Lecciones instructivas sobre la historia y la geografía / obra póstuma de D. Tomas de Yriarte dirigida a la enseñanza de los niños
Full text
LECCIONES INSTRUCTIVAS
SOBRE
LA HISTORIA Y LA GEOGRAFÍA.
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Tínylo de sr,&idúlza,.
78d.
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LECCIONES INSTRUCTIVAS
SOBRE
LA HISTORIA Y LA GEOGRAFÍA.
OBRA PÓS, MA
DE D. TOMAS DE, 1YRIARTE,
DIRIGIDA
A LA ENSEÑANZA DE LOS NIÑOS.
TOMO PRIMERO.
HISTORIA SAGRADA.
CON LICENCIA.
MADRID EN LA IMPRENTA REAL.
ARO DE
1794.
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ADVERTENCIA
DEL EDITOR.
Q
uando en el año de 178
2
se hallaba
Tontas de Yriarte , Autor de la preá
sente obra , mas empeñado en la rraduc-
cion de la Eneida de Virgilio , que in-
tentó como por via de ensayo durante
la
c
onvalecencia de uno e sus freqüen-
tes insultos de g,
las primeras di
,
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ofrecía una
empresa tan
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seido , por dt arlo- .
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empe-
zado á famili atse`;cd
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las dificulta-
des mismas ,
lis
onjeándose de superar-
las en lo posible gEiando tenía . con-
cluido el IV? Libro , y
b
osquejaba yá
los primeros versos del V°. (1) , se vid
(
i
)
La version de los guarro primeros Libros de la
Enei-
da se i.nprimib en el tomo 1II. de la
Col
eccion de Obras en
Prosa y Verso del Autor.
precisado á suspender de improviso una
version que le habría dado quizá no
nzént s crédito que sus propias obras
originales , para empren
der
y trabajar
las presentes Lecciones instructivas en
fuerza de superior precepto.
Por varios incidentes , que aumen-
taron y justificaron la suma repugnan-
cia con que se allanó á componer este
Compendio , no sólo le dexó inédito
al fallecer , sinó Cambien sin haberle da-
do aquella ultima mano y ccrreccion
escrupuli sa que realzan el mérito de
toda s sus Escritos , y sin haber con-
cluido tampoco un Tratado original de
principios mximas morales que em-
pezó á formar (l) para substituirle en
(i) Copiaremos aquí un fragmento de la Parte Moral que
'dexó empezada Don Tomas de
Yriarte ,
y es como se sigue:
1
LECCIONES DE MORAL.
INTRODUCC ION.
„El alto concepto que los racionales debemos formar de
la grandeza de Dios en quanto lo permite nuestro debil
entendimiento , y la consideracion de los indecibles benefi-
cios que continuamente dispensa al linage humano , nos
•
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, nos
lugar de ótro que se le obligó á
ex-
trailer , ó , mas bien , á copiar de Fr.
Luis de Granada , colocándole ánres
del Compendio de la Historia Sagra-
persuaden la justa obligacion en que vivimos no sólo .de
tributarle una admiracion y obsequio sin limite , sinó tamo
bien de aspirar á agradarle con la práctica de las virtudes.
„Qual ha de
ser
esta
p
ráctica , y quáles los vicios que á
ella se oponen , nos lo ense
ū
a la
Moral ,
ciencia que dirige
las costumbres, dándonos verdaderas
in
strucciones sobre el
bien y el mal ,
é
inclinando nuestra voluntad á apetecer el
primero y evitar el segundo.
„Todo el que puede y quiere reflexionar , con
tal
que al-
guna pasion no le ofusque el
ent
endimiento , ó los malos
hábitos no le hayan
p
ervertido el corazon , es capaz de dis-
cernir sólo por la razon natural lo que debe hacer 6 dexar
de hacer para obrar bien y ser feliz ; y este interior cono-
cimiento que todos tenemos de lo que es bueno ó malo,
justo, 6 injusto se llama
conciencia.
Pero como tío todos los
hombres meditan
ni
raciocinar
a
c
e
rtadamente sobre los
principios y las conseçüencias de sus acciones, y machos
y
a distrahidos en los cuidados
p
úblicos
ó
negocios
d
omésti-
cos , ya
g
uiándose por el mal exemplo deótros se acostum-
bran á no examinar con
escr
upulosidad las
op
eraciones
de
su vida, yse dexan llevar de los apetitos y deleites
p
resen•
tes sin pensar
en
lo por venir, suelen no atender
á
lo que
su conciencia les dictarla si quisiesen consultarla , y lison-
jeados con el logro de alguna felicidad aparente y de
cor-
ta duracion, abandonan la virtud sólidamente fundada
ea
la razon y la justicia , y llegan á tener por bueno lo ••que
realmente es malo.
„Estando , pues , los hombres expuestos á incurrir en tan
grave error , hemos de mirar como singular beneficio que
Dios para
a
segurarnos el
con
ocimiento del bien y del mal,
haya querido
man
ifestárnosle por medio de la
rev elacion,
prescribiendonos expresa y
cla
ramente lo que debemos ha-
cer, y
pr
ohibiendo lo que debemos evita, sin qué en esto
*2
w
da , y que había yá determinado su-
primir.
De aquí es que se ha omitido y su-
primido ahora en efecto conforme á
pueda el Christiano alegar ignorancia , ni creer que depen-
de de nuestro capricho el aprobar ó reprobar las acciones
que Dios recomendó como rectas, 6 condenó como viciosas.
,.Así es que no podemos reconocer por verdadera otra
Moral que la que el mismo Hijo de Dios vino á enseñar-
nos , la Moral Christiana ,
t't ica
no
sólo de
me
s
a
fe oni
duc-
ta, y necesario fundamento
eterna , sitió tambien de la temporal.
que hayan de
„
.
Y suponiendo que Los
sine
leer los breves documentos que vamos á dar sobre lo p
cipal de esta importante materia estarán yá impuestos en
la Doctrina Christiaua por el Catecismo , dividiremos las
presentes Lecciones
en
dos tratados : uno de la
Mcral Chris-
tiana ,
y ótro de la Moral Civi
l
; pues aunque ésta depen-
de substancialmente de aquélla, como que no hai virtud de
ninguna especie que la Religion Christiaua no apruebe,
conviene á la mayor claridad tratar separadamente de la
Moral del buce Christiano ,
y
de la del
buce Ciudadano.
La
primera es indispensable para el hien espiritual . y la segun-
da enseña particularmente el modo de conseguir el corpo-
ral , viviendo el hombre tranquilo y bien-quisto entre sus
semejantes."
TRATADO PRIMERO.
DE LA MORAL. CHRISTIANA.
LECCION PRIMERA.
De
la Virtud en general.
„Las acciones buenas se llaman virtudes, y las malas pe-
cados. Quando estos llegan á ser un hábito , 6 se cometen
1-
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ac-
ad
de
iu-
en
las
is-
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de
be,
la
La
un-
po-
sus
Pe-
gen
las intenciones del Autor , y con apoyo
y dictamen de personas juiciosas , pre-
firiéndose carezcan estas Lecciones ins-
tructivas del Tratado deMoral
;
-
á in-
por costumbre , se llaman vicios : y á los pecados que per-
turban la paz de la sociedad civil se da el nombre de de-
litos.
„Varios son los motivos porque suelen los hombres incli-
narse al bien , y huir del mal. Unos lo hacen porque de
obrar bien se les sigue alguna utilidad , y temen algun da-
lío si obran mal ; ótros porque desde su infancia
y prime-
ra
educacion tuvieron á la vista buenos exemplos, y se ha-
bituaron insensiblemente á imitarlos ; y otros ,en fin , por-
que aspiran al honor y buena fama que es fruto del
buen proceder, y desean evitar el descrédito y la vergüen-
za
que es
fruto del malo. Pero el Christiano debe obrar bien
porque Dios lo quiere y se lo manda ; y el que observa los
preceptos de'la Religion , y se abstiene de lo prohibido
en
ella sólo por amor de Dios , y porque Jesu Christo así lo
ha enseñado , es quien verdaderamente aspira
á
la per-
feccion Christiana.
„Las principales virtudes que para conseguirla debemos
practicar se hallan expresadas en el Evangelio , en
los es-
critos de 101 Apóstoles , y en otros libros de la Sagrada.
Escritura , principalmente en
los
hechos y discursos de nues-
tro Salvador, dechado perfectísimo de toda brindad. Sus
exemplos y palabras nos manifiestan quáles son nuestras
obligaciones para con
Dics,
para con el
Próximo,
y para
coti
Nosotros mismos ;
y estas tres especies de obligaciones
están claramente comprehendidas en el precepto funda-
mental de la Religion Christiana
Amarás á Dios sobre
todas las cosas , y á tu Próximo como á tí mismo:
pues si
la primera parte de este recepto es un compendio de nues-
tras obligaciones respecto á Dios, la segunda lo es de las
que tenemos respecto al Próximo,
e
incluye
como re-
gia
y modelo de ellas las que tenemos respecto á Nosotros
mismos.
i
•
cluir en Libro trabajado originalmente
por Don Tomas de Yriarte , un retazo
de Libros ajenos, aunque tan recomen-
dables.
LECCION SEGUNDA.
De las obligaciones del Hombre respecto
á
Dios,
y de la primera de ellas , que es creerle.
c
„Creer en Dios, esperar en él, y amarle , son las tres par-
tes á que substancialmente se reducen nuestras obligaciones
respecto á aquel Ser eterno.
„Le creemos con la
Fe,
don sobrenatural del mismo Dios,
á la qual sujetamos el entendimiento , recibiendo con hu-
milde obediencia quanto el Padre celestial ha revelado á
su Iglesia por medio del divino Maestro , que siendo la
misma verdad , y la bondad suma , no puede engañarse ni
engañarnos. Pero no por eso estamos dispensados de elevar
la
t
consideracion al conocimiento de Dios ,y de procurar
por los medios naturales que á este fin nos ha concedido,
convencer nuestra razon acerca de su existencia y de sus
perfecciones; pues aunque éstas como infinitas no caben en
.1
el discurso humano , podemos á nuestro modo concebir de
ellas lo bastante para creerlas,
t
„Por poco que reflexionemos ,
es
fácil advertir quan débi-
les somos ; que nuestra vida y felicidad no dependen de no-
sotros mismos, y que no somos dueños de hacer ni lograr
lo que deseamos , porque vivimos sujetos á innumerables
-
f
causas que obran en
no
Js.
Estas necesariamente nacen
de otra causa primera
y
:,,berana que las gobierna , su-
puesto que ninguna cosa se mueve sin que haya ótra que
la obligue á moverse. Quando vemos que la mano de un
relox señala las horas , bien conocemos que hai algun mue-
lle que la da movimiento , y que tampoco habría este mue-
1
r-
Si la instruccion que proporciona á
los Niños la Obra postuma que hoi se
publica corresponde al concepto que
de ella han formado sujetos no ménos
Ile si un Reloxero no le hubiese fabricado. De la misma
suerte guando los Ni
ō
os ponen en tila una porcion de nai-
pes medio doblados , si derriban el primero de ellos , todos
van cayendo únos tras otros. La calda del segundo naipe es
efecto de la caida del primero , y
ca
usa de la del tercero , y
así en los restantes , advirtienduse una serie de causas y
efectos; pero siempre es preciso que haya habido uno que
derribe el primer naipe ; así como tampoco había relax
si no
hubiera habido Reloxero.
„Estos exemplos materiales bastan para convencernos de
que en donde hai causas y efectos hai una causa primera.
Así el Universo con todo lo que en él hai es obra de un
Criador infinitamente sabio, poderoso , inmenso , indepen-
diente , libre , inmutable y eterno , que es Dios , absoluto
Seïtor nuestro.
„Es sabio , porque al modo que la inteligencia del Relo-
xero comprehende todas las partes del relox , la inteligen-
cia de la primera causa comprehende todas las del Universo;
y si hubiese olvidado á colocado fuera de su lugar alguna
de ellas , no hubiera podido darlas el órden admirable
que las dió.
„Es poderoso , porque no basta que el Reloxero sepa
el
modo de hacer un relox , si no tiene poder y facultad para
hacerle ; y Dios
no
sólo supo sinó que pudo criar el Uni-
verso , siendo su poder tan infinito como su sabiduría.
„Es inmenso, porque lo abraza todo , y en todas partes es-
tá ; y es independiente , porque si no lo fuese, no sería cau-
sa primera , sinó causa subordinada á otra superior.
„Siendo, pues, infinitamente sabio , poderoso, e indepen-
diente , hace en todo su voluntad , y por consiguiente es
libre.
„Su sabiduría no puede aumentarse con adquirir nuevas
idéas, porque entóuces sería limitada. Ve á un tiempo
lo
zelosos de la buena educacion de la Ju-
ventud Española , que dotados de inte-
ligencia y doctrina , v al deséo con que
generalmente se anhelaba saliese á luz,
pasado, lo presente y lo por venir,
sin ser
capaz de mudar
de resolucion , porque ésta sería prueba de que no lo había
previsto todo. Con que es inmutable. Para ser independien-,
te es forzoso que no haya tenido principio , pues si le tu-
viese , dependería de una causa que le hubiese dado el ser-,
Tampoco ha de tener fin , porque en tal caso dependería
de otra causa que le privase del mismo ser. Luego , consta
que es eterno.
.,Como sabio, discierne el bien y el mal , juzga el mérito
y el demerito. Como libre , obra segun aquella sabiduría,
timando el bien ,
y
aborreciendo el mal, premiando la vir-,
tud , castigando el vicio , y perdonando al que se arre-.
piente y se enmienda : en todo lo qual hace lo
•
.que es su
voluntad ; esto es , querer solamente el bien. En quanto
castiga le corresponde el atributo de la
justicia ,
en quan-
ta premia el de la
bondad ,
y en quanto perdona el de la
misericordia,
„Reconozcamos, pues , que la primera causa enteramen-
te sabia , todo-poderosa , inmensa , independiente , libre
inmutable, eterna , justa, buena y misericordiosa es Dios,
quien todo lo debemos,
LECCION TERCERA.
De la segunda obligacion del Hombre respecto
á
Dios, que es esperar en
15.1.
„Poco serviría la Fe, y guantes esfuerzos hiciésemos pa-
ra conermarnos en ella , si contentándonos con creer que
somos Hijos de un Dios dotado de tau excelentes perfec-
res
la
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clon
sent
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Espe
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racio
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parte
que
virtut
que r
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resultará á quien ha cuidado de darla á
la prensa la justa satisfaccion de que el
e
Erudito que se distraxo de otras taréas
mas analogas á su literatura y florido
ar
clones , no aspirásemos á gozarle despees de nuestra pre-
sa
sente vida mortal y transitoria , y á poseerle como el Gni-
r^
co
y supremo bien para que fuimos criados.
para guante disponga de nosotros , recibimos con resigna-
cion los trabajos 9 desgracias á que está expuesta nuestra
u
°
frágil humanidad : por ella , en fin , nos animamos á in-
vocarle en las necesidades que continuamente
padecemos
a
tanto en lo espiritual como en lo corporal, prometiéndonos
que oirá nuestros ruegos y fervorosos votos.
_
„La Esperanza ,
por consiguiente , está fundada en la
Fe,
y es un don que debemos á la gracia divina, el qua/
e nos in spira cierta magnanimidad y elevaeion de espiritu
superiores á nuestra natural flaqueza para pretender adqui-
rir parte en la herencia celestial , esperando de la suma
bondad , á pesar de nuestro ningun merecimiento ,los mas
eficaces auxilios con que lograrlo.
„Por dos extremos viciosos faltamos á la virtud de la
Esperanza :
el uno es la presencien , ó demasiada satisfac-
t cion pr opia, y el dtro la desconfianza que toca en desespe-
racion. La presuncion , haciéndonos formar un ventajoso
con-
cepto
de nosotros mismos, nos persuade que podemos algo
sin ayuda de Dios , ó que sin diligencia alguna de nuestra
parte nos ha de conceder los bienes temporales ó eternos
que sólo tiene prometidos á quien exerce con actividad las
virtudes. La desesperacion, al contrario , nos induce á temer
que no alcanzaremos perdon de nuestras faltas por ser mu-
„El mismo Señor que nos infunde la Fe , nos infunde
r.
igualmente la virtud sobrenatural de la
Esperanza.
Por
la
ella confiamos que , segun sus inalterables promesas , nos
a
ha de hacer eternamente felices , si
por nuestra parte
procuramos no desmerecerlo : por ella vivimos en la firme
°
persuasion de que su providencia no nos abandona aun en
t
'
los mas estrechos peligros, y entregándonos en sus manos
•
ingenio para componer este Tratado,
contribuya con él aun despues de no
existir , á la ilustracion y bien de la
Patria.
thas
y graves; á creer que no hemos de poder corregirnos
de las malas inclinaciones, ya sea prr causa del hábito ad-
qui ido , dificil de desarraigarse, ó ya por las diarias ex-
periencias que tenemos de nuestra debilidad , de donde na
-
ce la pereza y la obstinacion en la culpa; á perder la con-
fianza en Dios, y la sumision a su providencia; ó finalmen-
te á
colocar nuestras esperanzas en nosotros mismos ,
ó en
otra qualq.iera criatura , en vez de ponerlas todas en el
tánico objeto de ellas, que es el soberano Autor y Conserva•
dar de quanto exïste.
LECCION QUARTA.
De la tercera obli
2
acion del Hombre respecto á
Dics , que es amarle.
,S
sua
asu
Nii
tra
ya
la
l
trat
ma
mu
res
Dez
vuls
das
de
aprf
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que
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ido,
no
. la
girnos
.to ad-
s ex—
ie na—
i con—
imen-
óen
en el
ierva•
to
á
PRÓLOGO.
N
o hai Ciudadano zeloso y bien per-
suadido de quan importante y delicado
asunto es la acertada Educacion de la
Niñez , que no se compadezca si en-
tra en una Escuela de Primeras Letras,
y advierte por que libros aprende á leer
la mayor parte de los Niños. Para un
tratado útil y bien escrito que vea en
manos de algúno , verá en las de otros
muchos yá la Historia de los
Doce Pa-
res ,
yá la
Cueva de San Patricio ,
yá el
Devoto Peregrino , ó
yá en fin Novelas
vulgares y Cuentos extravagantes de to-
das especies. Poco importaría se usase
de semejantes libros , si los Niños no
aprendiesen en las Escuelas mas que la
materialidad de leer ; pero es el daño,
que al mismo tiempo se les graban
profundamente en la memoria idéas ó
•
supersticiosas y contrarias á la verdade-
ra piedad , ó repugnantes al sano juicio,
al buen gusto , y á las costumbres arre-
gladas y cultas , de suerte que aficio-
nándose desde luego á lo maravilloso,
por mas falso , ó inverosímil que
sea;
posponen lo verdadero, lo provechoso,
y lo necesario. Así se advierte que los
que por desgracia han tenido en
sus
tiernos años tan ociosa ó perjudicial lec-
tura , no sólo carecen de las mas co-
munes é indispensables noticias con-
cernientes á la Historia de su Religion
y de su Patria , y al conocimiento de
la tierra que pisan , sinó que no les
basta quizá todo el tiempo de la vida
para desaprender lo que imprudente-
mente les enseñaron.
Por estas consideraciones ha pareci-
do conveniente resumir en la presente
obrita algunos Documentos históricos
Y;
lee,
,
nle
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Coi
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LOSO,
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co-
con-
gion
) de
3
les
vida
;nte-
reci-
e
nte
ricos
y
geográficos que los Niños puedan
leer , guando nó con provecho ,
á lo
ménos sin daño del corazon y del en-
tendimiento. El que por su rudeza no
conserve algo de estas Lecciones en la
memoria , sólo ganará el haber apren-
dido á leer ; mas nada perderá. El que
las retenga , se hallará insensiblemente
instruido por mayor de no pocos prin-
cipios que tarde ó temprano estará obli-
gado á saber , ó como Christiano , ó
como miembro de un Cuerpo civil ; sin
que por esto se crea que la instruccion
que aquí se le ofrece es radical y cientí-
fica , sinó la que basta para que en aque-
lla dócil edad empiece á gustar de lo
útil ; conciba los primeros elementos
con algun órden , claridad y rectitud,
adquiera para en adelante una loable cu-
riosidad de estudiar lo que ahora só-
lo se le indica , emplée dignamente el
tiempo , y se habitúe á leer verdades y
desechar fábulas.
Van divididas estas Lecciones en dos
partes : la primera Histórica, y la segun-
da Geográfica. El primero de los tres
Libros que componen la parte Histó-
rica refiere compendiosamente los mas
notables hechos de la Historia Sagrada
desde la creacion del Universo hasta el
establecimiento de la Iglesia. Da el Li-
bro segundo una breve Noticia de los
principales Imperios antiguos , señalada-
mente del Griego y del Romano ; y
en el Libro tercero se recopilan Ios
mas importantes sucesos de la Historia
de España. Síguese la parte Geográfica,
en cuyo primer Libro se hallará una
sucinta descripcion general de los Pai-
ses mas conocidos , y en el segundo
la particular de España y sus Islas ad-
yacentes ; pero aunque no contiene (ni,
•
destin ndese á Niños , convendría con-
tuviese ) un verdadero método para
aprender con los debidos fundamentos
y extension la ciencia de la Geografía,
explica históricamente lo que basta pa-
ra que se instruyan en la division , con-
fines y principales Regiones de la Tier-
ra , y para que desde luego se habi-
túen á pronunciar y conocer Ios nom-
bres de las Provincias y Ciudades mas
considerables , de suerte que guando
los lean en libros , especialmente de His-
toria , no les sean del todo nuevos , y
tengan adelantados estos principios pa-
ra guando , llegando á Jóvenes , hagan
estudio formal de la Geografía.
Contemplando que esta Obra no se
escribe determinadamente para Jóve-
nes , sinó para Niños. , se escusa en
ella el amontonamiento de reflexiones
y sentencias que era fácil deducir de
es y
dos
;un-
tres
istó-
mas
rada
ta el
Li-
los
ada-
;y
los
toria
ifica,
una
Pai-
ando
ad-
(ni,
•
los mismos hechos : método que segu-
ramente no desaprobará quien tenga
presente que la edad de la memoria no
es la edad del juicio , y que no todos
nacen con tan feliz comprehension que
logren desempeñar á un mismo tiem-
po los dos oficios de aprender la Histo-
ria, y de meditar sobre ella.
Qualquier Padre se dará por conten-
to de que su Hijo sepa á los siete ti-
ocho años lo que en estos Ensayos se
contiene , por mas breves que parez-
can ; y oxalá que muchas personas adul-
tas se hallasen en estado de no necesi-
tar de ellos, ó de otros semejantes.
H.
•
HISTORIA SAGRADA
DESDE EL PRINCIPIO DEL MUNDO
HASTA EL ESTABLECIMIENTO
DE LA IGLESIA.
•
D
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pa
1
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en
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mi
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ob
PARTE HISTÓRICA.
LIBRO PRIMERO.
LECCIONES
DE LA HISTORIA SAGRADA
DESDE EL PRINCIPIO DEL MUNDO
HASTA EL ESTABLECIMIENTO
DE
LA IGLESIA.
INTRODUCCION.
L
a Historia sagrada es la mas importante
para los Christianos , por ser la Historia de
las obras del mismo Dios desde el punto
en que quiso manifestarse á sus criaturas , la
Historia de su Omnipotencia y demas atri-
butos , demostrados con los hechos mas ad-
mirables ; la Historia , en fin , por la qual
se dignó de enseriamos quáles son nuestras
obligaciones miéntras vivimos , y quál nues•
A 1
GLS
tro destino despues de muertos. En ella se
nos representa el estado feliz en que fue
criado el primer Hombre , justo , inocente
y destinado para la eterna bienaventuranza,
si hubiese permanecido en su inocencia ; su
caida por el pecado, funesto origen de nues-
tros males; y su futura redencion por medio-
del Salvador que Dios le prometió para su
consuelo. Vemos tambien en la misma His
toria la tierra inundada de un diluvio en
castigo de las culpas de los primeros habitan-
tes , y la corrupcion del corazon humano,
que no se corrigió aun con este aconteci-
miento ; pues , entregados los hombres á la
sensualidad , y desconociendo al Autor de
todas las cosas , atribuyeron al entendimien-
to , al valor , ó al poder de ellos mismos
todos los sucesos en que tenían alguna par-
te ; y aquéllos en que ninguna tenían , al
acaso , á la fortuna , y á otros nombres frí-
volos y vanos ; error que abrió el camino
á la idolatría.
Para desvanecer estos errores eligió Dios
un Varon cuya descendencia formase un
Pueblo que fuese depositario de la verdade-
ra Reiigion ; separóle de las demas Nacio-
nes
con(
den
le t
ene
gish
blo
nios
por
prof
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miel
de 1
do ,
inef
su I
cia ,
públ
Cria
dor.
cha
Reli:
zoso
su al
fund
e.
2.
3
nes por meido de sus leyes y costumbres;
condúxóle y gobernóle :con especial_ psovi-
den -ia así para establecerle en la tierra que
le tenía prometida , como para conservarle
en ella ; tuvo á bien ser su Cabeza y su Le-
gislador', y, manifestándose á
-
agtiel Vue-
blo, le hizo sablor de sus misteriosos desig
nios , y le declaró su soberana voluntad yá,
por figuras y símbolos ; yá por milagros y
profecías.
Grandes frutos podemos sacar del conoci-
miento de la Historia sagrada : convencernos
de la existencia dé un Dios Criador de tó-
do , y que tódo lo gobierna ; venerar los-
inefables atributos que son inseparables de
su Divinidad , principalmente su providen-
cia , la qua' influye en todos los sucesos
públicos y particulares ; y reconocer que la
Criatura depende enteramente de su Cria-
dor. Debernos asimismo atenderá la estre-
cha union que tiene esta Historia con la
Religioñ Christiana , y á que sería vergon-
zoso ignorar unos hechos tan respetables por
su antigüedad , y en que está sólidamente
fundada la Keligion que profesamos.
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LECCION PRIMERA.
Creacion del Universo.
No hai idéa mas sublime que la de aquel
primer momento en que Dios por un efecto
de su sola bondad , sacó de la nada las cria-
turas que ántcs no existían , y quiso fuesen
testimonios de su omnipotencia.
Crió en el primer dia el Cielo y la Tier-
ra : hizo la luz , y la separó de las tinie-
blas ; de suerte que con decir
Hágase la luz,
la luz quedó hecha. En el segundo dia hizo
el firmamento ; esto es , el Cielo , y separó
las aguas de él de las de la Tierra. En el
tercero separó la Tierra del Agua,
é
hizo
que la misma Tierra proçluxese toda especie
de plantas. En el quarto hizo el Sol , la
Luna , los demas Planetas , y las Estrellas.
En 'el quinto crió los peces y los páxaros.
En el sexto todos los animales y réptiles de
la Tierra ; y crió tambien al Hombre y á la
1Vluger para que dominasen á los demas ani-
males. Formó al Hombre, sacándole del cie-
no de la tierra , y animándole con un soplo
dc
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de vida , ó espíritu. Dióle alma inteligente,
dióle la razon , la memoria , la voluntad , y
el don de la palabra , . con otras prendas que
le hicieron á su imágen y semejanza , y su-
perior á todas las criaturas , aunque inferior.
quel
á los Angeles , que son puros Espíritus ..sin
ecto
mezcla corporal.
esen
"ier-
nie-
Estado de inocencia del primeri
tuz,
hizo
Hombre , y su caida por el pecado.'
paró
Muerte de Abel.
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cie-
Dplo
LECCION
TI.
Dios , despues de haber criado á Adan,
le colocó en el Paraiso terrestre , Jardin de-
leitoso que muchos Sabios creen estuvo si-
tuado en los confines de Mesopotamia. Qui-
so el supremo Autor darle la Muger por
compafiera , y formó á Eva de una costilla
del mismo Adan miéntras éste dormía. Aque-
llos dos primeros Racionales , formados á
imágen de Dios , y destinados á poblar la
Tierra , gozaban una vida inocente y des-
•
•
e
cansada , guando el Señor quiso probarles la
fidelidad, obediencia , y. reconocimiento. En
medio de los árboles del-Paraiso había uno
llamado de la ciencia del bien y del_inal.
Declaró Dios á Adan que le permitía co-
mer <del fruto de todos ellos ; pero que le
prohibía tocar al de aquel árbol ; pues si
le
probaba , perdería todos sus privilegios ,
y
quedaría sujeto á la muerte.
El Demonio , uno de aquellos desgra-
ciados Angeles que por su orgullo
y
rebel-
día cayeron del glorioso estado para que
habían sido criados , envidiando
.
` los bienes
del., primer hombre., empleó su ,astucia en
privarle de ellos. Totrló,_la figura de serpien-
te , é induxo á Eva á quebrantar el precep-
to: del Señor , diciéndola, que si ella y su
Esposo comían del fruto del árbol
vedado,
sabrían el bien
y
el mal , y serían como
Dioses. Prestó la mtiget oidos al Espíritu
tentador , y comió del fruto , llevada del
apetito. Así como-Eva se rindió
4
la . suges-,
tion de la serpiente , se rindió. Adan á la
de su consorte , y cayó en la
tentacion de
probar el fatal fruto.
No dexó Dios sin castigo esta dcsobe-
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dienciá ; porque Adan y Eva empezaron
sentir remordimientos. Abriéronse los ojos
de ambos , conocieron su desnudez , y te-
niendo vergüenza de ella (que ántes no te-
nían ); se cubrieron con hojas de higuera , y
se escondieron. Pero
.
Dios
'
'llamó á Adan,
hízole cargo de su delito , y le dixo que ya.
r comería pan sitió á costa del sudor de
su frente. A la muger dixo que pariría con
dolores , que sería afligida, de muchos ma-
les ,
y
que viviría sujeta al dominio del ma-
rido. Al mismo tiempo maldixo a' la ser-
piente diciéndola
.
:
Pondré enemistad entre tí
y la muger , y entre tu linage y el suyo : ésta
hollará tu cabeza , y tú pondrás asechanzas
á
su carcañal;
dando así á entender que de
una Muger nacería el Mesías que había de
destruir el poder del Demonio.
Echó luego ,del Paraiso. terrenal á Adan
y
á Eva ; y puso un Querubin, con una es-
pada de fuego , '.para que les impidiese la.
entrada de aquella mansion ; con lo qual se
vió Adan precisado á cultivar la tierra para
alimentarse , y condenado á la muerte con
toda su posteridad. Esta obligacion impues-
ta á nuestro primer Padre Adan de traba-
•
•
8
jar para ganar el sustento con el sudor de
su rostro , se extiende
á
nosotros , hijos su-
yos , que en no cumplirla faltamos á un pre-
cepto de los mas importantes , y nos hace
mos indignos del favor Divino y de la es
timacion de los hombres. Vivió Adan nove-'
cielitos y treinta años. Tuvo tres hijos: Cain,
Abel , y Set. Cain , que era el mayor de
ellos , envidioso de la inocencia de su her-
mano Abel , que exercía la vida pastoril ,
y
de que sus ofrendas fuesen agradables
Dios , le dió impía muerte.
:
La voz de la
sangre de Abel pidió justicia al Cielo ;
y
Cain que , agitado de continuos temores,
andaba errante sobre la tierra , creyó hallare
un asilo con edificar la primera Ciudad que'
hubo en el -mundo.
Set , tercer hijo de Adan , le
succedi&
como Patriarca , nombre que significa Ca-
beza de una familia. Por su piedad y la de:
sus hijos merecieron éstos el título de Hijos
de Dios , llamándose los de Cain Hijos de
los Hombres.
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LECCION III.
Primeros Patriarcas.
Desde Set hasta el tiempo del diluvio,
que acaeció á los mil seiscientos cinqüenta y
seis años de la creacion del mundo , vivie-
ron los Patriarcas Enos , Hijo de Set , el
primero que invocó el nombre del Señor
con culto religioso ; es á saber, que orde-
nó y dió forma exterior á este culto. Cai-
nan , Malaleel , Jared , Henoc (á quien por
su gran virtud arrebató Dios de entre los
Hombres,) Matusalen , cuya vida de nove-
cientos sesenta y_ nueve años fué la mas larga
que se ha conocido, .y Lamec, desde cuya
tiempo empezaron las artes. Tubalcain su
hijo inventó el arte de trabajar el bronce
y el hierro, y Júbal algunos instrumentos
músicos. Siguióse Noé , que tuvo por Hijos
á Sena , Chám , y Japhet.
Multiplicáronse tánto los pecados sobre
la tierra , que Dios resolvió destruir por
medio de un Diluvio á todo el linage hu-
mano , excepto Noé y su Familia. Fabricó
•
Io
éste , por mandado del Señor , una Arca.
M
Allí se refugió con su mugen , sus tres Hi-
pa
jos y tres Nueras , encerrando en la misma
fin
Arca animales de todas especies. Empezó
T
á caer una espantosa lluvia que sumergió la
fic
Tierra con todos los vivientes. Subieron las
lo•`
aguas quince codos sobre las mas altas mon-
Po
tañas , y duró la inundacion quarenta dias
de
con sus noches. Saliendo Noé del Arca un
año despites de haber entrado en ella , ofre-
ció a' Dios sacrificios en accion de gracias.
Su M
,
agestad bendixo á él y á sus Hijos,
prometiendo no enviar otro diluvio univer-
sal , y poniendo el arco Iris como señal de
su promesa.
Este Patriarca fué el que ; plantó la vid,
y pronto experimentó la fortaleza del fruto
des
de ella ; pues bebiendo de su licor , se que-
par
dó dormido en una postura poco decente.
y s
Chám , su Hijo , que con este motivo se
esta
burló de su Padre , llevó por castigo su
blo
maldicion ; pero Sem y Japhet , que cubrie-
ver(
ron á Noé con una capa , merecieron su
pros
bendicion.
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De estos tres Hermanos proceden todas
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las familias de hombres que • han poblado el
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Mundo. Priméro habitaban tódos un mismo
pais , y hablaban una misma lengua ; pero al
fin se vieron obligados á repartirse por la
Tierra , porque habiendo emprendido edi-
ficar una torre que llegase al Cielo , Dios
los confundió allí con variedad de lenguas,
por lo qual se dió á aquella torre el nombre
de
Babel,
que significa confusion.
LECCIC?N
IV.
Vocacion de Habrahan.
En el largo espacio de años que pasaron
desde el diluvio hasta Abrahan , la mayor
parte de los hombres olvidó la lei natural,
y se entregó á la idolatría. En medio de
esta corrupcion quiso Dios formarse un Pue-
blo escogido en que se conservase la Religion
verdadera, y del qual naciese el Salvador
prometido. Para tronco y Padre de este
Pueblo eligió á Abrahan , que vivía en Cal-
déa, y era uno de los Patriarcas descendien-
tes de Noé. Mandóle Dios salir de su Pais
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para pasará la tierra que él le mostrase , y
prometióle que le haría Padre de un gran
Pueblo , y que daría á sus descendientes la
tierra de Canaan , conocida con el nombre
de Tierra de promision , en que está figu-
rado el Cielo prometido á todos los Chris-
tianos.
Partió Abrahan con su muger Sara , con
Lot su sobrino , y con toda su hacienda ; y
despues de haber pasado algun tiempo en la
tierra de Canaan , le precisó el hambre á
pasará Egipto,. Volvió á Canaan rico de ga-
nados, oro y plata ; y Lot , que tambien lo
era , hubo de separarse de él , porque no
podía una misma tierra sustentar los gana-
dos de ámbos. Confiando Abrahan en las
promesas de Dios , y obediente á sus pre-
ceptos , alcanzó victoria del Rei Codor-
lahomor y otros quatro Reyes aliados de
éste , y libró á Lot de manos de aquellos
enemigos , que habían invadido el Pais de
Sodoma.
No habiendo Abrahan tenido Hijos de
Sara su muger , se casó con Agar , sierva
suya , en la qual tuvo á Ismael. Dispuso
Dios que él y toda su familia se circuncida-
1
3
sen , renovando la alianza con su pueblo,
y queriendo que la circuncision fuese carác-
ter distintivo de él.
Sucedió entónces el incendio de las Ciu-
dades de Sodoma y Gomorra causado por
una lluvia de fuego en castigo de los abo-
minables pecados de sus Habitadores. La
muger de Lot se convirtió en estatua de sal
por haber mirado atras al salir de Sodoma,
cosa que expresamente se les había prohi-
bido.
Vivió Abrahan colmado de riquezas; pero
conservando siempre la sencillez de las an-
tiguas costumbres. Dióle el Cielo Angeles
por huéspedes , los quales le anunciaron que
de su muger Sara le nacería un Hijo. Así
se verificó , pues en edad mui avanzada pa-
rió á Isaac,
Dios , para probar la fidelidad de Abra-
han , le mandó que sacrificase este mismo
Hijo, en quien, segun la divina promesa, se
afianzaba toda su po
•
teridad. No se detuvo
Abrahan en executar las órdenes del Señor,
y partiendo con Isaac , llegó al lugar desti-
nado ; erigió un altar , ató á su hijo , y
guando ya tenía el brazo levantado para
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sacrificarle , le contuvo un Angel , enviado
del
Cielo ,
en prueba de quedr Dios satis-
fecho de su obediencia.
Isaac tomó por Esposa á Rebeca , hija de
Batuel , y nieta de Nacor , hermano dé
Abrahan , de la qual tuvo dos hijos , Esaú,
y Jacob. Este , tomando por consejo de su
Madre el vestido de Esaú , se presentó á su
Padre Isaac , que por la, suma vejez ya no
veía ; y dándose por el mismo Esaú , consi-
guió la bendicion privilegiada de hermano
mayor. Jacob , para evitar las iras de Esaú,
se refugió á Mesopotamia á casa de
su
Tio
Laban. Durante su viage vió en sueños
una
escala que llegaba desde la Tierra al Cie-
lo; y desde lo alto le prometió Dios hacerle
Padre de una posteridad innumerable.
Siete años sirvió Jacob en casa de Liban
en donde le dieron, por esposa á Lia , aun-
que había pedido á Raquel. Obtuvo tambien
poco después á ésta, con la condicion de
servir otros siete años. Al volver á su casa
luchó con un Angel que se le presentó en
figura humana , y éste le dió el nombre de
Israel (que
significa
fuerte contra
Dios)
por
lo qual se llamaron
israelitas
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dientes. Tuvo doce hijos que fueron Pa-
triarcas , ó Gefes de las doce Tribus , lla-
mados Ruben , Simeon , Leví , Júdas , Isa-
car, Zabulon , Dan , Neftalí , Gad , Aser,
Joseph y Benjamin.
Refirió Joseph á sus Hermanos unos sue-
ños misteriosos , que daban á entender es-
tarían algun dia sujetos á él. Estos sueños , y
el singular cariño que le tenía su Padre ex-
citaron la envidia y odio de los Hermanos,
los quales determinaron quitarle la vida.
Impidiólo Ruben , el mayor de ellos ; y
por consejo de Júdas le vendieron á unos
Mercaderes Ismaelitas.
Conducido Joseph á Egipto , cayó en po-
der de Putifar , uno de los principales Ofi-
ciales del Rei Paraon ; y , acusado con ca-
lumnias por la muger de Putifar , que ha-
bía solicitado en vano hacerle quebrantar la
castidad , fué encarcelado ; mas protegióle
Dios , que no quería pereciese aquel justo.
Allí explicó los sueños de dos presos , sa-
liendo verdadera su explicacion : interpretó
otro sueño del Rei , y le dió tan sabios con-
sejos, que llegó á ser su primer Ministro. En
los siete años de abundancia que , explican-
ToM.I.
I3
t6
do el suelo , había pronosticado , acopió
y
reservó la quinta parte de los frutos de la
tierra ; y guando llegaron los siete años de
hambre , distribuyó los granos á los Egip-
cios. Vinieron entónces sus Hermanos á Egip-
to á comprar trigo ; y conociéndolos (sín
que ellos le conociesen á él ) quiso tratar-
los como espías para tenerlos inquietos ,
y,
con las preguntas que les hada , darles mo-
tivo de arrepentirse de su delito. Impúsoles
la condicion de irá buscar á su Hermano
Benjamin , dexando á uno de los ótros en
rehenes. Por fin , se dió á conocer ; los
trató benignamente , y dispuso viniese su
Padre Jacob , que , aunque no acertaba á
creer semejante marabilla , vino lleno de
gozo , y se estableció con sus Hijos en la
tierra de Cesen que Joseph les señaló.
Estando Jacob para morir , juntó á sus
Hijos ; dió á cada uno su bendicion , les
profetizó sucesos venideros , y dixo parti-
cularmente á Júdas aquellas notables pala-
bras : El
cetro no saldrá de luda , y en sus
Descendientes permanecerá la autoridad del go-
bierno hasta que venga el que ha de ser en-
viado : él será la esperanza de
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I7
profecía en que claramente anunció la veni-
da del Mesías.
