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www.pasosonline.org Vol. 8 Nº4 págs. 609-626. 2010 Uso y lectura turística de los grandes conjuntos arqueológicos. Reflexiones a partir del Estudio de Público de Medina Azahara / Madinat al-Zahra (Córdoba) María García Hernándezi Manuel de la Calle Vaqueroii i Profesora del Dpto. de Geografía Humana. Universidad Complutense de Madrid. Grupo de Investigación: “Turismo, patrimonio y desarrollo”. E-mail: [email protected]. ii Manuel de la Calle Vaquero. Profesor del Dpto. de Geografía Humana. Universidad Complutense de Madrid. Grupo de Investigación “Turismo, patrimonio y desarrollo”. E-mail: [email protected]. Universidad Complutense de Madrid (España) Resumen: Desde el ámbito de la gestión patrimonial se ha realizado un considerable esfuerzo durante los últimos años en el acondicionamiento de yacimientos y grandes conjuntos arqueológicos para la visita pública. Muchos de esos elementos, en un contexto de rápido crecimiento de los flujos turísticos asociados al turismo cultural han sido incorporados en tanto que recursos turísticos a las estrategias de desarrollo socioeconómico local. Sin embargo en los procesos de musealización el estudio del público visitante ha sido uno de los aspectos menos tratados en España. Los contenidos de este artículo recogen unas reflexiones sobre las pautas de consumo cultural de tipo turístico del patrimonio arqueológico (grandes conjuntos musealizados) elaboradas a partir de las conclusiones extraídas del trabajo sobre el Conjunto de Madinat al-Zahra / Medina Azahara (Córdoba, España). Se pretende proporcionar claves para entender las características de los visitantes que reciben estos espacios, el uso y la lectura turística que hacen de estos recursos y, para comprender a futuro el papel real que juega este tipo de patrimonio en los destinos turísticos de los que forma parte. Palabras clave: Turismo cultural; Turismo arqueológico; visitantes; Conjuntos arqueológicos; Estudios de público.. Abstract: Heritage managers have realized a great effort in order to prepare archaeological sites for the public visit. In a context of rapid growth of the tourist cultural flows, many of the archaeological elements have been incorporated as tourist resources to the strategies of socioeconomic local development. Nevertheless visitor studies has been one of the aspects least treated in Spain though it is one of the most important parts of projects of museology. This paper containts a few reflections on the guidelines of cultural consumption of tourist type in archaeological heritage sites. It has been elaborated from the conclusions of the Visitor Study of Madinat Al-Zahra / Medina Azahara (Cordova, Spain). We try to provide keys to understand the characteristics of the visitors of archaeological sites: use and tourist reading. We also try to understand the role that plays this type of heritage in the tourist destinations of which it forms a part. Keywords: Cultural Tourism; Archaeological Tourism; Visitors; Archaeological Sites; Visitor Studies. © PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121 Universidad Complutense de Madrid (España) https://doi.org/10.25145/j.pasos.2010.08.052
Introducción Durante los últimos quince años hemos asistido a una fuerte eclosión del turismo cultural en todas sus dimensiones y en este contexto se intenta convertir el patrimonio arqueológico en recurso turístico incorporado a las estrategias de desarrollo de muchos destinos. En buena medida esto está siendo posible gracias al esfuerzo realizado desde el ámbito de la gestión cultural en el acondicionamiento del patrimonio arqueológico para la visita. Existe ya una extensa reflexión y un corpus de conocimiento operativo amplio sobre los procesos de musealización de yacimientos que contrasta, sin embargo, con el profundo desconocimiento del público visitante. Apenas se han realizado en España estudios de público referidos a la visita de conjuntos arqueológicos y los escasos datos recabados se han limitado al tratamiento de aspectos externos: número de visitantes, distribución temporal, procedencias, tipologías básicas (individuales, grupos escolares, otros grupos,…), Encontramos, por tanto, importantes déficits en relación al conocimiento del uso que los visitantes hacen del patrimonio adecuado para la visita y de la percepción y apreciación de estos elementos. Estos aspectos resultan cruciales para la gestión patrimonial teniendo en cuenta, por una parte que los elementos arqueológicos se configuran como un patrimonio de escasa legibilidad para el visitante medio y, por otra que el público turista no es un público especialista, sino que en ocasiones es un colectivo especialmente alejado, en términos de capital cultural, del patrimonio que visita (incapaz en muchas ocasiones de apreciar la riqueza de matices y/o especificidades que éste presenta). Los retos de investigación en esta materia se hacen extensibles además a aspectos como la caracterización de las pautas de consumo cultural de tipo turístico en ámbitos territoriales de carácter rural (donde se dispersan un buen número de los yacimientos musealizados en España) o el papel que juega el patrimonio arqueológico como recurso turístico en destinos de turismo cultural que puedan tener otros elementos de patrimonio edificado de carácter monumental. A priori, desde la perspectiva de los visitantes, cabe suponer que existen variaciones entre el uso turístico de elementos arqueológicos aislados (grandes conjuntos arqueológicos, parques o yacimientos arqueológicos musealizados), el consumo turístico de patrimonio arqueológico de destinos de turismo cultural-urbano (yacimientos urbanos) y las pautas de comportamiento que rigen el consumo turístico de manifestaciones culturales más analizadas desde el punto de vista del público como son las macro exposiciones o las colecciones permanentes de los grandes museos nacionales. Aunque son muchos los interrogantes a los que dar respuesta en este sentido, se recogen en este artículo unas primeras reflexiones relativas al uso turístico de los grandes conjuntos arqueológicos analizado desde la perspectiva de visitantes foráneos (aquellos que se acercan a conocerlo en el contexto de un desplazamiento turístico). Los contenidos del texto se articulan en cuatro bloques. Se realiza en primer lugar un estado de la cuestión sobre la relación patrimonio arqueológico y turismo en España. Se repasa en segundo lugar los temas relativos al conocimiento del público visitante desde el ámbito cultural y turístico (aspectos metodológicos relacionados con la elaboración de estudios de público). Se analizan en el tercer apartado los aspectos relacionados con el uso turístico, la percepción del patrimonio y la valoración de la visita que realizan los visitantes del Conjunto Arqueológico de Medina Azahara (Madinat al-Zahra), Córdoba, España. Y finalmente se sistematizan a modo de conclusiones unas reflexiones generales sobre las constantes que parecen marcar el comportamiento del público que visita el patrimonio arqueológico en contexto turístico. Patrimonio arqueológico y turismo. Un estado de la cuestión Desde hace ya algunos años se han aumentado exponencialmente los proyectos de puesta en valor turística de recursos patrimoniales de muy diverso tipo. El término “puesta en valor”, un galicismo, incorporado a la literatura científica y el quehacer de gestores y profesionales del patrimonio, pone de manifiesto la consolidación de un cambio profundo en el modelo de gestión patrimonial. Ese cambio afecta a la consideración que se otorga al objeto patrimonial en tanto que legado que no sólo es necesario conservar, sino también difundir o comunicar. De la importancia concedida tradicionalmente al objeto patrimonial en sí mismo (investigación, conservación) se deriva también la mirada, por tanto, hacia la importancia de la transmisión de conocimiento. Un proceso de difusión cultural que cobra importancia además durante los últimos tiempos en relación al crecimiento de la demanda de visita que han experimentado los recursos patrimoniales en un contexto de rápida expansión de los flujos PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 8(4). 2010 ISSN 1695-7121 610 Uso y lectura turística de los grandes conjuntos arqueológicos...
