Los Amantes de Teruel : Escena trágico-lírica / por Luciano Francisco Comella
Full text
LOS AMANTES DE TERUEL~ JESCEN.LI.. TB.dlGICO=LIBJ[CA. POR DON LUCIANO FRANCISCO CO.i.tIELLA. PERSONAS. ACTORES. Doña Isabel ...................... Señora María del RosatiCJ. Doña Elena ...................... Señora Francisca Laborda. 1!0n Di-ego ......................... Señor Jeseph,H1Jerta. La Escena es un salon de la cas~ de Doí\a,Isabel en Teruer. Salan ricamente adornado que sirrk de entrad" tÍ otros S'alonl!s de' la casa; por, cUJas puertas SI! veran arañas ence1f.didas J' ,'otros adQrnos ricos " todtJ destinado á la boda dll Doña Isabel J' D01: Juan:' Al correrse la cortina úle un mmzeroso sequito de Dama.r y Caballe'ros que' figuran ser los convidados tí la' b(Jda: Salen á recibirlos Daña !sabel , Doña Elena J D01-t Juan, quien le.r manifiesta la Novia, J todos dtm muestras de -'CU1llplimentarla: Doña Isabel suspira (t'.~ rato en rato, J Doña Elena la tira de la ropa para que disimule .. Finalmente, Don Juan conduce á los convid"rdos a¿entro; Doña~ Isabel se queda atras; D01i.z Elem! la d.{ tÍ ('ntender que porque no vá, J cogiéndolt~ de la maniJ /.1, llew/, al prime''' termino del Ter!fro: Vtl hab!,,1,r J' no puede ~ J' se di!xa caer con el maJar (lbatimientQiobre un asiento. Todo esto habr:í sido expresado ' por la música. Elen. QUé tienes que decirme? habla dzada,)' cqje de la mano á Doña prima. ' Elentt, J' dice C011, Lmguidr:z: lamztLa voz te falta? pierdes el aliento? sica acomp.l1z'trá con 1m. .zndantc Dime la causa de tus graves males. triJ'te. Qué ¡TIC quieres decir conJos aeen tos Ya me he casado; - que profiere el dolor, y el dolor de un padre y de un amor ya he trunca? . ' satisfcého' ,tú parados los ojos, qué es aquesto? los bárbaros designios; ya Jafuerza, te veo m0ribunda , hierta , fria J la venganza y los zelos consiguieron y perdido del rostro el color bello; hacerme ser perjuta , ser ingrata, te a-cuerdas de Don Diego? ser traidora, é infiel; pero no es tiempo Isab. Calla, calb, este de n:cordar de un hombre ingrato, 110 aumentes con nombrarle mi desy de un padre tirano juramentos pecho, y amenazas ; \ tan solo es tiempo, mi rábia, mi furor. prima, ' Dos compa.res de música muy fuerde mirar por mi honor, y mi sosiego; t(S : mIda un brc¡.¡e installte de:Fde S-Jfocar ideas y pasiones quct
que ultn jen Jos respetos (k1Jimen-~0, que: talten al decoro: c;ncuidado examina si alguno puede vernos, si puedo sin ser vista de mi esposo arrancar de mi alma un cruel secreto: ' no te 'deteng,¡s, anda. Elen. Ya te sirvo. Tres comp.1Ses de and.:mte triste.; ínterin los qll.t1,'J Dúña EI"JZ,l amia regíslr.mdo p:Jrel foro, J' Do''!,t Isabel J'aC,l unos p':lpe/t'S y un retrato del pec./to. Reliquias amorosas·de mi dueño, de mi penlidc, hien ; pero un ingrato' no merece ;llmqnc muerto estos recllerdm; su fdscdad , las leyes del decoro me ma¡¡dan desprender de estos funestos mrwi/cs del dolor que me acongoja. Elm. Sc:>nra esr:ts. . 