La influencia de la épica de África central en Le chant de So de Richard M. Keuko
Abstract
Pour créer le roman Le chant de So, l’écrivain camerounais Richard M. Keuko s’inspire de la tradition africaine, notamment, des épopées de l’Afrique centrale qui, encore de nos jours, suscitent l’intérêt du public dans un grand nombre de communautés de ce vaste territoire. Le personnage du récit incarne les traits distinctifs du héros épique et, par conséquent, le narrateur met en relief, avec enthousiasme, de même que les bardes, son courage, force, supériorité et orgueil. D’autres caractéristiques rapprochent cette œuvre du genre épique: la structure dialogique reproduite par le texte, qui permet au narrateur de s’adresser au narrataire, et l’apparition d’autres textes oraux.
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ISSN: 1699-4949 nº 9, abril de 2013 Artículos La influencia de la épica de África central en Le chant de So de Richard M. Keuko* Vicente Enrique Montes Nogales Universidad de Oviedo [email protected] Résumé Pour créer le roman Le chant de So, l’écrivain camerounais Richard M. Keuko s’inspire de la tradition africaine, notamment, des épopées de l’Afrique centrale qui, encore de nos jours, suscitent l’intérêt du public dans un grand nombre de communautés de ce vaste territoire. Le personnage du récit incarne les traits distinctifs du héros épique et, par conséquent, le narrateur met en relief, avec enthousiasme, de même que les bardes, son courage, force, supériorité et orgueil. D’autres caractéristiques rapprochent cette œuvre du genre épique: la structure dialogique reproduite par le texte, qui permet au narrateur de s’adresser au narrataire, et l’apparition d’autres textes oraux. Mots-clé : Épopée africaine; mvet; barde; griot; narrateur; héros. Abstract For his last novel, Cameroonian writer Richard M. Keuko, drew inspiration from African traditions and, chiefly, from epic narratives originating in Central Africa that continue to spark great interest in local communities. The protagonist of the story fleshes out the specific traits of the epic hero, which is why the narrator, following suit the ancient bards’ tradition, emphasizes his courage, strength, pride and moral superiority. Further features such as the dialogic structure of the text – which enables the narrator to address the reader directly – and the inclusion of a number of oral texts, rally this work with the epic genre. Key words: African epic; mvet; bard; griot; narrator; hero. El objeto de este artículo es mostrar que Richard M. Keuko, autor de Le chant de So, una novela publicada en el siglo XXI (2001), se ha inspirado en las epopeyas de África central para crear esta obra. En gran parte del continente africano aún se reci- * Artículo recibido el 21/11/2012, evaluado el 19/01/2013, aceptado el 31/01/2013.
Çédille, revista de estudios francese s , 9 (2013), 423-439 Vicente Enrique Montes Nogales http://cedille.webs.ull.es/9/24montes.pdf 424 tan públicamente relatos épicos que gracias a la labor de los investigadores deleitan al lector occidental, sorprendiéndole en numerosas ocasiones los paralelismos que dichas narraciones mantienen con las epopeyas europeas, pero constatando, también, que surgen diferencias debido a las características particulares de cada cultura. Isidoro Okpewho (1979: 240-241) asegura que no es posible establecer una estricta correspondencia entre el modelo épico griego y la epopeya africana a causa, principalmente, de razones culturales aunque señala la imposibilidad de examinar la épica africana apartando la mirada del referente occidental. Sin embargo, sin restar importancia a la esmerada y valiosa actividad de los estudiosos de los relatos épicos, los verdaderos protectores de este género de la literatura oral africana son los griots y otros contadores que durante generaciones se han consagrado al mantenimiento de su patrimonio cultural. Lilyan Kesteloot y Bassirou Dieng (1997: 51) afirman que la condición necesaria para que estos relatos se produzcan es la existencia de especialistas que hayan seguido una rigurosa formación. Mientras los cuentos y leyendas pueden ser emitidos por profanos, la recitación de las aventuras de los guerreros corresponde a expertos narradores que cumplen funciones concretas dentro de la comunidad a la que pertenecen. No obstante, la extensión de África explica que no se deba concebir la producción épica como un género totalmente homogéneo, sin disimilitudes dependiendo de la etnia que la genere. Así, Christiane Seydou (1982: 89-92) distingue rasgos específicos de la epopeya