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Autobiografías femeninas publicadas en los años setenta y ochenta

Usandizaga, Aránzazu

Abstract

This essay examines some of the recent theories on autobiography, and specifically on female autobiography. It tackles thus the particular problems of marginality and search for identity that recur in some of the autobiographies written by women in the last two decades, dealing with D.C. Stanton's proposal of autogynography. These theoretical principles are applied to the analysis of Rebecca West's Family Memories (1987), Antonia White's As Once in May. The Early Autobiography of Antonia White and Other Writings (1983), and Kathleen Raine's Farewell Happy Fields (1973), The Land Unknown (1975) and The Lion's Mouth (1977).

Full text

AUTOBIOGRAFÍAS FEMENINAS PUBLICADAS EN LOS AÑOS SETENTA Y OCHENTA A ánzazu Usandizaga Uni e sidad Au ónoma de Ba celona ABSTRACT This essay examines some o he ecen heo ies on au obiog aphy, and speci ically on emale au obiog aphy. I ackles hus he pa icula p oblems o ma ginali y and sea ch o iden i y ha ecu in some o he au obiog aphies w i en by women in he las wo decades, dealing wi h D.C. S an on's p oposal o au ogynog aphy. These heo e ical p inciples a e applied o he analysis o Rebecca Wes 's Family Memo ies (1987), An onia Whi e's As Once in May. The Ea ly Au obiog aphy o An onia Whi e and O he W i ings (1983), and Ka hleen Raine's Fa ewell Happy Fields (1973), The Land Unknown (1975) and The Lion's Mou h (1977). S ephen A. Shapi o de inió el géne o de la au obiog a ía como el "Da k Con inen o Li e a u e" en un impo an e a ículo que publicó en 1968.1 Al hace lo se e e ía a un hecho hoy ya his ó ico, pe o en onces muy cie o, pues la c í ica había conside ado la au obiog a ía siemp e como un géne o ma ginal. En unos pocos años, sin emba go, la si uación había a iado o almen e, has a el pun o de que la au obiog a ía es hoy obje o de a ención y es udio de enido e in enso Exis e hoy una amplia li e a u a sob e la eo ía y la poé ica de es e géne o, que ha ido ajus ándose c onológicamen e con ela i a exac i ud a los es momen os que su nomb e e oca: bio, au os y g a os, según indica el c í ico James Olney.2 En un p ime momen o, en e ec o, la c í ica se cen ó en la " e dad" biog á ica del ela o, en la a e iguación de si lo ela ado coincidía con los hechos, A es a conside ación inicial, sucedió la 34 Re is a Cana ia de Es udios Ingleses a ención a los p oblemas de p esen ación y de e minación de la iden idad que supone la esc i u a de oda au obiog a ía. Es e momen o c í ico coincidía con la pues a en en edicho de la es abilidad del yo, po pa e de la psicología del subconscien e, y con la c isis de e e encialidad del lenguaje que empezaba a plan ea la iloso ía. ín imamen e conec ado con la de e minación y discusión en o no a la iden idad, es á o o impo an ísimo aspec o del géne o au obiog á ico del que ambién se ha ocupado la c í ica ecien e; el de es ablece los lími es de la iccionalidad en la ob a de ca ác e au obiog á ico. Como comen a Sidonie Smi h,3 en el ac o au obiog á ico el yo se di ide en dos. Po una pa e es á el yo que na a, po o a, el yo na ado, que se e ie e an o al pasado como al p esen e, si uación na a i a que supone unas ca ac e ís icas de e minadas e impone sus p opias leyes. Finalmen e, la ase más ecien e de análisis del géne o au obiog á ico se cen a en su aspec o g á ico. Si po in oda icción ca ece de o a e e encialidad que la del p opio lenguaje, al como a i man las pos u as es uc u ales y decons uc i as más adicales, el én asis del es udio de cualquie ex o ecae ine i ablemen e sob e la e ó ica del géne o, sob e los usos lingüís icos y es ilís icos que lo ca ac e izan como géne o li e a io. A las mencionadas ap oximaciones c í icas hay que añadi las de quienes conside an al lec o como elemen o indispensable pa a la explicación del ex o. La a ención al lec o puede o ien a se de di e en es mane as. En el caso de la c í ica a en a a la e ó ica del géne o, el c í ico pone de elie e los ecu sos es ilís icos y lingüís icos que el au o in oduce en la au obiog a ía pa a c ea la igu a de un lec o implíci o, que colabo a en la c eación de la iden idad del na ado , a la ez que la esis e. Pa a la c í ica ex ual, en cambio, dado que conside a que las palab as apun an a signi icados que an más allá de su e e encialidad, los lec o es eales apo an códigos cul u ales al ac o de lec