1.r'lb. PlJ~S t')I111 ,¡rroja al fuego lo que el fueDo dictó; extinge al plinto 1':1pe1..:5 y retrato de'Don Diego. N" 10,5 vea jam:is. Elal. Tú te enagen,¡s, , tú vuelves á temblar? IS,lb. Dame al momento otra vez bs relil)llias de mi ;:¡mante. No me las des, Elena. Elen. No te entiendo. Isab. Ni yo tampoco i mi , duro contraste! .A parta de mi v ista esos recuerdo!. Despues de una pausa. Ya sabes que ante Dios, y ante los hombres (pI o juró ser mi marido; y que en el temlegjtim~do hubiera nuestro enlace el sacro rito, á no ser que sus medios :retrac!aron hacerlo J y que mi pa~he no qui~o se efectuár¡ elc¡sallÚentQ 11ásÚ que á la fortuna mereciese ; alg'l1n honroso puc:sto, y para ello le ccncedió de termino tres años; (po pero en estos murió y en mucho tiem. -!!le 0!vid<S demi amor'ymi promesa f;¡ltándo á su palabra y juramento. Mas [lciImente imagilLldo hubi(;ra ..qUf se uniese el Leol'l CO¡;¡e! Cordero; " que borrascas el Zétlro abortan, que contra su corriente fuese el .Ebro;, que produxese rosas olorosa') _ el lugubre Ci.pres ; que los L rÍceros por Occidente el giro principi~ran; que anduviese segura por los Pueblos engañosos la simple Pastorci!la, que mudál'a su amor mi ingrato-dueño, . que Jiese aquel cruel á otra la mano. A qué vienen las quejas contra un muerto? A qué '"iene elpemr, á qué las ánsias, 2 qué el dolor? biea hecho está 10 hecho . Su ingratitud, su olvido me ha adquirido el hon0f de hil'l1eneo , su desprecio. Es~os discursos, Prima, me ¡'l3I'eCe que la perd ída paz '\'ueI .. en a I pecho, yal amor de mi esposo me conducen 2 pesar del amor sin sentimi<;:nto. Ya me es grato su cniacc ya le amo. ya compensar deseo sus afectos, ya deseo mirarme entre sus brazos, Ya la paz recobré::- Un J[olpe de o~questa muJ' estrepitOJ'. . ·l)croql1eveo! . Qué ¡"~rrúr! qué confusion f Elell. Qué ,(; intimida? Is.,¡". Donde dC3cansan del cadáver llÍerto las pálidas cenizas de mi esposo, se levanta Ull.! somhTa, cuyo as¡¡ecto, cu ya rigura en todo es parecida .á lJ suya: ácia mí con pasos lento. y en tono alfiena;l;aute ~e,djrigej . , uu~ mí E/m 111< 1sab, aq' toe de de el en qu, la! de DL'sp 'I'ar ti, ~Z()S d, 'Iudr( ~P'l!ido ü corto so ,,1< Co e-st' la: Elen. Jsab. qm qm ; fue
() ';(po tiem· leSa too ~ra :lero; ~bro;, :ros 'a11; ~blos duelana. L un Isias, á 10 ad- :10. ~ce eho, lcen 10. ·OSI. :ver :to, tos , lU~ mírala, mír:\b. Elen. Dex:1 dd miedo mentidas ilusiones. Isab. No me engaño, aqui está, no la ves? mira su aspecto todo dcscncajado::- Ay que me acu.- san de fementida sus dolientes ecos, de perjura, do:: iniiel::- con razon culDJS de 'mi loca pasion los viles zelos; pero por qné len castigo no me llevas al t·,.iHe ¿,xnicilio de los muertos? LIé\'~me ¡JI negro reyno del espanto y en su~ obscuros pavorosos c<::l'ltros sepnln;ne ; b.5 furias iM-:rn:des que bbitan su nun,ioll convoca h:::- ro: el t()sigo , la rabia que alimentan en sus tO~C1S entraÍlas, dispon luego que empleen contra mí, que me envenenen, que me emponzoñen para que el despecho, . la rabi,l, el odio acabe con la vida de un corazon inli.c:I, falso y perverso. DL'sp/{!.r .1,' haber'se elltreg,zii? al1n,t- }''Jr dL'SpeCi'zo, úe desf;zlleciJa en br.tzos de D.?iÜ E/m.l, quitn la co}]z1udece, 7.Jilel-oc en sí, 'Y en tOlto iJnguido prosigue : L"t mZlsica en 1m corto a1e..gro , J en un pia.'zo .1rm,,;tioso de cLtrinetes )' .f.tgote.r, expres~ rd todos estos tlfcctos. Con Don Juan dime, Elclia, por tu vicia estoy casada ya? se hizo en el templo la sacra ceremonia? Elen. Tú deliras. ,Isab. Tienes razon, Elena, lo confie~o, que si no fuer.