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Clave de patología general y especial quirurgica doctrinal y clínica en alivio del estudiante / por el doctor Ramón Otero

Otero Acuña, Ramón

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I sc UNIVERSIDADE DL SANTIAGO DE COMPO® T ci a u BIBLIOTECA UNIVERSITARIA DE SANTIAGO 00686 33 u > DE PATOLOGIA 1' CLINICA MEDICO-QÜIRURGICA ¡LUSTRADOS CON ÉL DE ALGUNOS FRAGMENTOS ■ DE ÜNA INTROroUCION AL ESTCRI© . v DE LA MEDICINA CONTEMPORANEA. POR EL DR. R. OTERO (D^!PÍ2[DB^Í?3(B® WIMMRIN) DE LA UNIVERSIDAD DE SANTIAGO. SANTIAGO:='187O. Tip. de José Rodriguez RulñaL DE PATOLOGÍA GENERAL Y ESPECIAL QUIRÚRGICA D0CTB1NAL Y CLÍWIM. EN ALIVIO DEL ESTUDIANTE. POR EL DOCTOR D. RAMON OTERO, CATEDRÁTICO NUMERARIO DE LA FACULTAD DE MEDICINA DE LA UNIVERSIDAD DE SANTIAGO. 2.» EDICION REFORMADA. SANTIAGO: Estab. tip. de José Souto Diax. Rúa Nueva, 25. 1872. UNlVTRSinA' DE SANTÍAÓ . u — — ___ _ IX entre nosologistas y anatomo-patologistas clínicos, que en bien de la humanidad y de la ciencia, profesan opinio  nes apenas divergentes, como lo prueban sus teorías favo  ritas que en sucinto resúmen de las aceptadas, reprodu  cimos. Para la generalidad de los nosólogo-fisiologistas, la fuer  za vegetativa es la primera entre las fisiológicas en el or  den de importancia y evolución. Esta fuerza preside á la generación y á la nutrición, es decir, á la multiplicación de los elementos generadores, al desarrollo de los órganos y á su sosten. Es anterior á la sensibilidad y á la motilidad. Aparece cuando la célula ovular fecundada se trans  forma, por sucesivas mutaciones, en tegidos, órganos y. aparatos, según los tipos primordiales específicos ó indi  viduales. Es inherente á la materia organizada; las célu  las se metamorfosean y se multiplican en \irtud del mismo principio en el hombre, los vegetales y animales. Ciertas especies de éstos se perpetúan por escisiparidad, como cier  tas plantas lo hacen por estacas en virtud de esta fuerzaGracias á ella la reproducción del hombre mismo no es mas que una división de individuos. Los segmentos pater  nales y maternales, en los dos reinos, no hacen mas que agregarse, combinarse, acerca de cierto plan, al modo que lo hacen las moléculas constituyentes de los agregados inorgánicos. Asi se separa la vida ó se infunde en la ma  teria que no ha vivido. Esta fuerza parece tanto mas análoga á la que des  arrollan los vegetales, cuanto sus manifestaciones son mas independientes de la fuerza nerviosa. Entre ciertos boto  nes carnosos y las vegetaciones de las plantas, solo hay X la diferencia de la cualidad del líquido que nutre las células y la vitalidad típica que realiza el diseño de cada especie, de todo individuo. Las formas y las fuerzas específicas é individuales se trasmiten á los gérmenes por sus generadores; las potencias radicales, las constitucio  nes, los temperamentos, los idiosincrasias, las disposicio  nes, el equi ibrio de la salud y la tendencia á la enferme  dad, dependen de la herencia y de las circunsta»cias que la acompañan; ni en íisiologia ni en patología es acepta  ble la inactividad. El hombre se reproduce por pura seg  mentación, realiza su tipo por multiplicación celular, des  pués el diseño grabado en sus elementos primordiales, se conserva en virtud de la propiedad vegetativa inherente á su sustancia del mismo modo que las plantas. Su orga  nización es solo mas compleja que la de los vegetales. Desde las primeras semanas de la vida embrionaria, po  see tegidos sensibles y contráctiles, destinados á la vida animal y á la vida orgánica. La sensibilidad y la motilidad, que secundan la vegetabilidad en las funciones de nutri  ción, mantienen al individuo, sin conciencia, en estado de salud, y no revelan su existencia, por el dolor y las alte  raciones funcionales mas que cuando son influenciadas por condiciones anormales. Al mismo tiempo la sensibilidad y la motilidad conscien'es dirigen la aglomeración siempre en mutación y siempre en estado de integridad, en medio de los peligros que dfl estertor le amenazan, velando de continuo para satisfacer las necesidades de reparación del interior. De este modo se establece la unidad y la armo  nía en el organismo. ' Los órganos se hallan relacionados entre sí por las UNIVKH* u sinergias y por las simpatías, asociaciones nerviosas desti  nadas á conservar el individuo y la especie en el estado de salud y en el de eifermedad. Los síntomas son relaciones de éste género; pero deben mirarse, como un esfuerzo de la naturaleza. Las enfermedades y las crisis no pueden re  ferirse a espiritas, á la actividad universal, al alma, al sis  tema nervioso ó al principio vital; pues sm á la vez espresion de las propiedades vegetativa, sensitiva y motriz mo  dificada al infinito por la estructura anató-nica de los ór  ganos, aparatos y sistemas, y las leyes físico-químicas, es  táticas y mecánicas; en una palabra, son reacciones patoló  gicas sometidas como las funciones fisiológicas, á las múl  tiples leyes que concurren á la observación ó á la trasmi  sión de la vida. No cabe duda, que asintiendo que el estado fisio  lógico requiere normalidad de estructura y acción, y que el patológico se manifiesta por modificaciones anormales, los nosologistas clinicos no rechazan sino que demandan la luz de la anatomía patológica humoral é histológica indispensable al estudio de las lesiones orgánicas que piecisan mas y mas los quimicos y micógrafos, según de  muestran sus teorías admitidas al efecto, con salveda  des, que también apuntamos de seguida. T eo r ía d el B l a s t e mo . La sustancia originaria y ge  neradora de todos los elementos anatómicas, es amorfa, se llama blastemo, Cisto blasfemo, linfa plástica. El plas  ma de la sangre es el tipo del blastemo. Ningún elemento morfológico procede de otro directamente. El primer producto morfológico del blastemo, es la granulación; esta se multiplica y une para formar el núse UNIVI.RS1DA1 DE SANTIACX nr c o mpo st 11 • u . xfl cleo, el cual engendra la membrana que lo envuelve; mas no todo legido tiene la célula por elemento primitivo. La célula no es pues el tipo único de los elementos anatómicos. La metamorfosis celular se cumple á espensas de la célula, del núcleo ó de ambos. De consiguiente la célula no exige la presencia del núcleo para formar legido. A toda alteración ó perversión testural, precede un blastemo nosogenésico. La lesión caracterizada por un nue  vo blastemo ó sus productos de carácter estable, se llama neoplasma que es homólogo, ú homeomorfo, si el tipo elemental corresponde á la normalidad y heterolbgo ó hetereomorfo, en el caso opuesto. De aqui que las lesiones heterólogas estén constituidas por elementos anatómicos de naturaleza diferente, y sean especificas. Teoría Celular. La sustancia amorfa es agenésica, por consiguiente, todo elemento morfológico procedo de otro que lambiendo es. La célula es el elemento generador de todos los tegidos, y el núcleo, el órgano genésico de ésta; la célula (¡ue carece de núcleo es estéril. La multiplicación de los elementos se verifica de dos modos: primero se divide el núcleo y llevando consigo una parte de la cubierta celular fisipara; segundo, los núcleos se forman en el interior de la célula y salen por dehis  cencia de ésta, sin acompañarse de parte alguna de la cubierta endógena. Por lo tanto, la multiplicación de los elementos procede de la multiplicación del núcleo. Los tegidos se dividen en tres clases: primera, están formados por células unidas sin sustancia fundamental se UNIVKHSlD.Xlft DE SANTI.XGD nr.cÓMP"vrnA u XIII intermedia, epik'Uales; segunda, las células están separa  das por sustancia fundamental, tegido conjuntivo; tercera, tegidos de organización superior, muscular, nervioso, vas  cular etc. La célula del tegido conjuntivo es la plasmá  tica que forma con la sustancia fundamental que le rodea, un territorio celular. Comprende la sustancia fundamen  tal, muchos tegidos que pueden sustituirse por un orden establecido, que es la ley de los equivalentes histológicos, la cual alterándose, dá lugar á lesiones tróficas las mas frecuentes en anatomía patológica; porque la sustancia conjuntiva es la mas activa y general. No existe la especificidad anatómica, por el contrario, las lesiones de tegidos consisten tan solo en alteracio  nes de volúmen, número, lugar y época de los elemen  tos normales. La irritación es la función de la célula y tiene tres modos de actividad: primero, funcional ó de reparación; segundo, formatriz ó plástico, que produce el aumento de volúmen de los elementos anatómicos; tercero, nutritivo ó trófico que da por resultado la multiplicación de los elementos. Toda formación patológica es un neoplasia homólogo si consiste en esceso ó defecto de nutrición; helerólogo si aparece en lugar ó tiempo diferente del normal. El neoplasia homólogo ó heterometría tiene cuatro va  riedades: primera aumento de volúmen de los elementos morfológicos, hipertrofia', segunda, disminución del volú  men de los mismos, atrofia*, tercera, aumento númérico de los elementos, hiperplasia*, cuarta, disminución hipoplasia. u XIV El neoplasma heterólogo tiene dns: la primera es In existencia de tegídos en lugar impropio, hutendopia; la segunda la aparición de los mismos en época diferente de la normal, keterocronia. Cuando los tegidos pasan á otros inferiores, hay dege  neración regresiva; si desaparecen por desorganización completa, la hutiolisis. T e o r ía q u ímic a . Se funda esta teoría en que los componentes de la sangre y los que proceden, resultan de las operaciones químicas de la quimifieacion, de la quiuficacion y de los productos de la de asimilación. Hasta cierto punto esta teoría, como las precedentes, es positiva. En efecto, el qnimo, el quilo y varios productos de la desasimilar ion, son los materiales nutritivos que el ele  mento morfológico y de composición elemental aplica á su objeto reparador ú homeoplásico, ó <á trasformaeionos de conformación y composición intimas. De la alteración de la normalidad de las sustancias nutritivas, del proceso trófico y de la desasimilacion recrementicia, proceden sin duda, la Discrasia ó alteración de composición elemental, caracterizada por vicios constitucionales, como el Distropsmo ó alteración de disposición estru tu ral y testural, caracterizado por esceso de cantidad en las hipe tro-fias y atrofias, y de calidad en las paratrofias, resultando en unos y otros neoplasmas y neoplasias. Mas, no obstante, que en esto convienen sin dificultad los protagonistas de las nuevas teorías anatomo-nosológicas, y principales de la histog mesia, intentando penetrar el arcano de las operaciones de la economía, divergen desde luego, encerrándose en un sistema insostenible en práctica, u XV I llevado á sus últimas consecuencias. El Nosologismo^ el Mulismo y el Quirnismo nosológicos no pueden preciarse le ser exclusivos en bien de la humanidad