Sesión solemne de adjudicación de premios a los alumnos de las escuelas de la misma, el 26 de julio de 1890
Full text
DE
SANTIAGO
u
SOCIEDAD
ECDNÚIÜCA
DE
DUGOS
DEL
PAÍS
DE
SANTIAGO.
SESIÓN
SOLEMNE
DE
ADJUDICACIÓN
DE
PREMIOS
'
Á
LOS
ALUMNOS
DE
LAS
ESCUELAS
DE
LA
MISMA,
el
26
de
Julio
de
1890.
SANTIAGO:
IMP.
DE
JOSÉ
M.
PAREDES,
Vi gen
de
la
Ce ca,
ÜO.
u
w á m
mmÁCiíiHL
DE
LAS
OCHO
HORAS.
DISCURSO
LEIDO
POR
EL
Di ec o
de
la
Sociedad,
pXCMO,
^R.
p,
jJOAQUÍN
pÍAZ
DE
pÁBAGO,
No
sospechaba
hace
hoy
un
año,
cuando
al
inau
gu a se
en
es e
mismo
día
los'nue os
locales
de
la
Sociedad,
juzgaba
en
el
discu so
que
en onces
leí,
e minada
la
misión
que
me
e u ie a
al
en e
de
la
Económica,
y
que
había
yo
ci ado
en
deja la
ins
alada
en
casa
amplia
y
deco osa,
que
la
misma
u ie a
la
bene olencia
insis en e
de
encomenda me
de
nue o
su
Di ección,
en
é minos
de
no
se me
ac
ible
declina
hono
an
señalado.
Si
ha
p esidido
en
el
acue do
de
la
Co po ación
el
acie o,
no
me
cumple
á
mi
pone lo
en
cla o,
no
uese
que
po
dep imi me,
como
de
bonísimo
g ado
y
con
segu a
conciencia
ha ía,
le
in i iese,
po
o peza
de
exp esión,
ag a io,
lo
que
ue a
en
mi
al a
inexcusable.
De
odas
mane as,
g acias
le
doy,
an
endidas
como
el
a ec o
e
quie e,
an
solemnes
como
el
solemnísimo
p esen e
ac
o
de e mina.
Y
cumplido
es e
debe
de
econocimien o
—
6
—
y
ca iño,
paso
á
ocupa me
en
cosa
de
más
en idad
y
sus ancia
que
una
cues ión
pe sonal,
y
de
pe so
nalidad
que
se
e ie e
á
la
insigni ican e
mía.
O o
año
cualqui
e a
hubié ame
pues o
en
o u a,
que
así
me
lo
ecue da
la
expe iencia,
la
elección
de
ema
con
que
en e ene
ues a
a ención,
po
no
deci
más
p opiamen e,
impacien a la.
Es
an
as a
la
pe spec i a
á
que
ex iende
sus
mi adas,
la
es e a
á
que
lle a
sus
cuidados
la
Sociedad
Econó
mica,
oca
po
an
di e en es
pun os
eñ
su
acción
á
la
ida
social,
que
es
ue za
se
pie da
el
ánimo
en
ince idumb es
al
escoge ,
pa a
es e
caso,
ema
de
dise ación
de
en e
los
muchos
que
solici an
la
conside ación,
y
que
alegan
odos
azones
de
p e e
encia.
No
es
posible,
empe o,
la
pe plejidad
es a
ez.
An es
de
que
pudie a
p onuncia
en
mi
in e
io
la
p egun a
de
ace ca
de
qué
con end ía
a ase,
se
enca ga on
los
acón ecimien os
de
da me
o mula
da,
cla a,
p ecisa,
in lexible,
la
espues a.
Sociedad
la
nues a
que
« iene
po
ins i u o
mejo a
la
indus ia
popula
y
los
o icios,
auxilia
su
enseñanza,
y
p o
po ciona
á
los
habi an es
de
Galicia
los
medios
pa a
que
puedan
i i
de
su
abajo,
a icionándolos
á
él,
y
haciénde
lo
posible
pa a
que
no
les
al e
en
que
emplea le»,
según
sus
Es a u os
á
la
le a
exp esan,
y
que
desde
que
nació
has a
hoy,
sin
in e misión
de
un
día,
ha
pues o
odo
su
cona o
en
a o ece
la
ins ucción
popula
pa a
hace
más
lle ade o
y
i
sueño
el
po eni
de
las
clases
ob e as,
no
es
dado
se
desen ienda
y
pase
po
al o,
como
si
nada
le
im
po ase,
el
mo imien o
iniciado,
mejo
dicho,
des
plegado
el
I.
”
de
Mayo
en
el
mundo
del
abajo,
que
sigue
desa ollándose
aún,
y
que
en
odos
los
UNIVKUSID?
DE
SANTLAC
—
13
—
p ecisamen e,
su
p incipal
ue za
y
alo
como
e o.
Cen ena es
de
miles
de
ob e os,
como
nunca
se
hu
bie an
is o
cong egados,
has a
300.000
en
Lond es,
han
eco ido
las
calles
de
las
g andes
ciudades
de
la
indus ia,
sin
p onuncia
un
g i o,
ni
deja
sen i
o o
uido
que
el
con uso
que
p oduce
la
mul i ud
y
el
de
las
pisadas
de
aquellas
masas
colosales,
semejan es
á
ejé ci os
de
Je jes.
¡Cómo
de
ex a
ña
que
la
humanidad,
en
ocasión
an
pelig osa,
hubie a
mani es ado
sus
laquezas,
y
que
pues os
los
ob e os
en
el
camino
de
la
p o es a
con a
el
o den
de
cosas
exis en e,
hayan
esbalado
á
las
iolencias
y
desmanes!
Milag oso
se ía
desa a
los
ien os,
y
que
sólo
a as asen
en
su
o bellino,
a is as.
No
men emos,
pues,
las
jo nadas
de
desen
eno
y
andalismo
en
que
la
mani es ación
se
ocó
en
algunos
pun os,
pa a
no
juzga
del
cuad o
única
y
exclusi amen e
po
la
neg u a
de
sus
somb as.
Menos
hab é
de
a a ,
pa a
ño
in e i
la
más
pequeña
moles ia
á
nadie,
de
los
acon ecimien os
que
con
pos e io idad
al
p ime o
de
Mayo,
pe o
po
e
sul ado
de
la
ondulación
que
p odujo,
se
desa olla
on
en
es a
ciudad,
y
que
e mina on
noblemen e
po
ansacciones
y
acomodos.
¡Loo
á
emp esa ios
y
ob e os!
¡Un
aplauso
á
la
Au o idad!
No
es
mi
p oposi e
ap ecia
hechos,
sino
discu
i
doc inas,
siquie a
sean
doc inas
que
han
salido
del
ecin o
de
escuelas
y
academias,
pa a
expone se
con
impe io
en
el
inmenso
escena io
del
o be
in
dus ial,
cons i uyendo
uno
de
los
mayo es
acon eci
mien os
de
es e
siglo.
El
p oblema
social,
aun
conside ado
solamen e
en
u
—
14
—
cuan o
se
elaciona
con
la
p oducción
indus ial
y
la
población
ob e a,
es
as ísimo,
y
se
sale
ue a
de
ios
limi es
a
que
debo
educi
es e
discu so.
Po
o una,
solo
engo
que
a a
de
una
de
las
cues iones
que
comp ende.
Los
di ec o es
de
la
mani es ación
del
de
Mayo,
no
han
omado
como
bande a
de
la
misma,
más
que
un
pun o
de
las
e o mas
sociales,
o adas:
ocho
ho as
de
abajo,
y
así
lo
han
es ampado
en
es anda es,
insignias
y
ca eles.
Ve dad,
empe o
que
los
enómenos
sociales
son
complejísimos,
y
no
se
pueden
aisla
de
la
mane a
que
el
ana ómico
diseca
un
músculo
ó
un
ilamen o
ne ioso;
y
e dad
ambién
que
ese
pun o
es
el
más
á duo
de
su
p o
g ama,
el
que
iene
que
o ece
mayo es
esis encias
y
an e
al
que
han
e ocedido
las
po encias
signa
a ias
de
la
Con e encia
de
Be lín.
Desde
que
el
sis ema
co po a i o,
sólido
eng a
naje,
á
juicio
del
p incipal
exposi o
del
socialismo
colec i is a,
Schae le,
cayó
pa a
da
luga
á
un
nue o
sis ema
indus ial,
y
sob e ino
la
g an
indus ia,
po
niendo
en
acción
capi ales
ingen es,
los
in en os
de
la
mecánica,
y
las
aglome aciones
de
ope a ios,
que
ya
no
p ecisaban
de enido
ap endizaje,
ni
si
quie a
ue za
muscula ,
y
podían
así
se
sus i uidos
poi
las
muje es
y
los
niños,
an es
en
mucho
ó
en
poco
echazados
po
las
o denanzas
g emiales,
oma on
en
la
indus ia
ca a
de
na u aleza
abusos
no
cono
cidos
ó
a os
has a
en onces,
con a
los
que
se
eje ci ó
la
c í ica
ace ada
y
ama ga
de
ilán opos
y
economis as.
El
a án
del
luc o
lo
a asallaba
odo:
minas
sin
en ilación,
áb icas
in ec as,
máquinas
pelig osas,
mezcla
epugnan e
de
sexos
y
edades
en
un
mismo
local,
sala ios
escasos
y
malamen e
u
—
15-
pagados,
abajos
excesi os,
jo nadas
in e minables,
noches
más
penosas
aún,
odos
los
desó denes
jun os,
la
explo ación
comple a
del
ob e o,
peo
en
su
condición
casi
que
el
an iguo
escla o,
que
ep e
sen aba
pa a
su
amo
un
capi al,
y
cuya
ida
y
salud,
po
lo
mismo,
e an
pa a
és e,
in e esan es.
La
cues ión
e a
p oduci
mucho
y
á
poco
cos o.
