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Revista del Centro Gallego, n. 126 (1927)

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BETANZOS. La plaza del Campo, después de la Feria >********************** 1 , *************************************************** #*******-jf.:;-x-*********#*-3HI i ...... ... .............................................................................. . ....................................... . B""iiuiiiiuuiMiiMiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiniiiiiiiHimiiiiiiiiimiiiiiiiiiUMimmiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiMMiiiiii<iiiiiiimiiiiiiiiiui) de pre : s /\ Vinos Nacionales e importados. — Unico importador de los acreditados vinos y aceites r\aría PORRON. — Ventas por mayor y menor : — :: — - 3415 : <3<erter»al Rr»im : 341 S Teléfonos: Urufmaya 2913 (Colonia) y Cooperativa 787 * * * * .* * f * * ¥ * * * * * -l» * * * *************«' «He-**^********************^*****^.********^*****^**^^****; Tabaco Ruerto Rico Siempre el mejor R R E M I O S DE: i , 2 V 5 RAQUEIXEIS Montevideo, Julio de 1927 N.o 126. Año VTT Revista del Centro Gallego léteiflii \ ftÉiñistración, San José 8lí 2.a EPOCA Tilf, La llrigu|i M!1rntral La Junta Patriótica Gallega Fn números anteriores exponíamos las ventajas que se obtendrían con la creación de un organismo con sede central en Galicia y con filiales en el extranjero, que estuviera capacvtado para ser depositario, propulsor y ejecutor de las iniciativasfavorables a los intereses ga^ liegos, iniciativas que actualmente se desarrollan en forma muy precaria, o que no pueden lle  varse a la práctica, por falta de cohesión y de una dirección eficiente. En el trancurso de muy pocos meses han llegado a nuestro conocimiento solicitudes de. apoyo económico para el Patronato de la Universidad Gallega, el Sanatorio de Lanzada, la Lu  ga antituberculosa de la Coruña, la Residencia de Estudiantes en Santiago de Compostela, e. monumento a Curros Enriquez, el monumento a Rosalía de Castro, la adquisición de ki casa en que vivid Rosalía y otros muchos. ¿Qué podemos hacer los gallec/os de America con estos pedidos? Muy poco. Y no es por mola voluntad, ni por carencia de medios económicos, ni por falta de amor al terruño. Es simplemente por la desorganización en que nos encon  tramos. Sucedería otra cosa muy distinta si contáramos con buena organización.^ Es con mucha pena que observamos la desorientación que existe en Galicia , con i ela ción a la prensa y a las asociaciones gallegas de. América, A un señor, a una asociación o n un ayuntamiento de Galicia se le ocurre una iniciati va. Para realizarla espera contar con la ayuda de los gallegos del extranjero. Redacta una circular y la envía a la prensa y a las asociaciones gale  gas. Algunas veces esta circular se publica ’ en la prensa, con o sin comentario de i adacción, otra, veces ni eso se hace. Algunas veces las asociado nes prestan una pequeña ayuda, otras la con estan con muy buenas palabras o la mandan al ar chivo sin contestar. No recordamos que se taya efectuado una sola iniciativa de relativa importancia con el procedimiento que dejamos expuesto y, sin embargo, los pedidos por este procedimiento, nos llegan continuamente. Esto se e e a que en Galicia ignoran la desorientación y la anarqu ía que impera en las colectividades y no es peí mite realizar una obra continuada y beneficiosa para los intereses patrióticos. Ya nos con sideramos satisfechos guando las asociaciones consiguen desarrollar una obra provechosa pa  ra la colectividad en lo referente a mutualismo y a distracciones sociales. La Junta Patriótica Gallega salvaría en parte muchos de estos inconvenímtes. Bien sea en Santiago de. Compostela, en la Coruña, en Viga, o en otra ciudad gallega, debe crearse la sede central. Su creación puede conseguirse buscando asociados que quieran contribuir con una pequeña cuota mensual para su sostenimiento y para el desarrollo de las inicia ñas que nurdan llevarse a cabo. En todas las ciudades importantes de Galicia y en aquellas del. ex  tranjero donde exista una colectividad gaVeqa se crearian por el mismo procedimiento as aso daciones filiales. Todas estas asociaciones filiales tendrán completa autonomía para llevar a término las iniciativas que se le ocurran, siempre que estas iniciativas se e ectiien sus propios! medios. Cuando necesitaran el apoyo de otras filiales o de la ■enrn se pon drían previamente de acuerdo. Dentro de esta autonomía conviene sin embargo un pro  grama y un reglamento que sea uniforme, PROGRAMA DE LA JUNTA PATRIOTICA GALLEGA A) Contribuir al progreso científico, artístico, literario, industrial, agro-pecuario, comer  cial y bancario de Galicia; B) Divulgar los valores morales, intelectuales y materiales que atesora Galicia, así como los progresos constantes que se observan en ella ; C) Pregonar I qs obras y las virtudes de los gallegos ilustres ensalzando su nombré, pata dignificar a GaliAfa; 4 REVISTA DEL CENTRO GALLEGO D.) Velar por el buen nombre y por los prestigios de Galicia; E) Ayudar moral y materialmente al sostenimiento del “ Patronato de la Universidad Gallega 9 , de la “ Peal Academia Gallega” , del “ Seminario de Estudios Gallegos ” , del “ Ins  tituto de Estudios Gallegos ” , de la Editorial “ Lar ” , de la “ Biblioteca América ” y de todas las asociaciones que merezcan ser ayudadas; , P) Adherirse a los actos que se celebren en Galicia o en el extranjero y que tengan por objelo est udiar problemas gallegos. Siempre que sea factible se enviarán delegados of iciales; G) Organizar juegos Florales, Congresos, etc., etc. 11) Patrocinar las iniciativas de las asocia dones hermanas cuyo fin sea honrar y enaltecer a Galicia, España, a las repúblicas íbero-americanas y a sus hijos ilustres; los actos que tengan por objeto defender la integridad' de la Nación española, la de las repúblicas ibero-ame  ricanas y los que signifiquen medios de vinculación entre los pueblos ibero-americanos ; I) Crear una “ Bolsa de Trabajo ” que pueda proporcionar empleos rentados a los compatriotas sin trabajo y les evite la triste odisea que con freceuncia tienen que recorrer; J) Socorrer hasta donde se pueda a los conterráneos necesitados^ K) Combatir por todos los medios posibles las campañas insidiosas y perjudiciales para Galicia; L) Eludir siempre, la realización de actos contrarios a los gobernantes españoles, sean es  tos de la filiación poUtica que se quiera, con la sola excepción de aquellos casos en que los in  tereses de Galicia exigieran una protesta respetuosa. Para estos casos se contará siempre con la adhesión de la Junta Central. Este programa suceptíble de tantas reformas podría, servir para orientar a las institucio  nes o personalidades de Galicia que quisieran encargarse de la creación de la Junta Patriótica Gallega. En el próximo numero publicaremos un proyecto de Estatutos para la Junta Patriótica Gallega. . .............. . ................................................................................................................................................. . El caso de Nicaragua Ya saben los lectores como pensamos con respecto a los procedimientos que em plea la república de Norteamérica para inmiscuirse en los asuntos internos de las naciones íbero-americanas. A continuación publicamos un editorial de “ La Nación” de Buenos Aires, porque estas cosas hace falta repetirlas muchas veces para que lleguen al corazón de los buenos hispano-americanos. Como quiera que el Departamento de Estado de la Unión explique los sucesos de Ocatal en Nica  ragua, contra las fuerzas liberales del general Sandino, habrá existido siempre un agravio contra la soberanía internacional de un pueblo débil por par  te de las fuerzas armadas de una Nación podero  sa. Los mismos antecedentes que la Cancillería norteamericana podría exhibir como justificación para su empresa interventora, a saber: el consen  timiento del Gobierno reconocido de Nicaragua, no tienen mérito habilitante para consumar esa polí  tica de efectos perniciosos para la tranquilidad del Continente y el prestigio de los Estados Uni  dos. Porque si bien aquel Gobierno ha tenido la intrepidez no imitable de llamar a una Potencia extraña para que cumpla la misión que tan directa  mente le correspondía, era el caso para los Esta  dos Unidos de declinarla en resguardo de su propia situación y del decoro de Nicaragua. Carece, pues, de toda importancia el contenido de la nota de Mr. Kellogg al presidente de la Federación Americana del Trabajo, ya nue ni a título de beligerantes, ni por razones meramente policiales, podían las tro  pas norteamericanas producir actos militares sobre una Nación que no está en guerra con los Estados Unidos, ni tampoco ha perdido su personería in  dependiente. Esta política de intromisión sobre lina sobera  nía extraña, que ejerce el Gobierno de Mr. Coo - lidge, posiblemente con los más puros propósitos de llevar la tranquilidad a esa región de Centro América, no dará los frutos que se propone y que están brevemente expresados al final de la nota mencionada. Porque la resokiejón del Gobierno de REVISTA DEL -CENTRO GALLEGO 5 la Unión, de ejercer vigilancia en las elecciones que se realizarán en Nicaragua en 1928 para la de signación presidencial del período próximo, polr-i arribar a la producción de un proceso pectoral aparentemente tranquilo, más no a la solución per  manente del pleito político interno, el cual ¿61o puede lograrse por concierto pacífico d.e los par  tidos opuestos dentro de un régimen de absoluta libertad. Pues no cabe duda