turísticos. Han aumentado los desplazamientos vinculados con el ocio y el turismo en general, ha crecido también (aunque a menor ritmo) el número de visitantes que acuden a museos, monumentos, conjuntos arqueológicos y eventos culturales (exposiciones, conciertos, festivales…) y está creciendo de forma paralela la oferta turísticocultural, es decir el interés por activar en términos turísticos recursos culturales y patrimoniales de todo tipo. La gestión del patrimonio arqueológico en España no permanece ajena a estas tendencias. Si bien aún queda mucho trabajo por hacer en relación a las tareas de inventario y catalogación, protección legal, excavaciones de urgencia, conservación y consolidación de estructuras y restos visibles o vallado y protección de yacimientos, en muchas comunidades autónomas se ha recorrido ya un largo camino en este sentido y las administraciones responsables centran desde hace unos años sus esfuerzos en las labores de musealización de yacimientos y conjuntos arqueológicos. Se trata así de adecuar físicamente los yacimientos para la visita y contemplación de los restos exhumados proveyendo además espacios de acogida que aúnan funciones de presentación patrimonial y servicios básicos para los visitantes (aseos, cafetería, consigna, tienda, etc.). Además, superando la mera dimensión física del acondicionamiento para la visita pública, en torno a la musealización de yacimientos y conjuntos arqueológicos se han generado también debates muy activos sobre la necesidad de ahondar en la legibilidad del patrimonio arqueológico, es decir sobre la necesidad de preparar el patrimonio para comunicar (transmitir información) superando la idea de la visita a los yacimientos como mera contemplación de unas ruinas que invitan a la valoración curiosa o estética que realiza de manera individual y sin apoyo el visitante (Orejas Saco del Valle, 2001). En este contexto se sitúa todo el debate teórico generado en torno al concepto de “interpretación del patrimonio”, especialmente aplicado en el mundo de la arqueología en relación a los discursos generados en los procesos de divulgación del patrimonio. Los proyectos de musealización y “puesta en valor” de elementos patrimoniales de naturaleza arqueológica han hecho aumentar la oferta de recursos culturales visitables de numerosos municipios y comarcas, justificándose muchas de esas actuaciones en términos de desarrollo turístico. Sirva como ejemplo la política de parques arqueológicos desarrolladas por algunas comunidades autónomas, una política basada en la idea de que un parque arqueológico es más que un yacimiento visitable, es un instrumento de desarrollo económico vinculado a la cultura y el turismo. Choca con estos planteamientos, no obstante, el hecho de que en buena medida aún no está evaluado el papel que los elementos arqueológicos musealizados juegan como factor principal de atracción de visitantes hacia un destino (ya sea a nivel municipal o comarcal), es decir como configurador de flujos turísticos más o menos diferenciados que permitan hablar de la existencia de un turismo arqueológico o “arqueoturismo”. En nuestro país se han generado ya algunas reflexiones sobre “turismo arqueológico” tanto desde el mundo académico como desde el mundo profesional, entendiendo como tal “aquella modalidad turística bajo la que se presentan actividades, productos y servicios culturales y turísticos en los que la arqueología es el ingrediente principal y el objeto de la motivación para realizar un viaje” (Tresserras, 2008). No existen, sin embargo, muchos estudios precisos que cuantifiquen el volumen de desplazamientos generados al respecto, el peso cualitativo que tienen los recursos arqueológicos en las motivaciones de visita a determinados enclaves o la legibilidad de estos recursos patrimoniales para el visitante medio. De hecho, a nivel muy general el discurso asociado al turismo arqueológico en nuestro país aún se centra en el potencial de desarrollo que supone la existencia de múltiples yacimientos o conjuntos ya musealizados o en vías de adecuación y en la necesidad de promocionar rutas temáticas y articular productos turísticos que pivoten sobre estos recursos. Estas ideas quedan patentes, por ejemplo en el trabajo de N. Morère y J. Jiménez (2007) titulado “El análisis del turismo arqueológico en España. Un estado de la cuestión” en el que se recoge una panorámica de la situación del país a nivel de comunidades autónomas en relación fundamentalmente a la integración de los recursos arqueológicos (yacimientos, centros de interpretación, aulas, etc,) en la oferta turística de cada territorio y en las políticas de promoción de las administraciones públicas. Junto a este estudio más general, es posible encontrar también multitud de estudios de caso en los que de igual modo se analizan los procesos de adecuación del patrimonio arqueológico a la visita pública y su conversión, por tanto, en potenciales recursos turísticos. Más allá de estos planteamientos generales sobre el potencial turístico de los recursos patrimoniales de naturaleza arqueológica, desde el ámbito turístico, pero también desde el patrimonial, existe pues, la necesidad de profundizar en el cono611 María García Hernández y Manuel de la Calle Vaquero ISSN 1695-7121 PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 8(4). 2010
PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 8(4). 2010 ISSN 1695-7121 612 cimiento de los flujos de visita asociados a este incipiente “turismo arqueológico”, aunque sobre este aspecto las aportaciones realizadas son aún mucho más escasas. En el anuario que publica cada año la Asociación de Expertos Científicos en Turismo se incluye por primera vez en el año 2007 un capítulo sobre “turismo arqueológico” (Tresserras, 2008) en el que se recogen cifras de afluencia a los principales museos y conjuntos monumentales arqueológicos del país junto con un estudio sobre el perfil del turista interesado por la arqueología elaborado en base a una encuesta que responden usuarios de un portal web especializado (www.arqueotur.org). Los datos recabados por este autor ponen de manifiesto que existen ya en España multitud de recursos arqueológicos con una gran capacidad de atracción de visitantes, entre otros: el Museo de Historia de Tarragona (anfiteatro, circo, pretorio y foro) con 502.430 visitantes en 2007, el conjunto monumental de Mérida (415.766 visitantes), el Teatro Romano de Málaga (321.288) o la Red de Parques Arqueológicos de Castilla-La Mancha (164.800). Y resulta evidente que la encuesta realizada a los usuarios del portal web sobre turismo arqueológico, muestra la existencia de un segmento específico, y cabe suponer minoritario, de la demanda de turismo cultural altamente motivado por el conocimiento y la visita del patrimonio arqueológico. Estos datos relativos a la demanda de visita del patrimonio arqueológico muestran, sin embargo que el turismo arqueológico es una modalidad turística de difícil delimitación sujeta a la misma ambivalencia conceptual que encontramos a nivel