y de la ciencia. Estos sistemas, últimas fórmulas históricas del vitalismo organicisrno médico, como todos los demás eslusivos ¡ue á la vez han retardado y acelerado los progresos le la ciencia, tampoco dejan de ser sin embargo, puñ  os de vista bajo los cuales sus autores han entrevisto su- ■esivamente la verdad. Imperando el Nosologismo filosóicó que, preocupado de lo general, prescinde de lo partiailar, que al fin se vé obligado á reconocer; al advenimiento leí Anatomismo fisiológico y patológico, que prevenido al ontrario, hace caso omiso de lo general, teniendo que cconocerlo al cabo; hubo un tiempo en que las teorías le la afección, y de la cocción y evacuación de los hu  no res morbiílcos, eran objeto de una critica tan acerba, ¡ue se tenia como una ingénua declaración de partidario el padre de la medicina, creer en tales puerilidades. Pero, s necesario reconocer hoy, que las pasiones se han cal  lado, que la esencialidad de la afección, las crisis y la liminacion de los principios morbosos, no son unos mi- )s, sino fenómenos incontestables de fisiología patológica, ii el día, son exageradas las tendencias á dominar escla  vamente la ciencia de la vida de la anatomía patológica istiológica é higrológica, pretensiosamente adelantando que is Discrasias son una fábula. No puede esplicarlo todo, que la célula sea condición de la vida especial de los gidos, ni que la digestión suministre á la sangre prinpios azucarados y proteicos. Aun dado por cierto cuantos ¿chos se han aducido en prueba, solo queda demostrado XVI que esos elementos cooperan á la f-rmncion y sosten del ser vivo, que la suma de estas sustancias no da por resultado; mucho mas falta reconocer todavía, es necesario no solo que estos elementos no sean inertes, sino que al reunirse se modifiquen y que continúen disfrutando del carácter vital. Supuesto pues, que las sistematizaciones son aceptables sin distinción, por cuanto tienen de positivo, de asenti  miento general, conforme al sentido común; admitimos en principio, las nuevas teorías de que hemos hecho mérito; pero toda vez que no es solo una parte de la verdad en  tera que buscamos, la inquirimos atendidas las axiomáti  cas que encierran estos sistemas, recurriendo á las luces de sus propias fuentes, al insistir en las siguientes de  ducciones. Empero, detengámonos antes un momento en la consi  deración de estas sistematizaciones, al fin que sus conse  cuencias faciliten el estudio que emprendemos. Desde que se llegó á comprender que el ser vivo tiene en sí la razón de su existencia, siendo causa final y creatriz á la vez de la misma, resuelto el problema de la relación de la vida y la organización, en conformidad con la esperiencia física y la fisiológica, por la filosofía natu  ral, felizmente, se ha convertido en provechosa síntesis, la penosa antítesis del materialismo y ’ esplritualismo, organicismo y vitalismo, en el sentido de estas palabras en medicina; referir los actos vitales tan solo á fuerzas físicos< : UNIVI RSl DE SANTLC Ú XVII químicas y mecánicas ó bien á entidades ontológicas. De hoy mas, todo sistema esclusivo que corresponde precisa  mente, á unq ú otro de los radicales enunciados, es inad  misible en la ciencia y arte médica, en patología, su espresion genuina, que conservando el mismo carácter desde su constitución definitiva en lo antiguo, continúa subordi  nada á la filosofía del buen sentido; que sin .desatender las verdades empíricas, hipótesis, se aliene á las axiomá  ticas, realidades, acentuando asi su criterio de esperiencia universal; su método de observación atenta; sus prin  cipios, las ideas relativas á la vida, la salud y la enferme  dad; sus leyes y doctrinas fisiológicas y por consiguiente, las de la Anlropologia normal. Y, tal es el sentido de nuestro sistema, decimos mal, del inclusivismo médico de la época, que propalan en el actual periodo de eslraordinarios conflíetosyde opiniones, apenas divergentes, los talentos rectos y esforzados, que, sin sacrificar la metafísica á la observa  ción, sostienen la reacción radical que sufre el vitalismo de parte de la escuela anatómica, cuya dominación esclusiva por mucho tiempo, promete una doctrina de conciliaciónEl inclusivismo médico, que mas y mas predomina sin alcanzar -todavía el sello dogmático, no es ciertamente el eclecticismo con sus fingidas bellezas, ni el empirismo con sus fatales perspectivas; es solo la genuina espresion del pensamien'o feliz de la idea médica moderna, aunar el organicismo y el vitalismo, las leyes de la razón con las realidades de la experiencia, la teoría y la - práctica. La conclusión del inclusivismo médico es en resúmea; en .cuanto al arte, la observación mas exacta de este axioma fundamental de todas las ciencias, siempre - 3 se UN1VERS1DADE DE SANTIAGO u XVIII antepuesto en teoría, pero rara vez satisfecho en prác  tica, que la verdad puede venir sin que importe de don  de, y que precisa adoptarla, no importando donde quiera que venga. Y, en cuanto á la ciencia, continuación de los estudros' analíticos, pero dando participación mas lata á la sintesis; estudios mas profundos de Lis enfermedades consideradas como actos vitales, es decir, de la serie de modificaciones fisiólogo orgánicas que presenta la enfer  medad, desde que se inicia hasta que cesa volviendo á la salud ó fatalmente. Es constante que do la preocupación exclusiva del aná  lisis (ué lamentable resultado, el caer en un grave error, el tomar las lesiones anatómicas por la enfermedad; iden  tificando por una ilusión de óptica incompresible el prin cipio del mal y sus restos después de la muerte, su  primiendo las transiciones intermedias y borrando el tiem  po que en materia de vida lo es todo. Empero, el in- 'clusivismo médico do la época declarando tan importante el estudio de las lesiones como el de los síntomas, ha venido á obviar este inconveniente sistemático (jue en  trañara el de grave trascendencia para la práctica, de di  vidir las enfermedadas en dos categorias, unas con le  siones apreciables después de la muerte, y otras sin dejar talés huellas; las primeras casi todas incurables, las se  gundas curables solamente algunas; porque dados en una enfermedad, por egcmplo pulmonal, los primeros signos de tuberculización, y no ver ya mas que los últimos desór  denes que se observan en el cadáver de resultas de esta afección, es todo uno para la escuela anatómica esclusivista que tiendeasi irresistiblemente al escepticismo teu XXV entran en su sintomatologia. Estos elementos se distin  guen: primero en específicos diferentes, dialésico, virulento, infectuoso, etc.; segundo, en especiales diversos, el infla  matorio, nervioso, mucoso etc.; tercero, en comunes, los esténico y asténico. Circunstancias de lesión. Consisten las lesiones en al  teraciones de función, y de constitución elemental ó mor  fológica de los órganos. Las primeras son referentes á cambios en aumento, disminución, perversión y abolición de actos normales, y las segundas á modificaciones anor  males de organización, por lo que se dicen estas orgá  nicas y aquellas funcionales. Las lesiones orgánicas se distinguen: l.° en estequiológicas ó de los principios inmediatos que componen los plasmas, sueros y liquidos segregados, de las proporcio  nes entre los mismos y de las sustancias estrañas que en ellas se encuentran; 2.o en histiológicas ó de los ele  mentos anatómicos, de las que resultan las homeomerológicas de alteraciones de los sistemas, de la continuidad y de la configuración. Circunstancias etiológicas. Las causas son influencias que obran anormalmente en el organismo. Se hallan las causas en las alteraciones de la relación armónica de las operaciones intrínsecas de la economía, y en las de esta con el macrocosmo. Por tanto, presentan la heterogenei  dad de las cosas del universo. Son coeficiencias toda vez que no hay mas causa eficiente de enfermedad que la misma vida. Bien se dice que pedir la base fisiológica de la medicina, en la que todos los sistemas están conformes, y considerar como causa esencial de la enfermedad á las 4 u XXVI coeficencias vitales, es fácil para dicho ó escrito, pero no en práctica, porque el arte no se alimenta de absurdos. I La calificación de las causas morbosas debe tener por í, base el conflicto de las mismas con la intimidad viviente. | Hay causas morbosas simples que dan lugar á padecíI mientos, sin sello especial, porque el proceso morboso toma | el carácter esclusivo que le impone la idoneidad orgánica. I Otras causas son especificas, pues el proceso que las q sigue, es siempre el mismo, y por lo tanto especifico, j El grado de especificidad se mide por el de la idenliR ficacion de la causa morbosa. La especificidad de la causa p consiste en promover la actividad úlal en un sentido que f solo á ella pertenece; mas, una vez verificado el impulso, i es la economía la encargada de la realización morbosa. I Se dividen ademas las causas, atendiendo á su punto | de partida, en esternas é internas, locales y generales 1 , í y según contribuyen á producir indirecta ó directamente I el mal, en lejanas y próximas. Entre las primeras distin1 güimos con Baglivio las predisponentes y ocasionales. La | predisposición, causa prmgumenica, debe mirarse como un 1 consentimiento previo á la unión del organismo con la ] causa próxima cualquiera que ella sea; esta disposición 1$ á tal unión, esta cualidad del terreno, no es de seguro ' el gérmen. Las causas ocasionales, procatárticas, que suI' - ponen la predisposición, sin la cual exercere vim suam 1 , non nalent, no son aun, mas que el arado que ha pre1 , parado la tierra para la simiente; aquellas que causam * i próximam ad aclum aducunt. La causa próxima, primo 1 £ prima quee possita ponitur morbus el oblata auferlur deI ( be distinguirse de las determinantes y predisponentes que I c se UNIVI RS1 DE SANTL-.C J XXVII la provocan, es la causa morbosa esencial que se en  cuentra en la lesión y el sistema, revelando la naturaleza del mal. Para reconocer esta cansa morbosa es necesario resol  ver el problema patogénico ó de la formación, de la enfer  medad, en sus dos términos sinlomatolugico y etiológico. Al efecto cumple, después de determinar las causas (¡ue concurren á la producción del mal, precisar las modifi caciones ó estados anormales que en la economía pro  curan, sustituyendo con sus denominaciones las de los síntomas que los manifiestan; es decir, valorar los sínto  mas como manifestaciones de estos estados. En patogenia hay que ocuparse preferentemente de las alteraciones de los sistemas y tegidos esparcidos general  mente, ó de aquellas alteraciones que pudiendo presen  tarse en un gran número de órganos pueden ser sujetas á un estudio general, y separadas de los caracteres que les comunica su presencia en los órganos especiales en que pueden presentarse. Es incontestable, en tanto que por los distintos órganos están esparcidos elementos co  munes, que sea posible se manifiesten en ellos alteracio  nes semejantes, que por consiguiente, pueden sujetarse á una consideración general, suministrando esta conside  ración aislada una idea mas clara del fenómeno, y alle  gando el conocimiento de su naturaleza, como el de su valor y significación reales, que revela el anólogo de las condiciones anormales que lo provocan. De este modo se analiza cada uno de los elementos de las alteraciones complicadas que estudia la patología especial en los cua  dros ó casos particulares quirúrgicos y médicos; alteracioDE SANTIAG< u XXVIII nes que pueden reducirse á locales y generales de la circulación: 9. o de la nutrición, 3.