scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Esquema de la Participación Ciudadana en la escala municipal: el caso de Tacoronte en la isla de Tenerife.

Mesa Rodríguez, Carolina

Full text

GRADO EN GEOGRAFÍA Y ORDENACIÓN DEL TERRITORIO (2017-2018) ESQUEMA DE LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA ESCALA MUNICIPAL: EL CASO DE TACORONTE EN LA ISLA DE TENERIFE Trabajo realizado por: Carolina Mesa Rodríguez Dirigido por: Vicente Manuel Zapata Hernández 1 AGRADECIMIENTOS Quiero dedicarles mi Trabajo de Fin de Grado a varias personas. En primer lugar, a todos aquellos que han aportado su valioso testimonio, sin quienes este proyecto no habría sido posible. A Esmeralda, por su tiempo e interés. A Nayra y Marcos, por su motivación e implicación con el municipio. A Tito, por su infinita experiencia y sabiduría. A Juani, por su entusiasmo y disposición. A Enrique, por sus amplios conocimientos. Gracias a todos por la ayuda prestada. También quiero dedicárselo a mi tutor, tanto de Prácticas Externas como de TFG, Vicente, por transmitirme la importancia de este ámbito que, hasta el año pasado, era completamente desconocido para mí, y del que hoy en día puedo decir que formo parte. La colectividad, el sentimiento comunitario, la mejora de la realidad social… En definitiva, la participación ciudadana del territorio en el que vivimos y convivimos. Gracias. Por último, a mi familia y amigos, por acompañarme durante este camino de fracasos entre los que, si no dejas de intentarlo, se encuentra el éxito. Muchas gracias a todos. 2 ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN, JUSTIFICACIÓN Y ANTECEDENTES……………………………...3 2. OBJETIVOS, METODOLOGÍA Y FUENTES……………………………………………..4 3. MARCO TEÓRICO…………………………………………………………………………..5 4. MARCO LEGAL DE LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA………………………………..8 4.1. La Constitución Española de 1978……………………………………………...8 4.2. Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local…………………………….9 4.3. La Ley Canaria de Fomento de la Participación Ciudadana…………………10 4.4. La Ley de los Municipios de Canarias…………………………………………12 4.5. Guía Insular para la elaboración del Reglamento Municipal de Participación Ciudadana…………………………………………………………………………….13 5. ESQUEMA DE LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN TACORONTE……………….15 5.1. INSTITUCIONAL………………………………………………………………...15 5.1.1. Ayuntamiento de Tacoronte…………………………………………15 5.1.1.1. Reglamento de Participación Ciudadana del municipio de Tacoronte…………………………………………………………….19 5.1.1.2. Registro Municipal de Entidades Ciudadanas………….20 5.1.1.3. Locales Sociales Municipales…………………………….22 5.1.1.4. Casa de la Juventud……………………………………….25 5.1.2. Cabildo de Tenerife…………………………………………………..27 5.1.2.1. Territorio Hey! Comarca Norte II. Tacoronte…………….29 5.2. CIUDADANO…………………………………………………………………….30 5.2.1. Historia del tejido asociativo local…………………………………...30 5.2.2. Iniciativas de la ciudadanía: papel de las asociaciones vecinales.34 5.2.3. La implantación territorial y la gobernanza………………………....36 6. CONCLUSIONES………………………………………………………………………….37 7. PROPUESTAS DE MEJORA DE LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA……………….38 7.1. Federación Municipal de Asociaciones Vecinales……………………………39 7.2. Consejos Territoriales de Barrios………………………………………………39 8. BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES……………………………………………………………..43 8.1. Bibliografía……………………………………………………………………….43 8.2. Repertorio jurídico consultado…………………………………………………44 3 1. INTRODUCCIÓN, JUSTIFICACIÓN Y ANTECEDENTES La atención prestada desde la Geografía a la temática de la participación ciudadana local es todavía muy escasa, siendo ésta una cuestión poco abordada por la investigación desde un punto de vista territorial. A pesar de que se trata de un tema cada vez más relevante para las instituciones a distintos niveles, es una cuestión que no se ha tratado lo suficiente en Canarias. Sin embargo, podemos encontrar algunas publicaciones sobre esta temática a escala regional, entre las que destaca “El asociacionismo en Canarias: un análisis territorial. La participación ciudadana organizada en la sociedad canaria” (2006), fruto de un proyecto de investigación del Gobierno de Canarias, desarrollado por la Universidad de La Laguna (ULL) y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). Es importante destacar la oportunidad que ha supuesto el haber realizado esta investigación en el momento actual, en pleno proceso de revisión del Reglamento de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Tacoronte y en un contexto de actualización de los municipios del país en este sentido, particularmente los canarios. El trabajo se divide en cinco partes bien diferenciadas. En primer lugar, en el marco teórico se recogen las aportaciones de varios autores acerca de los conceptos de participación ciudadana, democracia participativa, gobernanza territorial, etc., para conocer los antecedentes y el estado actual de referencia del tema de investigación. En segundo lugar, se realiza un recorrido por el marco legal de la participación ciudadana, desde las recomendaciones europeas hasta la Guía Insular para la elaboración del Reglamento de Participación Ciudadana del Cabildo de Tenerife. En la tercera parte, se aborda el análisis de la participación ciudadana en el municipio de Tacoronte, a partir de dos vías: por un lado, analizamos el soporte institucional con el que cuenta el municipio, tanto por parte del Ayuntamiento como del Cabildo de Tenerife; por otro lado, estudiamos la configuración del tejido asociativo vecinal a partir de su historia reciente y el análisis de la realidad actual desde un punto de vista territorial. En la cuarta parte, se exponen las conclusiones a las que se ha llegado a partir del análisis previo. La última parte del trabajo tiene carácter propositivo, puesto que el haber utilizado como una de las técnicas de investigación la Observación Participante, me ha permitido valorar la realidad local con cierta profundidad y reflexionar sobre diversos aspectos de mejora, que se ven reflejados en las propuestas finales. 4 2. OBJETIVOS, METODOLOGÍA Y FUENTES El objetivo de este trabajo es analizar, en un territorio definido como es el municipio de Tacoronte, el soporte jurídico y administrativo de la participación ciudadana, junto a la configuración de su tejido asociativo vecinal y su escasa incidencia en la gobernanza territorial. A partir de los resultados obtenidos, se proponen estrategias que puedan contribuir a potenciar y mejorar los procesos de participación ciudadana en el municipio, mejorando así el estado del declive que se ha identificado. Se ha optado por la realización de entrevistas semiestructuradas a diversos actores locales, expertos en participación ciudadana, como método de recogida de información más adecuado, por constituir ésta una representación más cercana a la realidad social del fenómeno que se está estudiando. Es importante destacar la relación de las personas entrevistadas con el municipio de Tacoronte y sus barrios, siendo éstas agentes locales involucrados en los procesos de participación y desarrollo local del territorio objeto de análisis, así como representantes de entidades externas implicadas en los procesos participativos del municipio. Posteriormente a la realización de las entrevistas, se ha llevado a cabo un análisis de la información, intentando establecer comparaciones y coincidencias entre las diferentes perspectivas y puntos de vista de las personas entrevistadas. Por otro lado, se han consultado fuentes como el Registro Municipal de Entidades Ciudadanas, el Registro de Asociaciones de Canarias, la Guía Insular para la elaboración del Reglamento Municipal de Participación Ciudadana y el borrador del Reglamento de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Tacoronte. Todo ello precedido de la revisión del marco normativo estatal y regional de la participación ciudadana, que sostiene y pretende orientar su desarrollo. Además, se ha consultado bibliografía referente a la participación ciudadana, gobernanza, asociacionismo, organización vecinal, desarrollo territorial y local, así como aquella necesaria para entender las formas de participación en el municipio de Tacoronte. Por último, en el desarrollo del trabajo se ha llevado a cabo una metodología basada en la observación participante, desde mi vinculación en las Prácticas Externas, realizadas en la Asociación Vecinal El Chaboco San Jerónimo, hasta la intervención en el proceso de elaboración del Reglamento de Participación Ciudadana de Tacoronte. Esta implicación en diversos procesos relacionados con la participación ciudadana de Tacoronte durante un año y medio, me han permitido establecer contactos y conocer la 5 realidad municipal de forma directa, incorporando a este trabajo diversas observaciones recogidas mediante el análisis de mi experiencia personal. 