Boletín oficial del Centro Gallego, n. 31 (1906)
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ANO III A vellaneda (Barracas al S ud ), F ebrero 10 de 1900 NUM. 31 I>EIi CENTRO GALL C asa S ocial : A venida Gral . M itre 782 S ale el 10 de cada mes Número El Socio Don ha satisfecho la cantidad de UN PESO moneda nacional, por su cuota correspon diente al mes de la fecha. Febrero iOde 1900 E l V ick -P hesidknti - E l T esorero N0BLEZ4 OBLIGA Terminadas, con felicísimo éxito, las rome rías que este Centro celebra anualmente, cuando aún reinaban en nuestra alma las gra tísimas impresiones recibidas en aquellas benditas fiestas que tan á lo vivo nos hicie ron sentir los honestos placeres de nuestras clásicas rornaxes, otro acto, no menos bello y trascendental, vino como digna coronación, a fortalecer nuestro espíritu y darnos nuevos alientos para seguir luchando con invencible tesón por la buena causa: la unión y solidari dad entre todos los naturales de G-alicia ausentes de la región de nuestros cariños. Nos referimos á la visita que nuestro dig nísima presidente señor Paredes Rey, hizo á la sociedad hermana en la República del Uruguay, en nombre del C entro G allego de Avellaneda, y comisionado para ello por su junta directiva . Todo cuanto sobre este particular pudiéra mos decir, resultaría pálido reflejo de la rea lidad; y así reservándonos para el final, la satisfacción de hacer algunas consideracio nes acerca del hecho mencionado, nos pare ce lo más oportno transcribir á continua ción las notas oficiales, que con motivo de esta visita, se cruzaron entre este Centro y el de nuestros hermanos en Montevideo, inser tando también la memoria que el Sr. Paredes presentó á la C. D.. en la cual se describen de mano maestra todos y cada uno de los múltiples agasajos de atenciones sin cuento de que ha sido objeto nuestro representante quien, de modo digno de elogio, ha sabido ser fiel intérprete de nuestros sentimientos para con los queridos paisanos de Monte video.
B oletín O ficial del C entro G allego 2 A nuestros consocios será también agrada ble conocer las antedichas notas y memoria que á continuación reproducimos, ad pedém ¡itere. Avellaneda,, Enero ll/OOO. Su. D. A ntonio P aredes R ey . Montevideo Estimado presidente y amigo: Tenemos el placer de comunicar á usted que esta Comisión Directiva en sesión del Martes, tomándose tal vez demasiada liber tad, acordó pasarle la presente nota rogándo le tenga la fineza cíe visitar al Centro* Ga llego de esa ciudad á nombre del de su digna presidencia. Por el mismo correo pasamos nota á dicho Centro anunciando su visita. Usted tan condescendiente, sabrá discul par esta molestia que lo distraerá unas ho ras del descanso que tanto necesita y del pla cer de divertirse en compañía de su querida familia. Reciba, estimado presidente, el más cariño so afecto de esta Comisión Directiva y en particular un abrazo de s. s. s. y amigos. Abelardo Alvarez, Vice Presidente. — Feliciteno M. Culler, Secretario. Montevideo, Enero 24 de 1906. Su. V ice P residentede J í «Centro G allego » Avellaneda . — B. A. Distinguido conterráneo: A su debido tiempo recibí y puse en cono cimiento de la Junta Directiva que presido, su atenta nota del once del actual por la que se servía comunicarme que por acuerdo to mado en la misma fecha por esa Directiva, se pasaba nota á D. Antonio Paredes Rey, pre sidente de esa benemérita institución, acci dentalmente en esta capital, rogándole salu dara á ese Centro en nombre de ese querido hermano. Al agradecer á esa celosa J. D. la delicada atención que se dignó dispensarnos, cábeme la satisfación da poner en su conocimiento que el Sr. Paredes Rey ha dado cumplimien to al encargo que se le hizo, en forma cariño sa y elocuente, sellando de esa manera y for taleciéndolos más, los lazos de confraterni dad que ya existían entre ambas sociedades. Con tan grato motivo y repitiendo mis sin ceros votos por la prosperidad de ese queri do Centro y la de cada uno desús miembros, me es muy grato repetirme de A d. su afec tuoso compatriota y s. s. Andrés Calvo, Presidente . — Ambrosio Oh Gómez.