Muertos Jacob y Toseph , se multiplicó
prodigiosamente en aquel pais su descenden-
cia , con el nombre de
Israelitas.
Los Egip-
cios, á quienes empezó á dar cuidado el ad-
mirable acrecentamiento de una sola familia,
resolvieron tratarlos como Esclavos, sujetán-
dolos á los trabajos mas penosos. Mandó el
Rei Faraon á las Parteras. de Egipto que qui-
tasen la vida á todos los varones que nacie-
sen entre los Israelitas , arrojándolos al Nilo;
pero aquellas Mugeres , llevadas del temor
de Dios , no pusieron por obra el mandato
del Rei. Entónces quiso el Omnipotente que
viniese Moises al mundo para libertar de
semejante opresion
á
su Pueblo.
LECCION
V.
Vocacion de Moisés, y su Ministerio.
Era Moises hijo de Amram , de la Tribu
de Leví.
A los tres meses de nacido , le
B2
18
echaron al Nilo en una cesta para que allí
pereciese; pero le libró Dios de este peligro,
haciendo que la Hija de Faraon le sacase , y
le mandase criar secretamente con tanto cui-
dado como si fuera su propio hijo. Por esto
le llamaron
Moises ,
que significa
sacado de
las aguas.
Educáronle-:en la Corte de Fa-
raon , instruyéndole en todas las ciencias
de los Egipcios. A los quarenta años fué
á buscar á sus Hermanos que vivían en es-
clavitud ; y, por haber dado muerte á un
Egipcio que maltrataba á un Israelita, huyó
á la Tierra de Madian , y se empleó en
guardar las ovejas de su Suegro Jetro. Es-
tando en el Monte Horeb , se le apareció
Dios desde una zarza que ardía sin consu-
mirse , y le mandó fuese á
Egipto á
decir á
Faraon dexase salir de aquel Reino al Pue-
blo de Israel , en cuya empresa le acompañó
su Hermano Aaron.
Llegó Moises á Egipto , é intimando á
Faraon la órden de Dios , le espantó con
diferentes prodigios ; pero resistióse endu-
recido el corazon de aquel Rei. Padeció
Egipto diez terribles plagas , de las quales la
primera fué convertirse las aguas en sangre;
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la segunda , una multitud de ranas
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cera , otra multitud de mosquitos que per-
seguían á hombres y
Y
animales ; la quarta;
unas moscas de gran tamaño ; la quinta , una
horrible mortandad de ganados la sexta,
úlceras ó llagas que atormentaban así á los
brutos corno á los `hombres ; la séptima, gra-
nizo con truenos yaybs ; la octava; una in-
finidad de langostas ; la nona , espesas -tinie-
blas. Dé todas estas plagas preservaba el
divino poder únicamente á los Isrãelitas ; y
obstinándose Faraoñ , quiso Dios, antes de
enviará Egipto la última plaga , mandar á
su Puelo que celebrase la Pasqua con las mis-
teriosas ceremonias que le dictó , reducidas
principalmente á matar un cordero de un
año_
y.
sin mancha , teñir con -su sangre las
puertas , comer asada toda su carne con pan
sin levadura y lechugas silvestres , y hacer
esta comida en trage de caminantes, ceñidas
las cinturas, calzados y con báculos en las
manos. Ordenó que todos los años renova-
sen losIsraelitas esta celebridad en memoria
del beneficio que iban á recibir.
Cumplido aquel divino precepto, en la
noche siguiente á ala Pasqua , baxando el
allí
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•
Z9
Angel; Exterminador ; ":dió Muerte á todos
los Primogénitos de Egipto; y sólo se liben,
taron de :la espada de aquel Angel las. nasas
de los Israelitas señaladas con la sangre. del
Cordero. La consternacion que causó. !esta
última plaga , obligó á Faraon á permitir la
pronta. salida del Pueblo de- Dios. Antes. de
partir , las- mugeres Israelitas pidieron cada
una á su Vecina vasos • de oro y plata , y
ropas preciosas. Prestaron las Egipcias= quan-
to les pidieron , disponiéndolo asi ':el
Señor,,
que., como dueño de,todos-los bienes , pue-
de darlos y quitarlos, .á quien quiere; y sa.,
lieron los Hijos de Israel casi en número:de
seiscientos mil , sin contar lbs niños, y car-
gados de despojos de los. Egipcios. Una nube
en forma de columna durante el.•dia,c.y
una columna de fuego. durante la noche. les
mostraban-el camino, ' Llegaron al desierto á
orinas del Mar roxo ;
y
noticioso entretanto
Faraon:.de la partida d.e los Israelitas , fuá
en su seguimiento con; un
f
copioso exército:
Moises , levantando su Tara , hizo que alas
aguas de aquel Mar se separasen á ur#oi_»
otro. lado , y los Israelitas le pasaron á pié
enxu'to:.Qiiando:hu
y
o ientradQ Faraoa, tras
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M
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2I
ellos , por el mismo camino , volvieron -á
juntarse las aguas , y le sumergieron con to-
dos los suyos , sin que escapase ni siquiera
uno de ellos : admirable suceso que Moises
celebró en un sublime cántico de accion
de
gracias.
No fué menor prodigio el que obró Dios
en beneficio de los Israelitas guando para
sustentarlos en el desierto hizo cayese de las
nubes todos los dial , menos el sábado , un
rocío dulce que llamaron
Mana',
con el qual
se alimentaron abundante y deliciosamente.
Era tanta la inconstancia é ingratitud del
Pueblo Hebreo , que desde su salida de
Egipto no había cesado de murmurar contra
Moises como causa del hambre , sed , y
de-
mas
trabajos que pasaban ; pero si la divi-
na providencia les remedió el hambre con el
Mana , tambien les aplacó la sed guando
quiso que , tocando Moises con su vara un
peñasco , brotase de él un copioso manantial
de agua.
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22.
LECCION VI.
Da Dios su Lei al Pueblo de Israel.
Llegado el tiempo en que quiso Dios dar
su Lei á los Israelitas , les mandó por medio
de Moises que se purificasen. Esta misma
preparacion anunciaba la santidad de aque-
lla Lei ; y la magestuosa ostentacion con que
baxó Dios al monte Sinaí , inspiraba el res-
peto debido al Legislador. Desde lo alto del
monte inflamado , entre relámpagos y true-
nós , publicó Dios los diez Mandamientos
de su Lei , conocidos con el nombre de
Decálogo , que contienen los principios del
culto divino y de la sociedad de los hom-
bres. Subió Moises al Monte ; y hablándole
el Señor á solas , le comunicó varias Leyes
que habían de observar los hombres. Pro-
nunciólas aquel venerable Caudillo ante to-
do el Pueblo , el qual prometió observarlas
fielmente : recibió después de mano del mis-
mo Dios las Tablas de la Lei , que eran de
piedra , y pasó quarenta dias con sus noches
en el monte, Entónccs le mandó
el
Señor
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3
edificar el Tabernáculo, cl Arca de la alian-
za , el Altar de los holocaustos , y otras
cosas conducentes al culto sagrado.
:el.
Impacientes los Israelitas de la detencion
de Moises , obligaron á Aaron á que les hi-
dar
cíese un Becerro de oro , y sacrificaron ante
dio
este ídolo. Baxó Moises del monte ; é in-
ma
dignado en extremo , hizo pedazos las Ta-
1e
-
blas de la Lei , y reduxo á polvo el Becer
f
Ue
ro de oro. Con auxilio de los Levitas , dió
-
muerte como á. unos veinte y tres mil de
2s
'el
!
los culpados ; y habiendo después reprehen-
-
dido al Pueblo , volvió á la presencia del
"e
os
Sefior , á quien logró aplacar con sus rue-
de
gos. Preparó dos tablas de piedra iguales á
lel
las primeras : en ellas escribió Dios los di_z
n
Mandamientos de su Lei ; y al baxar entón-
ts
Dios en aquel tiempo su ira contra los vio-
ladores de sus preceptos. Nadab y Abiú,
e
que pusieron en los incensarios fuego ajeno
y profano , y nó el del altar , fueron con-
r
sumidos con una llama milagrosa. Uno que
l ¡
ces
Moises del monte para presentarlas
al
Pueblo , despedía de su frente dos rayos de
luz sin que él mismo lo advirtiese.
'-
Con tres escarmientos terribles manifestó
•
2a.
blasfemó , y ótro que trabajó en dia festi-
vo , perecieron apedreados por el Pueblo
segun la divina sentencia.
Quando ya los Israelitas estaban cerca de
la Tierra de promision , enviaron explora-
dores á reconocerla. Volvieron éstos al cabo
de quarenta dias , trahiendo un sarmiento
de vid tan lleno de uvas , que era la carga
de dos hombres. Dixeron que el pais era ex-
célente ; pero' sus Ciudades mui fortificadas,
y los Habitantes de agigantada
s
estatura. In
timidado con esto el Pueblo ; prorrumpió
en murmuraciones; y el Señor, ofendido de
ellas , declaró que todos los Israelitas que
habían murmurado de su Magestad desde
la edad de,vebite años arriba ,. morirían en
el desierto sin entrar en la Tierra de pro-
mision , á exccpcion de Caleb y Josué que
habían sido fieles; y que sólo eritrarían en
ella al cabo de quarcnta años los Hijos des-
p
ues de muertos sus Padres.
- Subleváronse contra Moises Coré , Datan
y Abiron con doscientos y cinqüenta de los
principales del•:Pueblo , acusando tambien á
Aaron de haber usurpado el Sacerdocio; mas
por disposicion divina , abriéndose la tier-
ra , t
repern
qüent
tatuen
Co
la ele,
famili
queri
juntar
duxesi
que e
Coi
tenso
ga per
viarle
mortal
órden
tal vil
daban
Set
d
sieron
cidos
tás, el
que m.
tuvo á
•
•
ra , tragó á Datan y Abiron ; y un fuego
repentino consumió á los doscientos y cin-
giienta rebeldes 'que ofrecían
,
incienso jun-
tamente con Coré.
Confirmó Dios con un nuevo prodigio
la eleccion que. había hecho de Aaron y su
familia para poseer la dignidad Sacerdotal,
queriendo que entre las varas secas que
sd
juntaron de cada
.
Tribu , floreciese
y pro-
duxese fruto la de la Tribu de Leví , en
que estaba escrito el nombre de Aaron.
Como continuase el Pueblo en:su .descon-
tento y murmuraciones durante aquella lar-
ga peregrinacion, le castigó el Señor con en-
viarle unas serpientes cúyas mordeduras eran
mortales. Intercedió Moises con Diós, y por
órden suya hizo una Serpiente de, metal con
tal virtud , que quantos la miraban , que-
daban sanos de las venenosas ,heridas.
Sehon , Rei de los_Amorréos , y Og,
Rei de Basan , .que con sus tropas se opu-
sieron al paso de los Israelitas , fueron ven-
cidos por éstos,
$alai,
Rei de los Moabi-
tás ,
envió al Adivino , ó Profeta (Balaan á
que maldixese á. Israel ; pero un Angel de-
tuvo á la Burra. en que Balaan iba monta-
festi-
pueblo
rca de
:plora-
1 cabo
viento
carga
:ra ex-
icadas,
ra.
In
•umpió
ido de
as que
desde
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le pro-
ué que
-ían en
os des-
, Datan
de los
rabien á
io; mas
ta tier-
2
5
•
•
z6
do. Este la daba de palos ; y dispuso Dios
que aquella Bestia le hablase quexándose del
mal trato. Vió entónces Balaan al Angel del
Señor , y quedó espantado y arrepentido. Al
fin , en vez de maldiciones , pronunció mu-
chas bendiciones sobre Israel.
Para- perderá los Israelitas , recurrió Ba.•
lac por consejo de Balaan al arbitrio de en-
viarles mugeres Moabitas y Madianitas que
los pervirtiesen ; y en efecto prevaricaron
aquellos , y se entregaron al desórden y á la
idolatría ; mas' por castigo del Cielo murie-
ron violentamente veinte y quatro mil hom-,
bres.
Moises , después de haber acaudillado al
Pueblo de Israel , y escrito la Historia de
las obras de Dios hasta su tiempo , conoció
que llegaba el fin de sus dias. Dexó entónces
á Josué nombrado por Succesor suyo ; com-
puso aquel admirable cántico que refiere los
beneficios de Dios y la ingratitud de su
Pueblo ; bendixo á todas las Tribus de Is..
rael ; subió al monte Nebo , desde cuya al-
tura tuvo el consuelo de que el Señor le
mostrase la tierra de Canaan , y murió á la
edad de ciento y veinte años.
No
tuoso
ma pa
las div
este lu
que
fl
raelital
Job
Hus ,
de los
monio
todos
de rep
dos,
le cub
de tód
adema!
vendo,
posa.
Cielo ,
nas , c
Dios
dándol
p rospei
•
•
17
No consta el tiempo en que vivió el vir-
tuoso Varon Job ; de cuyas desgracias y su-
ma paciencia hacen mui particular mencion
las divinas Escrituras ; pero se trata de él en
este lugar , porque hai muchas opiniones de
que floreció ántes de la entrada de los Is-
raelitas en la Tierra de promision.
Job era hombre riquísimo en la tierra de.
Hus , mui temeroso de Dios , y bienhechor
de los necesitados. El Señor permitió al De-
monio que afligiese á Job , con privarle de
todos los bienes del mundo , de modo que
de repente perdió sus haciendas , sus gana-
dos , y sus diez hijos. Una espantosa llaga
le cubrió de pies á cabeza ; y abandonado
de tódos , yacía en un muladar , sufriendo
ademas de estos males , las ásperas recon-
venciones de sus Amigos y de su misma Es-
posa. Resignado Job con la voluntad del
Cielo , sufrió con tal constancia aquellas pe-
nas , que en premio de su tolerancia quiso
Dios restituirle la salud , y la hacienda,
dándole ótros diez hijos , y colmándole
de
prosperidades durante una larga vida.
> Dios
se del
;el del
lo. Al
mu-
ió Ba-
le en-
as que
icaron
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nurie-
hom=
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da de
.,
onocio
itónces
;
com-•
[ere los
de
su
de Isw
aya al-
eñor le
itá á la
•
•
2.8
LECCION
VII.
Gobierno de Josué.
Guiado Josué por el Señor , que le pro-
metió su asistencia , recibió el gobierno del
Pueblo , y envió á Jericó dos hombres con
el fin de reconocer aquella Ciudad , una de
las mas fuertes de Canaan. A estos alojó , y
tuvo ocultos en su casa una Muger llamada
Rahab , con promesa que la hicieron de que
ni á ella , ni á su familia se causaría daño
alguno en el saco de la Ciudad.
Consternáronse aquellos Habitantes al acer-
carse el Pueblo de Israel , el qual venía mar-
chand© con el Arca, al frente. Apénas llega-
ron al Rio Jordan los Sacerdotes que la lle-
vaban , guando las aguas se dividieron , de-
xando libre el paso á los Israelitas ; con lo
qual entraron sin estorbo en la Tierra de
promision.
Josué , á quien un Angel anunció que to-
maría á Jericó , mandó que su exército,
seguido de'l Arca , y de todo el Pueblo al
son de trompetas , diese vuelta al rededor
de la
diere
de Jc
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Josué
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a mar-
llega-
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:ército,
éblo
al
ededor
z9
de la Ciudad durante seis días. Al séptimo
dieron todos juntos grandes voces por órden
de Josué ; y al estruendo de ellas y de las
trompetas cayeron las murallas ; y los mo-
radores fueron pasados á cuchillo , perdo-
nando los Israelitas solamente á Rahab
y
á su Familia.
Hicieron alianza con Josué los Gabaonï-
tas ; y resentidos de ello cinco Reyes comar-
canos , pusieron sitio á Gabaon. Acudiendo
Josué á socorrerá sus aliados , desbarató el
exército enemigo ; y para completar la vic-
toria ántes de anochecer , mandó al Sol que
se detuviese ;
y
obedeció el Sol , alargán-
dose milagrosamente aquel dia.
Extendió Josué sus conquistas , apoderó-
se de varias Ciudades , y repartió después la
Tierra de promision entre las Tribus. No
entró en este repartimiento la de Leví , por-
que Dios la señaló los diezmos y primicias
de todos los frutos ; una parte de todos los
sacrificios y ofrendas, y quarenta y ocho
Ciudades con sus arrabales y distritos al
derredor de las mismas , repartidas en me-
dio del territorio de las otras Tribus. Pe-
ro no por esto dexó de hacerse la division
•
30
entre doce Tribus , porque la familia de
Joseph componía dós , la de Efraim y la
de Manases. Ninguna fué tan célebre como
la de Judá , á la qual favoreció el Señor
particularmente. Tuvo una larga succesion
de Reyes ; gozaba la preeminencia y la au-
toridad del mando ; al fin dió nombre al
Pueblo Judío , y de ella nació el Mesías.
Síguióse una paz durable ; y murió pací-
fico y glorioso Josué , el ilustre Caudillo de.
los Israelitas.
Olvidando luego cl ingrato Pueblo las
solemnes promesas que había hecho á Jo-
sué , se alió con los extraíos que habitaban
la tierra de Canaan ; y esta alianza le hizo
caer en la idolatría ; por lo qual le suspen-
dió el Señor su proteccion , entregándole en
manos de sus adversarios.
Poco despees de muerto Josué , acaeció
la trágica y casi total destruccion de la Tri-
bu de Benjamin , con motivo del delito que
cometieron los de aquella Tribu , habitantes
de Gabaá. Los torpes insultos que de ellos
recibió la Muger de un Levita , obligaron á
las demas Tribus á tomar las armas en ven-
ganza de excesos tan infames y crueles. Ne-
garot
despt
fuero
Ciud
jamin
pagac
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se
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que
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ellos
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3
i
gáronse los de Gabaá á entregar los reos ;
y
despues de haberse resistido algun tiempo,
fueron pasados á cuchillo , y abrasadas las
Ciudades pertenecientes á la Tribu de Ben-
jamin , reservándose únicamente para la pro-
pagacion de ella seiscientos hombres , que
se libertaron huyendo al desierto , y despues
se unieron con las quatrocientas Vírgenes,
que se libraron del cuchillo en la destruc-
.cion y exterminio de Jabes G alaad ,
y
ótras que les permitieron robar de otras
Tribus.
LECCION VIII.
Gobierno de los demas Jueces.
Padeció el Pueblo Judío seis diferentes
cautiverios ; y así para libertarle de ellos,
-como para gobernarle , se valió Dios de
Caudillos con el nombre de
Jueces.
El primero de estos cautiverios
fué
el que
sufrió durante ocho años baxo la tiranía de
Cusan, .Rei de Mesopotamia , de cuya opre-
sion le libertó Otoniel.
TOM.I. c
32-
El segundo cautiverio de diez y ocho
años acaeció baxo Eglon , Rei de los Moa-
bitas , en castigo de la idolatría en que ca-
yeron los hijos de Israel. Aod , que los
acaudillaba , les restituyó la libertad con la
victoria que alcanzó de Eglon , quitán-
dole la vida á él y á casi diez mil sol-
dados.
Fué el tercer cautiverio en tiempo de Ja-
bin , Rei de Canaan , guando tenía la glo-
ria de ser Juez de Israel Débora , muger
insigne en piedad , y que , fortalecida con
el espíritu del Señor , gobernó quarenta años
al Pueblo escogido. Sirvióla de grande au-
xilio Barac , famoso Capitan , que derrotó á
Sísara. Este era General de Jabin , y murió
á manos de la valerosa Jahel , que le atra-
vesó la cabeza con un clavo.
Volvieron los Israelitas á padecer por sus
nuevas infidelidades otra esclavitud baxo los
Madianitas y Amalecitas ; y afligidos de in-
decibles males , acudieron á implorar el di-
vino auxilio. Manifestó Dios entonces que
para libertar
.
á su Pueblo quería servirse de
Gedcon , Varon de la Tribu de Manases,
confirmando la eleccion de este Capitan con
el
du:
tra
y
f
est
bre
ma
sen
seg
qu(
aci:
y'
qus
agt
tod
to
tre
unc
tan
Lle
po
dos
ley;
tas.
33
el milagro del Vellocino que , puesto al aire
durante una noche, se cubrió de rocío, mién-
tras toda la tierra de al rededor estaba seca,
y en otra noche se mantuvo seco , aunque
estaba humedecida la tierra.
Componíase de treinta y dos mil hom-
bres el exército de Gedeon ; mas éste , por
mandato del Señor , publicó que se volvie= •
sen los que no tuviesen bastante valor para
seguirle. Retiráronse veinte y dos mil , y
quedaron diez mil , á los quales conduxo
acia las orillas de un rio á que bebiesen,
y de ellos escogió solamente trescientos,
que fueron los que bebieron cogiendo el
agua en el hueco de la mano, y despidió á.
todos los demas que para beber habían pues-
to las rodillas en tierra.
Dispuso Gedeon que cada uno de estos
trescientos hombres llevase en una mano
una trompeta , y en la ótra una olla , ó cán-
taro vado con una antorcha oculta dentro.
Llegaron en el silencio de la noche al cam-
po enemigo ; y al dar Gedeon la señal , to-
dos rompieron sus cántaros uno contra órro,
levantando el grito , y tocando las trompe-
tas. Fué tal
el
terror de los Madianitas , que
C
a
ocho
Moa-
ue ca-
le los
:on la
uitán-
1 sol-
le Ja-
a glo-
muger
la con
a años
le au-
rotó á
murió
atra-
er sus
ixo los
de in-
el di-
:s que
irse de
anases,
:an con
•
34
se mataron unos á ótros ; y acabando Ge-
deon de derrotarlos , redimió de la opre-
sión á su Pueblo.
Al morir este Caudillo de Israel , dexó
setenta y un hijos de varias Mugeres. Abi-
melec , que era uno de ellos , dió muerte
á todos sus Hermanos , ménos á Joatan , y
'se alzó con el gobierno que obtuvo durante
tres años. Al fin murió desgraciadamente,
hiriéndole una muger la cabeza con un pe-
dazo de piedra de molino.
No acaeció cosa notable en tiempo de
los Jueces Tola y Jair.
Padeció despues el Pueblo de Israel el
-quinto cautiverio baxo los Amonitas , con-
tra los quales marchó Jephte , y habiendo
hecho . gran destrozo en ellos , les tomó y
arruinó varias Ciudades , hasta que logró
con sus victorias libertar de la servidumbre
á la Nacion Hebréa.
El sexto cautiverio baxo la dominacion de
los Filisteos duró muchos años ; pero Dios
eligió para consuelo de Israel á Sanson,
hombre dotado de extraordinaria fuerza , y
que empezó á mostrarla desde su juventud,
despedazand
o
á un furioso Leon .sin otras
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de
zo
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;on,
,y
:ud,
tras
armas que sus manos. Quemó los campos
del enemigo soltando en ellos trescientas
zorras , atadas de dos
.
en dos con tin hachon
encendido á la cola. Dió muerte á mil Fi-
listéos con la quixada de un jumento , y
guando, ardiendo en sed despues de seme-
jante peléa , pidió á Dios le diese agua,
brotó de una de las muelas de aquella mis=
ma quixada una fuente con que_ apagó la
sed. Viéndose encerrado dentro de la Ciu-
dad de Gaza , salió de ella á media noche,
arrancando las puertas , y llevándolas á. un
monte.
Amaba tánto á la Filistéa Dálila , que tu-
vo la flaqueza de descubrirla que sus fuerzas
dependían en cierto modo de sus cabellos;
y las perdió luego que por disposicion de
Dálila se los cortaron. Prendiéronle entón-
ces los Filistéos , y sacándole los ojos , le
pusieron á dar vueltas á un molino. 'baffle ya
renaciendo los cabellos , y con ellos las fuer-
zas , guando le llevaron á una gran casa ó
templo en que los Filistéos celebraban una
solemne fiesta. Abrazóse de dos columnas;
y conmoviéndolas fuertemente , derribó to-
do el edificio , en cuyas ruinas quedó sepul-
36
tado con
los Príncipes Filistéos , y tres mil
personas de ambos sexos. Así acabó Sanson,
despues de haber sido Jucz de Israel por
espacio de veinte años.
El Pontífice Helí , uno de los
últimos
Jueces , fué desgraciado á causa de los deli-
tos de sus dos Hijos Ophní , y Phinées; pues
por no haberlos reprimido como debía , re -
cibió el castigo que Dios le había anuncia-
do. Eran aquellos hijos unos Sacerdotes am-
biciosos , deshonestos , y tiránicos que exi-
gían en las ofrendas mas de lo que la lei
les permitía. En pena de la condescendencia
de Helí con ellos , permitió Dios 'que sa-
liendo los Filistéos victoriosos de una bata-
lla contra los Israelitas ;tomasen el Arca, y
que al recibir Helí esta noticia , cayese de
la silla en que estaba sentado , muriendo del
golpe.
Padecieron los Filistéos tantos males
miéntras 'estuvo el Arca eh su poder , que
al fin la restituyeron.
Despues del Sumo Sacerdote Helí , fué
Juez del Pueblo el Profeta Samuel criado
en el Tabernáculo y empleado en servicio
del Señor. Su sabio gobierno y exhortacio-
nes
por s
cedo
'A
pertc
los
casa:
Bele
Moa
que.
tiem
uno
bien
no ,
voh
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de
cam
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así
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que
•^
•
4.4.°
37
mil
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x-
lei
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sa-
ita-
y
de
del
ales
que
fué
ido
cio
io-
nes sacaron á la Nacion de la idolatría , y
por sus fervorosas oraciones quedó ésta ven-
cedora de los Filistéos.
•
A los tiempos del gobierno de:-.los Jueces
pertenece la historia de Rut , que refieren
los sagrados Libros. Era Rut una Moabita
casada con un Hijo de Elimelec , natural de
Belen. Este se había retirado al'pais de los,
Moabitas con motivo de una cruel hambre
que se padecía en su Patria , y murió algun
tiempo despues dexando dos Hijos varones,
uno de los quales casó con Rut : pero ha-
biendo muerto tambien éste , y su herma-
no , Noemí , Suegra d„e Rut , determinó
volver á la tierra de Israel ; y Rut quiso
acompañarla. Booz , hombre rico , pariente
de Elimelec , habiéndola encontrado en un
campo durante la estacion de la siega , y
viéndola aplicada á respigar , se prenda tan-
to de su humildad y modestia , que la to-
mó por Esposa. De ella tuvo un Hijo lla-
mado Obed , que fué A
y
udo de David ; y
así aquella Muger extrangera logró por su
virtud la dicha de entrar en la familia de
que descendió el Mesías.
• ^
•
i$
LECCION IX.
Gobierno de los Reyes , y Reinado
de Saúl,
El Pueblo inconstante , cansado del go-
bierno de los Jueces , quiso establecer el
monárquico ; y los principales de la Nacion
pidieron al anciano Samuel que les eligiese
un Kei. Instruido aquel Santo hombre de
la voluntad del Señor , les representó , aun-
que infructuosamente , no ser del divino
agrado semejante anudanza de gobierno;
pero al fin nombró y consagró á Saúl , Hi-
jo de Cis , de la Tribu de Benjamin ,
y
le
presentó al Pueblo.
Saúl , mandando valerosamente un pode-
roso exército , se señaló desde luego por
sus hazañas con derrota de los Amonitas,
y Moabitas , y consternacion de la tierra
de los
.
Filistéos. Pero su orgullo en sacri-
ficar sin Sacerdotes , y su desobediencia mal
excusada fueron causa de su reprobacion,
y de que Samuel le anunciase que Dios ha-
bía escogido para cabeza de aquel Pue-
blo
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Hi-
y le
ode-
por
iitas,
ierra
aeri-
mal
:ion,
; ha-
?ue-
blo un hombre segun sus intenciones.
Tonatás , Hijo de Saúl , hizo gran destro-
zo en los Filisteos ; y , guando estaba conde-
nado á perder la vida por no haber guarda-
do el juramento que Saúl en su nombre y
én el de todo el exército había hecho de
no comer hasta vencerá los Filisteos , fué li-
bertado por el Pueblo , que pidió su perdon.
Continuando Saúl sus victorias , triunfó
de los . Arnalecitas ; pero dexó con vida á
su Rei Agag , y los Soldados reservaron la
mayor parte de los despojos ganados del
enemigo , desobedeciendo así los preceptos
que el Señor había impuesto por boca de
Samuel. Negó Dios entónces su proteccion
Saúl ; y se apoderó de éste un espíritu
maligno que á ratos le causaba ciertos impul-
sos frenéticos.
El Profeta Samuel consagró despues Rei
de los Lraelitas á. David , Hijo de Isaí, y
de la Tribu de
Judá ; el qual'viniendo á la.
Corte 'de Saúl ,
templaba al son del Harpa
los raptos de furia de aquel Príncipe.
Siendo todavía un Pastor Oven , comba-
tió David con Goliat , Filisteo de estatura
desmesurada , que continuamente insultaba
•
4°
al exército Hebréo ; y arrojándole una pie-
dra con su honda de modo que le hizo dar
en tierra , le cortó después la cabeza. Los
Filístéos , viendo muerto al mas valiente de
los suyos , volvieron las espaldas ; y los Is-
raelitas , que siguieron el alcance , quitaron
la vida á muchos de ellos.
Tan aplaudida fué la victoria de David,
que Saúl le cobró una mortal envidia ; y
procuró desde entónces su ruina , ya con
declarada persecucion , ya con ocultas ase-
chanzas.
Entretanto se distinguía onatás por la es-
trecha y noble amistad que contraxo con
David ; y con tal zelo servía á su persegui-
do Amigo , que se expuso á la ira de su Pa-
dre Sa ll , siendo inalterable la union que
entre los dos jóvenes reinaba.
Anduvo fatigado David para evitar los fu-
rores de su Enemigo ;, y aunque en dos
ocasiones pudo a su salvo,,4arle muerte , tu-
vo la generosidad de no executarlo.
Durante aquella persecucion , un hom-
bre rico y muy avariento , llamado Nabal
negó á
,
David algunos víveres que le pidió-
para sus tropas ; pero Abigail , Esposa de
Nabal
á Das
das e
tad ,
que
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Jur
ron
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bía o
comb<
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Profei
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rificó
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quiso
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ivid,
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a es-
con
t Pa-
que
n
s fu-
L dos
tu-
,
10111-
n
Tabal
pidió
;a de
4'
Nabal , prudente y caritativa , socorriendo
á David , aplacó su enojo. Las buenas pren-
das de aquella muger le ganaron la volun-
tad , de suerte que se casó con ella luego
que Nabal falleció.
Juntos , por fin , los Filistéos , se dispusie-
ron á presentar batalla á los, Israelitas. Saúl,
abandonado de Dios , á quien en vano ha-
bía consultado acerca del éxito de aquel
combate , se valió de una Maga , ó Hechice
cera para que llamase el alma del difunto
Profeta Samuel. Permitió el Señor que és-
ta se le apareciese , y que reconviniéndole
por sus graves culpas , le anunciase un pron-
to castigo. La prediccion de Samuel se ve-
rificó enteramente en la batalla que después
se dió. Quedaron sus tropas derrotadas ;
pç-
reció Jonatas eón dos hermanos suyos ; y el
mismo Saúl , viéndose gravemente herido,
quiso acelerarse la muerte atravesándose . el
cuerpo con su propia espada.
e
42
LECCION X.
Reinado de David.
La Tribu de Judá reconoció por Rei á
David ; pero las otras once reconocieron
á Isboset , Hijo de Saúl , de lo qual se ori-
ginó una dilatada guerra entre la casa de
Saúl y la de David. Asesinaron á Isboset
dos malhechores Benjamitas , y llevaron su
cabeza á David, esperando por ella un gran
premio ; pero este justo Rei los condenó al
último suplicio como á crueles y traidores.
Muerto Isboset , se sometieron todas las
Tribus á David , que despues venció á los
jebuséos ; conquistó á Sion , fortaleza inex-
pugnable
,
que dominaba la Ciudad de je-
rusalen , y rechazó á los Filistéos. Hizo lúe-
trasladar allí con la mas solemne cerã
monja el Arca de la alianza , delante de la
qual iba danzando al son de su Harpa en
demostracion de un devoto regocijo.
Extendió con sus victorias los confines del
Reino de Israel subyugando á los Moabitas,
Iduméos y Amonitas ; y noticioso de que
sólo q
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huir
sólo quedaba de la familia de Saúl su Nieto
Mifiboset , le mandó venir á su Palacio , le
dió su mesa , y le colmó de beneficios.
Obscureció David en parte la gloria de
sus acciones por haber cometido adulterio
con Betsabée , Muger de Urías , y por la
iniquidad con que, para ocultar su delito,
expuso al mismo Urías en el sitio de una
plaza á una muerte inevitable. Los avisos
que Dios envió á David por medio del
Profeta Natan le hicieron volver sobre sí y
sentir el mas sincero arrepentimiento. Con-
tribuyeron á ello las muchas aflicciones que
luego experimentó , principalmente el ha-
berse rebelado contra él Absalon , su Hi-
jo querido. Este dió muerte en un convi-
te á su hermano Amon en venganza de la
torpe violencia que habia cometido con sú
hermana Tatuar , y para evitar las iras de
su Padre tomó la fuga. Al fin David le
restituyó á su gracia ; pero él , ingrato y
rebelde , ganando artificiosamente el favor
del Pueblo , intentó usurpar la Corona, su-
blevando las Ciudades de Israel contra su
legítimo Príncipe. David se vé obligado .4
huir de Jerusalen ; oye , y lleva con pa-
Rei á
ocieron
se ori-
casa de
Isboset
ron
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Lores.
das las
ó á los
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de je-
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ne cero
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znes del
.oabitas,
de que
43
44
ciencia las injurias y exécraciones que con-
tra él pronuncia Semeí , Pariente de Saúl;
y Absalon á la frente de sus parciales entra
en Jerusalen , y es aclamado por Soberano.
Dios, que no olvidaba á su Siervo Da-
vid, quiso que de algunos Vasallos fieles
pudiese formar un exército , cuyo mando
confió á Joab ; y venciendo éste á Absa-
lon , recibió su castigo aquel rebelde Hi-
jo ; pues guando huía , despues de perdi-
da la batalla , se le enredaron sus hermosos
cabellos en las ramas de una Encina , y que-
dó colgado de ellos hasta que Joab y diez
de los suyos le quitaron la vida. Con la
muerte de Absalon obedeció todo Israel
á
su legítimo dueiro.
David , postrados ya sus enemigos , co-
ronó á su Hijo Salomon , y poco ántes de
morir hizo todos los preparativos para la
fábrica de un suntuoso Templo consagra-
do á Dios.
Los Salmos de este gran Rei , y Profe-
ta, manifiestan el divino espíritu que le ani-
maba , y con ellos supo dar gloria á Dios
y
saludable doctrina á los Hombres.
do
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do
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Dios
45
LECCIO.N XL
Reinado de Salo mon.
Tenía Salomon diez y nueve años guan-
do empezó á reinar ; y fué amado de to-
do Israel. Favorecióle Dios con proponer-
le escogiese entre todos los bienes del mun-
do el que mas le agradase. Salomon pidió
la sabiduría , y complació tanto al Señor
esta buena eleccion , que no sólo le con-
cedió la sabiduría , sitió tambien los demas
bienes.
A los principios de su Reinado pronun-
ció aquel célebre juicio sobre la causa de
dos mugeres que se decían Madres de un
mismo niño. Mandando dividir por medio
.la criatura , y dar la mitad á cada una de
las mugeres , conoció quál era la verdade-
ra Madre , porque ésta se resistió á seme-
jante execucion , y la ótra convino en ella.
Edificó con indecible magnificencia el
Temples de Jerusalen , como unos tres mil
años despues de la creacion del , mundo,
y mil antes del nacimiento de nuestro Re-
dentor, habiendo empleado siete en la obra.
Celebró la dedicacion del Templo , y en él
colocó el Arca con la mayor solemnidad,
siendo Jerusalen desde entónces la Ciudad
Santa , imágen de la Iglesia en que Dios
habitaría como en su verdadero Templo.
Edificó grandes Palacios dentro y fue-
ra de Jerusalen , y la riqueza que en ellos
-se ostentaba , el comercio , la navegacion,
la abundancia y tranquilidad que hacían •
tan floreciente su Imperio , arrebataban la
admiraciorl de las gentes , que acudían des-
, de lejos á ser testigos de la magestad de
aquel Rei. Los mismos Príncipes , y entre
ellos la Reina de Sabá , vinieron á ver y
oirá Salomon , tomando lecciones de su
.,
sa-
biduría , que aun era mas asombrosa que su
riqueza.
1Quién diría que un Príncipe á quien
Dios colmó de tantos beneficios había de
ser ingrato á ellos? Entregó su° corazon á
los bienes temporales ; y , olvidado del So-
berano Autor á quien los debía , dexán-
.dose llevar del amor á infinitas knugeres
extrangeras , se precipitó en la idolatría , y
murió despues de haber reinado quarenta
7
año
pos
boa
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tos
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este
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Ser
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46
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sa-
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47
años , dexando dudosa su salvacion á la
posteridad.
LECCION XII.
Division de las Tribus.
quien
'a de
,
;ona
1 So-
;Xan-
acres
'
ía
,
y
renta
Fué succesor de Salomon su Hijo Ro-
boam, quien no siguiendo el consejo de los
ancianos, sinó el de algunos jóvenes inexper•
tos, respondió con altivez y dureza al Pue-
blo que le pedía aliviase los tributos. Con
este motivo le negaron la obediencia diez
Tribus , las quales , eligiendo por su Rei á
Jeroboam , conservaron el nombre de Reino
de Israel; y de las otras dos Tribus, que
permanecieron fieles á Roboam , se formó
el Reino de Jud í.
Para evitar confusion , consideraremos la
serie de los Reyes de Israel separada de la
de los Reyes de Judá , empezando por la
de aquéllos , supuesto que fue de mucho
menor duracion.
TOM.I.
D
48
LECCION
XIII.
Reyes de Israel.
Exáltado Jeroboam al trono , prohibió á
sus Vasallos ir á sacrificar en el Templo de
Jerusalen , temiendo que con ocasion de
este acto religioso volviesen las diez Tri-
bus á la dominacion del Rei de Judá. Eri-
gió dos Becerros de oro , uno en Betel,
y otro en Dan , á los quales dió el nom-
bre de Dioses de Israel ; pero conservó la
lei de Moises , aunque interpretándola á su
antojo.
Un Profeta le anunció el castigo de aque-
lla idolatría. El Altar en que Jeroboam sa-
crificaba , se hizo pedazos , y al mismo
tiempo se le secó la mano que levantó pa-
ra dar órden de prender al Profeta ; pe-
ro recobró luego el uso de ella por las
oraciones de éste mismo.
Permaneció Jeroboam en su idolatría has-
ta la muerte , no obstante las desgracias
que le predixo el Profeta Ahías , y su
exército fué destrozado por el de Judá.
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tismo
,
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pa-
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has-
racias
y su
Ida'.
40"
Nadab, tan malvado como su Padre , só-
lo reinói dos años , y fué asesinado por Baa-
sa , que apoderándose del Reino de Israel,
exterminó toda la familia de Jeroboam. Su,
Hijo Ela reinó dos años , y murió á ma-
nos de Zambrí , General de su Caballería
que le usurpó la Corona , aunque sólo rei-
nó siete dias. Viéndose Zambrí sitiado por
Amrí, pegó fuego á su Palacio , y se que-
mó cón él. Amrí edificó la Ciudad de Sa-
maria , capital del Reino de Israel , y en
su reinado de doce años excedió en im-
piedad á sus predecesores. Pero mas impío
que tódos fué su Hijo Acab , que habie
i
I-
do tomado por muger á Jezabel ,
Prince-
sa
idólatra y enemiga declarada de los Pro-
fetas , adoró con ella el ídolo de Baal,
edificándole un Templo. Los Vasallos imi-
taron la idolatría de su Rei , y la preva-
ricacion llegó á ser tan general , que pa-
recía no tener ya el verdadero Dios quien
le adorase en todo el Reino de Israel.
Envió Dios entónces al Profeta Elías,.
por cuyos milagros manifestó su poder.
Anunció este Profeta una gran sequedad,
que se verificó, y durante ella permaneció
TOM.I.
D
49
escondido , manteniéndose de pan y car-
ne que unos Cuervos le trahían.:: Después
le daba alimento una Viuda de Sarepta,
con quien obró Dios el prodigio de que
nunca se disminuyesen un poco de harina
y una redoma de aceite , que era lo úni-
co que tenía ; y en recompensa quiso el
Señor resuscitar por los ruegos de Elías á
un Hijo de aquella Viuda.
Inducido Acab por Jezabel hizo buscar
á Elías , y no hallándole , mandó aquella
malvada muger dar muerte á todos los San-
tos Profetas que pudo descubrir.
