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Galicia moderna: revista quincenal ilustrada, n. 2 (1897)

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t Pontevedra 15 de Mayo de 1897 NÚM 2. INSTANTÁNEA VlGrO. — PLAZA DE LA PRINCESA Fotografía del periodista viguós Sr. Campomoreno. Las tormentas. — En vísperas de exámen. — Caza libre, La prensa regional ha dado cuenta estos dias de los daños que en los sembrados causaron las primeras tor  mentas de este año, echando á perder la cosecha y ocasionando la ruina de comarcas enteras. Apenas se han dejado sentir los calores del verano, aun las gentes no se han solazado aspirando la brisa vespertina, ni el estío nos ha sumido en su letárgica pesadez, y ya las tro  nadas hicieron su aparición, llevando al acongojado ánimo del labrador la desolación y el espanto. Las tronadas son temibles en los campos, son la pesadilla constante del mísero labrador que espera ansio  so el mes de Agosto, la época de la recolección, cuando la tierra produce los sazonados frutos, único elemento de vida de que dispone. Por eso, no bien despunta el día, examina con es  crutadora mirada el horizonte, bus  cando en el cielo algún signo que sea seguro presagio de tiempo bonanci ble; y al contemplar la hermosa perspec  tiva del campo, sonríe lleno de júbilo, poseído de esa íntima satisfacción que áe siente al ver recompensados los afa  nes y desvelos de muchos dias de ím  probo trabajo. Amanece el dia; el sol, asomando tras las elevadas crestas de las leja  nas montañas, derrama sobre la tierra sus rayos de oro, inundando de luz los campos verdes y los sembrados, donde la mies se agita dulcemente, al soplo de la leve brisa y semejando el mar en un dia de calma; el cielo aparece limpio, hermoso, ni la más ligera nube empaña el purísimo azul; fias aves entonan alegres cánticos, salu  dando al rey de la creación; déjanse sentir con fuerza los rayos del sol; como si presagiasen la tormenta, ce  san de girar en encontradas direccio  nes los obscuros vencejos, que daban al viento sus agudos chillidos.... De pronto aparece una nube blanca, muy bella y que vá agrandándose poco á poco, hasta formar un castillo; sigue otro á éste y al instante un ejército de « GALICIA MODERNA nubes se prepara para la formidable batalla. Las campanas de la Iglesia lanzan al viento sus sonoras y vibrantes a vo  ces; el labra lor recoge de prisa los ganados; enciéndense en todas las casas la vela bendita el dia de la Can  delaria, la que alumbró al Sacramento el dia de Jueves santo; rézase el rosa  rio, invocase á Santa Bárbara, y un ruido lejano, sordo, parecido al estam  pido del canon, dejase oir al mismo tiempo que brilla en lo alto con res  plandor que ciega, el relámpago anun  cio del trueno El sol se ha obscurecido por com  pleto; las nubes no son blancas, sinó parduzcas, de color siniestro é impo  nente; ligero vientecillo que abrasa, hace rodar el polvo en vertiginosa danza y las ramas de los árboles se extremecen, gimiendo tristemente ... La tormenta está encima; gruesas gotas de agua empapan la tierra; el rayo fulgura en el espacio, los true  nos apenas son interrumpidos, el eco de uno se confunde con el otro que estalla estrepitoso, amenazador, ter  rible, retumbando con furia... el agua se ha convertido en granizo; cesó de tocar la campana, reina el silencio y solo los truenos y el ruido del conti  nuo granizar se advierte. ¡Qué momentos de angustia para el hombre! Su corazón late con fuerza, implora al cielo y de vez en cuando asómase á la puerta de la morada para investigar, para lanzar compa  siva mirada á los negros nubarrones y lamentar los estragos hechos en las cosechas por la tormenta, que se des  ata implacable y azota los sembrados, los árboles y la miés que florea. Pero pasa la nube; el sol rasga el tupido velo que le ocultaba y luce de