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Factores Cognitivos y Emocionales en las Acciones Colectivas de Resistencia a la Violencia Política

Rico Revelo, Diana Carolina

Abstract

La tesis analiza los motivos asociados a la participación en la resistencia pacífica a la violencia política en Colombia y el impacto de factores psicosociales, de contexto político y aspectos sociodemográficos, en diferentes instancias de participación. El cuestionario aplicado, indagó los factores asociados a la pertenencia organizacional y la participación en acciones colectivas. Se trabajó con tres muestras que suman 739 personas del caribe colombiano, una de 316 integrantes de 43 organizaciones sociales, otra de 181 personas que han participado en acciones colectivas sin hacer parte de movimientos sociales y otra de 242 personas que nunca han participado. Se efectúo un análisis psicométrico del instrumento de medida y seguidamente, se realizaron comparaciones entre medias y análisis de regresión con las tres manifestaciones de la participación. Posteriormente, se aplicó el programa estadístico AMOS para el análisis mediacional de las variables psicosociales en relación al nivel de implicación en la resistencia pacífica. Los resultados confirmaron que la participación en torno a la resistentica en la muestra estudiada, es impulsada fundamentalmente por tres variables psicosociales: la fusión de la identidad, las emociones positivas vinculadas a la resistencia y la utilidad. La fusión de la identidad presenta una relación directa y significativamente más elevada con la participación. Las emociones positivas y la utilidad ejercen una influencia directa sobre la participación y una influencia indirecta a través de la fusión de la identidad. En la tesis se relacionan esos resultados con el contexto político Colombiano y con diferentes aspectos de la movilización a favor de la resistencia pacífica.

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Factores Cognitivos y Emocionales en las Acciones Colectivas de Resistencia a la Violencia Política Autora: Diana Carolina Rico Revelo Directores: Dr. José Manuel Sabucedo Cameselle Dr. Amalio Blanco Abarca Departamento de Psicoloxía Social, Básica e Metodoloxía. Facultade de Psicoloxía Universidade de Santiago de Compostela Tesis Doctoral José Manuel Sabucedo Cameselle, Catedrático de Psicología Social de la Universidad de Santiago de Compostela y Amalio Blanco Abarca Catedrático de Psicología Social de la Universidad Autónoma de Madrid, Informan: Que la tesis doctoral titulada “Factores Cognitivos y Emocionales en las Acciones Colectivas de Resistencia a la Violencia Política”, ha sido realizada bajo nuestra dirección, por la licenciada D. Diana Carolina Rico Revelo, en el Departamento de Psicología Social, Básica y Metodología de la Universidad de Santiago de Compostela. Que el citado trabajo reúne todas las exigencias científicas y formales requeridas por la normativa vigente para optar al grado de Doctora por la Universidad de Santiago de Compostela. Por tanto, emitimos un informe favorable y autorización como trámite preceptivo para su aceptación y defensa pública. Santiago de Compostela, Marzo 7 de 2012. Fdo. José Manuel Sabucedo Fdo. Amalio Blanco Abarca Fdo. Diana Carolina Rico Revelo DEPARTAMENTO DE PSICOLOXÍA SOCIAL, BÁSICA E METODOLOXÍA Facultade de Psicoloxía Campus Universitario Sur. 15782 Santiago de Compostela En el ámbito público, dedico este trabajo a todos los colombianos que luchan por tener una vida digna ante condiciones adversas y han elegido la resistencia pacífica como su opción de vida… Y en mi terreno privado, a mis abuelas, mi madre, mi hermana y mis amigas, por su coraje, dignidad y posicionamiento como seres independientes en un contexto violento, inequitativo y machista... Una Carta Rumbo A Gales Me pregunta usted dulce señora, qué veo en estos días a este lado del mar. Me habitan las calles de este país para usted desconocido, Estas calles donde pasear es hacer un largo viaje por la llaga, Donde ir a limpiar luz es llenarse los ojos de vendas y murmullos. Me pregunta qué siento en estos días a este lado del mar. Un alfileteo en el cuerpo, la luz de un frenocomio que llega serena a entibiar las más profundas heridas nacidas de un poblado de días incoloros. ¿Y el sol? el sol, un viejo drogo que ha lamido esas heridas. Porque sabe usted, dulce señora, es este país una confusión de calles y heridas. La entero a usted: Aquí hay palmeras cantoras pero también hay hombres torturados. Aquí hay cielos absolutamente desnudos y mujeres encorvadas al pedal de la Singer, Que hubieran podido llegar en su loco pedaleo hasta Java y Burdeos, hasta el Nepal y su pueblito de Gales, donde supongo que bebía sombras su querido Dylan Thomas. Las mujeres de este país son capaces de coserle un botón al viento, de vestirlo de organista. Aquí crecen la rabia y las orquídeas por parejo, No sospecha usted lo que es un país como un viejo animal conservado en los más variados alcoholes, No sospecha usted lo que es vivir entre lunas de ayer, muertos y despojos. Juan Manuel Roca (Medellín, Colombia) AGRADECIMIENTOS Agradezco a José Manuel Sabucedo por su apoyo, calidez y eficaz acompañamiento durante mi formación investigativa en Compostela. Campo de estrellas donde llegué guiada por Amalio Blanco, ser comprometido con la dignidad humana con quien he compartido reflexiones sobre las difíciles condiciones sociales de mi dolido país. He tenido la fortuna de contar con dos excelentes directores de tesis cuya orientación académica y amistad, han sido fundamentales para el desarrollo de esta tesis doctoral. Así mismo conservo gratitud con el equipo de investigación del grupo en Psicología social, cognitiva y psicometría de la USC: con Gloria Seoane por su orientación metodológica, con Mónica Alzate por su generosidad y orientación incondicional durante todo el proceso. Así como Constantino Arce, Mauro Rodríguez y María José Feraces, por su disposición para apoyarme en lo necesario. También agradezco a mis compañeras de seminario: Cristina, Xiana y Cristiniña, por su colaboración y compañía en diferentes momentos de la tesis. Igualmente agradezco a la universidad del Norte de Barranquilla por su respaldo institucional para la realización de esta investigación, a las compañeras Mayito, Alexandra, Pamela, Olga, María, Paola y especialmente a Silvia Gloria por su apoyo moral. Finalmente, doy gracias a los amigos y seres queridos que me han apoyado en la distancia, su afecto ha sido trascendental para mantener un ritmo comprometido y animado con este trabajo, sobretodo agradezco a mi madre y a mi hermana por su respaldo moral, a mis amigas Beatriz y Lina por su amistad en la distancia y a Ismael, por su afecto que ha sido un apoyo esencial durante la recta final de éste proyecto. RESUMEN La tesis analiza los motivos asociados a la participación en la resistencia pacífica a la violencia política en Colombia y el impacto de factores psicosociales, de contexto político y aspectos sociodemográficos, en diferentes instancias de participación. El cuestionario aplicado, indagó los factores asociados a la pertenencia organizacional y la participación en acciones colectivas. Se trabajó con tres muestras que suman 739 personas del caribe colombiano, una de 316 integrantes de 43 organizaciones sociales, otra de 181 personas que han participado en acciones colectivas sin hacer parte de movimientos sociales y otra de 242 personas que nunca han participado. Se efectúo un análisis psicométrico del instrumento de medida y seguidamente, se realizaron comparaciones entre medias y análisis de regresión con las tres manifestaciones de la participación. Posteriormente, se aplicó el programa estadístico AMOS para el análisis mediacional de las variables psicosociales en relación al nivel de implicación en la resistencia pacífica. Los resultados confirmaron que la participación en torno a la resistentica en la muestra estudiada, es impulsada fundamentalmente por tres variables psicosociales: la fusión de la identidad, las emociones positivas vinculadas a la resistencia y la utilidad. La fusión de la identidad presenta una relación directa y significativamente más elevada con la participación. Las emociones positivas y la utilidad ejercen una influencia directa sobre la participación y una influencia indirecta a través de la fusión de la identidad. En la tesis se relacionan esos resultados con el contexto político Colombiano y con diferentes aspectos de la movilización a favor de la resistencia pacífica. Palabras clave: Protesta social, Resistencia pacífica, Identidad, Emociones y Utilidad. INTRODUCCIÓN La mayoría de los colombianos ha incorporado la violencia política como parte de su cotidianidad por diferentes motivos, ya sea porque nacieron en un contexto violento, por temor a las consecuencias de la represión en un medio hostil y/o porque creen en la efectividad de la vía armada para enfrentar el conflicto. Lo cierto es que el atroz lema de la paz negativa: si quieres la paz prepárate para la guerra, ha cobrado su mayor fuerza en Colombia desde el año 2002, debido a la implementación de una política de seguridad democrática para enfrentar el conflicto interno armado colombiano a través de estrategias militares. Ante los recientes anuncios de la guerrilla de las Farc sobre su intención de negociar la paz en Colombia, el actual presidente del gobierno expresó “el pueblo colombiano ya se ha vuelto escéptico cuando le hablan de paz por los constantes engaños de que ha sido objeto, pero reiteró que en su Gobierno hay una mano que les ofrece la paz, si hay verdadera voluntad” (El Espectador, 2011). Esta declaración evidencia varias limitaciones para tratar el tema de la paz en el país, entre las que cabría la falta de credibilidad en las declaraciones del grupo insurgente; no obstante, tal postura resulta acorde a un contexto de violencia política institucionalizada. Tanto el contexto sociopolítico colombiano como la declaración presidencial citada, desconocen el poder popular que envisten los colectivos de resistencia pacífica a la violencia en el país. En este orden de ideas, los colectivos de resistencia tienen el arduo desafío de seguir promoviendo sentidos alternativos a la violencia política que azota los diferentes territorios del país, asumiendo los altos costos que ello implica. Ante este panorama, nos propusimos estudiar los motivos asociados a la participación en la resistencia pacífica a la violencia política en Colombia, no sólo porque dichas acciones colectivas son de alto riesgo, dadas las condiciones excepcionales del conflicto colombiano, sino porque en esta contienda de relaciones de poder altamente asimétrica, los movimientos sociales cumplen una función eminentemente reformista. Quienes promulgan el discurso de resistencia pacífica, envestidos por el coraje que produce la indolencia hacia sus coetáneos, tienen la convicción que dicha circunstancia es insostenible. Por lo tanto, resulta socialmente relevante y teóricamente pertinente, indagar por qué algunas personas participan en acciones colectivas de no violencia sin quedar paralizadas por el miedo colectivo que genera la intimidación en este tipo de escenarios. Nos interesó analizar la incidencia de factores psicosociales, sociodemográficos y de contexto político en diferentes niveles de implicación en la resistencia pacífica. Habida cuenta que la participación, en este tipo de protesta envuelve un compromiso más allá de la coyuntura de la movilización, se trata de una apuesta por una forma de vida diferente a la estructura sociopolítica violenta que ha caracterizado el devenir del país a lo largo de su historia. Los individuos que hacen parte de estos colectivos han tomado medidas para modificar sus condiciones de vulnerabilidad, declarándose neutrales ante el conflicto y construyendo proyectos colectivos como el resguardo de la María que reúne “cientos de personas a pensar y proponer acciones que ayuden a superar el conflicto armado en el país. Guambianos, nasas, totoroes, campesinos, afrocolombianos y mestizos han encontrado allí un lugar donde la paz es un hecho y un compromiso de todos” (Espinel, 2006, p.17). Tales dinámicas reflejan un empoderamiento local, pero no pretenden formar un Estado paralelo, sino potenciar las oportunidades políticas nacionales e internacionales para mejorar las condiciones de la sociedad civil vulnerada por el conflicto armado y modificar políticas necesarias para ello. “El resguardo busca ser un espacio de participación, donde se generen diálogos de paz y desde donde se le presenten al Gobierno propuestas de cambio” (Espinel, 2006, p.18). Estas buenas prácticas para enfrentar el conflicto, como suelen denominarlas ciertos organismos nacionales e internacionales, remiten un modelo de sujeto socio- histórico trazado de manera cabal a lo largo de las propuestas teóricas de tres de los grandes maestros de la Psicología social (Lev Vygotski, George Herbert Mead y Kurt Lewin), cuyos rasgos más distintivos es su carácter activo de las personas frente al medio, que contrasta con el manido carácter fatalista latinoamericano respecto al que Martín-Baró (1998) se mostró extraordinariamente crítico. Las personas elaboran su experiencia junto con otros que también han padecido agravios similares, sin que su reacción sea revertir la violencia sino luchar para combatir las condiciones que la generan. Este tipo de conflicto guarda cierta relación con algunos rasgos de los denominados intratables (Bar-Tal, 2000): su dilatada prolongación en el tiempo, la variedad de actores implicados tanto oficiales como irregulares, las cicatrices que aún se siguen plasmando en la sociedad civil y las nefastas consecuencias económicas, ambientales, sociales, culturales y políticas. Su resolución no sólo requiere de los pasos propuestos para una desescalada del conflicto, sino la reconciliación entre los oponentes, así como la transformación del ethos del conflicto a creencias propias de un ethos de la paz (Alzate, 2008). Los colectivos de resistencia pacífica están promoviendo creencias que modifican el ethos conflictivo al invocar valores universales e inalienables que incluyen la sociedad en general, asumir las responsabilidades que ello implica, aplicar su discurso a la cotidianidad y articular sus vivencias al presente y al futuro. La cultura de paz se fundamenta en una serie de valores, actitudes y comportamientos que rechazan la violencia en la prevención de conflictos, tratando sus causas para solucionarlas mediante el diálogo y en la negociación entre personas, grupos y naciones (1998, Resolución A/52/13). Aunque las organizaciones sociales están abonando parte del camino, hace falta el compromiso de más actores sociales, de actores institucionalizados y de los alzados en armas. El Senado de la República ha dado recientemente un paso importante para la vinculación de más actores sociales en este proceso: “una solución definitiva al conflicto armado, sin que esto lleve a aumentar el número de bajas en combate de ambos lados, para esto es necesario que la Comisión de Paz del Senado promueva encuentros que le permitan a los distintos sectores de la sociedad civil, debatir para que en un futuro las partes en conflicto se sienten a dialogar” (Semana, 2011). Aunque las organizaciones sociales están abonando parte del camino, hace falta el compromiso de más actores sociales, de actores institucionalizados y de los alzados en armas. Formalmente se está avanzando en la construcción de una base jurídica y política para crear un ambiente favorable para la paz, incorporando también a las víctimas del conflicto, aunque todavía queda mucho camino por recorrer para llevar a la práctica las voluntades políticas manifiestas. Otro aspecto clave para promover ambientes de reconciliación en el país, es la recuperación de la confianza de los ciudadanos en las instituciones políticas. Hasta los más recientes intentos de reparación de víctimas han estado permeados por procedimientos irregulares y mentiras colectivas que continúan socavado la institucionalidad. En esta compleja dinámica exploramos la participación en acciones colectivas de resistencia pacífica y la pertenencia a organizaciones de este talante. Para ello, presentamos en el primer capítulo algunas huellas de acciones colectivas en la historia de las civilizaciones y ciertas ideas políticas emergentes que actualmente constituyen bases teóricas en la temática. Iniciamos el segundo capítulo correspondiente al marco teórico con un primer apartado sobre participación política, con el propósito de delimitar conceptualmente estas categorías macro del estudio. También abordamos la búsqueda del cambio social como razón de ser de los movimientos sociales y las acciones colectivas y perfilamos tres niveles de explicación expuestos con el fin de situar nuestra postura en el nivel de análisis micro. Posteriormente, desarrollamos un segundo apartado sobre motivaciones donde exploramos cuatro dimensiones de carácter psicosocial: agravio, instrumentalidad, identidad y emociones. Abordamos el agravio como una configuración intersubjetiva de un problema frente a una realidad objetiva, compuesta de factores emocionales, cognitivos y valorativos que configuran un marco de injusticia. En la instrumentalidad enfatizamos la importancia de incorporar la percepción de eficacia para analizar las expectativas de logro depositadas en la acción colectiva y además, exponemos su vinculación con los riesgos asociados a la resistencia pacífica en un contexto altamente polarizado y de violencia institucionalizada. En la identidad retomamos inicialmente algunos planteamientos básicos de la teoría de categorización social que soportan la teoría de la identidad social y finalizamos con algunos planteamientos teóricos sobre fusión de la identidad. Las emociones las retomamos como procesos involucrados en el comportamiento político en general para mencionar algunas líneas teóricas sobre su papel en los movimientos sociales. Y finalizamos con una reflexión sobre las emociones colectivas asociadas a conflictos sociopolíticos. El tercer apartado que desarrollamos en el marco teórico, gira en torno a las actitudes hacia la política. En él exponemos una delimitación conceptual de la confianza hacia las instituciones políticas y el interés en la política. Culminamos el marco teórico con un cuarto apartado sobre las variables sociodemográficas retomadas en el estudio: la edad, el