de África occidental que la diferencian de la de África central. En lo relativo al bardo que la recita, el griot forma parte desde su nacimiento de una casta o clase socioprofesional endogámica, no sigue un rito iniciático concreto aunque sí una rigurosa preparación, y el único elemento que refleja su actividad artística es el instrumento de música que lleva consigo. En cambio, en África central cualquiera puede convertirse en intérprete del mvet1, además de su adquisición de habilidades narrativas sigue un proceso iniciático y su indumentaria incluye elementos simbólicos que revelan su dedicación. Bonaventure Mvé Ondo (1997: 430) diferencia a aquellos que no se han instruido en la práctica secreta del mvet y que, por consiguiente, no han percibido la esencia de la narración, de los que han descifrado cada uno de sus códigos ocultos y que han reconocido los matices menos perceptibles del discurso oral pero que son esenciales2. De hecho, el público se referirá al nivel de conocimiento del bardo dependiendo de su satisfacción por la historia contada: On dit ainsi au village que cette nuit a été «une grande affaire», que ce barde est un initié véritable: il a «vraiment mangé le 1 Frecuentemente hallamos también las grafías muet o mvët para referirse tanto al género épico de África central en el que sobresalen las interacciones entre el mundo de los mortales y el de los inmortales como al instrumento musical y al bardo que lo toca. 2 Kesteloot y Dieng (1997: 471) apuntan que los relatos épicos bassa se aprenden gracias a las enseñanzas impartidas por un maestro pero que también se requiere una iniciación que supone desvelo de los códigos secretos y sacrificio mutilador.
Çédille, revista de estudios francese s , 9 (2013), 423-439 Vicente Enrique Montes Nogales http://cedille.webs.ull.es/9/24montes.pdf 425 mvët»; ou bien, vaguement déçus, les vieux connaisseurs iront répétant qu’on les a trompés, que ce barde n’y entend rien, qu’il est trop «léger», etc. (Boyer, 1988: 35-36). Según Kesteloot y Dieng (1997: 417-419), las epopeyas de África central surgen de las relaciones del clan puesto que muchas de sus sociedades están estructuradas sobre una base étnica, en clanes cuyo vínculo se fortalece gracias a un antepasado común. Las regiones de África central que producen esta clase de epopeyas están ubicadas en Nigeria con Ozidi, obra del pueblo ijo, en las costas de Camerún mediante la producción de los artistas duala y bassa y en el interior hallamos los relatos fang-bulu. La República del Congo (o Congo-Brazzaville) y la República Democrática del Congo generan igualmente este género oral. Mvé Ondo (1997: 428) señala que los pueblos beti, bulo y fang designan con la palabra mvet tanto el instrumento musical que acompaña a la recitación de la gesta como el músico y la composición. Esta área incluye el noroeste de Gabón, el sur de Camerún y el noroeste de la República del Congo. Este autor considera que a pesar de que pueda parecer que el mvet narra únicamente los interminables combates entre el pueblo oku, los mortales, y el engong, o inmortales, su total comprensión exige un profundo descifre. El mvet no es sólo una relación de conflictos bélicos en los que las hazañas y las estrategias de los protagonistas cobran gran relevancia, también cumple una función iniciática y formativa, asegurando la transmisión de los valores tradicionales: Mais ces épopées sont aussi profondes en ce qu’elles relèvent d’une dimension mystagogique et initiatique. Sous l’accumulation de détails baroques et d’allusions obscures, le récit du Mvet se situe aux limites du savoir possible, mêlant habilement savoir commun et savoir initiatique (Mvé Ondo, 1997: 429). Pascal Boyer (1988: 25-26) defiende que los bardos fang diferencian tres clases de mvet: el mvet de los enamorados, con fines seductores; el mvet ngubi, desarrollado por los neófitos con un grado de iniciación superficial que pueden narrar cuentos o leyendas; el mvet ekang, que celebra las hazañas de los inmortales, el pueblo del hierro. Por otra parte, las narraciones épicas son un ejercicio de solidaridad en toda África: Toute personne qui a, en Afrique, assisté à l’énonciation d’une épopée, n’a pu rester insensible au caractère « communiel », dirons-nous, de cette manifestation culturelle et n’a pu que reconnaître les qualités spécifiques de ce genre qui sont: son dynamisme mobilisateur, sa capacité de faire communier un public unanime dans une exaltation suscitée par une mise en forme particulière d’une donnée idéologique commune faisant partie du savoir collectif (Seydou, 1982: 88).