nuevo, arrancando chispas en las ho  jas de los árboles y en el cáliz de las flores, que todavía guardan, como perlas inestimables, las gotas de agua depositadas por la tormenta; las aves se mueven y agitan entre el ramage, reanudan su cantinela; los caracoles arrástranse con sus casucas, corrien  do á saludar á los claveles, vuelve al pasto el ganado y el labrador vá pre  suroso á los campos y sus ojos se anublan, preñados de lágrimas, al ver los tallos tendidos, rotos, desgajadas las ramas de los árboles y destrozada en breves momentos la cosecha, con tanto cuidado y esmero preparada. ¡Pobre labrador! El pedrisco llevó á su hogar la miseria, mató en flor sus esperanzas y arrebató el pan de sus hijos. * * * Solo faltan quince dias para verifi  carse los exámenes; Junio acércase y los estudiantes llevan un mes ape - rreadísímo, de constantes vigilias y continuo trabajo, porque ahora hay que recuperar el tiempo perdido. El escolar que pasó todo el curso en medio, de algazaras 3 ' bromas, vé aproximarse el temido exámen y vis  lumbra, al través del fiero rostro de sn profesor, el horrible suspenso que habrá de obligarle á no soltar de la mano los libros durante todo el ve  rano. La sombra poco simpática del cua  dro en que figuran los suspensos, se presenta en sueños á los estudiantes; allí creen ver estampado su nombre los que en los siete meses transcurri  dos no han abierto un libro, los que faltaron varias veces á la clase y, ha  ciendo caso omiso de los consejos del profesor, se entregaron á bromas y jaleos, dedicaron las noches al amor Y al café, velando ante la mesa de billár hasta avanzada hora, organiza  ron rondallas y disfrutaron de una vida alegre, expansiva, propia de sus diez y ocho juveniles años. Ahora avéntanse sus ilusiones de pasagera felicidad, envidian al con  discípulo aplicado que tiene justas aspiraciones y estudia para alcanzar una nota ...... ¡Ya se contentará el truhán escolar cm un aprobado! Los libros le roban el dia y la noche, olvi  dó los amores callejeros, colgó la gui  tarra, compañera de ansias y fatigas, guardó en el fondo de su cofrecillo el 6 GALICIA MODERNA devocionario de cuarenta hojas; su cuchitril es un retiro, está silencioso, huyó de allí la algazara y el bullicio; los amigos son despedidos por la patrona en la escalera, como si fueran ingleses; sobre la mesa de pino del estudiante vénse en confuso tropel programas y apuntes, libros de texto y de consulta; él trabaja, permanece horas y horas ante la mesa, fija la mente en el estudio, ganoso de recu  perar el tiempo, malgastado en cor  rerías y vagatelas. El cruel acento del profesor que le amenaza y recrimina, resuena fatídi  camente en sus oidos, ofrécesele la perspectiva de su padre airado ante el fracaso, lucha con la incertidum  bre de la suerte que ha de depositar en sus manos las preguntas, y, con los ojos, llenos de furtivas lágrimas, perdidos en un punto del espacio, se contempla á sí mismo estudiando á orillas del riachuelo de su pueblo en los calurosos días estivales, mientras sus convecinos se divierten en fiestas y romerías; todos se burlan de él; en Septiembre tendrá que verse frente á frente del tribunal que ahora le con  dena, y la pérdida del curso hace re  surgir en su espíritu los recuerdos del pasado; gozó á sus anchas, se di  virtió á su sabor, fué feliz, pero ¡que caras le cuestan las pasadas dichas! Estos recuerdos producen en el áni  mo del joven más valiente y más de  cidor ignorados dolores, abren en su pecho honda herida, y, reaccionando, volviendo á la realidad, iluminada la mente por un rayo de esperanza, tor  na de nuevo al estudio, repasa las lecciones sabidas, sortea el programa en las materias que desconoce, espe  rando que la suerte designe una de aquellas y, haciendo de las tripas co  razón, decide presentarse á examen, dándose aires