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Vulnerabilidad, riesgo y salud: aproximación socioantropológica al diagnóstico como proceso

Labora González, Juan José; Fernández Vilas, Enrique

Abstract

En este artículo se realiza un análisis, desde el punto de vista de las ciencias sociales, de los conceptos de vulnerabilidad y riesgo en su aplicación a la salud y, más en concreto, al diagnóstico entendido como un proceso social. El diagnóstico médico, y/o la falta de él, puede generar riesgos a las personas, debido a la posibilidad de entrar en procesos de deterioro de la identidad social, estigmatización o discriminaciones interseccionales; dado que estos fenómenos pueden obstaculizar, o imposibilitar, el acceso al rol de enfermo de las personas que presenten alguna queja o síntoma.

Full text

1 www.enclavesdelpensamiento.mx https://doi.org/10.46530/ecdp.v0i31.496 VULNERABILIDAD, RIESGO Y SALUD: APROXIMACIÓN SOCIOANTROPOLÓGICA AL DIAGNÓSTICO COMO PROCESO Vulnerability, Risk and Health: Socio-Anthropological Approach to the Diagnosis as Process Juan José Labora González, Universidad de Santiago de Compostela, España Correo electrónico: [email protected] Enrique Fernández Vilas, Universidad de Santiago de Compostela, España Correo electrónico: [email protected] Recibido: 15/05/2021 Aceptado: 15/11/2021 Publicado: 07/01/2022 Resumen. En este artículo se realiza un análisis, desde el punto de vista de las ciencias sociales, de los conceptos de vulnerabilidad y riesgo en su aplicación a la salud y, más en concreto, al diagnóstico entendido como un proceso social. El diagnóstico médico, y/o la falta de él, puede generar riesgos a las personas, debido a la posibilidad de entrar en procesos de deterioro de la identidad social, estigmatización o discriminaciones interseccionales; dado que estos fenómenos pueden obstaculizar, o imposibilitar, el acceso al rol de enfermo de las personas que presenten alguna queja o síntoma. Palabras clave: vulnerabilidad, riesgo, imaginarios sociales, salud, diagnóstico, identidad. Abstract. This paper carries out an analysis, from the point of view of the social sciences, of the concepts of vulnerability and risk in their application to health and, more specifically, to diagnosis understood as a social process. The medical diagnosis, and / or the lack of it, can generate risks to people, due to the possibility of entering into processes of deterioration of social identity, stigmatization or intersectional discrimination; since these phenomena can hinder, or make impossible, the access to the sick role of the people who present any complaint or symptom. Keywords: vulnerability, risk, social imaginaries, health, diagnosis, identity. Cómo citar: Labora González, J. J., y Fernández Vilas, E. (2022). Vulnerabilidad, riesgo y salud: aproximación socioantropológica al diagnóstico como proceso. EN-CLAVES del pensamiento, 0(31), e496. doi: https://doi.org/10.46530/ecdp.v0i31.496 ! ISSN e2594-1100 en-claves del pensamiento / núm. 31 / enero-junio / 2022 / e496 https://doi.org/10.46530/ecdp.v0i31.496 DOSSIER Esta obra está protegida bajo una Licencia Creative Commons Atribución – No comercial 4.0 Internacional 2 www.enclavesdelpensamiento.mx https://doi.org/10.46530/ecdp.v0i31.496 Introducción El concepto de vulnerabilidad es uno de los términos clásicos en filosofía. Esta lo ha ligado a la finitud del ser humano 1 y a la esencia abierta del mismo, como un ser en construcción, en constante proyecto a llevar a cabo. 2 Es decir, a la fragilidad ontológica de la condición humana que nos mantiene sumidos en la incertidumbre 3 y nos hace susceptibles al daño, al dolor, en definitiva, a la enfermedad. 4 Por su parte, la teoría social ha recogido como elemento esencial de la vulnerabilidad social el hecho de que las personas estamos expuestas a la posibilidad de sufrir un daño, pero la ha entendido como un concepto multidimensional ligándolo a condiciones socioculturales más concretas como la inestabilidad laboral, la fragilidad en las relaciones sociales y las dificultades en el acceso a las prestaciones económicas. 