Çédille, revista de estudios francese s , 9 (2013), 423-439 Vicente Enrique Montes Nogales http://cedille.webs.ull.es/9/24montes.pdf 426 De la recitación del relato épico nace un sentimiento de unidad entre los miembros de la comunidad pues la evocación de una organización social tradicional fortalece la actual. De hecho, Marie-Rose Abomo-Maurin afirma que cuando Asomo Ngono recita el mvet Ayono Ala se produce un fenómeno particularmente importante como es la identificación de los hechos narrados con los acontecimientos presentes: La narration d’Asomo Ngono s’enracine dans un contexte politique très riche: la performance a lieu quelque temps après l’accession du Cameroun à l’indépendance. Le Mvet va ainsi tenir compte des exploits des petits-fils de Zolo Obiang, en même temps qu’il donnera à voir des pans de la vie politique du pays (Abomo-Maurin, 2005: 127). Para la satisfacción de los investigadores contemporáneos y de los oyentes africanos, estos textos orales constituyen un género vivo. Algunos autores como el camerunés Richard M. Keuko prolongan en el tiempo las epopeyas bajo un género literario todavía joven en África como es la novela. Este autor no es un caso aislado ya que el recuerdo de las gestas de los famosos guerreros de antaño ha avivado el genio creativo de Hampâté Bâ, Amadou Kourouma, Seydou Badian y Nazi Boni, entre otros. De este modo, Keuko divulga las hazañas de Nom Emvul, jefe de guerra de los beti, conocidos también como nti, y que según Keuko habría combatido contra otros pueblos cameruneses a final del siglo XIX. El narrador, al igual que los contadores de epopeyas, asegura que la historia que relata es verdadera y que detalla los hechos conforme han sucedido. El bardo Asomo Ngono, al que el investigador Stanislas Awona había grabado, insiste durante la recitación de su relato en que fue testigo de algunos de los comentarios y acciones del protagonista: «Après cela je l’entendis dire» (Kesteloot y Dieng, 1997: 443)3; «A ce moment, voici ce que je vis:» (Ibidem). Nguema Ndong, recitando el mvet, canta: «Ecoutez ce jeune virtuose debout devant vous, il sème la vérité et les paroles sacrées du Mvett» (Abessolo Minko, 2003: 2’33’’). Como los bardos africanos, el narrador de Le chant de So confiesa haber llevado a cabo una labor investigadora que implica desplazamientos4 para así obtener información de los descendientes de los testigos: Séduit par l’histoire de Nom Emvul, je m’étais rendu dans la vallée de Nkolmeyos pour recueillir des habitants les témoignages qu’ils pouvaient m’apporter sur cette période de leur 3 Les épopées d’Afrique noire de Kesteloot y de Dieng no es únicamente un exhaustivo análisis de las epopeyas del continente africano sino también una recopilación de relatos épicos extractados. 4 No son pocos los contadores de epopeyas que afirman haber viajado para recopilar información sobre los héroes de sus relatos. Un caso evidente es Mamadou Kouyaté: Pour acquérir ma science j’ai fait le tour du Manding (Niane, 2002: 152). Amadou Hampâté Bâ (1982: 214) insiste en que los grandes genealogistas son también grandes viajeros. Las declaraciones de otros narradores que vinculan los desplazamientos al aprendizaje son analizadas en La influencia de la épica de África occidental en L’étrange destin de Wangrin de Amadou Hampâté Bâ (Montes Nogales, 2012).