° de la inervación; y 4.o de constitución, toda vez que el carácter de la vida es el cambio de materia, y la fijeza de forma; y que resultan asi, como parles de la economía mas generalmente repartidas, el elemento sanguíneo con los vasos y líquidos nutritivos, los distintos elementos de los tegidos en que se verifica la nutrición por el cambio en que están con el plasma de la sangre, el ' elemento nervioso con sus variados centros sosteniendo la escitacion, y el elemento morfológico man  teniendo la constitución física. Alteraciones de la circulación generales y locales. To  das estas alteraciones ofrecen distintas variedades que se manifiestan por diversos casos patológicos. l .o Alteraciones generales simples del elemento san  guíneo consistentes en modificaciones de la cantidad rela  tiva y propiedades de los elementos de la sangre, Crasis, y de la cantidad absoluta de este líquido vital en mas ó menos, plétora, anemia-, y alteraciones generales complica  das, procedentes de que la sangre se ha alterado de una manera intensa, sin que la química patológica haya po  dido indicar en que consiste esta alteración, Discrasia. Las alteraciones locales de la circulación comprenden, la Trombosis ú obliteración vascular por embolia: la He  morragia ó estravasacion de sangre por solución de conti  nuidad de los vasos; la Isquemia ó anemia parcial, por atrición de estos; y la Hiperemia, congestión activa ó iluxion, y pasiva ó éxtasis, por dilatación de los mismos. 2 .° Alteraciones de la nutrición por aumento Hiper  trofia, nuevas formaciones; por disminución Atrofia, deu XXIX generaciones; por perversión Discrinia, alteración de las secreciones que comprende las variedades dichas, hidro  pesía, (lujos serosos, hipercrlnia flujús blancos, supura  ción flujo purulento, y difteria exudación fibrinosa intersti  cial con mortificación superficial; por abolición Gangrena, muerte local. 3 .0 Alteraciones de la inervación: Neurosis por aumen  to, disminución ó perversión de sensibilidad, molilidad y afectividad. 4 .° Alteraciones del elemento morfológico: Deformación por violencia, traumática, Diaslasis, y por vicios de con  formación, Dislrofosis. Sucintamente apreciadas de una manera analítica, las enfermedades en lo que tienen de común, y, bajo el punto de vista sintético, clínico, después de diferenciarlas asimis  mo, estableciendo grupos sintomatológicos tipos en los apartados de patología esterna é interna, resta para allegar el diagnóstico diferencial de las afecciones del dominio quirúrgico que estudiamos, clasificarlas como tales espe cies distintas atendidas las analogías de sus variados cuadros. Al efecto, pero sin esperanzas de un éxito com  pleto, solo como único recurso, procedemos, ateniéndonos preferentemente alas formas elementales clínicas, que pro  curamos precisar en sus caractéres terminantes, para ma  yor claridad del objeto que nos proponemos. u XXX Clasificación de las afecciones quirúrgicas divididas en dos secciones. 1. a LOCALES, 2.a GENERALES • divididas en seis clases por analogías de forma, LAS PRIMERAS 1.a ln^amacÁon.-2.a Tumor. -3. a Ú\ceva.-4.a Lesión Risica. 5. a Dc^ovmu\ad,.-6.a Nevoosxa. LAS SEGUNDAS en dos clases mas comprendidas en ellas las anteriores i .a Fiebre.-S. a D iálisis. CLASE 1. a — Inflamación. Toda afección local provocada por agentes escitantes; caracterizada sintomáticamente por tumefacción, rubefac  ción, dolor y calor, y anatómicamente por la retracción seguida de la dilatación de los capilares, estravasacion de sangre y formación de fibrina. Unos y otros de estos fenómenos patológicos indican que la lesión funcional y orgánica consiste; 4.® en altera  ciones locales de los elementos sanguíneo y nervioso, espresadas por modificaciones anormales entre la tensión sanguínea y la resistencia de las paredes de los vasos, ó sea de la permanencia de estos en cierto grado de dila  tación propio al aflujo regular de la sangre á los distintos tegidos, estado en el que influyen los nervios vaso-moto  res; 2.® alteraciones locales de los elementos de nutrición, consiguientes á la alteración del aflujo de sangre á la parte, condición necesaria para que se verifique cierta trasudación del plasma sanguíneo que suministra los mau XXXI leriales para la función y nutrición. Resultando de todo esto exudaciones, flujos, congestio  nes, eslravasaciones, regresiones y nuevas formaciones; de aqui, las variedades tróficas de la inflamación congestiva^ kemorrúgica^ exudativa, iiurulenta, gangrenosa, diftérica, hiperplásica ó hipertrófica. La inflamación se distingue también en franca, benig  na, por la regularidad de sus siniomas locales, erética, predominando el dolor, y tórpida, maligna, si la tumefac  ción, pero, apenas sensible, ni caliente y con rubicundez oscura. Además, es complicada presentando sintonías ge  nerales, de calentura, y especial ofreciendo síntomas par  ticulares á la naturaleza del órgano afecto; de donde, las especies de inflamación que se designan con la denomi  nación del órgano inflamado concluyendo en itis. Son tenidas igualmente como tales especies distintas de la inflamación, ostentando ésta ciertos síntomas espe  ciales y siendo provocada por ciertos agentes, que obran localmente de un modo anormal particular, sean de origen morboso orgánico, ó simplemente físico; de todo lo que son ejemplos, las tumefacciones inflamatorias, las quema  duras y congelaciones. Comprendiendo las lesiones posibles en la inflamación, las principales alteraciones locales de los elementos san  guíneo, nervioso y de la nutrición, el proceso morboso no se borra por mas que puedan entrar en él otros distintos consiguientes á las alteraciones dichas, ya como compli  cantes ó complicados. La terminación verdadera de la inflamación, es la re  solución, desapareciendo los síntomas, y el último la turneu XXXII facción. Están admitidas además como terminaciones de la inflamación, la -metástasis y dclilescencia, con la indu  ración supuración, gangrena y ulceración casos patológi  cos cuyos procesos morbosos entrando en el general de la inflamación, es necesario siquiera indicarlos, tratando del inflamatorio. I n d u r a c ió n . Hecho patológico, comunmente determi  nado por la inflamación, cuyos caracteres son la tumefac  ción y aumento de densidad de la parte afecta, sin mas fenómenos anatómicos ni dinámicos. La lesión se reduce á una sufusion albuminoidea intersticial. S u pu r a c ió n . Es otro hecho patológico á resultas de la inflamación ordinariamente^caracterizado por la presen  cia del pús. La supuración presenta además de este sín  toma patognomónico, varios especiales según es velada ó no, y los generales que entran en el cuadro sinlomatológico de la infección purulenta. La supuración velada, re  sultando de la inflamación, se demuestra por la palidez en uno ó mas puntos de la rubefacción, persistiendo la tumefacción, que en estos casos da al tacto la sensación de plasticidad, en que el dolor se hace gravativo y el ca ’ or disminuye. En la supuración manifiesta, provocada por la causa determinante inflamación, coinciden con la presencia del pús ostensibles modificaciones en la superficie supuran  te, que se cubre de granulaciones rojas, las que aglome  rándose, llegan á constituir un tegido nuevo, membrana piogénica, que contribuye por algún tiempo á la secreción del pús, y termina dando origen al tegido inodular cicatricial. Las circunstancias de lesión de la supuración se reaSC D-SAN1I i DECOOT'^TnrÁ XXXJII sumen, pues, en la presencia del pús, cuyos caractéres terminantemente diferenciales, por lo mismo, importa precisar. El pús, líquido morboso, viscoso, grumoso y amari  llento, se presenta á veces alterado, de donde sus deno  minaciones de sanguinolento, sanioso y muchas otras usuales. Este líquido alcalino, compuesto de dos partes, serosa y caseosa que se separa de la primera por precipitación, no puede distinguirse mas por sus caracteres químicos que por los físicos; solo son diferenciales los anatómicos, ano  tados de seguida. La parte sólida del pús precipitada aparece en el cam  po del microscopio, conteniendo muchos corpúsculos, gló  bulos purulentos, granulos grasos y glóbulos rojos de la sangre. Los glóbulos de pús, según se adelanta, reducidos á |eucocytos, idénticos á los glóbulos blancos de la sangre, lo que aun está en litigio, presentan una forma redondea  da, una coloración ligeramente gris y un diámetro de Oj^OOS á O^^OIO. Están constituidos por una masa de protoplasma contráctil y granuloso, presentan de 1 á 5 núcleos, ordinariamente 3. Pero, si se encuentran en el pús, glóbulos con núcleos, también se ven sin ellos: á estos glóbulos se ha dado el nombre de pioides. Pueden operarse ciertos cambios en la composición del pús; asi se esplica la presencia de la leche patológica, que no es otra cosa que pús, donde el protoplasma de los glóbulos está disuelto, mientras que las granulaciones gra  sas desenvueltas en el centro de los glóbulos, han sido 5 üsan i IAGC DE COMPOST u XXXIV emulsionadas por el suero del pús. Las masas purulentas concretas también se dicen im  propiamente materia caseosa. En suma, la supuración, según se infiere del proceso morboso, es una anomalía de secreción, como todas, con siguiente á alteraciones de la nutrición en mas ó por perversión, distinta principalmente por el producto patoló  gico y provocada por diferentes influencias que obran anormalmente en el organismo. G a n g r en a . Hecho patológico caracterizado por la falta de actos vitales locales, coincidiendo con la conversión de la materia orgánica en detrictus pútridos, duros ó blan  dos. La gangrena es producida por causa esterna ó interna; el traumatismo, la inflamación, agentes sépticos, infectuosos, y tóxicos, la edad avanzada ú otras condiciones obrando anormalmente en el árbol arterial; y de aqui las dis  tinciones de gangrena traumática, por inflamación, difté  rica y nosocomial ó podredumbre de hospital, por el cen  teno de cornezuelo, senil y espontánea. Es pues la gangrena, un accidente fatal que proviene de alteraciones de la nutrición local por abolición, la que diferentes influencias procuran, anormalmente obrando en la parte afecta, como demuestra el proceso morboso en sus distintos modos de ostentarse, desde que se inicia hasta que termina. La gangrena como hecho patológico, tiene tres periodos, que distinguen sus síntomas, l .