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Un libro para la reina madre. La traducción del Memoriale Virtutum de Alonso de Cartagena en el entorno de Isabel de Portugal (1447-1496)

Pelaz Flores, Diana

Abstract

Si bien la corte de Juan II se caracterizó desde fecha temprana por la difusión y promoción de las letras, configurando un importante círculo de literatos con el que también mantuvo un contacto estrecho la reina María de Aragón, es muy poco lo que se conoce del gusto literario y patronazgo cultural de su segunda esposa. La figura de Isabel de Portugal resulta mucho más escurridiza en las fuentes, un hecho que guarda relación con el breve periodo en el que participó en la corte como reina consorte y el apartamiento que sufrió tras la muerte de su esposo y posterior ascenso al trono de Enrique IV. Por ello resulta aún más significativa la conexión que existe entre el Memorial de Virtudes y la ya entonces reina madre.

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Open Access. © 2018 Diana Pelaz Flo es, published by De G uy e . This wo k is licensed unde he C ea i e Commons A ibu ion-NonComme cial-NoDe i a i es 4.0 License. h ps://doi.o g/10.1515/9783110596755-006 Diana Pelaz Flo es, Uni e sidade de San iago de Compos ela Diana Pelaz Flo es Un lib o pa a la eina mad e: la aducción delMemo iale Vi u umde alonso de Ca agena en el en o no de Isabel de Po ugal (1447–1496) Si bien la co e de Juan II se ca ac e izó desde echa emp ana po la di usión y p omoción de las le as, con igu ando un impo an e cí culo de li e a os con el que ambién man u o un con ac o es echo la eina Ma ía de A agón, es muy poco lo que se conoce del gus o li e a io y pa onazgo cul u al de su segunda esposa. La igu a de Isabel de Po ugal esul a mucho más escu idiza en las uen es, un hecho que gua da elación con el b e e pe iodo en el que pa icipó en la co e como eina conso e y el apa amien o que su ió as la mue e de su esposo y pos e io ascenso al ono de En ique IV. Po ello esul a aún más signi ica i a la conexión que exis e en e elMemo ial de Vi udesy la ya en on- ces eina mad e. Elabo ado en una echa imp ecisa, que oscila en e el inicio del einado de Isabel I y la mue e de Isabel de Po ugal, la con ección de su aducción llama la a ención an o po la pe sona a la que se le dedica el es ue zo ex ual, como po la au o ía ac ual del manusc i o. A pa i de la apa ición de la ob a, elabo ada en un con ex o a ín y ce cano a Doña Isabel, se p e ende obse a la elación que el ex o man iene con su dedica a ia y la imagen que se busca o ece de la eina mad e. Asimismo, se e lexiona á ace ca del desconocimien o exis en e en o no a la pe sona enca gada de ejecu a la aducción, a in de comp ende el obje o del a ado en el ámbi o de la ol idada “co e de A é alo”. No a: El p esen e ex o se lle ó a cabo en el ma co de un con a o pos doc o al del p og ama es a al “Juan de la Cie a-Fo mación”. Es e abajo se ha ealizado en el ma co del p oyec o: Las ans o maciones del Es ado: Es uc u as polí icas, agen es sociales y discu sos de legi imación en el eino de A agón (siglos XIV–XV). Una pe spec i a compa ada (HAR2015–68209–P), con- cedido po el Minis e io de Economía y Compe i i idad y di igido po el p o eso Ca los Laliena Co be a como I.P. 94   Diana Pelaz Flo es 1 El Memo ial de Vi udes y la eina Isabel de Po ugal A di e encia de lo que ocu e en el caso de su p edeceso a, la eina Ma ía de A agón,1 la inculación de Isabel de Po ugal con la p omoción de las le as cas ellanas esul a di ícil de as ea . El desconocimien o de la biblio eca de la eina, así como la ausencia de a ados dedicados, enca gados o di igidos hacia su pe sona gene an un dis anciamien o en e la eina y nues a capacidad pa a conoce sus gus os cul u ales y li e a ios, más allá de las lec u as de ocionales y piadosas, y o as ob as igualmen e aconsejadas pa a las damas de la a is oc a- cia.2 De ahí que la dedica o ia de la aducción del Memo iale Vi u um, cuando Isabel de Po ugal e a ya una muje de a anzada edad, sea an llama i a. Al in e és inicial elacionado con la inculación de es a ob a con la eina mad e, se le añaden o os aspec os, como son el hecho de que se a e de la aducción de un ex o o mulado en la ín pa a un p íncipe po ugués y que la iden idad de su a í ice sea desconocida. La conexión en e la ob a y la dedica a ia ha de encon a se, como bien ha señalado Isabel Becei o Pi a de mane a ecien e, en la