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81 ESTUDIOS SOBRE EDUCACIÓN / 2023 ¿Qué hacer ante el riesgo de una “generación perdida”? Juventud y empleo en una era de incertidumbre What to do in front of the risk of a “lost generation”? Youth and employment in an era of uncertainty ana vázquez-rodríGuez Departamento de Pedagoxía e Didáctica Facultad de Ciencias de la Educación Universidade de Santiago de Compostela Campus Vida, Rúa Xosé María Suárez Núñez, s/n, 15782, Santiago de Compostela (España) [email protected] https://orcid.org/0000-0002-5968-9549 Jesús García-áLvarez Departamento de Pedagoxía e Didáctica Facultad de Ciencias de la Educación Universidade de Santiago de Compostela Campus Vida, Rúa Xosé María Suárez Núñez, s/n, 15782, Santiago de Compostela (España) [email protected] https://orcid.org/0000-0003-4818-9060 Mar Lorenzo MoLedo Departamento de Pedagoxía e Didáctica Facultad de Ciencias de la Educación Universidade de Santiago de Compostela Campus Vida, Rúa Xosé María Suárez Núñez, s/n, 15782, Santiago de Compostela (España) mdelmar[email protected] https://orcid.org/0000-0002-2768-3329 ISSN: 1578-7001 / DOI: 10.15581/004.44.004 CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO Vázquez-Rodríguez, A., García-Álvarez, J. y Lorenzo Moledo, M. (2023). ¿Qué hacer ante el riesgo de una generación perdida? Juventud y empleo en una era de incertidumbre. Estudios sobre Educación, 44, 81-107. https://doi.org/10.15581/004.44.004
ANA VÁZQUEZ-RODRÍGUEZ / JESÚS GARCÍA-ÁLVAREZ / MAR LORENZO MOLEDO 82 ESTUDIOS SOBRE EDUCACIÓN / VOL. 44 / 2023 / 81-107 InTroduccIón E l mundo se enfrenta a una importante crisis que tiene su raíz no solo en la desaparición de antiguas filosofías de vida, sino en cambios sociales profundos que han dejado al ser humano ante una situación de vulnerabilidad. En este escenario, la pandemia global derivada de la COVID-19, cuyo impacto económico y social se está todavía gestando, se ha materializado en la aplicación de medidas que han frenado la actividad de sectores productivos enteros. Desde luego, el desarrollo histórico del siglo XXI permite afirmar que la recesión económica de la pasada década y la actual pandemia son dos caras de la misma moneda: un estado de crisis permanente (Sousa, 2021). Aun hoy, sufrimos las consecuencias de una recesión económica internacional sin precedentes, la calificada como “Gran Recesión” (2008) (Banco de España, 2017). El impacto de esta crisis fue devastador para los y las jóvenes, que constituyen uno de los grupos con mayor exposición a la pobreza y la exclusión social. De hecho, el último informe del estado de la pobreza (European Antipoverty Network, 2021), pone de manifiesto que el impacto de la citada crisis económica ha aumentado de manera progresiva el umbral de riesgo de pobreza en nuestro país. Por si fuera poco, la aparición de la crisis pandémica saco a relucir la escasez Resumen: El difícil panorama socioeconómico que se augura tras la crisis sanitaria es ya una realidad para muchos/as jóvenes. En este contexto, el objetivo del estudio es analizar las dimensiones que determinan la empleabilidad de la juventud a fin de identificar los pilares de actuación que, con carácter político, sociolaboral y educativo, contribuyen a mejorar su desarrollo personal y profesional. Para ello, se ha seguido una metodología cualitativa centrada en la revisión de informes, estrategias e investigaciones sobre el empleo juvenil desde la Gran Recesión hasta la crisis del COVID-19 (2008-2022). Se han diferenciado tres ejes de intervención: (1) protección y promoción del empleo, (2) mejora de la empleabilidad y (3) medidas transversales. Los resultados advierten de la necesidad de avanzar, desde las políticas públicas, en el segundo y tercero de los ejes, toda vez que posibilitan la promoción de transiciones laborales eficaces. Palabras clave: Empleabilidad, Juventud, Crisis, Mercado laboral. Abstract: The difficult socioeconomic scenario that is predicted in the wake of the health crisis is already a reality for young people. In this context, the aim of the study is to analyse the dimensions that determine the youth employability in order to identify the pillars of action that, with a political, socio-labour and educational character, should contribute to improve their professional and personal development. For that purpose, qualitative methodology has been followed, focusing on the review of reports, strategies and scientific research on youth employment from the Great Recession to the COVID-19 crisis (2008-2022). Three axes of intervention have been differentiated: (1) protection and promotion of employment, (2) improvement of employability and (3) transversal measures. The results point the need to make progress from public policies in the second and areas, since they make possible the promotion of effective labour transitions. Keywords: Employability, Youth, Crisis, Labour market.