género, el estrato socioeconómico, la autoubicación ideológica y el nivel de estudios. En el tercer capítulo ofrecemos un panorama general del entramado sociopolítico colombiano, para situar algunos rasgos característicos del tipo de protesta estudiada. En el cuarto capítulo, correspondiente al apartado empírico, exponemos el método utilizado para el desarrollo de los objetivos propuestos. Detallamos el procedimiento y la operacionalización de las variables en la encuesta utilizada. Al respecto, enfatizamos en la importancia de haber aplicado el instrumento en base a comportamientos políticos reales, dado que dos de las muestras pertenecieron a personas que efectivamente han participado en dichas acciones colectivas. El soporte empírico fue consistente, habida cuenta que el instrumento utilizado arrojó un alto porcentaje de varianza explicada. Asimismo, los factores agrupados para definir las variables independientes, presentaron coherencia con el marco teórico. Una vez detallados los resultados generales, procedimos al análisis de las variables independientes en relación a tres expresiones de la variable dependiente: la pertenencia a organizaciones de resistencia, la participación en acciones colectivas sin pertenecer a una organización y el nivel de implicación en este tipo de participación. En cada una de las tres expresiones de la variable dependiente, realizamos tres pruebas estadísticas: correlaciones, comparación de medias entre muestras y regresiones jerárquicas. Adicionalmente, realizamos un análisis mediacional de variables psicosociales en torno al nivel de implicación, dado que agrupaba el total de la muestra. En el quinto capítulo exponemos la discusión y las conclusiones finales, acentuando en las implicaciones contextuales de la resistencia pacífica en Colombia, la relación entre eficacia y costes de la implicación en la resistencia, las emociones positivas orientadas a la participación, la fusión de la identidad en comportamientos riesgosos y los procesos cognitivos y emocionales vinculados a la resistencia pacífica. Este estudio evidencia además que la militancia en la resistencia pacífica en medio de dinámicas sociopolíticas extremadamente violentas, es una acción legítima que contrarresta la dominación y la indolencia en contextos altamente desiguales como el latinoamericano. Capítulo I ANTECEDENTES HISTÓRICOS Capítulo II MARCO TEÓRICO 17 II. MARCO TEÓRICO 1. Participación política Como hemos expuesto en el apartado de antecedentes, los primeros núcleos sociales en las sociedades primitivas presentaban dinámicas guiadas por ideas políticas de aceptación pasiva del orden establecido, ya que en la mayoría de los casos, los gobernantes eran representantes terrenales del poder divino. Reflejando así la ausencia de oportunidades políticas para que la sociedad tuviese incidencia en el ámbito político. A pesar de ello, desde entonces, las castas inferiores han protagonizado contiendas políticas para expresar su inconformidad, aunque no siempre de la misma manera ni bajo las mismas condiciones. A medida que las sociedades han evolucionado, los sistemas políticos han adquirido mayor complejidad. En este sentido, una conceptualización contemporánea sobre la participación resulta muy amplia y con diferentes matices, por lo tanto, sin llegar a ser reduccionistas, asumimos la participación como las actividades que emprenden los ciudadanos para tener cierta influencia en la arena pública y en aras de situarla en torno a nuestro objeto de estudio, reconocemos que las protestas sociales son una forma de participación política diferente al voto y a las acciones ligadas a los partidos políticos. Un aporte trascendental de las democracias modernas, fue la redefinición de la participación política hacia el reconocimiento del rol activo de la sociedad civil, no sólo en las acciones lideradas por instancias institucionales. En efecto, las democracias contemporáneas cuentan con una estructura de oportunidades para dicho cometido (Tarrow, 1996). La participación de la sociedad civil en asuntos públicos no es vista como un asunto marginal a contener, sino como un proceso político indispensable para la construcción de sociedades democráticas. En este orden de ideas, la conceptualización sobre acciones colectivas y movimientos sociales tiene su nicho en el comienzo de los Estados modernos. En los 18 cuales, las personas tienen la posibilidad de entrar en una pugna por el poder, confrontando discursos oficiales con nuevos repertorios, desafiando actores sociales y políticos antagonistas. 1.1. Acción colectiva y Movimientos sociales Dado que nuestro objeto de estudio es la participación política ejercida en acciones colectivas y movimientos sociales cuyas fronteras son difusas en la práctica, planteamos a continuación una breve delimitación conceptual con el fin de perfilar diferencias fundamentales y aspectos complementarios. Acciones colectivas. Una vez instauradas las reglas de juego para la participación política en las democracias modernas, las acciones colectivas han sido estrategias utilizadas por diferentes grupos de interés, instituciones u organizaciones sociales, como respuesta a las medidas implementadas por la élite para enfrentar la incertidumbre generada por los cambios sociales. En este sentido, las acciones colectivas tienen una definición más amplia y al tiempo más sencilla que los movimientos sociales. Un primer rasgo determinante de las acciones colectivas es el carácter voluntario de los individuos que participan alrededor de un interés común (Tilly & Wood, 2010), puesto que dichas acciones suelen tratar temas sensibles para la sociedad en general en un momento y un contexto concreto. Dado que una meta puede ser el único punto de unión entre quienes participan en una acción colectiva, las personas que se movilizan pueden experimentar entre sí cierta simpatía que se diluye una vez culmina la acción. Un claro ejemplo de lo mencionado se evidencia en algunos procesos revolucionarios con miras a la independencia de colonias en el sudeste asiático y en África del Norte, cuyas diversas acciones colectivas sólo tenían en común el rechazo de los parámetros de organización social y cultural impuestos por los regímenes 19 colonizadores, dado que eran disímiles grupos tribales aglomerados en un mismo territorio (Geertz, 2000). Asimismo, el carácter público de los fines pretendidos en una acción colectiva, favorece una participación amplia de personas sin que necesariamente hagan parte de un movimiento social (Javaloy, Rodríguez & Espetel, 2004) ni estén comprometidas con una de las organizaciones sociales que convoca. De ahí que las personas pueden participar en acciones que confrontan la injusticia percibida por el endogrupo o por un exogrupo (Van Zomeren & Iyer, 2009). Otro elemento específico de la acción colectiva que le diferencia de la dinámica de los movimientos sociales, es que suele tramitar bienes públicos desde instancias descentralizadas con estrategias más espontáneas que planificadas, protagonizando eventos circunstanciales (Pasquino, 1998). Por lo tanto, el compromiso de la gente se intensifica en la coyuntura de la movilización, pero una vez culminada, las personas que no pertenecen a un movimiento pueden desentenderse del asunto (Sabucedo, Klandermans & Fernández, 2004). No obstante, aquellos casos donde las personas que participan en acciones colectivas han logrado afianzar lazos y redes sociales más allá de la coyuntura, han desembocado en movimientos sociales. Como se refleja en el sudeste asiático y en África del Norte, que ante el triunfo de las luchas sociales, las diferentes tribus asumieron el reto de definirse como grupos autónomos con características muy diferentes a las impuestas por los regímenes invasores, constituyendo movimientos nacionalistas que apalancaron la organización interna del Estado-nación independiente (Geertz, 2000). Movimientos sociales. El surgimiento de los movimientos sociales puede ser a partir de procesos espontáneos generados por acciones colectivas, dado que “la acción colectiva contenciosa es la base de los movimientos sociales” (Tarrow, 1996, p. 24); sin embargo, también pueden ser producto de una planificación intencionada de actores sociales. Independientemente de su origen, una vez gestados inician procesos de organización interna y externa acordes con su ideario. 20 Una vez constituidos los movimientos sociales, entran en un ciclo de organización interna acorde a su ideario mediante procesos formales e informales que demandan cierta corresponsabilidad social en asuntos públicos. De ahí que algunos procesos básicos de los movimientos sociales sean asumir retos en el ámbito público, liderar procesos de identificación social y perseguir bienes colectivos. Los movimientos sociales tienden a tramitar demandas de bienes públicos con competencia directa y en ocasiones exclusiva del Estado. En este sentido, los movimientos son “un tipo de acción política que está estrechamente ligada a situaciones de asimetría de poder” (Fernández & Sabucedo, 2004, p. 278), habida cuenta que se trata de actores sociales que retan actores políticos y discursos oficiales. Entendidos como “una colectividad que actúa con cierta continuidad para promover o resistir un cambio de la sociedad (o grupo) de la que hace parte” (Turner & Killan, 1987, p. 223). Evidenciamos claramente tres dimensiones: configuración grupal, sostenibilidad y empoderamiento colectivo de un problema. La configuración grupal conlleva mencionar los procesos de identificación colectiva como una de las bases para la creación de un movimiento social; la permanencia en el tiempo ofrece garantías de durabilidad del movimiento más allá de la movilización con el compromiso de sus miembros; y el empoderamiento de un problema refleja el posicionamiento de las personas afectadas con posibles soluciones para afrontar el problema. Otra característica distintiva de los movimientos sociales es que cuentan una estructura política y organizativa que orienta sus acciones y gestión. Tales como, el reclutamiento de miembros, la construcción de documentos acordes a sus principios, la organización de marchas y peticiones, la participación en redes sociales y la atracción de medios de comunicación. Las formas de expresión de los movimientos sociales fluctúan tanto como la participación de sus integrantes. En efecto, una vez conformados, los movimientos evolucionan según los intentos de movilización, forjando que los miembros no sean constantes y que su dinámica no sea lineal. 21 También es fundamental mencionar que los movimientos producen un capital social que suele ser fuente de pautas culturales dependiendo del tipo de cambio que persiguen. Al respecto, Javaloy (2004) perfila cuatro tipos: reformadores, revolucionarios, alternativos o salvadores. Los reformadores buscan innovaciones concretas en el orden social en vigor. Los revolucionarios, por su parte, pretenden una transformación radical y proponen un nuevo orden, mientras que los alternativos formulan nuevos estilos de vida para modificar hábitos considerados nocivos y los salvadores buscan la inclusión total del individuo en el grupo. Los repertorios utilizados por los movimientos sociales para luchar en el ámbito público, adquieren sentido en un contexto determinado y se articulan a partir de marcos de interpretación colectiva que orientan la participación en la protesta social. Entre las estrategias de participación más utilizadas por los movimientos sociales están las acciones colectivas, de hecho “la acción colectiva es el principal recurso del que dispone un movimiento social en una población para movilizar los potenciales participantes alrededor de sus ideas, demandas e iniciativas” (Fernández & Sabucedo 2004, p. 24). En este orden de ideas, son varios los aspectos de confluencia entre los movimientos sociales y las acciones colectivas, entre los cuales, a continuación citamos algunos. En primer lugar resaltamos que tanto los movimientos sociales como las acciones colectivas, recrean creencias sobre la desigualdad en recursos y valores, avivando la incidencia ciudadana en el campo público mediante la movilización de recursos y el traslado del conflicto a ámbito política. Así mismo, encontramos que esta dinámica puede acontecer en la esfera macro o micro de la política, según el tipo de demanda a tramitar y las condiciones contextuales del caso. En segundo lugar subrayamos que en la mayoría de los casos, tanto los movimientos como las acciones colectivas, surgen para enfrentar algún tipo de conflicto 22 con el orden institucional en un momento histórico concreto, sin desconocer que algunos casos pueden surgir para mantener el status quo. En tercer lugar mencionamos que los movimientos sociales y las acciones colectivas, desafían a sus oponentes a través de prácticas y/o discursos, propiciando incertidumbre entre los actores oponentes y el público observador, que puede ser local, nacional e internacional. Un cuarto aspecto tiene que ver con los resultados anhelados tanto por los movimientos como por las acciones colectivas. Teniendo en cuenta que se trata de bienes públicos, no tienen exclusividad de disfrute para quienes participan en acciones colectivas ni para quienes pertenecen a un movimiento social. Un quinto aspecto que apuntamos es que las acciones colectivas facilitan aspectos tanto estratégicos como ideológicos de los movimientos sociales, dado que transmiten intereses estrechamente conectados con aspectos identitarios del colectivo. Por lo tanto, las acciones colectivas no sólo son un medio efectivo para que los actores sociales desplieguen su derecho a participar, sino que se convierte en una posibilidad para captar más simpatizantes y tener visibilidad en la arena política. 1.2. Participación y Cambio social Como se relató en el apartado histórico, alrededor de la participación se han fraguado ideas sobre la transformación de condiciones sociales, condiciones que resultan ser intolerables para poblaciones en cada época (Tilly, 1998). Reflejando así la idea de la sociedad como una construcción social que por ende puede ser modificada. En este sentido, Javaloy (2004) refiere cuatro cambios que han producido los movimientos sociales con ideologías reformistas: modificación de políticas y/o cooptación de sus demandas por instancias oficiales, transformación de actitudes y conductas del contexto local inmediato sobre prácticas cotidianas como las relaciones de género, cambios en el perfil de los activistas por la socialización política al interior 23 del movimiento y la emergencia de contra-movimientos, que ha traído consecuencias perjudiciales para los mismos colectivos. Distanciándonos de cualquier postura de predestinación social, reconocemos que la acción colectiva irrumpe confrontando el status quo, cuando no se evidencian respuestas efectivas a través de vías institucionales. Sin embargo, para que las personas reclamen un cambio, deben contar con un sentido común alternativo para confrontar aquellas interpretaciones hegemónicas de ciertos aspectos de la realidad que les genera malestar (Sabucedo, Grossi & Fernández, 1998). Lo anterior no sólo facilita la perseverancia en el tiempo de la lucha social; también proporciona herramientas para resistir ante la vulneración de ciertos valores y creencias significativas para un grupo (van Stekelenburg, Klandermans & van Dijk, 2011) y perfilar una visión consensuada sobre la vida en sociedad. En este sentido, la ideología entendida como un entramado de ideas compartidas, actúa como brújula del cambio social cumpliendo un rol central en los movimientos, puesto que proporciona una visión histórica que vincula las tradiciones con los fines del colectivo, transmite concepciones estereotipadas de amigos y enemigos, proyecta una visión positiva del futuro unida al éxito del movimiento y una negativa del futuro ligada al fracaso (Tejerina, 1998). Las ideas compartidas que sustentan los cambios pretendidos por un movimiento, deben otorgar legitimidad a la lucha. La evidencia empírica nos muestra que cuando el discurso es percibido como legítimo, permite nuevas formas de aproximación a la realidad social; de lo contrario fracasa, como ocurrió con algunos regímenes comunistas que imponían la imagen del hombre socialista y una vez fueron derrocados, irrumpieron con fuerza sentimientos nacionalistas e ideas tradicionales (Almond, 1999). Parte de la legitimidad del discurso que promueve el cambio se evidencia en su trascendencia a la práctica, que en palabras de Mannheim (2004) sería lograr una utopía relativa; que refiere a la articulación de la realidad con las ideas transformadoras. 30 reivindicaciones hacia las expectativas de éxito de las acciones colectivas (Klandermans, 1994 p. 195-196). Dichos planteamientos sobre la transformación de creencias, emociones y valoraciones colectivas, centran su atención en comprender la forma cómo sucede la transformación social de la protesta. Al respecto, Klandermans (1994) menciona tres niveles de significado que dan cuenta de ello: el discurso público y la formación y transformación de identidades colectivas, la comunicación persuasiva de las organizaciones sociales y de sus oponentes, y la concienciación durante momentos de la protesta. Desde ésta perspectiva, la teoría de la construcción social de la protesta explica por qué la gente se moviliza más que cómo se organiza. Adicionalmente, en los planteamientos sobre la alineación de marcos (Snow et al., 2006) hallamos aportes teóricos importantes para explicar las motivaciones de la movilización social. La “premisa básica subyacente es que el alineamiento de marcos, de cualquier clase, es una condición necesaria para la participación, sin importar su naturaleza o intensidad” (p. 31). Sin entrar a discutir sobre las diversas formas de alineamiento, nos interesa situar la articulación de los marcos individuales con los marcos de un movimiento social como requisito clave para la participación en movimientos sociales y acciones colectivas (Snow et al., 2006). La atención en el alineamiento de marcos interpretativos también se hace en un intento por visibilizar otras razones por las cuales además de los militantes, algunas personas no pertenecientes a los movimientos sociales participan en acciones promovidas por dichas organizaciones. El alineamiento de marcos ocurre a través de procesos enmarcadores que facilitan tanto la significación de eventos como la interpretación de los mismos, puesto que tienen un importante papel en “la lucha por la producción de ideas y significados” (Snow & Benford, 2006, p. 123), facilitando la elaboración consciente de formas de afrontar los sucesos de la vida y legitimando las acciones realizadas a partir de ello. 31 Finalmente, la teoría de los marcos de acción colectiva centra su atención en los marcos de referencia promovidos por los movimientos sociales para otorgar sentido al entorno e incidir en los esquemas interpretativos tanto de las personas implicadas en las organizaciones sociales como de las personas simpatizantes (Gamson et al. 1982). Una propuesta de análisis de marcos de referencia que circulan alrededor de los movimientos sociales, la encontramos en Gamson (1982), quien propone estudiar las movilizaciones sociales a través de tres esquemas que derivan de los procesos de interpretación de la realidad: la injusticia, la eficacia y la identidad. Estos tres marcos pueden diferenciarse según sus funciones. El primero perfila un agravio y atribuye la responsabilidad del mismo a un ente externo; el segundo constituye la percepción de la capacidad del grupo para transformar la realidad y el tercero, se activa al reconocer un “nosotros” que sufre por “otros” responsables de los agravios. Un elemento en común de los marcos independientemente de su función, es que reflejan una elaboración determinada de sentidos colectivos frente a un fenómeno específico. De ahí que Gamson y Modigliani (1989) afirmen que diferentes paquetes ideológicos pueden representar un mismo fenómeno. Los aportes de Gamson sobre los marcos de acción colectiva son un elemento central de esta tesis doctoral, por tanto, serán retomados en el siguiente apartado de motivaciones psicosociales vinculadas a la participación. 