u a, y, en con on ación con los del au o , se con ie en en e dade os coau o es del ex o. Aho a bien, oda la c í ica a la que has a aquí nos hemos e e ido, se basa en la con icción de que no exis e dis inción gené ica en la p oducción au obiog á ica, es deci , que aplica los mismos concep os a las au obiog a ías esc i as po homb es que a las esc i as po muje es, sin ene en cuen a las di e encias cul u ales, psicológicas y lingüís icas que supone la di e encia gené ica. F en e a es o han eaccionado algunas c í icas eminis as. Tan o S. Smi h como D.C. S an on,4 au o as de las dos publicaciones más ecien es en o no a la au obiog a ía emenina, dela an, en p ime luga , el ol ido del que ha sido íc ima el abajo au obiog á ico emenino po pa e de la his o iog a ía del géne o. Desde que se inició la adición au obiog á ica mode na, que Geo ge Gusdo de ine y de e mina con p ecisión en su a ículo "Condi ions and Limi s o Au obiog aphy",5 han sido muchas las muje es que han ela ado su ida, an o en la cul u a Au obiog a ías Femeninas en los Años Se en a y Ochen a 35 inglesa como en o as. Se a a en muchos casos de documen os casi ol idados has a hace pocos años, y que la c í ica eminis a ha ido ecupe ando poco a poco. Pe o no es sólo el ol ido lo lamen able, sino sob e odo la aplicación de c i e ios de alo di e en es a los ex os esc i os po muje es. Es as di e encias de c i e io se obse an ambién en las au obiog a ías —"au oginog a ías" las llama S an on— an e io es al pe íodo mode no, algunas de las cuales son aliosos documen os cul u ales y polí icos. Si se puede a i ma que en la li e a u a inglesa an e io a nues o siglo, las muje es se exp esa on más bien ímidamen e en sus au obiog a ías, con la llegada del siglo XX la si uación cambia p o undamen e, sob e odo a pa i de 1920, en que muchas muje es se sien en cada ez con más de echo y mayo deseo de busca y de ini su iden idad. De acue do con la di isión que p opone Elaine Showal e ,6 ambién la au o a de au obiog a ía alcanza a lo la go de es e siglo una mayo libe ad de exp esión, y de emenina y eminis a, puede empeza a exp esa se como lo que es; muje , dis in a, pe o no in e io . Aho a bien, como bien añade Showal e , es e p oceso no es exac o ni mucho menos, y aunque es cie o que la oz de la au o a de au obiog a ía de inales del siglo xx es á muy lejos de la oz de la muje clásica, en lo que a su au oconciencia gené ica se e ie e, así como en su capacidad de eje ce su libe ad pe sonal, su esc i u a con inúa, sin emba go, llena de con adicciones, he ede a de una adición pa ia cal de la que no le es ácil independiza se. O o ac o de ini i o en el cambio ela i o de conside ación c í ica que ecibe hoy la au obiog a ía emenina, iene que e con el g an núme o de ex os que han esc i o las muje es en es a segunda mi ad de siglo, que ha hecho ine i able, como mínimo, su econocimien o. Cu iosamen e, en un momen o en el que se ha p onos icado la mue e del géne o,7 cada ez son más las au obiog a ías que se esc iben y leen. Domna C. S an on concluye su lúcido es udio sob e los p oblemas c í icos de la au oginog a ía plan eando una p egun a que cues iona la posibilidad de dis ingui la au oginog a ía de la au obiog a ía esc i a po homb es. La discusión de los ex os que es e abajo a a ealiza se encamina a dilucida al cues ión, pe o pa a ello es menes e es ablece los enómenos eminocén icos que, en nues a opinión, se deben des aca en las ob as que amos a analiza . Dado que las au obiog a ías escogidas son ob as de esc i o as p o esionales, Rebecca Wes , An onia Whi e y Ka hleen Raine, una de las cues iones que es necesa io comen a es la de la ensión en e los oles ocacionales y los con encionales de hija, esposa y mad e, ensión que p o oca en muchos casos lo que P.M. Spacks de ine como " he he o ic o unce ain y".8 En ín ima elación con es a cues ión es á o o ac o casi cons an e en las au obiog a ías esc i as po muje es: la 36 Re is a Cana ia de Es udios Ingleses necesidad de jus i ica su impulso a la esc i u a, su deseo de exp esión, que S an on de ine como " he sin o w i ing", y que el psicoanálisis a ibuye a la usu pación de las p e oga i as sexuales y cul u ales masculinas po pa e de las muje es, a la i upción emenina en el ámbi o de lo simbólico que, según F eud, es e ugio y ecu so del a ón cuando abandona las elaciones p e-edípicas con la mad e, pa a in eg a se en el ámbi o de la cul u a pa e na de subs i ución simbólica y de posesión