teórico en las reflexiones sobre turismo cultural (Timothy and Boyd, 2003; Calle Vaquero y García Hernández, 2010). Según el criterio utilizado para delimitar el fenómeno (motivaciones de viaje versus prácticas turísticas) medimos realidades diferentes. Si tomamos en cuenta sólo aquellos flujos de visita relacionados con una motivación de estricto conocimiento arqueológico, el turismo arqueológico resulta aún bastante restrictivo. En cambio si se etiqueta como turismo arqueológico el volumen de visitantes contabilizados en recursos patrimoniales de naturaleza arqueológica, no cabe duda de que el turismo arqueológico constituye una modalidad turística emergente por la magnitud de algunas cifras. Independientemente del enfoque adoptado es evidente que los recursos arqueológicos de España con mayor nivel de frecuentación se ubican en ciudades grandes o medias donde confluyen visitantes locales (entre ellos muchos escolares y visitas didácticas…) con flujos turísticos de motivación variada y generalista. Son los casos de los grandes conjuntos arqueológicos urbanos de Mérida y Tarragona, pero también de los yacimientos urbanos de Zaragoza, Barcelona, Málaga o Toledo (programa “Descubre el otro Toledo”), donde lo arqueológico se configura como un recurso que completa las prácticas realizadas en destino, pero no como el principal factor de atracción de visitantes. Sin embargo, buena parte del patrimonio arqueológico en España se sitúa en ámbitos rurales: más de 3.215 yacimientos o conjuntos catalogados como bienes de interés cultural (B.I.C.) con categoría de “zona arqueológica” o “monumento” según datos extraídos del registro del Ministerio de Cultura a fecha de diciembre de 2007. Se trata de un amplio conjunto de recursos de distinta entidad, desde zonas sin excavar hasta grandes conjuntos arqueológicos musealizados. Si exceptuamos la capacidad de atracción de estos últimos (tipo Baelo Claudia, Segóbriga, Tiermes, Carranque,…), a nivel turístico la ubicación de la mayoría de los elementos en localizaciones alejadas de los núcleos de población entraña hoy por hoy graves problemas de accesibilidad y de integración dentro del esquema básico de visita a la zona (Calle Vaquero, García Hernández, 2008). Conjuntos arqueológicos y visita pública. Los estudios de público La consideración del patrimonio arqueológico como recurso turístico, en tanto que elemento susceptible de despertar el interés de visitantes foráneos, enlaza con la preocupación que muestra el campo de la arqueología por los procesos de divulgación/presentación patrimonial y por la proyección social de la disciplina. A nivel institucional, documentos como la Carta Internacional para la Gestión del Patrimonio Arqueológico de ICOMOS (1990) recoge en su artículo séptimo cómo “la presentación al gran público del patrimonio arqueológico es un medio esencial para promocionar éste y dar a conocer los orígenes y el desarrollo de las sociedades modernas” y al “mismo tiempo, es el medio más importante para promocionar y hacer comprender la necesidad de proteger este patrimonio”. A nivel operativo esa necesidad de comunicar y difundir los mensajes inherentes al patrimonio arqueológico de cada zona ha estado vinculada con el desarrollo de la museología aplicada a este tipo de espacios patrimoniales. En España por ejemplo desde el Uso y lectura turística de los grandes conjuntos arqueológicos...
año 2000 se vienen celebrando con carácter bianual Congresos Internacionales de Musealización de Yacimientos Arqueológicos. El repaso a los contenidos de estos encuentros pone de relieve cómo, en buena medida, el discurso de la musealización centra sus preocupaciones en dos aspectos clave: por un lado en cómo hacer accesible el conjunto arqueológico a la visita desde el punto de vista físico (acondicionamiento del espacio, iluminación, señalización, consolidación y protección de restos…), por otro en qué discursos generar para dar contenido a los proyectos museográficos (organización de contenidos, selección temática, cronológica, medios audiovisuales, tipos de paneles y soportes expositivos,..). En apoyo de este último aspecto acude la “interpretación del patrimonio” que se configura como el “arte de revelar in situ el significado del legado natural y cultural al público que visita esos lugares en su tiempo libre”, “un proceso de comunicación estratégica que se desarrolla en función del público al que va dirigido, el recurso patrimonial, y los medios y técnicas utilizados” (según definición recogida en la página de la Asociación para la Interpretación del Patrimonio, www.interpretaciondelpatrimonio.org). El público, sujeto básico al que va dirigida la difusión, aparece sin embargo, como el gran olvidado en la divulgación del patrimonio arqueológico en España. A. Mansilla Castaño señalaba ya en su tesis doctoral sobre “La divulgación del patrimonio arqueológico en Castilla y León” (2002) como era patente el profundo desconocimiento existente al respecto en nuestro país donde los escasos estudios de público realizados hasta la fecha se limitaban al ámbito de los museos: Museo Arqueológico Nacional, (García Blanco et alii, 1993) y Museo Nacional de Ciencias Naturales (Asensio et alii 1999; Asensio y Pol 2002). Desde entonces el panorama no ha evolucionado mucho. Si bien se han realizado a nivel interno algunos estudios puntuales, no se han consolidado estructuras de gestión técnica que desarrollando metodologías de recogida, tratamiento y análisis de datos puedan generar conocimiento a tiempo real sobre la evolución de la demanda de visita de los principales conjuntos monumentales y/o arqueológicos del país. Fuera de nuestras fronteras existe en cambio un amplio campo de investigación denominado según las escuelas exhibit evaluation, evaluation studies, public studies centrado en el interés por conocer al público que visita, y al que no visita los museos, en primer lugar, y, posteriormente, lugares patrimoniales y espacios diversos de ocio. Este campo de trabajo e investigación, que se remota en los EEUU a los años veinte del siglo ya pasado, se encuentra tan desarrollado que incluso es posible encontrar asociaciones como la Visitor Studies Association creada en Minessota en el año 1988 (http://www.visitorstudies.org) para agrupar a profesionales preocupados por todas y cada uno de los aspectos relacionados con la experiencia de los visitantes de museos, zoos, centros de la naturaleza, parques y espacios naturales, centros de interpretación, sitios históricos, etc.. En España, con mucho menos recorrido en estos temas, como se ha señalado, constituye una referencia básica al respecto el trabajo realizado por Mikel Asensio y Elena Pol, autores que llevan años reflexionado y desarrollando metodologías sobre lo que ellos denominan “Gestión de Audiencias”. La Gestión de Audiencias se aplica, según estos autores, a tres ámbitos principales: 1) la adecuación de la exposición y el plan museológico, 2) el desarrollo de programas públicos y educativos, 3) el plan de comunicación (Asensio, M. y Pol, E., 