capacidad del ex o pa a sub aya la conexión amilia que exis e en e la eina Isabel y el ey Dua e I de Po ugal, a quien Alonso de Ca agena di igió o iginalmen e su a ado.3 Como el obispo de Bu gos señala a en la composición de su p ólogo, el hecho de escoge a Don Dua e pa a en ega le su ob a esidía en el in e és mos ado po el en onces p íncipe de conoce la na u aleza de las i udes pa a pode cul i a las 1 F. Gómez Redondo, His o ia de la P osa medie al cas ellana, III: Los o ígenes del humanismo. El ma co cul u al de En ique III y Juan II, Mad id, Cá ed a, 2002, p. 3221. A. Eche a ía A suaga, Dinas ía: Reinas Mecenas en los albo es del humanismo, A. Se ano del Ha o So iano y E. Aleg e Ca ajal (coo ds.), Re a o de la muje enacen is a, Mad id, Uni e sidad Nacional de Educación a Dis ancia, 2012, pp. 67–90. F. Se ano, Del deba e a la p opaganda polí ica median e la Que ella de las Muje es en Juan Rod íguez del Pad ón, Diego de Vale a y Ál a o de Luna, in “Talia dixi ”, 7, 2012, pp. 99–107. D. Pelaz Flo es, A la más i uossa de las muge es. La Reina Ma ía de A agón (1420–1445) como impulso a de las le as en la Co ona de Cas illa, in “Hispania”, LXXIV, 247, 2014, pp. 331–356. A. Va gas Ma ínez, La Que ella de las Muje es. T a ados hispánicos en de ensa de las muje es (siglo XV), Mad id, Edi o ial Fundamen os, 2016, pp. 91–145. I. Becei o Pi a, Pode egio y mecenazgo en el Occiden e Peninsula : las einas e in an as de las dinas ías T as ama a y A ís, in “Anua io de Es udios Medie ales”, 46/1, 2016, pp. 329–360. 2 M. San os Sil a, Philippa o Lancas e , Queen o Po ugal: educa o and e o me , in L. Oakley- B own - L. J. Wilkinson (eds.), The Ri uals and Rhe o ic o Queenship. Medie al o Ea ly Mode n, Dublín, Fou Cou P ess, 2009, pp. 37–46. 3 I. Becei o Pi a, ci ., p. 346. Un lib o pa a la eina mad e   95 y se un buen gobe nan e.4 La es echa elación aguada en e el p íncipe y el obispo, mien as se encon aba en Po ugal en calidad de embajado del ey de Cas illa, hab ía sido la esponsable de la ejecución de un a ado de cla a incu- lación a is o élica, con in luencias de las ob as de San o Tomás de Aquino, San Je ónimo, San G ego io, Séneca u Home o y donde ambién enían cabida o as enseñanzas p oceden es de la his o iog a ía conocida y manejada po Ca agena, como demues a la apa ición de episodios de la ida del ey Rod igo o del Cid.5 Las dos pa es en las que se di ide la ob a p e enden se un compendio é ico pa a el buen gobe nan e, lo que se exp esa a a és de la enume ación de las i udes. A su ez, es as quedan di ididas en la p ime a pa e en e: eologales ( e, espe anza, ca idad), in elec uales (sabidu ía, ciencia, en endimien o, p u- dencia y a e), y mo ales (jus icia, o aleza, emplanza, anqueza, magni icen- cia, magnanimidad, mode ación, mansedumb e, a abilidad, e dad y co esía). Finalmen e, el au o se cen a en las cualidades que han de ca ac e iza al es a- men o de la ealeza de mane a más especí ica, señalando la necesidad de cul i a la libe alidad, la magni icencia o la magnanimidad.6 Es in e esan e el hecho de que una ob a, en o igen compues a pa a el p ín- cipe de Po ugal, sea mo i o de dedica o ia a la eina mad e de la sobe ana cas e- llana. Es a si uación llama la a ención po un doble mo i o: en p ime luga , po la di e encia de posición y de edad que sepa a a las dos pe sonas que son obje o de la dedica o ia de un a ado cuyo con enido se e ie e a la p oyección del buen gobie no a a és de quienes es án en disposición de eje ce lo; en segundo luga , po el ca ác e secunda io que el sexo de los dedica a ios juega a la ho a de conec a el a ado con su pe sona. ¿Cuáles son las azones que lle an al aduc o a dedica la ob a a Doña Isabel? ¿Cómo jus i ica su elección en la eina mad e y no en la ya p oclamada eina, Isabel I? Las simili udes en e las igu as de Dua e I y de Isabel I en el momen o en que se ponen po esc i o, po un lado el Memo iale Vi u um y po o o su aducción, han lle ado a di e en es au o es a asegu a que es a úl ima encon a a su azón de se en la jo en eina de Cas illa.7 Sin emba go, 4 C. Ma ínez Gómez, Es udio, edición c í ica y aducción del Memo iale Vi m de Al onso de Ca agena, Uni e sidad Complu ense de Mad id (Tesis Doc o al inédi a), 2016. 5 Ma J. Díez Ga e as, El Çid Ruy Díaz como Exemplum en la his o iog a ía y en los Espejos del siglo XV: la Anaçe aleosis y el Memo ial de i udes de Alonso de Ca agena, in C. Fe nández Alonso (coo d.), Ac as del Cong eso In e nacional El Cid, poema e his o ia (12–16 de julio de 1999), Bu gos, Ayun amien o de Bu gos, 2000, pp. 329–333. 