Prácticas modernas e industrias rurales: revista quincenal ilustrada, n. 129 (1908)
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y La correspondencia al Director=Apartado en Correos=No so devuelven los originales. J . m - as —— e — aag — — fc — — — LOS SINDICATOS GALLEOOS n nuestra región tenemos un clima admirable para la producción de la mayor parte de las hor talizas. legumbres y frutas; nuestra tierra ligera y en general bien trabajada, generosamente abonada es susceptible de una colosal producción; la mayor parte de los aluviones de la costa son por su propia naturaleza de una constitución fértilísima. Te nemos una mano de obra admirable, inteligente, re signada y trabajadora como no existe ninguna en España y pocas en otros países. Tenemos todos los -elementos,' mcluso los capitales, para hacer producir á nuestr. suelo la cantidad y calidad de los productos que se . : ducen en la Bretaña francesa, Bélgica, las islas de la Mancha y otras regiones de naturaleza agrícola análoga á la nuestra: ¿Por qué de nuestras campiñas no salen los trenes cargados de guisantes y coliflores para el interior de España? ¿Por qué desde •Coruña y Vigo no salen los buques abarrotados de patatas, tomates y cebollas para Inglaterra, de man zanas para Francia y Alemania? Sencillamente porque nuestra propiedad rural y nuestras fincas se encuen tran muy divididas y nuestros labradores no han rsafiido hasta ahora asociarse. Toda la baja Galicia, toda nuestra costa hasta don de llega la influencia de la atmósfera marítima, hasta donde nuestros excelentes puertos pueden ejercer su influencia provechosa; todas nuestras campiñas que son atravesadas por una línea férrea ó se encuentran cerca de ella, tienen que dejar el cultivo de los cereales y dedicarse á la producción hortícola intensiva que permite aumentar considerablemente la producción y el beneficio de la industria rural. Pero este problema agrícola, tan claro en el dominio del cultivo, no es posible resolverlo si antes nuestros labradores no se reúnen, se asocian, se apiñan en apretadas sociedades, para poder vender en común y aun producir muchas veces en cooperación. Hoy nuestros labradores se limitan á producir sus alimentos y viven miserablemente, pues su manera de explotar la tierra no les permite producir otra cosa; mañana unidos por ayuntamientos, por distritos, ó por regiones agrícolas producirán materias que represen tan con relación á la unidad de superficie cultivada un valor triple, 10 veces mayor en muchos casos que el valor del poco trigo ó centeno, el mal maíz ó las malas patatas que hoy recogen. Los repollos, lechu
IÓ2 PRACTICAS MODERNAS gas, coliflores, guisantes, habichuelas, tomates, cebo llas, melones de cuchillo, membrillos, melocotones, peras, manzanas y mil productos más, cada sindicato, cada asociación los producirá en las mejores condicio nes posibles dé economía y de calidad; la vigilancia de los cultivos, la adquisición de los fertilizantes, de las semillas y de los instrumentos de cultivo se harán en cooperación; la recolección misma podrá hacerse muchas veces en comunidad, y en todo caso el trans porte y la venta se efectuarán siempre por cuenta de todos los vecinos á la vez. El labrador no perderá medio día para llevar una cesta de guisantes ó de peras al mercado próximo, que vende muchas veces en detestables condiciones, ó no verá perder casi todo el beneficio de su cosecha, entregando sus productos al intermediario, que se los paga como quiere; el la brador no se verá en el caso de hacer competencia á su vecino, despreciándose mutuamente sus productos^ creyendo venderlos mejor y resultando que los venden geqr. Nó, todos los productos de una aldea, de una comarca, irán juntos al mercado sin despreciarse ni hacerse competencia, al contrario, teniendo siempre el mercado en mano y no llevando la oferta más allá de las necesidades de la demanda. Y sobre todo la venta en cooperación permitirá economizar en transportes y en gastos de intermediarios una cifra enosme, una cantidad colosal, que se repartirán el consumidor y el productor, principalmente el segundo. Un ejemplo.. El labrador A, que vive á 1 5 kilóme tros de la Coruña, si quisiera producir legumbres, hortalizas y frutas para vender á la población ó para el embarque, tendría que destinar una persona que perdería un día de trabajo para llevar los productos á este puerto, y como la mayor parte de estos produc tos es necesario venderlos en una época determinada en muchas ocasiones los trabajos del campo sufrirían por tener que distraer de ellos una parte del personal. Con la asociación no pasa lo mismo, pues un servicio especial puede recoger los productos de todos los los socios, pesarlos á su vista y luego entregar un recibo de la cantidad entregada. Todos estos productos una vez limpios, clasificados y embalados, son envia dos al mercado de la población, en. donde son vendi dos en las mejores condiciones posibles, ó bien cargados en vagones ó embarcados para el interior de España ó el extranjero. De esta manera nuestro la brador que haría producir á las cuatro ó cinco hectá reas de tierra que cultiva 1.500 á 2.000 pesetas, le haría producir 5.000 ó 6.000 pesetas y más en el mismo período de tiempo, y aún cuando los gastos generales absorban una parte grande de esta suma, quedará siempre lo suficiente para recompensar con largueza el trabajo y el capital y permitirle vivir con decencia. Allí en donde el cultivo hortícola no sea posible, la asociación producirá beneficios