32 2. Motivaciones psicosociales vinculadas a la participación En este apartado señalamos varias de las motivaciones que conducen a la acción colectiva y la movilización, cuyos diversos aspectos implicados nos alerta lo desacertado que puede llegar a ser cualquier tipo de reduccionismo. Por tanto, desde una posición micro conectamos los procesos individuales con el contexto macro social en el que tiene lugar el comportamiento colectivo. Para esto, nos valemos de los postulados de Gamson (1992) sobre los marcos de acción colectiva (agravio, instrumentalidad e identidad) y proponemos la inclusión de otro elemento que motiva la acción colectiva, el componente emocional. 2.1. Agravio Los planteamientos de la privación relativa fraternal constituyen un punto de partida para estudiar la comparación grupal que se crea alrededor de las protestas sociales. Esta teoría surge como producto de la disparidad de beneficios percibida por un endogrupo en relación a un exogrupo (Runciman, 1966). El carácter comparativo intergrupal, que media en la privación relativa fraternal favorece la instauración de procesos de atribución externa (Appelgry & Niewoudt, 1988) que, a su vez, soportan una construcción social antagonista entre colectivos. 2.1.1. Percepción de injusticia Durante los procesos interpretativos del agravio, la intersubjetividad actúa como vinculante del descontento y la protesta social, evidenciando que frente a una realidad objetiva se pueden crear diferentes procesos de interpretación colectiva. En este orden de ideas, ninguna situación es por sí misma injusta; primero debe ser interpretada y definida como tal. En la definición de una circunstancia como injusta, incurre un juicio cognitivo con carga emocional sobre lo considerado como correcto o incorrecto, al igual que la conciencia que se tiene de los posibles responsables del agravio. 33 La combinación de estos factores cognitivos y emocionales a los que hemos aludido previamente, forja una indignación compartida que en palabras de Gamson (1992) propicia una hot cognition y no un mero juicio intelectual abstracto sobre lo que es equitativo. Los sentidos colectivos que configuran el agravio proporcionan razones suficientes para considerar como legitimo el problema diagnosticado. En efecto, las ideas compartidas sobre un malestar evidenciado a partir de una comparación grupal, perfilan un marco para encuadrar las quejas del colectivo, independientemente de los referentes normativos propios al contexto al cual pertenecen los individuos. 2.1.2. La reivindicación gestada en la percepción de injusticia Los discursos movilizadores de la percepción de injusticia advierten una conciencia política en las personas que se movilizan (Gamson, 1992), al construir significados colectivos frecuentemente impugnados. En concordancia con ello, las ideas reivindicativas para reparar el daño percibido, son intentos de la gente por amortiguar el impacto de aquello considerado injusto. En este sentido, la percepción de injusticia está asociada al rechazo del malestar como un hecho predestinado y por ende a las creencias sobre su modificación. Esta perspectiva ofrece una mirada diferente del esquema fatalista, no sólo porque quebranta la imagen de pasividad y sumisión (Martín-Baró, 1998), sino porque aviva las pretensiones de transformar aquellas circunstancias intolerables. En efecto, las personas que elaboran sentidos colectivos de injusticia, soportados en ideas sobre el cambio de dicha situación interpretada como injusta, encarnan un carácter contrapuesto al fatalista. Su ideario dista de una visión predeterminada de la vida por un hado del destino, experimentan una afectación por los sucesos de la vida y un rechazo del sufrimiento causado. Aunque esta percepción de injusticia lleva implícitas emociones negativas como la ira, el dolor y el sentimiento de abandono, no es la única dimensión psicosocial en 34 que las emociones resultan implicadas en las motivaciones para participar en comportamientos políticos no convencionales. Por lo tanto, al margen de las emociones vinculadas a la injusticia, más adelante desarrollamos un apartado sobre emociones que intervienen en otros factores explicativos de la acción colectiva. 2.2. Instrumentalidad Como comentamos en el apartado anterior, en torno a la percepción de injusticia se configuran ideas y sentimientos reivindicativos de las causas de agravio, pero ello no es suficiente motivación para participar. Es preciso que se perciba cierta eficacia en la acción colectiva, por lo cual, seguidamente analizamos la percepción de eficacia en el componente de instrumentalidad. La instrumentalidad enfatiza en las creencias de las personas sobre su capacidad de incidir en la solución del problema, es decir que, refiere a las “posibles estrategias para corregir los agravios” (Sabucedo, Rodríguez-Casal & Fernández, 2001, p.80). Por lo tanto, esta variable se evidencia en el convencimiento sobre el cambio de la situación a reparar o sobre la resistencia a ciertos aspectos considerados perjudiciales dado que “los ciudadanos deben asumir que su participación en las acciones colectivas, será útil para modificar la situación adversa” (Sabucedo, Fernández & López, 2000, p. 32). La dimensión instrumental alude a factores relacionados con la percepción de eficacia de la acción, tales como: la utilidad percibida, los costos y los resultados esperados. 35 2.2.1. Utilidad y valor Aunque los modelos explicativos sobre las expectativas de valor depositadas en la acción colectiva, vislumbran un vínculo entre utilidad y valor, es importante mencionar que un mismo beneficio puede ser evaluado de forma desigual por varias personas (Marí-Klose, 2000). En este sentido, además de los cálculos utilitaristas de la acción, los modelos reconocen la importancia de la valoración que las personas otorgan al bien común perseguido, acentuando la relevancia del contexto. Un primer aspecto a considerar del planteamiento anterior es que los bienes anhelados por las acciones colectivas suelen ser indivisibles, por lo cual, la defensa de un valor ligado a la finalidad de la acción, podría explicar por qué algunas personas participan en acciones que a primera vista no les representa una alta utilidad en términos materiales. Un segundo aspecto a señalar es el incentivo de tramitar directamente un bien colectivo, independientemente de la utilidad. Esto puede ocurrir cuando las personas otorgan alto significado a la razón de ser de la protesta y/o encuentran incentivos en la participación en sí misma. Un tercer aspecto a mencionar, es que la citada diferenciación entre valor y utilidad también permite entrever que la utilidad puede verse incrementada por la valoración de la acción. Por ejemplo, en contextos y momentos históricos particulares donde acciones de protesta social eran inconcebibles, pero deseadas por algunos sectores de la sociedad, una vez ocurren, marcan un antes y un después, fomentando la simpatía y/o implicación de más personas (Rule, 1989). Un cuarto aspecto a nombrar, es que la valoración sobre la propia contribución al logro, evidencia un componente de optimismo importante para apuntalar la motivación a participar. En circunstancias donde las personas son pesimistas sobre su injerencia en el problema tienden a ser inactivas, confirmado una relación proporcional entre el optimismo y la eficacia de la acción (Sabucedo, 1996). 36 Dado que utilidad y valor son dos asuntos diferentes, que pueden o no complementarse para explicar la acción colectiva, un quinto aspecto es que en algunos casos pesa más una de las dos dimensiones. Por lo tanto, cuando la expectativa del valor esperado está enfocada a incentivos de tipo social o moral, los fines utilitarios pasan a un segundo plano. 2.2.2. Eficacia y costos El costo percibido en la acción colectiva, es otro factor que modula la participación. Son varios y diversos los estudios que mencionan el papel de los costos en la participación en acciones colectivas (Klandermans, 1997). En efecto, la asistencia a movilizaciones implica una renuncia a una determinada actividad de la vida cotidiana para dedicar tiempo a dicho acto colectivo. La relación de los costos y la participación no siempre es tratada de la misma manera por los autores, en algunos casos, la movilización permite sobrellevar y mitigar los costos (Rebolloso & Rodríguez, 1999). Sin embargo, en otros casos, los costos pueden inhibir la acción en casos donde incluso las personas estén a favor de las demandas de los movimientos sociales (Fernández & Sabucedo, 2004, p. 159). Además, los costos de la acción pueden ser materiales o normativos. Los primeros están más ligados a la utilidad percibida en términos materiales, pero los segundos, dependen de la aceptación y el refuerzo social de tal comportamiento político. Estos planteamientos surgen de la aplicación de los trabajos desarrollados por Muller (1980). En este orden de ideas, las personas asumen costos más fácilmente cuando los motivos de la acción están en sintonía con la normatividad social, debido a que la coherencia con dicho marco normativo estaría en la dirección de respaldarles y protegerles. Por otra parte, Fernández y Sabucedo (2004) postulan tres tipos de motivaciones vinculadas a la movilización en torno a metas colectivas, las expectativas coligadas a la participación, las materiales y las sociales asociadas a la convivencia con amigos, familias y redes sociales próximas. Estas motivaciones conllevan ciertos costos, ya sea 37 en las ideas anticipadas del logro, en la inversión de tiempo u otros recursos, o en las reacciones de personas del núcleo social. Ahora bien, los riesgos implicados en la acción no solamente pueden medirse en términos objetivos sino de “las formas en que el discurso del movimiento, el contexto sociopolítico y también el contexto socio-afectivo más próximo influyen la definición e interpretación de costos, recompensas, riesgos y problemas de la participación” (Fernández & Sabucedo, 2004, p. 159). Los planteamientos anteriores, nos permiten entrever que la mera explicación de los motivos de recompensa, basada en el cálculo costo y beneficios materiales, resulta insuficiente cuando “en ausencia de perspectivas concretas de victoria o de posibilidades de evaluar la incidencia de sus propias opciones, considerables masas de ciudadanos dedican su tiempo, empeñan sus energías, gastan su propio dinero, sacrifican una parte privada para participar” (Pasquino, 1998, p. 191). De ahí que actualmente contemos con una amplia literatura que menciona el peso de motivos morales en las decisiones para participar en acciones políticas no convencionales (Vilas, 2010). En condiciones extraordinarias en las que el problema percibido vulnere radicalmente el sistema de valores de un colectivo, es posible que las personas estén dispuestas a participar y asumir riesgos, independientemente que dicha participación no esté en concordancia con la normatividad. En estos casos, los motivos de la participación serían eminentemente morales (Jasper, 1997). Un matiz importante en los dos planteamientos anteriores, es que cuando las acciones están acordes a la normatividad, es posible que los participantes no sean totalmente consientes de la decisión, ya que pudieron haber incidido elementos coyunturales o circunstanciales. Pero cuando el detonante de la movilización parte de la vulneración de un valor, las personas que se movilizan tienen total consciencia de su elección a participar, pese a los altos riesgos que pueden enfrentar (Jasper, 1997). 38 Los motivos sociales y morales que conducen a la participación de las personas pueden estar fuertemente vinculados con la pertenencia de las personas a un grupo, es decir, con la identidad social. De hecho, recientes estudios presentan la identidad social como una vía alternativa a la instrumentalidad para motivar a la acción (Stürmer & Simon, 2004), o que la identidad social puede ser una variable con mayor potencial explicativo que la instrumentalidad (van Stekelenburg, 2006), tal y como lo presentamos en el siguiente apartado. 2.3. Identidad A fin de analizar los procesos de identidad implicados en la participación política, describimos los postulados básicos de la teoría de la categorización social para retomar ciertas tesis que dan lugar a la explicación de la identidad social, posteriormente desarrollamos algunos planteamientos que distan de explicaciones clásicas de la identidad social para dar lugar a la categoría denominada fusión de la identidad. 2.3.1. Teoría de la categorización social Esta teoría surge con la pretensión de analizar el comportamiento en un entorno concreto. Respondiendo a la necesidad de investigar el impacto directo que tiene la posición que ocupan las personas en el sistema social que habitan y la forma como las personas elaboran sentidos en su realidad social inmediata (Tajfel, 1984). La teoría de la categorización social formula que las personas tienden a ordenar el entorno en términos de categorías grupales de objetos, acontecimientos y atributos que resultan coherentes con su sistema de valores y creencias (Blanco, Caballero & de la Corte, 2004). Reflejando una primera dimensión: que la categorización social es producto de la interacción entre procesos de percepción y valoración social de una realidad determinada. Dado que son múltiples los encuentros interpersonales que acontecen en la vida social, las categorías envuelven diferentes representaciones de una realidad que varían 39 según la dinámica social. En este proceso, se activa la categoría social que a las personas les resulte más acorde para aproximarse a la realidad. En este orden de ideas, se precisa definir qué factores inciden en que se active la categorización de un nivel social específico descartando otras posibles opciones. Al respecto, Tajfel (1984) enfatiza en la importancia de acentuar las diferencias entre los patrones clasificados en categorías, mediante procesos de sobreestimación perceptiva. Siendo ésta una segunda dimensión de la categorización social. En el análisis sobre grupos humanos y categorías sociales, Tajfel (1984) advierte que a medida que aumentan las divergencias entre los rasgos de distintas categorías, disminuyen las diferencias entre rasgos de una misma categoría. A partir de este planteamiento emerge una tercera dimensión, la pertenencia a una determinada clase. Dado que la categorización social contribuye a la auto-ubicación de las personas en torno a determinadas características, el estudio de los procesos implicados ha dado lugar al desarrollo de planteamientos sobre la teoría de la identidad social. 2.3.2. Teoría de la identidad social Su punto de partida es la auto-definición que realiza un individuo desde su pertenencia a un grupo. Es el conjunto de expectativas de rol interiorizadas, que se traduce en la percepción de pertenencia de un individuo con respecto a un grupo (Tajfel & Turner, 1989). Los procesos psicosociales que intervienen en la activación, la permanencia en el tiempo y el cambio de la identidad social, son individuales, grupales y macrosociales. Los individuales enfatizan en la motivación para tener una evaluación positiva de sí mismo y en la búsqueda de una evaluación más positiva del grupo. Los grupales resaltan la comparación del grupo al que se pertenece en relación con otros grupos del entorno, destacando que los individuos desatienden sus rasgos personales para priorizar sus rasgos como integrantes de un grupo. Y los macrosociales, refieren al contexto que determina que unos colectivos sean valorados de forma más positiva que otros. 46 Emociones negativas. Teniendo en cuenta que las emociones negativas suelen acompañar la construcción de marcos de injusticia (Goodwin, Jasper & Polletta, 2000) y que el tipo de protesta estudiado tiene lugar en un contexto altamente violento y polarizado, exploramos la ira, la ansiedad, el miedo, la tristeza y el dolor depositado en la injusticia percibida. Ira. Es una emoción provocada ante una situación hostil o frustrante, generalmente asociada a la evaluación negativa de un evento considerado relevante para una persona o un grupo, porque está relacionada a la vulneración de una percepción de bienestar. Cuando no es canalizada puede producir reacciones agresivas, pero cuando es encauzada a través de procesos cognitivos, puede orientarse a la reparación del daño (Sander & Scherer, 2009). Ansiedad. Es un estado emocional de aversión provocado por la evidencia de un futuro amenazante, que puede surgir de sentimientos desligados de procesos cognitivos, sobrellevando dos líneas de estudio: una vinculada a diferentes emociones en las que interviene alguna percepción de amenaza y otra que le considera como estado que puede persistir sin experiencias previas (Sander & Scherer, 2009). Miedo. Es una emoción primaria originada por una amenaza y se activa generalmente por procesamiento inconsciente o conscientemente negociado, pero no requiere necesariamente de procesos cognitivos previos (LeDoux, 1996). Se manifiesta por vías adaptativas para maximizar la probabilidad de sobrevivir a escenarios amenazantes, que pueden ser detectados en situaciones de riesgo o generalizados a partir de experiencias pasadas, como ocurre en casos de persecución política, ataques terroristas o de guerra. También puede estar ligado a la memoria afectiva y colectiva. Puede paralizar a las personas en respuesta a la amenaza percibida, pero en otra dirección, puede ser detonante para la acción (Stephan & Chenoweth, 2008), ya sea para prevenir los actos que lo propician o para reclamar el derecho a una vida pacífica, como ocurre en las luchas no-violentas. 