— Secretario. A vellaneda, 26 Eneró de 190b. Sr. Vice Presidente en ejercicio del C entko G allego . D. A belardo A lvarez Estimado compatriota: Al regresar de mi excursión por la vecina República del Uruguay, cumplo previamente con el grato deber de dar cuenta del desem peño de la misión que la C. D. de su digna presidencia me ha confiado cerca del progre- ¡ sista Centro Gallego de Montevideo. Ha sido para mi una satisfacción el que mis compañeros déla Directiva, hayan aprove chado mi estadía en aquella ciudad para en comendarme la visita oficial á aquel t entro hermano, cuya larga y floreciente vida ha sido y será siempre digna de admiración de propios y extraños. El Centro Gallego de Montevideo, es un verdadero templo de la pátria ausente, de cuyo nombre se hizo un culto y que todos sus miembros profesan con intuición. Todos y cada uno son apóstoles celosos del cumplimiento de su deber patrio, inculcando en sus hogares los recuerdos cariñosos del terruño donde hemos visto la luz por prime ra vez. He tenido la grata oportunidad de contem plar de cerca la importancia que para aquel Centro hermano, tiene la comisión de distinnuidísimas flamas v señoritas de la alta soO •
B oletín O ficial del Centro G allego 3 ciedad de Montevideo, prestando su concurso con abnegado patriotismo y cooperando de una manera decisiva y admirable al mayor brillo y explendor de sus acreditadísimas fiestas. La representación oficial que se me lia con fiado, me obligaría á dar cuenta minuciosa de los hechos realizados, pero, es tarea difícil para mi expresar en todas sus fases las sin ceras pruebas de cariñoso afecto y agasajos deque he sido objeto por aquellos hermanos distinguidísimos, que en conjunto represen tan en la vecina orilla los mas altos puestos en la industria, en el comercio, en las letras y en la ciencia: todos obreros infatigables que sienten en su pecho dos impulsos del mas acendrado patriotismo y que honran alta mente el nombre de nuestra querida región. Sin embargo, algo debo deciros, lo que indudablemente será un pálido reflejo de la realidad. Conocida mi residencia provisional en la ciudad de Montevideo, por el distinguido compatriota D. Andrés Calvo, presidente de aquel benéfico Centro, no se hizo esperar para venir á visitarme ofreciéndome su afecto personal, el trato afable del Sr Calvo, el en tusiasmo con que habla de las cosas de nues tra querida Galicia, y el celo y actividad con que vela constantemente por los progresos del Centro que preside y del que es uno de yus fundadores, son condiciones especiales que cual el imán, atrae el aprecio y estima ción de todos los que tienen el honor de tra tarlo. El Sábado 13 del corriente, previa invita ción especial, asistí en unión de mi esposa á una velada y baile celebrada en el local social del Centro Gallego, cuyo programa era el si guiente: E° Sinfonía por la rondalla del Centro. 2. ' ’ El chistoso juguete cómico en un acto y Quiñones. 3, ° Concierto por la rondalla social. •4.° La preciosa comedia en un acto El "ía del Sacrificio; i; . : , 5.° La fantochada cómico-lírica en un acto y en verso I Comici Tronati. Cuyas obras fueron muy bien interpretadas por el Cuadro de la Sociedad. A las doce de la noche terminó la velada dando principio el baile. No sé Sr, Presidente que admirar mas en aquella brillante fiesta; la perfección en escenayla afirmación y buengustodelarondalla; la cantidad y calidad de distinguidas familias que ocupaban por completo las cuatrocien tas sillas de la sala; la corrección exquisita de los asociados y en particular de la Comi sión Directiva y de Fiestas que no descansa ban un solo momento por atender los mas insignificantes detalles; el entusiasmo con que el elemento joven (y algunos que ya de jaron de serlo) se entregaron en brazos de Tersipcore; todo constituía un conjunto tal de admiración, que unido á los agasajos de que he sido objeto, dejó