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Libros burgaleses de memorias y noticias [18]: Cosas sucedidas en Burgos, sentadas y vistas por Marcos Palomar : continuación

García de Quevedo y Concellón, Eloy

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Libros burgaleses de memorias y noticias .4I»+ COSAS SUCEDIDAS EN BURGOS, SENTADAS Y VISTAS POR MARCOS PALOMAR CONTINUACION. Fernando VII en Burgos (1) En el día 12 del mes de Abril entró nuestro ' monarca Don Fernand) séptimo en Burgos, a las cuatro y media de la tarde, y fue a aposentar a casa de Valdés, frente a la puerta alta de la 4tedräl, 1 Respecto a esta estancia del Rey en Burgos en 1808, (Palomar omite la indicación del año) se han publicado diversas noticias: en el «Burgos en la guerra de la Independencia», per Salvä. ya citado; en un k rtic u lo de D. E. Oliver Copons titulado. «Las primeras víctimas de nuestra independencia» (Revista Cientijico Militar, año 1888); en las «Efemérides», de Albarellos; y en unos artículos que el autor de estas notas publicó en el «Diario de Burgos», en 1893, titulados: «Los tiempos de entonces.—Un viaje regio». Como es sabido, el Rey venía en busce de Napoleón, a quien no halló en Burgos, donde suponía encontrarle, ni luego en Vitoria, ni en la frontera. Salva, explica los trabajos que, desde Marzo, se hicieron para preparar la recepción del Emperador. La certidumbre de que venía era tan grande que el Ayuntamiento imprimió la alocución siguiente: AVISO AL PUBLICO Debiendo llegar, de un día a otro, a esta ciudad S. NI. I. y R. el Gran Napoleón, Invicto Emperador de los franceses, deben gloriarse todos los habitantes de tener en su Pueblo a un Heroe Superior a les conocidos en la Historia. Es la voluntad del Rey nuestro Señor, se le hagan los mismos honores, vivas y aclamaunciones que si fuera a su misma Real Persona, y no puede hacérsele al Rey mayor servicio que conformarse en todo a esta su Real Orden. Así me lo prometo del tan acendrado zelo y fidelidad de los hahitantes de esta Ciudad. que en todas ocasiones acreditan con tanta particularidad su amor al Rey; y estoy seguro de que darán pruebas del alto aprecio con que admiran al augusto Soberano de una Nación la mas estrecha y fiel aliada de S. M. y de la España.-- Burgos y Abril 9 de 1808. Josef Bernardo ',ligo de Ángulo.  Por mandado de su Sría., Vicente de Mariscal. De este curioso documento hay un ejemplar, acaso único, en el legajo 14, de los papeles de Cantón Salazar (Archivo del Ayuntamiento). Me ha parecido que se leerá con gusto tal proclama, que nunca he visto citada, y que muestra el entusiasmo, real o forzado, de las autoridades ante la noticia de que llegaba tan gran personaje. El pueblo no pensaba sin duda de igual manera, — 256 — y a otro día siguiente, a las nueve de la mañana, marchó al encuentro de Napoleón (1). Cuando el Rey entró en Burgos fue recibido: lo primero venía el campanario de Vega; tras el carro venía bastante gente de Burgos, vestidos de soldados voluntarios; entremedio iba un carro que le llevaban tres parejas de bueyes, en el cual iban 24 músicos, y a la espalda la Fama (2) -- -- 1 Rectifica la hora de la salida y añade otros comentarios, el acta de la sesión del Ayuntamiento del propio día 13 en que el Rey marchó, y de la cual yo publiqué párrafos en los artículos citados. Véase uno: «Por dicho Sr. D. Francisco Fernández de Castro, caballero presidente, se hizo presente que el motivo de haber llamado a este Ayuntamiento era el de haberse caminado S. M. esta mañana de esta ciudad a la de Vitoria, sin haber concurrido el Ayuntamiento a despedirle, como era preciso y correspondiente; y el Sr. D. Manuel de Quevedo añadió, que habiendo advertido la novedad a la hora de las seis y media de esta mañana, había venido y mandado avisar para saber la causa de no avisar, como correspondía y deseaba el pueblo, habiéndose echado de menos esta ceremonia tan precisa, y muy sensible al pueblo, que