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Honrado...entre sombras : drama en tres actos y en prosa / por Ricardo Caruncho

Caruncho, Ricardo

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jkl featjro . COLECCION DE OBRAS DRAMÁTICAS Y LÍRICAS. .... EfflE SOIBMS, DRAMA EN TRES ACTOS Y EN PROSA, POR RICARDO CARUNCHO. MADRID. HIJOS DE A. GULLON, EDITORES. o f ic in a s : po za s — 2 — 2.* • 1883. u n. sc UNIVKH'JDADF DESAN ’ TiAGO nr. CO'POSTCLA u HONRADO.. .. ENTRE SOMBRAS. SC nr KAN ! TACO DE COMPOSTELA HONRADO . . ENTRE SOMBRAS, UMAMA EN TRES ACTOS Y EN PROSA, POR RICARDO CARUNCHO. Repreaentado por primera vez en el LICEO BRIGANTINO el 26 de Noviembre de 1S82. ^*^^^*-*^^***^*- UNrVhRSlDADt PERSONAJES. MARTIN (1). . AURORA. . . . MAURICIO. . . . CONDE DE CAMPA CLARA. . . ASUNCION. . . . UN ALGUACIL. . UN HOMBRE DE PUEBLO.. . . Alguaciles t ACTORES. . O. F r a ncisco L umbr er a s . . S r t a . N okl ia R of a st . . D. E dua r do P uig . . D. C onst a nt ino A ñino . . S r t a . C a r ol ina E sc u der o . . S r t a . C a r l ot a S á nchez . . D. C a r l os P uig . L . D. R a f a el F. C a st r o . hombres del pueblo. LA ACCION PASA EN MADRID Y POR EL AÑO 184 ...... Esta obra es propiedad de su autor y nadie -po  dra, sin su lennlso, reimprimirla ni representarla en España y sus posesiones de Ultramar, ni en los países co-n los cuales haya celebrados ó se celebren en adelan  te tratados internacionales de propiedad literaria. El autor se reserra el derecho de traducción. 6,6 lo Gatería I.ir co-Dramática, titulada el Teatro, de los Sres.HIJOS de a . GÜLLU i V. e-^'^xiraniente encargados de conceder d ncde representación y del cobro de los de7 cutios de propiedad. Queda hecho el depósito qtic marca la ley. mí ¿Síí i Es í e P? r . son y e está calcado en el protagonista de Los MiseraMce de Vistor Hugo. (ffira be (ínnmclja. Ze^a,8 ?bos 86pa/ra/7b y si/b 6^= Zcbrgo eZ é^o do ¿ib cb/)Zíbibso ZZegó d nbis oídos etb Zcb ibo&Zbe doZ os¿ro7i-o de esíe mí primer enscbyo drcbmdííoo. dorrespowdíendo } a^n^e déííZmerbíe ¿ tu ccbriucsu ynZun,terícb ; se Zbouru eou poe tu /-omZre dyurc aZfreute deZ drama. RICARDO. ACTO PRIMERO Bárrio apartado; plazoleta; casa de Martin con jardin y verja; en el jardín un banco, follage etc. ESCENA I. M a r t . ¡Aún no habré apurado hasta las héces la copa del dolor! Cuando ya creía llegar al pináculo de mi felicidad y haber borra  do mi nombre de la escala social, ese hom  bre tiende su sombra ante Aurora; ese sol que alumbra mis oscuros dias . . . Hasta ahora, la persecución, el desprecio, la pos  tergación moral, todo, lo llevé con resig  nación por que élla era feliz. Pero ¡ese hombre! . . . Quizá no nos encuentre; per  diendo el objeto de vista se borrará su recuerdo. (Pausa) Y Aurora . . . ¿le amará? Su pensamien  to parece asomar con poética melancolía á sus ojos, sombreados con esa opacidad que delata el ánsia de un alma enamora  da ........ Si, su languidez es prueba que mi cariño ya no le basta, que el dia que A su n c M a r t : A u r o . M a r t . A su n c . M a r t , ESCENA IV. MARTIN (mirando con recelo á todas partes.) ¡Siempre errante! ¡Siempre huyendo, perseguido y acosado cual si fuera feroz alimaña! . . . He sido reconocido . . . die  ron con la pista y pronto sus tétricas figu  ras turbarán mi intranquila felicidad. (Recor  re ia escena.) Nadie; sin embargo, lo más pru  dente, lo más seguro es huir. Los síntomas de motín que por esas calles se notan y la efervescencia de las masas, podrian em  peorar mi situación. En estos casos, suelen satisfacerse toda clase de venganzas y jus  tificar toda clase de atropellos y . . . Sí, de  bo huir y muy léjos. Aquí todos me juzga  rán capaz de cometer cualquier crimen: de un hombre como yo todo se teme, todo lo malo se cree, todos le desprecian! (Llama en' la pverta.) ESCENA V. M a r t in , A u r o r a y A su n c ió n . ¿Quién llama á estas horas? Abrid. ¡Padre! Bajemos á abrir (Enei jardín.) ¿Que es eso; te ha sucedido algo? Vienes inquie  to. Habla . . . di. Aurora, Asunción, con pesar os doy la noticia, pero. . . Señor. .. Vámonos enseguida. - 15 - A u r o . M a r t . A su n c A u r o . M a r t . A u r o . M a r t . A u r o . M a r t . A su n c . M a r t . A su n c . ¡Padre! Id adentro y disponer lo más preciso. ^Asunción quiere hablar.') VámOS. Obedezco (r«.se.) Padre ¿porque esa" precipitación? espe  remos á mañana. Imposible: tiene que ser ahora mismo. ¡Oh! no. Suspende tu determinación hasta el huevo dia. Te lo ruego: dame ese gusto. Tú que eres tan bueno, que tanto me amas . . . Más que á mi vida; pero... no puede ser. iAtcrora quiere insistir Es preciso .... (Violentán  dose.) Lo mando. ¡Cuán desgraciada soy! (vase sollozando. ) ¡Qué horrible sufrimiento! ¿Tener que contrariar los deseos de ese ángel por no poder decirle las causas que me obligan á obrar de tan desusada manera ........ Ella nunca se resistió á mis mandatos, minease opuso á mis proyectos ¿á qué obedecerá esta resistencia! . . . No hay tiempo que perder; vamos. (con un saco dertaie.'i Señor, ya estoy dis  puesta. Consuele Vd. á mi pobre Aurora, (vase ) Pero este señor de mis pecados; si no fuera tan bueno, pensaría que estaba loco, ó qué . . . Esta manía de mudanzas repen  tinas y de perder muebles que pasarán á manos del primer perdido que llegue . . . Hace seis años que le sirvo y seis mil mu  danzas hemos hecho 'durante ellos ......... UNiVhRSIUADI u A u r o . A su n c . A u r o . M a r t . A l r o . M a r t . A u r o . M a r t . A u r o . - 16 - ¡Ave María Purísima, pues no me he per  mitido criticar á mi señor! á D. Martin, que es un santo ¡Dios me perdone; en el nom  bre . . . iSfiatlguase.) ¡Ah! Pocos momentos faltan para que él venga y no estaré aquí. Y en qué oca  sión ¡ay de mi! cuando ya no nos separa  ríamos jamás. Si yo me atreviera ......... es inútil. Vamos señorita, no se entristezca Vd. Otras veces no se ponia Vd. así. Cuando el señor lo hace sus razones tendrá ......... Ahora dicen que si habrá jarana y quien sabe ......... Dice Vd. bien; pero. . . (.Con una cója gxie luego ha de aparecer en el 2.