¿Qué
impo aba
lo
demás?
Los
p og esos
de
la
indus ia
pa ecían
una
maldición.
De
en onces
acá
la
si uación
se
ha
.
modi icado
sus ancialmen e.
Donde
la
indus ia
había
omado
más
as as
p opo ciones,
y
po
consiguien e
los
abusos
se
no a
ban
en
escala
mayo ,
en
Ingla e a,
inaugu óse
á
p incipios
de
es e
siglo
esa
la ga
se ie
de
leyes
indus iales,
que
han
sido
copiadas
ó
se ido
de
es
pejo
á
los
demás
países,
y
las
cuales
ijan
la
edad
mínima
que
deben
ene
los
niños
pa a
que
sean
admi idos
en
la
ab icación,
y
el
máximum
de
ho as
de
abajo
que
puede
exigí seles,
como
espec i a
men e
á
los
muchachos
y
á
las
muje es,
equipa a
das
á
és os;
es ablecen
el
modo
de
combina
el
abajo
de
los
niños
con
su
ins ucción;
p ohíben
el
sub e áneo
y
el
noc u no
á
niños
y
muje es;
obligan
á
la
cesación
del
abajo
en
el
domingo;
edan
el
pago
de
los
sala ios
en
o a
o ma
que
en
me álico,
pa a
impedi
las
es a as
del
I uck-sys em*
de e minan
las
p ecauciones
con
que
pueden
unciona
las
máquinas;
o denan
las
condiciones
de
higiene,
salub idad
y
segu idad
á
que
han
de
obedece
en
su
disposición
las
áb icas
y
minas;
y
muchas
o as
cosas
más
que
es
di ícil
enume a ,
é
indica
siquie a
á
g andes
asgos.
UNIVERSIDADE
ni
SAN
HACO
u
—
16-
¿Tenía
azón
el
Es ado
pa a
in e eni
de
es a
minuciosa
sue e
en
el
égimen
de
la
indus ia?
No
puede
achacá sele
lige eza,
pues
sólo
p ocedió
á
dic a
ales
medidas
de
p o ección
de
la
clase
ob e
a,
después
de
amplias
in o maciones
que
denun
cia on
abusos
in ole ables,
ho ipilan es
algunos,
conci ando
la
opinión
y
el
sen imien o
públicos
’
¿Cómo
eco da
sin
espan o
(lo
he
ci ado
ya
en
o a
pa e,
y
con
o o
mo i o)
(1)
que
había
minas
en
que
se
obligaba
á
las
muje es
á
subi
po
esca
las
ec as
de
cen ena es
de
me os
de
al o,
ca ga
das
con
un
peso
de
100
kilog amos
sob e
los
hom
b os;
y
que
en
o as,
de
hulla
ambién,
se
ocupaba
a
ñiños
de
4
y
5
años,
sumidos
en
la
oscu idad,
en
co e
una
po ezuela
pa a
da
paso
á
los
ca os
de
mine al,
sin
que
di isasen
en
odo
el
dia
los
in e
lices,
o a
luz
que
la
lámpa a
que,
de
ez
en
cuan
do,
iluminaba
el
paso
de
algún
con oy?
Y
co amos
un
elo
espesísimo
sob e
las
escenas
de
dep a a
ción
de
que
han
sido
de
o dina io
ea o
minas
y
manu ac u as,
dando
ma e ia
á
una
céleb e
no ela
ealis a.
¿Tenia
de echo
el
Es ado?
Si
ence amos
oda
la
ciencia
de
Gobie no
en
la
conocida
ó mula
de
laisses
ai e
,
laissez
^asse ,
y
educimos
al
o icio
de
Gua dia
ci il,
como
no
ecue do
quién
dijo,
la
un
ción
del
Es ado,
enca gado
exclusi amen e
de
con
se a
el
o den
y
adminis a
la
jus icia,
la
lógica
hab á
de
lle a nos,
inexo able,
como
ha
conduci
do
a
algunos
economis as,
á
p oclama
la
más
i-
(1)
El
limbo
de
los
niílos:
c eencias
popula es
de
Galicia.
u
—
17
—
gu osa
abs ención
del
Es ado
en
la
ma e ia,
deján
dola
al
lib e
juego
de
la
inicia i a
de
los
pa icu
la es.
Es e
concep o
del
Es ado
lo
simpli ica
odo,
has a
los
p og esos
sociales;
pe o
iene
el
g a ísi
mo
de ec o
de
descansa
en
la
hipó esis
de
que
la
sociedad
sea
un
pa aíso
económico,
donde
no
haya
ene gías
indi iduales
ó
asociadas
do midas,
y
el
in
e és
esul e
es ímulo
bas an e
pode oso
pa a
acu
di
á
emedia
odos
los
de ec os
del
complicado
odaje
social:
supues o
que
en
odas
pa es
echaza
la
expe iencia.
Al
Es ado
incumben
más
debe es,
siquie a
sean
en
di e en e
núme o
y
ex ensión,
con
a eglo
á
las
ci cuns ancias
his ó icas;
pues
sin
cae
en
las
exage
aciones
del
socialismo,
aun
el
de
cá ed a,
no
es
posible
desen ende se
del
es ado
social
a io,
ni
de
ja
de
conside a
á
la
libe ad
humana
como
ac o
que
modi ica
la
acción
de
las
an
discu idas
leyes
na u ales
que
p esiden
al
desen ol imien o
de
la
sociedad,
y
muy
p incipalmen e
al
de
la
iqueza.
La
Sociedad,
y
su
ó gano
el
Es ado
deben
p o
ección
á
los
se es
débiles
y
des alidos,
como
que
ya
no
el
Adminis a i o,
sino
el
mismo
De echo
Ci
il
es ablece
ins i uciones
ju ídicas
en
su
a o ;
y
hay
en
odas
las
legislaciones
sanciones
penales
pa a
cas iga
los
abusos
especiales
de
que
ue en
íc ima.
El
Es ado,
que
no
es
o ganismo
del
dia
de
hoy,
sino
que
desa olla
sus
unciones
en
el
iempo,
y
que
necesi a
de
las
ue zas
nacionales
pa a
su
se
gu idad
y
de ensa,
debe
ela
po
la
conse ación
de
esas
ue zas,
y
no
pe mi i
que
ca ego ías
en e
as
de
indi iduos,
po
las
malas
condiciones
con
que
se
inicia
su
exis encia,
se
agos en
en
lo ,
ó
con i-
u
—
18
—
huyan
á
la
degene ación
ó
al
emb u ecimien o
de
la
aza.
El
Es ado,
po
úl imo,
iene
el
debe
de
cuida
de
la
salub idad
pública,
ex ingui
los
ocos
de
in
ección
ísica
y
mo al,
y
p o ee
á
la
segu idad
de
los
ciudadanos.
Has a
aquí
es án
casi
odos
con es es,
pues
a o
es
el
publicis a,
aun
de
los
mismos
economis as
clá
-
sicos,
que
no
jus i ique
y
ap uebe,
cuando
menos
en
p incipio,
las
leyes
indus iales
inglesas,
pa ón
que
han
sido
de
las
de
las
o as
naciones.
Pe o
¿y
hab á
de
eglamen a se
ambién
po
la
ley;
de
limi a se
la
du ación
del
abajo
de
los
adul os?
Es amos
de
Heno
en
la
cues ión.
Ingla e a
se
de u o
an e
limi ación
al.
Y
no
es
que
allí
no
hubiese
su gido
la
cues ión
emp ano,
pues,
de
1831
á
1833
se
agi ó
en e
sus
ob e os
el
pen
samien o
de
que
una
ac a
del
Pa lamen o
limi ase
la
du ación
de
la
jo nada
de
abajo
á
diez
ho as;
pa a
alcanza
lo
cual
se
e i ica on
euniones,
y
o
ganiza on
jun as,
que
oma on
el
signi ica i o
nom
b e
de
comi és
del
iempo
co o
(sho
ime
commi es.)
Fue
en
ano.
Si
e a
líci o
y
debido
p o ege
á
los
que
no
podían
p o ege se
á
si
mismos,
á
la
gene ación
que
empieza,
y
á
la
gene ación
que
es á
en
emb ión,
no
mili aba
la
misma
azón
de
de echo
en
a o
de
los
adul os,
dueños
de
sus
des inos,
y
con
capacidad
pa a
dispone
de
ellos,
y
es ipula
lib emen e
el
con a o
de
locación
de
sus
se icios.
Hemos
dicho
lib emen e.
Hubo
un
iempo
en
que
e a
poco
menos
que
axiomá ico
en e
los
economis as,
como
que
los
más
ilus es
y
de
mayo
au o idad,
Tu go ,
Adam
Smi h,
—
19
—
Juan
Bau is a
Say,
habían
sen ado
al
doc ina,
de
la
que
po
cie o
han
sacado
g an
pa ido
los
es
c i o es
socialis as,
que
en
el
o den
de
la
indus ia
el
ob e o
se
halla
á
me ced
del
emp esa io,
y
iene
que
su i
su
ley.
Si
pudo
se
es o
e dad
en
la
época
que
aque
llos
alcanza on,
la
cons i ución
y
desa ollo
pos e
io
de
la
g an
indus ia,
y
las
libe ades
ci iles
y
polí icas
que,
con
el
p og eso
de
los
iempos,
ué
ecabando
la
clase
ob e a,
han
al e ado
la
si uación
espec i a
de
en ambos
agen es
de
*la
p oducción,
y
casi
pudie a
deci se
que
in e ido
sus
é minos.
Y
eso
que
ya
en onces
no
se
ma caba
con
una
F
en
la
en e,
inicial
de
elón,
al
ob e o
que
abandonaba
el
abajo
pa a
busca lo
en
mejo es
condiciones,
como
e a
o denanza
en
Ingla e a
en
el
siglo
XIV;
ni
pa a
e i a
«que
se
pusiesen
en
g andes
p ecios,
y
uesen
dañosos
á
los
que
los
hubiesen
menes e »
se
asaban
po
las
Au o idades
sus
sala ios,
según
en
el
mismo
siglo
dec e aba
nues
o
D.