tenia el deseo de que no saliese de Burgos, y que a este fin se hubiesen hecho las más vivas y respetuosas súplicas e instancias. Y que respecto había salido a acompañar a S. M. el Exmo. Sr. Capitán General de Castilla, es consiguiente lo hubiese sabido en tiempo». Demuéstrase con este documento lo muy. temprano que el Rey salió o se escapó de Burgos, sin que lo supiera ni aun el Ayuntamiento, que se dolía de que el Capitán General, estando en el secreto, no le hubiera avisado; y se desprende también de él que las gentes vetan con recelo el viaje que tan estúpidamente seguía el Monarca, quien no paró, como es sabido, hasta entrar en Francia y caer en manos de Napoleón. Nuestro Ayuntamiento, viendo con singular perspicacia los peligros de tal viaje, acordó en la propia sesión dirigir una carta al Monarca en la que mostrase el sentimiento que por no haberle despedido tenía la ciudad, la cual pensaba suplicarle que no saliese de ella, «y haciéndolo del modo más respetuoso para que no lo realice de la de Vitoria y que cuente en todo con la fidelidad y el amor de los burgaleses». Tal carta la llevaron en mano los comisionados que fueron a Vitoria con una guardia de honor, y la entregaron al Conde de Villariezo que la hizo llegar al Rey. En otra de Vitoria, fechada en 15 de Abril, dicen los comisionados, D. Pedro de Isla y D. Francisco Fernández de Castro: «hemos tenido el honor de besar la mano de S. M. quien, en toda ocasión que nos ve, nos manifiesta mil demostraciones de aprecio... y habiéndole preguntado si había recibido la carta de la Ciudad nos dijo que sí y que agradecía nuestro celo». 2 El Ayuntamiento había dispuesto comisionar a algunos capitulares para preparar el recibimiento del Rey. En la sesión del 11 de Abril, uno de los comisionados comunicó: «ter er preparada y adornada con la mayor decencia una carroza, tirada a brazo de sesenta o más hombres, en la que deseaba entrar a S. M. y un carro triunfal también bien adornado con muy excelente música...; tres compañías de jóvenes, la una con el título de Guardia de Honor, compuesta de personas de distinción brillantemente vestidas a la española antigua. Otra con el de Fidelidad, adornada con cotas de malla y sus correspondientes morriones; y la otra compuesta de 200 de dichos jóvenes de todas clases, con el nombre de voluntarios y tropas ligeras, que todas servían para la guardia y custodia de Su Majestad». También acordó el Ayuntamiento, «que en consideración a estar muy desigual el piso desde el puente de Santa María hasta el Convento de Calatravas, por donde ha de entrar S. M., se terraplenen los hoyos con cascajo menudo y arena para evitar todo riesgo». — 257 — Después la carroza en que iba nuestro monarca, de la que tiraban cómo 45 hombres, y esta carroza, y este carro 2. y estos voluntarios y estos franceses dichos (1), salieron a recibirle pasado el Cristo de Burgos de San Agustín (2). El "Dos de Mayo" burgalés (3) En el ario de 1808, segundo día de Pascua de Resurrección, sucedió en Burgos una desgracia ndtable, que fue del modo. siguiente (4). Venia un correo de Vitoria para Burgos, con el motivo de estar nuestro monarca D. Fernando Séptimo en dicha villa. Las tropas francesas caminaban aquel cija, camino para Vitoria, a esperar al Emperador, que decían venia en aquellos días. Estas tropas francesas salieron de Burgos para dicho camino a las once o doce de la noche del día anterior. En el camino detuvieron tres horas, poco más o menos, a un correo que venia para Burgos y seguir su carrera para Madrid. Noticiosas algunas gentes de Burgos de esta detención del correo, pasaron algunos a dar parte al Intendente, haciéndole saber lo que pasaba; cómo habían detenido el correo los 7ralee->es; parece hizo peco caso. 1  Nada había dicho Palomar de los franceses, aunque es natural que estando en Burgos tropas de aquella nación, hiciesen los honores. 