de que, una vez cons  tituida la futura Presidencia de Nicaragua, y re  tiradas las fuerzas de-la Unión según se ha pro  metido, la lucha entre los adversarios estallará nuevamente con violencia proporcionada a la pre  sión que actualmente los contiene. Otros levan:anlientos por los mismos o distntos caudillos cnsavr vrentarán el territorio nicaragüense, con sufrimien  tos imprevisibles para ese pueblo americano y condenación de la política extraviada de los actua  les gobernantes de la Unión. No es posible esperar que las cosas se condi  cionen de otra manera, ni que las consecuencia? de los actos se desvíen de su natural determimsmo. La situación de Nicaraguaque se debate m p|ena violencia, solo' podrá engendrar fenómenos semejantes á su propio origen. El trajín que se clan las fuerzas militares y navales de la Unión para pacificar el país será absolutamente infecundo, por que no solamente afecta a los sentimientos de na  cionalismo del pueblo nicaragüense, sino también porque no lleva un solo elemento persuasivo paca la conciencia nacional. Basta ver cómoda rebelión subsiste en Nicaragua no obstante la presencia im  ponente de fuerzas poderosas para calcular lo que será el día en que éstas abandonen el territorio de ese país, como lo tienen prometido solemnemente. Se habrá confirmado una vez más el fracaso de los medios opi'esivos sobre las soberanías interiw'- eionales, y para los Estados Unidos una grave ai< ctación de su prestigio en América, cuyas naciones, justamente celosas de su respectiva independencia no aceptan y menos legitimarán jamás las incursio  nes tutelares de la gran República díd Norte.- DEL SEÑOR JULIO MARIA SOSA La España que conocemos y lo que es la nación actual No era Don Julio María Sosa panismo. Seguramente Jue con chos americanos que viven comple un conocimiento muy superficial, sos, de los artículos “ avancistas’ ’ y españoles que por una u otra mentan los asuntds de nuestra gerada intención antigubernamen llegan a nuestra patria compren Este es el caso de Don Julio Mario especialmente la lectura del inte un artículo que merece la mayor española de América. Bien se com “ avancista” , porque esta necesita de los uruguayos que se destacaban por su hisrelación a España le sucedía lo que a otros mu  ran) ente equivocados. Tienen de nuestra patria adquirido a través de los telegramas tendéncwy de las declaraciones de algunos americanas razón se inspiran en una fobia marrullera y coEspaña con un espíritu demagógico y con eraral. Cuando los americanos de bé ana intención den, después de conocerla, el error m que vivían. Sosa. A nuestros lectores recomendamos mu a resante artículo publicado en “ La Razón ” . Es atención y digno de su divulgación en la prensa prende que nos referimos a. la prensa que no sea sus columnas para otras cosas más importantes. Acabo de recorrer España y debo trasmitir a los lectores de fí La Razón ” las impresiones opti  mistas que me sugiere una observación directa do su actividad integral. En el Río de la Plata, hay un mal entendido o un concepto erróneo sobre España . Sabemos de su cultura por la cultura de los hombres que nos bo  gan, más que por los libros y estadistas que no lee  mos porque nos atraen otros grandes nombres n otras civilizaciones exóticas de moda para la clase que se llama intelectual. Pero España merece conocerse a fondo y nos  otros, los herederos de su gloria y de su'carácter, que tanto hacemos, digámoslo con lealtad, por ol  vidarlos si no por menospreciarlos, podemos, sen! " el orgullo de la nueva España que resurge, sin cruz v sin tizona, con nuevas ideas, con nuevas formas do trabajo con nuevos optimismos, para encua  drarlos en •el marco de una tradición — inalien .* bles sin duda — que está esculpida en sus excep cionales monumentos de mármol, que está escrita en los romances clásicos de los maestros del biu n decir, que se prolonga a través del tiempo y de las más profundas crisis políticas, en la racial estruc  tura de los pueblos hispanos de América. España es hoy un gran laboratorio de ideal'? 6 REVISTA DEL CENTRO GALLEGO renovadores, así como fuera antaño, la espada vic  toriosa que dominara al mundo. Todavía debe re  parar un error, idéntico ai que cometiera, querien  do conservar territorios de conqmsta. Marruecos, a pesar de todos los éxitos militares de una estra  tegia audaz, es una sangría inútil y, más que inú  til onerosa. Allá van millones de pesetas y allá van millares de vidas jóvenes malogradas. Marrue  cos es el terror de España por lo que destruye, sin esperanzas de reparación o de compensación. Pei'o, si descartamos este problema, observa  mos en la madre patria un verdadero renacimien  to de optimismo, que no sospechábamos y que acre  dita la vitalidad de una raza que asombró por !a fuerza de su genio literario y artístico, así como por las hazañas de sus héroes y la fé de sus cru  zados. Nosotros conocemos bien la España de Felipe H, de Carlos V o de Femando VH, para no ha  blar de los Reyes Católicos, que hicieron posible el sueño de una hegemonía sobre tierras donde no se pudiesen medir las distancias y las riquezas; pero la España, sin colonias, reducidla a sí misma, laboriosa y pujante, donde se dilucidan todos los pro  blemas morales, sociales y técnicos de la vida mo  derna, donde las Universidades ya no son monas  terios, sino paraninfos abiertos a la enseñanza y a la. discusión de todos los apostolad'os renovadores, donde, existen institutos docentes de primera y se  gunda enseñanza, como el de Madrid, en los cua  les se ha logrado desterrar, en absoluto, el estu  dio de memoria, suprimiéndose libros para substi  tuirlos por la alocución directa al alumno que lue  go ha de reconstruir con su propia redacción, su propio discernimiento, para hacerse “ su texto es  colar ” ; donde abundan las escuelas industriales, institutos profesionales para crear el peritaje téc  nico-práctico, combinándose el taller y ,el aula, es. que los especialistas enseñan a trabajar y aprove  char todas las materias primas del país relaciona  das con las diversas aplicaciones de la pequeña y la gran industria; donde hay cooperativas obreras propietarias de minas de carbón que habían aban  donado los capitalistas impacientes y que hoy rin  den ganancias de centenares de miles de peseta.» a quienes las explotan por su cuenta bajo un go  bierno propio económico ejemplar; donde los altos homo de Bilbao, Sagunto, etc., suministran el ace  ro con que se fabrica todo el “ outillaje ” , de puer  tos, usinas, tranvías, ferrocarriles, puentes, etc., etc., de España; dónde la revolución desde arriba'' que en un libro muy difundido preconizara, desde años, Cristóbal de Castro, ha empezado “ de aba  jo ” , con el considerable aumento de la. población, obra de la subdivisión progresiva de la tierra y la multiplicacin admirable de los cultivos, cada vez más extensos y remuneradores, hasta el punto de haber excedentes de trigo en las provincias costa  neras del Sur; donde extensiones vastísimas de co  pas y olivares, aseguran una producción de vinos y aceites de riqueza incalculable, para la exporta  ción; donde el Instituto de Estudios sociales, acaso único en el mundo, ha logrado infundir en las cos  tumbres, más que en las leyes, altas conquistas do previsión, de solidaridad, de humanización del tra  bajo, por medio de horarios en progresiva reduc ción, de retiros de obreros, de contratos acerca de accidentes, de reglamentación de la labor de majores y niños, etc., etc., donde, en fin, también el gobierno por irregular que sea, — ya que manda uno y nadie más, substituyéndose a los dos sobe  ranos, al de “ gracia divina ” , que está de más, y al pueblo que es la verdadera fuente del derecho y de la libertad — donde también el gobierno — repito — da ejemplo de actividad útil, estimulan  do grandes obras públicas : (carreteras, puertos, ferrocarriles) y valorizando la moneda y consoli  dando con capitales propios mas de cinco millones de deuda flotante! Y no hablaré de España en su aspecto pura  mente intelectual porque me demandaría mucho espacio. Basta saber: que no sólo en Madrid, sino en todas partes, aparecen, con gran frecuencia, li  bros nuevos, literarios, docentes, sobre arte y cien  cias, sobre tópicos sociales, etc., y se anuncian di  sertaciones todos los días por los profesores más eminentes acerca de las materias de su especializa'' ción. Y hay una gran afición a las conferencias en el publico porque él ahorra lecturas copiosas y asi  mila más eficazmente la lección oral, bieft dicha, ilustrada con proyecciones luminosas, mapas, dia gramas, ote. etc. En las mismas fábricas se dan conferencias in  teresantísimas con las últimas noticias relaciona  das con el progreso de las industrias aplicadas. For último, debo dedicar algunas líneas a otra manifestación del nuevo espíritu español: lo que se refiere a las artes edilicias. Las nuevas barriadas suburbanas y aún, en muchas ciudades, no solo de primer orden sino de jerarquía inferior por las cifras de los habitantes, los barrios más centrales están experimentando un proceso de urbanización que merece estudiarse. Desaparece el damero geométrico o el serpen  teo irregular de las antiguas formaciones para te  nerse en cuenta, el eubaje de aire y luz de las vi  viendas, la amplitud de las vías de comunicación, articuladas entre sí por rectas, diagonales o semi  círculos que permiten el tráfico holgado y abrevian distancias,' con jardines policromos, candelabros, feuntes y bancos decorativos de hierro, bronce, mármol, granito o azulejos. Un gran sentido de previsión y de belleza