6 C. Ma ínez Gómez, ci ., pp. 51–57. 7 M. Ma ínez Añíba o, In en o de un dicciona io biog á ico y bibliog á ico de la p o incia de Bu gos, Mad id, Imp en a de Manuel Tello, 1889, p. 106. F. Can e a Bu gos, Al a Ga cía de San a Ma ía y su amilia de con e sos. His o ia de la jude ía de Bu gos y de sus con e sos más eg egios, 96   Diana Pelaz Flo es el p ólogo de la aducción se e ie e de mane a cla a a Isabel de Po ugal, “sob ina del dicho seño Rey [Dua e I], e mad e de la muy al a e muy pode osa seño a doña Isabel, Reina de Cas illa”, po lo que no cabe la equi ocación en e ambas. P ecisamen e la a anzada edad de Isabel de Po ugal cons i uye pa a el aduc o del Memo iale una cualidad a ene en cuen a de mane a muy posi- i a, debido a la p udencia y la expe iencia que con ie en al indi iduo el paso de los años y el ap endizaje que ello conlle a. Más aún, el au o señala que “es mad e echa”, poniendo el acen o en la ma e nidad como un episodio en la ida de la muje que po encia su madu ez y o aleza, siendo un asgo más a alo a . Al mismo iempo, la ma e nidad de Doña Isabel con ibui ía a ealza a su p ogenie, los in an es Al onso e Isabel de Cas illa, lo que epe cu i ía en la alo ación a o able de la ama suceso ia que ellos habían ep esen ado en el de eni cas ellano. La edad es, p ecisamen e, el aspec o sob e el que ecae un azonamien o más conc e o en lo que espec a a Doña Isabel, en e al es o de cualidades p esc ip i as, que se p esen an como condiciones comúnmen e asociadas a los miemb os de la ealeza y de los cuad os a is oc á icos, de un modo más amplio.8 Mad id, CSIC. Ins i u o A ias Mon ano, 1952, p. 455. F. Rubio, Don Juan II y el mo imien o huma- nís ico de su einado, in “Ciudad de Dios”, 168, 1955, p. 86. S. González Que edo, El “O acional” de Alonso de Ca agena. Edición c í ica, Valencia, Alba os, 1983, pp. 22–23. En e ec o, la inmensa mayo ía de los au o es li e a ios del momen o dedican sus ob as a la nue a eina de Cas illa: N. Sal ado Miguel, La ac i idad li e a ia en la co e de Isabel la Ca ólica, in Ca álogo de la exposi- ción Isabel la Ca ólica. Los lib os de la eina, Bu gos, Ins i u o Cas ellano y Leonés de la Lengua- Caja de Bu gos, 2004, pp. 172–196. 8 El ex o comple o del p ólogo, donde se con ienen las mo i aciones del aduc o a la ho a de dedica su ob a a la eina Isabel de Po ugal, es el siguien e: “Po que las cosas nobles e p o- echosas mien a más se es ienden al p o común no solamen e más nobles, mas aun di inas se azen, segund que lo esc i ió A is ó iles en el p ime o De las É hicas, comigo pensando de- e miné aslada en nues a común lengua cas ellana un g açioso e noble a ado que de i - udes allé, el qual de los dichos de los mo ales ilósophos conpuso el de loable memo ia don Al onso de San a Ma ía, obispo de Bu gos, al muy illus e e muy íncli o seño don Dua e, Rey de Po ugal, seyendo p ime o p ínçipe, al qual Memo ial de i udes in i uló. E po quan o aques- a sçiençia mo al o de i udes equie e eys condiçiones pa a se pode bien conp ehende , las quales son: edad p o ec a, o ma conpues a, nobleza de linaje, inclinaçión na u al a i udes, subjeción de los ape i os o u baciones humanas, p udencia [1 b] e espe iencia de cosas pasa- das, e las ales se me ep esen a on mucho en pe ección en la muy excelsa e se eníssima seño a la In an e doña Isabel, sob ina del dicho seño Rey, e mad e de la muy al a e muy pode osa seño a doña Isabel, Reina de Cas illa, nues a seño a, juzgué a su seño ía más le pe enesce . Lo p ime o, po que non en hedad ie na, mas ya mad e echa. Lo segundo, po la noble p opo çión de su conpues a o ma. Lo e çe o, non desecha la al u a e eal es ado, así de os p ime os d’ella como esso mesmo el suyo e del u o de su biana en u ado ien e. Lo qua o, po que sus deseos así son subjec os a la azón que en ma a illosa subjeçión los man iene en ex emo. Lo quin o, Un lib o pa a la eina mad e   97 En cualquie caso, y más allá de la ce canía que sugie e el p ólogo en e dedi- can e y dedica a ia, es necesa io conside a que el momen o en el que se lle a a cabo la aducción no es, ni mucho menos, inocen e. Pese a no sabe el año exac o de su publicación, deben plan ea se con cla idad dos echas ex emas a la ho a de compone el ex o: 1474, año de la p oclamación de Doña Isabel como eina de Cas illa, y 1496, año de la