2 En la sesión del día 13 de Abril (véanse mis citados artículos del «Diario») «Don Manuel de Quevedo hizo presente que... había salido con su compañero el Procurador Mayor más moderno, a encontrar en el camino a S. M. y ofrecerle la Guardia de Honor... Que S. M. la había admitido con el mayor placer, como también la carroza que se llevaba preparada, tirada de más de sesenta hombres para entrarle en ella en esta Ciudad; y que inmediatamente que se le propuso, se trasladó a ella, manifestando particular gusto; y que en ella había sido conducido por dichos hombres hasta el Palacio de su hospedaje, custodiando por la noche su Real Persona la misma Guardia de Honor en unión con los Guardias de Corps...» El Ayuntamiento, en corporación, esperó a Fernando VII a la puerta de la casa de Valdés. 3 Así llamó a los sucesos que va a describir Palomar, el Sr. Albarellos en sus «Efemérides burgalesas», donde se lee: «He aquí una de las fechas más gloriosas de la historia de Burgos. Antes de que en Madrid resonara el grito del «Dos de Mayo», precursor del alzamiento nacional de España,... hubo en esta Ciudad una protesta popular, también apagada en sangre, y que no tomó mayores proporciones porque las circunstancias lo hacían imposible, habiendo como había en la ciudad, una guarnición numerosa». A este asunto dedicó también, y antes que nadie, un articulo, citado en nota anterior, el Sr. Oliver Copons. 4  El día segundo de Pascua de Resurrección fué el 18 de Abril, a poco de salir Fernando VII. — 258 — Las gentes, viendo esto, empezaron : ¡ Muera, que no hay justicia en Burgos !, empezöse a amotinarse un modo de gente que puedo decir con toda verdad. Yo salí de mi casa, taberna de San Esteban, número 47, a oir misa en el Carmen de dicha ciudad ; al pasar por la plazuela del Arzobispo, que así llamamos, noté una algazara de gentes, diciendo : ¡ muera!, ¡ muera!, ¡ muera:!, ¡ muera! A la puerta del palacio (1) había una guardia de franceses, 'con el motivo de venir a aposentarse allí el Emperador. Retiröse allí el Intendente, llevado por algunas personas condecoradas. Viendo esto dichas gentes, que más inc pareció basura que personas (2), volvieron a vocear : ¡ Muera!, ¡ muera!, ¡ muera !, de modo que queriendo, a pedradas, los muchachos, atropellar la guardia y por último decían : ¡ fuera de ahí esa guardia!, atropellaron unos bárbaros a quitar el fusil a la centinela y .darlos de palos; esto que vió el Comandante que tenían, mandó hacer fuego. A la primera descarga tres hombres quedaron muertos en el suelo; de este modo se retiró la gente (3). 1 Es decir del palacio del Arzobispo. No había duda racional de que allí ocurrieron los sucesos. Asi lo había indicado el Sr. Oliver Copons, y lo demostró, con un documento coetáneo, Albarellos en sus «Efemérides». Sin embargo Salva, en su libro citado, afirma que el motin fue en el Huerto del Rey, frente al palacio de Mozi (casa ntims. 2 y 4 hoy de dicha calle) alojamiento de Bessiizes. Ignoro de dónde se tomó esta noticia, pero el testimonio de Palomar, testigo presencial, resuelve definitivamente la cuestión. 2 Es realmente inexplicable el desprecio con que Palomar trata a aquellos buenos españoles. Si que es verdad que después, hablando del 2 de Mayo en Madrid, escribe: «Las gentes de dicho motfr eran de poca más o menos, como suelen decir.» 3 Albarellos, valiéndose del documento contemporáneo a que antes me referí y que es un folleto titulado «Noticias de las inscripciones, jeroglíficos y festejos con que los empleados de Rentas Reales solemnizaron la proclamación de Fernando VII.