Ermita de Santa María en Quintanilla de las Viñas
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Ermita Ele ot lärífi PO Nillid113 110 Is 11111 En el número 19 de este BOLETIN,. publicamos unas lineas para dar a conocer este monumento, desconocido en su importancia hasta entonces, por no haberse ocupado del mismo las autores. Alh prometimos ocuparnos más detalladamente del edificio, y vamos a cumpeir nuestra promesa. Pero es tanto su valor en el campo del arte nacional y su originalidad tan grande, que 'confesamos lo hacernos con cierto temor. Afortunadamente nuestras noticias han atraído la atención de muchas personnas especializadas en-esta clase de estudios, que han % . , eardo a vidtarlo, y no se hará esperiar mucho 1a publicitción de un estudio concienzudo, que satisfaga los anhelos de los doctos. Para quien conozca el valor estratégico de Lara, posición de primer orden para dominar gran parte del territorio burgalés, y su situación entre dos amplios y feraces valles, le parecerá natural que desde los tiempos primeros de la población de España se formase allí un poblado donde, los sucesores de los aborígenes, que habitaron los a brigos rocosos de la Aceña, dados a conocer por el P. Saturio Pérez, monje de Silos, tuviesen un lugar de refugio y pudieran disfrutar de la tranquilidad que ofrecía fo seguro del lugar+ en aquellas remotas épocas. No es de extrañar, pues, que pronto llegase ft ser asiento de poblaciónn numerosísima desde los tiempos que anteceden u la dominación romana; según lo expresan los autores, y se confirma por el número enorme de objetos de las épocavs neorítica y céltibérica hallados en su campo, en lo que excede a todas las ciudades de la provincia, sin excluir a la misma Clunia, que fué pronto capital del territorio centro norte de España. Dicha población debió ocupar la eminencia conocida con el nombre del «Castillo» y sus inmediaciones principalmente al oriente y, mediodía, que es donde más abundan dichos objetos, sin preterir que en fa inmediata mola o «castro» hubiese también algún refugio, 'como lugar más alto y aislado en los primeros tiempos, aunque carece de vestigios humanos. Dominado el' pais por los romanos debió cambiar algo el asiento de la ciudad, que tuvo, por lo menos desde entonces, además del
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— 239 — nuevo castro, después castillo, Un «vicus agricola» importante, a juzgar por los restos de muros de construcción romana, pavimentos de - _ormilffin y teselas de tierra cocida, que se descubren por doquier en las mismas viviendas y en el suelo de la actual Lara. Es además notable el número de lápidas sepulcrales con caracteres latinos desdé los más clásicos en gdelante y a la vez con detalles ibé& ricos, como son el arco de herradura, los guerreros indígenas ves-, tickos ' del saginn, el sacrificio a la diosa Isis y otros que 411 se ven incrustados en los muros de la actual villa o conservados en los Museos Nacional y Provincial, a los que se sucedefi restos puramente romanos, como el sarcófago de mármol 'dedicado a Fernán Goniátez, hoy en .Covarrubias, el mejor de los de su época conocido , en Castilla, etc., etc. Unida Lara con Clunia por una vía imperial, subsistente en gran' parte en /as inmediaciones de Carazo, y mediante la cual se énlazaba con e sta inexpugnable posición fortificada por los dominadores latinos, constituía junta con la ciudad vecina de Agosín, donde hay restos de campamentos fijos con varias lápidas romano-ibéricas, y los castros de Arlanza y Salas de los Infantes, una fuefte línea, que u la vez que vigilaba a los pelendones no sometidos de Segéda (Canales de la Sierra?) aliados de Numancia, terror de Roma, unía á Clunia con los verones de la Rioja y murbogos de Burgos, y permitía llevar los ejércitos imperiales a las fronteras de la Cantabria, impidiendo sus incursiones en los * países