reve* REVISTA DEL CENTRO O ALLE GO 7 lan estas obras de remozamiento y ensanche de las ciudades y todo se hace rápidamente. No se espe  ra. largo tiempo para realizar los planes modernos de urbanismo estático e higiénico. Lo de la inde  cisión española pasó a la historia. Hay un gran amor por la ciudad y se respe  tan las flores, las frutas y los árboles y arbustos de avenidas, ramblas o vergeles. Todos sueñan con ia ciudad hermosa. Hay la rivalidad sugestiva de las ciudades en transformación. Sienten el orgullo de su sol y de sus flores. España vive una hora propicia de optimismo. Es la misma raza que se renueva en la fuente mi  lenaria de su grandeza y de su utilidad. Es el mismo espíritu universal de los conquis  tadores que resurge, no para hacer grande al mun  do con la gloria de sus nombres, y de las tierras que civilizan, pero si para hacer grande a España con la cultura dej trabajo, con la fuerza de la vcluntd, con la ley del pensamiento, con una profun  da confianza en nuevos destinos! ASI SE HACE OBRA PATRIOTICA EN AMERICA Enel ‘ RotaryClub ’ de Buenos Aire^ DISCURSO DEL Dr. OLARIAOA La Asociación “ Rotary Club ” de Buenos Aires, invitó a una de sus sesio nes y como huésped de honor al economista y profesor es-pañol Dr. Lwis Olariaga. En esta sesión pronunció un bello discurso el Dr. Olarriaga y a pesar de ser muy liberal, no tuvo necesidad de apelar a los tópicos consabidos de nues  tros “ avancistas ” para demostrar lo que significa la cultura española en el con  cierto de las naciones civilizadas. Esta lección debía ser aprovechada por mu  chos españoles que vienen a estos pueblos en busca de popularidad, y, faltos de una vasta preparación, tratan de conseguir aplausos con paparruchas de po  litiquería. ; _ _ \ El presid 1 Rotary Club hizo la presentación del doctor . con oportunas palabras. Se re  firió a la : i del profesor español en diver  sos congrcsi lituciones científicas; habló de su considera. -ije científico, adquirido en bue  na parte juni ms grandes maestros de Gran Bre  taña y Alemania, y recordó su labor eficaz en Es  paña y fuera de ella. Tuvo un recuerdo para la actuaieión del huésped en el congreso que, bajo la or ganización del Museo Social Argentino, se celebró en Buenos Aires, y al cual concurrieron otras des  tacadas figuras extranjeras, y elogió los trabajos sobre economía y sociología, con que el doctor Ola riaga contribuyó al mejor éxito de aquella confe  rencia. Palabras del doctor Olariaga El doctor del Campo cedió en seguida la palabra al profesor español, quien comenzó agradeciendo al presidente del Rotary Club las frases afectuosas que le había dedicado y la ocasión que se le brin  daba de encontrarse entre un grupo socral tan ca  racterizado. Hizo observar que repetidamente había recibido agasajos de esta clase, todos ellos cordiales, lo cuai le hizo pensar que no iban dirigidos a su persona, sino a su calidad de español. Por lo demás, celebra  ba poder dirigirse a los miembros de un Rofary Club, por los motivos idealistas que han dado ori  gen a estos centros en todo el mundo. Dijo que en medio de una civilización materialn: ta, que se había llamado civilización moderna y ha  bía tenido como objetivos casi únicos la ciencia y la industria, los Rotary Clubs vinieron a poner un comentario profundamente crítico. Un español, sm embargo, no encuentra diferencia entre el ambiente de un Rotary Club y el ambiente de España. Haj en el mundo una civilización que es patrimonio co mún de los españoles de allende y aquende el Atláú tico, que se ha llamado civilización española y St caracteriza como civilización sentimental frente a la civilización material que dio fisonomía al Conti  nente europeo en el último siglo. El doctor Olariaga explicó que para él la civili  zación es aquel repertorio de motivos que constitu  ye los resortes vitales de una vida social, y que aún cunado exista una cultura universal y uniforme existen civilizaciones diferentes. Esa civilización sentimental que caracteriza a España fué, justamente, la causa del desprestigio de España en el último siglo: de que se pensara que España era un país muerto, incapaz de reaccio  nar con la evolución de los tiempos. Este criterio simplista que existe en Europa fué consecuencia" de aquellas pretensiones inmoderadas de la civili  zación industrial, que habían gozado de un peusa" s miento de que cada civilización que nace es supe  rior a la precedente; Pero al fracasar la civilización industrial con el espectáculo que Europa contempló durante la gran guerra, y perder los pueblos del Continente europeo la fe en sus ideales excesiva  mente materiales ; antisentimentales, se han vuelto 1' ■ ojos hacia lo que España representa, hacia ese país sencillo, infantil y apareiiteinente nial organi  zado, pero lleno de carácter, de variedad, de origi  nalidad v de espííitu, y así ha nacido el prestigio que hoy está recuperando España en Europa, Comparando lo que un filósofo alemán, de gran notoriedad actualmente, el Conde de Kayserling. llama la civilización del “ chauffeur- ’ con la civi  lización española, hizo resaltar el orador la noca cu l iosa de que, justamente, lo que está rcconquis lando el prestigio de España en • América ■. es io opuesto a lo que le da prestigio en Europa. A Es  lía ña la está viendo América hoy con mayor respe to, porque una generación ha cultivado en ella la ciencia y la industria, es decir, las formas de cul tura moderna. América respeta hoy más a España por lo que España tiene de Europa; en cambio, Eu  ropa está dando valor a España por lo que tiene ue ci\ ilizaeión típica y original. Agregó que quería subrayar bien este convencimiento ante los intelec  tuales argentinos, tan responsables como los espa  ñoles del porvenir de esa civilización espiritual, que hoy recupera su debido rango en el mundo. REVISTA DEL CENTRO GALLEGO Dijo en seguida que, en su opinión, esa es una civilización que no tiene nada que ver con la ña  mada civilización latina, la cual, a su juicio, jainá.-' ha existido ni existe. Tiene gran respeto y adimra ción por esos* dos pueblos extraordinarios que se llaman Francia e Italia, pero recaba para su país tanto la responsabilidad como la gloria que puede corresponder a la civilización española. La eiv , - ¿ación española es una civilización sentimental une se guía por el corazón, a diferencia de la civiliza  ción francesa e italiana, que son típicamente eu  ropeas, y que se guían por el cerebro y por la ¡ogica . El único pueblo europeo que tiene una nota ro  mán con España es Gran Bretaña. También la ci  vilización británica ha sido una civilización sen,, mental, completamente aparte de la europea, y el hecho de que los filósofos escoceses de fines del si  glo XVIII y principio del XIX hallaran una eouciliaeión entre el interés individual y el interés so  cial, no consiguió borrar por completo el cara ¡ i l profundamente humanista y sentimental de la ci  vilización inglesa. El doctor Olariaga terminó diciendo que aunque eu España existen oficialmente organizados Ro : uy Clubs, toda España es un Rotary Club, porque toda España está guiada en su más profundo sentir por los ideales y principios morales del Rotary Club. De “ La Nación - ’ de Buenos Aires. E! Orfeón “ El Eco ” de la Coruña Van muy adelantados los ensayos de esta co  lectividad para l 1 próximo concierto que con la epoo.peraeión de 25 señoritas se celebrará el pre. s. ate mes en uno de nuestros Teatros. El director, sopor Barreiro, ha llegado a un conjunto admirable que sus socios protectores y público en .general podrán apreciar, en el cual se interpretarán varias obras polifónicas, algunas de ellas de autores tan conocidos como el señor Taibo, un apreciable coterráneo nuestro, residente en éjico en doude lleva. 20 años ejerciendo la Me. diciua. Entre las muchas obras que a este orfeón de  dicó figuran las tituladas “ Rio arriba. . . río a tnixo” , “ Cantan os galos ” , “ Despedida do Emi. guante ” y la que se dará a conocer como poli  fónica titulada “ Madrigal ” . Ademas dará a conocer otras varias por pri. .. ora vez, lo mismo polifónicas que por hombres solos. Fdicho concierto se estrenará un magní  fico decorado propiedad del orfeón, d<3 cuyo bo. coto es autoi el meritísimo socio orfeonista señor Bugueiro . Uno do estos días serán expuestas varias corbatas que para su bandera se han recibido y entre las cuales figura la de la Junta de Damas del Contro Gallego de Montevideo (Uruguay), que será entregada en el mismo concierto. Sindicato Médico del Uruguay SU BOLETIN OFICIAL Con toda regularidad llega a nuestra Redacción el “ Boletín Oficial del Sindicato Médico ” . Lleva  dos por la curiosidad lo liemos ojeado muchas vo  ces. Al principio lo hacíamos con indiferencia, poi  que suponíamos que siendo profanos en ciencias médicas no encontraríamos en sus páginas nada que pudiera interesarnos. Hoy lo hacemos con curiosi  dad y con interés. Su lectura es muy amena y muy instructiva, aún para los profanos. No ha dejado de sorprendemos la manera humanitaria y desinte resada con que se estudian y plantean los problemas de orden técnico y los profesionales. Además pu  blican siempre artículos literarios, que encierran un fondo moral y filosófico quelos hace dignos de la mayor atención. Es el “ Boletín del Sindicato Mé dico ” una publicación que hace honor a los profe  sionales y a esta culta república. La REVISTA DEL CENTRO GALLEGO acusa recibo de este im  portante Boletín y felicita a su Director y k su ? cooperadores. REVISTA DE!L CENTRO QA LL EOQ 9 Un reportaje al padre Almeida OTROS INVENTOS DEL SABIO JESUITA ESPAÑOL