2002). Aunque los trabajos llevados a cabo por este equipo de la Universidad Autónoma de Madrid se han centrado en museos, recientemente en el marco del proyecto europeo APPEAR, han aplicado el análisis de Gestión de Audiencias dentro del marco de un análisis global del proceso decisional de puesta en marcha de la musealización de yacimientos arqueológicos urbanos. Las conclusiones más importantes del estudio, en palabras de sus autores, no se refieren a resultados particulares sino a la validación del modelo de análisis y a la herramienta metodológica propuesta. En este caso se trataba de aplicar una serie de técnicas de filiación cualitativa (cuestionarios, entrevistas, observación directa, paneles de discusión, focus group) a la medición/evaluación del impacto cultural producido por la musealización de yacimientos arqueológicos urbanos. En concreto se trabajaba sobre los siguientes aspectos: grado de legibilidad del yacimiento en el entramado urbano, grado de identidad del público hacia el yacimiento, grado de impacto del yacimiento sobre la imagen de la ciudad, grado de satisfacción del visitante producida por la visita al enclave arqueológico, grado de expectativas que se genera en los visitantes antes de la visita al yacimiento mediante la comunicación externa sobre la base de las expectativas generales, grado de valoración del impacto afectivo y actitudinal producido por el contacto con el yacimiento, grado de impacto cognitivo producido por la comprensión (incomprensión) del mensaje y la adquisición de conocimiento producido y grado de uso del yacimiento medido en términos de reco613 ISSN 1695-7121 PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 8(4). 2010 María García Hernández y Manuel de la Calle Vaquero
PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 8(4). 2010 ISSN 1695-7121 614 rridos y comportamiento desarrollado durante la visita (Asensio et alii, 2005). Ahora bien, si desde de la gestión del patrimonio arqueológico el público ha constituido en España un ámbito de investigación empírica apenas desarrollado, el mundo del turismo ha mostrado igualmente un escaso interés por el conocimiento del perfil de los visitantes (volumen, distribución, procedencia, edad, nivel formativo, etc.) y por su comportamiento en destino (prácticas turísticas, movilidad, uso del espacio). Los estudios de público y las operaciones sistemáticas de recogida de información desarrolladas en el marco de la implantación de “observatorios turísticos locales” tienen un escaso recorrido temporal. En destinos turísticos de perfil patrimonial, los observatorios turísticos más antiguos apenas llevan una década de andadura: Observatorio Turístico de la ciudad de Córdoba, 2000, Observatorio Turístico de la ciudad de Ávila, 2002 (García Hernández, 2009). Sin embargo, la reflexión académica generada en torno al fenómeno del denominado turismo cultural o al turismo “patrimonial” (modalidad bajo la que podríamos situar la mayor parte de la demanda de visita del patrimonio arqueológico) proporciona algunas claves interesantes para profundizar en el estudio del comportamiento de los turistas culturales. Las aproximaciones al estudio del turismo cultural se realizan principalmente bajo dos enfoques (Timothy and Boyd, 2003): en uno de ellos se considera turismo cultural a aquella modalidad que viene definida por el desplazamiento hacia destinos turísticos de dominante patrimonial y/o la realización de prácticas culturales en destino (visita a museos, monumentos, participación en eventos, ….), el otro enfoque toma como criterio de definición la actitud de los visitantes, en concreto las relaciones que se establecen entre los visitantes y el patrimonio visitado a nivel de motivaciones, percepciones y expectativas. Desde el ámbito geográfico es posible rastrear aportaciones metodológicas que parten del análisis de las prácticas turísticas realizadas en destino. Bajo esta perspectiva el uso turístico que los visitantes hacen de un espacio patrimonial depende de diversos factores no siempre bien estudiados a la hora de plantear estrategias de acondicionamiento “museográfico” o puesta en valor de los propios recursos patrimoniales. A nivel urbano son numerosos los estudios que desde hace ya años constatan cómo la función turística configura espacios diferenciados donde se concentra el uso turístico. A estos espacios se los denominó en la literatura especializada “ciudad histórico-turística” (Ashworth y Tunbridge, 1990; Calle Vaquero, 2001). Sin embargo son menos numerosos los estudios dedicados a la investigación de la lógica que rige la movilidad de los visitantes y explica esos procesos de concentración y selección espacial. Dietvorst (1994) retomando los planteamientos y metodologías de la escuela sueca de la Geografía del tiempo que lideró Hägerstrand estudió el comportamiento de los visitantes en distintos espacios turísticos; en ciudades como Arnhem y Enkhuizen (Dietvorst, 1994) y también en parques temáticos como el de Efteling (Dietvorst, 1995). A nivel operativo, el análisis espacio-temporal de la escuela sueca adoptado por este autor reproduce para cada tipo de visitantes (parejas jóvenes, familias con hijos, grupos organizados, etc.) sus pautas de comportamiento a través del estudio de las actividades que realizan y su distribución a lo largo del tiempo (cómo llegan al destino, qué visitan, dónde comen, qué y dónde compran, por qué lugares pasean, que servicios o atracciones turísticas utilizan, cuales son sus ejes de desplazamiento, qué tiempo emplean en realizar cada actividad, etc.). En España desde la disciplina geográfica se han aplicado metodologías en alguna medida análogas a éstas en el estudio del comportamiento de los visitantes del casco histórico de Girona (Galí y Donaire, 2006) o, cambiando de escala de trabajo, en el estudio de los flujos de visitantes del Conjunto Monumental de la Alhambra y Generalife de Granada (García Hernández, 2003; Troitiño et alii, 1998), un ámbito de trabajo que presenta más similitudes con el objeto de estudio de esta investigación (el Conjunto Arqueológico de Madinat al-Zahra). Ahora bien, si el análisis de las prácticas in situ, proporciona información útil sobre el comportamiento turístico de los visitantes de destinos y recursos culturales, el análisis de la relación que establece el visitante individualmente con el patrimonio visitado completa en buena medida la caracterización del público visitante. A este nivel, desde el ámbito de la investigación turística, autores como Poria, Reichel, y Biran (2006) o Ashworth (1998) profundizan en sus trabajos en el análisis de la percepción del patrimonio, la imagen con la que los visitantes acuden a visitar un determinado elemento patrimonial, el conocimiento previo del sitio, las motivaciones de la visita, las expectativas o el nivel de satisfacción. En conjunto todos estos aspectos, junto con el estudio del uso del espacio, se configuran como elementos clave cuyo conocimiento Uso y lectura turística de los grandes conjuntos arqueológicos...