mue e de Isabel de Po ugal. El hecho de que Doña Isabel ya hubie a ocupado el ono pone de mani ies o el nue o in e és po ecupe a la igu a de la eina mad e y exal a la an e la co e de su hija, esca- ándola del ol ido en el que había i ido as abandona la co e de En ique IV, inmedia amen e después de la mue e de Juan II. En consecuencia, la ejecución de la aducción o ma ía ambién pa e del p oceso de digni icación de la ama dinás ica a la que pe enecía la Reina Ca ólica, en elación con el p og ama de p opaganda lauda o ia que Doña Isabel acome ió a lo la go de su einado, del que son es imonio ejemplos an sob esa- lien es como la capilla une a ia que acoge a sus pad es y su he mano en la Ca uja de Mi a lo es. El Memo ial de Vi udes no solo ei indicaba la adsc ipción ma e na a la Casa eal po uguesa, sino que p esen aba a la eina mad e como una pe sona expe imen ada, ins uida y i uosa, poseedo a de las i udes que dis inguían al buen gobe nan e, y cuyo legado había ascendido en sus dos hijos, y más conc e amen e en la Reina Ca ólica. Desde es e pun o de is a la ob a pod ía no es a conec ada únicamen e al cí culo de la eina mad e, sino que pod ía es a elacionada además, con el de la Reina Ca ólica, como un meca- nismo de exal ación p opagandís ica más complejo. Se a a de un plan eamien o que no esul a desa en u ado, más si se iene en cuen a que alguno de los miem- b os del cí culo ín imo de Isabel I p ocedía p ecisamen e del educido g upo de colabo ado es con los que había c ecido al ab igo de la Casa de Isabel de Po ugal non niega la habi uada subjección de las passiones humanas, de las quales non conosçí jamás o a seño a más nin an o a ed ada. Lo ses o, po ue así po el g ande loga do se c ió, commo po las cosas g andes e muchas que po su seño ía han pasado, p udençia exquisi a nud ie on en la dicha seño a. Pues que así es, po la acomulaçión de i udes e condiçiones en su seño ía commo dicho es allada po pone [1 a] en esecuión alguna pa ezilla del deseo que he a su se içio, a su seño ía di igi el ocçio de mi igilia açep é se muy bien empleado. A la qual, con g andíssima ins ançia e muy humill eue ençia, suplico le plega mi exe çiçio esçebi e manda los e o es en la p esen e aduçión allados co egi , ezes muy muchas le suplicando delan e su seño ía mande la ob a siguien e lee , po que só çie o en la lee da á dulçe go ie no al ánima suya, la qual Nues o Seño quie a desde ago a po suya abçe a . Amén”. El Memo ial de Vi udes: la aducción cas ellana del Memo iale Vi u um de Alonso de Ca agena, edición de Ma del M. Campos Sou o, Bu gos, Uni e sidad de Bu gos, 2004, pp. 191–192. 98   Diana Pelaz Flo es desde su e i o en A é alo. Toma en conside ación es e de alle puede se deci- si o a la ho a de o mula una hipó esis plausible ace ca de la iden idad del au o ac ual de la aducción. 2 “Po pone en esecuión alguna pa ezilla del deseo que he a su se icio”. Una p opues a ace ca de la iden idad del au o Debido al escue o comen a io que se desliza a p opósi o de la composición del p ólogo a la ob a, desci a la iden idad de su au o no esul a a ea sencilla. No obs an e, los di e en es in es igado es que se han ace cado a la p oblemá ica de la aducción han alo ado di e sas opciones, si uando al aduc o como una pe sona ce cana al cí culo de Isabel de Po ugal y a i mando, incluso, su o igen po ugués. Es e úl imo aspec o gua da ía elación con el conocimien o de la ob a p imigenia y la inculación de la eina Isabel con la casa eal po uguesa y algunos asgos es ilís icos.9 Más conc e amen e, Ma del Ma Campos Sou o, siguiendo a Ta sicio de Azcona, ha suge ido los nomb es de algunos de los colabo ado es más es echos de la Casa de la segunda esposa de Juan II, señalando como posibles au o es los nomb es de Gu ie e Velázquez de Cuélla , el doc o Juan de la Villa, Ho doño de Villaqui án o Sancho de Villalpando, al conside a que se a a ía de caballe os de ascendencia po uguesa en odos los casos.10 Plan ea la au o ía de cualquie a de es os pe sonajes conlle a, sin emba go, di icul ades. En p ime luga , no exis e cons ancia de que ninguno de ellos ue a po ugués; más conc e amen e, los casos de Gu ie e Velázquez de Cuélla , p o- ceden e de la illa sego iana homónima,11 y Sancho de Villalpando, o iundo de la illa de Dueñas,12 desca an esa hipó esis. Po o o lado, hab ía que ene en cuen a que no se conoce, has a la echa, que ninguno de los ci ados pe sona- jes u ie a una inquie ud li e a ia cla a como au o , pe eneciendo odos ellos 9 T. González Rolán – A. López Fonseca, T aducción y elemen os pa a ex uales: los p ólogos a las e siones cas ellanas de ex os la inos en el siglo XV, Mad id, Escola y Mayo, 2014, p. 540. 