impreso en mi alma la mas grata de las satisfacciones. El martes siguiente ó sea el 15 del actual, fui nuevamente invitado al local del Centro donde tuvo lugar la recepción oficial. La Comisión Directiva en pleno se hallaba cons tituida á la hora en punto de la cita: ni uno solo había faltado. Después de la presentación oficial y acce diendo á la galantería del Sr. Calvo ocupé el lugar qireferente. Se hicieron votos por la prosperidad de ambos centros hermanos, por España, por la República Oriental del Uruguay y por la Argentina. En tan gratísima reunión, las horas trans currieron con una velocidad espantosa. A la una y media de la madrugada, se disputaban aquellos buenos amigos el derecho de acom pañarme á mi domicilio. Pasando por alto otras muchísimas demos traciones de cariñoso afecto de .que he sido objeto tanto individual como colectivamente, reseñaré á la ligera la recepción de despedida que sa me hizo en unión de mi esposa el mar
4 B oletín O ficial del C entro G allego tes 23 y para cuyo acto he recibido la siguien te comunicación: Montevideo, Enero 23 de 1306. S r . D. A ntonio P aredes R ey . Montevideo Distinguido compatriota: El Centro Gallego, aprovechando su grata permanencia en esta, tiene el honor de invi tar áVd. y á su distinguida señora para el The que en homenaje de tan distinguido como entusiasta compatriota dará esta noche á las 9 p. m. en su propio local. Esperando vernos honrados con su presen cia y de su señora, me es grato hacerle pre sente los mas cordiales saludos del Centro Gallego y en particular los de ss. ss. Andre.H Calvo, Presidente . — Ambrosio Giz Gómez, Secretario. Ha sido para mi una nueva y gratísima sorpresa, que ha venido a confirmar una vez mas la importancia de aquella cultísima co lectividad que, repito, honra altamente a la patria. A la hora de la cita ocupaban el salón de re cepciones distinguidísimas damas, señoritas y caballeros de las distintas comisiones; unas ochenta personas de ambos sexos confrater nizaban en agradable tertulia, y á las que fuimos presentados por el activo presidente Sr. Calvo y su amable esposa. La respetable señora Francisca B. de Cris tóbal ejecutó al piano con maestría varios aires gallegos, entre ellos la, celebrada Albotada de Veiga y la Foliada de Chañe arran cando nutridos aplausos. Varias niñas, muy preciosas del coro in fantil, se presentaron en el escenario, cantan do la simpática niña Armanda Puppo, la preciosa melodía A la bandera. No bien hubo terminado los aplausos que coa justicia había cosechado, se presentó la angelical niña Justa Bal oira y con una dicción y escena admirable recitó la patriótica poesía El 2 de Mayo que el selecto auditorio aplau dió con frenético entusiasmo. La apreciable señorita Fernández, hija de nuestro buen amigo D. Modesto, ejecutó al piano algunas obras dificilísimas con tal maestría que arrancó calurosas demostracio nes de admiración.' A las once de la noche pasó la concurren cia al Bufet, en donde se ha servido un es-i pléndido lunch. En el momento de los brin dis dirigió su elocuente palabra el Presiden te Sr. Calvo, con frases cariñosas para el C entro G allego de Avellaneda y sus diri gentes, recomendando al inteligentísimo compatriota D. Francisco Vázquez Cores, hiciera el ofrecimiento de aquella fiesta. Aparte de los elogios personales, que acep té en honor y á nombre de la asociación que representaba, el señor Vázquez Cores estu vo sublime en su patriótica y elocuente im provisación siendo muy aplaudido y felici tado. A pedido de varias (lamas y señoritas im provisaron también discursos y brindis, ha ciendo gala de sus facultades intelectuales los distinguidos compatriotas señores Rodrí guez Alonso, Presidente de la Sociedad Es pañola de Socorros Mutuos de Montevideo; Modesto Fernández, ex-presidente del Cen tro Gallego; Ambrosio Giz G ómez, Secreta rio: José Linares vocal de la Directiva: Ga briel Deza, miembro del Centro y acredita-, do comerciante del pueblo de San José, accir dentalmente en Montevideo y Pedro torne, también entusiasta asociado, siendo todos, muy aplaudidos. En aquel ambiente de confraternidad sq pasó al salón, donde á pedido de las simpáti cas señoritas, se improvisó un animado baile hasta las tres de la madrugada. Fué una brillante fiesta de la que cómelas anteriores guardaré imperecedero recuerdo. Omito importantísimos detalles de las de mostraciones cariñosas y agasajos de que personalmente he sido objeto y solo puedo afirmar para concluir estas líneas, que si por