de alumno aplicado. ¿Qué si aprueba? Pues no faltaba otra cosa; ninguna muchacha fué ca  paz de calabacearle y los profesores no son más guapos que sus numero  sas novias. ¡Todos los picaros tienen fortuna! ¡Cuantas fatigas y sinsabores trae Junio á los estudiantes! Pero ¡ay! también los mozos del ca  fé y del restaurant tienen que fatigar  se en subir y bajar escaleras para que el escolar les pague el piquillo de la mesa de billar y la cena que en com  pañía de una chica de rompe y rasga quedó á deber diciendo: — Pepe, mañana traeré el importe de esto; ahora no tengo suelto. ¿Que si vé colmados sus deseos el mozo? ¡Quién sabe! Hay gente de muy mala sombra. * * * En este tiempo, á pesar de hallar  nos en época de veda, se ven por los campos muchos cazadores que sin es  copeta ni perro, se entregan á las dulces tareas de la cinogética, dedi  cándose unos á la caza de codornices y otros á la de grillos, y bien sabe Dios que no me refiero á los políticos, esos que escarban en cuantos agujeros encuentran, aunque á veces les resul  te grilla... t GALICIA MODERNA Refiéreme á los que con paciencia digna de mejor causa, tienden la red en los sembrados, hacen sonar el re  clamo y aguardan la llegada de la ino  cente ave, que asustada después, se ve envuelta en las finasyedes del ca  zador pacienzudo, á los niños que, de  clarándose partidarios de San Huber  to, son también cazadores y se lanzan al campo, si bien no van provistos de los artefactos que llevan los aficiona  dos á mermar codornices. Para ellos sobran redes y reclamos; bástales una paja con la que escarban las pequeñas cuevas de los grillos, basta obligarles á salir de sus guari  das. Entonces examinan si tienen tres rabos, miran si es principa y le colo  can entre la gorra y la cabeza, donde muchas veces, efecto quizás del calor que siente, mueve el prisionero sus antenas, produciendo el canto delicia de los muchachos y martirio de lo s pa  pas, cuando en las casas se hallan en las celdas de barajas y cristales. ¡Con cuanto esmero cuidan los nihos de sus grillos! Les ponen al sol en las galerías y ventanas; todos los días renuevan la fresca lechuga para que se nutran los cantores; recomponen «us casas, despegadas por los rayos solares y en la construcción de las grilleras ponen gran cuidado, fabri  cándoles palacios de veneciana forma y separando los interiores departa montos para quedos grillos no se pe  guen. Sin embargo, es dicha poco durade ra; un dia aparece uno muerto, luego otro y otro, hasta que el elegante pa  lacio queda por completo deshabitado sin otra cosa que unos puntitos ne  gros, recuerdo que los grillos han de  jado de su paso por la prisión... De nuevo vuelven los cazadores á recorrer los campos, pero ya son más difíciles de cojer y los que caen, como los anteriores, viven muy poco tiempo. El mismo deseo que mueve á los ni  ños para cojer grillos, obliga á los cacadores de codornices; aquellos los buscan para martirizar á las familias con sus chillidos y estos traen las aves para enjaularlas y recrearse con su canto triste y monótono; los niños al privar de su libertad al morador de las subterráneas galerías, le condenan á una muerte cierta, y los que valién  dose del reclamo, aprisionan á las co  dornices, arrebatan un padre que deja desamparados á sus hijuelos, Yá pesar del mal que ocasionan, la afición cunde, los chicos no se dan punto de reposo y abundan tanto los cazadores de aves en los centenos, que á veces tropiezan con pájaros que no aprisionan sus fines redes... Me inspiran más lástima las codor  nices y los grillos, que esos atolandrados pájaros de cuenta, engañados por fascinadoras Dianas, hábiles para me  ter en la gayola del matrimonio al más encamado Tenorio. . tose VEG-A BLANCO (Beppo) i Es lástima que hayan pasado de moda aquellos sendos paralelos a io Plutarco del año 