¿QUÉ HACER ANTE EL RIESGO DE UNA “GENERACIÓN PERDIDA”? 83 ESTUDIOS SOBRE EDUCACIÓN / VOL. 44 / 2023 / 81-107 de actuaciones políticas de carácter específico ante el advenimiento de una “generación perdida”. Esta última noción pone de manifiesto el impacto negativo de los periodos de desempleo en la vida profesional de la juventud, así como en sus procesos de socialización y de construcción de la identidad, evaporando las promesas de un colectivo que había crecido pensando en dosis más elevadas de estabilidad personal y laboral (Scarpetta et al., 2010; Tamesberger y Bacher, 2020). En este contexto de incertezas, la justificación de una mayor atención a la juventud –entendida esta como el período de la vida que prepara para acceder de forma efectiva a los diferentes momentos que marcan la transición a la vida adulta (Instituto de la Juventud, 2022)– parece despejarse con un acercamiento a sus cifras de empleo. Cabe puntualizar que, cuando hablamos de juventud, nos referimos a las personas en el tramo de edad de 15 a 29, aunque las condiciones derivadas por el retraso de su emancipación han obligado a extender esta etapa hasta los 35 años (Instituto de la Juventud, 2022). Así, y según el Instituto Nacional de Estadística (INE, 2022a), la mayor destrucción de trabajo ha afectado al grupo de 20-29 años. Por añadidura, estos datos podrían empeorar, toda vez que se presume una disminución de horas de trabajo en los próximos años (OIT, 2021a). En el marco de este desafío, el objetivo del presente trabajo es analizar la transición al mercado de trabajo de las generaciones jóvenes, las dimensiones que han de considerarse en su empleabilidad y los pilares de actuación política, sociolaboral y educativa dirigidos a potenciar sus posibilidades de empleo. La oportunidad que ofrece el estudio es aportar una propuesta integral de intervención que, sustentada en tres pilares básicos −condiciones laborales, empleabilidad y medidas transversales−, permita responder a las necesidades de la juventud. Iniciamos el artículo con el estudio del patrón característico del empleo de los y las jóvenes en el período seleccionado. A continuación, se aproxima un análisis de las dimensiones que intervienen en su empleabilidad, al objeto de delimitar en qué medida el corpus de actuaciones atiende a cada una de ellas. Concluimos con la evaluación a nivel funcional de las estrategias encaminadas a lograr mejores prospectivas de empleo. Y es que tal cuestión ha de ser objeto de múltiples interpelaciones por parte de los sectores más representativos de la sociedad a fin de centrar el diseño y ejecución de aquellas medidas eficaces para la protección y el fomento del empleo juvenil.
ANA VÁZQUEZ-RODRÍGUEZ / JESÚS GARCÍA-ÁLVAREZ / MAR LORENZO MOLEDO 84 ESTUDIOS SOBRE EDUCACIÓN / VOL. 44 / 2023 / 81-107 eL esTado deL arTe sobre La eMpLeabILIdad de La JuvenTud en españa: eL rIesGo de una “GeneracIón perdIda” Juventud y empleo: de la Gran Recesión a la crisis pandémica de la COVID-19 Por más que en el período reciente se evidencien ciertos niveles de estabilidad desde la “Gran Recesión” iniciada en 2008, el elemento inesperado lo ha aportado la crisis de la COVID-19, que ha afectado a la destrucción de empleos que ocupan mayoritariamente los y las jóvenes en el sector servicios (Instituto de la Juventud, 2020; Serrano et al., 2020) y ha resultado en una mayor desprotección ante situaciones de precariedad laboral (ver Tabla 1). Tabla 1. Cifras de paro en función del grupo de edad y sector económico (2022) PARO POR GRUPOS DE EDAD Y SECTOR ECONÓMICO (2022) SECTOR ECONÓMICO 16-19 AÑOS 20-24 AÑOS 25-54 AÑOS 55 Y MÁS AÑOS TOTAL Agricultura 4,9 14,1 111,2 24,5 154,8 Industria 4,8 17,1 117,2 17,2 156,3 Construcción 2,1 7,7 88,6 17,3 115,7 Servicios 25,1 119,0 820,4 139,5 1104 Nota. Se emplea como unidad de medida “miles de personas”. Fuente: elaboración propia a partir del INE (2022b). Huelga decir que el mercado de trabajo en la geografía española se caracteriza por la polarización, es decir, que los puestos de trabajo más afectados por el desempleo son los ocupados por personas con baja cualificación y salarios (comercio, hostelería, alojamiento, etc.), mientras que los ocupados por personas con altas cualificaciones y salarios mantienen su tasa de actividad (finanzas, información y comunicación…) (Heidenreich, 2015; O’Reilly et al., 2015). Lo que resulta de esta situación es una clara marginalización, esto es, un mundo laboral desigual que provoca una persistencia del desempleo y de la exclusión social entre los individuos más desaventajados dentro del mercado laboral, caso del colectivo juvenil (Heidenreich, 2015). Ello ha redundado en la desaparición de trabajos de cierta cualificación, con la consecuencia de que los y las jóvenes han quedado relegados a unas menores oportunidades profesionales para progresar más allá de ocupaciones de nivel inicial y/o de carácter temporal e inestable. Se trata de fortificar, por parte de la política comunitaria y nacional, la empleabilidad de la juventud, a menudo entendida desde una óptica oportunista y proclive a anteponer fórmulas como las prácticas o los contratos temporales
¿QUÉ HACER ANTE EL RIESGO DE UNA “GENERACIÓN PERDIDA”? 