Fray Mocho : semanario festivo, literario, artístico y de actualidades, n. 39 (1913)
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EL TERRIBLE flNCHORENfl - Mida bien las distancias, don Victorino, no sea que el intendente nos quiera cerrar la casa tomándola por teatro.
En las veredas de los cafés y confiterías se toma solamente “ KORLAL" VINO ” que for tifica el organismo debilitado por los grandes calores. SN* l. x <5]P Ng se en las Confiterías, Bars y Restaurants Píen M ermamos & O1061, Avenida de Mayo.
Teatros ri s eñor Faustino Da Roo empresario muy conoci do'en Buenos Aires, ha si do incorporado a la hsta de nersonajes previstos por Naoleón al fundar su famosa orden de la Legión de Hon °EÍ señor Da Rosa ha as cendido a legionario y pue de ya ostentar ese titulo de distinción que tanto vale en Francia. La explicación ofi cial del hecho lo atribuye a méritos contraídos por el se ñor Da Rosa en virtud de haber constituido su negocio con algunas compañías fran cesas una obra de difusión del arte francés en America. Esto es desde luego inte resante por la repercusión que van alcanzando en Fran cia los negocios americanos v por la parte que nuestro público abonado al Odeón tiene en esa obra a que tan importante concurso social y pecuniario aportó siem pre. Y ade más, por la gran complacencia con que la prensa ha acogido la noticia, prue ba de que el señor Da Ro sa lia sabido captarse tan to concepto favorable en Buenos Aires como en Pa rís. Un grupo de autores parisienses, a iniciativa del señor Darío Niccodemi, también muy conocido aquí, ha re suelto costear las insignias Estreno por la compañía Guerrero-Mendoza, en el teatro de la Princesa de Madrid, de ‘ 'Veletas", comedia en tres actos, del señor Furebio de Gorbea del nuevo ca ballero como prueba de amistad al se ñor Da Rosa. Coincidien do con este acontecimien to ha apare cido el pros pecto de las temporadas que este año se sucederán en el Odeón . Iniciará la serie la cata lana Marga rita Xirgu, una Borras que va a ser lanzada ante el público ele gante y a la cual se le vie ne haciendo desde hace m á s de un El eminente violista Manén y el los conciertos que maestro Pacheco míe le acompañó al piano en dió en el teatro Real de Madrid Las notables artistas señoritas Pérez de Vargas y dame Pepita", comedia cu tres actos, del señor el teatro de la Comedia de Madrid Palou en uña escena de ‘ ‘ MaMartínez Sierra, estrenada en año una gran “ reclame ” . Acompaña a esta Xirgu en su primer campaña de Amé rica el actor Emilio Thuiller. muy familiar al público del Victoria, donde hizo una. larga temporada popular.^ Seguirá a esta compañía española la italiana de Zacconi, el gran intérprete de ese teatro de las enfermeda des, de ese arte que tanto se complace en el caso patoló gico reproducido con admi rable y atormentadora fide lidad. Este nombre de Zacconi es sin duda una unidad im portante, pero cabe esperar que no Vendrá seguida de ceros como en su útima tem porada del San Martin. Luego, una novedad para los que no han andado de argentinos en Paris: M. Fé lix Huguénet, cute viene a revelarse a la América y a
Teatros IsSánrsá Una escena del último cuadro del sainóte “ El Arroyo ” , de López Silva y Pellicer y los maestros Valverdc y Foglietti confirmar que es verdad aquello de que aquí ni los francos ni la admiración a París se miden mucho. Por último, la Guerrero y Díaz de Mendoza, que acaban por hacerse del vecindario. El señor Garrigó, por su parte, empieza este año a hacer carrera de futuro caballero de la Legión de Honor. La segunda época de la Opera se iniciará este año con una compañía de opereta francesa formada, según las noticias, no tanto para la Améri ca como para la Opera y con la cual se quiere reverdecer los viejos lau reles alegres del género en una de sus más genuinas manifestaciones: la de los buenos tiempos de Offembach, Hervé, Lecoq y Audran ; la opereta bufa y triunfante de los rit mos célebres por su loca alegría. Luego ocupará el escenario Marta Regnier. que después de haber can tado ópera en Monte Cario, hacien do la Mimí lírica, vuelve sin Tarride a hacer cosas de gran chic en la Opera sin música, desarrollando una serie de veladas que prometen cons tituir el hermoso teatro en un cenBenavente y los principales intérpretes tle “ La noche ¿ sábado ” , con los “ juguetes ” que le regalaron' amigos anterior, parece que ya hay toda una señora te.„ rada cosmopolita de que se holgará nuestro Bu«í:¡| Aires, cada vez más aficionado a que la Europa íJ vaya constituyendo en tributaria de su sibaritis-:! artístico. Señoritas Orehuet y Cesaretti, intérpretes de “ Hansel y Ore tel ” en el teatro Eeal de Ma drid tro de reunión elegante que renueve las antiguas glorias de la sala. También Tina di Lorenzo reaparecerá buscando el calor de sus antiguas simpatías, y con todo esto y lo El futuro promete, pues, y «:[ prodigalidad. Es su costumbre:!*I siempre. Nadie practica cómo el aquello de que prometer no cuc;:| nada. En cambio el presente dice tac I poco, o mejor, da muy poco quedé! cir. Si contara sólo con el prese::: | como las personas imprevisoras, Í;I crónica resultaría de una indjgeiK:;| amedrentadora. El presente es el verano cos¡!| carnaval como agravante. J La única nota de estación! en¿| teatro son los beneficios. En el Nacional Norte dió eláml el martes el señor Carlos Travera| secretario del mismo y persona q emula en su zona los prestigios i popular Carmelo Carbone, pero q es de esperarse, no llegará a laavc l tura dramática ni con Rosas ni sin él. Los secti l tarios de teatro van adquiriendo una gran persí-l nalidad, y esto, ya se ha visto, conduce a excí:;i| famosos. m i* m hA. ■ítf m Una escena del tercer acto del hermoso drama de Guimerá. “ La reina joven ” , estrenado en el teatro Madrid Espaáol :
jQué alegres están...! Horadar S ^a e pared°dei r frasco, pam e^ ae J e * adoHeí^nvlílubie' estado ^d^ánlmo 3 ^^rapeH^s" ’ 3 ^ INATO GARDA, el más excelente de todos los torneos y -p os xluctores . /-»/ PERÚ, 1340 - Buenos Aires -------- - Víctor M. PiagglOyCld. - Sucursal en Rosario: SARMIENTO, 8o2
Una transformación extraordinaria Aspecto de la platea del teatro Casino, cuya empresa en menos de 24 horas transformó su platoa de conformidad con las ordenanzas municipales Buenos Aires puede compararse con Nueva York. Las empresas más difíciles son realizadas aquí, con la facilidad más estupenda. Bt^gna prueba de ello nos ofrece el gran teatro Casino, que en menos de 24 ho ras ha transformado su platea de conformidad con las ordenanzas municipales. En otro sitio de la revista nos ocupamos de la re solución tomada por el intendente doctor Anchorena, ordenando el cierre de los teatros de la capital cuyas sillas de platea no tuvieran las dimensiones exigidas por el tamaño de los espectadores más corpulentos. El Casino, con una rapidez vertiginosa, desarmó sus antiguos asientos, arreglándolos de modo que pudo abrir sus puertas antes que ningún otro teatro. Un público numerosísimo acude todas las noches a disfrutar los encantos del hermoso programa, que consta de números tan atrayentes como "El Diábolo - umano ’ y la Elefanta María Elena, que son una novedad no vista entre nosotros. Los baiics de carnaval llevarán al Casino a toda la gente joven, alegre y distinguida de Buenos Aires. Se ha contratado en París la célebre cuadrilla de bailannas del Moulin Rouge, que amenizarán las danzas en unión de otros números importantes del Casino, como la troupe Las 6 Italia ” , cantantes y bailarinas recen llegadas de Europa. Dadas las comodidades y la ventilación de su sala, abierta siempre al aire li bre los bailes de carnaval del Casino serán el punto de diversión más culto y divertido que tengamos du rante el próximo carnaval. Estos bailes ya están bien acreditados, pero este año llamarán mucho más la atención por los atractivos que se le añadirán.
La guerra en los Balcanes ¿Cuales serán los confines del imperio otomano después de la conferencia de Londres? Las tropas griegas se retiran do “ Santi Quaranta ’ ser ocupada nuevamente por las fuerzas turcas al Dur&nU el armisticio. Las tropas búlgaras (jue sitian Andrlnópolis bailando entre grandes hogueras
Paripé JapcDiniés Si este ameno cen tro de di versión y esparcimien to no pudie se ofrecer al p úb líe o más que sus bellos jardi nes y su de liciosa tem peratura, tendría con ello lo sufi ciente para que un gran núcleo de habitantes fuesen ávi dos a sus paseos, en busca de una tregua al sofocante ambiente c ani cular del centro urbano. Pero la empresa del Parque Japonés, completando los na turales atractivos de sus jardines, ha instalado en su re cinto gran' número de espectáculos tan agradables como di vertidos, y que con tribuyen a que se nos figuren hasta fugaces las horas que transcurren en el mismo. Los notables con ciertos sinfónicos a cargo de la banda de Carabinieri Italiani, que dirige el La gran banda de carabineros del maestro D ’ Alú, que da conciertos sinfónicos diurnos y nocturnos, todos los días, en el Parque Japonés entre 1 0 , amateiüj cumo era m! tur al, el ai, v >vo interíi | por el torneartístico. El “ Tei-| tro Boma ' no ” i funciona con Henos verás, deros, en las dos funcio nes noctur nas, de nú meros varia dísimos, que ofrece dia riamente: igual que cí ferrocarril escénico, cu yo material rodante, re sulta insufi ciente pan dar cabida a los millaf¡l hermoso L-rrocarril escénico. Tino de los paisajes quo se ve res de personas que tienen en él su di versión favorita. Con el mismo éxi to, actúa'n ‘ tambiéi los aeroplanos, o water chute, el boru barde o de Trípoli, la maisón turnante, el calce walk, el la berinto, e infinida! de otros espeetáeulos que brindar al público sus mime rosos atractivos, Y agregando a lo di cho los paseos arriegados, a 50 metrode altura, ejecuta dos por el “ Nuevo Blondín ” , y los vis tosos fuegos de arseñor d ’ Aló, y los , . , , ’ < .. desde el tren no menos aplaudi dos de la banda^ del e.® de infantería dirigida tificio, que han logrado interesar a gran cantipor el maestro César Sesso; que diariamente ejedad de público, tendremos una idea de la concucutan nutridísimos programas, , han despertado rrsneia que diariamente acude al Parque Japonés Otro aspecto dal mismo ferrocarril Salida del tren
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La pacificación de la Libia Llegada del ministro Bertolini a Trípoli
De Francia El general Michel, nuevo gobernador de Parle nueve Iglesia rusa en Nlea Aproveche Vd. esta últ ma oferta de Escritorios Norte Americanos Cilindricos, por su excesivo costo de fabricación este modelo no se construirá más. DONNELL & PALMER 562, MORENO, 570
Rubén Darío en París Los laureles cosechados por el autor de “ Prosas profanas ” en su reciente viaje por América, en compañía der Alfredo Gui do, han reverdecido triun falmente en el templo de Lutecia. Ahora puede afir marse que la fama del di rector literario de “ Mun dial ” ya no reconoce fronteras, desde que ha si do consagrada en la capi tal francesa, donde las modalidades del ambiente y el exclusivismo del idio ma constituyen obstáculo insalvable para las firmas más prestigiosas. El ho menaje a Darío se ha ve rificado con todos los ho nores debidos a un gran lírico y ha sido prestigia do por los grandes sa cerdotes de la literatu ra francesa y oficiado por lo más selecto de la nueva gene ración. En tre los pri meros pue den citarse a Riehepin y Regnier y entre los úl timos a Paul Port, Griffin, La Jeunesse y mu chos otros. Dicho h o menaje con sistió en un Banquete en honor de Buben Darío Xa cabecera, de la mesa banquete efectuado en el Café Voltaire del ba rrio latino. Puó una fiesta realmente extraor dinaria a la que concu rrieron cer ca de dos cientos co mensales contándose entro ellos escritores, poetas y ar tistas fran ceses, ameri canos y espa ñoles. Asis tieron tam bién conoci das poetisas y artistas. Paul Fort proclamado reciente mente prín cipe de los poetas, ofre- -ncBimca utu Uimqueue, en pose para ••fray huucno ” ció la demostración pronunciando un hermo so discurso en el que hizo la apología de Da río y el elogio de su la bor literaria. Hablaron después Reynaud en nom bre de la Asociación de los poetas franceses, Brulat por la Société des “ Gens de Lettres ” , Goubert de la Sociedad de Crí tica dramática, y García Calderón por los escritores hispano-americanos, a los cuales contestó Darío en breve alocución. Toáoslos discursos se pronunciaron en francés. La fiesta ter minó a media noche en medio de las más gratas expansiones, bebiéndose luego uña copa de Cham pagne por el triunfo de “ Mundial ” y “ Elegan cias ” las famosas revis tas de Alfredo y Armasdo Guido y que Darío di rige en París.
rodos los quo P"' 1 - ,|, n Iitiyen ahora de la fimlad para gozar de la frescura de las ¡dnva5 o del aire sano del campoLas playas, aun en imi ’ stro país son muy difereutes. Hay algu nas adonde es indisiiciisable llevar vesti das numerosos y ele gantes. Eu otras se ¡mede pasear muy sencillamento vestida. Los trajes estilo sas tre, en sarga o paño blanco, son muy ele gantes para la playa; (un ellos se usa calza do de gamuza blanca y Jiuuiljreros illancos ata dos 'con velos Mancos n de color. Los velos verdes son muy boni tos y tienen la venta ja de dar una sombra agradable. Cuando ha ce mucho calor se usan vestidos de hilo o de linón. Los días fríos o de lluvia se usa un traje sastre de su rga a zn I "'orino, con pequeño sombrero de fieltro, «airado de cuero ama rillo. M colorado resiste la acción deteriorante S "1 7 del aire marino - también como el l,ian eo y el azul ma rino. 1 n traje sastre de sa rga colorada, queda •' ud lindo para una ni- " a 0 UDa señora joven, a 'ta y esbelta. Sobre los vestidos li vianos se usan mucho los saeos de punto. Hay de todos colores, pero los más lindos son los blancos, azul marino y colorados. Estos sacos son fáciles de llevar a mano y protegen admi rablemente contra la humedad. En las playas ele gantes se usan trajes lindísimos para la tar de: puntillas, linón bordado, batista in crustada con broderies, muselina s, i o u lards, schantung. ¡So eligen las telas más livianas y vaporosas. El blanco domina, pero todos los colores claros quedan lindos. Con estos v e s t i d o s los sombreros son ele gantes, los guantes de Saxe son los más reti nados. El primer modelo que damos aquí, está muy a propósito para uu paseo de tarde. Es «le linón blanco, traba jado cop alforcitas y adornado con brodorie inglesa y bordados “ au passé ’ Los dos modelos si guientes fueron hechos para mandarlos a Mar del Plata. Uno es eu tela de hilo reversible, un lado blanco, el re verso cereza. La polle ra está terminada por un ancho dobladillo de tela cereza y el cuello también; ¡a corbata y
• los botones son de raso negro. El otro es tan sencillo como elegante. Está he cho de crespón azul, adornado con cres pón blanco. El vestido, ligeramente des colado, deja ver un pequeño canesú bor dado en blanco y oro. Las costuras tie nen un “ dépassant ” de crespón blan co y el otro único adorno consiste en grandes botones blancos. Ahora que se usan tanto los sacos de punto, me parece bueno indicar la ma nera de limpiarlos. Sobre una tabla o mesa limpia y lisa se pone mucha harina, se da vuelta en cima al saco y se le frota enérgicamen te. Cuando la harina esté sucia, se cam bia por otra, hasta que la prenda quedo perfectamente limpia.
Buenos Aires, Enero de 1913. yay señor nuestro: Tenemos el agrado de comunicar a Vd. qae hemos ampliado nuestros negocios de comisiones, inau gurando 1913 con la sección COMPRAS PARA EL INTERIOR, llamada a aportar positivas ventajas a las personas que residen fuera de la capital. Los articules a que nos especializamos son los que al margen Yd. encontrará. No demore en confiarnos sus pedi dos. PRUEBE. Vd. será nuestro cliente y, en consecuencia, nuestro mejor pro pagandista . Indiquenos la clase, marca o mo delo que desea, o envíenos diseño. A nuestra vez, le presupuestaremos, ob tendremos y remitiremos directamente el mismo exacto artículo pedido y con ECONOMÍA MAYOR que si Vd. lo pidiese por sus propios. Nosotros le represen taremos para Vd. LA FÁBRICA 0 EL INTRO DUCTOR, obteniéndole precios de pri mera mano; ahorrándole gastos, tiempo y comisiones, que no cobramos, y dedi cándole el mayor cuidado a sus pedidos. Los pedidos al contado son contra reembolso en des tino y previo adelanto del 30 por ciento antes del envío, suma que podrá Vd. remitirnos por VILLALONGA, BANCOS 0 CASAS COMERCIALES, previa orden de hacernos dicha entreg^. contra c onocimiento, lo que garante a Vd. la seriedad de nuestra empresa. Facilitamos también la obtención de CRÉDITOS con vencionales . Muebles y tapicería. Camas de bronce. Pianos. Gramófonos. Cajas de acero. ¡ Relojes de pie. Máquinas de escribir. Artículos de metal blanco. Bicicletas. Motocicletas. Automóviles. Carruajes. Billares. Baños enlozados. Cocinas. Máquinas de lavar. Motores y máquinas. A la espera de sus gratas órdenes, saludan atenta mente a Vd. S. S. S. OFERTA. G¿a. Bolívar, 173 . SILLONES MORRIS, roble ahumado, en cuero o felpa, $ 27 cada uno. Mesas roble dorado, sólidas, de 1 metro por 68 centímetros, con sitio para copas —liquida mos 350 a 15 pesos cada una. —Pidan nuestro Catálogo que igualmente contiene 2 mueoies prácticos y lujosos: nuestro sofá-cama Norteamericano y la cama biblioteca.
