie del solar quedó enajen ad a a la finca
inmediata, con la cual G. Strachan realizaba su ampliación, según
el proyecto que f irmó en d iciembre de ese mi smo año de 1 9 04 373 , si
bien la licencia no se le conc e dió hasta marzo del siguiente año.
369 A MM, Ornato 1342/102.
370 A MM, 1344/364. Muro de Puerta Nueva, Cisneros y Pasillo de Santa Isabel.
371 Según e l informe emitido por el Arquitecto Municipal T omás Brioso y firmado a 13 de diciembre de 1905, a petición de l propie tario del número
que c orrespondía a la casa recién construida de la calle C isneros y del Pasillo de Santa I sabel. En enero aún se espera ba la expedición del certifi -
cado. AMM, Or nato 1345/84.
372 Sobre el plano que levantó T omás Brioso a 22 de Marzo de 1904. AMM , O rnato 1343/180
373 A MM, Ornato 1345/131
127
251. Edificio nº15 de Cisner os. Ruiz 1904.
252. Plano de planta del edificio n º15 de
Cisner os. Fachadas a las calles Camas,
Cisner os y Pasillo de Santa Isabel.
253. Plano con la apertura de G ª B ritz. Marzo
de 1904.
El cuerpo añadido q uedaba así delimitado p or la calle del Muro d e P uerta Nueva, G a rcía Briz y la calle
abierta mese s antes, que al f inal repetiría nom b re co n G a rcía Briz, resultando d e e sta forma un o riginal tra -
zado con bifurcación en áng u lo recto.
1 2 8
255 y 256. Plano del edificio de Gª Briz 4 y situación en el callejer o actual. G . Strachan, diciembr e de 1904.
257. Alzado del edificio de Gª Briz 4, con dos fachadas a esta calle y una a la calle Mur o de P uerta Nueva.
254. Alzado del edificio de Cisner os 1 1, Camas 2 y Pasillo de Sta Isabel 6-7. A ntonio Ruiz, octubr e de 1904.
3 CAMBIOS EN EL URBANIS MO
El tramo de calle Camas en su esquina co n Cisneros y la calle Saba -
nillas (actual Castillo de S ohail) quedaron completamente regulariza -
dos con la reedificación de una vieja vivienda de la que el propietario
hubo de ceder parte del solar a la vía pública por la de Camas. El
edificio fue proyectado por T omás Brios o a 20 de diciembre de 1907
para Luis Cobo Ariño, se ajustaba a las nuevas alineaciones que tan
bien conocía como arquitecto municipal, emitiendo el in forme favora -
ble y el visto bueno del proyecto Fernando Guerrero Strachan desde
su c argo de arquitecto municipal interino. A p esar de todo, las medi -
ciones y el ap recio d e los terrenos cedidos, retrasaron c omo era ha -
bitual en es to s ca sos e l i nicio d e las obras, pues la solicitud hecha a
21 de diciembre d e 1907 no se verá aprobada hasta mediados del
año siguiente 374 . Para entonces el nuevo a rquitecto municipal interino
era Manuel Rivera V era.
Una vez iniciadas las ob ras del edificio, que constaba en proyecto de
planta baja más tres pisos, el propietario decidió aumentar la altura
con una b uhardilla, pi d iendo la autorización e n octubre d e 1908. De
esta forma quedaba aproba d a la reforma del proyecto a fin a les de di -
ciembre de ese mismo año 375 , por lo que la construcción d ebió reali -
zarse a lo largo de 1909.
374 Hasta el diez de junio de 1908 no recibía el propietario la aprobación del A yunta miento. AMM, Ornato 1355/194.
375 Solicitud de Don Luis Cobo Ariño a 13 octubre 1908 . P lanos de Brioso firmados e l mismo mes. I nforme arquitecto municipal inte rino M. Rivera
V e ra a 15 octubre 1908: (…) Propietario de la casa en construcción : aumentar a dicha casa un piso bohar dilla con destino a lavader os y habita -
ciones para desahogo de los pisos (…) siendo de segundo or den la calle de Cisner os por tener ocho metr os de latitud ( Artículo 215 de la O M)
disponiendo las OM en su artículo 216 que e n las calles de dicho or den las alturas máximas de los edific ios será de 15 metr os y podrán c onstar
de piso bajo, principal, segundo y ter cer o y c uya construcción fue concedida ante riormente para dicha finca (…) se despr e nde del ref erido artí -
culo juntamente c on el 219 que dice:” que los pr opietarios no podrán intr oducir más pisos que los que fija en el artículo 216 según el or den de
la c alle, qu e no pue de pe rmitirse la c onstrucción d e dicha boar dilla. Per o tenie ndo en cuenta que la c asa colindante nº 49 d e cuatr o pisos sin
embar go tiene boardil la e n la se gunda crujía, consider o que a tenor de lo dispuesto e n el párrafo segundo del Artículo 216 que dice que:”en las
calles en las que se hayan autorizado edificaciones de mayor altura que la fijada en las or denanzas, continuarán pe rmitiéndose” y por analogía
si la Excma Corporación lo estima justo concederse la autorización solicitada. Autorización a 5 de dic de 1908. AMM, Ornato 1355/215.
129
258. Detalle del plano de aline aciones y
apertura de calle Cisner os. 1904.
259. Plano de planta baja del edific io nº 13
de Cisner os. Brioso 1907.
260. Situación de la planta del edifico
13 de Cisner os en el callejer o ac tual.
262. V ista de las tr es fachadas
desde Cisner os.
Con la edi fica ción de e ste inmueble también se iniciaba e l en -
sanche y rectificación de la calle de Sabanil las, calle que deli -
mitaba la fachada norte de una manzana d e casas que a p rinci -
pios de siglo pertenecían en su mayoría a una sola propietaria,
Concepción González. De los otros tres lados de a quélla, dos
quedaban para e nsanche d e las c alles Calderó n de la B arca y
Camas, no así el tercero, que perteneciente a la calle Fernán
Núñez se vería incrementado a l tomar terreno de la vía pública.
La manza n a mantenía un callejón sin salid a que comunicaba
con Sabanillas y hacía las funciones de patio de luces a una de
las viviendas, pero que resultaba ser una zona insalubre y lugar
de d epósito de basuras. Esta situación de f a lta de higie ne con -
dujo a la propietaria a las negociaciones con el Ayuntamiento
por las que conmutaría el valor de la superficie de esta callejue -
la, que tom aría para sí, por la c orrespondiente parte de las ce -
didas parta ensanche.
No era infrecuente que lo s particulares p ropusieran este tipo
de modificaciones a las alineaciones oficiales, las cuales er an
estudiadas tanto por la Comisión de Ornato como por e l Arqui -
tecto Municipal, y según e l caso t a mbién por el Provincial o e l
Ingeniero de Caminos, pa ra ser expuestas en un informe favo -
rable o no y ser vistas con posteriorida d en la Sesión Municipal
correspondiente. En caso de ser ace p tada la propuesta, las
modificaciones a realizar eran publicadas en el Boletín Oficial
de la Pr o vincia, durante u n periodo determinado que permitie -
ra las alegaciones públicas. En e ste caso el Arquitecto Munici -
pal Interino Rivera levantaba en julio de 1908 u n plano co n las
modificaciones, e s de cir , el cierre del callejón al paso público y
su anexión a la propiedad priva d a. 376
376 El 18 de mayo de 1907, Dña Concepción González, viuda de Ambrosio Rubio, hacía la solicitud de r eforma de alineación: ( …) Dueña de las ca-
sas nº2 de la calle de Fernán González, nºs 13 y 5 de la c alle de Camas y nº 5 de la calleja sin salida de Sabanillas. Que dicha calleja se encuen -
tra situada entr e las primeras casas citadas y no da acceso más que a la r eferida casa nº 5 de Sabanil las, por lo que es hoy un depósito de basu -
r a s y en las horas de la noche una continua mingitoria (…) solicita se le concediera la propi e dad del te rr eno de la r eferida calleja sin salida
c o nmutando su v alor por otra igual c antidad de la que se le adeuda por concepto de e xpr opiación, o en caso contrario se le autorice establecer
un a puerta de e ntrada para impedir en absoluto los abusos citados (…) la dic ha calleja no da acceso más que a la casa n º 5, así como de e lla
s o lamente toman luces (…) la nº2 de la calle de Fernán González , y la 1, 3 y 5 de la de Camas, todas de mi pr opiedad . El informe que el Arqui-
t e cto Municipal Interino Manuel Rivera e mite a 4 de julio de 1908 es f avorable y acompañado c on e l plano correspondiente. E l A yuntamiento
a c uerda este informe a 17 octubre 1908 y es publicado e n el BOP , el 22 de oc tubre de ese mismo año, siendo alcald e Juan Gutierre z Bueno .
A MM, Ornato 1354/641.
1 3 0
263. Callejón de Sabanillas incorporado
a la pr opiedad privad en 1908.
264. P lano de alineaciones levantado por Rivera en
junio de 1908.
3 CAMBIOS EN EL URBANIS MO
131
265. Situación sobr e el callejer o de los tr es edificios vistos en el apartado 4.4.3 :
Aperturas de Cisner os y Gar cía Briz. Su entorno.
3.4.4 Formación de los segundos tramos de Méndez Núñez y Juan de Padilla
Con la demolición del antiguo Convento de San Bernardo y alineación de los solares resultantes, entre los
años 1870 y 1871, abrióse el primer trozo de la calle de Méndez Núñez, estableciéndose la comunicación
normal con aquella importante vía (calle Granada). En 1879 inicióse la apertura del segundo trozo de di -
cha calle, con la demolición de la casa nº1 y el huerto anejo de la de Casapalma (…) a éstas siguieron las
expropiaciones y derribos de los inmuebles 1 y 3 de la propia Plaza de Uncibay , que existían inmediatos a
aquélla; los 12, 14, 17 y 19 de la calleja de la Gloria y el 32 de la calle de Comedias, sobre cuyos solares
se trazó, hacia 1884, la comunicación entre las Plazas de Uncibay y la del T eatro 377 . Bejarano Robles
Este segundo trozo de la calle de Méndez Núñez, quedaba ent o n -
ces atravesado por la continuación de calle Comedias que, como
nos cuenta Bejarano, enlaz a ba con la Plaza del T eatro hacia la
Puerta de San Buenaven tu ra; pero también se abría a la calle T e -
jón y Rod ríguez, aunque ésta aún no comu n icaba co n Carreterías,
pues en ese punto seguían en pi e las casas adosadas a la mur alla.
En enero de 1901 T omás Brioso Mapelli había dibujado un plano de
alineaciones para regularizar la esquina de Ménd e z Núñez con
Juan de Padilla, pues uno de los edificios que refiere Bejarano, el
nº14, se enco n traba entonces en esta d o de ruina 378 . En este solar
se edificará pero tr e s años más tarde.
Para comunicar Comedias con l a Plaz a del T eatro s e derribaron,
además de la cas a nº 32 indicada en el texto, la nº 34 de aquélla,
aunque su expropiación se hacía ya en jun io de 1 901 379 . L a parte
del solar que no se incorporó a la v ía fue adquirido por el propieta -
rio d el c olind ante nº 36, Joaquín Sánchez Mendiluce, pa ra levantar
una nueva edificación con ambas: (…) Pi diendo edificar con arreglo
a los planos que acompaña, en el so lar que ocupó la casa 36 de la
calle Comedias, incorpora n do al mismo la parcela que tiene adq u i -
rida procedente de la casa nº 34 de la misma calle y que fue expro -
piada y demolida par a regularizar la calle de Méndez Núñez (...) 380 .
377 B EJARANO ROBLES, F ., op. cit., p. 225.
378 A MM, Ornato. 1335/223. Juan de Padilla 14. Fábricas ruinosas.
379 A MM, Ornato. 1335/1 15. Comedias 34. Expropiación para la regularización de la calle Méndez Núñez .
380 A MM, Ornato. 1336/259. Méndez Núñez 8. Reedificación.
1 3 2
266. P lano de alineación d e la esquina de Ménd e z
Núñez con Juan de Padilla. Brioso, noviembr e de
1900.
267. Cruce d e Méndez Núñez con la Plaza de l
T eatr o y Comedias.
3 CAMBIOS EN EL URBANIS MO
La alineación que debía observarse en esta nueva construcción ha -
bía sido ya in dicada, en parte, en los informes que e mitía e l A yunta -
miento a fecha 24 d e octubre y 16 de n oviembre del año 1901
(fig.266) q ue especificaba que La casa de que se trata ha de tener dos
fachadas, una a la calle de Comedias o Plaza del T eatro y la otra a la calle
prolongación de la de Méndez Núñez (…) 381 .
La alineación que se trazaba respetaba el ensanche triangular que
se producía e n la plaz a en la Plaz a de l T eatro, creándose en c on se -
cuencia una conexión forzada que se proyectaba en un áng ulo muy
abierto en e ste cruce d e ca lles. El maestro d e obras Antonio Ruiz
concibe el proyecto del edificio en diciembre de 1901 y la autoriza -
ción de la obra se co ncedía en e nero de 1902. La planta d el edificio
se adaptaba a un sol ar muy irregular , pe ro conformaba la e squina
derecha definitiva de la nueva apertura. A l edificio actualmente le co -
rresponde el núm e ro 12 de la calle de Méndez Núñez.
La actividad constructiva que regulaba la prol on gación de Méndez
Núñez continuaba. Los promotores, desde que en noviembre de
1901 se a probara en cabildo del A yuntamiento, se beneficiaban de la
dispensa de impuestos po r atirantados, huecos y vallas, siempre que
las obras empezara n antes del primero de marzo de 1902.
Así, a l mismo tiempo que el anterior , se estaba levantando el gran
edificio que en la acera opuesta h ace esquina a la Plaza de Uncibay ,
propiedad de Simón Castel, sobre un gran solar situad o entre la pro -
longación de Méndez Núñez, la ca lle de Jerónimo Cuervo, hoy Cal -
derería, y la de la G loria, hoy de Juan de P adilla. Hay que h acer no -
tar que para cuando se tramita la edificación en diciembre de
1901 382 , las aceras de estas ca lles ya estaban realizadas, por lo que
el derribo de las fincas antiguas tuvieron lugar con algún tiempo de
antelación, ya que la e dificación comenzaba n o antes de ener o de
1902, que fue cuando se concedió la li ce ncia de obras. Para ent o n -
ces había dos viviendas ya construidas en este trozo de calle, la con -
tigua, actual 7 de Mé ndez Núñez, y la opuesta nº 6 que hace e squina
a Casapalma. E l edificio de viviendas de Castel, ho y día el n úmero 5
de Méndez Núñez, f orma más d e los dos tercios de la fachada de
381 Íbid. Informe del arquitecto municipal T omás Brioso Mapelli
382 AMM, 1338/ 295. Méndez Núñez. 13/15. Edificación.
133
269. Situación del edificio nº5 de
Méndez Núñez.