ya somélidos, y hasta que! pudieran venir en socorro de Numancia, si alguna vez lo intentarani. Si hubiéramos de dreer al P. Argaiz en su «Solead Laureada» que dice «fué ciudad de las celebradas en Cas I tilla según el ámbito, que muestran sus deshechos muros que es de tres cuartos de légua»i bubo allí mártires Cristianos, Santa Cara entre otros. Mas aunque es, crpible que así sucediese, dada la importancia de la colonia militar: romana alli establecida, siendo notario que entre el ejército es donde; primeramente se propagó el Evangelio, no aparece suficientemente probado este extremo. En el documento de donación que más tarde aduciremos, se expresa, es verdad que se hace en honor de reliquias insignes que allf recibían culto, pero no se dice desde cuándo ni cuyas eran, por lo cual no podemos identificarlas en absoluta con las de mártires locafles, supuesto que en todos los templos insignes de aquella centuria era costumbre depositarlas. No está comprobada la existencia de una Sede cristiana en Lara, aunque insisten en ello los autores, mas aun en caso cierto no podemo/s
— 240 — suponer que ocupase el emplazamiento de la actual ermita, porque éste. dada su distancia de la ciudad, siempre se ha considerado como sucle La . :1. segú , lo expresan los documentos más antiguos. Resta suponer quo desde los tiempos de la dominación Nrísizó`ica se levantó en aque: lugar, hasta tiempos recientes, rodeado de ameno, bof-:que, santificando tal vez de esta forma el emplazamiento de un i templo pagano, un santuario en honor probablemente de Santa María. De lo primero tenemos algunos indicios en los numerosch restos visi-• góticos hallados en sus proximidades, consistentes en hebillas, una piedra de toba, en que sé ye retundido el típico crismón entonces usado, y tal vez el cipo de mármol con palmera y cruz patada, ide la cual penden el «alpha» y «omega» que, procedente de allí se guarda hoy en la iglesia parroquial, y otro resto cle mármol ya cilesfiguraclo) que corona un muro del osario a ella adyacente (1). Nada decimos de las columnas de mármol -blanco que hasta fecha reciente se veían en un jardín de esta ciudad, de las cuales nos ocupamos en nuestro trabajo «Contribución al estudio del arte visigodo en Castilla», porque g e; ignora su procedencia, aunque hay motivo p ara suponer se hallaron en la Llana de Afuera, en t as casas di.31 señor de la Morena, construidas sobre lo que fue iglesia palatina de. San Lorenzo de Burgos. Son tan elegantes, y los centros antiguos dl esta provincia en que se encuentran mármoles exóticos, tan escasos, que llegamos a creer proceden de Oca, Clunia o Lara, mejor de esta última, por su mayor proximidad a la capital. Estos vestigios suponen la existencia de un edificio de grande importancia, que tal vez date de época anterior a Recaredo, cuando los católicos españoles, para demostrar su fe contra la herejía arriana que trajeron a España los godos, se esmeraban en el culto a la madre de Dios y confesaban la Divinidad de Jesucristo, mediante la cruz ensanchada a sus extremos, de la cual penden las letras griegas) «alpha» y «omega r » (principio y fin) alusivas a Nuestro Señor. Como consta que fue destruida Lara por los sarracenos en su primera invasión del territorio, bien puede suponerse que el santuarid cóiriö la misma suerte entonces y así permaneció probablemente hasta que, según Berganza («Antigüedades de España»), «ganadas por Alfonso I, Oca, Osma y Coruña, las ciudades de Lara y Agosín (Los' Ausines), se cornenzáron a poblar por este tiempo» (750-756). «Mando edificar y reparar muchas iglesias, adornólas de plata y oro et caetera.. 1 El Sr. Monteverde guarda un objeto de cobre que lleva la leyenda TSIDAWA grabada en caracteres romanos admirablemente hechos. Se encontró en una tumba próxima a la ermita, al oriente. Otros coleccionistas poseen medalla y broches de idéntica procedencia.