40; porque con poco trabajo podría yo hacer un tomo res  petable sobre las semejanzas descu  biertas por mí entre cierto varón ilus  tre y sus también eminentes colegas de extrangis. . Por ejemplo. Abro un reciente es  tudio de Emilio Eaguet acerca de la alta personalidad del gran critico Sainte-Beuve y me encuentro con que encabezan el brillante artículo del in  genioso colaborador de la Revista de París las siguientes líneas: «Era un hombre feo, sensual, muy curioso y extremadamente inteli  gente.» Pues bien: prescindiendo de lo de sensual y curioso é inteligente, en todo lo demás ¿quién no vé que el que aquí está retratado de cuerpo en  tero, lo que se dice hablando..., es Clarín? * * * Y á quien mejor que al supradicho correspondería el glorioso dictado de Planche español, sobre todo en estos últimos tiempos en que le sale a 'plancha por artículo? * * * La idea de ese libro que yo pudiera rotular «Comparaciones odiosas entre la estampa de Clarín y multitud de estampas extranjeras incluyendo la propia estampa de la heregia» me ha venido al magín leyendo días atras cierta anécdota en un periódico ita11 Parece que el insigne novelista Ga  briel d'Annunzio sorprendió a unos ladrones en el momento de asaltar su despacho. El autor de «Placeres dijo su nombre á los cacos y estos se re  tiraron pidiendo mil perdones y lle  vándose... un autógrafo del poeta cortesmente reclamado en recuerdo de la inesperada visita de aquellos caballeros, dignísimos herederos de los bandidos de «El Conde de Monteii t GALICIA MODERNA Cristo» que en una cueva de Calabria entretienen sus ócios leyendo no re  cuerdo si los Comentarios de Cesar ó los Anales de Tácito.... . P° r( I u e yo sé de una anécdota clarmesca en que D. Leopoldo consiguió un triunfo más señalado que el de Annunzio tan cacareado por los chicos de la prensa italiana. El caso aconteció en Oviedo al paso de una célebre compañía de saltim  banquis llamada La Rigolaie. Traían estos infelices una soberbia pareja de leones y una docena de espejos cilin  dricos. Una tarde la leona estaba funosa. Sus rugidos tenían aterrado al público y hasta al domador que veía impotentes sus esfuerzos para calmar al irritado animal. Ocurriósele enton  ces á un guardia municipal presentar á la fiera un espejo en que se veía la cara de Clarín, que se hallaba entre ios espectadores, deformada aun pol  la convexa superficie y por el miedo y la leoaa cavó como herida del rayo. Tres dias después falleció y el dueño de la leona acudía ante el juzgado de  mandando á Clarin por imprudencia temeraria. Habíase sabido que la colera del felino había sido provo  cada por haber estado horas antes , Leopoldo arrimado á la jaula leyendo á unos amigos algunas esce  nas de Teresa. á la leona le habla cogido en ayunas la prosa de Clarin! * * * 9 Luis Bouafoux dice en El Heraldo que se le frunció el corazón con uno de mis pasados Y eso, añade, que la nota biblio  gráfica-mejor habría V. dicho bio  gráfica — venía envuelta en elogios de su persona, que agradece. Pues por muchos años los agradez  ca bi llama elogios decir que aunque muchos le teníamos por un hombre capaz de todos los desafueros contra el idioma castellano, nadie le concep  tuaba asesino y foragido como suena no tengo inconveniente en repetir una vez más tales... elogios. Pero no ha sido La Voz de Galicia sino G alicia M oderna la que descu  brió que Luis Bonafoux era un fray Leotade, como si dijéramos un fray Candil no menos torvo y, aínda mais, sacamantecas. No hay que confundir las Voces por la costumbre de atropellar las del idioma No vaya á pagar los vidrios rotos don Manuel, y además el libro que me acaba de costar diez francos como cuando Un maestro... de Clarin cogió á éste no sé en que malos pasos con el latín y vino desaforado desde Uviedo zurrando bárbaramente al pobrecito Murguía, quien (cabalmente en La Voz de Galicia,) venía por aquellos dias dando bombos estrepi  tosos á su cruel vapuleador. Y enmudeció Don Manuel de súbi  to. 1 eso que él dice que no se achica nunca. 