análogos, permitiendo organizar la cooperación de la lechería y la avicultura, que están llamadas á transformar radicalmente la eco nomía rural gallega, creando una colosal riqueza en donde no existe hoy más que la miseria. De cualquier modo y aún en las peores condiciones, la asociación rural ha de producir en Galicia, sobre todo al cabo de algún tiempo, un incremento y una perfección de la producción, una economía en la venta de los productos y la mejora de-los precios; una fuerza que tarde ó temprano ha de hacerse respetar en el terreno de la función social nacional y por último un organismo político representante fiel y seguro defen sor de los derechos económicos de la región. El sindicato rural gallego ha de hacer ver al seño rito mentecato y holgazán, al curial tramposo, al fun cionario ignorante y orgulloso, al propietario rural avaro y rutinario, que las clases agrícolas son otra cosa que un manso cordero que todos y cada uno de ellos pueden esquilar siempre y en la forma que se les antoje-. El sindicato rural gallego ha de gritar como un sólo hombre y seguramente hacerse oir el día que comprenda (pues nuestros labradores no lo han com prendido todavía) como el régimen representativo grotesco que tiene España vende baratos todos los derechos de la pequeña propiedad rural al latifundio y al acaparamiento; como la flor y nata de nuestro ca ciquismo cambia por un plato de lentejas que le ofre cen los traficantes de trigo de Valladolid ó Ciudad Real, los fabricantes da estampados de Barcelona ó los productores de aceite y de toros bravos de Sevilla los derechos sagrados de nuestra alimentación, la econo mía en el vestirnos, la libertad íabril que es peculiar y necesaria á nuestra región, el movimiento de nues tras líneas férreas y de nuestros puertos, la alimenta ción barata de nuestros ganados y hasta nuestra propia camisa y nuestra propia dignidad si alguien se la com prara. Fijaros bien en esto: jamás con mayoría conserva dora, ni liberal, ni demócrata progresista acelerada, ni retrógada clerical; ni la del diablo que se los lleve á todos, se ha visto un solo diputado catalán, un caci que andaluz ó un acaparador oficial castellano pedir una reforma fiscal cualquiera en provecho de la pro ducción de nuestra riqueza pecuaria, de nuestra pesca, de nuestros prados ó nuestras huertas,- de nuestras fábricas y de nuestro comercio. En cambio en todas las reformas fiscales que han dado como resultado directo ó indirecto hacernos pagar el pan, el arroz, el aceite, los tejidos, el hierro, las máquinas,, las materias forrajeras, el carbón, etc., etc., doble y triple de lo que valen, que hacen imposible el desarro--
INDUSTRIAS RURALES 163 lio de nuestra industria y cierran nuestros puertos al comercio, es raro, muy raro, que en el chanchullo no haya intervenido un político gallego. Si las clases agrícolas gallegas no están orgullosas de tener tales representantes, es que verdaderante son difíciles de contentar. ' Calderón. EL CULTIVO DEL MAÍZ EN ESTAS REGIONES LOS _A_ US O 3NT O S s, según se cree, esquilmante el maíz á pesar de lo poco que, comparado con otras plantas cultivadas, saca de la tierra en nitrógeno, postasa, fósforo y cal? ¿Lo será porque sus raíces se desarrollan gene ralmente en la capa más mantillosa del terreno, es decir,, más arriba en la tierra que algunos otros cereales y por tanto la agota más? Si nos atenemos á los análisis hechos por el eminente profesor francés Garola, el maíz necesita aproximadamen te y poniendo números redondos muy poco más de la mitad de nitrógeno y de potasa que el trigo, y algo más de una tercera parte de fósforo, todo á igualdad en peso de la cosecha, de uno y otro grano. Esto explica como nuestros campesinos cogen con fre cuencia sin abono ninguno dos cosecaas seguidas de maíz después de las patatas y nos aclara también porque á continuación del maíz muchas veces no abonan y después de una cosecha de trigo jamás dejan de abonar bien, cual quiera que sea el cultivo que suceda. En absoluto no es el maíz una planta esquilmante, es decir, no. deja el terreno cansaáo con una sola cosecha. Pero como se desarrolla tan rápidamente y precisamos aquí que cada vez sea más precoz, precoz sobre todo, esto es, que ocupe muy poco tiempo la tierra, y como además el maíz al principio de su vegetación necesita hallar el terreno bien provisto de alimento fácilmente asimilables, resulta que sin ser una planta exigente de grandes canti dades de abono, tiene que contener el terreno de antema no elementos fertilizantes en abundancia para producir una buena cosecha y por todo eso los labradores de estas provincias, que saben cuanto hay que saber en su arte, no se han preocupado nunca, ni se preocuprán de abonar mucho para el maíz al sembrarle. Y si es cierto que cuando le echan estiércol y viene el año lluvioso el maíz es muy bueno y si viene el año seco... también lo suele ser, no puede negarse tampoco que en proporción á la extensión de terreno que dedican á esa planta no tienen estiércoles suficientes para abonar siquie ra regularmente tanta tierra; mucho más llegando como llega en primavera la siembra del maíz enseguida de la de patatas que en algunas comarcas ya se cultivan mucho y en las otras debían cultivarse bastante más de lo que ahora se hace, si lo permitiesen las costumbres, las exi gencias de las rentas y la poca tierra labrantía de que en conjunto la densísima población rural en esas segundas .comarcas dispone. Es frecuente ver que donde se usa la arena conchífera de las playas