° De inminencia, en el que se vislumbran los fe  nómenos indicados, luciendo aun algunos de la enferme  dad de que proviene este accidente fatal. XLI estendiéndose sobre una Imnefaccion difusa, con ca'or acre; hay dolor pulsativo é intenso, y simonías flogíslicos locales de vetándad, á los (pie siguen generales, febriles, de septicemia. D. c a r bu n c o . Flegmasía gangrenosa por causa interna séptica. C'irncléras. Tumefacción masó menos extral imitada de la piel y tegido celular subcutáneo, de color negruzco que mas y mas acentuándose, se acompaña de rubefacción amorotada oscura, calor y dolor profundo, con sintonías de inflamación tórpida en la proximidad, y generales, de sep  ticemia. E. q u ema d u r a s . Lesiones inflamatorias determinadas por el calor ú otros medios químicos desorganizadores, cuyos caracteres varían según grados admitidos de las mis^ mas. l.o Enrojecimiento caloroso de la piel, (erhema) 2. o Enrojecimiento con tumefacción y ampollas, doloroso y ar  diente, (erisipela (UclenGsa.) 3.° Flogosis profunda supura  tiva con destrucción de las capas superficiales del dermis, Erisipela (legmoitosa.) 4,o Flegmasía del cuerpo del dermis con destrucciones parciales, (erisipela gangrenosa.) 5.° Mor  tificación de la piel y de una parle de los tegidos subya centes, (gangrena.) 6.o Combustión de ludo el espesor de la parle, (carbonilación .) Las quemaduras de alto grado presentan períodos dis  tintos consecutivos. Período de postración, sucediendo al dolor escesivo, la pequenez del pulso y enfriamiento de las eslremidades. Período de inflamación ó de reacción en el que aparece fiebre de intensidad variable, sed ardiente, tenesmo vexical, perturbación profunda del sistema ner6 UNIVKHSlOAü) DE SANTIAGO nr. caMPOSTr u XLII vioso, á h que sigue un verdadero delirio traumático que puede ocasionar la muerte. Período de supuración, que por su persistencia, puede consumir insensiblemente al individuo. F. c o n g e l a c io n e s . Lesiones inflamatorias producidas por el frió. Se distinguen también en orden á los grados de congelación admitidos, análogos á los de las quemaduras. 1.° Enfriamiento^ entumecimiento. 9.° Sabañones, eri  sipela. 3.o Congelación, caracterizada por trasformacion aparente esteárica de la parle, de donde la facilidad de que  brarse en fragmentos; y sintomalológicamente, por el frió, color pálido, y falta de movimiento y sensibilidad del punto afecto. 4.o Gangrena, que sigue á la congelación. ^. a E^ecte. Dermitis. Inflamación de la piel, á resultas de causas esternas ú orgánicas, dicha eritema si es super  ficial y erisipela si profunda, está caracterizada por rubi  cundez cutánea en placa y tumefacción mas ó menos pro  nunciada, depresible, ardiente y dolorosa, con exudacio  nes de neoplasmas y productocs caducos. Los fenómenos patológicos de la dermitis, manifies  tan la hiperemia del dermis, seguida de un proceso de exudación; y supuesto que lesiones inflamatorias análogas pueden provenir de sus resultas en la proximidad, la der  mitis se considera como tipo de toda inflamación esterna superficial. El eritema se distingue por una ligera rubicundez sonrosada, apenas molesta. La hiperemia es ligera, y la exudación tan ténue, que el epidermis que se desprende, forma leves escamas. La erisipela presenta un color sonrosado oscuro un tanto amarillento en los bordes de la placa, limitada hrusS 3 IJNIN'TRMDAOT UL SAN'I DECOM'' n * T rrÁ u XJJH camenle por una linea, alguna vez saliente, y sensible al tacto y á la vista; la tumefacción es considerable, y en estremo, si el tegido celular infiltrado es muy laxo; el dolor es acre y el calor urente. En la erisipela, es intensa la hiperemia del dermis, y la exudación serosa, muy abundante se deposita en su regido y en el mismo conjuntivo subcutáneo, á la vez que superficialmente entre el dermis y el epidermis, que se levanta en ampollas. De todo esto resultan en el espesor de la piel, he  morragias por roturas vasculares, y en su superficie, su  puración, escaras y cuando menos flictenas. Otras variedades presenta la dermitis, como el erite  ma y erisipela, dichas también exantemas^ por analogía de carácter eselusivo, despuntando en placas rojas que desaparecen á la presión del dedo, ya sean de curso rá  pido, como el sarampión, la escarhdlHa y la viruela; ya lento, como la miliar, que precisan los sudores copiosos, ó la pelagra, eritema negro de las manos, cara y pecho, síntomas de una afección constitucional, indeterminada, que demuestran las alteraciones de la nutrición é inerva  ción reveladas por síntomas de marasmo y neuro-dinámicos generales. Los exantemas, eritema y erisipela, son las variedades mas comunes de la dermitis, considerada como afección eruptiva; enfermedad de la piel que produce erupción, brotes, y que es simple, si consecutiva al proceso in  flamatorio, primiíwa, idiopática, consistiendo solo en la erupción, dermatoses, y sintomática de diferentes estados morbosos, pseudo-dtmtloses. - u S( UNIVKHtlD? DE SAXTIAC nr. c o mpo * ■ XLIV El que la vari edad-exantema, predomine en la der  mitis considerada como erupción, no implica sea esclusiva, pudiendo presentar las domas formas; desde que la hiperemia íluxionaria que la constituye de ordinario, es seguida de proceso exudativo con diferentes hiperplasias ó hipertrofias parciales ó de todos los elementos de la piel. Asi la dermitis simple no solo es e?cantemak>sa con placa roja y picoi 1 ; ademas, es vesiculosa , con ampo  llas pequeñas ó grandes, vexieu ’ as; flictenas; papulosa^ con granulaciones apuntadas en vexú ula, escamosa, con escamas leves fmfuráceas, ó costras do espesor y con  sistencia irregulares, en menos en la circunferencia, que es. la últimamente formada y en mas en el centro que es el primero, llegando de esta suerte hasta formar espe cies de conchas parecidas á las de las ostras; tubero  sa, con tumefacciones nudosas regulares ó informes; acromatosa, con manchas elevadas ó no, claras, oscuras ó abigarradas.. Las lesiones inflamatorias referentes á la dermitis con  siderada como erupción, son las siguientes en orden á las. especies indicadas; A. Exantema tosas, eritema, erisipela, y Tosaola, erupción en manchas sonrosadas á lo mas del ta  maño de una moneda de diez céntimos, irregulares y aisla  das. B. A exiculosas, eesema, cuyos caracteres son vexicnlas aglomeradas llenas de una serosidad clara sobre estensas y rojas placas; Iwrpes, c. vexiculás aglomeradas trasparen  tes, pero con un punto rojo; pénfigo, c. íligtenas volu  minosas aisladas sobre difusas y ardientes placas. G. Pa  pulosas, prurigo, c. pequeñas pápulas con ó sin mutación decolorido é inhalación del cutis, que aparece lleno de asSC UL S. ‘ \MT:A(<ií nc co # p | " , i : t oa u XLV peí czns, asiento <le un picor consnlerable. D. Pustulosas MT.-pcmigo, c. pústulas mhúmas aglomeradas llenas de una serosidad limpida Jas vexieulas son apuntadas, caducas y en prolifeiación constante, de las que asi, fluye serosidad inspisada condensándose en costras amarillentas y espesas-. E. Escamosas, piiiriubis, c. leves escamas furfuráceas (cas  pa) con comezón y con placa ó sin ella. F. Tuberosas, slróphidus, c. pequeñas tumefacciones cutáneas acumula  das, lisas, de consistencia unifoime y mediana, sobre placa rosada leve. G. Ale rom a tosas, manchas hepáticas, c. tinte moreno en manchas lenticulares. o.a Especie. Muciiis. Inflamación de las mucosas, super  ficial y profunda,, caracterizada por turgencia y rubefacción vascular con acrinia seguida, de hipercrinia, determinada por causas esternas ó internas. En la mucitis superficial, catorro, la tumefacción y rubefacción es leve, mientras que el flujo es abundante y viscoso; el calor y el dolor son poco notables. En la mucitis profunda, la turgencia y rubefacción vascular son considerables y ostensivas á la proximidad, el flujo es grumoso, sanguinolento y aun sanioso, el calor y dolor muy pronunciados y ardorosos. A estos sintonías lo  cales se agregan especiales de flegmasía de vecindad, y generales, febriles, algunas veces.. El flujo en la mucitis aguda ó subaguda, es muco-pu  rulento, contiene numerosos corpúsculos mucosos,, células trasparentes de un solo núcleo y otrasepiteliales opacas, granuladas y de un núcleo dividido, las que dan al flujo un color amarillento; estas células provienen de las epiteliales de las glándulas, mucosas y del mismo tegido de la membrana. S( UNIVKKSID? DE SANTÍAC. u XLVI La secreción anormal en la mncitis, no siempre es muco-purulenta, pues á veces es fibrinosa, y forma sobie la superficie afecta,'una especie de capa punteada (aftas) y otras estensas placas superficiales y que revistiendo la forma pseudo-inembranosa, suelen engrosarse y adherirse á la misma trama de la mucosa que alteran. De aqui, las variedades tróficas de la mucitis pseudo-membranosa, difté  rica y crupal. La mucitis superficial aguda puede complicarse con la anomalía de secreción fteborrea^ purulencia, blenorragia, y siendo de curso lento, con la blenorrea, /lujos ó flores blancas. La mucitis profunda provocando flogosis en la proxi  midad, como la dermitis, se hace también flegmonosa. La mucitis es pues, tipo de toda inflamación superficial interna, y esterna próximamente interna. A estas lesiones inflamatorias corresponden las siguien  tes: Blefaritis, catarro palpebral; Bléfaro-conjuntivitis ci  liar, c. del borde libre de los párpados; Conjuntivitis ocu  lar, c. do los ojos; Dacrioadenilis, c. del saco lagrimal, tumor lagrimal interno; Otitis, c. del oído; Rinitis, c. nasal; Estomatitis, c. bucal; Uretritis; c. de la uretra; Bálano postis, c. del prepucio; Vaginítis, c. de la vagina; Cistitis, c. vexical; Proctitis, c. anal. 4 . a Adenitis. Inflamación de las glándulas con  globadas y conglomeradas, superficial y parenquimatosa, profunda, por causas esternas ó internas; se caracteriza en el primer caso por la tumefacción, dureza, rubicundez y dolor leve en el sitio correspondiente á la glándula afecta, y en el segundo, presentándose estos sintomas mas u XLYII marcados, pero no con uniformidad, siendo mas pronun  ciados en cieitos puntos que en otros, según el principal de la inflamación. En uno y otro caso, si la inflama  ción es aguda, invade el tegido celular ambiente, y la adenitis se complica, haciéndose flegmonosa. Las lesiones se reducen á la induración ó reblande  cimiento de la glándula inflamada, con ó sin hipertro  fia, hiperplaxias, gangrena y supuración: alteraciones de la nutrición y anomalías de secreción, que se traducen en las lesiones orgánicas presentándose la glándula por su cambio de color, consistencia y demás condiciones, como hepalizadá ú oxificada, ó tan blanda que puede deshacerse comprimiéndola, y ofreciendo en el centro y hacia la su  perficie, puntos grisáceos que terminan por confundirse ó formar cavidades