¡ asi , cómo era dable que me explicára asi? Quise á Don Diego, fue b luz de mis ojos; su inconstancia ,~ t ha sentido mi :ln:ol' ~ y aUl1'}lic los ciclos me vengaron Cl' F;J.rtc C;\!1 su muerte, . no por eso m¡ amor ~e 1u s:lti,fccho, me ·lu guardado mu)' malla fe jurJda: tú sabes que uno :l otro juramento nos hicimos, de unir con casto nudo. Cum plió lo que ofl·cCÍt>,? Elm. Pues por lo mesmo tú no elebes sentir el nuevo enlace: él f.¡jtrS que no tú. Isab. Siempre tuvieron por contagio los hombres la incomtancia. Con que 11 :.:¡ntorcha ha ardid€> de himeneo en m isb0(las? El,>,!. No har ducho Iwb. Pues EIt:na, fdt~~riJ á mi honor y á los respet~ del S:lCl"OS3nto" enlaoe, s·i al instante: no c'ztinguiese del pecho tocio afecto, toda ra,ion ó llama que tuviese otro objeto distinto que mi dueño. Eien. Gracias á D~os que veo en ta semblante indicios, aunque leves, de consuelo; . par'! (l'-lé ~lor un hombre tan perjuro quié:rcs eternamente :ü sl:ntimicnto dar tr;hutos amargos? conside;r.t las ventajas que al quieres con el nuev@ enlace; los di~gustos que hJS tenido C011 tu padre, los llantos, los encier., r0S, las amcnazas::- viendo tu entereza víctima te juzgú~ de su despecho mas de una vez: en fin te resigmstcs, y con ello cobraste s el sosiego. Is,rb. Sí prima ,.Ie. cobré. Eí¿¡z. y con U11 suspiro que el COl'non ex~lIa, los :tcento~ i~terrumpes ? . Isab. Qué quieres.J matrimonio que hizo el poder,la fuerza ú el'dinero, 1'ara vez prc:cursor fue d~ l~ dicha. de los dos contrayentes. . E/m. Aunque es cierto , ~ quo í !
~ 1 ,. J que en el tuyo 1al1 mCOU,-lO esos motivos, (fuando el Orbe sintió tu desventura? y asi al mirar sin luz de dia al cjclo~ las ..Ives mudas, sin flores el c:1mpo, el Pastor sin baylar, el rio sesgo, ;¡marilIo el laurel, suspenso el ~ne, y á mis voces 5in dar respuesta el ~(,."o, dixe absorta, ó el Orbe está parado~ para acabarse, ó Don Diego h1 p:lra qué es la I'JZon? p:tra vencernos. 1s,lb. Ya lo procuro, Elena. Elt'n. Pero vueLes la pena á fomcmarcon los rccuerdos que trae :i la mClllori,l tU delirio, 1Mb. Pero si yo no puedo de mi pecho arr,l11car el dolor, (pe! quieres que hag;¡ ? Ei"n. Con el placer, el nuI halla remedio. Isa/;. No procnro:::- Deilt. voz. Isabel? Isa/;. Ouién me ha llamado? BIen. Tu esposo. Is.lb. Pues á Dios: si mi sosiego tu ,,,"i',l.lll ap0t~cc, los papek:lO y el retrato fatal entrega al fuego. 