En ique
II.
Pe o
la
ley
les
suje aba
á
una
po
ción
de
o malidades
eja o ias
en
sus
con a os
de
abajo,
y
sob e
odo
les
p ohibía
coliga se,
cas igan
do
sus
coaliciones
con
mayo
igo
que
pa a
con
las
de
los
pa ones
gua daba.
Iniciá onse,
ó
po
mejo
deci ,
pues o
que
no
e an
desconocidas
en
los
siglos
pasados,
desa o
llá onse
las
huelgas.
Pa a
a ianza
su
éxi o,
se
cons
i uye on
sociedades,
sec e as
en
un
p incipio,
ma
ni ies as
después,
pe o
sin
aun
pode
in oca
el
ampa o
de
las
leyes.
El
de echo
de
coalición
ué
ganando
e eno,
y
modi icando
el
ex o
y
igo
de
las
disposiciones
penales.
T iun ó
en
in,
en
buen
UN1VERSIDADE
u
—
20
—
núme o
de
naciones,
el
de
asociación,
y
po
con
siguien e
el
de
la
asociación
ob e a,
p epa ada
lo
mismo
pa a
la
ag esión
que
pa a
la
de ensa,
In
dus iales
y
ope a ios
se
hallan
aho a
en
pié
de
comple a
igualdad
an e
la
ley,
y
mi ándose
en e
á
en e,
como
po encias
belige an es,
ellos
que
debían
se
aliados,
pues o
que
en
úl imo
ex emo
ienen
un
mismo
in e és.
Huelgas
de
una
pa e,
cie e
de
áb icas
de
la
o a,
odos
los
inciden es,
odos
los
ecu sos,
odas
las
malas
a es
de
una
lucha
apasionada,
oda
la
es a egia
de
una
gue a,
eno ada
sin
cesa ,
en
que
se
dispu a
la
exis encia.
La
In e nacional
enía
la
p e ensión
de
ce a
la
e a
de
las
huelgas:
mal
camino
había
pa a
ello
omado,
omen ándolas.
No
hace
á
es e
caso
discu i
sob e
su
lici ud,
sob e
o
do
desde
el
a gumen o
de
Bas ia ,
de
que
una
ac
ción
inocen e
de
po
sí,
no
cabe
sea
c iminal
po
que
se
mul iplique
po
un
cie o
núme o
de
hom
b es:
el
modo
y
o ma
y
lo
acceso io
es
lo
que
puede
se
aquí
ma e ia
de
deli o,
las
amenazas,
las
coacciones,
las
maniob as
audulen as,
los
demás
hechos
punibles
inciden ales.
¿Son
bene iciosas
ó
pe
judiciales
á
los
ob e os?
Las
economis as
se
han
acos ado
á
es a
úl ima
opinión;
pe o
empiezan
ya
ño
pocos
á
ec i ica la.
Las
huelgas
que
se
han
empeñado
en
coloca
á
la
p oducción
en
desacue do
con
la
ley
del
me cado
y
la
na u aleza
de
las
cosas,
buscan
do
un
alza
inmo i ada
de
sala ios,
ó
unas
condi
ciones
del
abajo
abusi as
ó
monopolizado as,
han
sido
és e iles,
y
siemp e
dañosas
pa a
odos.
Mas
la
que
enían
mo i o
legi imo,
y
se
ende ezaban
á
i
nes
indus iales
azonables,
han
solido
iun a ,
y
—
21
—
si
con
pe juicio
inmedia o
de
los
ob e os,
]con
be
ne icio
subsiguien e.
¿Quién
duda
que
la
mejo a
de
su
posición,
ya
en
el
e eno
de
las
cos umb es,
ya
en
el
de
las
leyes,
se
debe
muy
p incipalmen e
á
la
acción
de
las
huelgas,
ó
mejo
aun
á
su
emo ,
pues
á
semejanza
de
la
gue a
y
los
ibunales,
ejemplos
que
pone
Le oy-Beaulieu,
p oducen
un
saludable
e ec o
p e en i o?
Po que
en
la
si uación
ac ual
de
la
indus ia,
cuando
es a
necesi a
de
g andes
capi ales,
oma
dos
muy
ecuen emen e
á
c édi o,
y
cuyo
in e és
co e
odos
los
días;
y
maneja
una
complicada
y
cos osa
maquina ia,
que
no
puede
pa a
sin
iesgo
de
que
se
de e io e
é
inu ilice;
cuando
hay
que
lle
na
comp omisos
pa a
no
pe de
la
dispu ada
clien
ela,
ó
pa a
no
incu i ,
si
es
caso,
en
sanciones
pe
cunia ias
po
al as
de
cumplimien o,
no
puede
ad
mi i se
llanamen e
que
las
huelgas
no
a ec en
con
an a
ó
más
g a edad
á
los
indus iales
como
á
los
ob e os,
que
haya
in e io idad
en
el
es ado
de
és os
con
elación
al
de
aquéllos,
y
no
sea
ya
lib e,
po
ley
y
de
hecho,
en
la
gene alidad
de
los
casos,
el
con a o
del
sala io.
Y
si
es
lib e
¿á
qué
la
u ela
del
Es ado?
¿In
e iene
és e
po
en u a
en
la
comp a
y
en a
de
las
o as
me cancías,
pa a
que
lo
haga
en
la
del
abajo,
que
po
más
que
se
la
ache
de
concep
ción
es echa
y
dep esi a,
no
deja
de
se
me cancía,
en
cuan o
es á
suje o
á
las
pe ennes
leyes
de
la
o e a
y
del
pedido,
como
que
has a
hay
abie as
Bolsas,
así
llamadas,
del
abajo?
Es
un
hecho
que
las
exijencias
mismas
de
la
labo
en
algunas
indus ias
(p.
ej.
la
ab icación
del
2
u
—
22
-
hie o
en
los
al os
ho nos,
la
explo ación
de
cie as
minas)
en
las
que
el
abajo
po
su
iolencia
y
ci
cuns ancias
no
puede
p olonga se
muchas
ho as,
y
la
in luencia
de
las
huelgas
llegadas
á
e mino
e
liz
pa a
sus
p omo edo es,
han
ido
aco ando
la
jo
nada
en
los
paises
indus iales.
Es a
es,
gene almen
e,
en
Ingla e a
pa a
el
abajo
de
las
áb icas,
de
10
ho as
de
du ación.
No
poco
ha
con ibuido
á
ello,
po
acción
e leja,
el
lími e
de
las
mismas
10
ho as
pues o
po
la
ley
al
de
las
muje es
y
de
los
niños,
po
la
necesidad
de
encadena
los
abajos
donde
quie a
que
á
una
misma
ab icación
concu en
indi i
duos
de
los
dos
sexos,
y
pa a
e i a
pé didas
de
ue za
mo iz,
que
eca ga ían
el
cos o
de
p oducción
en
mane a
sensible.
Más
común
es
aún
dicha
jo nada
en
los
Es ados
Unidos,
en
donde,
á
la
in e sa
que
en
Eu opa,
la
ag icul u a
hace
o midable
compe encia
á
la
indus
ia,
a eba ándole,
po
las
acilidades
y
es ímulos
que
se
conceden
á
la
colonización,
los
b azos
que
buscan
más
pingüe
empleo
en
el
descuaje
y
educ
ción
á
cul i o
del
Fa -Wes .
Allí,
sino
ambién
en
Aus alia,
países
en
donde
la
mano
de
ob a,
po
su
escasez,
se
impone
al
capi al,
con
a eglo
á
ine
ludibles
leyes
económicas,
ha
nacido
la
amosa
jo
nada
de
las
ocho
ho as,
y
sido
adop ada
és a,
y
aquí
empieza
á
dibuja se
o o
sis ema,
en
Nue a-Yo k,
Pensil ania,
Illinois,
Cali o nia,
e c
,
pa a
los
alle es
que
dependen
del
Es ado,
y
pa a
los
casos
en
que
no
se
ha
es ipulado
o a
di e en e,
con
lo
que
iene
á
se
así
la
no mal.
Y
sin
emba go,
lección
que
no
debe
despe dicia
el
socialismo
ob e o,
aun
en
aquel
me
cado
an
a o able
al
abajo,
no
han
sacado
los
ope-
—
29-
co ien e:
es
deci
el
aumen o
de
sala io
bajo
un
doble
espec o;
una
can idad,
ya
no
p opo cional
á
la
del
sala io
base,
sino
mul iplicada
po
un
coe icien e
especial.
Nada
más
de
desea
que
el
alza
de
los
sala ios,
cuando
es
dimanada
del
desa ollo
económico
y
mayo
p oduc i idad
de
los
capi ales;
cuando
p ocede,
pues,
de
causas
na u ales,
y
se
alia
con
el
in e és
de
odos,
así
indus iales,
como
consumi
do es.
Pe o
es
muy
g a e
e o
igu a se
que
se
pue
den
ele a
á
olun ad,
po
lo
menos
de
un
modo
pe manen e.
Las
g andes
Uniones
inglesas
han
eni
do,
po
egla
gene al,
el
buen
sen ido
de
no
p o
mo e
ó
a o ece
huelga
encaminada
á
es e
in,
que
no
es u iese
apoyada
en
una
alza
del
p ecio
de
los
p oduc os.
El
ab ican e
que,
en
o o
caso,
se
encuen a
bajo
la
p esión
de
sus
asala iados,
se
allana á
si
iene
comp omisos
que
cumpli ,
y
has a
donde
su
in e és
se
lo
pe mi a;
pe o
no
pasa á
una
línea
más
allá.
