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Boletín oficial del Centro Gallego, n. 40 (1906)

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ANO IV A vellaneda (B uenos A ires ), Noviembre 10 de 1906 NÚM.40 CENTRO GALLÉ C asa S ocial : A venida G ral . M itre 782 DIRECTOR Abelardo Alvarez S ale el 10 de cada mes ADMINISTRADOR José Otero El Socio Don ha satisfecho la cantidad de UN PESO diente al mes de la fecha. E l V ice -P residente ero .. moneda nacional, por su cuota corresponNoviembre t.° de 1906 Al César Id pe es del César Con este rubro publica la Revista «Nova Galicia» en sil número 154 que tenemos á 1 j vista una carta dirigida por su fundador, di  rector y propietario don Fortunato Cruces, al señor Presidente del C entro G allego en desagravio al primer artículo del Boletín Oficial núm, 89 titulado Nuestra próxima velada. No diremos como el señor Cruces, que su lectura nos causó sorpresa desagradable, muy al contrario, nos lia projiorcionado grata sa  tisfacción al ver que la justicia de nuestras observaciones ha revuelto el avispero perio  dístico regional en la gran Metrópoli. Ha llegado hasta nosotros el eco de las protestas originadas jior las justas opinio  nes vertidas en el referido artículo; — Alguien hizo alarde de alabanzas y golpes de bombo tributados al C entro G allego en otros tiempos-titulando de desagradecidos á los gallegos Avellaneda, en donde contaban con un número de suscriptores y que hoy les negaban su protección. No faltó tampoco propietario director que pusiese el grito en el cielo diciendo que su revista hizo, conocer en todo el mundo la constitución del C entro G allego y que á él se le debe su grandeza y otras triquiñuelas por el estilo que no son para tenidas en cuenta; pero en fin, pase y vamos al grano. El C entro G allego no ha solicitado ja  más el ruido de bombos destemplados, pero tiene derecho á que los periódicos regiona  les por el hecho de ostentar este titulo sean justicieros en sus apreciaciones; y, para ello no deben esperar á que se les remitan cróni  cas á gusto del paladar del que las envía, 2 B oletín O ficial del Centro G allego sino que deben concurrir á todos los actos públicos que las sociedades regionales reali  cen, aceptando de buen grado las invitacio  nes especiales que se les remite. No debe primar el capricho personal de los directores propietarios, porque en este caso la prensa regional se hace odiosa con sus es alusiones premeditadas y concluyen por no representar á nadie en la colonia ha  ciendo ridículo el titulo que ostentan. Que nuestras apreciaciones en el artículo del Boletín referido, llevan el sello de la ver  dad, lo justifica la misma prensa regional que se publica en la gran metrópoli argen  tina por su silencio absoluto en cuanto se re  fiere á los progresos del C entro G alleoo : El esfuerzo hecho para realizar la construc  ción de nuestra casa social, los progresos del conservatorio de música; su coro, cuadrodramático y orquesta: el brillo y explendor de nuestros festivales y por último la falta de galantería en contestar al saludo que nuestra humilde publicación oficial les hicie  ra al entrar en el cuarto año de existencia, etc., demuestra, y permítasenos la franque  za, sino egoísmo y mala fé al menos indife  rencia hacia la colonia gallega radicada al Sur de la gran capital, en cuya colonia á pe  sar de primar el elemento obrero se destaca, en todos los actos personales y colectivos, por su cultura y por su patriotismo, hacién  dose acreedora, por sus méritos, al aprecio general. No entraremos á analizar los motivos que hayan dado margena las revistas regionales para relegar al olvido á esta parte importan  te de la colonia, solo si recordaremos que el C ex NTRo G allego ha tenido siempre el ma  yor aprecio por las publicaciones, cuya mi  sión es mantener latente el recuerdo del te  rruño y con especialidad, se ha destacado siempre esta institución en espresar su más cariñoso recuerdo á «El Eco de Galicia» y «Nova Galicia» á cuyos directores se les ha invitado siempre, muy especialmente á nues  tros