270. V ista del edificio n º5 de Méndez
Núñez desde la Plaza de Uncibay .
268. Edificio nº 12 de Méndez Núñez.
Es una peculiar configuració n de pl an ta que veremos repetirse
en otras o casiones como consecuencia d el proceso d e apert u -
ra y ensanche en esta via.
En la acera opuesta al edificio de Ruiz, no se construir á hasta
la segunda déca da, si bien la calle en e ste tramo ya e staba r e -
gularizada, pues tr a s expropiaciones y de rribos los terr enos
que resultaron de las mismas f ueron limitados p o r a ceras de
cemento Portland. De e llos, dos sol ares contiguos, propiedad
de Juan Miro Murtro, serán construidos con tres años de dife -
rencia y por el mismo arquitecto Manuel Rivera V era. En 1914
se edifica el que ha ce esquina con Bea tas, con dos calles de
vanos en la fac h ada que d a a esta vía y cinco a la de Cárcer ,
unidas am b as po r cubillo, y una altura de tres pisos más la
planta b aja 397 . En 1 917 se levantará el segundo que, como am -
pliación d el anterior 398 , reproduce idéntica fac h ada d e cinco ca -
lles d e vanos, constituyendo los d os espléndidos edificios que
con los nºs 2 y 4 actuales forman casi d o s tercios de e ste trozo
de la calle.
397 A MM, Ornato 1371/82. Cárcer y Juan José de Rebosillas. Edificación.
398 A MM, Ornato 1377/93. Carcer 2. Edificación.
1 4 0
291. Planta de vivienda del edificio nº 2 de Cár cer .
292. V ista de la fachada del edificio nº 2 de Cár cer e n
su esquina con Beatas.
293. Plano de alzado del edificio nº4 de Cár cer .
R i v e r a, setiembr e de 1917.
294. Situación de los edificios nºs 2 y 4 de Cár cer .
295. Planta de vivienda del edificio nº 4 de Cár cer .
290. Alzado de l edificio nº 2 d e Cár cer . R ivera, junio
de 1914.
3 CAMBIOS EN EL URBANIS MO
Los e dificios de Rivera seguirán f ormando pa rte del paisaje de esta vía pero ya en la década siguie n te,
cuando continúe el proc eso de rectificación del segundo tramo de Cárcer , el comprendido desde su cruce
con la calle Álamos hasta la de madre de Dios.
Este trozo de calle, como se puede ver en el plano parcial de rectificación, en el año 2 1 aún permanecía con
un trazado quebrado en tres á n gulos, y una anchura irregular a lo largo d e su recorrido. La part e más amplia
no llegaba a los cinco metros , siendo la más angosta, a p ocos metros de su desemb ocadura a calle Mad re
de Dios, de dos metros y me d io. E st o suponía un gran inconven iente para el acceso a l T eatro, que en l as
noches de mucha afluencia era p unto me n os que im po sible pasar p or dicha angostura sin grandes moles -
tias y pérdida de ti empo, y el principal argumento del alca lde para poner en marcha el p royecto de ensan -
che 399 .
En el corto periodo que transcurre entre los a ñ os 21 y 24 se genera una gran a ctividad de reformas en esta
zona, en su mayoría dirigidas a la creación de u n entorno f u ncional y visua l más digno al T eatro. Así, en fe -
brero del 22 se pl an teaba la más importante de ellas co n la creación de la plaza que p recede a la por ta da.
Hasta e sta fecha, la Calle Cárcer continuaba, una vez atrav esada la de Madre de Dios, con la calle Zorrilla
que, si bien se había planificado con una anc h ura de diez m etros como la anterior , vendría a terminar muy
próxima a la fachada principal del T eatro.
Por tal mot ivo, Antonio G ómez, como presidente accidental de la S ociedad de p ropietarios del T eatro de
Cervantes, propuso a l A yuntamiento u na reforma e n las alineaciones o ficiales para la formación de una pla -
za e n este sitio. El espacio surgiría a expensas d e la demolición de las casas de la a cera izquierda de la ca -
lle Zorrilla. Con este planteamiento la Socieda d ya había comprado los solar e s que serían afectados por
399 Un motivo de peso por el que se reunieron en sesión L as Comisiones de Or nato y de Hacienda el 18 de marzo de 1921, donde el Alcalde presen -
tó el proyecto de ensanche y va loración para su expr opiación de la casa afectada por la nue va reforma, plano realizado por el entonces arquitecto
municipal Daniel Rubio. AMM, O bras Públicas, Negociado de I nspección, 3142/15. Expe diente instruido p ara la a dquisición de la casa nº 29 de
la calle Madre de Dios para ensanche de la de Cárcer .
141
298. Plano par cial de la calle de Cár cer en 1921 y su alineac ión para ensanche (líneas r ojas).
la reforma con el propósito de cederlos al A yuntamiento. Junto a la propuesta se adjun ta ban los planos 400
de la futura plaza de Jeróni mo Cuervo que quedaba diseñada sin solución de continuidad con la acera de-
recha de la calle Zorrilla, la cual ma n tuvo su nombre hasta la actualidad.
Precisamente e n esta acer a derecha de la calle Z orr illa, un año an -
tes Rivera había acometido unas ref ormas en la vivienda que hace
esquina con la de San Juan de Letran 401 . Se trataba de la ampliación
de la casa nº 2 a ntiguo al que se le añadía la reconstruida nº 4 de
esa misma ca lle, para Jo aquín Mª Diaz de Escobar . El edificio, cuya
parte reformada por Rivera tiene hoy el nº 23 de San Juan de Letrán,
se encu en tra en la actualidad ligeramente modificado. Las reformas
realizadas por Rivera no afec taron a esta esquina, p ue s co n anterio -
ridad ya se ajustaba a las alineaciones oficiales, pero con la nueva
fachada recién le vantada contribuía a fo rmar el nuevo p aisaje que se
estaba configurando en los alred e dores del T eatro.
400 A MM, Obras Públicas y Negociado de Inspección 3145/17. Reformas de líneas para la calle de Zorrilla y cerca de los solares nº 3 y 7 de la mis -
m a. 26 feb. 1922.
401 A MM, Obras Públicas y Negociado de Inspección 3142/45. Calle Zorrilla, demolición y reconstrucción de la ca sa nº 4 ampliando con la nº 2. 27
d e nov . 1920
1 4 2
299. Plano de alineaciones con la pr opuesta de una plaza delante del T eatr o. Febr er o de 1922.
301. Planta de la casa ampliada e n la esquina
de Zorrilla con San Juan de Letrán. R ivera,
noviembr e de 1920.
300. Detalle de la zona de ensanche delante de la
portada del T eatr o.
3 CAMBIOS EN EL URBANIS MO
En este a ño (1921) la acera derecha de este tramo
de la calle Cárc er se alinea pero aún n o s e constru -
ye, pues después del d e rribo q ue se hizo de estas
casas para el ensanche, l os solares se encontraban
aún ce rcados po r pretiles de ladrillos, los cuales fija -
ban la línea de r eferen cia de la distancia de 10 m e -
tros a la que tendrían que leva ntarse las fachadas
de la acera izquierda. T r a s e l informe del Alcalde, se
iniciaban los trámites para ensanc h ar este tramo con
la expropiación de la casa que más entorpecía la sa -
lida de la c alle, entonces la nº 29 d e c a lle Madre de
Dios, perteneciente a T omás Rein Arsu y que vendía
al Ayuntamiento por 20. 000 p tas.
Parte del solar ex p ropiado, una estrecha franja a lo
largo de la calle, se rá comprado por el propietario de
la casa contigua al mismo, la nº 31 de Madre d e
Dios, Hilario Castillo, con la intención de unirla a la
nueva casa que proyectaba construir con ambas su -
perficies. De ello resultaría un solar con u n a amplia
fachada a Cárcer por donde tendría lugar la e ntrada
a la vivienda. Así, el mismo año 21 solicitaba al
Ayu nta miento la a lineación y rasante p ara poder r e -
alizar el estudio del nuevo edificio y dos años más
tarde presentaba la solicitud para ej ecutarla según
planos de Rivera. De esta forma, con licencia a 12
de abril de 1 9 23, se levantaba en esta a cera el gran
edificio que f orma la esquina de M ad re de Dios con
Cárcer , con entrada en el número 9 de esta última.
143
302. V i sta de la esquina de la
casa nº 5 de Jerónimo Cuervo
con San Juan de Letrán 23.
303. Alzado de la fachada a
Jerónimo Cuervo. Rivera,
noviembr e de 1920.
305. Planta del edificio le v antado sobr e la casa 31 de Madr e de
Dios y parte de los terr enos expr opiados para Cár c e r . Rivera, junio
de 1922.
306. V ista de la esquina del
edificio con fachadas a Cár ce r
y Madr e de Dios.
307. Situación en el callejer o del
edificio anterior .
304. En r ojo, la zona e xpr opiada para ensanche que se añade a la
casa 31 de Madr e de Dios.(AMM 3142/15)
Al mismo tiempo que esta casa, también se levantaba la contigua so -
bre una pequeña parcela que había formado parte del jardín de una
vivienda expropiada para la alineación de calle Cárcer , y q ue había
quedado libre desde 1916 402 . En enero de 1923 Enrique R a mos
Puente presentaba la solicitud de obras para la realización de la vi -
vienda 403 , en un principio pensada como ampliación de otras dos que
tenían fachada a calle Madre de Dios, si bien el plano de G. Strachan
que adjuntaba tom aría de aqu éllas sólo pa rte de su superficie. El re -
sultado fue un ed ificio más reco rtado que el p revisto, con e n trada
única por Cárcer 7 , que disponía de planta baja mas dos pisos y una
estrecha fachada de dos calles de v anos. Mese s más tarde, durante
la ejecución de las obras, se decidía e levar un piso, lo que era autori -
zado en diciembre de ese m is mo año de 1923 40 4 .
402 A MM, OP , 3147/5. Expediente de adquisición de una parcela de terreno de calle Cárcer para las casas nº 35 y 37 de calle de Madre de Dios.
403 A MM, OP , 3147/6. Obras en solar nº 35 de Madre de Dios con fachada a la de Cárcer .
404 A MM, OP , 3148/34. Elevación de un piso a la casa nº 3 de calle Cárcer propiedad de don Enrique Ramos Puente.
1 4 4
309. P lanta de vivienda d e l edificio nº7 de
Cár cer . G. Strachan, ener o de 1923.
310. Alzado con la planta
añadida. G. Strac han,
noviembr e de 1923.
31 1. V ista de la fachada del
edificio nº 7 de Cár cer.
312. Sit uac ión de los edific ios 7 y 9 de
Cár cer .
308. T err eno expr opiado que formó parte de la
planta del edificio nº 7 de Cár cer .
3 CAMBIOS EN EL URBANIS MO
En el otro extremo de e sta misma a cera de la calle Cárcer , en
setiembre de 1923 se autorizaba a hacer reformas de la casa
que hacía esquina con la de Á lamos. Dos años antes se había
solicitado la a lineación de este tramo con la id ea de estudiar los
planos para una edificación 405 , pe ro el nuevo propietario, Ma -
nuel Fernández del Vil lar , que había comprado la finca en agos -
to de 1922 40 6 decidió ajust arse a las alineaciones reconstruye n -
do t otalmente las fachadas, d e sechando la idea de hacer una
vivienda de nueva planta. El informe de Daniel Rub io indicaba
que al efectuar la reforma solicitada, deberá situ arse la casa e n
la alineación oficial, que es la p rolongació n de las lineas de fa -
chada de las c asa s contiguas por las calles de C arcer y Cáno -
vas del Castillo, acordadas por un arco de circulo de 2,75 me -
tros de radio . La licencia de las obras se concedía a 29 de se -
tiembre del 23 407 . En re alida d en los planos realizados por Ma -
nuel Rivera, las reformas comprometen a la mayor parte de la
vivienda, no sólo a la fachada, con u na nueva d istribución espa -
cial que incluía cambio e n e l hueco de las esc ale ras y en los
patios de luces, respetándose fundame nt almente los muros de
carga de la segu nd a crujía.
405 AMM, Obras Públicas y Negociado de Inspección 3144/24. Pidiendo alin eación y rasante para e l estudio d e planos para edificar la casa 19 de la
calle de Cánovas del Castillo. La solicitud a 12 de setiembre de 1921 la hacía Salvador Fernández Santana.
406 AMM 3221/27. Cánovas de l castillo 19. Pidiendo p e rmuta del terreno po r otro de la indica da casa . Manuel Fndez del V illar 4 jun 23: mediante
escritura el 14 de agosto del 22 adquirió la casa nº 19.
407 AMM, 3221/25. Casa en solar nº 19 de calle Álamos.
145
314. Planta c on las r eformas a r ealizar de l edificio
nº 5 de Cár cer . Rivera, junio de 1923.
316. Situación del edificio nº5 de Cár cer .
315. V ista del edificio nº5 de Cár cer desde la calle Álamos.
213. Plano d e alineaciones para la e squina d e Cár cer
con Álamos. Setiembr e de 1921.
Es fácil imaginar q u e a lo la rgo del año 24 t o da la fachada de la acera
izquierda del tramo d e la calle Cá rcer entre Álamos y Madre de Dios
se encontrara en pleno proceso de edificación. De la acera opuesta
sólo se han podido recoger algunos dat o s referentes al edificio que
conforma la esquina con Álamos, que tiene su entr a da por Cárcer con
el número 6, marca da en los planos de a lineaciones c on el número 23
de Cánovas del Castillo (actual nº 21 d e Álamos). Pero queda por loc a -
lizar el expediente de obras con los planos correspondientes y su auto -
ría definitiva. El 16 de setiembre de 1922 Lucía ( sic ) Raggio solicitaba
construir en los solares 21 y 2 3 de la ca lle Álamos, y e l técnico que di -
rigía las obr a s era Ar turo de l a Vil la 408 . Durante la edificación, debi do a
que el pilar medianero con la c asa c o ntigua amenazaba con despren -
derse, e l Ay un tamiento colo có un puntal que impedía la continuación
de las obras, lo q u e certific ab a G. Strachan en la reclamación que ha -
cía la propietaria, Luisa ( sic ) Rag gio Moreno, en mayo de 1 923 409 . Ca-
bría pensar que el certificado lo realizara el pr op io técnico que dirigí a
las obras, lo que con t radice el dato anterior . As í que, hasta que no
aparezcan nuevos documentos la autoría podría atribuirse a uno u otro
arquitecto. Se sabe que entre 1962 y 1963 En rique Ate ncia añadía una
cuarta planta al edificio 410 .