47 Tristeza. Es considerada como una emoción básica producto de la frustración de una meta, la pérdida de un ser querido o de circunstancias negativas (Fischer, Shaver & Carnochan, 1990). Pese a ser indeseable al igual que el dolor, podría favorecer actitudes de resignación en escenarios de predestinación fatal. Dolor. El dolor es producido por una experiencia de aversión que por defecto, forja un afecto negativo. La elaboración del dolor depende tanto de la experiencia como de las dificultades encontradas para afrontarlo y su posible impacto en el futuro (Sander & Scherer, 2009). La orientación de sus efectos puede ser diversa y causar otras emociones como la ansiedad, dependiendo del contexto en que se produzca y de las redes de apoyo. Aunque esta emoción puede ser transformada mediante su evaluación, también puede ser direccionada a un sentimiento de resignación y aceptación del sufrimiento causado, tal como lo menciona Martín-Baró (1998) al referirse a factores emocionales comunes en el síndrome fatalista latinoamericano. Emociones positivas. Dado que las emociones positivas tienden a estar vinculadas a las expectativas de logro (Marcus, Russel & Mackuen, 2000) y que uno de los objetivos de esta tesis consiste en conocer las emociones que conducen a la participación. A continuación exploraremos algunas de dichas emociones: la simpatía, el orgullo, la esperanza y la satisfacción moral. Simpatía. Es un sentimiento compartido en torno a fenómenos que despiertan alguna sensibilidad, siendo preciso que se experimente cierta relación con las personas que intervienen en dichas circunstancias (Solomon, 1994). Esta emoción no aflora en relación a fenómenos ajenos. “Cuando simpatizamos con los demás, sus pasiones se manifiestan en la mente, al comienzo, como meras ideas, y luego, en las impresiones mismas que la representan” (Villegas, 2008, p. 82). La simpatía requiere empatía y compasión, para intentar comprender el sentimiento ajeno y para reconocer el sufrimiento de integrantes del endogrupo o de otros con quienes hay afinidad. Por lo cual, es una emoción compleja que incorpora al 48 tiempo “la noción de uno mismo y del otro, el sentimiento de pesar, y en el caso de la ayuda, el reconocimiento de que uno puede actuar para aliviar el estado del otro” (Villegas, 2008, p. 180). Orgullo. Refleja valoraciones positivas de tipo normativas como la justicia, evidenciando que sus expresiones están mediadas por una valoración grupal. Un requisito clave experimentar el orgullo, es que el objeto que le produce no sea universal sino exclusivo de un grupo o un sector determinado. En efecto, el orgullo es una emoción que no se produce rutinariamente (Hume, 1981). Está ligado a la satisfacción de una acción específica, generando placer en las personas que la ejecutan. “Como el orgullo implica una autosatisfacción, para que pueda darse se requiere que el sujeto perciba su responsabilidad en la acción. Así nadie se siente orgulloso por algo que no ha hecho o que considera producto del azar o de la buena suerte” (Villegas, 2008, p. 181). En una formulación de patrones sobre orgullo y la vergüenza, Scheff (1994) afirma que son emociones considerablemente sociales que enfatizan en el apego a los demás. Resaltando que el orgullo permite mantener lazos positivos de interacción. Esperanza. Es una emoción compleja que requiere de previsión y búsqueda de nuevas ideas para depositar sentimientos positivos acerca de eventos o resultados anticipados (Snyder, 2000). Está ligada a la necesidad de lograr cierto efecto en un fenómeno determinado. Para Goodwin y Jasper (2006), la esperanza posee una combinación de emociones negativas y positivas que movilizan energía contenida por frustraciones o ausencia de reconocimiento. Sus manifestaciones requieren de representaciones mentales positivas sobre situaciones futuras, que contribuyen a la fijación de metas y la planificación de cómo alcanzarlas. Este proceso implica la exploración de situaciones nuevas y tomar riesgos. Esta emoción compensa la desesperación experimentada en situaciones amenazantes, porque está asociada a valores e ideas positivas depositadas en una 49 proyección de futuro acorde con las metas anheladas, permitiendo afrontar desafíos. En un estudio realizado en Irlanda del Norte, la esperanza relacionó positivamente con la disipación de represalias y con la voluntad de perdonar al adversario (Halperin, Sharvit & Gross, 2011). Satisfacción moral. Suele experimentarse después de la omisión o realización de alguna acción voluntaria (Asenjo, Coble & Rosselli, 2009). Está ligada a creencias sobre aquello que las personas consideran como moral o inmoral, perfilando la imagen que se quiere tener de sí mismo como sujeto moral capaz de seguir un sistema de valores (Villegas, 2008). La satisfacción moral podría entenderse como un valor instrumental, teniendo en cuenta que éstos refieren a modos de conducta correctos para alcanzar los denominados valores finales o terminales en términos de Rokeach (1973). Por lo tanto, son instrumentos para el cumplimiento de convicciones éticas acordes a un determinado sistema de valores. 3. Actitudes hacia la política vinculadas a la participación Las actitudes están compuestas por procesos cognitivos, afectivos y valorativos que predisponen a la acción y tienden a permanecer en el tiempo (Hovland, Janis & Kelley, 1953). Por lo cual, ofrecen pautas para el comportamiento en diferentes esferas de su vida individual y social. En el campo político, las actitudes pueden estar orientadas a uno de los siguientes componentes del sistema: la estructura, la ubicación de las personas en la política, los actores institucionalizados y los resultados de políticas implementadas (Almond & Verba, 1965). Aquellas actitudes orientadas a la estructura profundizan en el tipo de régimen y en la comunidad política, explorando los niveles de apoyo y legitimidad otorgados por los ciudadanos. En este sentido, se espera que las orientaciones positivas favorezcan la solidaridad y la cooperación para contribuir a la sostenibilidad del sistema (Magre & Martínez, 2006). 50 Las actitudes que indagan el propio papel en la política son fundamentales en sistemas democráticos, porque otorgan un papel activo a sus ciudadanos (Anduiza & Bosch, 2004). Un indicador de esta categoría es el interés en la política, que será desarrollado más adelante por ser retomado en este estudio. Las actitudes hacia los actores institucionalizados miden la preferencia individual a participar, vinculada con los sentimientos de competencia personal y los propósitos anhelados. En este bloque sobresalen dimensiones que reflejan subculturas políticas. Y aquellas actitudes orientadas a los resultados del sistema político dan cuenta de valores asociados a la legitimidad y la confianza en las autoridades (Magre & Martínez, 2006). Con el fin de medir algunas variables de contexto político relacionadas con la participación en vías no convencionales, indagamos el interés y la confianza en el gobierno, actores e instituciones políticas. Interés en la política. Esta variable es un componente sustancial de la implicación personal en asuntos políticos, es decir, “el conocimiento de los hechos políticos y de la clase política (incluida la valoración subjetiva), o el seguimiento de los procesos políticos a través de determinados medios de comunicación” (del Castillo & Crespo, 1997, p. 67); de este modo, se infiere que las personas más interesadas en la política, cuentan con mayor criterio para implicarse en la política. Asimismo, el interés en la política es independiente de la satisfacción de las personas en relación con ésta, porque se refiere a la curiosidad de los ciudadanos sobre asuntos políticos; por lo tanto, la relación entre la satisfacción y el interés no es directa (Bonet, Martín & Montero, 2000). El interés en la política implica indagar los niveles de motivación que poseen los sujetos para informarse sobre ésta, habida cuenta que “las personas que manifiestan 51 interés por la política suelen estar mejor informadas y tienen mayores motivaciones para superar los costes” (Anduiza & Bosch, 2004, p. 127). En otro sentido, Magre y Martínez (2008) formulan que la reflexión de ciudadanos ilustrados sobre la política podría propiciar desencanto y desinterés hacia vías de participación institucionales, por lo cual, el interés en la política estaría relacionado con formas menos convencionales de participación como la protesta política. Confianza política. La confianza ha sido estudiada como la percepción que tienen los individuos sobre la captación de sus intereses por parte de instituciones y actores políticos. Alude a las creencias que las personas tienen sobre la correcta atención de sus necesidades, por aquellos a quienes les ha sido delegado el poder (Anduiza & Bosch, 2004). Habida cuenta que la confianza se puede medir en los sentimientos positivos que los individuos tienen hacia las instituciones políticas (Nexton & Norris, 2000), la poca confianza hacia la política, se mide a través de sentimientos negativos que reflejan falta de credibilidad en la eficiencia de las instituciones políticas (Levi & Stocker, 2000). Como resultado de la poca confianza en líderes e instituciones políticas, en los años setenta se registra una ola de estudios sobre la crisis de la democracia (Croizer, Huntington & Watanuki, 1975). En sus resultados destacamos que “el declive de la confianza hacia los líderes y las instituciones democráticas pareció relacionarse con el incremento de la participación no convencional” (Bonet et al., 2000 p. 111). 4. Variables sociodemográficas vinculadas a la participación Además de las actitudes hacia la política comentadas anteriormente, existen algunas variables sociodemográficas que se vinculan con la participación, a saber: nivel educativo, edad, autoubicación ideológica, estrato socioeconómico y género. 52 Nivel educativo. Dado que el comportamiento político está orientado por la información previa que se tenga de los temas a respaldar o contradecir, el nivel de estudios es frecuentemente analizado en la participación política tanto formal como no formal. En este orden de ideas, “la educación ha de despertar en el individuo una serie de inquietudes y preocupaciones por el mundo social y político en el que se hayan insertos” (Sabucedo, 1988, p.175), asimismo, debe ofrecer herramientas precisas para asimilar y procesar la información. En un estudio sobre el ciclo de luchas sociales en 1968, Pizzorno describe que estuvo liderado por obreros cualificados con escolaridad relativamente alta y algunos con especializaciones, además menciona rasgos de experiencia militante sindical o de partido; no obstante, el autor registró posteriormente un giro en los conflictos que dieron lugar a una fase de movilización ampliada, con reivindicaciones protagonizadas por obreros no cualificados (Pasquino, 1998). Al facilitar la interacción en el ámbito público, la educación también puede estar vinculada a procesos de identificación y pertenencia a movimientos sociales, de ahí que se registren contrastaciones empíricas que formulen esta variable sobre el nivel de estudios como predictora de la participación (Torcal, Montero & Teorell, 2006). Asimismo, en un estudio realizado por Ferrer, Medina y Torcal (2006) sobre la participación en actividades políticas no electorales, encontraron que la participación estaba directamente relacionada con la educación y los ingresos. Edad. La mayoría de estudios coinciden en que el nivel de participación es mayor en la edad adulta, puesto que los procesos de socialización política secundaria ofrecen diferentes recursos que fomentan la participación y generan hábitos en torno a la política, “al menos hasta un cierto umbral, incrementa la intensidad de la integración y los contactos sociales y, por lo tanto, la posibilidad de estar expuestos a estímulos políticos” (Anduiza & Bosch, 2004. p. 123). 53 La edad suele emplearse como una variable de control, que tiende a oscilar en función del tipo de asociación y del contexto. “Con frecuencia, se trata de una relación curvilineal, de manera que las personas de mediana edad muestran niveles más elevados de participación, y son los más jóvenes o los más ancianos quienes menos participan” (Morales, Mota & Pérez-Nievas, 2006, p. 161). Autoubicación ideológica. La autoubicación ideológica se concibe como “un conjunto de lazos psicológico-afectivos, pero que se establecen con una serie de etiquetas ideológicas con un fuerte contenido simbólico” (Medina, 2004, p.17), ya sea con un grupo de interés, un movimientos social o un partico político. Una tendencia mayoritaria en los estudios al respecto, es que la autoubicación ideológica presenta estabilidad en el tiempo y que puede estar influenciada por otras dimensiones de la cultura política, como la desafección por instituciones políticas. Por otra parte, está el modelo ideológico de izquierda y derecha, entendido como un valor político según los medios y los fines, “en función de los resultados que persigue, la izquierda se define como aquel valor político (o ideología) que busca una mayor igualdad entre los ciudadanos (Bobbio, 1995). En función de los medios que utiliza, la izquierda sería aquel valor político (o ideología) que pretende una mayor implicación del Estado en la economía y en la sociedad. La derecha se define en oposición a aquélla” (Anduiza & Bosch, 2004, p.203). Por otra parte, Dalton (2009) menciona que hay una larga tradición de simpatía con ideología de izquierda en protestas sociales, sobretodo en países menos desarrollados; debido a que suelen reivindicar valores fundamentales en contextos altamente desiguales. Por lo tanto, estas dinámicas pueden anticipar cierta tendencia a la polarización ideológica. Estrato socioeconómico. Esta variable que generalmente está asociada al nivel de ingresos, la integración social, las condiciones de la residencia y el nivel de estudios; ha sido analizada en relación a las protestas sociales como un factor determinante en las sociedades avanzadas. Dalton, Van Sickle y Weldon (2009), advierten que los datos de 54 la Encuesta Mundial de Valores-1999/2002reflejan que el desarrollo económico incide en el número de protestas populares. En sentido contrario al planteamiento anterior, Gurr (1979) argumenta que las privaciones económicas tienden a incitar la protesta; asimismo, se observa que personas con condiciones socioeconómicas favorables, prefieren no participar en protestas para no modificar el status quo (Dalton, Van Sickle & Weldon, 2009). Por otra parte, Pasquino y otros (1998), exponen que cuando hay una expectativa de mejorar condiciones en desventaja propia de una estratificación menor, es posible que aumente la participación de personas pertenecientes a estatus socioeconómico bajo. Poniendo de manifiesto que no hay una relación única ni unidireccional entre la participación no convencional y las condiciones socioeconómicas. Género. Esta variable clásica en los estudios de participación política en general, ha tenido una incidencia ligada en principio a la historia de las organizaciones sociopolíticas. En este orden de ideas, se entiende que los estudios tradicionales proponen que los hombres tienden a participar en ámbitos públicos más que las mujeres (Verba, Nie & Kim, 1978); dado que el papel de las mujeres en la arena política fue permitido de manera tardía en relación a los hombres. No obstante, como efecto de la primera y segunda ola feminista, cuyos procesos facilitaron el acceso de las mujeres al ámbito público, se observan las primeras movilizaciones de mujeres para reivindicar derechos civiles y un trato equitativo en diferentes latitudes, así como la reflexión teórica de corrientes feministas por parte mujeres formadas (Losada & Casas, 2008). De ahí que, además de procesos coyunturales históricos, algunos estudios contemporáneos señalan que la incidencia del género en la participación está relacionada la educación (Ferrer, Medina & Torcal, 2006). Además de los procesos históricos sobre la evolución de las sociedades hacia estados democráticos, la variable de género también ha estado relacionada con elementos culturales y contextuales de cada región. En Colombia por ejemplo, los 55 efectos del conflicto armado han propiciado la creación de organizaciones sociales de mujeres que básicamente transitan por dos sendas: la paz y la salida negociada al conflicto y su participación activa en la consolidación de la democracia en el país (Wills, 2004). En efecto, desde la década del noventa hasta la actualidad, se observa en Colombia la presencia continua de organizaciones sociales de mujeres, que desde sus diferentes roles en la sociedad colombiana, pugnan por su inclusión social, económica, territorial y política a través de protestas sociales de resistencia civil pacífica (Escobar, 2004). 