5 En cualquier caso, la vulnerabilidad haría referencia a distintos sectores de población expuestos a diferentes amenazas entendidas desde un punto de vista interseccional, es decir, una serie de sistemas de opresión que pueden sumarse, intersectar e interactuar involucrando distintas realidades sociales, materiales, individuales y simbólicas, para provocar distintas discriminaciones interseccionales, 6 lo que nos alejaría de concepciones unidimensionales o reduccionistas de la vulnerabilidad. 7 La vulnerabilidad social también ha sido vinculada a la esfera de las emociones ya que esta produce sentimientos de fragilidad, indefensión e inseguridad a las personas a las que afecta. 8 Esto impacta, directamente, en la vida cotidiana de los individuos provocando incertidumbre, dificultando así la capacidad de las personas para aprovechar las 1 Karl Jaspers, Introducción a la filosofía, trad. de Miguel Turón Stein (Barcelona: Círculo de lectores, 1989). 2 Martin Heidegger, Ser y tiempo, trad. de Jorge E. Rivera Cruchaga (Madrid: Trotta, 2013). 3 Blaise Pascal, Pensamientos, trad. de Joaquim Llansó Sanjuán (Madrid: Alianza Editorial, 1986), 124-125. 4 Francesc Torralba, “Hacia una antropología de la vulnerabilidad”, Revista Forma, núm. 2 (2010): 25-32. 5 Iratxe Aristegui, Usue Beloki, Ainhoa Díez y María Silvestre, “Vulnerabilidad social percibida en contexto de crisis económica”, RES, Revista Española de Sociología, núm. 26 (3er supl., 2017): 17-39. https://doi:10.22325/fes/res.2017.33. 6 Shreya Atrey, Intersectional Discrimination (Oxford: Oxford University Press, 2019). 7 Anthony Giddens y Philip W. Sutton, Conceptos esenciales de Sociología, trad. de Manuel Valle Morán (Madrid: Alianza Editorial, 2014), 154. En relación al concepto interseccionalidad desde el punto de vista del feminismo puede verse: Kimberlé W. Crenshaw, “Mapping the Margins: Intersectionality, Identity Politics and Violence Against Women of Color”, Stanford Law Review 43, núm. 6 (julio, 1991): 1241-1299. https://doi.org/10.2307/1229039. 8 Gustavo Busso, Vulnerabilidad social: nociones e implicancias de políticas para Latinoamérica a inicios del siglo XXI (Santiago de Chile: Naciones Unidas, 2001). 3 www.enclavesdelpensamiento.mx https://doi.org/10.46530/ecdp.v0i31.496 oportunidades y, en definitiva, afectando a las habilidades de las mismas para adaptarse a las situaciones sociales cambiantes que se les presentan; aumentando el riesgo de acabar sumidos en la precariedad. 9 Así pues, como señala la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal): “Vulnerabilidad social = exposición a riesgos + incapacidad de enfrentarlos + inhabilidad para adaptarse”. 10 Así pues, como hemos visto, el concepto de vulnerabilidad social se haya unido de modo inextricable a la noción de riesgo, es por ello que dedicaremos la primera de las secciones de este artículo a profundizar en cómo se ha tematizado el riesgo en la sociología en lo tocante a las sociedades occidentales posmodernas. Un riesgo que, como se verá, es construido socialmente lo que, a su vez, ha permitido “constatar que la vulnerabilidad es desigual y acumulativa”. 11 La vulnerabilidad, en resumen, es un fenómeno multidimensional, complejo y que se construye a partir de los elementos simbólicos de referencia de cada momento y de cada cultura a la que podamos dedicar nuestra atención. Por último, en la parte final de este trabajo, se aplicarán las nociones de vulnerabilidad y riesgo al caso de la salud, poniendo de manifiesto que, desde un punto de vista social, el diagnóstico, así como el proceso que implica, puede llegar a situar a las personas en situaciones de vulnerabilidad, ya que, eventualmente, no se puede acceder al rol de enfermo por las dificultades de obtener un diagnóstico, como pasa en ocasiones con las llamadas enfermedades raras, o sencillamente con las patologías difíciles de diagnosticar por el motivo que sea. La vulnerabilidad y el riesgo en las sociedades contemporáneas El origen de la palabra riesgo es desconocido. 