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Instrucción para los oficiales que tengan el encargo de atacar y defender una casa fuerte / escrita por el coronel José Pescí

Pescí, José

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AL MARISCAL DE CAMPO D. PEDRO - A g u st ín G ir ó n , G ef e d ee E st a d o M a  yor DEL 5. ° Y 6. 0 E x ÉRCITO &C. Los Estados-Mayores son á mí entender el manantial de todas las órdenes y opera  ciones que se deben practicar en los exércitos. Supuesto esto, creo que á nadie mejor que á V. S., que tan justamente ocupa el ho  norífico encargo de gefe del Estado-Mayor del 5. 0 y 6. 0 excrcito, deba yo dedicar esta pequeña obra, porque comprehendo que será el único medio de que adquiera algún mérito, y que por medio de su protección se reali  cen las máximas que en ella se expresan. Espero pues que V. S. tendrá la bondad de leerla , y en caso de que con sus superio  res talentos la hallase digna de su aprobación, podrá ha^er de ella el uso que mejor le pa  rezca j respecto á que mis deseos no se diri  gen á otro fin sino á instruir á la juventud que se dedicó al servicio de la patria desde los primeros momentos de nuestra gloriosa revolución, y para manifestar á V. S. que todavía tengo presente el genio militar y los talentos que le acompañan desde su tierna edad, sobre cuyas apreciables prendas fui yo, sin duda, el primero que vaticiné lo útil que seria un dia á la patria la constante apli  cación de V. S. al estudio del arte de la guer  ra, y lo mucho que debía esperar de V. S. cuando vi que desde sus primeros años pro  curó alexar de sí las comodidades que le había proporcionado su ilustre nacimiento, pa  ra saber resistir mas bien los trabajos y pe  nalidades de la guerra. En fin, mi vaticinio se verificó; y por ' lo tanto espero que V. S. por un efecto de su bondad admitirá benignamente este corto ob  sequio que le tributa su mas activo , seguro y apasionado servidor Q. S. M. B. José Pcsci. Rivadeo y junio 30 de 1812. A MIS AMADOS COMPAÑEROS DE ARMAS. " Mi natural aborrecimiento al ocio, y el deseo que tengo de ser útil á la patria, á la cual no me es posible rendir por ahora un ser  vicio activo por tener la desgracia de verme estropeado de resulta de una herida que reci  bí en las dos acciones de Espinosa en noviem  bre de 1808, han sido los motivos que hetenido para escribir esta pequeña obra, la cual dividiré en dos partes. La primera enseñará el modo de, defender , una ■ Casa fuerte ó cual  quiera otro Edificio , que á mas de la fusilería tenga también algunas piezas de artillería: y la segunda tratará del modo de atacar A di  chos Edificios con piezas de artillería y con la infantería , ó bien con esta sola , á fin de que poniendo en práctica el Oficial encarga  do del ataque cuanto yo propongo , consiga que se rinda su guarnición ó quede sepultada debaxo de las ruinas de las Casas fuertes, que por algunos se miran como plazas inexpunables: mas como yo con mi pobre juicio no opino de este modo, se me penÁtirá que francamente diga-, que cualquiera Edificio defendido por las Aspilleras, no me parece difícil destruirla aunque tenga alguna pieza de artillería paU1 ra su mayor defensa , respecto á qu^ el inmen  so arte de la guerra todo lo supera y vence. Estos cortos pensamientos míos se dirigen solo á instruir la juventud que empetó á ser  vir desde el principio de nuestra gloriosa re  volución , y no para los que están llenos de co  nocimientos militares adquiridos por sus estu  dios y por las experiencias á estos ruego que disimulen mis yerros , y á vosotros pido que agradctcais mis buenas intenciones. Dios. José Pese!. Rivadeo 8 de marto de 1812. Quien de la guerra no está instruido, Antes de pelear será vencido. El Conde Rebolledo. DEL MODO DE DEFENDER UNA Casa fuerte ú otro edificio, que á mas ) de la fusilería tenga también algunas piezas de artillería t^c. . ( — «« -------- OO* ----------------------- -------------- XO^) PARTE PRIMERA. 1. 0 Cuando interesa conservar un punto ventajoso para, impedir que los enemigos pue  dan vadear algún rio o pasar sus refuerzos y . víveres por algún puente ó camino real &c. , se escoge entonces una Iglesia, Conven  to ó Casa para hacer salidas, y para refu  giarse en ella las tropas cuando no puedan resistir á las fuerzas de sus contrarios; cu  yos Editicios , á mas de que sus paredes y pavimentos se deben hallar en muy buen estado, es menester también que su figura permita la construcción de alguna obra para aumentar su defensa. Que no tenga á su in  mediación altura alguna que la domine, ni camino cubierto , ó barranco hondo á sus espaldas por donde pueda ser sorprendido, y que todos los frentes del Edificio esten desiembarazados y sin obstáculos para poder des  cubrir á distancia de 200 ó 300 pasos, á 16 ' tapado con tablones y piedras encima la bo  ca del brocal del pozo , cuya precaución encargo que se tome en el solo caso de que los enemigos se hallen inmediatos y al abrigo de alguna obra que hüviesea levantado. 11 . Por fuertes que sean las puertas de una Casa que la necesidad obliga ponerla en un estado de poder hacer la mayor defen  sa, nunca se podrán reputar capaces de poder resistir al tiro del canon, ni al estrago del Pe  tardo, aunque se les haya añadido para su ma  yor resistencia lo indicado en el párrafo 6. ° ; y por lo tanto se cubrirán con un buen espal  dón de tierra revestido de faginas, ó tepes de 10 á 12 pies de espesor para que pueda resis- ■ tir al tiro del cañón j y si la Casa tiene por donde flanquear las puertas por medio de las Aspilleras, ó con alguna pieza de artille  ría, será muy ventajoso y útil. También se le hará á cada puerta por la parte interior un pozo profundo de 4 ó 5 varas, plantán  dole en el fondo varias estacas muy puntagudas, tapando la boca del pozo con ta  blas ó palos &c. , echándole después encima tierra ó estiércol de caballo j advirtiendo, que así las tablas como los palos que deben sos  tener la pequeña superficie de tierra ó es  tiércol, deben estar colocadas de un modo, que apenas reciban el peso de los hombres (que re  gularmente entrará» cuando la vean abierta) ee desplomen de repente y caygan sobre las puntas de las estacas. Esta estratagema mirado con indiferencia no promete muchas ventajas, y acaso habrá quien lo tenga por redículoj pero si el que debe ponerlo en prác  tica reflexiona sus ventajas , desde luego le adoptará, porque conseguirá en primer lugar, ver sepultados los primeros que entren, que sin duda serán siempre los soldados mas va  lientes y bizarros. Segundo. Si el ataque, y rotura de las puertas fuese de noche, nadie duda que detrás de los primeros, caerán todos los demas que le sigan formados en masa á tantos de frente en proporción del ancho de la puerta 5 y como la necesidad exige la pronta entrada de un número mayor de honibres de los que defienden la Casa á fin de rendirlos é impedir su fuga, se empujarán las filas unas con otras en razón del mando de "sus Oficiales, cuyas voces juntas con los gritos de los defensores, tiros, choques de armas, y estruendo de la artillería (si acaso la hu.