B oletín O ficial del C entro G allego 5 cualquier circunstancia se hubiera extingui do en mi pecho el fuego sagrado del patrio tismo, estos actos serían más que suficientes para remover las cenizas y avivar la llama, que retempla el espíritu para seguir luchan do por honrar dignamente el nombre de la patria en estos paises hospitalarios. He ahí una pequeña reseña del recibimien to hecho al representante de este Centro por aquel distinguido y patriota elemento que forma el progresista Centro gallego de Mon tevideo. De buen agrado recordaría aquí los nombres de cada uno pero temo incurrir en involuntario descuido. Repito mi sincera gratitud á todos y en particular á las respetables familias de Calvo, Bacal, Giz Gómez, Rodríguez Alonso, Rey, García, Suarez, Salgueiro, Cristóbal, Lina res, y otras muchas que escapan á mi memo ria y que tantas distinciones nos han dispen sado. Adjunto una magnífica fotografía del Cua dro Infantil del Centro Gallego de Montevi deo ) en el acto de la representación de «Las 'Tentaciones de San Antonio» dedicado como recuerdo de nuestra visita. Saluda afectuosamente al Sr. Yice Presi dente y demás compañeros de la Directiva su amigo y compañero. A ntonio P aredes R ey . Avellaneda Enero 3J/906. Sr. Presidente del Centro Gallego D. A ndrés C alvo . Montevideo. Resjjetable compatriota: Me es altamente satisfactorio comunicar á usted y por su intermedio á los distinguidos miembros de esa Junta Directiva, que la que presido se ha impuesto con el mayor agrado én sesión de anoche, de su cariñosa comuni cación de fecha 24 del mes que espira dando cuenta de la visita oficial que á nuestro pedi do hizo á ese progresista Centro hermano nuestro estimado presidente titular D. Anto nio Paredes Rey, en su reciente viaje á esa capital. En la misma sesión nos hemos impuesto también de la nota por la que nuestro presi dente detalladas simpatías y alto aprecio que se le han dispensado en esa, lo que nos ha proporcionado la mayor alegría al ver vin culados una vez más los lazos de la confra ternidad entre ambos Centros hermanos, cu yos propósitos, elocuentemente definidos, tienden á un mismo sentimiento: el de enalte cer dignamente el nombre querido de la pa tria ausente y a merecer la más alta estima ción y aprecio de estos pueblos cultos y hos pitalarios que con tanto cariño nos acojen en su seno. Al aplaudir las simpáticas demostraciones hechas á nuestro querido representante, sen timos la más grata de las satisfacciones y es peramos el momento oportuno de renovar esos actos plausibles y elocuentes en nuestro humilde hogar social, el que deseamos verlo pronto honrado por nuestros queridos herma nos del Centro Gallego de Montevideo, cu yo patriotismo nos servirá de ejemplo en nuestra marcha institucional. Esta Comisión Directiva, después de po nerse de pié en honor á la de su digna presi dencia, acordó transcribir en el acta todos estos antecedentes y publicarlos en el Boletín Oficial, aumentando así una brillante página más á la historia de esta asociación, como así mismo remitir á Vd. la fotografía adjunta. (1) Con tan grato motivo me complazco en sa ludarle con nuestra consideración más dis tinguida y repetirnos sus aífmos s. s. Abelardo Alvarez, Yice Presidente en ejer cicio. — Feliciano M. Culler, Secretario. Como se vó por los documentos oficiales que hemos reproducido con prolija escrupu losidad, ha sido un verdadero acto de frater nidad, y una grande y elocuente prueba de (ll Representa á la J. D. del CENTRO GALLEGODE AVELLANEDA.