1 yo lo creo porque [que más quisiera el que poder achicarse! A sí, en diminutivo, dicho sea en descrédito de la clase, porque aparte de las menguadas propor  ciones de los tales, ni vienen á lle  nar ningún vacío, ni traen subs tancia en la médula, ni son, en resumidas cuentas, otra cosa que carabinitas — también en disminutivo — de Ambrosio. Claro está que me refiero á esos semanarios de chicha y nabo que aparecen en el consabido palenque en las capitales de los Ayunta  mientos de cinco mil almas abajo, aunque también suelen darse casos en la misma cabeza del partido judicial, y no vale señalar más que la cabeza. Entre un chico sastre —es un suponer —que con el calor de la plancha se siente periodista sin conocer el paño ni siquiera el cru dillo que trae entre manos, y el amanuense del Juzgado municipal, fundan un periodiquito domingue  ro que inevitablemente ha de ser revista de ciencias, artes y litera  tura.... ¡la trinidad augusta y asen  derada! todo ello por 50 céntimos de peseta al mes y 0 ‘ 75 para los suscriptores de fuera de puertas; pago adelantado. El principal cuando no el único empeño de esos “ órganos de la opinión/ 1 tan pronto lanzan su primer vagido, estriba en encararse con el Alcalde de la localidad y molerlo á censuras, bien porque tolera que las aves de corral y cer dos adyacentes anden sueltos por las calles de un 'pueblo culto, ya porque no manda colocar un farol en el callejón del Sapo, que es donde el Sastre-redactor hilvana las prendas y pone, cacareando, artículos de dos yemas, algunos sin cuajar todavía. Tampoco faltan en Jas columnas del periodiquito los versos amoro  sos A ella — pronombre.... personal consagrado por la andante cursile  ría — debidos á la vena poética del cisne del Juzgado, al cual cisne le dá el naipe por beber de bruces en el pilón castálio, y así se pone él la pechera y los octosílabos que dá lástima verlos de puro mojados. Vienen luego unos desgraciadí  simos sueltos, tan sueltos como los paquidermos de marras, y á ren GALICIA MODERNA 17 glón seguido la sección de gaceti  llas titulada Latigazos, Patadas ó cosa por el estilo, y en la cual co  laboran y se “ ríen mutuamente 14 los chistes los dos ingenios de la casa. Siguen los pasatiempos: chara  das, jeroglíficos comprimidos y otras menudencias no tan compri  midas, y, por último, en la cuarta plana, aparece, en letras gordas, el anuncio de la sastrería del propio literato de lana dulce. ¿Y las ciencias? ¿y las artes? ¿yla literatura? preguntan algunos. ¿Y la Gramática? ¿y la sindére  sis? añaden otros no tan exigentes. Y replico yo: ¡Qué más quisieran ellos, los pe  lagatos del periodismo, que averi  guar con que cuchara se come la gramática y demás platos esco  gidos! Aló en Montevideo un galleguiño Recibiu unha carta d ‘ a sua nai, Abrí una, leen é diulie un bico tenro Evolveunaá vicar. Mirón dempois de cara prá Galicia E viu. o mar, o ceo, e nada inais, Y-atopándose soilo, chorou triste, E volveu á chorar. Afortunadamente la vida de esos “ centinelas avanzados del progre  so “ es harto efímera: cuando no mueren por voluntad expresa y terminante del tipógrafo que no logra cobrar el importe de las tira  das, perecen á manos de los suscriptores que se llaman Andana y no pagan los recibos, casó de insol  vencia disculpable; ¡porque cual  quiera se resigna á leer sandeces y á dar dinero encima! En conclusión: que los seudoperiodistas tornan, con las orejas caídas, á los antiguos lares, que no debieran haber abandonado: el es  cribiente á redactar diligencias de embargo, y el jastre, como le lla  man sus convecinos, á echar cuellos de astracán á las chaquetas de los pedáneos