62 (intercepción ilegal de líneas telefónicas de miembros de la oposición por parte del departamento administrativo de seguridad nacional-DAS-). A los hechos mencionados se suma que la élite política colombiana se ha visto involucrada en nexos con el narcotráfico y procedimientos corruptos, avivando una característica endémica de nuestra política que se mezcla con otros factores como la crisis de representatividad con votación popular promedio del 40% inclinada a la baja. En la actualidad, el Estado colombiano sigue enfrentando el desafío del monopolio de la fuerza por parte de las Farc, mediante su estrategia de confrontación armada que ha permitido debilitar los grupos guerrilleros, eliminando sus dirigentes, recuperando territorios antes dominados por éstos y liberando algunos secuestrados mediante acciones de inteligencia militar. No obstante, los grupos guerrilleros se han confinado en sectores más marginales donde siguen implementando sus tácticas belicosas y difundiendo un discurso de continuación hasta que no haya un cambio político estructural en el Estado colombiano. Por otra parte, a mediados de la década del 2000, el gobierno nacional implementó una política de desmovilización de personas y colectivos armados irregulares que voluntariamente quisieran declarar sus acciones violentas, someterse a un proceso jurídico de reducción de penas por confesar e incorporarse a la vida civil. Esta medida de desmovilización fue mayoritariamente acogida por los grupos paramilitares, cuyos jefes se entregaron con sus respectivos escuadrones en diferentes zonas del país. Aunque muy cuestionado, el proceso de desmovilización no es un hecho menor, porque permitió el desmonte de las estructuras del paramilitarismo y creó un marco jurídico de justicia transicional específico. Sin entrar en muchos detalles de tales consecuencias citadas, consideramos relevante mencionar que dadas las magnitudes de un proceso de desmovilización de grandes masas de actores armados irregulares y el poco impacto de la política de inserción a la vida civil de éstas personas, se gestó un fenómeno conocido actualmente como bandas criminales emergentes en diferentes zonas del país, llamadas Bacrim. 63 La construcción nacional. Colombia es una nación multiétnica y pluricultural, con un extenso territorio conformado por regiones donde se gestan todo tipo de dinámicas identitarias. Pese a ello, sólo desde 1991 se reformuló la constitución para reconocer sus particulares expresiones políticas, culturales y sociales. La formulación de 84 artículos constitucionales dedicados a políticas multiétnicas y pluriculturales, ha contribuido al reconocimiento jurídico y político de colectivos diferenciados que nos permite mencionar algunos avances a la fecha, es decir, dos décadas después de la constitución de 1991, tales como: el reconocimiento al derecho a la consulta previa como un derecho fundamental, las circunscripciones especiales en cámara y senado, y la conformación de la dirección de etnias en el Ministerio del interior, entre otros. Hasta la fecha, se han titulado más de cinco millones de hectáreas en el Pacífico colombiano a los Consejos Comunitarios de Comunidades Negras. Adicionalmente, la dinámica ordinaria de minorías indígenas, de afrocolombianos y de campesinos, está expuesta a masacres, asesinatos selectivos, desapariciones, desplazamientos forzados y ataques indiscriminados mediante el uso de minas antipersonales en las diferentes regiones que habitan (Comisión Interamericana de Derechos Humanos -CIDH-, 2011). Su vulneración es producto tanto del conflicto armado como de intereses económicos sobre los recursos naturales existentes sus territorios (biocombustibles, petróleo, madera, metales y minerales), que además, suelen estar ubicados en lugares próximos a las fronteras o propicios para el cultivo de la coca. Asimismo, sus condiciones socioeconómicas son precarias, el 63% de la población indígena vive bajo la línea de pobreza y el 47,6% de pobreza extrema (DANE, 2011). Entre las recomendaciones de la CIDH al Estado colombiano, se encuentra el diseño e implementación eficaz de políticas que retomen las necesidades específicas en materia de territorio, salud, educación, justicia de los pueblos indígenas, las comunidades afrocolombianas y campesinos afectados por el conflicto armado. 64 La distribución equitativa de bienestar. Según estimaciones del DANE, Colombia se aproxima a los 46 millones de habitantes, entre los cuales, el 46% vive en la pobreza y el 17,8% en extrema pobreza (2010). Mientras estos porcentajes se mantengan o aumenten paralelamente a la concentración de riqueza, la distribución equitativa de recursos seguirá siendo un desafío al sistema político nacional. De ahí que los colombianos protesten más por la percepción inequitativa de distribución de bienes y servicios, que por hambre o pobreza (Archila, 1991). Aunque el Pnud ubicó a Colombia como un país latinoamericano con desarrollo humano alto (2010), ésta clasificación resulta inferior cuando los índices se ajustan por la desigualdad. El coeficiente de Gini alcanzó el 0,585 en el 2010, situándole como el quinto país más inequitativo de América Latina. Con el agravante que esta realidad, está concentrada en zonas periféricas habitadas por minorías étnicas, mujeres, campesinos y poblaciones en condición de desplazamiento forzado. Las condiciones de pobreza también están relacionadas con las dificultades de educación y empleo. Según indicadores del Banco Mundial (2008), del 87% de las personas acceden a la educación básica, el 71% pasa a la secundaria y sólo el 35% cuenta con educación técnica o universitaria. En cuanto al empleo, la tasa de ocupación en enero del 2011 fue del 54% y un desempleo del 13,5% (Dane, 2011), quedando un porcentaje relativamente alto fuera del censo, correspondiente a personas que desempeñan trabajos informales o inactivas por diferentes motivos. La participación de actores no institucionalizados. La participación de actores no institucionalizados, que logran incidir en la arena política mediante procesos democráticos, se evidencia en múltiples procesos liderados por organizaciones sociales. Cuyas manifestaciones han aumentado considerablemente a partir de la constitución de 1991, que ofreció un marco de oportunidades políticas para el desarrollo de procesos de participación. 65 Las protestas sociales en Colombia desde los años veinte reivindicaban en un 60% temas relacionados con la tierra, asuntos laborales y de derechos humanos (Archila, 2003); mientras que el 40% reclama sobre servicios públicos y demandas propiamente políticas. Sin embargo, a partir de la década de los noventa, las exigencias sobre políticas relacionadas con derechos humanos han tomado un papel protagónico, seguido por la confrontación de políticas. A partir del año 2002, según base de datos de acciones colectivas por la paz del Cinep del 2011, los temas prioritarios de las protestas se volcaron en dos grandes grupos: las reacciones contra los hechos violentos (secuestros, asesinatos, masacres y desapariciones) y acciones orientadas a la construcción de la paz. Actualmente se observa en la geografía política nacional un sinnúmero de organizaciones sociales, que se pronuncian con respecto a los efectos del conflicto interno y que proponen vías para una salida negociada. Reflejando que la sociedad civil desempeña un importante rol en el desarrollo de una democracia soportada en los derechos humanos (DDHH) y las libertades fundamentales. 2. La resistencia pacífica en Colombia El presente estudio se ocupó del análisis de la participación a través de acciones colectivas de resistencia civil pacífica en Colombia, cuyo punto de partida es el rechazo a la violencia política y sus efectos en la población civil. No obstante, sus propósitos no se agotan en la denuncia, estas acciones hacen parte de estrategias deliberadas para avanzar en una ruta hacia la paz en medio del conflicto. Entendiendo la acción política no violenta como “el arte y la ciencia de hacer política sin dañar y sin matar” (Cante & Ortiz, 2005, p.18), se reconoce un alto contenido moral en el tipo de movilización estudiada al pretender invertir un sistema de valores que antepone la dominación violenta a la dignidad. Antecedentes. A inicios de los años ochenta se conformaron las primeras comunidades de resistencia pacífica y en el año 2003 se creó una red de comunidades de 66 resistencia y paz con poblaciones de diferentes zonas del país, cuyo propósito fue denunciar los ataques de los que eran víctimas y generar lazos de solidaridad. En Colombia existen 52 comunidades de paz en resistencia (Redepaz, 2010). La primera fue la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (Atcc) pionera en el concepto de neutralidad frente a todo actor armado. En los años noventa, indígenas de diferentes regiones del país conformaron organizaciones de neutralidad activa, para contrarrestar el enfrentamiento territorial entre grupos armados; asimismo, se crearon comunidades de paz en el Caribe y en el Chocó. Sus integrantes son campesinos, grupos étnicos y pobladores de fronteras urbano-rurales. Los integrantes de estos colectivos de paz y resistencia, asumen una postura pacífica, pero no pasiva ni de aquiescencia política. Desde su condición de neutralidad a la violencia se movilizan para protestar en contra de la solución armada al conflicto, incorporando la resistencia en su cotidianidad e implementando estrategias para su desarrollo local mediante procesos de empoderamiento comunitario. Características. Habida cuenta que la política de seguridad democrática nacional implementada desde el año 2002 fomenta la vía militar para enfrentar el conflicto armado, la resistencia pacífica ejercida por organizaciones sociales en Colombia, conlleva que sus integrantes encarnen una imagen antagónica ante los diferentes grupos armados, corriendo el riesgo de ser atacados. Si bien sus integrantes emprenden acciones para protegerse de las represalias, llama la atención que no se inhiben de participar y continúan retando los grupos armados mediante acciones colectivas. Su rol de víctimas es remplazado por sujetos activos empoderados de su problemática, que otorgan voz a lo que muchos colombianos viven pero pocos están en capacidad de denunciar. También se observa que su discurso no sólo cuestiona el pasado sino el presente y el futuro. Sus acciones confrontan ciertos efectos de políticas sobre reparación que 67 continúan perpetuando la violencia, como la restitución de tierras que ha propiciado el asesinato de líderes campesinos. Desde que el nuevo gobierno se posesionó hace un año y empezó a implementar éstas medidas de restitución, han sido diez los homicidios al respecto (La Voz de Galicia, 2011). Los colectivos de resistencia simbolizan un poder popular en acción, cuyas estrategias se funden con actividades cotidianas que reivindican su derecho a la autodeterminación, como afirma un socio de una empresa comunitaria: “… esa es el arma de nosotros: la organización. Es la guerra pacífica, porque dentro del conflicto armado lo que se oyen son las explosiones y las balas” (García & et al., 2010, p. 86). La alcaldesa de un municipio flagelado por el conflicto, revela “que las comunidades civiles pueden en realidad construir espacios de paz paralelos al conflicto armado sostenido por la guerrilla, los paramilitares y el ejército… En palabras de Duplat, aunque la guerra invade y presiona la vida cotidiana y el tejido social, las comunidades encuentran formas de re-establecer un espacio de autodeterminación” (Rodríguez & Bayuelo, 2008, p. 50). Capítulo IV PARTE EMPÍRICA 71 IV. PARTE EMPÍRICA 1. Objetivos 1.1. Objetivos generales Explorar los motivos asociados a la participación en la resistencia pacífica a la violencia política en Colombia. Analizar el impacto de factores psicosociales, de contexto político y sociodemográficos, en diferentes instancias de participación en la resistencia pacífica a la violencia política en Colombia. 1.2. Objetivos específicos Diseñar y aplicar un cuestionario que examine diferentes elementos psicosociales, sociodemográficos y de contexto político, asociados a la pertenencia organizacional y a la participación en acciones colectivas de resistencia pacífica a la violencia política. Indagar el peso de factores psicosociales, de contexto político y sociodemográficos, en la pertenencia a organizaciones de resistencia pacífica. Examinar el peso de factores psicosociales, de contexto político y sociodemográficos, en la participación en acciones colectivas de resistencia pacífica sin pertenecer a organizaciones sociales. Considerar la incidencia de las emociones negativas y positivas en diferentes expresiones de la resistencia pacífica. Comprobar la incidencia de dos medidas de identidad colectiva en los diversos niveles de participación estudiados. 78 10. Ha participado alguna vez en acciones colectivas de resistencia pacífica? Nada Poco Algo Bastante Mucho 11. La resistencia pacífica a la violencia me genera: 11.1. Orgullo Nada Poco Algo Bastante Mucho 11.2. Simpatía Nada Poco Algo Bastante Mucho 11.3. Esperanza Nada Poco Algo Bastante Mucho 11.4. Satisfacción moral Nada Poco Algo Bastante Mucho 12. La resistencia pacífica a la violencia es útil para afrontar el conflicto armado Nada Poco Algo Bastante Mucho 13. Ejercer la resistencia pacífica en Colombia es un logro en sí mismo Nada Poco Algo Bastante Mucho 14. Con la resistencia pacífica se alcanzan metas a largo plazo Nada Poco Algo Bastante Mucho 15. La resistencia pacífica a la violencia política en Colombia es un riesgo necesario Nada Poco Algo Bastante Mucho 16. Participar en la resistencia pacífica en Colombia supone un elevado riesgo Nada Poco Algo Bastante Mucho 17. En política, las personas suelen ubicarse dentro de las ideas de izquierda o de derecha Si 1 es Izquierda y 10 Derecha, en qué tendencia se identifica: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 18. En que rango de estas edades se ubica: 15-20 21-30 31-40 41-50 51-60 19. Género: Masculino __ Femenino__ 20. Estudios: Primaria__ Bachiller___ Técnico___ Universitario___ Posgrado___ 21. Oficio: Empleado público___ Estudiante ___ Indep.____ Hogar ____ Agric.____ 22. Ingreso: 1-2 Salarios mínimos__ 3-4 Salarios mínimos__ Más de 4 Salarios mínimos__ 23. Lugar de residencia: Rural ___ Urbano___ 24. Estrato socioeconómico: 1__ 2__ 3__ 4_ 5__ 6__ 79 2.3. Procedimiento Con la colaboración de diferentes organizaciones públicas, privadas y ONG´S competentes en asuntos relacionados con el conflicto armado, paz y movimientos sociales en Colombia, se elaboró una base de datos sobre organizaciones de resistencia pacífica a la violencia política en la región. Seguidamente, se contactó a sus representantes con el respaldo institucional de la Universidad del Norte de Barranquilla (Colombia) para socializar los objetivos del estudio y el formato del cuestionario. Una vez contamos con la autorización para aplicar los cuestionarios correspondientes a la primera muestra, acordamos con los representantes de las organizaciones los días y lugares para tales efectos. La aplicación del instrumento fue diversa. Una primera modalidad implicó que la investigadora se encontrara en las respectivas localidades de las organizaciones con algunos integrantes para diligenciar el cuestionario de forma individual. Una segunda vía creada por la seguridad de personas amenazadas, fue el envío del cuestionario por correo electrónico y lo regresaron por el mismo medio. Una tercera modalidad de aplicación de instrumentos en la primera muestra consistió en la visita a grupos poblacionales víctimas del conflicto y con dinámicas de vida re-direccionadas por la resistencia pacífica a la violencia política. Esto sucedió en las zonas rurales y urbanas del Salado, Carmen de Bolívar, Mapuján, San Juan de Pomoceno, San Jacinto, Barrancabermeja, Galapa y Malambo. En estos casos, la aplicación del cuestionario se realizó de forma individual no sólo porque las circunstancias de tiempo lo permitían sino porque la mayoría de los habitantes de estas zonas son susceptibles al tema y en algunos casos eran trabajadores de la tierra con poca escolaridad. Una cuarta modalidad fue el aprovechamiento de movilizaciones o actividades propias de las organizaciones. En estos casos, se contó con el apoyo de estudiantes del curso de investigación social del programa de ciencia política y gobierno de la Universidad del Norte, quienes aplicaron los cuestionarios con la orientación de la 80 investigadora. Esta vía permitió la recolección de instrumentos diligenciados para la segunda muestra, porque la coyuntura de las movilizaciones no sólo congregó integrantes de organizaciones. Un elemento constante en la aplicación de todos los cuestionarios fue el énfasis en el anonimato de las personas que respondían a él. El encabezado tenía la siguiente redacción: Esta encuesta hace parte de una investigación de opiniones sobre la Resistencia Civil Pacífica a la Violencia Política, inscrita en el programa de doctorado de psicología social aplicada a los contextos organizacionales, político-jurídicos de la Universidad de Santiago de Compostela, por lo que sus fines son exclusivamente académicos. 3. Análisis de los datos y resultados Para el análisis de los datos utilizamos el paquete estadístico SPSS (Statistical Package for the Social Sciences) versión 15.0. Posteriormente, realizamos las siguientes pruebas estadísticas: 1) análisis factorial exploratorio, 2) estadísticos descriptivos (media y desviación típica) y 3) correlaciones. Una vez agrupados los factores examinamos su coherencia teóricopráctica. En los tres apartados siguientes analizamos las relaciones entre las variables independientes con las tres manifestaciones de la variable dependiente (pertenencia y participación, participación y nivel de implicación en la resistencia). En todos los casos, aplicamos correlaciones, comparación entre medias y análisis de regresión. Dado nuestro interés en profundizar en el efecto y tipo de causalidad establecido entre las variables independientes analizadas y la participación política no convencional, posterior al análisis de regresión lineal efectuado con el nivel de implicación en la resistencia pacífica, realizamos un modelo de ecuación estructural con las variables psicosociales que resultaron significativas en dicho modelo de regresión. La selección 81 de la categoría sobre el nivel de implicación obedeció a que es la manifestación de la variable dependiente que incluye las tres muestras recogidas. 