lingüís ica. Desde una pe spec i a más con encional, es in e esan e ambién analiza las elecciones emá icas de las au o as de ex os au obiog á icos, po lo mucho que dela a la selección ine i able en e al e na i as na a i as posibles. Si los homb es hablaban en el pasado mayo men e sob e ocación y acción, y en el p esen e sob e alienación, las au o as se han especializado siemp e en las múl iples a ian es de la ida domés ica, en los a ec os y en el amo . Aho a bien, la ba alla más du a que se lib a en las au obiog a ías esc i as po homb es y muje es es á en la compleja y huidiza de e minación de la iden idad. También en es e ámbi o, la esc i o a se en en a a di icul ades casi insal ables. En p ime luga el concep o de indi idualidad, al y como lo en iende nues a cul u a, iene unos o ígenes y unas ca ac e ís icas muy de e minadas y bien conocidas, a pa i del siglo XVIII, que desa ienden y deses iman cualquie di e enciación gené ica. El úl imo es ue zo imagina i o po inclui a la muje en la a en u a del indi idualismo occiden al lo lle ó a cabo D. De oe en Moll Flande s. Yaunque es bien cie o que la noción de indi idualidad su e hoy una p o unda c isis, así como la noción de iden idad, la muje ha quedado siemp e excluida del p oceso, y sigue en en ándose a se ias di icul ades en elación a su au ode inición. El psicoanálisis a ibuye es e es ado de cosas a que la muje ha sido de inida siemp e como al e idad, como espejo en el que se ha e lejado el a ón en busca de su iden idad. Como al e idad que, en su deseo de pa icipa del o den de lo simbólico, pene a en un ámbi o que no le es p opio. En la discusión sob e la indi idualidad e iden idad de la muje es impo an e ambién obse a un hecho que se cumple en muchas au obiog a ías y en muchas ob as de icción esc i as po muje es. A di e encia de los homb es, las muje es ienden a de ini su p opia iden idad y la de sus pe sonajes emeninos, en elación a los demás, hecho que S an on con i ma. La muje au o a, ya sea de una e sión de sí como de un pe sonaje li e a io emenino, a a ez se de ine o lo de ine como suma de sus di e en es oles, sino que, gene almen e, se ab e a una pe spec i a gene acional, an o diac ónica como sinc ónica. Si como hemos comen ado, la ideología pa ia cal había de inido la iden idad emenina como al e idad, la muje ha asumido su des ino y sólo ha sabido busca su iden idad desde la al e idad, es deci , no an o den o de sí, Au obiog a ías Femeninas en los Años Se en a y Ochen a 37 como ue a, lo que al ez sea una ap oximación muy álida a la e dad mis e iosa, dialéc ica y lexible de la iden idad. Las eo ías eminis as ac uales sob e la iden idad emenina apo an ambién in e esan es suge encias. N. Chodo ow y M. Homans9 des acan la meno ep esión a la que es á en p incipio some ida la muje en su adap ación al ámbi o de la cul u a pa ia co-simbólica. Po su condición gené ica, la muje conse a el lenguaje p e-edípico implan ado en la elación con la mad e, de al mane a que puede cambia ambas cul u as. Las di e encias en lo que a iden idad e indi idualidad se e ie e, pueden se impo an es. La pos u a más adical en la ma e ia es la que susc iben las eminis as ancesas, pa a quienes la au obiog a ía emenina es á aún po esc ibi , ya que lo que has a aho a ha esc i o la muje quedaba insc i o en el lenguaje masculino, y la muje debe posee su p opio lenguaje an es de pode se exp ^ . El lenguaje masculino ha excluido a la muje , o le ha o ecido ep esen aciones de sí ealizadas desde una pe spec i a igu osamen e masculina, y po an o alsa. La au o a debe di imi es a di ícil cues ión. ¿Es mejo gua da silencio has a encon a un medio de exp esión p opio y pu o, y a iesga se a queda excluida del p oceso his ó ico y cul u al, o segui exp esándose den o de un ámbi o cul u al que la des i uye? En las au obiog a ías que analizamos a con inuación in en a emos econoce algunas de es as cues iones, y obse a cómo es as au o as han in en ado esol e los p oblemas de exp esión, y han in en ado es ablece los lími es de su iden idad. Family Memo ies de Rebecca Wes (1892-1983)10 es ob a publicada pos umamen e en 1987, esc i a po Wes al inal de su ida, y se e ie e ín eg amen e al pasado. És a a a se una cons an e en las ob as que amos a discu i . La mayo pa e de las pe sonas ienden a esc ibi sus au obiog a ías al inal de su ida, e ine i ablemen e a ela a un pasado a eces muy emo o. Las au obiog a ías en cues ión cub en un pe íodo his ó ico muy p óximo, al