- vicra) ocultarán por algunos instantes la no  vedad, y mientras tanto que los Oficiales des  tinados á entrar con sus tropas por aquella puerta no sepan lo ocurrido á la cabeza dp la colupma , jamas dexarán de animarles á que marchen adelante , cuyo precepto cau  sará . la afideraeion del paso , de lo que na  cerán precisamente opresiones, y de conB a w i8 siguiente un empuje furioso que empezará por la cola y acabará á la cabeza de la co  lumna , el cual no será posible hacer que de repente cese , y mientras tanto el re  sultado será, que en el pozo caerán algunos inas 5 impedirá que en la Casa en aquel monientó no entren otros, la acción será mas larga , y los defensores se harán más obs  tinados á vista de la esperanza que tendrán de que serán socorridos de un momento al btro ; y en • caso contrario , tienen lugar á tomar el partido que les parezca mas ven  tajoso y honorífico al decoro de sus armas: por último, si por la parte exterior déla Cftsa se puede echar sobre los enemigos gra  nadas de manos, fuegos artificiales, grue  sas piedras , ceniza , agua hirviendo , ú otra Cualquiera cosa que pueda incomodarlos , pro  ducirán muy buenos efectos. 1 2. Ya se indicó en el párrafo 4. ° en donde se deben colocar las piezas de artillería, cuyo parapeto se hará á barveta si no es  tuviesen dominados por el fuego de ios eneSilgds pero , si tienen este remarcable de  fecto , entonces se ' les debe hacer sus res  pectivas troneras 3 pues de lo contrario corterián mucho riesgo los anillérbs y demas qúe sirven las piezas por no tener tesguar- ¿0 alguno que los cubra. 13. A la inmediación de todas las pie  zas de artillería habrá siempre una tina de madera llena de agua con el objeto de re  frescar los cañones, y para servirse del agua en caso de incendio ó voladura de algún repuesto de pólvora, que es muy fácil suceda, si el Comandante del puesto no tiene la pre  caución de hacerla colocar en un cuarto re  moto de la Casa y seguro de todo aconte  cimiento funesto j pues las experiencias ma  nifiestan que por estas desgracias (sucedidas á mas de las veces por descuido) se han visto precisadas algunas plazas y puestos bien fortificados entregarse á discreción • y por lo tanto se debe tener el mayor cuida  do en todo tiempo, y especialmente en un dia de acción que el soldado todo lo con  vierte en gritos y atropellamientos , creyen  do que en aquello depende la defensa del puesto j de lo que resulta que desde el re  puesto hasta las baterías se advierte el sue  lo cubierto de cartuchos y pólvora derrama  da , la cual está expuesta á incendiarse á cada momento ; por lo que mandará que se eche agua sobre la pólvora que hayan derramado, y con esto evitará que no su  ceda el fracaso á que están todos expues  tos á sufrir por falta de cuidado. 14. Cuando las Casas fuertes se hallan distante una ó mas horas de camino de don  de están apostadas las tropas encargadas par* 20 auxiliarlas y socorrerlas, deben tener bastan  tes provisiones de galleta, vino, aguardiente, y otros víveres, niuniciories, granadas de ma  nos , carcasas para iluminar de noche el .cam  po inmediato en caso necesario, útiles para abrir zanjas y fosos , achas para cortar grue  sos maderos, y sobre todo no deben care  cer de agua por si acaso los enemigos con  siguiesen cortarle la comunicación, y lós obli  gasen á estar encerrados en ella tres, cua  tro o mas dias j de suerte , que tomadas es  tas providencias con anticipación se evite que Se . rinda por hambre su guarnición. 1 5- 'Si el Edificio que se debe defender tiene mas de un piso,' y que en todos se les haya abierto las Aspilleras, en cada uno de ellos Habrá un Oficial para mandar las tro  pas destinadas en aquel punto , el cual hará observar el mas profundo silencio y orden; mirará cuidadosamente sf los tiros van bien dirigidos, y si conoce que no producen efecto alguno, enseñará á sus soldados las reglas que deben observaren la puntería para la? diferentes calidades de fuego j pues esta teoría corresponde solo al Oficial, quien por su apli  cación al estudio de su profesión debe saber todas cuantas advertencias han establecido so  bre este ' importantísimo punto los maestros del arte de la guerra á fin de que los" tiros sean certeros , y que por medio de ellos se minoren las fuerzas de los contrarios con hacerles dexar su vida en el campo de bata  lla j de cuya resulta entonces , los que quedan con ella, en lugar de marchar adelante irán atrás llenos de espanto ; lo que sucederá in  defectiblemente si los tiros bien dirigidos ha  yan originado mucho estrago á los enemigos; pero, si estos llegan a conocer su mala direc  ción, se adelantarán bruscamente con el ma  yor denuedo : los defensores , luego que ad  viertan que los enemigos no experimentan daño alguno por él fuego qué se les hace, se confunden, se atorrullau, pierden el tino para cargar, introducen el cartucho al revés en el canon, no ceban , hacen fuego sin pun  tería, no oyen lo que se les manda, rio compreheriden si el tiro salió ó no, echan cartu  chos sobre cartuchos , llenan el cañón de es  tos hasta la boca sin coriocer el riesgo á que. se exponen ellos y los que están á su lado, descoñfian dé sus armas y de la pericia de sus gefes i de suerte , que cuando llega et caso de" necesitar mas serenidad , y mas mu  niciones, es cuando les falta una y otra cosa, y por no ser víctimas entonces ni prisioneros, se retiran , huyen, sé dispersan, y abando-, nan el punto que defendían. De estos casoslían sucedido en esta actual guerra un sin número: he" sidp expectador de éllos por di  ferentes veces, y creo que no habrá quien 23 no afirme esto mismo, si es que se halló en alguna acción. Sentadas pues todas cuan  tas verdades van indicadas , se hace preciso que los Oficiales se penetren de ellas para evitar los daños que originan , y para ins  truir á sus soldados en las diferentes pun  terías, como también á que distancia se debe romper el fuego ; pues si no se economizan las municiones, y se da lugar á que se consuman infructuosamente tirando apenas ven á los enemigos á muy larga distancia ( i ), el resultado será , que en lo mejor de la acción se hallarán sin cartuchos, y experimen  tarán precisamente los daños indicados. 16. No hay cosa que origine mas daño en tiempo de acción que la confusión y el desorden : es á mi entender la mayor desgracia que puede sobrevenir á cual  quiera que estuviese encargado de la defen  sa ó ataque de un puesto. Para evitar se  mejante trastorno , dispondrán las tropas á dos ó tres de fondo , y á dos pasos de dis  tancia de la pared que deben defender , se  gún lo manifiestan las líneas de puntos de Ja fig. 2., las que harán fuego por filas, Vna después de otra introduciendo sus armas por las Aspilleras que tengan á su frente (i) ¡Lor hombres no son piíxaros ^ue se espantan y huyen haciéndoles ruido'. 