Presentóse Elías ante Acab , intimándole
j
untase quatrocientos cinqüenta Profetas de
Baal para que á vista de ellos se manifes-
tase quál era el verdadero Dios. Dispuso
que éstos escogiesen una víctima, y él es-
cogió otra. Los idólatras invocaron en va-
no á Baal ; pero luego que Elías hizo su
oracion , baxó del Ciclo un fuego que con-
sumió su víctima con la leña , y aun las
piedras del Altar y el agua que le ro-
deaba. Pasmado el Pueblo de aquel por-
tento , conoció la grandeza del Dios de
Elías , y acabó con todos los Profetas de
B.
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las
ro-
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de
s de
¶1
Baal. Entónces llovió abundantemente
en
Israel segun Elías lo había profetizado.
No dexó de perseguirle Jezabel , y para
no caer en sus manos , huyó Elías por si-
tios fragosos y extraviados hasta guarecerse
en una cueva á la falda del Monte Horeb.
Volvió al Reino de Israel , y allí admitió
por Discípulo y Compañero á Eliséo , un-
giéndole corno á Profeta.
Murió Acab traspasado de un flechazo
en una batalla que dió al Rei de Siria,
y los perros lamieron su sangre (segun se
lo anunció el Profeta) al modo ::que ha-
bían lamido la del inocente Nabot , á quien
Acab y Jezabel habían dado muerte porque
se resistió á venderles la herencia de sus
Padres, cosa prohibida por la lei de Moises.
()cosías , Hijo y Succesor de Acab , no
ménos impío que él, reinó mui poco. Ha-
biendo caido de una ventana , murió de re-
sultas del golpe , conforme se lo anunció
el Profeta.
Succedió á Ocosias su hermano Joram,
en cuyo reinado continuaron los milagros
de Elías. Este en compañía de Eliséo pa-
só el rio Jordan , haciendo con su capa
ta '
ta ;
ter
xó
5
que las aguas se dividiesen ; y luego fué
repentinamente arrebatado por el aire en
un carro de fuego. Eliséo desconsolado le
veía subir al Cielo, guando Elías le dexó
su capa ; y de su Maestro heredó el don
de profecía , y el de los milagros. El pri-
mero_fué dividir tambien con la misma::ca-
pa las aguas del Jordan. Después con
a
un
poco de sal convirtió en saludable el agua
mala de Jericó. Entrando en Betel , se bur-
laron de él unos muchachos , llamándole
calvo , y dos osos destrozaron á quarenta
y dos de ' 11os. Sustentóle algun tiempo una
muger
de;
Sunam, á la qual premió Dios
la caridad que tuvo ;con. su Siervo , ,dán-
dola: un Hijo. Este murió , y:. le.:resuscitó
Eliséo. Aumentó milagrosamente el aceite
de
la
Viuda de un_ Profeta;, paraque ven-
diéndole pagase á-un . erecdor. Curó de la
lepra • . Naaman , Capitan del Rei 'de SI-
ria
s
mandándole se bañase en el Jordan sie-
te veces. Con sus consejos ayudó al Rei.
Joraai: en la guerra que sostenía contra el
Rei de Siria, el qual. envió Soldados á Aren..
der ,S,Eliséo ; pero el.-Profeta alcanzó' de
Dios los cegase á todos. Condúxolos has-
E
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53
ta Samaria , en donde les restituyó la vis-
ta ; y queriendo Joram darles muerte , in-
tercedió por ellos Eliséo , y el Rei los de-
xó i libres.
• Dos años después Benadab, Rei de Si-,
ria , puso tan estrecho sitio á Samaria, que
se siguió una extraordinaria carestía. Con-
soló Eliséo á Joram y á los Samaritanos,
profetizándoles que á las veinte y quatro
horas reinaría la mayor abundancia. En efec:;
to , los Sirios levantaron el sitio , y se
pu-'
sieron en fuga , porque permitió Dios oye-
sen ruido de carros , y de un formidable
exército , con lo qual dexaron en el cam-
po gran cantidad de víveres y otros des-
pojos.
Jehú , Caudillo de las tropas de Joram,
fué ungido Rei de Israel por uno de los
Discípulos de Eliséo. Mató de un flechazo
á Joram , y animado con la órden que de
parte de Dios recibió de aniquilar la fami-
lia de Acab , quitó la vida á los Hijos,
Amigos , y Cortesanos de éste , y mandó
precipitar de una ventana á la orgullosa Je-
zabel , que fué hollada de los Caballos y
comida de perros , como lo había profe-
fue
en
o le
lexó
don
pri-
i:ca-
un
agua
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dole
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una
Dios
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Ten-
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,
sie=
Rei
á el
ren^
d
e
has-
0
S4
tizado' Elías. Perecieron tambien todos los
Sacerdotes de Baal , quedando despedaza-
do este ídolo, y destruido su templo. En
tódo cumplió Jehó la lei divina , ménos
en no haber abatido los dos Becerros de
oro de
'
Dan y Betel ; y murió á los vein-
te y ocho años de su reinado , dexando
la Corona á Joacaz su Hijo.
Imitó éste +la impiedad de Jeroboam ;
y
en su tiempo HazaeI , Rei de Siria , so-
juzgó á los Israelitas , reduciéndolos á las
mas crueles calamidades. Al fin tuvo Dios
misericordia de :su Pueblo , y para liber-
tarle se sirvió de Joas , que succedió en
el Reino á Joacaz su Padre , y venció en
tres ocasiones á los Sirios , recobrando las
Ciudades conquistadas por Hazael. Otras
muchas recuperó Jeroboam Segundo , Hi-
jo y Succesor de Joas, y restableció los
antiguos términos del Reino de Israel.
• En tiempo de éste Príncipe floreció el
Profeta Jonas á ,quien mandó Dios pre-
dicase á los Ninívitas , exhortándolos á pe-
nitencia. Temeroso Jonas de ser maltrata-
do por aquellos idólatras , se embarcó pa-
ra Társis en lugar de irá Nínive ; pero
ápei
pest
ció
el
cesa
berl
en
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Par
pala
qua
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Señ,
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çió
carí
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un
que
diez
rein
cée
vein
diri^
¶5
s los
apénas salió del puerto , se levantó una tern-
laza-
pestad que iba á sumergir la nave. Cono-
. En
ció entónces Jonas que aquella borrasca era
énos
el castigo de su desobediencia ; y paraque
s de .
cesase , pidió le arrojasen al agua. Con ha-
seïn-
berlo executado así los Marineros , calmó
indo
en efecto la tempestad. Tragó á Jonas una
ballena, que le tuvo tres dias en su vientre,
Y
y al cabo de ellos le arrojó á la ribera.
so-
Partió Jonas á Nínive , en donde predicó la
las
palabra de Dios , anunciando que dentro de
Dios
quarenta dias sería aniquilada aquella Ciu-
ber-
dad ; pero hicieron los Ninívitas tan verda-
en
dera penitencia, á; exemplo de su Rei, que el
en
Señor apiadado de ellos suspendió el castigo.
las
Despues de varias turbulencias que pade-
)tras
ció el Reino
,
de Israel , subió al trono
Za-
Hi-
varías , hijo de Jeroboam. A los seis meses
los
le dió muerte Selum , el
.
qual solo reinó
un mes , y murió á manos de Manahem,
el
que le usurpó la corona , y la conservó
)re-
diez años. Succedióle su Hijo Faceya', que
pe-
reinó dos , habiéndole quitado la vida Fa-
ata,-
cée , General de sus tropas. Este gobernó
pa-
veinte años , y murió en una conjuracion,
lero
dirigida por Osee.
Despues de la muerte de Facée subió
Osée al trono. Hízole Tributario suyo Sal-
rnanasar, Rei de Asiria ; pero habiendo in-
tentado Osée libertarse de aquella opresioni
'vino Salmanasar con un poderoso exército,
tomó á Samaria al cabo de tres años de
sitio , y encarceló al Rei. Las diez Tribus
que componían aquel Reino , en que ya
se hallaba destruido el culto de Dios , fue-
t`órt conducidas á
Asiria , y
dispersadas de
tal manera entre los Gentiles.; :que apenas
quedó reliquia de ellas : terrible castigo que
envió Dios á aquel Pueblo corrómpido, des,,
pues que por boca de los -Profetas le hay
bía amenazado tan repetidas
veces.
Así aca-i
be/ el Reino de Israel á los doscientos cin-
qüenta y quatro años de su -separacion del
de Judá.
-
Uno de los Cautivos llevados 'entónces
Nínive fué Tobías , de la Tribu, de Nef-
talí , varon tan señalado por la suma cari-
dad con que repartía limosnas á los Com-
pañeros de su Cautiverio , y les 'daba sepul-
tura , como por la exemplar resignacion con
que toleró lõs males que le-sobrevinieron.
El principal de ellos fué -haber cegado ;
y
adett
frir
que
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liber
tuaci
taml
dad'
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belo.
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s cin-
In del
tónces
Nef-
cari-
Com
sepul-
>n con
rieron.
lo ;
y
57
además cayó 'en pobreza , y tuvo que su-
frir las recãnvenciones de Ana su muger,
que le hacía 'cargo de que con todas las
limosnas que había distribuido no pudiese
libertarse de tantas desdichas. En esta si-
tuacion mandó á tin hijo suyo , llamado
tambien Tobías , que partiese á Ragés, Ciu-
dad"de los Medos , á cobrar la cantidad
de diez talentos de plata que le debía Ga-
belo. Para servir de guía en el viage á To-
bías el
f
óven,, se presentó 'entónces el An-
gel Rafael , en figura de un gallardo Man-
tebo. Tobías en el camino se bailaba á ori-
llas del Rio Tígris , guando se vió acome-
tido de un pez monstruoso. Mandóle el An-
gel que le cogiese , y le sacase el corazon,
el hígado y la hiel, que le servirían pa-
ra remedios mui útiles.
Por consejo del Angel se casó después
Tobías el Jóven con Sara , Hija de Ra-
gt.el y Parientã-'stiyá. Está
:
había tenido
siete Maridos , que habían muerto tódos
ahogados por- el-
:
Demonio ;, pero Tobías se
libertó de padecer igual desgracia con ha-
berquemado `el hígado del pez , segun el
Angel se lo previno , ahuyentando así- al
58
maligno espíritu , y con la oracion, y con-
tinencia , que observó con la mayor exáe-
titud en los tres primeros dias de su bo-
da , conforme al encargo del Angel.
Cobró San Rafael los diez talentos que
debía Gabelo , y volvió con Tobías á ca-
sa de su anciano Padre , llevando el quan-
tioso dote de Sara. Apénas llegó el Jóven,
ungió los ojos del viejo Tobías con la hiel
del pez , y le restituyó la vista. Rindie-
ron tódos gracias al Señor , y el Angel se
dió
á , çonocer.
Murió Tobías el Padre á la edad de
ciento y dos años. El Hijo pasó después í
vivir con su Suegro Raquel , y llegando
tambien á, edad avanzada , logró ver nie-
tos suyos hasta la quinta generacion.
LECCION XIV.
Reyes de Judá.
Retrocedamos al tiempo en que las
diez
Tribus que formaron el Reino de Israel,
se SI
ces
R.ei
que s
caer
Dios
un fi
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gitan-
Jóven,
la hiel
Lindie-
lgel se
'ad de
spués a
egando
er nie-
n.
las diez
Israel,
se separaron de la casa de David. Entón-
ces ,
Roboam , Hijo de Salomon , quedó
Rei de Judá ; esto , es de las dos Tribus
que se mantuvieron fieles ; pero no dexó de
caer en la idolatría , por lo qual permitió
Dios que entrando en la tierra de Judá con
un formidable exército Sesac , Rei de Egip-
to , llegase hasta Jerusalen , y se apoderase
de los tesoros del templo. Al fin se apiadó,
el Señor, y cesó aquel estrago.
Por muerte de Roboam reinó tres años
su Hijo Abia , que alcanzó de Jeroboam una
gran victoria con inferior número de tro-
pas ; pero léjos de vivir reconocido á la vi-
sible proteccion de Dios , imitó la impiedad
de Jeroboamn.
Asa , hermano de Abia , se opuso á la
idolatría , derribando los altares de los fal-
sos Dioses , y logró en paz un reinado de
mas de quarenta años despues de haber der-
rotado el numeroso exército de Zara , Rei
de Etiopia.
Floreció la piedad y la justicia en tiem-
po de Josafat , que destruyó los bosques
consagrados á los ídolos , echó de sus es-
tados á algunos hombres de vida licenciosa,
6o
y envió por las Ciudades Sacerdotes que en-
seriasen la lei de Dios. Aumentáronse sus
riquezas , su
gloria ,
y número de Soldados,
de suerte que fué respetado de las Nacio-_
nes confinantes en los veinte y cinco arios
que reinó.
Succedióle Joram , su
primogéni
to
,
tara
cruel
é
impío , que dió la muerte á todos
sus
hermanos ,
y
levantó altares á los falsos
Dioses para complacer á su Esposa Atalía,
Hija de Acab y de Jezabel. El Profeta Elías
le anunció por escrito un cruel castigo , que
se verificó puntualmente ; pues destruyendo
los Filisteos y los Arabes la tierra de Judá,
el Palacio de Joram fué saqueado , que-
daron cautivos sus Hijos ,
y
Mugeres , y él
murió con vehementísimo
s
dolores.
Su Hijo Ocasías que entró en el Reino,
y sólo le gozó un año , siguió en tódo
la impiedad que su Madre Atalía había
heredado de Acab y de Jezabel ; y per-
dió la vida por disposicion de Jehú ,
Rei
de Israel. Atalía , llevada del ambicioso de-
séo de reinar , dió muerte á todos los
Prín-
cipes
de la Real Casa de David. Sólo Joas,
el menor de ellos , fué salvado por la dili-
• genc
sías ,
la
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plo.
hasta
á Jex.'
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A
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1^
Idur
curri
ue en-
se sus
dados,
Ñacio-
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años
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todos
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Atalía,
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J
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ayendo
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Judí,
,
que—
y él
Reinó,
n
tódo
L había
y per-
ú ,
Rei
oso de-
)s
Prín-
lo Joas,
la dili-
6i
gencia y zelo de Josabet , Hermana de Oca-
sías , y Esposa del Sumo Sacerdote Joyada,
la qual le tuvo seis años oculto en el Tem-
plo. Reinó Atalía en Jerusalen seis años,
hasta que el mismo Joyada ciñó la Corona
á loas , entónces de edad de siete años , y
le hizo reconocer por todo el Pueblo , que,
sublevado contra Atalía , la dió muerte.
Permaneció Joas fiel á los consejos de Jo-
yada ; pero muerto éste , los olvidó , y per-
mitió la renovacion de la idolatría. Hizo
apedrear al Sumo Sacerdote Zacarías , Hijo
de Joyada , porque reprehendió las infide-
lidades del Pueblo ; pero no tardó en reci-
bir el castigo de tal ingratitud , pues mar-
chando contra Jerusalen Hazael Rei de Si-
ria , saqueó la Ciudad y dió muerte á mu-
chos grandes del Reino. Joas , ultrajado
por los Sirios , les dexó sus tesoros , y afli-
gido de una larga enfermedad , fué muerto
en su cama por dos de los suyos , despues
de haber reinado quarenta años.
Amasías , Hijo y Succesor de Joas , ven-
gó la muerte de su Padre , y venció á los
Iduméos. Orgulloso con esta fortuna ,
in-
currió
en la idolatría , y peleando contra
6z
J
oas Rei de Israel que le exhortaba á la
paz , perdis su exército , y quedó hecho
prisionero. Después le asesinaron sus mis-
mos Vasallos:
Ozías , por otro nombre Azarías , fué di-
choso en -sus guerras contra los Iduméos y
Filisteos ; venció á los Arabes ; hizo tribu-
tarios á los Amonitas , y fortificó á Jerusa-
len ; pero después se vició ; quiso usurpar
á los Sacerdotes sus funciones , y estándo-
le ofreciendo incienso en el Templo , le cas-
tigó Dios con una lepra. Murió á los cin-
qüenta y dos años de su Reinado.
Joatam , su Hijo
i
fué un Príncipe virtuo-
so , á quien Dios concedió victorias , y rei-
nó diez y seis años.
Su Hijo Acaz promovió la idolatría , y
padeció el azote de la guerra que le l.ecla-
raron los Reyes de Israel y de Siria , des-
baratando su exército , y sitiándole en Je-
rusalen. Lejos de convertirse , y de dar oidos
á las exhortaciones del Profeta Isaías , se
obstinó en tributar culto á los ídolos , y mu-
rió al cabo de un reinado de diez y seis
años , dexanao por Succesor á su Hijo
Ezequías.
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y rei-
ría , y
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, des-
en Je-
r oidos
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y
mu-
y seis
Hijo
Este Príncipe virtuoso abrió el Templo
de Jerusalen que su Padre Acaz había cer-
rado ; y destruyó la adoracion de los falsos
Dioses. Premió Dios su piedad , hacién-
dole vencedor de los Filisteos , y consolán-
dole por medio del Profeta Isaías. A tiem-
po que Senachérib venía con un poderoso
exército contra Judéa , cayó Ezequías gra-
vemente enfermo , y aquel Profeta le anun-
ció su cercana muerte. Afligido el piadoso
Rei por el peligro en que dexaba sus Esta-
dos , pidió al Señor le alargase la vida hasta
vencerá sus enemigos. Mandó entónces
Dios
á Isaías le dixese que dentro de tres dias se
hallaría sano , que viviría quince años más,
y que se libraría de Senachêrib ; en confcr-
macion de cuya promesa permitió el Señor
que la sombra retrocediese milagrosanrnente
diez lineas en el quadrante de Acaz. Envió
luego á su Angel exterminador que en el
espacio de una noche quitó la vida á miento
ochenta y cinco mil Soldados de Senachê-
rib : éste al dia siguiente tomó la fuga ,
y
después fué asesinado por dos Hijos suyos.
Reinó Ezequías veinte y nueve años , y de-
xó la Corona á su Hijo Manases , que en
TOM. I.
E
63
64
vez de seguir las huellas de su piadoso Pa-
dre , restituyó el culto de los ídolos , in-
curriendo en infinitas abominaciones , é in-
clinándose particularmente á las supersticio-
nes mágicas. Entraron los Asirios en Judéa;
y Manases fué llevado cautivo á Babilonia.
Volvió entónces sobre sí , y clamando al
Señor hizo penitencia , hasta que, puesto en
libertad , volvió á Jerusalen , derribó los
ídolos , y restableció el verdadero culto. Su
reinado fué de cinqüenta y cinco años.
En este tiempo colocan muchos la histo-
ria de Judit que se refiere en los sagrados
Libros , y se reduce á lo siguiente.
Holoférnes , General del exército de Na-
bucodonosor Rei de los Asirios , tenía sitia-
da á Betulia , Ciudad de Judéa , y cortan-
do los conductos de las aguas , había puesto
á los habitantes en términos de entregarse.
Infundió entónces Dios singular esfuerzo en
Judit , viuda rica y hermosa , que vivía de-
dicada á los mas virtuosos exercicios , la
d
ual, sabiendo que los de Betulia estaban
determinados á rendirse , les pidió lo sus-
pendiesen hasta que ella pusiese en execu-
cion un arbitrio que había meditado. Des-
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. Des-
6 5
•
pues de haber orado fervorosamente , lle-
vada de particular inspiracion del cielo , se
adornó con preciosas galas ; salió de la Ciu-
dad , y algunos Soldados enemigos la con-
duxeron á la tienda de Holoférnes. Prenda-
do este feroz Caudillo así de la hermosura
de Judit , como de la discrecion con que le
habló , mandó la tratasen bien. Quiso le
acompañase en un banquete ; y habiendo
bebido con exceso , se quedó profundamen-
te dormido. Retiráronse tódos de la tienda;
dexaron sola á Judit con Holoférnes ; y ella,
aprovechándose de la ocasion , le cortó la
cabeza , la guardó en un saco , y se volvió
Betulia. Quando los Asirios hallaron dego-
llado á su General , llenos de espanto hu-
yeron desordenadamente ; y el nombre de
la inmortal Judit , Libertadora de su Pite.
blo , fué celebrado en todo Israel.
Por muerte de Manases pasó la Corona á
las sienes de Amon , que imitó á su Padre
en la impiedad , mas lió en la penitencia , y
fué muerto en una conjuracion á los dos
años de su Reinado.
Subió al trono Josías , que acreditó su
espíritu verdaderamente religioso , destru-
E2
yendo el culto de los ídolos ,, y reparando
el Templo de Jerusalén. En él halló el Li-
bro de la Lei , y procuró su observancia con
el mayor zelo. Murió á los treinta y
„
un
años de su Reinado en una batalla que dió
á Necio , guando este Rei de Egipto pasa-
ba por la tierra de Judá marchando contra
el de los Asirios.
Joacaz , uno de los Hijos de Josías , só-
lo reinó tres meses , y le depuso Necio , co-
ronando en su lugar á Eliakim , ó á Joa-
kim , hermano mayor del mismo Joacaz.
En tiempo de Eliakim llegaron al extremo
los abominables pecados del Pueblo Judío;
y el Profeta Jeremías , haciendo la mas tris-
te pintura de ellos , le exhortaba en vano
al arrepentimiento , anunciándole el cauti-
verio de setenta años que le amenazaba en
Babilonia.
Con efecto , indignado el Señor contra
aquella Nacion ingrata y corrompida , per-
mitió que Nabucodonosor Segundo tomase
Jerusalen , y llevase cautivo al Rei Elia-
kim , con todos los Príncipes de la Casa
Real y sus Vasallos. Desde éntonces empe-
zaron á contarse los setenta años de la cau-
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67
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empe-
a cau-
• tividad profetizada por Jeremías. Aunque
Eliakim fué puesto en libertad , quedó siem-
pre sujeto con todos los suyos á la domina-
cion del Rei de Babilonia. Intentó después
sacudir el yugo ; y esta empresa ocasionó
su muerte. El exército de los Caldéos asoló
todo el país , y Eliakim pereció en aquel
destrozo.
Succedióle Jeconías , su Hijo ; pero solo
había reinado tres meses , guando volvien-
do Nabucodonosor á Judéa , conquistó de
nuevo á Jerusalen , y envió cautiva á Ba-
bilonia la mayor parte de los Habitantes,
incluso el mismo Jeconías. Esta fué la se-
gunda transmigracion.
Sedecías ; colocado por Nabucodonosor
en el trono de su Sobrino Jeconías , igualó
en perversidad á Eliakim su Hermano , dan-
do oidor á los falsos Profetas , y culto á
los ídolos. Contraxo alianza con el Rei de
Egipto , esperando contrarrestar al de Ba-
bilonia ; pero éste ahuyentó las tropas Egip-
cias , y cercó á Jerusalen hasta reducirla
por hambre , y tomarla tercera vez.
Pasó á
cuchillo á sus Moradores , sin perdonar edad
ni sexo ;
y despues de quitar la vida á los
6S
dos Hijos de Sedecías ante su mismo Padre,
sacó los ojos
á
éste , y le llevó cautivo á Ba-
bilonia , donde murió de pesar al cabo de
un
año en una cárcel.
Los males que padeció Jerusalen duran-
te aquella desolacion son el principal asun-
to de las Lamentaciones ó Trenos del Pro-
feta Jeremías , el qual, despues de sufrir va-
rias persecuciones , se retiró á Egipto.
LECCION XV.
Cautiverio de Babilonia.
Aunque los Judíos por hallarse léjos de
su patria , y baxo una dominacion extran-
gera , se consideraban cautivos , no por eso
estaban aprisionados , ántes bien vivían en-
tre los Babilonios con libertad de adquirir
haciendas , y de gobernarse conforme
á
sus
leyes nacionales.
Por aquellos tiempos acaeció la historia
que refiere el Profeta Daniel de la casta mu-
ger Susana ,
á
quien solicitaron torpemente
•
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de
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n
a
• deis iniquos Viejos , y no pudiendo rendir-
la , la acusaron falsamente de adulterio hasta
lograr que la sentenciasen á muerte. Daniel,
inspirado de Dios , descubrió la inocencia
de Susana , y la hizo patente al Pueblo por
la contradiccion que advirtió en las declara-
ciones de los dos calumniadores , y éstos pa-
decieron el suplicio á que injustamente había
sido condenada la virtuosa Hebréa.
Daniel , Ananías , Misael y Azarías se ha-
bían criado en el Palacio del Rei de Babi-
lonia; pero observando siempre la Lei Divina.
Tuvo Nabucodonosor un espantoso sue-
ño en que se le representó una estatua com-
puesta de diferentes metales. Pero se le bor-
ró de la memoria enteramente lo que había
soñado. No pudiendo los Adivinos acertar-
lo , y ménos interpretar aquella vision , la
explicó Daniel , diciendo al Rei que la es-
tatua que había visto tenía la cabeza de
oro , el pecho y los brazos de plata , el vien-
tre y los muslos de cobre , y los pies parte
'de hierro y parte de barro : que despren-
diéndose del monte una piedra , dió en los
pies de la estatua , y la derribó
é
hizo me-
nudos pedazos ;
y
que aquella piedra fué
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Pro-
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de
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nente
69
a
7°
creciendo hasta convertirse en un gran mon-
te que cubría toda la tierra. Segun inter-
pretó Daniel , la cabeza de oro significaba
el Imperio de Babilonia , el qual sería des-
truido por ótro ( esto es por el de los Per-.
sas ; ) que á este segundo Imperio seguiría
ótro tercero (él de Alexandro Magno;) que
después vendría el quarto (el de los Roma-
nos ;) y que al fin establecería Dios un Rei-
no (esto es el de Jesu-Christo ) que jamas
se destruiría , y se extendería por todo el
Orbe. Recompensó el Rei á Daniel con ricos
presentes , haciéndole Gobernador de las
Provincias de Babilonia , y reconoció al ver-
dadero Dios. Pero cegó tánto á Nabucodo.
nosor su orgullo , que se mandó retratar en
una grande estatua de oro , y quiso que tó-.
dos le adorasen. Resistiéronse á ello los tres
Jóvenes Ananías , Misael y Azarías , por
lo qual mandó el Rei los arrojasen á un
horno ardiendo. Las llamas consumieron á
los Verdugos ; pero los tres Mozos se pasea-
ron por medio de ellas sin recibir lesion al-
guna , y cantando alabanzas al Señor. Este
prodigio convirtió por entónces á Nabuco-
donosor ; mas , reincidiendo después
,
en su
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vanidad , le castigó Dios con privarle
de la razon , y condenarle á vivir siete años
entre los brutos , andando á quatro pies , y
paciendo la hierba corno ellos. Cumplidos
los siete años de su penitencia , recobró la
razon , volvió al trono , y á su antiguo po-
der, y no cesó de publicar en lo restante
de su vida las marabillas que con él había
obrado Dios.
Evilmerodac , Hijo y Succesor de Na-
bucodonosor , sacó á Jeconías , último Rei
de Judá , de la prision en que había pasado
treinta años , y le trató con la mayor cle-
mencia.
Entónces descubrió Daniel el artificio de
los Sacerdotes del Idolo de Bel , que hacían
creer al Pueblo era aquella falsa deidad la
que consumía las viandas de que la hacían
ofrenda. Por disposicion de Evilmerodac
quedó el Templo destruido , y castigados los
Sacerdotes. Sublevóse el Pueblo contra Da-
niel ; y el Rei se vió precisado á entregar
la persona de este Profeta , al qual encerra-
ron sus enemigos durante seis dias en el la-
go de los Leones para que le despedazasen.
Conduxo entónces un Angel al Profeta Ha-
Ir
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Este
leo-
su
72.
bacuc desde 3udéa á Babilonia , para que
llevase alimento á Daniel. Fué el Rei á ver-
le en el Lago , y le halló sentado entre los
Leones sin haber padecido daño alguno. Hí-
zole sacar , y mandó encerrar allí á los Per-
seguidores de Daniel , que al instante fue-
ron destrozados.
Reinando Baltasar , Nieto de Nabucodo-
nosor , sitiaron á Babilonia Ciro , Rei de
los Persas , y Darío , Rei de los Medos.
Durante el asedio , que fué de dos años,
los Babilonios que tenían la Ciudad por in-
conquistable , se entregaban á diversiones,
y
Baltasar dió un espléndido banquete , be-
biendo en los vasos sagrados , trahidos del
Templo de Jerusalen ; pero en medio del
convite se vió una mano que escribió en la
pared de la sala estas misteriosas palabras
Mane , Thecel , ?bares ,
que sólo Daniel pu-
do interpretar , diciendo al Rei en subs-
tancia , que Dios había determinado el fin
de su Reino , y su division entre los Me-
dos y los Persas. Así se verificó aquella no-
che , en la qua' fué muerto Baltasar , y to-
mada Babilonia.
Conservó Daniel su autoridad con el nue-
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a
y
o Monarca Darío ; mas por envidia de al-
gunos Cortesanos fué segunda vez arrojado
al Lago de los Leones ; y repitiéndose el
prodigio de no haberle éstos causado la me-
nor lesion , le sacó de allí el Rei , y con-
denó á morir en el Lago á los acusadores.
LECCION XVI.
Fin del Cautiverio.
:l nue-
Falleció Darío á los dos años de su Rei-
nado ; y Ciro , su Yerno , heredó el Impe-
rio de los Medos , como tambien el de los
Persas por muerte de su Padre Cambíses.
Publicó desde luego el célebre edicto que
permitía á los Judíos restituirse á su País,
y reedificar el Templo de Jerusalen , segun
lo había profetizado Isaías.
Entónces Zorobabel , descendiente de
David , partió á Judéa acaudillando á mas
de quarenta y dos mil Hebreos ; y Esdras
conduxo después otra gran porcion. Luego
que los Judíos llegaron á su Patria , cele-
73
74
braron la fiesta de los Tabernáculos , res-
tablecieron el Altar de los holocaustos , y
al cabo de un año echaron los cimientos del
Templo de Jerusalen con demostraciones del
mayor
,
júbilo. Por la oposicion de los Sa-
maritanos estuvo diez y seis años suspendi-
da la obra del Templo ; pero se volvió á
emprender con ardor , y se concluyó feliz-
mente , aunque nó con la magnificencia que
se admiraba en el antiguo. Las exhortacio-
nes del Profeta Agéo y el zelo de Zoroba-
bel y del sumo Sacerdote Jesus , Hijo de
Josedec , animaron grandemente á los Ju-
díos , que hasta allí atendían más á edificar
sus casas que la de Dios.
Se duda á qué tiempo pertenece la His-
toria de la Reina Estér que refiere la Sagra-
da Escritura ; pero creen múchos acaeció
miéntras había gran número de Judíos en
Persia.
Vivía en Susa , capital de aquel Imperio,
el Judío Mardoquéo con su Sobrina Ester,
á quien había criado en la Religion de sus
Padres. La rara hermosura de esta muger
fué causa de que el Rei Asuero la tomase
por Esposa , sin saber que era Judía. Te-
I
orgi
los
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nf^ Asuero por gran Privado á un hombre
orgulloso , llamado Aman , á quien todos
los Vasallos doblaban la rodilla , y adora-
ban por mandado del Rei. Sólo Mardoquéo
se resistió á rendir semejante adoracion , no
ocultando que era Judío. Irritado Aman,
juró acabar con Mardoquéo y con todos
los de su Nacion. A este fin alcanzó del
Rei un edicto para que en cierto dia deter-
minado se diese muerte á todos los Judíos,
y se confiscasen sus bienes. Afligido Mar-
doquéo , se valió de la intercesion de Ester,
dirigiendo ámbos sus ruegos al Dios de
Abrahan.
Aunque nadie podía presentarse ante el
Rei sin su licencia , Ester tomó la resolu-
cion de entrar á hablar con Asuero. Des-
mayóse de temor y respeto á la magestad
del Rei , que estaba sentado en su Trono;
pero él mismo se levantó á sostenerla , pro-
metiendo darla gusto , aunque le pidiese la
mitad de su Reino. Suplicóle Ester se dig-
nase de asistir á un convite que quería dar-
le , y que le acompañase Amán. Vino el
Rei en ello; y despues del convite dixo
Ester que el dia siguiente declararía quál
4
°
75
76
•
era la gracia que solicitaba de Asueto.
Al salir Amán del banquete encontró á
Mardoquéo, y ni siquiera quiso mirarle. Man-
dó luego disponer una horca mui alta , con
propósito de pedir al dia siguiente licencia
del Rei para ajusticiar en ella á Mardoquéo.
Importa saber que éste había descubierto
en otro tiempo una conspiracion maquinada
contra Asuero , y le había dado parte de
ella por medio de Ester. El Rei , que aque-
lla noche hacía le leyesen los anales de su
Reinado , llegando al lugar en que se refe-
ría el gran servicio que le había hecho Mar-
doquéo , mandó llamar á Amán. Preguntó-
le qué debía hacer un Rei con una pérso-
na á quien deseaba distinguir singularmen-
te.
Pensando Amán que se trataba de él,
respondió que se le debía adornar con la
corona y vestiduras reales , y montado en el
Caballo del mismo Rei , pasearle por toda
la Ciudad , llevando las riendas el primer
Señor de la Corte. Mandóle entónces el
Rei lo executara así puntualmente con Mar-
doquéo ; y
Amán
hubo de obedecer á pe-
sar suyo.
Al fin , Ester declaró al Rei , en ocasion
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•
•
77
ortuna , que era Judía , y le pidió revo-
case la cruel sentencia que Amán le había
hecho dar contra la Nacion Hebréa. No
solamente concedió Asuero esta gracia , si-
no que mandó colgar á Amán de la
misma
horca prevenida para Mardoquéo , el qual
mereció desde entónces la privanza del Rei.
Reedificado el Templo de Jerusalen , se
aplicaron tambien los Judíos á levantar los
Muros que había destruido Nabucodonosor,
contribuyendo á esta obra Nehemías , Go-
bernador de Judéa.
Al tiempo de la ruina de aquella Ciudad
había escondido Jeremías el fuego sagrado
en un pozo seco y profundo. En su lugar
sólo halló Nehemías un poco de agua cena-
gosa , pero derramándola sobre la leña
y
las víctimas , dispuso Dios se levantase llama,
con general admiracion de los circunstantes.
Miéntras duró el Imperio de los Persas
vivieron sosegados los Judíos , pagando un
corto tributo al Soberano , y gobernados
segun sus propias leyes por los Pontífices ,
ó
Sumos Sacerdotes , ayudados de setenta
y
un Ancianos que
formaban una especie de
República. Aumentóse la poblacion ; repa-
78
ráronse las Ciudades arruinadas ; prosp,.ró
la agricultura , y conservóse en el Templo
con mas zelo que nunca el culto del verda-
dero Dios , reuniendo á este fin sus piado-
sos esfuerzos Esdras , y Nehemías.
LECCION XVII.
Sucesos de los Judíos desde el fin
del Cautiverio hasta la venida de
Christo.
Alexando Magno , célebre Conquistador
de la mayor parte del Oriente , despues de
haberse apoderado del Imperio de los
a
Per-
,
sas , y dominado por consiguente losJu-
díos , trató benignamente á éstos , sin per-
turbarlos en la libertad de su Religion y
Gobierno.
Por muerte de aquel Príncipe se dividió
su Imperio en quatro Reinos , el de Mace-
donia , el de Tracia , el de Egipto , y el de
Siria , reinando en Egipto los Ptoloméos , y
en Siria los Seléucidas. Durante las guerras
•
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gte tuvieron entre si estos Soberanos , ex-
perimentó el Pueblo Hebréo algunas perse-
cuciones ; pero guando los Reyes de Siria,.
venciendo á los de Egipto , quedaron due-
ños de Judéa , favorecieron mucho á los
Judíos. Seleuco Nicanor les dió privilegio
de Ciudadanos no sólo en las Ciudades del
Asia menor , sinó tambien en la misma An-
tioquía. No fueron menores las prerogativas
que concedió á Jerusalen Antíoco , Nieto
de Seleuco ; y entónces fué guando empeza-
ron los Judíos á ser conocidos entre los Grie-
gos. Vivieron tan pacíficamente baxo el do-
minio de los Monarcas de Siria , que en mu-
chos años no les acaeció suceso memorable de
que se haga mencion en los Sagrados Libros.
Reinando Seleuco Filopátor, pasó á Jeru-
salen su Ministro Heliodoro con intento de
robar de mano armada los tesoros del Tem-
plo. Habiendo Heliodoro entrado en él , le
detuvieron dos Angeles en figura de Jóve-
nes , azotándole hasta dexarle en tierra sin
sentido ; pero mediante las oraciones
del
Pontífice Onías , se libertó de la muerte ,
y
arrepentido de su atentado , se volvió pu-
blicando las maravillas de Dios.
TOM.
I.
,F
So
Antíoco 11pifánes , Succesor de Seleucd;
y cruel Persecutor de los Judíos , saqueó á
Jerusalen , llevándolo tódo á sangre y fue-
go , apoderándose de los vasos sagrados , y
queriendo establecer el culto de los ídolos
gentílicos , á los quales no quisieron rendir
sacrificios los Hebréos ; de suerte que algu-
nos de ellos padecieron por esta causa glo-
rioso martirio. El anciano Eleazar , y siete
Hermanos jóvenes con su valerosa Madre
sufrieron entónces los mas bárbaros tormen-
tos hasta morir en defensa de la Religion de
sus Padres.
En aquella terrible persecucion se señaló
Matatías , que con pocos Judíos hizo frente
á las tropas de Antíoco , consiguiendo ad-
mirables victorias ; y despues de su muerte
reconoció el Pueblo Hebréo por Caudillo
á
uno de los Hijos de Matatías , llamado Jú-
das Macabéo.
Ayudado éste de un cortísimo número de
Judíos , venció quatro veces al crecido exér-
cito de Siria , mandado en la primera por
Apolonio , en la segunda por Seson , en la
tercera por Nicanor , y en la quarta por Lí-
sias : y últimamente derrotó al mismo
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• kffico , que murió infelizmente precipitado
de su carro , y
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comido de hediondos gusa-
nos que le causaban los mas horribles do-
lores.
Experimentó Júdas Macabéo la continua-
don del favor del ,Cielo en los triunfos que
igualmente consiguió de Antíoco Eupator y
de Demetrio , succesores de Antíoco Epi-
fines ; y despues de haber pactado una ven-
tajosa alianza con el Pueblo Romano , mu-
rió valerosamente en un obstinado combate
que sostuvo con poquísimos Soldados con-
tra el. exército de Siria.
Su Hermano Jonatas conservó la gloria
del nombre Macabéo por su grande esfuerzo y
conducta , salicndo.vencedor de sus enemi-
gos , hasta que fué preso y muerto por el
traidor Trifon , Tirarlo de Siria.
Despues de Jonatas acaudilló á los Judíos
su Hermano Simon , el mas prudente y fe-
liz de todos los Macabéos.' Defendió con las
armas la libertad de su Patria , expeliendo
de ella á los Sirios , y reunió en su persona
y en la de sus Succesores la dignidad de So-
berano y la de Pontífice. Murió asesinado
en un convite , juntamente con dosHi-
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jos suyos , por Ptoloméo Evergétes ,^
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Continuaron los Judíos en ser gobernados
por los Descendientes de la Familia de los
Macábéos , hasta el tiempo en que los Ro-
manos conquistaron la Judéa , haciéndola
Provincia suya.
LECCION XVIII.
Venida de Jesu Christo , su Pasion y
Muerte , &c ; y establecimiento de su
Iglesia.
Mandaba en la Judéa Hcródes Ascaloni-
ta , á quien César Augusto , por otro nom-
bre Octaviano , Emperador de los Roma-
nos , había permitido el título de Rei , guan-
do vino al mundo Jesu Christo , único Hi-
jo de Dios , que era aquel Mesías prome-
tido para salvar al Género humano. Fué su
Madre la Virgen María , de. la Tribu de
Judo. y de la Familia de David , Esposa de
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83
• San Joseph , á la qual el Angel San Gabriel
enviado por Dios , había anunciado que , sin
dexar de ser Virgen , daría á luz un Hijo
que sería el Redentor de los hombres. Na-
ció éste acia los quatro mil años de la crea-
cion del mundo , y á los treinta y siete del
gobierno de Heródes , en Belen , y en un
establo.
. Envió el Cielo Angeles que diesen noti-
cia del nacimiento de Christo á los Pasto-
res de la comarca , lds quales vinieron S.
adorarle ; y tres Magos del Oriente , guia-
dos por una singular Estrella que vieron apa-
recer en el Cielo , emprendieron un largo
viage para ver al recien nacido , adorarle,
y presentarle sus dones y ofrendas.
Fué Jesu Christo circuncidado á los ocho
dias , y presentado en el Templo
á
los
quarenta , sujetándose la Virgen
,
su Madre
la lei de la Purificacion. San Joseph, y su
Esposa , por mandado de un Angel , le lle-
varon á Egipto para huir de la persccucion
de Heródes , que noticioso de haber nacido
el Rei de los Judíos , anunciado en las Pro-
fecías , hizo degollar cruelmente en Belen y
sus cercanías á
todos
los Niños de dos años
.g4
abaxó para acertar entre ellos con el que era
el objeto de sus temores.
