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Lecciones instructivas sobre la historia y la geografía / obra póstuma de D. Tomas de Yriarte dirigida a la enseñanza de los niños

Iriarte, Tomás de, 1750-1791

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LECCIONES INSTRUCTIVAS SOBRE LA HISTORIA Y LA GEOGRAFÍA. • T L a .eli^wio lv conduce d IIIIUYiJ2o a l Tínylo de sr,&idúlza,. 78d. 0 LECCIONES INSTRUCTIVAS SOBRE LA HISTORIA Y LA GEOGRAFÍA. OBRA PÓS, MA DE D. TOMAS DE, 1YRIARTE, DIRIGIDA A LA ENSEÑANZA DE LOS NIÑOS. TOMO PRIMERO. HISTORIA SAGRADA. CON LICENCIA. MADRID EN LA IMPRENTA REAL. ARO DE 1794. • ^ r. Sf ci te la te la el se Pj Zo df la! cll lo, c^ da Pro ADVERTENCIA DEL EDITOR. Q uando en el año de 178 2 se hallaba Tontas de Yriarte , Autor de la preá sente obra , mas empeñado en la rraduc- cion de la Eneida de Virgilio , que in- tentó como por via de ensayo durante la c onvalecencia de uno e sus freqüen- tes insultos de g, las primeras di  ,  ç1rxV:  ofrecía una empresa tan  U 4 y: '_  da - y , po- seido , por dt arlo- .  1 ílitu del p  1el estro y es- p '  oeta Lat  ;había. empe- zado á famili atse`;cd i las dificulta- des mismas , lis onjeándose de superar- las en lo posible gEiando tenía . con- cluido el IV? Libro , y b osquejaba yá los primeros versos del V°. (1) , se vid ( i ) La version de los guarro primeros Libros de la Enei- da se i.nprimib en el tomo 1II. de la Col eccion de Obras en Prosa y Verso del Autor. precisado á suspender de improviso una version que le habría dado quizá no nzént s crédito que sus propias obras originales , para empren der y trabajar las presentes Lecciones instructivas en fuerza de superior precepto. Por varios incidentes , que aumen- taron y justificaron la suma repugnan- cia con que se allanó á componer este Compendio , no sólo le dexó inédito al fallecer , sinó Cambien sin haberle da- do aquella ultima mano y ccrreccion escrupuli sa que realzan el mérito de toda s sus Escritos , y sin haber con- cluido tampoco un Tratado original de principios mximas morales que em- pezó á formar (l) para substituirle en (i) Copiaremos aquí un fragmento de la Parte Moral que 'dexó empezada Don Tomas de Yriarte , y es como se sigue: 1 LECCIONES DE MORAL. INTRODUCC ION. „El alto concepto que los racionales debemos formar de la grandeza de Dios en quanto lo permite nuestro debil entendimiento , y la consideracion de los indecibles benefi- cios que continuamente dispensa al linage humano , nos • 1 F E h e d e j! h P Y C( b^ su te su je ta la re gr Di ha pr, Ce] na :l o as jar en ;n- ln- ste [t0 la- on de ;11- de 111- en que igue: ar de debil cneti- , nos lugar de ótro que se le obligó á ex- trailer , ó , mas bien , á copiar de Fr. Luis de Granada , colocándole ánres del Compendio de la Historia Sagra- persuaden la justa obligacion en que vivimos no sólo .de tributarle una admiracion y obsequio sin limite , sinó tamo bien de aspirar á agradarle con la práctica de las virtudes. „Qual ha de ser esta p ráctica , y quáles los vicios que á ella se oponen , nos lo ense ū a la Moral , ciencia que dirige las costumbres, dándonos verdaderas in strucciones sobre el bien y el mal , é inclinando nuestra voluntad á apetecer el primero y evitar el segundo. „Todo el que puede y quiere reflexionar , con tal que al- guna pasion no le ofusque el ent endimiento , ó los malos hábitos no le hayan p ervertido el corazon , es capaz de dis- cernir sólo por la razon natural lo que debe hacer 6 dexar de hacer para obrar bien y ser feliz ; y este interior cono- cimiento que todos tenemos de lo que es bueno ó malo, justo, 6 injusto se llama conciencia. Pero como tío todos los hombres meditan ni raciocinar a c e rtadamente sobre los principios y las conseçüencias de sus acciones, y machos y a distrahidos en los cuidados p úblicos ó negocios d omésti- cos , ya g uiándose por el mal exemplo deótros se acostum- bran á no examinar con escr upulosidad las op eraciones de su vida, yse dexan llevar de los apetitos y deleites p resen• tes sin pensar en lo por venir, suelen no atender á lo que su conciencia les dictarla si quisiesen consultarla , y lison- jeados con el logro de alguna felicidad aparente y de cor- ta duracion, abandonan la virtud sólidamente fundada ea la razon y la justicia , y llegan á tener por bueno lo ••que realmente es malo. „Estando , pues , los hombres expuestos á incurrir en tan grave error , hemos de mirar como singular beneficio que Dios para a segurarnos el con ocimiento del bien y del mal, haya querido man ifestárnosle por medio de la rev elacion, prescribiendonos expresa y cla ramente lo que debemos ha- cer, y pr ohibiendo lo que debemos evita, sin qué en esto *2 w da , y que había yá determinado su- primir. De aquí es que se ha omitido y su- primido ahora en efecto conforme á pueda el Christiano alegar ignorancia , ni creer que depen- de de nuestro capricho el aprobar ó reprobar las acciones que Dios recomendó como rectas, 6 condenó como viciosas. ,.Así es que no podemos reconocer por verdadera otra Moral que la que el mismo Hijo de Dios vino á enseñar- nos , la Moral Christiana , t't ica no sólo de me s a fe oni duc- ta, y necesario fundamento eterna , sitió tambien de la temporal.  que hayan de „  . Y suponiendo que Los  sine leer los breves documentos que vamos á dar sobre lo p cipal de esta importante materia estarán yá impuestos en la Doctrina Christiaua por el Catecismo , dividiremos las presentes Lecciones en dos tratados : uno de la Mcral Chris- tiana , y ótro de la Moral Civi l ; pues aunque ésta depen- de substancialmente de aquélla, como que no hai virtud de ninguna especie que la Religion Christiaua no apruebe, conviene á la mayor claridad tratar separadamente de la Moral del buce Christiano , y de la del buce Ciudadano. La primera es indispensable para el hien espiritual . y la segun- da enseña particularmente el modo de conseguir el corpo- ral , viviendo el hombre tranquilo y bien-quisto entre sus semejantes." TRATADO PRIMERO. DE LA MORAL. CHRISTIANA. LECCION PRIMERA. De la Virtud en general. „Las acciones buenas se llaman virtudes, y las malas pe- cados. Quando estos llegan á ser un hábito , 6 se cometen 1- ^l a— ,es as. 'ra r— ac- ad de iu- en las is- 'n- de be, la La un- po- sus Pe- gen las intenciones del Autor , y con apoyo y dictamen de personas juiciosas , pre- firiéndose carezcan estas Lecciones ins- tructivas del Tratado deMoral ; - á in- por costumbre , se llaman vicios : y á los pecados que per- turban la paz de la sociedad civil se da el nombre de de- litos. „Varios son los motivos porque suelen los hombres incli- narse al bien , y huir del mal. Unos lo hacen porque de obrar bien se les sigue alguna utilidad , y temen algun da- lío si obran mal ; ótros porque desde su infancia y prime- ra educacion tuvieron á la vista buenos exemplos, y se ha- bituaron insensiblemente á imitarlos ; y otros ,en fin , por- que aspiran al honor y buena fama que es fruto del buen proceder, y desean evitar el descrédito y la vergüen- za que es fruto del malo. Pero el Christiano debe obrar bien porque Dios lo quiere y se lo manda ; y el que observa los preceptos de'la Religion , y se abstiene de lo prohibido en ella sólo por amor de Dios , y porque Jesu Christo así lo ha enseñado , es quien verdaderamente aspira á la per- feccion Christiana. „Las principales virtudes que para conseguirla debemos practicar se hallan expresadas en el Evangelio , en los es- critos de 101 Apóstoles , y en otros libros de la Sagrada. Escritura , principalmente en los hechos y discursos de nues- tro Salvador, dechado perfectísimo de toda brindad. Sus exemplos y palabras nos manifiestan quáles son nuestras obligaciones para con Dics, para con el Próximo, y para coti Nosotros mismos ; y estas tres especies de obligaciones están claramente comprehendidas en el precepto funda- mental de la Religion Christiana Amarás á Dios sobre todas las cosas , y á tu Próximo como á tí mismo: pues si la primera parte de este recepto es un compendio de nues- tras obligaciones respecto á Dios, la segunda lo es de las que tenemos respecto al Próximo, e incluye como re- gia y modelo de ellas las que tenemos respecto á Nosotros mismos. i • cluir en Libro trabajado originalmente por Don Tomas de Yriarte , un retazo de Libros ajenos, aunque tan recomen- dables. LECCION SEGUNDA. De las obligaciones del Hombre respecto á Dios, y de la primera de ellas , que es creerle. c „Creer en Dios, esperar en él, y amarle , son las tres par- tes á que substancialmente se reducen nuestras obligaciones respecto á aquel Ser eterno. „Le creemos con la Fe, don sobrenatural del mismo Dios, á la qual sujetamos el entendimiento , recibiendo con hu- milde obediencia quanto el Padre celestial ha revelado á su Iglesia por medio del divino Maestro , que siendo la misma verdad , y la bondad suma , no puede engañarse ni engañarnos. Pero no por eso estamos dispensados de elevar la t consideracion al conocimiento de Dios ,y de procurar por los medios naturales que á este fin nos ha concedido, convencer nuestra razon acerca de su existencia y de sus perfecciones; pues aunque éstas como infinitas no caben en  .1 el discurso humano , podemos á nuestro modo concebir de ellas lo bastante para creerlas,  t „Por poco que reflexionemos , es fácil advertir quan débi- les somos ; que nuestra vida y felicidad no dependen de no- sotros mismos, y que no somos dueños de hacer ni lograr lo que deseamos , porque vivimos sujetos á innumerables  -  f causas que obran en no  Js. Estas necesariamente nacen de otra causa primera y :,,berana que las gobierna , su- puesto que ninguna cosa se mueve sin que haya ótra que la obligue á moverse. Quando vemos que la mano de un relox señala las horas , bien conocemos que hai algun mue- lle que la da movimiento , y que tampoco habría este mue- 1 r- Si la instruccion que proporciona á los Niños la Obra postuma que hoi se publica corresponde al concepto que de ella han formado sujetos no ménos Ile si un Reloxero no le hubiese fabricado. De la misma suerte guando los Ni ō os ponen en tila una porcion de nai- pes medio doblados , si derriban el primero de ellos , todos van cayendo únos tras otros. La calda del segundo naipe es efecto de la caida del primero , y ca usa de la del tercero , y así en los restantes , advirtienduse una serie de causas y efectos; pero siempre es preciso que haya habido uno que derribe el primer naipe ; así como tampoco había relax si no hubiera habido Reloxero. „Estos exemplos materiales bastan para convencernos de que en donde hai causas y efectos hai una causa primera. Así el Universo con todo lo que en él hai es obra de un Criador infinitamente sabio, poderoso , inmenso , indepen- diente , libre , inmutable y eterno , que es Dios , absoluto Seïtor nuestro. „Es sabio , porque al modo que la inteligencia del Relo- xero comprehende todas las partes del relox , la inteligen- cia de la primera causa comprehende todas las del Universo; y si hubiese olvidado á colocado fuera de su lugar alguna de ellas , no hubiera podido darlas el órden admirable que las dió. „Es poderoso , porque no basta que el Reloxero sepa el modo de hacer un relox , si no tiene poder y facultad para hacerle ; y Dios no sólo supo sinó que pudo criar el Uni- verso , siendo su poder tan infinito como su sabiduría. „Es inmenso, porque lo abraza todo , y en todas partes es- tá ; y es independiente , porque si no lo fuese, no sería cau- sa primera , sinó causa subordinada á otra superior. „Siendo, pues, infinitamente sabio , poderoso, e indepen- diente , hace en todo su voluntad , y por consiguiente es libre. „Su sabiduría no puede aumentarse con adquirir nuevas idéas, porque entóuces sería limitada. Ve á un tiempo lo zelosos de la buena educacion de la Ju- ventud Española , que dotados de inte- ligencia y doctrina , v al deséo con que generalmente se anhelaba saliese á luz, pasado, lo presente y lo por venir, sin ser capaz de mudar de resolucion , porque ésta sería prueba de que no lo había previsto todo. Con que es inmutable. Para ser independien-, te es forzoso que no haya tenido principio , pues si le tu- viese , dependería de una causa que le hubiese dado el ser-, Tampoco ha de tener fin , porque en tal caso dependería de otra causa que le privase del mismo ser. Luego , consta que es eterno. .,Como sabio, discierne el bien y el mal , juzga el mérito y el demerito. Como libre , obra segun aquella sabiduría, timando el bien , y aborreciendo el mal, premiando la vir-, tud , castigando el vicio , y perdonando al que se arre-. piente y se enmienda : en todo lo qual hace lo • .que es su voluntad ; esto es , querer solamente el bien. En quanto castiga le corresponde el atributo de la justicia , en quan- ta premia el de la bondad , y en quanto perdona el de la misericordia, „Reconozcamos, pues , que la primera causa enteramen- te sabia , todo-poderosa , inmensa , independiente , libre inmutable, eterna , justa, buena y misericordiosa es Dios, quien todo lo debemos, LECCION TERCERA. De la segunda obligacion del Hombre respecto á Dios, que es esperar en 15.1. „Poco serviría la Fe, y guantes esfuerzos hiciésemos pa- ra conermarnos en ella , si contentándonos con creer que somos Hijos de un Dios dotado de tau excelentes perfec- res la Erl mz clon sent co 3 igua ella ha c proc persi los t para clon frág. voca ta ntt que Fe,l nos i super rir p bond etica, „1 Espe cion racio ceptc sin a parte que virtut que r l^  resultará á quien ha cuidado de darla á la prensa la justa satisfaccion de que el e  Erudito que se distraxo de otras taréas mas analogas á su literatura y florido ar  clones , no aspirásemos á gozarle despees de nuestra pre- sa  sente vida mortal y transitoria , y á poseerle como el Gni- r^  co y supremo bien para que fuimos criados. para guante disponga de nosotros , recibimos con resigna- cion los trabajos 9 desgracias á que está expuesta nuestra u °   frágil humanidad : por ella , en fin , nos animamos á in- vocarle en las necesidades que continuamente padecemos a tanto en lo espiritual como en lo corporal, prometiéndonos que oirá nuestros ruegos y fervorosos votos. _   „La Esperanza , por consiguiente , está fundada en la Fe, y es un don que debemos á la gracia divina, el qua/ e nos in spira cierta magnanimidad y elevaeion de espiritu superiores á nuestra natural flaqueza para pretender adqui- rir parte en la herencia celestial , esperando de la suma bondad , á pesar de nuestro ningun merecimiento ,los mas eficaces auxilios con que lograrlo. „Por dos extremos viciosos faltamos á la virtud de la Esperanza : el uno es la presencien , ó demasiada satisfac- t cion pr opia, y el dtro la desconfianza que toca en desespe- racion. La presuncion , haciéndonos formar un ventajoso con- cepto de nosotros mismos, nos persuade que podemos algo sin ayuda de Dios , ó que sin diligencia alguna de nuestra parte nos ha de conceder los bienes temporales ó eternos que sólo tiene prometidos á quien exerce con actividad las virtudes. La desesperacion, al contrario , nos induce á temer que no alcanzaremos perdon de nuestras faltas por ser mu- „El mismo Señor que nos infunde la Fe , nos infunde r.  igualmente la virtud sobrenatural de la Esperanza. Por la  ella confiamos que , segun sus inalterables promesas , nos a  ha de hacer eternamente felices , si por nuestra parte procuramos no desmerecerlo : por ella vivimos en la firme °  persuasion de que su providencia no nos abandona aun en t '  los mas estrechos peligros, y entregándonos en sus manos • ingenio para componer este Tratado, contribuya con él aun despues de no existir , á la ilustracion y bien de la Patria. thas y graves; á creer que no hemos de poder corregirnos de las malas inclinaciones, ya sea prr causa del hábito ad- qui ido , dificil de desarraigarse, ó ya por las diarias ex- periencias que tenemos de nuestra debilidad , de donde na - ce la pereza y la obstinacion en la culpa; á perder la con- fianza en Dios, y la sumision a su providencia; ó finalmen- te á colocar nuestras esperanzas en nosotros mismos , ó en otra qualq.iera criatura , en vez de ponerlas todas en el tánico objeto de ellas, que es el soberano Autor y Conserva• dar de quanto exïste. LECCION QUARTA. De la tercera obli 2 acion del Hombre respecto á Dics , que es amarle. ,S sua asu Nii tra ya la l trat ma mu res Dez vuls das de aprf mat que pro; ido, no . la girnos .to ad- s ex— ie na— i con— imen- óen en el ierva• to á PRÓLOGO. N o hai Ciudadano zeloso y bien per- suadido de quan importante y delicado asunto es la acertada Educacion de la Niñez , que no se compadezca si en- tra en una Escuela de Primeras Letras, y advierte por que libros aprende á leer la mayor parte de los Niños. Para un tratado útil y bien escrito que vea en manos de algúno , verá en las de otros muchos yá la Historia de los Doce Pa- res , yá la Cueva de San Patricio , yá el Devoto Peregrino , ó yá en fin Novelas vulgares y Cuentos extravagantes de to- das especies. Poco importaría se usase de semejantes libros , si los Niños no aprendiesen en las Escuelas mas que la materialidad de leer ; pero es el daño, que al mismo tiempo se les graban profundamente en la memoria idéas ó • supersticiosas y contrarias á la verdade- ra piedad , ó repugnantes al sano juicio, al buen gusto , y á las costumbres arre- gladas y cultas , de suerte que aficio- nándose desde luego á lo maravilloso, por mas falso , ó inverosímil que sea; posponen lo verdadero, lo provechoso, y lo necesario. Así se advierte que los que por desgracia han tenido en sus tiernos años tan ociosa ó perjudicial lec- tura , no sólo carecen de las mas co- munes é indispensables noticias con- cernientes á la Historia de su Religion y de su Patria , y al conocimiento de la tierra que pisan , sinó que no les basta quizá todo el tiempo de la vida para desaprender lo que imprudente- mente les enseñaron. Por estas consideraciones ha pareci- do conveniente resumir en la presente obrita algunos Documentos históricos Y; lee, , nle ten Coi ule did las ins cip gac co1 qu qu fic lla úti co l ad( rio lo ad.e- ido, arre- icio- loso, sea ; LOSO, los Sus l lec- co- con- gion ) de 3 les vida ;nte- reci- e nte ricos y geográficos que los Niños puedan leer , guando nó con provecho , á lo ménos sin daño del corazon y del en- tendimiento. El que por su rudeza no conserve algo de estas Lecciones en la memoria , sólo ganará el haber apren- dido á leer ; mas nada perderá. El que las retenga , se hallará insensiblemente instruido por mayor de no pocos prin- cipios que tarde ó temprano estará obli- gado á saber , ó como Christiano , ó como miembro de un Cuerpo civil ; sin que por esto se crea que la instruccion que aquí se le ofrece es radical y cientí- fica , sinó la que basta para que en aque- lla dócil edad empiece á gustar de lo útil ; conciba los primeros elementos con algun órden , claridad y rectitud, adquiera para en adelante una loable cu- riosidad de estudiar lo que ahora só- lo se le indica , emplée dignamente el tiempo , y se habitúe á leer verdades y desechar fábulas. Van divididas estas Lecciones en dos partes : la primera Histórica, y la segun- da Geográfica. El primero de los tres Libros que componen la parte Histó- rica refiere compendiosamente los mas notables hechos de la Historia Sagrada desde la creacion del Universo hasta el establecimiento de la Iglesia. Da el Li- bro segundo una breve Noticia de los principales Imperios antiguos , señalada- mente del Griego y del Romano ; y en el Libro tercero se recopilan Ios mas importantes sucesos de la Historia de España. Síguese la parte Geográfica, en cuyo primer Libro se hallará una sucinta descripcion general de los Pai- ses mas conocidos , y en el segundo la particular de España y sus Islas ad- yacentes ; pero aunque no contiene (ni, • destin ndese á Niños , convendría con- tuviese ) un verdadero método para aprender con los debidos fundamentos y extension la ciencia de la Geografía, explica históricamente lo que basta pa- ra que se instruyan en la division , con- fines y principales Regiones de la Tier- ra , y para que desde luego se habi- túen á pronunciar y conocer Ios nom- bres de las Provincias y Ciudades mas considerables , de suerte que guando los lean en libros , especialmente de His- toria , no les sean del todo nuevos , y tengan adelantados estos principios pa- ra guando , llegando á Jóvenes , hagan estudio formal de la Geografía. Contemplando que esta Obra no se escribe determinadamente para Jóve- nes , sinó para Niños. , se escusa en ella el amontonamiento de reflexiones y sentencias que era fácil deducir de es y dos ;un- tres istó- mas rada ta el Li- los ada- ;y los toria ifica, una Pai- ando ad- (ni, • los mismos hechos : método que segu- ramente no desaprobará quien tenga presente que la edad de la memoria no es la edad del juicio , y que no todos nacen con tan feliz comprehension que logren desempeñar á un mismo tiem- po los dos oficios de aprender la Histo- ria, y de meditar sobre ella. Qualquier Padre se dará por conten- to de que su Hijo sepa á los siete ti- ocho años lo que en estos Ensayos se contiene , por mas breves que parez- can ; y oxalá que muchas personas adul- tas se hallasen en estado de no necesi- tar de ellos, ó de otros semejantes. H. • HISTORIA SAGRADA DESDE EL PRINCIPIO DEL MUNDO HASTA EL ESTABLECIMIENTO DE LA IGLESIA. • D 1 pa 1 a<. en H bL mi .se ob PARTE HISTÓRICA. LIBRO PRIMERO. LECCIONES DE LA HISTORIA SAGRADA DESDE EL PRINCIPIO DEL MUNDO HASTA EL ESTABLECIMIENTO DE LA IGLESIA. INTRODUCCION. L a Historia sagrada es la mas importante para los Christianos , por ser la Historia de las obras del mismo Dios desde el punto en que quiso manifestarse á sus criaturas , la Historia de su Omnipotencia y demas atri- butos , demostrados con los hechos mas ad- mirables ; la Historia , en fin , por la qual se dignó de enseriamos quáles son nuestras obligaciones miéntras vivimos , y quál nues• A 1 GLS tro destino despues de muertos. En ella se nos representa el estado feliz en que fue criado el primer Hombre , justo , inocente y destinado para la eterna bienaventuranza, si hubiese permanecido en su inocencia ; su caida por el pecado, funesto origen de nues- tros males; y su futura redencion por medio- del Salvador que Dios le prometió para su consuelo. Vemos tambien en la misma His toria la tierra inundada de un diluvio en castigo de las culpas de los primeros habitan- tes , y la corrupcion del corazon humano, que no se corrigió aun con este aconteci- miento ; pues , entregados los hombres á la sensualidad , y desconociendo al Autor de todas las cosas , atribuyeron al entendimien- to , al valor , ó al poder de ellos mismos todos los sucesos en que tenían alguna par- te ; y aquéllos en que ninguna tenían , al acaso , á la fortuna , y á otros nombres frí- volos y vanos ; error que abrió el camino á la idolatría. Para desvanecer estos errores eligió Dios un Varon cuya descendencia formase un Pueblo que fuese depositario de la verdade- ra Reiigion ; separóle de las demas Nacio- nes con( den le t ene gish blo nios por prof -C miel de 1 do , inef su I cia , públ Cria dor. cha Reli: zoso su al fund e. 2. 3 nes por meido de sus leyes y costumbres; condúxóle y gobernóle :con especial_ psovi- den -ia así para establecerle en la tierra que le tenía prometida , como para conservarle en ella ; tuvo á bien ser su Cabeza y su Le- gislador', y, manifestándose á - agtiel Vue- blo, le hizo sablor de sus misteriosos desig nios , y le declaró su soberana voluntad yá, por figuras y símbolos ; yá por milagros y profecías. Grandes frutos podemos sacar del conoci- miento de la Historia sagrada : convencernos de la existencia dé un Dios Criador de tó- do , y que tódo lo gobierna ; venerar los- inefables atributos que son inseparables de su Divinidad , principalmente su providen- cia , la qua' influye en todos los sucesos públicos y particulares ; y reconocer que la Criatura depende enteramente de su Cria- dor. Debernos asimismo atenderá la estre- cha union que tiene esta Historia con la Religioñ Christiana , y á que sería vergon- zoso ignorar unos hechos tan respetables por su antigüedad , y en que está sólidamente fundada la Keligion que profesamos. la se fué :ente inza, ; su nues- edio- -a su His- ) en itan- ano, teci- á la - de ien- mos par- , al frí- aino )ios un de- cio- •  i  s 4 LECCION PRIMERA. Creacion del Universo. No hai idéa mas sublime que la de aquel primer momento en que Dios por un efecto de su sola bondad , sacó de la nada las cria- turas que ántcs no existían , y quiso fuesen testimonios de su omnipotencia. Crió en el primer dia el Cielo y la Tier- ra : hizo la luz , y la separó de las tinie- blas ; de suerte que con decir Hágase la luz, la luz quedó hecha. En el segundo dia hizo el firmamento ; esto es , el Cielo , y separó las aguas de él de las de la Tierra. En el tercero separó la Tierra del Agua, é hizo que la misma Tierra proçluxese toda especie de plantas. En el quarto hizo el Sol , la Luna , los demas Planetas , y las Estrellas. En 'el quinto crió los peces y los páxaros. En el sexto todos los animales y réptiles de la Tierra ; y crió tambien al Hombre y á la 1Vluger para que dominasen á los demas ani- males. Formó al Hombre, sacándole del cie- no de la tierra , y animándole con un soplo dc di el le PE á a m E E le le tu sc ^ ll ir T • • S de vida , ó espíritu. Dióle alma inteligente, dióle la razon , la memoria , la voluntad , y el don de la palabra , . con otras prendas que le hicieron á su imágen y semejanza , y su- perior á todas las criaturas , aunque inferior. quel  á los Angeles , que son puros Espíritus ..sin ecto  mezcla corporal. esen "ier- nie- Estado de inocencia del primeri tuz, hizo  Hombre , y su caida por el pecado.' paró  Muerte de Abel. n el hizo lecie , la lías. ros. s de á la ani- cie- Dplo LECCION TI. Dios , despues de haber criado á Adan, le colocó en el Paraiso terrestre , Jardin de- leitoso que muchos Sabios creen estuvo si- tuado en los confines de Mesopotamia. Qui- so el supremo Autor darle la Muger por compafiera , y formó á Eva de una costilla del mismo Adan miéntras éste dormía. Aque- llos dos primeros Racionales , formados á imágen de Dios , y destinados á poblar la Tierra , gozaban una vida inocente y des- •  • e cansada , guando el Señor quiso probarles la fidelidad, obediencia , y. reconocimiento. En medio de los árboles del-Paraiso había uno llamado de la ciencia del bien y del_inal. Declaró Dios á Adan que le permitía co- mer <del fruto de todos ellos ; pero que le prohibía tocar al de aquel árbol ; pues si le probaba , perdería todos sus privilegios , y quedaría sujeto á la muerte. El Demonio , uno de aquellos desgra- ciados Angeles que por su orgullo y rebel- día cayeron del glorioso estado para que habían sido criados , envidiando . ` los bienes del., primer hombre., empleó su ,astucia en privarle de ellos. Totrló,_la figura de serpien- te , é induxo á Eva á quebrantar el precep- to: del Señor , diciéndola, que si ella y su Esposo comían del fruto del árbol vedado, sabrían el bien y el mal , y serían como Dioses. Prestó la mtiget oidos al Espíritu tentador , y comió del fruto , llevada del apetito. Así como-Eva se rindió 4 la . suges-, tion de la serpiente , se rindió. Adan á la de su consorte , y cayó en la tentacion de probar el fatal fruto. No dexó Dios sin castigo esta dcsobe- die sen de nreI níar se ( bízc uA • su f dolc les, xido pien y la holta su. c, una 1 destr Ec y_ lf pada entra( vió A alimei toda ta á ^ 6 • s la' En mo ial. % le_ Y ^^ 7 dienciá ; porque Adan y Eva empezaron sentir remordimientos. Abriéronse los ojos de ambos , conocieron su desnudez , y te- niendo vergüenza de ella (que ántes no te- nían ); se cubrieron con hojas de higuera , y se escondieron. Pero . Dios ' 'llamó á Adan, hízole cargo de su delito , y le dixo que ya. r comería pan sitió á costa del sudor de su frente. A la muger dixo que pariría con dolores , que sería afligida, de muchos ma- les , y que viviría sujeta al dominio del ma- rido. Al mismo tiempo maldixo a' la ser- piente diciéndola . : Pondré enemistad entre tí y la muger , y entre tu linage y el suyo : ésta hollará tu cabeza , y tú pondrás asechanzas á su carcañal; dando así á entender que de una Muger nacería el Mesías que había de destruir el poder del Demonio. Echó luego ,del Paraiso. terrenal á Adan y á Eva ; y puso un Querubin, con una es- pada de fuego , '.para que les impidiese la. entrada de aquella mansion ; con lo qual se vió Adan precisado á cultivar la tierra para alimentarse , y condenado á la muerte con toda su posteridad. Esta obligacion impues- ta á nuestro primer Padre Adan de traba- • • 8 jar para ganar el sustento con el sudor de su rostro , se extiende á nosotros , hijos su- yos , que en no cumplirla faltamos á un pre- cepto de los mas importantes , y nos hace mos indignos del favor Divino y de la es timacion de los hombres. Vivió Adan nove-' cielitos y treinta años. Tuvo tres hijos: Cain, Abel , y Set. Cain , que era el mayor de ellos , envidioso de la inocencia de su her- mano Abel , que exercía la vida pastoril , y de que sus ofrendas fuesen agradables Dios , le dió impía muerte. : La voz de la sangre de Abel pidió justicia al Cielo ; y Cain que , agitado de continuos temores, andaba errante sobre la tierra , creyó hallare un asilo con edificar la primera Ciudad que' hubo en el -mundo. Set , tercer hijo de Adan , le succedi& como Patriarca , nombre que significa Ca- beza de una familia. Por su piedad y la de: sus hijos merecieron éstos el título de Hijos de Dios , llamándose los de Cain Hijos de los Hombres. ♦ qu sei! ror pri col nó no nar su Hc cie.. qu( tier hijc yf r mu á ] la me, mai su- re- ce- es- ve- ain, de ier- y ; „ lá ; ,res, illar'• qU e . Ca- a de: lijos ; de LECCION III. Primeros Patriarcas. Desde Set hasta el tiempo del diluvio, que acaeció á los mil seiscientos cinqüenta y seis años de la creacion del mundo , vivie- ron los Patriarcas Enos , Hijo de Set , el primero que invocó el nombre del Señor con culto religioso ; es á saber, que orde- nó y dió forma exterior á este culto. Cai- nan , Malaleel , Jared , Henoc (á quien por su gran virtud arrebató Dios de entre los Hombres,) Matusalen , cuya vida de nove- cientos sesenta y_ nueve años fué la mas larga que se ha conocido, .y Lamec, desde cuya tiempo empezaron las artes. Tubalcain su hijo inventó el arte de trabajar el bronce y el hierro, y Júbal algunos instrumentos músicos. Siguióse Noé , que tuvo por Hijos á Sena , Chám , y Japhet. Multiplicáronse tánto los pecados sobre la tierra , que Dios resolvió destruir por medio de un Diluvio á todo el linage hu- mano , excepto Noé y su Familia. Fabricó • Io éste , por mandado del Señor , una Arca.  M Allí se refugió con su mugen , sus tres Hi-  pa jos y tres Nueras , encerrando en la misma  fin Arca animales de todas especies. Empezó  T á caer una espantosa lluvia que sumergió la  fic Tierra con todos los vivientes. Subieron las  lo•` aguas quince codos sobre las mas altas mon-  Po tañas , y duró la inundacion quarenta dias  de con sus noches. Saliendo Noé del Arca un año despites de haber entrado en ella , ofre- ció a' Dios sacrificios en accion de gracias. Su M , agestad bendixo á él y á sus Hijos, prometiendo no enviar otro diluvio univer- sal , y poniendo el arco Iris como señal de su promesa. Este Patriarca fué el que ; plantó la vid, y pronto experimentó la fortaleza del fruto  des de ella ; pues bebiendo de su licor , se que-  par dó dormido en una postura poco decente.  y s Chám , su Hijo , que con este motivo se  esta burló de su Padre , llevó por castigo su  blo maldicion ; pero Sem y Japhet , que cubrie-  ver( ron á Noé con una capa , merecieron su  pros bendicion.  Pue De estos tres Hermanos proceden todas  déa las familias de hombres que • han poblado el  tes • ca. ^i- na zó la la s Il— ias un -e- as. os, :r— de id, ito te- te. se su i e-+ su las el II Mundo. Priméro habitaban tódos un mismo pais , y hablaban una misma lengua ; pero al fin se vieron obligados á repartirse por la Tierra , porque habiendo emprendido edi- ficar una torre que llegase al Cielo , Dios los confundió allí con variedad de lenguas, por lo qual se dió á aquella torre el nombre de Babel, que significa confusion. LECCIC?N IV. Vocacion de Habrahan. En el largo espacio de años que pasaron desde el diluvio hasta Abrahan , la mayor parte de los hombres olvidó la lei natural, y se entregó á la idolatría. En medio de esta corrupcion quiso Dios formarse un Pue- blo escogido en que se conservase la Religion verdadera, y del qual naciese el Salvador prometido. Para tronco y Padre de este Pueblo eligió á Abrahan , que vivía en Cal- déa, y era uno de los Patriarcas descendien- tes de Noé. Mandóle Dios salir de su Pais • sen y q' ter 1 S dada una min< muta por cosa bidc V cons tigw por 1 de s se vl rió han, Hijo afian: Abra y pa] nado quan ^ I2 para pasará la tierra que él le mostrase , y prometióle que le haría Padre de un gran Pueblo , y que daría á sus descendientes la tierra de Canaan , conocida con el nombre de Tierra de promision , en que está figu- rado el Cielo prometido á todos los Chris- tianos. Partió Abrahan con su muger Sara , con Lot su sobrino , y con toda su hacienda ; y despues de haber pasado algun tiempo en la tierra de Canaan , le precisó el hambre á pasará Egipto,. Volvió á Canaan rico de ga- nados, oro y plata ; y Lot , que tambien lo era , hubo de separarse de él , porque no podía una misma tierra sustentar los gana- dos de ámbos. Confiando Abrahan en las promesas de Dios , y obediente á sus pre- ceptos , alcanzó victoria del Rei Codor- lahomor y otros quatro Reyes aliados de éste , y libró á Lot de manos de aquellos enemigos , que habían invadido el Pais de Sodoma. No habiendo Abrahan tenido Hijos de Sara su muger , se casó con Agar , sierva suya , en la qual tuvo á Ismael. Dispuso Dios que él y toda su familia se circuncida- 1 3 sen , renovando la alianza con su pueblo, y queriendo que la circuncision fuese carác- ter distintivo de él. Sucedió entónces el incendio de las Ciu- dades de Sodoma y Gomorra causado por una lluvia de fuego en castigo de los abo- minables pecados de sus Habitadores. La muger de Lot se convirtió en estatua de sal por haber mirado atras al salir de Sodoma, cosa que expresamente se les había prohi- bido. Vivió Abrahan colmado de riquezas; pero conservando siempre la sencillez de las an- tiguas costumbres. Dióle el Cielo Angeles por huéspedes , los quales le anunciaron que de su muger Sara le nacería un Hijo. Así se verificó , pues en edad mui avanzada pa- rió á Isaac, Dios , para probar la fidelidad de Abra- han , le mandó que sacrificase este mismo Hijo, en quien, segun la divina promesa, se afianzaba toda su po • teridad. No se detuvo Abrahan en executar las órdenes del Señor, y partiendo con Isaac , llegó al lugar desti- nado ; erigió un altar , ató á su hijo , y guando ya tenía el brazo levantado para ^y ran la bre ^u- ris- ron ;y i la á. ga- lo no na- las >re,- or- de llos de de :rva 'uso da- 14 sacrificarle , le contuvo un Angel , enviado del Cielo , en prueba de quedr Dios satis- fecho de su obediencia. Isaac tomó por Esposa á Rebeca , hija de Batuel , y nieta de Nacor , hermano dé Abrahan , de la qual tuvo dos hijos , Esaú, y Jacob. Este , tomando por consejo de su Madre el vestido de Esaú , se presentó á su Padre Isaac , que por la, suma vejez ya no veía ; y dándose por el mismo Esaú , consi- guió la bendicion privilegiada de hermano mayor. Jacob , para evitar las iras de Esaú, se refugió á Mesopotamia á casa de su Tio Laban. Durante su viage vió en sueños una escala que llegaba desde la Tierra al Cie- lo; y desde lo alto le prometió Dios hacerle Padre de una posteridad innumerable. Siete años sirvió Jacob en casa de Liban en donde le dieron, por esposa á Lia , aun- que había pedido á Raquel. Obtuvo tambien poco después á ésta, con la condicion de servir otros siete años. Al volver á su casa luchó con un Angel que se le presentó en figura humana , y éste le dió el nombre de Israel (que significa fuerte contra Dios) por lo qual se llamaron israelitas sus Deseen- die tri ma car Jos ños tar: el cita los Im^ pot Me i der cia] lun bía cast Dic lien otrc sejc los iado atis- a de ) de ï^aú, e su á su t no Dnsi- nan® .saú, Tic3 ; una -Cie- cerle ,aban aun- ibien a de casa ó en 'e de ) por scen- 5 dientes. Tuvo doce hijos que fueron Pa- triarcas , ó Gefes de las doce Tribus , lla- mados Ruben , Simeon , Leví , Júdas , Isa- car, Zabulon , Dan , Neftalí , Gad , Aser, Joseph y Benjamin. Refirió Joseph á sus Hermanos unos sue- ños misteriosos , que daban á entender es- tarían algun dia sujetos á él. Estos sueños , y el singular cariño que le tenía su Padre ex- citaron la envidia y odio de los Hermanos, los quales determinaron quitarle la vida. Impidiólo Ruben , el mayor de ellos ; y por consejo de Júdas le vendieron á unos Mercaderes Ismaelitas. Conducido Joseph á Egipto , cayó en po- der de Putifar , uno de los principales Ofi- ciales del Rei Paraon ; y , acusado con ca- lumnias por la muger de Putifar , que ha- bía solicitado en vano hacerle quebrantar la castidad , fué encarcelado ; mas protegióle Dios , que no quería pereciese aquel justo. Allí explicó los sueños de dos presos , sa- liendo verdadera su explicacion : interpretó otro sueño del Rei , y le dió tan sabios con- sejos, que llegó á ser su primer Ministro. En los siete años de abundancia que , explican- ToM.I.  