Entrevista a Saturnino Valladares, máximo especialista en la correspondencia de Valente con los poetas de su edad, tema de su tesis doctoral, y traductor de Valente al portugués
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16 | EVOHÉ Entrevista a Saturnino Valladares, máximo especialista en la correspondencia de Valente con los poetas de su edad, tema de su tesis doctoral, y traductor de Valente al portugués por Verónica CASTRO ESCUDERO Facultade de Humanidades de Lugo (USC) l poeta e investigador gallego Saturnino Valladares, autor de diversos poemarios y estudios literarios, es actualmente profesor en la Universidad Federal del Amazonas en Manaos (Brasil). Tras recibir una beca para estudiar la correspondencia de Valente con los poetas del 50, realizó sobre este tema su tesis doctoral, dirigida por el también poeta y profesor Claudio Rodríguez Fer, director de la Cátedra Valente, que en 2015 obtuvo la calificación máxima de Sobresaliente cum laude en la Facultad de Humanidades de Lugo de la Universidad de Santiago de Compostela por parte de un tribunal presidido por el poeta, estudiado en la tesis y doctor Honoris Causa por varias universidades, Antonio Gamoneda. En consecuencia, en 2017 editó el libro Retrato de grupo con figura ausente. Análisis de la correspondencia entre José Ángel Valente y los poetas de su edad, que se centra en la correspondencia y en la relación que Valente tuvo con poetas españoles coetáneos, principalmente con Caballero Bonald, Gil de Biedma, Barral, Goytisolo, Rodríguez, Brines y Gamoneda, por lo que ofrece un testimonio inédito, directo y revelador de buena parte de la historia y de la vida de la poesía española de posguerra. Además, publicó numerosos artículos en la prensa periódica y en revistas especializadas de Brasil y de España sobre la obra de Valente, así como sobre la de otros poetas, incluyendo en 2019 la compilación Poemas a Valente, donde reúne composiciones dedicadas a dicho poeta por Vicente Aleixandre, Antonio Gamoneda, Juan Gelman, Blanca Varela, José Agustín Goytisolo, Alfonso Costafreda, Pere Gimferrer, Bernard Noël, Luz Pozo Garza, Claudio Rodríguez Fer y otros muchos autores. Así mismo, tradujo dos libros de Valente al portugués, No amanece el cantor y Mandorla, editados en Brasil por la Editorial Valer en coedición con la Cátedra Valente en 2018 y 2020 respectivamente. E Claudio Rodríguez Fer, María Lopo, Fanny Rubio, Saturnino Valladares, Antonio Gamoneda, José Manuel González Herrán y Manuel Fernández Rodríguez en el Campus de Lugo (2015).
José Ángel Valente | 17 ¿Podría usted contarnos por qué comenzó a interesarse por la figura de Valente? ¿En qué etapa surge ese interés? ¿Algún aliciente especial? Valente me interesó desde que lo conocí. A los 18 años empecé a trabajar como vigilante en la Biblioteca Intercentros del Campus de Lugo. Allí hice algunas amigas que eran estudiantes de filología hispánica, como Pilar Muiña y Cristina Corral Soilán. Si no me falla la memoria, fue esta última la que dejó en mi mesa Punto cero. Algún tiempo después, me regaló el libro. En aquel momento, Valente era ya el poeta que más me interesaba. Algunos años después fui oyente en las clases que Claudio Rodríguez Fer impartía en la Facultad de Humanidades. Yo dejé de estudiar en la adolescencia, sin haber terminado el bachillerato. Las posibilidades de estudiar a Valente y de ser alumno de Claudio, quien ya era en aquellos años uno de mis poetas de cabecera, me animó a hacer la prueba de acceso a la universidad a los veinticinco años. Por otra parte, en mi último año de carrera, recibí una beca del MEC que, bajo la orientación de Claudio, me permitió transcribir las cartas que Valente había intercambiado con catorce autores de su edad. Este material fue el objeto de estudio de mi tesis doctoral. ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas sobre él? Leí primero su poesía y sus relatos y, por último, sus ensayos, que tanta importancia han tenido (y tienen) en mi formación y en mi visión del fenómeno poético. En relación con la poesía, seguí el orden de las publicaciones, desde A modo de esperanza hasta Fragmentos de un libro futuro. Aunque ya los había leído antes, estudié y anoté los ensayos de Valente en 2012, en Kazajistán, donde fui lector de español de la Asociación Española de Cooperación Internacional y Desarrollo - AECID. ¿Cómo fue la elaboración de su tesis doctoral? ¿Alguna dificultad en particular? Seguí como lector de la AECID en la Universidade Federal do Amazonas, en Brasil, de 2013 a 2015. En este espacio y en este tiempo –27 meses– escribí mi tesis doctoral. Por las mañanas daba clase de literaturas española, hispanoamericana o portuguesa en la Facultad de Letras y, por las tardes, estudiaba de cuatro a seis horas diarias. Los fines de semana, algunas horas más. No hubo grandes dificultades porque tuve un director extraordinario, Claudio Rodríguez Fer, y porque me gustaba mucho mi objeto de estudio. ¿Qué significado tiene para usted el haberse doctorado en Valente? Desde un punto de vista personal y familiar, doctorarme fue importante. Cuando decidí hacer el doctorado, pensé en hacerlo sobre la poesía erótica de Claudio Rodríguez Fer o sobre la correspondencia de Valente. Para mí era fundamental que Claudio me dirigiese y, como él no podía orientar un estudio sobre su propia obra, decidí trabajar con un material que ya conocía y con el autor que más me interesa de la segunda mitad del siglo XX. Por tanto, supongo que para mí no hubiera tenido otra significación haberme doctorado en Claudio o Antonio Gamoneda, por ejemplo. Saturnino Valladares, Antonio Gamoneda y Claudio Rodríguez Fer. Foto: Ignacio Rodríguez.