615 ISSN 1695-7121 PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 8(4). 2010 permite afinar la toma de decisiones que los gestores culturales han de realizar en los proyectos de difusión/divulgación/presentación patrimonial. Los visitantes y la lectura turística del Conjunto Arqueológico de Madinat al-Zahra (Córdoba, España) Contexto y planteamiento de la investigación El Conjunto Arqueológico de Madinat al-Zahra constituye un referente básico de la oferta turística patrimonial de la ciudad de Córdoba. Lleva años abierto a la vista y su imagen más difundida (la del reconstruido salón de Abderramán III) resulta relativamente conocida para un amplio espectro de público, al menos a nivel de la comunidad autónoma andaluza y del estado español. Durante los últimos treinta años desde la dirección del Conjunto se ha hecho un notable esfuerzo en la mejora de los procesos de adecuación y difusión patrimonial. En este sentido se observa además una evolución del planteamiento de actuación en relación tanto al mensaje que se quiere transmitir, como a la preparación del sistema de acogida al visitante (señalización, servicios, nuevo museo-centro de investigación, etc.). El año 1985 constituye una fecha clave en este proceso: la Junta de Andalucía asume la gestión de la zona arqueológica y se acometen las primeras actuaciones de difusión (primera ordenación del recorrido de visita, instalación de un espacio de recepción al público con una pequeña colección permanente de los objetos más significativos y publicación de un folleto explicativo) (Escudero Aranda, 2000). Desde ese momento la estrategia de difusión se articula en tres niveles básicos: difusión destinada al público en general, la dirigida a la población escolar y la destinada a la comunidad científica nacional e internacional. Los esfuerzos realizados en relación a la difusión más general, la dirigida al mayor porcentaje de visitas recibidas, se han centrado en cuatro grandes tipos de actuaciones: la ordenación del recorrido de visita, la señalización del mismo, el desarrollo de publicaciones divulgativas que puedan ser utilizadas en el transcurso de la visita al recinto (tríptico, carpeta y guía) y la puesta en marcha de “publicidad institucional” (calendario, carteles, pegatinas y página web). La adecuación del itinerario, en lógica concordancia con los procesos de excavación y consolidación de restos, ha ido incorporando al sector oficial del Alcázar (donde se localizan los grandes edificios de representación), el sector residencial, intentando que se pueda percibir con el apoyo de una señalización mínima la organización espacial del Alcázar. No obstante el itinerario actual (opuesto a la entrada tradicional de la ciudad desde el fondo del valle) y la compleja articulación de las edificaciones dificultan la percepción general de la estructura urbana. La inauguración de la nueva sede institucional (Museo-Centro de Investigación) va permitir organizar otro itinerario, con sentido ascendente, y potenciar un acercamiento multiescalar al conocimiento del conjunto tal y como se propone en la guía oficial editada por la Consejería de Cultura (Vallejo Triano, 1994 y 2004). De hecho los criterios utilizados en la actualidad para presentar al visitante la realidad patrimonial del Conjunto marcan tres escalas de trabajo: una primera aproximación a la articulación territorial que generó la fundación de la ciudad califal (con la recuperación de vestigios de las infraestructuras viaria, hidráulica y de explotación de materiales constructivos –canteras-), una segunda explicación sobre el urbanismo general de la medina (sustancialmente diferente a las interpretaciones difundidas en años anteriores) y finalmente una explicación en profundidad de la organización interna del Alcázar. En consonancia con los planteamientos de la “arqueología del paisaje”, se trata, pues, de potenciar una aproximación multiescalar que intenta difundir no sólo el interés de los edificios aislados, sino también los valores urbanos de la medina y la organización del territorial que organizaba la antigua ciudad, cuyos vestigios son aún perceptibles en las trazas del paisaje actual de la zona. Durante los últimos años el paisaje se ha convertido en objeto de estudio arqueológico, no tanto como marco especial en el que se ubican objetos arqueológicos, sino como una síntesis fruto de las relaciones entre componentes naturales y sociales a lo largo del tiempo (Orejas Saco del Valle, 2001). En este sentido, los organismos internacionales (ICOMOS, UNESCO) son cada día más sensibles a la lectura patrimonial del paisaje creando una importante línea de reflexión, análisis y protección sobre lo que se conoce como “paisajes culturales”. El Conjunto Arqueológico de Madinat al-Zahra ejemplifica, de manera bastante clara, por tanto, los procesos de cambio que afectan a la manera de entender el papel que tiene en la sociedad contemporánea la interpretación y difusión del patrimonio arqueológico. Por un lado se ha intentado ir definiendo un modelo de gestión que aborda de manera unitaria los programas de recuperación científica y social (conservación, mantenimiento, custodia, investigación María García Hernández y Manuel de la Calle Vaquero
PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 8(4). 2010 ISSN 1695-7121 616 y difusión). Por otro lado se ha intentado potenciar la dimensión paisajística del Conjunto y su entorno inmediato poniendo en valor el conjunto de relaciones territoriales y culturales que han conformado las trazas del actual paisaje (Vallejo Triano, 2008). A partir de estas preocupaciones se han desarrollado un conjunto de actuaciones diversas: desde la elaboración de un estudio específico sobre el paisaje (Zoido Naranjo, 2006) hasta la realización de un programa de recorridos temáticos guiados por los distintos elementos del territorio. Se incorpora así a las prioridades de actuación el interés por ofrecer una presentación global del contexto territorial de la antigua ciudad. Un interés que en el caso que nos ocupa se hace acuciante necesidad por la obligación de preservar los valores históricos, paisajísticos y medioambientales de la zona en relación con las amenazas que derivan de la voracidad del crecimiento urbano actual (Muñoz Díaz, J.M.; ICOMOS 2006-2007). En este contexto se acomete un ambicioso proyecto de mejora del sistema de gestión, acogida y difusión que implica un replanteamiento total de la organización actual de la visita. Entre otros aspectos incluye la construcción de una nueva sede institucional que aunará las funciones de museo, centro de investigación, oficinas de gestión y centro de recepción de visitantes. No obstante, los esfuerzos realizados durante los últimos años en la difusión de los valores del Conjunto han chocado hasta la fecha con un profundo desconocimiento sobre la legibilidad de los mensajes patrimoniales que el visitante de Madinat al-Zahra percibe. Con el objetivo, en parte de superar estas deficiencias se llevó a cabo un