llenas de gases, despojos texluralos, neo  plasmas ó colecciones purulentas. Las variedades de adenitis esternas son además de las cervicales, axilares é inguinales, bubones, de los gánglios linfáticos; la adenitis lagrimal, tumor lagrimal esterno; parotiditis, de la parótida; amigdalitis, angina, de las amíg  dalas; tiroiditis, bocio inflamatorio, de la tiroides; mami  tis, de la glándula mamaria; orquitis, de la espermática; prostalilis, de la próstata; etc., 5 .? Especie. Miositis. Inflamación de los músculos; c. tumefacción con rubicundez y tensión muscular mas ó menos pronunciada, ardiente y dolorosa á la presión, do  lor que imposibilitando los movimientos, hace que la parte permanezca en flexión ó eslension según los usos del músculo. La inflamación de los músculos, estensiva á su atmós  fera celular, es flegmonosa. se UNIVKRMDAü DESANTiAGC nr. COMPOST u xLvm Las lesiones consisten en "exudaciones sanguinolentas intersticiales é iníillraciou de scrusila l turbia y como ge  latinosa; la fibra muscular no camba de aspecto, pero aumenta de densidad* y pasa á un estado de semi-contraecion. Si la inflamación es intensa, el músculo está reducido á una masa líquida, espesa, de un rojo oscuro, vinoso, mezclada con pús. Si el músculo está al descu  bierto, conserva su aspecto normal los pi ¡meros dias, pero á poco se cubre de una materia gris, sucia; d spues, de una capa de mamelones carnosos, por debajo de los cua  les desaparecen las fibras. Cuando el múscu o ha sido coitado, las fibras se abultan, el pús es" abundante y fé  tido, se desarrollan mamelones carm-sos y se atrofia. En algunos casos se presentan fungosidades en la super  ficie de los músculos seccionados. Las variedades de miosilis mas notables son la psoiíis^ de ordinario flegmonosa, y la irhU caracterizada por el cambio de colorido del iris y la miosis ó contracción irregular de la pupila. 6 . a Especie, ^eurilis Inflamación de los nervios; c. sensación de un cardón tenso y liso en el trayecto de los nervios inflamados, rubeíaccion, calor y dolor que ali  menta á la presión; ademas, destrucción del poder condulriz del nervio afecto. Lesión: hiperemia de los capilares propios, prolifera  ción del elemento conjuntivo y atrofia de las fibras ner  viosas. Es variedad de la neuritis la retinitis, inflamación de la retina, caracterizada por la intensa fotofobia al menor rayo de luz, que evita el enfermo de todos modos, siendo aguu XLIX " da, y sí crónica por la amaurosis gradual, la inmovilidad de la pupila y su dilatación, presentándose con frec  uencia deslustrado el color negro aterciopelado del fondo del ojo. 1 .a Especia Arterilis. Inflamación de las arterias, simple y flegmonosa: c. á la palpación se nota en el trayecto del vaso como un cordon duro, que es doloroso á la presión; los dolores y pulsaciones suelen ser fuertes al principiar la arteritis, y siendo flegmonosa, hay rubicundez viva en el sitio correspondiente. De ordinario, persistiendo el dolor acerbo en la ar  teritis, desaparece la pulsación del vaso, hay falta de ca  lor y palidez en el miembro con entorpecimiento, y muy presto se presentan sintomas de mortificación. Lesiones. Engrosamiento y friabilidad de la arteria y aspecto mate de su membrana interna, los vasos propios aparecen desarrollados, el calibre de la arteria inflamada está disminuido por la exudación intersticial, y lleno de coágulos sanguineos, falsas membranas y algún pús. $.a Flebitis, Inflamación de las venas: c. las venas inflamadas dan al tacto la sensación de grue  sos cordones nudosos, sin pulsación, se observa en el trayecto de estos vasos afectos rubicundez un tanto azu  lada, y ademas calor aumentado y algo de dolor á la presión, con tumefacción considerable estendiéndose á las proximidades. Estos síntomas locales son muy pronuncia  dos en la flebitis flegmonosa, que difunde la inflamación en su atmósfera celular. Lesiones. En la flebitis las paredes de las venas estan engrosadas é inyectadas en las túnicas esterna y me7 * u L dia, cuyos elementos separa un neoplasma liquido por escisión de los corpúsculos de tejido conjuntivo, se en  cuentra pús fuera de la vena, en su espesor é interior, donde hay embolias y coágulos de sangre, y al esterior derrames sanguíneos superficiales é infiltración serosa en el tegido celular. De las variedades de flebitis es notable la coroidilis, inflamación déla coroides, que caracteriza la coloración roja, oscura y á veces nebulosa con manchas blanquizcas del fondo del ojo, acompañadas de vascularización subconjuntival difusa, distinta, por tanto, de la arborescento super  ficial en la conjuntivitis; además, la presencia en el campo de la visión de pequeñas moscas y telas de araña. 9 .a Especie. Lin/ilis. Inflamación de los vasos linfáti  cos: c. solo es perceptible por rubefacción arborescente en el sitio afectado, y el infarto de los ganglios linfáticos inmediatos. Lesiones. Se reducen á infiltraciones de serosidad. 10 . Especie. Leucitis. Inflamación de los tegidos des  provistos de vasos: c. tumefacción variada, dolor vivo y rubefacción mas ó menos marcada. Lesiones. Los tegidos blancos, seroso, fibroso y car  tilaginoso, se encuentran distintamente alterados; los pri  meros, capsulas siaoviales y ligamentos, por egemplo, se hallan, ya engrosados y dilatados, perdido su brillo y tersura, tomentosos y vascularizados, ya adelgazados, re  blandecidos, llenos de fungosidades, hendidos é inyectados. Exhalan estos tegidos y demás pseudo-serosos ó fibrosos, que también presentan alteraciones análogas á las indica  das, no pús, sino una serosidad mas ó menos abundante se UNIVCUSIi 1AI.I h DE SANTIAGO DrCQH»)'Tf1iE , LVH humorales á no ser producidas por dislocación. Las tumefacciones se sobdividen: l.° en inflamatorias, correspondí mies á los tumores inflamatorios, flegmon, di  vieso, pústula maligna, carbunco y tumores blancos, flegmomas; v 2.° humorales por colecciones de líqdidos morbosos, y retenciones de humores normales; 3.o por dislocación, á las que se refieren los tumores herniários con los demás sintomáticos de cambios de posición, y los tumores por dilatación patológica areolar, enl¡sematosos. Los tumores hemiarios se distinguen, según la parle blanda dislocada está cubierta ó no de tegumento; en el primer caso no se altera el color de éste, y en el segundo el órgano herniado luce el suyo, por ejemplo, claro si 'es la membrana del humor acuoso, ú oscuro si es el iris. De lodos modos, los tumores herniados son redimibles, no dolorosos y acompañados de lesiones funcionales, consi  guientes al cambio de posición del órgano. Los tumores enfisematosos son renitentes, sin mudanza de color del cutis, ni aumento de su sensibilidad, por mas que siendo la tensión estreñía llega á hendirse, dando salida á los gases acumulados bajo su cubierta. Los tumores humorales se caracterizan por su blandura masó menos pronunciada, desde la fluctuación en las hi  dropesías y derrames, hasta la pastosidad en los apostemas. Es sintoma palognomónico de todo tumor humoral la presencia del líquido de que está formado, espontánea ó manifestada por el trocar. Las tumefacciones humorales pueden reducirse á las si  guientes especies y variedades con sus géneros respectivos. A. Tumores purulentos, por colección de supuración,. u cnn . apostemas. Especies. 1 '- v . s ' a s , c ^' ’ ciones de pus en el tegido celular. Variedades, calientes, flegmonosos; fríos ó sin flegmasía; congestos, en sitios distantes del loco de supu  ración, y melasiásicos, apareciendo sucesivamente doquier. Derrames purulentos, colecciones de pús en cavidades no  tables. Variedades, empieina, en el pecho; hipopion, en la cámara ocular. B. Tumores serosos, por colección de serosidad, hidro  pesías. Especies. Hidropesías verdaderas, en cavidades nor  males considerables. Variedades, hidrocéfalo, del cráneo; hidroraquis, de la columna vertebral, por falla de desarrollo de alguna porción anular, espina bifida-, acilis del abdómen; hidrocele de las túnicas del teste; hidrartrosis de las articulaciones; hidroftaima, de los ojos. Hidropesías falsas , en cavidades normales poco notables. Variedades, higromas, en las bolsas mucosas; gangliones, en las vainas ten  dinosas; ránula, en el conducto salival de Warlhon. C. Tumores humorales por retención de líquidos nor  males dentro de sus cavidades, retenciones. Especies. Re  tención de orina, en la vejiga; tumor biliario, de la bilis en la vexicula de la hiel; lagrimal, de las lágrimas en su saco; galactocele, de la leche en los conductos galacloforos; aneurisma, tumor hemático arterial, distinto por presentar pulsaciones isócronas con las cardíacas y sin mutación de colorido, y en el que la retención de la sangre proviene de dilatación de las túnicas vasculares con solución de conti  nuidad, las mas veces, de la media; de ahi, las variedades, ■cilindrico, fusiforme, cirsoides y sacciforme, con saco, for  mado de la túnica celular y restos de la interna; presenta ¿éste además del fundo, que contiene coágulo sanguíneo u LLX muy íibtinoso de su lado, con un cuello distinto, una boca ú orificio, correspondiente al interior de la arteria, solucionada en su continuidad por rotura de la túnica amarilla; várices, tumores hemáticos por retención de san  gre en las venas, determinada por dilatación de sus túnicas. Se llama hemorroides, en las venas hemorroidales, varicocele en las espermáticas. Son las varices blandas, llecsuosas, un tanto azuladas y sin pulsaciones. D. Tumores humorales por retención de líquidos nor  males fuera de sus cavidades, estravasaciones. Especies. Aneurisma traumático difuso, por estravasacion de sangre arterial; Irombus, por estravasacion de sangre venosa; variz aneurismática, por estravasacion de sangre roja, mezclán  dose con la negra en el interior de una vena, por solución de continuidad de ésta á la vez que de 1 i artéria de que es satélite; chichón, tumor por estravasacion capilar san  guínea, como los análogos en la cabeza de los recien naci  dos, á resultas del traumatismo; ccphalomaloma, por cstravasacion capilar de sangre sub-pei icraniana por causa orgánica; aneurisma de tus huesos, por sufusiou sanguínea intersticial en las estremidades de los huesos 'argos, con  siguiente á la dilatación patológica areolar de la sustancia esponjosa; hematocele, por estravasacion capilar sanguínea en las túnicas del leste; tumor Unfárico traumático, por estravasacion de la linfa; tumor urinario, por estravasacion de la orina; tumor fecal, por estravasacion de las heces fecales. Los tumores propiamente dichos se dividen l. 0 en hiper  tróficos, que se distinguen por el aumento de volúumen -y densidad, cambios de colorido y forma regulares de la LX parte afectada en orden á la biperplaxia ó hípergenésis de sus elementos normales; 9. o parairóficos, distintos asimismo según la proliferación de elementos embrionarios, deter  minada desde luego, ó por la inspección con el trocar esploratorio, y rectificada por el microscopio; 3. o anómalos, caracterizadoi por anomalía de síntoma y lesión. Se dividen además, los tumores atendida su índole, en benignos y malignos. Se llama el tumor benigno siendo de curso lento, de /orma mas ó menos regular, de consistencia uniforme sin determinar dolores espontáneos, ni siempre á la presión, no alterando nada la constitución, ni recidivando después de su ablación. 