Aco a á
la
p oducción,
in en a
á
p ocedimien os
mecánicos
que
suplan
la
mano
de
ob a,
y
le
compensen
de
la
ca es ía
de
la
que
necesi e,
ce a á
po
in
su
áb ica
ó
explo ación.
El
a co
no
se
puede
dobla
mucho,
sin
pelig o
de
que
se
ompa.
C aso
e o
es
ambién,
po
lo
mismo,
c ee
que
la
jo nada
de
abajo
se
puede
ebaja
iolen a
men e
á
cap icho
ó
olun ad
de
una
de
las
ca e
go ías
que
concu en
á
la
p oducción.
Al
eca ga
el
cos o
de
és a,
¿sob e
quién
hab á
de
ecae
el
queb an o?
¿Sob e
el
consumido ?
Pe o
los
p e
cios
de
las
me cancías
ienen
un
lími e
ijado
po
la
compe encia
me can il.
¿Sob e
el
indus ial?
3
—
30
—
Pe o
desde
el
momen o
que
sepa
que
el
negocio
le
da
segu a
pé dida,
y
no
halle
modo
de
esa ci la,
se
e i a á
de
él.
¿Sob e
el
ob e o?
Pe o
¿no
bus
caba
en
la
educción
del
iempo,
un
aumen o
co e
la i o,
disimulado
ó
mani ies o
del
sala io?
¿Si
es a á
engañado?
Yo
no
quie o
ya
eco da
cie os
sucedidos
de
elocuen e
ejemplo,
que
han
pe judicado
la
indus ia
de
algunas
ciudades,
coma cas
y
aun
naciones,
y
des iado
la
co ien e
me can il
en
di ección
de
o as,
po
iolen a se
en
las
p ime as
las
condiciones
na
u ales
del
abajo:
el
desplazamien o
de
la
indus
ia
me alú gica,
en
1876,
en
a o
de
Bélgica;
la
sub ogación
de
Alemania
á
F ancia,
en
época
pos
e io ,
espec o
á
conside ables
enca gos
de
maqui
na ia,
p oceden es
del
B asil
e c.
El
me cado
uni e
sal
ija
un
p ecio,
y
la
indus ia
que
po ,
cualquie
concep o,
no
lo
puede
sopo a ,
sucumbe.
Y
no
quie o
hace
hincapié
en
ales
ejemplos,
po que
hoy
la
cues ión,
a ancando
p ecisamen e
de
esa
ley
del
me cado
uni e sal,
a an
de
coloca la
los
socialismos
de
odos
los
colo es
en
el
as o
escena io
del
uni e so,
decidida
po
una
legislación
que
á
o
das
las
naciones
obligue.
Sea
uni o me
la
jo nada
del
abajo,
se
p oclama,
pa a
odas
las
indus ias,
pa a
odos
los
países,
y
no
hab á
así
el
exceso
de
p oducción
que
se
deplo a,
el
sala io
subi á,
el
nú
me o
de
abajado es
se
e á
ac ecido,
el
p oblema
social
es a á
en
camino
de
esol e se.
¡Cuan a
u opia!
¡Siemp e
el
e e no
e o
del
socialismo,
de
con
side a
al
homb e
idén ico
y
sin
a iedades,
y
de
empeña se
en
medi
á
odos
con
un
in lexible
ni el
—
31
—
de
hie o!
¡La
igualdad
pesando
ab umado amen e
sob e
la
libe ad,
has a
aplas a la!
¿Hay
nada
más
a io
que
el
abajo
humano
en
las
di e sas
indus
ias
y
p o esiones
de
la
ida?
¿Que
compa ación
puede
es ablece se
en e
el
ob e o
de
los
al os
ho
nos
y
de
la
ab icación
del
id io,
suje os
á
em
pe a u as
in e nales,
y
el
o icial
de
sas e
ó
el
en
dedo
de
cin as
y
de
encajes?
En e
el
ope a io
que
no
iene
o o
empleo
que
igila
el
uncionamien o
de
un
mecanismo
au omá ico,
y
el
mine o
que
a anca
penosísimamen e
y
con
pelig o
con inuo
de
su
ida,
la
ena
de
ca bón
de
pied a?
Y
en
las
indus ias
que
dependen
no malmen e
de
los
acciden es
de
la
na u aleza,
en
la
ag icul
u a,
en
la
pesca
y
en
la
na egación
¿ egi á
ambién
el
lími e
de
las
ocho
ho as,
con
las
cua o
más
que
admi ió
como
máximo
suplemen o,
el
Cong eso
posibilis a
de
Pa ís,
del
an e io
Julio?
Lo
malo
se á
si
la
na u aleza
no
quie e,
po
su
pa e,
acomoda
se
-á
esa
no ísima
ley
del
abajo
humano.
Y
las
indus ias
que
se
eje cen
en
el
p opio
do
micilio,
sin
ol ida
el
se icio
domés ico,
¿hab án
de
gobe na se
asimismo
po
ella?
¿Y
no
se
ha
enido
en
cuen a
que
en
las
e oluciones
que
iene
su
iendo
la
indus ia,
se
indica
como
p og eso
posi
ble,
pa a
disminui
las
gas os
de
p oducción,
empe
zado
á
ealiza
ya,
la
descen alización
de
mu
chas
de
las
ope aciones
de
la
g an
indus ia,
ans o mándolas
en
indus ias
domés icas?
¿Y
quién
ha
de
in usa se
en
la
p opia
casa
del
a esano
pa a
inspecciona
las
ho as
que
abaja?
¿Y
qué
au
o idad
hay
en
el
mundo
que
pueda
impedi le
pa
se
la
noche
á
la
labo ,
sen ado
al
pié
de
la
cama
-32
—
donde
due men
sus
hijos,
pa a
da les
mañana
una
ación
de
pan
más
abundan e,
una
mejo
educa
ción
y
de
más
po eni
que
la
que
él
acaso
ha
e
cibido,
po
lo
pob eza
de
sus
pad es?
¡El
homb e
y
la
muje
igualados
y
pe cibiendo
un
mismo
mínimum
de
jo nal,
cuando
sus
necesida
des
en
el
o den
ísico
y
en
el
mo al,
son
an
di e
en es;
¡Cuán a
ilan opía!
¿Se á
malicia
pensa
que
no
se
a a
más
con
ello,
que
de
elimina
á
la
muje
del
campo
de
la
p oducción,
pa a
que
quede
pa imonio
exclusi o
de
nues o
sexo?
¡E i a
el
exceso
de
la
p oducción!
¿Quién
pue
de
pone le
eno,
sino
el
mismo
in e és
del
ab i
can e?
A
buen
segu o
que
si
ue a
ac ible
que
se
pusiesen
de
acue do,
se
comple a ían
odos
pa a
es ingi la,
y
es ablece
p ecios
de
monopolio.
¿Sal
d ía
en onces
ganancioso
el
ope a io?
Que
no
se
es ablece
la
in eligencia
mu ua
y
el
monopolio.
Lo
mismo
da,
po que
el
esul ado
no
hab á
de
a ia ,
po
eso.
Pues
ó
abaja án
o
dos
los
ac uales
ob e os,
in a iablemen e,
las
ocho
ho as,
pa a
da
ma gen,
como
ambién
se
insinúa,
á
la
colocación
de
mayo
núme o
de
ope a ios;
ó
abaja án
los
mismos,
y
no
más,
dichas
ocho
ho as,
pa a
que
sea
e icaz
la
es icción
de
la
p oducción;
ó
abaja án
ambién
és os,
además
del
iempo
no
mal,
las
ho as
suplemen a ias,
pa a
de enga
un
jo nal
mayo .
Excusamos
mani es a
que
pa imos
siemp e
del
supues o
de
que,
con
educi se
el
iempo
del
abajo,
no
po
eso
se
educe
el
sala io;
pues o
que
en
o o
caso
no
hab ía
ya
cues ión.
Si
lo
p ime o,
la
p oducción
no
se
es ingi á,
pe o
si
enca ece á,
u
S(
i KRTÍSIDADT
DE
SANTIAGO
—
33
—
po
el
mayo
núme o
de
jo nales
que
hab á
de
sa is ace ,
con
el
g a ísimo
incon enien e
de
que
una
c isis
cualquie a
que
sob e enga
(pues
ue a
demasiado
loca
p e ensión
la
de
que
la
c isis
ac ual
■
sea
la
úl ima
que
a lija
á
la
humanidad)
iene
que
a ec a
á
mayo
núme o
de
pe sonas,
y
se
po
consiguien e
más
ex ensa,
y
de
más
di ícil
emedio.
Si
lo
segundo,
la
p oducción
se
con ae á,
pe o
al
disminui se
la
o e a
sin
que
se
al e e
el
pedido,
el
p ecio
de
los
p oduc os
iene
p opo cionalmen e
que
ele a se.
Si
lo
úl imo,
como
los
gas os
de
p o
ducción
son
más
c ecidos,
los
p ecios
hab án
de
gua da
con
ellos
cie o
pa alelismo.
Asi
pues,
en
o
dos
los
casos,
ca es ía
sola,
ó
acompañada
de
es
casez.
¿Es
és e,
p egun amos,
un
ideal
de
bienan
danza?
Y
no
pongan
en
ol ido
los
ob e os
que
si
son
p oduc o es,
ambién
son,
como
homb es,
con
sumido es;
y
que
lo
que
se
llama
sala io
nominal,
es o
es
el
an o
del
sala io,
es
pa a
ellos
de
mu
cha
menos
impo ancia
que
el
sala io
eal,
ó
sea
la
po encia
de
comp a
que
és e
enga,
el
núme o
y
calidad
de
p oduc os
que
quepa
adqui i
con
su
impo e.
¿Qué
gana án
con
cob a
más,
si
han
de
paga
más
ambién
po
las
mismas
cosas?
Es án,
pués,
como
los
que
más,
po
lo
mismo
que
ienen
poco,
di ec amen e
in e esados
en
la
ba a u a.