La sandalia griega El zapato Carlovingio Los zapatos del siglo xm En la mujer, un pie bo nito es tan tentador como una bonita mano. El pie debe tener proporciones exactas en harmonía con las del cuerpo. Es necesario cuidar el pie que la naturaleza, que hizo tantas cosas buenas, nos did. Es por la mañana, antes do ponerse el corsé, y cuando los pies estün bien descansados, cuando hay que cuidarlos. A la noche, cuan do los pies están cansados, no necesitan otra cosa que una bue na limpieza y un masaje en caso de que estuviesen muy hinchados. Por la mañana, después del ba ño. deben efectuarse los demás cuidados, referentes a Jas uñas, los callos y otras molestias. Para lavar los pies por la noche, es. preferible usar agua tibia, no muy caliente, puesn to que el agua caliente enmollece y congestiona la epidermis. Des- - pués de haber lavado los pies, con ayuda de un cepillo suave o una -esponja de caoutchouc, hay que frotar ligeramente, con pie dra pómez todas aquellas durezas que pueden causar algún dolor, aunque no conviene abusar de este tratamiento, porque daría a la piel exagerada sensibilidad. Si se practica un masaje después del baño de pie. se hará con la mano un tada de va selina. Las uñas de los pies, no se cuidan como las de las manos. Se cortan en forma cuadrada, a fin de que no lastimen la carne, y se dejan de un milímetro de largo, más o menos. Si las uñas de los pies son muy cortas, hay peligro de que la carne crezca encima: y si son demasiado largas, el calzado las dobla. En los dos ca sos la uña ofrece el peligro de hin carse. Las uñas, así metidas en la carne, son muy dolorosas y hay que cuidarLa chinela con ' as en seguida. Lo mejor es consultar bridas 1111 médico o un buen pedicuro; ade más. es bueno colocar un taponcillo de algodón entre la carne y la uña. pero cuidando de Los calzados demasiado estrechos, o excesivamenciría un desprendimiento. Es bueno limpiar todos los días .las uñas de los pies, con un “ cure-ongles ” de marfil; un poco de vaselina ayuda mucho a limpiarlas. Con el pulgar de la mano, untado de vaselina, debe levantarse la carne que quiere crecer encima de la uña. No aconsejamos usar pomadas o pol vos para lustrar y colorear las uñas de los pies, temiendo una inflamación producida por los componentes químicos y el cue ro del calzado. Los calzados demasiados estrechos, o excesivamen te largos, producen en los pies un sin cuento de dolo res. Los dos más grandes enemi gos de los pies son los callos y los juanetes. Existen pocas personas que no hayan sufrido un día u otro de los callos. En las farmacias se venden muchos callicidas, pero se deben usar con toda clase de precaución. También debe tenerse El zapato de punen cuenta que se corren mu ta de Isabel de chos riesgos al cortar los eaBaviera, 1420 Uoi. En caso d* recurrir a este sistema, bueno será aplicar sobre la parte onerarf y durante uno o dos días, un pequeño taponcito iigodón, empapado en agua to ncada. Voy a indicar modos completa mente, inofensivos para curar los callos.. El zapato de Cataima de Médicis Zueco Luis XVI En seguida que aparece un ca llo. se debe poner a un lado'el calzado usual y adoptar otro, pa ra no tener fricción er. él mismo sitio. Levantar e! dedo afectado con un poco de algodón y pintar el callo con una mixtura de manteca fresca y tinlun ue iodo. Con un poco de paciencia ei callo ’ desatwcerá. Cuando un callo es viejo, tu que seguir un tratamiento' mil enérgico. Todas ¡as noches. s | acostarse, póngase sobre el calb, la pomada siguiente: Jabón verde, 30 gramos; Tij. tura de thuya. 30 gramos. Al levantarse, por la mañaoi, untar, con un pincel, la pomadi siguiente : Sublimado corrosivo, 1 gramo óO centigramos; exln-. to de cáñamo, 3 gramos: ácido salicílico, 7 graiiw: licor d ’ Hoffmann, 16 gramos; Colo dión, 43 gramos. Cuando el callo esté bien ablanda do. deberá tomarse un baño de pie, muy largo y muy caliente y entonces se podrá sacar fácilmente el callo, con la uña. Cuando se ha sacado el callo, se pinta el lugar que ocupaba, tres ve ces por día, con alcohol salicilado durante tres días. El juanete es una dureza extraor dinariamente dolorosa, situada en la conjunción del pie y del dedo pul gar, o en la superficie del tarso. De be refrescársele detenidamente con abluciones, y combatirlo con iodo, mejor que con ningún otro procedi miento. En todos los casos conviene aislar el punto en fermo. El minúsculo za pato chino y el pie atrofiado por su uso (Continuará). Contesta ción a la se ñorita M aria del C. C. Me parece que si usted emplea el agua oxigena da pura a 20 volúmenes en la forma indi cada en mi crónica anterior, obtendrá usted el resultado deseado. AURORA. Botina y zapatos americanos, moderm Botina -france sa, moderna
Su alegría de PADRE DE FAMILIA no será comp pleta, si Vd. no asegura a su criatura la HIGIEN ICA AhíMEN TACION que consigue con MALTOSA NUTRITIVA LOEFLUND AZUCAR DE LECHE LOEFLUND MAMADERA HIGIENICA GESELL TRES ELEMENTOS INDISPEN SABLES PARA LA ALIMENTA CION IDEAL DESU CRIATURA, SEGUN ESTA RECETA. cucn a_ 1 mes 200 400 9 "f'í 1 2-3» 300 500 12 » 1 »> 4-5» 400 500 16 5> 1 1 » 6 » 500000 18 » j 1 > 7 » 600 600 16 > 1 » 8 » 800 400 14 » 1 » 9 » 1000 300 9 » i 1 » i r l I Precio ¿e MALIO ’ AS 2 — el tarro “ , '■ AZÜCAR # “ 2 . — “ MAMADERA S 3. — el juego de diez mamaderas con dos chupones. SE REMITE CATÁLOGO ILUSTRADO ------------------- • ® • ------------------- FRIDOLIN GESELL AVENIDA DE MAYO, 1431 BUENOS AIRES
Campanas y carillones ¡Las campanas!... Excepción hecha <lel Jueves y Viernes San ios, illas en que van a. Roma para recibir la bendición p)ntífi ca], según dicen poé ticas leyendas, toman una participación ac tivísima en la vida ri tual del catolicismo, convocando a los fieles para la oración en co mún o anunciando que es la hora de rezar en los hogares. Su origen asiático y sus vicisitudes en Eu ropa, las tradiciones que han vivificado y las fantasías que han sugeri do, todo esto narran los his toriadores y comentaristas prolijamente. Por ellos he sabido que cuan do el cristianismo pasó de re ligión perseguida a religión, victoriosa, adoptó las campa nas. De escaso peso y volu men al principio, los aumenta considerablemente con el tiem po. Cada una recibe su nombre en un solemne bautizo que se verifica con sujeción a ciertas ceremonias sacramentales, de lante del padrino, la madrina y un público selecto. Inscripciones, invocaciones, noticias autobiográficas en prosa y en verso, blasones armaduras, todos estos tatúa jes avaloran el mérito de las campanas, cuya misión, al co mienzo restringida, se dilata cada día más. Una de San Jaeobo, en Gante, tiene en su parte superior un relieve que repre senta un j> ven y un vie jo, entrega dos a una dan za desenfre nada, por imp u Is o de la Muerte. Cuan do e o n y i ve n con los inte reses munici pales, comien zan instalán dose en las torres de los templos, para acabar te niendo su mo rada solarie ga en campa narios cons truidos sobre edificios pú blicos: pala cios, merca El carillón do la catedral de Am- 'los y Ay Ha beres en el siglo xvn tamientos. El bautizo de la campana en una aldea Mecanismo de carillón sistema Maissonneuve Las campanas, pi?0 satisfecha^ de su , a rácter exclusivamente litúrgico, adquien-u una personalidad cívi ca. Así pudo grabarse esta leyenda en una cuyas doce mil fibra, de pesos se erigif. roil en el año 1324 en el beffroi de la población precitada: “ Dese docke die gheheetenis Relamí; ais men sé lunt ist storm ¡n ’ t land ” . (Esta campana se llama Rolaml): cuando suena ruge 1 h tempestad en la re gión).. Estas campanas comunales anunciaban incendios y tur. mentas, daban gritos sedicio sos y convocaban a los suble vados. Si las ciudades, en vez de la esperada victoria, su frían una derrota, el vencedor castigaba a las campanas arrancándolas sus badajos. Y para evitar tal profanación, algunas poblaciones-las ente rraban en los momentos de mayor peligro. La misión indicadora de las campanas se extendía a los más el ¡versos asuntos. Median, te,su intervención bastase lle gaba a fijar en algunos sitios el precio de esa bebida alco hólica que puso en ridículo a Noé. A veces, el lenguaje .-de su voz profetizaba calamida des públicas por obra de agen, tes misteriosos. Mas, ¡ay! las campanas se van, como se va la fe en este siglo materialista y escéptico. Bu voz augus ta y solemne queda ahoga da con los en sordecedores r u id o s que imponen la i n d u s t r i a y el movimien to contempo ráneos; pero hoy las suplen los desperta dores, que só lo despiertan a los que quie ren madru gar. Cuando caía la tarde, pregonaban la hora de reco gerse; pero hoy, con el atractivo de ciertas diver siones o recarillón tubular de Levallois oreos, el nu- (Francia)
CAP FINISTERRE Saldrá el 6 Febrero /, II, II económica y III clase El vapor más lujoso que viene á Buenos tires A. M. DELFINQ y HERMANO • Sarmiento, 448
El tocado de plumas de los indígenas de América ejemplar de un atavío de plumas, verdaderamente gorro del jefe representado en la figura 3, es una m-p efecto pictórico soprendente. En este atavío la plunnlwj lo gracioso y juguetón que le es propio para convertir' un símbolo apropiado de fuerza y poder. Aun así esta ? de gala no carece de cierta gracia y belleza. Hoy díase?' Fig. G — Indio tnynka de la región del Uaupcs, engalanado para la danza Fig. 7. — Indios mundurucu y mauhé, del Brasil occidental con sn tocado de plumas más el gorro de cuero o fieltro rodeado por completo de plu mas de águila, dispuestas en forma radiada. El gorro también muy voluminoso de Little Wound. el jefe de los indios da botas, que representa la figura 4. nos demuestra que su dueño debió ser un guerrero valeroso, porque en los e.xtremos de las plumas de águila lleva atados mechuncítos de pelo de caballo Jo que significa que el que lo ostenta dió muerte a su enemigo a la primera embestida. Mayor perfección, variedad y fastuosidad, a la par que un ¿QUIERE Vd. APRENDER JUEGOS DE ESCAMOTEO, manipulación de naipes, distraer agra dablemente a sus amigos haciéndoles ¡ quedar asombrados de su talento de prestidigitador? Escriba pidiendo folletos explicati vos, que se envían gratis, al renom brado profesor de prestidigitación J. M. HENRIQUES, casilla de Correo nú mero 1610, Buenos Aires; y personal mente diríjase a la Gran Academia “ A LA MAGIA MODERNA ” , calle Santa Fe, 480, entre San Martín y Reconquista. Se dan funciones de prestidigitación en Teatros, Sociedades y casas de familia, con motivo de fiestas, cumpleaños, casamientos, bautizos, etc. Nota. — Si no le. causa molestia, franquee la re misión. kristhly Fray Mocho en Pergamino AGENTES : IGLESIAS y ROMERO se han trasladado a la calle San Nicolás, 643 AGUA MINERAL de la Fuente de San Lucav bab - Budapest (Hungría. La mejor del mui GRANDES PREMIOS ES MAS Al TAS RE OMPENSAS <S> <S> YENTA ANUAL: 15.000.000 DE BOTELLAS <& <S> EN VENTA en toda la República Unico Concesionario para la Argentina, Uruguay y Paraguay : Dresie? ffl. Semino Bolívar 1268 - E. Sirco U. Tele!. 125, B. Ordtn - 0 op. 752, Sol Representantes para la Provincia de Santa Fe. C. y DECim üUTIERRtZ
El tocado de plumas de los indígenas de América j>¡g g — Atavío de danza de los indios karaya gusto verdaderamente artísti co, ofrece el atavío de plumas en los pueblos primitivos de la América del Sur, principal mente entre las tribus indias dela Guyana, de las regio nes del río Amazonas y sus afluentes y del Chaco septen trional. En la América del Norte se busca ante todo el efecto imponente; en la del Sur se da más valor a la ele gancia y al buen efecto de los colores, sin renunciar, em pero, a la suntuosidad del conjunto, como puede adver tirse en la figura 5. Comparado con ese tocado descomunal parece sumamente modesto el del joven do la tribu tuyuka, que vive a orillas del Uanpés, uno de los afluentes derechos del Eío Negro, tribu estudiada recientemente por el etnólogo alemán Koch ürünberg. Este gorro, con su gracia y elegancia coqueta, casi re finada, es la mejor prueba de que también el buen gusto puede encontrarse entre los pueblos primitivos, que solemos tratar con cierto desprecio. El salvaje sabe llevar con gracia y dignidad sus pintorescas galas, entre las que el soberbio airón podría despertar la en vidia de cualquiera de nuestras elegantes. (Con permiso del autor, hemos reproducido la figura (i de la intere sante y valiosa obra: “ Dos años entre los indios ” , de Korh Grünbérg.) También los pueblos guerreros, como los mundurueu y los mahúé de la región del fío Tapajoz, que Martius denomina “ los espartanos de América del Sur ” , gusta ban realzar la salvaje magnificencia de sus cuerpos taFig. 0 — Antiguo guerrero mejicano Fig. 10 — Antlgúo guerrero mejicano con atavío de coyete amarillo Dr. ANOEL J. VILLA CONSULTAS: Lunes, Miércoles y Viernes de 3 á 5 Otros días: á horas pedidas Cirujano del Hospital Fernández CAlujeres) PARTOS, ENFERMEDADES DE SEÑORAS y CIRUGIA ABDOMINAL ---------------------- SUIPACHA, 362 ier P ¡so Unión Tele!. 800, Libertad Doctor Zambnni ?r E L^ ERVIc:r0 DE NARIZ, GARGANTA y OIDOS, DEL HOSPITAL SAN P.OQUE MAIPÚ, 288. 1 a 3 P m. u. Telef.. 4572, Avda. Doctor LOPEZ CR0SS Médico Cirujano — Interno del Hospital San Roque CIRUGIA DE URGENCIA 1033 - RIOJA - 1033 U. Telef. 2762, Mitre . BUENOS AIRES A los coleccionistas de “ Fray Mocho ” Están ya listas en nuestra administración, las tapas para la encuademación de los ejemP ares del primero y segundo bimestre, como también los índices correspon<Jie.ntes. l^-reoios de* líis* < 3 11 o ix ti el tí ixa tu oi o m : En teia: $ 1.50. En cuero: $ 3. Tapas sueltas: en tela, $ 0.75; en cuero, $ 2.50
El tocado de plumas de los indígenas de América tuados por medio de extraños pero pulidos ata víos de plomas multicolores. Para completar su traje de gala, del que formaban liarte los tocados de la figura 7, es menester añadir todo un arma zón de adornos de pluma, tales como copetes para la nuca, borlas para las orejas, delantales y man teletas de pluma, etc., galas que hoy sólo pueden admirarse en los museos. Los indios de la América del SiVemplean también plumas para confeccionar un adorno su mamente original para las orejas. Entre las tri bus que pueblan las regiones de los ríos Cingu Fig. 11 — Tocado de plumas mejicano, de la antigua co lección de Ambras Inferior y Araguay, la perforación del lóbulo en los hombres no tiene otro objeto que el de co locar el adorno de pluma, que afecta la forma de graciosos manojitos, y a veces, según la cos tumbre ’ de los karayas, la de rosetas de plu millas rojas y amarillas, sostenidas en el centro por una planchita de nácar, que a su vez tiene por adorno una cruz negra o el incisivo de al gún animal roedor. El atavío que usan estos in dios para la danza (fig. S) demuestra claramen te que son excelentes artistas en trabajar Ja pluma. De muy diferente modo que entre los pueblos primitivos de América se nos presenta la apliFig. 13—Antiguo tocado peruano de Pachacamac, con mosaico de plumas cación de la pluma en la indumentaria de los antiguos pueblos americanos cultos, tales como los mexicanos y peruanos. Lo que aquí se ostenta es el arte en pleno desai rollo, tal como ¡entro de su género no ha sido superado ni siquieia igualado. El hecho de que en México gran parte dé Ja indumentaria masculina, especialmente la de los guerreros, grandes dignatarios y empleados, fue-
Los hidrófilos jQuiénes son los hidrófi los? No és necesario decir lo, pues la misma palabra ;lo indica. Se les encuentra siempre en las orillas del mar y es ipútil buscarlos en otra parte; los hidrófilos adoran el agua y por eso ¡bien merecen el título que les damos. Un alemán muy instruido, el doctor Hinterschlag de Virgendburg llama también a los hidrófilos, psaraófilos orque aman o reverencian tanto la arena como el agua. Un hidrófilo en traje terrestre Jugando en la arena El sabio alemán asegura que el amor a la arena domina el amor al agua. El nombre que se les puede dar es demasiado pomposo, pues habría que llamarles: hidropsamófilos. Entre el doctor Hinterschlag y su amigo y ad versario el doc tor Jusius Dumm, profesor de his toria natural en la Universidad de Weinweibgesang, durante muchos años tuvie ron grandes discusiones con mo tivo de los hidro y de lós psamos. Para poner fin a las discusiones se efectuó una reunión pública so-t bre la playa de Scheveningen; du rante las discusiones el doctor Dumm perdió su peluca y fue sil bado por los muchachos, retirán dose en la obscuridad. La cuestión no fué jamás resuelta, pero los in gleses quedaron con el título de hidrófilos. Dejando de lado la opinión aca démica, expon dremos a nues tros lectores los resultados de nuestras investi gaciones. En es ta época del año muchos tienen Reclamando la Alante ¿e '}os merienda °.]OS, de la maña Un hidrófilo en su elemento Jugando en el agua na a la noche, ¡¿Igún hidrófilo, y por lo tanto darán un testimonio acertado de ja justeza de nuestras obser vaciones. Durante el invierno los hidrófilos son invisibles, las playas se extienden frías y desiertas. Pero desde que los días agradables vuelven, la arena se anima de nuevo, las colonias de hidrófilos in vaden la playa en busca de su pasatiempo delicioso. No queremos preocuparnos del sitio donde pasan el invier no, nos es suficiente verlos en verano en la playa. Los hidrófilos son bípedos similares curiosos de la raza humana. Entretanto, aunque la característica de bípedos sea predo minante, espe cialmente cuando están en el agua, sin nadar, hay una curiosa ana logía con la cos tumbre de los cu a dr ú pedos cuando la arena los monopoliza; en este caso ca minan generalmente en cuatro pa tas demostrando una agilidad ex traordinaria de locomoción. Esfi abre un vasto horizonte a la in vestigación de los orígenes de 1 : especie humana, y a reforzar esb criterio vienen las exclamaciones que oímos muchas veces en boc; de los guardianes exasperados poi las diabluras de los hidrófilos, gri tarles: “ ¡Pequeños monos! ” Lo que da un significado a las cosas... pero no insistiremos iná.- sobre este punto. Frente a nos otros tenemos ex celentes fotogra fías de hidrófilos revolcándose en su elemento, y en vez de entrar en largas explicacio nes, las examina remos miuuciosaAntes de meren dar
Quand l ’ amour pleurc... sabemos si este es el título <le un vals, o de una poesía femenina; pero nos consta que muchas '°ces el amor llora, teniendo por motivo la indi gencia real o “ eoqueletea ” del ser amado. Las prácticas añejas, para conquistar corazo nes, están, sino en desuso (porque aún hay mu- ' nocentes retrógrados) por lo menos gas tados. "^a no son los suspiros plañideros, los ojos en an co, las exclamaciones melodramáticas, los apretones de manos a incrustar los anillos, y aún dS pisaditas de pies por debajo de la mesa, los <|ue privan en las modernas conquistas amatoas mujeres de hoy día, más prácticas y tal vez nia.s sensatas que las del tiempo del patchouli y Acqua taffana ” , prefieren un amor higiénico un amor romántico. °r eso el amor llora cuando sus flechas no ha cen blanco en el corazón de la mujer actual. Su señora mamá, que como se sabe, es práctica en achaques amatorios, lo consuela y aconseja, diciéndole: — No te desesperes inútilmente, mi hijito. Los tiempos han cambiado, y es necesario ponerse en consonancia con ellos. Ha llegado felizmente, la época del jabón. Las "fatales heridas ” de que hablan los viejos poe tas, se fueron al bombo. Hoy habla más al senti miento y a la simpatía de iwa mujer el buen olor que emana de una asidua policía corporal a base del exquisito jabón Reuter, que todos los madri gales de la antigua escuela. Vamos, regala tus flechas anacrónicas al Mu seo Histórico, y llena tu carcaj de ricos panes de jabón Reuter para repartirlos entre tu clien tela, y ya verás qué líos amatorios se arma n en tre la blanca espuma del perfumado jabón.