2.3 después que haya el Comandante dado las sigiiientes voces de mando. Primera voz: Pretiór.ganse para hacer fuego. Segunda voz: Pre  paren las armas. Tercera voz: Rompan el fue  go. Dadas de una vez estas voces bastarán - i hasta tanto que el Comandante halle por con  veniente daj la de : el fuego. Si la sa  la ú otra pieza de la Casa tuviera otro or  den de Aspilleras mas elevado, según se dixo en el párrafo 3. 0 , y que las tropas que deben hacer fuego están sobre un an  damio, en este caso los soldados estarán for  mados en una fila para, evitar alguna des gracia que pudiera originar el demasiado peso de los defensores, los que observarán el mismo régimen, para hacer fuego, que los demas; y aunque el fuego no sea muy vivo, nada importa, respecto á que vale mas un fuego pausado y bien aprovechado, que uno vivísimo sin utilidad: sobre todo, el Oficial que en una acción tiene la for  tuna de ver que sus soldados hacen fuego con buena puntería , que observan modera1 cion , serenidad , silencio y orden , puede tener mucha esperanza de que la victoria se decida en su favor ; pero no sucederá así si tiene la desgracia que se introduzca en los que está mandando el desorden , los gritos , el pavor y la confusión, pues en tales ocasiones de nada le servirá usar con 24 , ellos del mayor rigor ; d e suerte , que tendrá el desconsuelo de ver á sus soldados mas bien morir de un sablazo ó de una estoca  da por el que los está mandando, que sere  narse y despreciar los riesgos que equivoca- - < amente le presenta su imaginación exalta- ’ da , cuyo inconveniente no se verificará ia- - mas si el Oficial que manda procuró hacer  se acreedor de su confianza ( i ). I7 ^ Si ^ C °mandante de las tropas de una Casa fuerte se ve en la precisión de re  parar algún daño que le causó la artille- ’ na enemiga, y que por medio de la suya no puede detener los progresos de la conrana > en este caso.se servirá del pretexto de pylamentar con los enemigos, cuya comi  sión la dara siempre á un sugeto de talen  toy despejo á fin deque la desempeñe de un modo, que con su conversación, peticiones no admisibles y proposiciones lisonjeras den lugar suficiente para que los que están en la Casa fuerte puedan repararse sin el me  nor nesgo durante el tiempo de la suspen  sión del fuego de una y otra parte; y para que su misión sea mas larga, procurará tra- , El concepto de que un Gefe es estu  dioso e inteligente en el arte de la guerra es el poderoso bálsamo para que las tropas «o desmame* jamas, 35 bar conversación con el Comandante contra  rio alabando sus tropas, su pericia militar,' y su bizarría, lastimándose de las desgra  cias que ámbos excrcitos experimentan j y si conoce debilidad en quien está hablando, y que le parece que le gusta la adulación, entonces con mucho disimulo pedirá agua ú otra cosa aparentando estar cansado, sol  tando de cuando en cuando algunas pala  bras que indiquen repugnancia al servicio que está haciendo y lo disgustados que todos están viendo que se hace la guerra por ca  pricho y sin fundada razón &c. Por medio de estos ardides se toma tiempo , no tan solo para reparar algún daño , mas también para dar lugar que llegue el refuerzo que está aguardando. 18. Si el Edificio es grande , y el núme  ro de defensores no fuese suficiente para colo  carlos del modo indicado y poder coronar con ellos todos sus frentes, en este caso se qui  tarán todas las paredes y tabiques que for  man las divisiones de las piezas, y si fuesen algunas paredes maestras y que no conven  ga quitarlas del todo, será suficiente abrir en ellas una grao puerta para que sirva de co  municación á todo el ámbito de lá Casa, y por medio de aquella puedan acudir sin el menor retardo á cualquiera de los frentes que necesitase el refuerzo de algún núme  ro de defensores. 53 i ■ .. 2. ° A mas de lo qüe contiene el an  tecedente capítulo , en punto á . ocultar la marcha a los enemigos, no permitirá que ningún individuo de sus tropas lleve caba  llería, ni perro alguno, evitando por este medio que no tan solo las avanzadas enemi  gas se jiongan en cuidado por el ruido de los caballos y por el ladrar de los perros, mas también que los aldeanos (que regular  mente estarán en sus camas) no se levan  ten luego que oygan ladrar sus perrosy como para una expedición arriesgada es me nester servirse de toda precaución, no será esta la que menos pueda interesar, respecto a que es muy factible que en aquella hóra, y baxo de algún pretexto, se halle en. la aldea, algunos espías, ó partidarios de los enemigos,Jos que desde luego podrían avisar con anticipación para que se previniesen vy solicitasen el socorro á la mayor brevedad. En fin , vuelvo á decir que en estos casos toda precaución es poca , y por lo tanto e£ de la mayor importancia que en tales ex  pediciones no deben concurrir tampoco per  sonas que se hallen dañadas del pecho, ni resfriadas , para que con su continuo tosér no descubran á los enemigos la aproximación de las tropas. *-3* ° , Para estas pequeñas expediciones no Be necesita llevar consigo carros , ni acé- milas con víveres, pues teniendo los soldados en su mochila la galleta correspondiente á dos dias, y la pincheta llena de vino, ó aguardiente , nada mas necesita para una jornada tan corta, la cual tendrá un resul  tado feliz si se consigue hallar desprevenidos á los enemigos j y por lo tanto, la mar  cha será ordenada , rápida , á la ligera , y sin ruido, (quiero decir) que en ella no han de concurrir mas acémilas de las pre  cisas para la conducción de las municiones; de suerte, que si estas se pudieran con  ducir por aldeanos de buenas piernas y ro  bustez , será siempre mas ventajoso ; pero no por lo que se ha dicho en punto á la manutención del soldado , se debe descuidar que esten prevenidas otras raciones de toda es  pecie por si acaso la acción durase mas tiempo de lo que se había regulado, las que serán conducidas entonces del modo que mejor le parezca al comisario ó ministro de Hacienda. 4. 