Un redactor de “ La Provincia ” , diario de Cá. ^diz, hizo al padre Almeida un reportaje a. raiz láe la conferencia >que dio en aquella ciudad, del «cual reproducimos lo siguiente: “ Bmipecé mis estudios a los 15 años en el Se  minario de Salamanca dirigido por jesuitas y de allí pasé al Noviciado de la Compañía. Desde luego sentí desde mi niñez gran afición por las ciencias físicas hasta «l extremo ique mi mayor entretenimiento era la construcción de pe queñas máquinas, zepelines, y confección de pia  mos y croquis de motores. Ya jesuita me pasaba , todas las horas disponibles en la. Biblioteca del Co. | leg io Máximo de Oña (Burgos) leyendo todas las .obras de Física y revistas de esta ciencia que ha  bía en dicha dependencia. Rev. P. Almeida El primer trabajo serio ¡que hice después de es tudiar Física, con algún detenimiento, fué la cons  trucción de un girómetro después de haber calcufiado la fórmula de la superficie de cierre, hasta obtener que el descenso del vértice del paraboloi  de fuera una función lineal de las diversas velo  cidades radíale». Preferentemente estudié y me llamó siempre la atención la termodinámica. Después del girómetro construí un freno ter. Imomagmétieo que se construyó en Madrid y ^ es - jpués de aprobado en Barcelona, fué adquirido fpor la Hispano-Suiza. De un estudio puramente teórico y siguiendo las reaciones y las diversas soluciones del probleana, tuve la primera idea del acumulador el día (13 de Octubre de 1921 en el Colegio Máximo de Valkemburg (Holanda) . ¡ No disponía entonces de medios de realiza, letón adecuados, aproveché mi primera vuelta a España para verificar las primeras comprobacio  nes experimentales. : Desde un principio se me presentó como pro- •biema arduo erizado de dificultades, hasta tal punto que más de una vez me sentí falto de espe  ranzas para llegar a vencer todos los obstáculos que cada detalle me presentaba; sólo por ejem  plo, la cuestión del depósito de cinc ha necesita  do un cúmulo muy apreciable de pequeñas difi  cultades. La primera persona a quien revelé el primer resultado de mis investigaciones a los pocos días de concebidas fué al P. Wull. tan conocido en el ■inundo científico por ser el inventor del lectrómetro unifilar y bifilar que lleva su nombre. En España, quién primero lo conoció y vió funcionar fué el conocido y competentísimo profe. '■sor de la Escuela de Ingenieros señor Sánchez '■Cuervo quien inmediatamente reconoció la. impor. tancia industrial y económica del invento para el •porvenir . Después del señor Sánchez Cuervo fué el con de de Guadalhorce el que lo conoció en 1924 (no era entonces Ministro de Fomento). También el conde se pronunció favorablemente y empezó a visitarme con gran frecuencia. Desde la primavera del año 19 21 llegaron a obtenerse las ventajas y resultados máximos que hoy día ha alcanzado en las pruebas realizadas en el extranjero. El ambiente de duda, vacilación y desconfian za que empezaba a rodearme me hizo adoptar la heroica resolución de presentar el acumulador ante el más alto tribunal de la materia: ante la “ Abkumulatore Fabirk Aktiengesqlchaft ” (la lla  mada F. A.) de Berlín que lleva la dirección y el control de acumuladores en toda España. Sí, señor, heroica; porque no hay que perdqr de vista la valía, de los elementos que la integran y además que era un español y por añadidura un : acerdotf\ católico, quien sometía sus investigacio  nes al juicio de eminentes hombres de ciencia y de religión protestante . No obstante, yo tengo mucho tesón, abrigaba la seguridad de lo que decía. Presenté mi trabajo y al siguiente día me ci  taron a una reunión de la Junta del Consejo en pleno, acordándose que me quedara allí y empe  zar inmediatamente todas las pruebas sin reparar en gastos y todo por cuenta de la expresada So  ciedad. Construyeron un laboratorio exclusiva- 16 REVISTA DEL CENTRO GALLEGO hasta desconcertarnos, que haya podido primar en una materia tan extensa-y tan ajena a sus activi  dades comentes. Basta decir que tuvo que pronunciarse sohro cuestiones de ganadería, agricultura, arbaricultura, fruticultura, avicultura, suinicultura, cooperan' vismo, higiene rural, etc. Y que tuvo, entre otros competidores, a varios especialistas reclutados en  tre los mejores agrónomos, del país. ¿ Cómo ha podido nuestro compañero hablar de tantas cosas tan diversas? Por la sencilla razón de que las ha “ vivido ” , y con la intensidad ¡¡fie pone en todas sus cosas. No hay que olvidar que durante cinco años trabajó ruda e inteligentemen  te en el campo, siendo tan sensitivo como obseivlador.' Pero si es admirable que haya podido pronun  ciarse sobre tantas cosas, ¿no es todavía más que haya podido hacerlo en la forma ideológica y sen tenciosa que requerían las circunstancias?... Tu  vo que formular diez proposiciones sobre otros tan  tos temas; hubo que darle intensidad, claridad y hasta belleza para hacerlas fácilmente penetrables en la mente de las masas e interesar a éstas, has ta estimularlas en la realización del progreso ge  neral . Solo un veterano de la prensa, co» los atribu  tos del verdadero periodista, pudo realizar un es  fuerzo así. ........................................................................................................................................................................................................................................................................................................................... . iiimiimüiiiiiiiimmiiiiiiimnimmimiiin NECROLOGICAS Don Inocente Tanoira y Don Manuel Veira Dos bajas muy sensibles hemos experimentado en las filas de nuestros asociados. Dos compatrio  tas que por su bonomía, por su patriotismo, por su amor a Galicia, y por su cariño a nuestra casa ga  llega merecían el aprecio en que los tenía la colec  tividad española. — Nos referimos a don Inocende Tanoira y a don Manuel Veira. — Son muchos ios servicios que han prestado a las asociaciones españolas y muy especialmente al Centro Gallego. Hasta hace muy pocos meses compartía el señor Tanoira las obligaciones y las responsabilidades de la Junta Directi . a, como miembro conspicuo de la misma. Su quebrantada salud no era obstá  culo para sus entusiasmos por nuestra obra. Don Inocente Tanoira Don Manuel Veira Todas las obras y las iniciativas sociales y pa trióticas encontraban siempre un decidido apoyo moral y económico en ambos coterráneos. El Coli  mo Gallego ha perdido a dos de sus mejores asocia  dos, que pertenecían a la gloriosa guardia vieja.de •ilustra asociación y contribuían a sostener teso  neramente las aspiraciones colectivas. Ln Junta Directiva que se hizo representar ofi  cialmente mi el acto del .sepilió, que hizo constar en acta el sentimiento de pesar que produjo en su seno el fallecimiento dr estos queridos consocios, exterioriza su pena y hace votos para que las res  petables familias de don Inocente Tanoira y don Manuel Veira consignan la resignación nece  saria para soportar tan tristes desgracias. 17 revista del oentro gallego DE SANTIAGO DE COMPOSTELA La Residencia de Estudiantes Desde hace varios años observamos con gran satisfacción el remozamiento de nuestra Universidad Gallega. Su ilustre y entusiasta Bector, don Litis Blanco Rivero viene desplegando un dinamismo que es secundado por las figuras más prestigiosas del profesorado y qpe empieza a producir efectos beneficiosísimos. Hoy publicamos ¡a crónica de una importante reunión celebrada en Santiago de Compostela, en la cual se cambiaron impresiones sobre la creación de la “ Residencia de Estudiantes en aquella ciudad. En él nú  mero próximo publicaremos él mensaje que remiten a la prensa, a las autoridades y a las Asociado nes de América, solicitando su apoyo para esta obra. Es de desear que todas las personas y las ins  tituciones que puedan hacerlo, presten su concurso a, esta impor  tante aspiración de los Universitarios gallegos. La Revista del Cen  tro Gallego envía sus calurosas felicitaciones a los profesores y a los estudiantes por en la organización Presidida por el rector señor Blanco Rivero, se celebró una reunión de los catedráticos que cons. tituyen la Junta pro Residencia de Estudiantes. Reinó gran entusiasmo. He aquí la nota oficiosa que se nos facilitó de la misma: “ El Comité designado por el Claustro para trabajar por la creación en Santiago de una Re  sidencia de Estudiantes, dirige un ferviente roque-, rimiento a toda la prensa gallega, para que preste su preciso auxilio a este fin, con una labor de di  vulgación y aliento lo más constante e intensa po  sible. Reconociendo el valor de esta colaboración de la prensa y cuanto se debe ya a algunos órganos de la misma en la notable tarea de llevar a cabo aquella idea, el Comité desea por su parte Comu  nicar a la prensa, y por su mediación a Galicia en  tera, las noticias, datos, acuerdos, etc., que pueden contribuir a esa labor de divulgación. Comenzando a poner en práctica tal proposito se complace en hacer públicos algunos de los acuer  dos tomados en su última reunión. Fueron estos: Primero. El de dirigir un llamamiento a todas las Diputaciones. Ayuntamientos y particulares de Galicia para que. sumándose al generoso movi  miento iniciado por algunas de dichas corporacio. nes, aporten su auxilio económico a la creación de la Residencia. Segundo. Llevar idéntica demanda a los Cen tros gallegos de Madrid y América. Tercero. Encargar al arquitecto señor Candeira el proyecto correspondiente, que ha de ser algo orgánico, completo, de una magnitud optimista, poro susceptible de irse realizando paulatina, mente, el entusiasmo