85 ESTUDIOS SOBRE EDUCACIÓN / VOL. 44 / 2023 / 81-107 que, en muchos casos, siguen perpetuando el nivel de precariedad (O’Reilly et al., 2015). La alta temporalidad en este grupo ha pasado a ser una constante en nuestro país, y ha llegado a afectar a una parte importante de los y las jóvenes que suscriben un contrato de trabajo. Según los últimos datos del Eurostat (2022a), en España el 65,8% y el 31,5% de jóvenes de 15-24 y 25-34 años, respectivamente, cuentan con contratos de carácter temporal. Y aunque en Europa se dibuja un escenario algo mejor, tales tasas siguen siendo muy elevadas en estos grupos de edad (45% y 20%) (Eurostat, 2022a). El resultado no es otro que una profunda brecha entre los/as “excluidos/as” (outsiders) y los/as “integrados/as” (insiders) en el mercado laboral. En el primer grupo se encuentran aquellas personas más vulnerables, con contratos temporales, que han quedado desprotegidas y expuestas al desempleo. Mientras que, en el segundo, se encuentran las que disponen de un contrato estable y gozan de una mayor protección laboral (Mertens et al., 2007). Esta escisión ha ocasionado la vivencia de transiciones turbulentas por parte de la población joven, consecuencia de la amplia diferenciación entre los costes de despido de las personas que disponen de contratos indefinidos y las que tienen un contrato temporal –y con regulaciones más laxas en su uso– (Bentolila et al., 2017). A la intricada imagen de la transición de los y las jóvenes al mercado de trabajo hay que añadir otras variables, como la influencia de la digitalización o la demanda de elevadas cualificaciones y habilidades para el desempeño de las ocupaciones. Son muchas las evidencias que refieren un mayor riesgo a la destrucción de empleo en la era de la Industria 4.0, que afectará en mayor medida a la juventud (Nedelkoska y Quintini, 2018), toda vez que la automatización ha puesto en peligro la continuidad de determinadas ocupaciones cuyas tareas pueden ser sustituidas por máquinas, robots o procesos algorítmicos (Pouliakas, 2018). Sin embargo, la digitalización también ha abierto nuevas oportunidades laborales y yacimientos de empleo, postulándose los/as jóvenes como potenciales beneficiarios/as (McGuinness et al., 2019). Y es que la sociedad digital también podría ampliar los puestos de trabajo existentes con tareas y roles que no existían en el pasado. Prueba de ello es la situación pandémica, que ha puesto a prueba esta hipótesis y reafirmado el papel de la tecnología en el mantenimiento del empleo. Así, como refleja un reciente informe, muchos/as trabajadores/as se han visto obligados/as a asumir medidas como el distanciamiento social, cierres y restricciones, licencias de duración incierta o sin sueldo, reducción de horas de trabajo y salarios, despidos y pérdidas de empleo o, en el peor de los casos, el cierre de la empresa. Empero, para otros/as también ha supuesto una mayor actividad, junto a
ANA VÁZQUEZ-RODRÍGUEZ / JESÚS GARCÍA-ÁLVAREZ / MAR LORENZO MOLEDO 86 ESTUDIOS SOBRE EDUCACIÓN / VOL. 44 / 2023 / 81-107 la asunción de nuevas formas de organización laboral, caso del teletrabajo, que ha sido posible gracias a las amplias posibilidades tecnológicas (OIT, 2020). Asimismo, conviene apuntar la relevancia del nivel educativo que, antaño, aseguraba una buena entrada al mercado laboral. Aunque a priori el mayor nivel de formación sigue avalando una mayor empleabilidad (Bentolila et al., 2017), también puede exponer a las personas a una problemática añadida: la sobrecualificación. No hay que olvidar que cada vez es mayor la proporción de jóvenes con educación superior que ejercen profesiones que poco o nada tienen que ver con la formación recibida (desajuste educativo), incorporándose en sectores laborales con alto riesgo de destrucción de empleo o más expuestos a los efectos de la pandemia global (Instituto de la Juventud, 2020). Así, según los últimos datos del INE (2018), el desajuste educativo en la población adulta española se sitúa en un 73,5%. Todo ello dibuja un escenario desalentador para la juventud. La incertidumbre se ha extendido con la crisis del COVID-19, acentuando las adversidades de los/as jóvenes en varios ámbitos y añadiendo a su categorización la de “generación del confinamiento”. De hecho, la pandemia ha propiciado un empeoramiento del empleo de las nuevas generaciones: uno/a de cada seis jóvenes ha dejado de trabajar desde que surgió la pandemia y, además, quienes lo han mantenido, han sufrido una disminución del 23% de sus horas de trabajo. Asimismo, alrededor de la mitad de los y las jóvenes que se encuentran estudiando concluirán sus estudios con retraso, y el 10% no podrá terminarlos (OIT, 2021a). Generaciones jóvenes y transición al mercado de trabajo: una aproximación a la realidad nacional El desempleo se ha constituido como una condición representativa de gran parte de la población joven –con especial incidencia en el grupo de 15-24 años y, en menor medida, en el tramo siguiente (25-29)–. La alta concentración del desempleo en este grupo de jóvenes no es casual. En el contexto europeo, Eichhorst y Neder (2014) atribuyen tal disparidad a las características de este colectivo compuesto por dos subgrupos, los/as adolescentes o teenagers (hasta los 19 años) y los veinteañeros/ as o tweens (hasta los 24 años). Los/as del primer grupo se encuentran todavía en el sistema educativo, tienen escasa capacitación y presentan mayores dificultades para encontrar empleo. El colectivo de tweens está integrado por aquellos/as con niveles de educación secundaria o universitaria, o en período de transición del sistema educativo al mercado de trabajo. Una vez más, como evidencian los últimos datos (ver Figura 1 y Tabla 2), en nuestro país la mayor probabilidad de estar desempleado se coloca del lado del
¿QUÉ HACER ANTE EL RIESGO DE UNA “GENERACIÓN PERDIDA”? 87 ESTUDIOS SOBRE EDUCACIÓN / VOL. 44 / 2023 / 81-107 grupo de jóvenes con baja cualificación. En concreto, el perfil de riesgo es el de un o una joven de 16-19 años (46,43) que, por sus características, dispone de un bajo nivel formativo. Con todo, también es significativa la distribución porcentual de aquellos/as de 20-24 años en situación de desempleo, que se sitúa cerca del 30%. Figura 1. Tasa de desempleo juvenil por grupos de edad (2015-2022) Nota. Se emplea la tasa de paro que, de acuerdo con el INE (2022a), es el cociente entre el número de parados y el de activos. Los datos del 2022 corresponden al primer trimestre (I). En su caso, los años restantes (2015-2021) responden a los resultados del último trimestre (IV). Fuente: elaboración propia a partir del INE (2022a). En el estudio de tal fenómeno es necesario considerar que la emergencia de la pandemia global de la COVID-19 también ha supuesto un duro golpe para el empleo juvenil en la geografía española. Así, la leve recuperación experimentada tras la “Gran Recesión” ha resentido nuevamente el empleo de este colectivo (ver Tabla 2).