festivales, viendo de algún tiempo á esta parte, con el mayor desagrado que uno y otro han brillado por su ausencia sin dig  narse siquiera enviar su disculpa á la que so  mos acreedores. Antes de terminar estas líneas debemos hacer una excepción muy justa y honrosa en cuanto re refiere á la importante revista «El Primitivo» órgano oficial de la progresista Sociedad hermana el laureado «Orfeón Ga  llego Primitivo» á la que somos deudores del alto honor que nos dispensa en sus co  lumnas á pesar de su carácter oficial. Escritas las líneas que anteceden hemos recibido de la Comisión Directiva del C en  tro G allego las comunicaciones que trans  cribimos á continuación para conocimiento y satisfacción de ios asociados. Avellaneda (Bs. Aires) Octubre 29/906. Señor Director del Boletín Oficial don Abe  lardo Alvarez. Mi querido consocio: Habiendo la revista «Nova Galicia» pu  blicado una carta que su Director nos ha di  rigido con fecha 19 del actual y como ella atañe directamente á la honorable dirección del Boletín, por las justísimas apreciaciones hechas en el artículo titulado Nuestra próxi  ma. velada remito á usted los originales á los efectos que estime conveniente. Le saluda con el cariño de siempre su affmo. paisano y amigo. José. Lalín, Presidente — ilAmwc/ Vareta, Vice-Secretario. Buenos Aires, Octubre 19 de 1906. Señor Presidente del C entro G allego de Avellaneda. Querido paisano: Acaba de llegar á mi mesa de trabajo el «Boletín Oficial» de ese Centro, correspon  diente al mes actual y me causa sorpresa B oletín O ficial del C entro G allego 3 desagradable el artículo de su primera pá  gina. donde dice: «Que el 17 de Noviembre próximo realiza  rá ese Centro una velada, inaugurando una parte de su local propio en construcción: que el Presidente ha recibido muchas felici  taciones de propios y extraños y que eso contrasta con el silencio que al respecto guar  dan las Revistas que se publican en Buenos Aires y que se titulan representantes de la co  loma gallega-, que estas revistas apesar de conocer el progreso de esa Sociedad y el es  fuerzo de sus socios, dice en ese artículo, que todo lo ven con tinte de indiferencia y que alaban solamente á las sociedades artificiales de esta capital, pero que ese Centro seguirá surumbo, aunque le falten los Bombos.» Leido lo expuesto, parece, señor Presiden  te. que el director oficial del Boletín de ese «Centro», don Abelardo Alvarez, no hace excepción de ninguna publicación gallega, é incluye en la censura, á mi periódico «Nova Galicia.» Y en lo que á mi toca, no puede ser más injusta. 1. ° Porque de los periódicos regionales aquí existentes, ninguno superó á «Nova Ga  licia» en alabanzas, aliento, propaganda y noticias en favor de ese C entro G allego , y ofrezco como prueba el que se revisen las respectivas colecciones. 2. ° Porque mi periódico nació y vive sin pretensiones de exhibirme ni de hacerme rico con él y no mira las cosas gallegas con tinte de indiferencia. Nació y vive, por el ca  riño que profeso á mis paisanos y el amor que tengo á nuestra Galicia; y todo cuanto traza mi pluma, aunque escape de las reglas literarias, lleva el'sello de la franqueza, á to  dos jDor igual porque con todos quiero vivir, sin miras de interés privado, y con los mejo  res deseos de alentar á todos, y 3. ° Porque mientras ese «Centro» abo  na dos suscripciones al «Eco de Galicia.» se  gún resulta de los balances que al mes pu  blican, yo nada cobro á ustedes, ni á las de más sociedades regionales, pues gratis les remito «Nova Galicia,» y cien veces tengo ofrecido las columnas para anunciarles sus acuerdos y fiestas. Ruego, pues, al señor Presidente, se digne ordenar que en el próximo número del «Bo  letín Oficial,» sea rectificada y aclarada la censura á que me refiero, excluyendo á «No  va Galicia.» Creo han de inspirarse ustedes y el Direc  tor oficial del citado Boletín, para reconocer la verdad de lo expuesto en los tres incisos numerados anteriormente, y hacer justicia á mi periódico y á mi humilde persona. A la recta conciencia de ustedes, y á la prueba, en todo