—Burgos 1814», cuyo texto' reprodujo en su folletín el periódico «El Papa Moscas», determinó claramente no solo el lugar en que los sucesos ocurrieron, sino los nombres de las víctimas, que no conocían Oliver CoPons, ni Salva. ni cita nuestro Palomar. Fueron: Manuel de la Torre, Nicolás Gutiérrez y Tomás Gredilla. Los empleados de Rentas Reales, para celebrar la proclamación de Fernando VII, adornaron con transparentes iluminados varios edificios, y en los transparentes representaron hechos de la guerra de la Independencia, uno éste de que hablamos: «Denotóse—dice el folleto descriptivo—esta horrible escena pintando el atrio del Palacio Arzobispal. Los granaderos franceses disparando sobre grupos de paisanos pacíficos e inermes. Veíase ya algunos en tierra, bañados en su propia sangre, sobre cuyos cadáveres, en el aire, se divisaban coronas de laureles y palmas entretegidas...» El Sr. Salva que no conoció lo nombres de dichos muertos, cita en cambio el de un herido José Apéstegui, que murió a los tres días. Es extraño el modo con que Salva refiere los sucesos, con detalles que seguramente no inventó escritor tan probo, pero que en absoluto se separan de todos los relatos, y en especial — 259 — Los Reyes padres En el ario de 1898, en el mes de Abril, día 27, eetraron en Burgos nuestros soberanos reyes, D. Carlos Cuarto y Doña María Luisa de Borbón, y salieron a otro día, a las ocho de la mañana, camino para Francia (1). La Reina de Etruria En el ario de 1808, día 6 del mes de Mayo, entró en Burgos la del de Palomar que los presenció. Dice así: «Era el 18de Abril; a las primeras horas de la mañana se notó en la ciudad gran agitación, mucho movimiento, señales de alarma, carreras, vocerío, algarada Las autoridades se previnieron y la tropa española se preparó. Desde luego, se vió que en la plaza del Mercado se reunía gran parte de los burgaleses, especialmente de la clase artesana, y que iban armados, unos de palos, otros de pistolas viejas, algunos con algún mal fusil. De la plaza del Mercado, enrojecidos de ira y enronquecidos de voces, emprendieron la ruidosa marcha por la Plaza Mayor y la calle de la Gallinería (hoy del Cid) hacia la de Huerto de Rey, en donde vivía el mariscal Bessieres, jefe de las tropas francesas; allá se dirigieron en gran tumulto pretendiendo exponer airadamente su protesta... Los centinelas de la casa de Mozi trataron de impedir la entrada de los paisanos, estos se arrojaron contra los centinelas. y saliendo el resto de la guardia, y acudiendo la del General Lefébvre, que vivía en la misma calle, los soldados franceses dispararen sus fusiles, el pueblo usó de las armas que llevaba, y se trabó una pelea que, por lo desproporcionado entre las fuerzas combatientes, infundió pronto el pánico en las masas. Tres artesanos burgaleses quedaron tendidos en tierra sin vida... Se presentó inmediatamente el regimiento de Caballería de Calatrava, que, dando primero unas cargas y usando después de medios persuasivos, pudo disolvu los mayores grupos de gente...» Aunque de este relato separemos lo que puede ser gala literaria, siempre quedaran noticias tan concretas y tan en contradicción con lo que vió Palomar, que casi dan la idea de que se tratase de dos hechos distintos. Claro que no es así porque ambos se refieren al propio día, y no hubo otro alboroto. Como el Sr. Salvá tenía por sistema no indicar las fuentes de que tomaba sus noticias, es imposible contrastar su relación, que parece caprichosa en gran parte. Años hace, mi buen amigo y compañero D. Tomás Alonso de Armiño, siendo concejal, propuso que se dedicase una lápida, coloeada en el muro de la torre de Santa María, frente al antiguo palacio arzobispal (entonces aun en pié) a la memoria de estas primeras víctimas de la independencia española. Aceptó el Ayuntamiento la propuesta, sin que tal acuerdo, por motivos fútiles, se haya llegado a ejecutar. Como un día u otro habrá de ejecutarse, y de desear sería que fuese pronto, pues Burgos asta, en deuda con aquellos excelentes patriotas, conviene determinar bien que fué en la pla zuela del Sarmental, o del Arzobispo, donde los sucesos ocurrieron y que alií debe colocarse la lápida, según el Sr. Armiño pidió. 