ANA VÁZQUEZ-RODRÍGUEZ / JESÚS GARCÍA-ÁLVAREZ / MAR LORENZO MOLEDO 88 ESTUDIOS SOBRE EDUCACIÓN / VOL. 44 / 2023 / 81-107 Tabla 2. Indicadores de empleo. Evolución de la tasa de paro 2015-2022 TASA GENERAL AÑO 2015 2016 2017 2018 2019 2020 2021 2022 Datos generales 20,90 18,63 16,55 14,45 13,78 16,13 13,33 13,65 Sexo Hombres 19,49 17,22 14,97 12,87 12,23 14,17 11,79 12,04 Mujeres 22,52 20,25 18,35 16,26 15,55 18,33 15,04 15,44 TASA POR GRUPOS DE EDAD AÑO 2015 2016 2017 2018 2019 2020 2021 2022 16-19 años 66,09 58,67 54,20 46,89 43,90 60,14 49,22 46,43 20-24 años 42,52 39,83 33,95 30,78 27,72 36,52 27,06 26,75 25-29 años 27,57 24,05 21,71 19,07 19,03 23,53 18,64 18,34 30-34 años 20,25 18,46 16,71 14,71 14 17,15 13,83 13,52 35-39 años 17,73 15,86 13,87 12,21 11,64 15,15 10,55 12,16 40-44 años 17,29 15,07 13,09 11,27 10,79 12,48 10,15 10,57 45-49 años 18,76 16,01 14,24 11,57 11,47 12,73 10,57 10,46 50-54 años 17,77 16,44 14,48 12,83 11,70 12,92 11,64 12,74 55-60 años 19,14 16,90 15,30 13,03 12,74 13,06 12,56 12,41 60-64 años 16,74 16,22 14,11 13,61 12,88 12,97 13,23 13,09 NIVEL DE FORMACIÓN GENERAL AÑO 2015 2016 2017 2018 2019 2020 2021 2022 E. Primaria incompleta 38,02 39,05 33,79 31,21 26,50 27,71 26,51 26,48 E. Primaria 35,08 31,55 28,75 25,14 25,72 29,72 26,37 27,84 Secundaria (1º Et.) 27,06 24,77 22,46 19,41 18,62 20,98 18,73 18,95 Ed. Secundaria (2º Et.) 19,12 16,83 16,30 14,51 13,41 18,04 14,18 15,20 Formación Profesional 22,46 19,54 17,43 14,47 14,31 16,17 14,74 15,30 Educación superior 12,45 11,36 9,49 8,47 8,61 10,71 7,81 7,75 NIVEL DE FORMACIÓN DE JÓVENES (2022) FORMACIÓN ED. PRIMARIA SECUNDARIA (1º ET.) ED. SECUNDARIA (2º ET.) FP ED. SUPERIOR 20-24 años 42,87 33,70 25,20 33,18 18,64 25-29 años 30,07 27,44 17,82 22,25 13,10 Nota. Se emplea la tasa de paro que, de acuerdo con el INE (2022a), es el cociente entre el número de parados y el de activos. Los datos del 2022 corresponden al primer trimestre (I). En su caso, los años restantes (2015-2021) responden a los resultados del último trimestre (IV). Asimismo, se hace uso de la denominación sexo, en lugar de género, por ser la variable utilizada por el INE (2022a). Fuente: elaboración propia a partir del INE (2022a).