del distrito. Y que el Señor los perdone como los perdono yo. pío L. GUIÑAS Tinaaquel borne, quepo uquiño epouco Morrena de cóitas e pesar, Aas n l o pensamento, mais non tiña Aas n ‘ o corpo pra poder vooar. ¡Ay d : opaxaro qu ‘ n ‘ o invernó emigra, Ledo d'aquil que volve pobo vran! ¡Ay d ‘ o que deixa a térra onde nacera Prá non vela xá mais!! V alentín LAMAS CARVAJAL LA VIDA ESCOLAR Oanay — Cao Cordido — Groñi — Tafal — Prada-j Pueyo — Muras — Gómez — Eiras Vizoso — Con Oclioa — J. Curros 'án Arnao — Cordero — Illa — Massot — Vizoso — Echevarría — §Jr ia6z C' urros — Requeijo — Cabana — García — López — Orozco — tanti--G . de la Peña — Pumariño — Villar de Francos. ( Presidente) Fotografía de nuestro corresponsal artístico D. Manuel Chicharro. k. ! Se concibe un estudiante sin libros; lo que no se comprende es un estudiante desprovisto de algún instrumento musical: una pandereta por lo menos. Con una capa y una guitarra ó pandereta, el estu  diante español aprende en dos semanas todas las leyes antiguas y modernas del mundo, todas las formulas de la Terapéutica y todos los enrevesados nombres de las clasificaciones zoológicas; para él, la mejor ense  ñanza metafísica que puede recibirse es la que se estudia en los negros ojos de una morena ó en las ce  lestiales sonrisas de una rubia; y vanas serían las mas concienzudas y claras explicaciones de los catedrati_ _______ eos si no fueran repasadas en las pavi'Cindas y, de cuando en cuando, corroboradas por alguno de esos paseos ó viajes de en que, á las rápidas emociones del amor y del galanteo, acompañan las alegres notas de la iota ó las románticas melodías de una serenata. Añadid a esto _ noble pensamiento benéfico como cansa esencial del paseo y agregad el pri  moroso arte, la expontánea gracia y el don de la jnventud tan breve en la vida, y tendréis la clave de los entusiastas y constantes aplausos obtenidos por la T una compostklana de 189/ en su viaje por Asturias, Castilla y Gali  cia; os explicareis el deseo de verla y oirla de nuevo Poro sobre todo ello se ha grabado esta vez en los corazones, con respecto á la Tuna de Santiago, un sen  timiento más elevado: el de impetrar para ella la bendición de Dios; y otro más po  sitivo: el de pedirle que, de súbito, haga sábios á los ¿tl/LOS que todavía no lo sean. ¿Y como nó? Calculad las penas que habrán de mitigar los productos de su paseo, desti  nados á los heridos y enfermos de nuestro valeroso y sufrido Ejército. . . Esta sola idea basta para recomendar á los estudian  tes españoles que, por ahora, dejen los libros y. en cambio, templen las guitarras y atesen las panderetas. Ya aprenderán: tienen que llegar a vie  jos, que es cuando se sabe algo... aunque tarde! chuso Gr DE LA RIEGA EFEMERXDES DE GALICIA 2 de Mayo de 1866 Galicia conmemora en esta fecha el triunfo con  seguido por el insigne marino, hijo de Yigo, don Casto Mendez-Núñez, que al mando de la fragata u'Numancia,« capitana de la Escuadra Española, logró, tras reñido comba  te, la rendición de la Plaza fuerte del Callao; siendo ésta, sin duda al  guna, la mayor victoria alcanzada por nuestras armas en el presente siglo. 14 de Muyo do 1539 Recuerd i eUe dia la derrota du los 1 t.OO ) soldados ingleses que al mando de Norrs, después de haber puesto durante diez ’ días apretado cerco á la Coruña, fueron vencidos al asaltar la plaza; derrota debida prin  cipalmente al arrojo de M clijoy Fer  nandez de la Cámara y Pita, llamada por el pueblo María Pita, heroica mujer que con su valor y con su ejemplo evitó a España la vergüenza do ser invadida por los ejércitos de la ambiciosa Albión. ESCENAS POPULARES UN BAILE CAMPESTRE Fotografía de GALICIA MODERNA La primavera, que viene siempre acompañada de todo lo alegre y lo ri  sueño, trae consigo también las romerías |ue dan comienzo casi siempre en las