3.1. Selección de escalas y variables a utilizar 3.1.1. Análisis factorial Con el fin de confirmar la correspondencia entre los ítems agrupados para cada escala, se realizó un análisis factorial exploratorio por el método de componentes principales con rotación Varimax, que verificó una agrupación de la mayoría de los factores como había sido previsto a partir del referente teórico. El análisis factorial agrupó ocho escalas, explicando el 70,50% de la varianza del cuestionario, como se observa en la siguiente tabla: 82 Tabla 5. Factores Matriz de componentes rotados Componente 1 2 3 4 5 6 7 8 1. Emociones positivas en torno a la resistencia pacífica Simpatía ,826 Orgullo ,825 Esperanza ,756 Satisfacción moral 2. Emociones negativas vinculadas al conflicto armado ,743 Ira ,822 Ansiedad ,768 Dolor ,742 Miedo ,738 Tristeza 3. Interés en la política formal ,635 Las actividades de los partidos ,829 Los debates del Congreso ,774 Las campañas electorales ,742 Lo que hace el Gobierno 4. Utilidad ,733 Ejercer la resistencia en Colombia/ un logro ,756 La resistencia pacífica es útil ,754 Con la resistencia pacífica se alcanzan metas a largo plazo 5. Confianza en instituciones políticas ,645 El Congreso ,840 El Gobierno nacional ,823 Los Partidos políticos 6. Identidad colectiva ,767 Identificación con grupos de resistencia pacífica ,746 Fusión de la identidad ,685 Identificación con ideas de resistencia 7. Percepción de agravio ,656 El conflicto armado afecta la vida cotidiana de los colombianos ,835 El conflicto armado es una amenaza a mi desarrollo personal y social 8. Costos ,662 Elevado riesgo en la participación/Resistencia ,845 Participación en la resistencia/Riesgo necesario ,604 Alfa de cronbach por factor ,795 ,818 ,803 ,817 ,848 ,750 ,628 ,697 % de la varianza 11,84 11,69 10,03 9,46 8,249 7,99 5,74 5,47 % acumulado 11,84 23,54 33,57 43,03 51,28 59,28 65,02 70,50 Nota: Método de extracción: Análisis de componentes principales. Método de rotación: Normalización Varimax con Kaiser. 83 3.1.2. Estadísticos descriptivos 3.1.2.1. Factores psicosociales y de contexto político En la tabla 6 se presentan las medias y desviaciones típicas de los factores sociales y de contexto pol ítico: Tabla 6. Media y desviación típica de factores psicosociales y de contexto po lítico Agravio Emociones Negativas conflicto Identidad colectiva Utilidad Costos Emociones Positivas Resistencia Interés en la política Confianza política Media 4,1155 3,5578 3,4984 3,9413 3,8237 3,4277 3,0179 2,4803 Desv. típ. ,78911 ,89055 1,05762 ,73946 ,83119 1,04468 ,87857 ,87339 Nota: N=739 Teniendo en cuenta que todas las escalas oscilaban en un rango de 1 a 5 (donde 1 era nada y 5 mucho) en la tabla se observa que las variables psicosociales presentan rangos elevados (entre 3,41 y 4,11). Las escalas psicosociales destacan entre las demás que tienen medias similares entre regular y bastante. 3.1.2.2. Factores sociodemográficos Tabla 7. Media y desviación típica de factores sociodemográficos Mínimo Máximo Media Desv. típ. 1. Autoubicación ideológica 1 5 2,94 1,047 2. Rango de edad 1 5 2,88 1,194 3. Estudios realizados 1 5 3,20 1,289 4. Estrato socioeconómico 1 6 2,95 1,563 Nota: N=739 Aunque la media de la edad indica que la edad de las personas oscila entre 21 y 30 años, la mayoría de personas de la muestra (un 55%) presentan edades entre 21-40 años. 84 La autoubicación ideológica presenta una media en el centro con leve inclinación hacia la derecha. En aras de establecer comparación entre medias de las variables sociodemográficas en pruebas posteriores, dado que esta variable estuvo compuesta en el instrumento por 10 niveles, fue convertida a 5 rangos como el resto de variables. 3.1.3. Correlaciones generales 3.1.3.1. Escalas sociodemográficas, psicosociales y de contexto Tabla 8. Correlación de escalas sociodemográficas, psicosociales y de contexto político 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 1. Estrato s ocioecon. Correlación Pearson 1 2. Autoubic. i deológica Correlación ,055 1 de Pearson ,193 3. Estudios Correlación ,648** -,092* 1 de Pearson ,000 ,028 4. Edad Correlación -,129** ,061 -,122** 1 de Pearson ,002 ,144 ,004 5. Genero Correlación -,049 -,028 -,032 -,051 1 de Pearson ,244 ,506 ,442 ,226 6. Agravio Correlación -,375** -,170** -,261** ,173** ,104* 1 de Pearson ,000 ,000 ,000 ,000 ,013 7. Emoción/ negativa conflicto Correlación -,321** -,183** -,291** ,058 ,107* ,473** 1 de Pearson ,000 ,000 ,000 ,165 ,011 ,000 8. Identidad Correlación -,338** -,164** -,263** ,247** ,077 ,435** ,280** 1 de Pearson ,000 ,000 ,000 ,000 ,066 ,000 ,000 9. Utilidad Correlación -,210** -,152** -,105* ,075 ,062 ,240** ,200** ,538** 1 de Pearson ,000 ,000 ,012 ,072 ,137 ,000 ,000 ,000 10. Costos Correlación -,349** -,154** -,250** ,154** ,052 ,294** ,231** ,419** ,523** 1 de Pearson ,000 ,000 ,000 ,000 ,212 ,000 ,000 ,000 ,000 11. Emoción/ positiva resistencia Correlación -,215** -,134** -,116** ,021 ,081 ,204** ,210** ,548** ,583** ,406** 1 de Pearson ,000 ,001 ,006 ,620 ,055 ,000 ,000 ,000 ,000 ,000 12. Interés/ política formal Correlación ,147** -,067 ,193** ,054 -,110** ,002 -,066 ,148** ,145** ,077 ,199** 1 de Pearson ,000 ,111 ,000 ,200 ,008 ,968 ,117 ,000 ,001 ,065 ,000 13. Confianza política Correlación ,275** ,081 ,213** -,056 -,056 -,154** -,127** -,119** -,076 -,171** -,058 ,350** 1 de Pearson ,000 ,053 ,000 ,186 ,184 ,000 ,002 ,005 ,068 ,000 ,167 ,000 Nota: **. La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral). *. La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral). 85 Correlación de escalas sociodemográficas. La correlación más alta y significativa se registra entre el nivel de estudios y el estrato socioeconómico. Esta última variable presenta una correlación negativa con la edad indicando que las personas encuestadas con más edad pertenecen a un estrato socioeconómico menor. Correlación de escalas psicosociales. Todas la variables psicosociales correlacionaron significativamente. Cabria destacar que las puntuaciones más altas se registran en las emociones positivas vinculadas a la resistencia con la identidad, la utilidad y los costos. Del mismo modo, resaltamos la alta y significativa correlación entre la utilidad y los costos. Correlación de escalas psicosociales y de contexto político. El interés en la política formal obtuvo una correlación significativa con las emociones positivas vinculadas a la resistencia, la identidad y la utilidad, pero no así con los costos, el agravio ni con las emociones negativas en torno al conflicto. Por su parte, la confianza política fue significativa aunque de signo negativo con los costos, el agravio, las emociones negativas hacia el conflicto y la identidad, pero no correlacionó con la utilidad ni con las emociones positivas vinculadas a la resistencia. Correlación de escalas sociodemográficas, psicosociales y de contexto político. Tres variables sociodemográficas obtuvieron una correlación significativa pero con signo negativo con todas las variables psicosociales: el estrato socioeconómico, la autoubicación ideológica y los estudios. Del mismo modo, la edad fue significativa con el agravio, la identidad y los costos, mientras que el género lo hizo con el agravio y las emociones negativas vinculadas al conflicto. Por otra parte, las variables sociodemográficas que correlacionaron con el interés en la política fueron el estrato, la autoubicación ideológica y el género. Mientras que el estrato y los estudios correlacionaron con la confianza política. 86 Nos resulta llamativo que las emociones positivas orientadas a la finalidad del tipo de protesta correlacionen más alto con todas las variables psicosociales que las emociones negativas asociadas al conflicto. Este hallazgo sugiere la necesidad de explorar más esta línea que hasta ahora no es tan estudiada como ocurre con las emociones negativas implicadas en el agravio. Igualmente, la alta y significativa correlación entre la utilidad y los costos refleja que los datos requieren un análisis teórico diferente a la perspectiva de elección racional, puesto que es evidente que pese a los altos costos que las personas advierten en el tipo de participación estudiada, mantienen una percepción de utilidad alta en torno a la resistencia. 3.1.4. Ajustes generales Algunas de las dimensiones obtenidas en el análisis factorial anterior contienen ítems que, desde un punto de vista teórico, inciden de manera diferente sobre la acción colectiva o parten de presupuestos diferentes. Esto ocurre, en el primer caso, con las emociones positivas y negativas; y en el segundo caso, con el factor de identidad. Por ello, se procedió a realizar nuevos análisis factoriales con esas dimensiones para comprobar si aparecían diferentes agrupaciones dentro de ellas. 3.1.4.1. Revisión de la escala de emociones negativas vinculadas al conflicto Este factor contiene emociones negativas asociadas a la percepción de injusticia, pero su ponderación en el análisis factorial general como una variable independiente resulta polémica, dado que agrupó emociones con diferentes intensidades e implicaciones comportamentales. Por ejemplo, ante el miedo propiciado por un contexto amenazante, las personas suelen paralizarse para evitar daños físicos y psicológicos; pero cuando experimentan ira tienden a reaccionar ante el objeto causante de tal emoción. Análisis factorial de emociones negativas vinculadas al conflicto. Se realizó un análisis factorial con el método varimax solicitando que reuniera los componentes en 87 más de un factor, el modelo arrojó tres factores: a. ansiedad/ira, b. dolor/tristeza y c. miedo. Este último factor explicaba un porcentaje de la varianza muy bajo. A tenor del dato y teniendo en cuenta el principio de la parsimonia, se realizó un nuevo análisis considerando únicamente los ítems que tienen dos factores, como se observa a continuación: Tabla 9. Análisis factorial de emociones negativas vinculadas al conflicto Matriz de componentes rotados Componente Suma de saturaciones Cuadrado de la rotación 1 2 % de la varianza % acumulado El conflicto armado colombiano me produce - Ansiedad ,862 - Ira ,837 41,479 41,479 - Tristeza ,918 - Dolor ,722 36,919 78,398 Nota: Método de extracción: Análisis de componentes principales. Método de rotac ión: Normalización Varimax con Kaiser. El análisis muestra dos factores perfectamente delimitados: uno relacionado con la ira y el otro con la tristeza. Tabla 10. Correlación entre factores de emociones negativas Correlaciones 1 2 1. Ira/Ansiedad Correlación de Pearson 1 Sig. (bilateral) 2. Dolor/Tristeza Correlación de Pearson ,562** 1 Sig. (bilateral) ,000 Nota: **. La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral). La relación entre los dos factores es significativa. Fiabilidad de los factores sobre emociones negativas. La escala ira/ansiedad, arrojó un alfa de cronbach de ,730 y la escala dolor/tristeza, un alfa de cronbach de ,687. 3.1.4.2. Revisión de la escala de emociones positivas asociadas a la resistencia El segundo factor que revisamos correspondió a las emociones positivas en torno a la resistencia, dado que agrupó variables con soportes teóricos disímiles. En efecto, existen modelos teóricos que consideran que la participación deriva de fuentes de 94 Tabla 17. Correlaciones entre la pertenencia organizacional y las escalas psicosociales y de contexto político 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 1. Pertenencia a organizaciones Correlación Pearson 1 2. Agravio Correlación ,277** 1 Pearson ,000 3. Dolor/Tristeza Correlación ,143** ,453** 1 Pearson ,002 ,000 4. Ira/Ansiedad Correlación ,063 ,380** ,554** 1 Pearson ,174 ,000 ,000 5. Identidad colectiva Correlación ,507** ,435** ,260** ,187** 1 Pearson ,000 ,000 ,000 ,000 6. Fusión de la Identidad Correlación ,764** ,312** ,165** ,141** ,552** 1 Pearson ,000 ,000 ,000 ,002 ,000 7. Utilidad Correlación ,491** ,219** ,221** ,069 ,532** ,493** 1 Pearson ,000 ,000 ,000 ,137 ,000 ,000 8. Costos Correlación ,394** ,300** ,218** ,154** ,348** ,370** ,491** 1 Pearson ,000 ,000 ,000 ,001 ,000 ,000 ,000 9. Esperanza/S. moral Correlación ,570** ,219** ,171** ,085 ,501** ,546** ,602** ,451** 1 Pearson ,000 ,000 ,000 ,067 ,000 ,000 ,000 ,000 10. Orgullo/Simpatía Correlación ,480** ,118* ,156** ,074 ,393** ,449** ,541** ,379** ,748** 1 Pearson ,000 ,011 ,001 ,110 ,000 ,000 ,000 ,000 ,000 11. Interés en la política formal Correlación ,143** ,067 -,025 -,009 ,214** ,190** ,170** ,085 ,282** ,253** 1 Pearson ,002 ,153 ,596 ,844 ,000 ,000 ,000 ,069 ,000 ,000 12. Confianza en la política formal Correlación -,138** -,105* -,089 -,090 -,063 -,089 ,006 -,163** -,025 ,016 ,347** 1 Pearson ,003 ,024 ,055 ,052 ,180 ,057 ,897 ,000 ,586 ,736 ,000 Nota: **. La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral). *. La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral). Con excepción de la ira/ansiedad los demás factores psicosociales son significativos con la pertenencia a organizaciones de resistencia. Resulta relevante la elevada correlación entre la pertenencia a organizaciones con la fusión de la identidad. También destacamos correlaciones elevadas entre la pertenencia con las emociones positivas vinculadas a la resistencia y con la identidad colectiva. En cuanto a los factores de contexto político, el interés en la política formal correlacionó de forma significativa con la pertenencia organizacional, pero la confianza correlacionó de forma negativa. 95 3.2.1.2. Relación entre la pertenencia organizacional y las escalas sociodemográficas Seguidamente, se revisó la correlación entre la pertenencia organizacional y las variables sociodemográficas, como se puede apreciar en la siguiente tabla: Tabla 18. Correlaciones entre pertenencia organizacional y escalas sociodemográficas 1 2 3 4 5 6 1. Pertenencia a organizaciones Correlación de Pearson 1 Sig. (bilateral) 2. Genero del individuo Correlación de Pearson ,032 1 Sig. (bilateral) ,412 3. Estrato socioeconómico Correlación de Pearson -,393** -,021 1 Sig. (bilateral) ,000 ,584 4. Estudios realizados Correlación de Pearson -,323** -,008 ,639** 1 Sig. (bilateral) ,000 ,841 ,000 5. Rango de edad Correlación de Pearson ,195** -,070 -,110** -,111** 1 Sig. (bilateral) ,000 ,068 ,004 ,004 6. Autoubicación ideológica Correlación de Pearson -,102** -,040 ,033 -,094* ,050 1 Sig. (bilateral) ,008 ,299 ,393 ,015 ,196 Nota: **. La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral). *. La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral). A excepción del género, el resto de variables son significativas con la pertenencia a organizaciones de resistencia pacífica; no obstante, correlacionan con signo negativo el estrato, el nivel de estudios y la autoubicación ideológica. 96 3.2.2. Análisis de las diferencias entre las variables independientes en función de la pertenencia/no pertenencia organizacional 3.2.2.1. Diferencia entre las variables psicosociales y de contexto A continuación, se realizó una prueba t para revisar las medias de las diferentes variables en quienes pertenecen a organizaciones de resistencia pacífica y quienes no hacen parte de dichos colectivos. Los resultados se presentan en la siguiente tabla. Tabla 19. Descriptivos y comparación entre grupos/ variables psicosociales y de contexto político Pertenencia a organizaciones N Media Desviación típ. Sig. (bilateral) Agravio No 242 3,9500 ,92025 ,000 Si 316 4,3608 ,60520 ,000 Dolor/Tristeza No 242 3,8884 1,01934 ,000 Si 316 4,1597 ,72835 ,001 Ira/Ansiedad No 242 2,9750 1,21841 ,013 Si 316 3,2215 1,05934 ,016 Identidad colectiva No 242 3,1190 1,12477 ,000 Si 316 4,2199 ,71262 ,000 Fusión de la Identidad No 242 2,0000 1,19820 ,000 Si 316 4,2816 ,86545 ,000 Utilidad No 242 3,5495 ,75298 ,000 Si 316 4,2866 ,54666 ,000 Costos No 242 3,5225 ,80549 ,000 Si 316 4,1695 ,71702 ,000 Esperanza/S. moral No 242 2,8678 1,12697 ,000 Si 316 4,2079 ,75213 ,000 Orgullo/Simpatía No 242 2,5435 1,08697 ,000 Si 316 3,7293 ,98631 ,000 Interés en la política formal No 242 2,8547 ,94355 ,018 Si 316 3,0359 ,83308 ,020 Confianza en la política No 242 2,6325 ,81181 ,016 Si 316 2,4577 ,84878 ,016 97 Las medias más altas en todas las variables psicosociales corresponden a las muestras de quienes pertenecen a colectivos de resistencia pacífica. La comparación entre las dos muestras fue significativa en todas las escalas. En cuanto a las escalas de contexto político, la diferencia entre las medias también es significativa, pero la media en la confianza política de quienes pertenecen es levemente menor a la media de quienes no militan. Ello podría estar indicando que las personas encuestadas que no pertenecen a colectivos presentan mayor confianza hacia las instituciones políticas oficiales que las personas que pertenecen. Por otra parte, resulta llamativa la divergencia en las medias sobre fusión de la identidad en comparación con la diferencia de medias registradas en el resto de variables. Este dato es relevante, dado que nuestro estudio analiza un comportamiento político considerado riesgoso en un contexto de violencia institucionalizada como el colombiano. Asimismo, se enfatiza la similitud de la puntuación en la comparación de medias entre costos y utilidad, habida cuenta que la segunda supera ligeramente la primera. 3.2.2.2. Diferencias entre las variables sociodemográficas Tabla 20. Descriptivos y comparación entre grupos/variables sociodemográficas Pertenencia a un colectivo de resistencia pacífica N Media Desviación típ. Sig. (bilateral) Estrato socioeconómico No 242 3,42 1,577 ,000 Si 316 2,23 1,312 ,000 Estudios No 242 3,41 1,117 ,000 Si 316 2,72 1,377 ,000 Rango de edad No 242 2,50 1,152 ,000 Si 316 3,17 1,171 ,000 Autoubicación ideológica No 242 3,05 ,9744 ,010 Si 316 2,81 1,1257 ,009 98 La comparación entre las medias de todas las variables sociodemográficas es significativa. En términos generales, se observan medias más altas en las escalas sociodemográficas de aquellos encuestados que no pertenecen a organizaciones de resistencia, a excepción de las medias del rango de edad. Del mismo modo, las personas encuestadas que pertenecen a colectivos de resistencia poseen un estrato socioeconómico y un nivel de estudios menor que quienes no hacen parte de organizaciones de resistencia pacífica. En cuanto a la autoubicación ideológica, aquellas personas pertenecientes a la muestra que no son miembros de colectivos, se ubican en el centro con leve tendencia a la derecha; pero quienes pertenecen a organizaciones de resistencia se sitúan en el centro con una ligera inclinación hacia la izquierda. 