Los hidrófilos mente. En una de las fotografías ve mos un buen ejemplar de hidrófilo de seis años, en su elemento. La cabeza inteligente, echada hacia atrás, una espalda bien formada y fuerte se ofrece a nuestra vista. De la cintura a las rodillas el cuerpo está aprisio nado por una sustancia extraña, ella no tiene nada que ver con el orga nismo, siendo puramente convencio nal. Sobre las playas menos frecuen tadas los hidrófilos más jóvenes es tán siempre sin esa sustancia emba razosa que quita un poco de belleza a la Natura leza. 1 Cuando los pequeños hidrófilos hacen su pri mera aparición sobre la arena, después de la in vernada, sus piernas son pálidas, corriendo ese color por casi todo el cuerpo, pero después de estar expues tas al sol y a la brisa del mar to man un tin te rojo bron cead o muy agradable a la vista. Los hidró filos adultos son hábiles para tomar sus precau ciones con tra la irri tación y la inflamación de la piel por el sol, empleando pomadas y lo ciones antes de entrar la noche. * Los adultos tienen en general poco interés, cipio se muestran muy animados. Las cinco cabecitas que vemos en Otra de las fotografías, son una prue ba evidente para las personas que no tuvieron la ocasión de estudiarlos al natural. Desde que comen no desean otra cosa que ir a divertirse a la plava con sus compañeros. Durante el iV vierno los hidrófilos machos y hem bras no tienen esta repetida oportu nidad de jugar en común, pero du rante la estación de la emigración marítima los dos sexos hacen causa común. Es difícil hablar con precisión de los hidrófi los hembras; este género preocupa siempre a los filósofos. Los dos sexos están armados de los mismos ins trumentos, estos no tienen nada que ver con la cuestión de la nutrición; son una es pecie de aza da y una es pecie de bald e , estos instrumen tos sirven únicamente para diver sión de los pequeños hi drófilos. . Con el que tiene la for ina de azada hacen hoyos en la arena, y el otro lo llenan para hacer pasteles arenosos o lo utilizan para acarrear agua. Llevados los pequeños hidrófilos de un arran que, se sienten de pronto arquitectos y cons truyen castillos rodeados de fosos profun dos; túneles, puentes, chalets; algunos hi drófilos se ensayan en la escultura, obte niendo excelentes resultados. Por todas estas hazañas reciben muchas veces premios y recompensas por sus pro tectores benevolentes, en premio de sus buenas disposiciones artísticas. Antes de ensayar estas diversiones inte lectuales tienen que efectuar el baño diario. Al principio algunos hidrófilos protestan contra esa costumbre pero los adultos in sisten hasta que los ‘ ‘ hidrofHitos ” le to man el gusto a la cosa. Antes de hundirse en el agua se endeDespués de merendar Hondos pensamientos Hidrófilos pes cando están siempre en un estado somuoliento mirando sig nos cabalísti cos blancos y negros que les da un aii ’ e es túpido. La jornada de los peque ños hidrófilos comienza muy temprano y desde un prin Paseando en borriquillo por la playa
PURO y GENUINO ES EL VINO SECO. PRIORATO Y GARNACHA I DE ESTA MARCA
Los hidrófilos rran en la cabina bajo su tienda y sa len transformados. Un pequeño vesti do les cubre la mi tad del cuerpo y así .equipados saltan y bailan en el agua, algunos nadan, sien do el número de és tos más abundante cada año porque los adultos encuentran eso muy útil. Después del baño los hidrófilos tienen generalmente ham bre y unos tienen la suerte de eoMer al gunas vituallas pre paradas de antema no, mientras otros tienen que esperar a que llegue la hora del yantar y no va len protestas ni otras demostracio nes de los hidrofilitos para que el al muerzo sea más opí paro y devorado con verdadero apetito. Durante el resto de la mañana los hidrófilos aparecen tal cual los hemos descripto. Hacia la mitad del día los hidrófilos abandonan el teatro de sus proezas, agua y arena quedan en reposo porque llegó la hora de cambiar de traje para poder presentarse en otras partes. Los hidrófilos se retiran a sus domicilios res pectivos temporariamente para hacer la princila marea ascendente destruirá más tarde al me nor impulso. En las playas elegantes los hidrofilitos tienen el placer de ver funcionar un teatrito de fanto ches, viniendo a recrear más aún las horas tan aprovechadas durante todo el día en la playa fuera de las dedicadas a las más apremiantes ne cesidades de la vida. Y para terminar esta digresión veraniega ile ciertos gustos y costumbres de nuestra época, citaremos la amabilidad y la sociabi lidad de los hidrófilos. Ellos vienen, Dios sabe de donde, de distintos pun tos y variadas comarcas, son desconocidos, pero al cabo de una hora se mues tran tan amigos que parece que ya hiciera tiempo que se conocían. Las vacaciones conducen a formar una gran familia que se dispersa tan pronto como la primera brisa del otoño hace su aparición. Futuros almirantes pal comida del día y repo sar un rato. Después del mediodía vuelven a jugar a la playa, el mar se fué lejos debido a la marea descendente y allí hacen que pasean, dirigen pequeños navios construi dos por ellos mismos o ad quiridos en la juguetería. La hidrofilería se divide según su edad, sus gustos y sus simpatías, y mientras en grupo dirigen varias embar caciones, otros levantan ma ravillas arquitectónicas que Cambios caleidoscópicos para el observador
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Inauguración del monumento de los turcos El monumento, obra del escultor Affani, que se levanta en los jardines del Paseo de Julio, a la altura de la calle 25 de Mayo Durante los discursos. — El ministro de relaciones exts riores, doctor Bosch, leyendo su discurso, al recibirse del monumento en nombre del presidente de la re pública Se va liquidando poco a poco la serie de los monumentos ofrecidos a la República Argentina por las colectividades extranjeras, en ocasión del centenario. El jueves de la semana anterior fué inaugurado en la plazoleta Paseo de Julio y Santa Fe el correspondiente a los turcos, que Buenos Aires recibe con gratitud de manos de estos laboriosos residentes, quienes asistieron en buen número a la interesante ceremonia. El cón sul turco, príncipe Emin Arslán, pronunció un discurso en el acto de la inauguración, y en una parte de él puso de manifiesto los progreses de la colectividad otomana en nuestro país. De los 100.000 residentes de esta nacionalidad, solo hay un 10 % con patente de ambulantes, y el 30 o 40 por ciento es de comerciantes establecidos. El cónsul de Turquía, emir Emin Aíslan, que pidió se le permitiera agregar unas palabras a las pronunciadas pee el presidente de la comisión, señor Manuel Manonk Fot. de F ray Mocho .
El cigarro pateador Ninguna época de mayor alegría, que la que nos proporcionó a María y a mí, nuestra tía con su muerte. Inés volvía de Buenos Aires, donde había pasado tres meses. Esa noche, cuando nos acostábamos, oímos que Inés decía a mamá : — ¡Qué extraño!... Tengo las cejas hinchadas. Mamá examinó seguramente las cejas de tía, pues después de un rato contestó : — Es cierto... ¿No sientes nada? — No. .. sueño. Al día siguiente, hacia las dos de la tarde, nota mos de pronto fuerte agitación en casa, puertas que se abrían y no se cerraban, diálogos cortados de ex clamaciones, y semblantes asustados. Inés tenía vi ruela, y de cierta especie hemorrágica que vivía en Buenos Aires. Desde luego, a mi hermana y a mí nos entusiasmó '•1 drama. Las criaturas tienen casi siempre la des gracia de que las grandes cosas no pasen en su ca sa. Esta vez nuestra tía — ¡ casualmente nuestra tía 1 — ¡enferma de viruelas! Yo, chico feliz, contaba ya en mi orgullo la amistad de un agente de policía, y el contacto con un payaso que saltando las gradas había tomado asiento a mi lado. Pero ahora el gran acontecimiento pasaba en nuestra propia casa ; y al comunicarlo al primer chico que se detuvo en la puerta de calle a mirar, había ya en mis ojos la vanidad con que uña criatura de riguroso luto pasa por primera vez ante sus vecinillos atónitos y envi diosos. Esa misma tarde salimos de casa, instalándonos en la única que pudimos hallar con tanta premura, una vieja quinta de los alrededores. Una hermana de mamá, que había tenido viruela en su niñez, que do al lado de Inés. Seguramente en los primeros dias mamá pasó cruee . s angustias por sus hijos que habían besado a la virolenta. Pero en cambio nosotros, convertidos en uñosos Robinsones, no teníamos tiempo para áccirnarnos de nuestra tía. Hacía mucho tiempo quela quinta dormía en su sombrío y húmedo sosiego. Na ranjos blanquecinos de diaspis ; duraznos rajados en as horquetas ; membrillos con aspectos de mimbres ; ■güeras rastreantes a fuerza de abandono, aquello a a, en su tupida hojarasca que ahogaba los pases, uerte sensación de paraíso. ¿ osotros no éramos precisamente Adán y Eva ; Pro si heroicos Robinsones, arrastrados a nuestro terf 0 P °r una ,S ran desgracia de familia: la muerae nuestra tía, acaecida cuatro días después de comenzar nuestra exploración. Pasábamos el día entero huroneando por la quin ta, bien que las higueras, demasiado tupidas al pie, nos inquietaron un poco. El pozo también suscitaba nuestras preocupaciones geográficas. Era éste un vie jo pozo inconcluso, cuyos trabajos se habían deteni do a los catorce metros sobre el fondo de piedra, y que desaparecía ahora entre los culántrillos y dora dillas de sus paredes. Era, sin embargo, menester explorarlo, y por vía de avanzada logramos con infi nitos esfuerzos llevar hasta su borde una gran pie dra. Como el pozo quedaba oculto tras un macizo de cañas, nos fué permitida esta maniobra sin que ma má se enterase. No obstante, María, cuya inspira ción poética primó siempre en nuestras empresas, obtuvo que aplazáramos el fenómeno hasta que una gran lluvia, llenando el pozo, nos proporcionara sa tisfacción artística, a la par que científica. Pero lo que sobre todo atrajo nuestros asaltos dia rios fué el cañaveral. Tardamos dos semanas enteras en explorar como era debido aquel diluviano enredo de varas verdes, varas secas, varas verticales, varas dobladas, atravesadas, rotas hacia tierra. Las hojas secas, detenidas en su calda, entretejían el macizo, que llenaba el aire de polvo y briznas al menor con tacto. Aclaramos el secreto, sin embargo ; y sentados con mi hermana en la sombría guarida de algún rincón, bien juntos y mudos en la semiobscuridad, gozamos horas enteras el orgullo de no sentir miedo. Fué allí donde una tarde, avergonzados de nues tra poca iniciativa, inventamos fumar. Mamá era viu da ; con nosotros vivían habitualmente dos hermanas suyas, y en aquellos momentos un hermano, precisa mente el que había venido con Inés de Buenos Aires. Este nuestro tío de veinte años, muy elegante y presumido, hablase atribuido sobre nosotros dos cier ta potestad que mamá, con el disgusto actual y su falta de carácter, fomentaba. María y yo, por de pronto, profesábamos cordialísima antipatía al padrastrillo. — Te aseguro — decíale a mamá, señalándonos con el mentón — que desearía vivir siempre contigo para vigilar a tus hijos. Te van a dar mucho trabajo. — ¡ Déjalos 1 — respondía mamá cansada. Nosotros no decíamos nada ; pero nos mirábamos por encima del plato de sopa. A este severo personaje, pues, habíamos robado un paquete de cigarrillos; y aunque nos tentaba ini ciarnos súbitamente en la viril virtud, esperamos el artefacto. Este consistía en una pipa que yo había fabricado con un trozo de caña por depósito ; una varilla de cortina por boquilla ; y por cemento, ma-
silla de un vidrio recién colocado. La pipa era per fecta: grande, liviana y de varios colores. En nuestra madriguera del cañaveral cargárnosla María y yo con religiosa y firme unción. Cinco ciga rrillos dejaron su tabaco adentro ; y sentándonos en tonces con las rodillas altas, encendí la pipa y . as piré. María, que devoraba mi acto con los ojos, notó que los míos se cubrían de lágrimasjamás se ha visto ni verá cosa más abominable. Deglutí, sin em bargo, valerosamente la nauseosa saliva. — ¿Rico? — me preguntó María ansiosa, tendien do la mano. — Rico — le contesté pasándole la horrible má quina. María chupó, y con más fuerza aún. Yo. que la observaba atentamente, noté a mi vez sus lágrimas y el movimiento simultáneo de labios, lengua y gar ganta, rechazando aquello. Su valor fué mayor que el mío. — Es rico — dijo con los ojos llorosos y haciendo casi un puchero. Y se llevó heroicamente otra vez a la boca la varilla de bronce. Era inminente sal varla. El orgullo, sólo él, la, precipitaba de nuevo a aquel infer nal humo con gusto a sal de Chantand, el mismo orgullo que me había hecho alabarle la nauseabunda fo gata. — ¡ Psf ! — dije brusc a m e n -t e a M a ría, prestando oído; — me parece el gargantilla del otro día... debe de tener nido aquí . .. María se incorporó, dejando la pipa de la do ; y con el oído aten to y los ojos escudri fiantes nos alejamos de allí, ansiosos apa rentemente de ver al animalito, pero en verdad asidos como moribundos a aquel honorable pretexto de mi invención, para re tirarnos prudente mente del tabaco sin que nuestro orgullo sufriera. Un mes más tarde volví a la pipa de ca ña, pero entonces con muy distinto resul tado. Por alguna que otra travesura nuestra, el padrastrillo habíanos ya levantado la voz mucho más duramente de lo que podíamos permitirle mi hermana y yo. Nos que jamos a mamá. — ¡ Bah !, no hagan caso — nos respondió, sin oirnos casi, — él es así. — ¡Es que nos va a pegar un día! — gimoteo María. — Si ustedes no le dan motivos, no. ¿Que le han hecho? — añadió dirigiéndose a mí. — Nada. mamá... Pero yo no quiero que me to que ! — objeté a mi vez. En este momento entró nuestro tío. — ¡ Ah ! aquí está el buena pieza de tu Eduardo. .. ¡Te va a sacar canas este hijo, ya verás! — Se quejan de que quieres pegarles. __ ¿Yo? — exclamó el padrastrillo midiéndome. — No lo he pensado aún. Pero en cuanto me faltes al respeto... — Y harás bien — asintió mamá. — ¡ Yo no quiero que me toque ! — repetí enfurru ñado y rojo. — ¡El no es papá! — Pero a falta de tu pobre padre, es tu tío. ¡ En fin, déjenme tranquila! — concluyó apartándonos. Solos en el patio, María y yo nos miramos con al tivo fuego en los ojos. — ¡Nadie me va a pegar a mí! — asenté. — ¡No... ni a mí tampoco! — apoyó ella por la cuenta que le iba. — ¡ Es un zonzo ! Y la inspiración v ino bruscamente, y como siem pre, a mi hermana, con furibunda risa y mareh, triunfal : — ¡ Tío Alfonso... es un zonzo! ¡Tío Alfonso, es un zonzo ! Cuando un rato después tropecé con el padrastri llo, me pareció por su mirada que nos había óidi. Pero ya entretanto habíamos planteado la historii del Cigarro Pateador, epíteto éste a la mayor gloria de la muía Maud. El cigarro pateador consistió, en sus líneas el: mentales, en un cohete que rodeado de papel de fu mar fué colocado en el atado de cigarrillos que ti,, Alfonso tenia siempre en su velador, usando de ellos a la siesta. Un extremo había sido cortado a fin de que el ci garro no afectara excesivamente al fumador. Con el violento chorro de chispas había bastante, y en su to tal todo el éxito estribaba en que nuestro tío, ador milado, no se diera cuenta de la singular rigidez d su cigarrillo. Las cosas se preci pitan a veces de tal m o d o , que no hay tiempo ni aliento pa ra contarlas. Sólo sé que el padrastrillo sa lió como una bomba de su cuarto, encon trando a mamá en el comedor. — ¡ Ah, estás acá! ¿ Sabes lo que han lu cho? ¡ Te juro que es ta vez se van a acor dar de mí ! — ¡ Alfonso ! — ¿Qué? ¡ No fal taba más que tú tam bién !.. . ¡ Si no sabes educar a tus hijos, yo lo voy a hacer! Al oir la voz furio sa del lio, yo, que me ocupaba inocentemen te con mi hermana en hacer rayitas en el brocal del aljibe, evo lucioné hasta entrar por la segunda puerta en el comedor, y co locarme detrás de ma má. El padrastrillo me vio entonces y se lan zó sobre mi. — ¡ Yo no hice na da ! — grité. — ¡ Espérate ! — ru gió mi tío, corriendo tras de mí alrededor de la mesa. — ¡Alfonso, déjalo! — ¡ Después te lo dejaré ! — ¡ Yo no quiero que me toqúe ! — ¡Vamos, Alfonso! ¡Pareces una criatura! Esto era lo último que se podía decir al padras trillo. Lanzó un juramento y sus piernas en mi per secución con tal velocidad, que estuvo a pumo de alcanzarme. Pero en ese instante salía yo como de una honda por la puerta abierta, y disparaba hacia la quinta, con mi tío detrás. En cinco segundos pasamos como una exhalación por los durazneros, los naranjos y los perales. > |lH en este momento cuando la idea del pozo, la y la estupefacción del tío surgió terriblemente nitm'- — ¡No quiero que me toque! — grité aún. — ¡ Espérate ! En ese instante llegamos al cañaveral. — ¡Me voy al pozo! — aullé para que mama moyera. — ¡Yo soy el que te voy a tirar! Bruscamente desaparecí a sus ojos tras las car come nd o siempre, di un empujón a la piedra exp - radora, y salté de costado, hundiéndome bajo la jarasca. # _ r . j 0 Tío desembocó en seguida, a tiempo que deja de verme, sentía allá en el fondo del pozo el a -/ y
. , imble zumbido de un cuerpo que se aplastaba. " El padrastrillo se detuvo, totalmente lívido ; yol- ¡o a todas partes sus ojos dilatados, y se aproximó • 1 pozo. Trató de mirar adentro, pero los culantritlos se lo impidieron. Entonces pareció reflexionar, v después de una atenta mirada al pozo y sus alre dedores. comenzó a buscarme. Como desgraciadamente para el caso, hacía poco liempo que el tío Alfonso cesara a su vez de esconj erse para evitar los cuerpo a cuerpo con sus padres, conservaba aún muy frescas las estrategias subse cuentes, e hizo por mi persona cuanto era posible hacer para hallarme. Descubrió en seguida mi cubil, volviendo pertinaz mente a él con admirable olfato ; pero fuera de que la hojarasca diluviana me ocultaba del todo, el ruido ,( Íe mi cuerpo estrellándose obsediaba a mi tío, que no buscaba bien, en consecuencia. Fué pues resuelto que yo yacía aplastado en el fon do del pozo, dando entonces principio a lo que llama ríamos mi venganza postuma. El caso era bien claro : ;con qué cara mi tío contaría a mamá que yo me ha bía suicidado para evitar que él me pegara? Pasaron diez minutos. _ ¡ Alfonso! — sonó de pronto la voz dé mamá en el patio. — .Mercedes? — respondió aquel tras una brusca sacudida. Seguramente mamá presintió algo, porque su voz sonó de nuevo, alte rada. — ¿Y Eduardo? ¿Dón de está? — agregó avan zando. — ¡ Aquí, conmigo ! — contestó riendo. — Ya Tiernos hecho las paces. Como de lejos mamá no podía ver su palidez ni la ridicula mueca que él pretendía beatífica sonrisa, todo fué bien. — ¿ No le pegaste, no ? — insistió aún mamá. — No. ¡ Si fué una bro ma ! Mamá entró de nuevo. "¡Broma! Broma comen zaba a ser la mía para el padrastrillo. Celia, mi tía mayor, que había concluido de dormir la siesta, cruzó el patio y Alfonso la llamó en silencio con la mano. Momentos después Celia lanzaba un ¡ oh ! ahoga do, llevándose las manos a la cabeza. — ¡ Pero, cómo ! ¡ Qué horror ! ¡ Pobre, pobre Mer cedes ! ¡ Qué golpe ! Era menester resolver algo antes que Mercedes se •enterara. ¿Sacarme, con vida aún?... El pozo tenia catorce metros sobre piedra viva. Tal vez. quién sa be... Pero para ello seria preciso traer sogas, hom bres: y Mercedes. . . — i Pobre, pobre madre ! — repetía mi tia. Justo es decir que para mi, el pequeño héroe, már tir de su dignidad corporal, no hubo una sola lágri ma. Mamá acaparaba todos los entusiasmos de aquel dolor, sacrificándole ellos la remota probabilidad de 'ida que yo pudiera aún conservar allá abajo. Lo cual, hiriendo mi doble vanidad de muerto y de vi vo, avivó mi sed de venganza. Media hora después mamá volvió a preguntar por mi, respondiéndole Celia con tan pobre diplomacia, que mamá tuvo en seguida la seguridad de una ca tástrofe. — ¡Eduardo, mi hijo! — clamó arrancándose de las manos de su hermana que pretendía sujetarla, y Precipitándose a la quinta. — ¡Mercedes! ¡Te juro que no! ¡Ha salido! Pero mamá estaba como loca. i Mi hijo! ¡mi hijo! ¡Alfonso! Alfonso corrió a su encuentro, deteniéndola al ver que se dirigía al pozo. Mamá no pensaba en nada con creto ; pero al ver el gesto horrorizado de su herma no, recordó entonces mi exclamación de una hora all antes, y lanzó un espantoso alarido. — ¡Ay! ¡Mi hijo! ¡Se ha matado! ¡Déjame, dé jenme! ¡Mi hijo. Alfonso! ¡Me lo has muerto! Se llevaron a mamá sin sentido. No me había con movido en lo más minimo la desesperación de mamá, puesto que yo — motivo de aquélla — estaba en ver dad vivo y bien vivo, jugando simplemente en mis ocho años con la emoción, a manera de los grandes que usan de las sorpresas : ¡ el gusto que va a tener cuando me vea ! Entretanto, gozaba yo íntimo deleite con el fracaso del padrastrillo. — ; Hum !. . . ¡ Pegarme ! — rezongaba yo, aún bajo la hojarasca. Levantándome entonces con cautela, sentéme en cuclillas en mi cubil y recogí la famosa pipa bien guardada entre el follaje. Aquel era el mo mento de dedicar toda mi seriedad a agotar la pipa. El humo del tabaco humedecido, seco, vuelto a hu medecer y resecar infinitas veces, tenían en aquel momento un gusto a cumbarí, solución Coirre y sul fato de soda mucho más ventajoso que la primera vez. Emprendí, sin embargo, la tarea que sabía du ra. con el ceño contraído y los dientes crispados so bre la boquilla. Fumé, quiero creer que cuarta pipa. Sólo recuer do que al final el cañaveral se puso completa mente azul y comenzó a danzar a dos dedos de mis ojos. Dos o tres mar tillos de cada lado de la cabeza comenzaron a des trozarme las sienes, mien tras el estómago, instala do en plena boca, aspira ba él mismo directamen te las últimas bocanadas de humo. Volví en mí cuando me llevaban en brazos a ca sa. A pesar de lo horri blemente enfermo que me encontraba, tuve el tacto de continuar dormido, por lo que pudiera pasar. Sentí los brazos delirantes de mamá sacudiéndome. — ¡ Mi hijo querido ! ¡ Eduardo, mi hijo ! ¡ Ah Alfonso, nunca te perdo naré el dolor que me has causado ! — ¡ Pero, vamos ! — de cíale mi tía mayor — ¡ no seas loca, Mercedes! ¡ Ya ves que no tiene nada! — ¡ Ah ! — repuso mamá llevándose las manos a! corazón en un inmenso suspiro. — ¡ Sí, ya pasó !. .. Pero dime, Alfonso, ¿cómo pudo no haberse he cho rada? ¡Ese pozo, Dios mío!... El padrastrillo, quebrantado a su vez, habló vaga mente de desmoronamiento, tierra blanda, prefiriendo para un momento de mayor calma la solución verda dera. mientras la pobre mamá no se percataba de la horrible infección de tabaco que exhalaba su suicida. Abrí al fin los ojos, me sonreí y volví a dormirme, esta vez honrada y profundamente. Tarde ya. el tío Alfonso me despertó. — ¿Qué merecerías que te hiciera? — me dijo con sibilante rencor. — ¡ Lo que es mañana, le cuento to do a tu madre, y ya verás lo que son gracias ! Y veía aún bastante mal. las cosas bailaban un po co. y el estómago continuaba todavía adherido a la garganta. Sin embargo, le respondí : — ¡Si le cuentas algo a mamá, lo que es esta vez te juro que me tiro ! ¿Los ojos de un joven suicida que fumó heroica mente su pipa, expresan acaso desesperado valor ? Es posible. De ledos modos, el padrastrillo. des pués de mirarme fijamente, se encogió de hombros, levantando hasta mi cuello la sábana un poco caida. — Me parece que mejor baria en ser amigo de este microbio — murmuró. — Creo lo mismo — le respondí. Y me dormí. Pib. de Fricdrich. Horacio QUIROGA.
