Análisis, reflexión y propuestas sobre la organización espacial del aula en los procesos de aprendizaje
Abstract
El espacio, en los procesos de enseñanza-aprendizaje, se alza como un elemento suficientemente importante como para contribuir a la adquisición o no, de conocimientos y competencias por parte del alumnado. Las líneas que se presentan a continuación, pretenden repasar los modelos espaciales educativos considerados hasta el momento, para aterrizar en los que nos encontramos en la actualidad. Sólo de esta manera, como docentes, se sabrá qué hacer a este respecto, con los recursos que se tienen en la sociedad del siglo XXI. Mi humilde propuesta, busca el sueño de una escuela imaginada.
Full text
1 ! Análisis, reflexión y propuestas sobre la organización espacial del aula en los procesos de aprendizaje (Analysis, reflection and proposals on space classroom organization in learning process) Mª Isabel Contreras Jiménez Universidad de Málaga RESUMEN El espacio, en los procesos de enseñanza-aprendizaje, se alza como un elemento suficientemente importante como para contribuir a la adquisición o no, de conocimientos y competencias por parte del alumnado. Las líneas que se presentan a continuación, pretenden repasar los modelos espaciales educativos considerados hasta el momento, para aterrizar en los que nos encontramos en la actualidad. Sólo de esta manera, como docentes, se sabrá qué hacer a este respecto, con los recursos que se tienen en la sociedad del siglo XXI. Mi humilde propuesta, busca el sueño de una escuela imaginada. ABSTRACT In the learning-teaching processes, the space is considered a very important element that allows the acquisition, or not, of the student´s knowledge and competences. The different lines of arguments presented in the following intend to show the different spacial models used in education until nowadays in order to arrive at the models that are currently in use. Only in this way, we, as teachers, know what to do with the available resources that we have in the the society of the 21st century. My humble contribution is to search for the dream of an imaginary school. PALABRAS CLAVE Procesos de enseñanza-aprendizaje, modelos educativos, recursos, sociedad del siglo XXI, escuela imaginada.
2 ! KEYWORDS Learning-teaching process, educational model, resources, the society of the 21st century, imaginary school. INTRODUCCIÓN Todos hemos escuchado alguna vez, por parte de nuestros abuelos o padres, aquella conocida y popular expresión de “El saber no ocupa lugar”, al igual que “Cualquier lugar es bueno para aprender”, “Todos los días se aprende algo”, o incluso “No te acostarás sin aprender algo nuevo”. Sin embargo, desde el punto de vista científico y pedagógico, esto no parece tan obvio como a simple vista expresamos en la cotidianeidad del día a día. Existen y siempre han existido, lugares específicos dedicados a que se produzcan los procesos de enseñanza. Cuando se piensa en ellos, a cada uno de nosotros se le viene a la cabeza un modelo de enseñanza, con sus características y elementos propios. El mío, probablemente el más común para adultos de edad media en el tiempo en el que nos encontramos, sea un aula cuadrada con tarima, en la que se alzaba la figura del profesor; una ristra de pupitres individuales, alineados en fila, mirando irremediablemente al maestro; unas paredes cargadas de letras de cartulina con distintos mensajes de esfuerzo, superación y alguna que otra foto de ese “amigo que nunca falla” o de nuestra “madre naturaleza”. Esas paredes originaban mi distracción y me bosquejaban pensamientos existenciales que no sabía responder. Siempre me pregunté, y aún hoy lo sigo haciendo, si no es mejor que en el aula no existan tantos adornos. Como nombra Trilla y Puig (2003, p. 52) al hablar de Alain, un pedagogo neotradicional francés del siglo pasado, al que le gustaban las paredes desnudas, alegando que “es necesario que la atención se vuelva al trabajo”. O al menos, que la