Y
con
a egla
el
iempo
del
abajo
¿se
e
gula iza
consiguien emen e
la
p oducción?
¿Po
en
u a
la
in eligencia
humana
ha
ago ado
su
in en i a;
y
no
queda
ya
po
pe ecciona
ninguna
máquina,
po
descub i
ningún
elemen o
más,
ó
agen e
u ili-
zable?
Pues
desde
el
momen o
que
los
in en os
ó
los
nue os
agen es
de
p oducción
se
pongan
enjuego,
u
c o mjü s
11
—
34
—
ya
se
hab á
o o,
en
el
ac o,
el
soñado
equilib io.
¿O
es
que
hab emos
de
p osc ibi
las
no edades
indus
iales,
y
pa a
el
cu so
p og esi o
de
la
ci ilización?
¡Qué
deli io
el
de
supone
á
la
humanidad
a
bajando
á
compás,
y
mo iéndose,
sin
disc epancias,
sus
indi iduos,
como
si
es u iesen
subo dinados
á
un
pe ec o
mecanismo!
Po que
po
odas
pa es
salen,
a opellándose,
las
di e encias
en
o den
al
a
bajo
indus ial,
como
espec o
á
los
o os
ó denes
de
la
ida.
El
ob e o
inglés
p oduce
más,
en
la
misma
can idad
de
iempo,
que
el
de
los
demás
países;
el
que
maneja
he amien as
pe eccionadas,
que
el
que
se
si e
de
ú iles
g ose os.
Y
no
men amos
las
dis
pa idades
de
homb e
á
homb e,
de i adas
de
su
di e en e
g ado
de
salud,
ue za,
des eza,
amo
al
abajo
e c.,
po
no
abandona
el
e eno
in e na
cional
en
que
la
cues ión
apa ece
colocada
ó
quie en
coloca la.
¡Soñado es
de
la
paz
uni e sal,
es áis
de
enho a
buena!
Hay
ya
quien,
siguiendo
ues as
huellas,
os
a en aje.
Sabed,
con
en idia,
que
odas
las
naciones
ci ilizadas
an
á
egi se
en
sus
indus ias
pa ias,
po
una
misma
ley
del
abajo,
pa a
que
desapa ezcan
esas
compe encias
de
pueblo
á
pueblo,
que
si
agu
zan
la
p oducción
es
á
expensas
del
sudo
y
de
las
ue zas
de
las
clases
ob e as.
Pe o
¿se á
de
inspec
ción
ácil
el
cumplimien o
de
la
ley,
den o
de
ca
da
nación,
cuando
hay
an o
in e és
en
eludi la?
Pe o
¿se án
leales
en
obse a la
las
naciones
con eni
das,
cuando
puede
i les
en
ello
su
p eponde ancia
indus ial?
Pe o
¿y
cómo
con a es a
la
compe
encia
que
pudie a,
y
empieza
á
hace nos
el
ex e
mo
O ien e,
esa
aza
ama illa
de
an
ba a a
ali-
UK XOqn.'
u
—
35
—
men ación
y
singula
des eza,
la
misma
/A ica,
que
se
pone
en
es os
momen os
en
con ac o
con
la
ci ilización,
é
inaugu a
ya
e oca iles,
y
es á
habi
ada
po
neg os,
en endedlo
bien,
ob e os
eu opeos,
po
neg os,
es o
es,
po
los
homb es
más
du os
pa a
el
abajo?
¿Qué
no
end án
acá,
que
no
se
les
pe
mi i á
la
en ada?
¡Ah
pob e
ley
in e nacional
del
abajo,
y
menguada
democ acia
social
iguali a ia!
¿Qué
impo a
pa a
el
caso?
El
capi al
ma cha á
allá,
que
a
á
donde
le
iene
cuen a;
y
si
no
p oduce
pa a
dos
pa es
del
mundo,
pa a
Eu opa
y
Amé ica,
p oduci á
pa a
las
es
es an es.
Fie
llegado
á
la
conclusión.
No
ha
sido
mi
p e
pósi o
di iji me
á
los
doc os,
pa a
los
que
nada
nue o,
nada
que
no
sepan
mejo
que
yo,
pod ía
ni
end ía
que
deci les;
sino
deja
cae
algunas
ideas
en
la
men
e
del
pueblo
ob e o,
pa a
que
ec i ique
opiniones
suge idas
po
declamaciones
an
e óneas
como
u
nes as,
y
comp enda
que
no
se
in ingen
impune
men e
las
leyes
po
que
se
gobie na
la
sociedad,
y
sin
que
padezcan
odos.
Nada
he
expues o
que
no
sea
ulga ,
y
de
sen ido
común,
y
has a
la
sa
ciedad
epe ido;
pe o
ambién
hace
más
de
18
si
glos
que
el
sace do e
ca ólico
sube,
impe u ba
ble,
al
pulpi o,
pa a
deci
siemp e
lo
mismo,
una
lección
ya
muy
ieja,
más
nunca
po
el
mundo
de
bidamen e
ap endida.
¿Se
pe suadi án
los
ob e os
que
no
es
mo iendo
gue a
al
capi al,
sino
es o zándose
pa a
adqui i lo,
como
pod án
mejo a
de
posición
y
de
o una?
¿Qué
no
es
sac i icándole,
sino
p ocu ando
que
se
desen uel a,
y
que
aumen e
su
p oduc i idad,
como
se
consegui á
la
baja
de
los
p ecios,
y
el
alza
de
los
sala ios,
el
ma gen
mayo
pa a
el
aho o?
¿Qué
no
es
amino ando
el
abajo,
sino
abajando
mucho,
como
an os
ob e os
de
nues os
mismos
iempos,
se
han
con e ido
en
pode osos
indus iales?
Igno o
los
acon ecimien os
que
nos
end á
ese
ados
el
po eni .
El
hecho
de
Mayo
de
es e
año
es
la
mani es ación,
po
aho a,
más
acusada,
de
la
e o
lución
social
que
se
es á
desa ollando
en
bene icio
del
llamado
cua o
es ado,
el
ob e o,
po
de ás
del
cual
ya
apa ece
amenazado
el
quin o,
ó
el
p ole a
iado.
No
emo
el
iun o
de
la
sub e sión
del
o den
social,
esas
liquidaciones
con
que,
en
momen os
de
exace bación,
nos
amenazan
espí i us
ex a iados
y
ebeldes;
pe o
sí,
que
el
ac ual
o den
su a
iolen as
conmociones,
y
as o nos
que
causen
conside ables
queb an os,
y
lo
que
es
peo ,
pocas
ó
muchas
íc
imas.
Al
males a
que
enía
sin iéndose,
hay
que
ag ega
no ísimos
emo es.
¿Se
epe i á
en
1891
la
ies a
del
abajo,
que
bien
pudie a
se ,
de
es a
ez,
más
g aduada,
y
po
i ud
de
choques
posibles,
sino
p obables,
da
luga
á
escenas
de
lu o
y
sang e?
Se
ha
hablado
ya
de
una
huelga
uni e sal,
sob e
la
que
sin
emba go
no
ha
omado
acue do
con
c e o
el
Cong eso
de
Jolimon .
¡Qué
locu a
an
es upenda,
la
de
pa a
de
un
golpe
la
p oducción
en e a!
Pe o
¿acaso
se
ha
hallado
ya
medio
de
au
na
las
olun ades
de
odos
los
homb es,
aun
en
aquellas
mismas
cosas
en
que
es án
di ididos
po
el
in e és?
Si
po
es e
lado
podemos
es a
algo
anquilos,
no
con iene
sin
emba go
pe damos
de
is a
que
la
—
37
—
ola
socialis a
a anza,
y
que
aquí
ó
allá,
en
un
si
io
ó
en
o o,
puede
en ol e
en
su
emolino,
in
e eses
y
pe sonas.
Hay
que
opone le,
po
de
lúe
-
go,
diques;
y
como
el
o en e
es
de
quejas
y
de
odios,
los
diques
deben
de
se
de
epa aciones
y
bene icios.
Hay
mucho
que
hace ,
pe o
mucho
que
ya
se
hace.
Es amos
e dade amen e
en
el
siglo
de
los
ob e os,
como
ha
dicho
M .
Glads one.
¡Cuán as
leyes
dec e adas
ó
en
p oyec o,
en
a o
de
las
cla
ses
abajado as!
¡Cuán as
ins i uciones
de
pa onaz
go
de
ob e os,
c is ianas
unas,
simplemen e
ilan ó
picas
o as,
consag adas
al
ali io
de
sus
necesidades,
á
la
mejo a
de
las
condiciones
de
su
ida
y
de
su
posición
social!
Mas
¡cuán o
es a
que
ejecu a
aún,
sob e
odo
en e
noso os!
¿Comp ende emos
en
ello
la
eglamen ación
del
abajo
de
los
adul os?
La
Comisión
pa lamen a ia
en
F ancia,
se
ha
p onunciado
úl imamen e
en
es e
sen ido,
p ejuzgando
asi
la
in o mación
gene al
que
iene
abie o;
pe o
ya
an es,
unas
eces
la
Cáma a
de
Dipu ados,
donde
se
p esen a on
los
p oyec os,
o as
el
Senado,
más
sesudo,
han
echazado
limi
aciones
p opues as,
de
10
y
11
ho as
de
abajo.
Alemania
no
pa ece
se le
p opicia
en
la
p esen e
opo una
ocasión,
en
que
ha
pues o
sob e
el
ape e
la
e o ma
de
su
ley
indus ial.
El
mismo
minis o
Be lepsch,
á
quien
se
a ibuye
la
pa e nidad,
ó
la
inspi ación
de
los
céleb es
esc ip os
de
Feb e o,
ha
mani es ado
paladinamen e
en
el
Reichs ag,
que
si
podía
se
ema
de
discusiones
eó icas
la
ijación
de
la
jo nada
máxima,
no
así
de
conclusiones
p ác
icas.