12 El diccionario de la Real Academia Española lo sitúa en el vocablo italiano rischio que, a su vez, derivaría del árabe rizq significando este “lo que depara la providencia”. 13 Sin embargo, para otros lingüistas la etimología de riesgo derivaría de peñasco escarpado, por los peligros que estas supondrían 9 Robert Castel, “Los riesgos de exclusión social en un contexto de incertidumbre”, Revista Internacional de Sociología (RIS), núm. 72 (Extra 1, 2014): 15-24. http://doi:10.3989/ris.2013.03.18. 10 Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Vulnerabilidad sociodemográfica: viejos y nuevos riesgos para comunidades, hogares y personas (Santiago de Chile: CEPAL, 2002), 2. 11 Virginia García, “El riesgo como construcción social y la construcción social de riesgos”, Desacatos, Revista de Ciencias Sociales, núm. 19 (septiembre-diciembre, 2005), 18. 12 Niklas Luhmann, “El concepto de riesgo”, en Josetxo Beirain (comp.), Las consecuencias perversas de la modernidad (Barcelona: Anthropos, 2007), 131. 13 Real Academia Española, Diccionario de la Lengua Española, vol. 2 (Madrid: Espasa, 2001), 1975. 4 www.enclavesdelpensamiento.mx https://doi.org/10.46530/ecdp.v0i31.496 para la navegación de los barcos. Estos términos derivarían del latín resecare (cortar, dividir y luego peligro). 14 Esta palabra, en cualquier caso, si se sabe que aparece por primera vez en la Edad Media y que se empieza a extender mediante el uso de la imprenta en Italia y España; siendo hasta ese momento una palabra poco utilizada y vinculada a actividades marítimas y comerciales. 15 Por otro lado, Mary Douglas sitúa el origen de este concepto en Francia en el siglo XVII, a raíz de la aplicación de las probabilidades dentro de la teoría de juegos. 16 En 1987 Jean-Louis Fabiani y Jacques Thies dirigen La societé vulnérable, 17 obra colectiva, en la que se publican cuarenta trabajos de distintos especialistas. En esta obra se formula claramente la idea de la construcción social del riesgo, recogiendo la idea formulada por Mary Douglas en 1982 18 sobre la percepción del riesgo como constructo cultural, y que la antropóloga británica llevará más allá en sus posteriores publicaciones sobre este asunto. Para Douglas, 19 influenciada en este aspecto por Durkheim y Mauss, como ella misma reconoce, la percepción de los riesgos se construye a partir de las posiciones sociales de las personas, que, a su vez, están influenciadas por la cultura del sistema social al que se pertenece. Además, esta construcción de la percepción del riesgo no sería inmune a las cuestiones morales, sino que estas son parte de esa construcción. Todo esto lleva a Douglas a criticar los análisis del riesgo desde criterios de riesgobeneficio, ya que el “cálculo” de los riesgos excede, con mucho, la matemática probabilística que en ocasiones pretende aplicársele. En este sentido, podemos recordar cómo recientemente en España la Comunidad Autónoma de Madrid decidió implantar un protocolo para no trasladar a las personas ancianas ingresadas en residencias a los hospitales para que fuesen tratadas de COVID-19, ya que, el coste sería, aplicando esta lógica, el que no se pudiese tratar a personas más jóvenes infectadas con este virus. Otro 14 Joan Coromines, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana (Madrid: Gredos, 2008). 15 Luhmann, “El concepto de riesgo”, 131-132. 16 Mary Douglas, “Les études de perception du risque: un état de l’art”, en Jean-Louis Fabiani y Jacques Thies (coords.), La Societé vulnérable. Évaluer et maitriser les risques (París: École Normale Supériere, 1987), 55. 