3. MARCO TEÓRICO La participación ciudadana en las políticas públicas se puede entender de dos formas distintas: por un lado, en su concepción más general, la participación se lleva a cabo mediante el sufragio, cuando los representantes elegidos por la ciudadanía toman las decisiones en nombre de sus votantes; por otro lado, desde una perspectiva más moderna, la participación implica que la propia ciudadanía se convierta en la protagonista de los procesos de formulación de las políticas (Canto Chac, 2008). Podemos considerar que el concepto de participación ciudadana está estrechamente vinculado a la idea de Democracia, la cual ha evolucionado desde la rigidez de la Democracia Representativa, es decir, aquélla en la que la ciudadanía se limita a elegir a sus representantes políticos, hacia una Democracia Participativa, con una nueva dimensión de sus procesos, que se focaliza en la escala local y en los territorios próximos a la ciudadanía. La diferencia reside en que la Democracia Representativa pone el énfasis y el protagonismo en la dimensión política y en su capacidad de decisión, en la que la participación queda delegada a la esfera técnico-profesional en un entorno burocrático; mientras que la Democracia Participativa otorga a la ciudadanía la posibilidad de adquirir cada vez más relevancia en los procesos participativos (Zapata, 2016). Sin embargo, aunque la Democracia Participativa se centre más en la escala local, esto no quiere decir que no se puedan establecer procesos participativos en las organizaciones a todos los niveles. Lo que sí se hace necesario en la Democracia Participativa es incorporar y considerar la importancia del enfoque local y la perspectiva ascendente a la hora de promover la participación de la ciudadanía (Zapata, 2016). Aunque no se trata de sustituir un dogma por otro, ya que las dos vertientes de la Democracia se pueden dar de forma simultánea en el territorio, e incluso es necesario que así sea, hay autores que sí consideran que se está originando un cambio de paradigma. En este sentido, Mir (2015: 100) plantea que “el municipalismo como gobierno más cercano al ciudadano, como espacio de encuentro de personas y colectivos movilizados, como base de las y los de abajo, está protagonizando lo que ya hay quien ha denominado la revolución democrática”. 6 Marco Marchioni (2006) va más allá y afirma que se está produciendo en España una obsolescencia y ausencia en el territorio de las organizaciones que consideramos fundamentales en la Democracia Representativa, como son los partidos políticos y los sindicatos, al tiempo que están surgiendo nuevas formas de participación, que no solo solucionan problemas locales, sino que constituyen verdaderas experiencias de Democracia Participativa, en la medida en que buscan mejorar aspectos de la vida colectiva a través de la participación de diversos agentes sociales, sin contar apenas con apoyo económico por parte de las administraciones públicas. Para los autores Juan Romero y Joaquín Farinós (2011), esta innovación democrática debe coincidir con una nueva gobernanza del territorio, una “gobernanza reforzada”. El término gobernanza incluye las instituciones y los procesos que determinan cómo se ejerce el poder, cómo la ciudadanía puede intervenir y cómo se toman las decisiones en los asuntos de interés general. Para conseguir una nueva gobernanza territorial, basada en los valores de la Democracia Participativa, se hace necesario un empoderamiento de la ciudadanía y una reinterpretación de su función. Esta gobernanza democrática requiere de iniciativas promovidas desde abajo, en la escala local, sin tratar de evitar la Democracia Representativa, pero sí yendo mucho más allá de sus formas tradicionales, buscando nuevas metodologías de participación ciudadana. Es decir, se trata de combinar estrategias promovidas en las dos direcciones: desde arriba, mediante el impulso político para facilitar los procesos; desde abajo, creando espacios para la participación y la innovación democrática a escala local (Romero y Farinós, 2011). En definitiva, el objetivo de la Democracia Participativa es otorgar a la ciudadanía el protagonismo en los procesos de mejora de la realidad territorial, a través de la gobernanza, aprovechando el potencial de la comunidad y la optimización de sus recursos para construir un “proyecto de territorio”, mediante la participación de todos los actores. Para ello, se hace necesario fortalecer el sentimiento de comunidad y promover la participación con una metodología inclusiva e integradora (Zapata, 2016). El éxito de la Democracia Participativa reside en poner en valor el capital humano local y las relaciones comunitarias, ya que son las personas locales las que tienen un mejor conocimiento acerca de los desafíos de su entorno y las que están en mejor disposición de proponer soluciones a los problemas territoriales existentes. Por eso, los proyectos comunitarios son esenciales para que se produzca una mejora de las condiciones de vida de un territorio (Giedrė Šadeikaitė, 2016). 7 De esta forma, entendemos la participación ciudadana como una herramienta clave en la gobernanza territorial democrática, no como un fin en sí misma, sino como medio para mejorar aspectos de la vida colectiva a escala local. Como ya hemos mencionado anteriormente, a escala regional o estatal también pueden desarrollarse procesos de participación democrática, pero consideramos que la escala local es la idónea para el modelo de Democracia Participativa, debido a que, por un lado, es la más próxima a la ciudadanía, la cual presenta una mayor predisposición a implicarse en los asuntos que afectan a su territorio; por otro lado, la escala local facilita la puesta en marcha de metodologías de participación directa a través del diálogo comunitario. Por tanto, la participación ciudadana a escala local es el marco temático en que se centrará este trabajo. Nos referimos a participación ciudadana en cuanto a actividades que se desarrollan en relación con las administraciones públicas, excluyendo la participación política en sentido estricto de la Democracia Representativa. Por tanto, tomando como referencia la definición de María Ángeles Espadas y Tomás Alberich (2010: 22), entendemos que Participación Ciudadana es “el conjunto de actividades, procesos y técnicas por los que la población interviene en los asuntos públicos que le afectan”. Es importante diferenciar entre Participación Ciudadana y Participación Social, ya que el segundo concepto es más amplio y hace referencia a “cualquier acto, fenómeno o proceso colectivo de participación de la sociedad” (Espadas y Alberich, 2010). Dentro de la participación social se pueden incluir actos como asistencia a eventos culturales o deportivos, intervención en celebraciones religiosas, etc., que no son necesariamente indicadores de participación ciudadana. Es decir, “el que en una ciudad o barrio haya más o menos participación en los actos que se convoquen […] nos indicará la participación social”, pero “si estos actos son exclusivamente […] de ocio y entretenimiento, no los podemos considerar de por sí de participación ciudadana” (Espadas y Alberich, 2010: 23). Para que se consideren constitutivos de la participación ciudadana, estos actos deben tratar los problemas públicos que afectan a la comunidad, o también, debatir propuestas e iniciativas ante la Administración Pública. Por tanto, “la participación ciudadana sería una parte de la participación social, la que afecta directamente a la comunidad o se ejerce en relación con la administración pública” (Espadas y Alberich, 2010: 23). En este trabajo nos centraremos en analizar la expresión de participación comunitaria en el municipio de Tacoronte, que está directamente relacionada con la Participación 8 Ciudadana, por considerar que un estudio de la Participación Social en su conjunto sería demasiado difuso y complejo de abarcar. 