Si se observa e l plano d e Duarte d e Be luga de 1887, l a calle Casapal-
ma e n este a ño permanecía con la alineación antigua, excepto en dos
solares de su acera izqu ierda, q u e ya se pr ese ntan remetidos por el
ensanche. El plano guía de Málaga de 1918 mue stra aún el mi smo tra -
zado en este tramo. Jerón imo Cu ervo proyectó en 1877 las ca sas ubi -
cadas en los solares 6 y 7, y Eduardo Strachan en ese mismo año la
que hace esquina a la calle de B eatas y la nueva calle 41 1 .
Hasta 1924 no se alinean al menos dos casas de la ace ra izquierda. Ri -
vera interviene en la que es la nº 7 actual con una serie de reformas en -
tre las que incluye la alineación de la fachada adaptada al nuevo ancho -
de calle 412 . De la m isma forma, Ortega Marí n remete la fachada, al q u e -
dar expropiada la primera crujía de l a contigua 413 .
408 A MM, 3282. Libro general de entradas de los años 1919-1924.
409 A MM, 3280/108. Cánovas del Casti llo nº 23. Re clamación sobr e un puntal colocado en la medianería. Se sabe que parte del muro llegó a de s -
p r enderse y que en 1925 se ordenaba por vía de apremio a la propietaria el cobro de los jornales y materiales empleados en su consolidación.
410 A HPM. Legado Ate ncia Molina 13.889/1 1.
41 1 M ORALES FOLGUERA, J.M.: Málaga e n el siglo XIX...op. cit. p.146.
1 4 6
317. V ista del edificio nº 21 de Álamos.
318. F achada de la casa n º7
de Casapalma.
320. Situación de las casas 7
y 9 de Casapalma.
319. Fac hada d e la c asa nº9
de Casapalma
3 CAMBIOS EN EL URBANIS MO
3.4.7 Apertura de la Calle Marqués de Guadiaro
La calle d el Marq ué s de Guadiaro hasta e l a ño 1904 tenía su entrada p or
la de Beatas, pues tres casas impedían su continuidad hacia Ála mos. En
mayo de 1904 V ictoriano Benítez solicitaba autorizació n al A yuntamiento
para demoler y re edifica r de nuevo d os edificios de su p ropiedad conti -
guos a estas tres casas 414 , una de ellas expropiada para la apertura de la
calle y de la que incorporaba parte del sol a r . El nuevo edificio tendría dos
fachadas a la vía pública, una a la calle Álamos y la otra f ormaría el t ramo
izquierdo de la nueva apertura a ella, co ntinuación de la calle Marqués de
Guadiaro. Así lo explicab a T omás B rioso a 24 mayo de 190 4 , que como
arquitecto municipal, realizaba el peritaje de l as superficies:
(…) Pasado al terreno y efectuado las operaciones necesarias con arreglo
a los planos aprobados para aquella zona (…) fachada a Álamos de 16,45
y a Marqués de Guadiaro 13,75 metros, la fachada a Álamos la que tenía
y a Marqués de Guadiaro en prolongación de las fincas de moderna cons -
trucción, situadas en la acera de los números impares de la misma. Para
establecer esta fachada es forzoso proceder a la expropiación de la casa
nº 28 de la calle Álamos de la cual deberá tomar la casa proyectada una
superficie de 38,36 metros cuadrados (…) deberá procederse a la expro-
piación de la citada casa que ha de constituir la salida a la calle de Álamos
de la referida calle del Marqués de Guadiaro. La casa tendrá una superfi-
cie de 208,90 metros cuadrados una vez añadida la expropiada.
Los planos del edificio lo s firmaba Antonio Ruiz y con su ejecución, un pa -
lacete que actualmente ocupa la S ede Andaluza del Li bro, se llegaba a
dar la forma definitiva a esta esqui na .
Al mismo tiempo que s e levantaba este edificio, An t onio Ruiz realizab a
una intervención para Carmen Ruiz de la Herrán 415 en la acera opuesta de
esta misma calle, al levantar una estrecha vivienda de dos calles de va -
nos, la nº 6 actual de Marqués de G u adiaro, la cu al quedaba incor po rada
a otra de mayores p roporciones que tenia su fachada principal por Ramón
Franquelo nº 5 (antes Ave ntu rero) y con la que lindaba e l tabiqu e media -
412 AMM, OP . 3150/22. Casa palma 3. Re formas. Esta casa muestra en la actualidad el nº7, según esta correlación la c asa nº 7 de entonces y a la que
hace refe r encia Morales F olguera proyectada por Jer ónimo Cuervo en 1877, co r respondería a la esquina de esta acera con Beatas, po r lo que se
deduce que es el edificio de la esquina opuesta, es decir , el de los números pares el proyectado por Eduardo Strachan en ese mismo año.
413 AMM Act as Capitulares, V ol. 323, f ol.140; se sión 13 d e noviembre de 1924. Fue aprobada la valoración presentada por e l a r quitecto D on José
Ortega Marín, de la expropiación de la primera crujía de la casa nº 5 de calle Casapalma.
414 AMM, Ornato, 1342/60. Cánovas del Castillo 24-28. Reedificación y expropiación.
415 AMM, Ornato 1342/37. A venturero 5. Edificación.
147
321. V ista de la entrada a Marqu és de
Guadiar o desde Álamos.
322. Situación d e los edificios 9 y 6 de
Mar qués de Guadiar o.
323. Planta del edificio de Mar qu é s de
Guadiar o 8. G. Strachan, setiembr e de
1922.
nero p osterior , result a ndo c on ambas una planta en L. La fachada a Mar -
qués de Guadiaro dejaba ali n eada la calle en este pequeño t rozo de nú -
meros pares, p ero no en el resto que aún permanecía comunicada con
Álamos mediante un pasaje estrecho, ya que la esquina derecha quedaba
fuera de línea y sin concluir .
T ampoco se t erminó su urbanización, pues, como muestran los documen -
tos de esos a ños, la calzada era aún de te rrizo y e l ca llejón presentaba
pésimas condiciones sanitarias. E n 1909, los veci no s de e sta calle pr e -
sentaban un escrito al A yuntamiento pi diendo que se urbanizara este tro -
zo de c alle. El entonces a rquitecto municipal Manu e l Rivera V era respon -
día a la petición e xplicando que las aceras aun no podían realizarse hasta
que las fincas fuera de alineación quedaran remetidas para permitir el t rá -
fico de vehículos.
Aún así Rivera pr esentó el presupuesto d e l acondicionamie n to de la ca -
lle, y a finales de ese año quedaba aprobado, incluyendo el alumbrado
por la Compañía de Gas (gas y electricidad en alumbrado público coe -
xistieron duran te los primeros años de l siglo XX). Un mes más tarde, en
enero de 1910, los pro f esores del Consultorio Médico Q uirúrgico y de
Especialidades, con sede en esta calle (ver Cap E clecticismo), reincidían
en el tema, esta vez aludiendo a r a zones higiénicas 416 .
Hasta el año 19 no se demuelen las otras dos c a sas que im p edían la re -
gularización 417 , dejando con ello un solar que se repartía entre el ensan -
che definitivo de la calle y el edificio que en 1922 levantará G. Strachan
para Carmen García Miró 418 , forma nd o la esquina que quedaba por co ns -
truir (figs. 323 y 324).
En 1923 se construye el edificio contiguo al palacete con planos de Arturo
de la Villa para José Reding Allechuz 419 , quedando t ambién alin ea da defi -
nitivamente esta acera de la calle.
416 AMM, Ornato 1360/500. Marqués de Guadiaro.
417 A MM, Obras Públicas y Negocia do de Inspección, 3139/169. Sobre demolición de casas en calle Álamos nº 30 y 32, 21 de noviembre de 1919,
y 3139/103.Derribo de las casas nº 32 y 34 de calle Álamos, 30 octubre de 1919.
418 A MM, OP , 3145/4. Construcción de un edificio en el solar nº 30 y 32 calle Cánova s del Castillo con fachada a la de l Marqués de G uadiaro, 23 de
e n ero de 1922, y 3146/22. V aloración del t erreno d eja do pa ra vía pública procedente del solar n o 30 y 32. Cánovas del Castillo, 1 1 de setiembre
d e 1922. Su propietaria era Dñª Carmen García Miró.
419 A MM, OP , 3147/20. Marqués de Guadiaro 5. Edificación de una casa.
1 4 8
325 Planta del edificio de Mar qué s
de Guadiar o 7. Artur o de la V illa
1923.
326. Fachada de la casa nº 7 de
Mar qués de G uadiar o. Artur o de
la V illa 1923.
324. Fachada a M ar qués de Guadiar o
del edificio nº 8.
3 CAMBIOS EN EL URBANIS MO
149
327. Situación de los edif icios existentes, vistos en los apartados 4.4.6: Eje v iario Casapalma/Cár cer/Zorrilla/Plaza de Gerónimo
Cuervo, y 4.4.7: Apertura de Mar qué s de Guadiar o.
El edificio se levanta sobre uno de l os solares procedentes del anti -
guo Convento d e Lo s T rinitarios Descalzos 675 , el cua l ocupaba u n
amplio solar co mprendido entre las calles Liborio Gacía, Mesón de
Vélez y Marín García. T ras la desamortización fue reconvertido en
zona de locales comerciales y otras funciones. Uno de e stos locales
fue a dquirido 676 por el comerciante Pedro Témboury , d e ori ge n fran -
cés, para almacén de suministro del n egocio que poseía en el nº6
de la calle Larios, el “Ba zar La Llave” 677 . A principios de siglo, ya ha -
bía adquirido la finca del Conve n tico, siendo el promotor de los edifi -
cios que en ella se lev a ntaron y p ara los q ue trabajó Antonio Ruiz.
Tras fallecer en 19 0 9, su viuda, Francisca Álvarez Net, continuaría
con el negocio de l os so lares. Es s a bido que todo el edificio quedó
destruido e n el incendio que sufrió en diciembre de 1 901. En 1903
el A yuntamiento aún no h abía iniciado la tramitación de expropi a -
ción para la nueva alin e ación, pero el propietario ya re alizaba algu -
nas obras en el interior , q ue se explica por la necesidad que tenía
en dar utilidad a u n a lmacén que tan ce rca de la tienda se encontra -
ba.
En 1904 T é mboury presentaba los p lanos de un edificio de vivien -
das con un a lmacén posterior , que a partir de ahora llamaremos
A 678 , y el d e otro co n tiguo, B 6 79 , que en principio se pr oye ctaba para
completar l a ma nzana con Mesón de Vélez y Marín García (fig.
516). La c onst rucción de B se prolongaría h asta 1906, año en que
su n u eva p ropietaria, T rinidad Supervielle, introduciría gr a ndes m o -
dificaciones en el edificio, según nuevos planos d e Ruiz, al d ividir la
planta y construir sólo una parte de e lla (fig.517). A partir de a quí los
datos s on incompletos y po co p recisos. La confusión pa rte del re -
parto que se hace entre los solares d e los dos e d ificios A y B 680 . Un
dato que no cuadra e s que el pr oyecto que present ó Supervielle,
disponía de una superficie menor que el p rimer proyecto presentado
675 Para conocer todos los datos de la historia de su c ongr egación y del edificio consultar RODRÍGUEZ MARÍ N, F . J.: “ El Convento d e Ntra. Sra.
de la Purísima Concepción y de Ntra. Sra. de Grac ia ( Conventico)”, Isla de Arriarán, nº 10, Málaga, 1997, pp.101-124. Más detalles anecdóticos
en BEJARANO ROBLES, F ., op. cit., pp . 356-368.
676 En 1895 lo toma en alquiler, y en 1899 realiz a la comp ra . Bejarano, nos habla del e dific io comprado a Dª Isabel F r euller , y Ctesifonte del solar
que en tiempos fue El Conventico. LÓPEZ DE CASTRO, C., op. cit., p. 536.
677 BEJARANO ROBLES, F ., op. cit., p. 364.
678 A MM, Ornato 1343/227.
679 A MM, Ornato 1343/231.
680 L ópez Castro nos cuenta que tras el incendio,Témboury c onstruye un nuevo edificio que tenía su entrada por la c alle L iborio Gar cía y daba
t a mbién a las c alles Marín Gar cía, Mesón de Vélez y Almacenes (LÓPEZ DE CASTRO, C., op. cit., p. 536), e stableciendo en é l e l Alma c én de
s u ministros hacia 1906, con lo que este autor reúne en una sola fábrica los dos p royectos de Ruiz, hecho que los expedientes y los dos edificios
i n dependientes que podemos aún ver , contradicen.
2 5 4
515. Aé r ea del extr emo de la manzana
compr endida entr e Liborio, Mesón y Marín
Gar cía.
516. Solar es que o cupaban los dos pr oyectos
pr esentados por Ruiz en 1904.
517. Modific ación en la sup erf icie c on el segundo
pr oyecto de Ruiz para el edificio B.
5 EL MODERNISMO
por Témboury , al haber habido reformas en el solar , debido a haber-
se remetido la pared medianera co n la c a sa nº 6 y 8 de la calle de
Liborio García en beneficio de esta última y sin p erjuicio de la vía
pública . Entendemos que hay un error en el expediente al asignar la
numeración, pues la casa colindante era la A y no la 6-8, edi ficio
también construido por Ruiz en la mis ma calle para Antonia Net en
1904, y del que q uedaba separado por e l futuro solar del cine Petit
Palais. Además, al haber cedido metros al colindante (A), é ste ha -
bría resultado ser más ancho aún de lo que aparece en e l proyecto,
con una calle más y no con una me no s como al final se edificó.
En junio de 1906 Té mboury de nuevo s olic itaba permiso para col o -
car seis ci e rros de cristales en otros t antos balcones de fac ha da de
la casa n º 12, (edificio A) así como tres aparadores en tres huecos
de puerta de dicha fachada y otros dos aparadores en la que corres -
ponde a la citada calle pe rteneciente a la casa nº 6 de la del Mar -
qués d e Larios 681 , con lo cual se vincula de nuevo es ta obra a la d el
bazar d e calle Larios, al mis mo ti empo que queda determi n ada la fi -
sonomía de la fachada de A con los cierros que no aparecen en el
plano y sí en el edificio actual.
En conclusión, puede q ue haya un s e gundo proyecto de l a finca A
que recogiera las m odificaciones deriv ad as del reparto de superfi -
cie, aún no localizado, y/o que las reformas se hicieron durante la
construcción, p ero que con seguridad hizo Ruiz, pues se haría en
fechas próximas al de los otros dos. Por otro l ado que da patente la
fuerte influencia f rancesa de su promotor que expli ca la adhesión a
una tendencia por demanda p a rticular .