PELUQDEPO) PEfflODOTA^ UTEPATO) OPADOPE) Y FILO)OFO) El cliente admitirá de buen grado que su peluquero sea pintor, músico o escultor, y él no lo sea. Hasta ahí, muy bien. Pero el cliente no admitirá nunca que el peluquero tenga una cabeza mejor organi zada que la suya. No puede te nerla. del mismo modo que no la puede tener su sastre o su empleado. Su decoro no le per mite que la tenga. De lo con trario, “ ¿a dónde iríamos a parar? ” El peluquero, por su parte, ha de librarse muy bien de ofender en este punto el decoro del clien te. Si entre dos pases de navaja so discute uno de esos puntos difíciles que ellos suelen discutir con tanto afán, y si el peluquero acorrala a su clien En la plaza de Salta, pro nunciando un discurso durante una manifesta ción radical te, poco durará la victoria de aquél: el cliente levantará la voz, casi reprochará al peluquero por su testa rudez en sostener semejante ‘ ‘ acsurdo ’ ’ , y en tonces el peluquero se dará cuenta de la situa ción, recogerá diestramente los argumentos, le dejará que la gane o que la empate, y otra vez la cabeza del cliente quedará por encima de la cabeza del peluquero. De este modo, ¿cómo podría el cliente estar muy convencido de la superioridad intelectual del peluquero; cómo, cuándo su propia cabeza vale Rufino. (St«. Fé) Febrero 18 de 1912 La Antorcha Encabezamiento de un número de “ La Antorcha ’ ’ , de Rufino (Santa Fe), periódico fundado por Derisso Angel F. Derissso. periodista y ora dor, actualmente en el salón de Quiroga, de Tucumán m á s > y puede darse el caso que él sepa cuánto vale? As!, pues, el cliente juega a risa las literaturas, las filosofías y las oratorias del peluquero, y nadie podría conven cerle de que valgan maldita la cosa. Nuestra misión en la tierra no es, por cierto, la rehabilitación in telectual del peluquero. Según lo que va escrito, parecería más bien que fuese la de introducir la dis cordia entre él y su cliente. No es esa nuestra misión, pero hete aquí que hemos encontrado entre ios peluqueros un número bastante crecido de periodistas, literatos, filósofos y oradou ,, res, que si bien no lo hacen como USvila, Díaz Romero. González o Roldán, se desempepeñan con discre ción en sus respe tivos papeles. Verbigracia, ¿qué diría de ello el cliente, si supiese que quizá la subcabeza de quien le esto componiendo la super suya con la tijera, el peine y el cepillo, le está tomando al mismo tiempo “ los puntos ” , le está haciendo una psicologi¡ ‘ de dos mil demonios, y luego va a publicar un artículo, poniéndolo mormoso, en “ El Pelu quero ” ? Orestes Schiuma, director de este último pe riódico. órgano de la Sociedad Cooperativa df ■■■■■■
Luis C. Grandinetti, director de ‘ ‘ Nue vo Fígaro ” , órga no de los oficia les; buen perio dista y orador. (Trabaja en lo de Peyrú) Grandinetti dirigiendo la maniobra en la redacción de ‘ ‘ Nuevo Fígaro ” patrones peluqueros, tiene ese defecto. En tre otras elucubraciones suyas, hay dos ‘ ‘ si luetas de peluquería ” , “ El cliente espe cial ” y “ El cliente normal ” , en que el cliente paga el gasto. En el último número del periódico apareció la del cliente nor mal, y aunque uno mismo sea cliente, hay que reconocer que está muy buena. Schiuma enumera una serie de exigencias del cliente normal, y cuando se diría que se agotó el repertorio, todavía hay más: “ Después, los últimos retoques; si emer ge algún pelo de la prominencia de la nariz, si se desalgún taca algún otro donde se unen las cejas... Se le debe alcanzar el cuello y la corbata y ayudarle a colocarlos; hay que al canzar asimismo el saco... Una ma gistral cepillada a la ropa, al sombreOrestes Schiuma, director de ‘ ‘ El Peluquero ” , órgano de los patrones, que escribe in teresantes artículos sobre la psicología del cliente "Los peluqueros no debemos, co mulgar con ruedas del molino cató lico." L ino V argas . Ramón Barros, administrador de ‘ ‘ Nuevo Fígaro ” Carátula del órgano de la Socie dad Cooperativa de Patrones Peluqueros, que dirige Schiuma Santiago Saavedra, propietario de vJ£ 1U ?"! ria Beruardo de Iri- ??L en ISiB, administrador de *•1 Peluquero ” ro, y una buena sacudida de plumero a los botines... ” Nada se le escapa a Schiuma. La mayoría de los peluqueros intelectuales son periodis tas. Es lo que dice nuestro corresponsal en Tucumán, al ha blar de Derisso: “ La alianza de la tijera y la pluma no cons tituye una novedad ” . Y a propósito, he aquí algunos de los párrafos dedicados a Derisso por nuestro corresponsal: Se trata de un personaje que sale enteramente de lo vulgar, lo que le permite mirar con menosprecio las cabezas humanas qoe caen bajo la acción del filoso instrumento, porque las sabe, en su enorme mayoría, inferiores a la suya. Como que la suya vive poblada de visiones fantásticas, que dibujan en su imaginación un mundo nuevo, aureolado por la igualdad de todos los hombres, en un gran
Grave. Cayetano Chiachio, Avellaneda, 1711, una de las mejores plumas entre los patrones "El obrero peluquero no está maduro para evolucionar." — Luis C. G handixetti . himno de solidaridad. — "¿Qué autores ¡ee con preferencia? — le tamos. jVlacchiavello, Fenelón. Malatesta, Nordau. EiigelS Ln , Lorenzo. .. : Derisso, — conocido en el gremio peluqueril con el apo!,- - ^ de "Centenario ” , — demostró excepcionales aptitudes para las tare!,, del periodismo desde su juveutú más temprana. El primer bozo JSífw 1)lía a P enas su labio superior, cuai'. do fundó en Rufino un periódico i|, combate, titulado "La Antorcha" "Nacido en Buenos Aires, su tem peramento nómade le llevó a la. provincias, en busca de "entuer tos que desfacer ” , y un día levan tó su tienda en Santa Fe, otr en Córdoba,—donde el olor a in cieuso no le permitió aclimatar». >' lp lliz{ > emigrar precipitadamei ■ 'Jy te. — Otro en Mendoza, otro e; B “ Salta, otro en Tucumán, de don de acaba de regresar al "pago", ' con boleto facilitado por la policía, emleñada constantemente en ‘ ‘ darle con gusto ” , como un homenaje a su eritu andariego y romancesco. ” Otro peluquero periodista digno de ser citado en primera fila es Luis < Gnuidj n ett i„ di rector de 1 ‘ Nuevo Fígaro ” , retistí, mensual de la "Sociedad Oficia les Peluqueros". Grandinetti, es lo que llamamos ‘ ‘ un mozo serio y prepa rado ’ ’ y como casi todos aquellos de quienes nos ocupa mos, no es un inte lectual por sport. Grandinetti ha li brado sus batallas en el terreno social, sobre todo en favor del gremio a que pertenece, y para estas cosas hay que hacerse un poco pe riodista y orador. A él y a Núñez. entre los oficiales, y a Schiuma entre los patrones, se les de- . Misale, presidente de la sociedad de oficiales y colabora dor del periódico ; empleado en el sa lón Bolívar, 248 Vicente L. Caccuri, con su señora y sus siete niños Enrique Roulet. del salón Florida y Corrientes, fun dador del extinguido pe riódico “ La Palanca ” , ca tedrático de nota y el dandy del gremio — ‘ Reo a todos. No prefiero a ninguno. Lo primero me proporcio na el material nece sario a la "condimen tación ” de la idea. Lo segundo traeríame un fin absurdo, cual es el fanatismo. Por ello es que hago vi vir en connubio de necesidad intelectual a Bakounine. Renán. Proudhon, Marx, Bos suet, Nietzehe, Tarde, Kant, Montesquieu, be principalmente la ventaja del des canso dominical bastante reducida hoy. desgraciada mente, a pesar de sus esfuerzos. Grandinetti perte neció antes al par tido socialista — ahora es sindica lista — y cuando existía el consejo nacional del parti do, especie de cuerpo legislativo ?'jcw R/p.es ida. _ Carátula del último drama ds Caccuri
‘‘ La propino es una afección crónica a nuestra delicadeza: ’ liucifo fíhi M. Valentín . , on respecto de la junta ejecu- . lva formó parte de la comisión •e estadística, al lado del doc- - , r Palacios. El más literato del gremio es Vicente L. Caecuri, redactor en ,.f e ,ie “ El Peluquero ” . Acaba , ! ¡ e escribir — y ha salido impres0 ya — un drama en cuatro a ,.tos, titulado “ El oro del si- ■'lo ” , que se estrenó con mucho éxito en el salón-teatro de la ('asa Suiza. Anteriormente es- “Con un poquito de buena voluntad eliminaremos la pro pina y conquistaremos la glo ria. ” ' V eritas , gerente de la cooperativa, da a menudo una “ manito ” pero te memos que prefiera los buenos negocios a las bellas letras. Grandinetti tiene en “ Nuevo Fígaro ” un estado mayor más numeroso: Núñez, Roulet, M isali (presidente de la sociedad), el burgués Salvador Moreno, miembro del Jockey Club, los no menos burgueses José Tombo y José Viclama, que lo vsou de la Bolsa de Comercio, Brozas, Moliterni, Martí n Cabra I (actualmente en Mar del Pla ta, veraneando en la casa Peyrú), v Miguel Reig corresCarátula del órgano de los oficiales c r i b i ó “ E n d c - cha ” , drama en tres actos, cuyo estreno f u é interrum pi do por el es tado de si tio, el año del cente nario. Por fin, en es tos días la c o m j > a ñ í a Battaglia le estrenará en el Apolo “ Los pobres ciegos ” , boceto dram ático en prosa. En “ El Peluquero ” son eficaces colaboradores de Miguel Reig, corresponsal de “ Nuevo FiSchiuma y Caccuri, Joaquín garó ’ ’ en Junín (B. A.), cortando la H. Hernández y Cayetano escasa cabellera de don Antonio ReChiachio, liara citar a los guerra, el propio dueño de la pelu- , 1 T 0 , , , quería más asiduos. J. Balart, el p edro Núñez, compañero de Grandinetti en lo de Peyrú, y uno de los Buenos oradores entre los oficiales. (Con sus hijos Sara y José) ‘ Don Carmelo ” (Locascio), impertérri to orador en las asambleas de patro nes (Libertad, 424) pon sal en Junín. Nú ñez es un elemento ex ce lente, y [i ron un (Lió muy buenas arengas en la p 1 a z a p ú b 1 i e a , e u a n d o 1 a c a m p a ñ a pro descanso d o m i nji c a 1. Roulet, que tiene a m i - gos en casi todas las re dacciones, suele intro ducir algún s u e 1 1 ito en los diarios, y dirigió un periódico de su propiedad, “ La Palanca ” , dedicado a la propaganda social, Salvador Moreno, miem bro del Jockey Club (sección peluquería) y colaborador de ‘ ‘ Nuevo Fígaro ”
que fué muy apreciado. Desde el punto de vista literario el perió. dieo mereció juicios muy favorables. Los ases de la prensa peluquera de Buenos Aires, divides hoy entre oficiales y patrones, no están separados por cuestión funda mental alguna, si bien podrían estarlo, en un caso dado, por disi. dencias del momento. Fueron siempre, en compañía de otros que desaparecieron de la escena bonaerense, — como Marzovillo, que fundó “ La Voz del P e . luquero ” , el primer periódico del gremio, y sembró la primera se milla para el mejoramiento del mismo — la fracción más intelectual y más progresista de sus compañeros, y en otro tiempo lidiaron jun tos las mismas batallas. Caccuri redactó con Antonio Marzovil'o “ La Voz del Peluquero ” . Grandinetti era antes propietario de peJoaquín H. Hernández, Alsina, 713, colaborador de pri mera fila en “ El Peluquero ” Juan Moliterni y Germán Bro zas, colaboradores de “ Nue vo Fígaro ” . (Trabajan, res pectivamente en los salones Gurruchaga, 2172, y More no, 1295) Sus colegas los dos Pepes, Vidama y Tombo, miembros de la Bolsa de Comercio (sec ción peluquería) Schiuma, J. Balart (redactor de “ El Peluquero ” y gerente de la cooperativa) Caccuri y Hernández; en la redacción luquería, y por cierto quo entonces, aconsejado por sus queridas ideas demo cráticas, fué de los prime ros en apoyar las reivindi caciones de los oficialeí. Hernández, otro hombre de ideas democráticas, acompañó también a Mar zovillo cuando este vehe mente propagandista li braba lo más recio de la lucha contra los patrones recalcitrantes. La amistad de los buenos tiempos se conserva entre ellos, y en el último número de “ El Peluquero ” Caccuri dedi caba a Marzovillo un fra ternal artículo lleno de elogios para el antiguo ca marada. En lugar de pedir autó grafos a nuestros reportendos, hemos suspendido es ta vez la práctica de esa inveterada costumbre pe riodística, y reproducimos traidoramente alguna pen samientos entresacados de sus artículos. El de Gran dinetti, algo duro con sus colegas, tiene su explica ción en la conducta de ellos, al no responder a un llamamiento para recon quistar ventajas perdidas, y acrecentarlas con el au mento de los sueldos. José Rodríguez, Perú, 726, que se las trae con don Carmelo en materia de jarabe de pico
“ Fray Mocho ” en Bahía Blanca tipos ^ — ¡Tengo un prójimo interesantísimo I ma nifestó el señor Anto nio Infante, "Cigorraga ” del hotel de inmigrantes de Ba bia Blanca (casa filial). — ¿Nacionali dad? — averigua mos- „ , „ , — ¡"Er Cotufa ! — ¿Legítimo de María Santísima? — I Para uva ! “ Er tío Cortufa ” se “ des cargó" en uno de los [rimeros viajes de inmi gración directa a Bahía Blanca, " senea toccare " Como el hombre tiene sus años y se encuentra algo bi choco, todo un problema sin so lución resultó buscarle trabajo. — ¿Y se quedaría a la luna de Valencia?. .. — ¡No! Le nombramos mon tero mayor del hotel. — ¿Hay caza en sus dominios, señor Infante? ... — ¡Mucha hormiga! “ Er Cotu fa" se lo pasa apaleando a la fa milia de “ Hormiga Negra", en los jardines del establecimiento, con sueldo de peón. ¡ Muy traba jador “ er señó Cotufa" ! Además, del HOTEL A> 4 > DE ‘ Er tío Cotufa ’ tiene casa sin alqui ler y el garbanzo ase gurado, mañana y tar de. j Vamos a verle en funciones de montero mayor?. .. Atravesamos uno de los grandes patios del alloggio, salpicado de paraísos bisoños y de canteros flori dos, éstos, a fuerza de irriga ción casi permanente. Con insti tuciones bancarias, para solaz de los que se incorporan a luchar por nuestro engrandecimiento. Luego, cortamos la catrera cos mopolita, con capacidad para va rios centenares de brazos (y de piernas). Al borde de un apoliTladero, un matrimonio finlan dés, charla fríamente de cosas de su lejana tierra, a buen seguro. — Ahí le tiene usted... ¡ “Co tufa ” ! C °hn»ii 8eñor , A - Infante, secretario-gerente del La “ catrera ” cosmopolita ” nn „ ‘ y el empleado señor Meeks — “ ¡ Por yo sargo hablando en “ kaiser ” , pare! ”
Córdoba Reunión del colegio electoral El doctor Pablo Argañarás, presidiendo la asamblea Durante un intermedio. — Los doctores José del Vina, Belisario Ortiz y Carlos Fins Los cuatro únicos electores radicales que asistieron.— El doctor Belisario Roque, comisario general de la leSeñores Felipe Ríos, Jerónimo Parajes, José M. Zagislatura, con los señores Luis Freite y P. Gómez 1 zrr y P. Quinteros Vista general durante la reunión del cole gio De acuerdo con ¿una moción dc-'l elec tor señor Moa taqué, -el colegio electoral -de Córdoba se de claró en cuarto inttermedio hasta el l.° de febrero. Esta resolución es debi- -da a la ausencia de los miembros radi- •cales del cuerpo, de los cuales sólo asis- -tieron cuatro, compelidos por la fueriza pública. Los cuatro electores radicales fugados al Rosario de Santa Fe. — Señores capitán Pedro S. García, doctor Elpidio González, Emilio Soaje y S. E. Llanes
De la tierra El rancho está de festa. Desde muy lejos los paisanos trajeron su china en ancas, y a lucir la mozada los gauchos viejos han venido, insultando sus barbas blancas. El motivo es el santo de Serafina, la mayor de las hijas de don Hilario, capataz de 1^ estancia “ La Golondrina ” y padrino de» un chico del comisario. Para el baile se han hecho preparativos, cosa que el beberaje seguido corra, y habrá por la mañana, como atractivos, buen asado, pasteles y mazamorra. El interior del rancho lo han alumbrado con candiles de aceite de potro y grasa ; y suena un cuchicheo medio apagado cuando alguna que llega saluda y pasa. Afuera algunos gauchos más vejancones se divierten contando lances pasados, junto a las llamaradas de los fogones que alumbran a los mozos recién llegados. Adentro el cuadro cambia, y hasta las viejas al ver bailar se acuerdan de sus abriles ; y se observa el desfile de las parejas a la luz oscilante de los candiles. Callan las cuerdas y entran algunos otros azotando las botas con el rebenque, >' se siente el relincho de varios potros y el sonar de coscojas en el palenque. La dueña pide un triunfo, y en las guitarras los que tocan despliegan su fantasía, imitando el zumbido de las cigarras en las horas ardientes del mediodía. Acompaña el repique del taconeo, sofocando los dichos de los mirones, y se escucha el chasquido del bordoneo entre aquel laberinto de corazones. Llegan las relaciones, y deshilvana cada gaucho sus coplas más zalameras, y se ponen las mozas color de grana, semejantes a rosas de primavera. .. Un payador ha entrado: — Jacinto Flores — y no bien lo divisan cuando al instante una linda trigueña, de las mejores, le alcanza una guitarra para que cante. No hay negación posible ; y al instrumento empieza por templarlo, mientras en calma quedan todos, ansiando sentir su acento en uno de esos “ tristes ” , hijos del alma. Y hay en su trova tanta melancolía, cuando canta sus penas y sus abrojos, que al terminar su frente queda sombría y una lágrima brota de muchos ojos. Estallan los aplausos, y con anhelo la morocha, que ha oído su voz bizarra, saca un moño celeste de entre su pelo y hace un lazo en el mango de la guitarra. Julián de CHARRAS. Dib. de Peláes.