4. MARCO LEGAL DE LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA La participación ciudadana cuenta con un marco normativo y planificador de los procesos y acciones participativas. Desde las instituciones de la Unión Europea se generan directrices y sugerencias referidas a la participación de la ciudadanía en la vida pública local. En particular, la Recomendación 19/2001, del Comité de Ministros del Consejo de Europa, pretende que los distintos Estados miembros adopten medidas de promoción de la participación ciudadana a escala local. Estas recomendaciones no son vinculantes, pero establecen una serie de medidas y principios que deben tenerse en cuenta por los Estados miembros para reforzar la participación ciudadana en los municipios. Entre estas medidas cabe destacar la mejora del marco legal de la participación ciudadana y, a partir de ahí, se enuncian más recomendaciones, por ejemplo: la garantía del derecho de la ciudadanía a participar en las decisiones que afectan a su futuro; la búsqueda de nuevas vías de participación; prever una amplia gama de instrumentos de participación, así como la posibilidad de adaptar su utilización; posibilitar intercambios de información sobre prácticas participativas entre la ciudadanía de un mismo país y de distintos países; reconocer la importancia de una representación equitativa de las mujeres, así como del potencial de niños y jóvenes en el ámbito de la participación; y, por último, el fomento del papel de las agrupaciones de ciudadanos y asociaciones, como parte fundamental del desarrollo y mantenimiento de una cultura de participación. Éste es el contexto europeo más general de recomendaciones, pero a escala estatal, existe todo un repertorio de directrices que atañen a la participación ciudadana, su organización y su promoción, comenzando por la propia Constitución Española. 4.1. La Constitución Española de 1978 La participación ciudadana aparece reflejada en la Constitución Española en su artículo 9.2., sobre los principios constitucionales de la participación social y de la gobernanza territorial: “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones a fin de que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en los cuales se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten la plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social”. 15 en el padrón en el ámbito correspondiente (artículo 29.2.). En cuanto al asociacionismo, el artículo 47 establece que el Ayuntamiento fomentará y promoverá la red asociativa del municipio y las actividades comunitarias a través de diferentes programas de apoyo, de acuerdo con la disponibilidad de recursos municipales (artículo 47.1.). En cuanto a los criterios para otorgar subvenciones a las asociaciones, el Ayuntamiento valorará los programas de actividades y proyectos para los que se solicitan las ayudas (artículo 47.2.), siendo el Registro Municipal de Entidades el instrumento que permite conocer la realidad asociativa del municipio y, por tanto, la herramienta idónea para ejecutar los programas de apoyo del municipio destinados al refuerzo y la consolidación del asociacionismo (artículo 47.3.). A partir de esta Guía estándar, cada municipio debía adaptar el Reglamento de Participación Ciudadana a las particularidades de su territorio, atendiendo a las diferencias del contexto local y sus características políticas, económicas, sociales y culturales. Algunos municipios que ya tienen su Reglamento de Participación Ciudadana aprobado son Los Silos, Fasnia, Granadilla de Abona o Los Realejos. Además, Santa Úrsula y El Rosario se encuentran en fase de aprobación inicial. A lo largo del recorrido a través del marco legal de la participación ciudadana, partiendo desde las recomendaciones generales de la Unión Europea hasta llegar a la Guía del Cabildo de Tenerife, destaca la importancia que el legislador le otorga al marco local y a la perspectiva territorial. Todas las leyes expuestas anteriormente hacen referencia al protagonismo de los actores y agentes locales, así como asociaciones vecinales, Ayuntamiento, etc., lo que indica que, en el desarrollo de la participación ciudadana, la escala local y la vinculación al territorio, son elementos esenciales que permiten la idoneidad de los procesos participativos. 5. ESQUEMA DE LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN TACORONTE 5.1. INSTITUCIONAL 5.1.1. Ayuntamiento de Tacoronte El Ayuntamiento de Tacoronte cuenta con una Concejalía de Participación Ciudadana, la cual tiene por objetivo principal involucrar a la ciudadanía en todas aquellas acciones que se lleven a cabo en el municipio, mediante procesos participativos, teniendo en cuenta las sugerencias y aportaciones que realicen los vecinos y vecinas, por ejemplo, a través de la recogida de propuestas. Para ello, la Administración Pública municipal facilita la participación de los vecinos y vecinas en la vida económica, social, cultural y 16 política del municipio, a través de reuniones con los diferentes colectivos y agentes sociales de Tacoronte. Figura 1. Concejalías del Ayuntamiento de Tacoronte en 2018. Fuente: Ayuntamiento de Tacoronte. Elaboración propia. No obstante, según fuentes municipales, el principal obstáculo que existe con respecto al desarrollo de la participación ciudadana se produce en el ámbito de la sensibilización de la vecindad. Es decir, la concienciación ciudadana en materia de participación y la concurrencia ciudadana se siguen manifestando de manera débil desde una perspectiva cuantitativa, por lo que no es suficiente, en muchos casos, para iniciar procesos participativos duraderos y sostenibles en el tiempo. En primer lugar, la ciudadanía presenta cierto desconocimiento con respecto a la participación: la mayoría de los vecinos y vecinas de Tacoronte desconocen el concepto de participación ciudadana o tienen un concepto de la participación más asociado a su intervención en actividades de distinto tipo (lúdico, deportivo, formativo, etc.), lo cual no D. Álvaro Agustín Dávila González Hacienda Deportes Prensa Obras Residuos Sólidos D. Domingo Javier Castillo Gil Urbanismo Patrimonio Medio Ambiente Recursos Humanos Electrificación Aguas y Saneamiento Costas Nuevas Tecnologías Imagen Corporativa Dña. Virginia Bacallado García Juventud Voluntariado Educación Cultura Turismo Drogodependencias OMIC Servicios Sociales Dña. Esmeralda Estévez Rodríguez Participación Ciudadana Talleres Asociaciones de Vecinos y otros Empleo Desarrollo Local Comercio Dña. Olga María Sánchez Fernández Contratación Administrativa de Suministros y Servicios Municipales Fiestas Agricultura, Ganadería y Pesca Seguridad Ciudadana: Polícia y Protección Civil Dña. Nira Rodríguez Rodríguez Sanidad Parques y Jardines Montes Cementerio Personal de Oficios D. Honorio Román Marichal Reyes Innovación 17 favorece que puedan intervenir en aspectos más relacionados con los procesos de desarrollo municipal. Si los/as vecinos/as no saben de qué herramientas disponen, cómo participar en un Pleno o qué tipo de propuestas pueden realizar como iniciativa ciudadana, resulta evidente que no van a llevar a cabo ninguna acción participativa, por desconocimiento de las posibilidades existentes. Por tanto, existe un hándicap cultural en el ámbito de la participación social de Tacoronte, que la Concejalía de Participación Ciudadana del Ayuntamiento se viene proponiendo superar, como reto en el que seguir trabajando, a través de diferentes estrategias, siendo el primer paso incentivar e incrementar la información pública a la ciudadanía. En segundo lugar, y de manera generalizada, existe cierto temor en la Administración Pública, sobre todo por parte de los/as representantes políticos/as, a la hora de abrir procesos participativos, producido también en gran parte por desconocimiento de los resultados que se puedan obtener, lo que supone otro obstáculo para la participación ciudadana (Zapata, 2016). A la hora de recoger las propuestas de los vecinos y vecinas, se produce cierta prevención desde la Administración Pública hacia lo que pueda opinar la ciudadanía, en base a una