caso, dejo el fallo de este asunto. Saluda á Yd. respetuosamente F ortunato C ruces , Otra nota— Es un deber también de las comisiones, mucho más tratándose de ese «Centro,» apartado del límite de esta gran capital, que remitan de vez en cuando una nota de noticias déla Sociedad ó programa de sus festejos, que, por mi parte, sabré agra  decer y darle gustosa publicación. F. C ruces , Avellaneda (Bs. Aires) Octubre 26/906, Sr. Director de «Nova Galicia» Don Fortunato Cruces. Estimado paisano: Cumple á mi deber manifestar á VcL que la C. D. del C entro G allego que me honro en presidir se ha impuesto en sesión de ano  che de su comunicación datada el 19 del ac  tual por la que manifiesta la sorpresa y desagrado que le ha causado á Yd. el artícu  lo de primera página del «Boletín Oficial» núm. 39 de esta asociación pidiendo se or  dene la rectificación de la censura excluyen  do á «Nova Galicia.; 4 B oletín O ficial del C entro O allego Estudiados los antecedentes con el espíri  tu iraparcial que caracteriza todos nuestros actos sociales, se ha resuelto contestar á los tres incisos de su misiva en la siguiente forma: 1. ° Que en el artículo por Vd. observado no se duda en absoluto del patriotismo del Director de «Nova Galicia;» y, si bien reco  noce esta Directiva, que en un tiempo el pe  riódico de su dirección se ha ocupado en aplaudir la marcha próspera de este Centro, lamenta muy de veras, que aquellos aplausos alabanzas etc., no hayan sido inspirados en la más pura de la verdad y de la justicia, como se desprende de su comunicación. 2. ° Que nadie ha puesto en tela de juicio si su periódico tiene ó \\opretensiones de ex  hibicionismo, ni menos si los móviles que le guian son los de hacerse rico negociando con los ideales de la patria, ni si la pluma del se  ñor Director se escapa á las reglas literarias, ni si lo que escribe lleva el sello de la fran  queza, ni el móvil que lo inspira, y 3. ° Que si bien es cierto (y se le agradece) que el señor Director envía gratis un ejem  plar de «Nova Galicia» al Centro G allego , como lo hace (según su declaración) con to  das las sociedades regionales, no será, segu  ramente, porque no se le haya exigido su co bro, como el C entro G allego sabe hacerlo con las publicaciones que solicita. En lo demás, nos ha de permitir el señor Cruces, que condenemos la forma en que el Director de «Nova Galicia» sale á la pales  tra para justificarse, sobre opiniones genera  les, que no atañen á determinada persona ni jiublicación; opiniones en general muy justi  ficadas por la indiferencia manifiesta en que la prensa regional tiene á esta institución, la que mal que les pese á los indiferentes, ha sabido y sabrá inspirarse siempre en los más grandes ideales de la patria, sin escatimar sus asociados sacrificio alguno. Dejando contestada la comunicación de la referencia, me es muy satisfactorio saludar á usted á nombre de esta Junta Directiva reiterándole el testimonio de mi afecto per  sonal. •José Lalin, Presidente — Manuel Varela, Vice-Secretario. ---------------- ♦ ---------------- COUSAS I) ‘ A TURRA A mi amigo J osé B alín . (Véase el número anterior) IV Las tradicionales romerías del C entro G a  llego de Avellaneda, estaban en todo su apo  geo á las cuatro de la sofocante tarde del 24 de Diciembre de 1905. Aquel benemérito campo de Núñez, sobre el cual, año tras año, viene flameando en son de paz la hispana enseña, estaba en aquel momento literalmente cuajado de humanos seres confundidos con las mil banderas de todas las naciones de la tierra. Allí, todo era bullicio y algazara y alegría. La carpa oficial de estilo gótico, con sus mil orgullosos gallardetes, resistía heroica  mente á la presión de sus trescientos danzan  tes que, renovándose sin cesar, rendían justo homenage con verdadera fruición al esfuerzo del inteligente maestro Miguez Rúa; tan in  teligente como amable y tan amable como querido, y tan querido como buen gallego que es, en toda la extensión de la palabra. Y allí, ante la regia portada de aquella mansión de regocijo, admirados por todos y como haciendo