Muerto Heródes , volvió Jesu Christo de
Egipto , y vivió en compañía de sus Padres
en
Nazaret de Galilea hasta el tiempo de su
predicacion. A la edad de doce años , le
llevaron aquéllos al , Templo de. Jerusalen
para asistir á la fiesta de la Pasqua . , y se
les perdió en la Ciudad. Pasados tres dial,
le hallaron en el Templo sentado en .medïb
de los Doctores , disputando con ellos.
Hasta la edad de treinta años vició sin
darse á conocer á los Hombres ; y ántes de
empezar su divino ministerio , le anunciaba
á los Judíos San Juan Bautista , Divino Pree
cursor que preparaba el camino á su Maes-
tro. Habitaba San Juan en un Desierto, ha-
ciendo la vida mas austera , predicando la
penitencia , y declarando que no era:-él , co-
mo michos lo creían , el Mesías deseado,
sinó un Enviado suyo que disponía á los
Hombres para recibirle.
Bautizaba en las aguas del Jordan á quan-
tos se convertían , y el mismo Jesu Chris-
to le pidió el Bautismo , como si fuera un
pecador. Entónces , abrndose el Cielo , se
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se
apareció el Espíritu Santo en forma de Pa-
loma , y se oyó la voz del Eterno Padre,
que declaró ser aquél su Hijo querido.
Retiróse el Salvador al Desierto , en el
qual pasó quarenta dias , ayunando riguro-
samente ; y guando ya el hambre le morti-
ficaba , llegó el Demonio á tentarle de va-
rios modos. Ahuyentóle el Hijo de Dios , á
quien los Angeles vinieron luego á servir,
trayéndole de comer.
Empezó después su predicacion , y con-
firmaba su doctrina con innumerables mi-
lagros.
En el primer año de su ministerio asistió
á las bodas de Cana de Galilea , en donde
convirtió el agua en vino. Echó del Tem-
plo á los que en él compraban y vendían;
y recorrió varios Pueblos de Judéa , atra-
yendo á mú.hos con su predicacion , en la
qual exhortó entónces y siempre á la cari-
dad , al desprecio de los bienes de este
mundo , y á la obediencia debida á los
Príncipes Soberanos de la tierra. No sólo
declaró su doctrina sobre este último pun-
to , mandando se pagase el censo á los Ro-
manos ; y se diese al César lo que es del
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86
César , y á Dios lo que es de Dios , siiiÓ
que para satisfacer el tributo por sí y por
su Discípulo San Pedro , hizo se encontrase
una
moneda en la boca de un pez,
En el segundo año de su predicacion , en-
tre infinitos prodigios que obró ,. curó al
Hijo de un Centurion , y á la Suegra de San
Pedro ; aplacó con su palabra una tempes-
tad. que se levantó en el lago de Geneza-
ret , guando iba navegando por él ; sanó á.
dos hombres poseidos del Demonio ; resus-
citó á la Hija de Jairp , y curó á un infe•
liz
que había treinta y ocho años que esta-
ba paralítico. Eligió entre sus Discípulos do-
ce , á quienes dió el nombre de Apóstoles,
esto es Enviados , los quales se llamaban Si-
mon ( por otro nombre Pedro , ) Jacobo y
Juan , Hijos del Zebedéo , Andres , Felipe,
Bartolomé , Matéo , Tomas , otro Jacobo,
Hijo de Alféo , Júdas Tadéo , Simon , y
Júdas Iscariote á quien después succedió Ma-
tías. A todos éstos mandó predicasen su
doctrina , instruyéndolos en ella con aquel
célebre discurso moral , en que les explicó
las Bienaventuranzas , el amor de los enemi-
gos , el odio á la hipocresía de los Fariséos,
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modo de orar con Dato , la confianza
en
la Divina Providencia , y otras muchas vir-
tudes de que depende la salvacion de los
hombres.
Por aquel tiempo Heródes Antípas , suc-
cesor del Ascalonita , mandó degollar á San
Juan Bautista por la santa libertad con que
le reprehendió el trato ilícito que seguía
con su Cuñada Herodías. Salomé , Hija de
ésta , danzó tan diestramente en presencia
de Heródes , que prendado aquel Rci de
su habilidad , juró la concedería qualquier
premio que le pidiese ; y ella por sugestion
de su Madre pidió la Cabeza del Bautista.
Continuó Jesu Christo sus milagros , cu-
rando á un endemoniado , y á un sordo y
mudo , multiplicando cinco panes y dos pe-
ces de modo que con ellos die') de comer á
cinco mil personas que oían su prcdicacion
en el desierto , y en otra ocasion á quatro
mil con siete panes y algunos peces ; cami-
nando sobre las aguas en medio de una tem-
pestad , y concediendo la salud á la Hija de
la Cananéa.
Predixo su Pasion , Muerte , y Resurrec-
cion ; y subiendo al monte Tabor con sus
87
88
Apóstoles Pedro , Jacobo , y Juan , se tráï;s-
figuró á vista de ellos , mostrándose rodea-
do de un resplandor divino.
En el tercer año de su predicacion fué
á
Jerusalen , y curó en el camino á diez le-
prosos : confundió la malignidad de los
Fariséos , pronunciando una sentencia llena
de misericordia sobre el delito de una mu-
ger adúltera ; y restituyó la vista á un cie-
go. Destinó setenta y dos Discípulos para
que predicasen la nueva Lei , dándoles ad-
mirables documentos con que gobernarse en
aquel sagrado exercicio ; y despues de ha-
ber obrado muchos portentos , resuscitó
á
Lázaro. Con este notable milagro muchos
Judíos creyeron en el Mesías ; pero los Fa-
riseos se conjuraron para perderle.
Acercándose el tiempo de la Pasqua , fué
á la Ciudad de Jerusalen , y entró en ella
montado en un jumento. Salió el Pueblo á
recibirle con aclamaciones de júbilo , cor-
tando ramos de árboles con que cubrían el
camino , tendiendo por él sus capas , llevan-
do palmas en las manos , y cantando himnos.
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údas Iscariote , ofreció á los Príncipes
de los
Sacerdotes que les entregaría la
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sona de Jesu Christo por la cantidad de
treinta dineros. Antes que así lo hicieses ce-
lebró el Señor la Pasqua con sus Apóstoles;
y concluida la cena , en que instituyó el
divino Sacramento
de
su cuerpo y sangre,
lavó los pies á tódos , y profetizó que el
traidor Júdas le vendería , y que San Pedro
le negaría tres veces Antes que cantase el
Gallo. Pasó luego
á
orar en cl monte Oli-
Vete ;. y acongojado al contemplar su pró-
xima muerte , prorrumpió en un copioso su-
dor de sangre y agua; pero su Eterno Pa-
dre le envió un Angel
á
confortarle.
Llegó entónces Júdas con Soldados de
parte de los Príncipes de los Sacerdotes,
y
dió un ósculo
á
Jesu Christo para que la
tropa conociese por esta señal que aquél era
á
quien iban
á
prender. Preguntóles el Se-
ñor : 1A
quien buscáis
?Respondieron ;
A Ye
sus Nazareno.
Díxoles :
Yo soy;
y al oir esto:
cayeron tódos en tierra.
Pero,
queriendo Je-
su
Christo cumplir el Misterio de la Reden-
cion , se entregó á sus enemigos , dexándó-
se maniatar ; y atemorizados los Apóstoles,
huyeron tódos , ménos San Pedro , que le
siguió
á
lo lejos ,
y otro
Discípulo.
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Fué llevado el Señor á casa de Anas;
Suegro de Caifas , y de allí á casa del mis-
mo Caifas , Sumo Sacerdote , en donde el
Consejo de los Judíos examinó á Jesus co-
mo á un delinqiiente , presentando falsos
testigos. Preguntáronle si era el verdadero
Christo , Hijo de Dios. Respondió el Se-
ñor que si ; y tratándole aquellos Jueces
de blasfemo , le declararon Reo de muerte.
Entretanto estaba San Pedro en el atrio
de la casa de Caifas , y le preguntaron si
era Discípulo de Jesú Christo. El no sólo
lo negó por tres veces , sinó que juró que
no conocía tal hombre. Luego cantó el
Gallo ; y acordándose San Pedro de la pre-
diccion de su Divino Maestro , salió de ca-
sa de Caifas , mostrando con amargas lágri-
mas su arrepentimiento.
Despues de haber sufrido nuestro Señor
los mayores oprobios- é insultos en casa del
Sumo Sacerdote , fué conducido á presencia
de Poncio Pilato , Gobernador de Judéa,
para que confirmase la sentencia que el fu-
ror de los Judíos había pronunciado contra
el Hijo de Dios , á quien acusaban de que
perturbaba la tranquilidad pública , llamón-
arias,
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'e Rei. Por las respuestas de Jesu Chris-
to conoció Poncio Pilato su inocencia ;
y
sin querer sentenciarle , le .. envió á Heródes
Antípas , Tetrarca de Galiléa, el qual, des.
preciando á Jesus como á fatuo , mandó le
pusiesen una túnica blanca , y le volviesen al
tribunal de Pilato.
Convencido éste de la inocencia del Re-
dentor , quiso librarle de la ira de los Ju-
díos ; y valiéndose de la ocasion de la Pas-
qua en que el Pueblo acostumbraba salvar la
vida á un delinqüente , les propuso á Jesu
Christo y á un famoso Ladron llamado Bar-
rabas , para que dixesen
á
quál de los dos
perdonaban. Ellos pidieron muriese Chris-
to ; y Pilato le mandó azotar cruelmente.
Pusiéronle los Soldados una Corona de es-
pinas , y una ropa de púrpura , en cuyo es-
tado le presentó Pilato á los Judíos , cre-
yendo sin duda que se aplacarían al verle
ya castigado de aquella manera. Pero el bar•
baro pueblo insistió gritando :
crucifícale,
crucifícale.
Temiendo entónces el: Gobernador el tu-
multo de la plebe , entregó á Jesu Christo
en manos de los Judíos para que le crucifi-
9Z
casen ; y lavándose las manos delante <..
Pueblo , declaró no tener parte en la muer-
te de aquel justo.
Entretanto Júdas , conociendo el horrible
delito que había cometido , y desconfiando
de la divina misericordia , se ahorcó.
Sacaron los Judíos á Jesus , haciéndole
llevar en sus hombros la Cruz en que había
de padecer ; y en el camino del Calvario le
ayudó á sostener aquella carga Simon Ciri-
néo. Al fin clavaron al Salvador en una
Cruz entre dos Ladrones sobre el monte
Calvario. Uno de éstos le blasfemó , y cl
ótro alcanzó misericordia. La Santísima V'ír-
gen al pie de la Cruz con San Juan el Dis-
cípulo amado , y algunas Sanas Mugeres,
estaba penetrada del mas vivo dolor ; y Je-
sus , despues de haber rogado á su Eterno
Padre por los mismos que le crucificaban,
consumó su sacrificio para satisfaccion de
los pecados de los hombres , expirando en
la Cruz á la edad de treinta y tres arios , se-
gun la cuenta de la era vulgar.
Los prodigios acaecidos en aquella ho-
ra anunciaron la muerte del Hijo de Dios.
Abriéronse los sepulcros , resuscitaron muer-
del
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Dios.
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estremecióse la tierra , rasg6se el velo
del Templo , y el Sol se obscureció por es-
pacio de tres horas.
Muerto Jesus , uno de
sus
Discípulos
ocultos , llamado Joseph , natural de Arima-
téa , le dió sepultura con permiso de Pilato.
Los Sacerdotes y Fariseos dispusieron se
rodease de guardas el sepulcro , temiendo
llevasen los Discípulos el cuerpo de Jesu
Christo , y persuadiesen al Pueblo que había
resuscitado ; pero los mismos Guardas
fue-
ron testigos
de la gloriosa Kesurreccion del
Señor , que se verificó al tercer dia despees
de su muerte , y huyeron espantados del
prodigio. ,
Aparecióse el Salvador á las Santas Mu-
geres ; y después á sus Discípulos , que no
creían su Resurreccion ; pero al fin queda-
ron convencidos de ella , habiéndoseles ma-
nifestado repetidas veces su Maestro. Man-
diles que diesen testimonio de lo que ha-
bían visto , oido y tocado no sólo á los Ju-
díos , sinó á todos los Pueblos del mundo,
predicando el Evangelio , bautizando , y ense-
ñando los divinos preceptos.
A los quarenta dias de su Resurreccion
4
11.,
egod
93
^
94
los llevó al Monte Olivete , y se eleva
los Cielos en su presencia.
De allí á diez dias miéntras se celebraba
la fiesta de Pentecostes , baxó sobre ellos el
Espíritu Santo , con cuyos dones quedaron
fortificados los Apóstoles , y emprendieron la
grande obra de sembrar la divina palabra
por todo el Orbe. Los milagros que hicie-
ron así ellos como sus Discípulos y Succe-
sores , y los martirios que toleraron por Je-
su Christo , juntamente con la santidad y
pureza de su vida y costumbres , han sido
la mas evidente confirmacion de la verdad
de su doctrina , atrayendo millares de hom-
bres al Gremio de la Iglesia , la qual , se-
gun las promesas de Dios , durará hasta el
fin de los siglos.
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LECCION XIX.
De la Tradicion y de la Sagrada
Escritura.
Enseñó nuestro Señor Jesu Christo con
su exemplo y de viva voz sin escribir cosa
alguna , y lo mismo hicieron casi todos los
Apóstoles ; pero cuidaron éstos de instruir á
varios Discípulos , y habilitarlos para que
instruyesen á ótros. De este modo pasó su
doctrina á los primeros Obispos , y de ellos
á
:
sus Succesores , y á los demas Presbíte-
ros hasta los que hoi, nos enseñan ; y esta
misma doctrina , derivada así de unos en
ótros , es lo que se llama
Tradicion.
Ha llegado , pues , á nosotros la palabra
de Dios por dos diferentes conductos : el
uno es la
Tradicion,
que bastó para conser-
var la Religion verdadera desde el princi-
pio del mundo hasta Moise.s , y que tam-
bien ha conservado después muchas verda-
des que no estaban escritas : el óxro es la
Biblia ,
ó
sagrada Escritura ,
que comprehen-
TOM.
I.
G
96"
de los Libros del Viejo Testamento escrito
s
por Moises y los Profetas antes de la veni-
y 1
da del Mesías , y los del Nuevo Testamen-
tne
to escritos despues de ella por los Apóstoles'
y'los Evangelistas.
La Fe nos obliga a creer todo lo que en
gu
estos Libros se contiene , como que fueron
escritos "por inspiracion del Espíritu Santo,
cic
y nos prohibe dudar de aquellas tradiciones
E\
antiguas y constantes que dimanan del mis-
°'
o
mo o rígen , y que están admitidas por el
ha
consentimiento de todos los Fieles , espe-
cialmente aquéllas sobre que la Iglesia uni-
rol
versal_ ha publicado formales decisiones.
qu
Siendo la Escritura Sagrada una exposí.
ph
cion de lo que Dios ha hecho por los hom
.
¿
pr
bres , de las importantes verdades que ha
da
querido revelarles , y de los preceptos y
D
leyes que les ha dictado para su felicidad
ad
espiritual y aun temporal , no es perdona-
ble en un buen Christiano dotado de raciot
te
nalidad la ignorancia de aquellos venerables
D
Libr os , :principal fundamento de su Ke
.
-'
ce
ligï.n.
cc
Consta toda la Biblia de setenta y dos;
la
T íbros , perteneciendo aL.Viejo Testamento
•
97
arenta y cinco ; de los quales- los veinte
y uno son
históricos ,
los siete
doctrinales ,
ó
morales ,
y los diez y siete
proféticos.
Los veinte y uno
histiricos
son los si-
guientes:
(i) El
Génesis ,
que trata de la crea-
cion del mundo , de la caida de Adan y
Eva , del Diluvio universal , de la disper-.
-'on de las gentes por la tierra , de Abra-
han y de su Descendencia.
(z) El
Exõdo ,
que refiere cómo salie-
ron de Egipto los Israelitas , y los trabajos
que en su peregrinacion pasaron ; las doce
plagas de Faraon ; el paso del Mar roxo; la
primera celebracion de la Pasqua los man-
damientos de la Lei escritos por el mismo
Dios y la idolatría que cometió el Pueblo
adorando el becerro de oro. •
(3)
El
Levítico ,
que trata principalmen-
te de los sacrificios que debían ofrecerse á
Dios , de los Sacerdotes , y de varios pre-
ceptos y reglas conducentes á las buenas
costumbres , y á los ritos . y ceremonias de
la Religion.
(4)
El Libro de los
Números ,
que con-
G
2
r
rito .
4
reni-
aen-
toles'
en
eron
nto,
ones
mis-
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Ke-;
do9
enta
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98
tiene la enumeracion que hizo Moises de
%
hise
Pueblo , el castigo de Coré , Datan y Abi-
pez
ron , la murmuracion de los Israelitas con-
ces
tra Dios y Moises , y otros 'sucesos.
los
(g) El
Deuteronomio ,
que quiere de-
fué
cir
segunda lei ,
en que Moisés repite y ex-
acá
plica los mandamientos é instrucciones que
va
Dios había dado á su Pueblo. Concluye con
siot
la muerte del mismo Moises ; y estos cinco
has
primeros Libros de la Biblia se llaman d
tud
Pentateuco.
(6)
El Libro de
Josué ,
escrito por es-
par
te Caudillo , cuenta el paso del Jordan , la
me
entrada de los Israelitas en la tierra de pro-
div
mision , las victorias que en ella ganaron,
crit
y la division de aquel territorio en doce
tor:
porciones destinadas á las doce Tribus.
la
(7)
El Libro de los
Jueces
abraza. la
historia de los treinta y un Jueces que go-
de
bernaron el pueblo de Israel hasta la muer-
brc
te de Sanson.
acc
(8)
El Libro de
Rut
contiene la histo-
ese
ria de una prudentísima y santa Viuda así
rae
llamada , de la .qual descendieron el Rei
titt
David y los domas Reyes de Judá.
de
(9. i o. i 1. y i z.) Los quatro Libros de
^
^
99
n
I'6S Reyes
comprehenden muchos sucesos em-
pezando desde Samuel , último de los Jue-
ces de Israel , y continuando la historia de
los Reyes de este Pueblo desde Saul que
fué el primero de ellos hasta Osée en quien
acabó el reino , quedando su Nacion cauti-
va entre los Asirios : y asimismo la succe-
sion de los Reyes de Judá desde David
hasta Joachim , que feneció en su esclavi-
tud en Babilonia.
(13 y 14) Los dos Libros llamados
Par:
.
pónenon ,
que sirven como de suple-
mento á los quatro antecedentes , explican
diversos hechos y circunstancias que los Es-
critores sagrados habían omitido en la His-
toria de los Judíos , y principalmente en
la de sus Reyes.
(15 y i6) Los dos Libros de
Esdras,
de los quales el segundo suele llamarse Li-
bro de
Nehenaías ,
ó porque contiene sus
acciones , ó porque se cree fué él quien le
escribió , refieren cómo se libertaron los Is-
raelitas del cautiverio de Babilonia , y, res-
tituidos á su patria , reedificaron el templo
de Jerusalen.
(i7) El Libro de
Tobías
ofrece la his-
r
con-.
de-
ex-
que
con
:inco
n el
r es-
, la
pro-
tron,
doce
zas la
go-
tuer-
isto-
, así
Rei
s de
w ^
tri
atr
un
I
oo
toria de este piadoso Varon con utilísií
documentos sobre el exercicio de la caridad,
de la paciencia y otras virtudes , y sobre
las obligaciones del matrimonio.
(i 8) El Libro de
Judit
refiere la accion
de esta valerosa Viuda que degollando á
Holoférnes , General de los Asirios , libertó
la Ciudad de Betulia,
(19) El Libro de
Ester
describe el ex-
terminio de los Judíos decretado por el so-
berbio Amán , Ministro 'del Rei Asuero ,
é
impedido por la mediacion de la Reina
Es—
ter ,
que desengaïxó al •;Rei su Esposo acerca
del cruel abuso que Amán hacía de su ex-
cesivo valimiento.
(zo y z t) Y los dos Libros de los
Ma-
eabéos
cuentan las gloriosas acciones de es-
tos caudillos , que libraron al Pueblo de Is-
rael de la opresion de los Reyes de Siria ,
y
restablecieron el culto divino.
Re
nic
Igl
tur.
bai
te
ob
tes
su'
ál
co
JOT
bo
pi'
Lo s siete Libros
morales ,
ó
doctrinales
son
Al
los siguientes:
(i) El Libro de
Job ,
que con el prác-
bie
tico exemplo de este virtuoso y afligido
Va-
coi
ron e xhorta admirablemente á la virtud de
sal
•
^
•
'oI
'sií
e
4 Itt
paciencia , é incluye ademas mucha doc-
-idad,
trina sobre la omnipotencia , justicia y otros
sobre
atributos de Dios , y sobre la esperanza de
una vida futura.
tccion
(z.) Los ciento y cinqüenta Salmos del
Ido á
Rei David , que contienen claros tcstimo-
bertó
nios y profecías acerca de Jesu Christo y su
Iglesia , instrucciones sobre las buenas cos-
1 ex-
tumbres. y arreglada vida del justo , y ala-
el so-
banzas del Altísimo , que diariamente repi-
ro , é
te la Iglesia.
a
Es-
(3 y 4 ) El Libro de los
Proverbios,
acerca
obra del Rei Salomon , y el del
Eclesiás-
u ex-
tes ,
(ó del
Predicador)
que igualmente es
suyo , proponen muchos documentos morales
s
Ma-
á los que desean seguir la senda de la virtud.
le es-
(5) El Libro de los Cantares ,
ó
Cánti-
de Is-
co de los Cánticos ,
escrito por el mismo Sa-
-ia ,
y
lomon , baxo la figura ó símbolo de una
boda y amor terreno trata de la union es-
piritual de Christo con su Iglesia , ó del
'es son
Alma justa con el celestial Esposo.
(6) El Libro de la
Sabiduría ,
que tam-
prác-
bien se atribuye á Salomon , da prudentes
[o Va-
consejos á los Reyes ,
y
está lleno de otras
ud de
saludables máximas.
•
(7) Y el
Eclesiástico
02
(o' Libro de Jesus,
I
Hijo de Sirach)
recomienda igualmente la sa-
nos
biduría y todas las virtudes. c ion
San
mo:
misr
Lúcl
tibie
C
gelic
chos
iarr;
Gens.
pírit
cacic
la
It
ros
Chri
Sí
qual(
Los Libros ó Escritos diversos de que
Pablo
consta el Nuevo Testamento son los veinte
de
F
y siete siguientes:
y óti
Quatro Libros de los
Evangelios
escritos
del r
por San Matéo , San Marcos , San Lúcas , y
nor ;
San Juan , y que contienen la Historia de
y
ur
Los Libros
Proféticos
del Viejo Testamen-
to son los de los quatro Profetas que se lla-
man
mayores , Isaías , Jeremías , Ez,equiel
y
Daniel ;
y los de los doce Profetas llamados
menores , Oséas , Joel , Amos , Abdías , Jonas,
Alichéas , Naum , Habacuc , Sofonías , Agéoy
Zacarías , y Malachias.
A las Profecías de
Jeremías
se agrega ordinariamente la de
Ba-
ruch ,
que fué Amanuense suyo ; y así no
suelen contarse mas que diez y seis libros
proféticos ;
pero son en rigor diez y siete.
En todos ellos se léen anuncios de la veni-
da ,
virtudes y maravillosas acciones de Je-
su Christo , de su vida y muerte , y de la
Iglesia que había de fundar.
10
3
sum ,
e
•
.. ''
s^ acciones , maravillas , y doctrina que
i sa- n os enseñó Jesu Christo desde su Encarna-
cion hasta su Ascension. Los Evangelistas
San Matéo y San Juan refirieron las cosas co-
nen-
mo las habían visto , y oido de boca del.
lla-
mismo Redentor ; pero San Márcos y Sat$
el
y
Lúcas las escribieron por noticias que re-
idos
cibieron de boca de los Apóstoles.
91,15
3
Compuso San Lúcas , ademas de su Evan-
4géo
gelio , otro Libro institulado
Actos ,
ó
He-
de
chos de los Apóstoles ,
que comprehende la
Ba-
narracion de lo sucedido despues de la As-
' no
cension del Señor , como la baxada del Es-
bros
píritu Santo sobre los Apóstoles , la predi-
iete.
cacion del Evangelio , y establecimiento de
'eni-
la Iglesia , y varias acciones de los prime.
Je-
ros Propagadores y Defensores de la Fe
e la
Christiana.
Síguense veinte y una Epístolas , de las
quales hai catorce escritas por el Apóstol San
que
Pablo , unas á diferentes Iglesias como la
:irte
de Roma , la de Corinto , la de Efeso
&c;
y ótras , á algunos particulares , Discípulos
ritos
del mismo Apóstol : una de Santiago el me-
s ,
y
nor ; dos de San Pedro ; tres de San Juan;
1 de
y una de San Júdas Tadéo. Todas ellas
•
•
•
104
contienen la mas. sólida doctrina del Cho.
lianismo`, y exhortaciónes sobre la práctica
de las virtudes.
- El último de los veinte y siete Libros del
Nuevo Testamento es el
Apocalípsi ,
ó
Reve
-
lacion
de San Juan Evangelista , en que este
Escritor sagrado refiere profundos misterios
que el Señor le reveló en la Isla de Pátmos..
•
•
LECCIONE
S
INSTRUC ï ïVAS
SOBRE
LA HISTORIA Y LA GEOGRAFÍA.
OBRA PÓSTUMA.,
DE D. TOMAS DE YRIARTE,
DIRIGIDA
A LA ENSEÑANZA DE LOS NIÑOS.
TOMO SEGUNDO.
HISTORIA PROFANA.
CON LICENCIA.
MADRID EN LA IMPRENTA REAL.
AÑO
DE 1794.
•
4.
v'
=ñv' ^
__- _ - --
NOTICIA
DE LOS PRINCIPALES
IMPERIOS ANTIGUOS.
_,
P,
^
I
mas a
te , st
del 1
cree
•6 Me
aquel
Téba!
1
PARTE HISTÓRICA.
LIBRO SEGUNDO.
BREVE NOTICIA
DE LOS PRINCIPALES
IMPERIOS ANTIGUOS.
LECCION PRIMERA.
Del Imperio de los Egipcios.
E
1
Imperio de Egipto pasa por uno de los
mas antiguos del mundo ; y por consiguien-
te , su Historia , que empieza poco despues
del Diluvio , es sumamente obscura. Se
cree que su primer Soberano fué Menes,
•ó Mesraim , y que muerto éste , se dividió
aquel Imperio en quatro Reinos : el de
Tebas , ó Egipto superior , el de Egipto
inferior , el de This , y el de Ménfis. As(
blec
permaneció muchos siglos ; y á los mil no-
cos
vecientos veinte y seis años ántes de la ve-
trua
nida de Jesu Christo, Amenófis , Rei del
Tu
Egipto inferior , reduxo á su dominio todo
nos
el Pais. Sesóstris , succesor de Amenófis
mee
acrecentó el Imperio con grandes conquistas.
Conserváronle sus Descendientes , hasta que
cele
Cambíses , Xérxes , y Artaxérxes , Reyes
y
de Persia , se apoderaron de él , siendo in-
con.
fructuosas las varias tentativas de los Egip-
ban
cios para sacudir el yugo de los Persas.
naci
Conquistólos , al fin , Alexandro Magno,
y por su fallecimiento pasó el gobierno á
Ptoloméo , uno de sus Generales , cuyos
sucesores le gozaron hasta que los Roma-
nos hicieron á Egipto Provincia suya des-
pues de la derrota de Marco Antonio , y
De
muerte de la Reina Cleopatra. •
Quando el Imperio Romano se dividió
en dos , uno de Oriente y ótro de Occi-
L
dente , los Emperadores de Oriente que-
es
daron dueños de Egipto ; pero en el siglo
com
séptimo le sometieron los Sarracenos luan-
.
No¿
dados por el Califa Omar. En mil ciento
Asu
setenta y uno el célebre Sultan Saladino esta-
lo s
is. Así
nil no-
la ve-
,ei del
todo
nenófis
mistas.
sta que
Reyes
do in-
Egip-
as. C
3
Iagno,
;rno á
cuyos
oma-
a des-
lio ,
y
lividió
Occi-
quo-
siglo
luan-
ciento
esta-
3
bleció en Egipto el Imperio de los Mamelú-,
cos ; y en mil quinientos diez y siete des-
truyó á éstos Selim , Emperador de los
Turcos. Desde entónces poseen los Otoma-
nos aquellos Estados , gobernándolos por
medio de sus Baxáes.
Fueron los Egipcios antiguamente muí
celebrados por sus invenciones en las artes
y ciencias , por su política , legislacion,
comercio , y virtudes morales que practica-
ban ; bien que las deslucieron con su incli-
nacion á la mas supersticiosa idolatría.
LECCION
II.
De los Imperios de Babilonia ,, Asi-
ria , y Media.
La Historia de los Asirios y Babilonios
es por su mucha antigüedad tan confusa
como la de Egipto. Nembrot , Biznieto de
Noé , fundó el Imperio de Babilonia ; y
Asur , Hijo de Sem , el de Asiria , que en
lo succesivo llegaron á estar unidos. Muchos
4
siglos después , reinando Sardanápalo , ex-
di,
citó Arbáces una revolucion en que del
Cl
Reino de
Asiria
se formaron tres diferen-
ha
tes : el de Babilonia , el de los Medos , y
PE
el llamado propiamente de Asiria. De to-
de
dos tres se apoderó al fin Ciro , Rei de
D
Persia , y los conservaron sus descendientes
A'
hasta que Alexandro Magno , venciendo al
la
Rei Darío , subyugó á los Persas , y
por
consiguiente no
quedó más que la memoria
lo
de las Monarquías de Babilonios , Medos
re
y
Asirios tan famosas en otros tiemp os.
ar
E'.
se
ba
LECCION III.
d
no
Del Imperio de los Persas y de los
ár
Partos,
su
El Reino de Persia no empezó á ser fa-
G
moso en la Historia antigua hasta que un
tr
Hijo del Rei Cambíses , llamado Ciro,
g1
Príncipe de grandes prendas , se unió con
los Medos , destruyó el poder de los Asi-
rios y Babilonios , sometió el Reino de Li-
P
^
S
ex-
dia quinientos quatenta y ocho años ántes de
del
Christo , y formó aquel vasto Imperio , que
=eren-
ha conservado largo tiempo el nombre de
as ,
y
Persia. Duró esta Monarquía corno unos
e
to-
doscientos años ; y vencido su último Rei
el de
Darío por Alexandro Magno en la batalla de
ientes
Arbélas , quedaron los Griegos dueños de
do al
la Persia.
Y por
Los Partos que habían estado sujetos á
mora
.
los Persas , y después á los Macedonios , se
ledos rebelaron doscientos cinqüenta y seis años
ántes de Christo , acaudillándolos Arsáces.
El Imperio de los Partos que éste fundó,
se fué extendiendo por gran parte del Asia
baxo los Succesores de Arsáces ; y Mitri-
dátes , uno de ellos , que empezó á rei-
nar acia el año de ciento sesenta y quatro
los á ntes de la Era Christiana , se adelantó con
sus armas adonde no llegó el mismo Ale-
xandro. Mitridátes Segundo , apellidado el
r fa-
Grande , sostuvo felizmente la guerra con-
e
un
tra los Romanos ; y su Imperio permaneció
Ciro,
glorioso hasta que en el año de doscientos
con
veinte y seis despues de Christo , Artabano
Asi-
Quinto fué muerto por Artaxérxes , Soldado
e
Li-
Persa , que se decía descendiente de los
antiguos Reyes de Persia , y que estableció
el Imperio de su Nacion extinguido en tiem-
po de Darío. Tuvo esta Monarquía veinte
y ocho Soberanos hasta que los Sarracenos
se apoderaron de ella , los quales al cabo
de quatrocientos diez y ocho años de domi-
nacion fueron desposeídos en el de mil cin-
qüenta y uno por el Swtan Gelal-Edin. Go-
bernaban los Sultanes el Imperio de Persia,
guando Tamerian , mandando veinte mil
Tártaros , le conquistó en mil trescientos
noventa y seis. Sufrió la Persia infinitas re-
voluciones , y sólo gozó tranquilidad desde
que Ismael estableció el Imperio de los So-
fíes , el qual duró hasta el año de mil sete-
cientos treinta y seis en que Thamas Kouli-
Kan , venciendo á los Turcos y Tártaros,
usurpó la corona. Murió éste asesinado en
mil setecientos quarenta y siete.
1
f
leció
:iem-
:inte
enos
cabo
)mi-
rsia,
mil
ntos
re--
:sde
So-
ete-
,u1i-
ros,
en
LECCION
IV.
De los Fenicios , y Reino de Tiro.
Fenicia fué una de las primeras Provincias
pobladas del Asia , y sus habitantes tienen
fama de haber sido los mas antiguos navega-
dores, y mas hábiles Comerciantes del antiguo
mundo. Sidon , Hijo mayor de Canaam,
edificó la Ciudad de su nombre , y los des-
cendientes de éste fundaron á Tiro , cuyo
comercio
y riqueza
la hicieron tan célebre.
Siendo su Rei Itobal , la tomó Nabucodo-
nosor al cabo de trece años de sitio. Los
de Tiro , que con anticipacion se habían aco-
gido á una Isla cercana , fundaron en ella
una nueva Ciudad , que después se rindió
á las armas de Alexandro. Reparó sus rui-
nas la nueva Tiro ; pero Antígono Succe-
sor de Alexandro , volvió á destruirla , de
modo que
jamas
recobró su antiguo es-
plendor. Reedificóla el Emperador Adriano
á los ciento veinte y nueve años despues de
Christo , haciéndola Metropolitana de Feni-
cia. Despues que los Christianos conquista-
S
rort la Tierra Santa , fué Tirb Arzobispa-
C
do ; mas hoi
se
ve reducida á una Aldea su-
h
jeta al dominio del Gran Señor.
q
Cartago , en lo antiguo floreciente Colo-
si
nia de los Tirios , ha dexado nombre eter-
no en la Historia por haber sido competi-
dora de la República Romana.
tc
C
C
el
LECCION Y.
C
Del Imperio Griego.
ó
la
La Historia Griega contiene tantas partes,
y en cada una de ellas hai tanto que apren-
p'
der , que con dificultad puede compendiar-
-E
se. Pero á fin de formar una idéa general
rr
de lo
mas
importante de dicha Historia,
g^
dexarémos aparte los tiempos fabulosos , y
bi
los que llaman heroicos , en que las ficcio-
nes mezcladas con la verdad la desfiguran
fi'
de modo que guando más , resultan algu-
b.
nos hechos probables , y ninguno cierto.
Se cree que Sicione , Ciudad del Pelo-
qi
poneso , fué el Reino mas antiguo de la
C
9
spa-
Grecia , contándose en él diez y seis Reyes
su-
hasta Agamenon. Argos fué otro Reino, en
que dominaron quince Soberanos hasta Acri-
Dio-
sic), cuyo Nieto Perséo fundó el Reino de
ter-
rvlicénas.
eti- E l de Aténas fué establecido mil quinien-
tos ochenta y dos años ántes de Christo por
Cécrops , que traxo de Egipto una Colonia.
Gobernáronle Reyes hasta que se convirtió
en República bayo la autoridad de unos
Gobernadores llamados Arcontes , los quales
primero fueron perpetuos, después decenales,
ó de diez años , y últimamente anuales. Con
las sabias leyes que estableció Solon, llegó la
yes,
República de Aténas á un alto grado de
prosperidad ; y aunque Pisístrato , y sus dos
ar-
Hijos Hipare() é Hípias suscitaron en ella
ral
muchas disensiones , intentando sujetarla al
la
gobierno Monárquico , subsistió el Repu-
Y
\
blicano.
ia.
Los Persas que quisieron hacerse due-
an ño s de Aténas , fueron vencidos en varias
batallas , principalmen
t
e en la célebre de
Manton , y en la de Salamina que se dió
Co-
quatrocientos ochenta años ántes de la Era
la
Christiana. Desde entónces floreció Aténas
pri
mc
ánt
Mc
ma
un<
sus
quc
quï
catl
últi
Lo'
tan
los
ra
da
Mai
c
últi
Gri
Ro
que
ta
su ]
I
o
en Armas y Letras ; pero sus enemigos los
Lacedemonios , despues de aquella guerra
llamada del Peloponeso que sostuvieron por
mas de veinte y siete años contra los Atenien-
ses , conquistaron á Aténas , estableciendo
el Gobierno de treinta Magistrados cono-
cidos por el nombre de
treinta Tiranos.
Es-
tos fueron expelidos á los tres años por Tra-
síbulo , volviendo desde entónces la Re-
pública á su antiguo estado de esplendor.
A los trescientos quarenta y un años án-
tes de Christo , Filipo , Rei de Macedonia,
movió guerra á los Atenienses , continuán-
dola Alexandro Magno y Casandro , que
por varios medios maquinaron contra la li-
bertad de aquella República ; pero al fin pu-
do ésta eximirse de sufrir el yugo de los Ma-
cedonios.
Fué Aténas saqueada por los Romanos
ochenta y siete años ántes de Christo. Au-
gusto la hizo tributaria suya , y después
Vespasiano la incluyó en el número de las
Provincias Romanas.
Lacedemonia , ó Esparta , fué tambien en
sus principios un Estado gobernado por va-
rios Reyes desde Lélex , que se cree fué
el
; los
terra
por
den-
Indo
ono-
Es-
Tra-
Re-
or.
; án-
)nia,
luan-
que
la li-
a pu-
Ma-
anos
Au-
pués
las
n en
va-
[6 el
II
primero , hasta Cleoménes que fué el últi-
mo , y murió doscientos veinte
y
ocho años
ántes de la Era Christiana. Extinguida ya la
Monarquía , se gobernó Lacedemonia en for-
ma de República ; y despues de haber sido
una de las mas florecientes del Orbe , así por
sus Leyes como por el valor de sus Capitanes,
quedó reducida á Provincia Romana ciento
quarenta y seis años antes de la citada Era.
Tébas, Reino fundado por Cadmo tuvo
catorce Reyes ; y por muerte de Xã.nto , el
último de ellos , se convirtió en República.
Los Tebanos durante una larga paz aumen-
taron su poder ; y habiéndose aliado con
los Lacedemonios , dieron acasion á la guer-
ra del Peloponeso en que tomó partido to-
da la Grecia. Subyugólos Filipo , Rei de
Macedonia , y después su Hijo Alexandro,
á cuya obediencia intentaron negase. Por
último vinieron , como los demas Pueblos
Griegos , á sujetarse á la dominacion de los
Romanos.
Corinto fué otro Reino de la Grecia,
que pasó á ser República setecientos quaren-
ta y nueve años antes de Christo. Cipselo
y
su
Hijo Periandro usurparon la autoridad,
•
t
gobernando tiránicamente ; y
Corinto no
recobró su libertad hasta después de muerto
Periandro. Desde entónces creció su comer,
cio V riqueza ; y ciento quarenta y cinco
años antes de la Era Christiana cedió al po-
der de los Conquistadores Romanos.
El Reino de Macedonia que á los prin-
cipios apénas era digno de la atencion de los
Griegos , llegó después á ser el priméro no
sólo en Grecia , sinó en todo el Orbe , por
la extension y gloria que con su valor
y
política le adquirió Filipo , Hijo de Amín-
tas. Alexandro Magno , Hijo y Succesor de
Filipo ,
no ménos esforzado que ambicioso,
se alzó con la Soberanía de casi todos los
Reinos y Repúblicas de Grecia , y ven-
ciendo á los Persas y á otras Naciones del.
Oriente , formó el Imperio mas dilatado
que se conoció en aquellos tiempos.
Las acciones de este Conquistador y
las
de otros muchos insignes Caudillos que die-
ron eterna fama á la Grecia , son dignas
de
referirse mui individualmente ; pero
,
no da
lugar á ello la suma brevedad que nos he-
mos propuesto observar en esta Noticia de
los principales Imperios antiguos.
ótra
rio
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laci(
qua
da
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sor de
icioso,
los los
ven-
es del
latado
r y las
le die-
nas de
no da
)s he-
:ia de
^
LECCION VI.
Del Imperio Romano.
Despues
de
la Historia Sagrada no hai
otra mas importante que la del vasto Impe-
rio Romano , corno que de él se han for-
mado casi todas las Monarquías modernas.