creencia errónea de que los/as vecinos/as pueden inmiscuirse en los asuntos del Ayuntamiento, relegando así el trabajo de los/as representantes públicos/as. Este miedo por parte de la Administración Pública sería un importante obstáculo que salvar para que los medios de participación sean adecuados y exista una participación ciudadana real en el municipio. El Ayuntamiento de Tacoronte intenta crear espacios que contribuyan a la participación ciudadana, vinculados inicialmente al ocio y el esparcimiento para promover el encuentro y la relación ciudadana. Es evidente que el ocio está compuesto por elementos de componente social, que resultan imprescindibles para que se generen procesos participativos, en la medida en que se crean espacios de encuentro y relación. Pero para que estos espacios sean útiles en el fomento de la participación ciudadana, no se pueden circunscribir únicamente a actividades de ocio puntuales en fechas señaladas, sino que tienen que ir más allá. En este sentido, se espera que con la elaboración del Reglamento Municipal de Participación Ciudadana de Tacoronte, se puedan abrir nuevos espacios y canales, relacionados directamente con la participación ciudadana, tanto organizada como no organizada, y con una implicación más directa de la ciudadanía en los asuntos públicos. 18 Otra propuesta de mejora que se incluirá en el Reglamento de Participación Ciudadana tiene que ver con el trabajo transversal y el trabajo en red dentro de la Administración Municipal. Por un lado, el trabajo transversal requiere que los procesos participativos se lleven a cabo en todas las áreas del Ayuntamiento, no solo en la Concejalía de Participación Ciudadana. La participación por sí sola no va a generar los procesos, sino que es necesario que se incorpore como una herramienta o metodología para todas las áreas. Por ejemplo, si se propone un proyecto desde la concejalía de Urbanismo, lo interesante sería que se tenga en cuenta y se implique a la ciudadanía a la hora de elaborar ese proyecto. Tenemos el ejemplo de Cataluña, donde la revisión de todos los planes de urbanismo tiene que incorporar al expediente, por ley, una memoria participativa, ya que “se entiende que es importante en materia de planeamiento urbanístico que se acredite que la ordenación de ese plan se ha hecho no sólo mediante el trámite perceptivo de información pública, sino intentando buscar a las personas que puedan dar ideas, que puedan pedir discursos, que puedan tener aportaciones para incorporarlas al proceso” (Pindado, 2005: 67). Es fundamental que la ciudadanía esté en continuo contacto con el Ayuntamiento y que participe en la gestión municipal en todos los ámbitos. Aunque esto suponga un proceso más lento, será al mismo tiempo más útil y positivo, en la medida en que permitirá una mejor gobernanza y, por tanto, la toma de decisiones más adecuadas sobre el territorio y su propia realidad. Por otro lado, el trabajo en red supone una mejora de la comunicación entre Concejalías del mismo Ayuntamiento, de forma que se conozca el trabajo que se está realizando en el resto de las áreas y se eviten problemas como la duplicidad de programas y proyectos. Se propone la creación de una Mesa Técnica con el objetivo de celebrar determinadas reuniones a lo largo del año para compartir y enriquecer los proyectos que se están desarrollando dentro de la propia Administración. Mediante la transversalidad y el trabajo en red, el poder público podrá mejorar la planificación de los procesos participativos, superando los obstáculos que conlleva la excesiva burocratización de estos, así como la verticalidad y cantonalización de los diferentes departamentos, que, por norma general, presentan gran falta de comunicación entre ellos (Pindado, 2005). En definitiva, Tacoronte es un municipio en el que la cultura de la participación en los asuntos públicos aparece actualmente debilitada, pero se pretende mejorar mediante 19 diversas estrategias, algunas de las cuales ya aparecen recogidas como propuestas en el borrador del Reglamento Municipal de Participación Ciudadana. 5.1.1.1. Reglamento de Participación Ciudadana del municipio de Tacoronte Tacoronte se incorpora a este proceso ya vencidos los plazos que plantea la Ley 7/2015, mediante una iniciativa de la Concejalía de Participación Ciudadana, todavía abierta a la conclusión de esta investigación, pero con perspectiva de completarse antes de la finalización de la actual legislatura en junio de 2019. El 18 de enero de 2018, se publica el borrador del Reglamento de Participación Ciudadana de Tacoronte. Se establece un plazo de quince días hábiles para consulta de la ciudadanía y realización de alegaciones, propuestas y sugerencias. Dentro de este plazo, el Ayuntamiento de Tacoronte y el Proyecto “Territorio Hey!” 1 realizan un taller de presentación y recogida inicial de propuestas al borrador del Reglamento de Participación Ciudadana. Como resultado de este taller inicial, se recogieron 105 propuestas que se han incorporado al borrador del Reglamento. Además de este taller inicial, se han realizado cuatro sesiones participativas en diferentes asociaciones vecinales del municipio, organizadas por el Ayuntamiento de Tacoronte y Territorio Hey!, sobre la base de una división coherente de la geografía municipal, con el objetivo de presentar y reflexionar sobre el borrador del Reglamento de Participación Ciudadana. En estas sesiones, se ha debatido acerca de las propuestas recogidas inicialmente, para conocer la opinión de la vecindad acerca de las cuestiones más relevantes, como la definición y regulación de un Consejo Municipal, una vez aprobado el Reglamento, el establecimiento en 16 años como edad mínima para participar en los procesos, la mejora de los canales de comunicación municipal para informar a la ciudadanía, el impulso del asociacionismo desde el Ayuntamiento, el fomento de la participación ciudadana en los locales sociales, etc. El siguiente paso ha sido crear una Comisión de Trabajo, formada por todas aquellas personas interesadas, quienes se reúnen una vez a la semana para continuar trabajando con las propuestas al Reglamento. Por tanto, el Reglamento de Participación Ciudadana de Tacoronte, aunque aún se encuentra en la fase de elaboración con un proceso participativo previo, es un recurso con el que va a contar la ciudadanía del municipio, y que, una vez aprobado, estará a 1 “Territorio Hey!” es un proyecto del Cabildo Insular de Tenerife para la dinamización, fomento e impulso de la participación ciudadana en la isla. 20 disposición de los vecinos y vecinas, de forma que pueda contribuir a la mejora de la participación ciudadana. 5.1.1.2. Registro Municipal de Entidades Ciudadanas El Registro Municipal de Entidades Ciudadanas es un reconocimiento único ante el Ayuntamiento de las Entidades inscritas, para garantizarles el ejercicio de los derechos recogidos en el Reglamento Municipal de Participación Ciudadana. El Registro Municipal de Entidades Ciudadanas se rige por la siguiente normativa: la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y Procedimiento Administrativo Común (LRJAPPAC), modificada por la Ley 4/1999, de 13 de enero; la Ley 4/2003, de 28 de febrero, de Asociaciones de Canarias; el Decreto 12/2007, de 5 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento de Asociaciones de Canarias y, por último, el Reglamento Orgánico de Participación Ciudadana. Las asociaciones vecinales pueden inscribirse en el Registro Municipal de Entidades Ciudadanas para que les sean reconocidos determinados derechos, como recibir subvenciones municipales, en el caso de que las hubiera, así como acceder al uso de recursos públicos municipales, especialmente los locales. Para ello, es necesario aportar la siguiente documentación: los Estatutos de la Asociación, el número de inscripción en el Registro General de Asociaciones, el acta fundacional o el nombre de las personas que conforman la Junta Directiva, el domicilio social, el presupuesto del año en curso, el programa de actividades del año en curso y la certificación del número de personas asociadas. Si la asociación es beneficiaria de algún tipo de subvención pública, se pide además aportar una memoria de actuación que justifique su concesión, indicando las actividades realizadas y los resultados