Rosario López Gregoris (ed.), Mujer y violencia en el teatro antiguo, ed. Catarata, Madrid, 2021, 142 pp.
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Recensión
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Rosario LÓPEZ GREGORIS (ed.), Mujer y violencia en el teatro antiguo, ed. Catarata, Madrid, 2021, 142 pp. Son cada vez más frecuentes las publicaciones compuestas por distintas colaboraciones que, a modo de piezas, se ensamblan para llegar a un todo. Así cada uno de estos ensayos propone un enfoque, una visión, una parcela, que adquieren sentido completo en el conjunto de la obra. Este es el caso del estudio publicado recientemente por la editorial Catarata y que, como indica el título, se centra en tres ejes: mujer, violencia y teatro antiguo. La editora de la obra, profesora titular de filología latina de la Universidad Autónoma de Madrid, subraya en el prólogo que la originalidad de esta publicación radica tanto en los enfoques como en los materiales utilizados para analizar la violencia ejercida contra la mujer en el mundo antiguo. En este sentido, toma el protagonismo la comedia frente a la tragedia, se analiza el impacto de la violencia verbal, poco abordada en trabajos anteriores, así como los efectos de la violencia bélica y el agravio a la mujer que se atreve a sobrepasar la barrera dentro de la que se la ha pretendido recluir. Con esta perspectiva, la obra se acomoda entre el pasado y el presente, tiempos que se interrogan sobre la sensibilidad de género y que intentan superar los esquemas propios y heredados. Y, puesto que los espacios se repiten incansablemente, es preciso hacerlos patentes utilizando nuevas herramientas. Las cinco aportaciones, avaladas por filólogos clásicos, aportan nuevos elementos gracias a los que cada uno de los especialistas profundiza en las distintas prácticas con las que se ha ejercido la violencia contra las mujeres desde hace miles de años. Tras los artículos, se incluye un índice onomástico, útil especialmente para encontrar las referencias a obras o autores incluidas en el volumen. En el primer capítulo titulado «La violencia contra la mujer en la comedia ateniense: de Aristófanes a Menandro», Begoña Ortega (Universidad de Burgos) compara la violencia a la que son sometidas las mujeres en la comedia de Aristófanes de los siglos Vy IV y la Comedia Nueva de los siglos IV y III. La autora traza un esquema similar en su análisis de la situación femenina en ambos tipos de comedias; en primer lugar, repasa la presencia de la mujer en las obras de Aristófanes y Menandro, para, a continuación, analizar las distintas formas de violencia que sufren: violencia simbólica y violencia física. Además, en la Comedia Nueva, dadas sus características, distingue oportunamente entre mujeres ciudadanas y no ciudadanas. La aparición de las mujeres en las comedias aristofánicas es muy secundaria, pues sólo en tres comedias de las once que se conservan, tiene la mujer un papel relevante. Las mujeres retratadas en las comedias de Aristófanes son esposas de ciudadanos pertenecientes a un estamento medio-bajo, se ocupan del cuidado de la casa y del patrimonio familiar. Si bien hay que destacar la actitud proactiva con las que el autor las representa y el papel protagonista del que gozan en estas obras, lo cierto es que estas mujeres no pretenden conquistar terrenos vedados para ellas, todo lo contrario, su finalidad es mantener el statu quo establecido. Las atenienses de los siglos Vy IV a.n.e. estaban sometidas al varón, ya fuera este su padre o su esposo, supeditadas a la voluntad de este que en muchas ocasiones ejercía su control por medio de la violencia. MARÍA DEL PILAR LOJENDIO QUINTERO / RECENSIÓN 237 RECENSIONES
La violencia simbólica, articulada en el menosprecio y desvalorización de todo lo femenino, recurre a distintos mecanismos que, de forma más o menos sutil, pretenden socavar la dignidad de las mujeres. Es en el entorno festivo de la comedia donde se arrojan tales ofensas bajo las cuales late, sin duda, la tradición misógina que sin solución de continuidad nos sigue golpeando en pleno siglo XXI. Insultos, chistes relacionados con acciones cotidianas convertidos en vicios a través de hiperbólicas comparaciones, recorren los diálogos de las comedias para convertir a las mujeres en borrachas, lascivas, adúlteras, mentirosas, etc. En relación con la violencia física, esta no suele aparecer en escena, aunque se alude a ella con bastante frecuencia siempre bajo la comicidad que le permite el género. No obstante, es posible que la comedia no refleje una situación real, pues hay pasajes en donde se