scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Historia del muy noble y esforzado caballero Conde Partinoples, el cual llegó a ser emperador de Constantinopla: reformada y compendiada de la que compuso Gaspar Aldana

Aldana, Gaspar

Full text

. . . ·: (Z) :!.J 1 (~11.&TRO , pLJEG~S.) - !&\lt8TOBllA , DEL uu~ NOBLE y ESPOBZADO CABALLBRe CONDE. PARTINOPLES, E L CIJ&L 1..LEGO .t. SEB EBIPERA.DOBDE(":Ol'HiT"41'TÍPJOPL4 • • ' , 1 )!;Dtol(. •! /lef<Wm<ida y ctJmfHmdiada de /6 que c a 11ipu .~ o GA!il!.'All ALDA.l'IA . . - i11t P Ul'! u. n ¡¡ O. J. M-. Af'n . É~ , C..orr~d~ra d0 :- S¡m Pahln , r l-l.Ím !7. . . 48~8 .. . ) · • 1 1 .. . ... .. • -· DEL tONDE PARTl~OrLES~ •• ,..... • 4 CAPITULO PRIMERO. Dé ·fo i'lifidetidád del primer e6pos:o ás la Empttral:r'# de <Somtr.m-;- (inopla, y determinacion que e.~ta tomó .en $1.I marifip. · . BABIA , ~ Constantinopla un emperador llamado iuan,_ ~sadit> con una nor.aibilidad de aquel p:iis, de la que no tenia sucesion; y para consegair·sus -dese.os, apeló á la ~redulic,J.ad de lps .encan· .tamientos, 1>:resentánd(.'lse1e á la ·sazon una inora q.ue·poseia, e~ . te arte, la cual le ofreció tendria hijos de la emperali'iz tan loe:.. go cqmo él pasara ·á la tierra del rey Hern~n y vie:ie en ~'° ipalacfo w1a jóven damasquina. Complacido el empera<lor de ta·n .balagiieña n-0tícia 1 se ded\lió :í partirá Ja ciudad. de Damasco :>pesar lieJa eneo1istad que e.n~re él y el rey r, ei.na;ba entonces, á qtiien ii.nvitó, con · este motiv ~ o p9r m.edio-d . esus men~.ajera~ .á u.ma caceria, que aquel aceptó con suena satisfaccion, El emperado1· .se enamoró de la doncella damas14uina . a~i que fa yi¿,) y esta tan her_mosa como e@mplae-ieni~ ~ co.rre;;Jl@nt;lió á . sa amor~ , de euyas resultas tqv .o una niñ~ que el emperador ad.optó por bija suya, con el nombre de Ltw:nisa,, : :.banpaooq 1i te>- , -4d~~ · los reyes y. grandes del -impérió la :· reconopiesen' poi· '• str 1 . ~gítimá sucesora. y heredera del imperio. · · . · · . . . · · La infidelidad del emper tlor dió márgen á que su esposa 1é" abandonase, trasl.1dándose del palacio imperial al castillo titulado de Cabezadoire, donde se estableció; pero no contenta con esta determinacion,. convocó· en él todos sus parciales, entre ellos algunos reyes' y . v;iri_os cab11leros del i mpe.rio que le fueron fieles, qui~nes negaron' la ·oi}cdieacia al . emperador, aconsejando á su esposa· su casamie!JlO con un príncipe eslran:. gern. En su consecuencia, la emperatriz mandó emisarios á todas las naciones para que lé "líes.en notjci.a de un ho!Jlbre que á su acreditada nobleza y honradez, reuniese valor, gallardía,' y juventud, . aunque careciese de riquezas, para . elegirlo por su esposo. Partieron aqücllos en -distintas direc- @iones á evacuar su comét\Jo, y Jt su regreso~ dieron conocimiento á la emperatriz los. emisarios e Alemania, Nápoles y Rusia, de las muchas noblezas de prínciQes, .duques, condes, y otros grandes señores que por sus tierras había; mas los·mensajeros de Francia no' quisieron hablar basta que los demas concluyeron, ·los cuales dijeron: cuanto estos señores han dich-0, es nada en' comparacion de lo que nosotros con m· uchas y esquisilas diligencias que practicamos en Fr anc ia hemos hallado, que es· un doncel sobrino del rey, sin poder enumerar tanlá nobleza é hidalguía como Je ad9rna por iier descendiente de los Godos : es varo'~ de quince años , y su 'cuerl"º manifiesta mas edad; su presencia es muy gallarda, he rmoso de-rostro, franco -0n · su porte, buen caballero, de .mu· cha .fuerza y valor sobro cuantos se conocen en su .tierra; sin advertírsele jamás ningun pesar· ~i tri~leza, antes por el contrario, siempre placentero y alegre~ · Informada · 1a emperatriz de la residencia de dicho caballero, se aderezo muy bien 'ele ga1a, ~nan ando preparar la mejor nave que tenia, é ·hizo ·· d escender una nube; su pió eri ella llqvando consigo Ja nave p or encant~miento, cuyo P-Stu.dio y enseñanza babia adquiri~o con otras , muchas cosas secretas de · Una .aya que luvo. despues de la infülencia de su esposo. Llegó á la si erra de Ardeña, ci ejando la nave fonde.ula. c·n uria enseñada ·y partió par3: el ~as ._ <tillo de Bles donde el cond ·e Partinoples habilaba~ · á stt llegada, encontró ·al rey de Fr~mcb y a-1 conde .iugando al ajedrez. ·Púsóse á mirar.al conde muy á su· !mt¡sfaccion, sin· que nadi~ , .pudiese nót ~ irla, y le pareció tan bien, qu'e desde luego se ··propuso '. ganar su ~orazon . por volunta.d ó bien por la .habilid:id de su . arte de c.neantamiento. · · ~s_, · CAPITULO U. ' • r Et conde , Partinoples se pierde en et monte yendo cazando con et 1:ey su iio.-Es conduddo con una 1iave al cas .lillo de Cabe::.adoi're. E~ rey: cansado .de b diversion . del . jue , go que tenia ~~n . iU . sobrino, manJó ll:irnar sus monteros, y se dirigieron á la sierra de Ardeü:i inmediata al c:istillo, permaneci.':mdo la emperatriz durante la ·cacería, á cierta distancia de ellos emboscada con . su n:ive invisible: despues de haber muerto algunos animales, i:c dispusieron para retirarse; y cuando aquella lo advirtió, hizo descender d{rlas nubes una espesa niebla que cubrió to.do el campo, que no permiÍia distinguir Jos objetos ~ ... corta distancia:· en seguida hi.zo ' aparecer un javalí: el conde apenas le divisó, se ' empeñó· en seguirle por la sierra, y su tio en pos de él diciéndole que se volviese; pero el conde sin aten .- dér . á .ello, no sabia si iba ó venia, and~ndo asi hasta que ano- · checió y. se perdió. El rey pudo r. egresar á su palacio, de s:.. .consolado por la ausencia del conde. Dcjémosle sumerjido en el pesar por su sobrino, y sigamos el paradero de este jóven .cuya · suerte hubiera sido fatal .