guardia de honor, con todos sus atributos, hallábanse imponentes las gi gantes efigies de los reyes más célebres que haya tenido jamás nación alguna: los católi  cos Fernando ó Isabel. Sí, allí estaba con risueño semblante la al  truista Isabel, aquella reina que un día, des  preciando las iras de las eminencias papis  tas, entregara gustosa, á falta de otros recur  sos, sus propias joyas, para con ellas costear el descubrimiento de la mitad de un mundo. B oletín O ficial del Centro G allego Admirando, más que á los reyes, la pere  grina cuan feliz idea del C entro G alleo o en traer al suelo americano aquella novedad, única en su género, nos hallábamos: el valien  te Capitán Deschamps, portador de aquellos; Paredes Rey (el siempre joven), inventor de ]a idea; José Lalín, el entusiasta paisano á quien dedico este humilde trabajo; José Ote  ro, el incansable Otero y el que esto relata. Admirando estábamos, como dejo dicho, la idea y el esfuerzo del C entro G allego , cuan  do una voz clara pronunciaba á nuestra es  palda estas palabras: «¡Sí, hijo mió, si esa efigie femenina respi- »rara, no hubiéramos perdido todavía las «hermosas tierras que ella tanto estimara!» Aquella voz no me era desconocida, y no debió serlo tampoco para nuestro Capitán pues, darse vuelta y abrazar efusivamente al nuevo personaje, fue obra de un segundo. Este era un hombre como de 40 años, hu  mildemente vestido, aun cuando con decen cia; poblada barba cubría su simpático rostro, apesar de una cicatriz que ostentaba en su amplia frente. Faltábale el brazo izquierdo. Acompañábanlo una bella mujer de mas ó menos su edad y un mocetón de unos doce años. —¡Capitán, cuanta dicha para mi el abra  zaros una vez más en Ja vida y en este sitio! —¡Garrido, cuanto deseaba verte! Y continuaron por breve rato unidos aque  llos al parecer dos buenos corazones. Aquella voz, aquel «Garrido» expresado con tanta emoción por el Capitán, me dejaron pensativo. Recuerdos de mi juventud y re  cuerdos de la odisea cubana acudían á mi mente, y me dije: Yo conozco á este hombre, yo he hablado con él, pero ¿adonde y cuando? — Señores, exclamó el Capitán Deschamps, os presento á una de las más puras glorias que hemos tenido en las Antillas, al gallego voluntario que lo fue todo: soldado y gene  ral indistintamente, y subordinado ó coman dando, jamás se rindió al enemigo; fue valien  te hasta la temeridad. Os presento á Pedro 5_ Garrido, llamado el Invencible en aquella traidora manigua. Su nombre fué el terror del yanqui y del insurrecto, y bastaba él para defender á un pueblo. Cuando le fui presentado, me miró deteni  damente, surcaron por sus bronceadas meji  llas dos lágrimas ardientes y, como si quisiera condensar en su único brazo toda la emoción que le embargaba, me propinó el mas fuerte y cariñoso abrazo que recibí en mi vida. — ¿Recuerda Vd. de mí? Me dijo. — A decirle á Yd. verdad, le repliqué, su semblante como su voz, no me son descono  cidos y por más que llame á mi memoria no recuerdo cuando ni donde lo haya visto ó hablado. — Pues-yo lo he tenido siempre presente, Sr. Alvarez, apesar de los muchos años que han pasado y si no hubiera tenido lugar el combate de G.... hubiera cumplido con mi compromiso contraído con Vd., al sejiararnos en la Cor uña en la mañana del 12 de Agosto de 18.... En aquel combate, por cierto muy encar  nizado, perdí la tarjeta con su dirección, que Yd. me entregara y que mucho he sentido, razón por la cual no he podido comunicarme con Vd. — Sin embargo, Garrido, yo he sabido de Vd., mejor dicho, de sus legendarias proezas en aquel suelo cubano. — Hice lo que todo español debía hacer: lo que Vds. harían: ó defender lo nuestro ó aban  donarlo á las aves de rapiña. Yo opté por lo primero, defendiéndolo como los gallegos so  lamente sabemos hacerlo; ni mas ni menos. — ¿Y ese brazo, de menos? — Tiene su historia; me lo llevó una acer  tada bala de cañón en el combate de L...., en Santa Clara, pero á un precio muy elevado. El brazo que perdió Lugo, costó la vida á ciento veintiocho norte-americanos y la ver  güenza de cuatrocientos prisioneros que hice en aquella acción, con la ayuda solo de cien  to cincuenta de los voluntarios llegados de aquí, de Buenos Aires, en el «San Francisco». 