condena este tipo de prácticas. Mención aparte merece la violencia sexual contra las esclavas. Esta práctica deja traslucir la superioridad, tanto de género como de estatus social. La Comedia Nueva se desarrolla en una sociedad totalmente diferente de la comedia de Aristófanes. Del ámbito político de la ciudad, la acción se circunscribe al entorno familiar y a los problemas cotidianos, representados por personajes y argumentos tipificados. Esto obliga a cambiar el foco y centrar la atención en las ciudadanas y las no ciudadanas. Dentro de las primeras podemos encontrar madres de familia con poco desarrollo dramático y también muchachas que están bajo la tutela y el control paterno y que carecen, por tanto, de libertad de acción e incluso de voz y nombre. Los asuntos relacionados con el matrimonio de la joven y la dote ocupan gran parte de la comedia. Por otra parte, el grupo de no ciudadanas formado por personajes de diferente índole y estatus: prostitutas, concubinas, heteras recibe un tratamiento diverso en la acción. La violencia simbólica no se centra tanto en los insultos y acusaciones como en una nueva forma de canalizar esta violencia que se materializa en personajes femeninos silenciados y con una capacidad de acción mínima, sin facultad ninguna para decidir cuestiones relevantes de su vida. La violencia física es también diferente en el caso de la Comedia Nueva. Las mujeres pueden sufrir humillaciones como la expulsión del hogar, el rapado de cabeza o la violación para la que se busca siempre una solución a favor del hombre y no de la mujer. En el segundo capítulo, Rosario López Gregoris aborda la violencia contra las mujeres en la comedia plautina. Pretende la autora llegar a conocer el estatus de las mujeres de la época a través de los personajes femeninos que aparecen en las comedias. Para ello, introduce un concepto que se ha utilizado en los estudios culturales y que, considera la latinista, puede arrojar mucha luz sobre lo que podía haber sido la vida en Roma; se trata del concepto ‘gente corriente’. Con este enfoque es posible visibilizar a los que no aparecen generalmente en los textos y de este modo poder adentrarse en sus formas de vida, lo que, sin duda, contribuirá al conocimiento del papel que las mujeres han tenido o siguen teniendo en distintas sociedades y, en el caso que nos ocupa, en la romana. Así pues, el ámbito familiar muestra la cotidianidad de la violencia en las relaciones verticales y horizontales contra las esclavas, contra las matronas y contra las hijas. Las esclavas sufren torturas, palizas, insultos por parte de los amos, mientras que la violencia contra las esposas se focaliza en los insultos fundamentados en conceptos misóginos (controladoras, gastadoras) donde el humor una vez más disfraza los deseos más escabrosos. Pero si hay una violencia repetida y casi encomiada en la comedia es la violencia sexual que se ejerce contra las esclavas y las hijas. Las primeras, dadas su condición, deben aceptar el uso de sus cuerpos, las segundas son en ocasiones explotadas sexualmente por sus progenitores (en la mayor parte de las ocasiones por las madres). A pesar de la idealización de la prostitución, la lectura detenida de las comedias deja traslucir las deplorables condiciones existentes, así como el concepto mercantil que adquiere el cuerpo ya de esclavas o esclavos o menores. La violencia en el entorno extrafamiliar no difiere en gran manera del ámbito familiar. Destaca el hecho de que en muchas comedias la violencia contra las mujeres, especialmente la sexual, sea el desencadenante de la trama cómica en donde jóvenes violadas llegan incluso a ser casadas con MARÍA DEL PILAR LOJENDIO QUINTERO / RECENSIÓN 238
su agresor. Por otro lado, la prostitución es representada en las comedias plautinas en dos niveles: como un oficio denigrante destinado a los hombres de escasos recursos y, una prostitución idealizada en donde se dan relaciones exclusivas sin tintes agresivos que posiblemente desempeñara un marco de instrucción para los jóvenes varones. El estudio de Luis Unceta Gómez se centra en el análisis de la violencia verbal contra las mujeres en las comedias plautinas desde la perspectiva de la cortesía y descortesía, conceptos en los que el autor ha profundizado en trabajos anteriores. El tratamiento descortés aparece muy bien documentado en las relaciones horizontales de los estamentos más bajos de la sociedad; en este sentido, las comedias plautinas reflejan escenas brutales y bromas que pretendían provocar la risa del auditorio. Este recurso se ha utilizado con mucho éxito posteriormente; basta echar una mirada