á no mediar en su favor Ja influencia de la emperatriz que tenia encantados :i los animales . que eabia en lod(ls aquellas inmediaciones. Pasada era ya _ la mayor parte. de Ja ~ noche siempre recorriendo el conde aquella sierra .sin poder hallar donde guarecerse de la intemperie, dirigiéndose ya á una parte ya á otra; mas vagando de esta sue~te siri ~ino, alguno, y. ya cerca de. la madrugada, se halló de unprov1so a las orillas del mar doude observó fondeada una hermosa nave: todo su esfuerzo lo puso en llamar :i la gente .de lá lrip'nlacion-: y no solo nadie le respondia, sino que no observó seiial · q.e p~rsona alguna: creido sin duda de que se hallaria desamparad::i la naye por :1l¡;un incidente qHe n9 podia penetrar, y o!Jservando en la riue1·a ó pl.lya la lancha o bote . de. ,aquella cmbarcacion, se metió en ella y se tlirigio á bordo, donde con cfoc~o no vió persona algun:1. Apenas adaró el dia, queriet1do regresar á" Lierra, no solo no vci.1 ya á esta, ,sino que se encu11Lro enme<lio <.le un in.ncnso gulfu de :rgu_as ·Y no .bes que le conducian y rodeaban. En csta.oeasion, co.mell- ; ZQ ~ - afli~i . rse encomemlámlose á Dios-, . rogándole le hiciese ' • 1· ' -'6tnercecl de man~festarle el misterio que encerraba aquello -que observaba, ó si iba conducido por álgunos genios infer- . nales. · i Tres días con-sus noohes anduvo de esta suerte sin tomar alimento alguno, y alzando los ojos al Cielo imploraba su ayuda y fa.vor dicienuo algunas veces: ¡desYentur¡ido <le mí, y en qué mala' hora _ me meti' en la mar! si me haHara en tierra pódia buscar a:lgu·n asilo, mas aqni no observo otra cosa que cielo y agua. Asi se quejaba el desdichado con-de, de modo, que. su desconsuelo pudiera ablandar ~I corazon. mas empedernido', Pasados Jos tres <lías, apa·reció el tien:rpo sereno y fa. tierra inmediata; en la 1:(ne vió un bermO-so a:;istilfo bl:rnco. eorno un.a paloma, el cual pertenecía á la emper.atriz. Este castiilo era el de Cabezadoire, formado en . una · isla bastante amena rdeliciosa, :i la cual se podía arribar de todas las partes: luego que el conde la desoubrió, hincó.se h.umi!Je!nente de r. odill<ls supHcando á Dio:; le permitiese S'.lltar en tierra: en .. e.fecto, fa nave d.ió fon<lo en b babia, y obs~t:vó queie tomaban por la mano en señal de que se-embarcase en la lanchit. pequeña, la cual le con.dujo ~\ tierra; pero era tal sn debilidad, que apeuas· podía dar ··un· paso por el grande deslallecir.niettto qu·e sentia: miraba-á todas partes por si descnbria alg1m:.i . persona á quien pode~ preguntar ¡)ero no vió ni advirtió cosa que f.e diese in<licit> de estar habitado aquel te1 'reno. MLicho se admiró de ver aquel ca.stilto tan magnifica y Jujoso en aquella soledad, por lo que esclamó dici~ndo:· ¡ Vírgen Santí:;~ma, sedmeen mi ayuda y socor1·o! rne parece que esto que pása i)or mi es sueiw, porqlile este s cede muchas vec:es, mas yo cogozco que me salto .bien dispie.rto. Dirigióse como pudo al castiilo; y obserwó -ser·.un. s<rben1io palacio, de cuya chimenea s:iHa humo, y se de:eid;ió á penetrar en él: se internó.co:sas salas llenas de tapicerías y ri .- cas col~adnras que las adornaban, y ·en una de ellas vi~ una <eSf)iénJiila r.riesa -cubierta de ricos y esquisitos m.anjaires, la que · :anticipadamente se hallaba dispuesta p:or órden de la em,era .. triz? quien s.e mantenía i,a visibie observando todas· las operadonP.s Jel conde, el qae se d'irigió á la mega; y sentándose satisfizo su necestdad hasta quedar saciado. Despues se -<li<rigió á. . un saJon magníficamente adurnad.o, y ftt ie_ grande su adrtürncion al mirar tanta riqueza de' joyas esmaltadas y piedt·as. prec:iosas, siµ observ:ir ninguria clase de personas que cuidasen de tan vasta y suntu.osa p0sesiom mm fné mayior .su asomibto l a4vertir que por una mano ·invisible se le prodigaban cuaH· t-os pbsequ-ios y finezas ·pudiese éi apete~:r, tp'Or Jo 9Ue decía _ _ 7_ entre sÍ! ·caso de que yo m_ uera en este. palacio, daré por bien • empleada mi muerte. A la noche,.observando de nue· vo la mesa puesta, se sentó á ella, y vi-ó que con tlireccion a él venia una copa <le licor, de la que pendia· un b~rmoso canastillo, y encima d.e él una piedra preci(¡)sa de. inesbimable val<H :· tomb J.a copa y be.bió; clespues le fueron sirvrendo .dit'ereutes clases de viandas muy esquisitas, rfoos n1anjares y delic:idoslicor es hasta quedar satisfeeho: despues le si . rrvi : ere>H: et agua-manil con su fuente. de plata dorada y tolrnHa~ · bordadas c~m e} ma.yor gusto y primor. Recostóse en la sil.la y des~ansó un rato, en cuyoestada soñó que una leg . ioa de . clemo-ni 1 0~ 1'~ eogiian : por las espaldas par:a anoja 1rle al fuege-: desp~rt©> diespu r v©riJ.0< y asui!itado no cesando de santigna. r-se, p-0niend·ó1 mano a su espac~a para defenderse; pe110 no obsérvaind~· c©-Sa Q}tie ; viniese á ha..: cerle. daW>, se serenó· del toil0;, mas. . sí vióá Oin estrncn0 cl 1e Ja sala uwi a.ntorcha encendida, y ~on el diesen meV-e'r quién estuviese alli, se dirigió á ell~; rana.s i ái su l'Iegacila ~ se · movi .ó la luz dirig,iéndose á otras hermosísii maSi h. ·ahita ·iones, cliliyo-s estra· d.os eran da muy - fin.a sed_a gNa , me<d · do~ cle bro. €.adios de or(]), do -nde se divisaba. una cama tan· pi:eci.osa qu·e. en e1 mundo Jil.Q se e.ncontraria otra igual, en la que · habi.iia un: herm©So escudo de :;i.rmas: e11 los ángulos de la <?,9J.cb ·a sei veian lrormtad.Os c-oa el maye,r primor varios retratos de . r.e~e.s "J prfüi : td ~ peSJ,_ adorna ... dos, eo.ndr.o y piedras P.redosas Vi-st0: p.a.11· ~l conde e:sta gran-.. deza maravillose much.o:· mas. creido- <d l ei (}Ne· la : mesa· prnv.ista de viandas. y; manjares babia si<lo pneveu·ida ¡ilána éJ.