3 ! decoración de las mismas, sea de otro tipo. En la actualidad quizá se prefieran aulas al modo de Célestin Freinet en cuyas paredes puedan colgarse las creaciones, murales y trabajos que los niños y niñas hacen. Quizá así, sus habitantes se sientan más a gusto. El aula sigue siendo un lugar importante que recordarán todos los más jóvenes cuando lleguen a la edad adulta, al igual que ahora lo hacemos nosotros. Por tanto, es “una encarnación material de la pedagogía escolar” […] junto al libro de texto, la materialización más tangible del currículo (del explícito y […] del oculto)”. Debido a su importancia, debemos cuidar con mucho esmero el lugar físico (y sus elementos) donde se lleva a cabo el aprendizaje de los más pequeños, pues asienta las bases de su propia persona y suponen la consolidación de los valores democráticos que sustentan las sociedades actuales (Ibíd.). Resulta difícil considerar la tarea educativa al margen de las normas y leyes que la rigen, pues se vive inmerso en la cultura en que se ha formado. Sin embargo, se ha de tener la suficiente capacidad crítica como para saber lo que funciona y lo que no en el aula, y este escrito, se atreve a proponer una escuela imaginada donde la diversidad individual tenga cabida y se busque la educación desde una perspectiva holística, que contemple, cuide y mime, todos los aspectos del ser humano. LA ACCIÓN PEDAGÓGICA Trilla y Puig (2003) defienden que en la acción pedagógica escolar existen dos dimensiones. La primera, el alumnado y la relación personal entre el educador y sus educandos. La segunda, el medio educativo. En los buenos docentes, ambas, se producen simultáneamente. Pues bien, es ésta última la que más abandonada ha estado en su reflexión y consideración. A lo largo de la historia, diferentes pedagogos han planteado su propuesta educativa en materia de espacio para la tarea educativa. Podemos recordar a Fröebel y sus kindergarten, Montessori con los niños jugando y trabajando en el suelo o a Makarenko con sus jóvenes trabajando en una fábrica o taller; cada uno han aportado
4 ! su particular perspectiva. Pero, nos damos cuenta de que se ha olvidado la importancia y función de diseñar el entorno en el que se produce la interacción entre docentes y discentes, si hacemos un breve repaso por los modelos de aulas existentes. Siguiendo a los autores, el primer modelo del que se parte, es el de enseñanza preceptoral. Es lo más parecido a una habitación del hogar (como si se trataran de clases particulares), en donde el profesor impartía la enseñanza a los niños de la casa a la que servía, a base de su competencia intelectual y comunicativa. El sistema funcionaba cuando eran muy pocos los alumnos. El segundo, aula-caos o enseñanza pretradicional, es igual que el anterior, pero con más niños; complicando significativamente la tarea del maestro. El tercero, quizá el más cercano a los adultos de nuestra sociedad, es el aula tradicional o enseñanza de orden formal. El espacio está pensado expresamente para el fin educativo, donde cada alumno o alumna tiene su pequeña parcela, inamovible, siguiendo los criterios de nivel de