I3 t6 do el suelo , había pronosticado , acopió y reservó la quinta parte de los frutos de la tierra ; y guando llegaron los siete años de hambre , distribuyó los granos á los Egip- cios. Vinieron entónces sus Hermanos á Egip- to á comprar trigo ; y conociéndolos (sín que ellos le conociesen á él ) quiso tratar- los como espías para tenerlos inquietos , y, con las preguntas que les hada , darles mo- tivo de arrepentirse de su delito. Impúsoles la condicion de irá buscar á su Hermano Benjamin , dexando á uno de los ótros en rehenes. Por fin , se dió á conocer ; los trató benignamente , y dispuso viniese su Padre Jacob , que , aunque no acertaba á creer semejante marabilla , vino lleno de gozo , y se estableció con sus Hijos en la tierra de Cesen que Joseph les señaló. Estando Jacob para morir , juntó á sus Hijos ; dió á cada uno su bendicion , les profetizó sucesos venideros , y dixo parti- cularmente á Júdas aquellas notables pala- bras : El cetro no saldrá de luda , y en sus Descendientes permanecerá la autoridad del go- bierno hasta que venga el que ha de ser en- viado : él será la esperanza de las Naciones: prc da pro cia cio res' do] Re tasc sen per de del vin sen Vc de • •r io y [e la s de ( sín atar- , y, mo• soles nano >s en ; los e su .ba a D de en la á sus , les D arti— palá- 'n sus e l go— r en— iones: I7 profecía en que claramente anunció la veni- da del Mesías. Muertos Jacob y Toseph , se multiplicó prodigiosamente en aquel pais su descenden- cia , con el nombre de Israelitas. Los Egip- cios, á quienes empezó á dar cuidado el ad- mirable acrecentamiento de una sola familia, resolvieron tratarlos como Esclavos, sujetán- dolos á los trabajos mas penosos. Mandó el Rei Faraon á las Parteras. de Egipto que qui- tasen la vida á todos los varones que nacie- sen entre los Israelitas , arrojándolos al Nilo; pero aquellas Mugeres , llevadas del temor de Dios , no pusieron por obra el mandato del Rei. Entónces quiso el Omnipotente que viniese Moises al mundo para libertar de semejante opresion á su Pueblo. LECCION V. Vocacion de Moisés, y su Ministerio. Era Moises hijo de Amram , de la Tribu de Leví. A los tres meses de nacido , le B2 18 echaron al Nilo en una cesta para que allí pereciese; pero le libró Dios de este peligro, haciendo que la Hija de Faraon le sacase , y le mandase criar secretamente con tanto cui- dado como si fuera su propio hijo. Por esto le llamaron Moises , que significa sacado de las aguas. Educáronle-:en la Corte de Fa- raon , instruyéndole en todas las ciencias de los Egipcios. A los quarenta años fué á buscar á sus Hermanos que vivían en es- clavitud ; y, por haber dado muerte á un Egipcio que maltrataba á un Israelita, huyó á la Tierra de Madian , y se empleó en guardar las ovejas de su Suegro Jetro. Es- tando en el Monte Horeb , se le apareció Dios desde una zarza que ardía sin consu- mirse , y le mandó fuese á Egipto á decir á Faraon dexase salir de aquel Reino al Pue- blo de Israel , en cuya empresa le acompañó su Hermano Aaron. Llegó Moises á Egipto , é intimando á Faraon la órden de Dios , le espantó con diferentes prodigios ; pero resistióse endu- recido el corazon de aquel Rei. Padeció Egipto diez terribles plagas , de las quales la primera fué convertirse las aguas en sangre; la cer seg un hoi úlc bri niz fin: bla di\ ob en' su ter pri an pu sir est las m; sei de nc • • • la segunda , una multitud de ranas - ; fa ter- cera , otra multitud de mosquitos que per- seguían á hombres y Y animales ; la quarta; unas moscas de gran tamaño ; la quinta , una horrible mortandad de ganados la sexta, úlceras ó llagas que atormentaban así á los brutos corno á los `hombres ; la séptima, gra- nizo con truenos yaybs ; la octava; una in- finidad de langostas ; la nona , espesas -tinie- blas. Dé todas estas plagas preservaba el divino poder únicamente á los Isrãelitas ; y obstinándose Faraoñ , quiso Dios, antes de enviará Egipto la última plaga , mandar á su Puelo que celebrase la Pasqua con las mis- teriosas ceremonias que le dictó , reducidas principalmente á matar un cordero de un año_ y. sin mancha , teñir con -su sangre las puertas , comer asada toda su carne con pan sin levadura y lechugas silvestres , y hacer esta comida en trage de caminantes, ceñidas las cinturas, calzados y con báculos en las manos. Ordenó que todos los años renova- sen losIsraelitas esta celebridad en memoria del beneficio que iban á recibir. Cumplido aquel divino precepto, en la noche siguiente á ala Pasqua , baxando el allí ;ro, ,y ui- °sto de Fa- cias fué es- un zyó en Es- ^ció su- ir á ue- añó o á con du- i ó 1s la gre; 19 • Z9 Angel; Exterminador ; ":dió Muerte á todos los Primogénitos de Egipto; y sólo se liben, taron de :la espada de aquel Angel las. nasas de los Israelitas señaladas con la sangre. del Cordero. La consternacion que causó. !esta última plaga , obligó á Faraon á permitir la pronta. salida del Pueblo de- Dios. Antes. de partir , las- mugeres Israelitas pidieron cada una á su Vecina vasos • de oro y plata , y ropas preciosas. Prestaron las Egipcias= quan- to les pidieron , disponiéndolo asi ':el Señor,, que., como dueño de,todos-los bienes , pue- de darlos y quitarlos, .á quien quiere; y sa., lieron los Hijos de Israel casi en número:de seiscientos mil , sin contar lbs niños, y car- gados de despojos de los. Egipcios. Una nube en forma de columna durante el.•dia,c.y una columna de fuego. durante la noche. les mostraban-el camino, ' Llegaron al desierto á orinas del Mar roxo ; y noticioso entretanto Faraon:.de la partida d.e los Israelitas , fuá en su seguimiento con; un f copioso exército: Moises , levantando su Tara , hizo que alas aguas de aquel Mar se separasen á ur#oi_» otro. lado , y los Israelitas le pasaron á pié enxu'to:.Qiiando:hu y o ientradQ Faraoa, tras ello juni dos une celc gra ] en sus nul roc se Er Pu M m na M Pf d, 2I ellos , por el mismo camino , volvieron -á juntarse las aguas , y le sumergieron con to- dos los suyos , sin que escapase ni siquiera uno de ellos : admirable suceso que Moises celebró en un sublime cántico de accion de gracias. No fué menor prodigio el que obró Dios en beneficio de los Israelitas guando para sustentarlos en el desierto hizo cayese de las nubes todos los dial , menos el sábado , un rocío dulce que llamaron Mana', con el qual se alimentaron abundante y deliciosamente. Era tanta la inconstancia é ingratitud del Pueblo Hebreo , que desde su salida de Egipto no había cesado de murmurar contra Moises como causa del hambre , sed , y de- mas trabajos que pasaban ; pero si la divi- na providencia les remedió el hambre con el Mana , tambien les aplacó la sed guando quiso que , tocando Moises con su vara un peñasco , brotase de él un copioso manantial de agua. los er- esas del 1sta la de ida y m- or, ie- sa- de ir- le les á ito nc to: las )i e ras 22. LECCION VI. Da Dios su Lei al Pueblo de Israel. Llegado el tiempo en que quiso Dios dar su Lei á los Israelitas , les mandó por medio de Moises que se purificasen. Esta misma preparacion anunciaba la santidad de aque- lla Lei ; y la magestuosa ostentacion con que baxó Dios al monte Sinaí , inspiraba el res- peto debido al Legislador. Desde lo alto del monte inflamado , entre relámpagos y true- nós , publicó Dios los diez Mandamientos de su Lei , conocidos con el nombre de Decálogo , que contienen los principios del culto divino y de la sociedad de los hom- bres. Subió Moises al Monte ; y hablándole el Señor á solas , le comunicó varias Leyes que habían de observar los hombres. Pro- nunciólas aquel venerable Caudillo ante to- do el Pueblo , el qual prometió observarlas fielmente : recibió después de mano del mis- mo Dios las Tablas de la Lei , que eran de piedra , y pasó quarenta dias con sus noches en el monte, Entónccs le mandó el Señor ed ific za , co sas Im de M cie se es te í dig na bla s d ro de mu ert los cu did o Se ñor go s. P las pri Ma ndh ce s M Pu eblc luz sin Con Di os e lad ores qu e pu y p rofi sum ido 2 3 edificar el Tabernáculo, cl Arca de la alian- za , el Altar de los holocaustos , y otras cosas conducentes al culto sagrado. :el.   Impacientes los Israelitas de la detencion de Moises , obligaron á Aaron á que les hi- dar  cíese un Becerro de oro , y sacrificaron ante dio  este ídolo. Baxó Moises del monte ; é in- ma  dignado en extremo , hizo pedazos las Ta- 1e -  blas de la Lei , y reduxo á polvo el Becer f Ue  ro de oro. Con auxilio de los Levitas , dió - muerte como á. unos veinte y tres mil de 2s 'el  !  los culpados ; y habiendo después reprehen- -  dido al Pueblo , volvió á la presencia del "e os  Sefior , á quien logró aplacar con sus rue- de  gos. Preparó dos tablas de piedra iguales á lel  las primeras : en ellas escribió Dios los di_z n  Mandamientos de su Lei ; y al baxar entón- ts  Dios en aquel tiempo su ira contra los vio- ladores de sus preceptos. Nadab y Abiú, e  que pusieron en los incensarios fuego ajeno y profano , y nó el del altar , fueron con- r  sumidos con una llama milagrosa. Uno que l ¡ ces Moises del monte para presentarlas al Pueblo , despedía de su frente dos rayos de luz sin que él mismo lo advirtiese. '-  Con tres escarmientos terribles manifestó • 2a. blasfemó , y ótro que trabajó en dia festi- vo , perecieron apedreados por el Pueblo segun la divina sentencia. Quando ya los Israelitas estaban cerca de la Tierra de promision , enviaron explora- dores á reconocerla. Volvieron éstos al cabo de quarenta dias , trahiendo un sarmiento de vid tan lleno de uvas , que era la carga de dos hombres. Dixeron que el pais era ex- célente ; pero' sus Ciudades mui fortificadas, y los Habitantes de agigantada s estatura. In timidado con esto el Pueblo ; prorrumpió en murmuraciones; y el Señor, ofendido de ellas , declaró que todos los Israelitas que habían murmurado de su Magestad desde la edad de,vebite años arriba ,. morirían en el desierto sin entrar en la Tierra de pro- mision , á exccpcion de Caleb y Josué que habían sido fieles; y que sólo eritrarían en ella al cabo de quarcnta años los Hijos des- p ues de muertos sus Padres. - Subleváronse contra Moises Coré , Datan y Abiron con doscientos y cinqüenta de los principales del•:Pueblo , acusando tambien á Aaron de haber usurpado el Sacerdocio; mas por disposicion divina , abriéndose la tier- ra , t repern qüent tatuen Co la ele, famili queri juntar duxesi que e Coi tenso ga per viarle mortal órden tal vil daban Set d sieron cidos tás, el que m. tuvo á •  • ra , tragó á Datan y Abiron ; y un fuego repentino consumió á los doscientos y cin- giienta rebeldes 'que ofrecían , incienso jun- tamente con Coré. Confirmó Dios con un nuevo prodigio la eleccion que. había hecho de Aaron y su familia para poseer la dignidad Sacerdotal, queriendo que entre las varas secas que sd juntaron de cada . Tribu , floreciese y pro- duxese fruto la de la Tribu de Leví , en que estaba escrito el nombre de Aaron. Como continuase el Pueblo en:su .descon- tento y murmuraciones durante aquella lar- ga peregrinacion, le castigó el Señor con en- viarle unas serpientes cúyas mordeduras eran mortales. Intercedió Moises con Diós, y por órden suya hizo una Serpiente de, metal con tal virtud , que quantos la miraban , que- daban sanos de las venenosas ,heridas. Sehon , Rei de los_Amorréos , y Og, Rei de Basan , .que con sus tropas se opu- sieron al paso de los Israelitas , fueron ven- cidos por éstos, $alai, Rei de los Moabi- tás , envió al Adivino , ó Profeta (Balaan á que maldixese á. Israel ; pero un Angel de- tuvo á la Burra. en que Balaan iba monta- festi- pueblo rca de :plora- 1 cabo viento carga :ra ex- icadas, ra. In •umpió ido de as que desde rían en le pro- ué que -ían en os des- , Datan de los rabien á io; mas ta tier- 2 5 •  • z6 do. Este la daba de palos ; y dispuso Dios que aquella Bestia le hablase quexándose del mal trato. Vió entónces Balaan al Angel del Señor , y quedó espantado y arrepentido. Al fin , en vez de maldiciones , pronunció mu- chas bendiciones sobre Israel. Para- perderá los Israelitas , recurrió Ba.• lac por consejo de Balaan al arbitrio de en- viarles mugeres Moabitas y Madianitas que los pervirtiesen ; y en efecto prevaricaron aquellos , y se entregaron al desórden y á la idolatría ; mas' por castigo del Cielo murie- ron violentamente veinte y quatro mil hom-, bres. Moises , después de haber acaudillado al Pueblo de Israel , y escrito la Historia de las obras de Dios hasta su tiempo , conoció que llegaba el fin de sus dias. Dexó entónces á Josué nombrado por Succesor suyo ; com- puso aquel admirable cántico que refiere los beneficios de Dios y la ingratitud de su Pueblo ; bendixo á todas las Tribus de Is.. rael ; subió al monte Nebo , desde cuya al- tura tuvo el consuelo de que el Señor le mostrase la tierra de Canaan , y murió á la edad de ciento y veinte años. No tuoso ma pa las div este lu que fl raelital Job Hus , de los monio todos de rep dos, le cub de tód adema! vendo, posa. Cielo , nas , c Dios dándol p rospei •  • 17 No consta el tiempo en que vivió el vir- tuoso Varon Job ; de cuyas desgracias y su- ma paciencia hacen mui particular mencion las divinas Escrituras ; pero se trata de él en este lugar , porque hai muchas opiniones de que floreció ántes de la entrada de los Is- raelitas en la Tierra de promision. Job era hombre riquísimo en la tierra de. Hus , mui temeroso de Dios , y bienhechor de los necesitados. El Señor permitió al De- monio que afligiese á Job , con privarle de todos los bienes del mundo , de modo que de repente perdió sus haciendas , sus gana- dos , y sus diez hijos. Una espantosa llaga le cubrió de pies á cabeza ; y abandonado de tódos , yacía en un muladar , sufriendo ademas de estos males , las ásperas recon- venciones de sus Amigos y de su misma Es- posa. Resignado Job con la voluntad del Cielo , sufrió con tal constancia aquellas pe- nas , que en premio de su tolerancia quiso Dios restituirle la salud , y la hacienda, dándole ótros diez hijos , y colmándole de prosperidades durante una larga vida. > Dios se del ;el del lo. Al mu- ió Ba- le en- as que icaron yála nurie- hom= Lado al da de ., onocio itónces ; com-• [ere los de su de Isw aya al- eñor le itá á la •  • 2.8 LECCION VII. Gobierno de Josué. Guiado Josué por el Señor , que le pro- metió su asistencia , recibió el gobierno del Pueblo , y envió á Jericó dos hombres con el fin de reconocer aquella Ciudad , una de las mas fuertes de Canaan. A estos alojó , y tuvo ocultos en su casa una Muger llamada Rahab , con promesa que la hicieron de que ni á ella , ni á su familia se causaría daño alguno en el saco de la Ciudad. Consternáronse aquellos Habitantes al acer- carse el Pueblo de Israel , el qual venía mar- chand© con el Arca, al frente. Apénas llega- ron al Rio Jordan los Sacerdotes que la lle- vaban , guando las aguas se dividieron , de- xando libre el paso á los Israelitas ; con lo qual entraron sin estorbo en la Tierra de promision. Josué , á quien un Angel anunció que to- maría á Jericó , mandó que su exército, seguido de'l Arca , y de todo el Pueblo al son de trompetas , diese vuelta al rededor de la diere de Jc trom rador nandc á su '. Hi tas ; canos Josué exérc toria se dc dose se de Tierr entró que de to sacrif: Ciud, derre dio e ro nc • pro- lo del es con ma de >jó , y amada le que daña ,1 acer- a mar- llega- la lle- , de- con lo rra de lue to- :ército, éblo al ededor z9 de la Ciudad durante seis días. Al séptimo dieron todos juntos grandes voces por órden de Josué ; y al estruendo de ellas y de las trompetas cayeron las murallas ; y los mo- radores fueron pasados á cuchillo , perdo- nando los Israelitas solamente á Rahab y á su Familia. Hicieron alianza con Josué los Gabaonï- tas ; y resentidos de ello cinco Reyes comar- canos , pusieron sitio á Gabaon. Acudiendo Josué á socorrerá sus aliados , desbarató el exército enemigo ; y para completar la vic- toria ántes de anochecer , mandó al Sol que se detuviese ; y obedeció el Sol , alargán- dose milagrosamente aquel dia. Extendió Josué sus conquistas , apoderó- se de varias Ciudades , y repartió después la Tierra de promision entre las Tribus. No entró en este repartimiento la de Leví , por- que Dios la señaló los diezmos y primicias de todos los frutos ; una parte de todos los sacrificios y ofrendas, y quarenta y ocho Ciudades con sus arrabales y distritos al derredor de las mismas , repartidas en me- dio del territorio de las otras Tribus. Pe- ro no por esto dexó de hacerse la division • 30 entre doce Tribus , porque la familia de Joseph componía dós , la de Efraim y la de Manases. Ninguna fué tan célebre como la de Judá , á la qual favoreció el Señor particularmente. Tuvo una larga succesion de Reyes ; gozaba la preeminencia y la au- toridad del mando ; al fin dió nombre al Pueblo Judío , y de ella nació el Mesías. Síguióse una paz durable ; y murió pací- fico y glorioso Josué , el ilustre Caudillo de. los Israelitas. Olvidando luego cl ingrato Pueblo las solemnes promesas que había hecho á Jo- sué , se alió con los extraíos que habitaban la tierra de Canaan ; y esta alianza le hizo caer en la idolatría ; por lo qual le suspen- dió el Señor su proteccion , entregándole en manos de sus adversarios. Poco despees de muerto Josué , acaeció la trágica y casi total destruccion de la Tri- bu de Benjamin , con motivo del delito que cometieron los de aquella Tribu , habitantes de Gabaá. Los torpes insultos que de ellos recibió la Muger de un Levita , obligaron á las demas Tribus á tomar las armas en ven- ganza de excesos tan infames y crueles. Ne- garot despt fuero Ciud jamin pagac se lib se ur que ,5 cion ótras Tribi ^ Pa cauti, ^comc Caud El sufrid Cusai sion 1 TC • la de y la como Señor :esion a au- nre al pací lo de. o las á Do- taban hizo spen- de en 'aeció Tri- que tantes ellos ron á ven — .Ne- 3 i gáronse los de Gabaá á entregar los reos ; y despues de haberse resistido algun tiempo, fueron pasados á cuchillo , y abrasadas las Ciudades pertenecientes á la Tribu de Ben- jamin , reservándose únicamente para la pro- pagacion de ella seiscientos hombres , que se libertaron huyendo al desierto , y despues se unieron con las quatrocientas Vírgenes, que se libraron del cuchillo en la destruc- .cion y exterminio de Jabes G alaad , y ótras que les permitieron robar de otras Tribus. LECCION VIII. Gobierno de los demas Jueces. Padeció el Pueblo Judío seis diferentes cautiverios ; y así para libertarle de ellos, -como para gobernarle , se valió Dios de Caudillos con el nombre de Jueces. El primero de estos cautiverios fué el que sufrió durante ocho años baxo la tiranía de Cusan, .Rei de Mesopotamia , de cuya opre- sion le libertó Otoniel. TOM.I. c 32- El segundo cautiverio de diez y ocho años acaeció baxo Eglon , Rei de los Moa- bitas , en castigo de la idolatría en que ca- yeron los hijos de Israel. Aod , que los acaudillaba , les restituyó la libertad con la victoria que alcanzó de Eglon , quitán- dole la vida á él y á casi diez mil sol- dados. Fué el tercer cautiverio en tiempo de Ja- bin , Rei de Canaan , guando tenía la glo- ria de ser Juez de Israel Débora , muger insigne en piedad , y que , fortalecida con el espíritu del Señor , gobernó quarenta años al Pueblo escogido. Sirvióla de grande au- xilio Barac , famoso Capitan , que derrotó á Sísara. Este era General de Jabin , y murió á manos de la valerosa Jahel , que le atra- vesó la cabeza con un clavo. Volvieron los Israelitas á padecer por sus nuevas infidelidades otra esclavitud baxo los Madianitas y Amalecitas ; y afligidos de in- decibles males , acudieron á implorar el di- vino auxilio. Manifestó Dios entonces que para libertar . á su Pueblo quería servirse de Gedcon , Varon de la Tribu de Manases, confirmando la eleccion de este Capitan con el du: tra y f est bre ma sen seg qu( aci: y' qus agt tod to tre unc tan Lle po dos ley; tas. 33 el milagro del Vellocino que , puesto al aire durante una noche, se cubrió de rocío, mién- tras toda la tierra de al rededor estaba seca, y en otra noche se mantuvo seco , aunque estaba humedecida la tierra. Componíase de treinta y dos mil hom- bres el exército de Gedeon ; mas éste , por mandato del Señor , publicó que se volvie= • sen los que no tuviesen bastante valor para seguirle. Retiráronse veinte y dos mil , y quedaron diez mil , á los quales conduxo acia las orillas de un rio á que bebiesen, y de ellos escogió solamente trescientos, que fueron los que bebieron cogiendo el agua en el hueco de la mano, y despidió á. todos los demas que para beber habían pues- to las rodillas en tierra. Dispuso Gedeon que cada uno de estos trescientos hombres llevase en una mano una trompeta , y en la ótra una olla , ó cán- taro vado con una antorcha oculta dentro. Llegaron en el silencio de la noche al cam- po enemigo ; y al dar Gedeon la señal , to- dos rompieron sus cántaros uno contra órro, levantando el grito , y tocando las trompe- tas. Fué tal el terror de los Madianitas , que C a ocho Moa- ue ca- le los :on la uitán- 1 sol- le Ja- a glo- muger la con a años le au- rotó á murió atra- er sus ixo los de in- el di- :s que irse de anases, :an con • 34 se mataron unos á ótros ; y acabando Ge- deon de derrotarlos , redimió de la opre- sión á su Pueblo. Al morir este Caudillo de Israel , dexó setenta y un hijos de varias Mugeres. Abi- melec , que era uno de ellos , dió muerte á todos sus Hermanos , ménos á Joatan , y 'se alzó con el gobierno que obtuvo durante tres años. Al fin murió desgraciadamente, hiriéndole una muger la cabeza con un pe- dazo de piedra de molino. No acaeció cosa notable en tiempo de los Jueces Tola y Jair. Padeció despues el Pueblo de Israel el -quinto cautiverio baxo los Amonitas , con- tra los quales marchó Jephte , y habiendo hecho . gran destrozo en ellos , les tomó y arruinó varias Ciudades , hasta que logró con sus victorias libertar de la servidumbre á la Nacion Hebréa. El sexto cautiverio baxo la dominacion de los Filisteos duró muchos años ; pero Dios eligió para consuelo de Israel á Sanson, hombre dotado de extraordinaria fuerza , y que empezó á mostrarla desde su juventud, despedazand o á un furioso Leon .sin otras ar1 de zo en lis, qu jar br, m sec da ar1 vc de y ce pu re za te sc , 35 Te- re- xó bi- ;rte y nte ite, pe- de el m- ido í y gró bre de )ios ;on, ,y :ud, tras armas que sus manos. Quemó los campos del enemigo soltando en ellos trescientas zorras , atadas de dos . en dos con tin hachon encendido á la cola. Dió muerte á mil Fi- listéos con la quixada de un jumento , y guando, ardiendo en sed despues de seme- jante peléa , pidió á Dios le diese agua, brotó de una de las muelas de aquella mis= ma quixada una fuente con que_ apagó la sed. Viéndose encerrado dentro de la Ciu- dad de Gaza , salió de ella á media noche, arrancando las puertas , y llevándolas á. un monte. Amaba tánto á la Filistéa Dálila , que tu- vo la flaqueza de descubrirla que sus fuerzas dependían en cierto modo de sus cabellos; y las perdió luego que por disposicion de Dálila se los cortaron. Prendiéronle entón- ces los Filistéos , y sacándole los ojos , le pusieron á dar vueltas á un molino. 'baffle ya renaciendo los cabellos , y con ellos las fuer- zas , guando le llevaron á una gran casa ó templo en que los Filistéos celebraban una solemne fiesta. Abrazóse de dos columnas; y conmoviéndolas fuertemente , derribó to- do el edificio , en cuyas ruinas quedó sepul- 36 tado con los Príncipes Filistéos , y tres mil personas de ambos sexos. Así acabó Sanson, despues de haber sido Jucz de Israel por espacio de veinte años. El Pontífice Helí , uno de los últimos Jueces , fué desgraciado á causa de los deli- tos de sus dos Hijos Ophní , y Phinées; pues por no haberlos reprimido como debía , re - cibió el castigo que Dios le había anuncia- do. Eran aquellos hijos unos Sacerdotes am- biciosos , deshonestos , y tiránicos que exi- gían en las ofrendas mas de lo que la lei les permitía. En pena de la condescendencia de Helí con ellos , permitió Dios 'que sa- liendo los Filistéos victoriosos de una bata- lla contra los Israelitas ;tomasen el Arca, y que al recibir Helí esta noticia , cayese de la silla en que estaba sentado , muriendo del golpe. Padecieron los Filistéos tantos males miéntras 'estuvo el Arca eh su poder , que al fin la restituyeron. Despues del Sumo Sacerdote Helí , fué Juez del Pueblo el Profeta Samuel criado en el Tabernáculo y empleado en servicio del Señor. Su sabio gobierno y exhortacio- nes por s cedo 'A pertc los casa: Bele Moa que. tiem uno bien no , voh acoI de cam vién to ruó mac así virt que •^  • 4.4.° 37 mil on, por nos clï- ues re - [m- x- lei icia sa- ita- y de del ales que fué ido cio io- nes sacaron á la Nacion de la idolatría , y por sus fervorosas oraciones quedó ésta ven- cedora de los Filistéos. • A los tiempos del gobierno de:-.los Jueces pertenece la historia de Rut , que refieren los sagrados Libros. Era Rut una Moabita casada con un Hijo de Elimelec , natural de Belen. Este se había retirado al'pais de los, Moabitas con motivo de una cruel hambre que se padecía en su Patria , y murió algun tiempo despues dexando dos Hijos varones, uno de los quales casó con Rut : pero ha- biendo muerto tambien éste , y su herma- no , Noemí , Suegra d„e Rut , determinó volver á la tierra de Israel ; y Rut quiso acompañarla. Booz , hombre rico , pariente de Elimelec , habiéndola encontrado en un campo durante la estacion de la siega , y viéndola aplicada á respigar , se prenda tan- to de su humildad y modestia , que la to- mó por Esposa. De ella tuvo un Hijo lla- mado Obed , que fué A y udo de David ; y así aquella Muger extrangera logró por su virtud la dicha de entrar en la familia de que descendió el Mesías. • ^  • i$ LECCION IX. Gobierno de los Reyes , y Reinado de Saúl, El Pueblo inconstante , cansado del go- bierno de los Jueces , quiso establecer el monárquico ; y los principales de la Nacion pidieron al anciano Samuel que les eligiese un Kei. Instruido aquel Santo hombre de la voluntad del Señor , les representó , aun- que infructuosamente , no ser del divino agrado semejante anudanza de gobierno; pero al fin nombró y consagró á Saúl , Hi- jo de Cis , de la Tribu de Benjamin , y le presentó al Pueblo. Saúl , mandando valerosamente un pode- roso exército , se señaló desde luego por sus hazañas con derrota de los Amonitas, y Moabitas , y consternacion de la tierra de los . Filistéos. Pero su orgullo en sacri- ficar sin Sacerdotes , y su desobediencia mal excusada fueron causa de su reprobacion, y de que Samuel le anunciase que Dios ha- bía escogido para cabeza de aquel Pue- blo T^ zo el nade do én e no c bcrt¿ C de 1 su R may énen que Sami á Sa mali: sos f E de 1 de k Cort los r Si tió ] desrr 39 lado 1 go- er el acion giese 'e de aun- ivino :rno; Hi- y le ode- por iitas, ierra aeri- mal :ion, ; ha- ?ue- blo un hombre segun sus intenciones. Tonatás , Hijo de Saúl , hizo gran destro- zo en los Filisteos ; y , guando estaba conde- nado á perder la vida por no haber guarda- do el juramento que Saúl en su nombre y én el de todo el exército había hecho de no comer hasta vencerá los Filisteos , fué li- bertado por el Pueblo , que pidió su perdon. Continuando Saúl sus victorias , triunfó de los . Arnalecitas ; pero dexó con vida á su Rei Agag , y los Soldados reservaron la mayor parte de los despojos ganados del enemigo , desobedeciendo así los preceptos que el Señor había impuesto por boca de Samuel. Negó Dios entónces su proteccion Saúl ; y se apoderó de éste un espíritu maligno que á ratos le causaba ciertos impul- sos frenéticos. El Profeta Samuel consagró despues Rei de los Lraelitas á. David , Hijo de Isaí, y de la Tribu de Judá ; el qual'viniendo á la. Corte 'de Saúl , templaba al son del Harpa los raptos de furia de aquel Príncipe. Siendo todavía un Pastor Oven , comba- tió David con Goliat , Filisteo de estatura desmesurada , que continuamente insultaba • 4° al exército Hebréo ; y arrojándole una pie- dra con su honda de modo que le hizo dar en tierra , le cortó después la cabeza. Los Filístéos , viendo muerto al mas valiente de los suyos , volvieron las espaldas ; y los Is- raelitas , que siguieron el alcance , quitaron la vida á muchos de ellos. Tan aplaudida fué la victoria de David, que Saúl le cobró una mortal envidia ; y procuró desde entónces su ruina , ya con declarada persecucion , ya con ocultas ase- chanzas. Entretanto se distinguía onatás por la es- trecha y noble amistad que contraxo con David ; y con tal zelo servía á su persegui- do Amigo , que se expuso á la ira de su Pa- dre Sa ll , siendo inalterable la union que entre los dos jóvenes reinaba. Anduvo fatigado David para evitar los fu- rores de su Enemigo ;, y aunque en dos ocasiones pudo a su salvo,,4arle muerte , tu- vo la generosidad de no executarlo. Durante aquella persecucion , un hom- bre rico y muy avariento , llamado Nabal negó á , David algunos víveres que le pidió- para sus tropas ; pero Abigail , Esposa de Nabal á Das das e tad , que l` Jur ron aband bía o comb< cera l Profei ta se por st to cas rificó se dio recio mismo quiso cuerpi pie- dar Los :e de )s Is :aron ivid, ;y con ase- a es- con t Pa- que n s fu- L dos tu- , 10111- n Tabal pidió ;a de 4' Nabal , prudente y caritativa , socorriendo á David , aplacó su enojo. Las buenas pren- das de aquella muger le ganaron la volun- tad , de suerte que se casó con ella luego que Nabal falleció. Juntos , por fin , los Filistéos , se dispusie- ron á presentar batalla á los, Israelitas. Saúl, abandonado de Dios , á quien en vano ha- bía consultado acerca del éxito de aquel combate , se valió de una Maga , ó Hechice cera para que llamase el alma del difunto Profeta Samuel. Permitió el Señor que és- ta se le apareciese , y que reconviniéndole por sus graves culpas , le anunciase un pron- to castigo. La prediccion de Samuel se ve- rificó enteramente en la batalla que después se dió. Quedaron sus tropas derrotadas ; pç- reció Jonatas eón dos hermanos suyos ; y el mismo Saúl , viéndose gravemente herido, quiso acelerarse la muerte atravesándose . el cuerpo con su propia espada. e 42 LECCION X. Reinado de David. La Tribu de Judá reconoció por Rei á David ; pero las otras once reconocieron á Isboset , Hijo de Saúl , de lo qual se ori- ginó una dilatada guerra entre la casa de Saúl y la de David. Asesinaron á Isboset dos malhechores Benjamitas , y llevaron su cabeza á David, esperando por ella un gran premio ; pero este justo Rei los condenó al último suplicio como á crueles y traidores. Muerto Isboset , se sometieron todas las Tribus á David , que despues venció á los jebuséos ; conquistó á Sion , fortaleza inex- pugnable , que dominaba la Ciudad de je- rusalen , y rechazó á los Filistéos. Hizo lúe- trasladar allí con la mas solemne cerã monja el Arca de la alianza , delante de la qual iba danzando al son de su Harpa en demostracion de un devoto regocijo. Extendió con sus victorias los confines del Reino de Israel subyugando á los Moabitas, Iduméos y Amonitas ; y noticioso de que sólo q Mifibt dió si Ob sus a, con 1 iniqui expus plaza que Profe sentir tribu` luego berse jo qt te á torpe herm su P, restit rebel del P bleva legíti huir sólo quedaba de la familia de Saúl su Nieto Mifiboset , le mandó venir á su Palacio , le dió su mesa , y le colmó de beneficios. Obscureció David en parte la gloria de sus acciones por haber cometido adulterio con Betsabée , Muger de Urías , y por la iniquidad con que, para ocultar su delito, expuso al mismo Urías en el sitio de una plaza á una muerte inevitable. Los avisos que Dios envió á David por medio del Profeta Natan le hicieron volver sobre sí y sentir el mas sincero arrepentimiento. Con- tribuyeron á ello las muchas aflicciones que luego experimentó , principalmente el ha- berse rebelado contra él Absalon , su Hi- jo querido. Este dió muerte en un convi- te á su hermano Amon en venganza de la torpe violencia que habia cometido con sú hermana Tatuar , y para evitar las iras de su Padre tomó la fuga. Al fin David le restituyó á su gracia ; pero él , ingrato y rebelde , ganando artificiosamente el favor del Pueblo , intentó usurpar la Corona, su- blevando las Ciudades de Israel contra su legítimo Príncipe. David se vé obligado .4 huir de Jerusalen ; oye , y lleva con pa- Rei á ocieron se ori- casa de Isboset ron su in gran denó al Lores. das las ó á los a inex- de je- .zo ltie- ne cero de la arpa en znes del .oabitas, de que 43 44 ciencia las injurias y exécraciones que con- tra él pronuncia Semeí , Pariente de Saúl; y Absalon á la frente de sus parciales entra en Jerusalen , y es aclamado por Soberano. Dios, que no olvidaba á su Siervo Da- vid, quiso que de algunos Vasallos fieles pudiese formar un exército , cuyo mando confió á Joab ; y venciendo éste á Absa- lon , recibió su castigo aquel rebelde Hi- jo ; pues guando huía , despues de perdi- da la batalla , se le enredaron sus hermosos cabellos en las ramas de una Encina , y que- dó colgado de ellos hasta que Joab y diez de los suyos le quitaron la vida. Con la muerte de Absalon obedeció todo Israel á su legítimo dueiro. David , postrados ya sus enemigos , co- ronó á su Hijo Salomon , y poco ántes de morir hizo todos los preparativos para la fábrica de un suntuoso Templo consagra- do á Dios. Los Salmos de este gran Rei , y Profe- ta, manifiestan el divino espíritu que le ani- maba , y con ellos supo dar gloria á Dios y saludable doctrina á los Hombres. do do le c do la esto ced bie: c i ó dos mis la las ra jan Te añc yt e con- ,: Saúl; s entra )erano. 7o Da- ; fieles mando Absa- le Hi- perdi- rinosos y que- y diez i:on la srael á s , eo- nes de )ara la zsagra- Profe- le ani- Dios 45 LECCIO.N XL Reinado de Salo mon. Tenía Salomon diez y nueve años guan- do empezó á reinar ; y fué amado de to- do Israel. Favorecióle Dios con proponer- le escogiese entre todos los bienes del mun- do el que mas le agradase. Salomon pidió la sabiduría , y complació tanto al Señor esta buena eleccion , que no sólo le con- cedió la sabiduría , sitió tambien los demas bienes. A los principios de su Reinado pronun- ció aquel célebre juicio sobre la causa de dos mugeres que se decían Madres de un mismo niño. Mandando dividir por medio .la criatura , y dar la mitad á cada una de las mugeres , conoció quál era la verdade- ra Madre , porque ésta se resistió á seme- jante execucion , y la ótra convino en ella. Edificó con indecible magnificencia el Temples de Jerusalen , como unos tres mil años despues de la creacion del , mundo, y mil antes del nacimiento de nuestro Re- dentor, habiendo empleado siete en la obra. Celebró la dedicacion del Templo , y en él colocó el Arca con la mayor solemnidad, siendo Jerusalen desde entónces la Ciudad Santa , imágen de la Iglesia en que Dios habitaría como en su verdadero Templo. Edificó grandes Palacios dentro y fue- ra de Jerusalen , y la riqueza que en ellos -se ostentaba , el comercio , la navegacion, la abundancia y tranquilidad que hacían • tan floreciente su Imperio , arrebataban la admiraciorl de las gentes , que acudían des- , de lejos á ser testigos de la magestad de aquel Rei. Los mismos Príncipes , y entre ellos la Reina de Sabá , vinieron á ver y oirá Salomon , tomando lecciones de su ., sa- biduría , que aun era mas asombrosa que su riqueza. 1Quién diría que un Príncipe á quien Dios colmó de tantos beneficios había de ser ingrato á ellos? Entregó su° corazon á los bienes temporales ; y , olvidado del So- berano Autor á quien los debía , dexán- .dose llevar del amor á infinitas knugeres extrangeras , se precipitó en la idolatría , y murió despues de haber reinado quarenta 7 año pos boa anc tos blo este Tr, Ser de per el ser de de mt 46 obra. en él i dad, udad Dios o. fue- ellos cion, acían I n la des- 1 de entre -er y sa- ue su 47 años , dexando dudosa su salvacion á la posteridad. LECCION XII. Division de las Tribus. quien 'a de , ;ona 1 So- ;Xan- acres ' ía , y renta Fué succesor de Salomon su Hijo Ro- boam, quien no siguiendo el consejo de los ancianos, sinó el de algunos jóvenes inexper• tos, respondió con altivez y dureza al Pue- blo que le pedía aliviase los tributos. Con este motivo le negaron la obediencia diez Tribus , las quales , eligiendo por su Rei á Jeroboam , conservaron el nombre de Reino de Israel; y de las otras dos Tribus, que permanecieron fieles á Roboam , se formó el Reino de Jud í. Para evitar confusion , consideraremos la serie de los Reyes de Israel separada de la de los Reyes de Judá , empezando por la de aquéllos , supuesto que fue de mucho menor duracion. TOM.I.  D 48 LECCION XIII. Reyes de Israel. Exáltado Jeroboam al trono , prohibió á sus Vasallos ir á sacrificar en el Templo de Jerusalen , temiendo que con ocasion de este acto religioso volviesen las diez Tri- bus á la dominacion del Rei de Judá. Eri- gió dos Becerros de oro , uno en Betel, y otro en Dan , á los quales dió el nom- bre de Dioses de Israel ; pero conservó la lei de Moises , aunque interpretándola á su antojo. Un Profeta le anunció el castigo de aque- lla idolatría. El Altar en que Jeroboam sa- crificaba , se hizo pedazos , y al mismo tiempo se le secó la mano que levantó pa- ra dar órden de prender al Profeta ; pe- ro recobró luego el uso de ella por las oraciones de éste mismo. Permaneció Jeroboam en su idolatría has- ta la muerte , no obstante las desgracias que le predixo el Profeta Ahías , y su exército fué destrozado por el de Judá. l o sa exi Hi no qu nó AI m( mí su Pi' ql dc sa fei cd tai ric re, le PC A qt ., . no a lo de n de Tri- Eri- 3ete1, nom- 3 ó la , a su aque- a sa- tismo , ^ pa- ; pe- r las has- racias y su Ida'. 