4
DE
SAKTIAGO
u
—
38
—
¿Hab á
que
habla
de
Ingla e a,
cuando
en
la
g an
mani es ación
del
4
de
Mayo
la
conside able
alange
de
los
T ades
Unionis as
y
de
los
Skiiled
Labou e s,
ó
sea
a esanos
cuyo
o icio
equie e
ap en
dizaje,
al
di igi se
al
Gobie no
en
solici ud
de
la
jo nada
de
ocho
ho as,
le
pedían
únicamen e,
y
lo
mismo
á
las
Co po aciones
locales,
que
la
es able
cie an
en
los
abajos
que
de
ellos
dependiesen,
ó
como
condición
de
las
ob as
públicas
que
con a asen?
Y
espec o
á
nues a
pa ia
no
hay
sín oma
ni
da o
alguno
que
induzca
la
c eencia
de
que
nues
os
legislado es
a en
de
inclui ,
en e
las
e o
mas
sociales
es udiadas,
y
algunas
ya
p esen adas
al
Pa lamen o,
la
limi ación
del
abajo
de
los
a
ones.
*
■
No
ha
enido
pues
eco
en
los
Gobie nos
el
e
cien e
Cong eso
de
Ól en
(Suiza)
en
que
odos
los
adicalismos,
incluso
el
eligioso,
apa ecie on
de
acue
do,
en
sus
anquilas
delibe aciones,
pa a
eclama
en e
o as
medidas
de
socialismo
de
Es ado,
la
limi ación
de
las
ho as
de
abajo.
T iun a,
pues,
po
aho a
el
p incipio
de
libe ad.
Pe o
la
libe ad,
como
medio
que
es,
no
si e
de
po
si
pa a
la
solución
de
ningún
p oblema,
y
menos
del
social,
an
complicado
y
pa o oso.
Hay
que
pene a
has a
el
ondo,
inqui i
las
causas
de
la
c isis
que
su e
la
sociedad,
pa a
busca le
emedio
ó
leni i o.
Y
no
se
necesi a
ene
c i e io
de
a-
pense,
pa a
habe
de
con esa
que
las
causas
son
más
mo ales
que
económicas:
que
habiéndose
ele
ado,
sin
duda
alguna,
en
condición,
el
ob e o,
se
encuen a
peo
ó
más
desasosegado
que
an es.
El
mismo
mon o
del
sala io,
es
de
impo ancia
subal-
S(
LMV cXSiU.
u
8
de
cob e
y
11
accési
á
los
alumnos:
esul ado
que
si
debe
llena
de
legí imo
o gullo
á
los
ag aciados,
y
se i les
de
pode oso
acica e
pa a
que
con inúen
consag ándose
con
el
mismo
en usiasmo
que
has a
aquí,
al
desa ollo
de
sus
aliosas
ap i udes,
ambién
debe
henchi
de
sa is acción
y
espe anza
á
los
maes
os
que
an
al o
ponen
el
nomb e
de
las
Escuelas
de
la
Sociedad,
y
á
la
benemé i a
Asociación
que
no
pe dona
medio
ni
sac i icio
pa a
demos a
á
p o
pios
y
ex años
con
cuan a
jus icia
lle an
sus
miem
b os
el
dic ado
de
Amigos
del
País.
Y
no
juzga ía
cumpli
con
los
debe es
que
mi
ca go
impone
y
con
lo
que
la
jus icia
demanda,
sino
hiciese
mención
especial
del
b illan e
ce amen
que
en e
las
oposi o as
al
p emio
ex ao dina io
en
la
clase
de
Piano,
se
e i icó,
con
el
éxi o
más
lison
je o,
no
ha
muchos
dias.
T es
ue on
las
alumnas,
que
habiendo
e mina
do
los
sie e
años
que
los
eglamen os
señalan
pa a
la
enseñanza
de
Piano,
se
p esen a on
á
oma
pa
e
en
la
oposición
á
dicho
p emio.
Ve i icados
los
co espondien es
eje cicios,
el
Ju ado
emi ió
un
e
edic o,
mani es ando
que
las
es
oposi o as
habían
p ac icado
con
an a
igualdad
y
b illan ez
las
di í
ciles
p uebas
á
que
se
some ió
su
su iciencia,
que
juzgaba
á
odas
me ecedo as
de
la
más
al a
ecom
pensa,
es o
es,
de
la
Medalla
de
o o;
y
como
no
había
señalada
más
que
una
de
és as,
dada
la
ci ada
oposición,
concedióla
—
ya
que
al
mé i o
ela i o
no
podía
a ende
—
eniendo
en
cuen a
la
mayo
edad.
En
is a
de
es e
e edic o
la
Comisión
Cu a
do a
de
las
Escuelas
acudió
á
la
Sociedad
ogán
dola
ampliase
el
núme o
de
medallas
de
o o,
seña-
—
46
—
Jadas
como
p emio
ex ao dina io:
y
la
Sociedad
ap obó
gus osa
lo
p opues o
po
la
Cu ado a,
o o
gando
o as
dos
de
ales
ecompensas,
además
de
a
ya
p e ijada,
á
in
de
que
las
es
ci adas
opo
si o as,
ob u iesen
el
mismo
me ecido
lau o
P on o
end éis
el
gus o
de
oi
el
nomb e
de
las.
p emiadas;
pe mi id,
sin
emba go,
que
yo
me
adelan e
á
p onuncia lo,
á
in
de
que
es e
público
es imonio
si a
á
ellas
de
sa is acción,
y
á
las
de
más
de
es ímulo.
Amado a
Ma ínez,
Rosa io
San
a
o
y
Pila
San aló,
son
las
alumnas
que
han
pues
o
al
Ju ado
cali icado
de
sus
eje cicios
y
á
la
sociedad
Económica
en
el
g a ísimo
con lic o
de
ene
que
p opone
y
ap oba
espec i amen e,
la
amphacion
de
p emios
que
e e ida
queda:
las
que
han
con i mado
una
ez
más,
las
elicísimas
dispo
siciones
que
las
muje es
de
nues o
suelo,
poseen
pa a
el
di ino
a e
de
la
música.
Pe o
no
se
ha
limi ado
la
Sociedad
en
el
pasado
cu so
de
1889
á
1890
á
sos ene
las
enseñanzas
po
e
a
ya
undadas.
Comp endiendo
la
impe iosa
nece
sidad
que
se
sien e
de
di undi
los
conocimien os
que
cons i uyen
la
ins ucción
p ima ia;
y
deseando
se
cunda
los
es ue zos,
nunca
bas an e
encomiados,
que
pa a
consegui
an
laudabilísimo
obje o,
ealiza
la
ilus ada
y
celosa
Co po ación
municipal,
omó
en
conside ación
en
una
de
las
jun as
de
es e
año
una
p oposición
de
los
ac i os
y
dis inguidos
socios
se
ño es
Pa ga
To ei o
y
Fe nández
(D.
M.
Bibiano)
en
caminada
á
consegui
se
implan asen
Escuelas
de
en
s
señanza
elemen al,
en
aquellos
pun os
de
la
pobla
ción,
que,
po
su
lejanía
de
las
ya
es ablecidas,
nu
me o
de
habi an es,
e c.
se
juzgasen
más
necesi ados
de
dicho
se icio.
Y
habiendo
ecaído
sob e
dicha
moción
in o me
a o able,
y
au o izádose
á
la
Jun a
de
O iciales
pa a
lle a
a
cabo
lo
en
aquella
p o
pues o,
p ocedió
la
ci ada
Jun a
á
pone
en
p ác ica
el
pensamien o
de
los
S es.
Pa ga
y
Fe nández,
dis
inguiéndose
po
su
ac i idad
y
celo
en
el
desem
peño
de
an
delicada,
di ícil
y
ú il
a ea,
el
seño
i-
cedi ec o
de
la
Económica,
limo.
S .
D.
Rami o
Rueda
Nei a,
á
quien
los
seño es
O iciales
o o ga on
odas
las
acul ades
p ecisas
pa a
la
ejecución
del
acue do
de
la
Sociedad.
P on o
se
es ablecie on
en
el
ba io
de
San
Ped o
y
en
el
C uce o
del
Gayo
y
con inúan
uncionando
con
éxi o
c ecien e,
dos
es
cuelas
elemen ales
mix as
de
niños
y
niñas
pob es.
No
han
anscu ido
muchos
días
desde
su
c eación,
y
es
ya
imposible
sa is ace
las
nume osas
solici udes
que
pa a
el
ing eso
en
dichas
Escuelas
se
p esen
an.
¡Ojalá
pe mi an
á
la
Sociedad
Económica
sus
ecu sos,
y
el
apoyo
que
sin
duda
ha
de
encon a
en
las
Co po aciones
y
pe sonas
aman es
de
la
ins
ucción,
con inua
y
desen ol e
el
p oyec o
de
los
S es.
Fe nández
y
Pa ga,
p oyec o
que
ealizado
en
la
ex ensión
p ecisa,
cons i ui á
glo ioso
imb e
pa a
odos
aquellos
que
á
su
ejecución
con ibuyan.
II.
En
o os
ó denes,
que
si
no
mi an
á
la
enseñanza,
e ié ensc
á
la
p ospe idad
del
país,
cuyos
in e eses
la
Sociedad
omen a
y
de iende,
háse
mani es ado
—
48
—
ambién
la
ac i idad
de
la
Económica.
Su
Di ec o
el
Excmo.
S .
D.