No entrarémos en la difícil
y prolixa re-
lacion de los hechos sumamente confusos,
guando nó del todo fabulosos , en que_abun-
da la Historia de los Reyes Latinos , ante-
riores al establecimiento de Roma. Baste sa-
ber que setecientos cinqiienta y tres años
ántes de la venida de Christo fundó aque-
lla Ciudad Rómulo su primer Rei , al qual
sucedieron los seis Reyes Numa Pompïlio,
que introduxo el culto y ceremonias de la
Relig on , Tulo Hostilio , á quien debieron
los Romanos su primera disciplina militar,
Anco Marcio , que aumentó mucho á Ro-
ma , Lucio Tarquino Prisco , en cuyo tiem-
po se acrecentó mucho más , Servio Tulio,
que murió asesinado por disposicion de su
Hija Julia , y Tarquino el Soberbio ,"Is-
TOM.
II.
g
14
poso de ésta , el qual cometió las mas vio-
lentas tiranías , haciendo insoportable á los
Romanos su gobierno.
Un Hijo de Tarquino , llamado Sexto
Tarquinio , violó la castidad de Lucrecia,
Muger de Tarquinio .Colatino ; y aquella
famosa Heroina , despues de haber decla-
rado á sus Parientes la violencia que había
padecido , se dió la muerte en presencia de
ellos. Con este motivo Lucio Junio ( apelli-
dado Bruto porque para libertar su vida del
rigor de Tarquino el Soberbio se había fin-
gido fatuo) fue el primero que excitó al
Pueblo no sólo á sacudir el yugo de aquel
Monarca , sinó tambien á extinguir el go-
bierno de los Reyes. Así se verificó ; y los
Romanos eligieron , en lugar de Soberanos
perpetuos , dos Magistrados anuales con tí-
tulo de Cónsules , habiendo acaecido esta
gran mudanza quinientos nueve años ántes
de la Era Christiana.
Quando lo pedían las urgencias de la Re-
pública se nombraba un General de grande
autoridad con nombre de Dictador , y ade-
más había varios Magistrados subordinados
á los Cónsules , como eran los Pretores,
T
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l-
3
esta
antes
[a Re-
rande
J ade-
nados
Lores,
5
Tribunos , Qiiestores , Ediles , Censores,
Prefectos , &c.
Tarquino , desterrado de Roma , impía
ró el auxilio de Porsena , Rei de los Etrus-
cos ; pero resistió á las fuerzas de ambos
el Pueblo Romano , ayudado del valor de
Horacio Cócles , de Mucio Escévola , y de
Clelia. Tampoco mejoró Tarquino de suer-
te , con haberse valido del favor de los Re-
yes Latinos ; porque éstos fueron enteramente
vencidos , y él murió luego de edad de no-
venta aos.
Poco después Coriolano , el mas insigne
Caudillo de Roma , fué desterrado por el
Pueblo. Para tornar venganza de este agra-
vio marchó contra su Patria , capitaneando
á los Volscos , enemigos de los Romanos;
pero se aplacó por los ruegos y lágrimas
de su Madre.
Habiendo los Romanos trahido de Até-
nas las leyes de Solon , eligieron unos Ma-
gistrados llamados
Decemviras ,
que cuidasen
de su recopilacion y observancia. Empeza-
ron éstos á exercer una autoridad tan des-
pótica que fueron ó depuestos , ó desterra-
dos , ó muertos , contribuyendo á esta re-
s
2
s
volucion el trágico suceso de Virginia ,
quien el Decemvir Apio Claudio quiso ro-
bar el honor , y á quien su mismo Padre
traspasó el pecho por no verla deshonrada
por el Tirano.
Restablecióse el Consulado , y después
se crearon Tribunos Militares que alterna-
ron durante algunos años con los Cónsules.
Por aquel tiempo saquearon los Galos á
Roma ; mas luego los venció el valeroso
Dictador Camilo.
Siguiéronse después prolixas guerras con-
tra los Samnites, y otros Pueblos vecinos de
Roma ; corno asimismo con los Galos ,
y
con Pirro , Rei de Epiro , en las quales se
acreditó admirablemente el valor de los Ro-
manos.
Suscitóse la primera Guerra Púnica, ori-
ginada de varias disensiones que hubo en
la Isla de Sicilia. Una parte de sus habitan-
tes imploró el auxilio de los Romanos , y la
ótra el de los Cartagineses. Al cabo de vein-
te y quatro años vencieron los Romanos,
imponiendo á los de Cartago duras condi-
ciones. Renovóse otra guerra contra los Ga-
los , triunfando igualmente Roma ; y á
los
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nos,
adj.
Ga-
los
17
doscientos diez y ocho años ántes de
lá Era
Christiana empezó la segunda Guerra Púni-
ca , que aunque de ménos duracion , fué mas
sangrienta y peligrosa que la primera. Entón-
ces mostró su esfuerzo y conducta Aníbal,
General de los Cartagineses , que en tres ba-
tallas derrotó á los Romanos , y en la quarta
que fué la famosa de Canas , hizo el mayor
destrozo que cuentan los Anales de Roma.
Hubiera perecido aquella República á no ser
por la prudencia y valor de sus dos Genera
les Quinto Fabio Máximo y Claudio Marcelo,
y por el excelente arbitrio que -tomaron los
Romanos de llevar la guerra á Africa , po-
niendo así á Aníbal en precision de dexar
á Italia para acudir al socorro de su Patria
Cartago. Al fin se terminó despees-d.e diez
y
siete años aquella funesta guerra con uní:
paz ventajosa á los Romanos , en la qual
se
obligaron los Cartagineses á pagarles tributo.'
Dos guerras mui seiialadas
s
sostuvieron:
los Romanos contra los Macedonios ; y en
la segunda acabó la Grecia de perder su
li=
bertad , estableciendo Roma su dominio' en
e
Asia.
Deseaban los Romanos
un pretexto de
i
1
8
rompimiento para aniquilará Cartago , y le
hallaron mui oportuno en la guerra que
aquella República seguía con Masinisa , Rei
de Numidia. Tomó Roma el partido de
éste ; y Publio Cornelio Escipion se apode-
ró de Cartago , destruyéndola á sangre y
fuego. Así acabó aquella antigua competi-
dora de Roma que por espacio de
a
un si-
glo la había disputado el Imperio del Orbe.
La Ciudad de Corinto fué destruida co-
mo la de Cartago ; y con la toma de Nu-
manda quedó toda España sujeta á la do-
minacion de Roma , como se verá guando,
tratando de la Historia particular de Espa-
ña , contemos lo que en ella obraron los
Romanos,
A estas victorias se siguieron dentro de
la misma Roma grandes disensiones qualado
Tiberio Graco y su Hermano Cayo Graco
sublevaron al Pueblo contra la Nobleza pa-
ra establecer un estado de perfecta igualdad
entre una y otra clase ; pero ambos Héroes
perecieron miserablemente.
Entretanto vencieron .los Romanos y tra-
xeron prisionero á Aristónico , Rei de Pér-
gamo. Igual desgracia tuvo Yugurta , Rei
de
aba
Na
duc
hal
pri.
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del
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lia
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que
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Rei
)
de
ode-
19
•
de Numidia , sometido por Mario. Este
abatió á los Teutones , Cimbros , y otras
Naciones del Norte , que se habían intro-
ducido en las Galia , en España y en Italia.
Pacificados algunos Pueblos del Lacio que
habían suscitado discordias civiles , se (lió
principio á la "guerra contra Mitridátes , Rei
del Ponto , que había hecho dar muerte á
todos los Romanos establecidos en sus Do-
, y apoderádose de algunas Pro-
de Asia aliadas , ó tributarias de
re y
peti-
^
si-
?rbe.
co-
minios
Nu-
vincias
do-
Roma.
ndo,
t Confióse aquella empresa al Cónsul Sila;
spa-
mas luego entró Mario en su lugar. De aquí
los
se originaron dos partidos , uno á favor de
Mario , y ótro por Sila , en cuya ocasion
de
perecieron muchos Ciudadanos tanto en Ita-
iPido
lia , como en España , adonde se había re-
raco
tirado Sertorio , parcial de Mario , al se-
pa-
gundo año de la guerra civil.
[dad
Aunque habiendo sido vencido Mitridá-
:roes
tes , pidió la paz , y se la concedieron , Mum
rena , Lugarteniente de Sila , faltó á la ob-
tra-
servancia del tratado , y empezó de puevo
?ér-
la guerra. Mitridátes , aliado con Tigránes,
Rei
Rei de Armenia , triunfó de los Romanos,
2
0
y se apoderó de Bitinia ; pero el Cónsul
Luculo alcanzó dos victorias del Rei de Ar-
menia , y hubiera terminado felizmente la
guerra , si no se hubiese encomendado el
mando del exército al Cónsul Glabrio , que
dió lugar á Mitridátes de recobrar su Rei-
no , y talar la Provincia de Capadocia. En-
tónces -Pompeyo , Caudillo yá famoso por
haber concluido dichosamente en España la
guerra de Sertorio , y la de los Piratas en..
Cilicia , marchó contra Mitridátes , le echó
de sus Dominios , persiguiéndole hasta Ar-
menia , y despues de haberle vencido á or--
llas del Eufrátes , le puso en términos de
darse desesperadamente la muerte. Para ha-
cerse dueño del Asia , sometió la Armenia,
unió Pa Siria al Imperio Romano , y redu-
xo la Judéa á Provincia de la República,
volviendo á Roma lleno de laureles
y
te-
soros.
Puso en gran consternacion á los Roma-
nos la conjuracion de Lucio Catilina , Hom-
bre noble , pero disoluto , que concibió el
arduo designio de avasallará Roma. Cice-
ron ;tan buen Ciudadano , como Orador
excelente , descubrió la conspiracion , pre-
cav
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que
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te-
mma-
^o
m-
ó el.
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ador
p
re-
z
caviendo sus fatales consegiencias ; murió
Catilina combatiendo al frente de las tropas
que había juntado ; y destrozadas éstas , fue-
ron degollados los principales cómplices.
Pompeyo , Craso , y Julio César con no
ménos atrevimiento que maña llegaron á
reunir en sí la Soberanía , formando el pri-
mer Triumvirato , orígen de grandes dis-
cordias , y de la ruina de la República, por-
que ni César, ni Pompeyo habían nacido
para consentir la igualdad ó la superioridad
de ótro en el mando.
Obtuvo César el Consulado , y el Go-
bierno de las Galias por Linco años ; y que-
dando en Roma Pompeyo y Craso , mar-
chó á extender sus conquitas , y echar los
cimientos del universal dominio que medi-
taba. Rindió á los Suizos , á Ariovisto Rei
de los Suevos en Alemania , y á los Belgas
ó Flamencos. Sometió con increible celeri-
&d todas las Galias , y aun hizo tributarios
á los Ingleses , sin haber tardado
en
estas
conquistas mas que ocho arios.
Murió Craso en un combate contra los
Partos ; y Pompeyo , envidioso de la gloria
de su competidor Julio César , intentó des-
2
.2.
pojarle del gobierno ; pero César con sus fie-
les tropas marchó á Roma , de donde huyó
Pompeyo con sus Partidarios. César , reele-
gido Cónsul , ganando al Pueblo con sus li-
beralidades , y amedrentando á los enemi-
gos con su valor , persiguió á Pompeyo,
que se había retirado á Grecia , y despues
de varios acontecimientos vinieron á las ma-
nos ambos Campeones en los Campos de
Farsalia. Declaróse la fortuna por César , que
fué tan clemente despues de la victoria co-
mo esforzado en la peléa.
El Caudillo vencido hubo de retirarse
Egipto ; pero creyendo Ptoloméo , Rei de
aquellos Estados, dar gusto á César , mandó
asesinará Pompeyo , y presentó su cabeza
al vencedor , el qual
no
pudo menos de
tributar algunas lágrimas á la memoria de tan
valeroso Capitan.
Dispuso entónces proclamar Reina de
Egipto á la bella Cleopatra , despues que su
Hermano Ptoloméo se había ahogado en el
Nilo por huir de César , ya declarado ene-
migo suyo.
De allí marchó rápidamente contra Far-
náces , Rei del Bósforo , y saliendo con fe-
licid
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mandó
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que su
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a Far-
'on fe-
i3
licidad de aquella empresa , dió parte de
ella á Roma en tres palabras :
Llegué ,
ví,
vencí.,
Intentaron los dos Hijos de Pompeyo ven-
gar la muerte de su Padre ; pero léjos de
conseguirlo , murió el mayor de ellos , y
huyó el segundo , quedando sus tropas en-
teramente derrotadas. En esta guerra , Ca-
ton , el gran Republicano , se dió la muer-
te por no ser testigo de la esclavitud de su
Patria.
Había llegado julio César al colmo de
su
fortuna , y se hallaba nombrado Dicta-
dor perpetuo con título de*Emperador , que
entónces equivalía á General , quando le
asesinaron en el Senado Bruto y Casio con
ayuda de otros conjurados. Acaeció este su-
ceso quarenta y quatro años ántes de la
Era Christiana , teniendo César cinqüenta
y
seis de edad.
Muerto el Emperador , se originaron en
Roma los mayores disturbios. El Cónsul
Marco Antonio ,
y
Emilio Lépido , Gene-
ral de la Caballería , ambiciosos uno y ótro,
aspiraban al mando. Los de un partido que-
rían se vengase la muerte del Dictador , y
24
los del ótro defendían á los asesinos cómo
á Republicanos restauradores de la libertad.
Octavio , ú Octaviano , llamado después
Augusto , Sobrino de Julio César , se hizo
entónces dueño de la República , para lo
qual procuró que el Senado declarase á Mar-
co Antonio enemigo de ella , y logró que
marchasen contra él los
dos Cónsules Hir-
cio y Pansa. Estos , aunque vencedores , pe-
recieron en la batalla ; pero Antonio , sin
desmayar en aquel lance , se ayudó de Lé-
pido , empeñándose en desacreditar á Au-
gusto con el Senado. Entónces Octavio to-
mó el partido deunirse con Antonio y Lé-
pido ; y formaron el segundo Triumvira-
to que oprimió á Roma á los quarenta
y
tres años ántes de Jesu Christo.
Tuvo Augusto la ingratitud de dexar á
Ciceron abandonado al furor de Antonio
su enemigo mortal , no obstante que aquel
Orador con sus consejos y diligencias le ha-
bía favorecido tánto en el Senado ; y mu-
rió el gran Ciceron asesinado por los Emi-
sarios de Antonio.
Unido Augusto con Marco Antonio
y
con Lépido , hizo revocar el Decreto en que
el
Sc
la
W.
dir
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Octa
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renta y
3exar á
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le aquel
is le ha-
y mu-
rs . Emi-
.tonio y
1 en que
el Senado los había declarado
.
enemigos de
la Patria ; y se convinieron los tres en divi-
dir entre sí el Imperio , mandando Anto-
nio en las 'Galias , Lépido en la España,
Octavio en Africa y Sicilia , y los tres jun-
tos en Italia , y en el Oriente.
Marcharon Octavio y Lépido contra Bru-
to y Casio , que se habían retirado á Gre-
cia ; y los vencieron en los confines de Ma-
cedonia , obligándolos á darse la muerte á
sí propios , luego que perdieron las esperan-
zas de sostener el partido Republicano.
Volvió Octavio á Roma , y Antonio pa-
só al Asia. Entónccs cautiÑó á éste con los
atractivos de su hermosura Cleopatra , Rei-
na de Egipto ; y él la concedió el dominio
de Chipre , de una parte de la Cilicia , de
la Arabia , y de la Judéa , con otros paises.
Indignados los Romanos de que Antonio
desmembrase el Imperio por una Reina ex-
trangera , y de que por ella abandonase á
su propia Muger Octavia , Hermana de Au-
gusto , resolvieron tomar las armas contra
él. Mandólas Octavio , y llegando con su
ar,
orada á Epiro ganó cerca de Accio , treinta
y un años antes de la vtnida de Christo,
2
S
•
6
aquella famosa victoria que le hizo dueño
absoluto de la República: Huyó Cleopatra,
y con ella Marco Antonio , persiguiéndolos
Octavio hasta el mismo Egipto: Antor.io des-
pechado se dió la muerte , y le imitó Cleo-
patra:
Restituido Octavio á Roma , fué recibi-
do en triunfo ; y aunque dexó al Senado
una apariencia de autoridad , vino
á
ser úni-
co Señor del Imperio Romano ,
debiendo
esta fortuna á su astuta política , á su felici-
dad en las armas , á la moderacion de su
gobierno , con que hizo olvidar las pasadas
crueldades , á
su
beneficencia para con el
Pueblo , y fidelidad con sus Amigos , y
á
la señalada proteccion que concedió
á las
gánd
dado
metié
te y
tays
Su
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manic
vía n
prede
él
Ca
dias ,
reinac
Cla
subió
de la
artes y ciencias.
nandc
Conquistó por medio
de
sus Cenerales el
título
Egipto , la Dalmacia , la Pononia , la Aqui-
se acr
tania , la Iliria , la Cantabria , y otras mu-
metió
chas Provincias remotas ; y habiendo ad-
Roma
quirido el dictado de
Padre
de
la
Patria,
Mugei
murió en Nola de edad de setenta y seis
lucion
años á los
catorce de
la Era Christiana.
nar ,
Tiberio , Hijo adoptivo de Augusto , go-
brina
bcrnó
el
Imperio por sus Ministros , entre-
ce añc
17
gándose á las mas infames torpezas ; y ayu-
dado del malvado Consejero Seyano , co-
metió crueles iniquidades. Murió á los vein-
te y tres años de su reinado, y á los trein-
ta y siete de la Era Christiana.
Succedió á Tiberio , Cayo Calígula , Hi-
jo de un Sobrino de Tiberio , llamado Ger-
mánico. La vida de este Príncipe fué toda-
vía mas viciosa y abominable que la de su
predecesor , por lo qual conspiraron contra
él Casio y Sabino , Capitanes de sus Guar-
dias , y ántes de cumplir quatro años de
reinado , le asesinaron en su Palacio.
Claudio ; Primo Hermano de Calígula,
subió al Trono quarenta y un años despues
de la venida de Christo , y empezó gober-
nando con tanta justicia , que adquirió el
título de
Padre
de la
Patria ;
pero después
se acreditó de débil , insensato y cruel. So-
metió á los Ingleses , y volvió triunfante á
Roma , tomando el dictado de
Británico.
Su
Muger Mesalina fué un monstruo de diso-
lucion , y su mismo Esposo la mandó asesi-
nar , casándose después con Agripina , So-
brina suya , la qual le dió veneno á los tre-
ce años de su reinado.
) dueño
eopatra,
.éndolos
:o des-
t
ó Cleo-
recibi-
Senado Senado
ser úui-
.ebiendo
u felici-
n de su
pasadas
con el
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ió
á las'
erales el
'a
Aqui-
ras mu-
ido ad-
Patria,
.a y seis
ana.
sto , go-
entre-
•
z.8
En el año de cinqücnta
y
quatro de la
Era Christiana empezó á reinar Neron , Hi-
jo de Agripina ,
y
de Domicio su primer
Marido. Agripina había conseguido con sus
artificios que Claudio dexale nombrado
succesor suyo á Neron en perjuicio de Bri-
tánico , Hijo del mismo Claudio , y Prín-
cipe mui estimable. Manifestó Neron al prin-
cipio algunas virtudes ; pero descubrió lue-
go los mas indignos vicios , decayendo en
su tiempo la, gloria y poder del Imperio
Romano. Mandó prender fuego á Roma,
complaciéndose en aquel espectáculo. Hizo
dar muerte á su Madre Agripina , á Burro
su Ayo , á Séneca su Maestro , á
Octavia
su Muger , á su Dama Popéa , al Poeta Lu-
cano , y á otros infinitos ; y fué el primer
perseguidor de los Christianos. El Senado,
declarándole enemigo de la Patria , le sen-
tenció á ser precipitado de úna alta peña
al Rio Tíber ; pero Neron se quitó la vi-
da con un puñal , teniendo entónces trein-
ta y un años , y habiendo reinado cerca de
catorce. Con la muerte de este inhumano
Príncipe se extinguió el linage de Augusto*
Galba , Senador de ilustre sangre ,
y
Caudi:
peral
Reinó
tras de
de seo
mas tr
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que se
Alema
comba
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trein-
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zgustor
re , y
Caudillo acreditado , i'ué proclamado Em-
perador por los Españoles y por los Galos.
Reinó sólo siete meses , en que dió mues-
tras de una vil avaricia , y murió de edad
de setenta y tres años asesinado por sus mis-
mas tropas á instancias de Oton.
Subió éste al Imperio , sin embargo de
que se le disputaba Vitelio auxiliado de los
Alemanes. Venció Oton á Vitelio en tres
combates ; pero quedando después derrota-
do en una batalla campal , se dió la muerte,
sin haber reinado mas que noventa y cinco
dias.
Obtuvo Vitelió la Corona , y en poco
mas de ocho meses que reinó , cometió re-
petidas atrocidades , entregándose tambien
á los mayores excesos en comida y bebida.
Indignado el Pueblo Romano contra él , le
dió ignominiosa muerte después de haber-
le arrastrado por las calles , y arrojó su
cuerpo al Tíber.
Vespasiano , que , aunque de obscuro li-
nage , había llegado por su valor y pru-
dencia á la dignidad de Cónsul , y que ha-
bía
,
conseguido victorias en Palestina , fué
proclamado Emperador á los sesenta y nue-
TOM.
II
C
30
ve años de la Era Christiana. Reinó diez;
y despues de haberse hallado en treinta
y
dos batallas , murió con gran sentimiento
del Senado y del Pueblo por las virtudes
de humanidad , esfuerzo y cordura que le
adornaban. Unicamente fué tachado de ava-
ricia , aunque algúnos la llaman economía
necesaria.
Tito , Hijo de Vespasiano , mereció le
apellidasen
el amor y bis delicias del género
humano ,
y supo ganar la voluntad de sus
Vasallos con su eloqüencia , valor , libera-
lidad y modestia. Mereció los honores del
triunfo juntamente con su Padre Vespasia-
no por haber conquistado á Jerusalen. Am-
bos Emperadores consolaron á Roma de la
desgracia que había tenido en ser goberna-
da por los Tiberios , Calígulas , Nerones,
y Vitelios. Murió Tito . los dos años y
dos meses de su reinado , dexando por suc-
cesor á su Hermano menor Domiciano , que
al principio did muestras de clemente y ge-
neroso ; pero después no quedó vicio de
que no se dexase arrastrar , ni delito con
que no se hiciese odioso. Sus mismos Cria-
dos le dieron muerte dentro de Palacio el
décir
neral
A
César
excel
Pa
so y
qual
Impe
Muri
habie
T
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cion
varia!
contr
Armx
Rein
hasta
se le
Cilic:
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Tra»
1
•
3i
décimo quinto año de su reinado con ge-
neral satisfaccion del Pueblo.
A estos doce Emperadores desde Julio
César hasta Domiciano da la Historia por
excelencia el nombre de
Césares.
Pasó la Corona á Nerva , anciano virtuo-
so y respetable , y de ilustre familia , el
qual tomó por Socio , ú Compañero en el
Imperio al Español Trajano , su Pariente.
Murió Nerva á los setenta años de edad,
habiendo reinado poco mas de uno.
Trajano , que le succedió , fué por su
pericia militar y política digno de la estima-
cion de los Romanos. Sostuvo felizmente
varias guerras , ya contra los Alemanes , ya
contra los Partos ; subyugó la Dacia , la
Armenia , la Iberia , la Arabia , y otros
Reinos del Asia , lle
g
ando con sus armas
hasta la India ; y sujetó á los Judíos , que
se le habían rebelado. Cogióle la muerte en
Cilicia el vigésimo año de su reinado á los
sesenta y
tres
de edad ; y en elogio suyo
baste decir que el Pueblo deseaba á sus V-
peradores
la dicha de Augusto ,y la bondad de
Trajano.
Adriano , tambien Español , Pariente,
c
a
nó diez;
treinta y
itimiento
virtudes
a que le
de ava-
conomía
reció le
1 género
1 de sus
, libera-
lores del
Tespasia-
;n. Am-
na de la
loberna-
n
Terones,
años y
por
sue-
no , que
te y ge-
icio de
lito con
os
Cria-
lacio el
3
2.
Aliado , y Saccesor de Trajino , Príncipe de
grandes virtudes , pero mezcladas con bas-
tantes vicios. Viajó largo tiempo por casi
todas las Provincias del dilatado Imperio
Romano ; estableció la disciplina Militar;
dexó en Roma monumentos públicos de su
magnificencia , y murió despues de haber
reinado cerca de veinte y un años.
Succedióle Antonino , apellidado
Pio ,
por
su afabilidad y clemencia , el qual exter-
minó los viles delatores y calumniadores
que tantos daños habían causado en los Rei-
nados antecedentes , y rigió el Imperio con
felicidad por mas de veinte y dos años,
habiendo reprimido á los Ingleses que se le
sublevaron, como tambien á los Mauritanos
y á los Egipcios.
Marco Aurelio , Yerno de Antonino Pio,
gobernó juntamente con Lucio Vero , á
quien dió su Hija en matrimonio. Aunque
era Marco Aurelio de genio benéfico , aman-
te de las letras , sabio , político , y de ar-
reglada conducta , y Lucio Vero , bien al
contrario , hombre de vida relaxada , y sin
aplicacion á los negocios políticos y milita-
res , reinaron ambos
en
buena harmonía.
Li
ro nc
nient
do ,
mayc
venci
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fo ,
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ser g
qüos
Hijo
Pc
Emp
Ron
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Si
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sostu
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reir,
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Getí
n6 1
pes
saló
4
Lucio Vero marchó contra los Partos ; pe-
ro no fué él quien los sujetó , sinó sus Te-
nientes. Falleció á los nueve años de reina-
do , y Marco Aurelio gobernó solo con la
mayor prudencia y benignidad , habiendo
vancido á varias Naciones Septentrionales.
Ll feliz Reinado de este Emperador Filóso-
fo , duró diez y nueve años ; y despues de
él tuvo el Imperio Romano la desgracia de
ser gobernado casi siempre por Príncipes ini-
c
i
iios y viciosos. Tal fué Cómodo , indigno
Hijo de un Padre como Marco Aurelio.
Por muerte de Cómodo fué proclamado
Emperador Helvio Pertinaz , Prefecto de
Roma , á quien pronto dieron muerte los
Soldados de su guardia.
Siguióse Didio Juliano , que tambien mu-
rió asesinado ; y luego Septimio Severo , que
sostuvo valerosamente muchas guerras , y
murió en York el décimo octavo ano de su
reinado.
Succediéronle sus dos Hijos Caracala y
Ceta. Aquél quitó la vida á éste , y gober-
nó tiránicamente seis años , cometiendo tor-
pes excesos y crueldades , hasta que le ase-
sinó uno de sus Soldados.
cipe de
an bas-
nr casi
mperio
Vlilitar;
; de su
haber
ro , por
exter-
iadores
os Rei-
rio con
; años,
e se le
[ritmos
no Pio,
, á
unque
aman-
de ar-
bien al
, y sin
mili ta-
mía.
33
3
Igual fin tuvo Opilio Macrino ; y las tro-.
pas reconocieron por Emperador á Marco
Aurelio Antonino , apellidado Heliogábalo,
en quien se juntaron quantos vicios pueden
hacer á un hombre aborrecible. Murió este
monstruo á manos de sus Soldados : y su-
bió al Trono Alexandro Severo , bien di-
ferente de\su antecesor , porque fué justo,
benigno y amante de los Sabios. A pesar de
sus buenas prendas , uno de sus Oficiales
llamado Maximino le hizo dar muerte era
Maguncia , corno asimismo á su Madre Julia,
Maméa.
Este Maximino , Hijo de un Aldeano
Godo , pasó de Pastor á Soldado , y des-
pues de haber sido buen General , llegó á
s
ē
r
.
malísimo Príncipe , executando increi-
bles atrocidades , principalmente contra los
Christianos: Era hombre naturalmente fe-
roz, agigantado y extraordinariamente for-
zudo. Los Pueblos se le rebelaron muchas
veces ; y al fin le dieron muerte sus tropas.
Aceptó por fuerza el Imperio el Pro-Cón-
sül Gordiano , y tomó por Compañero á su
Hijo , que tenia el mismo nombre. Venci-
do
y
muerto Gordiano el mozo en una ba-
talla
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á su
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ba-
talla
que
dió á los Númidas , su Padre se
ahorcó desesperado.
Eligió entónces el Senado por Caudillo
del exército
á Máximo Pupieno ,
Hijo de
un Herrero , y con él á Balbino para
que
mandase en Roma ; pero ambos Empera-
dores fueron asesinados ántes ele los diez '
meses.
Gordiano Segundo , Nieto de Gordíano
el mayor , empuñó el Cetro ; y despues de
haber vencido á los Partos y Persas , pere-
ció por traicion de Filipo , General
de
sus
tropas.
Reinó éste juntamente con su Hijo , lla-
mado tambien Filipo , y uno y ótro fueron
asesinados , el Padre en Verona , y el Hijo
en Roma.
Decio , que había sometido felizmente á
los Escitas , recibió la Corona Imperial. Fué
terrible enemigo .de los Christianos ; y ha-
biendo muerto á los dos años él y su Hi-
jo , le succedieron Treboniano Galo , y su
Hijo Volusiano. Quitáronlcs la vida sus tro-
pas ; y dieron el gobierno al Caudillo Emi-
liano , que sólo le gozó tres meses , porque
noticiosos los Soldados' de que Valeriano ha-
36
bía sido proclamado Emperador en las Ga-
lias , dieron muerte á Emiliano.
Rigieron el Imperio Valeriano , y Galie-
no su Hijo , pero con suma desgracia , pues
el Rei de Persia Sapor hizo prisionero á
Valeriano , y contra Galieno se levantaron
treinta Tiranos que se apoderaron del man-
do en varias partes del Imperio dividido en
facciones.
Muerto Galieno á los quince años de su
turbulento reinado , le succedió Ciaudio Se-
gundo , llamado el
Gótico
por haber hecho
grande estrago en los Godos y otras Nacio-
nes bárbaras. Murió de peste á los dos años,
siendo su falta mui sentida del Pueblo.
Su Hermano Quintilio sólo reinó diez y
siete días ; y pasó la Corona á las sienes de
Aureliano ,. tan estimado por su valor , co-
mo temido por su inhumanidad. Venció á
la célebre Reina Zenobia , que mandaba en
una parte del Oriente despucs de haber fa-
llecido su Esposo Odenato , el qual se ha-
bía hecho aclamar Emperador en tiempo de
Galieno. Tuvo Aureliano la dicha de haber
reducido á obediencia las muchas Provin-
cias que se habían rebelado al Imperio Ro-
ata
tra
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cite
bía
Rei
He:
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Mal
ases
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yo:
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rió
Si
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leo
de 1
los
37
mano ; pero aquel gran Príncipe murió por
traicion de un Confidente suyo.
Eligió entónces el Senado al anciano Tá-
cito , hombre noble y prudente , que ha-
bía desempeña
-
do los principales cargos de la
República : mas sólo reinó seis meses. Su
Hermano Floriano apénas llegó á reinar tres;
y en su lugar entró Probo , que por espa-
cio de seis años acreditó su valor y conduc-
ta , venciendo á los Alemanes , Galos , Sár-
matas , Getas , y otros Pueblos. Quando
marchaba contra los Persas , sus Soldados le
asesinaron injustamente en la Iliria.
Subió al Trono AureIio Caro , y con él
sus dos Hijos Carino y Numeriano. Caro
murió antes de los dos años á las orillas
del Tígris , creyéndose que le mató un ra-
yo : Numeriano fué cosido á puñaladas ; y
Carino , entregado á horribles vicios , mu-
rió á manos de uno de sus Tribunos.
Succedió Cayo Valerio , conocido por el
nombre de Diocleciano , y eligió por Com-
pañero en el Imperio á Maximiano Hercu-
lco , su Amigo. Este derrotó á los rebeldes
de las Galias , y de Alemania ; y aquél á
los Sármatas , á los Partos , á los Godos y
I
las Ga-
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Galle-
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haber
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Ro-
33
á otras Naciones. Habiéndose suscitado dos
levantamientos , uno en Egipto, y ótro en
la Mauritania , conocieron los dos Empera-
dores que no podían acudirá tantas partes,
y disgustados del mando hicieron dimision
de él para retirarse á vida mas tranquila.
Dioclecianp hubiera conseguido opinion de
un gran Príncipe , si no le hubiera hecho
odioso su obstinada crueldad en perseguir á
los Christianos.
Por la renuncia de Diocleciano y Maxi-
miano , dividieron el Imperio entre sí Cons-
tancio-Cloro , y Galerio. Constancio no lle-
gó á reinar dos años ; y Galerio , descon-
fiando de sus propias fuerzas , eligió dos
nuevos Césares , Maximino y Severo. In-
dignadas las tropas contra Galerio , procla-
maron Emperador á Maxéncio , Hijo de
Maximiano Herculeo. Este mismo Maximia-
no , cansado de su retiro , quiso volver al
Trono ; pero no le admitió el exército. Mu-
rió Galerio despues de haber honrado con
la púrpura Imperial á Licinio , General acre-
ditado ; quedando entónccs dominado el
Tmperio Romano por quatro Emperadores:
MaXéncio , Licinio, Maximino y Constanti-
no ,
tanc.
V
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Cons
haber
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vida.
no ,
llamado el Grande , Hijo
de
Cons-
tancio.
• Venció Constantino á Maxêncio y á Li-
cinio ; y por haber muerto Maximino en el
Oriente , quedó único dueño del Imperio,
T
r
asladando la Silla de él á la Ciudad de Bi-
zancio , á la qual dió el nombre de Cons-
tantinopla. En su tiempo floreció libre y pa-
cíficamente el Christianismo , que cuenta
por época memorable el reinado de Cons-
tantino Magno. Este Emperador en los úl-
timos años de su vida perdió parte de la
gloria debida á su zelo en proteger la Re-
ligion Christiana por la flaqueza que tuvo
de favorecerá los Arrianos , desterrando á
San Atanasio y á otros Santos Obispos ; pe-
ro recibió el Bautismo poco antes de su
muerte , que acaeció cerca de Nicomedia el
año de trescientos treinta y siete á los trein-
ta y uno , ú treinta y dos de su reinado.
En medio de las grandes prendas de
Constantino , le han tachado de ligereza en
haber hecho dar muerte á su Hijo- Crispo
por una falsa acusacion de la
.
Emperatriz
Fausta , á la qual mandó después quitar
la
vida.
Igualmente se desaprueba su mala po-
.1
dos
ro en
apera-
)artes,
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^
39
40
lítica en haber trasladado al Oriente la Si-
lla Imperial , dexando el Occidente expues-
to a las irrupciones de Pueblos bárbaros , y
haber repartido el Imperio entre sus tres Hi-
jos , despues que había logrado reunirle fe-
lizmente en su persona.
En conseqüencia de esta division succe-
dieron á Constantino sus tres Hijos Cons-
tantino Segundo , que gobernó la España y
las Galias , Constancio , á quien tocó el
Asia y Egipto , y Constante , que mandó
en Italia , Sicilia
y
Africa. Constantino fué
muerto en Aquiléa por las tropas de su
Hermano Constante ,
y
éste murió á trai-
cion poco después. Quede Constancio en
posesion del Imperio , y le conservó duran-
te un reinado poco glorioso de veinte
y
quatro años , habiendo protegido el Arria-
nismo.
Siguióse Juliano llam ido el
Apóstata,
que
reinó poco mas de año y medio , y ma-
nifestó prendas mui estimables , si no las
hubiera deslucido con su grande aborreci-
miento al nombre Christiano.
Eligieron las tropas á Joviano por Em-
perador ;
y
su reinado, aunque sólo duró
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Em-
1 duró
4i
ocho meses , fué mui favorable al Christia-
nismo.
Succedióle Valentiniano , dotado de pren-
das dignas del Trono ; y repartió el Impe-
rio con su Hermano Valente , dándole
la
parte de Oriente , esto es , Egipto , Asia ,
y
Tracia , y reservándose la del Occidente.
Graciano heredó á Valentiniano su Pa-
dre ; y muerto Valente , dió el Imperio de
Oriente al gran Príncipe Español Teodo-
sio , célebre por su valor , y por lo que
amparó á los Christianos.
A Graciano succedió en el Imperio de
Occidente su Hermano Valentiniano Segun-
do ; y por fallecimiento de Teodosio pasó cl
gobierno de Oriente á Arcadio , y el de
Occidente á Honorio, Hijos ambos de aquel
insigne Emperador.
Desde entónces , esto es , á fines del si-
glo quarto y principios del quinto , experi-
mentó su total decadencia el Imperio Ro-
mano , devastado por Vándalos , Hunos,
Suevos , Alanos , Francos , Lombardos, Hé-
rulos , Ostrogodos , Visigodos y otras Nacio-
nes bárbaras. Los débiles Emperadores que
gobernaron el Occidente hasta Augústulo,
/
41
el último de ellos , apénas han merecido
nombre en la Historia ; pero entre los de
Oriente ( cuya larga serie se omite por la
brevedad que exige este Sumario) hubo al-
gúnos que merecen distinguido elogio.
Muchos años después , guando en casi to-
do el Occidente dominaban yá las Nacio-
nes que hemos nombrado , Carlo Magno,
Hijo de Pipinó Rei de Francia , venció en
Alemania á los Saxones , y en Italia á los
Lombardos , y entrando triunfante en Ro-
ma , fué coronado Emperador de Occiden-
te por el Papa Leon III , el dia de Navi-
dad del año de ochocientos , renovando el
Imperio de los Césares que había expirado
en
Augústulo por los arios de quatrocientos
setenta y seis:
Carlo Magno , tan valeroso como pruden•
te , protegió con admirable zelo la Religion
Católica y las Letras , y sus Succesores han
conservado hasta el dia de hoi el título de
Emperadores y Reyes de Romanos.
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93
TON
PARTE HISTÓRICA.
LIBRO TERCERO.
LECCIONES
DE LA HISTORIA DE ESPAÑA.
INTRODUCCION.
T
ódos estamos obligados á saber la
His^
toria de nuestra Patria , pero no tódos con
igual extensión y puntualidad ; porque si
únos necesitan estudiarla radicalmente ya co-
mo Hombres empleados en los primeros ofi-
cios de la paz y de la guerra , ya corno
curiosos Literatos , ótros (que son los más).
deben contentarse con no ignorar los he-
chos y revoluciones notables , conservar
una idéa general de los reinados que han
sido útiles y gloriosos , ó perjudiciales y
TOM.
Ii.
D
do'
46
desgraciado
s
, y fixar en la memoria la se-
rie de las épocas principales para no confun-
dirlas , como por falta de instruccion acon-
tece freqüentemente.
Este fruto , quizá el único que suele sa-
carse despues de haber leido dilatadas obras
históricas , se puede lograr á menos costa
con un Compendio que ni peque de esté-
ril , ni de difuso. El que ahora se da á
luz , trata mui sucintamente la parte de
nuestra Historia que pertenece á los tiem-
pos mas remotos, y con alguna mayor in-
dividualidad lo acaecido en los posteriores,
por que al paso que va creciendo la Mo-
narquía , crece tambien la importancia de
los sucesos , y tienen éstos mas inmediato
y particular infiuxo en el estado presente
de la Nacion.
Los hemos recopilado no tánto por el
órden de rigurosa cronología , quanto por
lá calidad de ellos , y por la natural co-
nexion que hai entre únos y ótros. Tuvo,
por cxemplo , el Mí Felipe Segundo dos
lia
óti
co.
ra.
mi
de
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res
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distintas guerras con Francia , ótra en Ita-
lia , ótra mui porfiada en los Paises Baxos,
ótra con los Moriscos de Granada , y ¿tras
con el Turco , con Portugal y con Inglater-
ra. Si en la relacion de estas varias empresas
militares se observase meramente el órden
de los tiempos , sería preciso confundir la
imaginacion del mayor número de Lecto-
res , transportándola sin cesar desde San-
Quintin á las Alpujarras , desde Oran á
Brusélas , desde el Golfo de Lepanto á Lis-
bóa , y desde las Islas Terceras á Lándres, de
suerte que dos ó más acontecimientos en-
teramente inconexos se hallarían tal vez
reunidos en un mismo
párrafo
sólo por la
accidental circunstancia de haber sucedido
en
el propio mes ó año. Puede tener este
método su utilidad en aquellos volumino-
sos anales que , mas que verdadera Histo-
ria , son como un depósito de materiales
para escribirla ; pero no parece tan conve-
niente á un Resúmen histórico , que , abra-
zando por mayor los acaecimientos substan•
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la autoridad de un determinado Historia-
dor , ni impugnará los qué son de opinioii
contraria , ni ménos pretender que prevalezca
la que aquí se adopta por mas probable. En
ninguna Historia como en la de España se
hace tan necesario hablar con esta prudente
desconfianza , porque en ninguna es tan di-
fícil la investigacion de la verdad , segun lo
están reconociendo y confesando á cada pa-
so nuestros doctos Escritores , que despues
de haber expuesto las conjeturas de linos y
ótros , suelen dexar á los Lectores la emba-
razosa libertad de juzgar por sí : arbitrio
que si pudiese practicarse con los de tierna
edad , nos hubiera escusado la mayor parte
del trabajo,
Otros puntos hai que , aunque demos-
trablemente fabulosos , ó por lo ménos in-
verosímiles , andan en boca de toda la Na-
cion con apoyo de antiguas tradiciones y
Crónicas respetables ; y no hemos podido de-
xar de insinuarlos , bien que añadiendo la
breve censura que basta para correctivo , y
•
para que no se dé á semejantes noticias mas
crédito del que merecen.