obtenidos. Una vez que la asociación se encuentre inscrita en el Registro Municipal, se hace necesario actualizar la documentación anualmente para poder continuar registrada, independientemente de que se hayan producido o no cambios en la organización interna de la asociación. Si la asociación no lleva a cabo esa actualización y, por tanto, no solicita seguir inscrita en el Registro Municipal de Entidades Ciudadanas, el Ayuntamiento tiene la posibilidad de dar de baja a esa asociación. Sin embargo, en la actualidad, existen asociaciones vecinales que no realizan la actualización de la documentación y, aun así, permanecen inscritas en el Registro Municipal. En el caso del municipio de Tacoronte, existen 35 asociaciones vecinales inscritas, pero solo 15 de ellas se pueden considerar como asociaciones activas. Esto perjudica en gran medida el asociacionismo dentro del municipio y constituye otra de las 21 dificultades con las que se encuentran los técnicos de participación ciudadana a la hora de dinamizar el tejido asociativo, ya que, si una asociación vecinal deja de estar activa, es preferible darla de baja en el Registro Municipal o, al menos, suspenderla temporalmente. Este problema, que hasta ahora no se ha abordado, se produce no solo a escala municipal, sino regional, por lo que afecta también al Registro de Asociaciones de Canarias, en el que permanecen inscritas asociaciones vecinales de todo el Archipiélago que llevan inactivas entre 15 y 20 años. En este sentido, se propone que, si a los cuatro años la asociación no notifica la renovación de su Junta Directiva, se le otorgue un plazo de moratoria para llevarlo a cabo. Si una vez transcurrido ese plazo, la asociación vecinal no ha actualizado la documentación, independientemente de que continúe o no la misma Junta Directiva, se le daría de baja automáticamente del Registro. Se trata de establecer un mecanismo de control más efectivo, que aparezca recogido en el Reglamento de Asociaciones de Canarias, el cual garantice que las asociaciones vecinales renueven su Junta Directiva cada cuatro años mediante Asamblea General y, de esta forma, favorecer un nivel mínimo de actividad dentro del tejido asociativo. Por otro lado, se debería intentar rescatar aquellas asociaciones que lleven más tiempo inactivas mediante la generación de incentivos. Este trabajo requiere una mayor presencia en el territorio de los/as técnicos de dinamización, que serían los/as encargados/as de localizar a los anteriores responsables de las asociaciones vecinales o, en el caso de que no fuera posible, tratar de movilizar a personas clave de la zona y conseguir que retomen la actividad. Tabla 1. Asociaciones Vecinales de Tacoronte en 2018. N.º NOMBRE ASOCIACIÓN REGISTRO MUNICIPAL REGISTRO GOBIERNO DE CANARIAS 1 Tagoro Sí (1988) Sí (1988) 2 Unidad Guanche El Adelantado Sí (1988) Sí (2011) 3 Viviendas sociales El Adelantado Sí (1990) Sí (1990) 4 Candelaria Tagoror Sí (1991) Sí (2014) 5 Urbanización Jardín del Sol Sí (1993) Sí (2011) 6 Puerto La Madera – Juan Fernández Sí (1994) Sí (1994) 7 La Luz Sí (1994) Sí (1991) 8 San Juan Perales Sí (1994) Sí (2012) 9 Los Guanches – Las Toscas de Tacoronte Sí (1994) Sí (1992) 10 Guayonge Sí (1998) Sí (1997) 11 La Estación Sí (2001) Sí (2001) 12 El Pris “El Sargo” Sí (2003) Sí (2003) 13 Vecinos El Peñón Sí (2007) Sí (2007) 22 14 Mesa del Mar "Playa La Arena" Sí (2010) Sí (2010) 15 Plataforma vecinal por un PGO razonable para Tacoronte Sí (2010) Sí (2009) 16 Lomo Colorado Sí (2010) Sí (1989) 17 Guayadeque del Sol Sí (2010) Sí (2010) 18 San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza Cueva La Faque. Barranco Las Lajas Sí (2011) Sí (2011) 19 Madre del Agua Sí (2011) Sí (1977) 20 Barrio de La Caridad Sí (2012) Sí (2011) 21 El Casco de Tacoronte Sí (2012) Sí (2012) 22 Huerta Bicho Tacoronte Sí (2012) Sí (2012) 23 Camino Los Laureles Sí (2013) Sí (2010) 24 Guayonge Zona Guay Sí (2014) Sí (2012) 25 La Luz - Los Naranjeros Sí (2014) Sí (2014) 26 Laurisilva Barranco Las Lajas Sí (2015) Sí (2014) 27 El Chaboco - San Jerónimo Sí (2017) Sí (1999) 28 Urbanización Parque Atlántico Sí (2010) No 29 Tres Palmeras Sí (1992) No 30 Hogar del Pensionista Taifa - Tacoronte Sí (2011) No 31 El Rosario Sí (1994) No 32 La Caridad – Escalera Sí (1993) No 33 Fátima – Aguagarcía No Sí (1994) 34 Rosario - Barranco Las Lajas No Sí (1992) 35 De vecinos de Tacoronte (Asveta) No Sí (1996) 36 Tagoror del Teide No Sí (1996) 37 Propietarios de Apartamentos Mar y Sol No Sí (1994) 38 Santa Catalina Mártir No Sí (1998) 39 Unión Real No Sí (1987) Fuente: Registro de Asociaciones de Canarias y Registro Municipal de Tacoronte. Elaboración propia. 5.1.1.3. Locales sociales municipales Los locales municipales constituyen uno de los recursos públicos de los que disponen las asociaciones vecinales y el conjunto de la vecindad no asociada para realizar su actividad. Con respecto a la cesión de bienes inmuebles como derecho de las asociaciones, el Ayuntamiento de Tacoronte se acoge al artículo 8 del Decreto 8/2015, de 15 de febrero, para la agilización y modernización de la gestión del patrimonio de las Corporaciones Locales Canarias. De esta forma, la Administración Pública municipal facilita este recurso a las asociaciones vecinales que se encuentran inscritas en el Registro Municipal de Entidades Ciudadanas, siempre y cuando la asociación sea previamente declarada de Interés Público Municipal por el Pleno del Ayuntamiento. 23 Según el artículo 38 de la Ley de Asociaciones de Canarias, podrán ser declaradas de interés público las asociaciones de ámbito territorial autonómico inscritas en el registro que cumplan los siguientes requisitos: 1) Que sus estatutos tengan por objetivo promover el interés general, facilitando la participación de la ciudadanía en la vida política, económica, social y cultural. 2) Que su actividad no esté restringida exclusivamente a sus asociados, sino que pueda extenderse a cualquier persona a título individual. 3) Que dispongan de la organización idónea para garantizar el cumplimiento de sus estatutos, así como de los recursos materiales y humanos necesarios. 4) Que se encuentren constituidas y en funcionamiento efectivo, realizando actividades ininterrumpidamente durante los dos años anteriores a la solicitud. Una vez se obtenga la declaración de interés público, el Ayuntamiento procederá a la cesión del inmueble a la asociación vecinal, la cual se compromete a mantener las instalaciones en perfectas condiciones de uso. 24 Figura 2. Distribución de los locales sociales municipales de Tacoronte en 2018. Fuente: Registro de Asociaciones de Canarias. Elaboración propia. 31 80 viviendas, constituye su propia asociación vecinal, gestionada por la comunidad, cuya acción se limitaba exclusivamente al grupo de viviendas. A partir de aquí, otras comunidades de vecinos y vecinas comienzan a crear sus propias asociaciones vecinales, como fue el caso de la Asociación de Vecinos del barrio de La Luz. Al igual que en el resto de España, en Tacoronte las asociaciones vecinales se comienzan a constituir en la periferia urbana, en mayor medida que en el casco. Esto se debe al tratamiento desigual en el mantenimiento de las infraestructuras por parte de la Administración Pública, entre los barrios residenciales céntricos y los que se encuentran en la periferia urbana (Gómez Bahillo, 2006). Es decir, las asociaciones vecinales aparecen en aquellos barrios donde se produce una mayor carencia de equipamientos colectivos y servicios públicos, surgiendo como una forma de reivindicación ante la dejadez de la administración municipal. En aquella época, tanto los directivos de las asociaciones como la vecindad del municipio trabajaban de manera conjunta por los barrios, colaborando en tareas de limpieza, arreglo de calles, acondicionamiento de jardines y zonas verdes, etc. Al constituirse las asociaciones de vecinos como algo novedoso, los vecinos y vecinas compartían una gran inquietud por mejorar la calidad de sus barrios. Además, desde el Ayuntamiento de Tacoronte, se motivaba a los miembros de las Juntas Directivas de las nuevas asociaciones ya creadas a divulgar y promover esta iniciativa en otros barrios del municipio. De esta forma, la Administración Pública local reconocía a las asociaciones vecinales su papel como interlocutoras de la ciudadanía. A principios de la década de los noventa, Tacoronte contaba con siete asociaciones vecinales, por lo que, en 1992, se decide constituir una Federación Municipal de Asociaciones Vecinales, a la que se llamó Federación de Asociaciones de Vecinos Tagor, presidida por Javier López. Unos años después de su creación, la Federación Municipal de Tacoronte estaba constituida por trece organizaciones vecinales y pasa a formar parte de la Confederación de Asociaciones de Vecinos del Estado Español (CAVE), que había sido creada en el año 1991. En 1994, se crea la Confederación de Asociaciones de Vecinos de Canarias (CAVECAN), a la que también pasa a pertenecer la Federación de Asociaciones de Vecinos Tagor. 