° acto.1 No perdamos tiempo! (.Asunción se dirige á abrir la puerta de la verja que da al escenario; pero Martin se  ñala otra que se supone interior.) No¡ por aquí. Por última vez, papá; ¿no podríamos quedarnos hasta mañana? No puede ser. ^«jó.)Me persiguen. Pero si eres inocente, si yo lo sé ¿De que te acusan? Nadie nos creerla: la sociedad, te lo aseguro, me condenaría siempre y me se  pararía de tu lado. Animo, hija mia; salva á tu padre. VamOS. (Al salir deja una carta sobre el banco) ¡Que llegue á sus manos Dios mió! (Ftiviss por detrás de la casa y al misino tiempo aparece en la calle Mauricio pero sin verlos ) -nESCENA VI. M a l RIGIO (Recorre la reja y mira: empieza d oscurecer^ ¡No me espera! Quizá me habré adelan  tado. ¡Qué felices vamos á ser! Pasaron las angustias; á todas horas la podré llamar mia; veré mi dicha en sus ojos . . . ¡Tanta otardanza! ¡Ah! (veía puerta del jardín abierta y entran No se oye ningún ruido en la casa, ni veo luz alguna. ¿Habrá salido? . . . Na- ¡Q^*d SOSpecha! (Recorred jardín y encuentra lacada.') ¡Aurora! ¡Aurora!... ¡Ah! Des  vanezcamos pronto esta horrible duda. Apenas distingo su letra (Leepara sij ¡Oh! ¡maldición! un viage y no poderla seguir; tener que renunciar á mi dicha cuando lle  gaba á tocar la realidad de todos mis en  sueños. . . ¡Cuán varia es la fortuna! Ha  ce breves instantes la felicidad me sonreía, el cielo me abría sus puertas y ahora la más cruel de las desesperaciones me aguarda. (Se queda pensativo y d poco se oyen leja  nos tiros.) ¡Ah! esas balas acabarán con mis Silfí lITlientOS. (Pasa un grupo de lunnbres corriendo.) Me uniré á esos mártires de una idea y consumaré mi aciago destino. . . Aurora, te bendigo. Voy á morir y te doy el últi  mo adios. (Besa la carta.) Te amo cual nadie amó en el mundo. Si muero mi último re  cuerdo será para tí, y mi alma, cuando sola vague por ese infinito, te sonreirá y se posará cerca de tí. Estas lágrimas que vierto serán, quizás, la última expresión 3 u se UMIXTRSIDADT DE COMPOSTCLA - 18 - U n o . e O t r o . M a u r . U n o . O t r o . M a u r . U n c a bo . U n o . E l c a bo . de amor que te dedique. Adiós. (Pausa) Ea valor. (Sale á escena al tie.npo que pasa otro grupo armado.') Amigos ¿á dónde vais? A luchar por la libertad. ¿Eres de los nuestros? Si: dadme un fusil. Síguenos y lo ganarás. Adelante, adelante: á las barricadas. Ea, pues, en marcha y á morir por la libertad. (Vánse aprisa.) ESCENA VIL U n c a bo d e po l ic ía y po l ic ía s . Esta vez no se nos escapa. Mucho ojo que ese hombre es el demonio y se cuela por una rendija. Bueno será que apron  téis las linternas para que no se nos es  curra prevalido de la oscuridad. Revolver en mano y cada uno á su puesto. Usted, fx uno) Con dos hombres intima á los de la casa, mientras que yo vigilo la salida de la verja. (Aparte.) Aquí estoy mas seguro en caso de retirada. (Golpeando la casa.) ¡Ah, de casa! Nadie contesta. Adentro, pues. Ahora verás buena pie  za como vás á sitio seguro. Lo que es hoy pagas la jugarreta de llevarte la niña y de haber dado muerte á su madre . . . Me parece haber sentido por aquí ¡caramba! si se le ocurre venir por este lado y me encuentra solo, con sus fuertes puños . . . chicos, vigilad. - 19 - U n o . (Saliendo ito la casa.) H1 pájaro volo. f le re  gistrado toda la casa y no hay nadie. C a bo . ¡Qué lástima! y van cuatro veces que se me escapa de entre las manos. U n o . ¿Estará en las barricadas que se están formando ahí? C a bo . Vamos allá. T odos . Vamos. C a bo . (.Aparte.) Qué decididos, (xitoj No, no va  yamos. Si está allí ya nos le entregará la tropa . . . ¡Uf! creo que llegan