La numeración de las fincas pares de Liborio García eran desde la
actual Alm a cenes hasta Mesón de V élez las nºs 6-8 (actual nº4), la
nº10 (actual nº6) demolida en 1912 682 y su posterior edificación como
cine P e tit en 1913 683 , y la nº 12 (Actual nº8 ) sobre la que se edifica -
ba el inmueble que tratamos ( A ). A conti n uación el edificio (B) que en
1906 quedaba segregado en dos, uno haciendo esquina entre Me -
són y Liborio García y un segundo edificio que no será levantado
hasta 1910 que lindaba por Marín García con la a ctual finca nº7, que
681 AMM 1348/354. Liborio García 12. Reforma de huecos.
682 AMM 1364/336.
683 AMM 1369/621.
255
518. V ista de la fachada del nº 8 (edificio
A) de Liborio Gar cía.
519. Alzado del nº 8 d e Liborio Gar c ía.
Ruiz, 1904.
520. Planta de las viviendas. Ruiz 1904.
no fue derribada has ta 1 912 684 , p or lo que hasta ento nce s el solar
estaba fijado por este muro media n ero. La foto tomada hacia la cu a r -
ta dé cada (fig.525) confirma que el número anti guo d el edificio es el
12 -que aparece encima del 3 nuevo-, así como l a secuencia de los
tres edificios contiguos referidos.
El edificio entre medianerías, aunque desarrolla la mis ma altura en
cada piso, la fachada distingue la distribución decimonónica en
tres partes med iante el resalte de los entablamentos, ba lcones vo -
lados y ménsula. éstas, d e c orte m á s geométrico que las em plea -
das hasta ahora, se adornan con una hoja de acanto espinoso, y
en la p lanta baj a quedan unidas p or la cenefa d e casetones. E n
contraste, el cuarto piso p resenta los balcones con antepechos, y
las ménsulas y la cenefa que recorre la ba se de la cornisa son muy
eclécticos. En este edificio queda pat e nte la influ e ncia d el gusto
del propietario en el acabado del edificio, puesto que e l mis mo
constructor levantaba e n ese mismo a ño el e dificio de la misma
acera al final de esta calle en un riguroso eclecticismo desorna -
mentado 685 .
A pesar de que su decoración, por la sencil lez de la compo sición
puede pasar desapercibid a, se aprecian ras g os modernistas en la
suavidad del d etalle de c oronación del s obredintel, que toma una
forma alabeada, lo que es comple ta mente novedoso en la pro d uc -
ción de Ruiz, y que recuerda vagamente las fo rmas sinuosas del
Art Nouveau. Sobre la cl ave, un ja flor de diseño naturalista refuer -
za esta idea. La misma decoración vegetal clásica de hoja de
acanto que adornan las ménsulas bajo los balcones, adquieren
aquí un a fu e rza y plasticidad d istintas, cercanas a las formas estili -
zadas que adornan edificios mo de rnistas como las que aparecen
en la Casa Punt de Ganxo (1906) del arquitecto M a nuel Peris Fe -
rrando en V alencia, o a la abstracción del mundo vegetal de Her -
mann Obrist 686 .
684 AMM, 1364/336. Marín García 5 2º,7,9 y 15 y Liborio García 10. Demolición.
685 A MM, Or nato 1340/219. La licencia p ar a la edificación de esta vivienda se f irmaba a 29 de dic iembre de 1903, y es ta ría fin a lizando cuando
T émboury presentaba la solicitud para su vivienda en junio de 1904 (y cuya licencia se expide a 29 de octubre de 1904) puesto que la duración de
l a s obras exteriores para esta zona no de bían exceder los se is meses, pue s así aparece en e l informe, redactado por el arquitecto municipal Brioso
M apelli, que para las alineaciones que debía seguir la tomaba como referencia.
686 H ermann Obrist (1863-1927), e scultor y diseñador , trabajó e n Munic h, donde ta mbién fundó en 1894 un taller d e bordado y de c oró la fachada
d e l e studio El v ira . Profundo conocedor de la n aturaleza po r sus estudios en medicina y ciencias naturales, sería uno de los más im por tantes res -
po nsables de lo que Shmutzler denomina Jugendstil romántico y amigo de la naturaleza.
2 5 6
522 Car tel d el Pabellón de V iena en la Ex posición
Universal d e París de 1900, De talle de la puerta de
acceso con un alabeado similar al de Libatorio 8.
521. Fac hada. Molduras alabeadas en los
r ecer cados de vanos.
5 EL MODERNISMO
5.3.2 Edificio de viviendas y bajos comerciales del arqui tecto T omás Brioso Mapelli en C/Cisneros
13 (1908-9)
En la calle Cisneros nº13 T omás Brioso Mapelli construyó 687 un e dificio q ue reúne en su fachada los compo-
nentes decorativos deudores de un deli cado modernismo orgánico c on algunos rasgos de la secesión vi e ne -
sa.
687 AMM, Ornato 1355/194. Propietario Luis Cobo Ariño.
257
526. Esc ultura de Hermann Obrist.
1900.
529. Decoración del mirador . Piso primer o.
525. Numeración del edificio de
Ruiz.
524. Planta baja y almacén . Ruiz 1904.
527. Moldura bajo el balcón.
528. D e talle de c e nefa. Casa Punt de Ganxo.
V alencia.
523. D e izquier da a der echa los edificios n º s 12, 10 y 8-6,
antiguos.
La solicitud f ue presentada el 2 1 de diciembre de 1 9 07, con l os
planos d e Bri oso fe chados un día antes, per o el informe no que -
dó aprobado hasta el 10 de junio de 1908. Se compren d e el re -
traso en la tramitación de los documentos porque esta calle,
además d e l as n uevas alineaciones que como tant a s otras es ta -
ba sufriendo en estos años, acababa de s er comunicada con el
Pasillo d e Santa Isabel, próximo al solar a edificar , por lo q ue las
expropiaciones y los peritajes s e prolongaron hasta ser resuel -
tos.
Con el edificio e n construcción, el propietario decidió añadir una
buhardilla destinada a lavadero y habitaciones p ara desa h ogo
de los pisos, para lo que pr esentaba nuevos planos realizados
por el mismo a rquitecto a 1 3 de octubre de ese añ o 688 . L a licen-
cia fue exp ed ida el 5 de diciembre de 1908 , por tanto las obras
debieron continuar a lo largo de 1909 .
El dibujo or igina l muestra una co nst rucción de b aja y tres pis os
en las tres fachadas, con cuatro ejes d e vanos en la s recayentes
a las calles Ci sneros y Camas, unidas ambas por chaflán de un
eje d e vanos, y tres en la fach ada hacia la calle Castillo de Soh -
ail.
Su situación entre tres calles y la esquina ac ha flanada c onfiguran una planta p e ntagonal, pues la quinta es
medianera, que prove e al edificio cu at ro fac h adas al exterior para cada u na de las viviendas que ocupa u n
piso co mpleto, que junto al patio de luces proporcionan unas condiciones mucho más que suf icientes de luz
y ventilación en un edificio de estas características. E n Bri oso se ve reflejada la e volución de la tipología de
la vivienda b urguesa en la distribución del espacio, al anticipar la división d el edificio por plantas e integrar
los patios interiores en un único hueco de luc es. Además i ntroduce algo n ovedoso como es e l disponer de
habitaciones de desahog o , los actuales trasteros, en el ático. Sin emb argo la distribución de espacio en altu -
ra con una disminución progresiva del espaci o sigue siendo muy decimonónica, así como la estructuració n
de fach a da dividida por las lí n eas de imposta e n cada pis o . Como ya se ha comentado en l a sección de la
historiografía del Modernismo en Málaga, e ste es e l único edificio de la ciudad que apareció citado en la se -
gunda edición de Arquitectura Modernista de Oriol Bohígas 689 .
688 A MM, Ornato1358/215. U n dato a necdótico de los dos expedie ntes que pertenecen al edificio, es que al ser Brioso arquitecto municipa l, el visto
bu eno de l proyecto obviamente no puede hacerlo él mismo, por lo ge neral lo hacía en tal c aso e l arquitecto provincial, pero aquí no a parece nin -
gu na rúbrica. Sin embargo el primer informe lo hace G.Strachan a 15 de ener o de 1908 como arquitecto municipal interino y a 10 de junio de ese
a ñ o firma e l acuerdo d e peritaje de medición y aprecio de las expropiaciones Ri ve ra V era como arquitecto municipal inte rino. El inf orme del se -
gu ndo expediente lo firma de nuevo Rivera a 15 de octubre de 1908.
689 B OHÍGAS GUARDIOLA, O. (1973), op. cit. , p..26.
2 5 8
530. Fachada a Cisner os y chaflán.
5 EL MODERNISMO
Carmona Rodríguez, si bien había l oca lizado el primer expediente de est a obra, ponía en duda l a autoría del
edificio por Bri oso, debido a dos motivos, uno po rque el plano ( alzado), no se a justaba e xactamente a la re -
alidad, otro porque e l estilo no se encuadraba en la obra de e st e arquitecto 690 . Con la aparición del segundo
expediente se resuelve la p rimera duda. Respecto al revestimiento que presenta no estamos tan seguros de
su adjudicación a Brioso, pero tamp o co se pue de descartar debido, s egún estamos viendo, a varias razo -
nes.
Por un l ado la versatilidad de len g uajes en los que se
mueven los autores de los e dificios q u e atien d en o n o a
la d emanda del propietario; por otro que es raro en co n -
trar detalles decorativos en los pr o yectos que se realizan
en la primera década que confirmen la decisión del ar -
quitecto en su termi nación. T ambién las posibles varia -
ciones respecto al pro yecto original que se realizaran
durante la ejecución de las obras, unas veces recogidos
en nuevos expedientes, pero n o así en muchos de los
casos, como bien puede ser en éste el mirador de mam -
postería o los balcones corridos, que no se dibujan en el
proyecto. O bien que existiendo proyectos posteriores ,
aún queden por localizar . Hay que contemplar igualmen -
te la posibilidad de intervenciones posteriores de “embe-
llecimiento de fa chada” y / o modernización del edificio,
actuaciones muy frecuentes en l a época, aunque p o co
probable en este caso debido al lenguaje que se utilizó
estaría y a desfasado en los años posteriores a su e d ifi -
cación. Por último puede ser q ue otro técnico se ocup a -
ra del acabado d e la obra, aspecto que tampoco descar -
tamos en este caso, pues hay que tener en cuenta que
T omás Brioso pudo fallecer entre fi na les de Diciembre
de 1909 y los primeros días de e nero de 1910, aunque
también es verdad que se mantuvo en activo hasta en -
tonces pudiendo fi na lizar las obras , a las que p or ento n -
ces la normativa municipal e stablecía un p lazo de aca -
bado exterior en seis meses. Recordemos también que
otros proyectos realizados po r Brioso en este a ño fueron
llevados a cabo o completados por A ntonio Ru iz (Avda
pintor Sorolla 59 691 ) o por G.Strachan (Císter 12 692 ).
690 CARMONA RODRÍG UEZ, J., op. cit ., p. 77.
691 AMM 1360/467. Málaga inmediata al fielato de Levante. Reformar la casa.
692 AMM 1359/217. Císter 30.
259
531. Alzado. Brioso Mapelli, diciembr e de 1907.
532. Alzado con el añadido. Brioso Mapelli, octubr e de 1908.
533. Planta de vivienda.
El edificio tiene una co mposición de líneas rectas y volúmenes claros y geométricos que q ueda maquillada
con los e lementos decorativos, a modo de reve stimiento ligero que la estructura d el edificio so stiene, altera -
da sólo por el volumen de la peana del mirador .
Hay un predominio de l a linealidad y la abstracción en los motivos orname n -
tales de golpe de látigo y cintas dinámicas, que se sobreponen librement e
pero concentrados en la parte alta del testero en los dos primeros pisos, o
enmarcados por los recercados de los vanos en el tercero, que lo acercan a
ciertos grafismos de Víctor Horta o de Héctor Guimard, dispuestos aquí en
una composición muy personal. As í, el diseño de mol d ura de l sobredintel
del primero nos recuerda vagamente al trabajo de fundición de los metros
de París, y los estilizados d ragones que flanquean el del mi rador del prime -
ro, tienen las angulosi da des suaves q ue muestran las rejas de Le Castel
Beranger (1898, La Font aine ,14, París), ambos de Guimard.
Si los diseños de las molduras tienen la gracilidad pr op ia d el Art Nouveu, la
forma de a plicar la decoración en la arquit e ctura, a modo de capa superfi -
cial sobre el testero, nos habla más del modo de hacer vienés que del belga
o francés. En éstos, los dise ño s se manifestaban en los compone nt es arqui -
tectónicos, e n los detalles o rnamentales de volumen escultóricos y , espe -
cialmente, en los trabaj o s en hi er ro o madera. Es raro ver en las corri e ntes
orgánicas esta f orma de expresión decorativa en fachadas, como l a que re -
alizara Víctor Horta en la c asa “van Eetvelde” de Bruselas.
2 6 0
535. Detalle decorativo de fachada del Hôtel van Eetvelde.
534. Hôt e l van Ee tvelde,
A venue Palmerston, 4,
Bruselas.
5 EL MODERNISMO
La ornamentación, r ea lizada en molduras seg ú n la tradición
local, se mezclan con fanta sía y libertad con otros de origen
secesionista, t ipo a nilla o círculo, qu e contienen una flor , y
las tres líneas que cuelgan desde el tercer piso. L a decora -
ción d e fach a da, en definitiva, sintetiza de forma libre una
sencilla interpretación de la ornamentación procedente d e
Europa.
Llama la at e nción la ausencia de eleme nt os modernistas en
el ático, resuelto con u n le nguaje d ecididamente clásico de
ménsulas y molduras geom étricas, lo que refo rzaría la teoría
de que la decoración d e l edificio estuviese ya d eterminada
antes de realizar el añadi do .
261
536. Ático.
537. Piso ter cer o.
539. Piso primer o.
538. Piso segundo.
540. Mirador sobr e chaflán.
5.3.3 El Modernismo de Manuel Rivera V era
Los detalles ornamentales de las viviendas burguesas van aceptando los rasgos modernistas en la manife s -
tación de prestigio social y distinción del edificio y donde mej or puede expresas e es en el hotel, una tipolo -
gía de vivienda que se inicia a finales del XIX en e l Limonar y q ue en los p rimeros años del XX experimenta
su máximo desarrollo.