0 Si la expedición llega á verificar  se sin que los enemigos lo hayan podido traslucir, y que la marcha se hizo con todo tino y acierto, el Oficial encargado de ata  car ó sorprender la Casa fuerte ántes de todas cosas debe practicar un exacto reco  nocimiento de los puntos que rodean al Edi  ficio , indagando al mismo tiempo el núme  ro y calidad de tropas que le guarnece ; que 34 , . Oficial las manda si tiene o no artillería^ el calibre de estaj qué repartimiento y di  visiones interiores tiene la Casa 5 qué espesor tengan las paredes principales j si tiene pozo ó fuente con agua ; si el Edificio es nue  vo ó viejo 5 de qué materiales está cons  truido ; si los pavimentos están cubiertos con tabla ó con ladrillos ; si el tejado es á bó  veda ó á teja-vana : cuyas noticias no le será difícil adquirir sitiene la advertencia de servifsé de personas que hayan estado en la Casa por diferentes veces, o que hayan vivido en ella, los que por el exacto co  nocimiento que tengan de su configuración interior y exterior puedan desde luego se  ñalar poco mas ó menos sobre un papel con líneas la división de las piezas, indicando la dirección de las paredes, ó tabiques in  teriores , cuyo conocimiento servirá de mu  cha ventaja para la puntería de los tiros del canon; pues si estos batiendo un frente de la Casa , hallan por casualidad el contraste de una pared interior que forma la división de los cuartos , no harán tanto . estrago los tiros como en otra parte que no tuviese aquel refuerzo; y como las paredes interiores por sus _ encadenamientos y empuje dan mayor réslstenciá á las paredes maestras del Edi  ficio , por esta razón el Oficial encargado para batirle debe tener el mismo conoci- ‘ miento de su fuerte y de su débil, como 35 el ingeniero y artillero de la fortificación) pues si estos Oficiales ignorasen de qué modo está fortificada la plaza que deben batir , y no conociesen los puntos en don  de están los contra-fuertes interiores de los • baluartes, y el empuje de los terraplenes &c. # nunca llcgaria el caso de poder abrir una brecha ; pero en vista del conocimiento cien  tífico que tienen de la fortificación, junto al plan de la plaza que habrán levantado, dirigirán sus ataques sin el menor recelo de equivocarse: en esta inteligencia, y respecto á que no es posible destinar en cada pues  to á un Oficial facultativo, será obligación del de infantería suplir las funciones de aquel sirviéndose de las máximas que adquirió por medio de sus estudios, respecto á que no debemos creer materialmente que la ciencia del arte de la guerra se halle vinculada solo en los ingenieros y artilleros ) pues todo buen Oficial debe por constitución tener un cono  cimiento general de las cosas mas precisas de su profesiónPor lo que , si el encargado de batir á una -Casa fuerte no tuviese esta instrucción , debe tomar con anticipación to  das las noticias indicadas para llevar al cabo y con acierto su empresa5. 0 Luego que haya conseguido las no  ticias mas interesantes, y que haya exteriormente reconocido con toda reflexión el Edifi  cio , su situación é inmediaciones , escogerá. 36 . . las posiciones mas ventajosas para colocar sus piezas de artillería, las que si es po  sible procurará que sean de mayor calibre de la de los enemigos, situándolas de un mo  do que los tiros se puedan cruzar, y que a un mismo tiempo puedan batir los dos la  dos de un ángulo ó esquina de la Casa, por ser este el único punto por donde con muy pocos - tiros se puede echar á tierra cualquiera Edificio por fuerte que sea; y para que las piezas produzcan los efectos que se desean, se encargará á los artilleros que los uros dirigidos á los dos lados de la esqui  na de la Casa, lleguen á un mismo tiem  po; pues tormentándola de esta manera, le causarán mas daño que si los tiros llegasen con algún intervalo unos después de otros. 6. ° Respecto á que los asuntos de la guerra varían de un momento al otro, no es regular aventurar una de estas acciones por falta de precauciones; en este supuesto, si acaso la sorpresa no se pudo verificar de noche como estaba proyectado, entonces será forzoso disponer un formal ataque luego que amanezca, el cual se debe verificar con doble ó triple número de hombres de los que tenga la Casa fuerte; y de no hacerlo así, dificil seiá que el resultado sea feliz ; porque si la Casa fuerte (teniendo mayor número de hom  bres) hace una salida, claro está que serán Rechazados los que imprudentemente fueren á atacarla con fuerzas inferiores ; y si á es  to se le agrega que uno de sus destacamen  tos mas próximo la socorre de repente , obli  gará desde luego á los que tengan menos fuerzas á desistir de su empresa , y á re  tirarse con pérdida de hombres, y también de las piezas de artillería , pues si estas no se defienden con el correspondiente número de bayonetas, correrán siempre mucho riesgo-. 7. 0 Para que la tropa destinada al ata  que de una Casa fuerte obre con alguna seguridad y sin recelo de que pueda ser moles  tada por su espalda ó flancos , se debe su  poner que el General habrá dispuesto que durante la acción sea llamada por otro lado (1) la atención de los enemigos , á cuyo efec  to el que haya recibido este encargo pre  sentará algunas tropas á sus inmediaciones, y si en aquel entonces no tiene ■ por conve  niente atacar con ellas, las hará maniobrar aparentando con sus evoluciones todo al eon- (1) Si en Asturias hutñesen tenido presen^ te esta advertencia en ¡os diferentes ataques que se intentaron contra las Casas fuertes de Pravia, de Grado , del puente de lós Fierros t 5? Ve. , los enemigos no se huvieran burlado de ellos, y nuestras tropas no habrían experimenta  do las pérdidas que nadie ignora mediante la pronto reunión de ¡as tropas enemigas que su  peraba el número de los destinados al ataque. - trario de lo que se ha propuesto, haciendo siempre sus movimientos en columna, amagan  do atacar ahora por un punto y luego por otro, entreteniendo de $ste modo á los ene-' migos mientras tanto sepa el resultado del verdadero ataque de la Casa fuerte, á cuyo objeto, y por si acaso aquellas tropas por algún imprevisto accidente se hayan visto obligadas á retirarse, hallen en su marcha quien las proteja ; cuya advertencia debe ha  cer con anticipación, y con mucha reserva ' al Comandante encargado del ataque de la Casa fuerte , quien ( en el solo caso de que cargue sobre sus tropas un número mayor de enemigos) dará la orden para que la retirada se haga por donde la determinó el General del cual depende, 8. ° Si los enemigos huviesen tomado antes de su llegada algunos puntos venta  josos, se aguardará que amanezca para saber qué ntunero de hombres los guarnecen j y si el Comandante comprehende que con sus soldados puede desalojarlos y batirlos, Iq ha  rá i pero en caso de que sepa que los de la Casa fuerte recibieron en aquella noche un refuerzo considerable, y que este á mas de haberse establecido en los puntos por don  de debia ser batido el Edificio, fuere supe  rior también al número d,e tropas que con duce, entonces las mantendrá todas unidas di 1¡¿ punto ventajosoj pondrá á su ircntft . • 39 y costados unas pequeñas partidas de obser vación para que le avisen de cualquiera no  vedad ; dará inmediatáménté patte al General délo ocurrido; mantendrá siempre sobre las armas dos terceras partes de sus tropas; no per  mitirá que nadie á pie ni á caballo pase áciá donde están los enemigos ; y en caso de que no tenga esperanza