17 Fabiani y Thies (coords.), La Societé vulnérable. 18 Mary Douglas y Aaron Wildavsky, Risk and Culture. An Essay on the Selection of Technological and Environmental Dangers (Berkeley: University of California Press, 1982). 19 Mary Douglas, La aceptabilidad del riesgo según las ciencias sociales, trad. de Víctor Abelardo Martínez (Barcelona: Paidós, 1996), 20. 5 www.enclavesdelpensamiento.mx https://doi.org/10.46530/ecdp.v0i31.496 ejemplo que se podría citar aplicable a la situación pandémica que vivimos es la sensación irracional que algunas personas jóvenes tienen de inmunidad frente al COVID-19, ya que aunque es cierto que la juventud tiene menos probabilidad de tener un proceso grave de enfermedad debido a este virus, pero los incrementos que las diferentes olas han producido en este sector etario, van a provocar el que un tanto por ciento de los y las jóvenes tengan un proceso de enfermedad grave o incluso mueran. Pero eso no evita el que se vean todos los fines de semana a grandes cantidades de jóvenes en España juntándose sin respetar ninguna distancia de seguridad o sin llevar mascarilla. Como nos explica Douglas Los resultados mejor establecidos de la investigación del riesgo muestran que los individuos tienen un fuerte sentido, pero injustificado de inmunidad subjetiva, En actividades muy familiares existe la tendencia a minimizar la probabilidad de malos resultados. En apariencia, se subestiman aquellos riesgos que se consideran controlados […]. Nuestra primera pregunta sobre la percepción del riesgo es por qué tantísimas personas, en su rol de profanos, opinan que los peligros cotidianos son inocuos y se consideran a sí mismas capaces de arreglárselas cuando los hechos demuestran que no poseen tal capacidad. 20 La respuesta de Mary Douglas no se hace esperar: tendemos a generar una sensación de total seguridad y, por lo tanto, de un bajo nivel de riesgo ante los peligros cotidianos más comunes o lo que entendemos como los peligros más infrecuentes y de baja probabilidad. Así pues, la percepción del riesgo de los/las profesionales tampoco coincide con la de las personas legas en un determinado asunto. 21 Desde el punto de vista de la Sociología el riesgo genera incertidumbre y la sensación de falta de control, frente a un tipo de pensamiento y acción social, que hablando en términos weberianos sería posracional, propia de una sociedad dominada por la ambivalencia y la ambigüedad. 22 La categoría de riesgo ha sido descrita como una de las características que mejor describe a las sociedades occidentales posmodernas. 23 El riesgo en nuestras sociedades lo 20 Ibid., 57. 21 Ibid., 115-127. 22 Ulrich Beck, “Teoría de la sociedad del riesgo”, en Beirain (comp.), Las consecuencias perversas de la modernidad, 211-215. 23 Niklas Luhmann, Sociología del riesgo, trad. de Silvia Pappe, Brunhilde Erker y Luis Felipe Segura (México: Universidad Iberoamericana, 2006). 6 www.enclavesdelpensamiento.mx https://doi.org/10.46530/ecdp.v0i31.496 invade todo, ya que no podemos llevar a cabo ninguna conducta sin pretender que esta conlleve algún tipo de riesgo. Luhmann lo explica así: Los riesgos conciernen a daños posibles, pero aún no consumados y más bien improbables, que resultan de una decisión; es decir, daños que pueden ser provocados por ésta, y que no se producirían en caso de tomarse otra decisión. Sólo se habla de riesgos si y en el a media en que las consecuencias pueden atribuirse a las decisiones. Esto ha conducido a la idea de que es posible evitar los riesgos y ganar en seguridad cuando se decide de forma diferente […]. Esto es un error. Toda decisión puede dar lugar a consecuencias no queridas. Lo único que se puede conseguir cambiando de decisión es variar la distribución de ventajas y desventajas, así como las probabilidades e improbabilidades. 