como abono, resulta mu chas veces el único que se pone al maíz y no está mal,- porque sobre,todo la agradecen las habichuelas que por entre el mismo se cultivan y que vienen á complicar ex traordinariamente el problema del abonado del maíz. Se me dirá que podemos echar mano del abono mineral ya que los estiércoles no llegan; mineral que tiene además la ventaja de que proporciona á las plantas en estado so luble y fácilmente asimilable los elementos nutritivos que el maíz exige imperiosamente al principio de su vida. Es mucha verdad, por lo menos en los regadíos; mas ya hice observar en otro artículo, que nuestros paisanos no pueden ordinariamente Cambiar su trabajo por abono químico, ó lo que es igual no poseen recursos para comprarlo ni está á su alcance el modo de procurárselos, y esto es una difi cultad insuperable. Con los abonos químicos al precio que están en el extranjero y que desgraciadamente para nosotros es harto menor que el de aquí, podía ciertamente compensarse la falta de estiércoles y aumentarse la producción del maíz, abonando un año para dos cosechas en aquellas zonas de las provincias dé Pontevedra, Coruña g Orense, donde se riega y en todos los demás casos de estas regiones donde pueda regarse; pero el resto, en los terrenos de secano que son casi todos los labrantíos de estas provincias, no nos hagamos ilusiones del abono químico solo, las fórmulas no encajan por falta de recursos en los labradores y porque no dan resultado, al menos con el mismo éxito asombroso que en los cultivos de frutales, prados, viñas y hortalizas. No pensemos en el abono químico único para esta plan eta ni para ningún cultivo de verano en nuestros terrenos sin riego, porque como hay que levantar generalmente el campo poco antes de-la siembra, en la mayor parte de los años no habría lluvias suficientes después de puesto dicho abono mineral para que produjese todo su efecto, aun en los compuestos nitrogenados (nitrato de sosa, sulfato de amoníaco) aparte lo carísimos que por aquí resultan. Además respecto á éstos, es necesario fijarse en que las habichuelas que se asocian al maíz, representan en las buenas tierras cerca de la mitad del valor de la cosecha de aquél, y en las malas casi tanto como el maíz mismo, es pecialmente en los veranos secos ó cuando se emplea la arena de las playas, y como he podido ver en ocasiones varias,, grandes cantidades de nitrógeno al principio de la vegetación del maíz, desequilibran la de la otra planta, la hacen criar mucha hojarasca, abortar (no cuajar) algunas ñores y dar demasiada sombra á los frutos (casullas, vainas)
164 PRÁCTICAS MODERNAS y ahogan al maíz impidiendo su buena granazón, de lo que dicho sea de paso, resulta otro motivo más, ese del cultivo -asociado de habichuelas, que tanto vale aquí, para recha zar los maíces americanos de gran pompa, tan tardíos y de exigencias tan atroces en calor agua, fertilidad, espacio, etcétera. No hay, pues, otro medio para conseguir el aumento general de la producción del maíz en estas provincias que el que me indicaba ya hace años un amigo, asiduo colabo rador de esta Revista con su clarividencia habitual: *culüvar menos maíz y cultivarlo mejor». Es decir, dedicar parte de la tierra á otras plantas de más provecho (tréboles, patatas, avena, etc.) y mejorar las fincas trayéndolas bien abonadas de estiércoles y de fósforo, de atrás, para que en ellas ei maíz fructifique bien, sin necesidad de abonarlo. Porque, y esto si que sorprenderá a los que vean la in mensa extensión de terreno que le dedicamos aquí, el maíz en nuestra economía rural y en nuestras rotaciones, es una cosecha muy secundaria y cuanto menos tiempo ocupe la tierra mejor. El progreso general de su cultivo, no me cansaré de repetirlo, depende, por encima de todo, del me joramiento de los terrenos que han de producirlo; sentencia formulada por el gran Perogrullo que no está al alcance de nuestros modernistas de primero y segundo período. ¡Vaya si es complicada la agricultura en estas provincias! Llevo algunos años cultivando un ferrado de tierra (cinco áreas) con abono químico solo. Desde hace ocho años puede decirse que no ha visto el estiércol y antes nunca lo había tenido abundante. En ella he llegado con solo abono mineral á razón de 32.000 kilos de patatas por hectárea y alguna vez pasé de la fantástica cifra de 50 hectolitros de trigo también por hectárea, con una varie dad que no se encama. El terreno es de secano, arcilloso, muy profundo y por consiguiente fresco. Está en una hondonada muy abriga da y la evaporación en él es relativamente menor que en los lugares despejados. Ha sido siempre muy bien labrado, se le aplicó hace años una ligera enmienda caliza; nunca dejé de abonarlo suficientemente desde que uso en él abono mineral y por tanto tenía reservas de otros años. Estaba por consecuencia en condiciones inmejorables para un ensayo con maíz y al octavo año, que fué el pasado, me decidí á hacerlo. Empleé el del país, que es muy bueno, de espigas gran des y granos gruesos, escogiéndolo y seleccionándolo, como suelen hacerlo los labradores de la comarca, pues no intervine en la operación y me limité á vigilarla para asegurarme de que iba buena simiente. La fórmula fué para maíz y habichuelas: PCR ÁREA KILOS Superfosfato 18/20 por 100............................. 6 Sulfato de potasa .............................................. 2 Sulfato de amoníaco ........................................ I x \ ¡i Nitrato de sosa ................................................. 