10 Ma del M. Campos Sou o, “So la sonb a de los á boles azien es e ano”: El pa icipio de p e- sen e en una aducción cas ellana cua ocen is a, in “Moenia”, 7, 2001, p. 377. 11 M. Diago He nando, El con ado mayo Juan Velázquez de Cuélla : Ascenso y Caída de un in luyen e co esano en la Cas illa de comienzos del siglo XVI, in “Cuade nos de His o ia de España”, 2009, 83, pp. 157–161. 12 A chi o Gene al de Simancas, Casas y Si ios Reales, Leg. 1, ol. 323. G anada. 1499, sep iem- b e, 17. Un lib o pa a la eina mad e   99 al ámbi o bu oc á ico y o ganiza i o de la Casa de la eina iuda.13 La alusión al se icio a la eina (“pone en eseución […] el deseo que he a su se icio”) señala al ámbi o de la Casa de Doña Isabel, como ambién se ap ecia que el aduc o no se ía un expe o conocedo del la ín, aunque sí u ie a una buena o mación al espec o (“le plega (…) manda los e o es en la p esen e aduçión allados co e- gi ”).14 Tampoco se ía desin e esada la alusión al “ocio de su igilia”, como el iempo dedicado a la con ección de la aducción, lo que sugie e una ocupación del au o dis in a a la li e a ia, que se si ua ía en un espacio secunda io.15 Como se ha señalado p e iamen e, el o igen cas ellano de los p incipales colabo ado es de Isabel de Po ugal se aleja de la ca ac e ización del hipo é ico au o de la aducción con o me al es udio del ex o que se ha o mulado has a la echa. El as eo posopog á ico de los miemb os que componen la Casa de la eina, p ime o como iuda y luego como mad e, no con empla en e sus o iciales pe sonajes inculados po su o igen al ecino eino de Po ugal, no así lo que ocu e con el pe sonal emenino del se icio co idiano de la eina Isabel. En su desplazamien o a la co e cas ellana, acompaña on a la jo en Isabel de Po ugal como pa e de su séqui o doncellas de las p incipales casas nobilia ias lusas, en e las que des acan los nomb es de Bea iz de Sil a, Inés Se ana, Ca alina F anca de Cas o o Cla a de Al a náez. La apo ación cul u al que es as muje es pod ían habe lle ado a cabo en sus ma idos u o de su manejo de la lengua po uguesa y su pa icipación de la cul u a a is oc á ica del eino ecino lle an a pos ula la inje encia emenina a a és de su ma imonio. Su p ocedencia, po un lado, y su ce canía a la eina Isabel de Po ugal, po o o, hab ían ace cado el conocimien o de ex os como el del Memo iale, además de es ablece una inculación más ín ima en el se icio a la sobe ana. Es e hecho pod ía conec a indi ec amen e a las damas po uguesas con el p oceso composi i o de la ob a, lo que pe mi i ía si ua las como una pieza de g an in luencia en la elección del ex o a aduci . No pa ece opo uno, sin emba go, plan ea la posibilidad de una ob a de au o ía emenina, pues o que la u ilización de la oz masculina del au o apa ece de o ma inequí oca. 13 D. Pelaz Flo es, La Casa de la Reina en la Co ona de Cas illa (1418–1496), Valladolid, Uni e sidad de Valladolid, 2017, pp. 300–304. 14 La excesi a li e alidad del au o a la ho a de decidi cómo adap a al cas ellano ó mulas sin ác icas como la del pa icipio de p esen e la ino lle an a obse a la p axis de un aduc o inexpe o, con un conocimien o limi ado del sen ido de de e minadas palab as que dan al esul- ado inal un ma cado ono la inizan e. Ma del M. Campos Sou o, El uso del pa icipio de p esen e, ci ., pp. 377–382. 15 Ma del M. Campos Sou o, El Memo ial de Vi udes, ci ., p. 192. 100   Diana Pelaz Flo es Po lo que el ex o pe mi e deduci , el au o debía es a al se icio de la eina Isabel, man ene una conexión de ela i a ce canía a la Reina Ca ólica, ene un con ac o ce cano a la li e a u a po uguesa, conoce el la ín y no dedica se po en e o a la p oducción li e a ia. Teniendo odas es as p emisas en cuen a, ¿pod ía pensa se en Gonzalo Chacón como au o de la aducción? Si acep amos la hipó- esis de que se a a de un pe sonaje ce cano a la eina mad e, pe o ambién a la eina Isabel, y del “se icio” que pa ece desempeña o habe desempeñado en la Casa de Isabel de Po ugal, pocas pe sonalidades hay que pudie an acome e un papel semejan e y que mejo se hubie an dis inguido después en la co e de Isabel I. Aunque es una deducción di ícil de cons a a , llama la a ención que el nomb e de Gonzalo