estudio de público entre los años 2007 y 2008 que entre otros aspectos intentó abordar el análisis en profundidad de variables hasta la fecha poco tratadas desde el punto de vista del consumo interno (aproximación y uso turístico) de los recursos patrimoniales de naturaleza arqueológica. En la metodología empleada en dicho estudio, teniendo en cuenta las aportaciones citadas en la bibliografía especializada y la experiencia acumulada en distintos proyectos de investigación, se consideró que son dos los tipos de factores que determinan y condicionan la movilidad y el uso turístico de los espacios y recursos patrimoniales: • Por una parte, las características del propio espacio, características que vienen dadas tanto por los aspectos más fijos o estructurales (la configuración física y funcional, en el caso de los ciudades) como por aquellos otros de naturaleza coyuntural y, por tanto, más fácilmente modificables (la adecuación para la visita pública y los modelos de gestión turística). • Por otra parte, las pautas de comportamiento de los visitantes, aspecto determinado, por una parte por las motivaciones, conocimiento previo e imágenes asumidas sobre el destino / recurso, y por otra por los procesos de percepción del espacio turístico in situ. En el caso de Madinat al-Zahra, limitando el estudio del uso turístico del recurso a los factores comportamentales, centró el interés de la investigación el análisis de dos tipos de aspectos: aquellos que tienen que ver con la percepción de los valores patrimoniales del conjunto (imagen y conocimiento previo, nivel de preparación de la visita, nivel de repetición de la visita, motivaciones, etc,) y aquellos otros que nos hablan del uso real del espacio (modos de acceso, tiempo medio de permanencia, lugares visitados, etc.). Se intentaba de esta manera profundizar en el conocimiento de la lectura turística que los visitantes tiene y/o hacen de este patrimonio de naturaleza arqueológica y contrastar en qué medida permeabilizan en ellos los mensajes patrimoniales implícitos y explícitos en las actuales líneas de trabajo e investigación de los responsables del Conjunto, especialmente aquellos que tienen que ver con la dimensión territorial y paisajística de Madinat al-Zahra. Esta perspectiva de análisis respecto a la percepción y uso turístico del patrimonio del Conjunto se complementó con la información extraída respecto a las valoraciones que los visitantes otorgan a los distintos aspectos relacionados con la gestión del sitio (presentación del patrimonio, señalización, accesos, servicios….). Los análisis realizados se sustentan en datos de carácter primario generados a partir de la realización de diversos trabajos de campo: recuentos de visitantes, observación directa sobre el terreno y encuestas realizadas en destino a lo largo de un año natural (noviembre de 2006 a diciembre de 2007). En total se realizaron 2.842 encuestas con dos cuestionarios: uno para los visitantes individuales y otro para los visitantes en grupo. El reparto tipológico del total de encuestas realizadas fue el siguiente: 2.471 encuestas realizadas a visitantes individuales (1.848 a españoles y 623 a extranjeros) y 371 a grupos (252 nacionales, 117 extranjeros y 2 mixtos). Tanto el tamaño de la muestra, como su distribución temporal a lo largo del año realizaron en función Uso y lectura turística de los grandes conjuntos arqueológicos...
617 ISSN 1695-7121 PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 8(4). 2010 de los datos recogidos en los registros generales entradas al conjunto. Su realización se ha planteado de acuerdo a los siguientes criterios: estratificación representativa por temporadas (invierno, primavera, otoño, verano), tamaño de la muestra 2.476 encuestas, población infinita, nivel de confianza 95%, error muestral +,- 4%. Percepción de los valores patrimoniales del Conjunto Las motivaciones que conducen a los visitantes a elegir un destino o recurso turístico patrimonial como objeto de visita, la imagen que tienen de dichos elementos y la percepción de sus valores patrimoniales constituyen aspectos cualitativos escasamente objetivables, y por lo tanto, difíciles de captar y poco analizados desde la perspectiva de la gestión turística y patrimonial. En Madinat al-Zahra se ha indagado sobre estos aspectos a partir de las respuestas obtenidas en la encuesta realizada a los visitantes individuales, a quienes se les formularon al respecto las siguientes preguntas: “¿Era la primera vez que visitaba Madinat al-Zahra?”, “¿Por qué quería conocer Madinat al-Zhara?”, “¿Qué sabía sobre Madinat al-Zahra antes de visitar el conjunto?”, “Cual era su grado de acuerdo y desacuerdo sobre distintas afirmaciones relativas a los valores patrimoniales del conjunto”, “Cual había sido el medio por el que había tenido conocimiento de la existencia de Madinat al-Zahra” y “Cual era su idea previa del conjunto”. Las motivaciones de visita, expresadas verbalmente de forma abierta por los visitantes en la pregunta ¿Por qué quería conocer Madinat al-Zahra? resultan tremendamente vagas y generalistas. Apenas encontramos un 10,12% de los encuestados con respuestas que muestren una motivación de visita relacionada con el interés histórico, artístico o arqueológico del sitio (con expresiones del tipo: “interés por la arqueología musulmana”, “interés por la cultura árabe”…). Junto a ellos es posible agrupar las respuestas generalistas del 27,07% que habla de su interés por los valores generales del Conjunto. Sumando ambos colectivos, tan sólo algo más de la tercera parte del total de visitantes individuales del Madinat al-Zahra (37%) muestra una motivación de visita más o menos “culturalista”. El resto de los encuestados manifiesta motivaciones mucho más “superficiales” o “vagas”, aunque igualmente legítimas: un 25,33% curiosidad o interés leve (“es un sitio bonito”, “me llamaba la atención”, “para ver el sitio”,…) un 14,25% dice que ha acudido a visitar el conjunto por “oidas” o recomendaciones (“me han dicho que valía la pena”, “oidas, por la visita del rey de Siria”, …); un 10,76% lo visita porque considera que forma parte de la visita a Córdoba (“quiero ver todos los monumentos de Córdoba”, “me faltaba por ver en Córdoba”, “para ver otra parte de Córdoba”..); un 4,69% ha venido porque figuraba en la guía; y finalmente un 7,77% de los encuestados dieron contestaciones incodificables por variopintas. Junto con motivaciones tan generalistas el nivel de conocimiento previo de la realidad patrimonial del Conjunto parece escaso entre los visitantes encuestados. Ante la pregunta ¿qué sabía sobre Madinat al-Zahra antes de visitar el Conjunto? (pregunta de respuesta también abierta) el 45% de los encuestados contestó de forma explícita: “poco” (22,46%), “nada” (21,65%) y “poco, lo que me enseñaron en el colegio” (1,25%). El 13,19% vinculó en alguna medida el conjunto con lo “árabe, lo musulmán o lo islámico”, encontrando incluso un reducido porcentaje de visitantes (6,96%) que lo relacionan con