La presencia de infatigables niñas pertenecientes a un núcleo decidido a cazar un zorro de nuestra socie dad, hizo que en el “ drag" organizado por el millona rio, soltero y sin compromiso, Amado de las Angurrientas, se pusieran en juego interesantes maniobras a ob jeto de acorralar la pieza contra el edificio del Regis11 ” f ivil T punto elegido por las damas para descansar. K1 elemento femenino, vestido de telas ligeras, se había preparado para dejar traslucir su competencia hasta donde lo hiciera necesario la resistencia del zorro, y si el zorro resistía mucho, la de cualquier ejemplar de va lor que se cruzara en el camino, aunque fuera antipáti eo. De ahí que la fiesta resultara fecunda en atractivos más o menos parecidos. El viento que agitaba las sutiles faldas de las amazonas, soplando en rachas considera das imprevistas, contribuyó a acentuar los encantos en la persecución facilitando a las expertas cazadoras su propósito de aturdir la pieza hasta rendirla. Fueron de la tentativa las señoritas Simona Casa cubería de Polvos, Clara Rubio Oxigenado, Lucia Cabe llo Añadido, Rosa Deogracias Alcarmín, Dominga Min ga Legítimo, Kobustiana Tamagno de Novillo y Bebé Quaranta Cumplidos. Esta formó pareja con el direc tor de la cacería, rindiéndosele cortés homenaje a su reciente triunfo en el concurso de romanticismo organi zado por la Cooperativa de Farsantes. A las siete de la mañana llegaban al lugar de la cita el organizador de la fiesta y sus amigos, jinetes en ca ballos tan hermosos que sólo sería posible presentarlos iguales consiguiéndolos prestados en el escuadrón de seguridad. Los cazadores lucían la clásica levita encar nada y la llevaban con tanta soltura y propiedad que so les habría podido tomar por lores de la vieja In glaterra si no fueran tan parecidos a los nietos de -luán Mo.reira. Como de costumbre en esta clase de expediciones, el día anterior fueron despachados varios rastreadores en un carro municipal, provistos de cortaplumas y tarros de cola, con el encargo de levantar en el camino peli grosas vallas donde había de ponerse a prueba la au dacia de los jinetes para decir que eran vallas. Dichos hombres permanecían junto a las barreras a fin de in dicar su ubicación a los cazadores, pues de otra mane ra no les sería fácil precisar el lugar en que debía efec tuarse el atrevido salto, debido al césped que cubre el suelo. Cuando la señorita de Quaranta Cumplidos miró de soslayo a su compañero y arrojó un suspiro para indi car que iba a dar principio la persecución, se dió suelta a la jauría, compuesta de animales importados a la perrera y de gran resistencia a la patente, e ins tantes después el joven Amado de las Angurrientas ob servando que las amazonas habían empezado ya sus preparativos y se encontraban junto a sus respectivas parejas mordiéndose los labios para enrojecérselos de* impaciencia, previno a los caballeros que el aire de la marcha sería el trote inglés por ser el que mejor ar monizabn con el color de las levitas, y que en caso qu, alguno de los jinetes se apartara del camino por temor o algún zorro de los que por ahí pululan y perdiese r! rastro de la pieza perseguida, no tenía más que con sultar el plano del “ raid ” para fijar con exactitud,'! sitio donde se encontraba la astuta alimaña y los r, frescos. Entonces el director de la partida llevó a la boca la corneta de caza e hizo oir el toque correspondiente a ia venta de helados, y la brillante cabalgata rompió la marcha en correcta desorganización, llevando una nota do alegría al peón que quedaba a cargo de los fiara bres. Fué un cuadro verdaderamente interesante y que evo caba añoranzas de la vieja patria del carnaval aquel grupo de jinetes, cubierta la cabeza con el tradicional casco de corcho que se paseó triunfante por todos los corsos vecinales, agitando en el viento los rojos faldone.s de sus levitas tan bien forrados en tela amarilla que nadie habría podido confundirlos con banderas de remate, al alejarse envuelto en torbellinos de polvo en dirección al Open Door. Asiduos asistentes al circo de l'rank Brown aseguraban no haber presenciado jamás espectáculo tan hermoso. Desde el principio la señorita de Quaranta Cumplidos se mostró cazadora experta, pues imprimió a la perse cución un carácter amistoso para no alarmar al zorro, pronta a sujetar si aquel enderezaba las orejas, y supo niendo que el codiciado animalito apetecía las presas tiernas procuraba engañarlo con el ardid que ejecutan casi todas las de Quaranta en iguales circunstancias: imitar el cacareo de una pollita. Pero apenas el sol em pezó a darle de lleno en la cara fué perdiendo terreno y no tardó en ser substituida por Robustiana Tamagno de Novillo, cazadora que a la elegancia de sus batas descoladas une tan fino espíritu de observación que ella sola se ha dudo cuenta que el zorro prefiere el tocino. Al costado galopaba la joven Simona Casacuberta de Polvos, cuya blancura y suavidad de cutis son proverviales de noche. Esta hábil amazona, siguiendo las ins trucciones de su mamá, eximia cazadora casada en ter ceras nupcias, contenía el ardor de su “ pura sangre' para el momento en que la pieza se encontrase enarde cida por los ataques de tantas, j* mientras tanto ame nizaba el tiempo refiriendo al caballero de las Angtr rrientas las ponderaciones que de continuo oia gritas a su señor padre sobre las delicias de la vida conyugal, compartida con una mujer ingenua e inocente, o relataba anécdotas llenas de inocencia e ingenuidad. Desgracia damente, la agitación de la marcha y el viento que le azotaba el rostro, la fatigaron de tal manera que antes de traspirar media legua no parecía la misma persoua y todos se sorprendieron al confundirla con la de he - grete Velloso. Poco después, la señorita de Minga Legítimo tuvo
de una nmiiobra envolvente: separarse con el 1,1 ' ...iUonario por cierto atajo que cruzaba un bosque j" ve . n n „,,.has cazadoras que se extraviaron con su padünde , ."j „ er.contrado, con un poco de picardía, la senda "' ja ’ ‘ „ 1 .., en la iglesia, consiguiendo meter en ella 1 ne te s . n se diera cuenta que lo metían. Mas. iraíformuld la invitación, el cuadrúpedo de su acom pañante empezó a man.festai linternas de terror y luego se mpacó de una manera tan •esuelta que la senor.ta de Minga optó por apartarse brus- ■amente, tragando saliva paia i'ouservar el equilibrio y la se renidad que se requieren en esos trances. AI encontrarse con un arro vo que luego resultó ser el de Helias Vistas, las damas pre tirieron instantáneamente va dearlo a pie, aunque tuvieran que recogerse las ropas, debi do a que el lecho es. tan pro fundo que de haber tenido más agua habría alcanzado la mi tad de la altura de una media calada. Aquí la señorita Taniagno de Novillo, que. por precaución, se apresuró a co locarse delante de su compa ñero, para que éste viera si hsVia de donde agarrarse, au mentó su ventaja gracias a las notables condiciones de caza dora que puso en evidencia .mando trepó la escarpada ori lla v todas se esforzaron en . , , , lucir I" mejor que pudieron las aptitudes de que estaban dotadas. Sólo la señorita de Minga Legítimo atravesó ,•1 cauce con infinitos cuidados, hijos de ese secreto te nor que la mujer más delgada puede comprender. Al cabo de una hora de marcha se pudo ver que al gunas damas renunciaron a realizar el ensueño prin cipa) de la cacería, pues sujetaban sus corceles para lijarse en les caballeros que dejaron rezagados en el en tusiasmo de los primeros momentos, y brillaba tan re suelta en sus ojos la decisión de resignarse a cazar 1" que pudieran que si en ese momento las hubieran visto sus padres se habrían sentido orgullosos de no tener más hijas. De pronto resonaron en el espacio las vibrantes notas del toque “ Aflójale que colea ’ ’ . Era la señorita Tamagno de Novillo que dejaba en tender le había llegado el mo mento de atropellar de firme, pues creía estar sobre la ver dadera pista. Inmediatamente volvió a sonar la corneta. Es ta vez fué el caballero de las Angurrientas quien hacía oir un nuevo toque modulando los primeros compases del tango “ Piantá piojito ” . A medida que se aproxima ba el fin de la oportunidad de cazar, la persecuciión se hacía tan ardiente que hasta los ji netes más encanecidos tenían que hacer esfuerzos para no perder los estribos, y más de uno comprendió la necesidad de no levantar la vista del suelo y pensar en la vida de su cuñado para evitar una ro dada. No todos lo consiguie ron. sin embargo, pues así que las amazonas dejaron a un la do el puente ele los Suspiros para tomar un camino sin vuel tas. se pudo ver a uno de los cazadores, de rodillas en el suelo, llevar la mano al cora zón y poner los ojos en blanco, mientras su compañera procuraba tranquilizarle asegurándole que bajar los ojos costaba menos que ruborizarse. \ lo lejos, los caballeros, seguidos de cerca por sus lla mas, penetraban al bosque de Agárrate Santa Catalina. Dib. <le Friedrich. Julio de O LAZA-BAL. Club Excursionista del Plata Los excursionistas a bordo del El Club Excursionista del Plata, realizó el do mingo anterior un paseo a Rio Santiago. Hay quien opina que para que estas excursiones respondan con eficacia a sus fines deportivos, re quiérese antes que todo, que el número de concu- “ Eolo ” rumbo a Río Santiago rrentes de ambos sexos sea más o menos parejo. -Sin embargo, en el pic-nic del Club del Plata, siendo su concurrencia en su mayoría femenina, no faltó la animación y alegría que suele reinar en esta clase de paseos.
Por Xas playas uruguayas Las tres gracias (no hay de qué) Aquí hace falta un andaluz para echarles flogracia de no ser andaluces. Además, uno vuelve res a las bañistas de las playas uruguayas. .. medio tarumba de la playa, con la cabeza da<la y de todas las playas. Nosotros tenemos la desvuelta, viendo visiones, hecho un buñuelo, con En una single scull balsa
Periquito entre ellas Ondinas del Plata la lengua trabada por la emoción. Tóelas las mujeres son lindas, todas sin excepción, las ru bias, las morenas, las negras, las jóvenes y las viejas, y en traje de baño, haciendo tonte rías en la arena, no pierden uno solo de sus encantos físicos. . . Imagínense, entonces, ustedes, el estado de espíritu de un fotógrafo, de por si inflamable, “ cuanti más ” en verano, después de una partida fotográfica entre el be llo sexo bañista. Casi eran mejores los tiempos en que no se podía retratar a las mujeres en el agua. Esta moda la trajeron de Alemania, pero no se fijaron en la diferencia que va de un
Escuela de natación En su lugar, descanso fotógrafo alemán, con la sangre más fresca que una lechuga, a un fotógrafo criollo, afilador por más señas, capaz de apuntársele a los maniquís de las vidrieras. Ustedes mismos juzgarán Con el pie en el estribo por las fotografías si era paro salir muy flemático de allí. Son diez en total; diez, sobre noventa y dos placas; diez solamente, por que las ochenta y dos restantes — maldito sea el pulso — salieron movidas. Afortunadamente, se di ría que ha quedado lo mejor: un hermoso grupo con tres gracias en primer término y una bella remera en una single senil balsa, que inauguran la nota giáfica. Lo demás, no desmerece. Hay una balsa embarrancada entre sirenas, que tiene paitieulares atractivos (tal vez sea efecto de las sire nas), y “ escuela de natación" eun interesante cuadrito. Tai onda amarga, célebre en la historia. " es onda del peor gusto — no seríg difícil, si en realidades amarga — o ha de tener predilecciones por esas bañistas tan retrecheras y lia de ser con ellas la más cariñosa de las olas conoeidás. En todo caso, es su deber, noche a las ocho de la Dársena Sur. Y después de esto, sólo nos falta decir una ('osa: el primer vapor para Montevideo, sale esta
Relación de las recientes aventuras asombrosas de l profesor George E. Challenger, Lord John Roxton, profesor Summerlee y señor E. D. Malone, de la Daily Gazette". .Derechos de traducción al castellano adquiridos por FRAY MOCHO) CAPITULO X /Continuación) '■Han ocurrido los he chos más maravillo sos ” Han ocurrido los he chos más maravillosos y continuamente se nos presentan otros semejan tes. Todo el papel que me queda consiste en cinco libretas viejas y una cantidad de sobran tes, y sólo tengo el lápiz estilográfico ; pero, mien tras pmda mover la ma no. continuaré consignan do nuestras aventuras e impresiones, porque, des de el momento que so mos los únicos miembros de la raza humana que vemos estas cosas, es de una importancia enorme que las escriba cuando todavía están frescas en lá memoria y antes que se precipite sobre nosotros el destino que parece aguar darnos constantemente. Sea que Zambo pueda lle var al fin estas cartas hasta el Rio, o sea que yo mismo, por vías milagrosas, las lleve conmigo, o, finalmente, que algún explorador audaz, al seguir nuestras huellas, quizá servido por la ventaja de un monoplano perfecto, encuentre el rollo de ma nuscritos, distingo, de cualquier modo que ocurra, que lo que estoy escribiendo está destinado para la inmortalidad como úna obra clásica de aventuras le gítimas. A la mañana siguiente de haber caído en la tram pa de la meseta a causa de ese villano de Gómez, comenzamos a tomar parte en una nueva serie de incidentes. El primero no era de naturaleza como para darme una opinión muy favorable del punto a que habíamos llegado. Habiendo dormido un rato después de amanecer, cayó mi vista, al despertar, so bre una aparición lo más extraña en mi propia pier na. El pantalón se me había subido, dejando al des cubierto algunas pulgadas de la piel arriba de la me dia, Allí se encontraba algo como una uva grande, purpúrea. Asombrado al verla, me incliné para arran carla, cuando, con gran horror mío, se me reventó entre el indice y el pulgar, salpicando sangre en to das direcciones. Mi exclamación de disgusto trajo a mi lado a los dos Profesores. — "Muy interesante ” — dijo Summerlee inclinán dose sobre mi canilla. — “ Una garrapata enorme, no clasificada hasta ahora, según creo." — "Los primeros frutos de nuestras tareas ” — di jo Challenger con su modo rimbombante, pedantesco. — “ Lo menos que podemos hacer es llamarla Ixodcs -/«/o»i. El insignificante inconveniente de ser pica do, nú joven amigo, no puede, estoy seguro de ello, jener importancia para usted ante el glorioso privi legio de que su nombre quede inscripto en el ihmorI rt'L'istro de la Zoología. Desgraciadamente usted ha reventado este hermoso ejemplar en el momento en T'o se encontraba repleto. ” — i Sabandija inmunda!" — exclamé. . Profesor Challenger levantó sus grandes cejas a guisa de protesta y colocó en mi hombro un zarpa atemperante. — ‘ Debería usted cultivar el ojo científico y la jueme científica desinteresada” — dijo. — “ Para un lombre de temperamento filosófico como yo, la gajv'Th'a; con su proboscis alancetada y su vientre s i<relido, es una obra de la Naturaleza tan her mosa como el pavo real, o en tal caso, como la aurora boreal. Me aflige el oir a usted hablar de ella en una forma tan despreciativa. No hay du da de que, con la debida diligencia, podremos con seguir algún otro ejem plar. ” — “ No hay la menor duda de ello ” — dijo Summerlee con aspereza. — “ porque precisamente acaba de desaparecer uno por entre el cuello de su camisa." Challenger dió un sal to en el aire bramando como un toro y tironeó frenéticamente su casaca y su camisa para sacar la. Summerlee y yo nos reíamos de tal modo, que apenas podíamos ayudar lo. Al fin pusimos a la vista aquel torso mons truoso (cincuenta y cua tro pulgadas, por la cin ta de sastre). Todo su cuerpo estaba cubierto de pelo negro, entre cuya maraña cazamos la erran te garrapata antes que lo picara. Pero todos los matorrales que nos rodeaban pululaban con esa ho rrible plaga, y estaba claro que debíamos trasladar el campamento. Pero ante todo era necesario que hiciéramos nues tros arreglos con el fiel negro, que apareció en ese momento en el pináculo, trayendo una cantidad de tarros de cacao y bizcochos que nos arrojó. De las provisiones que quedaban abajo se le ordenó que conservara la cantidad que hubiera de necesitar en dos meses. Los indios recibirían el resto como re compensa por sus servicios y en pago de llevar nues tras cartas al Amazonas. Algunas horas después los vimos desfilar a lo lejos por la llanura, cada uno con un paquete en la cabeza, que regresaban por el mismo camino que nos había traído. Ocupó Zambo nuestra pequeña tienda al pie del pináculo, y allí quedó, único vinculo nuestro con el mundo inferior. Teníamos que decidir en aquel instante respecto de nuestros movimientos inmediatos. Trasladamos nuestra posición de entre los matorrales cargados de garrapatas hasta que llegamos a un pequeño descam pado densamente rodeado de árboles. En el centro había algunas lajas de roca, con un manantial exce lente situado muy cerca, y allí nos asentamos en lim pia comodidad mientras formulábamos nuestros pri meros planes para invadir este nuevo país. Las aves dejaban oir sus llamados entre el follaje, — especial mente una que tenía un grito peculiar como un ala rido, que era nueva para nosotros, — pero fuera de estos.sonidos no había señales de vida. El primer cuidado fué, hacer como una lista de nuestras provisiones, de modo que iludiésemos saber con qué contábamos. Con las diferentes cosas que nosotros mismos habíamos traído y las que Zambo nos había enviado por medio de la cuerda, estábamos bastante bien aprovisionados. Lo más importante de todo, en vista de los peligros que pudieran rodear nos, era que teníamos nuestros cuatro rifles y mil trescientos cartuchos con bala, y también una esco peta. pero sólo ciento cincuenta tiros de munición mediana. En cuanto a provisiones, nos quedaba ¡o bastante para varias semanas, con tabaco suficiente y algunos instrumentos científicos, incluyendo un telescopio grande y un buen anteojo de campaña. To do ésto lo reunimos en el claro del bosque, y, como primera precaución, cortamos con el hacha y cuchi llos cierto número de arbustos espinosos que amon tonamos en un circulo de unas quince yardas de diámetro. Este debía ser por el momento nuestro cuartel general — nuestro refugio para el peligro re pentino, y depósito de nuestras provisiones. Le di mos el nombre de Fuerte Challenger.