32 Gráfico 1. Fundación de las asociaciones vecinales de Tacoronte entre 1977 y 2018. Fuente: Registro de Asociaciones de Canarias. Elaboración propia. La Confederación Regional llegó a estar constituida por 525 asociaciones vecinales de todas las islas. Las islas capitalinas contaban con varias federaciones cada una, pero en el caso de las no capitalinas, tenían solamente una federación de asociaciones vecinales por isla, ya que el tejido asociativo no era suficiente para crear más de una federación. Tenerife estaba formada por nueve federaciones de asociaciones vecinales, que se correspondían con los municipios de Santa Cruz de Tenerife, San Cristóbal de La Laguna, Tacoronte, La Orotava, Los Realejos, Güímar, Arona, Guía de Isora y la comarca de Acentejo (La Matanza de Acentejo y La Victoria de Acentejo). Las federaciones municipales facilitaban y agilizaban los procesos de solicitudes y demandas por parte de la ciudadanía a los ayuntamientos. En lugar de apoyar simplemente los proyectos que se proponían desde el Ayuntamiento, era la Federación la que demandaba las mejoras para los municipios, ya que se consideraba la institución más cercana a la ciudadanía. De esta forma, las iniciativas surgían de los vecinos y vecinas, siendo los/as representantes políticos/as los/as encargados/as de ofrecerles una solución en la medida de las posibilidades existentes. Además, las Federaciones de Asociaciones Vecinales a escala municipal y regional permitían una mayor comunicación y cooperación entre las asociaciones vecinales a 0 1 2 3 4 5 6 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 Número de asociaciones inscritas Evolución del nº de asociaciones 1977 1988 1990 1992 1993 1994 1996 1997 1998 2000 2001 2003 2004 2006 2007 2009 2010 2012 2013 2014 2016 2018 33 distintos niveles, por lo que se fomentaba el trabajo en red y el aprendizaje, mediante la imitación de las iniciativas que llevaban a cabo las asociaciones de otros barrios, municipios e islas. La creación de diversas federaciones municipales en todas las islas del Archipiélago, así como la constitución de una Federación Regional, demuestran la fortaleza del tejido asociativo y de un movimiento vecinal muy vivo en la década de los noventa, tanto en el municipio de Tacoronte como en la Comunidad Autónoma en general. En Tacoronte, el rápido proceso de urbanización del municipio a partir de la década de los noventa y los efectos derivados de éste, contribuyen a reforzar los movimientos vecinales ya afianzados, que continúan demandando la resolución de problemas derivados de la concentración urbana, la especulación urbanística o la carencia de planeamiento. Así van surgiendo nuevas técnicas de participación social de las asociaciones vecinales: ya no se limitaban a reivindicaciones puntuales, sino que se exigía participar de forma activa en la gestión y ordenación del municipio. Las asociaciones vecinales comienzan a intervenir en el planeamiento municipal cuando proponen que se elabore un estudio sobre la calidad de los barrios de Tacoronte. De esta forma, logran que el Ayuntamiento apruebe un proyecto, incluido en el Plan de Barrios, para llevar a cabo actuaciones de mejora en los núcleos de población del municipio. El objetivo del proyecto era dotar de servicios a aquellas zonas con más carencia de infraestructuras básicas y estaba financiado en un 33% por el Ayuntamiento de Tacoronte, el Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias. Durante la década de los noventa el asociacionismo vecinal del municipio se mantuvo activo y en auge, desempeñando un importante papel en la mejora de las condiciones de vida locales a través de la participación ciudadana y la relación con las administraciones públicas. Sin embargo, a partir del año 2000, este movimiento asociativo va decayendo y las asociaciones vecinales entran en crisis, por varios motivos. En gran parte, esta pérdida de protagonismo se debe a que los ayuntamientos habían hecho suya buena parte de los programas reivindicativos de las asociaciones vecinales. A esto se suma la falta de objetivos y programas claros y atractivos para la población una vez que el Ayuntamiento satisface las demandas pendientes de los vecinos y vecinas de los barrios. En el año 2003, se disuelve la Federación Municipal de Asociaciones Vecinales y el movimiento vecinal de Tacoronte comienza a quedarse cada vez más aletargado. 34 Sin embargo, es importante destacar que, a finales de la década de los 2000 se vuelve a producir un pequeño repunte de la actividad asociativa del municipio, relacionada con las reivindicaciones políticas por parte de la ciudadanía con respecto al Plan General de Ordenación de Tacoronte del año 2009. De esta forma, surgen nuevas asociaciones vecinales como la “Plataforma Vecinal por un PGO responsable para Tacoronte”. El rechazo popular al PGO fue tal, que los vecinos y vecinas consiguieron que fuese revocado por el Pleno municipal ese mismo año. Aun así, fue un movimiento asociativo muy puntual y vinculado a una problemática concreta, por lo que no se consigue un fomento real de la participación ciudadana. En la actualidad, la pérdida de función de las asociaciones vecinales sigue siendo un obstáculo para su recolocación como agentes fundamentales de la participación ciudadana de los municipios. Hoy en día, las juntas directivas de las asociaciones están formadas por pocas personas, tienen dificultades para renovarse y no consiguen atraer o movilizar a la población, especialmente a las personas jóvenes, para que participen en los procesos que se convocan. Esto se debe, en gran parte, a que seguimos asociando la actividad principal de las asociaciones vecinales con la resolución de problemas puntuales, dejando de lado otros aspectos generadores de vida asociativa. La realidad del siglo XXI no es la misma que aquella en la que nacieron las asociaciones vecinales: deben dejar de ser simples transmisores de las quejas vecinales en los órganos municipales y convertirse en herramientas para la creación de conciencia comunitaria (Pindado, 2000). 5.2.2 Iniciativas de la ciudadanía: papel de las asociaciones vecinales Las asociaciones vecinales son el medio principal a través del cual los vecinos y vecinas contribuyen a la gestión y mejora de los asuntos del municipio, mediante la recogida de peticiones y demandas de la población. Las asociaciones vecinales funcionan como enlace entre la ciudadanía y la Administración Pública, haciendo llegar al Ayuntamiento de Tacoronte sugerencias, quejas y problemas que afectan a la vecindad y que pueden pasar desapercibidos para la Administración. Sin embargo, cabe preguntarse si las asociaciones vecinales de Tacoronte son realmente útiles y si están cumpliendo su papel en el ámbito de la participación ciudadana. En la actualidad, en términos generales, existe una problemática con respecto al estado en que se encuentra el asociacionismo, que tiene mucho que ver con la interpretación de la ciudadanía acerca del concepto de participación ciudadana. Las asociaciones vecinales serían útiles si fuesen efectivas, pero la mayoría de los/as vecinos/as de los barrios de Tacoronte desconocen qué es una asociación vecinal o tienen un concepto 35 incompleto de su función, por ejemplo, que es simplemente un local a modo de punto de encuentro de la vecindad. Por lo tanto, resulta muy complicado que surjan desde las asociaciones vecinales dichas propuestas y demandas en relación con sus barrios, porque ni los propios vecinos y vecinas reconocen cuál es la función de las organizaciones existentes. A esto se añade la