2 No se dirá que escatimé el abono ni que este pudo dejar de producir efecto, pues el verano último fué bastante lluvioso. El nitrato de sosa se echó en dos veces: una cuando las plantas tenían 20 centímetros de altura y otra antes de salir la flor superior (cenceño, plumero) cuando 1 apuntaba. Los otros ingredientes mezclados y bien tritu rados se habían incorporado á la tierra con la última labor preparatoria superficial, de arado, dos ó tres días antes de sembrar y con el terreno seco. Con la siembra del maíz se enterraron también habi chuelas (en castellano alubias, judias, etc.) escogidas, del país, que son buehísimas, éstas á voleo y el maíz en líneas. Después de las escardas quedó á distancias de 55 á 6ocentímetros en cuadro, término medio; pero hubo algunas faltas por gusanos y otras plagas. Las habichuelas queda ron dispuestas según la costumbre del país, algo menos de plantas que las del maíz. La cosa despertaba la curiosidad de los labradores co lindantes, porque ambos á los lados de aquella pequeña finca habían sembrado también maíz siendo el terreno igual y habiéndolo tenido á patatas con sólo estiércol el año an terior, me decían que era imposible que el mío diese buen maíz porque hacía tantos años que no se estercolaba. Yo les contestaba que lo daría tan bueno como el de ellos,, por lo menos. Llegó la recolección y la cosecha resultó desgranada en ese tiempo de 42 hectolitros por hectárea en números re dondos (ocho ferrados y medio de 25 litros por las cinco áreas). El maíz de mis vecinos fué casi igual y seguramente no bajó de 40 hectolitros por hectárea; porque eso de que producimos poco y caro que se Jo cuenten los técnicos madrileños á la Junta Consultiva Agronómica. Las habichuelas recogidas en mí parcela resultaban con un valor á razón de 200 pesetas por hectárea y. el maíz al precio medio corriente en la recolección (16 céntimos litro) 670. En total S70 pesetas de producto bruto en cinco meses, por hectárea. Mis vecinos cogieron menos habichuelas (tabas) por falta de fósforo probablemente, que si lo hubiesen puesto á las patatas el año anterior ya veríamos en todo; pero aun así como hicieron, con seguridad no bajaron de un valor en maíz y habichuelas de 700 pesetas por hec tárea. Que saque de este ejemplo cada uno las consecuencias que quiera; yo solo saco que cuando nuestros aldeanos tengan bien estercoladas las tierras y bien provistas de fósforo, recogerán todo lo quieran, y que. el problema aquí para el labrador es hacer muchos carros de buen estiércol no dejarlo echar á perder y comprar los abonos fosfatados á un coste módico y sin engaños. Porque mi fórmula al precio en que se venden por aquí los abonos químicos seguros,puestos en casa de los labra dores no les costaría menos de 300 pesetas por hectárea (tres duros por ferrado de cinco áreas) que no pueden desembolsar... ni les conviene hacerlo. No entrarán jamás - por las fórmulas para el cultivo general; no haya cui dado. Un labrador á la moderna.
INDUSTRIAS RURALES 165 CULTIVO DE ÁRBOLES FRUTALES IUSTCTEIRTO DI orno prometí en mi primer trabajo, hoy me toca el tema correspondiente á injertos y que voy á in tentar desarrollar. Lo primero que se ha de tener en cuenta al pro ceder á injertar; es que haya analogía entre patrón cé injerto, pues, faltando esta analogía, no hay unión. La analogía débese biTscar erf'que, patrón é injerto coinciden •.en la época de foliación, floración, desfloración, madura ción, estructura de madera, etc. Conocida la gran importancia que tiene en materia de •injertos la analogía, conviene ahora saber la época de ¡injertar y ésta se sabrá partiendo del principio, que no puede prender ningún injerto, que durante su primera fase de vida, no esté en contacto durante cierto período de •tiempo con una satisfactoria humedad. Así se comprende ^que será época de injertar, aquella en que la savia esté en movimiento. Si se injerta en otoño, débese practicar esta operación •durante el descenso de la savia para que ésta aun tengan .tiempo de vivificar el inejrto y si se injerta en primavera, durante el ascenso; pero no convendrá nunca de ninguna manera injertar durante la época en que la savia está en •su mayor apogeo, pues, que efecto de su extravasación? •iríamos á buscar una terrible enfermedad en lugar de un buen resultado. Cuando se va á injertar un árbol después de estar cer ciorado de las leyes de afiinidad y de la época en que deben ejecutar esta importante operación, lo que más debe preocupar al arboricultor, es el escoger los injertos, pues de nada valdrán los cuidados dedicados al árbol hasta el presente, si no se tienen en cuenta las siguientes observa ciones: El injerto hereda las condiciones del árbol de que -procede. Los injertos procedentes de árboles jóvenes, tar dan mucho más en fructificar que los procedentesde árboles viejos. Los injertos procedentes de árboles jóvenes -tendrán más años de vida que los de árboles viejos. Cuan do se cortan del árbol las varitas destinadas á injertos? escogeremos las de la pafte alta de" la copa del árbol, ó •sean las verticales, si el árbol es viejo, y las horizontales, ■si son jovenes. Las varitas no deberán ser ni muy gruesas ni muy delgadas, escogeremos pues las de mediano grosor y que sean bien sanas. De estas varitas nos serviremos no más que de los medios, desechando por inútiles los dos •extremos superior é inferior hasta un tercio por lo menos de su longitud. Los injertos son trozos de estas varitas de tres á cinco yemas. Hay muchas formas