42 Era ya mediodía antes de completar nuestra de fensa, pero el calor no era incómodo, y el carácter general de la meseta, tanto por su temperatura co mo por su vegetación, era casi templado. El haya, el roble y hasta el abedul se encontraban entre la maraña que nos circundaba. Un gigantesco ginkgo, que dominaba a los otros árboles, extendía sus gran des ramas y follaje de culantrillo sobre el fuerte que habíamos levantado. A su sombra continuamos la discusión, mientras Lord Roxton, que se había he cho cargo rápidamente del mando en la hora de la acción, nos presentaba sus opiniones. — “ Mientras no nos hayan visto ni oído el hom bre ni las bestias, estaremos seguros ” — dijo. — “ Nuestras dificultades comenzarán en cuanto sepan que estamos aquí. Hasta ahora no hay señales de que nos hayan descubierto. Así es que nuestra tác tica, por algún tiempo, consiste en quedarnos quietos \ igilando la comarca. Es necesario haber visto bien a nuestros vecinos para que nos encontremos en si tuación de visitarnos. ” — “ Pero tenemos que avanzar ” — me aventuré a decir. — “ ¡ Evident emente, hijo mío! Avanzaremos. Pero con buen sentido. Nunca iremos tan lejos que no podamos volver a nuestra base de opera ciones. Sobre todo no debemos disparar nues tros fusiles sino en caso de vida o muerte. ” — "Pero usted disparó ayer ” — dijo Summerlee. — “ Bueno, pero era inevitable. Sin embargo, el viento estaba fuerte y soplaba hacia afuera. No es probable que el soni do haya viajado muy le jos por la meseta. Y de paso, ¿ cómo llamaremos este país ? ¿ Supongo que nos corresponde darle un nombre ? ” Hubo varias proposi ciones más o menos fe lices ; pero la decisiva fue la de Challenger. — “ Sólo puede tener un nombre ” — dijo. — “ Lleva el del explorador que lo descubrió. Es la Tierra de Maple-White. ” Y como Tierra de Ma ple-White se denominó, de modo que así se de signa en el mapa cuya confección se me ha con fiado. Supongo que así aparecerá en el Atlas del porvenir. La invasión pacífica da la Tierra de Maple-White fué el tema dominante para nosotros. Teníamos la certidumbre de nuestros propios ojos de que el país estaba habitado por algunos seres desconocidos, y existía la del álbum de Maple-White para demos trar que todavía podrían aparecer monstruos más temibles y peligrosos. De que podrían existir igual mente habitantes humanos, y que fuesen de un ca rácter malvado, lo sugería el esqueleto empalado en los bambúes, que no podría haber llegado allí si no hubiese sido arrojado desde arriba. Nuestra situa ción, encallada sin posibilidad de escape en seme jante tierra, estaba claramente amenazada de innu merables peligros, y nuestra razón aceptaba todas las medidas de precaución que sugiriese la experiencia de Lord Roxton. Y sin embargo, era imposible con toda seguridad que pudiésemos estacionarnos en el borde de este mundo misterioso cuando nuestras al mas se estremecían de impaciencia por avanzar y arrancarle el corazón mismo. Por consiguiente cerramos la entrada de nuestra zareba llenándola con varios arbustos espinosos, y nos alejamos de nuestro pequeño campamento dejando los recursos completamente rodeados por aquel cerco protector. Luego, con toda lentitud y cautela, avan zamos en lo desconocido, siguiendo el curso del arro yito que corría de nuestro manantial, como que siem pre nos habria de servir de guía para el regreso. Apenas salimos, cuando ya nos encontramos en presencia de signos de que realmente estábamos re deados de maravillas. Después de recorrer algunos cientos de yardas de bosque espeso, que contenía muchos árboles completamente desconocidos para mí, pero que Summerlee, que era el botánico de la partida, reconoció como formas de plantas conifera; y cicadáceas, que hace mucho se extinguieron en el mundo de abajo, penetramos en una región dondi el arroyo se ampliaba formando una extensa ciénagi Se nos presentaron elevadas yerbas de un tipo pe culiar, que crecían densamente agrupadas, y que fue ron designadas como equisetáceas o colas de caballo, con heléchos arborescentes esparcidos entre ella;, agitándose todas bajo la acción de un viento vivo. De pronto Lord Roxton, que iba adelante, se detuvo levantando la mano. — “ ¡ Miren esto ! ” — di jo. — "1 Por Jorge! esto debe ser la estampa Re jada por el padre de to das las aves. ” Una enorme huella con tres dedos se encontraba impresa en el barro blan do que teníamos a la vista. El animal, cual quiera que fuese, habí;; cruzado el pantano, pe netrando luego en el bos que. Todos nos detuvi mos para contemplar aquella impresión gigan tesca. Si fuera realmente un ave — ¿y qué animal podría dejar semejante marca ? — siendo su pie de tal modo mayor que el de un avestruz, su al tura, en igualdad de pro porciones, tendría que ser enorme. Lord Rox ton miró con atención en torno suyo, e introdujo dos cartuchos en su fu sil para elefantes. — "Apuesto mi buen nombre como un shika ri ” — dijo — “ a que la huella es fresca. No ha ce diez minutos que ha pasado el animal. ¡ Miren cómo el agua está ma nando todavía en esa im presión más profunda! ¡ Por Júpiter! Vean, aquí se encuentra la huella de un pequeñuelo. ” Con toda certeza, estampas menores de la misma forma general corrían paralelas a las mayores. — “ Pero ¿qué dicen ustedes de esto? ” — exclamo el Profesor Summerlee, con aire triunfante, seña lando lo que parecía la enorme impresión de una mano humana de cinco dedos que se marcaba entrtlas señales de tres dedos. — “ i Wealdiano 1 ” — exclamó Challenger, en éxta sis. — “ Las he visto en la arcilla wealdiana. Es un animal que anda erguido sobre patas de tres dedos, y que, de cuando en cuando, asienta en el suelo una de sus manos de cinco dedos. No es un ave, mi que rido Roxton — no es un ave. ” — “ ¿Un mamífero? ” — “ No; un reptil — un Dinosaurio. Ningún otro animal podría haber dejado esta huella. Intrigaron a un benemérito doctor de Sussex hace unos noventa años; pero ¿quién en este mundo podría haber es perado — esperado — haber visto un espectáculo co mo este? ” Sus palabras se apagaron en un murmullo, y to dos nos quedamos inmóviles de asombro. Sigujcuo 0 esas huellas, nos habíamos apartado de la ciénaga
43 n do por un cortinado de matorrales y de árbo- ' ‘ viás allá había un descampado, y en él se ene ' a |, a n cinco de los animales más extraordinac-° ‘ ue ‘ jamás haya observado. Escondiéndonos en- [rc los matorrales, los observamos con toda comodi- ^Habia, como dije, cinco ejemplares, dos adultos y . res jóvenes. Por su tamaño, eran enormes. Los chie ] 0 s mismos eran tan grandes como elefantes, mientras que los dos adultos tenían una magnitud mucho mayor que la de cualquiera de los animales (1 ue había visto. La piel era de color pizarra, con escamillas como la de un lagarto y brillaba en los pun tos dor.de le daba el sol. Los cinco estaban apoyados, V balanceándose en sus colas anchas y enormes y en las formidables patas traseras de tres dedos, mien tras que con las pequeñas manos de cinco dedos arrancaban las ramas para alimentarse. No sé cómo presentar su aspecto de otro modo mejor que dicien do que parecían canguros monstruosos, de veinte pies de altura y piel de cocodrilos negros. No podría decir cuánto tiempo permanecimos in móviles contemplando es te maravilloso espectácu lo. Un viento fuerte so plaba en dirección a nos otros y nos encontrába mos bien ocultos, de mo do que no existían pro babilidades de que nos descubrieran. De tiempo en tiempo, los jóvenes jugueteaban en torno de sus padres haciendo pon derosas cabriolas, saltan do en el aire las enor mes bestias y cayendo luego al suelo con golpes sordos. La fuerza de los padres parecía ilimitada, porque uno de ellos, te niendo alguna dificultad para alcanzar un ramilletete de hojas, en un ár bol de enorme tamaño, se abrazó del tronco y lo rompió como si hubiera sido un retoño nuevo. Semejante acción se me ocurrió que parecia de mostrar no sólo el gran desarrollo de sus múscu los, sino también el pe queño de su cerebro, por que todo el peso se le vi no encima, y emitió una serie de gañidos agudos para demostrar que, por grande que fuera, existía para él un limite de to lerancia. Al parecer, el incidente le hizo pensar ",ue aquella vecindad era peligrosa, porque se alejo lentamente por el bosque, balanceándose, seguido por la hembra y sus tres enormes nenes. Vimos el centelleo de sus pizarreñas pieles lustrosas por entre los troncos de los árboles, y las cabezas ondulantes por encima de los matorrales. Luego los perdimos de vista. Miré a mis compañeros. Lord Roxton, de pie, los contemplaba, con el dedo en el gatillo de su fusil para elefantes, y con el alma ansiosa del cazador brillante en sus ojos fieros. ¡ Qué no daría por una de esas cabezas para colocarla entre los dos remos cruzados sobre el marco de la chimenea en su có modo aposento del Albany ! Y sin embargo, su ra zón lo contenía, porque toda nuestra exploración de las maravillas de esta tierra ignorada dependía de que nuestra presencia quedase oculta para sus habi tantes. Los dos Profesores se encontraban en mudo éxtasis. En su entusiasmo se mantenían con las ma nos inconscientemente estrechadas, y permanecían como dos niñitos frente a una maravilla, Challenger c °n las mejillas arracimadas por seráfica sonrisa, y el rostro sardónico de Summerlee momentánea mente suavizado por el asombro y el respeto. — “ ¡ Nunc dimittis! ” — exclamó al fin. — “ ¿Qué dirán de esto en Inglaterra? ” — “ Mi querido Summerlee, diré a usted con gran seguridad exactamente lo que dirán en Inglaterra ” — dijo Challenger. — “ Dirán que usted es un men tiroso infernal y un charlatán científico, exactamente lo mismo que ustedes y otros dijeron de mí. ” — “ ¿ Er presencia de las fotografias? ” — "¡Forjadas, Summerlee! ¡Groseramente forja das ! ” — "¿En presencia de los ejemplares? ” — “ ¡ Ah ! lo que es con eso los cazamos del pico ! Malone y su inmunda pandilla de Fleet Street lle garán todavía a gañir nuestras alabanzas. Agosto veintidós — el d a en que vimos cinco iguanodontes vivos en una ciénaga de la Tierra de Maple White. Apúntelo en su diario, mi joven amigo, y mándelo a su andrajo. ” — “ Y apróntese a conseguir en cambio la punta del zapato editorial ” — dijo Lord Roxton. — ‘ ‘ Las co sas parecen un tanto diferentes desde la latitud de Londres, mi joven doncel. Hay muchos hombres que jamás refieren sus aven turas porque no pueden abrigar la esperanza de ser creidos. ¿Y a quién debe echarse la culpa? Porque, dentro de uno o dos meses, esto nos pa recerá a nosotros mis mos como algo de un en sueño. ¿ Qué fué lo que dijo usted que eran? ” — “ Iguanodonte s ” — dijo Summerlee. — “ En contrará usted sus pisa das en todas las arenis cas de Hastings, en Kent, y en Sussex. El Sur de Inglaterra estaba lleno de ellos cuando abunda ba el verde suculento pa ra alimentarlos. Cambia ron las condiciones y las bestias murieron. Parece que aquí las condiciones no han cambiado, y las bestias han vivido. ” — “ Si llegamos a salir de esta con vida, debo conseguir una cabeza ” — dij o Lord Roxton. — “ ¡ Dios mió ! | Cómo se pondrían de un hermoso verde las gentes de Somaliland-Uga n da si lo vieran ! No sé lo que us tedes piensan, pero a mí me parece que vamos andando por hielo muy delgado. ” Por mi parte, experimentaba el mismo sentimiento de misterio y de peligro en torno nuestro. En la lobreguez de los árboles parecía existir una amenaza consfante, y, al mirar su sombrío follaje, vagos te rrores le penetraban a Uno en el corazón. Verdad es que estos seres monstruosos que habíamos visto eran unas bestias enormes, inofensivas, que no te nían aire de hacer daño a nadie, pero en este mun do de maravillas, ¿qué otros supervivientes no po dría haber? — ¿qué otros horrores feroces, activos, prontos a darnos una zarpada desde sus guaridas de las rocas o los matorrales? Poco sabía yo de la vida prehistórica, pero consenaba claro el recuerdo d un libro que había leído, en el que se hablaba de animales que podían alimentarse de leones y de fgres, como el gato se alimenta de mineros. ¿ Qué sería de nosotros si hubieran de encontrarse esos también en los bosques de la Tierra de MapleWhite? Estaba escrito que en esta misma mañana — la primera nuestra en este país nuevo — habríamos deconocer los extraños riesgos que nos cercaban. Era una aventura repugnante y en la que me disgusta pensar. Si, como decía Lord Roxton, el lustre de
“ Fray Mocho ” en Montevideo Los minoristas — Ecos de un raid aéreo Durante la reunión de los almaceneros minoristas, para En el Centro Naval y Militar. — Durante la recepcióu út' protestar contra el aumento de las patentes y el ciécapitán artillero San Martin, festejando su feliz vía-.; rre a las 12 de la noche aéreo con Lübbe El nuevo ministro de Bélgica Durante la recepción oficial Los almaceneros de. Montevideo aprietan la bolsa. Les aumentaron las patentes, y protestaron. Los almaceneros de Montevideo quieren trasno char. Les mandaron cerrar a la hora del aquelarre. Inauguración de la Regresando de la audiencia y protestaron también. — La repercusión que tuvo en la vecina capital u viaje del oficial artillero San Martin como pasajero de Lübbe, ha vuelto a ponerse de manifiesto con h escuela de “ nurses ” Durante el discurso del doctor Scosería, director de la Asisten cia Pública El doctor Nerey, director de la escuela, y ' a señora Martínez de Williman
recepción en el Centro Na- . al v Militar. _ _ __La inauguración de la .escuela de “ nurses ” , en la lU e tan interesadas están las señoras, atrajo gran concu rrencia de familias, adqui riendo el acto aspecto de reunión social. .... __Fué detenido en Maídonado un hombre ya machu cho que en compañia de un .muchacho, un tal Vales, ejer cía la mendicidad por la ca lle, fingiéndose ciego. El fal so ciego es comerciante en Montevideo, y había encon trado esa manera de aumen tar sus ganancias. No deja de ser curioso que Vales ba ya sido quien le enseñó a po ner los ojos en blanco. Señoritas de Salvañach y el ministro de Cuba Huelga de obreros tejedores Grupo de obreros de la fábrica Dell'Acqua, de tejidos, declarados en huelga Maldonado. — Los ciegos de ojito hacho Vales, con los ojos tal José Minas Pasos, comerciante en MouAndrés Vales, haciéndose él ciego cual son tevideo, que ejerce la mendicidad ha ciéndose el ciego (preso desde hace días)
AAE NUDENCiAS — Eslo es obscuro y es intrincado y archi-imposible y archi-embrollado... — Basta. Ya sa bemos que te refie res al consejo na cional de educación. — ¡ N a tu raímen te ! Xo iba a refe rirme al doctor Jus to. que no es obs curo ni intrincado... — Si. sí ni lo demás. — Y (irte le dice “ ¡Cállese la boca! ” al lucero del alba, aunque el lucero del alba se llame Anchorena. Espantable claridad la del diputado Justo. . . — Xo concluyas la cuarteta, porque te vas a sumir en un mar de ripios. — Es inconcebible que no se le haya ocurrido al señor presidente ofrecerme una de las embajadas ex traordinarias. Creo valer tanto como un estanciero, como un negociante, o como un doctor, o como un Villanueva. — Pero, ¿cuáles son tus títulos? — Poeta interplanetario. El intendente Anchorena podrá valer tanto como yo. pero no más que yo. — Comprendido. Te acuerdas del irascible don Joa quín, porque él mide el ancho del asiento de los si llones y tú mides con igual amplitud y generosidad las silabas de los versos. — ¿Supones que don Joaquín se hará celebre por fin? — Los radicales. . . — ¡Hombre! ¿Qué tienen que ver los radicales con el intendente y con los versos mal medidos? — Iba a decirte que los radicales han encontrado el Homero que los cante. — ¿-El Homero? — Quería referirme al doctor de la Torre. Oye lo que habló en la cámara : “ Admitamos, por ejemplo, que el balance del pri mer gobierno radical surgido en el país, después del que encabezara en San Luis el doctor Adaro, reve lase una eficacia sin precedentes en la república ; y que, en cambio, en Salta el partido provincial conti nuara aferrado al sostenimiento de instituciones ca ducas, antidemocráticas e inconstitucionales. ¿Xo habría variado, acaso, la situación del debate? ¿ Xo gravitaría en nuestro ánimo alguna razón más pode rosa que los distingos legales al saber que nuestro voto podría acaso acelerar en diez o veinte años la transformación institucional de Salta? ¡ Pero las realidades, señor presidente, no justifi can ni esas esperanzas ! El primer gobierno radical, como la primer repre sentación radical incorporada a esta cámara, no se han creído obligados a iniciar ninguna reforma po lítica. ” — De la Torre, explicándose a su gusto, ¿no se parece a Justo? — Supongo que no profanarás la elección de Poincaré versificándola. — ¿Poincaré? ¿Crees que Poincaré es superior a Ugarte ? Si ligarte hubiese nacido en Francia, a es tas horas sería presidente da la república. — Tu humorismo no es de muy buena ley. — Hablo en serio. L ’ garte es atrevido, ambicioso, y tiene algo de Maquiavelo de la Pampa. Unicamen te le perjudica la estatura. ¡ Si no fuese por la es tatuirá !. . . — Hablemos de algo más elevado. — Te he demostrado ahora, como otras veces, que me gusta ocuparme de pequeneces. — Entonces, ocúpate de consonantes. — Bueno. Me ocuparé de una renuncia que cono ces : “ . . . a manos del señor presidente de la lui ción, la renuncia que del cargo de vocal del conseje nacional de educación presente, a fin de facilitar su reorganización. ” — Es el espíritu poético que nos domina a todos,, incluyendo a la comisión del presupuesto. — Hablemos de otra materia más importante y más seria. — ¿De Garro? Xo hay materia más importante que él. — Xo; hablemos de la ley de sueldos. Lee este diario : “ Una necesidad imperiosa de orden y regu laridad administrativa obliga a establecer un criterU uniforme para-todos los servicios, que implique al propio tiempo una garantía para el estado y pan; los empleados de su dependencia. Mientras falte este amparo, la cuña y la recomendación seguirán ejer ciendo su influencia funesta, con perjuicio para el desempeño correcto de las funciones públicas. 1 U obvio que la conducta del empleado se amolda til régimenexistente. Cuando Sabe que su suerte depen de exclusivamente de padrinazgos propicios no ha de buscar en el puntual cumplimiento de sus debenlos títulos necesarios para el ascenso o para la me jora de su situación. De ahí las consecuencias coi ruptoras que relajan el funcionamiento de las re particiones públicas y mantienen un estado de anar quía latente dentro del personal. " — Aquí hay un telegrama interesante : “ Hoy Mo lina no pudo ascender por defectos del motor, el que incendió la hélice. Por prescripción médica, guarda cama. ” — Xo me asombra. Ya conocíamos al cirujano de las navajas. Me parece muy natural que las hélices tengan también su médico correspondiente. — Adiós. Que duermas bien. Hasta mañana. Como dijo el profeta, “ omnia est macana". MCoPPEa SIN GSrAHPIIIA L. S. — Buenos Aires. — La forma en que están escritos los versos hace presumir que no los recuerda usted muy bien. E. G. E. — Buenos Aires.— "No hay momento más dulce en esta I vida, Carga de penas, tristeza y dolor: Que aquel en qué un corazón joven Experimenta su primer amor." Hay otro momento igualmente dul ce: aquel en que se entera el corazón joven de como va al canasto su pri mera macana. C. B. — Buenos Aires. — Madrugada y despertaba no son consonantes: bosí que y noche no son consonantes; cam1 pana y rama no son consonantes; sus versos de usted no son publicables. L. L. — Buenos Aires. — Tiene usted cierta delicadeza de expresión, faltáni dolc el arte suficiente para salir airoso del empeño. V. F. R. — Buenos Aires. — Quien lea “ El primer amor" no lo podrá criticar, bastándole recordar la juventud del autor. L. C. P. —Buenos Aires. — Es muy largo. Cuando lo acabemos de leer le contestaremos. A. D. D. — Buenos Aires. — “ Si haxer he creído, Tula de mi vida. Que en este mundo es una dicha amar,, lloy digo que no hay tal dicha Si no soy correspondido por ti en est< | amor. Todos los defectos dé la cuarteta quedan compensados por ese genial 5 ' glorioso hayer. J. B. y L. C. — Buenos Aires. — Y 1 .1. M. de la Q. — Buenos Aires. — “ ¡Adelante, E ray M ocho ! Un lujo del gran pueblo argentino te saluda y te pide que seas asiduo e infatigable en la lucha de la vida periodística. Se lo agradecems a usted todo: laintención y los versos mal medido-
Traigo ios puños llenos de verdades !!.