dificultad de que en Tacoronte no se establece una diferencia clara entre las asociaciones vecinales y las asociaciones de mayores, por dos motivos: por un lado, porque las Juntas Directivas de la mayoría de las asociaciones vecinales se encuentran envejecidas, es decir, sus miembros suelen ser personas mayores; y por otro lado, porque las asociaciones de mayores del municipio presentan una más amplia duración en el tiempo desde que fueron constituidas. Esto supone que, en la actualidad, se impulsan mucho más las asociaciones de mayores y se promueve más este tipo de asociacionismo que el propiamente vecinal. La combinación de ambos factores supone que, en la actualidad, el asociacionismo vecinal no tenga el empuje de antaño. Hasta hace unas décadas, las asociaciones vecinales constituían los pilares fundamentales de cualquier barrio, a las que se acudía para realizar propuestas y demandas al Ayuntamiento o para proponer mejoras dentro del propio municipio, ya que éstas conformaban prácticamente el único canal de comunicación entre la ciudadanía y la Administración Pública. Por tanto, el concepto de participación ciudadana se entendía desde un punto de vista diferente al actual, en un contexto en el que las asociaciones surgían porque realmente los barrios formulaban muchas demandas a las que había que dar una respuesta. Una vez que se resuelven las peticiones más básicas y urgentes, y que, además, se produce un mayor acercamiento del político a la vecindad, las asociaciones pierden su función principal y permanecen estancadas, e incluso, se van aletargando o decayendo. Es decir, ya no se hacía tan necesario que los/as vecinos/as acudiesen cada cierto tiempo al Ayuntamiento, donde tenían que esperar a que se les concediese una reunión con el alcalde u otros cargos públicos. Así vemos que, hoy en día, las asociaciones vecinales no están encontrando su papel, lo que está provocando una extinción de este tejido asociativo, por lo que los ayuntamientos de los municipios deben dirigir sus esfuerzos al fomento del asociacionismo vecinal y la recuperación de su actividad, que no de su función original. En este sentido, se hace necesaria una reformulación de los recursos de participación en base a la realidad y al contexto actual. Ya no resulta tan útil una asociación que se 36 centre únicamente en resolver los problemas técnicos del barrio, ya que estos suelen producirse de forma esporádica. Lo que necesitan los barrios hoy en día son asociaciones vecinales que dinamicen, que fomenten las relaciones, la cooperación y el trabajo entre los vecinos y vecinas, de forma que se genere un sentimiento de colectividad que permita superar el individualismo existente. Las asociaciones vecinales tienen un nuevo papel fundamental: promover la creación de lazos entre los diferentes grupos de población, un aspecto que se está perdiendo con el paso del tiempo. 5.2.3 La implantación territorial y la gobernanza Tacoronte cuenta con una población total de 23.812 habitantes en 2017, según datos del Padrón Municipal (ISTAC). El municipio está conformado por 21 entidades de población, distribuyéndose la población de la siguiente forma: Gráfico 2. Población del municipio de Tacoronte según entidades de población en 2017. Fuente: ISTAC, 2017. Elaboración propia. A su vez, existen 39 asociaciones vecinales registradas, lo que supone una media de una asociación vecinal por cada 600 habitantes, aproximadamente, lo cual se justifica por el carácter disperso que presentan las entidades de población del municipio en el territorio. 0500 1000 1500 2000 2500 3000 3500 4000 4500 ADELANTADO AGUA GARCIA BARRANCO DE LAS LAJAS CAMPO DE GOLF LA CARIDAD LAS CASAS ALTAS GUAYONJE SANTA CATALINA LAS TOSCAS JUAN FERNANDEZ MESA DEL MAR LOS NARANJEROS EL PRIS PUERTO DE LA MADERA SAN JERONIMO LOS PERALES TACORONTE LOMO COLORADO LA LUZ SAN JUAN PERALES TAGORO EL CANTILLO EL TORREÓN 37 Las asociaciones vecinales tienen unos objetivos y finalidades vinculados directa o indirectamente a un territorio determinado, ya sea el barrio en el que se desarrolla su actividad, un conjunto de barrios o el municipio. Por tanto, a la hora de referirnos a la actividad de una asociación vecinal, destacamos la importancia del marco geográfico en el que se lleva a cabo, ya que la participación de la ciudadanía a través de esa asociación va a depender de la población que vive en ese territorio. Es por esto por lo que decimos que las asociaciones vecinales tienen una perspectiva o visión global del territorio en cuanto a los procesos participativos que no poseen otro tipo de órganos de participación. Es lo que se conoce como el modelo territorial o generalista de la participación ciudadana, en cuanto al ámbito de actuación de las entidades (Pindado, 2000). Es un modelo generalista porque las asociaciones vecinales se dedican al análisis de temas generales de interés público: actuaciones urbanísticas, tratamiento de residuos, salud, educación, mejora del medioambiente, etc., a través de un discurso global del municipio, colaborando con el resto de las asociaciones y con el Ayuntamiento en la definición de líneas de actuación, así como aportando una visión desde el territorio en la dinámica diaria de relación municipios – asociaciones. (Pindado, 2000). Sin embargo, la realidad de las asociaciones vecinales del municipio de Tacoronte difiere bastante de este modelo, en la medida en que su carácter tradicional les dificulta adaptarse a las nuevas exigencias de la ciudadanía en relación con la participación, presentando en ocasiones una visión más sectorial que territorial, ya que se siguen centrando en la resolución de problemáticas concretas y limitadas. En este sentido, es importante que las asociaciones vecinales incorporen a sus funciones el hecho de ser generadoras de identidad socioterritorial, es decir, que sean capaces de promover en la población el sentimiento de pertenencia al territorio, que en el caso del municipio de Tacoronte se encuentra bastante debilitado. 6. CONCLUSIONES Podemos constatar que, en la actualidad, se ha producido un debilitamiento del tejido asociativo en el municipio de Tacoronte, debido a diversos motivos. Por un lado, podemos establecer una serie de causas relacionadas con la propia historia reciente del asociacionismo municipal. Entre éstas se encuentran el acercamiento de la Administración Pública a la ciudadanía y la rápida solución de demandas con respecto a los servicios básicos (luz, agua, alcantarillado) que reclamaban los barrios del municipio cuando se comenzaron a constituir las primeras asociaciones vecinales. 38 En su origen, la función principal de las asociaciones vecinales era precisamente actuar como enlace entre la vecindad y la Administración Pública local, con el objetivo de que se atendieran las peticiones ciudadanas y se diese respuesta a las necesidades más urgentes en relación con los servicios públicos municipales. Por tanto, una vez que se supera este distanciamiento entre la Administración y la ciudadanía, y en el momento en que aumenta la eficacia a la hora de buscar soluciones a los problemas planteados por los vecinos y vecinas de los barrios, las asociaciones vecinales comienzan a experimentar una pérdida de su función original, lo que lleva aparejado un detrimento del papel que cumplían en los procesos de participación ciudadana municipal. Sin embargo, no podemos obviar que, debido a su trayectoria histórica, las asociaciones vecinales siguen conservando un reconocimiento público importante que se debe aprovechar, siempre y cuando se lleve a cabo un cambio que les permita adaptarse a las nuevas necesidades de la realidad actual. Otra de las causas que se ha establecido para explicar el fenómeno de este declive, es el desconocimiento actual por parte de la ciudadanía de las posibilidades que ofrece o puede ofrecer la participación ciudadana en su entorno más próximo. A esto se le suman los obstáculos que conlleva el cambio en el estilo de vida actual de la población, como son los nuevos modelos o hábitos basados en el individualismo, la pérdida del sentido de colectividad, etc., que además, en el caso de Tacoronte, se agravan por tratarse de un contexto municipal clasificado como “ciudad dormitorio”, en el cual los vecinos y vecinas no pasan la mayor parte del tiempo, por lo que el sentimiento identitario con respecto al barrio y al municipio aparece más debilitado que en los grupos poblacionales de otros territorios. Teniendo en cuenta estas causas, se hace necesaria una reformulación del papel de las asociaciones vecinales y de los recursos participativos, de forma que se consigan superar los obstáculos relativos al fomento de la participación ciudadana, entre ellos el desconocimiento por parte de la propia ciudadanía y la incertidumbre por parte de los cargos públicos y la Administración. 