Chacón no haya sido pos ulado como uno de los candida os posibles a ocupa el papel del aduc o del Memo iale. Gonzalo Chacón, homb e de con ianza del Condes able Ál a o de Luna, comenzó su andadu a al lado de la segunda esposa de Juan II como su gua da, en una echa inde e minada pe o p óxima a la llegada de la jo en eina a Cas illa. Fue en onces cuando se conce ó su ma imonio con una de las don- cellas que habían acompañado a Doña Isabel como pa e de su séqui o, Cla a de Al a náez, de acue do a un p ocedimien o común en la Casa de la eina pa a es ablece alianzas ma imoniales que amplia an y consolida an una sólida ed de con ac os en o no a la eina.16 No ha de esul a ex año que el enlace se lle a a a cabo en e una de las jó enes damas po uguesas y uno de los p incipales aledo es del Condes able de Cas illa, más allá de la conocida enemis ad que no a dó en agua se en e eina y p i ado. La in oducción de pe sonajes a ines a Ál a o de Luna en el seno de la Casa de la eina ya se había obse ado en ida de la eina Ma ía de A agón, a lo que se uni ía la p oximidad de odos es os pe sonajes a la amilia eal y la co e.17 Tampoco so p ende en exceso que la eina iuda siguie a con ando con sus se icios as la desapa- ición de Don Ál a o de Luna, debidoa la ligazón que unía a su esposa con la eina y el desman elamien o de la clien ela lunis a as la ejecución de su seño .18 P ecisamen e su ma imonio con Cla a de Al a náez ue el a gumen o 16 D. Pelaz Flo es, Tejiendo edes, es echando lazos. Amis ad emenina, p o ección y p omo- ción social en la Casa de la Reina de Cas illa (1406–1454), in M. Ga cía Fe nández – S. Ce nadas Ma ínez (eds.), Reginae Ibe iae. El pode egio emenino en los einos medie ales peninsula es, San iago de Compos ela, Uni e sidade de San iago de Compos ela, 2015, pp. 277–300. 17 D. Pelaz Flo es, Pode y ep esen ación de la eina en la Co ona de Cas illa (1418–1496), Á ila, Jun a de Cas illa y León, 2017, pp. 76–77. 18 William D. Phillips J . lo llega a si ua como adminis ado de la Casa de la eina iuda, lo que lo coloca ía eje ciendo las unciones de mayo domo (W. D. Phillips, J ., Isabel o Cas ile’s Po uguese Connec ions and he Opening o he A lan ic, in B. F. Weissbe ge (ed.), Queen Isabel I o Cas ile. Powe , Pa onage, Pe sona, Woodb igde, Tamesis, 2008, p. 21), p obablemen e debido Un lib o pa a la eina mad e   101 que pe mi ió a Juan de Ma a Ca iazo adjudica le la au o ía de la C ónica de Don Ál a o de Luna, omando como e e encia sus p opias palab as al hilo de la na ación c onís ica cuando se señala su inculación a los in an es as la mue e de Juan II.19 No se ía la única ob a compues a po Chacón. De acue do con Adeline Rucquoi, la His o ia de la Poncela de F ancia y de sus g andes echos en a mas, igualmen e anónima, ambién pod ía habe sido esc i a po el comendado de Mon iel, si bien se ha conside ado la posibilidad de que He nando del Pulga ue a el e dade o a í ice de la ob a, al como ha indicado Ana Isabel Ca asco.20 Pues o que la única e e encia al au o se ciñe a la alusión a su a ea como embajado del ey de Cas illa en F ancia, de nue o apa ecen di i- cul ades en la conc eción de la au o ía de la ob a. Debido a los pa alelismos de la ob a con la C ónica de Ál a o de Luna, en la que se in oduce un capí ulo ela i o a las ges as de la Poncella de F ancia, y a su es echa colabo ación con la eina Isabel I, Adeline Rucquoi ha conside ado a Chacón como la opción más azonable.21 La disc eción que acusa el au o a la ho a de da pis as ace ca de su iden- idad es un hecho compa ido an o po la C ónica de Ál a o de Luna y la a una con usión de i ada de la onomás ica que compa ían mad e e hija, dado que Chacón ue mayo domo de la p incesa Isabel an es de que se hicie a con el ono (Ma I. del Val Valdi ieso, Isabel la Ca ólica, p incesa (1468–1474), Valladolid, Ins i u o de Es udios Eclesiás icos Isabel la Ca ólica, 1974, p. 55). 