aquí las ba  las de esa maldita barricada . . . Ocultad las linternas y en marcha, (vdnse lentamente.) ESCENA VIII. MARTIN (Entra receloso y aprisa.) Haberme olvidado de esos papeles . . . Nadie. . . Qué torpeza. (Entra en la casa.) t ESCENA IX. M a u r ic io vsakherido.) ¡Ah! cuán pronto la muerte acudió á mi. . . Toda la vida he llamado á la feli  cidad y. . . Siento que las fuerzas se me agotan ......... Quisiera morir en el mismo sitio en que Aurora me sonrió. (Liega con trabajo al jardín v cae en frente de la puerta de la casa). ¡Ah! > ETCENA X. M a u r ic io y M a r t in . M a RT. salir tropieza con el cuerpo de Mauricio. ' ¿Que M a u r . M a r t . M a u r . M a r t . . 20 - esest0? ... ¡Un hombre!.... muerto, quizá. (Ste baja á examinarlo; la luna ilumina la escena.) ¡Ah! el que intentó robarme la dicha. ¡Gracias, D1OS mío! (Vá d alejarse v Mauricio dd un quejido. Martin se vuelve con rapides.) ¡Qué iba á hacer! Qué materia tan miserable, (segolpeaeivecho.) ¿Vas á dar la razón á la Sociedad? Odio á este hombre; pero . . . Padre . . . Aurora. (Martin Hace un gesto, pe  ro se vence.) • Animo: yo le conduciré á Vd á su ca  sa. . . ¿Donde vive Vd? Calle de... Conde... (Mamn apucaei oído d su cara.) Salvémosle aun á costa de mi vida. Es  to es lo que mi honrada conciencia me dicta; esto lo que mi corazón me aconse  ja. ¡Sean ellos felices, áun cuando tenca que i enunciar al .único consuelo que me quedaba en la tierra! (Coge d Mauricio en sus bracos y sale con el de-a escena.) CorramOS: aún es tiempo. CAE EL TELON» se UNIVhRSPJAW DE SANTIAGO nr compost íi . a u ACTO SEGUNDO Han pasado tres meses. Sala en casa del Conde de Campa: varias puertas que dan á la calle y habi  taciones, un velador en el centro, etc; ESCENA I. E l C o n d e y M a u r ic io . (Trage de etiqueta A M a u r . ¡Padre mío! Me parece un sueño tanta ventura. ¡Bendita sea la herida, que tanto bien me causó! CÓND. . Si, hijo mió, bendita porque, te devol  vió a mis brazos. Ida tiempo que mi cora  zón no esperimentaba un placer tan inten  so como el presente. Vás á ser dichoso y solo un pesar me aqueja ......... M a u r . N o saber quien fue mi salvador en aquella memorable noche y hacerle par  ticipe de nuestra alegría ¿verdad? C o n d . No. M a u r . ¿Qué ella sea huérfana? ¿qué sea hija , de un infame que le negó su apellido? C ond , N o era precisamente eso lo que iba á decir, sino repetir lo que muchas veces te he dicho desde que pensaste en la boda. M a u r . ¡Qué somos pobres? qué tontería: - nos limitarémos á nuestra renta. Ella es tan buena ¿verdad, papá? Tu ya la conoces y... C ond , Si, si; pero un conde. . . M a u r . Y para que quiero el título; lo cederé. Soy joven, tengo afición al trabajo, y nin  gún título más honroso que el que adquie- - ra con él. C o n d . Mauricio, la nobleza ......... M a u r . Papá, esa no reside en un pergamino. La nobleza se encierra aquí, en el cora  zón, y se ostenta en sus obras. De poco sirve un honroso título, si quien le lleva comete indignas acciones, y poco impor  ta carecer de él, si por sus virtudes, por sus estudios, por su nobleza de pensa  mientos y grandeza de alma se hace lu  gar en la sociedad y por ella es respe  tado. - C ond . Sin embargo, esa sociedad exije