de injertar, pero las más importan tes y que están más en uso entre los arboricultores, son. de rama separada y de yema, y de estos nos ocuparemos, Para injertar de rama separada ó de corona, tres ó cuatro •semanas antes será necesario desmochar los patrones de ciertas ramas (todas las inútiles) para así quedar prepara^ .do para la operación definitiva. Cuando ha llegado el momento de injertar y ya al pie del árbol buscaremos el punto del tronco ó rama que pre sente un trozo recto y liso, sin nudosidades; en este punto escogido, con un serrucho se corta en sentido horizontal e l patrón ó rama y tenemos hecha la corona. Con un cu chillo bien afilado se alisa el corte hecho con el serrucho, después echando mano de una herramienta apropósito, que no describo por ser suficiente' conocida, se abre el patrón por el medio hasta una profundidad de cuatro ó cinco centímetros. En una vasija de zinc, tendremos en agua las varitasJnjertos, de una ojeada escogeremos dos injertos que sean 'guales de grosor, les haremos la púa que sea de larga aproximadamente lo que tenga de profundidad la hendi dura del patrón, aplicaremos estas dos púas, una en cada extremo de la hendidura del patrón, procurando que las dos capas de corteza (líber) del patrón é injerto se junten bien, pues por el contacto de estas dos cortezas se verifica la unión; por esto será necesario cerciorarse bien de esta íntima unión si se busca un buen resultado. La púa debe hacerse de manera que sea un poco más ancha la cara que mira hacia fuera del patrón, que la que queda en su parte interior y al proceder á hacer la púa, se ha de ir con mucho cuidado en dejarla bien lisa y llana por los dos únicos cortes que necesita se le hagan, porque habiendo algún reborde en el injerto dejaría de haber el contacto de las cortezas en perjuicio del arraigo del injer to. El hacer una púa bien hecha con dos únicos cortes se consigue teniendo un cuchillo Kunde bien afilado, y lo es más, algo de práctica, pues en este punto nada enseña la teoría Al hacer la púa se ha de mirar que la yema de la parte inferior del injerto esté en sentido vertical. Injertado que es el árbol, si se dejase del mismo modo perecería, pues el aire y el sol secarían los tejidos del árbol y para salvar este obstáculo, ó sea para preservar del aire y del sol estas heridas, se han ideado infinidad de fórmulas de betunes, pero pocas de positivos resultados como su gran número indica; yo he probado varios y ninguno me ha dado el resultado en la práctica, ni tampo co más barato, como el que consumo. Y esta fórmula por desgracia en ninguna obra agrícola de las que he leído la he visto estampada. Para demostrar sus resultados, bastarán dos botones por muestra; hace dos años, injerté 60 perales, no falló ninguno, este mismo año he injertado unos 90 manzanos, todos están brotados á la hora presente sin faltar ni uno, como se puede probar; al que lo quiera estoy siempre dispuesto á enseñarlos. Creo que estos resultados dicen lo suficiente para formar opinión. Veamos como se prepara este betún: Pez, cinco kilogramos. Sebo, 325 gramos,
1.66 PRÁCTICAS MODERNAS Cera nueva, dos onzas (56 gramos). - - - En una vasija de barro al fuego, se pone primero el sebo, cuando esté fundido éste, la cera y enseguida la pez, el todo se funde bien, agitando sin cesar hasta que forme una masa como agua, al tacto. El recipiente en que se funde esta mezcla, debe ser de mucha más cabida que la necesaria para la mezcla justa, pues si no fuese así, al hervir se inflamaría la mezcla y se quemaría toda echán dolo todo á perder. El coste de esta mezcla es de unas cinco pesetas. Para el injerto de yema es necesario, que patrón é in jerto estén en plena vegetación. También hay muchas clases de injertar por este procedimiento, pero el que más en uso está es el escudete ordinario y á éste dedicaré estas cuatro líneas. El injerto de escudete ordinario, consiste en extiaer del árbol que se quiere reproducir, las yemas que acom pañadas de un poco de corteza, son las que nos sirven de injerto, el cual, inoculado al patrón con la-ayuda dé una incisión en su corteza, llena las funciones de reproduc ción. Para la elección de injertos, débese tener presente lo que se ha dicho al tratar del de corona y además débese tener en cuenta que la rama elegida para sacar injertos, sea lo suficiente leñosa para poder prender bien y que patrón é injerto estén en igualdad de vegetación, y si esto no fuera posible, valdrá más que el patrón esté en mejor estado de savia que el injerto ó yema. Para el injerto de escudete, no es necesario amputar nada del árbol, pues en este momento más se le perjudi caría que otra cosa. A la altura que se desee, se hace al patrón una incisión en forma de T invertida con un cuchilio bien afilado y limpio en su hoja; con una espátula que debe llevar en el extremo del mango este mismo cuchillo, se levantan las cortezas del patrón procurando que por el contacto del aire no se seque la parte interior de esta in cisión operando lo más pronto posible. Se coge la rama y • ¿bPAbíáfbPAbíbítóéfbíbíbAíéíéíéíbf bíbíbíbíbíbíbfbíbíbíbíbíbfbiv ib ¿bit con-mucho-cuidado se quita la yema-injerto con un trozode corteza, procurando que no quede en su parte interior ninguna astilla y se aplica dentro de la incisión del pa trón, de manera que las cortezas de éste cubran los bordes de la corteza del injerto, luego se ata con una raphia en forma de espiral. . Ocho ó diez días después de practicada esta operación-, se repasarán todos los árboles