Debe ponerse Vd. en guardia porque a favor de la propaganda que estamos haciendo se le quiere ofrecer en venta terrenos que no son y en nada se parecen a los del pueblo y balneario ANIZACATE Este está en una región privilegiada, que merece visitarse, y se han hecho mejoras valiosas. Ya ha ido a Anizacate el arquitecto señor Folkers que di rigirá la construcción del gran hotel.
I I 1 I I I 1 I I UNA OPINION SOBRE I ANIZ ACATE GLlNICi DEL D h . TASSALLO I DE FEBBEBO - 251-211 CtO(SA.RXO c^ v e^ft ^/ a / rC Í^-V) i r ¿& f~<- ^ ^ /Z ^ 2wi. y y* — c/-^L Jh> /'ti. ^ t-^v -■*-<- '¡ — í -* */tj7 ■ i* yy t< ^/cc ÓZ¿^V *- ^yr T« ^ ^~ f : rv* e* ¡s^ ¿<yS/lst^-u y -5 S 1 I 1 I ! I I Carta del reputado médico rosarino doctor Vassallo.
Los terrenos que rodean esta valiosa construcción, en uno de los sitios privile giados de la república, en el hermoso valle que limitan el río y las sierras de Anizacate (Alta Gracia, Córdoba), son los que se ofrecen en venta a precio inferior a su valor real y en condiciones liberales de pago. Sin exageraciones de reclame, se puede afirmar, y lo confirmarán cuantas personas Proyecto de', ¿ran hotel moderno oue empeza rá a construirse en isr : s ' ;, _ conozcan aquellos parajes, que Anizacate tiene condiciones superiores a otros pue blos veraniegos donde los terrenos han alcanzado precios elevados. Aventaja a los demás, en que une a las bellezas del 1 paisaje serrano, una tierra fér til que puede dar provecho por ser apta para todos los cultivos y un río que se presta para el riego de los terrenos y ofre ce cómodos sitios para tomar baños. ifít
El propietario no ha economizado gas tos para formar un pueblo de estilo mo derno, destinando grandes y valiosas ex tensiones para parques y avenidas. Sólo el parque y balneario ocupa 10 hectáreas so bre la costa del río. El hotel y su parque correspondiente ocupan otras 4 hectáreas. Hay que tener presente que el pueblo se forma por la subdivisión de la propie dad de una persona acaudalada que había elegido aquel lugar como el mejor para su residencia, que ha invertido allí grandes capitales y que seguirá invirtiéndolos en la construcción del hotel, balneario, puen tes y caminos. Adquirir terrenos allí es realizar un do ble negocio: tener donde pasar una tem porada para recuperar las fuerzas gasta das en la activa vida de la ciudad y ganar dinero por la valorización inmediata y se gura de la propiedad que se adquiere por sólo VEINTE PESOS MENSUALES. < í > <$><$>
Le conviene a usted y al vendedor que vi site usted los terrenos. Cuando conozca a Anizacate y compare sus condiciones con las de los otros pueblos de las sierras, y la diferen cia entre el precio alcanzado por los terrenos en aquellos y los que se fijan para los que actualmente se ofrecen en venta, resultará usted con toda seguridad un comprador en Anizacate. A la lle gada del tren a Al ta Gracia, le espe rarán automóviles que sin que a usted le cueste nada le llevarán hasta Anizacate, donde será debidamente aten dido. El ferrocarril ¿p Central Argentino ofrece inmejorables « condiciones para ir a Anizacate. Una sola noche de tren, con buenos coches i dormitorios, dura el tar 108 terrenos viaje de Buenos Aires a la estación Alta Gracia, próxima al pueblo y balneario. |p De Córdoba, según lo han publicado loa S diarios, sólo se emplearán 50 minutos desde el l.° de diciembre próximo, fecha en que se inaugurará el nuevo ramal directo. La línea Cruz-Córdoba, que actualmente se |p construye, tendrá también la estación San José, junto a Anizacate, de manera que el % pueblo y balneario formado por los terrenos que aquí se ofrecen en venta quedarán p Nada de esto es ¡I promesa para tenI --------------------------------- p tar al comprador Estos automóvilels esperan a los Interesados en la esta ción de Alta Gracia (F. O. O. A.) a la llegada de to dos los trenes, para conducirlos gratuitamente a vlslprocedemos sobre la base de la más absoluta verdad Y exponer la verdad en el caso de los te rrenos de Anizaca te es la propaganda de éxito más segu ro, por la bondad de lo que se ofrece. Las fotografías mu cho pueden decir al respecto. Conviene no con fundir los terrenos que se venden en el pueblo y balneario Anizacate con otros que puedan ofrecer se cobijándose bajo el nombre de la re gión de Anizacate. entre dos estaciones por las cuales se comunicará con to dos los pueblos de la repú blica. Son hechos reales que pue de comprobarlo quien visite CORDOBA. Octubre 2« — El Kcrt-nt" tío! ferrocarril Central ArEcnUno. señor Carlos II. Penrson. so otiteér.ira inspeccionando las obras de! rain:.) que unirti a Córdoba con Alta Orala. manifestando fluo la empresa espera poder inaugurar olicialmont.e el ranfal en los primeros días do Di ciembre próximo. pi,, El nuevo ramal Iterara S Alia Gra- ... ‘ ca. atravesando la herniosa región de valles íórtiles que se trocaran en granjas, cajos productos de consumo tn Córdoba, y Al la Gracia, facilitará, ei ntcrcamblo no viajeros y produe- .03 con los do la capital. — Se efecluO o! /jnlnco <le la señori ta Clementlna Roqué Marlño. con e' st-^or Salvador Anido Mota. l'ucrun padrinos. Is - tina >!. le Ro'""' Mota. Una buena noticia Anizacate. Allí podrá ver los trabajos de las íp vías férreas, que vienen a agregarse a las que ya existen, llegando al lugar. En esto como en toda la propaganda que hacemos Condiciones d^ venta Se venden quintas de 1.200 varas cuadra das, pagaderas en ochenta mensualidades d« veinte pesos, sin comisión y sin interés. Todas las quintas dan frente a amplias calles y avenidas. Deben abonarse dos mensualidades en el acto de solicitar la compra. Escrituras ma trices gratis al ser pagadas las seis primeras mensualidades, por ante la escribanía pública del señor José Resta, Maipú, 462. Las quintas se irán en tregando por orden de pedido. Los que paguen al contado tendrán un descuento de 20 por ciento sobre el importe total de la venta. La pose sión de los terrenos se da al hacerse el pago de seis men sualidades de 20 pesos cada una. Los compradores de dos lo tes tienen derecho a una es quina. Todos los pedidos de lotes, como los de informes, planos y prospectos que se de seen, deben dirigirse a los señores TolKe y Gicca San ttartín 290 ^ Buenos Aires Los títulos perfectos de la propiedad qne sa vende están depositados en el Banco Alemán Transatlántico PR
Corte y mande hoy mismo este cupón Señores Tolke y SAN MAETIN 290 BUENOS AIRES O Sírvanse remitirme folletos explicativos y planos del pueblo y balneario Anizacat®, donde ustedes ofrecen en venta lotes pagaderos en 80 mensualidades de v*int® pesos, sin interés y sin comisión. Nombre ........... ........................................ : ............. ................. Domicilio ... . .............................. . .............................. - ..........i U Elija inmediatamente su lote, en la seaundad de que realizará un brillante negocio. Cada quinta de 1200 varas cuadradas en el pin toresco pueblo v balneario ArT^A^ATE, se paga en "cbenta mensualidades de 20 pesos, sin interés y sin comisión. Se pagan dos mensualidades en el acto de solicitar la compra. Escrituras deünitivas gratis al pagarse la sexta mensualidad.
— día, mandó buscar a Miguel e hizo frente al instante más amargo de su vida sin desistir. Miguel, como muchos jóvenes patriotas de su tiem po, había dirijido sus ansiosas miradas á la Francia, desde su niñez. Francia era la estrella polar de su ambición. Llegar á Francia, respirar aire francés, era su sueño más encantador, y lo único que lo había hecho quedarse de ocioso en Killane era su amor á Kathleen. Repetidas veces le había presentado él la cuestión, y siempre lo había desanimado de que saliera de Ir landa. Cuál no seria su asombro, entonces, cuando Kathleen envió por él y le exigió ardiente mente que se fuera. Pero la Francia, la am bición, todo, lo olvidaba por la incomparable alegría de estrecharla una vez más entre sus brazos. Era una entrevista como para poner a prueba — uña verdadera batalla de volun tades. Miguel determinó el no salir de Killa ne, y Kathleen resolvió igualmente obligarlo a que se fuera. Siendo vanos los argumentos y la persuasión, se vió obligada entre decirle la verdad respecto de Seumas o hacerle com prender que ya no lo quería. Optó por lo último como el medio más eficaz y más se guro. Tres dias después salió Miguel de Ki llane, deseando realizar lo que ella deseaba, lleno de angustia, mistificado, pero absolu tamente sin convicción. Para conservar el secreto de que el mucha cho estaba vivo, fué necesario tomar gran des precauciones, y cada vez se veia menos a Kathleen a medida que pasaban los meses: las visitas a la casa blanca fueron disminu yendo una tras otra, y al fin ya ' no fué Corrió el rumor de que Kathleen estaba endemo niada, y se enseñó a los niños a persignarse cada vez que se cruzara con ellos en el camino. Rodeó se la casa de una atmósfera de misterio, y se conta ban cuentos de que se veían luces extrañas y que en las noches tranquilas se oían voces insólitas que por la dirección parecían salir de la morada de los Hoolys. Los cuchicheos relativos al Malo se esparcie ron con rapidez, porque la mayor parte de las cosas que se encuentran fuera de la comprensión ordinaria del pueblo se atribuye á los poderes del Diablo, y Kathleen sufrió mucho á causa de la suspicacia y de la soledad. Julia, que solía tener la lengua más gárula y suel ta del lugar, se tornó en extremo silenciosa, y las preguntas que se le dirijían respecto de su joven se ñora eran contestadas con una manifestación de ig norancia al respecto ó con extremada rudeza. la adoración de Seumas. que diariamente auraes en proporción á sus fuerzas. PARTE II Capitulo I . lilla era su vida, el océano para el rio sus pensamientos que todo lo absorbía ■ bu vida se ha desbordado asi de la mn misteriosa, como un arroyo sagrado ^ En cuyas profundidades tranquilas solamc». te se reflejan los bellos y los puros. nadie En la casa misma reinaba una tranquilidad com pleta. Seumas.se fortalecía cada día más, y obedecía el menor deseo de Kathleen con la obediencia sin réplica de un niño. El deber, que al principio había parecido tan difícil, era más suavizado y dulcificado cada vez, á causa de la nueva paz que dominaba su alma, y su tremendo sacrificio encontró ci premie en Cinco años casi habían corrido. La Primavera con sus graciosas guirnaldas de narcisos y campanillas ha bía llegado y se había ido. Las pálidas violetas del bosque y los lindos convólvulos azules vivieron tam bién su hora, desprendiéndose los pajaritos de su ma ternal reparo de las alas para emprender ambiciosos viajes de descubrimiento. La rosa encarnada del ve rano se ostentaba a la luz del sol y las belloritas in clinadas se escurrían una á una para descansar entre las sombras. Presentábase el Verano en la tierra del Verano, en toda su rutilante librea de verde y oro. Era en Junio, el mes cuna de las rosas, y el jardín de Kathleen era un macizo de flores perfumadas. De pié entre los árboles situados á espaldas de la casa, con un ramillete de dorados ranúnculos en la mano y una sonrisa ansiosa en los labios, parecía como si los años apenas la hubiesen rozado al pasar. La mi rarla de angustia sin esperanza que se había tornado habitual en sus ojos azules, y las débiles lineas de su frimiento en torno de la boca, eran los únicos signos exteriores de la turbación que lentamente consumía su espíritu resuelto. La lilancura de licada y transparente de su piel sólo contribuía a aumentar su bellezaEn estos cinco años, sinetpbargo momentos había habido en que h vida parecíale demasiado ruda de sobrellevar, dirigiendo á Dios h?- thleen un grito de angustia. Había sacrificado tanto los numerosos pla ceres inocentes de la juventud f l u ' le correspondian por derecho. |iabtau sido presentados como ofrenda en el altar del deber; el amor que inun dara su corazón lo bahía pisoteado sin misericordia, echándose encima cargas de las que una mujer de do ble edad que la suya habría huid 11 aterrorizada. Habia soportado con paciencia las sosnechas de sus vernos. contemplando sin murmurar si quiera el alejamiento de sus amigosjuventud. amor, amistad, reputación, iodo le había sido arrebatado, y sinembargo, su sonrisa era tan dulce como en otro tiem po : siempre con una palabra bondadosa para conso lar a los demás en sus aflicciones, sin pensar muH'.' en ella misma. Jamás se conoció tipo alguno mas es pléndido de irlandesa, y debemos detenernos un tante llenos de admiración en presencia de carácter tan hermoso. (Contiiiuiwá)
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Notas estudiantiles ROSARIO (Santa Fe) Alfredo Aprile Eduardo Bruera Isaac Sciiaplra Hugo Molledo íóauiuel bcttamus Guillermo Bollero Hiram Fontana liector J. uorassimo Peritos mercantiles egresados de la Escuela Nacional de Comercio LA PLATA Dra. Dominga C. Lanza D.r. Nazario Alvarez Dr. Carlos Heredia Dr. Vicente Isnardi Químicos graduados en la Universidsd Nacional de L^ Plata SEMANARIO FESTIVO, LITERARIO, ARTÍSTICO Y DE ACTUALIDADES 578, BOLIVAR, 586 — BUENOS AIRES TELÉFONOS: Dirección f Dirección: UNION 185 (Avenida) \ Administración: UNIÓN 184 (Avenida) telegráfica: “ FRAYMOCHO ” r=>RE:CIOS DE S«-f BSGRIf=>Cld>IM EN LA CAPITAL fdiclón corriente Edición de luid Trimestre ........ $ 2.50 $ 5.00 Semestre ......... ... 5.00 „ 10.00 Año ........................ 9-00 , 18.00 Número suelto.. 20'cts. 40 cts. Núm. atrasado. 40 „ 80 „ EN EL INTERIOR Edición corriente Edición deloi o Trimestre .... $ 3.00 $ 6.00 Semestre .......... 6.00 12.00 Año ..................... 11.00 .. 22.00 Número suelto. 25 cts. 50 cts. Núm. atrasado 50 $ 1.00 EN EL EXTERIOR Edición corriente Edlcii.i de lail Trimestre 8 oro 2.00 $ oro 3.50 Semestre. 4.00 ,, 7.00 Año ................ 8.00 .. ,, 14.00 No se devuelven los originales ni se pagan las colaboraciones no solicitadas por la Dirección, aunque ce publiquen. Los repórters, fotógrafos, corredores, cobradores y agentes viajeros, están provistos de una credencial y se ruega no atender a quien no la presente. JEL ADMINISTRADOR AGENCIAS EN EL EXTERIOR LONDRES: Savoy House, 116, Strand. Avisos, subscripciones y venta de ejemplares. — MONTEVIDEO: Plaza Independencia, 35 PARÍS, 83, BOULEVARD PQISSONNIbRES. — Avisos, subscripciones y venta de ejemplares.
Notas estudiantiles CAPITAL FEDERAL Los nuéyos peritos mercantiles egresados de la Escuela Superior de Comercio (Sud). — De izquierda a derecha, sentados: E. Devesa, A. Mello, Juan Tufró (director), J. M. TVilic*;. E. Ronco. De pie: H. Maggiolo, J. E. Bnsso. A. M'nelli, A. Videla (hijo), A. A. Forné, J. M. Mend'buru, O. M. Claros, R. Eezzola. A. Feneció, O. F. Orlandiui, M. Seoane, A. A. Merlino, M. A. Bo, C. Rusoini. E. Sarulli Agente general 1 LI 5 TERINE de - -------- EL MEJOR ANTISÉPTICO - - - - FRAY MOCHO en el CASPA Aplicada sobre la cabeza, ya sea pura, ya con una o dos partes de agua, la - - ROSARIO DE SANTA FE ÜISTERINE J. O. OIAS es el mejor remedio que se - ------- puede usar -- ------- EN LAS FARMACIAS 1281 -Córdoba - 1281 ROSARIO POR MAYOR Lambert, Pharmacal G 's N MARTIN, 233 - Buenos Aires
Algo sobre la conveniencia de especializar, en avicultura Si en cualquier cultivo zootécnico se hace con veniente la especialización, esta práctica resul ta por demás recomendable en la industria aví cola, por razón del gran número de razas y va riedades que existen, así como por las muy di versas formas en que pueden ser explotados los pobladores del corral, do acuerdo con el aproveciiamiento que de los mismos pretenda obtenerse. Si se considera que no es la avicultura indiis1 ría tan fácil y sencilla que permita ser explolada por manos inexpertas, fácilmente podrá comprenderse la conveniencia de simplificar las tareas, dedicándose al cultivo do un limitado nú mero de razas, y, aún mejor, de una sola, ya que de este mudo, ul poner a contribución los conociíavorito por tal o cual raza, sabría, do nnti>- mano, a quién debería dirigirse para pror.irarse lo que desease. Ya sé que podrá <locirsuni«- que, llegado este momento, no existirían, segu ramente, suficientes variedades distintas, ca paces de progresar en este país, para qfe p c . r . mitiéran que cada criador se nedioara alcuitia ' o exclusivo de una de ollas. Aun admitiéndolo así, ella daría motivo a que la lucha de ahora se transformara cu una competencia más nobb de miras más elevadas, ya que todos teúderian a que sus productos fuesen los mejores eonceó toados, y resultaría, en último término, un be neficio para la avicultura en gem-ral, y un prove. cho para aquellos criadores que hubieren comePalomas mensajeras belgas. Una de las razas más productivas que se conocen mientes que se posean en la materia, aplicándolos hacia una orientación bien determinada, se au mentarán las probabilidades de éxito. Por otra parte, la especialización contribuye, en grado sumo, a que sean apreciadas las condi ciones especiales de cada raza, variedad, fami lia y hasta de cada individuo, circunstancia do verdadero valor, puesto que por ella podrán de terminarse las cualidades o defectos de todas ellas, y procedéis© consecuentemente, tendiendo a su constante mejoramiento, para que respondan ivumplidamente a los fines que se persiguen. Otra razón q,ue debe inclinar a la especiatización a los criadores de aves, y en especial a los argentinos, es la que tiene su origen en la lucha comercial que naturalmente se establece cuando, fi : endo muchos los productores, y abarcando to rios ellos el cultivo de gran número de razas y variedades, se ven obligados a disputarse el mer cado, para así dar salida a sus productos. Si la práctica de especializar fuera un hecho entre nosotros, ocurriría, entonces, que el comprador, guido superar a los demás, provecho que se bi- (luciría en el aumento de demanda que sufrirían sus productos, en su mayor valorización, y ci el prestigio y nombre que alcanzaría el criador. DICE. CONSULTAS A. B„ Liniers. — 1.° Uno de los nlimentos más ¡ m |- vados para sus pollitos es el preparado “ The Real f 1 ® ’ tuy l' ’ ood ’ ’ , en su mime:o cero, que podrá consegu:: <■- las casas de comercio avícola de esta plaza. 2." En w-' primeros días no debe suministrarles alimentación malizada. 3.° La raza Dorking requiere un clima >' Y 1 ; 1 secos, razón que ha hecho desistir a muchos de culti'V la. No obstante, hacia el Sur se produce con buenos re sultados. y cada año son presentados en la exposición septiembre ejemplares que demuestran que la rara pB'- explotarse favorablemente en el país. Todo es cuestio de localida-d. ^ E. N., Azul. — Por los detalles que comunica, su padece de tortícolis. Arránquele con cuidado las plu “ | J de la parte del cuello atacado, cuya piel debe impreso» de pomada alcanforada, una vez por día, basta v ceda la afección.