~ tambie.n lo seria· aqueUa, liiiquísima e . ~Hna; , desnudóse : t.le i sus· r6pas J se metió en dla~ J confiado en la. volunVad . deDios, d~ ! quien creía emanaban t:.intos favo-res. . . La . emperatriz, que babia pe1manecido i.nv 1isih]e¡ siempre á la. v.ista del conde, como igualmente lo; ha1 biaa: sido' todos. · fos de su córte, contó á Oria"na (dama, qQe sei hallaba en sti compañia}, cuanto babia acaecicJo al conde· Partinoples, cómo la habla traido -allí y con qué objeto. Oriana· manifestó gran·- · des. deseos de verle, pidiéndole. encarieócfamenle se lo mes- . trase . .. La emperatriz, le dijo que no nodia se.11 al presenté; por ciertos ineonvenientes que se .oponian á· efü>, r.esuhando dewv~necerse todo ~l encantamien.to, cayendo eu una gran v~r~ gµ.enza, poi: cuanto sus to, t@reSi le babia.oprefijad'O d. os · años de · vJaz.G para que tom:ise madd@, J eJ)ai Sel babia adelantado a hacerlo. · - · · -En seguida la emperatr~z se dirdgió al aposent 0idonde' Jescansaba.. el c~nde, y se acostó eb eJ mj.smo lecho. diciendo en --· salta vez: enconi'iendom'e .á Dios, á Maria Santísima y. á todos los santos y santas <le l.1 ·• córte ·celestial·; al oída el conde, sintiéndola á su lado esclamó: ¡Oh L>ios mio! ¿quién ~stá aqui conm~go? Ella conlestánJole dijo: soy emperatriz; tenO'O si-empre si ele reyes á .mi marnlo, duques, ·condes y marqu~ses; sin ser nadie osado ·á entrar en este •mi pal;;icio; ·mas vos, quien - quiera¡ que seais' que a qui ós hallo acostado, decidme al punto quié:1 sois. Contestóle entonces aquel revelándole su nombre y circunstancias, implorándole e~ ¡ferdon de su imprudencia; P. ero la emperatriz con tono altivo le dijo: l~vantáos de aqoi y marchad en seguida · por donde habeis _ve>1iJo, porque <le · Jo contrario, daré Yaces para que 0s echen ignominiosamente. Oyen<lo esto· el conde la dijQ ,: señora, yo, os v·oy á compl' acer al momento; mas corno ·e·l· palacio es tan grande, ignorn - por - dónde me tengo de ir, a. l' paso que toJo está á oscuras y me hallo tan' C!fnsado y rendido que apenas puedo moverme de aquí. La emperatriz ·Volvio á ·_ decirle., que si no se levanlab~ .inmediatamente, ella !o . hari·a é iría á. busca,. á sus cabaHeros para q ue le .quitasen la vida. ·El conde volvió á suplicarle 1uviese compasion de él, ·y se .puso muy alljgidó, . en tales términos, que ,no pudo menos de verter lágrimas. Ella· al observarle de · este modo, se .entcrn:e.ció :Y _ :<fuédó quieta . s~n deci1·le n:!d~. ·EI c onde, pensando· se h-abr1a q!Jed;idd dormida, se ll~o a ella eon muchc 1ienlo; mas ambos quedaron embriagados en aquel dulce nectar que produce el eneant:fmienlo. · Al siguiente di:i al dispcrt.arse eti conde, se encontró sol~ en el lecho, creycnu<Nlesde luego que cuanto le-acababa de sured~r era " Una roer.a iluSÍOD 'Ó! delicioso . sueño de SU imaginacion trastornada ; pero no era -asi , pues se convehció de lo contrario al mirar que ·los vestidos· que ~ babia dejado al acostar-: se no estaban alli, oricon'trando en _ú lugar otws . muy distintos. y mitre ellos un mant0,1 de terciopelo carmesí f~rrado de seda finísima y bordado de ' oro con Jas armas del emperador: vistióse v se dirigió enseguida al estrada donde encontró el to· cador y ·recados para aderezarse, lo que ejecutado ·salió á Ja sala en la que babia una grande estufa: sentóse en un sillon que • babia, y despues quie se hubo cálentadó, salió del palacio á : -pasear por., sus inme<l1iaciones, admirado de sus preciosos jardines adornados de bellas fuentes y de díversidad de · flores olorosas que exhalaban diferentes 0lotes aromát~cos qu<? .recreaban los sentidos. La . emperatriz esta~a tan , segura de: salir bien con su empresa, que contó el hecho á sus ·confidentes, los cuales, queda- . -9ron asomh1·ados de su astucia· y sagacidad. Cuando llegó Ja hora de.comer, volvió el conde al palacio y halló la mesa. cubierta de cuantas viandas pudiese ape .tecer: sentóse en " la silla y fue -. tan bien servido de manjares y frutas, que no podia desear mas el mayor monarca del mundo. Despues de haber comido, se levantó y fue á pasear por el alcázar.· · - ~or la noche, corno por ensalmo, se vió rodeado de muchas hachas encendidas á las que siguió sin poder adivinar quienes fuesen los que las llevaban. Le condujeron á un hermoso. ~a lon del palacio: sentóse en un rico estrado, en cuyo estado smtió le desnudaban· de ropa y le conducian enseguida á Ja cama; desapareciendo las luces. Al poco rato de · estar acostado, sintió paso? que se dirigian hácia él; en efecto, era la emperatriz que venia á oscuras á ac_ostarse: al entrar en la cama, qué ya el conde la aguardaba impaciente, acercóse ? ella y la_ estrechó en sus brazos lleno de satisfaccion, manteniéndose en este delicioso pasatiempo ambos con el mayor plac· er · hasta la madrugada, en cuya hora le dijo Ja emperatriz! amigo Partino- · ples, te encargo y ruego me seas fiel , y con particularidad el que no descubras á nadie de este mun_do lo que ha pasado entre los do~, porque nos resultada un ·gran pesar á entrambos; cualquiera otra cosa os la perdonára, mas· esta ~o; á lo que contestó el conde: os prometo, señora, el preferir antes la muerte que tal hiciere: Ja emperatriz volvió á decirle que si quería divertirse por la ribera de Azores podía -hacerlo á su beneplacito, pues había muy buenos aleones: que al amaneceL· hall~ria un buen caballo ensillado á la puerta del alcázar, el cual le conduciría á parage donde pudiera divertirse sin recelo de nada, supuesto que eJla siempre se hallaba á su lado aunque no fa vfose. Cuando amaneció, ya la peratriz babia desaparecido de. la cama; y viendo el conde queera ya ' de dia, s~ levantó