1  Salvé, (obra citada), dice que fueron recibidos por un representante del Ayuntamiento y otro-del Consulado, y no salieron de su hospedaje ni siquiera vieron la Catedral. — 260 — Reina de Etruria (1), y fué a parar a casa de Valdés, y a otrfo ?día marchó para Francia. Viaje del Rey José (2) En el día 9 del mes de Agosto de 1898, entró en . Burgos el Rey D. Josef Napoleón, de vuelta de Madrid, y salió de Burgos para Francia, a 13 de dicho mes y ario (3). 1  El manuscrito, por evidente error material, dice Ilma. Como es sabido, • la reina de Etruria. que era hija de Carlos IV, salió de Madrid para Francia en ia mañana del 2 de Mayo famoso: su marcha no la siatió el pueblo, dice Lafuente, por considerarla extranjera y del partido contrario a Fernando. En cambio la marcha de otras personas de la familia real fue la chispa que produjo el alzamiento de Madrid en aquel día. 2  Estas noticias se refieren a la segunda visita del recién elegido Monarca. a nuestra ciudad. De la primera no habla Palomar. Por cierto que Salvá en su obra citada, (págs. 38 y siguientes) relata largamente los preparativos que se hicieron para recibir al Rey. el envio de una comisión a Vergara para saludarle, etc. Y luego dice: «Pero finó el mes de .Tulio sin que el rey extranjero hubiera venido», afirmación errónea e inexplicable en quien manejó las actas municipales. En la de Regimiento de Abastos de 15 de Julio de 1808 se lee: «El Sr. Intendente Corregidor hizo presente a Su Sría, que el Sr. General de división Boné le acababa de pasar un oficio que establece el modo de salir a recibir al Rey Nuestro Señor, que ha de llegar en el día de mañana...» No hay que acudir a tales documentos: El Sr. Oliver Coi ons, en su monografía «El Cas_ tillo de Burgos», dice. sin género de duda: «el 16 de Julio hizo su entrada el Rey intruso... sólo se detuvo a recoger la brigada Ney que había de escoltarle a Madrid». Este viaje de José Napoleón, primero que realizaba por España, tenía como objeto. tomar real y efectiva posesión de la Corona. En Burgos el día de su llegada, 16 de Julio. dice Gebardht («Historia de España» T. VI pág. 491) «sabido el suceso de Ri p seco (batalla perdida por los españoles en 14 de aquel mes), José Bonaparte resolvió pro eguir su camino a la capital de la monarquía». Y el propio autor recuerda que, desde Burgos, el flamante monarca escribió a su hermano el Emperador una carta en que se leía «No me asusta mi posición. pero es única en la historia: no tengo aquí un solo partidario»; afirmación amarga que fue acaso debida al frío acogimiento que Burgos le hizo. Según Thiers Historie du Consulat e! de l'Empiee. el Rey «recevant du General Savari l'invitation reiterce de venir se montrer à sa nouvelle capitale, rassuré surtout par la victoire de Rioseco, il mit fin a ces mutiles caresses envers des populations qui n'i y repondaient gnere, et se rendit de un trait de Burgos a Madrid. II y entra le 20 au soir, du miliett dime froide curiosite...» . 3  Este viaje del rey, que presuroso abandonaba la Corte, tenía todo el carácter de una huida, pues no se creía seguro en Madrid después del triunfo de Bailén. Pensó primero, sin duda, sostenerse en Bnrgos; asi se deduce del acta municipal de 7 de Agosto, en la que se leyó un oficio del Corregidor que decía: «Segírn me avisa el Sr. Intendente General del Ejército francés, con fecha de ayer en Aranda, deben reunirse en esta ciudad, dentro de tres o cuatro días, y acantonarse en sus inmediaciones, sesenta mil hombres y quince — 261 — Batalla de Gamonal En el año de p 808, en el mes de Noviembre, día 10, fué la batalla de los españoles y franceses en los campos del contorno del monte de la Ciudad de Burgos, en donle... los nuestros por ser.. (1) el exceso de las tropas francesas, aunque se mantuvieron haciendo bastante fuego los españoles (2). Entraron en Burgos dichos franceses el día dicho: empezaron a Saquear las casas y robar a las gentes que encontraban por los caminos (por ser mucha la , gente que huyó de la ciudad), que no se puede haber verificado saqueo igual ni modo de robar igual. No puedo asegurar ciertamente lo que duró