En el año de 1904 también aparecen en Málaga los diseños de la fase más geométrica del Modernismo eu -
ropeo en varios p royec t os de Manuel Rivera V era. Este arquitecto, formado en la Escuela de Arquitect ura de
Madrid, debuta c on un aca ba do de fachada muy personal, de acusados signos sec e sionistas. En dos h ote -
les que construye en el Limonar tendrá la ocasión de expresar t oda su capacidad imagi na tiva; la libertad y
singularidad con las que proyectó ambos edificios demuestran el conocimiento profundo de lo que estaba
aconteciendo en el á mbito arquitec tó nico del r e sto de Eur o pa. L a amplitud de l os solares y de las f achadas
le permitieron desarrollar un programa dec orativo de gran riqueza or na mental y compositiva, con una brillan -
tez y visión de conjunto que manifiest a n una acusada madurez prof e sional ya desde sus primeras obras.
5.3.3.1 Casa en Paseo del Limonar nº 44 “V illa Suecia” (1904)
En julio de 190 4 Rivera proyectaba la
casa del solar nº 10 d el Paseo d el Li -
monar , para Emilio Holmberg, com -
puesta de tres plantas, sótano, princi -
pal y primera, so b re una s uperficie de
188 metros cuadrados, siendo dada la
licencia de edificación a 10 de agosto
de ese mismo año 693 .
Rivera planteaba en el proyecto una p lanta que se alejaba de la f recuente regularidad, no siempre simétrica,
que predominaba hasta ahora en los hoteles, l o cual conferían a las viviendas un carácter bastante unitario.
Se p uede conside rar que hacía una versión libre y ampliada de la p lanta en H (ver Pintoresq u ismo), en
cuanto que se manifestaba al exterior con dos cuerpos de f achada laterales, a vanzados respecto al central,
y con cubiertas contrapuestas, pero perdiendo la simetría y descomponiendo los espacios. Algunas figuras
q u e asimilaron la arquitectura vienesa, ya en la segunda década, fueron T eodoro A n asagasti, y Modesto Ló -
p e z Otero. Anasagasti de la “nueva arqu itectura” destacaba “ la fantasía, la variedad y movilidad de las plan -
693 A MM, Ornato 1343/239. Limonar 10. Edificar un hotel. Solicitud a 2 de julio. Se concede la licencia a 10 de agosto de 1904.
2 6 2
541. Fachada principal de V illa Suecia.
5 EL MODERNISMO
tas, la v ariedad de formas y tamaños en las depen dencias, las agrupaciones raras, la riqueza de los hue -
cos, la volumetría cla ra en la expresión de los cuerpos que componen el edificio, las referencias a simetrías
y asimetrías ” 694 .
En la d istribución interior Rivera, siguiendo esta idea de libertad en la distribución espacial, presentaba
como nove da d una escalera que, p a ra su desarrollo, se in te graba e n un cuerpo p ropio ortogonal, si endo lo
habitual hasta e ntonces que este tipo de estructura se reservara a miradores de habitaciones nobles. El ac -
ceso a la vivienda se situaba el cuerpo lateral izquierdo de la fachada, desapareciendo el protagonismo y je -
rarquía de la portada, a través de un porche que conducía al vestíbulo y , de él, a l resto de la planta noble. El
piso superior se destinaba a los dormit o rios y sus dependencias accesorias, además de p oseer un generoso
baño. Las estancias del servicio se l o calizaban en la planta sótano, donde t ambién se incluía la cocina.
694 MESTRE MAR TÍ, M.: “L a influencia de V iena...”, op. cit ., p. 47.
263
542. Aé r ea. Arriba en la foto, el pabellón añadido. 543. Planta baja o principal.
544. Planta sótano. 545. Planta del piso primer o.
componían en varios cuerpos proye ctados hacia afuera. Sobre la
fachada principal, Rivera de nuevo a plicaba todo su repertorio,
pero en este caso la distribución de huecos era más equilibrada,
alterada tan sólo por los vanos q ue se disponían a diferente altura
del cuerpo lateral izquie rdo de la fachada, rompiendo la monótona
repetición de ventanas a lo largo del r e sto de la fachada, que sin
ser todas d el mismo tama ño conseguían mantener un rit mo orde -
nado y aparentemente simétrico.
En cuanto a la geometrización de los elementos decorativos, en
contraposición a “Vi lla Suecia”, la composición quedaba suaviza -
da por el remate de los aleros a modo de cresterías, y el de la s
peinetas formando ondas. La expresividad de la fachada venía en
gran medida condicionada por el recurso de contrastar la rigidez y
la rotundidad d e las fo rmas paralepípedas de los volúmenes del
edificio a la plasticidad en la fo rma de acabado, circunscrita a la
parte superior del edificio, o coronación, de los dos c ue rpos sa -
lientes de la fachada principal, de d onde suspendían l o s motivos
ornamentales.
Con es te rasgo, Rivera int erpretaba, com o lo hici era Ot t o W agner , e l mito semperiano del ori gen textil de la
pared del edificio y su s referencias a la c ortina colgante, entendida ésta co mo c ortina textil que reviste de
manera preciosa la construcción 71 1 . La fábrica como a nalogía del revestimiento arquitectónico estuvo de
moda a p rincipios del siglo XX en los seguidores de Gottfier Semper , O t to W agner , Jose f Hof fmann y Max
Fabiani. En Moderne Arc h itektur W agner escribía que “El arquitecto siempre d e be desarrollar la forma artís -
tica a partir de la construcción” lo q ue le dab a licencia p ara afrontar el principio de revestimiento como una
tensión entre dos arquitecturas, la que reconoce las realidades modernas y ot ra que se adhiere a las fo rmas
tradicionales 712 . El propio W agner ha sido co nside rado, sin embargo, como “un refina do y problemático intér -
prete de los mitos semperianos”, precisamente por las incoherencias y contradicciones entre sus plantea -
mientos teóricos de funcionalidad y su tendencia a la máxima cua lificación de la envoltura como telón 713 . La
utilización de elementos tomados de l a cult u ra textil son utilizados por W agner , ya desde su pe riodo histo ri -
cista, a partir de temas or n amentales del repertorio barr o co, rococó y otros elementos clásicos r ea lizados en
71 1 F ANELLI, G. y GARGIANI, R., op. cit., p. 76.
712 S i bien cada uno la interpretó a su manera , con un tratamiento pictórico e l primero, al añadir una supe rficie decorativa a la construcción portante,
y atectónico los otros dos. LEA THER BARROW , D. y MOST AF A VI, M.: La superficie de la ar quitectura. Madrid: Akal, 2007, p. 103.
713 F ANELLI, G. y GARGIANI, R., op. c it., p.16.
2 7 0
563. Planta primera.
562. Planta baja.
5 EL MODERNISMO
estuco 714 , que partiendo desde la cornisa, resu ltaban pendientes a l no llegar a la misma base de los pilares,
como se puede ver en el ed ificio de viviendas que hizo en 1887 en la Universitätstrasse 12 715 . Años de spués
da un paso a la superficie pl ana, pues sería la cerámica po licroma la que re presentara una c ortina colgante
en la Majolikahaus ( Linken Wienzeile 4 0, 1898-1899). Mestre Martí ve una evolución formal en la man era de
hacer referencias a la o rnamentación textil q ue va derivando e n la superficie continua y homogénea con p e -
queñas incisiones geométricas, donde la narrativa ornamental va dando cabida a la abstracción cromática y
geométrica. 716
Por lo general hubo u na manera de adherirse a la modernidad adecuan -
do la aplicación del mito s emperiano a la s formas y sistemas constructi -
vos tradicionales de cada lugar (un punto de conciliación entre las d os
arquitecturas moderna y tradicional, donde el muro de carga seguía sien -
do la estructura de sop o rte del edificio y por tanto no cabría ha b lar de en -
voltura ante la in existencia de pilares de soporte), mediante la concentra -
ción de la carga ornamental o d ecorativa en la p arte superior o co mo co -
ronación del edificio y del que colga b an los motivos ornamentales. Si
además se acompañaba de los ya tipificados elementos decorativos
como era n guirnaldas, círculos co n céntricos o las tres barras ve rticales,
lo cual tuvo u na gran difusión y permanencia en las edificaciones hasta
bien ava n zado el sig lo, la alusi ón se hacía más evidente. De esta forma
se levantaron e d ificios que inspirados en la secesión, no abandonaron la
robusted cl ásica de sus basamentos o intentaban co nferirle ligereza con
la apertura de g randes huecos en ellos, co mo bien se pudo ve r en la Ex -
posición Hi sp ano-francesa de Z aragoza (1908). La tendencia a enfatizar
la parte superior del edi f icio con estos recursos va a tener en Mála ga una
fuerte conexión con referencias neobarrocas en dos e dificios reformados
por G. Strachan en la Alameda Principal, durant e la segunda década.
Concluyendo, y salvando las distancias tipológicas, Rivera transmite en
fechas muy tempranas dentro del ámbito nacional, la idea de telón col -
gante por el desarrollo decorativo de arriba a abajo, haciendo partícipe al
muro en el concepto de revestimi e nto.
714 Provenientes de la estilización y abstracción del repertorio de la A ntigüedad C lá sica: co r onas y guirnaldas de hojas de laurel, clípeos, etc., y del
mito s emper iano, tirantes y cordones estilizados, anillas entrelazadas y aros, c uerdas, pernos y bulone s, bandas geométricas y líneas parale las de
alusión textil.
715 F ANELLI, G. y GARGIANI, R., op. c it., pp. 76-7.
716 MESTRE MAR TÍ, M.: La ar quitectura del modernismo...op. cit., p 485.
271
565. Decoración en r elieve colgante
desde la cornisa. Edificio d e viviendas,
Universitätstrasse 12, V iena, Otto
W agne r , 1887.
564. Gran Casino. Exposición de
Zaragoza 1908.
566. Casa Florio, T urín. Giusepe V e lati,
1902.
5.3.3.3 Edificio de viviendas en C/Carreterias 16 (1905-6)
La geometria es el elemento dominante d e esta pequeña vivienda si -
tuada en la calle Carretería nº 16. Carmona Rodríguez cita por pri -
mera vez este edificio y lo relaciona c on la Secesión vienesa debido
a la decoración geometrizante de su fachada, y describe algunos
rasgos de Rivera:
“Levantado en 1905, el edificio es un sencillo inmueble de tres plan -
tas y tres ejes de huecos, aunque con originales rejerías. Las monte -
ras tripartitas de los vanos y las caretas del repertorio decorativo, de -
notan su autoría” 717 .
El proceso que determinó la forma definitiva de edificio tuvo una l ar -
ga historia administrativa, debido a los in tentos, por p arte de las pro -
pietarias, de evitar la cesión de superficie para aj u starse a las nue -
vas alineaciones. El pr oyecto d ef initivo se realizaba después d e dos
proyectos anteriores y una ampliaci ón .
El primer proyecto lo firmaba Rivera el 4 de abril de 1 905 718 , y al mis-
mo tiempo se presentaban al A yuntamiento lo s planos de la vivienda
(fig.572), s e pedía mo dificar la ali nea ción oficial, proponiendo una
fachada oblicua a l atirantado, al ud iendo que así se e vitaba que el
edificio de nueva planta quedara remetido respecto a la colindante
que estaba fuera de línea. El arquitecto municipal T omás Brioso no
aconsejaba tal reforma d e la que “ solo se beneficia la finca de q ue
se trata, tendiendo a establec er tr es ali nea ciones donde sól o exi st e
una con arr eglo a la cual se h an dado ya línea a las ca sas n º 12, 10
y 6 ”, por lo que la solicitud fue desestimada.
717 C ARMONA RODRÍ GU EZ, J., op. cit ., p. 76.
718 A MM, Ornato, 1350/608 T orrijos 18. Reedificación. Propietarias: Mª Dolores y Mª A ntonia Maldonado Carrión.
2 7 2
567. Fachada principal.
568. Alzado d efini tivo. Ri v era, 10 de
octubr e de 1905
569. Plano de alineación de tramo de Carr etería. Brioso, 28 de abril de 1905. En r ojo la alineación oficial, el punteado sobr e los númer os 14-16
corr esponde a la línea de fachada pr opuesta por las pr opietarias del 18 para mantener la suya sin modificac ión.
5 EL MODERNISMO
De e sta forma, e n el segundo proyecto realizad o en may o, las pr o pietarias decidie -
ron hacer sólo reformas, pues las c asa s sometidas a reformas podían mantener la
alineación antigu a siempre q ue los cambios no fueran di r igidos a consolida r l a es -
tructura, c on el fin de n o prolongar el proyecto de ensanche y alineaciones. P e ro
este n o er a el caso, ya que f u eron t antas las modificaciones que se propusiero n y
tan poca la e structura antigua rema ne nte, q ue la casa resultaba f inalmente ser casi
de nueva construcción, por lo que tamp oco se obtuvo la licencia.
Definitivamente, en julio de 1905 se presentaba un proyecto de reconstrucción com -
pleta d e la vivienda en el q ue ya se sometía la fachada a la alineación ofici a l y se
determinaba la superficie que cedía a la vía pública (figs. 570 y 5 71). L a altura que
se habí a concebido desde el principio er a de baja y d os pis o s, pero durante la ej e -
cución de las obras las propietarias deci d ieron añadir uno más. E n este último pro -
yecto Rivera d ibujaba un se ncillo último alzado de b aja más tres plantas con cubier -
ta, fechado a 10 de octubre de 1905. L a decoración de la fachada y los cambios
respecto al primer proyecto debieron estar definidas de antemano y realizarse du -
rante las o bras, y suponemos que las exigencias de l as p ropietarias no cesaron,
pues en enero del año sig uiente Rivera presentaba a la Co misión de Ornato su di -
misión en la di rección de las obras 719 . En julio de 1906 se emitía un inf orme favora -
ble de habitabilidad tras hab e r sido aprobada por la Comisión de Higiene.
En el primer proyecto, además de contemplarse una calle más de va no s que e n el
definitivo, posibilidad que permitía la mayor longitud de la fachada n o alineada, el
esquema de fachada tenía una gran similitud con el pla nt eamiento de algunos pro -
yectos de la W agnerschule (fig. 5 73): la verticalidad, la seriación de huecos marcada
por una estricta simetría y el énfasis que s e introducía en la parte superior del a lza -
do del edificio mediante la terminación de remate en la cornisa. E s neces ar io recor -
dar q u e la W agnerschule se fu n dó e n 1894 y hasta tres años más tarde no na ce ría
el grupo d e la Secesion vienesa, a la que Otto W agner se incorporó en 1899. Se
sabe que los álbumes y libros sobre la W argneschule abunda b an en los fondos de
las Escuelas de Arquitectura de Madrid y Barcelona 720 .
719 AMM, Ornato. 1350/ 643 antiguo: Minut a s, Comunicaciones, Ordenes, Licencias y otros documentos. A 19 de enero de 1906 , Don Manuel Ri -
vera presenta a la Comisión de Ornato su cese en la dirección de la construcción de la casa nº 18 de la calle de T orrijos.