24 El riesgo, pues, es inevitable en nuestras sociedades ya que permea todas nuestras decisiones, hasta construir lo que Luhmann llamará un concepto universal. Esto introduce una gran diferencia entre las sociedades modernas y las sociedades contemporáneas. Es decir, en las sociedades antiguas dominaba el concepto de peligro que se percibía como algo venido de fuera y ponía en marcha la activación de procesos de solidaridad social. Frente a esto, en las sociedades actuales el riesgo se percibe como fruto de decisiones racionales para poder aprovechar las oportunidades, así pues: “Se llega a conflictos entre quienes deciden y los afectados […]. Porque lo que para quien decide es un riesgo, para los afectados es un peligro venido de fuera –peligro que, sin embargo, tiene su origen en la misma sociedad, precisamente en la decisión a la cual se atribuye”. 25 Esto provocará que, como dice Luhmann, el futuro se acaba construyendo como un riesgo en el cual la sociedad se divide entre los que deciden y las personas afectadas por esas decisiones. Estos, a su vez, percibirán las mencionadas decisiones como discriminaciones que les afectan y que, por lo tanto, pueden llevarlos a acciones de protesta y resistencia. 26 Es decir, como diría Beck, si en las sociedades tradicionales el ideal regulativo apuntaba a la igualdad, en las sociedades del riesgo se constituye en el paradigma de la seguridad, lo que causa tensiones entre el binomio riesgo y seguridad, que se plasma en sociedades que 24 Niklas Luhmann, “La descripción del futuro”, en Josetxo Beriain y José María García Blanco (eds.), Complejidad y Modernidad: de la unidad a la diferencia (Madrid: Trotta, 1998), 163. 25 Niklas Luhmann, La sociedad de la sociedad, trad. de Javier Torres Nafarrate (Barcelona: Herder/Universidad Iberoamericana, 2007), 421. 26 Ibid. 422. 7 www.enclavesdelpensamiento.mx https://doi.org/10.46530/ecdp.v0i31.496 en vez de pretender el reparto de la riqueza, quieren conseguir la seguridad, o la mayor seguridad posible. 27 Así pues, el riesgo habría invadido todas las esferas de la sociedad en la actualidad. Entonces no debe sorprendernos el que se haya aplicado al análisis de la salud. 28 Cuando una persona es etiquetada con un diagnóstico por un/una profesional médico/médica, debido al poder simbólico que le ha cedido la sociedad para hacerlo, se puede decir que se pone en juego la categoría de riesgo. Esto se produce a través de la propia fase de diagnóstico entendida como el proceso social que lo vehicula, como veremos en los siguientes apartados. Ya que, partir de ahí, las personas se ven afectadas por la noción de futuro organizada alrededor de la posibilidad de una evolución negativa, o positiva, de la enfermedad. Imaginario biomédico y representación tecnocientífica Partimos de la base de que no es posible alcanzar un ideal de salud total, puesto que existirán diferentes tipos de factores que nos lo impidan, en tanto que estos “no están aislados ni son independientes, sino que se imbrican unos con otros, por lo que la salud depende en último término de la capacidad de controlar la interacción entre el medio físico, el espiritual, el biológico y el económico y social”, 29 referido a un punto de vista del imaginario biomédico y representación tecnocientífica. 30 Desde nuestro enfoque, planteado desde un punto de vista cultural y de la teoría del imaginario social, no entendemos los procesos de salud y enfermedad ni sus respectivas representaciones, separados de la cuestión socioeconómica, sus procesos y estructuras, en tanto debemos hablar de un proceso, multidimensional y complejo, organizado alrededor de la tríada salud/enfermedad/atención. 27 Ulrich Beck, La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad, trad. de Jorge Navarro, Daniel Jiménez y Ma. Rosa Borras (Barcelona: Paidós, 2013), 69. 28 Jonathan Gabe, Medicine, Health and Risk: Sociological Approaches (Londres: John Wiley and Sons, 1996). 