y vistió: á su salida halló toda la prevencion necesaria para la 'caza: monta en el ~aballo que le babiá preparado la emperatriz, y marchó atravesando una hermosa floresta: llegó _ .al sitio del monte que el caballo debía conducirle, donde oyó tocar u na bocina, á cuyo eco se vió cercad'() de lebreles y demas animales propiQs de caza, Lodos con· sus collares de divnrsos colores; no tardo de presentarse un j.avalí al que acometió con la rnayür yelocidad hasta alcanzarle y darle muerte , · el cual se llevaron con toda presteza y vocería, pero si.n ,ver á nadie, de lo que estaba muy maravillado, y mas al · 01r tanto ruido de caballos, siendo causa., á pesar de las seguridades que le habiá dado la emperatriz·, de que á toda prisa se 2 -16brazo, viéndose precisado á hincar .las rodillas en tierra delante del conde, rindiéndose á él por su vasallo. En esto ~l traidor conde de Mars, que guardaba · eJ campo bajo su fé y juraHlento de que ninguno de los suyos babia de tomar parte en aquella parcial contienda, hizo que todos los que alli estaban ~on él arrojasen _ las capas con que . ·ienian cubiertas las armas, poniP-ndo mano á las· espadas y entraron en el campo, lo que verificaron con grandes alaridos, -llevándo§e consigo al conde; lo· cual visto por los franceses, entraron igualmente en el campo y se apoderaron á viva fu~rza del rey Lisuarte, huyeBdo con él y á Ja · ciudad. El rey de Francia y los caballeros tuvieron gran sentimie.µto pensando en la suerte q:.ie podia caber al desgraciado conde en ' poder de aquellos bárbaros, en particular su· tio, que encerrado en el palacio se hallaba inconsolable. Asi estuvo toda aquellé,1. noche, y, al dia siguiente por la mañana, fueron todos los caballeros á palacio custodiando al rey moro que le llevaban prisionero por · 1a traicion que -su mayordomo el conde de Mars babia hecho con el valiente conde; y volviéndose el rey al moro, comenzó á decirl~, como era . un traidor · q ue habia faltado á la verdad y furamento que · teuia hecho. Nunca quiera Alá, dijo el prisionero, que yo sea traidor, pues por fiarme del conde de Mars, me veo en vuestro poder. El rey francés le contestó: reniego del soberano que ti .a su - campo á hombre que no sea hidalgo y qu~ pueda faltar á su honor: entonces dijo el rey Lisuarte al de Francia: señor, mandad mensajeros á to~os los capitanes de mi real, y que de mi _ parte les notifiquen, que si el conde de Bles vuestro sobrino, fnere vivo, se lo entreguen inmediatamente; y que si por casualidad le hubiesen muerto, haced d~ · mí lo que quisiéreis, supuesto que me hallo en vuestro poder. Oyendo esto el monarca francés, se puso ti reconocer al moro mirándole de pies á cabeia, y tomándol9 enseguida por la mano le hizo sentar junto á sí. Luego mandó despachar los mensajeros con, las órqenes correspondieQtes riara el conde de Mars y_ demas -gefes del ejército enemigo. Entretanto tué cundiendo por Paris la noticia , que el réy Lisuarte babia caid-0 prisione~o y le tenian . preso en el palacio; lo cual llenó de jubilo al pueblo. Eµ tanto que los parisienses estaban entregados al placer y regocijo, llegaron Jos e~presados mensageros al campamento enemigo, entregaron las órdenes á quienes ' iban dirigirlas, y en su vista se mostraron muy complacientes y serviciales con ellos y con el conde que tenían · cautivo, al -17saber por .el cont _ eni~o de aquellas, que su señor era vivo; mas no se resolvieron á Cl!tregar la persona del conde, creyendo c¡ue acaso los nrensagero3 habrian urdido aquella trama para llevarse a su gefe y ;isesinar al rey Lisuarte' arrojándole luego al rio Sena segun 'lo que se babia estipulado en el lles~fi~; por lo que Je ·contestaron_Ios generales á su rey, que el conde de l\1ars habia perecido á manos , de los mor-os por haber comprometído la persóna de su monarca, . y que si permaneci-a este mas tiempo en - cautividad por los franceses, le suce<leria lo mismo aLsobrino de su rey, sufriendo ig.µal suerte que al conde de Mars. Regresaron los .mengeros á París con esta emba .- , jada, y el pueblO se amotinó contra los 'moros. En. vista de esto, mandó el rey . publicar un bándo, por el que se prohibia bajo pena de la vida, que nadie fuese osado de hacer el menor daüo á los ·moros prisioneros; volviendo de nuevo, con acuerdo del rey Lisuarte, á enviar los mensag~ros á los je~s del real, diciéndoles, que ·viviesen seguros de que su sob~ra no,, ni ninguno de los <lemas moros prisioneros .Ilo recibirían el mas leve daño, y que dispusiesen el regreso del con. de á París sin ningun recelo. Los enviados fueron pre~entados al conde, dándole cuenta del motivo de aquella embajada, y se mandaron disponer algunos caballos sacándolo de su encierro y tomaron el camino parn la· ciudad, donde los d(ll; reyes salie.ron á recibirlo acompañados de muchos caballeros. A su llegada fue el conde á ponm·se á los pies de su tio y besarle . Ja mano. El rey Lisuarte abrazó al que babia sido su rival, y Je dijo: ¡Ob cab~llero ,valiente ·y 1esforzado ! ¡cuán bien pue- · do decir que no hay otro que · o's iguale! Entraron en la ciudad . asidos. ambos campeo _ nes hecho~ amigos' ~creditando de esta manera el conde sus escelentes virtudes y caballerosidad á la faz del inmenso público qu.e le victoreaba sin· cesa1'' basta su _ llegada al palacio~ donde declaró . á presencia de. los ca baile· ros, que el rey Lisuarte á quien babia vencido en ~l ' campo del . honor, _ quedaba relevado de Ja condicion h;:¡jo Ja cual pelearon, pero que debia de abandonar la· FranCia, dejando á su legílimo soberano dueño y señor de ella en quieta y pacífic\ posesion. Asi prometió hacerlo· bajo su palabra de 110nor, y lo . ejecutó, retirándose al .dia siguiente