el saqueo, sólo digo que no dejaron casa, iglesia, convento que no fuese destrozado (3), mil caballose noticia que aterró al Ayuntamiento, el cual acordó «que se represente a S. M. la imposibilidad en que se hallaba la Ciudad de hacer el s'inició de 60.000 raciones diarias». En la sesión del día siguiente, 8 de Agosto, «...se acordó que en atención a la próxima venida de S. M. como lo indica el aviso verbal pasado por el Excmo. Sr. General Barri sobre la habilitación del Palacio Arzobispal para su hospedaje y el Monasterio de la Cartuja para Cuartel General, sin embargo de no haberse pasado formal oficio por escrito a la Ciudad, se estuviese a la vista, y al punto que se supiese la llegada de S. M., se le reciba como se ha ejecutado anteriormente». Salvé no determina fecha: «El Rey José, dice, llegó a Burgos, por lo visto, en los primeros días de Agosto», pero nuestro Palomar anota la de llegada y la de salida, cuando, no creyéndose seguro aquí, decidió pasar con sus tropas el Ebro. Así lo indica Tbiers (obra citada en la nota anterior). 1  Marcan los plintos suspensivos palabras ilegibles en el manuscrito. 2 Respecto a la batalla de Gamonal puede leerse, sobre todo, lo que dice Arteche en la «Historia de la Guerra de la Independencia» estudio el más completo sobre la gloriosa epopeya. Se ocupan también de este combate Salvé, Alberellos y Oliver Copons egsus citadas obras. 3 En las interesantísimas Memorias del General Barón Thiebault, libro que no ha sido aprovechado por los que en Burgos han escrito acerca de la guerra de la Independencia, pueden verse indicaciones de lo que fué el saqueo de Burgos, y ha de tenerse en cuenta que es un General franés el que escribe. Thiebault llegó a Burgos nombrado Gobernador de Castilla la Vieja, a mediados de Enero de 1809, y hablando de su antecesor dice: «Hacía sesenta dias que ese Darmagnac mandaba en Burgos y en esos sesenta días el pillaje y la devastaCión duraban con un frenesí de que es imposible formarse idea. La desesperación y la rabia transtornaban a los habitantes y la escasez de todo. hasta lo mas necesario. multiplicaba las epidemias que devoraban a nuestras tropas. La ciudad cansaba horror, los campos inspiraban compasión» Luego añade: «Me puse a recorrer la ciudad, y Dios me es testigo de que tuve el más triste espectáculo, resultado de dos meses de abominaciones. Abandonada por una parte de sus habitantes, la capital presentaba un aspecto de soledad y desolación, y en muchos lugares no era mas que una infecta cloaca; por todas partes la ruina, el hambre, la desesperación, la peste, y — 262 — En Vega quemaron tres o cuatro casas que hacían desde aquella calleja que sigue el río mayor, pasando el puente de Santa María, toda aquella fila de casas que hacía a la mano derecha.... (1). Españoles arcabuceados (2) En el mes de Enero del ario 1810, después de haber "arcabuceado a dos mozos las tropas francesas mandaron se pusiera una horca en la cuesta que domina más arriba de la parroquia de San Pedro San Lices (3), en sitio que estaba el molino de viento en otro tiempo y allí se colgasen dichos cadáveres, lo que se ejecutó así (-1). como remedio la muerte... Tres pies de inmundicias cubrían e infectaban todas las calles y para poder transitar se habían limitado a hacer. a pico. caminos a través de la masa de escombros y basuras. entre los cuales se hallaban, después del combate librado para tomar a Burgos, (la batalla de Gamonal) pasados sesenta días. más de doscientos cadáveres de caballos y mas de cien cadáveres humanos. No se abría ninguna tienda, no se celebraban mercados; nadie se ocupaba ni de la administración ni de la justicia. La fuerza. la brutalidad, la violencia, constitui?n el (mico derecho...» Son palabras muy significativas, dado su autor. (Memoires du General Barón Thiebault. Paris 1896.— Tomo IV. págs. 281 y siguientes). 