la di  ferencia de clases. M a u r . Cierto, pero no esas; no esa diferencia de castas, esa división de razas, ese ab  surdo de sangre azul, esa clasificación de nobles y plebeyos con que hasta la fecha nos dividíamos, según la cuna que nos meciese; eso pasó. Hoy ......... C ond . (Con ironía.) Reina la igualdad.. M a u r . Si señor, esa es la palabra; la igualdad. Pero no esa igualdad de que los nobles se valen para presentarla en son de mofa, y como la quieren interpretar obtusas UNIVUfSlÜ.' u - 23 - COND. M a u r . COND. M a u r . COND. M a u r . imaginaciones; no esa utópica igualdad que perversos espíritus proclaman; no esa igualdad quimérica, absurda é imposible, de los hombres ante la naturaleza, no. La igualdad que hoy se habré paso, es para que todos, sea cualquiera su naci  miento, tengan derecho y puedan, si por sus merecimientos son dignos y á ella se hacen acreedores por su trabajo, laboiiosidad ó estudios, ocupar los primeros pues  tos, colocarse en primera línea, sin que la preocupación les detenga en su mar cha, ni que en la sociedad estén vinculados ciertos puestos y privilegios ....... Hijo; te prohíbo continúes ó de lo con  trario ......... Dispensa, si la sangre se me enardece y me acaloro; pero tratándose de mi amor y de mis ideas soy un torrente que arrolla cuantos diques se intenten levantar á su paso. Si nadie trata de ......... Lo sé, papá. Tú eres bueno, y por más que no quieras confesarlo en el fon  do estás conforme con mis ideas. No, eso de conforme, nunca, jamás. Tú heredarás un título porque así es mi vo  luntad: él será mi legajo de muerte y quizá algún dia ......... . Bueno, no hablemos más del asunto. (Mirad reloj.) ¡Aún falta media hora! ¡Cuán largo se me hace el tiempo! J I M a r t . COND. C l a r . COND. C l a r . COND. M a r t . COND. - 30 - , Señores, lo agradezco mucho; pero es imposible. Qué he oido de imposible? no señor: ya tiene Vd. arreglado su cuartito de viejo solterón, como el de mi hermana . . . ¿Qué, que dices de tu hermana? Nada, muger, no sabia que estabas ahí. Le decía á D. Martin que le tenias prepa  rado un bonito cuarto. Y en el que nada falta; porque yó, no es por alabarme ......... (A Martin.) Escuso decir que Vd. nos acompañará á la mesa. , Vds. me dispensarán, me siento aLo indispuesto y me seria muy violento . ° . Pues no insisto; soy partidario de la franqueza, y así haga Vd. lo que guste. Del cuarto no hay que hablar; en eso sí que soy mtrcinsigente, como me llama Mauricio. . . Mire Vd., mire Vd. la pare  ja cuán embebecidos están: ni se acuerdan de nuestras ya carcomidas humanidades. Voy á avisarles . ( Se acerca á Alauricio y Aurora.) Vamos, jóvenes; dejad ese entusiasmo para hora más oportuna. Lodos los convidados estarán ya en la mesa y vosotros . . . (v<t$ej M au r . jp A u r . Nosotros. . . C l a r , COND. M a r t . Si, si, enterado. < a Aurora.') Niña, tú de mi brazo. Ea, en marcha. . . Mira, mira que envidia me tiene tu marido, ivanse.) ¡Ni una mirada al pasar! ¡Maldi, ,, (Dettgiu? a Mauricio.') Una palabra, u ESCENA VI. M a u r . M a r t . M a u r . M a r t . M a u r . M a r t . M a u r . M a r t . M a u r . M a r t . M a u r . M a r t . M a u r . M a r t in y M a u r ic io . ¡Qué! ¿no viene Vd.? Nos esperan. Una