que han puesto en él estudio y de la futura “ Residencia-de Estudiantes ” . Cuarto. Solicitar de las Residencias de Estu. diantes de España y de las Universidades inglesas y nortea mericans los reglamentos, programas, fo  tografías. etc., que constituyan un útilísimo arse  nal de información. Quinto. El Comité entiende que el órgano ade  cuado de irradiación para esta, como para las de. más finalidades universitarias, sería la Asociación de antiguos alumnos de la Universidad. Firme  mente convencido de ello, agradecerá cuantas ges  tiones tiendan a la más rápida constitución de la misma, y por su parte liará, lo que esté en su ma  no para conseguirlo. Serto. Estudiar, como algo íntimamente ligado con esa asociación, la. celebración del “ Día de Ja Universidad ” en toda Galicia. El Comité agradecerá profundamente se le co. muniquen todas las iniciativas y aportaciones de cualquier índole conducentes a las finalidades 'ex  presadas, pudiendo dirigirse la correspondencia a 'a Universidad de Santiago, secretario del Comité proResidencia ” . Nuestra Revista Por sus muchas ocupaciones ha tenido que aban  donar sus tareas que compartía el señor, J. Ramiro -leí Río con la Comisión de Revista en la direc  ción de nuestra publicación mensual. Esperamos sin embargo que el señor del Río continuará coo  perando a nuestra obra, sino en la forma activa que lo hiciera hasta la fecha, al menos prestando una cooperación que siempre será interesante y digna de agradecimiento. Ahora como antes sabe bien el señor del Río él mucho aprecio que se lv tiene en esta casa. 18 REVISTA DEIL CENTRO GALLEGO Documentos que honran a nuestro Centro Gallego Sr. Dr. Sánchez Mosquera. — Mi querido ami  go : — Recibo y leo con verdadera satisfacción las conferencias del 2.o curso que sobre problemas tbo  ro Americanos organizó, patrocinándolas, el Cen  tro Gallego. A este dirijo al enviar a Vd. (tan valiosa su labor) felicitación entusiasta. Adelante, buenos amigos y paisanos en esa ubi a de unión espiritual: Galicia tan ligada a esa América, pone lo más intimo. Pronto espero hallarme en nuestras playas y allí le recordaré con su familia. Una vez más se reitera de V. at. amigo El Marqués de Figueroa — Madrid 24, Junio, 1927. Habana, 26 de Mayo de 1927. — Sr. Presiden  te del Centro Gallego de Montevideo. — Uruguay. — Muy distinguido señor mío: Acuso recibo de su atto. mensaje fecha 20 de Abril p|pdo., anunciándome haber remitido por co rreo algunas colecciones de las conferencias dadas en esa Honorable Institución, por personas preemi  nentes, y como digo exponente de la cultura Hi.-: p ano " Am eriean a . Tales folletos han sido recibidos con agrado ^ satisfacción, pudiendo apreciar la fructífera y ¡'atriótiea labor que viene realzando esc Centro en beneficio de la cultura general de nuestra patria y de la confraternidad de la raza Hispana, todo ello de gran significación moral y espiritual para los hijos de España que, abandonando su nativo > • lar se consagran a enaltecer su memoria brindan do la oportunidad tan bella, como la que hace ese Centro, para la divulgación y conocimiento en tre nuestros hermanos de América del grado de cul  tura y de amor que presiden todos nuestros actos, tendientes a estrechar cada vez más los lazos dr unión y de la sangre que la historia y la naturaleza ha dado a nuestra estirpe. Dichos escritos, ccntcntivos de esas magi-itri tes conferencias fueron enviadas a nuestra Reccin de Instrucción para conocimiento y propagan  da de sus alumnos y de los asiduos lectores d 1 nuestra Biblioteca. Aprovecha la oportunidad de reiterarle su má alta estimación, enviándole al mismo tiempo la úl  tima Memoria de esta Sociedad, y queda a sus A", denes como su atto. s. s. — Manuel Núñez. — Pre  sidente General del Centro Asturiano de la Haba  na, Montevideo, 22 de Junio de 1927 — Sr. Presi  dente del Centro Gallego. — Calle San José SG®|870 Ciudad. — Muy estimado señor mío: — El que su/:, cribe, socio de esa Institución registrado con r¡ N.o 10698, tiena el placer desaprovechar unos ins  tantes para expresarle su completa conformidad con la orientación que Ud. y la Honorable Junta Directiva están dando a sus actividades sociales, quiero decir, al fuerte empuje galleguista, digno firme y sereno, con que están elevando al Centro y por consiguiente a todos los hijos de nuestra Ga  licia amada. Vayan pues, mis sinceras felicitaciones a los que trabajan, a los que luchan — a pesar de las zar  zas que encontraréis en el camino — , pero que co  mo buenos gallegos sabréis vencer sin desvaneci  miento . Para contribuir con mi pequeño grano de are  na a los esfuerzos que realizáis por todos nosotros, tengo el agrado de acompañar una solicitud de so  cio de nuestro querido Centro a nombre de mi ami go y colega el Sij Manuel Varela Vázquez, a quién propongo como tal en compañía de nuestro ejem  plar consocio el Sr. Pesqueira. Me permito manifestar — a fin de que el Sr. Tesorero tome buena nota — de que el señor solici tante mencionado abonará en su domicilio de la calle Patria N.o 3032 el trimestre de Junio, Julio y Agosto, cuando el Sr. Tesorero tenga a bien en  viar al cobrador. — (Efeto siempre que la Junta se digne aceptarlo) . Con tal motivo, reitero al Sr. Presidente y a sus compañeros de la Junta, la expresión de mis mejores sentimientos. M. Varela Ríos. Asunción, Julio 14 de 1927. — Señor Presiden! • del “ Centro Gallego ” — Montevideo. — Aprecia  do señor ycompatriota : — Cumpliendo con agre  do, una expontánea resolución de esta C. D. nos es grato dirigirnos al digno presidente de ese pro  gresista Centro, para expresarle la viva cornpía'-encia. con que venimos siguiendo el desarrollo d" !a inteligente y patriótica labor de ese ponderado Centro, tan genuinamente español, que con altnv.t y desinterés, viene cimentando en el corazón «le las queridas repúblicas hispano-amerieanas, la ver  dad de la historia, y el valor de nuestras tradi  ciones, por medio de publicaciones revestidas de toda seriedad, y patrocinando verdaderos torneos culturales. Puede tener la certeza, señor presidente, que REVISTA DE(L GENTRO GALLEGO 19 entre nosotros está bien arraigada la admiración por la belleza de miras de la entidad por Ud. pre  sidida, incitándole a perseverar, con el objeto de poder cosechar los írutos deseados, por todo buen compatriota nuestro. Al presentarle nuestros efusivos saludos, ie rogamos los haga extensivos a todos los calificados componentes de esa C. D. y asociados. JSa parto, Presidente j P. Marín, Secretario. .. ............. .. ............................... .... ................. . ................ . ........................ ii„mi,iiin,iim.iii,iiii.„ii,iiiiiiimpi..ii.i.i..ii' | .i | " 111111 ...... . ................................................................. . .......... . ................................................ . El pr»imor> tostamonto do Colón POR RICARDO BERTRAN Y RO ¿PIDE (De la Real Acadremia ^Española) _L.a Real Academia, de la Historia, a la que ten ¿j ci iionui de pertenecer, consideró que para i orine.:.! juicio en el proolema relativo a la. cuna ;i e doiúu, era conveniente investigar si existía o no m escritura matriz o copia, autorizada del pri. mer testamento o institución de Mayorazgo atri. i/u¡d.o ai descubridor de América. ¿>e trata dei extravagante documento tan traiuc. y nevauo en que D. Cristóbal Colón repite y retu-ica que toaos los suyos y toaos sus antecesoie.s s c . llamaban y nabian llamada “ de Colón ” ; dispone que si se extinguiera la descendencia de sos lujos y hermanos, herede un “ de Colón ” a quién habrá que buscar “ aquí” , es decir, en el lugar o país en que se otorgaba el testamento (Sevilla, Castilia), o en otro cabo del Mundo; di. ce que él, D. Cristóbal, había nacido en Génova, y además había salido de dicha ciudad, etc., 'etc. Hízose la investigación en el Archivo notarial de Protocolos, de Sevilla y en el Archivo de Si mancas. En Sevilla nada se encontró, ni el menor indicio de haber existido el documento. En Segovia ha.bía dos copias de una Carta Real de Con  tinuación del Mayorazgo o testamento que se de cía hecho en 1498. Confirmación a que ya se ha. bia referido hace más de un siglo, el señor Fer  nández de Navarrete. Pero en dichas copias no está la Institución o Carta de Mayorazgo. Es, .pues, una Real Carta de Confirmación en que no aparece el documento confirmado. El "Boletín de la Academia de la Historia” , ha publicado, én fascímil fotográfico, una. de las copias. Con ello a la vista (páginas 334 y 335 del tomo LXXXVIH) pueden quien quiera com  probar que en esa Real Carta no se incluyó la del Mayorazgo instituido por Colón. En efecto, a continuación de la frase en que se dice que “ sigue ” o se transcribe, al pie de la letra (de verbo ad verdum) la Institución hecha por Colón, “ no sigue ” , sino que en la linea inme  diata, en la misma plana, sin solución de conti. unidad, sin la menor señal o indicio de haberse alterado o roto la hoja, hablan, no Colón, el otor  gante, sino los Reyes, “ Don Fernando e Doña Isabol, por la gracia de Dios, etc. ” . Es como si en alguna Ley o Real decreto de ruestros días inserto 'en la “ Gaceta ” , se leyera a continuación de la fx - ase ritual “ Vengo en dispo  ner lo siguiente ” . “ Por tanto mandamos, etc. ” ¿Que es lo que se manda preguntaríamos? Y en el caso de que se trata, ¿qué decía el docu. mentó que confirmaron los reyes? Resulta, pues, que la Institución, tal como la uebió escribir Colón y autorizar el Notorio o es cribano, o tal como los Reyes la hicieron repro  ducir cuando se confirmó, no existe, no se cono, ce. (1). Entonces, ¿qué origen tiene ese papel de que tanto se habla y que se viene citando como testa  mento de Colón, hecho en 1498, y es el caballo de batalla de los críticos en la contienda sobre el apellido, la patria y otros particulares referentes al descubridor de América? Pues es una copia simple que estaba y está en el Archivo que fué de la Casa de Veragua y que ahora ha adquirido el Estado, copia a su vez, de otra copia de una minuta testamentaria de 1 497, que figuró en el pleito de sucesión al Ma  yorazgo a fines del siglo XVI. EÚ documento que se copió y la copia, misma anduvieron de mano en mano de varios litigantes, y se perdió — y no pudo encontrarse — una hojja de la de los llamamientos a la herencia), y se subsistiyó con otra que presentó el italiano Bar. ¡tasar Colombo y que el Tribunal admitió porque lera igual letra que el resto de la copia; como que la habían sacado dos escribientes del Colombo, Gaspar de Guinea y Pedro de ArgüelloJ así cons  ta en los párrafos 910, 919 y 1.010 del “ Memo- )rial del Pleito ” , existente en la Biblioteca de la •'Real Academia de la Historia) . 