con todo eJ ejército. ne · esta manera terminó _' el ruidos'o asunto del desafio, y con él la guerra que ameq_a~aba á la Francia tan fatales consecuencias·. · -; · . . ' -18CAPiTUW v. - - De co1ñ~ tratan de easar at con_de con una ~obrina det Papa, y poi· conse10 de un mágico, márcfiase él · donde estaba ta emperatrf,z, en cu yo pataci,o le sucedieron algunos lances apurados. As1 qu-e sup·o la ma:dre de-l conde - que s~ hijo habi~ librado á su patria de ta·n gran · peligro, se fue para París, saliendo á r~cibirla su h·ermano el rey y .el conde, acompañándola basta el palacio llenos. de sati-sfaccion-y contento. Estando un dia juntos en couversacion, dijo la madre al r\:ly, que le parecia con- :veniente se tratase de darle esposa al conde, en cuyo-caso ella sabia de una doncella sáhia , noble y, muy hermosa, la cual era sobrina· del Papa, á quien cfonsideraba muy apropósito para su hijo, y que con ·este casamiento· olvidaria á la emperatri~ hechicera (de quien le habian o-ido .algunas veces hablar), y que de no h~cerlo así, se daria lugar á que su amor hácia aquella le indujese á marcbarse para no volver jamás. El rey contestó, que aprobaba: el p-ensari1iénto, y que regularmente el Papa convendria err · dicho enlace-de muy buen.a voltmtad, por lo que enviaron comisionados á Roma, y p1·esentándose á su Santidad es~ _ te los recii)ió·con ·mucho agrado, enterándose de las pretensione_s que traían á · la~ que accedió; y llamando á un cardenal, mandó que se - ~ispusiese para '.a.fompañar á su sobrina á París donde ten_ia . de celebrar su boda, otorgándola en dote cuatr.o castillos y diez millones ifü dinero: todo lo que le daba el Papa por Jas buenas noticias_ que había oido del conde, y por lo gu'stoso que er?i de que s:e_casase-con su sobrina. Cuando la doncella, el cardenal :. y de mas -comiiiva llegaron cerca de - París, salió a recibirlos. éon grah pompa y séquito_' el rey y toda su córte acompañándoles· -: -_hasta el alcázar donde fueron hospedados. Ocho dias estuvieron tratando con el conde Partinoples, sobre lo conve.niente· que le _. era el 'casamiento con la sohr1-Wt del sa.nto Padre" sin poderle convencer·, puP-s el . jóven pr.ocuraba , r ~ etraer.se del compromiso, por .el mucho amor que pro tesaba á la. . emperat . dz, y: por . la p.alabra que con ella· tenia empeñada, lo que manifestaba públicamente por lo cual tr~taron d.e embriagarle con cierta preparacion_ mezclada en el vino. A.si lo hicieron como lo pensaron, y con_seguido su objeto, trajeron -19"- á la doncella y los· dejaro ,n · en un cuarto solos, pero .nada se adelantó, pues luego que el conde se halló despejado empezó á: dar voces de que no qtieria casarse, y que le· traje~en su caballo, que queria irse á ver á la emperatriz. La . doncella trató de contenerle diciéndole, que no "le dejaria ~arcb~r . porque él había de ser su marido, y entonces el conde la dió un empujon que la derribó al suelo. · . · -Yiéndose la ·sobrina-d.e su Santidad atropellada de esta conformidad, . y desairada por un . cab~llero _ tan distinguido, cuya hermosura gallardía babian cautivado su corazon desdé el momento e le vió , acudió en ·aquel estado lastimoso llena de vergüenza~ y con los ojos ·· bañados en llanto al rey, yle dijo con gi:_ande afüccion todo cuanto le .. acababa de aconte:- cer con el conde. El monarca se puso furioso al saber semejante comportamiento de su sobrino con · una señora de tan alta condicion, y· procuro tranquilizar.la, a-segurán~ola se casaría con él tan pronto como consiguiese · disuaclirle de su pr cupacion, que los encantamientos de. Ja emperatriz habían causado en su espíritu trastornándole er juicio. A todo esto se hallaban presentes el ca_ rdenal y la madre del conde qué entró al poco rato; y esbndo así reunidos fue presentado a ellos un mágico que tenia particular habilidad en Ja materia, el cual les dijo: señores, este jóven anda perdido p·or. una mujer· encantada; pero haced .que me descubra su corazon, que yo trabajaré por librarle de .ella y de los malos ·espiritus. Oido esto por el conde, le prometió revelarle todos sus s~cretos, ·y á cuyo efecto se retiraron todos los presentes c!ejándolos solos en la babitacion._ D_espues que el conde buho esplicado al mágico todos los pormenores de su historia coñ la emperatriz. le hablo de esta manera: confi'ado en que será cierto cuanto a.cabais · de referirme, yo os daré una linterna encantada que nunca · se puede apagar hasta qu~ .la quiebren; lJevaréisla con vos al ·· alcázar de la emperatriz: m~trareis en sus ·habitaciones de no~ che quenadie os verá, y-os dirigireis á sü alcoba en l~ que os escondereis hasta que ella s·e ;icueste, y cúando esté dor! mida, la levantareis la .ropa presentando á su rostro· la linterna, para que al dispertarse os ve.a bien; los efectos que esto _ pruduzca, el ti.empo os hará ve.r .. que serári favórable~ á vues- -, . tros deseos: y dicho esto se despidió. . . _ El conde Partinoples prometió al mágico ·baria todo cuan- · to le había encargado ; y poniéndolo en ejecucion, al dia siguiente montó á caballo y se fue hasta donde esta· ba la na:ve que le había_ conducido: embarcóse en .el!a, é hizo su viaja ha111- ' -20ta llegar al casti'llo donde estaba la emperatriz. Habiendo a'rribado el conde al puerto de la isla. saltó en tierra· con mucha precaucio·n temeroso de ser <lescubierto, p9r ser Ja emperatriz muy pcirspicaz y advertida. Llegada la noche se dirigió hácia el ~lcázar temblándole las carnes: penetró en fin, hasta Ja pieza <!onde estaba la cámara de la e·mperatriz, y se arrimó á un rincon junto a la cama, cuidando de tener la linterna bien tapada. Estando así muy pensativo, -oyó pasos. y no creyén<lose bastante · seguro