palabra y después ......... Está Vd. afectado ¿se siente mal? No; es que el infierno está aquí (indicando ei corasoTÍ^ ¿Sabe Vd. con quién habla? Si; con el padre adoptivo de Aurora, con mi padre, desde hoy; con ......... vcon e-raitacídna Pues se engaña Vd. Yo soy un miserable . . . un miserable, si se  ñor; un presidario. iRetivándo^en ¡Ull presi . . . está Vd. loCO? No, señor conde: por haber robado inconscientemente, arrastré diez años la cadena del confinado, y ahora ando pró  fugo por acusárseme de un crimen que no he cometido, pero que por el mero hecho de haber llevado el grillete, todo el mun  do me lo achacará. He estado en presi  dio y. . . ¡quién sabe! (con tronta.) ¡Soy ca  paz de todos los crímenes! La sociedad así lo cree. Por piedad ¿es Vd. padre de Aurora? No: ganaba mi vida honradamente, más la fatalidad, el hambre . . . ¡qué dolo  rosos recuerdos se agolpan á mi mente!... Yo me llamo Simón Fernandez. Luego, Aurora ......... Tranquilícese Vd,: no es hijamia. ¿Quién me lo prueba? - 32 - M a r t . M a u r . M a r t . M a ü r . M a r t . M a u r . M a r t . YÓ. (Con entereza.") Lo creo: pero. . . ¡Aun duda \ d. de mi! . . . (.Con aaiargura.^ Hace diez años que ignoraba existiese Aurora. Su madre murió en mis brazos y me la confió al morir. Huérfana ella, desgraciado yo, el destino nos unió para siempre, y he sido su protector. Hoy, mi negra suerte me la arrebata, no le hago falta, y nos separamos. Ya que nó tranquilo, al menos resignado consumiré en triste soledad el resto de mi odiosa existencia. Es su esposa de Vd. y ha ga  nado en el cambio. Ese es el único con suelo que mitigará esas inmensas soleda  des que me aguardan (Transición.) ¡La quie  ro mucho; vila crecer y desarrollarse, sus inocentes caricias lograron disipar más de una vez la lóbrega noche de mi pa  sado y. . . Pero . . . Adivino su pensamiento: no prosiga \ d. Esos millones le pertenecen; me han sido entregados por el seductor de su madre, que á su muerte quiso asegurarle un porvenir. Más ¿que motivo impulsó á Vd. á reve  lar. . . ¿no pudo Vd. guardar silencio y vivir á nuestro lado? (con altees.') ¿Y es Vd., que tiene tan no  bles y elevados pensamientos; Vd., que profesa una idea tan pura y honrada, quien me hace esa pregunta? ¡Qué motivo! — 33 — Vds . me han ofrecido la más generosa hospitalidad, y no la debo admitir con mi silencio. Soy un hombre honrado, áun cuando esto parece un sarcasmo, que cuanto más me degrado á los ojos de los demás, más y más me elevo á los míos. Soy un presidario que se ajusta en to  do á la rectitud de su conciencia ...... Señor conde, cuando uno se horroriza de ' sí mismo, creo yo que no hay derecho para hacer á los demás partícipes de su horror ...... Desde mi salida de presi  dio háse ilustrado mi inteligencia; el es  tudio constituía mi única distracción, y ésto unido á los rectos principios, que solo una vez, obligado por la imperiosa necesidad, conculqué, impulsáronme á ha  cerle estas revelaciones. «En otro tiempo, para comer, robé y fui á presidio; hoy no quiero vivir usurpando un nombre.» M a u r . N o lo entiendo. M a r t . Supóngase Vd. que me quedo en su casa disfrutando los tranquilos goces del hogar, y que el mejor dia una voz esten  tórea interrumpe vuestra