pe enece sus au o as a una gene ación ambién muy ce cana. La au obiog a ía de Wes es muy impo an e pa a la au o a, según opinan sus c í icos y bióg a os, y la elabo ó y eelabo ó con g an esme o y a ención du an e los úl imos ein e años de su ida. Wes , que siemp e se había sen ido sola y desa aigada, in en a en es a ob a edimi es e sen imien o, y, o denando los alo es de su pasado, in en a las aíces de su iden idad, y deja las delineadas y es ablecidas pa a la pos e idad. Family Memo ies no incluye la palab a au obiog a ía en su í ulo, ni la ob a es una au obiog a ía en un sen ido igu oso del é mino, sino que, como su í ulo bien indica, el lib o esponde apa en emen e a un deseo de e i i los ecue dos amilia es, de e oca los pe sonajes de la in ancia. La iden idad de la au o a no pa ece se en ningún momen o obje o de in e és di ec o a la au o a. Es necesa io lee el ela o comple o pa a comp ende que, de alguna mane a, odos los 38 Re is a Cana ia de Es udios Ingleses pe sonajes e lejan a la au o a, cuya iden idad esul a al in la suma de odos los e lejos. Po que incluso su p esencia como niña, a pa i de la e ce a pa e del lib o, pa ece es a en unción de los pe sonajes cen ales del ela o; de su abuela ma e na, y sob e odo de su p opia mad e, Isabella Mackenzie. Wes habla de sí como pe sona adul a en el capí ulo con el que in oduce la his o ia, capí ulo desconec ado es uc u almen e de los demás, en el que la au o a y su ma ido, poco an es de que es alla a la Segunda Gue a Mundial, c uzan el ba io londinense de No ing Hill Ga e, y pasan casualmen e po la calle y la casa donde ella nacie a 47 años an es. De nue o en el capí ulo inal, que se in oduce bajo el encabezamien o de "Apéndice", ol emos a oí b e emen e la oz adul a de la na ado a. Es e apéndice lo dedica Wes a na a la his o ia de la amilia de su ma ido, po que, según decla a, "My ma iage was ce ainly he mos impo an hing in my li e... The second mos impo an hing was a poli ical decision I made when I was qui e young and which I s ill hold o...". Pe o más in e esan e es lo que añade a con inuación a p opósi o de su elación con la ida y el a e: "My wo k migh ha e been as impo an as ei he o hese i i had no been condemned o exis in limbo. I was ne e able o li e he li e o a w i e because o hese wo o e - iding ac o s, muy sexual li e, o a he dea h, and my poli ics".11 Nada más dice de su la ga y complicada ida, ni pa ece necesi a jus i icación o au ode inición pe sonal. Su ela o se inicia a con inuación, y Wes empieza e ocando a sus an epasados; a su abuela y a su mad e, con las que se iden i ica a ec i amen e. Pa a esc ibi las es p ime as pa es del lib o, en que la au o a aún no ha llegado al mundo, o es an pequeña que no le es posible eco da , Wes se basa en los ela os ma e nos, en la adición ma ilineal, y luego, poco a poco, en sus ecue dos de la abuela y de las ías y íos, y en ca as de la amilia que su mad e conse a. A pa i de la e ce a pa e del lib o, la na ado a ela a más c í icamen e lo que es u o de sus p opias obse aciones; la ida de sus pad es en Lond es, las imágenes ambi alen es y dolo osas del pad e y, sin necesidad de ecu i a juicios de alo , los más mínimos de alles e ocan los signi icados de su in ancia: las di e encias cul u ales de su mad e y pad e, las elaciones en e ellos is as desde la pe spec i a de la hija, el luga de sus he manas en su ida. Dado que Wes acep a y asume a ec i amen e a la mad e y a la abuela, las dos p ime as pa es del lib o, en las que e oca exclusi amen e el hoga de los Mackenzie, se desc iben con nos algia y en usiasmo. La abuela, hija de una acomodada amilia de come cian es escoceses, huye con un a is a, un iolinis a, que siendo aún muy jo en, llega a di ec o del Tea o Real de Edimbu go. Toda la amilia i e bajo el es ímulo del a e, en un es ado de inspi ación cons an e. Tan impo an e es la música en la adición Au obiog a ías Femeninas en los Años Se en a y Ochen a 39 amilia , que incluso la au o a, que se decla a medio so da, he eda la pasión po dicho a e, y dedica un apéndice, el único en el que habla únicamen e de sí, a sus elaciones con la música. La música es el cen o ma e ial y mo al de las idas de odos los Mackenzie, y la ex ao dina ia abuela, que, aunque an es de cumpli los ein a años queda iuda con seis hijos y dos sob inas a su ca go, da con la mane a de saca adelan e a la amilia, y de pode les o ece una ca e a musical. En es e pun o, sin emba go, las di e encias