720 PÉREZ ROJAS, J.: Art déco en España, op. cit., p. 171-2 .
273
571. Planta, Rivera, 7 de
julio de 1905.
572. Alzado. Rivera, 5 de
abril. Primer pr oyecto.
570. Alzado. Rivera,7 d e
julio de 1905.
573. Fachada de pr oyecto de Escuela,
detalle, (W agnerschule)
Otro dato d e in terés de este primer proyecto es la intención de Ri -
vera por sustituir los pilares qu e formaban la primera travies a p or
columnas, lo que se h a bría tr ad ucido en una mayor ligereza en la
base del edificio, idea que W a gner propugnaba y materializaba
mediante el uso frecuen te del hierro y el vidrio.
Con toda proba b ilidad, las columnas propuestas serí a n aquí tam -
bién de hierro, siguiendo la tradición malagueña e n la utilización
de este elemento estructural para los bajos c omerciales, que e n
no pocas ocasiones sigu ió utilizándose con el mismo fin, al menos
hasta l a segunda década del veinte (cfr e dif Especerías 1). D e
cualquier forma, en el p royecto definitivo Rivera vuelve a l muro de
carga convencional, f ragmentado por las tres aperturas de los
huecos. De esta manera el edificio construido se distancia d e la
idea original y aunque ma ntenga el peso de la d e coración en los
altos del edificio, ésta ta mbién adorna los huecos, en los que Ri -
vera no parecía pers e guir un aspecto de ligereza en la envolt u ra.
El edificio entremedianerías dest a ca po r la o rnamentación de ele -
mentos esquemáticos y geométricos en los dinteles, puerta de en -
trada, cornisa y en la coronación d el e dificio. La estrechez de la
fachada se ve acentuada por la verticalidad de sus elementos de -
corativos, que van marcando un e stricto ritmo, y por la regular dis -
tribución de vanos. L as tres pei n etas, más alta la central q ue las
laterales, que sobresalen de la cornisa, le otorgan aún más esbel -
tez. En definitiva, sin seguir estrictamente un modelo determinado
se adhi ere a uno de l os fundamentos d e la Wargneschule : p oten-
ciar la libertad creativa, s u perando los estilos históricos m ediante
un lenguaje formal moderno y poético.
Sin embargo la te n dencia a la abstracción y la definid a geometri -
zación de las formas de corativas so n en este caso más cercanas
a Hof fmann que a W agne r . Giedion consideraba que de los alum -
nos de W agner , fue en esp ecial Josef Hoffm a nn, el fundador de
los Wiener Werkstä tte , el más directamente influido po r las ob ras
de Charles Rennie Macki n tosh y la escuela de Glasgow 721 .
721 G IEDION, S., op. cit., p. 329.
2 7 4
576. Edificio de
viviendas de Mar cell
Kammer er . Pr oyecto de
escuela (W agnerschule)
1899.
578. T er m inación de la fachada en peinetas.
579. D ecoración de vanos.
575. D e talle de mur o de c ar ga c omo solución
definitiva.
577. Edificio de
viviendas d e Otto
Schöntal. Pro yecto de
escuela
(W agnerschule) 1899
574. Detalle de las columnas de soporte en el primer
pr oyecto.
5 EL MODERNISMO
Como ocurre en la mayoría de los proyectos, el d iseño de la
forja de los b a lcones no se especificaba en el dibujo, sólo me -
diante una cruz en aspas se marcaba el lugar del ba lcón. No
obstante, en este c aso , quedaba refleja d a la seña de i d enti -
dad d e Rivera en las barras de sujeción d e la rejería al muro
rematadas por una estrella. Merece un interés especial el p a -
pel q ue la r ejería de los balcones desarrolla e n la definición
estética del e dificio. El diseño, o tra aportación novedosa del
arquitecto, a modo de alas extendidas estilizadas, puede ha -
cer referencia a l as del ángel, un rasgo modernista de heren -
cia simbolista que a veces se identificará con las de la maripo -
sa o co n las de otros seres fantásticos, motivo que será adop -
tado y esquematizado po r el Art Déco. En la Exposición d e Ar -
tes Dec orat ivas de T urín de 1902, s e ex p onían dos esculturas
que most raban tal simbiosis en la sala de los Genios Alados
del Pabell ó n alemán de P eter Bherens (fig. 5 81). La s formas
más depuradas y esquemáticas de las figuras anunciaban un
estilo en u n a exposició n que para muchos autores ponía los
fundamentos del Art Déco 722 , junto a la influencia de la corrien -
te p roveniente d e Glasgow . El modelo de másc ara fe menina
situada sobre las clav e s de la tercera planta, se presenta c on
una estética en est a línea, y que no hemos recogido en ning ú n
otro edificio. Una de rasgos similares decora la s clav es de los
arcos de entrada de l Ayuntamiento de Málaga (1913- 1919),
adornada con un tocado que tomará grandes dimensiones en
la que decoraba el edi ficio que Arturo de la V illa reformara en
el año 1923 en la calle Ancha del Carmen (véas e Cap Déco).
722 PÉREZ ROJAS, J.: “La exposición internacional de las artes decorativas e industriales modernas de París de 1925 y la crítica española” en BRA-
VO NIET O, A.: Ar quitecturas Art Déco en el Mediterráneo. Melilla: Bellaterra, 2008, p. 20.
275
580. Reja de balcón.
581. Escultura para la sala d e los Genios Alados en e l
Pabellón alemán de Peter B ehr ens para la Exposición de
Artes Decorativas de T urín de 1902 .
582. Detalle de máscara femenina. 583. Máscara en el A yuntamiento 584. Artur o de la V il la 1923.
Edificio en Ancha del Carmen
(derribado). Detalle.
5.3.3.4 Edificio en C/Alarcón Luján 1 (19 0 8)
La a parición de ventanas circulares “oj os de bu e y" e n el desarrollo de las fa -
chadas como una manifestación más del m ode rnismo en Málaga, fue anota -
da por Pastor Pérez 723 en su artículo, dato que ilustraba con este edificio. La
autoría de la vivienda vendría d ada por Carmo n a Rodríguez 724 y Gallego
Aranda lo sitúa cronológicamente en un periodo en donde la producción de
Rivera hay de todo menos un a evolución lógica en sus trazados ornamenta -
les 725 .
Gallego descarta una relación evolutiva en los edificios levantados por Rivera
anteriores y po steriores a éste, e nt re los q ue incluye e l que realizara, según
proyecto en julio de 1910, para F élix Sáenz Calv o en Melilla, el cual quedaba
terminado en 191 1. Sin embargo admite la aplicación recurrente de anteriores
diseños, como l os que aplica e n Carreteria 1 6 en un le nguaje sobrio y senci -
llo, tomando así el recu rso más a decuado a una tradición clasicista que hasta
ese momento v en ía desarrollándos e en Melilla, si bien, ten dente, añade, ha -
cia un eclecticismo formal en el diseño de R ivera.
Es innegable la similitud en la composición de f a chada d e los dos e dificios de
viviendas, donde la situación en esquina de ambo s permite a Rivera una solu -
ción en cu billo semicircular de grandes miradores acristalados con armazón
de madera, coronado por un torreón con cúpula. El tipo de balcón lo re pe tirá
más tarde en Santa María 2 5 con Molina Lario 6. El ritmo de los huecos crea
un alzado que se desarrolla verticalmente, enfatizado aún mas por el volumen
crecido d e la esquina y la im p ortancia qu e é sta co bra e n e l conjunto del edifi -
cio.
Pero las diferencias entre ambas construcciones nos hablan de lo que Galle -
go apuntaba respecto al cl asicismo en Melilla. Rivera buscaba una simetría
compositiva en una distribución rítmica de fachada y un alzado completamen -
te ordenado en el edi f icio de la Avda de Juan Carlos I n º2, compuesto de
baja, tres pisos y cubierta aterrazada. Sin embargo, en el edificio que había
construido en Málaga dos años a ntes, encargado p o r Pedr o Garrigós, Rivera
se mostra b a con mayor libertad. El proyecto, destinado a viviendas, fue pre -
sentado al Ay untamiento de Málaga en junio de 1908 726 , si bien los planos es -
723 P AST OR PÉREZ, F . , “ Arquitectura Modernista en Málaga” , op. cit., p.72
724 C ARMONA RODRÍG UEZ, J. “Notas sobre la arquitectura Modernista en Málaga”, OP . Cit, P .76
725 G ALLEGO ARAND A, S., “ Un Proyecto del arquitecto D. Ma nuel Rivera V era para D. Félix Sáenz e n Melilla : El edificio nº2 de la A venida”,
B oletín de Art e , nº15, Universidad de Málaga 1994, p. 253.
726 A MM 1357/518. Plaza de la Alhóndiga 17 al 23 y Alarcón Luján1. Edificación
2 7 6
585. Edificio de Alarón Luján 1,
Málaga.
586. Edificio en A vda Juan C arlo s I,
2, Melilla.
5 EL MODERNISMO
taban firmados d esde marzo, pues f ueron ne cesarias previamente unas refor -
mas en las líneas oficiales q ue favorecieran el buen des arrol lo de la fachada
del edificio a la plaza de la Alhóndiga (ver Urbanismo, p.1 1 1).
Con bajo comercial, tres plantas y ático, la modernidad de Rivera se percibe
en la organización espacial, tanto en el reparto d e una vivienda por planta
como por el intento de integrar los patios en un espacio único de u n patio
central, pero fue necesario añadir otro para el hueco de escaleras. Igual
planteamiento que Brios o Ma pe lli hiciera en el edificio que por estas fechas
estaba construyendo en Cisneros 13. Introdujo además ligeras variaciones
en la distribuci ó n de la planta, como fue la de sit u ar el dormitorio y el baño
en la fachada, lo que rompía con la típica distribución burguesa que disponía
la zona privada y d e servicios en la part e interior . Frente a esto, la dis tribu -
ción en altura s eguía siendo la de creciente convencional, a excepción de l
primero y segundo, ambos con cuatro metros. La distri b ución era la misma
en los tres pisos, y el á t ico disponí a de una h ab itación p ara cada piso, ade -
más del perteneci e nte a la portería, un retrete, una c ocin a y un lavadero.
Rivera renunciaba a la homogeneidad de la f achada y la dividía, recurriendo
a las tradicionales líneas de impostas divisorias por p lantas, en tres cuerpos
bien diferenciados: el bajo con predominio de hueco sobre muro, lo que le
daba u n aspecto liviano, e l int e rmedio que englobaba a las plantas primera,
segunda y tercera y el cuerpo tercero como ático independiente con torreón.
En el cu erpo intermedio establecía en el plano un tipo de v ano distinto para
cada pl an ta, de medio p unto p ara la primera, escarzan o en la s eg unda y
adintelado en la tercera, lo que finalmente no llegó a realizarse, en cambio
cada piso quedó singularizado por la diferente decoración que se a plicó a
los vanos. En el ático qued a ba claramente expresada la disco nt inuidad de la
fachada por la presencia de los óculos.
Aunque en el p royecto de alzado se haga una distrib ución regul ar de los
huecos en la f achada recayente a la Plaza de Félix Sáenz, e l e dificio una
vez construido agr u paba por parejas las c a lles de vanos. Por Alarcó n L uján
es más desequilibrada pues dos ejes fo rman pareja y los ot ros dos se sitúan
a distancia irregular adec uá ndose a la distribución de la pl a nta, una propues -
ta moderna en la que la forma sigue a la función y se a leja de los equilibrios
clásicos.
277
588. Planta de las viviendas.
589. Planta del ático.
590. Alzado de la fachada a la
plaza de Félix Sáenz.
587. Planta baja.
Pero fue sin duda la introducción de la cúpila en un e dificio de viviendas,
junto a u na conc e pción diferente d e mirad o r , los componentes que pr o por -
cionaron una im a gen re no vada a esta tipología dentro de l paisaje urbano
malagueño.
En la cultura occidental, la cú p ula como elemento constructivo clásico, tradi -
cionalmente v en ía a coronar las plantas centralizadas e n edifici o s d e c arác -
ter religioso y civiles más representacionales. Su adopción p or la arquitectu -
ra de vivienda rematando los torreones de esquina, se desarrolló m uy al
gusto francés de l segundo imperio, a finales d el siglo XIX. Otto W agner apli -
caba la cúpula a sus iglesi as y a o tra tipología n ueva como fuero n las esta -
ciones del ferrocarril me trop olitano, dentro de l a tendencia Jugendstil que
existían en Viena 727 , hermanada co n formas ecl é cticas finiseculares 728 y un
acentuado tinte neobarroco. De forma coetánea, en 1897, la Se cesión de -
puraba la forma en el ma nifiesto arquitectónico de fo rmas g eo métricas de
su edificio. Pero este es un element o arquitectónico que ni la Wagnerschule ,
ni los seguidores de la secesión aplic ase n al edificio de viviendas.
Como nos recuerda Ga rcía G ómez 72 9 los miradores que predominaron en l a
Málaga del siglo XIX fueron de madera pintados de blanco. Este armazón
quedaba circunscrito a cada balcón y no formando u n continuo de cri sta l e n
la solución de e squina en cubillo tal como se venía haciendo en otras ciuda -
des del norte del país. L a Coruña y Vigo, por e jemplo, rediseñaron las gale -
rías acristaladas trad icionales en ed ificios levantados durante, lo d e nomina -
do por Pérez Rojas, la segunda fase del modernismo secesionista e n Espa -
ña, por lo gen eral posterior a 190 8, y en Galicia sobre tod o entre 1910 y
1912 730 . Durante e ste periodo se pr o dujo su r eva lorización, reinterpretación
y desarrollo, ya que que había sido rechazada por antiestética o traducida a
un lenguaje académico por los arquitectos d esde mediados del XIX. Los
cambios que aportó el modernismo en estas estructuras s e tradujo en un
mayor decorativismo y cuid a do en el diseño del o rnamento , se modificaron
las proporciones y las cornisas se despegaron con fuerza del p lano de la fa -
chada 731 .
727 MESTRE MAR TÍ, M.: La ar quitectura del modernismo..., op. cit., p. 99.
728 Para Giedión, tanto el trabajo ornamental en hierro como la cubierta “semicilíndrica”( sic ) de W a gner , son un desarrollo de la tradicional arquitec -
tura del hierro francesa del XIX, que aparecían en la portada realizada por Eiff el para la Exposición de París de 1878. Sobre ello, añade, introdujo
nu evos elementos. A diferencia de los demás e studiosos, Gieidión establece una r aíz francesa , y no en la propia tradición barroca austríaca, para
e l periodo historicista de W a gner . G I EDION, S., op. cit., p. 327.