19 Es udio p elimina de la C ónica de don Ál a o de Luna, po J. de M. Ca iazo y A oquia: C ónica de don Ál a o de Luna, Condes able de Cas illa, Maes e de San iago, edición y es udio po J. de M. Ca iazo y A oquia, Mad id, Espasa Calpe, 1940, pp. XXXIV–XLVIII. Conc e amen e, el agmen o al que se e e ía e a el siguien e: “[…] así po él lo ale como po cabsa de una muge que él o o, la qual ue doncella c iada de la Reyna Doña Isabél muge del mismo Rey Don Juan, al que ya diximos Gonzalo Chacón Comendado de Mon iel. […] aquel noble caballe o Chacon, que assi en la ida, como en la mue e, zeló, é gua dó, é mi ó con noble co azon lo que debió de zela é gua da , é mi a po su seño . […] po an buen caballe o se como e a Gonzalo Chacon, é de an as i udes”. C ónica de Ál a o de Luna, Condes able de Cas illa, Maes e de San iago, edición de J. M. Flo es, Mad id, Imp en a de An onio de Sancha, 1784, cap. CXXVIII, pp. 383–384. Aunque se ha llegado a pone en duda la conexión de la eina iuda con Chacón, debido a su adhesión al pa ido lunis a, ampoco puede se casual el hecho de que la C ónica del Condes able sea el único es imonio en el que no se asocia a la eina a la caída del p i ado egio, ecayendo oda esponsabilidad al espec o sob e Al ón Pé ez de Vi e o, a quien había apoyado p e iamen e en su ascenso co esano el p opio Ál a o de Luna. 20 A. I. Ca asco Manchado, Isabel I de Cas illa y la somb a de la ilegi imidad, Mad id, Sílex, 2005, pp. 201–211. 21 A. Rucquoi, De Jeanne d’A c à Isabelle la Ca holique: l’image de la F ance en Cas ille au XVe siècle, in “Le jou nal des sa an s”, 1–2, 1990, pp. 155–174. 108   Lledó Ruiz Domingo un ejemplo del modelo ideológico cons uido en el siglo XV en el que las muje es de la amilia eal, especialmen e la conso e, enca nan el modelo de in e cesión ma iana, en el que, como muje o mad e, suplica an e o o que os en a el pode de decisión en a o de un e ce o, especialmen e su hijo.14 La mediación es una de las mues as de acción polí ica di undidas como ideales pa a las muje es del siglo XV, p esen e en ob as de la época como El ja dín de las nobles doncellas de Ma ín de Có doba dedicado a la jo en Isabel de Cas illa.15 Más adelan e, cuando se i ma la conco dia en e la Gene ali a , el P íncipe de Viana y la eina Juana, en ep esen ación de Juan II, la imagen de es a uel e a mos a se como in e ceso a y ga an e de la conco dia en e pad e e hijo. Así lo mues an el maes e de Mon esa, uno de los enca gados de supe isa la edac- ción de la Capi ulación de Vila anca.16 Sin emba go, un día an es, el p íncipe de Viana ambién había in o mado al consejo de Valencia, pe o mos ando una imagen de la eina como simple delegada del mona ca y en ningún caso como mediado a en e las pa es.17 Compa ando ambas misi as se e idencia como, po pa e de la mona quía y sus allegados, se había c eado una maquina ia p opagandís ica, u ilizando la in o mación y la na ación de hechos acon eci- dos pa a di undi los modelos ideales que de la eina Juana se que ía plasma y ep esen a . 2.2 La c onís ica como mecanismo legi imado pa a el u u o A pa i de 1462 se inicia ía una gue a ci il en Ca aluña que no conclui ía has a 1472, con ic o ia del ey Juan II, aunque Juana En íquez no lo llega a a e . Así 14 M. C. Ga cía He e o, Ma ía de Cas illa, eina de A agón (1416–1458): la mediación incansable, in “e-Spania”, eb e o de 2015, en línea, [consul ado 12/04/2017]. URL: h p://e-spania. e ues. o g/24120.  15 A. Múñoz Fe nández, La mediación emenina como o ma de acción polí ica. Tiempos, con ex- os y ans o maciones de un ol polí ico (Cas illa, siglos XIV-XV), in “e-Spania”, eb e o de 2015, en línea [consul ado 2/04/2017]. URL: h p://e-spania. e ues.o g/24146. 16 AMV, LM 24, . 89 [CXIX]: “Als mol magní ichs senyo s e ca s a es los ju a s de la ciu a de València [...] com, ab la di ina g àcia, en e la mages a del senyo ey e lo p incipa de Ca ha- lunya, mijançan la in e enció, indús ia e mol a p udència de la di a senyo a, se és seguida bona anquili a e concò dia de o es e qualse ol di e ències, [...]. Lo mes e de Mun esa”. Vila anca del Penedés, 22 de junio de 1461. 17  AMV, LM 24, . 89 -90 : “Als magní ichs, ama s e eels de la mages a del senyo ey e nos- es, los jus ícia, ju a s e consell de la ciu a de València.[...] la il.lus íssima senyo a eyna, ha en acul a e pode de la mages a del senyo ey, nos e senyo , ha e ma los capí ols de la concò dia en e sa mages a e aques p incipa en la o ma conco dada”. Ba celona, 21 de junio de 1461. Esc ibi pa a cons ui    109 pues, ganado el con lic o bélico quedaba gana la ba alla u u a, la ba alla po la memo ia. Po ello, en ex os coe áneos y algo pos e io es al einado de Juan II encon amos una se ie de alusiones a la eina Juana que p e enden ca ac e iza su igu a ins i ucional, alejándola de las acusaciones y c í icas deslegi imado as y omen a una imagen de la misma basada en los alo es ideales de una eina del siglo XV. Uno de los p ime os ejemplos en es e sen ido