de poder recibir refuer  zo en aquel dia ; ó que conozca también que el ' punto que ocupa no ' es ventajoso., enton  ces executará lo que el General en sus ins  trucciones le tenga prevenido en un caso se  mejante , ó tomará el partido que le dicte isu prudencia y pericia militar. p. ° Luego que haya recibido el parte de que los enemigos no ocupan ninguno de lo¿ puntos ventajosos, y que se retiraron to  dos en la Casa fuerte; entonces dará la or  den para que sus tropas se distribuyan parte en los parages por donde comprehenda que los enemigos pudieran fugarse saliendo ocul  tamente de la Casa, parte por donde pue  da llegarles el refuerzo , parte ' por donde puedan descubrir las puertas de la Casa, y parte los . pondrá de reserva para acudir con prontitud adonde nías se ñécesite: y para que todo esto se verifique sin_ retardo, y sin recelo de que se puedan equivocar sus respectivos Comandantas, será obligación pretisa del Oficial ehcárgádo del ataque mani  festarles con antkipaeion ? y cotí toda Claridad u los puntos y avenidas que deben ocupar cuando^ la n jdad Io , cuyQ cupar 1 dara a cada uno las instrucciones y órde* eUní "i 0 L L Ü SOJ ° Para que se csta blezcan en ellos los destacamentos que deben obligar a rendirse a Casa, mas también para que ó unir S T nd ? tengan qUC aVanzar > fetirarse, con he" 3 ° lraS 7 con particularidad ton as que están destinadas para impedir que ios enemigos reciban refuerzo: en fin hs distribuirá de un modo que se puedan so  correr al momento unas á otras, pues en este punto depende el éxito feliz déla empresa " Asc S urado ?! Comandante encargado ríL qUe que SUS tr °P as bien colo  cadas, y que sus fuegos pueden ofender « los enenngos, y que por medio de los Ofi  ciales, a cuyas ordenes están los destacamen  to, pueda recibir los partes de cualquiera nunto s ad qUC a4 ^ ta ^i acorrerá todos los puntos que ocupen sus tropas, si tiene tiemddo vT.c ’ Y UCg0 . de reconoq ^ Vea las piezas de sillería co  locadas, y dispuestas para hacer fuego, desPaehara desde luego en la forma arostumCoíanH 3 ?° P ficia l es á intimar al Comandante de los defensores de la Casa fiierte su rendición, señalándole muy pocos Y d e no . verificarlo en S ^í 50 dl^ que serán ^adoí todps c u c I ú II q , ó quedarán sepul^ . . 41 lados debaxo de las ruinas del Edificio : pero como esta primera intimación está sabido que ningún Comandante de un puesto la admite, así por lo que corresponde á su honor, como al decoro de las armas que manda ; por lo tanto, luego que regrese el parlamentario con la negativa , dará la orden á la artille  ría para que rompa el fuego contra la Casa fuerte dirigiendo sus tiros según se dixo en en el párrafo 4. ° (esto es) en el solo caso de que los enemigos no tengan cañones pero si los tuviesen, entonces los tiros se deben dirigir á ellos con el objeto de apagar sus fuegos, lo que se verificaría con mas pron  titud y con menos riesgo , si las piezas fuesen de mayor calibre de la de los enemigos , se  gún está indicado: sin embargo , si el Edi  ficio que se ataca fuese de poca resistencia, podrán dirigirse también algunos tiros en los lados de sus ángulos , y en los celindros de las chimincas si fuesen muy elevados para conseguir que sus ruinas hagan desplomar el tejado sobre los que le están debaxo; y a si comprehende también que por este medio puede derribar la Casa ó parte de ella, lo verificará, mediante á que no siempre es preciso seguir en la guerra las reglas y máximas del arte con toda escrupolosidad, porque hay casos que es menester variar  las y adaptarlas á las circunstancias; ob  servando estas mismas reglas cuando tenga 48 momento algún número de enemigos, hacien-- do la misma advertencia á los Comandantes de las demas tropas que con igual objeto están apostadas en otros puntos. 17. El resultado feliz de una acción de  pende de las buenas disposiciones que habrá tomado el que la manda; y por lo tanto, antes de empeñarla tendrá imaginado todo cuanto de favorable y adverso le pueda acon  tecer ; y para uno y otro caso debe estar prevenido á fin de que la novedad no le sorprenda, ni le cause trastorno. Para esto no hay cosa mejor que instruir ántes á sus Oficiales subalternos, dándoles con toda cla  ridad de palabra y por escrito cuantas ór  denes halle por conveniente, haciéndoles res  ponsables de las resultas si acaso no las cum  pliesen con toda exactitud, y con oportu  nidad; á cuyas instrucciones, el Oficial aman  te de la gloria, g interesado por el bien de su patria , debe añadirle lo que le dicte su talento y pericia militar, maniobrando con sus tropas cuando lo halle necesario,'acudien  do con estas en donde conozca indecisa la victoria, pues si por cada movimiento que tenga que hacer al frente de los enemigos, se ve precisado á solicitar la orden de su Gete , nunca se podrá espérar que el resul  tado sea favorable, mediante á que se apro  vecharán entonces sus contrarios de su inac  ción y del tiempo que pierde; de suerte. u que llegando estos á conocer que la debilidad y la ignorancia de quien manda los desta-* camentos los hace quedar perplexos c inde  cisos , tomarán entonces ascendiente sobre sus tropas , las batirán si quieren , y sino mar  charán delante de ellas á ocupar un pues  to ventajoso el cual debian tomar aquellos con anticipación, lo que no verificaron por falta de conocimiento , ó por aguardar la orden de su Comandante. Supuesto pues cuan  to contiene este capítulo , todo Oficial su  balterno debe estar penetrado de es'tasad  vertencias para practicarlas con acierto y uti  lidad del servicio y de no hacerlo así ( á mas de que perderá su concepto ) ninguna acción en la cual .él concurra podrá tener un feliz resultado. • 18. Si la Casa fuerte no tuviese ninguna pieza de artillería para su mayor defensa, ni las llevase tampoco el Comandante de las tropas destinadas para batirla , es me  nester entonces hacerlo todo por medio de artificiales recursos, los que se practicarán con la ■ infantería ; siendo estos el Petardo, las fogatas, y el incendio: pero, si estos no fuesen suficientes, ó no se pudieran po  ner en práctica por no tener á la mano el Petardo, ó por no hallarse quien sepa construirlo , me parece que no habrá dificul  tad. de atacar la Casa fuerte con pequeñoe d 4 - u 5° . ^amales de trinchera del mismo modo que se ataca á una plaza fortificada y como para esta dirige el iagenierq la trinchera ■al angío flanqueado del baluarte, lo mismo hará el encargado del ataque de la Casa fuerte , dirigiendo sus pequeñas trincheras á una ó á dos esquinas de la Casa según lo manifiesta la fig. de la lám. 2., de cuya execucion nablarc después de haber enseñado el modo de construir.y colocar el Petardo, cuyo instrumento es muy bien conocido en la anilleríaj pero como el objeto de este pequeño tra  tado se dirige á instruir á los que no son Ofi  ciales facultativos , tendrán á bien por lo tan  to recibir unas ideas en general , que me pro  pongo darles sobre la materia que tratos en la inteligencia, de que no siempre podrán practicarlas exactamente 5 por lo que el Ofi cial amante de su reputación y gloria, cuan  do se halle encargado de una comisión igual á la que yo trato, debe escoger siempre lo mas ventajoso al intento, quitando y aña  diendo al mismo tiempo lo que mejor le pa  rezca para poder conseguir el fin que se ha propuesto. 