1 .° t u mo r e s HIPERTROFICOS. Especies. A. Escrescencias. -Tumores vejetantes.-Var.s: verrugas dnras y condilomas, por prolongaciones papilares y con retoños de estas en los últimos, papilomas; verrugas blandas, moluscum por hipertrofia de todos los elementos de la piel; pólipos, por hiperplaxias en la mucosa de los corpúsculos mucosos, mi.-com.os, pólipos vehiculares; de los elementos vascular ó conjuntivo, pólipos fungosos y fibrosos. B. Nudosifl-ides, por biperplaxia del elemento conjuntivo cutáneo, conguntinomas, tumores nudosos. Var.s Tumores perlados ó cristalinos y tuberosos. G. Lobanillos, tumores enquis  tados, cistomas, por trasformaciones de los folículos, y de origen criptoso jupias). Las modificaciones del contenido sebáceo de los tumores folicuLsos, son meiicerica y esteatomatosa, y las del folicul >, alteraciónes regresivas; el contenido de las lupias, 1 es variado como el kiste, de nueva formación progresiva, por lo que es seroso, libro- LXI so, mucoso ó dermoideo. D. Tumores erectiles, por híperplaxias vasculares de la eapilaridad, angiomas. E. Tu  mores [ibro-plásticos , plasmomas. Var.s Fibroso, fibro  ma, carlilaginiforme, condroma; oseifornie (exóstosis) osteoma. F. Tumores célulo-adiposos, lipomas. G. Tumores musculares, por hiperplasias del elemento muscular miomas. H. Tumores neuriformes por híperplasia de la fibra nervio  sa, neuromas. I. Tumores adenoideos, adenomas, porhiperplasia glandular. Los tumores hipertróficos son benignos y celulares con estroma de sustancia conjuntiva. 2 . a TUMORESPARATRÓFicos. Tumores no siempre be  nignos, y erodanles en su evolución, efecto destructivo de infiltraciones, y metamorfosis grasosa de los neo plasmas, de donde su reblandecimiento y resolución por reabsorción de los elementos celulares, dejando una profunda cicatriz no precedida de ulceración. Especies. A. Callosidades, tumores laminosos, duros é indolentes, por híperplasia é hipergenesis del elemento epidérmico. Variedades: callos, puerros, tumores corneales. 13. Tubér  culo, tumor tuberoso, consistente, sin mutación del color de la piel éjiodolenté, por hipergenesis celular granulosa, cuyos innumerables granulos grisáceos, mas ó menos aglomerados, forman masas aparentemente arnrfas. La ulceración que determina la proliferación de estos cor  púsculos, se caracteriza por su presencia manifiesta en numerosos puntos grises, sobre fondo rojo con pús loa  ble. C. Lupus, esfiomeno, herpes corrosivo; tumor granuloso con placa y picor, de superficie lisa y brillante, cubierta de ligeias escamas y de color rojo moreno, como ia placa, LXiI poi preliferaeioi; dn células semejantes á las de la red vas-'u ’ ar de Malpighio en granulaciones blancas parecidas á los granulos de mijo, accidentadas de elementos epidér  micos. La ulceración que sobreviene por esta prolifera  ción celular, presenta alternando con puntos rojos, mu  chos blancos opalinos y dá un pús seroso que se condensa en costras cobrizas caducas, debajo de las cuales continúa la erosión de los tegidos. D. Tumores carnosos, sarcomo, caracterizados sintoináticamenle por su consistencia y volúmen regulares, por su forma y colorido y por 1 >s do  lores que determinan poco notables. El sarcoma es un tumor celular, como todos los paralróficos, sin estroma de sustancia conjuntiva, entrando en su trama elementos vas  culares, que le dan la apariencia de vegetación carnosa; carácter diferencial de la ulceración que provoca su prolife  ración. E. Tumores heferadenicos, que se manifiestan en forma de masas lobuladas aplanadas, mas ó menos volumi  nosas, de mediana consistencia é indolentes y sin mutación del color del cutis; pero alterando las funciones de la par  te afecta é inmediatas como el sarcoma, de una manera mecánica. Los tumores heteradenicos respecto á su estruciura parecen glandulares, están formados de filamen  tos que presentan subdivisiones terminando en fondo de saco, rodeados de una trama celular vascular. En su ulce  ración obligada es carácter la presencia de dichas escavaciones filamentosas, entre las granulaciones rojas, de las que fluye en abundancia un pús sanioso. F. Ctuicroides^ epilelioma, tumor cutáneo por lo regular como el lupus, también pequeño, de color cobrizo, pero de superficie ás  pera y que se cubre de gruesas costras aleonadas que se u reproducen, mientras el dermis no se desflora ulcerándose por la proliferación epitelial en que consiste el tumor. Es  ta ulceración nada ofrece de distintivo, es rogiza y dá tin pús abundante sanioso y aun fétido. ■ 3 .° t u mo r es a n ó ma l o s . Tumores complejas, malignos, desorganizantes en su evolución invadiendo lo los los legidos, dichos por tanto, carcinomas y cáncer por su se  mejanza, próximos á ulcerarse, con las pata de un can  grejo. Los tumores carcinom itosos presentan con algunas diferencias, no esenciales, sino de formas, los síntomas que señalan el tipo del tumor maligno. Siendo de curso rá  pido, de forma y consistencia irregulares, determinando dolores espontáneos y vivos á la presión, é infartos ganglionares inmediatos, y dando lugar á una alteración gene  ral de la constitución, y en Gn, reproduciéndose antes ó después de su estirpacion. El carcinoma, cáncer, se presenta bajo diversas formas; el cuadro sintomatológico es el mismo con algunos rasgos caracteristicos en cambios de densidad y colorido: Escirro, muy duro y sin mutación de color: Encefaloides, de consis  tencia mediana y abigarrado: Melánico pastoso y de tinte oscuro: Coloideo, blando y sin alteración del color normal de la parte. Estos tumores y demás anómalos, análogos, ■después de un tiempo variable, de uno á dos meses, á uno ó dos años, se reblandecen en su parle superficial ó cen  tral, la piel se adelgaza y se perfora. Esta ulceración sin tendencia á cicatrizar, se llena de tegido canceroso forman  do una especie de setas de volumen variable. La ulcera  ción del cáncer, siempre en progreso, al igual que la del •cancroides, nombre diminuiivo tan impropio como el de U.MVKUSIDA: DE SANTIAG . nr c o mpo s "! u LXIV cáncer epitelial dado á tales tumores, se cubre de eminen  cias mamelonadas vasculares, segregando un liquido seropurulento, fétido, y de cuando en cuando determina he  morragias. Es de advertir que ínterin la erosión de tegidos desformando horriblemente la parte afectada no llegue á poner al descubierto vasos y nervios, no se presentan he  morragias ni dolores laminantes en los pseudo-cánceres. El carcinoma está compuesto de una trama del tegido conjuntivo de nueva formación, cuyas fibras circunscriben espacios que se designan con el nombre de alveolos, lle  nos de un liquido lactescente llamado jiujo canceroso, que dá el tumor por espresion, y en este jugo reconocido por el microscopio se observa un cúmulo de corpúsculos y células tan variables en forma, volumen y aun núcleos, que ni unos ni otras presentan carácter alguno cons  tante que abone su distinción de cancerosos especiales; y tal puede decirse de los demas elementos testurales que se encuentran en el estroma del carcinoma, fibras, y va  sos ni venosos ni arteriales perfectamente, tan imcompleto que solo se componen de una sola túnica; y de ahi sus frecuentes hemorragias. Las demas particularidades notables en las variadas formas tumorosas bajo que se presenta el cáncer, pue  den determinarse á este tenor. ‘ En el escirro la trama és dura, rechina al corlarla y es de un blanco mate; en el encefaloides la sustancia es por lo general blanda y se dislacera fácilmente cuando se la comprime con lOg dedos, la trama es floja, la apariencia de la masa eg fnedular; en el cáncer melanico la sustancia es aun mas blanda como la trama y las células, y el jugo contiene u SI UNIVKHSlIf? DE SANTi ■ nr.cOMP ÉXV corpúsculos pigmentariós; en el cáncer coloideo, gelatiniforíne la trama es casi nula, la sustancia presenta la consistencia de jalea. En tales variedades de carcinoma se obsoivan transiciones tan insensibles á veces, que es im posible determinar con exactitud los tumores malignos referentes; asi, por ejemplo,si de los tumores fibro-plásticos vaséula' : es de nueva formación, el fungus hematodes cor  responde perfectamente al cáncer medular ó encefaloides fungoso, muchos plasmomas de índole análoga no están en el mismo caso. Ciertamente, el proceso inmoral es uno, no obstante los variantes, consiguientes por neoplasias espe  ciales. La naturaleza de los tumores está en la lesión y el sistema, ,y no bastan por si solos, el estado, disposición, composición y estructura, de la sustancia de que están formados, para determinar desde luego su malignidad. Tu  mores inflamatorios,* humorales, sólidos; enquistados, hi  pertróficos y paratróficos, pueden ser ora benignos, era malignos en diversos grados, por metamórfosis de neo  plasma. Son pues, exactas las denominaciones de tumo  res pseudo-cancerosos, es decir, de efecto destructivo no siempre ilimitable, y también es justa la de cancerosos, carcinoma, de efecto desorganizador fatal, porque una vez ulcerados, la acción corrosiva podrá ser lenta ó rápida, pero no retrocede. Esta ulceración es anómala en lesiones y sintornas, como el carcinoma al que sigue siempre; brote de la diátesis patológica, cáncer, que manifiesta ó procura, el tumor canceroso como la úlcera, se presentan espon  táneamente ó por causas determinantes físicas ú orgánicas locales. Cualquiera que sea el origen de la ulceración can- LXVI cerosa, presenta una superficie desigual, en cierto modo escabrosa é irregnlarmente circunscrita por bordes lívidos, duros, vueltos hacia afuera, y algunas veces toma la for  ma de un hongo y exhala una sanies icoross, poco abun  dante, ténue y no fétida; el fondo suele ser duro, lardá  ceo ó lleno de fungosidades que sangran con facilidad al menor contacto, y que determinan dolores lancinantes, se  mejantes á los espontáneos del tumor, frecuentemente van acompañadas estas úlceras de infartos de los gan  glios linfáticos y de deterioro de la salud general del pa  ciente. Cuando empiezan, suelen cubrirse de costras se  cas, grisáceas que caen y se renuevan. Con frecuencia la superficie ulcerada se llena de una sustancia pultácea, negruzca que cae de suyo; entonces se presentan granula  ciones rogizas de buen aspecto, pero pasageras. Tratamiento de los tumores. Se recurre para el tra  tamiento de los tumores inflamatorios al plan antifiogistico en toda su estension, según sean simples, apostemados ó gangrenosos; en estos es principal medio quirúrgico la cauterización actual. En los tumores humorales purulen  tos y serosos, son preferentes los medios quirúrgicos, la punción y cauterización, para desalterar las superficies su  purantes ó exudantes. En los tumores humorales por re  tención de líquidos normales, se aplican con buen éxito los tópicos sedantes, y el cateterismo y la punción para fa  cilitar la emisión del humor, no estando el receptáculo le  sionado, y la compresión ó la ligadura en el caso con  trario, para procurar otra vía á su curso. El tratamiento de los tumores propios se reduce al uso de tópicos fundentes, yodiformes, para allegar su re  S( lINIVKUSIi) DE SANTIA' SUMARIO DE PATOLOGIA OUIRURGICA. — «» — LECCION 1.