40" Nadab, tan malvado como su Padre , só- lo reinói dos años , y fué asesinado por Baa- sa , que apoderándose del Reino de Israel, exterminó toda la familia de Jeroboam. Su, Hijo Ela reinó dos años , y murió á ma- nos de Zambrí , General de su Caballería que le usurpó la Corona , aunque sólo rei- nó siete dias. Viéndose Zambrí sitiado por Amrí, pegó fuego á su Palacio , y se que- mó cón él. Amrí edificó la Ciudad de Sa- maria , capital del Reino de Israel , y en su reinado de doce años excedió en im- piedad á sus predecesores. Pero mas impío que tódos fué su Hijo Acab , que habie i I- do tomado por muger á Jezabel , Prince- sa idólatra y enemiga declarada de los Pro- fetas , adoró con ella el ídolo de Baal, edificándole un Templo. Los Vasallos imi- taron la idolatría de su Rei , y la preva- ricacion llegó á ser tan general , que pa- recía no tener ya el verdadero Dios quien le adorase en todo el Reino de Israel. Envió Dios entónces al Profeta Elías,. por cuyos milagros manifestó su poder. Anunció este Profeta una gran sequedad, que se verificó, y durante ella permaneció TOM.I.  D 49 escondido , manteniéndose de pan y car- ne que unos Cuervos le trahían.:: Después le daba alimento una Viuda de Sarepta, con quien obró Dios el prodigio de que nunca se disminuyesen un poco de harina y una redoma de aceite , que era lo úni- co que tenía ; y en recompensa quiso el Señor resuscitar por los ruegos de Elías á un Hijo de aquella Viuda. Inducido Acab por Jezabel hizo buscar á Elías , y no hallándole , mandó aquella malvada muger dar muerte á todos los San- tos Profetas que pudo descubrir. Presentóse Elías ante Acab , intimándole j untase quatrocientos cinqüenta Profetas de Baal para que á vista de ellos se manifes- tase quál era el verdadero Dios. Dispuso que éstos escogiesen una víctima, y él es- cogió otra. Los idólatras invocaron en va- no á Baal ; pero luego que Elías hizo su oracion , baxó del Ciclo un fuego que con- sumió su víctima con la leña , y aun las piedras del Altar y el agua que le ro- deaba. Pasmado el Pueblo de aquel por- tento , conoció la grandeza del Dios de Elías , y acabó con todos los Profetas de B. Is: nc tic er V P` gi er lo bí A se P rr b. si el el d SI 50 ales pta, que rina Mi- , el is á scar; .ella San- Iole ; de )uso es- va- 1 su :on- las ro- por- de s de ¶1 Baal. Entónces llovió abundantemente en Israel segun Elías lo había profetizado. No dexó de perseguirle Jezabel , y para no caer en sus manos , huyó Elías por si- tios fragosos y extraviados hasta guarecerse en una cueva á la falda del Monte Horeb. Volvió al Reino de Israel , y allí admitió por Discípulo y Compañero á Eliséo , un- giéndole corno á Profeta. Murió Acab traspasado de un flechazo en una batalla que dió al Rei de Siria, y los perros lamieron su sangre (segun se lo anunció el Profeta) al modo ::que ha- bían lamido la del inocente Nabot , á quien Acab y Jezabel habían dado muerte porque se resistió á venderles la herencia de sus Padres, cosa prohibida por la lei de Moises. ()cosías , Hijo y Succesor de Acab , no ménos impío que él, reinó mui poco. Ha- biendo caido de una ventana , murió de re- sultas del golpe , conforme se lo anunció el Profeta. Succedió á Ocosias su hermano Joram, en cuyo reinado continuaron los milagros de Elías. Este en compañía de Eliséo pa- só el rio Jordan , haciendo con su capa ta ' ta ; ter xó 5 que las aguas se dividiesen ; y luego fué repentinamente arrebatado por el aire en un carro de fuego. Eliséo desconsolado le veía subir al Cielo, guando Elías le dexó su capa ; y de su Maestro heredó el don de profecía , y el de los milagros. El pri- mero_fué dividir tambien con la misma::ca- pa las aguas del Jordan. Después con a un poco de sal convirtió en saludable el agua mala de Jericó. Entrando en Betel , se bur- laron de él unos muchachos , llamándole calvo , y dos osos destrozaron á quarenta y dos de ' 11os. Sustentóle algun tiempo una muger de; Sunam, á la qual premió Dios la caridad que tuvo ;con. su Siervo , ,dán- dola: un Hijo. Este murió , y:. le.:resuscitó Eliséo. Aumentó milagrosamente el aceite de la Viuda de un_ Profeta;, paraque ven- diéndole pagase á-un . erecdor. Curó de la lepra • . Naaman , Capitan del Rei 'de SI- ria s mandándole se bañase en el Jordan sie- te veces. Con sus consejos ayudó al Rei. Joraai: en la guerra que sostenía contra el Rei de Siria, el qual. envió Soldados á Aren.. der ,S,Eliséo ; pero el.-Profeta alcanzó' de Dios los cegase á todos. Condúxolos has- E ria se sol pr, ha to sic se ex pc PC fu E a P' li A p zi c^ 53 ta Samaria , en donde les restituyó la vis- ta ; y queriendo Joram darles muerte , in- tercedió por ellos Eliséo , y el Rei los de- xó i libres. • Dos años después Benadab, Rei de Si-, ria , puso tan estrecho sitio á Samaria, que se siguió una extraordinaria carestía. Con- soló Eliséo á Joram y á los Samaritanos, profetizándoles que á las veinte y quatro horas reinaría la mayor abundancia. En efec:; to , los Sirios levantaron el sitio , y se pu-' sieron en fuga , porque permitió Dios oye- sen ruido de carros , y de un formidable exército , con lo qual dexaron en el cam- po gran cantidad de víveres y otros des- pojos. Jehú , Caudillo de las tropas de Joram, fué ungido Rei de Israel por uno de los Discípulos de Eliséo. Mató de un flechazo á Joram , y animado con la órden que de parte de Dios recibió de aniquilar la fami- lia de Acab , quitó la vida á los Hijos, Amigos , y Cortesanos de éste , y mandó precipitar de una ventana á la orgullosa Je- zabel , que fué hollada de los Caballos y comida de perros , como lo había profe- fue en o le lexó don pri- i:ca- un agua bur- dole enta una Dios lán- ;citó :cite Ten- e la , sie= Rei á el ren^ d e has- 0 S4 tizado' Elías. Perecieron tambien todos los Sacerdotes de Baal , quedando despedaza- do este ídolo, y destruido su templo. En tódo cumplió Jehó la lei divina , ménos en no haber abatido los dos Becerros de oro de ' Dan y Betel ; y murió á los vein- te y ocho años de su reinado , dexando la Corona á Joacaz su Hijo. Imitó éste +la impiedad de Jeroboam ; y en su tiempo HazaeI , Rei de Siria , so- juzgó á los Israelitas , reduciéndolos á las mas crueles calamidades. Al fin tuvo Dios misericordia de :su Pueblo , y para liber- tarle se sirvió de Joas , que succedió en el Reino á Joacaz su Padre , y venció en tres ocasiones á los Sirios , recobrando las Ciudades conquistadas por Hazael. Otras muchas recuperó Jeroboam Segundo , Hi- jo y Succesor de Joas, y restableció los antiguos términos del Reino de Israel. • En tiempo de éste Príncipe floreció el Profeta Jonas á ,quien mandó Dios pre- dicase á los Ninívitas , exhortándolos á pe- nitencia. Temeroso Jonas de ser maltrata- do por aquellos idólatras , se embarcó pa- ra Társis en lugar de irá Nínive ; pero ápei pest ció el cesa berl en ball ya Par pala qua dad der, Señ, I çió carí le un que diez rein cée vein diri^ ¶5  s los  apénas salió del puerto , se levantó una tern-  laza-  pestad que iba á sumergir la nave. Cono-  . En  ció entónces Jonas que aquella borrasca era  énos  el castigo de su desobediencia ; y paraque  s de .  cesase , pidió le arrojasen al agua. Con ha-  seïn-  berlo executado así los Marineros , calmó  indo  en efecto la tempestad. Tragó á Jonas una ballena, que le tuvo tres dias en su vientre,  Y  y al cabo de ellos le arrojó á la ribera.  so-  Partió Jonas á Nínive , en donde predicó la  las  palabra de Dios , anunciando que dentro de  Dios  quarenta dias sería aniquilada aquella Ciu-  ber-  dad ; pero hicieron los Ninívitas tan verda-  en  dera penitencia, á; exemplo de su Rei, que el  en  Señor apiadado de ellos suspendió el castigo.  las  Despues de varias turbulencias que pade-  )tras  ció el Reino , de Israel , subió al trono Za-  Hi-  varías , hijo de Jeroboam. A los seis meses  los  le dió muerte Selum , el . qual solo reinó un mes , y murió á manos de Manahem,  el  que le usurpó la corona , y la conservó  )re-  diez años. Succedióle su Hijo Faceya', que  pe-  reinó dos , habiéndole quitado la vida Fa-  ata,-  cée , General de sus tropas. Este gobernó  pa-  veinte años , y murió en una conjuracion,  lero  dirigida por Osee. Despues de la muerte de Facée subió Osée al trono. Hízole Tributario suyo Sal- rnanasar, Rei de Asiria ; pero habiendo in- tentado Osée libertarse de aquella opresioni 'vino Salmanasar con un poderoso exército, tomó á Samaria al cabo de tres años de sitio , y encarceló al Rei. Las diez Tribus que componían aquel Reino , en que ya se hallaba destruido el culto de Dios , fue- t`órt conducidas á Asiria , y dispersadas de tal manera entre los Gentiles.; :que apenas quedó reliquia de ellas : terrible castigo que envió Dios á aquel Pueblo corrómpido, des,, pues que por boca de los -Profetas le hay bía amenazado tan repetidas veces. Así aca-i be/ el Reino de Israel á los doscientos cin- qüenta y quatro años de su -separacion del de Judá.  - Uno de los Cautivos llevados 'entónces Nínive fué Tobías , de la Tribu, de Nef- talí , varon tan señalado por la suma cari- dad con que repartía limosnas á los Com- pañeros de su Cautiverio , y les 'daba sepul- tura , como por la exemplar resignacion con que toleró lõs males que le-sobrevinieron. El principal de ellos fué -haber cegado ; y adett frir que limo liber tuaci taml dad' de d belo. oías gel ] cebo Ilas tido gel < el hí ra r< Pc Tobí qi el siete ahog liben ber)< Angc 56 subió ) Sal- lo in- esioni rcito, as de ,ribus ae ya , fue- [as de ipénas ;o que , des ► te haá í aca^ s cin- In del tónces Nef- cari- Com sepul- >n con rieron. lo ; y 57 además cayó 'en pobreza , y tuvo que su- frir las recãnvenciones de Ana su muger, que le hacía 'cargo de que con todas las limosnas que había distribuido no pudiese libertarse de tantas desdichas. En esta si- tuacion mandó á tin hijo suyo , llamado tambien Tobías , que partiese á Ragés, Ciu- dad"de los Medos , á cobrar la cantidad de diez talentos de plata que le debía Ga- belo. Para servir de guía en el viage á To- bías el f óven,, se presentó 'entónces el An- gel Rafael , en figura de un gallardo Man- tebo. Tobías en el camino se bailaba á ori- llas del Rio Tígris , guando se vió acome- tido de un pez monstruoso. Mandóle el An- gel que le cogiese , y le sacase el corazon, el hígado y la hiel, que le servirían pa- ra remedios mui útiles. Por consejo del Angel se casó después Tobías el Jóven con Sara , Hija de Ra- gt.el y Parientã-'stiyá. Está : había tenido siete Maridos , que habían muerto tódos ahogados por- el- : Demonio ;, pero Tobías se libertó de padecer igual desgracia con ha- berquemado `el hígado del pez , segun el Angel se lo previno , ahuyentando así- al 58 maligno espíritu , y con la oracion, y con- tinencia , que observó con la mayor exáe- titud en los tres primeros dias de su bo- da , conforme al encargo del Angel. Cobró San Rafael los diez talentos que debía Gabelo , y volvió con Tobías á ca- sa de su anciano Padre , llevando el quan- tioso dote de Sara. Apénas llegó el Jóven, ungió los ojos del viejo Tobías con la hiel del pez , y le restituyó la vista. Rindie- ron tódos gracias al Señor , y el Angel se dió á , çonocer. Murió Tobías el Padre á la edad de ciento y dos años. El Hijo pasó después í vivir con su Suegro Raquel , y llegando tambien á, edad avanzada , logró ver nie- tos suyos hasta la quinta generacion. LECCION XIV. Reyes de Judá. Retrocedamos al tiempo en que las diez Tribus que formaron el Reino de Israel, se SI ces R.ei que s caer Dios un fi to , de h el Se Pc su E gran pas ; sible de J A idol¿ sos : mas rota( de I Fl po c consí tado 59 y con- exá.c- su bo- l. os que ; á.cá- gitan- Jóven, la hiel Lindie- lgel se 'ad de spués a egando er nie- n. las diez Israel, se separaron de la casa de David. Entón- ces , Roboam , Hijo de Salomon , quedó Rei de Judá ; esto , es de las dos Tribus que se mantuvieron fieles ; pero no dexó de caer en la idolatría , por lo qual permitió Dios que entrando en la tierra de Judá con un formidable exército Sesac , Rei de Egip- to , llegase hasta Jerusalen , y se apoderase de los tesoros del templo. Al fin se apiadó, el Señor, y cesó aquel estrago. Por muerte de Roboam reinó tres años su Hijo Abia , que alcanzó de Jeroboam una gran victoria con inferior número de tro- pas ; pero léjos de vivir reconocido á la vi- sible proteccion de Dios , imitó la impiedad de Jeroboamn. Asa , hermano de Abia , se opuso á la idolatría , derribando los altares de los fal- sos Dioses , y logró en paz un reinado de mas de quarenta años despues de haber der- rotado el numeroso exército de Zara , Rei de Etiopia. Floreció la piedad y la justicia en tiem- po de Josafat , que destruyó los bosques consagrados á los ídolos , echó de sus es- tados á algunos hombres de vida licenciosa, 6o y envió por las Ciudades Sacerdotes que en- seriasen la lei de Dios. Aumentáronse sus riquezas , su gloria , y número de Soldados, de suerte que fué respetado de las Nacio-_ nes confinantes en los veinte y cinco arios que reinó. Succedióle Joram , su primogéni to , tara cruel é impío , que dió la muerte á todos sus hermanos , y levantó altares á los falsos Dioses para complacer á su Esposa Atalía, Hija de Acab y de Jezabel. El Profeta Elías le anunció por escrito un cruel castigo , que se verificó puntualmente ; pues destruyendo los Filisteos y los Arabes la tierra de Judá, el Palacio de Joram fué saqueado , que- daron cautivos sus Hijos , y Mugeres , y él murió con vehementísimo s dolores. Su Hijo Ocasías que entró en el Reino, y sólo le gozó un año , siguió en tódo la impiedad que su Madre Atalía había heredado de Acab y de Jezabel ; y per- dió la vida por disposicion de Jehú , Rei de Israel. Atalía , llevada del ambicioso de- séo de reinar , dió muerte á todos los Prín- cipes de la Real Casa de David. Sólo Joas, el menor de ellos , fué salvado por la dili- • genc sías , la q plo. hasta á Jex.' le hi sublc yada miti( aped de J lidac bir e chan ria , chos por gido en s de 1 A gó 1^ Idur curri ue en- se sus dados, Ñacio- _ años , tan, todos falsos Atalía, :a Elías J , que ayendo e Judí, , que— y él Reinó, n tódo L había y per- ú , Rei oso de- )s Prín- lo Joas, la dili- 6i gencia y zelo de Josabet , Hermana de Oca- sías , y Esposa del Sumo Sacerdote Joyada, la qual le tuvo seis años oculto en el Tem- plo. Reinó Atalía en Jerusalen seis años, hasta que el mismo Joyada ciñó la Corona á loas , entónces de edad de siete años , y le hizo reconocer por todo el Pueblo , que, sublevado contra Atalía , la dió muerte. Permaneció Joas fiel á los consejos de Jo- yada ; pero muerto éste , los olvidó , y per- mitió la renovacion de la idolatría. Hizo apedrear al Sumo Sacerdote Zacarías , Hijo de Joyada , porque reprehendió las infide- lidades del Pueblo ; pero no tardó en reci- bir el castigo de tal ingratitud , pues mar- chando contra Jerusalen Hazael Rei de Si- ria , saqueó la Ciudad y dió muerte á mu- chos grandes del Reino. Joas , ultrajado por los Sirios , les dexó sus tesoros , y afli- gido de una larga enfermedad , fué muerto en su cama por dos de los suyos , despues de haber reinado quarenta años. Amasías , Hijo y Succesor de Joas , ven- gó la muerte de su Padre , y venció á los Iduméos. Orgulloso con esta fortuna , in- currió en la idolatría , y peleando contra 6z J oas Rei de Israel que le exhortaba á la paz , perdis su exército , y quedó hecho prisionero. Después le asesinaron sus mis- mos Vasallos: Ozías , por otro nombre Azarías , fué di- choso en -sus guerras contra los Iduméos y Filisteos ; venció á los Arabes ; hizo tribu- tarios á los Amonitas , y fortificó á Jerusa- len ; pero después se vició ; quiso usurpar á los Sacerdotes sus funciones , y estándo- le ofreciendo incienso en el Templo , le cas- tigó Dios con una lepra. Murió á los cin- qüenta y dos años de su Reinado. Joatam , su Hijo i fué un Príncipe virtuo- so , á quien Dios concedió victorias , y rei- nó diez y seis años. Su Hijo Acaz promovió la idolatría , y padeció el azote de la guerra que le l.ecla- raron los Reyes de Israel y de Siria , des- baratando su exército , y sitiándole en Je- rusalen. Lejos de convertirse , y de dar oidos á las exhortaciones del Profeta Isaías , se obstinó en tributar culto á los ídolos , y mu- rió al cabo de un reinado de diez y seis años , dexanao por Succesor á su Hijo Ezequías. ^  ] • de rad Di( dol dol Po exé ver, ció Re: dos ven á Is h a1_'. Y' ma quf die lue: esp ocl- rib des Rei xó . á' la hecho mis- ué di- :os y tribu- erusa- surpar tándo- le cas- os cin- ; irtuo- y rei- ría , y *lecla- , des- en Je- r oidos as , se y mu- y seis Hijo Este Príncipe virtuoso abrió el Templo de Jerusalen que su Padre Acaz había cer- rado ; y destruyó la adoracion de los falsos Dioses. Premió Dios su piedad , hacién- dole vencedor de los Filisteos , y consolán- dole por medio del Profeta Isaías. A tiem- po que Senachérib venía con un poderoso exército contra Judéa , cayó Ezequías gra- vemente enfermo , y aquel Profeta le anun- ció su cercana muerte. Afligido el piadoso Rei por el peligro en que dexaba sus Esta- dos , pidió al Señor le alargase la vida hasta vencerá sus enemigos. Mandó entónces Dios á Isaías le dixese que dentro de tres dias se hallaría sano , que viviría quince años más, y que se libraría de Senachêrib ; en confcr- macion de cuya promesa permitió el Señor que la sombra retrocediese milagrosanrnente diez lineas en el quadrante de Acaz. Envió luego á su Angel exterminador que en el espacio de una noche quitó la vida á miento ochenta y cinco mil Soldados de Senachê- rib : éste al dia siguiente tomó la fuga , y después fué asesinado por dos Hijos suyos. Reinó Ezequías veinte y nueve años , y de- xó la Corona á su Hijo Manases , que en TOM. I.  E 63 64 vez de seguir las huellas de su piadoso Pa- dre , restituyó el culto de los ídolos , in- curriendo en infinitas abominaciones , é in- clinándose particularmente á las supersticio- nes mágicas. Entraron los Asirios en Judéa; y Manases fué llevado cautivo á Babilonia. Volvió entónces sobre sí , y clamando al Señor hizo penitencia , hasta que, puesto en libertad , volvió á Jerusalen , derribó los ídolos , y restableció el verdadero culto. Su reinado fué de cinqüenta y cinco años. En este tiempo colocan muchos la histo- ria de Judit que se refiere en los sagrados Libros , y se reduce á lo siguiente. Holoférnes , General del exército de Na- bucodonosor Rei de los Asirios , tenía sitia- da á Betulia , Ciudad de Judéa , y cortan- do los conductos de las aguas , había puesto á los habitantes en términos de entregarse. Infundió entónces Dios singular esfuerzo en Judit , viuda rica y hermosa , que vivía de- dicada á los mas virtuosos exercicios , la d ual, sabiendo que los de Betulia estaban determinados á rendirse , les pidió lo sus- pendiesen hasta que ella pusiese en execu- cion un arbitrio que había meditado. Des- va( ad^ .da( du do de hal acc bel te de: api cal á l lla+ ye: la blc las en fui añ+ esy ) Pa- , nl- é in- udéa; lonia. do al ;to en ó los to. Su histo- ;rados e Na- sitia- prtan- nlesto garse. -zo en ía de- 3 , la staban lo sus- execu- . Des- 6 5 • pues de haber orado fervorosamente , lle- vada de particular inspiracion del cielo , se adornó con preciosas galas ; salió de la Ciu- dad , y algunos Soldados enemigos la con- duxeron á la tienda de Holoférnes. Prenda- do este feroz Caudillo así de la hermosura de Judit , como de la discrecion con que le habló , mandó la tratasen bien. Quiso le acompañase en un banquete ; y habiendo bebido con exceso , se quedó profundamen- te dormido. Retiráronse tódos de la tienda; dexaron sola á Judit con Holoférnes ; y ella, aprovechándose de la ocasion , le cortó la cabeza , la guardó en un saco , y se volvió Betulia. Quando los Asirios hallaron dego- llado á su General , llenos de espanto hu- yeron desordenadamente ; y el nombre de la inmortal Judit , Libertadora de su Pite. blo , fué celebrado en todo Israel. Por muerte de Manases pasó la Corona á las sienes de Amon , que imitó á su Padre en la impiedad , mas lió en la penitencia , y fué muerto en una conjuracion á los dos años de su Reinado. Subió al trono Josías , que acreditó su espíritu verdaderamente religioso , destru- E2 yendo el culto de los ídolos ,, y reparando el Templo de Jerusalén. En él halló el Li- bro de la Lei , y procuró su observancia con el mayor zelo. Murió á los treinta y „ un años de su Reinado en una batalla que dió á Necio , guando este Rei de Egipto pasa- ba por la tierra de Judá marchando contra el de los Asirios. Joacaz , uno de los Hijos de Josías , só- lo reinó tres meses , y le depuso Necio , co- ronando en su lugar á Eliakim , ó á Joa- kim , hermano mayor del mismo Joacaz. En tiempo de Eliakim llegaron al extremo los abominables pecados del Pueblo Judío; y el Profeta Jeremías , haciendo la mas tris- te pintura de ellos , le exhortaba en vano al arrepentimiento , anunciándole el cauti- verio de setenta años que le amenazaba en Babilonia. Con efecto , indignado el Señor contra aquella Nacion ingrata y corrompida , per- mitió que Nabucodonosor Segundo tomase Jerusalen , y llevase cautivo al Rei Elia- kim , con todos los Príncipes de la Casa Real y sus Vasallos. Desde éntonces empe- zaron á contarse los setenta años de la cau- • tivi Eli pre cio sac su tod des hal do nuc bil( inc gui en en do los Eg bil cia. po i al( ni ^ ♦ . 66 67 »ando 1 Li- a con Y,.un e dió pasa- ontra , set- , co- Joa- )acaz. :remo -udío; s tris- vano cauti- ba en :ontra , per- ornase Elia- L Casa empe- a cau- • tividad profetizada por Jeremías. Aunque Eliakim fué puesto en libertad , quedó siem- pre sujeto con todos los suyos á la domina- cion del Rei de Babilonia. Intentó después sacudir el yugo ; y esta empresa ocasionó su muerte. El exército de los Caldéos asoló todo el país , y Eliakim pereció en aquel destrozo. Succedióle Jeconías , su Hijo ; pero solo había reinado tres meses , guando volvien- do Nabucodonosor á Judéa , conquistó de nuevo á Jerusalen , y envió cautiva á Ba- bilonia la mayor parte de los Habitantes, incluso el mismo Jeconías. Esta fué la se- gunda transmigracion. Sedecías ; colocado por Nabucodonosor en el trono de su Sobrino Jeconías , igualó en perversidad á Eliakim su Hermano , dan- do oidor á los falsos Profetas , y culto á los ídolos. Contraxo alianza con el Rei de Egipto , esperando contrarrestar al de Ba- bilonia ; pero éste ahuyentó las tropas Egip- cias , y cercó á Jerusalen hasta reducirla por hambre , y tomarla tercera vez. Pasó á cuchillo á sus Moradores , sin perdonar edad ni sexo ; y despues de quitar la vida á los 6S dos Hijos de Sedecías ante su mismo Padre, sacó los ojos á éste , y le llevó cautivo á Ba- bilonia , donde murió de pesar al cabo de un año en una cárcel. Los males que padeció Jerusalen duran- te aquella desolacion son el principal asun- to de las Lamentaciones ó Trenos del Pro- feta Jeremías , el qual, despues de sufrir va- rias persecuciones , se retiró á Egipto. LECCION XV. Cautiverio de Babilonia. Aunque los Judíos por hallarse léjos de su patria , y baxo una dominacion extran- gera , se consideraban cautivos , no por eso estaban aprisionados , ántes bien vivían en- tre los Babilonios con libertad de adquirir haciendas , y de gobernarse conforme á sus leyes nacionales. Por aquellos tiempos acaeció la historia que refiere el Profeta Daniel de la casta mu- ger Susana , á quien solicitaron torpemente • dci la , log ins de la cic de sid bí lor no pu ró so lo ex ta l or tr 'eh di P' n a • deis iniquos Viejos , y no pudiendo rendir- la , la acusaron falsamente de adulterio hasta lograr que la sentenciasen á muerte. Daniel, inspirado de Dios , descubrió la inocencia de Susana , y la hizo patente al Pueblo por la contradiccion que advirtió en las declara- ciones de los dos calumniadores , y éstos pa- decieron el suplicio á que injustamente había sido condenada la virtuosa Hebréa. Daniel , Ananías , Misael y Azarías se ha- bían criado en el Palacio del Rei de Babi- lonia; pero observando siempre la Lei Divina. Tuvo Nabucodonosor un espantoso sue- ño en que se le representó una estatua com- puesta de diferentes metales. Pero se le bor- ró de la memoria enteramente lo que había soñado. No pudiendo los Adivinos acertar- lo , y ménos interpretar aquella vision , la explicó Daniel , diciendo al Rei que la es- tatua que había visto tenía la cabeza de oro , el pecho y los brazos de plata , el vien- tre y los muslos de cobre , y los pies parte 'de hierro y parte de barro : que despren- diéndose del monte una piedra , dió en los pies de la estatua , y la derribó é hizo me- nudos pedazos ; y que aquella piedra fué adre, S de aran- asun- Pro- r va- )s de :tran- eso a en- quirir á sus storia 1 mu- nente 69 a 7° creciendo hasta convertirse en un gran mon- te que cubría toda la tierra. Segun inter- pretó Daniel , la cabeza de oro significaba el Imperio de Babilonia , el qual sería des- truido por ótro ( esto es por el de los Per-. sas ; ) que á este segundo Imperio seguiría ótro tercero (él de Alexandro Magno;) que después vendría el quarto (el de los Roma- nos ;) y que al fin establecería Dios un Rei- no (esto es el de Jesu-Christo ) que jamas se destruiría , y se extendería por todo el Orbe. Recompensó el Rei á Daniel con ricos presentes , haciéndole Gobernador de las Provincias de Babilonia , y reconoció al ver- dadero Dios. Pero cegó tánto á Nabucodo. nosor su orgullo , que se mandó retratar en una grande estatua de oro , y quiso que tó-. dos le adorasen. Resistiéronse á ello los tres Jóvenes Ananías , Misael y Azarías , por lo qual mandó el Rei los arrojasen á un horno ardiendo. Las llamas consumieron á los Verdugos ; pero los tres Mozos se pasea- ron por medio de ellas sin recibir lesion al- guna , y cantando alabanzas al Señor. Este prodigio convirtió por entónces á Nabuco- donosor ; mas , reincidiendo después , en su • .loca de 1 ente paci los razc der de obre I buc de tren mee I los cree que ofre q. Sace ue niel la r ron go Coi; 1 '^ 1 • loca • vanidad , le castigó Dios con privarle de la razon , y condenarle á vivir siete años entre los brutos , andando á quatro pies , y paciendo la hierba corno ellos. Cumplidos los siete años de su penitencia , recobró la razon , volvió al trono , y á su antiguo po- der, y no cesó de publicar en lo restante de su vida las marabillas que con él había obrado Dios. Evilmerodac , Hijo y Succesor de Na- bucodonosor , sacó á Jeconías , último Rei de Judá , de la prision en que había pasado treinta años , y le trató con la mayor cle- mencia. Entónces descubrió Daniel el artificio de los Sacerdotes del Idolo de Bel , que hacían creer al Pueblo era aquella falsa deidad la que consumía las viandas de que la hacían ofrenda. Por disposicion de Evilmerodac quedó el Templo destruido , y castigados los Sacerdotes. Sublevóse el Pueblo contra Da- niel ; y el Rei se vió precisado á entregar la persona de este Profeta , al qual encerra- ron sus enemigos durante seis dias en el la- go de los Leones para que le despedazasen. Conduxo entónces un Angel al Profeta Ha- Ir mon- nter- icaba des- Per-. uiría que )ma- Rei - • amas lo el ricos las ver- ado - . ir en tó-. tres por un >n a asea- al Este leo- su 72. bacuc desde 3udéa á Babilonia , para que llevase alimento á Daniel. Fué el Rei á ver- le en el Lago , y le halló sentado entre los Leones sin haber padecido daño alguno. Hí- zole sacar , y mandó encerrar allí á los Per- seguidores de Daniel , que al instante fue- ron destrozados. Reinando Baltasar , Nieto de Nabucodo- nosor , sitiaron á Babilonia Ciro , Rei de los Persas , y Darío , Rei de los Medos. Durante el asedio , que fué de dos años, los Babilonios que tenían la Ciudad por in- conquistable , se entregaban á diversiones, y Baltasar dió un espléndido banquete , be- biendo en los vasos sagrados , trahidos del Templo de Jerusalen ; pero en medio del convite se vió una mano que escribió en la pared de la sala estas misteriosas palabras Mane , Thecel , ?bares , que sólo Daniel pu- do interpretar , diciendo al Rei en subs- tancia , que Dios había determinado el fin de su Reino , y su division entre los Me- dos y los Persas. Así se verificó aquella no- che , en la qua' fué muerto Baltasar , y to- mada Babilonia. Conservó Daniel su autoridad con el nue- I nad rio Per Pul pera y rl lo 1 Das de con que ^ ^ vo . gun al I prol nor den que y er- re los Hí- Per- fue- codo- el de ledos. años, Dr in- iones, e,be- as del io del en la [labras pu- subs- el fin Me- lla no- y to- a y o Monarca Darío ; mas por envidia de al- gunos Cortesanos fué segunda vez arrojado al Lago de los Leones ; y repitiéndose el prodigio de no haberle éstos causado la me- nor lesion , le sacó de allí el Rei , y con- denó á morir en el Lago á los acusadores. LECCION XVI. Fin del Cautiverio. :l nue- Falleció Darío á los dos años de su Rei- nado ; y Ciro , su Yerno , heredó el Impe- rio de los Medos , como tambien el de los Persas por muerte de su Padre Cambíses. Publicó desde luego el célebre edicto que permitía á los Judíos restituirse á su País, y reedificar el Templo de Jerusalen , segun lo había profetizado Isaías. Entónces Zorobabel , descendiente de David , partió á Judéa acaudillando á mas de quarenta y dos mil Hebreos ; y Esdras conduxo después otra gran porcion. Luego que los Judíos llegaron á su Patria , cele- 73 74 braron la fiesta de los Tabernáculos , res- tablecieron el Altar de los holocaustos , y al cabo de un año echaron los cimientos del Templo de Jerusalen con demostraciones del mayor , júbilo. Por la oposicion de los Sa- maritanos estuvo diez y seis años suspendi- da la obra del Templo ; pero se volvió á emprender con ardor , y se concluyó feliz- mente , aunque nó con la magnificencia que se admiraba en el antiguo. Las exhortacio- nes del Profeta Agéo y el zelo de Zoroba- bel y del sumo Sacerdote Jesus , Hijo de Josedec , animaron grandemente á los Ju- díos , que hasta allí atendían más á edificar sus casas que la de Dios. Se duda á qué tiempo pertenece la His- toria de la Reina Estér que refiere la Sagra- da Escritura ; pero creen múchos acaeció miéntras había gran número de Judíos en Persia. Vivía en Susa , capital de aquel Imperio, el Judío Mardoquéo con su Sobrina Ester, á quien había criado en la Religion de sus Padres. La rara hermosura de esta muger fué causa de que el Rei Asuero la tomase por Esposa , sin saber que era Judía. Te- I orgi los ban se ri ocul juró los Rei min y se doq diri Abr 1 Rei cior ma) del per n met mit nase le , Rei Est res- JS , y >s del del s Sa— endi- vió á feliz- a que :acio- roba- jo de s Ju- lificar His - >agra- ;aeció )s en perio, Ester, le sus nuger amase Te- nf^ Asuero por gran Privado á un hombre orgulloso , llamado Aman , á quien todos los Vasallos doblaban la rodilla , y adora- ban por mandado del Rei. Sólo Mardoquéo se resistió á rendir semejante adoracion , no ocultando que era Judío. Irritado Aman, juró acabar con Mardoquéo y con todos los de su Nacion. A este fin alcanzó del Rei un edicto para que en cierto dia deter- minado se diese muerte á todos los Judíos, y se confiscasen sus bienes. Afligido Mar- doquéo , se valió de la intercesion de Ester, dirigiendo ámbos sus ruegos al Dios de Abrahan. Aunque nadie podía presentarse ante el Rei sin su licencia , Ester tomó la resolu- cion de entrar á hablar con Asuero. Des- mayóse de temor y respeto á la magestad del Rei , que estaba sentado en su Trono; pero él mismo se levantó á sostenerla , pro- metiendo darla gusto , aunque le pidiese la mitad de su Reino. Suplicóle Ester se dig- nase de asistir á un convite que quería dar- le , y que le acompañase Amán. Vino el Rei en ello; y despues del convite dixo Ester que el dia siguiente declararía quál 4 ° 75 76 • era la gracia que solicitaba de Asueto. Al salir Amán del banquete encontró á Mardoquéo, y ni siquiera quiso mirarle. Man- dó luego disponer una horca mui alta , con propósito de pedir al dia siguiente licencia del Rei para ajusticiar en ella á Mardoquéo. Importa saber que éste había descubierto en otro tiempo una conspiracion maquinada contra Asuero , y le había dado parte de ella por medio de Ester. El Rei , que aque- lla noche hacía le leyesen los anales de su Reinado , llegando al lugar en que se refe- ría el gran servicio que le había hecho Mar- doquéo , mandó llamar á Amán. Preguntó- le qué debía hacer un Rei con una pérso- na á quien deseaba distinguir singularmen- te. Pensando Amán que se trataba de él, respondió que se le debía adornar con la corona y vestiduras reales , y montado en el Caballo del mismo Rei , pasearle por toda la Ciudad , llevando las riendas el primer Señor de la Corte. Mandóle entónces el Rei lo executara así puntualmente con Mar- doquéo ; y Amán hubo de obedecer á pe- sar suyo. Al fin , Ester declaró al Rei , en ocasion • oi case hect sola] no c horc mer R aplic Mur cont berr habi en t sólo gosa las v con vivi, cort segt Surr un Rep t. uero. itró á Man- , con :encia quéo. bierto iinada -te de aque- de su refe- , Mar- ;untó- pérso- rmen- le él, on la en el • toda dmer ces el I Mar- á pe- casion • •  • 77 ortuna , que era Judía , y le pidió revo- case la cruel sentencia que Amán le había hecho dar contra la Nacion Hebréa. No solamente concedió Asuero esta gracia , si- no que mandó colgar á Amán de la misma horca prevenida para Mardoquéo , el qual mereció desde entónces la privanza del Rei. Reedificado el Templo de Jerusalen , se aplicaron tambien los Judíos á levantar los Muros que había destruido Nabucodonosor, contribuyendo á esta obra Nehemías , Go- bernador de Judéa. Al tiempo de la ruina de aquella Ciudad había escondido Jeremías el fuego sagrado en un pozo seco y profundo. En su lugar sólo halló Nehemías un poco de agua cena- gosa , pero derramándola sobre la leña y las víctimas , dispuso Dios se levantase llama, con general admiracion de los circunstantes. Miéntras duró el Imperio de los Persas vivieron sosegados los Judíos , pagando un corto tributo al Soberano , y gobernados segun sus propias leyes por los Pontífices , ó Sumos Sacerdotes , ayudados de setenta y un Ancianos que formaban una especie de República. Aumentóse la poblacion ; repa- 78 ráronse las Ciudades arruinadas ; prosp,.ró la agricultura , y conservóse en el Templo con mas zelo que nunca el culto del verda- dero Dios , reuniendo á este fin sus piado- sos esfuerzos Esdras , y Nehemías. LECCION XVII. Sucesos de los Judíos desde el fin del Cautiverio hasta la venida de Christo. Alexando Magno , célebre Conquistador de la mayor parte del Oriente , despues de haberse apoderado del Imperio de los a  Per- , sas , y dominado por consiguente losJu- díos , trató benignamente á éstos , sin per- turbarlos en la libertad de su Religion y Gobierno. Por muerte de aquel Príncipe se dividió su Imperio en quatro Reinos , el de Mace- donia , el de Tracia , el de Egipto , y el de Siria , reinando en Egipto los Ptoloméos , y en Siria los Seléucidas. Durante las guerras •  D , que per: cuc ven ños Jud de Asi tioq que de ron gos, min cho que sale robe plo. dett ries sent Pon arre blic^ T 79 sp.t.,ró mplo rda- iado- t fin 1. d e tador !es de Pera s Ju- per- on y ividió Vlace- el de os , y tierras a gte tuvieron entre si estos Soberanos , ex- perimentó el Pueblo Hebréo algunas perse- cuciones ; pero guando los Reyes de Siria,. venciendo á los de Egipto , quedaron due- ños de Judéa , favorecieron mucho á los Judíos. Seleuco Nicanor les dió privilegio de Ciudadanos no sólo en las Ciudades del Asia menor , sinó tambien en la misma An- tioquía. No fueron menores las prerogativas que concedió á Jerusalen Antíoco , Nieto de Seleuco ; y entónces fué guando empeza- ron los Judíos á ser conocidos entre los Grie- gos. Vivieron tan pacíficamente baxo el do- minio de los Monarcas de Siria , que en mu- chos años no les acaeció suceso memorable de que se haga mencion en los Sagrados Libros. Reinando Seleuco Filopátor, pasó á Jeru- salen su Ministro Heliodoro con intento de robar de mano armada los tesoros del Tem- plo. Habiendo Heliodoro entrado en él , le detuvieron dos Angeles en figura de Jóve- nes , azotándole hasta dexarle en tierra sin sentido ; pero mediante las oraciones del Pontífice Onías , se libertó de la muerte , y arrepentido de su atentado , se volvió pu- blicando las maravillas de Dios. TOM. I. ,F So Antíoco 11pifánes , Succesor de Seleucd; y cruel Persecutor de los Judíos , saqueó á Jerusalen , llevándolo tódo á sangre y fue- go , apoderándose de los vasos sagrados , y queriendo establecer el culto de los ídolos gentílicos , á los quales no quisieron rendir sacrificios los Hebréos ; de suerte que algu- nos de ellos padecieron por esta causa glo- rioso martirio. El anciano Eleazar , y siete Hermanos jóvenes con su valerosa Madre sufrieron entónces los mas bárbaros tormen- tos hasta morir en defensa de la Religion de sus Padres. En aquella terrible persecucion se señaló Matatías , que con pocos Judíos hizo frente á las tropas de Antíoco , consiguiendo ad- mirables victorias ; y despues de su muerte reconoció el Pueblo Hebréo por Caudillo á uno de los Hijos de Matatías , llamado Jú- das Macabéo. Ayudado éste de un cortísimo número de Judíos , venció quatro veces al crecido exér- cito de Siria , mandado en la primera por Apolonio , en la segunda por Seson , en la tercera por Nicanor , y en la quarta por Lí- sias : y últimamente derrotó al mismo An- kit( de nos lon . ci o . igu de fán tajc rió qtu tra del cor go ^ 1T'3: -su liz arr de ber 8 t • kffico , que murió infelizmente precipitado de su carro , y - comido de hediondos gusa- nos que le causaban los mas horribles do- lores. Experimentó Júdas Macabéo la continua- don del favor del ,Cielo en los triunfos que igualmente consiguió de Antíoco Eupator y de Demetrio , succesores de Antíoco Epi- fines ; y despues de haber pactado una ven- tajosa alianza con el Pueblo Romano , mu- rió valerosamente en un