plácida armonía, gritando: «Simón Fernandez es un crimi  nal, un asesino, á la cárcel. M a u r . Pero, Vd ......... . M a r t . N o es cierto; élla y Dios son testigos de mi inocencia, pero como las aparien  cias me condenan, de ello se me acusa . . . ¿Qué dice Vd. ahora? . . . Se calla . . . ¡Ah! comprenderá Vd. pues, que una razón — 34 — M a u r . A u r o . M a u r . A u r o . M a u r . A u r o . M a r t . A u r o . Los DOS. M a u r . poderosa me obligó á hacer esta revela  ción.... ¿Opina Vd. que me quede?... Com  prendo su silencio. -.Apartej Fodos igua  les. ¡Sociedad qué injusta eres! Más que purificador de faltas, parece el presidio lugar de crímenes: en vez de tendernos la mano, todos nos precipitan y nos em  pujan al crimen. 1 \parte.> Qué lucha. ESCENA VIL D ic h o s y A u r o r a . (Consumo.) Les parece á Vds. regular, que aun les estemos esperando? Aurora, retírate y di que enseguida va  mos. No; sin vosotros no me voy. ¡Qué dirán las gentes! que el novio y mi padre ......... Calla . liadnos el favor .... Déjanos un momento. Hablamos de tu destino. Y para eso tanto misterio. ¡Aurora .... vete. Bueno, me voy, pero triste. ¿Me pro  metéis que .. . Enseguida. . . (Le acompaña.) Anda. (Váse Aurora.) ESCENA VIII. M a r t in y M a u r ic io . ^L l r . ¡Pobre Aurora! Cuando sepa. . . M a r t . ¡Aurora! ¿piensa Vd. decírselo?' Nada u M a u r . M a r t . M a u r . M a r t . M a u r . M a r t . — 35 — me importaría que todo el mundo lo su  piera. Tuve fuerzas para decírselo á Vd. ¡pero á ella! . . : ¡Ella saber que yo estu  ve en presidio y hacerla, quizá dudai de mi inocencia ¡qué horror! Nunca: prefiero la muerte. ^supHcante.i Señor, que nada sepa. Serénese Vd.: nada sabrá. Gracias. Solo una cosa me queda por decirle. Hable \'d. . . -Necesita. . . ’ (.señaia.xao i« caja que estarft sobre la mesa.) Nada pido. 'Aparten Otra humillación más: ¡me despide! . Entonces? , , Cree Vd. que no deberé ver más a .Au  rora (Maurici'i se, encoje de hombros.) No Vol  veré. Adios. retira al rondo. 1 ' ESCENA IX. D ic h o s , A u r o r a , C o n d e y C l a r a . C l a r . Pero ¿qué es esto, señores: Parecen Vds. los recién casados, á juzgar por los misterios y . . . C ond . Estamos aguardando por Vds. hace media hora. M a r t . (Desde la ptzerla del fondo.) Por fin, la he V1Sto ántes de partir, ( au o .) Adios, hija mia! A u r o . ¡Padre! M a r t . Perdón. A u r o . ¡Padre ..... (Q-"^ kti " ia ^ rlin v la detiene A M a r t . A u r o . M a r t . A u r o . ¡Adios! ¿Qué es esto! ¡Adios para siempre! cvdse arriendo. > ¡Ah! (Cae desmayada o. los brasas de Mauricio. Cuadro.) CAE EL TELON. se ACTO TERCERO Han pasado dos meses. Casa pobre: una mesa, es  pejo, butaca, sillas y un armario: sobre la mesa una pócima, papel, tintero, etc. ESCENA I. M a r t in y A su n c ió n . A su n c . N o sé si Vd. ha hecho bien ó mal en levantarse hoy. . . ¡Qué miedos he pasa  do! Siempre con el temor de que la muer  ' te me privara de su compañía. Solo Vd. pudo resistir tanto sufrimiento; pero, al fin, ya pasó. Su semblante muestra hoy señales de vigor y algo que me hace re  cordar los dias en que Aurorita llenaba de satisfacción nuestro hogar. . . Vamos, se  ñor; anímese Vd. Contemple ese radian  te sol que baña de hermosura