conceptos más específicos como “omeya” o “califal”. El 6,07% de los encuestados dice saber “lo que ponía en la guía”, respuesta que dan mayoritariamente los extranjeros y el 4,13% dice que tenía “experiencia previa de visita”, dando con ello a entender que ya “sabia lo que iba a ver”, aunque parece que no muy bien cuál es su historia y significado. Llama la atención cómo los términos “yacimiento” o “arqueología” sólo son formulados por un porcentaje muy pequeño de visitantes, el 3,52%. Sin embargo la palabra “ruina” (asociada todavía en el imaginario colectivo a la visión romántica de los restos arqueológicos) aparece de forma explícita en el 5,42% de las respuestas dadas por los encuestados, y combinada con otros conceptos (“ciudad en ruinas”, “ruinas árabes”, “ruinas arqueológicas”, etc.) lo hace en el 12% de las respuestas. Por otra parte también es interesante destacar el hecho de que el concepto de “ciudad” está presente de forma escasa en las respuestas de los encuestado: tan sólo un 12% hace mención en sus afirmaciones (de forma combinada con otros conceptos: “ciudad árabe”, “ciudad omeya”, “antigua ciudad”….) al hecho de que Madinat al-Zahra tiene entidad de conjunto urbano. Entre los visitantes de Madinat al-Zahra que repiten visita al Conjunto (el 15,38% del total de encuestados), los porcentajes asignados a la codificación de estas respuestas libres sobre el conocimiento previo del conjunto varían, como es lógico. El 25,53% de los encuestados dice que tiene “experiencia previa” y que por tanto sabe lo que se va a encontrar (sin especificar qué) y el 26,84% considera que sabe “bastante” sobre Madinat al-Zahra (sin concretar María García Hernández y Manuel de la Calle Vaquero
PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 8(4). 2010 ISSN 1695-7121 624 pecialista en patrimonio respecto al interés que suscita al público visitante el contacto con la realidad patrimonial suelen partir de unos presupuestos sesgados por dos aspectos: la propia formación y preparación de estos colectivos y la falta de comprensión de la lógica del desplazamiento turístico. De esta manera es común escuchar afirmaciones del tipo “para conocer bien este conjunto, este yacimiento o este museo, se necesitarían dos días o tres-cuatro horas” (o cualquier otra estimación sobredimensionada del tiempo que normalmente se el visitante medio dedica a la visita turística patrimonial)”. De igual manera se presupone imprescindible para el conocimiento de estos lugares la lectura, apreciación y comprensión de aspectos en muchos casos poco legibles para el visitante no entendido o no especialmente interesado en el conocimiento de la riqueza de matices que aporta la lectura patrimonial en profundidad como pueden ser planimetrías, detalles decorativos muy específicos, apreciaciones paisajísticas o de comprensión/valoración del entorno, etc. Estos presupuestos contrastan, sin embargo, con la realidad observada sobre el terreno. En los yacimientos y conjuntos arqueológicos más conocidos y visitados el visitante medio no es un visitante cultural con especial interés científico en los matices de la realidad patrimonial del conjunto, sino un turista/excursionista que inserta en su desplazamiento la visita a un lugar relativamente conocido por referencias muy apoyadas en imágenes monumentalistas del patrimonio que, fruto del ideario turístico del romanticismo, perviven en el imaginario colectivo desde los inicios del turismo moderno. La visita pública tienen en estos casos una dimensión turística que poco tiene que ver con el consumo cultural local, y los públicos están formados por colectivos de personas cuya vinculación en términos culturales (capital cultural) con el patrimonio local puede ser muy lejana (un japonés visitando el yacimiento de Tiermes, por ejemplo). En Madinat al-Zahra, todas estas circunstancias explican en líneas generales el desfase que existe entre la riqueza del mensaje que se pretende comunicar a los visitantes y la lectura patrimonial que éstos extraen de su paseo por el espacio acondicionado para la visita. Los valores patrimoniales de naturaleza territorial y paisajística apenas transcienden para el visitante medio, al igual que le resulta extraordinariamente difícil orientarse en una planimetría compleja y leer, por tanto, la estructura urbana de la antigua ciudad califal. En consonancia, los turistas echan en falta presentaciones activas del patrimonio con protagonismo de la transmisión oral (visitas guiadas, audioguías…). Los visitantes comprende mejor y capta más información cuando escucha que cuando lee e intenta asimilar la información y contemplar a la vez el patrimonio. En este sentido parece necesario superar la idea peyorativa de la visita en grupo como una vista borreguil asociada a formas de viaje cautivas (los visitantes en grupo arrastrados por guías de escasa formación histórica-cultural y tendencia al chiste fácil) en cuanto que la comunicación oral parece mostrarse como un instrumento muy efectivo de comunicación. A nivel general, todas estas conclusiones extraídas del estudio realizado en Madinat al-Zahra nos remiten a una tema interesante de debate tanto para la gestión turística como para la gestión patrimonial: las posibilidades y limitaciones que presenta el patrimonio arqueológico como recurso turístico. Desde un punto de vista estrictamente turístico la proyección del patrimonio arqueológico de España sobre una demanda potencial de amplio alcance (mercados emisores lejanos) es actualmente limitada. De hecho, pese a la riqueza histórica y cultural que atesora este patrimonio son escasos los yacimientos y conjuntos arqueológicos que tienen cierta “entidad monumental”, lo que limita a priori su proyección turística en el exterior. No obstante, parecen configurarse flujos más o menos importantes de visita hacia distintos elementos musealizados, si bien, como ocurre en Madinat al-Zahra no toda su afluencia de visita se puede calificar de turismo arqueológico stricto sensu (turismo motivado por lo arqueológico). La visita a yacimientos arqueológicos parece, más bien, formar parte de un turismo de amplio espectro donde el interés por lo “cultural” y lo “arqueológico” se diluyen en el contexto de desplazamientos motivados por cuestiones de otra índoles (acompañar a familiares o amigos, ver un sitio bonito, etc…). Finalmente es preciso señalar que, aunque aún queda un largo camino por recorrer en relación al conocimiento del perfil de los visitantes de yacimientos y conjuntos arqueológicos y de sus pautas de consumo cultural en contexto turístico, es indudable que tanto los gestores culturales como los gestores turísticos han de propiciar la generación de dicho conocimiento. A nivel patrimonial el conocimiento del uso turístico del patrimonio arqueológico resulta clave para la gestión de los propios recursos, pero a nivel turístico resulta también necesario profundizar en la lectura que los visitantes hacen Uso y lectura turística de los grandes conjuntos arqueológicos...