inmediaciones de villas y ciudades; con lo cual las primeras de la serie, care  cen del sabor tradicional y clásico que tienen las otras; las que se celebran en la apartada aldeita escondida entro encinas y pinos, en las escabrosidades de la montaña. Sea ó no tradicional la fiesta, y aunque carezca de sabor genuinamente ga  llego, como carece la de San Benito de Lerez, es siempre la romería, vida, animación, contento. Empieza con cohetes y acaba con bailes que en éstas, en las del pueblo, que puede decirse, se organizan al son de la murga, que susti  tuye á la gaita muy desventajosamente, por los señoritos y las lindas costurentas di; la villa La instantánea de uno de estos tomada en el momento en que empe aba, es la que hoy presentamos y en ella se vé, como es natural, el mals sustituyendo á la reveirana y el corro de horteras y criadas de servicio, en lugar del formado por labriegos y mozas. Una corrupción más de nuestras costumbres. G. A. Gira al Lérez. — Buenos propósitos.— ¿Corrí-remos? No han sitio los ciclistas de Pontevedra los únicos.que festejaron la llegada de la estación más deliciosa del ano; también el elub - ,iáutico que aquí se ha establecido sin carácter oficial, es verdad, pero con una organización voluntaria que sorprende, ha tenido su día de fies  ta celebrando tan deseado suceso, si así puede llamarse, con una magnífica gira al río Lérez. Allí tomamos varias instantáneas de las distintas falúas que acudieron á la fiesta, é hicimos un grupo de los animosos jóvenes, que á fuerza de remo las condujeron, casi volando, ansiosos de no perder un sólo instante de aquella hermosa tarde, que brindaba con las delicias de un ambiente primaveral. Había que perpetuar con un recuerdo los deliciosos momentos que allí pasamos; y ahí está esa fotografía; como testigo fiel de la primera tarde de gira de este año. En ella, al aspirar las saludables emanaciones del agua salada, se hizo el propósito firme de temar el desquite con frecuentes excursiones marítimas, de la constante ducha de agua dulce con que nds obsequió pródigamente la naturaleza, durante medio año. * * * GALICIA MODERNA 25 CLUB NÁUTICO DE PONTEVEDRA Fotografía de G alicia M oderna Con afán esperamos la fotografía que se nos ha ofrecido del club velocipédico de Vigo, uno de los más importantes de Galicia, y pron to quizás podremos darle á conocer en esta sección; en la cual de  seamos publicar con frecuencia instantáneas y grupos que demues  tren lo mucho que la afición al veloz Sport ha progresado en Gali  cia, á pesar de los obstáculos que la naturaleza opone á los ciclistas de esta región. * * * De carreras para esteverano poco se dice. Parece, sin embargo, que en algunos puntos se piensa en efectuarlas, y es fácil que tam  bién en Pontevedra lleguen á verificarse. De ser así correremos. ¡Siquiera poder decir alguna vez que la hemos corrido! GERARDO ALVAKEZ Etmiis tiiiitis EXPLICÁD1S EN CASTELLANO T O que vai ¿i misa ou 0 mutuo, non se pare n'o camino Advierte que es necesaria la dili  gencia en asuntos que exigen tiempo determinado, porque de dejarle pasar puede resultar perjuicio. II Fariña e fórmenlo, todo é enc/iemento. Ensena que cuando aprieta la nece  sidad no se anda con delicadezas. ¡Oh, la bicicleta!... t •> III O que ten hesia e anda á pe, mais besta él é Reprende á los que, teniendo me dios ile proporcionarse ventajas. 