De Barbagelata a Galicia: un viaje "de cine"
Abstract
Hoy en día es imposible negar la importancia que tiene el cine en nuestra sociedad. El séptimo arte ha alcanzado espacios de todo tipo hasta llegar a convertirse en todo un fenómeno mundial. Pero, ¿se sabe realmente cómo fueron los inicios de la hoy llamada gran pantalla? En Galicia le debemos la llegada del cine a la familia Barbagelata.
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EVOHÉ | 21 De Barbagelata a Galicia: un viaje “de cine” por Alba González Pérez Hoy en día es imposible negar la importancia que tiene el cine en nuestra sociedad. El séptimo arte ha alcanzado espacios de todo tipo hasta llegar a convertirse en todo un fenómeno mundial. Pero, ¿se sabe realmente cómo fueron los inicios de la hoy llamada gran pantalla? En Galicia le debemos la llegada del cine a la familia Barbagelata. Esta parentela nació en un pequeño pueblo italiano homónimo (cuya traducción literal al español es, por cierto, ‘barba helada’) situado en la provincia de Génova, en los Apeninos de la región de Liguria y, siendo más exactos, en la Comuna de Lorsica. Por su elevada altura (unos 1.120 metros sobre el nivel del mar), Barbagelata es conocido como il tetto de la Liguria (‘el techo de Liguria’) e incluso llegó a ser un punto estratégico durante la Segunda Guerra Mundial. Su situación y altitud también provocan que sea una zona de inviernos muy fríos (de ahí su nombre), lo que condicionó las actividades desarrolladas allí. El pueblo está prácticamente deshabitado la mayoría del año y, durante mucho tiempo, su economía estuvo basada en la supervivencia mediante la venta y explotación de ganados de engorde y la producción de quesos. Barbagelata, pueblo de montaña
22 | EVOHÉ Posiblemente, por la dureza de esta forma de vida, hubo una gran oleada de emigrantes entre el final del siglo XIX y el parte del XX, y quizá uno de ellos fuera Eduardo Barbagelata Mucci, un hombre dedicado al circo ambulante, que tomó la decisión de recorrer toda Francia y España con su familia. Viaje realizado, probablemente, siguiendo una tradicional saga de domadores de osos que peregrinaron toda Europa mostrando su talento y tomando como punto de origen estas montañas italianas. Pero algo cambió pronto el objetivo de este hombre, y ese algo fue la introducción de la linterna mágica ya en el siglo XIX. Este aparato óptico, considerado el precursor del cinematógrafo, se basaba en el diseño de la cámara oscura, objeto que recibía imágenes del exterior haciendo que fueran visibles en el interior de sí mismo. La linterna mágica hacía el proceso inverso, por lo que proyectaba las imágenes hacia el exterior. Así, los Barbagelata combinaban el espectáculo circense con la exposición de las imágenes de este aparato. Eduardo Barbagelata Mucci Paul SANDBY, La linterna mágica (1760 )
EVOHÉ | 23 Tras el éxito alcanzado, en el siglo XX los Barbagelata abandonaron paulatinamente la exclusividad del circo y consiguieron un proyector de películas con el que expusieron los primeros documentales y películas en las diferentes ferias que visitaban. Así, gracias a su nuevo espectáculo ambulante, mucha gente pudo conocer una realidad que les resultaba ajena y ver las primeras películas y otros inventos modernos o espacios que les eran desconocidos. La evolución del aparato cinematográfico complicaba cada vez más la exhibición de las películas de manera ambulante, por lo que Eduardo Barbagelata, su mujer, María Curotti, y sus cinco hijos se establecieron en Galicia, donde actuaron en diferentes ciudades, asentándose finalmente en Ourense. Antes de la sesión de cine, la pareja interpretaba alguna balada y exhibía felinos y reptiles, combinando así el cine con la tradición del circo. Carlos Casares, en su novela Ilustrísima, describía los momentos iniciales de la exhibición cinematográfica poniendo en boca de Eduardo Barbagelata las siguientes palabras: Signoras e signores, lo que aquí vamos a ver questa sera é un espectáculo incomparabile. Lo aparato que ustedes pueden contemplar delante de los suos ollos, inventado por los mesiés Auguste e Louis Lumiere de París... Tras Ourense llegaron a Monforte de Lemos hacia el 1910, donde abrieron en 1915 el primer cine en el Campo de San Antonio, en un barracón en el que todavía enseñaban alguno de los animales que protagonizaban sus espectáculos circenses, y cuya entrada sólo costaba tres céntimos. Este cine se conoció con el nombre de Cine Moderno-Barbagelata, y se publicitaba en la revista quincenal Claridades, editada en la ciudad, así: “Único en su género / En el Campo de San Antonio / El que presenta las más modernas y extraordinarias novedades del arte cinemático / Sensacionales películas de series y obras maestras de gran espectáculo teatrales”. Diez años después de su apertura, el cine se trasladó a la que hoy es la Avenida de Galicia, en un local muy moderno. Desgraciadamente, en 1949 este
24 | EVOHÉ nuevo Cine Moderno se vio obligado a cerrar debido a la fuerte competencia a la que se vio sometido tras la llegada de tres nuevos cines a Monforte: el Teatro Lemos, Capitol y Fraternal. Sin embargo, para entonces la familia Barbagelata ya contaba con dos cines más en Sarria y en Sober. El primero se conocía como Cine Salón y el segundo como Cine Moderno. Ambos estaban ya regentados por Eduardo Barbagelata Curotti y Alfonso Barbagelata, hijo y nieto, respectivamente, del fundador. El cine de Sarria cerró a finales de los años 50, mientras que el de Sober funcionó desde 1958 hasta la década de los 70, haciendo las delicias de un público mayormente rural y marcando su progreso. Tras el cierre de todos sus locales, la familia donó parte de los filmes que exhibieron a la Filmoteca Nacional de España. Sin embargo, la historia de esta familia no se cerró tan tempranamente, pues el hecho de ser los pioneros del cine en Galicia les ha brindado reconocimiento hasta la actualidad. En 2011, por ejemplo, en Sober se inauguró una calle con el nombre de Rúa do Cine Barbagelata, y se realizó un acto de agradecimiento por la labor realizada en el que se hizo el descubrimiento de una placa conmemorativa, como se puede observar en la imagen siguiente, y en la que participó la familia al completo con Alfonso Barbagelata, la tercera generación de esta saga de precursores, a la cabeza. Imagen del acto en Sober, 6-08-2011
EVOHÉ | 25 No cabe duda de que los gallegos (así como la gente de las muchísimas localidades que recorrieron a lo largo de su historia) le debemos un importante agradecimiento a esta familia, cuyo esfuerzo y vocación nos han permitido percibir el cine, y otras manifestaciones que podrían considerarse por entonces como exóticas, en un tiempo en el que la transmisión de la cultura era mucho más complicada que en la actualidad. © ARCHIVOS J.L. CABO Y FARO. Cines históricos de Galicia. Publicada en el diario Faro de Vigo.