625 ISSN 1695-7121 PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 8(4). 2010 del patrimonio arqueológico en el contexto de su visita turística para poder clarificar el peso cualitativo que tienen los recursos arqueológicos en las motivaciones de visita a cada uno de los destinos de los que forman parte y su capacidad como factor de atracción de visitantes en contextos turísticos-territoriales diversos. References Antolovic, J. 2006 “Archaeological sites and tourism: research planning and presentation”. Acta Turistica, 18 (1): 3-29. Asensio, M.; Pol, E.; Calderia, P. y Alteri, J. 1999 “Los programas públicos: evaluación de problemas y diseño de soluciones”. Revista de Museología, 16: 7983. Asensio, M. y Pol Méndez, E. 2002 “¿Para qué sirven hoy los estudios de público en museos?”. RdM. Revista de Museología, 24-25: 11-24. Asensio, M. y Pol Méndez, E. 1997 “¿Por qué es efectivo un montaje?: un estudio sobre las teorías de los profesionales del museo2. Boletín de la ANABAD, 47 (1): 177-195. Asensio, M.; Ruiz-Jiménez, J; Asenjo, E.; Pol, E. 2005 “El impacto de los yacimientos arqueológicos urbanos: un viaje de ida y vuelta”. En Actas del Coloquio internacional e interdisciplinar – APPEAR “Ciudades del pasado, ciudades del futuro: dar vida a la arqueología urbana. Puesta en valor de los yacimientos arqueológicos urbanos”. Bruselas, 4 y 5 Octubre 2005. Ashworth, G. 1998 “Heritage, Identity and Interpreting an European Sense of Place”. In Uzzel, D. and Ballantyne, R. (eds). Contemporany Issues in Heritage and Environmental Interpretation (pp.112132). Londo: The Stationary Office. Ashworth, G. J. and Tunbridge, J.E. 1990 The Tourist-historic City. London: Belhaven Press. Calle Vaquero, M. de la 2001 La ciudad histórica como destino turístico. Barcelona: Ariel. Calle Vaquero, M. de la; García Hernández, M. 2008 “Patrimonio arqueológico y paleontológico”. En Instituto Geográfico Nacional (autor corporativo). Atlas Nacional de España: Turismo en Espacios Rurales y Naturales. Centro Nacional de Información Geográfica. Madrid. Pp. 50-69. Calle Vaquero, M. de la; García Hernández, M. 2010 “Turismo cultural en España. La aportación de la cultural en la conformación de flujos turísticos emisores”. Anales de Geografía de la Universidad Complutense, 30 (2). 1994 “Cultural Tourism and Time-Space Behaviour”. In G. J. Ashworth and P.J. Larkham (eds.). Building a New Heritage. Tourism, Culture and Identity in the New Europe (pp. 69-89). London: Routledge. Dietvorst, A. 1995 “Tourist Behaviour and the Importance of Time-Space Analysis”. In G. J. Ashworth and A. Dietvorst (eds.). Tourism and Spatial Transformations. Implications for Policy and Planning (pp. 162-181). Oxon: CAB International. Escudero Aranda, J. 2000 “15 años de difusión de Madinat alZahra”. En Vallejo Triano, A. (coord). Madinat al Zahra 1985-2000. 15 años de recuperación (pp. 115-137). Córdoba: Consejería de Cultural (Junta de Andalucía) Galí, N.; Donaire, J.A. 2006 “Visitors’ Behavior in Heritage Cities: The Case of Girona”. Journal of Travel Research, 44: 442-448. García Blanco, Á.; Asensio Brouard, M.; Pol Méndez, E. 1993 “El MAN y la investigación sobre el público: Las Jornadas sobre “El público y el museo, un tema de investigación”. Boletín de la Anabad, 43 (3-4): 187-192. García Hernández, M. 2003 Turismo y conjuntos monumentales. Capacidad de acogida turística y gestión de flujos de visitantes.Valencia: Tirant Lo Blanch. García Hernández, M. 2009 “Los observatorios turísticos: Un instrumento útil para la planificación y gestión turística en destino”. En M.A. Troitiño Vinuesa (ed.), Ciudades Patrimonio de la Humanidad. Patrimonio, turismo y recuperación urbana (pp. 100115). Sevilla: Universidad Internacional de Andalucía González Méndez, M.; Bóveda López, M. del M.; Otero Vilariño, C. 2000 “Orientaciones para significar el patrimonio arqueológico entre el público”. En 3º Congresso de Arqueología Peninsular: UTAD, Vila Real, Portugal, setembro de 1999 / coord. por Vítor Oliveira Jorge, Vol. 1 (Arqueología peninsular história, teoría y práctica). Pp. 177-184. ICOMOS 1990 Carta Internacional para la gestión del patrimonio arqueológico. María García Hernández y Manuel de la Calle Vaquero
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