* Apreciación de la P-ilologia esterna como tal apartado de la general comprendiendo el estudio de ciertas enfermedades caracterizadas por síntomas eslerióresé indican  tes de manipulaciones, por todo lo que se designan con el nombre de quirúrgicas. Lee. 2. a Distinción de estas enfermedades por sus causas en simples y especificas, según son francas localizaciones mor  bosas en todas sus circunstancias, ó solo.de resultas de una enfermedad diatcsica ú otra general. Lee. 3.* Diferencia délas afecciones, no obstante sean sinónimas de enfermedades en la acepción mas lata de esta palabra; de la afección y la enfermedad local propiamente dicha; enten  diendo t]ue las afecciones comprenden todas las enfermeda  des que ofrecen un estado de sufrimiento, un estado pasivo, ó por mejor decir, una modificación estraordinaria especial y general del organismo por una causa morbifica cualquiera, cuyo modo de acérbn y cuyo sitio nos escapan enteramente. Lee. 4/ Necesidad para facilitar el conocimiento de las enferme  dades esternas, de una idea general de las afecciones mas frecuentes, supuesto que estas determinan localizaciones mor  bosas de todas formas que únicamente deben considerarse como simple efecto patológico, y que en semejante numero, podrán contarse muchas veces las mas de las enfermedades quirúrgicas, toda vez que solo las referentes á la serie de Lesiones físicas de naturaleza traumática, son siempre esencialmente enfermedades locales, al menos en cuanto á su origen y (¡ue atacan órganos determinados. Apreciación gene  ral* consiguiente, de una clasificación aceptable de las enfer  medades generales en: 1. a clase: Reacciones, Calenturas, Fiebres, ó Pirexia; fiebres simples, gástricas tifoideas, exantemáticas. 2. a clase: Neuropatías: nervosías simples y complejas, 3.* clase: Hernias, ó alteraciones de la sangre; plétora, anemia, leucoemia, escorbuto, 4. a clise: Aigideces cólera morbo, escleroS( UNIVCUMO:' ! DE SAXTIAC u — 4 — nía, 6. a clase: enfermedales puerperales, 6.* clase: enfermedades palúdicas, 7.-' clase: enfermedades tóxicas ó envenenamientos, 8. 1 clase: enfermedades ponzoñosas. 9. a clase: enfermedades virulen  tas, siülis. rabia rnudrtno, 10. a clase: enfermedades diatesicas; herpetismo, escrófula, tubérculo, cáncer, calculosis, reuma  tismo, gola. Lee. 5.* Determinación de las reacciones y diátesis como hechos morbosos, ó sea consistien lo la< primeras en el aumento cuantitativo de las propiedades lisiólogicas de los elementos sanguíneo y nervioso, y las segundas manifestándose por una enfermedad, por lo común de curso lento, que radica en los elementos componentes de los sólidos y humores de la eco  nomía humana, que se trasmite por herencia, que determi  na localizaciones sin numero de igual naturaleza y con se  mejante síndrome, y cuya terapéutica racional debe dirigirse mas a combatir el estado interior que el proceso local. ■ Lee. 6/ Clasificación de las enfermedades quirúrgicas en orden alas formas clínicas mas elementales, designadas con estas <lcnominaciones () equivalentes que no permiten desconocerlas, forma inflamatorta, febril, neuropatíca, de tumores, llagas, lesiones físicas, cuerpos estraúos retenidos, y deformidades en nuestro organismo. Lee. 7/-I.* c/a?e.=lNELAM\cioNEs. De sus caracteres terminan  temente diferenciales de forma y condición morbosa típicas. Fornta, rubefacción, tumefacción, calor y dolor Naturaleza. Bien puede decirse es la probable de esta enfermedad la reacción que considerada como hecho morboso, consiste en el aumento cuantitativo de las propiedades fisiológicas de los elementos sanguíneo y nerviobo en lo dinámico, y «leí lado-estático en el mímenlo de la yascularidad y plasticidad de la sangre en el punto afecto; pues á esto te re lucen sus alteraciones or  gánicas. De las causas esternas é internas determinantes de la innamacion v de sus divisiones por este concepto, en simple y especifica, como por el de la regularidad y anomalía de los síntomas, en benigna y maligna, erética y tórpida. De las -terminaciones de la innamacion, resolución, supuración, in  duración y gangrena, tenida la primera como la verdadera, y las demás "como tales enfermedades distintas, frccuentemen- — 5 — . te provocadas por la inflamación que suele continuar con las mismas. Del tratamiento de la inflamación, ó sea del plan an  tiflogístico directo é indirecto, general ó local, y de los re  medios y medios quirúrgicos que comprende. Especies particulares de la inflamación, ó sea de esta en fermedad invadiendo particularmente los principales sistemas orgánicos: Dermitis, Flegmás as ó Flegmones, Mucitis Linhlis, Adenitis, Arterilis, Flebitis, Nevriüs, Miocilis^ Artritis, Osteítis, ó Inflamaciones por Quemaduras y Congelaciones. Lee. 8. a De la supuración considerada como condición mor  bosa. De sus causas, la inflamación ú otras patológicas cono  cidas ó no. De sus sintomas y circunstancias de lesión. Dis  tinción del pus porsus caracteres físicos, químicos y microscó  picos, y de las superficies supurantes con membrana piogenica ó sin ella. Del tratamiento de la supuración, dando salida al pus, y borrando sus orígenes por les medios quirúrgicos con el ausilio de una medicación alterante ó sin ella. Especies particulares: Apostemas. Lee. 9? De la gangrena, muerte local por mortificación. De sus causas esternas, la inflamación, el traumatismo, la compresión, el frió, y délas causas internas, la edad, el uso de ciertos alimentos, padecimientos arteriales, el tufo de hospital y el éxtasis capilar tilico; y de aquí, denominaciones distintas de la gangrena según sus causas, por las primeras con igual calificativo, y en ' orden á las segundas, dicha senil, por el cen  teno de cornezuelo, espontanea y de hospital ó nosocomial. De los caracteres estáticos, la hinchazón enfisemalosa ó la defeca  ción momifica y un olor suí generis. y de los dinámicos, la tal  la de caloricidad sensibilidad y molilidad; de donde las denomi  naciones generales de gangrena seca y húmeda, y por sus límites de escara y esfacelo.--De las alteraciones orgánicas a resultas de la gangrena ósea de la conversión en pulnlago ó caput-morhuií de las partes mortificadas, conservando no obs  tante su delincación orgánica. De los periodos de la gangre  na dichos de inminencia, mortificación, eliminación de la par  te gan^renada y reparación de la misma.-Del tratamien  to preventivo, oponiéndose á su causa y del terapéutico flo  reciendo la eliminación de la parte mortificada, por los me  dios desinfectantes ó quirúrgicos apropiados. De las curas sucesivas para la reparación. — 6 — Lee. clase: F iebr es ; forma-, resolución de fuerzas, fre  cuencia del pulso, sed y ardor, naturaleza probable de la reacción, como hecho morboso genera!. Especies particulares del dominio de la patología quirúrgica: Fiebre inflamatoria y traumática, héctica por supuración y tífica por afección puru  lenta, intoxicación séptica, putrefacción. Tralamfcnto: puede reducirse al antiflogístico, purgativo y antilípico, valiéndose sin preferencia, indicada suficientemente, de los correspon  dientes medios medicinales y quirúrgicos. L. 41°. 3. a clase. N eu r o pat ías . For. Modificaciones variadas de la sensibilidad, la contractilidad y la afectividad parliculai meii' te y mas órnenos en conjunto, sin otras modilicaciones ana  tómicas notables en el sistema nervioso que la producida por lesión física accidental, causa entonces determinante eviden  temente de la oervosia. Na!, esencialmente vital y por acci  dente, traumática ó especifica, coincidiendo con una enfer  medad diatesica. Tralamiciuo: sedativo por el empleo de medios medicinales y quirúrgicos aproposito según el caso, y aun solo por remedios morales en algunos. Esp. par!, neuralgias, convulsiones, conlracturas, parálisis y neuroses esternas. Lee. 12. a -I a .c/asi?. -T umo r es . For: caracteriz:nlos por eminencias que accidentan anormalmente la superficie económica; Nal, estas consisten no solo en la sustancia de que están formadas, sino en variados trabajos patológicos que la modifican si es parte del organismo, ó la pro lucen y acrecen si es de nueva forma  ción. Divisiones goneralei dí los tumores en homuloíios y helerologos atendidas las analogías ó diferencias de sus elementos con los anatómicos reconocidos; y en humorales, enlistados y sólidos, en orden al estado que afecta dicha sustancia Dis  tinciones de los primeros por su renitencia, pastosidad, fluctua  ción, correspondiente al atinjo de humores normales, ó á re  tenciones de estos, dentro <) fuera de sus cavidades propias, y en fin á colecciones particulares de líquidos morbosos. Distinción de los segundos por su renitencia y blandura á Ja vez que coinciden en la inspección anatómica, con la presencia de un receptáculo en que se transforma un organo, ó en un saco de nueva formación «kiste» con distintos contenidos. Dis  tinción de los últimos por su dureza mas ó menos unifor  me correspondiendo á semejante densidad de su sólida masa. Denominación especial dentro de cualquiera de las espresadas u — 1 — con que se distinguen los tumores propios de las partes cons  titutivas de las articulaciones, ó sea valor científico de las palabras Tumores blancos, Artropatia. Distinción de las causas de los tumores, esternas, ó sean físicas, químicas, traumáticas &. y de las internas íicrgínicas, determinando aflujos, rrlenciones, hipertrofias, irausíurmacioncs y nuevas producciones que confirma la anatomía patológica de los diversos tumores re  sultantes. Del tratamiento de los tumores combatiendo sus causas y anulando los efectos de estas, que se traducen en las sustancias de que están formados, y por último, su eslinciou valiéndose de los medios quirúrgicos mas apropiados, r-sp. par. de los tumores humorales: inflamatorios, rlemon; apos  temados, Abeesus. Diviesos; serosos, Hidropesías elhgromas; V si el humor retenido es sangre arterial, Aneurismas, si ve  nosa Varices, y si es otro humor distinto loma la denomina  ción correspondiente. Esp. par. de los tumores enkislados, roliculosos, ó lobanillos, y Lupias. E.sp. par. de los tumores so  lidos, hipertróficos, Excrecencias. Pólipos, Cancroides, rumo  res ereclih-s, Lipoma, Bocio, tumores de nueva formación. Li  bros -plásticos.. Tumores por su lección albominosdea msterlicial, Infartos tenidos por terminaciones de la inflamación dicha induración. L. 13. 