'Va. Interin Dolia Elena registr.'1 los papelt's, J el retrato, toca la OI'questtS UJl periodo an"í/ogo ¡f la situc¡cio¡¡. E le'lZ. los pa peks testigos de mi agravlo sufrirán de bs ]la mas el incendio; pero no este retrato, que ~unque ingrato, :i mi amor se mostró siempre su dueño, le quisc con extremo ~ y en el alma aun eXlsten reliquias de mi afecto~ 110 obstante que murió. Si ahora vi- "iese á mi amor, fuera el suyo mas propenso, ,'icndo á Isabel casada. Ay bien mio! que aunque mi amor págabas COIl desprecios~ ~icm ¡~re fuistes mi amor, siempre te q~lJse. l' así el diaf.1tal que el rigor fiero ce la muerte COrtó á tu vida el hilo, ~intió !?Ji corazon tu fin funesto: de un ~9rfor se vistió, de un negro Illto::- 8. b.lbia de vestir luto mi peclw muerto. Mas de este sentimiento, de este luto fue digna su virtud, y pues no pHcdo á su memoria dar otros tributos que el del dolor -' el llanto y el lamento, para que este tributo no se acabe $U imagen custodiar quiero en mi pl.)cho. Se qut'dtl á un lado, vuelta la espalda .¡ la derecha, J con los extremos propios del dolor guarda el retr.Ita. 5.1k Don DieJ(o de camino muJ' regocij'ldo, y al ver las luces del festejo se sorj'rehende ,J' dice: Dieg. Estas luccs::- Corre desptlvorido á mi,-,!r en ti relox de sobre mesa qué hor •• es, J' al verlo dice: las diez. Se recuesta encima de 1.1 mesa: despues de n'cobrado busca.i qden preguntar, J' encOlltrmzdo eOil Doñ.l Elena, 1.-1 da en el brtlZO, vuelve esta de pronto ,] se cOltfmde ,y despues de dudar si es Don Dié'g'o el que ha visto, se pone á tembl.1r ,)' se qued.1 inmovil: todo esto dde ser expresado con la mIÍsica, tÍ e:ccepcion de que p,ira de pronto las dos 'Veces que habla Don Diego. Todo me indica, 'lue urde llegué ya: por Dios te Illeq Eje s< 1 Di!' 1 Ele Di, Ele h Dit a e q Ele Die I/le Se, tier. ti! Di, E/e Di r 1 <] e 1 9 tI 11 t( tI la
Itura? ~iclo~ mpo, ~ yre, [él:O, ado~ h1 luto ledo ~ lami Ida 'ro- ~lie do, orJ' '1 : ~n 0- ,1e ruego qnc dCXC5 el temor. EJm. Si del scntido será esta ilusion? No, que es Don Diego. El es, él ~s. Dier.;. Qué dudas? y tu prima I~abel dónde está? Elen. Luego no has muerto? Dieg. Mu~rto yo? Elen. Luego falsa la noticia hl sido? Dier;. Quién lo duda. Mas qué es este? adornado el salen, aquellas lnces::- ese tropel de gente que auda adentro::- qué se celebra aquí? Elm. Tu desventura. Die g. Se ca5ó ya Isabel ? Dí? I/Ien. Sí , Don Diego. ' Se queda inmovil cayendosele lo que tiene en la mano, exp,.esando su sentimiento Zln {;orto andante con sordinas. Die!!. Y con quién? Elm: Con Don ruano Dicg. No, no ¿s posible, no puede ser EleQa ~ no 10 creo: Isabel ser de otro? se ha olvidado que un casto nudo unir debe su afecto con mi afecto? que yo debo ser suyo? primero creeré que de luceros se han poblado los montes, que las fuentes en vez de cristal puro manan fuego; que producen la nieve los volcanes; qut: la reproduccion del universo llAturaleza olvide-;. en fin, que todo, todo se mude, menos el afecto «le Isabel, menos de su pecho amante la fineza ~ el amor; y asi al momento ... oy á darla noticia de mi ~rribo, ... oy á echarme á sus pies rendido y tierno. Zkn. E$ hacerla ill.fel.i~ C011 su lIlartdo J y si la quieres bien ~ yo te aconsejo que huyas de este lugar. Dieg. Pero es posible que haya su corazon sl\bscripto á un hecbo tan vergonzoso y torpe? si Iu f.'lltado en Isabel la fe , los juramcntos~ las ofertas d~¡,é que son quimeras, de los hombres, diré que son pn:textos. :E/m. Re~ortate Don Diego, y pelr 10 mismo que te debe Isabel tan buen concepto por su concepto mira. Dieg. Pero cómo