en e homb es y muje es son muy impo an es, y la ama gu a de Wes inunda los comen a ios, siemp e sob ios, sob e las limi aciones gené icas que le ienen impues as a su mad e Isabella Mackenzie que, a pesa de su g an alen o pa a la música, sólo puede aspi a a se p o eso a de piano. Su he mano mayo , Alick, en cambio, iun a o undamen e en su ca e a, g acias a una capacidad de abajo y a una cons ancia que la au o a econoce y admi a, y se con ie e en el pa ia ca indiscu ible y ado ado de la mad e y de odos los demás. G acias a Alick, los Mackenzie adquie en empo almen e nue a imagen, pues la amilia ic o iana exigía un a ón a la cabeza. Pe o pa a Wes , que no conoció la igu a de un abuelo con el que con as a la in ensa pe sonalidad de la abuela, Alick inicia ambién la la ga se ie de aiciones que come ie an an os homb es en la expe iencia de la au o a y en sus lib os, cuando al casa se, abandona ma e ial y mo almen e a su mad e y he manos pa a siemp e. Pe o Wes no simpli ica, y e oca con leal ad la in ensidad de Alick como músico ycomo hijo y he mano, mien as i e en casa. Los dos he manos meno es se idealizan. Menos a o unados que Alick, o menos enaces, cuen an ambién con g an alen o, y con el a ec o y apoyo incondicionado de la amilia. Pe o Johnnie con ae p on o ube culosis, y emig a a Aus alia en busca de cu ación. Joey, el a o i o de Isabella, de g an belleza y alen o, p ome e dedica su ida a ayuda a sus he manos, pe o se e en uel o en un escándalo homosexual, y huye al Canadá, donde mue e en acciden e. La decadencia de la amilia se p ecipi a, y Wes la e oca con dolo , sob e odo po el is e des ino de su mad e, que queda o almen e desplazada, y some ida a un ambien e educido, que ha pe dido el calo y la aleg ía del pasado, y la espe anza del u u o. Aus alia es el úl imo ecu so posible ambién pa a ella, a donde debe iaja sola con el único in pe mi ido a una muje : el de ayuda a su he mano, que de nue o es á en e mo. Aus alia es la posibilidad inal pa a Isabella, as unos años como ins i u iz y p o eso a de música de las hijas de un banque o londinense, años que concluyen as un desengaño amo oso apenas insinuado, as una nue a aición. Los capí ulos que anscu en en Aus alia esul an menos 40 Re is a Cana ia de Es udios Ingleses con incen es, y es e iden e que la in o mación de Wes es más imp ecisa y emo a. Es muy posible que a su mad e le esul a a más dolo oso eco da dicha es ancia que su in ancia y ju en ud elices en Edimbu go. El he mano que ha degene ado en a is a ambulan e queda desp o is o de cohe encia o in e és en la na a i a de Wes , y su muje , una p os i u a p o undamen e i uosa, es sólo un esbozo. O o an o se puede deci de los demás pe sonajes secunda ios. Pe o es un iaje de ini i o pa a Isabella, po que en él conoce a su ma ido, y en Aus alia con ae ma imonio con el pad e de la au o a, y si pa ece e iden e que Wes iene poco in e és en concen a se en la obse ación c eado a de su ío y de la muje de és e, la si uación es muy di e en e con espec o al pe sonaje que se á su pad e, Cha les Fai ield, del que se ocupa cuidadosamen e a pa i de aho a. Wes e oca un pe sonaje ambiguo, posi i o y nega i o a la ez, de eno me alen o, cul u a, acilidad e bal o al y esc i a, pe o sin sen ido p ác ico alguno, y sin sen ido de la esponsabilidad. De o igen anglo-i landés, Fai ield es casi un p o o ipo, capaz de man ene el e o e ó ico de Be na d Shaw, pe o incapaz de man ene o saca adelan e a su amilia. Wes de ine con p ecisión las g andes di e encias en e sus pad es mien as i en en Aus alia, di e encias que se an acen uando e in ensi icando cuando la amilia se e obligada a aslada se a Lond es, po que el pad e ha come ido la imp udencia de anuncia en las páginas del pe iódico pa a el que esc ibe, que se a ecina una g an c isis banca ia y inancie a. Wes es exac a en p ecisa las consecuencias desas osas pa a la amilia de las decla aciones del pad e —e iden emen e imp uden es—, pe o ambién insis e en que su pad e había enido azón, y en que su mal p esagio se había cumplido exac amen e. La ambi alencia en la conside ación del pad e a aumen ando a medida que la au o a a c eciendo en edad y consciencia y, si po una pa e, el pad e, siemp e es ido y ac i o du an e la noche, c ea una g an insegu idad a su hija, y demues a una p omiscuidad sexual que la au o a no puede acep a , y que c i ica abie amen e, po o a pa e el pad e es ambién un ecue do cálido y a ec uoso, has a con e i se en mo