Acaso entre las que referimos como cier-
tas habrá alguna que repugne á los delica-
dos Críticos ; pero guando extractamos la
Historia de España , no nos hemos propues-
to reformarla , por que tan ardua empresa
ni
puede, tener cabida en un Compendio , ni
es
para un hombre solo , ántes bien está re-
servada á las perennes taréas de muchos Sa-
bios capaces de desempeñarla prolixa y am-
pliamente como el público lo deséa.
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Sa-
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t
LECCION PRIMERA.
Dominacion de los Cartagineses en
España.
E
l buen temperamento que goza Espada,
la fecundidad de sus tierras , y las minas
de oro y plata en que abunda , fueron an-
t
iguamente poderosos atractivos para varias
Naciones como los Celtas , los Rodios , los
Fenicios , que vinieron á establecer Colo-
nias en los terrenos que con violencia , ó
con astucia pudieron usurpará los primiti-
vos habitantes de esta bella Península. Pero
los Cartagineses fueron los que principal-
mente lograron no sólo introducirse , sinó
dominar en ella. Valiéronse al principio del
pretexto del Comercio , freqüentando la cos.
' ta de Cádiz ; edificaron después en ella ca-
sas , templos , almacenes , y aun fortalezas;
y al fin se hicieron Dueños de toda la Bé-
tica , ó Andalucía , empleando la fuerza
guando no alcanzaba el artificio. Hicieron re-
sistencia los Españoles ; pero tarde ; y Amíl-
car , Padre. de Aníbal , los sometió al do-
^
minio Cartaginés doscientos treinta y ocho
años antes del Nacimiento de Chr;sto-; alar-
gando sus conquistas hasta Murcia , Va-
Pencia , y Cataluña , en donde fundó á Bar-
v
celona.
Muerto Amíicar en una batalla que die á
tos Saguntinos , le succedió Asdritbal ,
su
Yerno , el qual edificó el Puerto de la Nue-
va Cartago , hoi Cartagena.
Los Romanos , enemigos de los Cartagi-
neses , conociendo quántas utilidades saca-
ban éstos de la rica parte de España que po-
seían , y asegurados de que había muchos
Españoles descontentos de la ambiciosa ti-
ranía con que los gobernaban aquellos Afri-
canos , resolvieron dispitar á Cartago el do-
minio de tan apetecible Region , y á este fin
se aliaron con varios Pueblos de ella , seña=
ladamcnte con el de Sagunto , hoi Motvie.'
dro en el Reino de Valencia.
Habiendo sido Asdrúbal asesinado por un
Esclavo , se dió eI gobierno de España á su
Cuñado Aníbal , jóven de gran valor y ge-
neralmente estimado , el qual , despues de
haber conquistado el Reino de Toledo, si-
tió con todo su poder á Sagunto. Perdieron
m
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un
su
ge-
de
si-
ron
mucho tiempo los Romanos en negociacio-
nes infructuosas , y no dieron pronto socor-
ro á aquella Ciudad su fiel aliada ; de suer-
te que viéndose los sitiados , al cabo de
. una vigorosa defensa , en precision de ren-
dirse á Aníbal por falta de víveres , torna-
ron la despechada resolucion de hacer una
hoguera en medio de la plaza , y arrojarse
valerosamente á las llamas con las alhajas mas
preciosas , quemando tambien los edificios.
Luego que los Cartagineses quedaron Due-
ños de Sagunto , ó , por mejor decir , de sus
rumias , se encendió entre ellos y Roma la
segunda guerra Púnica , ó Cartaginesa dos-
-cientos diez y ocho años ántes de Christo.
Partió Aníbal á la misma Italia , y pasando
los Alpes derrotó á sus enemigos en tres ba-
tallas , y después en la fam s
ā
de Cánas , tan
fatal para los Romanos por haber perecido
en ella lo mas florido de sus Tropas y lo
principal de su Nobleza.
Antes de este desgraciado suceso habían
enviado á España los Romanos al valiente
Caudillo Cneyo Escipion , y después envia-
ron á Publio Escipion su Hermano , los qua-
les molestaron en gran manera á los Carta-
.
`^,
gineses , y á los Españoles que seguían su
-partido , venciéndolos en varios encuentros.
Pero estaba reservada la conquista de Es-
paña á otro Publio Escipion el mas céle-
bre de todos los de este nombre , y el mis-
mo que después fué conocido con el dicta-
do de
Africano.
I-liciéronle Dueño no sólo
de las Provincias Españolas , Binó tambien
de los corazones , su raro esfuerzo , su cor-
dura , rectitud , afabilidad , y otras insignes
-virtudes morales. Conquistó desde luego la
Ciudad de Cartagena doscientos y diez años
ántes de Christo , y prosiguió ganando tan-
tas victorias , que Asdrúbal , General Carta-
gines, hubo de retirarse de España , dexán-
dola casi toda en poder de los Romanos.
Pocos años después pasó Escipion á Afri-
ca , marchando contra Cartago. Venció
Aníbal en una batalla decisiva , y con ella
puso fin á la segunda guerra Púnica.
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55
n su
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Es-
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años
tan-
arta-
xán-
los.
fri-
ió
á
ella
LECCION
II.
Dominacion de los Romanos.
Gobernaban los Romanos á España en-
viando á ella dos Pretores anuales : uno te-
nía á su cargo la España Ulterior ( esto es
la Bética y Lusitania ) , y ótro la España
Citerior ó Tarraconense , en que se com-
prehendían las demas Provincias. Las extor-
siones que cometían los Pretores indispusie-
ron los ánimos de suerte que muchos Espa-
ñoles deseaban sacudir el yugo Romano. En-
tonces Viriato , dé Nacion Lusitano , ó Por-
tugues , priméro Pastor , y después Capitan
de Bandoleros , hombre de valerosa
reso-
lucion ,
llegó
á
hacerse Caudillo de gran
número de descontentos á quienes excitaba el
deseo de recobrar la libertad ; y con este
auxilio persiguó á los Romanos , venciendo
en varias refriegas á sus mas
valientes Ge-
nerales.
Parece
que ninguno hubiera .triun-
fado de él , si el Cónsul Quinto Servilio
Cepion sobornando á tres de los confiden-
tes del mismo Viriato , no los hubiese in-
9
►
j 6
con
ducido á quitarle traidoramente la vida , co-
trél
mo lo executaron cogiéndole dormido.
las
Quando con la muerte de Viriato queda-
guí
ba ya sosegada y sujeta á Roma la España
gu
Ulterior , se renovó vigorosamente la guer-
s
.ra contra Numancia, Ciudad poco distante
yo
-de donde hoi está Soria , y famosísima por
un
.el esfuerzo con que en defensa de su liber-
te n
tad resistió al poder de los Romanos , ha-
con
ciendo gran destrozo en ellos repetidas ve-
este
ces. En vano habían procurado rendirla los
Per
Cónsules mas guerreros y experimentados
ri
que tuvo Roma ; pero hubo de ceder por
pañ
fin aquel gran Pueblo á la hambre y á la
sar
pericia militar de Publio Cornelio Escipion
obs
el menor (llamado tambien Emiliano) , que
cita
por esto mereció el dictado de
Numantiuo•
aca'.
Hicieron prodigios de valor los sitiados ;
y
arnn
guando yá les era inevitable el rendirse , em-
bat;
pezaron á matarse desesperadamente linos S.
al-1c
ótros , y se entregaron á las llamas con to-
yor
das sus alhajas y habitaciones 'á imitacion de
los •Saguntinos.
Cé:
Despues de la destruccion de Numáncia,
paf
que acaeció á los ciento treinta
y
quatro años
dó
ántes de Jesu Christo , sostuvo en España
57
co-
ueda-
spaña
guer-
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por
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ha-
s ve-
t los
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por
á la
pion
que
tino.
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;y
em-
3S
3
to-
de
cia,
ños
aña
con los Romanos una porfiada guerra el in-
trépido y sagaz Capitan Sertorio , que en
las discordias civiles entre Sila y Mario se-
guía el bando de éste último. Grangeó Ser-
torio las voluntades de muchos Españoles,
y señaladamente de los Lusitanos ; discipli-
nó sus Tropas ; fundó Escuelas públicas ,
y'
un Senado á irnitacion del de Roma ; y pre-
tendió establecer en España una Soberanía
competidora de la de Italia. En medio de
estos arduos designios le asesinó el traidor
Perpena , Subalterno suyo.
Luego reduxo Pompeyo las Provincias Es-
pañolas á la dominacion Romana. Julio Cé-
sar completó la obra ; y durante aquellas
obstinadas competencias que después se ex-
citaron entre Pompeyo y el mismo César,
acabó España de rendirse á las victoriosas
armas de este Emperador , que en la célebre
batalla de Munda , dada quarenta y cinco
años antes de Christo , derrotó al Hijo ma-
yor de Pompeyo.
Octaviano Augusto , succesor de Julio
César , aseguró á Roma el dominio de Es-
paña , ya con las Colonias que en ella fun-
dó , ya con haber sujetado á los Asturia-
58
nos ,
á
los Gallegos y á los Cántabros. En-
tónces empezó España á descansar de las
prolixas guerras que la habían atormentado
desde la entrada de los Cartagineses ; y en-
teramente avasallada por los Romanos , to-
mó de ellos la Religion , las leyes , las cos-
tumbres y el idioma.
LECCION III.
Dominacion de los Godos hasta el
Rei Católico Recaredo.
Permaneció España bazo el dominio de
los Emperadores de Roma sin mudanza al-
guna memorable hasta principios del siglo
quinto en que la tocó una principalísima
parte de la revolucion que en todo el Im-
perio Romano, yá decadente, causaron las ir-
rupciones de los Pueblos bárbaros del Nor-
te. Reinaba el Emperador Honorio por los
años de quatrocientos y nueve guando con'
formidables. exércitos ,
y
ocasionando hor-
rible estrago , se apoderaron de Galicia,
Lc
B(
Li
A
A
V
to
tr
q'
tc
st
d.
q'
P'
rr
la
E
d
S(
x
59
;. En-
Leon , y Castilla la Vieja Ios Suevos ; de la
le las
Bética , los Vándalos y los Silingos ; de la
ntado
Lusitania
y
de la Provincia Cartaginense, los
y en
-
Alanos.
, to-
Poco después se estableció en Cataluña
—
Ataulfo , Cuñado de Honorio
y
Rei de los
Ataulfo.
cos
Visigodos , ó Godos Occidentales , distin-
tos de los Orientales , que se llamaban Os-
trogodos. Este Rei , fundador de la Monar-
quía Goda en España , contento con los distri-
tos que poseía , se resistió á los clamores de
sus Vasallos que deseaban hacer nuevas con-
t el
quistas ; por cuya causa se amotinaron , y le
dieron alevosa muerte en Barcelona año de
quatrocientos diez y seis.
o de
Succedióle Sigeri:o , que gozó el Reino
Sigerico.
za al-
pocos dias , habiendo tenido tan desgraciada
siglo
muerte como Ataulfo.
isima
Uvalia , Capitan de gran crédito , obtuvo
uvatia.
Im-
la corona ; y despues de haber pactado con el
[as ir-
Emperador Honorio que se le declararía So-
Nor-
berano de las Provincias que poseían los
)r los
Godos , con tal que redimiese de la tiranía
con
de los Suevos , V andalos y Alanos los pai-
hor-
ses que éstos habían usurpado al Imperio de
licia,
Rotpa , guerreó en efecto contra aquellos
6o.
Pueblos , y los sujetó á la dominaeion Ro-
co.
mana. Así reconoció á Uvalia el mismo Em-
ha
perador por legítimo Rei de los Godos en
año
las Galias y en España.
ro
Teodore-
Habiendo fallecido Uvalia en Tolosa año
en
do.
de quatrocientos diez y nueve , empuñó el
cetro su Pariente Teodoredo , por otro
acl
nombre Teodorico. Hubo en su Reinado
le
grandes alteraciones. Encendióse la guerra
entre Vándalos y Suevos ; y aquéllos , des-
Fr.
pues de haber causado los mayores destro-
voi
zos en España , pasaron á Africa llamados
xai
por Bonifacio que allí gobernaba algunas Pro-
Eu
vincias Romanas , y que disgustado con el
qui
Emperador Valentiniano había determinado
t
suE
hacer dueños de ellas á los Vándalos. De es-
siei
te modo quedaron solamente los Silingos
en posesion de la Andalucía. Por otra parte
paf
se unió el Rei Teodoredo con Aecio , Ge-
cor
neral Romano , y con Merovéo , Rei de
go
Francia , para resistir al furor de Atila , Rei
cor,
de los Hunos, que al frente de un numeroso
me
exército de aquellos Bárbaros , yá vencedo-
los
res en Italia , venía á destruir á Francia,
fué
amenazando á España con una nueva inva-
sion. Los tres Caudillos aliados alcanzaron
tad
TOM
GI
Ro-
completa victoria del enemigo en una famósa
Em-
batalla dada en los Campos Cataláunicos el
)s en
año de quatrocientos cinqüenta y uno ; pe-
ro el Rei Teodoredo murió valerosamente
I
año
en la pelea.
ñó eI
Turismundo , su Hijo primogénito ,
fué
Turis-
otro
aclamado Rei de los Godos. Poco despues
mundo.
nado
Ierra
des-
ltro-
ados
Pro-
u el
Lado
es-
igos
arte
Ge-
de
Rei
-oso
do-
icia,
va-
ron
le dió muerte su Hermano Teodorico.
Ciñó éste la Corona ; y auxiliado de los
Teodo—
Francos y Borgoñones , derrotó á los Sue-
rico,
vos , haciendo prisionero á su Rei , y de-
xando casi extinguido aquel Imperio ;,mas
Enrico Hermano menor de Teodorico , le
riurico
quitó la vida , como él á Turismundo , y
subió al tróno en quatrocientos sesenta
y
siete.
Acabó Eurico de hacerse Señor de Es-
paña por medio de muchas y mui señaladas
conquistas , sacudiendo casi del todo el yu=
go Romano ; y despues de haber llegado
con sus victoriosas armas á las Provincias
meridionales de Francia , murió en Aries á
los diez y siete años de su Reinado , que
fué uno de los mas gloriosos para los Godos.
Succedióle su Hijo Alarico , Príncipe do-
Alarico.
tado de grandes prendas , que se empeñó
TOM. II.
E
6
2.
co.
desgraciadamente en guerras con Clodovéo,
Rei de Francia. Este le venció y dió muer-
te en una sangrienta batalla por los años de
quinientos y seis , perdiendo los Godos des-
de entónces la Galia Gótica:
Gesaleico.
Dexó Alarico un Hijo de edad de
cinco años , llamado Amalarico , á quien
pertenecía la Corona. Gesaleico , Hermano
bastardo de éste , se la tuvo usurpada al-
gun tiempo ; pero Teodorico , Rei de Ita-
lia , A
y
udo del Niño Amalarico , la recu-
peró con las armas , y gobernó á España
corno Tutor de su Nieto. Casó después
Amalari•
Amalarico con Clotilde , Hija de Clodo-
véo , la qual profesaba la Religion Católi-
ca , y procuraba atraher á su Esposo á ella.
El seguía el Arrianismo como todos los Re-
yes Godos sus Predecesores ; y por.esta cau-
sa la trató con tan inhumano rigor , que
Childeberto , Rei de Francia , y Hermano
de Clotilde , resolvió vengar los duros ul-
trages que su Hermana padecía. Logró ren-
dir al Rei Amalarico en una batalla dada
cerca de Narbona el año de quinientos trein-
ta y uno , de cuyas resultas Amalarico to-
mó
la
fuga , y
en ella fué
herido mortal-
me,
ten
la
i
nacj
Re
tini
yes
ren
Pal;
ç
ner.
peri
tori
su
i
mu
qüe
que
llos
al
mei
cin,
]
mo
plo
véo,
uer-
>s de
des-
. de
uien
iano
al-
Ita-
ecu—
Paña
pués
>do-
:óli-
ella.
Re-
cau—
que
iano
>ul-
ren-
iada
rei
n-
to-
rtal-
63
mente á tiempo que buscaba asilo en un
templo de Católicos.
Téudis , ó Teudio , Ostrogodo , que en Téudis.
la menor edad de Amalarico había gober-
nado a España en nombre de Teodorico,
Rci de Italia , fijé elegido Soberano. Con-
tinuó poco felizmente la guerra con los Re-
yes de Francia , y murió en quinientos qua-
renta
y
ocho asesinado dentro de su mismo
Palacio por uno que se fingía loco.
Succedióle Teudiselo , que había sido Ge-
Teudise-
neral de sus Tropas. Fué Príncipe valeroso;
10'
pero se entregó tan
desen
frenadamente á
torpes liviandades , que varios Señores de
su Corte conspiraron contra él , y le dieron
muerte en Sevilla año de quinientos y cin-
qüenta.
Agila
se
hizo aborrecible por el ocio en
Agila.
que vivió. Rebelarónse contra él sus Vasa-
llos , mandados por Atanagildo que aspiraba
al trono , y al fin le quitaron
i
gnominiosa-
mente la vida en Mérida año de quinientos
cinqüenta y quatro.
Llegó en efecto á reinar Atanagildo ; y Co-
Atanagil-
mo
para quitar el reino á Agila , hubiese im- do.
plorado el auxilio del Emperador Justiniano,
E2
64
introduciendo tropas Romanas en España ,
y
licc
aun concediéndolas , segun se cree , algu-
Ar
nos territorios , se vió después en precision
es
de pelear contra los mismos Romanos , pre-
chr
tendiendo , aunque infructuosamente •, ex-
efic
pelerlos de Esparta.
drc
Muerto el Rei Atanagildo en Toledo año
Ar.
de quinientos sesenta y siete , le succedió
sioi
por eleccion Liuva , que gobernaba la Ga-
hat
Mo
y
a Pri• .
mero,
ha Gótica. Nombro por Compañero suyo
art;
vio
Co:
pre,
ten:
mes
dos
no
I
mol
tan
con
peci
j
lenc
seis
to
do.
se retiró á las Galias.
Venció Leovigildo á los Romanos Vasa-
llos del Imperio Griego , desposeyéndolos
de varias Ciudades de Andalucía , como
tambien á los Suevos de Galicia , y á los
Cántabros que se le rebelaron.
Tenía de su Esposa Teodosia , Herma-
na de los Santos Isidoro , Leandro , y Ful-
gencio , dos Hijos llamados Hermenegildo
y Recaredo ; y muerta Teodosia , casó con
Gosvinda , Viuda de Atanagi do , cediendo
el Reino de Sevilla á su Hijo primogénito
Hermenegildo , que contraxo Matrimonio
con ingunda , Hija de Sigisberto , Rei de
Austrasia. Profesaba ésta la Keligion Cató-
,y
gu-
sion
pre-
ex-
año
dió
Ga-
u
yo
,y
asa-
olos
>mo
los
ma-
Eul-
ildo
con
ndo
nito
)nio
de
ató-
C^
lica , por cuyo motivo Gosvinda , que era
Arriana , la persiguió y maltrató quanto no
es creible. Movieron á Hermenegildo el
christiano sufrimiento de Ingunda , y las
eficaces exhortaciones de su Tio San Lean-
dro , Arzobispo de Sevilla , á abjurar el
Arrianismo , y hacerse Católico. Su coiiver-
sion irritó á Leovigildo , que despues de
haber empleado inútilmente con su Hijo el
artificio y el halago , recurrió á medios
violentos , sitiando á Hermenegildo en su
Corte de Sevilla , apoderándose de ella ,
y
prendiendo al Santo Príncipe. Miéntras le
tenía encarcelado procuró con lisonjeras pro-
mesas atraherle al Arrianismo ; pero habién-
dose resistido á ellas aquel Heroe Christia-
no , le mandó degollar su Padre.
Este , aunque le atormentaban íntimos re-
mordimientos despues de haber cometido
tan atroz iniquidad , no dexó de perseguir
con la mayor tiranía á los Católicos , y es-
pecialmente á los Obispos.
Acometido , en fin , de una peligrosa do-
lencia por los años de quinientos ochenta
y
seis , dió algunas muestras de arrepentimien-
to , levantando el destierro á San Leandro,
pu
mi
ro;
el
qu
lle
Ig
Ol
de
de
Continuacion de la serie de los Re—
T.
yes Godos hasta Ruderico,
Pr
ó Don Rodrigo.
de
Y
R
ecaredq
El Reinado de Flavio Recaredo , apelli-
te
Primero,
dado el
Católico ,
es uno de los mas céle-
bres en nuestra Historia , porque no sólo
abrazó aquel Rei la verdadera Religion,
persuadido del exemplo de su Hermano el
Mártir San Hermenegildo , y de la Doctri-
na de su Tio San Leandro , sinó que hizo
Católicos á sus Vasallos los Godos. Para lo-
grar este arduo designio , supo manejarse
con tan prudente política , que guando ab-
juró públicamente la secta de Arrio , le imi-
taron muchos Grandes del Reino , y des-
y entregándole la persona de su Hijo Re
caredo para que, le instruyese en la Fe Ca-
tólica ; pero murió en la secta
Arriana , si
bien se dice que con señales de ser interior-
mente Católico.
LECCION
IV.
dc
H^
In
se
en
qu
D
vi,
la
Cl
66
67
R
e
-
Ca-
a , si
rior-
)elli-
céle-
sólo
=ion,
lo el
ctri-
hizo
a lo-
jarse
►
ab-
imi-
des-
Re-
pués casi toda la Nacion. Tuvo que vencer
muchos y mui graves obstáculos. Conspira-
ron contra su vida algunos Arrianos ; pero
el Cielo permitió se descubriesen estas ini-
quas conjuraciones , y el piadoso Monarca
llevó adelante la empresa , restituyendo á las
Iglesias y Monasterios sus bienes , y á los
Oblispos el libre uso de su ministerio , y
desterrando la Heregía con la celebracion
de Concilios nacionales , principalmente el
Tercero de Toledo , que por el número de
Prelados , y por la gravedwd de los puntos
de que en él se trató , fué el mas solemne
y mas importante que hubo
en
el Occiden-
te por aquellos tiempos.
Movieron guerra los Franceses á Recare-
do , pretendiendo vengar la muerte de San
Hermenegildo y la persecucion que padeció
Ingunda guando , huyendo de Leovigildo,
se retiró á Africa con el Príncipe su Hijo,
en donde ámbos murieron ; pero el Rei,
que de todo estaba inocente , mereció que
Dios le concediese cerca de Carcasona dos
victorias memorables , á las quales se siguió
la paz y el matrimonio de Recaredo con
Clodosinda , Hermana de Childeberto , Rei
68
de Austrasia, Sosegó con las armas los le-
se
t
vanta mientos de los Griegos y de los Vas-
In
co
g
es Navarros ; y falleció colmado de lau-
ros y de las bendiciones de los buenos Ca-
mf
tólic os en el año de seiscientos y uno, He-
los
Liuva se-
redó
la Corona su Hijo Liuva Segundo,
mi
Quedo.
que daba grandes esperanzas de un feliz rei-
Gi
nado ; pero
ántes
de dos años le mató ale-
lo
Viterico.
vosamente Viterico , General de las tropas
lu
de su Padre. Este se apoderó del Reino , y
en
le gobernó con tiranía hasta que unos con-
ge
jurados le dieron muerte en seiscientos
y
sei
diez.
nc
Cunde- .
Pasó el cetro á Gundemaro , que sólo rei-
m.
. nó dos años , y después á Sisebuto , digno
maro
qi
Sisebuto.
de el ogio por su religiosidad y valor. Este
el
se manifestó en las victorias que alcanzó
de
oc
los G riegos , y aquélla en el zelo con que
Se
protegió el Catolicismo ; bien que se le vi-
gc
tuper a la imprudencia de haber recurrido
ea
para este fin á medios. injustos y violentos
til
que desdicen no ménos de la mansedumbre
cit
Christiana que de la sana política. Murió
de
Sisebuto en seiscientos veinte y uno ; y su
Recaredo
Hijo Recaredo Segundo , que le succedió
IVl
Segundo.
de mui tierna edad ,
apénas
se cuenta en
la
siá
69
)4 le-
Vas-
lau-
s Ca-
He-
ndo,
rei-
ale-
ropas
o,
y
con-.
DS
y
rei-
igno
Este
6
de
que
vi-
rido
ritos
abre
urió
r
su
n la
serie de los Reyes Godos por haber muerto
antes de los tres meses.
Entró en el Reino Flavio Suintila , Hijo Rutila.
menor de Recaredo el
Católico.
Mostró á
los principios admirables virtudes y prendas
militares , destruyendo enteramente á los
Griegos , Vasallos del Imperio Romano , con
lo qual tuvo la gloria de hacerse abso-
luto y pacífico Señor de toda España ; pero
en los últimos años de su reinado se entre-
gó con tal extremo á una vida afeminada y
sensual , que abandonó el gobierno en ma-
nos de su Esposa Teodora , y de su Her-
mano Geila , para no" cuidar de otra cosa
que de satisfacer sus viles apetitos. Excitó
el odio de los Vasallos ; y valiéndose de la
ocasion Sisenando , uno de los principales
sisenan-
Señores del. Reino , pidió ayuda al Rei Da- do.
goberto de Borgoña , y con un formidable
exército Frances abatió las fuerzas de Suin-
tila , le quitó el trono , y subió á él en seis-
cientos treinta y uno , con universal aplauso
de los Godos.
Rigió Sisenando 'justa y piadosamente la
Monarquía ,
y
restableció la disciplina Ecle-
siástica.
7o
chintila,
Chintila , Tulga , Chindasvinto y Reces-
la
Tulga
vinto , que succesivamente gobernaron á Es-
tic
Chiads-
vinto , y
parla de(de la muerte de Sisenando (acaeci-
á
ó
ecesvin•
da , segun se cree , en el año de seiscientos
ex
treinta y cinco) hasta el reinado de Vvam-
lee
ba , que empezó en seiscientos setenta y dos,
no ofrecen acciones mui memorables en la
-Historia ; pues ni por lo tocante al gobier-
no político , ni por lo que mira á la Reli-
gion hubo en aquellos tiempos mudanza al-
guna notable.
Vvamba.
Era Vvamba un noble Magnate Godo,
-
de relevantes prendas , prudente , desinte-
resado y virtuoso , y como tal se resistió á
admitir la Corona que le ofrecían ; mas se la
hicieron aceptar por fuerza , y fué ungido
Rei con solemne ceremonia no usada en Es-
paña hasta entónces. Habiéndosele rebelado
la Galia Gótica , la Navarra y otras Pro-
'vincïas , encargó la pacificacion de ellas á
su General Paulo , el qual tuvo industria
para ganar no pocos parciales que le acla-
maron Rei ; pero el animoso Vvamba mar-
chó contra los Sublevados , y abatiendo su
orgullo , los reduxo á obediencia. Venció en
un
combate naval á los Sarracenos ; protegió
fe]
dc
de
co
dc
sei
re]
ra]
co
en
su
ba
Cf
N;
en
Cc
qu
Pa
71
.eces-
á
Es-
aeci-
ientos
va m-
• dos,
en la
n
bier-
R
eli-
;a al-
;odo,
inte-
tió á
se la
gido
i Es-
dado
Pro-
[as á
rstria
acla-
rnar-
o
su
ó en
egió
la Religion Católica y el Estado Eclesiásti-
tico ; y dió sabias Leyes á la Monarquía , y
á la Corte de Toledo adorno , defensa y
extension con suntuosos edificios y forta-
lezas.
Despues de una repentina y grave en-
fermedad , renunció la Corona , nombran-
do por Succesor á Flavio Ervigio , Pariente Ervigio.
del Rei Chindasvinto ; y se retiró á vivir
con hábito de Monge en un Monasterio,
donde pasó siete ú ocho años desde
el
de
seiscientos ochenta y uno en que hizo la
renuncia.
El gobierno de Ervigio fué en lo gene-
ral bueno y tranquilo así para sus Vasallos
como para la Iglesia ; y habiendo muerto
en
seiscientos
ochenta y siete , le succedió
su Yerno Flavio Egica , Sobrino de
Vvam- Egica.
ba , á quien en vida había ya asegurado el
Cetro con beneplácito de los Grandes de la
Nacion.
Egica reinó como unos catorce años , y
en el de seiscientos noventa y siete tomó
por
Compañero
en el trono
á
su
Hijo Vvitiza,
que empezó
á gobernar por muerte de su
Padre en setecientos uno.
71
vvitiza.
No hai en los anales de los Godos me-
moria que sea tan odiosa como la de Vviti-
za ; aunque no ha faltado quien haya em-
prendido su defensa. La comun tradicion es
que habiendo empezado su reinado con bien
merecida opinion de prudente, benigno , jus-
to y religioso , después se dexó arrastrar de
infames pasiones , y sobre todo de una tor-
peza escandalosa. No contento con violar
todos los fueros de la Religion
y
de las Le-
yes , autorizó á sus Vasallos para que pú-
blica
é
impunemente pudiesen violarlos en
muchas maneras ; y cometió inauditas cruel-
dades , ya quitando sin razon la vida á Fa-
vila , Padre de Don Pelayo , é Hijo del
Rei Chindasvinto , ya haciendo sacar los
ojos al Infante Teodofredo , Hijo del
,
mis-
mo Rei , y Padre de Ruderico , ó , segun
comunmente se le llama , Don Rodrigo.
Tales inhumanidades y desórdenes irritaron
á los Vasallos , que sacudiendo el tiránico yu-
go de Vvitiza , eligieron por Soberano
á
Don Ro-
Rodrigo , Hijo , segun queda dicho , de
drigo.
Teodofredo , sin que se sepa con seguridad
si falleció Vvitiza en Toledo de muerte na-
tural , como lo aseguran múchos , ó
si el
mismo
abrevi
y
ma
de ig
fredo.
H1.
estado
teces°
tud y
por é
tas
pt
silánii
pérdit
Ha
mitid
este
por
cono(
Cara
por
e
ó bie
ambic
de
I
las P
bralt
Espal
mismo Rodrigo ( segun escriben ótros) le
abrevió la vida desterrándole á Córdoba,
y mandándole sacar los ojos en venganza
de igual atrocidad executada con Teodo-
fredo.
Halló Rodrigo el Reino en tan infeliz
estado por la depravada conducta de su an-
tecesor Vvitiza , que necesitaba mucha vir-
tud y mucho teson para reformarle ; mas,
por desgracia , léjos de tener alguna de es-
tas prendas , era no ménos vicioso que pu-
silánime ; y en su reinado se completó la
pérdida de España.
• Hai antigua noticia , aunque no mui ad-
mitida por los mejores Críticos , de que
este Monarca robó con violencia el ho-
nor á una Hija del Conde Don Julian,
conocida vulgarmente con el nombre de la
Cata qué la dieron los Arabes. Bien fuese
por esta afrenta , como generalmente se cree,
ó bien por otras razones de disgusto , ú de
ambicion política , lo cierto es que el Con-
de Don Julian , entónces Gobernador de
las Provincias cercanas al Estrecho de Gi-
braltar , determinó entregar los Reinos de
España á los Sarracenos ó Agarenos , que
ne-
;m-
1
es
aien
jus-
de
or-
)lar
_
e-
^ú-
en
el-
Fa-
id
l
los
is-
un
;o.
^u-
de
;d
a-
el
73
74
yá se hallaban Dueños de la Arabia , de
Egipto , y de aquella parte de Africa llamada
Mauritania , de donde les vino el nombre de
Moros.
Trató el Conde Don Julian acerca de sus
pérfidos designios con Muza , que era Go-
bernador de las Provincias de Africa por el
Miramamolin Ulit , Príncipe Soberano de los
Arabes ;
y
Muza confió á su Capitan Tarik,
© Tarif la empresa de pasar con alguna gen-
te á España por el Estrecho de Gibraltar.
Tuvo gran fortuna Tarif en su expedicion,
ganando victorias y despojos de los descuida-
dos Christianos. El abandono en que esta-
ban las plazas y la disciplina militar , el des-
contento que reinaba en los Vasallos yá in-
dignados del desarreglado gobierno de Vvi-
tiza , y de la viciosa floxedad de Rodrigo,
la fama de los primeros triunfos consegui-
dos por los Arabes , todo contribuía á fa-
cilitarles la rápida conquista de la parte meri-
dional de España. Juntó Rodrigo el exérci-
to que pudo , y cerca de Xerez de la Fron-
tera á orillas del Rio Guadalete se opuso á
los Moros y á los Godos rebeldes , aliados
_de Don Julian , presentándoles batalla ; pe-
ro la
jos d(
el tra
Herm
partid
armas
fin d,
averi€
Lo
mentí
horril
Muza
vino
exérc
cipal
cion
el lus
do n
Histc
hiciei
Espai
Gua(
ce, y
D
paila
lifa ,
75
de
ada
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sus
10-
r el
los
rik,
;en-
tar.
ion,
sta
—
les-
in-
T
vi-
go.
;ui-
fa-
eri-
rci-
-on-
,o á
dos
pe-
ro
la perdió , y con ella el Reino. Los Hi-
jos de Vvitiza , y algunas tropas Godas con
el traidor Don Opas , Prelado de Sevilla ,
y
Hermano del mismo Vvitiza , se pasaron al
partido de los enemigos , convirtiendo las
armas contra su Patria. Desapareció el Kei al
fin de la peléa , sin que se hubiese podido
averiguar su paradero.
Los Sarracenos aprovechándose inhumana-
mente de la ventaja que lograban , hicieron
horrible destrozo en los nuestros. Animado
Muza con el éxito venturoso de sus armas,
vino después á Andalucía capitaneando otro
exército ; y ántes de tres años quedó lo prin-
cipal de España sujeto á la bárbara domina-
cion de los Mahometanos , y obscurecido .
el lustre del Imperio Godo que había dura-
do mas de tres siglos. No concuerdan los
Historiadores sobre el verdadero año en que
hicieron los Arabes su primera irrupcion en
España , queriendo únos que la batalla de
Guadalete se diese en el de setecientos on-
ce , y ótros que en el de setecientos catorce.
Desde que empezaron á mandar en Es-
paña aquellos Infieles , acostumbraba su Ca-
lifa , ó Príncipe supremo enviará ella Go-
76
bernadores que cuidasen de las Provincias
conquistadas , y Generales que siguiesen
conquistando ótras ; pero cada uno de ellos,
Prin
P
que
valiéndose
le confiaban
de
la
misma
, establecía
autoridad y Corte
armas
y
Esh,
valié
se hacía Soberano. De aquí se originó la
de
multitud de Reinos Moros que se formaron
succesivamente en Córdoba , en Zaragoza,
en Valencia , en Sevilla , en Toledo , en
Granada , y otras comarcas. Excitábansc dis-
D'
cordias entre aquellos Reyes particulares ; y
del
i
la guerra que mutuamente se hacían con-
halla,
tribuvó á su destruccion tánto como las ha-
la ba
zafias con que ( segun verémos en adelante)
tañas
supieron los Christianos recobrar el Domi-
y Es
nio perdido.
zelos
y fu
ocho
aquc
que
E• spa
el es
los l
acud
dera
yo
Ti
77
ncias
iesen
L]ECCION
V.
ellos,
Principio de la restauracion de
armas
rte y
España ; y serie' de los Reyes
16 la
de Asturias , ó de Oviedo hasti
fiaron
Don Ordoño el Segundo,
loza,
Rei de Leon.
en
dis-
Don Pelayo , Hijo de Favila , y Nieto
D. Pela-
s ;
y
del Rei Chindasvinto , despues de haberse
y0'
con-
hallado , segun la mas comun opinion , en
is ha-
la batalla de Guadalete , se retiró á las Mon-
inte)
tañas de Asturias seguido de algunos Godos
omi- y Españoles no ménos leales á su Patria que
zelosamente afectos á nuestra Santa Religion,
y fué proclamado Rei en setecientos diez y
ocho. Marchaban los Moros á apoderarse de
aquella Comarca guando el Heroe Pelayo›.
que el Cielo destinaba para Restaurador de
España , ayudado de los suyos , en quienes
el esfuerzo suplía por el número , derrotó á
los Infieles , y con la fama de esta victoria
acudió mucha gente á alistarse baxo la ban-
dera Christiana. Continuó el generoso Pela-
I,
yo en hacer la guerra á los Arabes , exten-
TOM.
II.
F
78
diendo cada dia más sus felices conquistas.
Tomó la Ciudad de Leon ; y desde este Prín-
cipe empezó á contarse en España la serie
de los ilustres Reyes de Asturias , ó de
Oviedo , que después se llamaron Reyes de
Leon. El piadoso y valiente Pelayo , cuyo
nombre será perpetuamente grato y venera-
ble para los Españoles , falleció en el año
de setecientos treinta y siete , y le succe-
Favila. dió su Hijo Favila , que sólo reinó dos años,
habiendo muerto despedazado por un Oso,
miéntras se divertía en la caza.
Alfonso
Alfonso , ó Alonso Primero, apellidado el
Primero,
cato'lco ,
Yerno de Don Pelayo , y Deseen-
Católi-
diente de Recaredo , reinó desde el año de
el
setecientos treinta y nueve hasta el de sete-
cientos cinqüenta y siete , y persiguió á los
Sarracenos , quitándoles muchas Ciudades
. de Galicia , Leon y Castilla con tanto va-
lor y fortuna , que justamente se le cuenta
en el número de los Reyes mas gloriosos
que ha tenido España.
Fruela
Su Hijo Fruela , cí Froila , venció á los
Primero.
Infieles en una sangrienta y célebre batalla,
en que murieron cinqaenta y quatro mil de
ellos , y quedó pacífico Dueño del Reino
de Pa
sus
P
i
irrupc
su He
chas ;
un
Pr
qual
senta
Re
una
Tr
pues
1
Alfon
años ,
bre
p
cuent
to ani
bles ,
chos
buto
aun 1
tal
ps
Pe
seteci
Berlr
brinc
timo;
79
star.
de Galicia , y de los demas territorios que
rín-
sus Predecesores habían yá libertado de la
serie
irrupcion Africana. Quitó Fruela la vida á
de
su Hermano Bimarano por infundadas sospe-
s de
chas ; pero él •tambien pereció á manos de
:uyo
un Primo-hermano suyo llamado Aurelio , el
Aurelio.
'era-
qual se apoderó del Cetro en setecientos se-
ario
senta y ocho , y le conservó
.
seis años.
ecce
—
Recayó el gobierno en Silo , casado con silo.
iños,
una Hermana de Aurelio ; y nueve años des-
Dso,
pues en Mauregato , Hijo natural de Don
Maurega-
Alfonso el
Católico.
Reinó Mauregato cinco
ro.
lo el
años , habiendo hecho aborrecible su nom
icen-
bre por el infame tratado que ajustó ( segun
ío de
cuentan) con el Moro de pagarle un tribu-
sete-
to anual de cien Doncellas , cinqüenta no-
los
bles , y otras tantas plebeyas ; aunque rnú-
lades
chos creen que yá estaba pactado aquel tri-
va-
buto desde el tiempo del Rei Aurelio , y
uenta
aun hai quien niegue haberse hecho jamas
iosos
tal pacto.
- Por muerte de Mauregato , acaecida en
lo$
setecientos ochenta y ocho , ciñó la Corona
Bermudo
talla,
Bermudo., ú Veremundo , el
Diácono ,
So-
el
i
Diáco-
iil
de
brino de Don Alfonso el
Católico.
Estos úl- °°•
reino
timos quatro Reyes Aurelio , Silo ,
Mau
F
2
So
regato y Bermudo fueron en rigor Usurpa-
dores del imperio por que le obtuvieron en
perjuicio de Don Alfonso Segundo , llamado
el
Casto ,
al qual había
'
dexado de mui
tierna edad su Padre Don Fruela. Al fin
Bermudo , conociendo por una parte que el
cetro no le pertenecía de justicia , y por
ótra que era incompatible con su dignidad
de Diácono , cedió la Monarquía á Don
Alfonso
Alonso el Casto en el año de setecientos no-
segundo venta y uno ; y este Rei la gobernó hasta
el Casto.
fines del de ochocientos quarenta y dos , ó
principios del siguiente. Su largo reinado fué
próspero y memorable para los Españoles,
pues los alivió de la opresion de los Sarra-
cenos ; y los que dan por cierto el ignomi-
nioso feudo á que se obligó Mauregato , su-
ponen que Alfonso le abolió. Tuvo éste mu-
chos y mui señalados combates con los Mo-
ros , derrotándolos principalmente cerca de
Lédos en Asturias , y junto á Lugo en Ga-
licia , de suerte que la primera de estas ba-
tallas les costó setenta mil hombres , y la se-
gunda cinqüenta mil.