en aquel paraje, fue á ocultarse entre unas cortinas: pronto echó de ver que venia la emperatriz, quien 11,egada á la cámara se desnudó y metió en l:,. cam quedándose luego dormi<l:i; lo que observado por el_ conde, sacó la lin-· terna con mucha sutileza, y la fue de5cubriendo el rostro sin qrie ella lo sintiese. _ El conde, embriagado de placer al contemplar aquella hermosura tan perfecta, no se hartaba de mirarla: pero inadvertidam&nte dejó que le cayera una gota de acei. te en lo~ pechos, y. ~espertó <lespavor.ida. Luego que la emperatriz se vió descubierta de la ropa, dió un gran grito, diciendo: ¡ay Dios mio, soy perdida! y se desmayó: el conJe echó á huir con l~ linterna por l<Y's salones del palacio tan alropelladamenle, que se le cayó al suelo y se quebró: coneste nuevo contratiempo, se Yió tan apurado, que se puso á maltleci.rse á sí mismo y al ·que le bañia dado tan diallólko consejo. A po.co rato· volvió en sí la emperatriz., y bañada en llanto, esclamó diciendo: ¡Oh , doncel traidor, . yo haré. q·ue hoy os quiten, la vida viniendo el dia, pues que me habeis deshonrad0! Saltó de la cama;y míen .. tras se estaba visliend8, se le pres~ntó el conde· todo compunido, se postró á sus pies pidiéndola por merced le perdonase, y ella. le contestó con arroga ricia: no, no, me ha beis pe_rdido y teneis que morir. Enseguida la emperatriz se salió del pala_cio é hizo que se cerraran las puert:ts, dejaudo dentro al con ;- de, y dirigióse al de Oriana, á quien. conto .lo aca'ecido con él en haberla descubierto· y deshonrado; por cuya r~zon, el encantamiento Quedaba desh~~ho, estando espuestos por lo mismo á que todos sus vasallos los viesen. A eso Oriana Je contestó pues yo ·me llevaréJ1ombres armados y me ,diri¡.;iré con ellos· a· donde esta á fin <l'C que lo hagan pedazos. La emparalriz mandó llamar seJenta hombres, previniéndoles se pusiesen en acechó de un caballero que . babia encontrado en. su palacio, y ella.se fue á coJocar frente de Ja ventana donde el conde se encontraba asomado, el que·apesar del peligro que le amenazaba na ·hacia : :Sino mirai'la, pareciéndole cada vez mas hermosa. - -2t:._ A todo esto, las puertas del palado abiertas . por órden de la · emperatriz, se haUaban perfectamente guardadas por mue as c~ntinelas, y los primeros rayos del dia prestaba .n suficiente luz para <listinguir claramente los objetos. Despues que la emperatriz permaneció algu·n tiempo en aquella posicion , se dirigió al gefe de la fuerza armáda yle habló secretamente, mostrándose este decidido á consumar un horroroso atentado en la persona del indiscreto caballero .. Luego que la emperatriz hubo comunic<1do sus órdeQes, penetró - en el interior del , pah1cio acompañada de Oriana, notándose en $U semblante tl'iste y sombrío, Ja compasion que le inspiraba la terrible situacion del hombre á quien ella iba <i sacrificar t.an injusta é inhumanamente. El conJe, asi que la vió entrar, se · arrojó á sus · pies implorarnJo su clemencia, pero fue en ~o, pues ni siquie - ra Je miró, y pasando de largo, se ocultó enseguida; mas la sensible Oriana conmovido su corazon á la vista de tan gallardo joven, con cierto pr.etesto se quedó con él dhndose a conocer, á cuyo tiempo entraron en el aposento los hombres armados y aquel desventuráuo se puso á temblar, tomando á Oriana de las manos, y diciéndole despues Je besárselas muchas vece~: señora, sabetl que yo fui vilmente engañado por un traido1·; lo que oido por Ol'irna, mandó detener á aquellos hombres, y se fue á encontrar con la emperatri~ pidiéndola encarecidamente por gracia par:icular, que se üignase perdonar al incauto jóven. pues q e babia sido seduciJo a cometer tal atentado. La emperatriz insistió, diciendo, que no le perdonaria de ninguna manera. Con esto se fue la noble Oriana al iOnde, el que continuó de nuevo rogándola hiciese cuanto pudies e para salvarle: Yolvió O ria na á importunar á la emperatriz, be-. sándola las manos y ios pies, r<Jgándola por segunda vez le con- - cedies~ la gracia · 1Je libral'le de la muerte; pero el empedernido corazon de aquella mujer i~sensihle, habia decretado Ja muerte del amante desgraciado, y solo deseaba cohonestar su conducta impnra cometiendo con aq•rnl infeliz tan horrendo decreto: asi es, que cuantos csfüerzos hizo Oriana para alcanzar el perdon, fueron inútiles. Todavíaesta mujer tierna y sensible, fosistia con singular firmeza y resoltJcion en salvarle amenazando á la emperatriz, que con su cabeza respondería de la muerte del sobrino de un rey, á quien ib:i a sacrificar; mas ni aun esta amenaza pmJo retraerla de . su criminal' em. peño .; por ú!timo; se decidió Ja protectora del jóven á morir . con él en caso necesario. , · · Oriaua le. t~mó por la mano, y los dos se dirigieron. por -la I ' -22~ pu~ta donde estaban los hombres armados, los cuales desenvainaron las esp· adas para matarlo, pero Oriana les dijo:· dete-c neos, señores, que no ·es este el caballero que la emperatriz manda matar; euando salga el otro matadle, pues este es un es cudero que se envía á una comision importante. . _ ' Cuarrdo se vieron fuera del palacio, tomaron precipitadamente el camino del puerto, y Oriana dijo al conde: tomad e1 caballo que aquí dejasteis, y entregadlo al capitan de aquella nave, encargandole. que OS· lleve a ·vuestro pais, y ella · Se metió en otra nave, temiendo la venganza de la emperatriz, dándose á la vela para Constantinopla <londe .