1 Siguen palabras ilegibles. Las casas a que se refiere Palomar eran las inmediatas al río, que ocupaban el espacio que hoy es el paseo del Espolón Nuevo. Asi lo dice Salva. Por cierto que es preciso declarar que la desaparición de tales casas resultó beneficiosa para el aspecto estético de la ciudad. 2 La noticia anterior es de 1803 y ésta de 1810. En tal lapso de tiempo vino Napoleón a Burgos y ocurrieron otros sucesos importantes que Palomar omite ¿Será acaso que, como otros muchosburgaleses. huyó de la ciudad después de la batalla de Gamonal? 3  Hoy decimos San Pedro y San Felices. 4 En el folleto antes citado. descriptivo de las fiestas con que los empleados de Rentas Reales celebraron la vuelta de Fernando VII, se indica, como asunto de un transparente: «Pintóse pues en un mudo cuadro este vivo diseño de la fidelidad Burgalesa. En el sitio donde estaba el destruido convento de Monjas Trinitarias, se dejaban ver diferentes patriotas, unos ya fusilados. otros en el acto de recibir el golpe fatal. Sobre el cerro de los Alfareros se veían otros muchos colgados de la horca... Encima esta letra alusiva al sitio de tan horrible profanación: Mortai sant super excelsa liza (2 Reg. 1) y debajo la siguiente octaba: Víctimas del honor, del patriotismo, Que despreciando vidas, glorias, bienes, Disteis muriendo ejemplo de heroismo Y a Burgos de lealtad triunfos perennes: ;Oh! sepulte en sus senos el abismo A los Monstruos Lasalles, los Borsennes Y a juzgar vuestra sangre ¡oh pena dura! Vuelve al mundo oh Laja, vuelve, oh Rasura». — 263 — Muere el Conde de Berberana En el ario de 1810, en el día once del mes de Febrero, murió el Conde de Berberana, don Manuel Gil, de accidente (1). La Guardia civica En el ario de 1810, en el mes de Julio, se empezó el llamamiento de habitantes de la Ciudad para nombrar la guardia cívica desde edad de 17 arios hasta 60, todos por sus respectivas colaciones, sin' exención personal (2). Primeramente se nombró la primera compañía y guardia de honor. En fin, así fueron siguiendo sacando compañías.  ( • En el día 4 del mes de Agosto nos mandaron (3) presentar en el prado segadero, a las cuatro de la tarde la segunda compañía, y tercera y cuarta. Se pasó lista y aquel día no se pudo hacer más, dándonos orden para el siguiente día presentarnos a las nueve de la mañana y tres de la tarde. Llegado este día nos presentamos y se diö disposición a empezar a enseñarnos a hacer giros, dándonos orden de volver todos los días . de trabajo, a las seis de la tarde, hasta hoy 15 del mes de Agosto de 1810. Se van dando licencia a... (4) de la guardia cívica, a todos los que ponen algún achaque. Para esto están nombrados el cirujano 1 D. Manuel Francisco Gil Delgado Rodríguez de Salamanca, Señor de las Villas de Castildelgado. Ibrillos, en lo espiritual y temporal de Larrinzar. Patrón divisero de Marieta y Lorza. fue el «décimo cuarto Señor y primer Conde de la Villa de Berberana, gracia y merced hecha por... Carlos IV, cuando pasó Diputado a Cortes por la Ciudad de Burgos en la Jura del Sernnísimo Príncipe de Asturias D. Fernando, cuya Real Carta de privilegio fue despachada en 12 de Noviembre de 1789. para sí. sus hijos y sucesores en sus Mayorazgos y casa por el apellido Gil Delgado» (Véase el antes citado «Arbol Genealógico de la Antigua casa de los Velascos Señores de la Villa de Berberana, por Gregorio Leal») 2 El Sr. Salva, en su citado libro, habla de las diversas tentativas que las autoridades francesas hicieron para formar en Burgos una guardia cívica, cosa que repugnaba al espíritu de los españoles. Dice que el propio Rey José tuvo que mandar, desde Sevilla, en 19 de Abril de 1810, que se formase; primero se presentó al general Thiebault una lista sólo de peones y criados, que él rechazó, pidiendo que se le diese otra de gente más escogida, y de individuos distinguidos para ser oficiales, y se nombró coronel del cuerpo a D. Francisco de Urquijo e Irabien. 3  Palomar fue uno de los civicos, pues que habla en primera persona. 4  Palabras ilegibles.