6 B oletín O ficial del C entro G allego Ya vé Vd. que no me puedo quejar; que no se puede quejar Galicia. — En cierto modo tiene Vd. razón, le dije, pero ese brazo perdido podría servirle para seguir luchando por la existencia, á menos que la patria, tan bien defendida por Vd., le haya acordado en cambio una buena pensión, premiando así sus servicios. — ¡La patria, amigo mió, premia á los en torchados; jamás á la carne de cañón] jamás á sus defensores! Se lo prueba á Vd. este va  liente Deschamps, quien, con una indefensa cascara de nuez, perseguida tenazmente va  rias veces por fuertes divisiones de acoraza  dos enemigos, gracia s á su corazón gallego bien puesto, salvó del hambre y del saqueo á mu chas ciudades cubanas. ¿Qué premio recibió en cambio? El que he recibido yo; cuatro palabras hermosas y cuatro cruces de mérito cuya total pensión alcanza apenas para ocul  tar las honrosas heridas recibidas en los tan  tos encuentros que hemos tenido. Tarde ya, abandonamos aquel bullicioso campo romero, despidiéndonos de aquellas dos verdaderas glorias gallegas que el desti  no nos había traído á nuestras romerías para su mayor lucimiento. Al despedirse de mi, Garrido, me prometió visitarme y narrarme con calma toda su ac  cidentada vida desde nuestra separación en la Coruña; narración que prometo darla á pu  blicidad más adelante. Y mientras me dirigía á mi casa recordaba el sabio pensamiento de Losada, con el que encabezo este trabajo: «O mundo é festa solo pra os que militen »e trunfan n l el a costa dos demais; »pra todo-Tos que pensan e que sinten »e estreita, escura cárcel .... nada mais.» A. A lvarez . A GAITA GALLEGA Vago concertó que trae ó vento, Que fire as cordas d ‘ o sentimento, Eco d ‘ o ceo, coro d £ amor, Voz d ‘ os espíritus anxelicales. Gaita Gallega tí moito vales, Arrullo brando d £ o curazón. E quen te fixo? Ninguen-o sabe A tua armonía dulce e suave Solo creála podeira Dios, Dios que n £ as nosas verdes montañas Puxo as suas galas mais soberanas, Imnos de biisas, xardis de fror. Gaita Gallega! bendita seas, Tí que feitizos tes n £ as aldeas Cando parleira tocando vas, Tí que consolas sensibres almas, Tí que secretos doores calmas Sempre en Galicia, sempre serás. Eres o embrema ch a nosa fala, Fel semellanza clise alalala Canto d £ o noso pobo infelís, Cantos encantos, canta armonía Ten tarde e noite, mañán e día Todos atopo xuntos en tí. Xá dás o vento d £ unha alborada, A melosiña dulce balada, Xá dás muñeiras o ledo son; Sempre me praces, gaita gallega, Y-a tua tocata facendo chega Eco no fondo d £ o curazón. ¡Ay cantas veces, veira unha fonte Sentía teus ecos que dende o monte Me troixo o vento fresco e sotil! - ¡E cantas veces sonando amores 0 brando arrullo d £ os teus rumores As miñas coitas adormecín! Eres amante sentida queixa, Que xa se chega.... que xa s £ aleixa, Entre concertos de vibraciós; C £ un mismo tono tí rís e choras; Eís co-as tuas notas arroubadoras • Choras c £ o ronco que fai ten fol. Quéixaste, falas, sospiras, choras, Tí tes ch as angas murmulladoras B oletín O ficial del C entro G allego 7 Ise constante prácido son, A voz d ‘ o xenio qu ‘ o mundo corre O ay doorido d 1 aquil que morre... Os dulces cantos d l o rousinol. Non hay un peito de bo gallego Que non che teña gaita un apego, Tenro e subrime cal-eres tí; Cantos sonidos o mundo encerra, Música branda d ‘ a nosa térra. Tí todos xuntos deixas sentir. Fillos d ’ a nobre leyal Galicia Non despreciedes ista delicia Facede a gaita mais popular; Beñ-a muñeira. beñ-a alborada, Deixade sea sempre tocada, N ‘ aldea e souto, n l o monte e val. V alentín L. C arvajal . A UNA MURMURADORA Se parecen tus hermosos labios Entre la blanca tez de tus mejillas, Rosa temprana que orgullosa crece Sobre manto de nieve, en la campiña,. Más sé también que en las pintadas flores No siempre el néctar afanosa liba, Sino que cautelosa, entre sus hojas, El puzante