injertados, para ver si se ha muerto algún injerto y volverlo á injertar, ó si se han aflojado las ataduras ó al contrario si hay algunas que extrangulan al patrón, aflojando ó apretando, según el caso. Si el injerto es á ojo despierto ó sea que brote antes del invierno, se desmochará el patrón de sus ramas principa les á los ocho ó diez días de injertados y á medida que vaya creciendo el injerto, se irá suprimiendo el ramaje del patrón, haciéndolo del todo cuando el injerto tenga 14 ó 16 centímetros de longitud, dejando empero el tacón y si es preciso ó sea si se teme que la gran cantidad de savia del patrón que suministra al injerto pudiera ahogarle con alguna ramita en este tacón para ayudar al injerto á consumir la savia. El tacón no se suprimirá del todo hasta el próximo invierno al descanso de la savia. Si el injerto es á ojo durmiendo, o sea que no haya de brotar hasta la primavera siguiente, no se tocará ninguna rama del árbol hasta que el injerto empiece á brotar. Des de este momento, se seguirá igual procedimiento que el indicado á ojo despierto. Cuando se procede á cortar el tacón, el corte debe ser á pico de flauta y no con serrucho, sino con hacha para que resulte más limpio cubriéndose después esto corte con ungüento de injertar. Doy punto final á este mal escrito trabajo por ser ya demasiado extenso, por no decir nada nuevo y por no abusar más de la benevolencia del señor director y de los lectores de esta Revista. San Feliú de Llobregat, Mayo de 1908. ) José Teixidó, I aparato que voy á dar á conocer á los lectores de esta Revista es el Ceraunófono . Tur y modificado, que recomiendo á los agricultores por su sencillez y utilidad, porque con él se tiene tiempo para pre pararse contra las tormentes y el granizo. El antiguo Ceraunófono Tury, que es sin duda el primer ceraunófono que se aplicó, pues es anterior al año 1882, no tiene cohesor ni pilas, y se compone solamente de un teléfono doble auricular que se intercala entre una potente antena y una toma de tierra. Escuchando en el teléfono, se oyen bien las descargas eléctricas de tormentas que pue den estar á más de 500 kilómetros, cuando el que ausculta tiene el oído muy fino y está muy acostumbrado á oir estos ruidos. En casa, entre otras, se han oído con este sencillo aparato la tormenta de Madrid del, 20 de Julio de . r 1906, la de San Sebastián del 22 del mismo mes, la de Roma del 26 del mismo mes, y la de Badajoz del 10 de Noviembre del mismo año 1906. Si bien para estas distancias es preciso estar educado,, para distancias de 150 á 200 kilómetros cualquiera que no sea sordo oye perfectamente las tormentas, haciéndose cargo de su importancia y de si se acerca ó aleja, que es cuando se oye que aumenta ó disminuye el ruido de las descargas, cosa parecida á lo que oímos sin aparatos cuando la tempestad lejana se acerca ó aleja de nosotros. Este ceraunófono es práctico, porque además de poderlo manejar cualquiera, no se alteran los ruidos y no se es tropea, pues lo único que puede estropearse es el teléfono, y todos saben que duran mucho. Además, el coste del auricular es de algunas pesetas, y
industrias rurales 167 la antena que se ‘ necesita también se instala con poco dinero en uno de los edificios altos de la comarca agrícola á que se destina. ¿Cómo deben estar construidas las antenas para este ceraunófono? En el campo puede colocarse horizontalmen te encima de la cubierta de un edificio de buenas dimen siones, sosteniéndose sobre pies que llevan aisladores, y que la dejen á unos dos ó tres metros de la parte inferior de la vertiente, con el objeto de que domine perfectamente el exterior 3^ pueda recibir bien las ondas hertzianas, sea cualquiera su dirección. El hilo que puede ser alambre de hierro zincado de extendedores de • tres milímetros de grueso ó de diámetro, debe tener gran desarrollo, de 100 á 200 metros, cuantos más mejor, y puede tener la forma radial saliendo del centro el hilo que va al aparato que tiene el teléfono auricular, que puede ser de cobre aislado de nueve décimas de milímetro de diámetro. El ceraunó fono, es decir, el teléfono, debe hallarse en sitio que no haya ruidos, á fin de poder escuchar bien. La toma de tierra puede ser igual á la de un pararrayos, pero si en la población hay una red de cañería de agua ó de gas, puede emplearse ésta. Como que el agricultor no le interesa saber si en Roma, Cádiz y Pontevedra hay tormenta, y sí las que se desarro llan á 250 ó menos kilómetros, le bastará oir y fijarse en tres graduaciones del ruido en el teléfono, que llamamos cerca, lejos y muy lejos. Un estudio en el sitio que se ins tala sobre las tormentas que han tenido lugar durante algunos meses en diferentes sitios más ó menos lejanos, nos dirá la distancia á qiie corresponde los ruidos que se oyen en el teléfono. La intersección de la dirección á que se halla la tormenta, que se sabe por medio de la ley de ’ las tormentas, y la. faja geográfica en que tiene lugar lá' tormenta según el ruido que se oye, nos dá la región en' .que se halla la tormenta, y que verenfos consultando el mapa ceraunológico correspondiente al pueblo en que hayamos instalado el ceraunófono. Con este aparato puede predecirse una tormenta bas tantes horas antes. En casa hemos oído con un ceraunó fono una de las tormentas que han pasado por Barcelona 11 horas antes. Puede saberse aproximadamente si una tormenta que lejos se acerca ó se aleja, 3'. si hay pro babilidades de que venga á nosotros, si la tormenta que viene es ó no intensa, etc. Como