- tenia su padre pe .. ro tan enamorada del conde, que nunca jamas, le olvidó. CAPITULO VI. Desti'erro voluntario del conde á tas si'erras de Ardeña y lo demás que g ét se siguió por el encuentro con Oriana. . , ) . , . CUANDO el conde llegó al c~stillo de Bles' halló a su madre su mamente afligida p0r ignorar su par<:\dero; y al VP.rle, le abrazó con la mayor ternura, alegrándose en estremo de tan feliz é inesperado encuentro . .Al momento se div lgó por todas partes el arribo del joven conde, presentándose á visitarle todo ·s sus· corppañeros de armas,·celebrando su vuelta con -grandes fiestas y regocijos públicos. El conde dijo álds que le tributaban tantos obsequios estas misteriosas palabras: «no es digno un traidor que viene aqui á purgar su deli~, .de tanta honra y merced.» . Ninguno comprendió el $entido de estas palabras, guardando el conde en ello la mayor reserva. · ~ Conclnidos los festejos: continuó el conde viviendo retirado en su habitacion, donde descansó d·e sus pasad~s . fatigás, y pesares, é jnstruy,endo á · su mádre de todo cuanto le babia acontecido con la emperatriz, inas sin · mostrar por es~ arrepentimiento ni .quere¡ desistir de su empeño. El rey su tio continuaba en su palacio de París y la sobrina del Papa, desengañada del proyectado enlace, se había marchado ·para su patria acom· pañada del cardenal y demas comitiva. Al cabo de cinco meses que el conde pei'manecia en su retiro llegó á su noticia, qµe el marido d·e la emperatriz habia muerto: efec. tivamente, asi era; y en su consecue·ncia se ha- =-23"- \ . bian reunido en su palacio todos los grandes del · 1mpe~'iO para concertar el matrimonio. Arrepentida ya la. emperattiz de su mal comportamiento eón él conde, quiso consultar con Oriana sob~ el particular:_y la envió un mensagero de toda su confianza para que regresase á su compañia; pero ella no quiso condescender, temerosa de alguna traicionpor su resentimiento en haber .salvado al coñde, por quien · la emperatriz varias veces le babia escrito preguntándole si era vivo ó muerto, y ..nunca le babia q,µerido contestar. ·Todo esto traia desconsolada á la emperatriz, y no sabia de quién tomar consejo, por . cuya caus.a cayó enferma de gravedad; recibida esta infausta noti- ~ cia por Oriana, y aunque con algun temor, marchó inmediatamente á su lado, -. encontrándola en efecto en muy triste situacion, delirando de contínuo por su amante el conde Partinoples á quien llamaba su esposo. La sensible Oriarra, compadecida del lastimoso estado en que la veía, Lloraba desconsolada, y con todl), desde luego procuró favorecerla en . cuanto estuvo de su parte, siendo tan eficaces los ansilios que la prodigó con el mayor celo que consiguió en pocos dias recuperar la salud de la emperatriz, la que le agradeció en stremo sus afectuosos desvelos. Restablecida completamente de su enfe. rmedad, suplicó á·Oriana interpusiese toda su influencia con el conde; para que fuerasu esposo. La noble O iana, tan condescendiente como generosa, contestó á la emperatriz; mi corazon está dispuesto siempre a . complaceros, y quisiera en esta ocasion satisfacer vuestros deseos; mas un obstáculo invencible se opone a ello, el cual no deheis de ignorar. A cuyas ·espresiones se entriste~ió la , emperatriz; vertiendo lágrimas de dolor porque comprendia la causa; pero <lió tambien una prueba de arrepentimiento de sus pasados errores .diciendo al mismo tiempo: el conde ~a me habrá olvidado, y nunca perdonará mi debilidad, recordando el fatal dia que decreté su muerte. En la misma persuasion se hallaba O~iana, y este convencimiento la retraía de dal' ningun paso en su favor: no obstante, se decidió por fin, á partir para el castillo de Bles donde creia hallar al ·conde, y suplic3:rle e_ncarecida mente se sirviese admitir la mano de la emperatriz que tan · enamorada y perdida estaba por él.. Oido esto por aquella, la .. abrazó tiernamente arrebatada del placer que . -sentia interiormente, dando la;S disposiciones necesarias para el viaje, que . ~e verificó al siguiente dia , acompañándola hasta: · el pµerto donde se despidie.ron con· el mayor cariño, embarcándose Oriana; y con ella su don.cella llamada Pérsides, - 24e n un hermoso n; vío, el cual se dió á la vela al momento que se presentó el viento favorable, · volviendo la emperatriz . á su ' palacio con toda _su comitiva . . Con feliz viaje llegó .el navío á la vista de las sierras d te Ardeña: el huque se aproximó á tierra, y tanto, que se oyó re!inchar un caballo. · Preguntó Oriana al capitan ¿qué tierra era aquella '! y él la contestó: señora, esta:s montañas que veis, se ~ llaman las sierras de Ardeña, las mas desieNas y áriJas de .fa ..Francia: entonces Oriana le dijo que eéh~se la lancha al agua, porque deseaba saltar en tierra: . el ca pitan le manifestó era _ tierra Je muchas fieras,) seria esponerse mucho; mas insistió en ello aq~ella heroína, y el capitan tuvo que ceder, dando fondo con el ancla y echando el esquife al agua, en el que se ~m- · barcó la intrépida Oriana, pr-ecedida del capitan, su tripulacion, y 13 linJa jóve11 Pérsides: llegaron á tierra, y se · internaron en la espe:,ára, donde hallaron Jas huellas de un caballo: el capitan . <lijo dntonces á Oriana: señora, . ¿quereis q. ue sig amos el rastro de · estas 'pisadas que parece están teñidas de sangre? á lo que le contestó aquella: si,· veamos á donde van á P.' rar. Fu e ron en efecto siguiendo los referidos paso~ ó rastro da la sangre, hasta que llegaron á una fuente, en la que encontraron 10 .leon muerto con un pedazo de carne en la boca que arecia Je caballo. Todos quedaron · dudosos sobre loque podia haber ocurridoá aquel animal_, ·y el capitan dij.o:- esto debe hab er sido, que el leon habrá querido devorar algl).n caballo, y cc:>mo el .animal se sintiese herido, le daria :.ilgun par <le coces Jej:índole muerto: en efecto asi era, pues obse~ varon · de que el leon estaba herido en l;i frente y roto el craneo. El capitan dijo á