aguijón tiende la avispa. I sidoro C asürellas . mim Y ANECDOTAS Cierto marinero fué á examinarse de doc - trina cristiana, y el cura le preguntó: ¿El padre es Dios? —Si padre, respondió. — ¿El hijo es Dios? — No padre. — ¿Como que no? — No señor, no lo es todavía, pero lo será á la muerte de su jiadre. * * * Un día de frío, encontró un borracho á una dama elegante que por el efecto de la glacial temperatura, llevaba la nariz muy colorada. — Dichosa de usted señora! exclamó el alumno de Baco. — ¿Por qué? Por que lleva usted la nariz muy colorada de balde; pero á mí me ha costado mi dinero. ❖ Habrá algunos años que se vió en uno de los tribunales de Inglaterra una causa muy curiosa. Se trataba de un legado considerable que debía ser pagado, según la voluntad expresa del testador, cuando cierta persona, estuvie  se muerta podrida y condenada. Se probó la muerte de la persona en cuestión; se juzgó que ya debía estar podrida porque llevaba tres años de muerta; pero siendo muy difícil resolver la tercera cláusu  la, se decretó que pasara la causa á mayor esclarecimiento. * :i= * Cierto predicador decía con prosopeya á sus oyentes: — «Admirad, hijos míos, la fuerza prodi  giosa de Sansón, que con la quijada de un asno pasó á cuchillo á mil filisteos. * Una mujer se acercó á un zapatero en un portal preguntándole: —¿Sabe usted si está én casa la señora Crispida? —No, señora — contestó el maestro. — Con su permiso la esperaré un ratito . Pero la señora Crispida no venía, y el tiempo pasaba. — ¿Crée usted que tardará? -Preguntó al... fin la mujer, cansada de esperar. 8 B oletín Oficial del C entro G allego — Me parece que no, porque la enterraron ayer tarde, y las gentes de la casa decían: ¡Ay, ya no la volveremos á ver! Con que por lo visto.... * * * Defendía unas conclusiones un padre agus  tino siendo su contrincante el padre Estra  da. Acorralado el agustino y no sabiendo que decir, exclamó: — Está visto padre Estrada, vuestra reverendísima da una en el clavo y mil en la he  rradura. — Eso consiste —contestó sonriendo el je  suíta — en que no tiene el pié quieto vuestra merced. ❖ * Decíale un sujeto á cierto compañero: — ¡Chico, que gordo y colorado te has puesto desde que no te he visto! — ¡Ya lo creo! Figúrate tú que en un mes he perdido á mi mujer y á mi suegra. * * * Uno de esos hombres que disfrutan un ca pital improvisado y á quienes la rápida tran  sación de una insignificante y oscura media  nía á una posesión regular obliga á darse to  no, despidió á una ama de llaves que tenía y la reemplazó por dos criados á quienes desig  naba en corporación con el pomposo título de mi servidumbre. He aquí la conversación que se entabló una mañana entre el amo y los criados por el agujero de la cerradura de la antesala. — Pedro: ¿Está usted ahí? — Si señor. — ¿Que hace usted? — Nada señor. — ¿Y usted Juan, está usted ahí? — Si señor. --jQue hace usted? — Señor, ayudo á Pedro. — Bien: pues cuando acaben ustedes trái  ganme las botas que me voy á vestir. Importante donativo. — Aunque sabemos de antemano que nuestra actitud se expone al reproche de nuestro estimado Director, celoso hasta el estremo en el cumplimiento del car  go que se le confía, no podemos dejar de ha  cer público liara que nuestros entusiastas asociados, á quienes interesa, conozcan el im  portante donativo de tres cientos pesos mo  neda nacional realizado por el distinguido compañero y amigo D. Abelardo Alvarez, con destino exclusivo á la instalación eléc  trica de la casa social. La espontaneidad del obsequio y la reser  va con que se efectuó demostrando una vez más el cariño que el Sr. Alvarez tiene á esta institución, merece la gratitud de todos nues  tros estimados consocios. Orfeón Gallego Primitivo. — Importantísima por todos conceptos ha resultado la velada que esta progresista sociedad celebró en la noche del 20 de Octubre último. La zarzuela «Marina», y la opereta cómi co-lírica «Comicci Tronatti» fueron desem  peñadas por distinguidos artistas bajo la dirección del maestro Sr. Ramírez, siendo muy aplaudidos por la interpretación correc  