¿QUÉ HACER ANTE EL RIESGO DE UNA “GENERACIÓN PERDIDA”? 89 ESTUDIOS SOBRE EDUCACIÓN / VOL. 44 / 2023 / 81-107 En lo que respecta a la tasa de paro, en 2022 los datos se sitúan en cifras similares a las de 2019, aun cuando se venía observando una tendencia a la baja de casi dos puntos anuales desde el año 2015. Si desagregamos la anterior tasa por grupos de edad, se vuelve a constatar que el colectivo donde el desempleo se hace más evidente es en el de 16 y 19 años (46,43), que retrocede a cifras del 2018. Asimismo, este grupo de edad alcanzó durante la pandemia (año 2020) una tasa de paro (60,14) equivalente a los efectos de la “Gran Recesión” en 2016 (58,67). Con todo, estas cifras son matizables ya que en este grupo de edad el factor de permanencia en el sistema educativo tiene una importante influencia, sin olvidar que las escasas posibilidades de empleo empujan a la juventud a continuar su trayectoria formativa (Eichhorst y Neder, 2014). Del mismo modo, en la realidad del paro juvenil debemos tener en cuenta la proporción de jóvenes que no trabajan ni estudian (conocidos comúnmente como ninis) (17,3% en 2020) junto con el elevado porcentaje de abandono escolar prematuro (16% en 2020) que, si bien han ido disminuyendo gradualmente en la última década, se siguen manteniendo como los más elevados de la Eurozona (Eurostat, 2022b, 2022c). En general, los grupos con peores perspectivas de empleo son los /las situados en las franjas etarias de 20 a 24 años (26,75), y de 25 a 29 (18,34), cuando la mayor parte ya ha abandonado el sistema educativo y se encuentra en el mercado laboral. Es más, la situación que se configura para ambos colectivos es de tal magnitud que su tasa de paro es significativamente superior a la de aquellos/as que tienen entre 30 y 64 años. En cuanto al sexo, la cifra de participación de las mujeres en el mercado laboral es inferior a la de los hombres (en 2022 se exhibe una diferencia de más de 3 puntos). Para el análisis de esta situación debemos considerar el modelo tradicional de “hombre-sostén de la familia”, todavía persistente en el contexto español (Cebrián y Moreno, 2015). Así, la maternidad y la constitución de una familia propia se vinculan con una fuerte disminución del empleo femenino, a pesar del aumento de las tasas de participación en el mercado laboral. La realidad es que las mujeres ejercen mayoritariamente puestos de trabajo a tiempo parcial y de carácter temporal, se concentran en un número pequeño de ocupaciones e industrias, su participación en trabajos bien remunerados es menor y sus salarios son inferiores a los de los hombres (Cebrián y Moreno, 2015). Si atendemos al análisis del paro juvenil en función del nivel de formación, se pone de manifiesto una especial incidencia en los individuos con bajo nivel de estudios (sin estudios: 26,48; educación primaria: 27,84; y etapa inicial de educación secundaria: 18,95). Por su parte, las tasas de desempleo según la edad y nivel
ANA VÁZQUEZ-RODRÍGUEZ / JESÚS GARCÍA-ÁLVAREZ / MAR LORENZO MOLEDO 96 ESTUDIOS SOBRE EDUCACIÓN / VOL. 44 / 2023 / 81-107 TÍTULO AÑO ORGANISMO OBJETIVO RELACIONADO CON LA EMPLEABILIDAD JUVENIL Horizonte Europa (2021-2027) 2021 Comisión Europea Reducción del abandono escolar prematuro y del desempleo de los y las jóvenes. Plan de Garantía Juvenil Plus (2021-2027) 2021 SEPE Afrontar el desempleo en las personas menores de 35 años a través de seis ejes: orientación, formación, oportunidades de empleo, igualdad de oportunidades en el acceso al mercado de trabajo, emprendimiento y mejora del marco institucional. COVID-19: Respuestas ¿Qué políticas serán las más eficaces para mitigar los efectos del COVID-19 en el mundo del trabajo? 2021 OIT Orientar en la puesta en marcha de medidas para actuar a nivel político considerando la importancia del trabajo decente para una recuperación sostenida y equitativa. Estrategia de Juventud 20222030 2022 Instituto de la Juventud Establecer líneas de actuación a partir de las políticas públicas de juventud en relación con el trabajo de calidad, la participación social o la igualdad de género. Fuente: elaboración propia. En la tercera fase se agruparon estas medidas y acciones, en función de su contribución al empleo juvenil, en tres pilares de actuación. Se consideraron para su revisión un total de 20 medidas (10 en el primero, 5 en el segundo y 5 en el tercero) (véase la Tabla 4). Seguidamente, se elaboró una checklist con todas las medidas y dimensiones de empleabilidad (capital humano, capital social, competencias de gestión de la carrera, características individuales y factores contextuales), que cada investigador/a completó. En la última fase, mediante un análisis del grado de acuerdo y desacuerdo entre los y las autores/as, se determinó la contribución de las medidas y acciones a las dimensiones antes citadas. R esuLTados. un anáLIsIs de Las MedIdas orIenTadas a La proMocIón de La eMpLeabILIdad JuvenIL A partir de la revisión de las estrategias, estudios e informes seleccionados, se establecen tres pilares de actuación en línea con el reto sociopolítico que supone la promoción de la empleabilidad de la juventud. Estos pilares incluyen medidas y acciones concretas que implican una propuesta integral e integradora de actuación ante la diversidad que caracteriza al grupo social de jóvenes. Tabla 3. Selección de estudios, informes y estrategias sobre empleo juvenil