Çédille, revista de estudios francese s , 9 (2013), 423-439 Vicente Enrique Montes Nogales http://cedille.webs.ull.es/9/24montes.pdf 427 histoire. On y trouve les descendants directs des hommes qui ont combattu les Tsinga aux côtés de Nom Emvul, avant de devenir à leur tour les victimes de ce dernier. […] Les vieux de Nkolmeyos racontent avec frayeur cette histoire qu’ils ont apprise de leurs parents, (Keuko, 2001: 133)5. También afirma que algunas de las obras de los personajes del relato perduran, por ejemplo, las composiciones musicales del padre del héroe: «Quelques-unes de ses compositions sont encore jouées par de grands griots» (256). Incluso, en ocasiones, previene al lector de la inexactitud de algunas historias, diferenciando la verdad de la ficción: «Le territoire qu’occupent actuellement les premiers avait été arraché aux seconds au cours d’une bataille dont la relation tient plus de la légende que du récit authentique» (101); «La nouvelle perturba Nom Emvul, qui rentra néanmoins dans son village et programma encore quelques guerres, dont les récits sont devenus de nos jours légendaires» (137); «Aucun autre récit ne permet de consolider cette tentative de récupération du héros nti. Cependant, Nom Emvul eut réellement affaire aux Blancs, qu’il combattit effectivement dans la crique de la Lobé, en pays tanga» (138). Igualmente, el bardo que exalta las aventuras de Mwendo afirma que divulga una historia transmitida por diferentes generaciones de artistas: «Récitons une partie de l’histoire / Que les Baboya narraient autrefois» (Biebuyck y Mateene, 2002: 137). Fabular es uno de los requisitos para que un relato sea concebido como novela, de modo que mediante estas afirmaciones, el autor pretende producir un efecto realista que vincula su obra más estrechamente a la tradición africana y, en concreto, a la epopeya. Le chant de So narra la historia de un guerrero que consagra su vida a la obtención de la gloria, al control de una parte de África central y a la reivindicación de su poder. Kesteloot y Dieng, continuando las investigaciones de L. de Heusch, aseguran que cuatro motivos se repiten en las epopeyas de este extenso territorio y que constatamos en esta novela: nacimiento extraordinario, conflicto familiar, aventuras protagonizadas por un héroe y fusión de guerra, caza y magia. Observaremos que estos cuatro motivos surgen en la novela de Keuko de igual modo que en determinados relatos épicos centroafricanos, como Mwendo. Une épopée nyanga. Ya en las primeras páginas, el narrador resalta la excepcional naturaleza de Nom Emvul y las particulares condiciones que acompañan a su nacimiento: «Nom Emvul n’était pas un homme ordinaire. Sa naissance en attestait. Il avait poussé son premier cri un après-midi de septembre exceptionnellement clément, alors que la pluie n’avait pas cessé de tomber pendant les huit jours précédents» (8-9). La conduc5 A partir de este momento, en las citas que se refieren a esta novela, se indicará únicamente el número de la página.
Çédille, revista de estudios francese s , 9 (2013), 423-439 Vicente Enrique Montes Nogales http://cedille.webs.ull.es/9/24montes.pdf 428 ta de Mwendo, el héroe de Mwendo. Une épopée nyanga6, es anormal ya que durante su vida fetal ayuda a su madre trayendo al hogar madera, agua y productos comestibles. Además, es él quien decide en qué momento se produce su nacimiento. Sus comentarios ponen en evidencia sus insólitos primeros años de vida: «Toi, Moesa, oh! n’as-tu jamais entendu dire que je suis sorti du majeur de ma mère, que je ne suis pas né comme naissent les autres enfants, que je suis né capable de parler et même de marcher?» (Biebuyck; Mateene, 2002: 191). Además, Nom Emvul procede de una familia de dirigentes ya que su madre era la esposa de Atangana Tsama, el jefe superior wondo. Sin embargo, ella había sido cedida al hermano de Tsama antes de que Nom Emvul hubiese sido concebido por lo que, en realidad, era el sobrino del gobernante aunque este se hubiese ocupado de él como si fuese su progenitor. Una digresión sociológica del narrador, como las que frecuentemente hallamos en los relatos épicos, explica la costumbre que permite la cesión de la esposa preferentemente a un pariente. También los héroes de los relatos épicos de África central pertenecen a familias distinguidas: Suumbu, el protagonista de Olendé7, repite frecuentemente: «Je suis né de la Cité, je suis prince, je suis donc souverain» (Okoumba-Nkoghe, 1989: 61); Mwendo es el hijo del jefe She-Mwendo. Desde los primeros años, el protagonista de Le chant de So proporciona sobradas pruebas de su carácter combativo. Así, a los cinco años, mientras sus compañeros prefieren tatuarse seres o motivos propios de la naturaleza, Nom Emvul elige dos elementos útiles para la guerra: el cañón de un fusil y un talismán que convierte en invisible a su propietario. De nuevo, el narrador se detiene en la particular personalidad del personaje mediante la relación de sus proezas de adolescente: «Quand vint la séance de la circoncision qui ouvre la période initiatique chez les Nti, l’enfant tint à marquer son caractère surnaturel en réalisant une promesse qu’il s’était faite au cours d’un voyage chez les Bassa» (11). A los catorce años, Nom Emvul estremece a toda la población mediante un baile que concluye la ceremonia de circuncisión y que demuestra su valor y fortaleza física: «Sa blessure s’était mise à saigner abondamment, jetant l’effroi dans la petite assemblée des mères qui vivaient un événement dont elles ne se souvenaient même pas avoir entendu raconter un pareil par leurs grands-parents» (12). Las hazañas de Mwendo tienen lugar poco después de su nacimiento, demostrando ser más astuto 6 Este relato es resultado de las investigaciones que Daniel Biebuyck ha realizado al este de la República Democrática del Congo. 7 Bonaventure Mvé Ondo (apud Kesteloot y Dieng, 1997: 447-448) afirma que la palabra Olendé significa ‘cuéntame’ y se refiere a la epopeya del grupo Mbédé, situado al sudoeste de Gabón y al este de Congo-Brazzaville. Este autor advierte que la versión que Okoumba-Nkoghe ha publicado de este relato es mucho más novelada que la de Léyimangoye. Olendé relata las sucesivas pruebas que el héroe debe superar para conseguir su amor. Kesteloot y Dieng (1997: 448) se preguntan si esta narración es una epopeya o un cuento fantástico porque su estatuto no es evidente.