se ía la ob a Joan Be engue de Masdo elles, au o de pa e del cancione o Cançone dels Masdo elles. En sus composiciones e lejó su pa idismo po Juan II y su esposa du an e la Gue a Ci il ca alana. En el poema que dedica a la eina Juana el au o a i ma que el pueblo es á siendo mo ido con a la eina a pesa de se pe sona de g an i ud, semejan e a la eina Es he .18 Sin emba go, la mayo ía de ob as c onís icas y li e a ias se desa olla ían con la llegada de su hijo, Fe nando, al ono de la Co ona de A agón. Es e buscó elimina cualquie a isbo de duda sob e su legi imidad y auspició a una se ie de c onis as pa ida ios que legi ima an la igu a de su mad e, acusando al P íncipe de Viana de se el p incipal causan e de odas las in igas acaecidas du an e el iempo que la eina y P íncipe es u ie on en Ca aluña. En es e sen ido, podemos encuad a las ob as de Galíndez de Ca ajal, Diego de Vale a o en la c ónica de Palencia.19 En segundo luga , el ey Fe nando p ocu ó legi ima a la eina des acando su papel como mad e y esposa. Valga po caso, el memo ial de Di e sas Hazañas de Diego de Vale a y el ela o que hace de la mue e de la eina, en el que ema ca su ca ác e de esposa en egada, quien en e mó po la p eocupación que le suponía e como se ponía en iesgo la ida de su ma ido po una in e ención de ca a- a as.20 Del mismo modo que en la c ónica del einado de Juan II, esc i a po 18 Cançone de Masdo elles, 167: Vos os g ans e s, senyo a i uosa/ se mos en cla pe les ob as que n’ixen/ no con es an mol s mal a s se desixen/ de eons ils, en o ma cau elosa/ pe a lequi la i u demu[n] di a/ e c eu e e al poble dissulu / l’acus uma com sia co umpu ,/ leuge c een un mal es a abi a.( . 4–8)[...] Pus me axen a eu, pe Deu, ajuda, al c eu e meu, e sou, c ech, ap o ada com onch Es e , e gina mol hon ada ( . 1720)”. 19 N. Coll Julià, Juana En íquez, luga enien e eal en Ca aluña (1461–1468), Mad id, Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas, 1953, p. 13. 20 Mosén Diego de Vale a, Memo ial de Di e sas Hazañas, Mad id, Espasa-Calpe, 1941, Capí ulo XXXIX: “En es e ienpo alleçió en la çibdad de Ta agona la ylus ísima eyna doña Juana [...] siendo p esen e el ey su ma ido [...] emiendo que del dolo en las qui a , le pod ía ocu i o o mayo daño o pelig o. De lo qual an g an cuidado la eyna enía, ansí con el enojo del abajo del ey, como de no pode emedia en lo que an o desea a, le ino callen u a, de al mane a que en eze dias del mes de eb e o del dicho año la ylus ísima eyna pa ió des a ida, en hedad lo- ecien e, después de a e eçebido odos los sac amen os con muy g an e e encia e con ición, ablando muy ca ólicamen e, en consolación del a lexido seño e ma ido”. 110   Lledó Ruiz Domingo Gonzalo Ga cía de San a Ma ía, ju is a a agonés, po enca go de Fe nando el Ca ólico. En es a ob a sob e el einado de su pad e, se man iene es e mensaje legi imado de la eina Juana En íquez, especialmen e en la na ación del asedio a la Fo ça Vella de Gi ona y se incula con modelos de muje del momen o, como an e io men e se había hecho con la eina Es he , compa ándola con Tama is o Dido.21 3 Conclusiones Con odo lo an e io men e expues o hemos p e endido mos a los in en os de cons ucción de una memo ia legi imado a de la eina Juana En íquez an o du an e su einado como pos e io men e, du an e el de su hijo Fe nando. La esc i u a ue uno de los mecanismos de ansmisión de es e mensaje que buscaba a ianza en el ecue do de su igu a los elemen os de de inición ideales de una eina bajomedie al. Así, se c eó una e ó ica p opagandís ica que di undie a la imagen de la conso e como ga an e de la conco dia, así como i uosa, he mosa y compa able con modelos ideales como la eina Es he o Tama is. Sin emba go, es os in en os no u ie on un éxi o más que pa cial, pues o que el ecue do, incluso his o iog á ico, de su einado es á lleno de luces y somb as. 21 Gonzalo Ga cía de San a Ma ía, Se enissimi p incipis Joannis Secundi. Vi a, Mad id, Biblio- eca Nacional, 1940, p. 290: “E así acompanyada de algunas lág imas el su delicado os o, la Reina, jó en e e mosa, en an a pieda aquel publo puso, que no solamen e los jus os, azona- bles e i uosos, mas aún odos los de la conju ación egualmen e esponde mo i con su Reina e P íncipe delibe aban, (...) ma a illosa cosa en al es ado del ánima de la su excelena, nin la Reina Tama is con a el ey de Pe sia, nin Dido en la de ensión de la ceniza de Siqueo, imi a á ella se pudie an”.