i o de dolo y compasión. Rebecca Wes no desc ibe la mue e p ema u a y só dida de su pad e con ama gu a y odio, sino con in ini a pena, y lo que e oca más in ensamen e es su soledad o al y los de alles de su des i ución. Cuando Fai ield apa ece mue o en una pensión, no posee absolu amen e nada, ni siquie a un eloj. La ac i ud hacia la mad e es siemp e consis en e, y sin alsos idealismos; Wes ecue da su capacidad casi mágica de i aliza la pob eza en la que i en, de ans o ma cualquie ambien e en un hoga , de a ae a las pocas pe sonas dis inguidas que pudie an odea le: "The house in S ea ham Place was he i s home I emembe , and we had come he e in such calami ous ci cums ances ha I ma el I can ha e so many happy, Au obiog a ías Femeninas en los Años Se en a y Ochen a 41 e en ecs a ic memo ies o he li e we li ed he e".12 Aunque la imagen del pad e se diluye, y la e dade a igu a pa e nal es su mad e, Wes econoce la he encia de ambos: "My de ence has been he capaci y o pu e pleasu e inhe i ed by my a he and mo he ... Tha pleasu e was my pe pe ual anaes he ic and s imulan , and because o i I ha e no had such a bad li e a e all".13 Wes asocia a menudo es a imagen de place al ecue do de su mad e ocando el piano, e inconscien emen e la au o a se deba e en e las dos o mas a ís icas que ep esen an en su subconscien e el pad e y la mad e, la música y la palab a, los dos lenguajes a ís icos a su alcance. Es muy signi ica i o que Wes dedique a sus elaciones con la música el capí ulo más pe sonal de su au obiog a ía, y que no enume e la esc i u a, la li e a u a, en e las ac i idades más impo an es de su ida, al como hemos ci ado más a ás. Y, aunque dedica su ida a esc ibi en el lenguaje pa e no, es e iden e que el lenguaje de sus a ec os, el más ín imo, es el musical, ap endido de la mad e. La elección del lenguaje ma e no conduce di ec amen e a Wes a las aíces más p o undas de su eminidad, y de su iden idad; de una iden idad que no se limi a a su p opia ida y expe iencia, sino que se ex iende hacia el pasado en una aíz común, pode osa e inqueb an able. Wes se p oyec a así en las imágenes de su mad e y abuela, y encuen a una mane a de desc ibi su p opia expe iencia, lo más ecóndi o de sus pasiones, de sus dolo es, oblicuamen e, en la igu a de sus mayo es. La na ación de Wes concluye con un expe imen o, en el que la au o a in en a, en un nue o apéndice, ealiza una desc ipción biog á ica simila de la ju en ud de su ma ido. La uen e de in o mación son es a ez una se ie de ca as que Wes encuen a casualmen e en un a ma io, que se e ie en a la ju en ud de su ma ido, y que hablan de una iden idad an e io a la que ella conoció: "... he had hen qui e a di e en sel which had no su i ed ill he me me...".14 También en el caso de su ma ido desea Wes as ea la iden idad huidiza y pasada de su ma ido en la elación de és e con su mad e, pe o el b e e in en o de Wes no lo consigue, y el ela o se lee como documen o his ó ico, más que como expe iencia i ida. La au obiog a ía de An onia Whi e apa eció ambién en Vi ago, en 1983, es deci , cua o años an es que la de Rebecca Wes , y iene algunos o os aspec os en común con el ela o de Wes . Esc i o in e mi en emen e en e 1965 y 1980, la publicación del ex o ue posible g acias a la edición de Susan Chi y, hija de Whi e, que lo incluyó en el olumen As Once in May, jun o con agmen os inédi os de no elas, y o os esc i os de Whi e no publicados. Como Wes , Whi e se concen a en el pasado, y como ella, se 48 Re is a Cana ia de Es udios Ingleses ida en e a en la pe secución de la compleja pleni ud i al, del bienes a in e io que po encia su iden idad. Su p ime despe a a una expe iencia mejo iene luga ambién en Il o d, y se ma e ializa en la o ma de un enamo amien o, que es p incipalmen e es ímulo cul u al, ya que, an o Rowland como ella, aspi an a un ámbi o más ico que la mono onía y al a de imaginación subu biales, y los igo es del me odismo. Rowland iene acceso a una cul u a supe io po azones amilia es, y jun os in en an i i su pasión de acue do con un es ilo que escogen, y que se inspi a en el a nou eau y en el Renacimien o Cel a. G acias a Rowland, Raine empieza a conoce a los au o es y acon ecimien os a ís icos con empo áneos a ella. La p esión amilia es, sin emba go, muy in ensa, y con a ia a sus amo es p ecoces, que acaban en nada. Pa a Raine, sin emba go, la elación con Rowland es muy impo an e pues le pe mi e a isba unas o mas de cul u a y ida muy