6 B oletín O ficial del C entro G allego la unidad de miras que reina entre los galle gos, la magnífica acogida que los coterráneos de Montevideo, han dispensado á nuestro presidente y representante señor Paredes Rey, con motivo de su visita á esa hermosa y rica tierra uruguaya, donde residen y han formado una familia, tantos naturales de nuestra nunca bien ponderada región Causa legítimo orgullo, y produce inmensa alegría, en .considerar lo hermoso y trascen dental de estos actos de sincera y noble fra ternidad, en los cuales se deja ver, con clari dad meridiana, el profundo y arraigado cari ño que los gallegos profesan á la pequeña par tr,ia; cariño que de ningún modo excluye el que todos sentimos por la patria grande, como el amor que profesamos á nuestros padres, á nuestra familia, no está reñido con el ca riño que dedicamos á nuestra región idola trada. Más de una vez he oido decir que los galle gos no queremos ser españoles, olvidándonos de que por encima de todos los afectos terres tres está, el amor á la patria: la naciona lidad. Los que esto dicen demuestran claramente, que ni nos conocen, ni han leído nunca las gloriosas páginas de nuestra sin igual histo ria, en las .cuáles, tenemos los gallegos, tan tos héroes y tantos mártires del deber, como cualquier otra región de nuestra madre Es paña, Podemos decirlo muy alto sin temor á ser desmentidos: Galicia es la región más espa ñola de tóda España, y de ello, ha dado buenas pruebas en todos los tiempos y en todos los casos en que ha sido necesario lu char y morir por la honra é integridad de la patria. ¡Galicia! la humilde, la sufrida, la olvidada, la siempj ’ e leal y noble Galicia, no ha dado un solo día de luto á la patria, y sí muchos y muy hermosos de gloria y alegrías. Jamás.en Galicia se han oído quejas que lleven consigo tendencias de repugnante y asqueroso separatismo, ó deseos ambiciosos de disfrutar fueros y prerrogativas como ha sucedido y desgraciadamente sucede en otras regiones más favorecidas que la nuestra. -Gali cia con respetuoso silencio, y no por ignoran cia sino convencida de los altos deberes para con la patria, ha contribuido y contribuye, tanto ó más que cualquiera otra región, á sostenerlas cargas del estado; y cuando ha sido necesario, ha entregado gustosa todos sus hijos para que derramaran su sangre defen diendo la bandera, que nunca han sabido ofender, y si, siempre han respetado con pro fundo amor, orgullosos de morir envueltos entre sus amarillos y rojos pliegues, sin ex halar la menor queja, cualquiera que fuese la causa que motivara la contienda. Hoy, como ayer, nos animan los mismos sentimientos, y en gracia y por virtud de ellos nos unimos para hacer más fuertes y podero sos nuestros esfuerzos por el bien y engran decimiento de Galicia, que es el bien y en grandecimiento de una parte no despreciable de nuestra amada nación. Para terminar — como su asunto lo me rece — este humilde pero sincero traba jo,,.he de enviar un entusiasta saludo, que exprese el profundo agradecimiento de que estamos poseidos, á nuestros hermanos de Montevi deo, que también han respondido á nuestros deseos, honrando á Galicia en la persona de nuestro presidente Sr. Paredes, quien por su parte no perdonó medio alguno, que á su al cance estuviese,, para, cumplir dignamente con la delicada misión que esta sociedad le había encomendado. Gracias mil á los qne de este modo saben colocar él nombre de la patria en el alto lugar <¡ue le corresponde, haciéndose acreedores á los plácemes de todos los gallegos, á los cua les, una vez más he de requerir, para que dejando á un lado pequeñeces y triquiñuelas' que ánada bueno conducen, templen su es píritu con estos ejemplos de patriotismo, ypodamos así fortalecidos, llegar á tener todos los; que residimos en las Amóricas hermanas, una sola inteligencia, una sola voluntad; yide;