Çédille, revista de estudios francese s , 9 (2013), 423-439 Vicente Enrique Montes Nogales http://cedille.webs.ull.es/9/24montes.pdf 429 que su padre y eludiendo una muerte que parecía inevitable. Además, supera todos los obstáculos que las criaturas marinas ponen a su paso para evitar que se produzca el encuentro con su tía paterna. Nom Emvul, como cualquier héroe que se precie de serlo, debe sorprender por sus cualidades cinegéticas: «Nom Emvul avait déjà la réputation d’un redoutable chasseur dans le village» (13). También Mwendo da caza a un dragón temido por su voracidad. Asimismo, entre las primeras ambiciones de un guerrero se encuentra la obtención de armas, de modo que también el beti Emvul encarga al herrero una decena de lanzas de desigual tamaño de las que no se separa ni de día ni de noche. Durante este periodo de adolescencia, su carácter épico se conforma progresivamente: «Plus le temps passait, plus son caractère belliqueux et coléreux semblait s’affirmer» (14). Su orgullo es una prueba evidente de esta confirmación de su temperamento. Nom Emvul, al igual que muchos de los protagonistas de las epopeyas, castiga radicalmente las manifestaciones de desprecio de sus conciudadanos y principalmente si ocupan el rango más bajo de la escala social: Un jeune esclave mal inspiré s’avisa un jour de rire bruyamment sur le passage de Nom Emvul, en désignant le maigre gibier qu’il rapportait de la chasse. Prit d’un accès de rage subite, le prince lui trancha la tête d’un coup de machette. La foule médusée retint son cri. A peine apaisé, le chasseur continua sa route, comme si rien ne s’était passé (20). Estas son algunas de las demostraciones de orgullo de Mwendo en la epopeya nyanga: «Me voilà, Mwendo, Petit-Qui-Sitôt-Né-Marche; jamais personne ne me narguera!» (Biebuyck y Mateene, 2002: 99); «Quelques-uns d’entre eux dirent: “Il est certain que celui qui a tué ce monstre pourrait tuer un des nôtres!” Quand Mwendo entendit les paroles de ces personnes, il les tua sur le champ. Il y eut trois morts» (Biebuyck y Mateene, 2002: 229). Otras ostentaciones de valor contribuyen a configurar su aureola heroica: la ceremonia iniciática denominada el rito de So cuya duración es de varios años y que permite al joven penetrar en el mundo de los adultos mediante la superación de una serie de pruebas, entre las que destacan la declaración de las faltas cometidas, la escarificación y la flagelación8. Así, Nom Emvul hace gala de un valor extraordinario que lo acerca a los más bravos antepasados y, de este modo, su fama comienza a competir con la de otros héroes consolidados por la memoria popular: Les villageois racontent qu’à l’exception du légendaire Zomolo qui vécut il y a si longtemps que seuls les plus anciens se souviennent d’avoir entendu parler de sa bravoure, personne 8 Antiguamente, el rito de So era un proceso expiatorio e iniciático mediante el que los adolescentes beti eran reconocidos socialmente y hacían valer sus derechos.