cupo en su corazon tan baxo intento? Eien. No es culp,lda Isabel en tu des",: gracia; aqui corrió que tú te h~lbias muerto, que otro amor ocupaba ni ternez:.l; fuera de esto, tu olvido en los correos::- Dieg. De lo mismo tambicn puedo quexarme: qué trato tan iniquo 1 no me dieron de término tres años por si :lcaso mejoraba de suerte? quándo el tiempo pactado se cumplió? dos horas hace. Elen. Y si antes de este tiempo su himeneo no se ha verificado, á quién lo debes? á la misma Isabel; pues al momento que corrió la noticia de tu muerte volvió á insistir Don Juan en sus inten tos , y tu padre del oro alucin:1do se mostró protector de sus deseos, yen vencer de IfJbel la resistencia, ni autoridad c1excí ~ ni alhago ti~rno que no cmplease: en fin J 1;:s 2menazas, los castigos, los ruegos de su pocho arrancaron el ~í , Y dos horas hace su enlace confirmaron en el templo. Dieg. La pabbra la mano que me ha dado ~u padre, el acceder tambicn oí. ello:: cou
Con qm: Y.l 110 l-uy rcmcJi,.; Elen. No 1<: hallo: La l11llL'rtc w!o puede disch·crlo. Dieg. Una vez que la fuerza yel en- - gaño, en lugar del am~r y mutuo afecto, ha formado su enlace, presididos no ver~ln sus amores del contento, ni dd casto himeneo propagados en su lecho verán el dülce dt:cto. La el iscordia voraz, la muertc horrihk, el p:ílido rencor, el odio fiero, scnórarin sin cesar en vuestra, alm:lS c1isturvios, disensiones, rabia y zclos. J,,) (;'1c8nderán 1.1s dndil{as antorcll.ls los GI5n ios tlltchres de lli melleo :J1Jte las aras, no: soto las furias, bs ~acrílcgas teas con despccho encellderán: ni sembraLln las gracias tampoco al rcdcdor de Yllcstro lecho aro!nátic.ls yenas, ni olorosas (ño, flores: serpientes sembrarán con ce1lívoras venenosas que os aca~en, que os dcstrozen y os llenen de tormentos, á fin de quc ,lCa:1cis como yo aC:lbo, ;Í JÍa de que murais como yo muero. AleJiro fuerte en que Don Diego anda despechado, pero siempre contenido de JJ071.Z Elena. Elm. El dolor te en:tgena de tí mismo: un casto nudo ha unido rus afectos: gilr:tnte del amor de los esposos ql1ando la a prueba el rito se hace el Ciclo, y pues Doña Isabel la frel'lte humilla al sagrado deber, haz tlÍ lo mesmo: sofuca tu pasion, su amor olvida, ó los arbitrios busca para ello: Doña Isabél, atenta al nuevo estado, me entregó poco luce estos recuerdos, est:!s c:\t'tJS qlle ves, y este retrato. Die[f. l)a¡-:I que te 1:1 s dió? Elt'~~. Para que el fuego . extinga Lle una vcz tu cruel memoria. Dieg. El día que quedaron los con(.;Íer .. tos del enlace ajustado por mi parte coa clLt asegural'()n mis afectos pero vengan acá ~ que por mi ma110 quiero entregar 3"1 ayre sus conceptos: ahora dame el retrato. Elm. No es posible: p.ll'a memoria tuya le coaserv(). Di"~r¡. :PuLl m.::muriJ mia? E/eN.. Que te amo: A1rtsic,t dulce que sif';Ile hasta que Si! ; v.z D,;!ia Elen.: •. que conSJ:'l'O ;{ tu fé todo mi afecto, es inutIl decirlo, quando sabes que igual. á mi pasion, fue tu despreCIO: y pues no pucch ser tUy:l1n: prin1:1:::-- Dieg Eilti<.!ndó Doña Elena tus iaten tos: á donde está Isabel ? Eli'n. Que c~ lo que tratas? Di,'g. Matarla á zelos, pues