7. PROPUESTAS DE MEJORA DE LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA Para la mejora de la participación ciudadana en el municipio, es necesario llevar a cabo actuaciones en dos sentidos. Por un lado, se trata de visibilizar, optimizar y sincronizar los elementos, procesos e instrumentos ya existentes, así como las iniciativas que se están llevando a cabo actualmente con resultados positivos. También es importante poner en valor a las personas y agentes sociales relevantes en el ámbito de la 39 participación ciudadana, con las que cuenta el municipio. Por otro lado, con el objetivo de superar el obstáculo que supone la fragmentación territorial del municipio para el óptimo desarrollo de la participación ciudadana, se formulan dos propuestas destinadas a reforzar la colaboración entre los diferentes organismos de participación. 7.1. Federación Municipal de Asociaciones Vecinales A principios de los años noventa del siglo XX, se creó en el municipio de Tacoronte una Federación Municipal de Asociaciones de Vecinos, en un contexto en que el movimiento vecinal se encontraba en auge, antes de que se fuera perdiendo progresivamente el protagonismo de las asociaciones vecinales y comenzase el decaimiento y el declive del tejido asociativo. En la actualidad, sería interesante intentar recuperar esta Federación, como un nivel de organización más elevado, que contribuiría a impulsar la actividad de las asociaciones vecinales y, por tanto, a fomentar la participación de la ciudadanía. Sin embargo, para que esta propuesta sea realmente útil, es importante que se trabaje primero con las asociaciones vecinales, antes de poner en marcha una federación. Es decir, se debe realizar un trabajo previo, partiendo de la base de que son las asociaciones de vecinos/as, y que, a partir de ellas, se cree la Federación como resultado de una mejora real de la participación en los barrios. Para ello, las asociaciones vecinales tienen que recuperar su actividad, ya que de nada serviría generar una federación municipal formada por asociaciones vecinales inactivas. Si se consigue reactivar a las asociaciones y se vuelve a generar un movimiento vecinal suficiente, sería positivo recuperar la Federación Municipal mediante el trabajo participativo de éstas. Esta propuesta se plantea como un objetivo a medio y largo plazo, una vez que se haya conseguido recuperar la actividad de las asociaciones vecinales y se fortalezca el tejido asociativo del municipio, para que la Federación sea funcional, práctica y estable en el tiempo. 7.2. Consejos Territoriales El capítulo tercero del borrador del Reglamento de Participación Ciudadana de Tacoronte hace referencia al Consejo Municipal de Participación Ciudadana, como “un órgano de estudio, asesoramiento, consulta, propuesta y seguimiento de la gestión municipal creado para favorecer el debate entre las entidades, la ciudadanía y las 40 personas con responsabilidad municipal con el fin de hacer un seguimiento de la acción de gobierno en materias concretas y recoger aportaciones que puedan mejorar las actuaciones municipales” (artículo 19). Por tanto, se contempla la creación de este Consejo de participación ciudadana a escala municipal exclusivamente, ya que, por ser Tacoronte un municipio con una población inferior a los 50.000 habitantes, no le correspondería la creación de Consejos de Participación Ciudadana de Distritos. Sin embargo, atendiendo a las características geográficas del municipio, entre las que destacamos la fragmentación territorial, el carácter disperso que presentan los barrios y la distribución desigual del asentamiento poblacional, la Asociación Vecinal El Chaboco de San Jerónimo, presenta como propuesta al borrador del Reglamento de Participación Ciudadana la creación de Consejos Territoriales. De esta forma, los Consejos Territoriales se definen en el artículo 24 del Reglamento, actualmente en fase de discusión pública, como “órganos de encuentro, consulta, debate, propuesta y trabajo compartido entre la administración municipal y la ciudadanía y sus organizaciones representativas, que se organizan según áreas geográficas con características homogéneas bajo principios de desconcentración y colaboración”. Para realizar la división territorial del municipio que correspondería a los Consejos Territoriales, se ha tomado como criterio principal el porcentaje de población que representa cada uno de los barrios, atendiendo además a otros factores como proximidad y características geográficas similares de las entidades de población. Así, la población del municipio queda uniformemente distribuida en cuatro áreas, representando en cada una de ellas alrededor de una cuarta parte del total municipal. 47 ANEXO II. Esquema de entrevista en profundidad con guión semiestructurado. 1. Comenzamos por preguntarle sobre la dinámica de la participación en el contexto municipal, para conocer qué perspectiva tiene con visión histórica. ¿Cómo ha sido la participación ciudadana en Tacoronte hasta la actualidad? 2. ¿De qué herramientas, instrumentos o recursos dispone la vecindad de Tacoronte en relación con la participación ciudadana? ¿Podría comentarnos cómo funciona cada uno de ellos? Nos referimos a los siguientes: - La Concejalía y su personal - Recursos económicos - Medios de difusión - Otros recursos que existan en el municipio 3. ¿De qué forma la Administración Pública facilita la participación de la vecindad en la vida económica, social, política y cultural del municipio? 4. ¿Qué obstáculos existen con respecto a la participación ciudadana en Tacoronte, a distintos niveles? Por ejemplo, obstáculos en relación con el desarrollo de ésta por parte del Ayuntamiento, de la ciudadanía, etc. 5. ¿De qué forma se promueve y se impulsa el desarrollo de las Asociaciones Vecinales en el municipio? 6. ¿Las Asociaciones Vecinales de Tacoronte son útiles a la hora de recoger las peticiones y demandas de la población? ¿Contribuyen realmente a la gestión y a la mejora de los asuntos del municipio? 7. ¿De qué tipo de medios públicos o ayudas económicas disponen estas Asociaciones para la realización de actividades de interés de los vecinos y vecinas? 8. ¿Las Asociaciones Vecinales del municipio se encuentran bien organizadas, tanto a nivel social como territorial? Por ejemplo, en relación con las características del asentamiento de la población en el municipio. 48 9. ¿Existen asociaciones inscritas en el registro municipal que no se encuentran activas? De ser así, ¿cómo se podría solucionar esta situación? 10. ¿Qué derechos tienen las Asociaciones Vecinales con respecto a la cesión de bienes inmuebles por parte del Ayuntamiento? 11. ¿Cree que en los últimos años se ha producido una pérdida de vitalidad y protagonismo de las Asociaciones Vecinales? 12. ¿Sería necesaria una reformulación de los recursos de participación? ¿Cómo se podría reactivar la dinamización de la ciudadanía? 13. ¿Se debería intentar recuperar una Federación de Asociaciones Vecinales en el municipio? 14. ¿Podría hablarnos acerca del apoyo externo con el que cuenta el municipio con respecto a la participación ciudadana? ¿Cómo valoraría la aportación de proyectos como “Territorio Hey!”? 15. ¿Cómo valora la conexión y relación funcional entre Concejalías? ¿Y entre otras organizaciones del municipio? 16. ¿Cómo valora la relación del tejido asociativo vecinal con el sectorial (mayores, jóvenes, culturales, musicales, ambientales, etc.)? 17. ¿Qué actividades de dinamización con las Asociaciones Vecinales se emprenden desde el Ayuntamiento? 18. Mejoras que Usted mismo/a (como concejala de participación, técnico/a, dinamizador/a, representante de Asociación Vecinal, conocedor/a del tema, etc.), necesitaría o introduciría para mejorar la participación ciudadana en el municipio.