supe io es a las que le odean, y hacia las que, de momen o, desea o ien a su ida. Y el p ime olumen de su au obiog a ía concluye con su desilusión o al po cuan o compone su ida amilia , in elec ual y social en Il o d, y con la espe anza de Camb idge, uni e sidad a la que puede acudi g acias a la ob ención de una beca. El segundo olumen de la au obiog a ía de Raine, The Land Unknown, desc ibe la ju en ud y madu ez de la au o a, a la ez que se e ie e al pe íodo his ó ico an e io y pos e io a la Segunda Gue a Mundial. El p ime acon ecimien o cul u al al que se e ie e, es nada menos que la amosa isi a de Vi ginia Wool a Gi on College, donde es udia Raine, y a la con e encia que allí p onuncia Vi ginia Wool , que es a au o a menciona en A Room o One's Own. A pa i de aquí, el olumen es un alioso documen o sob e el ambien e cul u al e ideológico de Camb idge en los años 30. La elación de Raine, que es udia ciencias debido a su a ición a la na u aleza, con el ambien e in elec ual de Camb ige, es ambi alen e, pues aunque econoce habe ap endido mucho allí (sob e odo econoce la impo ancia de habe se enido que some e a una disciplina in elec ual impo an e), es ambién mucho lo que echaza. Su e en el conocimien o semimís ico choca on almen e con el posi i ismo, el p agma ismo y el ma e ialismo ideológico que p e alecen en Camb idge: "In he Camb idge o hose days he ma e ialis iew p e ailed... Fo he ime being, eligion and poe y pe ished oge he in he same igno ance; an igno ance eage ly adop ed as knowledge".26 En Camb idge conoce Raine a W. Empson, a M. Low y, T.S. Elio en e o as muchas pe sonalidades, y aba amis ades en añables con las que man end á elación a lo la go de oda su ida. Pe o las endencias ideológicas y li e a ias que p edominan en aquellos años en Camb idge, le des ían de sus e dade os in e eses y obje i os poé icos, de su iden idad Au obiog a ías Femeninas en los Años Se en a y Ochen a 49 li e a ia, que aún no puede econoce desde el p esen e en que esc ibe. Una ez concluidos sus es udios, el emo a ene que ol e a su casa le impulsa a con ae ma imonio p ecipi adamen e con Hugh Sykes Da is, es udian e g aduado en onces, y con ello consolida su deseo de p olonga su es ancia en Camb idge. Es e ma imonio equi ocado inicia la lis a de e o es pe sonales que Raine come e du an e esos años, que le p oducen g an dolo mien as los i e, y un g an sen imien o de culpabilidad pos e io men e. Su segundo ma imonio con el poe a Cha les Madge, con el que iene dos hijos, supone pa a Raine la comp ensión de ini i a de que la poesía que ellá es á in en ando esc ibi es á lejísimos de la poesía ma xis a y "comp ome ida" de Madge, de Auden, de Spende , y que pa a encon a su e dade a oz poé ica, le es imp escindible hui de las ideologías dominan es du an e la década de los 30: "I no mo e belong wi h hose con empo a ies o he hi ies, wi h hei poli ical idealism and social ealis image y, han wi h William Empson and his "me aphysical" posi i ism..."27 El impulso necesa io pa a abandona a su ma ido lo ob iene Raine de la pasión in ensa que le inspi a o o homb e. A pa i de es e momen o de su ida, las dos g andes pasiones amo osas que aún sien e y i e la au o a son más p oyecciones suyas que elaciones amo osas bila e ales, y esponden sob e odo a su necesidad de sen i p o undamen e el mis e io de la comunicación y del amo , en una elación más mís ica que eal. Raine abandona asu ma ido en busca de una nue a in ensidad de sen imien o y de isión, a la que desea da exp esión en su poesía. Pe o las consecuencias de su decisión son, a co o plazo, muy dolo osas y di íciles, y la au o a huye a No humbe land poco an es de que es alla a la Segunda Gue a Mundial, sola, sin dine o y con la esponsabilidad no deseada de dos hijos pequeños. No humbe land, la aldea de Ma indale donde se ins ala, le pe mi e inicia una ez más su ida, inicia una nue a ase de au ocomp ensión poé ica, de in imidad mís ica con la na u aleza, de bienes a amilia con sus hijos. Desde Ma indale es ablece nue as elaciones; con Helen Su he land que la ayuda á mucho, y a a és de Helen con muchos a is as a los que ella p o ege. G acias a Helen puede ambién ol e a Lond es en plena gue a, en busca del es ímulo sen imen al e in elec ual que le es imp escindible en su desa ollo poé ico. T as iempos muy di íciles, sin casa, con abajos mínimos, consigue, ambién g acias a Helen, una ag adable i ienda en 9 Paul on's Squa e, donde puede es ablece su