Joaquín
Díaz
de
Rábago,
asis ió,
ep esen ándola,
á
la
solemne
inaugu ación
de
la
línea
é ea
de
Ca il
á
Pon e ed a,
e i icada
en
aquella
illa
el
8
de
Agos o
del
año
p óximo
pasado
p onunciando
con
al
mo i o,
un
discu so,
como
odos
los
suyos,
elocuen ísimo
y
galano,
en
el
que
hizo
pa en es
los
es ue zos
y
abajos
que
nues a
Asociación
ealizó
con
obje o
de
consegui
se
cons uyese
la
que
ha
sido
base
de
aquella
línea
No
he
de
desc ibi os
la
ies a
que,
de
segu o,
e
co dáis
y
eco da eis
siemp e,
pues
su
memo ia
i
i á
indeleble
en
el
co azón
de
odos
los
pa io
as:
ella
señala,
en
la
his o ia
del
país,
eliz
e a
pa,
y
cons i uye
un
ínculo
más
que
une
con
los
lazos
de
a e nidad
inqueb an able,
á
la
pa ia
Ga
llega
y
á
la
Sociedad
Económica
de
San iago.
Hagamos
o os
po que
sea
p on o
un
hecho
la
cons
ucción
de
aquella
ia,
que
an os
bene icios
ha
de
epo a
al
bellísimo
país
de
las
ías;
y
po que
den o
de
muy
poco
iempo
la
locomo o a,
con
su
es iden
e
silbido,
añada
un
nue o
umo
á
los
can ados
po
los
poe as
en
aquellos
pa ajes
donde
oda
he mosu
a
—
digamos
pa odiando
al
ingenio
que
i e
sin
i
al
en
el
mundo
de
la
inmo alidad-
iene
su
asien
o,
y
odo
g a o
sonido
hace
su
habi ación.
En
cumplimien o
de
un
acue do
adop ado
po
la
Sociedad
Económica,
se
ha
dis ibuido
en e
algunos
lab ado es
de
a ios
Ayun amien os
de
Galicia
a ena
conchí e a,
que
la
Sociedad
adqui ió
po
su
cuen a,
-49-
con
obje o
de
epa i
g a ui amen e,
á
in
de
que
con
ella
se
e i icasen
ensayos.
De
espe a
es,
que
los
expe imen ado es
comunica án
á
la
Económica
los
e
sul ados,
que
si
son
—
y
odo
induce
á
c ee lo
sa
is ac o ios,
da án
luga
á
la
c eación
de
nue as
in
dus ias,
y
sob e
odo,
al
mejo amien o
de
las
ie
as
y
consiguien e
p og eso
de
la
ag icul u a,
an
ne
cesa io
en
es e
país,
cuya
ida
en
g an
pa e
depen
de
de
es a
impo an ísima
indus ia.
Al
anuncio
de
que
po
el
Excmo.
S .
Minis o
de
Hacienda,
se
p oyec aba
la
sup esión
de
algu
nas
de
las
Adminis aciones
Subal e nas
es ableci
das,
y
de
que
quizás
ocase
á
la
de
San iago
co
e
es a
sue e,
ap esu óse
nues a
Asociación
po
medio
de
su
Di ec o
á
ele a
á
dicho
seño
Minis o
a en a
y
azonada
súplica,
in e esándole
la
conse ación
en
la
ciudad
Compos elana,
de
la
Subal e na,
aquí
de
odo
pun o
necesa ia.
Asi
mismo
conocéis,
po
habe se
ambién
publi
cado
como
la
an e io ,
o a
Exposición
que
el
seño
Di ec o
in e ino
de
la
Económica
D.
Rami o
Rueda
Nei a,
di igió
al
Excmo.
S .
Minis o
de
la
Gobe
nación
eclamando
con a
la
R.
O.
po
la
que
se
ebajaban
en
2.000
pese as
las
10.000
con
que
el
Cue po
p o incial
coadyu a
á
los
ines
que
la
So
ciedad
Económica
pe sigue,
y
se
in oducían
o as
al e aciones,
acogidas
en
el
país
con
p o es a,
y
—
oO
—
con a
alguna
de
las
cuales
expuso
ambién
aliosos
a gumen os
la
Sociedad
Económica.
No
lué
sólo
és a,
sino
que
o as
co po aciones
y
pe sonas
acudie on
p esu osas
á
la
de ensa
de
los
al ísimos
in e eses
las imados
con
la
R.
O.
de
que
queda
hecho
mé i o,
me eciendo
especial
mención,
en e
las
exposiciones
con
al
obje o
ele adas,
la
no abilísima
de
la
Dipu ación
p o incial.
No
han
si
do
anos
an os
y
an
jus i icados
clamo es.
Se
ha
modi icado
dicha
R.
O.
po
o a
que
sin
me ma
las
a ibuciones
p opias
de
los
Cue pos
p o inciales,
p ocu a
se
ealicen
los
deseos
del
seño
Minis o,
en
caminados
á
consegui
economías
en
los
p esupues
os
de
las
p o incias.
Y
de
espe a
es
del
pa io
ismo
de
la
Dipu ación
de
la
Co uña
deje
en
sal o
el
o al
de
la
sub ención
á
es a
Económica,
y
no
san
cione
ebaja
que,
sin
a ec a
en
mane a
ap eciablc
al
p esupues o
p o incial,
causa ía
pe juicios
al
país.
III.
Y
con inuando
es a
eseña
an
ápidamen e
he
cha,
de
odo
aquello
en
que
di ec a
ó
indi ec amen
e
se
ha
mani es ado
la
ida
de
la
Sociedad,
he
de
da os
cuen a
de
los
di e sos
dona i os
con
que
sus
Museos
y
dependencias
se
han
en iquecido
en
el
pa
sado
cu so.
El
dis inguido
socio
D.
Manuel
López
y
López,
egaló
con
des ino
á
la
Escuela
de
Modela
do,
una
iquísima
colección
de
modelos
en
yeso,
y
ajo
de
Mad id,
su agando
odos
los
gas os
pa
a
ello
necesa ios,
un
aciado
que
los
a mase
y
a eglase.
Ges ionó
ambién
con
sa is ac o io
éxi o,
que
el
S .
D.
Luis
Mad azo
hiciese
donación
á
la
Eco
u
nómica
de
un
he moso
e a o,
—
que
sin
duda
ha
béis
admi ado
en
el
Museo
de
Pin u as
—
del
no a
ble
escul o
san iagués
Rod íguez;
e a o
pin ado
po
el
mismo
S .
Mad azo,
y
que
es
el
único
que
del
a is a
compos elano
exis e.
Tan os
y
an
señala
dos
se icios
del
S .
López
y
López
unidos
á
los
muchos
que
ya
lle a
p es ados
á
la
Económica,
me
ecían
sin
duda
ecompensa
adecuada
á
su
gene oso
desp endimien o.
No
pudo
la
Sociedad
o o gá sela,
po que
el
más
al o
gala dón
que
le
es
dado
con
cede ,
dis ú alo
ya
el
S .
López,
que
iene
hace
algún
iempo
siendo
socio
de
mé i o
de
la
Económi
ca;
y
asi
hubo
de
ci cunsc ibi se
és a
á
aco da
se
consignase
en
ac a
exp esi o
o o
de
g acias
á
a
o
del
dignísimo
consocio
ci ado,
y
que
en
ella
se
hiciese
cons a
ambién
la
imposibilidad
de
conce
de le
o a
dis inción.
Si an
es as
lineas
de
since o
homenaje
de
g a
i ud
y
a ec o
que
la
Económica
po
mi
conduc o
o o ga
al
S .
López,
y
si an
los
hechos
ela ados,
de
noble
es ímulo
pa a
cuan os
aman
al
país,
y
po
él
es án
dispues os
á
ealiza
odo
linaje
de
sac i
icios.
Esa
g a i ud
y
a ec o
deben
hace se
ex ensi os
á
los
S es.
D.
Luis
Mad azo,
que
se
ap esu ó
á
sa
is ace
los
deseos
expues os
po
el
S .
López,
en
iqueciendo
asi,
nues o
Museo;
al
S .
D.
José
Ma
ía
Fenolle a,
in eligen e
Di ec o
de
nues a
Escue
la
de
Dibujo
y
Pin u a,
y
au o
del
magní ico
e a
o
de
S.S.
M.M.
la
Reina
Regen e
y
el
Rey
D.
Al
onso
XIII,
que
en
es e
espléndido
salón
igu a,
sin
desme ece
po
cie o,
en e
ob as
maes as
que
e
cue dan
muni icencias
nunca
bas an e
ag adecidas,
■■
—
52
—
y
á
los
seño es
Picón
y
Ga cía
Va ela,
alumno
que
ué
el
p ime o
de
las
Escuelas
de
la
Económica,
que
con inúa
siéndolo
el
segundo,
y
que
han
egalado
á
és a
espec i amen e,
un
he moso
bus o
en
yeso,
que
ep esen a
al
malog ado
Rey
D.
Al onso
XII,
y
un
no able
e a o
al
lápiz
del
Emmo.
Ca denal
Paya
y
Rico.
Hállase
és e
po
acue do
de
la
Sociedad,
en
el
local
donde
celeb a
sus
jun as
o dina ias,
como
débil
es imonio
de
admi ación
y
espe o
al
sabio
P íncipe
de
la
Iglesia,
que
an
libe almen e
di undió
bene icios,
en
e dad
egios,
du an e
el
iempo
de
su
pon i icado
en
Compos ela.
También
debe
hace se
mención
especial
del
do
na i o
que
el
Excmo.
S .
D.
Acisclo
Fe nández
Va-
llín,
an
en usias a
y
celoso
po
la
ins ucción
de
las
clases
pob es,
hizo
de
100
ejempla es
de
su
ob a
el
Moni o
de
la
in ancia,
con
des ino
á
la
Escuela
de
Ins ucción
p ima ia
undada
po
la
Sociedad.
Que
de
aquí
consignado
el
nomb e
del
benemé i o
bien
hecho
de
los
menes e osos,
cuya
p odigalidad
es
dig
na
de
oda
sue e
de
alabanzas,
y
ha
de
encon a
de
segu o
las
bendiciones
y
g a i ud
e e na
de
los
a o ecidos.