obstinado combate que sostuvo con poquísimos Soldados con- tra el. exército de Siria. Su Hermano Jonatas conservó la gloria del nombre Macabéo por su grande esfuerzo y conducta , salicndo.vencedor de sus enemi- gos , hasta que fué preso y muerto por el traidor Trifon , Tirarlo de Siria. Despues de Jonatas acaudilló á los Judíos su Hermano Simon , el mas prudente y fe- liz de todos los Macabéos.' Defendió con las armas la libertad de su Patria , expeliendo de ella á los Sirios , y reunió en su persona y en la de sus Succesores la dignidad de So- berano y la de Pontífice. Murió asesinado en un convite , juntamente con dosHi- F 2 ^ucó; eó á fue- >s , y lolos :ndir ilgu- glo- siete ladre meri- na de eñaló rente > ad- nene illo á 3 tí- ro de , exer- a por en la Li- An- ,, i 8z jos suyos , por Ptoloméo Evergétes ,^ Yerno. Continuaron los Judíos en ser gobernados por los Descendientes de la Familia de los Macábéos , hasta el tiempo en que los Ro- manos conquistaron la Judéa , haciéndola Provincia suya. LECCION XVIII. Venida de Jesu Christo , su Pasion y Muerte , &c ; y establecimiento de su Iglesia. Mandaba en la Judéa Hcródes Ascaloni- ta , á quien César Augusto , por otro nom- bre Octaviano , Emperador de los Roma- nos , había permitido el título de Rei , guan- do vino al mundo Jesu Christo , único Hi- jo de Dios , que era aquel Mesías prome- tido para salvar al Género humano. Fué su Madre la Virgen María , de. la Tribu de Judo. y de la Familia de David , Esposa de taa San env dex que ció cioi gol esta cia res ado dos recf viat Y ` I qua á I Esp van de J el F fecí sus ados los Ro- dola ny su oni- onl- ,ma- L uan- , Hi- ,)me- é su i de a de e  83 • San Joseph , á la qual el Angel San Gabriel enviado por Dios , había anunciado que , sin dexar de ser Virgen , daría á luz un Hijo que sería el Redentor de los hombres. Na- ció éste acia los quatro mil años de la crea- cion del mundo , y á los treinta y siete del gobierno de Heródes , en Belen , y en un establo. . Envió el Cielo Angeles que diesen noti- cia del nacimiento de Christo á los Pasto- res de la comarca , lds quales vinieron S. adorarle ; y tres Magos del Oriente , guia- dos por una singular Estrella que vieron apa- recer en el Cielo , emprendieron un largo viage para ver al recien nacido , adorarle, y presentarle sus dones y ofrendas. Fué Jesu Christo circuncidado á los ocho dias , y presentado en el Templo á los quarenta , sujetándose la Virgen , su Madre la lei de la Purificacion. San Joseph, y su Esposa , por mandado de un Angel , le lle- varon á Egipto para huir de la persccucion de Heródes , que noticioso de haber nacido el Rei de los Judíos , anunciado en las Pro- fecías , hizo degollar cruelmente en Belen y sus cercanías á todos los Niños de dos años .g4 abaxó para acertar entre ellos con el que era el objeto de sus temores. Muerto Heródes , volvió Jesu Christo de Egipto , y vivió en compañía de sus Padres en Nazaret de Galilea hasta el tiempo de su predicacion. A la edad de doce años , le llevaron aquéllos al , Templo de. Jerusalen para asistir á la fiesta de la Pasqua . , y se les perdió en la Ciudad. Pasados tres dial, le hallaron en el Templo sentado en .medïb de los Doctores , disputando con ellos. Hasta la edad de treinta años vició sin darse á conocer á los Hombres ; y ántes de empezar su divino ministerio , le anunciaba á los Judíos San Juan Bautista , Divino Pree cursor que preparaba el camino á su Maes- tro. Habitaba San Juan en un Desierto, ha- ciendo la vida mas austera , predicando la penitencia , y declarando que no era:-él , co- mo michos lo creían , el Mesías deseado, sinó un Enviado suyo que disponía á los Hombres para recibirle. Bautizaba en las aguas del Jordan á quan- tos se convertían , y el mismo Jesu Chris- to le pidió el Bautismo , como si fuera un pecador. Entónces , abrndose el Cielo , se • apl lor qu qt sal fic ric qu tr fir la€ á co pl y yf q' dí m P. tc ar era ) de Ares e su , le alen y se ãias, edïo sin s de :iaba Pre• 'iaes- ha- [o la co- ado, los tun , se apareció el Espíritu Santo en forma de Pa- loma , y se oyó la voz del Eterno Padre, que declaró ser aquél su Hijo querido. Retiróse el Salvador al Desierto , en el qual pasó quarenta dias , ayunando riguro- samente ; y guando ya el hambre le morti- ficaba , llegó el Demonio á tentarle de va- rios modos. Ahuyentóle el Hijo de Dios , á quien los Angeles vinieron luego á servir, trayéndole de comer. Empezó después su predicacion , y con- firmaba su doctrina con innumerables mi- lagros. En el primer año de su ministerio asistió á las bodas de Cana de Galilea , en donde convirtió el agua en vino. Echó del Tem- plo á los que en él compraban y vendían; y recorrió varios Pueblos de Judéa , atra- yendo á mú.hos con su predicacion , en la qual exhortó entónces y siempre á la cari- dad , al desprecio de los bienes de este mundo , y á la obediencia debida á los Príncipes Soberanos de la tierra. No sólo declaró su doctrina sobre este último pun- to , mandando se pagase el censo á los Ro- manos ; y se diese al César lo que es del 85 r la 1 tudc horr ceso Juar le r con ésta de l su h pren de s C rand mud ces cinc en c mil nanc pestí la C P cion 86 César , y á Dios lo que es de Dios , siiiÓ que para satisfacer el tributo por sí y por su Discípulo San Pedro , hizo se encontrase una moneda en la boca de un pez, En el segundo año de su predicacion , en- tre infinitos prodigios que obró ,. curó al Hijo de un Centurion , y á la Suegra de San Pedro ; aplacó con su palabra una tempes- tad. que se levantó en el lago de Geneza- ret , guando iba navegando por él ; sanó á. dos hombres poseidos del Demonio ; resus- citó á la Hija de Jairp , y curó á un infe• liz que había treinta y ocho años que esta- ba paralítico. Eligió entre sus Discípulos do- ce , á quienes dió el nombre de Apóstoles, esto es Enviados , los quales se llamaban Si- mon ( por otro nombre Pedro , ) Jacobo y Juan , Hijos del Zebedéo , Andres , Felipe, Bartolomé , Matéo , Tomas , otro Jacobo, Hijo de Alféo , Júdas Tadéo , Simon , y Júdas Iscariote á quien después succedió Ma- tías. A todos éstos mandó predicasen su doctrina , instruyéndolos en ella con aquel célebre discurso moral , en que les explicó las Bienaventuranzas , el amor de los enemi- gos , el odio á la hipocresía de los Fariséos, sin° q por rase ti- al San )es- :za- ,. o a sus- do- Si. Y pe, D o, ,y Su ltel ,, ico ni- os, modo de orar con Dato , la confianza en la Divina Providencia , y otras muchas vir- tudes de que depende la salvacion de los hombres. Por aquel tiempo Heródes Antípas , suc- cesor del Ascalonita , mandó degollar á San Juan Bautista por la santa libertad con que le reprehendió el trato ilícito que seguía con su Cuñada Herodías. Salomé , Hija de ésta , danzó tan diestramente en presencia de Heródes , que prendado aquel Rci de su habilidad , juró la concedería qualquier premio que le pidiese ; y ella por sugestion de su Madre pidió la Cabeza del Bautista. Continuó Jesu Christo sus milagros , cu- rando á un endemoniado , y á un sordo y mudo , multiplicando cinco panes y dos pe- ces de modo que con ellos die') de comer á cinco mil personas que oían su prcdicacion en el desierto , y en otra ocasion á quatro mil con siete panes y algunos peces ; cami- nando sobre las aguas en medio de una tem- pestad , y concediendo la salud á la Hija de la Cananéa. Predixo su Pasion , Muerte , y Resurrec- cion ; y subiendo al monte Tabor con sus 87 88 Apóstoles Pedro , Jacobo , y Juan , se tráï;s- figuró á vista de ellos , mostrándose rodea- do de un resplandor divino. En el tercer año de su predicacion fué á Jerusalen , y curó en el camino á diez le- prosos : confundió la malignidad de los Fariséos , pronunciando una sentencia llena de misericordia sobre el delito de una mu- ger adúltera ; y restituyó la vista á un cie- go. Destinó setenta y dos Discípulos para que predicasen la nueva Lei , dándoles ad- mirables documentos con que gobernarse en aquel sagrado exercicio ; y despues de ha- ber obrado muchos portentos , resuscitó á Lázaro. Con este notable milagro muchos Judíos creyeron en el Mesías ; pero los Fa- riseos se conjuraron para perderle. Acercándose el tiempo de la Pasqua , fué á la Ciudad de Jerusalen , y entró en ella montado en un jumento. Salió el Pueblo á recibirle con aclamaciones de júbilo , cor- tando ramos de árboles con que cubrían el camino , tendiendo por él sus capas , llevan- do palmas en las manos , y cantando himnos. J údas Iscariote , ofreció á los Príncipes de los Sacerdotes que les entregaría la per- son trei leb yc div lav^ trai le Ga vet xin do, dre par • dia t ro á G ñot sus cay su cio se hu; sig 8 • sona de Jesu Christo por la cantidad de treinta dineros. Antes que así lo hicieses ce- lebró el Señor la Pasqua con sus Apóstoles; y concluida la cena , en que instituyó el divino Sacramento de su cuerpo y sangre, lavó los pies á tódos , y profetizó que el traidor Júdas le vendería , y que San Pedro le negaría tres veces Antes que cantase el Gallo. Pasó luego á orar en cl monte Oli- Vete ;. y acongojado al contemplar su pró- xima muerte , prorrumpió en un copioso su- dor de sangre y agua; pero su Eterno Pa- dre le envió un Angel á confortarle. Llegó entónces Júdas con Soldados de parte de los Príncipes de los Sacerdotes, y dió un ósculo á Jesu Christo para que la tropa conociese por esta señal que aquél era á quien iban á prender. Preguntóles el Se- ñor : 1A quien buscáis ?Respondieron ; A Ye sus Nazareno. Díxoles : Yo soy; y al oir esto: cayeron tódos en tierra. Pero, queriendo Je- su Christo cumplir el Misterio de la Reden- cion , se entregó á sus enemigos , dexándó- se maniatar ; y atemorizados los Apóstoles, huyeron tódos , ménos San Pedro , que le siguió á lo lejos , y otro Discípulo. ▪ tran - ° dea- fué á z le- e los llena L mu- i cie- para :s ad- rse en e ha- ,  , ito a uchos >s Fa- , fue n ella blo , COI"- ían el levan- mnos. ncipes u per- to sin An pre pus tril a dei díc que vid Ch rab per to ; Pus pin tad yer ya bar cru •mu en 11, 90 Fué llevado el Señor á casa de Anas; Suegro de Caifas , y de allí á casa del mis- mo Caifas , Sumo Sacerdote , en donde el Consejo de los Judíos examinó á Jesus co- mo á un delinqiiente , presentando falsos testigos. Preguntáronle si era el verdadero Christo , Hijo de Dios. Respondió el Se- ñor que si ; y tratándole aquellos Jueces de blasfemo , le declararon Reo de muerte. Entretanto estaba San Pedro en el atrio de la casa de Caifas , y le preguntaron si era Discípulo de Jesú Christo. El no sólo lo negó por tres veces , sinó que juró que no conocía tal hombre. Luego cantó el Gallo ; y acordándose San Pedro de la pre- diccion de su Divino Maestro , salió de ca- sa de Caifas , mostrando con amargas lágri- mas su arrepentimiento. Despues de haber sufrido nuestro Señor los mayores oprobios- é insultos en casa del Sumo Sacerdote , fué conducido á presencia de Poncio Pilato , Gobernador de Judéa, para que confirmase la sentencia que el fu- ror de los Judíos había pronunciado contra el Hijo de Dios , á quien acusaban de que perturbaba la tranquilidad pública , llamón- arias, mis- .e el ;co- alsos clero Se- ieces gte. atrio n si sólo que el pre- ca- gri- erior del ncia déa, fu- iitra que r 91 wie . ,- 'e Rei. Por las respuestas de Jesu Chris- to conoció Poncio Pilato su inocencia ; y sin querer sentenciarle , le .. envió á Heródes Antípas , Tetrarca de Galiléa, el qual, des. preciando á Jesus como á fatuo , mandó le pusiesen una túnica blanca , y le volviesen al tribunal de Pilato. Convencido éste de la inocencia del Re- dentor , quiso librarle de la ira de los Ju- díos ; y valiéndose de la ocasion de la Pas- qua en que el Pueblo acostumbraba salvar la vida á un delinqüente , les propuso á Jesu Christo y á un famoso Ladron llamado Bar- rabas , para que dixesen á quál de los dos perdonaban. Ellos pidieron muriese Chris- to ; y Pilato le mandó azotar cruelmente. Pusiéronle los Soldados una Corona de es- pinas , y una ropa de púrpura , en cuyo es- tado le presentó Pilato á los Judíos , cre- yendo sin duda que se aplacarían al verle ya castigado de aquella manera. Pero el bar• baro pueblo insistió gritando : crucifícale, crucifícale. Temiendo entónces el: Gobernador el tu- multo de la plebe , entregó á Jesu Christo en manos de los Judíos para que le crucifi- 9Z casen ; y lavándose las manos delante <.. Pueblo , declaró no tener parte en la muer- te de aquel justo. Entretanto Júdas , conociendo el horrible delito que había cometido , y desconfiando de la divina misericordia , se ahorcó. Sacaron los Judíos á Jesus , haciéndole llevar en sus hombros la Cruz en que había de padecer ; y en el camino del Calvario le ayudó á sostener aquella carga Simon Ciri- néo. Al fin clavaron al Salvador en una Cruz entre dos Ladrones sobre el monte Calvario. Uno de éstos le blasfemó , y cl ótro alcanzó misericordia. La Santísima V'ír- gen al pie de la Cruz con San Juan el Dis- cípulo amado , y algunas Sanas Mugeres, estaba penetrada del mas vivo dolor ; y Je- sus , despues de haber rogado á su Eterno Padre por los mismos que le crucificaban, consumó su sacrificio para satisfaccion de los pecados de los hombres , expirando en la Cruz á la edad de treinta y tres arios , se- gun la cuenta de la era vulgar. Los prodigios acaecidos en aquella ho- ra anunciaron la muerte del Hijo de Dios. Abriéronse los sepulcros , resuscitaron muer- del paci ocu: tea I rod llev Chi resu ron Sen de pro, gen' creí ron niff dól bía: dío pre flan ^ • iuer- •rible ando idole había rio le Ciri- una [imite ,ycl . ír- Dis- ;eres, Yl e - .terno .aban, n de Lo en 5 , se- a ho- Dios. nuer- i , estremecióse la tierra , rasg6se el velo del Templo , y el Sol se obscureció por es- pacio de tres horas. Muerto Jesus , uno de sus Discípulos ocultos , llamado Joseph , natural de Arima- téa , le dió sepultura con permiso de Pilato. Los Sacerdotes y Fariseos dispusieron se rodease de guardas el sepulcro , temiendo llevasen los Discípulos el cuerpo de Jesu Christo , y persuadiesen al Pueblo que había resuscitado ; pero los mismos Guardas fue- ron testigos de la gloriosa Kesurreccion del Señor , que se verificó al tercer dia despees de su muerte , y huyeron espantados del prodigio. , Aparecióse el Salvador á las Santas Mu- geres ; y después á sus Discípulos , que no creían su Resurreccion ; pero al fin queda- ron convencidos de ella , habiéndoseles ma- nifestado repetidas veces su Maestro. Man- diles que diesen testimonio de lo que ha- bían visto , oido y tocado no sólo á los Ju- díos , sinó á todos los Pueblos del mundo, predicando el Evangelio , bautizando , y ense- ñando los divinos preceptos. A los quarenta dias de su Resurreccion 4 11.,  egod 93 ^ 94 los llevó al Monte Olivete , y se eleva los Cielos en su presencia. De allí á diez dias miéntras se celebraba la fiesta de Pentecostes , baxó sobre ellos el Espíritu Santo , con cuyos dones quedaron fortificados los Apóstoles , y emprendieron la grande obra de sembrar la divina palabra por todo el Orbe. Los milagros que hicie- ron así ellos como sus Discípulos y Succe- sores , y los martirios que toleraron por Je- su Christo , juntamente con la santidad y pureza de su vida y costumbres , han sido la mas evidente confirmacion de la verdad de su doctrina , atrayendo millares de hom- bres al Gremio de la Iglesia , la qual , se- gun las promesas de Dios , durará hasta el fin de los siglos. 1 su al€ A1 va: in< de á; ro. mi ót. de un va bi de .$1 9 5 braba l os el laron • on la l abra zicie— urce- )1 . Je- ad y sido erdad hom- , se— sta el LECCION XIX. De la Tradicion y de la Sagrada Escritura. Enseñó nuestro Señor Jesu Christo con su exemplo y de viva voz sin escribir cosa alguna , y lo mismo hicieron casi todos los Apóstoles ; pero cuidaron éstos de instruir á varios Discípulos , y habilitarlos para que instruyesen á ótros. De este modo pasó su doctrina á los primeros Obispos , y de ellos á : sus Succesores , y á los demas Presbíte- ros hasta los que hoi, nos enseñan ; y esta misma doctrina , derivada así de unos en ótros , es lo que se llama Tradicion. Ha llegado , pues , á nosotros la palabra de Dios por dos diferentes conductos : el uno es la Tradicion, que bastó para conser- var la Religion verdadera desde el princi- pio del mundo hasta Moise.s , y que tam- bien ha conservado después muchas verda- des que no estaban escritas : el óxro es la Biblia , ó sagrada Escritura , que comprehen- TOM. I.  G 96"  de los Libros del Viejo Testamento escrito  s  por Moises y los Profetas antes de la veni-  y 1  da del Mesías , y los del Nuevo Testamen-  tne to escritos despues de ella por los Apóstoles' y'los Evangelistas.  La Fe nos obliga a creer todo lo que en  gu estos Libros se contiene , como que fueron  escritos "por inspiracion del Espíritu Santo,  cic  y nos prohibe dudar de aquellas tradiciones  E\  antiguas y constantes que dimanan del mis-  °' o mo o rígen , y que están admitidas por el  ha consentimiento de todos los Fieles , espe-  cialmente aquéllas sobre que la Iglesia uni-  rol versal_ ha publicado formales decisiones.  qu  Siendo la Escritura Sagrada una exposí.  ph cion de lo que Dios ha hecho por los hom . ¿  pr  bres , de las importantes verdades que ha  da  querido revelarles , y de los preceptos y  D leyes que les ha dictado para su felicidad  ad espiritual y aun temporal , no es perdona-  ble en un buen Christiano dotado de raciot  te  nalidad la ignorancia de aquellos venerables  D Libr os , :principal fundamento de su Ke . -'  ce ligï.n.  cc  Consta toda la Biblia de setenta y dos;  la T íbros , perteneciendo aL.Viejo Testamento • 97 arenta y cinco ; de los quales- los veinte y uno son históricos , los siete doctrinales , ó morales , y los diez y siete proféticos. Los veinte y uno histiricos son los si- guientes: (i) El Génesis , que trata de la crea- cion del mundo , de la caida de Adan y Eva , del Diluvio universal , de la disper-. -'on de las gentes por la tierra , de Abra- han y de su Descendencia. (z) El Exõdo , que refiere cómo salie- ron de Egipto los Israelitas , y los trabajos que en su peregrinacion pasaron ; las doce plagas de Faraon ; el paso del Mar roxo; la primera celebracion de la Pasqua los man- damientos de la Lei escritos por el mismo Dios y la idolatría que cometió el Pueblo adorando el becerro de oro. • (3) El Levítico , que trata principalmen- te de los sacrificios que debían ofrecerse á Dios , de los Sacerdotes , y de varios pre- ceptos y reglas conducentes á las buenas costumbres , y á los ritos . y ceremonias de la Religion. (4) El Libro de los Números , que con- G 2 r rito . 4 reni- aen- toles' en eron nto, ones mis- )r el spe- uni«, ?osid lona.- ' ha )s y dad ona- bles Ke-; do9 enta th e 98 tiene la enumeracion que hizo Moises de  %  hise Pueblo , el castigo de Coré , Datan y Abi-  pez ron , la murmuracion de los Israelitas con-  ces tra Dios y Moises , y otros 'sucesos.  los (g) El Deuteronomio , que quiere de-  fué cir segunda lei , en que Moisés repite y ex-  acá plica los mandamientos é instrucciones que  va Dios había dado á su Pueblo. Concluye con  siot la muerte del mismo Moises ; y estos cinco  has primeros Libros de la Biblia se llaman d  tud Pentateuco. (6) El Libro de Josué , escrito por es-  par te Caudillo , cuenta el paso del Jordan , la  me entrada de los Israelitas en la tierra de pro-  div mision , las victorias que en ella ganaron,  crit y la division de aquel territorio en doce  tor: porciones destinadas á las doce Tribus.  la (7) El Libro de los Jueces abraza. la historia de los treinta y un Jueces que go-  de bernaron el pueblo de Israel hasta la muer-  brc te de Sanson.  acc (8) El Libro de Rut contiene la histo-  ese ria de una prudentísima y santa Viuda así  rae llamada , de la .qual descendieron el Rei  titt David y los domas Reyes de Judá.  de (9. i o. i 1. y i z.) Los quatro Libros de ^ ^  99 n I'6S Reyes comprehenden muchos sucesos em- pezando desde Samuel , último de los Jue- ces de Israel , y continuando la historia de los Reyes de este Pueblo desde Saul que fué el primero de ellos hasta Osée en quien acabó el reino , quedando su Nacion cauti- va entre los Asirios : y asimismo la succe- sion de los Reyes de Judá desde David hasta Joachim , que feneció en su esclavi- tud en Babilonia. (13 y 14) Los dos Libros llamados Par: . pónenon , que sirven como de suple- mento á los quatro antecedentes , explican diversos hechos y circunstancias que los Es- critores sagrados habían omitido en la His- toria de los Judíos , y principalmente en la de sus Reyes. (15 y i6) Los dos Libros de Esdras, de los quales el segundo suele llamarse Li- bro de Nehenaías , ó porque contiene sus acciones , ó porque se cree fué él quien le escribió , refieren cómo se libertaron los Is- raelitas del cautiverio de Babilonia , y, res- tituidos á su patria , reedificaron el templo de Jerusalen. (i7) El Libro de Tobías ofrece la his- r con-. de- ex- que con :inco n el r es- , la pro- tron, doce zas la go- tuer- isto- , así Rei s de w ^ tri atr un I oo toria de este piadoso Varon con utilísií documentos sobre el exercicio de la caridad, de la paciencia y otras virtudes , y sobre las obligaciones del matrimonio. (i 8) El Libro de Judit refiere la accion de esta valerosa Viuda que degollando á Holoférnes , General de los Asirios , libertó la Ciudad de Betulia, (19) El Libro de Ester describe el ex- terminio de los Judíos decretado por el so- berbio Amán , Ministro 'del Rei Asuero , é impedido por la mediacion de la Reina Es— ter , que desengaïxó al •;Rei su Esposo acerca del cruel abuso que Amán hacía de su ex- cesivo valimiento. (zo y z t) Y los dos Libros de los Ma- eabéos cuentan las gloriosas acciones de es- tos caudillos , que libraron al Pueblo de Is- rael de la opresion de los Reyes de Siria , y restablecieron el culto divino. Re nic Igl tur. bai te ob tes su' ál co JOT bo pi' Lo s siete Libros morales , ó doctrinales son  Al los siguientes:  (i) El Libro de Job , que con el prác-  bie  tico exemplo de este virtuoso y afligido Va-  coi ron e xhorta admirablemente á la virtud de  sal • ^  • 'oI 'sií  e  4 Itt paciencia , é incluye ademas mucha doc- -idad,  trina sobre la omnipotencia , justicia y otros sobre   atributos de Dios , y sobre la esperanza de una vida futura. tccion  (z.) Los ciento y cinqüenta Salmos del Ido á  Rei David , que contienen claros tcstimo- bertó   nios y profecías acerca de Jesu Christo y su Iglesia , instrucciones sobre las buenas cos- 1 ex-  tumbres. y arreglada vida del justo , y ala- el so-  banzas del Altísimo , que diariamente repi- ro , é  te la Iglesia. a Es-  (3 y 4 ) El Libro de los Proverbios, acerca  obra del Rei Salomon , y el del Eclesiás- u ex-   tes , (ó del Predicador) que igualmente es suyo , proponen muchos documentos morales s Ma-  á los que desean seguir la senda de la virtud. le es-  (5) El Libro de los Cantares , ó Cánti- de Is-  co de los Cánticos , escrito por el mismo Sa- -ia , y  lomon , baxo la figura ó símbolo de una boda y amor terreno trata de la union es- piritual de Christo con su Iglesia , ó del 'es son  Alma justa con el celestial Esposo. (6) El Libro de la Sabiduría , que tam- prác-  bien se atribuye á Salomon , da prudentes [o Va-  consejos á los Reyes , y está lleno de otras ud de  saludables máximas. • (7) Y el Eclesiástico 02 (o' Libro de Jesus, I Hijo de Sirach) recomienda igualmente la sa-  nos biduría y todas las virtudes. c ion San mo: misr Lúcl tibie C gelic chos iarr; Gens. pírit cacic la It ros Chri Sí qual( Los Libros ó Escritos diversos de que  Pablo consta el Nuevo Testamento son los veinte  de F y siete siguientes:  y óti Quatro Libros de los Evangelios escritos  del r por San Matéo , San Marcos , San Lúcas , y  nor ; San Juan , y que contienen la Historia de  y ur Los Libros Proféticos del Viejo Testamen- to son los de los quatro Profetas que se lla- man mayores , Isaías , Jeremías , Ez,equiel y Daniel ; y los de los doce Profetas llamados menores , Oséas , Joel , Amos , Abdías , Jonas, Alichéas , Naum , Habacuc , Sofonías , Agéoy Zacarías , y Malachias. A las Profecías de Jeremías se agrega ordinariamente la de Ba- ruch , que fué Amanuense suyo ; y así no suelen contarse mas que diez y seis libros proféticos ; pero son en rigor diez y siete. En todos ellos se léen anuncios de la veni- da , virtudes y maravillosas acciones de Je- su Christo , de su vida y muerte , y de la Iglesia que había de fundar. 10 3 sum , e  •  .. '' s^ acciones , maravillas , y doctrina que i sa- n os enseñó Jesu Christo desde su Encarna- cion hasta su Ascension. Los Evangelistas San Matéo y San Juan refirieron las cosas co- nen-  mo las habían visto , y oido de boca del. lla-  mismo Redentor ; pero San Márcos y Sat$ el y  Lúcas las escribieron por noticias que re- idos  cibieron de boca de los Apóstoles. 91,15 3  Compuso San Lúcas , ademas de su Evan- 4géo  gelio , otro Libro institulado Actos , ó He- de  chos de los Apóstoles , que comprehende la Ba-  narracion de lo sucedido despues de la As- ' no  cension del Señor , como la baxada del Es- bros  píritu Santo sobre los Apóstoles , la predi- iete.  cacion del Evangelio , y establecimiento de 'eni-  la Iglesia , y varias acciones de los prime. Je-  ros Propagadores y Defensores de la Fe e la  Christiana. Síguense veinte y una Epístolas , de las quales hai catorce escritas por el Apóstol San que  Pablo , unas á diferentes Iglesias como la :irte   de Roma , la de Corinto , la de Efeso &c; y ótras , á algunos particulares , Discípulos ritos  del mismo Apóstol : una de Santiago el me- s , y  nor ; dos de San Pedro ; tres de San Juan; 1 de  y una de San Júdas Tadéo. Todas ellas • • • 104 contienen la mas. sólida doctrina del Cho. lianismo`, y exhortaciónes sobre la práctica de las virtudes. - El último de los veinte y siete Libros del Nuevo Testamento es el Apocalípsi , ó Reve - lacion de San Juan Evangelista , en que este Escritor sagrado refiere profundos misterios que el Señor le reveló en la Isla de Pátmos.. • • LECCIONE S INSTRUC ï ïVAS SOBRE LA HISTORIA Y LA GEOGRAFÍA. OBRA PÓSTUMA., DE D. TOMAS DE YRIARTE, DIRIGIDA A LA ENSEÑANZA DE LOS NIÑOS. TOMO SEGUNDO. HISTORIA PROFANA. CON LICENCIA. MADRID EN LA IMPRENTA REAL. AÑO DE 1794. • 4. v' =ñv' ^ __- _ - -- NOTICIA DE LOS PRINCIPALES IMPERIOS ANTIGUOS. _, P, ^ I mas a te , st del 1 cree •6 Me aquel Téba! 1 PARTE HISTÓRICA. LIBRO SEGUNDO. BREVE NOTICIA DE LOS PRINCIPALES IMPERIOS ANTIGUOS. LECCION PRIMERA. Del Imperio de los Egipcios. E 1 Imperio de Egipto pasa por uno de los mas antiguos del mundo ; y por consiguien- te , su Historia , que empieza poco despues del Diluvio , es sumamente obscura. Se cree que su primer Soberano fué Menes, •ó Mesraim , y que muerto éste , se dividió aquel Imperio en quatro Reinos : el de Tebas , ó Egipto superior , el de Egipto inferior , el de This , y el de Ménfis. As(  blec permaneció muchos siglos ; y á los mil no-  cos vecientos veinte y seis años ántes de la ve-  trua nida de Jesu Christo, Amenófis , Rei del  Tu Egipto inferior , reduxo á su dominio todo  nos el Pais. Sesóstris , succesor de Amenófis  mee acrecentó el Imperio con grandes conquistas. Conserváronle sus Descendientes , hasta que  cele Cambíses , Xérxes , y Artaxérxes , Reyes  y de Persia , se apoderaron de él , siendo in-  con. fructuosas las varias tentativas de los Egip-  ban cios para sacudir el yugo de los Persas.  naci Conquistólos , al fin , Alexandro Magno, y por su fallecimiento pasó el gobierno á Ptoloméo , uno de sus Generales , cuyos sucesores le gozaron hasta que los Roma- nos hicieron á Egipto Provincia suya des- pues de la derrota de Marco Antonio , y  De muerte de la Reina Cleopatra. • Quando el Imperio Romano se dividió en dos , uno de Oriente y ótro de Occi-  L dente , los Emperadores de Oriente que-  es daron dueños de Egipto ; pero en el siglo  com séptimo le sometieron los Sarracenos luan- .  No¿ dados por el Califa Omar. En mil ciento  Asu setenta y uno el célebre Sultan Saladino esta-  lo s is. Así nil no- la ve- ,ei del todo nenófis mistas. sta que Reyes do in- Egip- as. C 3 Iagno, ;rno á cuyos oma- a des- lio , y lividió Occi- quo- siglo luan- ciento esta- 3 bleció en Egipto el Imperio de los Mamelú-, cos ; y en mil quinientos diez y siete des- truyó á éstos Selim , Emperador de los Turcos. Desde entónces poseen los Otoma- nos aquellos Estados , gobernándolos por medio de sus Baxáes. Fueron los Egipcios antiguamente muí celebrados por sus invenciones en las artes y ciencias , por su política , legislacion, comercio , y virtudes morales que practica- ban ; bien que las deslucieron con su incli- nacion á la mas supersticiosa idolatría. LECCION II. De los Imperios de Babilonia ,, Asi- ria , y Media. La Historia de los Asirios y Babilonios es por su mucha antigüedad tan confusa como la de Egipto. Nembrot , Biznieto de Noé , fundó el Imperio de Babilonia ; y Asur , Hijo de Sem , el de Asiria , que en lo succesivo llegaron á estar unidos. Muchos 4 siglos después , reinando Sardanápalo , ex-  di, citó Arbáces una revolucion en que del  Cl Reino de Asiria se formaron tres diferen-  ha tes : el de Babilonia , el de los Medos , y  PE el llamado propiamente de Asiria. De to-  de dos tres se apoderó al fin Ciro , Rei de  D Persia , y los conservaron sus descendientes  A' hasta que Alexandro Magno , venciendo al  la Rei Darío , subyugó á los Persas , y por consiguiente no quedó más que la memoria  lo de las Monarquías de Babilonios , Medos  re y Asirios tan famosas en otros tiemp os. ar E'. se ba LECCION III.  d no Del Imperio de los Persas y de los  ár Partos,  su El Reino de Persia no empezó á ser fa-  G moso en la Historia antigua hasta que un  tr Hijo del Rei Cambíses , llamado Ciro,  g1 Príncipe de grandes prendas , se unió con los Medos , destruyó el poder de los Asi- rios y Babilonios , sometió el Reino de Li-  P ^ S  ex-  dia quinientos quatenta y ocho años ántes de  del  Christo , y formó aquel vasto Imperio , que  =eren-  ha conservado largo tiempo el nombre de  as , y  Persia. Duró esta Monarquía corno unos e to-  doscientos años ; y vencido su último Rei  el de  Darío por Alexandro Magno en la batalla de  ientes  Arbélas , quedaron los Griegos dueños de  do al  la Persia.  Y por  Los Partos que habían estado sujetos á  mora  .  los Persas , y después á los Macedonios , se ledos rebelaron doscientos cinqüenta y seis años ántes de Christo , acaudillándolos Arsáces. El Imperio de los Partos que éste fundó, se fué extendiendo por gran parte del Asia baxo los Succesores de Arsáces ; y Mitri- dátes , uno de ellos , que empezó á rei- nar acia el año de ciento sesenta y quatro los á ntes de la Era Christiana , se adelantó con sus armas adonde no llegó el mismo Ale- xandro. Mitridátes Segundo , apellidado el  r fa-  Grande , sostuvo felizmente la guerra con- e un  tra los Romanos ; y su Imperio permaneció  Ciro,  glorioso hasta que en el año de doscientos  con  veinte y seis despues de Christo , Artabano  Asi-  Quinto fué muerto por Artaxérxes , Soldado e Li-  Persa , que se decía descendiente de los antiguos Reyes de Persia , y que estableció el Imperio de su Nacion extinguido en tiem- po de Darío. Tuvo esta Monarquía veinte y ocho Soberanos hasta que los Sarracenos se apoderaron de ella , los quales al cabo de quatrocientos diez y ocho años de domi- nacion fueron desposeídos en el de mil cin- qüenta y uno por el Swtan Gelal-Edin. Go- bernaban los Sultanes el Imperio de Persia, guando Tamerian , mandando veinte mil Tártaros , le conquistó en mil trescientos noventa y seis. Sufrió la Persia infinitas re- voluciones , y sólo gozó tranquilidad desde que Ismael estableció el Imperio de los So- fíes , el qual duró hasta el año de mil sete- cientos treinta y seis en que Thamas Kouli- Kan , venciendo á los Turcos y Tártaros, usurpó la corona. Murió éste asesinado en mil setecientos quarenta y siete. 1 f leció :iem- :inte enos cabo )mi- rsia, mil ntos re-- :sde So- ete- ,u1i- ros, en LECCION IV. De los Fenicios , y Reino de Tiro. Fenicia fué una de las primeras Provincias pobladas del Asia , y sus habitantes tienen fama de haber sido los mas antiguos navega- dores, y mas hábiles Comerciantes del antiguo mundo. Sidon , Hijo mayor de Canaam, edificó la Ciudad de su nombre , y los des- cendientes de éste fundaron á Tiro , cuyo comercio y riqueza la hicieron tan célebre. Siendo su Rei Itobal , la tomó Nabucodo- nosor al cabo de trece años de sitio. Los de Tiro , que con anticipacion se habían aco- gido á una Isla cercana , fundaron en ella una nueva Ciudad , que después se rindió á las armas de Alexandro. Reparó sus rui- nas la nueva Tiro ; pero Antígono Succe- sor de Alexandro , volvió á destruirla , de modo que jamas recobró su antiguo es- plendor. Reedificóla el Emperador Adriano á los ciento veinte y nueve años despues de Christo , haciéndola Metropolitana de Feni- cia. Despues que los Christianos conquista- S rort la Tierra Santa , fué Tirb Arzobispa-  C do ; mas hoi se ve reducida á una Aldea su-  h jeta al dominio del Gran Señor. q Cartago , en lo antiguo floreciente Colo-  si nia de los Tirios , ha dexado nombre eter- no en la Historia por haber sido competi- dora de la República Romana.  tc C C el LECCION Y.  C Del Imperio Griego.   ó la La Historia Griega contiene tantas partes,  y en cada una de ellas hai tanto que apren-  p'  der , que con dificultad puede compendiar-  -E  se. Pero á fin de formar una idéa general  rr  de lo mas importante de dicha Historia,  g^  dexarémos aparte los tiempos fabulosos , y  bi los que llaman heroicos , en que las ficcio-  nes mezcladas con la verdad la desfiguran  fi'  de modo que guando más , resultan algu-  b. nos hechos probables , y ninguno cierto.  Se cree que Sicione , Ciudad del Pelo-  qi  poneso , fué el Reino mas antiguo de la  C 9 spa-  Grecia , contándose en él diez y seis Reyes su-   hasta Agamenon. Argos fué otro Reino, en que dominaron quince Soberanos hasta Acri- Dio-  sic), cuyo Nieto Perséo fundó el Reino de ter-  rvlicénas. eti- E l de Aténas fué establecido mil quinien- tos ochenta y dos años ántes de Christo por Cécrops , que traxo de Egipto una Colonia. Gobernáronle Reyes hasta que se convirtió en República bayo la autoridad de unos Gobernadores llamados Arcontes , los quales primero fueron perpetuos, después decenales, ó de diez años , y últimamente anuales. Con las sabias leyes que estableció Solon, llegó la yes,   República de Aténas á un alto grado de prosperidad ; y aunque Pisístrato , y sus dos ar-  Hijos Hipare() é Hípias suscitaron en ella ral  muchas disensiones , intentando sujetarla al la  gobierno Monárquico , subsistió el Repu- Y \  blicano. ia.  