19. El Petardo que debe servir para abrir ó derribar una puerta de una Casa fuerte, no debe ser del tamaño ó calibre que se necesitaría para derribar una puerta, ó puente levadizo de una plaza fortificada ; porque sí ee colocase un grao Petardo contra una pucru sy ta simple haría el mismo efecto cjue la pieza gruesa de artillería , que por no hallar re  sistencia la pasaría de parte á parte sin der  ribarla, mediante á que la fuerza ha de ser proporcionada á la resistencia. El Petardo pues debe ser de cobre roxo/y si se le pone la décima parte de su peso de cobre amariUo (llamado vulgarmente latón) será enton-- ces mas duro ,,á pesar de que hay opiniones que hace el mismo efecto si á 2 $ libras de * cobre roxo se le añaden una de latón, y dos y media de estaño ; pero la primera mezcla afirman todos que es la mejor: y respecto á que he ofrecido determinar la calidad del Petardo para derribar una puerta sencilla, será este del largor de 7 pulgadas, el es  pesor de su cuello una tercera parte, y la culata de tres cuartas, teniendo la boca de .4 pulgadas, y tres y media por lo exterior de la culata, y dos por dentro, el cual pesará 15 libras: pero, si el Petardo tiene que der  ribar alguna puerta que tenga trancas ó bar  ras de hierro por dentro, entonces será de 9 pulgadas de largo, espeso por el cuello y la culata de una pulgada, teniendo siete pulgadas de ancho su boca, y seis por de fue  ra de la culata, y cuatro por dentro, y pesara como cosa de 40 ^bras^ y para cargarlo rán precisas tres á cuatro libras de pólvora. 20. Mediante á que he dicho en el párra  fo 3; 0 de esta segunda parte que es impo* 52 sible establecer en cada puesto un Oficial fa  cultativo que por sus conocimientos nada,.debe ignorar, no extrañarán por lo tanto los Ofi  ciales del exercito, y con particularidad los que á impulso de su patriotismo han empe  zado á servir desde el principio de nuestra santa revolución, que yo le presente el modo de construir inmediatamente un . Petardo de madera, si acaso en el parque de artillería no los huviese del metal referido en el capítulo anterior, ó bien de hierro colado, ó de plan  chas, que según aseguran son preferibles á los de fierro colado que están expuestos á rebentarse, y muy pesados. Haciéndolo pues de madera fuerte cortada en planchas ^il modo que se hace un cubo, espesos por la boca mas de una pulgada y doble acia la culata, fortaleciéndolos con tres ó cuatro cercos de hierro espesos y fuertes á proporción del Pe  tardo se colgarán entonces en el cerco que está acia la boca las argollas ó anillos para poderlos atar al tablón con que se aplica. Des  pués se hará entrar la culata por la boca á fuerza de golpes, que será gruesa de 4 á $ pulgadas, y la clavarán^muy bien á las plan  chas, y se herrará por de fuera en cruz. Y siendo estos cercos algo mayores,, se doblarán y clavarán contra las planchas; y luego en  tre cerco y cerco se tendrá la advertencia de redear apretadamente el Petardo con hilo de bramante embreado con pez y colofonia, ha- cicndo de modo que el espesor del Pciarda "qúede todo igual y liso, lambieh en caso de ¿puro soy de parecer que para la forma  ción de un Petardo se pudieran servir de un cubo de ruedas de carro ó carreta, cortando todos los rayos á raíz del cubo, poniéndole "sus cercos ordinarios de hierro , y tapando él lado mas estrecho^ cuyo Petardo después de estar cardado (regun se d¡rá) se le meterá un taco ó tarugo dé madera á fuerza de ma  zo por el lado mas ancho, y estando total - -ménte dentro se clavará por' lós lados para que no se salga VóH el hr.pulso/y pierda ef fuego su fuerza, siendo este á mi. entended •el mas á mano de los que se pueden cons- 'tfuirde madérá. ' * ‘ ‘ -■■zr. Los Petardos se cargan dé díversbs modos, pero todos vienen á reducirse a uno,, y dé ellos haré una breve descripción. El primero por ser el mejor de todos se executa de esta suerte. Se tomará un palo rollizo y redondo , largo comó medio brazo, y grue  so como dos dedos (hablando guncralineme) seguii la proporción dél Petardo, y' se pone póii la boca en la mitáil dé el y despües se va cargando al rededor del palo con pólvora ‘ en' cantidad de üh ‘ cuarterón ‘ cada vez y no mas, apretando y atacando fuertemente al r^- dedor del palo con'otro hecho á prep. uto, aunque mucho mejor , seria hacer un tallqr ¿ trinchero de madera grueso - tres dedos y 54 mas ancho por arriba que por abaxo, hacién  dole un agugero en el medio para que en  tre por allí el palo que está en el medio del trinchero, maceando sobre el con otro palo redondo hasta tanto que la pólvora este bien atacada, continuando esta operación has ta que el Petardo esté lleno tres dedos me nos que todo su grueso. Estando así se sacará el palo afuera retorciéndolo poco á poco al rededor, y el hueco que dexa se llenará de pólvora fina. Después de estar cargado en la forma dicha, se le meterá un taco de madera encima de la pólvora, el cual no será mas grueso que de un dedo pequeño, cubiiéndole todo con una capa de cera amarilla de dos dedos de espesor para conservarlo; aun  que para eso hay algunos que para conser  varlos mejor llenan el hueco que queda en la boca con un paño, el cuaLlo atan al rede  dor del cuello del Petardo con una cuerda para que no se descargue, tapando el fogon con un emplasto de cera ó pez para qiy no Je entre el agua, teniendo la precaución de llevar u» punzón para revolver el cebo cuando se necesite usar del Petardo, Otros atacan h pólvora en el Petardo aunque esté desgranada , y estando á media carga haqeii pn Lueco ¿omp un huevo, y llenándole de az< 7ue íc cubren después con un pedazo de madera, y luego continúan La carga atacando eJempíu la ovívora j y oíros dirimente por u s ¿arse priesa: Ao atacan h. pólvora, sino van siempre sacudiendo el Petardo contra la tier  ra, y se contentan con este, movimiento has  ta verle lleno. 22. Supongo-haber hablado suficientemen  te en punto á la construcción y carga del Petardo, y me lisonjeo que mis lectores ha  brán formado una idéa perceptible dé lo que es esta arma; pero para mayor claridad se masLÍfiesta en la lám. 3. fig. 1.; más como me he propuesto indicarle coa la mas escrupulo  sa explicación todo cuanto ignoran los que han empezado á servir desde el principio de la época referida, voy ¿ explicarle todo lo de  mas que falta para colocar el Petardo á la puerta, que se quiera derribar. 