6 comodidades, no los punen en practica por avaricia ú otras causas. IV O filio d'a cabra, cabirto ó Denota que los hijos tienen gene  ralmente las costumbres de sus pa  dres. V Labrador cazador, coellos u'a des  pensa e /ame n l o comedor. Demuestra que al labrador que no se dedica enteramente á su oücio ú ocupación por ser muchos los trabajos que exige, y que descuida porotios olicios ó faenas que son de su gusto, no pueden menos éstos de causarle grave perjuicio. VI Á mu ¡alia uin come pao , uin. dar  me n í a ¡talla nin v ] sle cauris i lavada. Advierte que la pereza es enemiga de todo aquello que le conviene al hombre para su vida y salud y buen parecer en el mundo. Los pliegos en Filipinas Es un hijo de Pontevedra que honra á su pueblo. Médico civil en Filipinas á donde fué destinado en 1889, desde el momento en que tuvieren los españoles que defender la patria, García Feijóo, puso á disposición de nuestro Ejército su trabajo y su ta  lento Primero en la campaña de Carolinas, y después en Bulacán, unido á las columnas de operaciones prestó con gran desinterés y no menos valor, importantísimos servi  cios. Durante aquella condujo en el vapor «Tiranas» cuarenta heridos queá su esme  rada asistencia deben la vida, renunciando á su favor la importante suma que por dietas le correspondía; enfla actual cam  paña atravesó mil veces por los poblados incendiados, entre lluvias de balas, para curar á los heridos, después de ba  tirse contra el enemigo en primera línea. Su desinterés y arrojo obtuvieron la recompensa debida y el Gobierno de España le ha concedido la cruz del Mérito Naval de 1. a clase, con distintivo rojo, que el Reglamento de la orden prohíbe conferir á paisanos; y la de la misma clase del Mérito Militar, que ha ganado recientemente. Nnestro paisano continúa en Filipinas siendo útil á la patria; y Ponteve  dra se siente orgullosa de tener hijos que de tal modo se conducen. G. A. D. FRANCISCO GARCÍA FEIJÓO ADVERTENCIA A fin de dar cabida á todo el original que teníamos preparado para este número, hemos retirado á “ última hora la sección de anuncios, así como también las notas sueltas, donde dábamos noticia, entre otras cosas, de los libros que se han recibido en esta redacción durante la última quincena y de la notable compañía ecuestre que, bajo la dirección del Sr. Nava, se halla actualmente en Ponte  vedra. De todo ello hablaremos en el número próximo. En la Sección de Mujerío, línea 13, donde dice: agita, lóase: apila. Tip. de la Viuda é hijos de Carragal: hoy LA OLIVA CUATRO CHARADAS CON PREMIO En la segunda de las charadas que hemos publicado en el primer número, se deslizó una errata que hace imposible la solución. Hoy, subsanado el error, reproducimos nuevamente las anteriores, con otras dos más. 1 . a Muchos hay que me preguntan Si primera dos tres todo; Mas no puedo responderles, Pues, francamente, lo ignoro. Una prima dos tres cuatro temiera, Si una prima dos tres delante viera. 3. a Si el 'prima dos no existiera No habida tampoco todo; Y hombres sin tercera cuatro Los hay... ¡pero son muy pocos! 4 a Lo que dige con todo, dos tres yo; Pero una dos tres 3 , o, todo guardó. F* o m i o Al primer suscriptor que nos envíe las verdaderas soluciones de las cuatro charadas, le dare  mos un décimo de la lotería correspondiente al sorteo de Hü de Junio próximo y 8U retrato en esta sección, en el número correspondiente al l.° de Julio, regalándole luego el cliché. Se admiten soluciones hasta el 7 de Junio inclusive. , , , , i.nvn En la Revista correspondiente al 15 de dicho mes daremos á conocer el nombre del que naya obtenido el premio y el número del décimo que se lo entregue. GALICIA MODERNA REVISTA QUINCENAL ILUSTRADA Se publica los dias l.° y 15 de cada mes Director, Enrique Labarta Redactor-Adm or. , Gerardo Alvarez mmmñ m Pontevedra ............................ 50 céntimos al mes. Resto de España .............. 1 ‘ 75 pesetas al trimestre. Ultramar y Extranjero.. . 6 » id. semestre. Número suelto: 30 céntimos. Los pedidos deberán dirigirse á D. Gerardo Alvarez Limeses Jar  dines 39, Pontevedra, acompañando su importe en libranzas del giro mutuo, sellos de correos o letra de fácil cobro. No se servirá ningún pedido al que no acompañe su impoite. Para anuncios véase la tarifa que publicamos en otro lugar.