¿QUÉ HACER ANTE EL RIESGO DE UNA “GENERACIÓN PERDIDA”? 97 ESTUDIOS SOBRE EDUCACIÓN / VOL. 44 / 2023 / 81-107 Tal propuesta se abre con el primer pilar de medidas orientadas a la protección y promoción del empleo, englobando aquellas acciones que actúan sobre los factores externos del mercado laboral y que atienden a la dimensión relativa de la empleabilidad de la juventud. Continúa con un segundo pilar, de carácter formativo, destinado a dar respuesta a la dimensión absoluta de la empleabilidad, esto es, la que tiene que ver con las características, competencias y actitudes que permiten a los y las jóvenes afrontar sus procesos de transición al mercado de trabajo. Para finalizar, se dispone un último pilar conformado por medidas de carácter transversal que posibilitan el empoderamiento de la juventud como un agente con libertad para tomar decisiones personales y profesionales dentro de su proyecto de vida (ver Tabla 4). Tabla 4. Contribución de las medidas de actuación propuestas a las dimensiones de empleabilidad PILAR 1. Medidas de protección y promoción del empleo con carácter económico, social y laboral. Meta: promover estrategias que garanticen e impulsen el acceso y permanencia en el mercado de trabajo. Se dirigen a incrementar la empleabilidad interviniendo sobre factores de carácter contextual. MEDIDAS DE ACTUACIÓN DIMENSIONES DE EMPLEABILIDAD CAPITAL HUMANO CAPITAL SOCIAL COMPETENCIAS DE GESTIÓN DE LA CARRERA CARACTERÍSTICAS INDIVIDUALES FACTORES CONTEXTUALES Creación del Fondo Social Extraordinario X Medidas de prevención de la exclusión y ampliación de bajas remuneradas X X Fortalecimiento de la capacidad de resiliencia de organizaciones y trabajadores/as X X X Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) X Apoyo financiero a sectores específicos para favorecer la contratación y competitividad de las empresas X Incentivos para la mejora del empleo X Acuerdos laborales para el trabajo a distancia y trabajo online X X Actuaciones con agencias de colocación X X X X X Flexibilización de los procesos de contratación X X X X Facilidades para la compatibilización del desempleo y actividad emprendedora X X [CONTINÚA EN LA PÁGINA SIGUIENTE]
ANA VÁZQUEZ-RODRÍGUEZ / JESÚS GARCÍA-ÁLVAREZ / MAR LORENZO MOLEDO 98 ESTUDIOS SOBRE EDUCACIÓN / VOL. 44 / 2023 / 81-107 PILAR 1. Medidas de protección y promoción del empleo con carácter económico, social y laboral. Meta: promover estrategias que garanticen e impulsen el acceso y permanencia en el mercado de trabajo. Se dirigen a incrementar la empleabilidad interviniendo sobre factores de carácter contextual. MEDIDAS DE ACTUACIÓN DIMENSIONES DE EMPLEABILIDAD CAPITAL HUMANO CAPITAL SOCIAL COMPETENCIAS DE GESTIÓN DE LA CARRERA CARACTERÍSTICAS INDIVIDUALES FACTORES CONTEXTUALES PILAR 2. Medidas de mejora de la empleabilidad. Meta: desarrollar la capacidad de la juventud para moverse de manera autosuficiente en el mercado de trabajo para asegurar y mantener el empleo, o para efectuar activamente transiciones laborales en caso de ser necesario. MEDIDAS DE ACTUACIÓN DIMENSIONES DE EMPLEABILIDAD CAPITAL HUMANO CAPITAL SOCIAL COMPETENCIAS DE GESTIÓN DE LA CARRERA CARACTERÍSTICAS INDIVIDUALES FACTORES CONTEXTUALES Programas de educación formal y no formal X X X X Programas de promoción del capital social de la juventud (networking) X X X X Programas de becas y ayudas de formación para el acceso al empleo X X X X X Acciones transversales de instituciones formativas para la conexión empleo-formación X X X X X Orientación individualizada, información y acompañamiento a jóvenes X X X PILAR 3. Medidas de carácter transversal. Meta: potenciar el desarrollo a todos los niveles en la juventud, tanto en su dimensión social como laboral y personal. Pretende conseguir el empoderamiento de los y las jóvenes para la gestión de su proyecto de vida, evitando la dependencia del Estado o de las administraciones. MEDIDAS DE ACTUACIÓN DIMENSIONES DE EMPLEABILIDAD CAPITAL HUMANO CAPITAL SOCIAL COMPETENCIAS DE GESTIÓN DE LA CARRERA CARACTERÍSTICAS INDIVIDUALES FACTORES CONTEXTUALES Atención a colectivos vulnerables X X X X Impulso de la Garantía Juvenil X X X X X Tabla 4. Contribución de las medidas de actuación propuestas a las dimensiones de empleabilidad [CONTINÚA EN LA PÁGINA SIGUIENTE]
¿QUÉ HACER ANTE EL RIESGO DE UNA “GENERACIÓN PERDIDA”? 99 ESTUDIOS SOBRE EDUCACIÓN / VOL. 44 / 2023 / 81-107 Fuente: elaboración propia. La influencia de las medidas de actuación recogidas difiere en función del pilar en el que se sitúan. De este modo, el primer bloque, cuyo objetivo es la incorporación al mercado de trabajo, presenta una incidencia destacada sobre los factores de tipo contextual, con escasa contribución en las restantes dimensiones que configuran la empleabilidad. Precisamente, este pilar acoge aquellas actuaciones que reciben una mayor inversión por parte de las administraciones, interviniendo sobre las condiciones de regulación del sector productivo. Cabe mencionar su aporte a la dotación de herramientas que permiten a los y las trabajadores/as enfrentar la coyuntura laboral, pues se interesa por modificaciones episódicas, caso de las situaciones derivadas de crisis económicas. No obstante, estas medidas pueden derivar en una dependencia institucional de los y las jóvenes, negándoles la oportunidad de sentirse capaces de construir sus trayectorias profesionales con garantías. Con todo, es importante su contribución en forma de incentivos, apoyo financiero, acuerdos laborales o flexibilización del empleo mediante prestaciones de diversa tipología dirigidas a organizaciones, y en menor medida, en la mejora de las oportunidades de empleo de los/las trabajadores/as por medio de acciones como la orientación individualizada o la compatibilización laboral. En consecuencia, intervienen sobre la reactivación del mercado, permitiendo la adquisición de experiencia laboral y, por tanto, el logro de competencias que facilitan la adaptación al sistema productivo. Por su parte, el segundo y tercero de los pilares, vinculados a la mejora de la empleabilidad y al desarrollo de acciones de carácter transversal, respectivamente, Tabla 4. Contribución de las medidas de actuación propuestas a las dimensiones de empleabilidad PILAR 3. Medidas de carácter transversal. Meta: potenciar el desarrollo a todos los niveles en la juventud, tanto en su dimensión social como laboral y personal. Pretende conseguir el empoderamiento de los y las jóvenes para la gestión de su proyecto de vida, evitando la dependencia del Estado o de las administraciones. MEDIDAS DE ACTUACIÓN DIMENSIONES DE EMPLEABILIDAD CAPITAL HUMANO CAPITAL SOCIAL COMPETENCIAS DE GESTIÓN DE LA CARRERA CARACTERÍSTICAS INDIVIDUALES FACTORES CONTEXTUALES Potenciación de mecanismos democráticos que den voz a los jóvenes X X X Ventanilla única para jóvenes X X X X Portal único de empleo y autoempleo X X X