1 Ahora bien, esta copia de copia de lina mi- •nuta de 1497, que se supone que fué luego el tes. Hamento o Institución de 1498, y cuyas incidencias 'acabamos de indicar, ¿puede admitirse como do. 'cumento digno de crédito? Negativa tiene que ser la respuesta mientras ño aparezca la escritura original o copia auténti- 'ca. de la Carta de Mayorazgo, y pueda compararl se con la copia que figuró en el pleito. Dado caso 'de que la minuta de 1497 tal como lo escribió Co. Tón se elevara a escritura pública en 1498, cabe isospechar que ésta y la copia inserta en la. Con. ífirmación que nadie pudiera hacer el cotejo des  aparecieron “ precisamente ” para con la minuta de 1497, tal como figuró en el pleito, y compro- I 'oa, así da diferencia entro ésta y aquéllas. Entre tanto, si iegalmente, como dijo el Al. mirante de Aragón, esposo de una de las litigan. tes, y confirmó con su fallo el Consejo de CastiUa, tenía más valor que "un papel blanco", pode  mos también decir que, desde el punto de vista críticobistórico, la tal copia no es más que “ un 'papel mojado". ^ ______________ (1) N. de la ít. — Como se ve, este artículo es una prueba del interés que pone la Real Aca  demia de la Historia en el asunto, boy tan debati  do, de la cuna de Colón. Dada la importancia que se viene concediendo al documento en cuestión, la Acaemia ha prestado un buen servicio poniendo 'bien en claro que hasta el día, el tal documen  to, original y auténtico, es desconocido, con lo que — y esto es afirmación nuestra — pierde va  lor la tésis del “ Colón geno-vés", con ventaja pa. ra la tesis del “ Colón español". De “ Revista de las (Españas ’ ’ . Hiimmmiimmiiimiiiiiiiimi!iiiiimiiiimiiiiiiiiiiiiiiiiiiiimiiiiiHiiiiiiiiiimimmiiiiimiiimiiiiiiiiiiiiiiiiiim> La nueva Junta Directiva La constitución de la Junta Directiva que habrá de dirigir los destinos del Oentro Gallego en el período de 1927 a 1928, constituye un aconteci  miento social que no queremos dejar sin el corres  pondiente comentario. Los nuevos miembros que han venido a compartir las tareas y las responsa  bilidades que irroga la complicada dirección de nuestra casa, son el mejor complemento que podía hallarse para contribuir al éxito de la obra que venía realizando con tanto cariño y entusiasmo la anterior Junta Directiva. Por otra parte la incor  poración de los nuevos miembros pone en eviden  cia el prestigio que ha alcanzado el Centro Galle  go. No hemos de referimos en esta nota a los miembros que con anterioridad desempeñaban puestos en la Directiva porque son bien conocidas de los señores asociados. En esta nota solo quere  mos hacer mención de los señores Dr. Ramón Varéla Radío, arquitecto Alfredo R. Campos, don Jesús Gandoy y don Cándido Castro. El prestigio de que gozan en nuestra colectividad y las muchas pruebas de adhesión que han dado a la obra que realiza el Centro Gallego, constituyen la mejor ga  rantía para que podamos augurar un período de esplendor que en nada ha de desmerecer a los úl  timos ejercicios. Con verdadera satisfacción pode  mos felicitar a los electores por el acierto que han tenido. El refuerzo que supone la incorporación de tan valiosos miembros, unido al que representan los que ya estaban, nos permite afirmar que la ac  tual Junta Directiva desarrollará una gestión que hará honor al Centro y a la colectividad gallega. Nuestra Revista saluda a los señores Dr. Varóla Radío, arquitecto Campos, don Jesús Gandoy y don Cándido Castro y les desea el éxito más lison  jero en las tareas que vienen a compartir. C R 0 N f C a ' c ALTÉ TÉR A Indudablemente que ráfagas de locura invaden ahora con frecuencia el cerebro de la mayoría de las mujeres. Numerosos casos confirman este aserto. Una de estas mañanas, en la cual por preci sión tuve que salir, me hallé con el agradable en. cuentro de una amiga que hace algunos años re. side en Betanzos y viene de cuando en cuando a pasar unos días a ésta, su ciudad natal. Me invita a acompañarla a un salón de los lla  mados “ de belleza" y como quiera que no tengo prisa, accedo gustosa. Al cabo de algunos minutos penetramos en él. Está animadísimo. Un grupo de jovencitas, que ha entrado pre  cipitadamente.. pregunta con ansia a un depen. diente. Este, les reparte números de revistas de modas que leen con afán, cambiando impresiones sobre ellas. Otra, terminada la operación de afeitarle las cejar- — que la asemejan a los individuos de la raza amarilla — se mira al espejo con complacen  cia, y pasados unos segundos, vemos llegar a una señora ya muy anciana. Sus pasos vacilantes y todo su aspecto lo denotan, aunque su indumenta  ria. ajustada extrictamente a las exigencias de la moda pretendan restarle algunos años. Se coloca muy cerca de nosotras y al acudir presuroso el dueño del establecimiento, se despoja del sombrero dejando al descubierto una cabeza de cabellera blanca muy escasa y le interroga: — ¿Cómo me va usted a arreglar la cabeza? (A nuestro juicio lo necesita mucho interior  mente. ) A lo garcón — le responde. Me imagino una burla cruel; pero no; me equivoco. Veo que rápidamente caen las madejas de plata y su cabeza toma la forma de peinado masculino. Le enganchan después en unos alam bres eléctricos que penden del techo — que a mí se me antojan instrumentos de suplicio — los es. casos mechones que le dejaron y entonces no' sin espanto — pues juzgamos casi inmediato un ata  que a la cabeza, o cuando menos la completa des  aparición del cabello y lo inevitable de la peluca — - comienza el rizado que queda terminado en pocos minutos. . . Salimos a, la vez y el peluquero dirigiéndose a la señora de referencia, le dice: — Hasta dentro de ocho días no tiene usted ne. ce si dad de volver. En tal momento entra un caballero que la mi  ra y murmura de modo que podemos oirle: — ¿Qué diantres pretenderá esta señora? Dolores del Río Sánch i-z-GranadoS. REVISTA DEL CENTRO GALLEGO 21 REVISTA DEL CENTRO GALLEGO MILLAS ASTEAY Recientemente ha sido ascendido a general, el co  ronel Millán Astray, jefe de la Legión extranjera. No solo el ejército, España entera ha celebrado leste ascenso del glorioso soldado. Y es que Millán Astray, con su arrojo sublime, es la personificación del heroismo; algo más toda  vía : es el arquetipo del valor. Si el Gran Capitán llegó a encarnar en su persona la representación de± antiguo .ejército español, hoy, si alguien se diera a buscar una figura moderna, actual, para tomarla como ejemplo del valor del soldado español, comu representación gonuina de todas las virtudes y gar llardías de nuestro ejército, no podría encontrar otra que concentrara en su persona tan granitos atributos mejor que Millán Astray. Nacido para la guerra, a ella se entregó con e.- f.rvor de su patriotismo y la decisión y el entu  siasmo de su juventud, una juventud de recio tem  ple, coronada aún por la flor de la quimera... No hay duda: Millán Astray, de haber nacido en c. - época, se encontraría en Plandes luelhando al fron  te do aquellos bravos Tercios. Hasta parece que to  da su figura está reclamando imperiosamente el airoso chambergo de plumas, tan marcial, tan lleno de arrogancia, como necesario complemento de su parte varonil y de su espíritu caballeresco y altivo. El fundó ese heroico cuerpo que se llama Tercio Extranjero. El hizo el milagro de ieonvertir una co sa amorfa, una amalgama de los más opustos ele  mentos -,en algo tan homogéneo, duro y resistente a la acción de la metralla como esa legión de güeña templada hoy en cien combates. Y cuando la hubo moldeado.a semejanza suya, y le dió el soplo de vida que la animara, con ella marchó a conquistar la gloria, seguro dealcanzarla. ¡Ya !o creo! Con un Capitán así, la.victoria no es difícil por bravo cpie sea el enemigo. En cien com  bates el nimbo de la gloria coronó al valeroso jato y a sus soldados. ¡'Pero, a qué precio! Millán Astra.y perdió un bra  zo, poco después perdió un ojo, y así, manco y tuer  to, vérnosle todavía enhiesto en su caballo arengan  do a sus legionarios, decidido aún a seguir derra  mando su sangre generosa. No parece este hombre una figura de leyenda ! Sin embargo, también el heroísmo (que en Millán Astray raya en lo inverosímil), debe tener un lími  te nacional Por eso Iba hecho bien el Gobierno espa  ñol al ascenderlo a general y alejarlo para siempre de ]a Legión extranjera, antes de que este hombre acabara de descuartizarse. R.IHDEL. a®®®®®®®® ffl® ffl®ffl®®®®®BH a GRftN HOTEL COLON „ (PALACIO GANOOS) ® ffi ® ® ffl ffl ffl ® ® ® ® ® ®a