29 Gustavo Alcántara Moreno, “La definición de salud de la Organización Mundial de la Salud y la interdisciplinariedad”, Sapiens. Revista Universitaria de Investigación 9, núm. 1 (2008), 95. 30 David Le Breton, “Lo imaginario del cuerpo en la tecnociencia”, Revista Española de Investigaciones Sociológicas, núm. 64, 197-210 (1994). En el mismo sentido se expresa Jesús Vicens, El valor de la salud. Una reflexión sociológica sobre la calidad de vida (Madrid: Siglo XXI, 1995). 8 www.enclavesdelpensamiento.mx https://doi.org/10.46530/ecdp.v0i31.496 Asimismo, nuestra principal reflexión deberá pivotar en torno a lo que ha significado, y significa, la salud en las sociedades occidentales posindustriales y medicalizadas. Así, desde su dimensión histórica, la enfermedad ha sido asociada a la religión, para posteriormente ser modificada a través de la secularización y la medicalización generalizadas. Desde una perspectiva socioeconómica en la sociedad del riesgo, las desigualdades se hacen visibles en el campo de la salud, uno de los grandes problemas derivados de la estratificación, proceso estructurante de la vulnerabilidad social 31 . En este sentido, a partir de la literatura especializada, encontramos importantes diferencias en la salud física y mental, tanto inter-clase como inter-género, 32 si bien debemos señalar que gran parte de la literatura producida desde la epidemiología y la economía se ha centrado excesivamente en la variable “renta” como variable explicativa, dejando de lado el “estatus social”. 33 Así, el imaginario en torno a la salud (física y mental), y la estigmatización de la dolencia mental o de las enfermedades relacionadas con la alimentación (los TCA, por ejemplo) han provocado una percepción global de individualización del problema y, por tanto, sentimiento de culpabilidad persistente: La sociedad contemporánea no las integra [a las personas] como personas completas en sus sistemas funcionales; por el contrario, se apoya en el hecho de que los individuos no están integrados sino involucrados de forma parcial y sólo temporalmente, mientras se mueven en diferentes mundos funcionales […] Si la enfermedad, la adicción, el desempleo y otras desviaciones de la norma se solían considerar golpes del destino, hoy en día se hace hincapié en la culpa y la responsabilidad individual. 34 Así, tal y como apunta Martínez Hernáez “el discurso científico ha mostrado una espacial opacidad al análisis cultural como consecuencia de su propia presentación como sistema 31 Vid. Harold Kerbo, Estratificación social y desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global (Madrid: MacGraw Hill, 2004). 32 Cabe señalar que personas pertenecientes a sociedades más o menos igualitarias pueden padecer más problemas de salud que otras más desiguales, siendo mucho más importante, a día de hoy, la variable geográfica (el “dónde naces”) que la clase social, que ha perdido valor explicativo en las últimas décadas. Cfr. Jordi Gumà et al., “Posición en el hogar y género. Desigualdades en la calidad de vida relacionada con la salud entre la población adulta en España”, Revista Internacional de Sociología 1, núm. 73 (2015). http://doi:10.3989/ris. 33 Cfr. John H. Golthorpe, “De vuelta a la clase y el estatus: por qué debe reivindicarse una perspectiva sociológica de la desigualdad social”, Revista Española de Investigaciones Sociológicas 1, núm. 137 (2012). http://doi:10.5477/cis/reis.137.43. 34 Ulrich Beck, “Vivir nuestra propia vida en un mundo desbocado: individualización, globalización y política”, en Anthony Giddens y Will Hutton (eds.), En el límite: la vida en el capitalismo global (Barcelona: Tusquets, 2001), 234-237. 9 www.enclavesdelpensamiento.mx https://doi.org/10.46530/ecdp.v0i31.496 desideologizado, universal, apolítico y amoral”. 35 El desarrollo científico ha entendido una única forma de llevar a cabo su propia producción, sin dar pie a otro tipo de propuestas para la acumulación de conocimiento. En terminología gramsciana, el sistema biomédico venido de esta forma de desarrollo científico-tecnológico posee un valor hegemónico, tal y como afirma Cockerman. 