729 G ARCÍA G ÓMEZ, F .: La vivienda malagueña..., op. cit., p. 527
730 P ÉREZ ROJAS, J.: Art déco en España, op. cit., p. 181.
731 A MADO LORENZO, A.: “El modernismo e n la arquitectura de galerías de la Coruña”, e n HENARES CUÉLLAR, I. y G ALLE GO ARANDA,
S . , op. cit. , pp. 357-364 .
2 7 8
592. Exterior del Hofpavillon de Otto
W agner
593. E dificio de la Secesión v ienesa.
J.M. Olbrich.
591. Fachada a la Plaza de F élix
Sáenz..
5 EL MODERNISMO
En cuanto a l revestimiento, un fajeado horizo n tal de text ura
lisa rec ubre los testeros sin u n a intención definitoria d e la
compartimentación en altura de fa chada, que se de ja, como
se ha c omentado, a la diferente d ecoración de los va no s.
Aquí Rivera invierte la distribución de la decoración, más
pesada y v oluminosa, en las dos plantas principales, prime -
ra y segunda, donde la tendencia a la geometrización de los
volúmenes queda camuflada con motivos naturalistas vege -
tales y animales. En la versión libre que hace del arco clási -
co en el primer piso reúne la tra d ición de las claves, con el
icono wagneriano del león y el d iseño radial que d e él parte.
La ornamentación se va aligerando en altura con u n guar -
dapolvo t radicional en el p iso tercero, y formas más depura -
das y lisas del ático.
El diseño de las rejas en los mira d ores, d ibuja una trama li -
gera de barrotes cruzados, con recuadros y pequ eñas flo -
res, muy parecidos a los que ti enen los edificios d e Melilla y
Molina Lario. En los balcones la ce rrajería artística se hac e
más densa, lograda mediante un bello d iseño de barras cru -
zadas, en malla y tallos si nu osos con flores, detalle éste úl ti -
mo deudor del Art Nouveau, al igual que el diseño de la talla
que adorna la puert a de la entrada.
279
596. Reja de balcón. Detalle.
597. T alla de madera en la puerta de entrada.
595. Decoración de los óculos del ático.
594. Decoración de vano en el piso primer o.
El edificio construido mue stra otras dife rencias, además de las corres -
pondientes al reparto de altura, respecto al proyecto original. De las
que más llaman la atención es su coronación, muc ho más funcional y
sencilla en la forma aterrazada que se dibuja en el proyecto, que la
terminación neobarroca con la que quedaron rematadas las e squinas,
recrecidas a expensas de dos cuerpos con grandes ventanales ova -
les, b ajo una doble cornisa centrada por un óculo con clave s y cubier -
ta bulbosa a cuatro agu a s.
Otro elemento que no a parece en el p royecto original, es la presencia
de un eje más de vanos con un mir a dor de mampostería en la facha -
da a calle Sagasta. E l a ñadido f u e tomado a p artir del edificio antiguo
colindante durante la ejecuci ón de las ob ras: En marzo de 1913 Félix
Sáenz pedía autorización pa ra (...) reformar un hueco e n las plantas
baja, principal, segunda y te rcera de la casa nº2 de la ca lle de Sagas -
ta, al objeto de ampliar la escalera de la citada casa y adaptarla al
edificio que construyo en la citada calle y Plaza de la Alhóndiga (...) 7 40 .
En setiembre v olvía a hacer ot ra petición 741 para c ontinuar con las re -
formas en el mis mo edificio, dirigidas a dar un aspecto más unitario al
conjunto, al mismo tiempo que se ampliaban los espacios interiores.
En esta ocasión también se i gu alaba en altura con el edificio que se
encontraba en c on strucción a l elev ar en un p iso la crujía de l a facha -
da (fig. 622), y , en la planta principal, se c ambiaban los bal co nes por
huecos antepechados, a demás d e otras reformas q ue se realizaron
su interior . Llama la a tención la ausencia de un proyecto unitario
cuando se concibieron las o bras, y la a parente improvisación de unas
ampliaciones acometidas en tan c orto periodo de tiempo, actuaciones
que inducen a pensar que la oportunidad para comprar el edificio ane -
jo se presentara al mism o tiempo de iniciarse las obras.
De esta forma, el edificio de Sagasta 2, de estética decimonónica que -
daba in te grado e n el conjunto m ediante una actuación que afectaba a
su reves tim iento y parte de la estructura: de la or ganización de facha -
da compuesta por bajo y tres pisos con balcones volados y seis calles
de vanos, quedaba ahora transformado en planta ba ja y entreplanta,
más tres p isos. La in tegración del eje de v ano s añadi do con el nuevo
edificio, f ue comple tada con la realización de u n mir a dor de mampos -
tería y una coronación con peineta y ócu lo (fig.621). Respecto a l resto
740 A MM 1370/1002. Reforma de un hueco en Sagasta nº 2. Solicitud realizada por Félix Sáenz a 29 de marzo de 1913.
741 A MM 1370/1001. A ume nto de un piso en Sagasta nº 2. Solicitud a 4 de setiembre de 1914.
2 8 6
620.
622. Boceto de R ivera para añadir un piso al
edificio antiguo d e calle Sagasta, c ontiguo al
de nu e va planta.
621. Punto d e unión en calle Sagasta del
edificio de Rivera c on el antiguo colindante
r eformado.
5 EL MODERNISMO
de la fachada, con toda seguridad experimentaría un maquillaje que
armonizara con el conjunto, como pudieron ser los sobredi n teles, una
referencia al lenguaje ecléctico local, ahora con matices modernistas,
y e l fa jeado de textura rugosa e n el bajo y la entreplanta que estable -
cía su co n exión c on el ed ificio nuevo. El piso a ñ adido se i n tegraba,
manteniendo su identidad de nuevo, mediante el diseño de balcones
curvos con peana bulbosa, una solución q ue n o rompía la armonía
con los otros de la fachada antigua y establecía un diálogo con la p ar -
te nueva, pero al mismo tiemp o quedaba dif eren ciado por una gruesa
línea de imposta (fig.62 3).
Con este planteamiento d e rehabilitación, Rivera mostraba de nuevo su respeto por lo anti guo y su visión
tan avanzada de integració n , al no perseguir la mímesis completa de lo añ a dido con el objeto resta u rado. Es
posible q ue po r estas fechas también se hiciera el balcón de mamp ost ería, q ue no a pa rece en p royecto del
edificio de Ruiz (fig.609), en el que con igual criterio no repetía la decoración barroco-plateresca del res to
del edificio.
La zona comercial restringida a pl a nta baja y entreplanta, se exte nd ía por los tres edifici o s, y continuó am -
pliándose en la segunda década. Se recoge en 192 2 una intervención en el piso principal del e d ificio nº 1 1
de Moreno Carb o nero, en la que se derribaban los tabiques y se cambiaban las solerías para destinarlo
también a Almacén 742 . En este mismo año el empresario había mandado colocar u n os focos de luz en la fa -
chada a Sagasta, soportados co n estructura de hierro 743 .
A fin a les ya de la primera década, se empezaron a ver en Málaga formas q ue incorporaban ingredientes ne -
obarrocos a las del mo de rnismo ( E specerías 1, 1909), en un proceso que a nivel nacional Pérez R oja s en -
tiende c omo identificación de ambos, at ribuyendo a Gau dí la realización de las primeras obras con una vo -
luntad barroc a e n el s eno de esta corriente 744 . E l panorama e spañol en general, mostrab a u na arquit e ctura
diversa e indefinida, d e lo que fu e buena muestra el acontecimiento a rquitectónico más recientemente ce le -
brado, la Exposición Regional de V alencia de 1909, y Nacional d e 1910. Se h a hablado del Modernismo d i -
fundido a raíz d e e st a E xpo sición, pe ro l a v erdad e s que, en la imagen que ofrecía, destacaban l as c úpulas
de todo tipo, las grandes c olumnatas, las guirnaldas, etc. mezcladas con decoracio n es florales e n la línea
de Domènech y con la presencia, e so sí, de algunas c omposiciones arq uite ctónicas y n umerosos detalles,
insertos en la dec oración, de inspiración claramente vienesa, además de alguna construcción de tintes goti -
cistas.
742 AMM 3222/150. Moreno Carbonero 1 1. Demolición de tabiques y cambio de solerias. Solicitud de Félix Sáenz a 8 de junio de 1922.
743 AMM 3159/103. Colocación de soportes de hierro para focos de luz en Sagasta 2. Solicitud a 6 abril de 1922.
744 PÉREZ ROJAS, J.: Art déco en España, op. cit., p.316
287
623. Fachada a calle Sagasta del e dif icio
r eformado por Rivera.
En 1916, Francisco Mora, en su Discurso de Ingreso en la Real Ac ad emia
de Bellas Artes de San Fernando, exponía su impresión sobre lo que se es -
taba realizando ent o nces en el paí s: “ los arq u itectos (...) han seguido el
progreso in iciado y han levantado hermosos edificios inspirados e n varie -
dad de estilos, unos en el renacimiento e sp añol, siempre hermoso y para
nosotros t a n venerable; otros, e n el coquetón e stilo imperio; otros, e n el
modernismo vienés, elegante como pocos; otros en severas producciones
alemanas; otros, en reminiscencias de una arquitectura holan desa; o tros
en la arquitectura de Ba rcelona; otros, en el ojival, y otros, en fin, en Arqui -
tecturas e clécticas indefinidas 745 . De las Escuelas de Madrid y Barcelona,
añadía, derivaban dos tendencias, de la p rimera una preferencia al clasicis -
mo de todas las ar q uitecturas y otra rica en ornamentación en la línea de
Doménech i Montaner y Enrique Sagnier , de la segunda 74 6 .
La realidad en la práctica era que la nu e va burguesía con gran poder ad -
quisitivo de mostraba su modernidad, refinamiento y prestigio, mediante el
monumentalismo y una ostentosa y d esprejuiciada ornamentación de fa -
chadas, que seguían l as últimas tendencias, combinadas las más de las
veces con u na decoración barroc a que, insp irada en e l arte tradicional his -
tórico o regional, alcanzaban incluso r a sgos más exagerados que el pr opio
barroco, ya como repertorio decora tivo, ya estructural, mediante las ond u la -
ciones de fachadas y dinamización de pla nt as 747 .
En las ciuda d es más relevantes como Madrid, B arcelona o V alencia a u -
mentaron los edificios de aspecto monumental, y no sólo en los institucio -
nales o los bancos, los edificios de viviendas y los comercios adoptaban un
lenguaje ampuloso en estilo neobarroco o n eoclásico 74 8 . De cualquier for -
ma, la arq u itectura nacional n o era a jena a los cauces a rquitectónicos q ue
se producían en el panorama int ernacional que, como demuestran las su -
cesivas Exposiciones Internacionales hasta la Primera Guerra Mundial
(Buenos Aires 191 1, Roma 191 1, T urín 1912 etc.), hacían gala de un barro -
quismo mixtificado con elementos mod e rnistas.
745 M ESTRE MAR TÍ, M.: La ar quitectura del modernismo..., op. cit., p. 80.
746 I b id , p.222.
747 P ÉREZ ROJAS, J.: Art déco en España, op. cit., p.84.
748 S ERRANO, C. y SALAHÚN, S.: Los felices años veinte: España, crisis y modernidad. Madrid: Ediciones de Historia, S.A., 2006, p .141.
2 8 8
624. Pab e llón de Agricultura de la
Exposición valenciana de 1909
625. Casino de la Exposición de
V alencia 1909-10.
626. Casino de la Exposición de
V alencia 1909-10. Detalle.
5 EL MODERNISMO
Con estas premisas se pu e de comprender el cambio de le n gua -
je que experimentaba la o b ra de Rivera a p rincipios d e la se -
gunda década, al igual que ocurría en los demás arquitectos de
su é poca. La relajación de las normativas municipales favorecí -
an la s dimensi on es monume n tales que tomaban los nuevos
edificios, y los exagerados b alcones buscaban en su crecimien -
to el espacio público, lo que obligaba su colocación a mayor al -
tura, quedando anclados a los edificios como esculturas deco -
rativas de gran plasticida d .
Las fachadas, en definitiva, se convertían en el sustrato idóneo
donde volcar las ambiciones representacionales del p romotor a
expensas de la inventiva y p ericia de l arquitecto, q ue podía da r
rienda suelta a la origi na lidad y búsquedas personales de nue -
vas fórmulas.
De la obra d e Rivera, Rodríguez Marín destacaba el edificio
comercial de Félix Sáenz como una de s u s obras más afortu -
nadas, con el e mpleo de un modernismo curvilín e o y un varia -
do repert or io de corativo a base de ménsulas, c aretas, balaus -
tradas y ba lcones con pretiles ho radad o s mediante óculos cur -
vos e irregulares 74 9 . Camacho Martínez veía en la ob ra la con -
fluencia d e características del modernismo mediterráneo con
elementos barrocos, como son las cúpulas, relieves figurati -
vos, c arte las, guirnaldas, te mas f lorales y p redominio de la lí -
nea curva en antepech os y rejería 75 0 .
Hay ciertos compo n entes de esta obra que tienen un ant ece -
dente local en el edificio que G. St rachan iniciara en calle Es -
pecerías hacia 1909, como son el fajeado del basamento d el
edificio con textura rugosa, el aumento de tamaño e n l a orna -
mentación, la inco rporación d e b alaustradas y peanas bu lbo -
sas en los balcones, o los miradores de mampostería. Rivera
incorporaba más sinuosidad en las formas, sin llegar al organi -
cismo de Gaudí, con el que establecía vagas similitudes en los
diseños de los balcones de la segu n da p lanta, p ero que no
dista de las fo rmas horadadas que se veían por otros países
en estos años. La decoración muestra algunos detalles deco -
749 RODRÍGUEZ MARÍN, F .J.: “ Manuel Rivera V era...”, op. cit ., p. 244.
750 CAMACHO MAR TÍNEZ, R.: Guía Histórico-Artística de Málaga, op. cit., p. 333.
289
628. Peana bajo balcón . Edificio de Félix Sáenz.
629. Peana bajo mirador e n el edificio de E specerías 1.
G. Strachan 1909.
627. Peana bajo mirador e n e l edificio Félix Sáenz de
Rivera.
630. Peana bajo balcón del edificio Félix Sáenz.
rativos que se veían entonces por primera vez, como las ca -
racterísticas hojas carnosas, de las que t ambién G. S trachan
hace uso en l a decoración de la remodelación del edificio p ara
Banco Hispano Americano, q ue se realizaba e ntonces en la
Alameda Principal. La coronación del edificio con cu erpos de
cúpula bulbosa y óculos decorados también s e presentan en
ambos.
2 9 0
632. Balcón d e mampostería y trabajo artístico de hierr o, simulando
alas. Edificio Félix Sáenz.