de zelos muero. Elm. No entres, que su marido::- Dieg. Ve á ¡Lunaria. Elen. Puedo espc1'ar::- vas/!. Dieg. Yo se lo que hacer debo. Qué torpe procedeli ! qué indigno tr~tó ! ed"d de la inocencia! fcHz tiempo! que el fraude y el engallo se ignoraba; que el amor en los pechos Cl'~l eterno; que ningun interes movia al hombre; que el metal no tegia oingun precio: al mirar la perfidia, al ver el frliude que_ reyna en nuestra edad ~ con el r.ecuerdo sis 1 e t e á l' ( 1 ~ Isa Di, h,-¡ D· .1/ 1. 1stl j .Mií tU.1, Isa, de POCI va l' Isaj Al', . , e _ Die ,
'O. a. sigD la ~encillez de aquellos siglo!. rero t'_;ldrá 11 ingrata atrevimiento de nre~entarse á mí sin CI~nfundi{sc? ten3rá valor, que quando un falso pecho , comete alguna accion Que Jcdegrada, e 1 á la .recon "cncion opone ciego una jactancia loca, 1111 vano orgullo .. ce,n que al exceso añJde nuevo exceso. Pero alguien viene aquí: si es la, alevos:) , ~erá de mi furor blanco funesto. Isab. Quien In.: bmca? en 1.1 puerta~ Dieg. Ella viene. dando dos pasos fuera. h"b. Qllicn me bmca? IJieg. rn~et{) su rostro desarJ););Ó(.mi ceño; inmóvil: :: sin acGÍon:::- and.mdo 1m poca. lsd" Enmudeci~teis? A qnien busc'¡'" fcñor? ay que es Don Diego! }'1iísica Mgubre que exprese la situ.trion de los dos Cl17lt1lltes: Do¡zv'l Isabél se habrá sentado como juera de sí)', Don Diego se V.l recobr.'wdo poco tÍ poco; corre agitado tÍ ella, va tÍ tomarle un.'! mano y ella /.1 retira, y sin cesar Ll mzísica dice. Isab. Tcngo marido ya. A esto Don Diego, d.l dos pasos 'atrás ( y/a dice con elmaJor despecho. . Diego, Yo tengo esposa .. ]?iira de ri"pent( 1.1 nZ1ísic~, se ./e- 'llanta ella despe,'h44>J y le diC(. 7 Isab. A la vida volviste con intento de darme muerte? Si mi muerte aplaca las iras de tu amor, pasa me el ,echo, . hiere mi corazon; .nas tan agudo corno mi pena c,l filo de tu acero, no será para herirme? cómo vienes.? Si D. Juan te "é acaso yo me pierdo. Ya me casé ... mi 'padre .... las noticias que en T'.rué! de tu muerte s~ C!par-, Ciel'0n: :- mi d'~specho .. la fuerza . .Ja·amenaz:J:~-. Pero á quIén satisfago? Aleve, f1ero, luego de tu mudanza, bs noticias quando tienes esposa ciertas fueron: luego no me engañaron? luego fuist~ el que faltó primero al juram<onto? juraste ser mi esposo lo h:Js cumplido? bien sabes que mi padre d ió su <lseIlEO. Hice en casarme) lo que hacer debia atendiendo á que tú me diste cxcm~ pIo. . Di;;g. Yo no 'vengo á pedir satisf..lcciones. L',lb. Yo lo creo lU11Y bien. lJieg. Tan solo ven~io , 6 darte el parabie¡1 dd nuevo enlace, y despues á decir~e como pienso tomaí' estado. . Isab. Qué no le tomastes? D¡rg.Nohaberlo execlludo solo siento. Is .• L>. Con quién te casas pues? l)ieg. Con Doña Elena. l,J',¡b. O qU:lll t.arde conozco que de :lcllcrdo caminabais los dos! Para evad irte de ser mio tOlllasres un pretesto tJn ind;gno; tomastes el arvitrio de\e:r.:alrar mi fl1for con el dcspccl~& de los zelos; aleve, de antemano teniais concert:lclo el casamiento, Dieg. Dexa vanas disculpas. ISLlb. Tu me matas. Dieg. Vé á goza!; del amor del nueYQ dueño. lsab. Ay Don Diego! Don Diego! Dieg. ;Qué me qui~res? Isai.