18 | EVOHÉ ¿Cómo se transformó su tesis en libro? ¿De dónde surgió la idea? El tribunal de mi tesis doctoral hizo comentarios valiosísimos, y que siempre agradeceré, que provocaron una revisión de mi estudio. Una vez establecida la versión definitiva en 2016, Claudio me sugirió que lo enviase al Concurso de Publicaciones de la Deputación de Ourense. Retrato de grupo con figura ausente. Edición y análisis de la correspondencia entre José Ángel Valente y los poetas españoles de su edad salió a la luz en 2017. Ha traducido dos libros de Valente al portugués, ¿podría contarnos el porqué de dichas traducciones y el criterio empleado en ellas? Vivo en Manaos desde 2013 y tengo grandes amigos en el mundo de la cultura amazonense. Uno de ellos es el poeta y editor Tenório Telles. Él me regaló mucha literatura de su país, y yo traté de presentarle la obra de mis poetas. Me di cuenta de que en Brasil la poesía española terminaba con Antonio Machado, García Lorca y Miguel Hernández. Tenório me dio la oportunidad de crear una colección de poesía de España –a la que titulé “Cima del canto”, como homenaje a Valente–, con la que pretendo llevar a los lectores brasileños a los poetas españoles que más me interesan: Valente, Gamoneda, Rodríguez Fer, Gil de Biedma, Brines, etc. No amanece el cantor fue el primer poemario de la colección y Mandorla, el último que traduje de Valente. En relación con el criterio empleado en las traducciones, traté de escribir poemas con la mayor fidelidad posible a la forma y al contenido del poema original. ¿Ha realizado otros estudios sobre Valente tras su tesis? Sí, la Cátedra José Ángel Valente de Poesía e Estética de la USC publicó en diciembre de 2019 Poemas a Valente, un libro en el que recopilé y presenté cuarenta poemas que diversos autores le dedicaron al universal escritor gallego. El criterio de selección se basó en la calidad literaria de los textos a los que tuve alcance, que tuviesen una dedicatoria explícita o que hubiesen sido incluidos en una edición en la que se homenajease a Valente. También publiqué en el número 24 de la revista Moenia (2018) el ensayo “José Ángel Valente: los fragmentos de la elegía”, y en el número 22 de la revista brasileña Alea: Estudos Neolatinos el artículo “La carnalidad poética de José Ángel Valente”, en 2020. Nos gustaría saber si tiene en mente algún proyecto futuro sobre Valente. En agosto de 2021, la Universidade Federal do Amazonas me liberará de mis obligaciones académicas para que realice un postdoctorado en la Cátedra José Ángel Valente de Poesía e Estética. En esta ocasión, voy a analizar la interesantísima correspondencia que el gallego desarrolló con el crítico literario Florentino Martino. Creo que será un libro revelador que interesará mucho a los estudiosos de Valente. ¿Cómo o en qué medida siente que Valente ha influido en su propia producción poética? Hace un par de meses le envié al poeta José Suárez Inclán “Lo que importa del olvido”, uno de mis últimos poemas: La memoria húmeda de la arena, el recuerdo del frío en la corriente, la reminiscencia del viento en un soplo. Cierro los ojos verdes de los árboles para que nada se mueva en la mirada, y abro las manos para que se posen las formas del sueño de los pájaros. Gastado por las sombras del olvido, me pregunto, ¿qué parte de mi vida no contaban los libros que iba leyendo? Entre otros aspectos, mi amigo me escribió lo siguiente: “No me pongo a comentarte para que no me salga la pedantería
José Ángel Valente | 19 de lector o de profesor, pero hay imágenes, palabras, por las que se metería a mirar Lorca y a escuchar Valente. Enhorabuena”. Cuando releo a Valente reconozco algunos de mis versos, algunos motivos de mi escritura. Hay textos que yo no hubiese escrito si no hubiese leído a Valente, como “La sombra partida”, el primer poema de mi libro Cenizas. Por tanto, soy consciente de su presencia en mi poesía –y esto me alegra–, aunque no mientras escribo. Es decir, aunque suene un poco pretencioso, tal vez haya conseguido, inconscientemente, incorporar su poesía a mi voz, no como un eco sino como una respiración. Portada de Retrato de grupo con figura ausente.