99 3.2.3. Análisis del impacto de las variables independientes en la pertenencia/no pertenencia organizacional Mediante el método de regresión logística binaria, paso a paso, se exploró el impacto de las variables independientes sobre la pertenencia a organizaciones de resistencia pacífica a la violencia. Iniciamos la introducción de variables sociodemográficas para continuar con variables de contexto político y finalizar con las psicosociales. Manteniendo el orden de menor a mayor correlación con la variable dependiente. Asimismo, en concordancia con lo comentado anteriormente sobre la colinealidad, se eliminó la escala de identidad colectiva y la de orgullo/simpatía por obtener una correlación menor con la variable dependiente. También se excluyó del análisis la escala ira/ansiedad porque no resultó significativa en la correlación con la variable dependiente. Paso 1. Inclusión de la autoubicación ideológica Resumen del modelo Paso -2 log de la verosimilitud R cuadrado de Cox y Snell R cuadrado de Nagelkerke 1 731,818a ,012 ,016 Nota: a. La estimación ha finalizado en el número de iteración 3 porque las estimaciones de los parámetros han cambiado en menos de ,001. Variables en la ecuación B E.T. Wald gl Sig. Exp(B) Paso 1a Autoubicación ideológica -,210 ,082 6,520 1 ,011 ,810 Constante ,893 ,258 11,975 1 ,001 2,442 Nota: a. Variable(s) introducida(s) en el paso 1: Autoubicación ideológica La autoubicación ideológica fue incluida como significativa pero con signo negativo, indicando que quienes pertenecen a organizaciones de resistencia presentan más autoubicación ideológica de izquierda. 100 Paso 2. Inclusión de la edad Resumen del modelo Paso -2 log de la verosimilitud R cuadrado de Cox y Snell R cuadrado de Nagelkerke 1 684,247a ,089 ,120 Nota: a. La estimación ha finalizado en el número de iteración 3 porque las estimaciones de los parámetros han cambiado en menos de ,001. Variables en la ecuación B E.T. Wald gl Sig. Exp(B) Paso 1a Autoubicación ideológica -,239 ,088 7,488 1 ,006 ,787 Edad ,510 ,081 39,924 1 ,000 1,666 Constante -,464 ,336 1,907 1 ,167 ,628 Nota: a. Variable(s) introducida(s) en el paso 1: Autoubicación ideológica, Edad. La edad también fue incluida como significativa junto a la autoubicación ideológica, con un porcentaje de la varianza explicada entre 8,9 y 12%. Paso 3. Inclusión del nivel de estudios Resumen del modelo Paso -2 log de la verosimilitud R cuadrado de Cox y Snell R cuadrado de Nagelkerke 1 633,804a ,150 ,201 Nota: a. La estimación ha finalizado en el número de iteración 4 porque las estimaciones de los parámetros han cambiado en menos de ,001. Variables en la ecuación B E.T. Wald gl Sig. Exp(B) Paso 1a Autoubicación ideológica -,359 ,094 14,575 1 ,000 ,698 Edad ,486 ,084 33,293 1 ,000 1,626 Estudios -,407 ,077 28,038 1 ,000 ,666 Constante 1,203 ,468 6,622 1 ,010 3,331 Nota: a. Variable(s) introducida(s) en el paso 1: Autoubicación ideológica, Edad, Estudios. El nivel de estudios también fue significativo pero con signo negativo, reflejando que los encuestados que pertenecen a colectivos de resistencia cuentan con bajos niveles de estudios. Esta variable incrementó el porcentaje de la varianza explicada entre 15 y 20,1%. 101 Paso 4. Inclusión del estrato Resumen del modelo Paso -2 log de la verosimilitud R cuadrado de Cox y Snell R cuadrado de Nagelkerke 1 588,690a ,205 ,274 Nota: a. La estimación ha finalizado en el número de iteración 4 porque las estimaciones de los parámetros han cambiado en menos de ,001. Variables en la ecuación B E.T. Wald gl Sig. Exp(B) Paso 1a Autoubicación ideológica -,355 ,099 12,916 1 ,000 ,701 Edad ,440 ,087 25,610 1 ,000 1,552 Estudios -,030 ,106 ,082 1 ,775 ,970 Estrato -,502 ,092 30,139 1 ,000 ,605 Constante 1,546 ,502 9,479 1 ,002 4,690 Nota: a. Variable(s) introducida(s) en el paso 1: Autoubicación ideológica, Edad, Estudios, Estrato. El estrato fue incluido como significativo aunque con signo negativo, indicando que las personas encuestadas que pertenecen a colectivos de resistencia poseen un estrato socioeconómico bajo. Con la inclusión del estrato, el modelo eliminó el nivel de estudios e incrementó el porcentaje de la varianza explicada entre 20,5 y 27,4%. Estos resultados reflejan que el estrato tiene mayor incidencia que el nivel de estudios en relación a la pertenencia a organizaciones de resistencia pacífica a la violencia en Colombia. Paso 5. Inclusión de la confianza en la política formal Resumen del modelo Paso -2 log de la verosimilitud R cuadrado de Cox y Snell R cuadrado de Nagelkerke 1 566,593a ,209 ,281 Nota: La estimación ha finalizado en el número de iteración 4 porque las estimaciones de los parámetros han cambiado en menos de ,001. Variables en la ecuación B E.T. Wald gl Sig. Exp(B) Paso 1a Autoubicación ideológica -,364 ,101 12,971 1 ,000 ,695 Edad ,455 ,090 25,250 1 ,000 1,576 Estudios -,093 ,109 ,730 1 ,393 ,911 Estrato -,469 ,093 25,335 1 ,000 ,626 Confianza en la política formal ,009 ,129 ,005 1 ,946 1,009 Constante 1,655 ,572 8,383 1 ,004 5,234 Nota: Variable(s) introducida(s) en el paso 1: Autoubicación ideológica, Edad, Estudios, Estrato, Confianza en la política formal. 102 La confianza en la política formal no fue significativa ni modificó el modelo. Este resultado coincide con el hecho que los integrantes de movimientos sociales suelen tener poca confianza en las instituciones políticas, tal como describimos en el marco teórico. Con la inclusión de ésta variable, se incrementó levemente el porcentaje de la varianza explicada entre 20,9 y 28,1%. Paso 6. Inclusión del interés en la política formal Resumen del modelo Paso -2 log de la verosimilitud R cuadrado de Cox y Snell R cuadrado de Nagelkerke 1 548,913a ,223 ,299 Nota: La estimación ha finalizado en el número de iteración 4 porque las estimaciones de los parámetros han cambiado en menos de ,001. Variables en la ecuación B E.T. Wald gl Sig. Exp(B) Paso 1a Autoubicación ideológica -,330 ,103 10,197 1 ,001 ,719 Edad ,421 ,093 20,420 1 ,000 1,524 Estudios -,142 ,112 1,615 1 ,204 ,867 Estrato -,452 ,094 23,133 1 ,000 ,636 Confianza en la política formal -,174 ,143 1,484 1 ,223 ,841 Interés en la política formal ,431 ,136 10,086 1 ,001 1,538 Constante ,962 ,614 2,459 1 ,117 2,618 Nota: Variable(s) introducida(s) en el paso 1: Autoubicación ideológica, Edad, Estudios, Estrato, Confianza en la política formal, Interés en la política formal. El interés en la política formal ingresó al modelo siendo significativa junto con la autoubicación ideológica, la edad y el estrato. Con la inclusión de esta variable, se incrementó levemente el porcentaje de la varianza explicada entre 22,3 y 29,9%. 103 Paso 7. Inclusión del dolor y la tristeza vinculados al conflicto Resumen del modelo Paso -2 log de la verosimilitud R cuadrado de Cox y Snell R cuadrado de Nagelkerke 1 513,819a ,241 ,325 Nota: La estimación ha finalizado en el número de iteración 4 porque las estimaciones de los parámetros han cambiado en menos de ,001. Variables en la ecuación B E.T. Wald gl Sig. Exp(B) Paso 1a Autoubicación ideológica -,318 ,110 8,311 1 ,004 ,728 Edad ,496 ,099 24,872 1 ,000 1,642 Estudios -,146 ,117 1,564 1 ,211 ,864 Estrato -,438 ,097 20,292 1 ,000 ,646 Confianza en la política formal -,217 ,149 2,124 1 ,145 ,805 Interés en la política formal ,457 ,141 10,577 1 ,001 1,579 Dolor/Tristeza ,109 ,128 ,723 1 ,395 1,115 Constante ,378 ,875 ,186 1 ,666 1,459 Nota: Variable(s) introducida(s) en el paso 1: Autoubicación ideológica, Edad, Estudios, Estrato, Confianza en la política formal, Interés en la política formal, Dolor/tristeza. La escala de dolor/tristeza no presentó un coeficiente de regresión estadísticamente significativo en el modelo, lo que resulta coherente, dado que su presencia suele fomentar más resignación que acciones para modificar la causa de dichas emociones negativas. Con la inclusión de esta variable se incrementó el porcentaje de la varianza explicada entre 24,1 y 32,5%. 110 son más los estudios que analizan las emociones negativas asociadas al agravio que aquellos que se ocupan de las emociones asociadas al acto de la movilización. Los estudios clásicos trabajan con emociones negativas que indagan cómo se sienten los sujetos ante el agravio. Además de ello, nosotros propusimos escalas de emociones positivas con orientaciones a las expectativas de logro. Esto va en la línea de estudios referenciados en las últimas dos décadas (Jasper, 2007), que evalúan las emociones relacionadas con el ámbito de la movilización, por lo cual resaltamos la importancia del poder explicativo de las emociones positivas encauzadas a los fines de la movilización. En cuanto a las variables sociodemográficas, aunque el nivel de estudios fue significativo y con signo negativo, quedó excluido al ingresar el estrato con signo negativo. Entendemos este resultado a la luz de planteamientos expuestos en el apartado teórico, en los cuales la variable de estudios suele estar contenida o relacionada con las condiciones socioeconómicas. Continuando con la relación entre la pertenencía organizacional y las variables sociodemográficas, los datos nos indican que los entrevistados que pertenecen a colectivos de resistencia pacífica provienen de clases socioeconómicas media-baja. Este resultado va en la línea de lo esbozado en el marco teórico en relación a estudios que siguieren que personas en condiciones de desventaja con otros grupos se vinculan a organizaciones con la expectativa de modificar dichas circunstancias. En relación a las actitudes hacia la política formal subrayamos que los encuestados que pertenecen a organizaciones presentan interés hacia la política formal pero tienden a experimentar desconfianza hacia las instituciones políticas. Estos resultados concuerdan con el planteamiento expuesto en el apartado teórico, que como producto de la pérdida de confianza en las instituciones políticas y líderes, es posible que las personas se movilicen en acciones colectivas de participación política no convencional (Bonet et al., 2006). 111 3.3. Factores que influyen en la participación en acciones de resistencia pacífica de personas que no pertenecen a este tipo de organizaciones En aras de explorar las relaciones entre factores psicosociales, de contexto político y sociodemográficos con la participación en acciones colectivas sin pertenecer a organizaciones, cuya muestra estaba conformada por 423 persona, aplicamos tres pruebas estadísticas: a. correlaciones, b. comparación de medias entre quienes participan y quienes no, y c. regresión jerárquica. Tabla 21. Participación en acciones colectivas Participación en acciones colectivas Frecuencia Porcentaje Porcentaje válido Porcentaje acumulado Válidos No participa 242 32,7 57,2 57,2 Participa 181 24,5 42,8 100,0 Total 423 57,2 100,0 3.3.1. Análisis de la relación entre la participación y las variables Con el propósito de delimitar el nivel de correlación entre la participación en acciones colectivas con las variables independientes, se realizó una correlación inicial con las variables psicosociales y de contexto político. 112 3.3.1.1. Relación entre la participación y las escalas psicosociales y de contexto político Tabla 22. Correlación entre la participación y las escalas psicosociales y de contexto político 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 1. Participación acciones colectivas Correlación Pearson 1 Sig. (bilateral) 2. Agravio Correlación Pearson ,012 1 Sig. (bilateral) ,831 3. Dolor/Tristeza Correlación Pearson ,045 ,427** 1 Sig. (bilateral) ,411 ,000 4. Ira / Ansiedad Correlación Pearson -,016 ,455** ,582** 1 Sig. (bilateral) ,771 ,000 ,000 5. Identidad colectiva Correlación Pearson ,225** ,323** ,261** ,278** 1 Sig. (bilateral) ,000 ,000 ,000 ,000 6. Fusión de la identidad Correlación Pearson ,242** ,233** ,246** ,345** ,313** 1 Sig. (bilateral) ,000 ,000 ,000 ,000 ,000 7. Utilidad Correlación Pearson ,208** ,155** ,268** ,106 ,459** ,266** 1 Sig. (bilateral) ,000 ,005 ,000 ,054 ,000 ,000 8. Costos Correlación Pearson ,068 ,228** ,323** ,229** ,339** ,170** ,493** 1 Sig. (bilateral) ,213 ,000 ,000 ,000 ,000 ,002 ,000 9. Esperanza/ S. moral Correlación Pearson ,303** ,122* ,280** ,221** ,423** ,353** ,564** ,331** 1 Sig. (bilateral) ,000 ,026 ,000 ,000 ,000 ,000 ,000 ,000 10. Orgullo/ Simpatía Correlación Pearson ,353** ,049 ,201** ,088 ,383** ,250** ,523** ,320** ,771** 1 Sig. (bilateral) ,000 ,377 ,000 ,110 ,000 ,000 ,000 ,000 ,000 11. Interés en la Política formal Correlación Pearson ,210** -,014 -,029 ,027 ,200** ,189** ,202** ,125* ,275** ,253** 1 Sig. (bilateral) ,000 ,798 ,600 ,623 ,000 ,001 ,000 ,023 ,000 ,000 12. Confianza en la política formal Correlación Pearson -,013 -,138* -,158** -,118* -,055 -,035 -,053 -,095 -,002 ,010 ,408** 1 Sig. (bilateral) ,817 ,011 ,004 ,032 ,316 ,520 ,335 ,082 ,965 ,861 ,000 Nota: **. La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral). *. La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral). Las escalas psicosociales que correlacionaron con la participación, fueron las emociones positivas, las de identidad y la utilidad. De estos hallazgos, es curioso que fuese tenuemente más alta la fusión de la identidad que los ítems tradicionales de la 113 identidad colectiva, habida cuenta que la muestra analizada es de aquellos que participan en acciones colectivas de resistencia pero no pertenecen a organizaciones. En cuanto a las variables de contexto político, la participación en acciones colectivas de resistencia correlacionó de forma significativa con el interés en la política pero no con la confianza política. Seguidamente, se llevó a cabo una correlación de la participación con los factores sociodemográficos. 3.3.1.2. Relación entre la participación y escalas sociodemográficas Tabla 23. Correlación entre la participación y las escalas sociodemográficas 1 2 3 4 5 6 1. Participación en acciones colectivas Correlación de Pearson 1 Sig. (bilateral) 2. Genero del individuo Correlación de Pearson -,014 1 Sig. (bilateral) ,782 3. Estrato socioeconómico Correlación de Pearson ,022 -,004 1 Sig. (bilateral) ,659 ,933 4. Estudios realizados Correlación de Pearson ,142** -,012 ,506** 1 Sig. (bilateral) ,005 ,807 ,000 5. Rango de edad Correlación de Pearson ,185** -,008 ,080 ,076 1 Sig. (bilateral) ,000 ,866 ,111 ,133 6. Autoubicación ideológica Correlación de Pearson -,068 -,046 ,249** ,161** ,027 1 Sig. (bilateral) ,174 ,360 ,000 ,001 ,589 Nota: **. La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral). Los resultados indican una correlación significativa de la participación en acciones colectivas con la edad y con el nivel de estudios, pero las demás variables sociodemográficas no correlacionaron con dicha variable dependiente. 114 3.3.2. Análisis de diferencias entre las variables independientes en función de la participación sin pertenecer a organizaciones de resistencia 3.3.2.1. Diferencias entre variables psicosociales y de contexto Seguidamente, aplicamos una prueba t para comparar las medias de las muestras de quienes no participan con aquellos que participan sin pertenecer a organizaciones sociales. La primera, corresponde a 181 personas que respondieron no en la pregunta nueve-¿es miembro de algún grupo de resistencia pacífica?-; y la segunda muestra, estuvo compuesta por 242 personas que seleccionaron la opción 2, 3, 4 ó 5 de la pregunta diez-¿ha participado alguna vez en acciones colectivas de resistencia pacífica?-. Tabla 24. Descriptivos y comparación entre grupos/variables psicosociales y de contexto político Participación en acciones colectivas N Media Desviación típ. Sig. (bilateral) Agravio No 242 3,9500 ,92025 ,600 Si 181 3,9056 ,77096 ,591 Dolor/Tristeza No 242 3,8884 1,01934 ,734 Si 181 3,9220 ,91244 ,730 Ira/Ansiedad No 242 2,9750 1,21841 ,971 Si 181 2,9795 1,27459 ,972 Identidad colectiva No 242 3,1190 1,12477 ,000 Si 181 3,5734 1,00579 ,000 Fusión de la identidad No 242 2,0000 1,19820 ,003 Si 181 2,3536 1,20039 ,003 Esperanza/S. moral No 242 2,8678 1,12697 ,000 Si 181 3,4915 ,99925 ,000 Orgullo/Simpatía No 242 2,5435 1,08697 ,000 Si 181 3,2966 1,00899 ,000 Utilidad No 242 3,5495 ,75298 ,000 Si 181 3,8593 ,73399 ,000 Costos No 242 3,5225 ,80549 ,297 Si 181 3,6095 ,82996 ,299 Interés en la política No 242 2,8547 ,94355 ,000 Si 181 3,1986 ,83302 ,000 Confianza política No 242 2,6325 ,81181 ,833 Si 181 2,6158 ,77331 ,832 115 La comparación de medias entre las variables psicosociales no fue significativa con el agravio, con las emociones negativas asociadas al conflicto ni con los costos. En relación a las demás variables psicosociales, la correlación fue significativa con puntuaciones levemente mayores en las medias de quienes participan, destacando las diferencias en las escalas sobre emociones positivas asociadas a la resistencia pacífica. En cuanto a las variables de contexto político, sólo resultó significativa la comparación de medias en el interés hacia la política, siendo levemente mayor en quienes participan sobre los que no se movilizan en torno a la resistencia. 3.3.2.2. Diferencias entre las variables sociodemográficas Tabla 25. Descriptivos y comparación entre grupos/variables sociodemográficas Participación en acciones colectivas N Media Desviación típ. Sig. (bilateral) Estrato socioeconómico No 242 3,42 1,577 ,396 Si 181 3,54 1,454 ,391 Est udios realizados No 242 3,41 1,117 ,002 Si 181 3,75 1,032 ,002 Rango de edad No 242 2,50 1,152 ,000 Si 181 2,91 1,151 ,000 Autoubicación ideológica No 242 3,05 ,974 ,492 Si 181 2,98 ,982 ,492 La comparación de las medias en las variables sociodemográficas, resultó significativa en la edad y los estudios realizados, cuyos valores presentan una leve tendencia superior en quienes participan. 116 3.3.3. Análisis del impacto de las variables en la participación en acciones colectivas sin pertenecer a organizaciones de resistencia A través del método de regresión lineal se exploró el impacto de las variables independientes sobre la participación en acciones de resistencia pacífica a la violencia. La introducción de variables fue de forma jerárquica acorde al grado de las correlaciones con la variable dependiente analizadas anteriormente. Asimismo, con el fin de evitar el efecto de colinealidad, se eliminó la escala de identidad colectiva y la de esperanza/satisfacción moral, por obtener una correlación menor con la variable dependiente; igualmente se excluyeron cinco escalas que no resultaron significativas en las correlaciones: las de emociones negativas ligadas al conflicto, el agravio, los costos y la confianza en la política formal. Iniciamos el análisis con su inclusión de las variables sociodemográficas por ser las más estudiadas tradicionalmente como predictoras de la participación en protestas. Y a continuación, procedimos paso a paso incluyendo las demás variables. Paso 1. Inclusión del nivel de estudios Resumen del modelo Modelo R R cuadrado R cuadrado corregido Error típ. de la estimación dimensión 1 ,148a ,022 ,020 ,880 Nota: a. Variables predictoras: (Constante), Estudios realizados Coeficientesa Modelo Coeficientes no estandarizados Coeficientes tipificados t Sig. B Error típ. Beta 1 (Constante) 1,248 ,147 8,483 ,000 Estudios realizados ,121 ,040 ,148 3,047 ,002 Nota: Variable dependiente: Participación en actos de resistencia pacífica sin pertenecer a una organización social. La variable de estudios fue significativa y arrojó un R cuadrado corregido de 2%. 