no todos los lectores del Resumen de Agricultura tienen conocimientos meteoroló gicos, no entraré en detalles; los que quieran enterarse pueden leer mí trabajo presentado hace poco á la Real Academia de Ciencias y Artes. En cada comarca hay persona que sin ser muy instrui da tiene criterio para sacar con el Ceraunófono Tury mo dificado, útiles noticias sobre tormentas, y hoy que privan ó están de moda los cañones cohetes graníforos, pueden así los agricultores prepararse con bastante tiempo. Creemos, pues, muy útil su empleo. G. J, de Guillén-Garcia. De (Resumen de Agricultura ). nos ^OES^TOS JXk 1 nombre de Agerato, que significa sin vejez, íifé dado primero á una especie de Inmortal, conocida por los giiegos, y que, seca, conservaba como los Acroclinios y las Rodantes actuales su aspecto de vivo 3 r sus colores; puede ser que fuese aplicado más tarde á las plantas que nosotros llamamos ahora así, por la razón que sus capítulos florales conservan su fres cura durante un lapso de tiempo relativamente muy largo. 'Estas compuestas son muy apreciadas por los jardine ros, por sus múltiples aplicaciones y también por el bello colorido de sus flores numerosas, de un azul muy espe cial, de este suave color que se convino en llamar azul porcelana y en algunos puntos celeste, y que sobresale de modo particular entre el de las plantas cercanas, esmal tando, por decirlo así, de un color azul poco común los macizos y platabandas. El género agerato comprende una quincena de plantas herbáceas que proceden de la América tropical ó subtro pical, Méjico principalmente, en donde aún se encuentra en el estado silvestre una especie que nosotros hemos mejorado notablemente y que está actualmente extendida por todos los puntos del globo cálidos y templados. Son plantas rústicas, anuales ó bisanuales según la cultura; vivaces también si el frío no las ataca y si se tiene la precaución de impedir la formación ó la madurez de la semilla quitando los capítulos marchitos. Las siembras se hacen ordinariamente con buen resul tado, bastando hacerla en Abril á buena exposición, tras plantando los ageratos en el mes siguiente, á distancias de de 30 á 35 centímetros, según las variedades; la floración que aparece pronto puede continuar hasta Octubre. Conviene, pues, señalar los ageratos, como plantas al alcance de cualquiera, entre las llamadas plantas de afi cionado y de las cuales las principales, con frecuencia
i68 PRACTICAS MODERNAS •desconocidas, podrían muchas veces prestar grandes ser vicios en los jardines desdichadamente desprovistos. En el Agerato de Méjico, propiamente dicho (A. Mexicanum) las hojas son grisáceas y velludas, las flores, reunidas en capítulos apretados forman pequeños panícu los de un efecto maravillósó. w M f h Hgerato mejicano Hay otro Agerato mejicano que presenta las flores de color blanco pero es, á nuestro modo de ver, menos inte resante, porque dicho color raramente es tranco y además sus panículos son más sencillos; el blanco falta raramente en las flores ornamentales, y en todo caso puede encon trarse este color más preciso que en el Agerato. La variedad enana del Agerato azul es también florífera y también bella. Otra del Agerato de Méjico, llamada Imperial, se distin gue por la regularidad de su porte, y sus corimbos gris azulado. La enana de esta variedad la recomienda Vilmorin para formar bordes. El Agerato azul celeste ('.< 4 . Ccelestinum) es uno de Iosmás rústicos y se acomoda á las tierras más mediocres, creciendo hasta en los terrenos arenosos y áridos; es por por otra parte de las más extendidas y puede sin temor recomendarse á nuestros lectores. Otra especie originaria del Uruguay, aunque extremadamen hermosa no es tan conocida como merece, puestambién florece de un modo abundante. Este Agerato (A. Lasseauxi) proyecta por encima de sus hojas muy gra ciosas ramilletes de flores de un tono rosa. Hgerato Wendísr.di Terminaremos citando los Ageratos de Weniland (A. que compactos y concentrados son verda deras bolas floridas. Bien regulares y apretados convienen especialmente para cultivo en tiestos. Para todos los Ageratos, vale más, cuando se desea uniformidad en el tamaño, hacerles sufrir varios despuntes que soportan con gran facilidad, ó bien servirse de esta cas, en otoño y aún en la primavera, que prenden pronto bajo cristales. Es la mejor manera de tener plantas con raíces regula res, que florecen hacia fines de Abril. L. Lacour. París, Mayo, 1908. LOS RESTOS DE PESCADO COMO ABONO U ' f i n nuestra región, como en todos los países en dond la agricultura tiene alguna importancia al lado d las costas, el pescado ó los restos de pescado har sido empleados siempre como abono en mayor ■Wsf menor escala. En algunas partes de la costa galle ga nosotros hemos visto la escama procedente de las fá bricas de salazón, producir excelente resultado en la huertas; el pescado ó restos de pescado impropios para e consumo, mejorar considerablemente las cosechas de maíz patatas y centeno. Esta clase de abono es tanto más favo rable para nuestra agricultura, cuanto nuestras tierras por su naturaleza especial y el sistema de explotación á que están sometidas son en general pobres en cal y ácido fosfórico, dos principios que alundan precisameñte en los tejidos del pescado. El pescado no se presta á ser transportado algo lejos para enriquecer las tierras: en primer lugar, porque contie ne una cantidad excesiva de agua que no tiene valor ferti