este modo podremos hacer mucho bien por la patria, hoy que tanto necesita de buenos y leales servidores. f M anuel F ernández R odríguez . . ------------------- + ------ : ---- -------- DONDE EL AMOR IMPERA todas las leyes sobran ( \ éase el número anterior) Sr. D. Marcial Cientuegos. Presente: Muy señor mió: Un asunto de la mayor trascendencia y á k vez d'e'imicho interés para Vd., me induce á dirijirie éstas líneas á fin de que silo juzga conveniénté Sé sirva pasar por esta su casa á la brevedad posible, s. s. s. .. M anuel C aamaño y M ontero . Lima á 21 de A godo de 181.... II Nuestro Coronel, quien, como ya he dicho, estaba al corriente de Jo que pasaba en el se no de la familia de Caamaño, no la tomó de soi presa, la llamada de D. Manuel, estando persuadido de que tarde ó temprano tendría esté buen Señor que doblegar su orgullo. Pero lo qtie en nada le agradó fueron las frases altaneras ■ con que estaba redactada la nota. . despees de leer y releer aquello de: mucho ínteres para Vd; .... d fin de que si lo juzga conveniente se. sirva pasar etc. etc v se vuelve a j portado?; de la misiva, — lo mira de arriba abajo y vice-versa, y,al mismo tiempo que nacía trizas el papel le dice: — Dígale Vd, ásu amo que Marcial Cienfuegos es pqronel español y por lo tanto en toda comunicación ¡que se le dirija debe mencio nársele, esa alta gerarquía militar debida, no ¡d dinero, sjpóá sus honrosas acciones milita res. Ignoro el asunto de que se trata, pero fuere cual fuere, dígale Vd. que el coronel lo espera aquí en esta su casa hasta Jas cuatro de la tarde. — Don Manuel, acostumbrado como estaba á imponer su voluntad á todo el mundo —es peraba impaciente, no una contestación dal bravo militar, pero si la inmediata presencia delmismo, — y cuál no sería su sorpresa prime ro y su cólera después, al oir de labios del la cayo la altiva contestación de Don Marcial. - Maldito español, exclama: orgulloso coronel — ¿Creerá acaso que vaya todo un Señor Caamaño á pedirle la mano del vagabundo de su sobrino, para mi querida hija? Esto sería el colmo de los colmos, y no sucederá jamás. ‘ , Y llamando á su esposa la dice: — Accediendo á tus ruegos, acabo de dar un paso que me pesa; un paso que jamás Jo. hubiera, dado un Caamaño á no mediar las apremiantes circunstancias y tus ruegos. He invitado á ese insolente de Ciénfuegós á que venga á verme y ¿sabes cual ha sido su ! respuesta? ,, • ¿Cuál? — Exclamó ansiosa su esposa. Que el coronel me espera en su • casa; digo en su bohardilla,, hasta las cuatro de la tarde. : Y ? a ves, esto indica que tiene á menos el. pisar est os umbrales y por ende fija un pla zo. hasta las cuatro de la tarde! .; ¿Que dices tu áesto? .... Que quieres que te diga, esposo mío, srne que aquellos polvos trajeron estos lodos. Tm los has tratado con desprecio y se te devueL ve; la contestación del coronel indica, ó que se muestra completamente indiferente por la suerte de nuestra hija, ó que obedece á un plan cuyo resultado no puedo precisar. , . Y en efecto obedecía al plan que el añeian no coronel se había trazado y que no era, otro que poner en jaque á la soberbia del sen ñor Caamaño. Lo peor de todo es que nuestra hija si gue cada vez más mala, — y poi mi parte he B oletín O ficial del C entro G allego