a los programas y vídeos que hacen de los golpes y caídas motivo de risa. Como indica Unceta, el campo léxico relativo a los insultos resulta especialmente rico en latín y, en este aspecto, Plauto demuestra ser un verdadero artífice. Como bien expone el estudio, los insultos que se dirigen a las mujeres reposan sobre una profunda misoginia, plasmada en tópicos y comentarios descalificadores expresados no sólo por hombres, sino también por las propias mujeres. Esta violencia verbal se produce en todos los ámbitos. En el conyugal, se produce una violencia vertical que pone de relieve la posición que las mujeres ocupaban en relación con sus maridos. No obstante, la situación de la uxor dotata permite observar la situación contraria en donde los papeles se invierten. También en el mundo de la prostitución, las mujeres sufren la violencia verbal por parte tanto del lenón, como de los jóvenes adolescentes. El artículo de Marta González González («Recuerdos del bien y del mal. Guerra y violación en la tragedia ática») plantea el efecto terapéutico de representaciones actuales de obras de teatro antiguo en mujeres que han sufrido violencia sexual derivada de contextos bélicos. En situaciones de conflicto bélico la violencia afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque estas se convierten en víctimas de la violencia sexual; es lo que la investigadora Nancy Sorkyn Rabinowitz ha denominado «cultura de la violación»y que,desgraciadamente, guarda paralelismos con la actualidad. Por ello, es necesario profundizar en lo que supone la guerra en la Antigüedad que según Kathy L. Gaca tiene como objetivo devastar, capturar, dominar y explotar a mujeres y niñas. La tragedia griega es fiel reflejo del temor que lasmujeres teníande caer enmanos del enemigo, prefiriendo la muerte antes que convertirse en botín de guerra. Todos estos episodios de la tragedia griega se han utilizado como terapia tanto para estudiar las analogías del estrés postraumático sufrido por distintos héroes griegos y por excombatientes en las sociedades modernas. Dentro de los efectos postraumáticos de los conflictos bélicos David Konstan alerta de las consecuencias que se advierten en el entorno familiar. De ahí parte un proyecto que pretende visibilizar las heridas visibles y ocultas de la guerra en el entorno familiar, acudiendo a la lectura de fragmentos de dramaturgos griegos. De esta forma, hombres y mujeres se reflejan en los personajes antiguos compartiendo sus vivencias en un intento de superar los traumas sufridos. La protagonista de la última contribución («Infelix Dido. Reina de Cartago, Víctima trágica del sistema patriarcal») es Dido, personaje femenino que, aunque aparece en el poema épico La Eneida, debe ser considerado como un personaje trágico. Virgilio nos relata el encuentro de Dido y Eneas en los libros Iy IV. La autora profundiza en cómo Virgilio describe a Dido, con cualidades reservadas, en principio, a los hombres –de ahí que reciba el calificativo de dux–, comparte con Eneas un nivel de poder semejante y una historia muy similar, aunque ya Dido ha conseguido su objetivo y Eneas está en su búsqueda. Sin embargo, la imagen de la reina de Cartago se va a ir transformando inclinándose más hacia la mujer vulnerable y enamorada y desplazando a la poderosa gobernante de un reino. La protagonista se debate entre la pasión y el enamoramiento de Eneas y el modelo de buena esposa establecido por el sistema patriarcal, su originaria voluntad de permanecer univira y salvaguardar el pudor se desmorona. La imagen de Dido se va derrumbando paulatinamente, la reina que es capaz de levantar una ciudad se convierte en mujer enamorada MARÍA DEL PILAR LOJENDIO QUINTERO / RECENSIÓN 239
poseída por un estado de locura (furor). El deber y el amor son para Dido dos mundos en conflicto, no hay armonía: el enamoramiento es un elemento desestabilizador. Como bien indica la autora al final del artículo, «la infelix Dido es, en efecto, una víctima trágica de la asimetría sexual en la que se apoya el sistema patriarcal, de las diferencias de normas y expectativas que afectaban a cada uno de los géneros». En fin,consideroqueesta obra suponeun hito en los estudios de la mujer en el mundo antiguo, pues, tanto por la perspectiva de su análisis como por los materiales propuestos, muestra la actualidad de nuestros estudios y la necesidad de seguir profundizando en lo que los textos transmiten. María del Pilar LOJENDIO QUINTERO Universidad de La Laguna Fortunatae nº 33, 2021 (1): 237-240 DOI: https://doi.org/10.25145/j.fortunat.2021.33.12 MARÍA DEL PILAR LOJENDIO QUINTERO / RECENSIÓN 240