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Paginas infantiles. — El pequeño jardinero Lk-gó la primavera y el travieso Tintín pensó en ser un hombrecito trabajador y juicioso y se le ocurrió la idea de ser jardinero a pesar de lo que su padre le dijo de que todo trabajo necesita aprenderse. Tintín creyó poder pasar sin los estudios preliminares, sabía que el jardinero siembra los granos en la tierra y que entierra las papas y las cebollas. — Para empezar — dijo — voy a buscar algunas flores Tos tornasoles sembrados por él crecieron desmesuradamente^ alcan zando una altura de tres metros. Tintín, algo miope, tuvo que mirar los con un anteojo de teatro. Viendo que las flores no le re sultaban, unas por tener espinas y otras por crecer demasiado, se de cidió á sembrar legumbres y plantó setas, remolacha, nabos y zanahorias. y tiró con todas sus fuerzas; la tierra movida soltó con demasiada facilidad la zanahoria, arrojando a Tintín sobre los dientes acerados d u un pequeño rastrillo. El pequeño jardinero se rió obli gado a guardar cama durante un mes. Cuando se restableció y pudo salir se quedó estático delante de un ma jestuoso zapallo de un tamaño descomuual. jJcspuéa toda una colección de ra tas vinieron a alimentarse allí. En un par de_ horas quedó sólo la cor teza. La última rata, que llegó re zagada al festín perseguida por M,¡- cifuz, se metió dentro del zapallo. Micifuz la siguió. Cuando Tintín, pasó delante del zapallo lo vió mo-* verse y rodar detrás de él. Asustado echó a correr y lanzando gritos in articulados se encerró en su cuarto. y haré un ramo para mama. , ái una porción de rosas entreabiertas y se precipitó a arrancarlas, pero el pequeño jardinero ignoraba que las rosas tienen espinas que haceu bas tante daño. Un día vió salir de la tierra una enorme zanahoria y resuelto y orgu lloso fué a arrancarla para mostrar a sus compañeros el producto de su siembra. Se agachó Hizo yodar al zapallo basta detrás de la casa, prometiéndose asombrar a sus padres cuando volvieran del paseo. Durante este tiempo una enor me rata hambrienta se fué introdu ciendo en el zapallo. Por haber visto iiiirer tras de él un zapallo, Tintín tuvo la ictericia. Cuando se vió sano y salvo se dijo; “ Antes que vuelvaa ser jardinero pediré consejo a las personas de e-'- periencia ’ ’ .
“ Fray Mocho ” . — Oggi sará messa in venrüta la magnifica rivista bonaerense, F ray M ocho , eh e sotto rabile, direzione dei signori Correa Luna e Luis García, quelli stessi che in altro-campo si eran o diggiá affermati ed avevano costituita la fortuna , di un ’ altra importante rivista, ha hay que admirar la finura y nitidez con que están reproducidas sus notas gráficas. Sus últimos nú meros evidencian prosperidad, que se da desea mos grande. El Comercio, San Carlos Centro (Santa Fe). ronquistatu le unanimi simpatie e rappreseuta nel sno genere, una pubblicazione di primissimo urdirte. I! numen) odierno é, come al sofito, riec-o di splendide illustrazioni, di' appropriate caricature (I ’ attuaíitá e d ’ ottimo materiale di lettura. Giornale d ’ Italia. ‘ ‘ Fray Mocho ” . — Lie -visto en esta popular re vista de la semana pasada, en el artículo “ Eí Belgrano Antiguo ” una reseña muy amena e interesante, pero no está bien que al señor Mom le diga el Patriarca, aunque el retrato que pu blicó de él sea uno disfrazado do viejo; porque he visto ayer la última fotografía de-él en lo de Ortiz y que me drjeUn record gráfico. — 48 fotografías del Uru guay. — Es verdadera mente copiosa la infor mación gráfica del nú mero llegado última mente, de F ray M ocho . Imaginen los lectores que en esas páginas aparecen nada menos que 4S fotografías de cosas uruguayas, con tándose las regatas de yates, el arribo de Lübbe, las construcciones de arena premiadas en Ramírez, la internacio nal en Maroñas, el “ Marqués de las Ca briolas ” , las romerías hispanas, etc., etc. Un "toar de forcé ” que merece lo estimulen nuestros compatriotas. La Razón, Montevideo. LA PRENSA ARGENTINA : un * gran , ‘ revista : L República | Argentina es nuestra • — • América el país de la prensil Sus publicaciones día las qúc han alcanzado mayor celebridad en el exterior, las más lerdas, y las que vemos escritas en más diversos idiomas y dcdi cadas á más distintas especialidades Hasta en los más pequeños y apartados pueblos del interior < dores pidieron el doble 4 I principio, y fueron aumentando el precio hasta llegar á los once francos Consideramos inútil entrar en el de talle de las razones que tuvo el personal de Fray Mocho para separarse de Car ai y Car-tas. y tentar la nueva empresa. Fue mja controversia casera, pero la separación en masa y el anuncio de que los ’ diinitcnlcs lanzarían á la calle otra revista, produjo sensación cu el público porteño. Luego se conoció el titulo, que es precisamente _ ___________ el pseudónimo mBE3nHHHHnHR > ' popularizado por el escritoi V-ollo José S .Alvare/,fun dador de Ca ras y Córelas mas taidr se . • años la actúa- ‘ ‘ Fray Mocho ” . — El ■último número fie esta popular revista consti tuyó una verdadera y agradable sorpresa que mereció los plácemes fie chicos y grandes, ha ciéndose dificultoso conseguir un F ray M o cho después de cono cerse la originalidad y mérito de su carátula. Cao ha estado inimillón y medio de habitantes, es la que sostiene c) mayor nu mero y la sede de los colosos' rotativos. Kn tre los géneros Rtawon que prosperan al amparo de sii inmensa vitalidad, ilustrada adquirió desde hace qu una importancia asombrosa, y en lidad. doce ó catorce se venden prolusa mente por la calle. El publico y d comercio anunciador se toman poi ella-* un smgulai ínteres, siguicndocon aten ción la marcha progresiva de cada una, y comentan los cambios de personal casi como los cambios mi nisteriales. Ahora, las re vistas ¡lustradas de Buenos Aires acaban de recibir un considerable reluerzo con la nueva Fray Mocho, que publicad antiguo personal de Coras y Caretas Durante cerca de un mes.el público estuvo á la expectativa de la aparición de esta revista. y cuando fue lanzada á la calle, agotó en menos de tres horas los ochenta mil ejemplares de que constó la edición. Raro es el que pudo conseguir la revista por su valor escrito de veinte centavos «44 ccnti mos de franco) . los venderon que era para “ La Prensa de Belgrano ” que parece hijo fiel pu blicado' en F ray M o cho : le corresponde el d© profe .. 0 Belgra no, por haber él pro nosticado desfie la fun dación de Belgrano, y su propaganda que esta sería la capital de la República — y su por venir: — al que le co rresponde el de Pa triarca es al señor BagaSta Isla por su gran de y hermosa barba que parece realmente local de C«i v Cilicios . más tardé aun. que se. tmpnmiría vn Oc " Pru> tootko - CD ^ antigua imprenta de Caras y Caretas, In mujoi de Buenos Aires paia esta clase de trabajos. De este modo, el ínteres del primer momento s« mantuvo hasta el fin, y cuando Fray Mocho, en la hora de i.i prueba, apareció todo un éxito r “ nue “ $ e Patriarca o-'capuchino: lo fie las ' fiamas publicadas podría decir como Calzacülla,'las be HeZas de mi tieippo. — Un vecino viejo. . La Cruzada, Belgrano.; literario, artístico, mlormativo* y gráfico el publico batió palmas .il tridnlador Desde en mnccs, Fray Mocho ha leáhzado progreso.s dignoríc su iniciación aumentó H papel y la tirada, y enri queció el material con cola boraciones de buenas tu mas extranjeras, algunas de celebridad mundial, como la de Conan Doyle entre los escritores, y la de Grosso entre los ar tistas Fray Mocho circula ahora en toda la mitad meridional de la América del Sud. donoe es un poderoso vehículo de propaganda, tanto para el anunciador argentino como para el extranjero susceptible de tener mercado en aqifcII 05 países o na pagina de “ Mundial Magazine ” . de París iable al hacer el juguete fie actualidad por todas festejado, el que denuncia los deseos fie la di rección fiel colega fie corresponder al favor pú blico cada día más creciente por medio fie es fuerzos verdaderamente meritorios. ‘ ‘ Fray Mocho ’ ’ . —Co mo fie costumbre nos visitó esta importanterevista, la que cada-día obtiene más fama y re nombre entre sus in du rables lectores. El nú mero fie esta semana viene repleto fie buen material gráfico y no ticioso; pero lo nove-, fioso de este número es un disco fie cartón que acompaña cada ejem plar el cual sirve fie sombrero a la figura que aparece.en la carátula, el que una vez puesto se gún las indicaciones resulta de muy buen efecto. La Voz del Pueblo, General Lamadrid. El Combate, Avellaneda. “ Fray Mocho ” . — Sigue visitándonos esta sim pática revista, cuya amable atención agradece mos y retribuimos. F ray M ocho en su material abundante y escogido se ocupa de todo, pero en un sentido ver daderamente útil para las familias. Sobre ‘ ■■ a - todo “ Fray Mocho ” . — El número aparecido ayer fie esta popular revista metropolitana viene intere sante como siempre. Entre las numerosas notas gráficas con que engalana sus páginas, nutricias fie selecta lectura, se destacan interesantes notas relacionadas con esta ciudad y sus progresos más ponderados. Dedica también una extensa infor mación gráfica sobre las instalaciones y organiza ción interna fiel diario “ Bahía Blanca ” . Bahía Blanca. ____ _______________
El premio Nobel en 1912 úorardo Hauptmaim (Litar atar a) Pablo Sabatler (Química) Francisco Grie»»rd Del Uruguay El pabollón da la patria y su cnatodla, en la Escnala N.° S de la cladad de la Floriijla
Sociedad Anónima “ La Unión ” PROPIETARIA DE LAS TERMAS DE VLLLAVICEN CIO (MENDOZA) Las célebres termas de Villaviceucio, en Mendoza, de donde proviene el “ Agua Villavicencio ’ que es la m¿8 sabrosa y digestiva de todas las aguas minerales de mesa Entre los establecimientos más notables de la provin cia de Mendoza, debe citarse “ La Unión", fábrica do licoies y gaseosas, sita en la Avenida Sarmiento 1082, de aquella ciudad. Dicha sociedad es la propietaria del •'4gua Villavicencio", la más exquisita y saludable be bida, recomendada, por los médicos, no sólo como me dicinal sino también como agua do mesa, digestiva y agradable que puede competir con ol más rico de los vipos. Esta agua proviene de las termas de Villavicencib, de Mendoza. Han sido examinadas por las oficinas qijímieas del país, que la encuentran inmejorable para las enfermedades del estómago, dispépticos, etc. Puede pjdirse el “ Agua Villavicencio" en la seguridad de eícontrarla excelente. Los japoneses en Buenos Aires I*» sociedad japonesa “ Taisho Kai" celebrando con un lunch la aparición del primer uúmere da la revista “ Taisho Jiho"
PERGAMINO De Provincias LOBOS Enlace Mónaco-Damosco. Los novios y parte de la con currencia Enlace Maggio-Di Paola. Los novios, la familia y concu rrentes al acto HINOJO CHASCOMUS Sefiorita Ana Bardi Enlace Bardi-Zago Señor Victorio Zago Señor Mariano Enriquez, padre del conscripto Enrlquez, con sus tres hijos menores CASILDA Grupo de empleados del P. C. C. A. festejando el día de Año Nuevo CHIVILCOY
De Provincias BAMDERALó i
LTJJAJN De Provincias MUELO Altar mayor de l«i capilla bendecida por inaugurada en el hospital y Kepresentación por los niños de la escuela uúm. Monseñor Terrero fiesta de beneficencia TANDIL 1 en la Adher«*tM d»l partido popular que asistieron a la asam blea pública que s* verificó en el teatro Corvante» f®* objeto de constituir las autoridades Fot. di nuestros corresponsales señores Pierroni y Talocchi.
De Provincias córdoba Concurso de belleza ísfantll. El Jurado y t Hilda Barbar!ch do parte de la concurrencia Bustos, fallecida RIO IV Pic-nic familiar organizado en las Rosas, fes tejando el dia de Reyes Grupo de empleados del ferrocarril festejando el aniversario do la declaración de huelga ALTA GRACIA ¿i e 1 L r ,f„ dí * por el Centro Propietarios de Panaderías de Córdoba en el hotel Sponnado de Alta Gracia nuc¡tr °s corresponsales señorts Camilletti, Rankin y Hurtado.
De Provincias El nu»vo intendente municipal, señor Tomás A. Graviotto, Banquete con que fué obsequiado el nuevo iniendentt haciéndose cargo del mando TOSTADO Concurrente» a la fiesta que dió el jefe y oficiales del regimiento 19 de infantería CEBES Grupo de radicales festejando el 1.® de año MAGGIOLO Pic-nic verificado en ^estancia del señor Guido del Magro Fot. dt nuestro* corresponsales señores Gime*, Aberestain, Almona y Ottonelle.
Estas pildontas entonan el estómago, estimulan la acción del hígado y mueven suavemente el vientre, sin producir irritación intestinal. Por eso están indicadas y son eficacísimas en todos esos molestos achaques, que provienen de • las malas digestiones, la inacción ó pereza del hígado y la sequedad del vien tre. La falta de apetito, la dispepsia, ios dolores de cabeza, la jaqueca, la irri tabilidad nerviosa, la hipocondría y el insomnio, casi siempre tienen por causa algún desarreglo funcional del estómago, del hígado ó de los intestinos. En tales casos las Píldoras de Reuíer desembarazan el intestino de las materias irritantes y mal digeridas que con dene, activan la acción del hígado, permitiendo cumplir su misión de eliminar de la sangre las toxinas ó venenos que se producen durante el proceso de la digestión y dan vigor al estómago, produciendo de este modo un alivio inme diato, y con un poco de constancia y régimen, una curación completa. SE VENDEN EN TODAS LAS FARMACIAS Y DROGUERIAS ÚNICO IMPORTADOR: RICARDO ILLA VENEZUELA, 610 . — Buenos Aires.
- — — : — ----------------------- — DE TODO UN POCO Dos chacareros de los alre dedores de Brest se casaron últimamente con dos herma nas, los dos matrimonios se efectuaron el mismo día, a los que concurrieron 1.100 invitados, se utilizaron 250 vehículos para con ducirlos a la iglesia. La comida de bodas fué servida en el cam- . po. En torno de diez grandes me sas se sentaron los invitados. In mensa fué la cantidad de comida servida a los comensales, liqui dándose diez toneles de A ’ ino. 4.000 botellas de limonada y 600 botellas de licor. Ni las bodas de Camocho, Sabido es que el agua del mar contiene en suspensión diversos metales en un estado de división extrema. En diversas ocasiones se ha llegado a proponer la recolec ción del oro contenido en el Océa no, pero hasta ahora se ha con siderado poco remuneradora semejante empresa. Sin duda para estimu lar el celo de los químicos que tratan de resolver la cuestión, un ingeniero americano, Mr. Blackmore ha publicado unas ci fras precisando el valor del agua del mar. Según el mencionado ingeniero, un kilómetro cúbico de esta agua contiene cerca de once millones de pesos en oro, diez millones en plata y setenta y cuatro millones en oiduros. tes, había 400 bom beros. El secreto de esta abundancia era que los que pres tan este servicio están exentos del servicio mi Basta. — iVen! [Ven! ( “ Kladderadatseh"). En Val de Loire, pueblo francés de 2.000 habitan — ¡Caramba! ¿Dónde nabre puesto la llena que me dieron en el guardarropa? ( “ Luatigue Blatber ” ). EL INFIERNO DIPLOMATICO litar y por lo.tanto las au toridades centrales han apercibido al alcalde y le han obligado a reducir a 25 el número de bomberos. La capital de Siam va a tener muy pronto una Uni versidad. La Universidad de Bang kok tendrá por modelo las de Leeds y de Birmingham (Inglaterra) y comprenderá ocho Facultades: Medicina, Derecho, Artes y Oficios, Pedagogía, Derecho admi nistrativo, Agricultura^ Co mercio y Ciencias políticas. Estas enseñanzas están ya empezadas en diversos cur sos y establecimientos y por lo tanto bastará reunirías bajo nna misma dirección. El gobierno siamés no es pera, sin embargo, que es tos cursos adquieran en se guida la amplitud que tie nen en las universidades europeas; los profesores n" se hallan suficientemente formados y faltan los tex tos científicos en idioma siamés, por cuya causa los estudiantes tienen que em pezar por conocer las len guas europeas. En el estómago de un c° codrilo, cazado por n ” ® ‘er Wells, de Merguan (India;, se ba encontrado una set piente de tres metros de lorcm r?nq niDÍIS. linOS tfOZOS Loa modemoi Sialfoa
Juancito Fernández, látigo de primera categoría — Con s« es posa María Elena Dellagiovana Bajo-Belgrano. Montañeses entre Mendoza y Olazábal. A sólo dos cuadras y un piquito de infantería de las muy aristocráticas barrancas Estas, los días de moda, con abundantes melopeas de lo: magistros Malvagni y Riziutti, capas de las bandas municipal y de policia, respectivamente. En la calzada, olientes aguas servidas, obligan a desenfundar el pañuelo y a solicitar una mano de Atkinson o Piver. Los señores bolicheros o flebótomos de la comisión de higiene de •a sección 16 .'' — extraen colmillos y muelas del juicio final a pura tenaza de herrería y puño (doblado) — sostienen que aquel detalle de embellecimiento'edilicio no afecta mayormente a la salud del vecindario del Bajo-Belgrano. Otro tanto opina un señor inspector municipal, ronco de nacimiento. Tres puntos de campanilla eléctrica. Asoma el secretario de Juancito Fernández, un gurí que corre con recargo en el premio - ■ • / "Había sido de Pico Largo ” ! — ¿ Juancito? — En el fondo regando la tamalería. ¡ Tiene cada towtc mi patrón!... ¡Pero qué tomates!... Aquí, tene mos tomates como pa dársela de pomidoro a todos los manatos del Alto-Bclgrano. ¡Qué tomates!... Tenemos m « oí tomates-bolas, como para jugar al billar, que se pare- / 3 I 7 I 7 E.I 7 JQ 3 “ Juancito ” cen a la mollera del francés Delcasse, sin tubo. ¡Linda bocha la de mesié "Tonkincise ” l .... ¿Lo "mangia ” f ... — A!go ... — Ahora anda de levita calda, iguolito a esos yoqueis que fueron tigres — Benito Sán chez y compañía "bella ” — y que hoy... ¡ni pa ’ varear roncadores en Lonchamps ! — ¿Tu patrón es uruguayo? — Sí, don: de la patria de Sampognaro, de Agorio y de los Traviesos ¿Quiere que le haga l ’ historia de mi pqtrón? — — i Larga, “ pibe ” ! -r-Mi patroncito tiene sus 25 abriles. Comen zó a gatear en Buenos Aires. En 1904,. debutó en el hipódromo de Mendosa, como monta ofi cial de la caballada del señor Barraquero, dueño del stn Piirrán y del liaras Luján de Cuyo. En la provincia de las pasas de uva y del vinete cuarentón, corrió durante una temporadita. Su primer papila se la comió con "Quo Vadis ” , un mes tizón. Al poco tiempo, con el mismo flete, se la dió a "Atlántico ”, en "mache ” . Si quiere usted yo le puedo hacer l ’ historia de "Atlán tico ” . — ¡ Venga ! — ‘ 'Atlántico" fué ese sotretón que, en una carrera de fondo, hizo temblar la cáte dra de Palermo, arri mando a unos pocos aficionados a cobrar fuerte, un dividendo d ’ esos . . . ¡mamita , qué de "durasnitos ” ' El mejor produto que pilotió mi pa trón en Mendosa, resultó un tal "No me olvides ”. En 1905, si no me equivoco, Anacleto Galimbcrti le sacó patente a mi pa trón, aquí, en es tos barrios. Co rrió poco ese año. — ¿ Ganó ? — ; Qu ’ iba ’ ganar con los perros qu ’ en trenaba Ramón Garrido !... Sin embargo , mi patrón le tiene mucho cari ño a Garri do, y dice qu ’ el "gai ta ” fué su maestro, y que Ramón, Caricaturado por Hans