8 B oletín O ficial del C entro Gallego agotado ya todo mi cariño de madre para convencerla y animarla. • Todo es inútil. — Pues así y todo, replicó Don Marcial, prefiero á que muera antes de dirijirme nue vamente al orgulloso y desagradecido his pano. — ¿Quieres-que vaya yo en tu lugar? le re plicó aquella. — Jamás lo consentiré — ¿Qué diría la so ciedad limeña en cuanto lo supiese? Y pasaron así dos días crueles para aque lla poderosa cuan entristecida familia, al fi nal de los cuales la cariñosa madre hizo lla mar al bueno de Don Antonio y le suplicó viese al coronel, le explicase la crisis porque atravesaba su hija; que se compenetrara de su aflicción de madre y que viniese cuanto antes áfin de ayudar á devolverle la perdida salud á su Esther otorgándole su sobrino en matrimonio. Fuese con esta misiva Don Antonio re cibiéndolo Don Marcial, sino con marcada frialdad, por lo menos con aparente indife rencia. — Mire Vd., le dijo el militar, siento verda deramente lo que le pasa á la joven Esther y juzgo su sufrimiento por el sufrimiento que también siente mi sobrino. Pero este casa miento, á juicio del señor Caamaño, no podía llevarse á cabo por la grande razón de que Ernesto es pobre; no tiene fortuna alguna, mientras que la familia de Caamaño es rica y poderosa. Basado en esta diferencia de cla ses, Don Antonio, he aconsejado á mi sobri no que era una locura el pensar en tal matri monio y que olvidase cuanto antes tales amo res. No le deseo un matrimonio de favor. .. — Pero Don Marcial, — si los deseos del se ñor Caamaño son de que voléis al lado de su hija llevándoos al causante de su enfermedad, á vuestro sobrino — ¿No os ha mandado lla mar, acaso? — ¿Por qué no habéis acudido, cuando al fin y al postre tal paso será tam bién la felicidad de Ernesto? .¿ — Ahí está el busilis, Don Antonio, mis de seos son y serán buscar la felicidad de mi Er nesto, pero una felicidad honrosa, no una fe licidad que mas tarde resultase pesada y amarga. Si Esther fuese pobre como él, no tendría el menor inconveniente de mi parte en acce der al matrimonio, como tampoco me opon dría si pudiese darle una dote á mí sobrino - y no pudiendo ser una cosa ni otra, conven dréis conmigo que este matrimonio es im posible. Os parecerá á vos imposible, — pero yo no veo las cosas por ese prisma. Si Esther viene, como vendría precedida por una buena dote — ¿A qué más puede as pirar vuestro sobrino? Por otra parte, coronel, lo he indicado en otra ocasión y lo ratifico ahora, si no lo to máis á mal, y con el único fin de ver dichosos á quien tanto se quieren, y para equilibrar posiciones, desde hoy cedo á vuestro sobrino la mitad de mi fortuna. ¿Estáis conforme? — Consentid en ello y el problema quedará resuelto. A. A lvarez . (Continuará). ------------------- — o — — ------------------- A. Para el B oletín del Centro Gallego de A vellaneda . (Buenos Aires). .. Así fue mi ilusión un atardecer de ha po- ! eos dias, al pasar por tina de las afueras de i esta población viendo al pié de una casa y junto á su portalón, en montón, hojas de pa nochas de maíz que más que esto y desde larga distancia parecíame el fruto que los pescadores logran tras rudo trabajo 1 de. nues tras embravecidas aguas del Atlántico ó Can tábrico, al depositarlo sobre el muelle. Cerré los 'ojos, y muy poco á poco fm abriéndolos, reconcentrando solo mi vista so-