36 Desde la Antropología Médica se viene haciendo una crítica a la biologización de la cultura y el modelo biomédico. En este sentido, es el propio Hernáez 37 quien expone diferentes características al respecto, como el binomio mente/cuerpo, autonomía de la biología sobre la conciencia, independencia de lo natural, individualismo epistemológico, mecanicismo o biologicismo. A modo de ejemplo, en un conocido texto de Gregori Flor 38 se pone de manifiesto a través de entrevistas realizadas a profesionales, así como de revistas científicas del área de las Ciencias de la Salud, la realidad acerca de los denominados “bebés intersexo”, es decir, aquellos que nacen —desde un punto de vista biológico— con algún “síndrome intersersexual”. 39 La autora parte de la premisa de lo que supone esto en la cultura occidental, 40 donde el binarismo es claramente hegemónico, ya que serán los órganos genitales los que marcarán la “masculinidad” o “feminidad”. 41 Otro ejemplo ilustrativo serían los trabajos venidos desde la antropología aplicada, que han abarcado fenómenos socioculturales de carácter biopsicosocial como el fenómeno de la drogodependencia 35 Ángel Martínez Hernáez, Antropología médica. Teorías sobre la cultura, el poder y la enfermedad (Barcelona: Anthropos, 2008). 36 Cfr. William C. Cockerhman, Sociology of Mental Disorder (Nueva York: Routledge, 2017). 37 Vid. Ángel Martínez Hernáez, “Anatomía de una ilusión. El DSM-IV y la biologización de la cultura”, en Enrique Perdiguero y Josep M. Comelles (eds.), Medicina y cultura. Estudios entre la antropología y la medicina (Barcelona: Bellaterra, 2000), 249-275; Ángel Martínez Hernáez, “La copia de los hechos. La biomedicina, el poder y sus encubrimientos”, Quaderns de l'Institut Català d'Antropologia, núm. 27 (2011): 45-64. 38 Cfr. Nuria Gregori Flor, “Los cuerpos ficticios de la biomedicina. El proceso de construcción del género en los protocolos médicos de asignación de sexo en bebés intersexuales”, AIBR, Revista de Antropología Iberoamericana, núm. 1 (2006), doi:10.11156/260. 39 Ibid., 104. 40 De esta forma, y siguiendo la teoría foucaultiana, la autora entiende el biopoder como la forma de poder explicar las nuevas formas de represión y castigo sobre el cuerpo, sobre lo “diferente”. Situando esta cuestión como base, se explica lo que desde la ciencia biomédica han entendido como diferenciación sexual, es decir, la morfología sexual-genital para decidir la identidad del individuo. 41 Así, podemos extraer su visión acerca de las intervenciones quirúrgicas en este campo, volviendo a relacionar esto con la cultura, entendiendo que la ciencia occidental necesita producir “individuos socio — sexualmente ajustados, ya que desde la biomedicina se considera que una identidad de género saludable es aquella que se corresponde con una anatomía externa”. Ibid., 116. Entendemos que, desde la biomedicina, el modelo sexual normativo es aquel que responde a una “coherencia con el hecho sexual”, y que está siendo desde nuevos espacios sociales, activismo político; y la ciencia resultante de la sociocrítica desde donde se resignifican estos conceptos, excluyentes y venidos de instituciones de poder. 16 www.enclavesdelpensamiento.mx https://doi.org/10.46530/ecdp.v0i31.496 Bibliografía Alcántara Moreno, Gustavo. “La definición de salud de la Organización Mundial de la Salud y la interdisciplinariedad”. Sapiens, Revista Universitaria de Investigación 9, núm. 1 (2008): 93-107. Allué Martínez, Xavier, “De qué hablamos los pediatras cuando hablamos de factores culturales”, en Enrique Perdiguero y Josep M. Comelles (eds.), Medicina y cultura. Estudios entre la antropología y la medicina. Barcelona: Bellaterra, 2000. 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