117 Paso 2. Inclusión del Rango de edad Resumen del modelo Modelo R R cuadrado R cuadrado corregido Error típ. de la estimación dimensión 1 ,233a ,054 ,050 ,866 Nota: a. Variables predictoras: (Constante), Rango de edad, Estudios realizados Coeficientesa Modelo Coeficientes no estandarizados Coeficientes tipificados t Sig. B Error típ. Beta 1 (Constante) ,930 ,168 5,529 ,000 Estudios realizados ,108 ,039 ,133 2,761 ,006 Rango de edad ,137 ,037 ,180 3,731 ,000 Nota: a. Variable dependiente: P. Ha participado en actos de resistencia pacífica pero no pertenece a organizaciones La edad también resultó significativa e incrementó levemente el R cuadrado corregido a 5%. Paso 3. Inclusión del interés en la política formal Resumen del modelo Modelo R R cuadrado R cuadrado corregida Error típ. de la estimación 1 ,289a ,084 ,077 ,858 Nota: Variables predictoras: (Constante), Interés en la política formal, Rango de Edad, Estudios realizados. Coeficientesa Modelo Coeficientes no estandarizados Coeficientes tipificados t Sig. B Error típ. Beta 1 (Constante) ,544 ,203 2,683 ,008 Estudios realizados ,085 ,040 ,104 2,138 ,033 Rango de Edad ,141 ,037 ,183 3,798 ,000 Interés en la política formal ,156 ,048 ,159 3,257 ,001 Nota: Variable dependiente: Participación en actos de resistencia pacífica sin pertenecer a una organización social. 118 La variable de interés en la política fue significativa junto con las variables anteriormente incluidas e incrementó levemente el R cuadrado. Este resultado está en concordancia con los estudios de participación política no convencional, que indican que las personas con mayor probabilidad de participar son aquellas que se mantienen informadas e interesadas en la política (Torcal et al., 2006). Paso 4. Inclusión de la utilidad Resumen del modelo Modelo R R cuadrado R cuadrado corregida Error típ. de la estimación 1 ,325a ,106 ,097 ,850 Nota: Variables predictoras: (Constante), Utilidad, Rango de Edad, Estudios realizados, Interés en la política formal. Coeficientesa Modelo Coeficientes no estandarizados Coeficientes tipificados t Sig. B Error típ. Beta 1 (Constante) -,073 ,280 -,262 ,793 Estudios realizados ,093 ,040 ,112 2,315 ,021 Rango de Edad ,140 ,037 ,180 3,768 ,000 Interés en la política formal ,131 ,048 ,133 2,715 ,007 Utilidad ,182 ,057 ,154 3,207 ,001 Nota: Variable dependiente: Participación en actos de resistencia pacífica sin pertenecer a una organización social. La variable de utilidad fue significativa junto con las sociodemográficas y aumentó levemente el R cuadrado corregido a 9%, mostrando de este modo que las personas encuestadas que participan en la resistencia pacífica perciben un grado de utilidad importante en torno a dicha acción. 119 Paso 5. Inclusión de la fusión de la identidad Resumen del modelo Modelo R R cuadrado R cuadrado corregida Error típ. de la estimación 1 ,360a ,130 ,119 ,840 Nota: Variables predictoras: (Constante), Fusión de la identidad, Rango de Edad, Interés en la política formal, Utilidad, Estudios realizados. Coeficientesa Modelo Coeficientes no estandarizados Coeficientes tipificados t Sig. B Error típ. Beta 1 (Constante) -,173 ,278 -,623 ,534 Estudios realizados ,119 ,040 ,144 2,952 ,003 Rango de Edad ,129 ,037 ,166 3,513 ,000 Interés en la política formal ,102 ,048 ,104 2,110 ,035 Utilidad ,142 ,057 ,120 2,480 ,014 Fusión de la identidad ,124 ,037 ,166 3,329 ,001 Nota: Variable dependiente: Participación en actos de resistencia pacífica sin pertenecer a una organización social. La fusión de la identidad fue significativa junto con las variables anteriormente incluidas y aumentó el R cuadrado corregido a 11,9%, reflejando con ello que no es preciso pertenecer a una organización social para experimentar sentimientos de cercanía en relación a una causa que se considere válida. 126 Llama la atención que siendo la ira una variable que tradicionalmente se muestra muy importante en los estudios sobre participación, conserva una media relativamente baja tanto en el grupo de quienes pertenecen y participan como en el grupo de quienes participan. También resaltamos las altas medias en la fusión de la identidad en quienes pertenecen y participan en comparación con los otros dos grupos. Asimismo, subrayamos que existen diferencias significativas entre todas las variables. Por otra parte, los resultados de la prueba T3 de Dunnett, nos permitieron observar entre qué grupos existen diferencias significativas como se expone en la siguiente tabla. 127 Comparaciones múltiples T3 de Dunnett ,04444 ,08265 ,931 -,41076 * ,06847 ,000 -,04444 ,08265 ,931 -,45520 * ,06679 ,000 ,41076 * ,06847 ,000 ,45520 * ,06679 ,000 -,03357 ,09722 ,980 -,27135 * ,07958 ,002 ,03357 ,09722 ,980 -,23778 * ,08067 ,010 ,27135 * ,07958 ,002 ,23778 * ,08067 ,010 -,00453 ,12747 1,000 -,24652 * ,10148 ,046 ,00453 ,12747 1,000 -,24199 ,11424 ,101 ,24652 * ,10148 ,046 ,24199 ,11424 ,101 -,41982 * ,09168 ,000 -1,50025 * ,07239 ,000 ,41982 * ,09168 ,000 -1,08043 * ,07605 ,000 1,50025 * ,07239 ,000 1,08043 * ,07605 ,000 -,35359 * ,11787 ,009 -2,28165 * ,09112 ,000 ,35359 * ,11787 ,009 -1,92805 * ,10164 ,000 2,28165 * ,09112 ,000 1,92805 * ,10164 ,000 -,30975 * ,07325 ,000 -,73711 * ,05765 ,000 ,30975 * ,07325 ,000 -,42736 * ,06281 ,000 ,73711 * ,05765 ,000 ,42736 * ,06281 ,000 -,08694 ,08366 ,655 -,64694 * ,06817 ,000 ,08694 ,08366 ,655 -,56000 * ,07617 ,000 ,64694 * ,06817 ,000 ,56000 * ,07617 ,000 -,62368 * ,10600 ,000 -1,34010 * ,08597 ,000 ,62368 * ,10600 ,000 -,71641 * ,08624 ,000 1,34010 * ,08597 ,000 ,71641 * ,08624 ,000 -,75313 * ,10435 ,000 -1,18582 * ,09075 ,000 ,75313 * ,10435 ,000 -,43269 * ,09407 ,000 1,18582 * ,09075 ,000 ,43269 * ,09407 ,000 -,34391 * ,08752 ,000 -,18124 ,07760 ,059 ,34391 * ,08752 ,000 ,16267 ,07793 ,108 ,18124 ,07760 ,059 -,16267 ,07793 ,108 ,01672 ,07886 ,995 ,17489 * ,07202 ,046 -,01672 ,07886 ,995 ,15816 ,07567 ,107 -,17489 * ,07202 ,046 -,15816 ,07567 ,107 (J) NiveldeImplica Par tic ipa Participa y pertenece No participa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Participa y pertenece No participa Par tic ipa (I) NiveldeImplica No participa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Participa y pertenece No participa Par tic ipa Participa y pertenece Variable dependiente Agravio Dolor_Tristeza Ira_Ansiedad Ident_Colectiva I_Fusión Utilidad Costos Esperanza_ SMoral Orgullo_ simpatia Interes_Politica_ Formal Confianza_ Politic a Diferencia de medias (I-J) Er ror típic o Sig. La diferencia de medias es significativa al nivel .05. *. Tabla 30. Comparaciones múltiples 128 El grupo de quienes pertenecen y participan presenta diferencias significativas con el grupo de quienes no participan en todas las variables psicosociales. Las medias más altas en dichas diferencias se observan en las dos escalas de identidad y las dos de emociones positivas asociadas a la resistencia pacífica. Por otra parte, la comparación de las medias de quienes pertenecen y participan con aquellos que no participan es significativa en casi todas las variables psicosociales a excepción de la ira/ansiedad. Las medias más altas en estas diferencias se dan en la fusión de la identidad y en la identidad colectiva. También subrayamos diferencias significativas entre quienes participan y aquellos que no participan en las dos escalas sobre identidad, emociones positivas asociadas a la resistencia y en la escala de utilidad. En cuanto al interés en la política formal, la comparación entre medias que resultó significativa fue entre quienes no participan y aquellos que participan. En relación a la confianza en la política formal, esta escala presentó diferencias significativas entre quienes pertenecen a organizaciones sociales y aquellos que no participan, siendo levemente mayores las medias de aquellos que no pertenecen. 129 3.4.2.2. Diferencias entre variables sociodemográficas Seguidamente exponemos los resultados obtenidos en el Anova con las variables sociodemográficas: Tabla 31. Descriptivos y comparación entre variables Variables Nivel de implicación en la resistencia N Media Desviación típica F Sig. Estrato No participa 242 3,42 1,577 66,255 ,000 socioeconómico Participa 181 3,54 1,454 Participa y pertenece 316 2,23 1,312 Estudios No participa 242 3,41 1,117 45,642 ,000 realizados Participa 181 3,75 1,032 Participa y pertenece 316 2,72 1,377 Rango de Edad No participa 242 2,50 1,152 22,654 ,000 Participa 181 2,91 1,151 Participa y pertenece 316 3,17 1,171 Autoubicación No participa 242 3,05 ,974 3,734 ,024 ideológica Participa 181 2,98 ,982 Participa y pertenece 316 2,81 1,125 Llama la atención que las medias más bajas se registran en el grupo de quienes participan y pertenecen en torno al estrato, los estudios y la autoubicación ideológica, pero no ocurre lo mismo con la edad, en este caso obtienen la media más alta de los tres grupos. Las diferencias grupales alrededor de las cuatro variables analizadas resultaron ser todas significativas en la prueba de Anova. En la prueba T3 de Dunnett, sobre la comparación grupal cuyos resultados se exponen en la siguiente tabla, observamos entre qué grupos hay diferencias significativas. 130 Tabla 32. Comparaciones múltiples entre grupos/ T3 de Dunnett Variable dependiente (I) NiveldeImplica (J) NiveldeImplica Diferencia de medias (I-J) Error típico Sig. Estrato socioeconómico No participa Participa -,128 ,149 ,773 Participa y pertenece 1,185* ,126 ,000 Participa No participa ,128 ,149 ,773 Participa y pertenece 1,313* ,132 ,000 Participa y pertenece No participa -1,185* ,126 ,000 Participa -1,313* ,132 ,000 Estudios realizados No participa Participa -,338* ,106 ,005 Participa y pertenece ,689*) ,107 ,000 Participa No participa ,338* ,106 ,005 Participa y pertenece 1,027* ,110 ,000 Participa y pertenece No participa -,689* ,107 ,000 Participa -1,027* ,110 ,000 Rango de Edad No participa Participa -,414* ,113 ,001 Participa y pertenece - ,668* ,099 ,000 Participa No participa ,414* ,113 ,001 Participa y pertenece -,254 ,108 ,057 Participa y pertenece No participa ,668* ,099 ,000 Participa ,254 ,108 ,057 Autoubicación No participa Participa ,06709 ,09763 ,869 ideológica Participa y pertenece ,23820* ,09057 ,026 Participa No participa -,06709 ,09763 ,869 Participa y pertenece ,17111 ,09790 ,224 Participa y pertenece No participa -,23820* ,09057 ,026 Participa -,17111 ,09790 ,224 Nota: * La diferencia de medias es significativa al nivel .05. El grupo de quienes pertenecen a organizaciones sociales, presenta relaciones significativas con el grupo de quienes no participan en todas las variables sociodemográficas, pero muestra diferencias significativas en el estrato y el nivel de estudios con quienes participan. 131 Por otra parte, quienes participan en acciones colectivas tienen diferencias significativas en los estudios y el rango de edad con aquellos que no participan. 3.4.3. Análisis del impacto de las variables independientes en el nivel de implicación en la resistencia pacífica Mediante el método de regresión lineal, paso a paso, se exploró el impacto de las variables independientes sobre el nivel de implicación en la resistencia pacífica a la violencia. La introducción de variables fue acorde al grado de las correlaciones con la variable dependiente; Asimismo, en concordancia con lo comentado anteriormente sobre la colinealidad, se eliminó la escala de identidad colectiva y la de orgullo/simpatía por obtener una correlación menor con la variable dependiente. También se excluyeron del análisis las dos escalas que no fueron significativas: la ira/ansiedad y el género. El orden de la inclusión de variables fue: 1) variables sociodemográficas, 3) variables de contexto político y 4) variables psicosociales. Manteniendo esté orden, su inclusión fue de menor a mayor grado de significación obtenido en la correlación con la variable dependiente. Paso 1. Inclusión de la autoubicación ideológica Resumen del modelo Modelo R R cuadrado R cuadrado corregido Error típ. de la estimación dimensión 1 ,099a ,010 ,009 ,85860 Nota: a. Variables predictoras: (Constante), Autoubicación ideológica Coeficientesa Modelo Coeficientes no estandarizados Coeficientes tipificados t Sig. B Error típ. Beta 1 (Constante) 2,344 ,095 24,544 ,000 Autoubicación ideológica -,082 ,031 -,099 -2,673 ,008 Nota: a. Variable dependiente: Nivel de Implicación en la resistencia pacífica 132 La autoubicación ideológica quedó incluida en el modelo con signo negativo, indicando una relación entre el nivel de implicación en la resistencia pacífica a la violencia política y la identificación con la ideología de izquierda, arrojando un R cuadrado corregido de 0,9%. Paso 2. Inclusión de la edad Resumen del modelo Modelo R R cuadrado R cuadrado corregido Error típ. de la estimación dimensión 1 ,263a ,069 ,067 ,83260 Nota: a. Variables predictoras: (Constante), Rango de edad, Autoubicación ideológica Coeficientesa Modelo Coeficientes no estandarizados Coeficientes tipificados t Sig. B Error típ. Beta 1 (Constante) 1,840 ,118 15,567 ,000 Autoubicación ideológica -,086 ,030 -,104 -2,875 ,004 Rango de edad ,178 ,026 ,245 6,772 ,000 Nota: a. Variable dependiente: Nivel de Implicación en la resistencia pacífica La edad quedo incluida en el modelo, siendo significativa junto con la autoubicación ideológica, aumentando el R cuadrado corregido a 6,7%. Paso 3. Inclusión del nivel de estudios Resumen del modelo Modelo R R cuadrado R cuadrado corregido Error típ. de la estimación dimensión 1 ,361a ,130 ,126 ,80455 Nota: a. Variables predictoras: (Constante), Estudios realizados, Autoubicación ideológica, Rango de edad Coeficientesa Modelo Coeficientes no estandarizados Coeficientes tipificados t Sig. B Error típ. Beta 1 (Constante) 2,436 ,147 16,558 ,000 Autoubicación ideológica -,114 ,029 -,138 -3,895 ,000 Rango de edad ,169 ,026 ,234 6,587 ,000 Estudios realizados -,154 ,024 -,231 -6,471 ,000 Nota: a. Variable dependiente: Nivel de Implicación en la resistencia pacífica 133 El nivel de estudios entró en el modelo pero con signo negativo, reflejando que los encuestados con mayor implicación en la resistencia pacífica tienen menor nivel de estudios. Aumentando el R cuadrado corregido a12,6%. Paso 4. Inclusión del estrato Resumen del modelo Modelo R R cuadrado R cuadrado corregido Error típ. de la estimación dimensión 1 ,417a ,174 ,169 ,78327 Nota: a. Variables predictoras: (Constante), Estrato socioeconómico, Autoubicación ideológica, Rango de edad, Estudios realizados Coeficientesa Modelo Coeficientes no estandarizados Coeficientes tipificados t Sig. B Error típ. Beta 1 (Constante) 2,496 ,145 17,181 ,000 Autoubicación ideológica -,099 ,029 -,121 -3,438 ,001 Rango de edad ,156 ,025 ,217 6,203 ,000 Estudios realizados -,034 ,031 -,051 -1,117 ,265 Estrato socioeconómico -,152 ,025 -,278 -6,097 ,000 Nota: a. Variable dependiente: Nivel de Implicación en la resistencia pacífica La introducción del estrato excluyó el nivel de estudios y entró en el modelo de forma significativa pero con signo negativo, evidenciando que las personas encuestadas con mayor implicación en la resistencia pacífica pertenecen a un estrato socioeconómico menor. El R cuadrado corregido subió de 12,6 a 16,9%. 134 Paso 5. Inclusión del interés en la política formal Resumen del modelo Modelo R R cuadrado R cuadrado corregido Error típ. de la estimación dimensión 1 ,431a ,185 ,179 ,77606 Nota: a. Variables predictoras: (Constante), interés en la política formal, Autoubicación ideológica, Rango de edad, Estrato socioeconómico, Estudios realizados Coeficientesa Modelo Coeficientes no estandarizados Coeficientes tipificados t Sig. B Error típ. Beta 1 (Constante) 2,217 ,169 13,136 ,000 Autoubicación ideológica -,093 ,029 -,113 -3,201 ,001 Rango de edad ,152 ,026 ,211 5,969 ,000 Estudios realizados -,054 ,031 -,080 -1,723 ,085 Estrato socioeconómico -,147 ,025 -,270 -5,884 ,000 Interés en la política formal ,108 ,035 ,109 3,038 ,002 Nota: a. Variable dependiente: Nivel de Implicación en la resistencia pacífica El interés en la política formal entró en el modelo siendo significativo y aumentó el R cuadrado corregido un 1%. Paso 6. Inclusión de la confianza política Resumen del modelo Modelo R R cuadrado R cuadrado corregido Error típ. de la estimación dimensión 1 ,439a ,193 ,186 ,77269 Nota: a. Variables predictoras: (Constante), confianza política, Rango de edad, Autoubicación ideológica, Estudios realizados, interés en la política formal, Estrato socioeconómico Coeficientesa Modelo Coeficientes no estandarizados Coeficientes tipificados t Sig. B Error típ. Beta 1 (Constante) 2,296 ,176 13,047 ,000 Autoubicación ideológica -,090 ,029 -,111 -3,073 ,002 Rango de edad ,147 ,026 ,202 5,679 ,000 Estudios realizados -,065 ,031 -,096 -2,052 ,041 Estrato socioeconómico -,141 ,025 -,257 -5,538 ,000 Interés en la política formal ,137 ,038 ,139 3,596 ,000 Confianza política -,054 ,041 -,051 -1,320 ,187 Nota: a. Variable dependiente: Nivel de Implicación en la resistencia pacífica 135 La confianza política no resultó significativa pero favoreció de nuevo la inclusión del nivel de estudios, aumentando levemente el R cuadrado corregido. Paso 7. Inclusión del dolor y la tristeza Resumen del modelo Modelo R R cuadrado R cuadrado corregido Error típ. de la estimación dimensión 1 ,460a ,212 ,203 ,76152 Nota: a. Variables predictoras: (Constante), Dolor/tristeza, interés en la política formal, Rango de edad, Autoubicación ideológica, Estrato socioeconómico, confianza política, Estudios realizados Coeficientesa Modelo Coeficientes no estandarizados Coeficientes tipificados t Sig. B Error típ. Beta 1 (Constante) 2,134 ,246 8,663 ,000 Autoubicación ideológica -,084 ,030 -,103 -2,798 ,005 Rango de edad ,163 ,026 ,223 6,197 ,000 Estudios realizados -,066 ,032 -,098 -2,091 ,037 Estrato socioeconómico -,138 ,026 -,252 -5,363 ,000 Interés en la política formal ,141 ,038 ,143 3,695 ,000 Confianza política -,063 ,041 -,060 -1,541 ,124 Dolor/tristeza ,033 ,036 ,034 ,923 ,356 Nota: a. Variable dependiente: Nivel de Implicación en la resistencia pacífica La escala de dolor/tristeza no resultó significativa pero mantuvo las variables del paso anterior y aumentó el R cuadrado corregido un 1,7%.