Çédille, revista de estudios francese s , 9 (2013), 423-439 Vicente Enrique Montes Nogales http://cedille.webs.ull.es/9/24montes.pdf 430 d’autre que Nom Emvul n’avait montré une telle indifférence à la douleur lors de l’épreuve du tatouage (24). Sin embargo, la conquista de la madurez aún exige más muestras de coraje, por ello los jóvenes deben permanecer en la selva durante seis meses, en habitáculos que ellos mismos construyen y que comparten. Durante este periodo se desarrolla la personalidad autoritaria del protagonista y el deseo de manifestar su superioridad: Plus le temps passait, plus Nom Emvul s’ennuyait dans cette forêt d’ayons et de bubinga, au milieu d’une bande de gamins qui lui obéissaient au moindre signe. Sa nature avait besoin d’opposition comme le fer a besoin du feu pour atteindre sa plénitude (25). Por ello, no es de extrañar que el joven nti dirija un combate contra los habitantes de otro poblado de iniciados, puesto que la tradición ve en estos enfrentamientos el desarrollo del espíritu bélico de los varones. Algunos de los párrafos del canto de So que entonan los adolescentes ya revelan la consideración social que alcanza el héroe: On ne nous a rien fait, mais nous venons chercher querelle. Qui donc peut se vanter de résister aux hommes de Nom Emvul, le fils d’Atangana Tsama? Nous sommes habitués à la lutte violente depuis notre plus tendre enfance; nous allons vous en donner la preuve dans un instant (29). En este combate que finaliza con la muerte de un rival a manos de Nom Emvul, cuatro atributos épicos sobresalen: la astucia, la valentía, la fuerza y las dotes combativas. Muchas de las descripciones del narrador que se detienen en las acciones y en los sentimientos del protagonista consolidan su imagen heroica: «Toute sa stratégie consistait en un effet de surprise totale» (27); «[Nom Emvul] a lui seul, valait bien une demi-brigade» (33): Mais le jeune guerrier, ignorant totalement la douleur qui lui traversait le bras, concentra toutes ses forces et, alors que son adversaire commençait à jouir de sa victoire, lui faucha les jambes d’un coup de pied rapide à hauteur des genoux (36). A los diecisiete años, Nom Emvul debe superar una última y decisiva prueba, aquella que consiste en evitar posar sus pies sobre unas brasas ardientes que impedirían la continuación de su baile. El protagonista forma parte así de los verdaderos hombres: «Désormais, il était un adulte, un vrai» (41). Además, al temperamento épico que ha adquirido el joven le acompaña un físico característico de los guerreros: la intensidad de su mirada intimida a sus adversarios (400) y cobra más brillo en las batallas: «A voir la flamme qui brillait dans ses yeux réduits à deux petits points au milieu de la figure» (35). Según Gabriel Soro (2002: 154-155), la expresión de los ojos de dos de los principales héroes épicos, Ro-
Çédille, revista de estudios francese s , 9 (2013), 423-439 Vicente Enrique Montes Nogales http://cedille.webs.ull.es/9/24montes.pdf 431 land y Soundjata9, impacta a rivales y amigos. Durante su juventud, su corpulencia supera a la de sus compañeros: «Des années s’écoulèrent et le jeune prince devint robuste et batailleur. A côté des enfants de sa classe d’âge, il avait l’air d’avoir trois à quatre années de plus» (11); «Nom Emvul, bien que bâti comme un géant de la forêt,» (34). No podemos negar los evidentes paralelismos entre la descripción de la constitución física de Nom Emvul y la de Oveng Ndoumou Obame, héroe de los mortales en el mvet: A cet âge [six lunes], sa santé était de fer et sa force prodigieuse. Bardé de muscles d’acier, le regard direct, les épaules larges, la poitrine massive, brutal comme un torrent, souple comme un chat, il avait tout d’un être surnaturel. Il paraissait avoir quatorze grandes saisons sèches (Kesteloot; Dieng, 1997: 437). Finalmente, los 110 kilos de peso que alcanza Nom Emvul durante su madurez impresionan a sus enemigos. Asimismo, no debemos omitir uno de los rasgos más característicos del protagonista y que lo consagra como un ser fuera de lo común: su transformación en leopardo. Los personajes de las narraciones épicas africanas adoptan frecuentemente formas diversas, generalmente de animales. Las metamorfosis de Nom Emvul tienen lugar en situaciones de elevada tensión narrativa, durante sus más relevantes