y de ale  gría la tierra. M a r t . ¡Pobre Asunción; cuán buena eres para conmigo: todos me desprecian, todos me abandonan ménos tú! A su n c . Nadie le abandonó. Vd. es el que huye de las gentes. La señorita vendria así - 38 - M a r t . A su n c . M a r t . A su n c . M a r t . A su n c . M a r t . A su n c . M a r t . que. . ¿Quiere Vd. que vaja á avisarla, a decirle que está Vd. malo? Y como lo na de sentir cuando sepa .... Sí sí ¿verdad? ¡Oh! tilla me quiere mucao. fui su padre tanto tiempo! ¿Con que voy á . . . No. Ya estoy mejor. Ya vés me he ves  tido. (Co„ „■„««.> Luego una señora conde  sa... Le daría vergüenza entrar aquí i a iré yo a verla. 1 (Ofrécele la pdcima.) VaiTlOS, tome que no sea más que un sorbíto. Déjalo ahí y véte. ■ ¿Me promete Vd. . . Sí, véte sin cuidado alguno. ¿^ quiere \'d. que vea á la Aurora? d. áun señorita A su n c . . No. Wonenteresa.) h e t e j q vuelvo á repetir; decirla donde estoy, es nn sentencia de muerte. Déjame. A oy. Uparte.) ¡Qué lástima de señor A o, pues lo que es hoy la veo y se lo di  go todo, iVase.) ESCENA II. M a r t . No perdamos tiempo. Poco me resta de vida, lo conozco. El frió entumece mis miembros... ¡Pronto no seré] más que un cadáver. (Se leraata y del armarlo saca el traje .Qué fatiga!... Dulce seria mi muerte - 39 — si sus manos cerraran mis párpados. (A l pasar pr r delante el espejo se vé y se estremece.) ¡Cielos: qué trasformado estoy! . . . Já. . . já. ¡Miserable humanidad! La idea de la muerte me persigue continuamente; ins  tantes hace no más que por ella clamaba y ahora, al ver mis facciones descompues  tas, al ver su sello en mi rostro temo su llegada. ¡Qué débil soy! . . . Valor. (Toma; asiento.) ¡Oh! La fiébre me devora: me abraso; aquí, tengo una hoguera. (Bebe con ansiedad.) Esto me reanima. Acabemos. (Besa losvestidosA ¡Hace diez años que su ma  dre me la confió! ¡Cuánto te he querido, Aurora mía! (Dirigiéndose al cielo.) ¡Consuelo; cuando mi alma vaya á habitar las eté  reas regiones, si es que existe ese más allá, y se encuentre con tu espíritu y le preguntes que he hecho de tu hija: Me sido su padre, te dirá; queda dichosa . . . Este frío que siento, por momentos extingue la llama de mi vida. Valor. (Escribe.) «Aurora, te bendigo. Mauricio, ame Vd. siempre á mi querida hija. Oíd  me. Tenia una hermana de quien fui am  paro, hasta que el destino cruel me alejó de élla. Sin recursos, sola y desamparada zozobró en la marejada de las humanas pasiones, seducida vilmente ........ Al to  marte bajo mi custodia, dediquéme con afán á buscar á ese hombre, y una estraña coincidencia me condujo hasta su lecho de muerte. Allí, agobiado por el dolor y por PUNTOS DE VENTA. . . MADRID. Eii las librerías de los Viuda é hijos de C u p ^~ calle de Garridas, núm. 9; de D. Fernando Fe, barrera de San Jerónimo, núm. 2; de 7). M. Mari  do, calle de Alcalá, núm. 7, y de D. Manuel Rosado, Puerta del Sol, núm. 9. PROVINCIAS Y ULTRAMAR. En casa de los corresponsales de esta Galería. PORTUGAL. Agencia de 13. Miguel Mora, Rúa do Arsenal, nú-" mero 94. — Lisboa. Pueden también hacerse los pedidos de ejempla  res directamente á los EDITORES, acompañando su importe en sellos de franqueo ó libranzas, sincuvo requisito no serán servidos. _ -