5. a clase. L l ag as . For. erosiones supurantes distintas por sus bordes, limbo y fondo .variable, y ofreciendo á veces una fi  gura tubular, caniculada, de donde su división en ulceras^y fístulas Nal. De ordinario significan localizaciones por diátesis pero en ciertas ocasiones por eu origen al menos, son enfer  medades esencialmente locales, y de aqui su división en ul  ceras y fístulas, simples y diatesicas. real amiento, alteran  te local y especifico general, atendida la naturaleza del mal. Especies part. ulceras atónicas ó simples y especificas. L. 14. 6.* cte.LEsioNEs f ísic as . For. solucionesde las relaciones de los tejidos para consigo mismos ó para con los demas, acom  pañadas semejantes modificaciones anatómicas de las correspon  dientes fisiológicas, según las funciones que desempeñan los órganos lesionados. Nal. traumática, es decir, que consiste en lesión mecánica de las parles mas ó menos considerable en u — 8oonsouancia con la acción del medio vulnerante y de su clase, seguida de los desórdenes funcionales consigüieuíes, ademas de los obligados y propios del sistema -sanguíneo y nervioso que si paticipan en cierto grado de tales lesiones físicas, se traduce esto, por flujos de sangre y nervosias variables v siempre por reac cion de sus elementos, inflamación local o liebre inflamato  ria diferentemente acentuada. rratam¡ento=Reuiiion por priprimera intención de los puntos decaritados, si son de parles bían das; si duras la coaptación y reducción de las part-s cambiadas de posición á la normal por ios medios quirúrgicos apropósilo/ v en fin ocuriir á los accidentes con los medios mas apropiados para conservar la posición cohibiendo los flujos v nervosias etc. ayudados de los medicinales <|ue se oponen'ademas A que las - reacciones necesarias se estralimilen. Esp. par Heridas Frac  turas, Luxaciones prolapsus, y estensiones forzadas ó Eutorceps. L. 15. 7/ clase. C uer po s es t r año s . Fór. la presencia de tales cuerpos y la alteración obligada de las funciones de la parle en que se encuentran retenidos, según los usos á que están desti  nadas, y la variedad de forma volumen y densidad de la masa estraña que encierran. Es (raumatica. Si el cuerpo estraño ha venido de fuera y asi mismo, y mas dialésica, si fué formado en el organismo, como Jos cálculos, la catarata. &. L. 16. 8. a clase. D ef o r mid ad es . For. Anormal disposición de las partes con la consigniente alteración de las funciones que desempeñen en la escena de la vida orgánica y relativa,coincidiendo conque estas modificaciones analomo-fisiológicas sean mcompaliblescon la salud individual, pues de lo conírar o, reducidas á un simple vicio de conformación, no constituyen una verd •dera en  fermedad. Nat. De ordinario consiste en cuanto caracteriza esencialmente la enfermedad, siendo local; pero no es raro sean simples localizaciones de una enfermedad general. — 9SUinilU DE CLiMCl 1)111 lUlSICL L. 17 Apptiüiacion general <i& las fuerzas fisiológicas, y de la calis), y naturaleza de las eaf-rme ludes, sin cuyos conocimientos la cliniea no seria m i* (| ie un conjunto de enig  ma'. De la Clínica 6 enseñanza practica de las enterme lades y de las reglas del arle. Clínicas esp.'cíales. Clínica qunurgica. L 18. Necesidad c importancia de una buena educación intelectual y medica para los estudios dinicos. Bases del criterio lilósolico geqer.d aplicable á la investigación de to  da verdad; lógica y método, Lógica del principio de con  tradicción y «Id de identidad, y meto lo a priort y, pnslerion, ó analítico v sintético, de observación e inducción, petcrminacion de unos y up os para e| estudio de ks hechos chíneos. L. 19. Fundamentos de la enseñanza clínica ó sea edu - cación <lé los sentidos y la ioteligencia en la observ o ion y g meralizacion de los hechos cljqicos, L 20. Observación ó e.yámen atento con ayuh <lel cual se ve una cusa <|ue exisle, y esperimeDlacioc o uso de un proceder por cuya analogía se espera comprobar la observación L. 21. Elucncion de los sentidos eq su aplicación á la observación practica. L. 22. Medios de esploracion que pueden esclarecer el diagnostico. Inspección. Medición, Palpación. Auscultación. Olíacion. L. 23. Aplicación de los sentidos en la dirección de las operaciones intelectuales á la observación y deducción. L. 21. Historia clínica de los afectos estemos. Reconoci  miento. Interrogatorio. L. 25. Determinación de la forma prescripta del mal. L. 26. Determinación déla naturaleza del mal. u -. . - I0 - ■ . L. 27 Calificación atendido el fondo síntomalologieo de la naturaleza del mal, de las especies morbosas referentes á los tipos dichos: 1° Nercosias ó modificaciones de la inervación: 2" Pirosis ó aceleracionde la circulación: 3 o Discracias ó modificaciones anormales de 'a constitución orgánica: 4* Diastasis ó aheiíiciones de las relaciones leslurales. L. 28. Las nervosías toda vez que sus sintonías son en general sujetivos, mas (|dc formas de distintas espacies mor  bosas solo presentan vei(edades da una misma re 'acida á modiiicaeiones de las diversas manifesiacicnes de la potencia nerviosa, ó sean grados varables de alteración Je la seusibilida l,Ja moiilidad y la afectividad. Nevralgias, espasmos, convulsionees, parálisis, neurosos. L. 29. Determinación de las especies morbosas delastlegmasías y fiebres, como formas referentes á las Piros^, L. 30. Determinación délas especies morbosas de inflamacio  nes, erupciones, tumores, ulceracioces, cálculos, etc. como formas referentes a las Discraci is, perteneciendo á cualquiera de sus géneros, crásis, oligotrophias, paracilismo, sigilaciones y diátesis. L. 31. Determinación de las especies morbosas heridas, frac  turas luxaciones, hernias, prolapsus, entorces, relajaciones cuer pos estranos, vicios de conformación y tumores por traumatis  mo ó como reliquia del mismo, referentes á las Diastasis. SUMARIO DE TERAPEUTICA OUIRURGICA. L. 32. Apreciación general de los métodos terapéuticos é Higiene lerapeutrca. Cualidades del cirujano. Remedios y me  dios quirúrgicos. De los tópicos. De la aplicación de los lopifcos en losiones, vahos, pomadas, colirios etc. L. 33. De los auxilios quírurjicos que consisten en procedimi- |enlos científicos que tienen por objeto remediar una altera  ción mecánica contra la cual el régimen, la medicación y ios tópicos son impolen tes, ó sea de las operaciones <|ue, S 3 UYivre.' ■ ■ nr. DESM; • ;o u — 11 — por sus fines al übjeto de la curativa, pueden divulirso en dislinlas clases, que comprenden diferentes practicas cum  plidas por varios métodos, á que satisfacen diversos pro  cedimientos. I. R eu n ió n : 1. a de partes bíán las separadas en su con  tinuidad, simaras: 2. a de partes blandas separadas en su con  tigüidad, t-ixis*. 3/- de parles duras separadas en su con  tinuidad ó contigüidad, reducciones: 4. a reducción de teji  dos po¡ presión, compresión: 5. a presión circular y limita  da, ligo,dura. . ' , . II. D iv is ió n : 1. a de parles blamkis en su continuidad, incisioítes: 2. a de partes blandas en su espesor para dislo  car ó cvfCL ’ ñr humc- ’ c;, punciones: 3. a extensión de con  ductos noriales ó anormales ncr compresión, dilaiac on. IH E xt r ac c ió n , 1. a espulsion: . ¿ida espontanea de los cuerpos csíraii.os; 2. a impulsión: en que sé c H¡¿eaii los de  dos, .endaies, o mpresión etc,: 3. a eslrcccion: en (pie se cmplcap iiisírúmerióps como pinzas tenazas etc. IV . A bl ac ió n : ;. a canterií ’ cion: separación total do te  jidos por (¡e3or.ca ( ¿r;'.c¡<  ; 2. a esputación, separación de una estreñidla I ó du qp, ¿rg^n . pendienie: 3. a eslirpacion, sepa  ración de algún órgano ó prbduccion accidental: 4. a escisión, separacióncompleta y local de tejidos. V R zpauxc io n : L a á espensas de partes vivas, autopláslia: 3.a por medios artificiales, protesis. L. 34. Precauciones que han de tomarse antes de em  prender una operación. De Va preparación del emfermo, la del aparato inslrameníal y aposito. . Reglas que han ..e seguirst durante la operación, rela  tivas á la posición del cirujano y de los ayudantes, al car  go de cada uno de estos, a la minera de proceder] para suspender la hemorragia, v a los accidentes (pie pueden sobrevenir, sincope, convulsiones etc. Precauciones consecutivas á las operaciones. Curación, L. 35. De-los apositos y vendejes en general y pariiciu larmente de los contentivos y compresivos mas ustides. Aplicación y construcción de estos apositos y Véa Lijes. De las hilas informes, en planchuelas, lechinos, pi .chas y lampones; compresas cuadradas y de otras figuras, hendi  das en cruz de malta ó de otro molo y graduadas. S( UNlVTRSinA Oh &AN1 IAC: u — 12 — . De los vendajes indivisos y compuestos de diferentes pie  zas como el pañuelo triangular de la cabeza, suspensorio del pecho, corbata y charpa del brazo entre los primeros, y de los segundos el T de la narii, la fronda de la bar  ba. la máscara, el vendaje de cuerpo, el inguinal { simple y doble, los supensorios y T de ano. L. 36. De los vendajes hechos con vendas. Vendaje circular ó de circunvoluciones totalmente sobre  puestas. Vendaje espiral ó de circunvoluciones sobrepuestas en parle, siendo preciso para darle uniformidad, si el miem  bro es conico, formar mi pliegue dicho inverso, en cada vuelta y en la misma línea. Vendaje cruzado en ocho de guarismo del brazo y del pié, estribo. Vendaje espiral de venda angosta <le los dedos de la mano y toda ella, guan  telete. Vendaje espiral cruzado en espica de uno ó <h>s miembros, en su raiz y la pelvis ó el tórax, según es de la ingle ó del hombro. De, la espica al rededor del pulgar y al rededor de la muñeca. Del vendaje cruzado, dicho nudo enfardelador. . Del vendaje recurrente en capelina ó formada de circunvolu  ciones parabólicas y recurrentes si slenidas por otras circula* res en sus inversos L. 37. De los instrumentos quirurjicos mas usuales que componen el estuche portátil. Manejo del bisturi. Principa  les posiciones: 1/ tenido como un cuchillo de mesa: ¿. ‘ íc o - mo una pluma de escribir: 3.' como un arco de violin. Practica de las operaciones elementales incisiones, pun  ciones, suturas, compresión, dilatación, y cauterización , De las ¡neis ones simples de fuera á dentro, longitudi  nales trasversales v curbas: incisiones compuertas por la reunión de las simples en L, T. V etc.: incisiones de den  tro afuera. De las incisiones subcutáneas, tecnotonúa y myolomid De los desbridaniientoi. De la punción. L L 38. De las suturas. Sutura seca. Sutura cruenta <le la periferia: 1 .* entiecorlmla: 2. d emplumada ó enclavijada 1 , 3.' encrueijaila y enlrecrucijada ó enroscada. , Suturas de los intestinos: 1.* suturad panto por encima*. 2.* sutura á punió pasado ó por delante; 3 * sutura á puu- '0 pasado con los bordes vueltos hacia dentro ó de colchou