Oriana, que se qu -e.dase allí con su donCP, lla en el ínterin que ellos se dirigian en busca del caballo _ q ue no debía de esl::tr muy lejos de· aquel silio, como as; lo hicieron. · Estando las dos entreteni · das en la contemplacion .de la aspereza de aquellas sierras, observaron un bulto de una forma horrible que salia <le una cueva. Oriana preguntó á su doncella sobrecogida de miedo, ¿qué clase de animal podria ser aquel que · se dirigia hácia ellas? á lo que contestó el mónsiruo mismo: ~oy un traidor; á lo cual enmudeció Oriana; pero c©nociendo ser persona humana y ·. parecida su voz á la , del c0nde Partinvp1es, se imaginó que por lo acontecido con ~ 1a emperatriz, babria perllidu el juie'io, y · no dudo ya de que fuese él mismo quien le babia hablado y veia de aquella suerte; y asi· es de que con la mayor amabili~ad le dijo; amigo: dime guién ~res; no te me niegues ., pues . me ~ s,erá bastante . .sensib. le; -25y para mas obligarte, h s de saber que yo . me llamo _. OriailJI; dama de una emperatriz, ·y vengo en busca dé. un caballero -- francés para darle .una buena noticia: Entonces . el incógnito Ja dijo se esplicase con mas franqueza; J:o que élJa hizo, declarándole todo cuánto le babia dicho la emp~ratriz en · !avor del conde Partinoples. Al oir esto esclamó: ¿dónde esta esa muger magnánima? qu'e·quiero verla y pe9irle· p'"erdon "del agravio que le hice; y ·cayó desmayado en tierra: entonces ~e acabó de persuadir Oriana <le que era el mismo conde Partino ·· ples. Sentó:!.e junto á él poniéndole la cabeza en su. regazo diciendo á ·su doncella le ayudase á socorrerle, y vuelto en sí, · principió á verter lágrimas; mas en seguida se . quitó una gran . melena de pelo que llevaba, quedando descubierta su rostro que al momento lo 1 corioció Oriana, quien encargó . al_ ~onde no revelase á nadie quien era. Llegados que fuerQn . el_ capitan y los suyos, quisieron saber · quién era aquel persona ge ;- mas lH dama les satisfizo .diciendo, de que era un conocido suyo que por casualid.ad babia hallado en aquel sitio, . el cual babia· nau.: fragndo an aquella costa y queria llevarlo en su compañia. Embarcáronse todos de nuevo, dirigiendo el rumbo con direccion al castillo de la emperatriz y por el camino iban contándose sus aventuras desde su despedida: el conde manifestó de- . seos de ver á Ja emperatriz, y Oriana le contestó que cuando tuvo ocasion no ·babia sabido guardarla : qu.e en la actualidad· se hallaba á la tutela de los reyes, los cuales tenian que decidir de su suerte, -dándole por esposo al que la ganare por f:Ierza de armas; pero que ella baria de modo que la viese muy pronto. Luego que la emperatriz supo la llegada de Oriana la mandó llamar y esta se presentó al momento. Habiendo lleg,ado á la presencia de la emperatriz, se abrazaron cariñosamen1 te, preguntándole por el éxito de su viaje, mas Oriana le con-. testó: coando el conde estaba en el peligro que le pusísteis de perecer, yo os aconsejaba de que le perdonarais, y no qui- ~isteis hacerlo; mas ahora la suerte decidirá del Fisposo que ha de ser vuestro. La emperatriz se puso a llorar enteramente des- ~onsolada, á lo que Oriana le dijo, que .ya no tenia remedio _el d~ño que ella babia hecho, y que lo que por entonces ·conYema , era el que ánnarn por si misma á los caballeros del_ i.m1)e_ri9 que habían de asistir al torneo que se acababa ~· de publicar' para que asistiesen tambi~n a él todos · 10s estrangetos - qu~ quisiesen venir. La-emperatriz le dijo . que . todo. lo dejaba ' á su cuidado y celo: y enseguida mé)rchó á la capital y eligió noven~a . y nueve Ci;lballerGs; los que hizo aderezar ·. pata • mar....: ·. ' ' 4 -32llegadas á Francia fueron igualmente celebradas por la n;adre del conde, el rey y demas grandeza del 'reino, que manifestaro11 el grande placer que les resultaba en haber sido reconocido y coronado por emperador el conde Partinoples; á cuyo efecto le enviaron embajadores, felicitándole por su elevacion y ofreciéndole los socorros y auxilios que pudiese necesitar y formando desde aquella época una completa alianza entre ambas naciones. . Pasados los primeros momentos.del placer que todo.s en ge- · neral habian disfrutado, quiso la emperatriz saber de la misma boca de su esposo, cuanto le babia ocurrGdo desde su huida del palacio , pues informada por Oriana, le babia estimulado su · curiosidad. Muy seniible le fue, verdaderamente, el escuchar los padecimi~ntos y trabaios que . por su causa babia sufrido, pero-la satisfaccion que disfrutab;in en aquellos instantes, les disipaba los pesares pasados y qu~ ya no existian. . El moro Guadin, compañero· de armas del conde, pasados los festejos de la córte' pidió liceQcia para regresar . á su patria con sus criados:· cuando el emperador lo oyó, le callsó pe- · sar su peticion, y por elJo le rogó no se partiese de alli, pues desearh tenerle á su lado, en cuyo c·aso t>freció hacerle grande de su imperio. Guadin apreciaba mucho al emperador, yle contestó, que lo, aceptaba de muy buena gana; en seguida se fue el emperador _;i su esposa y contóle todo lo ocurrido ·con su compañero de armas'., y lo que le estaba agradecido por lo que por él babia heého. Mucho placer recibió la .emperatriz con semejante nueva, ofreciéndose a ser su prolectora, como . igualmente á todos ·cuantQs ha·bian contribuido á labrar foiU felicidad. Reinaron en paz·ambós esposos largos años con la sucesion que les dió el Cielo en los hijos que tuvieron, estimados y obsequiados de todo su imperio, cuyos súbditos á porfia se esm · e ~ taron siempre en complacerlo.s hasta la muerte que recibiet·on con la mayorresignacion, siendo esta muy tranquila y sosega~a . • ,. I • - /. /' 1 ., j !, ,