El más. moderno de Montevi  deo. Lujosas instalaciones. As  censores eléctricos. Departa  mentos para novios. Situación inmejorable con todas las lí  neas de tranvías a su puerta. ffl ffl ffl ffl ffl ffl ffl ffl ffl ffl ffl MONTEVIDEO Sfflfflfflfflfflfflfflffl® ffl 22 REVISTA DEL CENTRO GALLEGO lUimiiiiiiiiiiiiiiuiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiimmiiiiiiiiiiiiiiiimiiiiiiiiiimiiiinmiiiiiiiiiiiiiimiiiiimiiiimiiimimiimiiimiiimiimiiiiiiiunimiiiiiiiuimiiHiiiiiiiiiiiiiiiiiiimiiiiiimii iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiimiiiiiiiimiiiiiiiHiiiimiiinimimi MUY INTERESANTE PARA TODOS LOS ESPAÑOLES ¿ A quién perjudican ? Aconsejamos a nuestros Lectores el artículo que insertamos a continuación. Su autor es un español radicado en Madrid. Este artículo es muy interesante para todos los españoles y especialmente para aquellos que hacen propagandas “ avancistas ” en el extranjero. Admiramos, respetamos y aplaudimos las rebeldías cons cientos y bien intencionadas. Las cía y sin correr riesgos merecen la dales para España. Un bao naniigo nuestro que hace dos meses salió de (España para una de las naciones americanas, nos escribe sumamente alarmado preguntándonos cual sea la verdadera situación de nuestra patria. Para justificar su intranquilidad, acompaña a la carta recortes de varios periódicos según los cua' les la nación poco menos que arde por los cuatro costados a causa de la violenta discordia civil. El Gobierno, según tales informaciones, es barrido por una irresistible fuerza de opinión. Contestamos al temeroso compatriota, que a Dios gracias continuamos disfrutando la absoluta tranquilidad que él había observado personaba ( ri  te en todas las regiones de la península, y acon  sejándole que no baga caso de todas esas truculen  cias que ciertos diarios americanos que se dicen redactados por españoles publican un día sí y otro también. Es muy dudoso que esas hojas impresas sean es  critas por verdaderos hijos de España. Su actitud no perjudica absolutamente nada al Gobierno Es  pañol, porque éste se sostiene por el appyo de *es que en España vivimos, y además la intensísima corriente de viajeros entre la metrópoli y sus an  tiguas colonias basta para dejar en el puesto que otras, las rebeldías a muchas leguas de distanrepulsa de los buenos españoles, por perjudiMADRID, 2 les corresponde a los fabricantes y propagadores de todas esas falsedades. En cambio el buen nombre de España sufre eou esa propaganda indigna. El núcleo de lectores que sigan las inspiraciones de los diarios mentirosos es inducido a juzgar con error de la situación de nuestra patria y los valores morales y ’ económicos españoles sufren un quebranto que por pequsño que sea ; tiene que doler y molestar a todo buen patriota . No tendrían motivo de queja los españoles, aún los mas ardientes partidarios del presente estado de cosas, si esos diarios hicieran campaña contra la situación fundándose en motivos doctrinales o en una visión equivocada de la realidad; tales escritos, si se inspirasen en la buena fé, dejarían siempre a salvo los intereses colectivos que todos los hijos de España tenemos el deber de salvaguardar. Pero el tejido de falsedades e infamias con que se inten  ta desprestigiar al Gobierno de Primo de Rivera, tiene que producir indignación y repugnancia a to  do hombre bien nacido. Porque no es el Gobierno quien sale perjudicado, sino la hombría de bien de todos los españoles, y España misma . P. Y. L. E¿ imperialismo yanqui Si el desembarco de tropas norteamericanas en Nicaragua produjo mal efecto en todo el mun  do, la Explicación que del mismo acaba de dar «-i Gobierno de los Estados (Unidos, causa una impre  sión más deplorable todavía. “ La Casa Blanca declara que los derechos de los norteamericanos en Nicaragua comprenden vi privilegio de construir un canal y establecer una. base naval en la bahía de Fonseca, y además la se  guridad de los intereses de los nacionales norte  americanos en las industrias demaderas, calé v arroz, frutos y minas. El Presidente Coolidge estimaría que los Es  tados Unidos deben continuar la política actual uo protección de las personas y propiedades. ” Ese privilegio de construir un canal en Niearagua, es un poco afortunado caso de defensa co  mercial y militar del canal de Panamá. Entre és  te v el de Nicaragua, los Estados Unidos se arrogan d privilegio de comunicación entre ambas onl'as, oriental y 'occidental, de América, poniendo su po  derío militar, naval y financiero, frente a las ini  ciativas de otros pueblos, que pudieran dar al co  mercio y a la civilización, rutas mejores y más eco  nómicas que la actual del canal panameño. Procla  mar el derecho a una base naval, estableciéndola en un país pequeño a favor de los poderosos Es  tados Unidos, y suponer que la protección de los intereses de nacionales norteamericanos faculta para un desembarco y ocupación del territorio de un país independiente; es la proclamación del im  perialismo, contra el cual en Europa y en toda América se hacen oír voces de protesta o por lo menos de asombro. Los que sostenían que panamericanismo, era sinónimo de hegemonía y absorción norteamerica  na, no pudieron sospechar seguramente que la mis  ma Casa Blanca viniese a subrayar sus declaracionas. De “ Imparcial ” REVISTA DEL CENT&O G-AIitiEGO Nueva fase del Ibero-Americanismo MADRID, 25. — Repetidamente heonos expuesto en estas colum  nas, las causas Que determinaron en España el advenimiento del actual régimen a no sex el cual ¡quién sabe lo que habría ocurrido en nuestro país! ; !. ■ Acusamos siempre a los .gobiernos del régimen desaparecido, de todos los males que afligían a España, males que se iban agravando y haciendo crónicos, tan solo por la infinita toi ’ ipeza de aque  llos gobernantes. Si el terrorismo y el separa  tismo, por ejemplo, campaban entonces por sus respetos, cúlpese de ello a la debilidad incorn. prensible de aquellos gobiernos, entretenidos en la eterna política menuda que los consumía y con  sumía también a la nación. Recordamos ahora estos juicios) nuestros ¡por  que vemos que en parecida forma se expresa, na  da menos que “ Gaziel ” , el ilustre colaborador de “ El Sol ” de Madrid, diario, bueno es advertirlo, estrechamente vinculado a determinados elemen  tos del antigua régimen. “ Gaziel' ’ , que en muy pocos años, meses casi, se ha conquistado un puesto de primera fila en  tre los más brillantes periodistas españoles, cen  sura el silencio interesado que observa cierta prensa alrededor de asunto tan interesante como es la proyectada reforma de la Constitución espa  ñola. “ Gaziel ” se muestra partidario de. esa re  forma, contra la opinión, interesada también, de los políticos, que todo se les vuelve hablar de los imaginarios trastornos que tal reforma podría aca  rrear. Véase lo que dice respecto a esto el bri  llante esocritor catalán: “ La dictadura ha sido precisamente, en Espa  ña, la demostración rotunda, definitiva, de ello. Esos políticos que ahora temen imaginarios tras  tornos futuros, fracasaron y se hundieron por haber temido imaginarios trastornos en el pasa  do. Todo alcanzaba a sus ojos proporciones fan  tásticas y alucinantes. Tenían un rotundo horror a la verdad . Por eso la ficción les parecía tan te  mible. En España, según ellos, había varias gangrenas mortales. Había anarquismo feroz. sindicalismo revolucionario, republicanismo, ácra  ta, separatismo rabioso ... Y en realidad no ha  bía más que su cobarde contemporización con esos fantasmas, hija de la incapacidad para mirarlos cara a cara y resolverlos con la luz de la justi  cia y de la comprensión. La prueba está en que la dictadura, con los métodos que le son natu  rales de momento, los disolvió a palo seco. Si realmente esos llamados trastornos hubiesen sido fuerzas positivas, con energía propia, cuando más destacarían su violento ímpetu sería ahora, ba  jo un régimen de excepción como el actual. Y ha sido todo lo contrario. Que se suspenda en In  glaterra o en Francia la Constitución, con todas las libertades y garantías públicas, y se verá lo que pasa. Aquí, con eso, puede decirse que ha de  jado de pasar, pues todo pasaba antes. Eso prue  ba que aquellas energías perturbadoras no eran positivas sino negativas. En una palabra.: que no vivían de su fuerza propia, sino únicamente de una debilidad gubernamental llevada al inverm símil ” . ' ; J M Incapacidad y cobardía. He aquí la síntesis del régimen político derribado, felizimente, por Pio  rno de Rivera. Programa para Agosto y Septiemlire La Junta Directiva ha programado los actos más importantes que se celebrarán en los próximos m^ses de Agosto y Setiembre. Entre ellos figuran: una conferencia que pronunciará el Dr. Alberto Schinca y otra el arquitecto Elzeario Boix. Los oradores serán presentados por los señores Vicente A. Salaverri y arquitecto Alfredo R. Campos, res  pectivamente. Las dotes que adornan a estos dis  tinguidos intelectuales nos permiten juzgar de :a importancia que asumirán sus disertaciones. El tema de estas conferencias lo daremos a conocer en su oportunidad. El día 7 de Agosto se celebra rá un “ té danzante ” y el 24 del mismo mes un gran baile, conmemorando la fiesta nacional. En el mes de Setiembre se celebrará un “ té danzan  te ” y un Recibo Social. Empresa de Autos de Remise DE NOVAS IOE Servioio especial para casamientos Teléfonos: LA URUGUAYA 878 - Cordón COOPERATIVA, Gaxa«a Americano CALLE VAZQUEZ 1222 ENTRE SURIANO Y CANELONES Monte'iz'jdleo 24 REVISTA DEL CENTRO GALLEGO PAGINA FEMENINA DIRIGIDA POR LA Sra. [LISA slMlHÍlÍnS MUJERES