3 Is.1IJ. Que sepas que ;Í Don Juan adoro y qUl':ro que es mi m3rido ya, mas vete, vete qu. mi honor y tu vida corren riesgo. Dieg. A buen tiel~po precaves los peligros; . Pero á Dios, que si dexo del afecto arrebatarme, puede que mi enojo: :- Js.1b.Modera tu furor, templa tus zelos. Dieg. Estoy ciego, r no es dable ... Isab. Por Dios lJlira .... . Dieg.Nada ya que mirar, ingrata, tengo. 1sab. Mira que mi marido::- Dieg. N;¡da miro. 1s,¡b. Ad vierte que el decoro: : - Dieg. Nada advierto; y pues fuistes::- en la puert/t. Bloz. Señor J en estos casos mas logra la prudencia que el esfuerzo. Yo me encargo de hablarle. 1sab. Qué resuelves? Ditg. Morir. Sale Elen. Señor Don Diego, las quejas y el dolor, quando los males no tienen en lQ humano ya remedio, solo sirven de dar fuerza á los males; mi prima s.e caSÓ, tu tienes dueño, Su marido ha ~cuchado vuestras . quejas; . quien te idolatra a tí muere de ze1os: en' esta int~ligellcia. ,es necesario que á la razon se venza el sentimiento. ~l amo!: J y el hOl'\Or son delicados, y en vengarse craeles siempre fueron. Don DietIJ mir", á Doña Isabé! C01t el maror s¡ntimient,o,y Ilacimdo ungran extremo t.k dolor se vá prúipit.ado. Dos compases de m/{sica despechad.1~ m que Doi'ítl Isabét quierc seguirle, J Doña Elena la detiene. Isa[,. Sin hablarme se fué; dexamc, fiera. Con que tú. competia¡¡ n1i5 atccto¡? el que debia ser mi amante esposo queriJs usnrpal'me : su desprecio, su nuevo amor, su muerte, fuero!l trazas de que lÚ te valistes: lo comprendo: -con qué ardid, con qué cautela supist¡;;s conducir tus fingimientos? Elen. El dolor te eB3gen:\ de tí mism3J y por eso perdono tus denuestos. Es verdad que á D. Diego yo he querido, pero no te podá decir D. Diego que yo cómplice he sido: : - Isab. No me mates, no me mates, Ekna, vete luego. huye de mí , no sea que mi r.lbia cebe en tu vid:\ su voráz efecto. Elen. Pero pdma : : - ' bab. No quier:ls Doña Elena pOO.voear el furor que arde en mi pecho. Elen. A lástima me mueven sus qu~ brantos. V¡.1SC. J¡ab. Ea, pues, Isabél ya llegó el tiempo . de morir ó vivir. Pero alguien viene; D. Diego vuelve, ay Dios! á qué ma.l tiempo! Qué tr.les? No me inquietes. Sald Dieg. Tollla y lee, estos son de tu espo~. los excesos .. De un amigo, al bajar por la escalt'ra acab.1n de entregarme aqueste pliego. ¡¡abo y,Envidioso D.] uan de tus amores "fingió tu muerte y dixo que á otro "dueño "dedicabas tu amor, interceptando "vuestra correspondencia en el cor- 'Jreo. Un engaño frustró nuestros amores ~ un engaño robó nuestros afectos. Dieg. Isabe!? Isabel?·yo te he perdict<J para siempre ... Isab. Don Diego? Dieg. Yo fallezco. Jsab. Don Diego? mi bien? ay que b. espirado! y y: Don bel s, I,z m lo qu tenci, cribiJ Don Juan , se t, 1sab. De .; lee Dieg 1Mb. Dit'g ,1.fab, Dieg, J':í. JS.1/;. Dieg qw qUt I IS..1b. ~ Di".fJ' IS.lb, de Di,?,Z. rec Se qu un br h: mlÍ la ItI