INDUSTRIAS RURALES 169 lizante alguno, y en segundo lugar, porque se corrompe con mucha facilidad, perdiendo una buena parte de sus principios fertilizantes y haciendo su manipulación des agradable y peligrosa. Para poder ponerle en estado de ser aplicado en un radio grande de su punto de producción, es preciso hacerle per der una parte de su agua, asegurar su conservación y dividirlo para que pueda esparcirse con facilidad. En las grandes pesquerías se hace sufrir á los restos del pescado una serie de operaciones, que tienen precisamente por objeto presentarlo en estas condiciones. En el Mediodía y Noroeste de Francia, Inglaterra, No ruega, el Canadá, los Estados Unidos y otros países en donde existen grandes pesquerías, se aprovecha todos los restos para fabricar un abono que lleva el nombre de abono ó guano de pescado. El procedimiento para preparar este abono, es muy va riado; el mas simple, consiste en prensar fuertemente el pescado, para retirar una parte de la grasa y del agua que contiene, secar la pasta al sol ó artificialmente y moler luego el resultado. En el Canadá, en Noruega y otros lu gares para preparar este abono, suele someterse la materia á la cocción por medio de aparatos que emplean el vapor á alta presión, en este estado el pescado pierde su grasa, que se aprovecha y queda reducido á una materia blanda, fácil de secar y de dividirse. Otra manera para preparar estos abonos consisten en tratar en grandes vasijas de plomo los restos de pescado, por medio del ácido sulfúrico, que efectúa una verdadera cocción, una disolución com pleta, lo mismo de la carne que de los huesos ó espinas; la grasa nada en la superficie del caldo y es fácil de sepa rar. Para neutralizar luego el exceso de acidez que contie ne siempre la preparación, se le pone polvo de huesos ó más frecuentemente fosfatos minerales; el todo se reduce luego á una especie de piedra caliza, que es preciso dividir por medio de un triturador ó molino especial. La riqueza en principios fertilizantes de estos abonos es es muy variable según las materias de donde proceden; se utilizan por su ácido fosfórico y nitrógeno. El abono que procede de algunas pesquerías de atún, con frecuencia no contiene más que cuatro por 100 ázoe y por el contrario su riqueza en ácido fosfórico se eleva á 12 ó 14 por 100. En algunas pesquerías francesas y otras, parece que se llega á formar un abono que tiene 12 por 100 y más de ázoe, con 7 ú 8 por 100 de ácido fosfórico. En general se puede calcular á estos abonos una riqueza de 10 por 100 lo mismo de nitrógeno que de ácido fosfórico. El abono de pescado puede emplearse en cualquier clase de terreno y ea análogas condiciones que se emplean los abonos nitrogenados y fosfatados. En general, es muy activo y sus beneficiosos efectos se ven muy pronto en los cereales, las patatas, las gramíneas forrajeras, etc., en las plantas de huerta que precisan un terreno muy rico para desarrollarse con rapidez, como las lechugas, rábanos, coliflores, etc., su empleo dará casi siempre notables resul tados, sólo ó acompañado de un abono potásico. El precio de venta de esta clase de abonos se fija según su riqueza en principios fertilizantes y según el precio que tienen en el comercio los fosfatos de diverso origen y el nitrato de sosa. A¿ro. ELtEGGÍÓfl DEL COLMENAR u no de los puntos capitales para tener éxito en la explotación apícola es la elección del lugar donde debe implantarse el colmenar. Al decir esto no nos referimos materialmente al suelo en que descansan las colmenas, sino á. la región vegetal en la cual están colocadas. El factor más importante en la vida del enjambre, por ser aquel que les nutre, es el néctar de las flores; naturalmente que si éstas faltan no pueden las abejas álimentars2, y como conse cuencia lógica menguan los productos que estos insectos nos proporcionan. Lo primero que hará todo aspirante á apicultox es es tudiar bien la comarca en donde quiere empezar su traba jo, observando la flora no sólo por lo que se refiere á Cantidad sino también á calidad. Puede muy bien darse el caso de que una finca tenga una vegetación variada.y extensísima, pero cuyas flores no sean apropósito para la libación abejil; esto ha sido causa de muchas decepciones entre propietarios y agricul tores que sin tener en cuenta este dato han implantado un colmenar, no obtediendo resultado alguno. No es tampoco raro el caso de que los recursos melífe ros de que se dispone, no basten á la nutrición de los. enjambres y relacionado con la idea aquí apuntada relata remos un hecho harto significativo. Un distinguido amigo nuestro, hoy conocidísimo api cultor, trató de establecer un colmenar de 100 colmenas movilistas. Los resultados fueron regulares, pero sin llegar á lo que era de esperar dada la importancia de la explota ción. Esto lo desanimó algo, pero dotado de un carácter tenaz, siguió en su empresa hasta que á los tres años decidió, para evitarse el trabajo del cultivo, deshacerse de 40 colmenas. Efectuó la venta, y con gran sorpresa vió que llegado el tiempo de la recolección cosechaba la mis ma cantidad de miel. Demuestra este caso, muy á las claras, que en aquella región melífera no había alimenta suficiente para tantos enjambres y por esto con menor número de colmenas obtenía igual beneficio pasando de ser la cosecha de mediana á buena, por todos conceptos. Para evitar estas contrariedades será bueno acompañar se de un apicultor experimentado cuando se trate de elegir comarcas para la explotación apícola. De esta manera se
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