N. 1 Restos visigóticos (siglo y ) en mármol, hallados en las proximidades de la ermita
N 2 Ermita de Santa Maria de las Viñas. —Relieves de J. C. y sus ángeles y del Sol, con inscripción votiva
Ermita de Santa Maria de las Viñas.— Fajas decorativas del exterior. Pcd. «Photo Club,.
— 241 — edificó muchos y - muy solemnes rrionasteiios de la Orden de San Bel tito et caetera». En el reinado de Don Fruela 1, doña Nuria Bella, abadesa, fundá. con veintiseis monjas el Monasterio de San Miguel de Pedroso, el/ año 759, y en 782 la viuda de don Silo, celebradas las exequias, observando lo decretado en tiempo de los godos, 10016 habitó de mónja, en dicho monasterio. Reinando Alfonso II, fue saqueada bárbaramente el año 831, la ciudad de Lara y sus contornos, destrozando sus monumentos y exi trafíando a sus moradores («Becerro de Santa María de Lara»).: De Don Ordofío 1 (8504866), sabemos por Morales que habiendo hecho entrada por tierraV e moros les ganó algunos lugares, pobló la villa de Arandla de Duero, y el mismo ario (852), les quitó las cludaides de Lara y Oca. Ordenó la repoblación de los lugares destruidos, pero Lara no fue reedificada hasta el ario 872, reinanndo Alfonso III en que lo fue por Medio de los condes Gonzalo' y Federico, según se confirma por la lápida ha/Jada en la iglesia de San .Julián de Lara, recientemente destruida y hoy conservada en la iglesia principal, de la cual nos ocuparemos algún día. Entre las restauraciones figura el cenobio de Santa María como uno de los primeros>. (Becerro citado). Según , el Ilmo. P. Serrano («Fuentes para la Historia de Cast, tilla», tomo II), «la fortaleza de Lara constituyó - desde los principio sidel siglo IX la ciudad más fuerte del reino cristiano contra los ejércitos árabes, que penetrando por Medinaceli a la cuenca del Duero y de éste a los afluentes del Arlanza, procuraban detener las conquistas cristianas de los primeros reyes de León y sus lugantenientes o adelantados los Condes de Castilla, pero sobre todo desde' el segundo tercio del siglo IX, época en que las huestes vencedoras de Alfonso III el Magno, conquistaron definitivamente el territorio incluido entre la cuenca del Allanzön y las riberas del 'Duero, estableciendo gobernadores con título de Condes en los mejores puntos de defensa para que desde ellos continuaran haciendo entradas en te-i rritorio musulmán y ensanchando los territorios del nuevo reino l de León p or las provincias de Burgos y Soria. No hubo lugar sagrado y religioso que dejara de experimentar los efectos de su real magnificencia, como dice el monje de Silos». «Al aparecer durante el primer tercio del siglo X.° los Condes de Lara, la familia de Fernán González que lo había reconquistado, hizo de Lara su solar, devolviéndole la jurisdicción gozada en tiempos antiguos dentro de la Audiencia territorial o Convento jurídico de •
— 242 — Clunia y conservó su importancia durante los siglos medios, pero encomendada su custodia desde la XIV centuria al Concejo de Burgos, ella y su población fueron desapareciendo hasta el punto de quedar .reducida a un pueblo miserable al comenzar er siglo XVI. En vano procuró enaltecerla Fernando IV de Castilla, cuando el ario 1312 a primeros de Abril mandó «que se cerquen e aya mercado et caétéra». En efecto, la condesa Doña Munia Donna, en 1, Q de Enero de 882, dió él fuero de Lara a sesenta y dos aldeas que pertenecían a su patrimonio «heriditus avium nostrorum» como lo expresa al determinar el territorio sujeto a Lara, que se extendía hasta la ribera del Duero y constituía un alfoz. (Archiv. Munic. de Burgos, dcto. n. Q 95). LUCIANO HUIDOBRO. (Continuará).