Los Persas que quisieron hacerse due- an ño s de Aténas , fueron vencidos en varias batallas , principalmen t e en la célebre de Manton , y en la de Salamina que se dió Co-  quatrocientos ochenta años ántes de la Era la  Christiana. Desde entónces floreció Aténas pri mc ánt Mc ma un< sus quc quï catl últi Lo' tan los ra da Mai c últi Gri Ro que ta su ] I o en Armas y Letras ; pero sus enemigos los Lacedemonios , despues de aquella guerra llamada del Peloponeso que sostuvieron por mas de veinte y siete años contra los Atenien- ses , conquistaron á Aténas , estableciendo el Gobierno de treinta Magistrados cono- cidos por el nombre de treinta Tiranos. Es- tos fueron expelidos á los tres años por Tra- síbulo , volviendo desde entónces la Re- pública á su antiguo estado de esplendor. A los trescientos quarenta y un años án- tes de Christo , Filipo , Rei de Macedonia, movió guerra á los Atenienses , continuán- dola Alexandro Magno y Casandro , que por varios medios maquinaron contra la li- bertad de aquella República ; pero al fin pu- do ésta eximirse de sufrir el yugo de los Ma- cedonios. Fué Aténas saqueada por los Romanos ochenta y siete años ántes de Christo. Au- gusto la hizo tributaria suya , y después Vespasiano la incluyó en el número de las Provincias Romanas. Lacedemonia , ó Esparta , fué tambien en sus principios un Estado gobernado por va- rios Reyes desde Lélex , que se cree fué el ; los terra por den- Indo ono- Es- Tra- Re- or. ; án- )nia, luan- que la li- a pu- Ma- anos Au- pués las n en va- [6 el II primero , hasta Cleoménes que fué el últi- mo , y murió doscientos veinte y ocho años ántes de la Era Christiana. Extinguida ya la Monarquía , se gobernó Lacedemonia en for- ma de República ; y despues de haber sido una de las mas florecientes del Orbe , así por sus Leyes como por el valor de sus Capitanes, quedó reducida á Provincia Romana ciento quarenta y seis años antes de la citada Era. Tébas, Reino fundado por Cadmo tuvo catorce Reyes ; y por muerte de Xã.nto , el último de ellos , se convirtió en República. Los Tebanos durante una larga paz aumen- taron su poder ; y habiéndose aliado con los Lacedemonios , dieron acasion á la guer- ra del Peloponeso en que tomó partido to- da la Grecia. Subyugólos Filipo , Rei de Macedonia , y después su Hijo Alexandro, á cuya obediencia intentaron negase. Por último vinieron , como los demas Pueblos Griegos , á sujetarse á la dominacion de los Romanos. Corinto fué otro Reino de la Grecia, que pasó á ser República setecientos quaren- ta y nueve años antes de Christo. Cipselo y su Hijo Periandro usurparon la autoridad, • t gobernando tiránicamente ; y Corinto no recobró su libertad hasta después de muerto Periandro. Desde entónces creció su comer, cio V riqueza ; y ciento quarenta y cinco años antes de la Era Christiana cedió al po- der de los Conquistadores Romanos. El Reino de Macedonia que á los prin- cipios apénas era digno de la atencion de los Griegos , llegó después á ser el priméro no sólo en Grecia , sinó en todo el Orbe , por la extension y gloria que con su valor y política le adquirió Filipo , Hijo de Amín- tas. Alexandro Magno , Hijo y Succesor de Filipo , no ménos esforzado que ambicioso, se alzó con la Soberanía de casi todos los Reinos y Repúblicas de Grecia , y ven- ciendo á los Persas y á otras Naciones del. Oriente , formó el Imperio mas dilatado que se conoció en aquellos tiempos. Las acciones de este Conquistador y las de otros muchos insignes Caudillos que die- ron eterna fama á la Grecia , son dignas de referirse mui individualmente ; pero , no da lugar á ello la suma brevedad que nos he- mos propuesto observar en esta Noticia de los principales Imperios antiguos. ótra rio mac laci( qua da rior bcr ante lla suc( que Rel los Ana ma Po que Hij to no tuerto omer, cinco il po- > prin- de los ;ro no , por lor y N amín- sor de icioso, los los ven- es del latado r y las le die- nas de no da )s he- :ia de ^ LECCION VI. Del Imperio Romano. Despues de la Historia Sagrada no hai otra mas importante que la del vasto Impe- rio Romano , corno que de él se han for- mado casi todas las Monarquías modernas. No entrarémos en la difícil y prolixa re- lacion de los hechos sumamente confusos, guando nó del todo fabulosos , en que_abun- da la Historia de los Reyes Latinos , ante- riores al establecimiento de Roma. Baste sa- ber que setecientos cinqiienta y tres años ántes de la venida de Christo fundó aque- lla Ciudad Rómulo su primer Rei , al qual sucedieron los seis Reyes Numa Pompïlio, que introduxo el culto y ceremonias de la Relig on , Tulo Hostilio , á quien debieron los Romanos su primera disciplina militar, Anco Marcio , que aumentó mucho á Ro- ma , Lucio Tarquino Prisco , en cuyo tiem- po se acrecentó mucho más , Servio Tulio, que murió asesinado por disposicion de su Hija Julia , y Tarquino el Soberbio ,"Is- TOM. II.  g 14 poso de ésta , el qual cometió las mas vio- lentas tiranías , haciendo insoportable á los Romanos su gobierno. Un Hijo de Tarquino , llamado Sexto Tarquinio , violó la castidad de Lucrecia, Muger de Tarquinio .Colatino ; y aquella famosa Heroina , despues de haber decla- rado á sus Parientes la violencia que había padecido , se dió la muerte en presencia de ellos. Con este motivo Lucio Junio ( apelli- dado Bruto porque para libertar su vida del rigor de Tarquino el Soberbio se había fin- gido fatuo) fue el primero que excitó al Pueblo no sólo á sacudir el yugo de aquel Monarca , sinó tambien á extinguir el go- bierno de los Reyes. Así se verificó ; y los Romanos eligieron , en lugar de Soberanos perpetuos , dos Magistrados anuales con tí- tulo de Cónsules , habiendo acaecido esta gran mudanza quinientos nueve años ántes de la Era Christiana. Quando lo pedían las urgencias de la Re- pública se nombraba un General de grande autoridad con nombre de Dictador , y ade- más había varios Magistrados subordinados á los Cónsules , como eran los Pretores, T P^ rá cc el H C te y( v( v: C P vi á d n g d r^ P d s vio- á los Sexto :recia, quella decla- había cia de apelli- la del la fin- Ltó al aquel A go- y los ;raros Dn t l- 3 esta antes [a Re- rande J ade- nados Lores, 5 Tribunos , Qiiestores , Ediles , Censores, Prefectos , &c. Tarquino , desterrado de Roma , impía ró el auxilio de Porsena , Rei de los Etrus- cos ; pero resistió á las fuerzas de ambos el Pueblo Romano , ayudado del valor de Horacio Cócles , de Mucio Escévola , y de Clelia. Tampoco mejoró Tarquino de suer- te , con haberse valido del favor de los Re- yes Latinos ; porque éstos fueron enteramente vencidos , y él murió luego de edad de no- venta aos. Poco después Coriolano , el mas insigne Caudillo de Roma , fué desterrado por el Pueblo. Para tornar venganza de este agra- vio marchó contra su Patria , capitaneando á los Volscos , enemigos de los Romanos; pero se aplacó por los ruegos y lágrimas de su Madre. Habiendo los Romanos trahido de Até- nas las leyes de Solon , eligieron unos Ma- gistrados llamados Decemviras , que cuidasen de su recopilacion y observancia. Empeza- ron éstos á exercer una autoridad tan des- pótica que fueron ó depuestos , ó desterra- dos , ó muertos , contribuyendo á esta re- s 2 s volucion el trágico suceso de Virginia , quien el Decemvir Apio Claudio quiso ro- bar el honor , y á quien su mismo Padre traspasó el pecho por no verla deshonrada por el Tirano. Restablecióse el Consulado , y después se crearon Tribunos Militares que alterna- ron durante algunos años con los Cónsules. Por aquel tiempo saquearon los Galos á Roma ; mas luego los venció el valeroso Dictador Camilo. Siguiéronse después prolixas guerras con- tra los Samnites, y otros Pueblos vecinos de Roma ; corno asimismo con los Galos , y con Pirro , Rei de Epiro , en las quales se acreditó admirablemente el valor de los Ro- manos. Suscitóse la primera Guerra Púnica, ori- ginada de varias disensiones que hubo en la Isla de Sicilia. Una parte de sus habitan- tes imploró el auxilio de los Romanos , y la ótra el de los Cartagineses. Al cabo de vein- te y quatro años vencieron los Romanos, imponiendo á los de Cartago duras condi- ciones. Renovóse otra guerra contra los Ga- los , triunfando igualmente Roma ; y á los d, C ca sa ce G t a qt d e I-i pc l e y R ni á C ^(T J p` ol lo la ^^ 16 l, á > ro- adre rada pués :rna- .iles. os á roso con- s de ,y ;s se Ro- ori- en tan- yla ein- nos, adj. Ga- los 17 doscientos diez y ocho años ántes de lá Era Christiana empezó la segunda Guerra Púni- ca , que aunque de ménos duracion , fué mas sangrienta y peligrosa que la primera. Entón- ces mostró su esfuerzo y conducta Aníbal, General de los Cartagineses , que en tres ba- tallas derrotó á los Romanos , y en la quarta que fué la famosa de Canas , hizo el mayor destrozo que cuentan los Anales de Roma. Hubiera perecido aquella República á no ser por la prudencia y valor de sus dos Genera les Quinto Fabio Máximo y Claudio Marcelo, y por el excelente arbitrio que -tomaron los Romanos de llevar la guerra á Africa , po- niendo así á Aníbal en precision de dexar á Italia para acudir al socorro de su Patria Cartago. Al fin se terminó despees-d.e diez y siete años aquella funesta guerra con uní: paz ventajosa á los Romanos , en la qual se obligaron los Cartagineses á pagarles tributo.' Dos guerras mui seiialadas s sostuvieron: los Romanos contra los Macedonios ; y en la segunda acabó la Grecia de perder su li= bertad , estableciendo Roma su dominio' en e Asia. Deseaban los Romanos un pretexto de i 1 8 rompimiento para aniquilará Cartago , y le hallaron mui oportuno en la guerra que aquella República seguía con Masinisa , Rei de Numidia. Tomó Roma el partido de éste ; y Publio Cornelio Escipion se apode- ró de Cartago , destruyéndola á sangre y fuego. Así acabó aquella antigua competi- dora de Roma que por espacio de a un si- glo la había disputado el Imperio del Orbe. La Ciudad de Corinto fué destruida co- mo la de Cartago ; y con la toma de Nu- manda quedó toda España sujeta á la do- minacion de Roma , como se verá guando, tratando de la Historia particular de Espa- ña , contemos lo que en ella obraron los Romanos, A estas victorias se siguieron dentro de la misma Roma grandes disensiones qualado Tiberio Graco y su Hermano Cayo Graco sublevaron al Pueblo contra la Nobleza pa- ra establecer un estado de perfecta igualdad entre una y otra clase ; pero ambos Héroes perecieron miserablemente. Entretanto vencieron .los Romanos y tra- xeron prisionero á Aristónico , Rei de Pér- gamo. Igual desgracia tuvo Yugurta , Rei de aba Na duc hal pri. • del tod mil vin Rc ma se Mc per lia gu tes rer Se] la R• y le que , Rei ) de ode- 19  • de Numidia , sometido por Mario. Este abatió á los Teutones , Cimbros , y otras Naciones del Norte , que se habían intro- ducido en las Galia , en España y en Italia. Pacificados algunos Pueblos del Lacio que habían suscitado discordias civiles , se (lió principio á la "guerra contra Mitridátes , Rei del Ponto , que había hecho dar muerte á todos los Romanos establecidos en sus Do- , y apoderádose de algunas Pro- de Asia aliadas , ó tributarias de re y peti- ^ si- ?rbe. co-  minios  Nu-  vincias  do-  Roma.  ndo,  t Confióse aquella empresa al Cónsul Sila;  spa-  mas luego entró Mario en su lugar. De aquí  los  se originaron dos partidos , uno á favor de Mario , y ótro por Sila , en cuya ocasion  de  perecieron muchos Ciudadanos tanto en Ita-  iPido  lia , como en España , adonde se había re-  raco  tirado Sertorio , parcial de Mario , al se-  pa-  gundo año de la guerra civil.  [dad  Aunque habiendo sido vencido Mitridá-  :roes  tes , pidió la paz , y se la concedieron , Mum rena , Lugarteniente de Sila , faltó á la ob-  tra-  servancia del tratado , y empezó de puevo  ?ér-  la guerra. Mitridátes , aliado con Tigránes,  Rei  Rei de Armenia , triunfó de los Romanos, 2 0 y se apoderó de Bitinia ; pero el Cónsul Luculo alcanzó dos victorias del Rei de Ar- menia , y hubiera terminado felizmente la guerra , si no se hubiese encomendado el mando del exército al Cónsul Glabrio , que dió lugar á Mitridátes de recobrar su Rei- no , y talar la Provincia de Capadocia. En- tónces -Pompeyo , Caudillo yá famoso por haber concluido dichosamente en España la guerra de Sertorio , y la de los Piratas en.. Cilicia , marchó contra Mitridátes , le echó de sus Dominios , persiguiéndole hasta Ar- menia , y despues de haberle vencido á or-- llas del Eufrátes , le puso en términos de darse desesperadamente la muerte. Para ha- cerse dueño del Asia , sometió la Armenia, unió Pa Siria al Imperio Romano , y redu- xo la Judéa á Provincia de la República, volviendo á Roma lleno de laureles y te- soros. Puso en gran consternacion á los Roma- nos la conjuracion de Lucio Catilina , Hom- bre noble , pero disoluto , que concibió el arduo designio de avasallará Roma. Cice- ron ;tan buen Ciudadano , como Orador excelente , descubrió la conspiracion , pre- cav Cat que ron I n1] reu: mel con qu e par, de ( bici dan chó dm talx de ó r d„d á 1( con( 1 Part de s .'ónsul le Ar- nte la do el , que Rei- r. En- ) por día la as en echó , Ar- a orl. >s de a ha- ienia, •edu- )lica, i te- mma- ^o m- ó el. ;ice- ador p re- z caviendo sus fatales consegiencias ; murió Catilina combatiendo al frente de las tropas que había juntado ; y destrozadas éstas , fue- ron degollados los principales cómplices. Pompeyo , Craso , y Julio César con no ménos atrevimiento que maña llegaron á reunir en sí la Soberanía , formando el pri- mer Triumvirato , orígen de grandes dis- cordias , y de la ruina de la República, por- que ni César, ni Pompeyo habían nacido para consentir la igualdad ó la superioridad de ótro en el mando. Obtuvo César el Consulado , y el Go- bierno de las Galias por Linco años ; y que- dando en Roma Pompeyo y Craso , mar- chó á extender sus conquitas , y echar los cimientos del universal dominio que medi- taba. Rindió á los Suizos , á Ariovisto Rei de los Suevos en Alemania , y á los Belgas ó Flamencos. Sometió con increible celeri- &d todas las Galias , y aun hizo tributarios á los Ingleses , sin haber tardado en estas conquistas mas que ocho arios. Murió Craso en un combate contra los Partos ; y Pompeyo , envidioso de la gloria de su competidor Julio César , intentó des- 2 .2. pojarle del gobierno ; pero César con sus fie- les tropas marchó á Roma , de donde huyó Pompeyo con sus Partidarios. César , reele- gido Cónsul , ganando al Pueblo con sus li- beralidades , y amedrentando á los enemi- gos con su valor , persiguió á Pompeyo, que se había retirado á Grecia , y despues de varios acontecimientos vinieron á las ma- nos ambos Campeones en los Campos de Farsalia. Declaróse la fortuna por César , que fué tan clemente despues de la victoria co- mo esforzado en la peléa. El Caudillo vencido hubo de retirarse Egipto ; pero creyendo Ptoloméo , Rei de aquellos Estados, dar gusto á César , mandó asesinará Pompeyo , y presentó su cabeza al vencedor , el qual no pudo menos de tributar algunas lágrimas á la memoria de tan valeroso Capitan. Dispuso entónces proclamar Reina de Egipto á la bella Cleopatra , despues que su Hermano Ptoloméo se había ahogado en el Nilo por huir de César , ya declarado ene- migo suyo. De allí marchó rápidamente contra Far- náces , Rei del Bósforo , y saliendo con fe- licid ella vena Ir gar cons huy( terar ton , te p Patr: lr su f dor entó asesi ayuc ceso Era seis N Ron Mari ral d aspir rían sus fie- e huyó , reele- sus li- encmi-. npeyo, lespues Las ma- )os de r , que ría co- rarse iei de mandó cabeza los de de tan ina de que su en el ) ene- a Far- 'on fe- i3 licidad de aquella empresa , dió parte de ella á Roma en tres palabras : Llegué , ví, vencí., Intentaron los dos Hijos de Pompeyo ven- gar la muerte de su Padre ; pero léjos de conseguirlo , murió el mayor de ellos , y huyó el segundo , quedando sus tropas en- teramente derrotadas. En esta guerra , Ca- ton , el gran Republicano , se dió la muer- te por no ser testigo de la esclavitud de su Patria. Había llegado julio César al colmo de su fortuna , y se hallaba nombrado Dicta- dor perpetuo con título de*Emperador , que entónces equivalía á General , quando le asesinaron en el Senado Bruto y Casio con ayuda de otros conjurados. Acaeció este su- ceso quarenta y quatro años ántes de la Era Christiana , teniendo César cinqüenta y seis de edad. Muerto el Emperador , se originaron en Roma los mayores disturbios. El Cónsul Marco Antonio , y Emilio Lépido , Gene- ral de la Caballería , ambiciosos uno y ótro, aspiraban al mando. Los de un partido que- rían se vengase la muerte del Dictador , y 24 los del ótro defendían á los asesinos cómo á Republicanos restauradores de la libertad. Octavio , ú Octaviano , llamado después Augusto , Sobrino de Julio César , se hizo entónces dueño de la República , para lo qual procuró que el Senado declarase á Mar- co Antonio enemigo de ella , y logró que marchasen contra él los dos Cónsules Hir- cio y Pansa. Estos , aunque vencedores , pe- recieron en la batalla ; pero Antonio , sin desmayar en aquel lance , se ayudó de Lé- pido , empeñándose en desacreditar á Au- gusto con el Senado. Entónces Octavio to- mó el partido deunirse con Antonio y Lé- pido ; y formaron el segundo Triumvira- to que oprimió á Roma á los quarenta y tres años ántes de Jesu Christo. Tuvo Augusto la ingratitud de dexar á Ciceron abandonado al furor de Antonio su enemigo mortal , no obstante que aquel Orador con sus consejos y diligencias le ha- bía favorecido tánto en el Senado ; y mu- rió el gran Ciceron asesinado por los Emi- sarios de Antonio. Unido Augusto con Marco Antonio y con Lépido , hizo revocar el Decreto en que el Sc la W. dir nio Octa tos e M to y cia ; cedo sí pr zas d só a] atrae na df de C la A: Indi^ desm trann e su pr gusto él.M macla y un s corno ibertad. después se hizo para lo : á Mar- ;ró que es Hir- • es , pe- io , sin de Lé ' áAu- avio to- yLé- umvira- renta y 3exar á kntonio le aquel is le ha- y mu- rs . Emi- .tonio y 1 en que el Senado los había declarado . enemigos de la Patria ; y se convinieron los tres en divi- dir entre sí el Imperio , mandando Anto- nio en las 'Galias , Lépido en la España, Octavio en Africa y Sicilia , y los tres jun- tos en Italia , y en el Oriente. Marcharon Octavio y Lépido contra Bru- to y Casio , que se habían retirado á Gre- cia ; y los vencieron en los confines de Ma- cedonia , obligándolos á darse la muerte á sí propios , luego que perdieron las esperan- zas de sostener el partido Republicano. Volvió Octavio á Roma , y Antonio pa- só al Asia. Entónccs cautiÑó á éste con los atractivos de su hermosura Cleopatra , Rei- na de Egipto ; y él la concedió el dominio de Chipre , de una parte de la Cilicia , de la Arabia , y de la Judéa , con otros paises. Indignados los Romanos de que Antonio desmembrase el Imperio por una Reina ex- trangera , y de que por ella abandonase á su propia Muger Octavia , Hermana de Au- gusto , resolvieron tomar las armas contra él. Mandólas Octavio , y llegando con su ar, orada á Epiro ganó cerca de Accio , treinta y un años antes de la vtnida de Christo, 2 S • 6 aquella famosa victoria que le hizo dueño absoluto de la República: Huyó Cleopatra, y con ella Marco Antonio , persiguiéndolos Octavio hasta el mismo Egipto: Antor.io des- pechado se dió la muerte , y le imitó Cleo- patra: Restituido Octavio á Roma , fué recibi- do en triunfo ; y aunque dexó al Senado una apariencia de autoridad , vino á ser úni- co Señor del Imperio Romano , debiendo esta fortuna á su astuta política , á su felici- dad en las armas , á la moderacion de su gobierno , con que hizo olvidar las pasadas crueldades , á su beneficencia para con el Pueblo , y fidelidad con sus Amigos , y á la señalada proteccion que concedió á las gánd dado metié te y tays Su jode ,. manic vía n prede él Ca dias , reinac Cla subió de la artes y ciencias.  nandc Conquistó por medio de sus Cenerales el  título Egipto , la Dalmacia , la Pononia , la Aqui-  se acr tania , la Iliria , la Cantabria , y otras mu-  metió chas Provincias remotas ; y habiendo ad-  Roma quirido el dictado de Padre de la Patria,  Mugei murió en Nola de edad de setenta y seis  lucion años á los catorce de la Era Christiana.  nar , Tiberio , Hijo adoptivo de Augusto , go-  brina bcrnó el Imperio por sus Ministros , entre-  ce añc 17 gándose á las mas infames torpezas ; y ayu- dado del malvado Consejero Seyano , co- metió crueles iniquidades. Murió á los vein- te y tres años de su reinado, y á los trein- ta y siete de la Era Christiana. Succedió á Tiberio , Cayo Calígula , Hi- jo de un Sobrino de Tiberio , llamado Ger- mánico. La vida de este Príncipe fué toda- vía mas viciosa y abominable que la de su predecesor , por lo qual conspiraron contra él Casio y Sabino , Capitanes de sus Guar- dias , y ántes de cumplir quatro años de reinado , le asesinaron en su Palacio. Claudio ; Primo Hermano de Calígula, subió al Trono quarenta y un años despues de la venida de Christo , y empezó gober- nando con tanta justicia , que adquirió el título de Padre de la Patria ; pero después se acreditó de débil , insensato y cruel. So- metió á los Ingleses , y volvió triunfante á Roma , tomando el dictado de Británico. Su Muger Mesalina fué un monstruo de diso- lucion , y su mismo Esposo la mandó asesi- nar , casándose después con Agripina , So- brina suya , la qual le dió veneno á los tre- ce años de su reinado. ) dueño eopatra, .éndolos :o des- t ó Cleo- recibi- Senado Senado ser úui- .ebiendo u felici- n de su pasadas con el ;os , y á ió á las' erales el 'a Aqui- ras mu- ido ad- Patria, .a y seis ana. sto , go- entre- • z.8 En el año de cinqücnta y quatro de la Era Christiana empezó á reinar Neron , Hi- jo de Agripina , y de Domicio su primer Marido. Agripina había conseguido con sus artificios que Claudio dexale nombrado succesor suyo á Neron en perjuicio de Bri- tánico , Hijo del mismo Claudio , y Prín- cipe mui estimable. Manifestó Neron al prin- cipio algunas virtudes ; pero descubrió lue- go los mas indignos vicios , decayendo en su tiempo la, gloria y poder del Imperio Romano. Mandó prender fuego á Roma, complaciéndose en aquel espectáculo. Hizo dar muerte á su Madre Agripina , á Burro su Ayo , á Séneca su Maestro , á Octavia su Muger , á su Dama Popéa , al Poeta Lu- cano , y á otros infinitos ; y fué el primer perseguidor de los Christianos. El Senado, declarándole enemigo de la Patria , le sen- tenció á ser precipitado de úna alta peña al Rio Tíber ; pero Neron se quitó la vi- da con un puñal , teniendo entónces trein- ta y un años , y habiendo reinado cerca de catorce. Con la muerte de este inhumano Príncipe se extinguió el linage de Augusto* Galba , Senador de ilustre sangre , y Caudi: peral Reinó tras de de seo mas tr Sub que se Alema comba do en sin ha dias. Ob mas de petidas á los n Indign dió ig le arr cuerpo Vese nage , dencia bía coi proclai TON e de la , Hi- primer :on sus lbrado le Bri- Prí n- 1 prin- ió luc- ido en aperio Roma, . Hizo Burro )ctavia :ta Lu- primer enado, le sen- a peña 1 la vi- trein- :Tca de umano zgustor re , y Caudillo acreditado , i'ué proclamado Em- perador por los Españoles y por los Galos. Reinó sólo siete meses , en que dió mues- tras de una vil avaricia , y murió de edad de setenta y tres años asesinado por sus mis- mas tropas á instancias de Oton. Subió éste al Imperio , sin embargo de que se le disputaba Vitelio auxiliado de los Alemanes. Venció Oton á Vitelio en tres combates ; pero quedando después derrota- do en una batalla campal , se dió la muerte, sin haber reinado mas que noventa y cinco dias. Obtuvo Vitelió la Corona , y en poco mas de ocho meses que reinó , cometió re- petidas atrocidades , entregándose tambien á los mayores excesos en comida y bebida. Indignado el Pueblo Romano contra él , le dió ignominiosa muerte después de haber- le arrastrado por las calles , y arrojó su cuerpo al Tíber. Vespasiano , que , aunque de obscuro li- nage , había llegado por su valor y pru- dencia á la dignidad de Cónsul , y que ha- bía , conseguido victorias en Palestina , fué proclamado Emperador á los sesenta y nue- TOM. II  C 30 ve años de la Era Christiana. Reinó diez; y despues de haberse hallado en treinta y dos batallas , murió con gran sentimiento del Senado y del Pueblo por las virtudes de humanidad , esfuerzo y cordura que le adornaban. Unicamente fué tachado de ava- ricia , aunque algúnos la llaman economía necesaria. Tito , Hijo de Vespasiano , mereció le apellidasen el amor y bis delicias del género humano , y supo ganar la voluntad de sus Vasallos con su eloqüencia , valor , libera- lidad y modestia. Mereció los honores del triunfo juntamente con su Padre Vespasia- no por haber conquistado á Jerusalen. Am- bos Emperadores consolaron á Roma de la desgracia que había tenido en ser goberna- da por los Tiberios , Calígulas , Nerones, y Vitelios. Murió Tito . los dos años y dos meses de su reinado , dexando por suc- cesor á su Hermano menor Domiciano , que al principio did muestras de clemente y ge- neroso ; pero después no quedó vicio de que no se dexase arrastrar , ni delito con que no se hiciese odioso. Sus mismos Cria- dos le dieron muerte dentro de Palacio el décir neral A César excel Pa so y qual Impe Muri habie T perir cion varia! contr Armx Rein hasta se le Cilic: sesen baste perac Tra» 1 • 3i décimo quinto año de su reinado con ge- neral satisfaccion del Pueblo. A estos doce Emperadores desde Julio César hasta Domiciano da la Historia por excelencia el nombre de Césares. Pasó la Corona á Nerva , anciano virtuo- so y respetable , y de ilustre familia , el qual tomó por Socio , ú Compañero en el Imperio al Español Trajano , su Pariente. Murió Nerva á los setenta años de edad, habiendo reinado poco mas de uno. Trajano , que le succedió , fué por su pericia militar y política digno de la estima- cion de los Romanos. Sostuvo felizmente varias guerras , ya contra los Alemanes , ya contra los Partos ; subyugó la Dacia , la Armenia , la Iberia , la Arabia , y otros Reinos del Asia , lle g ando con sus armas hasta la India ; y sujetó á los Judíos , que se le habían rebelado. Cogióle la muerte en Cilicia el vigésimo año de su reinado á los sesenta y tres de edad ; y en elogio suyo baste decir que el Pueblo deseaba á sus V- peradores la dicha de Augusto ,y la bondad de Trajano. Adriano , tambien Español , Pariente, c a nó diez; treinta y itimiento virtudes a que le de ava- conomía reció le 1 género 1 de sus , libera- lores del Tespasia- ;n. Am- na de la loberna- n Terones, años y por sue- no , que te y ge- icio de lito con os Cria- lacio el 3 2. Aliado , y Saccesor de Trajino , Príncipe de grandes virtudes , pero mezcladas con bas- tantes vicios. Viajó largo tiempo por casi todas las Provincias del dilatado Imperio Romano ; estableció la disciplina Militar; dexó en Roma monumentos públicos de su magnificencia , y murió despues de haber reinado cerca de veinte y un años. Succedióle Antonino , apellidado Pio , por su afabilidad y clemencia , el qual exter- minó los viles delatores y calumniadores que tantos daños habían causado en los Rei- nados antecedentes , y rigió el Imperio con felicidad por mas de veinte y dos años, habiendo reprimido á los Ingleses que se le sublevaron, como tambien á los Mauritanos y á los Egipcios. Marco Aurelio , Yerno de Antonino Pio, gobernó juntamente con Lucio Vero , á quien dió su Hija en matrimonio. Aunque era Marco Aurelio de genio benéfico , aman- te de las letras , sabio , político , y de ar- reglada conducta , y Lucio Vero , bien al contrario , hombre de vida relaxada , y sin aplicacion á los negocios políticos y milita- res , reinaron ambos en buena harmonía. Li ro nc nient do , mayc venci Li fi fo , él tu ser g qüos Hijo Pc Emp Ron Sold Si rió sostu mur reir, s Getí n6 1 pes saló 4 Lucio Vero marchó contra los Partos ; pe- ro no fué él quien los sujetó , sinó sus Te- nientes. Falleció á los nueve años de reina- do , y Marco Aurelio gobernó solo con la mayor prudencia y benignidad , habiendo vancido á varias Naciones Septentrionales. Ll feliz Reinado de este Emperador Filóso- fo , duró diez y nueve años ; y despues de él tuvo el Imperio Romano la desgracia de ser gobernado casi siempre por Príncipes ini- c i iios y viciosos. Tal fué Cómodo , indigno Hijo de un Padre como Marco Aurelio. Por muerte de Cómodo fué proclamado Emperador Helvio Pertinaz , Prefecto de Roma , á quien pronto dieron muerte los Soldados de su guardia. Siguióse Didio Juliano , que tambien mu- rió asesinado ; y luego Septimio Severo , que sostuvo valerosamente muchas guerras , y murió en York el décimo octavo ano de su reinado. Succediéronle sus dos Hijos Caracala y Ceta. Aquél quitó la vida á éste , y gober- nó tiránicamente seis años , cometiendo tor- pes excesos y crueldades , hasta que le ase- sinó uno de sus Soldados. cipe de an bas- nr casi mperio Vlilitar; ; de su haber ro , por exter- iadores os Rei- rio con ; años, e se le [ritmos no Pio, , á unque aman- de ar- bien al , y sin mili ta- mía. 33 3 Igual fin tuvo Opilio Macrino ; y las tro-. pas reconocieron por Emperador á Marco Aurelio Antonino , apellidado Heliogábalo, en quien se juntaron quantos vicios pueden hacer á un hombre aborrecible. Murió este monstruo á manos de sus Soldados : y su- bió al Trono Alexandro Severo , bien di- ferente de\su antecesor , porque fué justo, benigno y amante de los Sabios. A pesar de sus buenas prendas , uno de sus Oficiales llamado Maximino le hizo dar muerte era Maguncia , corno asimismo á su Madre Julia, Maméa. Este Maximino , Hijo de un Aldeano Godo , pasó de Pastor á Soldado , y des- pues de haber sido buen General , llegó á s ē r . malísimo Príncipe , executando increi- bles atrocidades , principalmente contra los Christianos: Era hombre naturalmente fe- roz, agigantado y extraordinariamente for- zudo. Los Pueblos se le rebelaron muchas veces ; y al fin le dieron muerte sus tropas. Aceptó por fuerza el Imperio el Pro-Cón- sül Gordiano , y tomó por Compañero á su Hijo , que tenia el mismo nombre. Venci- do y muerto Gordiano el mozo en una ba- talla ahorc El. del e un mane dores mese el m bab e : ció 1 tropa R madi asesi: en R E los terri bien jo , Hijc pas lian noti 35 as tro- Marco ábalo, ueden este y su- n di- justo, ;ar de cíales te era Julia leano des- gó á ^. reí- a los fe- for- achas opas. ^ón- á su Inci- i ba- talla que dió á los Númidas , su Padre se ahorcó desesperado. Eligió entónces el Senado por Caudillo del exército á Máximo Pupieno , Hijo de un Herrero , y con él á Balbino para que mandase en Roma ; pero ambos Empera- dores fueron asesinados ántes ele los diez ' meses. Gordiano Segundo , Nieto de Gordíano el mayor , empuñó el Cetro ; y despues de haber vencido á los Partos y Persas , pere- ció por traicion de Filipo , General de sus tropas. Reinó éste juntamente con su Hijo , lla- mado tambien Filipo , y uno y ótro fueron asesinados , el Padre en Verona , y el Hijo en Roma. Decio , que había sometido felizmente á los Escitas , recibió la Corona Imperial. Fué terrible enemigo .de los Christianos ; y ha- biendo muerto á los dos años él y su Hi- jo , le succedieron Treboniano Galo , y su Hijo Volusiano. Quitáronlcs la vida sus tro- pas ; y dieron el gobierno al Caudillo Emi- liano , que sólo le gozó tres meses , porque noticiosos los Soldados' de que Valeriano ha- 36 bía sido proclamado Emperador en las Ga- lias , dieron muerte á Emiliano. Rigieron el Imperio Valeriano , y Galie- no su Hijo , pero con suma desgracia , pues el Rei de Persia Sapor hizo prisionero á Valeriano , y contra Galieno se levantaron treinta Tiranos que se apoderaron del man- do en varias partes del Imperio dividido en facciones. Muerto Galieno á los quince años de su turbulento reinado , le succedió Ciaudio Se- gundo , llamado el Gótico por haber hecho grande estrago en los Godos y otras Nacio- nes bárbaras. Murió de peste á los dos años, siendo su falta mui sentida del Pueblo. Su Hermano Quintilio sólo reinó diez y siete días ; y pasó la Corona á las sienes de Aureliano ,. tan estimado por su valor , co- mo temido por su inhumanidad. Venció á la célebre Reina Zenobia , que mandaba en una parte del Oriente despucs de haber fa- llecido su Esposo Odenato , el qual se ha- bía hecho aclamar Emperador en tiempo de Galieno. Tuvo Aureliano la dicha de haber reducido á obediencia las muchas Provin- cias que se habían rebelado al Imperio Ro- ata tra i cite bía Rei He: y cio ta , mat Mal ases ç sus mui del yo: Cari rió Si nom parte leo de 1 los 37 mano ; pero aquel gran Príncipe murió por traicion de un Confidente suyo. Eligió entónces el Senado al anciano Tá- cito , hombre noble y prudente , que ha- bía desempeña - do los principales cargos de la República : mas sólo reinó seis meses. Su Hermano Floriano apénas llegó á reinar tres; y en su lugar entró Probo , que por espa- cio de seis años acreditó su valor y conduc- ta , venciendo á los Alemanes , Galos , Sár- matas , Getas , y otros Pueblos. Quando marchaba contra los Persas , sus Soldados le asesinaron injustamente en la Iliria. Subió al Trono AureIio Caro , y con él sus dos Hijos Carino y Numeriano. Caro murió antes de los dos años á las orillas del Tígris , creyéndose que le mató un ra- yo : Numeriano fué cosido á puñaladas ; y Carino , entregado á horribles vicios , mu- rió á manos de uno de sus Tribunos. Succedió Cayo Valerio , conocido por el nombre de Diocleciano , y eligió por Com- pañero en el Imperio á Maximiano Hercu- lco , su Amigo. Este derrotó á los rebeldes de las Galias , y de Alemania ; y aquél á los Sármatas , á los Partos , á los Godos y I las Ga- • Galle- a , pues fi ero á antaron 1 man- lido en de su dio Se- hecho Nacio- > años, hez y nes de , co- ició á lba en er fa- e ha- po d e haber ovin- Ro- 33 á otras Naciones. Habiéndose suscitado dos levantamientos , uno en Egipto, y ótro en la Mauritania , conocieron los dos Empera- dores que no podían acudirá tantas partes, y disgustados del mando hicieron dimision de él para retirarse á vida mas tranquila. Dioclecianp hubiera conseguido opinion de un gran Príncipe , si no le hubiera hecho odioso su obstinada crueldad en perseguir á los Christianos. Por la renuncia de Diocleciano y Maxi- miano , dividieron el Imperio entre sí Cons- tancio-Cloro , y Galerio. Constancio no lle- gó á reinar dos años ; y Galerio , descon- fiando de sus propias fuerzas , eligió dos nuevos Césares , Maximino y Severo. In- dignadas las tropas contra Galerio , procla- maron Emperador á Maxéncio , Hijo de Maximiano Herculeo. Este mismo Maximia- no , cansado de su retiro , quiso volver al Trono ; pero no le admitió el exército. Mu- rió Galerio despues de haber honrado con la púrpura Imperial á Licinio , General acre- ditado ; quedando entónccs dominado el Tmperio Romano por quatro Emperadores: MaXéncio , Licinio, Maximino y Constanti- no , tanc. V cinic Orie tK-asl< zanci tanti cífir por o tanti timo! glori; ligiot de f San 1 ro rc muer a ñ o c ta y F Cons haber por Faust< vida. no , llamado el Grande , Hijo de Cons- tancio. • Venció Constantino á Maxêncio y á Li- cinio ; y por haber muerto Maximino en el Oriente , quedó único dueño del Imperio, T r asladando la Silla de él á la Ciudad de Bi- zancio , á la qual dió el nombre de Cons- tantinopla. En su tiempo floreció libre y pa- cíficamente el Christianismo , que cuenta por época memorable el reinado de Cons- tantino Magno. Este Emperador en los úl- timos años de su vida perdió parte de la gloria debida á su zelo en proteger la Re- ligion Christiana por la flaqueza que tuvo de favorecerá los Arrianos , desterrando á San Atanasio y á otros Santos Obispos ; pe- ro recibió el Bautismo poco antes de su muerte , que acaeció cerca de Nicomedia el año de trescientos treinta y siete á los trein- ta y uno , ú treinta y dos de su reinado. En medio de las grandes prendas de Constantino , le han tachado de ligereza en haber hecho dar muerte á su Hijo- Crispo por una falsa acusacion de la . Emperatriz Fausta , á la qual mandó después quitar la vida. Igualmente se desaprueba su mala po- .1 dos ro en apera- )artes, ñision quila. Dn de hecho -'ruir á VIaxi- Cons- io lle- :scon- ^ dos In- rocla- jo de ximia- lrer al 1. Mu- o con l acre- do el d ores: stanti- ^ 39 40 lítica en haber trasladado al Oriente la Si- lla Imperial , dexando el Occidente expues- to a las irrupciones de Pueblos bárbaros , y haber repartido el Imperio entre sus tres Hi- jos , despues que había logrado reunirle fe- lizmente en su persona. En conseqüencia de esta division succe- dieron á Constantino sus tres Hijos Cons- tantino Segundo , que gobernó la España y las Galias , Constancio , á quien tocó el Asia y Egipto , y Constante , que mandó en Italia , Sicilia y Africa. Constantino fué muerto en Aquiléa por las tropas de su Hermano Constante , y éste murió á trai- cion poco después. Quede Constancio en posesion del Imperio , y le conservó duran- te un reinado poco glorioso de veinte y quatro años , habiendo protegido el Arria- nismo. Siguióse Juliano llam ido el Apóstata, que reinó poco mas de año y medio , y ma- nifestó prendas mui estimables , si no las hubiera deslucido con su grande aborreci- miento al nombre Christiano. Eligieron las tropas á Joviano por Em- perador ; y su reinado, aunque sólo duró och l nisn S das rio part Trai ( dre Oric sio amp 1 Occi do ; gobi Occi insig D glo mcni mani Suev rulos nes 1 gobe la Si- xpucs- :os, y es Hi- rle fe- succe , Cons- paña y acó el nandó no fué de su trái- _io eti, duran- inte y Arria- , , que y ma- lo las orreci-' Em- 1 duró 4i ocho meses , fué mui favorable al Christia- nismo. Succedióle Valentiniano , dotado de pren- das dignas del Trono ; y repartió el Impe- rio con su Hermano Valente , dándole la parte de Oriente , esto es , Egipto , Asia , y Tracia , y reservándose la del Occidente. Graciano heredó á Valentiniano su Pa- dre ; y muerto Valente , dió el Imperio de Oriente al gran Príncipe Español Teodo- sio , célebre por su valor , y por lo que amparó á los Christianos. A Graciano succedió en el Imperio de Occidente su Hermano Valentiniano Segun- do ; y por fallecimiento de Teodosio pasó cl gobierno de Oriente á Arcadio , y el de Occidente á Honorio, Hijos ambos de aquel insigne Emperador. Desde entónces , esto es , á fines del si- glo quarto y principios del quinto , experi- mentó su total decadencia el Imperio Ro- mano , devastado por Vándalos , Hunos, Suevos , Alanos , Francos , Lombardos, Hé- rulos , Ostrogodos , Visigodos y otras Nacio- nes bárbaras. Los débiles Emperadores que gobernaron el Occidente hasta Augústulo, / 41 el último de ellos , apénas han merecido nombre en la Historia ; pero entre los de Oriente ( cuya larga serie se omite por la brevedad que exige este Sumario) hubo al- gúnos que merecen distinguido elogio. Muchos años después , guando en casi to- do el Occidente dominaban yá las Nacio- nes que hemos nombrado , Carlo Magno, Hijo de Pipinó Rei de Francia , venció en Alemania á los Saxones , y en Italia á los Lombardos , y entrando triunfante en Ro- ma , fué coronado Emperador de Occiden- te por el Papa Leon III , el dia de Navi- dad del año de ochocientos , renovando el Imperio de los Césares que había expirado en Augústulo por los arios de quatrocientos setenta y seis: Carlo Magno , tan valeroso como pruden• te , protegió con admirable zelo la Religion Católica y las Letras , y sus Succesores han conservado hasta el dia de hoi el título de Emperadores y Reyes de Romanos. erecido los de por la Libo al- io. casi to- Nacio- Vlabno, ció en á los n Ro- xiden- Navi- ndo el :pirado cielitos >ruden• eligion eŠ han ulo de HISTORIA DE ESPAÑA. 7'. toria igual únos 1 mo l- cios d curios deben chos una ic sido Covmai de ÇJh7/ayJ 93 TON PARTE HISTÓRICA. LIBRO TERCERO. LECCIONES DE LA HISTORIA DE ESPAÑA. INTRODUCCION. T ódos estamos obligados á saber la His^ toria de nuestra Patria , pero no tódos con igual extensión y puntualidad ; porque si únos necesitan estudiarla radicalmente ya co- mo Hombres empleados en los primeros ofi- cios de la paz y de la guerra , ya corno curiosos Literatos , ótros (que son los más). deben contentarse con no ignorar los he- chos y revoluciones notables , conservar una idéa general de los reinados que han sido útiles y gloriosos , ó perjudiciales y TOM. Ii.  