ANA VÁZQUEZ-RODRÍGUEZ / JESÚS GARCÍA-ÁLVAREZ / MAR LORENZO MOLEDO 100 ESTUDIOS SOBRE EDUCACIÓN / VOL. 44 / 2023 / 81-107 refieren una contribución significativa a dimensiones que implican un acceso al empleo con carácter permanente y equilibrado. Concretamente, el pilar 2 incluye estrategias enfocadas a desarrollar el “capital de empleabilidad” como conjunto de características individuales, conocimientos, habilidades, actitudes y redes personales que influencian la movilidad profesional y mejoran su posición laboral. En especial, contribuye al desarrollo del capital humano y social de la juventud, a la formación en competencias para la gestión de la carrera y a la consideración de los atributos personales en el proceso de inserción. Incluye acciones como los programas de formación de educación formal y no formal en los que los y las jóvenes se involucran como agentes activos (por ejemplo, a través de acciones de voluntariado o emprendimiento social), ayudas de formación para el acceso al empleo, acciones transversales para la conexión entre formación y empleo, y programas de promoción del capital social. Por último, el pilar 3, de carácter transversal, presenta una aportación similar al anterior, aunque su foco es impulsar el desarrollo integral y el empoderamiento de la juventud mediante oportunidades que favorezcan el protagonismo que deben tener como agentes de cambio social. Así, su objetivo es promover la autonomía de los y las jóvenes para la gestión de su proyecto de vida, evitando la dependencia de las administraciones en el ejercicio de sus derechos y deberes como ciudadanos/as. En particular, acoge programas de atención a jóvenes en situación de vulnerabilidad, apoyo al Sistema de Garantía Juvenil, financiación de ayudas para la creación de plataformas sociales y otras formas de asociacionismo que les den voz ante los retos sociales y políticos, promoción del Consejo de la Juventud de España, así como actuaciones de asesoramiento y acompañamiento en la búsqueda de trabajo. En su conjunto, las aportaciones del segundo y tercero de los pilares a la promoción de la empleabilidad son evidentes, pues no solo actúan sobre la dimensión individual, sino que además facilitan la adquisición de habilidades para la autonomía personal y la adaptación al entorno productivo, enfrentando los factores contextuales que condicionan el acceso al empleo. Todas las actuaciones presentadas en forma de pilares son complementarias, e inciden no solo en la mejora del empleo, sino también en variables consustanciales al estímulo del empoderamiento de la población joven para liderar sus proyectos de vida. Aun así, la apuesta social ha de discurrir hacia el fortalecimiento de las orientadas a la estabilidad laboral; esto es, aquellas cuya naturaleza se asocia a las dimensiones de empleabilidad que coadyuvan a la interrelación de la esfera formativa y productiva.
¿QUÉ HACER ANTE EL RIESGO DE UNA “GENERACIÓN PERDIDA”? 101 ESTUDIOS SOBRE EDUCACIÓN / VOL. 44 / 2023 / 81-107 C oncLusIones Vivimos en un contexto de cambio generalizado en torno a ejes políticos, sociales y culturales que, junto con la tecnología y la globalización, han provocado profundas transformaciones en el mercado laboral. La pandemia global ha exacerbado tales modificaciones, tornando a la incertidumbre en una variable consustancial al universo social y laboral del siglo XXI. Se trata de un escenario en el que surge con fuerza, entre discursos académicos y políticos, la noción de empleabilidad, cuyo centro de atención es que los individuos incrementen su “atractivo” ante potenciales empleadores/as, a menudo, a costa de fórmulas que anteponen el beneficio productivo a los resultados sociales e individuales. Justamente, el interés de este trabajo es estudiar aquellas cuestiones que, en un mundo laboral complejo, están determinando las oportunidades personales y profesionales de las generaciones jóvenes. En este sentido, si atendemos a los objetivos de la investigación, en cuanto al primero, vinculado al análisis de la transición de los y las jóvenes al mercado de trabajo, se constata que en nuestro país el mayor riesgo de desempleo lo sufren aquellos/as que disponen de un bajo nivel formativo, concentrándose en las franjas de edad de 16-19 y 20-24 años. De este modo, se perfila un futuro poco esperanzador para este grupo, exacerbado por la crisis de la COVID-19, que ha contribuido a incrementar sus cifras de paro y a dibujar peores perspectivas académicas y sociales. Por su parte, en cuanto al segundo de los objetivos, centrado en la identificación de los factores determinantes en la empleabilidad de la juventud, se evidencia que estamos ante una problemática de carácter multidimensional en la que intervienen el capital humano, el capital social, las competencias de gestión de la carrera, las características individuales y los factores contextuales. En esta línea, la literatura científica ha puesto de manifiesto la importancia de considerar el conjunto de tales dimensiones en el diseño de medidas y actuaciones que, por parte de los poderes públicos, se orientan a la mejora del empleo de los y las más jóvenes. Sin duda, el panorama actual supone un desafío permanente para quienes buscan su lugar en el mundo del trabajo. Aunque se trata de una cuestión harto compleja, la diferencia pasa por identificar aquellas acciones que promueven la empleabilidad, el desarrollo integral y la autonomía personal de un colectivo marcado por el desempleo y la precariedad laboral, lo que focaliza el tercer objetivo de este trabajo. A tal efecto, el análisis realizado ha permitido constatar la necesidad de avanzar en la línea de un mayor reconocimiento de aquellas iniciativas centradas en las dimensiones que mejoran la empleabilidad y, aún más, el empoderamiento de la