Y
pa a
pone
é mino
á
es a
lis a
—
que
no
o o
nomb e
debe
lle a
—
de
los
dona i os
que
á
la
Eco
nómica
se
han
hecho
en
el
año
cuya
his o ia
azo
á
g andes
asgos
di é
aho a
dos
palab as
sob e
un
acue do
de
la
Excma.
Dipu ación
p o incial
de
la
Co uña,
es echamen e
enlazado
con
el
p oyec o
que
ab iga
la
Sociedad
Económica
—
y
que
no
a da á
en
se
un
hecho
—
de
e igi
un
monumen o
que
pe pe
úe
la
memo ia
del
sabio
químico
Excmo.
S .
D.
An
onio
Casa es.
—
53
—
Todos
conocéis
la
his o ia
de
es e
asun o,
y
po
an o
la*
p on i ud
y
el
en usiasmo
con
que
las
Ex
celen ísimas
Dipu aciones
p o inciales
de
la
Co uña,
Lugo
y
Pon e ed a,
acudie on
al
llamamien o
de
la
Económica,
b indándose
á
con ibui
en
la
medida
de
sus
ue zas,
á
la
ealización
de
aquel
p oyec o,
y
susc ibiéndose
á
es e
in
con
can idades
espe
ables.
La
de
la
Co uña,
que
no
lo
había
hecho
po
can idad
de e minada,
ijó
en
sus
p esupues os
la
de
3.750
pese as,
que
unida
á
las
ya
ecaudadas,
ya
anunciadas,
pe mi i á
que
el
monumen o
que
se
e ija
á
la
memo ia
del
escla ecido
a ón
S .
Casa
es,
sea
sino
digno
del
inol idable
socio,
su icien e
al
menos
pa a
da
es imonio
del
ca iño,
admi ación
y
en usiasmo
que
supo
conquis a
el
que
con
se
an
sabio
e a
aun
más
modes o
que
sabio,
y
an
bueno
como
modes o.
IV.
Pocas
palab as
más
pa a
e mina
es a
eseña
y
sa is ace
los
deseos
que,
sin
duda,
os
acucian
de
oi
la
palab a
siemp e
galana
y
nu ida,
de
nues o
Di ec o .
En e
los
asun os
que
p eocupan
hoy
la
a ención
de
la
Económica,
igu a
una
impo an e
p oposición
del
dis inguidísimo
socio
de
mé i o
D.
Manuel
Mu -
guia,
cuyos
a anes,
como
sabéis,
encamínanse
odos
á
p ocu a
el
bienes a
del
país
gallego,
del
que
es
uno
de
los
hijos
más
p ecla os.
Re ié ese
dicha
p o
posición
á
ese
p oblema
siemp e
iejo
y
siemp e
nue
o,
siemp e
sob e
el
ape e
en
especial
en
las
p o-
5
incias
del
No oes e
de
España,
y
que
jamás
pa ece
bas an e
discu ido.
Ya
comp ende eis
que
aludo
á
la
emig ación.
Deseoso
el
Gobie no
de
S.
M.
de
di igi
és a
á
aquellos
pun os
donde
el
español
pudie a
encon
a se
en
su
pa ia,
a ó
de
es ablece
en
la
Isla
de
Cuba,
colonias
que
á
la
pa
que
con ibuyesen
a
la
p ospe idad
de
la
he mosa
An illa,
p opo cionasen
á
los
emig an es
españoles,
medio
hon oso
y
segu o
de
gana
el
pan
de
cada
día.
La
idea
e a
buena:
su
ejecución
pa ece
no
íué
del
odo
eliz.
Y
como
no
al asen
me cade es
que
a
a on
de
explo a
el
pensamien o
del
Gobie no,
a
icando
con
los
in elices
á
quienes
su
escasa
ó
ningu
na
o una
conduce
á
a és
de
los
ma es
en
busca
del
necesa io
sus en o,
los
pe iódicos
gallegos
de
la
Habana,
die on
la
oz
de
ale a;
y
eco
de
sus
pa
ió icas
mani es aciones
hízose
el
S .
Mu guía,
p e
sen ando
la
p oposición
á
que
aludo,
y
que
se
ha
lla
con iada
al
es udio
de
una
comisión
de
la
So
ciedad.
La
p ensa
local
de
San iago
an
en usias a
po
los
in e eses
de
la
ciudad
Compos elana,
y
deseo
sa
de
con ibui
á
los
solemnes
es ejos
con
que
odos
los
años
hon a
és a
al
San o
Apos o!
de
quién
omó
su
nomb e,
o ganizó
unas
ca e as
de
elocípedos;
y
apenas
iniciado
su
pensamien o
nu
me osas
Co po aciones
y
pe sonas,
se
adhi ie on
á
él,
con ibuyendo
con
aliosos
p emios
pa a
la
eje
cución
del
mismo.
COPIA
DE
ESTAMPA.
Doña
Vicen a
Abuin
Funguei iño.
Doña
Ru ina
Pé ez
Gosende
.
.
.
.
Doña
Dolo es
F aga
G imaldos.
.
Doña
Ángeles
López
Al a ez.
.
Doño
Ma ía
de
los
Ángeles
Ga iga
.
Doña
Ma ía
Al a ez
Fe nández.
.
.
Doña
Dolo es
Cimade ila
................
Doña
Eugenia
Ce nadas
Losada.
.
Doña
Ma ía
Ulla
Pé ez
...................
Doña
Ma ía
González
Fe nández.
.
Cabezas
.......................................
Cabezas
.......................................
Cabezas
.......................................
Ado no
........................................
Ado no
.......................................
Ado no
.......................................
Ado no
.......................................
Ado no
.......................................
Ado no
.......................................
Ado no
.......................................
Medalla
de
pla a.
Medalla
de
cob e.
Accési .
Medalla
de
o o.
Medalla
de
pla a.
Medalla
de
pla a.
Medalla
de
pla a.
Medalla
de
cob e.
Medalla
de
cob e.
Medalla
de
cob e.
ALUMNOS.
ESCUELA
DE
MÚSICA.
D.
Ra ael
Ga cía
de
la
Ri a.
D.
Luciano
de
la
Ri a
Ga cía
D.
Angel
Aso ey
No áis.
.
D.
Rica do
Millán
Po o
.
.
.
D.
An onio
Rius
Segu ana.
Piano
7.°
cu so
...........................
Piano
5.°
cu so
...........................
Piano
5.°
cu so
...........................
Sol eo
.........................................
Sol eo
.........................................
Medalla
de
o o.
Accési .
Medalla
de
cob e.
Accési .
Accési .
UNlVFRS DADE
DE
SANTIAGO
u
ESCUELA
DE
FRANCÉS.
D.
Luciano
de
la
Ri a
Ga cía.
.
.
Segundo
cu so
.................................
Medalla
de
pla a.
D.
Manuel
Reino
So o
...................
Segundo
cu so
.....................................
Medalla
de
pla a.
D.
José
Ca ballei a
O e o
...............
P ime
cu so
.........................................
Medalla
de
pla a.
D.
An onio
Rius
Segu ana
...............
P ime
cu so
...........................................
Medalla
de
cob e.
D.
Al edo
Jiménez
O ge
.................
P ime
cu so
.........................................
Accési .
ESCUELA
DE
COMERCIO.
D.
Isido o
Cou o
De esa
...............
D.
Juan
Quin ans
/Xbalo
...................
D.
Manuel
Ma ínez
Lamas.
.
.
.
Segundo
cu so
...........................
P ime
cu so
...............................
P ime
cu so
...............................
I
Medalla
de
o o.
Medalla
de
pla a.
*
Accési
.
ESCUELA
DE
DIBUJO.
MODELADO.
D.
Gab iel
Abuín
Funguei iño.
.
.
Eje cicios
de
composición.
.
.
Medalla
de
o o.
D.
San iago
Ma a
Rod íguez
.
.
.
.
P incipios
..........................................
Medalla
de
pla a.
D.
F ancisco
Fe nández
Re ojo.
.
.
Bajo
elie e
......................................
Medalla
de-cob e.
se
UNIVERSIDADE
DE
COMPÓSTELA
COPIA
DE
ESTAMPA.
D.
José
De esa
Núñez.
.
.
.
D-
F ancisco
González
Taboada
D.
Ramón
Bondad
Rey.
.
.
.
D.
Rami o
La o e
G anjel.
.
D.
Ge mán
Ca ballo
So o.
.
.
D.
José
Ma ía
Piñei o
Diago
.
.
D.
José
So o
Al a ez
...............
D.
José
Gigi ín
López.
.
.
.
D.
Rica do
Viei es
Sa mien o.
D.
F ancisco
Re ojo
Pe ei o.
.
D.
Vicen e
Valle
Villa e de.
.
D.
San iago
Ma a
Rod íguez
.
.
Figu as
........................................
Figu as
........................................
Figu as
........................................
Figu as
........................................
Cabezas
.......................................
Cabezas
.......................................
Ex emos
....................................
Ex emos
....................................
Ado no
.......................................
Ado no
.......................................
Ado no
.......................................
P incipios
de
Ado no
................
Medalla
de
pla a.
Medalla
de
cob e.
Accési .
Accési .
Medalla
de
pla a.
Medalla
de
cob e.
Medalla
de
cob e.
Accési .
Medalla
de
cob e.
'
Accési .
Accési .
1
Medalla
de
cob e.
San iago
26
de
Julio
de
1890.
V.o
B.o,
El
Vice
p esiden e,
Tomás
Ma ínez.
El
Sec e a io
déla
Comisión,
Luís
Quin as.
se
UNIVERSIDADE
DE
SANTIAGO
DE
COMPOS
1
LEA
*
4
Pág.
lín.
Dice.
Léase.
28
15
del
abajo.
de
p oducción
del
abajo.
32
15
comple a ían
com
piola ían
35
13
p epósi o
p opósi o
se
ILCUMPUMIl
1