23Í Para cada Petardo se le construirá un tablón grueso, fuerte, y herrado por den  tro con gruesas planchas de hierro según lo manifiesta la fig. 2. lám; 3., cuyo largor será de una vara haciéndole un agugero en el me  dio por el cual pueda chtrar la boca , y casi la mitad del Petardo, el cual debe que  dar enganchado en el mismo tablón que a! efecto debe tener sortijones de suficiente grue  so para poder sostener el peso del Petardo; y como este tablón se debe colgar á la puer  ta que se quiere derribar, se le aplicará en ella antes de todas cosas dos garfios ó alca  yatas de hierro del grosor conveniente; y pa  ra que los que estau en la Casa 1 fuerte nú 0 perciban el ruido (si por acaso d ataque se emprendió de noche y los enemigos no hayan percibido cosa alguna) que causarían los golpes del martillo para clavar las dos alcayatas, se hará el clavo de estas á modo de barrena, viz , ó uso de España para en  cajarlas sin rumor en la puerta y finalmen  te , para asegurar bien el Petardo en el tablón se atará con cuerdas que pasarán por los sortijoncs y alcayatas , afirmando toda la má quina contra la puerta con un pie de cabra, ó palanca hecha de . esta manera. 24. Luego que esté colocado el Petardo <d.el modo dicho, se le pondrá un estopín de fuego manso en la lumbrera para que tengan lugar de retirarse los que hayan aplicado el Petardo, 25, Todo cuanto va explicado en punto á la colocación, del Petardo se debe entender en solo caso de que su colocación sea en parages accesibles ,y cuando la puerta no sea forrada de fierro por el lado exterior, porque en este caso no se podrían clavar en ella las alcayatas pero como-para todo es menester buscar recursos prontos y fáciles,será forzoso entonces valerse de los píes de cabra apun  talando fuertemente por los sortijones el Petar  do cpntra la puerta j de suerte, que estrivando contra la tierra hagan tanta fuerza, y .eostengan al Petardo como si estuviese colgU' do de las alcayatas, u 16. • Siguiendo "el .orden de los diferentes modos de atacar las Casas fuertes, y pareciéndome suficiente cuanto he dicho en punto al Petardo; paso ahora á tratar de que modo se debe hacer volar las esquinas o lienzos de la Casa por medi,o de los hornillos. Estos se pueden hacer de diferentes modos; pero el mas pronto y fácil me parece que será el siguiente. • 27. . Si la sorpresa de la Casa fuerte se intentase de noche , el Comandante de las tropas escogerá entré sus soldados los mas diestros y bizarros., y sobre todo los - que en  tiendan de albañilería, I q s que.llevando consi  go los . instrumentos necesarios para hacer en el terreno ántes de todas cosas una cscabacion profunda lo suficiente para formar un hoyo en los cimientos de la pared que se 'quiere volar, sacandp de ellos tantas piedras hasta tanto qpe pueda-introducirse en el iHicaxon Heno de pólvora, Á con una bomba- ’ muy bien cargada, dexando el. estopín por él lado del campo, recalzando despues:del caxon por todos lados con piedras, ó cunas de:madera. Luego se tapará con tablones la abertura de la pared; y -para que la explosión de la pólvord ‘ surta mas efecto, se atracarán los tablones muy bien con estacas, ó barrotes contra el lado opuesto ; y para que los barrotes tengan ■ ma  yor resistencia se pondrá en dicho .frente (que es el ¿el campo.) un forro 4c tabones 6 4 el nesgo de que la explosión de la pólvora no haga el menor daño al Edificio: para evitar esta fatal contingencia, soy de parecer que con los trabajadores vaya también un Oficial ú otra persona que entienda alguna cosa sobre la materia que se trata, para dirigir y obser  var que todo se haga como corresponde, v sirva también de fiscal á los trabajadores para que cumplan lo tratado; y si no lo verificasen, de ningún modo se les dará el premio ofrecido. 32. Concluido y cargado el hornillo por los que tuvieron este encargo, pondrán fuego inmediatamente á la espoleta ó salchicha con el tiempo graduado para poderse alexar de la Casa fuerte. Y para que se alexen tam  bién las demas tropas destinadas á proteger la empresa , se les advertirá por medio de uno o dos cohetes que despedirán los trabaja  dores, y desde entonces emprenderán su mar  cha para alexarse y ponerse al resguardo de! daño que pudieran sufrir; pero no por eso deben perder su formación, ni tampoco se deben alexar tanto que dexen descubierto algún punto por donde los enemigos puedan fugarse en los pocos instantes que está ar  diendo la salchicha (1), y por lo tanto me ( T ) Cuando la voladura se "hace con mas He un hornillo, se debe tener la precaución de hacer la salchicha igual en todas sus partcs para ^ue. todos ardan á un mistnó tiempo^ parece muy del caso hacer esta advertencia para no óir después aquella necia disculpa que suelen dar los hombres descuidados y po  co advertidos, diciendo....¡ Quien lo huviera creído ! 33. Finalmente, yo no sé porque en el día no debemos poner en práctica un sin fin de recutsos y^ardides que usaban los an  tiguos en sus obstinadas y sangrientas guer  ras. En mil partes nos dicen lás historias de aquellos tiempos ' que se abrían brechas con el Ariete ; que se despedían grandes piedras con la Catapulca, y que con lás flechas cons  truidas al intenta,- despedidas por medio del arco, se incendiaban las torres de madera y los campaníentos &c. Bien sé que con el des cubrimiento de la pólvora se inventaron me  jores máquinas con. las que se consigue abrir una brecha y asolar un Edificio con mas prontitud , menos riesgos y menos trabajos, sirviéndose del canon y del mortero y de las que vulgarmente llamamos camisas embreadas para incendiar.' Para aplicar estas á las puer  tas y ventanas de una Casa, á una batería, ó reducto que tenga ql revestimiento de fagi  nas, es menester que los encargados de esta operación S¿ aproximen á los enemigos tanto hasta que toquen con sus manos lo que infentan quemar, cuya operación, á mas de ser arriesgada para los que van á desemp»- ' - • - - - -E 5 . v _ 66 ñarjaj, rara vez se. experimenta que arda aquel combustible himediatamente, y que sus Hanias lorincn de rcpeme uu inceudio difícil de apagarse. Las camisas embreadas, sériañ piuy bueiias.sie^pre que después de aplicadas ardiesen inmediatamente (i), pues cualquiera Sbe á Jo que se reduce el combustible, de _s tales £?ami¿a£, las qup/unas, por, ser déma r siado añejas y.otras por ser recién iiecii.is des  de luego se apagan y no liaccn electo algu  no; por lo tanto soy de parecer, que endilgar de las camisas embreadas se adopten las liecbas incendiarias despedidas por el arco, 6 ballestón., como las que usaban los antiguos, pues si ^tos lograban su intento, en un tiejn r po .qqe-no se coiiucia la pólvpra y otros in  gredientes intiainables, con mas razones de  bemos servirnos de ellas ahora que se han descubierto tantos modos de hacer unós.misqhe. á titas de tener la virtud.de arder debaxo del agua, sabemos por experiencias que se inflaman también inmediatamente y nunca se apagan. Estas ventajas unidás á la , (t) También se puede incendiar cualquiera ■Edificio por medio de cartuchos de oja de latd cargados de mistos, ios que dirigidos por ios tiradores, con sus fusiles sobre los tejados ^c. producirian inu^ buenos efectos, y con particu  laridad en tiempo que reinase un'viento'fuerte j recio, s . u ^7 otra de que las flechas de fuegos artificiales se pueden aplicar'éóh la mayor fácílidad nd tan solo en ' parages accesibles , mas tam  bién en lo inaccesibles, me parece por lo tan  to que se deben preferir á las camisas em  breadas, construyendo' las flechas según lo manifiesta la fig. 6. y el arco para despedirlas como la fig. 7. lám. 3. 