B oletín O ficial , del C entro G allego 9. bre el corro de mujeres, que una á una iban deshojando las panochas, y con la nostalgia característica de todos los que por alá naci mos hizo que mi ilusión fuera completa; pa reció encontrarme na miña térra, y no miento al decir, creí llegaba á mis oídos el chirrido continuo al rozar las ruedas de una carreta en sus ejes, quizá cargado también de maíz acabado de recojer en la leira. Aún cuando este corro lo componían solo mujeres, mi imaginación los concibió rapa zas y rapaces, y que en confusa charla con el ruido producido por las hojas al despanochar, lanzaban al aire de cuando en cuando foliadas, en las que unos y otros se cantaban su amor. A.brí en total los ojos, y al herirme sobre ellos los últimos rayos solares al desaparecer por occidente, vi verdear un prado, y á su orilla un hórreo encerrando en él, aquel maiz dorado que representaba fruto de la natura leza, trabajo de muchos y el pan del pobre. E milio S oldevilla . 1 Aranjuéz y Diciembre 1905. La 2nQ.ia,Iüeira Para entender el sentido de la muiñeira es preciso haber nacido en los valles gallegos, respirar desde el primer dia de la vida su am biente. Solo así se percibe la expresión de una música tan pastoral, de un baile tan virgiliano. No es la costumbre de verla bailar lo que me hace sentir la muiñeira. La muiñeira ¡ay! ya no se baila en Galicia, va siendo una curiosidad, una rareza, un objeto arqueológi co. Por todas partes la reemplaza una danza indefinible, grosera, que se llama el agarradiño-, parodia ridicula de los bailes sotecha do, algo que miramos con indignación al pasar por las carreteras, las cuales son ahora el escenario de los regocijos populares, antes cobijados por la húmeda y olorosa sombra de los castaños en flor ó los vetustos nogale^ qqe rodean la ermita. ' ' . Ya no se baila aquel baile más que tradi cional, atávico, de orígenes tan misteriosos como los de las danzas guerreras de Escp.cifi,. y la giraldiUa asturiana, baile de salvaje ejunr gía atrevido é impetuoso en el varón, deliqíosamente tímido y púdico en la mujqr; baile en que solo se concibe que tomen parte los mozos disponibles para combatir y las. yíj '7 genes de la tribu, pues su carácter no se avie ne pon la vejez ni con el estado matrimonia], y las matronas y los petrucios lo miran des T de su asiento guiñando benévolamente los ojos y riendo con socarronería, como los an cianos de Troya, en la Uiada, cuando se go zaban en las proezas de Héctor. La dignidad, la valentía, la gracia, la pu reza apasionada de la muiñeira, fueron parte á que antaño, en tiempos más democráticos, porque eran inás patriarcales, los señores del territorio, los landlords, no se desdeñasen de bailarla al par de sus caseros, foreros y arren datarios. Aún hoy, en el Ribero de Avia comeen el Ribero Miño, los que conservan la tradición de la bella muiñeira ribeirana, con sus punteados, sus rep¡ñiques, su acom pañamiento de postizas, su paso de sacramen to, sen señoritas y señoritos de las más anti guas familias de aquel interesante país gali ciano. Y todavía ocurre alguna vez, si bien ya escaso raro, que en las fiestas patronales, en la plaza del pueblecillo, mía señorita, echa á deslizarse girando sobre pnri/i/eís dé- • ricas maderas, salga con los ojos bajos en la apti tud, mística á fuerza de ser poderosa, de las aldeanas, á abrir el baile popular, á dar.-la se ñal de una, de las últimas muiñeiras... La música de Galicia, basta poco ha desco nocida, es admirable por su poesía íntima y su tristeza hermosa, la tristeza llena do lirismo de aquellos campos siempre pláci dos, sin tonos violentos; pero en la mui ñeira lo mismo que en la alborada, no domi na lo triste, ó está compensado por una maliciosa alegría, una explosión de júbilo