estudios, calificaciones, conducta o sexo. El aula se ha convertido en un “espacio para la transmisión vertical colectiva y uniforme”. El cuarto modelo, el aula postradicional o enseñanza de orden complejo, está basado en el cambio de paradigma que las pedagogías escolares críticas suscitaron como alternativa a la escuela tradicional. Se trata de un espacio abierto, variable y multifuncional, donde los alumnos se mueven e interactúan, no sólo con el profesor, sino entre ellos mismos. Existe un orden pero mucho más complejo, proveniente de la motivación y la organización, por y del trabajo. Podemos decir que, el puro desorden inicial, pasó al orden estricto, para desembocar en el orden complejo del siglo XX (Ibíd. p.53-55). Imagen 1. Ejemplo modelo de enseñanza preceptoral (Recuperado de: http://platea.pntic.mec.es/~rruisanc/Identities1/SpanishCulture/Imagcult/3bcult12comp.jpg)
5 ! Imagen 2. Ejemplo modelo de aula-caos o enseñanza pretradicional (Recuperado de: http://www.uhu.es/cine.educacion/figuraspedagogia/ferrer30.gif) Imagen 4. Ejemplo modelo aula postradicional o enseñanza de orden complejo (Recuperado de: http://www.mauriciocontreras.es/DIDACTICA_archivos/image002.gif) Imagen 3. Ejemplo modelo de aula tradicional o enseñanza de orden formal (Recuperado de: http://1.bp.blogspot.com/- SorbbQpClp0/TdWEMTO__xI/AAAAAAAAADI/dQSm4OwErw8/s320/aula.jpg)
6 ! La pregunta ahora sería, qué pasa en el siglo XXI, ¿en qué modelo educativo nos encontramos? Sírvanos este breve bosquejo para, intentar, de forma crítica, hacer un análisis comparativo y ver si alguno de ellos se adecua a la realidad de nuestra sociedad. LOS MODELOS EDUCATIVOS DEL SIGLO XXI López (2005, p. 519-20) entiende que es el centro educativo el lugar en donde el ser humano desarrolla los conocimientos necesarios para incorporarse de forma satisfactoria a la vida social y laboral. La autora expone literalmente que “una determinada organización del espacio puede alterar o pacificar nuestro comportamiento”, estando todos los docentes, al parecer, de acuerdo en que “el espacio escolar es uno de los factores que dificulta el desarrollo normal de la labor educativa y la mejora del funcionamiento de la escuela” que “puede llegar a ser un elemento facilitador o inhibidor del aprendizaje”. Entendimiento que ejerce aludiendo a Escudero (2002), el cual sostiene la idea de que los aprendizajes, y también los fracasos, dependen de una forma muy determinante, del espacio en donde se pretende ejercer el proceso de enseñanza-aprendizaje. Ya autores como Piaget o Vygotski destacaron en sus investigaciones la influencia que ejerce la organización del espacio en el desarrollo de las actividades, por ser un factor determinante en las relaciones sociales. Por ello, en la construcción de un espacio para los alumnos y docentes, éste ha de ser analizado y pensado al detalle (por ínfimo que parezca), y ser abordado y cuidar su estudio desde una perspectiva curricular, pedagógica y sociológica. Por ejemplo, los edificios han de “facilitar la elaboración y el desarrollo del Proyecto de Centro”, (López, 2005, p. 520). Los centros docentes deben ser adaptables, en cuanto a su estructura básica; flexibles, en cuanto a que los espacios puedan ejercer diversos servicios en función de las necesidades que surjan; variados, pues permiten más posibilidades de agrupamiento y utilización del propio edificio; comunicables, pues la comunicación interna ha de favorecer los desplazamientos directos y fáciles; y polivalentes, para adecuarse a una amplia gama de funciones (Ibíd. 521).