Desde allí persiguió á los Bárbaros hasta
Lisbóa , y
no
sólo conquistó aquella impor-
tante
zas f
vanta
naver
La
ña X
casad
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Soles,
Sarra-
aomi-
^ , su-
mu-
s Mo-
ca de
t
Ga-
as ba-
la se-
; hasta
mpor-
8i
tante Ciudad , sinó tambien otras varias pla-
zas fuertes , obligando á los Infieles á le-
vantar los sitios que habían puesto sobre Be-
navente , Mérida y Zamora.
Las Historias refieren que la Infanta Do-
ña Ximena , Hermana del Rei Don Alonso,
casada secretamente con Don Sancho Diaz,
Conde de Saldaña , tuvo por fruto de su ma-
trimonio al celebrado Bernardo del Carpio,
de cuyas aventuras y proezas militares hai
tanto escrito en nuestras novelas y antiguos
romances , con no pocas fábulas y exagera-
ciones. Tambien es fama que , noticioso el
Rei de la flaqueza de la Infanta y del atre-
vimiento del Conde , se indignó en tal grado,
que mandó sacar los ojos á éste y aprisionarle
toda su vida en el Castillo de Luna , encer-
rando á Doña Ximena en un Monasterio.
Hizo dar noble educacion al Infante Ber-
nardo , cuyo valor fué después mui útil á
España en las batallas con sus enemigos ; pe-
ro la inflexibilidad con que Alfonso se re-
sistió á los ruegos de Bernardo dirigidos á
obtener la libertad de su Padre , excitó el
re ,
entimicnto de aquel intrépido jóven , que
convirtió las armas contra su Rei , aunque
S 2
i'lo
por eso logró la Corona á que la sangre
le daba algun derecho.
Convienen muchos Historiadores en que
reinando Alfonso vino á España el Empera-
dor Carlo Magno , el qual rindió á Pamplo-
na y llegó con sus armas hasta Zaragoza ; pe-
ro no consta bastantemente el verdadero mo-
tivo de la venida de aquel gran Príncipe.
Asimismo aseguran que volvió segunda vez
para ayudará echar de España á los Moros,
animándole á ello la promesa que dicen le
había hecho Don Alonso de dexarle en pre-
mio la succesion del Reino ; pero qué ha-.
biéndose opuesto al cumplimiento de seme-
jante pacto la principal Nobleza Española,
hubo de arrepentirse y retractarse Don Alon-
so. Lo que parece manos dudoso es que por
desavenencia y rompimiento que ocurrió
entre ambos Soberanos el exército Español,
aliado con Marsilio Rei Moro de Zaragoza,
y ayudado del valor de Bernardo del Car-
pio , vino á las manos con el Francos en
Roncesvalles á las faldas de los Montes Pi-
rineos , y que le destrozó enteramente. La
confusion que reina en los Autores Españo-
les y Extrangeros sobre estos acontecimien-
tos ,
por
apasic
pañol
Carp
dan ,
ticias
gueri
Es
nado
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o 1110-
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loza,
Car-
•es en
es Pi-
e. La
;paño-
bien-
paño-
imien-
8
8;
tos , cuya fama ha llegado hasta nosotros
por medio. de tradiciones no siempre des-
apasionadas , ha dado motivo á que los Es-
pañoles hayamos atribuido á Bernardo del
Carpio , y los Franceses á su Heroe Rol-
dan , increibles hazañas , careciendo de no-
ticias claras é individuales acerca de aquellas
guerras, y de los motivos que hubo para ellas.
Es tradicion mui recibida que en el rei-
nado del mismo Don Alonso el Casto se
descubrió en Galicia el Sepulcro del Após-
tol Santiago á quien había debido España
la predicacion del Evangelio. Se ha propa-
gado zelosamente hasta nuestros dias la de-
vocion á este glorioso Patron de España,
acudiendo desde entónces á visitar el Santo
Cuerpo innumerables Fieles de todo el Or-
be Christiano.
Coronado el anciano Don Alonso de lau-
reles adquiridos en largas campañas , y ama-
do de todos por sus virtudes , religiosa pie-
dad y magnificencia en edificar templos , fa-
lleció , nombrando por succesor suyo á Don
Ramiro Primero , Hijo del Rei Don Ber-
Ramiro
mudo , segun la mas comun opinion.
Primero.
No dexó Alfonso descendiente alguno,
84
habiendo guardado perpetua continencia aun
en el estado del matrimonio ; y es mui ve-
rosímil que por esto le diesen el dictado de
el
Casto ,
mas bien que por la mencionada
abolicion del feudo de las cien Doncellas.
Entre las felicísimas victorias que alcanzó
de los Mahometanos el Rei Don Ramiro se
cuenta como la mas señalada la que ganó en
los Campos de Albelda no léjos de Logroño,
con tropas bien inferiores en número á las
de los enemigos , pero alentadas con la pro-
teccion del Apóstol Santiago , que el Rei
dixo habérsele aparecido en sueños exhor-
tándole á pelear y que , durante la refriega,
aumentó la confianza 'de los Christianos,
ofreciéndoseles á la vista'en un Caballo blan-
co. Conseguido aquel célebre triunfo con
que tan abatido quedó el orgullo de la Mo-
risma , se apoderó Don Ramiro de Clavijo,
Albelda y Calahorra.
Antes había reprimido al rebelde Conde
Nepociano , que intentaba coronarse Rei en
Asturias ; y después rechazó valerosamente
á los Normandos que desembarcaron en las
playas de Galicia con
un
exército de cien
mil combatientes.
C
t
ro ,
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los
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bran
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So
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Lelo de
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Icanzó
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la pro-
1
Rei
:xhor-
friega,
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blan-
D
con
[a Mo-
lavijo,
Zonde
Lei en
mente
en las
cien
Corría el año de ochocientos y cinqiien-
ordoño
ta guando , por muerte de Don Ramiro,
Primero.
subió al trono su Hijo Don Ordofio Prime-
ro , digno de succederle no menos por su
piedad que por su esfuerzo , y que venció á
los Agarenos en diferentes choques , reco-
brando no pocas Ciudades , principalmente
á Soria y Salamanca ; y reedificando ótras,
como Tuy, Astorga y Leon , que habían pa-
decido mucho en las antecedentes guerras.
Muerto Ordoño en ochocientos sesenta y
Alfonso
dos , o, segun otros, en ochocientos sesenta
elrtag„
o
o.
y seis , heredó la Corona su Hijo Don Al-
fonso Tercero , y la obtuvo hasta el año
de novecientos y diez , en que la renunció.
Extendió este Monarca sus conquistas mas
que ninguno de sns Predecesores , de suerte
que mereció por ellas ser apellidado el
Magno,
título que igualmente le correspondía por su
clemencia , firmeza de espíritu , liberalidad
con los pobres , y zelo del culto divino.
Aunque se le rebelaron varias veces algu-
nos
Magnates ambiciosos de reinar , su-
po , ayudado de su prudencia y valor , so-
segar aquellas alteraciones. Con la misma
felicidad rindió en freqiientes combates á
85
86
los Arabes , conquistando á Coimbra , Si-
máacas , y Dueñas con toda la tierra de
Campos ; mas tuvo desgracia en lo interior
de su Corte por las gravísimas desazones que
le causaron los de su propia familia. Su Es-
posa Ximena , Ordoño y Fruela sus Hijos,
Don García , que era el primogénito , y
Nuño Hernández , Suegro de éste y Con-
de de Castilla , se unieron contra Alfonso,
quien se vió precisado
á
resistir con las ar-
mas aquella persecucion hasta prender á Don
García y encerrarle en un Castillo. Ultima-
mente , cansado el Rei de esta guerra do-
méstica , entregó solemnemente la Coro-
D. García.
na de Lcon á García , y el Señorío de
Galicia á Ordoño ; pero aunque privado
de
la Soberanía por ingratitud de sus Hijos,.
no quiso tener ociosa la espada ; y marchan-
do contra el Moro , añadió como mero
Soldado una nueva victoria á las muchas
con que ya se había señalado como Rei.
Retiróse cargado de despojos
á
Zamora,
Ciudad que él mismo había reedificado
y
fortalecido como ótras muchas ; y pasó
á
mejor vida. Reunió Alfonso con la pericia
militar el amor á las letras , y en su nom-
breo
dece
y
sig
A
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el q
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tivo
Rey
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Pela'
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Don
ima-
do-
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de
o de
fijos,
han-
ncro
.chas
Rei.
Lora,
O
y
só á
ricia
om-
bre corre una Crónica de los Reyes sus Pre-
decesores , la qual empieza desde Vvamba,
y sigue hasta Don Ordoño Primero.
A Don García , que sólo reinó tres años,
D. Ordo-
y ganó á los Moros
.
algunas victorias , suc-
ñoSegua-
cedió su Hermano Don Ordoño Segundo, do.
el qual se coronó en Leon , estableciendo
en aquella Ciudad su Corte ; por cuyo mo-
tivo él y sus Descendientes se han llamado
Reyes de Leon , y nó de Oviedo como se
habían intitulado sus Antecesores desde Don
Pelayo.
No fué Don Ordoño generalmente di-
çhoso en las guerras contra los Arabes, pues
aunque á los principios los venció en Tala-
vera de la Reina , y cerca de San Estévan
de Gprmaz , causándoles gran estrago en
otras varias expediciones , padeció después,
unido con el' exército del Rei de Navarra,
una fatal derrota en la sangrienta batalla da-
da en el Valle de Junquera año de no-
vecientos veinte y uno. Manchó la memo-
ria de 5u reinado con la tirana muerte que
dió á los Condes de Castilla , segun lo ex-
plicará la siguiente Leccion.
SS
LECCION VI.
Serie de los Reyes de Leon hasta
Don Fernando el Primero.
ves.
desap
llar
it
jante
se pr(
der s
la mi.
Su
este
1
mentí
tos
v
meses
pra ,
torpe
la ob
dos
que
Lain
prime
los c
pero
po d
cie e
gund
vcint
Desde el tiempo del Rei Don Alonso el
Casto defendían á Castilla de las invasio-
nes de los Bárbaros unos Gobernadores con
título de
condes ,
dependientes de los Re-
yes. Los primeros que consta haber goza-
do áquella dignidad fueron Don Rodrigo,
su Hijo Diego Porcellos , y Nuño Belchi-
des Yerno de éste , y Fundador de la
Ciudad de Bárgos. Succediéronles Nuño
Rasura , Avuelo del famoso Conde Fernan-
Gonzalez , y Gonzalo Bustos , Gustios,
Padre de dos siete Infantes de Lara. Ordo-
ño Segundo , preocupado por' siniestros in-
formes y mal fundadas sospechas contra los
Condes de Castilla , de los quales era el
principal el mismo Nuño Fernández que ha-
bía ayudado al Rei Don García, su Yerno,
en la empresa de quitar el cetro á Don
Alonso el Magno , los mandó venir á su
presencia con pretexto de tratar asuntos gra-
89
Lasta
lso el
Tasio-
con
Re-
loza-
Lrigo,
elch?-
de la
\Tuño
rnan-
stios,
)rdo-
)s in-
a
los
:ra el
le ha-
erno,
Don
á su
s gra-
ves. Envió entónces presos á Leon á los
desapercibidos Condes , y los hizo dego-
llar inhumanamente. Conmovióse con seme-
jante atrócidad toda Castilla , y yá Ordoño
se preparaba á tomar las armas para defen-
der su iniquo proceder , guando le cogió
la muerte.
Su Hermano Don Fruela , segundo de Frnelase*
gundo.
este nombre , se apodero injusta y violenta-
mente del Reino por los años de novecien-
tos veinte y tres , gozándole sólo catorce
meses , al cabo de los quales murió de le-
pra , sin dexar otra memoria que la de sus
torpezas y crueldades. A éste Rei negaron
la obediencia los Castellanos , y eligieron
dos nobles Caudillos con título de Jueces
que los gobernasen. Nombraron , pues , á
Lain Calvo y á Nuño Rasura , confiando al
primero los asuntos militares', y al segundo
los de la magistratura y mando político;
pero no está bien averiguado quanto tiem-
po duró entre los Castellanos aquella espe-
cie de gobierno.
Alfonso Quarto , Hijo de Ordoño Se-
Alfonso
Quartnel
gundo , empezó á reinar en novecientos
Nlonge.
veinte y quatro , y mirando con suma in-
difer encia y descuido los negocios del go-
opone
bierno , se hizo Monge ,,, y renunció la
Co-
pidió
rona en su Hermano Don Ramiro el Segun-
dárse.
s g
uas.
do , para lo qual excluyó de ella á su pro-
las d^
pio Hijo Ordoño. No gozó Don Ramiro a l ene
cierol
Con
y en
form.
m
iro
fu
ga
incre]
Reir
Ferna
la rei
á Có
Ca
fante
del
et(
elpo
pulsa
fund
Su
Ram
ta ;
quietamente el Reino , pues cl mismo Don
Alfonso que se le había cedido , salió des-:
pués del Monasterio , y tomó las armas con
el fin de recobrar el trono que poco ántes
le había disgustado. Sitióle Ramiro en Leon,
y apoderándose de aquella Corte , le apri-
sionó. Marchó luego contra los Hijos del
Rei Don Fruela su Tío , que tambien aspi-
raban á hacerse Dueños de la Monarquía;
hízoles sacar los ojos , igualmente que al
Rei Don Alfonso el Monge , y los envió
con él á un Monasterio , serenando al mis-
mo tiempo la rebelion de algunos Vasallos
que pretendían ceñir
,
la Corona al Infante
Don Ordoño su Sobrino , que aun no había
salido de la menor edad.
Sosegadas estas parcialidades , emprendió
la guerra contra los Moros , en la qual les
ganó y arrasó la Villa de Madrid.
Era á la sazon Conde de Castilla el no-
ble y valeroso Fernan-González que , para
90
91
go-
iCo-
egun-
pro-
imiro
Don
des-.
s con
ántes
.eon,
apri-
del
aspi-
quía;
ue al
:nvió
mis-
sallos
.fante
había
;radió
11 les
1 no-
para
oponer c: a
las hotilidades de los Sarracenos,
pidió favor á Don Ramiro. Partió el Rei á
dársele ; y aliadas las tropas de Leon con
las de Castilla , destrozaron completamente
al enemigo cerca de Osma , y después
hi-
ci
eron tributario al Rei Moro de Zaragoza.
Con éste unió sus fuerzas el de Córdoba,
y entraron ambos en Castilla mandando un
formidable exército. Presentóles Don Ra-
miro la batalla junto á Simáncas , puso
en
•
fuga á los Bárbaros , c hizo en ellos una
increible matanza , cogiendo prisionero al
Rei Moro de Zaragoza. Después el Conde
Fernan-González acabó. de desbaratarlos en
la retirada , sin quedar
.
apénas quien llevase
á Córdoba la noticia del estrago.
Casó luego Don Ramiro á su Hijo el In-
fante Don Ordoño con Doña Urraca , Hija
del Conde , después de cuya union , y de
repetidos triunfos conseguidós contra todo
el
poder Agareno , murió en Leon y fué se-
pultado en el Monasterio de San Salvador,
fundacion suya.
Succedió Ordoño Tercero á su Padre Don
D. orlo..
Ramiro en el año de novecientos y cinqüen• no
Ter—
ta ; pero le disputó la Corona su Hermano'
cero.
9?
menor Don Sancho el Gordo , ayudado del
Rei de Navarra Don García Sanchez su Tio,
y del Conde Fernan-González. Defendióse
animosament
e
de ellos Don Ordoño guando
le sitiaron en Leon , y resentido de la ofen-
sa que
.
le hacía su Suegro el Conde de Cas-
tilla , se divorció de Doña Urraca , y tomó
por Esposa á una Señora llamada Doña El-
vira , en quien tuvo á Don Bermudo , que
después llegó á ser Rei de Leon. Pacificó
á
los Gallegos que se le sublevaron ; y recon-
ciliándose al fin con el Conde Fernan-Gon-
zalez , le envió tropas para que con su auxi-
lio persiguiese á los Moros. Ganóles en efec-
to el Conde una insigne victoria junto á San
Estévan de Gormaz ; y el Rei Don Ordo-
ño , despues que recibió esta plausible noti-
cia , falleció en Zamora año de novecientos
cinqiienta y cinco.
Logró entónces ocasion de empuñar el
D. Sancho
cetro su Hermano Don Sancho el Gordo;
el Gordo,
y aunque
»
el Conde Fernan-González y los
Grandes de Leon , Asturias , y Galicia cons-
piraron para quitársele y pasarle á Don Or•
doño , llamado el
Malo ,
Hijo de Don Alfon-
so el Monte , supo Don Sancho con ayuda
del R
y. ma
l
De
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tina
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junto
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fi-ívo:
nicas,
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93
.o del
del Rei Moro de Córdoba hacer resistenci
ā
,•
Tio,
v mantenerse en la Soberanía.
dióse
De esta alianza dci Rei de Leon con
el
fiando
de Córdoba , resultó que el Conde de Cas-
ofen-
tina tuvo que sostener sin mas fuerzas que
Cas-
las suyas la guerra contra los Infieles , cu-
tomó
yo
número era infinitamente superior ; mas
a El-
concedióle el Cielo señalado patrocinio para
, que
que ganase una porfiada y célebre. batalla
ficó á
junto á Piedra-hita , y siguiese el alcance
econ-
con gran mortandad de los enemigos.
Gon-
Convienen nuestras Historias en que rei-
auxi-
Bando Don Sancho , libertó Fernan-Gonzá=
. efec-
lez el Condado de Castilla de la suj;cion
á San
y vasallage que reconocía a la Corona de
Ordo-
Leon ; pero no constan los motivos que hu-
noti-
bo para esta gran mudanza , pareciendo mui
ientos
frívolos los que se rei.eren en algunas Cró-
nicas.
Murió Don Sancho de veneno que le dió
cierto Conde llamado Don Gonzalo , el
qual había amparado en Portugal á unos
foragidos de Galicia , rebelados contra aquel
Soberano.
SuccedióIe en novecientos sesenta y siete
su Hijo Don Ramiro Tercero ; y miéntras
T0M. II.
ç
fiar el
Tordo;
y los
cons-
ní Or•
Alfon•
ayuda
D. Rami-
ro Terce-
ro.
le disputaba la Corona Don Bermudo Se-
gundo , llamado el
Gotoso ,
Hijo de Ordoño
Tercero , se aprovecharon los Moros de la
ocasion , y acometieron á los Christianos con
tanta fortuna que conquistaron las plazas mas
fuertes de Castilla , Leon y Navarra.
D.Berml-
Muerto Don Ramiro , subió al trono
do Segun-
en novecientos ochenta y dos Don Bermudo
d°'"°–
el
Gotoso ,
declarado antes Rei de Galicia.
toso,
No fié á los principios mas dichoso que su
Antecesor , porque perdió gran número de
Pueblos ; pero después logró vencerá los
Sarracenos cerca de Osma en una memora=
ble peiéa con ayuda del Conde de Casti-
lla Garci-Fernández , y de las tropas del
Rei de Navarra.
D. Alfbn–
Dexó Don Bermudo por Succesor en no-
so Quinto, vecientos
noventa y nueve á su Hijo Don
el Noble.
Alfonso Quinto , apellidado el
Noble ,
que
por su tierna edad no pudo perseguir á los
Infieles como lo necesitaba la Monarquía en
aquel crítico estado de abatimiento.
Don Sancho cl Grande , Rei de Navar-
ra , el Conde de Castilla Sancho García , y
Raimundo Primero , Conde de Barcelona
fueron los Heroes que con sus armas de-
fendie
ligros
dilata
su do
Nc
Quint
de
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posa
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Don
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irá los
l
uía en
Navar-
ría , y
rcelona
as de-
9S
fendieron entónces á Espada de tantos pe-
ligros , expeliendo á los Agarenos de los
dilatados territorios á que se extendía yá
su dominacion.
No se sabe como el Rei Don Alfonso
Quinto incurrió en la extraordinaria vileza
de dar á su Hermana Doña Teresa por Es-
posa á AbdaIá , Rei Moro de Toledo. Apé-
nas hai elogios que basten
á
encarecer la
heroica firmeza con que la Infanta se resis-
tió á los halagos del Monarca Mahometano,
el qual la restituyó á Don Alfonso , hacien-
do justas alabanzas de la virtuosa heroina.
A Don Alfonso Quinto , que murió de
un flechazo en el sitio de Viséo , Plaza de
Portugal , succcdió su Hijo Don Bermudo
Tercero en mil veinte y ocho. No dexó
descendencia , y desde el
,
año de mil trein-
ta y siete , época de las mas principales y
gloriosas de nuestra Historia , empezó la se-
rie de los Reyes de Castilla y Leon , que
tuvo principio en Don Fernando el Prime-
ro , llamado justamente el
Grande.
G
96
Cuña
LECCION VII.
perdi
RE
talan
Serie de los Reyes de Castilla y Leon
Leon
hasta el Emperador Don Alfonso
denci
Sexto.
Et
perdi
D. Sancha.
Doña Sancha , Hermana de Don Bermu-
bes )
do , y por consiguiente Heredera del Reino
ya e
de Leon , estaba casada con Don Fernando,
tribu
Hijo segundo del Rei de Navarra Don San-
villa
cho el Mayor. Este Monarca, que por su Mu-
llam,
ger Doña Mayor , Hermana del Conde de
Imp(
Castilla Don García , había heredado los
nos
Estados de Castilla , dividió entre sus qua-
quise
tro Hijos las tierras de su Dominio. A Gar-
Sc
cía s u primogénito dió la Navarra ; á Don
Don
Fernando la Castilla , haciéndola , no yá
Rei
Condado , sinó Reino ; á Don Gonzalo
era
dexó la Corona de Sobrarbe , y Ribagor-
á qt
za ; y á Don Ramiro la de Aragon. De es-
recil
tc repartimiento se originaron crueles guer-
Esta
ras entre los Hermanos , levant Índose Ara-
titu,
gon contra Navarra , y Leon contra Casti-
con
lla. Presentó Don Bermudo la batalla á su
Het
97
Cuñado Fernando cerca de Carrion , y la
perdió con la vida.
Reunió entónces en su persona Don Fer- non
Fer-
naudo Pri-
nar do Primero los Reinos de Castilla y
mero , el
Leon
Leon , dando con su valor , piedad y pru-
Graude.
onsO
dencia nuevo ser á la Monarquía Española.
En veinte y ocho años que reinó no des-
perdició oportunidad de abatir á' los Ara-
ermu-
bes ya en Galicia , ya en las dos Castillas,
Reino
ya en Estremadura y Portugal , haciendo
fiando,
tributarios suyos á los Reyes Moros de Se-
in San-
villa , Toledo y Zaragoza , y mereciendo le
;u Mu-
llamasen Emperador á causa del poderoso
;de de
Imperio que llegó á formar de tantos Rei-
do los
nos adquiridos por herencia , ó por con-
s qua-
quista.
t Gar-
Sobrevino después grave discordia entre
í Don
Don Fernando y su Hermano Don García,
no yá
Rei de Navarra , que fundándose
en
que
onzalo
era el primogénito , alegaba tener derecho
)altor-
á que se le reparase el agravio que había
De es-
recibido de su Padre en la division de los
guer-
Estados , y á que el Rei de Castilla le res-
é Ara-
tituyese . varios Pueblos. Crecía su orgullo
Casti-
con la victoria que había ganado de su
a á su
Hermano Don Ramiro , el Rei de Ara-
98
gon ,
á
quien obligó á huir de su Reino ; y
llegó la desavenencia á términos de recur-
rir á las armas los dos Hermanos Fernando
y
García. Avistados ambos exércitos al pie
de los Montes de Oca , fueron inútiles las
exhortaciones que para aplacar al Rei de
Navarra emplearon un Ayo suyo y un San-
to Abad ; si bien el Rei de Castilla se ma-
nifestó dispuesto á la reconciliacion. Trabó-
se el combate , y pereciendo en él Don
García , quedó por Don Fernando la victo-
ria. Lloró el piadoso vencedor la muerte
del imprudente Hermano , y tuvo la gene-
rosidad de no apoderarse
como
podía de la
Corona de Navarra. Bien al contrario , la
puso en las sienes de Don Sancho , Hijo
y
Heredero del desgraciado Don García.
El título de Emperador que había logra-
do Don Fernando , excitó algunas quexas
de parte de Henrique Segundo , Empera-
dor de Alemania , que , protegido en un
Concilio de Florencia por el Papa Aleman
Víctor Segundo , pretendía se declarase feu-
datario suyo el Rei de Castilla y Leon, En-
tónces fue guando el valeroso y esclarecido
Caballero Rodrigo , ó Ruí Diaz de Vivar,
qu
dor
ñas ,
ciese
Alen
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logra-
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eman
feu-
.En-
ecido
'i var,
á quien después llamaron el Cid Campea-
dor , y que tanto se acreditó por sus haza-
ñas , aconsejó á Don Fernando no recono-
ciese dependencia alguna del Emperador de
Alemania ; y con un exército de diez mil
hombres , entró por Francia determinado á
defender con las armas la libre 'Soberanía
de su Rei. Despues de algunas conferencias
que hubo en Tolosa , se decidió y estable-
ció que los Reinos de España estaban y de-
bían permanecer exentos de todo reconoci-
miento al Imperio Romano-Germánico.
Intentaron los Moros de Toledo y los de
algunas otras comarcas sacudir el yugo Cas-
tellano ; y porque la escasez del Real erario
no permitía emprender entónces contra ellos
nuevas jornadas , la Reina Doña Sancha con
heroica liberalidad franqueó para los gastos
de la guerra todo el oro y joyas de su per-
sona. Con este socorro juntó el Rei su exér-
cito ; y haciendo grande estrago en los Sar-
racenos , los reduxo á pagar los acostumbra-
dos tributos , llegó hasta Cataluña y Valen-
cia , y volvió cargado de gloriosos despojos.
Pacificados yá , y extendidos de esta ma-
nera sus Estados , se dedicó á promover fer-
TOO
vorosamente
el culto divino ; ocupóse en
exercicios piadosos , y falleció en Leon año de
mil sesenta y cinco , edificando á tódos con
su buena muerte.
El tierno cariño que tenía á sus Hijos le
obligó , contra lo que pedía la razon de Es-
tado, á dividir entre ellos la herencia que
los Políticos le aconsejaban dexase entera á
Sancho su primogénito. A éste , pues , de-
claró Rei de Castilla ; á Alfonso ,. Rei de
Leon ; á García , Rei de Galicia y Portugal;
á Urraca dió la Ciudad de Zamora , y á
Elvira la de Toro : division que después fué
causa de sangrientos y perjudiciales debates.
D. Sancho
Don Sancho Segundo , Heredero de Cas-
Segundo,
tilla , á quien apellidaron el
Fuerte ,
conci-
el Fuerte.
Lió desde luego el ambicioso designio de
unir á
su
Corona
los territorios repartidos
entre
sus Hermanos ; pero antes de dar prin-
cipio á esta empresa se aliaron contra él
Sancho Rei de Navarra , y Ramiro Rei de
Aragon. Hízoles resistencia el de Castilla,
a
y
udándole el Cid Ruí Diaz , hasta que
hubo de retirarse el de Navarra ; y cl de
Aragon
murió
en un combate.
- Pasó Don Sancho el
Fuerte
á Galicia , y
des]
Her
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ram
oca,
par,
gan
IOI
desposeyó de aquellos Estados á su segundo
Hermano Don García que priméro le pren-
dió en una reñida batalla , y después fué
preso por él , y permaneció en prisiones
hasta su muerte , la qual acaeció en el si-
guiente Reinado. Marchó luego el mismo
Don Sancho contra su Hermano Alfonso,
y despojándole del Reino de Leon , le obli-
gó á buscar acogida en la Corte del Rei
Moro de Toledo. No satisfecha con esto su
codicia , determinó hacerse tambien Dueño
de Toro y Zamora , Señoríos de sus Her-
manas. Conquistó fácilmente á Toro ; pero
halló gran dificultad en apoderarse de Za-
mora , por la vigorosa defensa que hicieron
los Vasallos de Doña Urraca. Durante el
sitio
de esta Ciudad , un hombre artificio-
so á quien las Historias llaman Vellido Dól-
fos , salió de Zamora fingiéndose desertor,
y ofreció á Don Sancho le mostraría un por-
tillo por donde podría darse cor buen éxi-
to el asalto. Creyóle el Rei demasiado lige-
ramente , y pereció
á
manos del traidor en
ocation que éste le conducía á reconocer el
parage por donde había supuesto sería fácil
ganar la Plaza.
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que
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Alfonso
Sexto, el
Bravo.
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oz
Levantaron los Castellanos el sitio ; y con
noticia que recibió en Toledo el Rei de
Leon Don Alfonso de la muerte de su Her-
mano Don Sancho , partió á Zamora , en
donde fué mui bien recibido de tódos , y
particularmente de Doña Urraca. Aclamá-
ronle en Búrgos Rei de Castilla , de Leon
y
Galicia. Mas adelante tomó el título de
Emperador , y le llamaron el
Bravo
á cau-
sa de su espíritu guerrero , con cuya pren-
da juntaba , entre ótras , la de una gran libe-
ralidad.
Antes de ceñir Alfonso Sexto la Corona
en cl año de mil setenta y dos le obligó el
Cid á hacer público y solemne juramento
de no haber tenido parte en la alevosa muer-
te del Rei Don Sancho. Ofendióse Alfonso
de que un Vasallo le precisase á semejante
ceremonia ; y añadiéndose á este resenti-
miento los inñuxos de algunos Cortesanos,
envidiosos de la fama que el Cid había ga-
nado con su extremado valor , perdió aquel
célebre Capitan la gracia de su Soberano ,
y
tardó en volverá ella ; mas no por eso
dcxó de guardarle la mayor lealtad , y de
servir con su invencible brazo á la Monar-
qu(1
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zas
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o,y
eso
y de
>nar-
i
guía , siendo el terror de los Moros en An-
dalucía , en ambas Castillas , en Aragon y
Valencia. Andan en boca de tódos las proe-
zas de este insigne Varon , celebradas
en
verso y prosa ; y aunque es cierto que
las
oimos desfiguradas con innumerables fábu-
las , fueron realmente superiores á todo
elogio.
Reconocido Alfonso á los favores que ha-
bía recibido de Almenon , Rei de Toledo,
miéntras permaneció refugiado en su Corte,
le dió auxilio contra el Rei de Córdoba ; y
por no faltar á la fiel gratitud que le debía,
suspendió la conquista de Toledo hasta que
murieron Almenon y su Hijo. Entónces si-
tió aquella capital ; y despues de varios en-
cuentros y asaltos tenazmente repetidos du-
rante el largo cerco , la rindió en el año de
mil ochenta y cinco con auxilio del valien-
te Cid , y prosiguió conquistando muchas
importantes plazas de las cercanías y juris-
diccion de Toledo hasta formar una llueva
Provincia, conocida con el nombre de Casti-
lla la Nueva.
Hizo á Toledo Arzobispado , y le decla-
ró Primado de las Iglesias de España. Poco
104
después
abolió
el
uso del Rezo divino Gó-
tico , introduciendo el Romano que se fué
extendiendo de la. Iglesia de Toledo
á
las
demás de España.
Dedicóse Don Alfonso á reedificar y po-
blar á Salamanca , Avila , Segovia , Osma,
y
otras Ciudades , siendo ésta una de las
providencias mas útiles de su Reinado , co-
mo que importa mucho más al bien del
Reino y al de la humanidad una Aldea
que se puebla , que una Provincia que se
conquista destruyéndola.
A este Rei sobrevinieron bastantes des-
gracias , y algunas por culpa suya. Estaba
casado de terceras nupcias con Zaida , Hi-
ja de Benabet , Rei Moro de Sevilla , la
qual despues de convertida
tomó
el nom-
bre de Isabel. Rendido Alfonso á las ins-
tancias de su Suegro , y de su Esposa escri-
bió á Tefin ó Texufin , Rei de los Moros
Almorabides en Africa , para que pasase con
tropas á Espafia. Aspiraba Benabet á valer-
se de aquel socorro para-hacerse Dueño de
los Reinos que poseían en Espafia los Aga-
renos , mientras el Rei de Castilla se pro-
metía sacudir el
yugo
Arabe , uniendo
sus
fuer:
se
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fin
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o de
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pro-
sus
fuerzas
con
las de Benabet y Tefin. Ambos
se engañaron ; porque habiendo enviado Te-
fin con un poderoso exército de Almorabi.
des á su General Hali , éste , léjos de unir-
se con Benabet , volvió contra él las armas,
le venció y dio muerte en un combate ,
y
se apoderó del Reino de Sevilla. Acudió
mucha Morisma á alistarse baxo las bande-
ras de Hali , el qual se intituló t lirama-
molin , ó Príncipe supremo de los Mahome-
tanos en España , y entrando en cl Reino
de Toledo , empezó á llevarlo todo á fue-
go y sangre.
Conoció entónces Don Alfonso el grave
yerro que había cometido , y procuró en-
mendarle , oponiéndose á los Bárbaros ; mas
perdió dos batallas. Marchó tercera vez con-
tra Hali , y logró precisarle á encerrarse
en
Córdoba , y á rendirse con obligacion de pa-
gar por entónces una crecida suma ,
y
des-
pués un tributo anual á Castilla.
Tefin con nuevo exército de Almorabí-
des pasó á España determinlo á reprimir
la insolencia del rebelde Hali , y perseguir
de camino á los Christianos. Tuvo la for-
tuna de conquistar á Sevilla
y
á Córdoba,
To6
prendió á Hali , y le mandó degollar. Pe-
ro el Emperador Don Alfonsó juntó sus
fuerzas contra los Moros , y los precisó á
huir de Castilla , volviéndose Tefin á Africa.
Por este tiempo Don Sancho Rei de Ara-
gola' tenía sitiado al Kei Moro de Huesca
en su misma Capital ; y Don Alfonso , en-
vidioso al parecer de las gloriosas conquis-
tas del Kei de Aragon , tuvo la debilidad
de enviar tropas en socorro del de Huesca;
mas hubieron de rendirse maltratadas. Muer-
to Don Sancho de un flechazo , su Hijo el
Rei Don Pedro alcanzó de los Infieles una
Completa
y
memorable victoria en la llanu-
ra de Alcoraz.
•
Falleció Tefin , y succedióle un Rei lla-
mado Hali ; que vino á España con grueso
exército , y llegó hasta el mismo Toledo
causando horroroso estrago , sin perdonar
ni aun á los Niños y Mugeres , talando los
campos. y saqueando las Ciudades. En esta
consternacion alistó nuevas tropas el Empe-
rador Don Alfonso , y no pudiendo man-
darlas por su vejez y achaques , puso á la
frente de ellas al Infante Don Sancho su
Hijo , aunque de tierna edad. A éste acom-
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10/
parlaban siete Condes , y el principal de
ellos el valeroso Don García , Conde de
Cabra. Trabóse la batalla con furor cerca
de Ucles , y declarándose la victoria por los
!
I
'
enemigos , que eran múchos , murió el In-
fante , á pesar del esfuerzo con que peleó
Don García por defenderle.
Perdida esta batalla , que las Historias
llaman de los
siete Condes , y
entregado
Don Alfonso al mas vehemente dolor por la
muerte su único- Hijo , volvió á juntar Sol-
dados , y acaudillándolos , no obstante su
avanzada edad , dió sobre la Morisma , y
la rechazó priméro hasta Córdoba, y después
hasta Sevilla , recogiendo preciosos despojos
y muchos Cautivos. Acometió luego á los
Moros de Zaragoza ; pero faltándole la sa-
lud , se retiró á Toledo ; y sus Generales,
que continuaron la guerra, ganaron á Cuen-
ca y ()caria.
El Cid Kuí Diaz despues de haber con-
quistado á Valencia , murió en el año de mil
noventa y nueve , y el Emperador Don Al-
fonso en el de mil ciento y ocho , here-
dando la Corona su Hija Doña Urraca.
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Sus
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O
3
LECCION VIII.
Serie
de los Reyes de Castilla
y
Leon , hasta Don Fernando
Tercero , el Santo.
Doña Ur-
Antes de entrar
referir los sucesos del
rata.
Reinado de Doña Urraca , conviene para
la claridad de nuestra narracion explicar
brevemente los matrimonios y succesion del
Emperado
r
Don Alfonso Sexto. Su primera
Muger legitima fue Doña lees ; la segunda
Doña Costanza , Madre de la Reina Doña
Urraca; la tercera Doña Berta , que dicen
era Toscana ; la quarta Zaida , la
Hija
del
Rei Moro de Sevilla , y Madre del Infante
Don Sancho que murió en- la batalla de
los
siete Condes ;
la quinta Doña Isabel de Fran-
cia ; y la sexta Doña Beatriz.
De otra noble Señora llamada Xirnena,
que , segun anos fué legítima Muger , y se=
gun ótros amiga del Emperador , tuvo una
"Hija llamada Doña Teresa , que casó con
Don «Henrique de Borgoña en el año de mil ,
noventa y cinco , llevando en dota cl Con-
dad
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SO ,
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Con-
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dado de Portugal. Este Don Henrique y
Doña Teresa
fueron
Padres de Don Alfon-
so , que , ( corno después verémos) se hizo
Rei de aquel Estado.
Había tenido Dcña Urraca de su primer
Esposo el Conde Don Ramon de Borgoña
un Hijo , que después fué el Emperador
Don Alfonso Séptimo , y de segundas nup-
cias estaba casada con Alfonso Primero Rei
de Aragon y Navarra , llamado el
Batalla-
dor.
Desde el año de mil ciento y nueve
en
que empezó á reinar
Doña Urraca hasta
el de rail ciento veinte y seis en que mu-
rió , no se vió libre de turbaciones el Esta-
do. Parecía que debía ser ésta la época en
que reuniéndose las Coronas de Aragon, Na-
varra , Castilla , Leon y Galicia , había
de'
formarse un poderoso y pacífico Imperïo
que afianzase la felicidad de España ; pero
la Providencia lo dispuso de otro modo.
El poco recato de Doña Urraca excitó el
resentimiento de su .Marido ; y divididos
1,4
5
dos Consortes , se dividió Cambien en
facciones el Reino. Puso el Rei á su Esposa
en un Castillo , divorciándose de ella públi-
camente , con pretexto de ser nulo el
mar
TOMVI. II.
•
H
II
o
trimonio á causa del parentesco que entre
ambos había. Destruyéronse en lastimosa
guerra únos á ótros los Castellanos y Ara-
goneses ; y alzaron Rei los Gallegos al In-
fante Don Alfonso , ayudados de muchos
Caballeros Castellanos y Leoneses , hasta que
al cabo de largas disensiones y sangrientos
combates , en que padecieron infinito los mi-
serables Pueblos , cedió el Kei de Aragon,
declarando Rei de Castilla á su Hijastro
D.
Alfon- Don Alfonso , el qual casó con Doña Be
-
g
-
m
so
o
,
!la— ren uela , Hija del Conde de Barcelona.
mado por .
A
los disturbios entre el Rei de Aragon
excelen-
cia elEm•
y Dona Urraca , se siguieron otros entre és-
Ierador
.
ta y su Hijo Don Alfonso , que se dispu-
taban la Corona. Varias veces se reconci-
liaron ; pero nunca sólidamente , hasta poco
antes de morir la'Reina.
Convirtieron al fin sus armas los Prínci-
pes Christianos contra los Moros. Alfonso
de Aragon ganó de ellos repetidas victo-
rias , que justamente le adquirieron el re-
nombre de el Batallador ; y Alfonso el de
Castilla , destruyéndoles los Reinos de Se-
villa y Córdoba , puso por términos de su
Imperio la Sierra Morena. Despues de muer-
ta
con
totr
y
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onci-
poco
rínci-
fonso
ricto-
1 re-
el de
e Se-
de su
nuer-
II
I
ta su Madre Doña Urra , continuó todavía
con mas vigor la guerra contra los Infieles,
tomándoles innumerables Plazas y Castillos,
y Ilegándo con sus armas hasta Almería en
la costa de Granada , de cuyo Puerto se
apoderó.