D do' 46 desgraciado s , y fixar en la memoria la se- rie de las épocas principales para no confun- dirlas , como por falta de instruccion acon- tece freqüentemente. Este fruto , quizá el único que suele sa- carse despues de haber leido dilatadas obras históricas , se puede lograr á menos costa con un Compendio que ni peque de esté- ril , ni de difuso. El que ahora se da á luz , trata mui sucintamente la parte de nuestra Historia que pertenece á los tiem- pos mas remotos, y con alguna mayor in- dividualidad lo acaecido en los posteriores, por que al paso que va creciendo la Mo- narquía , crece tambien la importancia de los sucesos , y tienen éstos mas inmediato y particular infiuxo en el estado presente de la Nacion. Los hemos recopilado no tánto por el órden de rigurosa cronología , quanto por lá calidad de ellos , y por la natural co- nexion que hai entre únos y ótros. Tuvo, por cxemplo , el Mí Felipe Segundo dos lia óti co. ra. mi de im res Qt Bri bó sue ter ret acc en mÉ sos ria pal nie zar 47 la se- o nfun- acon- ;le sa- s obras s costa e esté- da á rte de s tiem- yor in- eriores, la Mo- acia de nediato )resente por el nto por eral co- Tuvo, ndo dos distintas guerras con Francia , ótra en Ita- lia , ótra mui porfiada en los Paises Baxos, ótra con los Moriscos de Granada , y ¿tras con el Turco , con Portugal y con Inglater- ra. Si en la relacion de estas varias empresas militares se observase meramente el órden de los tiempos , sería preciso confundir la imaginacion del mayor número de Lecto- res , transportándola sin cesar desde San- Quintin á las Alpujarras , desde Oran á Brusélas , desde el Golfo de Lepanto á Lis- bóa , y desde las Islas Terceras á Lándres, de suerte que dos ó más acontecimientos en- teramente inconexos se hallarían tal vez reunidos en un mismo párrafo sólo por la accidental circunstancia de haber sucedido en el propio mes ó año. Puede tener este método su utilidad en aquellos volumino- sos anales que , mas que verdadera Histo- ria , son como un depósito de materiales para escribirla ; pero no parece tan conve- niente á un Resúmen histórico , que , abra- zando por mayor los acaecimientos substan• DL Page 186 could not be converted This page was skipped, but the rest of the document is available. 500 Server Error: Internal Server Error for url: https://convert.identific.com:2053/api/status/8d689432-0184-4066-8565-29539cabeca5 lo se- a me- ► arra- ;. En esen- y nó os su de la Dn de ;rgen. mui ^ co— enni kuto- :lo de u- los •ersias dosos • nario za de estio- aareCe ;nte á 49 la autoridad de un determinado Historia- dor , ni impugnará los qué son de opinioii contraria , ni ménos pretender que prevalezca la que aquí se adopta por mas probable. En ninguna Historia como en la de España se hace tan necesario hablar con esta prudente desconfianza , porque en ninguna es tan di- fícil la investigacion de la verdad , segun lo están reconociendo y confesando á cada pa- so nuestros doctos Escritores , que despues de haber expuesto las conjeturas de linos y ótros , suelen dexar á los Lectores la emba- razosa libertad de juzgar por sí : arbitrio que si pudiese practicarse con los de tierna edad , nos hubiera escusado la mayor parte del trabajo, Otros puntos hai que , aunque demos- trablemente fabulosos , ó por lo ménos in- verosímiles , andan en boca de toda la Na- cion con apoyo de antiguas tradiciones y Crónicas respetables ; y no hemos podido de- xar de insinuarlos , bien que añadiendo la breve censura que basta para correctivo , y • para que no se dé á semejantes noticias mas crédito del que merecen. Acaso entre las que referimos como cier- tas habrá alguna que repugne á los delica- dos Críticos ; pero guando extractamos la Historia de España , no nos hemos propues- to reformarla , por que tan ardua empresa ni puede, tener cabida en un Compendio , ni es para un hombre solo , ántes bien está re- servada á las perennes taréas de muchos Sa- bios capaces de desempeñarla prolixa y am- pliamente como el público lo deséa. Dc ^ la de tig Na Fe nia co i vo los ME do pr^ ta sa! y tic qu sis ca. 50 mas cier- ;lica- )s la nies- sa ni ni es re- í' Sa- am- i t LECCION PRIMERA. Dominacion de los Cartagineses en España. E l buen temperamento que goza Espada, la fecundidad de sus tierras , y las minas de oro y plata en que abunda , fueron an- t iguamente poderosos atractivos para varias Naciones como los Celtas , los Rodios , los Fenicios , que vinieron á establecer Colo- nias en los terrenos que con violencia , ó con astucia pudieron usurpará los primiti- vos habitantes de esta bella Península. Pero los Cartagineses fueron los que principal- mente lograron no sólo introducirse , sinó dominar en ella. Valiéronse al principio del pretexto del Comercio , freqüentando la cos. ' ta de Cádiz ; edificaron después en ella ca- sas , templos , almacenes , y aun fortalezas; y al fin se hicieron Dueños de toda la Bé- tica , ó Andalucía , empleando la fuerza guando no alcanzaba el artificio. Hicieron re- sistencia los Españoles ; pero tarde ; y Amíl- car , Padre. de Aníbal , los sometió al do- ^ minio Cartaginés doscientos treinta y ocho años antes del Nacimiento de Chr;sto-; alar- gando sus conquistas hasta Murcia , Va- Pencia , y Cataluña , en donde fundó á Bar- v celona. Muerto Amíicar en una batalla que die á tos Saguntinos , le succedió Asdritbal , su Yerno , el qual edificó el Puerto de la Nue- va Cartago , hoi Cartagena. Los Romanos , enemigos de los Cartagi- neses , conociendo quántas utilidades saca- ban éstos de la rica parte de España que po- seían , y asegurados de que había muchos Españoles descontentos de la ambiciosa ti- ranía con que los gobernaban aquellos Afri- canos , resolvieron dispitar á Cartago el do- minio de tan apetecible Region , y á este fin se aliaron con varios Pueblos de ella , seña= ladamcnte con el de Sagunto , hoi Motvie.' dro en el Reino de Valencia. Habiendo sido Asdrúbal asesinado por un Esclavo , se dió eI gobierno de España á su Cuñado Aníbal , jóven de gran valor y ge- neralmente estimado , el qual , despues de haber conquistado el Reino de Toledo, si- tió con todo su poder á Sagunto. Perdieron m nE ro te ur di ro hc va .pr ño ru sel ti( Pa lo^ tal fat en pri en' C a roi les 53 ocho alar- Va- Bar- S. ; su Vue- tagi- ;aca- :po- chos t ti- do- fin erïa• v ie, un su ge- de si- ron mucho tiempo los Romanos en negociacio- nes infructuosas , y no dieron pronto socor- ro á aquella Ciudad su fiel aliada ; de suer- te que viéndose los sitiados , al cabo de . una vigorosa defensa , en precision de ren- dirse á Aníbal por falta de víveres , torna- ron la despechada resolucion de hacer una hoguera en medio de la plaza , y arrojarse valerosamente á las llamas con las alhajas mas preciosas , quemando tambien los edificios. Luego que los Cartagineses quedaron Due- ños de Sagunto , ó , por mejor decir , de sus rumias , se encendió entre ellos y Roma la segunda guerra Púnica , ó Cartaginesa dos- -cientos diez y ocho años ántes de Christo. Partió Aníbal á la misma Italia , y pasando los Alpes derrotó á sus enemigos en tres ba- tallas , y después en la fam s ā de Cánas , tan fatal para los Romanos por haber perecido en ella lo mas florido de sus Tropas y lo principal de su Nobleza. Antes de este desgraciado suceso habían enviado á España los Romanos al valiente Caudillo Cneyo Escipion , y después envia- ron á Publio Escipion su Hermano , los qua- les molestaron en gran manera á los Carta- .  `^, gineses , y á los Españoles que seguían su -partido , venciéndolos en varios encuentros. Pero estaba reservada la conquista de Es- paña á otro Publio Escipion el mas céle- bre de todos los de este nombre , y el mis- mo que después fué conocido con el dicta- do de Africano. I-liciéronle Dueño no sólo de las Provincias Españolas , Binó tambien de los corazones , su raro esfuerzo , su cor- dura , rectitud , afabilidad , y otras insignes -virtudes morales. Conquistó desde luego la Ciudad de Cartagena doscientos y diez años ántes de Christo , y prosiguió ganando tan- tas victorias , que Asdrúbal , General Carta- gines, hubo de retirarse de España , dexán- dola casi toda en poder de los Romanos. Pocos años después pasó Escipion á Afri- ca , marchando contra Cartago. Venció Aníbal en una batalla decisiva , y con ella puso fin á la segunda guerra Púnica. ní1 la Ci pr( sio ro l ño tói tu; de lu( nú de au en ne fa( Cf te<. 54 55 n su vtros. Es- céle- mis- icta- sólo ibien cor- ignes ;o la años tan- arta- xán- los. fri- ió á ella LECCION II. Dominacion de los Romanos. Gobernaban los Romanos á España en- viando á ella dos Pretores anuales : uno te- nía á su cargo la España Ulterior ( esto es la Bética y Lusitania ) , y ótro la España Citerior ó Tarraconense , en que se com- prehendían las demas Provincias. Las extor- siones que cometían los Pretores indispusie- ron los ánimos de suerte que muchos Espa- ñoles deseaban sacudir el yugo Romano. En- tonces Viriato , dé Nacion Lusitano , ó Por- tugues , priméro Pastor , y después Capitan de Bandoleros , hombre de valerosa reso- lucion , llegó á hacerse Caudillo de gran número de descontentos á quienes excitaba el deseo de recobrar la libertad ; y con este auxilio persiguó á los Romanos , venciendo en varias refriegas á sus mas valientes Ge- nerales. Parece que ninguno hubiera .triun- fado de él , si el Cónsul Quinto Servilio Cepion sobornando á tres de los confiden- tes del mismo Viriato , no los hubiese in- 9 ► j 6  con ducido á quitarle traidoramente la vida , co-  trél mo lo executaron cogiéndole dormido.  las Quando con la muerte de Viriato queda-  guí ba ya sosegada y sujeta á Roma la España  gu Ulterior , se renovó vigorosamente la guer-  s .ra contra Numancia, Ciudad poco distante  yo -de donde hoi está Soria , y famosísima por  un .el esfuerzo con que en defensa de su liber- te n tad resistió al poder de los Romanos , ha-  con ciendo gran destrozo en ellos repetidas ve-  este ces. En vano habían procurado rendirla los  Per Cónsules mas guerreros y experimentados  ri que tuvo Roma ; pero hubo de ceder por  pañ fin aquel gran Pueblo á la hambre y á la  sar pericia militar de Publio Cornelio Escipion  obs el menor (llamado tambien Emiliano) , que  cita por esto mereció el dictado de Numantiuo•  aca'. Hicieron prodigios de valor los sitiados ; y  arnn guando yá les era inevitable el rendirse , em-  bat; pezaron á matarse desesperadamente linos S.  al-1c ótros , y se entregaron á las llamas con to-  yor das sus alhajas y habitaciones 'á imitacion de los •Saguntinos.  Cé: Despues de la destruccion de Numáncia,  paf que acaeció á los ciento treinta y quatro años  dó ántes de Jesu Christo , sostuvo en España 57 co- ueda- spaña guer- ;tánte por .iber- ha- s ve- t los :ados por á la pion que tino. ; ;y em- 3S 3 to- de cia, ños aña con los Romanos una porfiada guerra el in- trépido y sagaz Capitan Sertorio , que en las discordias civiles entre Sila y Mario se- guía el bando de éste último. Grangeó Ser- torio las voluntades de muchos Españoles, y señaladamente de los Lusitanos ; discipli- nó sus Tropas ; fundó Escuelas públicas , y' un Senado á irnitacion del de Roma ; y pre- tendió establecer en España una Soberanía competidora de la de Italia. En medio de estos arduos designios le asesinó el traidor Perpena , Subalterno suyo. Luego reduxo Pompeyo las Provincias Es- pañolas á la dominacion Romana. Julio Cé- sar completó la obra ; y durante aquellas obstinadas competencias que después se ex- citaron entre Pompeyo y el mismo César, acabó España de rendirse á las victoriosas armas de este Emperador , que en la célebre batalla de Munda , dada quarenta y cinco años antes de Christo , derrotó al Hijo ma- yor de Pompeyo. Octaviano Augusto , succesor de Julio César , aseguró á Roma el dominio de Es- paña , ya con las Colonias que en ella fun- dó , ya con haber sujetado á los Asturia- 58 nos , á los Gallegos y á los Cántabros. En- tónces empezó España á descansar de las prolixas guerras que la habían atormentado desde la entrada de los Cartagineses ; y en- teramente avasallada por los Romanos , to- mó de ellos la Religion , las leyes , las cos- tumbres y el idioma. LECCION III. Dominacion de los Godos hasta el Rei Católico Recaredo. Permaneció España bazo el dominio de los Emperadores de Roma sin mudanza al- guna memorable hasta principios del siglo quinto en que la tocó una principalísima parte de la revolucion que en todo el Im- perio Romano, yá decadente, causaron las ir- rupciones de los Pueblos bárbaros del Nor- te. Reinaba el Emperador Honorio por los años de quatrocientos y nueve guando con' formidables. exércitos , y ocasionando hor- rible estrago , se apoderaron de Galicia, Lc B( Li A A V to tr q' tc st d. q' P' rr la E d S( x 59  ;. En-  Leon , y Castilla la Vieja Ios Suevos ; de la  le las  Bética , los Vándalos y los Silingos ; de la  ntado  Lusitania y de la Provincia Cartaginense, los  y en -  Alanos.  , to-  Poco después se estableció en Cataluña  —  Ataulfo , Cuñado de Honorio y Rei de los Ataulfo. cos Visigodos , ó Godos Occidentales , distin- tos de los Orientales , que se llamaban Os- trogodos. Este Rei , fundador de la Monar- quía Goda en España , contento con los distri- tos que poseía , se resistió á los clamores de sus Vasallos que deseaban hacer nuevas con- t el quistas ; por cuya causa se amotinaron , y le dieron alevosa muerte en Barcelona año de quatrocientos diez y seis.  o de  Succedióle Sigeri:o , que gozó el Reino Sigerico. za al-  pocos dias , habiendo tenido tan desgraciada  siglo  muerte como Ataulfo.  isima  Uvalia , Capitan de gran crédito , obtuvo uvatia. Im-  la corona ; y despues de haber pactado con el  [as ir-  Emperador Honorio que se le declararía So-  Nor-  berano de las Provincias que poseían los  )r los  Godos , con tal que redimiese de la tiranía  con  de los Suevos , V andalos y Alanos los pai-  hor-  ses que éstos habían usurpado al Imperio de  licia,  Rotpa , guerreó en efecto contra aquellos 6o. Pueblos , y los sujetó á la dominaeion Ro-  co. mana. Así reconoció á Uvalia el mismo Em-  ha perador por legítimo Rei de los Godos en  año las Galias y en España.  ro Teodore- Habiendo fallecido Uvalia en Tolosa año  en do. de quatrocientos diez y nueve , empuñó el cetro su Pariente Teodoredo , por otro  acl nombre Teodorico. Hubo en su Reinado  le grandes alteraciones. Encendióse la guerra entre Vándalos y Suevos ; y aquéllos , des-  Fr. pues de haber causado los mayores destro-  voi zos en España , pasaron á Africa llamados  xai por Bonifacio que allí gobernaba algunas Pro-  Eu vincias Romanas , y que disgustado con el  qui Emperador Valentiniano había determinado  t  suE hacer dueños de ellas á los Vándalos. De es-  siei te modo quedaron solamente los Silingos en posesion de la Andalucía. Por otra parte  paf se unió el Rei Teodoredo con Aecio , Ge-  cor neral Romano , y con Merovéo , Rei de  go Francia , para resistir al furor de Atila , Rei  cor, de los Hunos, que al frente de un numeroso  me exército de aquellos Bárbaros , yá vencedo-  los res en Italia , venía á destruir á Francia,  fué amenazando á España con una nueva inva- sion. Los tres Caudillos aliados alcanzaron  tad TOM GI Ro-  completa victoria del enemigo en una famósa Em-  batalla dada en los Campos Cataláunicos el )s en   año de quatrocientos cinqüenta y uno ; pe- ro el Rei Teodoredo murió valerosamente I año  en la pelea. ñó eI  Turismundo , su Hijo primogénito , fué Turis- otro  aclamado Rei de los Godos. Poco despues mundo. nado Ierra des- ltro- ados Pro- u el Lado es- igos arte Ge- de Rei -oso do- icia, va- ron le dió muerte su Hermano Teodorico. Ciñó éste la Corona ; y auxiliado de los Teodo— Francos y Borgoñones , derrotó á los Sue- rico, vos , haciendo prisionero á su Rei , y de- xando casi extinguido aquel Imperio ;,mas Enrico Hermano menor de Teodorico , le riurico quitó la vida , como él á Turismundo , y subió al tróno en quatrocientos sesenta y siete. Acabó Eurico de hacerse Señor de Es- paña por medio de muchas y mui señaladas conquistas , sacudiendo casi del todo el yu= go Romano ; y despues de haber llegado con sus victoriosas armas á las Provincias meridionales de Francia , murió en Aries á los diez y siete años de su Reinado , que fué uno de los mas gloriosos para los Godos. Succedióle su Hijo Alarico , Príncipe do- Alarico. tado de grandes prendas , que se empeñó TOM. II.  E 6 2. co. desgraciadamente en guerras con Clodovéo, Rei de Francia. Este le venció y dió muer- te en una sangrienta batalla por los años de quinientos y seis , perdiendo los Godos des- de entónces la Galia Gótica: Gesaleico.  Dexó Alarico un Hijo de edad de cinco años , llamado Amalarico , á quien pertenecía la Corona. Gesaleico , Hermano bastardo de éste , se la tuvo usurpada al- gun tiempo ; pero Teodorico , Rei de Ita- lia , A y udo del Niño Amalarico , la recu- peró con las armas , y gobernó á España corno Tutor de su Nieto. Casó después Amalari• Amalarico con Clotilde , Hija de Clodo- véo , la qual profesaba la Religion Católi- ca , y procuraba atraher á su Esposo á ella. El seguía el Arrianismo como todos los Re- yes Godos sus Predecesores ; y por.esta cau- sa la trató con tan inhumano rigor , que Childeberto , Rei de Francia , y Hermano de Clotilde , resolvió vengar los duros ul- trages que su Hermana padecía. Logró ren- dir al Rei Amalarico en una batalla dada cerca de Narbona el año de quinientos trein- ta y uno , de cuyas resultas Amalarico to- mó la fuga , y en ella fué herido mortal- me, ten la i nacj Re tini yes ren Pal; ç ner. peri tori su i mu qüe que llos al mei cin, ] mo plo véo, uer- >s de des- . de uien iano al- Ita- ecu— Paña pués >do- :óli- ella. Re- cau— que iano >ul- ren- iada rei n- to- rtal- 63 mente á tiempo que buscaba asilo en un templo de Católicos. Téudis , ó Teudio , Ostrogodo , que en Téudis. la menor edad de Amalarico había gober- nado a España en nombre de Teodorico, Rci de Italia , fijé elegido Soberano. Con- tinuó poco felizmente la guerra con los Re- yes de Francia , y murió en quinientos qua- renta y ocho asesinado dentro de su mismo Palacio por uno que se fingía loco. Succedióle Teudiselo , que había sido Ge- Teudise- neral de sus Tropas. Fué Príncipe valeroso; 10' pero se entregó tan desen frenadamente á torpes liviandades , que varios Señores de su Corte conspiraron contra él , y le dieron muerte en Sevilla año de quinientos y cin- qüenta. Agila se hizo aborrecible por el ocio en Agila. que vivió. Rebelarónse contra él sus Vasa- llos , mandados por Atanagildo que aspiraba al trono , y al fin le quitaron i gnominiosa- mente la vida en Mérida año de quinientos cinqüenta y quatro. Llegó en efecto á reinar Atanagildo ; y Co- Atanagil- mo para quitar el reino á Agila , hubiese im- do. plorado el auxilio del Emperador Justiniano, E2 64  introduciendo tropas Romanas en España , y  licc  aun concediéndolas , segun se cree , algu-  Ar  nos territorios , se vió después en precision  es  de pelear contra los mismos Romanos , pre-  chr  tendiendo , aunque infructuosamente •, ex-  efic pelerlos de Esparta.  drc  Muerto el Rei Atanagildo en Toledo año  Ar.  de quinientos sesenta y siete , le succedió  sioi  por eleccion Liuva , que gobernaba la Ga-  hat Mo y a Pri• .  mero, ha Gótica. Nombro por Compañero suyo   art; vio Co: pre, ten: mes dos no I mol tan con peci j lenc seis to do.  se retiró á las Galias. Venció Leovigildo á los Romanos Vasa- llos del Imperio Griego , desposeyéndolos de varias Ciudades de Andalucía , como tambien á los Suevos de Galicia , y á los Cántabros que se le rebelaron. Tenía de su Esposa Teodosia , Herma- na de los Santos Isidoro , Leandro , y Ful- gencio , dos Hijos llamados Hermenegildo y Recaredo ; y muerta Teodosia , casó con Gosvinda , Viuda de Atanagi do , cediendo el Reino de Sevilla á su Hijo primogénito Hermenegildo , que contraxo Matrimonio con ingunda , Hija de Sigisberto , Rei de Austrasia. Profesaba ésta la Keligion Cató- ,y gu- sion pre- ex- año dió Ga- u yo ,y asa- olos >mo los ma- Eul- ildo con ndo nito )nio de ató- C^ lica , por cuyo motivo Gosvinda , que era Arriana , la persiguió y maltrató quanto no es creible. Movieron á Hermenegildo el christiano sufrimiento de Ingunda , y las eficaces exhortaciones de su Tio San Lean- dro , Arzobispo de Sevilla , á abjurar el Arrianismo , y hacerse Católico. Su coiiver- sion irritó á Leovigildo , que despues de haber empleado inútilmente con su Hijo el artificio y el halago , recurrió á medios violentos , sitiando á Hermenegildo en su Corte de Sevilla , apoderándose de ella , y prendiendo al Santo Príncipe. Miéntras le tenía encarcelado procuró con lisonjeras pro- mesas atraherle al Arrianismo ; pero habién- dose resistido á ellas aquel Heroe Christia- no , le mandó degollar su Padre. Este , aunque le atormentaban íntimos re- mordimientos despues de haber cometido tan atroz iniquidad , no dexó de perseguir con la mayor tiranía á los Católicos , y es- pecialmente á los Obispos. Acometido , en fin , de una peligrosa do- lencia por los años de quinientos ochenta y seis , dió algunas muestras de arrepentimien- to , levantando el destierro á San Leandro, pu mi ro; el qu lle Ig Ol de de  Continuacion de la serie de los Re—  T. yes Godos hasta Ruderico,  Pr ó Don Rodrigo.  de Y  R ecaredq El Reinado de Flavio Recaredo , apelli-  te Primero, dado el Católico , es uno de los mas céle- bres en nuestra Historia , porque no sólo abrazó aquel Rei la verdadera Religion, persuadido del exemplo de su Hermano el Mártir San Hermenegildo , y de la Doctri- na de su Tio San Leandro , sinó que hizo Católicos á sus Vasallos los Godos. Para lo- grar este arduo designio , supo manejarse con tan prudente política , que guando ab- juró públicamente la secta de Arrio , le imi- taron muchos Grandes del Reino , y des- y entregándole la persona de su Hijo Re caredo para que, le instruyese en la Fe Ca- tólica ; pero murió en la secta Arriana , si bien se dice que con señales de ser interior- mente Católico. LECCION IV. dc H^ In se en qu D vi, la Cl 66 67 R e - Ca- a , si rior- )elli- céle- sólo =ion, lo el ctri- hizo a lo- jarse ► ab- imi- des- Re- pués casi toda la Nacion. Tuvo que vencer muchos y mui graves obstáculos. Conspira- ron contra su vida algunos Arrianos ; pero el Cielo permitió se descubriesen estas ini- quas conjuraciones , y el piadoso Monarca llevó adelante la empresa , restituyendo á las Iglesias y Monasterios sus bienes , y á los Oblispos el libre uso de su ministerio , y desterrando la Heregía con la celebracion de Concilios nacionales , principalmente el Tercero de Toledo , que por el número de Prelados , y por la gravedwd de los puntos de que en él se trató , fué el mas solemne y mas importante que hubo en el Occiden- te por aquellos tiempos. Movieron guerra los Franceses á Recare- do , pretendiendo vengar la muerte de San Hermenegildo y la persecucion que padeció Ingunda guando , huyendo de Leovigildo, se retiró á Africa con el Príncipe su Hijo, en donde ámbos murieron ; pero el Rei, que de todo estaba inocente , mereció que Dios le concediese cerca de Carcasona dos victorias memorables , á las quales se siguió la paz y el matrimonio de Recaredo con Clodosinda , Hermana de Childeberto , Rei 68  de Austrasia, Sosegó con las armas los le-  se t vanta mientos de los Griegos y de los Vas-  In co g es Navarros ; y falleció colmado de lau-  ros y de las bendiciones de los buenos Ca-  mf tólic os en el año de seiscientos y uno, He-  los  Liuva se- redó la Corona su Hijo Liuva Segundo,  mi  Quedo. que daba grandes esperanzas de un feliz rei-  Gi  nado ; pero ántes de dos años le mató ale-  lo  Viterico. vosamente Viterico , General de las tropas  lu  de su Padre. Este se apoderó del Reino , y  en  le gobernó con tiranía hasta que unos con-  ge  jurados le dieron muerte en seiscientos y  sei diez.  nc  Cunde- . Pasó el cetro á Gundemaro , que sólo rei-  m. . nó dos años , y después á Sisebuto , digno maro  qi Sisebuto. de el ogio por su religiosidad y valor. Este  el  se manifestó en las victorias que alcanzó de  oc los G riegos , y aquélla en el zelo con que  Se  protegió el Catolicismo ; bien que se le vi-  gc tuper a la imprudencia de haber recurrido  ea para este fin á medios. injustos y violentos  til  que desdicen no ménos de la mansedumbre  cit  Christiana que de la sana política. Murió  de Sisebuto en seiscientos veinte y uno ; y su Recaredo Hijo Recaredo Segundo , que le succedió  IVl Segundo. de mui tierna edad , apénas se cuenta en la  siá 69 )4 le- Vas- lau- s Ca- He- ndo, rei- ale- ropas o, y con-. DS y rei- igno Este 6 de que vi- rido ritos abre urió r su n la serie de los Reyes Godos por haber muerto antes de los tres meses. Entró en el Reino Flavio Suintila , Hijo Rutila. menor de Recaredo el Católico. Mostró á los principios admirables virtudes y prendas militares , destruyendo enteramente á los Griegos , Vasallos del Imperio Romano , con lo qual tuvo la gloria de hacerse abso- luto y pacífico Señor de toda España ; pero en los últimos años de su reinado se entre- gó con tal extremo á una vida afeminada y sensual , que abandonó el gobierno en ma- nos de su Esposa Teodora , y de su Her- mano Geila , para no" cuidar de otra cosa que de satisfacer sus viles apetitos. Excitó el odio de los Vasallos ; y valiéndose de la ocasion Sisenando , uno de los principales sisenan- Señores del. Reino , pidió ayuda al Rei Da- do. goberto de Borgoña , y con un formidable exército Frances abatió las fuerzas de Suin- tila , le quitó el trono , y subió á él en seis- cientos treinta y uno , con universal aplauso de los Godos. Rigió Sisenando 'justa y piadosamente la Monarquía , y restableció la disciplina Ecle- siástica. 7o chintila,  Chintila , Tulga , Chindasvinto y Reces-  la  Tulga vinto , que succesivamente gobernaron á Es-  tic Chiads-  vinto , y parla de(de la muerte de Sisenando (acaeci-  á  ó ecesvin• da , segun se cree , en el año de seiscientos  ex  treinta y cinco) hasta el reinado de Vvam-  lee ba , que empezó en seiscientos setenta y dos, no ofrecen acciones mui memorables en la -Historia ; pues ni por lo tocante al gobier- no político , ni por lo que mira á la Reli- gion hubo en aquellos tiempos mudanza al- guna notable. Vvamba. Era Vvamba un noble Magnate Godo, - de relevantes prendas , prudente , desinte- resado y virtuoso , y como tal se resistió á admitir la Corona que le ofrecían ; mas se la hicieron aceptar por fuerza , y fué ungido Rei con solemne ceremonia no usada en Es- paña hasta entónces. Habiéndosele rebelado la Galia Gótica , la Navarra y otras Pro- 'vincïas , encargó la pacificacion de ellas á su General Paulo , el qual tuvo industria para ganar no pocos parciales que le acla- maron Rei ; pero el animoso Vvamba mar- chó contra los Sublevados , y abatiendo su orgullo , los reduxo á obediencia. Venció en un combate naval á los Sarracenos ; protegió fe] dc de co dc sei re] ra] co en su ba Cf N; en Cc qu Pa 71 .eces- á Es- aeci- ientos va m- • dos, en la n bier- R eli- ;a al- ;odo, inte- tió á se la gido i Es- dado Pro- [as á rstria acla- rnar- o su ó en egió la Religion Católica y el Estado Eclesiásti- tico ; y dió sabias Leyes á la Monarquía , y á la Corte de Toledo adorno , defensa y extension con suntuosos edificios y forta- lezas. Despues de una repentina y grave en- fermedad , renunció la Corona , nombran- do por Succesor á Flavio Ervigio , Pariente Ervigio. del Rei Chindasvinto ; y se retiró á vivir con hábito de Monge en un Monasterio, donde pasó siete ú ocho años desde el de seiscientos ochenta y uno en que hizo la renuncia. El gobierno de Ervigio fué en lo gene- ral bueno y tranquilo así para sus Vasallos como para la Iglesia ; y habiendo muerto en seiscientos ochenta y siete , le succedió su Yerno Flavio Egica , Sobrino de Vvam- Egica. ba , á quien en vida había ya asegurado el Cetro con beneplácito de los Grandes de la Nacion. Egica reinó como unos catorce años , y en el de seiscientos noventa y siete tomó por Compañero en el trono á su Hijo Vvitiza, que empezó á gobernar por muerte de su Padre en setecientos uno. 71 vvitiza. No hai en los anales de los Godos me- moria que sea tan odiosa como la de Vviti- za ; aunque no ha faltado quien haya em- prendido su defensa. La comun tradicion es que habiendo empezado su reinado con bien merecida opinion de prudente, benigno , jus- to y religioso , después se dexó arrastrar de infames pasiones , y sobre todo de una tor- peza escandalosa. No contento con violar todos los fueros de la Religion y de las Le- yes , autorizó á sus Vasallos para que pú- blica é impunemente pudiesen violarlos en muchas maneras ; y cometió inauditas cruel- dades , ya quitando sin razon la vida á Fa- vila , Padre de Don Pelayo , é Hijo del Rei Chindasvinto , ya haciendo sacar los ojos al Infante Teodofredo , Hijo del , mis- mo Rei , y Padre de Ruderico , ó , segun comunmente se le llama , Don Rodrigo. Tales inhumanidades y desórdenes irritaron á los Vasallos , que sacudiendo el tiránico yu- go de Vvitiza , eligieron por Soberano á Don Ro- Rodrigo , Hijo , segun queda dicho , de drigo. Teodofredo , sin que se sepa con seguridad si falleció Vvitiza en Toledo de muerte na- tural , como lo aseguran múchos , ó si el mismo abrevi y ma de ig fredo. H1. estado teces° tud y por é tas pt silánii pérdit Ha mitid este por cono( Cara por e ó bie ambic de I las P bralt Espal mismo Rodrigo ( segun escriben ótros) le abrevió la vida desterrándole á Córdoba, y mandándole sacar los ojos en venganza de igual atrocidad executada con Teodo- fredo. Halló Rodrigo el Reino en tan infeliz estado por la depravada conducta de su an- tecesor Vvitiza , que necesitaba mucha vir- tud y mucho teson para reformarle ; mas, por desgracia , léjos de tener alguna de es- tas prendas , era no ménos vicioso que pu- silánime ; y en su reinado se completó la pérdida de España. • Hai antigua noticia , aunque no mui ad- mitida por los mejores Críticos , de que este Monarca robó con violencia el ho- nor á una Hija del Conde Don Julian, conocida vulgarmente con el nombre de la Cata qué la dieron los Arabes. Bien fuese por esta afrenta , como generalmente se cree, ó bien por otras razones de disgusto , ú de ambicion política , lo cierto es que el Con- de Don Julian , entónces Gobernador de las Provincias cercanas al Estrecho de Gi- braltar , determinó entregar los Reinos de España á los Sarracenos ó Agarenos , que ne- ;m- 1 es aien jus- de or- )lar _ e- ^ú- en el- Fa- id l los is- un ;o. ^u- de ;d a- el 73 74 yá se hallaban Dueños de la Arabia , de Egipto , y de aquella parte de Africa llamada Mauritania , de donde les vino el nombre de Moros. Trató el Conde Don Julian acerca de sus pérfidos designios con Muza , que era Go- bernador de las Provincias de Africa por el Miramamolin Ulit , Príncipe Soberano de los Arabes ; y Muza confió á su Capitan Tarik, © Tarif la empresa de pasar con alguna gen- te á España por el Estrecho de Gibraltar. Tuvo gran fortuna Tarif en su expedicion, ganando victorias y despojos de los descuida- dos Christianos. El abandono en que esta- ban las plazas y la disciplina militar , el des- contento que reinaba en los Vasallos yá in- dignados del desarreglado gobierno de Vvi- tiza , y de la viciosa floxedad de Rodrigo, la fama de los primeros triunfos consegui- dos por los Arabes , todo contribuía á fa- cilitarles la rápida conquista de la parte meri- dional de España. Juntó Rodrigo el exérci- to que pudo , y cerca de Xerez de la Fron- tera á orillas del Rio Guadalete se opuso á los Moros y á los Godos rebeldes , aliados _de Don Julian , presentándoles batalla ; pe- ro la jos d( el tra Herm partid armas fin d, averi€ Lo mentí horril Muza vino exérc cipal cion el lus do n Histc hiciei Espai Gua( ce, y D paila lifa , 75 de ada de sus 10- r el los rik, ;en- tar. ion, sta — les- in- T vi- go. ;ui- fa- eri- rci- -on- ,o á dos pe- ro la perdió , y con ella el Reino. Los Hi- jos de Vvitiza , y algunas tropas Godas con el traidor Don Opas , Prelado de Sevilla , y Hermano del mismo Vvitiza , se pasaron al partido de los enemigos , convirtiendo las armas contra su Patria. Desapareció el Kei al fin de la peléa , sin que se hubiese podido averiguar su paradero. Los Sarracenos aprovechándose inhumana- mente de la ventaja que lograban , hicieron horrible destrozo en los nuestros. Animado Muza con el éxito venturoso de sus armas, vino después á Andalucía capitaneando otro exército ; y ántes de tres años quedó lo prin- cipal de España sujeto á la bárbara domina- cion de los Mahometanos , y obscurecido . el lustre del Imperio Godo que había dura- do mas de tres siglos. No concuerdan los Historiadores sobre el verdadero año en que hicieron los Arabes su primera irrupcion en España , queriendo únos que la batalla de Guadalete se diese en el de setecientos on- ce , y ótros que en el de setecientos catorce. Desde que empezaron á mandar en Es- paña aquellos Infieles , acostumbraba su Ca- lifa , ó Príncipe supremo enviará ella Go- 76 bernadores que cuidasen de las Provincias conquistadas , y Generales que siguiesen conquistando ótras ; pero cada uno de ellos, Prin P que valiéndose le confiaban de la misma , establecía autoridad y Corte armas y  Esh, valié se hacía Soberano. De aquí se originó la  de multitud de Reinos Moros que se formaron succesivamente en Córdoba , en Zaragoza, en Valencia , en Sevilla , en Toledo , en Granada , y otras comarcas. Excitábansc dis-  D' cordias entre aquellos Reyes particulares ; y  del i la guerra que mutuamente se hacían con-  halla, tribuvó á su destruccion tánto como las ha-  la ba zafias con que ( segun verémos en adelante)  tañas supieron los Christianos recobrar el Domi-  y Es nio perdido.  zelos y fu ocho aquc que E• spa el es los l acud dera yo Ti 77 ncias iesen  L]ECCION V. ellos, Principio de la restauracion de armas rte y  España ; y serie' de los Reyes 16 la  de Asturias , ó de Oviedo hasti fiaron  Don Ordoño el Segundo, loza,  Rei de Leon. en dis-  Don Pelayo , Hijo de Favila , y Nieto D. Pela- s ; y  del Rei Chindasvinto , despues de haberse y0' con-  hallado , segun la mas comun opinion , en is ha-  la batalla de Guadalete , se retiró á las Mon- inte)  tañas de Asturias seguido de algunos Godos omi- y Españoles no ménos leales á su Patria que zelosamente afectos á nuestra Santa Religion, y fué proclamado Rei en setecientos diez y ocho. Marchaban los Moros á apoderarse de aquella Comarca guando el Heroe Pelayo›. que el Cielo destinaba para Restaurador de España , ayudado de los suyos , en quienes el esfuerzo suplía por el número , derrotó á los Infieles , y con la fama de esta victoria acudió mucha gente á alistarse baxo la ban- dera Christiana. Continuó el generoso Pela- I,  yo en hacer la guerra á los Arabes , exten- TOM. II.  F 78 diendo cada dia más sus felices conquistas. Tomó la Ciudad de Leon ; y desde este Prín- cipe empezó á contarse en España la serie de los ilustres Reyes de Asturias , ó de Oviedo , que después se llamaron Reyes de Leon. El piadoso y valiente Pelayo , cuyo nombre será perpetuamente grato y venera- ble para los Españoles , falleció en el año de setecientos treinta y siete , y le succe- Favila. dió su Hijo Favila , que sólo reinó dos años, habiendo muerto despedazado por un Oso, miéntras se divertía en la caza. Alfonso Alfonso , ó Alonso Primero, apellidado el Primero, cato'lco , Yerno de Don Pelayo , y Deseen- Católi- diente de Recaredo , reinó desde el año de el setecientos treinta y nueve hasta el de sete- cientos cinqüenta y siete , y persiguió á los Sarracenos , quitándoles muchas Ciudades . de Galicia , Leon y Castilla con tanto va- lor y fortuna , que justamente se le cuenta en el número de los Reyes mas gloriosos que ha tenido España. Fruela  Su Hijo Fruela , cí Froila , venció á los Primero. Infieles en una sangrienta y célebre batalla, en que murieron cinqaenta y quatro mil de ellos , y quedó pacífico Dueño del Reino de Pa sus P i irrupc su He chas ; un Pr qual senta Re una Tr pues 1 Alfon años , bre p cuent to ani bles , chos buto aun 1 tal ps Pe seteci Berlr brinc timo; 79  star.  de Galicia , y de los demas territorios que  rín-  sus Predecesores habían yá libertado de la  serie  irrupcion Africana. Quitó Fruela la vida á  de  su Hermano Bimarano por infundadas sospe-  s de  chas ; pero él •tambien pereció á manos de  :uyo  un Primo-hermano suyo llamado Aurelio , el Aurelio. 