enojos, en los que se diría que se apodera de él un estado irracional que trasciende su mente y altera su cuerpo. Sin embargo, estos cambios que experimenta se producen paulatinamente pues en las primeras ocasiones se limita a imitar los movimientos y gestos del animal: «Imitant la manière de se déplacer de l’animal. De ses doigts recroquevillés en formes de griffes, il déchirait de temps en temps une cible invisible» (215) y posteriormente la transformación es total: Petit à petit, Nom Emvul s’était métamorphosé en léopard, […]. Son dos s’arrondit progressivement, tandis que le timbre de sa voix s’amplifiait jusqu’à ne plus produire que des sons semblant provenir du fond d’une grotte mystérieuse (233). Kesteloot y Dieng (1997: 421) señalan que al motivo del nacimiento extraordinario, le acompaña a menudo un conflicto familiar complejo, asociado a la paternidad y a la designación de la jefatura. Por ejemplo, el padre de Mwendo, en la epopeya nyanga, no sólo había prohibido a sus esposas tener hijos varones sino que intenta acabar con la vida de su vástago. Cuando fallece el monarca, Nom Emvul considera que le corresponde ocupar el trono: «Nom Emvul, qui avait conquis toutes les terres comprises entre les quatre eaux, lui dont le nom seul suffisait à redonner courage aux chasseurs en danger, lui qui était le véritable souverain de tous les autres chefs de tri9 Roland es el héroe de La Chanson de Roland y Soundjata es el protagonista mandinga de una de las más populares epopeyas de África occidental cuya acción transcurre en el siglo XIII y de la que existen diferentes versiones, por ejemplo: L’aigle et l’épervier ou La geste de Sunjata (Massa Makan Diabaté, 1975).
Çédille, revista de estudios francese s , 9 (2013), 423-439 Vicente Enrique Montes Nogales http://cedille.webs.ull.es/9/24montes.pdf 438 lage» (382); «En dehors de la musique de l’époque qui nous éblouit encore lorsque par bonheur un joueur de muet inspiré accepte d’en interpréter quelques notes,» (256). Incluso, proporciona ciertas recomendaciones al lector que pretenda visitar el territorio descrito: S’il vous arrive de faire du tourisme du côté de la plaine de la Sanaga, munissez-vous d’un solide véhicule tout-terrain pour vous attaquer aux deux kilomètres qui séparent la vallée de Nkolmeyos de la route nationale goudronnée (132). Tanto el comportamiento como las intenciones y los sentimientos del protagonista le configuran como un personaje épico. Su falta de compasión hacia sus enemigos, su afán de demostrar públicamente su valor, su naturaleza extraordinaria, su valor, sus destrezas guerreras, su astucia, su orgullo no son sino algunos de los rasgos distintivos de los héroes épicos de todos los continentes. Pero algo más nos indica que el autor se ha inspirado en las epopeyas africanas: la aparición de todos esos géneros que brotan en las gestas africanas pretendiendo divertir instruyendo y la imitación de la estructura dialógica propia de las sesiones narrativas orales, en las que la recitación constituye un espectáculo que exige la participación del público y el empleo de determinadas destrezas interpretativas mediante las que el orador intriga, sorprende y emociona a sus oyentes. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ABESSOLO MINKO, Antoine. (2003): Au commencement était le verbe. [consulta en línea: http://www.youtube.com/watch?v=1B5dNaWzqI4; 29/09/2012]. ABOMO-MAURIN, Marie-Rose (2005): «L’épopée bulu du sud-Cameroun: un genre en mutation? L’exemple de Ayono Ala, d’Asomo Ngono», in Anne-Marie DauphinTinturier y Jean Derive (dirs.), Oralité africaine et création. Actes du colloque de l’Isola (10-12 juillet). Paris, Karthala, 127-147. BIEBUYGK, Daniel y Kahombo MATEENE (2002): Mwendo. Une épopée nyanga. Paris, Classiques Africains. BOYER, Pascal (1988): Barricades mystérieuses et pièges à pensée. Introduction à l’analyse des épopées fang. Paris, Société d’ethnologie. DIABATE, Massa Makan (1975): L’aigle et l’épervier ou La geste de Sunjata. Paris, Pierre Jean Oswald. HAMPÂTÉ BÂ, Amadou (1982): «La tradición viviente», in Joseph Ki-Zerbo (dir.), Historia General de África, Metodología y prehistoria africana, vol. 1. Madrid, Tecnos y UNESCO, 185-222. HAMPÂTÉ BÂ, Amadou (1994): Njeddo Dewal, Mère de la Calamité. Abidjan, NEI-EDICEF.
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