Uno de los acaecimientos mas notables
del reinado de Don Alfonso Séptimo , lla-
mado por excelencia el
Emperador , fué
la
revolucion acaecida en Portugal. Alfonso
Hijo de Don Henrique y de Doña Teresa,
Poseedores de aquel Condado , fué procla-
mado por sus Tropas Rei de Portugal en el
año de mil ciento treinta y nueve ; y ha-
biendo vencido á cinco Reyes Moros , eli-
gió por blason cinco Escudos pequeños , que
hoi llamamos
Quinas ,
en memoria de los
cinco Estandartes Reales que tomó en aque-
lla batalla.
De
aquí trahen su orígen los
Monarcas de Portugal , que desde entón-
ces empezaron á gobernar con independen-
cia de los de Castilla.
El valiente y piadoso Emperador Don
Alfonso hubiera sin duda alguna expelido
de España á los Sarracenos , si las desave-
nencias con los Reyes de Aragon
y
Na-
H 2
I
I
Z
varra no le hubiesen distrahido freqüente-
mente en guerras particulares , cuyos varios
y complicados accidentes merecen narracion
separada , no compatible con la brevedad de
este Compendio.
Murió aquel esclarecido Príncipe en mil
ciento cinqiienta y siete , dexando los Rei-
nos de Castilla á su primogénito Sancho
D.Sancho
Tercero ( llamado el
Deseado , )
y los
de
Tercero
Leon y Galicia á Fernando , su Hijo menor,
el
Desea- que
entre los Reyes de Leon fué Segundo
do.
q
D. Fer—
de aquel nombre.
nandoSe-
De esta division resultaron funestas dis-
gundo de
Leon.
cordias entre los Monarcas Christianos , y
de ellas se aprovecharon los Infieles para
recuperar las pérdidas que iban acelerando
su ruina. Don Sancho , Rei de Navarra,
empleó entónces sus armas contra el de
Castilla , y el de Leon ; pero éstos le es-
carmentaron en dos batallas.
Reinó Don Sancho Tercero de Castilla
poco mas de un año , y en su tiempo tuvo
principio la Orden Militar de Calatrava.
La de Santiago no ménós ilustre empezó
mucho antes segun algunos Autores ; pero
ótros con mayor verosimilitud la creen algo
1'os
que
año
de
de .
inst
do
aqu
que
insti
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diez
de
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pezó
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posterior á la de Calatrava. Lo cierto es
que su instituto no fué aprobado hasta el
ario de mil ciento setenta y cinco. De la
de Calatrava dimanó como filiacion suya la
de Alcántara ; y las tres , segun su loable
instituto , se distinguieron á porfía sirvien-
do á la Christiand..d contra los Moros en
aquel siglo , y en los siguientes , exemplo
que imitó después la Orden de Montesa,
instituida en Valencia por el Rei Don Jai-
me Segundo de Aragon en mil trescientos
diez y siete.
Al morir Don Sancho el Deseado dex6
D.
Atfon.
de edad de tres ó quatro años á su Hijo
octa-
Alfonso , que después fué Rei de Castilla,
y Octavo de este nombre en ella. Muchos
Grandes del Reino , y particularmente de
los dos linages de Castro y de Lara , se
disputaron él gobierno de la Monarquía en
la menor edad de Alfonso ; y su Tio el
Rei Don Fernando Segundo de Leon en
medio de aquellas turbulencias se apoderó
de las principales Ciudades de Castilla ó
con nombre de Gobernador de los Reinos
de su Sobrino , ó como Hijo. del Empera-
dor Don Alfonso Séptimo. Por otra parte
I14
Don Sancho , Rei de Navarra se hizo Due-
ño de Logroño y otros pueblos de la Rio-
ja ; y toda Castilla ardía en parcialidades.
Ultimamente algunos leales Vasallos del
Rei Don Alfonso Octavo , y señaladamen-
te los de Avila. , que desde su tierna infan-
cia le habían crkdo y defendido en aque-
lla misma Ciudad , le proclamaron Sobera-
no ántes que cumpliese los once años. Lle-
váronle por varios pueblos de Castilla , los
quales le recibieron con gran fidelidad y jú-
bilo , porque las amables prendas del nue-
vo Rei se conciliaban las voluntades de to-
dos , tanto que por su clemencia y genero-
sidad fué apellidado el
sueno ,
y el
Noble.
Entrando Alfonso en la mayor edad , y
Dueño yá.de Toledo y otras Ciudades de
Castilla , acudió á vengar los agravios que
su Corona había recibido de 1o1 Reyes de
Leon y de Navarra. Marchó con su exército á
la Rioja ; y despues de castigar á los Na-
varros , fué contra Leon , talando los cam-
pos y abrasando y saqueando los lugares del
Rei su Tic). Recobró luego á Cuenca , que
estaba en poder de Moros ; y por evitar
nueva guerra con el Rei de Aragon , tuvo
s
la
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Re
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Na-
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es del
, que
evitar
, tuvo
ir
á
la prudencia de entregarle el Pueblo y Cas-
tillo de Ariza.
Poco después , con motivo de haber el
Rei Don Fernando de Leon reedificado á
Ciudad-Rodrigo , movió contra él las ar-
mas su Suegro Don Alfonso , Rei de Portu-
gal. Vencióle Don Fernando en una bata-
lla , y quiso Don Alfonso despicarse aco-
metiendo á Badajoz , que si bien era Ciu-
dad de Moros , estaba á devocion de Don
Fernando. No tardó éste en oponerse al Rei
de Portugal , y rindiéndole segunda vez,
le hizo prisionero ; pero le trató con singu-
lar humanidad : mandó le curasen las he-
ridas que había recibido en la accion , y le
puso en libertad , sin exigir del vencido mas
que la restitucion de algunos Lugares que
le había tomado en Galicia. 'No contento
con este proceder tan heroico , le socorrió
después guando los Moros le tenían
,
sitiado
en Santaren , derrotando al mismo tiempo á
los Infieles : generosidad tanto mas admira-
ble quanto aquel Monarca Portugues era el
que se había rebelado contra el Padre del
mismo Don Fernando. Murió el Rei de
Leon en mil ciento ochenta y ocho , y he-
redtí aquella
CQro_. 1
"^ Don
Alfonso
el Nono.
D.
Alfon-
Al cabo de algunos años marchó el Rei
so Nono
deLeon.
de Castilla Don Alfonso Octavo á con-
trarrestar el ímpetu de un formidable exér-
cito
de Moros que amenazaba al Reino de
Toledo. Los Castellanos no quisieron
es-
perar
á que llegasen las tropas auxiliares de
Leon'y de Navarra
.
, por ganar ellos solos
la gloria y las ventajas del triunfo ; pero
luego pagaron
su
demasiada intrepidez , por-
que dándose la batalla cerca de Alárcos,
fueron enteramente -vencidos por la muche-
dumbre de los Arabes , y éstos corrieron la
tierra de Toledo , causando lastimosos da-
ños. Múchos atribuyeron entónces aquella
fatal derrota á particular castigo del Cielo
por la ilícita pasion y trato del Rei con una
hermosa Judía ,
á
quien se había entrega-
do escandalosamente ; y así , algunos Gran-
des del Reino se arrojaron
á
darla muerte
dentro del mismo Palacio. A este golpe que
recibió el Rei se siguieron las nuevas ir-
rupciones de los Infieles en Castilla, el ham-
bre , la peste ,
y
las correrías que hicieron
en sus Estados
'los
Reyes de Leon
y Na-
varra,
Alfoz
defen
cuida
que
c
rota
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Ap
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rte
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ir-
on
fa-
t'7
varra.
Con tales desgracias volvió sobre sí
Alfonso Octavo ; y empleando su valor en
defensa de la Patria , y su prudencia en los
cuidados del gobierno , lavó las manchas
que con los pasados extravíos , y con la der-
rota de Alárcos había padecido su buena
opinion.
Apénas expiró la tregua de diez años que
se había visto obligado á pactar con los Mo-
ros , resolvió dirigir vigorosamente sus ar-
mas contra ellos , á cuyo fin trató de esta-
blecer pacífica alianza con los Reyes Don
Alfonso de Leon , Don Pedro de Aragon,
y Don
Sancho de Navarra. Coligáronse es-
tos Príncipes , y dió calor á la empresa con
sus piadosas exhortaciones , y eficaces dili-
gencias el Arzobispo de Toledo Don Ro-
drigo Ximénez de Rada , Varon de rara
virtud , zelo , prudencia y sabiduría , y Au,
tor de una apreciable Crónica de España.
Ademas de las tropas de Aragon y Na-
varra , mandadas por sus dos Reyes , se in-
corporaron con las de Castilla algúnas que
enviaron el de Leon , y el de Portugal ; y
aun vino de Francia , y otros Paises extran-
geros gran número de Caballos con sus gen-
r
tes de
á
pie y á caballo , bien que la ma-
yor parte de ellos se retiró ántes de la ba-
talla. Dióse ésta contra todo el poder de
los Moros en las Navas de Tolosa , al pie
de Sierra Morena día diez y seis de Julio
de mil doscientos y doce , y peleándose con
imponderable valor , quedó por los Chris-
tianos la victoria , en recuerdo de cuya fe-
licidad celebra desde entónces la Iglesia de
España en aquel día una fiesta con el nom-
bre del
Triunfo
de la
Cruz.
Rompió el Rei de Navarra las cadenas
que defendían el Real del Miramamolin de
los Arabes ; y para memoria de aquella ac-
cion puso en el escudo de sus armas unas
Cadenas. El número de Combatientes fué
por ambas partes el mas crecido que jamas
había llegado á juntarse en Espaiía. El de
los Sarracenos que murieron en el comba-
te subió á cien mil , y á sensenta mil el.
de los prisioneros , no faltando quien diga
hubo muchos mas de los unos y de los
ótros. Lo que mayor admiracion causa , y
se haría increible , si no lo atestiguase el
,mismo Arzobispo Don Rodrigo que se ha-
lló en la batalla , es que de los nuestros so-
lo r
Chr.
plaz
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bia
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)s so
I19
lo pereciesen veinte y cinco. Tomaron los
Christianos á Ubeda y otras importantes
plazas ; y dos años despues de haber do-
mado con tan memorable triunfo la sober-
bia Mahometana , murió el Rei de Casti-
lla Don Alfonso "Octavo , dexando inmor-
tal fama de sus hazañas militares.
Succedióle su Hijo Don Henrique Prime-
D. Henri-
ro , que sólo tenía once años , y apenas rei- me
r
o
Pr`-
nó tres , habiendo muerto desgraciadamente
de la herida que recibió en la cabeza por la
caida de una teja. Cuidó del gobierno del Rei-
no , y de la tutela de Don Henrique su Her-
mana Doña Berenguela , Esposa del Rei de
Leon Don Alfonsó el Nono , desempeñando
acertadamente ambos cargos , que después
cedió á los Condes de Lara , Casa de gran
poder y mando en aquellos tiempos.
Antes de divorciarse Doña Berenguela del
D.Fernan
do
-
Terce-
R
ei Don Alfonso ,
á
causa , ó con pretex- ro el;an-
to dcl cercano parentesco , había tenido de
to.
él entre otros Hijos al Infante Don Fer-
nando. Crióle á sus pechos , y educóle con
singular esmero , instruyéndole en las mas
saludables máximas así Christianas como po-
líticas. Renunció á su favor el Reino que
I
/o
de justicia le pertenecía, y le hizo aclamar
Rei de Castilla en mil doscientos diez y sie-
te , aunque se opusieron á ello su Padre
Don Alfonso , y el Conde de Lara Don Al-
varo Nuñez.
Animado el Rei Don Fernando Tercero
del piadoso , y guerrero espíritu que apren-
dió en la heroica escuela de su Madre , empe•
zó á señalarse en la guerra contra los Infieles:
Entretanto Don Jaime Primero de Ara-
gon conquistó el Reino de Valencia , y por
las muchas victorias que alcanzó de los Mo-
ros , llegó á merecer el renombre de el
Conquistador.
El Rei de Leon Don Alfonso el Nono
despues de haber ganado á Badajoz , Méri-
da , y casi toda la Estreinadura , falleció en
mil doscientos y treinta ; y aunque en su
testamento dexó los Reinos de Leon ,
y
Galicia á dos Infantas , Hijas de su primer
matrimonio , olvidándose de su Hijo Don
Fernando á quien nunca tuvo aficion , pasó
éste á la Ciudad de Toro , y los Leoneses
le reconocieron por su 'legítimo Soberano.
Con el derecho que le asistía , y con los pru-
dentes y pacíficos medios que usó , de .acuer-
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y
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aque
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mira
paño
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^
I-2 I
do con su Madre Doña Berenguela , reu-
nió felizmente las dos Coronas de Castilla
y Leon , las quales no han vuelto á sepa-
rarse desde entónces.
Hizo Don Fernando memorable su Rei-
nado por las eminentes virtudes , que des-
pues de haberle grangeado el dictado de
Santo ,
le hicieron digno de que como tal
se le venere en los Altares. Dió principio á
la suntuosa fábrica de la Iglesia Metropoli-
tana de Toledo , con ayuda del Arzobis-
po Don Rodrigo , y dexó otros muchos
monumentos de su consumada piedad.
Los de su valor fueron igualmente insig-
nes y repetidos. La conquista de Ubeda , la
del Reino de Córdoba , la voluntaria rendi-
cion de Murcia , la entrada que hizo por
el Reino de Jaen , avasallando al Rei Mo-
ro de Baeza, el tributo que impuso al Rei
de Granada , y últimamente el célebre-si-
tio de Sevilla , y la gloriosa conquista de
aquella Capital , y
`
ciernas Pueblos de su de-
pendencia , aseguraron á San Fernando la ad-
miracion y eterno reconocimiento de los Es-
pañoles, que jamas han obedecido á Rei mas
virtuoso , esforzado y bcni
`
uo.
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y
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Don
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pru-
cuer-
I2L
Francia tenía al mismo tiempo la fortuna
de ser gobernada por San Luis , Primo-her-
mano de San Fernando como Hi
j
o que era
de Doña Blanca , Hermana menor de Do-
ña Berenguela , de suerte que dos grandes
Reinas dieron entónces á dos grandes Esta-
dos dos Reyes igualmente Santos.
Meditaba San Fernando pasar con sus
triunfantes armas á Africa , deseoso de ani-
quilar el Imperio de Marrtiécos, guando Dios
dispuso de su vida , y le llevó para sí en el
año de mil doscientos cinqüenta y dos.
Se
cree fué este ilustre Soberano quien fundó
el Consejo de Castilla , poniendo en él do-
ce Magistrados , y dándoles el difícil
y
utilísimo
encargo de ordenar el Código de
las Leyes Reales llamadas las
siete Partidas,
bien que no se acabó esta insigne obra ,' ni
tuvo su debida perfeccion hasta que reinó
Don Alfonso el Sabio.
Trasladó á Salamanca la Universidad
que
su
A
y
udo Don Alfonso
*
Octavo , trayendo
de Italia y Francia los mas habiles Literatos,
y recompensándolos liberalísimamente , ha-
bía establecido en Palencia ; é incorporó
aquellas Escuelas con las que el Rei de Leon
Don
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bien1
el pi
mo,
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Seri
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Sabio
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van
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trón(
una
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1 2
3
Don Alfonso el Nono había fundado en la
r tuna
-her-
misma Ciudad de Salamanca.
era
Diez Hijos de dos matrimonios dexó el
e
Do-
bienaventurado Monarca San Fernando ;
so De
n—
y
so
Deci—
andes
el primogénito que era Don Alfonso Déci-
mo, el sa-
Esta-
mo , apellidado después el
Sabio ,
empano'
bi
empano'
o.
el cetro de Castilla y Leon.
n
sus
ani-
Dios
en el
LECCION
IX.
1s.
Se
:undó
Serie de los Reyes de Castilla
y
l
do-
Leon , hasta Don Alfonso
cil y
el Onceno.
Yo de
tidar,
Mereció Alfonso Décimo el dictado de
Sabio
por la señalada proteccion que conce-
'a
ni
dió á las Ciencias , y por la inteligencia que
reinó
en ellas tenía. Son pruebas de su estudiosa
d que
aplicacion las Tablas Astronómicas que lle-
yendo
van
el nombre de Alfonsinas por haberlas
y
:ratos,
él dispuesto con ayuda de los mejores As-
a-
tronomos de aquella era , como tambien
h
>r oró
una Crónica general de España en cuya com-
p
posicion tuvo mucha parte , guando no se
Leon
izo
quiera decir que es toda suya. Pero lo que
ha dado mayor celebridad á su gran talen-
to es la continuacion y conclusion de la
obra de las
siete Partidas
empezadas á reco-
pilar en tiempo de su Padre Don Fernando
el Santo ; libro precioso , y del número de
aquellos pocos que inmortalizan la fama de
una Nacion. Debió mucho á este Príncipe
la Lengua Castellana ; pues ademas de ha-
berla ilustrado con su pluma , mandó se usa-
se en todos los Decretos y Privilegios Rea-
les , y en las Escrituras públicas que ántes
se escribían en Latin. Igualmente hizo tra-
ducir al Castellano los Libros de la Escri-
tura Sagrada.
Fué electo Emperador de Alemania por
el
alto concepto que de sus prendas tenían
los Electores , no ménos que por ser Nieto
del Emperador Felipe , Suegro de San Fer-
nando. Mas temeroso de abandonar los
Reinos de España en que las sublevaciones
de los Moros , y las de muchos Magnates
ó
Ricos-Hombres ocasionaban peligrosas
turbulencias , no pudo acudir con tiempo
á
tomar posesion del trono imperial , y por
consiguiente fueron inútiles los esfuerzos
•
que d
recho.
Así
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y por
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12
que despues hizo para conservar su de-
recho.
Así como en vida de su Padre el Rei
San Fernando había yá dado muestras de
valor y conducta militar , particularmente
durante el sitio y conquista de Sevilla , las
dió no inferiores guando' yá reinaba , ga-
nando á los Moros no sólo las Ciudades de
Xerez de la Frontera , Medina-Sidonia y
San Lú:ar , con otros Pueblos de Andalu-
cía que habían vuelto al poder de aquellos
Infieles , sinó tambien el Reino de los Al-.
garbes , parte del qual cedió en dote á su
Hija Doña Beatriz que casó con Don Al-
fonso Tercero de Portugal. Reprimió á los
Moros rebeldes de Granada ; y entretanto
su Suegro , y aliado del Rei de Aragon
Don Jaime el Conquistador, le entregó la
Ciudad y Reino de Murcia que acababa de
quitará los Sarracenos , quedando así uni-
dos á la Corona de Castilla aquellos Esta-
dos , cuyo Príncipe Hudiel se había eximi-
do del vasallage prestado voluntariamen-
te al Rei San Fernando.
Fué Don Alfonso el Sabio naturalmente
espléndido y generoso ; y lo acreditó quan-
TOM.
I1.
I
z6
do pidiéndole su Prima Marta , Empera-
triz de Constantinopla , la tercera parte de
una exorbitante suma que necesitaba para el
rescate de su Iïsposo Balduino , cautivado
por el Soldan de Egipto , la dió aquella
cantidad por entero : liberalidad que mu-
chos vituperaron entonces como excesiva.
A pesar de tóda su sabiduría , valor , y
demos sobresalientes calidades , estuvo Don
Alfonso mui léjos de ser feliz. Ademas de
que sus. Vasallos se le mostraron desafectos
en varias ocasiones , y creyeron tener mo-
tivos para rebelarse y perseguirle , su pro-
pio Hijo Don Sancho , cognominado el
Bravo ,
con auxilio de muchos Nobles mal-
contentos se hizo aclamar Soberano , y mo-
vió una fatal guerra civil , en que le ayu-,
dó el Rei de Granada. No bien serenada
aquella tempestad , mas que con armas , con
negociaciones y convenios , sobrevino la
desgracia de haber pasado á España un nu-
meroso exército de Arabes , que , confede-
rados con los de acá , talaron los campos
de Andalucía , y salieron victoriosos de los
Christianos en dos combates.
Falleció en aquella
sazon el Infante
Don
Ferna
nacid
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San ch
siones
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Hijos
Corte
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suyo
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No
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s
mal-
y
mo-
e ayu-,
renada
s , con
ino
la
un
nu-
,nfede-
campos
de los
e Don
Fernando , llamado
Cerda
por haber
nacido con una cerda , ó pelo mui largo en
las espaldas. Era Hermano mayor de Don
Sancho y entónces renovó éste sus preten-
siones á la Corona , que yá juzgaba Ie per-
tenecía , sin embargo de haber dexado dos
Hijos el Infante de la Cerda. Juntáronse
Cortes en Segovia , y allí se vió precisado
el Kei Don Alfonso á nombrar Succesor
suyo á Don Sancho , pidiéndolo así la tran-
quilidad del Reino.
No contento el nuevo Heredero con la
esperanza de reinar , deseaba subir al tro-
no en vida de su Padre. Para este fin supo
grangear con mercedes las voluntades de
los principales Ser-lores , y en nombre de
ellos por sentencia pronunciada públicamen-
te se declaró al Rei Don Alfonso privado
del Cetro.
Despues que con este sensible y extraor-
dinario re
y
es de la fortuna se vió aquel
Ñio=
narca abandonado de tódos , ménos de la
Ciudad de Sevilla que se Mantuvo fiel , lle-
gó al 'abatido extremo de tener que implo-
rar cl socorro de su propio enemigo el Kei
de Marruécos , á quien pidió dineros pres..,
Iz
28
tados , enviándole en prendas su Real Co-
rona , que era de mucho valor. Vino á Es-
paña el Rei de Marruécos , y sitió en Cór-
doba á Don San.ho ; pero , hubo de alzar
el cerco , y contentarse con hacer algun
daño en las tierras comarcanas , sin sacar
Don Alfonso otro fruto de aquel socorro,
y sin quedarle mas recurso ni desahogo que
echar su grave maldicion al rebelde Hijo.
Al cabo de tantas adversidades murió el
Padre
el Rei Don Alfonso por los años de mil
propc
doscientos ochenta
y
quatro ; y en su testa-
chille
mento dexó por Heredero á su Nieto Don
sacril
Alfonso de la Cerda,
de d
D. Sancho
Sin embargo de tal disposicion , y en me-
oyen
Quarto,el
dio de la variedad de opiniones que había
dado
Bravo.
sobre el legítimo derecho á la Corona , pre- acud
valeció el partido del Rei Don Sancho , á
quien llamaron el
Bravo
por aquel valor su-
yo que participaba algo de ferocidad. Casó
con Doña María , Hija de Don Alfonso,
Señor de Molina , y Nieto de Don Alfonso
el Sabio, por medio de cuya alianza incor-
poró á la Corona el Señorío de Molina.
Habiendo ganado de los Moros la Villa
de Tarifa , confió el gobierno de ella á
Don
Pro
Tila ,
ha
pi.
cacen
Juan
los S
ellos
aror
ble s
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de
n
-
que :
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pide:
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á Es-
Cór-
alzar
algun
sacar
orro,
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que
jo.
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el
mil
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Don
1 me-
había
pre-
10,
° su—
Casó
DnSO,
Fonso
i
cor-
Villa
lla
á
I20
Don Alonso Pérez de Guzman el Bueno,
Progenitor de los Duques de Medina-sido-
nia , el qual defendió vigorosamente aque-
lla plaza en el cerco que la pusieron los San,.
racenos , mandados por el Infante Don
Juan , Hermano del Rei. Cayó en poder de
los Sitiadores un Hijo de Don Alonso ; y
ellos , para obligarle á rendirse , le amena-
zaron con que degollarían al Hijo ; pero el
Padre , léjos de intimidarse por tan
dura
proposicion , arrojó desde la muralla un cu-
chillo para que se executase el sangriento
sacrificio , ántes que faltar á la obligacion
de defender la Plaza. Retiróse á comer ;
y
oyendo luego los gritos que daban los Sol-
dados al ver degollar bárbaramente al Niño,
acudió á saber la causa , y dixo con increi-
ble serenidad : „Pensaba que habían entra-
;,do en la Ciudad los enemigos" : muestra
de magnánimo patriotismo la mas señalada
que se lee en las Historias. Por ella cono-
cieron los Bárbaros adonde llegaba la intre-
pidez de Guzman el Bueno ; y desconfiados
de conquistar Plaza gire tal Defensor tenía,
levantaron el sitio , y se volvieron á Africa.
En el
año de mil doscientos noventa
y
3
o
cinco falleció el Rei Don Sancho , despues
de haber experimentado su Reino gravísi-
mas discordias ocasionadas por varios Prín-
d
o
á
cipes que con derecho , 6 sin él , aspiraban
-lá_ Monarquía.
D.Fernan
uarto
Q
Dexó por Succesor en ella á su Hijo Don
el Empla.
,
Fernando
Quarto , en cuya menor edad go-
zado. bernó su Madre Doña María , muger de
relevado espíritu , y no ménos dotada de
virtud que de prudencia. Bien necesitó la
Reina valerse de úna y ótra para resistir
á
las poderosas facciones que excitaron con
tra su Hijo , y contra ella misma ya el In-
fante Don Alfonso de la Cerda , protegido
de los Reyes de Francia , de Aragon , y de
Granada ; ya el Infante Don Juan , el que
sitió 4 Tarifa , y que se intitulaba Rei de
Leon; ya Don Henrique , Tio del Rei , que
pretendía. la Regencia
:
del Reino ; y ya fi-
nalmente las nobles. Casas de Haro , y de,
Lara. Estos diversos bandos tan presto se
hacían mutua guerra , :tan . presto se aunaban
contra __el Monarca ; sin, que ninguno de
los Parciales aspirase á „otra cosa que
á
en-.
grandece
,
r sus propios
(
dominios en daño
comun del Estado. Multiplicábanse los ex-
cesos
tos ,
1
que
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Prí n-
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y,
de.
) se
iban
de
en-
año
ex-
'3
t
cesos públicos y particulares : odios , asesina-
tos , robos , tódo era lícito.
El hambre , la peste , y enfermedades
que padecían las tropas abanderizadas , die-
ron lugar á la Reina de apaciguar con in-
dustrias de buena política el ambicioso fu-
ror de los faccionarios. A los Nobles suble-
vados contentó con cederles algunos Pue-
blos , ó territorios , y aplacó al Rei de Por-
tugal Don Dionisio , que favorecía al In-
fante Don Juan , ajustando las bodas del
Rei Don Fernando de Castilla con Doña
Costanza , Hija del mismo Don Dionisio,
y las de Don Alfonso , Hijo y Succesor de
éste con Doña Beatriz , Hermana del pro-
pio Don Fernando. Los Reyes de Aragon
y Portugal , nombrados Jueces Arbitros en
las-disensiones del Infante de la Cerda con
el Rei de Castilla , sentenciaron que el In-
fante renunciase sus pretensiones á la Coro-
na , y que se diese por indemnizado con la
cesion que se le haría de algunas tierras y
Lugares.
Luego que llegó Don Fernando á edad
de tomar las riendas del gobierno , supo
ganar con afabilidad y clemencia los co-
32
razones de sus Vasallos , perdonando gene-
rosamente á los delinqüentes. En la guerra
contra los Moros , recogió el fruto de sus
expediciones , conquistando algunas plazas
de Andalucía , y entre ellas á Gibraltar.
A este Rei llamaron el
Emplazado ,
por-
que habiendo hecho dar muerte sin sufi-
ciente probanza á dos Hermanos del apelli-
do _ de
Carvajal ,
indiciados de haber come-
tido un asesinato , ellos le citaron-, y em-
plazaron con término de treinta dias ante
el tribunal de Dios para que diese cuenta
de la pena capital á que injustamente los con-
.lal
so ,
pez,
tud,
dos;
gaci
F
tra
con
sign
fa ,
denaba. Verificóse puntualmente la muerte
Ce l
del Rei
á.
los treinta dias , y era dificil que
les ,
el Pueblo atribuyese á mera casualidad can
ticul
notable acontecimiento.
de
D.
AIFon-
Ll;
Succedió á Don Fernando Quarto en
mil
so el On-
exile
ceno ,
el
trescientos doce su Hijo Don Alfonso el
géne
bala
Jusuciero,Onceno
en edad de poco mas de un año,
baxo la tutela de su A
y
uda la Reina Do-
-
ña María , y de los Infantes Don Juan , y
Don Pedro s¿s Tios.
Muriendo
éstos
de
sgraciadamente en una
batalla dada contra los Moros de Grana-
da ,
se renovaron
los funestos debates sobre
de
1
nece
Iv1
á
Gi
de
1,
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una
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-
bre
1
33
la Regencia del Reino. Falleció después la
insigne Reina Doña María , y Don Alfon-
so , que , entrando en la mayor edad , em-
pezó á gobernar por sí , serenó las inquie-
tudes que duraban en sus Estados , valién-
dose á veces del rigor , y á veces de la sa-
gacidad y templanza.
Emprendió mui de veras la guerra con-
tra los Mahometanos ; y señaló su reinado
con la toma de Algecíras , y con una in-
signe victoria que consiguió cerca de Tari-
fa , á orillas del Rio Salado , en que se di-
ce perecieron mas de doscientos mil Infie-
les , y sólo veinte de los Christianos : par-
ticularidkd mui semejante á la que refieren
de la batalla de las Navas de Tolosa.
Los crecidos gastos de aquellas grandes
expediciones obligaron á imponer sobre los
géneros vendibles el tributo llamado
Alca-
bala ,
conviniendo casi todas las Ciudades
de España en satisfacer esta contribucion,
necesaria entónces para la defensa dcl Reino.
Miéntras Don Alfonso tenía puesto sitio
á Gibraltar , que ya había vuelto á poder
de los Moros acometió á su exército una
terrible peste°; y
en
ella murió el Rei mis-
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ello
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de.ü
1
34
mo , año de mil trescientos y cingiienta.
Este Monarca , conocido con el renom-
bre de
justiciero ,
fué quien dió pública-
mente autoridad , y fuerza á las Leyes de
las
siete Partidas ,
recopiladas por su Vis-
a
y
udo Don Alfonso el Sabio.
LECCION X.
Serie de los Reyes de Castilla ,
y
Leon hasta Don Juan el Primero.
D. Pedro
Los principios del Reinado de Don Pe-
Primero,
dro Primero , ó por mejor decir único de
el cruel.
este nombre entre los Reyes de Casti,
lla y Leon, Hijo y Succesor de Don Al-
fonso el último , fueron no menos turbulen-
tos que los de su Padre , y de su Ayudo.
Empezó á gobernar ántes de los diez y seis
años , y á descubrir desde entónces inclina-
cion á los excesos con que después obscu-
reció la fama que por algunas buenas pren-
das merecía. No habiendo sabido refrenar
los impulsos. de su genio demmiadamcnte ri-
enta.
nom-
^lica-
s de
Vis-
5
y
ro,
Pe-
) de
;asti.
Al-
ulen-
uelo.
V seis
lina-
)scu-
>ren-
renar
:e ri-
r
35
buroso , adquirió con únos el dictado de
-Cruel ,
y con ótros el de
Justiciero (
como
su Padre ) por los freqüentes y severos cas-
tigos que mandó executar.
En consideracion al los motivos que para
ellos tuvo , no faltan Historiadores que le de-
fiendan y disculpen ; pero sería desmentir
á otros móchos para negar las muertes vio-
lentas , las prisiones , destierros , y confisca-
ciones de bienes que en su reinado pade-
cieron varios Personages , así Eclesiásticos
como Seculares. Acrimínanle con especiali-
dad la muerte de sus Hermanos los Infan-
tes Don Juan , Don Pedro , y Don Fadri=
que , Maestre de Santiago , la de Doña Leo-
nor de Guzman , Dama de Don Alfonso
el Onceno , la del Kei
Bermejo
de Granada
(que á la verdad había quebrantado las tre-
guas pactadas con Castilla ) ; y aun la de
Doña .Blanca de Borbon , Esposa del mismo
Don Pedro , á quien abandonó por dexar-
se arrastrar ciegamente del amor de una Se-
ñora llamada Doña María Padilla.
1
A la opinion de
Cruel
en que generalmente
se ha tenido á este Príncipe , se le agregó la
de ; incontinente , y codicioso ; no obstante
1
36
que sus Defensores sospechan que el Rei
.Don Henrique su Hermano , que le succe-
dió despues de haberle quitado la vida , pro.
curó desacreditarle con hacer se le imputa-
sen en su Crónica tales vicios , exagerando
artificiosamente los hechos.
Bien fuese por la dureza de la condicion
de Don Pedro , ó bien por la inquieta am-
bicion ,
y poco sufrimiento de sus Vasallos
mas principales , ardió el Reino en disensio.
nes , y guerras civiles , no siendo de las
-ménos porfiadas y sangrientas la que tuvo
con el Rei de Aragon , llamado tambien
Pedro , y denominado igualmente el
Cruel.
Don Henrique , Conde de Trastamara,'y
Don Tello , Señor de Vizcaya , Hermanos,
bien que bastardos , del Rei Don Pedro de
Castilla , deseosos de vengar la muerte de
su Madre Doña Leonor de Guzman , y
otras violencias , se coligaron con un gran
número de mal-contentos , y tomaron las
armas contra su Hermano.
Hízose.Dueño Don Henrique de algunos
pueblos , y se coronó Rei en Búrgos;.pero
Don Pedro , como mas poderoso , le ven-
ció en una batalla dada cerca de Náxera.,
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Rei
le obligó
á
refugiarse á Francia. Volvió el
urce
—
Conde de Trastornara con socorro de tropas
, pro•
que allá obtuvo , y atravesando por Catalu-
puta.•
ña y Aragon , entró en Castilla con la for-
'ando
tuna de que muchas Ciudades siguiesen su
partido , y de que la de Leon se rindiese á
icion
sus armas. Puso cerco á Toledo ; y mar-
am-
chando desde allí al encuentro del Rei Don
sallos
Pedro , le alcanzó en Montiel , Villa de la
:nsio•
Mancha. Pelearon los exércitos de los dos
e
las
Hermanos ; y despues de quedar la victo-
tuvo
ria por Don Henrique , logró éste haber á
Ibien
las manos al Rei Don Pedro , que había sa-
;ruel.
lido una noche del Castillo de Montiel en
, y
donde estaba refugiado con .algunos de los
ra
inos,
suyos , y le quitó violentamente la vida.
o
de
Por medio de tan arrojada accion entró
D.Enrique
e
de
á reinar Don Henrique Segundo en mil segundo,
y
trescientos sesenta y nueve ; y casi todos
mercedes.
el
delas
gran
los Vasallos de su Hermano , inclusos los de
i las
Toledo , le prestaron voluntaria obedien-
cia. Llegó á ser generalmente bien-quisto
unos
á causa de su afable condicion , y de la in-
pero
exhausta liberalidad con que supo recom-
ven-
pensar no sólo á los suyos , sinó á los ex-
^.^
Y
traños que le acompañaron
y
sirvieron en
_
1
3
7
t
38
sus empresas. Llamábanle Don Henrique de
las
Mercedes
por las múchas que hizo ; y él
mismo , conociendo que habían sido exce-
sivas , ordenó en su testamento que sola-
mente las desfrutasen los sujetos á quienes
las concedió , y sus legítimos Descendien-
tes por línea recta ; pero que faltando és-
tos , volviesen á la Real Corona dichas mer-
cedes , que todavía conservan en Castilla
el nombre de
Henriqueñas.
El crítico estado de España no permitía
á Don Henrique gozar tranquilamente la
Corona. Tenían pretensiones á ella Don Fer-
nando , Rei de Portugal , Biznieto de Don
Sancho el
Bravo ,
y el Duque de Alencastre,
Esposo de la Hija primogénita del Rei Don
Pedro. Todavía no se había entregado Car-
mona , en donde estaban los Infantes , Hii-
jos de este Soberano ; y por otra parte el
Rei de Aragon , y el de Navarra empezaban
á cometer hostilidades en tierras de Castilla,
como en las de Andalucía el Rei Moro
de Granada. A todo acudió Don Henrique,
acreditando su diligencia y talento político;
porque ajustó con el Moro un armisticio,
indispensable eu aquellas circunstancias ; y
con
tra
mor
le r
ello.
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Sitie
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ra ,
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ban
illa,
oro
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cio,
;y
convirtió sus fuerzas de mar y tierra con-
tra el Rei de Portugal , Dueño yá de Za-
mora , y de varios Pueblos de Galicia que
le reconocían por Soberano. Dasalojóle de
ellos ; tomó á Braga , y Braganza ; y des-
truidas no pocas Poblaciones Portuguesas,
reduxo á su Competidor á aceptar la paz.
Sitió á Carmona , y rindiéndola por ham-
bre , á pesar de su vigorosa resistencia,
prendió á los Hijos del Rei Don Pedro.
Los Portugueses , que renovaron la guer-
ra , quedaron segunda vez abatidos , hasta
que , terminadas las diferencias , se concer-
taron los desposorios de Don Sancho , Her-
mano del Rei de Castilla , con Doña Bea-
triz , Hermana del de Portugal , y de Do-
ña Isabel , Hija natural de éste , con el Con-
de de Cijon Don Alfonso , Hijo bastardo
de Don Henrique.
'Igualmente se compusieron las discordias
con el Rei de Navarra , pactándose la res-
titucion de Logroño y Vitoria á la Corona
de Castilla , y las bodas de Doña Leonor,
Hija de Don Henrique , con Don Cárlos,
Hijo del de Navarra.
Aunque después se turbó por algun tiem-
roo
po
esta paz , volvió á consolidarse ;
y
las
condiciones fueron ventajosas para Don Hen*.
rique , como que por su poder y diestra
política era casi siempre suya la superiori-
dad , y el arbitrio de imponer la iei á sus
contrarios.
Las desavenencias con el Rei de Aragon,
tuvieron dichoso fin , mediante el matrimo-
nio de su Hija Doña Leonor con el Infan-
te Don Juan , que en adelante fué Rei de
Castilla ; y Don Henrique , afianzada tan
completamente la quietud de su Reino , se
aplicó á gobernarle con sabias providencias,
restableciendo el órden y buenas costum-
bres , no menos que la disciplina militar,
con lo qual se grangeó nuevamente la esti-
macion y respeto de los Vasallos.
Por fallecimiento de su Hermano Don
Tello , Señor de Vizcaya , incorporó aquel
Señorío en la Corona , dexando esta me-
moria más de la fortuna de su Reinado.
A la Francia , que le había ayudado á
subir al trono , dió fieles muestras de re-
conocimiento , pues acudió con sus tropas
en la guerra que aquella Potencia seguía
contra los Ingleses ; pero durante el cismá,
que
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pas
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14I
que al±eró el sosiego de la Iglesia , guando'
se dividieron las Naciones Católicas sobre
dar la obediencia al Papa Urbano Sexto que
gobernaba en Roma , ó á Clemente Séptimo
que residía en Aviñon con aprobacion y va-
limiento de los Franceses , tuvo bastante fir-
meza y cordura para mantenerse neutral por
no exponer sus Reinos á las crueles disen-
siones que ótros muchos padecieron en aque-
llas fatales competencias.
Hallándose el Rei Don Henrique cerca-
no á la muerte , dió á su Heredero el Prín.
cipe Don Juan los mas prudentes y saluda-
bles consejos , tanto sobre el cuidado de pro-
teger la Religion , como sobre la conduc-
ta que debía observar en el gobierno del Es,
tzdo.
Empezó á reinar Don Juan el Primero
D. Tuan el
por muerte de su Padre en mil
trescientos
Primeru,
setenta y nueve ; y desde luego envió en
socorro de Francia una esquadra , la qual,
llegando hasta Lóndres , puso en consterna-
cion á los Ingleses.
Suscitáronse desavenencias con el Rei de
Portugal, que priméro había ofrecido en ma-
trimonio su Hija Doña Beatriz á Don Fadri.
TOM. I1.
h
141
que , Hermano del Rei de Castilla , y des-
pués al Infante Don Hcnrique , primogénito
del mismo Rei , con cuyo enlace se habían
de unir los Reinos de Castilla , y Portugal.
Mudó de dictámen el Monarca Portugues;
y
sobre el cumplimiento de las Capitulacio-
nes matrimoniales le declaró la guerra el
Castellano , el qual sitió y ganó la Plaza de
Almeida. Su esquadra , despues de un me-
morable combate naval , apresó veinte gale-
ras Portuguesas ; pero ajustándose al fin la
paz , se estipuló que la Infanta Doña Bea-
triz no se desposaría yá con Don Henrique,
sinó con Don Fernando su Hermano menor,
para que así no recayesen las dos Coronas en
un mismo Soberano. Tampoco se verificó el
nuevo casamiento ; por que habiendo falleci-
do la Reina Doña Leonor , Esposa del Rei
Don Juan , se concertó y celebró efectiva-
mente la boda de éste con la Infanta Por-
tuguesa , baxo la condicion de que los Hi-
jos que de su matrimonio naciesen , hereda-
rían sólo el Reino de Portugal , y nunca el
de Castilla.
Don Juan , luego que murió el Rei su
Suegro , partió acompañado de un buen
exél
dos
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liese
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vant
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