'era-  qual se apoderó del Cetro en setecientos se-  ario  senta y ocho , y le conservó . seis años.  ecce —  Recayó el gobierno en Silo , casado con silo.  iños,  una Hermana de Aurelio ; y nueve años des-  Dso,  pues en Mauregato , Hijo natural de Don Maurega- Alfonso el Católico. Reinó Mauregato cinco ro. lo el  años , habiendo hecho aborrecible su nom  icen-  bre por el infame tratado que ajustó ( segun  ío de  cuentan) con el Moro de pagarle un tribu-  sete-  to anual de cien Doncellas , cinqüenta no-  los  bles , y otras tantas plebeyas ; aunque rnú-  lades  chos creen que yá estaba pactado aquel tri-  va-  buto desde el tiempo del Rei Aurelio , y  uenta  aun hai quien niegue haberse hecho jamas  iosos  tal pacto. - Por muerte de Mauregato , acaecida en  lo$  setecientos ochenta y ocho , ciñó la Corona Bermudo talla,  Bermudo., ú Veremundo , el Diácono , So- el i Diáco-  iil de  brino de Don Alfonso el Católico. Estos úl- °°•  reino  timos quatro Reyes Aurelio , Silo , Mau F 2 So regato y Bermudo fueron en rigor Usurpa- dores del imperio por que le obtuvieron en perjuicio de Don Alfonso Segundo , llamado el Casto , al qual había ' dexado de mui tierna edad su Padre Don Fruela. Al fin Bermudo , conociendo por una parte que el cetro no le pertenecía de justicia , y por ótra que era incompatible con su dignidad de Diácono , cedió la Monarquía á Don Alfonso Alonso el Casto en el año de setecientos no- segundo venta y uno ; y este Rei la gobernó hasta el Casto. fines del de ochocientos quarenta y dos , ó principios del siguiente. Su largo reinado fué próspero y memorable para los Españoles, pues los alivió de la opresion de los Sarra- cenos ; y los que dan por cierto el ignomi- nioso feudo á que se obligó Mauregato , su- ponen que Alfonso le abolió. Tuvo éste mu- chos y mui señalados combates con los Mo- ros , derrotándolos principalmente cerca de Lédos en Asturias , y junto á Lugo en Ga- licia , de suerte que la primera de estas ba- tallas les costó setenta mil hombres , y la se- gunda cinqüenta mil. Desde allí persiguió á los Bárbaros hasta Lisbóa , y no sólo conquistó aquella impor- tante zas f vanta naver La ña X casad Conc trimc de ct tanto roma cione Rci vimic que r toda lunch Hizo nardi Espa ro lc 5isti obtC: rever conv urpa- Dn en rnádo mui fin ue el ^ por Didad Don )s no- hasta , ó lo fué Soles, Sarra- aomi- ^ , su- mu- s Mo- ca de t Ga- as ba- la se- ; hasta mpor- 8i tante Ciudad , sinó tambien otras varias pla- zas fuertes , obligando á los Infieles á le- vantar los sitios que habían puesto sobre Be- navente , Mérida y Zamora. Las Historias refieren que la Infanta Do- ña Ximena , Hermana del Rei Don Alonso, casada secretamente con Don Sancho Diaz, Conde de Saldaña , tuvo por fruto de su ma- trimonio al celebrado Bernardo del Carpio, de cuyas aventuras y proezas militares hai tanto escrito en nuestras novelas y antiguos romances , con no pocas fábulas y exagera- ciones. Tambien es fama que , noticioso el Rei de la flaqueza de la Infanta y del atre- vimiento del Conde , se indignó en tal grado, que mandó sacar los ojos á éste y aprisionarle toda su vida en el Castillo de Luna , encer- rando á Doña Ximena en un Monasterio. Hizo dar noble educacion al Infante Ber- nardo , cuyo valor fué después mui útil á España en las batallas con sus enemigos ; pe- ro la inflexibilidad con que Alfonso se re- sistió á los ruegos de Bernardo dirigidos á obtener la libertad de su Padre , excitó el re , entimicnto de aquel intrépido jóven , que convirtió las armas contra su Rei , aunque S 2 i'lo por eso logró la Corona á que la sangre le daba algun derecho. Convienen muchos Historiadores en que reinando Alfonso vino á España el Empera- dor Carlo Magno , el qual rindió á Pamplo- na y llegó con sus armas hasta Zaragoza ; pe- ro no consta bastantemente el verdadero mo- tivo de la venida de aquel gran Príncipe. Asimismo aseguran que volvió segunda vez para ayudará echar de España á los Moros, animándole á ello la promesa que dicen le había hecho Don Alonso de dexarle en pre- mio la succesion del Reino ; pero qué ha-. biéndose opuesto al cumplimiento de seme- jante pacto la principal Nobleza Española, hubo de arrepentirse y retractarse Don Alon- so. Lo que parece manos dudoso es que por desavenencia y rompimiento que ocurrió entre ambos Soberanos el exército Español, aliado con Marsilio Rei Moro de Zaragoza, y ayudado del valor de Bernardo del Car- pio , vino á las manos con el Francos en Roncesvalles á las faldas de los Montes Pi- rineos , y que le destrozó enteramente. La confusion que reina en los Autores Españo- les y Extrangeros sobre estos acontecimien- tos , por apasic pañol Carp dan , ticias gueri Es nado descu tol la pi gado vocic acudi Cuer be C Cc reles dó d dad llccic Ram mud angre 1 que npera- mplo- 1 ; pe- o 1110- ncipe. á vez loros, en le n pre- é ha- seme— ^ñola, Alon- le por urrió )añol, loza, Car- •es en es Pi- e. La ;paño- bien- paño- imien- 8 8; tos , cuya fama ha llegado hasta nosotros por medio. de tradiciones no siempre des- apasionadas , ha dado motivo á que los Es- pañoles hayamos atribuido á Bernardo del Carpio , y los Franceses á su Heroe Rol- dan , increibles hazañas , careciendo de no- ticias claras é individuales acerca de aquellas guerras, y de los motivos que hubo para ellas. Es tradicion mui recibida que en el rei- nado del mismo Don Alonso el Casto se descubrió en Galicia el Sepulcro del Após- tol Santiago á quien había debido España la predicacion del Evangelio. Se ha propa- gado zelosamente hasta nuestros dias la de- vocion á este glorioso Patron de España, acudiendo desde entónces á visitar el Santo Cuerpo innumerables Fieles de todo el Or- be Christiano. Coronado el anciano Don Alonso de lau- reles adquiridos en largas campañas , y ama- do de todos por sus virtudes , religiosa pie- dad y magnificencia en edificar templos , fa- lleció , nombrando por succesor suyo á Don Ramiro Primero , Hijo del Rei Don Ber- Ramiro mudo , segun la mas comun opinion.  Primero. No dexó Alfonso descendiente alguno, 84 habiendo guardado perpetua continencia aun en el estado del matrimonio ; y es mui ve- rosímil que por esto le diesen el dictado de el Casto , mas bien que por la mencionada abolicion del feudo de las cien Doncellas. Entre las felicísimas victorias que alcanzó de los Mahometanos el Rei Don Ramiro se cuenta como la mas señalada la que ganó en los Campos de Albelda no léjos de Logroño, con tropas bien inferiores en número á las de los enemigos , pero alentadas con la pro- teccion del Apóstol Santiago , que el Rei dixo habérsele aparecido en sueños exhor- tándole á pelear y que , durante la refriega, aumentó la confianza 'de los Christianos, ofreciéndoseles á la vista'en un Caballo blan- co. Conseguido aquel célebre triunfo con que tan abatido quedó el orgullo de la Mo- risma , se apoderó Don Ramiro de Clavijo, Albelda y Calahorra. Antes había reprimido al rebelde Conde Nepociano , que intentaba coronarse Rei en Asturias ; y después rechazó valerosamente á los Normandos que desembarcaron en las playas de Galicia con un exército de cien mil combatientes. C t ro , pied los J bran á So com deci N dos y se fons de Ext, que que títu cler. con Aui nos po seg; feli :ia aun mi ve- Lelo de ionada ellas. Icanzó Ziro se nó en ;roño, 1 á las la pro- 1 Rei :xhor- friega, :ia nos, blan- D con [a Mo- lavijo, Zonde Lei en mente en las cien Corría el año de ochocientos y cinqiien- ordoño ta guando , por muerte de Don Ramiro, Primero. subió al trono su Hijo Don Ordofio Prime- ro , digno de succederle no menos por su piedad que por su esfuerzo , y que venció á los Agarenos en diferentes choques , reco- brando no pocas Ciudades , principalmente á Soria y Salamanca ; y reedificando ótras, como Tuy, Astorga y Leon , que habían pa- decido mucho en las antecedentes guerras. Muerto Ordoño en ochocientos sesenta y Alfonso dos , o, segun otros, en ochocientos sesenta elrtag„ o o. y seis , heredó la Corona su Hijo Don Al- fonso Tercero , y la obtuvo hasta el año de novecientos y diez , en que la renunció. Extendió este Monarca sus conquistas mas que ninguno de sns Predecesores , de suerte que mereció por ellas ser apellidado el Magno, título que igualmente le correspondía por su clemencia , firmeza de espíritu , liberalidad con los pobres , y zelo del culto divino. Aunque se le rebelaron varias veces algu- nos Magnates ambiciosos de reinar , su- po , ayudado de su prudencia y valor , so- segar aquellas alteraciones. Con la misma felicidad rindió en freqiientes combates á 85 86 los Arabes , conquistando á Coimbra , Si- máacas , y Dueñas con toda la tierra de Campos ; mas tuvo desgracia en lo interior de su Corte por las gravísimas desazones que le causaron los de su propia familia. Su Es- posa Ximena , Ordoño y Fruela sus Hijos, Don García , que era el primogénito , y Nuño Hernández , Suegro de éste y Con- de de Castilla , se unieron contra Alfonso, quien se vió precisado á resistir con las ar- mas aquella persecucion hasta prender á Don García y encerrarle en un Castillo. Ultima- mente , cansado el Rei de esta guerra do- méstica , entregó solemnemente la Coro- D. García. na de Lcon á García , y el Señorío de Galicia á Ordoño ; pero aunque privado de la Soberanía por ingratitud de sus Hijos,. no quiso tener ociosa la espada ; y marchan- do contra el Moro , añadió como mero Soldado una nueva victoria á las muchas con que ya se había señalado como Rei. Retiróse cargado de despojos á Zamora, Ciudad que él mismo había reedificado y fortalecido como ótras muchas ; y pasó á mejor vida. Reunió Alfonso con la pericia militar el amor á las letras , y en su nom- breo dece y sig A y ga cedic el q en a tivo Rey habí^ Pela' N ellos aunq vera de ( otrw unid una da veci ria dió plic< 87 , Si- -a de terior s que a Es- 3ijos, ^ y Con- 3nso, s ar- Don ima- do- ;oro- de o de fijos, han- ncro .chas Rei. Lora, O y só á ricia om- bre corre una Crónica de los Reyes sus Pre- decesores , la qual empieza desde Vvamba, y sigue hasta Don Ordoño Primero. A Don García , que sólo reinó tres años, D. Ordo- y ganó á los Moros . algunas victorias , suc- ñoSegua- cedió su Hermano Don Ordoño Segundo, do. el qual se coronó en Leon , estableciendo en aquella Ciudad su Corte ; por cuyo mo- tivo él y sus Descendientes se han llamado Reyes de Leon , y nó de Oviedo como se habían intitulado sus Antecesores desde Don Pelayo. No fué Don Ordoño generalmente di- çhoso en las guerras contra los Arabes, pues aunque á los principios los venció en Tala- vera de la Reina , y cerca de San Estévan de Gprmaz , causándoles gran estrago en otras varias expediciones , padeció después, unido con el' exército del Rei de Navarra, una fatal derrota en la sangrienta batalla da- da en el Valle de Junquera año de no- vecientos veinte y uno. Manchó la memo- ria de 5u reinado con la tirana muerte que dió á los Condes de Castilla , segun lo ex- plicará la siguiente Leccion. SS LECCION VI. Serie de los Reyes de Leon hasta Don Fernando el Primero. ves. desap llar it jante se pr( der s la mi. Su este 1 mentí tos v meses pra , torpe la ob dos que Lain prime los c pero po d cie e gund vcint Desde el tiempo del Rei Don Alonso el Casto defendían á Castilla de las invasio- nes de los Bárbaros unos Gobernadores con título de condes , dependientes de los Re- yes. Los primeros que consta haber goza- do áquella dignidad fueron Don Rodrigo, su Hijo Diego Porcellos , y Nuño Belchi- des Yerno de éste , y Fundador de la Ciudad de Bárgos. Succediéronles Nuño Rasura , Avuelo del famoso Conde Fernan- Gonzalez , y Gonzalo Bustos , Gustios, Padre de dos siete Infantes de Lara. Ordo- ño Segundo , preocupado por' siniestros in- formes y mal fundadas sospechas contra los Condes de Castilla , de los quales era el principal el mismo Nuño Fernández que ha- bía ayudado al Rei Don García, su Yerno, en la empresa de quitar el cetro á Don Alonso el Magno , los mandó venir á su presencia con pretexto de tratar asuntos gra- 89 Lasta lso el Tasio- con Re- loza- Lrigo, elch?- de la \Tuño rnan- stios, )rdo- )s in- a los :ra el le ha- erno, Don á su s gra- ves. Envió entónces presos á Leon á los desapercibidos Condes , y los hizo dego- llar inhumanamente. Conmovióse con seme- jante atrócidad toda Castilla , y yá Ordoño se preparaba á tomar las armas para defen- der su iniquo proceder , guando le cogió la muerte. Su Hermano Don Fruela , segundo de Frnelase* gundo. este nombre , se apodero injusta y violenta- mente del Reino por los años de novecien- tos veinte y tres , gozándole sólo catorce meses , al cabo de los quales murió de le- pra , sin dexar otra memoria que la de sus torpezas y crueldades. A éste Rei negaron la obediencia los Castellanos , y eligieron dos nobles Caudillos con título de Jueces que los gobernasen. Nombraron , pues , á Lain Calvo y á Nuño Rasura , confiando al primero los asuntos militares', y al segundo los de la magistratura y mando político; pero no está bien averiguado quanto tiem- po duró entre los Castellanos aquella espe- cie de gobierno. Alfonso Quarto , Hijo de Ordoño Se- Alfonso Quartnel gundo , empezó á reinar en novecientos Nlonge. veinte y quatro , y mirando con suma in- difer encia y descuido los negocios del go-  opone  bierno , se hizo Monge ,,, y renunció la Co-  pidió  rona en su Hermano Don Ramiro el Segun-  dárse.  s g uas. do , para lo qual excluyó de ella á su pro-  las d^ pio Hijo Ordoño. No gozó Don Ramiro a l ene cierol Con y en form. m iro fu ga incre] Reir Ferna la rei á Có Ca fante del et( elpo pulsa fund Su Ram ta ; quietamente el Reino , pues cl mismo Don Alfonso que se le había cedido , salió des-: pués del Monasterio , y tomó las armas con el fin de recobrar el trono que poco ántes le había disgustado. Sitióle Ramiro en Leon, y apoderándose de aquella Corte , le apri- sionó. Marchó luego contra los Hijos del Rei Don Fruela su Tío , que tambien aspi- raban á hacerse Dueños de la Monarquía; hízoles sacar los ojos , igualmente que al Rei Don Alfonso el Monge , y los envió con él á un Monasterio , serenando al mis- mo tiempo la rebelion de algunos Vasallos que pretendían ceñir , la Corona al Infante Don Ordoño su Sobrino , que aun no había salido de la menor edad. Sosegadas estas parcialidades , emprendió la guerra contra los Moros , en la qual les ganó y arrasó la Villa de Madrid. Era á la sazon Conde de Castilla el no- ble y valeroso Fernan-González que , para 90 91 go- iCo- egun- pro- imiro Don des-. s con ántes .eon, apri- del aspi- quía; ue al :nvió mis- sallos .fante había ;radió 11 les 1 no- para oponer c: a las hotilidades de los Sarracenos, pidió favor á Don Ramiro. Partió el Rei á dársele ; y aliadas las tropas de Leon con las de Castilla , destrozaron completamente al enemigo cerca de Osma , y después hi- ci eron tributario al Rei Moro de Zaragoza. Con éste unió sus fuerzas el de Córdoba, y entraron ambos en Castilla mandando un formidable exército. Presentóles Don Ra- miro la batalla junto á Simáncas , puso en • fuga á los Bárbaros , c hizo en ellos una increible matanza , cogiendo prisionero al Rei Moro de Zaragoza. Después el Conde Fernan-González acabó. de desbaratarlos en la retirada , sin quedar . apénas quien llevase á Córdoba la noticia del estrago. Casó luego Don Ramiro á su Hijo el In- fante Don Ordoño con Doña Urraca , Hija del Conde , después de cuya union , y de repetidos triunfos conseguidós contra todo el poder Agareno , murió en Leon y fué se- pultado en el Monasterio de San Salvador, fundacion suya. Succedió Ordoño Tercero á su Padre Don D. orlo.. Ramiro en el año de novecientos y cinqüen• no Ter— ta ; pero le disputó la Corona su Hermano' cero. 9? menor Don Sancho el Gordo , ayudado del Rei de Navarra Don García Sanchez su Tio, y del Conde Fernan-González. Defendióse animosament e de ellos Don Ordoño guando le sitiaron en Leon , y resentido de la ofen- sa que . le hacía su Suegro el Conde de Cas- tilla , se divorció de Doña Urraca , y tomó por Esposa á una Señora llamada Doña El- vira , en quien tuvo á Don Bermudo , que después llegó á ser Rei de Leon. Pacificó á los Gallegos que se le sublevaron ; y recon- ciliándose al fin con el Conde Fernan-Gon- zalez , le envió tropas para que con su auxi- lio persiguiese á los Moros. Ganóles en efec- to el Conde una insigne victoria junto á San Estévan de Gormaz ; y el Rei Don Ordo- ño , despues que recibió esta plausible noti- cia , falleció en Zamora año de novecientos cinqiienta y cinco. Logró entónces ocasion de empuñar el D. Sancho cetro su Hermano Don Sancho el Gordo; el Gordo, y aunque » el Conde Fernan-González y los Grandes de Leon , Asturias , y Galicia cons- piraron para quitársele y pasarle á Don Or• doño , llamado el Malo , Hijo de Don Alfon- so el Monte , supo Don Sancho con ayuda del R y. ma l De de Cc tina t las su yo ní conce que 1. junto con Ce iiandc lez e y. va Leon bo p< fi-ívo: nicas, ^VI cien qual foraQ Sobe Sr. s U I. TC 93  .o del  del Rei Moro de Córdoba hacer resistenci ā ,•  Tio,  v mantenerse en la Soberanía.  dióse  De esta alianza dci Rei de Leon con el fiando  de Córdoba , resultó que el Conde de Cas-  ofen-  tina tuvo que sostener sin mas fuerzas que  Cas-  las suyas la guerra contra los Infieles , cu-  tomó  yo número era infinitamente superior ; mas  a El-  concedióle el Cielo señalado patrocinio para  , que  que ganase una porfiada y célebre. batalla  ficó á  junto á Piedra-hita , y siguiese el alcance  econ-  con gran mortandad de los enemigos.  Gon-  Convienen nuestras Historias en que rei-  auxi-  Bando Don Sancho , libertó Fernan-Gonzá=  . efec-  lez el Condado de Castilla de la suj;cion  á San  y vasallage que reconocía a la Corona de  Ordo-  Leon ; pero no constan los motivos que hu-  noti-  bo para esta gran mudanza , pareciendo mui  ientos  frívolos los que se rei.eren en algunas Cró- nicas. Murió Don Sancho de veneno que le dió cierto Conde llamado Don Gonzalo , el qual había amparado en Portugal á unos foragidos de Galicia , rebelados contra aquel Soberano. SuccedióIe en novecientos sesenta y siete su Hijo Don Ramiro Tercero ; y miéntras T0M. II.  ç fiar el Tordo; y los cons- ní Or• Alfon• ayuda D. Rami- ro Terce- ro. le disputaba la Corona Don Bermudo Se- gundo , llamado el Gotoso , Hijo de Ordoño Tercero , se aprovecharon los Moros de la ocasion , y acometieron á los Christianos con tanta fortuna que conquistaron las plazas mas fuertes de Castilla , Leon y Navarra. D.Berml-  Muerto Don Ramiro , subió al trono do Segun- en novecientos ochenta y dos Don Bermudo d°'"°– el Gotoso , declarado antes Rei de Galicia. toso, No fié á los principios mas dichoso que su Antecesor , porque perdió gran número de Pueblos ; pero después logró vencerá los Sarracenos cerca de Osma en una memora= ble peiéa con ayuda del Conde de Casti- lla Garci-Fernández , y de las tropas del Rei de Navarra. D. Alfbn– Dexó Don Bermudo por Succesor en no- so Quinto, vecientos noventa y nueve á su Hijo Don el Noble. Alfonso Quinto , apellidado el Noble , que por su tierna edad no pudo perseguir á los Infieles como lo necesitaba la Monarquía en aquel crítico estado de abatimiento. Don Sancho cl Grande , Rei de Navar- ra , el Conde de Castilla Sancho García , y Raimundo Primero , Conde de Barcelona fueron los Heroes que con sus armas de- fendie ligros dilata su do Nc Quint de d, posa nas heroi tió á el qu do j?, A un fl Porn Tc rc dese( ta y glori rie tuvo ro , lo Se- >rdoño de la os con :as mas trono rmudo salicia. que su ero de á los mora= Casti- ms del en no- ) Don , que irá los l uía en Navar- ría , y rcelona as de- 9S fendieron entónces á Espada de tantos pe- ligros , expeliendo á los Agarenos de los dilatados territorios á que se extendía yá su dominacion. No se sabe como el Rei Don Alfonso Quinto incurrió en la extraordinaria vileza de dar á su Hermana Doña Teresa por Es- posa á AbdaIá , Rei Moro de Toledo. Apé- nas hai elogios que basten á encarecer la heroica firmeza con que la Infanta se resis- tió á los halagos del Monarca Mahometano, el qual la restituyó á Don Alfonso , hacien- do justas alabanzas de la virtuosa heroina. A Don Alfonso Quinto , que murió de un flechazo en el sitio de Viséo , Plaza de Portugal , succcdió su Hijo Don Bermudo Tercero en mil veinte y ocho. No dexó descendencia , y desde el , año de mil trein- ta y siete , época de las mas principales y gloriosas de nuestra Historia , empezó la se- rie de los Reyes de Castilla y Leon , que tuvo principio en Don Fernando el Prime- ro , llamado justamente el Grande. G 96 Cuña LECCION VII.  perdi RE talan  Serie de los Reyes de Castilla y Leon  Leon hasta el Emperador Don Alfonso  denci Sexto.  Et perdi  D. Sancha. Doña Sancha , Hermana de Don Bermu-  bes )  do , y por consiguiente Heredera del Reino  ya e  de Leon , estaba casada con Don Fernando,  tribu  Hijo segundo del Rei de Navarra Don San-  villa  cho el Mayor. Este Monarca, que por su Mu-  llam, ger Doña Mayor , Hermana del Conde de  Imp(  Castilla Don García , había heredado los  nos  Estados de Castilla , dividió entre sus qua-  quise  tro Hijos las tierras de su Dominio. A Gar-  Sc cía s u primogénito dió la Navarra ; á Don  Don  Fernando la Castilla , haciéndola , no yá  Rei  Condado , sinó Reino ; á Don Gonzalo  era  dexó la Corona de Sobrarbe , y Ribagor-  á qt  za ; y á Don Ramiro la de Aragon. De es-  recil  tc repartimiento se originaron crueles guer-  Esta  ras entre los Hermanos , levant Índose Ara-  titu,  gon contra Navarra , y Leon contra Casti-  con  lla. Presentó Don Bermudo la batalla á su  Het 97 Cuñado Fernando cerca de Carrion , y la perdió con la vida. Reunió entónces en su persona Don Fer- non Fer- naudo Pri- nar do Primero los Reinos de Castilla y mero , el Leon Leon , dando con su valor , piedad y pru- Graude. onsO  dencia nuevo ser á la Monarquía Española. En veinte y ocho años que reinó no des- perdició oportunidad de abatir á' los Ara- ermu-  bes ya en Galicia , ya en las dos Castillas, Reino  ya en Estremadura y Portugal , haciendo fiando,  tributarios suyos á los Reyes Moros de Se- in San-  villa , Toledo y Zaragoza , y mereciendo le ;u Mu-  llamasen Emperador á causa del poderoso ;de de  Imperio que llegó á formar de tantos Rei- do los  nos adquiridos por herencia , ó por con- s qua-  quista. t Gar-  Sobrevino después grave discordia entre í Don  Don Fernando y su Hermano Don García, no yá  Rei de Navarra , que fundándose en que onzalo  era el primogénito , alegaba tener derecho )altor-  á que se le reparase el agravio que había De es-  recibido de su Padre en la division de los guer-  Estados , y á que el Rei de Castilla le res- é Ara-  tituyese . varios Pueblos. Crecía su orgullo Casti-  con la victoria que había ganado de su a á su  Hermano Don Ramiro , el Rei de Ara- 98 gon , á quien obligó á huir de su Reino ; y llegó la desavenencia á términos de recur- rir á las armas los dos Hermanos Fernando y García. Avistados ambos exércitos al pie de los Montes de Oca , fueron inútiles las exhortaciones que para aplacar al Rei de Navarra emplearon un Ayo suyo y un San- to Abad ; si bien el Rei de Castilla se ma- nifestó dispuesto á la reconciliacion. Trabó- se el combate , y pereciendo en él Don García , quedó por Don Fernando la victo- ria. Lloró el piadoso vencedor la muerte del imprudente Hermano , y tuvo la gene- rosidad de no apoderarse como podía de la Corona de Navarra. Bien al contrario , la puso en las sienes de Don Sancho , Hijo y Heredero del desgraciado Don García. El título de Emperador que había logra- do Don Fernando , excitó algunas quexas de parte de Henrique Segundo , Empera- dor de Alemania , que , protegido en un Concilio de Florencia por el Papa Aleman Víctor Segundo , pretendía se declarase feu- datario suyo el Rei de Castilla y Leon, En- tónces fue guando el valeroso y esclarecido Caballero Rodrigo , ó Ruí Diaz de Vivar, qu dor ñas , ciese Alen hom defc de s que ció oían miel I1 algu tella no nue hen de son citc raa dos cia net 99 :ino ; y recur- mando al pie les las Zei de n San- se ma- I'rabó- Don victo- "inerte gene- . de la o , la lijo y logra- luexas ipera- :n un eman feu- .En- ecido 'i var, á quien después llamaron el Cid Campea- dor , y que tanto se acreditó por sus haza- ñas , aconsejó á Don Fernando no recono- ciese dependencia alguna del Emperador de Alemania ; y con un exército de diez mil hombres , entró por Francia determinado á defender con las armas la libre 'Soberanía de su Rei. Despues de algunas conferencias que hubo en Tolosa , se decidió y estable- ció que los Reinos de España estaban y de- bían permanecer exentos de todo reconoci- miento al Imperio Romano-Germánico. Intentaron los Moros de Toledo y los de algunas otras comarcas sacudir el yugo Cas- tellano ; y porque la escasez del Real erario no permitía emprender entónces contra ellos nuevas jornadas , la Reina Doña Sancha con heroica liberalidad franqueó para los gastos de la guerra todo el oro y joyas de su per- sona. Con este socorro juntó el Rei su exér- cito ; y haciendo grande estrago en los Sar- racenos , los reduxo á pagar los acostumbra- dos tributos , llegó hasta Cataluña y Valen- cia , y volvió cargado de gloriosos despojos. Pacificados yá , y extendidos de esta ma- nera sus Estados , se dedicó á promover fer- TOO vorosamente el culto divino ; ocupóse en exercicios piadosos , y falleció en Leon año de mil sesenta y cinco , edificando á tódos con su buena muerte. El tierno cariño que tenía á sus Hijos le obligó , contra lo que pedía la razon de Es- tado, á dividir entre ellos la herencia que los Políticos le aconsejaban dexase entera á Sancho su primogénito. A éste , pues , de- claró Rei de Castilla ; á Alfonso ,. Rei de Leon ; á García , Rei de Galicia y Portugal; á Urraca dió la Ciudad de Zamora , y á Elvira la de Toro : division que después fué causa de sangrientos y perjudiciales debates. D. Sancho Don Sancho Segundo , Heredero de Cas- Segundo, tilla , á quien apellidaron el Fuerte , conci- el Fuerte. Lió desde luego el ambicioso designio de unir á su Corona los territorios repartidos entre sus Hermanos ; pero antes de dar prin- cipio á esta empresa se aliaron contra él Sancho Rei de Navarra , y Ramiro Rei de Aragon. Hízoles resistencia el de Castilla, a y udándole el Cid Ruí Diaz , hasta que hubo de retirarse el de Navarra ; y cl de Aragon murió en un combate. - Pasó Don Sancho el Fuerte á Galicia , y des] Her dió pre: hast gui( Doi y^ gó Mo: cod de mar hall mol los Srtr( so fos yo tiilc to c ram oca, par, gan IOI desposeyó de aquellos Estados á su segundo Hermano Don García que priméro le pren- dió en una reñida batalla , y después fué preso por él , y permaneció en prisiones hasta su muerte , la qual acaeció en el si- guiente Reinado. Marchó luego el mismo Don Sancho contra su Hermano Alfonso, y despojándole del Reino de Leon , le obli- gó á buscar acogida en la Corte del Rei Moro de Toledo. No satisfecha con esto su codicia , determinó hacerse tambien Dueño de Toro y Zamora , Señoríos de sus Her- manas. Conquistó fácilmente á Toro ; pero halló gran dificultad en apoderarse de Za- mora , por la vigorosa defensa que hicieron los Vasallos de Doña Urraca. Durante el sitio de esta Ciudad , un hombre artificio- so á quien las Historias llaman Vellido Dól- fos , salió de Zamora fingiéndose desertor, y ofreció á Don Sancho le mostraría un por- tillo por donde podría darse cor buen éxi- to el asalto. Creyóle el Rei demasiado lige- ramente , y pereció á manos del traidor en ocation que éste le conducía á reconocer el parage por donde había supuesto sería fácil ganar la Plaza. ,se en fío de s con 'jos le Es- que era á , de- i de ^u^Tal . . ^.., y .á :s fué > ates. Cas- >nci- > de tidos Drin- él de tilla, que 1 de ,y Alfonso Sexto, el Bravo. t oz Levantaron los Castellanos el sitio ; y con noticia que recibió en Toledo el Rei de Leon Don Alfonso de la muerte de su Her- mano Don Sancho , partió á Zamora , en donde fué mui bien recibido de tódos , y particularmente de Doña Urraca. Aclamá- ronle en Búrgos Rei de Castilla , de Leon y Galicia. Mas adelante tomó el título de Emperador , y le llamaron el Bravo á cau- sa de su espíritu guerrero , con cuya pren- da juntaba , entre ótras , la de una gran libe- ralidad. Antes de ceñir Alfonso Sexto la Corona en cl año de mil setenta y dos le obligó el Cid á hacer público y solemne juramento de no haber tenido parte en la alevosa muer- te del Rei Don Sancho. Ofendióse Alfonso de que un Vasallo le precisase á semejante ceremonia ; y añadiéndose á este resenti- miento los inñuxos de algunos Cortesanos, envidiosos de la fama que el Cid había ga- nado con su extremado valor , perdió aquel célebre Capitan la gracia de su Soberano , y tardó en volverá ella ; mas no por eso dcxó de guardarle la mayor lealtad , y de servir con su invencible brazo á la Monar- qu(1 dalt Val zas vers oim las elol E bía mie le por SUSF íniI tlo cuei rant mil te imp dice Pro, lla 1, ró 1 I03 con de Her- , en s, y amá- Leon lo de cau- pren- libe- )rona gó el lento iuer- Fonso jante ,enti- anos, a ga- iquel o,y eso y de >nar- i guía , siendo el terror de los Moros en An- dalucía , en ambas Castillas , en Aragon y Valencia. Andan en boca de tódos las proe- zas de este insigne Varon , celebradas en verso y prosa ; y aunque es cierto que las oimos desfiguradas con innumerables fábu- las , fueron realmente superiores á todo elogio. Reconocido Alfonso á los favores que ha- bía recibido de Almenon , Rei de Toledo, miéntras permaneció refugiado en su Corte, le dió auxilio contra el Rei de Córdoba ; y por no faltar á la fiel gratitud que le debía, suspendió la conquista de Toledo hasta que murieron Almenon y su Hijo. Entónces si- tió aquella capital ; y despues de varios en- cuentros y asaltos tenazmente repetidos du- rante el largo cerco , la rindió en el año de mil ochenta y cinco con auxilio del valien- te Cid , y prosiguió conquistando muchas importantes plazas de las cercanías y juris- diccion de Toledo hasta formar una llueva Provincia, conocida con el nombre de Casti- lla la Nueva. Hizo á Toledo Arzobispado , y le decla- ró Primado de las Iglesias de España. Poco 104 después abolió el uso del Rezo divino Gó- tico , introduciendo el Romano que se fué extendiendo de la. Iglesia de Toledo á las demás de España. Dedicóse Don Alfonso á reedificar y po- blar á Salamanca , Avila , Segovia , Osma, y otras Ciudades , siendo ésta una de las providencias mas útiles de su Reinado , co- mo que importa mucho más al bien del Reino y al de la humanidad una Aldea que se puebla , que una Provincia que se conquista destruyéndola. A este Rei sobrevinieron bastantes des- gracias , y algunas por culpa suya. Estaba casado de terceras nupcias con Zaida , Hi- ja de Benabet , Rei Moro de Sevilla , la qual despues de convertida tomó el nom- bre de Isabel. Rendido Alfonso á las ins- tancias de su Suegro , y de su Esposa escri- bió á Tefin ó Texufin , Rei de los Moros Almorabides en Africa , para que pasase con tropas á Espafia. Aspiraba Benabet á valer- se de aquel socorro para-hacerse Dueño de los Reinos que poseían en Espafia los Aga- renos , mientras el Rei de Castilla se pro- metía sacudir el yugo Arabe , uniendo sus fuer: se et fin c des se cI le v i se s muc ras moli tano de ' go 3 C yerr men perd tra 1 Cór n gar pués 1 des la it de c tuna I05 Gó- fué á las po -sma, las , co- del Idéa l e se des- ;taba Hi- , la lom- ins- scrï- .oros con :fier- o de kga- pro- sus fuerzas con las de Benabet y Tefin. Ambos se engañaron ; porque habiendo enviado Te- fin con un poderoso exército de Almorabi. des á su General Hali , éste , léjos de unir- se con Benabet , volvió contra él las armas, le venció y dio muerte en un combate , y se apoderó del Reino de Sevilla. Acudió mucha Morisma á alistarse baxo las bande- ras de Hali , el qual se intituló t lirama- molin , ó Príncipe supremo de los Mahome- tanos en España , y entrando en cl Reino de Toledo , empezó á llevarlo todo á fue- go y sangre. Conoció entónces Don Alfonso el grave yerro que había cometido , y procuró en- mendarle , oponiéndose á los Bárbaros ; mas perdió dos batallas. Marchó tercera vez con- tra Hali , y logró precisarle á encerrarse en Córdoba , y á rendirse con obligacion de pa- gar por entónces una crecida suma , y des- pués un tributo anual á Castilla. Tefin con nuevo exército de Almorabí- des pasó á España determinlo á reprimir la insolencia del rebelde Hali , y perseguir de camino á los Christianos. Tuvo la for- tuna de conquistar á Sevilla y á Córdoba, To6 prendió á Hali , y le mandó degollar. Pe- ro el Emperador Don Alfonsó juntó sus fuerzas contra los Moros , y los precisó á huir de Castilla , volviéndose Tefin á Africa. Por este tiempo Don Sancho Rei de Ara- gola' tenía sitiado al Kei Moro de Huesca en su misma Capital ; y Don Alfonso , en- vidioso al parecer de las gloriosas conquis- tas del Kei de Aragon , tuvo la debilidad de enviar tropas en socorro del de Huesca; mas hubieron de rendirse maltratadas. Muer- to Don Sancho de un flechazo , su Hijo el Rei Don Pedro alcanzó de los Infieles una Completa y memorable victoria en la llanu- ra de Alcoraz.  • Falleció Tefin , y succedióle un Rei lla- mado Hali ; que vino á España con grueso exército , y llegó hasta el mismo Toledo causando horroroso estrago , sin perdonar ni aun á los Niños y Mugeres , talando los campos. y saqueando las Ciudades. En esta consternacion alistó nuevas tropas el Empe- rador Don Alfonso , y no pudiendo man- darlas por su vejez y achaques , puso á la frente de ellas al Infante Don Sancho su Hijo , aunque de tierna edad. A éste acom- "4% parí ello: Cab de t ener fant Dor F llar Dor muc dad, avar la rc hast Yn Mo l lud que ca y E quis nov foral dan r 10/ parlaban siete Condes , y el principal de ellos el valeroso Don García , Conde de Cabra. Trabóse la batalla con furor cerca de Ucles , y declarándose la victoria por los ! I ' enemigos , que eran múchos , murió el In- fante , á pesar del esfuerzo con que peleó Don García por defenderle. Perdida esta batalla , que las Historias llaman de los siete Condes , y entregado Don Alfonso al mas vehemente dolor por la muerte su único- Hijo , volvió á juntar Sol- dados , y acaudillándolos , no obstante su avanzada edad , dió sobre la Morisma , y la rechazó priméro hasta Córdoba, y después hasta Sevilla , recogiendo preciosos despojos y muchos Cautivos. Acometió luego á los Moros de Zaragoza ; pero faltándole la sa- lud , se retiró á Toledo ; y sus Generales, que continuaron la guerra, ganaron á Cuen- ca y ()caria. El Cid Kuí Diaz despues de haber con- quistado á Valencia , murió en el año de mil noventa y nueve , y el Emperador Don Al- fonso en el de mil ciento y ocho , here- dando la Corona su Hija Doña Urraca. N- I Sus só á Frica. Ara- uesca ,en- quis- lidad .esca; Mu- jo el ; una lanu- i lla- •ueso Aedo [onar o los esta rnpe- rnan- á la o su com- I O 3 LECCION VIII. Serie de los Reyes de Castilla y Leon , hasta Don Fernando Tercero , el Santo. Doña Ur- Antes de entrar  referir los sucesos del rata. Reinado de Doña Urraca , conviene para la claridad de nuestra narracion explicar brevemente los matrimonios y succesion del Emperado r Don Alfonso Sexto. Su primera Muger legitima fue Doña lees ; la segunda Doña Costanza , Madre de la Reina Doña Urraca; la tercera Doña Berta , que dicen era Toscana ; la quarta Zaida , la Hija del Rei Moro de Sevilla , y Madre del Infante Don Sancho que murió en- la batalla de los siete Condes ; la quinta Doña Isabel de Fran- cia ; y la sexta Doña Beatriz. De otra noble Señora llamada Xirnena, que , segun anos fué legítima Muger , y se= gun ótros amiga del Emperador , tuvo una "Hija llamada Doña Teresa , que casó con Don «Henrique de Borgoña en el año de mil , noventa y cinco , llevando en dota cl Con- dad Do SO , Rci ^ Esp+ un Dor cias de . doy. en el d rió , do. que varr¿ foro que la Ií El p resen kqs faccic en u carne 'r o ^ y 3 del para dicar del mera Liuda )oña licen del Fante '.e los Eran- nena, y se= D una n con .e mil Con- ro9 dado de Portugal. Este Don Henrique y Doña Teresa fueron Padres de Don Alfon- so , que , ( corno después verémos) se hizo Rei de aquel Estado. Había tenido Dcña Urraca de su primer Esposo el Conde Don Ramon de Borgoña un Hijo , que después fué el Emperador Don Alfonso Séptimo , y de segundas nup- cias estaba casada con Alfonso Primero Rei de Aragon y Navarra , llamado el Batalla- dor. Desde el año de mil ciento y nueve en que empezó á reinar Doña Urraca hasta el de rail ciento veinte y seis en que mu- rió , no se vió libre de turbaciones el Esta- do. Parecía que debía ser ésta la época en que reuniéndose las Coronas de Aragon, Na- varra , Castilla , Leon y Galicia , había de' formarse un poderoso y pacífico Imperïo que afianzase la felicidad de España ; pero la Providencia lo dispuso de otro modo. El poco recato de Doña Urraca excitó el resentimiento de su .Marido ; y divididos 1,4 5 dos Consortes , se dividió Cambien en facciones el Reino. Puso el Rei á su Esposa en un Castillo , divorciándose de ella públi- camente , con pretexto de ser nulo el mar TOMVI. II.  •  H II o trimonio á causa del parentesco que entre ambos había. Destruyéronse en lastimosa guerra únos á ótros los Castellanos y Ara- goneses ; y alzaron Rei los Gallegos al In- fante Don Alfonso , ayudados de muchos Caballeros Castellanos y Leoneses , hasta que al cabo de largas disensiones y sangrientos combates , en que padecieron infinito los mi- serables Pueblos , cedió el Kei de Aragon, declarando Rei de Castilla á su Hijastro D. Alfon- Don Alfonso , el qual casó con Doña Be -  g  - m so o , !la— ren uela , Hija del Conde de Barcelona. mado por . A los disturbios entre el Rei de Aragon excelen- cia elEm• y Dona Urraca , se siguieron otros entre és- Ierador . ta y su Hijo Don Alfonso , que se dispu- taban la Corona. Varias veces se reconci- liaron ; pero nunca sólidamente , hasta poco antes de morir la'Reina. Convirtieron al fin sus armas los Prínci- pes Christianos contra los Moros. Alfonso de Aragon ganó de ellos repetidas victo- rias , que justamente le adquirieron el re- nombre de el Batallador ; y Alfonso el de Castilla , destruyéndoles los Reinos de Se- villa y Córdoba , puso por términos de su Imperio la Sierra Morena. Despues de muer- ta con totr y la ( apol del mac revc Hi jc Pos( mac año bier gió hoi cinc lla 1 Mol ces cia I E Alfc de nene entre mosa Ara- 1 In- ichos a que entos s mi- igon, ¡astro Be- l. ragon e és- ispu- onci- poco rínci- fonso ricto- 1 re- el de e Se- de su nuer- II I ta su Madre Doña Urra , continuó todavía con mas vigor la guerra contra los Infieles, tomándoles innumerables Plazas y Castillos, y Ilegándo con sus armas hasta Almería en la costa de Granada , de cuyo Puerto se apoderó. Uno de los acaecimientos mas notables del reinado de Don Alfonso Séptimo , lla- mado por excelencia el Emperador , fué la revolucion acaecida en Portugal. Alfonso Hijo de Don Henrique y de Doña Teresa, Poseedores de aquel Condado , fué procla- mado por sus Tropas Rei de Portugal en el año de mil ciento treinta y nueve ; y ha- biendo vencido á cinco Reyes Moros , eli- gió por blason cinco Escudos pequeños , que hoi llamamos Quinas , en memoria de los cinco Estandartes Reales que tomó en aque- lla batalla. De aquí trahen su orígen los Monarcas de Portugal , que desde entón- ces empezaron á gobernar con independen- cia de los de Castilla. El valiente y piadoso Emperador Don Alfonso hubiera sin duda alguna expelido de España á los Sarracenos , si las desave- nencias con los Reyes de Aragon y Na- H 2 I I Z varra no le hubiesen distrahido freqüente- mente en guerras particulares , cuyos varios y complicados accidentes merecen narracion separada , no compatible con la brevedad de este Compendio. Murió aquel esclarecido Príncipe en mil ciento cinqiienta y siete , dexando los Rei- nos de Castilla á su primogénito Sancho D.Sancho Tercero ( llamado el Deseado , ) y los de Tercero Leon y Galicia á Fernando , su Hijo menor, el Desea- que entre los Reyes de Leon fué Segundo do.  q D. Fer— de aquel nombre. nandoSe-  De esta division resultaron funestas dis- gundo de Leon. cordias entre los Monarcas Christianos , y de ellas se aprovecharon los Infieles para recuperar las pérdidas que iban acelerando su ruina. Don Sancho , Rei de Navarra, empleó entónces sus armas contra el de Castilla , y el de Leon ; pero éstos le es- carmentaron en dos batallas. Reinó Don Sancho Tercero de Castilla poco mas de un año , y en su tiempo tuvo principio la Orden Militar de Calatrava. La de Santiago no ménós ilustre empezó mucho antes segun algunos Autores ; pero ótros con mayor verosimilitud la creen algo 1'os que año de de . inst do aqu que insti me diez de Alfc yO Gra• •: los dispy la Rei mcd de 1 con de s dor ente- arios acion d de Imil Rei- echo >s de °nor, ando dis- s, y para ando arra, l de es - stilla tuvo raya. pezó pero algo TI posterior á la de Calatrava. Lo cierto es que su instituto no fué aprobado hasta el ario de mil ciento setenta y cinco. De la de Calatrava dimanó como filiacion suya la de Alcántara ; y las tres , segun su loable instituto , se distinguieron á porfía sirvien- do á la Christiand..d contra los Moros en aquel siglo , y en los siguientes , exemplo que imitó después la Orden de Montesa, instituida en Valencia por el Rei Don Jai- me Segundo de Aragon en mil trescientos diez y siete. Al morir Don Sancho el Deseado dex6 D. Atfon. de edad de tres ó quatro años á su Hijo  octa- Alfonso , que después fué Rei de Castilla, y Octavo de este nombre en ella. Muchos Grandes del Reino , y particularmente de los dos linages de Castro y de Lara , se disputaron él gobierno de la Monarquía en la menor edad de Alfonso ; y su Tio el Rei Don Fernando Segundo de Leon en medio de aquellas turbulencias se apoderó de las principales Ciudades de Castilla ó con nombre de Gobernador de los Reinos de su Sobrino , ó como Hijo. del Empera- dor Don Alfonso Séptimo. Por otra parte I14 Don Sancho , Rei de Navarra se hizo Due- ño de Logroño y otros pueblos de la Rio- ja ; y toda Castilla ardía en parcialidades. Ultimamente algunos leales Vasallos del Rei Don Alfonso Octavo , y señaladamen- te los de Avila. , que desde su tierna infan- cia le habían crkdo y defendido en aque- lla misma Ciudad , le proclamaron Sobera- no ántes que cumpliese los once años. Lle- váronle por varios pueblos de Castilla , los quales le recibieron con gran fidelidad y jú- bilo , porque las amables prendas del nue- vo Rei se conciliaban las voluntades de to- dos , tanto que por su clemencia y genero- sidad fué apellidado el sueno , y el Noble. Entrando Alfonso en la mayor edad , y Dueño yá.de Toledo y otras Ciudades de Castilla , acudió á vengar los agravios que su Corona había recibido de 1o1 Reyes de Leon y de Navarra. Marchó con su exército á la Rioja ; y despues de castigar á los Na- varros , fué contra Leon , talando los cam- pos y abrasando y saqueando los lugares del Rei su Tic). Recobró luego á Cuenca , que estaba en poder de Moros ; y por evitar nueva guerra con el Rei de Aragon , tuvo s la til] Re Ci ma gal lla me dal Fei de le lar rid pu qu, le COI de en los ble qu mi Le, Due- Rio- des. >s del imen- infan- aque- )bera- . Lle- , los y j u- nue- [e to- nero- lle. ;d,y es de s que es de rcito á Na- cam- es del , que evitar , tuvo ir á la prudencia de entregarle el Pueblo y Cas- tillo de Ariza. Poco después , con motivo de haber el Rei Don Fernando de Leon reedificado á Ciudad-Rodrigo , movió contra él las ar- mas su Suegro Don Alfonso , Rei de Portu- gal. Vencióle Don Fernando en una bata- lla , y quiso Don Alfonso despicarse aco- metiendo á Badajoz , que si bien era Ciu- dad de Moros , estaba á devocion de Don Fernando. No tardó éste en oponerse al Rei de Portugal , y rindiéndole segunda vez, le hizo prisionero ; pero le trató con singu- lar humanidad : mandó le curasen las he- ridas que había recibido en la accion , y le puso en libertad , sin exigir del vencido mas que la restitucion de algunos Lugares que le había tomado en Galicia. 'No contento con este proceder tan heroico , le socorrió después guando los Moros le tenían , sitiado en Santaren , derrotando al mismo tiempo á los Infieles : generosidad tanto mas admira- ble quanto aquel Monarca Portugues era el que se había rebelado contra el Padre del mismo Don Fernando. Murió el Rei de Leon en mil ciento ochenta y ocho , y he- redtí aquella CQro_. 1  "^ Don Alfonso el Nono. D. Alfon- Al cabo de algunos años marchó el Rei so Nono deLeon. de Castilla Don Alfonso Octavo á con- trarrestar el ímpetu de un formidable exér- cito de Moros que amenazaba al Reino de Toledo. Los Castellanos no quisieron es- perar á que llegasen las tropas auxiliares de Leon'y de Navarra . , por ganar ellos solos la gloria y las ventajas del triunfo ; pero luego pagaron su demasiada intrepidez , por- que dándose la batalla cerca de Alárcos, fueron enteramente -vencidos por la muche- dumbre de los Arabes , y éstos corrieron la tierra de Toledo , causando lastimosos da- ños. Múchos atribuyeron entónces aquella fatal derrota á particular castigo del Cielo por la ilícita pasion y trato del Rei con una hermosa Judía , á quien se había entrega- do escandalosamente ; y así , algunos Gran- des del Reino se arrojaron á darla muerte dentro del mismo Palacio. A este golpe que recibió el Rei se siguieron las nuevas ir- rupciones de los Infieles en Castilla, el ham- bre , la peste , y las correrías que hicieron en sus Estados 'los Reyes de Leon y Na- varra, Alfoz defen cuida que c rota opinil Ap se hal ros , mas blecei Alfoz y Do tos P sus pi genci¿ drigo virtuc tor d Ad varra corpo; enviar aun v Ceros raso Rei On- ¿é r- de es- de >los e ro or- ros, he- i la da- :11a elo tna ^a- .n- rte ^ue ir- on fa- t'7 varra. Con tales desgracias volvió sobre sí Alfonso Octavo ; y empleando su valor en defensa de la Patria , y su prudencia en los cuidados del gobierno , lavó las manchas que con los pasados extravíos , y con la der- rota de Alárcos había padecido su buena opinion. Apénas expiró la tregua de diez años que se había visto obligado á pactar con los Mo- ros , resolvió dirigir vigorosamente sus ar- mas contra ellos , á cuyo fin trató de esta- blecer pacífica alianza con los Reyes Don Alfonso de Leon , Don Pedro de Aragon, y Don Sancho de Navarra. Coligáronse es- tos Príncipes , y dió calor á la empresa con sus piadosas exhortaciones , y eficaces dili- gencias el Arzobispo de Toledo Don Ro- drigo Ximénez de Rada , Varon de rara virtud , zelo , prudencia y sabiduría , y Au, tor de una apreciable Crónica de España. Ademas de las tropas de Aragon y Na- varra , mandadas por sus dos Reyes , se in- corporaron con las de Castilla algúnas que enviaron el de Leon , y el de Portugal ; y aun vino de Francia , y otros Paises extran- geros gran número de Caballos con sus gen- r tes de á pie y á caballo , bien que la ma- yor parte de ellos se retiró ántes de la ba- talla. Dióse ésta contra todo el poder de los Moros en las Navas de Tolosa , al pie de Sierra Morena día diez y seis de Julio de mil doscientos y doce , y peleándose con imponderable valor , quedó por los Chris- tianos la victoria , en recuerdo de cuya fe- licidad celebra desde entónces la Iglesia de España en aquel día una fiesta con el nom- bre del Triunfo de la Cruz. Rompió el Rei de Navarra las cadenas que defendían el Real del Miramamolin de los Arabes ; y para memoria de aquella ac- cion puso en el escudo de sus armas unas Cadenas. El número de Combatientes fué por ambas partes el mas crecido que jamas había llegado á juntarse en Espaiía. El de los Sarracenos que murieron en el comba- te subió á cien mil , y á sensenta mil el. de los prisioneros , no faltando quien diga hubo muchos mas de los unos y de los ótros. Lo que mayor admiracion causa , y se haría increible , si no lo atestiguase el ,mismo Arzobispo Don Rodrigo que se ha- lló en la batalla , es que de los nuestros so- lo r Chr. plaz mad bia lla : tal 1 S^ ro , nó de : caid no man Leo acer cedi pod Rei to c él e nan1 sing salu lític 1 ma- la ba- er de al pie Julio se con Claris- ¡ r a fe- .sia de nom- tdenas lin de [la ac- unas fue jamas El de )mba- nil el. diga le los ;a , y ase el ;e ha- )s so I19 lo pereciesen veinte y cinco. Tomaron los Christianos á Ubeda y otras importantes plazas ; y dos años despues de haber do- mado con tan memorable triunfo la sober- bia Mahometana , murió el Rei de Casti- lla Don Alfonso "Octavo , dexando inmor- tal fama de sus hazañas militares. Succedióle su Hijo Don Henrique Prime- D. Henri- ro , que sólo tenía once años , y apenas rei- me r o Pr`- nó tres , habiendo muerto desgraciadamente de la herida que recibió en la cabeza por la caida de una teja. Cuidó del gobierno del Rei- no , y de la tutela de Don Henrique su Her- mana Doña Berenguela , Esposa del Rei de Leon Don Alfonsó el Nono , desempeñando acertadamente ambos cargos , que después cedió á los Condes de Lara , Casa de gran poder y mando en aquellos tiempos. Antes de divorciarse Doña Berenguela del D.Fernan do - Terce- R ei Don Alfonso , á causa , ó con pretex- ro el;an- to dcl cercano parentesco , había tenido de to. él entre otros Hijos al Infante Don Fer- nando. Crióle á sus pechos , y educóle con singular esmero , instruyéndole en las mas saludables máximas así Christianas como po- líticas. Renunció á su favor el Reino que I /o de justicia le pertenecía, y le hizo aclamar Rei de Castilla en mil doscientos diez y sie- te , aunque se opusieron á ello su Padre Don Alfonso , y el Conde de Lara Don Al- varo Nuñez. Animado el Rei Don Fernando Tercero del piadoso , y guerrero espíritu que apren- dió en la heroica escuela de su Madre , empe• zó á señalarse en la guerra contra los Infieles: Entretanto Don Jaime Primero de Ara- gon conquistó el Reino de Valencia , y por las muchas victorias que alcanzó de los Mo- ros , llegó á merecer el renombre de el Conquistador. El Rei de Leon Don Alfonso el Nono despues de haber ganado á Badajoz , Méri- da , y casi toda la Estreinadura , falleció en mil doscientos y treinta ; y aunque en su testamento dexó los Reinos de Leon , y Galicia á dos Infantas , Hijas de su primer matrimonio , olvidándose de su Hijo Don Fernando á quien nunca tuvo aficion , pasó éste á la Ciudad de Toro , y los Leoneses le reconocieron por su 'legítimo Soberano. Con el derecho que le asistía , y con los pru- dentes y pacíficos medios que usó , de .acuer- do c uió y Lc rarsc I-] nadc pues Santi se lc la st tana po 1 mon L^ nes del 1 cion el R ro d de ( tio aque pené mira paño virtu ^ I-2 I do con su Madre Doña Berenguela , reu- nió felizmente las dos Coronas de Castilla y Leon , las quales no han vuelto á sepa- rarse desde entónces. Hizo Don Fernando memorable su Rei- nado por las eminentes virtudes , que des- pues de haberle grangeado el dictado de Santo , le hicieron digno de que como tal se le venere en los Altares. Dió principio á la suntuosa fábrica de la Iglesia Metropoli- tana de Toledo , con ayuda del Arzobis- po Don Rodrigo , y dexó otros muchos monumentos de su consumada piedad. Los de su valor fueron igualmente insig- nes y repetidos. La conquista de Ubeda , la del Reino de Córdoba , la voluntaria rendi- cion de Murcia , la entrada que hizo por el Reino de Jaen , avasallando al Rei Mo- ro de Baeza, el tributo que impuso al Rei de Granada , y últimamente el célebre-si- tio de Sevilla , y la gloriosa conquista de aquella Capital , y ` ciernas Pueblos de su de- pendencia , aseguraron á San Fernando la ad- miracion y eterno reconocimiento de los Es- pañoles, que jamas han obedecido á Rei mas virtuoso , esforzado y bcni ` uo. amar sie= adre aAl- rcero )ren- ;mpe Teles: Ara- 7 por Mo- e el dono ¡léri- ó en n su , y -imcr Don pasó neses rano. pru- cuer- I2L Francia tenía al mismo tiempo la fortuna de ser gobernada por San Luis , Primo-her- mano de San Fernando como Hi j o que era de Doña Blanca , Hermana menor de Do- ña Berenguela , de suerte que dos grandes Reinas dieron entónces á dos grandes Esta- dos dos Reyes igualmente Santos. Meditaba San Fernando pasar con sus triunfantes armas á Africa , deseoso de ani- quilar el Imperio de Marrtiécos, guando Dios dispuso de su vida , y le llevó para sí en el año de mil doscientos cinqüenta y dos. Se cree fué este ilustre Soberano quien fundó el Consejo de Castilla , poniendo en él do- ce Magistrados , y dándoles el difícil y utilísimo encargo de ordenar el Código de las Leyes Reales llamadas las siete Partidas, bien que no se acabó esta insigne obra ,' ni tuvo su debida perfeccion hasta que reinó Don Alfonso el Sabio. Trasladó á Salamanca la Universidad que su A y udo Don Alfonso * Octavo , trayendo de Italia y Francia los mas habiles Literatos, y recompensándolos liberalísimamente , ha- bía establecido en Palencia ; é incorporó aquellas Escuelas con las que el Rei de Leon Don misn ] bien1 el pi mo, el ce Seri M Sabio dió en e aplic van él di trón( una posic 1 2 3 Don Alfonso el Nono había fundado en la r tuna  -her-  misma Ciudad de Salamanca.  era  Diez Hijos de dos matrimonios dexó el e  Do-  bienaventurado Monarca San Fernando ; so De n— y so Deci— andes  el primogénito que era Don Alfonso Déci- mo, el sa- Esta-  mo , apellidado después el Sabio , empano' bi empano' o. el cetro de Castilla y Leon. n sus ani- Dios  en el  LECCION IX. 1s. Se  :undó  Serie de los Reyes de Castilla y  l do-  Leon , hasta Don Alfonso cil y  el Onceno. Yo de  tidar,  Mereció Alfonso Décimo el dictado de Sabio por la señalada proteccion que conce-  'a ni  dió á las Ciencias , y por la inteligencia que reinó en ellas tenía. Son pruebas de su estudiosa  d que  aplicacion las Tablas Astronómicas que lle-  yendo  van el nombre de Alfonsinas por haberlas y :ratos, él dispuesto con ayuda de los mejores As-  a-  tronomos de aquella era , como tambien h  >r oró  una Crónica general de España en cuya com- p  posicion tuvo mucha parte , guando no se Leon izo quiera decir que es toda suya. Pero lo que ha dado mayor celebridad á su gran talen- to es la continuacion y conclusion de la obra de las siete Partidas empezadas á reco- pilar en tiempo de su Padre Don Fernando el Santo ; libro precioso , y del número de aquellos pocos que inmortalizan la fama de una Nacion. Debió mucho á este Príncipe la Lengua Castellana ; pues ademas de ha- berla ilustrado con su pluma , mandó se usa- se en todos los Decretos y Privilegios Rea- les , y en las Escrituras públicas que ántes se escribían en Latin. Igualmente hizo tra- ducir al Castellano los Libros de la Escri- tura Sagrada. Fué electo Emperador de Alemania por el alto concepto que de sus prendas tenían los Electores , no ménos que por ser Nieto del Emperador Felipe , Suegro de San Fer- nando. Mas temeroso de abandonar los Reinos de España en que las sublevaciones de los Moros , y las de muchos Magnates ó Ricos-Hombres ocasionaban peligrosas turbulencias , no pudo acudir con tiempo á tomar posesion del trono imperial , y por consiguiente fueron inútiles los esfuerzos • que d recho. Así San F valor durani dió nc nando Xerez San L cía qu Inñele Barbes Hija I fonso Moros su Suc Don Ciudac quitar dos á dos , c do d: te al 1 Fué esplén( T01 o que talen- de la reco- nando ro de na de íncipe e ha- e usa- Rea- ántes I tra- Escri- por enían Nieto Fer- 3 los :iones Ynates r osa s npo á y por ierzos 12 que despues hizo para conservar su de- recho. Así como en vida de su Padre el Rei San Fernando había yá dado muestras de valor y conducta militar , particularmente durante el sitio y conquista de Sevilla , las dió no inferiores guando' yá reinaba , ga- nando á los Moros no sólo las Ciudades de Xerez de la Frontera , Medina-Sidonia y San Lú:ar , con otros Pueblos de Andalu- cía que habían vuelto al poder de aquellos Infieles , sinó tambien el Reino de los Al-. garbes , parte del qual cedió en dote á su Hija Doña Beatriz que casó con Don Al- fonso Tercero de Portugal. Reprimió á los Moros rebeldes de Granada ; y entretanto su Suegro , y aliado del Rei de Aragon Don Jaime el Conquistador, le entregó la Ciudad y Reino de Murcia que acababa de quitará los Sarracenos , quedando así uni- dos á la Corona de Castilla aquellos Esta- dos , cuyo Príncipe Hudiel se había eximi- do del vasallage prestado voluntariamen- te al Rei San Fernando. Fué Don Alfonso el Sabio naturalmente espléndido y generoso ; y lo acreditó quan- TOM. I1.  I z6 do pidiéndole su Prima Marta , Empera- triz de Constantinopla , la tercera parte de una exorbitante suma que necesitaba para el rescate de su Iïsposo Balduino , cautivado por el Soldan de Egipto , la dió aquella cantidad por entero : liberalidad que mu- chos vituperaron entonces como excesiva. A pesar de tóda su sabiduría , valor , y demos sobresalientes calidades , estuvo Don Alfonso mui léjos de ser feliz. Ademas de que sus. Vasallos se le mostraron desafectos en varias ocasiones , y creyeron tener mo- tivos para rebelarse y perseguirle , su pro- pio Hijo Don Sancho , cognominado el Bravo , con auxilio de muchos Nobles mal- contentos se hizo aclamar Soberano , y mo- vió una fatal guerra civil , en que le ayu-, dó el Rei de Granada. No bien serenada aquella tempestad , mas que con armas , con negociaciones y convenios , sobrevino la desgracia de haber pasado á España un nu- meroso exército de Arabes , que , confede- rados con los de acá , talaron los campos de Andalucía , y salieron victoriosos de los Christianos en dos combates. Falleció en aquella sazon el Infante Don Ferna nacid las es San ch siones tened Hijos Corte el R suyo quilid No espera no en grang los p ellos te se del ( De dinari narca Ciud c gó al rar el de npera- rte de >ara el tivado quella mu- iva. or , y > Don nas de ifectos mo- ü pro- Ido el s mal- y mo- e ayu-, renada s , con ino la un nu- ,nfede- campos de los e Don Fernando , llamado Cerda por haber nacido con una cerda , ó pelo mui largo en las espaldas. Era Hermano mayor de Don Sancho y entónces renovó éste sus preten- siones á la Corona , que yá juzgaba Ie per- tenecía , sin embargo de haber dexado dos Hijos el Infante de la Cerda. Juntáronse Cortes en Segovia , y allí se vió precisado el Kei Don Alfonso á nombrar Succesor suyo á Don Sancho , pidiéndolo así la tran- quilidad del Reino. No contento el nuevo Heredero con la esperanza de reinar , deseaba subir al tro- no en vida de su Padre. Para este fin supo grangear con mercedes las voluntades de los principales Ser-lores , y en nombre de ellos por sentencia pronunciada públicamen- te se declaró al Rei Don Alfonso privado del Cetro. Despues que con este sensible y extraor- dinario re y es de la fortuna se vió aquel Ñio= narca abandonado de tódos , ménos de la Ciudad de Sevilla que se Mantuvo fiel , lle- gó al 'abatido extremo de tener que implo- rar cl socorro de su propio enemigo el Kei de Marruécos , á quien pidió dineros pres.., Iz 28 tados , enviándole en prendas su Real Co- rona , que era de mucho valor. Vino á Es- paña el Rei de Marruécos , y sitió en Cór- doba á Don San.ho ; pero , hubo de alzar el cerco , y contentarse con hacer algun daño en las tierras comarcanas , sin sacar Don Alfonso otro fruto de aquel socorro, y sin quedarle mas recurso ni desahogo que echar su grave maldicion al rebelde Hijo.  Al cabo de tantas adversidades murió el  Padre  el Rei Don Alfonso por los años de mil  propc  doscientos ochenta y quatro ; y en su testa-  chille  mento dexó por Heredero á su Nieto Don  sacril Alfonso de la Cerda,  de d  D. Sancho Sin embargo de tal disposicion , y en me-  oyen  Quarto,el dio de la variedad de opiniones que había  dado Bravo. sobre el legítimo derecho á la Corona , pre- acud valeció el partido del Rei Don Sancho , á quien llamaron el Bravo por aquel valor su- yo que participaba algo de ferocidad. Casó con Doña María , Hija de Don Alfonso, Señor de Molina , y Nieto de Don Alfonso el Sabio, por medio de cuya alianza incor- poró á la Corona el Señorío de Molina. Habiendo ganado de los Moros la Villa de Tarifa , confió el gobierno de ella á Don Pro Tila , ha pi. cacen Juan los S ellos aror ble s „do de n - que : cierc pide: de c levat E l Co- á Es- Cór- alzar algun sacar orro, ) que jo. ió el mil :esta- Don 1 me- había pre- 10, ° su— Casó DnSO, Fonso i cor- Villa lla á I20 Don Alonso Pérez de Guzman el Bueno, Progenitor de los Duques de Medina-sido- nia , el qual defendió vigorosamente aque- lla plaza en el cerco que la pusieron los San,. racenos , mandados por el Infante Don Juan , Hermano del Rei. Cayó en poder de los Sitiadores un Hijo de Don Alonso ; y ellos , para obligarle á rendirse , le amena- zaron con que degollarían al Hijo ; pero el Padre , léjos de intimidarse por tan dura proposicion , arrojó desde la muralla un cu- chillo para que se executase el sangriento sacrificio , ántes que faltar á la obligacion de defender la Plaza. Retiróse á comer ; y oyendo luego los gritos que daban los Sol- dados al ver degollar bárbaramente al Niño, acudió á saber la causa , y dixo con increi- ble serenidad : „Pensaba que habían entra- ;,do en la Ciudad los enemigos" : muestra de magnánimo patriotismo la mas señalada que se lee en las Historias. Por ella cono- cieron los Bárbaros adonde llegaba la intre- pidez de Guzman el Bueno ; y desconfiados de conquistar Plaza gire tal Defensor tenía, levantaron el sitio , y se volvieron á Africa. En el año de mil doscientos noventa y 3 o cinco falleció el Rei Don Sancho , despues de haber experimentado su Reino gravísi- mas discordias ocasionadas por varios Prín- d o á cipes que con derecho , 6 sin él , aspiraban -lá_ Monarquía. D.Fernan uarto  Q  Dexó por Succesor en ella á su Hijo Don el Empla. , Fernando Quarto , en cuya menor edad go- zado. bernó su Madre Doña María , muger de relevado espíritu , y no ménos dotada de virtud que de prudencia. Bien necesitó la Reina valerse de úna y ótra para resistir á las poderosas facciones que excitaron con tra su Hijo , y contra ella misma ya el In- fante Don Alfonso de la Cerda , protegido de los Reyes de Francia , de Aragon , y de Granada ; ya el Infante Don Juan , el que sitió 4 Tarifa , y que se intitulaba Rei de Leon; ya Don Henrique , Tio del Rei , que pretendía. la Regencia : del Reino ; y ya fi- nalmente las nobles. Casas de Haro , y de, Lara. Estos diversos bandos tan presto se hacían mutua guerra , :tan . presto se aunaban contra __el Monarca ; sin, que ninguno de los Parciales aspirase á „otra cosa que á en-. grandece , r sus propios ( dominios en daño comun del Estado. Multiplicábanse los ex- cesos tos , 1 que ron .dust ror vade blos tuga fantc Kei Cos' y la éste pio y P' las el 13 fant na , cesii Lug I de gan eSpues avíst- Prí n- iraban >Don d go- :r de .a de itó la .stlr á con- 1 In- dó y de que i de , que 1fi- y, de. ) se iban de en- año ex- '3 t cesos públicos y particulares : odios , asesina- tos , robos , tódo era lícito. El hambre , la peste , y enfermedades que padecían las tropas abanderizadas , die- ron lugar á la Reina de apaciguar con in- dustrias de buena política el ambicioso fu- ror de los faccionarios. A los Nobles suble- vados contentó con cederles algunos Pue- blos , ó territorios , y aplacó al Rei de Por- tugal Don Dionisio , que favorecía al In- fante Don Juan , ajustando las bodas del Rei Don Fernando de Castilla con Doña Costanza , Hija del mismo Don Dionisio, y las de Don Alfonso , Hijo y Succesor de éste con Doña Beatriz , Hermana del pro- pio Don Fernando. Los Reyes de Aragon y Portugal , nombrados Jueces Arbitros en las-disensiones del Infante de la Cerda con el Rei de Castilla , sentenciaron que el In- fante renunciase sus pretensiones á la Coro- na , y que se diese por indemnizado con la cesion que se le haría de algunas tierras y Lugares. Luego que llegó Don Fernando á edad de tomar las riendas del gobierno , supo ganar con afabilidad y clemencia los co- 32 razones de sus Vasallos , perdonando gene- rosamente á los delinqüentes. En la guerra contra los Moros , recogió el fruto de sus expediciones , conquistando algunas plazas de Andalucía , y entre ellas á Gibraltar. A este Rei llamaron el Emplazado , por- que habiendo hecho dar muerte sin sufi- ciente probanza á dos Hermanos del apelli- do _ de Carvajal , indiciados de haber come- tido un asesinato , ellos le citaron-, y em- plazaron con término de treinta dias ante el tribunal de Dios para que diese cuenta de la pena capital á que injustamente los con- .lal so , pez, tud, dos; gaci F tra con sign fa , denaba. Verificóse puntualmente la muerte  Ce l del Rei á. los treinta dias , y era dificil que  les , el Pueblo atribuyese á mera casualidad can  ticul notable acontecimiento.  de D. AIFon-  Ll; Succedió á Don Fernando Quarto en mil so el On-  exile ceno , el trescientos doce su Hijo Don Alfonso el géne bala Jusuciero,Onceno en edad de poco mas de un año, baxo la tutela de su A y uda la Reina Do- - ña María , y de los Infantes Don Juan , y Don Pedro s¿s Tios. Muriendo éstos de sgraciadamente en una batalla dada contra los Moros de Grana- da , se renovaron los funestos debates sobre de 1 nece Iv1 á Gi de 1, ttrril gene- guerra le sus plazas tar. por- sufi- apelli- ome- em- ante unta con- uerte que . tan mil o cl año, Do- ,y una laa - bre 1 33 la Regencia del Reino. Falleció después la insigne Reina Doña María , y Don Alfon- so , que , entrando en la mayor edad , em- pezó á gobernar por sí , serenó las inquie- tudes que duraban en sus Estados , valién- dose á veces del rigor , y á veces de la sa- gacidad y templanza. Emprendió mui de veras la guerra con- tra los Mahometanos ; y señaló su reinado con la toma de Algecíras , y con una in- signe victoria que consiguió cerca de Tari- fa , á orillas del Rio Salado , en que se di- ce perecieron mas de doscientos mil Infie- les , y sólo veinte de los Christianos : par- ticularidkd mui semejante á la que refieren de la batalla de las Navas de Tolosa. Los crecidos gastos de aquellas grandes expediciones obligaron á imponer sobre los géneros vendibles el tributo llamado Alca- bala , conviniendo casi todas las Ciudades de España en satisfacer esta contribucion, necesaria entónces para la defensa dcl Reino. Miéntras Don Alfonso tenía puesto sitio á Gibraltar , que ya había vuelto á poder de los Moros acometió á su exército una terrible peste°; y en ella murió el Rei mis- gun Cros su I -tigc 1 ello fiera á o lent cior cien com d .d tes que nor el C (que guas Doñ Don se a: ñora A se h; de.ü 1 34 mo , año de mil trescientos y cingiienta. Este Monarca , conocido con el renom- bre de justiciero , fué quien dió pública- mente autoridad , y fuerza á las Leyes de las siete Partidas , recopiladas por su Vis- a y udo Don Alfonso el Sabio. LECCION X. Serie de los Reyes de Castilla , y Leon hasta Don Juan el Primero. D. Pedro Los principios del Reinado de Don Pe- Primero, dro Primero , ó por mejor decir único de el cruel. este nombre entre los Reyes de Casti, lla y Leon, Hijo y Succesor de Don Al- fonso el último , fueron no menos turbulen- tos que los de su Padre , y de su Ayudo. Empezó á gobernar ántes de los diez y seis años , y á descubrir desde entónces inclina- cion á los excesos con que después obscu- reció la fama que por algunas buenas pren- das merecía. No habiendo sabido refrenar los impulsos. de su genio demmiadamcnte ri- enta. nom- ^lica- s de Vis- 5 y ro, Pe- ) de ;asti. Al- ulen- uelo. V seis lina- )scu- >ren- renar :e ri- r 35 buroso , adquirió con únos el dictado de -Cruel , y con ótros el de Justiciero ( como su Padre ) por los freqüentes y severos cas- tigos que mandó executar. En consideracion al los motivos que para ellos tuvo , no faltan Historiadores que le de- fiendan y disculpen ; pero sería desmentir á otros móchos para negar las muertes vio- lentas , las prisiones , destierros , y confisca- ciones de bienes que en su reinado pade- cieron varios Personages , así Eclesiásticos como Seculares. Acrimínanle con especiali- dad la muerte de sus Hermanos los Infan- tes Don Juan , Don Pedro , y Don Fadri= que , Maestre de Santiago , la de Doña Leo- nor de Guzman , Dama de Don Alfonso el Onceno , la del Kei Bermejo de Granada (que á la verdad había quebrantado las tre- guas pactadas con Castilla ) ; y aun la de Doña .Blanca de Borbon , Esposa del mismo Don Pedro , á quien abandonó por dexar- se arrastrar ciegamente del amor de una Se- ñora llamada Doña María Padilla.  1 A la opinion de Cruel en que generalmente se ha tenido á este Príncipe , se le agregó la de ; incontinente , y codicioso ; no obstante 1 36 que sus Defensores sospechan que el Rei .Don Henrique su Hermano , que le succe- dió despues de haberle quitado la vida , pro. curó desacreditarle con hacer se le imputa- sen en su Crónica tales vicios , exagerando artificiosamente los hechos. Bien fuese por la dureza de la condicion de Don Pedro , ó bien por la inquieta am- bicion , y poco sufrimiento de sus Vasallos mas principales , ardió el Reino en disensio. nes , y guerras civiles , no siendo de las -ménos porfiadas y sangrientas la que tuvo con el Rei de Aragon , llamado tambien Pedro , y denominado igualmente el Cruel. Don Henrique , Conde de Trastamara,'y Don Tello , Señor de Vizcaya , Hermanos, bien que bastardos , del Rei Don Pedro de Castilla , deseosos de vengar la muerte de su Madre Doña Leonor de Guzman , y otras violencias , se coligaron con un gran número de mal-contentos , y tomaron las armas contra su Hermano. Hízose.Dueño Don Henrique de algunos pueblos , y se coronó Rei en Búrgos;.pero Don Pedro , como mas poderoso , le ven- ció en una batalla dada cerca de Náxera., -y le o Con que ña tuna pan sus char Ped Mar Her ria las lidc don suy r a r1 tres los Tol cia. ar exh pen trai Rei  le obligó á refugiarse á Francia. Volvió el  urce —  Conde de Trastornara con socorro de tropas  , pro•  que allá obtuvo , y atravesando por Catalu-  puta.•  ña y Aragon , entró en Castilla con la for-  'ando  tuna de que muchas Ciudades siguiesen su partido , y de que la de Leon se rindiese á  icion  sus armas. Puso cerco á Toledo ; y mar-  am-  chando desde allí al encuentro del Rei Don  sallos  Pedro , le alcanzó en Montiel , Villa de la  :nsio•  Mancha. Pelearon los exércitos de los dos e las  Hermanos ; y despues de quedar la victo-  tuvo  ria por Don Henrique , logró éste haber á  Ibien  las manos al Rei Don Pedro , que había sa-  ;ruel.  lido una noche del Castillo de Montiel en  , y  donde estaba refugiado con .algunos de los ra  inos,  suyos , y le quitó violentamente la vida. o de  Por medio de tan arrojada accion entró D.Enrique e de  á reinar Don Henrique Segundo en mil segundo,  y  trescientos sesenta y nueve ; y casi todos mercedes. el delas gran  los Vasallos de su Hermano , inclusos los de  i las  Toledo , le prestaron voluntaria obedien- cia. Llegó á ser generalmente bien-quisto  unos  á causa de su afable condicion , y de la in-  pero  exhausta liberalidad con que supo recom-  ven-  pensar no sólo á los suyos , sinó á los ex-  ^.^ Y  traños que le acompañaron y sirvieron en _ 1 3 7 t 38 sus empresas. Llamábanle Don Henrique de las Mercedes por las múchas que hizo ; y él mismo , conociendo que habían sido exce- sivas , ordenó en su testamento que sola- mente las desfrutasen los sujetos á quienes las concedió , y sus legítimos Descendien- tes por línea recta ; pero que faltando és- tos , volviesen á la Real Corona dichas mer- cedes , que todavía conservan en Castilla el nombre de Henriqueñas. El crítico estado de España no permitía á Don Henrique gozar tranquilamente la Corona. Tenían pretensiones á ella Don Fer- nando , Rei de Portugal , Biznieto de Don Sancho el Bravo , y el Duque de Alencastre, Esposo de la Hija primogénita del Rei Don Pedro. Todavía no se había entregado Car- mona , en donde estaban los Infantes , Hii- jos de este Soberano ; y por otra parte el Rei de Aragon , y el de Navarra empezaban á cometer hostilidades en tierras de Castilla, como en las de Andalucía el Rei Moro de Granada. A todo acudió Don Henrique, acreditando su diligencia y talento político; porque ajustó con el Moro un armisticio, indispensable eu aquellas circunstancias ; y con tra mor le r ello. trui redí Sitie bre prei I ra , que tare ma; triz ña de de .l cor titu de Hi Hi 139 le de y él xce- sola- ienes íien- és- ner- ;tilla nitía la Fer- Don ltre, Don :a r- el ban illa, oro lue, ico; cio, ;y convirtió sus fuerzas de mar y tierra con- tra el Rei de Portugal , Dueño yá de Za- mora , y de varios Pueblos de Galicia que le reconocían por Soberano. Dasalojóle de ellos ; tomó á Braga , y Braganza ; y des- truidas no pocas Poblaciones Portuguesas, reduxo á su Competidor á aceptar la paz. Sitió á Carmona , y rindiéndola por ham- bre , á pesar de su vigorosa resistencia, prendió á los Hijos del Rei Don Pedro. Los Portugueses , que renovaron la guer- ra , quedaron segunda vez abatidos , hasta que , terminadas las diferencias , se concer- taron los desposorios de Don Sancho , Her- mano del Rei de Castilla , con Doña Bea- triz , Hermana del de Portugal , y de Do- ña Isabel , Hija natural de éste , con el Con- de de Cijon Don Alfonso , Hijo bastardo de Don Henrique. 'Igualmente se compusieron las discordias con el Rei de Navarra , pactándose la res- titucion de Logroño y Vitoria á la Corona de Castilla , y las bodas de Doña Leonor, Hija de Don Henrique , con Don Cárlos, Hijo del de Navarra. Aunque después se turbó por algun tiem- roo po esta paz , volvió á consolidarse ; y las condiciones fueron ventajosas para Don Hen*. rique , como que por su poder y diestra política era casi siempre suya la superiori- dad , y el arbitrio de imponer la iei á sus contrarios. Las desavenencias con el Rei de Aragon, tuvieron dichoso fin , mediante el matrimo- nio de su Hija Doña Leonor con el Infan- te Don Juan , que en adelante fué Rei de Castilla ; y Don Henrique , afianzada tan completamente la quietud de su Reino , se aplicó á gobernarle con sabias providencias, restableciendo el órden y buenas costum- bres , no menos que la disciplina militar, con lo qual se grangeó nuevamente la esti- macion y respeto de los Vasallos. Por fallecimiento de su Hermano Don Tello , Señor de Vizcaya , incorporó aquel Señorío en la Corona , dexando esta me- moria más de la fortuna de su Reinado. A la Francia , que le había ayudado á subir al trono , dió fieles muestras de re- conocimiento , pues acudió con sus tropas en la guerra que aquella Potencia seguía contra los Ingleses ; pero durante el cismá, que se d dar . gobc que linlit mez ^ no f sionf has 1 H n o á cipe bles teger ta gr tado, E l por r seten soco' lle g a, cron Su Porti trinrc Tc y las Hen»: estra iori- í sus Yon, mo- fan- : de tan , se :ias, im— tar, sti- )on !uel ^ ne- i á re- pas uía 14I que al±eró el sosiego de la Iglesia , guando' se dividieron las Naciones Católicas sobre dar la obediencia al Papa Urbano Sexto que gobernaba en Roma , ó á Clemente Séptimo que residía en Aviñon con aprobacion y va- limiento de los Franceses , tuvo bastante fir- meza y cordura para mantenerse neutral por no exponer sus Reinos á las crueles disen- siones que ótros muchos padecieron en aque- llas fatales competencias. Hallándose el Rei Don Henrique cerca- no á la muerte , dió á su Heredero el Prín. cipe Don Juan los mas prudentes y saluda- bles consejos , tanto sobre el cuidado de pro- teger la Religion , como sobre la conduc- ta que debía observar en el gobierno del Es, tzdo. Empezó á reinar Don Juan el Primero D. Tuan el por muerte de su Padre en mil trescientos Primeru, setenta y nueve ; y desde luego envió en socorro de Francia una esquadra , la qual, llegando hasta Lóndres , puso en consterna- cion á los Ingleses. Suscitáronse desavenencias con el Rei de Portugal, que priméro había ofrecido en ma- trimonio su Hija Doña Beatriz á Don Fadri. TOM. I1.  h 141 que , Hermano del Rei de Castilla , y des- pués al Infante Don Hcnrique , primogénito del mismo Rei , con cuyo enlace se habían de unir los Reinos de Castilla , y Portugal. Mudó de dictámen el Monarca Portugues; y sobre el cumplimiento de las Capitulacio- nes matrimoniales le declaró la guerra el Castellano , el qual sitió y ganó la Plaza de Almeida. Su esquadra , despues de un me- morable combate naval , apresó veinte gale- ras Portuguesas ; pero ajustándose al fin la paz , se estipuló que la Infanta Doña Bea- triz no se desposaría yá con Don Henrique, sinó con Don Fernando su Hermano menor, para que así no recayesen las dos Coronas en un mismo Soberano. Tampoco se verificó el nuevo casamiento ; por que habiendo falleci- do la Reina Doña Leonor , Esposa del Rei Don Juan , se concertó y celebró efectiva- mente la boda de éste con la Infanta Por- tuguesa , baxo la condicion de que los Hi- jos que de su matrimonio naciesen , hereda- rían sólo el Reino de Portugal , y nunca el de Castilla. Don Juan , luego que murió el Rei su Suegro , partió acompañado de un buen exél dos fué liese mar caus en vant por Mae! natu do 1 Vise ron 1 de A sólo tugu mui contt tellar cansa pas , expe. mera Ai los l [Document text truncated for crawler view.]