34, De diferentes modos se han hecho y se pueden hacer las releridas flechas 5 perd el mas fácil y pronto será el que represen  ta la fig. 6. Consiste su cónstruccion en hacer un armazón al rededor de uñ palo á manera de "rueca, teniendo la advertencia de que U p'orcion del palo que debe quedar en el centró de la rueca sea cuadrado. A cada lado de este palo se le clavarán dos ó mas tubos de ojk de lata ó de cóbrey mediante á que poí Uno de Sus extíémos deben salir las llamas, se hará que todos los tubos acaben como la campana de una tfómpa á ful de que las IlamaS salganpor allí con mas ardor y de níayor diáínétró de Idá túbos , que será como el de un duro. Luego que estén los tubos muy bien clavados ó atados con alambre en ti palo ,' se cübriíá la armazón con' üñ lien  zo de angeo encerado-dexaudo las correspon  dientes aberturas para las trompas de los tubos, los que ántes" de colocarlos sé lletiarán de misto' según el método que daré. , z 35. De las composiciones de los mistos 68 y fuegos artificíales tenemos tratados que ha  blan largamente sobre ellos , por ser peculia  res todos estos inventos al cuerpo de artillería; y por lo tanto no me detendré en hablar de una ciencia que solo conozco sus prin  cipios en 'geperal : con todo , se me penpitirá que para cargar los tubos indicados des  criba á mis lectores el modo de formar un mis  to activo , y capaz de hacer arder á cualquie  ra Edificio ó atrincheramiento de faginas &c., el cual he hallado en un tratado de mistos impre  so en Bruselas en el año de i tipo, cuya compo  sición no he hallado en ningún otro; por lo que Jo prefiero á otro sin recelo de equivocarme. ■ 36, Para formar la mistura indicada en el párrafo anterior , tómase una parte de pólvora de artillería bjen molida y cernida, tina parte de salitre refinado. Media parte de azufre bien purgado, y otra media parte de resina , y de pez griega y de sal armoniaco otra media parte de cada uno. Y muélase cada ingrediente de por sí, y pásese por un cedazo, y por cada libra de estos materiales se pondrán cuatro onzas de alcanfor. Y tómese asimismo aceyte de linaza ú otro cualquiera, d alquitrán de España lo que pareciere nece  sario para reducir todos estos ingredientes á pasta dura, para lo cual se pondrá sobre fuego manso de carbón (que haya sido quejnado do? veces) un^ caldera coq el aceyte, y en estando bien callente se irán incofpo- . . 69 rando los polvos poco á poco en el aceyte revolviéndolos con una palculla de inader , y habiéndolo incorporado Aparcará del fuego, y 9 “ ^»" mistura ó pasta con que puede fabricar el estudioso alcancías, bombas de fuego y sa quillos para quemar pontones y baxdes, y mientras mas aneja es mejor. 37 Luego que la indicada mistura esté compuesta v seca , se cargarán os lubos del modo siguiente. Se echaran V e ro tres dedos de la mistura, y habic.idola apretado muy bien, se echara encima ua onza de pólvora fina , y sobre ella otra pelota de mistura con tres ó cuatro dados de hie del grandor de un .garbanzo y estepa, la cual ño ha de entrar muy apretada para que no impida á que el fuego pase a encen  der la pólvora. Sobre esta spgupda pelota jnétanse otros cuatro dedosde mistura bien atacada, y sobre ella otra onza de pólvora y sobre ella otra pelota con una onza de vidrio quebrantado no muy apretado. Luego otros cuatro dedos de mistura, y otra onza de pólvora y después otra pelota con otra pnza de sal gruesa, y de este modo se irán cargando los tubos, ó trompas hasta la boca, y ántes de llegar á ella se pondrá el estopín, y s? acabará de cargar (i). (i) Los in^rcdiwtes di esta carga se aur 38. S; con la voladura del hornillo 6 hornillos se consigue la destrucción total o parte del Edificio,, es ménesier entonces toinar todas, las precauciones necesarias no tan solo para prender á los enemigos que que  daron vives , mas también socorrer con la ma  yor humanidad á los heridos. A todos es me  nester tratarlos con la genérosidad de la na  ción española , pero sobre todo á los heridos; Socorriendo tamlnen a los que están cotí vida debaxo de las ruinas , porqüe así lo exige la caridad, y el arte de'la guerra lo enseña.' 39. Luego que el encargado del ataqué de la Casa tuerte haya logrado, su intentó, y que de resulta de la voladura de los horni  llos comprehende que en élía ningunas otras popas puedan refugiarse, la dexará de aquel modo y se retirará en büéll orden, reinitiendo los heridos al hospital, 'y lós prisione  ros al cuartel general cqn sus escoltas córrespondientes; pero s/ á pesar dé la voladura de los horqillps observa' qqe tío sé desplo- ,naron todas sus paredes y tejado , dispon  drá entonces que se derribe lo que haya que  dado, sirviéndose de los brazos de las tropas, mentarán y injnararán en ra%.on del grandor de los tubos y de las bombas de fuego, saquillos toe. , hacicndosc las flechas de un tamdno regular y correspondiente 'ai arco y a la juerza del cpie debe despedirlas. 7T ó por medio de algunos barrenos, á fin de evitar que los enemigos vuelvan á estable  cerse en aquel punto, inutilizando al mismo tiempo todo cuanto no pueda llevarse, y so  bre todo las piezas de artillería, municio  nes, fusiles, &c. 40. En fin, me parece haber tocado muy por menor todo cuanto indispensablemente se necesita para defender y atacar á una Casa fuerte; mas, respecto á que sé muy bien que el resultado de una acción proyectada rara vez se logra según se determinó por el General del excrcito , y sí por lo que aña  dieron á las instrucciones los que estaban en  cargados de la execucion de aquella; por lo tanto, espero que mis lectores añadirán y suplirán con su talento lo que yo por olvido, ó por defecto haya omitido; pues ya tengo dicho que esta pequeña obra se dirige solo á instruir la juventud que empezó á servir desde el principio de nuestra revolución, y no para aquellos que están llenos de cono  cimientos teóricos y prácticos. Sobre todo, cualquiera que la lea, si no le hallase mérito para alabarla, alabe á lo menos las buenas intenciones de quien la escribió. FIN. ¿ <¡' - ■- *• "i- 'c ' . . ■