ANA VÁZQUEZ-RODRÍGUEZ / JESÚS GARCÍA-ÁLVAREZ / MAR LORENZO MOLEDO 102 ESTUDIOS SOBRE EDUCACIÓN / VOL. 44 / 2023 / 81-107 juventud. Especial atención merecen las acciones situadas en el segundo y tercero de los pilares, dirigidas al desarrollo personal y profesional de los y las jóvenes, junto con el estímulo de un capital de potencial empleabilidad que es garantía de transiciones laborales más eficaces. Es el caso de aquellas que buscan facilitar, mediante un enfoque de aprendizaje a lo largo de la vida, la integración en el mercado laboral por medio del desarrollo del capital humano, social y psicológico de la juventud, conformando un capital personal que les permita orientar y gestionar con autonomía suficiente sus proyectos de vida (Santos Rego et al., 2018, 2020). De igual modo, son esenciales aquellas dirigidas a intervenir sobre los factores de tipo contextual, cuya aplicabilidad varía en función del entorno socioeconómico. No obstante, ante la necesidad de afrontar políticas laborales “flexibles” y contribuir a mejorar las tasas de empleo juvenil, las referidas en este punto involucran actores sociales clave como administraciones, organizaciones cívico-sociales, sistema educativo o instituciones laborales, cuya actuación conjunta puede sentar las bases para un modelo de empleo con capacidad de resiliencia suficiente como para enfrentar situaciones de inestabilidad laboral. En síntesis, afrontar la cuestión de la empleabilidad de la juventud como reto común implica la necesidad de asentar una firme propuesta de acciones que se tornen en una mayor esperanza de futuro ante el riesgo de una “generación perdida”. El punto de partida ha de articularse alrededor de una política de juventud cuya intención sea la de definir propuestas de acción específicas, la financiación de programas y el apoyo de estudios e investigaciones. Así, y desde una perspectiva intersectorial, las transiciones de la juventud deben iniciarse a nivel macroeconómico y social con actuaciones en los ámbitos de las políticas sociales (a través de la provisión de recursos para el progreso socioeducativo y la concesión de mecanismos de participación democrática que doten de voz suficiente a los y las jóvenes ante las problemáticas que les afectan), las políticas educativas (mediante la cooperación entre los distintos actores y agentes políticos, buscando conseguir una educación inclusiva), y las políticas económicas (con criterios vinculantes de capacitación y promoción del empleo de calidad). Ni que decir tiene que ello necesita de una financiación suficiente por parte de los Estados, reconociendo que el crecimiento económico es un medio para la sociedad y no un fin en sí mismo. Fecha de recepción del original: 25 de marzo de 2022 Fecha de aceptación de la versión definitiva: 19 de julio de 2022
¿QUÉ HACER ANTE EL RIESGO DE UNA “GENERACIÓN PERDIDA”? 103 ESTUDIOS SOBRE EDUCACIÓN / VOL. 44 / 2023 / 81-107 R eFerencIas Allen, J. y van der Velden, R. (2007). The Flexible Professional in the Knowledge Society: General Results of the REFLEX Project. Maastricht University. Angeli, F. (1993). Competenze trasversali e comportamento organizzativo. Le abilità di base per il lavoro che cambia. ISFOL. Banco de España (2017). Informe sobre la crisis financiera y bancaria en España, 20082014. Banco de España. Becker, G. S. (1994). Human Capital: A Theoretical and Empirical Analysis with Special Reference to Education. The University of Chicago Press. Bentolila, S., García-Pérez, J. I. y Jansen, M. (2017). Are the Spanish long-term unemployed unemployable? SERIEs. Journal of the Spanish Economic Association, 8(1), 1-41. Bridgstock, R. (2009). The graduate attributes we’ve overlooked: enhancing graduate employability through career management skills. Higher Education Research & Development, 28(1), 31-44. https://doi.org/10.1080/07294360802444347 Cebrián, I. y Moreno, G. (2015). The Effects of Gender Differences in Career Interruptions on the Gender Wage Gap in Spain. Feminist Economics, 21(4), 1-27. http://dx.doi.org/10.1080/13545701.2015.1008534 Clarke, M. (2018). Rethinking graduate employability: the role of capital, individual attributes and context. Studies in Higher Education, 43(11), 1923-1937. https://doi.org/10.1080/03075079.2017.1294152 Comisión Europea (2021). Horizon Europe Work Programme 2021-2022. https:// bit.ly/3HGF7nj Consejo Europeo (2019). Una Nueva Agenda Estratégica 2019-2024. https://bit. ly/3uFNg7x Eichhorst, W. y Neder, F. (2014). Youth Unemployment in Mediterranean Countries. IZA Policy Paper, 80, 1-14. European Antipoverty Network (2021). El estado de la pobreza en España. Avance de resultados. https://bit.ly/33bNGrd Eurostat (2022a). Temporary employees as percentage of the total number of employees, by sex, age and country of birth (%). https://bit.ly/39lj8pY Eurostat (2022b). Young people neither in employment nor in education and training (NEET), by sex and age - annual data. https://bit.ly/3O6Dulm Eurostat (2022c). Early leavers from education and training by sex and labour status. https://bit.ly/3Qin4Iy Fernández-Salinero, C. y García-Álvarez, J. (2020). La inserción laboral de graduados y graduadas a través de los contactos personales. Una propuesta desde
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