635. Casa e n v ia Jolanda, 17 T orino, 1914,
Gottar do Gussoni y Genesio V invar e lli.
Detalle de balcón.
633. Estí pite alado, decoración
con laur el y floral. en el edificio
Félix Sáenz.
634. Mirador es hacia Sebastián Souvirón.
631. Mirador curvo y t erminación de fachada con óc ulo
del edificio de Félix Sáenz.
5 EL MODERNISMO
5.3.3.7 Edificio de viviendas en C/Ec h egaray 3 (1914)
Cuando este e dificio fue construido, la ca lle dond e asienta aún llevaba
el n o mbre de C apuchinas, aludiendo al Convento de esta ord e n que
fue d emolido en 1873 como consecuencia de la Desamortización. Se
ha asocia d o su re p ertorio arquitectónico mo de rnista al edifici o de Félix
Sáenz 751 .
Ignacio Morales presentaba la solicitud para un edificio de nueva planta
en julio de 1914 y en setiembre se le daba la licencia de obras 752 . En
este caso el edificio de cinco plantas iba exclusiva mente destinado a
viviendas, dos en cada una, excepto en la quinta que como era co s -
tumbre contenía la reducid a habitación de la portera, las correspon -
dientes a cada vivienda y e l lavadero, además de una terraza que ocu -
paba la primera crujía de fachada. Un solar muy irregular , prolongado
por u n b razo entremedianerías, obligaba la disposición de varios patios
de luces y dos largos pasillos. Pese a ello las habitaciones eran regula -
res y los dos ti po s d e viviendas que se generaron poseían baño com -
pleto.
T anto la composición de fachada como el repertorio decorativo sigue
con bastante fidelidad a l proyecto realizado por Rivera, donde se dibu -
jaba con todo detalle cada uno de los o rnamentos. S iete ca lles d e va -
nos se disponen simétricamente respecto al e je central marcado p or e l
mirador de mampostería corrido a las plantas pr i mera y segunda, con
un ritmo de huecos 1-2-1-2-1 . Es muy frecuente en la obra de Rivera,
751 CAMACHO MAR TÍNEZ, R.: Guía Histórico-Artística de Málaga, op. cit., p . 333 y CANDAU, M. E., DÍAZ P ARDO, J.E. Y RODRÍGUEZ
MARÍN, J.F ., o p. cit., p.156.
752 AMM 1371/80. Capuchinas 8. Edificación. Solicitud a 12 de julio de 1914 y licencia a 3 de setiembre.
291
636. Alzado. Riv e ra, julio de 194. 637. Fachada.
639. Planta de los pisos primer o, se gundo
y ter cer o.
640. Planta ático.
638. Planta baja.
cuando las dimensiones del testero lo permitían, una disposición rítmi -
ca no homogénea de los vanos. I gual ocurre con los balcones volados,
que en las dos primeras plantas oc upan los d os huecos proximales al
eje de fachada y en la t ercera los tres a cada lado del mismo. Distin -
gue sin embargo la pla n ta princi p al con antepecho de mampostería
decorado, al igual que en l a terraza, frente al resto de que es de h ierro.
Diseña el trabajo de hierro con simétricas formas sinuosas sobre ba -
rrotes rectos en las plantas superiores, p redominando la línea recta en
el d e la planta baja y e l caracolillo en la tercera. Dibuja en el pl a no u n
fajeado horizontal de textura rugosa, que recorre el te stero de la planta
baja d esde el zócalo a la línea de imposta, frente al de l resto de la fa -
chada que se muestra liso. La voluminosa ornamentación vegetal en
forma de grandes hojas carnosas, decora peanas y huecos de balco -
nes, y máscaras centran las claves de todos los huecos de la planta
noble.
Existen ligeras diferencias en la obra realizada respecto a l proyecto, como el
cambio de diseño de la reja del segundo piso, la reducción ornamental del
recercado d e l os arc os de los huecos que se hacen con u n dis eño m ás c on -
vencional, frente a la decoración más barroca que introduce en la p ortada.
Con el ba rroco, Ri ve ra t ampoco se desprende de la referencia vienesa, esta
vez en la faceta más historicista de la escuela de W agner , como son las guir -
naldas, la cartela y el león. T ambién en el motivo vegetal de las ramas de
laurel, que si bien fueron in corporadas y reinterpre ta das e n la Secesión, era
uno de los elementos clásicos del re p ertorio wagneriano.
Lo que sí parece ser una inc orporación original, aunque no personal de Ri -
vera, es la hoja de acant o , carnosa y de gran tamaño que se dis pone relle -
nando huecos, un element o decorativo que ya es ta ba presente e n la remo -
delación que G. Strachan hizo del Banco Hispano Am erican o. Frente a estas
formas orgánicas, contrasta la geometría recta d e los balcones de mampos -
tería y de las rob u stas claves que centr an los arcos y se d esarrollan sobre
las peanas de los balcones inmediat o s superiores. Sobr e e llas, las c abe zas
masculinas, igualmente, son más d eudoras de l a s f o rmas clásicas que d e
las sinuosidades femeninas del Mod ernismo.
2 9 2
644. Mirador r ealizado.
645. Peana con cabeza masculina.
641. Portada en pr oyecto. Detalle.
642. Portada r ealizada. Detalle.
643. Pr oyecto mirador .
5 EL MODERNISMO
5.3.3.8 Edificio de viviendas y bajo c o mercial en C/San Juan 12 (1914-1915)
Al mismo tie mpo que levantaba la ca sa-habitación en calle E chegaray , Rivera
recibía el enc argo p ara o tra e dificación en la calle San Juan. Esta vía, al con -
trario de la anterior aún en formación y dirigida a un se ctor señorial, f ormaba
parte del trazado islámico de la ciudad y desde ento n ces conservaba una
gran t radición comercial y artesanal. A principios de siglo presentaba muc ho s
edificios que se habían v e nido e rigiendo en la anterior centuria, pertenecien -
tes a una p oblación medio burguesa, otros más antiguos se sometían a refor -
mas o reedificaciones. Este caso se t rataba de una e dificación de nueva plan -
ta sobre un solar , que se sometía a la alineación, y que Jo sé Fe rnández deci -
día co nst ruir en octubre de 1914 753 . Su situación hacien d o esq uina con la ca -
lleja d el Co mandante le p roporciona b a doble facha da . E n el proyecto q ue e n -
tonces se presentó, Rivera pla nteaba un programa decorativo similar al de
Echegaray , adap ta do a ho ra a una vivienda más mod e sta. E l retras o derivado
de las tasaciones por expro pia ción para ensanc he, prolongó la expedición d e
la licencia hasta f eb rero del año siguiente, u n pe riodo de tiempo en el que se
gestó la idea de un ligero cambio en la co mposición de fachada y en su deco -
ración, pues en julio de 1915 se pres entaba otro plano con modificaciones e n
la fachada, y el añadido de una pla nt a que finalmente no s e realizó.
En la vivienda co n struida, d e b a jo c omercial y tres p isos, d e la s tres calles de
vanos que consta la facha d a, la central es más an ch a que las laterales, pues
reúne los dos h uecos que se plantearon inicialmente. En los e lementos deco -
rativos, Rivera cambiaba las grandes pean a s bulbosas del piso segundo por
otras convexas que se unían a los rece rcados de los vanos del piso in ferior , al
igual que en el p rimero con los sobredinteles. Se suprimieron las voluminosas
hojas de las peanas y la dec o ración, floral y geométrica, se hizo más menu d a.
En la planta baja los dinteles later a les se a dornan con sendas guirnaldas de
flores, mientras que e n el central una moldura circular rodeaba las iniciales
del propi e tario. En e l tercer p iso, el rec ercado, adintelamiento y guar dapolvo
de los vanos mantuvo la tradición loc a l de cimonónica. El pa ramento, previsto
como llagueado, se desarr o lló en un despiece imitando el ladrillo, un rec urso
decorativo singular q ue reinterpretaba la decoración de f a chada pintada ba -
rroca. La imitación de materiales y texturas, la pla sticidad de las molduras, los
ornamentos, aluden todos a un barroquismo q ue se ve refo rzado por la d eter -
minación del co ntraste de los colores , especialmente intenso en el paramen -
753 AMM 1374/472. San Juan 16. Construir una casa. Primera solicitud a 23 de octubre de 1914, segunda a 9 de febrero de 1915.
293
646. Fachada a San Juan.
647. Alzado de fachada a San Juan
del primer pr oy ecto. Rivera, octubr e
de 1914.
to, frente a la gama cromática pas t el del modernismo floral y los testeros blan -
cos del modernismo vienés. El aspecto de l a vivienda tomaba matices popula -
res debido a las características d e la vivien d a y al tratam iento que s e hizo de
los componentes decorativos.
El edificio, que ha sido recientemente restaurado, muestra su color original, si -
guiendo la línea de actuación de rehabilitación del Ayuntamiento d esde que
en 1995 aprobar a la inicia tiva comunitaria Plan Ur ban , que conduciría al a ño
siguiente a la redacción de un Plan del Color del Centro Histórico de Málaga.
Como re acción a la simplicidad del Ne ocla sicismo, la ornamentación plástica
y el color volvía a la arquitectura en l a segunda mi ta d del XIX 754 , c ont inuando
como se ha ido comprobando, con el nuev o siglo y aume nt ando la gama cro -
mática con las manifestaciones modernistas.
754 C AMACHO MAR TÍNEZ, R.:“ La incorporación de nue vos pa trimonios. La a rquitectura pintada de Málaga como agente dinamizador del centro
hi stórico”. Málaga: A yuntamiento, 2006.
2 9 4
652. Dec oración de molduras e n los vanos d e l piso
segundo.
651. Decoración de vanos en la planta baja. Puerta de
acceso con las iniciales del pr opie tario JF , inscritas en un
c í r c ul o.
650. Peanas del balcón corrido del piso ter cer o en proy ec to. Igual diseño que las de
Echegaray 3.
648. Planta baja.
649. Detalle de la esquina.
5 EL MODERNISMO
5.3.3.9 Edificio de viviendas y bajo c o mercial en C/ San Juan 20 (1915)
Este edificio es el resultado de la ampliación y reformas que Rivera re -
alizó en 1915 en una c asa 755 compuesta de ba ja y tres plan t as, con
tres calles de vanos. Con la superficie añadida, que procedía del derri -
bo de otra ca sa antig ua que hasta entonces estaba f u era de la a linea -
ción, se añadió una calle más, donde se situó la nueva escalera y la
puerta de entrada, pues antes se a ccedía po r la calle lat eral, actual
Pasaje Ntra. Sra. d e los Dolores, hueco que quedó convertido en ven -
tana. T ambién se cambió la cubierta de la primera crujía de la fachada
a calle San Juan p or una terraza. Para la reforma de la fachada e l soli -
citante de scribía los cambios: (...) colocar dos miradores modernos e n
lugar de los do s cierros, decorar las dos fachadas y sustituir las car -
pinterías de tres puertas de la calle por tres puertas onduladas de h ie -
rro (...) .
El edificio aparece d escrito en la Guía Histórico A rtística de Mála g a :
(…) la casa nº 20 muestra tres pisos, más amplio y decorado el central
con cierros salie n tes sobre pean as convexas al estilo del modernismo
de p rincipios d el siglo y grandes v olutas como remate, que e nt ronca
con el estilo de Rivera V era 756 . La pesada decoració n de la cornisa a
base de grandes cilindros cóncavo s, g uardan una est recha relación en
su forma con algunos d iseños de la escuela de W agner que D'Aroco
hipertrofiara en el remate del pabellón de B ellas Artes de la Exposición
de T urín de 1902.
755 AMM 1374/474. San Juan 32. Reedificación e incorporación a la nº 34. Sol. Gabriel González a 20 de febrero, licencia 12 de julio de 1915.
756 CAMACHO MAR TÍNEZ, R.: Guía Histórico-Artística de Málaga, op. c it., p. 336.
295
654. Fachada a San Juan.
653. Decoración bajo la cornisa.
655. Alzado con el añadido. Rivera, julio
de 1915.
656. Planta con e l terr eno cedido al
ensanche del cuerpo añadido.
657. Pabellón de Bellas
Artes. D’Ar onco. T urin,
1902
El alzado se estructura en tres partes b ien diferenciadas, un gr a n
basamento que abarca planta baja y entreplanta, un cuerp o inter -
medio con los pisos primero y segun do , y un ático con balcón corri -
do sobrevolado. E n este edi f icio G .Strachan dise ñ aba, po r primera
vez recogido en pla n os, un balcón de m ampo stería que unía las
plantas primera y segunda.
Este ti po de balcón tendrá c on posterioridad gran di fusión, pues
como García G ómez apuntaba 769 l os e mpleados desde mediados
del sig lo XIX, y que co mo hemos visto siguieron fo rmando parte de
las fachadas de los edificio más e clécticos dentro la tradición mala -
gueña, eran los de carpi n tería pintados de blanco, mientras q u e los
cierros o miradores de obra s erán más utilizados a principios de l
XX, s obre todo p o r el eclecticism o neobarroco, el modernismo y el
regionalismo, creando salientes y entra n tes de gran plasticidad.
La so lución de las esqui na s e n c u billo es una opción que aparece
tanto e n el proyecto de Ruiz como en el definitivo de G.Strachan, y
cuenta con el apoyo del técnico municipal Rivera tal como se des -
prende de su informe favorable:“(...) los áng u los de la finca a calle
Nueva y a Si ete Revueltas las proyectan en cubillos que deben au -
torizarse por facilitar la circulación y contribuir al buen a specto de
la finca (...)” . Recuérdese que e n esta misma ca lle en e l edificio
también d e tres fachadas a Especerías, Solimán y Salvago, Brioso
Mapelli r e suelve la s e squinas en chaflàn en el edificio que levanta
en la continuación de est a vía, Cisneros 13.
No hay , pues, en G.Strac han una intención de red ucción geom é tri -
ca recta en l as formas de l edificio, ta l como pr opugnaba Otto W ag -
ner , el c ua l combin a ba los e squemas clásicos sobre la s upe rficie
plana del muro, pero el propio W agner , como sus discípulos, recu -
rrían tam bién a este pl a nteamiento e n distin t as ocasiones aún des -
pués de abandonar e l contenido neobarroco que caracterizaron las
obras de sus comienzos. De cualquier forma G.Strachan con este
rasgo no hace más que continuar con una forma de tradición local.
769 G ARCÍA G ÓMEZ, F .: La vivienda malagueña....op.cit., p. 527.
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677. Fachada a calle Especería.
678. Fachada a calle Nueva. J uego de
texturas en el tester o.
679. Linke W ienzeile 38, V iena. Otto W agner
(1898).
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