tísima de las obras. El público numeroso y selecto que llenaba por completo el ámplio y elegante salón tea  tro «El Primitivo,» quedó sumamente complac ’ do. A las 12 de la noche, dió principio el baile con la mayor animación la que no decayó un solo momento hasta la madrugada. Reiteramos nuestras más entusiastas feli citaciones á la Comisión Directiva que tan bien sabe interpretar los deseos de los asocia  dos; ála vez nos congratulamos en enviarle el testimonio de nuestra mayor gratitud por los benévolos conceptos con que honra á nuestro Centro en su importante Boletín de fecha 6 del actual. B oletín O ficial del Centro G allego y Con excelentes y acreditados artistas cele  brará este Orfeón su velada mensual el 17 del corriente, poniendo en escena el popular y siempre aplaudido melodrama en tres ac tos titulado «La Tempestad». No es dudoso que Ja Comisión Directiva cosechará un nuevo triunfo que agregar á los muchbs conquistados. Por nuestra parte solo lamentamos la coincidencia de la fecha con la fijada para nuestra fiesta inaugural; procu  raremos en lo sucesivo evitar estas coinciden  cias á fin de que recíprocamente podamos visitarnos y consolidar una vez más nuestra amistad. Orfeón Gallego. — Como lo hemos anunciado en el número anterior, tuvo lugar el 13 de Octubre último la velada extraardinaria que esta importante sociedad organizó á benefi  cio del director del cuadro cómico-lírico, el distinguido y aventajado joven D. Antonio Novo. Un gentío inmenso ocupaba por comple to las localidades del espléndido salónteatro del Orfeón Español, lo que demuestra las simpatías de que goza el beneficiado, quien recibió en el acto importantes obse  quios, entre ellos un cariñoso recuerdo del cuadro del C entro G allego como prueba del cariño que le profesan. El programa lia sido realizado en todas sus partes cosechando los actores nutridos aplausos Fuera de programa cantó el orfeón la cé lebre «Alborada» de Yeiga, siendo muy aplaudido. El baile, como siempre, muy animado has  ta el amanecer del domingo. En el teatro Victoria. — Homenaje á Veiga. — En la noche del 31 de Octubre último tuvo lugar la gran velada organizada por la Co  misión homenaje al malogrado compositor gallego, autor de la «Alborada», Pascual Veiga. A la hora fijada el gran teatro Victoria no contaba una sola localidad desocupada; allí se había dado cita lo más selecto de la colo nia gallega. Si bien la acreditada compañía Sagi-Barba, que actuaba en ese coliseo interpretó co rrectamente la opereta «Tierra» y la zarzue  la «El Guitarrico», cosechando como siempre prolongados aplausos, el entusiasmo se des  bordó en delirantes ovaciones al interpretar la gran masa coral unida, compuesta de cien  to cincuenta orfeonistas, bajo la hábil batuta del inteligente comjiatriota D. Egidio Paz Hermo, las notables obras «Alborada» de Veiga, «La Aurora» de Re ventos y «Pepita». Fueron también aplaudidos el barítono Sagi Barba en la patriótica romanza «La Partida» y.la Sra. R. Salgado de Pereira, que cantó acompañada perla orquesta la roman  za gallega «Terriña», délos Sres. Lence y Paz Hermo. Ha sido una fiesta que dejará gratos recuer  dos entre la colonia y de resultados satisfac  torios para los trabajos iniciados por tan celosa Comisión, á la que felicitamos con nuestra mayor sinceridad. Orfeón Mindoniense. — Hoy celebra esta so  ciedad una gran velada extraordinaria en ho  nor de la colectividad gallega de Buenos Ai  res, en el espacioso salón-teatro del Centro Republicano Español, con el siguiente pro  grama:—Marcha por la rondalla social. — El disparate cómico «Gratis á los pobres». — Jota, por la rondalla. — Torneo literario, por escritores regionales. — Muiñeira, por la ron  dalla. — Juguete cómico «El aceite de bellotas» y gran baile familiar. Que el mayor éxito corone los esfuerzos de la Comsión son nuestros deseos. Centro Vigifés. — De acuerdo con el progra  ma que publicamos oportunamente, celebró este nuevo Centro su función inaugural con una concurrencia extraordinaria el 13 de Oc  tubre último. Con tal motivo ha publicado un número