10 " leroIl ldo: a os? sma J tos. quego pe- ¡ene; m~l !l •. Iltn ego. lores otro ldo cordicta le b. y y yo espiro tambicn,5agradosCi .. Jos! Don Diego se desmaya, y Doña T~a bel se que d •• estática con el papd en ¡'1 mano : Sale Don fihtn;, y se lo quiere quitar, y viendo la resistencia que helce elLx, St' pone á efcribir en el bufete ; ella mira á Don Diego, J' cae desf-lllecida ; Don - Juan acaoa de, escribir el papel, '. se lo d .. i, Y se vá; habiéndolo ex- , presado L~ mzísica. 1sab. Un papel me ha-dexado; mas ya vuelve Don Diego::- qué he mirado !qué es .aquesto ! lee· de este pa pelelcontenido. Dieg. De quiénes? 1Mb. De mi Esposo. Dieg. Azar funesto! ,1ofab. Lee. Dieg. "P;'evente pues mi honor 'ofendes ,,:Í morir á los filos de mi azero. 1S.16. Te confunde el papel? Que me respondes? - Dieg. Queesrazen::- (el· dolor, me ahogJ el pecho) . . que cnmplas::- con la fé::-de tu marido::- que olvides de mi amor::- hablar no puedo::- . IS.:Jb. Qué tienes} qué tedá? tú acongoj,¡do? Di",[;. Isabeh:- Isabeh1s_1b. Todo e'ubierto deun sudor frio ... Esposo .. Di,?,Z. Esposa mia 1... recibt.!, ay dulce bien ~ mi ultimo - aliell~o ... ~ , . .,1:;:(- Se qued.l Doñ.1 Isabel contemplando un brevL' inst.mU á. Don Diego, y h: mr{siw sigue expres,a1 zdo siempre la languidéi de Doñ.1 1saMl hasta que muere. - 1sab. El dolor de mirar mi honor m~ chado le ha quitado la vida. No contem- . plo éómo pudo mi esposo alucinarse) para quitarme honol' y vida á, un tiempo. ,Yo he faltado á su fe, y á mi de .. coro? Me ha visto cariñosa con D. Diego? Si su. engaño ha sentido, no es es· traño , ese infeliz debia ser mi dueño: . si mi,. marido cuniple esta amenaza, qué han de decir de mí? que dirá - el pueblo? . Yo que por mi candor ~ y mi modestia merecí ser \a gloria de mi sexo, he de morir á manos de un esposo~ víctima dcel honor, y de 16s zelos! .á tanto mal el alma se resiente, ~e pasma :el corazon, 'se turva el pecho: las' cóngojas me ahogan, poco á poco me -abandona el sentido y el aliento: víctima del 3mor muero de pena fantasmas ilusiones sólo veo: un noble corazon no necesita para morir, morir con el azero, • que el honor tambien mata. Don- , de me hallo' Dónde estoy! Ay de mí; pero qué es esto? Quién de matarme acaba ?Cielos santos, ya de una vez cesaron mis tormemos. muere. Corre Doñv1 Elena, s~· sorprende al ver el expectJculo, registra los papeles, y íJií tÍ llalJ1ar á Don Juan' le S,lca ,'Y le klct ver aquell .• trágica Escen:l. Ele.