hoga , un hoga p eca io, pe o es able. También en Paul on's Squa e i e An onia Whi e, a quien Raine conoce du an e la gue a, cuando ambas abajan pa a el B i ish Council. Y Whi e y G een, que ambién abaja con ellas, con encen a Raine de que se con ie a al ca olicismo, expe iencia a la que se some e Raine du an e un b e e 50 Re is a Cana ia de Es udios Ingleses iempo. La iden idad de la au o a a adqui iendo cada ez más solidez, a medida que pasa el iempo, y su in e és po Blake, po Yea s, po el mis icismo y po la eligión ca ólica, an con i mando las in uiciones del pasado. A es o se une un g an espe o po las o mas del clasicismo, po los i uales y po los alo es a is oc á icos. El e ce olumen de es a au obiog a ía, The Lion's Mou h, iene en idad p opia, pues Raine lo dedica ín eg amen e al ela o minucioso de su úl ima elación amo osa pla ónica con el a is óc a a Ga in Maxwell, elación muy comple a y de una g an in ensidad po pa e de la au o a. G acias a Ga in, Raine ecupe a el "pa aíso e enal" pe dido cuando niña en No humbe land, y lo ecupe a en un pa aje emo o y sal aje de la cos a de las Highlands, en donde Ga in posee una casa a la que acude a menudo Raine. Allí en a la au o a en comunicación con la ue za de la na u aleza, con los animales, con los á boles. Allí uel e a encon a la belleza y el i mo de la ida p imi i a, y llega a alcanza una capacidad de sen i nue a, así como de exp esa se. Luego su a án de posee a Ga in, o las ue zas del mal, de e io an las elaciones en e ambos, que e minan is emen e alejados, y al ez el pode malé ico que Raine eje ce sob e Ga in a pa i del momen o en que, dolo ida po el mal a o que de él ecibe, la au o a le maldice, acaban con la casa que a de, y más adelan e con la ida de Ga in, que mue e p ema u amen e de cánce . El inal pa ece pa é ico, pues Ga in no econoce la ealidad de la elación en e ellos, al como la ha sen ido y desc i o Raine. Pe o al ez sea és e un de alle que ca ece de g an impo ancia, pues la au o a lo ha i ido in ensamen e y ha ecibido el bene icio pe sonal y li e a io de al i encia. La abundancia de au obiog a ías li e a ias esc i as du an e los úl imos ein e años en Ingla e a hace imposible su desc ipción y análisis exhaus i o en un abajo de es a índole. Es e abajo sólo aspi a a o ece una mues a de lo que sin duda es un eso o cul u al poco conocido. Queda, pues, pa a o o luga y o o momen o la con inuación de su discusión. Au obiog a ías Femeninas en los Años Se en a y Ochen a 51 No as 1. Compa a i e Li e a u e S udies, 5 (1968), 421-454. 2. Olney, James, "Au obiog aphy and he Cul u al Momen : A Thema ic, His o ical, and Bibliog aphical In oduc ion" en Au obiog aphy: Essays Theo e ical and C i ical, Ed. by James Olney, P ince on Uni e si y P ess, P ince on, 1980. 3. Smi h, Sidonie, A Poe ics o Women's Au obiog aphy: Ma ginali y and he Fic ions o Sel -Rep esen a ion, Indiana Uni e si y P ess, Blooming on and Indianapolis, 1987. 4. Smi h, Sidonie, op. ci ., Domna C. S an on, "Au ogynog aphy: Is he Subjec Di e en ?" en The Female Au og aph, ed. Domna C. S an on y Jeanine Pa isie Plo el, New Yo k Li e a y Fo um, 1984. 5. En Au obiog aphy: Essays Theo e ical and C i ical, ed. James Olney, 28-49, 1980, (1956). 6. Showal e , Elaine, A Li e a u e o Thei Own: B i ish Women No elis s om B on e o Lessing, P ince on Uni e si y P ess, P ince on, 1976. 7. Sp inke , Michael, "Fic ions o he Sel : The End o Au obiog aphy" en Au obiog aphy: Essays Theo e ical and C i ical, ed. James Olney, 1980, 321-343. 8. S an on, Domna C., op. ci ., pág. 14. 9. Homans, Ma ga e , Bea ing he Wo d: Language and Female Expe ience in Nine een h-Cen u y Women's W i ing, Uni e si y o Chicago P ess, Chicago, 1986, pág. 13. 10. Wes , Rebecca, Family Memo ies, Vi ago P ess, 1987. 11. Op. ci . pág. 223. 12. Op. ci . pág. 194. 13. Op. ci . pág. 220. 14. Op. ci . pág. 224. 15. Whi e, An onia, As Once in May, The Ea ly Au obiog aphy o An onia Whi e and O he W i ing, Vi ago P ess, 1983, pág. 235. 16. Op. ci . pág. 316. 17. Raine, Ka hleen, The Lion's Mou h, Hamish Hamil on, London, 1977, pág. 15. 18. Raine, Ka hleen, Fa ewell Happy Fields, Hamish Hamil on, London, 1973, pág. 78. 19. Op. ci . pág. 54. 20. Op. ci . pág. 42. 21. Op. ci . pág. 131. 22. Op. ci . págs. 129-130. 23. The Land Unknown, Hamish Hamil on, London, 1975, pág. 76. 24. Fa ewell Happy Fields, pág. 168. 25. Op. ci . págs. 124-126-127. 26. The Land Unknown, págs. 37-38. 27. Op. ci . pág. 110.