AUTENTICAS La directora de la página femenina de un dia  rio madrileño ña consultado a varios distinguidos literatos sobre lo que deben leer las mujeres. De la espiritual repuesta que da José María Sala venía transcribo los siguientes párrafos “ Primero sería necesario diferenciar dos ca  tegorías de mujeres. Una es la mujer liberada, cir riosa de todas las ideas, metida en todos los nego  cios culturales, culta a más no poder. A ésta no debe ya incluírsela en las obligaciones generales y naturales del sexo femenino porque en realidad no pertenece al sexo sino por una fatalidad física. En cuanto a la mujer auténtica y real, torios “ nosotros ’ '■ quisiéramos que tuviese un mueble dis  creto en el que hubiera: Algunos libros sustanciales que hablen del bien en sus diversas formas, porque la mujer ha nacr do para la belleza y la literatura viene a ser pa  ra el espíritu lo que son la borla de polvos y la barra de carmín para el rostro: una “ toilette ” ideal que ayuda a afinar y a resaltar la belleza femenina. Un par de libros de cocina y repostería “ por  que la mujer ha nacido para ser la providencia y la intendencia del hogar. ” Es verdaderamente sensato ese modo de opi" nar y el nombre de mujer auténtica que da a la que sin desantender los cuidados materiales tan nece  sarios para el equilibrio del hogar, sabe encontrar el tiempo indispensable para adornar su espíritu con las galas de la cultura. En nuestro siglo es tan vasto el campo de los bellos descubrimientos, y son tan grandes los pro  gresos intelectuales, que ya no pueden las mujeres hogareñas, refractarias a la cultura, alegar moti  vo para mantenerse en la ignorancia. Entre las maravillas del progreso está la de multiplicar las comodidades de toda naturaleza y esto, y el haberse emancipado la mujer de muchas tareas que antes le absorbían un tiempo precioso, sin gloria ni provecho para nadie, hace que hoy so  bre tiempo para intercalar entre las labores aumésticas, un rato de buena lectura que ilustrará para sacar más provecho de las conferencias y re  citales a que hay proporción de asistir, sin que es  to prive, además, de seguir los cursos de economía deméstica que tan brillantemente dictan en algunas instituciones. Mujeres autéticas son las que reuniendo esos conocimientos dan a su hogar la dulzura donde convergen las personalidades diferentes para fun  dirse en la ternura común. Esas mujeres son las que verifican la unión de la familia y esta,unión es la que consolida las bases de toda una socie  dad. Sabemos de una cultísima señora que revelaba su talento rodeando de cuidados y silencio a su marido, un psicólogo de nota, para que pudiera al>- sorverse en sus estudios sin que nada lo molesta  se. Un impertinente señor, equivovoeándose respecto a la instruc  ción de la señora, quiso un día ha - cer un chiste y la preguntó con pedantesco tono: — Escribe usted tam  bién sobre psicología, se - ñora? —No señor — fue la fi  na respuesta de la esposa modelo — pero yo también ayudo a la psicología cui  dando la salud de mi mari  do. LA MERIENDA EN CASA DE CATHY Estábamos una docena de amigas alrededor de la mesa elegantemente puesta en el comedor: una linda pieza clara, alegre, muy sobriamente decora  da. Mobiliario simple y muy moderno. Mantelillos calados puestos debajo de las copas y platos, de  jando entrever la madera lustrada. Las tazas de porcelana blanca sembrada de vio  letas formaban una armonía encantadora con la tetera, el azucarero y el centro, de cristal tallado en nanalones de una elegancia esbelta y nada fú til, con la crema al estilo inglés. ¿Las cuchari  llas? tan pequeñas que se las tomaría jior las de servir la sal. La moda decreta que así que uno se ha servido de la cucharilla para remover el azúcar, la deje, y los bizcochos se cortan con la ayuda de tenedores de dos o tres dientes, uno de los cuáles escortan te. Dos tortas al rhun, rellenas de frutas confluí' das, van colocadas a ambos lados de la mesa, y otros dos platos con pastelillos: unos pueden ser minúsculas bombas a la crema, los otros merenguitos al chocolate o a la flor de azahar. •Gathy nos dió amablemente la receta. Para las bombas se utiliza la misma pasta que para los bu  ñuelos soplados; en lugar de freirlos, se cocen ¡ti horno, poniendo porciones del tamaño de una nuez, esparcidos, y puestos sobre un papel mantecado; REVISTA DEE CENTRO GALLECO 25 dejar enfriar las bombas y rellenarlas con crema a la vainilla o kirs'b. Para doce merenguitos, una clara de huevo batida a la nieve con cien gramos de azúcar en polvo y una cucharada de cacao. Coción muy lenta a horno flojo, colocarlos sobre pa  pel mancado. Para hacerlos de flor de azahar se suprime el cacao. Cathy es tan refinada que sue  le agregarles algunas almendras picadas. Pone:- siempre a cada clara de huevo cien gramos de azrr car: todo el secreto consiste en eso. En el centro de la mesa una ensalada de na  ranjas y bananas servida en una de esa antiguas dulceras de cristal que tienen tallada la tapa a lis  tas curvas que se rematan con un botón faceta" do. Hemos felicitado a Cathy. “ Yo la he traído de casa de mi abuela — nos ha dicho ella — que vive en el campo, y la en contré en un armario donde habían relegado la va jilla desportillada o despareja. En el verano yo po  nía en ella la fruta helada. He hecho un juego añadiéndole esas copitas para helados que son también de cristal tallado a largas rayas, y así he completado mi “ servicio de frutas ’’ . “ — ¡Tan original como elegante Cathy! — di  jimos todas en coro, mientras saboreábamos las frutas cortadas en dados y en finas rebanadas ma  ceradas en agna azucarada confortada con un vaso de vino blanco seco. — Tu merienda es sabrosa y servida de apetitosa manera; ¡no hay nadie como tú para tener buenas ideas! — D. T. A MIS LECTORAS Conoceréis, sin duda, amigas mías, el antiquí  simo cuento que os voy a narrar : Un matrimonio lleno de necesidades, no sabía como salir de la aflictiva situación en que se en  contraba, y mientras la mujer sentada y quieta mi  raba con melancolía el hermoso fuego que ardía en el hogar, sin que pudiera aprovecharlo para cocer algo en las marmitas que se mantenían tan va cías como su estómago. La mujer soñaba — ¿por qué seremos tan da  das a soñar las mujeres? — y en ese reino de la imaginación, donde no hay nada imposible, encon tró la única manera de solucionar su penuria. — Si se nos apareciese un hada — dijo a su ma  rido, que se paseaba con impaciencia, — y con un golpe de su varita mágica cambiase nuestra situa  ción, ¿que sería la primero que pedirías tú? — ¡ Déjate de pensar en imposibles — respondió el hombre, incrédulo — y busca una ayuda mas real que nos saque de esta miseria ! Apenas concluyó de hablar el hombre, en el s' tio donde bailaban alegremente las llamas hizo su aparición una mujer de fantástica hermosura, la que ordenó al matrimonio que había quedado extá  tico: —Pedidme tres cosas para vuestra felicidad y os las concederé. Y como hada auténtica que era desapareció en seguida. Miráronse estupefactos marido y mujer porque myiea se les ocurriera pensar en qué consistía la felicidad. El hombre detúvose Irgate a la chimenea, y como el hambre era lo que más le up :emiaba en el momento, manifestó su primer deseo diciendo a su mujer: — Qué te parece si pidiéramos una buena morcilla para cocerla en este hermoso fuego? En -el acto bajó por la chimenea lo pedido, y es de creer que la posibilidad de saciar su apetito fué lo que puso de tan buen humor al marido que tuvo la chistosa idea de exclamar: — ¡Poco era lo que me iba a reir yo si esta morcilla quedase pegada a tu nariz !... No andaría muy lejos de allí el hada, porque apenas terminó él de decirlo cuando la morcilla quedó agregada al apéndice nasal de la mujer, con lo que la infeliz adquirió el perfil más grotesco y extravagante que es dado imaginar. Ante la desesperación de su esposa, el mari  do se apresuró a decir: — No tengo ahora más deseo que ver caer esa morcilla de tu nariz. — y la morcilla como cosa en cantada, desapareció por donde había venido. Y así, tontamente, perdieron aquellos desgracia  dos la única proporción que tuvieron para que la felicidad los colmara de dones. (Supongo, amables lectoras, que sereis relativa  mente felices (que es todo lo más que podemos ambicionar en este valle de lágrimas) pero aleccio  nada por el cuento que os he referido, os ruego que penséis lo que pediriáis si algún príncipe encantado o hada encantadora se presentasen ante vosotros dispuestos a colmaros de felicidad. No sea cosa que tomadas de improviso perdáis la única ocasión de ser absolutamente dichosas. Haced de cuenta que soy yo la intermediaria para trasmitir vuestros deseos y enviadme las Jrés respuestas, que pueden consistir en tres pala  bras como también, y eso es lo que espero, os dará el tema para escribir unos breves articulitos que harán mas amena esta página. Aguzad el ingenio, que las tres colaboradoras que demuestren más agudeza, serán premiadas con lindos objetos que anunciaré en oportunidad. Saludos de ELSA. El tema del concurso es éste: “ ¿Cuáles serían las tres cosas que pediría U-i para su felicidad? Envíense las respuestas a la directora de la pá  gina femenina, Avenida General Garibaldi 2599. PORTE PAGADO REVISTA DEL CENTRO GALLEGO DECOTIJMT ES LA UNICA PINTURA AL AGUA PARA DECORADOS INTERIORES, DE BUEN RE  SULTADO TODAS LAS IMITACIONES APA  RECIDAS EN EL MERCADO Y QUE VAN SUCESIVAMENTE FRACASANDO, CONFIR  MAN QUE EL DECOTINT ES INSÜSTI- - --------------- TU1BLE ------- — ------ PIDAN FC Várela Radio y Cía. 99 ACEITE BAI) 30 ANOS DE EXITO