7 ! Por lo que en la construcción del edifico escolar, se contempla la estructura, pero también la orientación (condiciones climatológicas de cada zona) y ubicación (contexto social). Estos dos últimos elementos, considerando que el espacio escolar alberga la relación de trabajo y comunicación entre sujetos, por lo que como tales, se han de contemplar los factores humanos que tanto, en la planificación como en el pleno desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje, se llevan a cabo en un centro educativo cualquiera. Imagen 6. Ejemplo de propuesta de aula bajo los parámetros de Montessori (Recuperado de:! http://www.voolive.net/wp-content/uploads/2012/08/MariaMontesori.jpg) Imagen 5. Ejemplo de aula con espacio interno comunicable, a través de puertas correderas de cristal. (Recuperado de:! http://www.comsalamanca.es/NdSite/OnLineCache/IMS/80/01/aee951ebb1fc2780c49dc0 c5e3c7a91c.png)
8 ! Por otro lado, los espacios escolares han de configurarse respecto a unos fines didácticos y organizativos; como consecuencia, teniendo en cuenta las diferentes reformas educativas. Hecho que, en el caso de nuestro país, lo pone mucho más complicado, cuando no tenemos Gobiernos que hayan optado por un pacto educativo. Sirva de ejemplo la mayor consideración educativa de la etapa infantil actual, que requiere por consiguiente, instalaciones adecuadas a este sector poblacional: necesidades fisiológicas, de movimiento, o comunicación, entre otras (Ibíd. p. 522-525). O las nuevas áreas en la educación primaria; con la necesidad de nuevos especialistas, con sus espacios específicos en función del área curricular a impartir. Por no mencionar el tratamiento a la diversidad, que requiere condición “sine qua non” de un espacio diversificado y totalmente flexible para cubrir las múltiples y variadas necesidades educativas espaciales de la diversidad de nuestros alumnos y alumnas. En definitiva, expone textualmente el autor “La valoración de la calidad no debe hacerse desde los criterios de la oferta y la demanda, vigentes en una sociedad donde la ideología neoliberal representa una tendencia dominante. […] el compromiso de la escuela para ofrecer una enseñanza de calidad implica, necesariamente, una mejora general de la organización del espacio en los centros para el desarrollo de la función docente. En la actualidad nos encontramos que la mayoría de los centros educativos no han obtenido en su diseño la atención que reclaman, en orden a la consolidación de la calidad de las instituciones educativas”. Lo que ocurra en este aspecto, con la nueva ley aprobada por el Gobierno vigente a fecha de 2013, queda aún en la incógnita. Imagen 7. Ejemplo de centro escolar que contempla la orientación y la ubicación donde se sitúa (Recuperado de:!http://www.kireei.com/wpcontent/uploads/2013/02/azmh_15986_5_d5101216056.jpg
9 ! En otro orden de cosas, Batanaz (2003) incluso habla de la necesidad de potenciar la vida cultural de las escuelas usando los centros educativos para otros usos comunitarios. Lo cual, lleva a pensar, sería el tándem perfecto en la consecución de una plena adaptación del centro educativo al entorno en el que se contempla. Sobre todo, en el marco social actual, que presenta, más que nunca, un crisol de culturas (Pérez, 2004, p.16); en donde la escuela, como apunta Gimeno (2000, p.15) puede ejercer una actividad compensadora de las diferencias entre los alumnos y alumnas en función de su procedencia cultural y social. Por lo tanto, no es lo mismo una zona rural que urbana, al igual que no lo es tampoco un contexto económico bajo que alto (López, 2005, p. 526). Se alza la necesidad de edificar, programar, y construir espacios escolares aplicados a los contextos reales existentes. No se confunda igualdad de oportunidades con igualdad de aplicación de un mismo criterio unificado para todos, que no se corresponde con la realidad divergente. Si bien es cierto “La remodelación del espacio, debe partir del equipo docente, pero debe realizarse con el conjunto de sectores de la comunidad educativa, teniendo especial cuidado de que los alumnos y alumnas participen en los cambios, con el objetivo de que hagan suyo el espacio” […]; a fin de cuentas, “el desarrollo del aprendizaje humano se basa en la interacción del individuo con el ambiente que le rodea” (Ibíd. p. 526). POSIBLES SOLUCIONES López (2005, p. 528-9) hacer reflexionar sobre la prevalencia actual de dos diseños en la organización en el aula: la organización por territorios (en hileras o pequeños grupos) y la organización por áreas de trabajo. Dentro del primero, la organización por hileras no tiene sentido que se mantenga, pues desde la perspectiva cognitiva no sirve, ya que para que el conocimiento sea significativo, los estudiantes deben construir el conocimiento por sí mismos; y esta ordenación de aula resulta obsoleta para este fin. Por su parte, la organización por grupos es mucho más dinámica para el aprendizaje significativo, pues los alumnos tienen la posibilidad e interactuar entre ellos, y el papel del profesor queda relegado más a un ámbito de orientador o estimulador del aprendizaje. En el segundo, la